Evolución de la población del municipio de Arucas desde 1850 a 1975
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© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS DESDE 1850 A 1975
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© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 RAMON DIAZ HERNANDEZ EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS DESDE 18 50A1975 EXCMA. MANCOMUNIDAD DE CABILDOS DE LAS PALMAS PLAN CULTURAL 197 9
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 Memoria de licenciatura realizada bajo la dirección del doctor don Eugenio L. Burriel de Orueta. Universidad de La Laguna. Facultad de Filosofía y Letras. ©EXCMA. MANCOMUNIDAD DE CABILDOS PLAN CULTURAL - LAS PALMAS, 1979 PRINTED IN SPAIN IMPRESO EN ESPAÑA 1. S. B. N.; 84-500-3009-9. Depósito Legal; M. 485-1979. Portada; HUMBERTO PEREZ HIDALGO Artes Gráficas Clavileño, S. A,-Pantoja, 20.-Madrid-2
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 AGoretti, Doramas, Antonio Díaz, Fernando González y Antonio Marrero.
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© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 PROLOGO El enorme crecimiento en nuestro siglo de la población de Canarias yla elevada densidad humana sobre un espacio, como es el Archipiélago, limitado en dimensiones y en recursos naturales, es, sin duda, una de las características más llamativas y más problemáticas de la actual sociedad canaria. No es por ello extraño que la enseñanza ylos estudios de demografía hayan estado entre las preocupaciones fundamentales del Departamento de Geografía de la Universidad de La Laguna. En esta línea de acercamiento ala realidad del espacio canario se inscribe el trabajo de Ramón Díaz que ahora publica el Plan Cultural de la Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas. En este caso se trata de la evolución de la población de Arucas entre 1850 y1975. El espacio analizado es reducido, un municipio; si ello le da un carácter localista, sin embargo también permite un conocimiento bastante amplio de los rasgos de dicho espacio, necesarios para alcanzar explicaciones satisfactorias de los datos demográficos; pero, a la vez, creemos que el estudio tiene un valor más general. Por una parte, permite comprobar una serie de hipótesis sobre la población canaria planteadas en otros trabajos de conjunto. Por otro lado, supone un ejemplo muy significativo de la evolución demográfica de unas zonas del Archipiélago, la parte norte, o "barlovento", de las islas centrales; éstas, tras ser durante siglos los centros claves de la economía canaria, han alcanzado una saturación en las posibilidades del modelo productivo tradicional, y en los casos en que, como Arucas, no ha habido alternativa auténtica, se va pasando a una situación marginal, de subordinación aotros espacios más dinámicos. El trabajo tiene la organización clásica de los estudios de población y trata, creemos, todos los aspectos importantes del tema con gran precisión técnica y rigor ycon visión del significado profundo de los daos demográficos. Esta publicación se une a una serie de ellas, que ya va siendo larga, de personas ligadas al Departamento de Geografía de la Universidad de La Laguna. Para quien escribe este prólogo, que trabajó cinco años, intensos yllenos de ilusión, en aquel Departamento, este libro supone una enorme satisfacción. Ramón Díaz ha sido capaz de llevar a término esta investigación, que constituyó su Memoria de licenciatura, alejada de la relación direc-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 10 PROLOGO ta con la Universidad, al mismo tiempo que realizaba una dura yexcelente tarea de enseñanza yorganización docente en la Escuela Universitaria del Profesorado de Enseñanza General Básica de Las Palmas, y ello sin renunciar a una seria actividad política. Es un ejemplo de que es posible investigar en una situación de abundancia de obligaciones; una lección para tantos que siempre encuentran excusa en la falta de condiciones ideales, normalmente imposibles, para no aportar su esfuerzo al conocimiento de la realidad en que viven, en este caso de Canarias. EUGENIO L. BURRIEL
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ..• 17 taña de Cardones, Transmontaña, Costa de la Iraga o Bañaderos, Trapiche, Santidad y Tenoya. Si bien indica que varias cuevas se encontraban habitadas, también dice que las casas fueron fabricadas con bastantes comodidades, existiendo en la villa una alhóndiga que es la más antigua de la isla. Con estas noticias se llega a 1850, en que se inicia nuestro trabajo. Alo largo de toda su historia la dedicación agrícola del municipio se nos' presenta como una constante incuestionable. Así, en 1970, cuando el porcentaje de tierras labradas en la región era del 19,8 por 100, en Arucas llegaba al 58,3 por 100. ¿Cómo se ha llegado a tal grado de aprovechamiento del espacio? La mayor parte de la zona costera es de origen sedimentario. La gran cantidad de fósiles marinos encontrados demuestra que toda esta zona se formó por los movimientos de emersión durante el Plioceno Medio. Se compone de un conjunto de suelos donde &'e han ido depositando materiales ligeros y derrubios aptos para la agricultura, pero, por sí solos, insuficientes, precisando, por tanto, de drenajes adecuados: sorribas, abancalamientos, tierras de préstamo. Finalmente, las explotaciones se rodean de cortavientos de caña o mampostería para resguardar las plataneras de las brisas frías. Los materiales lávicos -arenas pirógenas, escorias y lapillisdepositados en varios sectoreS aportan abundante calor a las capas de tierra añadida, incrementando la fertilidad de los suelos. Desde finales del siglo XIX, con la expansión de los cultivos de plataneras, el espacio agrícola sufrió una fuerte transformación. En efecto, la deficiencia de suelo agrícola trajo consigo la creación de suelos artificialeS a base de transportar tierra desde las medianías de la isla para bonificar los suelos ácidos y delgados junto alos mal países de lava solidificada. Ello significó la introducción de una serie de ventajas derivadas de la utilización de técnicas más racionales y donde la irrigación permite una rentabilidad aceptable 9. El suelo cultivado se encuentra dividido en polígono~ agrícolas caracterizados por su extraordinaria parcelación. De éstos, el 90 por 100 es explotado directamente por sus propietarios y las restantes parcelas por personas interpuestas: administrativos, arrendatarios, aparceros'. Una figura peculiar es la conocida por el "arrimo" l0. Existe, por tanto, grandes desequilibrios en el dominio de la tie9 La rentabilidad por hectáre:l depende de diversos factores, como la altitud, calidad de la tierra, forma e intensidad de la explotación, mecanización y abonado. Se calcula para Arucas una rentabilidad media de 17.000 kilogramos por fanegada; pero ~iÍ nos ceñimos a la franja costera, más apta para los cultivos subtropicales, el rendimiento puede incrementarse e incluso alcanzar los 30.000 kilogramos por fanegada. 10 El "arrimo" consiste esencialmente en una forma de ingreso complementario de una parte del campesinado sin tierra por el cual los propietarios agrícolas prestan los alpendes y ceden alimentos de ganado alas reses del arrimado a cambio de estiércol. 2
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 18 RAMON DIAZ HERNANDEZ rra ll, pese a que en Canarias el concepto de gran propiedad es relativo, pues depende de la situación altitudinal de la explotación yde su mayor o menor adscripción del agua. La superficie del término se la reparten en primer lugar las plantaciones de plataneras, con 727 hectáreas, con tendencia adisminuir. Los cereales de regadío tienen una extensión de 353 hectáreas; le sigue en importancia los cereales de secano, que reúnen en su conjunto un total de 225 hectáreas. Las formaciones de eucaliptales cubren una superficie de 50 hectáreas. Por último, las tierras de eriales alcanzan un total de 1.394 hectáreas. La restante superficie, hasta completar los 35,13 kilómetros cuadrados, está ocupada por las construcciones urbanas yvías de comunicación. 11 Piénsese que las inversiones iniciales para poner en marcha una explotación de plataneras son bastante altas, del orden del 1.640.000 a 2.1 40.000 pesetas por hectárea.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 CAPÍTULO 1 LAS FUENTES UTILIZADAS 1. Los PADRONES MUNICIPALES Se ha tenido en cuenta casi todos los padrones útiles del siglo XIX y XX, correspondientes a las fechas de los censos oficiales y, además, los de 1884 y 1965. Sin embargo, hemos preferido analizar detallamente los de 1884, 1910 y 1970, por considerarlos más completos y encontrarse en óptimo estado de conservación. Cosa que no ocurre con al mayoría de los restantes, en los cuales o faltan cuadernos enteros o presentan numerosas páginas defectuosas eilegibles. Todos los dato~ han sido obtenidos mediante muestras del 50 por 100 de las inscripciones, para determinar los grupos de edades yclasificación de la población por sexo yestado civil, excepto lo relativo al movimiento migratorio, estructura socio-profesional einstrucción de la población donde el muestreo fue exhaustivo, es decir, mediante el recuento de la totalidad de las cédulas originales de loS' padrones. En todos los casos se estableció la correspondiente diferenciación campo-ciudad. Un inconveniente que se repite en todos los padrones es que no explicitan el destino de los ausentes del municipio al hacerse la encuesta, salvo cuando éstos pasan a residir temporalmente por razones de estudio en las distintas ciudades' universitarias de España y Europa (Francia, Suiza e Inglaterra). Ello supone un obstáculo a la hora de precisar los países receptores de los emigrantes aruquenses, teniéndose que acudir a otras fuentes bastante fragmentarias ("Acta~ de embarque" y"Permisos concedidos a menores para embarcar") . Los padrones de 1884 y 1910 ofrecen algunas dificultades derivadas de su imprecisión en lo concerniente a las profesiones agrícolas. Así, por ejemplo, es frecuente encontrar, al lado de un nombre masculino, una profesión en femenino o al revés. Tampoco es raro ver, debajo del nombre de una profesión cómo las casilla~ inferio-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 20 RAMON DIAZ HERNANDEZ res se rellenan con comillas, alcanzando en muchas ocasiones a menores de un año. Todo lo cual trajo consigo la necesidad de corregir estas anomalías tan evidentes, pese alo cual la verosimilitud de las mismas no puede ser total. Para la mejor sistematización de la clasificación socioprofesional de la población se ha agrupado bajo un solo epígrafe todas aquellas denominaciones que nos parecían equivalentes: asistente doméstisco-criado-sirviente, bracero-jornalero de la tierra-peón de la tierra y labranza del campo-labrador. También hemos incluido entre la población activa a los militares de profesión, al clero y a los asistentes al culto (sochantre, sacristán y organista). El término obrero suele consignarse con cierta ambigüedad, sobre todo en los padrones anteriores al de 1950, pues no expresan una idea clara sobre el nivel de cualificación o su carencia total. Sólo en muy contados casos señalan que se trata de obreros no agrícolas, aunque los términos "peón", "bracero" y "jornalero" sirven para denominar indistintamente actividades del secundario como del primario. Otra anomalía casi constante en los padrones es la relativa al nivel de instrucción de los habitantes de Arucas, pues aveces se señalan como analfabetos a personas que por su edad (menores de diez años) aún no pueden dejar de serlo. Por ello, se ha tenido en cuenta estos aspectos, aplicándose las correcciones correspondientes. 2. Los CENSOS IMPRESOS Para el presente trabajo la utilización de loS' censos impresos era tarea obligatoria. Sin embargo, los censos, al aportar datos totales, impiden ver el contraste ono entre la ciudad y la zona rural. No obstante, se ha recogido toda la información contenida en los mismos, prescindiéndose en algunos casos del censo de 1857, debido a su proximidad con el Diccionario estadístico-administrativo de las Islas Canarias. De este último se han utilizado las clasificaciones de la población por edades, sexo, estado civil, estructura socio-profesional y nivel de instrucción, publicados por Olive para todos los municipios del Archipiélago. De los restantes censos oficiales se ha recogido todo el material que suministran. También han sido consultadas las publicaciones del Movimiento natural de la población de España, editadas por los talleres del Instituto Geográfico y Catastral y por el Instituto Nacional de Estadística, para los años comprendidos entre 1912 y1914; 1924 Y1945; 1947 Y1948; 1950 Y 1962 Y1970-1973. Sin embargo, hemos tenido que rechazar algunos de los datos que contienen, por
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS•.• 21 reproducir las cifras del Registro Civil, cuyos errores señalaremos en otra parte de este capítulo. 3. Los ARCHIVOS PARROQUIALES Los archivos parroquiales han aportado a este trabajo información sumamente valiosa, en gran medida más fidedigna aún que la del Registro Civil, obteniéndose ~eries estadísticas completas a tenor del buen estado en que se conservan los libros para todo el período comprendido entre 1850 y 1975. Por la ausencia del Registro Civil en España antes de 1871, ha sido necesario basarse fundamentalmente en los datos suministrados por el archivo parroquial de San Juan Bautista de Aruca~ para el intervalo 1850-1871, pues era la única que existía para todo el municipio hasta que en 1891 se convierte en parroquia la ermita de San Pedro Apóstol en Bañaderos. En 1915 se acaba de construir la parroquia de San Isidro en Montaña de Cardones, cuya jurisdicción se amplía hacia los caseríos de Tinocas y Transmontaña. En 1938 culminan las obras de la parroqiua de San José de la Montaña en el Trapiche y, finalmente, en 1943, se tran~orman en parroquia las ermitas de Nuestra Señora del Rosario, en La Goleta; San Andrés Apóstol, en el barrio de San Andrés y Nuestra Señora del Carmen, en Santidad. Todas estas parroquias disponen de archivos perfectamente conservados, con sus libros bien ordenados; ello ha hecho posible obtener el número de bautismos, entierro~ y matrimonios. Entre las objeciones que se le pueden imputar, la más importante es la de que no consignan los datos cualitativos de los acontecimientos. Así, en las inscripciones no consta la edad de la madre al nacer el hijo. A menudo se omite la edad y la profesión de los óbitos, como también la~ causas de los fallecimientos. En algunos casos sólo se señala si el difunto es vecino de algún pago del municipio o reside en el casco de Arucas, si es párvulo o adulto. Aefectos de derechos de pie de altar, suele añadirse en la inscripción, al lado del nombre del fallecido, su condición de pobre de solemnidad, cuando éste no disponía de recursos para costearse los funerale~ y el enterramiento. Por tanto, disponiendo de series completas y recuentos poblacionales frecuentes, mediante los censos oficiales, se calculan las tasas anuale~ a través del método de la interpolación. Asimismo se han obtenido las tasas quinquenales ydecenales, como los saldos vegetativos anuales y quinquenales fundamentales para estudiar la dinámica de la población.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 22 RAMON DIAZ HERNANDEZ 4. EL REGISTRO CIVIL Se ha tenido en cuenta también los datos extraídos del Registro Civil desde su creación en 1871, si bien se aprecian algunas' anomalías que merman su verosimilitud. Por ejemplo, durante los primeros 20 años, bien por temor, bien por falta de costumbre, numerosos nacimientos y matrimonios quedaron sin registrar. En consecuencia, las inscripciones fuera del plazo constituyen un fenómeno que se repite hasta los años cuarenta, si bien son más numerosos afines del siglo pasado y primera década del presente. Las inscripciones fuera de plazo se acrecentaron un poco también entre 1937 y 1940, debido a que f1e tenía que acreditar el certificado de nacimiento para obtener los cupones de racionamiento, el salvo:- conducto para viajar, cobrar pensiones de guerra o para acogerse a la Seguridad Social. En la actualidad, el volumen de omisiones no ha decrecido, por cuanto que aún siguen inscribiéndose los recién nacidos de madres residentes en Arucas en el Registro de Las Palmas, por acontecer los partos' en los centros hospitalarios de aquella ciudad. Todavía se siguen efectuando inscripciones tardías correspondientes anacimientos en fechas más omenos lejanas, si bien su número es ya aleatorio. Todo lo cual quiere decir que las series del Registro Civil constituyen un documento de dudos'a fiabilidad, en lo que anacimientos se refiere. Aunque menos, ocurre otro tanto con los matrimonios donde el fenómeno de sub registro es un rasgo bien patente. Es elocuente el que en los márgenes de las cédulas pueda leerse más de una vez las quejas de los funcionarios de que 10f1 vecinos de esta municipalidad no dan cuenta de las nupcias, al menos hasta 1920. En efecto, el incumplimiento de la inscripción en el Registro era completamente abrumador en los primeros años de su creación. Desde 1920 comienzan ainscribirse matrimonios contraídos canónicamente en años anterioreS' y esta situación se prolonga en rasgos generales hasta los años cincuenta, aproximadamente. Con todo, a pesar de la normativa vigente, los defectos de inscripción son abundantes al menos hasta 1960, afectando, sobre todo, a la distribución mensual de las nupcias. A menudo la edad de los contrayentes aparecen redondeados'; otras veces no está consignada la edad de los cónyuges o la de uno de ellos, frecuentemente la de las mujeres. Mayor credibilidad, en cambio, nos merece la información sobre los fallecimientos, por existir controles burocráticos más estrictos. Ello permite obtener datoS' cualitativos de sumo interés, como las
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS•.. 23 causas de los fallecimientos, profesión, lugar de residencia yedad de los mismos, adiferencia de los archivos parroquiales. En todos los casos se ha procedido a comparar todas las partidas desde 1871 hasta 1975 con las obtenidas en los archivos parroquiales, aplicándose las rectificaciones oportunas.
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© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 CAPÍTULO II EVOLUCION DE LA POBLACION ABSOLUTA: 1850-1975 1. IMPORTANCIA DEL CRECIMIENTO: SUS ETAPAS En la etapa estadística -es decir, desde la elaboración del primer censo oficial español con carácter moderno en 1857, hasta el padrón de 1975la población aruquense ha conocido un incremento importante, en tanto que ha multiplicado el número de sus efectivos alo largo de 118 años por 6. De tal modo que si a las cifra~ obtenidas por el censo de 1857 le asignamos un valor 100, Arucas ha pasado a un porcentaje de 591, lo cual supone un ritmo medio de crecimiento anual de 1,51 por 100, muy superior al español (0,7 por 100), pero casi idéntico al del Archipiélago 0,43 por 100). En todos los períodos intercensales, con la sola salvedad de dos de ellos (1878-1887 y1961-1970), se aprecia un crecimiento continuo e importante. Sin embargo, conviene precisar que este fuerte crecimiento no se manifiesta absolutamente uniforme, ya que si desglosamos todo el período bajo examen en dos partes veríamos cómo desde 1858 a 1900 el incremento demográfico fue más vigoroso en términos generales, con una tasa media de 1,88 por 100 anual; mientras que los años comprendidos entre 1901 y 1975 ob:;ervan un aumento ralentizado de sólo 1,31 por debajo de la tasa regional (1,79 por 100).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 26 RAMON DIAZ nERNANDEZ 2. ETAPAS DE LA EVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA CUADRO II Excedentes vegetativos y migraciones en Arucas (1850-1975) A B D AÑOS Población Crecimiento e Población E inicial vegetativo A+B al final del D-O quinquenio 1975 .. , ... ... 24.865 - - -- 1970 .. '... ... 24.097 2.023 26.120 24.865 -1.255 1965 .. ,... ... 26.441 2.538 28.979 24.097 -4.882 1960 ... '" ... 25.986 2.216 28.202 26.441 -1.761 1955 ." ... ... 25.498 1.714 27.212 25.986 -1.226 1950 .. ,... ... 25.010 1.547 26.557 25.498 -1.059 1945 ... ... ... 23.407 2.275 25.682 25.010 -672 1940 .. ,... ... 21.807 1.559 23.366 23.407 + 41 1935 ... ... ... 19.455 1.448 20.903 21.804 + 901 1930 ... ... ." 17.087 2.474 19.561 19.455 -106 1925 ... ... ., .14.868 1.890 16.758 17.087 +329 1920 .. ,... ... 12.649 1.290 13.943 14.868 +925 1915 .. ,... ... 12.511 1.181 13.692 12.649 -1.043 1910 .. ,... ... 12.374 1.661 14.035 12.511 -1.524 1905 ... ... ... 10.870 1.714 12.584 12.374 -210 1900 ... ... oo' 9.367 1.540 10.907 10.870 -37 1895 ... ... oo' 8.639 772 9.411 9.367 -44 1890 ... ... oo' 8.187 902 9.089 8.639 -450 1885 ... ... ." 7.916 841 8.757 8.187 -570 1880 ... ... oo' 7.951 1.031 8.982 7.916 -1.066 1875 ... ... ." 7.567 1.235 8.802 7.951 - 851 1870 ... ... .,.6.560 869 7.429 7.567 +138 1865 ... ... ... 5.552 745 6.297 6.560 +263 IR60 ... ... .,.4.545 703 5.248 5.552 +304 1855 ... ... ." 4.036 551 4.587 4.545 -42 1850 ... ... ... 3.629 166 3.795 4.036 + 241 Fuentes: Censos oficiales. Registro Civil. Archivos parroquiales y movimiento natural de la población de España (1. N. E.). Elaboración propia. 2.1. Etapa de gran crecimiento cuantitativo de la población (1858-1877) Superada una difícil etapa de profunda depresión demográfica y económica, se inicia, acomienzos de los años cincuenta, un período de crecimiento general. Es más, esta etapa constituye una de las fases de más alto desarrollo cuantitativo de la población de Arucas. La fuerte expam:lón demográfica encuentra su explicación más coherente en los acontecimientos históricos acaecidos en el país entre 1837, fecha en que el Gobierno liberal implanta la llamada desamortización de Mendizábal, y1855, en que entra en vigor la desamor-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION D" LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS •.. 33 Vl o 'Z: « ri u z ¿'-'--t-'-'- >Ff'F~FrrrTR1 v1L-LLJL--LU ro '" oi o:; "1 ¡:: 'O '0 " <1l ... O/) ·s ".. o ." <1l ,,," :'S '3 ... O S 6) .,," <1l :'S '3 <1l é' Z S "1 <l) ." <l) u ~ <l) <l) o:; ." <1l :o -l C) <1l o' ~ !8 •. i' ('; _._--~--~._~) w IO Iu <,¡:; _J '<1l ... '-' ú' , ro ¡_o. e c' <...C' C' ,D ---------------------' ......... _------------------------~ ~; N 3
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 34 RAMON DIAZ HERNANDEZ Estas tasas de crecimiento tan elevadas están en relación con unos excedentes vegetativos muy fuertes, osea por una altísima natalidad y una mortalidad media más bien baja para la época, en líneas generales. La valoración del excedente vegetativo como único agente del crecimiento neto de la población cobra mayor verosimilitud en función de que en estos año5' la emigración -pese al freno impuesto por el auge económicono desaparece del todo, como demostramos en el apartado correspondiente de este trabajo. Por otra parte, las crisis de subsistencias debidas a las malas cosechas, como las de 1892, 1900, 1903 y 1908, si bien produjeron una sobremortalidad, nunca hipotecaron el crecimiento; ni s'iquiera llegaron a contrarrestar la natalidad, originando saldos vegetativos deficitarios, aunque reduzcan notoriamente la diferencia entre alumbramientos ydefunciones. En la década de los ochenta se empieza a sentir una cierta animación de la economía local, al socaire de los buenos precios obtenidos por el tabaco canario en los mercados internacionales, lo que estimuló alos ricos propietarios aruquenses -ya sensibilizados en la adecuación de la agricultura al tipo de estructura capitalistaa la extensión superficial de dicho cultivo 21. Ello permite el surgimiento de pequeñas empresas artesanales para la elaboración de cigarros puros y cigarrillos 22, actividad que cobró una gran importancia y que se prolongó con menos relevancia hacia los años cincuenta del presente siglo 23, 5'i bien los incumplimientos de los contratos con la Administración central frustró, en 1888, todas las enormes esperanzas puestas en ese cultivo 24. El azúcar, en cambio, conoció en esta zona una mejor acogida. Es un hecho sabido que la primera actividad de la isla, a renglón seguido de su incorporación a la Corona de Castilla, había sido la caña de azúcar, en el siglo XVI. Pues bien, afinales del siglo XIX, Europa había alcanzado un elevado nivel de vida, permitiendo a rus habitantes el consumo de estimulantes exóticos, como el té y el café, que requieren edulcorantes en cantidades tan elevadas, ante la cual la extensa producción azucarera de América se hacía insuficiente y lejana. Con ello se abre una coyuntura favorable en los mercados internacionales, provocando la súbita elevación de los precios del azúcar, ante la cual se ofrecen condiciones inmejorables para la rerurrección en Canarias de la actividad azucareras, como inmediata sucesora 21 MILLARES CANTERO, Agustín: "Aproximación de una fenomenología de la restauración en la isla de Gran Canaria", Las Palmas, 1975. Boletín núm. 19 del Centro de Investigación Económica ySocial de la Caja Insular de Ahorros de Gran Canaria, 156 págs. Cfr. 53. 22 El padrón de 1884 clasifica de cigarreros y pureros alas personas de ambos sexos que ejercen en esa ocupación una actividad remunerada. 23 Memoria de Gestión del Ayuntamiento de Arucas, año 1956, pág. 16. 24 MILLARES CANTERO, A.: Op. cit., págs. 55-56.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS .•. 35 de la cochinilla. Por lo demás, la proximidad con el Viejo Continente desarrollará un tráfico ventajoso y remunerador para la producción canaria. Aesa coyuntura favorable se viene a añadir el libramiento de derechos arancelarios en los puertos de la Península alos azúcares canarios, así como la derogación de normas reguladoraS' en la fabricación de azúcares. La caña hace su reaparición en 1876 como cultivo intensivo, y su expansión en los años siguientes va a ser muy rápida, "cubriendo toda la superficie que va desde la ciudad hasta las playas de Bañaderos" 25, de tal modo que en 1882 ya existían 300 fanegadas ocupadaS' por la caña. Con ello resurgen los antiguos trapiches, movidos por agua, ya conocidos en el siglo XVI 26 , que suman ocho en total, instalados en Bañaderos, Puente de Arucas, Barreta, el Carril, Los López y Cruz de Pineda 27. En 1884, el propietario Alfonso Gourié Al varez instala en Arucas la fábrica azucarera de San Pedro, comprada en Londres. Se trataba de un gran molino de vapor, cuya capacidad quedó bien manifiesta, al refinar en 1885 unoS' 25.000 Qm. En este mismo año hubo de aplicarse a la maquinaria otro trapiche de mayor envergadura 28, que a su vez sufrirá una nueva ampliación, en 1890, ante la magnitud de la zafra azucarera. Con esto, el desánimo general de los años anteriores se disipa, pues el azúcar se cotiza bien en los mercados exteriores. Pero aún más, la derrota del 98 y la pérdida de las colonias (Cuba y Filipinas) estimulará la venta del azúcar canario en la Península. Las' cifras del cuadro IV ofrecen una idea muy clara acerca del papel que juega en la localidad la producción azucarera. 25 MILLARES TORRES, Agustín: Historia ¡;elleral de las islas Canarias, libro XX. ~6 CA:YIACHO PÉREZ-GALDÓS, Guillermo: "El cultivo de la caña de azúcar v la industria azucarera", Anuario de Estudios Atlánticos, tomo 7, Las Palmas, 1961: 27 Los trapiches más modestos pertenecían: uno a Domingo Marrero (Bañaderos); a Carlos J\<ledina Batista, otro, situado en el puente de Arucas; el de Barreta era propiedad de Henríquez Hernández; los señores Del Toro y Suárez tenían uno en el Carril y otro en los llanos del Melero, y Eloy González poseía uno en el lugar conocido por Los López (Viejos acontecimientos, manuscrito anónimo, Archivo Museo Canario). Estos trapiches constituían un conjunto de establecimientos menores, sin la fuerza suticiente para modernizarse, de ahí que poco apoco fueran absorbidos por las dos empresas más importantes: la fábrica de San Pedro y la de Nuestra Señora del Rosario, también conocida por La Máquina, que fue importada desde Liverpool en 1885. Se trataba de un ingenio moderno mm,ido a vapor y propiedad de los hermanos Suárez Guerra. Se ubicó en el pago de Cruz de Pineda ysu importancia económica fue grande. 28 Anónimo: Viejos acontecimientos, págs. 29-30, Archivo Museo Canario.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 36 RAMON DIAZ HERNANDEZ CUADRO IV Azúcar exportado a la Peninsula y al extranjero (1888-1891) FABRICAS I Años A la Península IAl extranjero Total Zafra (Kg.) (Kg.) (Kg.) San Pedro y Nuestra 1888 400.000 274.100 674.100 Señora del Rosario ... 1889 500.000 498.000 998.000 1890 900.000 580.000 1.480.000 1891 900.000 679.200 1.579.200 Total ... ... '" ... 2.700.000 2.031.300 4.731.300 Todo este conjunto de circunstancias ayuda a explicar cómo la economía sufre una recuperación entre 1888 y1910, a partir de la industria del azúcar principalmente, que lleva aparejado un importante incremento demográfico. 2.4. Etapa de escaso crecimiento (1911-1920) El intervalo 1911-1920 va a contrastar con el período precedente, en cuanto nos encontramos ahora ante un crecimiento real de la población muy escaso, de sólo 275 individuos, que viene a suponer un ritmo medio de 0,22 por 100 anual. Se trata, pues, de una década de postergamiento económico motivado por la primera guerra mundial que repercutirá muy desfavorablemente sobre la demografía de laE: islas. El estancamiento del término, si bien coincide a grandes rasgos con el del Archipiélago, presenta, sin embargo, caracteres más acentuados en comparación con los municipios vecinos de Teror y Firgas (con 0,88 y0,32 por 100 anual, respectivamente), los cuales parecen, peE:e atodo, menos afectados por la crisis general. Las dificultades y estrecheces alimentarias constituyen parte esencial de la comitiva de la crisis, lo que explica el descenso del saldo vegetativo de este decenio (20,9 por 1.000). En efecto, el descenso de la natalidad en estos diez años, particularmente visible en 1914, reducirá el excedente vegetativo, que si bien no llega a ser nunca negativo E:e debe a que también la mortalidad ha descendido por debajo del índice 20 por 1.000, con la salvedad de la sobremortalidad acaecida en los años 1911 y1920 29 • Por consiguiente, es la caída brusca de las altísimas tasas de na29 ROSSELLÓ VERGER, Vicente: "Dinámica de la población en las Canarias orientales", Aportación española al XXI Congreso Geográfico Internacional, Madrid, 1968, págs. 196-197.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 37 talidad de los años precedentes, unido a la reactivación de la emigración transoceánica -cuya saldo negativo alcanza la cifra de 2.777 salidas sobre las entradas'-, lo que reduce el crecimiento real de la población, determinando un intercenso demográficamente estancado. Desde que en 1899 se eliminara con carácter definitivo la libre penetración del azúcar canario en la Península, la producción azucarera local va a entrar en retroceso, hasta que ya en 1920 las fábricas cesan su actividad ylos cañaverales se abandonan definitivamente. El plátano, que se venía imponiendo con fuerza en la localidad, ve interrumpida su expansión ante el es'tallido de la primera guerra mundial, al cesar el comercio de exportación de los frutos canarios alos consumidores ingleses, franceses y alemanes. En consecuencia, el agro local sufre un serio retroceso, hasta el punto de que son los propios' labradores quienes abandonan o arrancan las plantas de centenares de fanegadas. Se llega al extremo de que escasean las subsistencias, operándose un alza del coste de la vida. El paro forzoso y la indigencia amenazan a miles de jornaleros, que encuentran en la emigración hacia América la única salida a la situación. 2.5. Etapa de recuperación debido al auge del plátano (1921-1950) En este período el crecimiento va a ser importante y llamativo en líneas generales, pues tan s'ólo en treinta años se apreció un incremento de la población muy superior al de los setenta años anteriores juntos. En efecto, de 12.649 habitantes con que contaba Arucas en 1920, se pasa a 25.010 en 1950, lo cual viene a suponer una diferencia de 12.361 individuos; olo que es igual, un aumento porcentual del 97,7 por 100. Este importante crecimiento real tendrá su fase primordial en el intercenso 1921-1930, con una tasa media del 3,05 por 100 anual, cuando las' correspondientes al Archipiélago y al País sólo alcanzaban 1,94 y 1,01 por 100 anual, respectivamente, coincidiendo a grandes rasgos con un período de recuperación económica en todo el Archipiélago aconsecuencia de la reapertura de los mercados extranjeros para el tomate y plátanos canarios. El cultivo comercial del plátano -conocido ya afinales del siglo XIX, al ser incorporado por los inglesesconocerá ahora una gran expansión. El término de Arucas, en plena zona norte, con unas condiciones climáticas' idóneas para el cultivo del plátano, conoció en breve tiempo una invasión, cubriéndose más de un tercio
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 38 RAMON DIAZ HERNANDEZ de su superficie, que alcanzaba un total de 1.018 hectáreas, de las cuales se recogían 1.550.000 piñas, equivalentes a310.000 quintales, cuyo valor aproximado no descendía de los 60 millones de pesetas 30. Esta prosperidad económica repercutirá favorablemente en el crecimiento vegetativo, donde las tasas de natalidad todavía mantienen índices anuales muy fuertes; pero, además, no sólo contribuye a frenar la tradicional emigración, sino que el saldo es en estos años favorable gracias a la atracción que ejercen las nuevas perspectivas económicas yprofesionales. Los intercensos' 1931-1940 y 1941-1950 experimentan escalonadamente una pérdida de vigor en las tasas de crecimiento real de la población que preludian ya el estancamiento demográfico de los años cincuenta del presente siglo. El ligero descenso observado en el decenio 1931-1940, del 2,46 por 100 anual, no se debe al saldo vegetativo, sino, sin duda, alas negativas consecuencias de la desvalorización de los precios del plátano canario en los mercados extranjeros, nuestros principales clientes hasta 1936. Tampoco fueron ajenas, dentro de esta coyuntura desfavorable, las sequías de los años 1931-1932, que van a afectar profundamente el agro local, hasta reducirse la s'uperficie cultivada, al propio tiempo que el desempleo obliga a emigrar anumerosos jornaleros agrícolas. Finalmente, la guerra civil va a determinar una reducción notable de los saldos vegetativos hasta bien entrados los años cuarenta. A partir de 1946, el Gobierno español vuelve a permitir las salidas del país, produciéndose una emigración de gran alcance responsable de una tasa de crecimiento débil: 1,38 por 100 anual en la década 1941-1950. 2.6. Etapa de estancamiento (1951-1975) Los años 1951-1960, 1961-1970 y 1971-1975 constituyen un período de estancamiento demográfico. Así se aprecia cómo en el primer decenio la tasa de crecimiento real es del 0,38 por 100 anual, que supone un aumento de sólo 976 habitantes. En consecuencia, nos encontramos ante un período que conecta con las tendencias apuntadas para el intercensal precedente (1941-1950), consistente en un mediocre crecimiento vegetativo y aumento en los contingentes de emigración. Pese atodo, el crecimiento de Arucas es positivo debido asus cultivos comerciales, mientras que los municipios de medianías de 30 Archivo Ayuntamiento de Arucas.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 Q m ú> o o o S" ú> '" o cn '!? ú> ro C) <O <O ú> ro r- ~ '" <D o ~ .¡., .ro o '" co o 39 '" ro r- ~ '" <D fE ~ '" '" o '" ~ '" -.% o -J S" '" '" o '" ~ '" N ~ en .... "" ;"-,.': .. ... ......... ..... < .' ..... .' -. .:0" ; ..:::. .,._. /;- _:~ •..... .... .... .:. J :/ , , :, - .. ;) (( .. :\:~ .' , ., ':~"<' t :) )( ,: , .... /. ,. < '. ,'. / ) " '>". <:- -~-" .~.> " -' ,- \ <.::.,.-J '-- .., ) < <> 7. ... .> <:> N <:,-" ,s" l -> .,---,.. ,- <:> '" o ID EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... o '2 --------- - -- ___ .o=--=~_":':;,-~-=-==.-:"""::- ..,.- _ I ~-~-'-'''- .. Ti ii
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 40 RAMON DIAZ HERNANDEZ Firgas y Teror sufren un retroceso importante a favor de Las Palmas, que, por el contrario, crece a razón de una tasa media del 2,38 por 100 anual, por encima de la regional. Por su parte, al intercenso 1961-1970 le corresponde un decrecimiento demográfico. En efecto, de 25.986 habitantes que daba el censo de 1960 para Arucas, se pasa a24.096 habitantes en 1970, lo que significa una pérdida de 914 individuos. Este bajón de los recursos humanos del término se debe a la disfunción existente entre un crecimiento vegetativo vigoroso y un estancamiento de la producción agrícola. Ciertamente, desde 1883 el cultivo intensivo 31 del plátano no había hecho más que desarrollarse hasta alcanzar un techo, difícilmente superable por los años 60; en cambio, la población aruquense continúa manteniendo un crecimiento natural del orden del 20,5 por 1.000, con lo que la densidad demográfica del término adquiere caracteres de sobresaturación: 800 habitante5' por kilómetro cuadrado. Un saldo vegetativo de cierta relevancia unido alos stocks de decenios precedentes, no pueden ser absorbidos en su totalidad por la actividad agraria local; máxime cuando ésta se encuentra en proceso de reestructuración capitalista: introducción de mejores técnicas, mecanización, abandono de zonas marginales de rendimientos aleatorios, supresión de la cabaña y, por ende, del abonado natural que determinan una notable reducción de la demanda de fuerzas productivas. Asimismo, los problemas de mercado y encarecimiento de costos (agua, abonos, salarios, embalajes, transportes y carburantes) aceleran el proceso de reajuste, cuyo resultado final es la restricción de la superficie destinada al cultivo especulativo del plátano. No surgiendo otra actividad sustitutoria o complementaria en la localidad, el potencial humano excedente se acoge a la demanda de fuerza de trabajo abierta con el "boom" del turismo (servicios yconstrucción). Todo lo cual trae consigo la descongestión demográfica del término, apreciándose en toda esta etapa un saldo migratorio negativo en el que se registran 6.643 salidas sobre las entradas en estos diez años. Estamos, pues, ante un fenómeno depresivo que en general afecta a toda la comarca platanera del norte de Gran Canaria, en tanto que el sur y la ciudad de Las Palmas atraviesan por un momento abiertamente progresivo, si bien oscurecido por la crisis del último lustro. La depresión económica de estos cinco últimos años, unido al carácter de ciudad dormitorio que ha adquirido Arucas, han frenado la emigración y hasta se aprecia un leve incremento. En resumen. El término municipal de Arucas es de franco predominio agrícola; sus crisis y sus alzas han condicionado el creci31 ROSALES QUEVEDO, T.: op. cit., pág. 78.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ..• 41 miento real de la población, ya que en esa actividad encuentra empleo más de la mitad de su población. Se trata de una agricultura intensiva yespecializada orientada a la exportación, que constituye la única fuente de ingresos hasta tiempos bien recientes en que la población activa ejerce su actividad productiva en los sectores secundarios y terciarios extramunicipales. La evolución demográfica del término se distingue por: a) Un crecimiento global bastante notable. b) El ritmo de crecimiento no ha sido uniforme y en él se pueden distinguir varias etapas. 1) De 1857-1877 la población experimentó un crecimiento claramente superior al 2 por 100 anual, debido al auge de la cochinilla. 2) Un período de crisis con decrecimiento de la población entre 1878-1887, que responde a la depreciación de la cochinilla en el mercado internacional. 3) Un crecimiento moderno destacado entre 1890 y 1950, debido a la proS'peridad de los cultivos de caña de azúcar primero y, luego, de plátano. El crecimiento continuo de esta etapa se ve interrumpido únicamente por el intercenso 1911-1920, de crisis general, con la primera guerra mundial. 4) Crisis reciente de 1951 a 1975, motivada por el abandono de la agricultura hacia el trabajo en los servicios turísticos y la construcción fuera del municipio.
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© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 49 La emigración, que no se había disipado totalmente, pierde, sin embargo, el carácter masivo de los años de crisis debido a la recuperación económica del agro local con la industria azucarera. Este hecho permite alcanzar un mayor equilibrio entre los sexos: 89 hombres por cada 100 mujeres, en 1910, que repercute favorablemente en las nupcias. En consecuencia, la tas'a general de fecundidad acusa un alza relevante (193,8 por 1.000, en 1910), como resultado, por una parte, del fuerte número de candidatos de ambos sexos para el matrimonio y, de otra, por un elevado porcentaje de mujeres en edad de procrear. Todo lo cual va a repercutir decisivamente en el elevado número de alumbramientos de la década. C) De 1911 a 1940 Por debajo del umbral 45 por 1.000 se sitúan los intercensos 1911-1920, 1921-1930 y1931-1940, con índices de natalidad comprendidos entre 33 y 41 por 1.000. El número de concepciones sigue, por tanto, siendo e:::timable, si bien su importancia ha decrecido respecto alos períodos anteriores. Los coeficientes anuales, muy superiores alos nacionales, se mantienen repetidas veces por encima del 30 por 1.000, aexcepción del conjunto de anualidades críticas en torno a1920; pues son años de crisis alimentaria, de epidemia::: y de emigración de varones, que merman notablemente las tasas brutas. Por consiguiente, las fluctuaciones anuales pierden el interés de antaño con la sola salvedad del intercenso 1911-1920. Las razones que nos ayudan a explicar el descenso de la natalidad hasta 1920 se resumen en la crisis 5 producida por la primera guerra mundial en la localidad. En efecto, el colapso de la actividad comercial entre las Islas y Europa provoca la paralización de la industria azucarera y el abandono de los predios destinados a la caña de azúcar. Asimismo, el comercio de exportación de plátanos se interrumpe, ocasionando paro forzoso y subsiguiente emigración hacia América. La reactivación de la emigración iniciada ya en 1906 no finalizará hasta pasado el año 1919. La mayoría de la::: salidas del término la componen principalmente varones, acentuándose, por consiguiente, el desequilibrio entre los sexos. De 88,9 hombres por cada 100 mujeres en 1910 se pasa a86,2 y 87,1 entre 1920 y 1930. Es evidente entonces que las crisis de estos años con:::tituyen un serio obstáculo a la creación de nuevas parejas, repercutiendo en 5 La crisis debió afectar a la isla entera, pues EMILIA SÁNCHEZ FALCÓN, "Evolución demográfica de Las Palmas" (A. E. A., núm. ID, pág. 213), señala que en 1919 se produce un descenso de la tasa bruta anual de natalidad en la ciudad de Las Palmas reflejado en el índice 18,9 por 1.000, debido a la epidemia de gripe española. 4
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 % 150 150 140 140 ,--- 100 o \ 30 80 110 120 20 10 90 1 70 r--fl f1---::: III r-r1, III40 . (. II 1, II I 30 i ( , \ IiI ' ¡ ¡II1 , I \----. .r----i I I -f-- I! \ (1 \I III III II I I II I i !I!I iI ¡! , I I \ i I , I ! ( ri , I II r-- ¡-- r--- -nI I \ i . I II \ I i ¡ 1 ) leso ,,S 60 G':> 10 7S \\0 liS 90 9S 1900 OS 10 15 20 25 30 35 40 45 SO SS 60 65 70 7S 110 100 30 120 130 o ''0 7J 10 40 'la 5) SJ 90 Gráfico S.-Los nacimientos en Arucas, por quinquenios, 1850 a 1975 (base 1850-1855 = 100).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS..• 51 el descenso de las tasas de nupcialidad. Pero, además, los períodos críticos obligan a retrasar la edad de los cónyuges al casarse, lo que junto a la existencia de una fuerte proporción de célibes en la población aruquense, destacan como las causas más significativas que condicionan la limitación de la natalidad por afectar ambas a la formación de las uniones en el período productivo. Con los años veinte se aprecia un cambio favorable de la coyuntura económica a tenor del cultivo del plátano, pese alo cual la curva sigue su ritmo descendente. A~í se llega al decenio 1931-1940 con la tasa más baja de la primera fase, con un índice del 35,5 por 1.000, motivado por el mayor nivel cultural, cierto progreso sanitario yeconómico, así como de una restricción voluntaria de los nacimientos. Sin duda alguna, las sequías de 1933 y 1934 y, de un modo especial, la movilización yrepresión entre 1936 y 1939, con la guerra civil, repercutieron también en la reducción de los alumbramientos de este último decenio. 1.2. Llamativo declive de los nacimientos entre 1941 y 1960 En este intervalo se asiste a un descenso brusco de las tasas de natalidad respecto al período anterior, cuya cifra más significativa viene dada por el índice intercensal de 1951-1960, con sólo 19,6 por 1.000, el más bajo de nuestro estudio. En líneas generales, la~ bajas tasas encuentran su explicación más coherente en la generalización del control voluntario de las concepciones, aunque también es achacable al desequilibrio de los sexos, esencialmente desfavorable alos varones en aquellos tramos más decisivos para la procreación, entre los 15 ylos 44 año~. Así, en 1940, el tramo de edades 20-29 años obtenía una sex ratio de sólo 67,7 hombres por cada 100 mujeres aconsecuencia de la emigración hacia América, la movilización, víctimas de la guerra y represión durante los años 1936-1939. Ya en 1950 se va reduciendo el desequilibrio entre los sexo~, observándose una proporción de 89,3 hombres por cada 100 mujeres en el grupo 25-34 años, si bien la disparidad entre ambos sexos es aún relevante. CUADRO VII La "sex ratio" entre 1940 y 1960 A&OS I Total 15-44 afias de edad 1940 .. ,. 00 oo. oo. oo • .001 90,4 80,4 1950 ... oo. oo. oo. oo' 00'1 96,5 88,6 1960 .00 oo. oo. oo. oo' '00 97,4 89,7 Fuentes: Censos oficiales (l. N. E.).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 52 RAMON DIAZ HERNANDEZ Sex ratio 101,9 100,7 100,1 Pese a que hasta 1946 la emigración hacia América no supone un volumen considerable, no cabe la menor duda de que la crisis derivada de la guerra civil impondrá graves obstáculos a la creación de nueva:'>' parejas. En consecuencia, el porcentaje de célibes se incrementa, dando una cifra de más del 60 por 100 de la población total, al mismo tiempo que las tasas de nupcialidad se reducen extraordinariamente, llegándose a alcanzar en algunas anualidades (4,6 por 100, en 1946) cifras irrisorias. Con ello la tasa de fecundidad general se resiente, descendiendo acotas tan bajas como la:'>' relativas a 1950 y 1960, con 67,5 y 84,8 por 1.000, respectivamente. Así, pues, tres son básicamente las causas de la reducción del número de nacimientos en estos años: alto porcentaje de solteros, bajas tasas de nupcialidad y una fecundidad general bajísima, aconsecuencia de la restricción voluntaria de las concepciones. 1.3. Recuperación de las tasas entre 1961 y 1975 Después de un período globalmente desfavorable a la natalidad, se inicia otro de relativa recuperación en el número de alumbramientos que se refleja en los índices anuales. Así la tasa media decenal (1961-1970) obtiene un valor del 25,8 por 1.000, muy alejada, sin embargo, de la natalidad de la provincia, con 30 por 100. En contraste con la fase b, las tasas brutas anuales son frecuentemente superiores a 20 por 1.000, encontrándose en la subida de 1966 (con 28,5 por 1.000) la punta máxima de la fase. Todo lo cual parece indicarnos una cierta recuperación de la natalidad en términos relativos. La explicación más convincente de esta recuperación se debe a que la emigración masiva hacia Las Palma:,>, yzona sur de Gran Canaria desplaza afamilias enteras yno varones exclusivamente, como antaño, la emigración hacia América. Ello permite obtener un equilibrio en lo que acomposición por sexos se refiere, particularCUADRO VIII La "sex ratio" de la población de Arucas (1965-1975) A&OS I 1------- ---'-- 1965 1 ~~~~ ::: ::: ::: ::: ::: ::: ::: ::: ::: ::: :::1 Fuente: Estadísticas de la población de España, 1965. Madrid, 1969 (l. N. E.). Censo de la población de España, 1970 (l. N. E.). Padrón de la población de Arucas, 1975.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 53 mente en el tramo 15-44 años, que en 1970 era de 104,8 varones por cada 100 mujeres. Así la crisis general que se abate sobre la agricultura en estos año~ impulsará un sorprendente trasvase desde el sector primario al secundario y terciario extramunicipal; ello confiere al grueso de la población activa la posibilidad de acceder a niveles de sueldos de mayor alcance que las escuálidas rentas del campesinado. En consecuencia, el término, convertido de hecho en un área suburbana de la capital de la provincia, se beneficia del desarrollo de los servicios y del subsector construcción con el turi~o. Esa relativa mejoría propiciará los enlaces matrimoniales que obtendrán en esta última fase los coeficientes más altos de la serie en cuestión: por encima del 10 por 1.000. Con lo cual el porcentaje de célibes experimenta el descenso más llamativo del período bajo examen: 54,7 individuos por cada 100 habitante~. Se observa también un aumento de la fecundidad general (114,2 por 1.000), especialmente en el grupo de mujeres jóvenes de 20 a 29 años a partir de 1960. No se puede descartar tampoco la influencia de la edad del matrimonio en este ligero incremento de las concepciones, así como una serie de concausas de carácter socio-demográfico: como puede ser el descenso de la mortalidad infantil y la mejoría económica, sanitaria y cultural. 2. LA MORTALIDAD GENERAL De los archivoS' parroquiales del municipio y del Registro Civil de Arucas se ha obtenido el número de fallecimientos correspondientes a cada uno de los años que componen el período 1850-1975. La fiabilidad que nos merecen algunas etapas no es completa, pues aparecen resultados demasiado bajos en relación al conjunto regional y nacional. Los subregistros se detectan, sobre todo, entre 1950 y 1975, en que las defunciones acaecidas en los centros hospitalarios de Las Palmas pasan a las actas de defunción de aquella ciudad yno al Registro Civil de Arucas 6 Los índices brutos decenaleS' ofrecen una visión muy clara de cuál ha sido la línea evolutiva de la mortalidad. Durante el intervalo, bajo examen, resaltan tres fases fundamentales: a) Una primera fase con tasas relativamente altas, entre 21 y 27 por 1.000, que ocupa, en líneas generales, el espacio de tiempo que va desde 1850 a 1900. 6 En el cotejo de los libros de difuntos, tanto de la Parroquia de San Juan Bautista como en el Registro Civil de Arucas, hemos comprobado que algunos de los fallecidos de finales del siglo XIX fueron inscritos en 1920 e, incluso, aún más tarde.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 54 RAMON DIAZ HERNANDEZ b) Una segunda fase, de 1901 a 1960, definida por unas tasaS' moderadas y en continuo descenso. e) Finalmente, una tercera fase, en que las tasas se mantienen estacionarias en torno al 6 por 1.000. CUADRO IX Tasas de mortalidad de Arucas, entre 1850 y 1975 INDICES DECENALES (Por 1.000) INDICES QUINQUENALES (Por 1.000) Períodos Tasas Períodos Tasas 1851-1860 .. ,... ... ... . .. ... 26,2 1851-1855 ... ... ... ... . .. . .. 32,5 1861-1877 .. , ... ... ... ...... 26,6 1856-1860 . .. ... ... .. . ... ... 20,0 1878-1887 .. ,... ... ... ... ... 21,0 1861-1865 ... ... . .. . .. ...... 20,1 1888-1900 .. , ... ... ... ... ... 24,4 1866-1870 ... ... ... ... .. .... 26,6 1901-1910 ... ... ... ... ... ... 22,3 1871-1875 . .. ... ... ... . .. . .. 28,4 1911-1920 ..' ... ... ... ... ... 19,1 1876-1880 . .. ... ... . .. ... .. .22,3 1921-1930 .. ' ... ... ... ... ... 17,5 1881-1885 . .. ... ... ... . .. ... 24,6 1931-1940 .. , ... ... ... ... ... 15,2 1886-1890 . .. . .. ... .. ....... 20,8 1941-1950 .. ,... ... ... ... ... 11,0 1891-1895 ... ... . .. ... ... .. .22,8 1951-1960 .. , ... ... ... ... ... 6,8 1896-1900 ... . .. . .. .. . ... .. .26,1 1961-1970 ... ... ... ... ... ... 6,8 1901-1905 ... ... ... ... .. . .. .23,0 1906-1910 ... ... ... .. .... ... 21,2 1911-1915 ... ... ... ... .. .. .. 20,1 1916-1920 ... ... ... ... '" ...18,0 1921-1925 ... ... ... ... ... .. . 17,1 1926-1930 ... ... . .. ... ... ... 17,4 1931-1935 ... ... ... .. .... ... 18,0 1936-1940 ... ... . .. ... ... ... 12,3 1941-1945 ... ... ... ... .. . .. .11,3 1946·1950 ... ... .. .... ... ... 8,1 1951-1955 ... ... ... ... ... .. .7,0 1956-1960 ... ... ... ... .. .... 6,8 1961-1965 ... ... ... . .. ." . .. 6,6 1966 1970 ... ... ... ... ... ... 7,0 1971-1975 ... ... ... ... ... ... 6,0 Fuente: Censos oficiales, Registro Civil de Arucas yarchivos parroquiales del Municipio. Elaboración propia. 2.1. Fase de índices altos entre 1850 y 1950 En este intervalo, la mortalidad se caracteriza, en términos generales, por la preS'encia frecuente de tasas relativamente altas respecto atodo el período considerado. Ahora bien, el hecho de que nos encontremos ante índices elevados no quiere decir necesariamente que la cifra de óbitos ocurridos en el término de Arucas destaque sobre el conjunto de la mortalidad de la nación, sino todo lo contra-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ••• 55 rio. En efecto, en contra de lo que cabría esperarse, tratándose aún de una época premédica yde una sociedad agraria atrasada, las tasas obtenidas -salvo alguna que otra subida brusca en función de epidemias contagiosasnos pueden parecer incluso bajas, quizás acausa de errores en los registros de las defunciones 7. Sólo a partir de 1900 las tasas de mortalidad superiores a 20 por 1.000 empiezan aser raras ye5'porádicas. Las tasas más elevadas corresponden alos períodos 1851-1860 y 1861-1877, con valores de 26 por 1.000, que no hacen sino reflejar la existencia de anualidades también altas, casi siempre por encima de 20 por 1.000. En general, todo el período se encuentra salpicado de años críticos que incrementan periódicamente la cifra de defunciones, bien por epidemias (1851, 1859 Y 1872), bien por falta de ffilbsistencias ante las malas cosechas (1857, 1858, 1866 Y 1867). Se trata, por consiguiente, de las lógicas fluctuaciones anuales inherentes atoda estructura demográfica preindustrial, con sus subidas inesperadas de los índices, y cuyo~ efectos tienden a remitir al término de un período corto. En muy pocos casos las subidas llegan a hipotecar el crecimiento de la población, ni siquiera a anular las tasas de natalidad. El cólera morbo, en cambio, ocasiona una sobremortalidad en 1851 de 107,5 por 1.000, que origina el único saldo vegetativo deficitario del período de referencia. La carestía de los granos, el hambre y la miseria general que &'e abatió en la isla entre 1856 y 1857 8se sitúan como los principales responsables de debilitar las defensas orgánicas de la población. Con lo cual se facilita la entrada de la epidemia de viruela, causante de una gran mortalidad entre los párvulos desde junio de 1859 a abril de 1860, ffilbiendo la tasa a 34,8 por 1.000 9. En 1867 se produce una aguda crisis carencial 10, en la cual el precio de los granos sufrió el alza más importante del siglo XIX, repercutiendo en la mortalidad del momento de un modo especial sobre las clases menesterosas. Las tasas brutas anuales pre~ntaban valores 7Es probable que la mortalidad infantil no fuera completamente inscrita en los registros. El pago de derechos de pie de altar yel canon eclesiástico por enterramientos tal vez dieran un carácter de coercitiva fiscal alas inscripciones, sustrayéndose de dichos trámites las familias pobres. La población marginada (vagabundos, vendedores ambulantes, mutilados ...)debió ser algo importante. Cabe pensar de que las defunciones de este grupo humano no fueran meticulosamente inscritas, sobre todo cuando se trataba de gentes desconocidas procedentes de otros lugares. 8 BOSCH MILLARES, Juan: Historia de la Medicina en Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria. Ediciones del Cabildo Insular, pág. 188 ss., 1967. 9 Libros de difuntos del archivo parroquial de S. J. B. de Arucas. 10 BOSCH MILLARES, Juan: Op. cit., pág. 188.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 56 RItMON DBZ HERNANDEZ altos superiores a 20 por 1.000, despuntando las crestas de 1866 y 1867, con 32,6 y 31 por 1.000, respectivamente. El contagio simultáneo de viruela y alferecía darán un tono crítico al año 1872, que, con un índice de 40 por 1.000, se llevó una gran parte de laS' ganancias habidas por nacimientos. Algo más moderados fueron, en cambio, los índices correspondientes alos intercensos 1878-1887 y1888-1900, con valores comprendidos entre 21 y 25 por 1.000. En estos años, las epidemias de sarampión, viruela y alferecía atenúan su virulencia de antaño, advirtiéndose un distanciamiento en sus' respectivas reapariciones. En cambio, tienen mayor repercusión las crisis alimentarias periódicas (1892 y1900), que están ligadas, por lo general, a las dificultades agrícolas. Las condiciones socioeconómicas de la población, así como el estado sanitario, continuaban siendo tan péS'lmos como al iniciarse la segunda mitad del siglo pasado. Así se puede apreciar que, a pesar de la ligera reducción de las tasas ordinarias, la mortalidad infantil y su alta participación en las cifras totales se mantiene estacionaria. Pese alo cual las fluctuaciones anualeS', que se habían resaltado en la etapa anterior, se mitigan ostensiblemente afinales del XIX, aunque sin llegar a desaparecer del todo. En resumen, la primera fase de la mortalidad se caracteriza por sus elevados índices, perceptibles, sobre todo, en los intercensos 18511860 Y1861-1877. El cambio en la coyuntura económica ralentiza los' índices de mortalidad en los últimos años del pasado siglo, sin que por ello dejen de ser altos en términos relativos. 2.2. Segunda fase de índices descendentes, entre 1901 y 1960 El hecho más significativo de esta segunda fase viene dado por el descens'o progresivo de la mortalidad. En efecto, los índices medios decenales -siempre inferiores alos nacionalesexperimentan una reducción de 15,5 por 1.000, pasando de 22,3 por 1.000 en el intercenso 1901-1910 a 6,8 por 1.000 en 1951-1960. Se aprecia, pues, con toda claridad en las tasas brutas anuales una tendencia hacia su disminución, pese alo cual todavía siguen apareciendo ocasionalmente anualidades críticas, como en 1903, 1906, 1911, 1930 y 1937 (con valores' por encima de 20 por 1.000), que constituyen las subidas más llamativas. Aparte de estos años, el resto se puede definir en líneas generales como apacibles, viniendo acoincidir con una coyuntura económica favorable, basada en el cultivo y comercio del plátano. Los intercensos 1901-1910 y1911-1920 presentan los índices de mortalidad (22,3 y 19,1 por 1.000, respectivamente) máS' altos del período. Acusan en parte los problemas de abastecimiento y carestía de las
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 57 subsistencias, debido al colapso económico producido por la caída del comercio de azúcar y las secuelas de la primera guerra mundial. Asimismo el paro forzoso yel hambre ocasionó una situación calamitosa en el municipio 11 por un eS'pacio de tiempo relativamente breve. En 1911, la tasa de mortalidad contrasta con las anualidades precedentes, obteniendo la cifra de 24,4 por 1.000, debido, probablemente, a una crisis carencial ante las malas cosechas. El que se produjera en esa fecha una alta frecuencia de defunciones a causa de raquitismo, falta de desarrollo, debilidad congénita y debilidad constitucional e inanición (libros 33 y 34 de defunciones del Registro Civil) aS'i parece confirmarlo. La mortalidad a causa de la "gripe española", sin ser excesiva, incrementará las tasas anuales de 1918 y 1920 (19,3 Y20,5 por 1.000, respectivamente) 12. El intervalo 1931-1940, con un índice medio de 15,2 por 1.000, experimenta ya un descenso signin.cativo respecto al decenio anterior (17,5 por 1.000 en 1921-1930). Las tasas brutas anuales van a ser también bajas, pueS' la guerra civil no introduce ningún efecto destacado, aunque en 1938 la tasa se eleve a20,4 por 1.000, que acaso esté en relación con la represión subsiguiente al Alzamiento. En contraste, ese año experimentó una depresión en la cifra de nacimientos, mermando el saldo vegetativo a un escuálido 6,4 por 1.000. Pero más llamativo, sin duda, es el descenso de la mortalidad entre 1941-1950, que reduce la tasa a 11 por 1.000. En los índiceS' anuales es tal vez donde mejor se percibe la tendencia general a la baja, ya que si en 1941 la tasa alcanzaba 12,8 por 1.000, en 1950 sólo llega al 6,1 por 1.000. En consecuencia, la Seguridad Social obligatoria y el consiguiente avance médico son, junto con la regularidad y variedad de la dieta alimenticia, los factores que más despuntan en la reducción de la mortalidad, especialmente de la infantil. En efecto, se aprecia que los fallecimientos por afecciones exógenas tienden amitigarS'e notablemente, si bien aparecen con carácter ocasional, produciendo un ligero plus de defunciones que apenas trasciende a las tasas. Por ejemplo, los 49 fallecimientos por tuberculosis pulmonar entre 1951 y 1955 o las 34 víctimas por tifus debido a la ingestión de aguas contaminadaS'. En resumen, la fase b) constituye un período de reducción de la mortalidad, explicable, en parte, por la estructura de la población, en que la superioridad proporcional del grupo de edad joven es patente. Pero, además, por la mejoría general de las condiciones higiénicas y sanitarias, junto con la desaparición de las epidemias catastróficas' y de las crisis de subsistencias periódicas, tan frecuentes en la fase a). 11 ROSALES QUEVEDO, Teodoro: Historia de la Heredad de Aguas de Ameas yFirgas. manuscrito inédito, Archil'Os Hereclad de Aguas de Arucas yFí;'gas, pág. 96 ss. 12 Registro Civil de Arucas.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 58 RAMON DIAZ HERNANDEZ 2.3. Una tercera fase con tasas muy bajas entre 1961 y 1975 Desde 1961 has'ta nuestros días, el descenso de las tasas se acelera, pasándose a 6,8 por 1.000, por debajo de la media española. Las tasas brutas anuales ylos índices medios quinquenales apenas ofrecen oscilaciones relevantes, manteniéndose, por 10 general, entre valores muy bajos, de 5 a 7 por 1.000. De todo esto ¡re deduce que nos encontramos ante un momento verdaderamente tranquilizador para la población. El descenso de la mortalidad en los últimos años, como se apuntaba en la fase anterior, está en función del predominio de los jóvenes sobre la totalidad de los habitantes del municipio. Pero tampoco se puede subestimar la enorme evolución de todo lo relativo alas condicionesde higiene ysanidad, principales artífices de la reducción de los fallecimientos, sobre todo de la mortalidad infantil. En resumen, el número de fallecimientos por cada 1.000 habitantes ha pasado de tasas de mortalidad elevadas -de más de 25 por 1.000~ amediados del siglo XIX asólo seis fallecidos por cada 1.000 habitantes. Así, pues, la diferencia (de 19 por 1.000) entre estoSciento veinticinco años señalan una evolución enormemente satisfactoria para la población de Arucas. 2.4. La mortalidad por sexo ygrupos de edad Para estudiar la mortalidad por edades se han calculado los índices quinquenales, centrados en torno a 1860, 1910, 1940 Y 1970. Para este apartado, toda la información ha sido recogida de los archivo~ parroquiales del término ydel Registro Civil de Arucas, lo cual nos permite presentar una panorámica general bastante aproximada a la realidad. Los índices quinquenales en torno a 1860 son, por lo común, algo elevados en casi todas las cohortes, pero de un modo especial en los grupos de edades más cercanos alos dos límites -infantil y senilde la vida de las personas. El número de fallecimientos de menores de un año es muy alto, como bien se deduce del índice 246,83 por 1.000. Por tanto, la incidencia de la mortalidad infantil en la mortalidad general es muy expresiva en este período, afectando de un modo muy particular alos varones, hasta el punto de que el índice alcanzado por éstos (302,6 por 1.000) sobresale del de las mujeres (195,1 por 1.000) eincluso sobre el promedio de ambos sexos. En casi todos los tramos de edades la mortalidad se presenta constantemente más elevada para los varones que para las hembras, di-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS .•. 65 ciones infectocontagiosas de carácter ambiental en los primeros años de la vida. A partir de los seis años las tasas sufren una tendencia muy clara a descender hasta, aproximadamente, los 46 añ05', en que ya se advierten índices de mortalidad que van desde un 10 por 1.000 hasta más de 300 por 1.000, por encima de los 70 años; es decir, en las edades más peligrosas de la vejez. Las cohortes más favorecidas son las de 11-15 y21-25 año~, donde sólo se obtienen tasas de 3 por 1.000. En síntesis, la mortalidad por edades en 1910 se diferencia muy poco de la de 1860, por cuanto que las tasas siguen manteniéndose algo elevadas para la mayoría de la5' cohortes. También, como en 1860, contrasta el hecho de que, siendo índices algo elevados en casi todos los grupos de edades, en cambio la tasa bruta quinquenal es ahora mucho más reducida, con un valor de sólo 16,3 por 1.000. Lo que se explica, sin duda, porque en la estructura de la población el porcentaje de jóvenes ha experimentado un ligero incremento a expensas de los adulto~. Este hecho convierte a la población joven (50,1 por 100) en mayoría, repercutiendo ventajosamente en el descenso de la mortalidad general. La mortalidad por sexo y edad en torno a1940 apenas ofrece alguna novedad importante respecto alos períodos estudiados con anterioridad, como no sea el descenso de la tasa en las cohortes 6-10, 11-15, 16-20, 31-35 y36-40 años, cuyas cifra5' oscilan entre el 1y el 3 por 1.000. Asimismo se advierte cómo la diferencia entre los sexos se ha abreviado considerablemente, afectando la mortalidad de este período un poco más a las mujeres. Por su parte, las tasas de los grupos de edades cercano~ al límite de la existencia de las personas recuerdan todavía -por sus altas cifrasa las del siglo pasado, tanto en lo que se refiere al extremo infantil como al senil. A partir de los 5'eis años la tasa empieza a descender notablemente hasta los 20 años, en que sobresale la cohorte 21-25 años, con un índice alto (6,6 por 1.000), que se explica, por un lado, por los fallecimientos producidos durante la guerra cfvil y la represión consiguiente y, por otro, por los accidentes laborales, que afectan especialmente a los varones, determinando una sobremortalidad masculina. Lo~ grupos 31-35 y36-40 años observan una nueva caída en los índices de mortalidad, para finalmente iniciarse a partir de los 41 años en adelante un progresivo aumento de las tasas. La mortalidad de los ancianos ha visto incrementar su volumen debido al aumento proporcional que este sector de la población ha sufrido en estos años, con 8,1 por 100 del total de habitantes del mu-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 66 RAMON DIAZ HERNANDEZ niclplO. En este sentido cabe des'tacar la importancia adquirida por las afecciones de las coronarias, cardiovasculares e hipertensión, así como por las defunciones a causa de la degeneración de los tejidos celulares (tumores, cáncer, etc.), que ganan terreno en la estructura de la mortalidad, según las causas. En resumen, se advierte claramente cómo en 1940 las tasas de mortalidad por edades ya no son en todas las cohortes tan elevadas como en las etapas anteriores. En esta dirección puede hablarse de un período de transición entre una mortalidad característica de una sociedad agraria tradicional y otra con una estructura demográfica más evolucionada. Este hecho repercute además en la reducción experimentada por la tasa bruta quinquenal (de sólo 11,1 por 1.000), resultado que con toda probabilidad se debe más al conjunto de jóvenes (48,4 por 100 de los habitantes) dentro de la estructura de la población que a las mismas mejoras sanitarias. La estructura de la mortalidad por sexo y edad en torno a 1970 manifiesta, como novedad a destacar, un descenso general e importante de las tasas por edades, especialmente visibles en los primeros años de la vida aconsecuencia del desarrollo de la medicina asistencial y de las mejoras higiénicas de todo tipo experimentados por el municipio en las últimas décadas. En efecto, la mortalidad infantil ha sufrido una reducción brusca en comparación con las etapas anteriores, pese alo cual obtiene una tasa de 18,7 por 1.000, ciertamente poco halagüeña. Asimismo, la cohorte 1-5 años ve descender el índice de mortalidad a3,2 por 1.000, lo que expresa ya una gran eficacia en la lucha contra las enfermedades infecciosas, antaño tan temidas. Hasta los 45 años, en que las tasas aumentan sus valores progresivamente, los índices son casi siempre irrelevantes, no sobrepasando la cifra de 2 por 1.000. A partir de los 50 años se aprecia, junto con el ascenso de los índices de mortalidad, una diferencia muy clara entre los sexos, afectando más alos varones que a las hembras. La reducción de las tasas de mortalidad por edades constituye el rasgo más llamativo de este período, yse debe, en primer lugar, alos avances en la mejora del aparato médico-asistencial. En segundo término, la población joven (fisiológicamente menos predispuesta a la muerte), aunque importante numéricamente (40,9 por 100 de la población total), su porcentaje ha descendido en 1970, aumentando en cambio la proporción de adultos (47,8 por 100) yviejos (11,3 por 100), lo cual repercute en la mortalidad por edades. Por lo tanto, si en anteriores períodos hemos podido comprobar un marcado contraste entre unos índices brutos quinquenales, por un lado, y unas tasas un tanto más altas de mortalidad por edades, por otro, en 1970, en cambio, se observa una perfecta coincidencia en
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 67 cuanto a bajas tasas brutas quinquenales (6,8 por 1.000) y por edades se refiere. Este descenso está mucho más en com:onancia por la evolución médica y asistencial que con la estructura de la población, en la que una gran mayoría de adultos yviejos -59,1 por 100 de los habitantesestá potencialmente más expuesto a la muerte que el grupo de jóvenes. Este hecho explica, además, el predominio de las afecciones cardíaca~ y del sistema circulatorio y cerebral en las defunciones de estos años. Con lo cual se ha cubierto una etapa evolutiva que ha alejado al municipio de un régimen demográfico tradicional, sustituyéndolo otro con una estructura en consonancia con un tipo de sociedad más avanzada. 2.5. La mortalidad infantil Para la elaboración de este apartado se ha hecho acopio de una información valiosa -si bien no toda la que sería deseableexistente en lo~ archivos parroquiales del municipio, en el Registro Civil y en los Anuarios del Movimiento Natural de la población de España (para los años de 1947 a1967), con los cuales se han podido calcular las tasas anuales y quinquenales de una parte del período bajo examen. La representatividad de dichas fuentes nos ofrece la posibilidad de sentar conclusiones válida~ de carácter general sobre la evolución de la mortalidad infantil de Arucas. Con el fin de eludir las lógicas distorsiones en las cifras estadísticas se ha acudido al cálculo de la tasa rectificada mediante el método de la media ponderada 13. Los índices de mortalidad infantil expresan generalmente una evolución similar a la mortalidad general, pero con mucho más retrar:o; es decir, después de una etapa en que las tasas brutas superan ampliamente el valor 100 por 1.000 (entre los años 1850 y 1942, aproximadamente) se aprecia desde entonces hasta nuestros días una tendencia muy clara a la reducción de la cifra de fallecimientos infantiles. Tal es así que el punto más favorable a la población de menos de un año se localiza afinales de la década de los sesenta con tasar: inferiores a 20 por 1.000. Dicho descenso sólo es explicable gracias a la mejoría general de las condiciones higiénicas y sanitarias, juntamente con la desaparición de las grandes epidemias y de las crisis de subsistenciar: periódicas. 13 Para calcular la media ponderada de las defunciones infantiles se toma el número de fallecimientos de un año partido por los fallecimientos en el año anterior. Véase la obra de HENRY, Louis: Demografía, pág. 180. Edit. Labor Universitaria. Bar· celona, 1976.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 68 RAMON DIAZ HERNANDEZ 2.5.1. Valores muy altos hasta 1942 Ciertamente, hasta 1942 las tasas van a ser en todo momento muy altas, de tal modo que los índices brutoS' anuales nunca descenderán de 100 por 1.000. Al quinquenio 1858-1862 le corresponde un índice altísimo, de 246,8 por 1.000, que supone el 39 por 100 de la mortalidad general. En efecto, los fallecimientos infantiles son muy elevados, determinando a su vez unas tasas anuales también altas. Así se puede apreciar cómo las fluctuaciones anualeS' son importantes, observándose en este período un recorrido de 181,7 puntos entre la máxima del año 1859, con 328,7 por 1.000, y la mínima de 1861, con 147 por 1.000. Nos encontramos, pues, ante años críticos, motivados en gran medida por las graves carestías de los alimentos indispensables, que a su vez originan un período de hambre localizado de un modo especial entre 1856 y 1857 14. DebilitadoS' los organismos ante la miseria general, se desatan en 1858 los primeros brotes de epidemia de viruela, que prolongará sus mortíferos efectos entre octubre de 1859 y abril de 1860 15 • Aparte de la sobremortalidad infantil ocasionada por la viruela, son básicamente las enfermedades infectocontagiosas las principales responsableS' de los fallecimientos de la población de menos de un año, en la que sobresalen, además de una serie de epidemias 16, las diarreas y enteritis estivales, frente a las que se oponía un aparato médico-sanitario extremadamente inoperante 17. En 1906 18 Y en 1908 aparece en las actas de defunción una referencia expresa de epidemias de tos ferina ocoqueluche. En 1908 el mal adquirió caracteres graveS', especialmente en el mes de marzo, ocasionando el 33,3 por 100 de los fallecimientos totales de los menores de un año 19. Con un índice de 197,6 por 1.000, correspondiente al quinquenio 1911-1915, asistimos a un leve descenso de la tasa respecto al período anterior, pese alo cual representa un porcentaje alto, de 42,8 por 100 sobre la mortalidad general. Con lo cual las tasas de mortalidad infantil continúan s'iendo elevadísimas -superiores a las de España, 14 En los libros 8 y 9 de difuntos del Archivo Parroquial de Arucas. 15 Ibídem. 16 Existen, sin duda, brotes epidémicos inadvertidos o mal diagnosticados por los forenses, cuya virulencia dura sólo algunos meses, como sucede en los años 1881, 1888 Y1912. 17 Según el Diccionario Estadístico Administrativo de las Islas Canarias, Barcelona, 1863. lB La primera epidemia de tos ferina o coqueluche se localiza en 1906. 19 Libros 31-32 de difuntos del Registro Civil de Arucas.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 69 con 152 por 1.000 en el mismo período-, mermando considerablemente las ganancias por nacimientos. Son las enfermedades gástricas y respiratorias las responsables de gran parte de las defunciones infantiles. La tos ferina ocoqueluche aparece ya en esto~ años más bien como una enfermedad ocasional, aunque no por ello deje de hacer nuevas incursiones, fundamentalmente en los meses de julio, agosto y septiembre de 1913, provocando unas 27 víctimas 20. Las tasas anuales experimentan -dentro de valores manifiestamente altosdiferencias sorprendente~ entre sí, señalando recorridos de hasta 167,2 por 1.000 entre la máxima del año 1912, con 317,8 por 1.000, y la mínima de 1914, con 150,7 por 1.000. El índice quinquenal de 1938-1942, con un valor de 136,5 por 1.000, sigue siendo superior al de España y también al de La Laguna, cuya tasa sólo alcanza la cifra de 107,8 por 1.000 21 • Con lo cual la morta~ lidad infantil mantiene aún unas tasas muy altas, diferenciándose muy poco de los períodos precedentes. Las tasaS' anuales de este intervalo, sin acusados contrastes entre sí, señalan, sin embargo, un fuerte riesgo para la población infantil, sobre todo en los años 1941 y 1942. En cambio, el año más benévolo fue el de 1939, cuya tasa rectificada sólo alcanzó la cifra de 99,2 por 1.000. Pese a las elevadas tasas, el promedio quinquenal de fallecimientos infantiles ha sufrido una fuerte reducción respecto a loS' períodos anteriores, alcanzando sólo un 30 por 100 sobre la mortalidad general. Ahora bien, el que exista un bajo porcentaje de fallecimientos infantiles dentro del conjunto de la mortalidad expresa, más que un desarrollo del aparato sanitario yde las condiciones socioeconómicas, un claro incremento de la mortalidad de los mayores de un año. En consecuencia, la mayor parte de loS' finados de menos de un año son víctimas de las afecciones exógenas del medio ambiente, ante el atraso de la asistencia médica. Los esfuerzos encaminados a dominar los factores mórbidos eran todavía insuficientes. La purificación del agua de abasto público 22, la inmunización y vacunación, así como ciertas mejora~ asistenciales que se llevaron aefecto entonces no dejaron sentir sus consecuencias sino bien tardíamente; así, pues, las defunciones infantiles según las causas presentan la siguiente distribución: 20 JIMÉNEZ RODRÍGUEZ, Osear: "Estudio sanitario de la comarca de Arucas (Gran Canaria)", Madrid, Revista de Sanidad e Higiene Pública, enero-febrero, 1958, año XXXII. 21 QUIRÓS LINARES, Francisco: La población de La Laguna (1837-1960), ed. por el Instituto de Estudios Canarios, Universidad de La Laguna, pág. 28, Tenerife, 1971. 22 JIMÉNEZ RODRÍGUEZ, Osear: Op. cit., pág. 12.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 70 RAMON DIAZ HERNANDEZ CUADRO X La mortalidad infantil según las causas (1938-1942) AÑOS AFECCIONES I I Total En % 1938 1939 1940 1941 I1942 \I I Respiratorias ... .. , 21 i 26 21 I 20 35 123 28,14 Del aparato digesII tivo .., ... ... ... 48 49 40 56 I43 236 54,00 Meningitis ... ... .., 7 4 55 11 32 7,33 Tétanos ........... ,7 4 5 5 21 4,81 Coqueluche ...... ... 1 1 0,23 Raquitismo... ... .., 65 3 6 4 24 5,49 Total ... ...... -89--1 84 73 93 98 I437 100,00 Fuente: Registro Civil de Arucas. Elaboración propia. Como fte puede apreciar en el cuadro número X, las afecciones que mayor número de óbitos infantiles originan son las que afectan al sistema digestivo yrespiratorio, que en conjunto suman el 82,1 por 100. Por su parte, el tétanos y la meningitis -tan temidas antañoson ahora, en cambio, enfermedades más benignas. Los fallecimientos por prematuridad, malformaciones congénitas ydebilidad confttitucional resumidas en el cuadro bajo el concepto raquitismo, si bien no obtienen porcentajes llamativos, sí expresan al menos con toda claridad la existencia de años críticos por falta de subsistencias. En resumen, desde mediados del siglo XIX hasta 1942 las tasas de mortalidad infantil son altísimas, casi siempre superiores a las nacionales, lo que, sin duda alguna, expresan tanto el deficiente aparato médico-sanitario 23 como el estado de indigencia propio de una sociedad agraria atraS'ada. 2.5.2. Descenso de las tasas apartir de 1946 A partir de 1946 las tasas brutas van a registrar un descenso continuo e importante hasta nuestros días, hecho que responde al control progresivo de los factores ambientaleft como la purificación de las aguas, inmunización masiva, mejora del dispositivo asistencial (creación de un Centro de Alimentación Infantil bajo los auspicios de Auxilio Social), determinando en definitiva un retroceso 23 La Voz de Arucas, núm. 4, 1de octubre de 1905, pág. 3.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ..• 71 de la mortalidad infantil por causas infecciosas, parasitarias ydel sistema respiratorio. En efecto, ya en el período 1946-1950 se aprecia una caída del índice quinquenal, que se ve reducido a la cifra del 65,4 por 1.000, pese alo cual es todavía elevado, aunque comparado con el 81 por 1.000 de España no lo parezca. En este período, el año más peligroso para los menores de un año debió ser el de 1946, con una tasa rectificada del 134,6 por 1.000. La sobremortalidad de este año está en relación con una posguerra en la cual la falta de avituallamiento dio origen a numerosas defunciones por difteria, gripe ymeningitis cerebro-e~ina124. La Seguridad Social yel consiguiente avance médico van aintervenir positivamente en la disminución de las muertes en los menores de un año. Este hecho se va a apreciar en el período 1951-1955, cuyo índice desciende al 50,8 por 1.000, es decir, cuatro unidades por debajo de la tasa nacional. Muy poco significativas son las diferencias anuales, salvo los añoft 1952 y1953, cuyos respectivos índices alcanzan valores del 66,9 y73,8 por 1.000. Estos valores se deben a la reaparición de brotes contagiosos de meningitis, gripe, turberculosis ytos ferina, probablemente de ámbito local. La tendencia a la baja de la mortalidad infantil empieza aacelerarse en los últimos años. La diferencia entre las taftas nacionales ylocales son tan llamativas que se piensa con razón en la existencia de subregistros afinales de los años cincuenta, debido a que las mujeres acuden a dar a luz en los ftervicios sanitarios de que se dispone más abundantemente en Las Palmas. Ciertamente, reducidas las defunciones por las afecciones parasitarias, el porcentaje de fallecimientos infantiles acausa de prematuridad, malformaciones congénitas ydebilidad constitucional -o ftea, enfermedades endógenastendría que aumentar lógicamente. Sin embargo, ocurre todo lo contrario, descienden. Con ello se apunta la posibilidad de que. los finados por aquellas afecciones se registraran en Las Palmas y no en Arucas, por estar allí ubicadas la mayoría de los centros hospitalarios de la provincia en donde se produjeron las defunciones. El índice quinquenal de 1956-1960, con mete unidades menos que el nacional (del 43 por 1.000), sigue fielmente la tendencia al descenso. En cambio, la mortalidad infantil del período 1961-1965, por razones nada claras experimenta un aumento de la tasa que supera ampliamente a la nacional del 32 por 1.000 y, mucho más aún, a la de La Laguna, de sólo 28,3 por 1.000, en el mismo intervalo 25. Finalmente, el período 1968-1972, con un índice bajo (de 18,3 24 JlMÉNEZ RODRÍGUEZ, Osear: Op. cit., págs. 33-34. 25 QUIRÓS, F.: Op. cit., pág. 28.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 72 RAMON DIAZ HERNANDEZ por 1.000), constituye la etapa menos peligrosa para la población infantil, pues el porcentaje de óbitos supone un exiguo 4,6 por 100 de la mortalidad general. En resumen, se observa que con la desaparición de las cris'is de subsistencias y la generalización sanitaria también desaparece la sobremortalidad por afecciones exógenas que, a su vez, incide considerablemente en la reducción de la mortalidad no sólo infantil, sino también general. El progreso médico, por su parte, ha propiciado esta reducción particularmente visIble en los años sesenta. Este hecho se comprueba, sin duda alguna, en la mortalidad infantil, tan ligada a las crisis carenciales y a la falta de prevención médica. Así, el número de fallecimientos de O a 1 años por cada 1.000 nacidos vivos ha pasado de más de 200 a mediados del siglo XIX (comienzo de la serie estadística) a sólo 11,6 en 1972. Lo que significa, en definitiva, que en vez de morir en el primer año de la vida un niño de cada cinco, como hace un siglo aproximadamente, sólo muere en nuestros días uno de cada 86. La diferencia, pues, es extraordinariamente ventajosa -pese a la existencia de subregistrorespecto al porcentaje de la mortalidad general, pues pasa de casi el 40 por 100, en 1860, a un escaso 4,6 por 100 en 1970. 2.6. Las causas de las defunciones: Evolución general Una cuestión de importancia en relación con la mortalidad la constituye, sin duda, el estudio de las defunciones según sus causas. Para ello se ha procedido a un recuento de las afecciones mortales en los libros de difuntos del Registro Civil de Arucas ocurridas durante los cinco años en torno alos censos de 1910, 1940 Y 1970. En el presente trabajo hemos clasificado 26 las enfermedade~ mortales en siete grandes grupos, a saber: 1) Enfermedades infecciosas, parasitarias y del aparato respiratorio. 2) Tumores. 3) Enfermedades cardiovasculares, del sistema circulatorio ysistema nervioso. 4) Senilidad. ?Ii Hemos tomado la clasificación realizada por Salustiano del Campo en su obra Análisis de la población española, pág. 70, por considerar que se ajusta mejor al re· cuento de las defunciones según las causas.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 73 5) Enfermedades particulares de la primera infancia e inmaturidad no calificada. 6) Accidentes, violencias y envenenamientos. 7) Enfermedades mal definidas y causas desconocidas. No se nos oculta las posibleS' imperfecciones que esta clasificación puede indirectamente introducir, dado que determinadas afecciones podrían, en rigor, integrarse simultáneamente en varios de los apartados ya establecidos. Creemos, no obstante, que responde alos factores más importantes de la mortalidad y permite analizar aceptablemente su evolución. A) A principios del actual siglo, en 1910, se observa cómo las enfermedades infecto-contagiosas producen la mayoría de las defunciones, con un porcentaje del 63,5 por 100 de todas las defunciones. Pero dentro del apartado "Enfermedades infecciosas, parasitarias y del aparato respiratorio" aparecen dos afecciones gástricas particularmente mortíferas: la enteritis o inflamación del inteS'tino, y la enterocolitis o inflamación del intestino delgado ycolon, responsables ambas del 30,2 por 100 de las defunciones del período de referencia. Si las deficiencias gástricas constituyen las enfermedades infectocontagíosas que mayor número de víctimas producen, no por ello dejan de aparecer en este período otraS' tan temidas como la bronconeumonía, la tuberculosis, la bronquitis, la pulmonía y la gripe -que forman el conjunto de afecciones del aparato respiratorio-, causantes del 19,6 por 100 del total de los fallecimientos. Dentro del mismo apartado, pero con menor incidencia, se aprecia una serie de enfermedades como el tétanos, la nefritis y el tifus, que en conjunto sólo llegan a sumar un escuálido 7 por 100 de los fallecimientos acaecidos en dicho período. Finalmente, con promedios inapreciables aparecen una serie de enfermedades mortales exógenas como son la pleuresía, difteria, peritonitis, hepatitis, sífilis, tos ferina y laringitis, que sólo producen un 3 por 100 de las muertes totales. En consecuencia, estas últimaS' originan una mortalidad marginal. Después de las causas infecto-contagiosas, las enfermedades que mayor número de óbitos provocan son las del apartado "Enfermedades cardiovasculares, del s'.istema circulatorio y sistema nervioso", que representan en conjunto el 14,1 por 100 del total de los fallecimientos. Dentro del grupo, las afecciones más temibles son las llamadas deficiencias cardíacas, responsables del mayor número de finados, con el 6,1 por 100 del total de los fallecidos del período. Le mgue en importancia las hemorragías cerebrales (3,1 por 100). A continuación vienen una serie de enfermedades de menor relieve reespecto a la mortalidad general, como la asistolia, arterioesclero-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 74 RAMON DIAZ HERNANDEZ sis, angina de pecho, eclampsia, apoplejía, flebitis y hemiplejía. En su conjunto son las enfermedades típicas del sector de más de sesenta años de edad. En cuanto se refiere al apartado "Enfermedade~ de la primera infancia", su significación dentro del conjunto de las causas de las defunciones es menor, alcanzando un porcentaje del 8,5 por 100 de la mortalidad total. Las afecciones de mayor incidencia en este grupo son la atrepsia y el raquitismo. Entre las enfermedades constitucionales se incluyen deformaciones de todo~ los órganos y aparatos, desde malformaciones congénitas -muy frecuentes, quizás por la acusada endogamiahasta pequeñas alteraciones de los órganos. Con un escaso porcentaje le sigue el grupo "Enfermedades mal definidas ycausas de~conocidas". Finalmente, con un señalado carácter marginal, se sitúa el grupo de defunciones debidas a la senilidad -concepto muy confuso, pero que así aparece consignado en las actas registrales-. CUADRO XI Distribución !Jorcentual de las muertes según la causa de defunción ysu evoluci!¡n en &rucas para 1910, 1940, 1970 AROS CAUSAS DE DEFUNCION 1910 1940 1970 1. Enfermedades infecciosas, parasitarias y del apa· rato respiratorio ... ... ... ... ... ... ... ... ... oO •63,65 41,98 7,75 2. Tumores ... ... ... ... . .. ... ... .. .... ... .. . ... .. 1,78 2,29 2,24 3. Enfermedades cardiovasculares ... ... ... .. . .. . ... 14,17 32,57 78,96 4. Senilidad sin mención de psicosis y causas mal definidas ydesconocidas ... ... ... ... ... .. .... 2,82 1,11 - 5. Enfermedades de la primera infancia ... ... ... ... 8,57 6,25 2,23 6. Accidentes, violencias, envenenamientos .. .... ... 1,16 1,10 2,83 7. Enfermedades mal definidas y causas desconocidas. 7,85 14,70 5,99 - Total ... ... ... ... ... ... .. .... ... .. . ... . .. 100,00 100,00 100,00 Fuentes: Registro Civil de Arucas, datos tomados de los quinquenios en torno alos censos correspondientes. Elaboración propia. Las muertes por cáncer yúlceras malignas constituyen el apartado "Tumores", cuya incidencia e~ extremadamente aleatoria, ocasionando el 1,8 por 100 de los fallecimientos totales. Por último, los accidentes mortales, muertes por violencias oenvenenamientos obtienen una cifra realmente despreciable: 1,1 por 100. En su mayoría se trata de víctimas asfixiadas por sumersión en los numeroso~ estanques yembalses existentes en la localidad para el regadío.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 81 del capitalismo avanzado. En consecuencia, fallecen más individuos en la zona urbana 33 que en la rural, puesto que la aglomeración y hacinamiento de la población, unido a las fatales condiciones higiénicas, facilitan todo tipo de contagios. En efecto, en la primera década de la segunda mitad del siglo XIX se aprecia cómo en el núcleo urbano donde habita el 24,4 por 100 de la población se produce un 44 por 100 de los fallecimientog del término. En cambio, la zona rural -mucho más poblada, con el 75,6 por 100 de los habitantesobtiene un porcentaje de sólo el 56 por 100. Así, pues, el promedio favorece claramente más a la población rural que a la urbana en estos años 34. Antes de finalizar el siglo XIX se puede constatar la presencia de una nueva irrupción de la epidemia de viruela en 1872, responsable de una gran mortalidad, particularmente entre los párvulos. El contagio f:e inició en el mes de abril, extinguiéndose en los últimos días del mes de agosto, cuando el rigor de los calores estivales -quizás su mejor vehículo transmisorllegaba al ocaso. La viruela ocasiona el 38,1 por 100 del total de defunciones, incrementando, por tanto, la cifra bruta anual al 40,3 por 1.000. En este mismo año, al remitir los efectos de la viruela en agosto, la población se va af:entir de nuevo sorprendida por los estragos del mal conocido por alferecía: enfermedad mortal de la infancia cuyos síntomas típicos vienen señalados por convulsiones y pérdida del conocimiento. Su importancia numérica -13,7 por 100 de las víctimas de 1872no deja de ser sorprendente para la época: tal vez el elevado porcentaje de defunciones se deba a que se considera como contagiado atodo individuo fallecido a causa de convulsiones no epilépticas mal diagnogticadas. Las concausas sociales de la alta frecuencia de fallecimientos por el mal de alferecía residen en la endogamia, los traumas del parto y, sobre todo, la abundancia de afectados por la meningoencefalitis, que traía como secuela la epilepsia. En diciembre, su virulencia se atenúa, puesto que el número de defunciones a causa de dicho mal es ya escaso en 1873. Ahora bien, el análisis de la estructura de la mortalidad de 1872 nos revela la existencia de carestías y hambres por falta de subsistencias. Lo que se comprueba por la profusión de óbitos que -aparte de la viruela y alferecíaproduce las diarreas, dif:enterías, tabardillos y elefantiasis. Es decir, por las enfermedades típicas de las etapas de miseria. En resumen, la ausencia de médicos (en el libro 11 de Defun33 Ibídem, págs. 117-118. ~ Archivo Parroquial de San Juan Bautista. 6
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 82 RAMON DIAZ HERNANDEZ ciones del Registro Civil puede leerse repetidas veces que "en vista que no existe médico titular, se omite la oportuna certificación"), unido a la falta de higiene, determinan en general una mortalidad elevada en la que repercuten las enfermedades exógenas, causantes del 88 por 100 de los fallecimientos totales. Las crisis carenciales de los años 1892, 1900, 1903, 1906 suponen una sobremortalidad que hacen subir las tasas hasta valores superiores al 30 por 1.000. Los fuertes valores, en parte debido al excesivo papel de la mortalidad de los párvulos, constituyen un fenómeno sorprendente cuya explicación hay que hallarla en la lenta mejoría del nivel de alimentación media de la población, acausa de una desigual distribución de la renta. Ante la indefensión de los organismos -biológicamente debilitados por el hambrelas afecciones fatales que informan al aparato respiratorio ocasionan una fuerte proporción de óbitos (37,3; 29,8 Y 28,3 por 100). Por lo general, las defunciones acausa de los órganos respiratorios -bronquitis, tuberculosis, pulmonía, etc.- cobran mayor virulencia en los meses más fríos del año: de enero amarzo, ynoviembre ydiciembre. Pero más peligrosos para la población fueron las enfermedades gástricas, sin duda alguna más numerosas proporcionalmente: 62, 27,6 y 35 por 100 de los fallecimientos totales en dichos años. Los calores estivales parecen ser los más favorables para el contagio a tenor de la alta mortalidad que se produce en el verano. Así, en agosto de 1903, sólo el sarampión y el cólera infantil produjeron el 15,8 por 100 de los fallecimientos totales. La contaminación de las aguas y la utilización de lavaderos de ropa colectivos facilitan la propagación de los contagios, sobre todo del cólera infantil, enteritis, colitis, tifus ydisenterías. Menor significación revisten, en cambio, las defunciones provocadas por las afecciones cardíacas ydel sistema nervioso ycirculatorio: 11,3 por 100 en 1892 y 19,4 por 100 en 1900. En los períodos de crisis se advierte un notable incremento de la mortalidad de los párvulos, que obtiene porcentajes muy altos, del 74 por 100 en 1892 ódel 65,7 por 100 en 1903. Por consiguiente, corren un gran riesgo las edades comprendidas entre O y 5 años, donde, además, se advierte una clara sobremortalidad masculina. Entre los párvulos las defunciones por prematuridad, raquitismo, falta de desarrollo ydebilidad congénita yconstitucional sufren subidas relevantes en los momentos adversos. Así, se aprecia cómo de un 6por 100 en 1892, se pasa al 9 y 9,5 por 100, respectivamente, para los años 1900 y 1903, explicable en parte por la carestía de las subsistencias. El cólera infantil, el sarampión yel coqueluche producen en 1900 el 14,1 por 100 de los fallecimientos totales. Ese porcentaje palidece,
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ••• 83 en cambio, cuando dichas afecciones ocasionan el 19,3 por 100 del total de óbitos en 1903. En medio de la crisis de 1906 sobreviene un brote epidémico de tos ferina ocoqueluche que diezmó a la población infantil (de O a 5años), ocasionando el 5,2 por 100 de la mortalidad general. En definitiva, en el contexto de una sociedad agraria atrasada, las crisis alimentarias que se repiten periódicamente originan una sobremortalidad, en particular sobre el tramo 0-5 años de edad, al acentuarse las afecciones mortales exógenas del sistema respiratorio ydigestivo. 2.8. El ritmo mensual de las muertes Para estudiar el ritmo estacional de los fallecimientos hemos procedido al recuento, una por una, de las actas de defunción de lo~ libros de difuntos del archivo parroquial de San Juan Bautista de Arucas para el quinquenio 1858-1862; mientras que para los períodos 1908-1912; 1938-1942 Y 1968-1972, respectivamente, se acudió al Registro Civil. Tabulados los datos, se clasificaron por meses cada uno de los cuatro intervalos quinquenale~ estimados como representativos de este trabajo. Con todo ello pensamos que existe suficiente información para obtener conclusiones válidas de carácter general. Según se desprende de estas fuentes, las defunciones no se produjeron por igual en todos los meses del año, sino que, por el contrario, se observa una mayor tendencia aconcentrarse, en líneas generales, más en unas e~aciones que en otras. Lo cual revela claramente, pese alas lógicas imprecisiones en este orden de cosas, la influencia de las disparidades climáticas estacionales sobre una población cuya base económica era la agricultura hasta no hace demasiado tiempo. En efecto, no~ encontramos ante una sociedad tradicional caracterizada por las pésimas condiciones higiénicas y sanitarias y por la precariedad de las subsistencias que constituyen -hasta no hace mucho tiempoun claro factor desfavorable a la población. En consecuencia, la mortalidad aumenta sus cifras durante aquellas estacione~ del año más rigurosas (bien por efectos térmicos: mucho calor en verano yfrío en invierno), bien por retraso de las lluvias, con las correspondientes sequías, y su negativa repercusión en los cultivos. En lo referente a la distribución estacional de las muertes, no existe un común denominador que identifique atodos los quinquenios estudiado~. Así, en el quinquenio 1858-1862 se advierte cómo durante los meses más fríos del año en el Archipiélago (de diciembre amarzo) se
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 84 12 11 10 B 7 6 s 3 2 O RAMON DIAZ HERNANDEZ r-- r- ,.-- ¡-- ~ ....- ---1-- r-- .---- - ,....---. EFMAM JL AsoNo Gráfico I l.-El ritmo mensual de las muertes en Arucas (1908-1915).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 12 11. 10 9 P, 7 6 5 3 2 O EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... ~ r--- ~- 1--- ~ r--- ~ ~ ~ 1---- f-- 185 EFMAMJ JLAsoNo Gráfico 12.-EI ritmo mensual de las muertes en Arucas (1858-1862).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 86 12 11 10 9 8 7 6 ¿ 2 O RAMON DIAZ HERNANDEZ - r--- - r--- - ...--- - - f-- I EFAMJL As o No Gráfico 13.-El ritmo mensual de las muertes en Arucas (1938-1942).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 12 EVOLUClON DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS.•• 87 ~ - ~ ~ ,..--- -- ~ ~~ 1I 10 9 8 7 6 3 2 O EFM A MJJL Aso N' O Gráfico 14.-Ritmo mensual de las muertes en Arucas (1968-1972).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 88 RAMON DIAZ HERNANDEZ produce un porcentaje mayor de defunciones respecto a las demás estaciones, obteniéndose una cifra de 31,2 por 100. Según esto, cabe pensar que serían las bajas' temperaturas las causantes de la sobremortalidad. Por lo tanto, el invierno afectará, con toda probabilidad, en mayor medida alos ancianos, cuyos organismos son más sensibles tanto alos cambios de presión atmosférica como a las oscilaciones térmicas, que a s'U vez propician todo género de afecciones por enfriamientos (gripes, catarros, bronquitis, resfriados y reumas). Los meses de octubre ynoviembre, correspondientes al otoño, configuran la segunda estación del año por su mortalidad, en cuanto que en ella se produce el 29 por 100 de los fallecimientos. Quizá debido a la anticipación de las bajas temperaturas, y que por los' mismos motivos que en el invierno repercutió negativamente en los grupos de edad vieja e infantil. Con un porcentaje de 26,1 por 100 sobre los fallecimientos totales se sitúa en tercer término la estación veraniega, que suele ser muy peligrosa para el tramo infantil. Los calores son propicios para las dis'enterías y enteritis, que constituyen las afecciones gástricas más frecuentes responsables de una gran parte de la mortalidad en el primer año de la vida, como se demuestra en otra parte de este trabajo. En cambio, la primavera, con sólo un porcentaje de 13,7 por 100, se convierte en la estación de menor mortalidad del período. Si en el intervalo 1858-1862 eran los fríos invernales los responsables de la sobremortalidad, en los quinquenios 1908-1912 y1938-1942, por el contrario, la primacía se des'plaza alos meses estivales, obteniéndose valores de 34,5 y37, respectivamente. Lo que quiere decir en otros términos que en estos años se produce una superioridad de los fallecimientos a causa de las afecciones del aparato digestivo sobre las correspondientes al s'istema respiratorio. Los meses fríos, en cambio, obtienen máximas secundarias, con cifras medias que van desde 26,5 a30,4 por 100 en ambas etapas. Los meses de otoño, con calores más débiles, se obtienen cifras de 23,7 y25,8 por 100, respectivamente, no adquieren la benignidad que sin duda alguna corresponde a la primavera, a tenor de que en dicha estación sólo fallecen promedios exiguos: 15.2 y 17 por 100. Como ocurrió en 1858-1862, la etapa 1968-1972 se distingue porque durante el invierno se produce un mayor porcentaje de óbitos, con la diferencia de que en estos años las enfermedades fatales que informan al aparato respiratorio son ínfimas respecto a las defunciones producidas' por las "enfermedades cardiovasculares, del sistema circulatorio y sistema nervioso". Asistimos, pues, al único período de los estudiados en que el invierno obtiene una gran diferencia -de casi 10 por 100sobre el verano. Con lo cual la estación invernal se constituye como la más mortífera en nuestros días.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ..• 89 En resumen, de lo¡;: cuatro períodos estudiados se deducen las siguientes conclusiones: PDos períodos (1908-1912 y 1938-1942) con porcentajes de mortalidad ocurridos en los meses de verano superiores a las cifras de las demás estaciones. 2. aDos períodos (1858-1862 y 1968-1972) en que la¡;: defunciones se prodigan más en invierno. 3. a El otoño yespecialmente la primavera obtienen los porcentajes más bajos del presente estudio. 3. LA NUPCIALIDAD 3.1. La nupcialidad desde 1850 a 1975 El estudio de la nupcialidad -de gran relevancia por su especial incidencia en el comportamiento de la población respecto ala fecundidad y la natalidadnecesariamente debe ser abordado, en lo que se refiere al caso concreto de la localidad, como un fenómeno cerrado 35 hasta época¡;: recientes. En gran medida, este hecho viene determinado para buena parte del período bajo examen por las características propias de la estructura agraria de la jurisdicción, que convierte a su sociedad en extraordinariamente conservadora, de costumbres arcaizantes yreligiosas -aún vigentes-, además de un cierto alejamiento de Las Palmas. Las fuentes que han aportado la información indi&"pensable para obtener las tasas de nupcialidad y su evolución alo largo de los ciento veinticinco años de duración del período considerado son fundamentalmente los libros de matrimonios de los archivos parroquiales, el Registro Civil, los censos oficiales y lo¡;: libros del movimiento natural de la población de España. A grandes rasgos se aprecia en la nupcialidad parecidas etapas que en el caso de la natalidad. La correlación existente entre las variantes que informan el crecimiento vegetativo de la población parece bastante claro. Por lo general, a una etapa de alza en los nacimientos ydescenso de la¡;: defunciones se corresponde con una etapa de aumento en los enlaces matrimoniales. Para una economía fundamentada en la agricultura comercial, como es el caso de Arucas, es indudable que sus coyunturas alcistas ydepresivas se dejen sentir en la demografía. En consecuencia, el aumento de la nupcialidad se corre&"ponde, por lo general, con los ciclos agrícolamente óptimos. De todo lo dicho se desprende la existencia de tres etapas según 35 LEGUINA, Joaquín: Op. cit., pág. 193.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 90 RAMON DlAZ HERNANDEZ CUADRO xn La nupcialidad de Arucas A:&OS 1855 .,. 1860 .., 1865 1870 1875 1880 1885 1890 ... 1895 .., 1900 .., 1905 .., 1910 ... 1915 .., 1920 ... 1925 1930 .., 1935 .., 1940 .., 1945 . 1950 1955 1960 1965 1970 1975 Ind1ces quinquenales en por 1.000 9,66 8,9 7,9 7,8 8,5 8,7 7,3 5,7 7,6 7,6 6,08 5,5 5,5 5,6 5,7 7,7 5,8 5,5 6,2 5,5 7,2 9,5 10,09 1l,6 10,27 Fuentes: Registro Civil ylos archivos parroquiales de San Juan Bautista, San Pedro de Bañaderos, San Isidro de Cardones y Nuestra Señora del Rosario de la Goleta. el valor de las tasas brutas de nupcialidad extraídas de los archivos parroquiales. Ello nos permite clasificar las etapas de alza y baja de las nupcias como S'igue acontinuación: a) Una primera fase -de 1851 a 1904cuyos índices quinquenales son, por lo general, iguales oligeramente superiores a 7 por 1.000. b) Una segunda fase que va desde 1905 a 1950, caracterizada por unas tasas frecuentemente bajas, del orden de 5 o 6 por 1.000. e) Y una tercera fase de alza en los enlaces que se inicia en 1955 y que mantendrá unos índices muy elevados, siempre por encima de 7 por 1.000. 3.1.1. Etapa moderadamente favorable alas nupcias Esta tendencia ocupa toda la segunda mitad del siglo XIX yse caracteriza por unos índices de nupcialidad en torno a 7 por 1.000. Se
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 ... ~ 12 11 10 9 8 7 5 5 3 2 o - - - - ~ c--- r ~C-1- ¡-n il ,--- · I 1II ~.--' ~_J._~- ir--li'l--~ 111-- 1IíII I I I I , I I II , I I I 18S5 50 55 70 75 80 as 90 95 1900 05 10 15 20 25 30 35 1,0 I.S 50 SS 50 55 70 7~ Gráfico 17.-Curva de nupcialidad según índices quinquenales en Arucas (1850-1975)
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 98 RAMON DIAZ HERNANDEZ De esta forma, las posibilidades para formarse nuevas parejas -salarios industriales y armonía en la distribución de la población según los sexosson idóneas, incidiendo en el aumento de las tasas, que superan claramente a las del conjunto regional y del Estado español, según se aprecia en el cuadro correspondiente. A partir de 1956 se observa cómo la nupcialidad va perdiendo progresivamente su carácter casi cerrado, propio de sociedades agrícolas poco evolucionadas. Cada vez son más frecuentes los matrimonios entre cónyuges de distintas zonas geográficas. Este hecho repercute en el descenso de la consanguinidad. Por último, ya empiezan acelebrarse uniones matrimoniales entre miembros de distintas clases sociales, todo lo cual revela las características propia~ de una sociedad más desarrollada. 3.2. La nupcialidad de los solteros: se contrae matrimonio tardíamente Para estudiar la nupcialidad de los solteros se escogieron cuatro momentos significativos: en torno al padrón de 1884 y los censos oficiales de 1910, 1940 y1970. La información correspondiente se obtuvo básicamente de los libros de matrimonios existentes en los archivos parroquiales del término municipal. Lo primero que llama la atención es cómo la edad a la que se suele contraer matrimonio es bastante avanzada durante todo el período. CUADRO xv Edad al contraer matrimonio I Varones II A:&OS ¡ Hembras I Total I 1882-1886 ... ... ... .. ,. .. o" ... ... ... ... . .. 25,2 I 22,9 I24,0 1908-1912 .. ,... ... ... .. .... ... ... .. .... ... 26,1 22,6 I24,3 1968-1972 ... ... ... ...... ... ... ... ... .. .. .. 27,3 24,1 25,7 Fuente: Archivos Parroquiales del término de Arucas, Padrón de 1884 yCensos ofi· ciales. ES' notorio que los hombres acostumbran a retrasar la edad de contraer matrimonio mucho más que en el caso de las mujeres. Este hecho se advierte con claridad en cuanto que la diferencia en años entre los cónyuges ha aumentado a lo largo del período considerado, pasando de 2,3 en el quinquenio 1882-1886 a ser 3,2 en 1968-1972. Así, en algo menos de un siglo la edad media de los casamientos ha aumentado ligeramente, para quedarse en 25,7. Todo lo cual cons-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 99 tituye un dato ilustrativo, por cuanto que la fecundidad -en el caso de no mediar malthusianismovaría en función de la edad de los contrayentes, al matrimoniar, sobre todo en las mujeres. Es por ello que el retraso que se advierte en la edad de contraer matrimonio representa por sí mismo una forma indirecta de control de la natalidad. Ciertamente, del estudio del padrón de la población de Arucas de 1884 se desprende que la edad de los cónyuges debió ser ya en esa época algo tardía. Sólo con ver que en el tramo 15-19 años de edad el 98 y 93 por 100 de los varones y de las hembras eran solteros, nos sirve para excluir toda posible precocidad al casarse. Pero aún más sorprendente es que todavía en la cohorte 20-24 años exista un porcentaje muy alto de solteros de ambos sexos. Si bien la proporción de solteros entre 25-29 años experimenta una fuerte reducción, e igualmente ocurre con los solteros entre 30 y 34 años, ello no es óbice, sin embargo, para que se aprecie un considerable número de célibes en ambos sexos: 36 y34,7 por 100, respectivamente. A partir de la cohorte 35-39 años se puede hablar ya de celibato definitivo en el caso de las mujeres, pues a esta edad las posibilidades de matrimonio son limitadas. En este sentido salta a la vista el alto porcentaje de mujeres solteras', sin duda por la reducida proporción de candidatos masculinos, ante la constante emigración tradicional hacia América. El número de solteros que subsiste alrededor de los cincuenta años -edad a partir de la cual las posibilidades de nupcialidad son nulasdará prácticamente la proporción de solteros definitivos. En e~e sentido, la proporción de célibes finales es de 9,8 para los varones y del 16,4 por 100 para las mujeres. Por lo tanto, llama la atención el fuerte volumen de mujeres que han quedado solteras definitivamente. Otro dato sin duda alguna interesante consiste en averiguar el porcentaje de contrayentes menor de 25 años, pues la mayor juventud de los contrayentes repercute favorablemente en los nacimientos. En este sentido se observa que en el quinquenio 1882-1886 laS' mujeres van al matrimonio antes que los hombres. Así, el 76 por 100 de las mujeres se casan antes de cumplir los 25 años, mientras que los hombres sólo lo hacen en un promedio de 51,2 por cada 100. En 1910, laS' tasas de solteros de la cohorte 15-19 años continúan en lo esencial, siendo semejantes a las anteriores, sólo que con un ligero descenso, mucho más acusado del lado femenino. En el tramo 20-24, los solteros mantienen porcentajes considerables, para sufrir una importante reducción entre los 25 ylos 29 años. En cambio, a partir de los 35 años el porcentaje de soltería es sorprendente, de un modo especial en el caso de las mujeres, que con
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 100 RAMON DIAZ HERNANDEZ CUADRO XVI Porcentaje de solteros, por tramos de edad, entre 1884 y1970 1884 I1910 I1940 1970 Tramos de edad IIIIII vhvhvhvh 15-19 ......... 1IIII 94,04 93,02 96,35 88,41 99,61 I97,79 96,83 92,92 20-24 ......... 1I 76,71 66,16 62,95 47,76 88,40 73,38 85,16 54,75 25-29 ......... 36,07 34,74 31,04 29,65 67,25 41,1l 35,99 15,96 30-34 ......... 24,36 20,11 18,02 18,01 63,68 25,35 21,69 !13,43 35-39 ......... 10,90 16,47 12,13 21,57 15,85 22,50 14,61 I1l,34 40-44 ......... 8,57 17,41 7,00 22,93 ll,ll 21,03 14,30 i28,66 45-49 ......... 9,87 16,45 10,20 18,49 11,66 28,75 16,13 !22,18 50-54 ......... 0,94 15,38 4,37 13,29 13,54 25,11 11,21 I14,28 cifras de más de 20 por 100 llegan a duplicar alos varones célibes. En adelante, hasta los 54 años, las cohortes sobresalen por sus altos porcentajes de soltería definitiva, que en las mujeres es de 13,3 y en los varones de 4,3 por 100. En los años de crisis se suelen posponer las nupcias en perspectiva. En efecto, el porcentaje de contrayentes de menos de 25 años sufre un descenso del coeficiente respecto al quinquenio anterior, que afecta a loS' dos sexos, alcanzando ahora 47,4 y 72,4 por 100, respectivamente. Este hecho repercute desfavorablemente sobre los alumbramientos, hasta el extremo de mermar sus tasas brutas. Tampoco en 1940 se aprecia descenso alguno en la cohorte 1519 años, sino todo lo contrario. Por su parte, el tramo 20-24 años no sufre apenas modificación respecto a loS' períodos precedentes. En cambio, se produce una fuerte reducción del porcentaje de solteras entre los 25 y 34 años, que afecta menos alos varones comprendidos en dichas edades. CUADRO XVII Proporción de contrayentes de menos de veinticinco años. Arucas (1882-1886; 1908-1912; 1931-1933; 1968-1972) A:ÑOS IMujeres Varones 1882-1886 ... ... ... ... ." 76,1 51,2 1908-1912 ... .,. ... ... .. .72,4 47,4 1931-1933 ... ... ... ... .. .73,2 59,7 1968-1972 ... ... ... ... ...65,0 34,1 Fuentes: Registro Civil de Arucas, censos correspondien· tes y movimiento natural de la población de España. Años 1931, 1932 Y1933 (Instituto Geográfico).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS... 101 Probablemente, el fuerte volumen de varones solteros entre los 25 y 34 años se deba a la movilización y acuartelamiento, que afecta considerablemente a este tramo. Se puede pensar incluso que los obstáculos impuestos oficialmente a la emigración hasta 1946 contribuyeron a incrementar el volumen de solteros en una época en que la coyuntura económica es poco propicia a las nupcias ysí alas uniones ilegítimas. Por otro lado, las especiales circunstancia de la posguerra pudieron determinar unas cifras cen5'ales atípicas que no podemos desdeñar en este trabajo. De cualquier forma, el porcentaje de soltería es alto, con cifras que van desde 11,1 por 100 para los hombres hasta 21 por 100 para las mujeres. El elevado porcentaje de mujeres célibes finales se explica en parte porque el desequilibrio entre los sexos e5' más acusado en torno alos 50 años por la guerra, la emigración de los años precedentes y además por la sobremortalidad masculina, que reduce el número de candidatos. Las tasas de soltería por tramos de edad reflejan en 1970 la tendencia generalizada a retrasar la edad de contraer. La cohorte 1519 años continúa con unas tasas de soltería elevadísimas, de 96,8 y 93 por 100 para ambos sexos. La reducción de los célibes se advierte especialmente en los tramos 25-29 y30-34 años, en que sólo quedan un 15,9 y13,4 por 100 de mujeres solteras, frente a un 35,9 y 21,6 de varones. En cambio, llama la atención el fuerte volumen de mujeres solteras a partir de los 40 año5', que por otro lado constituye una constante de todos los períodos estudiados. En este período la proporción de célibes definitivos sufre un descenso respecto al período anterior en el caso de las mujeres (11,3), mientras aumentan los varones soltero5' (14,3 por 100). Es sintomático asimismo el que la precocidad al matrimoniar no aparezca ni siquiera en 1968-1972 en la medida en que pudiera pensarse, ya que el nivel de mejoría ha subido en estos últimos años. Que la tendencia general es ir retrasando la edad de contraer matriCUADRO XVIII Edad media al contraer matrimonio A~OS IVarones Hembras 1882-1886 ... ... ... ... . .. 22,9 25,2 1908-1912 ... ... ... ... . .. 22,6 26,1 1968-1972 ... oo •. .. .00 oo. 24,1 27,3 Fuente: Archivos Parroquiales, Registro Civil yCensos oficiales. Elaboración propia.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 102 RAMON DIAZ HERNANDEZ monio nos viene confirmado por los datos obtenidos sobre la proporción de contrayentes de menos de 25 años para el quinquenio, en donde se advierte cómo sólo un 34,1 por 100 de los varones y un 65,9 por 100 de las mujeres se casan antes de esa edad. 3.3. Conclusiones a) En la etapa estudiada, la edad al casarse es, en contra lo que se piensa habitualmente de Canarias', relativamente alta, lo que se advierte, sobre todo, en los hombres. b) Parece observarse una tendencia a retrasar las nupcias. Así se podría deducir de los datos de la edad media al contraer matrimonio y de la disminución del porcentaje de casamientos de menos de veinticinco años. e) Como resultado de todo ello se derivan las consiguientes repercusiones en la fecundidad y la natalidad. d) Muy alto porcentaje de solteras definitivas en las mujeres, normalmente superior a 20 por 100. La emigración de varones parece ser la causa fundamental de ello. 3.4. El ritmo estacional de los matrimonios La elección de la fecha del matrimonio, más que decisión de los propios contrayentes depende, por lo general, de una s'erie de factores de diverso signo, como pueden ser la tradición religiosa y las costumbres adquiridas por la sociedad a través de la historia y que todos sus miembros respetan escrupulosamente. En lo relativo al factor religios'o, la festividad de la Cuaresma 42, de fecha variable de un año para otro, suele dificultar los matrimonios católicos, los cuales se adelantan ose retrasan para no coincidir con dicho período. Pero ningún factor es tan decisivo en la distribución estacional de los enlaces como la organización social de la actividad productiva alo largo del año, sobre todo cuando el medio es típicamente campesino. Por lo cual, en una sociedad agraria tanto lo referido a la nupcialidad como acasi todos' los elementos de la demografía, más que ningún otro factor, lo que cuenta es la adaptación al ciclo estacional de las cosechas. Hemos analizado los índices mensuales de tres períodos diferentes yse ha observado, en primer lugar, la ausencia de unas pautas claras que regulen la nupcialidad en esos' tres quinquenios. El período 1882-1886 es tal vez el único de los tres en donde la 42 LEGUINA, Joaquín: Op. cit., pág. 197.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 103 % 1 !. 13 12 11 10 9 8 7 1--'-- 6 5 t. 3 -, L o N o s A JL J -- ,..-- ¡--- - - f-- I I 1-- MA I~ I I H I M ---, ¡ F E O Gráfico 18.-EI ritmo mensual de las matrimonios (1968-1972).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 104 RAMON DIAZ HERNANDEZ clasificación por meses, según el mayor o menor número de bodas, de acuerdo con la actividad agraria, se presenta con mayor claridad. Así, los meses de enero y febrero registran sólo el 21,9 por 100 de las nupcias, mientras que los meses de verano representan, con un porcentaje de 51 por 100 en su conjunto, la estación del año en que se concentran la mayor parte de las uniones matrimoniales. Si se toma como base 100 la media mensual del año, los matrimonios de junio, julio, agosto y septiembre suponen unos índices reSpectivos de 124, 120, 124 y 146, es decir, los más altos de todo el período. Si buscamos las lógicas conexiones entre la celebración de las bodas en un medio básicamente rural con el ciclo de las cosechas y con factores &'ocio-religiosos, se puede apreciar a grandes rasgos como marzo y, sobre todo, mayo dan el mínimo índice debido a la Cuaresma y a la intensa actividad agrícola al iniciarse la primavera. Es obvio que los cultivos comerciales (nopales y caña de azúcar), con un utillaje rudimentario, requerían necesariamente una fuerte movilización del campesinado durante la primavera einicios del verano 43. Un mínimo secundario lo proporcionan los meses de octubre, noviembre y diciembre. Por estas fechas, acabada la zafra yfinalizado el mes de des'canso (septiembre), se sembraban los cereales y papas de secano 44. Las "papas inverneras" se solían plantar con la llegada de las primeras lluvias afinales de septiembre y según las condiciones atmosféricas se recogían afines de diciembre, enero o cuanto más en febrero si el invierno fue poco lluvioso. En cambio, los máximos se producen en los meses de verano. El mayor porcentaje de enlaces contraídos entre agosto y septiembre guarda relación con el final de la zafra y, por tanto, con el descenso de la actividad agraria. No podemos excluir las posibles distorsiones que aparecen en el ritmo estacional de los matrimonios en base a las numerosas anomalías que se aprecian en las inscripciones, dando origen a retrasos considerables en las fechas de registros. Así se observa cómo se hinchan las cifras de los matrimonios cuando se realizan las visitas pastorales del obispo o de sus delegados. En el quinquenio 1908-1912 no aparece con excesiva claridad la relación ciclo agrario-ritmo estacional de los matrimonios. Probablemente ello se debe a la desorganización que tras la caída de la caña de azúcar y la consiguiente emigración se produjo en esos años. No descartamos las irregularidades en las inscripciones que todavía subsisten en este período 45, 43 QUEVEDO ROSALES, T.: op. cit. " Catastro de Escolar, 1802. 's Esto ocurre porque se tomaban en un borrador las cifras de casamientos para pasarse luego alos libros de matrimonios, ante la perspectiva de visita pastoral.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 CUADRO XIX Ritmo mensual de la nupcialidad de Arucas EIFMAMIJJAS O IND Total 1882 000 000 oo, 000 O" 4 15 4 6 17 4 4 16 432 70 1883 0.0 oo. oo, ••• oo, 61I74274 10 -25 49 1884 oo, o •• oo. 000 o" 9 4 -- - 4-94 8 -- 38 1885 .. 0 000 000 ••• oo. 33--- 13 16 10 8233 61 1886 .00 000 ••• 000 .,. 864-2 5 6 4663I 51 30 29 9 13 7 31 33 31 44 20 11 11 269 1908 .00 000 .00 000 oo, 5 6 53 14 15 12 92135 80 1909 oo. '00 000 '00 .00 6 6 93741 6 24 10 6 64 1910 oo, .00 '00 000 .,. 2 4 57 r¡ 7 10 997 6 4 77 191 I 0.0 0.0 0.0 00 o oo' 8 5 83 2 6 4 8 1 6 4 8 63 1912 o" '00 .oo .. o oo. 4 5 52 3 4 4 15 13 3 10 14 82 25 26 32 18 33 36 31 47 27 21 33 37 366 1968 oo ... o .. o .. o oo. 14 13 20 13 22 21 17 24 25 9 15 41 234 1969 ." .oo .. o oo. oo. 12 18 26 10 10 35 20 18 15 16 12 27 219 1970 ,00 '00 0'0 '00 .00 15 13 21 15 25 15 21 24 24 14 10 24 221 1971 ." o .. oo •• oo •• , 21 24 20 11 II 14 12 29 13 26 19 27 227 1972 o" oo ... o 'oo oo. I4 10 21 10 19 19 26 21 24 20 6 25 215 Total ... oo •••• 1 76 78 108 59 87 104 96 116 101 85 62 144 I.ll6 131 I 133 149 I 90 I 127 171 160 194 172 126 I 106 I 192 I 1.751 M <: O t"' q ,., ~ t:l M t"' ... '" g t"' ... ,., ~ t:l M t"' ¡;:: q z .... Q '" .... O t:l M ¡; q ,., ... ¡n ...... o c:n
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 106 RAMON DIAZ HERNANDEZ El mínimo de casamientos se aprecia ahora en los meses de abril yoctubre. En el primer caso se debe sin duda a la celebración de la Cuaresma y las tareas de la siembra; en el segundo, la explicación más coherente quizá resida en la movilización del campesinado para la siembra de cereales y papas de invierno. Como en el intervalo anterior, los meses estivales siguen dando las máximas, especialmente agosto, con la diferencia de que las celebraciones se encuentran mejor repartidas. Así se advierte como entre los meses de mayo, junio, julio yagosto se obtienen lo~ índices más altos, con 132, 144, 124 Y 188, respecivamente. Por otra parte, los meses de noviembre y diciembre concentran también un número elevado de enlaces con índices medios de 132 y 148. Por último, el lustro 1968-1972 elude ya decididamente, en cuanto al ritmo estacional de las bodas se refiere, su dependencia al ciclo agrario, en función del cambio ~ocio-profesional producido en este municipio. En efecto, el sector primario pierde importancia en beneficio del secundario y terciario extramunicipales. Desaparecidas las limitaciones estudiadas, los enlaces matrimoniales se reparten por igual alo largo de todo el año, apreciándose, sin embargo, una mínima en los meses de enero, febrero, abril ynoviembre. Otra mínima secundaria se observa en lo~ meses de mayo yoctubre. En cambio, la máxima absoluta se advierte en el mes de diciembre, probablemente a causa de la paga extraordinaria de Navidades, festividades señaladas yvacaciones. Lo cierto es que en este mes se obtiene el índice medio más alto de todo el quinquenio, con 189. Otra máxima secundaria (con un índice de 152,6) es la señalada por lo~ casamientos del mes de agosto aconsecuencia de las vacaciones y de la paga extraordinaria del "18 de Julio". La conclusión que se extrae de todo lo dicho es que mientras el municipio tuvo una estructura económica básicamente agraria, la celebración de las bodas parece estar en función de las cosechas y siembra de los cultivos. Desde el momento en que la agricultura dejó de ser la actividad primordial, el ritmo estacional de los enlace~ ya no sigue una pauta determinada, sino que se distribuye, casi regularmente, alo largo de todo el año. concentrándose un poco más en Navidades y en pleno verano. 4. El saldo vegetativo entre 1851 y 1975 El término de Arucas crece casi exclusivamente en razón de su propio crecimiento vegetativo. Incluso éste es ampliamente superior al crecimiento neto entre 1875 y1920; Y 1945 Y 1975 en razón de la corriente emigratoria encaminada a América y, en el último decenio,
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 113 cubrir la interrelación economía-migraciones en el término de referencia, esta ligazón se advierte con absoluta claridad, por lo que hemos subdividido todo el período en cuatro etapas, distinguiendo aquellas etapas de saldo migratorio negativo de las de saldo positivo. PRIMERA ETAPA.-De 1851 a 1877, en la cual el éxito económico obtenido por la cohinilla posibilita un balance migratorio positivo, o sea, favorable a la inmigración. SEGUNDA ETAPA.-Comprende el tiempo que va desde 1878 a 1920, en el cual se aprecia una superioridad de las salidas sobre las entradas en el municipio. TERCERA ETAPA.-Se encuadra entre 1921 y 1940, operándose un nuevo rumbo de las corrientes migratorias, esta vez favorable alas entradas en el término, atraída por el éxito de la platanera. CUARTA ETAPA.-Va desde 1941 hasta nuestros días. En estos años la extremada densidad rural sumada alos efectos de la "crisis agraria" desencadenan una oleada migratoria de elevado alcance. Como hecho significativo, la tabla de excedentes registrará alo largo del período la escas'a importancia de la inmigración del municipio, pues sólo constituye un 15,7 por 100 de la migración neta; en tanto que la diferencia entre las entradas y las salidas, a favor de estas últimas, alcanza la abultada proporción de 84,3 por 100. 1.1. Un saldo migratorio positivo coincidiendo con el auge de la cochinilla (1850-1877) Durante esta primera etapa se dispone de cinco quinquenios donde el saldo migratorio se presentará constantemente positivo, con la salvedad de 1855-1859. En efecto, el balance migratorio favorecerá las entradas en el término con una diferencia de + 946 inmigantes, por encima del total de emigrantes, lo que supone un saldo medio anual de 39,4 por 100 de entradas y una tasa bruta de migración de + 0,2 por 100. En 1851, fecha que culmina con la mayor de las catástrofes padecidas en lo que va del sIglo XIX por la localidad, el cólera morbo, se cierra un período oscuro jalonado por un auténtico rosario de acontecimientos adversos, como los rebrotes epidémicos de 1834; las dos aleadas contagiosas de fiebre amarilla en 1838 y1846; el ciclo de hambre y miseria general desde 1847 a 1851, ocasionados por el alza de los alimentos más imprescindibles: los cereales con sus secuelas de sobremortalidad infantil y emigración hacia Iberoaméri8
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 114 RAMON DIAZ HERNANDEZ ca 4. Con los primeros años de la segunda mitad del siglo XIX se abre un ciclo económico de recuperación que afectará lógicamente a la estructura demográfica, y que se mantendrá hasta aproximadamente 1883, fecha en que ya se esbozan los primeros síntomas de crisis. Durante estos años se apreciará un importante aumento de la riqueza agrícola, especialmente a partir de la extensión del cultivo de nopales por toda la geografía municipal para la obtención de la cochinilla, que multiplica los efectivos humanos totales nada menos que por dos, entre 1857 y 1877. Este incremento de la población viene dado ante la fuerte natalidad -la tasa supera frecuentemente el 40 por 1.000-, por una parte, y, por otra, por la entrada en el municipio de gran número de inmigrantes, muchos de los cuales son varones jóvenes que no hacen sino contribuir a reforzar esa extraordinaria vitalidad demográfica reflejada en laS' altas tasas de natalidad y, por lo tanto, en el elevado saldo vegetativo. No ofrece ninguna duda que la mayoría de los inmigrantes son varones, lo cual puede apreciarse al comprarar la "sex ratio" de tres fechas censales de la etapa correspondiente. CUADRO XXI La "sex ratio" de Arucas (1857-1877) A:fil'OS ,1857 1860 1877 Sex ratio ... ... .. ·1 78,5 82,6 93,5 Fuente: Censos oficiales. En el cuadro XXI se puede observar como en 1857 (fecha todavía cercana al ciclo recesivo mencionado) la razón entre los sexos se presentaba totalmente desequilibrada a favor de laS' mujeres: por cada 100 mujeres sólo había 78,5 hombres. Pues bien, desde la llegada de efectivos varones, por un lado, y la reducción de la emigración, por otro, hacen que disminuya la diferencia hasta lograrse un mayor equilibrio en 1860 y, especialmente, en 1877, en que la "sex ratio" era ya de 93,5. 4 ROSALES QUEVEDO, Teodoro: Historia de la Heredad de Aguas de Arucas yFirgas, inédito. Sobre este particular aparece más información en el Catastro de don Francisco María de León, comisionado regio para la inspección del ramo de la agricultura de esta provincia, elaborado el l de agosto de 1849, el cual, al dar cuenta de la emigración de la localidad de Arucas, dice textualmente: "No hay sobrante de brazos para las labores del campo; al contrario, más bien escasea en varias épocas del año a causa de las emigraciones, pues por la falta de recursos experimentados de pocos años a esta parte, quizá por efecto de las enormes contribuciones, se han visto gran número de familias precisadas a ausentarse para las Américas y otros puntos buscando sus medios de subsistencia." De esta frase se deduce la insuficiencia de fuerza de trabajo para las labores de la cochinilla y la necesidad de importarla (Archivo Museo Canario).
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 115 Otro dato, sin duda significativo, consiste en el predominio de los menores de veinte años', si bien el porcentaje de adultos es bastante alto: 45 por 100. Por su parte, las tasas de soltería superan, en todo el período, el 60 por 100 de la población total debido al fuerte porcentaje de jóvenes. El único quinquenio de esta etapa que tiene un balance migratorio negativo es el de 1855-1859. En este breve paréntesis se observa una pérdida de 42 emigrantes más que inmigrantes. La excepcionalidad de este lustro tal vez S'2 encuentre explicado por el hecho de que en el 16 de septiembre de 1853 5se publicó una real orden circular por la cual se levanta la prohibición de emigrar hacia América, y que afectaba particularmente alos canarios. Probablemente esa fuera una de las causas que incidiría desde entonces en las migraciones. Por su parte, Olive 6 señala que en estos años fueron 91 los aruquenses que salieron rumbo al Nuevo Mundo a hacer fortuna. 1.2. Un saldo migratorio negativo ante la caída de la cochinilla, de 1878 a 1920 La segunda etapa comprende el tiempo que va desde el año 1878 a1920; aquí el hecho más llamativo viene señalado por el brusco cambio de sentido en el movimiento migratorio. En efecto, durante nueve lustros abandonan la localidad numerosos emigrantes reclutados entre las capas más afectadas por la crisis agrícola: los jornaleros, mediano~ y pequeños campesinos, así como pequeños grupos de artesanos ycomerciantes, pues el colapso económico afectó atodos los sectores de la actividad 7. La diferencia entre las entradas ylas salidaS' es ahora de -5.795, favorable alos emigranteS'. El hecho de que aparezcan una serie de matices según la motivación y el mayor o menor número de emigrantes, permite distinguir en esta segunda etapa tres momentos claramente diferenciados: de 1878 a 1897, de 1898 a1905 y de 1906 a 1920. El primer momento y el último se distinguen por un saldo negativo muy elevado, mientras que el momento intermedio tiene un saldo también negativo, pero mucho menos importante. 5 NAnAL OLLER, Jordi: La población española, siglo XVI al XX. Barcelona, Ariel, 1966, 223 págs. Cfr. pág. 156. 6 OLlVE, Pedro de: Diccionario estadístico-administrativo de las Islas Canarias. Barcelona, 1865, XIII +1.264 págs. 7 Registro de embarques; Licencias de embarques para América. Archivo Ayuntamiento de Arucas.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 116 RAMüN DIAZ HERNANDEZ 1.2.1. Fuerte emigración coincidiendo con el "crack" de la cochinilla Entre 1878 Y1897 se reanuda la emigración ante la crisis motivada por el derrumbe de la cochirülla yque, en medio de una coyuntura calamitosa, originará el saldo migratorio más llamativo de los tres momentos de esta segunda etap2. con una diferencia de -2.937 salidas sobre el total de entradas. Ello supone un porcentaje de 50,7 por 100 respecto a la migración neta, lo que a su vez significa un saldo medio anual de -128,7 salidas del término. Sin lugar a dudas, la caída de la cochinilla constituye el principal causante de la crisis general de la sociedad canaria al finalizar el siglo XIX. Lo que hace que medianos y pequeños campesinos, y fundamentalmente los jornaleros sin tierra, queden sumidos en una ruina de espectaculares' consecuencias, buscándose como única salida anivel individual escapar a otras tierras lejanas. Mientras la clase dirigente, menos afectada, piensa superar la crisis mediante la aclimata· ción de posibles cultivos sustitutos, como la caña de azucar, el tabaco, algodón y café; el panorama económico de las islas era verdaderamente des'esperanzador. En consecuencia, la emigración transoceánica se recrudese, alcanzando caracteres masivos 8, más aún cuando, a partir de 1873, se empieza a generalizar la navegación a vapor, reduciéndose enormemente la distancia de las islas con América 9. Con la emigración de estos años se aprecia un descenso de la natalidad -en algunas anualidades' con tasas inferiores al 40 por 1.000-, así como un visible estancamiento de la población total. Este hecho se observa en el intercenso 1877-1887, en el cual la población absoluta experimenta una leve pérdida de 77 habitantes. Como en los casos anteriormente señalados, la emigración selecciona entre todos los habitantes alos efectivos mas'culinos, preferentemente alos jóvenes, como se infiere del análisis comparativo de la sex ratio en diferentes fechas de este momento. Al interrumpirse la etapa de signo expansivo en 1877 existía, ciertamente, un mayor equilibrio entre los sexos; sin embargo, la siguiente etapa de s'igno recesivo vuelve de nuevo a causar una importante desimetría en favor de las mujeres, visible ya en 1884, pero más llamativa si cabe en 1887. Las consecuencias de esta estructura demográfica, en que la proporción de mujeres es superior a la de los hombres, son consabidas: obstáculo en la formación de parejas y natalidad ilegítima. 8 SÁNCHEZ FALCÓN, Emilia: "Evolución demográfica de Las Palmas", Anuario de Estudios Atlánticos, núm. 10 (1964, págs. 229-414). 9 JONES, Emrys: Geografía humana. Ed. Labor, Barcelona, 1974, pág. 249. Cfr. SO.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... CUADRO XXII La "sex ratio" de Arucas (1877-1887) 117 A:&OS 1877 __ . 1884 o" 1887 oo. Fuente: Censos oficiales y padrón de 8ex ratio 93,5 86,5 83,7 1884. 1.2.2. La industria azucarera como freno ala emigración Por estos años (1898-1905) se crea una situación favorable en los mercados europeos, provocando la súbita alza de los precios del azúcar. Con ello se inicia un período donde aparecen una serie de factores inmejorables que facilitarán la resurrección en Canarias de la actividad azucarera 10, como inmediata sucesora de la cochinilla. A esa coyuntura favorable se añaden las' medidas de libramiento de los derechos arancelarios en los puertos de la Península a la producción azucarera de Canarias ll, al propio tiempo que se ordena la abolición de normas reguladoras de todo tipo. Con tales medidas, la caña, que había hecho su reaparición en las islas en 1876, experimenta como cultivo intensivo una rápida expansión sobre el terrazgo 12. Todo este conjunto de circunstancias contribuye a explicar la recuperación esporádica de la economía local afines del siglo XIX e inicios del XX, en el que la industria azucarera se destaca como el eje básico sobre el que descansa toda la actividad productiva. Por lo tanto, en estos años con una coyuntura económica favorable, la emigración a ultramar se ve claramente frenada, si bien no desaparece del todo, siendo exigua la diferencia de las salidas (81 emigrante5') respecto a las entradas. 1.2.3. Reactivación de la emigración bajo los efectos de la primera guerra mundial en las islas (1905-1920) Al consumarse definitivamente en 1899 la eliminación de la libre penetración del azúcar canario en la Península 13, la producción azu10 CAMACHO PÉREZ-GALDÓS, Guillermo: "El cultivo de la caña de azúcar v la industria azucarera", Anuario de Estudios Atlánticos. Las Palmas-l\1adrd, 1961, 'núm. 7. II Acuerdo dictaminado por e! gobierno mediante las Reales Ordenes de 20-2-1876 y 31-7-1876. 12 A decir de don Agustín Millares Torres en su Historia General de las Islas Canarias, libro XX), la caña de azúcar pronto cubrió Arucas desde las Vegas hasta la costa de Bañaderos. 13 La puesta en vigor de! Proyecto de Ley de 16 de junio de 1899, que consideraba e! azúcar canario como producto no nacional aefectos arancelarios, cercenó una actividad comercial de gran ventaja para la localidad de Arucas.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 118 RAMON DIAZ HERNANDEZ carera pasa por un reflujo hasta 1920, en que las fábricas cesan de moler caña ylos cañaverales se abandonan. Es entonces cuando el plátano, por su mayor rendimiento yfacilidades de mercado, ~e afirma y desarrolla en la zona. Sin embargo, el proceso económico recién consolidado se ve bruscamente truncado ante el estallido de la primera guerra mundial, que sitúa la producción canaria en un punto muerto, al cesar el comercio de exportación de frutos alos consumidores ingleses, franceses y alemanes. La extensión de la contienda en el Atlántico determina el aislamiento de la región, así como la interrupción de las comunicacione~ por mar. La escasez de carbón y la disminución del trabajo portuario son los signos más II visibles de la crisis que afecta en estos años a las islas. En medio de esta situación el agro local sufre un extraordinario receso, hasta el límite de que son los propios labradores quienes, faltos de horizonte, arrancan centenares de fanegadas de platanera1':15. Faltaron los alimentos más indispensables, operándose un alza del coste de la vida realmente importante; el paro y la indigencia amenaza a miles de jornaleros 16, que se ven forzados a salir de la localidad. Sólo en estos años (1905 a1920) el saldo migratorio será de -2.777, favorable a la emigración. Con este tercer momento se cierra la segunda etapa 1877-1920, en la cual la emigración, preferentemente hacia Cuba, constituye el factor más significativo. Pero ¿ quiéne~ emigran? Después de haber destacado la migración neta, se hace preciso analizar la estructura de los emigrantes. Por ello supone de una gran utilidad el estudio de una muestra que permite distinguir las características de la población emigrante. Dicha muestra no es otra cosa que el número de salidas del término entre 1878 y1920, controladas por el Ayuntamiento de Arucas. Por lo que se refiere al nivel socio-profe~ional de los emigrantes, se observa cómo éste, condicionado por una estructura de la propiedad anacrónica, responde siempre a una cualificación ínfima. Predomina el proletariado agrícola (54,1 por 100), con un nivel de instrucción bajo, quienes aspiran redimir su difícil situación económica a nivel individual con su movilidad geográfica, es decir, marchando a Cuba para ascender socialmente, satisfaciendo el hambre de tierra en los nuevos paíse~ iberoamericanos 17, que por estos años iniciaban su expansión agrícola. 14 BURRIEL DE ORUETA, Eugenio Luis: "El Puerto de la Luz en Las Palmas de Gran Canaria", Boletín del C. l. E. S., núm. 18, noviembre 1974, pág. 62. 15 El cultivo del plátano se conoce en Arucas desde el siglo XVIII, localizado entonces en el pago de Transmontaña. En documentos del Archivo municipal consta la existencia de platanales en 1728 en el barrio de Bañaderos. Pero, con toda seguridad, es a partir de 1893 cuando este cultivo transformará toda la geografía municipal, introduciéndose en las tierras desocupadas por el abandono de la "caña dulce". 16 ROSALES QUEVEDO, T.: Op. cit. 17 GARCÍA FERNÁNDEZ, Jesús; La emigración exterior de ES¡Jaña. Ed. Ariel, Barce· lona, 1965, pág. 194.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... CUADRO XXIII Estructura de la población emigrada según ocupación profesional ACTIVIDADES Total I En% Propietarios agrícolas 32 I 17,5 ... ... ... ... oo • Labradores ... . 00 . 00 ... ... ... ... oo • 13 7,1 Jornaleros de la tierra ... ... ... ... ... 99 54,1 Obreros artesanos ... ... ... oo. ... '00 16 8,2 Servicio doméstico '00 ... ... ... ... oo •6 3,3 Inactivos ... oo •... ... ... ... oo •. 00 17 9,8 Total 183 I100,0 ... ... ... ...... oo, ... I Fuente: Archivo Ayuntamiento de Arucas. 119 En menor proporción, pero por idénticos motivos, salen del término un contingente importante (17,5 por 100) de medianos y pequeños propietarios agrícolas y labradores (7,1 por 100), arruinados o endeudados por la crisis general del comercio de la cochinilla y, con posterioridad, del azúcar 18. Dadas las amplias proporciones que la emigración alcanzaba en este municipio, la sociedad entera -tanto la rural como la urbanase resintió en todos los niveles, cuestionando las expectativas de la población ocupada en actividades no agrícolas, como las pequeñas industrias artesanales, los servicios (funcionarios, comerciantes y transportistas), que se ve imposibilitada para ejercer unas actividades rentables ante la desaparición física de su base de sustento. El resultado de todo este conjunto de factores es que en el cómputo de salidas los artesanos y el subsector servicio doméstico alcance un porcentaje del 8,2 y3,3 por 100, respectivamente de la emigración registrada. CUADRO XXIV Estructura de la población emigrada de Arucas según sexo, edad yestado civil Varones I Hembras I Total Grupos Total de edad IC Ivl sic Ivl sic V general S 15-30 ......... -I---I--¡-- 63 16 8I 10 ! 71 26 97 31-45'00 .00 ... 11 44 I1 3 10 i 14 54 169 46 y más ... 3 81 163 81 6 17 Total oo. oo. ---:;:;-¡6S-1-1-11-I2(j --¡TS8Tss!-7183 Fuente: Archivo Ayuntamiento de Arucas. 18 ROSALES QUEVEDO, T.; Op, cit.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 120 RAMON DIAZ HERNANDEZ En definitiva, la estructura de la emigración en estos años responde a una clara tipología denominada en demografía "emigración profesional" 19, por cuanto se trata de una abrumadora mayoría de actiVOS: el 90,2 por 100 de los' emigrantes tenían una ocupación retribuida, lo que hace al propio tiempo que predominen entre sus efectivos los varones tanto solteros como casados. El componente varón es, ciertamente, mayoritario en la emigración (79,7 por 100), mientras que el restante 20,2 por 100 lo constituyen mujeres, en su mayor parte inactivas. Un dato de interés es que un número muy elevado de estos emigrantes' se recluta entre la población joven-adulta, es decir, la comprendida entre los quince ylos treinta años de edad. En segundo lugar le sigue la población de mediana edad, entre los treinta y uno y los cuarenta ycinco años de edad. El fuerte porcentaje de emigrantes, de quince-treinta años, se explica porque en estas edades las posibilidades de obtener empleo son mayores, en parte por la mejor adaptabilidad a las nuevas condiciones de trabajo. Por otra parte, la población joven con frecuencia se encuentra en una sociedad agraria rígida, con un status inferior e inestable (situación de aprendiz, peón, servicio militar, discriminación salarial), existiendo, sin duda, entre este sector una mejor predisposición para probar suerte en otras tierras. Ello hace que el sector joven s'ea el elemento predominante en la emigración aruquense desde 1884 a 1920. Por su parte, las personas de mediana o madura edad, sea porque tienen mayores responsabilidades familiares, sea por el fuerte apego al medio, manifiestan una menor movilidad. Esto explica claramente el que sólo 19 personas s'e han encontrado en el muestreo cuyas edades superan los cuarenta ycinco años. En cuanto al estado civil de la población emigrada, los casados constituyen el bloque más destacado, con poca diferencia de los solteros. En los dos casos s'e trata de una población relativamente joven la que más emigra, tanto solteros como matrimonios de reciente formación. En lo relativo al punto de destino, los países preferidos por la emigración de estos años son Brasil, Venezuela, Argentina y, sobre todo, Cuba 20. Se trata de repúblicas' de habla hispana, donde se estaba extendiendo la roturación ycolonización de nuevos suelos para la agricultura 21. Cuba constituye un caso especial, en tanto que se convierte en la meta escogida por la mayor parte de los emigrantes aruquenses, hasta aproximadamente la década de los 50 del presen19 A este respecto véase el trabajo Emigración y cambio social, de Víctor PÉREZ DÍAZ, págs. 84-85. 2(J Licencia de embarques para América concedida a menores de edad y sin personalidad. Archivo Ayuntamiento de Arucas, años 1887 a1905. 2l CARCÍA FERNÁNDEZ, Jesús: Op. cit., pág. 194.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 121 te siglo. Se puede hablar de una corriente "tradicional". Los parientes y amistades notifican mediante cartas' las posibilidades económicas existentes en la isla, por lo que no causa extrañeza el que en los libros de registro de salidas se pueda leer "que se va a reunir con su padre, residente en la isla de Cuba" 22. En definitiva, es el grupo de quince-treinta años quien más participa en la emigración. La juventud es de por sí un factor de movilidad, y toda movilidad supone un riesgo; de ahí que el optar por una emigración lejana, transoceánica, cuyos riesgos son elevados, hace que se impongan una serie de medidas de seguridad, marchando únicamente los hombres casi siempre sin la familia. Por tanto, se aprecia que de los 88 emigrantes que declaran ser casados, sólo un número muy reducido se hace acompañar de su cónyuge. 1.3. Un saldo migratorio positivo provocado por el auge del plátano (1920-1944) La tercera etapa, desde 1920 a 1944, coincide en líneas generales con un período de recuperación económica y, por lo tanto, demográfico en todo el archipiélago a consecuencia de la reapertura de los mercados extranjeros 23 para los tomates y plátanos canarios. La región entera se prepara para acogerse alos beneficiosos efectos generados por los nuevos cultivos comerciales -conocidos ya desde finales del siglo XIX, al ser incorporados por los ingleses-, en franca expansión desde 1920, después del paréntesis recesivo de la década anterior a causa de la primera guerra mundial. Con ello nuestro municipio cierra un período calamitoso, caracterizado por el desconcierto económico y fuerte emigración hacia América, para, desde ahí en adelante, iniciar una nueva etapa de signo contrario, que durará hasta 1944, y en el cual el saldo migratorio será en todo momento -salvo el quinquenio 1930-1934positivo, es decir, favorable a la inmigración. En apenas veinte años la población de Arucas verá incrementar más sus efectivos humanos totales que en los setenta años anteriores juntos. En efecto, entre 1920 y 1940 el término experimenta un crecimiento real de 9.155 habitantes, de tal forma que la población de aquella última fecha se había elevado a la cifra de 21.804 habitantes. Aparte del elemento económico, tres factores específicamente de22 Actas de embarques, Archivo Ayuntamiento de Arucas. 23 MENÉNDEZ RODRÍGUEZ, Jorge: Algunas notas sobre la introducción ydcsarroUo del cultivo y comercio del plátano en Las Islas Canarias. Homenaje a Elías Serra Rafols. V. 20. 2.0 Universidad de La Laguna, pág. 430. Cfr. 6.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 122 RAMüN DIAZ HERNANDEZ mográficos concurren en el aumento de población observado en esta tercera etapa. Por un lado, un crecimiento vegetativo importante por cuanto que hasta 1935 la tasa de natalidad se mantiene en torno al 40 por 1.000. Por otro lado, la recuperación económica contribuye a reducir la emigración. Y, por último, a que durante ese tiempo entran en la localidad gran número de inmigrantes (la diferencia entre entradas y salidas es de +2.196, favorable a laS' primeras), atraídos por las nuevas perspectivas profesionales que la localidad ofrece. El resultado de todo ello es que Arucas sobresale, en cuanto a densidad humana por kilómetro cuadrado se refiere, de los demás municipios agrícolas de la isla, incluso de aquellos -como Telde y Guíaque dedican una parte considerable de su superficie alos cultivos comerciales. CUADRO xxv Densidad en 1940 de Arucas, Guía y Te/de Extensión Población activa MUNIOIPIOS relativa en Km2 en Km2 Arueas ... ... ... ... .. . .. .35,12 620,67 Telele ... '" ... . .. '" ." ... ... 103,32 1 215,07 Guía ... '" ... ... ... ... ... ... 37,32 287,09 Fucntc: Censo de 1940 (l. N. E.). La integración de inmigrados varones, Jovenes principalmente, va a permitir una relación entre los sexos mucho más equilibrada que en la etapa anterior y, por lo tanto, más ventajosa para la natalidad. Con ello, la sex ratio de 1920, que sólo era de 82,2 a favor de las mujeres, se va a incrementar con la llegada de varones en los dos decenios siguientes hasta dejar más equilibrada la razón entre los sexos en 1940, fecha en la que por cada 100 mujeres había 90,8 hombres. El quinquenio 1930-1935, con saldo migratorio negativo, constituye la única excepción de una tercera etapa bajo el signo de la inmigración. Durante estos cinco años la diferencia entre las' entradas y salidas del término ha sido favorable a las últimas, con - 106. Probablemente las razones que estimularon la emigración en ese intervalo de tiempo se encuentran en la crisis mundial que tanto repercutiera en la desvalorización de los precios del plátano en los mercadoS' extranjeros, nuestros principales clientes hasta 1936. Tampoco se puede subestimar la negativa incidencia de las sequías de los años 1931 y 1932 24 que yugularon coyunturalmente el cultivo de u Archivo Ayuntamiento ele Arueas.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 ~ 1970 % 100 ea 60 1.0 20 O CIUDAD n TERMINO LiLLQ i I I I1 iI U CIUDAD TERMINO CIUDAD -~~?~i TERMINO DCANARIOS, mi PENINSULARES. 6EXTRANJEROS. lO Gráfico 19.-Porcentaje representado por los inmigrantes canarios, peninsulares y extranjeros, sobre el total de inmigrantes.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 130 RAMON DlAZ HERNANDEZ por este grupo en 1970, con 94,7 por 100, y el de 1884, de sólo 82,5 por 100 de la inmigración isleña. Por el contrario, cuando la distancia a recorrer dentro del espacio regional es relativamente más larga, los inmigrantes ven reducir su número. Efta es exactamente lo que ocurre con la participación de las restantes islas, donde sólo un leve aumento se aprecia en el volumen de inmigrantes de Lanzarote, entre 1884 y1970. En cambio, en ese mismo período ha quedado reducida a0,33 por 100 los inmigrantes procedentes de Fuerteventura. Las islas occidentales pierden cada vez más importancia en el conjunto de la inmigración regional. Este descen~o queda reflejado al comparar el porcentaje obtenido en 1884, de 11,7 por 100, con el 3,67, en 1970. 2.3. Mayor importancia de los inmigrantes grancanarios El hecho de que se tengan muy pocas noticias acerca de los movimientos migratorios entre las distintas zonas agrícolas de la isla y el que éstos representen la mayor parte del grupo de inmigrantes del municipio, justifican la elaboración de un estudio más detallado sobre los nacidos en Gran Canaria, pero censados en Arucas, agrupándolos por comarcas según la mayor o menor aproximación de la localidad. La dinámica de integración de los llegados al término probablemente fue variable según los casos. Sin duda, el mayor número de posibilidades de ocupaciones remuneradas debió ser el factor más atractivo, sin que por ello se menosprecien las relaciones de vecindad con los municipios más próximos, como Moya, Firgas, Teror, Guía y Las Palmas. El grado de entradas estaría por lo general en función de los ciclos agrícolas con sus inevitables períodos expansivos yrecesivos. En otra parte de este trabajo s'e ha resaltado la importancia de la emigración de Arucas. Pues bien, la emigración constituye un fenómeno selectivo que no afecta por igual atodos los grupos sociales en los momentos de crisis económica, como lo fuera en su día el derrumbe de la cochinilla, el fracaso de la producción azucarera y, recientemente, la crisis agrícola que afecta alos regadíos de la isla has'ta reducirlos considerablemente. Cuando los efectos de la crisis se dejan sentir sobre la población, los grupos sociales más perjudicados, como pueden ser los jornaleros agrícolas, pequeños y hasta medianos campesinos, son propensos a emigrar en ma~a. En cambio, los grupos sociales económicamente fuertes, de empresarios agrícolas, quedan intactos cuando no más fortalecidos por la concentración de tierras, lo cual les sitúa en condiciones de adaptar~e a la si-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS ... 131 guiente coyuntura creada a partir del nuevo monocultivo. Con ello se abre un ciclo expansivo en lo económico, produciéndose un trasiego de población llegada al municipio desde otras zonas rurales más atrasadas aún para integrarse en el sistema productivo, bien ocupando las plazas vacantes producidas por la emigración, bien acogiéndose a la demanda de nuevos puestos de trabajo. CUADRO XXIX Proporción que corresponde acada isla en el conjunto de la inmigración canaria (1884, 1910 Y1970) PROCEDENOIA 1884 1910 1970 Provincia de Santa Cruz: Tenerife ... ... ... ... ... ... ... .., . .. ... 10,1 5,9 2,6 La Palma ... ... ... ... ... ... .. '.,. ... .. ,0,3 0,7 Gomera ... ... ... ... . .. . .. . .. . .. .'. ... .., 1,7 0,1 0,1 Hierro ... ... ... ... ... . .. . .. . .. .., . .. 0,2 Total ... ... ... ... ... ... ... 11,8 6,3 3,6 Provincia de Las Palmas: Gran Canaria ... ... . .. ... ... ... .. , ... 82,5 90,5 94,8 Lanzarote ... ... ... . .. ... . .. . .. .. ,. .. 1,3 0,6 1,3 Fuerteventura ... ... ... . .. ... ... .. ,. .. ... 4,3 2,5 0,3 Total ... ... ... . .. 88,2 93,7 96,4 TOTAL REGIONAL ... 100,0 100,0 100,0 Fuentes: Padrón de la población de Arucas de 1884, censos oficiales de 1910 y1970. Elaboración propia. Otro argumento a tener presente es que en este último siglo, Arucas constituye la zona urbana de mayor relieve del norte de Gran Canaria, lo que le ha permitido tener una cierta atracción sobre el conjunto de núcleos menores de población. Por lo cual, los inmigrantes grancanarios en la actualidad establecidos en Arucas se debe al carácter de ciudad-dormitorio, cerca del área de Las Palmas. O también están establecidos provisionalmente como meros transeúntes a la espera de poder integrarse plenamente en la capital de la provincia; es decir, que esta última hipótesis apunta hacia la adopción de Arucas como punto intermedio de un éxodo rural de gran alcance hacia la primera ciudad de la isla.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 132 RAMON DIAZ HERNANDEZ 2.4. Relaciones de vecindad como decisivo factor en la emisión de población La corriente inmigratoria de mayor alcance es aquella que afecta alos nacidos en los municipios del norte de Gran Canaria: Agaete, Gáldar, Guía, Firgas, Moya, Teror y área metropolitana de Las Palmas. Aquí no se puede soslayar las relaciones de vecindad en razón de la proximidad geográfica completamente normales. El porcentaje de inmigrantes nacidos en estas localidades es muy alto, como señalan las cifras de 72,0, 66,71 y84,5 sobre el total de inmigrantes grancanarios para 1884, 1910 Y1970, respectivamente. Se trata de desplazamientos en un medio en que apenas existen obstáculos graves, ya que se recorren distancias cortas, así como se conocen todas las condiciones y posibilidades que el nuevo espacio territorial ofrece. Sin duda, las motivaciones que impulsan las entradas en el municipio residen en las relaciones de trabajo y parentesco; acentuadas en ciertos casos al dis'ponerse de aldeas y pagos compartidos con municipios colindantes. Tal es el caso de los caseríos de Cambalud, Lomo de Quintanilla y Lomo de San Pedro con el municipio contiguo de Firgas, al oeste de Arucas. En relación con la distancia, hay que señalar que la villa de Firgas era, en función de su proximidad, la que en 1970 proporcionaba el 14,3 por 100 del total de inmigrantes. Le seguía Moya (10 por 100) y Guía, con s'ólo 8,5 por 100. En cambio, la villa de Teror, limitando con Arucas por su lado meridional, participaba con un exiguo 6,2 por 100 en ese mismo año. Pero la principal corriente inmigratoria es la constituida por los originarios del área metropolitana de Las Palmas. Como en los anteriores términos municipales, aquí también se puede aducir las relaciones de vecindad como determinante esencial de la inmigración que afecta básicamente a la localidad de Las Palmas, limítrofe con Arucas por el lado este. El porcentaje obtenido por esta zona era en 1884 de 32,7 por 100; sufre luego un descenso que reduce su participación a23,7 por 100, para finalmente incrementarse en 1970 a41,6 por 100. El crecimiento del área metropolitana de la capital de la provincia se ha convertido en el factor más llamativo, que obedece especialmente alos altos valores con que contribuye el municipio de Las Palmas: 37 por 100 de la inmigración total grancanaria en 1970. En el peso de la capital como importante centro emisor concurren una serie de factores, cuales son la proximidad geográfica -17 kilómetros-, existencia de comunicaciones, relaciones profesionales cada vez más intensas, administrativas, asistenciales, comerciales y culturales.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 VALLESECO 11,3) S. MATEO (1. 1) TEJEDA (I,B) ARTENARA (O.S) AGAE 7 E (1 O.~) GUI A (7.2 ) MOYA (8.9) LAS PALMAS ( 2 O O) LORENZO (7.3) TEROR (S.2 ) L.;!;:(] II MUNICIPIOS LEJA NO.S MUNICIPIOS PROXIMOS. Gráfico 20.-0rigen geográfico de los inmigrantes grancanarios de Arucas en 1884.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 AGUIMES ¡ 2-'1.) S. NICOLAS( 2· MaGAN (0.4) VALSEQ UILLO (03 VALLESEWll.9 S. MATEO.()·O AGAETE ('i'7)~~/~ GALDAR (3.oy GUIA (7.9 ) FIRGA S (B.3 )MOYA (9.2 ) PAL MAS (13.1 ) S. LORENZO (6/4) TEROR (8.1, \ MUNICIPIOS LEJANOS []MUNICIPIOS ____ .....J_ PROXIMOS .... '" ,¡:. ;t:J ;.. ~ Z t:j ... ;.. N ;¡: t"l ;t:J Z ;.. Z t:j t"l N Gráfico 21.-0rigen geográfico de Jos inmigrantes grancanarios de Arucas en J9JO.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 GALDAR (2.5) ¡uil t:1:UJ~~~~~S I1MUNICIPIOS PROXIMOS. MOYA (10.0) "'~ LA S PALMA S (37,0) FI RG AS (1l •• 3) GUIA (8.5) STA_ LUCIA (1·6) S. BARTOLOME(1' INGENIO{0.8) AGUMES (el7) S.NICOLAS( AR TENARA (1. 4) AGAETE (1.0) Gráfico 22.-0rigen geográfico de los inmigrantes grancanarios de Arucas en 1970.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 136 RAMON DIAZ HERNANDEZ Por otra parte, la desaparición del antiguo mumClplO agrícola de San Lorenzo con su tradicional corriente emigratoria hacia Arucas por razones de vecindad -como lo demuestra el que en 1884 y1910 le correspondiese el 7,3 y 6,5 por 100, respectivamente, de la inmigración total de la isla-, y s'U posterior integración al término municipal capitalino, contribuye a reforzar aún más la participación de Las Palmas. Pero además debe tener alguna incidencia el hecho de contar con centros de asistencia médica, lo que hace que se inscriban en el registro civil de la capital alos recién nacidos, hinchando la cifra de procedentes de Las Palmas. 2.5. Exigua participación de los municipios lejanos de Gran Canaria La participación de los mumclplOs' de la zona alta yoeste de Gran Canaria es muy variable si tenemos en cuenta que de 11,3 en 1884, asciende luego a16,5 en 1910, para finalmente reducirse a10,6 por 100 en 1970. Los municipios de Valleseco, Aldea de San Nicolás y Tejeda marchan a la cabeza, con una participación alta (7,1 por 100) en términos relativos. Dentro del conjunto de la inmigración grancanaria, la corriente menos nutrida es la que corresponde alos naturales del sur de la isla (Agüimes, Ingenio, San Bartolomé y Santa Lucía de Tirajana); e~ decir, la zona más apartada de esta jurisdicción, así como la más atrasada de la isla hasta su reciente promoción económica por el turismo. En esta comarca residía una población eminentemente rural en ínfimas condiciones de ocupación y, por tanto, proclive adesplazarse hacia zonas de la isla enriquecidas por el regadío. A mediados del pasado siglo el auge de la cochinilla atrajo desde aquella zona una masa de inmigrantes que suponía el 16,0 por 100 del total de la i~la. En 1884 ocupaba un primer puesto San Bartolomé de Tirajana, con 4,7 por 100, seguido de Ingenio y Santa Lucía, con 3,9 por 100 para ambos municipios. Al iniciarse el presente siglo, la efímera intentona azucarera permite a esta localidad conservar una cierta atracción sobre los municipios de la cormarca sur, especialmente sobre los des de Ti rajana, que toman la delantera en la emisión de población: 11,6 por 100, mientras que Agüime~ e Ingenio obtenían un escuálido 5,3 por 100 en su conjunto para 1910. En definitiva, en los movimientos migratorios intrarregionales del Archipiélago no existen por lo general estadísticas acerca de la composición de la población inmigrante, según sexos, que permib determinar un modelo definido ajustado a las tipologías "migracio-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS .•• 137 nes universales" y "migraciones profesionales". Pero de una cosa sí estamos seguros, existe un mayor equilibrio por sexos en el volumen de inmigrantes procedentes del Archipiélago que entre los de ámbito interregional e internacionales. Se observa, pues, cómo la mayor movilidad natural propia de los hombres se contradice en la práctica, ya que muchos de los inmigrantes son en realidad matrimonios o familias enteras, lo cual encaja más dentro de las "emigraciones universales". Por consiguiente, la disimetría de los sexos en favor de las mujeres se debe a que existe una movilidad geográfica de los matrimonios importante, sobre todo cuando se trata de recorrer distancias cortas para integrarse en una comunidad agraria parecida -aunque algo más desarrolladaa la de procedencia. La atracción se acentúa cuando se dispone, además, de un centro urbano superior al pueblo o aldea desde donde se emigra, y en el que es mucho más fácil procurarse empleo en el servicio doméstico, en la artesanía o en el comercio. CUADRO XXX La "sex ratio" de los inmigrantes de origen canario Tenerife ... Las Palmas Total ... 1884 134,0 71,0 ... ¡-n,o-I 1910 65,4 823, 81,4 1970 77,0 93,4 93,6 Fllente: Padrón de 188-1 ycensos oficiales de 1910 y1970. Este hecho contribuye a explicar la presencia de un excedente femenino en todo el período estudiado, pero en el cual se aprecia una tendencia a encontrar un punto de equilibrio hasta que, en 1970, la razón entre los sexos obtenga una mayor simetría: 93,6 hombres entre las dos provincias donde, con la sola salvedad de 1884, las Canarias occidentales ofrecen un excedente femenino superior. 2.6. La minoría de procedencia peninsular Constituye un reducidísimo grupo de inmigrantes, pese a lo cual la proporción de peninsulares en el conjunto de la inmigración no ha dejado de crecer desde hace un siglo. Según el padrón de 1884 solamente el 2,1 por 100 de los habitantes habían nacido en la Península. Lo formaban matrimonioS' procedentes de la región catalana (de Barcelona, sobre todo) y de la provincia de Logroño.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 138 RAMON DIAZ HERNANDEZ CUADRO XXXI Porcentaje representado por los inmigrantes canarios, peninsulares yextranjeros sobre el total de inmigrantes (1884, 1910 Y1970) PROCEDENCIA I1884 I1910 I1970 I I I I1 Canarias ... '" ... '" ... ... . .. ... . .. . .. . .. 96,5 92,4 87,8 Península ... ... . .. . .. . .. ... '" . .. '" ... . .. 2,2 2,8 6,8 Extranjero ... .. ,".... .. ,... .. , '" ... ... 1,3 I 4,8 5,4 Total ... ... ... . .. . ,. '" ... ... 100,0 100,0 i100,0 La "sex ratio" entre los inmigrantes (1884, 1910 Y9170) Canarias ... '" ... '" . .. '" ... ... . .. I72,02 I 81,43 93,66 ... "'1 Península ... '" ... ... ... ... '" .,. ... . .. ••• 124,0 72,09 I92,39 Extranjero ... ... ... ... .. , ... .,. '" . .. "'1 280,0 83,58 I110,48 Total ... ... ... . .. ... ... ... .,.76,64 I81,25 I 94,41 Fuente: Padrón de 1884, censos de 1910 y 1970. Elaboración propia. En 1910 el porcentaje de peninsulares se mantenía estacionario. Por estos años, provienen de Cataluña y Andalucía formando un pequeño grupo que detenta gran parte del aparato burocrático, la enseñanza, la asistencia médica yel orden público. La disimetría de los sexos de este conjunto pese a s'U importancia: 72 bombres de cada 100 mujeres, es en cambio algo más equilibrada que la de 1884. La mayor parte de los censos oficiales no permiten conocer la evolución de este grupo de inmigrantes. En unos casos porque no incluyen datos sobre el origen de la población por provincias, como ocurre con los de 1920, 1930 Y1940; en otros cagas porque no es posible distinguir alos inmigrantes peninsulares de los procedentes de la provincia de Tenerife al estar incluidos en un mismo apartado bajo el título de "nacidos en otras provincias". En 1970, el porcentaje de inmigrantes peninsulares ya alcanzaba una cifra más destacada, de 6,8 por 100; hecho que guarda una conexión con el incremento de la adminigtración estatal en la localidad, aumento de la actividad bancaria, orden público, enseñanza ycuadros profesiones cualificados. El hecho más significativo de este grupo reside en que los efectivos de origen peninsular presentan un nivel de cualificación profesional muy superior a la media general de los habitantes del municipio. Es un rasgo lógico en una demarcación básicamente agraria, donde el exceso de peonaje yel bajís'imo grado de instrucción de la población precisa incorporar de otros lugares una gran parte de los cuadros medios y superiores y especialistas de diverso signo.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 100 J 111 11 ¡j'i .'r. o ~. 90 '_ , ~~~ 1 H-il±lJ m:~ ~m W0r~'fIl t'l , ¡_o,; _L~J -<: O t< 8D J friH~ iJ I:¡ml tjjj)-jj llllttl f'~1m ~HTFH el <"l .... 0-19 O z 70 ~ ti U: 'j ~~i jj¡~ ~ t::1 .. '; :1 t'; t< ~ tlJ ~ iI 11 Pjt I"i, i! ltl~i~) H ! fH-i ;¡. 60 11 '" 20-59 O i:ll t< SO ~ ü..t-tl1dl ¡-----"1 ¡:: i r~-¡Tr:J lii ;1:1 !tt:it.l ;¡. <"l .... O 4D ~ II1II I ! ! t:~-..::.:..J.-tI P-~ Z ,' t::1 •60 YMAS M •. .:t;? ~ t< 30. ~ I I II I jIIIiI .1 !lil' .8 z .... 20 ~ ,.'' 1I I rI1I I I I 1 <"l .... '" .... O 10 JII I I I ¡I1I t::1 M ;¡. OJ L.......,;.j L..-..J 1 •• ';'1 L---l L...:.J r."l :o el 1860 1884 1910 <"l 19"0 1960 1970 ;¡. ?' Gráfico 23.-Importancia relativa de los tres gran1es grupos de edades en la población de Arucas. o ...... ~ en
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 146 RAMON DlAZ HERNANDEZ de lo expresado, la tasa de dependencia experimenta un descenso frente al período anterior, quedándose la cifra en 136 por 100. En cambio, la relación cumbre - base va a sufrir un aumento (17 por 100) debido al descenso proporcional de jóvenes y elevarse el número de viejos. La tendencia al descenso proporcional de los jóveneS' va a ser más visible en 1960, en que se reduce a la cifra del 41 por 100 del conjunto de los habitantes. Asimismo, la disimetría de los sexos es aún mayor (94 por 100) que en 1910. Sin embargo, la tasa de adultos sufre un alza hasta alcanzar el 49,7 por 100, siendo el coeficiente de masculinidad de 104 varones por cada 100 mujeres. Por lo que se refiere alos ancianos, éstos representan el 9,3 por 100, observándose un leve incremento respecto a 1940. La tendencia al envejecimiento es, por lo demás, un fenómeno bien patente en las últimas décadas. La sex ratio de los mayores de cincuenta y nueve años presenta una acusada disimetría favorable a laS' mujeres a causa de la sobremortalidad masculina. El índice de dependencia señala una fuerte reducción (101,2 por 100) como resultado del incremento proporcional de la población adulta, a la vez que se opera un descenso en los jóvenes. En consecuencia, la relación cumbre - base es superior a la de 1940 (con 22,6 por 100) y, como aquélla, se origina por el descenso relativo de los menores de veinte años, a~::i como por el aumento de viejos. Finalmente, en 1970 el porcentaje de jóvenes -aunque proporcionalmente se mantenga con un volumen estimablepasa por un estancamiento con idéntica cifra que en 1960: 40,9 por 100. La disminución de la natalidad hasta los años cincuenta repercute en la reducción de la población entre cero y diecinueve años de edad. Por su parte, el tramo de población adulta experimenta también un descenso que lo deja en 47,8 por 100. La sex ratio, en cambio, es de 104,8 hombres por cada 100 mujeres. Frente al descenso de jóvenes yadultos, la población vieja aumenta proporcionalmente sus efectivos con un 11,2 por 100 de la población total explicable por el descenso de la natalidad, emigración de los jóvenes y a la mejoría en la asistencia médica que disminuye la mortalidad y prolonga la vida de la población. Por ello, el índice de dependencia se incrementa en 108,9 por 100 a tenor del aumento proporcional de viejos y disminución de los adultos. Con lo cual la relación cumbre - base aprecia un incremento (27,3 por 100) como resultado del descenso del volumen de jóveneS'. En conclusión, durante ciento veinticinco años la estructura demográfica de Arucas no debió experimentar cambios bruscos, constatándose una elevada proporción de jóvenes. La emigración, tan frecuente en este término municipal, determina una composición por
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS... 147 sexos dislocada: el desequilibrio es S'iempre favorable a las hembras, al menos hasta las dos últimas décadas. Sin embargo, la emigración no fue nunca un factor decisivo para el envejecimiento de la población, tal vez porque unas tasas muy altas de natalidad ilegítima compensarían el posible descenso de la legítima. El que exista un porcentaje de jóvenes muy elevado repercute en las tasas de dependencia, siempre altas alo largo del período de referencia. 2. ANÁLISIS DE LAS PIRÁMIDES DE EDADES Las pirámides de edades se han podido elaborar en 1860, 1884, 1910, 1960 y 1970 para el conjunto del municipio de Arucas. Sin embargo, la distinción rural-urbana únicamente se ha calculado en 1884, 1910 Y 1970. 2.1. Las pirámides de la segunda mitad del siglo XIX La pirámide de 1860 se hizo con la estructura proporcionada por el Diccionario Estadístico-administrativo de las Islas Canarias, que ofrece unos intervalos de cinco en cinco años que permiten un análisis detallado de la composición por edades de la población. La pirámide presenta una clara morfología triangular característica del régimen demográfico primitivo. Los raS'gos fundamentales son una alta mortalidad, relativamente elevada, que posibilita un escalonamiento progresivo y rápido hacia la cúspide, algo más rápido del lado masculino. Ello se debe a que los varones se veían afectados en mayor medida no sólo por la emigración, sino también por la mortalidad. En consecuencia, la sex ratio global es de 82,6 hombres por cada 100 mujeres. Este índice denota una disimetría de loS' sexos muy acusada. El desequilibrio de los sexos es favorable alos hombres hasta los seis años, como lo indica una sex ratio de 101,7. Es un hecho común en todas las poblaciones el que nazcan mayor número de varones' que de hembras. Sin embargo, conforme se avanza en edad, la supermortalidad masculina y la emigración hacen que los efectivos de cada sexo vayan haciéndose más desiguales, pero en favor de las mujeres. Contribuyen en esa desproporción de varones respecto al número de mujeres diversos factores, entre los que destacan los' siguientes: efectivos que el Ejército y la Armada extraen de Arucas entre activos, de reemplazo y matriculados, en un total de 129 hombres, que significan el 5,8 por 100 de los varones mayores de diecinueve años
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 VARONES 1 ~ -'-- %0 QUINQUE NALE S r---- r I r1 I r I r I r 9S QO SS '00 77, 70 6S 60 SS SO L.S L.O 3S 30 25 20 lS 10 S O HEM BRAS ~ I-l 1 I I1I [I11 1I ...... "'" O> :o ~ Z t:l 1-< ;¡. N ~ t'l :o z ~ t:l t'l N eo 70 60 SO .t.O 30 20 10 Oo 10 20 30 .:.0 SO 60 70 80 Gráfico 24.-Pirámide de la población de Arucas en 1860.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 VARONES 1 ~ QUIN<lUENALES L 1--- rI rT rI I r1 r r I 95 90 85 '00 75 70 65 60 55 50 45 t.O 35 30 25 20 15 10 5 O HE MBRAS ~ 1 II II IIII1II '" 90 80 70 50 SO 40 30 20 10 OO 10 20 30 40 50 60 70 80 90 Gráfico 25.-Pirárnide de la población de Arucas en 1884.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 150 RAMON DIAZ HERNANDEZ básicamente. Por otra parte, el elevado número de hombres emigrados hacia América restan población masculina. No menoS' importante es el volumen de mujeres integradas en los servicios domésticos de los hacendados y terratenientes de la localidad y que en 1860 constituyen algo así como el 4,1 por 100 de las mujeres del municipio, probablemente procedentes de los términos vecinoS'. En la cohorte once-quince años se observa una muesca que se explica por la mortalidad ocasionada por el hambre en 1847 yel cólera morbo de 1851. La pirámide de edades, de 1884, también construida por tramos iguales de cinco en cinco años, permite una mejor comparación con la de 1860, de la que no difiere en lo esencial. En ella la disimetría de los sexos -aunque acusadaes, s'in embargo, algo más equilibrada: la sex ratio es de 83,7 hombres por cada 100 mujeres. Como la anterior, la forma de la pirámide presenta una base amplia a tenor de la fuerte natalidad, que disminuye conforme se avanza en edad hacia la cúspide. Pero el escalonamiento es más rápido que en la pirámide de 1860, sobre todo en el lado masculino. Con un índice de masculinidad favorable alos hombreS', el lado de los varones es más ancho en la cohorte cero-seis años, para en adelante ir progresivamente haciéndose desigual en beneficio de las mujeres. Tanto que en los grupos de edadeS' dieciséis-veinte, veintiuno-veinticinco yveintiséis-treinta años se advierte una desproporción de hombres respecto al número de mujeres (sex ratio de 47,6, 65 y 61, respectivamente) muy acusada que se explica por la emigración hacia América, que afecta alos varones fundamentalmente en unos años de ruina general. La muesca en el lado masculino correS'pondiente al grupo dieciséis-veinte se debe sin duda al elevado número de prófugos que para eludir el servicio militar y la miseria desatada en el término emigran clandestinamente. Por lo que respecta a la entrada del tramo treinta y uno-treinta ycinco años refleja con toda probabilidad la desnatalidad producida aconsecuencia de las carestías ycólera morbo en 1851. 2.2. Las pirámides del siglo XX La pirámide de 1910, como las anteriores, ofrece una forma triangular con una base bastante ensanchada para ambos sexos querevela una fuerte natalidad. Aquí la disimetría de los sexos se advierte claramente, si bien algo más atenuada que en los períodos precedentes. En efecto, la diferencia existente entre los 5.920 hombres (47,7 por 100 del total de habitantes) y las 6.454 mujereS' (las cuales supo-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 EVOLUCION DE LA POBLACION DEL MUNICIPIO DE ARUCAS... 151 nen el 52 por 100) se acorta considerablemente, en relación a 1884, con sólo 534 mujeres más que los primeros; de donde resulta una sex ratio de 91,6 por 100. Este mayor equilibrio encuentra explicación en la coyuntura económica favorable debido alos cultivos de caña de azúcar y plátano. Como se puede apreciar, la distancia entre los efectivos de cada sexo se ha acortado. En las cohortes dieciséis-veinte y veintiuno-veinticinco años se acusa una fuerte supremacía femenina (sex ratio de 67 y61,7) que se debe alos mozos que realizan el servicio militar fuera del municipio, emigrantes a tierra americana y, por último, resaltar que el servicio doméstico atrae un número cons'iderable de mujeres procedentes de las jurisdicciones vecinas de Teror, San Lorenzo, Firgas, Valleseco yMoya. Asimismo se puede observar el acusado desequilibrio de los sexos en los tramos' treinta y uno-treinta ycinco y cuarenta yseis-cincuenta años, con un índice de masculinidad calculado, respectivamente, de 76 a76,6 a causa de la emigración en años anteriores. La muesca de la cohorte sesenta y uno-sesenta ycinco años es sin duda el resultado de la mortandad ocasionada en Arucas por el cólera morbo en 1851, hecho que a la vez origina la entrada en el tramo cuarenta y uno-cuarenta ycinco años por la consiguiente desnatalidad. La pirámide de 1940 ofrece una estructura por sexos muy similar a la de 1910. Adquiere, como aquélla, una forma también triangular, salvo los dos primeros peldaños estrangulados, especialmente en el de cero-cinco años, aconsecuencia de la caída de la tasa de natalidad en los años anteriores (1936-1940). Aparte de la emigración tradicional, son las consecuencias de la guerra civil quienes impiden obtener un mayor equilibrio entre los sexos. Así la sex ratio es de 90,8 hombres por cada 100 mujeres. Pero la disimetría de los sexos se aprecia claramente en los tramos de edades veinte-veinticuatro y veinticinco-veintinueve años, con una razón de 57,6 y 76, respectivamente. El origen de este despreciable número de varones frente al de las mujeres tal vez se encuentre en los efectos de la movilización, víctimas de la represión y la~ retenciones en los campos de concentración y prisiones fuera del municipio durante la contienda civil (de 1936 a1939) y primeros años de la década de los cuarenta. En el tramo de edades veinte-veinticuatro años, el estrangulamiento que afecta a ambos sexos se debe, asimismo, a la desnatalidad producida por la clase hueca de la crisis de 1914-1917 por la primera guerra mundial e, indudablemente, por la epidemia de gripe (19181920). Como ya se indicó, la base de la pirámide aparece mordida para lo~ dos sexos por los efectos de la movilización y represión so-
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 152 RAMON DIAZ HERNANDEZ bre los nacimientos del último quinquenio; hasta el punto la deja tan reducida que no cabe comparación con las precedentes. La pirámide de 1960, elaborada con los datos del Censo, manifiesta ya algunas particularidades de cierto relieve. La estructura triangular que morfológicamente describía la composición de la población de Arucas en las pirámides precedentes, se ha desquiciado y en su lugar aparece otra irregular por la distinta distribución de los tres grandes grupos de edades, donde el porcentaje de población vieja es ahora más elevado. Otro factor nuevo es el mayor equilibrio entre los sexos, como se puede apreciar en el índice de masculinidad general: 97,4. Lo que quiere decir que la diferencia entre el número de hombres y mujeres se ha visto bastante acortada. Esta armonía en el volumen de ambos sexos' guarda una estrecha relación con la interrupción de la emigración a Venezuela y demás repúblicas hispanoamericanas, después que se reanudara en 1946. La base de la pirámide muestra un evidente estrechamiento cuyo origen está conectado con el descenso de la tasa de natalidad en los años anteriores -pese a que por entonces ya fte empezaba a vislumbrar claros síntomas de r~cuperación-, así como al ligero envejecimiento que determina necesariamente una reducción relativa de las edades jóvenes. En definitiva, la pirámide de 1960 no hace más que señalar la tendencia al envejecimiento por la prolongación de la vida (medidas sanitarias, seguridad social, subsidios de vejez, etc.) y por la emigración de jóvenes que aumentan proporcionalmente el volumen de cohortes superiores. Asimismo, las fuertes tasas de natalidad precedentes ya no se repiten, lo que sin duda alguna merma la dimensión de laS' barras inferiores. Las pirámides de edades de 1970 presentan en su morfología algunas particularidades que no hacen sino resaltar los cambios operados en la estructura de la población. En ella la base adquiere de nuevo dimensiones más amplias como resultado de la recuperación de las tasas de natalidad que se vienen produciendo en los últimos diez años. Otro hecho a resaltar consiste en el fuerte volumen relativo de población vieja, especialmente en los tramos 61-65 y 66-70 años, así como en la cohorte 56-60 años en el mismo umbral de la vejez. En cuanto a la muesca del tramo 51-55 años, obedece seguramente a la crisis de la segunda década del presente siglo con la primera guerra mundial y la epidemia de gripe española (1918-1920), reforzada por la crisis de 1936 a 1940. En lo relativo a la distribución por sexos, la población de Arucas en 1970 ofrece la originalidad de que hay más varones que hembras: la sex ratio globalmente considerada es de 102,7. El que el índice de masculinidad se presente manifiestamente favorable alos varones
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 HEMBRAS VARONES ~ QUINQUENALE~ <;¡ 5 r¡ 1I 9O ¡j-, 85 80 75 70 6S El) SS SO L.S 40 -¡ ,. -' ") 30 25 20 15 10 S O OO 10 20 30 40 SO 60 70 80 gO 100 Gráfico 26.-Pirámide de la población de Arucas en 1910.
© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2009 .~ VARONES f [ r I QUINQUENALES II I I I I III 1 III 80 70 60 SO f.O 30 20 10 O 90 8S ~O 7S 70 6S 60 SS SO f.S L.O 3S 30 2S 20 IS 10 S O ~ HEM BR AS III1IIIII III I I oIO 2O 3O L.O SO 60 70 80 ... UI ,¡>. ::J ~ Z t::l ... > N :I: l'l l:ll Z ~ t::l l'l N Gráfico 27.-Pirámide de edad de Arucas en 1940.