Espacio y construcción en la arquitectura religiosa medieval de Jerez de la Frontera (s. XIII-XV)
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TESIS DOCTORAL ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) AUTOR:LJOSÉLMARÍALGUERREROLVEGA DIRECTOR:LFRANCISCOLPINTOLPUERTO OCTUBREL2015 DEPARTAMENTOLDELEXPRESIÓNLGRÁFICALARQUITECTÓNICAL/LESCUELALTÉCNICALSUPERIORLDELARQUITECTURAL/LUNIVERSIDADLDELSEVILLA
TESIS DOCTORAL ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) AUTOR:XJoséXMaríaXGuerreroXVega DIRECTOR:XFranciscoXPintoXPuerto DEPARTAMENTOXDEXEXPRESIÓNXGRÁFICAXARQUITECTÓNICA ESCUELAXTÉCNICAXSUPERIORXDEXARQUITECTURA UNIVERSIDADXDEXSEVILLA OctubreXdeX2015
DEPARTAMENTO DE EXPRESIÓN GRÁFICA ARQUITECTÓNICA ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE ARQUITECTURA TÍTULO: ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) AUTOR: JOSÉ MARÍA GUERRERO VEGA DIRECTOR: FRANCISCO PINTO PUERTO LÍNEA DE INVESTIGACIÓN DE PROGRAMA DE DOCTORADO: ANÁLISIS METODOLÓGICO DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO AÑO: 2015
Tribunal nombrado por el Sr. Rector de la Universidad de Sevilla, el día……. de…….…………………. de 20…. Presidente: ……………………………………………………………………. Vocal: ………………………………………………………………………….. Vocal: ………………………………………………………………………….. Vocal: ………………………………………………………………………….. Secretario: …………………………………………………………………….. Suplente: ……………………………………………………………………… Suplente: ……………………………………………………………………… Realizado el acto de defensa y lectura de Tesis el día…… de……………………de……… en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Calificación……………………………………….……… EL PRESIDENTE LOS VOCALES EL SECRETARIO
A la memoria de mi padre, Paco Guerrero García
I. INTRODUCCIÓN 5 tesis 7 . Ha sido importante también la experiencia desarrollada sobre la catedral hispalense gracias a la generosa acogida en el Aula Hernán Ruiz, que se ha materializado en diversos trabajos que relacionan enfoques arqueológicos, historiográficos, metrológicos, etc., incluidos en varias publicaciones 8 . Más recientemente tuve la oportunidad de desarrollar parte del trabajo de investigación mediante una estancia realizada en 2014 en la Università degli Studi di Palermo, que me permitió recorrer este camino con la mejores de las compañías, como la del profesor Rosario Nobile y la profesora Emanuela Garofalo, y me dio la oportunidad de publicar parte de los resultados en la revista Lexicon 9 . Publicaciones relacionadas en este capítulo: - ÁLVAREZ LUNA, Ángeles; GUERRERO VEGA, José María y ROMERO BEJARANO, Manuel (2003). La intervención en el patrimonio. El caso de las iglesias jerezana (18502000). Jerez, Ayuntamiento de Jerez. - ÁLVAREZ LUNA, Ángeles; AROCA VICENTI, Fernando; GUERRERO VEGA, José María y ROMERO BEJARANO, Manuel (2007). «La historia de la Casa Bertemati», en La casa palacio Bertemati (1776-2006). Restauración y rehabilitación para sede del obispado de Asidonia-Jerez. Jerez, Obispado de Asidonia-Jerez: 25-67. - GUERRERO VEGA, José María (2007b). «Seguimientos y análisis durante el proceso de intervención: lectura paramental», en La casa palacio Bertemati (1776-2006). Restauración y rehabilitación para sede del obispado de Asidonia-Jerez. Jerez, Obispado de AsidoniaJerez: 225-240. - GUERRERO VEGA, José María (2008). «El plano de Vasari de la catedral de Sevilla», en Actas del XV Aula Hernán Ruiz: Magna Hispalensis: los Primeros Años. Sevilla, Cabildo Catedral: 89-121. - GUERRERO VEGA, José María (2009). «Construcción de la torre de la Atalaya de Jerez de la Frontera», en Actas del Sexto Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Valencia, 21-24 octubre 2009. Madrid, Instituto Juan de Herrera: 701-710. - GUERRERO VEGA, José María (2010). «El informe de 1513 de Alonso Rodríguez», en Actas del XVII Aula Hernán Ruiz: La catedral después de Carlín. Sevilla, Cabildo Catedral: 31-74. 7 Los trabajos previos han sido proyectados por los arquitectos Francisco Pinto y José María Guerrero, y en ellos ha participado un equipo multidisciplinar formado por arqueólogos, restauradores e historiadores. En la actualidad dirijo la ejecución de este proyecto. 8 Guerrero Vega 2008; Guerrero Vega, 2010 y el ya citado con Jiménez Sancho en 2013. 9 Guerrero Vega 2014.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 6 - GUERRERO VEGA, José María y JIMÉNEZ SANCHO, Álvaro (2013). «Los hastiales de la catedral. Una lectura de su proceso constructivo», en La Catedral entre 1434 y 1517: historia y conservación. Sevilla, Taller Dereçeo: 27 -76. - GUERRERO VEGA, José María (2014a). «La torre de la Atalaya de Jerez de la Frontera: un monumento cívico de mediados del siglo XV», en 750 aniversario de la incorporación de Jerez a la corona de Castilla: 1264-2014. Jerez, Ayuntamiento de Jerez: 409-436. - GUERRERO VEGA, José María (2014b). «Bóvedas centralizadas en la arquitectura árabenormanda de Sicilia: Notas sobre construcción y control formal en los elementos de transición en piedra», Lexicon. Storie e architettura in Sicilia e nel Mediterraneo, 19: 7-20. - UTRERO AGUDO, María Ángeles y CAUCE CAÑIZARES, Carlos (2014). «La iglesia de San Miguel en Caltojar. El Románico en transición», Arqueología de la Arquitectura, 11: e021. - MORA VICENTE, Gregorio Manuel y GUERRERO VEGA, José María (2015a). «Traza y proceso constructivo de la capilla de la Jura de Jerez de la Frontera», en Actas del IX Congreso Nacional y I Congreso Internacional Hispanoamericano de Historia de la Construcción. Segovia 13 al 17 de octubre de 2015. Madrid, Instituto Juan de Herrera: 1121-1131. - MORA VICENTE, Gregorio Manuel y GUERRERO VEGA, José María (2015b). «La capilla de Nuestra Señora de la Antigua de la Catedral de Sevilla en el tránsito al siglo XVI. Una aproximación desde el análisis constructivo, estratigráfico y documental», en 1514 Arquitectos tardogóticos en la encrucijada (En prensa)
I. INTRODUCCIÓN 7 2. AGRADECIMIENTOS La realización de este trabajo no hubiera sido posible sin el impulso y acompañamiento de su director, el profesor Francisco Pinto Puerto, a quien agradezco su constante y dedicada implicación en todo este proceso. Doy las gracias a los arquitectos Miguel Redondo Redondo, Patricia Ferreira Lopes y Francisco Javier Guerrero Vega por su ayuda en la elaboración de las imágenes cartográficas y urbanas. Agradezco a los historiadores amigos, Manuel Romero Bejarano, Pablo Pomar Rodil, Fernando López Vargas-Machuca y Javier Jiménez López de Eguileta, el haber compartido sus reflexiones y conocimientos de la arquitectura e historia local de Jerez. Doy las gracias a los arqueólogos María Ángeles Utrero Agudo, José Ignacio Murillo Fragero, Gregorio Mora Vicente y Álvaro Jiménez Sancho, compañeros de los que tanto he aprendido. Los profesores Alfonso Jiménez Martín, Juan Antonio Fernández Naranjo, Roque Angulo Fornos y Manuel Castellano Román, me han estado acompañando en estos años. A ellos y a la profesora Reyes Rodríguez García agradezco su ánimo y motivación durante los últimos meses. Agradezco a los arquitectos Manuel Barroso Becerra y Manuel Collado Moreno de la Delegación de Urbanismo de Jerez de la Frontera, su generosidad al compartir para este trabajo la planimetría disponible de las iglesias jerezanas. Este trabajo no hubiera sido posible sin la visita a los distintos templos. Vaya pues mi agradecimiento también a Antonio López Fernández, deán de la Catedral jerezana, y a Antonio Labrador, párroco de la Ermita de la Ina, por su generosa disponibilidad. A la familia y amigos, por su apoyo incondicional junto a mi sincera disculpa por el tiempo robado. A Cris y a Nora, por estar a mi lado, GRACIAS.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 8
I. INTRODUCCIÓN 9 3. ANTECEDENTES En 1264, bajo el reinado de Alfonso X, tuvo lugar una campaña militar cuyo resultado fue la toma definitiva por parte de las tropas cristianas de varias poblaciones al sur del Reino de Sevilla, entre ellas Jerez. La incorporación de estas ciudades al reino de Castilla supuso el inicio de una etapa de grandes cambios. La sustitución de la sociedad y la cultura islámica por la de los nuevos pobladores vino acompañada de la necesidad de disponer de edificios religiosos para el nuevo culto. El carácter de frontera que tuvieron durante años estos territorios, expuestos a incursiones y asaltos, no produjeron unas condiciones sociales y económicas favorables al desarrollo de un programa edilicio significativo. Pero la pacificación, el alejamiento de la frontera y la toma de control definitivo de la zona dio paso a una serie de construcciones donde la influencia de los núcleos cercanos, principalmente de Córdoba 10 , muestran una confluencia de elementos de la tradición hispano-musulmana y el gótico castellano, tanto en lo espacial como en lo decorativo. La nueva arquitectura religiosa se materializó en ejemplos de distinta naturaleza: capillas funerarias, nuevos edificios parroquiales, ermitas… En su construcción fue decisiva la existencia de las cercanas canteras de San Cristóbal —al parecer ya en uso en época islámica—, que propició el desarrollo de un ambiente técnico relacionado con la cantería y el uso extensivo de la piedra como material constructivo 11 . La ciudad de Jerez de la Frontera fue el foco principal donde se desarrolló una arquitectura con unas características particulares. El uso de una decoración híbrida y el desarrollo técnico asociado al empleo de la piedra, vinculado estrechamente con la evolución de las soluciones de abovedamiento, son algunos de ellos. La pervivencia de 10 Molina Rozalem (2013 y 2014) analiza el proceso de retroceso de la banda morisca en relación a la arquitectura de las torres defensivas. 11 López Amador y Ruiz Gil, 2007: 116. Fig. I. 1 Detalle de la vista de Jerez que representa la sierra de San Cristóbal. Anton Van den Wyngaerde. 1567. (Kagan, 1996)
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 10 esta tradición a lo largo del tiempo se vio alterada por la irrupción de un estilo gótico más evolucionado con origen en la catedral de Sevilla, el cual aportó nuevas concepciones espaciales y técnicas. Esta potente influencia se plasmó en las obras de las parroquias de San Miguel y Santiago a finales del siglo XV, notables ejemplos del denominado «gótico catedralicio», pero también en la renovación de algunas de las principales parroquias fundacionales. El éxito de estos nuevos planteamientos eclipsó en buena medida la arquitectura anterior, que ha llegado hasta nuestros días reducida y de manera fragmentaria. Tratar de conocer mejor esta etapa de la arquitectura jerezana es el fin último de este trabajo. El objeto de estudio, por tanto, está formado por una serie de edificaciones encuadradas en un período de tiempo acotado, desde la conquista castellana hasta la difusión a finales del XV en la ciudad de la arquitectura tardogótica. En ellas se reconocen una serie de rasgos comunes. Pero, ¿cuáles fueron las circunstancias que condicionaron la generación de esta arquitectura? ¿Dónde se podrían localizar sus referentes tipológicos, decorativos y constructivos? ¿En qué términos se produjo la evolución de esta arquitectura religiosa desde el aprovechamiento de los edificios musulmanes a la definición de un estilo propio? ¿Cuáles eran las características espaciales de estos espacios? Las investigaciones que se han ocupado anteriormente de este tema han supuesto un importante punto de partida y un apoyo imprescindible para este trabajo. Sin embargo, estas se ha venido realizando hasta ahora atendiendo principalmente a criterios estilísticos y formales que han venido a suplir en ocasiones la escasez de documentación histórica. El limitado número de noticias históricas, que han salido a la luz hasta ahora, han aportado tan solo algunos indicios de la cronología y evolución de los distintos edificios. A lo anterior hay que sumar además la escasa presencia de estudios específicos relativos a las técnicas y a los sistemas constructivos utilizados. Todo esto supone un estímulo para esta investigación, que pretende, en la medida de sus posibilidades, ofrecer una aportación para conocer esta etapa de la arquitectura de la ciudad. Se trata además de un campo propicio para el análisis de la arquitectura, de los edificios como primera fuente documental para su conocimiento. La base conceptual del trabajo que se propone está íntimamente ligada a esta idea. Es en el estudio de la configuración material y espacial de los edificios, apoyándonos en otra serie de fuentes indirectas documentales o tipológicas, donde podemos alcanzar una visión más completa y rigurosa de la génesis, la construcción y devenir histórico de esta arquitectura.
I. INTRODUCCIÓN 11 4. ESTADO DE LA CUESTIÓN 4.1. La arquitectura religiosa de Jerez en la Edad Media En primer lugar cabe citar en este apartado una serie de obras que, aunque tratan la historia de la ciudad desde una visión general, incluyen algunos datos de interés para el estudio de los edificios medievales. En el siempre citado elenco de obras clásicas de la historiografía local, se aportan algunos datos sobre los orígenes de los templos y se describe el estado de los mismos en ese momento, lo que en sí ya es una valiosa aportación. Pero también son una pieza fundamental para comprender la composición y evolución de la élite de la sociedad jerezana, que desempeñará un papel fundamental como comitentes de la mayor parte de las obras estudiadas. Encabeza este grupo la Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera, escrita en torno a 1660 por el jerónimo Fray Esteban Rallón 12 . Del conjunto de esta obra, el Tratado Último es el que reviste mayor interés para el asunto, ya que se ocupa específicamente de los templos jerezanos. Constituye este un valioso testimonio para conocer el estado de los mismos en pleno siglo XVII, siendo fundamentales las aportaciones referidas al convento de Santo Domingo y a la primitiva colegiata de San Salvador, en este último caso al ser anterior a la obra barroca. En la misma línea se puede situar la obra de Mesa Xinete 13 , escrita en 1754; la de Bartolomé Gutiérrez 14 , acabada en 1787; la de José Ignacio Parada y Barreto 15 , en la segunda mitad del siglo XIX, y de Pescador y Gutiérrez del Valle a principios del XX 16 . Con una temática más específica, en 1885 se publicó Noticia histórico-artística de algunos de los principales monumentos de Jerez de Luis de Grandallana y Zapata 17 , trabajo centrado en la historia de los principales edificios de la ciudad; y en 1903 la obra póstuma del archivero municipal Agustín Muñoz, que se ocupa de las calles y plazas 18 . En estos casos, la coetaneidad a algunas de las reformas decimonónicas resultará esclarecedora de algunas de las decisiones tomadas en estas intervenciones. 12 Rallón, 2003. Se trata del último tomo en los que se dividió la obra, publicada por Manuel Bertemati de manera sucesiva entre los años 1890 y 1926, reeditados recientemente por la Universidad de Cádiz. 13 Mesa Xinete, [1754] 1888. 14 Gutiérrez, 1886 15 Parada y Barreto, 1873. 16 Pescador y Gutiérrez del Valle, 1909. 17 Grandallana y Zapata, 1885. 18 Muñoz y Gómez, 1903.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 12 En 1932 se publicó el trabajo del profesor Diego Angulo Íñiguez Arquitectura mudéjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV 19 . En esta, auténtica obra de referencia sobre el tema, se superaron los límites territoriales marcados por el título y se incluyó también la provincia de Huelva y Cádiz. Se trata de la primera obra sistemática que trató de manera exhaustiva el asunto. Contiene además numerosas aportaciones que demuestran las excelentes dotes de observación y análisis del autor. La gran influencia que ha tenido en los estudios posteriores contrasta con la advertencia del autor de que no se trataba de una obra cerrada 20 . Esto explica, en lo que toca a Jerez, que no incluyera en su estudio la iglesia de San Mateo, el convento de Santo Domingo o la capilla de la Jura; o que cometiera el error de considerar originales las cuatro puertas neo-mudéjares de la cabecera de San Juan. Un año más tarde se publicó la Guía Oficial de Arte de Jerez de Manuel Esteve Guerrero 21 , muy influida por la obra anterior en lo que atañe a las parroquias medievales, pero con algunas interesantes aportaciones 22 . Le siguió la Introducción al estudio de la arquitectura de Xerez de Hipólito Sancho de Sopranis 23 . Este último trabajo del historiador portuense, que forma parte de una extensa producción científica 24 , plantea un recorrido por la historia de la arquitectura jerezana y aporta numerosos datos extraídos de fuentes documentales. La organización del trabajo, en la que se clasifican según su estilo arquitectónico los distintos elementos de los edificios, trasmite con dificultad una línea evolutiva. Esta concepción taxonómica de la historia de la arquitectura le lleva entre otras cosas a sostener, siguiendo a Lampérez 25 , la existencia de un estilo románico en la ciudad, estableciendo unas diferencias entre los edificios englobados en este estilo y en el mudéjar que se antojan difíciles de comprender. Quizás conviene hacer un inciso aquí para señalar la problemática planteada a la hora de intentar englobar en los límites de estilo arquitectónico concreto, en este caso el mudéjar, un conjunto de experiencias muy diversas. Aunque sí se ha podido constatar la 19 Angulo Íñiguez, 1932. Esta monografía sirvió como discurso inaugural del año académico de la Universidad de Sevilla. 20 «Quiero advertir, sin embargo, para que nadie se llame a engaño en vista del título del discurso, que no aspiré ni un solo instante a ofrecer una exposición equilibrada del tema en forma propia de un manual, que obliga a estudiar todos los monumentos dignos de mención, según su importancia artística. Tan sólo intenté hilvanar las notas que tenía sobre la materia para hacerlas utilizables a los especialistas, y, desde luego, no formé propósito de llenar las lagunas que en ellas existiesen». Angulo Íñiguez, 1932: 3. 21 Esteve Guerrero, 1933. La obra fue reeditada en el año 1952. 22 Habría que tener en cuenta que el autor era hijo de Rafael Esteve Caballero y nieto de José Esteve y López, arquitectos que intervinieron en varios templos jerezanos. 23 Sancho de Sopranis, 1934. 24 Podemos destacar para el tema en cuestión Sancho de Sopranis, 1935, 1964a y 1964b. 25 Según Lámperez y Romea (1908: 585) existe en Andalucía «...una arquitectura románica, a pesar de la avanzadísima época de la reconquista; pero por esta razón, los monumentos de cierta pureza de estilo son excepcionales, pues el que domina es uno mixto de románico, gótico y mudéjar, que colocaba sus obras fuera del cuadro actual, y las lleva al de ese último estilo».
I. INTRODUCCIÓN 13 valoración de lo que se conoce como mudéjar en contraposición de otras tendencias del momento, la utilización de este concepto, al menos en lo arquitectónico se inicia en el siglo XIX. No se pretende aquí entrar de lleno en el debate historiográfico sobre el estilo que se ha venido desarrollando a lo largo de la historia, en el que se han conjugado aspectos sociales, etnográficos, formales y materiales. Remitimos en todo caso a la exposición que sobre este asunto incluye Rafael López en su manual sobre Arquitectura Mudéjar 26 , y a la reflexión de Domínguez Perela incluida en él: «Las discusiones en torno al vocablo mudéjar y su aplicación a un estilo arquitectónico determinado no deben ensombrecer la realidad de la existencia de una serie de elementos, que cuando menos, denotan la existencia de una cierta disposición cultural o tradicional a la hora de construir un edificio. En una estructuración estilística en la que se han ido repartiendo características o elementos diferenciadores, a lo mudéjar le ha quedado por definición las sobras, todo aquello que no encajaba bien con el resto de los diversos “estilos”. Partiendo de dos grandes complejos cerrados, el islámico y el cristiano, se han distribuido las diversas secuencias cronológicas con sus características propias olvidando aquellos elementos que invalidan el esquema: los objetos que evidencian la continua comunicación entre dos mundos en teoría antagónicos» 27 . Volviendo de nuevo a la obra de Hipólito Sancho, aunque se han detectado ciertos errores de importancia en la documentación de archivo citada, no deja de ser un tratado fundamental para conocer la arquitectura medieval jerezana, que en cierto modo se ha visto eclipsada por la guía de Esteve que tuvo mucha más difusión. Los trabajos citados hasta ahora salieron a la luz antes de que la restauración de la iglesia de San Dionisio dejara al descubierto la interesante decoración de sus pilares y arcos, lo cual lo convirtió en uno de los edificios fundamentales para establecer ciertas invariantes formales en lo que se vendrá a denominar el «gótico-mudéjar» jerezano. Sin embargo, las obras de Angulo y Esteve fueron la base fundamental para la mayor parte de las obras posteriores que se limitaron, en general, a reproducir lo ya expuesto en ellas, quizás debido a su carácter generalista 28 . Por su parte, García Peña en su tesis doctoral 29 supera el marco temporal de este trabajo y la documentación de archivo aportada tiene más interés para 26 López Guzmán, 2000:23-42. 27 Domínguez Perela, 1982:6, citado en López Guzmán, 2000: 17. 28 Fernández López, 1992; Pareja López y Megía Navarro,1998; 29 García Peña, 1990.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 14 la fase posterior del gótico tardío que bajo la influencia de la catedral sevillana tendrá un gran desarrollo en la ciudad, e incluso para los siglos XVII y XVIII 30 . La primera arquitectura medieval jerezana posee un evidente carácter fragmentario que le confiere una cierta complejidad de lectura, situación que se ve favorecida por las transformaciones de etapas posteriores. Algunos de los templos principales han sido amortizados mediante operaciones de renovación precisamente con el lenguaje tardogótico de finales del siglo XV, que ha eclipsado a otra arquitectura más modesta y difícil de percibir hoy día. En los manuales tradicionales de la historia de la arquitectura de la Edad Media en España, esto último se une a la condición periférica de esta parte de Andalucía respecto de los focos principales de estudio, por lo que las referencias a los edificios jerezanos, si existe, es meramente testimonial. Una muestra de esta realidad la tenemos en la Historia de la arquitectura cristiana española en la Edad Media de Lampérez y Romea 31 , en Torres Balbás 32 , o en Chueca Goitia 33 . El caso más paradigmático lo encontramos en el manual de Arquitectura Mudéjar de Rafael López Guzmán 34 , en el que tan solo se enumeran, en un único párrafo, una selección de las capillas funerarias de la ciudad. En 1979 Rafael Cómez Ramos, quien previamente se había ocupado de la arquitectura alfonsí 35 , vino a plantear en su obra Las empresas artísticas de Alfonso X, el sabio cómo tras la conquista de Jerez, el monarca implantó aquí los modelos arquitectónicos ya experimentados en las ciudades ocupadas anteriormente. El autor propuso que fueron «maestros formados en los talleres del Monasterio de las Huelgas y de la Catedral de Burgos (quienes) trajeron al mediodía andaluz todo el acervo de sus mejores experiencias, difundiéndose desde Córdoba a Sevilla y Jerez de la frontera formas y recursos constructivos que tenían su primitivo origen en la escuela burgalesa» 36 . Fruto de este primer impulso constructivo serían algunos detalles constructivos de la capilla de Santa María en el interior del Alcázar y en dos de las parroquias: San Dionisio y San Lucas. Poco después, Basilio Pavón, en su obra sobre el arte islámico y mudéjar 37 , se ocupó solamente de dos de las parroquias, San Dionisio y San Marcos, y estableciendo interesantes referencias, se decantó finalmente por la influencia del arte almohade local 30 Rodríguez Esteve (2007) establece el término «gótico catedralicio» para definir un conjunto de edificios del entorno geográfico influenciados por la Magna Hispalense. El concepto matiza, enriquece y completa el que ya acuñara Lampérez y Romea (1909: 324) de «gótico aristocrático andaluz». 31 Lampérez y Romea, 1908 y 1909. 32 Torres Balbás, 1949 y 1952a. 33 Chueca Goitia, 1965. 34 López Guzmán, 2000: 175. 35 Cómez Ramos, 1974. 36 Cómez Ramos, 1979: 211. 37 Pavón Maldonado, 1981a.
I. INTRODUCCIÓN 21 La difusión de la planta centralizada en la arquitectura castellana se evidencia con la asimilación e implantación en las capillas del modelo de la qubba islámica, asunto abordado desde distintas perspectivas por Juan Carlos Ruiz Souza 71 , autor que también relaciona el éxito de la convivencia de elementos adscritos a diferentes culturas en estos espacios de composición centralizada con las experiencias materializadas en las capillas regias de las catedrales más importantes: Sevilla, Córdoba y Toledo 72 . Las razones expuestas para explicar el mayor peso de la tradición gótica o mudéjar en las capillas levantadas en el siglo XV, han sido explicadas también por Alonso y Martínez atendiendo a las tradiciones constructivas de cada entorno 73 . Pero lo que sí queda claro a través de estas aportaciones es que existe una continuidad que enlazará estas primeras construcciones con las grandes empresas edilicias del gótico tardío, auspiciadas por el poder de una nobleza cada vez más pujante e institucionalizada y la llegada de nuevos maestros foráneos procedentes de otros focos de producción consolidados a lo largo y ancho de la península 74 . 71 Ruiz Souza, 2001 y 2006. 72 Ruiz Souza, 2006; Alonso Ruiz y Martínez de Aguirre, 2011. Sobre la catedral hispalense véase también Laguna Paul, 2001 y 2012. 73 «En general, las capillas se acomodan a fórmulas arraigadas en cada área territorial. La opción por paradigmas góticos o mudéjares responde a tradiciones constructivas. Donde predominaba la edificación en ladrillo a menudo optaron por las qubbas, mientras que las góticas fueron escogidas en ámbitos donde solían recurrir a la piedra. En ocasiones la elección podría denotar una voluntad de magnificencia o responder al gusto personal». Alonso Ruiz y Martínez de Aguirre, 2011: 116. 74 Alonso Ruiz y Martínez de Aguirre, 2011; Martín Martínez de Simón, 2013.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 22 5. OBJETIVOS Esta tesis persigue dos objetivos fundamentales que han guiado el desarrollo de la toma de datos y análisis y que adoptan como premisa el estudio directo de los edificios, fuente primordial para el conocimiento de su concepción, diseño, construcción y evolución. El primero sería identificar, delimitar y documentar los restos materiales conservados de las arquitecturas pertenecientes a la época a estudiar, que se encuentran confinados en las edificaciones actuales y cuya presencia ha podido quedar confundida en las transformaciones sufridas en posteriores etapas constructivas. Esto servirá para completar y definir el conjunto del que formarían parte inicialmente las unidades edificatorias a las que se dedica este trabajo. En segundo lugar, se pretende profundizar en el conocimiento de la configuración material de las entidades edificadas seleccionadas, estudiando los materiales y las técnicas constructivas empleadas, estableciendo las relaciones de estas con los espacios generados. En este sentido se ha intentado aportar una visión complementaria a los estudios realizados desde la óptica de la Historia del Arte, con la intención de aportar nuevos datos sobre estas obras y animar a abrir líneas de trabajo multidisciplinares. El resultado esperado, más allá de exponer y sintetizar las distintas experiencias aisladas, intentará determinar cuáles son las características que pueden permitirnos identificar diferentes grupos homogéneos y establecer una evolución cronológica, en la medida de lo posible, o al menos las claves con las que entender una evolución constructiva y espacial que ayude a entender esta arquitectura. En cuanto a los objetivos metodológicos, se ha realizado un gran esfuerzo por explorar las posibilidades del medio gráfico como transporte de las ideas desarrolladas. Mediante el dibujo se han expuesto las hipótesis planteadas con el objetivo último de mostrar su potencialidad como lugar común o lugar de encuentro entre distintas disciplinas.
I. INTRODUCCIÓN 23 6. METODOLOGÍA Y PROCEDIMIENTO Desde los comienzos de la reflexión teórica sobre la Arquitectura como patrimonio cultural, la relación de nuestro presente con las formas históricas y en general con aquellas consideradas de interés patrimonial, ha girado en torno a un problema central, el del conocimiento, el cual se encuentra íntimamente ligado al objetivo genérico de su adecuada conservación 75 . Siguiendo algunas de las bases conceptuales de las líneas de investigación propuestas en el grupo HUM 799, este conocimiento queda determinado según dos dimensiones complementarias: de una parte, la puramente física —la del objeto en sí—, y de otra la inmaterial, la de su trascendencia cultural. El conocimiento de una forma histórica en la actualidad posee, a su vez, una doble vertiente. En primer lugar, a partir de las propuestas estructuralistas de mediados del siglo pasado, se constata cómo las teorías sobre los procesos cognitivos avanzan en la propuesta de modelos dinámicos, en los que se presupone la existencia en el sujeto de un mapa cognitivo en continua transformación interactiva con la experiencia 76 . Estas teorías han ido rompiendo definitivamente la idea de su estructuración en compartimentos especializados y cuasiestancos, planteando la necesidad de una permanente sensibilidad abierta en muchas direcciones interconectadas. En segundo lugar, la interpretación de las formas culturales ha ido asumiendo progresivamente la necesidad de atender tanto a las grandes corrientes de valores universales, como a los fenómenos arraigados en entornos o contextos concretos, determinando una puesta en valor de lo diferente o particular de cada lugar y cultura 77 . El método de trabajo planteado parte de la premisa de concebir el análisis de la arquitectura histórica, uno de los máximos exponentes de la cultura material de las 75 Brandi, 1988. 76 Para Neisser (1981: 113-118) la naturaleza de la percepción no puede comprenderse sin apelar al movimiento del perceptor, ya que el movimiento cambia la información asequible de múltiples formas. Memoria del proyecto de investigación HAR2012-34571 y que forman de los fundamentos del grupo de investigación desde 2010. 77 Frente a quienes sostienen que estudiar aquellos lugares alejados de los «centros dominantes» equivale a ocuparse de historia local o historia regional no pueden ser más clarificadoras las palabras del profesor Nobile (2014: 5): Il localismo non depende dai luoghi, è semplicemente una condizione del pensiero, una malattia che colpisce con indifferenza ovunque, a Palermo come a Berlino. En este sentido apunta también el trabajo del profesor Pinto Puerto (2001: 25), cuyo trabajo se suele circunscribir a estos mismos entornos locales.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 24 sociedades precedentes, como un proceso complejo, fiel reflejo de la naturaleza y circunstancias particulares del objeto de estudio 78 . Se propone por tanto un análisis que integre la perspectiva histórica y la arquitectónica, entendiendo ésta última en un sentido amplio en el que tienen cabida, entre otros, aspectos geométricos, constructivos, arqueológicos y tipológicos. Sin llegar a pretender abarcar la totalidad de los campos de conocimiento posibles de los edificios estudiados, sí al menos, se intenta complementar a las disciplinas de la Historia y la Historia del Arte que tradicionalmente se han ocupado de la arquitectura medieval jerezana 79 . El deseo implícito es el de abrir la mirada a diferentes perspectivas desde las cuales tratar de profundizar en el conocimiento de esta arquitectura, centrándonos principalmente en dos aspectos concretos: la técnica constructiva, así como la creación y modificación del espacio arquitectónico 80 . Las intervenciones en el patrimonio histórico deberían plantearse como procesos globales, en los que además de la preservación de su materialidad se profundice en el conocimiento del mismo. Por una parte, una investigación previa que abarque aspectos diversos de la realidad compleja de los bienes arquitectónicos, a través de la cual reconocer los valores arquitectónicos, históricos y artísticos a preservar, constituye la base para la concepción y definición del proyecto de intervención. A su vez, la propia ejecución de los trabajos supone en muchas ocasiones el registro de elementos que normalmente se encuentran ocultos tras su construcción, pues desvelan soluciones técnicas, huellas y marcas hasta entonces desconocidas, y por consiguiente proporciona una mayor información del bien arquitectónico. En este sentido, la intervención para la recuperación de la capilla de la Jura (de los Tocino) en San Juan de los Caballeros, junto a Francisco Pinto Puerto, ha permitido un nivel de profundización en el conocimiento de esta capilla que destaca en relación al resto. Una importante fase de trabajos previos a la redacción del proyecto, el propio desarrollo de los trabajos, la participación de otros profesionales y la disposición de medios auxiliares y recursos diferencian este caso del resto y explican un mayor peso en 78 «La materialización de un edificio responde formalmente a los planteamientos estéticos o estilísticos de las personas que lo idearon y lo construyeron; tipológica y espacialmente a los problemas como contenedor de usos que pretendía resolver, constructiva y estructuralmente a la tecnología y los conocimientos de su momento y finalmente responde a los condicionantes que el lugar de su construcción le impone. Forma, construcción, función y entorno determinan simultáneamente tanto la génesis de su arquitectura como la de las transformaciones a las que se verá sometido». Latorre González-Moro y Caballero Zoreda, 1995: 9. 79 En cualquier caso, aun tratándose este de un trabajo individual, no se puede dejar de reconocer la idoneidad en el ámbito del conocimiento del patrimonio cultural de procedimientos coordinados en los que participen distintas disciplinas. Ruiz de la Rosa y otros, 2010. 80 Como propósito teórico se ha plantea la necesidad de modelos de conocimiento, con un carácter abierto y flexible, en el cual confluyan distintos intereses. Pinto Puerto y Guerrero Vega, 2013
I. INTRODUCCIÓN 25 el conjunto estudiado. Futuras experiencias similares podrían ofrecer valiosa información sobre otras edificaciones y su adecuada puesta en valor. Una vez establecidos los límites del campo de estudio el método de trabajo se podría dividir en tres etapas diferenciadas conceptualmente, aunque a lo largo del desarrollo del trabajo se han producido de forma inevitable interferencia entre ellas, en un proceso de retroalimentación. En la primera se ha realizado la revisión de fuentes mediadas 81 , escritas y gráficas, tratando de recopilar la mayor parte posible de los datos relacionados con la historia de los edificios obtenidos. En segundo lugar, partiendo del principio de valorar el edificio como documento, se ha tratado de registrar aquellos aspectos relacionados con su realidad material para lo cual se ha procedido a su levantamiento gráfico, la identificación de elementos constructivos, la lectura de discontinuidades en la fábrica y el registro de marcas de cantero. Por último, a partir de la información obtenida se ha llevado a cabo un análisis arquitectónico, centrado en el estudio e interpretación de los procesos de diseño, trazado y construcción, y cómo estos determinan o condicionan su concepción espacial. Los sistemas de abovedamiento han centrado el interés principal del análisis en base a su papel destacado en la definición del espacio arquitectónico, así como por la tecnología puesta en práctica, punta de lanza en el uso de los recursos disponibles. Con ello se planteará una propuesta evolutiva, en los métodos, sistemas y recursos puestos en práctica por los constructores medievales en un ámbito geográfico muy determinado, que no siempre tendrá que tener necesariamente un reflejo o correlato exacto en la cronología conocida. 6.1. Revisión de fuentes documentales En una imprescindible revisión documental quedarían englobadas, además de la bibliografía existente, aquellos otros documentos escritos, gráficos y fotográficos que puedan aportar información para entender la evolución constructiva de los edificios. Más allá de la escasez de fuentes documentales coetáneas al ámbito cronológico elegido, y por supuesto la incapacidad de quien suscribe para la lectura directa de estos, la consulta de archivos se ha centrado en aquella documentación más cercana en el tiempo al hecho estudiado. Para ello se contaba como punto de partida el trabajo desarrollado con anterioridad en el estudio de las obras de restauración en los templos 81 Jiménez Martín y Pinto Puerto, 2003: 175.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 26 jerezanos 82 . El estudio de este tipo de intervenciones ha sido esclarecedor para discernir aquellos elementos originales de los edificios frente a los que han sido fruto de la creatividad de algunos arquitectos restauradores 83 . En aquella ocasión se consultó numerosa documentación en archivos tanto públicos como privados. Entre los primeros cabría destacar el Archivo Municipal de Jerez, Archivo Provincial de Cádiz, donde se conservan los fondos procedentes del Colegio de Arquitectos, y el Archivo de la Administración General del Estado; de los segundos fue fundamental el Archivo Histórico Diocesano y los archivos particulares de varios arquitectos que intervinieron en los edificios. Se podría también reseñar aquí cómo la atención prestada por la historiografía tradicional a la documentación escrita ha trasladado, en la mayoría de casos, a un segundo plano el examen de planimetría (histórica o actual). Sin embargo, es evidente cómo a través de ella, o de la fotografía, se pueden obtener información precisa sobre el estado del edificio en otros momentos, tal como iremos mostrando a lo largo del trabajo. Buena parte del material usado es resultado de esas primeras pesquisas en colaboración con otros investigadores. 6.2. Levantamiento gráfico El levantamiento gráfico tiene como finalidad primordial obtener una representación del objeto arquitectónico, en forma de modelo a escala reducida, bien sea en sus proyecciones, como ha sido lo habitual hasta ahora, o con otros procedimientos más actuales, mediante modelos digitales informatizados. La documentación gráfica y su traducción planimétrica resultan básicas y fundamentales para nuestro objetivo pues nos permite aunar la imagen de nuestro edificio, es decir su representación visual, con sus datos dimensionales, proporcionándonos información verificable sobre los valores espaciales y de escala de la obra arquitectónica. Se parte de la consideración del dibujo, más allá de un medio de representación, como un potente instrumento de análisis de la arquitectura, lo que requiere de una base de conocimiento suficiente, razón por la que se busca esta integración de conocimiento reflejado en los fundamentos metodológicos expuestos inicialmente. El levantamiento gráfico puede, por tanto, constituir una aportación en sí mismo al conocimiento del edificio y constituirse en lugar de encuentro. Quiere esto decir que se aspira a superar el papel subsidiario del dibujo de acompañamiento al discurso literario, procurando integrarse con él a lo largo de todo el trabajo. 82 Álvarez Luna y otros, 2003. 83 En este trabajo se pudo constatar la vigencia en la ciudad de los principios de la restauración en estilo hasta hace bien poco. Buscando la unidad estilística de los edificios se recrearon elementos originales y se hicieron desaparecer otros.
I. INTRODUCCIÓN 27 Para la documentación del patrimonio arquitectónico resultan imprescindibles unos dibujos rigurosos y suficientemente expresivos de la realidad del edificio gracias a los cuales se puede conocer cuál era su situación, forma y estructura en un momento preciso. Pero además la elaboración del levantamiento gráfico, el acto de dibujar los planos del edificio después de haberlo medido, constituye una herramienta fundamental dentro del proceso de análisis y conocimiento, que reconstruye en cada paso de ese otro acto, irrepetible, que fue la concepción primigenia de la obra arquitectónica 84 . Como premisa, en el dibujo, los volúmenes y elementos que lo configuran quedan transformados en formas bidimensionales, utilizando unos criterios de representación basados en la simplicidad, la economía de medios y una fácil lectura del documento gráfico. Al igual que las formas de representación y precisión de un dibujo arquitectónico deben variar en función de la escala de representación del objeto 85 , se ha utilizado en este trabajo un criterio diferenciador en el procedimiento seguido para la representación de los edificios. Se ha establecido de alguna manera una jerarquía, en función del ámbito de análisis, entre los edificios completos y las capillas individuales. De esta forma el esfuerzo se ha concentrado en la toma de datos de estas últimas, tomando como punto de partida, siempre que se ha sido posible, la planimetría existente de las iglesias 86 . Los procedimientos han sido distintos en función de cada caso pero los conjuntos edilicios se pueden agrupar en tres grupos: Planimetría elaborada inicialmente en papel y posteriormente digitalizada. Fueron realizadas mediante métodos tradicionales y proceden de proyectos de restauración. Han sido trasladadas a formato digital para poder editar la planimetría que acompaña al texto. Es el caso de la iglesia de San Lucas 87 y la de Santiago 88 , en la cual se representan algunos espacios que desaparecieron en las obras de restauración. 84 Almagro Gorbea, 2004:29. 85 «La necesidad de transcripción mediante códigos que reducen el tamaño viene dictada por diversos límites técnicos, como son el tamaño del soporte disponible, las limitaciones de los instrumentos destinados a colocar la mancha sobre el soporte y los límites de la visión humana, que nos dan otra cotas inferiores para el tamaño real de aquella». Jiménez Martín y Pinto Puerto, 2003: 63. 86 Agradezco a Manuel Barroso Becerra, arquitecto de la Delegación de Urbanismo de Jerez de la Frontera haber puesto a mi disposición la planimetría existente de los templos estudiados, conservada en los archivos de la Delegación de Urbanismo de la ciudad. 87 Iglesia de San Lucas. Conjunto digitalizado de planos de planta, secciones y alzado principal. Archivo de la Delegación de Urbanismo de Jerez de la Frontera. 88 Jerez de la Frontera. Iglesia de Santiago. Estado actual después del hundimiento. Planta General. Francisco Pons Sorolla. 1961. Archivo General de la Administración.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 28 Planimetría en formato digital elaborada con métodos tradicionales: San Mateo 89 y San Juan de los Caballeros 90 . Por último, hemos contado con la planimetría elaborada con métodos topográficos de la iglesia de Santo Domingo 91 . A partir de esta información de partida, en estos casos, se han realizado medidas de verificación y se han corregido aquellas zonas del edificio en las que se encuentran las capillas levantadas en una siguiente etapa. Dos casos particulares han sido el de la iglesia de San Marcos y el de la ermita de la Ina, donde la documentación gráfica existente hizo necesario el levantamiento gráfico casi completo de estos edificios. Como se ha dicho, el principal objeto del levantamiento gráfico, en consonancia con su importancia relativa en el resto de la investigación, ha sido el conjunto de las capillas funerarias y espacios análogos, que han quedado definidos con un mayor nivel de detalle y precisión. Para la toma de datos se han utilizado procedimientos distintos atendiendo a las características formales de los elementos a representar, combinando el levantamiento manual, instrumental y mediante fotogrametría 92 . La toma de datos manual reflejada en croquis ha sido el método tradicional para la realización de levantamientos arquitectónicos, consistente en mediciones lineales, en este caso mediante cinta métrica y distanciómetro láser, que quedan registrados en los correspondientes croquis de campo (Fig. I. 3). En muchos casos las dimensiones y el confinamiento espacial han impedido el uso de otros métodos. El dibujo del edificio, entendido como instrumento de conocimiento del mismo, va más allá de una mera traducción gráfica inmediata de un registro métrico. Por el contrario, se trata de un proceso donde se realiza una lectura comprensiva, nunca automática, de los elementos constitutivos del edificio, que posteriormente serán expresados gráficamente en unas imágenes, generalmente unas proyecciones ortogonales. En ese sentido, la toma de datos manual se presenta como un medio complementario a los otros procedimientos, quizás más precisos, pero que no permiten prescindir de esta etapa. 89 Iglesia de San Mateo. Planos de planta, secciones y alzado principal. Archivo de la Delegación de Urbanismo de Jerez de la Frontera. 90 Iglesia de San Juan de los Caballeros. Planos de planta, secciones y alzado principal. Archivo de la Delegación de Urbanismo de Jerez de la Frontera. 91 Planta de la iglesia del convento elaborada por el arquitecto Manuel Collado, a quien agradezco haberme cedido este material que forma parte de sus investigaciones en curso sobre el edificio. 92 Seguimos aquí la clasificación establecida por Martín Talaverano (2014).
I. INTRODUCCIÓN 29 «La realización de croquis a mano alzada constituye un proceso de pensamiento y un paso fundamental en la interpretación constructiva del edificio, de modo que mientras se dibuja in situ se está llevando a cabo una investigación sobre sus características materiales. La oportunidad de observar cada uno de los elementos desde distintos ángulos y distancias (incluso acercándose hasta tocarlo) no se puede sustituir por el trabajo de gabinete a base de imágenes» 93 . Sin embargo, existen elementos cuya lejanía desde un punto accesible o su forma, hacen necesaria la medición de un buen número de puntos en el espacio para su correcta definición. Para estos se requieren otros procedimientos distintos a los tradicionales. Este caso se da de manera significativa en las bóvedas. Quizás conviene aquí incidir en los objetivos del levantamiento así realizado y en las limitaciones de esta herramienta. El objetivo fundamental era el de contar con una definición geométrica que permitiera conocer la forma básica de los abovedamientos, intentando deducir los procesos de diseño que formaron parte de su construcción. No ha interesado en este momento realizar un análisis detallado de las deformaciones, por otra parte comunes en este tipo de estructuras históricas. Con estas limitaciones se ha llevado a cabo un levantamiento instrumental mediante la utilización de instrumental topográfico. Mediante el uso de una estación total, con 93 Martín Talaverano, 2014: 5-6. Fig. I. 3. Croquis de toma de datos. Planta de la iglesia de San Mateo, capilla bautismal de San Mateo y capilla de la Astera de San Dionisio.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 30 Fig. I. 4. Toma de datos con estación total láser. San Juan Juan de los Caballeros. Jerez. registro automático de datos, se obtuvieron de manera selectiva las coordenadas cartesianas de puntos singulares de los edificios 94 . Principalmente su uso ha sido enfocado hacía la toma de datos para la construcción de los alzados, así como de las bóvedas nervadas. De forma habitual el proceso de toma de datos ha consistido en la medición de los puntos necesarios para situar en el espacio el eje del intradós de las nervaduras y para definir el perfil de estas. De igual manera, ha servido para tomar mediciones que permitieran verificar el rigor métrico de la planimetría base (Fig. I. 4). Para aquellas bóvedas carentes de nervios, donde su geometría se define por la utilización de superficies continuas, se ha considerado más apropiada la utilización de la fotogrametría «convergente» o «multi-imagen». Esta técnica, con un notable desarrollo en estos momentos, permite, respecto a la fotogrametría estereoscópica, automatizar en mayor o menor medida el proceso de identificación de puntos acelerando la restitución de objetos 95 . A partir de un conjunto de fotos convergentes obtenidas con cámara digital de alta resolución calibrada, y empleando un programa informático especializado, mediante determinados algoritmos y procesos automatizados se obtiene una nube de puntos en el espacio que definen la forma del objeto restituido. El resultado es similar al obtenido con un escáner láser, aunque con una menor precisión. Por el contrario, la ventaja principal es su reducido coste y la reducción del tiempo de toma de datos. Cada uno de los puntos, además de su posición, también tiene un atributo que muestra un determinado color tomado de las fotografías. A partir de la mencionada nube de puntos se puede crear una superficie —o malla—, y así mismo dotarla de una textura construida a partir de una combinación de las fotografías tomadas. Por último, una vez obtenido el modelo, hay que proceder a su escalado, para lo cual es necesario contar con la coordenada de al menos tres puntos conocidos obtenidos por alguno de los procedimientos anteriores, casi siempre mediante estación laser. En el desarrollo de este trabajo se han utilizado dos procesos diferentes. En un primer momento se eligió el programa Visual SFM 96 que llevaba a cabo la nube de puntos y el programa MeshLab para la creación y tratamiento de la malla. Posteriormente se ha usado el programa PhotoScan que integra todo el proceso y proporciona resultados más precisos (Fig. I.5). 94 Se ha empleado una estación total Leica modelo FlexLine plus TS02 con un alcance de 400 m de medición sin prisma; precisión en la medición a prisma de 1,5 mm de 2 ppm y de 2mm de 2 ppm a cualquier superficie. 95 Sobre los principios teóricos de la fotogrametría véase Almagro Gorbea, 2004: 58-98. 96 Wu, 2011.
I. INTRODUCCIÓN 37 Por otra parte, el análisis de los procesos de construcción puede ayudar a entender mejor las distintas situaciones tecnológicas y sociales que se dan en cada momento. El conocimiento de los recursos materiales y la técnica contribuyen a identificar etapas diferentes en la evolución histórica del edificio, así como su encuadre en un marco espacial y geográfico más amplio. Siguiendo estas pautas, cada capilla es analizada como un acontecimiento único, irrepetible, y a su vez, como el reflejo de un modo de hacer y comprender el espacio arquitectónico. Cada dibujo y análisis se detiene en las particularidades, y rememora los aspectos que se han observado en otras capillas y resultan comunes, expandiendo ese recuerdo a otros casos más lejanos con una cierta contención que se entiende coherente a la transmisión de ideas y técnicas entre agentes iguales o, como mucho, entre coetáneos. Se dibuja así un mapa de referencias que a veces son figurativas, imitaciones casi de modelos cercanos o lejanos conocidos por dibujos o muestras, mientras otras son mucho más abstractas, interviniendo aquí la geometría como expresión máxima. En estos casos las referencias son más complejas, pero no menos ciertas, y aparecen en los números medidas que se repiten, proporciones que se parecen y se aproximan con mayor o menor rigor a las formas reales, como patrones que son más fáciles de transportar y transmitir de forma oral de un lugar a otro, aunque sus autores no estén presentes o no hayan labrado con sus manos las formas. No podemos pensar que en un solo edificio, ni siquiera en cada caso, la exactitud de las referencias sea absoluta, pero justamente la distancia respecto a esa perfección nos vuelve a informar del rigor con el que está ejecutada, los medios de los que pudo disponer, o la pericia de los operarios. Información que no es gratuita cuando las referencias son escasas. Para esto, los principios del análisis de formas son fundamentales; la lectura de las continuidades perceptivas allí donde han desaparecido fragmentos, la lógica constructiva que ha sido trasgredida, nos vuelve a aportar una información valiosa. Todos estos indicios rodean cada una de las lecturas realizadas, buscando un respaldo documental, el de una huella o una analogía. En este sentido se ha valorado la importancia de la temporalidad de la memoria y la percepción.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 38 7. ORGANIZACIÓN DEL CONTENIDO De acuerdo con lo expuesto anteriormente el trabajo se ha organizado en seis partes principales más una serie de anejos. En la primera parte de Introducción se trató en primer lugar de realizar una presentación del autor y del objeto de estudio. Se hace un recorrido por las distintas aportaciones anteriores al tema y se esboza un breve estado de la cuestión que sitúe el punto de partida y el marco científico en el que se desarrolla este trabajo. Se establecen los objetivos del mismo y se desarrolla la metodología propuesta para ello, describiendo los procedimientos seguidos. Por último este apartado en el que se describe la organización del contenido del núcleo principal de la tesis. La segunda parte, Jerez en la Baja Edad Media, una ciudad en la Frontera, se ha tratado de describir el marco histórico y social en el que se va a desarrollar este período, en el que la condición de frontera va condicionar la evolución tanto de la sociedad como de su arquitectura. Aunque no se ha desarrollado en extensión, pues supera con creces los límites del trabajo, se apuntan algunas consideraciones sobre su ubicación territorial y la organización urbana de la ciudad en la medida en que puede servir para entender algunos procesos evolutivos de los distintos edificios. Un mayor desarrollo de esta parte podría aclarar la posición de algunas capillas entorno al edificio al que se adosan, e incluso la orientación y posición de éste y las condiciones espaciales que le impone la morfología del caserío y el trazado de las vías, arterias de la vida común de la ciudad. Recorridos habituales, devocionales, y tantos otros marcados por la vida cotidiana de la ciudad. No descartamos por ello su futura incorporación a la línea de investigación abierta. En la tercera parte, bajo el título Análisis general de edificios se ha abordado el estudio de los conjuntos edilicios. El grupo se inicia con la capilla del Alcázar, única mezquita transformada en lugar de culto cristiano que ha llegado hasta hoy día. Les siguen la antigua colegiata de San Salvador —también desaparecida al ser sustituida por un nuevo templo barroco—, las otras cinco parroquias fundacionales: San Dionisio, con la torre de la Atalaya, San Marcos, San Mateo, San Juan y San Lucas, así como la parroquia de Santiago, espléndida obra tardogótica, que conserva algunos espacios de una edificación anterior. Continúa la iglesia del convento de Santo Domingo y, por último, la ermita de la Ina, único ejemplo situado en el entorno rural. En este apartado el interés se ha centrado en los procesos de transformación de estos edificios y en su cronología, intentando delimitar en las fábricas las huellas y vestigios del período histórico estudiado. En la cuarta parte, Las capillas, la escala se reduce y se estudia una tipología concreta con gran difusión en la época. La técnica constructiva empleada y los parámetros de diseño de los distintos espacios van a centrar la atención del análisis, especialmente las
I. INTRODUCCIÓN 39 soluciones concretas de abovedamiento. De hecho, el tipo de bóveda y los rasgos espaciales han sido los criterio básicos para clasificar los distintos ejemplos en cuatro grupos, correspondientes a otros tantos capítulos: capillas qubba, capillas cubiertas por bóvedas de crucería, bóvedas estrelladas de planta centralizada y bóveda estrellada con planta rectangular. En la siguiente parte, Síntesis formal y constructiva de los elementos arquitectónicos se incluyen los rasgos comunes en las soluciones constructivas y formales puestas en práctica en los distintos ejemplos estudiados, tratando de describir una evolución de estos rasgos que podemos denominar como invariantes. Por último, la sexta parte está dedicada a exponer las Conclusiones, incluyendo una propuesta cronológica de la evolución de los modelos analizados y unas conclusiones finales que completan las incluidas en cada capítulo y que definen las posibles líneas de investigación futuras. El trabajo se completa con la Bibliografía y tres Anejos. El primero contendrá una tabla resumen de las características espaciales y constructivas de los distintos edificios. El segundo incluye un catálogo de marcas de cantero localizadas en el desarrollo del trabajo identificando los modelos y señalando su posición en una planimetría específica. Por último, en el tercer anejo se adjuntan dos publicaciones relacionadas con el método de trabajo puesto en práctica en esta tesis y con la capilla de la Jura de San Juan de los Caballeros.
II. JEREZ EN LA BAJA EDAD MEDIA: UNA CIUDAD EN LA FRONTERA
II. JEREZ EN LA BAJA EDAD MEDIA. UNA CIUDAD EN LA FRONTERA 43 1. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL Parece que el origen del asentamiento urbano de Jerez se sitúa en época islámica, y se relaciona con el abandono de Sidonia (Šiḍūna), enclave identificado con Sidueña, al pie de la cercana sierra de San Cristóbal y frente al Guadalete 1 . Esta ciudad sería la cabeza de una importante cora que limitaría al norte con las de Niebla, Sevilla y Morón; al este con la de Ronda; al sur con la de Algeciras y al oeste con el océano Atlántico, y que tendría el valle del Guadalete como eje económico y agrícola, con una importante actividad pesquera y de salazones 2 . El declive de la ciudad de Sidonia, ya fuera por las continuas ofensivas normandas o por un posible enfrentamiento de la cúpula eclesiástica con el gobierno musulmán, propició el ascenso de otros núcleos urbanos, como Jerez (Šarīš). Esta ciudad, que ya es nombrada al describir el ataque normando del año 844, fue adquiriendo mayor importancia en detrimento de otras poblaciones cercanas 3 . En la segunda mitad del siglo X la ciudad de Jerez es nombrada como capital de la cora, si bien perderá esta condición durante los reinos de Taifas a favor de Arcos (1029) y al ser conquistada esta última por Sevilla, en 1068 fue cedida a Granada 4 . La ciudad fue ocupada a finales del siglo XI por los almorávides, cuyo dominio se prolongó hasta 1145, cuando se produce un levantamiento general contra los mismos 5 . En esta época Jerez hubo de ser una ciudad plenamente consolidada, tal y como queda descrita por al-Idrisi en su obra geográfica: «De Carmona a Jerez que pertenece a la cora de Siduna, hay tres etapas y de la ciudad de Sevilla a Jerez dos etapas muy largas. Jerez es una ciudad de mediano tamaño, bien fortificada por todas sus partes. Está rodeada de vides, olivos e higueras y posee abundante trigo a precio conveniente» 6 . Quizá pertenezcan a este momento los vestigios detectados en un tramo de murallas y varias torres de un primer recinto amurallado que sería ampliado y aprovechado 1 Así parecen probar las últimas investigaciones realizadas por Borrego Soto (2007). Sobre todo el período islámico la aportación más actualizada es del mismo autor. Borrego Soto, 2014. 2 Abellán Pérez, 2004. La capitalidad de esta división administrativa ha sido identificada tradicionalmente con la actual población de Medina Sidonia. 3 Borrego Soto, 2007: 6-7. 4 Borrego Soto, 2005: 20; Romero Bejarano, 2009: 19. 5 Repetto Betes, 1987: 152-156; Romero Bejarano, 2009: 19. 6 Aguilar Moya y otros, 1998: 164. Fig. II. 1. Jerez de la Frontera en las Cantigas de Santa María, (Códice de la Biblioteca de El Escorial, Cantiga núm. 143.)
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 44 parcialmente en época almohade 7 . La localización, en el marco de algunas excavaciones arqueológicas en el entorno de San Mateo, de restos cerámicos de un alfar datado en el siglo XI, un tipo de instalación industrial que se solía ubicar extramuros, podría indicar que la primitiva ciudad no llegaba hasta aquí 8 . Tras una fugaz etapa como reino independiente, la ciudad quedó bajo el dominio de los almohades que en 1146 comenzaron la invasión de Al-Andalus. Durante esta fase la ciudad vivirá un momento de esplendor, volviendo a ostentar la capitalidad de la cora y abarcando el recinto amurallado que en la actualidad se conserva 9 . De esta época existen algunas descripciones de la ciudad, como la de Ibn Said en el siglo XIII, que pueden acercarnos una imagen aproximada de su estado: «Una ciudad cargada de ornato, con parterres floridos, amenas reuniones y partidos belicosos…Es una de las ciudades de al-Andalus más graciosas por fuera y por dentro que yo he visitado y, con frecuencia paseado. Cuenta con edificaciones y medios de subsistencia copiosos, con gentes principales y con ricos, y, en fin, con grandes comodidades» 10 . Buena parte de la riqueza de Jerez se debía a su fecunda agricultura, y de la mano de su avance comercial llegaría también el cultural, siendo numerosos los intelectuales locales del momento que participaban de un ambiente ilustrado promovido por el poder 11 . Sin embargo, la batalla de las Navas de Tolosa (1212) supuso la entrada en el valle del Guadalquivir de las tropas castellanas, que de manera sucesiva fueron tomando las principales ciudades: Úbeda (1236), Córdoba (1238), Jaén (1246) y Sevilla (1248). La toma de esta última ciudad por parte de Fernando III supuso poco después el sometimiento, junto a Niebla, de las tierras situadas entre el Guadalete y el Barbate. De esta manera entre otros territorios, la ciudad Jerez pasa a depender de Castilla, aunque de una manera singular, pues permitió a la ciudad conservar su autonomía y autoridades islámicas a cambio del pago de tributos o parias al rey de Castilla 12 . 7 González Rodríguez y otros, 2008: 98-99. Aguilar Moya (2000) detecta en un tramo localizado entre las calles Ancha y Porvera, en el ángulo norte de la ciudad, el recrecido de las murallas y varias torres. A estas últimas se les añadió una cámara a partir de la altura del adarve. 8 «Incluso la propia existencia de la plaza del Mercado, uno de los pocos espacios abiertos de la antigua ciudad medieval, puede ser la fosilización de una de las explanadas que se extendían ante las puertas de las ciudades, en las cuales junto a los caminos se desarrollaban los cementerios». González Rodríguez y otros, 2008: 99. 9 González Rodríguez y otros, 2008: 100. La superficie intramuros es de aproximadamente 52 hectáreas. 10 Abellán Pérez, 1996:82. 11 Borrego Soto, 2004. 12 Este momento fue estudiado por González Jiménez (1989:11). Una revisión actualizada de esa aportación, en otra más reciente: González Jiménez, 2014.
II. JEREZ EN LA BAJA EDAD MEDIA. UNA CIUDAD EN LA FRONTERA 45 Esta situación se mantuvo hasta los primeros años de reinado de Alfonso X, cuando, bien porque se dejaron de pagar los tributos, bien por la decisión de tomar definitivamente la ciudad, esta fue sitiada temporalmente por las tropas castellanas. Tras esta breve campaña, en el año 1253, durante algunos años la situación no experimentó grandes modificaciones. Pero ocho años más tarde, las Cortes celebradas en Sevilla decidieron la toma de Niebla y Jerez. La prioridad estuvo en la primera de estas localidades, cuyo reino se interponía entre Sevilla y el Algarve, cuya soberanía ostentaba el monarca. Así, en Jerez la población musulmana permaneció en la localidad en posesión de sus bienes y tan solo se ocupó el alcázar con una guarnición del ejército castellano. La situación pasó de un territorio que gozaba de una cierta autonomía a un verdadero protectorado 13 . A partir de 1261, se evidencia un cambio en la política del monarca hacía la población mudéjar, ya que «las rupturas solapadas estaban siendo sustituidas por el rompimiento sin tapujos y sistemático de las garantías fundamentales contempladas en las capitulaciones» 14 . Esto trajo consigo una mayor dificultad de la situación y propició que la población islámica jerezana se sublevara coincidiendo con un levantamiento en el reino de Murcia en la primavera de 1264, y aniquilaron las tropas castellanas que guardaban la fortaleza jerezana. Tras este suceso, las huestes del rey se dirigieron hacia Jerez e 13 González Jiménez, 2014: 18. 14 González Jiménez, 1988: 144. Fig. II. 2. Posición de la frontera entre el reino de Castilla y el de Granada en torno a 1266 (Plano elaborado por Patricia Ferreira Lopes).
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 46 iniciaron un asedio que duró varios meses y que culminó con la rendición de la ciudad el 9 de octubre de ese año, permitiéndose a la población salvar vidas y bienes muebles 15 . Al igual que ocurriera en otras poblaciones conquistadas anteriormente, toda la población musulmana fue expulsada de la ciudad, y tan solo pocos mudéjares se asentaron en la ciudad por privilegio del rey procedentes de otras localidades andaluzas, probablemente de Sevilla 16 . El resto de los nuevos pobladores procedían de las tierras castellanas y leonesas, culminando un proceso de sustitución de la población que quedó documentado en el Libro del Repartimiento. En las transformaciones derivadas de la conquista y repoblación se puede reconocer un claro proceso de ruptura, que tuvo como resultado «el desarraigo de una formación social, la islámico-andalusí, y su sustitución por otra, la cristiano-europea, representada por los repobladores» 17 . Sin embargo, en lo material, Jerez conservó rasgos muy importantes de su pasado islámico. La ciudad se mantuvo con mínimas adaptaciones que tenían que ver sobre todo con su nueva organización. Además de la creación de nuevos edificios públicos —escribanía del concejo, la cárcel, las carnicerías, etc. 18 —, otra fue la conversión en iglesias de las principales mezquitas y la división de la ciudad en seis collaciones 19 . El monarca concedió, además, el Fuero de Sevilla y otros privilegios encaminados a favorecer la repoblación de la ciudad, siendo el más significativo el de la concesión de un vasto término municipal que hizo de Jerez el municipio más importante de la Baja Andalucía, tras Sevilla 20 . A nivel estratégico, se pretendía que la ciudad desempeñara el papel de plaza fuerte frente a los ataques de granadinos y benimeríes en un conflicto que se adivinaba inminente. El carácter de frontera marcó también la estructura social de la nueva población. A través del Libro del Repartimiento sabemos que los nuevos pobladores se agrupaban en una serie de categorías de significado socio-militar. El primero de los grupos estaba constituido por los caballeros hidalgos, o de linaje, que en Jerez serían conocidos también como caballeros del feudo. Por otra parte, estarían los caballeros ciudadanos, quienes sin ser nobles de nacimiento sí tenían medios para la adquisición de un caballo y su armamento correspondiente. Otro grupo aglutinaba a distintas figuras especializadas —adalides, almocadenes, almogávares, ballesteros y 15 Esa es la fecha tradicionalmente asignada para este hecho. Borrego Soto (2014) plantea, basándose en fuentes árabes que la conquista definitiva tuvo lugar dos años más tarde. 16 González Jiménez y González Gómez, 1980: LXXXI-LXXXII. 17 Ladero Quesada, 1981:105 18 González Jiménez, 2014: 24. 19 A los musulmanes que se establecieron en la ciudad se les reservó una mezquita en la collación de San Lucas. E tornamos una mezquita en que fazen los moros su oración. González Jiménez y González Gómez, 1980: 908. 20 Sobre el alfoz jerezano véase Martín Gutiérrez, 2004.
II. JEREZ EN LA BAJA EDAD MEDIA. UNA CIUDAD EN LA FRONTERA 53 plazas. Todo ello conformaba el núcleo de la actividad comercial y administrativa de la ciudad. Por la planimetría más antigua de la ciudad, de principios del XIX, la zona sur, en el entorno de la Puerta de Rota sería la más despoblada, donde peor se conservó la muralla y que a partir de esas fechas comenzó a acoger los primeros grandes complejos bodegueros de la ciudad 35 . Quizás la situación fuera reflejo de lo que sucedía en la Edad Media, ya que no sería rara la existencia de superficies de suelo sin edificar en el interior del recinto amurallado, tal y como ocurría en otras ciudades del entorno. En este caso, una de las cusas de la escasez de población en esta zona fue la presencia de tenerías que usaban el arroyo como desagüe, con la correspondiente molestia para los vecinos 36 . En cuanto a la distribución urbana en el interior de la antigua medina, a pesar de que no es excesiva la información con la que se cuenta, las intervenciones arqueológicas han aportado gradualmente algunos datos de interés. Parece que en líneas generales la orientación de los muros localizados coincide con la de las edificaciones actuales, incluso en algunos casos se han detectado límites de estructuras almohades usados como cimientos de fachada en edificaciones posteriores. Tal y como recoge la carta arqueológica de la ciudad, «estos datos podrían extrapolarse con bastante fiabilidad al resto de la antigua medina, por lo que exceptuando las calles de nuevo trazado del siglo XIX y las calles desaparecidas por asimilación del parcelario, se puede concluir que el 35 Gutiérrez (1886: 67), al hablar del estado de las murallas en esta zona apunta lo siguiente: «esta vanda del sur es la parte más maltratada de todo el murallage, por el desamparo que tiene de arrimos por fuera y por el convate dé los temporales». 36 Álvarez y otros, 2007: 29. Fig. II. 5. Vista de Jerez. A. Guesdon. 1885 (Biblioteca Digital Hispánica)
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 54 actual viario intramuros se corresponde básicamente con el de los siglos XII-XIII» 37 . Por otra parte, los miembros de la comunidad judía, cuya presencia se constata ya desde el repartimiento de la ciudad, fueron instalados en un barrio propio o judería 38 . Este sector diferenciado se encontraba en la parte este del interior del recinto amurallado, entre las puertas de Sevilla y Real, y posiblemente se separó del resto del caserío por una tapia que contaba con una puerta de acceso 39 . La expulsión de la península en 1492 de los miembros de esta religión supuso la culminación de un largo proceso marcado por la crisis y la conversión al cristianismo de parte de esta comunidad 40 . En la estructuración de la trama urbana fueron fundamentales los diferentes espacios abiertos que acogían la actividad comercial —ferias y mercados—, pero que también funcionaron como lugares para la representación social. Muchos de estos espacios urbanos estaban relacionados con los templos religiosos, ocupando de esta manera un lugar destacado y formando parte de los focos de la actividad de los diferentes barrios, o collaciones en las que se había dividido la ciudad. Además de San Dionisio, rodeada de tres espacios públicos de gran relevancia —plaza de Plateros, plaza de la Yerba y plaza de Escribanos 41 —, también se da esta situación en San Mateo, con la proximidad de la plaza del Mercado, función que ya tenía en el momento del repartimiento y que fue escenario además de espectáculos públicos como los juegos de toros y cañas, celebrados en 1477 durante la primera visita de los Reyes Católicos a la ciudad 42 . Otros espacios públicos se ponen en relación con el resto de parroquias, San Lucas, San Juan y San Marcos, aunque los límites originales de esta última sean menos claros. Hay que tener en cuenta que en torno a los templos parroquiales se encontraban los cementerios de cada uno de ellos 43 . La existencia de otros espacios libres, esta vez fuera de las murallas, también tuvo una notable influencia en el desarrollo urbano y en el crecimiento de los arrabales. En las inmediaciones de las puertas de la cerca se crearon otras áreas de mayor superficie que se adaptaban mejor a las necesidades planteadas por la celebración de los mercados y 37 González Rodríguez y otros, 2008: 100. 38 González Jiménez y González Gómez, 1980: LX-LXV. Sobre la comunidad hebrea en la ciudad véase Fidel Fita, 1887 y 1888. 39 González Jiménez y González Gómez, 1980: LXI da por cierta la existencia de un muro de separación, mientras que González Rodríguez y otros (2008: 169) plantean la duda de si en vez de este elemento la separación venía determinada exclusivamente por las medianeras de las edificaciones del límite. 40 Montes Romero-Camacho, 2014. 41 Actual plaza de la Asunción. 42 Muñoz y Gómez, 1903: 233. 43 González Jiménez y González Gómez, 1980: XXXIX. En el Libro del Repartimiento se mencionan solamente los cementerios junto a las iglesias de San Salvador, San Mateo, San Lucas, San Juan y San Dionisio.
II. JEREZ EN LA BAJA EDAD MEDIA. UNA CIUDAD EN LA FRONTERA 55 las ferias. Se evitaban así las estrechas calles del sector intramuros, situándose además a los pies de los principales caminos que llegaban del campo a la ciudad. En primer lugar se puede destacar la plaza del Arenal, junto a la puerta Real a donde llegaba el camino de Medina-Sidonia, que más adelante, en la edad moderna, vendrá a tomar el papel de plaza mayor de la ciudad 44 . El traslado del mercado que se celebraba en la plaza del mismo nombre al Arenal, ha sido expuesto como una de las razones de la decadencia del barrio, que influyó a su vez en la fábrica parroquial. Cuando Esteban Ralllón describe el edificio en el siglo XVII lo hace de esta manera: «Es la iglesia una nave galeón, hermosísimo, que se comenzó con gran suntuosidad antes que los arrabales hubiesen crecido, y cuando el comercio estaba en el mercado, que es una plaza muy capaz que cae junto a la misma iglesia. Mudóse a la plaza del Arenal y quedóse la iglesia sin acabar» 45 . En este espacio se celebraban además fiestas públicas, justas y los juegos ecuestres como los que representa Wyngaerde en uno de los dibujos preparatorios de las vistas de Jerez 46 . Delante de la puerta de Santiago, se situaba un espacio semejante denominado Arenalejo de Santiago 47 , y en frente de la puerta de Sevilla se situaban los llanos de San Sebastián. En las inmediaciones de estos espacios se instalaron los conventos de las primeras órdenes religiosas de la ciudad. La intención de las órdenes mendicantes al instalarse en estos lugares se veía favorecida por la existencia de estos espacios libres, pero podría 44 Ríos Martínez, 2002: 26-28. 45 Rallón, 2003: 131. 46 Kagan, 1996: 321-322. 47 Muñoz y Gómez, 1903: 253. Fig. II. 6. Vista de Jerez. J. Hoefnagel. 1565.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 56 obedecer también a un intención deliberada de colonizar estos nuevos espacios de expansión 48 . En cualquier caso, la actividad generada en estos focos comerciales se presentaban como lugares propicios para que su predicación llegara a un mayor número de personas. Estos conjuntos conventuales también disponían de otras zonas dedicadas a cementerio, siendo la parte este de la ciudad donde se concentraban pues allí se situaban los de Santo Domingo y San Francisco, y entre ambos el que perteneció a la comunidad judía. Las relaciones simbólicas y materiales de los distintos templos religiosos con los entornos urbanos donde se localizan han sido potentes. Los lugares de culto constituían los focos donde se desarrollaba la actividad colectiva, prácticamente monopolizada por la religiosa del barrio y se vinculaban a los espacios públicos principales de la ciudad. Por otra parte, habría que considerar cómo los límites de propiedad de las parroquias superaban los de los propios edificios, ya que existían otra serie de espacios, como los cementerios parroquiales que progresivamente fueron ocupados por nuevas construcciones. En un primer momento estas áreas pudieron servir para la ampliación de los templos mediante la adición de las capillas funerarias que tomarían parte de su superficie. La disposición de estos espacios o, por el contrario, de vías de comunicación en los límites de los templos podía determinar la disposición de las capillas, como se verá en la parroquia de San Dionisio, o el propio crecimiento de los templos. En cualquier caso, aun siendo necesario un estudio más profundo que excede los límites de este trabajo, sí se puede concluir que la evolución constructiva de los edificios analizados estaba ligada ineludiblemente a la de la trama urbana que lo acoge, no concibiéndose muchos de ellos como entes aislados. La presencia de estos cementerios ocupados posteriormente por las capillas u otras dependencias adosadas a las parroquias, dieron lugar a calles con una configuración peculiar donde suelen alterarse la continuidad de la alineación: calle San Juan, plaza de San Mateo, laterales de San Dionisio, plaza de San Marcos, etc. Estas calles amplias en forma de plazas alargadas condicionaron la presencia de las portadas laterales y su competencia con las portadas de los pies. En otras ocasiones, como la plaza de Plateros, condiciona la posición de la torre de la Atalaya. Las calles y los restos de edificaciones precedentes reaprovechadas en los primeros años de la reconquista, condicionará la orientación de los templos, hasta el punto de no encontrarse una autentica orientación litúrgica común a todos ellos. 48 «Il y a un rapport entre la structure démographique et sociale des centres urbains et la localisation des couvents mendiants dans ces centres. Plus précisément les couvents mendiants s’installent au contact de nouveaux milieux urbains réclamant une évaangélisation d’un type nouveau et comprenant en majorite des nouveaux inmigrants, essentiellement d’origine rurale». Le Goff, 1968: 337.
II. JEREZ EN LA BAJA EDAD MEDIA. UNA CIUDAD EN LA FRONTERA 57 En lo concerniente a este trabajo, a modo de síntesis, cabría señalar los aspectos que más incidieron en la evolución constructiva de las fábricas: El retraso hasta finales del XIV de la aparición de empresas de una cierta entidad a causa de los problemas políticos y territoriales expuestos. En ese sentido, la condición de frontera, marcada por numerosas incursiones bélicas, condicionará el desarrollo urbano y económico de la ciudad. La reutilización sistemática de estructuras precedentes, con un limitado proceso de adaptación, lo que suponía un considerable ahorro de medios necesario para impulsar las empresas constructivas en estos lugares de frontera. La organización de la ciudad en collaciones, con origen en lo religioso, respecto a las que el templo asume el papel de lugar de congregación y encuentro social. La estructura del apretado y jerarquizado viario urbano, donde la presencia de cementerios permitió espacios de crecimiento en los que se encuentran adosadas a los templos las dependencias anexas y las capillas. El papel secundario y la cierta dispersión respecto a la orientación litúrgica condicionada por los aspectos anteriores.
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III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 61 1. REAL CAPILLA DE SANTA MARÍA DEL ALCÁZAR Parece lógico pensar que tras la primera conquista castellana de la ciudad en 1255, la mezquita situada en el interior del alcázar islámico fue consagrada al culto cristiano, sirviendo como capilla para el destacamento militar que ocupaba el recinto fortificado 1 . El oratorio, dedicado por Alfonso X a la Virgen María, fue incendiado en el asalto musulmán al alcázar de 1264 y aparece como escenario de uno de los milagros relatados en las Cántigas. 2 Se trata de una interesante construcción, realizada en ladrillo y tapial, que constituye un pequeño conjunto dentro de la antiguo recinto militar compuesto por alminar, patio de abluciones y sala de oración (Fig. III. 3 y Fig. III. 5). Situado en el ángulo septentrional de la fortaleza, se accede a él desde un patio cercano a una de las puertas principales. En el año 1970, el arquitecto José Menéndez Pidal dirigió las obras de restauración que dotaron al edificio de su imagen actual 3 . En eje con el antiguo acceso principal se dispone un pequeño patio de planta cuadrada rodeado de tres galerías, siendo más estrecho el tramo junto al acceso (Fig. III. 1). Bajo el patio y este tramo de galería se encuentra un aljibe. En el muro del fondo se abren tres arcos de herradura con alfiz, el del centro de mayores dimensiones. Todos ellos dan acceso a la sala de oración, la cual está constituida por un único espacio de planta sensiblemente cuadrada cubierto por una gran bóveda esquifada de ocho paños con una linterna en la parte superior, sin duda añadida en una reforma tardía (Fig. III. 2). La transición a la planta octogonal se realiza mediante cuatro arcos apuntados que se disponen en diagonal generando unos espacios triangulares. Estos se cubren de diferente manera: los situados en el norte y oeste lo hacen mediante tres paños reglados que conforman un rincón de claustro 4 , mientras que los situados en el sur y este con dos cupulitas ochavadas con forma de estrella. 1 Cómez Ramos, 1979: 147. Aunque como advierte el autor no hay datos fehacientes para demostrarlo parece la opción más razonable, ya que las tropas que ocupaban el recinto necesitarían de un espacio religioso y la mezquita había quedado sin uso. Sobre la historia de este recinto militar Cfr. Romero Bejarano, 2008: 85-95. 2 En la cántiga n.º 345 se relata cómo la capilla fue incendiada en el asalto a la fortaleza y cómo la Virgen se aparece en sueños al rey y a la reina avisándoles de este suceso. González Gómez, 1987: 46-49. 3 Menéndez Pidal, 1973. 4 Jiménez Martín (1983: 142) los describe de esta manera. Dokmark (2009: 22) utiliza el término de «semibóveda de arista quebrada» y los relaciona con algunas bóvedas de la torre del Oro de Sevilla, que Pavón Maldonado (1999: 333) describe como bóvedas de arista de base triangular. Fig. III. 1. Patio. Capilla de Santa María. Alcázar. Jerez. Fig. III. 2. Interior. Capilla de Santa María. Alcázar. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 62 Fig. III. 3. Ubicación de la antigua mezquita (en gris). Planta general del Alcázar. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 69 obras quizás incluyeron la erección de una cabecera poligonal de fábrica pétrea, cuyo ábside, según Sancho, se encontraría «abovedado con decoración en sus nervaduras de dientes de sierra y en las impostas de gruesas cabezas de clavo» 25 siguiendo en esto la pauta marcada por otros edificios coetáneos conservados. Por otra parte, ya en el último cuarto del siglo XV se levantó la torre campanario, apoyada en parte en algunas edificaciones prexistentes y que sustituyó al antiguo alminar. En concreto, en la fachada que da al actual reducto de la catedral, la base de la torre se adosa a un lienzo de muro en el que se detecta la presencia de un arco apuntado de grandes dimensiones que no es más que el reflejo hacía el exterior de la antigua bóveda de cañón que se encuentra en el interior (Fig. III. 10). Por encima de cierta altura, los muros de la torre se apoyan en el mencionado lienzo mural. El cuerpo inferior del campanario se configura como un volumen de planta ligeramente rectangular construido en piedra, en cuyo interior se encuentra una escalera de caracol de Mallorca para acceder al segundo cuerpo. Al exterior, una moldura de arcos trilobulados divide en dos alturas y sobre ellas unos grandes ventanales apuntados con tracería de los que solamente es practicable el orientado al este, estando cegados los demás (Fig. III. 9). En el cuerpo superior, que fue transformado en el siglo XVIII añadiéndole otros dos cuerpos más por encima y el remate de una cúpula, se conservan parcialmente los muros y una bóveda de crucería simple apoyada en unas ménsulas con decoración escultórica que representa a los cuatro evangelistas (Fig. III. 11y Fig. III. 12). A partir de los documentos conservados, Pomar Rodil y Jiménez López de Eguileta han podido definir la antigua colegiata medieval como un conjunto formado por la iglesia — de tres naves, cubierta de madera, cabecera pétrea, un pórtico, baptisterio, varias capillas funerarias entre las que destacaría la de la familia Pérez de Gallegos, un sagrario, sacristías alta y baja—, así como un patio en torno al cual se dispondrían otras serie de espacios auxiliares: bodega, almacenes, granero, oficinas y archivo, huerto, corral, cementerio 26 . Además de los documentos escritos hay que destacar la información que proporcionan los dibujos que realizó en 1567 Anton Van der Wyngaerde 27 . Uno de los dibujos preparatorios (Fig. III. 13), realizado desde las azoteas de la parroquia de San Marcos, nos muestra como la disposición del templo fue perpendicular a la del edificio actual 28 . 25 Sancho de Sopranis, 1964a: 98. Ya en anteriormente había señalado las similitudes entre el ábside de la desaparecida colegiata y el templo de Santo Domingo. Sancho de Sopranis, 1934: 11. 26 Jiménez López de Eguileta y Pomar Rodil, 2014: 466. 27 Los dibujos fueron utilizados por primera vez para describir el edificio medieval en Ríos Martínez, 1993. 28 La vista definitiva, que fue elaborada por el dibujante a partir de una serie de dibujos preparatorios, se han detectado algunos errores y licencias, por lo que tiene un menor valor documental frente a los dibujos iniciales. Kagan, 1996: 318-320. Fig. III. 11. Bóveda cuerpo de campanas. Torre de la antigua colegiata. Jerez. Fig. III. 12. Ménsula. Bóveda del cuerpo de campanas. Torre de la antigua colegiata. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 70 La cabecera era poligonal y disponía de contrafuertes y junto a ella en la nave del evangelio aparece otro ábside lateral también con contrafuertes. Aparece representada la torre y un gran arco a su izquierda que la enlazaría con los muros de la iglesia. La capilla mayor, lugar privilegiado para el entierro de varias familias de la nobleza jerezana, entre las que destacó la familia Cabeza de Vaca, disponía de un altar elevado catorce peldaños respecto del nivel de la nave 29 . A mediados del siglo XV la cabecera de la nave del evangelio fue transformada para alojar el sagrario, datándose entonces la citada cabecera con contrafuertes representada en el citado dibujo. Por la documentación del siglo XVIII se sabe que el templo contaba con tres naves, de las cuales, la de la epístola tenía cuarenta varas de largo (33,44 m) y siete de altura (5,85 m) 30 . El coro se situaba «entre cuatro pilares que son [los] que sustentan la iglesia», por lo que si lo que se deduce es que eran estos los únicos pilares existentes las naves se dividirían en tres tramos. Tenía «tres puertas principales la iglesia, con un patio grande 29 Jiménez López de Eguileta y Pomar Rodil, 2014: 466. 30 Repetto Betes, 1978: 274. Los datos se extraen del informe que redactó Diego Moreno Meléndez en 1699. Ríos Martínez, 1993: 15, citando el mismo documento señala que la nave tenía efectivamente cuarenta varas de longitud pero las siete varas correspondían a la anchura. Fig. III. 13. Detalle. Vista de Jerez, dibujo preparatorio. Anton Van den Wyngaerde. 1567. (Kagan, 1996)
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 71 cercado de cadenas y tapias a modo de lonja. Y en dicho sitio, una torre nueva de cantería y muy alta» 31 . El padre Rallón, al describir el pequeño patio de la antigua mezquita del Alcázar donde los musulmanes hacían las abluciones antes de la oración, indica que en la colegiata «que también fue mezquita de moros y está cerca del mismo Alcázar se conservaba otro claustro semejante hecho para el mismo efecto» 32 . Existían seis capillas privadas además de la bautismal, que era la primera en la nave de la epístola a los pies del templo, fue vendida en 1488, aunque mantuvo su uso como baptisterio, obligándose los nuevos propietarios a conservar la pila, colocar una reja y realizar los trabajos de reparación necesarios 33 . En relación al tamaño del templo, hay que considerar que se trataba de la mezquita aljama de la ciudad y por lo tanto sería la de mayor tamaño entre el resto de mezquitas donde presumiblemente se fundaron el resto de parroquias jerezanas. Sin embargo las medidas tanto de altura de los muros de cerramiento como la longitud de las naves nos ofrecen una edificación que no destacaría mucho respecto a los templos cristianos que se levantaron para sustituir a aquellas. El entorno urbano ofrece algunos indicios de la extensión del conjunto (Fig. III. 14). Todo parece indicar que la crujía de la edificación adosada a la torre, que gira en un ángulo recto hacía el este, sería cuanto se conserva del antiguo claustro. Si estos elementos 31 Jiménez López de Eguileta y Pomar Rodil, 2014: 479. Los datos se extraen de un informe de 1673 de Gonzalo de Mier y Barreda. 32 Rallón, 1891: 74. 33 Mesa Ginete, 1888, II parte: 107 Fig. III. 14. Vista aérea de la catedral. En rojo edificaciones del edificio previo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 72 convivieron con el templo medieval, antigua mezquita, estarían definiendo su orientación exacta y su límite en esa zona. Por otra parte, se puede apreciar la continuidad que habría tenido en su momento la calle Visitación con la calle Cazorla Baja, hoy integrada en el interior del complejo bodeguero de González Byass. La unión de estas dos calles nos estaría señalando otra de las alineaciones del edificio. Al otro lado el marcado desnivel entre la ubicación del templo y el arroyo de curtidores serviría de límite natural para la construcción del edificio. En el dibujo de Wyngaerde queda clara la posición relativa de este con la torre, por lo que quedaría definido otro límite en esta parte. Los datos sobre la formalización de las adicciones cristinas no son suficientes para establecer conclusiones de importancia, pero sí para verificar que se utilizaron en su materialización arquitectónica recursos formales usuales en otros edificios de la ciudad. A pesar de que no se conserven restos materiales del primitivo edificio, no habría que olvidar debió de tratarse, al menos en un inicio, del templo de mayor rango e importancia de la ciudad, por lo que pudo haber sido el foco por donde se introdujeran en la ciudad las novedades arquitectónicas del momento que se fueron incorporando más tardé al resto de fábricas parroquiales 34 . 34 Jiménez López de Eguileta y Pomar Rodil, 2014: 470. Los autores proponen que las relaciones entre la colegiata jerezana y la de San Hipólito de Córdoba hubieran propiciado la llegada de canteros cordobeses a la ciudad para la obra de la cabecera de la primera. Esta, por el prestigio de su fundación regia y su estatus de iglesia mayor, se habría constituido como modelo para el resto de parroquias e iglesias de la ciudad.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 73 3. IGLESIA PARROQUIAL DE SAN DIONISIO y TORRE DE LA ATALAYA En la muralla de la ciudad se ha constatado la existencia de un primer trazado más reducido y una posterior ampliación almohade en la segunda mitad del siglo XII. En las ciudades islámicas los principales centros comerciales, como la alcaicería y la alhóndiga, se situaban en el entorno de la mezquita mayor por lo que se ha propuesto que se localizara inicialmente en San Dionisio, desplazándose con la citada ampliación a una posición al sur de la ciudad y más cercana al alcázar 35 . Tras la conquista castellana, la parroquia dedicada al patrón de la ciudad se fundó por tanto en una mezquita ubicada en la zona comercial de la ciudad. En el Libro del Repartimiento, se menciona la existencia de alhóndigas en las parroquias de San Salvador, San Lucas, San Juan y San Dionisio, pero en esta última se encontraba también la llamada alhóndiga de la reina, además de la alcaicería donde estaba la aduana, apoyando la hipótesis expuesta anteriormente 36 . Tal y como se refleja en los dibujos realizados por Antón Wyngaerde 37 el templo se encontraba situado entre tres plazas de importancia (Fig. III. 16). En la fachada principal la de Escribanos, del Cabildo Viejo o de San Dionisio, actualmente plaza de la Asunción. En ella se localizaba el edificio de la Casa Aduana, que ocupó la mayor parte de este espacio hasta su derribo en 1518 y la construcción de las Casas Capitulares 38 . Hacia el sureste la llamada plaza de la Yerba, y al suroeste la plaza de las Berceras, hoy Plateros, cuyo nombre se debe al mercado de pan, hortalizas y berzas que en ella se formaba 39 . 35 Aguilar Moya, 2000. Un caso similar se dio en Sevilla cuando con la construcción de la nueva mezquita mayor (actual catedral), se construyó una nueva alcaicería, aunque y a la vez se mantuvo el antiguo núcleo comercial alrededor de la anterior mezquita mayor, actual iglesia del Salvador 36 González, 1988:17. 37 Kagan, 1996: 321. 38 Muñoz y Gómez, 1903: 135. 39 Muñoz y Gómez, 1903: 110. Fig. III. 16. Detalle. Vista de Jerez, dibujo preparatorio. Anton Van den Wyngaerde. 1567. (Kagan, 1996) Fig. III. 15. Situación urbana. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 74 Fig. III. 17. Planta general. Iglesia parroquial de San Dionisio. Jerez. (Ampliada y corregida a partir de la planimetría de la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Jerez)
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 75 Fig. III. 18. Alzados oeste y sur. San Dionisio. Jerez. (Ampliados y corregidos a partir de la planimetría de la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Jerez)
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 76 Fig. III. 19. Alzados norte y este. San Dionisio. Jerez. (Ampliados y corregidos a partir de la planimetría de la Delegación de Urbanismo del Ayuntamiento de Jerez)
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 77 En el registro de las parcelas asignadas en el repartimiento, donde se indican los linderos de cada una de ellas, encontramos una referencia al «fonsario de San Dionis», que se trataba del cementerio parroquial 40 . Sin embargo no se cita en ningún momento que la iglesia fuera lindero de ninguna de dichas parcelas, por lo que el edificio religioso constituiría una parcela aislada, hecho que se prolongó durante muchos años 41 . Sabemos que delante de la puerta principal de la iglesia existió un reducto que consistía en un espacio elevado con sus escaleras, cercado de columnas y cadenas. Mediante este elemento, habitual en otras iglesias jerezanas, se pretendía dotar de mayor prestigio y relevancia a las entradas principales de las iglesias en las que existía un desnivel 42 . Este reducto, que aparece de forma muy esquemática en el plano de la ciudad levantado por José San Martín, fue derribado por el Ayuntamiento y sustituido por una escalinata y una verja de hierro en 1869 43 . 40 González Jiménez y González Gómez, 1980: 169. 41 En 1622 se cerró una pequeña calle que comunicaba la actual plaza Doctor Revuelta y Montiel con la calle Algarve. Ríos Martínez, 1998: 34. Aún se aprecia en el parcelario trazado de la callejuela que actualmente queda integrada dentro del conjunto edificado de la iglesia. 42 Ríos Martínez, 1998: 31. 43 Aroca Vicenti, 2002: 204-206. Fig. III. 20. Exterior. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 78 En el hastial de su fachada principal, sobre el que descansa su cubierta de teja a dos aguas se sitúa un rosetón con una vidriera con el escudo de la ciudad. Por debajo de este se disponen otros dos óculos, cegado con fábrica de ladrillo, y ventanas geminadas ciegas con decoración de lacería. La portada se cubre con un tejaroz, es abocinada y está formada por un arco apuntado con arquivoltas (Fig. III. 20). En la fachada lateral que da al norte la cubierta inclinada se remata con un alero decorado por canes que representan formas figuradas vegetales, animales y mocárabes y se abre una portada similar a la anterior. En esta misma fachada, dando a la plaza Plateros se alza la torre de la Atalaya o del Reloj, que aunque se trata de una edificación civil ya que fue construida por el Ayuntamiento para alojar el primer reloj mecánico de la ciudad, se adosa a los muros de la iglesia. La torre se compone de dos volúmenes yuxtapuestos de planta rectangular, el mayor de ellos, dividido en dos niveles, estaba previsto para alojar la maquinaria y las pesas del reloj; en el menor se encuentran las escaleras para acceder a la estancia superior y a las azoteas, donde existe una espadaña (Fig. III. 21 y Fig. III. 22). Tanto el volumen de la torre como el de la escalera se encuentran divididos en dos cuerpos por sendas molduras con decoración geométrica. Quizás, el aspecto que presenta mayor interés es la abundancia y variedad en la decoración de sus vanos, ya sean abiertos o ciegos. Los del cuerpo inferior se decoran con motivos característicos de la lacería mudéjar, mientras que los del cuerpo superior poseen un lenguaje formal gótico más depurado y evolucionado (Fig. III. 24). En el lado oriental del cuerpo superior se encuentra un arco conopial ciego, con caireles en el intradós, sustentado por columnillas con capiteles vegetales. Dicho arco está rematado por un alfiz, repleto de baquetoncillos que se entrecruzan en la parte alta formando rombos, y bordeado a su vez por dos lazos (Fig. III. 23). El hueco que se abre a la Plaza Plateros, orientado al norte, posee una geometría y dimensiones idénticas al anterior pero con mucha menos decoración. La diferencia de lenguaje formal y compositivo que se aprecia entre los vanos de los cuerpos inferiores y los de la zona superior ha sido, como veremos, un motivo fundamental para la tradicional identificación de dos fases constructivas diferentes separadas en el tiempo. Junto a la torre se encuentra una pequeña edificación que hoy aloja un establecimiento comercial que ocupa el rincón entre el ábside lateral y el principal, ocultando partes de sus muros 44 . Desde la calle Conde Cañete del Pinar se puede observar la parte trasera de la capilla mayor, que se configura mediante un muro testero plano en la parte inferior, un ochavo con contrafuertes en la zona superior, y a su derecha el muro de cerramiento de la sacristía tal y como se aprecia en la imagen (Fig. III. 25). En la fachada meridional se 44 Aroca, 2002: 224-225. Se trataban en origen de unos locales de la Hermandad del Mayor Dolor cuya construcción comenzó en el año 1764. Fig. III. 21. Fachada. Norte. Torre de la Atalaya. San Dionisio. Jerez. Fig. III. 22. Fachada. Oeste. Torre de la Atalaya. San Dionisio. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 85 inconfundible independencia y posterioridad al anterior gótico-mudéjar. En esta segunda fase se ejecutaría, bien el cuerpo superior completo 65 , o bien simplemente los vanos situados en esta parte del edificio 66 . Además de los trabajos ya citados de Fernando López 67 , y otros que tratan sobre su relación con las distintas partes de la iglesia 68 , es necesario destacar el interesante estudio sobre la arquitectura militar en Jerez durante el siglo XVI realizado por Manuel Romero que incluye un capítulo dedicado a la torre debido a su uso como atalaya 69 . Por la similitud formal entre un arco decorado existente en el interior la capilla de los Tocino de San Juan de los Caballeros 70 y la decoración de las ventanas del cuerpo inferior, sitúa la construcción de éste en las primeras dos décadas del siglo XV, reanudándose las obras a mediados de la centuria cuando se concluye el edificio y se instala el reloj. La diferente decoración de los huecos de los dos cuerpos en los que se divide la torre planteaba una serie de incógnitas no resueltas, ya que tan sólo se habían tenido en cuenta criterios estilísticos para apuntar su datación. Sin embargo el levantamiento y análisis del edificio desde un punto de vista constructivo y estratigráfico, así como el registro de las marcas de cantero presentes en sus muros, ha puesto de manifiesto sin embargo que la construcción de la torre, tanto el cuerpo inferior como el superior, fue resultado de una sola campaña constructiva continua o al menos con una interrupción no muy prolongada 71 . Los resultados obtenidos también sugerían que la capilla mayor seguramente fue iniciada en fechas relativamente tempranas por el mismo taller artífice de la torre. 3.1. El primer templo cristiano (1264 – mitad siglo XV) Aunque hasta ahora no se ha localizado ningún elemento que se pueda atribuir a la mezquita anterior a la iglesia, muy probablemente, en los años inmediatos a la ocupación cristiana, se hizo una simple adaptación funcional del antiguo edificio 72 . El ábside del lado del Evangelio, sobre cuyos contrafuertes se apoya la torre, pertenece a una primera fase del templo cristiano, una obra temprana, aunque no forzosamente del 65 García Peña, 1990:403; López Vargas-Machuca, 1999: 287: 347; Ríos Martínez, 1999: 26; Pomar Rodil y Mariscal Rodríguez, 2004: 102. 66 Pemán y Pemartín, 1953, 1: 88-9; Romero Bejarano, 2008. 67 Véanse las notas 54 y56. 68 Ríos Martínez, 1998; Orellana González, 2000. Álvarez Luna y otros, 2003: 249-257. 69 Romero Bejarano, 2008. En esta obra se aporta gran cantidad de documentación inédita sobre las vicisitudes que trajo consigo la instalación y mantenimiento del reloj en la torre, así como el posterior uso de la misma como puesto de vigilancia. 70 Jácome González, y Antón Portillo, 2007. 71 Guerrero Vega, 2009; Guerrero Vega, 2014a. 72 Ontiveros Ortega y Carretero León (2011) identifican restos de tapial relacionado con vestigios de la antigua Mezquita, pero en el trabajo no se indica la ubicación ni datación de los materiales analizados.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 86 siglo XIII, que consistiría en el añadido de una cabecera triple a la mezquita y como veremos más adelante la posible construcción de los muros perimetrales. Se trata de un ábside poligonal de cuatro lados cubierto con bóveda de crucería simple con nervio espinazo y plementería de ladrillo. El arco de embocadura apoya en pilares semicilíndricos anillados divididos en dos alturas: la inferior tiene dos semi-columnas adosadas y la parte superior un solo fuste. Hay que destacar las dos ventanas que a mitad de la altura de los paños quedan hoy ocultas tras el retablo, actualmente cegadas y muy deterioradas, con forma alanceteada y una de ellas se puede observar desde el desván del edificio adosado a la parroquia (Fig. III. 34y Fig. III. 35). Su decoración exterior presenta dos planos de profundidad. En el más externo se suceden una serie de arquivoltas planas ligeramente apuntadas de las cuales la más exterior está formada por cuadrados unidos por sus esquinas y en el más interno se observan dos baquetones, aunque también muy deteriorados 73 . Parte de la decoración exterior de la ventana se encuentra oculta por el contrafuerte, lo cual nos lleva a pensar que el estribo, en origen de menores dimensiones, se debió reforzar aumentándole su sección. La introducción de los pilares y arcos de la iglesia, en una fase posterior, supuso la sustitución del muro lateral de este ábside que limita con el presbiterio. El encuentro entre las dos fábricas es evidente y se aprecia la rotura de dicho muro y el apoyo del arco actual sobre ella (Fig. III. 36). Esta operación trajo consigo además la modificación de tres de los nervios para hacerlos arrancar desde la parte superior del nuevo arco, lo que tuvo que suponer el desmontaje parcial de la bóveda. La sección de los nuevos nervios es similar a la de los originales, en cambio el bocel de remate es redondeado, mientras que en los otros acaba en una arista. Además de esto se forzó el trazado de estas nervaduras para hacerlas arrancar desde la parte superior del arco. El ábside central que, si llegó a levantarse, tuvo que desaparecer con la edificación de la capilla mayor actual, mientras que el ábside lateral opuesto, del lado de la Epístola fue transformado durante las obras de la sacristía en el siglo XVIII 74 . En estas obras se sustituyó la antigua bóveda y se enrasó el ábside levantando en su lugar una pared 73 López Vargas-Machuca, 1997. Hoy día se puede observar una ventana de similares dimensiones y disposición pero cegada en la cabecera de la iglesia de San Marcos de Jerez, aunque la decoración exterior está formada por triángulos, en vez de cuadrados girados Sin embargo sí los encontramos, unidos por sus esquinas, en las pinturas ornamentales de los nervios de la capilla de los Tocino de San Juan de los Caballeros de esta ciudad 74 López Vargas-Machuca, 1998: 951. Fig. III. 34. Ventana cegada. Ábside del evangelio. San Dionisio. Jerez. Fig. III. 35. Ventana cegada. Ábside del evangelio. San Dionisio. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 87 plana. Las condiciones para las obras de la nueva sacristía que venía a sustituir a otra anterior así lo indicaban 75 . En cuanto a los muros que delimitan las naves de la iglesia, tenemos datos para pensar que al menos se construyeron en parte ya en el mismo periodo en el que se ejecutó la triple cabecera poligonal. Aunque intentar establecer el alcance de esta fase constituye una operación compleja, en el muro del Evangelio tenemos varios elementos que nos indican que al menos parte de éste correspondería a esta etapa. A cierta altura y junto a una de las columnas adosadas, se observa el resto de una pequeña moldura y una discontinuidad en el aparejo que señalaría el recrecido de la altura inicial de este muro (Fig. III. 37). También resulta de sumo interés disposición de las puertas en este paramento. Antes de la restauración del templo en 1963, en el muro del Evangelio se abría una puerta adintelada flanqueada por dos pares de columnillas que soportaban sendas cornisas, una inferior más pequeña y otra superior 76 (Fig. III. 38). La decoración de esta puerta permite relacionarla, como se verá, con la obra de los pilares y con la propia torre. Durante las mencionadas obras de restauración, en este muro, y a la derecha de la puerta anteriormente citada, se descubrió otra cegada que fue abierta en ese momento, cegándose la descrita anteriormente (Fig. III. 39 y Fig. III. 41). La nueva puerta estaba formada por un arco apuntado con arquivoltas de gruesos baquetones y una imposta con decoración vegetal. Como se aprecia en las fotografías de la época, lo que conservaba de esta puerta era solamente lo que quedaba dentro del plano del muro, siendo reconstruido todo lo exterior a él. Junto a ella, en el interior del edificio, se descubrió también un arcosolio, también apuntado, que debía de pertenecer a un sepulcro murario y que se encontraba igualmente oculto (Fig. III. 40). Aunque no se aprecie correctamente en las fotografías, si comparamos la situación de dicha hornacina, visible en la actualidad, y la puerta adintelada en los distintos planos existentes, podemos comprobar cómo se superponían; es decir, el hueco de la puerta adintelada ocupaba aproximadamente la mitad del arco de la hornacina, por lo que tenemos clara una relación de posterioridad de ésta (Fig. III. 42). 75 «(…) Primeramente a de derribar el casco de la capilla que esta delante de la sacristía y a de acabar de enRasar la pared de en donde esta hasta igualarla con la otra pared que biene y esta vieja (…)» A.P.N.J.F. 1627-1628 (1627). Oficio III. Francisco Meneses. Fol. 342, publicado por Jácome González y Antón Portillo (2002: 104). 76 En palabras de Esteve Guerrero (1933: 103), era «interesantísima, de la misma época que la iglesia y en la que se aprecian las dovelas de un primitivo arco de herradura» y se preguntaba si sería ésta su forma originaria. En las fotografías donde aparece se puede distinguir el despiece de los arranques de un arco. Fig. III. 36. Encuentro entre ábside lateral del evangelio y arcada. San Dionisio. Jerez. Fig. III. 37. Resto de moldura junto al arco de embocadura del ábside del evangelio. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 88 Se podría pensar, por tanto, que la puerta abocinada y el arcosolio pertenecerían al mismo momento en el que se construye la cabecera gótica inicial, siendo ambas anteriores a la apertura de la puerta actualmente desaparecida. Además, la situación de la antigua puerta no se corresponde con la distribución actual del templo, encontrándose enfrentada a uno de los pilares. En el muro de la Epístola existen varias capillas cuyos accesos lo perforan. Por ejemplo, se sabe que la capilla de la Astera, actualmente capilla bautismal, se estaba construyendo en 1430, siendo, por tanto, anterior a esta fecha la construcción del muro 77 . En cuanto al entorno inmediato del edificio cabe señalar también que la historiografía local ha propuesto la existencia de una capilla de la iglesia dedicada a San Antonio Abad sobre cuya ubicación y usos existen ciertas incógnitas 78 . Lo que parece cierto, si seguimos a Rallón 79 , es que existió una capilla bajo la advocación de San Antonio Abad, con acceso independiente a la Plaza Plateros, a la que estaban adosados unos portales para la venta de tinajas de agua. 77 Sancho de Sopranis, 1964b. 78 Una síntesis de las confusas y contradictorias aportaciones de los distintos autores en Romero Bejarano, 2008: 104-130. 79 Rallón, 1926: 136-137. Fig. III. 38. Puerta lateral desaparecida. Muro del evangelio. (Esteve Guerrero, 1933) Fig. III. 39. Portada lateral descubierta durante las obras de restauración. San Dionisio. Jerez. 1963. (Álvarez y otros, 2003). Fig. III. 40. Arcosolio aparecido durante las obras de restauración. San Dionisio. Jerez. 1963. (Álvarez y otros, 2003). Fig. III. 41. Portada lateral descubierta durante las obras de restauración. San Dionisio. Jerez. 1963. (Álvarez y otros, 2003).
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 89 Fig. III. 42. Análisis de huecos en el muro lateral del evangelio. Sección longitudinal de la nave lateral. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 90 Al consultar un proyecto de alineación de las calles del entorno del templo, realizado a finales del siglo XIX, se ha podido comprobar que la actual calle Padre Luis Bellido se estrechaba de forma considerable en un punto cercano a la torre, denominándose esta vía como Angostillo 80 (Fig. III. 43). El estrechamiento de la calle en esta zona y la aparición en las recientes obras de restauración de los restos arqueológicos pertenecientes a una potente estructura muraria en las inmediaciones podría indicar la preexistencia de un antiguo trazado de la muralla, previo a la cerca almohade. Sin embargo son escasos los datos de los que disponemos para permitir apuntar las implicaciones sobre el templo parroquial conservado y su entorno urbano inmediato. 3.2. La construcción de la torre (mitad siglo XV). Por el documento más antiguo sobre la torre se sabe que en 1447 faltaba poco para su conclusión. Parece que la escasez de recursos económicos no permitía finalizar la obra y colocar el reloj, por lo que el adelantado Per Afán de Ribera se ofreció a la ciudad para hacerse cargo de la misma. En muchos casos fue común la instalación de relojes en torres campanarios existentes, pero este documento vincula de forma inequívoca la construcción de la torre con la instalación del reloj, así como su carácter municipal: 80 A.M.J.F. Archivo Histórico Reservado. Cajón nº 23. Nº 3. Expte. 23, f.4. 1896. Proyecto de alineación del Angostillo de S. Dionisio y Plaza Plateros. Fig. III. 43. Plano de alineaciones de la calle Angostillo de San Dionisio. Rafael Esteve. 1908. (Archivo Municipal de Jerez de la Frontera).
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 91 «El dicho pero marinno dixo: quel señor adelantado per afan les enbia decir, que bien saben como por esta çibdad fué ordenado de faser rrelox, é para ello se pusieron çiertas ynpusiçiones, é está cerca de fecha la torre para el dicho rrelox; é ay otros petrechos, e dello se dise que se deuen algunos maravedís é otras cosas; é por que no veen esecucion para lo rrecabdar, nin para catar donde se complirá lo que falleciere, para faser é acabar el dicho rrelox, que les enbía á rrogar que les plega quél lo faga faser, é encomendarlo á presonas que sean tales que para ello cumplan = respondieron: que gelo tenian en mucha merced, é que les plasia é plase de dexar en el dicho adelantado la esecucion de todo lo sobredicho, é el cargo de catar manera donde se cumpla el faser é acabar el dicho rrelox; é que todo quanto el dicho sennor adelantado en ello fisiere, lo han é avrán por firme é bien fecho=» 81 Al tratar sobre el año 1449 el historiador Bartolomé Gutiérrez nos indica que, «por este tiempo se hizo la torre del reloj» 82 y en 1454 sabemos que el reloj se encontraba instalado y en funcionamiento 83 . Por tanto podemos situar la construcción de la torre en los años inmediatos a la mitad del cuatrocientos. La instalación del primer reloj mecánico en Jerez, y la construcción de la torre, señalaría las nuevas necesidades de una sociedad cambiante en cuanto al control y medición del tiempo. Ya desde la Antigüedad se utilizaron relojes de sol, arena o agua, aunque presentaban distintos inconvenientes según el modo de funcionamiento y, en cualquier caso, su precisión dejaba mucho que desear. Sin embargo, durante la mayor parte de la Edad Media, la sociedad europea en su conjunto vivió el tiempo de una forma particularmente vaga. Esto fue debido no solamente a la falta de medios técnicos adecuados sino también a una actitud hacia este muy diferente a la que experimentamos en la actualidad. El tiempo medieval era el de la naturaleza y no reconocía ni precisaba prácticamente de otros indicadores que los que ésta a la vez le ofrecía e imponía: la división del día-noche, y las estaciones, que marcaban los períodos de la actividad y reposo. La captación de lapsos más cortos o del momento, en consonancia con su muy limitado interés, dependía, cuando no se ignoraba, de recursos de fortuna tan variados 81 Este documento pertenecía a las actas capitulares del día 17 de marzo de 1447. En otro perteneciente al cabildo de 24 de abril de ese mismo año, el adelantado y el corregidor solicitan a la viuda del herrero que poseía en aquel momento la máquina del reloj, que se la entregara al relojero, el maestro Loys. Parece que se debía cierta cantidad de dinero al citado herrero por lo que la familia de este no había entregado las piezas del reloj que poseía. Ambos documentos no se conservan y fueron publicados por Agustín Muñoz y Gómez (1889: 161). 82 Gutiérrez, 1886: 312. 83 En este año el Concejo mandó al mayordomo que pagase al Maestro Luis dos mil maravedíes, «los myll quinientos maravedis de quitación por el cargo que tyene del rrelox de esta çibdad e los quinientos maravedis para ayuda al alquiler de las casas en que mora». Archivo Municipal de Jerez de la Frontera (A.M.J.F.) Actas Capitulares. 1454. Fol. 71 vto. 25 de septiembre. Citado por Romero Bejarano (2008: 114115).
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 92 como inciertos: la recitación de plegarias, la consunción de velas, el canto del gallo, la posición relativa del sol, la duración del recorrido de un trayecto, etc. El único sistema de referencias temporales que escapaba hasta cierto punto de esta ambigüedad, aceptado por el conjunto social, fue el elaborado por el clero, estamento que debido a sus específicas necesidades planteó el control del tiempo. Las reglas monásticas regulaban las jornadas creando un régimen de subdivisiones en las llamadas horas canónicas. El día se dividía en veinticuatro horas cuyo paso se registraba cada tres horas por medio de campanas y cuya distribución quedaban condicionadas por el alba y el crepúsculo. Por ello, las horas no tenían una duración constante a lo largo del año. Serán las actividades económicas de los núcleos urbanos las que promovieron la mecanización del tiempo, al regular un curso horario fijo 84 . Con la mayor importancia que fueron adquiriendo las ciudades, artesanos, comerciantes y prestamistas sintieron la necesidad de regular su jornada con horas adecuadas. Se podría decir que comenzó a sentirse la demanda de una mayor objetividad en el control y medida del tiempo, que aunque correspondía a una minoría dedicada al comercio, sus efectos incluían a toda la comunidad. Así, cuando el afán de “horas ciertas” se resuelva a partir del siglo XIV con la división del día en 24 horas invariables y la aparición de relojes civiles, las nuevas horas serán públicas, afectarán al conjunto urbano y denotarán tanto una evolución en el concepto temporal como un triunfo social de una clase sobre el resto, y aún sobre los otros poderes existentes —las medidas son siempre signo de autoridad—, en especial la Iglesia, dueña exclusiva del control del tiempo hasta entonces 85 . Se ha creído que la invención del reloj mecánico data de finales del siglo XIII, sin embargo se tienen noticias que ya en la Sevilla islámica, a comienzos del siglo XII, existían este tipo de relojes 86 . Los primeros relojes mecánicos públicos aparecen en las ciudades españolas a partir de la segunda mitad del siglo XIV 87 . El de Barcelona fue el primer reloj de torre, con la misma tipología que el que se instalaría en 1400 en la Giralda de Sevilla, y cuya campana señalaba las veinticuatro horas del día 88 . 84 Ortega Cervigón, 1999: 22. 85 Morales Gómez y Torreblanca Gaspar, 1989: 452. 86 En el tratado de El tratado de Ibn,Abdum, al describirse los distintos ladrillos que se utilizaban en ese momento en la ciudad, menciona un tipo especial denominado àsimiyyas para los aleros de los relojes mecánicos. Agradezco a D. Alfonso Jiménez Martín el haberme facilitado esta interesante noticia. García Gómez y Lévi-Provençal, 1998. 87 Bonet Correa, 1982: 41. Toledo contaba con el suyo desde 1371, Valencia a partir de 1378, Lérida de 1390, Barcelona desde 1393. El autor propone la fecha de 1396 para la instalación del primer reloj en Sevilla, pero esta fecha fue matizada posteriormente por Jiménez Martín y Cabeza Méndez (1988). 88 Jiménez Martín y Cabeza Méndez, 1988: 206.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 93 Fig. III. 44. Secciones interiores de la torre de la Atalaya. Identificación de huellas. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 94 Estos primitivos relojes eran grandes y pesados artefactos que necesitaban de un constante mantenimiento, ya que eran numerosos los desperfectos y averías. La torre que se adosa a San Dionisio fue levantada con la función de contener el primer reloj mecánico público de la ciudad; por lo tanto, su configuración arquitectónica debía responder a las necesidades que éste tenía y que podemos resumir en una estancia lo suficientemente grande para alojar la maquinaria del reloj, situada a una altura determinada, que permitiera la caída de las pesas que hacían funcionar el mecanismo y que ocuparían el espacio inferior de la torre. Además, la sala donde se instalaba el reloj debía ser accesible para las frecuentes tareas de ajuste y mantenimiento, siendo necesaria una escalera cómoda. La azotea superior debía alojar la campana que marcaría las horas establecidas, por tanto también era necesario un fácil acceso a la misma. Por consiguiente, se puede concluir que la torre, en su configuración primigenia, respondía de forma correcta a las necesidades planteadas (Fig. III. 44 y Fig. III. 45). Muchos de los relojes carecían inicialmente de esfera o mostrador, señalándose las horas solamente por el tañido de la campana, lo que parece que pudo ocurrir en los primeros momentos con el reloj jerezano. En 1520 se estaba trabajando en una nueva esfera dorada para el mostrador del reloj y dos años más tarde se solicita «un cantero para que labre la torre para que pongan el mostrador en que ande e mas los azulejos Fig. III. 45. Modelo tridimensional: completo y seccionado. Torre de la Atalaya. San Dionisio. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 101 Correspondería también a este momento el cegado de la puerta lateral previa y la apertura de la nueva anteriormente descrita. Aunque más simplificada, se asemeja mucho a la portada de una capilla de la antigua iglesia de San Bartolomé, con arco apuntado (Fig. III. 54), o a la que se abre en la nave de la Epístola de la parroquia de San Miguel (Fig. III. 53), ambas en la ciudad de Córdoba 106 . La última de ellas tiene además un arco de herradura apuntado y en ella se entremezclan elementos cristianos como los capiteles de crochet de sus columnillas laterales y detalles decorativos islámicos como el ataurique de sus dovelas. 3.4. Las capillas laterales La división interior del edificio en las referidas tres naves se complementa con una serie de construcciones yuxtapuestas a los muros de cerramiento. En el lateral correspondiente a la nave del evangelio contamos tan sólo con la torre construida para el reloj, lo cual nos indica el límite entre el edificio y la vía pública. La calle, llamada del angostillo por su escasa anchura, no permitiría la ampliación del templo en este lateral, y la torre se sitúa ya en la plaza, con un marcado carácter urbano como fondo de este 106 Se pueden apreciar algunos rasgos comunes con otras portadas flanqueadas por columnas como por ejemplo la de la portada principal de la ermita de San Juan en Alanís de la Sierra (Sevilla). Fig. III. 55. Sustitución de cubierta original. San Dionisio. Jerez. 1963. (Álvarez y otros, 2003). Fig. III. 54. Portada. Capilla. Iglesia de San Bartolomé. Córdoba. Fig. III. 53. Portada de la epístola. San Miguel . Córdoba.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 102 espacio público. En el otro lateral las circunstancias eran distintas ya que posiblemente fuera aquí donde se situaba el cementerio de la parroquia ya citado en el Libro del Repartimiento 107 . La existencia de espacio de la misma propiedad permitió, como en otros muchos casos, su ocupación con una serie de edificaciones que, como ya Sancho de Sopranis señalaba, hacían especialmente interesante a San Dionisio dentro del grupo de parroquias medievales jerezanas 108 . En cuanto a la cronología de estos espacios hay que indicar que tiempo atrás se conocía que en 1430 estaba construida la capilla perteneciente a la conocida como «la Astera» tal y como se deducía de su testamento 109 . El problema residía en la localización de la mencionada capilla ya que inicialmente se había identificado con la que perteneció a los Gatica y en la que actualmente se encuentra el Cristo de las Aguas. La correcta identificación de la capilla con la bautismal la realizó Hipólito Sancho gracias a un documento de 1755 para concertar la realización de un retablo para la capilla por el maestro escultor Andrés Benítez. En el texto se indicaban que para pagar al mencionado maestro se dispusiera de «las rentas de la cuarta capellanía de las fundadas en la capilla bautismal por su primera patrona Elvira Martínez la Astera» 110 . Más tarde fue Carlos García quien, aun ignorando la correcta ubicación de la capilla de Sancho, localizó una copia del testamento de la fundadora que aportaría más datos de interés. Se trataba de una copia de 1782 de la fundación de unas capellanías en la referida capilla en que se incluye el testamento que otorgó, el 18 de enero de 1430, Elvira Martínez, mujer de Alonso Sánchez Astero. En él se ordena que su cuerpo sea enterrado «en la iglesia de Dionis desta ciudad en la capilla mia que tengo…» Además, más adelante hace donación a la misma iglesia de «diez mil maravedíes desta moneda que agora se usa, e que mi Alvacea los den a los Maestros que labran, é labraren la dicha obra, e a las otras cosas que para la dicha obra son o fueren menester» 111 . Por lo tanto se indica la existencia en ese momento de obras en el edificio de cierta importancia como podría ser la ampliación de la capilla. Sin embargo el distinto tratamiento de los espacios de la capilla actual añaden algunos interrogantes en cuanto a la cronología de su construcción. En su trabajo monográfico sobre la parroquia medieval Fernando López publica un interesante documento que aporta una valiosa información sobre el tema. Se trata de parte de un litigio de José Astorga y los descendientes de la fundadora por los derechos de la parte oriental de la 107 González Jiménez y González Gómez, 1980: 169. Véase nota 40. 108 Sancho de Sopranis, 1964b: 418. 109 Sancho de Sopranis (1934: 6) identifica erróneamente a la fundadora como Elvira Rodríguez. 110 Sancho de Sopranis, 1964b: 419. 111 A.H.N. Clero, Libro 2256, números 108, 109, 110 y 111. Folios 5v., 6 y 6v. y 13v. Parcialmente publicado por García Peña (1990: 400). El testamento se otorgó ante el escribano público Juan Román.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 103 capilla, que se encuentra cubierta por dos tramos de bóveda de crucería. En este, además de incluir una copia del testamento citado en el párrafo anterior se indica: «Se debe suponer que es la capilla [de] Elvira Martínez la Astera, y cuyo patronazgo pretende […] // mia se o declare, de bóveda mui antigua y la más capaz que tiene la dicha Iglesia de San Dionisio, por cuia puerta entrando a la mano siniestra está el testero principal de ella con su arco toral en el qual testero desde su fundación estubo colocado el altar y retablo con la imagen de Ntra. Señora hasta que por los años de 737 según se expresa por dicha fábrica fue trasladado por uno de los mayordomos de ella al testero en que oy se halla al frente de la puerta de dicha capilla, dexando en el otro testero principal capacidad suficiente para la construcción de un almacén, o aposento, que en la actualidad tiene arrendado la Hermandad de Ánimas de la dicha Iglesia, quedando en lo interior de dicho quarto el arco toral y el sitio de los dos entierros que ay en la dicha capilla, y fuera dél sus bocas con las piedras que los sigilan, y el escudo de armas propio de los patronos de dicha capilla en la pared que divide otro quarto del del resto de la misma capilla. En el otro testero entrando en ella, de la mano derecha está la pila del baptismo, con el permiso de los patronos por no aver en la dicha iglesia sitio más oportuno y porque no estando dicha pila en el medio de la capilla no embaraza el uso libre y la concurrencia de los fieles a las misas y aniversarios que por dicha Fundadora se diz en ella todos los días. Se halla pendiente del centro de dicha bóveda una lámpara que arde delante del altar [de] dicha capilla a expensas y a el cuidado de dicho menor [que] le suministra el aseyte, para ella según está obligado» 112 . Del texto podemos deducir en primer lugar que el referido espacio adyacente a la capilla, cuyo arco de acceso se decora con los lóbulos que contienen hojas de parra, acogió el altar de la capilla y por tanto sirvió como presbiterio. En torno a 1737 el mencionado altar fue trasladado hacía el testero sur de la capilla, frente al arco de acceso a la misma, construyéndose un almacén en el antiguo presbiterio que se alquiló a la Hermandad de Ánimas. Dentro de este almacén quedaría el arco toral y dos cañones de enterramiento cuyo acceso se situaría sin embargo en el espacio principal de la capilla. Ya en ese momento se encontraba en la parte occidental la pila bautismal, colocada en esa posición por no dispone el templo de otro lugar más adecuado, gracias al permiso de los patronos. 112 A.H.D.J.F. Fondo Hispalense, Sección Capellanías, serie Jerez de la Frontera, Parroquia de San Dionisio, Capellanía de Elvira Sánchez Maldonado, "La Astera", caja 160, expediente nº 13, fols. 123v-124r. Publicado por López Vargas-Machuca (2014b: 31).
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 104 El texto se acompaña de un plano, con una planta y una sección, en el cual se refleja la situación de la capilla en ese momento y que nos proporciona más información de gran interés 113 (Fig. III. 56). En el espacio del antiguo presbiterio se indica la posición inicial del altar, de los dos cañones de enterramiento, y del tabique que cerraba el arco de acceso desde la capilla. Pero además se representa cegada por otro tabique la «Ventana por donde se oya Misa, que oy se halla tapada». Se trataría de un hueco que permitiría asistir desde la nave de la iglesia a las celebraciones de la liturgia que regularmente se darían por el alma de sus patronos 114 . Aunque su forma no se representa en el dibujo sabemos por Manuel Esteve que se trataba de un arco apuntado de pequeñas proporciones 115 . En el interior de la capilla se representan los acceso a los cañones de enterramiento, y se transcribe el rótulo que parece que estaría en la lápida de acceso del principal: «Esta Capilla y entierro es de Don Diego Gaitán de truxillo, hijo de Don Fernando Gaitán de truxillo sus patronos y Y1Es legítimos. Año 1660 del Vinculo y patronato Primero que fundó Elvira Martínez Maldonado». También se representa la ampliación, así lo sugiere el cambio de altura, donde se sitúa la pila bautismal. El pavimento en esta zona se encuentra elevado e invade ligeramente la superficie de la capilla, mientras que hoy día queda enrasado con la embocadura del arco. En la leyenda, esta zona se define como el «Sitio nuevamente adquirido para dicha Pila» por lo que si se tiene en cuenta lo ya dicho en el texto se podría deducir que la mencionada ampliación se realizó no mucho tiempo atrás de la redacción del documento. Fernando López deduce del texto que el espacio rectangular funcionó como presbiterio y pertenecía a la obra original de la capilla. El plano le sirve para demostrar que las columnillas y capiteles del antiguo presbiterio carentes de decoración, se deben a las restauraciones recientes ya que estos elementos no aparecen representados en la sección del dibujo 116 . Sin embargo da por original la decoración del arco polilobulado con las hojas de parra que lo vincularían de manera directa con la portada lateral de San Lucas que posee el mismo motivo decorativo. Según el autor, la posibilidad de que sean una recreación reciente parece quedar descartada por una fotografía realizada durante las obras, propiedad de la Parroquia de San Dionisio (Fig. III. 57), añadiendo que: 113 A.H.D.J.F. Fondo Hispalense, Sección Capellanías, serie Jerez de la Frontera, Parroquia de San Dionisio, Capellanía de Elvira Sánchez Maldonado, «La Astera», caja 160, expediente nº 13, fol. 150. Publicado por López Vargas-Machuca (2014b: 33). 114 Tal y como recuerda Fernando López, ya el Padre Rallón (1926: 137), cuya obra se puede situar en torno a 1670, hablaba de la existencia en San Dionisio de «una célebre capilla que llaman de la Astera, donde sirve el convento de Santo Domingo una capellanía de dos misas cada día, muy ricamente dotada». 115 Esteve Guerrero (1952: 121), que no menciona este elemento en la primera versión de su guía de la ciudad diecinueve años antes, indica que se encontraba oculto por el retablo de San José. 116 López Vargas-Machuca, 2014b: 28. Fig. III. 56. Planta y sección. Capilla Bautismal. 1660. (Archivo Diocesano de Jerez de la Frontera. Publicado en López Vargas Machuca, 2014b) Fig. III. 57. Capilla bautismal. San Dionisio. Jerez. 1963. (Álvarez y otros, 2003)
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 105 «Cierto es que las hojas de parra talladas en el interior de cada lóbulo no se aprecian bien en la imagen, quizás por estar aún cubiertas por cal, pero el diseño lobulado con arquillos ligeramente de herradura es idéntico al de la referida portada lateral de San Lucas (con la diferencia de que en la Capilla de la Astera contamos veintidós lóbulos mientras en el templo dedicado al evangelista son veintitrés, señalándose la clave del arco apuntado con un arquillo de tamaño algo mayor» 117 . Al observar la mencionada fotografía, fechada en 1963, se observa que los lóbulos del arco, muchos de ellos rotos, carecían de la decoración vegetal siendo sus fondos claramente lisos 118 . En la actualidad se puede apreciar como la parte exterior de las dovelas de piedra del arco fueron talladas de nuevo, incluyendo las hojas de parra (Fig. III. 58). De hecho, tanto Sancho 119 como Esteve 120 al describir este arco no hicieron mención de ninguna decoración de hojas de parra. Más allá de que estos motivos no fueran los originales considero que la relación con la portada de San Lucas, donde los restauradores del siglo XX se inspiraron, sigue siendo válida ya que son los dos únicos arcos donde encontramos los lóbulos con esta forma. El último de estos dos autores al describir el espacio yuxtapuesto a la capilla indica «que se cubre por dos campos de bóveda de crucería que descansan sobre columnillas cortadas», por lo que habría que descartar que los capiteles y columnillas sean fruto de los trabajos de restauración que como se ha visto afectaron a la capilla (Fig. III. 59). De hecho, uno de estos elementos se aprecia, todo hay que decirlo, no muy claramente, en la mencionada fotografía previa a las restauración. Por tanto habría que poner en relación este espacio con el vestíbulo de acceso que encontramos tras la escalera de acceso a las cubiertas. Encontramos allí una bóveda de crucería simple con plementería de ladrillo y nervios de piedra que apoyan de nuevo en columnillas suspendidas. Analizando la talla de los capiteles Fernando López ha vinculado esta obra con la capilla de los Tocino en San Juan de los Caballeros ya que los motivos vegetales que presentan siguen modelos muy parecidos a los que se encuentran en esta capilla, con la cual comparte también la 117 López Vargas Machuca, 2014b: 30. 118 Publicada en Álvarez y otros, 2003: 259. Las obras de restauración de esta capilla datan de 1964 y en ellas se soló con ladrillos y azulejos, y se le hizo «una nueva portada con clavos a imitación de otras obras mudéjares». Álvarez y otros, 2003: 255. 119 Sancho de Sopranis, 1964b: 419. «…El desmonte de un muro que cegaba un interesante arco con decoración angrelada ciega, que separa las dos partes en que aquella se dividía hacía de especial interés 120 Esteve Guerrero, 1952: 120. Sigue después la capilla Bautismal, con bóveda semejante a las descritas y con arco de ingreso apuntado, quedando entre esta capilla y el tramo de tránsito de la puerta de la Epístola, a que nos hemos referido anteriormente, un pequeño departamento al que se ingresa por un arco polilobulado, hoy oculto por un tabique (…)» Fig. III. 58. Arco. Capilla bautismal. San Dionisio. Jerez. Fig. III. 59. Bóveda presbiterio de la capilla bautismal. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 106 forma de la moldura perimetral. Estas semejanzas son suficientes para este autor para atribuir este vestíbulo al mismo taller que trabaja en la citada capilla de San Juan 121 . En el interior del muro que separa la capilla bautismal y este vestíbulo existe el arranque de una escalera para subir a las cubiertas y que fue conocida como la Torre Mocha 122 . El segundo tramo de esta escalera se desarrolla por encima de un arco apuntado que ensancha el muro del antiguo presbiterio de la capilla bautismal, y permite obtener para su planta una proporción dupla. Además aunque los paramentos del interior están muy modificados desde el exterior se aprecia cómo no existe ninguna discontinuidad en la fábrica de sillería de piedra que va desde la portada lateral hasta el cuerpo principal de la capilla bautismal, donde se utilizó una fábrica mixta de sillares y ladrillo 123 (Fig. III. 60). Por ello el conjunto de vestíbulo de la portada lateral, escalera y lo que fue presbiterio de la capilla bautismal corresponden a una operación única que trataría de solucionar la situación de la portada original que se habría quedado retrasada respecto al plano de fachada al construirse las capillas laterales. Por otra parte en esta misma operación se solucionaría el acceso a las azoteas de esta parte del edificio y se dotaría a la capilla de la Astera de un espacio para su presbiterio. Probablemente el arco de comunicación con esta capilla fuera inicialmente un arcosolio donde se situaría el altar. ¿Podría tratarse esta operación de las obras mencionadas por la fundadora de la capilla en su testamento? En este se habla de obras en la iglesia sin especificar la ubicación por lo que no podría descartarse. Aunque por sí sola no aporta una información definitiva, hay que señalar que la única marca de cantero identificada de este conjunto la he localizado en la parte superior de la mencionada escalera, y en ella se utiliza un modelo que no se localiza en ningún otro lugar de la parroquia 124 . La capilla del Cristo de las Aguas, identificada por Sancho como la perteneciente a la familia de los Gatica 125 , estaba construida con anterioridad a esta operación aunque su aspecto original se vio muy afectado por las sucesivas intervenciones. En 1953 tanto el vestíbulo del acceso lateral como la capilla fueron profundamente restaurados 126 . 121 López Vargas-Machuca, 2014b: 36. 122 Esteve Guerrero (1952: 121) indica que desde el antiguo presbiterio tenía antiguamente ingreso la torre mocha. 123 En estos muros exteriores y durante la última intervención en el templo se realizaron por parte del Museo Arqueológico Municipal unas catas que dejaron a la vista la fábrica. 124 Se trata de la marca n.º 447. Véase Anejo 2. Plano 04. 125 Sancho de Sopranis (1964b: 419) argumenta que los escudos heráldicos situados sobre el arco de acceso así lo conforman. 126 Álvarez y otros, 2003: 254. La intervención fue promovida por el alcalde Álvaro Domecq y los trabajos dirigidos por Fernando de la Cuadra. En el vestíbulo de acceso a la iglesia existe una lápida conmemorativa: «SE HIZO LA REFORMA DEL / HUMILLADERO FACHADA Y CAPILLA / DEL SEÑOR DE LAS AGUAS. / SIENDO COADJUTOR DE ESTA IGLESIA / D. FRANCISCO GARCÍA GALLARDO / JEREZ AÑO 1953.»
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 107 Fig. III. 60. Planta y secciones. Capillas del lateral de la epístola. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 108 En esta última los trabajos consistieron en la consolidación del arco de ingreso, que se encontraba en estado precario, además de eliminar la cal que recubría la capilla. El antiguo altar se sustituyó por uno de piedra consistente en un arco apuntado con dientes de sierra, dentro del que se situó un relieve que representa a unos ángeles sosteniendo una cruz, obra del escultor Francisco Pinto Berraquero. En las fotografías que se conservan previas a la restauración se aprecia la decoración de lacería que decoraba el alfiz del arco de acceso, que se encontraba muy deteriorado al haberse agrandado el hueco convirtiéndolo en un arco de medio punto por lo que la decoración de arquillos entrecruzados de su intradós estaba casi perdida (Fig. III. 61). En la restauración, al reponer las dovelas del arco se optó por una solución donde los arquillos entrecruzados sobresalen de la línea del intradós del arco. Considero que la disposición original debería ser más cercana a los huecos decorados que encontramos en la cercana Torre de la Atalaya, o incluso en el arcosolio existente en la capilla de los Tocino de San Juan, donde los extremos de los arquillos no sobresalen respecto al arco principal. En el muro exterior una serie de arcos de medio punto entrecruzados perecen apuntar a época medieval y Fernando López ve semejanzas con una capilla de la parroquia de San Pedro de Huelva 127 . 127 López Vargas-Machuca, 2014b: 40. Fig. III. 61. Arco de acceso. Capilla del Cristo de las Aguas. San Dionisio. Jerez. Proceso de restauración. 1963.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 109 La datación de esta capilla se presenta un poco confusa ya que el arco de acceso, como hemos visto, dispone de una decoración que se podría poner en relación a la que se utiliza en los pilares y en los vanos de la torre, sin embargo el diseño de la bóveda con plementería de piedra, así como el exterior de la ventana sugiere una fecha posterior. De hecho se documentan varias noticias acerca del mal estado de conservación y amenaza de ruina ya en 1530 vinculados con los problemas que presentaba el pilar adyacente donde descansaba el arco toral 128 . 3.5. Una propuesta de evolución constructiva Una vez analizadas las diferentes partes del edificio es oportuno realizar una síntesis de su evolución constructiva durante el medievo (Fig. III. 62), que coincide salvo algunos matices con lo planteado por Fernando López, que ha sido el que ha estudiado con mayor rigor y profundidad este edificio 129 . a) Tras la toma de la ciudad por las tropas castellanas la parroquia se fundó en lo que hasta entonces había sido una mezquita. En un primer momento en esta edificación se realizaron las reformas indispensables para adaptarla al culto cristiano. Poco más tarde, pero seguramente no más allá del primer tercio del siglo XIV, tal y como piensa Fernando López, eliminando total o parcialmente el edificio islámico se construyó lo que hemos venido a denominar con anterioridad el primer templo cristiano de San Dionisio. El esquema seguido fue el de un templo de tres naves con una cabecera con tres ábsides, de los cuales el único que se conserva sería el que corresponde a la nave del evangelio. La configuración de las ventanas, la prolongación de los nervios en columnas adosadas a los muros y el uso del nervio espinazo en el ábside conservado nos puede guiar al intentar hacernos con una imagen de este edificio. Los muros perimetrales de las naves estarían levantados hasta una altura menor que la actual y la ausencia en ellos de estribos nos debe inclinar a pensar en un sistema de cubrición mediante un tejado a dos aguas con estructura de madera. Pertenecería a esta fase también la portada lateral y el arcosolio redescubiertos en las obras de restauración. Si seguimos a Fernando López «todas estas obras podrían clasificarse dentro del gótico castellano del XIII y enlazan con las realizaciones más tempranas de Córdoba y Sevilla» 130 . De hecho, el esquema de cabecera formada por tres ábsides se repite en numerosos ejemplos de templos mudéjares de estas dos ciudades 131 . Aunque se pudieron aprovechar parte de las cimentaciones de la antigua mezquita no se puede afirmar con rotundidad que la extensión de este primer templo fuese la actual, pudiendo situarse la fachada de este retrasada ligeramente respecto de la actual. 128 García Peña, 1990: 407. Parece que los problemas se mantuvieron hasta 1620. 129 López Vargas-Machuca, 2014b: 88-89. 130 López Vargas-Machuca, 2014b: 88. 131 García Ortega y Ruiz de la Rosa, 2009. García Ortega y Ruiz de la Rosa, 2010.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 110 Fig. III. 62. Planta. Fases constructivas. San Dionisio. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 117 Fig. III. 71. Alzados este y norte. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 118 Le sigue el espacio de tránsito, de planta rectangular y cubierto con una bóveda esquifada con decoración de lacería, (Fig. III. 72) que da acceso al interior de la iglesia desde la portada sur (Fig. III. 73). Se compone de un arco apuntado con despiece almohadillado que sirve de enmarque para un hueco adintelado. En su parte superior se dispone una cornisa recta decorada por nueve canes que alternan motivos escultóricos con canes en forma de quilla de barco acanalada. Los motivos figurativos se disponen de manera simétrica: cabezas humanas con los brazos en alto, en los extremos, cabezas humanas simples y una cabeza de león en el centro. Tras la puerta, en el lienzo del muro de la epístola encontramos los arcos que dan acceso a la capilla de los Grajales, con bóveda baída, y a la de los Pesaños (Fig. III. 74), comunicadas entre sí. Esta última se cubre con una bóveda de crucería cuyos nervios, decorados con motivos de dientes de sierra, descansan en ménsulas cúbicas con decoración vegetal y presumiblemente los atributos de los cuatro evangelistas —aunque en la actualidad solamente son visibles dos de ellos. El presbiterio se encuentra elevado respecto a la cota de solería interior de la nave. Su altura original fue ligeramente más baja pero se aumentó hasta su actual cota en las obras de restauración decimonónicas (Fig. III. 75). También se modificó la parte inferior del retablo mayor tras el que se encontraron unos paños de alicatados con decoración geométrica que hoy decoran la parte inferior de los muros visibles del presbiterio y la mesa del altar 138 . Desde el presbiterio, se baja por unos escalones hasta la antigua capilla de los Cuéllares, hoy antesacristía (Fig. III. 76). A este espacio, de planta rectangular y cubierto por una bóveda esquifada sobre trompas, se accede también por una pequeña puerta en el rincón sudeste de la citada capilla de los Pesaños. A su vez tiene comunicación con el exterior, con la antigua cripta bajo el presbiterio y con la sacristía, de planta cuadrada y que se localiza tras el ábside. Una pequeña edificación relativamente reciente regulariza la facha trasera. En la zona de los pies del lateral del evangelio se encuentra la capilla de San Cayetano de pequeñas proporciones y cubierta por bóveda baída. Junto a esta se encuentra la capilla bautismal a la que se accede por un arco peraltado de medio punto con alfiz (Fig. III. 77). Es de planta hexagonal que deriva de una octogonal al suprimir los dos chaflanes más próximos a la nave, y se cubre con una cúpula gallonada que arranca de una moldura perimetral dispuesta sobre trompas. Aunque se encuentra enlucida es probable 138 Por las fotografías del Catálogo Monumental de España. Provincia de Cádiz sabemos que en 1908 las dimensiones del presbiterio, la disposición de las puertas abiertas en él y de los alicatados era diferente de la actual. Romero de Torres, 1934: CCCLVI. Parece estas modificaciones se llevaron a cabo durante las obras dirigidas por Aurelio Gómez Millán desde 1948 hasta 1955 en las que se construyó un forjado de hormigón bajo este. Álvarez Luna y otros, 2003: 127. Fig. III. 73. Portada lateral. San Marcos. Jerez. Fig. III. 74. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez. Fig. III. 72. Vestíbulo de acceso lateral. San Marcos. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 119 que esté construida con ladrillo 139 . En cada uno de los gallones se sitúa un merlón escalonado y en la clave se dispone una estrella de ocho puntas. El trazado de una escalera que da acceso a las azoteas y niveles superiores de las capillas de este flanco separa el baptisterio del espacio siguiente, antiguo archivo parroquial y que anteriormente fue capilla de las Ánimas. Le sigue el tránsito hacía la portada lateral hoy sin uso, que al exterior se configura mediante un hueco adintelado flanqueado por dos pilastras clásicas y frontón partido. Este último espacio fue capilla de los Villavicencio 140 . Dos arcos abiertos en el tercer tramo de la nave dan paso al sagrario que ocupa el espacio de la capilla de los Mendoza y la de los Argumedos—que también fue de los Natera 141 . Por último, y ya junto el presbiterio se encuentra una construcción de dos plantas que formaliza la esquina en chaflán de la fachada posterior, que funcionó como sacristía del Sagrario y que actualmente se usa como almacén. Más allá de la fundación alfonsí, las noticias acerca de su construcción son escasas y confusas. La primera datación concreta la realiza Grandallana quien en su obra sobre los monumentos de la ciudad, indicaba que la nave se remontaba a finales del siglo XV, aportando la fecha de 1480 para la construcción del templo 142 . En estudios posteriores se señala que la citada datación correspondería a la reconstrucción de la nave sobre un edificio primitivo. Así Manuel Esteve, señala que la fecha aportada por Grandallana «se referirá más bien a la fecha en la que se efectuaría la reconstrucción de su nave, obra de los últimos tiempos del gótico, pues otras partes del templo corresponden a la fábrica primitiva» 143 de la que este mismo autor destaca la presencia en el ábside de la ventana cegada con decoración de triángulos superpuestos 144 . Ya años antes Diego Ángulo identificaba la portada lateral de la Epístola —erróneamente denominada por el autor como la del Evangelio— como parte de una edificación anterior 145 . En el mismo sentido Hipólito Sancho añadió a esta primera edificación las ventanas del ábside 146 . Rafael 139 Pomar Rodil y Mariscal Trujillo (2004: 54) señalan que se trata de una bóveda de cantería. 140 Rallón (2003: 135) indica que esta capilla pertenecía a Pedro Ignacio de Villavicencio, personaje coetáneo al autor ya que en 1651 era nombrado caballero de Santiago. Archivo Histórico Nacional (AHN), OMCaballeros-Santiago, Exp.8954. 141 La obra se realizó entre 1750 y 1765 bajo dirección de Pedro de Cos. Aroca Vicenti, 2002: 202. 142 Grandallana y Zapata, 1885: 43. La construcción de la nave en general se remonta a finales del siglo XV a juzgar por su carácter, excepción hecha de la fachada principal, construida en 1613 y que es de estilo del Renacimiento. En el apéndice primero del libro (página 129) se incluye una tabla donde se recoge la fecha de 1480 para la construcción de este templo. El autor no especificó la procedencia de estos datos más allá de asegurar que se trataba de datos auténticos extraídos del Archivo de la Colegial. 143 Esteve Guerrero, 1952: 168. 144 Esteve Guerrero, 1952: 170. 145 Ángulo Íñiguez, 1932: 76. 146 Sancho de Sopranis, 1934: 4. Fig. III. 75. Presbiterio. San Marcos. Jerez. Fig. III. 76. Capilla de los Cuéllares. San Marcos. Jerez. Fig. III. 77. Capilla bautismal. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 120 Cómez dataría la construcción de la iglesia hacia mediados del siglo XIV tal y «como evidencia el estilo de su ábside» pero sin hacer referencia a una edificación previa a la obra tardogótica 147 . El investigador Fernando López fue el primero en identificar y describir de manera más sistemática los restos de dicha fábrica inicial, que se encontrarían dentro del marco temporal que nos ocupa 148 . A las capillas de los Cuéllares, Pesaños y bautismal añade la portada de la epístola junto con el espacio abovedado de tránsito. Esta puerta, aunque muy alterada, es fechada por este autor como muy pronto en la segunda mitad del siglo XIV en base a la utilización de los canes en forma de quilla de barco acanalada 149 . También señala las ventanas cegadas de la parte baja del ábside; la parte inferior del muro del lado occidental de la Epístola sobre el que se sitúa una moldura de entrelazo similar a la de la Torre de la Atalaya, y el lienzo de muro de fábrica de ladrillo en este mismo lateral en el tramo correspondiente a la capilla de los Pesaños. La fecha aportada por Grandallana ha sido recurrentemente citada en investigaciones posteriores 150 . Sin embargo los dos primeros tramos de la obra tardogótica han sido datados por Romero Bejarano y Romero Medina en la mitad del siglo XV 151 . Más tarde el primero de estos investigadores señala que «todo apunta que en la segunda mitad del XV se inició un proceso de reconstrucción de la parroquia que no concluyó hasta bien entrado el XVI, a tenor de las complejas tracerías de las bóvedas de la cabecera, las últimas que se cierran» 152 . Este mismo autor ha señalado dos fases bien diferenciadas: La ejecutada en la segunda mitad del siglo XV supuso la elevación de los muros y la construcción de la fachada principal, mientras que en el quinientos se cerrarían todas las bóvedas. La nave estaría cerrada en 1534, ya que en este año se documenta la compra de ladrillo para su solería 153 . En base a los restos conservados en el edificio y realizando un análisis atento de estos se pueden extraer algunas conclusiones de la extensión y configuración del edificio 147 Cómez Ramos, 1979: 120. 148 López Vargas-Machuca, 1998: 957. Una revisión actualizada que resume los datos aportados entonces en López Vargas-Machuca, 2014c: 83-86. 149 Según López Vargas-Machuca (1998: 957) estos motivos llegan a la Andalucía cristiana con las parroquias sevillanas del, denominado por Diego Angulo, grupo "de 1356". También los localiza, junto con los atlantes en el convento sevillano de Santiago de la Espada, obra ya del XV en la que según este autor intervinieron artífices jerezanos. Véase López Vargas-Machuca, 2000. 150 García Peña, 1990: 602; Fernández López, 1992: 349, o Ríos Martínez, 1999a: 24. 151 Romero Medina y Romero Bejarano, 2010: 264 establecieron esta datación en base a la presencia del motivo de lacería del primer tramo de la obra primitiva, semejante a la utilizada en la torre de la Atalaya, y en un testamento de 1555 en la que el Ayuntamiento da una cierta cantidad de dinero a un clérigo de San Marcos. 152 Romero Bejarano, 2014: 453. 153 Romero Bejarano, 2015a: 313 y Romero Bejarano, 2015b.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 121 previo a la mencionada reforma tardogótica que es el que nos interesa en este momento, pues con ella estarán relacionadas topológicamente las capillas que analizaremos más adelante. Las diferencias en los materiales constructivos utilizados, las discontinuidades en las fábricas e incluso la ubicación de un buen número de marcas de cantero van a permitir evidenciar las sucesivas fases detectadas más allá de los datos documentales. Los restos de la fábrica primitiva se aprecian, además de en el ábside, tanto en los muros del lado sur como en los del lado norte, si bien en este último, donde las capillas poseen una mayor altura, son mucho menos visibles 154 . La ya citada moldura de entrelazo del primer tramo de los pies del lado de la epístola y la posición de la capilla bautismal en el flanco simétrico nos marcan la extensión del primer edificio, perteneciendo la portada principal y el tramo de muro hasta ella a la mencionada obra tardogótica que, por tanto, aprovechó la totalidad de los muros existentes que delimitaban la antigua nave. 4.1. La cabecera de la iglesia primitiva Todo parece indicar que la construcción del templo comenzó por el ábside, y a la espera de posibles excavaciones arqueológicas en el subsuelo que aporten más información, no se ha constatado la conservación de elementos de la mezquita sobre la cual parece que se fundó. Por el exterior en la parte inferior del ábside, en el muro que corresponde al eje del edificio se puede observar una alargada ventana con un arco apuntado en el que se dispone una cenefa a base de pequeños triángulos en el exterior enmarcando otra banda sin decoración 155 (Fig. III. 78). La ventana se encuentra cegada y es muy probable que en los lados adyacentes también se dispusieran otras ventanas similares, hoy ocultas tras los refuerzos de los muros ejecutados en las obras de restauración. El diseño de esta ventana nos remite a los vanos del ábside el evangelio de la parroquia de San Dionisio de la misma ciudad, aunque en aquella decoración de la arquivolta se resuelve con pequeños cuadrados. Aunque carentes de esa decoración, se pueden localizar también ventanas de proporciones semejantes en algunos ábsides de templos sevillanos o cordobeses 156 . Los paramentos interiores de la cabecera se decoraron con los alicatados de azulejos descubiertos en las obras de restauración decimonónicas que por su vistosidad y su trazado geométrico han sido comparados con los más selectos de 154 A pesar de ello en su momento Sancho de Sopranis (1934: 4) establecía que «no es mucho lo que este bello templo conserva de su fábrica primitiva». 155 López Vargas-Machuca, 1998. 156 Angulo Íñiguez, 1932. Entre otras podemos citar la de Omnium Sanctorum, Santa Marina y San Gil en Sevilla, o la de San Lorenzo y la Magdalena en Córdoba. Fig. III. 78. Detalle de ventana del ábside. San Marcos. Jerez. Fig. III. 79. Alicatados presbiterio. San Marcos. Jerez. (Fototeca de la universidad de Sevilla) Fig. III. 80. Pinturas murales descubiertas tras el retablo. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 122 la Alhambra y de los Reales Alcázares 157 (Fig. III. 79), así como las pinturas mudéjares con motivos geométricos de lacería tras el retablo mayor, descubiertas recientemente 158 (Fig. III. 80). En muro sur, en el tramo correspondiente a las capillas de Pesaños y Grajales se localiza por encima de las azoteas una ventana también cegada y parcialmente oculta por las mencionadas capillas (Fig. III. 81). En este hueco, aunque de mayor anchura, presenta idéntica composición incluyendo la sucesión de triángulos en su arquivolta. En una de las dovelas del arco se localiza una marca de cantero que coincide con uno de los modelos que se utilizaron en los muros y contrafuertes del ábside 159 . La fábrica de sillería en la que se engloba la ventana acaba de manera irregular, como tratando de salvar el citado hueco, y por encima de ella hasta la moldura inferior de la ventana actual de la nave existe un amplio lienzo mural de fábrica de ladrillo 160 . Este tipo de material, que también se encuentra en el tramo simétrico de la nave alcanzando la misma altura nos plantea varios interrogantes. 157 Por su vistosidad y su trazado geométrico Pavón Maldonado (1981a:182) los ha comparado con los más selectos de la Alhambra y de los Reales Alcázares. 158 López Vargas-Machuca, 2014c: 72. 159 Se trata de la marca 023 que utiliza el modelo 05. Véase Anejo 2. La posición de las marcas del ábside se reflejan en el alzado este y la de la citada ventana en el alzado sur. 160 López Vargas-Machuca (1998: 958) plantea refiriéndose a esta fábrica que dado que el ladrillo es un material apenas utilizado en la arquitectura parroquial jerezana del cuatrocientos y del quinientos, no podemos descartar que se trate de una obra de cierta antigüedad. Fig. III. 81. Ventana cegada en muro sur. San Marcos. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 123 El primero de ellos sería cuál sería la razón de este cambio de material constructivo. A pesar de que no tenemos una certeza absoluta bien podría responder a una falta de suministro de material pétreo durante un cierto período, vinculado tal vez con alguna paralización temporal de los trabajos. En cuanto a si deberíamos adscribir esta fábrica a la obra primitiva o bien a la reforma posterior, considero que formaría parte de la primera ya que en el muro norte la fábrica de ladrillo sobresale respecto del plano de la fachada de piedra del recrecido tardogótico (Fig. III. 82). Además en el muro sur la misma fábrica de ladrillo se localiza, también en los dos contrafuertes que delimitan este tramo de la nave, por debajo de los recrecidos realizados con las bóvedas altas. Las hiladas de sillares que forman el contrafuerte situado sobre el muro que delimita la capilla de los Grajales y la portada lateral no coinciden con el muro que continúa a los pies evidenciándose en este punto una discontinuidad en la ejecución de los trabajos. Por todo ello se puede establecer una primera fase de la construcción de la iglesia donde que incluiría la parte inferior del ábside, el tramo rectangular adyacente y el siguiente tramo de proporción cuadrada. Así mismo, en el tramo de muro bajo la espadaña se puede observar varias discontinuidades y huellas que convendría apuntar. En primer lugar, en el lado derecho, y cercano a uno de los contrafuertes del ábside encontramos una ventana con arco de medio punto de ladrillo y con restos de enlucido de un falso despiece de sillería que se cegó en alguna de las obras de restauración del siglo XX 161 (Fig. III. 83). La porción de muro en la cual se abre este vano traba perfectamente con la ampliación del contrafuerte correspondiente a la ampliación en altura de la bóveda. Por otra parte, a la izquierda de esta ventana cegada se dispone una franja vertical de sillares cuya altura de hiladas es diferente tanto a la que encontramos en el muro de la mencionada ventana como las del paño de su izquierda y este a su vez se adosa al contrafuerte con el que limita. La diferencia en las dimensiones de los sillares utilizados se produce hasta la parte baja de la ventana que parece que se abriría también en las obras de restauración. Por todo lo expuesto parece que la parte de muro en la cual se ubica la ventana cegada pertenecería al mismo momento en que se levantó la bóveda y contrafuertes en el siglo XVI. El resto del muro se ejecutaría posteriormente en 1774 al levantar la espadaña 162 . En el punto simétrico de la nave, correspondiente al muro norte, encontramos una situación análoga. Junto al primer contrafuerte del ábside se observa una porción de muro que 161 La utilización de ladrillo cerámico tipo gafa así lo certifica. 162 Aroca Vicenti, 2002: 216. Fig. III. 83. Ventana cegada en fachada sur. San Marcos. Jerez. Fig. III. 82. Fachada norte. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 124 traba con éste y hacía los pies otra fábrica con dimensiones de sillares distintas y que a su vez se adosa sin trabar con el siguiente contrafuerte del tramo 163 . Con estos datos, podríamos analizar la relación de las capillas situadas en estas zonas del edificio con la nave de la iglesia. Si consideramos, por ejemplo, que la construcción de la capilla de los Cúellares, actual antesacristía, es anterior a la reforma tardogótica, y que se separa de la nave mediante un ancho muro de 2,43 m de espesor, podríamos concluir que en su construcción debió existir algún elemento previo que condicionara la separación entre este espacio y el interior del templo. Por tanto, el lienzo de muro que hemos descrito donde se encuentra la ventana cegada, así como su simétrico serían la continuación en altura de parte de la primera fábrica gótica y podrían tratarse —al menos el del lado sur— de escaleras para acceder a las primeras cubiertas similares a las torrecillas que encontramos en los presbiterios de varias de las parroquias medievales sevillanas 164 . 163 Este segundo lienzo de muro sería el refuerzo que el arquitecto José Esteve construyó en 1895. En estas obras, en las que se instaló el órgano en el muro del evangelio del ábside fue necesario «levantar de cimiento una especie de entremuro que unido con el anterior de la capilla del Sagrario y a su misma altura y enlazado por el otro lado con el contrafuerte del muro principal de la iglesia ha dado a este mucha mayor fuerza y robustez». Archivo Histórico Diocesano de Jerez de la Frontera (AHDJF). San Marcos. Cuentas de fábrica. 1877-1896. Citado en Álvarez Luna y otros, 2003:127. 164 Omnium Sanctourm, San Marcos y San Andrés, entre otras. Fig. III. 84. Alzado sur. Fases constructivas. San Marcos. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 125 Recordemos que la escalera para subir a las azoteas de la nave pertenece ya a la fase de reconstrucción tardogótica, y la de subida a las de las capillas bajas se realiza a través de la antigua capilla de los Suarez, hoy despacho parroquial, rompiendo su bóveda original. Si la obra de construcción de San Marcos fue avanzando progresivamente hacía los pies sería muy conveniente disponer de una escalera de acceso a las zonas altas desde la primera fase de construcción, sin espera a alcanzar la fachada de los pies. Por otra parte, en el tramo de planta cuadrada, se deduce que tanto las capillas de Grajales y Pesaños al sur, como las antiguas de Natera y Mendoza al norte, no solamente son posteriores a la construcción de la nave primitiva, como por otra parte era habitual, sino que además su construcción conllevó necesariamente el cegado de las ventanas que se abrían a la nave. Esto indicaría, si suponemos que estas ventanas hubiesen tenido la misma altura que las del ábside, una sustancial modificación espacial, al menos en cuanto a la iluminación interior del edificio. Pudiera ser que no estuviese prevista la erección de capillas en este muro, o que en todo caso estuvieran previstas más bajas para salvar estas ventanas. Parece que ya 1366 la familia de los Pesaños tenía capilla en esta parroquia, por lo que podríamos tener una fecha límite para el desarrollo de esta fase del edificio 165 . 4.2. Primera ampliación de la iglesia primitiva De nuevo desde las azoteas de las capillas del muro meridional del templo identificamos una discontinuidad en su fábrica indica una siguiente fase en su construcción. A la izquierda del contrafuerte que limita la capilla de los Ceas con la que fue de los Suárez se aprecia como las hiladas de los sillares de piedra no coinciden (Fig. III. 85), diferenciando una nueva etapa donde se incluyen los tramos de los muros correspondientes al actual segundo tramo de bóveda. En la zona de la izquierda se conserva una moldura simple cuya altura coincide con la que veremos en el último tramo, y que tiene idénticas dimensiones pero carente en este caso de decoración. En los muros ejecutados en esta fase se han identificado dos modelos de marcas de cantero 166 . Uno es el que ya habíamos visto en la ventana cegada del tramo con fábrica de ladrillo y en la parte inferior del ábside, mientras que el otro solamente se ha localizado en esta parte. Podría estar indicando una cierta continuidad entre las dos etapas constructivas, si bien se trata de un modelo de marca bastante común. 165 Hipólito Sancho (1934: 4) identificó esta capilla, donde se encontraba la sepultura de Juan Pérez de Rebolledo, alcalde del Alcázar y asesino de Doña Blanca de Borbón, quien fue ejecutado por Pedro I en ese año. Gutiérrez, 1886: 224-226. Los Pesaños pertenecían a una familia de origen genovés que vino a establecerse en Jerez a mediados del siglo XIV y sin relación con el citado Juan Pérez de Rebolledo. Sánchez Saus, 1996,1: 145 166 Se trata de los modelos 05 y 33. Fig. III. 85. Muro sur. Sobre capilla de los Ceas. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 126 Recientemente el investigador Javier Jiménez ha estudiado y publicado un interesante documento de notable interés. Se trata de la solicitud que realizan en 1372 Fernando Alfonso de Mendoza, "criado" de Alfonso XI, y su mujer Mari González para construir una nueva capilla en San Marcos para el enterramiento de su familia. Desde el punto de vista del funcionamiento de la parroquia el documento nos habla del papel que jugaban los laicos a la hora de decidir la aprobación de este tipo de solicitudes. Así, según consta en el texto la decisión favorable es tomada por los sacerdotes beneficiados, el mayordomo y hasta dieciséis vecinos de la parroquia reunidos en asamblea «ante la puerta nueva de la dicha iglesia de San Marcos» 167 . Por tanto y como ya indica Javier Jiménez tenemos una fecha límite para la construcción de la portada y tránsito lateral, y por tanto para los muros de la nave de esta fase. Además si consideramos que la construcción de la portada tendría como objetivo adelantar hacía la fachada la puerta de la iglesia, al quedarse en un segundo plano tras la construcción de las capillas aledañas, también esta fecha nos serviría para delimitar temporalmente las capillas de los Suárez y de los Grajales. La solicitud para levantar la nueva capilla fue aprobada en los siguientes términos: «Otorgamos e conocemos que damos al dicho Fernando Alfonso e a vos, la dicha Mari Gonçález, su muger, la entrada de un arco que está fecho en la dicha iglesia, do está el emparedada, que es en linde de la capilla de Sancho García de Natera, para que podades abrir el dicho arco fasta la dicha iglesia e fazer en el suelo de parte de fuera una capilla e que armedes sobre la pared de la capilla del dicho Sancho García e la dicha capilla que vos, el dicho Alfonso e la dicha Mari Gonçález, que la fagades a vuestra costa e a vuestra minción e la ayades propiamente para él e para vos e para los que dél e de vos vinieren, libre e quita en paz para siempre jamás e sin ningún embargo» 168 . Tal y como se deduce del texto la construcción de los muros principales se hacía dejando previsto unos arcos que se abrirían conforme se construyeran las distintas capillas funerarias. Por tanto la configuración de capillas adosadas a la nave estaría prevista desde los momentos iniciales del edificio, y se evidencia el carácter flexible que tendría la evolución del edificio. En este caso se concede el espacio adyacente a la capilla de Sancho García Natera, mencionándose que los muros de la nueva construcción se apoyen en los de la citada capilla. El espacio concedido sería el correspondiente a la capilla de los Villavicencio y en el texto no se menciona ninguna otra capilla por lo que la situada más al oeste, la de las Ánimas, no estaba aún construida. 167 APNJF. Oficio XII. Pedro Camacho de Grajales, años 1663, fol. 393r-394v. En Jiménez López de Eguileta, 2014: 103-104. 168 Ibid.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 133 Aunque sin mucha repercusión, Sancho de Sopranis sí señaló en su momento que la historia del edificio presentaba mayor complejidad, ya que la moldura a la altura de los capiteles de los tramos de mayor altura tenía continuidad en los tramos de los pies por lo que las bóvedas que cubren esto últimos tramos debían de ser posteriores 3 . Una de las hipótesis que explicaría la paralización del proyecto es el empobrecimiento de la parroquia al trasladarse el mercado desde la plaza que existe en las inmediaciones del templo hacia la del Arenal, y la consiguiente falta de recursos disponibles para las obras 4 . Una lectura más atenta a las particularidades de la fábrica y de la documentación histórica, acompañadas de las obras de restauración del templo de finales del siglo XX, que entre otras cosas eliminó las capas de cal que la revestían interiormente, han dado paso a una hipótesis más elaborada. Esta partiría de un edificio previo, distinto al oratorio islámico y del que se mantendrían parte de los muros y capillas, que a finales del siglo XV comienza a ser renovado por los pies. Pertenecerían a este primer impulso la portada y el primer tramo de bóvedas. Más tarde se iniciaría, esta vez por la cabecera, un proyecto que pretendía dotar al edificio de una mayor altura y en que se englobarían las dos bóvedas de la cabecera. Y en último lugar, se interpretan los dos tramos intermedios 3 Sancho de Sopranis, 1934: 12-13. 4 Rallón, [c1660] 2003: 131. Fig. III. 95. Fachada sudeste. San Mateo. Jerez Fig. III. 96. Interior. Pies. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 134 de bóvedas de arpón que retoma la solución anterior una vez que se desiste en la idea de continuar hacia los pies con las bóvedas de mayor altura 5 . La diferente altura de las ventanas y una discontinuidad en la parte superior de los muros apoyan la diferenciación de estos dos tramos respecto al de los pies. Pero quizás el mayor problema que se ha planteado a esta propuesta es el de la datación de las bóvedas de medios terceletes, ya que al contrario que otros autores, Fernando López considera que todas ellas, por su morfología, no habrían de datarse antes de los últimos años del XIV, y que por lo tanto habría que retrasar también la más cercana a la puerta de los pies al siglo XVI 6 . Pero además habría que considerar las vicisitudes por las que pasó el edificio más tarde. El conocido como terremoto de Lisboa, del 1 de noviembre de 1755, afectó seriamente a la iglesia dañando bóvedas, paredes, incluso destruyendo su campanario. 5 Pomar Rodil y Mariscal Rodríguez, 2004: 85-86. 6 Hernández Díaz (1933) puso en relación estos tramos con la capilla de San José de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Consolación del Pedroso (Sevilla), que databa en 1400. López Vargas-Machuca (1998: 955) se apoya en el planteamiento de Martínez de Aguirre (1991) por el que este tipo de bóvedas no se generaliza en la Península como cubrición de las naves principales de los templos hasta 1500, no apareciendo en ningún caso antes de 1450. Fig. III. 98. Fachada de la epístola. San Mateo. Jerez. Fig. III. 97. Acceso lateral. Fachada del evangelio. San Mateo. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 135 Las noticias indican que las primeras obras de restauración se centraron en las cubiertas y continuaron hasta finales del siglo con la construcción de la espadaña actual y dos pilares del interior 7 . Pero muy probablemente corresponda a este momento el cegado de varias de los ventanales de la nave, así como la construcción y refuerzo de estribos exteriores. En el interior, el espacio actual también sufrió modificaciones como la construcción entre 1865 y 1866 de un coro adosado a la puerta de los pies —que se tuvo que cegar por problemas estructurales— en sustitución de otro anterior situado en el centro de la iglesia datado en 1718 8 . A simple vista se reconocen en San Mateo dos grandes etapas que desde parámetros estilísticos y técnicos diferentes se relacionan con otras experiencias influenciadas por la obra gótica de la catedral hispalense. Aunque el interés de esta tesis se centra en la edificación previa sobre la que se levantan las bóvedas actuales, sin embargo, y simplemente para apuntar que existen todavía interrogantes sin resolver, se podría cuestionar cómo sería el plan previsto al construir las bóvedas altas y su relación con la construcción previa de la portada tardogótica. Desde el exterior se aprecia cómo, además los dos tramos abovedados de la cabecera, se levantó parte de los muros del siguiente tramo. En el muro correspondiente al evangelio, la fábrica que se conserva se extiende poco más allá del contrafuerte (Fig. III. 98), mientras que en el flanco opuesto, alcanza el límite de la ventana que se abriría en este paño (Fig. III. 97). Por este elemento sabemos que la intención era la de levantar otro tramo de proporciones cuadradas, que correspondería a dos de los tramos cubiertos por bóvedas de arpón. Por lo tanto, quedaría un único tramo rectangular más hasta la portada de los pies, que sí se pretendía conservar se convertiría en un pie forzado para disponer de tramos de idénticas proporciones en la nave. Además, en el tramo del antepresbiterio los enjarjes muestran que en un inicio la bóveda se proyectó sin nervios terceletes, ya que estos aparecen por encima de esta cota, señalando otro cambio más entre lo proyectado y lo finalmente ejecutado en este templo. 5.1. El edificio primitivo Son varios los espacios del templo que se han venido identificando como previos a las reformas del edificio que comenzarían con la erección de la portada principal que hemos visto anteriormente: las dos capillas cubiertas con bóvedas estrelladas, situadas en los pies del muro del de la epístola, la bautismal y la de los Suárez de Toledo; los vestíbulos de acceso desde las puertas laterales y la capilla de los Villacreces. 7 Aroca Vicenti, 2002: 227-228. Las obras habían comenzado en 1557. En 1795, en un informe realizado por el arquitecto Fernando Rosales, se expresa la necesidad de «enlosar el quadro o sitio que fue torre». 8 Aroca Vicenti, 2002: 213. Sobre las obras de restauración en el edificio véase Álvarez Luna y otros, 2003:317-322.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 136 En el interior de la nave, en el ángulo suroeste del antepresbiterio, se conserva un pilar cilíndrico anillado con un capitel troncocónico que recuerda a los que se encuentran en el presbiterio de San Juan de los Caballeros 9 (Fig. III. 99). Cabría recordar que según Hipólito Sancho enfrente de este pilar, en el muro del evangelio, existió otro idéntico hasta 1576, cuando fue cortado al hacerse la portada de la capilla de los Morales Maldonado 10 . Fernando López además de hacerse eco del pilar conservado, también llamó la atención sobre la presencia de un arranque de otro pilar semejante en el rincón nororiental del mismo antepresbiterio, que en su día quedó oculto por uno de los dos retablos que se situaban en los flancos del arco toral 11 (Fig. III. 100 y Fig. III. 101). Lo poco que se conserva de este último es lo siguiente: en la parte inferior, y unos escasos centímetros por encima del pavimento actual, se sitúa una pieza de piedra cuadrangular, quizás la parte superior de la cimentación, que está orientada aproximadamente conforme la diagonal de este tramo; encima hay dos piezas prismáticas que formarían la base del pilar y cuya orientación gira levemente hacía el arco toral, de manera que uno de los vértices coincide con el plano definido por este; por último, unos sillares que forman dos volúmenes cilíndricos, uno de mayor diámetro en el rincón de tres hiladas y otro más delgado —la columna— por delante que cuenta con una hilada menos. A partir de todos estos elementos, cuando todavía se encontraba revestida de cal el interior de la iglesia, Fernando López llegó a las siguientes conclusiones: «Todo lleva a pensar que cuando a finales del siglo XV se decide levantar una nueva iglesia, se reaprovechan en parte los lienzos murales y las capillas de un edificio anterior, quizás más corto (los trozos de muro en los que se apoya el arco toral parecen señalar el límite por Oriente). Posiblemente estuvo dividido en varias naves: dada la gran luz de la actual, es muy difícil pensar en un abovedamiento tan atrevido con un sistema de soportes tan ridículo como aquel del que nos han quedado restos. La colocación en ángulo de los pilares nos hace imaginar un edificio de varias naves al que posteriormente se le añadió un pobre 9 García Peña (1990: 548-549) relaciona este soporte, que define como columnillas superpuestas, con otros de la parroquia de San Salvador de Vejer de la Frontera, situados también en el punto de unión entre las dos grandes fases constructivas. López Vargas-Machuca, 1998: 957. 10 Sancho de Sopranis, 1934: 6 y 13. El autor explica la supervivencia de estos pilares por situarse entre ellos un muro provisional durante la fase de ampliación y reforma de la iglesia. En 1576 Baltasar Morales, propietario de la capilla en construcción argumentaba lo siguiente: «conviene que se corte un pedazo de estribo arrimadizo que no haze fuerza a la dicha Iglesia sino fealdad e no es de provecho e los curas e clérigos de la dicha iglesia por alguna pasión que les mueve e odio que tienen con mi parte lo contradicen y no quieren que se quite el dicho estribo e porque el maestro mayor lo vido e le pareció quel dicho estribo se corte pido a vuestra señoría mande su comisión al vicario de la dicha cibdad vea el dicho estribo e constándole que de hacello no viene perjuicio a la dicha iglesia antes se quita fealdad, mande que se corte para que la dicha capilla se acabe». Sancho de Sopranis, 1936: 5. 11 López Vargas-Machuca, 1998: 957. Fig. III. 99. Pilar anillado existente en muro de la epístola. San Mateo. Jerez. Fig. III. 100. Restos de pilar anillado en muro del evangelio. San Mateo.Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 137 abovedamiento, ofreciendo un resultado visual parecido al que aún hoy presenta la mitad oriental de la citada iglesia de Vejer. ¿Una mezquita reutilizada? Posiblemente. Pero la envergadura y la cronología de las obras cristianas de adaptación no podemos concretarla» 12 . Habría que recordar que tras la retirada de la cal se hicieron visibles en cada uno de los paramentos de este tramo del antepresbiterio la huella de dos arcos formeros apuntados. Estos arrancan de la cota marcada por la cornisa que discurre por encima del capitel troncocónico anteriormente descrito —que se conserva en la zona cercana al arco toral del muro de la epístola—, y en su parte superior quedan cortados por la cornisa de los pilares de la ampliación tardogótica. Entre los dos arcos de cada pared existe espacio suficiente para un pilar intermedio, aunque no se encuentren hoy huellas de estos. En el muro del evangelio, dentro de cada uno de estos arcos formeros, se aprecia también la huella de lo que parecen ser dos amplios ventanales apuntados separados por un esbelto pilar (Fig. III. 102); pero en el flanco opuesto esto lo encontramos solamente en la mitad más cercana a los pies. En la otra mitad, dentro del arco formero, se observa la huella de una única ventana más reducida con un arco de medio punto cuyo arranque se sitúa cinco hiladas por encima de la cornisa inferior (Fig. III. 103). Por el exterior, desde la azotea de la capilla de Villacreces, se distingue la otra cara de esta ventana cuyo arco y mochetas son de ladrillo (Fig. III. 104). El hueco se abrió rompiendo la fábrica de sillería del muro y en el contrafuerte situado a su derecha. Un ligero cambio de plano, que coincide en altura con la cornisa tardogótica, nos señala la altura a partir de la cual los muros fueron recrecidos. Es además por debajo de esta discontinuidad donde se localizan las marcas de cantero en esta parte del edificio. Si estas huellas nos sirven para identificar parte de lo que consideramos como la primera edificación cristina 13 , ¿que se conservaría de esta en los tramos de los pies? Parece claro que la bóveda del tramo junto a la portada principal corresponde a un momento constructivo anterior. La menor altura que alcanzan los arcos formeros y perpiaño del primer tramo respecto a los otros dos, y el diferente tamaño de sus ventanas así nos lo sugiere (Fig. III. 106). Además se aprecia una distinta formalización de las claves de los terceletes: en las del primer tramo se realiza el encuentro simple de los nervios sobre el que se superpone un escudo heráldico que sobresale, mientras que en los otros dos las claves adquieren forma cilíndrica en cuyas caras inferiores se inscriben escudos similares. 12 López Vargas-Machuca, 1998: 957. En ese momento el autor consideraba también como un vestigio de la fábrica inicial los dos paños de muro a ambos lados del arco toral. 13 López Vargas-Machuca (2014: 82-83) en una de sus últimas publicaciones, y en relación a estos restos, señala que «es difícil establecer con tan escasos elementos si estamos ante un gótico correspondiente a la primera arquitectura cristiana en Jerez o, por el contrario ante un gótico-mudéjar del siglo XV». Fig. III. 101. Retablo en el lateral del arco toral. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 138 Aunque el cierre de las bóvedas de estos dos tramos puede pertenecer a la última fase de construcción del edificio, probablemente, una vez abandonado el proyecto de cubrirlos con una bóveda de mayor altura, no ocurrió lo mismo con los muros. La lectura estratigráfica del muro sudoriental indica que el contrafuerte entre el primer y segundo tramo se levantaría a la vez que el segundo, pues a la derecha del estribo se aprecia una interfaz marcada por la diferente altura de hiladas (Fig. III. 105). Por lo tanto, si consideramos que la lógica constructiva obliga a construir tramos completos con sus contrafuertes, los dos paños de muro intermedios serían anteriores al más cercano a la portada. Fig. III. 102. Huellas de ventanas en el muro del evangelio. San Mateo. Jerez Fig. III. 103. Huellas de ventanas en el muro de la epístola. San Mateo. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 139 Una vez que se levantaron los muros de los dos tramos —incluyendo sus ventanales, arcos formeros y enjarjes—, se construyó la portada tardogótica y se cerró la bóveda del primer tramo. Más tarde se planteó para los dos tramos que habían quedado sin cubrir, una bóveda de proporciones cuadradas siguiendo lo que se había ejecutado en la cabecera, por lo que se recrecieron los muros anteriores. Para ello fue necesario desmontar la parte superior de los arcos formeros y colocar la cornisa que marcaba el arranque de esta nueva bóveda a la misma altura que la inmediata y que vemos en los dos tramos del muro de la epístola y el más cercano al antepresbiterio en el muro opuesto (Fig. III. 107). Cuando finalmente se deciden construir las bóvedas con su altura definitiva no se llegaron a reconstruir los arcos formeros desmontados y las cornisas quedaron como un testigo de las fases anteriores. Pero, ¿cuáles son los muros pertenecientes a la edificación previa? Además del adosamiento de capillas y los vestíbulos de acceso, en la zona de los pies del muro de la epístola, y una hilada por debajo de la cornisa de los capiteles, existe un cambio de plano en el muro que delata una regularización de la fábrica previa cuando se construye el primer tramo y la portada gótica. Esto nos señala la parte del muro original que se conservó. La interfaz entre estas dos fábricas también es visible en este ángulo desde el exterior, junto a la capilla bautismal 14 (Fig. III. 108). En esta zona los tramos tienen menor anchura pero quizás por encima de la altura señalada pudieron disponerse 14 En la zona correspondiente al muro más antiguo no se han encontrado marcas de cantero. Fig. III. 104. Ventana en el muro sudeste sobre capilla de Villacreces. San Mateo. Jerez. Fig. III. 106. Ventanas en el muro de la epístola. Tramos de los pies. San Mateo. Jerez. Fig. III. 105. Interfaz junto a estribo del primer tramo. San Mateo. Jerez
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 140 unos ventanales dobles similares a las huellas que se han localizado en las paredes del antepresbiterio. Si llegaron a existir se desmontaron para reconstruir estos paños con las ventanas góticas actuales. Es difícil por tanto asegurar que la nave se distribuyera en tramos de las mismas proporciones y que su cubierta se solucionara también con bóvedas, pero la disposición en planta de estribos de gran tamaño así nos lo sugiere. La sección de los pilares actuales corresponde claramente al momento de la reforma de finales del siglo XV. Sin embargo llama la atención la manera en la que se formalizan los dos grandes baquetones en cada uno de los lados con grosor un tanto desproporcionado, y que nos recuerda a las columnas anilladas descritas antes. Más aún cuando en la zona de los enjarjes, por encima de los capiteles, estos grandes baquetones no tienen correspondencia con los nervios de la bóveda, realizándose una transición un tanto extraña. Pudiera ser que lo que estamos viendo sea una modificación parcial de los pilares primitivos para dotarlos de una forma más actualizada y en la que se han mantenido las columnas anilladas transformándolos sin mucho esfuerzo en baquetones de las pilastras tardogóticas. Si nos fijamos en los soportes situados en el límite entre las dos partes del templo, nos damos cuenta de que los baquetones solo aparecen en el lateral orientado hacia los pies: en el muro del evangelio simplemente falta el baquetón y en el de la epístola su lugar lo ocupa la referida columna anillada. Lo que se plantea es la posibilidad de una transformación de las pilastras en un ejercicio de aggiornamento estilístico, manipulando la sección de los elementos constructivos prexistentes. Salvando las distancias, nos recuerda a la intervención en la iglesia prioral de El Puerto de Santa María por la que se dotó de formas barrocas a sus pilastras góticas, ya que aun perteneciendo a momentos históricos distintos nos muestran la facilidad con la que se pueden llevar a cabo este tipo de manipulaciones constructivas con la piedra de la sierra de San Cristóbal 15 . Recapitulando podemos concluir que el primer edificio cristiano de San Mateo contó con un espacio interior de al menos cinco tramos con unos 14 m de anchura y posiblemente un ábside poligonal hoy desaparecido al construirse la cabecera actual. Los tres tramos de los pies coincidirían en planta con los actuales con una proporción aproximada de 1:2,5, mientras que cada uno de los siguientes dos tramos, con proporción aproximadamente dupla, correspondería a la mitad del tramo actual del antepresbiterio. Los restos de columnas conservados, la huella de los arcos formeros de los muros, así como la existencia de contrafuertes entre las capillas mudéjares nos indican que la cubierta se resolvería con bóvedas. Faltaría saber si la distribución interior se resolvería con una única nave de gran amplitud, como sucede hoy día, o si por el contrario tendríamos un esquema de tres naves separadas por pilares. 15 Ruiz de la Rosa y otros, 2010: 84. Las discontinuidades presentes en las pilastras barrocas del templo han permitido detectar cómo en la reforma del siglo XVII se desmocharon las partes más prominentes de las pilastras góticas para transformarlas en una franja decorativa central de los nuevos fustes. Fig. III. 107. Muro del evangelio. Tramos de los pies. San Mateo. Jerez. Fig. III. 108. Interfaz entre la capilla bautismal y muro de los pies. San Mateo. Jerez.
III. ANÁLISIS GENERAL DE EDIFICIOS 141 Dos datos hacen pensar en la primera opción: de una parte, las grandes proporciones de los contrafuertes en la parte baja de los muros podrían soportar los empujes laterales de estas grandes bóvedas; por otra, la posición y orientación de las columnas conservadas. Si el templo contara con tres naves las bóvedas laterales tendrían necesariamente proporción rectangular con su lado más largo paralelo al eje del templo, el ángulo entre la pared y eje marcado por las columnas —se aprecia en la posición de los dos cilindros en el lado norte y con más claridad en el capitel del extremo sur— sería menor. A simple vista parece que la dirección que marcan es la que enlaza con el extremo opuesto del tramo de nave única. Por lo que la nave del primer San Mateo tendría por tanto la misma anchura que en la actualidad, aproximadamente 14 metros. Las bóvedas que lo cubrirían estarían entre las más amplias que conocemos para ese momento histórico y constituirían una excepción en los edificios aquí estudiados 16 . El esfuerzo que supondría salvar esta insólita luz debió tener como razón el condicionamiento en la disposición de los muros debido a la existencia de capillas previas construidas junto al antiguo edificio islámico reutilizado. La diferencia en las proporciones de las dos partes nos hablaría de dos momentos diferentes y aunque no tenemos indicios sobre su relación cronológica podríamos suponer que se levantaría primero la parte de la cabecera. Podríamos aventurar que la razón para disminuir la amplitud de los tramos estuviera relacionada con las grandes luces que tendrían que salvar las bóvedas, disminuyendo así ligeramente las cargas que recibirían los elementos estructurales —nervios, soportes, muros y contrafuertes. 5.2. La capilla de Villacreces Hasta ahora se había considerado que la capilla de los Villacreces, situada en el muro de la epístola del tramo del antepresbiterio, había sido construida entre mediados del siglo XV y los primeros años del XVI. Se trata de un espacio de planta cuadrada cubierto por una bóveda esquifada de doce paños. El acceso desde la iglesia se realiza por medio de un arco apuntado en el que se encuentran los blasones heráldicos de los Villacreces y de los Cueva. Al exterior, el volumen de la capilla se corona por un pretil de piedra con un motivo de trilóbulos y, además de las dos ventanas circulares que le dan luz actualmente, existe una estrecha ventana de ladrillo con un arco ligeramente apuntado y varias arquivoltas (Fig. III. 109). 16 La mayor anchura de una nave gótica pertenece a la catedral de Gerona (22,80 m). La anchura de la nave mayor de la catedral de Sevilla es de 16 m. Entre los edificios medievales de la ciudad, el más cercano es el de San Marcos con una nave de 10 m de anchura. Fig. III. 109. Exterior. Capilla Villacreces. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 142 Además de la presencia de los trilóbulos en la cornisa, dos son los indicios que llevaron a Hipólito Sancho a datar la capilla en una fecha tan tardía 17 . Por una parte, los escudos de la portada acotarían la fecha de construcción entre el matrimonio de Esteban de Villacreces y Leonor de la Cueva —en una fecha indeterminada a mediados del siglo XV— y la muerte del primero, en cuyo testamento de 1502 funda una capellanía en San Mateo 18 . Por otra parte, «los voladizos en que se apoyan las trompas sobre el referido ingreso y que demuestran que haya sido necesario contar con este —o sea que ya existía— cuando se efectuaba el cerramiento» 19 . Se refería el historiador portuense a dos pequeñas ménsulas con decoración vegetal que se disponen sobre el arco como apoyo de los dos arranques de las trompas, interrumpidos por el desarrollo del arco gótico (Fig. III. 110). Estos elementos establecen efectivamente una relación temporal entre la bóveda y el arco pero, en mi opinión, de manera contraria a esta interpretación. El hecho de que el arco invada el espacio que debieran ocupar inicialmente los componentes inferiores de la bóveda señala su posterioridad. Las pequeñas ménsulas a las que se refería el historiador portuense no son más que la solución dada tras el corte de las trompas. Lo que no tendría mucho sentido es que en un proyecto concebido de manera unitaria se diera esta interferencia entre la cubrición y el acceso. Antes de la ejecución hubiera bastado con haber reducido ligeramente la altura del arco o aumentar la cota de arranque de la bóveda para evitarla. Por tanto, parece más razonable pensar que la capilla existiría anteriormente con otro arco de ingreso más reducido que se modificó agrandándolo y proporcionándole una forma más actual. En esta intervención tendríamos que situar además el pretil de coronación con la referida cenefa de trilóbulos y unas gárgolas góticas. En cuanto a la fecha de estas obras, por la forma del arco parece lógico pensar que estuvieran en relación con la obra de ampliación en altura y abovedamiento tardogótico de la cabecera, por lo que la fecha del testamento de Esteban de Villacreces se antoja demasiado temprana. La obra de la cabecera ha sido fechada en la segunda década del siglo XVI 20 , y Manuel Romero Bejarano, en su tesis doctoral, documenta el contrato para la construcción del arco y capilla, hoy de Ánimas, adyacente a la de Villacreces. En el documento de 1535 17 La tardía fecha asignada a su construcción y la solución dada a su bóveda lleva a López Vargas-Machuca (2014c: 82) a referirse a la capilla de este modo: «Una qubba mudéjar, sin nervios en su bóveda esquifada de doce paños, en la que encontramos como remate externo una franja de trilóbulos que, motivo muy habitual en el tardogótico de la zona, nos vuelve a hablar de la convivencia de fórmulas retardatarias y avanzadas en un mismo marco cronológico». 18 Sánchez Saus, 1996: 213. 19 Sancho de Sopranis, 1934: 19. 20 Romero Medina y Romero Bejarano, 2010: 261. Fig. III. 110. Bóveda. Capilla Villacreces. San Mateo. Jerez Fig. III. 111. Interior. Capilla Villacreces. San Mateo. Jerez.
IV. CAPILLAS 245 En cuanto a la geometría de la bóveda, se ha constatado a través de su levantamiento gráfico cómo cada uno de los ocho gallones que la conforman es resultado de sección cilíndrica. El radio utilizado para su trazado (2,15 m) coincide con el de la circunferencia en la que se inscribe el octógono que sirve de base. Como se ha visto, se trata del mismo procedimiento utilizado en la capilla de Santa Ana de San Lucas, y al igual que allí, la prolongación de los muros hace que la curva generatriz no alcance la altura de la imposta. Por encima de esta, hasta una altura de 0,32 m, el plano vertical continúa hasta encontrarse con la curva. De nuevo se constata cómo la geometría utilizada para la traza de la bóveda proviene directamente de la planta del espacio a cubrir (Fig. IV. 28 y Fig. IV. 29). La bóveda de la capilla dedicada a Santa Catalina de Siena (Fig. IV. 31) fue reformada para añadirle una linterna que le proporciona luz cenital, aunque conserva los elementos de apoyo y la misma forma que las anteriores. Sin embargo no se encuentra aquí la moldura en forma de nacela sino un simple saliente en el muro. Con toda seguridad la capilla situada junto a esta, dedicada a San Martín de Porres, limita con el muro de la nave del Rosario y se cubriría también con una bóveda como la de las otras, pero aquí la reforma fue mucho más profunda, quedando actualmente desconfigurada (Fig. IV. 32). La bóveda actual es de media naranja apoyada en pechinas y en ella se abre otra linterna. Hay que tener en cuenta que al contrario que las capillas del otro lado, sobre las Fig. IV. 30. Bóveda. Capilla de Santo Tomás de Aquino. Convento de Santo Domingo. Jerez. Fig. IV. 31. Bóveda. Capilla de Santa Catalina de Siena. Convento de Santo Domingo. Jerez. Fig. IV. 32. Bóveda. Capilla de San Martín de Porres. Convento de Santo Domingo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 246 que se encontraban dependencias del monasterio aprovechando el bajo cubierta, en estas no existía ningún obstáculo para practicar estas aperturas cenitales que se convertirían en la única forma de obtener luz del exterior, toda vez que los muros de cerramiento quedaron ocultos por los adosamientos de otras capillas. Parece, por tanto, que la construcción de las capillas en esta parte del templo siguió unos parámetros comunes. La utilización de un lenguaje en ellas diferente del presente en la nave —con bóvedas de nervios decorados con dientes de sierra, columnillas apeadas en los muros, ménsulas de mocárabes y molduras de puntas de diamantes— ha sido explicada por Fernando López como un proceso de emulación de la capilla mayor de la primitiva iglesia del monasterio, una antigua qubba almohade reutilizada, ya que «fue precisamente la imitación de un modelo tan prestigioso (primero enterramiento de los Meiras y después de los Cabeza de Vaca) lo que llevó a adoptar la tipología qubba a la hora de realizar las pequeñas capillas construidas entre los contrafuertes» 63 . Según este autor, con quien coincido plenamente, la asimilación del lenguaje propio de la arquitectura islámica se produce como un paso siguiente a la reutilización previa de edificios de esta cultura por parte de los nuevos pobladores castellanos. La adaptación de qubbas para capilla mayor o capillas particulares propicia la progresiva asimilación de esta tipología en el repertorio formal cristiano con leves matizaciones 64 . A esto se podría añadir que la construcción de este tipo de capillas precisaba de menos recursos, al poder utilizar el ladrillo en vez de piedra tallada. Así pues, se podía llevar a término la construcción del conjunto de oratorios, que por sus afinidades formales podrían haber sido concebidas como una operación unitaria, en menos plazo de tiempo. El aspecto decorativo de estos espacios recaería entonces en las pinturas que debieron cubrir estas bóvedas, de las que por desgracia han quedado escasos ejemplos. 63 López Vargas-Machuca, 1999a: 81. 64 López Vargas-Machuca, 1998b: 30.
IV. CAPILLAS 247 2.5. Capilla de los Suárez de Toledo (San Marcos) Junto al vestíbulo de acceso lateral del lado de la epístola de la iglesia se encuentra lo que fue una capilla funeraria que hoy día acoge el despacho parroquial (Fig. IV. 33). De nuevo gracias a la descripción que hiciera del templo el padre Rallón, se ha podido identificar esta capilla con la que acogió del enterramiento del alcaide Luis Suarez de Toledo 65 . La capilla se adosa a dos contrafuertes del templo, de los cuales el situado en el suroeste provoca un saliente en el muro, al tener este menor grosor y estar enrasado con la otra cara del estribo. Esto podría indicar que la capilla reaprovecha este elemento al haberse construido con anterioridad la adyacente capilla de los Ceas. La profundidad del oratorio es igual a la distancia libre entre los dos estribos, pero el citado resalte hace que el espacio resultante sea rectangular. Una reforma posterior de fecha incierta añadió un forjado intermedio que dividió la altura libre en dos plantas y perforó la bóveda para dar acceso a las azoteas de las capillas de este lateral (Fig. IV. 34) 66 . Además de esto se tuvo que cegar el arco de acceso desde la nave, abriéndose entonces una puerta hacia el vestíbulo de acceso. Los huecos de iluminación originales, si los hubo, también se tuvieron que modificar, ya que las ventanas actuales responden a la referida división de las plantas (Fig. IV. 35). Desde el segundo piso, al que se accede a través de una escalera situada en el interior de la capilla, se puede apreciar la cubrición original. Se trata de una bóveda esquifada, que se encuentra totalmente revestida, aunque por su forma se puede deducir que está construida con ladrillo (Fig. IV. 36). La bóveda parte del rectángulo mayor contenido en la planta de la capilla, mientras el resalte del estribo se prolonga interrumpiéndola en esa parte (Fig. IV. 37). La altura total es aproximadamente el doble de la profundidad del espacio, situándose el arranque de la misma a una vez y media de esta magnitud desde la solería. El radio utilizado para la construcción de los paños hace que en la sección y transversal aparezca un arco muy ligeramente apuntado, casi de medio punto. La sencillez de la bóveda de esta capilla, que no cuenta con ningún elemento decorativo, el cambio de uso y su oculta situación actual, han propiciado que pasara desapercibida durante mucho tiempo a los investigadores. Sin embargo, se trata de un ejemplo de oratorio del que tuvo que haber otros paralelos en la ciudad. 65 Rallón, 2003:135. «…y otra que fue del alcaide Luis Suárez y hoy posee don Bartolomé Diego de Ávila». Del primero de estos personajes, conocido como Luis Suarez «El Viejo», se sabe que en 1447 ejercía el alguacilazgo mayor de Tarifa y que debía haber fallecido en 1489. Sánchez Saus, 1996: 110 y 167. 66 En la fotografía del exterior de la iglesia publicada por Romero de Torres (1934, 2: 349) ya estaban abiertas las dos ventanas que prueban que el forjado estaba ya construido. Fig. IV. 33. Situación. Capilla de los Suárez de Toledo. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 34. Escalera interior y acceso a las azoteas en la bóveda. Capilla de los Suárez de Toledo. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 248 Fig. IV. 35. Plantas y secciones. Capilla Suárez de Toledo. San Marcos. Jerez.
IV. CAPILLAS 249 Se trataría de construcciones de gran sencillez que, a pesar de su carga simbólica, tal vez estaban más vinculadas a la construcción popular y a otras arquitecturas que no disfrutaban de los recursos que hemos visto desplegados en casos anteriores. En cualquier caso, como en otros ejemplos, sin duda tuvieron que contar con un repertorio decorativo basado en la pintura mural, perdido hoy día. Unas catas de reconocimiento en los paramentos podrían confirmar o descartar la presencia de pinturas decorativas ocultas. Hasta entonces seguiremos con la duda razonable de su existencia. Fig. IV. 36. Bóveda. Capilla de Suárez de Toledo. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 37. Estribo en el interior de la capilla de Suárez de Toledo. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 250 2.6. Capilla de los Cuéllares (San Marcos) La planta rectangular de esta capilla viene condicionada por estar situada entre dos de los contrafuertes de la iglesia (Fig. IV. 38). El espacio funciona actualmente como antesacristía y tiene acceso desde la calle. Comunica con la sacristía, con la capilla de los Pesaños, con el presbiterio mediante un pequeño tramo de escaleras y con la cripta a través de un pequeño arco apuntado (Fig. IV. 39). Sin embargo, inicialmente se trataría de una capilla funeraria privada en la que, según Rallón, se encontraba el entierro de los caballeros Cuéllares 67 . Tanto la puerta que da acceso a la capilla desde la calle como la ventana situada sobre ella se deben a una reforma realizada cuando la capilla perdió su uso como recinto funerario. El espacio se cubre con una bóveda esquifada de ocho paños que parte de un octógono irregular resultado de ochavar los cuatro rincones de la planta rectangular mediante otras tantas trompas de arista. De manera aproximada, la planta es equivalente a la sucesión de dos octógonos regulares a los que se eliminan tres de sus lados. En la parte central de cada uno de los lados más cortos, se disponen además unos arcos de medio punto que sobresalen ligeramente del plano del muro y la altura de arranque de la bóveda se señala mediante una sencilla moldura rectangular (Fig. IV. 40 y Fig. IV. 41). En cuanto a la geometría de la bóveda (Fig. IV. 42), que se trasdosa en gran parte en la azotea, todos los paños se forman mediante secciones cilíndricas. El radio utilizado en el trazado de los dos paños centrales (3,34 m) es menor que el de los otros (5,80 m). En ambos casos el centro utilizado se encuentra en el interior del espacio de la capilla, pero en el caso de los paños más pequeños este se sitúa justo en la línea de imposta coincidente con la cota superior de la moldura. En los paños mayores el centro se sitúa 1,87 m por debajo de esta línea. El espacio se rige por unas proporciones bien definidas: las dimensiones de la planta tienen una relación 3:2, siendo la altura hasta la línea inferior de la cornisa equivalente a 3. Por último, la altura alcanzada sería resultado de utilizar como radio la misma distancia entre los dos vértices extremos que definen los lados mayores del polígono que sirve de base. Estas relaciones entre las dimensiones del espacio vienen determinadas, en primer lugar por la anchura disponible entre los dos contrafuertes de la iglesia, y a partir de esta magnitud se podría deducir el resto de la traza. 67 Rallón, 2003: 135. En el Libro del Repartimiento de la ciudad aparecen identificados dos personajes con este apellido (González Jiménez y González Gómez, 1980: 27 y 175). El primero, Domingo Vela de Cuellar, pertenecía a la collación de San Salvador y según Gutiérrez (1886, 2: 42) fue el origen de este linaje en Jerez. Fig. IV. 39. Acceso a la cripta. Capilla de los Cuéllares. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 38. Situación. Capilla de los Cuéllares. San Marcos. Jerez.
IV. CAPILLAS 251 Fig. IV. 40. Planta y secciones. Capilla de los Cuéllares. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 252 Fig. IV. 41. Perspectiva militar cenital. Capilla de los Cuéllares. San Marcos. Jerez.
IV. CAPILLAS 253 Aunque tanto el interior como el exterior se encuentran revestidos en la parte superior de la fachada, se ha perdido parte del mortero de revoco dejando a la vista una porción de fábrica de ladrillo. No podríamos asegurar que toda la capilla esté levantada con esta material, pero al menos sí ocurre así con la bóveda. En este caso, el tipo de bóveda basada en paños de ladrillo y la transición mediante las recurrentes trompas aristadas señala que la forma de construir las capillas tipo qubba se acomodan fácilmente a plantas rectangulares cuando es necesario, dando lugar a este tipo de soluciones donde se conjugan la tradición y la adaptación al espacio disponible. Fig. IV. 42. Bóveda. Capilla de los Cuéllares. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 254 2.7. Vestíbulo de acceso lateral (San Marcos) Aunque no se trate exactamente de una capilla, sino de un vestíbulo relacionado con la portada lateral del templo, la formalización de su abovedamiento nos lleva a incluirlo en este grupo. El espacio sirve como zaguán de entrada desde la calle hacia el interior de la nave, y su construcción se relaciona con una operación, común en estos edificios, consistente en adelantar la portada, que de otro modo quedaría en un segundo plano respecto a la fachada de las capillas (Fig. IV. 43). Por lo tanto la construcción de la bóveda sería coetánea a la de la portada, que ha sido fechada a mediados del siglo XIV 68 . El espacio, de planta rectangular y de proporciones 3:2, viene de nuevo determinado por la distancia entre los dos estribos o los muros de las capillas entre las que se sitúa. La decisión de adoptar estas proporciones en vez de la planta cuadrada vendría condicionada precisamente por la profundidad de las edificaciones colaterales y no disponer en ese caso de espacio suficiente para construir la portada sin sobrepasar la fachada de la capilla estudiada anteriormente. Actualmente desde este espacio se accede también a la vecina capilla de los Suárez de Toledo mediante una puerta abierta con posterioridad (Fig. IV. 44). 68 Jiménez López de Eguileta, 2014: 103-104; López Vargas-Machuca, 2014c: 68. Fig. IV. 43. Situación. Vestíbulo de acceso. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 44. Bóveda. Vestíbulo de acceso lateral. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 45. Puerta de acceso desde la capilla de Suárez de Toledo. Vestíbulo de acceso lateral. San Marcos. Jerez.
IV. CAPILLAS 261 3.1. Capilla de los Pesaños (San Marcos) Se encuentra situada en el lado de la epístola, en el tramo anterior al presbiterio de la iglesia de San Marcos (Fig. IV. 52). En la actualidad se comunica por un gran arco con la capilla de los Grajales, abierto tras la reforma de esta última; a través de una pequeña puerta con la antigua capilla de los Cuéllares —hoy antesacristía—, y con un potente arco apuntado con la nave de la iglesia (Fig. IV. 53). Este último hueco de comunicación también es distinto al de la fábrica primitiva de esta parroquia y posterior a la construcción del oratorio. El lenguaje de los elementos utilizados en su formalización y el hecho de que interrumpe el trazado del arco formero de la capilla así lo indican. Por tanto, el espacio de planta cuadrada, aunque no totalmente regular, se encontraba en origen comunicado exclusivamente con la iglesia y a través de un arco más reducido 83 (Fig. IV. 54). La construcción se apoya en el muro de la nave y en un estribo en el extremo oriental. Los paramentos exteriores se encuentran revestidos por lo que no se puede determinar el material con el que se levantaron los muros. En el interior, los nervios de la bóveda y las ménsulas decorativas son de piedra, sin embargo la plementería, al igual que las paredes, se encuentra revestida con un falso despiece de sillería lo que lleva a pensar que se empleó el ladrillo en su ejecución. El espacio se halla cubierto por una bóveda de crucería simple con dos nervios diagonales que se entrecruzan en la clave, decorados con dientes de sierra y que cuentan en su extremo con un ligero doble rehundimiento (Fig. IV. 55 y Fig. IV. 56). Este detalle junto con las ménsulas figurativas en las que se apoyan y una simplicidad «en cierto modo arcaizante» hizo que Fernando López relacionara esta capilla con la bautismal de San Dionisio de esta ciudad, aunque sin llegarlas a atribuir a un mismo taller 84 . Las ménsulas que sirven de apoyo para el arranque de los nervios se encuentran muy alteradas debido a las transformaciones sufridas por la capilla y a la instalación del retablo. De las tres visibles, la mejor conservada es la situada en el ángulo sur y, aunque no se conserva completa, sí se puede deducir su forma original (Fig. IV. 57). En la parte inferior se dispone una moldura rectangular decorada, y sobre ella una forma cúbica donde podemos deducir que estarían representados los símbolos de los cuatro evangelistas, ya que en una de ellas se puede intuir la forma de un ángel (San Mateo) y en la situada al oeste la de un águila (San Juan) (Fig. IV. 58). De las otras dos, la del ángulo este se ha perdido y la del norte, si existe, queda totalmente oculta por el retablo que preside el oratorio (Fig. IV. 59). 83 La construcción de los nuevos arcos de acceso se realizó en torno a 1532 durante la reforma tardogótica, trabajos que fueron dirigidos por el maestro Diego Ximénez de Alcalá. Romero Bejarano, 2015a: 312-313. 84 López Vargas-Machuca (1999: 76) destaca la originalidad del rehundimiento en el extremo de los nervios que, salvo en estos dos ejemplos, no se encuentra en otros edificios jerezanos ni sevillanos Fig. IV. 52. Situación. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 53. Arco de acceso. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 262 Fig. IV. 54. Planta y secciones. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez.
IV. CAPILLAS 263 Fig. IV. 55. Perspectiva militar cenital. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 264 La misma utilización de estos símbolos se repite en la capilla bautismal de San Dionisio y la encontramos también en edificaciones más tardías, como la bóveda que cubre el primer cuerpo de campanas de la torre de la antigua colegiata (Fig. IV. 60). Por encima de estos elementos existiría un volumen prismático cuyo frente está decorado con motivos vegetales y cuenta con un baquetón circular que recorre las aristas laterales y la superior del frontal. Este mismo baquetón se prolongaría ligeramente en los dos muros señalando la altura de la imposta. El encuentro de los nervios de la bóveda se materializa en una clave de forma prismática con un pequeño tondo sobresaliente en la cara inferior, donde se aprecia una pequeña cruz. En cuanto a los arcos formeros, situados por encima de la altura de las ménsulas, su perfil se compone de un bocel en el encuentro con la plementería y una banda decorada en la que se van alternado flores de lis en las dos direcciones. Su trazado es ligeramente apuntado con un radio de 2,47 m y la altura de su clave es menor que la alcanzada por la clave principal. Esto otorga una considerable inclinación a la línea superior de la plementería que une ambos puntos, otorgando un aspecto cupuliforme a la bóveda. El radio utilizado para los nervios diagonales es de 3,36 m, equivalente a la circunferencia inscrita en los vértices de la planta, y el análisis de su geometría permite Fig. IV. 56. Bóveda. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 58. Ménsula oeste. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 57. Ménsula sur. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez.
IV. CAPILLAS 265 comprobar cómo su trazado no se corresponde con una semicircunferencia sino que forman dos arcos ligeramente apuntados. La distancia de los centros, situados en la línea de imposta, al eje principal es de unos 0, 26 m, equivalente a 1/24 de la luz a salvar. El trazado habitual de los nervios de las bóvedas de crucería se realiza con arcos semicirculares para los ojivos por lo que llama la atención que en este caso se utilicen arcos apuntados y consiguientemente dos centros distintos. Por otra parte, la diferente altura de la clave principal y las del perímetro conlleva una inclinación de las hiladas que favorece la transmisión de esfuerzos en el sentido transversal y reducen la magnitud de los empujes horizontales. Rasgos que en el antiguo Reino de Sevilla han sido identificados en muchos edificios coetáneos, entre ellos en el monasterio de Santa Clara de Moguer (Huelva), el de San Isidoro del Campo de Santiponce (Sevilla), ambos del siglo XIV, o en la propia catedral hispalense. Estos suponen una evolución respecto a bóvedas más tempranas en las que la altura de las claves es la misma y se emplean arcos formeros y perpiaños semicirculares peraltados 85 . Estas consideraciones se suman al hecho de que, como se ha visto anteriormente, la construcción de la capilla supuso el cegado de la ventana del tramo correspondiente de la iglesia primitiva, y la datación de la portada lateral de la iglesia a mediados del siglo XIV. Por tanto, se podría plantear la primera mitad de este siglo como la fecha en la que se levantaría la capilla donde encontramos ya el motivo decorativo de los dientes de sierra que se usarán de forma recurrente en otras bóvedas posteriores. 85 Gómez de Cózar, 2009: 51-65. Hay que advertir que en los ejemplos citados, al contrario que en la capilla jerezana, los arcos diagonales se han considerado semicirculares sin que quede constancia de una medición rigurosa que lo verifique. Fig. IV. 59. Retablo. Capilla de los Pesaños. San Marcos. Jerez. Fig. IV. 60. Ménsula de la bóveda. Cuerpo de campanas. Torre de la colegiata de San Salvador. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 266 3.2. Capilla de la Astera (San Dionisio) Esta capilla cierra por los pies el conjunto de edificaciones del lateral de la epístola de la iglesia (Fig. IV. 61). Se trata de un espacio complejo, fruto por tanto de varias etapas constructivas. A la capilla original de planta cuadrada se le añadió un pequeño espacio rectangular que acoge la pila bautismal y está cubierto por una bóveda de cañón apuntada, desarrollo del arco de embocadura (Fig. IV. 62), y también se le añadió el presbiterio cubierto con la doble bóveda de crucería (Fig. IV. 63). Al igual que el resto del templo, esta capilla fue objeto de una profunda restauración que como ya se ha visto en capítulos precedentes alteró notablemente algunos elementos. Hay que recordar que las hojas decorativas del interior de los lóbulos del arco de ingreso al pequeño presbiterio hay que atribuirlas a esta obra, así como el aplacado de piedra que oculta el aparejo original de los muros perimetrales. Se accede a la capilla desde el interior de la iglesia a través de un arco apuntado y mediante un par de escalones que salvan la diferencia de altura respecto a la nave. El espacio principal, de planta sensiblemente cuadrada, se cubre con una bóveda de crucería simple con nervios de piedra y plementería de ladrillo (Fig. IV. 65). Los nervios tienen un perfil que incluye un arranque plano, dos molduras cóncavas y un remate en forma de bocel convexa en cuyo eje existe una pequeña acanaladura. Este elemento, junto con otros rasgos, sirvió para relacionar esta capilla con la de los Pesaños de San Marcos de Jerez 86 , y la capilla de los Vargas en la iglesia de San Miguel en Córdoba (Fig. IV. 64), en opinión de Fernando López una de las obras «que más apuntan hacia Jerez desde el gótico cordobés». Es muy interesante también la observación de este autor respecto a este rehundido según la cual podría ser el equivalente en negativo del filete longitudinal que remata el baquetón final de los nervios a lo largo del siglo XIV, «filete que no encontramos en obras cordobesas ni jerezanas pero sí en determinadas realizaciones hispalenses, como la capilla mayor de Omnium Sanctorum o las naves de Santa Ana de Triana» 87 . Además, las semejanzas con la capilla de los Pesaños se evidencian en las ménsulas de apoyo de los nervios (Fig. IV. 66). Se vuelve a repetir aquí la subdivisión de cada una de ellas en tres niveles. El inferior corresponde con una moldura longitudinal dispuesta en el rincón, que en este caso cuenta con el motivo de puntas de diamantes en la parte inferior, mientras en la parte central se encuentra un volumen cúbico tallado con los símbolos de los evangelistas. De estos tan solo se conservan los de los ángulos nordeste —con la figura del toro que representa a San Lucas— y sudeste —con una figura alada, símbolo de San Mateo—, pues los dos restantes fueron presumiblemente sustituidos por dos volúmenes cúbicos sin tallar. 86 López Vargas-Machuca, 1999a: 75-76. El autor incluía ambas en el grupo de capillas arcaicas. 87 López Vargas-Machuca, 2015: 57. Fig. IV. 61. Situación. Capilla de la Astera. San Dionisio. Jerez. Fig. IV. 62. Capilla de la Astera. San Dionisio. Jerez.
IV. CAPILLAS 267 Fig. IV. 63. Planta y secciones. Capilla de la Astera. San Dionisio. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 268 Por último, en la parte superior se ubica el volumen prismático de la ménsula cuya molduración se prolonga en los muros laterales para recoger el arranque de los arcos formeros. Estos últimos se componen de sencillas dovelas de piedra con un baquetón cilíndrico en la arista y destaca la excesiva separación entre sus arranques y los ángulos de los muros. Esto obliga a la plementería de ladrillo, una superficie reglada que enlaza el trasdós de los arcos diagonales y formeros, a adoptar en el tercio inferior una forzada disposición en paralelo al muro correspondiente. El ladrillo permitiría solucionar de forma más correcta que la piedra este tipo de acuerdos entre los nervios de la bóveda. Las claves de los arcos formeros —muy ligeramente apuntados—, queda bastante más baja que la clave principal, lo que conlleva una notable inclinación del vértice superior de la plementería. También en la clave de la bóveda encontramos similitudes con la capilla de San Marcos. Más allá de su remate en forma de resalte circular, se aprecia que la talla de la pieza incluye porciones de los nervios que recibe, lo que nos indica una solución más evolucionada que la observada en otras bóvedas analizadas. La articulación de la capilla en los tres espacios diferenciados es única en las capillas jerezanas, aunque como apunta Fernando López, existen presbiterios como espacios extendidos en las capillas qubba de San Andrés y Santa Marina de Sevilla, aunque allí se Fig. IV. 65. Bóveda. Capilla de la Astera. San Dionisio. Jerez. Fig. IV. 64. Bóveda. Capilla de los Vargas. San Miguel. Córdoba.
IV. CAPILLAS 269 cubren con bóvedas de espejo 88 . Habría que recordar que este espacio se comunicaba originalmente con la nave a través de una ventana que hoy se encuentra cegada. El gran número de coincidencias entre esta capilla y la citada de los Pesaños hace que podamos reconocer en ellas, si no la misma autoría, sí los mismos planteamientos estéticos, simbólicos y formales que permitirían situarlas en un mismo momento cronológico y en lo que podría considerarse un taller común, tal como apuntan algunos autores. 88 López Vargas-Machuca, 2014b: 28. Fig. IV. 66. Ménsulas. A) Nordeste; B) Sudeste; C) Noroeste, D) Suroeste. Capilla de la Astera. San Dionisio. Jerez. A B D C
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 270 3.3. Capilla del Cristo de las Aguas (San Dionisio) Esta capilla, que perteneció a la familia de los Gatica 89 , se encuentra muy transformada. Se sitúa entre el despacho parroquial, con el cual se comunica, y el vestíbulo de acceso del lateral de la epístola (Fig. IV. 67). La cota de solería interior está elevada dos peldaños respecto a la de la iglesia. El espacio que en origen fue capilla funeraria es de planta cuadrada de 3,85 m de lado y se cubre con una bóveda de crucería simple (Fig. IV. 69). Las sucesivas transformaciones y labores de restauración hacen difícil precisar la datación de los distintos elementos que la componen. En las últimas obras de la segunda mitad del siglo XX, se sustituyó el antiguo altar neoclásico por otro nuevo consistente en un arco apuntado decorado con dientes de sierra que enmarca unas figuras de ángeles sosteniendo una cruz (Fig. IV. 68); se colocó la celosía de piedra de la ventana exterior; se abrió una puerta hacía el actual despacho parroquial; se perforó el muro que limita con el vestíbulo de acceso de la iglesia creando una hornacina abierta a ambos espacios; y se restauró intensamente el arco de acceso desde la iglesia (Fig. IV. 70). También sabemos que en la década de los años veinte del mismo siglo fue objeto de algunas obras de urgencia que sacaron a la luz restos de la decoración con la que tuvo que contar la capilla, así como una decoración gótica en yeso y azulejos sevillanos del siglo XVI 90 . El arco de acceso, de gran interés, se trata del elemento original coetáneo a la construcción de la capilla. Hay que recurrir a las fotografías conservadas que muestran su estado antes de la restauración para comprobar la entidad de lo conservado y el alcance de los trabajos de reintegración (Fig. IV. 72). En ellas se aprecia cómo las gruesas capas de cal ocultan buena parte de la decoración de lacería del alfiz y los dos escudos heráldicos situados en los ángulos superiores (Fig. IV. 72). Gracias a estas imágenes también se puede comprobar cómo la reposición de la decoración de lacería efectuada no respondió de manera precisa a los restos conservados. Dicha decoración, tallada en la piedra, recorre con una cinta el exterior, que sobresale mediante una serie de nudos, y dos más que se van entrelazando en el interior del perímetro del alfiz y que se complican en los rincones superiores. En las fotografías este alfiz alberga un arco de medio punto cuyo intradós interrumpe la decoración de arquillos entrecruzados del vano original. Se trata, por tanto, de una modificación de este arco, asociada posiblemente a la reforma barroca del templo, por la que se agrandó el hueco perdiendo la forma original de arco apuntado. 89 Rallón, 2003: 137. Sancho de Sopranis, 1964b: 419. 90 Según Ragel García (1928: 31), los restos de decoración de yeso se conservaban en el Depósito Arqueológico Municipal, no así los azulejos. Fig. IV. 67. Situación. Capilla del Cristo de las Aguas. San Dionisio. Jerez. Fig. IV. 68. Altar. Capilla del Cristo de las Aguas. San Dionisio. Jerez.
IV. CAPILLAS 277 A pesar de la versatilidad mostrada en este caso por este tipo de bóvedas para la cubrición de espacios de diferentes proporciones, también se evidencia aquí cómo estas forman parte de una concepción global de la edificación. Es decir, existe una idea proyectual que abarca todo el conjunto de elementos constructivos que entran en juego para dotar de un vestíbulo de entrada a la iglesia, disponer una escalera que de acceso a las azoteas y ampliar la capilla adyacente con un pequeño presbiterio. Aquí, por ejemplo, la utilización de dos módulos perfectamente cuadrados se relaciona con la profundidad dada al arco apuntado que soporta el segundo tramo de la escalera. Volviendo al vestíbulo, las proporciones alargadas de la bóveda que marca el eje longitudinal se contrarresta con la ampliación de la anchura de la parte inferior mediante los dos arcos rehundidos que articulan los dos paños de muro laterales, articulación que veremos aplicada a otros ejemplos con diversas intenciones. La evolución en la articulación espacial de este tipo de capillas nos va mostrando cómo poco a poco su concepción va configurándose como una intervención integral cada vez más rica en matices. Fig. IV. 81. Ménsula. Presbiterio de la capilla de la Astera. San Dionisio. Jerez Fig. IV. 81. Bóveda. Presbiterio de la capilla de la Astera. San Dionisio. Jerez
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 278 3.5. Vestíbulo de acceso lateral (San Mateo) En el espacio que sirve de zaguán antes de la entrada de la epístola de la iglesia de San Mateo, se repiten algunos de los elementos formales de otras capillas funerarias (Fig. IV. 82). De nuevo encontramos un espacio muy transformado, aunque en este caso conserva restos de la decoración de lacería tanto de la portada exterior como de la interior. Es de planta casi cuadrada y sus dos puertas se sitúan en el interior de unos grandes arcos apuntados sobre los que se apoya la bóveda (Fig. IV. 83). La disposición de la sillería en los otros dos laterales delata que se repetiría en estos la misma solución. La bóveda es de crucería simple con nervios de piedra que arrancan en ménsulas sobre columnillas suspendidas con capiteles decorados y la plementería se encuentra revestida, por lo que no se puede apreciar el material que la forma. En relación a la forma de la bóveda, Sancho databa la capilla en el siglo XV y llamaba la atención sobre el carácter mudéjar de las columnillas 95 . Salvo en la situada en el ángulo oriental, con una sobria decoración de hojas que recuerda a los capiteles del ábside de San Juan, en los otros los capiteles se decoran con diferentes labores de mocárabes (Fig. IV. 84). Sobre ellos se apoyan las ménsulas formadas por una banda inferior decoradas con motivos vegetales y geométricos 96 . Por encima se sitúa una banda de puntas de diamante que solo es visible en los ángulos norte y oeste, ya que en las otras dos la degradación de la piedra lo hace imposible. El conjunto de estas dos molduras se prolonga en el interior de los arcos rehundidos, hoy visibles, y con seguridad en los otros dos cegados, siendo su posición en altura la misma que las impostas del arco exterior de acceso. En cuanto al perfil de los nervios, se compone de un arranque plano, tres molduras cóncavas y un baquetón cilíndrico que sirve de remate. En la clave, con forma de pirámide octogonal, se vuelve a repetir la decoración de mocárabes de los capiteles. Como ya señalara Sancho, también cabría señalar el peralte de los arcos formeros que hacen que la altura de sus claves esté muy próxima a la de la clave principal. El modelo de bóveda de crucería con apoyos remarcados por ménsulas con columnas colgantes se repite como una solución recurrente para la cubrición de espacios de transición entre el interior y el exterior de los templos. Se encuentra en San Dionisio, donde también se vuelve a detectar una preocupación por la articulación de los muros 95 Sancho de Sopranis, 1934: 18. «El actual ingreso del mismo templo obra del siglo XV según indica el peralte de su cerramiento ojival de crucería sencilla, ofrece en los ángulos detalles mudéjares interesantes en las cuatro columnillas colgantes que apean las nervaduras». 96 En la del ángulo occidental encontramos unos motivos de flores cuya orientación se va alternando y que recuerda a los del arco de acceso a la capilla bautismal de este mismo templo. Fig. IV. 83. Bóveda. Vestíbulo de acceso lateral. San Mateo. Jerez. Fig. IV. 82. Situación. Vestíbulo de acceso lateral. San Mateo. Jerez.
IV. CAPILLAS 279 laterales. En el mismo San Mateo las encontramos de nuevo muy simplificadas en el vestíbulo del otro lateral, donde sirven para sostener una bóveda de crucería rebajada con plementería de piedra y perfil de los nervios acabado en un remate plano (Fig. IV. 85). Estos rasgos invitan a pensar en una reinterpretación del modelo en un momento posterior como una manera sencilla de cubrir este tipo de espacios auxiliares y donde el acento decorativo se concentra en contados elementos del conjunto. Fig. IV. 85. Vestíbulo lateral del evangelio. San Mateo. Jerez. Fig. IV. 84. Ménsulas. Vestíbulo lateral de la epístola. San Mateo: A) Oeste; B) Sur; C) Norte; D) Oeste. A C D B
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 280 4. CAPILLAS CON BÓVEDAS ESTRELLADAS Una de las peculiaridades de la traza de las bóvedas estrelladas es el motivo geométrico sobre el que se fundamenta. En los tres primeros casos se trata de una estrella de ocho puntas, que forma parte de una larga tradición en el trazado de lazos, y otro tipo de bases geométricas para elementos decorativos planos y espaciales de las más diversas utilidades: yesos, tallas de fondos de puertas, encuadernaciones, etc. El motivo, según José Galiay, debía proceder de modos de hacer con procedimientos elementales, trazados sencillos que no requerían de conocimientos especiales —tal como podemos constatar en la pequeña traza de Vejer—, aunque entendemos que las bases científicas siempre existieron en lo que viene a denominarse geometría fabrorum. En el caso que nos ocupa, el pretendido «principio natural» 97 para construir polígonos estrellados es la construcción inicial del polígono regular, en este caso de ocho lados, tal como hemos expuesto, es decir, con dos cuadrados iguales girados. La transformación del polígono en estrella se consigue, «por unión alternativa de los puntos de división de la circunferencia, o también prolongando los lados del polígono hasta encontrarse con las inmediatas. En ambos casos la resultante es la misma, si bien varían posición y tamaño de la estrella por estar inscrita en la circunferencia, en un caso, y circunscrita en el otro» 98 . La utilización de estrellas de ocho puntas es recurrente en el diseño de motivos decorativos, siendo muy habitual en el arte islámico. En la ciudad medieval cristiana tuvieron que existir numerosos modelos de este tipo, como por ejemplo las estrellas de época almohade que ornaban las cuatro puertas de la ciudad 99 . La aplicación de este tema geométrico a la traza de una bóveda implica asumir un motivo muy característico del mudéjar, en este caso desarrollado espacialmente con un elemento novedoso, un nervio de piedra de considerables dimensiones que, como hemos visto, debe solucionar las incertidumbres que se originan en la adaptación del modelo a una realidad distinta. La insistencia por parte de la historiografía tradicional en señalar el carácter hispanomusulmán de todas las bóvedas de crucería estrelladas construidas en la península en cuyo diseño interviene el octógono ya fue rebatida por Javier Gómez Martínez en relación a los numerosos ejemplos tardogóticos 100 . Este autor identifica los 97 Galiay Sarañana, [1944] 1995: 12. Este autor atribuye a los artesanos la capacidad de intuición en la ideación de estos trazados, lo que denomina «principio natural» 98 Galiay Sarañana, [1944] 1995: 12-13. 99 Pomar Rodil, 2003. 100 Gómez Martínez, 1998, 76. La tesis plantea que pese a que la mayor parte de los artífices que realizaron las bóvedas estrelladas del tardogótico hispano procedían del exterior, estos una vez aquí se vieron influenciados por la tradición constructiva hispanomusulmana. La influencia de las bóvedas estrelladas del
IV. CAPILLAS 281 Fig. IV. 86. Mosaico. Villa romana del Ruedo. Almedinilla. (Córdoba). mismos procedimientos basados en la manipulación del cuadrado y del círculo en el contexto europeo, alejado de una posible influencia islámica. «La base geométrica es siempre la misma, la Geometría es una, independientemente de que fuera aplicada por musulmanes o cristianos» 101 . Los límites de esta continuidad los podemos situar incluso en momentos más alejados, alcanzando hasta la arquitectura clásica, donde encontramos ejemplos como el espléndido mosaico que decora una de las estancias de la villa romana del Ruedo en Almedinilla (Córdoba) (Fig. IV. 86), con un diseño idéntico al utilizado en la traza de la primera de las capillas que se expondrán a continuación. De hecho, esta permanencia de los métodos gráficos que determinan la forma en planta de las bóvedas se constata también en el trazado de la bóveda de crucería con terceletes del último caso. El procedimiento utilizado aquí tiene como base el mismo esquema de una bóveda de perímetro octogonal que deja otro vacío de la misma forma en el centro, utilizado en las cubriciones islámicas, como ocurre en la bóveda central de la actual iglesia del Cristo de la Luz de Toledo (Fig. IV. 87) 102 . A su vez servirá de base para otro tipo de bóvedas de mayor complejidad, donde se incorporan al esquema geométrico inicial otros elementos de trazado recto o curvo que caracterizan el período tardogótico. La reciente intervención en esta capilla ha permitido obtener datos que quedan inéditos en las restantes capillas analizadas, y que por tanto, ofrecen una información vital para comprender los mecanismos y procedimientos constructivos del grupo de capillas que estamos agrupando bajo diversos criterios. Por esta razón este apartado se extenderá algo más que los demás. mundo islámico llegarían incluso a personajes como Leonardo da Vinci o Guarino Guarini. Cfr. Torres Balbás, 1952b. 101 Gómez Martínez, 1998, 82 102 Si se prolongan todos los nervios terceletes hasta el vértice opuesto, el polígono resultante en el centro es un octógono regular. Fig. IV. 87. Bóveda central. Ermita del Cristo de la Luz. Toledo.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 282 4.1. Capilla de los Tocino o de la Jura (San Juan de los Caballeros) De planta cuadrada, los límites de esta capilla se encuentran definidos por el espacio entre dos de los contrafuertes de la cabecera de la iglesia, a los cuales se adosa, añadiéndose en su construcción tres muros más (Fig. IV. 88 y Fig. IV. 89). Actualmente el acceso a su interior no se realiza desde su lugar natural, el templo, sino desde la casa anexa, antigua casa rectoral. Quizás conviene recordar que esta capilla sufrió una potente intervención, posiblemente a finales del siglo XIX, para tratar de solucionar los problemas estructurales que presentaba. Esta modificó notablemente su configuración y afortunadamente no se concluyó, dejando a la vista elementos originales que permiten reconstruir su estado inicial. Como se ha visto en el análisis previo del templo, el acceso originario se situaba en el muro de la cabecera que comunicaba con la zona inmediata al presbiterio de la iglesia, a una cota más baja que en la actualidad. Como el arco apuntado que servía de ingreso, en cada uno de los muros restantes se situaba un arcosolio que en la referida obra de restauración fueron cegados en mayor o menor medida, pero hoy son totalmente reconocibles. El situado en el muro noreste, el más significativo, se enmarca en un alfiz quebrado decorado con cintas entrelazadas labradas en la piedra que se conectan en la zona de la imposta con arquillos entrecruzados que recorren el arco (Fig. IV. 91 y Fig. IV. 90). Las albanegas o enjutas son lisas, al igual que el intradós del arco apuntado. Parece lógico pensar que este elemento estaría destinado a alojar un altar pues marca la misma dirección y sentido litúrgico de la iglesia. De hecho, esta decoración se perdió en algunos puntos debido a las perforaciones realizadas, posiblemente para recibir un retablo posterior 103 . El contorno derecho del alfiz coincide con la línea vertical que señala el adosamiento entre el muro de la capilla y el estribo de la cabecera, lo que obligó a la realización de una compleja labra. Los otros dos arcosolios carecen de decoración, disponiéndose solamente un simple baquetón en la arista de los arcos. Para la construcción del situado en el muro sur, enfrente del ornamentado con alfiz, se tuvo que eliminar parte de la zona inferior del estribo de la iglesia y posiblemente por este motivo se encuentra ligeramente desplazado del centro del muro. Hoy día está totalmente cegado a causa del refuerzo estructural llevado a cabo en el s. XIX, y la parte cercana al contrafuerte de la cabecera se repuso con sillares para reforzar este punto (Fig. IV. 92). 103 En torno a este arcosolio se localizaron durante los últimos trabajos de restauración algunos restos de revestimiento de color que se situarían alrededor de este elemento y que formarían parte de su programa decorativo. Fig. IV. 88. Situación. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez. Fig. IV. 89. Axonometría exterior. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 283 En la línea de arranque de estos arcos murales se dispone una cornisa que recorre el perímetro de los muros, compuesta de un filete sobresaliente de sección rectangular bajo el que corren dos boceles, entre los que se dispone una moldura más amplia cóncava. Este elemento marcaría así el tránsito entre los muros lisos y el cierre de los tres huecos rehundidos. La intervención decimonónica eliminó casi toda esta cornisa conservándose sólo algunos fragmentos: en el rincón norte se encontró el fragmento mayor y mejor conservado, que proporciona la pauta de cómo estaban resueltas las esquinas (Fig. IV. 93 y Fig. IV. 94); en los rincones oriental y occidental se conservan pequeños restos o huellas de su impronta en los sillares del muro, mientras que en el rincón sur dicha moldura había desaparecido por completo al haberse repuesto todos los sillares de la parte baja del muro. Los muros se construyen con dos hojas de sillería de piedra calcarenita en los que predomina la disposición a soga, y un relleno interior de cascotes y argamasa. La altura de las hiladas oscila entre los 31 y los 33 cm. El espesor de los muros está en torno a los 90 cm, aunque se reducen en el interior de los arcosolios a la mitad. Al no apreciarse variación en cuanto a la disposición de los sillares, la diferencia de grosor se resolvería aumentando o disminuyendo la anchura del relleno intermedio, tal y como hemos podido reconocer en la ventana que se abrió rompiendo el muro de fachada. Fig. IV. 90. Sección longitudinal. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez. Fig. IV. 91. Arcosolio. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez. Fig. IV. 92. Sección longitudinal. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 284 Fig. IV. 93. Planta y secciones. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 285 La transición de la planta cuadrada a la octogonal se realiza por medio de trompas de arista viva situadas en los ángulos, las cuales se ejecutaron con ladrillo aunque se encontrarían revestidos (Fig. IV. 95). El aparejo de estas trompas quedó a la vista durante la reciente intervención, mostrando una cuidada resolución en arco y espiga coherente a la forma final de la pechina. Se trata de un aparejo en hiladas paralelas a la directriz de los cilindros en cuya intersección se forma la arista, que queda resuelta mediante solución en espiga. Estas dos superficies triangulares y la arista entre ellas quedan trabadas al arco que forma el frente de la pechina, descargando en los encuentros con los muros inferiores de la capilla. En cada uno de los encuentros entre las trompas y los muros se disponen unas pequeñas columnas suspendidas con capiteles troncocónicos, y sobre estos se dispone una cornisa, con un perfil idéntico al de la inferior, que recorre el perímetro ochavado de la capilla marcando el arranque de los nervios de la bóveda. Esta cornisa, que sirve de cimacio a los capiteles, sería continua en origen pero se cortó en el paramento noroeste al agrandar la ventana original de la capilla. En cada uno de los capiteles se puede ver la cara frontal completa y las dos mitades correspondientes a las caras laterales, siendo el diseño simétrico en todas ellas (Fig. IV. 96 y Fig. IV. 97). En la restauración reciente se han limpiado estos capiteles, eliminando las sucesivas capas de cal que los cubrían. No obstante, se respetó la última que es la original, la cual mostraba una labra muy cuidada que daba al capitel mayor relieve y profundidad de lo que suele observarse en las imágenes antiguas. Fernando López ya ha puesto en relación el diseño de los capiteles de esta capilla, «todos ellos de carácter fitomorfo y cierto sabor mudejarizante», con los que existen en el vestíbulo de acceso de la parroquia de San Dionisio, donde también se disponen de manera simétrica y además se repiten dos de los cuatro modelos presentes aquí 104 : Modelo A: En la cara frontal se disponen dos tallos curvos simétricos, cuyas partes superiores se arrollan hacía el interior, y en medio acogen una hoja con tres pétalos. En las caras laterales se puede observar la mitad del esquema anterior y en las esquinas inferiores vuelven a aparecer otras hojas con tres o siete pétalos. Modelo B: En cada una de las caras del capitel se representa una larga hoja con siete pétalos redondeados dispuestos de manera simétrica, tres a cada lado y uno en la parte superior. En las esquinas superiores aparece otro conjunto de tres pétalos. 104 López Vargas-Machuca, 2014b: 36. En el vestíbulo de San Dionisio se repiten los dos primeros modelos. La descripción de los cuatro modelos, para los que hemos seguido la misma nomenclatura, en López Vargas-Machuca, 2013b. Estos elementos son de una gran importancia para establecer su relación con otras obras coetáneas dentro de lo que el autor denomina «taller de Santo Domingo» en el ámbito territorial de la Andalucía occidental. Fig. IV. 94. Resto de cornisa inferior del rincón norte. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez. Fig. IV. 95. Trompa de arista. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 286 8 7 1 4 5 3 6 2 Fig. IV. 96. Perspectiva cenital con identificación de modelos de columnillas. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 293 condiciones—, que nos permiten hacernos una idea del aspecto con el que contarían la mayor parte de los edificios de esta época. Se ha localizado en las cornisas la pigmentación de su revestimiento original de cal, así como de capas de conservación en los revestimientos lisos de los paramentos murales y las trompas aristadas que van aportando indicios de los cambios de gusto de cada época. Quizás unos de los restos más interesantes son los detectados en los arcos formeros de la bóveda. En los lados frontales de estos arcos, sobre un fino revestimiento de cal, se dispone una decoración geométrica en el que se representan con líneas de color rojo las partes en sombra que finge una greca o lacería en relieve, como la que está labrada más abajo siguiendo la línea del alfiz del arco mural. El fondo de los ocho planos murales de estos arcos no conservaba ninguna pintura, aunque no habría que descartar su existencia pues forma parte del programa decorativo del conjunto de la bóveda. Además, las caras más externas de los nervios de la bóveda exhiben decoraciones en forma de cadenas de rombos, que lo recorren desde los enjarjes hasta la clave. El mismo motivo decorativo pero tallado en piedra se puede observar también en los arcos exteriores de las ventanas del ábside del evangelio de San Dionisio y en algunas bóvedas de la nave de la iglesia de la O en Lebrija, y constituye, según López VargasMachuca, un tipo de decoración infrecuente en el gótico andaluz 110 . A pesar de tratarse de dos formalizaciones muy distintas, no hay duda de que se trata del mismo motivo decorativo, por otra parte de gran sencillez en cuanto a su concepción y ejecución 111 . Pero, sin duda, los restos de mayor valor por su calidad y valor histórico son las pinturas que decoran las superficies de la plementería (Fig. IV. 110). En el centro de las zonas con forma de rombo, sobre un fondo claro de tonos ocres, se dispone un círculo con una decoración de lóbulos hacia el interior, en el que se sitúa un león rampante clásico en heráldica pintado en rojo sobre un fondo ocre. Excepto unas líneas que marcan los ejes de los lóbulos de color azulado, en el resto, tanto las líneas geométricas como la parte figurativa se realiza con color rojo. En las dos partes restantes del rombo una doble línea de color rojo marca el perímetro de cada una de ellas, enmarcando un conjunto variado que representa una decoración de tallos vegetales entrelazados de hojas lanceoladas y palminervias de color rojo sobre fondo azulado. En los sectores de la plementería de forma triangular inmediatos a los arcos formeros, volvemos a encontrar la misma decoración vegetal delimitada por una doble línea que marca el perímetro. 110 López Vargas-Machuca, 1998: 952. 111 López Vargas-Machuca (2014b: 80) califica esta comparación de arriesgada.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 294 Los restos conservados, que en algunos casos abarcan paños completos de plementería, son más que suficientes para deducir cómo sería la imagen completa del conjunto. La cantidad y calidad de los restos conservados otorgan un valor excepcional a estas pinturas, ya que se trataría a día de hoy de uno de los mejores testimonios del aspecto intensamente coloreado que debieron tener el interior de los edificios medievales jerezanos 112 . Pero sobre todo se trata del único ejemplo encontrado hasta ahora de utilización de pintura figurativa para la decoración de una bóveda en el marco temporal y territorial objeto de este estudio. 112 Una relación de decoración pictórica conservada en ellos en López Vargas-Machuca, 2014c: 72. Fig. IV. 109. Moneda de cuatro maravedís de Pedro I, reverso (Sevilla c1350-1369). Inscripción PETRUS DEI GRATIA REX LEGIONIS. Fig. IV. 110. Bóveda restaurada. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 295 Sobre el significado de esta decoración surgen algunas dudas. Los temas florales, de entrelazo y geométricos están presentes en la mayoría de los ejemplos de pintura parietal española de los siglos XIV y XV, consolidados por tradición mudéjar. Más interesante es la aparición del león rampante. Al tratarse de una capilla funeraria que pretende ensalzar la memoria de sus patronos, lo usual es que formase parte de su blasón. Sin embargo, apenas contamos con referencias de Andrés Martínez Tocino ni tenemos conocimiento de su escudo, y las pocas noticias sobre su vida, merced a los datos que señala en su testamento, se reducen a que era Jurado de la ciudad. No obstante, la iconografía no pasa desapercibida. Leones rampantes aparecen en el escudo de varias familias de la época (los Tenorio, los Silva), y por supuesto estaban presentes en las obras financiadas por la monarquía 113 . Dado el carácter de realengo de la nobleza jerezana y en el marco de inestabilidad que supuso el tránsito entre las casas de Borgoña y Trastámara, pensamos que quizás el mensaje trasmitido por Martínez Tocino fuese el de su lealtad al Rey, dedicación que posiblemente cultivó toda su vida. En este sentido, los decoradores de la capilla no tuvieron complicado buscar símbolos que manifestasen esta fidelidad, pues aparecían de manera corriente en las monedas de curso entre los siglos XIV y XV; monedas que desde Fernando III a Enrique III (†1406) repetían un mensaje de legitimidad alrededor de un círculo lobulado: un castillo en el anverso y un león rampante en el reverso (Fig. IV. 109). El arcosolio El arcosolio que se encuentra en el interior de la capilla, probablemente con la función de altar, constituye sin duda otro de los elementos más singulares de la capilla. Su armonioso diseño, incluyendo el característico quiebro del alfiz, único en la arquitectura medieval de la ciudad, hizo que sirviera de inspiración en las restauraciones decimonónicas del ábside del templo y en la capilla de San José de la misma iglesia. En algunas zonas, la decoración ha desaparecido a causa de la inserción de la moldura rectangular decimonónica y por los mechinales abiertos para recibir probablemente un retablo de madera. Al intentar deducir el diseño en las zonas carentes de decoración, hemos debido acudir a los referentes más cercanos (Fig. IV. 111). Los motivos de lacería y los arquillos entrecruzados son un tema recurrente de la arquitectura medieval jerezana, pero debemos ser cautos a la hora de diferenciar las obras originales y las reconstrucciones debidas a restauraciones en estilo donde tanto éxito tuvo este tipo de trazados. Para más confusión, la calidad de la labra de los artesanos decimonónicos locales llega a ser tal que resulta difícil su diferenciación. En algunos casos la propia 113 El análisis semántico de esta decoración surgió en el transcurso de los trabajos conjuntos de restauración en los que participó el arqueólogo Gregorio Mora Vicente. Algunos resultados de los mismos han sido adelantados en una reciente publicación, Mora Vicente y Guerrero Vega, 2015.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 296 forma del corte de la piedra debido al instrumental más moderno, o la ausencia de trazados rehundidos previos, pueden ofrecer alguna pista para su diferenciación. Estos arcos con arquivoltas de entrecruzamientos de arquillos más grandes y más pequeños son típicos del arte almohade y aparecen en las grandes puertas monumentales sobre todo de Marruecos. En esa época estos arquillos suelen arrancar de los que Marçais llamó motivos serpentiformes, formados por dos volutas puestas verticales 114 . Se siguen usando en la arquitectura nazarí, aunque ya arrancando de simples nacelas o medios arquillos, que es lo mismo. Además, son el origen de los arcos angrelados típicos de la decoración nazarí, cuando se dejan los picos salientes en vivo y no trasdosados por el arco del vano. Los que se pueden parecer más a los jerezanos son los nazaríes de la primera mitad del XIV y en especial, por ser bastante apuntado, el de la puerta de las Armas de la Alhambra 115 . El referente más directo en la ciudad lo podemos encontrar en el arco de acceso a la capilla del Cristo de las Aguas de la parroquia de San Dionisio, donde las imágenes mostraban antes de su profunda restauración la misma forma de conexión en los laterales de la lacería que recorre el alfiz con la de los arquillos entrecruzados del arco 116 . 114 Marçais, 1926. 115 Agradezco al profesor Antonio Almagro sus amables aclaraciones sobre el uso de estos elementos. 116 Esteve Guerrero, 1933: 107. Álvarez y otros, 2003: 260. Aunque muy deteriorado también se aprecia este tipo de elementos en la portada lateral de San Mateo. Fig. IV. 112. Montea de arco polilobulado. Iglesia del Divino Salvador. Vejer de la Frontera (Cádiz). Fig. IV. 111. Decoración de lacería de arcosolio. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 297 Para valorar el origen y el modo de concepción de su trazado geométrico contamos con un testimonio inusual en ésta época: el dibujo o rasguño documentado en la iglesia parroquial del Divino Salvador de Vejer de la Frontera (Fig. IV. 112) 117 , edificio donde encontramos también la decoración de lacería y arquillos entrecruzados, y que muy probablemente fue realizado por el mismo taller que trazó otros edificios jerezanos 118 . En el dibujo de Vejer el trazado del arco se apoya en un triángulo equilátero mientras que en Jerez el arco es menos apuntado, situándose sus centros a una distancia del eje de un cuarto de la luz (Fig. IV. 113). Además, al intentar recomponer las zonas que faltan hemos llegado a la conclusión de que la solución en las esquinas inferiores de la lacería es diferente a uno y otro flanco. En cuanto a su relación con el espacio del que forma parte, la altura de las cornisas de la imposta, común a todos los arcosolios, podría corresponder a la mitad del ancho de la capilla. Si trazamos una circunferencia con centro en la línea de imposta del arco, nos determina la cota aproximada del arranque de las trompas y reconocemos por tanto la utilización de una proporción cuadrada para la definición de los paramentos, diferenciando la zona de la caja mural prismática —casi cúbica— de la parte aérea en la que se transita hacia el ochavo de la bóveda. Reconstrucción de la montea de la bóveda Un rasgo que caracteriza a la traza de cantería es la previsión del resultado, pues se ponen en práctica determinados recursos técnicos para definir de forma previa los distintos elementos de la bóveda antes de su construcción. El dibujo y la geometría fueron las herramientas indispensables para poder controlar formalmente el proceso de construcción. Sabemos que en la construcción de las bóvedas de crucería se hacía uso de monteas, dibujos ejecutados a tamaño natural para tomar los datos necesarios en la labra de las dovelas de piedra y en la construcción de las cimbras. Además, habría que suponer que en la realización de estos trazados debía de primar la sencillez, requiriéndose solamente la planta y la elevación de los nervios. En palabras de Francisco Pinto «el método gráfico consiste en obtener cada elemento en verdadera magnitud mediante una serie de mecanismos geométricos muy elementales pero altamente sintéticos y abstractos» 119 . Es importante destacar el carácter esquemático del trazado ya que tanto en la planta como el los alzados bastaría con la representación de la línea central de cada nervio 120 . Se ha tratado de recorrer el camino inverso y a partir de su realidad presente tratar de deducir cuales fueron los procesos y mecanismos gráficos utilizados en su diseño y 117 Abellán Pérez, 1982: 137. 118 Jiménez Martín, 1978: 74-75. López Vargas-Machuca, 1999: 72. 119 Pinto Puerto, 2006: 267. 120 Rabasa, 2000: 121. Fig. IV. 113. Hipótesis de trazado geométrico. Arcosolio. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 298 construcción. Para ello hemos partido de una toma de datos métricos con estación total láser, consiguiendo una referencia dimensional de los puntos más significativos del espacio que analizamos. Cada punto tiene así determinadas sus tres coordenadas en el espacio, obteniéndose con una precisión razonable la geometría de las líneas que definen el eje del intradós de cada uno de los nervios. Si reproducimos el trazado resultado de la toma de datos métrica y la comparamos con el trazado geométrico teórico de una planta octogonal (Fig. IV. 114), comprobamos que ambos se ajustan bastante bien, lo que nos desvela el rigor en su construcción, siendo el desplazamiento máximo de los encuentros entre nervios de pocos centímetros. Hay que tener en cuenta que tanto el muro de la iglesia como la propia capilla han sufrido un considerable desplome hacia la calle. Dadas las condiciones en las que ha estado trabajando la estructura, las variaciones se pueden interpretar como movimientos propios de este tipo de estructura, pero también como leves errores de replanteo durante su construcción. En ambos casos, el nivel de tolerancia lo consideramos más que aceptable y nos ofrece una información inestimable sobre la calidad en el trazado y ejecución de la obra que estamos valorando. Fig. IV. 114. Comparación entre toma de datos y trazado ideal de los nervios de la bóveda. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 299 La ejecución de la traza (Fig. IV. 115) partiría de la planta cuadrada de la capilla, a la cual se añade otro cuadrado de las mismas dimensiones girado 45º. Se obtendría así un octógono que corresponde a la planta de la capilla generada tras la construcción de las trompas de los rincones. Para el trazado de la estrella que forman los nervios desde cada vértice se trazan dos rectas que enlazarían con los dos vértices situados a ambos lados del vértice opuesto. A partir de aquí se unen los puntos más cercanos a los vértices, donde cruzan estas líneas con sus opuestos, cruzándose todas las líneas en la clave polar. Pero como se ha visto, los nervios nacen en los arranques diferenciados, es decir, separados de los paramentos y entre sí una cierta distancia. Pensamos que esta separación la proporciona la circunferencia inscrita en la planta octogonal, definiendo en sus cruces con las líneas de los nervios los puntos de arranque de estos. Fig. IV. 115. Propuesta de generación de la traza de la bóveda. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 300 Definido así el trazado base, pasamos a analizar el trazado de los arcos que componen los nervios pétreos de la bóveda. Contamos con dos tipos de arcos que se repiten en el trazado: los que forman las puntas de la estrella hacia los vértices del octógono, y los que surgen de la clave polar. Al medirlos en el levantamiento hemos observado que ambos tienen radios muy parecidos, con un valor medio de 2,72 m. Para las variaciones de las distintas medidas del radio de los nervios habría que considerar las deformaciones que ha sufrido la bóveda debido a los empujes del ábside sobre la capilla. De hecho, en las nervaduras que apoyan en la iglesia se han concentrado los desplazamientos, razón por la que los dos nervios que arrancan de este muro y se disponen en dirección perpendicular han llegado a descender unos 3 cm en el punto de encuentro con los otros nervios, mientras en que en el central, que se encuentra en la misma dirección, el desplazamiento horizontal se ha repartido en las juntas de las dovelas. Tras estas consideraciones iniciales, estimamos que los radios utilizados para el trazado de todos los nervios sería el mismo, pudiéndose obtener el baivel o regla con el que se trazan los lechos de cada una de las dovelas de los arcos. Para la obtención de estas medidas se debería de seguir un procedimiento sencillo que muy probablemente partía del trazado en planta previo. Se puede suponer que estas operaciones se trazaban dentro de la capilla, lo que facilitaría su montaje. El nivel de simplificación llega a ser tal que el radio de los nervios sería el mismo que la circunferencia en la que se inserta el octógono de la planta (Fig. IV. 116 y Fig. IV. 117). Una vez definida en planta la dirección de cada arco y los puntos de intersección, se trazarían en primer lugar los nervios correspondientes a los arranques desde los vértices (CD). El centro de los mismos, tomando el mencionado radio, se situará en el punto de intersección entre la prolongación del nervio correspondiente y la del siguiente nervio con el que no se cruza (1). Habría que señalar que la posición del centro geométrico se sitúa unos 8 cm por encima del plano base. El trazado del radio en su intersección con la planta proporciona la altura del punto de cruce de los nervios externos e internos (D). El centro para el trazado de los nervios centrales (2) se sitúa 34 cm por encima del plano de apoyo y además en una posición no relacionada de forma inmediata con la planta. Esto lleva a pensar que el centro no es el punto de partida sino más bien el resultado al trazar una circunferencia con el radio dado que pase por el punto de cruce anteriormente calculado (A) y por un punto cercano a la proyección de los arranques (C). De esta manera también se obtiene la altura de la clave de la bóveda al cruzarse la circunferencia así trazada y el eje de la capilla (B).
IV. CAPILLAS 301 Otra posibilidad es que se determinara en primer lugar la altura de la clave polar y con el mismo radio actuar por tanteos hasta situar correctamente el centro 121 . Determinada la altura de la clave y partiendo del punto de cruce no sería necesario más que colocar la cimbra con el radio adecuado uniendo ambos puntos. 121 Rabasa, 2000: 127-128. En el procedimiento para el trazado de una bóveda de crucería con terceletes contenido en el tratado de Hernán Ruiz, el trazado del arco formero se realiza por sucesivas aproximaciones. Fig. IV. 116. Propuesta de traza de los nervios de la bóveda. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 302 Fig. IV. 117. Perspectiva militar cenital. Capilla de la Jura. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 309 Tampoco se dispone de una única pieza que sirva de clave central. En su lugar esta se forma mediante dos piezas de piedra formando un cilindro con un hueco en su centro. De esta manera se podría colgar de este punto otra pieza, de piedra u otro material, que sirviera de clave colgante, o por el contrario una lámpara para iluminar la sala. Aunque de menor tamaño y con el añadido de la decoración de «dientes de sierra», el perfil de los nervios es similar al de los de la capilla de los Tocino. Es característico el remate plano del bocel inferior, y también aquí el diseño parece estar basado en un esquema ad quadratum (Fig. IV. 132). La decoración de dientes de sierra, en este caso independientes unos de otros, establece un ritmo modular y condiciona de alguna manera la ejecución de los nervios, ya que hace imprescindible que todas las dovelas tengan la misma dimensión. La talla de estas piezas exige evidentemente un mayor esfuerzo de control y ejecución. Se emplearía mucho más tiempo en el labrado de una de estas piezas que en otra derivada simplemente de la extrusión de un perfil determinado, pero seguramente se compensaría por el efecto de vibración y volumen que proporciona a las nervaduras que se complementa con la decoración de la imposta que busca un efecto similar. Por lo que se observa desde el interior de la escalera, la línea de imposta marca el límite a partir del cual la cara interna del muro se ejecuta con ladrillo (Fig. IV. 133). Como se ha visto en la capilla de los Tocino, donde el ladrillo se reservaba para la parte curva de los arcos formeros, esto facilitaría su ejecución. En base al levantamiento realizado se vuelve a constatar una notable precisión entre la geometría real de los nervios y el modelo propuesto para su traza en planta. Las desviaciones son relativamente reducidas y atribuibles a las pequeñas deformaciones, o generadas en el propio proceso de construcción (Fig. IV. 134). Fig. IV. 132. Análisis formal de la sección de los nervios de la bóveda. Capilla bautismal. San Mateo. Jerez. Fig. IV. 133. Paramento de la capilla en el hueco de la escallera. Capilla bautismal. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 310 En este caso, el trazado de la bóveda se vuelve a fundar en un octógono, que se obtiene mediante la intersección de un cuadrado y otro idéntico girado 45º a partir de su centro. Sin embargo, el cuadrado inicial no coincide con la planta de la capilla. Mientras que esta mide 3,09 m (11 pies) de lado, el cuadrado que genera el octógono mide 3,62 m (13 pies) aumentando por lo tanto un pie en cada dirección 124 . Una vez obtenido el octógono inicial, para formar la estrella se seguiría el siguiente procedimiento (Fig. IV. 135). Mediante dos rectas se enlaza cada vértice con la intersección entre la circunferencia que circunscribe el octógono y las proyecciones de dos líneas que unen el centro de este con los puntos medios de los dos lados adyacentes al vértice contrario. La intersección de las líneas procedentes de todos los vértices marcan los puntos desde los cuales parten otros nervios hasta la clave central. Por lo tanto, el diseño aquí utilizado varía ligeramente respecto al visto en la capilla anterior. En comparación con aquella los paños centrales de la plementería se reducen para aumentar el tamaño de los situados más al exterior. Esto permite disponer de mayor espacio delante de las trompas de arista que solucionan los ochavos y que aquí se encuentran incluidas en la bóveda, por encima de la línea de imposta. 124 El pie utilizado (0,2786 m) es el derivado de la vara castellana (0,8359 m) y equivale a un tercio de la misma. Fig. IV. 134. Comparación entre la toma de datos del levantamiento y el trazado ideal. Capilla bautismal. San Mateo. Jerez.
IV. CAPILLAS 311 Por otra parte, el arranque de los nervios no se produce en los vértices de la estrella, que se sitúan en el interior del muro, sino que se adelantan una cierta distancia. De esta manera, los nervios aparecen ya diferenciados en su arranque. El perímetro interior de la moldura de imposta, de unos 7,5 cm de grosor, marca en su intersección con los dos nervios centrales de cada pared la distancia desde el extremo de estos al vértice de la estrella. El análisis de los alzados de los nervios permite establecer unas conclusiones sobre el procedimiento seguido en su traza (Fig. IV. 136). Fig. IV. 135. Propuesta de elaboración de la traza. Capilla bautismal. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 312 En primer lugar el centro de los arcos de los nervios más externos se ubica unos 12 cm por encima de la cara superior de la moldura de imposta, lo cual podría indicar que el plano de trabajo para el montaje de la bóveda se situaba ligeramente por encima de la moldura, o bien se trate de un pequeño ajuste en las primeras dovelas al colocar en cada nervio un número entero de «dientes de sierra». Por otro lado, el radio utilizado en el trazado de los nervios es aproximadamente 1,65 m, el mismo para los dos tipos, y coincide con el de la circunferencia inscrita en el octógono base. Anteriormente se ha visto como en la capilla de los Tocino el radio utilizado para los nervios se obtenía de la circunferencia circunscrita del octógono, por lo que el valor era, independientemente de su tamaño, relativamente mayor. En este caso, al reducir el radio se obtienen arcos menos apuntados y más próximos a los que definirían media esfera. De hecho, el centro de los radios así trazados casi coincide con el eje de la capilla. Fig. IV. 136. Propuesta de trazado de los nervios. Capilla bautismal. San Mateo. Jerez.
IV. CAPILLAS 313 En resumen, se puede deducir que las modificaciones principales de la traza de esta bóveda respecto a la anterior estarían originadas por la situación de las trompas por encima de la línea de imposta, y por el menor tamaño del espacio a cubrir. La primera cuestión condiciona la posición en planta de los nervios, buscando aumentar la distancia entre estos y los ochavos, mientras que la siguiente quizás propició la utilización de radios más pequeños y por lo tanto de una bóveda menos apuntada. El desprendimiento de parte de la pintura que reviste la plementería ha permitido constatar la existencia de restos de pinturas cuya adecuada restauración sería de gran interés para establecer una trayectoria ornamental de estos espacios analizados (Fig. IV. 137). La superficie visible es muy pequeña, pero en ella se reconoce una línea que sigue el perímetro de color azul oscuro, seguida de otra a cierta distancia de color rojizo. En el interior de esta última se pueden intuir algunos motivos florales sobre fondo del mismo color azul oscuro. Esta pequeña huella demuestra cómo al menos la plementería contaría con una decoración pictórica, aunque no se podría descartar que los nervios contasen también con algún motivo decorativo. Fig. IV. 137. Restos de policromía en la plementería de la bóveda. Capilla bautismal. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 314 4.3. Capilla de los Suárez de Toledo (San Mateo) Esta capilla se encuentra junto a la anterior y, como se ha visto anteriormente, forma con ella un conjunto coetáneo realizado a la vez que la escalera perimetral que sube a las azoteas bajas de este lateral del templo (Fig. IV. 138 y Fig. IV. 140). La capilla era en origen de planta cuadrada, con dos arcos rehundidos. Uno de ellos, situado en el muro sudeste, está ejecutado con una rosca de ladrillo y sirve de arranque a una bóveda de cañón apuntada, fruto de una reforma posterior a la construcción de la capilla relacionada con una modificación del muro de fachada donde se inserta la cercana puerta lateral (Fig. IV. 139). El otro, con dovelas de piedra, se sitúa en la pared nordeste y posiblemente acogería el altar del oratorio, marcando así la misma dirección litúrgica que la iglesia (Fig. IV. 141). En la actualidad se abre una ventana ovalada que comunica con el vestíbulo contiguo. Si llegó a existir un hueco de iluminación en el muro contiguo tuvo que desaparecer en la mencionada reforma de la fachada, por lo que sería en ese momento cuando se abrió la actual ventana. La planta de la capilla es cuadrada y las dimensiones son casi idénticas a la contigua (unos 3,00 m de lado). No sucede lo mismo entre la geometría de los nervios de la capilla y el modelo que hemos propuesto para su comparación, que presentan divergencias que señalan una deformación completa del conjunto. El diseño de la bóveda es idéntico al anterior y se ha comprobado que las operaciones para la elaboración de la traza son las mismas (Fig. IV. 142). Los nervios cuentan asimismo con «dientes de sierra» y se comprueba la existencia también del motivo de punta de flecha también localizado en las capillas de la parroquia de San Lucas 125 . Salvo en el punto central, tampoco se utilizan claves en la intersección de los nervios, que se resuelven únicamente con el encuentro a testa de las dovelas de los tres nervios correspondientes, y se usa mortero para modelar la transición entre las molduras de ellos. Las irregularidades de la bóveda quedan patentes por la utilización de dovelas de diferentes tamaños y, por consiguiente, el defectuoso «encaje» de la decoración de los nervios. Las diferencias con respecto a la otra capilla se encuentran en la forma de la moldura de la imposta —en este caso formada por un perfil compuesto de un filete rectangular, bocel y nacela—; la ausencia de las columnillas bajo las ménsulas y la existencia de una clave de forma cúbica (Fig. IV. 143 y Fig. IV. 144). Esta última solución de clave sin decorar y con esta misma forma se encuentra en las dos bóvedas de crucería del cuerpo principal de la torre de la Atalaya. Por último, se observa que los arcos formero no estén rehundidos en el muro, sino simplemente son el resultado de la intersección de la plementería con el plano de la pared. 125 López Vargas Machuca, 2014a: 493. Fig. IV. 138. Situación. Capilla Suárez de Toledo. San Mateo. Jerez. Fig. IV. 139. Arco. Capilla Suárez de Toledo. San Mateo. Jerez.
IV. CAPILLAS 315 Fig. IV. 140. Planta y secciones. Capilla Suárez de Toledo. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 316 Es difícil precisar la cantidad de elementos originales perdidos o modificados. A pesar de que los paramentos cuentan con un revestimiento que imita un falso despiece de sillería, algunas huellas de muñones muestran que contó con unos capiteles y fustes bajo cada ménsula. Esto explicaría también la pequeña diferencia de altura entre las dos capillas, ya que esta sería necesaria para que las columnillas pudieran salvar los arcosolios de los muros. La desaparición de estos elementos se puede relacionar con la gran portada de acceso con arco de medio punto almohadillado fechado en el primer tercio del siglo XVII 126 , cuya línea de intradós sería incompatible con estos elementos decorativos. Esto tuvo que suponer su eliminación, además de obligar a rebajar los capiteles a unos prismas triangulares. De hecho, las dovelas centrales de este arco invaden la moldura de imposta (Fig. IV. 142). También hay noticias de una restauración de mediados del siglo XIX. Se sabe que en 1854 se soló el interior de la capilla pero con seguridad la intervención de ese año tuvo un mayor alcance tal y como indica un rótulo en el peldaño de la entrada donde se habla de «reedificación» de este espacio 127 . La gran portada de acceso a la capilla sugiere que la intervención en ese momento tuvo que afectar también al interior, quizás como venía siendo habitual construyendo una falsa bóveda tabicada. Por tanto, interpretando la 126 Pomar Rodil y Mariscal Rodríguez, 2004: 87. 127 Pescador y Gutiérrez del Valle, 1909: 47. Fig. IV. 141. Arcosolio. Capilla Suárez de Toledo. San Mateo. Jerez. Fig. IV. 142. Bóveda. Capilla Suárez de Toledo. San Mateo. Jerez. Fig. IV. 143. Arranque de nervios. Capilla Suárez de Toledo. San Mateo. Jerez.
IV. CAPILLAS 317 inscripción conmemorativa, la intervención decimonónica pudo consistir en la demolición del abovedamiento barroco y la recuperación de la bóveda medieval. Los nervios se revisten con una jabelga de color anaranjado que contrasta con el revoco blanco de la plementería. Aunque no es descartable, a simple vista no parece que se conserven restos de policromía original. Fig. IV. 144. Clave central de la bóveda. Capilla Suárez de Toledo. San Mateo. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 318 4.4. Capilla de los Zarzana (San Juan de los Caballeros) Dos cuestiones hacen problemático incluir en este grupo la capilla que se abre en el segundo tramo de la iglesia de San Juan, (Fig. IV. 145 y Fig. IV. 147). En primer lugar la cubrición del espacio podría no considerarse como una bóveda estrellada ya que en realidad se trata de una de crucería con terceletes. Sin embargo, el tratamiento de los nervios decorados con dientes de sierra y la concentración en el polo central de la mayoría de ellos busca la misma idea de centralidad. Otra razón que recomienda agruparla junto a las anteriores es la de compartir algunas características constructivas y de diseño más propias de esta tipología centralizada (Fig. IV. 146). Por otra parte, en la intervención de restauración del templo durante el último decenio del siglo XIX, además de reformar el frente de la capilla (Fig. IV. 148), se eliminó el revestimiento interior de la capilla 128 y se sabe que se añadieron a la bóveda piezas nuevas de los elementos que se habían perdido al retirar la cal, aunque se desconoce realmente cuál fue la entidad de la intervención 129 . Sin embargo, por lo que se ha visto anteriormente cuando se ha analizado la historia constructiva del edificio, parece que se mantuvo el diseño original de la bóveda de crucería con terceletes (Fig. IV. 149), como testimonian algunos indicios que se comentarán a continuación. El arranque de las nervaduras se produce por encima de una moldura de imposta decorada en su parte inferior por «puntas de diamante», y bajo estas en los cuatro rincones se disponen otras tantas columnillas adosadas. Además de ser muy estilizadas, el diseño de estas presenta algunas singularidades respecto a los elementos semejantes a otras capillas analizadas anteriormente: por debajo de los capiteles con decoración vegetal, todos idénticos, los fustes se componen de tres delgados volúmenes cilíndricos con sendas basas circulares que se apoyan en una ménsula cuadrada. En los encuentros entre los nervios se disponen claves octogonales con decoración de atauriques, salvo la central, que tiene una perforación en su centro. La plementería es posiblemente de ladrillo aunque, al igual que los paramentos verticales, se cubre con un revestimiento de falso despiece de sillería. Los arcos formeros son ligeramente apuntados y en su perímetro existe una decoración de «puntas de diamante» pero de menor tamaño que los de la imposta. La utilización de este motivo decorativo en esa posición se puede ver también en la bóveda del presbiterio de San Juan y, como ya señaló Fernando López, no se repite en ningún otro edificio jerezano 130 , aunque debemos considerar las posibles pérdidas por las contundentes intervenciones decimonónicas. 128 Álvarez Luna y otros, 2003: 108. 129 Algunos autores han llegado a plantear que la bóveda fue completamente rehecha en estas obras. Pomar Rodil y Mariscal Rodríguez, 2004: 64. 130 López Vargas-Machuca, 1999a: 77. Fig. IV. 145. Situación. Capilla de los Zarzana. San Juan de los Caballeros. Jerez. Fig. IV. 146. Bóveda. Capilla de los Zarzana. San Juan de los Caballeros. Jerez.
IV. CAPILLAS 325 5.1. Capilla de La Paz (Parroquia de Santiago) La capilla, que se encuentra situada en el costado de la epístola de la iglesia y a la que se accede a través de un gran arco apuntado, se encuentra envuelta por otras edificaciones del templo tardogótico y el núcleo de la sacristía renacentista (Fig. IV. 152). Es de planta rectangular y posee los rasgos más característicos que definen al denominado taller de Santo Domingo: «bóveda estrellada sobre columnillas suspendidas, nervios revestidos de dientes de sierra, impostas formadas por puntas de diamante y racimos de mocárabes tanto en ménsulas como en claves» 139 . Cuenta además con un gran óculo en la pared de los pies que ilumina la estancia y en el paramento opuesto una mesa de altar decimonónica (Fig. IV. 154 y Fig. IV. 153). Las obras de restauración de la capilla tuvieron que ser importantes y, aunque es difícil de precisar su verdadero alcance, se tuvo que respetar en lo fundamental la traza de su bóveda. Los muros se cubren con un revestimiento de falsa sillería que también se extiende a la plementería, por lo que será el ladrillo el material utilizado en esta. El diseño utilizado en los capiteles de las columnillas, aunque con un cierto aire a los de otras capillas jerezanas, se aleja ligeramente de estos. 139 López Vargas-Machuca, 2015: 45. Fig. IV. 152. Situación. Capilla de la Paz. Santiago. Jerez. Fig. IV. 153. Bóveda. Capilla de la Paz. Santiago. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 326 Fig. IV. 154. Planta y secciones. Capilla de la Paz. Santiago. Jerez.
IV. CAPILLAS 327 De cada una de las esquinas de la base parten unas hojas que cuentan con numerosos pétalos y por encima de ellos sobresalen otros alargados que se curvan en volutas hacia el interior y entre los que se disponen de manera alterna una cruz de Santiago y una concha de vieira, símbolo del apóstol, salvo los dos situados en el muro de la cabecera donde son sustituidos por unos simples motivos vegetales (Fig. IV. 155). Además, los dos capiteles que se encuentran sobre el arco de acceso, cuyo desarrollo cortaría los fustes de estas columnillas, están tallados también en su parte inferior (Fig. IV. 156). Los fustes quedan cortados con un plano inclinado y en la superficie de remate se disponen unas hojas con diferente número de pétalos y forma. Todas estas particularidades y la presencia de una huella que muestra que los capiteles originales serían más alargados, permiten asegurar que las originales fueron sustituidas por estas en la obra de restauración. Recorriendo todo el perímetro de la capilla, por encima de los capiteles sobre los que se quiebra, corre una moldura con puntas de diamantes en su parte inferior. A partir de esta altura arrancan las nervaduras de la bóveda que cuenta con la típica decoración de dientes de sierra en los que existe una pequeña moldura circular que va recorriendo la base de los nervios penetrando ligeramente en la base de los «dientes». Pero lo más interesante es que en algunas de las dovelas a este diseño base se añade un ligero saliente en forma de «punta de flecha» que se encuentra en la bóveda de la capilla mayor y en la de la nave de la epístola de San Lucas. Fig. IV. 155. Capiteles. Capilla de la Paz. Santiago. Jerez. Fig. IV. 156. Arco de acceso a la capilla de la Paz. Santiago. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 328 Fig. IV. 157. Perspectiva militar cenital. Capilla de la Paz. Santiago. Jerez.
IV. CAPILLAS 329 La utilización de dos diseños ligeramente diferentes en una misma bóveda e incluso en un mismo nervio podría explicarse por la sustitución de algunas piezas en las obras decimonónicas. Sin embargo, esto parece poco probable ya que la distribución de los dos tipos de dovela no responde a ningún criterio constructivo. La hipótesis con más fuerza es la presencia en el taller que levantó la bóveda de tallistas diferentes que incorporan su sutil rasgo diferenciador a las piezas talladas. El número y entidad de los nervios de la bóveda hace que las superficies a cubrir por la plementería sean relativamente reducidas, lo que denota una intencionalidad compositiva que sobrepasa lo meramente estructural. Dicho de otro modo, para garantizar la estabilidad de la bóveda bastaría con un número mucho menor de nervios, justificándose el exceso en una sobreactuación compositiva de gran efecto espacial. El trazado de la bóveda se compone de dos tramos rectangulares de proporción alargada cubiertos por crucería simple, delimitados por arcos perpiaños y unidos con nervio espinazo. Este último sirve de conexión con la parte de la cabecera donde se dispone parte de una estrella basada en el octógono donde se le incorporan otros nervios adicionales desde los vértices directamente a la clave polar. Esta pieza, así como las dos principales de los tramos de crucería, más pequeñas, se configuran como prismas octogonales con una banda de mocárabes rematadas por una macolla vegetal. Las claves secundarias se posicionan en los encuentros de los nervios terceletes de la estrella y en los del nervio espinazo con los arcos perpiaños son circulares con motivos florales que se van alternando. La planta de la capilla tiene unas dimensiones de 4,51 m de anchura y 6,60 m de longitud, siendo su proporción muy cercana a la sesquiáltera (3:2) 140 . El levantamiento realizado permite conocer algunas claves del proceso seguido en la elaboración de la traza. En el plano horizontal (Fig. IV. 157), la superficie de la capilla se divide en dos partes iguales. La primera de ellas se vuelve a dividir en otras dos partes iguales que definen la posición de los arcos perpiaños y por tanto la anchura de cada uno de los tramos. En la otra mitad restante, la bisectriz de cualquiera de los ángulos de la capilla determinaría la posición del centro del octógono que servirá de base a la estrella. La dimensión de este polígono vendrá determinada de forma que la posición de uno de sus lados coincida con la línea de separación entre los dos tramos de crucería. Una vez que se dispone de la figura base de la estrella, la forma de esta se alcanzará uniendo cada uno de los vértices con el punto medio de los dos lados opuestos. Desde los puntos donde cada nervio se encuentre con el más cercano partirá otro tramo directamente a la clave central. 140 Si se descuenta de la anchura total la moldura de imposta, de unos 12 cm, la superficie obtenida es todavía más ajustada a esta proporción.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 330 Este diseño es similar al que se ha visto en las otras capillas estrelladas. Se diferencia en que para obtener la posición de los nervios que arrancan de los vértices estos se prolongan hasta el punto medio del polígono y no hasta la circunferencia, por lo que se reduce sutilmente el ángulo formado por las puntas de la estrella. Además, en este caso se incorpora un nervio adicional que une directamente los vértices con el centro. De la figura completa de la estrella de ocho puntas se formalizan con nervios cuatro de las puntas y las mitades de otras dos, que son las que enlazan con los nervios extremos de los tramos de crucería. En estos tramos, los vértices donde confluyen los nervios no coinciden con el plano del muro, —lo que haría que los nervios confluyeran en un único punto—, sino que se retrasa la distancia imprescindible para que en el arranque aparezcan de manera individualizada. La separación es de 0,46 m, que equivale aproximadamente a 1/10 de la anchura de la capilla. Fig. IV. 158. Propuesta de traza en planta de la bóveda. Capilla de la Paz. Santiago. Jerez.
IV. CAPILLAS 331 La geometría de la planta sirve para deducir el alzado de los nervios (Fig. IV. 158). En este caso, los arcos de los tramos de crucería, tanto los diagonales como los perpiaños, son apuntados y utilizan como radio el de la circunferencia generatriz del octógono que sirve de base a la estrella: 2,89 m. En ambos casos, el centro de estos arcos se sitúa a la misma altura de la parte superior de la cornisa de imposta, que sirve además para situar el punto de arranque de los nervios coincidente con la línea de contorno de esta. Aunque la pequeña diferencia que existe entre la luz que salvan estos dos tipos de arcos supone, consiguientemente, una diferencia de altura entre las claves, esta es relativamente poco relevante y quedaría absorbida en el proceso de ejecución. En la parte de la cabecera se vuelve a utilizar el mismo radio para todos los nervios que llegan a la clave polar, tanto los que llegan hasta las claves secundarias como los que son completos, cuyo arranque también viene marcado por el borde de la imposta. Los otros nervios, que unen los vértices de la estrella con las claves secundarias cuentan con otro radio distinto igual a 2,28m, que es equivalente al de la circunferencia inscrita en el interior de la capilla. De esta manera, una vez definidas las dimensiones de la bóveda en planta, se podría, a través del dibujo y mediante relaciones geométricas, definir la forma y posición de la línea de intradós de todos los arcos que componen la bóveda. Esto serviría tanto para la construcción de las cimbras como para la obtención de las curvas y ángulos necesarios para la talla de las dovelas Fig. IV. 159. Propuesta de trazado de los nervios. Capilla de la Paz. Santiago. Jerez.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 332 5.2. Capilla de Villavicencio (San Lucas) El estado de esta capilla, situada en la cabecera lateral de San Lucas, se encuentra totalmente desvirtuado desde la reforma del XVIII, donde se compartimentó su espacio y se construyó una bóveda tabicada de media naranja que oculta la original (Fig. IV. 159). Esta solamente es visible desde la parte trasera de la capilla, que es utilizada actualmente como almacén y a la que se accede desde la sacristía. La capilla tiene muchos elementos en común con la anterior, ya que el esquema de diseño de la bóveda es muy similar y se repiten en ella algunos de los elementos que la caracterizan (Fig. IV. 160). Los nervios, también de piedra, repiten el mismo modelo de dientes de sierra, salvo que aquí en todas las dovelas encontramos el referido motivo de punta de flecha. También se repite la misma moldura con la banda de puntas de diamante, aunque los fustes de las columnillas bajo las ménsulas fueron sustituidos en alguna reforma por unas grotescas caras 141 (Fig. IV. 161). Los capiteles sí son originales, y en los que son visibles, se utilizan motivos decorativos diversos: de mocárabes en cuatro de ellos y en otro unos motivos vegetales de estilizadas hojas con una banda de entrelazo en la parte superior 142 . Los primeros modelos han sido relacionados por Fernando López con otros de San Dionisio y Santo Domingo, y el último de ellos con los del vestíbulo meridional de San Mateo, todos ellos en Jerez 143 . En cuanto al diseño de la bóveda, el esquema es similar al seguido en la capilla de la Paz, por lo que merece la pena destacar aquellos aspectos constructivos y de diseño en los que difiere de esta, ya que las similitudes han sido expuestas. En primer lugar, gracias a que se ha perdido el revestimiento en la parte alta de los muros se puede comprobar cómo, al menos por encima de la línea de imposta, se construye con fábrica de ladrillo y al contrario de lo que sucede en otras bóvedas, los arcos formeros que sobresalen ligeramente se construyen totalmente con dovelas de piedra. La anchura de la capilla, 4,37 m, es muy parecida a la anterior, pero sin embargo no ha sido posible comprobar de manera directa la longitud de la misma. Por las fotografías realizadas se puede constatar cómo a partir de la cabecera estrellada se suceden al menos dos tramos rectangulares de crucería (Fig. IV. 162). A partir del levantamiento realizado, que se ha podido restituir a partir de fotogrametría de la cabecera y de parte del primer tramo de crucería e insertando el dibujo en la planta general del edificio, parece más que probable que en total sean tres los tramos de crucería (Fig. IV. 163). La capilla originaría tendría entonces una profundidad de 8,16 m y una proporción cercana a la dupla. 141 López Vargas-Machuca, 2014a: 488-489. 142 Debido a su posición, la última de ellas es conocida solamente por una fotografía de Pablo Pomar Rodil, a quien agradezco haber tenido la generosidad de compartir esta y algunas más. 143 López Vargas-Machuca, 2014a: 488-489. Fig. IV. 160. Situación. Capilla Villavicencio. San Lucas. Jerez. Fig. IV. 161. Bóveda. Capilla Villavicencio. San Lucas. Jerez.
IV. CAPILLAS 333 También en la forma de la estrella de la bóveda se da alguna variación, pues aun contando con el mismo número de nervios aquí aumenta ligeramente el ángulo de apertura de los vértices (Fig. IV. 164). La línea que define los lados de la estrella son el resultado de unir cada uno de los vértices con aproximadamente los vértices contiguos al opuesto. En este caso, la solución se asemeja a la utilizada en la capilla de los Tocino de San Juan de los Caballeros. Se consigue así un poco más de separación entre los tres nervios que convergen en cada vértice, disponiendo de algo más de espacio en los intersticios para la plementería. Las claves principales se decoran también con piñas de mocárabes, pero parten de una base circular y no se encuentran aquí los remate vegetales. De las claves secundarias solamente se conservan algunas de ellas, ya que otras han perdido su remate. La plementería conserva en algunas zonas restos de policromía. Aunque ya Esteve Guerrero había advertido de ello 144 , no ha sido hasta hace poco cuando han sido estudiadas con suficiente detenimiento y rigor 145 . Según se puede observar en uno de los paños triangulares del plemento, la pintura se compone de una decoración vegetal en amarillo sobre fondo azul que queda enmarcada por unas cintas perimetrales de color amarillo y rojo, y una banda más ancha en el borde de color rojizo que contiene una serie de círculos delineados en color negro con el fondo blanco. Cada uno de estos se divide de forma radial en ocho partes iguales y en cada una de ellas se sitúa un punto negro (Fig. IV. 165 y Fig. IV. 166). 144 Esteve Guerrero, 1933: 137. 145 López Vargas-Machuca, 2014a: 489; López Vargas-Machuca, 2014c: 88. Fig. IV. 163. Bóveda. Capilla Villavicencio. San Lucas. Jerez. Fig. IV. 162. Ménsula. Capilla Villavicencio. San Lucas. Jerez (Fotografía de Pablo Pomar Rodil).
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 334 Fig. IV. 164. Planta y sección. Capilla Villavicencio. San Lucas. Jerez.
V. SÍNTESIS FORMAL Y CONSTRUCTIVA DE ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS 341 De los templos jerezanos forman parte de este primer grupo San Dionisio y San Lucas. En ambos casos las transformaciones posteriores han modificado su distribución interior, pero son reconocibles todavía los principales rasgos espaciales del modelo, de división en tres naves y cabecera triple. En el caso de San Dionisio, el ábside central se amplió a mediados del siglo XV dotándolo de mayor profundidad con la solución de testero plano en su parte inferior, que muta a ochavado al aproximarse a la bóveda. El ábside lateral de la epístola fue reformado a raíz de la construcción de la sacristía sin que se reconozca su estructura original, mientras se conserva el ábside poligonal de la nave opuesta que cuenta con nervio espinazo y un número par de lados. Estos espacios, estaban en origen incomunicados con el presbiterio, ya que el arco que se abre hoy en el muro límite es fruto de la reforma posterior, y servían de cabecera para las tres naves. Estas, soportadas por arcadas y pilares cruciformes, y con tres tramos cubiertos con armadura de madera, pertenecen a una reforma posterior, pero los elementos localizados en los muros indican claramente que el plan original contó también con ellas. En la iglesia de San Lucas se vuelve a repetir la solución de tres naves, en este caso únicamente con dos tramos y cabecera triple, de la que hay que destacar algunos rasgos particulares. En primer lugar hay que recordar que, como se ha visto, la zona oriental del ábside central, con nervios simples de ladrillo, corresponde a una primera etapa, mientras que los tramos siguientes con nervios de piedra decorados con dientes de sierra son fruto de una reforma posterior. De una parte, llama la atención la utilización de un número par de lados, pues es una solución infrecuente que lo relaciona con el lateral del templo anterior. Además, el ábside, construido con fábrica de ladrillo, carece de estribos para contrarrestar los empujes horizontales trasmitidos por la bóveda, función que se confía al grosor de los muros. A ambos lados del presbiterio se disponen dos espacios que también en origen estaban incomunicados y que posiblemente eran de planta cuadrada, como el que corresponde a la capilla de Santa Ana. La profundidad del otro lateral, que supera a la de la capilla mayor y su bóveda, nos indican que se trata de una obra más tardía. Por otra parte, los escasos datos con los que se cuentan no permiten asegurar que la primitiva parroquia de Santiago respondiera a este tipo, aunque se ha propuesto que la capilla de la Paz pudiera corresponder a parte de la cabecera original. El segundo esquema espacial utilizado es el que cuenta con una nave única y cabecera poligonal de anchura semejante, y en este se pueden incluir los templos de San Marcos, San Mateo y Santo Domingo. En el primero, se conservan tanto los muros laterales como los del ábside, construidos con fábrica de sillería con contrafuertes. En San Mateo tan sólo quedan vestigios de los muros laterales pero el análisis de los mismos ha permitido deducir que el edificio contaba con bóvedas de piedra, por lo que la solución de ábside
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 342 poligonal cubierto de la misma forma se plantea como la opción más probable. De estos templos hay que destacar la considerable anchura de su única nave, sobre todo la de San Mateo, que demuestra que sus primeros artífices contaban con una destreza técnica que les permitiría cubrir estos espacios con amplias bóvedas de piedra. No hay que descartar, por otra parte, que la solución empleada no estuviera totalmente depurada y que problemas de estabilidad propiciaran la sustitución más tarde por las bóvedas actuales, enmarcándose en una operación de renovación total de estos templos. En el caso de la iglesia del convento de Santo Domingo, la utilización de un modelo de nave única, se acompaña de la particular evolución constructiva de este edificio. A la iglesia principal, de una nave de gran longitud, se le yuxtapone otra perpendicular que enlazaba con la antigua capilla mayor de la iglesia primitiva. Esto, sumado a la gran devoción a la virgen de la Consolación, cuya capilla se sitúa en el punto de encuentro de ambas naves, dio como resultado un conjunto con una singular solución espacial. En este caso, que se aleja por tanto de un modelo parroquial previo, la cabecera es plana que se ochava en la parte superior. Un caso también particular es el de la iglesia de San Juan de los Caballeros, único ejemplar cuyo esquema espacial se compone de una cabecera formada por un único y profundo ábside construido en piedra, que se adosa a otro espacio de mayor anchura de una única nave con muros de fábrica de ladrillo. Hipólito Sancho apuntó la incorrección de emplear el término de «ábside» para referirse al espacio de la cabecera 6 , pues, atendiendo a las dimensiones, pero sobre todo a la distribución de los espacios que se adosan a este a uno y otro lado, se podría considerar que la diferenciación de estos espacios no correspondería exactamente a criterios funcionales. La parte delantera de la cabecera funcionaría en cierta manera como una prolongación —quizás con un carácter privilegiado—, del espacio de la nave. Esto último es útil para reflexionar sobre la jerarquización de los espacios dentro del templo. La preminencia del presbiterio, compartida en aquellos casos de cabecera triple, se remarcaba además por la elevación de la solería de estas zonas, con el objetivo de mejorar la visibilidad, pero además con la utilidad de poder acoger criptas y enterramientos privilegiados. En los accesos al interior de los edificios, en casi todos los ejemplos, se repite la disposición de puertas laterales en ambos flancos. Estas proporcionan la evidente utilidad al multiplicar los accesos desde distintos puntos del entorno del edificio. Su construcción sería además previa a la de la portada principal, que normalmente se levantaría en último lugar. Tras el análisis realizado, queda claro que la construcción de la mayor parte de estos edificios comenzó por la cabecera y fue avanzando hasta los 6 Sancho de Sopranis, 1934
V. SÍNTESIS FORMAL Y CONSTRUCTIVA DE ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS 343 pies. De hecho, en San Marcos parece que el muro de cierre de esta parte no llegó a concluirse siendo ya levantado con la reforma tardogótica. El espacio principal del edificio se completaba con el adosamiento de otros secundarios, entre los que destacan las capillas funerarias. Por lo que se ha podido ver la construcción de todos estos espacios se lleva a cabo de manera independiente a la de la iglesia. Esto no quiere decir que su existencia no estuviera prevista desde un momento inicial, pero las diferencias entre los promotores, su sentido de propiedad y uso hacen que se puedan considerar las operaciones de construcción independientes y distintas a la de la fábrica principal. Tan sólo se puede reconocer una cierta intencionalidad en la previsión de los límites más exteriores de las capillas en la iglesia de Santo Domingo, donde los muros de esta se separan de los del claustro adyacente, pertenecientes a una edificación previa, para poder disponer los contrafuertes, lo cual facilitaba la formación de unos espacios intermedios ideales para alojar capillas, que quedaban formalizadas únicamente construyendo su cubrición. La forma de actuar en el resto de los casos fue la de delimitar un espacio anexo a la iglesia, construyendo nuevos muros que se adosan a los de esta. En función precisamente de la configuración de estos muros, se podrían dar dos posibilidades. En aquellos edificios donde los paramentos se articulan mediante contrafuertes, son estos elementos los que sirven para marcar la anchura de los nuevos espacios, fijando el ritmo en el que estos se disponen. Por el contrario, en los muros sin elementos de contrarresto, la libertad para disponer de la superficie deseada es mayor, pues carecen de estos pies forzados. En la forma en planta de las capillas predomina la proporción cuadrada, y cuando se da una solución de planta rectangular se explica por su posición en la cabecera —capilla de Villavicencio en San Lucas y posiblemente la capilla de la Paz en Santiago— o por las condiciones marcadas por el edificio al que se adosan, caso de la capilla de los Cuéllares de San Marcos. Y salvo el caso de la capilla de la Astera en San Dionisio, que incorpora un pequeño presbiterio y otra zona para la pila bautismal, se trata en todos los casos de espacios unitarios. La construcción de todos ellos vino caracterizada por su ejecución individualizada y por el principio de economía por el que se aprovechan aquellos elementos estructurales, tanto del templo como de las capillas adyacentes ya construidas.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 344 3. MATERIALES 3.1. Piedra El material empleado en la inmensa mayoría de las construcciones analizadas es la piedra, y en todos los casos, por lo que se puede deducir de un análisis organoléptico, el único tipo identificado es el de la calcarenita de la cercana sierra de San Cristóbal. Las canteras de las que se extraía este material se sitúan al norte de El Puerto de Santa María, en el antiguo camino a Jerez, en el límite entre los actuales términos de estas dos poblaciones, formado por un pequeño promontorio que se constituye en límite natural entre estas dos poblaciones (Fig. V. 1). Parece que el aprovechamiento de esta piedra como material de construcción tiene su origen en los primeros pobladores que se asentaron en el entorno en el III milenio a.C., aunque la explotación a gran escala de las canteras se relaciona con el poblado fenicio de Doña Blanca, fundado a comienzos del siglo VIII a.C. y habitado hasta fines del siglo III a.C. Las investigaciones arqueológicas testimonian el empleo de la piedra de San Cristóbal en época romana, pero su mayor desarrollo se produjo tras la ocupación cristiana de Jerez y de las localidades del entorno a partir de 1264 7 . Su uso se prolongó hasta los inicios del siglo XX en edificaciones de las ciudades del entorno, como es el caso de Jerez, y en zonas más alejadas gracias al transporte por vía fluvial, constituyendo el tipo de piedra empleado casi de forma exclusiva en la obra de la catedral de Sevilla 8 . La piedra en cuestión es una calcarenita bioesparítica de color marfil, con unos índices de sílice muy variables y macroporosidad predominante. Se trata de una roca blanda, desmenuzable hasta el punto de que los granos se pueden separar con simple fricción 9 . En la cantera la piedra aparecía con distintos niveles de dureza, con idéntica composición química pero distintos grados de cohesión en sus materiales. Tradicionalmente se ha identificado dos tipos: la piedra dura o palomera, y otra de talla más fácil o «franca» 10 . En cualquier caso, en general, las características de la piedra de San Cristóbal la hacen un material fácil de trabajar, pero poco apropiado, en principio, para una labor refinada con el cincel. Por ello, en muchos edificios de la ciudad se combina con otros tipos de piedra más apropiada para la factura de piezas escultóricas o elementos arquitectónicos que requieren una talla más refinada 11 . Sin embargo, no es 7 López Amador y Ruiz Gil, 2007: 118. 8 Rodríguez Estévez 1998a, 1998b, 2006. 9 Villegas-Sánchez y Arroyo, 2013. 10 Rodríguez Estévez, 2006: 175. 11 Ha venido siendo muy utilizada la conocida como piedra de Martelilla. Fig. V. 1. Canteras. Sierra de San Cristóbal. El Puerto de Santa María. (Fotografía de Francisco Pinto Puerto)
V. SÍNTESIS FORMAL Y CONSTRUCTIVA DE ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS 345 éste el caso de los edificios analizados en los cuales se utiliza en exclusiva la piedra de la sierra de San Cristóbal, incluso para aquellas piezas con una decoración más compleja, como ocurre con las ventanas y portadas lo que obliga a que en muchas ocasiones los detalles queden muy simplificados o adquieran un tamaño desorbitado para evitar el desmoronamiento. Aunque se han documentado extracciones de la piedra a cielo abierto, lo más común era la realización de excavaciones selectivas en galerías buscando los estratos de mayor dureza de la piedra. El tamaño y longitud de estas galerías, también denominadas «cuevas», resultan realmente impresionantes y sirven de testimonio de la actividad extractora continuada a lo largo de los siglos. Una vez extraídos los sillares, con distintos formatos en función de su posterior uso, se procedía a su transporte hacia la obra. Las piedras eran escuadradas, de forma tosca, en la propia cantera con un tamaño algo mayor al necesitado en la obra para evitar su inutilización durante el transporte. Por tanto requerían una talla más fina a pie de obra, tal y como se ha documentado en algunas de las parroquias cordobesas 12 . La talla de la piedra se reducía a las caras frontales y de asiento, tal y como se ha podido constatar durante los trabajos de intervención de la capilla de los Tocino en San Juan, o en el interior de la escalera de la capilla bautismal de San Mateo, donde las caras menos visibles de los sillares tienen su superficie tallada de forma grosera, casi como vienen de la cantera, reduciendo así el tiempo y coste de su manufactura. Los sillares utilizados tienen una altura aproximada que oscila entre los 28 y los 33 cm y una anchura, menos homogénea, que normalmente se sitúa entre los 25 y los 29 cm. En cuanto a la longitud de las piezas, más variable aún, el valor que más se repite ronda los 75 cm, aunque en algunas piezas alcanza 105 cm. La continuidad a lo largo del tiempo del empleo del mismo material en los edificios jerezanos, y su facilidad para la talla han supuesto, de una parte, la pervivencia de las mismas técnicas empleadas en el medievo y, por otra, la recurrente utilización en las obras de restauración. Esto último supone una dificultad a la hora de distinguir los elementos originales de los nuevos y de identificar interfaces constructivas para documentar fases evolutivas de los edificios. Un análisis de las diversas composiciones de los morteros empleados podría sin embargo ser de gran utilidad. La preferencia que desde las obras de restauración decimonónicas hasta la actualidad ha existido por dejar la piedra vista, ha tenido como consecuencia inmediata la pérdida de los revestimientos originales. En muchas ocasiones, tras la pérdida de este elemento 12 García Ortega, 2009: 43. Según el autor, existiría un ajuste a pie de obra de los sillares, ya que bajo el pavimento de San Pedro y La Magdalena se han hallado picaduras de arenisca. En el primer edificio forman parte de rellenos apisonados que alcanzan la considerable potencia de 1,20 m.
ESPACIO Y CONSTRUCCIÓN EN LA ARQUITECTURA RELIGIOSA MEDIEVAL DE JEREZ DE LA FRONTERA (s. XIII-XV) 346 protector, la fábrica presentaría un aspecto alejado de la uniformidad ideal, mostrando cambios puntuales de material, discontinuidades, mechinales, diferencias en los formatos de los sillares, etc. Ante esta situación se han podido constar dos formas de actuar que han dificultan la lectura estratigráfica de los paramentos. La primera consiste en la colocación de un nuevo revestimiento que imita el despiece de una fábrica de sillería regular, tal y como se constata en los paramentos interiores de los templos de San Marcos y Santo Domingo, pero también en la plementería de las bóvedas que cubren algunas capillas: la capilla de la Paz en Santiago, la capilla de San José en San Juan, San Juan Macías en Santo Domingo, y de los Pesaños en San Marcos. Otra manera de actuar ha sido el empleo, a modo de aplacado, de piezas de piedra de escaso grosor por delante de la fábrica original. Por algunas fotografías previas a la intervención en la iglesia de San Dionisio, y examinando la superficie de los muros en la actualidad, se puede deducir que el uso de esta técnica se empleó en una parte importante de las superficies de los paramentos de los muros, sobre todo cuando las irregularidades eran mayores, o cuando debían de ocultar algún elemento decorativo original que no se ajustaba a la nueva composición espacial proyectada. Especialmente notable es la fachada exterior del evangelio, donde la existencia de la puerta que se cegó pasa hoy día totalmente desapercibida tras el aplacado utilizado. No obstante, en otros muchos casos hay que reconocer la dificultad de distinguir si el despiece de los sillares corresponde con los originales. 3.2. Ladrillo En la construcción de los cuerpos principales de los templos analizados, la utilización de fábrica de ladrillo es muy reducida en relación al del anterior material. Se ha podido documentar su empleo solamente en la cabecera y arcos de la iglesia de San Lucas, en los muros de la primitiva nave de San Juan de los Caballeros (Fig. V. 2), en sendos paños de muro de la iglesia de San Marcos (Fig. V. 3) y en los arcos de las naves de San Dionisio. Su empleo en las capillas es más habitual, tanto en los muros como en las bóvedas, siendo muy probablemente el material utilizado para los paños de plementería de todas las bóvedas nervadas de esta época 13 . En cuanto al formato empleado, las dimensiones varían en aquellos edificios donde se han podido medir. En la cabecera de San Lucas, las dimensiones de los ladrillos son aproximadamente de 26 x 13 x 5 cm; en los paños de muro de San Marcos 28 x 14 x 4 cm y en la capilla de los Tocino de San Juan 30 x 15 x 4,5 cm. 13 Como se ha visto la bóveda de la capilla del Cristo de las Aguas de San Dionisio, con plementería de piedra, pertenecería a un momento posterior. En las otras revestidas, aunque no se puede garantizar totalmente, todo parece indicar que también se ejecutó la plementería con ladrillo. Fig. V. 3. Contrafuerte con fábrica de ladrillo. San Marcos. Jerez Fig. V. 2. Detalle de arco. San Juan de los Caballeros. Jerez.
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