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Biblia y capítulo piloto de la serie "Once"

Gómez García, Mario

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ONCE Episodio Piloto "La Despedida" Número de Registro: 1706012498000 Mario Gómez García Mario Gómez García [email protected] 620179011 INT. CASA DE PATRICIA Y NICODEMO -NOCHE 1 PATRICIA, mujer morena, alta y encinta, y NICODEMO, hombre corpulento y también moreno, entran por la puerta principal de la casa. Ambos visten con buen gusto pero sin lujos. NICODEMO ¡Hogar, dulce hogar! PATRICIA (resopla) Por fin, los tobillos me están matando. Patricia camina con cierta dificultad debido al tamaño de su vientre, es evidente que falta poco para que dé a luz. Según avanzan por las estancias de la casa, seguidos de un pequeño robot que porta el equipaje por ellos, las luces se van encendiendo. NICODEMO (señalando a las luces) Qué pasada, ¿eh? PATRICIA Nada del otro mundo. Patricia, visiblemente agotada, se deja caer en un sofá cuando pasan al salón. NICODEMO (sonriendo y sentándose también) ¡Ánimo! Aquí deberías estar en tu elemento, ¿no? Patricia se limita a esbozar una sonrisa cansada, mirar por encima del sofá y extender la mano para que el mismo robot que antes portaba las maletas le traiga un refresco. PATRICIA Bueno, un poco sí. NICODEMO (sorprendido) Vale, ¿cómo has hecho eso? PATRICIA (riéndose de Nicodemo) Señor Nicodemo, ¿cuántas veces tendré que contarle la increíble historia de la gran nación de Olimpia? NICODEMO (impaciente) Ya, lo sé, pero ¿cómo...? PATRICIA (abriendo el refresco) Realmente no son más que simples sensores. De movimiento, emocionales, psíquicos... NICODEMO Sí vamos, has hecho magia para que la casa te traiga eso. Patricia ríe. Toma un sorbo del refresco. PATRICIA Es la casa la que hace magia, no yo. Aunque me gusta cómo piensas, soldado. NICODEMO No, no. Lo de pensar se te da bien a ti, por eso estamos aquí. PATRICIA (algo triste de repente) Una pena que no vaya a quedarme mucho tiempo. NICODEMO Tranquila. Mientras tú cambias el mundo, yo vigilo el fuerte. PATRICIA (acariciando su vientre) Y protege nuestro tesoro. NICODEMO (acariciando también) Con mi vida. Nicodemo sonríe, se levanta súbitamente del sofá, da dos palmadas y mira alrededor. Inmediatamente, un hueco en la pared de enfrente se abre y aparece una chimenea activa. NICODEMO (CONT’D) Y si no, ¡la casa puede cuidar de ella! Qué locura. PATRICIA Sí, verás qué risa cuando quedes sepultado entre peluches, pañales y biberones. 2. NICODEMO Espera espera, ¿eso puede pasar? ¿La casa... con ella también? Patricia suelta una carcajada ante la pregunta. PATRICIA No, no te preocupes, amor. A ella no la leerá, hay controles de edad para estas cosas. NICODEMO (se cruza de brazos, se aleja y finge enfado) Cómo te gusta tomarme el pelo, Patricia. PATRICIA Y a ti te encanta hacerme reír, admítelo. NICODEMO (sonríe con malicia) Sí... pero se me ocurren otras formas de conseguirlo. PATRICIA Ni se te ocurra. Nicodemo se acerca lentamente al sofá. PATRICIA (CONT'D) No. Para. ¡No! Nicodemo sigue avanzando con los ojos muy abiertos y la misma sonrisa, levanta las manos crispadas. PATRICIA (CONT'D) ¡Nico, no! Nicodemo suelta un grito de guerra y se abalanza sobre el sofá, desde donde empieza a hacerle cosquillas a Patricia en los costados. Patricia lucha también, entre sonoras carcajadas. FUNDIDO A NEGRO: INT. CASA DE PATRICIA Y NICODEMO -DÍA 2 Rótulo: Dos semanas después. Patricia y Nicodemo entran corriendo por la puerta principal de la casa. 3. Patricia jadea mientras se apresura a recoger sus efectos personales desperdigados por la casa. Nicodemo amontona muebles contra la puerta. NICODEMO Sólo lo imprescindible. Lo demás, déjalo. PATRICIA (con esfuerzo) ¡Ya lo sé, no me distraigas! Ambos corren por la casa, cogiendo cosas y metiéndolas en maletas. El robot les persigue con botellas de agua. Nicodemo se tropieza con el robot. NICODEMO Pero qué... ¿qué haces con ese agua? PATRICIA (sin parar de recoger) Ve que estamos sudando, y... NICODEMO (poniéndose en marcha de nuevo) Y si lee las mentes, ¿por qué no nos ayuda a recoger? PATRICIA Antepone las necesidades a los deseos, ignóralo. NICODEMO Hay que joderse... Se oyen coches en la calle. NICODEMO (CONT'D) Mierda, ya están aquí. ¿Cómo se han enterado tan rápido? PATRICIA Igual que la casa sabe cuándo quieres una bebida. NICODEMO ¿Y no hicimos algo con eso? PATRICIA No suficiente. ¡Corre! NICODEMO Ve tú delante. 4. PATRICIA ¿Qué dices? Ven conmigo. NICODEMO (sonriendo) Alguien tiene que recibir a los invitados, cariño. PATRICIA Nico, no seas... NICODEMO Tú corre. Y protege nuestro tesoro. Suenan golpes y gritos al otro lado de la puerta. Patricia se permite un momento para mirar a Nicodemo a los ojos. PATRICIA No te atrevas a dejar que te cojan. Nicodemo suelta una carcajada. NICODEMO Ni me van a tocar. No ves que... Un beso rápido pero apasionado de Patricia lo enmudece. PATRICIA Por favor. NICODEMO Como lo hablamos. ¡Corre, ya! Patricia corre como puede hasta su habitación, donde le espera un túnel metálico abierto donde estaba la cama. Se vuelve hacia Nicodemo, que se encuentra parapetado tras una mesa metálica y con su pistola lista. Nicodemo se lleva la mano al pecho y señala a Patricia. Ella toca un colgante que lleva al cuello. Finalmente encara el túnel y desciende por él. En cuanto ella desaparece, la cama desciende desde el techo y vuelve a su sitio, donde encaja perfectamente con un ruido seco. SOLDADO 1 (desde detrás de la puerta) ... ¡Esta puerta! ¡Tiradla, joder! Los golpes y los gritos son cada vez más fuertes. Nicodemo se asoma por encima de su cobertura y apunta a la puerta. 5. NICODEMO (con una sonrisa triste) No la echéis abajo, hombre, que la habéis pagado vosotros. PANTALLA EN NEGRO: Suena el estruendo de una puerta al caerse y varios disparos, unos pocos de pistola y muchos de un arma extraña. Después, silencio. CABECERA INT. CASA DE LANA -DÍA 3 Rótulo: Diez años después En una habitación muy humilde y destartalada hay una mesa simple de madera, donde descansan dos pequeñas campanas de cristal unidas entre sí por un amasijo de cables y chatarra con medidores que hacen un ruido extraño. A través del cristal vemos a la pequeña LANA, una niña de diez años vestida con ropas muy humildes, mirando muy fijamente a una de las dos campanas, dentro de la cual hay un dulce. LANA (con el ceño fruncido) Hmmmm... Ante los ojos de Lana, del aparato empiezan a salir copias de sus piezas individualmente hasta que todas las piezas y cables que lo forman descansan flotando en el aire. Lana las observa y una de ellas empieza a parpadear en rojo. El ruido que emite el aparato real continúa y Lana gira uno de los medidores, tras lo cual la pieza flotante que parpadeaba en rojo vuelve a adquirir su color normal y el ruido de la máquina se atenúa. En ese momento entran en la sala Patricia, con ropas mucho más simples que en las escenas 1 y 2, y ADRIANA, mujer joven y risueña que viste de forma cómoda y práctica, llevando sendas carretillas que transportan pequeños barriles. PATRICIA ... Que no, Adriana, deja de insistir. ADRIANA Pero si le va a hacer muchísima ilusión... ¡Hola, Lana! Lana no parece haberse enterado de nada y sigue observando las piezas flotantes, que se mueven y se cruzan entre sí. 6. Las dos mujeres dejan las carretillas en la entrada y miran a la niña. PATRICIA Ya sabes cómo es cuando está en su mundo. ADRIANA Me encanta verla trabajar. Casi puedes ver cómo estruja ese cerebrito que tiene. PATRICIA (molesta) Las dos sabéis lo que opino yo de eso. Lana. ¡Lana, cariño! Lana da un respingo. Las piezas flotantes tiemblan y desaparecen en el aire, quedando sólo el instrumento formado sobre la mesa. LANA ¡Ay, qué susto, mamá! ¡Adri! Lana sale corriendo y abraza a las dos mujeres, que le devuelven el abrazo con afecto. Patricia coge a Lana de los hombros. PATRICIA Lana, ¿qué hemos dicho de tus inventos? LANA Hmmm... ¿Que nos gustan mucho? Adriana deja escapar una risita, pero al ver la mirada de Patricia se tapa la boca con la mano. PATRICIA (a Adriana) ¡No ayudas! ADRIANA Venga, Patri, no seas aguafiestas. ¿Qué estabas haciendo, Lana? LANA (corriendo hacia la mesa) ¡Ah! ¡Mira, mira! Adriana se acerca y examina el aparato. Patricia mira desde lejos, de reojo, mientras apila los barriles con diligencia en una esquina donde ya había varios. 7. ADRIANA Ah, el dulce que te trajo mamá esta mañana. ¿Qué haces con él? LANA (muy entusiasmada) ¡Voy a hacer dos dulces! ADRIANA (confundida) ¿Cómo? LANA Ha sido difícil. Se me han perdido muchas galletas intentándolo, ¡pero ahora sí, verás! Sin decir nada más, Lana aprieta un llamativo botón rojo que hay entre los cables. Suena un ruido acumulativo creciente. Patricia deja los barriles y corre hacia la mesa. PATRICIA ¿Cómo que...? ¡Fuera de la mesa! LANA ¡No, no, de verdad que va bien, verás! El sonido sigue creciendo. ADRIANA (cogiendo a Lana) Igual sí es buena idea alejarnos un poquito, corazón. PATRICIA (muy nerviosa, a Adriana) ¡Esto es culpa tuya, que le das ideas! Como la casa explote... ADRIANA ¿Cómo va a explotar la casa? PATRICIA (señalando a Lana y a la máquina) ¡O peor, si alguien se entera de esto! ADRIANA No seas dramática, vamos a apagarlo y... LANA ¡Shhhhh! ¡Mira! 8. ADRIANA (tras pensárselo un poco) Bueno, no pasa nada si te cuento un poquito, ¿no? Sólo para calmar tu curiosidad. LANA ¡Sí! ADRIANA Pero tienes que prometerme que te vas a contentar con lo que te diga... LANA Pero... ADRIANA ... y que después, vas a dejar de preguntar sobre ello. Ya sabes que a mamá no le gusta. LANA (con prisa) Vale, te lo prometo. ¡Cuéntame! ADRIANA (riendo entre dientes) Muy bien. Siéntate aquí, y atiende. FUNDIDO A NEGRO: FLASHBACK: EXT. MILAS HACE 200 AÑOS -ATARDECER 5 Lana está en un pueblo parecido a Milas, pero más rural y menos superpoblado. Tras echar un vistazo a su alrededor, comienza a pasear. LANA (con admiración) ¡Hala! La tecnología es bastante inferior a la del presente, ya que Lana no encuentra signo alguno de energía eléctrica. Observa a su paso que las calles están alumbradas con antorchas y lámparas de aceite. La gente que anda por la calle ocupada con sus quehaceres no le presta atención. ADRIANA (V.O.) Hace cientos de años, Milas vivía en paz y abundancia. 15. No teníamos mucha tecnología que digamos, pero no nos faltaba de nada: lo que no podíamos cazar o cultivar, lo obteníamos de la población vecina a cambio de aquello que nos sobraba. Lana sigue recorriendo las calles y atraviesa un pequeño mercado con varios puestos de comercio muy rudimentarios. Ve cómo entran y salen carros de caballos llenos de mercancía. LANA (mirando al templo, que se ve desde allí) Pero, ¿qué pasa con el templo? ADRIANA (V.O.) Tranquila. Por aquel entonces, la gente de nuestro pueblo tenía otra relación con ese edificio misterioso que todos podían ver desde sus casas. Desde luego, no lo ignoraban como nosotros. LANA ¿Y qué hacían? Lana dobla una esquina al salir del mercado y se encuentra con una gran avenida, más cuidada que el resto de las calles, con adornos a ambos lados del camino. Al fondo descansa, exactamente igual a como Lana acostumbra a verlo, el gigantesco templo. LANA (CONT'D) (con admiración) Oooooh... ADRIANA (V.O.) Bueno, en esos tiempos... la gente creía que era la casa de Dios. Lana camina hacia el templo, pasa por delante de gente postrada a ambos lados del camino, mirando hacia las puertas y rezando con fervor. LANA ¿Dios? Pero si... ADRIANA (V.O.) ¡Shhh! Escucha. Como te digo, era lo que creían entonces. No es tan raro, no sabían qué era ese edificio ni de dónde había salido. 16. ADRIANA (V.O.) (CONT'D) Ya estaba allí cuando nuestros antepasados llegaron a estas tierras, y nadie se atrevía a cruzar sus puertas... Lana para en seco y frunce el ceño. LANA Será que nadie podía, ¿no, Adri? La puerta nunca se abre. ADRIANA (V.O.) (riendo) Bueno, no que tú sepas. La tierra tiembla, y todos se ponen en pie y marchan hacia el templo. Lana, tras recuperarse del susto, los sigue. Observa que hay guardias apostados a ambos lados de las escaleras que suben hacia el templo, bloqueando la subida con picas y lanzas. LANA ¿El templo... se abre? ADRIANA (V.O.) Sólo una vez cada cierto tiempo. Lana sigue avanzando, como hipnotizada por lo que está viviendo. De repente, el temblor se hace más fuerte y el portón del templo comienza a abrirse lentamente, deslizándose desde abajo hacia arriba del marco. LANA (muy emocionada) ¡Se abre! Lana empieza a correr hacia la pirámide en cuya cúspide se encuentra el templo. Cuando está a punto de llegar, alcanza a ver que de la puerta medio abierta escapa una luz brillante y poderosa. El suelo no deja de temblar con violencia, y Lana se cae al suelo. CORTE A: INT. TALLER DE ADRIANA -DÍA 6 Lana está sentada al borde de la silla, mirando a Adriana con ojos inquisitivos e impacientes. LANA ¿Y qué? ¿Qué hay dentro? Adriana mira por encima de Lana y sonríe. 17. ADRIANA (V.O.) (CONT'D) CLIENTE (OFF) ¡Buenas, Ad...! LANA (dando un respingo y cayéndose de la silla) ¡Aaaaaah! CLIENTE ¡Ay! ¿Estás bien, chica? ADRIANA (al cliente, mientras ayuda a Lana a levantarse) Sí, no te preocupes, se ha llevado un susto porque le estaba contando... una historia de miedo. CLIENTE Ah, ya. ¿Te has hecho daño? LANA (ya en pie, sonriendo) ¡No, no pasa nada! CLIENTE Menos mal. Oye Adriana, venía para ver si me podías arreglar esto. Saca del bolsillo un reloj y se lo da a Adriana. El segundero está atascado, y aunque se mueve ligeramente, no avanza. Adriana lo examina junto a Lana. ADRIANA Hmmm... no sé... ¿tú qué opinas, Lana? Lana coge el reloj, lo mira por todos los ángulos y se lo lleva al oído para escucharlo con los ojos cerrados. LANA Cuando el de mamá se paró, me dejó abrirlo y mirar qué le pasaba. CLIENTE (sorprendido) ¿Y entendiste algo? LANA ¡Claro, es muy fácil! CLIENTE (a Adriana) ¿Pero esta niña cuántos años tiene? 18. Adriana ríe mientras Lana, que ya no presta atención al cliente, sigue mirando el reloj. De repente, los engranajes y el resto de los componentes mecánicos del reloj aparecen proyectados sobre él, y Lana los escudriña en busca de un fallo. ADRIANA (a Lana) ¿Qué crees que le pasa? Lana no la oye. Acaba de ver que una de las ruedas parpadea en naranja. ADRIANA (CONT’D) ¿Lana? La niña sigue examinando el reloj. Aparta la vista de las piezas flotantes y le da vueltas a la rueda que controla las manecillas, lo que hace que el segundero se mueva y que la rueda flotante que parpadea gire. ADRIANA (CONT’D) (tocando a Lana con el dedo) ¿Qué dices entonces? Lana se sobresalta y las piezas flotantes se disipan. LANA ¡Ah! Pues... a lo mejor un diente de la rueda de segundos se ha roto, aunque... El cliente mira incrédulo a Lana. ADRIANA Entonces la manecilla no se movería al girar la rueda, ¿a que no? LANA (sin dejarse vencer) ¡A lo mejor sí! ADRIANA (cogiendo el reloj) O a lo mejor la solución es más simple de lo que parece. Adriana abre el reloj por el cristal. En cuanto se abre, el segundero comienza a moverse con normalidad. El cliente deja escapar una exclamación de júbilo y Lana parece confundida. CLIENTE ¿Qué le pasa entonces? 19. ADRIANA (mientras dobla el segundero para ponerlo en su posición original) Se ve que la manecilla choca contra el cristal. Probablemente se haya doblado con el calor que tenemos últimamente, y al tocar el cristal con la punta, no avanza. CLIENTE (sacando unos maravedíes de otro bolsillo) ¡Adriana, eres genial! ¿Cuánto te debo? ADRIANA ¡Nada, no ha sido nada! Guárdatelo para darte un buen banquete a mi salud. CLIENTE Muchísimas gracias, Adriana. ¡Nos vemos! ADRIANA (al cliente, mientras se va) ¡Adiós! Lana sonríe mientras mira a Adriana. LANA Eres muy guay, Adri. ADRIANA ¡Huy, que me vas a sacar los colores! Además, no ha sido nada. LANA ¡Sí lo ha sido! Yo no me di cuenta de lo que le pasaba. ADRIANA Sí que te diste cuenta. Tenías razón: la rueda del segundero está dañada. LANA ¿Entonces por qué...? ADRIANA ¿Por qué funcionaba cuando doblé el segundero? 20. Porque es cierto que no estaba tan mal como para pararse, si no chocase contra el cristal. LANA (algo triste) No, no. ¿Por qué le has... mentido? ADRIANA Bueno, conozco a ese hombre. Seguramente lo que quiso darme era todo lo que tenía para el resto de la semana, pero yo no lo acepté. ¿Por qué no? LANA Porque el reloj sigue mal. ADRIANA Muy bien. Ahora, con su reloj que de momento funciona y el dinero en su bolsillo, podrá comer todos los días. LANA Pero... él quería que su reloj estuviese bien. ADRIANA Sí, cariño, pero a veces... lo que queremos no es lo que necesitamos. El no necesita un reloj perfecto, necesita comer. LANA (no muy convencida, encogiéndose de hombros) Supongo. ADRIANA ¡Además, siempre podemos volverlo a arreglar cuando le falle! LANA (esta vez más convencida) ¡Es verdad! ADRIANA Claro que sí. ¿Seguimos con la historia? 21. ADRIANA (CONT'D) LANA (su cara se ilumina) ¡Sí! FUNDIDO A NEGRO: FLASHBACK: EXT. MILAS HACE 200 AÑOS -NOCHE 7 Lana vuelve a estar enfrente del templo. Ya ha caído la noche, y desde los pies de la pirámide puede ver la puerta abierta de par en par, expulsando rayos de una luz tan cegadora que ilumina el cielo nocturno y es imposible ver el interior. ADRIANA (V.O.) A lo mejor te preguntas qué fue lo que cambió la relación de Milas con el templo. LANA (mientras sube escalones de forma casi inconsciente) Sí, ¿qué pasó, Adri? ADRIANA (V.O.) Ella fue lo que pasó. Lana se vuelve justo a tiempo para ver cómo una mujer muy atlética, vestida de negro y con la cara tapada, pasa por su lado como una exhalación y sube corriendo por la escarpada ladera del templo, evitando a los guardias apostados a ambos lados de la escalera que lleva hasta la puerta. LANA ¿Quién es? ¿Qué hace? ADRIANA (V.O.) Fue la primera persona en entrar al templo. Era del pueblo vecino, y no compartía el respeto por las tradiciones de nuestros antepasados. La extraña mujer llega en zig-zag hasta el templo, y en ese momento salta el bordillo que delimita la escalera y entra por la puerta del templo deslizándose, cuando apenas faltaba medio metro para que se cerrase. LANA ¿Entró sin permiso? 22. ADRIANA (V.O.) Entrar estaba prohibido por ley. Se consideraba una herejía que ni Dios ni la gente de Milas podían perdonar. LANA ¿Y cuándo salió? ADRIANA (V.O.) (flashforward al momento en el que se abren las puertas de nuevo) Un tiempo después. El caso es que ya no era la misma persona que entró en el templo. Su estancia la había... cambiado. Las puertas vuelven a abrirse como la primera vez. Temblor, luego luz. Lana se acerca y poco a poco va distinguiendo una figura que avanza despacio desde dentro del templo. LANA ¿Cómo cambió? ADRIANA (V.O.) Desde ese momento, fue más... bueno, fue más. La mujer parecía haber absorbido parte de la luz del interior del templo. Sale con pasos decididos y aumenta aún más su fulgor, cegando a Lana y a los que están allí congregados, que se tapan los ojos como pueden. ADRIANA (V.O.) La mujer volvió al pueblo vecino y les habló de las maravillas que encontró en el interior del templo. Bastó una demostración de su poder para convencerles. LANA ¿De qué, Adri? Se escuchan cascos de caballos y gritos detrás de Lana. Cuando se gira para ver qué hay detrás, ve cómo un grupo de hombres y mujeres armados y a caballo, liderados por la mujer luminosa, se dirigen a toda velocidad hacia el templo, masacrando a todo aquel que se cruza en su camino. ADRIANA (V.O.) De que deberían ir a por más. 23. Cuando los jinetes se acercan a Lana, se hace un ovillo y cierra los ojos presa del pánico, pero nada ocurre. FLASHBACK: EXT. MILAS HACE 150 AÑOS -DÍA 8 Pasados unos instantes, al ver que el impacto que esperaba no llega, Lana abre los ojos y se incorpora. Sigue estando enfrente del templo, pero ahora es de día y observa una especie de desfile. Una fila de diez personas, hombres y mujeres, entra al templo de forma ordenada y con expresión emocionada. La mujer luminosa observa desde cerca, sentada en un trono móvil y rodeada de un gran séquito. ADRIANA (V.O.) Desde su salida del templo, esa mujer se dio a conocer como Minerva, y se hizo con el control de las entradas y salidas del templo, siempre que el edificio abría sus puertas. LANA (avanzando hacia Minerva con fascinación) Mi... ner... va. La tierra tiembla cuando el templo se cierra. Lana pierde el equilibrio, se cae al suelo y al levantarse, las puertas se abren de nuevo. El grupo que vio entrar ahora sale de la misma forma ordenada y de nuevo bajo la atenta mirada de Minerva y su gente, que ha incrementado en número. Todos llevan en sus brazos aparatos de lo más extraño y pintoresco. Lana se acerca y los observa, ávida de saber, pero en esta ocasión lo único que aparece flotando sobre cada artilugio es "???". LANA (CONT’D) ¿Qué son las cosas que llevan en brazos, Adri? ADRIANA (V.O.) Son el fruto de su tiempo dentro del templo. Maravillas de la tecnología con las que los demás sólo podemos soñar, hechas realidad gracias al poder que habita en el interior de ese edificio. Los que han salido del templo se reúnen con Minerva, y a medio camino se cruzan con otro grupo del mismo número, que entra en el templo. Cuando el intercambio está hecho, Minerva hace un gesto con su fulgurante mano y todos se retiran hacia el pueblo vecino, que de repente parece mucho más imponente en la distancia, con edificios más altos y numerosos. 24. ALEJANDRO (dolido) Aquella noche fue nuestro primer y único fracaso tras generaciones de servicio sin mácula. MINERVA (burlándose) Y ocurrió justo el día que asumiste el mando de la Ley y Orden. Qué mala pata, ¿eh? Alejandro calla, visiblemente incómodo por cómo está yendo la conversación. No era lo que tenía planeado. MINERVA (CONT’D) (sonriendo amablemente y con tono cariñoso) Bueno, no te preocupes, querido. Fue una pena, pero qué le vamos a hacer. ALEJANDRO (más tranquilo) Respecto a los ciudadanos... MINERVA ¿Qué pasa con ellos? A mí me adoran, a ti te temen, todo va bien en el mundo. Deja de preocuparte por habladurías... ALEJANDRO (interrumpiendo a Minerva) Pero... MINERVA (brillando más intensamente y agarrando a Alejandro por la entrepierna) ... y preocúpate más por satisfacer mis necesidades. No me gusta aburrirme. ALEJANDRO (intentando adoptar una postura firme) Sí, señora. 31. MINERVA (relajándose) Además, para estas cosas tenemos a Marco, ¿no? ¿Acaso no cumple bien con su función en el reino? ALEJANDRO (dubitativo) Marco... sí, conoce su cometido, pero... MINERVA (algo impaciente) ¿Sí? ALEJANDRO Hay quienes dicen que su conducta últimamente es más errática que agresiva. MINERVA Otra vez me vienes con rumores. ALEJANDRO Y de nuevo pueden ser más que simple cuchicheo. Estas fechas siempre son... difíciles para él. MINERVA (con sorna) Qué poca confianza tienes en nuestro departamento de psiquiatría, Alex. Tranquilo, ellos nunca me han fallado. EXT. MERCADO DE MILAS -TARDE 11 El mercado del pueblo está casi siempre lleno a rebosar entre gente que intenta conseguir comida mediante el trueque, ladrones que buscan algo que llevarse a la boca y mendigos que piden limosna. Se asienta cerca de la base del templo, y es el centro neurálgico de Milas. Un GUARDIA uniformado pasea entre los puestos, deteniéndose de repente en un pequeño comercio de especias que llama su atención. Pasa un momento examinando la mercancía hasta que parece decidirse por algo. GUARDIA (al tendero) Eh, ¿cuánto por unos gramos de sal? TENDERO (con sonrisa forzada) Depende de cuánto quiera el señor. Como bien sabe, se vende al peso. 32. GUARDIA (rascándose la cabeza) No sé, no tengo buen ojo para medir el peso... una bolsita, más o menos así. El guardia hace un gesto con la mano indicando el tamaño. TENDERO Bien, por tratarse de usted, esa cantidad tan bien medida se la puedo dejar en doce reales. GUARDIA (escandalizado) ¡Qué barbaridad! ¿Doce reales de plata? TENDERO (haciendo una leve reverencia) Por supuesto, señor. Todos los procedentes de la ciudad de Corona tienen precio especial en mi tienda. GUARDIA (sospechando de qué va el asunto) Y este precio... ¿es más bajo o más alto de lo normal? TENDERO (con una ancha sonrisa) ¿Qué es lo normal, señor? En mi tienda, cada uno paga lo proporcional a sus ganancias. Nada más, nada menos. GUARDIA (conteniendo la ira) ¿Me estás diciendo que me cobras un puñado de sal a precio de oro por ser de Corona? TENDERO (sonriendo más aún) Oh, no. Nunca cobraría una cantidad... injusta a un cliente. Simplemente, el precio justo varía de una persona a otra. 33. GUARDIA ¿Eres consciente de que la estafa es un delito? TENDERO Por supuesto, señor. GUARDIA Y sabiendo eso, ¿no quieres reconsiderar el precio? TENDERO (de nuevo con una leve reverencia) El precio es el que es, señor. Si le parece caro y prefiere otro condimento, la cicuta la tengo de oferta. Detrás del guardia se oye una risita. El guardia se vuelve y ve a varios campesinos que se habían acercado, curiosos por la conversación, tapándose la boca en un esfuerzo por no reír. El guardia estalla de ira, pasa los brazos por el puesto, tirando al suelo todas las bolsas de especias que puede. TENDERO (CONT’D) (abandonando toda cortesía y tratando de parar al guardia) ¡Eh! ¡Mi tienda, cabrón! Ante esas palabras, el guardia se abalanza sobre el tendero, lo coge por el cuello y el pecho y lo saca a rastras del puesto por encima del mostrador. La gente ha formado un corro alrededor y ya nadie se ríe. GUARDIA (dándole un golpe al tendero por cada crimen enumerado) Intento de estafa. Menosprecio a la Ley y Orden del reino de Olimpia. Resistirse al castigo impuesto por la Ley y Orden del reino de Olimpia. Insultar a un miembro de la Ley y Orden del reino... La gente mira horrorizada, sin poder actuar en defensa del tendero. MARCO (OFF) ¿Qué pasa aquí? 34. Durante toda la intervención de MARCO, en ningún momento vemos su cara, y el registro vocal debe ser diferente al de NICODEMO. La gente abre paso a Marco y el guardia para en seco en cuanto oye su voz. Marco se acerca al guardia y al tendero. MARCO (CONT’D) Te he hecho una pregunta, soldado. GUARDIA (levantándose y poniéndose firme) ¡Señor! ¡Este hombre es culpable de varios crímenes contra el reino de Olimpia, señor! MARCO Ah, ¿sí? Marco mira al tendero, que se retuerce de dolor en el suelo. Se pone en cuclillas a su lado. MARCO (CONT’D) (al tendero) ¿Es eso cierto, tendero? TENDERO (hablando con esfuerzo, dolorido) No, señor. MARCO (sorprendido) ¿No? ¿Estás seguro? El tendero calla. Está aterrorizado y no sabe qué decir para evitar llevarse otra paliza. MARCO (CONT'D) Porque aquí yo veo dos opciones. Marco se levanta y empieza a pasear en círculo alrededor de los dos hombres. Calla por unos momentos, la tensión es casi palpable, y eso es lo que él quiere. MARCO (CONT'D) O bien este fiel miembro de la Ley y Orden de Olimpia es un traidor que ataca a pobres inocentes sin motivo... Marco se detiene detrás del guardia, y agarra sus hombros con mucha fuerza. El guardia hace muecas de dolor. 35. MARCO (CONT'D) ... lo cual exigiría un severo castigo... GUARDIA Señor, yo... MARCO (elevando el tono para interrumpir al guardia, esta vez dirigiéndose al tendero) O tú eres todo lo que este hombre dice que eres, y además un mentiroso. El tendero sigue en silencio, pero niega muy nervioso con la cabeza. MARCO (CONT'D) ¿No? Bueno, ahora que estamos más tranquilos, os comento: lo he visto todo, y creo que ambos necesitáis una lección. GUARDIA (escandalizado) ¡Señor, por favor! Marco se acerca al guardia, le agarra por la barbilla con una mano. MARCO (propinando al guardia pequeñas tortas en la cara con la mano libre) Esta es la segunda vez que me interrumpes, soldado. Asegúrate de que no haya una tercera o te vas a la jaula calentito. El guardia traga saliva y guarda silencio, muy consternado. Está tan nervioso como el tendero y no puede ocultarlo. Marco lo suelta y se vuelve. MARCO (CONT'D) (señalando a otros guardias que se encuentran entre la multitud alrededor) Vosotros, llevaos a estos dos. Recordadles lo poco que nos gustan los alborotos innecesarios, y menos con la Apertura tan cerca. 36. Los guardias, obedientes y en silencio, cogen por debajo de los brazos al guardia y al tendero. Cuando empiezan a arrastrarlos, Marco da una última orden. MARCO (CONT'D) Ah, y que compartan el mismo castigo y la misma celda. A ver si así aprenden a llevarse bien. EXT. CALLES DE MILAS -TARDE 12 Lana corre por las calles del pueblo, que se conoce muy bien, en dirección a su casa. De repente ve en el suelo, al lado de un cubo de basura, un amasijo de piezas de algún aparato mecánico. Su cara se ilumina y corre hacia allá. LANA (examinando las piezas) ¡Oooooh! Hace una selección de las que parecen en mejor estado y las separa de la chatarra, para después meterlas en su mochila. LANA (CONT’D) (muy contenta, mientras ordena las cosas dentro de la mochila) ¡To-ma! Qué de piezas me llevo hoy a casa. CIUDADANO 1 (OFF) ... ¿entonces no vas a ir? CIUDADANO 2 (OFF) ¿Para qué? Ya vi el desfile la última vez y es deprimente. Paso. Lana siente curiosidad por la conversación y se asoma por el lateral del cubo de basura para ver a los interlocutores. CIUDADANO 1 Pero ¿te lo vas a perder? Todo el mundo va a verlo. CIUDADANO 2 Es una broma de mal gusto. Vamos a ver cómo se llevan del templo cosas que deberían ser para nosotros y a aplaudir como borregos. CIUDADANO 1 Pero es un espectáculo. ¡Para una distracción que tenemos de vez en cuando y te vas a quedar en casa! 37. CIUDADANO 2 Prefiero quedarme en casa a celebrar que el templo vuelva a abrirse. Por mí podría quedarse cerrado para siempre, con los que están dentro. CIUDADANO 1 Va, no seas así. Ya verás cómo mañana ves las cosas de otra manera cuando todo el mundo esté allí. CIUDADANO 2 Lo que tú digas... Lana está conmocionada. Se sienta en el suelo, intentando pensar. LANA (pensativa) Mañana... Tras un momento de duda, Lana sale de detrás del cubo y empieza a correr en dirección contraria a donde iba, hacia el templo. Pasa a la carrera por varias calles y por el mercado, donde se cruza con un grupo de guardias que llevan a rastras al tendero y al guardia de la escena 11. Finalmente llega a las inmediaciones del templo, donde ve a varios guardias que vigilan el perímetro. LANA (CONT’D) (abriendo su mochila) Muy bien... Saca de la mochila un cuaderno y un lápiz. Comienza a dibujar, mirando hacia el templo y a los guardias. INT. CASA DE LANA -ATARDECER 13 Patricia bebe un vaso de vino apoyada en una pared mientras mira con aire nostálgico por una ventana al templo, que destaca por encima del resto de las casas de alrededor. Lana entra por la puerta, muy contenta. LANA ¡Hola, mami! PATRICIA Hola, tesoro. ¿Qué tal con Adri? ¿Lo habéis pasado bien? LANA (muy sonriente) ¡Sí! 38. PATRICIA (sonriendo también) Muy bien. Y estoy segura de que no te ha dado a escondidas ninguna pieza suelta para tus cachivaches. LANA (divertida) ¡Qué va! PATRICIA (con una risita de resignación) Siempre igual. Bueno, ve y suelta la mochila, que vamos a cenar pronto. LANA ¡Vale! En un ratito salgo. Lana va a su cuarto, entra y cierra la puerta tras de sí. Es una habitación pequeña, con una cama, un mueble con algunos libros de aspecto viejo y un escritorio con una lámpara. En el suelo, al lado de la cama, se encuentra la máquina que provocó el accidente en la escena 3. Lana se sienta, enciende la lámpara y vuelca el contenido de la mochila sobre el escritorio. Entre toda la chatarra y la bolsa de Adriana, coge el cuaderno y lo abre. Hay muchas páginas de bocetos de otros experimentos con muchas notas y correcciones, todo muy caótico e ininteligible. Finalmente llega a la página que buscaba: un dibujo del templo, con varias flechas y anotaciones de direcciones a seguir, además de numerosos guardias dibujados en las posiciones que vio antes y las que se apreciaban en la historia de Adriana. LANA (CONT’D) ¡Vamos allá! Dicho esto, coge el lápiz y empieza a hacer nuevas anotaciones y dibujos en el papel del templo. INT. ENTRADA DE LA CASA DE LANA -MAÑANA 14 Patricia está en su cama, dormida y en pijama. Ronca profundamente durante unos instantes hasta que se despierta por sí sola. Mira el reloj, ve que es muy tarde y suspira perezosamente. Le cuesta levantarse de la cama; anoche no durmió bien. Finalmente se sienta sobre el colchón y se despereza. PATRICIA (en voz alta) ¡Lana, tesoro! ¿Estás despierta? 39. No obtiene respuesta. Se rasca el pelo y decide levantarse para buscar a Lana. El salón está vacío. PATRICIA (CONT'D) ¿Lana? No me digas que sigues dormida. ¡Tú eres la madrugadora de la casa! Patricia se dirige a la habitación de Lana. Abre la puerta, pero dentro no hay nadie. Falta la mochila de Lana y todo está extrañamente ordenado. Hay una nota encima del escritorio. Patricia la lee y su expresión empieza a ensombrecerse. Entonces vuelve a su cuarto, se pone una chaqueta y unos zapatos y sale con prisa por la puerta principal. EXT. ENTRADA DE LA CASA DE LANA -MAÑANA 15 Una vez fuera, Patricia rastrea las inmediaciones con su mirada. No hay ni rastro de Lana. Ve a un vecino mayor pasar con una silla plegable a cuestas y se acerca a él. PATRICIA ¡Eh, Pablo! PABLO ¡Buenos días, Patricia! Se nos han pegado las sábanas hoy, ¿eh? PATRICIA (impaciente) Sí, un poco. Oye, ¿por casualidad has visto a Lana salir esta mañana? PABLO No, lo siento, yo acabo de salir, llevo toda la mañana preparándome para la Apertura. ¿Tú tienes algún sitio desde donde verla? PATRICIA Eh... sí, sí, claro. Bueno, no te entretengo. Nos vemos, Pablo. PABLO (siguiendo su camino) ¡Buen día! Patricia, preocupada, empieza a andar a paso ligero en dirección al taller de Adriana. PATRICIA Más vale que esté contigo, Adri... 40. PATRICIA ¡Me da igual! ¡Lana! ¿Lana? ADRIANA (mirando hacia Minerva) ¡No, mira! No parece que haya pasado nada raro, ¿no? Patricia para por un momento y mira hacia el trono también. Todo parece seguir su curso, y Minerva parece complacida. PATRICIA (con esperanza) Es verdad. A lo mejor simplemente quería ver la Apertura. ADRIANA ¡Claro! Si pensaba algo más, seguro que le entró miedo y ahora está disfrutando de la ceremonia. Es una niña pequeña, Patri. PATRICIA (algo más tranquila) Sí... de todas formas sigamos buscando. De la bronca no la salva nadie. Ni a ti tampoco. ADRIANA (sonriendo) La encontramos en nada, ya verás. Las puertas del templo están ya completamente abiertas. La luz no es tan cegadora de día como de noche en la escena 7, pero sigue siendo espectacular. La gente grita, emocionada. Minerva brilla de pura emoción. Empieza a salir un grupo de personas, con aparatos de todas clases en brazos, pero Adriana y Patricia no alcanzan a verlos. La fila de los nuevos elegidos se cruza con los que han salido y se despiden. Se preparan para entrar. La gente vitorea, aplaude. Patricia se permite sonreír. ADRIANA (CONT’D) Estás disfrutando, ¿eh? Patricia sale de su ensimismamiento. PATRICIA (señalando a la multitud con la cabeza) La euforia es contagiosa. 47. ADRIANA ¡Claro! Y cuando estemos de vuelta lo comentamos con Lana. Seguro que le está haciendo mucha ilusión. PATRICIA (de nuevo preocupada) Ya, pero... no es bueno para ella ver esto. Sólo va a alimentar su obsesión. ADRIANA Cuántas veces te habré dicho que no es una obsesión. ¡Lana vive para la ciencia! PATRICIA (negando con la cabeza) Eso no puede ser. ADRIANA ¿Pero por qué no? PATRICIA Adri... A Patricia la interrumpe un súbito temblor del suelo. La puerta, una vez han entrado todos, empieza a cerrarse. PATRICIA (CONT’D) (aliviada) Bueno, parece que esto se acaba. Los científicos que portan sus inventos ya están reunidos con Minerva. Todos se preparan para irse, pero entonces la gente empieza a gritar, y no con vítores ni con emoción esta vez. PATRICIA (CONT’D) (nerviosísima de repente) ¿Por qué gritan? ¿Qué pasa, Adri? ¿Qué pasa? Adriana no puede hablar. Con una mano se tapa la boca y con la otra señala la ladera de la pirámide que lleva al templo. EXT. ESCALERAS DEL TEMPLO -DÍA 20 Los agentes de la Ley y Orden de Minerva corren escaleras arriba del templo con todas sus fuerzas, aunque los temblores del suelo los frenan, y sus pesados uniformes no ayudan. En medio del caos y el griterío Marco corre también, a la cola del grupo, con el mismo uniforme de la escena 11. En esta escena aún no vemos su cara, o la vemos desde tan lejos que es indistinguible. 48. MARCO (gritando con su potente voz por encima del ruido) ¡CORRED! ¡Cogedla, joder! Sus hombres repiten sus instrucciones a gritos mientras suben escalones, pero es en vano. Lana, cargando sólo con su mochila, corre cuesta arriba como ya lo hiciese Minerva en la escena 7, imitando sus movimientos y sorteando las piedras. MARCO (CONT'D) ¡No dejéis que entre! ¡PARADLA! EXT. CERCA DEL TEMPLO -DÍA 21 Adriana está congelada en el sitio, tapándose la boca con ambas manos. Patricia corre hacia el templo, apartando bruscamente al gentío, a pesar que sabe que está demasiado lejos. PATRICIA ¡Lana, no! ¡LANA! En medio de la confusión, varias personas la empujan hacia atrás. PUEBLERINA ¡He visto cómo te colabas desde atrás del todo! PUEBLERINO ¡Pues por aquí no pasas! Patricia lucha por avanzar, pero es inútil. PATRICIA ¡Dejadme pasar! ¡LANA! ¡LANA! PUEBLERINA Lana la que da mi oveja. ¡Que no te cuelas! PATRICIA (entre lágrimas, gritando con todas sus fuerzas) ¡LANA! A lo lejos, Lana alcanza la cima de la pirámide y avanza hacia la puerta del templo, que sigue cayendo lenta pero constantemente. 49. EXT. PUERTA DEL TEMPLO -DÍA 22 Lana salva las últimas piedras de la estructura. Salta el bordillo de las escaleras y encara la puerta, que va por la mitad. Se da la vuelta y mira hacia la multitud, ignorando a los guardias que suben. LANA (gritando emocionada) ¡Hasta luego! ¡Salgo en unos días! Sin vacilar, da media vuelta y se agacha para cruzar el umbral menguante. La puerta termina de cerrarse tras ella con un potente golpe seco y el suelo deja de temblar. INT. SALA DEL TRONO -HORAS MÁS TARDE 23 Minerva yace acostada en el trono. Alejandro está furioso, gritando mientras camina de un lado a otro. Empezamos a escuchar a medio discurso. ALEJANDRO ... ¡Demasiadas libertades! ¡Llevo tiempo advirtiéndole, pero no me toma usted en serio! MINERVA (muy tranquila, casi aburrida) No es para tanto, querido. ALEJANDRO (estupefacto) ¿Que no es... que no es para tanto? MINERVA (levantándose del trono y acercándose a Alejandro) Claro que no. Como mucho, tendremos una onceava maravilla dentro de diez años. Quizás ni siquiera sobreviva tanto tiempo, era una niña pequeña. ALEJANDRO ¡Pero esto es un ultraje! ¡Es un escándalo! MINERVA Fue muy divertido ver a la guardia correr. ¿Sabes? Esa niña me recordó a mí. 50. ALEJANDRO (sin comprender) ¿Cómo? MINERVA (condescendiente) No importa. El caso es que no puedo esperar a ver qué nos trae esa pequeña. Algo me dice que será grandioso. ALEJANDRO ¿De verdad cree que conseguirá algo? MINERVA (divertida) Bueno, ya lo veremos, ¿no? ALEJANDRO (refunfuñando) Sí, ya veremos. Habrá que tomar medidas drásticas con los de Milas. MINERVA (sonriendo con malicia) Eso te lo dejo a ti, querido. Al fin y al cabo es tu trabajo. ALEJANDRO (arrodillándose) Déjelo en mis manos, señora. Llegaré al fondo de este asunto y me aseguraré de que se castigue al responsable. MINERVA Bien, haz como te plazca. ¿Usarás a Marco? ALEJANDRO Por supuesto. Al fin y al cabo es nuestro soldado más eficaz. MINERVA (asintiendo) Fue un buen fichaje. ALEJANDRO Gracias, señora. Ahora, si le parece, me marcho. No hay que perder el tiempo. Alejandro hace una reverencia y sale de la habitación. 51. EXT. PUERTA DEL TEMPLO -DÍA 24 Rótulo: Diez años después. La avenida del templo está más llena que nunca. Nadie quiere perderse esta Apertura histórica. Hay muchísimos guardias apostados en la escalera, a ambos lados de la puerta y al pie de la pirámide. En medio del bullicio, el suelo tiembla y las puertas del templo comienzan a abrirse. En primera fila, esperando justo enfrente de la puerta, está Marco. Seguimos sin ver su cara. MARCO (a gritos) ¡Preparaos! ¡La prioridad absoluta es la número once! Todos sus hombres adoptan posturas de combate y apuntan con sus rifles de energía a la puerta. La puerta termina de abrirse y el temblor cesa. Los soldados no dejan que la luz les afecte. En medio del resplandor, se vislumbra una silueta femenina caminando hacia la salida. Plano de la cara de Marco, revelando que se trata de un Nicodemo algo envejecido pero en buena forma, con un parche en el ojo que enarbola el escudo de la ciudad: una corona dorada con la punta central en blanco. MARCO (CONT’D) (en voz baja, para sí) Ya te tengo. FIN DEL EPISODIO 52.