Nuevo enfoque en el estudio de los restos orgánicos conservados en la paleobasura de los yacimientos arqueológicos
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78 [21 [3] [4] [5] [6] [7] [10] [11] [12] P. Bt-.sh.rrKA. T. CAUth.nfis. A. Mujas. P. Ahias. R Os7av/j^ r r- » n ^•ntle, A G iQia tu i • .• I '^/o, 1 nermolummescencc dalinc sludv of somí' Oi.-.t i . and problems. Cañad. J. Canh Sá. 15, 1977-1986 """ " A-. I'«0, Uraniun, senes daling and spclacothem from Pclralona Cave, Anthrain>s 7. 174-214. 156. of ti dating of stalagmilic ealciie, Naturr 304.154- [8] [9] Thermolum.ncscence da.in, „r s,alag,n,.,e calS™eom™;^"i3;7g;52 ''ating using fme grains Irnm pnllery. /\rAltken, Mj lac-; t , Namb" ' Daünfi. Acadcmic Prcss. London. UK. alaron method"t"; ■^f"=™°'"'"i"asccncc datmg. Rennemcnl of quartz ¡n- '"Oü, Archaeometry 28, 202-205. 4, 65-7], ^ PD., 1993, High .sensilivily il .spcetrometcr, Mca.s-. Sci. Techiutl. >" Antañón, R.. 1997. La cueva do la na, Hi.noria J6 XXIÍ, n" 260 ídic. 1997), 96-105. 1999^ DaÍrirT" A.. Ontanón, R.. Calderón. T. y Millán. A.. f^obie (Bilbáor' paleolítico de Venta de la Perra, Revista L NUEVO ENFOQUE EN EL ESTUDIO DE LOS RESTOS ORGANICOS CONSERVADOS EN LA PALEOBASURA DE LOS YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS Eloísa Bernáldez Sánchez!" Resumen No existen garantías de que los restos de vertebrados conservados en los ya cimientos arqueológicos sean una muestra significativa de la paleocomunidad a la que pertenecieron ni que formasen parte de las preferencias de consumo del hombre, puesto que son, en su mayoría, depósitos de residuos de los que desco nocemos cualitativa y cuantitativamente el efecto producido por los procesos predeposicionales de la actividad trófica de la población humana y de cualquier otro carnívoro y canroñero. Por ello nos servimos de un estudio bioestratinómico de la asociación de cadáveres diseminados por la Reserva Biológica de Doñana para determinar las pautas generales que podríamos inferir en el estudio tafonómico de 12 yacimientos arqueológicos datados entre el 6000 a.C. y el s. XVI situados en el SO de Andalucía. Palabras clave: Paleobiología. vertebrados terrestres, Tafonomía, Biostratinomía, contenido fósil, índice de conservación esquelética. 1. CIENCIAS PALEOBIOLÓGICAS EN LOS YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS La Arqueozoología como cualquier otra ciencia ha pasado por distintas etapas de descubrimiento y formulación de criterios, métodos y técnicas hasta llegar a la actual visión que de ella tenemos: una ciencia que interpreta las relaciones tróficas del hom bre con los animales y el medio físico a partir del registro fósil conectado a las es tructuras arqueológicas [1], Para esta interpretación contamos con una amplia gama de criterios proporcionados por paleontólogos, zoólogos, arqueólogos, etnólogos, ecólo gos y otros muchos especialistas recopilados en los tratados de Davis [1], Renfrew y Bahn [2], Klein y Cruz-Uribe [3], Clutton-Brock [4], Behrensmeyer y Hill [5] y en villa. In.stiluto Andaluz del Patrimonio Histórico. Monasterio de la Cartuja. Isla de la Cartuja. 41092 SeUNIVERSIOAD DE SEVIILA Fac G • e Historia-Biblioteca
80 hinis \ ¡it K'. I/;.// .S'íM //// 'Piones, sin emh " 1^1Tcdns .stns uporlnestuclio arqueozo ,r' ycnoral .n .ualqu.cr cientos estudiad r"V"" " '' Ivaci le! objetivo marcLl '"T """ P^.rciai.dad mación acerca del v Arqueozooiogía. pr<,p„rcionando unt, mcontpicla .nlor- •e^a,e.g, iraCdandaT',"'" ' ouan.i.a.ivas de distinta naturaoimientos por la frecuend ""l" ^oncbrados suele ser expresada en unos v;ido restos óseos dos ^ hi 'NM'» v/o del ntiuiero '""y dispares En el oÍ ' del deptisiió (,al„„.„n,et.s) productor por cierta e ' Podna estar manilestand., h, prelerene.a del t,gente SI tenemos en cuenta í l' dedueeitin que puede ser erninea poro el número d er, la ttetuali- ')"0 desconocemos e,d T ? "" " """ ''' ahimdaneia espeeiTiea va ™ro de huesos es un iT' m'"', T''™'" " "" '"''i^iduo: ni siquieru el mi- =°"'iene un detern:''^ ! ' a ^ y^' t,ue etida escontienp .. T abundancia de ejci MI C()N(ÍK,,S() Nacionai nii ARyi RiMj-raiA ^enebrados ^'-^Pccics tras un cahalln de hallaren los yacimientos tenemos que niicntras un caballo tiene imni - .^..smus que uueu- ^^da uno con^v-ür 'ioncn 269: de modo que 20 huesos especies comT r" "" '■'^P''"="tan la misma abundancia de las tiitmo año afirmando en algunos de los trabajos publicados en este E t qt-eoSs ent!mrZ"'\'"r''' biológica de los lugttres ardel denXv r T'r T Htic aportan^obre o! Óseo; ^ ■" la composición y estructura del conjunto ^ ^ SUPONFN HI. OKIOHN z^NTRÓPK■0 líP; I.t).S RltsroS ISTICOS POR su UONPXIÓN C ON AR Tía ACTOS Y P-STRl CTl'R AS ARO! Uií)!,(')(aC'C )S. medio'?Jh' '''"''"8"™°^ aquéllos que están interesados en la reeonstrueción del ciones fi a fuente de recursos para el hombre, usando especies o asociade bioind i'"""' '''= hábitats, entre los que destacan los estudios ten el est H micromamiTeros y aves 16] de los que conviera través I 'i° en tm análisis de la evolución de la economía humana tudio h "Cambios de tamaño de las especies domesticadas 16|. Este tipo de espresci ddsi aportación de listas faunísticas y de datos morfobiométricos imbiomét ■' deducciones ecológicas y económicas carecen de datcís morfo- ' ■ especies actuales en los ecosistemas donde encontramos los cimientos, tanto de las especies silvestres como de las numerosas razas de especies omesticadas; lo que conlleva errores tan importantes como afirmar que la fauna silves re de herbívoros mantiene su tamaño en los últimos 8.000 años cuando el análisis e as poblaciones de ciervos y conejos del Sur de Andalucía demuestra la variabilia e talla tanto entre las poblaciones de la misma región como en los ejemplares diMimntn 'r' del S.O. de Andalucía y Levante datados en üistintos periodos del Holoceno (6]. 1-2. EsiuDIOS AR(,)L't-:OZOOLOGICOS QUE PLANTEAN EL ORIGEN DEL DEPÓSITO. Estos son lo.s que, además de tener en cuenta los criterios morfobiométricos, ecoogicos y etnograíicos de los primeros, anteponen a la interpretación biológica e! anáisis laíonomico del depósito y su posterior conservación. Con este análisfs se estima a repmscntatividad del conjunto fósil en la reconstrucción de la economía humana y ■^u relación con el resto del ecosistema discriminando los desechos humanos de los pro ucidos por otros agentes bióticos (carroñeros. camívoros. vegetación) y abióticos (agua, viento, temperatura, humedad). Como menciona Klein y Cruz-Uribe [3] el es tudio tafonómico .se convierte en un estudio estadístico sobre la representatividad de la muestra excavada. Si bien en este segundo tipo de estudios arqueozooiógicos el rigor científíco es no table por atender a las posibles alteraciones del depósito desde su origen, sisue siendo un estudio incompleto sobre la fi abilidad de la muestra como indicador de las cos tumbres tróficas del principal agente productor porque no pasan de describir las hue llas registradas sobre la superficie de ios huesos [7. 8], o de determinar la función del lugar por las partes anatómicas conservadas [9] sin tener en cuenta que las extremi dades están representadas con más de 100 huesos en la mayoría de ios vertebrados, mientras que en el cráneo no hay más de 20. estamos ante el mismo caso de la re presentatividad de los individuos por el número de huesos. En el presente trabajo consideramos, como este segundo tipo, que el estudio tafo nómico debe preceder al estudio arqueozoológico para determinar el origen del depó sito, pero en el sentido de cuantificar el estado de conservación del depósito a modo de un cubo de basura. No olvidemos que los restos estudiados son parte del consumo y no el consumo en sí y que ignoramos qué representa dentro de la dieta del hombre. No disponemos de estudios actuales que demuestren la representatividad de las basu ras del hombre en cualquier ecosistema y época desde donde interpretar la validez de las interpretaciones paleoeconómicas. Durante años nos hemos limitado a considerar estos enterramientos como necrópolis donde todo cadáver queda enterrado y completo hasta su descubrimiento cuando es casi anecdótico encontrar un esqueleto completo de vertebrado terrestre en uno de estos depósitos, casi siempre son fragmentos de hue sos o, al menos, de ios ejemplares conservados. Esta evidente presentación es uno de los más fi ables bioindicadores de la presencia humana junto a la casi exclusiva pre sencia dentro de la asociación faunística conservada de especies actualmente domes ticadas como ocurre en los yacimientos posteriores a la transición del Neolítico al Caleolítico, una afirmación que avalo con los resultados obtenidos en el estudio sobre el origen y estado de conservación de los depósitos de vertebrados terrestres que se pro ducen sobre la superficie de dos grandes ecosistemas estudiados por Behrensmeyer y Boaz (10] en Kenia y por Bemáldez [6] en la Reserva Biológica de Doñana (Huelva, S.O. de la Península Ibérica).
82 hin/w lif HwtJ'f / S \\( f^^y 2. EL ESTUDIO BIOESTRATINÓMICO DE LOS ECOSISTEMAS NATURALES EN LA SELECCIÓN DE CRITERIOS Y VARIABLES TAFONÓMICAS Si el hombre mantiene un papel ecológico dentro de la cadena trófica como carnívoro y carronero, entre otros (fitófago, insectívoro), deberíamos conocer las pautas "enerales del comportamiento trófico tanto de éste como de los carnívoros y ca nnieros quc Sósito bZT " ° biológica del deposi o. Basándose en estos estudios bioestratinómicos se podría fi jar el ori-en de los Sd°o ba^rd^d^r""""-^ ^ ^-01-1,01te L 1 Paleoecológica y económica de grandes regiones, la prtervacinn d" carnívora y carroñera en nal deTmr 1 r.!°' "" <=' ^'=='■¡«"1" en el Parque NacioBiológica de n - m "f V ^oaz | I0| y el realizado en la Reserva cuantfficó la nóTa"', r l^). En ambos ecosistemas se p rdida de información biológica pero desde puntos de vista distintos. dávprp^^!"k"^^?'^ actividad carnívora y carroñera a través de la pérdida de cafinc ^ ^ total esperado, calculado con la ta.sa de mortandad y renovación de ^ extrapoladas a todos los ungulados, y denomina este término potencial tas;, d^r Doñana consideramos que cada especie tiene su propia nein podíamos usar indistintamente en un caballo que en un coresella nfte ""'7' cadáveres se pierden en la superficie de la «Lnl c ^ Iprobabilidades de muestren " ^ superficie de los cadáveres de cada especie encontrada en el muestreo que realizamos en el 18% de los 76 km de la re.serva. Los ISO cadáveres de las 13 especies conservadas, un 5% de las 280 especies de vertebrados, presentaban estados distintos de conservación desde el cadáver completo a un fragmento de hueso y decidimos seguir 24 cadáveres desde su muerte hasta dos y cuatro años después para conocer las pautas de pérdida de parte o de todo el cadáver. Cuantificado estos pro cesos descubrimos cuáles son los factores que intervienen a lo largo del tiempo y el porcentaje de huesos que va desapareciendo de un amplio área de estudio. A este por centaje de huesos conservados en un determinado tiempo le denominamos potenciali dad fósil de cada especie, un concepto que contempla la posibilidad de no llegar a en terrarse lo que no ha sido consumido. Para este concepto necesitamos dos variables, una es el índice de conservación esquelética ICEn que calcula el porcentaje de hue sos conservados y el tiempo. Una vez averiguado cuáles son las fases de estos proce sos estimamos el tiempo medio de permanencia de las especies encontradas en el mues treo del ecosistema y pudimos establecer unos rangos de tiempo no general, sino para cada especie. Durante la realización de este trabajo ios resultados fueron numerosos y sólo men cionamos los que han sido más relevantes para reseñar la importancia de los procesos ni CoNdKiLso Nacuin.MOIArquiulsii-trIa 83 predeposicionales en la composición y estructura de las asociaciones óseas enterradas (tafoccnosis): 1 . La actividad de los carnívoros y de los carroñeros es detectable en la compo sición y estructura faunística del conjunto óseo y en el estado de conservación de los cadáveres, llegándose a estimar el tiempo de permanencia relativa del cadáver en la superficie del ecosistema antes de enterrarse. Todas las especies con peso corporal su perior a 50 kg están presentes en la tanatocenosis, de modo que las especies con ma yor número de ejemplares adultos están mejor representadas en número de cadáveres y de huesos en dicha tanatocenosis. Además, es el cráneo la parte anatómica mejor conservada aún cuando son las extremidades la parte más frecuente de encontrar. 2. La mayor frecuencia de carcasas en áreas abiertas delata una mayor relevan cia de la actividad de los carnívoros (Amboseli), mientras que una mayor frecuencia de carcasas debajo de los árboles cercanos a fuentes de alimentos y agua muestra a los carroñeros como la causa de las tendencias mostradas en la asociación ósea su perficial. 3. La desaparición de los cadáveres de mamíferos dispersos por la superficie de Doñana se ha resumido en tres fases en función de los valores de las tasas de desar ticulación, dispersión y pérdida de los huesos registradas en los dos años que duró nuestro estudio. En la segunda en la que se registra mayor pérdida de huesos, mayor área de dispersión de los mismos, los valores de las tasas mencionadas son similares entre los individuos de pesos superiores a los 200 kg, entre los de menos de este peso y más de 50 kg y los de peso inferior a éste y mayor a 1 kg. 4. Un estudio tafonómico debe contar con estos modelos de deposición ósea que aunque, lógicamente, no son modelos de enterramientos, es una muestra de la inten sidad de los procesos predeposicionales que experimenta una tafocenosis. Con los re sultados obtenidos podemos deducir la fase en la que el cadáver fue enterrado en fun ción de los huesos conservados. 5. El seguimiento de los procesos pre y posdeposicionales nos ha permitido de finir los conceptos y variables generales aplicables al estudio tafonómico de un depó sito antrópico. La acumulación de tafones expresada por unidad de volumen, como co rresponde a cualquier muestreo, y el estado de conservación de los mismos son los dos criterios que usamos en la caracterización tafonómica de los yacimientos expre sados por la densidad de individuos o contenido fósil y el índice de conservación es quelética ICEn. 3. INFERENCIAS ECOLÓGICAS DEL ESTUDIO BIOESTRATINÓMICO DE UN ECOSISTEMA NATURAL EN LA INTERPRETACIÓN BIOLÓGICA DE UN YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO Disponemos de 12 yacimientos del S.O. de Andalucía datados entre el 6000 a.C. y el s. XVI a los que aplicaremos las variables que definen:
84 ¡■'.iiiiw /i/ff. .S'íSí fity a) La composición y cstruclura de la asociación faunística mcdianic la enumera ción de las especies identificadas, el cálculo del número mínimo de individuos (NMI) y la densidad de animales domesticados y silvestres, ungulados y carnívoros, adultos y juveniles como indicadores del desarrollo de las economías de predación y de pro ducción del hombre. b) El estado de conservación del depósito mediante el contenido fi ísil o densidad de ejemplares, el rango del peso de los fragmentos y el porcenlaje de huesos conser vados de las distintas partes anatómicas cuyos resultados discriminan el orieen antrópico del natural, puesto que en Doñana hemos estimado en 0.0 cadáveres/nr como la maxima densidad, mientras que en ios yacimientos estudiados encontramos un mínimo de 0,41 mdividuos/m\ c) El estado de con.servación de los ejemplares como medida de la intervención e unos agentes u otros. La estimación del porcentaje de huesos conservados, y tui la especie y unidad anatómica nos indica la naturaleza antrópica o imnnóK r huesos no estén excesivamente rraLtmentadt^s c 'mposibthte el cálculo de individuos. sidad^ general mostrada por los doce yacimientos es que hay una alta denV n ~ ^J^'^PÍares respecto a la estimada en los ecosistemas naturales de Amhoseli y ^ onana, lo que nos hace suponer la intervención de un agente enterrador distinto a carnívoros y carroñeros de ambos ecosistemas. Los resultados nos muestra que los yacimientos datados con posterioridad al 2600 a.C. se registra un alto porcentaje de vSpecies e individuos domesticados. La Cueva de Santiago Chica (Sierra Norte de ScniieH ^ clepósito donde se registra un mayor número de especies entre las estaca un 70% de silvestres sobre el 30% de actualmente domesticadas. Además ^ servamos que las de menor peso corporal conservaban mayor peso esquelético, de _on e deducimos que su enterramiento fue inmediato y sin exposición a los carroñeros • En función de las variables usadas podemos discriminar cinco tipos de conserva ción del contenido fósil que podemos agrupar en: Tipo 1. Yacimientos donde el peso esquelético conservado de cada especie está re- '^lonado con el peso corporal de los individuos. Sólo la cueva mencionada pertenece ^ste grupo donde los animales más pequeños están poco representados en número, pero mejor conservados en cuanto al porcentaje de esqueleto. Tipo 2. Yacimientos que no representan la relación anterior, de modo que las es pecies más pesadas no están mejor representadas que las de menor peso corporal como se esperaría de una tanatocenosis natural. la ^^fiaciones observadas en este segundo grupo deducimos la intensidad de a perdida de información biológica y los factores que han podido intervenir. Esta va na 1 idad en las condiciones de conservación de los depósitos es motivo suficiente para no considerar sus tafocenosis como muestras del consumo, sino de la actividad IIÍ CoNliHJso Na<'Ic)NAI diArQI'I-OMITRI.A 85 carnívora y carroriera del hombre y. en algunos casos de la actividad de otros asentes abióticos. Algunos de esos factores que intervienen en el estado de conservación del depósito son las características biológicas de los individuos de edad, peso corporal, ta maño de la población, comportamiento del animal y estacionalidad. pero sobre todo son los factores ambientales los que están determinando la composición y estructura del depósito expresados por la edad del depósito, la altitud del enclave (que puede es tar determinando dos grandes culturas, la predadora y la productora), la función aniropica de la estructura (tumbas y áreas de desechos del consumo) y la fragmentación de los huesos. 4. UN CASO PRÁCTICO DE INTERPRETACIÓN TAFONÓMICA V PALEOECONÓMICA DEL YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO de la calle alcazaba de LEBRIJA (SEVILLA) No vamos a mostrar la totalidad de las datos recogidos de este yacimiento, sola mente mostraremos a modo de prueba el efecto que produce un estudio tafonómico que trata sobre el origen y la conservación del depósito, aumentando considerable mente la información deducida de unas variables y otras. El yacimiento de la calle Alcazaba de Lebrija contiene una sucesión de restos óseos depositados con anterioridad al VI milenio a.C. hasta el s. XI d.C.. con hiatos entre culturas. La asociación faunística determinada caracteriza dos momentos en los últi mos 8.0()() años. El primero que va desde el VI milenio a.C. hasta el 500 a.C. repre sentado por un basurero de restos óseos de vacas, cerdos y caprinos entre las especies actualmente domesticadas y de ciervos, jabalíes y conejos entre las especies silvestres. El segundo momento parte del 500 a.C. y llega a la Edad Media con una variedad fau nística más amplia que incluye las especies anteriores e incorpora especies exóticas como el gallo, junto a perros, équidos y pequeñas aves, además de un buen número de especies y valvas de malacofauna terrestre y marina. De esta variedad faunística y su variabilidad deducimos que la ausencia de especies como los équidos en los nive les más antiguos tienen dos razones: una baja frecuencia de esta especie en la comu nidad viva (o ausencia) y no es una especie destinada al consumo o escasamente usada para este fin. Sin embargo, si queremos conocer cuantificar el contenido de este depósito en cuanto a las entidades enterradas, ya mencionamos que suele expresarse por el número de restos encontrados, a pesar de que no es una unidad para estimar la presencia de un animal, sino del estado de conservación de los huesos. En la representación de las variaciones del número de fragmentos óseos hallados y de esta misma variable en fun ción del volumen de cada uno de esos estratos observamos dos tendencias contrarias que contrastamos mediante un test de correlación de Pear.son. Comprobamos .sólo que la tendencia mostrada por la densidad de restos óseos es significativa (p = 0,005. r2 = 69.4! %: cc: 0,833: s.e. = 89,51; g.I. = 8), de modo que a medida que pasa el tiempo la densidad de huesos o fragmentos de éstos es menor.
86 hmtw /ii MWfjn/ S //yy ÍNMÍ/m''!'™?."' f individuos (NMI) y |;, densidad del mismo l^Ssir! 'i'-- incorporación de residuos a rutdizarnornn n 'I"" 1"^ variable vamos Pearson rTrnT T nmsiradas son significativas (test de r- -'.NM.y ddd^tíipo ird^nsid-d'^j'"-'''' T tiendo acrecer-i'u'i'laryo del tiempo, la densidad de esos decrece. En este caso ¿qué hacemos' lapri3tantoVn°ac''''°' '' " individuos, mientras que en en irn vdes de R registran una gran esca.sez de Iraumen.os .'.seos baja recule al ''e Iteorías sobro 1^ au.sencia o la guadarpreséntlion " "nbi.ación. la se de animales sacrific l"° tinficiencia. De modo que no hay una csca.sez cilmente detectaÍ en°i ''' >' más frecuentesvacas huesos conservados (ICEn) de las especies tamos pautas de consé t-'ttpnnos y conejos. En los que detecmesticadas y distintas í'imilares entre las tres especies actualmenle dosigue este eltnrH ' ^ ^'Ivostros. Así los huesos t i f erado de fragmentación de mportaneia de la industria ósea exprc.sada por variables cuantificabics. 5. MÁS SOBRE EL ORIGEN DE LOS DEPÓSITOS Y SU CONSERVACIÓN yectatlTlllll''"'''" ^ t^nológico de un yacimiento estamos protos de tsloclo ;-o-quim.co de los huesos con los objetivos de mostrar los cfceorisinal v di t ''«Postcionales como indicadores de la conservación del depósito hombre an" T los elementos trazas que nos determinen la relación nombre-animal-medio físico. Los investigadores Dra. Ontiveros y Dr. Gutiérrez han realizado un experimento n solo cinco piezas óseas procedentes de varios lugares y épocas para observar las r erencias en la composición y estructura. En su informe nos señalan que para la caravo^"y'''°" muestras se han empleado las siguientes técnicas; difracción de ÓDti ^ químico por infrarrojo por transformada de Fourier y microscopía e analizaron una muestra de cráneo de una cabra actual que recogimos ex puesta en Ja superficie de la Sierra de Cazorla (España), una segunda procedente del cráneo de un caprino encontrado en un yacimiento del Calcolftico (principios del HI mi enio a.C.), del mismo se tomó una tercera muestra de la mandíbula de un zorro, una cuarta de una extremidad de bóvido de otro yacimiento del Calcolítico y una quinta de una vaca hallada en un yacimiento del s. XV. El resultado es que la muestra actual conserva la textura original del hueso; ios que han permanecido enterrados en distin tos periodos y lugares presentan diferencias: modificación del sistema haversiano que en algunos casos desaparece totalmente, un aumento claro de la porosidad en el hueso III CoMiRiiNo N.sc iosal diARuiT-:o.Mi-rrRlA gy con la aparición de cristales de calcita rellenando esas oquedades y removilizaciones del losíato original. Cabe destacar la observación de cristales de cuarzo integrados en la textura del hueso y su presencia parece anterior a la calcita. Su origen parece estar relacionado con la tierra de enterramiento incorporada en el hueso en sus primeros estadios y que el proceso de carbonatación lo está integrando claramente en su textura, por tanto este componente mineralógico fomia parte del proceso de mineralización. Estos cambios han de ser estudiados para conocer en qué medida afectan a la textura final del hueso. 6. bibliografía ni Davis. S.M.M.. 1989. La Arqueología de los animales, London. Dukworth. (2) Rcnfrew. C. y Bahn. P.. 1993. Arqueología. Teorías. Métodos y Práctica. Madrid. [3] Klein. R.G. y Cruz-Uribe, K.. 1984, The Analysis of Animal Bones from Arqueological Sites (cds. K.W. Butzer y L.G. Freeman), University Chicago Press. [4] Cluiton-Brock. J., 1981, Domesticated Animáis from Early Times. Oxford University Press. (5) Behrensrneyer. A.K.. 1978, Taphonomy and ecologic information from bone weaihering. Paleohiology 4 (2). 150-162. (61 Bernáldcz. E.. 1996. Bioestratinomía de macromamífcros terrestres de Doñana. Inferen cias ecológicas en los yacimientos arqueológicos del S.O. de Andalucía. Tesis Doctoral. Universidad de Sevilla. [7] Behrensrneyer. A.K.. 1975, The Taphonomy and Paleoecology of Plio-Pleistocene Verté brate Assemblages of Lake Rudolf. Kenya. BulL Mus. Comp. ZooL 146 (10). 473-578. 18] Behrensrneyer. A.K., 1983. Pattems of natural bones distribution on recent land surfaces: implications for archaeological site formation. BAR Iniernational Series 163, 93-106. |9] Blumenschine. R.J., 1991. Hominid camivory and foranging strategies. and the socieconomic function of early archaeological sites. Phil. Trans. R. Soc. Lond. 334. 211-221. [10] Behrensrneyer. A.K. y Boaz. D.E.D.. 1980. The Recent Bones of Amhoseli National Park, Kenya, in reahion ta easi African Paleoecology, en Fossils in the Making (eds. A.K. Beh rensrneyer y A.P. Hills), University Chicago Press.
