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El Citador ante el tribunal de la razón o sea Examen crítico del catecismo de la impiedad. V. 3

U.F.F.

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A A A z AA: A 7 : e CEA EI A A to a e E - cio 4 h Ñ 2. E Ó po EL CITADOR ANTE EL TRIBUNAL — DEJA ross, O SEA . sn “EXAMEN CRITICO DEL CATECISMO DE LA IMPIEDAD., POR U.. FE. F, TOMO TERCERO. +3 CON LICENCIA 'EN CADIZ? PU 0 0 M0 PAI AIN IA IA II Imprenta de : Roquero, calle de la Torre, nm.” 20: año de 1824. . WAAMAARAAAAAAAAMRAM RARA AAA MA Quecumque ¿gnorant blas: phemant, quecumque autem naturaliter , tamquam muta animalia , norunt in his cor- rumpuntur. fude. 10. Blasfeman de todas las cosas que no saben: y se pervierten como bestias irracionales en a- quellas cosas que saben natural= : menfe. Epist. de S. Judas y. 10. POL WI PI II 00 IV INICIA IIA EL CITADOR ANTE EL TRIBUNAL DE LA RAZON CAPILULO VIL N. es posible hayan dejado de notar, los que han leido este insulso cam tecismo de impiedad, cuan repetidas ye- Ces, y cuan importunamente se burla de las creencias cristianas, blasfemando mas bien que discurriendo contra nuestros mis= terios, y especialmente contra el de la Beatísima Trinidad. Como para el orgu- llo filosófico, es lo mismo no comprender una verdad que ser imposible su existen- cia en las materias religiosas, este dogma elevadísimo , superior á las luces de la Fazon , aunque no contrario, conveniente Por su obscuridad santa para humillar nuestra presuncion , ha merecido con preferencia las invectivas de la desespe- rada impotencia de Lebrun. E Ántes de descender á examinar sus despropósitos y embustes,' conviene for= (ro) gumentos y leg" daremos su verdadera fuerza. Lo que la religion cristiana enseña es, que en Dios hai tres personas dis= ., tintas y una sola naturaleza , sin que es- ta se multiplique ni divida en las perso- nas, ni ellas se confundan en la natura- leza. Decimos que no comprendemos es- te misterio; confesamos que es superior á todos nuestros aleances; que no nos es dado sondear esta profundidad del Ser divino. Pero conocemos al mismo tiem- po, que en esto no hai contradicción al- guna; qne si nuestra razon no penetra mas , no por eso se destruyen sus princi pios ; porque los principios de verdad que la sirven de: :ghia no se ps á es te dogma. - El Citador que siempre oye campa nas sin saber donde , quiso oponer el co- mun axioma de los lógicos : las: cosas que no son diferentes de una tercera, no difieren entre sí y axioma que forma la base de todos nucairós raciocinios, y que Baile (a ) quiere se oponga al mis. terio de la Trinidad. - Esta objecion estaria ficificitta dia suelta, solo con decir que los misterios (a) Pyrronism. Vees. Berg. Trait. dog td PSA Y SIR TI estan fuera del alcanze de nuestra razon y de nuestros Sentidos , asi como los ob- jetos demasiado lejanos 6 elevados estan fuera de la accion de nuestra vista; la revelacion produce con respecto á noso- tros el mismo efecto que el telescopio con respecto á los ojos. Cuando juzgamos de los misterios sin oir la revelacion, es como si quisieramos arreglar la teoría de los cometas, sin el socorro del anteojo. Los errores en que caemos por esto no destruyen mas la certeza de la luz natu= ral , que las falsas teorías de los antiguos sobre el movimiento de los- astros la cer- teza del testimonio de nuestros ojos. Es=- ta sola observacion basta para aniquilar los sofismas de Baile, y del tonto que lo quiso copiar; pero es necesario respon= der con mas estension, Se supone que esta objecion es an- tíquisima, y contestada mil veces por los teólogos (a). Unos pretenden, que el axio- ma de que se trata no tiene lugar, sino para esplicar la naturaleza y relaciones de las cosas finitas ó limitadas , pero que no sirve para juzgar sobre el Ser infini- to. Otros creen, que este axioma se con- ciiia facilmente con la esposicion del mis- terio de la Trinidad, pues que se puede e * (a) Dic. anti-filos. art, Pyrronisme. (12) muy bien decir que el Padre, el Hijo y el Espíritu-Santo , que no son dife= rentes de la sustancia divina, tampoco se diferencian entre sí, considerados en cuanto á esta sustancia. Lo que no impe= dirá que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sean tres personas distintas. Toda la fuerza pues de la objecion consiste en este raciocinio: en los seres criados y limitados, la distincion de per- sonas trae consigo necesariamente distin=- cion de naturaleza; luego lo mismo su= cede en el Ser divino, en el Ser infini- to é increado. Mas ¿hay esactitud en es- te raciocinio ? ¿vale esta comparacion de los seres criados con el Eterno ? Para que mejor se conozca lo debil de este argumento , supongamos que un ciego de nacimiento recobra la vista por un instante , y que vé un hombre colo- - cado entre dos espejos. Verá tres figuras perfectamente semejantes, y que tienen esactamente los mismos movimientos. Se- gun las observaciones de los filósofos a- cerca de la teoría de la vision , le es im=- posible discernir cual de estas tres figu= ras es el hombre palpable , á menos que no se asegure por el tacto (a ). Supon= (a) Locke, Essai sur PEntend. hu- main. L. 2. €. 9. Berkley , Nouvelle (13) gamos tambien que este ciego, sin tocar alguna de aquellas imágenes que ha vis- to, un momento despues vuelve á que- dar ciego: ahora figurémonos , Si es po- sible , los misterios y milagros que el cie- go se halla obligado á creer, y los argu- mentos que puede dedueir y formar con- tra toda especie de certeza. Se le dirá que esas tres personas, ó figuras visibles que han visto sus ojos, no son mas que un solo y un mismo hom=- bre. ¿Le será esto mas facil de compren- der que el misterio de la santísima Tri-= nidad? Los axiomas alegados por Baile, que dos cosas que no se distinguen de una tercera no pueden ser distintas entre sí, que la persona es la misma cosa que la naturaleza , no sirven de nada para es- te ciego. Si se le dice que todo esto no es mas que una ilusion de su vista, el concluirá, que la vision toda: no es mas que una ilu- sion perpetua , propia para hacernos du- dar hasta de los axiomas mas evidentes de física y metafísica. ¿ Qué partido to- mará? ¿Debe dudar de lo que le atesti- guan todos los hombres? ¿Debe oponer A Théor. de la vision, n. 102. Bufon. Hist, Nat.t. IV, in12.2 P. 442. Berg. Zrait. dogm. t. 4. P- 518, (14) ú la certeza moral de su testimonio, la certeza metafísica de los principios del raciocinio, y la certeza física del curso de la naturaleza ? Hace mucho tiempo que los apolo- gistas de la religion piden á los incrédu- - Jos respondan á este paralelo , demues- tren en qué se diferencian sus racioci= nios de los del ciego. Hasta el presente, nada hay en sus libros que pueda servir para aclarar esta dificultad , y aun algu- nos han convenido de buena fe en que mada tienen que responder (a ). Dirán que nosotros admitimos lo que no comprendemos. Mas con esta di- ferencia, que nosotros sin comprender estamos ciertos por la veracidad infali- ble de Dios que nos enseña este miste- rio, cuando ellos desechan su testimonio - sin concebir mas claramente que nosotros, sin tener ideas mas claras de la natura- leza y de las personas divinas. Nosotros, pues , humillando nuestra razon en ob. sequio de este misterio, no hacemos mas que renunciar á nuestra ignorancia, y no hacer caso de las comparaciones fal- sas que ella quiere hacer entre las cosas divinas y las humanas; cuando el in- AA (a) Lettre sur les Aveugles, p. 12, 131 44 45" (15) erédulo , sin estar cierto de que la natu" raleza de Dios se asemeje á la del hom- bre, de que la distincion de las perso- mas divinas envuelva necesariamente plu- ralidad de naturalezas, falla que en Dios tres personas deben formar tres Dioses distintos. ¿Ha intentado siquiera probar esto el Citador? ¿Lo ha logrado ningu- no de sus maestros? ¿Sabe mas alguno de sus discípulos 2 ¿Puede ser un argu- mento convincente contra el cristianismo una obscuridad, que él mismo confiesa y la razon matural conoce que es esen- cial en los misterios ? A la verdad, es un error mui craso Pensar que los misterios sean un incon- veniente particular á la religion cristia= na : los mismos Ateos sostienen que es imposible admitir un Dios sin creer mis- terios ; confiesan que un cristiano racio= cina mas cónsecuente que un Deista. En efecto, luego que Dios se digna revelar- nos lo que es en sí mismo, lo que ha hecho y lo que quiere hacer por noso- tros, es imposible que estas verdades no sean misterios. Un Ser infinito no pue-- de, ni en su naturaleza, ni en sus de- cretos, ni en su conducta, ser compren- sible para un espíritu limitado. Así Dios ha revelado misterios desde el principio el mundo. La ereacion , la caida del (16) hombre, su redencion futura» la con ducta de la Providencia con respecto á las diferentes naciones, son misterios que incomodan tanto á los incrédulos como el de la Trinidad. Es pues un absurdo declamar contra la doctrina de Jesu-C., como si este Legislador divino fuese el primero que hubiese revelado misterios á los hombres. Resulta pues, que la limi- tacion de nuestra razon es su causa ne- cesaria. ¿Mas se quiere conocer hasta donde alcanza esta limitacion? Pues oi- gamos á nuestros mismos enemigos. Ellos nos enseñan, que aquel que no quisiese ceder sino á la evidencia, ape- nas podría estar seguro de su propia e- xistencia (a); que si la filosofía consi- guiese hacer que todos los hombres obra- sen segun las ideas claras y distintas de su razon, es seguro que el género huma- no se acabaria mui pronto (b); que si el instinto no prevaleciese en nosotros $o- bre el raciocinio , el escepticismo arras- traria tras sí la ruina de la vida huma- na (c). Despues de tales noticias ¿con (a) De P Esprit. 1. disc. c. 1. Not. p: 22. (b) Bayl. 16.* Let. Crit. $. 6. (c) Hume 5. Essal p. 122: 12. p. 239» De 1 Homme par J. P. Marat l. 2. p. 155. Berg. t. 3. 0. VIL. art. 12 (17) qué cara el Citador y los demas filósofos quieren que la razon filosófica sea nues- tro Criterio , Nuestra guia para juzgar de las cosas de Dios? No es esto todo : 0i- gamos á cada uno de sus mas célebres oráculos, Comenzemos por el testimonio de los escepticos. Bayle conviene, en que la Tazon nada tiene que nos pueda ofrecer confianza en ella. Si estuviese , dice, de acuerdo siempre consigo misma podria- mos llevar á mal que no se avenga con algunos artículos de fé; pero ella es mas á propósito para destruir que para edi- ficar ; conoce mejor loque mo son las COsas, que lo que son (a). a Oposición que se advierte entre la revelacion y algunas máximas de la Tazon , no debe sorprendernos mas que la oposicion que vemos entre sus mismas máximas. Nos engañariamos groseramen- te, si nos lisongeasemos poder conciliar siempre estas ultimas ; las disputas inpu- Mmerables con que resuenan las escuelas, Prueban evidentemente lo contrario : no hai secta alguna herética que no niegue algunos de los axiomas evidentes (a).. E (a) Rep. au Prov. c. 137. Zuv. t. 3. P. 178. (b) Entret. de Maxime. e. 7o te 4: p. 23. 2 | 18) «Nos vemos e á convenir en ¿»que nos ha precedido una eternidad: sí ,yes succesiva , no puede responder á las ,»Obgeciones que se presentan en contra: »sSi no es mas que un instante , las difi- »»cultades que esto presenta son todavia »»mas insolubles. /7az pues dogmas, que a» los mismos pirronicos deben admitir, ¡aunque no puedan resolver las obge- a»yciones que los combaten (a). “Jamas sacerdote alguno , dice Da- e»vVid Hume, con la intencion de amansar »)y subyugar nuestra razon rebelde , in-- ,»Ventó dogma alguno que choque mas al a»Ssentido comun , que la doctrina de la ,estension divisible al infinito , con to-- sy das sus consecuencias, tales como todos aj los geómetras y metafísicos las ostentan ,,con tanta pompa, y con, una especie de ,ytriunfo... choca, con todo, con los prin- ,ycipios mas claros y naturales de la ra- zon humana (b).” Dejemos otros testi- monios de los escepticos, y presentemos algunos de los materialistas y deistas. Si todo es misterio para los escepticos , las sectas, dogmáticas por una razon mas fuer- te, se ven obligadas á hacer continuamen- te actos de fé. - (a) Rep. au Prov. C. 96. p691. (hb) 12, Essai sur Pentendem. humarn p. 320. — BIBLIOTECA UNIVERSITARIA (19) Los materialistas hacen profesion de esto. Uno de ellos, despues de haber sos- tenido el Progreso de las cansas y efeca tos al infinito, conviene en que , subien= do siempre, no se encuentran mas que e- fectos sin causa primera. “En este esco= »» Ho, dice, es donde la razon humana ha » Venido á estrellarse... evitemos con s»“uidado entregarnosá especulaciones, so- »»bre el modo que han sido hechas las co- »» Sas ; bástenos saber que existen (a).” Así el primer artículo del símbolo de los ateos es creer efectos sin causa, en vez de admitir un Dios por causa primera. El autor del Sistema de la Natura. leza, despues de haberse vuelto loco para esplicar las facultades Y Operaciones. de nuestra alma por el mecanismo , confiesa que esta teoría es inconcebible (b). En Otra parte dice, que un ciego de nacimien- to no raciocinaria bien, si negase la exis- tencia de los colores (e). Sin embargo, le es imposible formar alguna idea, Yo confieso, dice la Metrie , que no concibo como la materia puede sen- tir ó pensar; pero tampoco es mas fácil A EVILLA (a) Dial. sur P. Ame. Pp. (D) Sist. de la Nat. e. 1,5 C. (e) ibi, tom, AL. Cs 4. PR. 120. e (26) mitén nos tachan de ignorantes y crédu= los, porque, fiados en la palabra de Dios, ereemos lo que no podemos comprender, pero sabemos que es verdad ! ES 1 oda Será menos misterioso el símbolo de los deistas 2 No. es facil formarlo, porque ellos mismos no. saben lo que se creen, ó no creen nada; apenas se ha- lNarán dos que convengan entre sí. Creen ó fingen ereer en un Dios, pero sin poder decir, qué atributos se le deben conceder ó negar; jamas hubo un Dios mas indefinible. .- | -- ¿Es criador ó: solamente ordenador de la materia? Si. negamos la creacion, volvemos á caer en el fatalismo; Dios mismo estará sometido á él y «su poder será limitado ; si le suponemos criadon, esto es, segun los incrédulos, un miste- rio que tiene mucho que digerir. 2 ¿ Hay. en Dios providencia? ¿Hasta donde se estienden sus cuidados? O la razon debe enmudecer, ó ella fijará los Jísmites de esta Providencia á sn gusto. Hate dos mil años que los filósofos an- dan á la greña sobre esta cuestion ;- to- davia estan buscando una demostracion *para terminar la disputa. Si Dios no ha sido libre en la dis- tribucion de los bienes y males, nos0- tros no le debemos ni reconocimiento ni A A (27) adoracion; si lo ha sido, es necesario ha. cer un acto de fé sobre las razones que han arreglado esta distribucion. “En la hipotesis de la libertad del hombre, ¿preveia Dios con certeza nues- tras acciones? En la del fatalismo, no hai motivo para el castigo ni para el pre- mio. Este es un nuevo abismo en que la filosofía se ha perdido en todos tiempos; no es posible sondearlo sino con la an= torcha de la revelacion. “De nada serviria admitir un Dios, si no se le ha de dar culto; ¿pero qué culto “le hemos de tributar? Segun los deistas todo culto es bueno y agradable Dios; el mahometismo y la idolatria, la religion y la Supersticion le son del mismo modo indiferentes. La religion natural es aquella que todo hombre pue- de formarse, conforme al grado de capa- cidad y conocimientos que recibió de la naturaleza ; si se eugaña , no se le debe imputar su error; á Dios tocaba haberle dado mas luces. ¿ Por qué se las dió mas bien á un filósofo que á un salvage ? yo no lo sé, ““Lo mismo en cuanto á la moral; eyes absurdas , las costumbres crue- les, los usos abominables de los pueblos bárbaros no pueden ser crímenes ; ellos Ro conocen otra cosa mejor: Dios no las 1 (28) puede castigarles porque no han sido basa tantemente ilustrados ; para él es lo mis- mo salvar á los hombres por virtudes re- flejadas, Ú por vicios involuntarios. Aunque todos los hombres , inclu- sos los filósofos , hayan juzgado que te- nian necesidad de una revelacion, para nada se necesita; la religion , tal cual el hombre puede y es capaz de imaginarla, es lo suficiente: Dios le ha criado para la religion, y sin embargo le ha dado u- na inclinacion invencible á formarse u- na falsa. “Todas las pretendidas revelaciones son falsas , tanto el cristianismo como las. otras. Con todo, él ha iluminado al mundo ; pero no importa : Dios se ha ser- vido de algunos hombres picaros ó faná- ticos para obrar la revolucion mas felizz les ha dejado hracer uma mezcla ridícula de dogmas absurdos, con la moral mas perfecta. “Dios puede hacernos conocer mis- terios por medio de la razon , pero no puede enseñarnos por la revelacion ; y, aunque omnipotente, no puede acompa= ñar la revelacion con ningun signo cier- to é indubitable. “Los dogmas no han producido mas que mal; debe predicarse la moral sin dogmas , aunque está demostrado por la A A e AAA AA (29) , esperiencia , Que jamas ha podido subsis- “tir uno sin otro, Podriamos añadir á los misterios del deismo todas las obgeciones de los ateos contra esta hipótesis; nunca han podido responder á ellas solidamente en sus prin- cipios. : “Cuando nuestros contrarios nos ha- gan ver, en el símbolo del cristianismo, misterios tan absurdos y tan multiplica- dos como los suyos, les ayudaremos á cantar el triunfo, los creeremos autori- zados para invectivar eontra la fé y do» cilidad de los cristianos. Entretanto podemos decir 4 nues» tros lectores. Nuestra razon por confe- sion de los incrédulos mismos es incapaz de guiarnos, ella encuentra obscuridad y misterios en la naturaleza , en la mo- ral y en sí misma. ¿Tendrá derecho pa- ra negarse á las verdades que Dios la en- seña acerca de su Ser infinito , porque no puede comprenderle? Reuna el lec= tor lo que dijimos en el cap. IV y V. acerca de las razones de prueba y moti- vos de credibilidad, que asisten á un eris- tiano para creer este y los demas miste- rios , con los delirios que acabamos de esponer , y decida en que parte puede rse con mas certeza la verdad. Ade- Mle mas, y observe, que clase de ene” (30) migos se declaran contra esta , note sus doctrinas morales, su inconstancia y la incoherencia de susopiniones. Finalmen- te resuelva, quien procede con mas jui- cio, quien se aventura menos á errar, quien perderia mas en el caso de faltar la verdad á nuestra fé, lo quees tan im=- posible como el que Dios nos engañe: ¿el que creé con la mas ilustrada y virtuosa parte del género humano , ó el que, u- nicamente por espíritu de soberbia y sin- gularidad , adopta los absurdos y blas- «femias del Citador ? A Pero es constante , sigue este, que los apóstoles no pensaron jamas en se- mejante Trinidad... Hemos demostrado que los judíos tuvieron idea de este misterio ; que Je- su-C. le reveló abiertamente; que los a- póstoles le predicaron por todo el uni- verso; que sn creencia es el fundamen- to del cristianismo y el alma de su cul- to. (Cap. IV y V.) Esta gerigonza de palabras, de personas , esencia , hipostasis, union hipostática y personal, encarnacion, generacion, procestóon , espiracion, y otras semejantes, se han inventado despues de aquellos (los apóstoles), pa= ra enredar y hacer mas oscuro el asun. to (C. p. 185). | DN DORA 1, (gto) - De estas palabras, unas han: sido usuales y comunes en todos tiempos, y se han adoptado para la mas fácil percep- cion ó esplicacion del Misterio : otras han sido inventadas por los teólogos, no para espresar ideas nuevas, sino para sostener las antiguas que los hereges que- rian confundir con vanas cabilaciones. Mas, una vez declarado el sentido que fi- jaba la creencia constante de la iglesia, ya ni aun en esto es lícito variar. Si los hereges se hubiesen contentado con las laces de la fé, y no hubieran pretendi= do con sutilezas filosóficas comprender ó esplicar á su modo el Misterio , no hu- biera sido necesario adoptar nuevas voces. - ¿Mas la novedad de palabras ó nom- bres, que damos á una cosa, indica por ventura que antes no habia existido? Los cuerpos ciertamente tenian una mutua fuerga de gravedad, antes que se la diese el nombre de atraccion. Lo mismo pode- mos decir del magnetismo,galvanismo ¿ec.; y no olvidemos que aquí, aunque las cosas existian , las ideas ó no eran claras ó no eran conocidas, por eso no tenian nom- bre; pero en los objetos religiosos las ver» dades han existido siempre , las nuevas voces se han adoptado para rechazar ideas que se oponian á aquellas. “En la mo- »ral cristiana, dice un sabio filósofo mo (32) , derno, (y con mas razon podemos no- ¿ySotros decir en los dogmas ) infeliz del »»pueblo en que se inventen nuevos nom= ¿)Dres, porque estos espresan siempre nue- y» Vas ideas ; y nuevas ideas, en la moral »» del cristianismo, son ideas falsas y per- »»turbadoras de la sociedad. Entonces el »pueblo se deteriora léjos de mejorarse, »y su lengua léjos de perfeccionarse se ¡corrompe (a).” Ultimamente, si 4 Lebrun parecen gerigonza estas palabras que los teólo- gos católicos usan para esplicar en algua modo ideas, á que no alcanza el idioma de los ángeles, cuanto ménos de hom- bres , es, porque no sabe que , como de- cia Rousseau : “pocas frases hai ( y me- ¿y»nos palabras ) que no se pueda hacer »»parezcan absurdas, aislándolas, ó sacán- , dolas de su lugar. £sta maniobra ha ¿+ formado, ó es el único talento de los críticos subalternos ó envidiosos (b).”” Se trae en apoyo de la Trinidad una epístola de S. Juan en que dice: hay tres que dan testimonio en la tierra, el espíritu, el agua y la sangre; pero el espíritu , el agua y la sangre, no (a) £l Vizconde Bonald en sus Re- cherch. Phil. t. 2.2 p. 385» (b) Pensées. ht. 2. p. 267. 100 y el Espíritu 3) quieren decir la irinidad , á menos: que no se interprete este pasage como se ha interpretado el Apocalipsis, 0- bra clarísima y llena de luces del mis. mo autor (C. p. 186). Aquí tiene de nuevo aplicacion el pasage de Rousseau, que hemos citado en el párrafo anterior. Señor Lebrun, si en- tresaca vd. estas palabras, y omite las que anteceden y siguen ¿cómo se ha de hablar ni de Trinidad ni de nada? Si yo pretendo probar con estas solas pa- labras del Padre nuestro: Vo nos dejes: caer, que los cristianos creen que ningun- hombre tropieza nicas sino porque Dios * empuja, ¿no habré discurrido como un Lebrun ó como un bestia ? ; En los versos que anteceden al que: estracta el Citador, se lee (5.2) “¿Quién »»8s el que vence al mundo, sino el que cree que Jesus es el hijo de Dios? 6.2 »» Este es Jesu-C. que vino por agua y por » Sangre: no en agua tan solamente, mas »0 agua y sangre. Y el espíritu es el. que da testimonio que Cristo es la ver= >: dad.” “Porque tres són los que dan a testimonio en el Ciélo , el Padre el Ver= «Santo : y estos tres som: Una misma cosa.”-A-este-verso que es- el 7.9, y del que hablaremos luego, sigue que cita Lebrun y es 8.2 “Y cres son 3 (34) > alos que dan testimonio en la tierra, el ¿»Espíritu , el agua y la sangre: y estos tres ( adviértase que esto lo omite tam- bien el Citador ) son una misina Cosa. Cualquiera vé ahora, con claridad, gue en el v. 6. se nos enseña que la se- gunda persona, Jesu-C., vino para lavar nuestros pecados con el agua del bau- tismo, y por la virtud de la sangre que derramó en la-Cruz; que aquel espíritu es el Espíritu-Santo que difunde su gra- cia en nuestras almas, y nos hace co- nocer que Jesu-C. es el verdadero /7¿jo de Dios. : En el v. 7.2 se mos dice que tres son en el Cielo los que dan testimonio de esta verdad. El Padre , cuando reco- noce á Jesu-C. por su Hijo en el bautis- mo y en la transfiguracion (a ). El mis- mo Verbo, unido á la naturaleza huma- na» ya por los milagros que obró en con- firmacion de esta verdad, ya cuando la confirmó delante de los jueces (b). El Espíritu-Santo que comunicó á los após- toles la virtud de los milagros, para con- firmar esta verdad, y sobre todo, para hacer que se creyese por toda la tier- ra(c). (a) Math. 3 0. 17 C. 17 0 5. (b) Joan. 80.18 yc. 160.14. (0) Math. 3. 16, Áct. 2. l. ] (35) En el 8.2, que tres cosas dan tam- bien testimonio de que el Hijo de Dios era verdadero hombre. El espíritu que entregó al morir; la sangre que derra- mó 3 Y lasangre y el agua que salieron de su costado despues de su muerte, Nótese de paso que aquí Lebrun re- conoce el Apocalipsis por verdadera y genuina obra de S. Juan > lo que negó en el cap. VL Sin embargo, como me he impues= to la sagrada obligacion de guardar la mayor esactitud en las citas, con= vendré en que S. Juan añade en su pre- tendida epístola: hai tres que dan tes- timonio en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu, y estos tres son uno (C.p. 186). emos visto cuanto derecho asiste 4 * nuestro crítico para jactarse de su escrna pulosa esactitud en las citas; no es mas veraz cuando niega que la epístola pri- mera de San Juan , de que va hablando, sea obra genuina suya, llamándola su pretendida epístola. Su autenticidad quer da probada con las razones generales que hemos alegado en defensa de los libros canónicos (a), y en cuanto á este aña» diremos, - S. Agustin la reconoce y cita con 14) Véase el principio del cap. VE 42) que en varias partes hemos citado , sino ademas en el cap. XIV. v. 16 y 17: “Yo asrogaré al Padre y os dará otro Para= sj cleto ó Consolador, que more siempre ¿con yosotros , el espíritu de verdad.” Y cu el XY. v. 26 : “Mas cuando vinie- re el Paracleto ó Consolador, que yo ¿0s enviaré «del Padre, el espíritu de ¿verdad que procede del Padre, él dará ¿testimonio de mí.””:Omitimos otros mil lugarés del mismo Evangelio y del Apo» calipsis 2 basta abrir unas concordancias para cerciorarse de la impudencia con que en esto, como en todo, miente el Citadora em big roba Con todo, S. Agustín, que no'es tonto, pero que es clérigo y se compo- ne perfectamente con la tal epístola de Ss. Juan; y lo que prueba que ella es falsa, y que se ha fabricado, no de una vez sino ú retazos, es que el mis- ma:S, Agustín ny conocía otro pasage de ella que el que cité primero, en que solo se habla del espíritu, del agua y de la sangre. $. Agustín, que era algo platónico, se dá á4 dos mil demonios, como un desesperado , para encontrar la Trinidad en este pasage, y dice: el espíritu es el Padre, la sangre es el Hijo, y el agua el Espíritu-santo. Eg menester confesar que la interpreta» | 43 cion es un poco descabellada ; ¿mas por qué en tiempo de S.. Agustin no se había concluido la epístola de S. Juan? (C. p. 186). - La prueba evidente de que S. Agus» tin pensaba todo lo contrario de lo que aquí le atribuye el Citador » Quiero de- Cir, que tenia por genuina y auténtica la epístola de S. Juan, es el hecho mis- mo de usar de ella para combatir al obis- po ariano Maximino: La demostracion de que el Citador miente tambien , cuando dice que el Sto. Doctor no conocía otro pasage de ella que el citado eribió diez tratados esplicand capítulos , los cuales se halla mo ÍV de sus obras (a). Es No podia molestarse mucho , ii te- nia porque darse á dos mil dernonios (espresion digna de Lebrun ) para: en- contrar la Trinidad en este pasage, ¿quien habia escrito quince libros sobre “esta materia, que se ven en el tomo 1, y ademas otra obra sobre el mismo miste- Sio,ó de las escrituras antiguas y mo- y Cs que es- O sus cinco n en el to- “5D. Edicion citada de los monges de S. Mauro. El Santo los tituló», ln * “«epist, Joan. ad *Parthos, porque: creba había sido dirigida á esta nacion: .> (44) dernas , eontra los arianos que están en el tomo VII. ro Si se examina en su' lugar el pasage que disloca el Citador, cs decir, si se confronta con lo que antecede y sigue, _ Jéjos de parecer descabellada la esplica- cion que el Santo hace de este testo de 5. Juan, aplicándole á la Trinidad, pue- de que, ni aun sea violenta, como quiso cierto autor católico (a). Oigamos lo que dice S. Agustin en-el cap. 22 del 2,2 «Libro contra Maximino Ariano. Advierte lo primero que, tratándo- se de sacramentos, no se ha de buscar, que son las cosas materiales, sino lo que significan. “Sabemos, sigue luego, que »»¿Salieron del cuerpo del Señor tres co- yy Sas, estando en la cruz. Lo primero el espíritu, y despues sangre y agua de ,ySu costado, cuando se le abrió la lan- ayZaes. Si queremos buscar que es lo que ysse significa por estas cosas , ocurre, sin »que sea absurdo -el pensamiento , la »»Misma Trinidad, que es un solo y ver- a»¿dadero Dios, Padre, Hijo y Espírita- aySarito , de quienes se puede decir con la) Calmet, cuya disertación sobre este punto es la que trae el Vance en su Li 16, 1 " wmbo se hizo carne: por (45) i aytoda verdad : son tres testigos y son »»Uno. Si entendemos por el nombre de “Espíritu á Dios Padre » Porque de él ¿»Mos dice el Señor: Espíritu es Dios: »»por la sangre el Hijo, porque el: Per» el agua el Es- »Píritu-santo, porque, hablando Jesus de >»Aquella agua que habia de dar % los se- »»dientos , dice el Evangelista :> esto lo decia del Espíritu que habian de re- acibir los que creyesen en él 830,” Véase ahora, sila esplicacion es tan des- eabellada como parece á Lebrun, ó tan violenta como dice Calmet, En suma lo que se infiere es el ejemplar de la epístola gustin, no se hallaba e siendo mas terminante y literal, le hu= biera ahorrado la necesidad de usar de este sentido metafórico en la esposicion del verso citado de la epístola de S. Juan, que, en que seguia S, Low. 7.2 que, US partes, como obra del santo apóstol. El autor del libro de las Consti- tuciones apostólicas > dice (en el lib.: 8, Cap. 42 ): el padre lo ha criado todo por medio de su único hijo, 4quí tenemos dos personas solamente, y ainda mas *s el hijo quien ha hecho lo que se le (46) , atribuye ú su señor padre. Sé mui bier que este libro ha sido declarado apó- crifo; ¿pero lo hubiera sido, si estu- viese conforme con los otros? (C. p. 187). ¿ Por qué no empieza el Citador es- te párrafo por donde lo acaba? Porque el lector mas rudo hubiera dicho: pues si estas constituciones llamadas apostó- licas son apócrifas , ó la iglesia las tie- ne por falsas y supuestas ¿4 qué citar su autoridad ? El sábio padre Natal Alejan- dro ba hecho ver, que los padres de los primeros siglos jamas se acordaron de ta= les constituciones, ni hicieron uso de e- llas, y que se separaron frecuentemente de su doctrina. Ha probado que estan llenas de errores , entre otros el de la cita de Lebrun, que dice que Jesu-C. fué ministro de su Dios y del Padre, para la ereacion de todas las cosas. Fi- nalmente , hace palpable su falsedad, por- que entre los libros que mandan leer en la iglesia citan el Evangelio de S.. Juan que aun no existia , pues consta no lo es- cribió el santo antes del año 97, en el que le fué levantado el destierro que su- fria en Patmos por Nerva, sucesor de Domiciano; y á esta época habian ya muerto S. Pedro, S. Pablo y los demas apóstoles, á quienes se quiere hacer auto= res de estas constituciones (a). Si pues son falsas y tenidas por tales por todos los críticos , Católicos y no católicos ¿que se puede deducir de ellas contra nuestros misterios ? Mas, si hubieran sido conformes á los demas libros, replica tontamente Le- brun , no se hubieran declarado apó- crifas, : Si por apócrifo se entiende , como debe entenderse aquí , no ser obra de los apóstoles , aun cuando estuviesen confor= mes lo serian. ¿'Tendrian en este caso tan crasos é innumerables errores ? No cier- tamente. Tendrian pues la autoridad que Bozan otros escritos, tanto mas respeta- les por su sana doctrina >» Cuanto mas se acercan á la cuna de la iglesia y á los tiempos apostólicos. Nada mas. De esto tenemos un ejemplo en el Pastor de Her- mas , que, sin ser obra de algun apóstol, Se conserva y venera por las razones dichas, El pobre Orígenes ) Que se capd, Porque habia leido en el Evangelio: si tU ojo te escandaliza > Arrancatelo. (C. P. 188). Orígenes fue Teprendido, y su he- . e IN (a) Natal. Alex. +. 17, Hist. eccle- Siastice, Dissert, XIX, . cho detestado por todos los cristianos. Ninguno tomó á la letra la máxima de Jesu-C., ni aun los judios; y quisiera- mos se nos esplicase, en qué sentido pue= de decirse que uno de nuestros miembros nos escandaliza. Es pues una parábola dirigida á enseñarnos, que debemos sa= crificar lo que mas amamos , cuando vie- ne á ser para nosotros una ocasion de pecado. No fue este pasage el que sedu- jo á Orígenes (a), sino aquel en que se lee que hai eunucos que se mutilaron por el reino de los cielos. ¿Qué prueba su error contra una leccion , que por otra parte es tan inteligible ? : Orígenes fue quien vino al auxilio de las Constituciones apostólicas, y toz mó á su cargo completar el número de tres... (C. ibi). No existiendo aun, como de hecho no existian, las tales Constituciones, for= jadas en tiempos posteriores , mal pudo venir en su auxilio Orígenes; y mucho (a) Lebrun no pudo hacer mas que copiar este como los demas disparates de Voltaire, el que equivocó tambien estos dos testos. Historia crític. de Je C. Cc. 10. p. 144 de la traduccion és. pañola, y ; cai 49d) menos decir 10 que el Citador pone' eh su boca. Mas Orígenes dice, que el Es- > píritu Santo fue Criado por el Hijo. ¿Dónde lo dice? Esta es Una impostura, incapaz de sostener un error ; ¿ Por qué no cita Lebrun el lugar donde se lea es= te pasage ? Orígenes, como veremos den= tro de poco , se esplica dignamente acer= Ca de este misterio > Y contradice el fal. aquí se le levanta. Si mbre, se dice en cuan to á su generacion temporal ó Encarna- cion, formado Por virtud, gracia ú Ope- racion del Espíritu Santo , es, porque la concepcion del Verbo > AUNQUE comun á todas tres divinas personas > Se atribuye especialmente al Espíritu Santo , porque asi como se atribuye al Padre el poder y al Hijo-la sabiduria » del mismo modo d; y entre estas Principal y la mayor fue la Encarna- Inferior al Pad tu Santo son superiores á las mas no- otra especie ; Pues que entonces no solo te lleva el diablo á la santísima Trini 4 (59) Bad:... siguen las biasfemias (a). (C. ibi). Toda esta autoridad de Orígenes es forjada por Lebrun , contraria á su doc- _trina y sentimientos, bien espresados en todas sus obras , de las que hemos €s- tractado pasages terminantes, que se ha- «Han en nuestro t. 2. C. V. p. 229. Sus comentarios sobre S. Juan se dividen con el título de Tomos, en la edicion de Ba- silea del año de 1557. En.el 24, que se halla en el 2.2 volúmen, pág. 444, y em: pieza con las palabras : Quonian gene= ratim ; esplicando el v. 44 del cap. 8 de $. Juan : ¿lle homicida erat ab ¿ni- tio, mo se halla palabra alguna que pue- da servir de fundamento á la impostura del Citador. “Orígenes, en esta y en las demas 0-= bras suyas , habla dignamente y con ver= dad de este misterio. ““Distingue en Dios ¿ytres personas, Padre, Hijo y Espíritu ¿Santo ; pues aunque sean distintas, tie= phen una misma sustancia (b). El Pa- (a) No son todas de Lebrun. Este solo dice: No habrá Trinidad, Jesus no será Dios éc. El traductor español ador- na la frase, diciendo se llevó el diablo á la santísima Trinidad; lo que ya se vé que la dá mas verdad y elegancia, (b) Origen. Homil. 12. Ún num ps 135 EA e GITAR ¿Wo er : a) ndre:comunica al Hijo toda. su grande. » za, el Hijo es coeterno:á4 sy Padre, la. >»Misma esencia que él, de Dios invisible: es su. Y dre, y sin dejarle , satig de él y se nos. »dejó yer en forma visible , RO obstante nde. ser invisible Su naturaleza di- »vina. El haberle enviado el Padre, no. a/Ó, superioridad: wto esla tereera, distinta del Padre y »del Hijo... él fue el que habló por bo- <a de los profetas éec. (a). Estoes lo que enseña Orígenes. acerca. .del misterio de la beatísima Trinidad... Bio dd 3 ls 18. Treneo, otro loco de la misma calaña, pretende (lib. 4. cap. 32.) que la Trinidad está FAgurada visiblemena Geneb. t. 1.1, 8. cont. Cels. P. 386. Véase la Bibliot. PP. de Tricalet.t.1. DP» 235. (a) Véase Origen. cont. Cels. in Math. in Joan. Homil. in Lsaiam, Homáil. 18. in Jeremiam, 7 (58) necesaria la circuncision , y el bautisa mo se reputaba por nada. (C. p. 190). La circuncision se permitia á los judíos, se prohibia á los gentiles convertidos, y el bautismo á todos se mandaba. “En ajverdad , en verdad te digo (hablaba »»/el Salvador con Nicodemus ), que no ¿»puede entrar en el reino de Dios, sino ,yaquel, que renaciere por el agua y eb ¿»Espíritu Santo.” Y á sus apóstoles: “Id, »,y enseñad á todas las gentes » bautizán- aydolas en el nombre del Padre, del Hi- ¿ajo y del Espíritu Santo.” “El que cre= yere y fuere bautizado será salvo.” (a). Andando el tiempo llegó úd ha- cerse el sello característico de la reli- gíon cristiana. ... Siempre fue no solo el sello característico, sino puerta de la salvacion, sacramento primero y e- sencial. Cuando se creyó que se lavaba el alma con lavarse el cuerpo , lo que es indudable... ( Co p. 191»), para un materialista que no distingue en el hom- bre la inteligencia, de los órganos que la siryen (b);3 pero por fortuna y honor del género humano, estos enemigos de su especie son pocos, son tontos, y. son (a) Joan. c. 3. v. 5. Mat. 28. Marc. 16, o. 15 (b) Esta definicion es de Mr. Bas nald, 8 (59) preciados por to Ec retardó es era posible, Se , los primeros siglos á los adultos; estubiesen y instruidos A tendidas sus hasta que uficientemente probados é lo que era indispensable y A- anteriores costumbres y el > Y aun los niños. S. Clemente Í de Oríge- nes, atestigua e los dos primeros siglos este punto. (a) “Se bautiza > dice, á los niños para >»Perdonarles los pecados ; ¿qué pecados? »étn qué tiempo los cometieron ? ¿6 qué azon puede haber Para bautizarlos, si- € este pasage ; Nadie es- tá libre de mancha , aunque no haya vivido mas que un dia? Porqueel bau- Ss manchas del nacimiento, 30 bautiza á los niños. O AZ €qF—.—————— a (a) Homil. 14. ¿n Lucan,. Pract. 9 Math. Homil. 8. in Levitic. Vide Piuetii Origeniana L.2.quest. 7, 24 (60) Tertuliano , sin condenar este uso, juzgaba solamente, que era mejor diferir el bautismo hasta tanto que se trallasen en estado de conocer la doctrina y obligacia- nes del cristianismo (a); pero su opinion particular nunca tuvo séquito. En un concilio tenido en Cartago en el año 253, compuesto de 70 obispos, todos declararon debia seguirse la cos- tumbre de bautizar á los reciennacidos, contra el dictámen de Fido, que no que- ria que se hiciese hasta el octavo dia. Son notables las palabras de S. Cipriano dan- do noticia á Fido , á nombre del conci- lio , de su resolucion : **Si los mas gran- ,« les pecadores, dice, viniendo á la fe, ¡reciben la remision de los pecados y ,yel bantismo , cuanto menos debe negar- sele á un niño que acaba de nacer , y ,,que no tiene otro pecado que el que he- »redó de Adam segun la carne?” (b). En el año 434 , S. Isidoro Pelusio- ta responde á una consulta hecha sobre los efectos del bautismo conferido á los viños, diciendo, que no solo los libra del pecado de Adam , sino que les con- fiere muchas gracias sobrenaturales (c). (a). «De Baptismo cap. 18. (b) Vid. Fleuri Hist. Eccles. t. 1 Lib.7n, 22. (c) Eleur. t. 4. Lo 26. n. 30» O E Antes de hablar dea A : Estos datos comprueban que la iglesia jamas retardó el bautismo ni por un go- lo instante , Cuanto menos hasta el artis culo de la muerte, á los que hallaba ap- tos para recibirle, 2 000 0 - Constantino hizo matar á su mu- 8, á su hijo, á su suegro, á su Yer 80, Y á casi toda su Parentela. (C. ibi, Los enemigos del cristianismo , co- mo era natural, han manifestado siem- pre todo el encono y rabia que debia ¡ns= pirárles este primer emperador que abra- ZÓ y protegió. la lei de Cristo y asi co= mo la mas fervorosa deyocion al“apósta ta Juliano. Nosotros no pretendemos ne- gar las faltas de stantino 3 ni nues tros enemigos debian Negar sus virtudes: quellas y de estas; preguntamos. ¿ Constantino, por ser em- perador, por ser el primer emperador Cristiano, habia perdido el derecho que tiene cualquier hombre 4 recibir de la iglesia el bautismo, y con' él el perdon de sus pecados > POr graves que sean y si lo pide de corazon y arrepentido? ¿Hai Pecado alguno que Dios no pueda y quie- ra perdonar ? ¿ Qué dirian los inerédu- 1 iMosos en punto de tole- igesemos que la iglesia no día perdonar las enormes maldades de Wliano? ¡Y $0- nos arguye por haber (62) goneedido á Constantino lo que á nadie puede negarse! Pero hagamos justicia ú la verdad y á Constantino , presentando su conducta bajo el verdadero punto de vista en que nos la ha pintado la historia. Constantino es reprensible cierta- mente , y ninguno de los autores cristia- nos ha disimulado esta falta , por haber hecho morir á Crispo, su hijo y de Mi- nervina,su primera muger, calumniado por la emperatriz Fausta, que le acusó de haber querido corromperla y violar el tílamo de su padre. Una acusación tan atroz pedia pruebas mas convincen- tes que el testimonio de una madrastra, Pero cuando esta, convencida de la ¡m- postura y de haberse prostituido á un cria- do , confesó que ella era la que habia so- licitado á Crispo , Constantino quitándo- la la vida hizo un acto de justicia. Ma- ximiano su suegro era un malvado, que arentó contra la vida de su hijo y sobe- rano. Maxencio y Licinio competidores de Constantino, segun el testimonio de Juliano (a), eran unos tiranos detesta- bles. Las perfidias y atentados de sus co- legas y parientes le obligaron á inmolar- los á la salud y tranquilidad de sus es- tados. Acordémonos que hasta entonces, . : FAA. (a) Satira de los Cesares. 623) ) en el espacio de 200 , de cuarenta emperadores que habian Ocupado el tro- no, sin contar los Aspirantes, veinte y dos habian perecido COM Una muerte 1rá- gica. . ' Constantino era militar, como los que le precedieron en el imperio, podia £cr déspota como ellos 3 y con todo fué el Primer emperador ro $US rescriptos no tuvi Tau conformes á las á su autoridad , hasta entonces despótica.. Dulcificó la suerte de los esclayos , impuso péna de muerte al Que voluntariamente Quirase la vida ú ato guno de ellos, dió libertad á los que Ma» xeucio tenia entre Cadenas, moderó los suplicios, suprimió “los combates de lós Bladiadores, perdonó á los romanos das injurias que le hicieron, reprimió las con- i ] » Permició á 10- «do el mundo acusase á los gefes y magis- trados que abusaban de su poder Ke. Di- Basenos, si alguno de sus predecesores hi- 20 otro tanto á favor del-bien público (a). ii, ti, A rt (a) Estas Y 0tras muchas leyes sa- : que estableció se pueden +er-en el código Teodosiano , del qu$ DPlentísimas (64) Mas no solo en esto brilló su huma- nidad. En 312, obtenida la victoria con- tra Maxencio, perdonó á los que habian seguido su partido, y aun elevóá las dig- nidades á los que lo merecian (a). En la guerra economizó tanto la sangre de log enemigos como la de sus soldados ; man= do conservará los vencidos, y prometió una cantidad de dinero por cada hombre que le tragesen vivo (b). 149 Ez Despidió los soldados pretorianos, que muchas veces habian derramado la sangre de los emperadores y puesto el imperio 4 pública subasta, reduciéndolos á la disciplina comun. á los demas solda- dos (c). Desde el tiempo de Augusto los Pretectos del Pretorio habian reuñido en su persona la autoridad civil con el po- der militar ; abuso enorme, que los hacia dueños absolutos del imperio. Constanti- no creó dos maestros de la milicia sy redujo los Prefectos del Pretorio al ran- go de simples magistrados ; desde enton- «ces los emperadores no fueron asesinados por.los soldados (4)... 2 Ñ—— - estracta muchas el Bergier en prueba de esta verdad en el t. 11. p. 443 del Trat. dogmático. (a) Libanius orat. 12, (5) Euseb. Vida de Const. (0). 18.0 4u- rel. Victor. p. 526, Zocimo. Lib. 2. po 677. (4) ibi 688, 3314 (65) Para repoblar las fronteras del ima perio dió asilo á tresci arrojados de su pais por Otros bárbaros, y les repartió tierras en la Francia y en la Illiriaz de enemig súbditos. He aqu Por él (a), (. 2%. poquito de agua, añade el Ci- tador, le dejó mas blanco que la MÍCVE 00 No fué el poquito de agua; fué la sangre de Jesu-C, cuyas gracias recibió por el bautismo ; fué el dolor de sus 40= teriores culpas y el fery Or con que las etestó confesándolas pub la practica de A cs cercas, o rrorrrrroreaca (a) Eleur. + 60, l. 2. Hist, Bcles. L. 11, n 5 (66) algunos cristianos de aquel tiempo (a). No son, pues, los soñados privilegios y bienes de que colmó á los abades de su tiempo , los que hicieron creer á los cris- tianos su salvacion. Fueron su arrepen- timiento , su celo por la verdadera reli- gion y sus demas virtudes. S. Ambrosio que debemos creer te- nia sus razones para ello, difirió el bautismo , pues noestaba bautizado to- davia cuando fué nombrado obispo de Milan. (C- p. 191 ). Aunque sea ciertoque, en los prime- ros siglos de la iglesia, hubo en esto al- gun abuso , esperando muchos á estar pe- ligrosamente enfermos para recibir el bau- tismo , es tambien indudable que este a- buso no era tan general, que la iglesia reclamó siempre contra él, y que los o- bispos no dejaron de hacer acerca de es- te punto las reconvenciones mas enérgi- cas. Á nada viene al caso el ejemplo de S. Ambrosio. Se hallaba en el tiempo de su catecumenado , y preparándose á reci- birlo, cuando el cielo, por tan estraordi- narios caminos, quiso fuese elevado á la dignidad episcopal. Su doctrina y virtu- des confirmaron el acierto de esta singu- lar eleccion. E (a) Fleuri ibid, 6 Malició la e, que el bautismo administrado inartículo Mortis podía ser peligroso 5 porque aunque q sociedad quiere que Dios Perdone al le acomoda que un Picaron pueda pecar tutta conscientia, (C. ibi). ada tuyo en esta reforma, los Obispos. No » lo que implica ; y en el óbice q de tal si la sociedad nada to: utizar á los , 4 la manera ue cuncision en el Ju atsmo... (C. p, 192 ). Ni esta fue como hemos demostrado Una práctica general Y Constante, ni tu- vo jamas alusion alguna á la circuncision. Sto es hablar de memoria ó copiar dis. Parates, Los que se morian en la octava de 4 como partícipes del pecado de este, no podian alcanzar el remedio, sino por el bautismo que nos aplica el fruto de la Re- dencion. En esta suposicion es indudable que, en easo de muerte prematura, es me- jor vayan á gozar de la presencia de Dios, para lo que seria un obstácnio el peca- do original en que nacen, que no el que por no bautizarlos careciesen para siem- pre de esta vista. Una secta de personas mui carita- tivas, que tuvo su orígen en Dinamar- ea y que no duró mucho tiempo, en- penenaba ó ahogaba á todos los resien=. nacidos que le venian á las manos, á fin de impedirles que pecasen cuando creciesen, y de hacerles participar con seguridad de los deleites inefables de la vida eterna ( C. p. 194). Suplicamos al lector se detenga un poco á meditar , que resulta de este pár- raflo contra el bautismo; ó que se infiere de su contenido contra la religion cris- tiana ¿Manda esta envenenar ó ahogar á los reciennacidos ? ¿Enseña á admi- nistrar de tal modo el bautismo? ¡O ad- mirable cavidad la de un cerebro filozó- fico, si hemos de juzgar por lo que á Le- brun falta de meollo y buen sentido! (a). < "e A. (a) El original frances cita la epista (75) ¿ Vds. creen tismo de ahora e : vds. lo que dice de él y la cuestion ¿si qued que solo se ha creian que estos tales no eran Cristian tnfnitamente mas Pequeña que han sido sumergidos tres veces se. gun el uso. He aquí á Dios midiendo la gracia Be. (€. ¡bj ). No hai mas que dos insignes faleig. caciones en esta cita. S, Cipriano respon= de precisamente todo lo contrario : he an quí sus palabras copiadas de la misma carta, “¿Como estos fieles, que han recibido »la gracia de Jesu-C. por el agua saluda- ble y -por una fé íntegra, son llamados Por algunos (a), nO cristianos, sino »Clinicos (es decir, ba utizados en la ca- » Ma); yo no veo de donde se Quiera de- 26, copiando á Voltaire, artículo Bap- teme de su diccionario Filosófico. (a) Nótese que 8. Cipriano no dice muchas iglesias , como el autor á quien “opia el Citador le hace decir, (76) ¿¿¡Jucir este nombre.... Mi opinion es, que ,yse debe mirar como cristiano 4 cualquie- ra que ha recibido la gracia divina en la iglesia, por el derecho y privilegio ade la fé..... ¿Se dirá que han recibido pla gracia del Señor , pero en menor me- dida y con menos dones del Espíritu- s»Janto , de tal modo que se les debe mi- ¿Tar como cristianos, pero menos perfec- sytos que los otros? Mui al contrario ; el «y Espíritu-Santo no se dá por medida, si- ¿no que desciende eon toda su plenitud »sobre aquel que tiene la fé. Asi como la a» luz luce para todos igualmente, y el sy Sol derrama su luz del mismo modo so- ¿»bre todos; asi Jesu-C., verdaderosol de a justicia, distribuye igualmente en su i- awblesia la luz de la vida eterna.” No po- dia el santo doctor contradecir, de un mo- do imas decisivo, la opinion ridícula que el Citador leimputa. ¿ Qué merece un au- tor que engaña así, y se burla de sus lec- tores ? 3 7 qué nos cabrá á nosotros , se- gun $. Cipriano, de esta gracia , no habiendo recibido mas que algunas go- tas de agua en la cabeza? Cuando se tiene tanta incertidumbre sobre la ma- nera de administrar un sacramento, no se puede estar mui seguro de su gra- cid. (C. p. 195). (77) No sabemos de que modo se le ad- ministraria á este impío bautizado ; pero todo católico puede es lar seguro acerca de sus efectos. En los Principi Incipios era tan co Comodo el bautismo 0 Sería entre NOSOtros, Convertidos los Pueblos del Norte » Se echó autismo por inmersion pod 30 en paises frios, y hacer morir los ni- r inmersion que Majas que de él resultan aun en lo moral Y político, En efecto, no me (78) No tenemos que temer se introduzca en el cristianismo el uso bárbaro, que ha rei- nado y reina en otras partes, de ahogar los niños antes 6 despues de que nazcan, esponerlos , venderlos, destinar unos á la esclavitud y otros á la prostitucion. ¿Cuántos desventurados frutos de la in- continencia no habrian perdido la vida, si la necesidad del bautismo no hubiera detenido la mano pronta á inmolarlos? Este mismo dogma ha hecho industriosa la caridad. En todas partes se ofrecieron asilos, unos para los huerfanos , otros pa- ra los niños pobres ó espositos; virgenes cristianas se dedican á educarlos y servir- les de madres; otros hombres animados del mismo celo los instruyen , les procu- ran recursos para lo succesivo y forman de ellos hombres y ciudadanos. ¿Se vé este fenómeno en las naciones que no creen en el bautismo ? En los primeros siglos, los padrinos y madrinas eran los garantes de la fé y buena conducta del bautizado; este es tambien otro apoyo que la religion les procura, un medio para acercar los gran- des á los pequeños. Estos parentescos es- pirituales, restringidos con prudencia co- mo lo están, producen muchos bienes. El poder secular no podia menos de aplaudir la atencion y cuidado de la igle» ES 99) ll sia en registrar los bautismos , y atesti- guar de este modo con Un título públi- co el nacimiento, el estad 0, los derechos de un niño y las o i ué sirven los dogmas € la necesidad del bautismo » del pecado Original y de la re encion, artatanes, son hijos > Y SU suerte es mejor y mas segura. ¡ A echo reir el Citador, pj ¡ como u- na institucj iciosa, ridícula y ab- meditar, que, aun Considerado solo bajo el aspecto Político, €£s todavia un beneficio inapreciable y la la humanidad! Se- Que se creen sabios porque han e folleto, abo . £il (80) en las naciones cristianas, que hombres destruye la guerra. Pasemos ahora al sacramento de la penitencia, el mas necesario al que no ha dejado de pecar despues de su bautismo , y que no liberta de pecado, aunque purifica el alma. (a). El sacramento de la penitencia no solo es necesario al que no ha dejado de pecar despues de su bautismo, sino tam- bien á aquel que, no habiendo pecado antes, pecó despues; al que siendo adul- to al recibirle pecó en él , careciendo de las disposiciones necesarias ; finalmente, al que despues pecó sea una ó muchas ve= ces. Es falsísimo lo que dice el Citador, de que no liberta de pecado ; porque, si no lo perdona ¿de qué sirve ? La peni- tencia como sacramento se define: un sa- ycramento instituido por Cristo, en el , cual, por la absolucion jurídica del sa- ay¿cerdote, se perdonan al hombre contri- wto y confesado los pecados cometidos despues del bautismo.” Ademas, Lebrun se contradice aquí (a) Esto y cuanto sigue, acerca de la confesion,es una obra maestra de la pluma de Lebrun, que copió servilmen- te del Diccion. filosóf. de Volt. arte Confesion. LS) E visiblemente Porque ¿de qué modo podria Ppurificarse el alma, como él asegura lOs sin libertar- se del pecado ? ¿puede un alma estar en Be y dé las ideas, Ni AMAS, QUE por esta Purificación del alma Su nuestros apetitos, de las ocasiones del Mundo, de las ten-= taciones del demonio ni de nuestra fra= gilidad Propia. Jesu-C. estableció la con= fesion como un reno lo; y 3 Y ningun en- fermo asegura para siempre haberse Curado una vez de su salud, por a y facilita el log pr ras exalte sus felieos efectos “Mos Misterios ó espiaciones del pagas 6 : (82) anismo ; ahora conozca que la penitencia y confesion producen grandes bienes, y luego sostenga que arrastran muchos ma= les, si fuesemos tan necios que buscase= mos la verdad en doctores tales, empeña- dos siempre en contradecirse. Sea cual fuese el origen de la con- Fesion , yo convengo en que puede ser utilísima , cuando es pública, Son mayores los inconvenientes que - las ventajas , y por eso la iglesia, que solo aplicó la penitencia pública á cier- tos crímenes; la suprimió contentándose con. la secreta, que es la que está manda- da y siempre estuyo en uso como vamos á ver. El hombre verdaderamente conven- cido de su eficacia, sigue el Citador, temblará de cometer una falta que se verá precisado ú revelar delante de sus parientes, de sus amigos, y co- NMOCIAOS a... e Mas tambien el hombre, convencido de la publicidad de un delito secreto, que le iba á infamar y perder con los hom- bres, mas dificiles en perdonar y hacer=: se cargo de la fragilidad humana que Dios, caeria en la desesperacion, y de: un hombre fragil se convertiria en ul pecador furioso y obstinado, Aquella cule pa contesada secretamente proporcionar (83) ; ba los medios de do con oportuni- dad el daño causado al prójimo y mas una vez publicada Podria h ble. De aquí los odios venganzas dec. Por esta razon la o secreta Ó auricular estubo siem en la iglesia; y la públi en ciertos casos , lo MOStrar, probando que e Cuando dice fue esta la. Mitió durante los pri la iglesia. ES Esta solo obligó á la Penitencia blica, no á todos los reos de pecado mur» tal, sino á los que habian caido en la i latría, cometido homicidio ú adulterio, algun otro crímen mui PTe en uso Ca solo ga Mman- Que vamos á de, l Citador miente, única que se ad. MÉFOS siglos de A. pena capital, ¿tia solo stas tenian por irremi= En el capítulo 52 dice : “presen ntase el idólatra > el homicida , en medio sde ellos el adúltero, Y cumpliendo con »el oficio de Penitentes estan sentados en e Saco y la ceniza > gimen con un mis- »mo llanto, piden > Oran é invocan á u- 2ma misma madre,” Cipriano, siempre que habla de la PPP, práctica universal en la iglesia. Conten= temonos con dos ó tres de cada siglo, dejando á los curiosos el trabajo de con- sultar el Bellarmino, el Natal Alejandro, ú cualquiera otra obra de controversia contra los protestantes, donde hallarán ionumerables. Establezcamos primero, por la mis. ma santa Escritura,'la verdad del pre- cepto de la confesion sacramental impues- to á todos los fieles. En el cap. 13 de S. Mateo v. 18, se promete á los apóstoles y sus sucesores la potestad de perdonar los pecados por es- tas palabras: En verdad os digo, que tod> aquello que ligareís sobre la tier- ra ligado será tambien en el cielo: y todo lo que desatareis sobre la tierra desatado será tambien en el cielo. Y en S. Juan ( cap. 25 v. 22), comunicán= ' doseles ya esta potestad, se les dice: Re- cibid el Espíritu-Santo: á los que per= donárcis los pecados perdonados les son, y ú los que se los retuviercis les son retenidos. Con las cuales palabras el concilio Tridentino (ses. 14c. 15) en-; seña que la universal iglesia, siempre Y con razon, entendió habia sido institui- da por el Señor la confesión Íntegra de | los pecados. Probemos primero que coM. razon lo entendió así ; y luezo que, am= “confesión sacy IN tes del siglo 7.%, y siempre enseñó y cre- yó lo mismo. Tres cosas se necesi - tan, para que por las citadas palabras fuese y ese instituida la amental: 1,2 Que Jesu-C., por ellas, instituyese ¿los apóstoles y SUS sucesores jueces de aquellos que pe- e“ron despues del bautismo. 2.2 Que los hiciese médicos de los pecados. 34 Que hiuguno de estos dos ministerios pudie- sen peñar, sin la confesion $ acu- sacion ra de los pecados, Vamos por Hizo á los SUS Sucesores Jueces; ió aquella ad- absuelven á unos y li dan absueltos y ligadosen los cielos y en la tierra, sin duda deros jueces ; asi co civil, constituye ju nes dá facultad pa absuelvan ó conde yes. Los hizo tam 1as 5 porque el que envia á sus Potestad y voluntad , NO se Cisamente el que ligue *Iórden 4 la absolucj den á la sal propone pre- N) sino que liguen on, esto es, en ór- ud que fue el único fin de la (92) mision y venida de Cristo. Para ligar en órden á la salud, no solo debian desem- peñar las funciones de jueces, sino de anédicos caritativos , aplicando remedios oportunos á las dolencias del alma , por los cuales, saliendo de la muerte del pe- cado, recobrasen la vida de la gracia. Ninguna de estas funciones pudo e- jercerse jamas sin la íntegra y sincera ma- nifestacion de las culpas y dolencias; por- que el juez debe aplicar con equidad las penas, el médico dar remedios oportunos; mi uno ni otro puede hacerse, si el reo y enfermo no manifiestan sus delitos y lla- gas. Claro es, pues, que si á los sacerdotes se dió la facultad de absolver, á los fie- les se les obligó á acudir al sacramento de la penitencia, en busca del perdon y el remedio. Tal fue la creencia de la iglesia ca- tólica en todos tiempos. En el primer si- glo, y todavia en vida de los apóstoles, S. Bernabé, en una carta que graves crí- 1-05 respetan como genvina, y que, aun- que no lo fuese, atestigua la creencia de aquellos tiempos, dices “Confesad vues- tros pecados (a).” S. Clemente en su epíst. 2.* ad corint,, de la cual quedan fragmentos : “Entretanto que estamos en Ai AE (a) + 16, A e e. (93) ayeste mundo, Arrepintámoños de todo » corazon de los males Que hemos come- sastido en esta Carne > -que Dios nos salve en tanto tenemos tiempo de tandosalgamos del >» Mundo, ya O: nih eterno (b), ] IL siglo, cípulo de S. olicarpo, que lo habia sido de] e- vVangelista S. Juan, dice de Unas muge- ge Marcos: “Ios. , Que vivió ercero ,-en su libro De € Otra multitud de tes- ) ste enel cap, 10, «Pre- » Mimo que muchos: difieren de día en dia (8) Coteler 7. y, P-123.E.(b) Num. 1, (e) Lib; LO cat, haress o, Yu 2 (94) ¿3,6 huyen de un todo este acto de la con- »,/esion como una publicacion de su pro- ssypia miseria , como aquellos que, pades »,ciendo en las partes secretas de Su cuer= »»po algun mal, no quieren lo conozcan as los que lo han de curar y mueren con Su vergiienza.... ¡Gran utilidad promete ¿esta por cierto ocultando el delito! á aysaber, ¿lo que ocúltemos del conoci- ¡miento de los hombres, por esto que- as dará oculto 4 Dios? -¿ Por ventura es ¿y mejor condenarse en secreto que salvar- »yse á las claras por la absolucion *? (a)” II siglo. Orígenes (hom. 2.* in psal. 37): “Considera lo que nos enseña la es- yy/critura, que conviene no ocultar en lo asinterior el pecado”... Compara ¿los que retardan la confesion con aquellos que padecen alguna indigestion, y por mo manifestarla al médico empeoran , y luego añade: “No te pares mas que en ¿yObservar con diligencia á quien has de peonfesar tu pecado; prueba primero al “y»Médico á quien has de manifestar la cau- «yySa de tu mal. Si él conociere que es de ¿ ¡tal condicion tu dolencia, que debe es. ¿»Ponerse y curarse á vista de toda la Í-“ a ylesia , con lo cual tal vez se edificarán A —— (a) Véanse tambien los cap, 4" Y 9." del mismo libro, y el 12, ' (95) solos. demas y tú quedar 4s de un:todo sa- »»HO , esto se ha de acer coñ consulta y a» deliberación de un m "ICO mui esperto. En la homil. 2, In Levir, « Era Pdo rificios de los. idó- ALras , rey 2 2 entrar en la carrera de la penitencia : “¡Cuanto Mayores por la y el temor son aquellos que no Manchados ane y mejores por 105 sacerdo- dolor y sencillez, lim. 2. Queriendo Piedad atender á 23 N09s ofreció la pe- | (96) ] ¿mitencia en aquella circuncision; si des- ¿»hudamos nuestro corazon, esto €s, si 007- »:fesando los pecados, satisfacemos 4 Dios »»Y conseguimos el perdon que se niega sy los contumaces, que ocultan losque co- ,»metieron.”” S. Hilario en su comentario sobre el cap. 18 de S. Mateo : “Presentó, pa- pra aquel fuerte terror que debia conte- , ner á todos en la vida presente, el jui- ¿»cio inviolable de la severidad apostóli- ¿»ca ; para que aquellos á quienes ligaren wen la tierra , esto es, dejaren envueltos gen su pecado , y aquellos á quienes des- pataren, es decir, les eoncedieren el per- ¿,¿ don por la confesion, sean tambien suel- ay tos Ó ligados en los cielos éte.” | S. Basilio (a): “necesariamente de- »»ben manifestarse los pecados, á aque- »»llos á quienes se ha encargado la dis- »»pensacion de los misterios de Dios.” Su hermano S. Gregorio Niseno: “sin temor alguno manifiesta al sacerdo- ¿te Jos secretos de tu corazon, los ocul- ¿»tos arcanos del alma como á un médi- seo (b).” AA AEREA (a) In regulis brevior. interrog. 288» Lo mismo dice en sus cartas canónicas ad Amphiloquium. ' NES (b) Serm. adv. eos qui alios acerbiu? PA AY rd 2. | (97) v., siglo. S, Juan Crisóstomo, su- Sesor del patriarca Nectario >» enla homi- lia de la Samaritana; ““¡mitémosla , y no DUestros Propios Pero yo veo se hace lo con= ememos á Pecados y noq “er penitencia wencitú, por no »Y Maestro Peni- confesarse á su hermano »facilmente, »Vergiienza de confes - Agustin : “ga levantó Lázaro, sa- : MISMO puede verse en S. “4ctano Parenesi ad Pénit. S. Ambro= cs muchos Otros del mismo siglo, a p 2 > 98) alió del túmulo; y estaba ligado como sylo estan los hombres en la confesion de ¿»Su pecado, haciendo penitencia... Sa= »»lieron de la muerte, porque no confe- «¡Ssarian si no hubiesen salido de Cllam... sel confesar es ya salir de lo oculto y tenebroso éic. (a).” : VI siglo. En la fórmula para la ton- fesion general de todos los pecados que formó S. Fulgencio, y que Menardo in- eluyó en el Sacramentario de S. Grego- rio, dice el penitente, que se confiesa. á Dios Todo:poderoso delante de un hom- bre sacerdote, y sigue: multa mala co- gitavi Gc. S. Juan Climaco en su libro de los treinta grados por donde se asciende á la perfeccion , tratando de la contricion en el cuarto, dice : “ante todas cosascon- a» fesemos nuestras culpas al venerable apjuez, Ó solo , ó delante de todos , si él plo mandare (b).” ] VII siglo. S. Gregorio Magno (/%40- mil. 26 in cop. 20, Joan). “Ved como (a) Serm. 353. alias homil. 27. int. o.n. 8. Enel mismo siglo S. Inocen. cio 1. epíst. ad Decentium. S. Leon e! Grande epíst.82 y Sócrates y Sozomend. (b) En este mismo siglo Juan el Ayuna” dor, Patriarca Constantinop. en sw Pe”. pitencial, -. (99) N »Bozan los discípulos el principado de »juicio soberano , y “omo á nombre de »»Dios retienen 4 Unos Y Perdonan A Q- »»tros los pecados. Este lugar Ocupan a- hora en | Sra qué ocultas en »»la conciencia tu del al ya fuera »»por la Confesión o, Sonnatio, APZObispo de Reims, en sus estatutos can, 9.2 “pj >>Pastor oiga las e PO de cuaresma,” En el do Quinisesto $ Trullano, celebrado qm 0 692, al que asistieron 200 obispos, con todos los Patriarcas del Oriente, Establece el canon 102; “conviene que »l0s que recibieron de Dios la: potestad de ligar y absolver consideren la cua. »lidad del Pecado, yla eficacia que mues= mira en el deseo de su Conversion el qua »Pecó ; y de este modo apliquen á la en- >ermedad la medicina conveniente (a).” e is AS (2) Esta Misma era la doctrina Y (106) quirir.los secretos de las familias Sci ¡Qué mal conoce quien así habla:el peso de este cargo; y que una de las funcio= nes mas dificiles, mas penosas, mas du= ras del sacerdocio, y que mas pesan en este mundo y el otro, es esta! Exige es- pecialmente con respecto al pueblo, una paciencia, una caridad , un zelo á toda prueba: no se vé que los eclesiásticos mundanos , ambiciosos, disipados , en- tremetidos , se dediquen mucho al con- fesonario. No son hombres de esta clases los que mas trabajan para corregir a los otros. El P. Martenne dice (Ritos de la. iglesia t.. 2. p. 39), que las abadesas confesaron durante mucho tiempo á sus religiosas , pero que eran tan curiosas; que al fin fue necesario privarlas de: este derecho... (C. p. 197). No solo el P. Martenne, el P. Mabi llon (a), la regla de S. Donato (b), y otras y prescriben estas acusaciones que maliciosamente confunde Lebrun con 12 confesion sacramental. ¿Quién no sabe que la facultad de absolver los pecado? es inseparable del sacerdocio ? ¿ Y quién ignora, que jamas muger alguna en (a) Pref. 1. in secul.3.n. YO. (6) cap. 23. to Pó de este elevado ca= Confesiones eran es- tas 2 S. Basilio nos lo dico con estas pa- labras: “Mas honesto y eristianismo partici »“orreccion (a).” que practican los regulares, y de que ya hemos hablado; no tenian otro Objeto que las faltas monásticas...... an Los que aconsejan los que aconseja : tamente al 10 oye misa, 6 1) quiere comprar la bula 5 los que qn, consejan á un muchacho s; Diertan y Preguntas que que ignoraba todavia; $01 curiosos, son also, Y Como estos hai muchísimos, (€. 8) | Demos gracias 4 Dios de que Le- La) Regul, Brevior. 2, CX. tom. 2. P. 567, 2h , (108) bran no dió con alguno de estos que hu= biera reclutado al clero semejante alha= ja, aunque él con toda precaucion nos declara en concigncia (a), que nunca i- ba á confesar. ¡ Tanto mejor para él! Mas, si son muchísimos los confesores indiscretos, que caen en los defectos que el Citador pondera ¿por qué á ningun marido , á ningun padre de familias, á ningun joven de uno y otro sexo, se les oyó jamas quejarse de ellos? ¿Por qué son tan raros , mejor diré, no conocidos los efectos de tales abusos? Porque no los hai. Si en un acto tan costoso al a- mor propio fuesen frecuentes, no podian menos de haberse hecho conocer en to- dos tiempos, y los clamores contra esta práctica, los pretestos para eximirse de ella se habrian multiplicado. Y aun cuan- do fuese cierto se hubiesen notado, algue na que otra vez, estos abusos; ¿valen mas que las ventajas que produce la confesion?. Hable el mismo Voltaire. | “Si hai alguna cosa que consuele Á alos hombres en la tierra , es poder re- »conciliarse con el cielo y consigo mis- 3, MOS»... (b).? “Tal vez, dice en otra par? ste, no hai un establecimiento mas sa” a “e (a) pag. 200. (b) Remarq. sur Olim pie. 4ct. 2. Scen, 2,* ce A (109) abio; la MAYOr parte de los hombres »»cuando han caido en Srandes crímenes stienen naturalment remordimientos. »,Los legisladores » QUe estable »»Misterios y lag espiaciones mo el freno mas grande de los crímenes a»Secretos (0), Pero citemos autoridad sivas que las de Voltaire, e un autor, ej a piedad en aquellas almas »»bien nacidas, ¡ »:SÍ Mismas ; evitar que en o tras las aho- »8Uen las pasiones Dacientes ; inspirar el »úorror ó 5 €strechar 3 Conservar el a (a) ibi Remarq. sur la Scene 1, act, 1,9 (5) Dice. Phil, T. 129 Cgte- 0) Hist. general. £. 1,2 “103. edit, de 125Z» (110) iS ¿yamor , la concordia, la subordinacio ¿,la justicia y todas las virtudes ; desa »rulgar de los corazones el hábito de lo: »»¿ desórdenes, la desunion, la rebeldia, todos los vicios ; hacer de este modo la ,,veces de Dios, y, para bien de los hom- »,»bres, ser ya el juez de las conciencias ya el censor de las pasiones; he aquí ¿el empleo de un confesor, sin duda el ¿y¿mas propio para conservar las costum= »»bres, y por consiguiente uno de los m ¿conformes al interes público. »)Los confesores, sigue , necesari ¿para mantener la religion en el cora ¿,2om de los súbditos, no lo son meno ¿,para conservarla en el alma de los so ,y»beranos ; porque, si la religion es ne ,¿cesaria á los súbditos para que obedez ,,can áaquellos como á padres, lo es mu ,,¿Cho mas á los soberanos para que g( ¿—biernen sus súbditos como á hijos. Y qu ¿»funcion mas importante para el estad que la de juzgar á su juez, interpone yyIncesantemente entre los pueblos y y reyes al supremo árbitro de unos y astros, hablar el lenguage del Evange ¿y de la verdad á aquellos que no oyf yotro que el del siglo y la lisonja , d3 ¿,consejos, esponer obligaciones, soste ¿virtudes de las cuales dependen el ejem ¿plo y la felicidad pública.” Concluy? ¡EN p2= inos pues; que los males que ha podido Producir el celo indiscreto de algunos confesores han sido raros Y Pasageros; y los bienes que la confesion - oduce son constantes, diarios Y visibles, $0 que la co .... (CL. Pp. 198 ). 5 que RO se perdonan los Pecados á todos Y sin discernimiento : ( importan» Ue para suprimira ierra enteramen- sia sobre la jus- el mérito de las le la doctrina de la igle Micao gracia , (112) buenas obras y la aplicacion de los mé- ritos de Jesu-C. Así la abolicion de 13 confesion franqueó el paso al socinianis- mo. Para saber si es útil ó perniciosa 1: confesion ¿nos hemos de referir á aque- llos que no la usan ? Calumnias tomadas de los protestantes no pueden persuadif á los que tienen esperiencia de lo contra” rio; fuera de que, estan refutadas por lo5 hechos. Los luteranos de Nuremberg en* viaron una embajada á Cárlos V. , pidién dole restableciese entre ellos por un dicto el uso de la confesion (a); los Strasburgo quisieron hacer lo mismo (b) y en Suecia se conservó por los de está secta, siendo uno de los artículos conv nidos en la contesion de Ausburgo (Cc). Descendamos ahora al examen dé estos supuestos inconvenientes. Cua me acuerdo , dice el Citador , de que € fraile domínico que envenenó al em rador Cárlos VI con una hostia, le ha* bia dado el dia antes la absoluci para que comulgase al siguiente dia... Infiérase de la multitud de ment ras , que encierra este primer hecho, esactitud de los demas que en seguida cis —— (a) Soto in 4, dist. 18, quiest- ' artic. 1.2 (b) Sehefmacher Lett. 4. 59 (c) Hist. de las Variacion. l, z. m4 (113) fiere, 1,1 mentira, que fuese el empera= _agor Cárlos VI, que re aen 1718, el murió envenenado, 22% que hubiese tal envenenamiento, Henrique VI murió en 1313 > fué de qui esta fábula JU€ no mereció crég; no, Ce de agosto fiesta de la sancion de ssla Vírgen, hallándose el emperador en »>>0NCOn Vento cerca de Sena, cumplió »»“0N Sus actos piadosos ó de devocion, »>Y comulgó. de mano de. un fraile predi. »»cador, llamado Bernard ss,ciano (mada se dice acerca de >,“0n quien hab; »»lo cual cayó 0, y. »»Mo lugar, dia de $, »»Y Cuatro de agosto. 4lgunos Pretendie. »"on que habia sido emponzoñado por afr, Bernardo, este religioso ha. ebia puesto veneno en el vino de la ablu- »Cion que ledió despu (rra p declaró treinta y tres años despues po£ ayletras patentes , que todo cuanto se ha= .yybia dicho ó escrito acerca de este enve- ,Menamiento era falso, justificando así sá fr. Bernardo y toda la órden de Sto» »»Domingo.” He aquí falsificado el pri- mer hecho, alegado por el Citador contra la confesion. Examinemos los siguientes. Los asesinos de los Esforcias y los Medicis se habian preparado al hecho con la confesión jo... ( C. p. 199)» , El asesinato de Galeas Sforcia, du- que de Milan, en 1476, no turo otra cennexion con la religion que el haberse verificado en la puerta de una iglesia. Lampugnam , noble milanés , irritado de que le hubiese amenazado con la horca se asoció con otros dos , que por mucho meses acecharon la ocasion favorable á intento, y que le ayudaron á ejecutar fingiendo acercarse al duque para fran- quearle el paso. Lampugnam murió allí mismo á manos de los soldados; y uno. de sus cómplices , preguntado en el tor” mento , solo dijo lo habia hecho porq sabia que el duque era generalmente 4" borrecido hasta por los mismos que castigaban , y que no se arrepentia : rió pretendiendo justificar una accion (4% horrible con sentimientos dignos de misma execracion, pero nada hubo act” y 3 EEY FMI 15) , con que quiere Lebrun Sa preparasen CI e + Juliano Medicis fué Víctima del par= tido de los Pazig,,. que era Mumerosísi. mo» ea un tumulto suscitado al intento iglesia, Sin que se supi un > Pedía perdon con lágrimas ey los ojos, á eita de plomo que llevaba en sy gor= ra, se comfesaba y. tan tran. quilo + (€. ibi do: > Upongamos fuese así. Lo que se Sin gue es, que ni el temor de Dios > Mila e en la contesion... fueron Capaces da Mudar una alma a í Jauriz;, asesino q Age, Guillelmo Z, nde e Fleur. Hist, ci, ecles. £. 16, 2, on, 114. (0) ¡big De 149. (122) hesion á su doctrina quitó todo pretesto de cabilacion, y desarmó las cábalas de los innovadores refractarios, haciéndolas conocer. Ningun medio perdonaron estos para resistir á la verdad católica; y los estremos á que llevaron á los prelados para contener su rebeldía , si en alguna ocasion pudieron no parecer prudentes, la esperiencia hizo ver que siempre fue- ron indispensables. ¿Qué debe llamarnos mas la atencion, el que un sacerdote, conforme á los mandatos de su obispo, niegue los sacramentos á un refractario contumaz en la hora de la muerte, ó que un partido anatematizado por la iglesia, valiéndose del brazo secular, arrastre á un párroco hasta la cama del protervo entre bayonetas , habiendo descerrajado antes el sagrario, para que el mismo Dios fuese á servir de juguete á la hipo- cresía ? Sin embargo, debo declarar pa- ra descargo de mi conciencia , que no conozco clérigo ninguno que niegue la. Memorias para servir á la historia del siglo XVII, traducidas del frances al español por D. Vicente Ximenez, ca- nónigo de Gerona, é impresas en Ma- drid en 1815, y la obra de Proyart Lovis XVI detroné Sec, 5 Acabaré este artículo s esión, repitiendo NS uta sola Bas, obre la con= ue el Evangelio no ra de confesores ná de directores Espirituales. Pero es mui cierto que el oficio de director es una cosa tan ús; como escelente > SObre to. do en España. (C. p. 201). Nosotros terminaremos, remitiéndo. imonios que acabamos de ESPONEr , y que tan á las claras confun- en este charlatanismo insensato, El tra. ductor tiene aq uí la Prudencia laudable de omitir algu > Munque de paso, una palabra á los debile *rúpulo ! " y no mas que > POF ño causar a $... ¡Qué miramiento! ¡Qu ws €llo dirá, Ze aquí como (124) se esplica un sabio, aunque protestan= te (a): “Un Dios en un pan , un Dios wen lugar de pan, cien mil migajitas. ale pan convertidas en otros tantos. swlioses, que todos ellos no son sino pjuno, es una cosa mucho mas fuerte. »que el misterio de la Santísima Tri. aridad , que no lo es poco... (Co ibi)». Un luterano no puede esplicarse así, sin caer en una contradiccion palpable». El y no el católico es el que dice que el cuerpo de Jesu-C. está con el pan; por consiguiente cree un Dios en.un pan: mas el católico sabe que nada queda de. la sustancia de pan, despues de la consaw- gracion. Ademas, ¿no está Dios en to= das partes? ¿dónde está pues la imposi-. bilidad de que Dios esté en un pan? Si _(a) Enel original se atribuye este. pasage á un tal Mr. Guillermo, minis. tro protestante. Deben saber y adver=. tir los teólogos romancistas que esto dean, que el luterano ó protestante cree: la real presencia de Jesu-C. en la sar. rada Eucaristía, y se diferencia del. católico en que niega la transustancia- cion , Afirmando que con el cuerpo del. Salvador permanece la sustaneia y pan: mas el calvinista la reduce d un mero signo ó figura, Á Gras > la dificultad consiste en que Jesu-C. “se halle en cuerpo y alma con su divinidad, reducido á un espacio limitado , y á un mismo tiempo en muchas gumento debe solver] mismo que el católico ) Pues que ámbos lo creen así 3 Pero ni uno ni otro dicen que cien mil migajitas de pan se con- lerten en otros tantos dioses ; no , en que uno mismo, Si un protestan- r las razones ale- no puede creen en la Encarnacion 3 pue i nh muchas. — 4 QUe protestantes por otra parte ilustrados, tio hayan comprendido Que se les puede arguir del mismo modo Contra el misterio de la Encarnacion sy que estan obligados á responder lo Mmis- MO que nosotros. ¿ Es acaso mas cierto Que la sustancia de pan está siempre jun- ta con sus accidentes, que el que la per- sona humana esté siempre junta al euer- PO y alma de un hombre? ¿Los que veian '* Jesn-C. todos los Caracteres sensibles Maturaleza humana, uo tenian una (126) serteza física aparente de que era uná persona humana? ¿Cómo pues podian creer en la Encarnacion? Segun el ra .ciocinio de nuestros contrarios, no pode- mos creer en ningun milagro, á meno$ que no seamos testigos oculares; la cer- ' teza moral de su existencia no puede sef | superior á la certeza física, que tenemos | de la uniformidad y constancia de la leyes naturales. De este modo, los pro= testantes han franqueado el camino á log incrédulos. Beattie, uno de aquellos, aun- que escelente lógico, ha caido en el mís mo lazo: impugnando la transustancia- cion no ha advertido que confirmaba loS sofismas de los escepticos, cuando se pro- «ponia destruirlos (a ); fatalidad singu- lar, de la que jamas escapará ningun inerédulo. 64: : : «El católico sabe que la Eucaristía es — un misterio, que los inisterios estan fue= ra del alcanze de nuestra razon y de nues- ¡tros sentidos, así como los obgetos de- .masiado elevados ó lejanos estan fuera del alcanze de nuestra vista: la revela cion causa en nosotros el efecto mismo 20m 0% +2 es 7 (a). £ssay on Nature and immutas bility 0f Truth. Berg. Traité dogme t» 4. Dissert-3ur les different, espec, de certitudo. Tratado de In oir la reyela- cion , es como si Quisiesemos formar la teoría de los cometas sin e los anteojos, Log errores, en 0 destruyen mas > Que las falsas teorias de re e Movimiento de los Caristía, de un modo incom reensible ¿ inesplicable (a); 1 > ¿UeBO es inutil empea Ñarse en €spblica Scolasticos han hacerlo, ¡ £0n dogmas de f, adoptado, * este pan hecho car > £Specialmente los mp Pr rr mc (a) Ses, I3. €, 1,9 (128) escepticos, nos dicen que los accidente! no estan en los cuerpos , sino en los sem” tidos ó en nuestra alma. ¿Por qué pues: tienen por imposible que en la Eucaris” tía, donde la sustancia de pan no existó ya», Dios afecte nuestros sentidos com0 si estuviese allí todavia ? Nosotros no po eso dejamos de estar ciertos que , fuerá del caso de un milagro , la sustancia: Y los accidentes son inseparables. No solo los protestantes eaen contradicciones ridículas, al negar, esté misterio porque no le comprenden, sin que los mismos deistas se muestran ¡1 consecuentes. Un materialista apostro así á los deistas: “Desde luego que ad symitis en Dios cualidades incompatible? ¿pla justicia que debe castigarlo todo, cok s.la misericordia que todo lo ha de pel a donar ; ¿por qué negar que Dios h ¿»criado el mundo en tal época, que ,yjanegó en el diluvio, que dió una le ¿aque luego la abrogó, que envió á $ avhijo Sic. ? No es mas imposible que Dio% ¿»Se encuentre á un tiempo mismo sobí* atodos los altares de los cristianos , q4% sel que esté presente en todas. parteó aysin hallarse sin embargo en la materió* s1¿ Es mas fácil crear un mundo que £" arderezar un cojo? ¿Hai un solo mistó” ¿yrio que repugne mas que la existen di * Concluyamos ues, " ¿que el SUpersticio »ror (b),» (ia - sde un espíritu infinito con la materia (2)? “Los deistas, dice el autor del Sis- ¿»tema de la Naturaleza, no tienen un motivo real para Sepa Arse elos SUpers- ayticiosos ; es Imposible la línea -de de los hom- e la educcion de la amada? 3 Haji isterj 2,50. de COMprend. e la natural 2)» Misma de Dios Lia »“ina de un modo sal menos »dulidad, que a atienen niaguna ' €Stancan de re- »Pente, y se niegan á admitir los resy]- tados inmediatos Y Decesarios de su er- a alos, syy Ame, Pr 145. Let. á Sophie P: 4l. Berg, ib. 4, 3- P- 307. Sist, de la Nat. £, 2.0.7. p223. 225 (130) .. He aquí por tanto que, segun con* eesion de los mismos incrédulos, el car tólico3 creyendo la transustanciacion Y real presencia de Jesu-C. en la Excaris* tía , se muestra mas racional que todo$ sus enemigos. Despreciemos las vaciedas des obscenas, con que Lebrun rellena es* te párrafo á falta de” mejores razones. Tampoco me meteré en grandes investigaciones acerca del sacrament0 de la confirmacion, porque está de: clarado que no es de absoluta necesi dad para la salvacion; así no es nece* sario tampoco que perdamos el tiemp en cosas inútiles. Se burla luego de laS Juces del Espíritu-Santo, que se comuni” can tanto á los obispos como á los con” firmados, y concluye diciendo que quizá "quizá el Espíritu-Santo ha quitado este sacramento su efecto. (C. p. 202) A Una cosa es que la confirmacion T “sea de tal modo necesaria á nuestra sal" 'vacion , que sin ella no pueda obte se, y otra que no sea un verdadero $ cramento. De lo primero quierc Leb “se infiera lo segundo ; mas la sagrada ES eritura , la tradicion , los padres y co cilios , con la iglesia toda condenan así “impostura. Véanse los Hechos de los 4 "póstoles C. 8. v. 14 y siguientes, y el Y? “y. 5. Seria prolijo é inútil aglomerar a 2. A AA a A —AAA > (131 quí mil y mil Autoridades y: hechos, que atestiguan esta doctrina Constante de la iglesia católica, Y que Pueden verse cn el Bellarmino, Tournell 4 > $ cualquier o- tro autor de teología, or el Sacramento Confirmacion ne-= frezuente n estos dones Ó que los veian brillar en los apóstoles > Sin duda se confirmaban en la fé > Y Estaban pron- Su sangre para atestiguar la verdad, Se fiab esti los mismo, y los este los judíos incré (a) 4ct. o, 50.32. Heb, C. (b) Acabemos de cono Cor un sabio modes e Di Barr. du Pape t. a, p.6 eS. Agustin , cua bro 3.0 20. 4 esto altin ndo dice en su li- * Baptismo cap, 16; “No se (138) pero es falso que di se proclamase 4 sk mismo, ni dijese: Ego. sum papa. Fu electo, primero por aclamacion unanime y despues por po en la debida forma (a). ; El Matrimonio no fué otra cosa mas entre todas las naciones civiliza- das, que un contrato entre los que s€ casaban, que aseguraba la herencia de. los bienes á los hijos, y comprobaba la lejitimidad de suorigen.... (C. ibi). Esto sí que es conocer el dereehó natural , los elementos y vínculos de l: adciadad » la historia de las vaciones , Y la importancia y fines de esta institucion sagrada, bajo todos aspectos, que conser. “wa el género humano en lo físico y le for. ama en lo moral, y lo entiquece y fortifiz «ca en lo político! € Brutalidad mas enorme no la profi” rió jamás filósofo alguno , por mas que. Cizeron les concedarla gloria de habete. lus dicho todas. Ven acá, mentecato, ser gun tu doctrina, el: principio, medios Y. fin del matrimonio no eran mas ó no te mian otro Obgeto que: el interes de lo bienes, y buscar el-modo de aseguraf la herencia, si resultaba prole. Fuera de — — (a) Fleur. Hist. ecles. t. 24. A 177. Me 21 y 22 (139) esto, en tu opinion, ni la naturaleza di- ce nada con la Mutua inclinacion de los sexos», ni la sociedad tiene que ver con que hoi se desaga lo que entre los casad | Ayer se hizo 08, ni estos contraen la obligacion de asegurando la: b guardarse fidelidad, ni en erencia y legitimidad ties nen que cuidar de la educacion de los hi= Jos... en una palabra : to fin del matrimonio brutal, y los sual, na pension que en, cuando no hubi los esposos juzgar que ya habian cumplido con la e- jos, (si es que se crelan 4, Pues ni aun esto pi- 3 finalmente, cuando hu- U concepcion $ el macia cen los orientales; ice que el matrimonio solo era un contratos, dirigido á asegurar la heren- ciay la legitimidad de los hijos «en as naciones civilizad Cuales serán estas Probable que ens Que no profesan AS... no sabemos para Lebrun; pero es u bota solo lo serán las el cristianismo. L.chemos (140) vna ojeada sobre las antiguas y moder= nas , y comparemos la dignidad á que eb. Evangelio eleva esta union , base de la. sociedad , con el envilecimiento de ul. sexo, la tiranía del otro, el abandono de los hijos, la esclavitud de las mugeres, la prostitucion de unos hombres, con 14 vergonzosa mutilacion de otros, en loS pueblos no cristianos. .. Hemos hablado en el cap. 1.2 de los derechos inhumanos que los romanos y. griegos tenian , y los cultísimos climos tienen todavía , sobre sus hijos. Los paz dres se abrogaron-en las nacione3. anti* guas y modernas el derecho de sofocar, esponer, vender, mutilar , desfigurar s hijos , ya fuese al nacer , ya fuese en la pubertad. La naturaleza, dice un autof no sospechoso , se horroriza á vista de los rasgos de crueldad que se ejercen con. tra estas inocentes criaturas, en todos 10% lugares del universo donde el hombrt no ha tenido mas-que la razon, dire” mos mejor , el interes s:y las pasiones por guias (a). La nec que no tiene otro ol jeto que perfeccionar la naturaleza, pi servó de estos inconvenientes los (a) Le Esprit des Usages, t. 1.2 Le 4.0.4. Berg. Traité dogm, t. 2. p. 219 HE RIN (141) voces. Desde el prin- Cipio del mundo la ye, OS atenta á san- tificar y hacer indisolub Ta ser de la sociedad no hu= lera podido Producir esta efecto, si el €Mpeño no hu onsiguiente mui seme. jante á la de los ani > Y Que no pro. duciria una soci e prodigio A= M dice: Fe j 20, Y el. hueso de Mis huesos. (b). Asi €SPresó la union (ne; i a E RR (a) Genes. 1%0.28. (5 Genes, 2. 9,23, (6) (142) disoluble, que debe reinar entre el hom* bre y su esposa. Ellos no pueden sepa” rarse sin herir su propia naturaleza , DÉ formar otros lazos sin «atentar contra 14 institucion del mismo Dios; uno y otr0. serian del mismo modo culpables; nin” guno de los sexos en esto es mas privi". legiado que el otro: tres personas no for- marian ya una misma carne. Asi, no los - clérigos cristianos, sino Jesu-C., elevando. este contrato, al que la naturaleza y el Criador habian señalado ya leyes in« variables á la clase de sacramento, n0' hizo mas que confirmar la institucion pri. mitiva; y restituirle su santidad original cuando dijo, que el hombre no separase. lo que Dios habia unido. (a). La definicion sola del matrimoni0 anuncia todas las ventajas que ha recibi" do de esta divina institucion, y las obli- gaciones que ella impone; ventujas y 0= bligaciones que no pueden hallarse en él, reducido á la clase de contrato en que el. Citador quiere que consista. El matrimonio, segun el concilió Tridentino, es la union conyugal del hom- bre y de la muger, que se contrae entré personas que son capaces segun las leyes» y que les obliga á vivir inseparablemen” (a) Mat. 19.0. 6, Mar. 10, 9. AAA AAA A (143) : Una perfecta union uno te, es decir, en con otro. doy: Es una union, rque el matrimo- nio consiste propia y *Sencialmente en el vínculo conyugal, QUe espresa la palabra union. El contrato 4 abrir puerta franca 4 05" consortes, consenti. a Ó no entre las partes, Es una union conyugal, para distin= guirla de cualquiera Otra convención con que hombres y mugeres Pueden ligarse; y por los mismos principios deshacerla, Esto sucederia en el Contrato de Lebrun, si las partes conviniesen en ello, $ una union bre y de la muge Es una union entr Ces segun las le el estado de m lar A el plan del Citador, las leyes solo in= tcevendrian, eu ando mas, en los casos de (144) disputa sobre herencia ó legitimidad. Sien* do clandestino el contrato, ninguna lek alcanzaria á evitar los desórdenes trascendentales. | Debe ser esta union permanente hasta la muerte, porque el vínculo qué une al marido con la muger es indisol ble por su naturaleza. Así lo exige la ducacion de los hijos, el bien de la igle sia y de la sociedad ¿el mutuo consueló y apoyo de los esposos, y otras mil ra zones que no conocen los brutos, mi lo$ | hombres que quieren parecérseles. Lebrun dice, no sabe en que épocO los clérigos cristianos convirtieron eb. matrimonio en sacramento. En ningu” na , porque ellos, como los demas fieles le reconocieron siempre como uno de los siete, instituidos por su Legislador di“. vino (a). > - Así lo enseña el apóstol S. Pablo (b): S. Ignacio le mira como .unacosé (a) Lo que sí consta evidentementt | es que , al punto que los reformado negaron esta verdad, se vieron obligó dos á autorizar la poligamia. Tres Y sus primeros gefes permitieron por ub* declaracion auténtica al Landgrave Hesse tuviese dos mugeres á un tiemP (D) ad Ephes. 5. “E (145) tanta (a): S. Ire Ace llama como el a= POstol un sacramento b):S. Ustino con= Sidera los matrimonios de | OS patriarcas como figuras del de los eristia es uno de los iglesia (0). Ss, dice, que es una AN Sacramento brosio creo que Dios es Eacramento d Agus= tia enseña lo mismo. (8). Tertuliano la dá este nombre € Sacramento Y» for= mando su elogio, nos aSCgUTA que en su. tiempo se administraba á la faz de la ¡- glesia, con 1 Mdicion de log Sacerdo». tes (hb). Los Concilios han. cla - MISMO , y las Iglesias griega y latina han convenido en esta Creencia (1), Jeremias, Patriarca de Constantinopla, que vivia en el siglo X y consultado por los lu- trom, (e) Homil. 20, [ESESPA Abra. cp, (8) Libro de. hide et Operibus. (h Y. 12D “a presidido por L “iran ,.los de Constancia y Florenvia y el Tridentino, f UT s - m1 10 (146) q teranos , que publicaban que la iglesit griega pensaba como ellos, condenó al frente de muchos obispos los errores de: los luteranos , y declaró que en todo el oriente los cristianos creian que el ma”. trimonio es uno de los siete sacramentoS y que confiere la gracia (a). Esta ha si? do la universal fé de la iglesia desde el principio del cristianismo : ¿merecen mas crédito los delirios de Juan Hus en el siglo XV, los de Lutero y Calvino en el XVI, los de los Brounistas en el XVIlly ó las repeticiones fastidiosas de los in-* crédulos ? : 7 - Que los clérigos quieran casar” nos á su manera, pase: que tengan 14 pretension Bc. (C. p. 304 ). El que encuentre un adarme de su tancia en este párrafo, puede tomarse el trabajo de contestar á las vaciedades qu contiene. : Mas nada de eso; los consortes bien y lejítimamente unidos , segun eb Dios de los clérigos, no podian dor”. mir juntos en-otro tiempo y, sin hab comprado antes el derecho para ello, del cura 6 del obispo: esto sí que'es sabef sacar las pesetas de todo... (C+p. 203) — (a) Censura Jerem. Patriar. Const adver. errores Novator. 0 7.0000 (14) - Esta es una imputacion grosera, y desnuda de toda y y Verdad. El objeto y la necesidad de la. intervencion e > UN Sacramen: a religion debia santificarlo ; e Sustentacion de los Ministros, viene de los Males de la iglesia ; no de sus leyes (dd. Lebrun confunda maliciosamente estas ideas, - Solo la ignorancia mas estúpida, n= Mida á: la Mas refinada malicia, puede Maputar á la religion los abusos que ella A (0). Véase el l- 2. Cap. Vl, p. apa (250) Antioquía , sin perjuicio de la cualidad de cabeza universal de la iglesia, reco- nocida en el obispo de Roma, y estable- cida en todos los siglos precedentes. No aparece Alejandro obispo de Byzancio sino como uno de tantos (a). En el primer concilio de Constan- tinopla, verificado en 381, al que no asistió ninguno de los obispos occidenta- les , se confirmó á los patriarcas de Ale- jandría y Antioquía su supremacia y de-- rechos; no hubo otra variacion, en este punto, que la de declarar al obispo de: Constantinopla metropolitano de la Tra- cia, habiéndolo sido hasta entonces el de Heraclea. Se concedió tambien á aquel la prerrogativa de honor (nótese y ad- viériase los pasos lentos, con que avanza- ba esta empresa de los obispos de Cons- tantinopla ) , despues del de Roma ; pe- ro ni se negó la supremacia de este so- bre todo el orbe cristiano , ni se dió mas- jnsisdicion al nuevo metropolitano , que sobre las iglesias de Tracia. Este concí- lio no fue admitido en occidente, mas que en lo perteneciente á la fé(b). La primera empresa del obispo de E a (a) Fleur.His. t. 2. L.v1.n. 5. y 20 (L). Fleur. t.3.L.180n. 6 y z Te 5. L. 35. 49» - | (251) Constantinopla, contra los derechos del Primado de la iglesia, fué en el año 421, en el que, con motivo de la ordenacion de Perigene , quiso entremeterse en los negocios de la lliria, que dependia inme- diatamente de la silla romana. El papa nifacio escribió á los obispos de orien- te contra esta usurpacion, y entre otras Cosas les dice : ““Si leeis los cánones , allí »Vereis cual es la segunda silla despues ade la iglesia romana , y cual es la ter- ¡Cera : estas grandes iglesias de Alejan- aydría y de Antioquía, guardan su dig- amidad por los cánones en que estan bien pinstruidas. Ellas han recurrido á la i- a»Blesia de Roma en las causas mayores ¿y tc. (a), como los Atamasios y Fiavia= nos.”” Teodosio, que habia sido antes sor- prendido, reprimió la ambicion del obis- Po de Constantinopla. Enel concilio de Calcedonia, en 451, Sé conservó y reconoció. la supremacia l obispo de Roma, y lo único que se 20 contra ella, apesar de las reclama- Clones de los legados apostólicos y del Papa S. Leon, fué conceder el segundo ¿Bar sobre las iglesias de Asia al obispo * Constantinopla (b). Así adelantaba es- EA. po Fleur. His.ecles.t.4.L.24.N.31- Y Pleur. His. ecles. 4. 4: L.28 1.30» (252) te en su ambicion, pero hasta esta ¿pocas no solo no aspiraba á ser el soberano pontífice de la cristiandad, pero ni aun á igualarse con el obispo de Roma en ju- risdiccion ni en honor. Vamos á verlo» . Los padres del concilio, en número de 520, escriben al papa S. Leon, re- conociéndole por ¿ntérprete de S. Pe- dro, su gefe y su guía , y le piden a- pruebe y confirme lo que han hecho, con- cediendo á la iglesia de Constantinopla la facultad de ordenar los metropolitanos de las diocesis de Asia , Ponto y Tracia»... dicen : “Hemos confirmado al obispo de ,»,— Constantinopla la prerrogativa de ho-. ¿yor despues del de Roma, persuadi- sy dos, que así como comunicnis sin envi- sdia vuestros bienes á vuestros herma- aos, continuareis cuidando de la si- »» lla de Constantinopla, y estendereis aysSobre ella el resplandor de vuestro po- Jer apostólico Kc. (a).?” El papa $. Leon resistió, y se negó absolutamente á est* demanda. ¿ Dónde está pues la suprema- cia de Constantinopla, de que nos habla el Citador? (b) (a) Fleur.ibi.t. 4. L.28.n. 31» (b) Entre otras cosas dice el pap* S. Leon ; Hace sesenta años que se 10” lera esta pretension , y todavia los 0” A <A Mas adelante , e 541, el empera- dor Justiniano publicó una lei en favor de la iglesia de Constantinopla ; pero en ella dice, que el papa de Roma es el primero de todos los obispos , y despues de él el de Constantinopla (a). Vemos pues, que, ni antes de la fundacion de esta ciudad, Ri mucho despues de ella, ni aun erigi- da ya en metrópoli, fué mirado su obis- Po, como soberano pontífice de la cris- tiandad ; no se arrogó tal título ni se atrevió á disputarlo al de Roma, reco- nocido constantemente por ámbas igle- sias , oriental y occidental, como pri- mado de la universal, Juan, por sobrenombre el ayuna- dor, fué el primer patriarca de Constan- tinopla que , en el año de 5%9, tuvo la audacia de tomar el título de obispo uni- versal. El papa Pelagio anuló las actas del concilio en que-se autorizó este aten- tado, y prohibió 4 su nuncio en aquella “orte comunicase con él. En el año de 594 hizo otra tentativa que fué rechaza- da tambien por el papa $. Gregorio, que Para contenerle escribió al emperador y — bispos de Co stantinopla no han pre- tentado á la santa Sede el pretendido “anon que alegan. Ibi, n. 33: (a) Fleur. His.ecl. t. 5L.34n. 5%. (254) á los patriarcas de Alejandría y Antio- quía (a). Esta es la verdadera historia de las pretensiones, tan inútiles como injustas, de algunos patriarcas de Constantinopla sobre la silla romana. Los papas, en posesion pacífica de su primado, que re- cibieron del príncipe de los apóstoles y primer vicario de Jesu-C.., mo han teni- do que aprovecharse , como dice el Ci- tador,. de la ausencia de los emperado- res. Nada debieron .en este punto á su favor , como la iglesia católica y la his- toria lo atestiguan. El Citador toma motiyo del cisma que ocasionaron estas divisiones, para bur- larse de la infalibilidad de la iglesia, di- ciendo que el Espíritu-Santo inspiraba á ámbas, esto es á la católica y cismá- tica, lo que cada una cree todavía fir- memente á su favor. ¡¿hy El Espíritu-Santo , inspirando á la iglesia.sus verdades eternas, munca po= dia contradecirse , ni ella desconocerlas» Prometió asistirla hasta la fin de los si- glos, y que las puertas del infierno, 6 el error, nunca prevalecerian contra ella» (b). El selio Característico de esta asis” ii da (a) Fleur t.5. L. 3%. n. 30, > Xb) Math. 16.0, A > 12 | (255) cian tencia se vé en aquellas decisiones ques apoyadas en la escritura, en la tradi- cion, en la autoridad de sus padres y Pontífices , sostienen la aplicacion, im- Posible de equivocar é incapaz de todo error, de aquella regla esencialmente ca- tólica. Lo que siempre, lo que en to- das partes, lo que todos creyeron. ¿Pu- do jamas-la iglesia griegas niminguna o- tra disidente, sostener este exámen, pre- Sentar estas pruebas , como la romana 6 latina ? Se señala: á aquella el dia y los motivos de su rebelion. Reunida: en di- versas épocas (a), que marcan su incons= q_-z __ MA ad Tim. ve 15 Joan. 20... 21. Luc: 10. 0. 16. Ísai.c, 59.0. 20. et sequent. (a) La. época principal del cisma de oriente 6 de la iglesia: griega, fue despues del año 858, y ¡antes de diez años estaba ya anatematizado Photio su promotor»: y unidos: los latinos y griegos. La segunda época se verificó EN 1054, y la reunion; en el: concilio de Leon en 1297. La tercera época del “isma fué despues del año de 1282. En 1326 se solos á tratar de reunion, la Que se realizó en el concilio de Flo- rencia en 1439. Finalmente, en 1440 se Fenovó la última época de esta doloro- A acision, á la que prontamente si- ; (256) taneia , ha reconocido la legítima autori- dad y la verdad infalible de la iglesia romana. En medio de ella, y por todo el oriente, se conservan individuos , fami- lias, y naciones que hoi mismo, y hace muchos siglos, invariablemente las reco- nocen y confiesan, manteniéndose uni- dos á nosotros. En su historia misma, y en sus libros de toda especie, se hallan los testimonios que sus sábios padres, sus antiguos obispos , unidos á la madre u- niversal y maestra de todas las iglesias, y dependientes de ella, dieron á su in- falibilidad divina. Nunca pues podrá te- ner razon quien resistiese á tan eviden- tes luces. Estas razones bastan para dis- cernirla verdadera iglesia, asistida é ins- pirada por el Espíritu-Santo, en la cual es tan necesaria, tan inherente la infa- libilidad , de que se burla aquí Lebrun, que, como dice el sábio conde de Mais- tre, “pertenece á aquella clase de ver- »»¡Jades teológicas, de tal modo mani- afiestas y divinizadas en el órden reli“ »»gioso, que es imposible atacarlas siM €«x>Ak72+»4»-n 5 guieron en la misma iglesia de oriente otros cismas subalternos. Véase Fleu” ri, hist. ecles. t.VIL L. go. t. 1XL* 60. t. 12. L. 87, y 92. t. XV. E. 198 (257) mátecar una lei del mundo (a).” - Los concilios se celebraban en q= quella capital, ó en las ciudades cira cunvecinas.... (€. p. 226). Muchos centenares de concilios po- drian citarse , así de oriente como de occidente , que no se tuvieron en aque- la capital , ni en las ciudades circunve= Sinas, entre ellos diez y seis generales, == El papa enviaba á estos concilios comisionados... AA == ¡Y qué comisionados! Comisiona- dos, que presidian y haeian las veces del pontífice romano, sin cuya aprobacion y confirmacion , ni aquellos, ni ningun otro concilio fué ecuménico, Aunque es verdad que en el concilio de Calcedonia, como ya hemos referido, se sembró la se- milla de discordia entre las dos iglesias griega y latina , no prevaleció hasta que el. eunuco Phocio , patriarca intruso y cismático de Constantinopla, que se habia Conservado sumiso á la silla apostólica, €n tanto que esperó atraerla á su partido Contra su competidor Ignacio, al fin se VIÓ depuesto y anatematizado. Entonces dió rienda suelta á su ambicion é intrigas. Otal (a) Du Pape, «par P' auteur des con» rations sur la France, t. 1.27, 1,9 $12 De la infalibilitó. 17 ' (258) Separadas las dos iglesias , el pa. triarca no tuvo ya consideraciones nin- gunas para con el papa, á quien an- tes miraba como un simple obispo su-= jeto á su disciplina... (C. ibi.). “Acabamos de presentar una multitud de hechos, omitiendo mayor número, que desmienten esta mentira palpable. “En el concilio convocado en 680, por Constantino el barbudo, el pa- triarca condenó al papa Honorio Í, cos mó monotelita, es decir , como á hom=- bre que sostiene que Jesus no tiene mas que una voluntad. 2 Léjos de probarse superioridad al- guna del patriarca de Constantinopla so- bre el papa, por este concilio, que fue el sesto general, en todo él aparece la su- premacia del pontífice romano sobre to- da la iglesia, con cuanta claridad puede deséarse. En este concilio, celebrado ert Constantinopla en presencia del empera- dor, los legados del papa Agaton , á sa- ber, Teodoro y Jorge, sacerdotes, y € diécono Juan, son nombrados antes que el patriarca de Constantinopla y los mas obispos; se sientan en las sesione* junto al emperador en lugar preferentes hablan los primeros Sc. (a). Fue pues nn — ¡20 EA (a) Fleur. Hist. eeles.t.6. L, q0.11* 44 (259) un concilió con el papa á su frente, por medio de los legados que le representa- ban, el que juzgó á Honorio ya muerto, no el patriarca de Constantinopla. Como el plan que nos hemos propuesto no dá lugar á disertaciones, nos contentamos con remitir nuestros lectores á los auto- res que han examinado la doctrina y con- ducta de Honorio, vindicándole del su= Puesto crímen de heregía, y haciendo ver que su falta no pasó de una condes= cendencia reprensible, y que ni el con- cilio, ni Leon II le culparon de otra co. sa. (a). Despues la iglesia griega escomul- 86 y depuso por contumacia al papa Vicolas TI, | Otro rasgo de la buena fé, no del pobrete Lebrun , que, no habiendo salu- dado la historia, harto hace en amonto- nar los embustes que otros escribieron, Con el buen fin que se deja entender, sino de los autores que copia. Phocio, viéndose anatematizado por A iglesia romana, resolvió vengarse del Papa Nicolas. Para esto, supuso un con= “lio ecuménico que jamas existió , en el ni is ica - (a) - Véase el buen uso de la lógica En materias de religion, por el conde Mesarelli, t. 1.2 opúsculo a. p. 192 (266) de la Divinidad , 6 de guiar á los fieles por la senda de la virtud? Siendo de notar , como observa el sabio conde de Maistre (a), que Liberio y Honorio, á quienes con alguna probabilidad se atri- buyen defectos en la enseñanza del dog- ma , fueron varones de eminente virtud; y los papas de los siglos ó edad media, y Alejandro VI, cuya conducta ofrece motivos á la crítica de los historiadores, no se deslizaron en materia de dogma ni en un mínimo ápice. Tambien parece cierto que nunca debia haber habido mas que un papú á la vez, porque el Espíritu-Santo sa- be mui bien que no debe nombrar mas que uno. Pero muchas veces ha habido hasta tres... Esto es falso. Jamas fue- ron mirados como léjítimos Pontífices aquellos 4 quienes la intriga , la violen- cia revistieron en la apariencia de esta dignidad, contra los derechos del lejíti- mo pastor. Las mas veces fué el poder secular el que causó estos desórdenes, Ys si se esceptúa el gran cisma del sigl0 XIV, todos ellos duraron poco tiempn. P el papa que se hallaba ya e” posesion pacífica de la tiara , ¿no eró —— (a) Du Pape. L, 1.2 4 2 E A A A z (267) Justo que dejase reposar las cenizas de tu sucesor ? (C. p. 228). ¿De su sucesor 2 ¿Qué nos dice a- Quí el Citador? ¿Son por ventura los pa- Pas el Ave-Fenix que nace de sus ce- Dizas ? Pues no ha sucedido así. Este- ban VII hizo desenterrar á [ormoso, Y quiso que se mutilase su cadáver... o lo que prueba es, que los pontífices No son ángeles sino hombres (a). Estos tienen pasiones, sin ser hereges. De contado ha habido cuarenta eismas que han manchado el pontifica- do, y de los cuarenta , veinte y siete han hecho correr rios de sangre ... Si por cisma se entiende, como de- be entenderse , separacion de la unidad eatólica , division y rompimiento entre sus miembros , el Citador falta á la ver- dad. En este sentido, no merece rigoro- Simente el nombre de cisma otro que el del siglo XIV. ¿Y quién le hizo durar tanto ? Si las potencias seculares, divi- idas entre sí, no se hubiesen empeña- O por sus particulares intereses en crear Y sostener anti-papas, la iglesia en Sus Mismas leyes hubiera hallado un reme- - E A La). Véase lo que llevamos dicho en mismo capítulo. (268) dio pronto y eficaz. ¿Por qué, cuando. se porrderan las incursiones de los papas sobre los derechos temporales de los prín- cipes, se han de olvidar los daños , no menos graves, que causó el temerario empeño de muchos de estos en manejar á un tiempo el cetro y el incensario? Lutero y Calvino eran sin duda malos frailes, y un mal fraile jamas, puede ser un buen clérigo; pero pre- dicaron á hombres fatigados del yuxzo papal, y he aquí dos grandes heregías. en la iglesía romana, dirigida por el Espíritu-Santo. (C. p. 229). ¡Cuántas lindezas se encierran en es- te solo párrafo ! Lutero fué fraile ; pero Calvino! ¿no nos dirá el Citador de que órden? ¿en qué convento? Si no me engaño , no falta quien dude con funda- mento que llegase al sacerdocio, aunque nombrado cura, de Marteville. Predica- ron á hombres fatigados del yugo par pal.... La historia hace ver los grados que condujeron, al primero ¡usensible- mente, de la envidia á la venganza , de esta al error, y del error á la heregía (a) Calvino, de quien. dice su panegirist2 Teodoro Beza, que jamas estudió teolo” e _<_kkúWrssa La) Fleur. Hist. ecles. £, 17. L. 123 126, 127. 75 269) gía, no hizo mas que deducir las conse- Cuencias de la doctrina de Lutero, y, fa- tigado pronto de su yugo como él lo es- taba del papal, formó secta aparte; por Manera, que, antes de un siglo, la preten- dida reforma abrazaba en su seno vein- te sectas, que se anatematizaban mMutua- Mente. Estas beregías quiere nuestro críti- Co sean de la iglesia católica, dirigida Por el Espíritu-Santo. Mui zote deberá ser el lector, que no haya advertido una contradiccion tan grosera. La iglesia c1- tólica condenó estos errores, y escluyó de su seno Á los que los profesaban, ¿cómo pues pueden achacarse á ella, ni al Es- pírito-Santo, sus desvarios? Un domínico de Suiza, llamado Tetzer , envenenado por su prior, re= siste al veneno... se queja al obispo... este le impone silencio haciéndole so- focar,... los Berneses le hacen aposta- tar y apostatan con él; aquí tenemos Wra heregía.... Otra prueba de- la: suma ignorancia de n, es lo que aquí. tenemos. Pa- Semos por alto el cuento del fraile y del que, aun suponiéndolo cierto, no E mucho peso al parido protestante. “1 heregía que adoptó el Canton de Ber» Lué la de la pretendida reforina de Nc Lutero; así no tenemos, como quieré Lebrun, otra heregía. Fué admitida, no por lo que dice el Citador, sino despues de una conferencia pública, verificada en al año de-1528; en la que los defenso- ras del catolicismo fueron tales, que un tal Jacobo de Munster, dando noticias de ella 4 un canónigo de Maguncia, pror- rumpe en estas espresioncs.... “Se perdió a)nvestra causa, solo por nuestra inercia s»y por falta de hombres literatos; todo »yeste mal podria haberse evitado , si hom= »»bres doctos dec. (a),” Enrique VIII, semejante al rei David, detestaba el adulterio... tenia un secreto para deshacerse de la muz ger que le llegaba á fastidiar, que er el de hacerla cortar el pescuezo. El pupa Clemente VII tuvo el valor de oponerse ú este medio de pasar á otras bodas, porque nunca se imaginó lo que habia de suceder, que es que Enrique VIII se declaró papa de Inglaterra Y de Irlanda, 0 AO David pecó, pero hizo verdaders penitencia; y Enrique murió obstinado en sus desórdenes, que de dia en dia $ AA a (a) Hist. de la Reform. de Suisst par Mr. Ruchart. Simber de la Republ- des Suisses, Plantin, Bertius y otros (271) | Eraduaron hasta el último estremo. Cle- mente VII y los demas papas, que se opu- Sieron á las temerarias empresas de En- tique VIII, pudieron calcular los escesos que arrastrarian á este príncipe, su lascivia por una parte, su. orgullo por Otra , y, lo que era aun mas temible, las ntrigas de sus viles consultores y adu- ores. Pero sabian bien que, á todo trance, debian sostener el vigor de los Cánones. ¿Qué hubieran dicho los fi- lósofos, si Jos papas hubiesen sido mas condescendientes? Sin serlo, ha querido ya Lebrun hacerlos responsables de que los reyes de Francia, de la primera raza, tuviesen dos ó mas mugeres. Enrique VIH principió por el cisma., este abrió la puerta á la heregía, que el'mismo rei habia impugnado con una obra, que le mereció el título de Defensor de la ¡- glesia. Su reino no tardó mucho , ape- Sar de su odio á los Iuterauos, en ser Un basto teatro donde todos los errores Se combatieron al principio , se tolera- tón luego, y se sumergieron al fin con $US maestros y secuaces en el indiferen- úsmo absoluto. Allí nacieron y se for= Maron los principales corifeos de la fi- del siglo XVI, cuyas doctrinas Ye apropiaron luego los incrédulos fran- Cs. Los desperdicios de unos y otros (272) hicieron autor á Lebrun , y enriquecen hoi el idioma español con mil inmundos folletos, Vo acabariamos si hubiesemos de repasar solamente la nomenclatura de las heregias, que están consignadas en la historia de la religion reformada... ( EN Pp. 230 e > ¿Es indudable que la historia de la religion reformada, 6 del protestantis- mo, se reduce á la nomenclatura de las nuevas heregíás que de la suya nacieron, á las mutuas cesiones que unas á- otras se han hecho de artículos de fé,-sin poder por esto avenirse , á sus sínodos inútiles» y á sus fórmulas de fé inesactas y con- tradictorias y sin que hastá abora hayan podido convenir en ninguna que sea co- mun, y esprese claramente lo que creen. la.célebre obra de las Variaciones de las iglesias protestantes por el Illmo» Bosuet,,dió un golpe mortal á la refor- ma solo con: escribir la historia de su in- constancia : son innumerables los indivi- duos de ella, de todas profesiones y cla” ses y recomendables unos por su literatu” ra , Otros por sus empleos ó condicioM» que: desengañados vuelven á la iglesia católica (a)--¿Por qué no nos dice algo — —_—_—— | (a) En el periódico frances L* AMI (273) vobre este fenómeno el insigne Lebruny' Que creyó conseguiria con su librejo lo queno pudo, en tantos siglos, todo el Poder humano contra la verdad católica? ¿Qué historia eclesiástica es la que: lego cita ? Ojalá que sus crédulos lecto= -se hubiesen tomado el trabajo de exa. Minarle, antes de creerle, ¡Cuánto traba= 19 nos ahorrarian! + Añade que todos los hereges se d= cusan recíprocamente de heregía. He= Mos demostrado ya en otra parte, que es=. tas mismas divisiones entre ellos, necet- Saria consecuencia de los principios que: » » separándose del centro de. unidad, son una nueva prueba de la ver=- dad católica. Insignes protestantes han a a. - o de la Religion et du Roa, que se publiz ca en Paris, núm. 732 pág. 7, hablan. de la conversion del célebre litera=: to Mr. Haller, se refieren las de otros” Quince personages que, en estos últimos 85 abjurando la heregía, se reu= ála iglesia católica. Entre ellos: Mr duques, condes , litera- Madri militares, diplomá- > Y de otras clases no menos dis- “nguidas utdas, con la circunstancia de que- aa nd td Elesia sus familias y ¿a 100 13 (274) «do, que en ella se; alcanza la:sal+ yacion que recíprocamente se niegan (a). is ¿En vista de esto ¿qué valor tendrán las groseras invectivas, que en seguida co”. pia; Lebrun, contra el sumo pontífice? Cristo» dice» fué-y visió judío yy el papa hace quemar los judios y (DJ... (GH9Dh 1810507 =alagaro 9. - muse 7! La profesion del judaismo, y noel. orígen ó nacimiento Ge los que le siguen, es lo que condena. la iglesia que jamas: quemó á nadie. Los apóstoles, muchos | santos y sabios, mo solo de los primeroS siglos, sino delos posteriores , que era” ; judíos de nacimiento, y aun lo habial sido de profesion antes de abrazar el cristianismo , fueron respetados en la 44 glesia católica , y-elevados por-los poa” tífices á dignidades eminentes. Lc A ningun soberano puede, con me” nos justicia, hacerse la reconvencion qué. aquítace Lebrun al gobierno romano, 80% bre.el mal trato delos judíos. En ningú” na nacion del munio se conservaron mé” (a) Véase-el cap. Y del t. 2, po 273 y sig. (bi Poltaire es el autor de:esté” gracioso paralelo: 3 par qué el tra 1 y. tor omite esta noticia que se lee € e original? ¿ Perderia algo por seres tal autor el pensamiento? <> ds 1] | - C275) Jor ni por mas tiempo , ni hallaron mas buena acogida: y», si eu algun tiempo hubo leyes , que hacian su condicion mas dura que la del resto de los moradores de aquella capital, ya hoi no rigen, y los judíos gozan casi iguales derechos que los demas ciudadanos. Puede ser que la filantropía filosófica no haya hecho tanto favor de.los judíos,-aun en aquellos Paises en que no domina la religion ca- tólica. : f Seria ES =—— Seria inútil contestar ahora á cuan= to dice en este párrafo, sobre el poder temporal de los papas en sus estados, pues que en el capítulo siguiente la cansada imaginacion de nuestro crítico de repes ticion volverá á ensartar sus torpes dia= tribas, y nos presentará ocasion mas 0- portuna para deshacer sus enredos. Solo advertiremos aquí, que no es el papa solo el que nos prohibe comer en vigilia u.. Na costilleja de carnero, son la prácti. CA y el precepto constante de la iglesia, que ya “a hablado al tratar de la: a (a). : a. Po por mi parte confieso que no. nar é partido ni por PP Por los hereges. Estoi casi cierto de Me mantendré neutral... (C. 0.231) 2) Cap. VILL, ¡XA m——_—_—_—— (282) simo.celo por la humanidad, que acudia al socorro de los cristianos oprimidos en ódio de su religion, por-un poder bárba= IO y verdaderamente fanático , que ame- mazaba toda la civilizacion cristiano. Es- tas espediciones no tenian mas de fana= tismo, que-tendria hoi una espedicion Ó una coalición de. príncipes cristianosy para poner fin á las piraterías de los ar= gelinos ó berberiscos; y- la única dife rencia seria que , si la. primera de estas espediciones era efecto del fanatismo re- ligioso , la segunda lo seria del fanatis- mo del Comendador A e Coneluyamos con estas observacio. nes del sabio conde de Maistre (b). “Léa= se la historia con ojos puros, y se verá que los papas han hácho cuanto hán po- dido en estos tiempos desgraciados. Se verá especialmente, que se han escedido á sí mismos en la guerra que hicieron al mabometismo. dk! seal y Ya en el siglo IX, cuando el ejér- cito formidable (advicrtase que quien habla aquí por. boca del conde de Mais tre es el mismo Voltaire (c) de los .sar= . TT La) Sur le Assasinat de M. Augus- te Kotzebue. Conservateur, t. 3-p. 105= (6) Da Pape L. Til. 0,7, (0) Esstd sir les mocurs, Des tod cala (283) ml tacénos parecia deber destruir la Italia Y hacer de la capital del cristianismo una aldea mahometana , el papa Leon IV, reyistióndose de una autoridad, en tal peligro , que los generales del empera- dor Lotario parecia abandonaban, se mos- tro digno, defendiendo ¿ Roma, de man= dar en ella como soberano. La fortificó, armó las milicias; visitó por sí mismo todos los puestos... habia nacido romano. El valor de las primeras edades de la república revivia en él, en una edad de cobardía y corrupcion y semejante Á um hermoso monumento de la antigua Ro- ma, que se encuentra á. veces entre e la nueva.” ¿81 Pero al fin, sigue Mr. de Mais= tre , toda resistencia hubiera sido vana, y el ascendiente del islamismo hubiera triunfado de ella infaliblemente; si no nos hubieran salvado los papas y las eru= adas, cuyos autores, promotores y di- Fectores fueron ellos. ¡ Ai! cuanto se lo itieron la ignorancia y las pasiones los hombres. Los papas descubrieron con los ojos de Annibal, que para recha- ó deshacer para siempre una poten- formidable y estravasada, no era sn- ente defenderse en la propia casa, sino' € €ra necesario irá atacarla en la su- Jos cruzados, Izuzados por ellos so= (284) bre el Asia, hicieron nacer en los soldas nes ideas mui concrarias, á la de trag-T- se 6 4 la de, solamente, insultar la Enró- pa, Sin estas guerras santas (esta con. fesion vale mucho por ser de un protes- tante, y de un protestante mui hábil (a)) tolo el linage humano puede ser se viese todavía en nuestros dias degra- dado, hasta los mas profundos abismos de la servidumbre y. la barbarie?” - “Los que dicen que las eruzadas no, fueron para. los papas. mas que guerras de devoción, no hat leido, segun pa= rece , el discurso de Urbano Il al conci- lio de Clermont. Jamas los papas cerra- ron los ojos sobre el mahometismo, hasta tanto que él mismo se durmió, con quel sueño letargico que nos ha tranquilizado. para siempre. Pero es mui digno de no- tarse que el último golpe, el golpe deci- sivo, le fuese dado por la mino de un papa. El 7 de octubre de 1571, se dió finalmente aquel combate célebre para sicmpre 5 el mas furioso; combate naval que se dió nunca. Esta jornada, gloriosa para los cristianos, fué la época de la de- cadeneia de los turcos, Ella les costós mas que hombres y bajeles, euya pérdida se repara ; porque. perdieron en ella - EE A (a) Quaterly Review Sep, 1819, p. 54% (285) Aquel poder, ó fuerza de la opinion » QUe forma el principal poder de los pueblos Conquistadores; poder que se adquiere Una vez, y que jamas se recupera (a). Es- ta jornada inmortal deshizo el orgullo oto+ mano, y desengañó al universo, que creia eran invencibles las armadas turcas (b)a “Mas esta batalla de Lepanto , ho= nor eterno de la ikuropa, época de la decadencla de la Media-Luna, y que so- lo el enemigo mortal de la dignidad hu- mana ( Voltaire (c)) ha podido intentar destucir, 34 quién la debe la cristian- dad? A la Santa-Sede. El vencedor de Lepanto fué menos D. Juan de Austria, que aquel Pio Y , de quien dijo Bacon: “Yo me asombro de que la iglesia roma= ¿na ny haya canonizado todavía á este ¿¿hombre grande (d).” Ligado con el rei de España y la república de Venecia, atacó a los otomanos; él fué el autor y el alma de esta gloriosa empresa, a la que ayudó con sus consejos , con su ¡n= Muencia, con sus tesoros, y hasta con Princes (a) Mr. de Biunald. Legislat. pri- Mit. tom. II, p. 283. Disc. polít. sur etat de P Europe, $ VII. (b) Cer- tantes, D. Quixute. Part. Í, C. 29. ) Essai sur les mocurs. t. V. Cs 16le ) Dialog. de bello sacro. (286) sus armás, que se distinguieroñ en Le+ panto, de un modo enteramente digno de un soberano pontífice. 63 Apropósito de heregías, he habla= hasta ahora de una porcion de ellasy todas insipidas é insignificantes, y se me olvidaba la mas graciosa, y que puede hacernos reír un rato. Pues allá wot con ella... (C. p.. 233 ). ¡Qué vie= jo tan gracioso! Veamos. Hai gentes que dicen: “Dios me wha dado un estómago para digeriry: manos para agarrar, piernas pará andar, una cierta cosita para no ser= wvirse de ella.” Dios me ha dado un estómago pa- ra digerir; pero si yo le cargo demasia- damente, ó de manjares no sanos, frus= tro el fin para que Dios me le dió. que es mi conservación por medio de la nu= tricion. Me ha dado manos para agar= rar ; pero si agarro lo ageno, si con e= llas hago daño á mi prójimo , el juez me condenará por mas que yo le diga que Dios me dió manos para agarrar. Mas burro ha de ser que Lebrun el que, por eí mismo, no forme la debida aplicacion de este discurso. La naturaleza, la socie”, dad, la religion no nos privan del uso de nuestros miembros, prescribiéndonos 1 yes para conservarlos y dirigirlos á su Me Wes RI RT Será tan bestia como el autor del Citador, el que no pueda aplicar por sí Mismo este discurso. La naturaleza, la religion, la sociedad tran señalado el 1no- do de usar de nuestros miembros, para conservarlos y ordenarlos á su fin. La Propagacion del género humano , la for= macion de las familias, que resulta de la Union de los sexos y es el primer elemen- to de la sociedad , son ti pei do importantes , para que la natura z2, la religión” end ¡Nes civiles los abandonasen al capricho de un apetito brotalo + 05 «Los apóstoles por el contrario de- cian: “Dios me ha dado todos mis miembros Sc. ( C. ibid). Los primeros enemigos del eristia- nismo , mas inmediatos á su cuna, algu- nos de ellos que alcanzaron en vida á los apóstoles y muchos á sus primeros discí- Ppulos, por consiguiente, con mas arbi- trios para examinar los hechos, aunque tan interesados en descubrir y ponderar* Bus faltas, jamas manchiaron su reputas Sion con la fea mancha que aquí se les nigra. Celso y Juliano los argnyen de tantes, estúpidos, gente baja, Mas Munca les reconvinieron por sus costum- Dres. Ademas ¿es creible que, estando 5 en contradiccion con sus doctrinas» . (288) hubiesen hecho tan rápidos preste Mas oigamos las pruebas. S. Pablo no se servía pues A Es. ta cierta cosa ilícitamente. Sino se sirvió de ella con la señorita Gama- liel , de la que estaba enamorado per-= dido , á lo menos se sirvió de ella pa- ra otra con quien estubo casado, se- gun lo dice positivamente S. Clemente de Alejandría ( Estromat. lib. 11). El mismo santo nos dá la noticia de que S.: Pedro tenia hijos (Estromat. libe VIII). (C. Pp. 234 )e R El nombre de Gamaliel no se en- cuentra en todo el nuevo Testamento mas que dos veces, en los Hechos de los a= póstoles. La primera en el cap. 5» V.= 345 donde se dice que el fariseo Gamaliel, doctor de la lei, hombre mui respetado entre los judíos, babló en su concilio á fuvor de los apóstoles. La segunda en el cap. 22 v. 3, donde el mismo S, Pablos dando cuenta de su conversion al cristia- nismo , dice que siendo judío fue instrui- do en la lei de sus padres á los pies de Gamaliel. Vease ahora el grave funda- mento, con que Lebrun se figura y con= vierte á un anciano y respetable fariseó en una señorita , y la enreda en amor2ó con $. Pablo. Compasion me causa 14 yergiienza que debe producir este desens (189) gaño en los que , por solo leerlos en el Citador, hayan dado crédito á semejan- tes delirios.... y son tantos , tantos ! “Por lo que hace á S. Pedro no hai duda en que fué casado , pues que el E- vangelio habla de su suegra. S. Pablo no lo fué; él mismo dice á los corintios Quisiera fuesen celibes como él , pero que Este es un don de Dios (a). Teodoreto en su comentario sobre la epístola á los phi- lipenses , y Otros muchos padres dicen lo Mismo. Nada prueba el testo que dió lu- gar al engaño de S. Clemente de Alejan- dría , pues que Tertuliano , S. Gerónimo, S. Agustin, S. Isidoro de Damiata comba= ten la falsa interpretacion en que se apo- ya aquel (b). S. Pablo dice que no usaba de la facultad que los demas apóstoles, de te- ner consigo una muger hermana (c). Eg- tas palabras, muger hermana, hacen ver Que nada se trataba en este caso de u-= nion conyugal , y que los apóstoles, aun E iniinaniantemads AAA o. (a) ad Corint. e. p. v. y y 8. (5) Véase el comentario sobre el mis- mo pasage de $. Clemente, que se halla “sus obras de la edicion de Paris de 5 99 p. 467. Disciplin, de PEglise sur Mariage des Pretres. C. 12 (c) ad me, 9.4 y 5 19 (290) los casados, tampoco las miraban sino co- mo hermanas que les servian ,.no solo para la asistencia de sus personas , sino para facilitar la propagacion de la fé en las demas mugeres. S. Pablo dice espre- samente, que ni aun de este der. cho usa- ba, ¿cómo se puede inferir de tales pa- labras que era casado? Leemos (en los actos de los após- toles cap. XXI) que las hijas de S. Fe- lipe profetizabun; lo que no prueba ciertamente que ellas profetizasen, pe- ro' sí que S. felipe era casado. (C. ibi). Este S. Felipe no era el apóstol, el testo mismo dice que era uno. de los sie- te diáconos (a). Nadie duda que, en los principios de la iglesia, se eligieron mu- chos de entre los.que estaban casados pa- ra obispos, sacerdotes £c.: lo que no se probará nunca<es, que despues de ordena- dos se casasen, ó que ella autorizase la co- habitacion de los que antes lo estaban con sus mugeres (b). Eusebio (lib. UI, c. 29) dice que Nicolas y elegido pur los apóstoles pa” tn e e (a) Acte co 21= 0. 8. 1h) Véase 16 materia tratada con toda la erudicion y pr of undidad que puede desearses en la citada abra Discipline de pEglse sur lo mariage des Pretres, Paris 1799 ón o. (291) Ya ser adjunto de S. Esteban en su a- Postolado.... ( Nicolao 6 Nicolas nunca Megó á apóstol ) tenia una muger mui 7mMoOSG..... tenía celos.... los apósto- les le zurraron por esto la pavana...., él habló en estos términos : *““que aquel »que la quiera se case con ella”... (C. ibi.). Los apóstoles reprendieron el esce- 80 de sucelo y el de su desprendimien- to, que, mal entendido luego, dió lu- gar á la heregía de los llamados nicolai- tas, que abusaron de su nombre para au- Torizar sus errores, No dice Eusebio que ninguno le tomase ú Nicolas la palabra. (C. p. 235). Pero añade Eusebio (a) que él sabia bien que ninguno de los fieles la toma- ria por muger; que Nicolas tenia un hi- jo que guardó siempre continencia. é hi- as que conservaron la virginidad hasta Muerte ; y que él mismo jamas tocó —Binguna otra muger. Lo que prueba San lejos estaba el mismo de aprobar la Pureza; y que, ofreciéndose á sepa- Pr A su muger, solo quiso vindicar- * la nota de celoso. , - BD ._., Este PARAS 9 | PO) Citado por Fleuri. Hist, ecless LA Y n, 21 ná" (298) sus Vestales ; casi eran todas las de la s0- beranía (a). Ho aquí el celibato ninia sin influjo ni interes del clero. m “El sábio conde de Maistre, en su o- bra ya citada (Du Pape, lib. HI cap. 3) dice, que el universo todo no ha cesado de dar testimonio á estas grandes verda- des. ns Mérito eminente de la casti- dad. 2? Alianza natural de la conti- nencia con todas las funciones religio- sas, pero especialmente con las fun= ciones sacerdotales. De lo que infieré que el cristianismo, imponiendo á los sa= cerdotes la lei del celibato, no ha hecho mas que apoderarse de una lei natural; la ha purificado de todo error; la ha da- do una sancion divina, y la ha conver- tido en lei de alta disciplina. “Mas con- yytra esta lei divina, la lei de la natura- sleza , añade, era demasiado fuerte, y ¿no podia ser vencida sino por la om- ¿,ipotencia inflexible de los soberanos y pontífices. En los sislos bárbaros espe” y»cialmente, nada menos se necesitaba que yyel invencible brazo de Gregorio vil para salvar el sacerdocio.” Pasa á hacer ver la necesidad ¿el eelibato sacerdotal , y entre otras cosa% —— (a) Hist. des Vestales. Mem. de 1. Aca" dem, des inscripcions $. 5 en 192 p.234 7 (299) dice : “El sacerdote que pertenece á una »»muger y á hijos, no pertenece ya á su nrebaño , ó no le pertenece lo suficiente. »Carece constantemente de un poder e- ssencial, que es el de hacer limosnas... sai otros inconvenientes»... La muger wde un magistrado, que faltase 4 sus de- syberes de un modo visible, ofenderia mas sí su marido que la de cualquier otro adhombre, ¿Porqué? Porque la magis- atratura trae consigo una especie de dig- >»Midad santa y venerable, que lo aseme- sja al sacerdocio. ¿ Qué será pues, en el ¿»Sacerdocio real ?”..., “Hai en el cristianismo cosas tan al- tas, tan sublimes; hai entre el sacerdo- te y sus ovejas relaciones tan santas, tan delicadas, que no pueden pertenecer si- no á hombres absolufamente superiores á los otros. La sola confesion exige el celibato... Las iglesias tan desgraciada- Mente separadas del centro, no han ca- Tecido de conciencia 6 convencimiento, sino de fuerza, al permitir el casamiento Sus sacerdotes. Se acusan á sí mismas, Súando esceptuan á los obispos, y ne- dose á consagrar los sacerdotes antes Que estén casados. Se acusan todavia mas, Apoderándose del sacerdote que enviada Sn la fior de su edad, para precipitarle toda su vida en un monasterio, Da 300) este modo convienen en la regla de qué ningun sacerdote puede casarse; pero admiten que, por tolerancia y falta de sugetos , puede ordenarse un lego -casa-. do. Por un sofisma que no les choca, por- que se han habituado con él; en vez de ordenar un candidato aunque casado, le, casan para ordenarle, de modo que, vio-= lando la regla antigua, la confiesan espre= samente.” - Sigue haciendo ver la abyecion y envilecimiento de tal sacerdocio, y sus fatales consecuencias , y cita el testimos nio de un arzobispo ruso, digno de toda atencion. ma! “Despues de haber rechazado una invectiva indecente contra el celibato e- clesiástico, continua el arzobispo de Twer en estos términos: Zo creo pues, que el casamiento nunca ha sido permitido á los doctores de la iglesia (los sacerdo- tes), escepto en los casos de necesidads y de grande necesidad , cuando , po" ejemplo, los sugetos que se presentan para desempeñar estas funciones y 12 teniendo la fuerza necesaria para re? nunciar al matrimonio que desean, 9? se encuentran otros mejores ni mas di3” nos que ellos ; de modo que la iglesiós despues que estos incontinentes han *07 nado muger , los admite á los sag"%” (301) | dos ¿rdenes, por accidente mas bien que por eleccion (a).?” Cuanto no debe admirar, concluye Maistre, la decision de un hombre tan bien situado para ver cosas de cerca, y por otra parte, tan £nemigo del sistema católico. Ultimamente, despues de pintar el abatimiento vergonzoso de las iglesias Protestantes , la nulidad religiosa y po- lítica de sus funciones en Inglaterra, ci- ta este testimonio del Dr. King. “Fué s Una gran desgracia, para la causa del Cristianismo en Inglaterra, la permision »»¡del matrimonio concedida á nuestro cle- » To, cuando la reforma nos separó del »»Papismo..... Desde esta época , nues» wtros eclesiásticos no han pensado mas que en sus mugeres y en sus hijos..... »»Yo no examino ( adviértase que quien »»habla es un protestante) si la continen= sw cia es una virtud necesaria á aquel que asirve al altar, al menos le adquiriria »Mas fayor y dignidad; pero no puedo »dejar de observar, que nuestro gobierno mo conoce diferencia alguna entre la =£Sposa de un obispo y su concubina.” El sábio conde de Maistre acaba este ca- EA , (a) Met. Arch. Twer. Liber. hiso SS Ve. prol.e. 1.2 p. 5. cit. por Mais tes Du Pap. L.3.c. 3:P.74 del t.2.* (302) ) pítulo, formando una comparacion entré el crédito y aprecio que gozan un sacer- dote católico y un ministro protestante, entre los mismos anglicanos, haciendo ver, que por una especie de instinto, que res- peta insensiblemente la virtud y el deber, es preferido aquel. . Jesu-C., pues, que habia venido á la tierra para condenar todas las pasiones y dar su honor á todas las virtudes, no podia dejar de canonizar el estado de virginidad ; lo que asombra es, como lec- ciones tan sublimes pudieron hacerse oir, enmedio de la corrupcion general que reinaba entonces. Bienaventurados los corazones puros porque ellos verán ú Dios (a); estas pocas palabras tuvieron mas fuerza que todas las especulaciones de los filósofos, y toda la pompa que ro- deaba el sacerdocio de Vesta. Prodigan- do las recompensas, Roma apenas podia hallar siete vírgenes, que quisiesen impo- nerse la lei de treinta años de continen- cia; Jesu-C. con una sola palabra hace brotar enjambres de celibatarios perpe- tuos, en todas las: partes del mundo. Despues de haber establecido la ¡n- disolubilidad del matrimonio, dice: “Hal pennucos voluntarios, que han renuncia- o e an (a) JZat, Cc. 5. v. 8. 29, (303) Si ando al matrimonio por alcanzar el reino sde los cielos; el que puede ser capaz, wsSealo..... El que haya dejado su fami- slia, su esposa , sus hijos, “sus posesio- mies por mi nombre , recibirá el centu- »blo y tendrá la vida eterna (a).” “si wel que viene á mí no está dispuesto á »dejar su padre, su madre, su esposa, »Sus hijos , sus hermanos y hermanas, su »Propia vida, no puede ser mi discí- mpulo (b).” S. Pablo enseña lo mismo , que es ventajoso al hombre no tener comercio con ninguna muger; pero que para evi= tar el libertinage , es bueno que se ca- sen, y que los esposos vivan conyugal- mente : “No es este un precepto que yo ,0s impongo, dice, sino un consejo. Qui- ssiera que todos estubieseis libres como »yo lo estoi, pero cada uno recibe de »Dios el don que le conviene ; este de »Un modo, aquel de otro. Yo digo á a- mquellos que se hallan celibes ó viudos, »que es bueno para ellos permanecer así »eomo yo; si no pueden guardar con- nencia, casense : esto vale mas que a- o Tasarse en yn fuego impuro (e).” En Apocalipsi, S. Juan representa una mul- a E IN (a). Mat.c, 190.12 y 29» (b) Luc, 14. 0. 26, (0) 1. Corint, C. 7. 9 6 (304) titud de bienaventurados que gozan má= yor gloria que otros , porque se conser- varon vírgenes, siguen al cordero «Ce (a). Finalmente, los apóstoles represen= tan el celibato observado por motivo de religion , come un estado mas perfec- to, cuando se abraza por vocacion de Dios, en el cual, sin embargo, nadie debe empeñarse temerariamente. Los que estaban casados dejaron sus familias, los que no lo estaban perseveraron en la con- tinencia , para entregarse con mas. liber- tad á la predicacion del Evangelio y los deberes de su vocacion. Esta ha sido la práctica constante, autorizada poe a igle= sia desde entonces. Mas esto , dice el Citador , es sepa- rarse de la sociedad. No es así; pero, aun cuando lo fuese, observemos. Los que a- brazan el celibato eclesiristico ú religio- so, lo hacen óÚ por reflexion Ó por gus» to, Ó por los dos motivos reunidos. Si por reflexion y despues de haber calcu- lado lo que les conviene, es una injus- ticia quererles privar de un bien estaf que nada tiene de ilegítimo ; si el gusto es el que los decide, ya la lei del celi- bato no les es onerosa, y en el matrimo- nio serian infelices y harian serlo 4-0” PRE Y Gh + (a). AÁpoc. C. 14. 0. 4» — A e - (305) ; tros: si la conveniencia y el gusto sé reus hen , los clamores de los incrédulos vie- hen :á ser mas absurdos: Hacen sin cesar “esonar en nuestros oidos el nombre dé libertad, y se empeñan en querer privar á sus semejantes de la especie de liber= tad mas natural. y. preciosa, que es la de elegir el estado: de vida mas conforme á Su gusto. ¿Cuándo se abraza por: ca- tidad, y por el deseo de ser útil á los demas , habrá quien censure estos mo-= tivos ? 2 Io Pero se separan los eclesiásticos de la sociedad y de los intereses comu= ves, para entregarse enteramente á los de la iglesia (€. p. 236)... : ¿ Acaso estos no son comunes? ¿Tie-= ne otros la iglesia que los de la sociedad? ¿No redundan en bien de esta las obras de caridad que solo de este modo:sé pue= den desempeñar, como las misiones, la tedencion de cautivos, la instruccion, la *ducacion de los hijos abandonados -por Sus padres, el cuidado y consuelo delos Obres y enfermos écc. ¿obligaciones tan- to mas esenciales y necesarias, cuanto es Mayor la poblacion ? Aer Una muger amable, y unos hijos Eraciosos y bonitos,- le harian á un ES cura olvidarse del papa y de sus Gs 5 y es necesario se pareacáa ú un 20 mu. > (306) centinela... que no conoce d nadie... GE pois3zi)o! 20 9h +9 ' - HAN Este buen cura, no solo se olvidaria del papa sino de sus ovejas, á: las que quitaria todo el tiempo y cuidado que debia dedicar á su familia; el afan por asegurar la subsistencia presente, y futu- ra, de sus hijos agotaria la fuente de su8 limosnas. Un buen pastor es el padre de los pobres , de las viudas, huerfanos Y niños abandonados por sus padres en la educacion, y á veces hasta en los alimen- tos 3 su rebaño es su fumilia : cuando eS numerosa, no alcanza él solo á cuidarlay y necesita de ayuda. Una sociedad de mugeres, de hijas de sacerdotes, jóvenes» no seria mui á propósito para edificar 14 parroquia. Se suprimirian las limosnás - del pastor , y ya nadie se atreveria á con” fiarselas por temor de que les diese otr0 destino. Muerto «el cura, la parroquia $0 hallaria, sobrecargada con la viuda y 105 hijos , cuando en muchas partes apenas puede mantenerlo á él solo. g4a Fundados en este principio, sigus el Citador , muchos obispos propusieroR en el famoso concilio de Nicea , en * año 325, que no les fuese permitido 4 dos presbíteros ni d los obispos acos* tarse con sus MUgeres.... Observemos lo primero que , segu? (307) la confesion que aquí nos hace el Cita- dor, y los testimonios de Sócrates y So- zomeno, únicos garantes de esta anecdo- ta, tenida por fabulosa con mucho funda- "mento, como despues veremos, Se trata= ba solo de los sacerdotes ya casados. Lo segundo, que Lebrua desfigura el hecho Tefiriéndole de distinto modo que aque= os lo escribieron. Sócrates dice, que Juzgaban los obispos se abstuviesen los Obispos , presbíteros éec. (a). Sozomeno que, tratando el sínodo de eorregir las costumbres...» querian los demas obispos: aliis quidem placebat legem ferri.. Verum Paphnutius confessor surgens contradixit , y Paphnutio solo contra- dijo (b). Esto no es, como dice el Cita- dor, proponer muchos obispos, sino estar todos de acuerdo. Habia en este concilio un obispo de Tebas, llamado Paphnucio , por so- brenombre el martir (no era este sobre- Nombre casual, se lo habia adquirido pa- neoiendo por la fé), que se opuso vigo= Osamente á aquella mocion, y que de- clar ó que acostarse con su muger es etidas; dictámen áú que se adhirió concilio. Léase á Sozomeno (lib. 1-2 > a ici (a) Socrat. Hist. ecles. l. 1. Co Le (0) Sozom. Hlist. ecles. Lo 1. C. 23» ; (314) nada tenia con la persona , es que presó tó los mismos auxilios porque se la acri- mina, á los sucesores de Gregorio, Vic- tor 111 y Urbano II, y esto, casada ya con el duque Guelfo (a). Ultimamente», los historiadores de su tiempo, aun aques Mos 4 quienes su nacimiento podia incli- nar al partido de los emperadores , hicie- ron justicia a este santo pontífice. “Eray a dice uno de ellos, un hombre profun= s¡lamente instruido en las santas escujtu- Tas, y que brillaba con toda suerte de s»Virtudes (b). Presentaba en su cenduc- nta , dice otro, todas las virtudes que su ¿»boca enseñaba á los hombres (c); Y y) ieuri que, como todo el mundo sabes no adula á los papas y reconoce que Gre- - sygorio VII fué un hombre virtuoso, que s»ació revestido de un gran valor, edu- s» cado en la disciplina monástica mas ser »» Vera , y lleno de un celo ardiente pa” Ya purgar la iglesia de los vicios de. que yla veia infestada , particularmente 49 y i1 simonia y de la incontinencia del (a) Fleur. His. ecles. t. 9. L. 63 (b) Lambert d'Aschafenbour, el histo” riador mas fiel de aquellos tiempos Maimb. ibid. an. 1o714to76. (c) ot hon de Frisinga, ibid an. 1073, ) (315) aclero.” Disc. MI, sur 1” hist. ecles. n. 17. y Disc. IV. n. 1.2 A las chocarrerias indecentes, con que Lebrun termina este capítulo respon- deremos lo que S. Gerónimo respondió, y debe responderse , á los viles detrac= tores que se figuran posible destruir la religion , probando que los que la defien- den son hombres.... que esto, y nada mas, Cs lo que resulta de sus ponderados de= fectos: diremos pues: ¿Por qué ehais siempre mano de los remiendos de la Murmuracion , y censurais la vida de aquellos cuya fé no podeis combatir? ¡ Pues qué! ¿ Por qué algunos sobre vuestra palabra nos creyeren pecado- res, no sereis vosotros hereges? ¿6 por qué señalareis en nuestra oreja alguna pequeña cicatriz, no tendreis vosotros el rostro afeado con las cuchi- lladas de la impiedad? (a) a (a) $. Geron, epis. 97 ad: Pammach. 0 Marcell, (316) CAPÍTULO IX. e. aquí que hemos llegado al tiem» Po presente , es decir, al dia de hoi; sin haber examinado todavía como es. - ta obscura y miserable secta y ignora: da y confundida en su origen , se ha. propagado y estendido sobre una gran- dísima parte del globo , y ha llegado. á dominarlo (C. p. 242). : Si; he aquí un fenómeno que los pobres filósofos no han podido esplicar, rii puede comprenderse sino con la in- tervencion de un poder divino, que ha. apoyado con signos visibles las verdades que reveló á los hombres. Lebrun llama: al cristianismo, secta obscura y misera- ble, ignorada y confundida en su ori- El... debia añadir :-de una moral aus-: tera, contraria á los apetitos del hom- bre, que solo promete en esta vida -pe- nalidades y Persecuciones, y amenaza Á $us transgresores con penas eternas en la: Olfd...» añada mas; y cuanto mas pon- dere, Cuanto mayores pinte las dificul- tades, mas imposible será su propaga- cion; pues que al fin, no solo ocupa una grandísima parte del globo, sino quo en todo él hai discípulos del Evan= gelio , este no ha sido obra humana ¿ $us (317) Progresos rápidos y constantes, siendo tañ débiles los medios, se deben 4 una espe- cial y visible providencia del Altísimo. Sé mui bien que despues de haber probado lo futil del dogma y lo ridi- culo de las ceremonias... (C. ibid). Sobre el dogma es verdad que ha delirado estraordinariamente el charla- tan, y mentido mucho mas acerca de los hechos ; pero , sobre las ceremonias, no emos visto una palabra en los ocho ca- pítulos que llevamos examinados del li- brete ; no obstante, mui entonado nuer- tro hombre , y , contando cuanto puede desear con las luces y candidez de Sus lectores , dice: no queda otra cosa que probar. Mas como al buen pagador no due- len prendas , nos vá á regalar con algu- nas noticias propias de su esquisita y amena literatura. Iremos viendo quién ha hecho la costa, y á qué pájaro per- tenece cada pluma. Es mui curioso el observar suma- Flamente y sin detenernos, cómo y por- qué grados los sucesores de un besu- guero , han llegado á atrapar el sobe= Pano poder y autoridad, y á tener C0- mo en tutela á las demas potencias. (C. ibid). No estrañamos las espresiones polí- (318) tias y lisongeras , Sr. filósofo , sabemos son bijas de su fina educacion, y necesa- rias al triste desahogo de una rabia im- potente; pero observe, no de paso sino detenidamente , que cuando los sucesores del que llama besuguero llegaron á te- ner algun influjo en el mundo político, (hablamos de lo temporal ) por lo me- nos habian pasado siete siglos; en los cuatro primeros del cristianismo , léjos de atrapar el soberano poder y auto- ridad, fueron casi todos ellos atrapados para el martirio. Sin embargo, en esta época misma , en el año 195, ya decia Tertuliano á sus perseguidores, que los cristianos llenaban el imperio (a). No fué pues el poder y autoridad de los sucesores del besuguero lo que estendió y propagó esto, que vd., por su buena crianza, llama secta obscura y misera- ble, y á veces canalla. : Absolutamente se ignoran los nom- bres de los pastores que gobernaron en Roma , en medio de la obscuridad , el casi desconocido y miserable rebaño de los cristianos (C. ibid ), Un escolar de dos meses de estudio sabe que esto es mentira, y dirá como de coro sus nombres, la época de su a (a) Apolog. adv, Gent, — AS PP. (319) +. ps eleccion, el género de muerte que tuvie= ron, y sus hechos mas notables ; de mU= chos se conservan los escritos, y de casi todos ellos las leyes que promulgaron to- <ante á la doctrina y costumbres. Los que sostienen que S. Pedro fué el primer obispo de Roma, sin duda uo han leido otra cosa que las obras de Santa Teresa, y de la madre Ágre- da yu... (C. p. 243) Decid mas bien, Sr. Lebrun , que quien dude de este hecho , conocerá tan- to la historia como vos, y no habrá lei- do mas que el Citador. Lo atestiguan 5. Ignacio, S. Clemente, Papias, todos tres discípulos de los apóstoles ; Cayo, sacer- dote de Roma, S. Dionisio de Corinto, S. Clemente de Alejandría, S. Ireneo, Origenes y los padres de los siglos si- guientes. S. Pedro mismo fecha su pri- mera carta de Babilonia, y ninguno de los antiguos ha dudado que , bajo este nombre , S. Pedro designaba la ciudad de Roma, porque el autor del Apocalip- sis S, Juan llama Babilonia la ciudad Que domina los reyes de la tierra, que está sentada sobre siete montañas, y em- tisgada en la sangre de los mártires de esus (a). El sepulcro de este apóstol y os Pm, + (a) Apac. e. 17. (320) de S. Pablo, constantemente venerados en Roma, acaban de hacer indudable es- ta verdad (a). Los protestantes mismo$ que en otro tiempo la combatieron, conr vienen. hoi en que sus autores erraront Pearson (b), Grocio-(c), Userio (d), -Chamier (e), y con ellos Blondel, Francis- co Junio , Scaligero, Casaubon , Pedro de Moulin , Samuel Petit, Selden, Ve- del y otros muchos reformados la eonfir- man. Mas el autor de .las cuestiones so- bre la Encyclopedia, no se desdeñó de compilar en este punto los sofismas de los coutroversistas de ménos erédito, y Lebrun por necesidad se adhirió á su dictámen. Se vé claramente que se atuvo á su testo, sin saber que, autores , que no conocieron las obras de Santa Teresa ni de la madre Agreda, reconocen pof una verdad incontestable el viaje de S. Pedro á Roma, y su pontificado y marti- rio en ella. Si hubieran leido la primera epís- tola de S. Pablo á los corintios, har brian visto que en la primitiva iglesia e. són (a) Véase la disertacion de Cal- met. (b) opera posth. p. 27, 31, 34, 43" (c) in prim. Petr. v, 13. (d) ad anti. Christ. 66, y 67. (e) Panstrat. t. % L. 13. 6. 4+ Vence. t. 16, p. 3794. Y 321:) 20 había habido, ni 19 habían conocido. tenidades eclesiásticas (.C. ibid ). Si nuestros lectores no tienen tan €seasa memoria como Lebrun , .se acor- aran que ya dijo: este mismo disparate enel cap. V. , y. que nosotros le contes- tamos en el tomo 2. 08: Pr:314e 000 vo Se estendia: insensiblemente..esta secta desconocida y despreciadam. Observemos que. muestro crítico, pas ta. dar la razon de Ja estension del cris- tianismo, ha querido entendamos no fué Otra cosa, queel soberano. poder y auto- - tidad que atraparon los: sucesores del '*suguero. Vea el lector, el.modo de cony >= esto con lo que, sigue. 0 1.0 iqe “Predicar el. menosprecio de: ee dá que , eS lisongear y venir al apo yo de los que no tienen:nada , y dejar- les entrever la posibilidad de una lei Agraria que reparta entre ellos las Pro: Diedades de los ricos (a). (C. p. 243) En este caso los tontos serian estos, fh abrazar una doctrina, y. entrar en us Ma sociedad en que «nada ganaban Y Odo lo perdian. No obstante, hemos bes O. ver, que innumerables hombres Pus. A A (a) Esta obgevion estátomada, de “e historia crítica de Jesu=C. C. 17» p. 223 de la traduc. española. 2 21 E O dientes é ilustrados , fueron los primeros” en hacerse cristianos; luego el Citador” delirá como siempre. 10 Esta «religion estaba destinada” por” Dios para humillar el orgullo delos ti" cos ¡' consolar” los pobres, reprimir 105 opresores y restituir á los esclavos los jechos de la humanidad, restablecer el lo justo la igualdad entre los hombiesy' fortalecer á los miserables, sostener las almas! virtnosas ¿ y hacerlas capaces de despreciar los delcites, el dolor y 18 muerte. Por confesion del autor mismo ¿"quien copia Lebrun, aunque la omitó por- ser honorífica á los cristianos (a), 16 caridad de ettos” y “sus limosnas se: réndian hasta los paganos, y Juliano 1% atéstigua (bj pi y Como, en ' todo tiempo y lugar ¿10% hombres estan-condenados por la natu” raléza á padeos*r, claro es, que la reli; ciistiana es el don mas precioso que os pudo hacer á la humanidad. Pero* S hubs siempre"ricos, orgullosos y dados al deleite y opresores crueles é insolent epicureos afeminados y embrurecidosy * cristianismo debió tener siempre un C ide (a) Tableau des Saints 0.3. p: ab ,(b) Carta d Arsuces, pontífice de Galatia. * on ¡ARES (323) cido número de enemigos , y mayor en las naciones mas corrompidas por el lu- jo, que en las demas. Así se nos maniñics- ta. la fuente de la incredulidad, por sus Mismos partidarios. ; Examinese su argumento: supone Que el cristianismo no fué abrazado al Principio mas que por miserables é igno- .Tantes ; hemos demostrado lo contrario (a). Lo que se sigue de él es, que la Creencia, la moral, el culto cristiano, Puestos en paralelo con las demas reli- giones , debieron ganar todas las almas rectas y virtuosas ; pero deducir «de aquí que el establecimiento del Evangelio no es milagroso , es un absurdo. Cuanto mas perfecta es nuestra religion, tanto mas debió rebelar las pasiones, y es mas evi- dente que el mismo Dios es su autor y fundador. Como la canalla no tiene nada que perder, y sí mucho que ganar en las revueltas y conmociones.... eh! parece habla por esperiencia: la tiene y gran- de, ¿cómo hubiera llegado á ser algo, si Se hubiera estado mano sobre mano, cuan- O se asesinnba á los presos en las car- Seles, al rei Luis en el patíbulo, á los ndefensos donde quiera ? Ya vemos bien o A — (a) Véanse los cap. Y. y PI (6339)... resados y cobardes, y no creia le pudis- “sen ser fieles “los*que no lo habian: sido “í su Dios (Qe Esto no fué ofrecerse. los cristianos á Constancio Chloroy niode- dicarse esclusivamente 4 su' partidos Lé- jos de eso, habia igual ó mayor número -en los de sus cólegas. Combatieron luego «unos por. Constantino y otros.por | Ma- xencio y: pero, cuando lle¡:ó estes caso, Sil ¿padre Chloro “ya no existia. Esto: fué en 302, cuando Constantino aun no era em- -perador», y la guerra con Maxencio no :fué hasta 306. A Vencieron (los ER d sueno ' migo y competidor en el trono, y cam” -biaron de religion del emperador ce p. 244). sl Lo que cambió la religion de Cons" -tantino fué su conviecion , la gracia Dios, y: las señales visibles con que 12 protegió (bj Constantino. emperador á despecho -de los romanos y Constantino cristians debiazsér dedértado de todos los Le no seguian la religion nueva. Esto dice Lebrun; he aquí lo 9% consta por: la historia. Cuando Dioclecia” (a) Lactant. de morte perseo, 1 1% -Buseb. Vita Constant. 'L. 1, €. road (b) Fleur, t. 2. L. 9. nm 43- 2 AR tío trató de elegir sucesores en la digni- dad de Cesares, Vacante por la promo- cion de Constancio y Galerio 4 las de augustos ó emperadores» esté último no Quiso le reemplazase Constantino, teme= roso de su crédito; porque los soldados le amaban por sus virtudes, y el pueblo lo deseaba (a). Cuando vieron en su lu= 812 á Maximino Daia, se sorprendieron, Y preguntaban si Constantino habia mu-= dado de nombre. Galerio, celoso del Amor que le tenian los romanos, le es- Puso varias veces á la muerte bajo varios. Pretestos , no atreviéndose 4 atacarle abiertamente por el temor de una guer- ra civil, y principalmente por no atraer» se el ódio de las tropas. Tan amado es- taba, y todavía no era ni emperador ni cristiano. Maxencio , su-competidor, ha- bia hecho mas que él para atraer “4 los de esta creencia, pues al punto que fué Teconocido fingió abrazarla, y para adu= at al pueblo romano hizo cesar la per- Secucion (b). pe Cuando Constantino , proclamado On, se acercó á Roma para ba- rl rival, el pueblo le aclamaba en Circo en presencia del mismo Maxen= A o. (a) Lact. de morte persecut. 1. UZ. (b) Buseb. Hist. 8. c. 14. , (332) cio , llamándole invencible: Este tirano: se habia hecho.odioso por la muerte de muchos senadores , y por la carnicería horrible que , de órden suya , hicieron los soldados pretorianos en el pueblo ¡n= defeuso. Roma manifestó estraordinaria- mente su gozo en el triunto de Constan- tino, erigiendo por órden del senado un arco triunfal con esta inscripcion: que aun se conserva: “Al emperador-Cesar Flavio Constantino , grande, piadoso» afortunado, el. senado y pueblo romas no dedicaron este arco triunfal, pors y que impelido por la Divinidad y. por.su grandeza de alma, acompañado. de su ssejército , vengó al Estado, á un tiempo ¿»Mismos del tirano y de toda su facciod ¿con sus justas armas.(a)? 00.0 o 007 - Esto nos dice. la historia de aquel emperador, que lo fué á despecho de los romanos , segun el Citador, y debía ser detestado de todos los que no seguia” la religion nueva. Una de dos , ó.la ma” yor parte de Roma profesaba ya el cris tianismo, y. en tal vaso no debió este SU engrandecimiento á Constantino, com0 quiere Lebrun,.Ó era todavía corto el número de cristianos, y entonces se $5 AE cin a La). Zosim. Lu dI. p. 676, Euseb= > 9. 0, 9. 1. Vita Constant, 0, 4. ES) Bue, contra sus mismas palabras, eran ta- les las virtudes de Constantino, cristiano, Que hasta-los idólatras le amaban y pre- trian á su competidor. Cualquiera de Os dos estremos que escoja, resulta em- Ustero y necio. | : Repite en seguida sus acriminacio- , Mes contra el primer emperador cristia- NO, á que ya contestamos en el cap. VIT, Wadiendo solamente; que el deseo de. SUbtraecrse á la execracion pública fué que le determinó á trasladar la capi- tal del imperio á Bizancio (C. p. 245). Constantino, solo se hizo odioso á la Parte del senado y pueblo que aun per- Manecia tenaz en la idolatría, y esto era Mui natural: manifestaron. su resenti- miento con discursos injuriosós , y esto era mui despreciable (a). Podia haber- los reprimido d poca costa”, siguiendo los ejemplos crueles de sus antecesores. No O hizo; y, si este fué el motivo que le Zo realizar el proyecto , ya formado P Diocleciano (b), de trasladar á ótro (4) Zosim. L. a. p. 685, 686. (5) tte queria hacer á Nicomedia igual Ma; Constantino quiso hacer lo | smo eerca de la antigua Troya, y etpues lo verificó en la entonces peque * aldea de Bizantio. Cron,. de Luseb. (334) punto-la capital del imperio: tenemo* un rasgo mas de generosidad magnani- ma, aprendido en la escuela del eristia” nismo. q ; Sus crueldades con los suyos, antes de ser cristiano , de que ya hemos ba* blado en otra parte, no pudieron sol” prender á los romanos , acostumbrados» y muchas veces deseosos de estos espec” táculos inhumanos , que les dieron 10% “mas de sus emperadores anteriores á está época, y que no volvió á ver el mundo» desde el momento en que la cruz ado!” nó las frentes de los césares. El patriarca siguió la corte ¿mM? jerial ú Bizancio. Ll obispo de Rom echaba ya quizá los cimientos del e% tupendo y ridículo poder de que se 1? vistieron sus sucesores y cuando no 1é* nia la menor supremacia sobre los 4é* mas obispos, ni el menor crédito del” tro de Roma (C. p. 245). ¿ De qué patriarca hablará aquí L* brun ? Si se habrá figurado este botard” te que, porque hai patriarcas en Lisbo% en Madrid y tal vez en otras partes » ai gozan por honor de este título, debió 9% ber tambien entonces un patriarca distin to del obispo de Roma que fuese capo” lan del emperador, é hiciese las £ani% > ues de aquellos, como bendecir la mes2 A | (335) S: ML; ¡ser $u limosnero £c.? ! Puede darse mayor fatuidad ! El obispo de Ro- ma era patriarca de -todo- el: occidente, y primado dela iglesia universal ; y so= lo los obispos de Alejandría y Antioquía, cuyas iglesias habian sido tambici lun- dadas por el príncipe de los apósiuics, go= zaban' de igual título en el oriente, aun que: cón la debida subordinación al de Roma (a)a::> 2 es ON Cuando Alarico: puso sitio « esta ciudad:en' 4085 el papa Inocencio L.no tenia hastante poder, para atreverse ú impedir que se hiciesen sacrificios ú los dioses del Capitolio, 4 fin de 0b- tener su auxilio contra los godus. En toda Italia, era todavia Júpiter mas Jfuerte que el Dios, Jesus» (CU. Pe 246). Se olvida Lebrun de la protesta que mos tiene hecha de que es un gran cro- nologista. El suceso que aquí refiere no se verificó en el año que dice y sino en el siguiente. Siendo ya-la «religion del imperio por la mayor parte cristiina, se deduce de aquí todo lo contrario de lo Que el Citador se propone probar, ú sa- ber , que se engrandeció por. la violen- Cia; pues no se valió de su influjo, para impedir lo que detestaba la mayoría del A A (a). Véase lo dicho. en el cap. VIII. : (336) pueblo romano. Zosimo, historiador idó- latra, nos dice que se comunicó, para. mayor seguridad , al papa Inocencio «el proyecto de sacrificar á:los dioses (a). . sea de esto lo que fuere, lo cierto es ques aunque los sacrificios se hicieron en pús blico, fuera de los senadores idólatras, nadie asistió. Á esta falta, y á la im- piedad de haber derretido un ídolo de oro , atribuye Zosimo la pérdida del ya- lor y la virtud romana. : Pero ya en 452, cuando vino ÁA- tila á devastar estas hermosas comar: cas, el emperador envió al papa Leon l. y dos personages consulares á negociar con Atila; lo que prueba que los. pa* pas empezaban entonces ú ser persor nages. (C. p. 246). 138 En efecto era personage S: Leon; y personage que imponia hasta 4 los bár” baros por sus virtudes , por su dignidad y por su persona, como lo demuestra €! que Atila se alegró tanto de verle, :que dió oidos á sus proposiciones , hizo cesal' las hostilidades, y se retiró al lado alló del Danubio (b). Este personage cristiar no consiguió lo que no alcanzaba todo € a A (a) L. 5. p» 816. (hb) Cron. Prosp* Duchesn. t. 1. GñO 452. Cr+ Cossiod- Jornand p. 475» C. 42, 1d. p, 471». an 4339). de poder y nombre 2 emperadores t0- Manos. pais me Estaban sin embargo mui lejos del esplendor con que brillaba el clea ro de oriente. Se puede juzgar de es- ta diferencia por la conducta que te- hia, casi en este mismo tiempo, un tal Leoncio, obispo de Trípoli. Como debie= se su promocion:á aquel obispado á la emperatriz Eusebia , esta deseó verlo, Y el santo le envió á decir, que no iria á visitarla á menos que mo le recibic. te de un modo conforme ú su carácter episcopal... ES Como se puede rellenar,un tan grat libro con lo que los pobres Hombres no sabemos, no se: mos hace cuesta arriba confesar que ignoramos, que Leoncio 0= bispo de Trípoli pueda ser este; y si es Uno Anomeo , de quien nos dice la his toria eclesiástica (a), que fué depuesto en €l concilio de Seleucia y que reusó con= €har á Aecio, no seria mui estraña es- ta tenacidad, que á algunos parecerá gro= Wria, Si fue un obispo católico de quien 08 acordamos haber leido, sin saber Sh e caso parecido , que e sa Ro o á quien tan poco nece - ae) Fleur, Hist. ecles., ft. 2 p 21 14. y ar 22 (338) ) ra mentir y ponderar, decimos, que cor mo los obispos santos han tenido siem- pre el -pecho tan delicado, que les hacia padecer mucho:el humo .de las.cortes) quiso estar poco en ella, y bacer verque solo existia sobre la tierra.como. obispo» no como cortesano , y no sabia otra co” sa que ejercer sus funciones»: Tal vez, a propuso dar a entender, cuan poco babía que prometerse adulaciones de la firmeza de. su carácter. secan Pero, es. preciso, dice, el Citadola tener muchas pesetas,... ser mul. poder0h so para tratar así nada menos. que bh E $ Nadarde eso. Cuantas menos se tieñ nen y menos se desean ,.tanta mas ente? reza hai en el espiritu... pero como LA de entender esto Lebrun y otros tales que no conocen, mas verdad ni obligacióX en el mundo, que la de adquirir 4 tod% precio de humillaciones y bajezas las 14% les pesetas. AN No fué hasta. algunos siglos dest pues , que Inocencio dll, tuvo lag? fatuidad de decir que el obispo de BO? ma es el soberano señor del universo (C. p. 247). A Esta es una solemne patrañas pista NN pontífice en sus cartas al emperador 4” lexis y al patriarca de Conyrantinop!% y e CA 339 escritas en 1199» solo trata de persuas, dir á uno y á otro la primacía de la i- glesia romana , desconocida por ambos), desde el cisma de Photio , probando al, Mismo tiempo que en lo espiritual la i= glesia tenia sus derechos, como el empe= rador los suyos en lo temporal, igual- Mente fijos é indudables. “No negamos, alice entre otras cosas , la soberanía del. »emperador en cuanto á lo temporal... »Vios ha puesto en la iglesia dos gran= ades dignidades, la pontifical y la real; asla primera para las cosas espirituales, y sla segunda para las temporales Sec (a).”” Ninguna proposicion se encuentra, de la cual, ni aun remotamente, pueda in= ferirse lo que con tanta falsedad le atri- buye el Citador, mucho menos, la que dice que el obispo de Roma es el sobe- rano señor del universo, y que los prín- Cipes, los magistrados y los obispos, Mo tienen mas autoridad en la iglesia en el estado, que aquella que él se Mirve dispensarles, Estas son suposicio- Des exageradas y ridiculas. Y en cuanto ejercicio de. la jurisdicion episcopal emos advertir, que nada hubiera di- de y aun diciendo lo que el Citavior la Ibuye, que no se lea espresamente eu dai de ricino Moi 160). Fleury ta 11, Lo 75. Mo Ls (346) eho vacilar /al briecol He que el A y'se resienta , y que los movadores d nuestro siglo no cesan de mostrar al pes blo, lo que ellos llaman la conspiral ion del sacerdocio y del despotismo ; al tiem- Po mismo que gritaban 4 los reyes que ( el enemigo mayor de la autoridad real ent el' sacerdocio ; contradicción. increibles fenómeno fnanalto , que seria único», sb. ño hubiese algo mas estraordinario. toz davía, y es que hayan logrado hácers e creer de los pueblos y de los reyes. a 20 «Es tna cosa, sigue el citado au tor (a), estremadamente digna de atens cion , pero mo observada lo suficientes que núnca los papas'sé sirvieron del 107 meuso poder de que se hallaban en' ee sion, para agraudar sus estados. ad mas natural , por ejemplo, A Ml tentacion para lx. naruraleza huma, ña, que reservarse una porcion de “las provincias. conquistadas por log sarracé” nos; y que ellos daban al primero qué lA, supase , para rechazar la MediacLún que avanzaba iucesantemente? Sin cul tard nunca lo hicieron, mi aún com respecto á las tierrás que les pertenes ay coma sel “reino de Tas dos Sicilias, sobre: el cual tenian derechos incontestables) al ON A a (a) ¿bid, 0, 6, A es á menos segun las ideas de aquel tiempo».*» “Como principes temporales, los paz Pas igualan ó esceden en poder á muchas. testas coronadas de Europa. Examinense las historias de los diferentes paises , y se verá en general una política enteras mente diferente de la de los papas- ¿Por ué no hubieran estos obrado política= Mente como los otros? Y con todo, no se Vé en ellos esta tendencia á engrandecer- Se, que forma el carácter distintivo y ge- Meral de toda soberanía...» ra “No haj en Europa soberanía 21g0-' ma que mas fácilmente pueda justificarse, si es lícito hallar así, que la de los s0- beranos pontífices. Ella es como la lei divina, justificata in semetipsa. Pero. lo que es verdaderamente asombroso, es ver á los papas llegar 'Á ser soberanos, sin advertirlo ellos mismos, y para ha- blar esactamente, 4 su pesar. Una lei in- Visible elevaba la silla de Roma, y pue- de decirse, que el gefe de la iglesia uni- . Yersal nació soberano. Del cadalso de los mártires, subió 4 un trono que no se Apercibia al pronto, pero que se, conso- idaba insensiblemente coimo todas las Co- SAS grandes, y que se anunciaba desde SY primera edad, por yo no sé que at- Wisfera de grandeza que le rodeaba, sin We pudiese asignarsela una causa huma- e QUE) ¿di na+..» Siendo pues las riquezas de la igle, sia romana el signo de su dignidad, y el instrumento necesario de su accion lejí-, tima , ellas fueron un efecto de la Pros, videncia que las marcó desde su origen con el sello de la lejitimidad. Se ven, Y no.se sabe de donde vienen ; se ven: Y, nadie se queja. El respeto ,-el amor, la, piedad, la fé es quien las ha acumulado». De aquí aquellos vastos patrimonios, que, tanto han dado que hacer á las plumas de los sabios. S. Gregorio á fines del slo glo VI poseia veintre y tres en Italia, Y : en, las islas del Mediterráneo, en Hlyrias Dalmacia, Alemania y en las Galias (Qe «+ La soberanía, por su naturaleza) es semejante al Nilo ; oculta su cabezas, olo la de los papas deroga á la lei unis versal. Todos los elementos se han des: cudierto , con el fin de que sea visible Á los ojos deto: Os y et víncat cum Judicar tur. Nada hai mas evidentemente justo. en sú origen , que esta soberanía estraot” dinaría, La ¡ Acapacidad, la bajeza, la fe” (a), Péasé la Dissert, del ap, Cennk al fin del libro del cardenal Orsi, Dell; origine del dominio é de la sovranitá de rom. Pontefici sovra gli stari loro tem- poralmente soggeti- Roma , Pagliarint» ín 123 1754 p. 306. ” : O “54 tocidad de los soberanos que la prece- dieron ; la insorportable tiranía que e-' Eercian sobre los bienes , las personas, y conciencia de los pueblos ; el abando- no formal de estos mismos pueblos, en- tregados sin defensa a bárbaros implaca= bles y crueles ; el grito del occidente que renunció á su antiguo señor; la nueva Soberanía que se forma, adelanta y se Sustituye á la antigua, sin estrépito , sin revolucion , sin efusion de sangre , impe- lida por una fuerza secreta, ¡nesplica- ble, invencible, y jurando fé y fidelidad, hasta el último instante, á la débil y mi- serable potencia á quien iba á reempla- zar ; finalmente, el derecho de conquis- ta obtenido y solemnemente cedido por uno de los mas grandes hombres que se * conocieron.... tales son los títulos de los papas, y nada presenta la historia que pueda comparárseles (a). Hasta entonces recibían la dig- vidad episcopal del emperador... Jamás los pontífices , ni aun los de- Mas obispos recibieron su dignidad de los Emperadores $ del poder secular; se la la iglesia en quien depositó Jesu-C. $9 autoridad, conforme á las leyes por ¡lla establecidas; en unos tiempos por la a) Du Pape, L, a. c. 6. (350) e libre eleccion del clero, y esto: fué: mas articular y constantemente «seguido em Howa; en otros á propuesta de.las poz testades temporales , y esto mucho ma$ tarde, por deregho de patronato , com? cordatos dec. , salvo algun raro acto de violencia, que jamás arguyó posesion ná Ib derecho. j e eo Estaban sujetos al emperador, Y este los protegía contra sus enemigos, que no les faltaban... no fueron considerados como príncipes soberanos, estaban sujetos y obedecian al Es ta.era una obligacion, no un defecto. Sus enemigos entonces ó lo eran del estas do, ó de la f¿: en uno y otro. caso - emperadores cristianos lés debian y dis. pensaban la proteccion, que no E: 5% negado al menor de sus súbditos, ¿L9 parece esto mal á Lebrun ? o Pepino les dió algunas tierras del. exarcado de Ravenna; Carlo-Magno les habia dado la Sicilia, la Córcega, Y lao Cerdeña. No habia otra nulidad en.est tas donaciones y sino yue nada de esto pertenecia ú Carlo-Magno. ¡y UY: TA Si los enemigos del poder tempo de los papas , no hubiesen alegado ot motivos que esto cótitra él , no se habriaR , A 4 d (as!) escrito tan gruesos volúmenes: sobre el Particular, ni tal vez encendido tan san- grientas discordias en los pasados siglos, . Ademas, si la razon del Citador valicse Algo, tendria la misma fuerza contra to- Os, ó casi todos los príncipes y monarcas tel universo. El derecho de conquista, sea Por Ja razon que fuere , se ha reconoci- 0 como legítimo en todas las edades. Carlo-Magno conquistando estos estados, defendiéndolos, cuando sus poseedores no los dispensaban la proteccion debida, por Un contrato. recíproco que Se apoya en la vaturaleza , pudo disponer de ellos en lavor del papa, como podia haberlo hecho y lo hicieron otros conquistadores en fa- vor de sus parientes , oficiales, guerreros, aliados Sic. La autoridad de S. Pablo fal- sificada , y todo lo que sigueen este pár- rafo es una repeticion, que ya queda con- testada en. el capítulo precedente. Es cierto que el tal dicho no sig” Rifica que se tomen cosas robadas, per Fo tampoco quiere decir lo contrario; Gsí es que los papas han podido tomar £0n seguridad de conciencia (C. p. 249) Hemos dicho que apesar de todas los feorías , mas brillantes que sólidas , de Ñ flósofos , los hombres han conveni- EN reconocer par lejítimo el antiguo *reebo de conquista; por cousigniente : (352) a nada recibió el papa que fuese robado. 5 Comiendo viene el apetito. Adria- no 1.? hizo valer una donacion de Cons. tantiño', por la cual regalaba á lat glesia de Roma una porción de Italid; y lo que prueba incontestablemente l4 autenticidad de este documento y €S que se prohibió el dudar de él bajo 14 pena de ser declarado herege.... > Sea lo que fuere de la donacion de Constantino, es indudable que la iglesia. romana tenía grandes patrimonios much0 antes del año 591 , como consta de lag cartas de S. Gregorio papa (a); que Car lo-Magno ratificó las donaciones hechas "| antes por su hermano Pepino, amplián* dolas por el lado de Génova con variaS ciudades y comprendiendo el exarcadó de Ravena, las provincias de Venecia * Istria, y los ducados de Espoleto y Be” nevento. Esta aeta fue ratificada solem nemente , subscribiendo los obispos y $7 fores que le acompañaban en su viage Roma en 774. Después en >87 añadi seis ciudades (b). +75 Mas emplearon las censuras par? hacerse obedecer algunos papas. —— (a) Fleur. Hist. Ecles. t. sil. 35 n. 15 Maistre, Du Pape. t. 1.9 Lib. 2.2 €. e (0) Fleur. t. 6. L. 44.1. 5 y 42 353) , , He aquí todo el escándalo; pero díz Basenos: ¿Hubieran sido oidos, si hubie- sen hablado en un tono mas moderado, Si no hubiesen empleado las amenazas y Censuras y si se hubieran contentado con aconsejar solamente ? No olvidemos las Costumbres de aquellos tiempos. Voltaire describiéndolas, ha formado la apología de esta conductá de los papas (a). Prín= Cipes estúpidos y; guerreros salvages ¿nO Sran capaces de ceder á la razon niá las reconvenciones. ¡Cuanto mas indóciles y imitados son los hijos, tanto mas se ha- Ce necesario que la autoridad paternal Sea firme y severa. He aquí la regla pa- Ta juzgar delos hechos que copia Le= . Fun , y que tanto hacen valer los iucré- dulos de quienes los toma , y los necios que de él lo aprenden... : Los sucesores de Adriano se ocu- paban constantemente del cuidado de estender el patrimonio de S. Pedro... Trataron de conservarlo todos, de Múmentarlo pocos, y los mas, de dirigir todos sus frutos al bien general de la i- Blesia y de Europa. Despues de la inva- Mon de los bárbaros, fatigados los pa- 3 de mudar á cada instante de domi- Scion » Y de estar sometidos ya á los o (a) Quese, sur P Enciclop. art. Loixe 23 —— Uaz4) emperadores de oriente , ya 4 los de 00% cidente , ya á los godos» ya á los lom= bardos,-ó ú4-los francos; procuraron po” nerse 4 cubierto de las invasiones ;coM*” siguieron como todos: los grandes vasa” llos de Jos soberanos de Europa, y Co” mo dice Maistre, con mas fondados +Ít* los, hacerse independientes: ¿quémi resultó de aquí á la religion ni á la» 507 ciedad ? No vemos, porque pueda impol* tar mas al bien del universo, que un* parte de la Italia esté bajo «el dominio de cualquier: otro príncipe, que bajo del papa; este megocio toca á los puebl0 de aquellas regiones ; ellos son los qU% pueden decir si serian: mas 6 menos lices: creemos que vale mas en este pul” to el juicio y testimonio de muchos Y geros ingleses , y aun podemos decir, su gobierno tan generosamente emp do en sostener á Pio VII., contra las usU paciones de Napoleon (a). : de (a) Despues que se calmaron los e píritus , los protestantes mas $ han tenido el candor de confesar, la preeminencia de los papas en 18 Pn ciedad cristiana podria producir 8" dísimos bienes: que el pontífice FO de no eonsiderado como árbitro nato Jas diferencias entre los príncipes» (385) : Para juzgar si esta soberania tompo- ral ha sido útil Ó nociva á la religio:, es preciso consultar la historia , las revolu= ciones de los diferentes siglos , la situa- cion de diversas regiones del mundo cris- tiano. Decimos con el sábio presidente enaut, Leibnitz , y Otros autores mui Sensatos , que es útil y conveniente que el padre comun de los fieles, no sea ni Vasallo ni súbdito de ningun príncipe; que debe tener con respecto á todos. la Misma atencion y la misma imparcialidad. Sin la reunion de los dos poderes, los papas no habrian podido hacer á la igle- dria cortar mui á menudo molestos rompimientos. (Recueil de divers pie- ces sur la Philosof. la Relig. natura. 7 hist, les Mathem Sc. par MMs. Leih- nitz , Clarke , Nevt. t. 2.) Un sabio autor , que hace tiempo se distingue como un astro luminoso cn la república literaria, descubriendo cada dia nuevas luces, dice: El pa- trimonio de la cabeza de la iglesia no be depender de ninguna nacion, por- e la misma Santa Sede pertenece á OA las naciones , como el centro « Os los puntos de la circunferencids $ estados del papa no podrian sones tree á la autoridad de un príncipes (362) valerse del ejemplo de los primeros pa” ganos en favor delos del verdader0 Dios; pero hallaron que Moises , qué era de Egipto, habia adoptado el uso eómodo de los ministros del Dios Apis* verdad es que Moises no era sacerdotés y:su autoridad podia ser recusabló pero Aaron, su hermano, era tambie? pontífice, y él y sus levitas gozaba de los diezioses (C. ibid. 000 ¿Las naciones cristianas han atendido de este ú el otro modo á la subsisten? de sus sacerdotes; los han dotado co mas ó menos abundancia , ó dispensa“ á sus bienes estas ó aquellas esencione% todo lo cual estuvo siempre sujeto 4 YY riacion segun las ideas , necesidades 4 de los tiempos. Mas nunca pudo deci con verdad, que los sacerdotes católico vivieron como los sacerdotes egipet esentos de toda carga pública. Co0% derándolos un sabio, en el tiempo de sus miuyores privilegios, dá la siguiente 1% puesta á esta-reconvencion : m7 “¿Se sigue de aquí que el cleró est ,'esento de las cargas del Estado? Nos ,como ni- los militares ni los magi”. ¿,dos. Un hombre que mira sus obie, ¿yciones diarias como una carga que de ¿,empeña, tanto para el Estado como P”' y, la iglesia , nO Se cree ciertamente > 3) wto de toda ce ; en virtud «de esta »Misma, se conceptua con derecho para subsistir 4 espensas del Estado. > 3 “Por otra parte los miembros: del alero , como todos los demas ciudada- »Mos, siempre han estado persuadidos ade que la necesidad carece de lei que sen las urgencias del Estado deben, los Primeros, dar ejemplo de celo y adhe- - sion al monarca y á la nacion , Y con- »eurrir con todo cuanto puedan á dismi- sir el peso de los gastos públicos (a) asta aquí el célebre Bergier. Pretende luego Lebrun,. que el ori- gen de los diezmos entre los judíos: na fué otro que la avaricia de Moises y Aaron. El cap. 18 del libro de los Nú= Méros , omitiendo-otros mil pasages, nos hace ver en el mismo Dios el origen de esta lei, con que tan severamente ligó al pueblo de israel. Mas á los hijos de Leví, adice en el v. 21, he dado todos los diez= swMos de Israel en posesion , por el minis- aterio con que me sirven en el tabernácu- slo de la alianza.” Si hubiese leido-algu- Ma vez la Biblia, habria visto en ella que Suando está lei se puso en prácticas que 1 en la tierra de promision que sabian len Moises y Aaron que no: habian de | —- (a) traité dogimatiquet.11p259 Y siga (364) pisar, ya uno y otra habianmuerto. Ed el desierto, sin:una mansion estable, ali= mentados con el maná ¿de qué habian Ce pagar diezmo? 00004 | Los papas, sigue el Citador, qué detestan á los judíos, son incontesta* blemente los sucesores del judío AaroM Inocencio IL. pidió al Espíritu-Santo que declarase en el concilio de Letra» en 1139, que. los diezmos son de dez recho divino. El Espíritu-Santo hiz0 MAS cris e Antes. de pasar adelante establezc3” mos lo que, en verdad , es cierto ¿ncol” testablemente ;, y es, que, segun los prin? cipios de equidad natural, todo hombré dedic=do al servicio del público tient derecho para recibir de él la subsistenció% sea cual fuere la naturaleza de las ful” ciones que está á su cargo cumplir 3 ha sido la opinion de todos los puebl del universo. En las religiones mas 4D” surdas , desde luego que ha habido le AN nistros encargados de egercer sus ciones, se ha comprendido que era justo asegurarles un honorario y subvenir necesidades. Los indios, persas, egipcio” griegos, romanos, los mismos tártaro$ a aun los salvages se han conducido lo mo. Si es lícito, en materias de tan P' d monta á los ojos de Lebrun, usar de lo A A cion at tjemplos mas imponentes para quien pien- Se como él, observese que se asigna un sa- lario á los actores encargados de divertir al público y corromper las costumbres... NO sé si saldrá á sus ojos esta consecuen- Cia; luego se debe tambien, y von algu- Na mas razon, alimentar á unos hombres Encargados de dar lecciones de moral y e virtud, instruir 4 los ignorantes, con- Vertir á los pecadores, consolar y SOcor= ter á los pobres y enfermos. Jesu-C. que habia venido á la tier= Ya para hacer conocer mejor el derecho Natural, y no para destruirlo, nada va- rió en las ideas generalmente admitidas; se limitó á evitar y corregir los abusos. Despues de haber dado á sus apóstoles el poder de obrar milagros para probar su mision , les dice: “Habeis recibido gra= ¡y tuitamente estos dones, dadlos gratuita- symente. No tengais oro ni plata, ni mo- aiieda , ni provisiones para vuestros via- »8g0s, ni vestidos duplicados, ni calzado, »ui armas para defenderos; el obrero es »digno de su alimento (a)? Este divi- NO maestro, probibiéndoles poner precio Sus servicios y funciones, no les pro= € recibir su subsistencia , les asegura Porel contrario que no les faltará. “Cuan- remata e q : AA — “d(a) >Mat.c. 10.0. 8, (366) ¿do yo os hé enviado, les dice , sin di9 ¿mero , sin provisiones y: sin esidan ¿os ¿ha faltado algo e ye ; respondieron LT a» discípulos (a). “Yo os aseguro , dice en otra par- a «,te y que ninguno de aquellos que deja” ron por mí y porel Evangelio su casas sus hermanos y hermanas , su padre ds ¿ymadre , sus hijos y sus biénes, sin an, sde recibir cien veces otro tanto en »»presente y en este siglo, en medio ¿las pes , y la vida eterna en ¿»lo futuro (b).” Sin un poder divino, Je” su-C. no podia ql una promesa positiva. “5 Notenemos nosotros derecho, der »scia S. Pablo, para recibir nuestro als ¿mento 8... ¿Quién militó jamás á sus s»Propias espensas ?.... El que cola sstierra y el que siembra el grano lo ¿en con la esperanza de recoger el fru= ¿»to 5 ¿si nosotros hemos sembrado ent!? ,» Vosotros los dones espirituales, será Y gran recompensa recibir algunos ,ytemporales ?.... Los que estan ocupi” ¿ydos en el servicio del lugar santo Y vis, ,yven de lo que en él se ofrece, Y ¡3 »que sirven al altar participan del sacri” syficio ; así el Señor ha ordenado, que (a) Luc. 22.0. 35. (b) Mat. 0. 10. %* es gos (367) 2 wque anuncian el Evangelio vivan del E- “Vangelio. Pero yojamás usé de este de- »techo (a). No es de presumir, que S. ablo entendiese mal el sentido de las Palabras de Jesu-C. ¿A Luego que hubo una iglesia forma- a en Jerusalen , los fieles pusieron sus lenes en comun para proveer € la sub- Sistencia de los pobres. Es yerisimil que esta bolsa comun» sirviese tambien para la manutencion de los apóstoles que na- a poseian 3 no vemos que esta discipli- Na se observase en las demas iglesias. 11 pasage de S. Pablo, que acabamos de ci- tar, parece probar que no se hallaba esta- lecida en las iglesias de Asia y Grecia; este apóstol trabajaba de manos, para no ser gravoso á nadie (b); pero nunca im- puso igual lei á los demas predicadores del Evangelio. Declara él mismo lo con- trario. Así la disciplina fué varia en este Punto. En los primeros siglos del eristia- Mismo, los ministros del altar vivieron de AS oblaciones voluntarias de los fieles; £n los «siguientes, ya Constantino y sus MWeesores dieron ás la iglesia fondos , por A mayor parte , tomados de los que ha- a _IL[LIA (8) 1. ad Cor. e. 9. % 4: (0) 4ct. 20. D, 34. Paul. en el lugar citado, (368) bian pertenecido á los templos de los n=. fieles. En los diversos trastornos que: h4 padecido Europa, hubo «en esto mucha$ alteraciones , y durante la invasion de los bárbaros , nada que fuese fijo ni cons, tante. La práctica que mas prevaleció fue la de los diezmos; pero es falsísimo:qu* el citado concilio de Letran, ni ningun0 otro haya declarado que los diezmos so! de derecho divino. Hai mucha distanció de esto á los motivos, fines, y palabra? del concilio. Prohibia este que los lego3 poseyesen , como lo hacian muchos ,: 10% diezmos eclesiásticos ; bien los hubieseb recibido de los reyes, de los obispos ó de cualquiera otra persona. Y á la ver”. dad , si se tenia por gravosa é injusta 25” ta pension, estando dedicada al cultó» ¿cuánto mas escandaloso seria el que, fal” tando lo necesario á este y 4:sus mi ; tros, lo percibiesen y usurpasen los legos Esto es únicamente lo que trató de evi" tar el concilio con el citado canon 3 pero sin meterse á decidir si los diezmos era ó no de derecho divino (a). Concluyamo5 que la iglesia en este punto solo ha conocido, como obligatorio esencialmentés lo que la razon natural y la justicia 3 (a) Fleur. Hist. ecl. t. 10. L- pl. Me $4. E A EE (369 ) ó tin, que es la decente sustentacion de los ministros del altar» . La iglesia , suponiendo esta obliga- “ion de los fieles de mantener á los que $2 ocupan en el bien de sus almas , san= “ionó en varios concilios ecuménicos, y “Specialmente en el Tridentino (a), la obligacion introducida, casi desde la paz * Constantino, de satisfacer dicha Obli- Bacion, dedicando para los gastos del Culto divino y sus ministros los diezmos, * 8ro procedió en esta materia con tanta “ireunspeccion, que jamás incomodó á las “aciones, en que esta costumbre no se ha Mtroducido.. En aquellas en que lo está a ejercido con razon su celo contra log Que , sin autoridad , sin derecho , quisie= ron alterarla ó usurpar los diezmos des- tinados á aquel sagrado objeto. ¿Y po= dria mirar con indiferencia los atentados de los que barrenaban las leyes de am- Potestades , que solemnemente sáncios id aquella contribución religiosa? ¿De- la guardar silencio, sobre la conducta e endalosa de los magnates que, en el Blosi * Y siguientes, despojaban las i= ing de su dotación, dejándolas en la tap oo ncia para enriquecerse con sus ren- Hubiera sido una indolencia repreen= EA o 25. De reformat, C. 120 24 (4) Ses. e A, O (378) sible dejar correr esta usurpación tirámi- ca; y, no bastando para remediarla 10% medios.de la persuasion , ni Jos mand?" tos, ni las leyes , ¿ qué estraño puede ser que la iglesia y sus pontífices echasen m% no de las censuras , que son sus propia? armas , contra unos hijos rebeldes? : A este derecho del diezmo se Y” gregó el derecho de annatas , el. dere” cho de indulgencias , y el derecho de las dispensas... ( UC. p. 253 ). AS ¿Cómo convencer de la justicia de y los medios, á quien solo los detesta por que conducen á un fin santo, cual es% conservacion, buen órden, mantenimit” to y propagacion de la religion? Set inútil entrar en contestacion con (Y | hombres ; mas el que no haya llegado? | tal estremo de obcecacion y delirio, COM | sidere que, aunque el reino de Jesa-Cs no es de este mundo , es un reino veré? dero en su especie, ó una sociedad tensísima, con su cabeza visible , gob” nantes y gobernados, atenciones y nece sidades, ministros y empleados qe e Y desempeñen y sirvan, ayudando 40 PA | gefe supremo en el ejercicio de sus e ; gustas y sagradas funciones. Son a e pensables, multiplicadas y numerosas CO gregaciones de prelados y sábios +4 PS al da especie que, bajo la inspecion de (371) : quel á quien se encargó el cuidado dé toda la iglesia, atiendan á la conserva= Cion y pureza de la doctrina, del culto y a moral, á la solucion de las dificulta= des y consultas , á la administracion de Justicia, á las necesidades, recursos y Clamores de todas las iglesias que, de to- as las partes del mundo católico , acu- den al centro de unidad buscando luces Y consuelo. Es necesario sostener estu= 10s y bibliotecas , imprimir obras, presa taurar edificios , dar instruccion y á ve- Ces alimentos á una juventud numerosí- Sima, y no toda romana , destinada al Servicio de la iglesia y su defensa. Son de absoluta necesidad colegios de misio-= 1eS , en que formar nuevos apostoles que rentinciando á sus patrias, comodidades, honores, y aun á la vida misma, lleven la luz de la fé á regiones remotísimas, en las Cuales, muchas veces es tambien necesaa tio mantenerlos, así como Costearles siem Pre los viages. Es preciso haya hospita= ES. Y hospicios , en que curar y recibir 05 innumerables peregrinos de todas las “ciones que, por motivos de devocion $ * espiritual necesidad, acuden á la capi del Cristianismo desde todos los pun- Ni «eLorbe católico. Almas mezquinas y D£ratas Como injustas, que disputais Mestra madre el alimento que os yuel= (378) dosas y de interes comun; 6 restitucio” nes que no podian hacerse á la persond damnificada mi á sus herederos, y la i glesia las destinaba á usos piadosos. ¿Pues de hacerse en este punto otra cosa mejor? Para poder cobrar y percibir si ruido estos impuestos , era. indispenso” ble que la sumisión de los espirttuS llegase hasta la ceguedad... (C. p. 254) Tal ceguedad fué siempre impusk” ble, y mas en aquel siglo, y en las cir cunstancias que rodeaban á Juan XXIL»+ en cisma abierto con el emperador , 10” deado de enemigos y observado por 10% de | hereges. Mas el Citador quiere probaf que en efecto existia esta ceguedad , pues no habia, dice, quien dudase que el p— pa tenía las llaves del paraiso , 00% que creen muchos todavía... Repit ridículo raciocinio que ya nos hizo sob! la fluidez de los cielos (a); y quiere que una espresion metafórica, cuyo senti entiende hasta el hombre mas rudo , $*% Li regla de nuestra fé al paso que la prue? ba de nuestra iguorancia. Allí contest” mos á esta necedad y nada mas quere añadiros». que, á la verdad, fastidian yA las repeticiones de este cansado viejo: Nuestro astrónomo se trasforma * — (ay Cap. 1Y, p. 192, eeh b 379 teólogo 4 renglon seguido, y. dice: La Prueba esencial la mas victoriosa , Y Que no admite réplica, del gran poder espiritual del papa, es el famoso e- Quivoquillo de Cristo: “tu cs Petrus, wet super hanc petram edificabo eccle- »tam meam” ; tu eres Pedro Y t0n re esta piedra edificaré mi iglesia. Como Jesus habló en hebreo, no sabemos 3d. es igual el equivoquillo en aquella enaua. 4 Antes de contestar ú esta profundí- Sima observacion , en la cual nuestro fi- Ósofo se muestra tan hábil ideólogo, co- Mo teólogo sutilísimo y erudito sin fon- do, para descargo de muestra conciencia y la del traductor español , restituyámos- le la gloria de que este le defrauda, su= primiendo la mas poderosa y sábia de Sus FazOnes»... tal vez, porque conoció - Que ella sola bastaba á echar por tierra toda la quisicosa del Citador. Dice pues, €l original. Este juego de palabras es e la composicion de algun clérigo rancés , porque Pierre , nombre pro- Pio , en italiano es Pietro , en español edro, en inglés y flamenco Peter; Y PE Pietro, ni Pedro ni Peter signifi- Ni piedra $ guijarro. Se vé bien que pro erudito todo lo abraza , y que £ tanto hebreo, como italiano , fla- (380) dc menco y español...... hasta francés! 0 - ¿Conqué, porque cuadró qué el. nombre que: Jesu-C. puso y dió al prin+ cipe de los apóstoles , que fué Cephas es. quivale á Pierre, piedra-en lengua fran- cesa, se sigue de aquí, que este pasagt espreso del Evangelio de S. Mareo o. 163 v+ 18. , se compuso en Francia? ¿ Y no nos dirá el Sr. erúdito, cuándo? No cier- - tamente'en tiempo de los Galos, tampo- co en el de la irrupcion de los bárbaros del Norte, porque entonces fuera del la- timo, que era: el idioma general de la$ ciencias , ninguno otro de los que se usall en el mediodia de Europa estaba forma” du. Se sabe que el frances, el italiano, el español y otros, son una' corrupcion Y mezcla del latin. Por consiguiente, n0 debe hallarse: tal pasage en Biblia algu” na anterior; y la latina lo tomaria de 12. francesa, con la ligera variación de algu” nas letras Pierre, Petrus. Por desgraz. cia de nuestro gran maestro de idioma5» se halla en todas, y con mas conocida alusion y naturalidad, en el original el : que escribió S. Muteo; luego su ¡nseñ” sara observación no puede merecer otto aprecio, que el de aquellas viejas de SU pais, de quienes el mismo dice le hable” rawsacado-un ojo si tal disparate oyesel* S. Mateo escribió su: Eyangelio, "9 Dar - 381) €n frances, sino en el hebreo que enton= Ces se usaba, que era una mezcla de si- tilaco y caldeo: en cualquiera de estos dos idiomas Cephas, que fue el nombre que el Salvador puso al primero de sus Apóstoles, y no Pierre, ni Petrus, ni Peter, ni Pietro , ni Pedro, significa Piedra, cuyo equivalente se buscó en to» dos los idiomas : asi el Salvador no usó de equivoquillos ni retruécanos. Si se pregunta porqué en todos los idiomas, cuyo ejemplo nos ha presenta= do el Citador , se dan tanto la mano es- tos nombres, diremos que porque, siendo ijos del latino, sucede lo mismo á otras Muchas voces. Si todavia nos instan, que- riendo saber porqué el traductor latino usó de la voz Petrus, y nu de la que en todo rigor gramatical equivalia, á saber Petra piedraz es fácil y convincente la respuesta. Siguió el códice griego, y en este idioma la voz que corresponde abra- Za los dos géneros masculino y femeni- 10, por lo que el intérprete hablándose “de un hombre juzgó mejor darle la ter- Minacion masculina , y este uso prevale- £ció en los otros idiomas. El frances a- s Moptó la voz, que espresa mas naturalmen- Ye la alusion ó «comparacion que formó Bsu=C., entre la solidez de una piedra y WU firmeza de la fé de Pedro, sobre la tual se habia de edificar el magestuosó edificio del cristianismo. Debemos tam“ ¿3 bien advertir, para mayor honra y gloria de Lebrun, que su observacion es de Cal* vino, á quien la robó filosóficamente pa” ra engalanar su folleto con todo género de basura. : ¿Mas es verdad, que estas solas par labras forman la prueba esencial, 16 mas victoriosa del gran poder espirt* tual del papa? No; en el mismo lugar el Salvador sigue, hablando en presen” cia de los demas apóstoles , dirigiéndose e á Pedro solo, y en él á sus sucesores diciendo que sobre él edificará su igle” sia , le dará las llaves del reino de 105 cielos , y lo que ligare sobre la tierrh | será ligado en ellos “ce. (a). En las 8 cuales palabras, y eu otras muchas de*- Evangelio , la tradicion, los concilios Y santos padres, han visto y reconocen A primado de honor y jurisdicion, que go” zan los romanos poutífices sobre toda! iglesia (b). ; Mia Lo cierto es que entretanto que e —— rt (a) Mat. c. 16. (b) Quien quisicr? mas estensas noticias sobre la mater en el idioma vulgar, lea el Buen Ed de la lógica en materia de religlW"* ft. 1. Opusc. 2. p. 36. p (383) gobernaba así á la canalla, y que se le “sacaba el dinero con palabrillas , se trabajaba con ardor en minar la auto- vidad de los soberanos , y en estender la papal en todo el mundo cristiano. (C. p. 256). a K Hemos ya contestado varias Veces 4 estas repeticiones insulsas , demostrando Que estos abusos , estas usurpaciones que tanto pondera y de que tanto habla el Ci- tador, á falta de mejores razones, fueron efecto de las circunstancias, de las ideas y costumbres dominantes, en siglos que los mismos filósofos nos pintan poco menos que bárbaros , y no tan frecuentes como exngera el Citador. Opongamos á su jac= tanciosa ignorancia la siguiente autori- dad de un protestante. La iglesia romana, dice el baron de Sekemberg (a) , madre de los cristianos... con su benignísima y sagrada autoridad, permitió benignamente que cualquiera de- fendiese sus derechos con la debida mo- destia.... puede afirmarse con razon y Usticia que, ni siquiera un ejemplo pue- a A (4) Method. Jurisprudentiz add. 4. N S. 3» p» 172, citado en la obra KReñe- Xions sur la Promemoria..». touchant les Nunciatures de la part de PArcheveque de Cologne, p. 232. (384) de hallarse, en cuanto alcanza la memo- ria toda de las cosas, por el cual se vea que el pontífice ha procedido contra aque” llos que, atentos solo á su derecho, no sl Propusieron traspasar los límites debidos+ Hildebrando, nacido en la clase mas vil... (C, p. 256) : Así habla un filósofo de un hombre (consideremosle ahora solo bajo este aspec* to) que, hijo de un honrado artesano casa” ES do con la hermana del abad de nuestr8 Señora del monte Aventino en Roma, pof sus talentos y virtudes, mereció las aten” ciones y favor del emperador Enrique» y de los dos papas sus predecesores, ¡UN filósofo desconoce el mérito que depende del hombre , y echa menos el que no est tá en su mano adquirir ! O: Klevado al pontificado por sus 1? trigas y manejos como tantos otros. Si jamas algun papa pudo reunif todos los votos y deseos en su eleccioMs si alguna eleccion hubo libre en el mun” do, fué la del papa S. Gregorio vil. Fleuri, autor mada apasionado por la corte FOMAna,- y mucho menos por este pontífice, refiere así su eleccion: “En wdia mismo del entierro de Alejandro 1 sslos cardenales y-el resto del clero del* iglesia romana, reunidos con los obispos ¿fué electo papa Hildebrando y Com (385) »consentimiento de los abades, de los »monges y el pueblo que lo manifestó con "frecuentes aclamaciones (a) Sc.” == Hildebrando. conocido bajo el nombre de Gregorio VII. , arrebató la Ciudad de Roma á los emperadores de OCcidenten.. El derecho de los emperadores de Occidente sobre Roma, se hallaba ya re- Ucido al que despues conservaron, Y g0= Zaron hasta nuestros dias, de titularse rel romanos. Lebrun se olvida de las su- Puestas usurpaciones de los papas ante- Mores en toda la estension de la Italia, Que tanto nos ha ponderado. ¿Y es crei le que, alcanzando su avaricia tan lejos, Pudiesen tan poeo en- el centro de su po- der y donde él mismo ños ha dicho rei- naban por la opinion y por la fuerza? Sus enemigos , que no. podian contener el furor de su ambicion, en los estremos de sus mismos estados ni dentro de ellos, “egun él , ¿cómo la enfrenaron hasta en= Mces, en su misma capital ? Entonces fué cuando se abrogó es= vamente el título de papa, de que Participaban antes todos las obispos, Y Se hizo primer pontífice soberano... :. ORI . Mx clus i — R (a) Fleur. Hist. ecles. to 9. L. 6%. MA? y 9.0 25 (386) Mas de seiscientos años antes, ya el col”: cilio primero de Toledo daba al obisp0: de Roma el título de papa , nombrándo”: le solo con él, como por escelencia. “Es- peraremos, dice, tratándose de admitif las abjuraciones de algunos obispos pri” cilianistas , que el actual papa , S. Sim” pliciano obispo de Milan, y los demas 0” bispos nos escriban dc.” No es estrañ0 que la voz papa, que significa padre, $2 diese hasta entonces generalmente á 107 dos los pastores y como hoi se acostumbr4” todavia en el oriente; mas en toda la Í7 glesia látina prevaleció, desde aquella > poca, el uso de designar con ella esclusi” vamente al soberano pontífice (a). s El Citador sigue desahogando su bi" lis corrosiva contra S. Gregorio, y rep” tiendo pobremente lo que tantas veces nos ha dicho, sobre sus iuenrsiones com”. tra el poder temporal. Repetimos, que 9 quellos incendios, que en tales siglos abra” saron á Europa, tenian tantos principio% eran tantos los interesados en fomenti los. que la historia no puede señalal punto fijo la causa ni los motores pr cipales. No podemos “citar, en este PU, to, un testimonio menos sospecioso 4, erdet historiador Fleuri : en las notici A (a) Fleur, His. ecles, t. 3. L.40: m 4% : (387) que nos dá de las desavenencias de aquel tiempo , y de los caracteres particulares de las personas que en ellas se distinguie= Ton, «parecerá comprobado lo que deci- Mos. Hablando de S. Gregorio , dice en el discurso que precede al tomo IX; “Esa ste papa que nació con un gran valor): > Y fué educado en la disciplina monás- atica mas rígida, tenia un celo ardiente. »D0r purgar la iglesia de los vicios de- aque la veia infecta.... pero, en un si- asglo tan poco ilustrado, no tenia todas astas luces necesarias para arreglar su a elo, y tomando algunas veces falsas apariencias por verdades sólidas, dedu= wcia sin vacilar las consecuencias mas peligrosas (a).” - Hasta aquí Fleuri, que, se vé bieny no adula; y es mui fácil probar, que ni tampoco hace justicia. Citemos testimo= nios mas imparciales y de su misma na- cion. Vindicando el conde de Maistre á Ste santo y sabio pontífice, de los car- 80s que se le hicieron sobre sus desave- Mencias con Enrique, dice: “En una: Palabra, hablando humanamente, la igle= “2 hubiera llegado á su último término; Ubiera quedado sin forma ni policía, y Mui pronto sin nombre, sin la interven- Y e, | (0). 1 17. (394) go, fuego en medio del diluvio (a) Están los papas tan convencidos de esta verdad, que, como dueños del espíritu de los pueblos, no han tenido la mas leve dificultad de hablar á los soberanos el lenguage del. diablo Jesu-C.: huec omnia tibi dabo, si ca” dens , adoraberis me; te entregaré t0” dos mis vasallos atados de pies y m4- nos y si te humillas delante de mi... (C. p. 259). Aun cuando algunos papas hubiesel abusado tanto cuanto se pondera, y C0” mo los demas monarcas, de su podef jamas podria decirse que á nombre de 1 religion dieron ni quitaron. Un sabio moderno observa que cuando los papas entre ellos Inocencio IV. , deponian $0* " beranos no lo hicieron nunca 4 nomb de la iglesia, con los concilios ni virt4 > te clavium , sino como señores feudale? sobre sus feudatarios (b). Puede aña se , y casi siempre solicitados, impelido y uun violentados por otros monarci%* PA PS e e, ci (a) Citado en una obra cuyo ítulo es: Conspir. nouvelle contre les Jesuita devoiléo er expliquée. Zraducida del* 1, . $ . . 2 gles é impresa en Paris en 1917, pa é (6) Barruel: Du Pape et de ses drott 4 1. 2, p. 409. (395) Por lo que hace á los emperadores » la desavenenoia de los electores, sus juicios y sentencias, Ó eran la principal causa ó jufluian notablemente. ¿Hiciesen mal ó bien los papas en mezclarse en estas con- tiendas, qué tiene que ver la religion con esto? Cuantos monarcas se puede de- cir con mas verdad que dirijieron á los pontífices, para atraerlos á “su partido, para tiranizar sus decisiones » el lengua- ge del diablo. Bien eonocida es la causa del cisma de Inglaterra, y las prisiones y destierro de los dos Pios VI. y Vil. ¿Se resisten? Se declara su reino en entredicho, y á sus pueblos absuel- tos y libres del jurameneo de fidelt- dad, y si no basta todo esto hai pu- fíales. (C. p. 259 )- ¡Lebrun habla así! ¡Lebrnn que vió y tal vez influyó en la leccion práctica, que la impiedad filosófica dió en su pa- tria á todo el universo! Responda á es- te pensamiento de un sabio paisano su- yo: “A la supremacia disputada de los Papas sobre lo temporal de los reyes, SU cedieron vuestras pretensiones sobre la Suprema jurisdiccion, que 05 arrogastels Sobre sus bienes y personas. Hubo un liempo de obscuridad en que los pa- Pas deponian soberanos 3 Vosotros en el siglo de las luces Mevasteis al des- (396) graciado' Luis XVI. al cadalso (a). Desde Felipe 1. hasta Luis VI: mo haj un rei de Francia que no se har ya visto escomulgado; y lo mismo ha sucedido á los emperadores €3c. (Co pP- 259). Tan verdad es esto, como lo que lue- go afirma en este mismo párrafo, á sa” ber; que los verdaderos cristianos n0 conocen mas Dios que su Dios perver- so, cruel y pérfido.... y que hacen soda] los esfuerzos para parecerle.... ¿Habrá quién se tome el trabajo, ni aun lo inten* te de persuadir á un blasfemo frenéti” £o, que reune al frenesí la ignorancia Y la bajeza? Seria necesario estar tan de” mente como él. A sus ciegos admiradore$. y engañados discípulos, diremos con: tantas veces citado conde de Maistre (b) “La época de Enrique 1V, y la de Federico M., son las dos en que se po? dia decir con mas fundamento , que 1 escomunion produjo la guerra z yy 5 embargo , todavía, ¡ cuántas cireunstan” cias atenuantes se reunen , deducidas ó de la inevitable fuerza de das circunstaW” cias, ó de las provocaciones mas insopol” e O (a) Pensées sur divers sujets, par Mo de Bonald. tom. 1, p, 263. (b) Du Pue pe. £. 12 Lib.2.2 cap. 12, (397) tables, $ de la necesidad indispensable de defender la iglesia, ó de las precau- Clones que se veian forzados á tomat pa- ta disminuir el mal! Quítese, por otra Parte de este período los tiempos en que Os papas y los emperadofes vivieron en Wena inteligencia 5 aquellos en que . Querellas se quedaron en simples quejas; aquellos eri que el imperio no tenia ge= €, los cuales no fueron corts mi raros en esta época ; aquellos, en que las esco- Muniones no tuvieron consecuencias po- íticas 3 aquellos en que no teniendo otro Origen el cisma del imperio que la vo- luntad de los electores, sin que tuviese Parte alguna el poder espiritual, las guer- ras le efan absolutamente estrañas 3 a= quellos, en fin, en que siéndoles abso= lutamente indispensable resistir , los pa= pas no eran responsables; porque nin=. gun poder está obligado á responder de as consecuencias culpables de un acto Jítimo ; y se verá, á qué se reducen es- tas ponderadas declamaciones contra los Maberanos pontífices. AN AAcordemonos y sigue , de aquel reó ancía , que se casó con su prima 9 la correspondiente dispensa del cader de dispensas. La inclinacion el bien del estado unian igualmente Roberto con Berta ; sin embargos 4 (398) | Gregorio Y. se atrevió á imponer ad reí una penitencia de siete años , le 07 bligó á abandonar á su muger embara” zada, y escomulgó á los obispos que habian echado la bendicion á este mur trimoni0.... (C. p: 260 ). v Suplicamos al lector tenga la pacien” cia de contar las mentiras que hai en e te relato, comparándolo con la histori2" El rei Roberto se casó con Berta, qué era su prima bermana y su comadre, con” tra las leyes vigentes en la iglesia y % reino, sin dispensa; estuvo tres años con cila, y la nulidad del matrimonio se 1” bia declarado, desde el primero, en UM concilio al que asistieron veinte y ocho: A obispos y el emperador Oton IL. (a). Su muger, su prima, su amig atormentada en el tiempo de su embY ei razo por el miedo del infierno que Y hacian ver á sus pies, dió á luz monstruo y y tuvieron la crueldad % presentárselo á su madre en un plato ( C. ibid). : : ¡No pudo el miedo del infierno har cerla impresion alguna en los tres añ0% y vino a atormentarla esclusivamente A . el tiempo de su embarazo ! ¿Es sol0 A e cc, (a) Fleur. Hist. ecles. t. 9. Le se Ue 5S Y S7* 399) : Miedo del infierno el que hace que los fetos sean monstruosos? El mismo rei fué el que exigió que se le presentase este Monstruo , y hasta tanto que se verificó no quiso separarse de ella (a). Si tanto amaba á su muger, á su prima d su a- Miga 3 por qué se casó tan pronto con onstanza y hija de Guillermo, conde de Arles? (b). : : En virtud de la escomunion, Ral- Mundo de Tolosa fué despojado de sus bienes en el concilio de Letran, en 1215 Abusando del Espíritu- Santo, | Inocencio TH. trató en su nombre con da ignominia mas escandalosa al des- graciado , á quien se lo habia quitado todo (C. p. 261)» Solo un Lebrun podia formar, y S0= lo en su libro leerse, la apología de Rai- mundo de Tolosa , fantor de la brutal, y sanguinaria heregía Albigense, causa de los desastres todos y de la sangre derra- mada en aquel siglo por torrentes en rancia; siempre perjuro y traidor , a- Sosino pérfido de Pedro de Castelnovos Y de su mismo hermano Baldovino á quien, Porque era católico , bizo ahorcar en $u Presencia por mano de su mismo hijo, el y k AAA AAA A o Fleur. ibi. L. 58.1. 25 (2) Mo- t art. Bert, . ( 400 ) . eonde de Foix, negándole la: confesion y el viático que pedia con instancia (a)» Este moustruo habia sido absuelto varias veces, y otras tantas faltó 4 la £ de cristiano y caballero; bajo cuando te- mia , cruel cuando era mas poderoso, der= ramó é hizo derramar mas sangre en 2%. quel siglo, que los mismos turcos en laS cruzadas de oriente. Mas , apesar de t0- do esto , léjos de tratarsele mal en el con” cilio general IV. de Letran, donde s€ presentó para pedir la restitucion de sus tierras de que, en guerra abierta y con las armas en la mano, le habian despoja* do los cruzados , solo se determinó ques enseñando la esperiencia no se podia fiaf en su palabra, pues que jamás la guardó, se le señalase una pensión , dejando á SU muger todo lo que la pertenecia, Nues* tros lectores no deberán pérder esta 0c2* sion de admirar la esactitud histórica de Citador, y la bondad de la causa que por tales medios se defiende. . En 1245, en el concilio de Leo” Inocencio 14. escomulgó al emperado? Federico II... y le depuso con interdic” cion del fuego y el agua... (C. p. 161) Nos remitimos á las razones espues” tas, por no fastidiar mas al lector sobre e 7 (a) Fleur. Hist.t.11,L, 26y 77" O Una misma materia, añadiendo con el sá- bio historiador Fleuri: “Debe observar- s,Se que, en el título de la sentencia de de- Posicion, el papa dice solamente: que la pronuncia en presencia del concilio; pero no con su aprobación , como en los demas decretos. Por otra parte, el >»Papa pretendía tener un derecho parti- »Cular sobre el imperio de Alemania des- ade Oton I., pretension que habian sos- vtenido sus predecesores. En cuanto al »reino de Sicilia, es cierto que era um feudo amobible de la iglesia romana. »Así, concluye este historiador, de la » deposición de Federico no debe dedu- »Cirse consecuencia alguna contra los o< tros soberanos (a). - ! ¿Por qué, pues, preguntamos de nuevo á Lebrun, culpar á la religion de , hechos en que no tuvo parte , y que sus Mistoriadores desaprueban ? y Alejandro dió la precedencia son Pre los obispos á los cardenales, que 20 eran cosa ninguña en la gerarquía lestástica; y enel concilio de Leon, “8 dió Inocencio IP: el sombrero encar nado, en: señal del esterminio que se "Oponia, y ú que debian servir con= xUel emperador, Efectivamente con= (0) Pleurit. ra, L. 82. n. 29. 26 | 2 402) siguió el intento, y esta guerra trajo la estincion de la casa de Suabe y Y treinta años de anarquía en Alemúnió (C, p. 262). ON El color del bonete encarnado , CU” yo uso concedió Inocencio IV. en el co!” cilio de Leon á los cardenales , estendió luego Paulo II. á sus vestidos, y ampli Gregorio X1V. á los cardenales, que an” tes no, usaban de aquel, tiene alusion» € verdad, con la sangre que debe derrama!" se en defensa de la fé; pero. esta, nO. otra que la de los mismos que los llevan; lo demas es una patraña. Los cardenales considerados solo bajo este título, n0 9 cupar logar en la gerarquía establect por Jesu-C. N. $. y que se reduce á obis” pos, presbíteros y diáconos ; pero, así Co mo la iglesia dió un lugar Juego en á los arzobispos y subdiáconos , lo. 12 noció tambien en los cardenales. 2 la precedencia no puede haber dispui? en los que son obispos; por lo que M4. á los que no lo son, nada hai fijament? decidido. Los obispos han gozado 8%” estos algunas veces , en reuniones y'£ monias públicas , y en presencia del mo papa, Un lugar preferente. Se Mé o ejemplo en el concilio que Urbano 1L..c0% yocó en Clermont en Auvernia en 1995 En esta ceremonia Hugo, arzobis 1d jsr (403) Leon, tenia el primer asiento despues del papa; seguian despues los demas arzo- bispos y obispos, y Últimamente los car= - denales presbíteros y diáconos que habian acompañado al papa en su viage á Fran- cia (a). Cuando se lleva la insolencia has- ta un estremo semejante, ¿es de es- trañar que ella se decore con una tri- ple corona, y que se declare descara- damente superior ú los reyes? (C. p. 262). ' Esta triple corona fué puesta en la cabeza del obispo de Roma y soberano pontífice de la eristiandad, por sus hijos los reyes cristianos que quisieron honrar, ensalzar y hacer independiente en este sentido á su padre universal. Hemos he- cho ver, que los papas mas exaltados por sostener lo que creian les competia, nun- ca llegaron á los estremos que el Citador les imputa contra lo temporal de los re- yes en cuanto papas, sino por títulos que alegaban , fundados ó no, sobre este 6 aquel reino ; pero no indistintamente so- bre todos. p Sin embargo estos mismos pontíf Ces que hollaban asi á los soberanos; IN OA TR E EN (a) Fleur. Hist, ecles. tu 15: la 119. 2. 112, (495) calculador como hábil hebreo, ha forma» do el computo del Citador. No hai en él siquiera un “artículo que no sea falso; tampoco imporla. Admitámosle, aunque contrario á la verdad. Esta suma de cer- ca de diez millones, repartida en diez y siete siglos, produce cerca de seiscientos mil homicidios por siglo; lo que corres- ponde á seis mil por año. Este resulta- do seria todavía terrible, pero abraza una buena parte del globo. Sin salir del reino de Francia, dice el autor que es- tractamos , sostengo que la sola institu- cion de los hospitales ú hospicios para niños espósitos , y los cuidados que ins- pira á los padres la idea del bautismo, conservan todos los años mas de scis mil individuos ; que los hospitales de todas clases, y las demas invenciones de la caridad cristiana , desconocidas á las na- ciones infieles, triplican y cuadruplican el número de hombras preservados de la muerte, y que perecerian si no fuese por ella. La crueldad de los chinos deja mo- rir todos los años mas de treinta mil ni- ños , por cuenta cabal; y Jos filósofos ponderan como modelo las costumbres chinescas. La barbarie de los romanos dejaba peracer, de hambre ó de enfer- medad, todos los años, mayor número de : (496) esclavos; y los filósofos nada dicen de esto. El libertinage, en la sola ciudad de Paris, hace dejen de nacer:en:cada año mas de seis mil niños ; y los filósofos ba- llan esto mui bueno; y en seguida de- claman contra las muertes que dicen ha causado la religion. “Es preciso repetir» lo muchas veces, añaden, para ahor- rarnos de hacer en adelante semejan- tes cálculos.” Repitamoslo pues que €3 preciso. Vuestros cálculos están forjados á discrecion y por antojo; la causa 4 que atribuis estas mortandades es falsa por confesion vuestra : exagerando el mal os desentendeis del bieny achacais á la religion el mal que ella prohibe, Y no el bien que manda; por tanto no me- receis ser oidos. Si el celo de la religion fuese tal, cual le pintais ¿que mayor in- sensatez que provocar é irritar á un ti- gre que duerme? “En segundo lugar ¿es verdad que las guerras y asesinatos cometidos con pretesto de religion, son un vicio parti- cular de los cristianos, y del cual están esentos los sectarios de otras religiones? Cuenta demasiado con la confianza cie- ga, ó con la insensatez de los: lectores) el que se atreve á afirmarlo, “Cuando Zoroastro, al frente de un ejército recorria la Persia y la India, re- (497) gaba con torrentes de: sangre el árbol de su lei, no hablaba. mas que de religion» Cambyses que asoló el. Egipto, ¿Dario O- cho que, bizo demoler los templos, des= truyó- los. monumentos egipcios y echó por tierra sus dioses., estaban. animados del espíritu, mismo que. Zoroastro. Mas de una vez, los persas corrieron el Asia menor y la Grecia, quemaron los tem- plos , hicieron pedazos las estátuas de sus dioses; los griegos dejaron. subsistir es- tas ruinas, para escitar el ódio contra los persas en .sus descendientes. Alejandro no habia olvidado este resentimiento cuan= do persiguió á los magos (a). Los Antio- cos quisieron destruir la religion judía, para sujetar mas fuertemente á los judios; se sabe cuanta sangre corrió en esta oca= sion. La guerra sagrada de los griegos duró diez años completos, y causó todos los desórdenes de las guerras civiles. Los romanos esterminaron el druidismo en las Galias ; lo que no pudieron conseguir sin efusion de sangre. Hemos probado, con cuanta abundancia se hizo correr por espacio de trecientos años, para des- truir el cristianismo. Tacito dice, que una de las guerras mas sanguinarias que ja- AA (a) : Prideaux , Hist. de los Judíos L. 1/. y VU, p. 150 y 294 ga (498) más se vió entre dos pueblos de la Ger- mania, se habia emprendido por un mo- tivo de religion (a). Cosroes,. rel de los persas, juró que perseguiria' 4 los toma- nos hasta que lograse forzarlos á renun- ciar á Jesu¿C. y adorar al sol «no es pol tanto mui estraño; fuesen tantos los miles de cristianos sacrificados en la Persia: ¿ Habrá quien niege que, cuando los mar hometanos recorrieron las tres partes de mundo conocido, con el Koran en una mano y la espada en la otra, “estaban poseidos del finatismo religioso ? “Segun el testimonio de un autor mui instruido , la religion tuvo parte en laS emigraciones “aútiguas de los galos; SU ver sacrum, que los impelia, era una ins- titucion religiosa. Pretendian tener un derecho sobre todas las naciones que ha- bian abandonado el culto primitivo, que ereian haber conservado ellos solos. 1:43 irrupciones tan frecuentes de los germ2” nos eu las Galias, en el Bajo-Imperio, e5- taban tambien ligadas con su religion; se creian “obligados á ellas pura espiar sus crímenes (b). En el oriente hubo u- ma multitud de invasiones, emigraciones — A o . (a) Annal. L.13. 0. 57. (b) Gre- gor. de Tours L. 1. M 3%» 4 te . (499) e é irrupciones, ocasionadas por la reli- gion (a). Si subimos mas alto, vemos al reí de Babilonia echar por tierra las está- tuas é ídolos de Egipto (b); y uno de sus sucesores manda se esterminen todos los dioses de las naciones, y Se quemen sus templos (c). Comparad , sábios filósofos, esta lis- ta interminable de carnicerias; y 8scri- bid luego, que, sí no se pone un térmi- no á la sangre que se derrama en nom- bre del cristianismo , á dios género humano (0): que ningun pueblo , si es- ceptuamos á los cristianos, ha derrama= do una gota de sangre por argumentos teológicos ; que los sacerdotes cristianos solos, han derramado mas sangre que los de todas las falsas religiones £c. (d). Predíquese á todos los hombres em general la dulzura bórrese, si es posi- ble, la memoria de todos los crímenes aj tiguos y modernos , para que su idea hor- rorosa no haga renacer el deseo. de co= meterlos: nada hai mas justo , nada más 545 . Y! útil, nada mas acorde al espíritu del L- (a) Memoir. pour PHist. de Troyes p» 129. (b) Exeq» c. 30. 02 13, (0) Jus dith. C. 3.0. 13, CAD. 4: 92: (*) Cita- — dor 6. 10. p. 277. (d) 2 Cart, á SophiBa : (300) js vangelio. Pero Lebrun, y otros tales, pien- san que es mas provechoso recordar in- cesantemente las maldades de todos los siglos , exagerarlas, hacerlas recaer todas sobre la religion, para encender el ódio contra ella en todos los espíritus. Creen curar un fanatismo con otro. ¿Despues de tantas imputaciones groseras, tantoS iusultos y blasfemias, contra el Dios y la religion de todas las naciones cultas, cree- rá Lebrun haber curado a los hombreS de su intolerancia, haberles ganado el corazon é ilustrado el espíritu ? ¡ Mise- rables, que poco conoceis la naturaleza de vuestro ser! Si no bastan á convencer las ante- riores reflexiones , llamemos la esperien- cia mas moderna en su auxílio. El fana- tismo filosófico ocupó algunos años, €n nuestros mismos dias, la cátedra mas emi” “hente de Europa y aun del mundo; rei- nó en la nacion mas civilizada, mas cul- ta y poderosa, é hizo ver en corto tiem- po que todos los horrores, atribuidos á la religion, son nada en comparacion de las atrocidades á que la impiedad arrastra. Opongamos este cuadro al que nos pre- “senta Lebrun, y para tomar su verdade- “Fo punto de vista» observemos que él ha- bla de diez y ocho siglos, nosotros va- «mos ¿ hablar solo de 256 3o años 3 él (501) de todas las naciones del globo , nosotros solo de la francesa; él escoje sus ejem- plos por la mayor parte en siglos de ig- norancia , nosotros en el llamado por es- celencia de las luces ; él confunde las víctimas y los partidos sin distinguir de causas ni de efectos , nosotros no habla- remos mas que de la tiranía ejercida por el fanatismo filosófico, y de las víctimas que este sacrificó. Sin embargo, en medio de tantas diferencias resultará en Una cuenta exacta , verídica y fácil de con- frontar un número de muertos, casi igual al que ha copiado Lebrun y forjó Vol- taire. Principiaremos nuestro cálculo, des- de el momento preciso en que la asam- blea desplegó su poder, permitiendo se rebajen de la cuenta que vamos á formar 214 individuos, que habian muerto an- tes violentamente por opiniones políticas, y que el autor de este inventario hace entrar en él. Asamblea nacional en 1789. Perecieron en diversas ciu- ; dades. LEG UTE: EPA 07.4. +8 3,7490 Asamblea legislativa en 1791» Entre las carnicerías del 2, 3, 4 y 5 de setiembre en . (502) Paris y algunos otros de : fuera. MO TC A OA O 8,044» Convencion nacional en 1792. Entre las proscripciones» guerras intestinas, afusila- mientos, metralla, submet- siones y cadalsos , dentro de Francia, hombres, mu- geres y MIÑOS. .....- 989,816: En las colonias. +... +... 188,400: En los ejércitos. + . +. . . . 850,000: Franceses contra franceses en la Vendé.. ......+. 202,000» Por consecuencias del siste- ma del terrorismo, se die- ron la muerte echándose al agua, ahorcándose «c. 8,191: Mugeres muertas de malos DAPÍOB + 5 dea do 3,402: Muertos de hambre. . + + » 20,090: Muertos de peste en las pri- O A OSO 3,200: En las demoliciones de cas- tillos , edificios SC. +. ++. 70» Se volvieron locos. +. +. +... 1,550» a Total. «+... . 2:266,719» E TT No hacemos caso de 27,000 entre ciudades, aldeas, Ca= (503) “serios Sec. , destruidas en=. - 5» tre Francia y sus colonias, ... «mii de: 123,799 franceses... ' emigrados. syidoda «Directorio... ea En los: ejércitos de Italias:.. Alemania , Suiza , Egipto - $ y la Vendée... ..oo cos 747,802. FusiladosS. +... 0... 0... 47» DecapitadOS. +... ... 7. lr TURALAOTAOO j Bonaparte, cónsul y em- “perador. La conscripcion le dió seis. millones. de hombres, de - »los cuales.perecieron cin- co- millones , y cerca de:- quinientos mil: pongamos 5»450,000, Se supone que en este cál-- ' culo no se ha hecho men- cion de los que estos ejér- citos hicieron perecer de. las.otras naciones. Sin em- bargos resulta un total de franceses muertos de + + 8.476,359* Compárece este cálculo con el de Citador , y dígasenos, si es privativo de la religion cristiana el fanatismo, si es- ta sangre se derramó por ella, si porque 10 existiese, dejarian los hombres de ser (510) que del consejo , y no de penas ni leyes coactivas , y vereis en que viene d parar la sociedad. Es claro, pues, que en las Cl- tadas autoridades solo se habla de la Te- ligion en sí misma , no de la potestad es- terior ni civil; de los medios de persuá- dirla á los que estan fuera de la iglesia» y no de los de contener á los que estan sujetos á ella. Lástima es que despues de haber” se pronunciado en estos términos, ha- ya S. Agustin perseguido á los dona- tistas, y que S. Bernardo haya pre- dicado las cruzadas. ( C. p. 286 ). Antes del nacimiento del arrianis- mo , los donatistas babian ya cometido violencias en Africa; Constantino habia promulgado leyes contra ellos; su furor duraba todavía cuando apareció S. Agus- tin. En el principio fué de parecer de que se les atrajese por la dulzura y per” suasion : cuando vió que estos medios C- ran inútiles, juzgó que se debia poner en ejecucion contra ellos las leyes de Honorio que condenaban los refractarios á la pérdida de sus bienes (a). Antes de su muerte, tuvo el consuelo de ver á los donatistas reunidos á la iglesia. Ya en (a) Bergier ibid. Véase lo que de- jamos dicho en esté Cap. p. 447: (511) 341 el concilio de Antioquía habia deci- dido que, si un cismático depuesto con- tinuase en turbar la iglesia , debia ser reprimido por la potestad secular como un sedicioso. No hai en esto contradic- cion, ni el santo doctor podia adoptar opiniones contrarias á sus principios de caridad. En su carta 100 dice d un ofi- cial, encargado de ejecutar las órdenes del emperador: “Cuando juzgueis las ,,causas de la iglesia, por atroces que ¿sean las-injurias que ella ha padecido, ¿os suplicamos olvideis de un todo el po- ¡der que teneis para castigar con pena ¿de muerte.... Si imponeis esta á los cul- »»pables, nos quitais la libertad de que- »»Jarnos , y ellos se desencadenarán mas ¿yatrevidamente contra nosotros, viendo- ,,»nos reducidos á la necesidad de dejar- ¡nos quitar la vida, antes que hacérsela ¿perder por vuestros juicios.” . En cuanto á S. Bernardo es mucho mas necia la reconvencion que aquí hace el Citador : las cruzadas no eran misio- nes apostólicas ; eran sí un armamento ge- neral de la Europa cristiana, para defen- derse de-los enemigos de su libertad, de sus propiedades y de su fé (a). pes EAN (a). Véase el cap. VIH p. 281, y el X. p. 431 en este mismo t0M0. (512) Nosotros los legos de todos los países civilizados, raciocinamos con la misma sensatez y juicio que los san- tos, cuando no nos dominan las pasi0- MES... ( C. ibid ). Ojalá fuese así siempre.... pero cuall- do se trata de religion ¿ oyen los incré- dulos la voz de la razon? ¿callan sus pasiones? ¿Son menos samguinarias Sus máximas, que las de los fanáticos mas in- humanos? ¿Las consecuencias solas de sus doctrinas turbarian menos el órden social , sacrificarian menos víctimas? Oi- gamos á un autor nada parcial ni sospe- choso. “Si el secreto de estas funestas doc- , trinas , habla del materialismo y ateis- ,,mo, por largo tiempo encerradas en las ,,¡academias y ciudades opulentas, se di- ,»Vulgase en los campos y no hubiese ya » Dios ni vida futura para ellos, hasta »»en las chozas se romperia todo equili- »»brio, entre la fuerza física de la multi- a tud y la fuerza moral de la autoridad , y sus ministros. El mundo veria desór- , denes que no ha visto en los tiempos ,,mas desastrosos y en los pueblos mas ¿»bárbaros ; desórdenes , cuyos horrores estravagantes en 1793 pueden daralguna syidea. Los hombres vendrian á parar en ¡una independencia salvage, que solo y A ia Ej im A, AA rt rd (513) asSiempre ha sido privativa de los ani- ,»males en los bosques. La propiedad »» de su vida, de sus bienes , los objetos »» MAS lejítimos de las afecciones humanas, ,,» MO serian mas que una posesion preca- »»ria y disputada. Los vecinos serian ene= ,»Migos; y las familias, vueltas al estado »yde guerra privada de que apénas ha-= »bian podido salir, rodeadas de peli- gros y desnudas de proteccion , volve= sstian á pedir á la sociedad, en adelan- sj te impotente para protejerlas, las ar- ,, mas que tenian confiadas á la autori. » dad pública para la comun defensa. “Asi cuando un bajel ha naufraga= »» lo en una costa desierta, y perdida ya sr toda esperanza de salud, los marineros alibres de los deberes de la autoridad y ,y los vínculos de la subordinación , y "¿vueltos por la desgracia 4 la indepen- ¿dencia y al cuidado de su defensa per- sssonal, se lleva cada uno del navío des» sjecho todo cuanto puede servir para »»Prolongar y defender su miserable exis. a tencia (a). Los libros filosófico-anticrisrianos abundan en las máximas inhumanas y destructoras , cuyas consecuencias prác. be, A ad (a) Mr. de Bonald, Recherches phíi. losoph. t. 2. p: 358. 33 (514) Ñ ticas acaba de pintarnos un sabio, testi. go ocular de ellas: y quisieramos poder decir de sus autores que, cuando delira- ban y disparataban asi, ellos mismoS no las previeron. Mas Lebrun ha reno- vado aquellas doctrinas antisociales é im- pias, despues de haber sido, cuando me- nos, testigo de las escenas horrorosas que produjeron»... ¡Y nos habla todavía de humanidad! ¡ Y quiere le tengamos por apóstol de la tolerancia ! Por desgracia es tan cierto qué los mismos hombres reunen todos los estremos , que los ministros protestan” tes que echan en cara á los clérigos 70” manos sus vicios y sus crueldades», Y que rechazan con horror la escomunion y la inquisicion, han caido en los mis" mos vicios que ellos (C. p. 286). He aquí la vívora, que devora las entrañas que la dieron el ser. Como he- mos dicho y probado repetidas veces , la impiedad es el monstruo que dieron luz el filosofismo y la heregía ; y es na- tural vuelva sus envenenados dientes contra su triste madre, que asi se prosti- tuyó al error. Estudie bien esta leccion la pretendida Reforma; y si el falso celo de unos espíritus innovadores, con pre- testo de abusos» la separó del centro de verdad , acuérdese que el gran Bosuet la (315) anunció ya este término : vuelva pues á unirse con la iglesia católica, ó sino, cese de avergonzarse de los sarcasmos de la impiedad , déla la mano, y ayúdela á destruir la sombra de cristianismo que queda á sus sectarios. Si no lo hace asi, no es consiguiente. Francisco Gomar , teólogo protes- tante, sostenía que Dios ha destinado desde ab eterno.á la mayor parte de los hombres á arder eternamente. Bar= nebelto fué condenado á muerte por un sinodo protestantes... ( Co. ibid ). Sea así. ¿Deberá acaso la iglesia católica responder de las inconsecuencias de unos hijos rebeldes , que se apropian aquella misma autoridad que negaron su madre, y que abusan de ella torpe= mente? En este caso, seria tambien res- ponsable de los delirios y blastemias de los impios bautizados, de aquellos que dicen con Lebrun, que: Su carácter y el espíritu de sus ministros es tan esencialmente malo, tan esencialmente perseguidor y ene- migo de la razon y de la libertad, que por mas que pretenden algunos que la negra tea del fanatismo está apagada, yo no cesaré de alarmar á todos los hombres que piensan. y de repettr les que el demonio del fanatismo no hace (516) mas que dormitar, que es preciso guar. darse mucho del momento en que lle= gue ú despertarse (C. p. 287 ) Esto es lo que llamamos en español; tener mucho miedo, y mui poca ver- gllenza. Sosiégate y Lebrun; no son sá- bandijas como tú las que pueden despet- tar el fanatismo : tus falsas alarmas son despreciadas por los hombres que pien- san; y la esperiencia enseñó que es daf mas valor á la ignorancia osada, el per” seguirla. Si duerme el fanatismo, ¿quién trabajó por despertarle mas que tu? Duet- ma enhorabuena para siempre, que € verdadero celo nunca dejará de vigilar» para usar de sus justas armas en defen- sa de la santa verdad. No son otras que la doctrina sana, y la caridad con los que yerran. Contra estos escollos se estrella- ron los esfuerzos de otros ingenios, ma$ - poderosos y valientes que el tuyo, y que hoí yacen sumidos en el polvo del des- precio, y si su nombre resucita alguna vez , es para renovar la ignominia que los cubrirá eternamente» He aquí tu suer- te y la de tu librejo.».. Sigue. Apénas hai doscientos años que el papa Clemente VIII. rehusaba recono- cer 4 Enrique 14. por lejítimo rel de Francia, á menos que no. se allanast a ciertas condiciones. entre cllas 18 (517) de que.... se acostase en tierra boca abajo, para que lo montase monseñor Legado (C. p. 288). Celebremos ante todo este rasgo de- licado y sublime de la elocuencia taber- naria , en que tantos progresos hizo Le. brun cuando fué Sansculotte : se acos- tase en tierra hoca abajo, para que lo montase monseñor Legado. ¡Qué biem parece esta espresion en boca de un ¡lus trador , de un literato , de un filósofo ! Ninguna de las diez y seis condicio- nes que se impusieron á Enrique 1V., para absolverle de las censuras en que habia incurrido , por haber profesado la secta herética de Calvino , fué indecen- te : todas se reducian á exigir de él por su propio bien, el de su nacion y el de la iglesia toda, que fuese de corazon ca- tólico y se mostrase tal. Sus enemigos, los de la Liga, traian inquieto el reino y le. disputaban el trono, con el pretesto de £u permanencia en la heregía. Cuanta mas solemnidad se diese al acto de su re- conciliacion con la iglesia, tanto mas eficaz y prontamente ganaba el corazon de sus súbditos, y desarmaba Á $us Con= trarios. Las ceremonias de la absolucion se desempeñaron por su, procurador en Roma, y todas fueron dignas de la gran- deza del acto, y de las personas que en (318) él intervinieron. Un reino entero, gana= do nuevamente á la fé, no hubiera Mexe= cido demostraciones mas estraordinarias de gozo. La historia las espresa. Final- mente: ante el Legado nada tuvo que hacer Enrique , ni se le exigió mas que la ratificacion de la abjuracion de sus errores que , á nombre suyo, habian he= cho ante el papa, los señores du Perron. y POssat (a). : El mismo Clemente VII. codicia- ba la ciudad de Ferrara , y necesita- ba un prelesto.... alegó que Cesar de, Est, príncipe soberano de aquella ciu- dad, no era bastante noble por parte de su abuela , y que asi los hijos que habia tenido eran bastardos é inhabi- les para poder heredar , por lo que se apoderó de Ferrara, y esta maldad tan apostólicamente escandalosa no sur frió la menor oposicion ( C. p. 288)» Para conocer lo que aquí hai de la oficina de Lebrun , es decir, las menti- ras, es necesario saber que Ferrara era una de aquellas tierras que la princesa Matilde, hija y heredera de Bonifacio» uno de los ascendientes de la casa de Jist, dió á la Santa-Sede en 1077. Des- de entonces, los descendientes varones de —— a (a) De Thou L. 113» 519) esta familia, la habian disfrutado: como vicarios de la Santa Sede. Paulo 1. la erigió en ducado» Y dió la investidura á Borso. Alfonso 1. , duque de Ferrara, viéndose sin hijos varones, hizo muchas tentativas con los papas y el emperador, para conseguir la traslacion de este du- cado. y otros á Cesar de Est. La corte de Roma se opuso , no porque Su abuela no fuese bastante noble, sino porque: su pas dre Alfonso no pasaba mas que poT hijo natural del duque Alfonso 1. Cesar á mano armada se puso en posesion , Y > viéndo- se abandonado de sus aliados en. esta empresa, que miraron como una usurpa= cion, entró en composicion con Clemen- te VIIL Este le dejó los bienes alodia- les. (a) que tenia en Ferrara, y otras prer rogativas. Lo mas pues que resulta aquí contra el papa, es una de aquellas dis- putas tan frecuentes entre los príncipes; que principian por: los títulos y acaban con. las armas ; pero el usurpador fué Ce- sar, no Clemente (b). Sr. Lebrun., es tarde para que vd. estudie algo, y: mu> cho mas tarde, para. que en la decrepitez reforme sus: malas mañas. ¡Con qué está apagada la funes- (a) ó francos de Señorio. (b) More, ri Dicc. Ferraro. (526) 18 siglos de triunfo asegurarán nuestra gloria 3 sobre las presentes, y- nos ani* mará el resplandor de la verdad que fruc- tifica en todas parres ; á las futuras y 08 veremos desaparecer cargados del opro- bio de los hombres, y de la maldicion del Dios á quien haceis la guerra. — - La alocucion que corona este monu-* mento ridículo de la necedad humana, merece una particular atencion. Oiga- mos como concluye el Citador. Es indispensablemente necesaria una moral... ¡ Sublíme descubrimiento, despues de ha- ber trabajado tanto para destruir todos sus principios !.... ¿No nos direis cual es la cierta ? Y sea cual fuere, ¿quién me convencerá del acierto al elegir entre tan- tas como las molleras filosóficas han in- ventado , analizado y destruido ? ¿ Será la de Epicuro, que hace consistir la vir- tud en el deleite ? ¿La de los Estoicos; que quieren sexwinsensible tanto á los a- jenos como á los propios males ? ¿ La de Hobbes, que me enseña que el estado na- tural del hombre es el de guerra conti- nua contra sus semejantes ? Cada filósofo me quiere conducir á su escuela, donde, despues de haber destruido todos los sis. temas de sus compañeros y rivales, ape= nas me manifiesta eu dudas su Opinion (527) que los otros condenan á su vez. En toa dos ellos no veo mas que hombres; pue- den errar como yo; y en estas dudas, mi amor propio» mis apetitos pueden mas que sus algarabias. ¿Y qué sancion se dá á esta moral contradictoria Y Las leyes ó el verdugo, que me obligarán á ejecutar lo que la preocupacion humana mire como mas útil. Resuelvan ahora los discípulos del Citador, si esta moral tiene mas fuerza, Ú se hace mas tolerable que la que enseñó un Dios, que ayuda á cum- plir lo que ordena, y que infaliblemente premia ó castiga en la eternidad, y mu= chas veces aun en esta vida. No hai otra verdadera moral sino la que asegura el bienestar de todos. Mas el mio está muchas veces en oposicion con el de mi vecino, y aun con el de la sociedad toda. El goza y yo ca- rezco de todo; él es tirano y yo escla- wo. Yo corro á buscar la muerte, opo- niendo mi pecho al enemigo, para que que él no pierda su reposo ; peleo á bra- zo con todos los elementos, ganando á penas una miserable subsistencia, para que nada se escasee á su lujo y pleceres; la mayor parte de los hombres trabaja y padece, para que algunos gocen. No hai pues moral alguna , si ella ha de consis- tir en el bienestar de todos. Y no solo (528) las condiciones de la sociedad hacen im» posible este bienestar de todos, sino que, aun cuando fuese posible , sus diversas ideas le hacen impracticable. Napoleon creía firmemente , que el bienestar de dos consistia en que él estuviese mejor que nadie, aunque costase la vida á mi- llones de sus semejantes: halló muchos que apoyaban la rectitud de este juicio; dígalo el mismo Lebrun : no faltan otros que pensarian del mismo modo, si la fal- ta de iguales medios no les impidiese ca- minar al mismo fin. ¿No hacen los mas en pequeño lo que Napoleon en grande? He aquí pues toda la moral reducida,-se- gun la definicion de Lebrun, á procu- rar cada uno estar mejor que los demas, porque todos piensan que en esto consis- te el bienestar de todos. Cuanto mas simple sea la mural será tanto mas augusta y mas ciertas... Bellas palabras que no encierran sen- tido. ¿Qué filósofo me enseñará esa mo- ral tan simple, tan augusta, tan cier» ta, cuaudo no hai dos que reconozcan una misma verdad , que no disputen so- bre todos los deberes; y ni una sola vir» tud que alguno de ellos no mire como una preocupacion ? ¡0 clérigos de cualquiera secta que seais! ¡haced de nuevo vuestros Le PP ASE EA (529) | libros ,: 6, si quereis hacerlo mejor, echadlos á las llamas! Suprimid para siempre jamas y amen, tantas y tan indecentes fábulas que embrutecen el espíritu humano; renunciad y detestad los atroces principios que han converti. do cien veces este globo , en que vivi mos en un vasto cementerio. (C. p. 292). ¡O filósofos todos! haced que en- mudezca primero la naturaleza, borrad del corazon del hombre la idea y el sen- timiento de un Dios y de su Providen- cia y Justicia, verdades que quisierais fuesen fábulas : hasta que esto lograseis, nada conseguiriais, aun cuando todos los libros y razones, que os desesperan y con- funden, desapareciesen. Convenid en un plan de ataque, que esté mejor concerta- do, contra-el cristianismo; raciocinad y no blasfemeis sin entender; discurrid y no delircis,... mas antes es necesario que vosotros mismos ceseis de haceros la guerra» que convengais en algo, que borreis de vuestros libros tantos princi- pios desorganizadores , tantas máximas inmorales ; que hagais olvidar las leccio- mes terribles que habeis escrito con la sangre de tantas generaciones: finalmen- té, que nos digais qué moral intentais substituir á la del Evangelio. La yues- 34 (530) tra es ninguna, la de Mahoma tomó de nuestros libros lo que tiene de bueno, y agregó mil absurdos; la de los antiguos filósofos es un cabos sin principios ni fin, que abunda en contradicciones y du- das; la del paganismo, insensata, y tank honesta como los ejemplos de sus dio-= sesis.. La natural , nos direis; y noso-= tros preguntaremos de nuevo, sin que ha- ya quien nos responda ¿Cuál es? ¿Quién la enseña? ¿Qué nos dice sobre lo cual no se dude y dispute?' ¿ Quién la san- ciona Y vo Anunciad la virtud en toda su pu- reza... Entended la que 0s enseñamos) conocedla antes de atacarla , convenceos de que la virtud siempre costará esfuer- zos, si ha de ser pura ;-no espereis ja- mas conciliarla con los apetitos brutales de la carne, ni las pasiones del espíritu. Pintadla'como ella es, dulce, ama- "ble, sobre todo tolerante... Vedla aquí no solo dulce, no solo amable, sino simple, sencilla , augusta, fácil y al alcanze de todos: “Ama á Dios -s¿obre todas las cosas y'á tu prójimo co- mo á tí mismo” : esta »es en compendio la suma de la moral cristiana. ; Pero pintadla sobre todo tole- TFANÍC +... 0 (531) Ella lo es esencialmente con los que yerran , pero no puede ni debe serlo con sus errores. La luz:y las tinieblas, la verdad y el error repugnan tanto entre sí, como en Dios la mentira. Píntadla tolerante se nos dice, y esto significa, callad , no os opongais á nuestras doctri- Nas... en tanto que se propagan, Sufrid el errror á par de la verdad , para que, si aquel fuere mas fuerte un dia, logre- mos acabar con esta y con sus defenso- res. Toleradnos, hasta que podamos dego= llaros. Predicadlacon vuestro ejemplo... Eso hizo siempre el cristianismo ; ¿pero qué valor tienen para vosotros las virtu- des, que tan heróicamente practicaron nuestros santos , sacrificando sus luces, sus comodidades y hasta la misma vida por el bien de la humanidad ? Vosotros no creeis en la virtud ; ¡cómo podeis co- nocerla ni apreciarla ! Todavía , si quereis , podeis hacer un papel honroso y útil en la sociedad civil. ¿Cuál es, Sr. Lebrun? el que la fi- losofía exigió de los eclesiásticos france= ses en los dias de su triunfo : decid que no habeis creido , que tubisteis por una farsa la religion y sus yirtudes , y entón= 332) ñ ces los pueblos nos creerán 4 nosotros. ¡Miserables! ¿no veis que, aun en estoy confesais vuestra impotencia ?. Laus Deo et B. Marix Virgini. O. S. C. E R, E. (333) INDICE - DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN LOS TRES TOMOS» | El número primero designa el tomo, y el segundo la página. A. Aaron, t. 1. p- 206, 211 , 216. Ahades no inventaron la confesion, t. 3. p. 106. Abadesas nunca confesaron á sus mon- jas, t. 3. p. 106. > Abauzit. Sus argumentos contra el cristianismo , t. 3. P. 56 y sig» Abel , te 1» P» 152% Abigail , t. 1. p. 278» Abimelech , sacerdote » t. Il. Pp. 275» Abisag y te Lo P» 305» 322% Abraham», te 1. p. 56. Promesas que se le hacen, t. 1. p» 182) 261, 266. Sus viages , ibi 248. Absolucion su forma, t. 3» P- 89, 192) negada 111, 120, 122» l Achis 5 to 1. P. 279» Adam, te 1+ P+ 137) 146, 165, t. Le (534) q p. 146, 166. Veas. Pecad. origin. Adonias y t. 1. p: 305) 32% Adriano emperador , t. 3» p. 204» Agar, te To Po: 260. - Agua bendita, t. 1. p. 88. S. Agustin, te L. Pp. 42. t. 3. p. 54- Sobre la confiscacion, t. 3. p. 446. S. 4gustín monge, obispo y apóstol de Inglaterra, consulta al papa S. Gre- gorio, t. 2. p. 580. . Albigenses y t. 3- P. 399) 484. Alejandro VÍ. , papa, t. 3» p. 262, 264, 359. Bula sobre la América, t. 3- P- 445- - Alejandría sublevada en tiempo de S. Cirilo, t. 3. p. 441. Alkoran , te 1. p. 110. Alma humana , espiritual é inmortal, t. 2. p. 76,79) 139, 167), 174, 187, 195, 200, 418, 489 y sig. S. Ambrosio euseña la inmortalidad del alma, t. 2. p. 172, 188. Recomien- Aa el estudio, t. 2. p. 559. Difiere el bautismo, t. 3. p. 66, Su conducta con Teodosio, t. 3. p. 236.. mérica, misiones á ella, t. 3: p..430. Bula que la reparte, t- 3- p. 445. Cruel- dad atribuida á- los españoles, 't.- 3. p.. 453» 491 Amor de Dios, t. 2. P. 508, 511» Amor del prójimo, t. l. Pp. 107. ft. 2 P» ¿10 E _ (s35) : [Amor propio» t. 2. Pp. 534.” Ananias y Sapbira, t. 2. p. 547: Angeles , t. 1» p. 69. t. 2. p. 547» 'Animales, porque castigados, t. 1. p. 201» Antípodas, t. 2. p. 40) 42. ' Antipapas, t. 3. p. 202) 404. Antioquía sublevada contra el empera- dor Teodosio , t. 3. p. 233- ; Antonino emperador , t. 3» P- 207+: Apocalipsis, su autenticidad, t. 2. p. 383. 411: V. Escritura Santa. Evan- gelios. Apóstoles, t. 2. p. 21. Venida del Es- «píritu- Santo, f.: 2. p. 215 y sig. Su mision. y dignidad, t. 2. Pp. 314» t. 3- -p. 28, 134, 216: Disensiones entre e- llos, t. 2% p. 257,261. Promesas que se les hacen, t. 2 p. 355: Sus cualidades: son veraces , sencillos, laboriosos Sic. t. e. p- 357) 543. Sus costumbres , t. 3. p» 287. ¿Erraron? t. 2. p. 409. 5u pre- adicacion', te 3. p. 103» ¿Fueron casa- dos? t. 3. p. 289 , 292. 200 Arbol de la ciencia, to 1. P. 142; IST» f. 2. p. 334. Véase pecado original. Arco-Iris , t. Yo. Pu 179 == Aristóteles: t. 2 ps 191 4Arrio, arrianos , t. 2. P- 239» 242, 245: t. 3- p. 478. 4 Ateos: y ateismo. Su profesion de fé, t. 3. Pp. 19), 23. Sus mártires) to 1. pe (542) D. Daniel Huet, obispo de Avranchess su Opinion sobre la mitología pagana de- ducida de la historia sagrada t. 1. p. 40+ David , t. 1. p. 122, 184, 269 y sig» 282 y sig. 300 y sig. Decretales, t. 3» P. 213. Deistas, su idea de Dios, f. 3. p. 21. Su profesion de fé, t. 3. p. 26. Argu- mentos de los materialistas contra ellos, t. L. P. 117, 201 y t. 3» Pp. 128. Deshonestidad , t. 2. p. 282, 285. Sobre la de las naciones infieles, véase el cap. 1.2 Despotismo. Contradiccion de los in- erédulos, t. 2. Pp. 517 y Sig. 531 y Sig. V. Reyes, Tiranos. Demonios adorados ,.t. 1» p. 61 , 73 y sig. t. 2. p. 97. Como obran en los cuerpos, t. 2. p. 92 y sig. Tienta á Je- su-C. N.S. tt. p. 76, t 2. p. 100. Á- jitan á Saul, t. 1 p. aya. Véase, Posesos. Desierto. Escasez que padecieron en él los israelitas, t- 1. p. 382 y sig. Desprendimiento evangélico, es per= fectísimo, t. 2. P. 535 Y sig. : Deuteronomio y t. 1. P. 373 Y Sig. Diezmos, t. 3» p. 362 y sig 369. Diluvio , t. 1» P+ 179 Y 518 (543) Dina, ts 1. P. 193- Diocleciano , t- 3» P. 200. . Dios, N. S. Elohim , to 1. p. 491- No es injusto en el.castigo y te 14 po 14 y Sig. t.12. p. 200 y sig. 332+ Debe ser amado , t. 2. p. 508, 512. Su justicia y misericordia , t. 3.» p. 183. És inmuta- ble, t. 1. po 124, 126 y sig» 143) 176. La idea que forman de Dios los incré= dulos, t. 3. p. 21,23 y sig- La que nos dan los filósofos , te 1. p. 114 y Sig» La de los cristianos , te 1. P. 119 Y Sig» 229, 233. Dios noesautor del mal, t. 1 P» 484 y sig. t. 2. p. 134. Los cristianos no tomaron su idea del bueno, ni del mal principio de los orientales, t..1 p. 72. Dioses del paganismo, l. 2% P. SIS» Véase, ídolos. Disciplina regular, t. 3- P- 192) 106. Dispensas , t. 3. P. 195) 370» Doginas. Son tan verdaderos y Sagra= dos como la moral. Su union t. 1» p. 97» V. Misterios. Domingo , dia: t. 2. p. 328. Donatistas , t. 3: P. 477.3 510» Duelo ó desafio , t. 3» P» 279* E. Eclesiastes, t. 1. p. 332 Eclipse en la muerte del Salvador, ta 2. p. 120. (544 Si Eduardo, rey y confesor, t. 2 p- 579: A Efeso, concilio, t. 2. p. 248. Efrainitas castigados, t. 1. p. 225: Egipcios , t. 1. sus plagas, p. 199 Elias , profeta , t. 1. p. 63. Eliseos campos » t. 1. p. 88. Encarnacion del Salvador; ¡idea que se conservaba en todos los pueblos, t. 1» p. 64. La tuvieron los judíos ,.t. 1. p- 461. Unico remedio del hombre, t. 1- p. 465, t- 3-P- 7, 49. Argumentos de los incrédulos ,t. Il. p. 490) t. 2. p. 22) 579, t. 3» p. 125. V. Cristianismo , E” vangelio, Trinidad, Enemigos , t. 1, p. 98, 106,t. 2. p. 535 Y Sig. t. 3» p. 505» £noch, t. 1. p. 156. Epiphania, t. 1. p- ST. S. Epiphanio enseña la divinidad de Jesu-C. N. S. t. 2. p. 17 y sig. Lo que dice de los gnosticos,.t. 2. p. 283. Erasmo , t. 2. p. 409. ld Esclavos , su condicion entre los pa- ganos, t. 1. p. 102, en el pueblo de Dios , t- Il. P. 292% .* Escogidos y t. 2. p. 202 y sig. 480 y sig. t. 3. P+ 175 Escomuniones de los papas contra los soberanos , t. 3» P» 396 y sig. 400. Con- «tra los cómicos , t. 3. Pp. 422» a (545) Escribir, arte de, t. t. p. 991 y sige Escritura Santa, t. 1. Nada tomó de la mitologia pagana, t. Il» p. 47. Las de los judíos son nuestras, l. 1. P. 64, 243. Nos dá las ideas mas sublimes de Dios, t. 1. p- 118 y sig. Debia acomodarse al lenguage comun, t. 1. p. 227. t. 2. P. 40, 83. Su perfeccion, t. 2. P. 107, 164, 207, 2593 357» t. 3. p. 456. Su auten= ticidad , lt. Ll. p. 49, 397» l- 2 Pp. 35H y sig. 362 y sig. 570 y sig. Todo el cap. 6. Véase Evangelio. Escrituras apócrifas, t. 2. p. 88, 370 y sig. 378. V. Evangelio, Esforcia , cómo fué asesinado, t. 3. P- 1142 ob España , calumniada , t. 1. P. 59» te 2. p: 259. lo 3=P- 453» 491* Esparta , to T. p. 100. Espiritu-Santo, t. 2. Pp. 22, 24 y sige Su venida sobre los apóstoles, t. 2. pa 215, 223), 356. t. 32 P- 7) 34 Espresiones groseras, t. 2. p. 83, 85. Sencillas , t. 1. pi 335 Y Sig. 338. Espíritu, nada tiene de materia, t. %e p. 1858, 191,399. V. 4imas Estrella, que guia á los magos) l. Le p- 36 y sig. Eternidad , t. 3. p. 18. Eva, t. 1. p. 138, 143 > 150» Evangelio, su propagación y predi- 35 (546) cacion y te 1 P. 451 + 478, te 2 P- 18» 1233 217 Y Sig. 296 ,:304 , 352 y SIB+ 359* l- 3: P+ 327) 428. y sig. 461, 472% 50%» Evangelios. Su verdad y autenticidad) “t. 2. p. 178 y sig. 305» 356 , 371) 379» 386, 3951) 415" Evangelios apócrifos, t. 2. p. 365, 370, -379- e Exequias eclesiásticas ó entierro, t. 3» p. 422. Eucaristía, t. T. Pp. 110. t. 2. P. 102» 280. t. 3. p. 124. Consulta de S. Águs- tin, apóstol de Inglaterra, sobre su re- cepcion», t. 2. p. 580. Eusebio, sobre la divinidad de N. $. Jesu-C., t. 2. p. 18,233 Exequiel no contradice á Moises, ni á sí mismo», t. 1. p. 146. y sig. No es grosero, tl. Pp. 342) 353- F. i > Fanatismo filosófico, t. 1» P- 95» f. 3. p- 7: 474 y sig: Atribuido ála religion cristiana , t. 2. p- 62, 319» to 3. po 1170 p21,:471 3 474 Y SIE" Faraon, t. 1. p» 196 y sig. 208 Y sig. Fariseos , t. 2. P» 353» 4195 $50» Fatalismo , t+ 1» p. 85. Fé, Obstículos para ella, t. 1. P. 454 (547) y sig..No se opone, ni condena la ra- zon» te 1. P»- 23 Y Sig. 30. Es útil, t. 2. p- 494, necesaria, t. 3- p. 4. Diferencia entre muestra fé y la creencia de los in- erédulos, te 3» P. 14, 235 29» V. Mis- terios.., Sta. Felicitas, t. 3. P. 207+ Felicidad en esta vida , lt. 2. PD. 478, Fenelon , t. 2. p. 410» ue Filosofía, frutos de la falsa, t. 1. p- 95. Sus ideas sobre la divinidad, t. De p. 117. Es orígen de las beregias, t..2. p. 108, t. 3. P. 171. Sus errores, t. 2, P» 194, 197, 280, 284,336, t. 3. p. d, 16.Su moral, t. 2. p. 593. Filósofos que elogian el cristianismo, t. 2. p. 369, 535. Virtudes que practi- caron » f. 2. p. 594» Ideas sobre su doc= - trina y conducta, t. 1. p. 32 y. $Ig. 95) 117) 207) Ll. 2 Pp. 26, 190, 196, 280, 287 y sig. 343) 307 ) 475» 513) 533) 549, 562) t. 3» P- 4,172), 418. Fornicación por idolatria, tl. T. pe. 61333, , , Francia en tiempo de su revolucion, f. 2. p- 571 » tf. 3» p- 172- A Francmasones , t. 3. p. 420 Y 5IG+ G. Gabaonitas , t. 1. Pp. 299 (548) Galerío , emperador, t. 3. p. 20l+ Calileo, astrónomo », t. 3. P. 113- Génesis, t. 1. p. 129 y sig. V. Es- eritura Sta. Pentattuco. Moises. Crea- cion. Lei mosáica. E | Gentiles, Mamados á la fé, t. 3. p» 127. V. Cristianismo. Filósofos. " Gerarquía eclesiástica , l. 2. p» 314- S. Gerónimo recomienda el estudio de las ciencias, t. 2. P- 358" > Gloria, 6 Bienaventuranza y t. l. Pp. 88,t.2. p. 46, 326, 458, 477 Y Sig: 480 y sig. 496 y sig» l. 3» P. 73 Gloria mundana , t. 2. p. 500, 506, 54: : Gnosticos , te 2. p. 278 y Sig. Gracia de justificacion , t. 1. Pp. 469, t. 2. p. 135) 201 Y Sig. 345)! 3: b- 174, 180. S. Gregorio VII. , t. 3. P» 313, 358, 384. Guerra, t. 1. p. 271,288, t. 2 p- 292, t. 3: p. 328. bd Guerra de religion, t. 1. p. 288. Y. Cruzadas. Intolerancia. Fanatismo. A. Hechos de los apóstoles, cuando se escribieron, t. 2. P» 180, su autentici- dad, to L. p- 215) 220» A A A 549) Heregía, t. 2. p. 108, 263, 275. 278, 287, 295) t» 3. P- 6, 169, 171, 228, tf. 3. P. 20. Herodes, t. 2. Pp. 47) S! Y sig. 385: Herodes, Tetrarca, t. 2. P» 105. Henrique VII. , emperador, t. 3. p. 113. Henrique VIT. de Inglaterra, t. 3. p. 270. ? - Henrique IY. de Francia, t. 3».p. 516. Héroes , solo el cristianismo puede formarlos , t. 2. P. 499 y Sig. FHierofanta , t. 3. P. 104» E S. Hilario enseña la inmortalidad del alma, t. 2. p. 171 Hijos, como los castiga Dios por el pecado de sus padres, f. I. p. 148, ia PR ; : Himno. atribuido á Jesu-C. N. S. por los priscilianistas , apócrifo, t. 2. p. 83. Hiram, rei de Tiro, t. l. p. 321» Hipócritas y t. 3» P» 119» Holofernes , t. 1. p» 236. Hombre, como fué criado, t. 1. p- 465- Como. es imágen de Dios, t. 2: P. 147» Degradado por la culpa, £. 2. P. 335: Sin religion, t. 2+ P+ 514» lt. 3» Pp. 512. Elevado por la religion, t. 2. DP» 555: t. 3. p. 8, Segun los filósofos, t. 3. p. 24, 27. V, Pecado original. Homicidio, t. 1. p, 267» (350) Flonorio Í.,t. 3. p. 258- “Horas del dia, como las contaban los judíos, t. 2. Pp. 391; '* Humanidad , ta 1. P. 100), 372. Humildad ,t. 2. P- 3177 549 > 332: 1. , Iconoclastas y t. 3» P- 479" Tdiotismos y t. 2 P. 83- Idolos yt. 2» p. 319- Idolatría, t. 1: P. 515213 Y sige 223, 228,239, 265. Tglesia católica , t. 2. p. 269. Los he- reges han querido cubrirse con su nOIm= bre, t. 2. p. 291) 296. Es la que tiene la mision de Jesu-C. N. 5. t. 2. p- s26. Su perfeccion , t. 2. Pp. 591» Es infali- ble, t. 2. p. 238, 240 Y sig. 269. Fue- ra de ella no hai salvacion, t. 2. p. 201» 203, 276,504) t. 3. p. 174 y sig So- bre sus bienes temporales, t. 3: P- 3 Lo Y. Diezmos. Bienes eclesiásticos. Iglesia romana. V. Papa. Ignorancia, t. 2. Pp. 551. 'Atribuida á los cristianos, tf. 2 P- 39), 551l- v. Cristianismo. Imágenes , t. 3: P- 26, 29. * Imprenta , to l+ PD» 157: | impíos. Su retrato formado por $. Ju- das, 6 17 pr 150 Sobre su ceguedad y (551) obstinacion, t. 2. p. 16, ¿12. Hijos de los hereges, f. 2. p. 270. Su odio á Je- su-C. N.S., to Lo p. 7. t. 2 po475. Su muerte, te TI. P. 347) 475: t. 3. p- 164. V. Incrédulos. Impotencia, impedimento para el ma- trimonio , t. 3. P. 130» Incrédulos , como atacan la religion, t. 1. p. 4.,64,'87, 114), 226, 245, 489. t. 2. Pp. 13, 31» 115) 127) 138, 190, 261, 289 , 306, 350, 371 433» 460,532) 549 >t» 3» P- 29) 3%) 152, 164, 169, 172, 312) 326, 45% > Incredulidad, sus efectos, te 1. p. 468, t. 2. DP. 475, 514 5785 t. 3: po 164. Indulgencias, ta 3=-p. 3722) 3743 3772- Infierno, te 2. Pe 4359 459) 4573 461 y sig. Injurias , perdon que aconseja el E- vangelio, t. 2. p. 535 y sig. V. Enemigo. Inocentes , niños, t. A+ Pp. 53 y Sig. 59, 386. Inocencio Í. papa, te 3» P. 333* Inocencio 11, papa, t. 3» p. 338: Inquisición, t. 3+ P+ 230, 245 y si8 A05 y sig. 418. Institutos regulares, t. Te P- 99) t. Y p: 586 y sig. V: Misiones. Trene emperatriz, te 3- P. 190 Isaac, te 1. p. 261, 267. Ishoseth y ta t+ p. 282), 300 (558) Milagros de Jesu-C..N.S. yt. 23 p. 18, 32, 37) 83, 91, 102, 104, 1093 112) 123» 128,209, 341 y sig. 355: Milenarios , to 2. P. 412%. Misa. Sus ritos, antigiiedad £c., lt. 2 P. 324 y Sig. 329. Misantropía.; te 3» P- 312%, Misericordia de Dios, t. 3: P. 184. V. Dios. Misiones, te 3» P. 428 y sig. 452) 460, 463: Misterios. Argumentos de los impíos contra ellos, t. 1. Pp. 450) fo 2. Pp. 223 244. Sus pruebas, te 1. Pp» 449 y sig» te 2. P. 244,308, t. 3..p. 20. Su 'obscu- ridad , t. 1. p. 98, 126, 450» t. 2 ps 22,342) ti 3-P. 4,:124, 126. Los hai en la naturaleza, t. 1. p. 126,t. 3. Pp. 13» Mitología pagana , t. LI. p. 39 y sige 117. : Moabitas, t. 1. p- 220 y sig. Moises, te l. P- 39) 4%) 373, 383) 391) 403) 425- Moloch , ídolo, t= 1. p+ 265» Monjes , ta 3. Pp. 102, t. TI. P. Ql. Monotelitas , t« 2. Pp. 251 y sig. Moribundo y t. 3. Pp. 161. Moral cristiana, ll. p. 32 y sig. 91) 107.3 t. 2. p» 86,106, 108, 156, 167 , 288, 367.) 499,507 Y sig» 512%) 535, 539,552 y sig. Pintura que hace (559) a S, Agustin, t. 2. p. 590. Su union com los misterios y dogmas , t. 1. p. 98 te 3» P- 7 Mortificacion, t. 2. p. 86, 587. Movimiento , t. 3» Pp» 23- Muerte ,t. 3. p. 161 y Sig. De los impíos , t. Ll. p. 347) 475) 1: 3: P: 164» Mugeres yt. 2. p» 4957 487» En la resurreccion , t. 2. p. 431- Mundo, t. 1. p. 134) 139* V. Crea- cion» > . ZW. Nabal ,t. 1. p. 278. Naturaleza en Jesu-C. N.S. t. 2. pa 248 y sig. : e Nectario , t. 3. p. 86. IVicea, t. 2. p- 238, 379- Nícolao , diácono, te 3= Pp» 490» Niños que mueren sin bautismo, te $» p. 67, 96. V. Limbo. NO0€» to 1» p. 178, Novato y Novaciano cismáticos y t. Za p. 202, 475 O. Obispos, t. 2. p. 314) 529 y f- 3» P> 133 Y sig» 172, 337» 492 Orange , príncipe... asesinado, t. 3y Pp. 115 (560) Ordenes religiosas, t. 1. p. 90, 93» te 3. p. 102 y sig. Orden sacramento de... t. 3. p. 133» Origenes enseña la divinidad de Je- su-C, N.S., t. 2, p. 229. Su doctrina so- bre el infierno, t.-2. p. 471. Se hace Eunuco, t. 3. p. 47. Atestigua la mul-. titud de mártires, t. 3. p. 213. Sobre el sentido del Genesis, t. l. p. 154 y Sig: Orobio judío y sus argumentos contra el cristianismo , t. 1. p. 420 y sig. Oseas, sobre sus profecías, te l. pe 361, 366. Pe S. Pablo reverencia áS. Pedro, t. 2% p. 223. Por qué circuncidó 4 Timoteo, t. 2. p. 254. En qué sentido juzgaba in- útil la circuncisión y t. 2. p. 255 + 405» t., 3- p. 245. Su disputa con 5. Pedro, t. 2. p. 261 y sig. 267, 405. Hace que- mar los malos libros, t. 2. p. 561. Fal- sas imputaciones que le hace el Citador, t. 3- P- 245, 288. Padre muestro, defensa de esta ora cion , f. 3» P- 439 y sig. Padres de la iglesia, te 1. p. 27. t. 2 Pp. 3.395,41» 173» 193 Padrinos de bautismo, t. 3» p-72,78. Pasanos, sus costumbres, t. 1. p- 16, 58, 99 y sig 121) 289) 372. t. 2. p. (361) ¿284 ) 2915 318,393»: Sobre su salyas “ejons" t. 2. Po SOS. h Palabras, son signos. arbitrarios, t. 2. piggos t.23+P: 31) 55 Y Sigo .> Palmira 6 Tadmor ¡ Laipi3to Papas, orígen de su autoridad tem- «poral, t. 2.<p. 529 y sig Primado, t. 3, p. 248 y sig. 258,319, 334) 338» .379, 382 Cuando usaron esclusivamente. del -título. de: papas, ft. 3. p» 385. Dispensas, -t: 3: P. 149. Poder temporal de los pa= pas, t. 3» P- 317 y 8: 339» 344 sie (3923426 ,:4303: 518. $. Paphnucio y: t.:3+ p. 309 y. «Sigo? Paralítico, to De. 3 do. ; Paraiso.terrestre; t. I. p. 55, 88, 141, t. 2. p. 335» Paraiso ó Bienaventaránáa, LE. p.:477:y sig 495 y sigo Vo Gloria. Parto, sus dolores , t. I. P. 150% 7 Pasiones, t. 2. p..478, 498) 514». Patriotismo , b..I. p. 2333 an 2. Pe 583: Pecado: a tr. po 1423: Las, 464, t. 2. P. 332) 339) 341 y sig. 579 ¿tog=p. 73. V. Adam. Pecados. Porqué Dios los. permites t. 1- p- 161, 466 Y, “sigo 484. y sig. Pecados de los infieles, t.-2.p.:506. Despues del bautismo ¿t..3= p..80..Su diversa grave= dad», t.-3+ ps ay Sobre su. absolucion, t. 3. p- 374: Y. Penitencia, Confesiona 36 (562) S. Pedro apóstol ,.t.:2. p. 261, 408, 545. No le faltó la fé, t. 3» p. 240» Fué «casado, t. 3. p. 289. Su primacía, t. 3- p- 379. ¿Fué el Cephas reprehendido por S. Pablo? t. 2. p. 262. S. Pedro Crisólogo, t. 2. p. 461. Penitencia, sacramento de, t. 3: p» 8o, 196. V. Confesion. : '— Penitenciario , t. 3. p. 85 y sig. Pensamiento , ¿es posible á la mate- ria? V. 4lma. ¿Qué piensan los mate- - rialistas? t. 3. p. 24» Perfeccionevangélica, t. 2 P- 541,590 y sig. 394. V. Desprendimiento. Conse- jos evangélicos. Moral cristiana. Perdon de las injurias. V. Enemigos. Injurias. Persecucion de los justos, t. 1. p. 368 y sig. Sta. Perpetua, t. 3. P. 209. «: Philantropía , te 1. Pp. 37= Phindes , to 1. P. 220» Phocio ,.t. 32 P. 2573 259, 338: Piedad y, t. 2. P. 55 Pilatos , actas genuinas de la Pasion, t. 2: Pp. 125 Pío VI, to 3» p. 343+ Pio VII, t. 3-P- 354» Placeres y t. 2 P» 498, $102 Plagas yt. 1» P. 196, 200 y sigo Planetas y te 1» P+- 134) 227» Zo Li ic ii A a (563) Platon, tul. P. 35) 74» Pleitos y t. 2. p. 540. Pobreza, t. 2. P. 32 27 y sig. 49) 416, 541) 543» t. 3» P- 338. Poder político , t. 3+ P. 339 y sig. Proteccion que dispensó á la iglesia, t, 3. P» 350» S. Polieucte, t. 3. Pp. 200. Poligamíia , entre los israelitas, t. 1. p. 329- Autorizada por Lutero, t. 3-P. 144. Nunca permitida entre católicos, P. I5I.+ Política, achaca á la religion sus fal= tas, t. 2 p. 289... , Pombal ,t. 3. p. 520. Posesos , t. 2. p. 92. Los Gerasenos, t. 2. p. 101. V. Demontos. Predestinacion , t. 1. p. 84. t. 2. p- 200 y sig. t. 3. p. 181 y sig. Presciencia y t. 1. p. 144, 488. t. 2, p. 201 y sig. Presentacion al templo y purificacion, t. 2. p. 68, 387. Principio malo y bueno de los mani- queos, t. l. P. 72%. Priscilianistas. Su himno, t. 2. p. 88. Profetas. V. sus nombres. Profecías, t. t. p. 342,426 y sig. t. pa p- 36, 206, 353 395») lt. 3» P- 456 y sig. Prótelitiemo, t. 3. p» 504. V. Após- toles. Misiones. (564) Protestantes , t. 1. p. 97, 112) 225. t. 3. p- 124 y sig. 144,-229 y 271, 514» Providencia de Dios,- te 15 p=3478> 488. t. 2. p. g22 yosig. 478. t::3» p. Us 26, 174, 176. Mog “sho Purgatorio, t. l. P. 90» t. 2. P. 439 459» 469» sE5 q £, . S. Rafael Arcangel, tn p: 71, FA. Raimundo; conde de Tolosa,.t. 3» p- 399» 484. Rahab , t. 3: Pp. 52. Razon humana, te TI» Pp. 23» t. 2. P. 29 40.6. 3. p. 4, 9, 17.-V. Misterios. Recabitas, tv 2. Pp. 253» á Redencion. Sus anuncios, t. 2. p. 336. Su necesidad, t. 1. p. 465 y sig. Sus fru- tos, ta 1. p. 466 y sigut. 2: p. 132) 133, 202 y sig. Ha hecho mejores á.los hom- bres, t. Tp: 467: V. Cristianismo, Fué para toldos, t. 1. Pp. 4693 l..2. Pp. 202% V. Mesías», Profecías y Jesus oc Religion. Lojustamente-se. la. hace Tes- ponsable de los estravios que condena, t. 2. p. 289, € 3 posis. Ls necesaria el bien y. existencia de la sociedad, 2. p 54 Respetada y honrada en, todos los pueblos, t. 2. Pp» 522 y sige Regicidios Lareligion:eristiana lo con: deua, t. 2. p. 517 y siga Stor Pomas no (565) lo defiende, t. 2. p. 533' y Sig. No ha tenido influjo alguno en-los asesinatos que cita Lebrun, t. 3. P. 112 y sig. Regulares , t.. 1. p. 90), 93» V. Ins- titutos regulares. Monjes. "A Reprobos , t. 2. p» 459 > 471) 474. V. Inferno. Resurrección á la vida futura, t. 2, P. 151, 172%), 400. Dificultades contra ella, t. 2. p. 420 y sig. V. Juicio final. Revelacion. Sostenida. por una espe- ranza general, t. 1. p. 68. Su objeto, t. 2. Pp. 40) t. :3- Pp» 4 y sig. ,. 140. Su opo- sicion aparente con la razon, t. 3. P..17. Revoluciones políticas, De Lodo, se abu- sa en ellas, t. 3. p. 120. Revolucion francesa. Cálculo dE E hombres que hizo ARE t.:3-p+ ¿or Reyes.. De Israel, t. 1. p. 379. Títu- los con que se han Morada los de cristianos, t. 3+-P. 15% - . Rimini, conciliábulo, t: 2 p. ágo! Rios del paraiso, te To Pp. 141. Riquezas, t. 2. p «417» De Salomon, tf. To P+ 311, 324 Ps sig» Robo. ¿Lo fué el de los israelitas 4 los egipcios? t. 1. p» 202 Roma, obispo de. Véase Papa. lele: sia Romana. S. Roman mártir , t. 3» P. 212. Romanos. Sus leyes, t. 1. P. 101. Tra» ) (566) to que daban á los vencidos, t. 1. p. 2904 nota (d), P. 295 y sig. 372. Ruinart, monge benedictino. Sus es- Crit0s, t. 3. P. 205) 212. Ruth , moabita, te 1. p». 359. Se Sabiduría del mundo contrapuesta á la del Evangelio , t- 2. p. 549 y sig. Co- mo se concilia con la humildad , t. 2. P-.554- Go. Sabiduría , libro de, t. 1. Pp. 331» - Sacerdote católico, su ciencia, sus ta= reas, t.. 2. p. 526 y sig. t. 3. p. 106. Sacerdocio cristiano. Su institucion, t. 2. p. 314 y sig. t. 3: p. 133. Las fal- tas de algunos individuos no son argu- mentos contra el, t. 2. p. 522, 532% Sus facultades , t. 3. p. 91), 133» Honrado, t. 1. P. 271), t. 2 p. 522 y sig. Distin= to del sacerdocio judío. t. 2. p. 476. El primer sacerdote es Jesu-C, N. S. V. Cle- ro. Bienes eclesiásticos. Celibato. Sacerdocio pagano») t. 2. p. 524, ti GQ» P»+ 104» Sacramentos y te l. P. 793 to 2 Po 331, t- 3. Pp. 44) 57 y sig. Véase cada uno por su nombre. Sacrificios , te 1» p. 61, 111, el de Abraham, t. 1. p. 265. (557% - Saduceos y te 2. Pp. 140) 2539 419». Salmos y te 2. P. 259 to. 3» P- 456» AS9- Salomon , t. le P+ 305» 3rr y. sig. Salvacion y lo 2. Pp. 202 y sig. V. Gra- cia de justi¿cacion. Iglesia. Samuel , te 1»:p» 269» Sansony te L. Pe 43 Santos , canonizacion de A ee Lo p. 321- Santiago apóstol. t. 2. P. 7) 20» Sara, muger de Tobias yt. 1» Pp. 74» Sara muger de Abraham; -t. 1. P a 254 y sig. 260 y. sigo - Saul, tu 5. p. 269 y sig. 2845: 297- Seleucia y conciliábulo , te %. P.. 248 . ¿Serpientes to 1. Po 429 153 e Sexos , te TI. P= 138. ; Símbolo de los, apóstoles , to Le p. o Y Niceno, t. 2. p. 443- f-onstanta noi tano ibid. S. Sinforiano y mártir; ; te 3 P+ 2IT+ Sta. Sinforosa yt. 31 P. 205 Sisto Y. t. 3» Pp. 137- . ¿Siglos bárbaros, 9 de ignorancia, to 2. p» 448, 450,530 > t. 3: P- 429... Soberbia, lt. Le Pr SdRo 5521 554: “Sociedad, el cristianismo la perfeccio= na, t. 2 p. 563» Sodoma , t. 1. p. 263: Socinianos y te 2. Pp. 2741 l» 31 P- 21- A ' sp 63 04 KT Pabr esto! al ais Ty walaeistaod Dinos rl ama sal o o ra ota no sl ore a E 339 hd Di ns ori a e Late nl, AD: * as es PE > e SWEET AAA ES EQ ón A 089 (235)/19 UNIVERSIDAD DE SEVILLA A 600159138 L2St323 42 ] E a 1 ES > F y sd ue a ae he Y, a . $ le Usd A. MS da e WA ETA gus merca er