¿Tecnología y ciencia, o sólo tecnología? Hacia una comprensión de las relaciones ciencia-tecnología
Abstract
Este artículo analiza las relaciones entre ciencia y tecnología desde la perspectiva de la negación de una demarcación entre ellas. Se sostiene que la ciencia puede ser entendida como tecnología, es decir, como una dimensión de sistemas sociotécnicos complejos.
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¿TECNOLOGÍA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA? HACIA UNA COMPRENSIÓN DE LAS RELACIO NES CIENCIA-TECNOLOGÍA EMILIO JUAN LÓP EZ D EVESA Universidad de Valencia Resumen. Este artículo analiza las relacion es entre cienc ia y tecnología desde Ja perspectiva de la negación de una dema rcación entre ellas. Se sostiene que Ja ciencia puede ser entendida como tecnolo gía, es decir, como una dimensión de sistemas sociorécnicos complejos. Abstract. This an ide analyses the relationship becw een science and technology from the perspective of the negation of the demarcation between them. It sustains that scien ce can be und erstood as technology, that is to say, as a specific dimension included in the complex technological framework. INTROD UCCI ÓN Presentar las relaciones en tre ciencia y tecnología es un tema necesari amente controver tido. Y lo es porque , para empezar, no acaba de estar claro qué sea eso que llamamos tecno logía1. La tecnología se su ele cons iderar como contrapuesta a la técnica, como un paso más en una hipotéti ca evolución de és ta, provocada al introducir se la ciencia moderna en aquellos ámbitos supuestamente relegad os a la acción de los técnicos (fundame n talmente artesanos y obreros cualificados). Sin embargo, esta demarcación hund e s us raíces en una cuestión meramente epis t emológica (de dónde vi ene el conocimien to que aplicamos), dejando de lado que tan to la tecnología como la técnica no Un muy buen ejem plo de la falta de claridad con la qu e nos encontramos cuan do tratamos de de limitar concep t ua l mente la tecno l ogía puede encont ra rse en Santand er Gana Cl 995: 24-35). Ar¡¡11mentos de Razón T écnic a, N' 4 (2001) pp . 195-218
196 EMILIO JUAN LÓPEZ DEVESA son sólo formas de creación de artefactos, sino aspectos mucho más globales de las sociedades en las que dichos artefac tos apa recen 2• Las causas y consecue ncias sociales de dichas técnicas y tecnologías son, sin duda alguna, mucho más relevantes que los meros resultados de éstas. Sin entrar en el complicado tema de e lucidar dichas causas y consecuencias, sino t an só lo mencionando de pasada su existencia, parece claro que distinguir entre técnica y tecnología en base a una cuestión epistemológica no es una buena estrateg ia. Porque no son tipos de conocimiento, la técnica y la tecnología, sino la fo rma humana de ser en el mundo. Si tuand o en un mismo ámbito técnica y tecnología, desdibujando el corte que se suele introducir entre ambas mediante la ciencia moderna, el paso siguiente será just amente plantearnos cuáles son las relaciones entre esta unificación te cn i co-tecno l ógica y la ciencia. A las distintas visiones del problema (y aquí hemos de reivindicar el trabajo de síntesis que Ana Cuevas (Cuevas, 1999) ha realizado recientemente), añadiremos otra quizá más radical, que pasa por la comprensión de la preeminencia ontológico e histórica de la tecnología sobre la ciencia, para llevarnos a construir una ciencia tecnológica , no en el sentido de cientificar la tecnología, sino en el de situar la ciencia como otra tecnología más. Así, si aceptamos la división de Álvarez Revilla et al. (1993), entre tecnologías artefactuales, organizativas, simbólic as y biotecnologías, podríamos introducir otra imagen de la tecnología: la tecnología científica. TECNOLOGÍAS ANTIGUAS Y MODERNAS La posición que podríamos denominar estándard al hablar de cien - cia y tec nolo gía es la que sitúa a la ciencia como centro del triple •técnica-ciencia-tecnología •, dándole el carácter de puente entre una y otra. Así, se entiende por tecno logía la técnica cientificada. El interés de la ciencia por la técnica está lejos de ser meramente anecdótico. De hecho, un bu en número de teorías -l as que constituyen de hecho la base de la ciencia (Sanmartín 1987: 27)- se dedican a intentar dar explicación de los éxitos de las técnicas, usadas previamente. El término •artefacto• lo ut ilizamos aquí no r educido al conjunto de herramientas y utensilios , sino ampliándo lo para dar c ab ida a toda una suert e de tecnologías organizativas, simb ólicas y biotecnología s, presentes en cualquie r sociedad humana.
¿TECNOLOGÍA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA? ... 1 97 Para ilustrar la idea de ciencia como puente entre técnica y tecno - logía, rec urriremos al ejemplo que Sanmartín (1987: 27-28) aduce sobre la fermentación. La cerveza era bien co noci da desde los primeros imperios: los sumerios contaban con diecinueve ti pos de cerveza (Derry y Williams, 1986: 92), pero desde luego carecían de un conocimiento teórico del proceso de fermentación. Hasta los trabajos de Louis Past eur sobre la fermentación por actividad de microorganismos, se carecía de un int emo científico de clarificar el por qué del su rgimiento de la cerveza. Co n anterioridad a Leeuwenh oec k (1 632-1723), había sido creencia común el suponer que existía la vida po r generación espontánea. A fin de cuentas, los datos de los sentidos parecían corroborar esta hipótesis: la carne dejada en un plato durante días aparecía espontáneamente repleta de gusanos. Y no sólo los gusanos eran capaces de generarse espontáneamente. En la Edad Media eran conocidas y corrientes las fórmulas para producir incluso ratones: bastaba con poner en un frasco trigo y ropa co n sudor humano (Sanmartín 1987: 155). Sin embargo, si la carne se dejaba tapada en un frasco, no aparecían los gusanos en cuestión. Esto llevó a Francesco Redi (1626-1697) a suponer que los gusanos eran larvas de mosca. Pero hasta la aparición de los primitivos microscopios creados por Leeuwenhoeck, no se pudo descubrir la abundancia del mundo microbiano, identificando a los animálculos, como se llamaron en principio los microbios. Louis Pasteur, ya con equip os más sofisticados (y su sofisticación quedaría en nada comparada con los modernos microscopios electrónicos), fue capaz de elucidar el pa - pel de los microbios en el proceso de la fermentación. Aunque los trabajos de Pasteur no alteraron esencialmente la cerveza, podríamos hablar de una producción técnica anterior al conocimiento científico de la fermentación, y de una tecnología de la cerve za posterior. Poco o nada en común encontramos entre los procesos de elaboración sumerios y la actuales factorías cerveceras. Sin embargo, al producto final de ambos le llamamos igual: cerveza. Entre ellos, como carácter diferenciador de uno y otro, sit uamos a la ciencia. Esta diferenciación cientificista entre técnica y tecnología es lo que nos permite referirnos a los términos de tecnología antigua (o pre-científica) -la técnicay tecnología moderna (o científica) -la t ec no logía entendida como t éc nica cientificada- . Así, la tecnología antigua vendría caracterizada por un cierto saber cómo relativo a la producción, mientras la tecnología moderna aporta el saber por qué del mi smo proceso
198 EMILIO JUAN LÓPEZ DEVE SA productivo. Por decirlo con otras palabras, seg ún esta pos1c1on diferenciadora de técnica y tecnología, los an tiguos hacían cosas sin sa ber demasiado bien por qu é obtenían los result ados que obtenían, mientras que actualmente somos conscien te s del funcionamiento de todas y ca da una de la s partes del proceso3. Dentro de esta caracterización de la s tecnologías, [. .. ) podemos enco ntrar una diferencia entre la tecnología antigua y moderna: la primera basa su actividad fundamentalmente en habilidades sensorio-motrices, en máximas técnicas y leyes descriptivas, mientras Ja última utiliza eso s recursos más reglas tecnológicas y teorías (M it cha m, 1994 : 207) Al situar Ja distinción en cuestiones epistemológicas, perdemos de vista que la tecnología es mucho más que un corpus más o menos organizado de conocimiento. El llamado conocimiento t ec nológi co no agota en sí mismo el significa do de la tecnología. Centrarnos p or tanto en él puede llevarnos a perder de vista el modo en que la tecno logía afecta y es afectada por el co ntexto en el que se da . Vo lviendo al ejemplo de la cerveza, los griegos y los romanos experimentaron un re chazo hacia ella, considerándola como bebida bárbara, típica de los celtas y posteriormente de los germanos (Derry y Williams, 198 6: 92). Estas consideracion es no estaban vinculadas a ninguna característica epi stém i ca de la propia cerveza, si no , posibl eme nte, a que tanto Grecia como Roma tenían una producción vinícola más que considerable4 (factor económico), así como a qu e tanto los celtas como los germanos eran pueblos vecinos pero rivales (factor políti co). Luego al hablar de un a tecnología debemos prestar atención a aspec - tos no directamente relacionados con el proceso, si no más bien con el contexto social en el qu e tal proceso se desarrolla. Contexto que, por otro lado, forma parte co nstitutiva de la tecnología en cuestión. Es por Lo cual no deja de se r, de algún modo , falso, ya que ·muchas de las m áquinas inventadas du rante la revolución industrial de Gran Bretaña tenían poco que ver con la ciencia de aquellos tie mpo s• (Basalla, 1988: 28). 4 Aunque el pro ceso inicial de la viticultura llegara a Grecia desde Or i ente Pr óx i mo , los grieg os alcanzaron en él la máx ima perfección. La importancia del vino griego es tal que se afirma qu e ·la cultura helenística se difundió por Oriente hasta donde se e xt endió la vid· (Derry y Williams 1986: 91). El hecho de que se co nsidere al vino griego co mo el mejor, si bi en respecto a la cantidad Italia fuera du rante algún ti e mpo el principal centro de esta in du stria, nos puede ayudar a enten de r el valor relativo del vino y la cerveza pa ra a qu e ll os p ue blos.
¿TECNOLOGÍA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA? ... 199 esto que una demarcación entre tecnología antigua y moderna , tomando como base cuestiones puramente epistemológicas, nos parece fruto de una visión reducida de la tecnología. Si entendemos la tecnología dentro del complejo entramado social en el que surge, podremos comprender que técnica y tecnología no se diferencian esencia lmente. Por otro lado, el hablar de conocimiento científico en el caso de la tecnología como la característica fundamental de la misma nos obliga a pensar la tecnología antigua o pre - científica como carente de toda base teórica. lo cual es en sentido estricto falso, ya que, en el caso de la cerveza que nos ocupa, el mero hecho de saber las medidas exactas de cada ingrediente necesario para su producción indica cuanto menos una cierta elaboración. Consecuencia de esta visión estándard •técnica-ciencia-tecnología" es la idea de que la ciencia es previa a la aparición de la tecnología o, lo que es lo mismo, que no existe tecno logía previamente a la ciencia moderna del siglo XVII. Esta tesis es difícilmente comprensible si tenemos en cuenta que la tecnología es capaz, sin la ayuda de la ciencia, de crear estructuras y artefactos e laborados. Porque, ¿de qué otro modo podemos dar razón de la arquitectura monumental de la antigüedad, o de las catedrales y tecnologías mecánicas (los molinos de viento, las norias, los relojes) de la edad media? ¿Y cómo explicar los brillantes logros de la tecnología de la antigua China? (Basalla 1988: 27). Parece, por tanto, preciso, revisar la relación entre ciencia y tecnología: ¿es la ciencia condición indispensable para la existencia de la tecnología? Quizá podamos incluso argumentar lo contrario, esto es, que la tecnología está en la base de la ciencia moderna, y llegar aún más lejos, hasta decir que la ciencia no es sino una tecnología más. RELACIONES CIENCIA-TECNOL OGÍA Podemos al meno s encontra r, de entre los trabajos dedicados a este tema, cinco visiones distintas de la relación ciencia tecnología. La primera de e ll as podríamos definirla como la visión clásica en la que la tecnología es considerada co mo fruto de la aplicación de los resultad os a l os que ll egan lo s científicos en la investigaci ón básica. Mario Bunge (Bunge, 1966) es quizá el a utor que mejor analiza en qué consiste esta ·aplicación•.
200 EMILlO JUAN lÓPEZ DEVESA Para Bunge, de la ciencia podemos aplica r tanto el método como las teorías. Si aplicamos las teorías, obte n dríamos tecnologías sustantivas (la aplicación de la teoría relativista de la gravitación para el diseño de ge ner adores de campos antigravitato ri os), mie ntras qu e en el caso de aplicar el mé t odo , obtendríamos tecno l ogías operativas (la teoría de Ja decisión, o la de juegos). Esta concepción de la tecnología ha sido criticada, entre ot ros, po r Kline (1995), que sitúa la distinción entre ciencia pura y ciencia aplicada en el interés de los científicos por impulsar su propia actividad frente al auge de las disciplinas ingenieriles5, aunque también los in gen i eros tuvieron parte de resp onsab il idad, ya que esta concepció n de la t ecno - logía favorecía un cambio de status profesional, situándolos por encima de las té cn icas clásicas, mal vistas por su co n exió n con el t rabajo manual. De Solla Price (1965), basándose en su método bibliométrico6, también criticó es ta postura. Allí ll ega a la conclus i ón de que es muy difícil hacer un rastreo a través de las pu b licaciones que determine una relación de tipo jerárquico entre la ciencia y la tecnología. De hecho, la tecn olog ía parecía no tene r vinculaciones fuertes c on ninguna sección especial de la ciencia. Teniendo en cuenta las críticas a esta v1s1on clásica, se intentaron pro p oner diferentes esquemas que dieran cuenta de las relaciones entre ciencia y tecnología, a pa r eciendo las siguientes prop uestas alt ernativas: De algún modo, podríamos d ecir que vi eron amenazado su trabajo por los ingenieros. Si conseguían justificar que sus investigaciones eran un requisito indispensable para la producción ingenieril, su trabajo quedaría a salvo. Habría en la base de la disti nción, por tanto, un claro int erés gremial. Este interés gremial por parte de los científicos no es privati vo de es e momento histórico co ncreto. Aún hoy se sigue actu and o así dentro de de t erminados ámbitos científicos. Nuestro análisis del ·asunto Sokal· (López Devesa, 1997) puede resultar ilustrativo de es te modo de actuación. 6 El mét odo bibliométrico pl anteado por De Solla Pri ce consiste en el análisis de las diferentes publicaciones que tanto la ciencia como la tecnología producen, así como las referencias que se hagan post erio rmente de los artículos cientificos y de las lect uras realizad as de la pa t en t es. Aplicando este método sob re las paten tes, m ás recientement e, Francis Narin (Carpenter, et al. 1981; Narin, 1982; Narin y Nom a, 1 985) concluye que la te cnología se co nstruye en gran medida sobre tecnología, pero que el gra do de interacción con la ciencia varía co nsiderablemen te dependiendo de los campos científicos y de l as t ec nologías (para u na l ectura más detall ada de l tema, ver Pavitt, • The objectives of Technology Po licy·, traducido al ca stella no en Gonzál ez Garcia et al., 1997).
¿TECNOLOGiA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA? ... 201 1) Tratando de dar Ja vuelta al problema , esto es , viendo en qué grado Ja ciencia dependía para su desarrollo de Ja tecnología, encontramos el utilitarismo, que considera que Ja historia de Ja ciencia cobra sentido cuando se explica en función de su utilidad para las aplicaciones prácticas. Ejemplos históricos como el desarrollo de Ja ciencia nuclear gracias a Jos proyectos para desarrollar Ja bomba atómica, o el incremento de Ja investigación en el sector petroquímico gracias al desarrollo de la industria del automóvil, parecen dar un buen respaldo a este modelo. Sin embargo, al atender a la historia, encontramos también ejemplos de lo contrario, esto es, de investigación científica sin fines utilitarios inmediatos, como pueden ser las realizadas dentro del campo de la cosmol ogía. 2) Una segunda alternativa es considerar a la ciencia y la t ecno logía como sistemas opuestos y excluyentes. Para representar estas ideas se han propuesto varias metáforas bastante ilustrativas: son dos bailarines (De Solla Price, Toynbee ); son imágenes en un espejo (Layton); son un matrimonio (Whitehead, Drucker). Para estos autores, ciencia y tecnología son comunidades autónomas, aunque paralelas, y posee n características comunes: ambas utilizan métodos expe rimentales y matemáticos, tienen revistas, l abo ratorios de investigación, asociaciones profesionales, e tc . Pero al mismo tiempo, también pueden señalarse diferencias, la más importante de las cuales es la que pone de manifiesto cómo Jos ingenieros sitúan el ·hacer• por delante del •sa ber •. Y es ta diferencia no es trivial, ya que repercute profundamente en s us valores, influyendo en el lenguaje que utilizan y en el contenido y Ja estructura del conocimiento que se generan en ellas. Por supuesto, esta postura no ha escapado a las críticas. La principal de ellas es que, en el afán de distinguir ciencia y tecno - logía, se suelen pasar por alto ejemplos claros en los que es difícil saber si una comunidad es científica o tecnológica. Quizá el mejor eje mplo lo encontremos en el trabajo de Narin y Noma· (1985), en el que analizando el área de la biotecnol ogía y Ja biociencia llegan a la conclusión de que no existen diferencias apreciables ent re ellas. 3) A estas propuestas se l es planteó como alternativa aquella que defiende que hay un contínuo qu e va desde la ciencia básica a las ciencias aplicadas, de ahí a las ciencias ingenieriles y, por
202 EMILIO JUAN LÓPEZ DEVESA último, de éstas a las innovaciones tecnológicas. Este modelo ha sido d efen dido especialmente desde la ciencia econó mica 7, sin plantearse los autores que lo respaldan un análisis más profundo ni de las relaciones entre ni de la naturaleza de cada una de estas fases, sino que s uel e utilizar se para explicar el progre - so económico tan sorp rendente que se ha producido a partir de Ja Revoluci ón Indus trial. En esta línea de comprensión de la ciencia y la tecnología se construyen para ellas sendas cajas negras, es to es, devienen mecanismos que dan resultados que debemos estudiar, pero sin entrar a cuestionar nada so bre los propios mecanismos. De sde este esquema, por último, se cae en la concepción jerarquizante de que la tecnología es aplicación de las teorías científicas. 4) El último de los casos de l os que se suelen ocupar los trabajos sobre este tema (las relaciones ciencia-tecnología) es el de aquellos que no creen que existan difere ncias importantes entre lo que sea la ciencia y la tecnología: se contemplan como dos términos paraguas s in correlato con lo que realmente sucede. Tomando como objet o de análisis la ciencia y la tecnología actuales, se llega a Ja conclusión de que son hechos inseparables, que no pueden darse aisladamente8. El hecho de que las investigaciones en la actualidad se realicen desde grupos mixtos de ing en ieros y científicos, pudiendo sus resultados pertenecer, ahora o en un futuro, tanto a una com o a otra9, pare ce refrendar esta postura. A esta corriente se le suele plantear la crítica de que toman la parte por el todo. Aunque haya estudios en los que analizando un caso particular se llegue a la conclus ión de que las relacio7 Esta propuesta se encuentra en la base del lla ma do modelo de ósmosis en las relaciones ciencia-tecnología - sociedad, que explica el progreso humano de forma unidireccional: a mayores inversiones en ciencia básica (progreso científic o) , se obtienen más y mejores aplicaciones tecno lógicas (progreso tecnológico), que llevadas al secto r industrial (progreso econó mi co) ayudan a mejorar la calidad de vida (progreso social) (González García et al. 1996: 31). 8 Pero que , si n embargo, co nstituy en par celas distintas del saber. 9 · Aunque un resultado fruto de es t as investigaciones pueda parecernos de carácter más científico o más tecnológico, ello no significa que la ciencia y la tecnología sean entidades diferentes, porque esos res ultados pueden ser emp leados en el futuro tan to por unos como por otros para obtener nuevos y diferent es resultados prácticos o teóricos· (Cuevas, 1999).
¿TECNOLOGÍA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA? ... 203 nes son tan estrechas que no pueden apreciarse entre e ll as diferencias, esto no nos debería ll eva r a afirmar nada sobre toda Ja tecnología y toda la ciencia: [. .. ) haber encontrado un caso en el que las relaciones adopten esa forma no ju st ifi ca concluir que todas las tecnologías puedan s er confundidas con algu na teoría científica, pue sto que pu ede darse el caso de que una tecnología es té relacionada con varias áreas científicas, e incluso estarlo además con ot ra s tantas tecnolo gías diferentes (Cuevas, 1999). CIENCJA Y TECNOL OG ÍA DESDE lA ONTOLOGÍA Y LA HI STORI A Todas es tas aproximaciones a las relacione s ciencia-tecnología parecen dejarnos claro que no hay ningún conse nso al respecto. Pero todas ellas parecen tomar como sus objetos de estudio Jos resultados de los procesos científico-tecnológicos (teoría s, métodos, instrumentos, artefactos, tipos de conocimiento), sin atender detenidamente a lo que sea n realm en te la ciencia y la tecnología, o a lo que repr esenten para el hombre y la sociedad que convive con ellas (o quizá a veces a pesar de ellas). Podemos plantearnos, en un inte nto por presentar un análisis al - ternativo de esas relaciones, dos niv eles distintos en los qu e ciencia y tecnología entran en relación. Uno sería la relación de tipo histórico, esto es, cuál aparece antes en la historia, y por otro lado , sus relaciones a nivel ontológico, refiriéndonos a la s relaciones internas entre t ecno logía y ciencia, en donde encontraremos la polaridad (que ya vimos antes) entre tecnología co mo ciencia a pli ca da y ciencia como t éc nica teorizada. Ambos niveles guardan una estrec ha relación, pue sto que si defendemos la historicidad previa de la tecnología, no podremos entenderla c omo ciencia aplicada (no habría , en ese caso co ncreto, ciencia que ap licar), mientras que en el cas o de que acepte mos Ja visión de la tecnología como ciencia aplicada t end remos que aceptar la prioridad histórica de esa ciencia que ap licamos (sea lo que sea lo que apliquemos de la cienci a: teorías, m éto do s ... ). En esta relación ciencia-t ecno logía podemo s establ ecer dos ca sos extremos, que llamaremos, con Ih de (1983: 236), el idealista y el materialista.
210 EMILIO JUAN LÓ PE Z DEVESA respecto del dominio que les es propio . La naturaleza y sus leyes aú n se mantiene co mo Ja base fundamental para el desarrollo histórico de teorías. Esta concepción naturalista se ha criticado desde muchos puntos de vista. Uno de ellos se centra en la t eo ría de l os lenguajes científicos . Se apunta aquí a que cualquier ciencia necesita representar sus resultados lingüísticamente, y cualquier terminología (cualquier modo de comuni car lo s resultados) tiene un componente convencional que no está determinado por la naturaleza o sus l eyes. Otra cr ítica se basa en la debilidad de la interpretación naturalista de Ja historia de la física. El co n cepto de naturaleza ha cambiado du - rante la historia de la cultura -y ha cambiado, a veces , por causa de la propia cienciaasí que es absurdo hablar de la natu raleza como algo históricamente delimitable y como ob j eto de la ciencia. La relación entre hombre y naturaleza en las áreas de la producción de alimentos y Ja manufactura de bienes ro mpe con la asunción de que hay una natura - leza que puede ser investigada independientemente de todos los pre - supuestos históricos. Aquí partiremos de Ja consideración de que la física ti ene que ver necesariamente con instrumentos -una observación que hace justicia al hecho incuestionable de que los físicos, como científicos empíricos, ganan su experiencia só lo mediante el uso de instrumentos particular es, aparatos y herramientas- . La experiencia de la ciencia natural moderna está necesariamente estructurada por su instrumentación. Los instrumentos usados para Ja colección de re sul tado s empíricos en Ja forma de protocolos de observaciones o medid as so n ellos mismos constitutivos de dichos resultados. Una consideración más detenida nos permitirá distinguir al menos tres tipos de instrumentos físicos, según l as intenciones que se buscan con cada uno, o dependiendo de los presupuestos de su construcción o uso. Un tipo de instrumentos se utiliza para la observación de los fenómeno s naturales. Estos son, en primer lugar, la observación visual de los fenómenos astronómicos, la naturalidad de los cuales consiste en ser independientes del hombre 11• Esta ind epen d encia de los plane tas y 11 Entendiendo esta independencia no como independencia del obsemador, ya que sin observador no hay observación, y el mero hecho de hablar de fenómen os astronómico s implica una observación, un observador y una int erp retación de la misma po r parte de éste. Nos referimos, al hablar de i ndependencia del hombre, a que los fenómemos astronómicos parecen existir sin que los humanos debamos provocarlos.
¿TECNOLOGfA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA? ... 211 estrellas y también de cualquier fenómeno metereológico o geológico significa que •está ahí ·, que se puede ver sin instrumentos, aunq ue sea de una fo rma difusa, y que , sob re todo , no es un artefacto (no es producido por el hombre). Pero ya no es posible realizar un descubrimiento científico de primer grado descubriendo con el teles co pio que la superficie de la luna no tiene sombras, s in o cráteres. Lo s físicos de hoy están acostumbrados a decir que los fenómenos naturales se describen de un modo cuantitativo. En otras palabras, lo que se muestra se muestra como un dato numérico relevante para una teoría y relevante só lo en conexión con un particular instrumento de medida. Pero esta visión no distingue entre resultados de medida y resultados de observación, aunque cualquier uso de una herramienta de medida siem pre construye un .facturo· de un ·datum·, al elegir entre escalas o unidades. Así, los instrumentos de medida aparecen como la segunda clase de instrumentos físicos. Aunque es indiscutible que la medida dice algo acerca de lo que está s iendo medido, lo s instrumentos de medida sirven para crear fenómenos artificiales. El mejor ejemplo es el reloj. Si lo comparamos con un microscopio, este segu ndo nos permite observar la estructura interna de una cé lula. Esta célula es un objeto que ex iste independientemente del hecho de su observación. Los relojes no muestran el ·O bjeto natural· tiempo, o el paso del tiempo, como si ese ob jeto fuera algo natural como el fluir de un río. El tiempo, o más precisamente, el dominio de las afirmaciones temporales relevantes para la física, no existe naturalmente. Es un producto cultural que permite la comunicación sobre comparaciones de hechos con respecto a su duración o sucesión. Estas compa r aciones son entonces generalizables al referirse al movimiento estándar que se produce artificialmente como movimiento uniforme en un reloj de pulsera . De este modo, la duración de un evento que mide un reloj es un fenómeno artificial. Y la situación de otros instrumentos de medida es análoga. En resumen, mientras los fenómenos naturales como nubes , estrellas y lagos pueden observarse porque existen independientemente de la acción humana, longitudes, duraciones, velocidades, aceleraciones, masas, fuerzas, fricciones, cargas, tensiones, etc. no existen independientemente de las acciones humana s. Es tas entidades se produce n como cualidad es cuan tificadas mediante instrumentos técnicos. Las dos clases de instrum entos mencionados se caracterizan en términos de sus propósitos, esto es , hacer Las observaciones y medidas técnicamente posibles. Pero aún hay más instrumentos que utilizan los
212 EMILIO JUAN LÓPEZ DEVESA físicos. En concreto, el experimento. El experimento es más una actividad para producir efectos técnicos -que pueden describirse apropiadamente como una actividad ingenieril más que científicaque una investigación en la naturaleza: es más un intento de producir procesos o estados artificiales que una búsqueda de la verdad. El experimento suele ll evar a aserciones del tipo: si una situación s (definida por un conjunto de condiciones descritas en parámetros físicos) se produce, entonces el proceso p ocurre (lo que incluye el caso especial en el que el proceso p sea un estado). Para ello, se utilizan instrumentos de medida y de observación, pero también requiere más cosas. Las acciones mismas del experimentador dirán si el interés en el efecto técnico momentáneo conlleva el interés en aprender algo del experimento para su repetición. El físico, para ser capaz de aprender de sus éxitos o fracasos, necesita al menos una conjetura sobre la función de su aparato experimental, esto es, necesita un criter io para el éxi to técnico de su experi mento. Y como el físico sug i ere algo acerca de lo que él mismo ha producido, o al menos designado, es más apropiado decir que , en el nivel de este conocimiento técnico, requiere un plan para su experimento. Los experimentos físicos, así, se nos desvelan co mo consistentes en la producción técnica de artefactos de acuerdo con planes, algunas de los cuales se rán técnicamente exitosos, mientras otros no lo serán. Tradicionalmente, se suele entender que todo conocimiento de la naturaleza comienza con la observación provocada por regularidades na turales, y lleva a la ciencia mediante la introducción gradual de aparatos técnicos de observación. De este modo, los experimentos so n vistos como intentos técnicos adicionales de realizar hechos naturales bajo cond iciones más claras y puras, añadiendo suces ivamente parámetros particulares como co ns tante s y variables. Lo que no suele verse tan clarame nte es cómo toda la instrumentación científica (instrumentos de observación, de medida y experimentación) acaban transformando un hecho pretendidamente natural en un ente técnico que ya no pertenece, por las características propias de su génesis, al mundo natural, sino al artificial. Esto es, acaban creando un artefacto tecnológico, aunque no revista la forma de cosa sino de teoría sobre el mundo 12• 12 Por otro lado, debemos ab an don ar la imagen de la tecnología como meramente tecnología arte/actual. Un buen ejemplo de otras formas de entender la tecnología lo tenemos en las biotecnologías, las tecnologías organizativas y las tecnologías simbólicas (cfr. Álvarez Revilla et al., 1993).
¿TECNOLOGIA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA.? . .. 213 Este análisis de la física podríamos extenderlo a cualquier parcela de la ciencia actual13, haciendo comprensible el modelo de ciencia co mo tecnología para cualquier campo que la ciencia abarque. Debemos remarcar que no es só lo que la ciencia utilice en su trabajo de inve stigación artefactos técnicos. Ni siquiera el entender la ciencia como tecnología lo basamos en que , básicamente, la ciencia es una tecnología organizativa (de organización del conocimiento), que requiere todo un complejo sistema de notación (tecnología simbólica). El núcleo de esta línea de argumentación estriba en que la ciencia no estudia la naturaleza, sino que diseña artefactos técnicos (o tecnológicos: los experimentos) a partir de datos técnicos (o tecnológicos: consta nt es, variables ... conceptos como fuerzas, masas, etc.) que no aparecen en la naturaleza. No hay un correlato objetivo para unos conceptos tan básicos en ciencia como el tiempo o el espacio: éstos son resultados de la introducción de constructos culturales (y técnicos, o tecnológicos). A MODO DE RESUMEN: ALGUNAS CONCLUSIONES A lo largo de este texto hemos tratado de romper con algunos tópicos en las co ncepciones de la técnica , la ciencia y la tecnología, presentando otra visión alternativa a la visión clásica del tripo •técnicaciencia-tecnología •, que nos parece más adecuada para comp render las relaciones entre ciencia y tecnología. 13 Basta pens ar en los superace lerador es de partículas, los micro scop ios el ectrónicos, el telescopio orbital Hublle o cualquiera de los miles de ejemplos que podríamos adhucir. Co mo modelo del funcionamiento tecnológico actual de la ciencia (no só lo en cuanto al empleo de artefactos en el trabajo del científico, sino también como estudio de objet os no -naturales, sino té cnic amente construidos), podríamos pr o poner el que Burno Latour (1 987: 1) menciona como escena 1 en la introducción a su libro Science in Aclion: ·Escena 1: En una fr ía y soleada mañana de octubre de 1985, John Whittaker entró en su despach ó del edificio de bio l ogía molecular de l Instituto Pasteur , en París, y encendió su or denador Eclipse MV/800 . Segun d os después de hab er car gado Jos pr ogra ma s especial es que había esc rito, una imagen tridimensional de la doble hélice del AD N apareció en la pant alla. John , informático, había sido invit ado por el Instcituto para escribir programas que pudieran producir imág enes tridimensional es de las espirales de ADN y relaci ona rlas con l os miles de nuevas secuencias de ácido nucléico que apa recían ca da año en las revista y las bases de datos. "Bonito dibujo, ¿eh?", dij o su jefe, Pierre, que estaba entrando en el despacho. " Sí , buena máquina también'', respondió John· (la traducción es nue stra).
214 EMILIO JUAN LÓPEZ DEVESA Al hacer esto, nos pos1c1onamos en la línea de pensamiento que considera fundamental a la hora de entender la tecnología el modo en que és ta afecta al y es afectada por el ser humano. La t ecnología n os apa r ece así como un sistema que envuelve y determina cada aspecto de la vida. No es posible concebir la t ecno l ogía como uno más de los sistemas parciales que co nstituyen el mundo de l hombre . De otro modo , podríamos abandonarlo y marcharnos a otro sis tema no tecnológicamente determinado. Pero la tecnología permea toda la vida -excepto quizá una pequeña reserva de privacidad religiosa (Hei nz Holz, 1983: 319)-. Es, com o Ja naturaleza, universal; de hecho, es un sustituto de la genuina naturaleza14• Con estas afirmacion es ponemos sobre el t apete Ja autonomía y neutralidad de la tecnología y la idea de una enti d ad s uj eta a su propia dinámica interna de desarrollo -l a eficacia creciente- , ajena a cualquier tipo de intervención social. En suma, cuestionamos Jo que se ha denominado como imperativo tecnológico. La visión estándard del trip lo •técnica-ciencia-tecnología· cons ide - ra que la tecnología encierra a la técnica y que ambas progresan, forma nd o dos mundos sepa r ados pero relacion ados, a veces divergentes y en otras ocasiones co nvergentes, y establece diferencias entre técnica y tecnología atendien do a los métodos y medios utilizados par a su actuación sobre el entorno, relacionándolos con: l. El tipo de conocimiento utilizado 2. La me todología e mp le ada 3. El alcance, riesgo e impacto de la práctica 4. El tipo de propagación 5. Los requerimientos de su implementación 14 En este sentido, es relevante r ecordar algunas afirmacion es de Ortega y Gasset (1992) : -El h ombre no vive ya en la naturaleza, sino que está alojado en la sobrenaturaleza que ha cr eado co n un nuevo día del génesis: la téc ni ca· (pág. 14). ·La técnica es la refor ma de la naturaleza· (pág. 28). ·La técnica es lo con tra rio de la adaptación d el sujeto al medio, puesto que es la adaptación del medio al suj eto· (pág. 31) . • un hombre sin técnica, es decir, sin r eacción contra el medio, no es un hombre· (pág. 32).
¿TECNOL OG ÍA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOG ÍA ? ... 215 6. Los avances, desventajas y venta j as 7. Los cambios so cio-culturales Res pecto a 1, esta mo s en el ca so anteriormente comen t ado de la división por cuestiones e pi stemológica s, que ya desesti mam os. El mi smo ar gumento que n os ll evó a romper c on esa división, podem os uti - li za rl o para abandonar co mo argumento de peso el segundo , que se centra en cuestion es metodológicas. En l os casos 3-7, de aplicarlos co mo criterios de distinci ón, no s enco ntrar íamos no con una frontera entre tecnología y t écn ica, sino como bas e para trazar mú ltiples barreras e ntre todas y cada una de l as tecnologías y té c ni cas tradicionalmente consideradas, ya que cada una de ellas var ía de forma sustancial en es tos punto s. Además, cabría cu es tionar la ca pacidad de discernimie nt o de los avances, ven tajas y d esve ntajas qu e u na determinada t éc nica o tec - nología pud i eran aportar ( punto 6), así como en el caso de los ca mbios socio-culturales pr ovocados po r una técnica o tecnología co ncre - tas (punto 7); así como nos parece trivial plantear las graves diferencias en los puntos 3-5 que podríamos e ncontrar entre dos t éc nicas tra - dicio nalmente pre se nt a da s como tales, como pudieran ser el bot ijo y el hacha. Siguiendo con estos siete criterios de demarcación, es inter esan te notar co mo , finalme nt e, se reducen a uno. De estos criterios se extrae co mo conclusión, de nuevo, la división apoyada en criterios epistémicos, pr ese ntándono s en b ase a ellos la t éc ni ca co mo ·aquellos procesos que consisten en una det er minada forma de producción , utiliz ada en una circ un stancia dada, cuya efectividad es empírica, es d ec i r, no se ha i nd u ci do o ded ucido de conoci mien - tos anteriores ap li cando el método cien tífi co [. .. ) [así como) la t écnica vista como aque ll as prá ct icas precientíficas, en principio escasa men te o n ada racionales, basadas en el conocimiento em pír ico de los h echos • (S an tander Ga na , 1995 :23) Nos parec e, por tanto, más adecuada la visión del comp lejo t éc ni - ca t ecn ol ogía co mo co ntínuo en el tiempo, sin realizar el tradicional corte basado en la ap li cación de la c ien cia a la técnica. La división e ntre técnica y tecnología es fruto del analis ta , al igual que lo es el que trata de difer enciar la tecnología del c ont exto soc ial en el que se produce .
216 EMILIO JUAN LÓPEZ DEVESA Pero no pod emos dejar a la ciencia de lado cuando hablamos de tecnología (e ntendida como ese contínuo que men cio náb amos antes) . Debemos cuestionarnos, desde lo que hemos ido exponiendo en este texto, la existencia se par ada de ciencia y tecnología. Una primera conclusión posible, a la vista de las relacio nes ontológicas e historicas entre ciencia y tecnología, sería la de plantear que , a partir del surgimiento de la ciencia moderna , ésta se ha visto tan pr ofundame nte relacionada con la tecnología que las fronteras entre ambas son difícilmente trazables. Sin embargo, podemos llegar aún más lejos. El co nocimiento científico es un componente (uno más, ni el principal ni el último) del complejo entramado socio-técnico actual. En la medida en que se distancia de lo natural y comienza a situar como objeto de estudio construcciones técnicas, debemos incluirla en el ámbito de la tecnología, ya que en la línea que va del objeto de estudio al resultado, no encontramos más que tecnologías (tanto el objeto, como los instrumentos, como los experimentos co mo las teorías res ultantes pueden ser pensadas desde la te cnolo gía). ¿Significa esto que no existe la ciencia? ¿que todas sus afirmacion es sobre el mundo son artificiales y que , por tanto , el mundo no tiene por qué ser como nos lo presenta? No es el objeto de este artículo el en tr ar a contestar estas cue stiones 15 . Lo que hemos querido es mos - trar otro modo de comp r end er la ciencia y la tecnología que no suele plantearse tan frecuentemente como el de la imagen de tecnología como ciencia aplicada o la llamada tecnociencia. Por supuesto , este enfoque no está exe nto de críticas, p ero nos parece más acorde con la realidad de la tecnología y có mo afecta ésta al ser humano (y cómo es afectada por él). No debe alarmarnos, por otro lado, el co nsid er ar la ciencia como tecnología. Quizá la alarma, en este caso, venga suscitada por una mala comprensión de la tecnología, entendiéndola únicamente como el pro - ceso de producción de artefactos. La ciencia, por ser una tecnología, no pie rd e ni prestigio ni poder explicativo: nadie la degrada hasta situarla a la altura de la sandalia o la alpargata. El científico puede, por tanto, dormir tranquilo: mantiene su status dentro de la socie dad . 15 Sohre posibles líneas de tratar es tos temas, apun t amos algunas vías en nu estro análisis de l ·asunto Sokal· (López Devesa, 1997).
¿TECNOLOGÍA Y CIENCIA, O SÓLO TECNOLOGÍA? ... 21 7 B!BLIOGRAFIA Álvarez Revilla, A. ; Martínez Már que z, A.; M é ndez Stingl, R. 0993): Tecnología en Acción, Barcelona, RAP. Bas alla, G. (1988): Tbe Evo/uti on o/ Techno/ogy , C ambridg e, Cam bridge University Press. Bun ge , M. (1 966): ·Tec hno logy as Applied Scien ce ·, T ec bn olo gy and Cu lture, 3: 329-347. Carp en ter, M.; Narin, F. y Woolf, P. (1981): "Citation Rates to T ec hnologically lmport ant Patents., World Patent Information, vol. 3, 30 de mayo, Detroit. Cuevas, A. (1999): ·Consideraciones Filosóficas en Torno a las Relaciones en - tre la C ien cia y la Tecnología•, Boletín Informativo nQ 19, Sociedad de Lógica, Metod olog ía y Filosofía de la Ciencia en España, Julio 1999 . Derry, T. y Williams, T. (1986): Historia de la Tecnología. Antigüedad hasta 1750. Madrid, Siglo XXI. González Ga rcía, M. I. , L óp ez Cerezo, ].A., Luján L ópez , ].L. 0996): Ciencia, Tecnología y Sociedad. Una Introducción al Estudio Social de la Cienc ia y la Tecnología, Madrid, Tecnos. Go nz ál ez García, M. 1. , López Ce rezo , ].A., Luján López, J.L. (eds.) (1997): Cien - cia, Tecnología y Sociedad, Barcelo na, Ar ie l. Heinz Holz , H. (1983): · The l mport of Social, Political and Anthropo l ogic al Consi derations in an Adequate Philosophy of Te ch nology•, en Durbin, P. y Rapp , F. (e ds.) (1983) Pbilosopby and Tecbn ology , Dordretch , D. Reidel Publishing Co mp a ny , ( 31 9-322). lhd e, D. 0983): · The His tori ca l-Ontological Priori ty of T ec hn ology over Sci ence", en Durbin, P. y Rapp , F. (eds.) 0983) Pbi/osopby and Tecbnology, Dordretch, D. Reidel Publishing Company, (235-252). Ja nich, P. 0978) : ·Physics - Natural Science or Technology?·, The Dynamics of Science and Te c bn o /ogy, Sociol ogy of the Sciences, vol. Il , Kronh/Layton/ Weingart (eds.) , D.Reidel Publishing Company, Dordretch, Ho ll a nd , 3-27. Kline, R. (1995): ·Con str ucting "Technology" as "Ap plied Sc ien ce". Publi c R etho ric of Scientists and Engineers in the Un it ed States., !sis, 86: 194221. Latour, B. (1987): Science in Action, Cambridge, Harvard University Press. López Devesa , E.]. (1997): ·R eci bie ndo Coces de un Caba ll o Muerto. El Caso Sokal y el Escándalo Wise·, Dilem a, 2: 19-34. Mitcham , C. 0994): Tbink ing tbrough Tecbnology. Tbe Patb between Engineering and Pbilosopby, Chicago, Chicago Press. Narin, F. (1982): ·Assessment of the Linka ges b etwee n P ate nts a nd Funda mental R esea r ch ·, Worksbop o/ Patents and lnnovation Statistics, OECD CDSTI/ SPR, 82, 36). Narin, F. y Noma, E. 0985): ·Is Tec hn ol ogy Becoming Science·, Scien to met ri cs, 7: 369-381.
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