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Patronazgo y gestión artística en la Sevilla barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano

Romero Torres, José Luis

Abstract

Nuestro estudio gira en torno a la figura del canónigo don Alonso Ramírez de Arellano, que ostentó el cargo de arcediano de Sevilla y durante nueve años otros dos cargos, el deanato y la mayordomía, en la catedral metropolitana de Sevilla, con lo que pudo controlar el desarrollo de esta institución eclesiástica. Por su actividad particular e institucional, se vinculó a los principales artistas sevillanos de mediados del siglo XVII, protagonista del esplendor barroco de Sevilla. Hemos agrupado las iniciativas, que desarrolló este sacerdote, en dos actividades importantes con respecto al fomento artístico: una particular como patrono de la capilla funeraria que su familia poseía en la iglesia parroquial de San Bartolomé de Sevilla; y otra institucional en la catedral, donde era arcediano de Sevilla y en la que desempeñó temporalmente los cargos de deán y mayordomo de fábrica. En ese tiempo consiguió terminar la construcción de la iglesia del Sagrario de Sevilla y redecorar varias capillas de la catedral con la participación de los principales artistas activos en la ciudad: Bartolomé Esteban Murillo, Francisco Herrera el Mozo, Juan de Valdés Leal, José de Arce, Francisco Dionisio de Ribas, Alonso Martínez, Hermanos Borja, Pedro Roldán, Bernardo Simón de Pineda, Juan Gómez Couto, etc. Fue el primer promotor o gestor artístico que consiguió aunar en unos pocos años a diversos artistas y artesanos: aparejadores, arquitectos, canteros, carpinteros, ceramistas-azulejeros, doradores, ensambladores, escultores, herreros, pintores, plateros, tallistas, vidrieros, etc. Esta unión de artistas en la catedral coincide con la creación de la Escuela de Dibujo de Murillo y Herrera, cuyo origen no ha sido valorado en el contexto de la realidad histórica y artística que hizo posible el arcediano de Sevilla don Alonso Ramírez de Arellano entre 1655-1663.

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PATRONAZGO Y GESTIÓN ARTÍSTICA EN LA SEVILLA BARROCA: EL CANÓNIGO ALONSO RAMÍREZ DE ARELLANO TESIS DOCTORAL REALIZADA POR JOSÉ LUIS ROMERO TORRES DIRIGIDA POR EL CATEDRÁTICO DR. DON ALFREDO J. MORALES MARTÍNEZ Universidad de Sevilla, Facultad de Geografía e Historia Departamento de Historia del Arte Sevilla, 2015 Volumen I / II 2 3 A mi mujer y mis hijas 4 ÍNDICE INTRODUCCIÓN 11 PARTE PRIMERA LA FAMILIA 21 LA MEMORIA HISTÓRICA 23 Datos básicos de su vida 30 El retrato: propueta de identificar 32 LA FORTUNA Y EL PRESTIGIO SOCIAL 35 Mercaderes y cargadores de Indias: la fortuna económica 38 Hidalgos, militares y cargos públicos: el prestigio social 55 Sus padres 63 Los objetos de prestigio social y valor artístico de la casa familiar: el mobiliario y la colección artística (tapices, platería y joyas) 85 Otros familiares 91 El barrio de San Bartolomé y las casas principales de los Ramírez de Arellano 99 El señorío y marquesado de Gelo 142 La hacienda de campo en Gelo y la ermita 148 PARTE SEGUNDA EL CANÓNIGO Y ARCEDIANO DE SEVILLA 161 El testamento de su padre y el inicio de su vida sacerdotal 165 La década de 1630 175 La década de 1640 185 Los últimos dieciséis años 193 Aspectos espirituales del arcediano: devociones religiosas y dotaciones de fiestas y memorias 203 Los últimos años de vida y las actuaciones de su albacea don Juan de Tejada 207 La colección de tapices de la familia Ramírez de Arellano en el contexto sevillano 219 Sus amistades 233 6 PARTE TERCERA LA CAPILLA DE LA FAMILIA EN LA IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ DE SEVILLA 245 LA CAPILLA 265 Los antecedentes familiares de la capilla de Nuestra Señora de las Angustias 265 La Hermandad Sacramental 272 Las devociones religiosas presentes en la capilla 273 La valoración de la capilla en la historiografía sevillana 275 EL RETABLO 277 El autor del retablo: el arquitecto-ensamblador Luis Ortiz de Vargas 277 El contrato y las condiciones 289 La novedad estructural 291 Las esculturas 300 EL SAGRARIO Y LA LÁMPARA DE PLATA 309 Historiografía 310 Descripción, análisis formal e hipótesis de autoría 311 La lámpara de plata 317 LA MEMORIA Y LA ORLA DE MÁRMOL 319 LA REJA 321 Historiografía 321 El contrato y las condiciones 322 Descripción y análisis formal 323 PARTE CUARTA LA GESTIÓN ARTÍSTICA EN LA CATEDRAL Y EN LA CAPILLA DEL SAGRARIO DE SEVILLA 329 LAS DEVOCIONES RELIGIOSAS SEVILLANAS: EUCARISTÍA, INMACULADA CONCEPCIÓN, SAN FERNANDO, PATRONOS Y PATRONAS 333 La exaltación de la Eucaristía 334 La defensa de la Pura y Limpia Concepción de María 336 Canónigos impulsores de devociones 349 7 ANTECEDENTES. LOS INICIOS DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA CAPILLA DEL SAGRARIO 355 Los años iniciales del proyecto y de las obras de la capilla del Sagrario 357 Los racioneros Diego de Vidal y sobrino, posible idea del templo de Salomón 360 La primera piedra de la construcción de la capilla del Sagrario 371 ANTECEDENTES. INTERVENCIONES EN LA CATEDRAL ANTES DE LA MAYORDOMÍA DE DON ALONSO RAMÍREZ DE ARELLANO 375 LA RENOVACIÓN BARROCA EN ALGUNAS CATEDRALES ANDALUZAS A MEDIADOS DEL SIGLO XVII 379 Los promotores 380 Los artistas 382 La motivación religiosa 383 La Catedral de Cádiz 384 La Catedral de Málaga 386 La Catedral de Granada 390 LA CATEDRAL Y EL SAGRARIO DE SEVILLA DURANTE LA MAYORDOMÍA DE FÁBRICA DE DON ALONSO RAMÍREZ DE ARELLANO 392 La historiografía sobre la etapa gestora de don Alonso Ramírez de Arellano 393 La elección, renovación y dimisión de la mayordomía de fábrica 397 El ámbito de la intervención 402 La mayordomía de don Alonso Ramírez de Arellano: el sistema de financiación, el modelo de gestión y los patronos 415 Los artistas que participaron en el proyecto del arcediano de Sevilla, la Academia de Dibujo de Murillo y otras empresas artísticas de la época 429 EL PROCESO CONSTRUCTIVO Y DE MODERNIZACIÓN 449 1655, primer año de mayordomía 453 1656, segundo año de mayordomía 494 1657, renovación en el cargo y tercer año de mayordomía 506 1658 Y 1659, cuarto y quinto año de mayordomía 528 1660 y 1661, sexto y séptimo año de mayordomía 542 1662, octavo año de mayordomía e inauguración de la Iglesia del Sagrario 557 1663, noveno y último año de mayordomía 563 PARTE QUINTA CONCLUSIONES 567 APÉNDICE DOCUMENTAL 575 FUENTES DOCUMENTALES 613 BIBLIOGRAFÍA 623 8 “Insigne Arcediano el señor Don Alonso Ramírez de Arellano, a cuyas vigilias deberan los siglos tan cultas las voces de los mármoles, y tan elegantes las almas de los simulacros. Hoy su nombre ocupa todos los alientos que pronuncia el bronce; después su memoria llegará hasta donde se pararen los siglos”. Fernando de la Torre Farfán, Templo panegírico al certamen poético que celebró la Hermandad insigne del Santísimo Sacramento, estrenando la grande fábrica del Sagrario nuevo de la Metropoli Sevillana… Sevilla, 1663. “… débele esta Santa Iglesia mucha memoria por haber acabado y perfeccionado el Sagrario nuevo, y por haber renovado, e illustrado casi todas las Capillas de esta Santa Iglesia, y por otras muchas obras así en lo material, como en lo formal”. Archivo de la Catedral de Sevilla: Libro antiguo de entradas de señores y de otras cuentas particulares y de salario. Secretaría, Personal, lib. 381. 16 finales del siglo XX y más recientes que han tratado sobre la iglesia del Sagrario, la actividad artística de la familia Ribas, la catedral o aspectos generales del barroco sevillano. En este proceso de revalorización hemos colaborado ampliando la dimensión de su papel como patrono y gestor artístico con el esbozo de su actividad en la catedral y en el estudio del retablo que Luis Ortiz de Vargas hizo para la capilla de la familia Ramírez de Arellano en la iglesia parroquial de San Bartolomé de Sevilla. El objetivo principal de esta Tesis Doctoral ha sido el estudio de la clientela y del protectorado artístico a través de la vida y actividad del eclesiástico don Alonso Ramírez de Arellano, paradigma de patrono, gestor artístico y coleccionista barroco. Desarrolló estas actividades en el tercio central del siglo XVII, periodo en el que se produjo en Sevilla la transición hacia el esplendor barroco. Esta tesis está estructurada en cuadro partes. En la primera se estudia la importancia que su familia tuvo en la fortuna económica y en el prestigio que disfrutaron este canónigo y sus hermanos. El primer capítulo trata de la memoria histórica y de la identificación de su retrato. El segundo analiza la actividad y la riqueza de esta familia que hizo su gran capital económico con el mercado indiano, lo que le permitió la adquisición de cargos públicos y derechos, así como la fundación de mayorazgo, la modernización de las casas principales y la compra de una capilla funeraria. Se estudia también la línea hidalga que aportó la madre doña María de Arellano, y los aspectos comerciales y familiares de sus padres. Así como el barrio de San Bartolomé en donde vivieron los Ramírez de Arellano teniendo como vecinos a las familias Mañara, Neve, Corbet y Núñez de Villavicencio. Los hijos mayores de la línea familiar de los Ramírez de Arellano fueron veinticuatro de Sevilla, propietarios de una capilla en la parroquia de San Bartolomé y titulares del señorío de Gelo, quienes consiguieron el título de marqués de Gelo en época del rey Carlos II. La parte segunda trata de la vida del canónigo don Alonso Ramírez de Arellano. Desarrollamos los acontecimientos por décadas a partir del testamento del padre y su ingreso en la Catedral de Sevilla con una canongía. Sus gestiones particulares, los aspectos religiosos y devocionales, su testamento, los bienes que dejó y la 17 colección de tapices que poseían. En este apartado estudiamos el interés de este coleccionismo en el entorno del canónigo, así como sus principales amistades. En la parte tercera estudiamos la reforma que hizo en la capilla que su familia tenía en la parroquia de San Bartolomé, aportando la contratación del retablo y la reja, así como el análisis artístico de los elementos patrimoniales de la capilla y los de la iglesia. La parte cuarta está estructurada en amplios capítulos en lo desarrollamos la actividad de Don Alonso Ramírez de Arellano en la mayordomía de fábrica. En el primer apartado analizamos las principales devociones religiosas que generaron una importante producción de imágenes, y destacamos la figura de Mateo Vázquez Leca como principal impulsor de estas devociones en la primera mitad del siglo XVII. En los dos siguientes epígrafes estudiamos la situación de la construcción del Sagrario y las empresas artísticas realizadas en el siglo XVII anteriores a la llegada de Ramírez de Arellano al cargo de mayordomo, en la que destacamos al canónigo y pintor Diego Vidal de Liendo. En el cuarto apartado contextualizamos su proyecto renovador en el contexto de las actuaciones que sucedían en otras catedrales andaluzas. En el quinto epígrafe analizamos los aspectos más relacionados con este mayordomo como su elección y la renovación, el ámbito de la intervención, su sistema de financiación, el modelo de gestión y los patronos. Volvemos a contextualizar el proyecto en relación a la actividad artística que se produce en Sevilla en esa época, como la creación de la Academia de Dibujo de Murillo, además de la inflencia de su modelo de gestión en otras iniciativas artísticas de la época. En el sexto y último capítulo se exponen en orden cronológico el desarrollo simultáneo de las intervenciones para confirmar la capacidad gestora y de control de don Alonso Ramírez de Arellano. Cuando dimitió en diciembre de 1663, los proyectos de las capillas renovadas que quedaron inconclusa, fueron terminadas en la mayordomía de su amigo Andrés de León y otros en la siguiente que desempeñó Justino de Neve. Para el conocimiento de los aspectos familiares han sido importante los datos aportados por la limpieza de sangre de don Alonso Ramírez de Arellano para la con- 18 cesión de la canonjía, que se conserva en el Archivo de la Catedral de Sevilla. Este documento nos informa de sus tres generaciones antecesoras, su procedencia, cargos públicos y las actividades principales de cada miembro de la familia, además del círculo de amistad que declaró principalmente en Sevilla. En ese mismo archivo también existe documentación de las memorias y de la capellanía que su madre impuso sobre la ermita de Gelo que pertenecía al cabildo catedralicio sevillano. Otros archivos eclesiásticos de interés para conocer a sus famliares han sido los parroquiales de San Bartolomé, de San Esteban y de Santa María, este último conocido como el Sagrario, en cuyos registros sacramentales -bautismos, matrimonios y entierrosy algunos padrones eclesiásticos nos han permitido localizar al canónigo Alonso Ramírez de Arellano y su entorno familiar y de amistad. Las investigaciones en la sección de Protocolos Notariales de Sevilla del Archivo Histórico Provincial nos han aportado la mayor parte de la información sobre la actividad comercial y fortuna económica obtenida. Hemos conocido la importancia de sus antepasados, que llevaron los apellidos Armenta, Paz, López, Álvarez, Ramírez de Arellano , Vargas y Sotomayor, a través de los testamentos, los inventarios de bienes y los repartos postmortem de sus abuelos, padres y hermanos, la posesión del señorío de Gelo con su hacienda y ermita, así como la adjudicación de la capilla de la parroquia de San Bartolomé, la creación de los patronazgos y capellanías, y los contratos con los artistas que participaron en la decoración de la capilla funeraria. La sección de la Audiencia de este mismo archivo también nos ha aportado información sobre los problemas económicos de su hermano Juan y de la familia Torregrosa, relacionada con la hacienda de Gelo. En el Archivo Municipal de Sevilla hemos podido consultar aspectos urbanísticos del barrio de San Bartolomé y la planimetría de la casa de los Ramírez de Arellano que fue demolida en el siglo XIX para la apertura de la prolongación de la calle Céspedes. La documentación existente en la sección de la Nobleza del Archivo Histórico Nacional nos ha ampliado el grado de prestigio nobiliario que alcanzó su sobrino Bartolomé Ramírez de Arellano con el título de Marqués de Gelo y sus herederos, que siguieron sepultándose en la capilla de la iglesia parroquia de San Bartolomé durante varias generaciones. 19 Para conocer la actividad privada y religiosa de don Alonso Ramírez de Arellano nuevamente ha sido la sección de Protocolos Notariales de Sevilla del Archivo Histórico Provincial la que nos ha aportado poderes, cartas de pago, contratos, testamentos en los que fue nombrado albacea, etc. También su propio testamento, inventario y almoneda de bienes que han permitido perfilar su personalidad tan activa. El Archivo de la Catedral de Sevilla conserva gran parte de su actividad relgiosa y la limpieza de sangre que hemos comentado. Aunque sea un solo dato, ha sido muy importante la localización de su examen en la Universidad de Santa María de Jesús que se conserva en los fondos históricos del Archivo de la Universidad de Sevilla. De sus ocupaciones, una fue la de administrador del Hospital Real de Sevilla, pero los resultados de la investigación de este tema han sido desafortunados pues ninguno de los tres archivos que deberían conservar la documentación, como es el Palacio Real de Madrid, el Real Alcázar de Sevilla y la Diputación Provincial de Sevilla que custodia los archivos históricos de los hospitales sevillano, poseen datos de su etapa de administrador. Don Alonso Ramírez de Arellano fue canónigo de la Catedral de Sevilla durante 39 años y desempeñó varios cargos durante largos periodos. Aunque se le denomina arcediano de Sevilla, lo cierto es que siempre lo fue con carácter interino. En este templo desarrolló su actividad eclesiástica, sustituyendo durante periodos amplios al deán de la Catedral. De sus cargos catedralicios destacamos los nueve años que fue mayordomo de fábrica, en cuyo tiempo consiguió terminar la iglesia del Sagrario y reformar algunas capillas de la catedral gótica con la participación, entre otros, de los principales pintores, escultores y arquitectos de retablos de la época. Para el conocimiento de esta actividad constructiva ha sido fundamental la investigación especialmente en las secciones de Fábrica, Contaduría y Mesa Capitular del Archivo de la Catedral de Sevilla, aunque la primera posee lagunas en algunos años de la etapa de Ramírez de Arellano. Los libros de contabilidad han sido una de las mejores fuentes de información. Para terminar, manifestamos nuestro agradecimiento a los párrocos, archiveros, auxiliares de archivo y bibliotecarios de las instituciones en las que hemos investigado. En especial, al párroco y a los sacerdotes de la iglesia de San Bartolomé de 20 Sevilla y a sus archiveros, en especial al inolvidable don Eloy Sancho Cano (q.e.p.d.). En este apartado de gratitud ocupa el lugar más destacado mi familia por el apoyo en los momentos difíciles, en especial a mi mujer y mis hijas por comprender y soportar mis ausencias durante las innumerables horas dedicadas a este trabajo. En la faceta profesional deseo expresar mi agradecimiento especial al historiador del arte y conservador de museos don Pablo Hereza, al historiador don Pedro Jaime Moreno de Soto y al arquitecto don Rafael Fernández García por sus inestimables aportaciones y sugerencias científicas y artísticas. Por último, esta Tesis Doctoral que hemos elaborado no hubiera sido posible sin las orientaciones metodológicas y el constante seguimiento del catedrático Dr. D. Alfredo J. Morales, a quien estamos profundamente agradecido por haber contribuido con su esfuerzo y dedicación. PARTE PRIMERA _________________________________________LA FAMILIA 22 LA MEMORIA HISTÓRICA Comenzábamos este estudio con el elogio que el escritor Fernando de la Torre Farfán hizo de don Alonso Ramírez de Arellano en 1663, aún en vida del clérigo, como reconocimiento a su labor en la Catedral hispalense1. No fue la única referencia que este autor le dedicó en el libro de la inauguración del templo del Sagrario: “Llegó la hora de celebrar la acción sagrada, merecida del señor don Alonso Ramírez de Arellano. Pudo en ella decir tanto, cuanto el gran Patriarca de Jerusalén. Vió en paz tanto misterio; en sus manos la gloria del orbe; y con su ministerio la gracia de aquella casa de Dios. Cantó cisne gozoso aquella primera misa, no con el último acento; sí para repetirla con diversas suavidades. Sean los siglos tablas de su memoria pues la perfección es sudor de su cuidado”2. Cuando murió en 1666, un escribiente anónimo resumió sus logros en el libro de prebendados de la Catedral: “débele esta santa Iglesia mucha memoria por haber acabado y perfeccionado el Sagrario nuevo, y por haber renovado e ilustrado casi todas las capillas de esta santa Iglesia, y por otras muchas obras así en lo material, como en lo formal”3. 1 TORRE FARFÁN, Fernando de la: Templo panegírico al certamen poético que celebró la Hermandad insigne del Smo. Sacramento, estrenando la grande fabrica del Sagrario nuevo de la Metropoli Sevillana… Sevilla, 1663. 2 Idem, p.16v. 3 ACS, Secretaría, Personal, Entradas de señores beneficiados en esta Santa Iglesia (1500-1700), lib. 382, f. 26v. 24 Fue sepultado en medio del comienzo de la nave de San Roque de la catedral hispalense4. Era la primera sepultura entrando por esta puerta del templo, que actualmente se denomina de la Campanilla, donde el cabildo, y concretamente su amigo y albacea Juan de Tejada, le colocaron una gran lápida decorada con faja negra ancha. La inscripción recuerda que bajo aquel mármol yacía enterrado don Alfonso Ramírez de Arellano, canónigo y arcediano de Sevilla, y dejaba constancia de su esfuerzo por la institución: “celocísimo amante de su Iglesia, acérrimo defensor de las inmunidades”, un privilegio de los templos de proteger a cualquier persona frente al poder civil. Le elogia por su servicio al culto divino, por su excelente función de promotor y administrador mientras fue ecónomo de la fábrica y por haber terminado el templo del Sagrario hasta “su última perfección para garantizar la seguridad”. Recuerda que murió sexagenario, dejando su gran recuerdo el 4 de mayo de 1666. Y señala que ese suelo era la urna del ilustre padre. Por último, don Juan de Tejada quiso dejar también memoria de su amistad con la frase “vínculo inquebrantable de amor” puesta a continuación de su nombre, haciendo constar que fue la persona que puso aquel sepulcro o triste monumento: “D. Joannes Texada et Aldrete, huius s. ecclesiae canonicus indissolubili amoris vinculo adstrictus, hoc monumentum maestissimus posuit”. La lápida tenía un escudo con la imagen grabada de la Virgen y la invocación al Ave María. Como colofón, decía que por sus frutos lo conoceréris y se pregunta qué obras hizo, y el texto explica que es suficiente el amplio templo del sagrario. Y terminaba diciendo que este trabajo que hizo, muestra su imagen. Esta memoria sepulcral no se conserva en su lugar, pues siglos después fueron reubicadas en la parte trasera del coro y en la capilla de la Virgen de la Antigua, habiéndose perdido su rastro a pesar de las dimensiones de la lápida, que era grande. Tal vez sea algunas de las lápidas que han perdido la inscripción. El tiempo también corrió en contra de perpetuar su memoria. 4 LOAYSA, Juan de: Memorias Sepulchrales de esta Santa Iglesia Patriarchal de Sevilla en Epitaphios, Capillas, Entierros y toda la noticia de este genero de Antiguedades en dicha S. Iglesia, ms. BCS, 59-4-4 (antigua 85-5-1), pp. 353-354. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 25 AETERNIT SACR. SUB HOC MARMORE IACET D. ALFONSUS RAMIREZ DE ARELLANO CANONICUS ET ARCHIDIACONUS HISPALENSIS: ECCLESIAE SUAE ZELANTISSIMUS AMATOR: IMMUNITATUM ACERRIMUS DEFENSOR: CULTUS DIVINI FERVIDUR, EXEMPLO ET SUASIONES PROMOTOR; QUI DUM FABRICA AECONOMUS EXTITIT; POSTQUAM MULTA ILLUSTRAVIT, SACRARII TEMPLUM SUPRA OMNIUM SPEM AD ULTIMAM PERFECTIONEM UTQUE PERDUXIT. OBIIT SEXAGENARIUS, MAGNO SUI RELICTO DESIDERIO 4 CALENDAS MAII ANNO DOMINI 1666 HOC PLANUM SOLUM ANTEPONENS URNIS ILLUSTRIUM PROGENITORUM. D. JOANNES TEXADA ET ALDRETE, HUIUS S. ECCLESIAE CANONICUS INDISSOLUBILI AMORIS VINCULO ADSTRICTUS, HOC MONUMENTUM MAESTISSIMUS POSUIT. AVE MARIA PISCINAE (ESCUDO CON LA VIRGEN MARÍA EN EL CENTRO) EXFRUCTIBUS EORUM COGNOSCETIS EOS. QUID SIBI OPUS STATUA? SATIS EST DOMUS AMPLA SACRARI: HOC, QUOD FECIT OPUS, SISTAT IMAGO SUI 32 Tejada fue su albacea y continuador en al administración del Hospital Real, el racionero Andrés de León, después canónigo, su continuador en las obras de modernización de la Catedral y Sagrario durante los dos años que le correspondió el cargo de mayordomo de fábricas, y el canónigo Justino de Neve, su vecino del barrio de San Bartolomé, fue el siguiente beneficiado que desempeñó el cargo de mayordomo de fábricas, terminando algunas obras comenzadas por el arcediano de Sevilla y acometiendo otras nuevas más personales. El retrato: propuesta de identificación En ninguno de los inventarios familiares aparece un retrato de este canónigo, pues sus hermanos muriendo antes que él. Por el análisis formal de algunos rostros tallados o pintados en obras relacionadas con él que representan la escena de la Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso, consideramos que fue retratado en esas escenas. Por las similitudes formales que apreciamos en las obras que vamos a analizar, planteamos la hipótesis de que sean distintos retratos suyos realizados en 1643, 1661 y 1665 bajo el concepto de retrato a lo divino, como definió el profesor granadino Emilio Orozco. La primera obra es el relieve de madera sin policromar que corona el retablo de la capilla que su familia poseía en la parroquia de San Bartolomé de Sevilla, cuyo retablo construyó el arquitecto-ensamblador Luis Ortiz de Vargas entre 16411643, aunque las esculturas las hemos vinculado al estilo de Felipe de Ribas. Y la segunda es el mismo santo en el cuadro de esta escena que Juan de Valdés Leal pintó para el ático del retablo de San Francisco de Asís de la catedral hispalense en 1661, durante la mayordomía del arcediano de Sevilla. Los dos retratados presentan el mismo tipo de cabeza rapada, en la que el cabello se reduce a una delgada hilera circular que rodea el volumen craneal por los lados y por detrás, dejado un pequeño mechón aislado en la parte delantera. Otros rasgos comunes son el prominente mentón y los resaltados pómulos que producen un hoyuelo en la mejilla. Las cejas difieren por la posición del santo, con una actitud de humildad y de aceptación del designio divino con la mirada baja y las manos juntas delante del cuerpo Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 33 en una postura arrodillada y rezando. El santo viste alba y estola, pues lo representa en el momento de oración. Sin duda, esta postura fue exigida por el cliente para sacralizar su vocación sacerdotal como patrono y gestor de la capilla familiar. Valdés Leal repite los mismos rasgos de la cabeza, aunque los años han hecho que el personaje presente mejillas ligeramente más rellenas y la mirada más llena de bondad. En esta ocasión, el santo se muestra con una actitud menos reverancial y, aunque también está de rodillas sobre unos escalones que conducen al sitial divino, la figura extiende las manos para recoger la casulla que le entrega la Virgen, a quien mira directamente con gesto de agradecimiento. No sólo han pasado los años en su rostro sino también en el gesto. Entre ambos retratos transcurrieron dieciocho años, el canónigo tendría, respectivamente, las edades de 37 y 55 años. Atrás quedó la sencillez del sacerdote con su estola. Ahora aparece con actitud más segura y ennoblecida, vestido con hábito negro y la indumentaria de color rojo de canónigo catedralicio. Además de estos dos retratos, también podría relacionarse con Alonso Ramírez de Arellano la figura de San Ildefonso que pintó Bartolomé Esteban Murillo en el cuadro del mismo tema y grandes dimensiones que conserva el Museo Nacional del Prado19. Hace unos años la historiadora Lisa Duffy-Zeballos relacionó este cuadro con el que aparece en el inventario de este canónigo también de gran tamaño20. Los historiadores fechan esta pintura hacia 1650-1655, años antes del cuadro de Valdés Leal. 19 Agradezco esta sugerencia ofrecida por nuestro compañero Pablo Hereza, historiador del arte y conservador de museos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. 20 DUFFY-ZEBALLOS, Lisa: Murillo’s Devotional Paintings and the Late Baroque Culture of Prayer in Seville. Nueva York, New York University, UMI, Ann Arbor, 2007, p. 120, nota 17. Cfr. FINALDI, Gabriele: “El arte de la amistad”, en Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad, catálogo de la exposición itinerante, Madrid, Sevilla y Londres. Madrid, Museo del Prado, Fundación Fous-Abengoa y Dulwich Picture Gallery, 2012, p. 25. CHERRY, Peter: “Justino de Neve: vida y obras”, en Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad, catálogo de la exposición itinerante, Madrid, Sevilla y Londres. Madrid, Museo del Prado, Fundación Fous-Abengoa y Dulwich Picture Gallery, 2012, p. 36. 34 LA FORTUNA Y EL PRESTIGIO SOCIAL El canónigo Alonso Ramírez de Arellano nació en Sevilla en el seno de una familia acomodada que había hecho fortuna con el comercio americano. Como parte integrante del colectivo de mercaderes y cargadores de Indias, compartía los mismos patrones de aspiraciones sociales: la fortuna económica, la obtención de privilegios, la inversión en juros y tributos que aportaban elevadas rentas, la compra de bienes inmuebles -urbanos y rústicosy muebles de valor artístico, adquiría capilla funeraria, costeaba numerosas misas y fiestas religiosas. A veces, también conseguían pertenecer a una orden militar o recibir título nobiliario21. Este canónigo fue hijo del capitán Fernando López Ramírez y doña María de Arellano Sotomayor, y sus hermanos fueron Luis Antonio Ramírez de Arellano, que ostentará el título de señor de Gelo, doña Catalina de Vargas Arellano, mujer del alférez mayor de Sevilla don Martín Ortiz de Zúñiga, y el capitán de infantería Juan Ramírez de Arellano22. Después de este último nacieron otros tres que murieron pronto, por lo que no se mencionan en el testamento del padre realizado en 1625. En su ascendencia genealógica tenía los apellidos López, Álvarez, Ramírez de Arellano, Armenta, Vargas y Sotomayor, datos que conocemos por su limpieza de sangre reali21 VILA VILAR, Enriqueta y KUETHE, Lourdes: “La idea de nobleza y el más allá. Advocaciones religiosas en los testamentos”, Minervae Baeticae, Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, nº 34 (2006), pp. 213-233. 22 Catalina usó indistintamente los apellidos de sus antepasados por línea materna, como el de Vargas, y Juan lo mismo con los paternos, como Armenta. 36 zada para obtener la canonjía y por el expediente de nobleza de su sobrino Bartolomé, marqués de Gelo. Además, la investigación en el archivo de la parroquia de San Bartolomé nos ha permitido conocer mejor otros datos de la línea paterna23, lo que no ha sido posible con la ascendencia materna de los Ramírez de Arellano, por la mala conservación de los libros sacramentales de la parroquia de San Roque donde vivieron24. Su padres, él y sus hermanos vivieron en una casa de grandes dimensiones en del barrio de San Bartolomé que tenía la fachada lateral situada frente a la parroquia y la principal frente a la casa de los Almansa, en la que en 1623 vieron instalarse a la familia Mañara. Sus antepasados paternos tuvieron sus casas principales en esta feligresía durante varias generaciones, mientras la línea materna residía en la parroquia cercana de San Roque. La familia paterna, que aportó los apellidos López Ramírez, Armenta y Paz, participaba en la actividad religiosa de la parroquia de San Bartolomé, donde era propietaria de una capilla funeraria dedicada a Nuestra Señora de las Angustias; y la materna mantuvo su vinculación con el convento de San Agustín, en donde los Vargas tenían la suya. Algunos varones de las dos ramas familiares profesaron en las órdenes religiosas de San Agustín, San Benito y Santo Domingo, mientras las mujeres lo hicieron en la orden franciscana concepcionista. 23 ASPB, Entierros, libro I-II, 1600-1681, 16 de noviembre de 1600 a 5 de septiembre de 1604; 2 de junio de 1622 a 5 noviembre de 1625; 27 de junio de 1626 a 19 de noviembre de 1633; 21 de noviembre de 1635 a 19 de mayo de 1639; 4 febrero de 1643 a 30 de julio de 1679. 24 Los libros se conservan en el Archivo General del Arzobispado de Sevilla, pero no se permite la consultado por el grave estado de deterioro. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 37 Nuestro canónigo vivió en un entorno familiar de mercaderes que aspiraban a obtener prestigio social con los beneficios del mercado americano, con la compra de cargos públicos, con la posesión de propiedades inmobiliarias y con la inversión en tributos y juros. La acumulación de bienes raíces fueron signos externos de la riqueza y prestigio de estas familias, los nuevos ricos25, a los que pertenece la línea paterna del canónigo. Su padre fue el final de varias generaciones de viajeros indianos, pues 25 HERRERA GARCÍA, Antonio: “Los bienes de una familia de la burguesía sevillana, a mediados del siglo XVI: un documento de interés socioeconómico”, en Homenaje al profesor Don Manuel Garzón Pareja. Granada, Universidad, 1985, pp. 143-161. Barrio de San Roque Barrio de San Bartolomé 38 la fortuna conseguida y las rentas de los juros y tributos aseguraron un futuro más estable a la generación de Alonso Ramírez de Arellano. Su hermano Luis Antonio, titular del mayorazgo familiar, desempeñó su actividad pública y comercial en Sevilla, pues fue veinticuatro del concejo de Sevilla, y Alonso Francisco disfrutó de una canonjía en la Catedral de Sevilla. Los padres compraron la hacienda de Gelo, invirtieron en juros de las alcabalas y del almorifazgo de Sevilla, fundaron una capellanía y costearon numerosas misas y fiestas religiosas. El auge económico de esta rama de la familia progresó al ritmo de la actividad sevillana de los mercaderes y cargadores de Indias. Mercaderes y cargadores de Indias: la fortuna económica La decisión real de establecer en Sevilla el único puerto de salida y entrada de personas y mercancias relacionadas con los territorios de las Nuevas Indias, y su control a través de un organismo administrativo, la Casa de la Contratación, generaron un considerable aumento de la actividad mercantil, comercial y financiera en esta ciudad andaluza. Los comerciantes estaban organizados en dos grupos: los de negocios al por mayor y los de tienda o al por menor26. De los primeros surgieron los mercaderes y tratantes en Indias, como fueron Juan de Armenta y Fernando López, bisabuelos paternos de nuestro canónigo, incluso su propio padre. En el siglo XVI estos emprendedores, como hoy los denominaríamos, se asociaron formando la llamada “universidad de mercaderes”. La participación era voluntaria y servía como sistema de ayuda. A diferencia de los gremios, no existía reglamento, ni derechos, ni cuotas. En agosto de 1543 el rey Carlos I les concedió una real provisión para que pudieran funcionar como Tribunal de Comercio, convirtiéndose en Consulado de Mercaderes a Indias, cuyas ordenanzas fueron aprobadas trece años después por Felipe II. A diferencia de la situación anterior, en esta institución estaban integrados todos los mercaderes españoles y extranjeros27. Ellos desarrollaban su actividad en 26 COLOMAR ALBAJAR, María Antonia: “Relación histórica de la Casa Lonja de Sevilla”, en La Casa Lonja de Sevilla. Una casa de ricos tesoros”, catálogo de la exposición instalada en el Archivo General de Indias, junio-diciembre de 2005. Madrid, Ministerio de Cultura, 2005, pp. 97-101. 27 Real provisión de 14 de agosto de 1556. GARCÍA LÓPEZ, María Belén: “Fundación del Consulado”, “Ordenanzas del Consulado”, “Reales disposiciones y contrato para la construcción de la Lonja Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 39 las gradas de la catedral, invadiendo en ocasiones el patio de los Naranjos, lo que producía el descontento del cabildo. En 1522 el escultor Miguel Florentín terminó el altorrelieve de grandes dimensiones de la Expulsión de los mercaderes, realizado en barro cocido, que preside la Puerta del Perdón28. El gesto de Jesús en el templo de Jerusalén fue un referente evidente del deseo de la institución eclesiástica frente al indecoroso uso del entorno de este lugar sagrado de Sevilla. En época de Felipe II fue reformada o restaurada29. Los mercaderes celebraban anualmente una sesión electoral en la que se votaba a los nuevos responsables de la institución. Durante las primeras décadas los mercaderes se reunían en las gradas de la catedral, pero terminaron haciéndose en la Sala de la Audiencia de la Casa de la Contratación con presencia del prior y de dos de Sevilla”, “Financiación de la Casa Lonja”, en La Casa Lonja de Sevilla…, op. cit., pp. 128-129, 132-133 y 142-143. 28 LAGUNA PAÚL, Teresa: “Miguel Perrin, imaginero de barro al servicio de la Catedral de Sevilla”, en Nuevas perspectivas críticas sobre historia de la escultura sevillana. Sevilla, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, 2007, pp. 96-97. 29 RECIO MIR, Álvaro: “La reforma y restauración de la Puerta del Perdón de la Catedral de Sevilla de 1578-1580”, Laboratorio de Arte (Sevilla, Universidad), nº 9 (1996), pp. 73-87. 40 cónsules. La actividad mercantil en el entorno del templo mayor de la archidiócesis provocó malestar y numeros problemas con el cabildo, cuya situación conoció el rey cuando visitó la ciudad en 1570, y después a través de los sucesivos escritos del arzobispo. Dos años después, Felipe II decidió la construcción de un edificio de Lonja cercano a la catedral y en un entorno urbano en donde existían otros tres inmuebles reales: la Casa de la Moneda, las Herrerías y las Atarazanas30. Tengamos en cuenta la importante contribución económica de este colectivo social31. La iniciativa tuvo un gran impulso inicial, pero las gestiones de los terrenos, la indecisión en la elección del proyecto entre las trazas propuestas por el arquitecto Juan de Herrera, los trabajos de demolición de las edificaciones existentes y, sin duda, el asunto de la financiación dilataron catorce años más el inicio de la construcción, cuyas obras comenzaron en enero de 1586 bajo la dirección del arquitecto Juan de Minjares. Un proceso institucional excesivamente lento32, que muchos de los que soñaron con esta modernidad no lograron verlo hecho realidad, incluso ni en construcción como les pasó a los mercaderes Juan de Armenta y Luis Álvarez, bisuabuelo y abuelo paterno del canónigo, que murieron ese mismo año. En el verano de 1598 se terminaron las obras de la fachada norte de la Lonja, que es la frontera a la catedral, por lo que los mercaderes trasladaron su actividad a la parte construida. En esos años finales del siglo, Fernando López Ramírez, padre del canónigo y cargador a Indias, había acumulado una importante hacienda económica producto de este comercio. Éste continuó durante dos décadas y media con los viajes a América, y en ocasiones colaboraba con Gonzalo de Armenta, tío y primo homónimos. Por sus aspiraciones de poder, desempeñó los cargos de conciliarlo, cónsul 30 HEREDIA HEREDIA, Antonia: La Lonja de Mercaderes, el cofre para un tesoro singular. Sevilla, 1992, p. 22. 31 RODRÍGUEZ VICENTE, M. E.: “Los cargadores a Indias y su contrbución a los gastos de la monarquía, 1555-1750”, Anuario de Estudios Americanos, XXXIV (Sevilla, 1977), pp. 211-232. 32 MORALES, Alfredo J.: “La Casa Lonja en el siglo XVIII y su conversión en Archivo General de Indias”, Archivo Hispalense, nº 217 (1988), pp. 273-280. PLEGUEZUELO, Alfonso: La Lonja de Mercaderes de Sevilla: de los proyectos a la ejecución. Madrid, 1990. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 41 segundo y prior33. Estuvo comprometido con esa institución en los años de 1607, 1608-1611, 1615-1616, 1620-1621 y 1623-1625. Fue cónsul en 1615 junto a Bartolomé de Vivaldo cuando Francisco de Mandojana fue prior y al año siguiente cónsul primero con Cristóbal Barrionuevo, siendo prior Ruy Pérez Cabrera. Por último, un año antes de su muerte, fue elegido Prior en compañía de los cónsules Salvador Gómez de Espinosa y Juan de Neve 34. Este último, que era vecino de los Ramírez de Arellano, había sido también cónsul el año anterior y fue padre del canónigo Justino de Neve que nació en 1625 en el barrio de San Bartolomé, el mismo año de la muerte de don Fernando López Ramírez, padre de nuestro canónigo. En el primer cuarto del siglo XVII Fernando López Ramirez, desde su condición de cargador en Indias, contempló desperanzado la lentitud de la construcción de la Lonja por los conflictos institucionales que obligaron a cambiar las prioridades económicas de la corona española hacia las fortificaciones gaditanas. Mientras transcurrían los años, se sucedieron los maestros mayores de la Lonja, los siguientes fueron Alonso de Vandelvira (1599-1601) y Miguel Zumárraga (1609-1630). López Ramírez murió sin ver terminado el edificio, pues hasta 1630 no se concluyó la parte estructural del edificio. No obstante, los trabajos de acabado y ornamentales, dirigidos sucesivamente por Marcos de Soto, Juan Bernal de Velasco y Pedro Sánchez Falconete, continuaron hasta 1646. Sin duda, don Alonso Ramírez de Arellano creció oyendo los comentarios críticos de sus familiares hacia la lentitud de la administración. Aquellos mercaderes y cargadores de Indias no comprenderían la burocracia de las instituciones. Tal vez, el conocimiento de este proceso y el ejemplo de otras obras similares existentes en la ciudad incentivaron, muchos años después, la aptitud de liderazgo de Alonso Ramírez frente a la lentitud y paralizalizaciones de las obras de la iglesia del Sagrario, en la que colaboraron algunos de los arquitectos que trabajaron en las obras de la Lonja. 33 VILA VILAR, Enriqueta: “Una amplia nómina de los hombres del comercio sevillano del siglo XVII”, Minervae Baeticae, Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, nº 30 (2002), pp. 139-181, nº 791 de la relación alfabética. 34 HEREDIA HEREDIA, Antonia: “Los dirigentes oficiales del consulado de cargadores a Indias”, en TORRES RAMÍREZ, Bibiano y HERNÁNDEZ PALOMO. José J. (coordinadores), Andalucía y América en el siglo XVII, Actas de III Jornadas de Andalucía y América. La Rábida, 1985, p. 224. Juan de Neve repitió en el mismo cargo que en el año anterior. 48 Nombró albaceas a su padre y a su marido y entre los testigos aparecen sus hermanos Gonzalo de Armenta y Alonso Álvarez44 . Seis años después, Juan de Armenta el viejo redactó testamento cerrado ante el mismo escribano45 e1 primero de marzo de 1586 y fue abierto el 13 de agosto en presencia de sus hijos. Mandó ser sepultado en iglesia de Santa Cruz, donde estaban enterrados sus padres, hermanos, mujer e hijos, aunque al final sus restos mortales fueron sepultados en la parroquia de San Bartolomé, como trataremos en el capítulo de la capilla funeraria. Ordenó que se dijeran veinte misas rezadas de cuerpo presente en el día de su entierro, además de las limosnas acostumbradas, y que se celebrara una misa cantada diaria más ofrendas de pan y vino durante nueve días. Además de las mandas, los datos familiares y los asuntos empresariales, Juan de Armenta declaró que tenía un dinero de Leonor Álvarez para que se invirtieran y su renta se diera a sus cuñadas María de los Ángeles y María Santa Inés, monjas del convento de Santa María la Real, como ella había ordenado en su testamento (1550), además de otras cantidades para sus herederos: Beatriz, mujer de Diego de Torres que se fueron al Perú; Alonso Álvarez, que también estaba en Perú y su mujer Elvira e hijos46. 44 AHPS, SPNS, leg. 17663, ff. 956-957, of. 19, 1580, lib. 5, 27 de septiembre; leg. 12502, ff. 277. 45 AHPS, SPNS, leg. 12502, ff. 272v-278vº, of. 19, 1586, lib. 5, 13 de agosto. El testamento cerrado tiene fecha de primero de marzo de 1586. 46 AHPS, SPNS, leg. 12502, ff. 274r y vº, of. 19, 1586, lib. 5, 13 de agosto. Concepto Importe del donativo Finalidad Mandas acostumbradas: orden de la Trinidad, orden de la Merced e Iglesia Mayor 1 real de plata a cada una Para ganar los perdones Limosna a los hospitales: Amor de Dios, Desamparados, Nuestra Señora de la Paz, Convalecientes. 3 ducados a cada uno Por su intención Limosna a los monasterios: Nombre de Jesús, donde están las mujeres arrepentidas; niñas de la doctrina; y niños de la cuna “trese Cabord (sic) onse rreales” a cada uno Limosna a la capilla del Obispo de Scala “donde soi cofrade” 6 fanegas de trigo Para que se repartan a los pobres Una misa rezada en la capilla del Obispo de Scala 1 misa y limosna acostumbrada Por su alma A la casa de los Inocentes 30 reales Para pan y otros alimentos Al hospital de la isla la Española de Santo Domingo 1 pipa de harina y se pague el flete + medio qintal de será Por su intencion Al monasterio de Ntra Sra de la Merced Medio quintal de sera Por su intencion En el monasterio del Valle de Sevilla 15 misas rezadas a las cinco llagas de Cristo Por las ánimas del Purgatorio y su intención 20 misas rezadas Por las álmas de su familia Parroquia de San Bartolomé 20 Idm Parroquia de Santa cruz 20 Convento de los Remedios 20 Convento de San Agustin en el altar del Crucifijo 10 Monasterio de Santo Domingo de Silos en el altar del Santo Crucifijo 10 A sus cuñadas María de los Ángeles y Santa Inés, monjas en el convento de Santa María la Real Se inviertan 40.000 mrs. que produzca renta de 14.000 el millar y el beneficio de la para las monjas, porque se lo había entregado su suegra. Los hijos que le sobrevivieron fueron Leonor de Paz, viuda de Luis Álvarez Ramírez, los abuelos de Alonso Ramírez de Arellano; Gonzalo de Armenta, casado con Ana Galvarro; el doctor Álvaro Arias, que fue el padrino del canónigo Alonso Ramírez; Juan de Armenta el mozo; y Alonso Álvarez. Pidió que le sepultaran en la capilla de la iglesia de Santa Cruz, donde estaban enterrados sus padres, hermanos, mujer e hijos. Para la capilla donde se iba a sepultar dejó dinero para los gastos de cera y vino. El doctor Álvaro Arias era presbítero, su padre declaró que le había costeado sus estudios y le dejaba la capellanía que había dotado en la iglesia de Santa 50 Cruz. En 1586 cuando su padre redactó el testamento estaba en Roma, pero en septiembre aparece como canónigo de la catedral de Cádiz. Su hijo Juan de Armenta el mozo vivía desde 1573 en la ciudad de Santo Domingo en las Indias. La capellanía era otro de los elementos sociales de distinción, al margen de su valor espiritual y ayuda económica que permitía mantener al clero47. La preocupación por la salvación de las almas y como reflejo de distinción social, ordenó dotar una capellanía en la iglesia de Santa Cruz para que se dijeran ocho misas rezadas mensualmente por las almas de su familia y herederos y otra cada sábado a la Virgen, y en las fiestas entre semanas con responso sobre la sepultura que tenían en la iglesia de Santa Cruz “junto al altar de nuestra señora a los pies de las gradillas de dicho altar”. Y para ello ordenaba que se invirtieran “10.200 mrs de renta sobre alguna casa” y dio instruciones para el nombramiento del patrón. Y dotó también para la cera y vino de la fábrica de Santa Cruz48. Declaró las dotes que había pagado por el matrimonio de sus hijas: 3.000 ducados de oro por el casamiento de Leonor y Luis Álvarez49 en 1553 y 5.000 ducados a Elvira y Alonso de la Serna en 1575. En las dos ocasiones lo hizo en varios pagos, lo que refleja la falta de liquidez que este mercader poseía, como era habitual, pues tenían el dinero invertido en las mercancias que llevaban a América o traían de ella. En 1578 nació una nieta, hija de Gonzalo de Armenta y su mujer Ana Galvarro, que bautizaron en la parroquia de San Bartolomé con el nombre de Elvira, en recuerdo de su abuela. Fue su padrino Alonso de la Serna50. Dos años después, este 47 HERRERA GARCÍA, Antonio: “Los bienes de capellanías y patronatos, como fuentes para la historia económica”, Actas del X Congreso de Prosefores Investigadores, celebrado en Sanlúcar de Barrameda, 1 al 13 de septiembre de 1991. Baena, Hespérides, 1992, pp. 257-262. 48 AHPS, SPNS, leg. 12502, ff. 275v-276, of. 19, 1586, lib. 5, 13 de agosto. 49 Según el testamento, la carta de dote se formalizó el 10 de febrero de 1553 ante el escribano Gonzalo de Toledo, del of. 2. El documento original no se conserva, pues existen importantes lagunas de años en los legajos de esta escribanía. 50 ASPB, Bautismos, lib. 1, f. 6, 1578, 5 de agosto. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 51 matrimonio tuvo un hijo al que pusieron el nombre de Jerónimo y fue su padrino Pedro Fernández de Soria51. Los herederos de Juan de Armenta, después de presenciar la apertura del testamento cerrado, realizaron el reparto de bienes, aunque parte de ellos estaba en “las Indias de tierra firme y Santo Domingo”, cuyos tributos cobraría cuando llegasen. Se pagaron los gastos del entierro, lutos, misas y cera, así como las deudas. Se fundó la capellanía que dejó mandado en la iglesia de Santa Cruz52. Y entre los repartos destacamos la adjudicación de las casas principales al hermano mayor, Gonzalo de Armenta, al que se le dio también 1.000 ducados53. El 13 de agosto de 1586 cada hermano reconoce lo recibido de sus padres y declararon que no podían hacer división, ni partición de bienes, derechos y acciones porque parte de ellos estaba en la Indias y otras partes. No podían hacerlo hasta que se trajeran y valoraran. Hicieron conciliación de cómo quedaría el reparto. El 2 de septiembre los herederos hicieron cuatro escrituras. En la primera, Leonor, Gonzalo, Álvaro y Juan, todos vecinos de la collación de San Bartolomé, otorgaron poder a su hermano Alonso Álvarez para que en sus nombres pudiera pedir, recibir y cobrar fuera de la ciudad las cantidades y otras cosas que como herederos de Juan de Armenta les pertenecían54. En la segunda, los hermanos reconocían que había recibido del jurado Juan Bautista Herver la cantidad de 144.300 maravedís, resto de otra mayor, que el jurado debía a Juan de Armenta55. En la tercera, los herederos formalizaron la escritura de dotación de la capellanía en la parroquia de Santa Cruz56. Y la cuarta escritura es la declaración que hizo el doctor Álvaro Arias, canónigo de la Catedral de Cádiz, como albacea sobre las cuentas de la compañía que tuvo su padre con Gonzalo de Armenta y Rodrigo Luzón en la ciudad de Cartagena 51 ASPB, Bautismos, lib. 1, f. 35, 1580, 8 de octubre. 52 AHPS, SPNS, leg. 12502, ff. 673-677, of. 19, 1586, lib. 5, 2 de septiembre. Dotación de capellanía de misas. 53 Idem, ff. 324-329v, 13 de agosto. Concierto entre los hermanos Armenta. 54 Idem, ff. 671-671v, 2 de septiembre. 55 Idem, ff. 672-672v, 2 de septiembre. 56 Idem, ff. 673-677, 2 de septiembre. 52 de Indias. Las cuentas que tenían con Rodrigo Luzón comienzan en 1578 y terminan en 1584 57. Se anotan las cantidades de oro y plata que recibía procedentes de varias flotas y los gastos ocasionados por el transporte, como el pago a la Casa de la Contratación, las averías sufridas por la armada, etc. Por estas relaciones conocemos la fecha de los viajes, el general que mandaba la flota y las distintas naos que llevaban los cargamentos. Entre los cargadores figura la nao del maestre Hernán López en 1578, que puede identificarse con su consuegro (bisabuelo de nuestro canónigo), pero hay otras anotaciones posteriores: en primero de mayo de 1581 en la que se especifica que Hernán López Ramírez (padre del canónigo) había traído a España oro fino por valor de 225.760 maravedíes; y en 1583 se le dieron 66 pesos, ordenado por Gonzalo de Armenta, por la ganacia de 400 ducados y el 1 de noviembre de 1584 recibió 861 pesos de plata (1.036 ducados) que sumaban los salarios; en 1586 Juan de Armenta debía 4.342.500 maravedíes que tenía que cobrar de Hernándo López Ramírez “por el poder de los demás”, cuyo concepto no aclara más el texto58. Varios testigos de las pruebas de sangre del canónigo Alonso Ramírez de Arellano conocieron a estos bisabuelos, entre los que destacamos tres personas. El jesuita Pedro de León, de ochenta y tres años de edad59, declaró que vivió con ellos. El licenciado Luis de Nájera, que tenía setenta y un años60, les conoció muy bien por haberse criado con ellos. Y el jesuita Alonso de Castro, de setenta y ocho años61, les conocía desde hacía cuarenta años, porque un hermano suyo vivía junto a la casa de Juan de Armenta. 57 AHPS, SPNS, leg. 12502, ff. 678-690v, of. 19, 1586, lib. 5, 2 de septiembre. Registro de cuentas de la Compañía de Juan de Armenta. 58 Idem, ff. 679-679v, 684v, 685, 687, 688-688v, 2 de septiembre. 59 ACS. Secretaría, Pruebas de sangre, Ramírez de Arellano, Alonso, letra A, expte. 37, ff. 6-7. 60 Idem, ff. 8-9. 61 Idem, ff. 7-8. Año Mercancía Valor maravedíes 1578 Oro 3.260.889 1580 Oro y plata 6.211.885 1581 Oro y plata 7.833.830 1584 Oro y plata 11.535.290 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 53 A partir de 1586 registramos en la parroquia de San Bartolomé los bautismos de varios niños de la familia Armenta, en los que se repite el nombre de la abuela Elvira y conocemos la vinculación familiar con los Pinelo, otros mercaderes del comercio indiano de origen italiano. En ese año nació Elvira hija de un Gonzalo de Armenta y su mujer doña Mencía de Zúñiga, de la que fue padrino el doctor Álvaro de Arias, canónigo de la Catedral de Cádiz62. Al año siguiente nació otro hija que pusieron por nombre Juana y fue su padrino Juan Bautista de Pinelo, vecino de la collación de San Bartolomé63. Ocho años después encontramos el bautismo de otra niña con el nombre de Elvira, esta vez hija de Juan de Armenta, hijo, y su mujer Magdalena de Pinelo. Fue su padrino Bernardo de Pinelo, hermano de la madre64. En 1589 nació Alonso hijo de Gonzalo de Armenta y doña Mencía de Zúñiga cuyo padrino fue Alonso Ortiz de Avellaneda65. Los abuelos paternos del canónigo: Luis Álvarez Ramírez y Leonor de Paz Armenta De este abuelo conocemos pocas noticias porque murió pronto. También fue mercader y cargador de Indias. Su padre Fernán López, abuelo de don Fernando López Ramírez, tenía una compañía con Juan de Armenta el viejo. De la amistad de ambas familias surgió la relación sentimental entre Luis Álvarez Ramírez y Leonor de Paz Armenta. Contrajeron matrimonio en 1553, según declaró el padre de Leonor en el testamento de 1586. Ella llevó de dote 3.000 ducados de oro de 350 maravedís/ducados, que valían 1.050.000 maravedís 66, aunque el marido lo recibió en tres pagos durante un plazo de diez años67. Juan de Armenta declaró también que les había dado comida y vivienda durante un año, y que le había prestado a su yerno en 1569 algo más de 179.000 maravedís como constaba en sus libros contables68 y que 62 ASPB, Bautismos, lib. 1, f. 100, 1586, 30 de abril. 63 ASPB, Bautismos, lib. 1, s/f, 1587, 19 de septiembre. 64 ASPB, Bautismos, lib. 1, s/f, 1588, 2 de abril. 65 ASPB, Bautismos, lib. 1, f. 146, 1589, 11 de abril. 66 Como hemos informado antes, la carta de dote se formalizó el 10 de febrero de 1553 ante el escribano Gonzalo de Toledo, del of. 2, pero no se conserva, porque existen importantes lagunas en los legajos de esta escribanía en esos años. 67 AHPS, SPNS, leg. 17572, ff. 133v-135v, of. 9, 1563, 8 de julio, declara que es hijo de Hernan López de Pérez y Leonor Ramírez, difuntos, marido de Leonor de Armenta, hija de Juan de Armenta y Elvira de Paz, eran vecinos de la collación de San Bartolomé. 68 AHPS, SPNS, leg. 12502, ff. 274v-275, of. 19, 1586, libro 5, 13 de agosto, aunque el testamento tiene fecha de marzo. 54 lo consideraba aumenta de la dote. Y el padre ordena que si Leonor no entrara en partición con sus hermanos, pide que dejen vivir a ellos y su familia el resto de sus vidas “en la casita de la calleja” sin pagar renta ningua. A pesar de conocer la actividad de su padre desde fechas tempranas de 1543 parece extraño que los testigos de la limpieza de sangre de nuestro canónigo dudaran de su procedencia entre Écija y Palma del Río. Ninguno de los seis preguntados en cada una de esas dos ciudades lo conocían. En el testamento de Juan de Armenta de marzo de 1586 no se menciona que estuviera muerto, porque Leonor no aparece como viuda. Sin embargo, cuando en agosto se hace la apertura del testamento y se inician las gestiones para el reparto de los bienes, ella figura como viuda. Después de la muerte de su padre, ella y sus hermanos otorgaron escritura de dotación de la capellanía en la parroquia de Santa Cruz con fecha 2 de septiembre, y en ella no se le cita. Por eso consideramos que debió de fallecer en aquel mismo año. Leonor de Paz vivió cuarenta y cinco años más. Los negocios de Luis Álvarez los continuó su hijo Fernando López Ramírez, padre del canónigo. Sobre Leonor tratamos más adelante en el apartado dedicado al año 1625. Hidalgos, militares y cargos públicos: el prestigio social La familia paterna aseguró la fortuna económica mientras la materna, de la que tomaron los apellidos, aportó la hidalguía y el prestigio social. Línea materna: Ramírez de Arellano, Vargas y Sotomayor Los abuelos maternos estaban muertos cuando María de Arellano contrajo matrimonio en 1600, por lo que los testigos del expediente de limpieza apenas los habían tratado personalmente, aunque conocían a la madre del canónigo. Los Ramírez de Arellano Los Ramírez de Arellano fueron militares e hidalgos. Su bisabuelo Juan, que era hijo del conde de Aguilar, desempeñó el cargo de comendador en Daimiel y su abuelo, homónimo al canónigo, fue capitán de infantería y mayordomo de Don Juan de Austria, con quien luchó en Granada contra la revuelta morisca. Los testigos de Sevilla, Daimiel y Toledo en la declaración de limpieza de sangre confirmaron su relación familiar con varias familias nobles: conde de Aguilar; marqueses de la Torre, del Valle, de Priego y de Villamanrique; y duques de Osuna, Alcalá y Cardona. El apellido Arellano procede de la villa de ese nombre perteneciente al partido judicial de Estella en Navarra. El linaje, que según los estudios de genealogía procede de la Casa Real de Navarra69, fundado por Sancho Sánchez de Arellano pasó a Castilla y en 1475 los Reyes Católicos concedieron el título de conde Aguilar de Inestrillas a don Alonso Ramírez de Arellano, sexto señor de Cameros70. Esta familia también estuvo vinculada a las tierras de Cameros en la Rioja, de donde surgieron importantes comerciantes durante siglos. Esta casa noble emparentó con otra a través de la hija del segundo conde, Ana de Arellano, que contrajo matrimonio con Martín Cortés, hijo del primer marqués del Valle de Oaxaca, según las capitulaciones firmadas en Sevilla en 1547 por sus respectivos padres, don Pedro Ramírez de Arellano y 69 ENDIKA, AITZIBER, IRANTZU Y GARIKOITZ DE MOGROBEJO: Diccionario Hispanoamericano de heráldica, onomástica y genealogía. Bilbao, Editorial Mogrobejo-Zabala, 2001, vol. XX (V), p. 354. 70 BERNI Y CATALÁ , JOSÉ: Creación, antigüedad y privilegios de los títulos de Castilla. Valencia, 1769, p. 184. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 57 Hernán Cortés71. Este Martín llegó a ser el II marqués del Valle. Por este motivo, los testigos del expediente de limpieza de sangre del canónigo declararon que él tenía relación con el marqués del Valle. Los nombres más usados por los herederos del conde de Aguilar fueron Alonso, Juan, Carlos y Felipe en los hombres, y María, Catalina, Leonor y Elvira en las mujeres72. Durante los siglos XVI y XVII esta familia se extendió por España y muchos de ellos ingresaron en las órdenes militares de Santiago y de Calatrava. Los genealogistas diferencian varias ramas. La línea troncal corresponde al conde de Aguilar que fueron señores de Arellano y Cameros, llámandose Alonso Ramírez de Arellano el primero y tercero de este título. Entroncaron con otras familias nobles, como Hurtado de Mendoza, Zúñiga, Manrique de Lara, Cortés, etc. La segunda rama son los señores de Ciria y Borobia, quienes se unieron a los Luna, y la tercera rama los señores de Alcanadre y condes de Murillo. Estas dos últimas ramas se iniciaron con dos señores llamados Carlos. La cuarta se estabeció en la provincia de Cuenca, concretamente en Villaescusa de Haro y Uclés, la quinta en la localidad toledana de Talavera de la Reina, la sexta -que fueron los marqueses de Sierra Nevadaen Viguera, la séptima en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) de donde pasaron a Madrid y Badajoz. A pesar de la extensa relación de personajes de esta familia y consortes, no están registrados los padres de María de Arellano, ni ella ni su hijo Luis Antonio, señor de Gelo. Sólo aparece el hijo de éste por su ingreso en la orden militar, sin recogerse el título de marqués de Gelo. El escudo El primer conde de Aguilar de Inestrillas, Alonso Ramírez de Arellano, usó un escudo de armas partido: el primero de gules (rojo) con tres flores de lis de plata y el segundo de plata con otras tres flores de lis de gules; más una bordadura de azur (azul) con ocho lises de plata. Otros linajes lo usaron partido en dos campos: el primero de gules (rojo) con una flor de lis de oro y el segundo de plata con otra flor de 71 CONTRERAS, Remedios: Fondos americanistas de la colección Salazar y Castro. Catálogo. Madrid, Real Academia de la Historia y Diputación de Badajoz, 79, p. 87, nº 608. 72 ENDIKA, AITZIBER, IRANTZU Y GARIKOITZ DE MOGROBEJO: Diccionario …, op. cit., vol. XX (V), pp. 354-371. 64 vera con tres bordados, cinco retablos de plata, uno de ellos pequeño, una jícara con cerraduras y guarnicion de plata, una cajita de plata dorada, y cuentas de cristal, granate y extremos de oro. Concepto Ducados Reales Valor mrs. Tributos 1 Tributo pagaba Francisco de Val de Buso, letrado de Sevilla 157.500 Esclavos 1 Esclava nombrada Isabel de mayor de treinta años 100 37.400 1 Esclava nombrada Ana de quince años 100 37.400 1 Esclavo nombrado Juan de edad de catorce años 100 37.400 Subtotal 300 112.200 Objetos suntuarios 1 Santo Domingo De oro 170 5.780 1 Agnus Dei De oro con un pinjante de perlas 132 4.488 1 Sirena De oro y perlas 240 8.160 Subtotal 542 18.428 1 Sortija De un diamante y un rubí 176 5.984 1 Sortija De un rubí 10 3.740 1 Sortija De un diamante 12 4.488 1 Sortija De diamantes 110 3.740 1 Gargantilla De oro y diamantes y perlas 30 11.220 - Zarcillos De oro y diamantes y perlas 8 2.992 - Zarcillos De cristal, oro y perlas 6 2.244 40 Asientos Chiquitos de oro y “bermellesa” 320 10.880 3 Pomillos De plata dorada 20 7.480 111 Ave Marías Perlas 40 14.960 12 Vueltas de cuentas De oro y granates para los brasos 200 6.800 Ajuar 5 Sábanas De Holanda 30 11.220 - Travesero y dos cojines Bordados de oro 50 18.700 . Almohadas y cojines De puntos de altos de pita 50 18.700 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 65 Con esta hacienda comenzó el matrimonio su andadura. Los documentos sobre Fernando López Ramírez y doña María de Arellano no nos informan de la edad de ellos ni tampoco si uno o los dos eran viudos. No obstante, consideramos que Fernán tenía muchos más años que ella, pues aparece trabajando en el comercio americano diecinueve años antes de su boda, pues lo identificamos con el mercader Hernán López Ramírez que aparece en 1581 en los registros contables de la compañía de Juan de Armenta. Según este dato, él tendría algo menos de cuarenta años cuando contrajo matrimonio, lo que explica su muerte veinticinco años después de la boda, mientras su mujer vivió otros diez años más. Los hijos En la parroquia de San Roque debieron de bautizar a su primer hijo Luis Antonio hacia 1602, pues no está registrado en la parroquia de San Bartolomé como los restantes hijos. No obstante, como hemos estudiado en los capítulos anteriores, él vivía en la collación de San Bartolomé y, sin duda, la nueva pareja se estableció en ella, pues en mayo de 1602, Fernando López Ramírez aparece como vecino de la collación de San Bartolomé apadrinando a Gaspar, hijo de Melchor de Zúñiga y Ana Ortiz85. El matrimonio tuvo siete hijos, cuatro varones y tres hembras, aunque sólo sobrevivieron los cuatro primeros. Los hijos recibieron el bautismo en la iglesia de San Bartolomé, excepto el primero como hemos comentado86. El cura Gonzalo de Luque fue quien echo el agua bendita a Catalina, mientras a todos los siguientes fue el maestro Diego Peña. Luis Antonio, que recibió el nombre por su abuelo paterno fallecido, tuvo el privilegio de continuar la condición hidalga y noble de la familia materna, además de desempeñar el cargo de veinticuatro de la ciudad de Sevilla y de asumir el señorío de Gelo y la titularidad del mayorazgo que fundaron sus padres. En 1604 nació la hija que fue bautizada con el nombre de Catalina en recuerdo de su abuela materna, aunque en los documentos figura como Catalina Antonia. En estos 85 ASPB, Bautismos, lib. 2 (1592-1621), f. 122v, 19 de mayo de 1602. 86 ASPB, Bautismos, lib. 2 (1592-1621), f. 146 (Catalina, 28 de febrero de 1604), f. 181v (Alonso, 11 de diciembre de 1606), f. 196v, (Juan, 26 de enero de 1608), f. 222 (Leonor Ana, 26 de noviembre de 1609), f. 245 (Fernando, 28 de febrero de 1611) y f. 262 (Ángela, 24 de enero de 1613). 66 dos primeros hijos se refleja la novedad familiar por la devoción de sus padres al santo franciscano portugués, San Antonio de Padua, como desarrollamos en otros lugares de este estudio. Dos años después nació Alonso, el canónigo que estudiamos, que era homónimo a su abuelo materno. Aunque en el registro del bautismo sólo aparece con un nombre, en los testamentos de sus padres y en algunos documentos personales del canónigo aparece como Alonso Francisco. Nuevamente se refleja la predilección de sus padres por los santos de la orden del “poverello de Asís”. Al cuarto le pusieron Juan por dos de sus bisabuelos y fue militar como sus antepasados Ramírez de Arellano. Los tres hijos restantes fueron bautizados, pero no sobrevivieron a la muerte de su padre, pues no aparecen en el testamento. Leonor Ana nació un año después de su hermano Juan y fue su padrino un familiar del padre, Fernán Ramírez de Molina que vivía junto al convento de Santo Tomás. Recibió el primer nombre por su abuela paterna que aún vivía. Los dos siguientes se distanciaron dos años cada uno. Al sexto hijo, que nació en 1611, le pusieron por nombre Fernando como su padre y su padrino fue fray Bernardo de Ocampo, procurador general de la orden de Santo Domingo. El último fue Ángela, la tercera niña, que fue bautizada el 24 de enero de 1613 en presencia de su padrino Damián de Armenta, canónigo de la Catedral de Córdoba que figura como vecino de San Bartolomé de Sevilla. El cargador de Indias Fernando López Ramírez Durante los veinticinco años de matrimonio, el padre siguió con intensidad sus viajes a Indias y la actividad comercial, cuyos beneficios le permitió invertirlos en la compra de tributos y cargos públicos. Consiguió hacerse con una importante fortuna, a pesar de ser un personaje que ha quedado en segundo plano en los estudios americanistas. El matrimonio y sus herederos constituyen los elementos tópicos de un modelo barroco de clase social adinerada: los padres crean la fortuna con el mercado americano, compran bienes inmuebles (casas y hacienda de campo), tributos y un cargo público, y fundan un mayorazgo con los principales bienes y con un señorío de una extensa hacienda de olivar que, como establecía la ley, lo hereda el hijo varón mayor, en esta familia, Luis Antonio Ramírez de Arellano, señor de Gelo. Casaron a Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 67 su hija Catalina Antonia con don Martín Ortiz de Zúñiga, veinticuatro de la ciudad y un miembro de una ilustre familia sevillana. El segundo hijo varón, Alonso Francisco, se educó en humanidades, y le consiguieron un cargo eclesiástico, canónigo de la Catedral hispalense. Y el tercero, Juan, hizo carrera militar, por lo que tuvo una vida muy ajetreada por los viajes. Alonso asumirá en contadas ocasiones la gestión familiar, como refleja su participación en la reforma de la capilla funeraria de la familia en la parroquia de San Bartolomé y podemos conocer por el inventario de los documentos que quedaron a su muerte en la vivienda. Alonso sobrevivió a todos sus hermanos, quienes confiaron en él para que se cumplieran las últimas voluntades testamentarias. Le encontramos con frecuencia en los documentos notariales otorgando cartas de pago por las rentas recibidas de los juros y los tributos que compró. También da diferentes poderes a procuradores o vecinos de otros lugares españoles y americanos para que le representen, especialmente en el cobro de las deudas. Tal vez heredó la capacidad de negociar y gestionar de sus abuelos Fernán López y Juan de Armenta, pues desde joven quedó huérfano de padre. Le vemos junto a su madre, tíos y primos en testamentos y en negocios de mercaderes. En los primeros años del siglo fallecen dos personas importantes en su vida, su primo Gonzalo de Armenta con quien compartía la actividad comercial indiana y, especialmente, su hermano Juan Ramírez de Paz, quien le nombra heredero universal, además de albacea junto a su madre Leonor de Paz, a su tío el doctor Álvaro Arias y a Diego Ponce87. Fernando López y doña María de Arellano celebraron importante ceremonias religiosas en la capilla de sus casas principales, como los desposorios matrimoniales llevados a cabo el domingo, 13 de noviembre de 1622. Registra el libro de desposorios de la parroquia de San Bartolomé que el licenciado Ambrosio de Capomanes, cura de la parroquia de San Bartolomé, casó y dio las bendiciones nupciales en las casas de don Fernando López Ramírez al portugués Baltasar Pinto, natural de Oporto, con Ana María de los Ángeles, hija de Juan de Segovia y de María de los Ánge87 AHPS, SPNS, leg. 12646, ff. 1142-1149, of. 19, 1606, lib. 6. 68 les88. Los testigos del matrimonio fueron los hermanos don Luis y don Alonso de Arellano89 y Francisco Barbosa. A esta persona lo encontramos en distintas épocas relacionado estrechamente con varios miembros de la familia del canónigo. En la velación de este matrimonio fueron padrinos don Juan de Arellano y doña María de Robleda, y testigo Francisco de Iruci. Fernando López Ramírez alternó sus negocios particulares con la actividad institucional con el Consulado de Cargadores de Indias, en el que asumió puestos de responsabilidad en distintos años entre 1607 y su muerte en 1625, pasando por los tres principales cargos: consiliario, cónsul y prior90. Llegó a compartir etapa de gestión junto al padre de Justino de Neve. Los dos mercaderes murieron con pocos años de diferencia, Fernando López en 1625 y Juan de Neve en 1629. Un año clave, 1625 Sin reducir la actividad comercial, a partir de mediados de este año comenzó a complicarse la salud de algunos miembros de la familia, pues en dos meses redactaron dos testamentos, el de la abuela Leonor y el del patriarca de la familia, que murió inesperadamente mientras su madre octogenaria sobrevivió a la enfermedad. No osbtante, antes de esos tristes acontecimientos se produjo otro más gozoso, tal vez adelantado por las circunstancias del entorno familiar, la boda de la hija Catalina. El 7 de junio en las casas de la morada de la familia, Fernando López Ramírez y María de Arellano91 otorgaron carta de dote a favor de don Martín Ortiz de Zúñiga, alférez mayor de Sevilla, que era hijo legítimo de don Alonso Ortiz de Zúñiga y Figueroa y doña Mencía de Arauz y Rivera92, con motivo del casamiento con su hija doña Cata88 ASPB, Matrimonios, lib. 1, ff. 115-115v, 1622, 13 de noviembre. La partida de matrimonio especifica que el párroco de la iglesia del Sagrario dio licencia por haberse realizado la amonestación obligada por el Conilio de Trento y que las bendiciones lo hizo con autorización de don Dionisio Fernández Portoccarrero, juez de la iglesia, de fecha 9 de noviembre. 89 El escribiente omitió el apellido Ramírez. 90 HEREDIA HEREDIA, Antonia: “Los dirigentes oficiales del consulado…”, op. cit., p. 224. Juan de Neve repitió en el mismo cargo que en el año anterior. VILA VILAR, Enriqueta: “Una amplia nómina de los hombres del comercio sevillano..”, pp. 139-181, nº 791 de la relación alfabética. 91 AHPS, SPNS, leg 10086, ff. 553-561v, of. 16, 1625, lib.3, 7 de junio. La madre figura en la escritura como María de Vargas y Arellano y firma doña María de Arellano. 92 Esta familia vivía en la collación de San Vicente. Su padre era caballero de la orden de Calatrava y había sido también alférez mayor de Sevilla. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 69 lina Antonia de Vargas y Arellano. La celebración de esta boda, como hemos apuntado, pudo precipitarse por la enfermedad de su abuela y de su padre, quien otorga diferentes poderes, como el formalizado en el mes siguiente con Rodrigo de Villalobos, que viajaba a Nueva España, para que cobrara algunas partidas que le debían93, o el dado al capitán Juan de Campos94, a Agustín de Saldivia95, a Pedro Osorio96 y a Adriano de Legaso97. También recibió en ese año las rentas del señoraje98, y otros pagos de Beltrán Godoy99 y de Gerónimo Buzón100. Tambien hizo compromiso con Pablo González, vecino de Madrid101. En los meses del aquel verano Fernando siguió otorgando cartas de pago y poderes y otras escrituras como el reconocimieno de deudas que Fernando de Hoces y Cárcamo hizo a favor suya102 o la sustitución que hizo en la persona de Juan de la Torre para que siguiera sus asuntos103 y otras escrituras con Mencía Arauz104. Leonor de Paz redactó testamento el 10 de septiembre porque estaba enferma en cama y nombró albacea al único hijo que le quedaba y a don Martín Ortiz de Zúñiga, marido de su nieta Catalina Antonia. También reconoció como único heredero a Fernando López Ramírez. A él le vemos firmar en las escrituras de este año con una grafía muy enérgica y pulso seguro, incluso en el testamento de su madre. Sin embargo, ella no murió en esa ocasión y la sorpresa para la familia fue la enfermedad del padre, tal vez consecuencia de algún contagio, por lo que tuvo que redactar testamento el 3 de noviembre, muriendo al día siguiente. 93 AHPS, SPNS, leg. 10086, ff. 443-444, of. 16, 1625, lib. 3 94 Idem, leg. 10085, f. 246, of. 16, 1625, lib. 2. 95 Idem, leg. 10085, f. 1026, of. 16, 1625, lib. 2. 96 Idem, leg. 10087, f. 953, of. 16, 1625, lib. 4. 97 Idem, leg. 10087, f. 23, of. 16, 1625, lib. 4. 98 Idem, leg. 10084, f .79, of. 16, 1625, lib. 1. 99 Idem, leg. 10084, f. 537, of. 16, 1625, lib. 1. 100 Idem, leg. 10085, f. 1005, of. 16, 1625, lib. 2; leg. 10087, f. 206, of. 16, 1625, lib. 4. 101 Idem, le. 10085, f. 941, of. 16, 1625, lib. 2. 102 Idem, leg. 10087, ff. 112-116, of. 16, 1625, lib. 4 103 Idem, leg. 10087, f. 470, of. 16, 1625, lib. 4. 104 Idem, leg. 10087, f. 577, of. 16, 1625, lib. 4. 70 Testamento de Leonor de Paz, abuela del canónigo Ella era viuda de Luis Álvarez Ramírez desde 1586 y, como hemos señalado en apartados anteriores, vivía en la collación de San Bartolomé. En agosto cae enferma y el 10 de septiembre de 1625 estaba en cama, aunque manteniendo su juicio, cuando redactó su testamento105. Una de las primeras voluntades es la que su hijo, su nuera y sus nietos repetirán en sus testamentos, ser enterrado en la iglesia de San Bartolomé en la capilla de las Angustias y ella especifica: “donde esta enterrado el señor Juan de Armenta mi padre”. La organziación del enterramiento y de las misas de cuerpo presente, así como los acompañamientos lo encarga a su hijo. Como era frecuente entre los nuevos ricos, a imitación de los nobles, ordena se digan 2.000 misas rezadas por los difuntos de su familia y por su alma. Dispone que, descontando la cuarta parte que pertenece a la parroquia, las demás se celebren en los lugares de este arzobispado y fuera, según dispusiese su hijo, a quien encomienda que las limosnas se paguen de sus bienes. En el primer bloque de mandas habituales, destina 22 reales para la cera del Santísimo Sacramento de la dicha iglesia de San Bartolomé, así como un real a cada una de las mandas forzosas y acostumbradas. Por esta última voluntad, aunque en su caso no lo fue, reconoce que el fraile dominico Esteban Ramírez, que estaba en el convento de su orden en la villa de Cabra, era hijo natural de su hijo, el licenciado don Juan Ramírez de Paz. Como había renunciado a los bienes, herencia y fortunas, dejando único sucesor a Fernando López Ramírez, éste le daba 30 ducados anuales por los días de su vida, encargándole que, desde el día de su fallecimiento en adelante, fueran 50 ducados. Su hijo Juan Ramírez de Paz tuvo un segundo hijo natural llamado Luis de Armenta y doña Leonor ordenó a su hijo Fernando que si éste pretendiera algo contra sus bienes, se le paguare lo que le correspondiera. Tal vez uno de los motivos de la redacción de este testamento pudo ser la boda de Catallina Antonia junto al deseo de su abuela de incrementarle la dote. Leo105 AHPS, SPNS, leg. 10087, of. 16, 1625, 10 de septiembre. En el Archivo General del Arzobispado existe una copia dentro del pleito que la parroquia interpuso contra los alabaceas por incumplimiento en la fundación de la capellanía. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 71 nor de Paz declara que su hermano Alonso Álvarez de Armenta le dejó 2.000 ducados en dinero que cobró Fernando López en su nombre y dispuso que después de su muerte se los entreguara a su nieta, mujer de don Martín Ortiz de Zúñiga, alférez mayor de Sevilla. Su hijo aceptó el compromiso. La actitud de ella da a entender que fue una maniobra doméstica para obligar a su hijo a que cumpliera ese deseo, cuyo importe y procedencia consta en la carta de dote. Además, impone la forma de pago de los 2.000 ducados, de ellos 1.500 al contado y los 500 ducados restantes para comprar una cama de la forma que le pareciere a Fernando López Ramírez. Como todos los adinerados, volcó su interés póstumo en la fundación de capellanías para que rezaran perpetuamente por su alma y por la de sus padres y familiares difuntos. Con ella mantenía el culto eucarístico permanentemente en su capilla de Nuestra Señora de las Angustias de la parroquia de San Bartolomé, lugar sagrado en “donde yo tengo de ser enterrada”. Para asegurar el mantenimiento y los gastos de la capellanía dejó por dote tres pares de casas que tenía en el barrio de San Bernardo de esta ciudad y lindaban entre sí, para que con sus rentas se pagaran. Las casas estaban arrendadas de por vida a Juan Rodríguez, escribano del matadero, por 44 ducados anuales más dos pares de gallinas. Nombró por primer capellán a su confesor el licenciado Juan Bautista de Medina, presbítero y cura de la iglesia de San Bartolomé, y como primer patrón a su hijo Fernando López Ramírez. El último bloque de donativos destacables era para los miembros del servicio de sus casa. Entre ellos vemos otra vez a Francisco Barbosa, tal vez su mayordomo o criado de confianza. Para cumplir su última voluntad nombró albaceas a su hijo y al yerno de este, don Martín Ortiz de Zúñiga. Ella no murió en esta ocasión. 72 Donativos de Leonor de Paz y Armenta a las personas del servicio de casa Nombre Motivo Rs Dº Otro tipo de ayuda Criada Isabel Ramírez a su servicio de muchos años 10 ajuste con ella su cuenta y se le pague María Andrea 10 Francisco Barbosa 10 Catalina Ramos 10 María de Salas 10 Beatriz Ana 100 Testamento y muerte de Fernando López Ramírez El padre de Alonso Ramírez de Arellano redactó testamento el 3 de noviembre de 1625 en su misma casa porque estaba enfermo en cama, ante los testigos Manuel de Ávila y Roque Antonio y el escribano de Sevilla Andrés de Monsalve106. Murió al día siguiente107 y el 5 de noviembre fue enterrado con el hábito de San Diego en la capilla de Nuestra Señora de las Angustias de la parroquia de San Bartolomé, que era de su familia108. Nombró tutora de los hijos menores a su mujer y como albaceas a su madre Leonor de Paz y Armenta, a su mujer y a su yerno don Martín Ortiz de Zúñiga. Fernando López Ramírez dejó de herederos a sus hijos, Luis Antonio Ramírez de Arellano, señor de la villa de Gelo, veinticuatro de Sevilla y padre del que obtendría el título de marqués de Gelo; Alonso Ramírez de Arellano, canónigo de la Catedral hispalense; Juan Ramírez de Arellano, capitán de Infantería109; y María de Vargas y Arellano, casada con Martín Ortiz de Zúñiga, alférez mayor de Sevilla. 106 ACS, Fondo Histórico General, leg. 164, expte. 5 (sign. Ant. 51-1-2 a 51-2-1, legajo 100, nº 2). Es una copia de un traslado fechado el 7 de abril de 1725. 107 Esta fecha aparece en la lápida de la capilla funeraria. 108 APSB, Entierros, libro I-II, 1600-1681, f. 115 o 125 (antiguo), 155 y 160 (modernos, lápiz). Este libro ha sido encuadernado en varias ocasiones y sus folios han sido renumerados. “En 5 de Noviembre de 625 años se enterró en esta iglesia Fernando López Ramírez. Otorgó testamento ante Alonso Rodríguez [espacio en blanco]. Albaceas Doña María de Arellano, Doña Leonor de la Paz, su madre, y don Martín de Zúñiga. Díjosele su Vigilia y otro día Misa cantada de cuerpo presente; díjosele el Ldo. Medina. En ese día depositó Doña María de Arellano noventa y ocho reales por la limosna de cuarenta y nueve Misas de cuerpo presente por el dicho difunto”. Se relacionan las cuarenta y nueve misas y los presbíteros oficiantes. 109 En el testamento se le llama Juan Ramírez de Armenta y Arellano. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 73 Los varones Luis y Alonso llevaron los apellidos Ramírez de Arellano, la hija Catalina los de Vargas y Arellano y el menor de los hijos que sobrevivieron, Juan, los de Armenta, Ramírez y Arellano indistintamente. Como hemos visto en los testamentos de otros familiares y era costmbre entre la clase adinerada, ordenó la celebración de dos mil misas por su alma y por las de sus padres que se distribuirían entre las iglesias y los convento de la ciudad, correspondiendo la cuarta parte a la parroquia. Mandó veinte ducados para la cera del Santísimo Sacramento. Aprovechando las leyes del reino, mejoró a su hijo Luis Antonio Ramírez de Arellano en el tercio y remanente del quinto de todos los bienes, raíces, muebles, títulos, derechos y acciones que les pertenecía a él y su mujer. Los padres fundaron un mayorazgo para Luis Antonio y sus sucesores al que víncularon las casas principales de la collación de San Bartolomé y el beneficio de la renta y de su aprovechamiento. Todos los hijos eran menores de veinticinco años, por lo que nombró curadora de ellos a su mujer. La hija quedaba fuera porque había contraido matrimonio meses antes. Dio poder a sus albaceas para recibir y cobrar mercaderías, maravedíes, reales, ducados, pesos, barras de oro y plata, perlas y otras cualquier cosas que vinieren en la flota de galeones o naos de cualquier partes y provincias y puerto de las Indias dirigidas a él o personas a las que hubiera dado poder en España o Indias. También le otorga el poder para liquidar, ajustar, aprobar, reclamar, contradecir y cobrar el alcance o alcances que se les hiciere. Así como otorgar cartas de pago por todo cuanto recibieren y cobraren en su nombre. Debido a la compleja relación comercial, los albaceas también podían sacar cualesquier partidas de oro, plata, perlas, joyas y mercadería de la Casa de la Contratación “de las Indias de esta ciudad de Sevilla”, y pedir, demandar y cobrar de los presidentes y jueces de la dicha casa, de los maestres y dueños de naos, y de los pasajeros. Remite a los libros de cuentas a los albaceas para que gestionen los pagos y cobren las deudas. Hace constar que entregó a Nicolás de los Reyes, vecino de Sevilla, para que llevase al Perú “muchas cantidad de hacienda y cuenta” como consta en los documentos sueltos. Enumera vecinos de Sevilla que le 80 lla mayor132. Por la pobreza y sencillez de esta rama reformadora franciscana, el Ayuntamiento le cedió los terrenos y recursos económicos, por lo que esta institución se convirtió en patrono. La iglesia se terminó en 1592, pero este conjunto monacal sufrió las inundaciones de las riadas que padeció la ciudad133. El 6 de marzo de 1635, su madre hizo fundación de fiestas ante el escribano Juan Bautista de Contreras134. Fundó una memoria de doscientas misas en la iglesia de la villa de Gelo del Buen Suceso dotándola con cien ducados que valían 37.400 maravedís de limosna. Procedían del 1.463.149 maravedíes de principal que ella tenía de lo que se le adjudicó en la partición de los bienes de su marido difunto para disponer libremente en la villa de Gelo. Y menciona que el Deán y Cabildo eran los responsables de nombrar el curato. 132 ACS, Patronatos, lib. 395, ff. 17v-19v. 133 FERNÁNDEZ ROJAS, Matilde: Patrimonio artístico de los conventos masculinos desamortizados en Sevilla durante el siglo XIX: Trinitarios, Franciscanos, Mercedarios, Jerónimos, Cartujos, Mínimos, Obregones, Menores y Filipenses. Sevilla, Diputación, 2009, pp. 127-131. 134 ACS, Fondo Histórico General, leg. 164, expte. 6 (ant.51-2-11). Dotación de María de Arellano. Copia de 25 de febrero de 1741. Al margen: “Don Hermenegildo Hurtado de Mendoza Enríquez de Toledo y Guzmán, Marqués de Gelo y Villamayna, señor de Bolaños y Villafranca del Castillo, vecino de esta ciudad, por una escritura de ajuste y convenio que otorgó con los señores Deán y Cabildo de la Santa Iglesia de esta ciudad, que pasó ante Pedro Leal, escribano público de Sevilla en 20 de mayo de 1740, se obligó por una de sus cláusulas a pagar 100 ducados anuales al cura de Gelo para el cumplimiento de la Memoria de misas q contiene esta fundación, para desde 1 de enero de 1740 en adelante”. Misas rezadas Devoción Celebración 1 cantada Misterios del Rosario de Nuestra Señora Víspera del dia en que la iglesia celebra la fiesta de la institucion del Santísimo Sacramento 1 Misterio de la Circuncisión Dia de año nuevo al nombre Santisimo Jesús 1 Triunfo o Invencion de la Santa Cruz 3 de mayo 1 Epifanía Dia de Pascua de Reyes 4 En los 4 dias de Pascua de Resurrección Los dias que la iglesia celebra 1 Misterio de la institución del Santísimo Sacramento Dia del Corpus 10 Las diez festividades que la iglesia celebra a Nuestra Señora Dividiendo el dia de cada festividad su misa 1 Nacimiento de san Juan Bautista Dia y octava 1 Festividad de la gloriosa Santa María Magdalena 22 julio 1 Martirio de Santa Catalina Festividad 1 Santa Lucía mártir Festividad 1 San Ildefonso, arzobispo de Toledo - 1 San Francisco de Asís Festividad 1 San Francisco de Paula Festividad 1 San Diego Festividad 1 San Bernardo Festividad 1 San Antonio de Padua - 1 Doctor San Jerónimo Festividad 1 San Agustín - 12 12 Apóstoles Festividad de cada uno 1 San Benito Festividad 4 Las misas de Pasión Semana Santa 1 Santísimo Sacramento Jueves Santo 1 Santa Teresa de Jesús Festividad 1 Santo Rey Don Fernando - 1 La venida del Espíritu Santo Primer día de Pascua 1 San Sebastián mártir - 1 cantada y procesión San Pedro Mártir Festividad “con procesion que este dia se a de hazer con el santo, como se acostumbra por ser fiesta de la iglesia de la dha villa" 1 Santa Ana y San Joaquín Festividad 1 San José Festividad 1 San Luis, Rey de Francia Festividad 1 San Nicolás Festividad 9 “Del Aguilando” “que la iglesia zelebra a nra sra en los nueue dias antes de la Pascua de Navidad” Devociones particulares de María de Arellano, madre del canónigo Capilla de Nuestra Señora de las Angustias y Sagrario Iglesia de San Bartolomé, Sevilla Hacienda y ermita de Gelo Vista aérea de la extensión del antiguo mayorazgo Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 83 El escudo de armas de María de Arellano y sus hijos Los padres del canónigo fundaron un mayorazgo para su hijo Luis Antonio Ramírez de Arellano al que vincularon el señorío de Gelo en el Aljarafe sevillano y otras posesiones y bienes. María de Arellano murió en 1635 e impuso en su testamento que el titular del mayorazgo tendría que llevar el escudo de armas de los Ramírez de Arellano. Cuando el canónigo Alonso Ramírez de Arellano amplió entre 1641 y 1643 la capilla funeraria que su familia tenía en la parroquia de San Bartolomé y lo amuebló con retablo de madera, sagrario de plata, lápida con orla de mármol rojo y reja, también colocó la heráldica de sus padres, como era habitual comportamiento de los patronos. Es un escudo partido: en un campo el león rampante al tronco de un encino, que corresponde al apellido Ramírez de su padre. En el otro campo las tres flores de lis de los Arellano por su madre. Está puesto en el centro de la reja para que fuera reconocido desde la nave del templo y cuando su sobrino obtuvo el título de marqués de Gelo colocó otro escudo con corona de noble sobre la lápida y la gran orla de mármol rojo que el canónigo puso para recuerdo de la memoria familiar, como elemento de distinción social. Además existe un tercer escudo grabado en el tabernáculo de plata que encargó el canónigo cumpliendo la voluntad testamentaria de su madre, como informa la inscripción que esta magnífica pieza de plata tiene encima de la cornisa, que analizaremos en el apartado de la capilla. Su hijo colocó allí el escudo personal de su madre. En el cuartel izquierdo (derecho desde la posición del espectador) están las tres flores de lis características del escudo básico de los Ramírez de Arellano. Pero tiene otro cuartel en el lado contrario partido en tres franjas verticales, un león rampante bajo un árbol, tres flores de lis en posición vertical y tres franjas oblícuas. Este mismo escudo lo usaba en Madrid el doctor Gil Ramírez de Arellano, como aparece en la documentación del pleito iniciado en 1618 después de su muerte. Éste fue ministro de Felipe II y del Consejo y Cámara de Castilla, cuya herencia pasó a su sobrina Juana Ramírez de Arellano, casada con don Juan de Saavedra, caballero de la orden de Calatrava y gentil hombre del rey Felipe III, que estaba vinculado a Sevilla. Los objetos de prestigio social y valor artístico de la casa familiar: el mobiliario y la colección artística (tapices, platería y joyas) La historiografía sevillana ha tratado suficientemente lo que supuso para Sevilla la centralización de la gestión americana durante los siglos XVI y XVII y los beneficios que conllevó. Se ha estudiado su riqueza a través de estudios económicos de la actividad mercantil y de las disposiciones testamentarias y también se ha escrito sobre las colecciones de pintura. No obstante, poca atención se ha puesto en conocer la decoración interior de las viviendas y la riqueza de sus contenidos, acudiéndose siempre a estereotipos comunes o más generales135. En una ciudad que atrajo durante más de dos siglos a miles de personas de muy diferentes procedencias para establecerse temporal o definitivamente por su actividad profesional y en la que tuvieron casas un elevado número de nobles, comerciantes, funcionarios y clérigos con poder adquisitivo no podían faltar la presencia de mobiliario, objetos artísticos y alhajas importadas y parece extraño que no existieran artesanos o artistas locales (sevillanos o foráneos establecidos en ella) que produjeran estos objetos. Sabemos que el Marqués de Bedmar contrató la construcción de una cama con Juan Fernández (1644)136 y el veinticuatro de Sevilla Francisco Rivarola encargó (1656) un coche al maestro Miguel Leonardo, vecino de la collación de San Bartolomé, para hacer en un año por precio 900 reales de vellón137. La familia López Ramírez disfrutó de una buena casa decorada con mobiliario valiosos y poseyó una importante colección de tapices, pero no tuvieron una buena colección pictórica. La tasación de los bienes paternos En el inventario de los bienes, iniciado el 22 de noviembre de 1625, se registran tapices, cuadros, muebles (escritorios, sillas, bufetes y escaparates), escrituras de tributos, bienes inmuebles y fincas. Seis años después, los hijos solicitaron la partición de estos bienes, en cuya fecha se hicieron las tasaciones, aunque no se efectuó el 135 BOURLAND, Caroline B.: “Aspectos de la vida del hogar en el siglo XVII según las novelas de Dª. Mariana de Carabajal y Saavedra”, en Homenaje a Menéndez Pidal, Madrid, 1925, t. II, pp. 331368. 136 AHPS, SPNS, leg. 522, ff. 559-559v, of. 1, 1644, lib. 3. 137AHPS, SPNS, leg. 10224, ff. 653-653v, of. 16, 1656, lib. 2, 9 de septiembre. 86 reparto hasta 1637, dos años después de la muerte de la madre138. El caudal de la hacienda era muy elevado, pues ascendían a 148.404.900 maravedíes de plata, si la comparamos con los 13.000.000 que tenía una familia de burguesía mediana a mediados del siglo anterior139. Esta riqueza se refleja en la existencia de setenta y nueve barras de plata, las tapicerías, alfombras y tapetes (52.655 reales), las joyas (7.642 reales) y la platería de mazonería (31.976 reales). Entre los bienes muebles destaca la interesante colección de tapices, poco habitual en casas que no pertenecían a la nobleza. Los temas representados en los treinta y dos paños de diferentes dimensiones de las tapicerías de Bruselas reflejan el gusto refinado de la familia: la Historia de los Triunfos de Petrarca (ocho paños, 24.500 reales); las Guerras de Aníbal (diez paños, 12.500 reales); la Historia de Jacob (ocho paños, 5.700 reales); y la Historia de Abraham (seis paños, 3.300 reales). Además tenían otras dos tapicerías ordinarias, seis reposteros ordinarios, una alfombra grande de “cayrina” (ocho varas y cuarta de largo, 4.400 reales), otra turca y varios tapetes turcos y cinco colchas de Holanda e Italia140. Su hijo, el canónigo Alonso, heredó esta afición por los tapices. Los bienes fueron tasados por varios peritos en la segunda quincena de agosto: para las casas y las posesiones, el abañil Diego Gómez y el carpintero Alonso Durán, maestros alarifes; para los objetos textiles (tapicería, paños de corte y alfombras), el tapicero Antonio de Arauz (Arus)141; para la ropa de cama (tapicería de dosel y de seda), el maestro camero Jerónimo Sánchez; para el mobiliario, el ensamblador Gabriel de Salcedo142; para los vestidos, el sastre Pedro de Céspedes; para las obras de arte (cuadros y esculturas), el pintor Jerónimo Ramírez143; para la plata labrada, el platero Francisco Delgado144; y para las joyas y diamante, el platero Juan de 138 AHPS, SPNS, leg. 10155, of. 16, 1637, lib. 3, ff. 624-698; ff. 652v-662v., bienes muebles, tapicerías, cuadros, muebles; ff. 663-674v, tributos, inmuebles y fincas. 139 HERRERA GARCÍA, Antonio: “Los bienes de una familia de la burguesía sevillana…”, op. cit. 140 AHPS, SPNS, leg. 10155, of. 16, 1637, libro 3, ff. 624-698. El expediente de las tasaciones tiene numeración propia, ff. 55v-56v. El tapicero Antonio de Arus, vecino de la collación del Salvador, los tasó el 29 de agosto de 1631. 141 Vivía en la collación del Salvador. 142 Firmó “Gabriel López de Salcedo”. 143 Vivía en la collación de Santa María Magdalena. 144 Al principio del auto de las tasaciones se le denomina Francisco de Ortega, aunque en la declaración y la firma aparece como Francisco Delgado. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 87 Barahona. La valoración de los bienes muebles lo hemos ordenado por el valor parcial de la tipología. Las tapicerías y alfombras ascedieron a 52.655 reales. De las seis series de tapices, los seis reposteros, los cuatro tapetes y las dos alfombras, destacó la tapicería de ls Historia de los Triunfos de Petrarca, tasada en 24.500 reales; seguida de las Guerras de Aníbal, 12.500 reales; la Historia de Jacob, 5.700 reales; la alfombra grande , 4.400 reales; y la tapicería de la Historia de Abraham, 3.300 reales. Las piezas de plata ascendieron a 31.976 reales, destacando la Artesica, que pesó 19 marcos, 2 onzas y 3 ochabas, se tasó en 1.717 reales; los dos Acafates calados con sus puntas, que pesaron 32 marcos, 1 onza y 2 ochabas, 2.807 reales; un Bufete estrado de mazonería en 1.780 reales sus 24 marcos y 20 ducados de hechura; y dos Frascos en 1.491 reales, que pesaron 19 marcos, 4 onzas y 4 ochabas. El pintor Jerónimo Ramírez tasó la colección de 55 cuadros en 18.116,32 reales: los 16 cuadros grandes de Ermitaños ascendieron a 5.280 reales, 30 ducados por unidad; los 24 cuadros pequeños se valoraron en 2.400 reales; los 10 Retratos de reyes de Castilla y Francia en 2.500 reales; 3 cuadros grandes de Fábulas en 990 reales; un cuadro de la iglesia, 500 reales; y el cuadro grande del Juicio de Salomón en 600 reales. Estos dos últimos fueron las pinturas más valoradas individualmente. Las joyas ascendieron a 7.642 reales, entre las que destacaron los cinco hilos de media cadenilla, en 1.950 reales; una cadena de oro de China de punta de diamante, en 1.890 reales; una banda de oro esmaltada de azul y negro, en 470 reales y medio; unas arracadas con diez diamantes y dos perlas pendientes, en 400 reales; y los anillos con diamantes oscilaron entre 55 y 330 reales. La valoración de los escritorios, la sillas, los bufetes y otros muebles ascendió a 3.878, 88 reales, siendo la tasación más alta los 800 reales del escritorio de Salamanca con clavazón dorada. 88 LOS BIENES MUEBLES DE FERNANDO LÓPEZ RAMÍREZ Y MARÍA DE ARELLANO SEGÚN EL INVENTARIO (1625) Y LA TASACIÓN (1631) Valores Unidades Tapices 52.665 39 Platería 31.976 60 Cuadros 18.116 104 Joyas 7642 30 Mobiliario 3878 40 Total 11.4277 273 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 89 Partición de bienes El 18 mayo de 1637, el canónigo Alonso Ramírez de Arellano comparece en la escribanía de Alonso Rodríguez Muñoz y en presencia del teniente doctor Francisco Ortiz Navarrete expone que en 1631 se hizo inventario para la partición de los bienes que quedaron por la muerte de su padre, que entonces era entre la madre y sus hermanos145. Por ello, se inserta en el expediente la petición que hizo el canónigo en aquella fecha. En julio de 1631 se habían notificado a los interesados, aunque su hermano Juan estaba ausente, por lo que estuvo presente Francisco Barbosa, porque había sido su curador “ad litem”. En este legajo se incluyen una copia del testamento y otra del inventario. Cuando se tasaron los bienes y las rentas que recibía, la suma total de la hacienda ascendió a 148.404.900 maravedís de plata. Al canónigo Alonso Ramírez de Arellano le correspondieron 30.275.936 maravedís de plata, 15.137.968 del reparto, 12.941.995 por la legítima, 1.870.000 por la mitad de 10.000 ducados que el padre mandó sacar del tercio y quinto de sus bienes y hacienda, que por partes iguales regaló a su hija Catalina Antonia y al canónigo; y 325.973 que le correspondían de réditos146. Por el testamento de Alonso Ramírez de Arellano conocemos que dos años después realizaron un segundo reparto, pero esta vez con los bienes de su madre. El expediente se tramitó ante Jacinto Fajardo, escribano de provincia de Sevilla, y su distribución fue aprobada por don Juan de León, alcalde del crimen de la Real Audiencia de Seuilla y por los señores regidores y oidores de esa Audiencia. En esa sección del Archivo General de Andalucía no se conserva el mencionado expediente, lo que nos impide conocer los importes de los nuevos ingresos que permitieron aumentar la hacienda de los hermanos Ramírez de Arellano. 145 AHPS, SPNS, leg. 10155, ff. 624-698, of., 16, 1637, lib. 3, 18 de mayo. 146 Idem, el expediente tiene una numeración propia, ff. 294-304v. 96 Tenía una colección de ochenta y un cuadros, diferenciando los soportes: 46 lienzos, 16 tablas y 8 láminas, 1 tafetán pintado162. Por la iconografía destacamos las dos serie de doce cuadros, una de los Emperadores y otra de los Apóstoles. El cuadro más valorado la lámina de Nuestra Señora en el trono en 200 reales, después otras dos láminas, una de Jesús y otra de Cristo con la Magdalena , y un lienzo de San Juan en el desierto a 150 reales cada una; y a continuación un lienzo en 100 reales de Santa Cecilia en sepulcro, cuya iconografía coincide con la escena pintada por Francisco de Zurbarán, aunque el documento en ningún momento menciona autores. Con respecto a las dos series Emperadores y Apóstoles, de doce lienzos cada una, la tasación es muy baja, 144 rs y 48 rs, respectivamente, pues el tasador valoró cada emperador en 12 rs y cada apóstol en 4 rs. La valoración más repetida fue entre 60 y 66 reales. Las esculturas eran menos, pero el valor económico por unidad era muy superior a los cuadros. Eran tres imágenes de Cristo crucificado, dos talladas en madera (una de naranjo y otra de ciprés) y la tercera en marfil, que tenía su caja de terciopelo163. El primero era de tamaño grande y fue tasado en 350 reales, el siguiente en 88 reales y el marfil en 300 reales. Las esculturas suman 738 reales. Una de las causas de la poca presencia de esculturas en las colecciones privadas fue, sin duda, el concepto más devocional y de culto que representa la imagen de bulto frente a la pictórica. Los ochenta y un cuadros sumaron 3.069 reales y las tres esculturas ascendieron a 738 reales, por lo que la media del valor patrimonial es 37,88 para cuadros y 246 reales para las esculturas. 162 AHPS, SPNS, leg. 4413, ff. 1041v-1044v. 163 Idem, ff. 1044v. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 97 ICONOGRAFÍA DE LOS CUADROS Sin describir 5 tablas pequeñas cuadradas “otro cuadro de unos cuadros iguales” un cuadro quebrado pequeño suelto Géneros Cuatro paisajes de jardines (grandes) Siete paises de diferentes historias (tablas) Batalla naval (tabla) Las barcas de Jente o Jenze¿? (tabla) El Sarao (tabla) Los ciegos (tabla) Cacería de venado (tabla) Caza de galgos Dos escenas bucólicas Invierno y Verano (dos tablas) Doce Emperadores Reyes (tabla al temple) Religiosos Antiguo Testamento Susana y Sansón (grandes) Tobías (óvalo pequeño), hace pareja con el San Antón Nuevo Testamento Santa Ana Pobre de la escritura (tabla) San Juan niño (lámina) San Juan en el desierto La Huida a Egipto (dos, un lienzo grande y una lámina ovalada) La Virgen, San Juan y un cordero (lámina) Virgen de Belén (dos, un lienzo y una lámina) Ecce Homo (pintado en un tafetán) La Verónica Los ladrones Jesús (lámina) Salvador Doce Apóstoles Cristo con la Magdalena (lámina) Una gloria (lámina) Virgen en el trono (lámina) Santos San Antón (óvalo pequeño), hace pareja con el Tobías Santa María Magdalena (dos, uno pequeño y otro grande) Santa Cecilia en su sepulcro San Agustín (lámina) San Francisco de Asís Santa Teresa de Jesús Barrio de San Bartolomé . Plano topográfico de la M. N. y M. L. Ciudad de Sevilla, 1771. P. Olavide. F. M. Coelho, J. B. Amat (grabador) Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 99 El barrio de San Bartolomé y las casas principales de los Ramírez de Arellano La familia Ramírez de Arellano vivía en la plazuela y collación de la parroquia de San Bartolomé, antigua judería de Sevilla, donde eran propietarios de varias casas, la principal con dos accesorias que lindaban con ellas por las espaldas y otras dos junto a las casas de Tomás Mañara. Esta plaza, como veremos, no era la que conocemos como de las Mercedarias, sino un ensanche que había entre la fachada de la casa de los Ramírez de Arellano y la de los Mañara. En el siglo XVI el trazado urbano de este barrio seguía respondiendo a la estructura medieval de su etapa judía. Gran parte de la población fue expulsada después de la revuelta antijudía de 1391 que lideró el clérigo Ferrán Martínez, arcediano de Sevilla y la que pudo superar este acto, denominado “progrom”, sufrió un segundo expurgo en la expulsión general de 1492. Aunque muchos se convirtieron por necesidad al catolicismo, las autoridades civiles y religiosas no relajaron el control del cumplimiento correcto de los sacramentos, por lo que los autos de fe siguieron produciéndose durante el siglo XVII164. El bachiller Luis Peraza en su Historia de Sevilla, escrita en la década de 1530, nos informa de la situación de las dos iglesias de San Bartolomé, la vieja y la nueva, que corresponde con el enclave actual. Nos dice: “San Bartolomé con dos collaciones: San Bartolomé el viejo, que está ahora hecha casa a una esquina en la Plaza que llaman de Don Pedro, y hay Jurados desta collación. La otra collación es San Bartolomé del Compás, donde está ahora la Iglesia, y llaman S. Bartolomé del Compás, donde hay así mismo Jurados, y esta collación de San Bartolomé del Compás y la de Santa María la Blanca y Santa Cruz son collaciones nuevas”165. 164 MÉNDEZ BEJARANO, Mario: Historia de la judería de Sevilla, Sevilla, Editorial Castillejos, 1993. 165 PERAZA, Luis de: Historia de Sevilla, transcripción, estudio y notas de Francisco Morales Padrón. Sevilla, 1979, p. 52. 100 La casa de la familia Ramírez de Arellano, marqueses de Gelo, en la manzana frontera a la parroquia y ubicación de otra casa de esta familia junto a la casa de los Mñara Barrio de San Bartolomé en el plano de Olavide (1771). Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 101 A partir de la expulsión de los judios, ordenada por los Reyes Católicos, se nombraron jurados y su población se fue renovando rápidamente, pues Peraza continua comentando que una “muy noble y muy honrada vecindad vive en ellas ya”. Conocemos los nombres de algunos de ellos, como Juan de Almansa, Francisco de Molina, Diego de Campos, Gaspar de Suárez, etc. El primero construyó su casa en la plaza de San Bartolomé, la que actualmente conocemos por la casa de Miguel Mañara en la calle Levíes, nº 27. Los otros jurados vivían en la calle Levíes y en la de Toqueros, pues aparecen mencionados en la compra de una casa de la calle Levíes en 1560 que fue vendida posteriormentecinco años después a Juan de Armenta. Estos jurados construyeron nuevos edificios para sus viviendas, que se articulan en torno a un patio de dos plantas con columnas de mármol blanco. En algunos casos encargaron estos soportes pétreos a talleres genoveses, siguiendo el modelo de patio y columna que el marqués de Tarifa puso en su casa de Pilatos. Un ejemplo de ésto es el patio de la casa que Juan de Almansa y su mujer Constanza de Alcocer mandaron construir en la plaza de San Bartolomé (hoy último tramo de la calla Levíes). En este barrio aún se conservan otras casas con patios más pequeños y con el mismo tipo de columna, como el que tiene la casa nº 16 de la calle San Clemente (antigua de San Jerónimo). Algunas casas de aquellos jurados fueron adquiridas por mercaderes durante el siglo XVII y estos nuevos propietarios hicieron algunas obras de reformas y ampliación, como el caso de la actual casa de Mañara. Los primeros propietarios de este edificio renacentista, como hemos comentado, fueron el jurado Juan Almasa y su mujer Constanza de Alcocer, quienes en 1532 encargaron en Génova al escultor Antonio María de Aprile de Carona las 25 columnas de mármol, 24 para el patio -doce en cada plantay una para la entrada, además de otras ocho columnas maestras para los ángulos del patio166. El patio tiene arcos peraltados de medio punto sobre columna y en la planta alta son arcos rebajados sobre la columna y ésta sobre una base de planta rectangular de la altura de la balaustrada que recorre las cuatro galerías. Los 166 PALOMERO PÁRAMO, Jesús: “Antonio María Aprile y la marmolería de la casa de Don Juan de Almansa, en Sevilla”, en Presencia italiana en Andalucía, siglos XIV-XVII. Actas del III Coloquio Hispano-Italiano. Sevilla, 1989, pp. 335-400. 102 balaustres que posee son copias del modelo barroco que colocó Tomás Mañara, conservándose el modelo renacentista de los Almansa tallado en los lados de las bases mencionadas. La heráldica más antigua del edificio son la flor de lis y la estrella de ocho puntas que figuran en las basas de las columnas de la galería alta del patio principal y en la escalera principal. Los Mañara reformaron la casa, añadiendo los escudos familiares en los capiteles de las esquinas del patio principal y en la columna de la entrada, además de la fuente del patio con un grupo escultórico de tres putti portando cántaros y la decoración de ménsulas de yesería sobre los arranques de los arcos. Los historiadores que redactaron el libro sobre esta casa después de la restauración, señalaron la semejanza de este patio, reformado en el Barroco, con los de los conventos de San Clemente y Santa Paula, y plantean la hipótesis de la intrvención del arquitecto Juan de Segarra, maestro mayor de las obras de San Clemente167. Se desconoce el arquitecto de la reforma, pero sin duda estuvo relacionado con el que construyó la discreta portada de la iglesia de las mercedarias, porque tiene la misma decoración de ménsula que las del patio de Mañara. Entre las destrucciones del siglo XX están el palacio de los marqueses de Carrión, que pertenecía a la familia Céspedes, y tres casas de la calle Levíes, dos situadas al comienzo, nº 1 y 4168, y la tercera la del nº 14, Esta última era un edificio de grandes dimensiones con elementos arquitectónicos de gran calidad artística, como posee la casa de Mañara. El patio tenía dos plantas y su estructura y los elementos arquitectónicos presentaban semejanzas con el de Mañara. Los arcos peraltados de medio punto sobre columnas de mármol blanco del tipo genovés en la planta baja y los rebajados sobre columnas del mismo estilo pero de menor altura. La diferencia que apreciamos es que este patio no había sufrido una nueva decoración barroca. No obstante, el siglo XVII también dejó huella en el edificio con la ampliación de un 167 OLIVA ALONSO, Diego (coordinador): Casa-palacio de Miguel Mañara. Sevilla, Consejería de Cultura y Medio Ambiente, 1993, pp-297-298. 168 En la Fototeca del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, existe un reportaje de esta casa realizado en 1925 por el fotógrafo José María González-Nandín. En algunos títulos aparece con el nombre de casa o corral de Esquivel, reg nº 4-3983. La casa existió hasta la década de 1960. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 103 cuerpo superior sobre el tejado que poseía una ornamentación de yeserías, fechables también en el segundo tercio de ese siglo. La casa poseía un jardín con una magnífica fuente paramental de estilo manierista compuesta de varios cuerpos rematados en cúpula, que se ha salvado porque fue trasladada a los jardines de la Casa de los Pinelos, sede de las Reales Academias de Sevilla169. En el barrio se conserva un interesante jardín en la Casa de los Padilla en la calle Verde, que tiene una galería con triple arcada peraltada, decorada con escudos de sus antiguos propietarios170. Los grutescos de los muros deben de pertenecer a una recreación moderna. Otro jardín importante hubo en la casa que Bartolomé Esteban Murillo habitó en la década de 1660, que estaba situada en la plazuela de Escuderos, confluencia de las actuales calles de San Clemente y Garci-Pérez, que antiguamente eran San Jerónimo y Escuderos. Su configuración se conoce por un dibujo de Ford, en la que aparece con menos envergadura que la anterior, pero puede identificarse con los restos de la que existió en un jardín de una casa sin identificar de este barrio, cuya fotografía con la imagen muy deteriorada se conserva en la Fototeca del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla171. 169 Según nos informa, el autor de esta recuperación fue el arquitecto Rafael Manzano. 170 COLLANTES DE TERÁN DELORME, Francisco y GÓMEZ ESTERN, Luis: Arquitectura civil sevillana. Sevilla, Ayuntamiento, 1976, pp. 416-417, lám. 782, dibujo CXLIII. 171 Agradezco a mi compañero Pablo Hereza la aportación de este dato. Jardín del siglo XVI transformado parcialmente en el siglo XX, casa de la calle Verde Casa de Mañara, calle Levíes nº 27, construida por el jurado Juan de Almansa en el siglo XVI. Actual sede de la Dirección General de Bienes Culturales, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía Casa de la calle Levíes nº 4 (destruida) Fototeca del Laboratorio de Arte Casa de la calle Levíes nº 14 (destruida) Fototeca del Laboratorio de Arte CalleLevíes,nº4(demolida), casa de patio con columnas del siglo XVI con ampliaciones barrocas 112 lomé en el siglo XVII según el padrón parroquial, en el que registra la casa de Miguel Mañara y la de Alonso Ramírez de Arellano con los números 3 y 4. Con respecto a las plazas de Curtidores y Zurradores aclaramos la confusión que existe con la información que nos aportan el plano de Olavide y la descripción que Félix González de León hizo en su libro de las calles de Sevilla. Por un lado, éste historiador nos dice que la plaza de Curtidores “es pequeña y está situada junto al muro de la puerta de Carmona180 y en ese lugar está situada en el plano de Olavide. Sin embargo esa plaza que está actualmente en ese lugar se denomina Zurradores. Por otro lado, sobre la plaza de Zurradore escribe que “está situada en el muro de la puerta de la Carne y recibe este nombre por las fábricas de curtidos y manufacturas de pieles”181. Ahora está rotulada como Curtidores. Consideramos que es un error del plano y que González de León describió la calle a partir de este documento gráfico sin confrontarlo con la realidad. Otro dato de interés sobre este barrio es que el pintor Bartolomé Esteban Murillo vivió en una casa que estaba situada en el ensanche que había en el encuentro de la calle Escuderos (actual Garci-Pérez) con la de San Jerónimo (actual San Clemente). José de la Farja, que era vecino de esta collación, arrendó al pintor en 1663 unas casas que tenía jardín y agua corriente o “agua de pie” en precio de 2.200 reales182. A este espacio urbano, Olavide lo denomina plaza de los Leones, aunque González de León situa la plaza de ese nombre en el barrio de Santa Cruz. Lo cierto es que a finales del siglo XVIII este ensanche era la plaza de Murillo y así lo conoció Gonzaléz de León, quien la describe como “una plazoleta, triste y fea”183. En ella había una callejón sin salida que a finales del siglo XIX se prolongó hasta la avenida para crear un nuevo acceso al barrio desde la zona extramuros, la actual pasaje de Zamora. Con esta reforma urbanística se destruyó parte de la muralla en este punto de la ciudad. 180 GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix: Noticia histórica del origen de los nombres…, op. cit., p. 45. 181 Idem, pp. 145-146. 182 KINKEAD, Duncan T.: “Bartolomé Esteban Murillo: New Documentation”, The Burlington Magazine (Londres), nº 910 (1979), pp. 36-37. 183 GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix: Noticia histórica del origen de los nombres…, op. cit., pp. 105106. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 113 Entre las casas construidas en el siglo XVII que se conserva en el barrio, destaca la nº 1 de la actual calle San Bartolomé, que linda con la casa de Mañara y está situada en el fondo de un pequeño callejón. Es un edificio de tres plantas en la crujía de fachada, tiene patio con arquería en sus cuatro lados sobre capiteles corintios y cimacios bulbosos, y en un patinillo se conserva una fachada de dos cuerpos y tres calles separadas por pilastras. La casa colindante, nº 2, posee una portada resaltada del siglo XVIII. El palacio del siglo XVIII más interesante es la conocida como palacio del conde de Marchelina en la calle Conde de Ibarra, antigua de Toqueros, que era el límite de la feligresía de la parroquia de San Bartolomé. Está situada frente a la calle Lirio, llamada antiguamente del Horno de Santa María. El palacio, que ha sido restaurado por la Junta de Andalucía, tiene tres plantas y conserva los patios, aunque ha perdido los elementos decorativos que aparecen en el libro de la Arquitectura civil sevillana184. De ese siglo es la casa nº 4 de la calle Armenta, que perteneció a la familia que le dio nombre, cuyo escudo se encuentra en el dintel de la puerta, como hemos comentado en el apartado de la familia de nuestro canónigo. El patio posee arquerías superpuestas sobre columnas toscanas en tres de sus frentes, mientras que el cuarto está cegado185. Para orientar al lector con los cambios que han sufrido algunos nombres de las calles, adjuntamos un cuadro comparativo de la información aportada por los padrones parroquiales de mediados del siglo XVII, por el plano de Olavide, por el libro de las calles de González de León y por el nomenclátor actual. 184 COLLANTES DE TERÁN DELORME, Francisco y GÓMEZ ESTERN, Luis: Arquitectura civil sevillana…, op. cit., pp. 99-105, 349-352, 352-353, lám. 678-684, dibujo de la portada CVII 185 Idem, pp. 57. 114 Padrones Parroquia San Bartolomé, siglo XVII Plano de Olavide 1771 González de León 1839 2015 Plaza de San Bartolomé Plaza de San Bartolomé Plaza de San Bartolomé Levíes (tramo final casas nº 25 al 30) y c/ San Bartolomé c/ San Bartolomé c/ Virgen de la Alegría c/ Corral del Agua c/ Céspedes c/ Corral del Agua c/ Céspedes c/ Verde c/ Verde c/ Verde c/ Verde c/ Santa María la Blanca c/ Santa María la Blanca c/ Archeros Plaza de los Curtidores Plaza de los Zurradores* Plaza de los Zurradores* Plaza de Curtidores c/ San Gerónimo c/ San Gerónimo c/ San Gerónimo c/ San Clemente Plaza de los Leones* Plaza de Murillo Pasaje de Zamora c/ Escuderos c/ Escuderos c/ Escueros c/ Garcí Pérez Plaza de los Zurradores Plaza de los Curtidores* Plaza de los Curtidores* Plaza de Zurradores c/ Tintes c/ de los Tintes c/ Tintes c/ Tintes c/ Armenta c/ Armenta c/ Armenta c/ Armenta c/ Vidrio c/ Vidrio c/ Vidrio c/ Vidrio Plaza de Portocarrero, Plaza de Villanueva Plaza de Barcarrota Plaza de las Descalzas Plaza de San Bartolomé** Plaza de las Mercedarias Plaza de las Mercedarias c/ Toqueros c/ Toqueros c/ Toqueros c/ Conde de Ibarra Nuevas calles de los siglos XIX y XX con las denominaciones actuales Apertura de la plaza de Curtidores a la puerta de Santa María la Blanca c/ Cano y Cueto Apertura hacia la avenida Menéndez Pelayo Desde plaza de Curtidores Juan Hispalense Juan de la Cueva González de Léon Pasaje de Zamora Desde plaza de Zurradores c/ Irún c/ Estella Entre la plaza de Curtidores y la c/ González de León Callejón Nardo *** * Consideramos que son denominaciones erróneas ** En el plano de prolongación de la calle Céspedes fechado en 1878, la plaza de San Bartolomé seguía comenzando en las que casas que registran los padrones parroquiales de 1644, actuales nº 24 y 25 de la calle Levíes. *** Este callejón existe en el plano de Olavide y no tenía salida ni nombre Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 115 Las casas principales de la familia Ramírez de Arellano y Marqués de Gelo La vivienda principal y las dos accesorias formaban una manzana con tres fachadas. La entrada estaba situada al norte frente a la casa de los Almansa, después propiedad de los Mañara; la lateral estaba frente a la iglesia y la trasera frente a una serie de varias casas y cerca del Corral del Agua que había en la calle Céspedes. El lado oeste era la única pared medianera. Las casas principales fueron tasadas en 17.500 ducados en el inventario de Fernán López Ramírez; las dos casas accesorias, que lindaban con las principales por las espaldas y estaban en la “calle de los Céspedes junto al corral del agua”, fueron valoradas en 1.950 ducados; y otras casas en 850 ducados, las que estaban situadas en la misma plazuela, fronteras a las casas principales lindando a la de Tomás Mañara. Segundo plano levantado en agosto de 1878 con motivo de la prolongación de la calle Céspedes, cuya intervención urbanística obligó a la demolición de las casas que pertenecieron a los Ramírez de Arellano 116 Las casas principales eran dos inmuebles con patios unidos por un medianera. La vivienda de la familia tenía portada con columnas como se aprecia en la forma cuadrada de los pedestales dibujada en el primer plano que hizo Aurelio Álvarez el 31 de enero de 1878 para la ampliación de la calle Céspedes hacia la actual calle Levíes. Por el segundo plano, fechado el 10 de agosto de ese año, conocemos la estructura interna de las dos casas y las dimensiones de sus patios. La entrada de la vivienda principal daba a un vestíbulo con una galería sostenida por columnas, tal vez parecida a la solución que tiene la casa de Mañara. A su izquierda se aprecia un largo pasillo y una estancia rectangular que debería ser la caballeriza. En la casa de Mañara este espacio estuvo situado a la derecha. El gran patio tenía forma cuadrada irregular con una galería de dos arcadas con una columna central al fondo y junto a la medianera otro patio pequeño. Su estructura compuesta de diferentes cuerpos reflejan que era una antigua casa que había sido reformada sucesivamente, sin un plan unitario como la casa de Mañara.Detrás estaba la vivienda de los criados dividida en estancias con dos escaleras. La segunda casa principal, que era la que se alquilaba, era frontera a la iglesia y tenía una estructura más uniforme, Se articulaba entorno a un patrio central de perfecta planta cuadrada con doce columnas y con la escalera situada en el ángulo derecho de la entrada. La puerta estaba situada casi en eje con la portada de la parroquia. Por su estructura debe ser una construcción barroca. RAMÍREZ DE ARELLANO MAÑARA Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 117 Según los padrones de mediados del siglo XVII, en la plaza de San Bartolomé había nueve casas de las que tres eran importantes por el número de miembros de la familia y la presencia de criados: los Ramírez de Arellano, los Sandier y los Mañara, quienes habían comprado la casa de la familia Almansa. Por lo padrones, parece ser que la iglesia consideraba como plaza al tramo de Levíes y a la actual calle de San Bartolomé. De estos documentos parroquiales existen pocos volúmenes de la época en la que los Ramírez de Arellano la habitaron, pero los que se conservan nos permiten conocer la situación del barrio a partir de 1637, aunque con grandes lagunas y en algunos años parcialmente, pues el registro eclesiástico se agrupaba en dos cuaderrnos, que suele coincidir con las dos collaciones de San Bartolomé el viejo y el nuevo, que hemos comentado. Los registros del primer cuaderno comienzan en la plaza de San Bartolomé. A partir de la década de 1640 conocemos la realidad del entorno de la casa de los Ramírez de Arellano. En 1643 la tercera casa de la denominada plaza de San Bartolomé es la de Tomás Mañara en la que viven 19 personas y la siguiente vivienda, nº 4, aparece como la de “El señor don Alonso Ramírez”186. En ella vivien 24 personas, entre las que destacan su hermano Juan Ramírez de Arellano y las dos doncellas Luisa y María a continuación, el licenciado Pedro de Herrera, Francisco Carrasco, doña Mariana Rodríguez y otras dos doncellas Josefa y Elvira. Sigue la relación una enigmática Lucrecia Mos, más cuatro personas con parentesco entre sí, Juan Bernal, María Andrea, Juan Bernal y su marido Jusepe (sin poner el apellido), y continúa con Lázaro Albays, Domingo Rodríguez, Ana Solís, Francisco Vázquez, Alonso Obregón, Juan de Andrés, un esclavo llamado Vicente, que era mulato como se declara en un documento notarial, y, por último, Francisco Fernández. En 1644 viven diecisiete personas, incluido Alonso Ramírez de Arellano187, es decir, cinco menos y además hay cambios en los nombres de los residentes, porque no están registrados su hermano Juan Ramírez de Arellano, el licenciado Pedro de Herrera, Ana de Solís, las doncellas (Josefa, Elvira y Luisa), Jusepe y su mujer Juana Bernal, Lázaro Albays y Francisco Fernández. Otras pueden identificarse, co186 ASPB, Padrones, 1643, s/f. 187 Sigue siendo la casa nº 4 de la plaza de San Bartolomé. ASPB, Padrones, 1644, p. s/n. 118 mo María doncella con María Rioja, Domingo Rodríguez con José Rodríguez, Juan de Andrés con Juan María. En este segundo año se incorporan Cristóbal, Luis Corral y Teresa, el primero y la última sin especificar el apellido, además de dos cocheros llamados Juan que estaban ausentes cuando se hizo el padrón. Estos dos varones son los únicos que llevan explícita su condición laboral, porque el esclavo Vicente sólo aparece con el nombre. Dos años después siguen viviendo el mismo número de personas, pero con importantes cambios, pues sólo se mantienen seis: Alonso Ramírez, Francisco Carrasco, María Rioja, Lucrecia, Alonso Obregón y Cristóbal Real, que consideramos es el Cristóbal sin apellido que aparece en el anterior padrón188. Una ausencia importante es Vicente el mulato, porque el canónigo le había dado libertad, como veremos más adelante. En este padrón no aparece especificada ninguna profesión y las únicas matizaciones son la ausencia de uno nuevo (Toribio García) y la condición de Jerónimo como marido de Gabriela (ninguno de los dos lleva apellido). Además de estos tres últimos mencionados, se incorporan Francisco de Padilla, doña Juana Nuñez (no dice que sean matrimonio), Juana (sin apellido ni explicación de que sea la hija de los dos anteriores), Ana de la Cruz, Marta189, María de la Candelaria, Fernando de Esquivel y María Ruiz. En este barrio vivió una familia Esquivel en unas casas cercanas. A partir de 1646 don Alonso Ramírez de Arellano se trasladó de vivienda, pues había sido nombrado administrador del Hospital Real de Sevilla. Para su comodidad alquiló una casa que estaba situada en la actual plaza del Triunfo entre el edificio hospitalario y la muralla de los Reales Alcázares, junto a la puerta de entrada al patio de Banderas. El siguiente padrón que registra la casa nº 4 de la plaza de San Bartolomé corresponde al año 1648, en el que aparece su hermano y auténtico propietario del inmueble que estaba vinculado al mayorzago que fundaron sus padres. 188 Falta el primer cuaderno del año 1645 que corresponde a la plaza. ASPB, Padrones, 1646, p. s/n. 189 Dice: “marta frs”, la abreviatura puede referirse a su naturaleza francesa, pues en este barrio vivieron temporalmente algunos franceses. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 119 Don Luis Antonio Ramírez de Arellano190 encabeza la relación de nueve personas con su mujer Catalina de Toledo, que el documento no especifica. Como se observa, el número de residentes ha descendido considerablemente, aunque habría que añadir los hijos de este matrimonio que no tuvieran la edad para ser registrados, pues las parroquias hacían estos padrones para el control del cumplimiento de los sacramentos. Además del matrimonio vivían Margarita de Esquivel, Jerónimo de Guzmán, doña María Ramírez, y cuatro mujeres (María Ana, María de la Cruz, Ana y Jerónima) que serían criadas, pues no llevan apellidos. Existe una gran laguna en los padrones de esta época y no hay otro con la plaza de San Bartolomé hasta 1664, en el que aparecen viviendo nuevamente diecisiete personas, pero esta vez con el mercader de Indias Roberto Corbete y su mujer Mariana de Cea191, aunque la casa seguía vinculada al mayorazgo que poseía don Luis Antonio Ramírez de Arellano, señor de Gelo. La presencia de criados y esclavos Los Ramírez de Arellano tuvieron, como era habitual en las familias adineradas, criados y esclavos, que se compraban y vendían en pública subasta en dos lugares de la ciudad: en torno a la Catedral (Gradas o patio de los Naranjos) y en la plaza de San Francisco, centro neurálgico de la actividad social. En Sevilla fue tan grande el aumento del número de esclavos en casi todas las clases sociales y sectores profesionales que dejó de ser el elemento de prestigio inicial, lo que se mantenía en otros núcleos urbanos192. Como expone la historiadora Enriqueta Vila, “la trata de esclavos fue uno de los más importantes resortes que impulsaron la formación de muchos de los grandes capitales comerciales, presentándose como uno de los negocios más lucrativos de los primeros años de la colonización europea en América. Por eso el am190 En el documento se menciona sólo por el segundo apellido. ASPB, Padrones, 1648, p. s/n. 191 ASPB, Padrones, 1664, p. s/n. El escribiente pone “Corbete”, como era correcto, aunque los historiadores posteriores lo han escrito sin la letra “e” al final. Esta familia continúa viviendo en la misma casa en 1666. ASPB, Padrones, 1666, p. s/n. 192 CARRIAZO, Juan de Mata: “Negros, esclavos y extranjeros en el barrio sevillano de San Bernardo (1617-1629)”, Archivo Hispalense, nº 64-65 (1954), pp. 119-133. CIRES ORDOÑEZ, Juan Manuel y GARCÍA BALLESTEROS, Pedro: “El Tablero de Ajedrez sevillano: Bautizos y Matrimonios de Esclavos”, en MORENO, Isidoro, La Antigua Hermandad de los Negros de Sevilla.Sevilla, 1997, pp. 493-499. 120 plio desarrollo de la esclavitud en Andalucía en la época de los Descubrimientos, no fue una casualidad. Diversos factores […] influyeron en ello y uno de los más importantes fue, desde luego la presencia en sus principales puertos, especialmente en Sevilla, de acaudalados comerciantes que aumentaron su número y su capital con la aventura atlántica”193. Los esclavos eran de distintas razas, crencias religiosas y procedencias. Por los testamentos de habitantes del barrio en el siglo XVII éstos fueron negros y musulmanes. No obstante, en Sevilla existió también la esclavitud del indio americano, como expone la historiadora Enrique Vila: “En la opinión pública española, en general, la esclavitd del indio se vio como un hecho natural, ¿no se exclavizaban moriscos, canarios, africanos, etc.? ¿Por qué no indios?”194. Juan de Armenta el viejo entre otras mercancias americanas, traficaba con esclavos, por lo que recibió licencia en 1543 para trasladar 30 esclavos negros195. La presencia del esclavo fue tan importante que aparecen como un bien económico y social formando parte de las dotes matrimoniales y se registran en los inventarios postmortem y se tasan para las reparticiones de bienes. En la dote que María de Arellano entregó a Fernando López Ramírez en 1600 se incluían tres esclavas, Isabel de mayor de treinta años, Ana de quince y Juan de catorce, valorados cada uno en 37.400 maravedíes, que ascendían a 112.200, como hemos comentado anteriormente. En el inventario de los bienes postmortem de Gonzalo de Armenta en 1602, que ascendía a varios milllones de maravedíes, los tres primeros conceptos de una extensa relación son los 456.524 mrs. que le debían, el esclavo negro valorado en 50 ducados y el 1.870.000 maravedís de un tributo que recibía196. En otro inventario, el que se hace cuando muere el padre del canónigo en 1625, se detalla: “un esclavo negro llamado Francisco, otra esclava llamada Juana y otra llamada María”197, que 193 VILA, Enriqueta: “La esclavitud en Andalucía y en América”, en DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio (coordinación): Los andaluces y América, colección Biblioteca del V Centenario. Madrid, Espasa Calpe y Argantonio, 1991, pp. 279-280. 194 Idem, pp. 281-282. 195 CARTAYA BAÑOS, Juan: “No se expresare en los títulos el precio en que compraron: los fundadores de la maestranza de caballería de Sevilla y la venta de títulos nobiliarios durante el reinado de Carlos II”, Historia y Genealogía (Madrid), nº 2 (2012), p. 28. 196 AHPS, SPNS, leg. 12626, ff. 1119vº, of. 19, 1603, lib. 7, 24 de diciembre. 197 Idem, leg. 10088, f. 520, of. 16, 1625, lib. 5, inventario de los bienes de Fernán López Ramírez realizado entre el 22 de noviembre y 12 de diciembre de 1625. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 121 no eran los mismos de la dote, pues posiblemente los vendió por otros más jóvenes o murieron. El mismo Alonso Ramírez de Arellano vendió un esclavo a Marcelo Pérez en 1635 y una esclava al año siguiente a Juan de Espinosa198. En el padrón parroquial de San Bartolomé en 1643 aparece registrado “Vicente esclavo” entre las veinticuatro personas que vivían en la casa de Alonso Ramírez de Arellano. Los criados y esclavos solían vivir en una zona apartada de las casas principales. Cuando los albaceas de Fernán López hicieron el inventario postmortem relacionaron las diversas casas que poseía en el barrio de San Bartolomé y después de las principales se menciona la del servicio: “otras cuatro casas pequeñas asesorias que una de las dichas casas pequeñas esta agregada e inserta en las principales para aposentos de criados”199. La presencia de estos esclavos fue tan importante como manifestación de prestigio que llegó a estar presente en la escena de numerosos cuadros de la época200, unas veces desarrollando sus funciones de criados y otras con la imagen de plena libertad representando la figura del tercer rey mago de oriente, Baltasar. En contadas ocasiones se les concedían tal condición, como hizo Alonso Ramírez de Arellano en 1644 con el esclavo mulato Vicente201. Este gesto humano, además de los motivos personales que le movieron a hacerlo, era un acto social y religioso destacable porque permitía su plena integración en la sociedad, cumpliéndose los objetivos expuestos por Alonso de Sandoval en su obra De instaurada Aetihiopum Salute, publicada por primera vez en Sevila en 1627. Los mulatos y los negros en libertad consiguieron autorización eclesiástica para fundar asociaciones religiosas, como hermandad y esclavitud202. 198 Idem, leg. 10145, f. 374, of. 16, 1643, lib. 6; leg. 10146, f. 281, of. 16, 1636, lib. 1. 199 Idem, leg. 10088, f. 520v, of. 16, 1625, lib. 5. 200 MÉNDEZ RODRÍGUEZ, Luis: Esclavos en la pintura sevillana de los siglos de Oro. Sevilla, Universidad y Ateneo, 2011. 201 AHPS, SPNS, leg. 10187, ff. 416 y 815, of. 16, 1644, lib.3. 202 MORENO, Isidoro, La Antigua Hermandad de los Negros de Sevilla. Sevilla, 1997. CAAMACHO MARTÍNEZ, Ignacio: La Hermandad de los Mulatos de Sevilla. Antecedentes históricos de la Hermandad del Calvario. Sevilla, 2001. DELGADO ABOZA, Francisco: “La Esclavitud de Nuestra Señora de la Encarnación del antiguo convento de los Terceros de Sevilla”, en Actas del v Simposio de Hermandades y Cofradías. Sevilla, Fundación Cruzcampo, 2004. 128 Roberto Cobert contrajo matrimonio con Mariana de Cea, que tuvo una dote de 5.000 mil pesos de plata, mientras él aportó 20.000 pesos de plata aproximadamente, de lo que no hicieron escritura notarial. En enero de 1663 Roberto Cobert otorgó poder a sus hijos, el canónigo Luis Corbet y el capitán Pedro Corbet, caballero de la orden de Santiago, para que presentaran su genealogía en el consejo de órdenes, pues el rey le había hecho merced de un hábito de una de las tres órdenes225. Las pruebas para la concesión del título de caballero de la orden de Calatrava se realizaron en 1665, en cuyo expediente aparece como Roberto Corbet Vanderlinden Álvarez y Keisser, natural de Sevilla226. En aquellos días de enero de 1663 estaba enfermo en cama “con juicio y memoria”. Como la enfermedad le impedía redactar el testamento personalmente, dio poder a su mujer Mariana de Cea y a sus hijos Luis y Pedro para realizarlo227. En ese documento se hace constar su condición de veinticuatro de Sevilla y su vecindad en la collación de San Bartolomé. Mandó ser sepultado en la iglesia de San Bartolomé o en el convento de San José, de monjas descalzas de Nuestra Señora de la Merced. Su muerte no sucedió en esa ocasión. Parece extraño que no pidiera su sepulttura en la capilla de su familia, a pesar de enviar un importante donativo. Mandó 300 ducados al convento de Regina Angelorum para adorno de la capilla de Nuestra Señora del Rosario y para el altar de San Andrés que había en ella, que era fundación de sus padres y abuelos, donde se servía una capellanía que fundó su padre Pedro Corbet. En la iglesia de las monjas mercedarias existió en la nave central cerca del presbiterio una lápida con el escudo de los Corbet, tres pájaros con las alas recogidas y puesto en forma de uve, y con un texto que recuerda que Andrés Corbete mandó comprar aquella capilla y entierro para sus parientes y poseedores del mayorazgo, de la que se conserva una fotografía228. tos ducados a Martín Dávila por la renta anual de la casa. AHPS, SPNS, leg. 12914, f. 285, of. 19, 1649, lib. 3,19 de junio de 1649. 225 AHPS, SPNS, leg. 10237, ff. 101-101v, of. 16, 1663, lib. 1, 16 de enero. 226 AHN, Órdenes Militares, Caballeros Calatrava, expte. 629. 227 AHPS, SPNS, leg. 10237, ff. 147-150, of. 16, 1663, lib. 1, 21 de enero. 228 Fototeca del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, reg. nº 3-3873, realizada en 1925 por el fotógrafo José María González-Nandín. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 129 Siguiendo el patrón de comportamiento de esta nueva burguesía, Roberto Corbet ordenó la fundación de capellanías en la iglesia o en el monasterio que lo aceptara y disponía la celebración de cinco mil misas rezadas por las almas de sus padres y suya en las iglesias y en los conventos, cuya elección dejó a sus albaceas. Otro signo de prestigio social de estos comerciantes fue la donación económica a sus criados en agradecimiento por el servicio que le habían prestado. Mandó 500 pesos de plata, de 8 reales, a la viuda Luisa de Castillo que estaba en su casa, y declaró que era por “lo bien que me ha servido”. También ordenó que desde su fallecimiento se le pague a la mencionada Luisa seis reales diarios durante su vida, de los cuales tres eran para Clara de Vergara, monja profesa en el monasterio de San Clemente, para que lo encomendara a Dios. Mandó varias partidas de una vez a las doncellas que estaban a su servicio para ayudarlas a coger el estado que desearan, más 150 ducados de vellón a Mariana de Esquivel y 300 a Juana de Gálvez. A la viuda Antonia Farfán envió 100 ducados “por lo bien que me ha servido” y a su hija Mariana, que era su ahijada, 250 ducados para “que tome estado o hasta los veinticinco años”. No se olvidó de su cochero Francisco de la Cruz y su hija Francisca, ni de su gentil hombre Andrés de Cayzedo, a quienes dejó 200 ducados para los dos primeros y 50 para el últmo. A su criado Juan le dona 100 ducados y pide a los albaceas que se 130 ajuste lo que se le deba; asimismo, perdona las deudas de Ana de Quevedo, su comadre. Continuó la ayuda a las personas más desfavorecidos con distintas cantidades menos significativas para los niños expósitos de la cuna, las niñas huérfanas, los pobres de la cárcel y, entre otros, a los venerables sacerdotes. Con respecto a este último colectivo, recordemos que sus hijos, el almirante y el canónigo, junto a Justino de Neve promovieron y fueron benefactores del Hospital de los Venerables Sacerdotes en el barrio de Santa Cruz229. La ayuda a conventos era habitual en todos los testamentos, diferenciándose en el número de ayudas y en el importe. Mandó 50 ducados a cada uno de una serie de conventos femeninos, en los que predominaba la rama descalza, como las mercedarias, que tenía cerca de su casa, las carmelitas de la collación de Santa Cruz, las dominicas del monasterio de los Reyes de la collación de Santiago, las agustinas del convento del Dulce Nombre de Jesús en la collación de San Vicente, las mínimas de la Victoria de la calle de Aceite y de Triana y las franciscanas de Santa María de Jesús. Menos las agustinas y las mínimas que estaban alejadas del barrio y las mercedarias, que era el único monasterio de esta collación, los otros conventos estaban en las collaciones cercanas. Su vinculación con las asociaciones religiosas del barrio se refleja en los 25 ducados que mandó a la cofradía de las Ánimas del Purgatorio y otros tantos a la Sacramental de la parroquia de San Bartolomé. Mejoró el tercio y remanente del quinto de sus bienes a favor de su hijo el capitán Pedro Corbet, que llegó a obtener el grado de almirante, a quien nombró titular del mayorazgo. Dispuso que si éste no tuviera descendencia, pasaría al canónigo Luis. Declaró como herederos a su mujer e hijos y nombró albaceas a ella, a los hijos, a su hermano el agustino fray Enrique Corbet, a su sobrino Isidro Antonio Ayrolo y a Andrés Lamburnio. Como todos las personas de elevada economía, tenía libros de cuentas, a los que remite para que los albaceas supieran las deudas que tenía y las que le debían. 229 Sede de la Fundación Focus-Abengoa. ARANDA, Gabriel: Compendio de la vida y virtudes del venerable Padre Fernando de Contreras. Sevilla, 1692, p. 463-464. Luis Corbet se enterró en el trascoro de la catedral de Sevilla cerca de su amigo Justino de Neve. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 131 Los nuevos nobles Al final del siglo XVII varias familias de este barrio consiguieron títulos nobiliarios que se unieron al histórico del marqués de Villanueva del Fresno y Barcarrota convirtiendo al barrio en un lugar distinguido con casas decoradas con numerosas obras de arte y objetos suntuarios: los Céspedes230, el marquesado de Carrión (1679)231; los Sandier, Monel y Núñez de Villavicencio obtuvieron el condado de Cañete del Pinar en 1688; los Ramírez de Arellano232 fueron vizconde de Torregrosa y marqueses de Gelo en 1694; los Jauregui Marqués de Gandul (1698)233. Esta distinción social completaba el prestigio de las familias Ramírez de Arellano y SandierNúñez de Villavicencio que eran patronos de capillas en la iglesia parroquial, la primera poseía la que servía de comulgatorio y la segunda la capilla mayor. Todos ellos participaron en 1670 en la fundación de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, como último estadio del prestigio social234. Además, en los padrones se registran otros nobles, como los marqueses de Villalegre. 230 Don Juan de Céspedes Laso de la Vega presentó al Ayuntamiento de Sevilla en 1679 el título de Castilla de Marqués de Carrión que había recibido del rey Carlos II. AMS, Escribanía de Cabildo, siglo XVII, tomo 37, expte, 48, f. 201. 231 GONZÁLEZ-DORIA, Fernando: Diccionario Heráldico y Nobiliario de los Reinos de España. Madrid, 1987, pp. 100 (Cañete del Pinar a Francisco José de Villavicencio) 103 (Carrión de los Céspedes a Juan Antonio de Céspedes Lasso de la Vega), 143 (Gelo a Bartolomé Ramírez de Arellano, veinticuatro de Sevilla y caballero de la Orden de Santiago), 254 (Torregrosa al anterior Bartolomé Ramírez de Arellano). 232 GONZÁLEZ-DORIA, Fernando: Diccionario Heráldico…, op. cit., pp. 143 (1681, Gelo a Bartolomé Ramírez de Arellano, veinticuatro de Sevilla y caballero de la Orden de Santiago), 254 (1693, Torregrosa al anterior Bartolomé Ramírez de Arellano). Aunque los estudios de heráldica dan esta información, don Bartolomé Ramírez de Arellano y Toledo presentó al Ayuntamiento de Sevilla el 30 de noviembre de 1682 el título recibido del rey Carlos II que se titula “Marqués de Gelo de Torregrosa”. AHMS, Seccion IV, Escribanía de Cabildo, siglo XVII, tomo 37, expte, 53, f. 206. 233 AHMS, Escribanía de Cabildo, siglo XVII, tomo 37, expte, 54, f. 207, lo presenta don Miguel de Jáureguiel 9 de diciembre de 1698. 234 CARTAYA BAÑOS, Juan: “No se expresare en los títulos el precio en que compraron: los fundadores de la Maestranza de Caballería de Sevilla y la venta de títulos nobiliarios durante el reinado de Carlos II”, Historia y Genealogía (Madrid), nº 2 (2012), pp. 5-35. Sobre el primer marqués de Gelo, pp. 28-29. CARTAYA BAÑOS, Juan: “Noble es bien aderezado: los inventarios de bienes de los fundadores de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla”, Laboratorio de Arte (Sevilla, Universidad), nº 24 (2012), t. 1, pp. 315-334. CARTAYA BAÑOS, Juan: “Los pleitos del marqués de Gelo en el fondo de la Real Audiencia del Archivo Histórico Provincial de Sevilla: nuevas fuentes documentales para el estudio de los fundadores de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla”, Archivo Hispalense, nº 291-293 (2013), pp. 169-196. CARTAYA BAÑOS, Juan: “Para ejercitar la maestría de caballos. La nobleza sevillana y la fundación de la Real Maestranza de Caballería en 1670, Sevilla”, Chronica nova (Granada, Universidad), nº 40 (2014), pp. 386-389. Número monográfico sobre el ejército y la sociedad en la España Moderna. 132 Las casas de los Ramírez de Arellano en el siglo XIX: ocupación francesa, reforma urbanística y demolición de las viviendas El marqués de Gelo y Villamaína estaba retirado en la ciudad cuando se produjo el amotinamiento del pueblo en 1808 con el pretexto de querer defender la independencia española235 y estuvo a punto de que los insurgentes le quitaran la vida, como hicieron con otras personas de su clase. Obligado por los acontecimientos sociales, aceptó el mando de General de División del Ejército de Insurgentes que le ofreció la Junta creada para la defensa de la ciudad. En marzo de 1809 fue herido en la batalla de Almonacid y se retiró nuevamente a Sevilla. El 18 de diciembre, poco antes de la entrada de los franceses en Sevilla, el marqués recibió noticias de su administrador en Madrid del embargo de sus posesión de Villafranca del Castillo, localidad que está situada a cuatro leguas de la Corte y pertenecía a su mayorazgo. La información procedía de un oficio del conde de Cabarrús236. El administrador general de los Bienes Nacionales, don Matías Bayo, transfirió la finca a un francés llamado Daxés con fecha 29 de enero de 1810. Los franceses al mando del rey José Napoleón entraron en Sevilla el 1 de febrero de 1810. El nuevo monarca se marchó en mayo, y las tropas permanecieron en la ciudad hasta el 27 de agosto de 1812. Con la llegada del nuevo rey muchas personalidades sevillanas que estaban comprometidos con la causa patriótica, “no dudaron en cambiar de bando una vez llegada la hora de la verdad, pues era evidente que el nuevo rey era José Napoleón”237, como fue el caso del marqués de Gelo. Los altos cargos franceses se establecieron en los principales palacios de la ciudad, siendo Blas de Aranza, confirmado en el cargo de intendente de la ciudad por José Napoleón, el autor de la pacificación de la ciudad y el encargado de acomodar a los altos cargos y a las tropas francesas238. El rey en el Alcázar; el marqués de Riomilano en la casa que estaba frente al triunfo de la Lonja; el ministro conde de Cabarrús 235 MORENO ALONSO, Manuel: Sevilla napoleónica. Sevilla, ediciones Alfar, 1995, p. 81. Existe una nueva edición publicada por la Universidad de Sevilla en el año 201.1 236 AHN, Estado, leg. 3091. 237 MORENO ALONSO, Manuel: Sevilla napoleónica..., op. cit., p. 81. 238 Idem, p. 117. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 133 en la vivienda que existía frente a la casa de Correos en la calle de la Venera. Los consejeros, conde de Montarco, Aranza y Solís, se instalaron en los palacios de los duques de Osuna, Infantado y Medina Sidonia. El general Darricau, que fue nombrado gobernador militar, se le asignó el Palacio Episcopal como vivienda y oficinas militares; el general Senarmont con sus ingenieros se establecieron en la casa de los condes de Teba. Moreno Alonso informa que el duque de Treviso “allanó con su escolta el solar de los marqueses de Paterna” en la plazuela de San Bartolomé”239. Debe ser un error240, que se referiría a Gelo. Sin embargo más adelante dice: “con la del Marqués de Paterna, escudándose por su parte en la intenciones del duque de Dalmacia, y ocupada por la escolta del mariscal Duque de Treviso, lo que provocó una querella por parte del marqués, que quería su casa de la plazuela de San Bartolomé, que los ocupantes habían dejado, por cierto, bastantemente destruida y llena de inmundicia. El edificio, por otro lado, se arruinaba cada días más, a tal término que las gentes suelen entrar para robar todo lo que encuentran”241. A partir de entonces el marqués de Gelo en Sevilla y su administrador en Madrid, Pedro Antonio de Cuéllar, no cesaron en reclamar la posesión perdida. En 1844 González de León no menciona la casa del Marqués de Gelo. Durante la segunda mitad del siglo XIX se intensificó la reforma urbana242 y se realizaron en la trama urbana de Sevilla numerosos atirantados de línea y prolongaciones de calles para favorecer la comunicación en el interior del casco antiguo. Las casas de los Ramírez de Arellano sufrieron un incendio en 1875. El maestro de obras José Romero y Humanes expuso en un informe fechado el 10 de noviembre que “en los solares quedados con motivo de los incendios en la Plaza de San Bartolomé, en lo concerniente a la propiedad de doña María de la Gloria Lesaca y González Pleités, de 239 AMS, Sección XIV. Crónicas, V, 1 de febrero de 1810. MORENO ALONSO, Manuel: Sevilla napoleónica..., op. cit., p. 52. 240 Debe ser un error, pues la casa de los marqueses de Paterna era la de Mañara, que se conserva actualmente como sede de la Dirección General de Bienes Culturales e Instituciones Museísticas, organismo de la Consejería de Cultura y Deporte.. 241 AMS, Acta Capitulares (2ª Escr.), f. 4vº, Sevilla enero 1811; y f. 23vº, Sevilla, 18 enero 1811; AMS, Sección VII, t. I (90), Sevilla, 20 junio 1811. MORENO ALONSO, Manuel: Sevilla napoleónica..., op. cit., p. 57. 242 SUÁREZ GARMENDIA, José Manuel: Arquitectura y urbanismo en la Sevilla del siglo XIX. Sevilla, 1986. 134 estado soltera y vecina de Sevilla, y en el lado de fachada que tiene en la calle Verde se hace necesario labrar una cerca de la altura de cuatro metros para resguardo de los materiales que hoy contiene, por haberse destruido lo que tenía hace unos cuantos días, y no poder labrar de nueva planta casas que ocupaban estos terrenos, y necesitando permiso para hacerlo”, solicita autorización y quedar exenta del impuesto correspondiente243. Al día siguiente el Alcalde ordena que informe la comisión de obras públicas oyendo al arquitecto titular. Cuatro días después se le concede autorización, cuyo texto amplia la información: “se autorizó a la Señora Viuda de Negrete para que pudiera continuar derribando la parte ruinosa que hay en la calle de Céspedes esquinas a la plaza de San Bartolomé, para que seguidamente supla la parte derribada con la construcción de una cerca de seguridad”, se autoriza por ser una construcción provisional. La comisión lo aprobó definitivamente el 26 de noviembre. Entre los proyectos urbanísticos de prolongación se incluyó la calle Céspedes y su comunicación en línea recta con la actual Levíes, expropiándose para ello las casas que fue de los Ramírez de Arellano y marqueses de Gelo244. En 31 de enero de 1878 el arquitecto Aurelio Álvarez firmó el plano de la reforma urbanística de las calles Céspedes y San Bartolomé245. González Cordón dice que Juan Francisco de Palua Álvarez fue un emblema de las reformas con el proyecto de rectificación de calles, apertura de otras nuevas y ensanche de la población246. El proyecto de apertura de la calle Céspedes recogía la idea del concejal Juan Nepomuceno Moreno de Guerra. El proyecto consiste en una memoria redactada en cuatro páginas y un plano de las calles dibujado en papel de tela con líneas coloreadas que muestra la alineación existente y la propuesta urbanística. Según su redactor, esta solución “indudablemente es una mejora de gran importancia porque facilita en gran manera la comunicación entre las calles de San José y Santa María la Blanca con la zona comprendi243 AMS, Obras públicas, serie III, 1875, sign. 969 (C.A. 1418). Reformas Plaza de San Bartolomé. 244 Idem, 1878, sign. 1467 (Colección alfabética, sign. 1421), Reconstrucción calle Céspedes y San Bartolomé; y sign. 1520, C. A. Alineaciones, Reformas de la c/ Céspedes. 245 AMS, Sección Alineaciones, C.A, 25-78 (2). Portadilla de la carpeta: “Céspedes y San Bartolomé. Año 1878, nº 362. Secretaría Municipal de Sevilla. Negociado de Obras Públicas. Archivo Municipal. Rº Salida 16007. Nº 362-3316”. El plano fue publicado en GONZÁLEZ CORDÓN, Antonio: Vivienda y ciudad. Sevilla, 1849-1929. Sevilla, Ayuntamiento, 1985, p. 61, da la sign. O. P., nº 22/1878. En el pie de foto dice que el loteo y alineación en calle Céspedes y San Bartolomé era de J. F. de Paula Álvarez, fig. 105. 246 GONZÁLEZ CORDÓN, Antonio: Vivienda y ciudad…, op. cit., p. 62. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 135 da entre San Bartolomé y la Puerta de Carmona […] en la actualidad sumamente incómoda para el vecindario y casi nula para los vehículos por los muchos recodos y angosturas que en la actualidad tiene”. El arquitecto considera que la propuesta de ampliación era “sumamente económica”, pues se reducía a la expropiación de una pequeña casa que era el numero 17 de la calle Céspedes “que es de corto valor” y unos cientos cincuenta metros superficiales del solar de la casa nº 8 de la calle de San Bartolomé”. Es económica para el municipio “a la par que beneficiosa para la propiedad, dada las condicione actuales de la finca referida”. El proyecto plantea la reforma de esta zona urbana en dos tramos. El primero, la ampliación recta de la calle Céspedes con un ancho constante de siete metros, “siendo el de más importancia y el que se prolonga a través de las casas referidas”. El segundo tramos es el “trozo de dicha calle, hasta la desembocadura en la Calle de San Jerónimo, resulta de cinco metros, menos en el trozo en que la fachada de la Parroquia forma una de sus aceras, que queda de cuatro metros.”. Doña María de la Gloria Lesaca y González Pleités, como propietaria, escribió al Ayuntamiento el 1 de marzo de 1678. Se había informado por el Boletín Oficial de la Provincia247, que el proyecto de alineación de la calle Céspedes para su tránsito a la plaza de San Bartolomé estaba en exposición pública y manifestó su oposición y protesta a que esta reforma urbana afectara a su casa número 17 de Céspedes, “que lindaba con la que hoy es solar” y “la grande plaza de San Bartolomé, a menos que previamente se convenga en el abono de los perjuicios”. El informe de la comisión de obras públicas y ornato de fecha 26 de marzo, completa la situación de la casa grande, “hoy convertida en solar” y considera que la indemnizaciones que solicita la propietaria están dispuestas en el Real Decreto de 9 febrero de 1863 para estas situaciones. Transcurrido los plazos administrativos establecidos, la comisión informó favorablemente el proyecto y el Ayuntamiento lo aprobó en la sesión de 27 de mayo de 1878. La propietaria reclama las indemnizaciones en un escrito fechado el 19 de julio y el 19 de octubre, esta señora y el concejal Juan Nepomuceno Moreno de Guerra firman el acuerdo. Un documento de nueve páginas 247 28 de febrero , nº 208, p. 2. 136 que recoge las siete cláusulas: la cantidad de 5.977 pesetas y setenta y cinco céntimos, que se le abonarán en 15 plazos; con el objeto de anticipar la mejora acordada, se inscribe el derecho de propiedad en el Registro; la propietaria queda en posesión de la casa 17 de Céspedes hasta que cobre definitivamente la indemnización; y quedaba para la propietaria todo el material de derribo que desee y los trozos de terrenos que sobran a cada lado de la calle. Se formalizó una escritura248. Años después, con motivo de la petición de información de Manuel González Montes en 1893, que quería edificar la casa número 2 de la calle de San Bartolomé, el arquitecto José Sáez y López realizó el 20 de mayo un proyecto de alineación de esta zona, pues no existía uno aprobado. Después se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia la exposición pública del alineación de estas casas249. En 1878 la histórica calle del Corral del Agua se denominaba calle de Céspedes desde el tramo que comienza en la calle San José hasta la esquina de la actual calle de la Alegría. Y la calle de San Bartolomé formaba un ángulo, el tramo actual de la fachada lateral de la iglesia y la calle Levíes hasta la esquina de la plaza de las Mercedarias. 248 AMS, Obras públicas, serie III, 1878, sign. 1467 (Colección alfabética, sign. 1421), copia de la escritura de permuta de terrenos en el barrio de San Bartolomé otorgada por el Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad y Doña María de la Gloria Ricavea Lesaca González y Sánchez Pleités ante el notario Antonio María de Castro, 9 de septiembre de 1879. 249 15 de junio, número 300, p. 4 . Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 137 Según las Guías de Sevilla y su provincia de Gómez Zarzuela de 1882, 1883 y 1884, todavía la calle Céspedes aparece con la siguiente descripción: "Dir. Sta. María la Blanca. Alegría", mientras en las guías a partir de 1885 esta calle aparece como: "Dir. Sta. María la Blanca. San Bartolomé", de lo que podemos pensar que esa fecha ya estaba prolongada la calle Céspedes por el antiguo solar del palacio del Marqués de Celo. En 1884 todavía no aparece abierta la calle Céspedes en el plano del Cuerpo de E. M. del Ejército250. La calle San Bartolomé comprendía la delantera de la iglesia y el tramo actual de Levíes hasta la plaza de las Mercedarias. En 1893 la dirección de la casa de Mañara seguía siendo San Bartolomé, nº 3, aunque la calle Céspedes estaba ya prolongada, como se aprecia en los planos de Juan Talavera y de la Vega (1890) y el que un año después hicieron Antonio de Padura y Manuel de la Vega Campuzano. En 1894, el arquitecto José María Aguilar y Vela proyectó el monasterio de las Salesas en la plaza de las Mercedarias251. En el plano de José Sáez López de 1893-1895 ya aparece dibujada la prolongación de la calle Céspedes252. El destino final de las casas de los Ramírez de Arellano es el mismo que el arquitecto José Ramón Sierra describió para las casas históricas: “Se trata de edificaciones cuyo estado actual, muchas veces aparentemente ruinoso, es el resultado de eun secular proceso de transformaciones, modificaciones, sumas y restas, en concordancia con la historia urbana (cambios demográficos origen de variaciones de densidad de población, origen a su vez de cambios en las densidades de construcción de suelo y de espacios abiertos, cambio de organización social, con repercusión en los asentamientos gremiales de procedencia geográfica o de estamentos institucionales y económicos), pero sin duda en concordancia con la historia singular de cada familia, de acuerdo con la evolución de la cultura pública y de la cultura privada”253. 250 Planimetría levantada por el Cuerpo de E. M. del Ejécito y publicado por el Depósito de Guerra, escala 1:50.000. Plano reeditado con el nº. 7 en la Colección Histórica, Centro Municipal de Documentación Histórica. Sevilla, Ayuntamiento, 1985. 251 SUÁREZ GARMENDIA, José Manuel: Arquitectura y urbanismo…, op. cit., fig. 40. 252 GONZÁLEZ CORDÓN, Antonio: Vivienda y ciudad…, op. cit., p. 69. 253 SIERRA, José Ramón: La Casa en Sevilla, 1976-1996, Catálogo de la exposición. Sevilla, Fundación el Monte y Electa, 1996, p. 114. 144 Josefa María de Vega Moreno y Navarrete en la parroquia de San Sebastian de Marchena. Ella era hija de Jerónimo de Vega y doña Lucía de Vega Funes, entonces difuntos265. El cónyuge tenía entonces su residencia en Madrid. Josefa María se había quedado huérfana muy joven, por lo que se crió con su abuela doña María de Vega Navarrete, quien otorgó las capitulaciones matrimoniales de su nieta en Marchena en el mismo año de la boda. Tres años después, Josefa María tuvo que redactar testamento por una enfermedad que superó y al año siguiente nació su hija que bautizaron en la parroquia de Santa Catalina con el nombre de la santa titular de la parroquia, donde vivían. Esta niña será la futura mujer de don Hermenegildo Hurtado de Mendoza, que amargará la vida del marqués. En la década de 1670 Bartolomé y Josefa recibieron dos importantes inyecciónes económicas: la partición de los bienes paternos de Bartolomé en 1678, porque su madre contrajo segundo matrimonio, y el mayorazgo que recibió ella de su abuela al año siguiente. La alegría del nacimiento de otros hijos, varones y hembras, se enturbió cuando conocieron que las hijas Francisca y Rosa María eran mudas. Durante veinte años alternaron logros sociales y pérdidas familiares. Entre obtención de los títulos de vizconde de Torregrosa y marqués de Gelo, falleció su mujer en 1693 y fue enterrada en la iglesia parroquial de Gelo de Cabildo. Su hija Teresa ingresó en el convento de la Concepción junto a San Juan la Palma y con ella vivieron dentro del convento en condición de seglares las hijas mudas. Después Bartolomé heredó el marquesado de Villamaína y se estableció en Madrid, asignando antes rentas suficientes para asegurar la manutención de estas hijas y el alquiler de las celdas conventuales donde vivían. En la corte vivió los conflictivos años de la Guerra de Sucesión y comenzaron a complicarse sus asuntos económicos, que heredó su hijo Tomás Ramírez de Arellano Navarrete. Su yerno Hermenegildo Hurtado de Mendoza, que era secretario y fiscal del Santo Oficio de la Inquisición, pleiteó constantemente desde 1697 contra su suegro para que solucionara la partición de bienes por la muerte de Josefa María de la Vega, 265 AHPS, SRA, leg. 29468, vol. 1, expte de 1697, f. 35. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 145 por lo que el marqués de Gelo compareció el 3 de febrero de 1703 ante el alcalde don José Vélez para los autos de la muerte de su mujer266. Además de los datos que hemos mencionados sobre su vida y relación matrimonial, conocemos que sus hijos se llamaban José, Catalina, Tomás, Luis, Félix, Nicolás, Mariana, Jerónima, Rosa y Francisca Ramírez de Arellano y Toledo, cuando murió su mujer. De éstos, Luis falleció después de su madre. El proceso continuaba dos años después y varios testigos declararon que, cuando Bartolomé se casó con Josefa María de la Vega, ella aportó una importante hacienda. Entre los testigos estaba el personal de la casa del marqués y su mayordomo Juan Pablo Merinero, que llevaba treinta años con él, confirmó que el marqués recibió una dote considerable que pasó de 100.000 ducados267. El primer marqués de Gelo, además de este pleito, estuvo presionado por la crisis de 1708 268 A los problemas económicos y a los que producía la guerra se le añadió la crítica situación en la que estaban sus hijas, Teresa y las mudas, que solicitaron ayuda a su cuñado Hermenegildo por falta de rentas para la manutención. Bartolomé González Bellido, en nombre de su cuñado, intentó auxiliarlas con cuatrocientos ducados de las rentas familiares, pero la hacienda del marqués estaba embargada y los acreedores intervinieron269. 266 AHPS, SRA, leg. 29468, dos voluminosos expedientes que abarcan los años 1703 a 1733, vol. 1, f. 1. 267 Idem, vol. 1, segundo cuadernillo, ff. 86-88. 268 CARTAYA BAÑOS, Juan: “Los pleitos del marqués de Gelo…”, op. cit., pp. 169-196. HERRERA GARCÍA, Antonio: “La crisis de 1708-1710 y los arrendamientos del Mayorazgo de Gelo”, Actas del III Congreso de Prosefores Investigadores, celebrado en la Rábida, 27 al 30 de agosto de 1984. Huelva, Asociación de Profesores de Geografía e Historia de Bachillerato en Andalucía, “Hespérides”, 1986, pp. 219-231. 269 AHPS, SRA, leg. 29513/3 (antiguo 417/3). 146 Estado y mayorazgo del marquesado de Gelo de Cabildo y Torregrosa Concepto Lugar Pagador Importe anual Casas principales del marquesado Sevilla Parroquia de San Bartolomé Juan Eusebio García Negrete, secretario de la Inquisición de Córdoba, vecino de Sevilla 5.000 rs Casas accesorias Sevilla Parroquia de San Bartolomé Arrendamiento 880 rs Villa y lugar con sus dehesas y demás que le pertenece Gelo (Benacazón) Fernando de Rojas, caballero de calatrava, arrendador 14.000 rs + 1.000 pesos de regalía cuando se arrendó Tributo Tesorería de la Real Casa de la Moneda 800 ducados plata = 16.500 rs Tributo 800 ducados plata Molina de pan moler que tiene dos piedras Alcalá de Guadaira Sitio del Sacatín Catalina de Algarín 26 rs /dia = 806 rs/mes = 9.672 rs/anual Veinticuatría del mayorazgo 200 ducados = 2.300 rs Of. de fiel del matadero de Sevilla del mayorazgo 15.000 rs a 17.000 rs Mayorazgos de los estados y marquesados de Villamaína, Bolaños y Villafranca del Castillo Casas principales Madrid Calle de Alcalá Vive el duque de San Pedro 18.000 rs Casas asesorias Madrid Calle de Alcalá Arrendadas a los comediantes 1.800 rs Cochera Madrid Calle de Alcalá 40 ducados Molino de pan moler Con cuatro piedras Sitio de Panjiaquia 1.500 rs. Venta de San Antón Villafranca del Castillo 350 ducados = 3.850 rs/anual Portazgo del puente Villafranca del Castillo 150 ducados = 1.650 rs Viñas + uvas de moscatel Villafranca del Castillo 14.000 rs Coto de cacería, monte y dehesa de 4 leguas 14.000 rs Hierbas de la dehesa, Setos de perales, Arroto y dehesa 4.400 rs Censos perpetuos Lugar de Getafe 1.660 rs Obligación Justicia de Getafe 200 rs Alcabalas Villa de Bolaños 2.200 rs Viña del palacio Villa de Bolaños Cuando se arrienda 25 ducados = 270 rs Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 147 El primer marqués de Gelo murió el 13 de febrero de 1715 en Madrid, heredando el título y los mayorazgos su hijo don Tomás Ramírez de Arellano, quien en pocos años cedió el título a su hermano por falta de facultades y capacidad. Un año después, Hermenegildo Hurtado de Mendoza, en nombre de su mujer, logró lo que ambicionaba, el control de los bienes del mayorazgo fundado por Fernán López Ramírez y doña María de Arellano. Cuatro años después murió doña Catalina Ramírez de Arellano y fue sepultada en la capilla de su familia en la iglesia de San Bartolomé, aunque este matrimonio no tenía su residencia en esa collación270. Su hijo heredó los títulos, los mayorazgos y la hacienda de la familia materna. El título perdió el apellido Ramírez de Arellano en primer posición cuando lo heredó Catalina Ramírez de Arellano Enríquez de Toledo y Guzmán por cesión de su hermano Tomás. Ella contrajo matrimonio con Hermenegildo Hurtado de Mendoza y su hijo Antonio Hurtado de Mendoza Ramírez de Arellano fue el sucesor del marquesado de Gelo. Durante los casi tres siglos y cuarto de existencia de este título nobiliario, el marquesado ha cambiado de apellidos por falta de herencia masculina directa pasando de Ramírez de Arellano a Hurtado de Mendoza, Sánchez Pleités, Nieulant, Fuentes-Bustillo, Llorens y Artiñano. Existe un árbol genealógico de este título realizado por Hermenegildo Hurtado de Mendoza Alvarez de Toledo, marqués de Gelo y de Villamaína, que remonta su origen al mayorazgo fundado en 1426 por Alonso Enríquez, I Almirante de Castilla, y doña Juana de Mendoza271. La titular actual es doña Astrid-Carmen Artiñano Artiach desde 2007 por cesión de su abuela doña Concepción Llorens y Fuentes-Bustillo272. 270 ASPB, Entierros, libro I-II, 1600-1681, f. 149, 26 de mayo de 1720. 271 AHN, SN, Osuna, GN. 4, D.17. ES 45168. En la ficha confunde Villamaína por Villamarina. 272 Orden JUS/2024/2007, de 22 de junio, del Ministerio de Justicia por la que se manda expedir, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, Real Carta de Sucesión en el título de marqués de Gelo, a favor de doña Astrid-Carmen Artiñano Artiach. B.O.E, nº 162, de 7 de julio de 2007, p. 29417. 148 La hacienda de campo en Gelo y la ermita El Aljarafe sevillano se caracterizó por la existencia de numerosas haciendas de olivar y viñedos entre las que sobresalió la Hacienda de Gelo por su amplia extensión de tierra, casa de campo e iglesia. El territorio de Gelo está situado en la cañada del Pino Enano, al sur del término municipal de Benacazón, a tres kilómetros de esta población, enclavada junto a la carretera de Bollullos de la Mitación a Aznalcázar, en la vía que comunica Sevilla con el pueblo de Villamanrique de la Condesa. La primera referencia documental de la “alcaria” de Gelo aparece en el Repartimiento de Sevilla, pero los restos arqueológicos confirman sus antecedentes romanos y musulmán. En el Repartimiento tras la conquista de Sevilla en 1248 se denomina Gelo Atunes o Atrines y sus 1.380 aranzadas con 60.000 pies de olivar e higueral se concedieron a Don Çulemán, almojarife del rey Alfonso X. Pasó a denominarse Geloquema. En 1274 comenzó la historia de los cambios de propiedad por problemas económicos o judiciales. En ese año fueron confiscados los bienes de Çulemán. El rey cedió la alquería, que nunca tuvo muchos vecinos, al cabildo catedralicio a cambio de otras dos poblaciones. En 1285 se realizó la división de los bienes del arzobispo Don Remondo y el cabildo catedralicio, denominándose Gelo Mayor o Quema para diferenciarlo de la alquería de Gelillo. Después la alquería con su jurisdicción civil y criminal, términos y vasallos fue vendida en 1446 a don Gonzalo de Saavedra, veinticuatro y alcalde de Zahara, y a su esposa doña Inés de Ribera que pagó 550.000 maravedíes. Tal vez la baja rentabilidad o la dificultades de su administración obligó a estos propietarios a venderla a finales de ese siglo a doña Leonor de Mendoza, esposa de Enrique de Guzmán, duque de Medina Sidonia y conde de Niebla. A comienzos del siglo XVI esa casa noble había recibido préstamos de elevada cuantía que no pudieron cumplir, por lo que Gelo pasó a manos de Francisco de Alcázar, descendiente de un converso, y a su mujer Leonor de Prados. Este matrimonio fundó un mayorazgo para cada uno de sus cuatro hijos. En 1532 concedió uno a Jerónimo del Alcázar, su segundo varón, vinculándole la Hacienda de Gelo, que tenía Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 149 “novecientas aranzadas de olivar, poco más o menos, con sus vasallos e jurisdicción civil e criminal […] con todas las tierras y montes y ejidos e pastos y aguas y casas e molinos y viñas e todas las otras cosas al dicho lugar anejas e pertenecientes”273. En el último tercio de ese siglo pasó a propiedad de don Pedro Luis de Torregrosa, contador del rey Felipe II274, pues Gelo aparece en 1569 como señorío de ese señor. Este personaje fue quien introdujo la contabilidad por partida doble en las cuentas centrales de la Real Hacienda castellana, es decir, quien adaptó los métodos empleados por los banqueros y hombres de negocios privados a la administración de los Austrias en España. Como ha estudiado el historiador Esteban Hernández, don Pedro Luis de Torregrosa propuso esta reforma contable en 1592, con lo que “España se adelantó también notablemente al resto de los países europeos de la época […] De hecho, el único país que sigue a España bastante cerca en este campo es Suecia, que en 1623 implantó la partida doble para llevar las cuentas generales de su Hacienda Pública”275. Era valenciano y familia de comerciantes, que vivió en Sevilla en la collación de Santa María, antes de su establecimiento en Madrid para trabajar al servicio de la corona. En la ciudad hispalense desempeñó distintos cargos administrativos, entre otros fue veinticuatro del concejo, factor en la Casa de la Contratación entre 1559 y 1562, administrador del almojarifazgo y estuvo relacionado con las minas de Guadacanal. Su hija Beatriz contrajo matrimonio con Pedro de la Torre Espinosa, cuyo padre era tesorero de la ceca. Don Pedro Luis de Torregrosa murió en Madrid en octubre de 1607. 273 AHN, Consejos, leg. 36647. Cfr. HERRERA GARCÍA, Antonio: Historia de la villa de Benacazón y noticias de los antiguos lugares de Castilleja de Talara, Gelo de Cabildo y la Torre de Guadiamar. Sevilla, Diputación y Ayuntamiento de Benacazón, 2005, p. 115. 274 Don Pedro Luis de Torregrosa, contador del rey, y su mujer Catalina Suárez cogieron en arrendamiento en 13 d julio de 1554 una tiendas de por vida en la alcaicería de los plateros que era propiedad de don Pedro Portocarrero, Marqués de Villanueva del Fresno. En expediente hay un poder de este marqués a su capellán el clérigo Alonso de Baena para que le representara en dar tributos o censos perpetuos por vida de las casas que tenía en Sevilla, una en el “compás de mis casas principales que son en la dicha ciudad [Sevilla] en la collación de San Bartolomé” y las casas y tiendas que tenía en las Alcaicerías. A la muerte de Torregrosa, este marqués y otras personas pleitearon con los herederos para cobrar varios arrendamientos. AHPS, SRA, leg. 29418, expte. 5. 275 HERNÁNDEZ ESTEVE, Esteban: “Pedro Luis de Torregrosa, primer contador del libro de Caxa de Felipe II: introducción de la contabilidad por partida doble en la Real Hacienda de Castilla (1592)”, Revista de Historia Económica (Madrid), año III, nº 2 (1985), p. 223. 150 Un nuevo problema económico obligó a los herederos de don Pedro Luis a vender la hacienda de Gelo a través del concurso de acreedores, llegando a manos de doña María de Arellano y Sotomayor, viuda de don Fernando López Ramírez, que compró el señorío por 28.769.733 maravedíes. Ella lo vinculó como mejora al mayorazgo que había fundado con su marido para su hijo Luis Antonio Ramírez de Arellano, nuevo señor de Gelo y propietario de sus casas, palacio, mesón, 150 aranzadas de olivar, molinos de aceite, viñas, bodega, lagar y vasijas, huertas, tierras calmas y montañosas, encinares, pinares, pastos, etc.276. En 1629 Luis Antonio Ramírez de Arellano compró también los derechos de las alcabalas de Gelo, estimadas en una renta anual de 10.150 maravedíes. Su hijo Bartolomé Ramírez de Arellano, uno de los que participaron en la fundación de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, heredó el mayorazgo y obtuvo del rey Carlos II el título de Marqués de Gelo en 1681. El lugar se conocía como “Gelo de Cabildo”, por la pertenencia histórica a la institución catedralicia, aunque también recibió otros nombres con los apellidos de sus propietarios. En el testamento de María de Arellano en 1635 se menciona la hacienda y la ermita como Gelo del Buen Suceso. Desde comienzos del siglo XX la ermita recibe la advocación de Nuestra Señora del Rocío, por encontrarse en el camino de peregrinación de la romería de esta advocación mariana. Existen dos descripciones importantes de la hacienda de campo. Uno el arrendamiento de 1703, que comentamos más adelante, y la información que se aportó en diciembre de 1755 siguiendo instrucciones para el Catastro del Marqués de la Ensenada que se había ordenado cuatro años antes. El territorio de Gelo ocupaba un cuarto de legua de levante a poniente y otro cuarto de norte a sur, y una legua de circunferencia que “se andará en una hora”. Limita a levante con el término de Bollullos, a poniente con el de Castilleja de Talara, al norte con el de Benacazón y al sur con el de Aznalcázar. Las tierras eran de secano. En ellas había siembra y plantíos de árboles que tenían tres calidades. El trigo, las habas y los garbanzos producían cosechas dos años y descansaban cuatro. Cada fanega de tierra de primera calidad producía en dos años una cosecha de seis fanegas y media de trigo, siete y media de 276 Idem, p. 140. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 151 habas y uno y medio de garbanzos277. La de segunda calidad producía como máximo una fanega de trigo. El plantío de árboles era de olivares, encinas y pinos que producían sin intermedio. Los olivos estaban en tierra de segunda calidad y las encinas y los pinos en la de tercera. Los olivos jóvenes estaban plantados con regla, mientras los antiguos y demás árboles estaban sin regla y ocupaban los márgenes de toda la tierra. La tierra medía 1.100 aranzadas y se repartían de la siguiente manera: 12 de primera calidad y de secano; 107 de segunda calidad, de ellas 40 de tierra sembrada y 67 de árboles; 981 de tercera, 98 de sembradura de secano, 12 de pinar y 871 de monte alto y bajo. Los frutos que producían son trigo, cebadas, habas, algarroba278, garbanzos y aceite. A finales del siglo XVIII estaba despoblada, según recoge Tomás López en su Diccionario Geográfico279. Historiografía En el Diccionario Geográfico de Madoz, publicado entre 1844-50, Gelo se cita en dos lugares, uno junto a las heredades del marqués de Rianzuela y de las Torres en el término de Aznalcázar280 y otro en la descripción de la localidad de Benacazón281, Se informa que su iglesia parroquial dedicada a Nuestra Señora de las Nieves era una capilla de la Catedral de Sevilla y era matriz de la ermita de la hacienda de Gelo, cuyo curato lo proveía el cabildo metropolitano. Entre las haciendas de este término Madoz sitúa dos haciendas, la de Castilleja de Talara de los marqueses de las Torres y la de “Gelo de Cabildo” de los marqueses de este título, que la describe como “buen caserío, y tierras de labor, encinas, pinos, olivar y montes bajos”. 277 El documento menciona trece almudes de trigo, quince de habas y tres de garbanzos, pero como cada almud es media fanega, hemos convertido la cosecha a fanega. 278 El documento dice “yeros”. 279 LÓPEZ, Tomás: Diccionario geográfico de España, 1785-1795, BNE, ms. 7306. Un manuscrito con las respuestas recibidas por Tomás López sobre el cuestionario enviado a los párrocos de las poblaciones españolas para realizar un diccionario geográfico. La información de Benacazón fue realizada por l cura de la parroquia, don Pedro Peraza García. Cfr. HERRERA GARCÍA, Antonio: Historia de la villa de Benacazón…, op. cit., p. 321. LÓPEZ, Tomás: Diccionario geográfico de Andalucía: Sevilla. Granada, editorial Don Quijote, 1989, p. 38. 280 MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1846, t. III p. 212. 281 MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico…, op. cit., t. IV pp.169-170. 152 Diego Angulo fue el primer historiador que dedicó un estudio artístico a la ermita de Gelo en el trabajo sobre la Arquitectura Mudéjar Sevillana282, editado en 1932. Posteriormente, los profesores Hernández Díaz, Sancho Corbacho y Collantes de Terán en el Catálogo Arqueológico y Artístico de la Provincia de Sevilla (1939) describieron la ermita y mencionaron la existencia de la hacienda283. En las décadas de 1980 y 1990 los estudios de las haciendas andaluzas284, los aspectos artísticos de la provincia de Sevilla285 y la historia del Aljarafe286 actualizaron los datos conocidos y describieron el estado de conservación de los edificios. En las últimas décadas han sido principalmente el profesor Antonio Herrera, el historiador Salvador Hernández y el equipo coordinado por Fernando Olmedo quienes han aportado nuevos datos sobre la historia de esta hacienda y su ermita287. 282 ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego: Arquitectura Mudéjar Sevillana. Sevillana de los siglos XII, XIV y XV. Sevilla, 1932, p. 104. 283 HERNÁNDEZ DÍAZ, José; SANCHO CORBACHO, Antonio y COLLANTES DE TERÁN, Francisco: Catálogo Arqueológico y Artístico de la Provincia de Sevilla. Sevilla, Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, 1939, t. I, pp. 206, 210, 214-215. Mencionan en la parroquia de Benacazón los libros de bautismos de 1689 y el de entierros de 1687 de la iglesia de Gelo. 284 RONQUILLO PÉREZ, Ricardo: Las Haciendas de Olivar del Aljarafe Alto. Sevilla, Colegio Oficial de Arquitectos, 1981. 285 MORALES, Alfredo José et alii: Inventario Artístico de Sevilla y su Provincia. Madrid, Ministerio de Cultura, 1982, t. I, p. 542. MORALES, Alfredo José: “Reflexiones sobre algunas iglesias mudéjares del Aljarafe sevillano”, en Mudéjar Iberoamericano. Una expresión cultural de dos mundos. Granada, Universidad, 1993, pp. 44-46. 286 HERRERA GARCÍA, Antonio: El Aljarafe sevillano durante ek Antiguo Régimen. Sevilla, Diputación, 1980, pp. 57, 86-87, 102-103, 131 y 149. BORRERO FERNÁNDEZ, Mercedes: El mundo rural sevillano en el siglo XV: Aljarafe y Ribera. Sevilla, Diputación, 1983, pp. 36 y 48. HERRERA GARCÍA, Antonio: “La crisis de 1708-1710 y los arrendamientos del mayorazgo de Gelo”, Actas del III Congreso de Prosefores Investigadores, celebrado en la Rábida, 27 al 30 de agosto de 1984. Huelva, Asociación de Profesores de Geografía e Historia de Bachillerato en Andalucía, “Hespérides”, 1986, pp. 219-231. HERNÁNDEZ ESTEVE, Esteban: “Pedro Luis de Torregrosa…”, op. cit., pp. 221-245. MONTES ROMERO-CAMACHO, Isabel: Propiedad y explotación de la tierra en la Sevilla de la Baja Edad Media. Sevilla, Fundación Focus, 1986, pp. 213-214, 315 y 348-349. IDEM,.: El paisaje rural sevillano en la Baja Edad Media. Aproximación a su estudio a través de las propiedades territoriales del Cabildo-Catedral de Sevilla. Sevilla, Diputación, 1989, pp. 357-361. 287 HERRERA GARCÍA, Antonio: Historia de la villa de Benacazón…, op. cit., pp. 115, 139-140, 166, 172, 238, 321. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Salvador: “La ermita de Gelo (Benacazón): noticias documentales sobre su historia y patrimonio artístico”, en Jornadas de Historia sobre la Provincia de Sevilla. Aznalcázar, 2005. RECIO MIR, Álvaro y SÁNCHEZ ROMERO, José Carlos: “Aljarafe. Benacazón. Hacienda de Gelo”, en OLMEDRO GRANADOS, Fernando y TORRES HIDALGO, Magdalena (coordinadores), Cortijos, haciendas y lagares. Arquitectura de las grandes explotaciones de Andalucía. Provincia de Sevilla. Sevilla, Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, 2009, t. 2, pp. 758-760. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 153 Hacienda El edificio principal se describe articulado en torno a un gran patio cuadrado que tiene un pozo central y un abrevadero para el ganado. El señorío, que es muy amplio, está en el lateral derecho de la entrada y posee un excelente jardín. En frente se conserva la torre contrapeso del molino, de configuración sencilla con un azulejo que representa a la Virgen del Rocío. El resto del patio son las dependencias agrícolas, las viviendas del capataz, el casero y otros trabajadores. “El conjunto ha perdido su carácter debido a las particiones por herencia del caserío”288. Los mayorazgos no podían venderse ni arrendarse sin licencia real. Por eso, con motivo de poder pagar la deuda que el marqués de Gelo tenía con el Real Servicio de Lanzas, que ascendía a 2.000.000 y medio de maravedíes, pudo obtener el permiso de arrendar la hacienda de Gelo. El 8 de abril de 1703, don Bartolomé Ramírez de Arellano y Toledo, que era el primer marqués del título, y su hijo Tomás pudieron arrendar los bienes y la hacienda del mayorazgo a Fernando de Rojas y Mendoza, caballero de la orden de Calatrava y vecino de Sevilla. Las condiciones eran un plazo de diez años, frutos y cosechas en precio de 12.550 reales de vellón anuales y otras cantidades. Seis meses después, este arrendamiento fue traspasado a don Ignacio Chacón de Medina Salazar, hijo del marqués de la Peñuela, por el mismo tiempo y en precio de 9.700 reales al año. Con este motivo el albañil Francisco de Saavedra levantó apeo del palacio, casas, pozos y hacienda de Gelo289. El palacio El maestro denomina a la casa como “palacio” y los describe con un patio grande con arcos sobre columnas en la parte baja y los dos ángulos del piso alto cerrado con ventanas, menos en el lado de las salas de la mano derecha conforme se entra. La fachada posee tres divisiones con su puertas, ventanas y rejas de hierro. Frente a la puerta de entrada estaba la sala donde vivía el mayordomo con puertas y ventanas corrientes y con techo de madera. Entrando por un callejón –sigue descri288 RONQUILLO PÉREZ, Ricardo: Las Haciendas de Olivar del Aljarafe Alto. Sevilla, Colegio Oficial de Arquitectos, 1981. 289 HERRERA GARCÍA, Antonio: “La crisis de 1708-1710 y los arrendamientos…”, op. cit, pp. 219231. 256 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 257 258 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 259 La arquitectura y el patrimonio artístico actual La iglesia, cuyo interior es amplio, luminoso y desornamentado debido a la excesiva blancura de sus muros518, tiene planta de cruz latina inscrita en un rectángulo con tres naves, siendo las laterales de bóvedas vaídas y más bajas, como reflejan sus volúmenes exteriores y podemos apreciarlo en la vista aérea. En su interior la nave central es más alta y doble de ancha que las laterales y posee un crucero amplio y espacioso con cúpula de media naranja sobre pechinas decoradas con pinturas de los cuatro Padres de la Iglesia. El brazo del Evangelio es más prolongado debido al volumen y desarrollo de la capilla del sagrario o de los Ramírez de Arellano. Las naves están separadas por grandes pilares cruciformes con arcos de medio punto y tienen los paramentos lisos, sin decoración a excepción de los planos de las molduras y de los perfiles rectilíneos de los elementos arquitectónicos (cornisas y fustes), que producen ligeros claroscuros. A los pies del templo está el coro con su sillería de caoba. Tiene exentas las tres fachadas y sólo la cabecera está inmersa en el núcleo de edificaciones del entorno. Posee dos accesos principales situados uno en cada lateral que están decorados con sencilla portada compuesta de frontón triangular sobre pilastras que enmarcan el vano de acceso con su arco rebajado en la parte superior. En la fachada de los pies sólo existen pequeñas ventanas y puertas secundarias abiertas para comunicar algunas dependencias parroquiales directamente con el exterior. Años después de la restauración del interior la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía encargó un nuevo proyecto de catas de las fachadas para conocer y evaluar el interés de la decoración barroca que estaba oculta bajo las capas de cal y pintura. La etapa de crisis ha impedido realizar la recuperación de este ejemplo de fachada pintada imitando elementos arquitectónicos o constrcutivos de carácter decorativo como el caso del cercano palacio de Miguel Mañara. En el ángulo de los pies del lado del evangelio se alza la esbelta torre de planta cuadrada compuesta de dos cuerpos. El primero es alto, tiene un balcon en cada 518 Criterio erróneo del arquitecto Ubaldo García Torrente, restaurador del templo. 260 lado y termina en una gran cornisa, que sirve de basamento al segundo cuerpo, que es el de campanas, ofrece mayor riqueza artística, pues está compuesto de columnas, pilastras y remates de pináculos, así como variedad cromática con el uso del ladrillo, cal (pintura blanca) y azulejos azules. Aunque el coronamiento tiene ahora forma plana, en origen tuvo una cúpula que fue demolida después de la Guerra Civil, como muestran las fotografías antiguas. El retablo mayor, que ocupa todo el testero del presbiterio y fue realizado en las primeras décadas del siglo XIX, es un buen ejemplo de arquitectura lignaria neoclásica, como corresponde a la época en que fue construido. Está compuesto de un banco, un cuerpo de grandes proporciones divido en tres calles separadas por grandes columnas de capitel compuesto y lo corona un ático de medio punto. En la calle central se abre el vano que permite contemplar la imagen titular en su camarín y en las laterales están los santos San Juan Nepomuceno y San Cayetano. Estas dos esculturas son de la época del retablo y rechazamos la datación en el siglo XVII, pues el primer santo, que vivió en el siglo XIV, fue beatificado en 1721 y canonizado ocho años después, en cuya fecha comenzó la difusión de su culto que se extendió con rapidez por haber sido reconocido como patrón de los confesores. La iglesia tiene dos capillas colaterales. En la nave del Evangelio está la capilla de la Nuestra Señora de la Alegría, que con anterioridad a que la congregación o hermandad la tuviera en 1672 perteneció a la familia Jiménez Almansa y tenía la advocación de San Juan Evangelista. La imagen titular está atribuida al escultor renacentista Roque Balduque, aunque muy retocada en el siglo XVIII. Cuando la congregación se hizo cargo de la capilla encargó el retablo a Bernardo Simón de Pineda y Pedro Roldán (1672-1673). Esta obra no se conserva, pero conocemos que tenía las esculturas de San Fernando y San Ignacio de Loyola y en el ático San Juan Evangelista en Patmos escribiendo el Apocalipsis, porque la capilla estaba dedicada a este santo, que por otra parte tenía una estrecha simbología con la Inmaculada Concep- Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 261 ción de María519. Sobre la presencia de San Fernando recordemos que el año anterior se había hecho la magna fiesta por la canonización o aceptación de su culto por la curia vaticana. Y, además, no era el único retablo de esta iglesia que poseía una imagen escultórica de la iconografía de este rey santo, pues desde 1643 existía otra en el retablo de la capilla adjunta que pertenecía a los Ramírez de Arellano, como veremos más adelante. Actualmente en la iglesia no existe ninguna de las dos. La más antigua no se ha identificado en otro lugar y la de Roldán fue vendida en 1807 con motivo de la renovación neoclásica520. La imagen de San Ignacio de Loyola ha tenido mejor fortuna y está reubicada en el retablo de la capilla del sagrario521. Actualmente la capilla posee un altar de metal plateado con las imágenes de San Joaquín y Santa Ana a los lados, la bóveda está decorada con pintura mural de escasa calidad artística y poca fortuna creativa. En un lateral de la capilla está expuesto el Simpecado del Rosario que comenzó a salir en procesión desde la parroquia en 1690. Un zócalo de azulejería que decora sus paredes laterales. En esta capilla se ha colocado con una instalación poca afortunada un busto escultórico de gran hiperrealismo que es el Retrato de don Manuel González García, obispo de Málaga y de Plasencia en la primera mitad del siglo XX, sacerdote beatificado en 2001 por el papa Juan Pablo II. Además de las ángeles lampararios, existen otras esculturas reubicadas como un Cristo crucificado y un San Juan Evangelista de pequeño formato. La otra capilla colateral, que está en nave de la Epístola, tiene un retablo neoclásico dedicado al Sagrado Corazón, que como hemos comentado anteriormente, el historiador González de León lo menciona con la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. En esta misma nave hay otra capilla que sigue estando dedicada a San José con el Niño, en cuyo retablo están también las esculturas de Santa Águeda y Santa Lucía en las calles laterales y un grupo de barro de pequeño formato en una hornacina sobre la mesa del altar. La escultura del santo es de interés y algunos rasgos formales reflejan la influencia de Luisa Roldán, La Roldana. 519 FERRER GARROFE, Paulina: Bernardo Simón de Pineda. Arquitectura en madera. Sevilla, Diputación, 1982, pp. 40-41. 520 ROS GONZÁLEZ, Francisco S.: “Un ejemplo de renovación neoclásica: la Hermandad de María Santísima de la Alegría de Sevilla”, en III Simposio sobre Hermandades de Sevilla y su provincia. Sevilla, Fundación Cruzcampo, 2002, pp. 153 y 160. 521 RODA PEÑA, José: Pedro Roldán, escultor, 1624-1699. Madrid, Arco Libros, 2012, pp. 201-202. 262 En el último tramo de la iglesia hacia los pies, después de pasar la otra puerta lateral, está el altar del Cristo de las Ánimas en un retablo de la segunda mitad del siglo XVIII de madera dorada con las figuras de hombre y mujer de medio de cuerpo que simbolizan las álmas del purgartorio implorando. Además hay otras cuatro esculturas de pequeño formato. A su lado se ha colocado la Virgen de la Salvación, una imagen de vestir realizada en 1776 por Cristóbal Ramos522. Y al fondo de la nave, sobre una repisa, una interesante escultura de San Elías de estilo roldanesco. La iglesia conserva una serie de pinturas de diferentes tamaños colgados en los muros de las naves y dentro de las capillas, un Apostolado de medio cerpo de autor anónimo de mediados del siglo XVII, algunas copias de Murillo y destacan especialmente el cuadro de grandes dimensiones de la Asunción que pintó Ignacio de Ríes en 1661 y los enconchados mexicanos con las representaciones de San Gregorio, San Agustín y la Virgen con Santa Ana y San Joaquín. La iglesia se inscribió en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con carácter genérico en 1997523. 522 Se conoce la autoría por un documento que el profesor Juan Manuel Miñarro encontró en su interior durante la restauración realizada después del incendio que sufrió en 1992. Por su parecido con la la Virgen de la Estrella de la hermandad trianera se le conoce popularmente como la Estrellita. 523 Consejería de Cultura, Dirección General de Bienes Culturales, Servicio de Protección del Patrimonio Histórico, expte. 130. Incoado el 14 de junio de 1995 y fue inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por resolución de 4 de julio de 1997 de la Dirección General de Bienes Culturales, publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, nº 109, 18 de septiembre. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 263 264 Situación de la capilla de Nuestra Señora de las Angustias y Sagrario en el lado del Evangelio del crucero Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 265 LA CAPILLA Del actual patrimonio artístico de la parroquia de San Bartolomé destaca la capilla sacramental por su magnífico retablo y por tener la reja más antigua del templo y de mejor calidad artística524. Estos dos elementos no fueron renovados tras la construcción del nuevo edificio a finales del siglo XVIII. La capilla era conocida por el nombre de las Angustias desde el siglo XVI, cuando compartía espacio con la pila bautismal. A comienzos del siglo XVII continuó con la advocación pero compartía otro uso, pues era el sagrario y el comulgatorio de la iglesia, función que sigue teniendo. Las primeras adjudicaciones se produjeron a finales del siglo XVI y están relacionadas con los antepasados del canónigo don Alonso Ramírez de Arellano. Los antecedentes familiares de la capilla de Nuestra Señora de las Angustias Los inicios de la vinculación de esta capilla a la familia Ramírez de Arellano tuvo origen en unos antepasados, que no vivieron muy distante en el tiempo de la generación del canónigo. Su historia comienza con la familia Paz Saavedra. 524 ROMERO TORRES, José Luis: “Un retablo de Luis Ortiz de Vargas en Sevilla: la capilla de la familia Ramírez de Arellano”, Atrio (Sevilla, Universidad de Olavide), nº 12 (2006), pp. 33-58. 272 La Hermandad Sacramental La Hermandad Sacramental de la iglesia de San Bartolomé, según el profesor Roda Peña en su historia de las hermandades sacramentales, consiguió la aprobación de sus reglas el 30 de octubre de 1659, aunque la Hermandad pagaba en 1647 un tributo a la fábrica parroquial.531 En este documento, el mayordomo de la iglesia declaró que Alonso Ramírez de Arellano, durante la mayordomía de su antecesor, había arreglado y donado a la Hermandad Sacramental la bóveda de dieciocho sepulturas que estaba delante de su capilla familiar y pertenecía a la parroquia, por lo que solicitaba la restitución de su propiedad. Aclarada la situación, la Hermandad, cuyo alcalde era Tomás de Mañara, comenzó a pagar un tributo a la parroquia sobre este espacio. En el documento se le llama capilla del Santísimo Sacramento. De la historia de esta hermandad, destacamos dos momentos histórico: el pleito surgido por la reelección de mayordomo en 1776 y la construcción de la nueva iglesia parroquial (1779-1800) que trazó el arquitecto Antonio de Figueroa, cuyas obras dirigieron José Echamorro, Juan Romero, Manuel Núñez y Fernando Rosales532. A pesar de la renovación del templo, la capilla sacramental o de los Ramírez de Arellano ha conservado en su lugar los elementos barrocos (reja, retablo, algunas esculturas, tabernáculo, lámpara y lápida). Esta asociación religiosa surgió como medio de apoyo a la actividad de fomento del culto al sacramento de la Eucaristía siguiendo las directrices del Concilio de Trento y en acción de desagravio a los ataques protestantes que sucedían en el norte de Europa. Durante las primeras décadas de existencia los hermanos eran personas nobles o acaudaladas que habitualmente poseían capilla funeraria familiar en el templo o en otras iglesias y conventos de la ciudad, como sucedía a los Mañara, cuyo padre tenía su sepultura en la iglesia del convento de San Buenaventura. Por eso, hasta mediados del siglo XVII la hermandad no tuvo necesidad de disponer de lugar de entierro. En ese siglo fueron hermanos, 531 AGAS, Justicia, Hermandades, leg. 33, c. 6ª, f. 17, cfr. RODA PEÑA, José, Hermandades Sacramentales de Sevilla. Una aproximación a su estudio, Sevilla, 1996, p. 91 y 97. 532 SANCHO CORBACHO, Antonio: Arquitectura barroca sevillana del siglo XVIII, Madrid, 1952, pp. 260-261; VILELA GALLEGO, Pilar: “San Bartolomé de Sevilla”, op. cit., pp. 173-183; RODA PEÑA, José: Hermandades Sacramentales, op. cit., pp. 121-123. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 273 entre otros, algunos de la familia Mañara y Bartolomé Esteban Murillo, pues el pintor fue vecino de este barrio durante varios años. Hasta el siglo XVIII la familia Ramírez de Arellano, entonces marqués de Gelo, siguió manteniendo la capilla. Durante los siglos siguientes hasta la actualidad la capilla ha mantenido su función de sagrario. La hermandad, que en ningún momento de la historia ha poseído la capilla como propia, ha sufrido diferentes altibajos hasta su fusión en 1972 con la hermandad de gloria de Nuestra Señora de la Alegría. Las devociones religiosas presentes en la capilla La capilla estaba dedicada a la Virgen de las Angustias cuando la familia Armenta se hizo cargo de ella y, medio siglo después, don Alonso Ramírez de Arellano incorporó las devociones sevillanas de la época y las particulares de su madre y las suyas. Aunque presidiera el altar una representación de carácter pasionista que era la titular de la capilla (primer nivel iconográfico), la familia siempre dedicó este espacio sagrado a los dos temas fundamentales del cristianismo (segundo nivel iconográfico): la Eucaristía y la Exaltación de la Cruz. Para el primero, que hacía referencia al lugar en el que la parroquia tenía el sagrario y servía de comulgatorio, la madre ordenó en 1635 que se hiciera un tabernáculo de plata nuevo como requería este tipo de mueble. El segundo tema, cuya representación aparece en el ático y en las puertas que tiene el retablo en la parte baja, se debe a la predilección de la familia por este culto, como refleja la memoria de fiesta que dotó como consta en la lápida. El tercer nivel iconográfico son las devociones barrocas: la Inmaculada Concepción presidiendo la reja y la imagen de San Fernando que tuvo el retablo junto a la imagen titular, según se especifica en el contrato, que además recordaba al santo patrón del padre de la familia (Fernán, abreviado de Fernando). El cuarto nivel iconográfico está dedicado a San Ildefonso, el santo patrón del canónigo. Por último, desconocemos las tres imágenes restantes que tuvo en origen el retablo, pues el contrato no lo especifica, pero consideramos que al conjunto original pertenecen las esculturas de San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, tal vez por ser el segundo nombre del canónigo (Alonso Francisco) y de su hermano 274 mayor (Luis Antonio), heredero del mayorazgo, cuyo estilo artístico corresponden con el relieve y la época del retablo. La cuarta imagen pudo ser San Luis rey de Francia que formaría pareja con el rey santo de Castilla por ser el nombre del titular del mayorazgo de la familia (don Luis Antonio Ramírez de Arellano533). En definitiva, era un espacio de exaltación eucarística, inmaculadista y pasionista, tres de los principales temas religiosos de la sociedad barroca española. 533 Fue el padre del primer marqués de Gelo. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 275 La valoración de la capilla en la historiografía sevillana El primer historiador que destacó la importancia de esta capilla fue González de León (1844), como hemos expuesto anteriormente. De todos los elementos de este espacio siempre ha llamado la atención su retablo, pero ha tenido una valoración dispar. En el siglo XIX se produjeron dos críticas distintas. González de León, partidario de la estética clásica, escribió un comentario desfavorable, “es muy raro, sin ningún género de arquitectura”534, mientras Gestoso (1892) lo destacó como “de los mejores que se conservan en esta ciudad... perfectamente esculpida”535. Gestoso, además de la descripción de las imágenes, destacó el espléndido tabernáculo de plata que había donado María de Arellano, como posteriormente también hicieron Diego Angulo Íñiguez536 y María Jesús Sanz537. En la época de González de León, la capilla estaba decorada con dos cuadros, una “pintura antigua” de la Virgen de Belén, que en aquella época presidía el retablo, y otro del Antiguo Testamento que era obra del pintor cordobés Juan Luis Zambrano. Hasta finales del siglo XX no ha vuelto a ser valorado, aunque las fórmulas inusuales que aportaba a la retablística sevillana, la estructura y las características formales han producido desconcierto entre los historiadores que han tratado esta obra. En la Guía Artística de Sevilla de 1981 sus autores catalogaron la reja como obra del último tercio del siglo XVI y el retablo en torno a 1660 sin dorar538. Otros estudios monográficos más recientes sobre las hermandades sacramentales (José Roda), la rejería sevillana del siglo XVI (Josefa Mata) y el retablo barroco sevillano (Fátima Halcón, Álvaro Recio y Francisco Herrera) han puesto en valor el patrimonio artístico de esta capilla, aunque algunos datos se rectifican en nuestro estudio539. 534 GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix: Noticia histórica y curiosa…, op. cit., t. I, pp. 191-192. 535 GESTOSO Y PÉREZ, José: Sevilla Monumental y Artística, op. cit., t. III, p. 459. 536 ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego: : La orfebrería en Sevilla, tesis doctoral leída en 1922. Sevilla, 1925, pp. 24-25 y 55, notas 53-54. 537 SANZ SERRANO, María Jesús: La orfebrería sevillana del Barroco. Sevilla, Diputación, 1976, t. I, p. 148 y t. II, p. 129. 538 MORALES, Alfredo J et alii: Guía artística de Sevilla y su provincia. Sevilla, Diputación, 1981, p. 93. Un estudio reciente ha catalogado erróneamente el retablo como obra de finales del siglo XVII. HALCÓN, Fátima et alii: El Retablo Barroco Sevillano. Sevilla, Universidad, 2000, p. 274. 539 RODA PEÑA, José: Hermandades Sacramentales…, op. cit., pp. 121-123. MATA TORRES, Josefa: La rejería sevillana en el siglo XVI. Sevilla, Diputación, 2001, pp. 341-342. 276 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 277 EL RETABLO Un retablo de madera sin policromar preside el testero principal de la capilla sacramental, siendo el más antiguo de este templo. El autor del retablo: el arquitecto-ensamblador Luis Ortiz de Vargas El arquitecto-ensamblador Luis Ortiz de Vargas es un ejemplo de artista trashumante que viajó con frecuencia, unas veces por imposición del cliente y otras en busca de una situación profesional más favorable. Nació en Cazorla (Jaén)540 hacia 1588-1590 y murió en Sevilla en 1649. Aunque desconocemos el lugar de formación, estuvo vinculado desde 1610 al ambiente artístico sevillano, al que se reincorporaba después de cada estancia temporal fuera de la metrópoli. Contrajo matrimonio dos veces, la primera en Cazorla con Isabel Alfonso y la segunda vez en Sevilla en 1630 con Mariana, hija de Marcos de Soto, maestro mayor de fábrica de la ciudad. Sólo tuvo una hija del primer matrimonio que ingresó joven en el convento de clarisas de Cazorla. El arquitecto-ensamblador tuvo varios hermanos religiosos, y de ellos destacamos al presbítero Francisco, porque mantuvo gran amistad con el escultor Juan Martínez Montañés, a quien nombró su albacea testamentario. 540 En la carta de dote formalizada en Sevilla en 1630 (21 julio) declaró que sus padres eran naturales de Cazorla y en el poder que otorgó a su hermano Francisco en esa localidad en 1639 hizo constar: “Luis Ortiz de Vargas, maestro de arquitectura, natural de esta ciudad de Cazorla”. LLORDÉN, Padre Andrés: Escultores y entalladores malagueños. Ensayo histórico documental (siglos XV-XIX). Ávila, Ediciones El Escorial, 1960, p. 205. 278 Durante veinticinco años, residió, además de Sevilla, en Écija, en Lima (ocho años a partir de 1619)541 y en Málaga (cinco años). En esta última ciudad hizo la arquitectura y las tres primeras imágenes de la sillería del coro de la Catedral entre 1633-1638. Después de esta obra, nuevamente se estableció en Sevilla, donde vivió poco más de diez años, pues murió contagiado por la epidemia de peste de 1649, como les sucedió a otros importantes artistas, como Martínez Montañés o Jerónimo Velázquez542. Ceán Bermúdez se equivocó al decir que fue discípulo de Pedro Díaz de Palacios en Málaga543, ya que Ortiz de Vargas llegó a esa ciudad con cuarenta años. Los profesores Andrés Llordén y Jorge Bernales contextualizaron su formación artística partiendo de la noticia de Ceán, aunque situándola en Sevilla, sin embargo el arquitecto Díaz de Palacios trabajaba en Málaga desde 1599, fecha anterior a la presencia de Ortiz en la ciudad hispalense (1610)544. Existe la posibilidad de que Ceán se refiriera a otro de los Díaz de Palacios que trabajaron en Andalucía entre finales del siglo XVI y primera mitad del siglo XVII con los que ha habido confusión desde su diccionario histórico545 o tal vez sólo se tratara de una suposición desafortunada. 541 BERNALES BALLESTEROS, Jorge: “Noticias sobre el escultor y arquitecto Luis Ortiz de Vargas”, Actas de las III Jornadas de Andalucía y América. Conmemoración del V Centenario. Universidad de Santa María de la Rábida, 1983. Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1985, pp. 97-139. 542 ROMERO TORRES, José Luis: “Bernardo Simón de Pineda y su aprendizaje en Cádiz con el arquitecto de retablos Alejandro de Saavedra”. Laboratorio de Arte, nº 18 (Sevilla, 2006), pp. 173194. Aportamos el registro parroquial del entierro del arquitecto-ensamblador Jerónimo Velázquez. 543 CEÁN BERMÚDEZ, Juan Agustín: Diccionario Histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España. Madrid, 1800 (reed. 1965), t. III, p. 282. 544 LLORDÉN, Padre Andrés: Escultores y entalladores..., op. cit., p. 190. BERNALES BALLESTEROS, Jorge. “Noticias sobre el escultor…”, op. cit., pp. 100 y 102. Bernales identificó sin fundamento al ensamblador Pedro Díaz, que fue testigo del escultor Gaspar de la Cueva en el expediente administrativo para el viaje a América en 1613, con Pedro Díaz de Palacios que menciona Ceán. GONZÁLEZ GARCÍA, Pedro J.: “Noticias sevillanas del escultor Gaspar de la Cueva”, Actas de las III Jornadas de Andalucía y América. Conmemoración del V Centenario. Universidad de Santa María de la Rábida, marzo 1983. Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1985, pp.143144. 545 POMAR RODIL, Pablo J.: “Clarificando un oscuro problema prosopográfico: Pedro Díaz de Palacios I, II y III y otros maestros de este apellido”, Boletín de Arte (Málaga, Universidad), nº 26-27 (2005-2006), pp. 801-803. CEÁN BERMÚDEZ, Juan Agustín: Diccionario Histórico…, op. cit., t. II, p. 15. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 279 Hasta este estudio, las actividades artísticas conocidas de su última etapa eran la tasación del retablo mayor de la iglesia parroquial de San Lorenzo (1639), realizado por Martínez Montañés, y la construcción del retablo de la Virgen de los Reyes en la catedral hispalense (1644-1648). A su producción artística de esa época añadimos este retablo (1641-1643) de la capilla funeraria de la familia Ramírez de Arellano. Con esta obra se cubre el vacío documental que el profesor Jorge Bernales apreciaba en la vida del artista y la incógnita de su residencia546. En este magnífico retablo el artista usó elementos formales semejantes a los que había tallado en la sillería del coro de la catedral malagueña. Los antecedentes artísticos del retablo en la sillería del coro de la Catedral de Málaga En los primeros años de la década de 1630, después de su experiencia americana, Luis Ortiz de Vargas residía en Sevilla relacionado con el polifacético artista Alonso Cano y, posiblemente, con el escultor Gaspar Ginés. Ortiz de Vargas trabajó principalmente para los franciscanos de Marchena y para dos iglesias sevillanas de la Orden carmelita, el convento de Santa Ana y el colegio de San Alberto. En 1633 cobraba parte de los trabajos de la iglesia de San Francisco de Marchena y de la capilla del colegio de San Alberto de Sevilla, propiedad esta última del doctor Andrés Salcedo de Cuerva, del Consejo de S.M. y oidor de la Real Audiencia de la Casa de la Contratación547. En ese mismo año traspasó la realización del retablo mayor del Hospital de la Encarnación de Triana al artista Martín Moreno debido a su marcha de la ciudad, como consta en el contrato (“hace ausencia de seuilla”)548, porque en otoño había concertado con la Catedral de Málaga la construcción de la sillería del coro549. 546 BERNALES BALLESTEROS, Jorge: “Noticias sobre el escultor…”, op. cit., p. 126. 547 LÓPEZ MARTÍNEZ, Celestino: Desde Martínez Montañés hasta Pedro Roldán. Sevilla, 1932, pp. 72, 107-108. MIRA CABALLOS, Esteban y VILLA NOGALES, Fernando de la: “En torno al escultor Luis Ortiz de Vargas: nuevos aportes documentales”, Laboratorio de Arte (Sevilla, Universidad), nº 11 (1998), pp. 505-509. 548 LÓPEZ MARTÍNEZ, Celestino: Desde Martínez Montañés..., op. cit., pp. 82 y 108. 549 LLORDÉN, P. Andrés: Escultores y entalladores…, op. cit., pp. 190-194. En el contrato, que se realizó el 10 de octubre de 1633 durante la sede episcopal vacante, el artista figura como vecino de Sevilla. El profesor Jorge Bernales, en su artículo sobre este ensamblador, no citó esta bibliografía que aportaba noticias sobre la actividad de Luis Ortiz de Vargas en Málaga y que aclaraba algunos datos de su vida, aunque somos testigos de que conocía esta publicación. BERNALES BALLESTEROS, Jorge. “Noticias sobre el escultor…”, op. cit., pp. 97-139. Algunos datos nuevos sobre la intervención 280 Coro, Málaga Retablo, San Bartolomé de Ortiz de Vargas en esta sillería, véase GALISTEO MARTÍNEZ, José y SÁNCHEZ LÓPEZ, Juan Antonio: “Lo que pudo ser y no fue. Escultores y presencias hispalenses en la Málaga del primer tercio del siglo XVII”, en Actas del congreso Juan de Mesa (1627-2002), Visiones y revisiones. Córdoba, Universidad, 2002, pp. 270-280. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 281 Coro, Málaga Retablo, San Bartolomé 288 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 289 El contrato y las condiciones El canónigo Alonso Ramírez de Arellano contrató en 1641 (18 y 19 de abril) la construcción del retablo de la capilla funeraria de su familia en la iglesia parroquial de San Bartolomé de Sevilla562 con el arquitecto-ensamblador Luis Ortiz de Vargas y su mujer Mariana de Soto. El artista presentó el proyecto dibujado en tres vitelas que quedaron en su poder con las firmas del cliente, del escribano y la suya. Entre las escasas condiciones técnicas, se le prohibía poner o quitar figuras de talla, muchachos y serafines que mostraba la traza y se le obligaba a que las columnas tenían que ser “entorchadas estriadas”. En el retablo, que tendría ocho varas de alto poco más o menos y cuatro varas y una cuarta de ancho, se usaría madera de borne para los ensamblajes y de cedro para las esculturas, tarjas y serafines. En el contrato se menciona la existencia del sagrario de plata y la obligación de ubicarlo en el retablo como aparecía en la traza. El precio del retablo era de 37.000 reales de vellón, de los que cobró 17.000 a la firma del contrato y el resto los recibió puntualmente en dos plazos de 10.000 reales establecidos a principio de los dos años siguientes (11 de enero de 1642 y 19 de enero de 1643), coincidiendo con la mitad del trabajo y con la obra acabada y asentada563. En el contrato se incluía la posibilidad de realizar una tasación al final con peritos de esta especialidad artística. Días antes de cobrar el finiquito, Ortiz de Vargas arrendó el 15 de enero de 1643564 una nueva casa en la calle de Santa Clara al capitán Miguel de Espinosa, como padre y legítimo administrador de su hija Juana de Espinosa, en precio de 400 reales, y aunque primero fue por seis meses, terminó viviendo en ella hasta su muerte. 562 AHPS, SPNS, leg. 10174, of. 16, 1641, libro 1, ff. 972r975v. El artista figura como “maestro ensamblador y vecino de San Vicente”. 563 Figura como “arquiteto y escultor, vº desta ciudad de Sa en la collon. de San Lorenzo”. AHPS, SPNS, leg. 10178, of. 16, 1642, libro 1, f. 75v. En 1643 se le menciona como “ensamblador, vº desta ciudad de Sn en la collon. de San Vicente”. AHPS, SPNS, leg. 10182, of. 16, 1643, libro 1, ff. 143r143v. 564 LÓPEZ MARTÍNEZ, Celestino: Retablos y escultores...., op. cit., p. 80. Se le menciona como “escultor vesino desta ciudad de Sevilla en la collacion de San Lorenzo”. 290 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 291 Luis Ortiz de Vargas es un arquitecto de retablos que por su cronología ha quedado fuera de los dos estudios importantes que se han realizado sobre el retablo sevillano del Renacimiento y del Barroco565. Aunque estaba activo antes de 1629, fecha límite del estudio del profesor Jesús Palomero, es cierto que no se conservan suficientes obras de esta época, a excepción del retablo de la Merced de la iglesia de San Pedro de Carmona (1616-1617), que nos permitan conocer sus elementos formales. Por eso la sillería de coro de la Catedral de Málaga, este retablo de la familia Ramírez de Arellano en la iglesia de San Bartolomé de Sevilla y el de la Virgen de los Reyes en la catedral hispalense, obras realizadas en las décadas de 1630 y 1640, nos permiten conocer su maestría técnica y el estilo de su última etapa artística. La novedad estructural La capilla tiene planta cuadrada y está cubierta con una cúpula de media naranja. El testero está decorado con el retablo de madera sin policromar que construyó Luis Ortiz de Vargas (1641-1643). Está formado por un alto banco, un cuerpo principal y un gran ático de medio punto. En el banco está el altar con el sagrario de plata donado por María de Arellano; a ambos lados, hay dos grandes escudos sin armas sostenidos por parejas de jóvenes en eje con las columnas pareadas del primer cuerpo. A cada lado, coincidiendo con las calles laterales, existe una puerta decorada con una simbólica cruz enmarcada por cuarterones. El cuerpo principal está dividido en tres calles, de las que destaca la central por su anchura y por la solución compositiva inusual en la retablística andaluza de la época, como es desarrollo vertical, rompiendo la división horizontal de los cuerpos y uniendo el principal al ático, que se compartimenta en tres niveles con estructuras distintas, a modo de retablo dentro de otro mayor. El arquitecto construyó el cuerpo principal de la calle central con mayor profundidad que las laterales, creando un espacio de planta ligeramente trapezoidal delimitado por dos estructuras salientes. Éstas se componen de columnas entorchadas (estrías oblícuas) pareadas con capitel 565 PALOMERO PÁRAMO, Jesús Miguel: El retablo sevillano del Renacimiento: análisis y evolución (1560-1629). Sevilla, Diputación, 1983. HALCÓN, Fátima et alii: El Retablo Barroco…, op. cit. 292 compuesto que soportan un trozo de entablamento donde descansa el frontón partido con voluta curva en espiral. Este entablamento está decorado en su frente con tarja, cabeza de querubín y guirnalda de frutas y en su lateral con hojas de acanto a modo de repisa o modillón. La cornisa, que tiene gran vuelo y está sostenida por modillones, destaca por la superficie lisa de las molduras y por los bordes de afilados perfiles que contrastan con la decoración turgente general. El tipo de voluta (frontón curvo en espiral) decorada en su interior es un elemento formal que usó con frecuencia Ortiz de Vargas desde su retablo de la Merced de la iglesia de San Pedro, de Carmona, veinticinco años antes. Este diseño aparece habitualmente en los retablos manieristas, como en el retablo de la Inmaculada (Iglesia de la Anunciación, Sevilla) de Juan Bautista Vázquez (c. 1585), y lo encontramos en los frontispicios de libros, como el retrato de Giorgio Vasari, o en algunos retratos dibujados por Francisco Pacheco. También lo siguieron usando en el siglo XVII los arquitectos-ensambladores Juan de Oviedo, Diego López Bueno, Martínez Montañés y Miguel Cano. Por su excesivo carácter decorativo no constituyó un elemento del lenguaje arquitectónico, aunque aparezca en la portada lateral de la iglesia de San Pedro (1624). El retablo debió de tener una escultura delante de las columnas, como se deduce de las peanas circulares situadas junto a las basas. En el arte sevillano, aunque son escasos los ejemplos, otros arquitectos anteriores también usaron el sistema de colocar esculturas delante de columnas pareadas: Juan de Oviedo el Mozo en el retablo mayor destruido de la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de Cazalla de la Sierra (1592-1607); Martínez Montañés en la iglesia de San Miguel de Jerez de la Frontera con imágenes suyas y de José de Arce; o Alejandro de Saavedra en el retablo (1636-1639) de la Cartuja jerezana con las monumentales esculturas, talladas también por el artista flamenco José de Arce.566 566 El retablo se destruyó en el siglo XIX y las esculturas se han conservado en la Cartuja hasta su traslado hace algunos años a la nave central de la Catedral jerezana. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 293 294 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 295 Para la solución arquitectónica de las estructuras salientes, creemos que el arquitecto-ensamblador se inspiró en el diseño de la portada o frontispicio del tratado I Quattro libri dell´architettura, de Andrea Palladio, editada en Venecia en 1570 y repetida en la traducción castellana del primer libro que realizó el arquitecto Francisco de Praves (Valladolid, 1625).567 Esta composición influyó en el diseño de frontispicios de libros: Cristian Knyf en Salamanca (Salamanca, 1606; Burgos, 1607);568 Diego de Astor en Toledo (1612);569 y Francisco Heylan en Granada (1614 y 1616).570 Una variante de esta composición con el orden toscano la realizó el pintor Patricio Cajés en la versión castellana del tratado de Vignola (1593).571 En el centro del cuerpo principal, donde está la imagen titular de la capilla, el arquitecto creó un singular microespacio con la presencia de las estructuras salientes. El fondo es plano y tiene forma de portada. Un marco rectangular, que se quiebra en su parte superior dibujando forma de cruz, las columnas de orden compuesto con fuste entorchado (estrías oblicuas) que flanquean el marco y el frontón curvo partido. A los lados de esta portada, pero situados en los laterales de las estructuras salientes hay dos santos, que actualmente son San Ignacio de Loyola y San Juan de la Cruz, 567 BONET CORREA, Antonio (coord.): El libro de Arte en España. Granada, 1973, cat. 49. WUNDRAM, Manfred y PAPE, Thomas: Andrea Palladio (1508-1580). Arquitecto entre el Renacimiento y el Barroco. Köln, 2004, p. 238. ALBARDONEDO, Antonio: “Palladio, Andrea di Pietro Della Gondolla. I quatro libri dell´architettura”, en MORALES MARTÍNEZ, Alfredo J. y RODRÍGUEZ ESTÉVEZ, J. C. (comisarios científicos), Libros del Fondo Antiguo del Laboratorio de Arte. Sevilla, Universidad, 2007, pp. 42-43. 568 PONCE DE LEÓN, Fray Basilio: De la primera parte de los discursos para diferentes Evangelios del año. Salamanca, 1606. SANCTOTIS, Fray Cristóbal: Theatrum SS. PP. Burgos, 1607. GARCÍA VEGA, Blanca: El grabado del libro español, siglos XV-XVII. Valladolid, 1984, cat. 2173 y 2174, t. I, figs. 574-575. 569 SANDOVAL Y ROXAS, Bernardo: Index Librorum prohibitorum et expurgatorum. Toledo, 1612. GARCÍA VEGA, Blanca: El grabado del libro español, siglos XV-XVII. Valladolid, 1984, cat. 2015, t. I, fig. 461. 570 En la Museo granadino de la Casa de los Tiros se conserva una estampa que corresponde a la portada de una publicación sobre las reliquias del Sacromonte. MORENO GARRIDO, Antonio: La iconografía de la Inmaculada en el grabado granadino del siglo XVII. Serie Iconográfica, Cuadernos de Arte de la Fundación Universitaria, n.º 7. Madrid, Fundación Universitaria, 1986, p. 10, fig. 1. El segundo frontispicio está incluido en GONZÁLEZ DE MENDOZA, Fray Pedro: Historia del Monte Celia de Nuestra Señora de la Salceda. Granada, 1616. PORRO HERRERA, Mª José: El Libro Barroco. Catálogo de la exposición organizada con motivo del Congreso El Barroco andaluz y su proyección Hispanoamérica. Córdoba, 1986, pp. 22-23. ROMERO TORRES, José Luis: “Iconografía de San Diego (III). El santo en el convento de la Salceda”, Boletín de la Hermandad de San Diego. San Nicolás del Puerto, Hermandad de San Diego, 1998, pp.47-55. 571 BONET CORREA, Antonio (coord.): El libro de Arte…, op. cit., cat. 23. 296 ubicados en hornacinas coronadas por ángeles que sostienen cartelas. Sobre la cornisa del frontón partido se alza el segundo nivel de esta calle central que rompe con la línea horizontal divisoria de los dos cuerpos. Está formado por un coronamiento de gran volumen y vuelo y por un gran altorrelieve, terminado en medio punto, que representa la escena de la Imposición de la casulla a San Ildefonso. El coronamiento, que cubre el relieve a modo de baldaquino o tejaroz, está formado por ménsulas, un frontón curvo partido con la voluta en espiral y dos niños atlantes que soportan este conjunto. Bajo la cornisa hay una gran cartela horizontal con molduras en forma de grandes “Ces” que sostienen otros dos niños atlantes. Entre esta cartela y la clave del arco de medio punto del relieve el artista ha situado dos grandes alas de ave con una guirnalda de flores, que consideramos simboliza la presencia del Espíritu Santo, pues está en el eje sobre la figura del santo, quien recibe de rodillas con humildad y respeto la casulla que le entrega la Virgen. La abstracción de este elemento decorativo realista se asemeja a la forma de las tarjas que llevan extremos de tiras curvas en forma de alas, como las que Ortiz de Vargas talló en la sillería malagueña sobre San Mateo, entre otros santos. El diseño de cartelas y tarjas tuvo un desarrollo importante durante el siglo XVII y formas similares a las usadas por Ortiz de Vargas también las talló el escultor Felipe de Ribas en el desaparecido retablo de San José de la iglesia parroquial de Constantina y Alonso Cano las diseñó en un Estudio de retablo (Kunsthalle, Hamburgo). Todas estas obras se realizaron en las décadas de 1630 y 1640. Este último modelo evolucionó hacia otro más simplificado que aparece en otro Estudio para retablo del Museo de Bellas Artes de Córdoba, en el que las formas se convierten en trozos suaves y blandos de cuero o cartones recortados que se enroscan o se extienden en ondulaciones, insinuando una forma alada. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 297 304 de la Virgen, en especial la de San Ildefonso por su defensa de la virginidad de María, por ello los principales poetas españoles dedicaron sus versos a exaltar este milagro, como Luis de Góngora (+1627), Juan de Jáuregui (+1641), Félix Lope de Vega (+1653) con su Capellán de la Virgen (1623), Pedro Calderón de la Barca (+1681) en su teatro Origen, pérdida y restauración de la Virgen del Sagrario (1637). Por esta circunstancia, su presencia en este retablo tiene también un sentido religioso de exaltación inmaculadista, que queda reforzado con la escultura de la Inmaculada Concepción que preside la reja de entrada a la capilla. La escena de la Descensión tiene diferentes versiones: la Virgen sentada en un sillón o de pie, sobre nubes o sin ellas, sosteniendo un extremo de la casulla, mientras el otro lo sujeta un ángel o el propio santo. En las representaciones más habituales, la Virgen está sentada sobre un sillón o sobre un grupo de nubes y ángeles577. La presencia de María de pie aparece en las representaciones góticas de las catedrales de Toledo (portada) y Córdoba. Este modelo iconográfico lo usaron también algunos escultores renacentistas, como Alonso Berruguete en el retablo de San Benito (Museo Nacional de Escultura de Valladolid), Juan de Balmaseda en la Catedral de Palencia, Isidro Villoldo en la sillería de la Catedral de Ávila y Pedro González de Medrano en el retablo mayor de la Catedral de Pamplona (1596-1600)578. En estas interpretaciones y en el retablo de Ortiz de Vargas, la Virgen está situada a la derecha del espectador, a diferencia de la mayoría de las creaciones pictóricas. En el relieve sevillano, la Virgen está de pie sobre una tarima en acción de bajar un peldaño o escalón, tal vez como referencia a la silla de coro que no aparece, mientras se inclina hacia delante para colocar la casulla al santo. San Ildefonso, que viste alba y estola, está de rodillas con las manos juntas en acción de orar, siguiendo la iconografía tradicional, y con la cabeza inclinada hacia abajo en actitud de reverencia, respeto y humildad, aunque lo habitual es representarlo mirando hacia arriba 577 LÓPEZ TORRIJOS, Rosa: “Iconografía de San Ildefonso desde sus orígenes hasta el siglo XVIII”, Cuadernos de Arte e Iconografía, t. I, 2. Madrid, Fundación Universitaria, 1988. RINCÓN GARCÍA, Wifredo y QUINTANILLA MARTÍNEZ, Emilio: Iconografía de San Ildefonso, Arzobispo de Toledo. Madrid, 2005. 578 Idem, p. 66. Actualmente en la iglesia de San Miguel de Pamplona. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 305 y manifestando sorpresa y satisfacción por la visita divina. Esta variante en la actitud del santo puede deberse a que sea un retrato a lo divino de Alonso Ramírez de Arellano como patrono-donante. En estudio anterior sobre este canónigo hemos señalado otro posible retrato suyo a lo divino pintado por Valdés Leal en un cuadro de la misma iconografía de la Catedral de Sevilla579. La Virgen y el santo están rodeados por cuatro ángeles y una anciana. Tres sostienen la casulla; uno de ellos y el cuarto ángel llevan velas o hachas de luz y la quinta figura es una mujer de avanzada edad que contempla la escena como testigo y que, según la tradición, evita que el ángel le quitara su vela. Aunque esta anécdota la popularizó Lope de Vega, sin embargo ya aparece en algunas narraciones desde mediados del siglo XVI. Estos elementos iconográficos también fueron empleados por el autor del relieve del siglo XVI del coro de la Catedral de Burgos, posiblemente el escultor Andrés de San Juan, y por Gregorio Martínez en su cuadro del Museo de Valladolid. Luis Ortiz de Vargas se inspiró en la misma composición grabada que usó el escultor Pedro González de Medrano para el relieve de Pamplona. Entre ambas composiciones escultóricas existen en común la ubicación y la actitud de la Virgen y del santo y la presencia de las figuras rodeando la escena principal, además de la presencia de un ángel detrás del santo y de la anciana detrás de la Virgen. Sobre la autoría de las esculturas Para la composición de los atlantes del cuerpo central, que están de pie con los brazos en alto y las piernas cruzadas, Ortiz de Vargas se inspiró en modelos de Miguel Ángel, como los atlantes que pintó junto al profeta Isaías en la bóveda de la Capilla Sixtina y en el proyecto de la tumba de Julio II. Posteriormente, el escultor flamenco José de Arce también los talló en piedra en la iglesia del Sagrario de Sevilla. Los niños tenantes de la cartela o tarja central están inspirados en el joven desnudo que simboliza la noche junto al medallón de San Elías en la misma Capilla Sixtina. Estos modelos fueron muy usados durante los siglos XVI y XVII, especialmente a través de imágenes infantiles convertidas en cupidos, como aparecen en la Emblemata Amatoria, de Hooft (Amsterdam, 1611). 579 ROMERO TORRES, José Luis: “La gestión del canónigo…”, op. cit., p. 409. 306 La talla y el concepto estético del rostro de la Virgen denota con claridad la influencia de Juan Martínez Montañés y aunque se pudiera pensar en el escultor Felipe de Ribas como autor del relieve, de los niños atlantes y de los santos franciscanos, creemos que el relieve y los atlantes son obras de Luis Ortiz de Vargas, mientras las esculturas policromadas de las calles laterales pertenecen a un artista seguidor de artista flamenco José de Arce. Puede parecer extraño que este canónigo, que fue el gran impulsor y gestor de la renovación barroca de la Catedral de Sevilla, dejara inconcluso el retablo de su capilla familiar y policromara sólo las imágenes secundarias, no obstante, consideramos que el artista lo ideó de esta forma. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 307 308 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 309 EL SAGRARIO Y LA LÁMPARA DE PLATA La capilla conserva el sagrario de plata que se hizo después de 1635 por deseos testamentarios de María de Arellano. El cumplimiento de este mandato lo confirma la inscripción que posee la base de la cúpula: “Dio este sagrario / a la Parrochia de S.n Bar.me / D.ª María de Arellano y sotomayor s.ra de la villa de Gelo / con que permanª pª Comlg.º / en la capilla que estubiere enterrada”. El origen de esta espléndida pieza de plata fue la devoción que María de Arellano profesaba al Santísimo Sacramento, como manifestó en su testamento del 14 de octubre de 1635, abierto dieciséis días después, que dice: “tengo intención durante mi vida y con la mayor brevedad que pueda hacer en la dicha capilla de Nuestra Señora de las Angustias un sagrario de plata de martillo donde esté la custodia con el Santísimo Sacramento con mayor decencia y con la perfección que pueda hacer la dicha obra”.580 Ordenaba que se instalara en el altar de su capilla que servía de “Comulgatorio” a la parroquia y prohibía a los beneficiados y al mayordomo de la iglesia su traslado, cambio o venta con el castigo de revocar la donación y depositarlo en el altar mayor de la iglesia de Nuestra Señora del Buen Suceso de la villa de Gelo. Su hijo mandó hacer este sagrario después de noviembre de 1635 y antes de abril de 1641, porque en el contrato del retablo se menciona que está hecho. Con esta documentación aclaramos el origen y la propiedad de este magnífico tabernáculo o sagra580 ACS, Fondo Histórico General, leg. 164, expte. 9 (ant. 51-2-12). Testamento de María de Arellano y Sotomayor. 310 rio, cuyos datos desconocía la profesora Sanz Serrano en su estudio de la platería sevillana581. Historiografía Desde el siglo XIX, la historiografía ha destacado582 este espléndido tabernáculo de plata y ha trasmitido el nombre de su donante, que era señora de la villa de Gelo y madre del canónigo Alonso Ramírez de Arellano, con la reproducción de la inscripción que posee el tabernáculo. El profesor Diego Angulo hizo una primera aproximación a su análisis formal catalogándolo como obra del Bajo Renacimiento, de finales del siglo XVI y comienzos del siguiente, relacionada con el estilo del platero Francisco de Alfaro, “inspirada claramente en el de Alfaro”, aunque reconoce que difícilmente podía ser de este autor, señala: “respecto a la clasificación habría que considerar el tabernáculo de San Bartolomé obra de un continuador de Alfaro o, al menos, muy influido por él, de los primeros veinte años del siglo. Los relieves, sin embargo, se apartan bastante de su estilo y se acercan quizá a la tradición de Juan de Arfe”.583 Aunque apreció elementos manieristas lo fechó en años avanzados del siglo XVII más cerca de la muerte de la donante (1635), fecha que supo por la lauda sepulcral que existe en la capilla. Más recientemente, la profesora María Jesús Sanz ha vuelto a estudiarlo como posible obra de Francisco de Alfaro584 o del último tercio del siglo XVI,585 sin considerar el dato que tuvo en cuenta Angulo, que es la clave de la fecha de producción. Otra opinión de esta profesora que rebatimos es la suposición de que la inscripción y la puerta del sagrario son añadidos posteriores586. 581 SANZ SERRANO, María Jesús: La orfebrería sevillana…, op. cit., t. II, p. 129. 582 GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix: Noticia artística y curiosa…, op. cit., t. I, p. 191. GESTOSO Y PÉREZ, José: Sevilla Monumental y Artística, op. cit., t. III, p. 459. 583 ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego: La orfebrería en Sevilla…, op. cit., pp. 24-25 y 55, notas 53-54. 584 SANZ SERRANO, María Jesús: La orfebrería sevillana…, op. cit., t. I, p. 148. 585 Idem, t. II, p. 129. 586 Idem, t. I, p. 148 y t. II, p. 129. RODA PEÑA, José: Hermandades Sacramentales, op. cit., p. 122. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 311 312 Descripción, análisis formal e hipótesis de autoría El tabernáculo o sagrario tiene planta semi-octógonal587. El referente más cercano es el sagrario de la catedral de Sevilla, obra de Francisco de Alfaro (1593), como la historiografía especializada ha señalado. La configuración general recuerda este modelo, aunque se diferencian en los elementos constructivos y decorativos, como la proporción, la parroquial más alta que ancha y la catedralicia más ancha que alta; la planta, la parroquial semi-octogonal y la catedralicia semi-ovalada; las columnas, la parroquial con capitel toscano y fuste de estrías verticales y tercio inferior diferenciado y decorado y la catedralicia con capital compuesto y fustes entorchados y salomónicos; la representación figurativa, en la parroquial con relieves y en la catedralicia con esculturas y relieves; la decoración, la parroquial tiene elementos vegetales y florales, y en la catedral predomina el diseño geométrico y las cartelas. 587 Angulo la describe como semi-octógono alargado y María Jesús Sanz, tal vez por error, semioval. SANZ SERRANO, María Jesús: La orfebrería sevillana…, op. cit., t. II, pp. 128-129. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 313 La pieza de San Bartolomé está estructurada en un cuerpo principal compuesto de basamento con decoración vegetal, cuerpo central de lados planos, friso liso y cornisa, y en una cubierta abovedada. Ésta se forma por una media cúpula con otro cuerpo de menor dimensión, a modo de linterna, que repite el mismo tipo planta y alzado y termina en chapitel o remate piramidal coronado con una cruz plana de plata en su color. La cubierta, como describió Angulo, está dividida por salientes costillas verticales, formando asas, recorridas, a su vez, por parejas de gallones muy estrechos. Entre las columnas hay recuadros con frontones y con relieves que representan La Creación de Eva, El pecado original, La expulsión del Paraíso y La adoración de la cruz envuelta por vid y espigas eucarísticas, y El Padre Eterno, en la linterna. Este sagrario presenta la peculiaridad de poseer una puerta con decoración tipográfica con las fórmulas de la consagración del pan y del vino, cuando lo habitual era que tuviera un relieve figurativo alusivo a la Eucaristía. Esta inscripción latina servía a modo de sacra para evitar que el sacerdote tuviera que leer el texto en el misal. Con letra cursiva de cuerpo grande destaca la primera frase, “Hoc est enim / corpus meum”, del resto del texto de la consagración, “Hic est enim cálix sanguinis / mei, novi et aeterni testamenti / mysterium fidei qui pro vobis / est pro multis effundetur in / remissionem peccatorum”. Las superficies del basamento, del friso y de la cubierta están decoradas con elementos vegetales (festones de frutas), con formas de “C” y con abultadas ovas en el centro. Como el sagrario se realizó después de 1635 y antes de 1641, su autor pudo ser Sebastián Francisco Delgado o Juan de Barahona, uno de los plateros que en 1631 tasaron las piezas de plata y las joyas de la hacienda familiar por muerte de Fernando López Ramírez588. Consideramos que fue el primero, pues el otro era platero de oro. Delgado fue veedor de plata del gremio en 1632 a 1634589. 588 AHPS, SPNS, leg. 10155, ff. 674v, of. 16, 1637, libro 3. 589 GESTOSO Y PÉREZ, José: Ensayo de un diccionario de artífices…, op. cit., t. II, p. 180. 320 Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 321 LA REJA Los presbiterios de las catedrales góticas y las capillas laterales de los templos católicos españoles solían tener rejas que aseguraran los objetos litúrgicos y las obras artísticos que se custodiaban en ellas para el culto. Según la distinción del lugar y de la capacidad económica de la institución o patrono se construía de bronce, hierro o madera. La familia Ramírez de Arellano dotó a la parroquia de San Bartolomé de una magnífica reja para que estuviera a la altura de la magnificencia que exigía aquel lugar usado como sagrario o lugar de exaltación de la Eucaristía. Historiografía La reja fue catalogada de “estilo plateresco del siglo XVI” por Gestoso 597 y “del último tercio del siglo XVI” o hacia 1600 por la historiografía del siglo XX,598 tal vez por la presencia de las dos figuras fantásticas, a modo de cariátides (combinación de cabeza de mujer, tocado floral y elemento vegetal como cuerpo) situadas en los extremos del tercer cuerpo, flanqueando la composición. El uso de estas imágenes, características del repertorio decorativo plateresco, siguió usándose durante el siglo XVII en la decoración de pintura mural y en el frontispicio o portada de libros, 597 GESTOSO PÉREZ, José: Sevilla Monumental y Artística, op. cit., p. 459. 598 MORALES, Alfredo J. et alii: Guía Artística…, op. cit., p. 93; RODA PEÑA, José: Hermandades Sacramentales..., op. cit., p. 121; MATA TORRES, Josefa: La rejería sevillana en el siglo XVI, Sevilla, 2001, p. 341. 322 como la diseñada por Agostino Carracci599; la de Joan Schorquens para el libro del viaje del rey Felipe III a Portugal, que escribió Juan Bautista Lavaña (Madrid,1622);600 la de autor anónimo de la Historia de Córdoba, escrita por el padre Martín de Roa (1636);601 la de Alardo de Popma en la Historia General del Carmen , editada en 1641, el mismo año del contrato de esta reja602,también en la de Francisco Navarro para las obras de Luis de Góngora (1648); la del escultor real Pedro de Villafranca para el libro de El devoto peregrino, Viaje a Tierra Santa (1664)603 y la de Gregorio Forman en la Exaltación de las armas de Galicia (1677)604, entre otros diseños barrocos impresos. A pesar de los elementos decorativos de tradición renacentista, la reja se construyó en pleno periodo barroco, estando aquellos también presentes en la reja de la capilla de la Concepción Grande de la catedral hispalense que se hizo hacia 1664 y que policromó Juan Valdés de Leal, quien pudo haberla diseñado.605 El contrato y las condiciones El canónigo Alonso Ramírez de Arellano contrató el 4 de mayo de 1641 la realización de la reja de su capilla con Francisco Barea, maestro mayor de hierro y acero de S. M., vecino de Málaga estante en Sevilla, pocos días después de la formalización de la obligación del retablo con Luis Ortiz de Vargas606. La presencia de este fundidor malagueño pudo deberse a la posible amistad que entablara con el arquitecto-ensamblador durante su estancia en aquella ciudad o directamente por la relación del canónigo con el Hospital de Nuestra Señora del Pilar de Sevilla, que era patrona599 ROBERTS, Jane: Master drawings in the Royal Collection, Londres, Collins Harwill, Londres, 1986, p. 87. 600 LAVAÑA, Juan Bautista: Viage de la Catholica Real Magestad del rei D. Felipe III, Madrid, 1622; BONET CORREA, Antonio (coord.), El libro de Arte en España, Granada, 1973, cat. 46. 601 ROA, Padre Martín de: Antiguo principado de Córdoba en la España Ulterior, o Andaluz, Córdoba, 1936. 602 SANTA MARÍA, Fray Francisco: Historia General profética de la Orden de Nuestra Señora del Carmen, 1641; GARCÍA VEGA, Blanca: El grabado del libro español, siglos XV-XVII, Valladolid, 1984, cat. 2358, t. I, fig. 705. 603 CASTILLO, Fray Antonio del: El devoto peregrino. Viaje a Tierra Santa, Madrid, 1664; BONET CORREA, A. (coord.), El libro de Arte en España, op. cit., cat. 71. 604 GARCÍA VEGA, Blanca: El grabado del libro…, cat. 2128, t. I, fig. 540. 605 MORALES, Alfredo J.: “Artes aplicadas e industriales en la Catedral de Sevilla”, en Catedral de Sevilla. Sevilla, 1984 (reed. 1991), p. 566. 606 AHPS, SPNS, leg. 10175, ff. 81v-83v, of. 16, 1641, lib. 2. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 323 to real. Entre las condiciones, el patrono costeaba los materiales que fueren necesarios, alquilaba una casa en el campo para construir dos fraguas donde pudiera trabajar el fundidor y pagaba 6 reales por cada libra que pesare la reja labrada. El trabajo duraría un año desde primero de julio de 1641 y lo realizaría “sin partir mano de ella”. Fueron testigos del contrato el maestro cerrajero Diego Escudero y el herrero Julián García, vecinos de la Cerrajería. La reja presenta la peculiaridad de estar trabajada por los dos lados para que tuviera doble cara, que pudiera verse al entrar y desde dentro al salir. Descripción y análisis formal La reja está formada de numerosos balaustres muy estilizados de dos tipos. Unos son los que tienen un estrangulamiento y rosca saliente en la mitad de su altura y las partes, alta y baja, son formas balaustradas simétricas a partir del centro hacia cada extremo. Los otros, tienen forma cilíndrica en el tercio bajo con un estrangulamiento y rosca saliente de la que arranca la forma balaustrada, que en su parte alta está decorada con otras roscas salientes de distintos tamaños y grosores. Los primeros son los balaustres delgados y los dos gruesos que están en los extremos de las puertas y los segundos son los gruesos que están en las calles laterales. Además de los elementos sustentantes, la reja se completa con perfiles planos recortados y esculturas doradas de escaso volumen y de carácter simbólico, como las dos Figuras femeninas, la Inmaculada Concepción y las dos Cariátides de los extremos. Este conjunto está estructurado en tres cuerpos horizontales y tres divisiones verticales o calles. El primer cuerpo, el situado en la parte baja, ofrece una fuerte horizontalidad por la repetición en fila de veintiséis balaustres sobre plintos cuadrados que se agrupan de la siguiente manera. Las dos calles laterales están ancladas y fijas al suelo y alternan un baluaustre grueso, tres delgados y otros dos gruesos; la calle central, que es la puerta de acseso a la capilla, tiene dos hojas que abren hacia dentro, en las que los balaustres de los extremos son gruesos, funcionando como soporte giratorio, y los restantes delgados. En el centro de esta puerta está el cerrojo en forma de “T” y la cerradura con forma circular sobre pefiles recortados que aportan 324 el único elemento decorativo. Estos balaustres sostienen un friso continuo decorado con trozos de resalte discontinuos que evitan la monotonía de la superficie plana del metal. El segundo cuerpo tiene una distribución más compleja. Las calles laterales prolongan el ritmo de la zona inferior, aunque los balaustres son más bajos y sostienen un perfil rectangular colocado en posición horizontal, uno a cada lado. El interior de este elemento está decorado con tres pilares de base cuadrada que se alternan con un pequeño balaustre delgado, una forma de “ces” en un extremo y en el centro un curioso soporte compuesto de varias roscas salientes de distintas dimensiones, como aparentando uno de los balaustres gruesos deformado por el peso. Estos elementos laterales sostienen una pequeña cornisa sin decoración. La calle central tiene una media circunsferencia con dos arcos superpuestos que son los únicos elementos curvos, uno inferior formando parte de las hojas de la puerta que tiene balaustres colocados radialmente en su interior, los cuales alternan los del tipo delgado con otros que terminan en punta y el otro arco tiene función estructural. Sobre el trasdós de este último están sentadas las dos figuras femeninas doradas que, vestidas con ampuloso ropaje y manto al vuelo, señalan el escudo, informando al creyente o al espectador quienes son los patronos que han hecho posible aquella obra. Sobre el centro de este arco está el escudo de la familia Ramírez de Arellano con forma ovalada, en la mitad izquierda un león rampante apoyado en un árbol, que corresponde a don Fernán López Ramírez, y en la otra mitad tres flores de lis, perteneciente a doña María de Arellano y Sotomayor. Una serie de perfiles en “ces” decoran el entorno del escudo. Esta calle termina en una cornisa inclinada a cada lado, cuyos extremos terminan en otra horizontal situada en la parte central de la calle, que sirve de base a la escultura de la Inmaculada Concepción, que corona el tercer cuerpo. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 325 326 El tercer cuerpo tiene cinco calles, la central ocupada por la Inmaculada Concepción rodeada de un pefil delgado a modo de marco, que le sirve para anclar la escultura de hierro dorado en cuatro puntos. A cada lado una hilera de balaustres combinando dos gruesos, situados en el extremo más cerca de la Virgen, y cuatro delgados que sostienen una cornisa que, a su vez, sirve de apoyo al último nivel de este cuerpo que está decorado con formas de “ces” contrapuestas. En el extremo del cuerpo, a modo de cuarta y quinta calle, hay dos figuras fantásticas femeninas y doradas que están colocadas de perfil describiendo una gran “ces” con el plumaje de las alas y de la cola. Junto a ellas y apoyados en la cornisa del cuerpo inferior hay dos elementos a modo de candelabros con el cuerpo compuesto de un gran balaustre. Remata el conjunto una cruz de metal del mismo color del resto de la rejería. Recordemos que la familia dotó una fiesta a la exaltación de la cruz y, como hemos comentado en el retablo, este símbolo cristiano está presente en varios lugares de la capilla. Patronazgo y gestión artística en la Sevilla Barroca: el canónigo Alonso Ramírez de Arellano 327 (Continua en el segundo volumen)