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LA CONCILIACIÓN: UN RETO PARA LAS FAMILIAS DE MADRES SOLAS POR ELECCIÓN González, M.-Mar ([email protected]) Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación Universidad de Sevilla Díez, Marta ([email protected]) Morgado, Beatriz ([email protected]) Nieto, Laura ([email protected]) Martínez, Eloísa ([email protected]) Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación Universidad de Sevilla Resumen La conciliación entre la vida familiar, laboral y personal constituye en el siglo XXI uno de los grandes retos para las familias y en especial para aquellas en las que está al frente una madre sola. Con el objeto de conocer cómo abordan la tarea de la conciliación las mujeres que han decidido tener un hijo o hija en solitario, realizamos entrevistas en profundidad a 23 madres solas por elección. De ellas 16 eran adoptivas, 4 habían recurrido a la reproducción asistida y 3 tuvieron a sus criaturas de modo biológico, a partir de una relación sin compromiso. Entre las distintas áreas exploradas en el estudio, se efectuó un análisis cualitativo, partiendo de la Teoría Fundamentada, de los modos en que estas madres vivían las dificultades de conciliación, así como de las estrategias que desplegaban para facilitarla. Los resultados revelan que, para la mayoría de estas mujeres, las tensiones de conciliación entre vida familiar y laboral constituyen la principal fuente de estrés, aunque a la vez reconocen disponer de estrategias diversas que la facilitan como cuidados informales y, en menor medida, cuidados formales. Así mismo, la vida personal o bien queda prácticamente relegada o bien se reconvierte hacia el ocio en casa. Palabras Clave: monoparentalidad, madres solas por elección, conciliación, estrategias de conciliación. 453
INTRODUCCIÓN Uno de los retos de la sociedad actual es hacer realmente posible la conciliación entre las diferentes esferas y roles en los que se desenvuelve la vida diaria de hombres y mujeres. Si este hecho supone una gran fuente de tensión y de conflictos para las familias biparentales, es fácil imaginar lo que debe suponer para las madres que llevan su maternidad en solitario (Dennis y Guio, 2004). En este trabajo vamos a centrarnos en un grupo de madres que han elegido ser madres sin pareja, un modelo familiar que ha recibido por parte de la comunidad científica, el término de “madres solas o solteras por elección” (“lone or single mother by choice”) ó “solo mother” (sin traducción clara en castellano), para diferenciarlas claramente de quienes no pretendieron ser madres a solas (Bock, 2000). Bajo este epígrafe se incluyen tanto aquellas que planificaron a priori ser madres en solitario y, por tanto, recurrieron a distintas estrategias y procedimientos para ello (técnicas de reproducción asistida, adopción, etc.), como aquellas otras que se encontraron con una maternidad biológica no buscada en principio, pero que decidieron con gusto asumir en solitario desde el inicio, frente a otras salidas posibles (aborto, dar al bebé en adopción, etc.) (Cif. Davies y Rains, 1995; Siegel, 1998). Por tanto, englobaríamos bajo este epígrafe tanto a madres que decidieron serlo tras una decisión consciente y meditada, como aquellas otras que se encontraron con una maternidad imprevista y decidieron convertir el azar en decisión. Si sabemos que la maternidad es una transición vital asociada en muchas ocasiones con fuertes dosis de estrés, podemos imaginarnos como repercutirá esta situación en la vida de las mujeres que afrontan la maternidad en solitario. Dado que son las únicas figuras adultas en sus hogares, tienen la responsabilidad en solitario tanto de ocuparse de sus criaturas como de sostener económicamente a su familia, por lo que la actividad laboral remunerada es un hecho ineludible para ellas. Esta situación familiar va a conllevar en sus vidas una situación añadida de estrés, ya que su unidad familiar va a ser responsabilidad únicamente de ellas, tanto en lo concerniente al sostén económico, como en lo relativo al cuidado de las familias. Sabiendo que la actividad laboral va a estar presente siempre en estas mujeres, la conciliación con la vida familiar y personal va a consistir en el desarrollo de una suerte de “malabarismos” que permitan conjugar los planos laboral, familiar y personal, que conocemos como estrategias de conciliación (Fernández Cordón y Tobío, 2005). Una estrategia es una acción intencionada, es decir, la intencionalidad es el factor principal, siendo entonces imprescindible tener diferentes alternativas donde elegir: un periodo de tiempo donde desarrollar dicha estrategia y una persona con la intención de realizar la elección. Aquellas madres que desarrollan su maternidad en solitario se ven obligadas a desarrollar estrategias que exigen un elevado componente de cálculo y previsión, para poder gestionar una amplia variedad de necesidades, demandas y recursos pertenecientes a diferentes mundos que hasta ahora han vivido a espaldas el uno del otro. Tobío (2002) diferencia distintos tipos de estrategias que hacen posible la conciliación de la vida familiar, personal y laboral, podemos diferenciar diferentes tipos: estrategias principales, complementarias, extremas, indirectas, espaciales y temporales. Las estrategias principales son aquellas que por si mismas son suficientes para responder a la totalidad de demandas que plantea la vida doméstica. Con frecuencia en España se ha tenido como estrategia principal el recurso a un miembro femenino de la red familiar, 454
que suele ser la abuela materna, que actúa como madre sustituta en el tiempo en el que la madre de la criatura está trabajando. Para las familias monoparentales, esta solidaridad intergeneracional se intensifica, de hecho, según la Encuesta ECFE, más de tres de cada cuatro madres que trabajan tienen un familiar próximo viviendo en la misma localidad, siendo la propia madre en el 56% de los casos. Estas abuelas cuidadoras no solamente tiene esa tarea de cuidar a los nietos, sino que desempeñan otras muchas tareas como preparar comida para toda la familia, llevar a los nietos a su centro escolar y recogerlos a la salida, incluso planchar o coser. En otras ocasiones, es una persona ajena a la familia quien, a cambio de una remuneración económica, asume ese papel. La ayuda doméstica remunerada está presente en el 28% de las madres trabajadoras españolas, determinando la presencia de esta ayuda el nivel socioeconómico, las horas de trabajo y la situación familiar. De acuerdo con los datos de Fernández-Cordón y Tobío (2005), este tipo de ayuda la usan las madres solas sobre todo en los casos en los que no cuentan con ayuda de la familia de origen. Para ellas este tipo de ayuda es una estrategia especialmente costosa ya que cuentan únicamente con una fuente de ingresos, pero al tiempo es, en muchas ocasiones, la única estrategia que les permite hacer posible la conciliación. De modo general puede decirse que cuanto mayor es la importancia que se le da a la ayuda de la red familiar, menor es la importancia que se le da a la ayuda a través de un salario. Ambas estrategias están muy relacionadas, actuando de forma complementaria en unas ocasiones y sustitutiva en otras. Por otro lado, encontramos las estrategias complementarias que, a diferencia de lo que ocurre con las estrategias principales, por si solas no son normalmente suficientes para resolver todos los problemas que se plantean para hacer compatible familia y empleo, pero que combinadas con otras, componen una estrategia principal. De entre este tipo de estrategias, la que con más frecuencia se utiliza es la combinación de la ayuda de la red familiar y la ayuda doméstica remunerada. Encontramos también otros dos tipos de estrategias que hacen referencia al tiempo y al espacio en el que se desarrollan las diferentes esferas de la vida de las madres. Estas son las estrategias espaciales y las temporales (Fernández Cordón y Tobío, 2005). Las primeras hacen referencia a estrategias que persiguen superar las distancias entre los distintos lugares en los que transcurre su vida cotidiana. Por ejemplo, acercar lugar de trabajo y centro escolar o la vivienda familiar a la de los abuelos. Las segundas, las estrategias temporales, hacen referencia a la posibilidad de compartimentalizar el propio tiempo, por ejemplo optar a un trabajo a media jornada, elegir la distribución de horas laborales, tele-trabajo,… Ambas, estrategias espaciales y temporales están inevitablemente relacionadas. Existen un grupo de acciones que no son consideradas de forma unánime por todos los autores y autoras como estrategias puramente dichas ya que, y como hemos comentado anteriormente, para que una acción se considere como estrategia debe existir más de una opción a elegir. Entre ellas podemos señalar las estrategias extremas y las estrategias indirectas. Las estrategias extremas son aquellas que se utilizan cuando no hay otra opción y a las que se preferiría no tener que recurrir, tal como dejar a los hijos/as solos en casa, llevarlos al trabajo o dejar de ir a trabajar para atender las necesidades de cuidado de los hijos. Estas son indeseables y negativas, tanto para la madre como para los hijos y, como afirma la propia Tobío (2002), más que estrategias de conciliación 455
serían estrategias de contradicción, porque realmente suponen renunciar a uno de los planos en beneficio del otro. Las estrategias indirectas, por su parte, son aquellas prácticas en las que la compatibilidad se asegura eliminando o reduciendo una parte del problema: los hijos o el empleo (Tobío, 2002), bien retrasando la edad o no teniendo hijos o hijas, bien renunciando al trabajo remunerado o la promoción profesional. Todos estos análisis acerca de las estrategias de conciliación de las madres trabajadoras españolas se han realizado bien con madres que viven en pareja, bien con madres solas de todo tipo y condición, sin diferenciar particularmente entre quienes eligieron serlo y quienes se encontraron con una situación no buscada a priori (por divorcio, viudedad o embarazo no deseado). Nuestro equipo pretende analizar en este trabajo las estrategias de conciliación que desarrollan en concreto las madres solas por elección, de las que aún sabemos poco en España. MÉTODO Participantes Para el análisis cualitativo de los discursos de la maternidad en solitario por propia elección hemos entrevistado a 23 madres solas. De ellas, 16 son madres adoptivas, 4 acudieron a la reproducción asistida y 3 tuvieron a sus hijos de modo biológico, a partir de una relación sin compromiso. En todos los casos se trata o bien de mujeres que planificaron su maternidad en solitario de modo previo al embarazo, adopción o acogimiento, o bien de mujeres que no planificaron previamente su embarazo, pero decidieron ser madres a solas una vez que supieron que estaban embarazadas o a lo largo de la gestación. Añadimos a estos criterios que tuvieran o adoptaran a sus hijos o hijas entre el año 2000 y el 2005, que ellas mismas fueran en aquel momento mayores de 25 años y que al ser entrevistadas llevaran al menos un año como madres a solas. El contacto con la muestra se realizó a través de distintas vías. A las mujeres que fueron madres mediante estrategias de Reproducción Asistida accedimos a través de la clínica IVI de Sevilla. Por lo que respecta a las madres que adoptaron a sus hijos en solitario, con 12 de ellas se contactó a través del Servicio de Adopción Internacional de la Junta de Andalucía. A las 4 madres adoptivas restantes, así como las madres biológicas que lo fueron de modo espontáneo, llegamos usando una estrategia de “bola de nieve”, siendo las propias mujeres las que nos pusieron en contacto con otras madres solas. De las madres entrevistadas, 21 eran solteras, una de ellas estaba divorciada y otra era viuda. La gran mayoría de ellas (20) tiene estudios universitarios y el resto, estudios secundarios. Dos de ellas son empresarias, estando las demás empleadas por cuenta ajena, preferentemente en el ámbito educativo, sanitario o de la administración pública. Todas ellas residen en Sevilla y su área metropolitana y tienen entre 35 y 53 años, con una edad media de 44 años y sus hijos e hijas tienen entre 16 meses y 13 años. A todas las mujeres entrevistadas se les asignó un código numérico identificativo y un pseudónimo que, desde ese momento, es el que se utilizó para referirse a cada participante, garantizando así su anonimato y la confidencialidad de los datos que nos 456
aportaron. Se solicitó a las participantes el consentimiento informado al inicio de la entrevista. Procedimiento de entrevista y codificación Las mujeres participantes en este estudio fueron entrevistadas en profundidad por las autoras de este trabajo, expertas en el tema y entrenadas para ello, que facilitaron un diálogo abierto y fluido, procurando en todo momento la cercanía personal a las entrevistadas. Se exploró la perspectiva de estas mujeres en torno a su proceso de maternidad en solitario por elección, usando para ello un guión de partida de modo flexible para poder seguir el discurso de las propias madres, diseñado con la intención de obtener descripciones densas (Geertz, 1988) acerca de las experiencias, vivencias, pensamientos y sentimientos de las participantes. La entrevista se diseñó en torno a algunos temas que, a priori y basándonos en estudios previos y en la experiencia del grupo en maternidad en solitario, parecían relevantes. Entre ellos, y foco de este trabajo, las estrategias puestas en marcha para conciliar la vida familiar con la profesional y la personal. Las entrevistas fueron grabadas y posteriormente transcritas literalmente para su análisis. Para analizar las entrevistas, hemos utilizamos como punto de partida algunas de las sugerencias de la Grounded Theory (Strauss y Corbin, 1998), especialmente las referidas a fundamentar las categorías desde los discursos de las participantes, así como seguir un proceso riguroso que nos ha llevado de una codificación abierta inicial a una progresiva depuración de las mismas a través de codificaciones jerarquizadas y selectivas. En las primeras fases del análisis, realizamos una codificación abierta, inicialmente línea a línea, de las seis primeras entrevistas, esto es, un análisis intra-casos (Ben-Ari y Weinberg-Kurnik, 2007). Se trabajó con las entrevistas completas, de modo que fueran surgiendo categorías relacionadas con las áreas temáticas previstas en su diseño, pero también categorías más amplias y transversales que emergían del significado global de la experiencia relatada. En esta fase las investigadoras estuvieron muy alerta ante la aparición de contenidos, variables e incluso expresiones directas de las entrevistadas (códigos en vivo) no previstas inicialmente pero relevantes. De este primer abordaje surgieron categorías iniciales, así como modificaciones a la propia entrevista, pues aparecieron temas que requerían una mayor profundización. Posteriormente, verificamos la relevancia de esas categorías para el conjunto de las entrevistadas (abordaje entre-casos), procediendo también a relacionar esas categorías entre sí (codificación axial) y a un progresivo refinamiento de las mismas (codificación selectiva). Se llegó a la saturación de las categorías fundaméntales de análisis, esto es, a la definición completa de las mismas y sus relaciones. RESULTADOS El análisis de los discursos de las madres entrevistadas desvela que la conciliación entre la vida familiar, laboral y personal es, sin ninguna duda, la principal dificultad con la que se encuentran en su experiencia como madres solas. Para poder hacer frente a esta compleja tarea, las madres entrevistadas despliegan toda una serie de estrategias con las que pretenden afrontar tanto las circunstancias cotidianas y diarias, como aquellas otras 457
que pueden surgir de forma inesperada, pero para las que sienten que deben estar igualmente preparadas. En efecto, la conciliación no sería en muchos casos posible sin la existencia de una sólida red de apoyo, con la que en principio estas madres solas por elección cuentan y además valoran de forma muy positiva. Pasamos entonces a exponer cómo viven las madres del estudio la conciliación, cuáles son las estrategias que ponen en marcha para hacer frente a lo esperado y a lo inesperado, la importancia que otorgan a su red de apoyo y cómo la conciliación con lo personal es el plano que más suele resentirse. 1. Conciliación: la tarea más complicada No parece casual que cuando se les pedía a las madres entrevistadas que nos dijeran cuáles habían sido a su juicio las principales dificultades que habían encontrado en su experiencia como madres solas, un número amplio de ellas nos hablara automáticamente de las dificultades para conciliar las distintas necesidades y tareas: “Hombre, yo creo que lo más complicado es la cantidad de cosas, de frentes que tienes que asumir y que no te da el día para eso. Eso implica problemas económicos, implica un montón de cosas. Porque claro, tienes que asumir el frente, tienes que llevar la casa, la niña, tienes que llevar tu trabajo, y se supone que una vida personal.”(Laura, MA, 593-597) Por esa razón, en las entrevistas efectuadas aparecieron referencias a la dureza de la situación, a los sentimientos de estar desbordada por la tarea o sentir que “no se llega a nada”, que no se acaba cumpliendo bien con ninguna de las obligaciones en los distintos contextos, o al cansancio asociado a desarrollar esa multiplicidad de roles. “Entonces claro, no tienes tiempo de llevarlo todo bien, ni bien ni mal. Es que muchas veces tienes la sensación de no estar llegando a nada. No estás ni haciendo bien tu trabajo, ni estar con ella bien, ni organizarte bien la casa (…) Eso es lo que yo veo más difícil, que realmente no encuentras horas del día para llegar a todo, y entonces, como vas por detrás de ti misma, tampoco te organizas bien. No tienes tiempo de pararte y decir –bueno, vamos a ver, me voy a organizar, tengo que hacer esto, tengo que hacer esto-. No tienes tiempo de pararte a organizar. Tienes que ir como tapando agujeros.”(Laura, MA, 599-601; 603-608) En algunos casos se plantea como más propio de los primeros momentos, de las necesidades de adaptación inicial a las nuevas tareas y sus exigencias “A mi no me daba tiempo a nada, a nada, o sea, ni dormía, ni comía, me quedé en 40 kilos, vamos, fue horroroso para mi, no tenía ni tiempo de ir a comprar, no conseguía hacerme con la niña, yo decía “bueno y estas señoras, estas madres que están en la calle con el bebé a las doce de la mañana ¿pero cómo lo hacen? ¡Y tienen una pinta normal!” porque, vamos, yo es que estaba que es que no podía conmigo ¿no? Ni conmigo, ni con la niña, ni con la casa, o sea un horror, desbordada absolutamente”. (Diana, MB, 148-155) 458
Pero en otros muchos, la percepción de estar sobrepasada por la tarea o absolutamente agotada por ella se considera algo que impregna todo el ejercicio de la maternidad en solitario “¿Problemas? La palabra clave es cansancio. Estoy cansada, estoy cansada, estoy cansada. Estoy cansada de que, vinculado al esfuerzo laboral porque en la baja maternal leí la tesis, al año siguiente me preparé las oposiciones, con “canguros”… Bueno, el cansancio está vinculado también a… tengo que trabajar porque necesito el dinero. Verás, por mucho que me guste mi trabajo, tengo claro que un año, una reducción de jornada, pero como ya he agotado todos mis ahorros en todo el proceso, tengo que trabajar.” (Ana, MA, 293-300) En algunos casos las dificultades ligadas a las tareas de conciliación no se consideran una característica única de las madres solas, más bien algo que se comparte con el resto de la madres, independientemente de si tienen pareja o no. “Pero yo creo que la dificultad, y ya no solo mía, si no de cualquier mujer que esté trabajando, aunque tenga pareja, ¿no? …La dificultad de conciliar un trabajo con (---) es difícil.” (Petra, MR, 527-531) Pero estos argumentos se han visto rebatidos por quienes sí estiman que hay dificultades añadidas al hecho de tener que realizar todos los esfuerzos de conciliación en solitario, versus poderlos compartir en pareja “Me parece como que, siendo dos, la cosa tiene que ser bastante, bastante fácil, me parece que si uno trabaja por la noche es muy difícil que el otro también trabaje por la noche, en fin, cuando tú te imaginas con dos manos más aquí en casa, con una persona que viviera aquí en casa dices bueno la cosa sería…a mi me parece ya rodada”. (Beatriz, MA, 444-448) A pesar de que esta era la percepción más frecuente, algunas de las madres entrevistadas no lo consideraban tan complicado y no lo vivían como algo insalvable “Entre que mi horario ha sido muy bueno, no se me ha puesto prácticamente malo. No he tenido que acudir, creo que he acudido dos veces a mi sobrina, que ya tiene veintitantos años, porque yo me tenía que ir a trabajar y Daniel estaba malito. Se ha venido aquí dos veces en todo un año. Entonces, dificultades, dificultades, pienso que para el año que viene si pueda tener. El día que se ponga malo qué hago con el niño. Yo tengo una hermana mía que es médico pero no ejerce, y siempre me ha dicho –me lo traes a casa y ya está-, pero claro, ¡ya ves el estrés que es cogerlo y llevarlo a eso!”. (Inés, MA, 523-527; 529-534) 2. Estrategias de conciliación Las madres del estudio han desarrollado un conjunto de estrategias de distinta índole para poder conciliar su vida familiar y laboral. A nuestro juicio, esta capacidad para poner en marcha y combinar distintos tipos de estrategias tiene que ver, en gran medida, con las capacidades de gestión de la propia vida (agency), que sabemos que caracteriza a las mujeres que deciden ser madres solas y de la que hemos hablado en otras ocasiones haciendo referencia al “Empoderamiento” (González, Morgado, Jiménez y 459
Díez, 2008; 2009). También en el ámbito de la conciliación parecen saber ser resolutivas y poner en marcha su capacidad de organización, de modo que prevén estrategias, las despliegan, las modifican y adaptan si es necesario. 2.1. Estrategias de conciliación previstas En la mayor parte de los casos, estas madres han desarrollado tres estrategias principales de conciliación: a) uso de guarderías u otros dispositivos de cuidado formal (aula matinal, comedor); b) contratar una cuidadora pagada que se ocupe de las criaturas durante unas horas al día y c) recurso al cuidado por parte de familiares. “Gracias a Dios estoy en horario de tarde y por la mañana pues no, o sea yo, yo los llevo al colegio, yo los arreglo, el desayuno, los llevo al cole, después yo los recojo, preparo la comida, les doy de comer y ya por la tarde tengo contratada a una chica que los cuida, ¿no?” (Petra, MR; 515-519) “Cuando empiezas a trabajar pues ya no es lo mismo, lo que pasa que mi infraestructura era muy fácil y muy cómoda porque estaba con los abuelos. Yo la dejé un año entero con los abuelos, sin estar en guardería, y al otro año ya la metí en guardería. Entonces bueno, yo me fui a trabajar, pero estaba con mi madre y con mi padre, entonces esa tranquilidad.” (Hortensia, MA, 515-520) Como se puede apreciar en los testimonios anteriores, bastantes de las madres entrevistadas usan simultáneamente más de un recurso para la conciliación, a veces de modo habitual; en otros casos, recurren a la combinación de estrategias sólo cuando alguna circunstancia altera el ritmo y la organización habitual de la familia, como vemos a continuación: “Este invierno sí le he puesto una maestra por las tardes, porque me hace falta durante un periodo salir más tarde del trabajo, más tarde de, porque la guardería cierra a las cinco y a mi me hace falta hasta las ocho tener a I. atendido y busqué a una maestra que me lo recogía a las cinco de la guardería, se lo llevaba a su casa… y yo a las ocho lo recogía, pero con la ventaja que esa maestra es la que ha tenido I. en la guardería.” (Olivia, MR, 1256-1263) Aunque con menos frecuencia, también encontramos que estas madres ponen en marcha estrategias “temporales” o “espaciales” de conciliación, consistentes en ajustar los tiempos laborales y familiares o reducir los espacios para tener en el entorno más próximo a familiares u otros miembros de la red de apoyos con quienes poder contar si hiciera falta: “Y como por aquí viven todos mis hermanos, entonces digo a la hora que se ponga mala siempre es mejor que estemos cerca de, que estemos lejos y entonces me cambié y como el colegio está aquí a la espalda…” (Llanos, MA, 564-566) Una de las evidencias más claras de la capacidad de autogestión de estas mujeres es su destreza para revisar los apoyos y las estrategias de conciliación cuando perciben que la organización que tenían en ese momento no está siendo suficiente o eficaz: 460
“Entonces, en esa gripe yo vi claro, me sirvió para decir, toda la inversión en ayuda, si tengo que pedir otro préstamo lo pido. Ayuda para la casa, para la niña, para las oposiciones (…) Pero me busqué los apoyos. Entonces fue un momento importante y decisivo porque, si no, no podría. Entonces ya empecé a buscar personas que me pudieran ayudar, muchos se ofrecieron a ayudarme (vecinos, familia, amigos) pero yo siempre quise mantenerme autónoma por este repliegue que hemos hablado antes. Mi familia, mi hija y yo, yo tengo que organizar los recursos, reorganizar mi vida, buscar ayuda. Siempre he tenido ayuda se chicas canguros estupendas, un chico canguro también tuve, que fue el primer profe de Ana en la guardería que se quedó parado. Muy bien. En mis oposiciones estaba yo en casa, con Ana y con la persona que me ayudaba. Esta persona la bañaba, le daba de comer, yo estaba presente todo el tiempo, lo estaba viendo todo. Y así saqué la plaza.” (Ana, MA, 303-318) En ocasiones, nos encontramos con que las dificultades de conciliación se resuelven por la vía de la “contradicción”, como plantearan Fernández Cordón y Tobío (2005), o lo que es lo mismo, renunciando a alguno de los planos en liza a favor de otros. En el siguiente testimonio se aprecia cómo una madre argumentaba que las tensiones de conciliación eran resueltas mediante el sacrificio de la vida profesional “Pues sacrificando mi vida profesional. Yo tengo la suerte o casi la desgracia, porque a veces preferiría tener la obligación de un horario inamovible porque así por lo menos lo haría, pero tengo la cosa que yo puedo ir organizándomelo. Pero claro, es ir dejando cosas pospuestas, ir desatendiendo cosas que no debería. Y que realmente me han pasado factura, este año ha sido un poco durito.” (Laura, MA, 667-672). En otros casos, es la vida personal y hasta la salud las que se ven comprometidas por sacar adelante las responsabilidades familiares y laborales, como veremos con detalle en un punto posterior “Y entonces, va saliendo todo adelante porque yo no tengo horario para mi, ni tengo distracción para mi, ni tengo nada. Madrugando mucho, acostándome muy tarde”. (Mara, MA, 1023-1026) 2.2. Estrategias de conciliación en situaciones extraordinarias En la entrevista realizada a las madres solas, se les preguntaba qué hacían cuando se producían situaciones extraordinarias como enfermedad del niño o la niña, vacaciones escolares, viajes laborales o cursos excepcionales, que apartaban a madres y criaturas de las rutinas bien establecidas que tienen cotidianamente. Sin duda, como bastantes madres reconocen, son las situaciones más difíciles de solventar, las que les producen más ansiedad y más sensación de indefensión. “Hombre, únicamente cuando se ha puesto malita, con fiebre, que no ha podido ir a la guardería, sí ha sido un poco más de caos, porque la chica que viene dos horas por la mañana pues no se puede quedar porque es estudiante (…) Quizás ha sido, es lo peor, o sea el ver que la niña (---) y te ves tu sola para (---), el trabajo de todos tus familiares. Es lo que más te estresa.” (Sara, MR, 332-336, 341-344) 461