scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Berenize en Tesalonica : comedia heroyca : en tres actos

Piferrer, Juan Francisco, (fl. 1779?-1846); Sellent, Juan

Full text

Núm. sí. COMEDIA HEROICA. BERENIZE EN TESALONXCA. EN TRES ACTOS, CORREGIDA T ENMENDADA EN ESTA SEGUNDA IMPRESION, ACTORES. Antigeno, Rey de Mace doma, destinado esposo de... j e r enize, Princesa de Egypto. , hija de Aniigono amante de... ^exandró , Rey de Epiro, y amante de Berenize. ~^ e metrio , Príncipe de Macedonia. Charco, General de las armas de Ale¬ jandro , y antiguo amigo de Deme~ trio. Un Capitán de Alexandro. El Gobernador. Dos Senadores de Thesalia * Eumene, Soldado de Macedonia. COMPARSAS. Soldados de Macedonia. Soldados Epirotas. Grandes de Epiro. Grandes de Macedonia. Pajes , mugeres y marineros. acto primero. Jardín entero *, y ¿¡ e f 0r0J ¿ dentro y en medio una fuente de marmol blanco , coronado de un Delfín á Quien sirve de pedestral una concha marina, que recoja las aguas que el Delfín vierte por la boca. Al lado de la fuente un banco de flores , á donde está recostada Berenize. Salen Ismenia y damas . Eanse hfs damas ; queda Ismenia como acechando á Berenize. Berea. O risueño cristal! ó verdes ramos! Qué alegres ! qué contentos! Inmutables del hado á los tormentos* ni os burla la esperanza, ni os afana del tiempo la mudanza, ni conocéis de amor el desvarío, ni pasaisr el dolor del pecho mió; qué si uh átomo vierais de mi penaA tfü lm ‘ OUspended el acento que endulza en blandas cláusulas al viento, que allí está recostada estatua de alabastro, transportada ae sus propios tormentos. Sola quiero llegar ; sus sentimientos deban á mi desvelo, de querer aliviarlos el consuelo; retiraos vosotras. *• Ya nos. vamos. ni vosotros floridos , m tena» corrieras, ó tu fuente bnlhaosa, pues es mi angustia tal::- Mas que curiosa atención me acechaba . Se levanta y repara en Ismento. Zsm Quien siente tus pesares* quien estaba pendiente de tu acento, quien pasa igual al tuyo otro tormento. Mil veces mi desvelo llorando tu dolor (sábelo el cielo) en tus desdichas quiso tener parte por tener el consuelo de aliviarte. Mas tú me has ocultado siempre la causa lija del cuidado que de tí te arrebata * el mal que así te trata, .•saber procuro en vano, es á nú reservado tanto arcano. Beren. Ay Ismenia querida !. V te parecen pocos de mi vida íos males que a tú oido solo fio, _ ¿qué buscas mayor causa al llanto mío# Al tálamo y al solio destinada de tu padre y tu Rey soy transportada desde el egypcio al macedoaio suelo* condúceme el cuidado y el-desvelo de Demetrio tu hermano, joven galán á quien pretende en vano la suerte mas severa encalar de su mérito la esfera* y apenas en la Corte hallo acogida, cuando de vina sospecha mal nacida • miro al Rey poseído, y de su hijo celoso ya (con que razón me aflijo!) yo expuesta á mil recelos inocente* el Rey ea sus pasiones mas ardiente, Demetrio desdichado tan sin razón culpado, y en penas tan fatales aun no son estos mis mayores males. Alexandro de Epiro , que nu mano al mismo tiempo pretendía ufano, ofendido de verse preferido del Rey tu padre , amante aborrecido, ióven celoso , y Príncipe ultrajado, resuena los clarines en su estado, y juntando un exército copioso, inunda proceloso • con el ímpetu altivo de su sana de Macedonia el monte y la campaña, - y ai gran rival disputa en la palestra laurel Soberano, con mi diestra. Antígono se anima 5 la defensa, y sin darme la mano , solo piensa en vencer su enemigo belicoso. Yo sola sin sosiego y sin repose, en países extraños quedo expuesta á mil daños, ni consorte, ni Reyna * y temerosa de la suerte de Antigono dudosa* como, al fin,de este horror causa primera; todo me da temor , todo me altera. Yo veo que por mí niega su lado á un hijo valeroso el padre amado* por mí con su persona arriesga un Rey invicto su corona]: por mí sola resuena Marte horrendo, y se oye de la guerra el cruel estruendo, por nu giáie la. patria* el Reyno clama, siendo yo la ocasión de tanta llama. Yo me miro cercada de extraños * y sin culpa tan culpada; ¿y-aun te parecen leves fundamentos, que buscas mas motivo á mis tormentos? Ism. Yo confieso ser dignos de tu pecho tan nobles sentimientos* mas sospecho otro motivó aun * mira las penas que causa la razón* son muy agenas de otras mas interiores, no la exceden* y según la raíz de que proceden conservan el carácter , mas la llama que una pasión produce, se derrama con otras inquietudes, para ocultarla no hay solicitudes* y yo juzgo que el mal que tu alma siente nace de el corazón , no de la mente. Beren. Pues de afecto violento contrario á la razón , ¿tu atrevimiento puede creerme rea ? Ism. Por mí llama ^ # conozco el propio ardor que á tí te infla¬ ma. Alexandro (ah tirano!) ántes que tu himeneo, de mi mano amó la posesión * en esta Corte fueron mis ojos de su imán el norte; mudóse, es hombre al fin,miró tus ojos, y para acrecentar hoy mis enojos, de mi padre enemigo-, el Reyno altera'* y quando yo debiera por tan nuevos agravios olvidarlo, y al odio y al desprecio abandonarlo echarlo de la mente al fin procuro, y mas dentro del alma lo aseguro. Beren . Eeretu Pera ea tu caso amante, qué conexión y® tengo ? Lo bastante; como Alexandro el mío, Demetrio ha sujetado tu alvedrí®. Beren. Demetrio? ¿Pues de donde lo infieres, di , cruel ? Ismi Nada se esconde de amoroso accidente á otro enfermo del mismo mal doliente. El hablar de sus prendas cariñosa, el mostrarte en tusmales tan piadosa, saber que fué por tí, que vió tu ciel®, y mirar de nú padre el desconsuelo, herido de unos zelos ¿uo es causa snficiente á mis recelos? ** er ¿h. Tu padre desde ahora n <> empieza á ser zeloso? ltm > No lo ignora ^adiej de un heroe tan perfecto !o!o ha notado el mundo ese defecto; es verdad también que era su hij® s e p s . ü bien; su amor nada colijo; co ¡3 0 comparar á la fineza y e > e siempre le quiso su terneza; de / er 4 u e ahora le aparta de su lado j^ a l gun crimen le notará indiciado. d e s e mudan sin causa las pasiones; _ sincero querer las confusiones en los dos ha notado, éun descuido , ó bien algún cuidad® n °J°s , ó semblante, ¿fer - tu COrazon fué luz bastante. I*”' ^Justicia tan fiera, ’w'Va* debl? (de pena muero!) XojlI pad r a destinada pudiera estar dH uConque riynn hlJ0 en amorada? Ism, PneVd» me nilijo ! el hijo qUe GS tU pesar? bien que s{ propio es disculpa D ü Demetr?/- 3 **** le C " ,pa * 10 * as prendas hasta ahora el valor ? s ®'Vieron; en él mora Qtn ’ a V1 r t u d,su rea! semblante, todA °i res P et0 influye, inclina amante; ÍÍ! e P u e blo le anía/ J en alta voz le llama c; ^ Qi , lg0 leaI > su Príncipe el mas sabio, *** ladano va l‘icnt e ^ y::— v ”• Cierra el labio, y Qa paz me dexa, ^ue ahora su alabanza *o es oportuna aquí ; de mi esperanza es el norte mi esposo; , en pensar en su riesgo no 'reposo; mas si mis votos oye el Dios guerrero, triunfante entre mis brazos verle espero* Vase. Ism. Dichosa tu si en tantas confusiones imperas de esta suerte en tus pasiones; mas no está libre el reo, que en su pena tras sí lleva arrastrando la cadena. Fase» Salón corto: y vuelve á salir Berenize sola* Beren. Donde de tantos pesares hallará consuelo el alma? Yo amante del hijo? ¿Yo de Demetrio enamorada? A tal sospecha ¿en que, ó quand® he fomentado la causa? ¿Es delito la piedad ? ¿Es ser rea el ser humana? Dioses que en mi corazón estáis viendo lo que pasa, proteged hoy mi inocencia, y distinguid las distancias que hay de amor á compasión. Yo á Deinetri®::- mas hay, ansias, que él viene allí; ¿pero cómo, quand© su padre le manda que á mi vista no se exponga, su real decreto quebranta? Cómo aquí llega? ¿Y yo cóma le espero así ? Ay desdichada! Huiré. Sale Demetrio. Dem. Berenize , vén, huyamos, sigue mis plantas. Beren. Yo huir contigo; qué dices? Donde? Cómo, ó porque causa? Dem. Ay Señora! no repliques; todo se perdió : las armas de Alexandro nos vencieron; de nú paire las esquadras derrotadas y dispersas solo en la ■ •fuga se salvan. Válganos el mismo asilo, que hasta á los muros se abaazan,, ya las tropas vencedoras. Beren. Y el Rey ? Dem. Nadie me declara su suerte ; por todo el campo le busqué , mas no le halla mi solicitud; (ó Cielos, una, y mil veces mal haya el riguroso precepto A a ate «ue de su lado me a P arta 0 ■ pero tiemble el enemigo* tiemble Alexandro si falta mi padre , que de su sangre la satisfacción aguarda tomar mi acero. Señora, sígueme tu ahora. Beren. Basta, guerrero adalid , dichosa esperanza de tu patria^ sálvate tú ; á una infelice dexa á las Deidades altas el cuidado de extinguidla, Ó dé guardarla. Dem. Esa infamia me aconsejas? ¿Como puedo en medio de tantas armas y tanto riesgo dexarte ? Beren . Riesgo mayor á mi fama corre en seguirte * podría quizás la envidia tirana entonces tener alguna, aunque fantástica causa para su furor; no , vete; solo el llegar á esta estancia tengo por grave delito. Huye , Principé , huye y guarda el precepto de tu padre y al honor mió (que clama á los cielos ,) mas respeto. Dem. Yo solo deseo (qué ansia!) conservarte á su decoro, y luego osado en venganza de su vida , dar lamia; dexa, Señora , que vaya á ponerte en salvo , y luego juro á las Deidades altas, no verte mas , aunque pierda la vida en tan noble instancia. Beren. 'Do mismo juraste al Key, y el juramento quebrantas. Dem. Yo al padre desobedezco; es verdad , pero repara que es por salvarle la vida; sé yo de sus tiernas ansias que no viviera , si tu le fáltases: las doradas flechas que vibran tus ojos, no sabes tu bien la llama que introducen en loa pechos; todas las Deidades sacras Httiéron en ti sus doaes; quien, Princesa idolatrada, podrá verte sin amarte, podrá sufrir la desgracia de perderte., sin qué pierda por tí la vida y el alma ? Beren. 'Príncipe. severa. Dem. Qué dices ? Beren. Yá del respeto se propasan esas lisonjas. Dem. Señora, no turbes las luces claras de tu Cielo, estos defectos son ternuras que se exálan de un hijo ^ no de un amante. Beren. Bien decis; pero ya basta. Dem. A io méuos::- Beren. No quiero oirte * \ ya mas. , ■ Dem. Pues en que te agravia mi respeto ? Berenize le vuelve la espalda , hace que se va, y luego .vuelve á llamarle. Beren. En nada , vete; mas oye::- pero no; acaba, vete ya , socorro , Dioses, que son muy vivas sus ansias, y es mi corazón muy débil. Vete, Príncipe , y no hágas que tu padre::- mas él viene. ajanad * Huye , Demetrio , que aguardas? Deidades ! mi honor::- la fuga::- Dem. De hielo soy viva estatua. Sale Antigono y Comparsas sin reparar en Demetrio , le ve luego , y se inmutan, Berenize enternecida , Demetrio rubo¬ roso y Antigono irritado. Ant. Ya, esposa , en fia::- mas que mir« Demetrio aquí ? Dem. Estoy sin alma! . ap. Beren. Dioses, mirad mi inocencia, Ant. ¿Así mis leyes s^guardan ? ¿Así á un padre se obedece"? Viven Jas Deidades sacras! Beren. S'eñor::- Dem. Padre::- Ant. De ira tiemblo. Arrebatada Antigono de cólera va * echar mano al acero, y se arrojan di rodillas Berenize y Demetrio deteniéndole. Beren. Mira , Señor , %ue no es tanta N su V con sumisión, lo mismo. su culpa , porque yo::- aquí si me oyes::- No , tus palabras ' están demas, harto dice esta turbación que calla; y tu perjuro::- ton enojo, Dem. Señor, si yo puedo lo que mandas quebrantar::- con sui ¿dnt. Vete de aquí. lo m Dem. Obedezco ; mas mis ansias solo pideu::- ¿Znt. La licencia para partir; vete , acaba, uo quiero oir tus disculpas. qué.aguardas ? e »t. Ya postrada 01 i humildad te reverencia, ^ obedece. a ° e “ nu profunda cortesía á Anfigono , 9 ó besarte la mano , y le aparta Ant . con enojo } y -vase. aW a c Cesa > ¿p ües SUs P iras y «alias ? di SCü j P° r qué no prevenias ’ de ni . ^ as 9 u e me. sacaran de t lS dudas • Haz alarde esta V aIent0 J y apa ^ a iiama que ya crece p Portable. Ay ingrata! der un Reyno, ya veo t> ai ,_ CS recorn P e usa bastarda D a tu mérito; pero Lj“ ,a <W alma, de ?a J °' ( 6 Deidad « !) w p =rs yo T‘ a mada " ««uu. sobrada ° ! es hacer de un 9 J» Prueba nJVri ™ ! w' s á m t7 ho rí£0r ’ sino « mirarme enTa' 0 * COm P iazca palestM , * a ver g<”ttosa d. “ r * < s "g« tirana!) Uue e , r ^ ri ^ ai * Mi desgracia T¡U* P“ d » «gerir, í tr ' q ¡ , ™ as sufrir un alma? sosi ^ efior * no así me ultrajes», * 0s *ga esa alma agitada vanas sospechas ; yo . e J a mano y fe jurada S tí, revalido el voto, no hay cosa qúe mi constancia pueda mudar, que en quiep brilla la sangre que á mí me esmalta, qualquiera pensamiento ofende, qualquier sospecha agravia ; y viye Dios::- mas qué digo? Se arrebata , y luego se reporta, Conozco yó bien las altas prendas que te adornan, ni la menor duda me alcanza de que han de hacerme justicia. Yo ofrecí^ y aquesto basta ) ser tuya ; yo io ofrecí, y lo seré hasta las aras. Demetrio no te ha ofendido en una sola mirada, es buen Príncipe, buen hijo, y buen vasallo, no iguala nadie á su mérito, no, y que yo lo diga basta; si entró aquí fué por librarme para tí, y en la campaña morir luego ecr tu defensa; no son de prendas bastardas, tan grandes acciones', no; y á qualquier duda que agravia tanto mérito , es injusta, irritándose. es cruel, y::- clarín y caxa. Dando voces. Al arma, al arma. <Ant. Qué es esto ? Dem. Padre , Señor. Beren. Este accidente me valga, que ya á despeñarme iba. ^ óp. sínt. Cruel, y aun vuelve tu audacia á mi vista? Vive el Cielo! Echa mano á la espada y Demetrio se arrodilla. Dem. Señor, ya estoy á tus plantas, pase mi pecho tu acero, tu misma sangre derrama, pero sálvate , Señor : en el puerto está la Armada de AJexandro vencedora; los navios que de guarda estaban en él , ardiendo quedan por mano contraria; tus vasallos te abandonan, y á los mas fieles los salva solo el temor ; ya no queda - quien defienda ías murallas ni ias puertas, paso franco tie— $ tiene el contrario , y si tardas en huir serás despojo del vencedor; yo la espalda prometo guardarte , mientras dure mi aliento ; qué aguardas? Huye, Señor; y perdona si mi respeto quebranta tu precepto; que tu vida me fuerza á desdicha tanta, que aun el hacer lo que debe le cuesta un delito al alma. Fase. Beren. Qué noble pecho ! Ant. Ay esposa, si de_ seguir no te apartas un cruel destino ! Este sitio tiene una senda ignorada por donde podré seguro librarte. Beren. Donde tu vayas, yo he de ir. Ant. Ven pues; mas ay ! se suspende. Y á Ismenia he de abandonarla al contrario, y al desorden de las vencedoras armas? Mas mi esposa no es primero ? Sí: mas no::- pero ya alcanza Sin resoh. un medio el discurso. Amigos determin. por esta puerta escusada librad fieles vuestra Reyna, Sefíala á la izquierda. conducidla hácia la playa lejos del puerto , que yo con Ismenia las pisadas vuestras seguiré al instante. Fase con algunas. Capit. Venid , Señora. Beren. Desgracias, qué me queréis ? Ay esposo í Y á Demetrio que se abanza al peligro, ¿qué destino le cabráj? Si de la parca será despojo ? Si acaso de las vencedoras armas se librará? Si la fuga::- pero que me sobresalta? gQué pasión es esta que siempre en la memoria guarda á este joven ? Dioses justos, yo no sé. lo que me pasa : si no es amor esta ansia que me oprime, yo no sabré decir como se llama. Fase Berenixe con toda su Comparsa per la izquierda. Selva de foros ó dentro : mar i al lado dt* recbo las ruinas de un baluarte, en * izquierdo las reliquias de los baxefes | Antigono , humeando de el incendio. En centro el puerto de Tesa Iónica , con la f r ' 0 muda de Alexandro , y enmedio la Cdpttan» de Alexandro. Puerto para el desem¬ barco, y una chalupa. Coro. En hora dichosa reciba la playa al nuevo Alexandro vencedor Monarca. Pues Marte le tributa los laureles aun ántes de esgrimir la ilustre espada. Dent. voces. Viva el Rey de Epiro. Todos . Viva el invencible Monarca. Al ruido de estos vivas , que acompdMz las caxas y clarines en las naves , y en 1 vestuario enarbola todas sus banderas J gallardetes de improviso , la victorias* armada de Alexandro. Sale este , Charco y Comparsas. Clear. En hora venturosa estas arenas (Monarca del Epiro soberano) pisen tus nobles huellas , ^porque sirva los laureles cortados por mi brazo, guando verdes alfombras se te húmale á tus victorias de Feliz presagio; ya á tu fortuna ilustre todo cede, tu nombre solamente ha ya triu nfa Tesalonica es tuya, mientras viene® surcando de Neptuno los espacios. En campañas de Géres tus legiones destrozan y aniquilan tus contrarios, J solo á tus glorias faltan enemigos * ; porque á tu fama añadan mas aplauso y y estos pendones que ba temido el griega solo sirven al ayre desplegados de sombra á tu fortuna, miéntras Ueg 3 á ocupar el Real trono conquistado. A/ex. Liega á mis brazos, Ca'pitan valieid* j que envidioso me dexas y obligado; 1 pues quando tantos lauros me tributa® j la gloria me compites de alcanzarlos. Mis que gloria mayor que en sus euipre® 3 tal Soldado tener un Alexandro? solo quiero saber si mi enemigo preso quedó, pues si ese triunfo alean* 3 * ; ya me dló la fortuna quantas dichas esperó mi deseo de su man©. Chat % Sí 5* kñU f>^> Sefíof, no se ha sabido. C/ n a e,oria ma y° r me quitó el hado. Pero no la mas bella ; Berentee tu prisionera es ya. a f ° h ’ am ' g° amado! Alborozado, Ahora sí que es completa la victoria! •Donde está ? Allá me guia. 6e?z impaciencia amorosa, dear. Tus soldados pudieron sorprenderla quando huía, y mientras yo a tus plantas rae adelanto di orden que hacia aquí la couduxesen. Alex. Pues vamos. dentro voces. Amia , guerra. * Xa y clarín, Suena dentro estrepito de *”‘as ; y luego sale Ismenia acelerada j ^xntigono tropezando y cayendo reti¬ rándose de algunos soldados de X Sttt . Al ex andró. dpfi y , ^ lexanc5ro ' marchando. Ak*t \ el P adre rai0 * -^«?.V° n cie queda ! pár a 1 Ves J aun hay valor en este brazo me - a cab ar con todos; no vencido *». ¿1“ C ae. ¿’ex. oÍ d e ™ ¡! > ¿e«ad!o; se ¡-esti , retlraos i y la vida ■ 4 nt , rv i 5616 de un padre aunque contrario. man o de enemigo es dón funesto. Ca ‘ f *' Se ^nombre Je alcancé lidiando,, Ant d! 1 vence « 3 valor, no la fortuna. k st?y°f o cede el mio á ,os acas osi ? ri C='a “ A„ 7 e ‘ 5 , maS Beren “ 4*. o-¡m?u3S¡\ «\b?«ní 1 U r ;? e 8 ” t “> I “ bandera En hora venturosa , Bereni Z e ¿ a pisar ios laureles conquistados ^ngas á mis Reales , donde;:- * **'*»• Espera, ^ntigono es aquel ; dioses sagrados of¡ I do £e P erciió 5 P ero dentemos i J exandro, yo estoy entre tus J a 7 r t c í Prisionera, y aun dudo las cadenas r'-rque parece estilo nunca usado * U Por las sendas del rigor se b ’ camino apacible del agrado. y ■ jfnt. Ya el corazón palpita entre mil fu¬ rias. ap . Alex. Observa mi semblante, dulee encanto; exáminen el tuyo , y luego digan qual parecé el vencido. Istn. Ah tirano ! Ant. Ah atrevido ! Alex. Los triunfos que conquisto, para hacerlos mas royos los alcanzo; oe dos cetros que empuña vencedora sola es digna de tí tu real mano; yo te busco, te ensalzo, y no sosiego hasta mirar tu cielo corayado con el laurel de Epiro y Macedonia, pues tu eres solo el numen adorado a quien tributo todas mis fortunas; no hay mas dilación, sigue mis pasos ven el fjfóto á coger de mis victorias; basta-ate suspiré. 1 Ism. Dioses! Ant. Qué aguardo? Se va á arrojar sobre la espada Antigono 9 y le detiene Ismenia , y vuelve Alexándro. Ya es tiempo de morir. Ism, Padre , qué haces t Alex. ¿Qué intenta tu furor desesperado? Desármese al instante. Le van á quitar Ja espada , y él la arroja ántes. Ant. ¿Qué aun la muerte me has de usurpar también ? Alex. Yo de tus hados me compadezco mas que me horrorizo: el constante varón en el naufragio ' muestra el rostro sereno ; Jas fatigas nunca triunfan de espíritus bizarros^ y yo juzgué de corazón mas fuerte, quien salió para el solio soberano. Ant. Quando los males llegan á lo sumo, no puede el corazón sobrellevarlos^ Alex. Antigobo , consuélate , y advierte que su suerte no eligen los humanos, y en el Cielo se. traman dulcemente de himeneo y amor los tiernos lazos. Ant. De ira tiemblo. pp. Beren. O quanto sus ultrajes ap. siente mi corazón ! Alex. Que marche el campo. á la Ccmp. Dueño hermoso , qué esperas ? Berenize, guia tu hermosa planta al gran Palacio;:- Ant. Ah engañosa! Ah cruel! Alex, s Alex. Donde te ofrezca > coronada de triunfos mi real mano. Ant. Ya me falta el, valor. Befen. Espera , y oye. p a ¿ CO g eT la mano Alexandro a Berenize , y esta la retira, Alexandro, tu vives engañado; yo á Antigono ofrecí la fe de esposa. Ant. Ya respiro. Alex. Lo sé , mas el sagrado rito no os unió aun. v Beren. Pero me ha unido . la constancia y lealtad que le he jurado. Alex. Dioses, qué es esto? Ant. Oh , que contento inunda todo mi corazón ! Alborozado. Alex. Pero en tu mano está el mudar la suerte, y dar la vida á un Rey que se confiesa ya tu esclavo. 22 <?í\E 1 hacerlo está en mí, mas n© lo esperes. Alex. Ah! taladre mi pecho ardiente rayo. Ant. ¿Qué es aquesto , Alexandro? ¿Tu te turbas ? XJn heroe tan glorioso, tan postrado al primer golpe ? Yo creí mas fuerte quien qació para el solio soberano. 'Alex. ¿Y estos, ultrajes sufro? Ant. Considera, que no eligen su suerte los httmanosy y en el cielo se traman dulcemente de himeneo y amor ios tiernos lazos. Alex. Ola, guardias, quitad á ese atrevido de mi presencia. Clear. Vamos. Ant. Ya mis hados nó temen tu furor, tu me has vencido; ¿mas que/ importa si soy quien ha ^triun¬ fado solo yo de tu orgullo ? Mis Imperios te los doy en albricias de esta mano; aquesa es la victoria á que aspiraste, Con arrogancia y esa es Ja que de tí y contra tí alcanzo: mira quien vence, ó es vencido, y luego si el triunfo conseguiste* ciñe el lauro. Alex. Qué es • esto , Sagrados dioses ? Ism. Si una infeliz prisionera puede esperar de Alexandro que la escuche::— Alex. De finezas pasadas, á que buen tiempo vendrá á convencerme Ismenia. Ism. ¿No me oyes? Alex. Gran Señora, los cuidados que me cerca!* no me dan lugar ahora para divertirme. Ism. Ah fiera ! a P‘ Ya te entiendo. Yo., Señor, solo te pido licencia para poder á mi padre hablar. Alex. Soldados, á Ismenia que no se le impida el pasó de Ja cárcel mas .estrecha. Ism. Beso tus plantas. Oh como es verdad que la presencia de un ofendido, es penosa al que reo se confiesa. VáteAlex. Tú , Clearco , á Berenize conduce á Palacio , tenga tiempo allí 'de arrepentirse y pensar en lo que dexa, y admite; que los primeros discursos que una alma engendra no siempre son los mejores. En dos balanzas opuestas ó Berenize. tienes, á un Rey poderoso, y á un Rey abatido ; pesa tú' allá en tu discurso á goal le debes la preferencia, ó al que palmas te tributa, ó á quien te ofrece miserias. ISase con la Camparse *4 e Beren. A quien nació de Real ni uno incita, ni otro altera: cumpla yo conmigo, y. haga el hado lo que. quiera. Ah si ya que de mi esposo me lastima la tragedia, se hubiera, Demetrio al menos librado de::- mas ay penas que él viene aquí! Sale Dem. De mi padre en tanta fortuna adversa quien me dirán-mas qué miro? ¿Pues tu no hsiste. Princesa? Beren. Y tú aquí vuelves! Dem. En vano un triste tu alivie espera. Pero qué veo? ¿No es este, Clearco, de cuya estrecha amistad que prefesamos. la de Pilades se queda envidiosa? Dame, amigo, (pues ya mi fortuna adversa con verte se ha mejorado) en prueba de mi fineza Le va á abrazar alborozado . una y mil veces los brazos. Olear. Joven, tu acción sé suspenda. Con entereza . que á la vista me pareces macedonio , y nunca esperó Clearco á sus enemigos, desnuda la esp, de otra manera que de esta. Dem. Cielos! Me conoces ? Cómo::- Clear, Jamás te vi. Dem. Yo::- Clear. Refrena la voz, y entrega la espada como prisionero:;- ■ Oem. Estrellas infaustas, qué es este? 1 ‘ear. De ^Alexandro. ^ • i Y eá’to ordenas, V’Sfa.to amigo , de r tantos av °res en recompensa como me debes ? Deliras ? ert }' frees ya que todo lo niegas, y ive el Cielo que una vida ?ue te di, de esta manera Echa mano á la espada. la he de cobrar. enr.Ola , gpardia ? Se pone en acción. eretl < 1 i'mcipe , tu razón ceda al destino, y yo l 0 mando. ó Dem. * ™ *"”£wrríh ,M ,a eí p° da y al mismo ti emp ’ 0 ,¿ pre ^"* s , d,a t° r la “falda. S ““ T benor, no irritarse pueda un guerrero generoso ° Uearc °' de una juvenil violencia. Olear. Soldados , á Berenize conducid á dónde ordena Alexandro, y dexad solo (mientras sigo vuestras huellas) al macedonio conmigo. ’ *• Vamos. Reren. Señor, de tí espera, una muger la piedad que él á sí prepio se niega; trata á este Príncipe jóvea sin rigor, y consitjera que la razón cede á veces al ímpetu de las penas,' y en él son tantas que si todas decirlas pudiera, yo sé bien que aunque enemigo, de su mal te enternecieras. Clear. Gran Señora , perdonadme) cumplid lo que el Rey ordena, á la guará. Beren A Dios , Demetrio. Compasiva , Dem. Señora. Tierno . Beren. Sufre de enemiga estrella el contrario influxo , y cree de una voluntad sincera que no fuera tan infausta si yo enmendarla pudiera. Mase con toda la restante Comparsa . Dem. Sola esa bondad , solo ese rayo de piedad me alienta. /-v Y tl !n? faIso . am ' g°> ingrato, á Oleare*. Llear. Demetrio, á mis brazos llega) ya estamos solos) tu espada vuelve á ceñir , y no pierdas el tiempo ) yo soy tu amigo. Mirando á todas partes,, y mi memoria conserva la vida que te debí, quando yo estube en la regia Corte de tu padre; hasta ahora disimuló mi fineza, por haber tantos testigos. Dem. Dexa que á tus plantas puesta mi boca::- Clear. Detente , amigo. Mirando á todas partes. El peligro que nos cerca es grande ; ya la gran guardia de Alexandro aquí se llega; por allí viene otra tropa; sola esta ignorada senda queda á tu vida ; de mí fia ~ que el paso les tuerza, ó muera por tu persona, si otro camino no queda, porque otra vez con el nombre de ingrato no me envilezcas. Dem. Oh , amigo. Clear. Vete::- Dem. Y m ¡ padre ? Clear. Ya no te escucho. Mirando dentro. De/». Siquiera 3 so- IS es sacrifica un hijo v de todos sus desvelos el aplauso; ya se muestra propicio el mas adverso liado, y ya respira dichas la estrella que influyo tristes agravios; ya gozas de tu Imperio, yo le ofrecí á Alexandro á Berenize , en premio de darte libertad, padre adorado. Fué grande el sacrificio, mas fué mayor el lauro, ya vives , ya en mi pecho::- Ant. Veo el rigor de un hijo el mas tirano. síyrado. ¿Pues que naciste : iqipío, á ser de mis cuidados él mas cruel verdugo que le añada pavores al espanto? ¿Para darme la muerte te crié entre mis brazos, y quando yo en. tus glorias, piensas tú en mi exterminio y en mi estrago ? Dem. Señor, eret:;- Ánt. Qué crees? qué crees , di, inhumano? que yo be de agrádecerte hacerme el corazón dos mil pedazos? ¿Con que poder ofreces mi cariño á Alexandro? ¿Qué razón te autoriza para ceder mi esposa á mi contrario? J)em. Tu peligro:;- Ant. Ea, calla. De mi peligro acaso, fié yo á tanta costa la custodia ó la mira á tu cuidado? Dem. Señor, sí por tí mismo no acudes á tu amparo, salva en tu vida sola la esperanza de tanto fiel vasallo; conmuta á Berenize; tanto Ant. Suspende el labio que tú::- Dentro voces. AI arma, gúerra. Unos. Fuego, fuego. Otro. A la playa. Otros. Al puerto. Otros. AI llano. ( Ant. ¿Qué nuevo horror es este? Dem. Señor, desude aquí alc 3 nz* que la playa y el puerto, se mira de guerreros ocupado. Ant. Saber lo que es deseo, y pues de este Palacio estorban las salidas las desveladas guardias de Alexandro por la Lonja he de verlo, que domina el espacio de tanto verde monte, y de todo ese piélago salado; ¡¡, y tú ,• no, no me sigas á Ve® 1 que con verte á mi lado, parece que me cerca toda la inmensidad de mis contrarí®' Detn. Señor::- Ant. Nada he de oírte. W# sl> Dei7i. ¿Qué importa, si en, tan claros y en tan nuevos peligros, su deber no abandona aqueste brazo ? Vare. g Espaciosa Lonja de foro afuera , dot^y balcones, que dividen el Palacio if, campaña, en la que se darán tinas * \ tas batallas. En lo interior del., f ^^ mismo puerto, con la armada de AleX^ que se ha de incendiar y algún#* chalupas . Marineros y Epirotas. Fuego, fuég°* Macedonios. Al arma, guerra. Dentrowoces. A la marina, á la Cap. Epirot a. Soldados mios, al p uert f que nuestras naves se abrasa 11. En ias naves. Fuego, fuego. , in M Sale un' Capitán de Epíro con So'^ y al tiempo de arrojarse al mar, le ¡ c prenden los r Macedonios, que est aba** escondidos , Cap. Ea , Soldados, á libertar nuestra armada contra esos viles rebeldes; no de las sombras les valga el amparo á su osadía. Pero qué es esto? Estrépito de armas. Macedonios. Arma , arma. Cap. A reunirnos , compañeros, 1 y haciendo un cuerpo y dos caras - nos defendamos. Salen Macedonios. A ellos. Epiros. Guerra , guerra. Maced. Al arma, al arma. Dase la batalla en el campo , y salen en la Lonja Antigono furioso , y Demetrio deteniéndole, Ant. Déxame. Dem. Señor, detente; y‘hasta saber en que para y la ocasión de este choque, , no te despeñes. Ani. ¿Qué aguarda nías eí furor?¿Ya no has visto, á la luz de tanta llama que reberbera ea el puerto, la gente desbaratada de Alexandro,; y sus baxeles incendiados de contraria mano, y entre horror y asombro vuelta en tropel la ordenanza? De esta odasion nos valgamos; dexa que de aquí á la playa _me arroje. L'em. Señor, detente; ese rumor que no alcanzas. Puede ser sedición propia, jPW la vista del Monarca disipe ; te sorprendan Sil la fuga sus esquadras, y íe hagas mas sospechoso. Sea lo que fuere, salga.* yo una vez, mientras el miedo y la confusión me ampara, y obre el valor. Sale Berenize alborozada, Dem. Tente. Ser en. Espera, Demetrio; Antigono, aguarda, ya se t|ocó la fortuna, sabe*- respiran rais ansias. SÓ cnanto debo de Alexandro á *lá jurada esposa , aunque infiel, traydora ae Antigono a la ^ palabra. Ser en. Señor, no el tiempo'preciso se nos pierda en mal fundadas quejas; por aquel camino que mas breve hacia lá playa te conduzca, parte luego; a tus invictas esquadras te presenta, y haz que tiemble Alexandro• de tu espada. Dem. Cómo? ¿pues todo el Palaci» no está cercado de guardias . c *3? enemigas ? Beren. No hay BÍnguaa; ya se destruyó la armada de Epiro, mira ese golfo, y esa marina sembrada de sus ruinas. Agenor tu Capitán desbarata y aniquila sus legiones, dél lo sabrás , de sus palmas ve a coger el fruto; parte, que puede ser la tardanza quien te arrebate el laurel de entere las manos. Ant. Oh , altas Deidades! Que nuevo triunfo:.*- ¿Mas socarro y fuerza tanta de donde le vino ? Befen. De su gran conducta y su mafia; de tus leales vasallos, y del descuydo que daba la victoria al enemigo. Ant. Dexa que duden mis ansia^ Señora , pues no podía Agenor á fuerza tanta »* ■ contrastar.- Beren. El con el arte el golpe aseguró. Funesta llama con secreto y silencio hace que prenda (apenas de Ja noche las opacas sombras de luto visten á la ésfera) en las naves de Epiro, y á sus ansias . corresponde el efecto ; ya el incendio; á impulsos de! ambiente que le inflama salta de lefio en leño; corren luego á ampararlos de tierra las esquadras; los tuyos que escondidos los observaa, los sorprenden , y el paso les atajan; se ven entre dos fuegos, se confunden tus contrarios, y al fin se desbaratan. Entonces tus guerreros valerosos (á quien los Dioses de la patria amparan! aprovechan el lancé”felizmente, y llevan el terror con sus espadas á todas partes ; en vano al arma grita» los Capitanes de la opuesta Arpiada; las caxas , Jas trompetas, los gemidos, y en fin todo el horror de una batalla, los confunde, los ciega, y todo un cainp® que hoy mismo vieron osff se aclamaba, ya fugitivo y roto se divisa, que estas son de la guerra Jas raudanj;*^ C As}f % s$ Ant. Ahora si que te creo, tu me sigue, á Demetrio. á completar el triunfo , al fin se vaya. Van á entrarse y y salen al paso Clearco y gentes. Clear. Antigono ,-detente .\ que conmigo te vengas, Alexandro , otra vez manda. Beren. Ay Cielos ! nuevos sustos ya nos cercan. Dem. Siempre temí ese riesgo en la tar¬ danza. Ant. ¿Pues que intenta Alexandro , quando mira que ya mis huestes la victoria cantan? Ciearc. Por eso mismo quiere asegurarse con tu persona, á quien guardar me manda con el mayor cuidado, tanta prenda juzga hoy bien á su riesgo, necesaria, yo soy vasallo fiel , y sus preceptos no permiten escusa ni tardanza. Dem. Crueles Dioses. Beren. Qíié fiero golpe es este ? Ant. Fué humano, y llevó el viento mi esperanza. Ciearc. Vamos. Beren. Esposo. Con ternura . Dem . Padre::- <dr>t. A esos nombres Con entereza. ámbcs acreditáis, nada me falta. ,'Demettió, Berenjze , sedme fieles, y no temáis los ceños de la parca. Zlevanio con las guardias y y quedan soks Berenize y Demetrio. Beren. Demetrio, huye siquiera^, salva en tu vida á la patria, ! ' el mas firme apoyó. Dem. Cómo, ay de mí! en desdicha tanta podré huir, dexando á un padre en tanto riesgo ? Beren. Repara" que roas así lo abandonan: tu preciosa vida guarda, para conservar la suya. Dem, Dices bien , á su venganza * corro,, ó á morir con él, que nada ya me acobarda sabiendo que tu me quieres. líate que se va. Beren. Qwé es do que dices? Aguardai yo querer ? Quién te la afirma? Quando te hablé «na palabra sola de amor ? Dem. Tu no hablaste, dulce Berenize amada, mas tu semblante con mud* tierno idioma lo declara. Beren. Demetrio, tu te engañaste; pues como;:- Dem. Déxala al alma (quando ya á morir me parto) esta última esperanza. Señora, si tu no eres ; cruel, en vano te cansas en fingir rigores, quando en tu amable rostro estampas aquella bondad piadosa, tan propia de tí, y;;- Beren. Ea , calla: ¿cómo profieres tari libre, Demetrio , que á mí me amas? ¿Te olvidaste de quien soy? ¿De tu modestia te apartas así? ¿Eres tú y soy yo quien esciacha y con quien hablas? No, no es posible, no somos: Es á tus ojos muy grata la virtud , tus sentimientos de tí mismo te arrebatan: no es posible que á tu pech® pareciera la inconstancia bien, y no es.posible que en el mío fomentáras un incendio tan violento, que tan funesto á mi fama le seria, y á la tuya. Vuelve en tí mismo, y repara que eres de Antigono hijo., y que éste esposa me llama. Dem. Dices bien , mi error' confieso^ soy reo de la mas alfa pena j ya soy cómo tú me quieres $ de tu constancia mi deber aprenda, pero si tu me vieras el alma, yo sé, Señora , ay de mí! que un noble deseo:;- Beren. Calla, calla , Principe. Deidades, ó que sangrienta batalla ap 9 oponéis á un pecho débil! Socorro , porque ya:;— Dentro voces. Al arma,, guerra» Benth Beren. Mas otra vez, Cielos, predomina la campaña , el sangriento Marte. Lem. Oh y á que buen tiempo su saña pudo apagar en mi pecho con un incendio una llama! Los a. Qué es esto, Dioses? Sale' Eumene . Eum. Señor, de mis lealtades te valga ei«eÍQ A - procura huir, que ya ed la mas-reservada cárcel tu padre pusieron* y reunidas las esquadras' de Al?xandro, con los tuyos traban sangrienta batalla haciendo dudoso el triunfo; guarda la vida, y ampara tu causa, que yo gustoso ( pues ya conseguí la entrada ^Palacio, y te avisé) Leí mi vida á mi fama. Vase . Adiós, Berenize. ¿?é>» ^ en - Adiós, En acción de irse. • ■ Príncipe, salva tu patria y libra á tu padre, pero tu preciosa vida guarda; «0 la expongas á que sea tnal perdida y bien llorada. Lem. Yo seguiré tu consejo, y á la virtud que me inflama sabré anteponerlo todo; mas si acaso á mi desgracia siguiere mi muerte , ¿puedo esperar aIg Kna humana compasión de tí? Be ten. Y unto que::- pero ya::- Bentro voces. Guérr'a , al arma Lem. Prosigue, que á decir ibas? Beren. Que ya ese estruendo te llama • y no es tiempo de otra cosa. * Lem. Dices] bien , adiós. Hace que se va. Beren. Aguarda; »pero no. Dentro voces. Al arma, fuego. Beren. Vete , Príncipe ; que ansia’ Bem. Tu suspiras ? Beren. Yo suspiro; pero vete. Lem. Sigue, habla. Beren. Solo que te vayas pido. Dentro voces. Viva Antigono , y la pa¬ tria. Dem. Ya voy á morir de solo no mirar tus luces claras. TY . á , c e « ar p° r " » «rfc. divinas Deidades altas, ó minorad los rigores, ó dad mas fuerza" á las almas. Dem. A ellos, vasallos míos. Voces y ellos. Guerra, guerra; al arma, al arma. A los últimos versos se ven pasar vareas tropas resistiendo y retirándose', y con el confuso estruendo de voces, casar y fo¬ rmes se da fin al segundo - acto. ACTO [ 11. Cárcel con una puerta al lado izquierdo que se pueda abrir y cerrar. Sale * Antigono y Ismenia. <¿»t. No lo espere, Alejandro. El pacto indigno aborrezco y reuso. Amada ismenia, yo ceder á mi esposa á mi contrario? La muerte mas cruel, la mas sangrienta, no diera tanto horror á mi semblante, como solo pensar en tal baxeza. Jstn. Pues qué habernos de hacer en este ahogo ? ¿Qué esperanza , Señor , es la que que¬ da 2 ¿Qué sirve que rehechos tus parciales anoche mismo tus contrarios venzan y que desde que el alva rayó hermosa sitiando nuestros muros se mantengan, si Alexandro de todos sus insultos apoya en tu persona su defensa? jdnt. No importa, hija, yo fio á tu cri¬ dado que á la ciudad asalten con presteza, Agennr y mi'genre; parte al punto, y prefiere .á mi vida tu obediencia. Jsm. Qué dices gran Señor? Seriado pro¬ pio mandar que «’óancen, que ordenar mueras; ... perCa perdona, yo no rae hago parricida. Ant. No. me has de obedecer ? Pues oye Ismenia; un activo veneno me .acompaña, de su rigor suspendo la violencia., hasta ver decidida mi fortuna; s si hallo á mis preceptos resistencia, n Demetrio, ó en tí, en el mismo, instante acabará su tosigo mis penas; ahora toma partido entre' dos muertes, aquella es contingente , estotra es cierta. Ism, Dioses , yo me horrorizo ! Sale Clearco y gente. Cíe are. En fin , Señora, tu padre resolvió? Ant. Sí , 1<^ respuesta ya la puedes llevar al Rey tu amo. Chatre. ¿Pues que razón para éi me man¬ das? ¿Unt. Esta; di á Aiexandro que el trono no le ad¬ mito, que desprecio su hipócrita clemencia, que Antigono es el propio que en el sollo, en la cárcel mas hórrida y estrecha: y que si ser mi amigo solicita,, no me hable mas de Berenize bella, que entonces podrá ser que compasivo le mande el paso abrir para sn vuelta. Oteare. Y aqueso he de decirle? admirad, jint. Si, Clearco, di que Antigono ha dado esa respuesta. Vase. Charo. Asi se lo diré ; ola , Soldados, á vosotros encargo de esa puerta la guarda vigilante; á quien no lleve de la inano Real aquesta seña le estorbareis el paso, y el qué el ór— den quebrante , pagará con la cabeza. Se entró Antigono por el calakézo que es¬ taba abierto -. Charco enseña el guillo Real ó los guardas que se entran por donde yJníigono , y echan el gran cerrojo á la puerta. Ism. Clearco (ay de mí triste!) óyeme, agualda. Chave . Detenerme no puedo; adiós, Prin¬ cesa. Vase Clearco con la restante Comparsa, lsm . Cielos, qué haré en tal lance ? S* me arrojo á que asalte Ageoor estas almenas, es victima mi padre de Alexandro; y si omisa no cumplo lo que ordena, él será el homicida de si propio; pues , Dioses, qué he de hacer en tantas penas! - Sale Demetrio en trage de Soldado de Epiro. Dem. Deidades, ó que gracias debo daros* pues hasta aquí' llegué! ¿Mas no es Ismenia ? Ism. Demetrio , pues tu aquí? ¿Donde te arrojas ? Detn. Calla, hermana , con esta estrata¬ gema de una guardia de Epiro fui creído, Ism. ¿Y qué trazas? Dem. Al padre darle aquestas ropas , que yo troqué con un soldado, y ponerme las suyas, de manera que él se pueda librar con el engaño, mientras yo hago en la .cárcel la dese¬ cha. /rw. Ay Cielos! tu piedad es generosa, pero es inútil ya. Dem. De qué manera! Sobresal Vive mi padre ? Ism. Sí. Dem. Pues si él aun vive, él libertad tendrá. Oye; aquí cerca en esta misma torre hay mía mina, que at campo la salida manifiesta. ,Señalando al lado por donde entró. Mi padre no la ignora ; y en pasan¬ do con el disfraz las guardas de esta puer¬ ta, llega á la oculta boca, sale al campo, y respira á las sombrás de su tienda. Ism. Bien, hermano, discurres, mas en vano, ó nues^i*' padre encierra aquella puerta Señalando el calabozo. custodiada de guardias , que á ninguno (en no llevando el sello Real por seña) le permiten la entrada, ni salida: Dem . Dem. Válgame Dios! Ism. Aun falta mayor pena, todo ajuste reusa su ardimiento, y ocuito un cruel veneno se reserva. Dem. Para qué ? Sobresaltado. Ism. Para acabar luego su vida::- Dem. No digas mas ; con que él podría, Ismenia, al instante morir , si la esperanza le falta , ó del socorro desespera ? Ahora os he menester , Dioses piadosos. Echa mano á la espada. Ism. Qué pretendes ? Dem. Los guardas de esa puerta atropellar y libertar mi padre, ó matando morir en su defensa. *tm. Hermano, que apresuras su desgra¬ cia, . y no logras el fin de esa manera. e ’ íl . Es verdad, mas si en tanto el padre mio;;- y desgraciado padre! pero espera, «d desesperación halló un camino. j En acción de irse. • Pues donde vas? ¿Qué es lo que inq tentas ? et)1 * No lo sé, mas soy hijo, y por mi padre ®o habrá temeridad que yo no empren- > da - y ase. Stn ' Júpiter vengador guie tus pasos : 9 u e ampararte es empeño de su diestra * . rase. SfuZ-Tu ó °“ ¡ w r ta -¡ sas. Alex . ¿Con que Antigono no admite la paz como se le ofrece ? Pues tiemble mi enojo, y nunca verse en libertad espere. tlearc. Señor, él queda seguro y sin que esta seña muestren Le ' vuelve . el anillo, que á tí te vuelvo , no temas que la cárcel se franquée, Alex. Poco su arrogancia loca le durará; Clearco, atiende: wiañana con buena guardia y* saca á Antigono ; se lleve á los muros , donde todo su exército 3 verle llegue; y allí di á Agenor que elija, ó ver de su Rey la muerte, ó retirar de los muros todo el poder de sus huestes: si obedece' < volverás el presó á la cárcel fuerte; y sino harás que allí mismo su cuello un cuchillo siegue. Clearc. Yo, Señor, voy Ja amenaza del modo mas aparente á proponer; mas perdona, que a la execucion no llegue, Antigono es ta defensa, si á este perdemos, se pierde el fr^no que á' tus contrarios hasta ahora los contiene. Este es arte de la guerra, y es prudencia tener siempre una prenda al enemigo para lo que sucediere. l^ase con,I a Comparsa. Alex. Bierf conozco tus .razones, pero al ver que de las sienes rae usurpa el laurel el hado, que Berenize se pierde, que un prisionero me insulta, y que todo me suced^ tan contrario , tan infausto, tan fuera de mi me tiene, que estoy tal que:;- Sale Demetrio. Dem. O Rey á donde. Apresurado y despavorido en su traje, donde estás ? Alex. Quien de .esta suerte::- Devi. Yo soy , yo. Alex. Qué quieres , hembra? Qué hablas? Qué semblante es ese % Dem. Este es un hijo arrastrado que intebta estorbar la muerte de su padre; por él vengo, dámele tú , pues le tienes; toda tardanza reuso; ese anille* Real conviene que me des para librarle, Señor, ó sino::- urrebatado, Alex. Detente, hombre, ruegas ó amenazas ? Qué es esto ? Dem. Dem. Es lo que ser puede útil á un padre , no sé ahora otra razón mas fuerte. Alex. Demetrio, yo te disculpo, .* que tu amor así re ciegue temerario, y.por la causa serio. te perdono; pero vete ántes que no pueda, aunque quiera, si viene mi gente. Dem. Qué es volverme?. Yo: ;- Alex. Repara mas serio. donde estás y á quien’ ofendes. Dem. Yo, Señor, nada reparo} ni es bien que otra cosa piense, sino que pierdo á mi padre. Alex. Tu arrogancia mas me enciende que me aplaca. Dem. Pues , Señora si mas humilde me quieres, ya estoy , á tus pies postrado; tu solo mi numen eres, en todo ese sacro Olimpo no habrá Deidad que venere sino á tí, y á tí mis votos • se ofrecerán solamente como me des á mi padre. Ea , Alexandro valiente, por tus ínclitos abuelos, por aquel honor que siempre, ha brillado en tí, por esa Coge la ' mano. mano valerosa y fuerte, freno del mundo, y en donde pongo mis labios mil veces, aplaca ese corazón, piedad , perdón. Alex. No lo esperes. Dem. No ? Alex, No; Ántigenohade ver hoy ei horror de su muerte. Dem. No será mientras yo viva:. ó dame á mi padre ó muere. Teniéndole agarrada la mano derecha con ia siniestra suya , se levanta Demetrio furioso , quita con la derecha la espada, á Alexandro, y se la pone á ios pechos . Alex. Guardias ? Dem. O calla', o te mato. 'Alex. En mi Palacio te atreves?;:— Dem. Soy un hijo despechado; ese Sello Real que tienes dame al parné. Alex. Temerario, vive Dios::- forcejeando. Dem. Si te defiendes muere. Le pone la espada. Alex. Aguárdate; hay tal caso! ap * tómale , hombre audaz y vete. Dem. Eumene, Eunieae. Dale el anillo Real , sale un Macedonio , se le entrega á Deihetr,o , parte aquel presuroso , y todo esto sin soltar á Alexandro. Alex. Qué es esto? Confuso . Donde estoy ? Sale Eumene. Eum. Aquí me tienes. Dem. Vé, amigo; por esta seña Dale el anillo. di que á mi padre te entregues; cuidado. Eum. De mí , te fíá. P'ase. Alex. ¿Qué es esto que me sucede? Déxame , hombre temerario. Suéltale la mano , y se reclina Ale¬ xandro á una silla como absorto. Dem. Ay Dios! ¿si querrá mi suerte que llegue á tiempo, y se logre mi osadía ? Hados crueles sedme una vez favorables! si yo propio á socorrerle iré ? Mas si de Alexandro me aparto, llamará-gente, Todo esto aparte , y con inquietud. y podrá frustrar el lance; oh Cielos! ¡y quien pudiese dividirse en dos ! Alex , Qué es esto ? Suelve en sí> Hombre, aun aquí permaneces? ¿Te queda aun otro atentado ? Dem. Dioses, que haré? Alex. Por no verte yo huiré de aquese semblante que aun me causa horror. Dem. Detente. Con la espada á los pechos. Alex. Alex, ¿Con que soy tu" prisionero yo ? Detn. Hasta saber que tiene libertad coi padre; ni t tu, ni yo saldremos de este quarto , sin qúe ánibos mucamos, si procuras defenderte, Alex. Ya es esto mucho sufrir, y es mejor una y mil muertes, que tanto aguantar ; mas ya los Dioses me favorecen. Amigos. Pé venir sus gentes y Jos llama, Dem. Cielos, Clearco! Qué haré? Si intento oponerme, dexo a Alexandro , y lo arriesgo todo. * Sale Charco y gente. Charo, Mi Rey, quien te ofende? C¡ e x ' ^ ste traydor. >s e ° r c. Cómo ? Guardas ? So/ ji/r Macen un movimiento, tv * Atiera. Aí; ¿ ninguno se acerque, corazón le traspaso. Qi Ponele la espada. . ,° rc - Aguardad, á ¡a tropa . ^'JOmbre detente. A e w. p ues retiraos. teQ rc. Si haré, ®° as como el sable no entregues v °y á da-c muerte á tu padre, jv. Mace que se va. También si L muem paso, mato á tu Key. Charo dM Le ^ amena «a. ^ínci Pe ; ^ ^ ^ e «er el mundo, que admiró siempre tu valor y tu virtud? v &em. Dirá en angustia tan f Ueríe que fui uu hombre temerario- > nías dirá que de e'sta suerte ’ übró á un padre , que no Pudo ‘ Sl *no así evitar su muerte, Wearc. Mira que;:- ~ et} K En nada reparo*. yearc. Es Alexandro, *^ e m. Quien pusdó. d&xmé á mi padre. Charo. Pues ya.*:- Dem. Nada me aconsejes, que no cederá mi arrojo hasta que el aviso llegue. Jilex. Clearco, ya mas no aguardes, corre, muera aquel aleve; yo prefiero á mi venganza SLJ ld V ¿en que te detie W Ma.a, destroza, aniquila aquel traydor. ' Dem. De esta euerte muere tu también. Vale a dar , sale corriendo Ismenia todos se suspenden, Charo. Aguarda. Sale Ismenia. Ism. Hermano, ya mas no esperes, sigue mis pasos, el padre libertad y vida tiene, ya tu valor ha vencido, á que sus brazos te estrechen; ven conmigo. rs aíe% JJem. Oh, quantas gracias. Dioses, mi piedad os debe? Respiro , ya llegué al puerto. ■ . Suelta ó Alexandro y alienta, de are. Que esperas ya ? ■ Alex. Hado inclemente, habrá para mí mas malesí Dem. Señor, ya humilde me tienes 5 yo conozco que he excedido las mas rigurosas leyes < de mi deber, perdón pido; no sé que impulso vehemente me enagenó , que yo propio le sufría , y conocerle no pnde ; morir un padre, no hallaba de defenderle otro modo ; si esta causa tan grande no te enternece, aquí estoy , y este es tú acera pásame el pecho mil veces. De rodillas Demetrio , le da la es¬ pada á Alexandro , la toma , le va ó herir, y suspende ¡a acción. Ahx. Muere , impí©;;- mas qué hago j? Y© Yo he de matar de esta suerte á un hijo porque á su padre defendió ? Por qué se ofrece á morir por él ? Ah. no; me culparán de inclemente los futuros siglos ; él ms ofendió, y con su muerte podríadarme venganza. ¡Mas será bien que se cuente que Alexandro se vengó en un rendido que ofrece su cuello á, ¡a espada? No, ap. él viva, y viva mil veces, que primero soy yo raisme que mi rencor ; hombre , vete, A Demetéto. 'vete de aquí, libre estás, mas yo me iré, que. á quien vence de esta suerte , un Alexandro, por suyo el campo le cede. Vate . Clearc, O que bien mostráis. Deidades Vuestro brazo omnipotente 1 pues, dais á tanta virtud ei premio que se merece. $ Vate con la gente. JDem. Divinos Dioses , ya miráis cumpli¬ do quanto á un hijo leal le fué debido por dar la vida á un padre ; mas ay cielos ! , .. , que la hazaña mayor a mis desvelos les falta; su ribal (atroz despecho) he sido, y aun lo soy , pero del pecho yo arrancaré una pasión tan fuerte, ó pagaré el delito con la «muerte. jMas Berenize bella aquí se acerca ; habrá mas cruel estre¬ lla ! su semblante bií'ré ; pero ay enójos que temores del alma son sus ojos! Sale Berenize alborozada. Beren, Demetrio , aguarda espera, Príncipe invicto , gloria de esta era, ilustre hijo , amor del mundo y m¡o. Dern. Cielos , qué . oygo £ elado mármol frió esta voz me ha dexado. ¿Qué nuevo idioma és este que he & cuchado ? Princesa, hablas conmigo? Bereti. Contigo hablé , y el Cielo me e testigo, que no hay frase que encuentre equival lente, para el gozo explicar que el alma sien' te. Que te amo dtxe? Sí, nó me retrato» ¿pues quien no te ha de amar sin ser W grato ? Yo ve.o en tí un heroe el mas valiente un hijo leal, un Príncipe prudente; por tí el Reyno respira $ en libertad , Antigono se mira libre de sus cadenas por tí , y en fin por tí todas sus pefl* 5 tus vasallos , la patria^ padre amado truecan en gozo; y me está negado solo á mí el adorarte, tantas causas habiendo para amarte? Bem. Calla, Princesa, calla (“ó trance W ro!) y el deber nuestro::- Beren. Ya le considero ; mas que importa si amor tan genero es débil freno , es reparo ocioso ? ^ Vem. Tú no puedes amarme, ( cruda gu er ra ! ) \ Beren. Pues quien lo impide? SI caar cielo y tierra, los brutos , los peñascos y los hO»" tu virtud reconocen, (no te asombres) y la adoran rendidos. ^ . Pues que ley negar puede á mis seú dos, j.¡) que amen á objeto á quien de amor 'señas , y la tierra , el mar, el cielo , hombres > peñas. JDem, Y la mano ofrecida ?v Beren. Peor les darla sin dar el corazón , que no negarla; yo misma, yo, á tu padre, al mu p entero afirmaré que á tí solo te quiero; que eres mi eterna llama; . y que por tí arde el pecho, que le in^ ma solo tu amor felice. Dern. Oh asalto! oh padre! oh amor! oh Berenize ! Beren. Diré que tuya soy, que ya i*c pesa haber callado hasta ahora. Dem. Adiós , Princesa. Hace .que se va. Beren. Donde vas § Dem. A morir. Beren. Pues moriremos entrámbós. De ni. Uh dolor ! esos extremos me arrebatan la gloria mas segura; conozco tu virtud y tu hermosura demasiado, y las temo; sí, Señora ; mi mal llegó á lo extremo; yo ámorir voy de lino y de constante, y temo si un instante me detengo , que haga delinqüente e * alma que me amó mas inocente; mi padre primero que mi vida, m i fi n - adiós. * a cc¡on de irse , y le detiene BeBer a . renize. 7 ) u ' Ah ! no. Llorosa» ,tl ' homicida n ® seas de raí honor también, Señora; ^ soló á-r mi dolor le queda ahora v alor para morir, á mi desvelo le quites también ese consuelo; s j la pasión sincera que en mí viste, s ! * a piedad , ó amor que me tuviste, st las dulces memorias de r ial UellaS ^ P ° r mi mal ) P asadas g l0 " que estos daños traxéron, permUe^ul^i 3 181111 lHgar tUviéron: permite que al tocar mi sombra elad* la. corriente turbada a elaaa >' de las confusas aguas del Letéo reo de amor , no, pague mi ¿ SQQ como delito una pasión tan fuerte* Hace que se va. que la contrasto á costa de una muerte Beren. Oye, aguarda. Dem. Sirena encantadora, pues causaste mi mal, mi muerte llora. ase. fyren. No lloraré , pues ántes que Aqueronte ’ *1 opuesto horizonte toque , surcando el lago del olvido, mi pecho al tuyo asido, pues acaba á los dos. un sentimiento, .. dos almas pasarán en un momento. Real acompañamiento de Antigono é vista de ¿a ciudad de Te ¡atenúa , cu¬ ya ciudad se descubre con el foro , con puerta y puente levadizo prac¬ ticable. Sale Antigono y sUlexandro. Coro. Sea bien venido el nuevo Monarca á librar del yugo que oprime á su patria. Parte del Coro. Y trompas , y liras festivr s le aplaudan. Todo el Coro. Pues yá sus clarines le presta la fama. Parte. Diciendo que viva. Coro., Viva. Parte. Todo se^ le abata. Coro. Abata : pues todo se postra á su ilustre espada que triunfe , que venza , que viva, viva, el regio Monarca. Eum. Gran Monarca, á tus laureles añade la última rama en los triunfos que te ofrece un Rey vencido á tus armas. Apenas tu libertad « por el pueblo se derrama, quando rompiendo el estorbo que contuvo s« arrogancia corren, y oprimen los pocos , que quedaban en la guardia .de Alexandro , y prisionera su persona, * á tí te aclaman franqueándote las puertas como su dueño y Monarca. A llex . Heroe glorioso , recibe un Rey postrado á tus plantas que ayer triunfante y dichoso, y hoy abatido señala lo inconstante , lo voluble de esa impía Deidad varia, que da las dichas y quita, porque en las suertes humanas D «a