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El reconocimiento patrimonial de los cementerios en las grandes ciudades andaluzas

Fernández Salinas, Víctor

Abstract

Los cementerios son uno de los recursos patrimoniales más complejos y, a la vez, desconocidos. Durante los últimos decenios se ha avanzado en el reconocimiento de estos lugares hasta convertirlos en recursos turístico-culturales de primer orden. Los cementerios de las grandes ciudades andaluzas ofrecen un buen ejemplo de estos argumentos, aunque la situación varía considerablemente de unas ciudades a otras. Con este trabajo se propone una primera selección interrelacionada de los principales valores asignados a estos lugares: los relacionados con los registros lapidarios; los histórico-artísticos y literarios; los ligados a la memoria histórica; y los ritual-simbólicos y legendarios.

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Víctor Fernández SalinaS Departamento de Geografía Humana, Universidad de Sevilla El reconocimiento patrimonial de los cementerios en las grandes ciudades andaluzas reSumen Los cementerios son uno de los recursos patrimoniales más complejos y, a la vez, desconocidos. Durante los últimos decenios se ha avanzado en el reconocimiento de estos lugares hasta convertirlos en recursos turístico-culturales de primer orden. Los cementerios de las grandes ciudades andaluzas ofrecen un buen ejemplo de estos argumentos, aunque la situación varía considerablemente de unas ciudades a otras. Con este trabajo se propone una primera selección interrelacionada de los principales valores asignados a estos lugares: los relacionados con los registros lapidarios; los histórico-artísticos y literarios; los ligados a la memoria histórica; y los ritual-simbólicos y legendarios. réSumé Le reconnaissance patrimonial des cimetières à les grandes villes andalouses.- Les cimetières sont une des ressources patrimoniales plus complexes et, en même temps, inconnues. Durant les dernières décennies, il y a eu des progrès dans la reconnaissance de ces sites jusqu´à devenir une ressource touristique-culturelle de premier ordre. Les cimetières des villes andalouses offrent un bon exemple de ces arguments, bien que la situation varie considérablement entre elles. Ce travail propose une première sélection des principales valeurs attribuées à ces endroits: celles qui sont liées aux pierres tombales; les historique-artistiques et littéraires; la memoria histórica; et les rituel-symboliques et légendaires. abStract Heritage recognition on cemeteries in the great Andalusian cities.- Cemeteries are one of the most complex heritage resources and, at the same time, unknown. During the last decades there has been progress in the recognition of these sites till become fundamental tourist and cultural resources. Cemeteries of the Andalusian cities offer good examples of these arguments, although the situation varies considerably from cities to others. This work proposes a first selection of the main values assigned to these places: those related to lapidary records; those historic-artistic and literary ones; those linked to the memoria histórica; and the ritual-symbolic and legendary ones. PalabraS claVe/motS clé/KeywordS Andalucía, cementerios, patrimonio cultural, proceso de patrimonialiación, memoria histórica. L’Andalousie, cimetières, patrimoine culturel, procès de patrimonialiación, memoria histórica. Andalucia, cemeteries, cultural heritage, process of patrimonialiación, memoria histórica. Ería, 99-100-100 bis (2016), pp. 367-385 INTRODUCCIÓN A pesar de que el reconocimiento patrimonial a los cementerios ha aumentado notablemente durante los últimos decenios hasta el punto de convertirse, incluso, en importantes reclamos turísticos, la cultura española ha tardado en incorporar este recurso patrimonial y, a la hora de hacerlo, ha primado el valor de su materialidad artística antes que sus componentes inmateriales. Sin embargo, durante los últimos años la situación está cambiando y Andalucía no es una excepción a la tendencia general. Los cementerios de sus ciudades más pobladas ofrecen un interesante elenco de datos e informaciones que permiten conocer el grado de aprecio patrimonial a este tipo de bienes culturales. Por ello se ha optado por los municipios que superan los cien mil habitantes: las capitales provinciales más Algeciras, Dos Hermanas, Jerez de la Frontera y Marbella. En ellos, se conside- 368 E R í A ran aquellos cementerios que responden a los principios de salubridad e higiene creados desde principios del siglo xix y que nacen con una vocación de estabilidad para sustituir los numerosos cementerios provisionales construidos con motivos de las numerosas epidemias de aquel siglo. Entre las motivaciones que justifican la prelación que se otorga a estos cementerios pueden citarse las siguientes: a) Son cementerios que han asumido valores, bien asignados por las instituciones (académicas, legales, patrimoniales, etc.), bien por la base social, que han sometido su consideración y percepción a importantes cambios a través del tiempo. Su lectura patrimonial es, en consecuencia, compleja y necesaria. b) Las dinámicas urbanas de las ciudades más pobladas han establecido lógicas espaciales complejas y variadas respecto a sus cementerios, ya que estos han sido objeto de cambios objetivocuantitativos (ampliaciones, desplazamientos, etc.), y cualitativos-perceptivos (apropiaciones simbólicas, nuevos significados, etc.) con mayor frecuencia e incidencia que en las ciudades medias y pequeñas. Por ello sus camposantos engloban, aunque no agotan, las principales características patrimoniales de los cementerios andaluces. c) En estos camposantos se ha asentado con contundencia la huella de la burguesía andaluza, que, si bien de carácter distinto y no comparable numéricamente a la de otras regiones españolas, también impuso en los cementerios su impronta de exhibición pública. La segregación social y diferenciación formal tienen también su trasunto en el cementerio y estos aspectos son menos destacables en las localidades medias y pequeñas. d) Los hechos históricos que poseen proyección en los cementerios son más complejos y potentes en las grandes ciudades, tanto en lo que respecta al número de personajes que poseen reconocimiento institucional o popular, como en lo que atañe a la huella de sucesos acaecidos en la población a la que pertenecen. En razón de lo anterior, el trabajo que se presenta persigue los siguientes objetivos: • Reflexionar sobre los significados patrimoniales de los cementerios. • Analizar el proceso de patrimonialización de los cementerios andaluces e identificar el estadio en que se encuentran los que son objeto de este trabajo. A estos efectos, se diferenciará entre los que están en fase incipiente; los que han alcanzado un reconocimiento patrimonial maduro; y los que están en fase regresiva. • Incorporar los testimonios de la memoria histórica en los discursos patrimoniales sobre los cementerios andaluces. • Recoger percepciones patrimoniales de distinta clase y consideración sobre estos cementerios. A efectos de este artículo, se tienen en cuenta los cementerios que continúan en activo y aquellos que, ya sin uso, aún poseen vestigios significativos. Es importante señalar que cada cementerio es entendido como una unidad espacial continua que forma una pieza claramente identificada en el entramado urbano, aunque pueda ser diferenciado internamente y con accesos distintos entre cementerio católico, de otras creencias religiosas y civil. Entre los camposantos no incluidos se encuentra el cementerio mancomunado de la Bahía de Cádiz, en donde desde 1992 se inhuman los fallecidos en la capital provincial, por ubicarse en Chiclana de la Frontera y responder a una escala supramunicipal. También se han despreciado algunos cementerios que pertenecen a localidades menores de los términos municipales de las ciudades seleccionadas (San Antonio de Churriana [Málaga], San Pedro de Alcántara [Marbella] o Santa Cruz [Córdoba]). Al contrario, sí se incluye un cementerio que en su día perteneció a una entidad aislada, pero que en la actualidad está plenamente insertado en el tejido urbano de Málaga: el de San Juan en El Palo. Las fuentes bibliográficas utilizadas y citadas se aportan al final del artículo. Se ha trabajado con varios expedientes de declaración de bien de interés cultural y con otros documentos afines a partir de la página web de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Respecto al Atlas del patrimonio inmaterial de Andalucía, se ha utilizado la página web del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Se ha realizado un seguimiento de las principales hemerotecas digitales locales; se han consultado varias páginas relacionadas con la utilización de los cementerios como lugares de ajusticiamiento y enterramiento durante la guerra civil y posguerra, especialmente la de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, y se ha realizado un trabajo de campo de recogida de datos, textos e imágenes. EL RECONOCIMIENTO PATRIMONIAL DE LOS CEMENTERIOS EN LAS GRANDES CIUDADES ANDALUzAS 369 I. LOS CEMENTERIOS COMO RECURSO PATRIMONIAL 1. aSPectoS generaleS En la vida cotidiana, el cementerio se ha consolidado como el lugar de la conmemoración familiar a las personas allí enterradas, especialmente en determinadas fechas. Desde el punto de vista íntimo y subjetivo, el sentimiento de nostalgia y dolor ante la pérdida de personas allegadas es bastante homogéneo y cercano entre culturas, por mucho que se puedan establecer diferencias entre los ritos que unas y otras desarrollen. En cambio, desde la perspectiva de su proyección pública y ritual, las diferencias son mucho más notables. Existen tres dimensiones básicas del proceso de patrimonialización de los cementerios: el reconocimiento artístico, el histórico y el ritual-simbólico. El proceso suele iniciarse con la valoración de la dimensión artística que poseen mausoleos, esculturas y jardines de corte neoclásico y ecléctico construidos en los cementerios europeos y otras zonas del planeta durante el siglo xix. Aquella patrimonialización primó lo excepcional o curioso frente a valores de representatividad o cotidianeidad. Desde finales de aquel siglo se consolida la valoración de los cementerios como repositorios históricos de la localidad a la que pertenecen. En ellos se puede encontrar, junto a inhumaciones de personas sin trascendencia histórica, las de individuos que destacaron por algún hecho y que merecieron un reconocimiento público y las de individuos no destacados o incluso anónimos pero que responden a una agrupación determinada (comunidades religiosas o de otro tipo que reciban sepultura colectiva) o a un evento histórico (muertos en frente de batalla, fusilados por determinadas revueltas o revoluciones, etc.). Pero este carácter de mediador histórico también suscita discusión dado que se trata a menudo de hechos y sucesos no sólo con significados cambiantes con el tiempo (Tarrés y Moreras, 2012), sino que no son compartidos siempre por todos los grupos sociales de la localidad a la que sirven. La percepción sobre los cementerios es pues cambiante y depende de múltiples, complejas y, a veces, curiosas vicisitudes1. 1 El fallecimiento del cantante y compositor Jim Morrison a los 27 años en París en 1971 y su inhumación en el cementerio de Père Lachaise ha transformado en buena parte la percepción de este cementerio, de tal forma que el tratamiento y número de visitas a la tumba de este artista ha terminado empequeñeciendo a personajes tan ilustres como Oscar Wilde, Apollinaire, Modigliani, Miguel Ángel Asturias o María Callas, entre otros muchos. Desde el punto de vista de los valores ritual-simbólicos, la lectura de los cementerios es aún más compleja. En este sentido resulta de interés la mirada antropológica, más centrada en los valores inmateriales, que ha aportado conocimiento, tanto en lo que respecta a los ritos que se suceden durante determinadas fechas como a la asignación de valores a estos lugares (Candáu, 2002; Lacarrieu, s. f., en línea). En este sentido es destacable la aparición de asociaciones de amigos de cementerios en muchos países (Argentina, Estados Unidos, Reino Unido, etc.). Pero, a menudo, la incorporación de elementos patrimoniales relacionados con la muerte y hechos históricos luctuosos ha dado lugar a expresiones como las de bienes «disonantes» (Tunbridge y Ashworth, 1996), «indeseables» (Prats, 2005) o incluso «hirientes» (Uzzell y Ballantyne, 1998). En los últimos años, estas tres dimensiones se interrelacionan en la determinación del valor patrimonial de los cementerios, sobre todo cuando adquieren el carácter de recurso turístico cultural, lo que obliga a proyectos de gestión compleja (Matero y Peters, 2003; Ragon, 1983). Además, y aunque se trate de un proceso muy reciente, comienzan a aparecer organizaciones y redes de escala internacional para el reconocimiento de las necrópolis. Así, se constituye en 2000 la Red Iberoamericana de Valoración y Gestión de Cementerios Patrimoniales y, como resultado de sus encuentros, en el de 2005 se elabora la Carta internacional de Morelia relativa a cementerios patrimoniales y arte funerario. En el contexto europeo, en 2001, surge la Asociación Europea de Cementerios Singulares (aSce). Como resultado de sus trabajos, el Consejo de Europa incluyó entre sus itinerarios culturales la Ruta Cultural Europea de Cementerios, en la que se integran 67 necrópolis de 54 ciudades en veinte países europeos. No obstante, el hecho de que no exista ningún cementerio como tal en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, compuesta por 1.031 bienes, evidencia la inmadurez del reconocimiento patrimonial internacional hacia estos espacios. 2. algunaS aPreciacioneS Sobre el contexto eSPañol En España, existe un buen número de monografías sobre cementerios con aproximación patrimonial o con importante información para su lectura cultural, pero aquellas que presentan una vocación supralocal son escasas (Calatrava, 1991; González Díaz, 1970; Quirós Linares, 1991; Santonja, 1998-1999) y en pocas ocasiones producto de encuentros científicos en los que se debatan 370 E R í A sus valores. El primero que se celebró con cierta relevancia fue el organizado por la Junta de Andalucía en 1991 (Primer Encuentro Internacional sobre los Cementerios Contemporáneos, Consejería de Presidencia, 1993). El desconocimiento, la precariedad o inexistencia de inventarios y los registros parciales o desacertados, unidos a una cierta desidia de los ayuntamientos, de quienes suele depender la gestión de los cementerios, han provocado la pérdida de muchos de sus valores y una sustitución sin criterio de elementos (especialmente de espacios abiertos con inhumaciones y su colmatación con bloques de nichos) que han provocado en muchos casos su perdida de carácter y su banalización. También podría apuntarse la escasa consideración urbanística de los cementerios como bienes culturales, lo que habitualmente los relega a contextos inapropiados y, cuando terminan insertados en un ámbito colmatado, son expulsados a lugares alejados de los centros urbanos, lo que suele conllevar la pérdida de buena parte de sus valores. No obstante, hay signos de cambio en la apreciación de los cementerios españoles más allá de las publicaciones científicas y expedientes de protección. No se trata sólo de que hayan aparecido también aquí algunas asociaciones de amigos de los cementerios (Alicante, Orense, Vitoria, Málaga, entre otras), sino que existen iniciativas nuevas, como la de la revista Adiós Cultural (cuyo proyecto editorial publica la Guía cultural y turística de cementerios españoles), que ya ha realizado dos concursos anuales sobre los mejores cementerios del país y que, en la edición de 2015, recoge, además del Premio al Mejor Cementerio en su Conjunto, otros a la Mejor Escultura, Mejor Historia Documentada y Mejor Iniciativa Medioambiental (este último con reglas específicas). Los premios se otorgan por un jurado que tiene en cuenta una votación popular, que ya supera los 10.500 participantes. En algunos lugares (Luarca [Asturias], Comillas [Cantabria], etc.), sus camposantos se están activando como recursos turísticos de primer orden; en otros (entre los que destaca el de Torrero, en zaragoza) se convierten en escenarios de una interesante oferta cultural. En Finisterre se le ofreció el proyecto de nuevo cementerio a un relevante arquitecto español de renombre internacional, César Portela, y aunque pese a su vocación de integración paisajística y reconocimientos internacionales (finalista en los premios Philippe Rotthieer en 2002 y Mies van der Rohe en 2003), el camposanto continúa vacío, es un buen signo de que las percepciones sobre los cementerios en España son hoy muy distintas a las de hace pocos decenios. II. ASPECTOS GENERALES SOBRE LOS CEMENTERIOS DE LAS GRANDES CIUDADES ANDALUzAS: TIEMPOS Y ESPACIOS Lo que diferencia a los cementerios andaluces de otros españoles es, en el orden físico, un acercamiento a las prácticas arquitectónicas tradicionales locales, especialmente en el uso de materiales. También existe una lógica relación entre las especies vegetales ornamentales y las variadas características climatológicas andaluzas, que aconsejan y hacen más frecuentes unas especies que otras. En el orden inmaterial, la relación con la muerte posee también algunas características propias (Muñoz Gil, 1990; Rodríguez Becerra, 1997), que, aunque no son objeto de este trabajo, serán retomadas parcialmente más adelante en tanto que explican el proceso de patrimonialización de los cementerios considerados. Desde el punto de vista de los tiempos y espacios de los camposantos analizados, se puede hablar de cuatro generaciones: 1. la Primera generación de cementerioS contemPoráneoS: Primera mitad del Siglo xix Con los cementerios construidos en este periodo (Cuadro I) culminan los intentos, muchas veces infructuosos o parciales, de las disposiciones sobre enterramientos que venían produciéndose desde el siglo anterior. A este labor ayudaron poderosamente las epidemias (fiebre amarilla en 1800, cólera en 1833-1834, etc.). Éstas habían estado presentes en muchas ocasiones a lo largo de la historia, pero el arraigo de las ideas higienistas, el mayor tamaño de las poblaciones y las disposiciones legales y normativas acabaron por asentar las necrópolis extramuros. Se trata de cementerios que, o bien han desaparecido, o se conservan sin uso, o fueron profundamente replanteados desde mediados del siglo xix (como el de Las Barreras de Granada, ampliado y convertido en el de San José). Algunos se conservan, al menos en alguna de sus trazas, por su relevancia histórica (San Rafael de Málaga) o artística (San Eufrasio de Jaén), o se han convertido casi en museos al aire libre (Cementerio Inglés de Málaga). Sin embargo, el de San José de Cádiz está siendo desmantelado y abocado a su desaparición en pocos años. En la mayor parte de los casos, y aunque la ubicación inicial fuese el extrarradio, estos cementerios poseen en la actualidad una ubicación intraurbana, salvo en el caso de Granada, que se sitúa en el borde de la ciudad (Fig. 1). EL RECONOCIMIENTO PATRIMONIAL DE LOS CEMENTERIOS EN LAS GRANDES CIUDADES ANDALUzAS 371 2. la Segunda generación de cementerioS: Segunda mitad del Siglo xix Desde mediados del siglo xix, no sólo son necesarias ampliaciones, sino que a menudo son necesarios nuevos emplazamientos (San Fernando de Sevilla [Fig. 2] o San José de Almería) por la inadecuación o centralidad que habían adquirido algunos de los construidos durante los primeros decenios del siglo. Esto motiva la desaparición de algunos (San Sebastián en Dos Hermanas, San Sebastián en Huelva, etc.). También se realizan incorporaciones, más orgánicas que planificadas, de espacios para cementerios civiles o de otras confesiones religiosas (aunque ya existían precedentes como el Cementerio Inglés de Málaga [1830] y el de los Ingleses de Cádiz [1842]); con lo que la estructura y realidad morfológica de las necrópolis se hacen más complejas y compartimentadas. Esto es especialmente significativos en los cecuadro i. Los cementerios de las grandes ciudades andaluzas: generación, origen, uso y ubicación actuales Ciudad Cementerio Generación Origen Uso actual Localización actual Granada C. de las Barreras-San José 1ª Generación 1805 En uso Borde urbano Almería Cementerio de Belén 1810 Desaparecido Málaga San Miguel 1810 Sin uso desde 1987 Intraurbana Córdoba Nuestra Señora de la Salud 1811 En uso Intraurbana Cádiz San José 1815 Sin uso desde 1992 Intraurbana Sevilla San Sebastián 1819 Desaparecido Huelva Cabezo de San Pedro o Viejo 1823 Desaparecido Jaén San Eufrasio o del Calvario 1829 Sin uso desde 2003 Borde urbano Málaga Cementerio Inglés 1830 En uso Intraurbana Sevilla San José o de Triana 1833 Desaparecido Jerez de la Frontera Santo Domingo 1834 Desaparecido Cádiz Cementerio de los Ingleses 1842 Desaparecido Algeciras Cementerio Antiguo o Viejo 2.ª Generación 1849 En uso Intraurbana Sevilla San Fernando 1852 En uso Intraurbana San Jorge o de los Ingleses 1855 Sin uso desde fin xx Intraurbana Huelva San Sebastián 1858 Desaparecido Málaga San Juan (El Palo) 1865 En uso Intraurbana Almería San José 1866 En uso Intraurbana Málaga San Rafael 1867 Sin uso desde 1987 Intraurbana Dos Hermanas San Sebastián 1875 Desaparecido Marbella San Bernabé 1885 En uso Intraurbana Dos Herm. San Pedro 3.ª Generación 1909 En uso Borde urbano Huelva Nuestra Señora de la Soledad 1928 En uso Borde urbano Jerez de la Frontera Nuestra Señora de la Merced 1943 En uso Borde urbano Jaén San Fernando o Cementerio Nuevo 1972 En uso Borde urbano Málaga Parque Cementerio de Málaga 4.ª Generación 1987 En uso Periurbana Córdoba Nuestra Señora de Fuensanta 1988 En uso Periurbana Marbella Virgen del Carmen 1989 En uso Periurbana Cádiz C. Mancom. Bahía de Cádiz 1992 En uso (Chiclana) Metropolitana Algeciras Parque Jardín Cementerio 2001 En uso Periurbano * Se incluyen en tono degradado los cementerios desaparecidos o que no observan los criterios de este artículo. Fuente: Consejería de Cultura (en línea, a), Quirós Linares (1991), Rodríguez Barberán y Ramos Guerra (1993). Elaboración propia. 372 E R í A menterios civiles (Jiménez Lozano, 2008), no entendidos en su época como un derecho regulado para los no católicos, sino para quienes, como herejes contemporáneos, elegían o eran condenados al no futuro. El concordato de 1851 señala expresamente que no pueden inhumarse en los cementerios católicos los apóstatas, excomulgados, suicidas, duelistas, restos incinerados y pecadores públicos (Nistal, 1996); ello aboca a que se cree la ley de 1855, que permite la construcción de cementerios civiles. Esto da pie a que en Andalucía éstos aparezcan paulatinamente junto a los principales camposantos o en otros emplazamientos. En la actualidad, todos los que se conservan poseen una situación intraurbana. 3. tercera generación de cementerioS: deSde loS inicioS haSta loS añoS Setenta del Siglo xx La tercera generación de cementerios también sustituye emplazamientos anteriores; sin embargo, no es tan numerosa, con lo que puede afirmarse que el sistema de cementerios de las ciudades analizadas se crea en su mayor parte en el siglo xix. Los camposantos de tercera generación incorporan un planteamiento más urbanístico, si bien en las distintas claves del decenio en el que fueron construidos. Se trata pues de instalaciones que, de ser la ciudad apartada y a menudo negada, pasan a formar parte del compendio de equipamientos que debe reunir, con criterios técnico-higiénicos de ubicación y gestión, cualquier población. Todos los creados durante este período se encuentran en activo y poseen una localización de borde urbano (Nuestra Señora de la Merced de Jerez [Fig. 3], San Pedro de Dos Hermanas, Nuestra Señora de la Soledad de Huelva, etc.). 4. cuarta generación de cementerioS: deSde loS añoS ochenta del Siglo xx Se puede hablar, finalmente, de cementerios andaluces de cuarta generación, aquellos que se crean en los años ochenta y noventa del siglo xx, algunos de ellos llamados «parques cementerio» o denominaciones similares (Algeciras, Córdoba, Málaga y Marbella), lo que viene a indicar un cambio de concepto que los acerca más, al menos en la terminología, a los modelos anglosajones. Sin embargo, pese a su denominación y una disposición formal más libre y abierta, los contenedores de cadáveres o cenizas siguen siendo, salvo excepciones, la línea de bloques de nichos consolidada durante el siglo xx. Estas necrópolis son equipamientos que han asumido los planeamientos urbanísticos de lo que en su momento Fig. 1. Ubicación del cementerio San José de Granada. Fuente: Google Earth. Elaboración propia. EL RECONOCIMIENTO PATRIMONIAL DE LOS CEMENTERIOS EN LAS GRANDES CIUDADES ANDALUzAS 373 ya era la tercera oleada de planes generales en las ciudades españolas; pero, a diferencia de las sustituciones anteriores, casi todas, salvo en los casos de San Miguel y San Rafael de Málaga, conviven con las construidas en el siglo xix. Además, en el de San Miguel el columbario permanece activo. Otro aspecto de interés es que han perdido (Parque Jardín Cementerio de Algeciras), o semi esconden, su adscripción al catolicismo en su denominación, como es el caso del Parque Cementerio de Málaga, ligado a san Gabriel, pero al que no se nombra en la presentación de su página web. En cuanto a su ubicación, los nuevos cementerios tienen una localización periurbana y, en el caso del Parque Cementerio de Málaga, la distancia al centro supera los ocho kilómetros2 (Fig. 4). 2 El Cementerio Mancomunado de la Bahía de Cádiz, a más de veinte kilómetros de la capital, no incluido en este trabajo, podría considerarse también en esta cuarta generación o, incluso, que abre una quinta en la que los cementerios se conciben y mancomunan en las áreas metropolitanas o espacios intensamente urbanizados. III. LOS VALORES PATRIMONIALES DE LOS CEMENTERIOS ANDALUCES La asignación de valores patrimoniales a los cementerios andaluces se expresa en un complejo y multidireccional sistema de apreciaciones. Éstas se pueden sintetizar en los siguientes: • valores asociados a registros lapidarios familiares y de reconocimiento a colectivos y personajes destacados; • valores histórico-artísticos y literarios; • valores ligados a la memoria histórica; • valores ritual-simbólicos y legendarios. Esta diferenciación es, antes que nada, de carácter operativo, puesto que lo más frecuente es que estos valores se entremezclen y que su evolución genere interrelaciones diferentes a través de los años. Respecto a cada uno de ellos, interesan, a efectos de este artículo, tanto su proceso de patrimonialización como la inclusión de algunas percepciones y valoraciones representativas. 1. ValoreS aSociadoS a regiStroS laPidarioS FamiliareS y de reconocimiento a colectiVoS y PerSonajeS deStacadoS A) El proceso de patrimonialización La memoria lapidaria expresa o bien palabras que se atribuyen al difunto, o bien sentencias que le dedican su familia, amigos, admiradores o instituciones. Se trata de un proceso semejante al que aparece en otros cementerios del mundo y no se puede considerar que cada mensaje constituya un elemento patrimonial en sí mismo; el reconocimiento proviene de la consideración global de todos ellos. Aunque existen lugares comunes y fórmulas de expresión repetitivas en los epitafios, también abundan los textos reflexionados y que sintetizan en una o pocas frases el sentimiento de conexión entre fallecido y allegados. Respecto al homenaje colectivo a personajes destacados en lápidas u otro tipo de registros, se identifica sobre todo con próceres (políticos, literatos, benefactores, etc.) y otros personajes famosos. Su huella gana presencia y significado desde mediados del xix. Panteones y esculturas de toreros (como los de Lagartijo o Manolete [Fig. 5] en el cementerio de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba, o los de Joselito el Gallo o Juan Belmonte Fig. 2. Ubicación de los cementerios de Sevilla. Fuente: Google Earth. Elaboración propia. 374 E R í A en el de San Fernando de Sevilla) o de artistas flamencos (Lola Flores en el cementerio de San Fernando de Sevilla [Fig. 6] o Paco de Lucía en el Cementerio Viejo de Algeciras) hacen patente esta práctica en la que se combinan, a menudo, reconocimientos tanto populares como institucionales. Por otro lado, los enterramientos colectivos debidos a hechos luctuosos o a acontecimientos históricos (fallecidos en las guerras de África o del «bando nacional» de la guerra civil [Fig. 7], etc.) tienen también homenaje destacado en los cementerios de las grandes ciudades andaluzas (cruces de los Caídos en Algeciras, Almería o Granada, panteones de Falange en Cádiz, etc.). B) Percepciones: transcripciones lapidarias3 a) Sentencias atribuidas al difunto Si me buscáis, buscadme en vuestros corazones, si me encontráis sigo vivo en vosotros. (Cementerio de San José de Granada) Nos dijeron que no éramos de aquí, que éramos viajeros, gente de paso, huéspedes de la tierra, camino de las nubes. (Cementerio de San José de Granada) 3 Todos los textos han sido recogidos in situ. Un hombre sin Dios es como un perro sin amo. (Cementerio de San Fernando de Sevilla) b) Mensajes familiares Here lies a man forever kind, of gentle, loving, noble mind. Through our tears we all can see how God can live in you and me [«Aquí yace un hombre siempre amable, de mente gentil, afectiva y noble. A través de nuestras lágrimas todos podemos ver cómo Dios puede vivir en ti y en mí»]. (Cementerio Inglés de Málaga) Me diste tu amor y tu vida. Llenaste mi corazón y me lo dejas vacío, lo diste todo por todos. La vida ya sin ti no tiene sentido. Tu esposo. (Cementerio de San José de Granada) Yayo: Has sido un padre ejemplar, día a día lo demostraste, me lo diste todo sin pedir nada a cambio […]. Yayo, has sido el mejor abuelo del mundo, nos diste a mi hermana y a mí todo el amor del mundo. […] ¡Cuánto te quiero, Yayito! (Cementerio de San Fernando de Sevilla) c) Recuerdos a personajes destacados y a colectivos Insigne precursor de la corriente Occidentalizante. Ilustre investigador de la Cultura Ibérica. Apasionado amante de la Historia de España. D. Luis Soto-Aranaz Jiménez […]. Honremos al árbol cuya sombra nos protege. (Cementerio de San José de Granada) Aquí yacen sesenta y un soldados muertos en esta ciudad de las heridas que recibieron en África, peleando como buenos por la Fig. 3. Ubicación de los cementerios de Jerez de la Frontera. Fuente: Google Earth. Elaboración propia. EL RECONOCIMIENTO PATRIMONIAL DE LOS CEMENTERIOS EN LAS GRANDES CIUDADES ANDALUzAS 375 honra de su patria en guerra contra los moros. Para conservar a las generaciones venideras el glorioso recuerdo de su heroico valor, Sevilla erigió este sepulcro. Año de 1861. (Cementerio de San Fernando de Sevilla) El Parque de Artillería de Sevilla dedica este recuerdo como prueba de la memoria de sus obreros muertos en el cumplimiento del deber a consecuencia de la explosión que tuvo lugar el día 28 de abril de 1937 en el pabellón del Aceite de la Exposición IberoAmericana habilitado por necesidades de la guerra redentora en taller de artificios. (Cementerio de San Fernando de Sevilla) 2. ValoreS hiStórico-artíSticoS y literarioS A) El proceso de patrimonialización a) Los valores histórico-artísticos El interés patrimonial institucional en Andalucía hacia los cementerios da un paso importante en 1986, cuando se lleva a cabo una serie de trabajos auspiciados por la Junta de Andalucía para dar a conocer sus valores artístico-arquitectónicos (Fig. 8), escultóricos (Fig. 9) y botánicos. Se trataba de llamar la atención ante el proceso, que continúa activo, de las renovaciones sin criterio, especialmente con la generalización del sistema de nichos a costa de las inhumaciones. El trabajo generó como principal producto un preinventario de diseños espaciales y arquitectónicos de calidad. Así, en 1993, vio la luz la publicación Cementerios de Andalucía. Arquitectura y urbanismo (Rodríguez Barberán y Ramos Guerra, 1993) publicada por la misma Junta de Andalucía. En esta obra se destacan y analizan los aspectos generales y comunes a todos los cementerios (cerca, portada y acceso, dependencia, organización y distribución interior, jardinería y sistema de sepulturas), además de realizar una reflexión general sobre las necrópolis y su relación con la ciudad a la que pertenecen. La obra se completa con la presentación de 28 cementerios singulares o representativos. De ellos, sólo cuatro pertenecen a las ciudades objeto de este trabajo: San José de Almería, San José de Cádiz; Cementerio Inglés de Málaga y San Fernando de Sevilla. Sin embargo, la protección legal a los cementerios, basada fundamentalmente en su carácter histórico-artístico, es mucho más reciente, ya que la mayor parte de las declaraciones no alcanza los diez años. Se han inscrito ocho en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (Cuadro II). De los cuatro cementerios andaluces con la consideración de bien de interés cultural, sólo uno se ubica en las grandes ciudades: el Cementerio Inglés de Málaga (Fig. 10), declarado en 2012. La inclusión de algunos camposantos en la antedicha Asociación Europea de Cementerios Singulares, aSce (Nuestra Señora de la Salud de Córdoba, San José de Granada y Cementerio Inglés de Málaga) dio pie a que éstos formasen parte desde 2010 de uno de los también citados itinerarios culturales del Consejo de Europa, la Ruta de los Cementerios Europeos. Sin embargo, la activación de las necrópolis de las grandes ciudades andaluzas dista mucho de ser un recurso cultural para ser compartido entre propios y visitantes. Los que poseen una proyección más alta son los de San José de Granada y, con diferencia, el Cementerio Inglés de Málaga. Respecto al de San Fig. 4. Ubicación de los cementerios de Málaga. Fuente: Google Earth. Elaboración propia. 382 E R í A CONSIDERACIONES FINALES 1. reSPecto a la comPlejidad Patrimonial de loS cementerioS Probablemente no hay ningún bien patrimonial de la complejidad de los cementerios. Pese a su escaso y parcial reconocimiento, son, al mismo tiempo, realidad y símbolo; nostalgia presente y deseo de futuro; anonimato y proyección social de todo cuanto acontece en una ciudad. De una forma u otra, toda la riqueza cultural urbana, material e inmaterial, tiene correlato en su cementerio. Esto hace muy complejo el análisis de sus valores patrimoniales, asumidos mayoritariamente desde el punto de vista artístico, histórico o antropológico, pero de forma disociada. Este artículo, sin ánimo de exhaustividad, abre una perspectiva que unifica, tiempos, espacios y percepciones como argumento para crear visiones integradoras de todos los valores. En este sentido, concluye con la pregunta, más que con la certeza, de si no sería conveniente una figura específica de protección patrimonial para los cementerios, ya que con dificultad se pueden identificar y tutelar con las ya existentes. 2. reSPecto al ProceSo de Patrimonialización de loS cementerioS de laS grandeS ciudadeS andaluzaS La consideración patrimonial de estas necrópolis es un proceso complejo en el que interfieren valoraciones y percepciones de muy distinto signo y en el que no siempre se han salvaguardado sus valores, en parte por su simple desconocimiento. En razón de la asignación de estos valores se pueden diferenciar distintos estadios de patrimonialización de las necrópolis analizadas: A) Cementerios en proceso de patrimonialización incipiente El reconocimiento básico más frecuente es el que procede de la valoración histórico-artística de la estructura, construcciones, esculturas y jardines de los cementerios analizados. Ésta viene recogida en la Base de Datos de Patrimonio Inmueble de la Junta de Andalucía a través de su Consejería de Cultura. Éste sería el caso de los cementerios de San José de Almería, de San Fernando en Jaén o de Nuestra Señora de la Merced en Jerez de la Frontera, y también el de Algeciras, donde, además de figurar en esta base de datos, la inhumación del guitarrista Paco de Lucía está convirtiendo el camposanto en un lugar de atracción de visitantes desde febrero de 2014. Existe un no despreciable número de cementerios que, además de su inclusión en la base de datos citada, también se han constituido durante los últimos decenios en referentes regionales y nacionales para el movimiento de recuperación de la memoria histórica; aspecto este que refuerza su dimensión patrimonial. Es el caso de los cementerios de San Rafael en Córdoba, de Nuestra Señora de la Soledad de Huelva, de San Pedro de Dos Hermanas o de San Fernando de Sevilla. El cementerio de San Rafael de Málaga es un caso especial, pues, tras desmantelarse la práctica totalidad de sus estructuras, se construyó en él una pirámide con más de cinco mil nombres de personas condenadas a muerte durante la represión del «bando nacional», de las que más de cuatro mil fueron ejecutadas allí. Sin embargo, existe también una contestación a esta valoración patrimonial. Esto se traduce en debates ciudadanos y, en no pocas ocasiones, en la destrucción de los reconocimientos (placas, columnas y otros elementos evocadores) que, tanto institucional como familiarmente, se vienen incorporando a estos cementerios durante los últimos años. Esto prueba cómo la patrimonialización no es un proceso lineal y que, mucho menos, es compartido al mismo tiempo y con la misma intensidad por parte de todos los habitantes de un determinado lugar. B) Cementerios de condición patrimonial madura En esta circunstancia se encuentran aquellos camposantos que poseen un reconocimiento de rango internacional al haber sido admitidos en la Asociación Europea de Cementerios Singulares: Nuestra Señora de la Salud Fig. 13. Afición más allá de la muerte. Cementerio de San José de Granada. Fotografía del autor. EL RECONOCIMIENTO PATRIMONIAL DE LOS CEMENTERIOS EN LAS GRANDES CIUDADES ANDALUzAS 383 de Córdoba, San José de Granada o el Cementerio Inglés de Málaga, que es, además, bien de interés cultural; o sea, que alcanza la máxima protección patrimonial según la normativa legal española y andaluza. De hecho, este cementerio es a efectos de aprecio patrimonial el más conspicuo de los estudiados. También en Málaga ha alcanzado un alto nivel de reconocimiento una parte, la más burguesa, del antiguo cementerio de San Miguel, en buena medida desmantelado y convertido en un parque urbano tras su clausura en 1987. El cementerio de San Fernando de Sevilla posee un reconocimiento patrimonial que se traduce en la existencia de guías y, también, en el aprecio a su realidad formal y a la atribución de valores del imaginario popular respecto a personajes ilustres y conocidos allí enterrados (toreros, personajes del flamenco, etc.). C) Cementerios en despatrimonialización Aquí deben citarse los cementerios que han sido objeto del olvido. El de San José de Cádiz está condenado a la desaparición, en buena medida por su posición ya muy central en una ciudad sin capacidad de generar nuevas expansiones y cuyo desarrollo está vinculado siempre al recrecimiento. El otro es el de San Eufrasio en Jaén, que, cerrado en 2013 tras diez años sin enterramientos, se encuentra en ruinas a pesar de formar parte de la Base de Datos del Patrimonio Inmueble Andaluz, de haber sido incluido en la ampliación del conjunto histórico de la ciudad en 2011, de las propuestas de recuperación y musealización y de ser también un importante referente de la memoria histórica andaluza. 3. reSPecto a otraS debilidadeS identiFicadaS en loS cementerioS analizadoS Mientras que el proceso de patrimonialización institucional se asienta con bases más sistemáticas y conocimientos más precisos, la popular fluye con dificultad porque, a pesar de ser lugar de reposo de seres queridos o admirados, se encuentra al margen de la vida cotidiana salvo en fechas específicas; se relaciona con supersticiones ancestrales de negación de la muerte y no ha conseguido, por lo general, constituirse en un elemento identitario para la población local. Además, hay que reseñar la escasez de fuentes sistematizadas para encontrar información de interés patrimonial sobre las necrópolis analizadas. A la carencia de obras de solvencia científica que se interesen en ellos de forma conjunta, hay que añadir la secular prevención, acrecentada en Andalucía, respecto a la muerte y sobre todo lo cercano a ella. Esto sería sólo anecdótico si no tuviese también repercusión en la necesaria implicación de las poblaciones para requerir una mejor protección y tutela de los cementerios. Información y reconocimiento de estos espacios a través de inventarios y catálogos adecuados son tareas pendientes y urgentes para fijar sus valores y establecer criterios que permitan preservarlos, sobre todo dando luz sobre qué debe ser conservado en ellos. Esto atañe tanto a la administración pública (especialmente a ayuntamientos y Junta de Andalucía) como al resto de la sociedad. Es urgente también un nuevo planteamiento urbanístico que evite que las migraciones futuras de estos equipamientos terminen relegando los cementerios a la «no ciudad», como sucede con el Parque Cementerio de Málaga, situado en un apartado lugar al occidente de la capital, o, peor aún, que como en el caso de Cádiz, una gran ciudad andaluza esté a punto de perder completamente la memoria solvente que siempre facilita un buen cementerio. BIBLIOGRAFíA Y FUENTES DIGITALES aSociación Para la recuPeración de la memoria hiStórica (en línea): Asociación para la recuperación de la memoria histórica, <http://memoriahistorica.org.es>. [Consulta: 15-08-2015.] atienza, M. V. (1976): Marta & María, Dardo, Málaga. bécquer, G. A. (1858-1864): Rimas y leyendas, [en línea] <www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/becquer/rimyley/rimas_y_leyendas.htm>. [Consulta: 1108-2015.] blanco, J. (2010): «El cementerio musulmán de los niños». La Voz Digital. 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