scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Los textos periodísticos en la historia de la lengua española: fuentes y objetos de estudio

Carmona Yanes, Elena

Abstract

En este artículo se expone el estado de la cuestión en que se encuentran actualmente los estudios lingüísticos sobre prensa histórica en español y se presentan algunas de las líneas abiertas para futuras investigaciones.

Full text

LOS TEXTOS PERIODÍSTICOS EN LA HISTORIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA: FUENTES Y OBJETOS DE ESTUDIO Elena Carmona Yanes* Universidad de Sevilla Resumen E n e s te a r t í c u lo se e x p o n e e l e s ta d o d e la c u e s tió n e n q u e se e n c u e n t r a n a c tu a lm e n te lo s e s tu d io s lin g ü ís tic o s s o b r e p re n s a h is t ó r ic a e n e s p a ñ o l y se p r e s e n ta n a lg u n a s d e la s lí  n e a s a b ie rta s p a r a fu tu ra s in v e s tig a c io n e s . Pa l a b r a s c l a v e : p r e n s a h is t ó r ic a , a n á lis is h is t ó r ic o d e l d is c u r s o , s ig lo x v m , s ig lo x ix . Abstract This paper presents an overview of the linguistic studies about historical press in Spanish nowadays and points at some of the lines open for further research. Ke y w o r d s : historical press, historical discourse analysis, x v i i i * century, x i x lh century. El interés por el estudio lingüístico de la prensa histórica constituye una verdadera novedad en el ámbito hispánico, ya que, com o han señala do algunos autores (Pons Rodríguez 2014: 12, Leal y M éndez 2012: 76), este ha sido hasta hace poco un terreno transitado casi exclusivamente por los historiadores del periodismo y, en m enor medida, por los estudiosos de la literatura. Basta echar un vistazo a las contribuciones presentadas en los Congresos Internacionales de la Asociación de Historia de la Lengua Española (AHLE) para comprobar que los trabajos históricos de carácter lingüístico que utilizan como fuente de estudio los textos periodísticos * El presente trabajo se ha realizado gracias a una beca FPU concedida por el Ministerio de Educación, y se encuadra en el proyecto “Variación y Adaptación en la Interacción Lingüística en Español” (FFI2011-23573), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. RHIJ-:, H/2013, pp. 175-190. comienzan a aparecer, en escaso núm ero, solo en las ediciones más recien tes y que se han multiplicado en la última, celebrada en Cádiz en sep tiembre de 2012'. Son varios los factores que han favorecido esta tendencia, y son diver sas, también, las líneas de investigación a través de las que se pone de manifiesto. Los textos periodísticos se han m ostrado como un campo fecundo para el estudio de fenóm enos no solo relativos a aspectos discur sivos, sino también en dominios de la lengua com o la morfosin taxis, el léxico e incluso la fonética. Por ello, creemos oportuno realizar un balan ce de los frutos que ya ha dado esta relación entre el análisis del discurso periodístico y la historia de la lengua española y explorar algunas de las vías que quedan abiertas para futuras investigaciones2. 1. E l INTERÉS DE LA LINGÜÍSTICA POR LA PRENSA HISTÓRICA: FACTORES Al indagar sobre las posibles causas de este creciente interés por la con figuración discursiva y la evolución de los usos lingüísticos de la prensa his tórica, nos encontramos, entre otros, con tres factores decisivos, que tie nen que ver con la prolongación tem poral del objeto de estudio de la his toria de la lengua, la aparición de nuevos enfoques y los avances en la acce sibilidad a las fuentes docum entales El primero de estos factores es de tipo cronológico. Prescindiendo de antecedentes, el nacimiento de la prensa en español puede situarse hacia mediados del siglo XVII, aunque su consolidación se produce a lo largo del x v iii y no se completa hasta bien entrado el xix. El inicio de su existencia 1 En las Actas de los cinco primeros congresos de la AHLE no hemos podido encontrar ningún trabajo relativo a la materia que nos ocupa. Aparecen tres en las del VI Congreso (Borreguero y Octavio de Toledo 2006, Hurtado 2006, Fernández Martínez 2006, este último de contenido no estric tamente lingüístico), uno en las del VII (Méndez 2008) y también uno en las del VIII (Mancera 2012b). Aunque aún no se han publicado las Actas correspondientes al IX Congreso, fueron varias las comunicaciones sobre prensa que se presentaron en él, la mayoría en la sección “Historia de los len guajes específicos”. 2 El estado de la cuestión que vamos a efectuar toma en consideración exclusivamente trabajos en cuyo contenido ocupan un lugar central hechos de naturaleza lingüística. Evidentemente, esta res tricción no implica ignorar que el historiador de la lengua necesita recurrir, para dar explicaciones satisfactorias de los fenómenos que atañen a su labor, a los estudios sobre prensa histórica realizados en el ámbito del periodismo y de los estudios históricos y filológicos no estrictamente lingüísticos. Entre la extensa bibliografía existente en estos campos es obligado mencionar al menos dos aporta ciones fundamentales para el conocimiento de la historia de la prensa en español: la monografía de Paul Guinard (1973) sobre la prensa dieciochesca española, un amplio estudio de conjunto sobre las circunstancias de su génesis, las condiciones materiales en que se desarrolla y sus aspectos formales más significativos, y la abundante producción sobre prensa de los siglos x v iii y xix generada en torno al grupo de Estudios del Siglo xvm de la Universidad de Cádiz, a quienes debemos los tres volúmenes titulados Lm, guerra pluma (Cantos el alii (eds.) 2006-2008) o el monográfico de la revista Cuadernos de Ilustración y Romanliásmo (número 16, 2010), por citar solo algunas de sus contribuciones más recien tes. coincide, por tanto, con los límites que tradicionalmente se imponían en los estudios de historia de la lengua, que solían detenerse al concluir el período áureo. El interés por la historia más reciente de nuestro idioma se ha visto, sin embargo, incrementado en los últimos años, y son cada vez más los estudios y los estudiosos que se proponen paliar las lagunas que siguen existiendo en el conocimiento del español de los siglos xvm y xix3. El protagonismo que cobra el periodismo en la sociedad y la cultura de esta época, la relevancia normativa que irán adquiriendo sus usos lingüís ticos (Méndez 1999) y el hecho de que en él se reflejen los cambios que se siguen produciendo, especialmente en el léxico y en la sintaxis discursiva, hacen que el recurso a los textos periodísticos sea frecuente en los estudios sobre la lengua de este período. La aplicación de las perspectivas pragmática y discursiva a los estudios de lingüística histórica es otro de los factores determ inantes para que los textos periodísticos se sitúen en el centro de atención. El discurso de los medios de comunicación tiene un lugar destacado en gran cantidad de trabajos llevados a cabo dentro de disciplinas y corrientes tales como el análisis del discurso o la lingüística del texto4. Es comprensible, por tanto, que al adoptar estos enfoques en el estudio de textos no contem poráneos y de la evolución de distintos tipos de discurso se recurra, también, a la prensa. Es de especial importancia, en este sentido, la influencia ejercida por el modelo teórico de las tradiciones discursivas’, que no concibe la evo lución lingüística al m argen de los distintos géneros textuales a través de los que se manifiesta la lengua. Así pues, se considera que la historia de una lengua 110 está completa si sistemáticamente quedan fuera de ella tra diciones textuales consideradas tradicionalmente como no ejemplares, como ocurría hasta hace poco con la mayor parte de los textos no litera rios, incluidos los distintos géneros periodísticos (Narbona 2004: 1012). A todo esto se añade el hecho de que, en los últimos años, son varias las instituciones, públicas y privadas6, que han puesto en marcha proyec 3 De ello dan testimonio dos volúmenes publicados recientemente, García-Godoy (coord.) (2012) y Ramírez Luengo (coord.) (2012), en los que se incluye un estado de la cuestión de los estu dios sobre la lengua de los siglos x v iii y x ix , respectivamente. Cfr. también Sáez y Guzmán (2012). 4 Algunos ejemplos de ello son las aportaciones de Van Dijk (1988) y Charaudeau (1997). 5 El concepto tiene su origen en los trabajos de Schlieben-Lange (1983), Koch (1997) y Oesterreicher (1997), y ha sido desarrollado extensamente por Kabatek (2001, 2005, 2008) y otros autores. El planteamiento supone “la reduplicación del nivel histórico coseriano”, pues “se postula la existencia de dos factores a nivel histórico, la lengua como sistema gramatical y léxico de una lengua, y las tradiciones discursivas” (Kabatek 2005: 154). Este segundo factor, las tradiciones de los textos, condiciona o puede condicionar “la selección de elementos procedentes de diferentes sistemas (o de un sistema de sistemas) ” (Kabatek 2008: 9). 6 En España destacan los portales de la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional, que fun ciona desde 2007 y pone a disposición del público revistas y cabeceras de prensa españolas, desde el siglo xvii hasta casi mediados del XX; la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica (desde 2009), que depende actualmente de lá Secretaría de Estado de Cultura, y a través de la que puede accederse a fondos custodiados por gobiernos autonómicos, provincias y municipios españoles; o la Colección his- tos para la digitalización de fondos de hemerotecas, que se ofrecen en libre acceso a través de Internet. En sus respectivos portales se pueden des cargar páginas o núm eros completos en formato PDF. Estos sitios cuentan también con sistemas de búsqueda por criterios de fecha, autor, lugar de publicación, tipo de docum ento, además de, en la mayoría de los casos, OCR de reconocimiento óptico que permite hacer búsquedas por palabra en el cuerpo de los textos. El acceso y el procesam iento de las fuentes periodísticas resulta en la actualidad, por tanto, enorm em ente sencillo. 2. La prensa histórica y los estudios lingüísticos En lo referente al lugar ocupado por la prensa histórica podemos dis tinguir, entre los trabajos analizados, dos vertientes que no se excluyen entre sí: - Algunos de estos trabajos tienen como objetivo específico contribuir al estudio de la historia del discurso periodístico. Muchos de ellos se si túan explícitamente en una perspectiva pragmática y discursiva y se cen tran en fenómenos de los niveles sintáctico y textual o en la interacción entre los factores extralingüísticos y la construcción del discurso. - Otros toman textos periodísticos como fuente para el estudio dia crònico de determ inados fenóm enos lingüísticos, con frecuencia en el ámbito léxico. Hay que tener en cuenta que, puesto que los textos perio dísticos están incluidos en los principales corpus que se emplean actual mente en lingüística histórica (como el COIiDE o el Corpus de Mark Davies), a priori cualquier trabajo que extraiga sus datos de estos corpus en fechas posteriores al siglo xvii podría contener ejemplos de análisis de la lengua periodística. El estado de la cuestión que ofrecemos pretende ser, sin embargo, m ucho más selectivo, por lo que recurrim os únicamente a aquellos estudios en los que el corpus de trabajo está constituido de forma exclusiva o significativa por textos periodísticos. En cuanto al alcance tem poral, además de la evolución de determ ina das características y rasgos propios del lenguaje periodístico a lo largo de su historia, se han estudiado con especial atención algunos momentos concretos, como los orígenes y la formación de este tipo específico de distórica de la Agencia Estatal B.O.E., que da acceso a las distintas Gacetas oficiales que se publican en España desde 1661 y que a partir de 1936 pasan a ser conocidas como Boletín Oficial del Estado. A tra vés de otros portales particulares pueden consultarse los fondos hemerográficos de diversas institu ciones públicas, Universidades españolas y algunos diarios de empresa de larga trayectoria, como ABC y La Vanguardia. curso en torno al siglo xvii. Así, son varios los trabajos que se refieren al discurso “pre-periodístico”, que puede rastrearse en antecedentes que se rem ontan en algunos casos hasta el siglo xv, en forma de crónicas y rela ciones. O tra etapa muy estudiada es la de principios del siglo xix, en que se produce la consolidación y la multiplicación de las publicaciones perió dicas, coincidiendo con la Guerra de la Independencia (1808-1814) y los inicios de la libertad de imprenta, que favorece también la diversificación de los medios de expresión. En los textos periodísticos se han estudiado fenómenos lingüísticos de muy diversa naturaleza, aunque destacan cuantitativamente los trabajos dedicados al léxico y a distintos aspectos discursivos. 2.1. En el ámbito del léxico se recogen las primeras y más numerosas aportaciones tanto a la historia del español m oderno en general (Ramírez Luengo 2012: 7), como al estudio del lenguaje periodístico en particular. En los siglos xviii, x ix y x x , se produce un considerable incremento del caudal léxico común y, sobre todo, de determ inados campos y en lengua jes específicos o de especialidad (Alvarez de Miranda 2004: 1044-1045, Moreno Fernández 2006: 81), entre ellos el vocabulario del comercio y de la economía, el científico-técnico, el vocabulario político, y, naturalmente, la terminología del periodismo. Los textos periodísticos se revelan como una fuente fundamental, especialmente para el conocimiento del vocabulario político y de los len guajes constitucionales que empiezan a formarse a lo largo del XIX. Así lo reconoce Franco Figueroa (2010: 133), que afirma que “ningún otro docu mento de la época como el periódico nos va a proporcionar información y datos sobre la actualidad del estado de opinión de la sociedad a través del vocabulario que utiliza”. García-Godoy (1998: 56) retoma a este res pecto la conocida imagen de la prensa como termómetro de la opinión pública, que registra ya en el Prospecto a E l especulador patriótico (México, 1811). Esta permeabilidad para las nuevas formas de expresión se ve favo recida por una legislación, en algunos momentos, muy permisiva en mate ria de libertad de imprenta, gracias a lo cual la prensa se convierte en cauce para las innovaciones léxicas que surgen, tanto en España com o en América, en el seno de los movimientos liberales e independentistas. Las fuentes periodísticas están representadas de forma especialmente significativa en el corpus del amplio trabajo monográfico que María Teresa García-Godoy (1998, 1999) dedica al prim er vocabulario constitu cional español y mexicano, que se pone en uso con las primeras expe riencias liberales en ambos países a principios del siglo XIX (1810-1815), durante la G uerra de la Independencia. Su estudio se nutre de la abun dantísima prensa publicada en el Cádiz de las Cortes, en la capital mexi cana y en las distintas ciudades novohispanas por las que peregrinó la imprenta portátil “de la Nación” cuando la contraofensiva realista en México obligó al Congreso a convertirse en itinerante (García-Godoy 1998:56). En el capítulo tercero de E l español de América de Juan Antonio Frago y Mariano Franco Figueroa, “Del Virreinato a la independencia”, se analizan las consecuencias de los movimientos independentistas en el español de los pueblos hispanoamericanos. Frago dedica varias páginas al vocabulario militar, la terminología política y otras esferas del léxico en las que se incorporan innovaciones en este periodo. Gran parte de los datos que aporta sobre el léxico y las formas de tratamiento personal (Frago 2003: 85-90) proceden del periódico Correo del Orinoco, exponente de la prensa bolivariana, que se publicó en Venezuela entre 1818 y 1822. En un artículo aparecido algunos años más tarde, “Independencia y su expresión léxica en la Aurora de Chile”, Franco Figueroa aborda tam bién la problem ática de la plasm ación lingüística de la nueva m entalidad que se extiende a partir de los procesos de independencia de las antiguas colonias americanas, que se difunde precisam ente “a través de gacetas y de periódicos” y que “conlleva el cambio inevitable en el uso de un len guaje, ahora iluminista y liberal, y la conformación de una lengua identificadora de su origen am ericano” (Franco Figueroa 2010: 129). El autor centra su estudio en el caso chileno, en cuya prensa ya se aprecia una estabilización de la lengua escrita, fruto del proceso de estandarización de unos usos lingüísticos propios en los que se com bina la tradición y la innovación. A partir del análisis del semanario Aurora de Chile (18121813), Franco Figueroa estudia el grado de penetración del nuevo léxi co político-social7, el vocabulario técnico y científico, el de la m inería o la jerga m arinera y la term inología náutica, además de algunos usos de carácter dialectal que cree identificar tanto en el léxico como en la gra mática, y que dan muestras de una “criollización léxica manifiesta”, ya que “se detectan [en el vocabulario com ún] innovaciones definitorias de la aclimatación de nuestra lengua en América y, más concretam ente, en la nueva república de Chile”, a lo que se une el uso de algunos “indige nismos de clara extensión panam ericana y general en la lengua española” (p. 155). O tra contribución al estudio de la innovación léxica en la prensa ame ricana de la Independencia es el trabajo de Teresa Bastardín Candón (2011), dedicado al ámbito mexicano, y en concreto al periódico E l Correo Americano del Sur, editado en Oaxaca entre el 25 de febrero y el 28 de diciembre de 1813. En él analiza el em pleo de voces de los campos políti co y constitucional y militar, la “aparición de un léxico dialectal referido a las condiciones geográficas específicas” o el léxico marinero y algunos 7 En el que se “repiten los usos peninsulares [esto es, neologismos, anglicismos y galicismos] con escasas muestras de americanismos exclusivos” (p. 155). mecanismos morfológicos de creación léxica. La autora constata una vez más que “ [e] 1 apartado del léxico com ún muestra una variedad de lengua que mantiene su unidad fundamental, pero que ha adquirido un vocabu lario diferencial como parte del proceso de criollización lingüística que comienza en los inicios de la colonia” (Bastardín Candón 2011: 14). La conformación histórica de la terminología periodística también ha recibido la atención de algunos autores. Antonio López de Zuazo (1995) dedica un artículo al origen y la evolución del término periodista, que docu m enta por primera vez en 1763 y muestra en sus primeros usos un matiz peyorativo, hasta que term ina consagrándose hacia 1820. Antes de su apa rición se habían utilizado otras palabras: “gacetero” en el siglo XVII, como Fabro; “gazetista” en 1741; “autor” (de un libro o de un diario) y también la locución “autor público” (Diario de los literatos de España, año 1738, tomo VII, p. 395); “jornalísta”, por imitación de la voz francesa (Diario de los lite ratos de España, 1737 y 1738); “diarista”, que es el término aplicado [despectivamente] por Gregorio Mayans y Sisear a los tres autores del Diario de los literatos de España, desde 1737 [...] FJ término “diarero” no triunfa, pero “diarista”, sí, en muchos textos del siglo xvm [y principios del xix] (López de Zuazo 1995: 45-46). Antonio Checa Godoy (2010) estudia la historia de las denom inacio nes de los distintos profesionales del medio, del propio periódico y otros tipos de publicaciones, así como los nom bres frecuentes de las cabeceras. Muestra cómo los términos más clásicos como “periódico”, “redactor” y “redacción” surgen ya en el siglo xvm. La “terminología periodística bási ca que llegará ya, con pocos cambios, a las postrimerías del siglo xx” se consolida en tiempos de Isabel II. Muchos de esos térm inos son préstamos de otros idiomas, como “revista”, “crónica” o “boletín”. Desde la década de los setenta asistimos, por otro lado, al progresivo desuso de vocablos vin culados a la im prenta clásica (Checa Godoy 2010: 2, 9). 2.2. Situándonos ahora en otro ámbito de estudio, uno de los proyec tos más ambiciosos en la investigación histórica sobre el discurso periodís tico en español es el impulsado por Elena Méndez García de Paredes, con la colaboración de Elena Leal Abad. Las autoras han publicado varios tra bajos sobre la construcción del discurso informativo en español en los que analizan un extenso corpus de relaciones de sucesos y textos pre-periodísticos comprendidos entre los siglos xvii y xix. El objetivo global de este proyecto es el de indagar sobre la manera en que los parámetros comunicativos que operan en esta peculiar situación de enunciación y la deuda contraída con las fuentes de información condicionan la disposición de la materia informativa y la organización del discurso, así como los ras gos sintácticos o el tipo de lengua utilizado, hasta el punto de configurar un nuevo tipo discursivo, caracterizado por un estilo con pretensiones de impersonal, funcional y conciso, propio del discurso informativo, y que evolucionará para constituir los dife rentes géneros del periodismo moderno (Leal y Méndez 2012: 76-77). En Méndez (2008), la autora estudia los Avisos de José Pellicer de Tovar aparecidos entre 1639 y 1644. Se trata de “una tradición discursiva, exis tente ya en los dos siglos precedentes, de carácter prioritariamente fun cional y utilitario, destinada a proporcionar información sobre las nuevas o noticias que se iban produciendo” (Méndez 2008: 1949). En estas mues tras de discurso informativo pre-periodístico, se com binan rasgos comunes con el discurso informativo escrito actual (como los diversos procedi mientos para la reproducción del decir ajeno o las estructuras apositivas empleadas para identificar los nombres propios) con otras características que lo aproximan más bien a formas actuales de la organización del dis curso periodístico audiovisual (Méndez 2008: 1966) y a las formas episto lares (como la frecuente presencia del locutor en el texto, que lo aleja del carácter impersonal propio del discurso inform ativo). El trabajo de Leal/M éndez (2012) se ocupa del tratam iento infor mativo del terrem oto de Lisboa de 1755 tal como se plasma en distintos tipos de relaciones de sucesos de la época y en otros textos periodísticos extraídos de la Gaceta de M adrid y el M ercurio histórico y político. En torno a la constante temática de las catástrofes naturales, y partiendo de la hipótesis de que “la evolución del discurso inform ativo puede estar vin culada a las diferentes maneras de dar una solución sintáctica, semánti ca y textual a ciertas necesidades ligadas al oficio de inform ar”, las auto ras analizan “cómo se disponen textualmente las categorías macroestructurales de la información que son consustanciales a la noticia como discurso [omito nota] (Van Dijk 1990 y Bell 1991), y cóm o se establecen la coherencia y cohesión entre ellas”, ya que consideran “que es ahí donde reside la evolución de esta tradición discursiva”. Establecen una tipología de relaciones (primarias, secundarias y terciarias) en función del carácter más o m enos directo del testim onio de los autores y conclu yen que solo en alguno de estos tipos puede rastrearse el germ en del esti lo informativo actual, mientras que en otros (las que llaman terciarias) la construcción discursiva (com plejidad sintáctica y densidad informati va) está bastante alejada de este modelo. Con un corpus similar, completado con textos de varias cabeceras de prensa actual, Leal (2011) dedica un estudio a las formas de expresión de lo ponderativo, en concreto a las oraciones consecutivas de intensidad, con el propósito de analizar la evolución de su aparición en las noticias sobre terremotos. La autora observa que las llamadas consecutivas del enunciado (“que vinculan dos hechos reales”), muy frecuentes en la pren sa del xviii, están “prácticamente ausentes” en la contem poránea, que pre fiere la yuxtaposición y la coordinación. Tampoco se hallan en la prensa actual las consecutivas de enunciación (que aluden “en términos de figu ración a una deducción que es fruto de una implícita comparación enfáti ca o de relieve con una clara intención explicativa y descriptiva de carác ter valorativo”), cuya función vendrían a desem peñar hoy, de un modo más directo y objetivo, las imágenes. En el ámbito discursivo, es de destacar la contribución, también pre cursora, de los trabajos de Margarita Borreguero y Alvaro Octavio de Toledo (2004, 2006), que han estudiado la evolución de la organización informativa textual en un corpus periodístico que se extiende desde mediados del siglo xvii hasta finales del xix, e incluye textos de los Avisos de Jerónim o Barrionuevo (1654-1658), el Diario Pinciano (1787-1788), E l Universal (1821), Las Novedades (1852), El Im parcial (1869) y E l País (1898). Los autores han observado que “los esquemas de progresión temáticoremática apenas sufren variación” (Borreguero y Octavio de Toledo 2004: 100) a lo largo de este período, ya que se m antiene en el género de la cró nica de sucesos el predominio del esquema de tem a constante, pues los textos suelen girar “en torno a una persona o grupo de personas sobre los que se proporcionan diversas informaciones” (Borreguero y Octavio de Toledo 2006: 2664). Por el contrario, detectan cambios en la distribución de los tipos de información, que tiende hacia el equilibrio entre la infor mación dada y la información nueva con el objeto de ser más accesible y atractiva para un público creciente. Esto se produce m ediante el “progre sivo desarrollo de los elementos portadores de información dada”, dejan do atrás una situación inicial en el que la información nueva era “abru m adoramente dom inante” (Borreguero y Octavio de Toledo 2006: 2665). Borreguero y Octavio de Toledo han dedicado otro trabajo a la “apari ción y evolución de un mecanismo de cohesión textual que juega un papel fundamental en la organización informativa del discurso: los encapsuladores” (Borreguero y Octavio de Toledo 2007: 120). Se trata de sintagmas nominales definidos (normalmente por un artículo determ inado o un demostrativo) e integrados al menos por un sustantivo cuyo contenido léxico m antiene una relación semántica de hiperonimia o de condensa ción informativa respecto a un fragmento de discurso anterior al que hacen referencia, y ocupan frecuentem ente una posición temática en la oración que introducen. El estudio revela que la presencia de encapsuladores, extrem adam ente habitual en el lenguaje periodístico actual, se hace más frecuente a medida que avanza el siglo xvii, en detrimento del uso de deícticos metatextuales de las primeras cartas y Avisos estudiados. La tendencia se consolida posteriormente con la introducción de elemen tos valorativos en este mecanismo de cohesión textual. La presencia de rasgos de la oralidad y otras características propias del discurso de la prensa satírica decimonónica, como el hum or y la ironía, han sido descritos en varios trabajos de Ana M ancera (Mancera 2012a y 2012b, Mancera y Carmona [en prensa]). La autora estudia cómo, dentro de la particular configuración discursiva de estos periódicos, que a m enu do presentan una estructura dialogada, se intentan reproducir los ele — (2008): “En los comienzos del discurso informativo: los Avisos de José Pellicer de Tovar (1639-1644)”, en C. Company y J. G. Moreno de Alba (eds.), Actas del VII Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, Vol. II, Madrid: Arco/Libros, 1949-1968. Moreno Fernández, Francisco (2006): “Lengua e historia. Sociolingüística del español desde 1700”, en A. M. Cestero Mancera, I. Molina Martos y F. Paredes García (eds.), Estudios sociolingiiísticos del español de España y América. Madrid: Arco/Libros, 81-96. Narbona J iménez, Antonio (2004): “Cambios y tendencias gramaticales en el español moderno”, en R. Cano (coord.), Historia de la lengua española. Barcelona: Ariel, 10111035. Oesterreicher, W ulf (1997): “Zur Fundierung von Diskurstraditionen”, en T. Haye y D. Tophinge (eds.), Gattungen mittelalterlicher Schriftlichkeit. Tübingen: Narr, 19-41. Pons Rodríguez, Lola (2000): “La escritura “en andaluz” en tres periódicos del XIX: El Tío Tremenda (1814, 1823), El Anti-Tremenda (1820) y El Tío Clarín (18641871)”, Philologia Hispalensis, Vol. XIV, n<J 1, 77-98. — (2014): “Prejuicios y apriorismos en la investigación histórica sobre marca dores discursivos (con algunas notas sobre así las cosas)", en M. Borreguero Zuloaga et alii (eds.): Marqueurs du discours dans les langues romanes: une approche contrastive. Paris: Lambert Lucas. — y Araceli López Serena (2007): “Un episodio de la morfología histórica del español: la pérdida de la defectividad verbal en los medios, la gramática y el uso”, Boletín de la Real Academia Española, Tomo 87, Cuaderno 295, 59-95. Ramírez Luengo, J osé Luis (coord.) (2012): Por sendas ignoradas. Estudios sobre el español del siglo xix, Lugo: Axac. Sáez Rivera, Daniel M. y Martha G uzmán Riverón (2012): “Presentación”, Cuadernos Dieciochistas, 13, 17-27. Schlieben-Lange, Brigitte (1983): Traditionen des Sprechens. Elemente einerpragmatischen Sprachgeschichtsschreibung, Stuttgart: Kohlhammer. Van Dijk, Teun A. (1988 [1990]): La noticia como discurso. Comprensión, estruc tura y producción de la información, Barcelona: Paidós Comunicación.