El Citador ante el tribunal de la razón o sea Examen crítico del catecismo de la impiedad. V. 3
Full text
A
A
A
z
AA:
A
7
:
e
CEA
EI
A
A
to
a
e
E
-
cio
4
h
Ñ
2.
E
Ó
po
EL
CITADOR
ANTE
EL
TRIBUNAL
—
DEJA
ross,
O
SEA
.
sn
“EXAMEN
CRITICO
DEL
CATECISMO
DE
LA
IMPIEDAD.,
POR
U..
FE.
F,
TOMO
TERCERO.
+3
CON
LICENCIA
'EN
CADIZ?
PU
0
0
M0
PAI
AIN
IA
IA
II
Imprenta
de
:
Roquero,
calle
de
la
Torre,
nm.”
20:
año
de
1824.
.
WAAMAARAAAAAAAAMRAM
RARA
AAA
MA
Quecumque
¿gnorant
blas:
phemant,
quecumque
autem
naturaliter
,
tamquam
muta
animalia
,
norunt
in
his
cor-
rumpuntur.
fude.
10.
Blasfeman
de
todas
las
cosas
que
no
saben:
y
se
pervierten
como
bestias
irracionales
en
a-
quellas
cosas
que
saben
natural=
:
menfe.
Epist.
de
S.
Judas
y.
10.
POL
WI
PI
II
00
IV
INICIA
IIA
EL
CITADOR
ANTE
EL
TRIBUNAL
DE
LA
RAZON
CAPILULO
VIL
N.
es
posible
hayan
dejado
de
notar,
los
que
han
leido
este
insulso
cam
tecismo
de
impiedad,
cuan
repetidas
ye-
Ces,
y
cuan
importunamente
se
burla
de
las
creencias
cristianas,
blasfemando
mas
bien
que
discurriendo
contra
nuestros
mis=
terios,
y
especialmente
contra
el
de
la
Beatísima
Trinidad.
Como
para
el
orgu-
llo
filosófico,
es
lo
mismo
no
comprender
una
verdad
que
ser
imposible
su
existen-
cia
en
las
materias
religiosas,
este
dogma
elevadísimo
,
superior
á
las
luces
de
la
Fazon
,
aunque
no
contrario,
conveniente
Por
su
obscuridad
santa
para
humillar
nuestra
presuncion
,
ha
merecido
con
preferencia
las
invectivas
de
la
desespe-
rada
impotencia
de
Lebrun.
E
Ántes
de
descender
á
examinar
sus
despropósitos
y
embustes,'
conviene
for=
(ro)
gumentos
y
leg"
daremos
su
verdadera
fuerza.
Lo
que
la
religion
cristiana
enseña
es,
que
en
Dios
hai
tres
personas
dis=
.,
tintas
y
una
sola
naturaleza
,
sin
que
es-
ta
se
multiplique
ni
divida
en
las
perso-
nas,
ni
ellas
se
confundan
en
la
natura-
leza.
Decimos
que
no
comprendemos
es-
te
misterio;
confesamos
que
es
superior
á
todos
nuestros
aleances;
que
no
nos
es
dado
sondear
esta
profundidad
del
Ser
divino.
Pero
conocemos
al
mismo
tiem-
po,
que
en
esto
no
hai
contradicción
al-
guna;
qne
si
nuestra
razon
no
penetra
mas
,
no
por
eso
se
destruyen
sus
princi
pios
;
porque
los
principios
de
verdad
que
la
sirven
de:
:ghia
no
se
ps
á
es
te
dogma.
-
El
Citador
que
siempre
oye
campa
nas
sin
saber
donde
,
quiso
oponer
el
co-
mun
axioma
de
los
lógicos
:
las:
cosas
que
no
son
diferentes
de
una
tercera,
no
difieren
entre
sí
y
axioma
que
forma
la
base
de
todos
nucairós
raciocinios,
y
que
Baile
(a
)
quiere
se
oponga
al
mis.
terio
de
la
Trinidad.
-
Esta
objecion
estaria
ficificitta
dia
suelta,
solo
con
decir
que
los
misterios
(a)
Pyrronism.
Vees.
Berg.
Trait.
dog
td
PSA
Y
SIR
TI
estan
fuera
del
alcanze
de
nuestra
razon
y
de
nuestros
Sentidos
,
asi
como
los
ob-
jetos
demasiado
lejanos
6
elevados
estan
fuera
de
la
accion
de
nuestra
vista;
la
revelacion
produce
con
respecto
á
noso-
tros
el
mismo
efecto
que
el
telescopio
con
respecto
á
los
ojos.
Cuando
juzgamos
de
los
misterios
sin
oir
la
revelacion,
es
como
si
quisieramos
arreglar
la
teoría
de
los
cometas,
sin
el
socorro
del
anteojo.
Los
errores
en
que
caemos
por
esto
no
destruyen
mas
la
certeza
de
la
luz
natu=
ral
,
que
las
falsas
teorías
de
los
antiguos
sobre
el
movimiento
de
los-
astros
la
cer-
teza
del
testimonio
de
nuestros
ojos.
Es=-
ta
sola
observacion
basta
para
aniquilar
los
sofismas
de
Baile,
y
del
tonto
que
lo
quiso
copiar;
pero
es
necesario
respon=
der
con
mas
estension,
Se
supone
que
esta
objecion
es
an-
tíquisima,
y
contestada
mil
veces
por
los
teólogos
(a).
Unos
pretenden,
que
el
axio-
ma
de
que
se
trata
no
tiene
lugar,
sino
para
esplicar
la
naturaleza
y
relaciones
de
las
cosas
finitas
ó
limitadas
,
pero
que
no
sirve
para
juzgar
sobre
el
Ser
infini-
to.
Otros
creen,
que
este
axioma
se
con-
ciiia
facilmente
con
la
esposicion
del
mis-
terio
de
la
Trinidad,
pues
que
se
puede
e
*
(a)
Dic.
anti-filos.
art,
Pyrronisme.
(12)
muy
bien
decir
que
el
Padre,
el
Hijo
y
el
Espíritu-Santo
,
que
no
son
dife=
rentes
de
la
sustancia
divina,
tampoco
se
diferencian
entre
sí,
considerados
en
cuanto
á
esta
sustancia.
Lo
que
no
impe=
dirá
que
el
Padre,
el
Hijo
y
el
Espíritu
Santo,
sean
tres
personas
distintas.
Toda
la
fuerza
pues
de
la
objecion
consiste
en
este
raciocinio:
en
los
seres
criados
y
limitados,
la
distincion
de
per-
sonas
trae
consigo
necesariamente
distin=-
cion
de
naturaleza;
luego
lo
mismo
su=
cede
en
el
Ser
divino,
en
el
Ser
infini-
to
é
increado.
Mas
¿hay
esactitud
en
es-
te
raciocinio
?
¿vale
esta
comparacion
de
los
seres
criados
con
el
Eterno
?
Para
que
mejor
se
conozca
lo
debil
de
este
argumento
,
supongamos
que
un
ciego
de
nacimiento
recobra
la
vista
por
un
instante
,
y
que
vé
un
hombre
colo-
-
cado
entre
dos
espejos.
Verá
tres
figuras
perfectamente
semejantes,
y
que
tienen
esactamente
los
mismos
movimientos.
Se-
gun
las
observaciones
de
los
filósofos
a-
cerca
de
la
teoría
de
la
vision
,
le
es
im=-
posible
discernir
cual
de
estas
tres
figu=
ras
es
el
hombre
palpable
,
á
menos
que
no
se
asegure
por
el
tacto
(a
).
Supon=
(a)
Locke,
Essai
sur
PEntend.
hu-
main.
L.
2.
€.
9.
Berkley
,
Nouvelle
(13)
gamos
tambien
que
este
ciego,
sin
tocar
alguna
de
aquellas
imágenes
que
ha
vis-
to,
un
momento
despues
vuelve
á
que-
dar
ciego:
ahora
figurémonos
,
Si
es
po-
sible
,
los
misterios
y
milagros
que
el
cie-
go
se
halla
obligado
á
creer,
y
los
argu-
mentos
que
puede
dedueir
y
formar
con-
tra
toda
especie
de
certeza.
Se
le
dirá
que
esas
tres
personas,
ó
figuras
visibles
que
han
visto
sus
ojos,
no
son
mas
que
un
solo
y
un
mismo
hom=-
bre.
¿Le
será
esto
mas
facil
de
compren-
der
que
el
misterio
de
la
santísima
Tri-=
nidad?
Los
axiomas
alegados
por
Baile,
que
dos
cosas
que
no
se
distinguen
de
una
tercera
no
pueden
ser
distintas
entre
sí,
que
la
persona
es
la
misma
cosa
que
la
naturaleza
,
no
sirven
de
nada
para
es-
te
ciego.
Si
se
le
dice
que
todo
esto
no
es
mas
que
una
ilusion
de
su
vista,
el
concluirá,
que
la
vision
toda:
no
es
mas
que
una
ilu-
sion
perpetua
,
propia
para
hacernos
du-
dar
hasta
de
los
axiomas
mas
evidentes
de
física
y
metafísica.
¿
Qué
partido
to-
mará?
¿Debe
dudar
de
lo
que
le
atesti-
guan
todos
los
hombres?
¿Debe
oponer
A
Théor.
de
la
vision,
n.
102.
Bufon.
Hist,
Nat.t.
IV,
in12.2
P.
442.
Berg.
Zrait.
dogm.
t.
4.
P-
518,
(14)
ú
la
certeza
moral
de
su
testimonio,
la
certeza
metafísica
de
los
principios
del
raciocinio,
y
la
certeza
física
del
curso
de
la
naturaleza
?
Hace
mucho
tiempo
que
los
apolo-
gistas
de
la
religion
piden
á
los
incrédu-
-
Jos
respondan
á
este
paralelo
,
demues-
tren
en
qué
se
diferencian
sus
racioci=
nios
de
los
del
ciego.
Hasta
el
presente,
nada
hay
en
sus
libros
que
pueda
servir
para
aclarar
esta
dificultad
,
y
aun
algu-
nos
han
convenido
de
buena
fe
en
que
mada
tienen
que
responder
(a
).
Dirán
que
nosotros
admitimos
lo
que
no
comprendemos.
Mas
con
esta
di-
ferencia,
que
nosotros
sin
comprender
estamos
ciertos
por
la
veracidad
infali-
ble
de
Dios
que
nos
enseña
este
miste-
rio,
cuando
ellos
desechan
su
testimonio
-
sin
concebir
mas
claramente
que
nosotros,
sin
tener
ideas
mas
claras
de
la
natura-
leza
y
de
las
personas
divinas.
Nosotros,
pues
,
humillando
nuestra
razon
en
ob.
sequio
de
este
misterio,
no
hacemos
mas
que
renunciar
á
nuestra
ignorancia,
y
no
hacer
caso
de
las
comparaciones
fal-
sas
que
ella
quiere
hacer
entre
las
cosas
divinas
y
las
humanas;
cuando
el
in-
AA
(a)
Lettre
sur
les
Aveugles,
p.
12,
131
44
45"
(15)
erédulo
,
sin
estar
cierto
de
que
la
natu"
raleza
de
Dios
se
asemeje
á
la
del
hom-
bre,
de
que
la
distincion
de
las
perso-
mas
divinas
envuelva
necesariamente
plu-
ralidad
de
naturalezas,
falla
que
en
Dios
tres
personas
deben
formar
tres
Dioses
distintos.
¿Ha
intentado
siquiera
probar
esto
el
Citador?
¿Lo
ha
logrado
ningu-
no
de
sus
maestros?
¿Sabe
mas
alguno
de
sus
discípulos
2
¿Puede
ser
un
argu-
mento
convincente
contra
el
cristianismo
una
obscuridad,
que
él
mismo
confiesa
y
la
razon
matural
conoce
que
es
esen-
cial
en
los
misterios
?
A
la
verdad,
es
un
error
mui
craso
Pensar
que
los
misterios
sean
un
incon-
veniente
particular
á
la
religion
cristia=
na
:
los
mismos
Ateos
sostienen
que
es
imposible
admitir
un
Dios
sin
creer
mis-
terios
;
confiesan
que
un
cristiano
racio=
cina
mas
cónsecuente
que
un
Deista.
En
efecto,
luego
que
Dios
se
digna
revelar-
nos
lo
que
es
en
sí
mismo,
lo
que
ha
hecho
y
lo
que
quiere
hacer
por
noso-
tros,
es
imposible
que
estas
verdades
no
sean
misterios.
Un
Ser
infinito
no
pue--
de,
ni
en
su
naturaleza,
ni
en
sus
de-
cretos,
ni
en
su
conducta,
ser
compren-
sible
para
un
espíritu
limitado.
Así
Dios
ha
revelado
misterios
desde
el
principio
el
mundo.
La
ereacion
,
la
caida
del
(16)
hombre,
su
redencion
futura»
la
con
ducta
de
la
Providencia
con
respecto
á
las
diferentes
naciones,
son
misterios
que
incomodan
tanto
á
los
incrédulos
como
el
de
la
Trinidad.
Es
pues
un
absurdo
declamar
contra
la
doctrina
de
Jesu-C.,
como
si
este
Legislador
divino
fuese
el
primero
que
hubiese
revelado
misterios
á
los
hombres.
Resulta
pues,
que
la
limi-
tacion
de
nuestra
razon
es
su
causa
ne-
cesaria.
¿Mas
se
quiere
conocer
hasta
donde
alcanza
esta
limitacion?
Pues
oi-
gamos
á
nuestros
mismos
enemigos.
Ellos
nos
enseñan,
que
aquel
que
no
quisiese
ceder
sino
á
la
evidencia,
ape-
nas
podría
estar
seguro
de
su
propia
e-
xistencia
(a);
que
si
la
filosofía
consi-
guiese
hacer
que
todos
los
hombres
obra-
sen
segun
las
ideas
claras
y
distintas
de
su
razon,
es
seguro
que
el
género
huma-
no
se
acabaria
mui
pronto
(b);
que
si
el
instinto
no
prevaleciese
en
nosotros
$o-
bre
el
raciocinio
,
el
escepticismo
arras-
traria
tras
sí
la
ruina
de
la
vida
huma-
na
(c).
Despues
de
tales
noticias
¿con
(a)
De
P
Esprit.
1.
disc.
c.
1.
Not.
p:
22.
(b)
Bayl.
16.*
Let.
Crit.
$.
6.
(c)
Hume
5.
Essal
p.
122:
12.
p.
239»
De
1
Homme
par
J.
P.
Marat
l.
2.
p.
155.
Berg.
t.
3.
0.
VIL.
art.
12
(17)
qué
cara
el
Citador
y
los
demas
filósofos
quieren
que
la
razon
filosófica
sea
nues-
tro
Criterio
,
Nuestra
guia
para
juzgar
de
las
cosas
de
Dios?
No
es
esto
todo
:
0i-
gamos
á
cada
uno
de
sus
mas
célebres
oráculos,
Comenzemos
por
el
testimonio
de
los
escepticos.
Bayle
conviene,
en
que
la
Tazon
nada
tiene
que
nos
pueda
ofrecer
confianza
en
ella.
Si
estuviese
,
dice,
de
acuerdo
siempre
consigo
misma
podria-
mos
llevar
á
mal
que
no
se
avenga
con
algunos
artículos
de
fé;
pero
ella
es
mas
á
propósito
para
destruir
que
para
edi-
ficar
;
conoce
mejor
loque
mo
son
las
COsas,
que
lo
que
son
(a).
a
Oposición
que
se
advierte
entre
la
revelacion
y
algunas
máximas
de
la
Tazon
,
no
debe
sorprendernos
mas
que
la
oposicion
que
vemos
entre
sus
mismas
máximas.
Nos
engañariamos
groseramen-
te,
si
nos
lisongeasemos
poder
conciliar
siempre
estas
ultimas
;
las
disputas
inpu-
Mmerables
con
que
resuenan
las
escuelas,
Prueban
evidentemente
lo
contrario
:
no
hai
secta
alguna
herética
que
no
niegue
algunos
de
los
axiomas
evidentes
(a)..
E
(a)
Rep.
au
Prov.
c.
137.
Zuv.
t.
3.
P.
178.
(b)
Entret.
de
Maxime.
e.
7o
te
4:
p.
23.
2
|
18)
«Nos
vemos
e
á
convenir
en
¿»que
nos
ha
precedido
una
eternidad:
sí
,yes
succesiva
,
no
puede
responder
á
las
,»Obgeciones
que
se
presentan
en
contra:
»sSi
no
es
mas
que
un
instante
,
las
difi-
»»cultades
que
esto
presenta
son
todavia
»»mas
insolubles.
/7az
pues
dogmas,
que
a»
los
mismos
pirronicos
deben
admitir,
¡aunque
no
puedan
resolver
las
obge-
a»yciones
que
los
combaten
(a).
“Jamas
sacerdote
alguno
,
dice
Da-
e»vVid
Hume,
con
la
intencion
de
amansar
»)y
subyugar
nuestra
razon
rebelde
,
in--
,»Ventó
dogma
alguno
que
choque
mas
al
a»Ssentido
comun
,
que
la
doctrina
de
la
,estension
divisible
al
infinito
,
con
to--
sy
das
sus
consecuencias,
tales
como
todos
aj
los
geómetras
y
metafísicos
las
ostentan
,,con
tanta
pompa,
y
con,
una
especie
de
,ytriunfo...
choca,
con
todo,
con
los
prin-
,ycipios
mas
claros
y
naturales
de
la
ra-
zon
humana
(b).”
Dejemos
otros
testi-
monios
de
los
escepticos,
y
presentemos
algunos
de
los
materialistas
y
deistas.
Si
todo
es
misterio
para
los
escepticos
,
las
sectas,
dogmáticas
por
una
razon
mas
fuer-
te,
se
ven
obligadas
á
hacer
continuamen-
te
actos
de
fé.
-
(a)
Rep.
au
Prov.
C.
96.
p691.
(hb)
12,
Essai
sur
Pentendem.
humarn
p.
320.
—
BIBLIOTECA
UNIVERSITARIA
(19)
Los
materialistas
hacen
profesion
de
esto.
Uno
de
ellos,
despues
de
haber
sos-
tenido
el
Progreso
de
las
cansas
y
efeca
tos
al
infinito,
conviene
en
que
,
subien=
do
siempre,
no
se
encuentran
mas
que
e-
fectos
sin
causa
primera.
“En
este
esco=
»»
Ho,
dice,
es
donde
la
razon
humana
ha
»
Venido
á
estrellarse...
evitemos
con
s»“uidado
entregarnosá
especulaciones,
so-
»»bre
el
modo
que
han
sido
hechas
las
co-
»»
Sas
;
bástenos
saber
que
existen
(a).”
Así
el
primer
artículo
del
símbolo
de
los
ateos
es
creer
efectos
sin
causa,
en
vez
de
admitir
un
Dios
por
causa
primera.
El
autor
del
Sistema
de
la
Natura.
leza,
despues
de
haberse
vuelto
loco
para
esplicar
las
facultades
Y
Operaciones.
de
nuestra
alma
por
el
mecanismo
,
confiesa
que
esta
teoría
es
inconcebible
(b).
En
Otra
parte
dice,
que
un
ciego
de
nacimien-
to
no
raciocinaria
bien,
si
negase
la
exis-
tencia
de
los
colores
(e).
Sin
embargo,
le
es
imposible
formar
alguna
idea,
Yo
confieso,
dice
la
Metrie
,
que
no
concibo
como
la
materia
puede
sen-
tir
ó
pensar;
pero
tampoco
es
mas
fácil
A
EVILLA
(a)
Dial.
sur
P.
Ame.
Pp.
(D)
Sist.
de
la
Nat.
e.
1,5
C.
(e)
ibi,
tom,
AL.
Cs
4.
PR.
120.
e
(26)
mitén
nos
tachan
de
ignorantes
y
crédu=
los,
porque,
fiados
en
la
palabra
de
Dios,
ereemos
lo
que
no
podemos
comprender,
pero
sabemos
que
es
verdad
!
ES
1
oda
Será
menos
misterioso
el
símbolo
de
los
deistas
2
No.
es
facil
formarlo,
porque
ellos
mismos
no.
saben
lo
que
se
creen,
ó
no
creen
nada;
apenas
se
ha-
lNarán
dos
que
convengan
entre
sí.
Creen
ó
fingen
ereer
en
un
Dios,
pero
sin
poder
decir,
qué
atributos
se
le
deben
conceder
ó
negar;
jamas
hubo
un
Dios
mas
indefinible.
.-
|
--
¿Es
criador
ó:
solamente
ordenador
de
la
materia?
Si.
negamos
la
creacion,
volvemos
á
caer
en
el
fatalismo;
Dios
mismo
estará
sometido
á
él
y
«su
poder
será
limitado
;
si
le
suponemos
criadon,
esto
es,
segun
los
incrédulos,
un
miste-
rio
que
tiene
mucho
que
digerir.
2
¿
Hay.
en
Dios
providencia?
¿Hasta
donde
se
estienden
sus
cuidados?
O
la
razon
debe
enmudecer,
ó
ella
fijará
los
Jísmites
de
esta
Providencia
á
sn
gusto.
Hate
dos
mil
años
que
los
filósofos
an-
dan
á
la
greña
sobre
esta
cuestion
;-
to-
davia
estan
buscando
una
demostracion
*para
terminar
la
disputa.
Si
Dios
no
ha
sido
libre
en
la
dis-
tribucion
de
los
bienes
y
males,
nos0-
tros
no
le
debemos
ni
reconocimiento
ni
A
A
(27)
adoracion;
si
lo
ha
sido,
es
necesario
ha.
cer
un
acto
de
fé
sobre
las
razones
que
han
arreglado
esta
distribucion.
“En
la
hipotesis
de
la
libertad
del
hombre,
¿preveia
Dios
con
certeza
nues-
tras
acciones?
En
la
del
fatalismo,
no
hai
motivo
para
el
castigo
ni
para
el
pre-
mio.
Este
es
un
nuevo
abismo
en
que
la
filosofía
se
ha
perdido
en
todos
tiempos;
no
es
posible
sondearlo
sino
con
la
an=
torcha
de
la
revelacion.
“De
nada
serviria
admitir
un
Dios,
si
no
se
le
ha
de
dar
culto;
¿pero
qué
culto
“le
hemos
de
tributar?
Segun
los
deistas
todo
culto
es
bueno
y
agradable
Dios;
el
mahometismo
y
la
idolatria,
la
religion
y
la
Supersticion
le
son
del
mismo
modo
indiferentes.
La
religion
natural
es
aquella
que
todo
hombre
pue-
de
formarse,
conforme
al
grado
de
capa-
cidad
y
conocimientos
que
recibió
de
la
naturaleza
;
si
se
eugaña
,
no
se
le
debe
imputar
su
error;
á
Dios
tocaba
haberle
dado
mas
luces.
¿
Por
qué
se
las
dió
mas
bien
á
un
filósofo
que
á
un
salvage
?
yo
no
lo
sé,
““Lo
mismo
en
cuanto
á
la
moral;
eyes
absurdas
,
las
costumbres
crue-
les,
los
usos
abominables
de
los
pueblos
bárbaros
no
pueden
ser
crímenes
;
ellos
Ro
conocen
otra
cosa
mejor:
Dios
no
las
1
(28)
puede
castigarles
porque
no
han
sido
basa
tantemente
ilustrados
;
para
él
es
lo
mis-
mo
salvar
á
los
hombres
por
virtudes
re-
flejadas,
Ú
por
vicios
involuntarios.
Aunque
todos
los
hombres
,
inclu-
sos
los
filósofos
,
hayan
juzgado
que
te-
nian
necesidad
de
una
revelacion,
para
nada
se
necesita;
la
religion
,
tal
cual
el
hombre
puede
y
es
capaz
de
imaginarla,
es
lo
suficiente:
Dios
le
ha
criado
para
la
religion,
y
sin
embargo
le
ha
dado
u-
na
inclinacion
invencible
á
formarse
u-
na
falsa.
“Todas
las
pretendidas
revelaciones
son
falsas
,
tanto
el
cristianismo
como
las.
otras.
Con
todo,
él
ha
iluminado
al
mundo
;
pero
no
importa
:
Dios
se
ha
ser-
vido
de
algunos
hombres
picaros
ó
faná-
ticos
para
obrar
la
revolucion
mas
felizz
les
ha
dejado
hracer
uma
mezcla
ridícula
de
dogmas
absurdos,
con
la
moral
mas
perfecta.
“Dios
puede
hacernos
conocer
mis-
terios
por
medio
de
la
razon
,
pero
no
puede
enseñarnos
por
la
revelacion
;
y,
aunque
omnipotente,
no
puede
acompa=
ñar
la
revelacion
con
ningun
signo
cier-
to
é
indubitable.
“Los
dogmas
no
han
producido
mas
que
mal;
debe
predicarse
la
moral
sin
dogmas
,
aunque
está
demostrado
por
la
A
A
e
AAA
AA
(29)
,
esperiencia
,
Que
jamas
ha
podido
subsis-
“tir
uno
sin
otro,
Podriamos
añadir
á
los
misterios
del
deismo
todas
las
obgeciones
de
los
ateos
contra
esta
hipótesis;
nunca
han
podido
responder
á
ellas
solidamente
en
sus
prin-
cipios.
:
“Cuando
nuestros
contrarios
nos
ha-
gan
ver,
en
el
símbolo
del
cristianismo,
misterios
tan
absurdos
y
tan
multiplica-
dos
como
los
suyos,
les
ayudaremos
á
cantar
el
triunfo,
los
creeremos
autori-
zados
para
invectivar
eontra
la
fé
y
do»
cilidad
de
los
cristianos.
Entretanto
podemos
decir
4
nues»
tros
lectores.
Nuestra
razon
por
confe-
sion
de
los
incrédulos
mismos
es
incapaz
de
guiarnos,
ella
encuentra
obscuridad
y
misterios
en
la
naturaleza
,
en
la
mo-
ral
y
en
sí
misma.
¿Tendrá
derecho
pa-
ra
negarse
á
las
verdades
que
Dios
la
en-
seña
acerca
de
su
Ser
infinito
,
porque
no
puede
comprenderle?
Reuna
el
lec=
tor
lo
que
dijimos
en
el
cap.
IV
y
V.
acerca
de
las
razones
de
prueba
y
moti-
vos
de
credibilidad,
que
asisten
á
un
eris-
tiano
para
creer
este
y
los
demas
miste-
rios
,
con
los
delirios
que
acabamos
de
esponer
,
y
decida
en
que
parte
puede
rse
con
mas
certeza
la
verdad.
Ade-
Mle
mas,
y
observe,
que
clase
de
ene”
(30)
migos
se
declaran
contra
esta
,
note
sus
doctrinas
morales,
su
inconstancia
y
la
incoherencia
de
susopiniones.
Finalmen-
te
resuelva,
quien
procede
con
mas
jui-
cio,
quien
se
aventura
menos
á
errar,
quien
perderia
mas
en
el
caso
de
faltar
la
verdad
á
nuestra
fé,
lo
quees
tan
im=-
posible
como
el
que
Dios
nos
engañe:
¿el
que
creé
con
la
mas
ilustrada
y
virtuosa
parte
del
género
humano
,
ó
el
que,
u-
nicamente
por
espíritu
de
soberbia
y
sin-
gularidad
,
adopta
los
absurdos
y
blas-
«femias
del
Citador
?
A
Pero
es
constante
,
sigue
este,
que
los
apóstoles
no
pensaron
jamas
en
se-
mejante
Trinidad...
Hemos
demostrado
que
los
judíos
tuvieron
idea
de
este
misterio
;
que
Je-
su-C.
le
reveló
abiertamente;
que
los
a-
póstoles
le
predicaron
por
todo
el
uni-
verso;
que
sn
creencia
es
el
fundamen-
to
del
cristianismo
y
el
alma
de
su
cul-
to.
(Cap.
IV
y
V.)
Esta
gerigonza
de
palabras,
de
personas
,
esencia
,
hipostasis,
union
hipostática
y
personal,
encarnacion,
generacion,
procestóon
,
espiracion,
y
otras
semejantes,
se
han
inventado
despues
de
aquellos
(los
apóstoles),
pa=
ra
enredar
y
hacer
mas
oscuro
el
asun.
to
(C.
p.
185).
|
DN
DORA
1,
(gto)
-
De
estas
palabras,
unas
han:
sido
usuales
y
comunes
en
todos
tiempos,
y
se
han
adoptado
para
la
mas
fácil
percep-
cion
ó
esplicacion
del
Misterio
:
otras
han
sido
inventadas
por
los
teólogos,
no
para
espresar
ideas
nuevas,
sino
para
sostener
las
antiguas
que
los
hereges
que-
rian
confundir
con
vanas
cabilaciones.
Mas,
una
vez
declarado
el
sentido
que
fi-
jaba
la
creencia
constante
de
la
iglesia,
ya
ni
aun
en
esto
es
lícito
variar.
Si
los
hereges
se
hubiesen
contentado
con
las
laces
de
la
fé,
y
no
hubieran
pretendi=
do
con
sutilezas
filosóficas
comprender
ó
esplicar
á
su
modo
el
Misterio
,
no
hu-
biera
sido
necesario
adoptar
nuevas
voces.
-
¿Mas
la
novedad
de
palabras
ó
nom-
bres,
que
damos
á
una
cosa,
indica
por
ventura
que
antes
no
habia
existido?
Los
cuerpos
ciertamente
tenian
una
mutua
fuerga
de
gravedad,
antes
que
se
la
diese
el
nombre
de
atraccion.
Lo
mismo
pode-
mos
decir
del
magnetismo,galvanismo
¿ec.;
y
no
olvidemos
que
aquí,
aunque
las
cosas
existian
,
las
ideas
ó
no
eran
claras
ó
no
eran
conocidas,
por
eso
no
tenian
nom-
bre;
pero
en
los
objetos
religiosos
las
ver»
dades
han
existido
siempre
,
las
nuevas
voces
se
han
adoptado
para
rechazar
ideas
que
se
oponian
á
aquellas.
“En
la
mo-
»ral
cristiana,
dice
un
sabio
filósofo
mo
(32)
,
derno,
(y
con
mas
razon
podemos
no-
¿ySotros
decir
en
los
dogmas
)
infeliz
del
»»pueblo
en
que
se
inventen
nuevos
nom=
¿)Dres,
porque
estos
espresan
siempre
nue-
y»
Vas
ideas
;
y
nuevas
ideas,
en
la
moral
»»
del
cristianismo,
son
ideas
falsas
y
per-
»»turbadoras
de
la
sociedad.
Entonces
el
»pueblo
se
deteriora
léjos
de
mejorarse,
»y
su
lengua
léjos
de
perfeccionarse
se
¡corrompe
(a).”
Ultimamente,
si
4
Lebrun
parecen
gerigonza
estas
palabras
que
los
teólo-
gos
católicos
usan
para
esplicar
en
algua
modo
ideas,
á
que
no
alcanza
el
idioma
de
los
ángeles,
cuanto
ménos
de
hom-
bres
,
es,
porque
no
sabe
que
,
como
de-
cia
Rousseau
:
“pocas
frases
hai
(
y
me-
¿y»nos
palabras
)
que
no
se
pueda
hacer
»»parezcan
absurdas,
aislándolas,
ó
sacán-
,
dolas
de
su
lugar.
£sta
maniobra
ha
¿+
formado,
ó
es
el
único
talento
de
los
críticos
subalternos
ó
envidiosos
(b).””
Se
trae
en
apoyo
de
la
Trinidad
una
epístola
de
S.
Juan
en
que
dice:
hay
tres
que
dan
testimonio
en
la
tierra,
el
espíritu,
el
agua
y
la
sangre;
pero
el
espíritu
,
el
agua
y
la
sangre,
no
(a)
£l
Vizconde
Bonald
en
sus
Re-
cherch.
Phil.
t.
2.2
p.
385»
(b)
Pensées.
ht.
2.
p.
267.
100
y
el
Espíritu
3)
quieren
decir
la
irinidad
,
á
menos:
que
no
se
interprete
este
pasage
como
se
ha
interpretado
el
Apocalipsis,
0-
bra
clarísima
y
llena
de
luces
del
mis.
mo
autor
(C.
p.
186).
Aquí
tiene
de
nuevo
aplicacion
el
pasage
de
Rousseau,
que
hemos
citado
en
el
párrafo
anterior.
Señor
Lebrun,
si
en-
tresaca
vd.
estas
palabras,
y
omite
las
que
anteceden
y
siguen
¿cómo
se
ha
de
hablar
ni
de
Trinidad
ni
de
nada?
Si
yo
pretendo
probar
con
estas
solas
pa-
labras
del
Padre
nuestro:
Vo
nos
dejes:
caer,
que
los
cristianos
creen
que
ningun-
hombre
tropieza
nicas
sino
porque
Dios
*
empuja,
¿no
habré
discurrido
como
un
Lebrun
ó
como
un
bestia
?
;
En
los
versos
que
anteceden
al
que:
estracta
el
Citador,
se
lee
(5.2)
“¿Quién
»»8s
el
que
vence
al
mundo,
sino
el
que
cree
que
Jesus
es
el
hijo
de
Dios?
6.2
»»
Este
es
Jesu-C.
que
vino
por
agua
y
por
»
Sangre:
no
en
agua
tan
solamente,
mas
»0
agua
y
sangre.
Y
el
espíritu
es
el.
que
da
testimonio
que
Cristo
es
la
ver=
>:
dad.”
“Porque
tres
són
los
que
dan
a
testimonio
en
el
Ciélo
,
el
Padre
el
Ver=
«Santo
:
y
estos
tres
som:
Una
misma
cosa.”-A-este-verso
que
es-
el
7.9,
y
del
que
hablaremos
luego,
sigue
que
cita
Lebrun
y
es
8.2
“Y
cres
son
3
(34)
>
alos
que
dan
testimonio
en
la
tierra,
el
¿»Espíritu
,
el
agua
y
la
sangre:
y
estos
tres
(
adviértase
que
esto
lo
omite
tam-
bien
el
Citador
)
son
una
misina
Cosa.
Cualquiera
vé
ahora,
con
claridad,
gue
en
el
v.
6.
se
nos
enseña
que
la
se-
gunda
persona,
Jesu-C.,
vino
para
lavar
nuestros
pecados
con
el
agua
del
bau-
tismo,
y
por
la
virtud
de
la
sangre
que
derramó
en
la-Cruz;
que
aquel
espíritu
es
el
Espíritu-Santo
que
difunde
su
gra-
cia
en
nuestras
almas,
y
nos
hace
co-
nocer
que
Jesu-C.
es
el
verdadero
/7¿jo
de
Dios.
:
En
el
v.
7.2
se
mos
dice
que
tres
son
en
el
Cielo
los
que
dan
testimonio
de
esta
verdad.
El
Padre
,
cuando
reco-
noce
á
Jesu-C.
por
su
Hijo
en
el
bautis-
mo
y
en
la
transfiguracion
(a
).
El
mis-
mo
Verbo,
unido
á
la
naturaleza
huma-
na»
ya
por
los
milagros
que
obró
en
con-
firmacion
de
esta
verdad,
ya
cuando
la
confirmó
delante
de
los
jueces
(b).
El
Espíritu-Santo
que
comunicó
á
los
após-
toles
la
virtud
de
los
milagros,
para
con-
firmar
esta
verdad,
y
sobre
todo,
para
hacer
que
se
creyese
por
toda
la
tier-
ra(c).
(a)
Math.
3
0.
17
C.
17
0
5.
(b)
Joan.
80.18
yc.
160.14.
(0)
Math.
3.
16,
Áct.
2.
l.
]
(35)
En
el
8.2,
que
tres
cosas
dan
tam-
bien
testimonio
de
que
el
Hijo
de
Dios
era
verdadero
hombre.
El
espíritu
que
entregó
al
morir;
la
sangre
que
derra-
mó
3
Y
lasangre
y
el
agua
que
salieron
de
su
costado
despues
de
su
muerte,
Nótese
de
paso
que
aquí
Lebrun
re-
conoce
el
Apocalipsis
por
verdadera
y
genuina
obra
de
S.
Juan
>
lo
que
negó
en
el
cap.
VL
Sin
embargo,
como
me
he
impues=
to
la
sagrada
obligacion
de
guardar
la
mayor
esactitud
en
las
citas,
con=
vendré
en
que
S.
Juan
añade
en
su
pre-
tendida
epístola:
hai
tres
que
dan
tes-
timonio
en
el
cielo,
el
Padre,
el
Verbo
y
el
Espíritu,
y
estos
tres
son
uno
(C.p.
186).
emos
visto
cuanto
derecho
asiste
4
*
nuestro
crítico
para
jactarse
de
su
escrna
pulosa
esactitud
en
las
citas;
no
es
mas
veraz
cuando
niega
que
la
epístola
pri-
mera
de
San
Juan
,
de
que
va
hablando,
sea
obra
genuina
suya,
llamándola
su
pretendida
epístola.
Su
autenticidad
quer
da
probada
con
las
razones
generales
que
hemos
alegado
en
defensa
de
los
libros
canónicos
(a),
y
en
cuanto
á
este
aña»
diremos,
-
S.
Agustin
la
reconoce
y
cita
con
14)
Véase
el
principio
del
cap.
VE
42)
que
en
varias
partes
hemos
citado
,
sino
ademas
en
el
cap.
XIV.
v.
16
y
17:
“Yo
asrogaré
al
Padre
y
os
dará
otro
Para=
sj
cleto
ó
Consolador,
que
more
siempre
¿con
yosotros
,
el
espíritu
de
verdad.”
Y
cu
el
XY.
v.
26
:
“Mas
cuando
vinie-
re
el
Paracleto
ó
Consolador,
que
yo
¿0s
enviaré
«del
Padre,
el
espíritu
de
¿verdad
que
procede
del
Padre,
él
dará
¿testimonio
de
mí.””:Omitimos
otros
mil
lugarés
del
mismo
Evangelio
y
del
Apo»
calipsis
2
basta
abrir
unas
concordancias
para
cerciorarse
de
la
impudencia
con
que
en
esto,
como
en
todo,
miente
el
Citadora
em
big
roba
Con
todo,
S.
Agustín,
que
no'es
tonto,
pero
que
es
clérigo
y
se
compo-
ne
perfectamente
con
la
tal
epístola
de
Ss.
Juan;
y
lo
que
prueba
que
ella
es
falsa,
y
que
se
ha
fabricado,
no
de
una
vez
sino
ú
retazos,
es
que
el
mis-
ma:S,
Agustín
ny
conocía
otro
pasage
de
ella
que
el
que
cité
primero,
en
que
solo
se
habla
del
espíritu,
del
agua
y
de
la
sangre.
$.
Agustín,
que
era
algo
platónico,
se
dá
á4
dos
mil
demonios,
como
un
desesperado
,
para
encontrar
la
Trinidad
en
este
pasage,
y
dice:
el
espíritu
es
el
Padre,
la
sangre
es
el
Hijo,
y
el
agua
el
Espíritu-santo.
Eg
menester
confesar
que
la
interpreta»
|
43
cion
es
un
poco
descabellada
;
¿mas
por
qué
en
tiempo
de
S..
Agustin
no
se
había
concluido
la
epístola
de
S.
Juan?
(C.
p.
186).
-
La
prueba
evidente
de
que
S.
Agus»
tin
pensaba
todo
lo
contrario
de
lo
que
aquí
le
atribuye
el
Citador
»
Quiero
de-
Cir,
que
tenia
por
genuina
y
auténtica
la
epístola
de
S.
Juan,
es
el
hecho
mis-
mo
de
usar
de
ella
para
combatir
al
obis-
po
ariano
Maximino:
La
demostracion
de
que
el
Citador
miente
tambien
,
cuando
dice
que
el
Sto.
Doctor
no
conocía
otro
pasage
de
ella
que
el
citado
eribió
diez
tratados
esplicand
capítulos
,
los
cuales
se
halla
mo
ÍV
de
sus
obras
(a).
Es
No
podia
molestarse
mucho
,
ii
te-
nia
porque
darse
á
dos
mil
dernonios
(espresion
digna
de
Lebrun
)
para:
en-
contrar
la
Trinidad
en
este
pasage,
¿quien
habia
escrito
quince
libros
sobre
“esta
materia,
que
se
ven
en
el
tomo
1,
y
ademas
otra
obra
sobre
el
mismo
miste-
Sio,ó
de
las
escrituras
antiguas
y
mo-
y
Cs
que
es-
O
sus
cinco
n
en
el
to-
“5D.
Edicion
citada
de
los
monges
de
S.
Mauro.
El
Santo
los
tituló»,
ln
*
“«epist,
Joan.
ad
*Parthos,
porque:
creba
había
sido
dirigida
á
esta
nacion:
.>
(44)
dernas
,
eontra
los
arianos
que
están
en
el
tomo
VII.
ro
Si
se
examina
en
su'
lugar
el
pasage
que
disloca
el
Citador,
cs
decir,
si
se
confronta
con
lo
que
antecede
y
sigue,
_
Jéjos
de
parecer
descabellada
la
esplica-
cion
que
el
Santo
hace
de
este
testo
de
5.
Juan,
aplicándole
á
la
Trinidad,
pue-
de
que,
ni
aun
sea
violenta,
como
quiso
cierto
autor
católico
(a).
Oigamos
lo
que
dice
S.
Agustin
en-el
cap.
22 del
2,2
«Libro
contra
Maximino
Ariano.
Advierte
lo
primero
que,
tratándo-
se
de
sacramentos,
no
se
ha
de
buscar,
que
son
las
cosas
materiales,
sino
lo
que
significan.
“Sabemos,
sigue
luego,
que
»»¿Salieron
del
cuerpo
del
Señor
tres
co-
yy
Sas,
estando
en
la
cruz.
Lo
primero
el
espíritu,
y
despues
sangre
y
agua
de
,ySu
costado,
cuando
se
le
abrió
la
lan-
ayZaes.
Si
queremos
buscar
que
es
lo
que
ysse
significa
por
estas
cosas
,
ocurre,
sin
»que
sea
absurdo
-el
pensamiento
,
la
»»Misma
Trinidad,
que
es
un
solo
y
ver-
a»¿dadero
Dios,
Padre,
Hijo
y
Espírita-
aySarito
,
de
quienes
se
puede
decir
con
la)
Calmet,
cuya
disertación
sobre
este
punto
es
la
que
trae
el
Vance
en
su
Li
16,
1
"
wmbo
se
hizo
carne:
por
(45)
i
aytoda
verdad
:
son
tres
testigos
y
son
»»Uno.
Si
entendemos
por
el
nombre
de
“Espíritu
á
Dios
Padre
»
Porque
de
él
¿»Mos
dice
el
Señor:
Espíritu
es
Dios:
»»por
la
sangre
el
Hijo,
porque
el:
Per»
el
agua
el
Es-
»Píritu-santo,
porque,
hablando
Jesus
de
>»Aquella
agua
que
habia
de
dar
%
los
se-
»»dientos
,
dice
el
Evangelista
:>
esto
lo
decia
del
Espíritu
que
habian
de
re-
acibir
los
que
creyesen
en
él
830,”
Véase
ahora,
sila
esplicacion
es
tan
des-
eabellada
como
parece
á
Lebrun,
ó
tan
violenta
como
dice
Calmet,
En
suma
lo
que
se
infiere
es
el
ejemplar
de
la
epístola
gustin,
no
se
hallaba
e
siendo
mas
terminante
y
literal,
le
hu=
biera
ahorrado
la
necesidad
de
usar
de
este
sentido
metafórico
en
la
esposicion
del
verso
citado
de
la
epístola
de
S.
Juan,
que,
en
que
seguia
S,
Low.
7.2
que,
US
partes,
como
obra
del
santo
apóstol.
El
autor
del
libro
de
las
Consti-
tuciones
apostólicas
>
dice
(en
el
lib.:
8,
Cap.
42
):
el
padre
lo
ha
criado
todo
por
medio
de
su
único
hijo,
4quí
tenemos
dos
personas
solamente,
y
ainda
mas
*s
el
hijo
quien
ha
hecho
lo
que
se
le
(46)
,
atribuye
ú
su
señor
padre.
Sé
mui
bier
que
este
libro
ha
sido
declarado
apó-
crifo;
¿pero
lo
hubiera
sido,
si
estu-
viese
conforme
con
los
otros?
(C.
p.
187).
¿ Por
qué
no
empieza
el
Citador
es-
te
párrafo
por
donde
lo
acaba?
Porque
el
lector
mas
rudo
hubiera
dicho:
pues
si
estas
constituciones
llamadas
apostó-
licas
son
apócrifas
,
ó
la
iglesia
las
tie-
ne
por
falsas
y
supuestas
¿4
qué
citar
su
autoridad
?
El
sábio
padre
Natal
Alejan-
dro
ba
hecho
ver,
que
los
padres
de
los
primeros
siglos
jamas
se
acordaron
de
ta=
les
constituciones,
ni
hicieron
uso
de
e-
llas,
y
que
se
separaron
frecuentemente
de
su
doctrina.
Ha
probado
que
estan
llenas
de
errores
,
entre
otros
el
de
la
cita
de
Lebrun,
que
dice
que
Jesu-C.
fué
ministro
de
su
Dios
y
del
Padre,
para
la
ereacion
de
todas
las
cosas.
Fi-
nalmente
,
hace
palpable
su
falsedad,
por-
que
entre
los
libros
que
mandan
leer
en
la
iglesia
citan
el
Evangelio
de
S..
Juan
que
aun
no
existia
,
pues
consta
no
lo
es-
cribió
el
santo
antes
del
año
97,
en
el
que
le
fué
levantado
el
destierro
que
su-
fria
en
Patmos
por
Nerva,
sucesor
de
Domiciano;
y
á
esta
época
habian
ya
muerto
S.
Pedro,
S.
Pablo
y
los
demas
apóstoles,
á
quienes
se
quiere
hacer
auto=
res
de
estas
constituciones
(a).
Si
pues
son
falsas
y
tenidas
por
tales
por
todos
los
críticos
,
Católicos
y
no
católicos
¿que
se
puede
deducir
de
ellas
contra
nuestros
misterios
?
Mas,
si
hubieran
sido
conformes
á
los
demas
libros,
replica
tontamente
Le-
brun
,
no
se
hubieran
declarado
apó-
crifas,
:
Si
por
apócrifo
se
entiende
,
como
debe
entenderse
aquí
,
no
ser
obra
de
los
apóstoles
,
aun
cuando
estuviesen
confor=
mes
lo
serian.
¿'Tendrian
en
este
caso
tan
crasos
é
innumerables
errores
?
No
cier-
tamente.
Tendrian
pues
la
autoridad
que
Bozan
otros
escritos,
tanto
mas
respeta-
les
por
su
sana
doctrina
>»
Cuanto
mas
se
acercan
á
la
cuna
de
la
iglesia
y
á
los
tiempos
apostólicos.
Nada
mas.
De
esto
tenemos
un
ejemplo
en
el
Pastor
de
Her-
mas
,
que,
sin
ser
obra
de
algun
apóstol,
Se
conserva
y
venera
por
las
razones
dichas,
El
pobre
Orígenes
)
Que
se
capd,
Porque
habia
leido
en
el
Evangelio:
si
tU
ojo
te
escandaliza
>
Arrancatelo.
(C.
P.
188).
Orígenes
fue
Teprendido,
y
su
he-
.
e
IN
(a)
Natal.
Alex.
+.
17,
Hist.
eccle-
Siastice,
Dissert,
XIX,
.
cho
detestado
por
todos
los
cristianos.
Ninguno
tomó
á
la
letra
la
máxima
de
Jesu-C.,
ni
aun
los
judios;
y
quisiera-
mos
se
nos
esplicase,
en
qué
sentido
pue=
de
decirse
que
uno
de
nuestros
miembros
nos
escandaliza.
Es
pues
una
parábola
dirigida
á
enseñarnos,
que
debemos
sa=
crificar
lo
que
mas
amamos
,
cuando
vie-
ne
á
ser
para
nosotros
una
ocasion
de
pecado.
No
fue
este
pasage
el
que
sedu-
jo
á
Orígenes
(a),
sino
aquel
en
que
se
lee
que
hai
eunucos
que
se
mutilaron
por
el
reino
de
los
cielos.
¿Qué
prueba
su
error
contra
una
leccion
,
que
por
otra
parte
es
tan
inteligible
?
:
Orígenes
fue
quien
vino
al
auxilio
de
las
Constituciones
apostólicas,
y
toz
mó
á
su
cargo
completar
el
número
de
tres...
(C.
ibi).
No
existiendo
aun,
como
de
hecho
no
existian,
las
tales
Constituciones,
for=
jadas
en
tiempos
posteriores
,
mal
pudo
venir
en
su
auxilio
Orígenes;
y
mucho
(a)
Lebrun
no
pudo
hacer
mas
que
copiar
este
como
los
demas
disparates
de
Voltaire,
el
que
equivocó
tambien
estos
dos
testos.
Historia
crític.
de
Je
C.
Cc.
10.
p.
144
de
la
traduccion
és.
pañola,
y
;
cai
49d)
menos
decir
10
que
el
Citador
pone'
eh
su
boca.
Mas
Orígenes
dice,
que
el
Es-
>
píritu
Santo
fue
Criado
por
el
Hijo.
¿Dónde
lo
dice?
Esta
es
Una
impostura,
incapaz
de
sostener
un
error
;
¿
Por
qué
no
cita
Lebrun
el
lugar
donde
se
lea
es=
te
pasage
?
Orígenes,
como
veremos
den=
tro
de
poco
,
se
esplica
dignamente
acer=
Ca
de
este
misterio
>
Y
contradice
el
fal.
aquí
se
le
levanta.
Si
mbre,
se
dice
en
cuan
to
á
su
generacion
temporal
ó
Encarna-
cion,
formado
Por
virtud,
gracia
ú
Ope-
racion
del
Espíritu
Santo
,
es,
porque
la
concepcion
del
Verbo
>
AUNQUE
comun
á
todas
tres
divinas
personas
>
Se
atribuye
especialmente
al
Espíritu
Santo
,
porque
asi
como
se
atribuye
al
Padre
el
poder
y
al
Hijo-la
sabiduria
»
del
mismo
modo
d;
y
entre
estas
Principal
y
la
mayor
fue
la
Encarna-
Inferior
al
Pad
tu
Santo
son
superiores
á
las
mas
no-
otra
especie
;
Pues
que
entonces
no
solo
te
lleva
el
diablo
á
la
santísima
Trini
4
(59)
Bad:...
siguen
las
biasfemias
(a).
(C.
ibi).
Toda
esta
autoridad
de
Orígenes
es
forjada
por
Lebrun
,
contraria
á
su
doc-
_trina
y
sentimientos,
bien
espresados
en
todas
sus
obras
,
de
las
que
hemos
€s-
tractado
pasages
terminantes,
que
se
ha-
«Han
en
nuestro
t.
2.
C.
V.
p.
229.
Sus
comentarios
sobre
S.
Juan
se
dividen
con
el
título
de
Tomos,
en
la
edicion
de
Ba-
silea
del
año
de
1557.
En.el
24,
que
se
halla
en
el
2.2
volúmen,
pág.
444,
y
em:
pieza
con
las
palabras
:
Quonian
gene=
ratim
;
esplicando
el
v.
44
del
cap.
8
de
$.
Juan
:
¿lle
homicida
erat
ab
¿ni-
tio,
mo
se
halla
palabra
alguna
que
pue-
da
servir
de
fundamento
á
la
impostura
del
Citador.
“Orígenes,
en
esta
y
en
las
demas
0-=
bras
suyas
,
habla
dignamente
y
con
ver=
dad
de
este
misterio.
““Distingue
en
Dios
¿ytres
personas,
Padre,
Hijo
y
Espíritu
¿Santo
;
pues
aunque
sean
distintas,
tie=
phen
una
misma
sustancia
(b).
El
Pa-
(a)
No
son
todas
de
Lebrun.
Este
solo
dice:
No
habrá
Trinidad,
Jesus
no
será
Dios
éc.
El
traductor
español
ador-
na
la
frase,
diciendo
se
llevó
el
diablo
á
la
santísima
Trinidad;
lo
que
ya
se
vé
que
la
dá
mas
verdad
y
elegancia,
(b)
Origen.
Homil.
12.
Ún
num
ps
135
EA
e
GITAR
¿Wo
er
:
a)
ndre:comunica
al
Hijo
toda.
su
grande.
»
za,
el
Hijo
es
coeterno:á4
sy
Padre,
la.
>»Misma
esencia
que
él,
de
Dios
invisible:
es
su.
Y
dre,
y
sin
dejarle
,
satig
de
él
y
se
nos.
»dejó
yer
en
forma
visible
,
RO
obstante
nde.
ser
invisible
Su
naturaleza
di-
»vina.
El
haberle
enviado
el
Padre,
no.
a/Ó,
superioridad:
wto
esla
tereera,
distinta
del
Padre
y
»del
Hijo...
él
fue
el
que
habló
por
bo-
<a
de
los
profetas
éec.
(a).
Estoes
lo
que
enseña
Orígenes.
acerca.
.del
misterio
de
la
beatísima
Trinidad...
Bio
dd
3
ls
18.
Treneo,
otro
loco
de
la
misma
calaña,
pretende
(lib.
4.
cap.
32.)
que
la
Trinidad
está
FAgurada
visiblemena
Geneb.
t.
1.1,
8.
cont.
Cels.
P.
386.
Véase
la
Bibliot.
PP.
de
Tricalet.t.1.
DP»
235.
(a)
Véase
Origen.
cont.
Cels.
in
Math.
in
Joan.
Homil.
in
Lsaiam,
Homáil.
18.
in
Jeremiam,
7
(58)
necesaria
la
circuncision
,
y
el
bautisa
mo
se
reputaba
por
nada.
(C.
p.
190).
La
circuncision
se
permitia
á
los
judíos,
se
prohibia
á
los
gentiles
convertidos,
y
el
bautismo
á
todos
se
mandaba.
“En
ajverdad
,
en
verdad
te
digo
(hablaba
»»/el
Salvador
con
Nicodemus
),
que
no
¿»puede
entrar
en
el
reino
de
Dios,
sino
,yaquel,
que
renaciere
por
el
agua
y
eb
¿»Espíritu
Santo.”
Y
á
sus
apóstoles:
“Id,
»,y
enseñad
á
todas
las
gentes
»
bautizán-
aydolas
en
el
nombre
del
Padre,
del
Hi-
¿ajo
y
del
Espíritu
Santo.”
“El
que
cre=
yere
y
fuere
bautizado
será
salvo.”
(a).
Andando
el
tiempo
llegó
úd
ha-
cerse
el
sello
característico
de
la
reli-
gíon
cristiana.
...
Siempre
fue
no
solo
el
sello
característico,
sino
puerta
de
la
salvacion,
sacramento
primero
y
e-
sencial.
Cuando
se
creyó
que
se
lavaba
el
alma
con
lavarse
el
cuerpo
,
lo
que
es
indudable...
(
Co
p.
191»),
para
un
materialista
que
no
distingue
en
el
hom-
bre
la
inteligencia,
de
los
órganos
que
la
siryen
(b);3
pero
por
fortuna
y
honor
del
género
humano,
estos
enemigos
de
su
especie
son
pocos,
son
tontos,
y.
son
(a)
Joan.
c.
3.
v.
5.
Mat.
28.
Marc.
16,
o.
15
(b)
Esta
definicion
es
de
Mr.
Bas
nald,
8
(59)
preciados
por
to
Ec
retardó
es
era
posible,
Se
,
los
primeros
siglos
á
los
adultos;
estubiesen
y
instruidos
A
tendidas
sus
hasta
que
uficientemente
probados
é
lo
que
era
indispensable
y
A-
anteriores
costumbres
y
el
>
Y
aun
los
niños.
S.
Clemente
Í
de
Oríge-
nes,
atestigua
e
los
dos
primeros
siglos
este
punto.
(a)
“Se
bautiza
>
dice,
á
los
niños
para
>»Perdonarles
los
pecados
;
¿qué
pecados?
Ȏtn
qué
tiempo
los
cometieron
?
¿6
qué
azon
puede
haber
Para
bautizarlos,
si-
€
este
pasage
;
Nadie
es-
tá
libre
de
mancha
,
aunque
no
haya
vivido
mas
que
un
dia?
Porqueel
bau-
Ss
manchas
del
nacimiento,
30
bautiza
á
los
niños.
O
AZ
€qF—.——————
a
(a)
Homil.
14.
¿n
Lucan,.
Pract.
9
Math.
Homil.
8.
in
Levitic.
Vide
Piuetii
Origeniana
L.2.quest.
7,
24
(60)
Tertuliano
,
sin
condenar
este
uso,
juzgaba
solamente,
que
era
mejor
diferir
el
bautismo
hasta
tanto
que
se
trallasen
en
estado
de
conocer
la
doctrina
y
obligacia-
nes
del
cristianismo
(a);
pero
su
opinion
particular
nunca
tuvo
séquito.
En
un
concilio
tenido
en
Cartago
en
el
año
253,
compuesto
de
70
obispos,
todos
declararon
debia
seguirse
la
cos-
tumbre
de
bautizar
á
los
reciennacidos,
contra
el
dictámen
de
Fido,
que
no
que-
ria
que
se
hiciese
hasta
el
octavo
dia.
Son
notables
las
palabras
de
S.
Cipriano
dan-
do
noticia
á
Fido
,
á
nombre
del
conci-
lio
,
de
su
resolucion
:
**Si
los
mas
gran-
,«
les
pecadores,
dice,
viniendo
á
la
fe,
¡reciben
la
remision
de
los
pecados
y
,yel
bantismo
,
cuanto
menos
debe
negar-
sele
á
un
niño
que
acaba
de
nacer
,
y
,,que
no
tiene
otro
pecado
que
el
que
he-
»redó
de
Adam
segun
la
carne?”
(b).
En
el
año
434
,
S.
Isidoro
Pelusio-
ta
responde
á
una
consulta
hecha
sobre
los
efectos
del
bautismo
conferido
á
los
viños,
diciendo,
que
no
solo
los
libra
del
pecado
de
Adam
,
sino
que
les
con-
fiere
muchas
gracias
sobrenaturales
(c).
(a).
«De
Baptismo
cap.
18.
(b)
Vid.
Fleuri
Hist.
Eccles.
t.
1
Lib.7n,
22.
(c)
Eleur.
t.
4.
Lo
26.
n.
30»
O
E
Antes
de
hablar
dea
A
:
Estos
datos
comprueban
que
la
iglesia
jamas
retardó
el
bautismo
ni
por
un
go-
lo
instante
,
Cuanto
menos
hasta
el
artis
culo
de
la
muerte,
á
los
que
hallaba
ap-
tos
para
recibirle,
2
000
0
-
Constantino
hizo
matar
á
su
mu-
8,
á
su
hijo,
á
su
suegro,
á
su
Yer
80,
Y
á
casi
toda
su
Parentela.
(C.
ibi,
Los
enemigos
del
cristianismo
,
co-
mo
era
natural,
han
manifestado
siem-
pre
todo
el
encono
y
rabia
que
debia
¡ns=
pirárles
este
primer
emperador
que
abra-
ZÓ
y
protegió.
la
lei
de
Cristo
y
asi
co=
mo
la
mas
fervorosa
deyocion
al“apósta
ta
Juliano.
Nosotros
no
pretendemos
ne-
gar
las
faltas
de
stantino
3
ni
nues
tros
enemigos
debian
Negar
sus
virtudes:
quellas
y
de
estas;
preguntamos.
¿
Constantino,
por
ser
em-
perador,
por
ser
el
primer
emperador
Cristiano,
habia
perdido
el
derecho
que
tiene
cualquier
hombre
4
recibir
de
la
iglesia
el
bautismo,
y
con'
él
el
perdon
de
sus
pecados
>
POr
graves
que
sean
y
si
lo
pide
de
corazon
y
arrepentido?
¿Hai
Pecado
alguno
que
Dios
no
pueda
y
quie-
ra
perdonar
?
¿
Qué
dirian
los
inerédu-
1
iMosos
en
punto
de
tole-
igesemos
que
la
iglesia
no
día
perdonar
las
enormes
maldades
de
Wliano?
¡Y
$0-
nos
arguye
por
haber
(62)
goneedido
á
Constantino
lo
que
á
nadie
puede
negarse!
Pero
hagamos
justicia
ú
la
verdad
y
á
Constantino
,
presentando
su
conducta
bajo
el
verdadero
punto
de
vista
en
que
nos
la
ha
pintado
la
historia.
Constantino
es
reprensible
cierta-
mente
,
y
ninguno
de
los
autores
cristia-
nos
ha
disimulado
esta
falta
,
por
haber
hecho
morir
á
Crispo,
su
hijo
y
de
Mi-
nervina,su
primera
muger,
calumniado
por
la
emperatriz
Fausta,
que
le
acusó
de
haber
querido
corromperla
y
violar
el
tílamo
de
su
padre.
Una
acusación
tan
atroz
pedia
pruebas
mas
convincen-
tes
que
el
testimonio
de
una
madrastra,
Pero
cuando
esta,
convencida
de
la
¡m-
postura
y
de
haberse
prostituido
á
un
cria-
do
,
confesó
que
ella
era
la
que
habia
so-
licitado
á
Crispo
,
Constantino
quitándo-
la
la
vida
hizo
un
acto
de
justicia.
Ma-
ximiano
su
suegro
era
un
malvado,
que
arentó
contra
la
vida
de
su
hijo
y
sobe-
rano.
Maxencio
y
Licinio
competidores
de
Constantino,
segun
el
testimonio
de
Juliano
(a),
eran
unos
tiranos
detesta-
bles.
Las
perfidias
y
atentados
de
sus
co-
legas
y
parientes
le
obligaron
á
inmolar-
los
á
la
salud
y
tranquilidad
de
sus
es-
tados.
Acordémonos
que
hasta
entonces,
.
:
FAA.
(a)
Satira
de
los
Cesares.
623)
)
en
el
espacio
de
200
,
de
cuarenta
emperadores
que
habian
Ocupado
el
tro-
no,
sin
contar
los
Aspirantes,
veinte
y
dos
habian
perecido
COM
Una
muerte
1rá-
gica.
.
'
Constantino
era
militar,
como
los
que
le
precedieron
en
el
imperio,
podia
£cr
déspota
como
ellos
3
y
con
todo
fué
el
Primer
emperador
ro
$US
rescriptos
no
tuvi
Tau
conformes
á
las
á
su
autoridad
,
hasta
entonces
despótica..
Dulcificó
la
suerte
de
los
esclayos
,
impuso
péna
de
muerte
al
Que
voluntariamente
Quirase
la
vida
ú
ato
guno
de
ellos,
dió
libertad
á
los
que
Ma»
xeucio
tenia
entre
Cadenas,
moderó
los
suplicios,
suprimió
“los
combates
de
lós
Bladiadores,
perdonó
á
los
romanos
das
injurias
que
le
hicieron,
reprimió
las
con-
i
]
»
Permició
á
10-
«do
el
mundo
acusase
á
los
gefes
y
magis-
trados
que
abusaban
de
su
poder
Ke.
Di-
Basenos,
si
alguno
de
sus
predecesores
hi-
20
otro
tanto
á
favor
del-bien
público
(a).
ii,
ti,
A
rt
(a)
Estas
Y
0tras
muchas
leyes
sa-
:
que
estableció
se
pueden
+er-en
el
código
Teodosiano
,
del
qu$
DPlentísimas
(64)
Mas
no
solo
en
esto
brilló
su
huma-
nidad.
En
312,
obtenida
la
victoria
con-
tra
Maxencio,
perdonó
á
los
que
habian
seguido
su
partido,
y
aun
elevóá
las
dig-
nidades
á
los
que
lo
merecian
(a).
En
la
guerra
economizó
tanto
la
sangre
de
log
enemigos
como
la
de
sus
soldados
;
man=
do
conservará
los
vencidos,
y
prometió
una
cantidad
de
dinero
por
cada
hombre
que
le
tragesen
vivo
(b).
149
Ez
Despidió
los
soldados
pretorianos,
que
muchas
veces
habian
derramado
la
sangre
de
los
emperadores
y
puesto
el
imperio
4
pública
subasta,
reduciéndolos
á
la
disciplina
comun.
á
los
demas
solda-
dos
(c).
Desde
el
tiempo
de
Augusto
los
Pretectos
del
Pretorio
habian
reuñido
en
su
persona
la
autoridad
civil
con
el
po-
der
militar
;
abuso
enorme,
que
los
hacia
dueños
absolutos
del
imperio.
Constanti-
no
creó
dos
maestros
de
la
milicia
sy
redujo
los
Prefectos
del
Pretorio
al
ran-
go
de
simples
magistrados
;
desde
enton-
«ces
los
emperadores
no
fueron
asesinados
por.los
soldados
(4)...
2
Ñ——
-
estracta
muchas
el
Bergier
en
prueba
de
esta
verdad
en
el
t.
11.
p.
443
del
Trat.
dogmático.
(a)
Libanius
orat.
12,
(5)
Euseb.
Vida
de
Const.
(0).
18.0
4u-
rel.
Victor.
p.
526,
Zocimo.
Lib.
2.
po
677.
(4)
ibi
688,
3314
(65)
Para
repoblar
las
fronteras
del
ima
perio
dió
asilo
á
tresci
arrojados
de
su
pais
por
Otros
bárbaros,
y
les
repartió
tierras
en
la
Francia
y
en
la
Illiriaz
de
enemig
súbditos.
He
aqu
Por
él
(a),
(.
2%.
poquito
de
agua,
añade
el
Ci-
tador,
le
dejó
mas
blanco
que
la
MÍCVE
00
No
fué
el
poquito
de
agua;
fué
la
sangre
de
Jesu-C,
cuyas
gracias
recibió
por
el
bautismo
;
fué
el
dolor
de
sus
40=
teriores
culpas
y
el
fery
Or
con
que
las
etestó
confesándolas
pub
la
practica
de
A
cs
cercas,
o
rrorrrrroreaca
(a)
Eleur.
+
60,
l.
2.
Hist,
Bcles.
L.
11,
n
5
(66)
algunos
cristianos
de
aquel
tiempo
(a).
No
son,
pues,
los
soñados
privilegios
y
bienes
de
que
colmó
á
los
abades
de
su
tiempo
,
los
que
hicieron
creer
á
los
cris-
tianos
su
salvacion.
Fueron
su
arrepen-
timiento
,
su
celo
por
la
verdadera
reli-
gion
y
sus
demas
virtudes.
S.
Ambrosio
que
debemos
creer
te-
nia
sus
razones
para
ello,
difirió
el
bautismo
,
pues
noestaba
bautizado
to-
davia
cuando
fué
nombrado
obispo
de
Milan.
(C-
p.
191
).
Aunque
sea
ciertoque,
en
los
prime-
ros
siglos
de
la
iglesia,
hubo
en
esto
al-
gun
abuso
,
esperando
muchos
á
estar
pe-
ligrosamente
enfermos
para
recibir
el
bau-
tismo
,
es
tambien
indudable
que
este
a-
buso
no
era
tan
general,
que
la
iglesia
reclamó
siempre
contra
él,
y
que
los
o-
bispos
no
dejaron
de
hacer
acerca
de
es-
te
punto
las
reconvenciones
mas
enérgi-
cas.
Á
nada
viene
al
caso
el
ejemplo
de
S.
Ambrosio.
Se
hallaba
en
el
tiempo
de
su
catecumenado
,
y
preparándose
á
reci-
birlo,
cuando
el
cielo,
por
tan
estraordi-
narios
caminos,
quiso
fuese
elevado
á
la
dignidad
episcopal.
Su
doctrina
y
virtu-
des
confirmaron
el
acierto
de
esta
singu-
lar
eleccion.
E
(a)
Fleuri
ibid,
6
Malició
la
e,
que
el
bautismo
administrado
inartículo
Mortis
podía
ser
peligroso
5
porque
aunque
q
sociedad
quiere
que
Dios
Perdone
al
le
acomoda
que
un
Picaron
pueda
pecar
tutta
conscientia,
(C.
ibi).
ada
tuyo
en
esta
reforma,
los
Obispos.
No
»
lo
que
implica
;
y
en
el
óbice
q
de
tal
si
la
sociedad
nada
to:
utizar
á
los
,
4
la
manera
ue
cuncision
en
el
Ju
atsmo...
(C.
p,
192
).
Ni
esta
fue
como
hemos
demostrado
Una
práctica
general
Y
Constante,
ni
tu-
vo
jamas
alusion
alguna
á
la
circuncision.
Sto
es
hablar
de
memoria
ó
copiar
dis.
Parates,
Los
que
se
morian
en
la
octava
de
4
como
partícipes
del
pecado
de
este,
no
podian
alcanzar
el
remedio,
sino
por
el
bautismo
que
nos
aplica
el
fruto
de
la
Re-
dencion.
En
esta
suposicion
es
indudable
que,
en
easo
de
muerte
prematura,
es
me-
jor
vayan
á
gozar
de
la
presencia
de
Dios,
para
lo
que
seria
un
obstácnio
el
peca-
do
original
en
que
nacen,
que
no
el
que
por
no
bautizarlos
careciesen
para
siem-
pre
de
esta
vista.
Una
secta
de
personas
mui
carita-
tivas,
que
tuvo
su
orígen
en
Dinamar-
ea
y
que
no
duró
mucho
tiempo,
en-
penenaba
ó
ahogaba
á
todos
los
resien=.
nacidos
que
le
venian
á
las
manos,
á
fin
de
impedirles
que
pecasen
cuando
creciesen,
y
de
hacerles
participar
con
seguridad
de
los
deleites
inefables
de
la
vida
eterna
(
C.
p.
194).
Suplicamos
al
lector
se
detenga
un
poco
á
meditar
,
que
resulta
de
este
pár-
raflo
contra
el
bautismo;
ó
que
se
infiere
de
su
contenido
contra
la
religion
cris-
tiana
¿Manda
esta
envenenar
ó
ahogar
á
los
reciennacidos
?
¿Enseña
á
admi-
nistrar
de
tal
modo
el
bautismo?
¡O
ad-
mirable
cavidad
la
de
un
cerebro
filozó-
fico,
si
hemos
de
juzgar
por
lo
que
á
Le-
brun
falta
de
meollo
y
buen
sentido!
(a).
<
"e
A.
(a)
El
original
frances
cita
la
epista
(75)
¿
Vds.
creen
tismo
de
ahora
e
:
vds.
lo
que
dice
de
él
y
la
cuestion
¿si
qued
que
solo
se
ha
creian
que
estos
tales
no
eran
Cristian
tnfnitamente
mas
Pequeña
que
han
sido
sumergidos
tres
veces
se.
gun
el
uso.
He
aquí
á
Dios
midiendo
la
gracia
Be.
(€.
¡bj
).
No
hai
mas
que
dos
insignes
faleig.
caciones
en
esta
cita.
S,
Cipriano
respon=
de
precisamente
todo
lo
contrario
:
he
an
quí
sus
palabras
copiadas
de
la
misma
carta,
“¿Como
estos
fieles,
que
han
recibido
»la
gracia
de
Jesu-C.
por
el
agua
saluda-
ble
y
-por
una
fé
íntegra,
son
llamados
Por
algunos
(a),
nO
cristianos,
sino
»Clinicos
(es
decir,
ba
utizados
en
la
ca-
»
Ma);
yo
no
veo
de
donde
se
Quiera
de-
26,
copiando
á
Voltaire,
artículo
Bap-
teme
de
su
diccionario
Filosófico.
(a)
Nótese
que
8.
Cipriano
no
dice
muchas
iglesias
,
como
el
autor
á
quien
“opia
el
Citador
le
hace
decir,
(76)
¿¿¡Jucir
este
nombre....
Mi
opinion
es,
que
,yse
debe
mirar
como
cristiano
4
cualquie-
ra
que
ha
recibido
la
gracia
divina
en
la
iglesia,
por
el
derecho
y
privilegio
ade
la
fé.....
¿Se
dirá
que
han
recibido
pla
gracia
del
Señor
,
pero
en
menor
me-
dida
y
con
menos
dones
del
Espíritu-
s»Janto
,
de
tal
modo
que
se
les
debe
mi-
¿Tar
como
cristianos,
pero
menos
perfec-
sytos
que
los
otros?
Mui
al
contrario
;
el
«y
Espíritu-Santo
no
se
dá
por
medida,
si-
¿no
que
desciende
eon
toda
su
plenitud
»sobre
aquel
que
tiene
la
fé.
Asi
como
la
a»
luz
luce
para
todos
igualmente,
y
el
sy
Sol
derrama
su
luz
del
mismo
modo
so-
¿»bre
todos;
asi
Jesu-C.,
verdaderosol
de
a
justicia,
distribuye
igualmente
en
su
i-
awblesia
la
luz
de
la
vida
eterna.”
No
po-
dia
el
santo
doctor
contradecir,
de
un
mo-
do
imas
decisivo,
la
opinion
ridícula
que
el
Citador
leimputa.
¿
Qué
merece
un
au-
tor
que
engaña
así,
y
se
burla
de
sus
lec-
tores
?
3
7
qué
nos
cabrá
á
nosotros
,
se-
gun
$.
Cipriano,
de
esta
gracia
,
no
habiendo
recibido
mas
que
algunas
go-
tas
de
agua
en
la
cabeza?
Cuando
se
tiene
tanta
incertidumbre
sobre
la
ma-
nera
de
administrar
un
sacramento,
no
se
puede
estar
mui
seguro
de
su
gra-
cid.
(C.
p.
195).
(77)
No
sabemos
de
que
modo
se
le
ad-
ministraria
á
este
impío
bautizado
;
pero
todo
católico
puede
es
lar
seguro
acerca
de
sus
efectos.
En
los
Principi
Incipios
era
tan
co
Comodo
el
bautismo
0
Sería
entre
NOSOtros,
Convertidos
los
Pueblos
del
Norte
»
Se
echó
autismo
por
inmersion
pod
30
en
paises
frios,
y
hacer
morir
los
ni-
r
inmersion
que
Majas
que
de
él
resultan
aun
en
lo
moral
Y
político,
En
efecto,
no
me
(78)
No
tenemos
que
temer
se
introduzca
en
el
cristianismo
el
uso
bárbaro,
que
ha
rei-
nado
y
reina
en
otras
partes,
de
ahogar
los
niños
antes
6
despues
de
que
nazcan,
esponerlos
,
venderlos,
destinar
unos
á
la
esclavitud
y
otros
á
la
prostitucion.
¿Cuántos
desventurados
frutos
de
la
in-
continencia
no
habrian
perdido
la
vida,
si
la
necesidad
del
bautismo
no
hubiera
detenido
la
mano
pronta
á
inmolarlos?
Este
mismo
dogma
ha
hecho
industriosa
la
caridad.
En
todas
partes
se
ofrecieron
asilos,
unos
para
los
huerfanos
,
otros
pa-
ra
los
niños
pobres
ó
espositos;
virgenes
cristianas
se
dedican
á
educarlos
y
servir-
les
de
madres;
otros
hombres
animados
del
mismo
celo
los
instruyen
,
les
procu-
ran
recursos
para
lo
succesivo
y
forman
de
ellos
hombres
y
ciudadanos.
¿Se
vé
este
fenómeno
en
las
naciones
que
no
creen
en
el
bautismo
?
En
los
primeros
siglos,
los
padrinos
y
madrinas
eran
los
garantes
de
la
fé
y
buena
conducta
del
bautizado;
este
es
tambien
otro
apoyo
que
la
religion
les
procura,
un
medio
para
acercar
los
gran-
des
á
los
pequeños.
Estos
parentescos
es-
pirituales,
restringidos
con
prudencia
co-
mo
lo
están,
producen
muchos
bienes.
El
poder
secular
no
podia
menos
de
aplaudir
la
atencion
y
cuidado
de
la
igle»
ES
99)
ll
sia
en
registrar
los
bautismos
,
y
atesti-
guar
de
este
modo
con
Un
título
públi-
co
el
nacimiento,
el
estad
0,
los
derechos
de
un
niño
y
las
o
i
ué
sirven
los
dogmas
€
la
necesidad
del
bautismo
»
del
pecado
Original
y
de
la
re
encion,
artatanes,
son
hijos
>
Y
SU
suerte
es
mejor
y
mas
segura.
¡
A
echo
reir
el
Citador,
pj
¡
como
u-
na
institucj
iciosa,
ridícula
y
ab-
meditar,
que,
aun
Considerado
solo
bajo
el
aspecto
Político,
€£s
todavia
un
beneficio
inapreciable
y
la
la
humanidad!
Se-
Que
se
creen
sabios
porque
han
e
folleto,
abo
.
£il
(80)
en
las
naciones
cristianas,
que
hombres
destruye
la
guerra.
Pasemos
ahora
al
sacramento
de
la
penitencia,
el
mas
necesario
al
que
no
ha
dejado
de
pecar
despues
de
su
bautismo
,
y
que
no
liberta
de
pecado,
aunque
purifica
el
alma.
(a).
El
sacramento
de
la
penitencia
no
solo
es
necesario
al
que
no
ha
dejado
de
pecar
despues
de
su
bautismo,
sino
tam-
bien
á
aquel
que,
no
habiendo
pecado
antes,
pecó
despues;
al
que
siendo
adul-
to
al
recibirle
pecó
en
él
,
careciendo
de
las
disposiciones
necesarias
;
finalmente,
al
que
despues
pecó
sea
una
ó
muchas
ve=
ces.
Es
falsísimo
lo
que
dice
el
Citador,
de
que
no
liberta
de
pecado
;
porque,
si
no
lo
perdona
¿de
qué
sirve
?
La
peni-
tencia
como
sacramento
se
define:
un
sa-
ycramento
instituido
por
Cristo,
en
el
,
cual,
por
la
absolucion
jurídica
del
sa-
ay¿cerdote,
se
perdonan
al
hombre
contri-
wto
y
confesado
los
pecados
cometidos
despues
del
bautismo.”
Ademas,
Lebrun
se
contradice
aquí
(a)
Esto
y
cuanto
sigue,
acerca
de
la
confesion,es
una
obra
maestra
de
la
pluma
de
Lebrun,
que
copió
servilmen-
te
del
Diccion.
filosóf.
de
Volt.
arte
Confesion.
LS)
E
visiblemente
Porque
¿de
qué
modo
podria
Ppurificarse
el
alma,
como
él
asegura
lOs
sin
libertar-
se
del
pecado
?
¿puede
un
alma
estar
en
Be
y
dé
las
ideas,
Ni
AMAS,
QUE por
esta
Purificación
del
alma
Su
nuestros
apetitos,
de
las
ocasiones
del
Mundo,
de
las
ten-=
taciones
del
demonio
ni
de
nuestra
fra=
gilidad
Propia.
Jesu-C.
estableció
la
con=
fesion
como
un
reno
lo;
y
3
Y
ningun
en-
fermo
asegura
para
siempre
haberse
Curado
una
vez
de
su
salud,
por
a
y
facilita
el
log
pr
ras
exalte
sus
felieos
efectos
“Mos
Misterios
ó
espiaciones
del
pagas
6
:
(82)
anismo
;
ahora
conozca
que
la
penitencia
y
confesion
producen
grandes
bienes,
y
luego
sostenga
que
arrastran
muchos
ma=
les,
si
fuesemos
tan
necios
que
buscase=
mos
la
verdad
en
doctores
tales,
empeña-
dos
siempre
en
contradecirse.
Sea
cual
fuese
el
origen
de
la
con-
Fesion
,
yo
convengo
en
que
puede
ser
utilísima
,
cuando
es
pública,
Son
mayores
los
inconvenientes
que
-
las
ventajas
,
y
por
eso
la
iglesia,
que
solo
aplicó
la
penitencia
pública
á
cier-
tos
crímenes;
la
suprimió
contentándose
con.
la
secreta,
que
es
la
que
está
manda-
da
y
siempre
estuyo
en
uso
como
vamos
á
ver.
El
hombre
verdaderamente
conven-
cido
de
su
eficacia,
sigue
el
Citador,
temblará
de
cometer
una
falta
que
se
verá
precisado
ú
revelar
delante
de
sus
parientes,
de
sus
amigos,
y
co-
NMOCIAOS
a...
e
Mas
tambien
el
hombre,
convencido
de
la
publicidad
de
un
delito
secreto,
que
le
iba
á
infamar
y
perder
con
los
hom-
bres,
mas
dificiles
en
perdonar
y
hacer=:
se
cargo
de
la
fragilidad
humana
que
Dios,
caeria
en
la
desesperacion,
y
de:
un
hombre
fragil
se
convertiria
en
ul
pecador
furioso
y
obstinado,
Aquella
cule
pa
contesada
secretamente
proporcionar
(83)
;
ba
los
medios
de
do
con
oportuni-
dad
el
daño
causado
al
prójimo
y
mas
una
vez
publicada
Podria
h
ble.
De
aquí
los
odios
venganzas
dec.
Por
esta
razon
la
o
secreta
Ó
auricular
estubo
siem
en
la
iglesia;
y
la
públi
en
ciertos
casos
,
lo
MOStrar,
probando
que
e
Cuando
dice
fue
esta
la.
Mitió
durante
los
pri
la
iglesia.
ES
Esta
solo
obligó
á
la
Penitencia
blica,
no
á
todos
los
reos
de
pecado
mur»
tal,
sino
á
los
que
habian
caido
en
la
i
latría,
cometido
homicidio
ú
adulterio,
algun
otro
crímen
mui
PTe
en
uso
Ca
solo
ga
Mman-
Que
vamos
á
de,
l
Citador
miente,
única
que
se
ad.
MÉFOS
siglos
de
A.
pena
capital,
¿tia
solo
stas
tenian
por
irremi=
En
el
capítulo
52
dice
:
“presen
ntase
el
idólatra
>
el
homicida
,
en
medio
sde
ellos
el
adúltero,
Y
cumpliendo
con
»el
oficio
de
Penitentes
estan
sentados
en
e
Saco
y
la
ceniza
>
gimen
con
un
mis-
»mo
llanto,
piden
>
Oran
é
invocan
á
u-
2ma
misma
madre,”
Cipriano,
siempre
que
habla
de
la
PPP,
práctica
universal
en
la
iglesia.
Conten=
temonos
con
dos
ó
tres
de
cada
siglo,
dejando
á
los
curiosos
el
trabajo
de
con-
sultar
el
Bellarmino,
el
Natal
Alejandro,
ú
cualquiera
otra
obra
de
controversia
contra
los
protestantes,
donde
hallarán
ionumerables.
Establezcamos
primero,
por
la
mis.
ma
santa
Escritura,'la
verdad
del
pre-
cepto
de
la
confesion
sacramental
impues-
to
á
todos
los
fieles.
En
el
cap.
13
de
S.
Mateo
v.
18,
se
promete
á
los
apóstoles
y
sus
sucesores
la
potestad
de
perdonar
los
pecados
por
es-
tas
palabras:
En
verdad
os
digo,
que
tod>
aquello
que
ligareís
sobre
la
tier-
ra
ligado
será
tambien
en
el
cielo:
y
todo
lo
que
desatareis
sobre
la
tierra
desatado
será
tambien
en
el
cielo.
Y
en
S.
Juan
(
cap.
25
v.
22),
comunicán=
'
doseles
ya
esta
potestad,
se
les
dice:
Re-
cibid
el
Espíritu-Santo:
á
los
que
per=
donárcis
los
pecados
perdonados
les
son,
y
ú
los
que
se
los
retuviercis
les
son
retenidos.
Con
las
cuales
palabras
el
concilio
Tridentino
(ses.
14c.
15)
en-;
seña
que
la
universal
iglesia,
siempre
Y
con
razon,
entendió
habia
sido
institui-
da
por
el
Señor
la
confesión
Íntegra
de
|
los
pecados.
Probemos
primero
que
coM.
razon
lo
entendió
así
;
y
luezo
que,
am=
“confesión
sacy
IN
tes
del
siglo
7.%,
y
siempre
enseñó
y
cre-
yó
lo
mismo.
Tres
cosas
se
necesi
-
tan,
para
que
por
las
citadas
palabras
fuese
y
ese
instituida
la
amental:
1,2
Que
Jesu-C.,
por
ellas,
instituyese
¿los
apóstoles
y
SUS
sucesores
jueces
de
aquellos
que
pe-
e“ron
despues
del
bautismo.
2.2
Que
los
hiciese
médicos
de
los
pecados.
34
Que
hiuguno
de
estos
dos
ministerios
pudie-
sen
peñar,
sin
la
confesion
$
acu-
sacion
ra
de
los
pecados,
Vamos
por
Hizo
á
los
SUS
Sucesores
Jueces;
ió
aquella
ad-
absuelven
á
unos
y
li
dan
absueltos
y
ligadosen
los
cielos
y
en
la
tierra,
sin
duda
deros
jueces
;
asi
co
civil,
constituye
ju
nes
dá
facultad
pa
absuelvan
ó
conde
yes.
Los
hizo
tam
1as
5
porque
el
que
envia
á
sus
Potestad
y
voluntad
,
NO
se
Cisamente
el
que
ligue
*Iórden
4
la
absolucj
den
á
la
sal
propone
pre-
N)
sino
que
liguen
on,
esto
es,
en
ór-
ud
que
fue
el
único
fin
de
la
(92)
mision
y
venida
de
Cristo.
Para
ligar
en
órden
á
la
salud,
no
solo
debian
desem-
peñar
las
funciones
de
jueces,
sino
de
anédicos
caritativos
,
aplicando
remedios
oportunos
á
las
dolencias
del
alma
,
por
los
cuales,
saliendo
de
la
muerte
del
pe-
cado,
recobrasen
la
vida
de
la
gracia.
Ninguna
de
estas
funciones
pudo
e-
jercerse
jamas
sin
la
íntegra
y
sincera
ma-
nifestacion
de
las
culpas
y
dolencias;
por-
que
el
juez
debe
aplicar
con
equidad
las
penas,
el
médico
dar
remedios
oportunos;
mi
uno
ni
otro
puede
hacerse,
si
el
reo
y
enfermo
no
manifiestan
sus
delitos
y
lla-
gas.
Claro
es,
pues,
que
si
á
los
sacerdotes
se
dió
la
facultad
de
absolver,
á
los
fie-
les
se
les
obligó
á
acudir
al
sacramento
de
la
penitencia,
en
busca
del
perdon
y
el
remedio.
Tal
fue
la
creencia
de
la
iglesia
ca-
tólica
en
todos
tiempos.
En
el
primer
si-
glo,
y
todavia
en
vida
de
los
apóstoles,
S.
Bernabé,
en
una
carta
que
graves
crí-
1-05
respetan
como
genvina,
y
que,
aun-
que
no
lo
fuese,
atestigua
la
creencia
de
aquellos
tiempos,
dices
“Confesad
vues-
tros
pecados
(a).”
S.
Clemente
en
su
epíst.
2.*
ad
corint,,
de
la
cual
quedan
fragmentos
:
“Entretanto
que
estamos
en
Ai
AE
(a)
+
16,
A
e
e.
(93)
ayeste
mundo,
Arrepintámoños
de
todo
»
corazon
de
los
males
Que
hemos
come-
sastido
en
esta
Carne
>
-que
Dios
nos
salve
en
tanto
tenemos
tiempo
de
tandosalgamos
del
>»
Mundo,
ya
O:
nih
eterno
(b),
]
IL
siglo,
cípulo
de
S.
olicarpo,
que
lo
habia
sido
de]
e-
vVangelista
S.
Juan,
dice
de
Unas
muge-
ge
Marcos:
“Ios.
,
Que
vivió
ercero
,-en
su
libro
De
€
Otra
multitud
de
tes-
)
ste
enel
cap,
10,
«Pre-
»
Mimo
que
muchos:
difieren
de
día
en
dia
(8)
Coteler
7.
y,
P-123.E.(b)
Num.
1,
(e)
Lib;
LO
cat,
haress
o,
Yu
2
(94)
¿3,6
huyen
de
un
todo
este
acto
de
la
con-
»,/esion
como
una
publicacion
de
su
pro-
ssypia
miseria
,
como
aquellos
que,
pades
»,ciendo
en
las
partes
secretas
de
Su
cuer=
»»po
algun
mal,
no
quieren
lo
conozcan
as
los
que
lo
han
de
curar
y
mueren
con
Su
vergiienza....
¡Gran
utilidad
promete
¿esta
por
cierto
ocultando
el
delito!
á
aysaber,
¿lo
que
ocúltemos
del
conoci-
¡miento
de
los
hombres,
por
esto
que-
as
dará
oculto
4
Dios?
-¿
Por
ventura
es
¿y
mejor
condenarse
en
secreto
que
salvar-
»yse
á
las
claras
por
la
absolucion
*?
(a)”
II
siglo.
Orígenes
(hom.
2.*
in
psal.
37):
“Considera
lo
que
nos
enseña
la
es-
yy/critura,
que
conviene
no
ocultar
en
lo
asinterior
el
pecado”...
Compara
¿los
que
retardan
la
confesion
con
aquellos
que
padecen
alguna
indigestion,
y
por
mo
manifestarla
al
médico
empeoran
,
y
luego
añade:
“No
te
pares
mas
que
en
¿yObservar
con
diligencia
á
quien
has
de
peonfesar
tu
pecado;
prueba
primero
al
“y»Médico
á
quien
has
de
manifestar
la
cau-
«yySa
de
tu
mal.
Si
él
conociere
que
es
de
¿
¡tal
condicion
tu
dolencia,
que
debe
es.
¿»Ponerse
y
curarse
á
vista
de
toda
la
Í-“
a
ylesia
,
con
lo
cual
tal
vez
se
edificarán
A
——
(a)
Véanse
tambien
los
cap,
4"
Y
9."
del
mismo
libro,
y
el
12,
'
(95)
solos.
demas
y
tú
quedar
4s
de
un:todo
sa-
»»HO
,
esto
se
ha
de
acer
coñ
consulta
y
a»
deliberación
de
un
m
"ICO
mui
esperto.
En
la
homil.
2,
In
Levir,
«
Era
Pdo
rificios
de
los.
idó-
ALras
,
rey
2
2
entrar
en
la
carrera
de
la
penitencia
:
“¡Cuanto
Mayores
por
la
y
el
temor
son
aquellos
que
no
Manchados
ane
y
mejores
por
105
sacerdo-
dolor
y
sencillez,
lim.
2.
Queriendo
Piedad
atender
á
23
N09s
ofreció
la
pe-
|
(96)
]
¿mitencia
en
aquella
circuncision;
si
des-
¿»hudamos
nuestro
corazon,
esto
€s,
si
007-
»:fesando
los
pecados,
satisfacemos
4
Dios
»»Y
conseguimos
el
perdon
que
se
niega
sy
los
contumaces,
que
ocultan
losque
co-
,»metieron.””
S.
Hilario
en
su
comentario
sobre
el
cap.
18
de
S.
Mateo
:
“Presentó,
pa-
pra
aquel
fuerte
terror
que
debia
conte-
,
ner
á
todos
en
la
vida
presente,
el
jui-
¿»cio
inviolable
de
la
severidad
apostóli-
¿»ca
;
para
que
aquellos
á
quienes
ligaren
wen
la
tierra
,
esto
es,
dejaren
envueltos
gen
su
pecado
,
y
aquellos
á
quienes
des-
pataren,
es
decir,
les
eoncedieren
el
per-
¿,¿
don
por
la
confesion,
sean
tambien
suel-
ay
tos
Ó
ligados
en
los
cielos
éte.”
|
S.
Basilio
(a):
“necesariamente
de-
»»ben
manifestarse
los
pecados,
á
aque-
»»llos
á
quienes
se
ha
encargado
la
dis-
»»pensacion
de
los
misterios
de
Dios.”
Su
hermano
S.
Gregorio
Niseno:
“sin
temor
alguno
manifiesta
al
sacerdo-
¿te
Jos
secretos
de
tu
corazon,
los
ocul-
¿»tos
arcanos
del
alma
como
á
un
médi-
seo
(b).”
AA
AEREA
(a)
In
regulis
brevior.
interrog.
288»
Lo
mismo
dice
en
sus
cartas
canónicas
ad
Amphiloquium.
'
NES
(b)
Serm.
adv.
eos
qui
alios
acerbiu?
PA
AY
rd
2.
|
(97)
v.,
siglo.
S,
Juan
Crisóstomo,
su-
Sesor
del
patriarca
Nectario
>»
enla
homi-
lia
de
la
Samaritana;
““¡mitémosla
,
y
no
DUestros
Propios
Pero
yo
veo
se
hace
lo
con=
ememos
á
Pecados
y
noq
“er
penitencia
wencitú,
por
no
»Y
Maestro
Peni-
confesarse
á
su
hermano
»facilmente,
»Vergiienza
de
confes
-
Agustin
:
“ga
levantó
Lázaro,
sa-
:
MISMO
puede
verse
en
S.
“4ctano
Parenesi
ad
Pénit.
S.
Ambro=
cs
muchos
Otros
del
mismo
siglo,
a
p
2
>
98)
alió
del
túmulo;
y
estaba
ligado
como
sylo
estan
los
hombres
en
la
confesion
de
¿»Su
pecado,
haciendo
penitencia...
Sa=
»»lieron
de
la
muerte,
porque
no
confe-
«¡Ssarian
si
no
hubiesen
salido
de
Cllam...
sel
confesar
es
ya
salir
de
lo
oculto
y
tenebroso
éic.
(a).”
:
VI
siglo.
En
la
fórmula
para
la
ton-
fesion
general
de
todos
los
pecados
que
formó
S.
Fulgencio,
y
que
Menardo
in-
eluyó
en
el
Sacramentario
de
S.
Grego-
rio,
dice
el
penitente,
que
se
confiesa.
á
Dios
Todo:poderoso
delante
de
un
hom-
bre
sacerdote,
y
sigue:
multa
mala
co-
gitavi
Gc.
S.
Juan
Climaco
en
su
libro
de
los
treinta
grados
por
donde
se
asciende
á
la
perfeccion
,
tratando
de
la
contricion
en
el
cuarto,
dice
:
“ante
todas
cosascon-
a»
fesemos
nuestras
culpas
al
venerable
apjuez,
Ó
solo
,
ó
delante
de
todos
,
si
él
plo
mandare
(b).”
]
VII
siglo.
S.
Gregorio
Magno
(/%40-
mil.
26
in
cop.
20,
Joan).
“Ved
como
(a)
Serm.
353.
alias
homil.
27.
int.
o.n.
8.
Enel
mismo
siglo
S.
Inocen.
cio
1.
epíst.
ad
Decentium.
S.
Leon
e!
Grande
epíst.82
y
Sócrates
y
Sozomend.
(b)
En
este
mismo
siglo
Juan
el
Ayuna”
dor,
Patriarca
Constantinop.
en
sw
Pe”.
pitencial,
-.
(99)
N
»Bozan
los
discípulos
el
principado
de
»juicio
soberano
,
y
“omo
á
nombre
de
»»Dios
retienen
4
Unos
Y
Perdonan
A
Q-
»»tros
los
pecados.
Este
lugar
Ocupan
a-
hora
en
|
Sra
qué
ocultas
en
»»la
conciencia
tu
del
al
ya
fuera
»»por
la
Confesión
o,
Sonnatio,
APZObispo
de
Reims,
en
sus
estatutos
can,
9.2
“pj
>>Pastor
oiga
las
e
PO
de
cuaresma,”
En
el
do
Quinisesto
$
Trullano,
celebrado
qm
0
692,
al
que
asistieron
200
obispos,
con
todos
los
Patriarcas
del
Oriente,
Establece
el
canon
102;
“conviene
que
»l0s
que
recibieron
de
Dios
la:
potestad
de
ligar
y
absolver
consideren
la
cua.
»lidad
del
Pecado,
yla
eficacia
que
mues=
mira
en
el
deseo
de
su
Conversion
el
qua
»Pecó
;
y
de
este
modo
apliquen
á
la
en-
>ermedad
la
medicina
conveniente
(a).”
e
is
AS
(2)
Esta
Misma
era
la
doctrina
Y
(106)
quirir.los
secretos
de
las
familias
Sci
¡Qué
mal
conoce
quien
así
habla:el
peso
de
este
cargo;
y
que
una
de
las
funcio=
nes
mas
dificiles,
mas
penosas,
mas
du=
ras
del
sacerdocio,
y
que
mas
pesan
en
este
mundo
y
el
otro,
es
esta!
Exige
es-
pecialmente
con
respecto
al
pueblo,
una
paciencia,
una
caridad
,
un
zelo
á
toda
prueba:
no
se
vé
que
los
eclesiásticos
mundanos
,
ambiciosos,
disipados
,
en-
tremetidos
,
se
dediquen
mucho
al
con-
fesonario.
No
son
hombres
de
esta
clases
los
que
mas
trabajan
para
corregir
a
los
otros.
El
P.
Martenne
dice
(Ritos
de
la.
iglesia
t..
2.
p.
39),
que
las
abadesas
confesaron
durante
mucho
tiempo
á
sus
religiosas
,
pero
que
eran
tan
curiosas;
que
al
fin
fue
necesario
privarlas
de:
este
derecho...
(C.
p.
197).
No
solo
el
P.
Martenne,
el
P.
Mabi
llon
(a),
la
regla
de
S.
Donato
(b),
y
otras
y
prescriben
estas
acusaciones
que
maliciosamente
confunde
Lebrun
con
12
confesion
sacramental.
¿Quién
no
sabe
que
la
facultad
de
absolver
los
pecado?
es
inseparable
del
sacerdocio
?
¿
Y
quién
ignora,
que
jamas
muger
alguna
en
(a)
Pref.
1.
in
secul.3.n.
YO.
(6)
cap.
23.
to
Pó
de
este
elevado
ca=
Confesiones
eran
es-
tas
2
S.
Basilio
nos
lo
dico
con
estas
pa-
labras:
“Mas
honesto
y
eristianismo
partici
»“orreccion
(a).”
que
practican
los
regulares,
y
de
que
ya
hemos
hablado;
no
tenian
otro
Objeto
que
las
faltas
monásticas......
an
Los
que
aconsejan
los
que
aconseja
:
tamente
al
10
oye
misa,
6
1)
quiere
comprar
la
bula
5
los
que
qn,
consejan
á
un
muchacho
s;
Diertan
y
Preguntas
que
que
ignoraba
todavia;
$01
curiosos,
son
also,
Y
Como
estos
hai
muchísimos,
(€.
8)
|
Demos
gracias
4
Dios
de
que
Le-
La)
Regul,
Brevior.
2,
CX.
tom.
2.
P.
567,
2h
,
(108)
bran
no
dió
con
alguno
de
estos
que
hu=
biera
reclutado
al
clero
semejante
alha=
ja,
aunque
él
con
toda
precaucion
nos
declara
en
concigncia
(a),
que
nunca
i-
ba
á
confesar.
¡
Tanto
mejor
para
él!
Mas,
si
son
muchísimos
los
confesores
indiscretos,
que
caen
en
los
defectos
que
el
Citador
pondera
¿por
qué
á
ningun
marido
,
á
ningun
padre
de
familias,
á
ningun
joven
de
uno
y
otro
sexo,
se
les
oyó
jamas
quejarse
de
ellos?
¿Por
qué
son
tan
raros
,
mejor
diré,
no
conocidos
los
efectos
de
tales
abusos?
Porque
no
los
hai.
Si
en
un
acto
tan
costoso
al
a-
mor
propio
fuesen
frecuentes,
no
podian
menos
de
haberse
hecho
conocer
en
to-
dos
tiempos,
y
los
clamores
contra
esta
práctica,
los
pretestos
para
eximirse
de
ella
se
habrian
multiplicado.
Y
aun
cuan-
do
fuese
cierto
se
hubiesen
notado,
algue
na
que
otra
vez,
estos
abusos;
¿valen
mas
que
las
ventajas
que
produce
la
confesion?.
Hable
el
mismo
Voltaire.
|
“Si
hai
alguna
cosa
que
consuele
Á
alos
hombres
en
la
tierra
,
es
poder
re-
»conciliarse
con
el
cielo
y
consigo
mis-
3,
MOS»...
(b).?
“Tal
vez,
dice
en
otra
par?
ste,
no
hai
un
establecimiento
mas
sa”
a
“e
(a)
pag.
200.
(b)
Remarq.
sur
Olim
pie.
4ct.
2.
Scen,
2,*
ce
A
(109)
abio;
la
MAYOr
parte
de
los
hombres
»»cuando
han
caido
en
Srandes
crímenes
stienen
naturalment
remordimientos.
»,Los
legisladores
»
QUe
estable
»»Misterios
y
lag
espiaciones
mo
el
freno
mas
grande
de
los
crímenes
a»Secretos
(0),
Pero
citemos
autoridad
sivas
que
las
de
Voltaire,
e
un
autor,
ej
a
piedad
en
aquellas
almas
»»bien
nacidas,
¡
»:SÍ
Mismas
;
evitar
que
en
o
tras
las
aho-
»8Uen
las
pasiones
Dacientes
;
inspirar
el
»úorror
ó
5
€strechar
3
Conservar
el
a
(a)
ibi
Remarq.
sur
la
Scene
1,
act,
1,9
(5)
Dice.
Phil,
T.
129
Cgte-
0)
Hist.
general.
£.
1,2
“103.
edit,
de
125Z»
(110)
iS
¿yamor
,
la
concordia,
la
subordinacio
¿,la
justicia
y
todas
las
virtudes
;
desa
»rulgar
de
los
corazones
el
hábito
de
lo:
»»¿
desórdenes,
la
desunion,
la
rebeldia,
todos
los
vicios
;
hacer
de
este
modo
la
,,veces
de
Dios,
y,
para
bien
de
los
hom-
»,»bres,
ser
ya
el
juez
de
las
conciencias
ya
el
censor
de
las
pasiones;
he
aquí
¿el
empleo
de
un
confesor,
sin
duda
el
¿y¿mas
propio
para
conservar
las
costum=
»»bres,
y
por
consiguiente
uno
de
los
m
¿conformes
al
interes
público.
»)Los
confesores,
sigue
,
necesari
¿para
mantener
la
religion
en
el
cora
¿,2om
de
los
súbditos,
no
lo
son
meno
¿,para
conservarla
en
el
alma
de
los
so
,y»beranos
;
porque,
si
la
religion
es
ne
,¿cesaria
á
los
súbditos
para
que
obedez
,,can
áaquellos
como
á
padres,
lo
es
mu
,,¿Cho
mas
á
los
soberanos
para
que
g(
¿—biernen
sus
súbditos
como
á
hijos.
Y
qu
¿»funcion
mas
importante
para
el
estad
que
la
de
juzgar
á
su
juez,
interpone
yyIncesantemente
entre
los
pueblos
y
y
reyes
al
supremo
árbitro
de
unos
y
astros,
hablar
el
lenguage
del
Evange
¿y
de
la
verdad
á
aquellos
que
no
oyf
yotro
que
el
del
siglo
y
la
lisonja
,
d3
¿,consejos,
esponer
obligaciones,
soste
¿virtudes
de
las
cuales
dependen
el
ejem
¿plo
y
la
felicidad
pública.”
Concluy?
¡EN
p2=
inos
pues;
que
los
males
que
ha
podido
Producir
el
celo
indiscreto
de
algunos
confesores
han
sido
raros
Y
Pasageros;
y
los
bienes
que
la
confesion
-
oduce
son
constantes,
diarios
Y
visibles,
$0
que
la
co
....
(CL.
Pp.
198
).
5
que
RO
se
perdonan
los
Pecados
á
todos
Y
sin
discernimiento
:
(
importan»
Ue
para
suprimira
ierra
enteramen-
sia
sobre
la
jus-
el
mérito
de
las
le
la
doctrina
de
la
igle
Micao
gracia
,
(112)
buenas
obras
y
la
aplicacion
de
los
mé-
ritos
de
Jesu-C.
Así
la
abolicion
de
13
confesion
franqueó
el
paso
al
socinianis-
mo.
Para
saber
si
es
útil
ó
perniciosa
1:
confesion
¿nos
hemos
de
referir
á
aque-
llos
que
no
la
usan
?
Calumnias
tomadas
de
los
protestantes
no
pueden
persuadif
á
los
que
tienen
esperiencia
de
lo
contra”
rio;
fuera
de
que,
estan
refutadas
por
lo5
hechos.
Los
luteranos
de
Nuremberg
en*
viaron
una
embajada
á
Cárlos
V.
,
pidién
dole
restableciese
entre
ellos
por
un
dicto
el
uso
de
la
confesion
(a);
los
Strasburgo
quisieron
hacer
lo
mismo
(b)
y
en
Suecia
se
conservó
por
los
de
está
secta,
siendo
uno
de
los
artículos
conv
nidos
en
la
contesion
de
Ausburgo
(Cc).
Descendamos
ahora
al
examen
dé
estos
supuestos
inconvenientes.
Cua
me
acuerdo
,
dice
el
Citador
,
de
que
€
fraile
domínico
que
envenenó
al
em
rador
Cárlos
VI
con
una
hostia,
le
ha*
bia
dado
el
dia
antes
la
absoluci
para
que
comulgase
al
siguiente
dia...
Infiérase
de
la
multitud
de
ment
ras
,
que
encierra
este
primer
hecho,
esactitud
de
los
demas
que
en
seguida
cis
——
(a)
Soto
in
4,
dist.
18,
quiest-
'
artic.
1.2
(b)
Sehefmacher
Lett.
4.
59
(c)
Hist.
de
las
Variacion.
l,
z.
m4
(113)
fiere,
1,1
mentira,
que
fuese
el
empera=
_agor
Cárlos
VI,
que
re
aen
1718,
el
murió
envenenado,
22%
que
hubiese
tal
envenenamiento,
Henrique
VI
murió
en
1313
>
fué
de
qui
esta
fábula
JU€
no
mereció
crég;
no,
Ce
de
agosto
fiesta
de
la
sancion
de
ssla
Vírgen,
hallándose
el
emperador
en
»>>0NCOn
Vento
cerca
de
Sena,
cumplió
»»“0N
Sus
actos
piadosos
ó
de
devocion,
»>Y
comulgó.
de
mano
de.
un
fraile
predi.
»»cador,
llamado
Bernard
ss,ciano
(mada
se
dice
acerca
de
>,“0n
quien
hab;
»»lo
cual
cayó
0,
y.
»»Mo
lugar,
dia
de
$,
»»Y
Cuatro
de
agosto.
4lgunos
Pretendie.
»"on
que
habia
sido
emponzoñado
por
afr,
Bernardo,
este
religioso
ha.
ebia
puesto
veneno
en
el
vino
de
la
ablu-
»Cion
que
ledió
despu
(rra
p
declaró
treinta
y
tres
años
despues
po£
ayletras
patentes
,
que
todo
cuanto
se
ha=
.yybia
dicho
ó
escrito
acerca
de
este
enve-
,Menamiento
era
falso,
justificando
así
sá
fr.
Bernardo
y
toda
la
órden
de
Sto»
»»Domingo.”
He
aquí
falsificado
el
pri-
mer
hecho,
alegado
por
el
Citador
contra
la
confesion.
Examinemos
los
siguientes.
Los
asesinos
de
los
Esforcias
y
los
Medicis
se
habian
preparado
al
hecho
con
la
confesión
jo...
(
C.
p.
199)»
,
El
asesinato
de
Galeas
Sforcia,
du-
que
de
Milan,
en
1476,
no
turo
otra
cennexion
con
la
religion
que
el
haberse
verificado
en
la
puerta
de
una
iglesia.
Lampugnam
,
noble
milanés
,
irritado
de
que
le
hubiese
amenazado
con
la
horca
se
asoció
con
otros
dos
,
que
por
mucho
meses
acecharon
la
ocasion
favorable
á
intento,
y
que
le
ayudaron
á
ejecutar
fingiendo
acercarse
al
duque
para
fran-
quearle
el
paso.
Lampugnam
murió
allí
mismo
á
manos
de
los
soldados;
y
uno.
de
sus
cómplices
,
preguntado
en
el
tor”
mento
,
solo
dijo
lo
habia
hecho
porq
sabia
que
el
duque
era
generalmente
4"
borrecido
hasta
por
los
mismos
que
castigaban
,
y
que
no
se
arrepentia
:
rió
pretendiendo
justificar
una
accion
(4%
horrible
con
sentimientos
dignos
de
misma
execracion,
pero
nada
hubo
act”
y
3
EEY
FMI
15)
,
con
que
quiere
Lebrun
Sa
preparasen
CI
e
+
Juliano
Medicis
fué
Víctima
del
par=
tido
de
los
Pazig,,.
que
era
Mumerosísi.
mo»
ea
un
tumulto
suscitado
al
intento
iglesia,
Sin
que
se
supi
un
>
Pedía
perdon
con
lágrimas
ey
los
ojos,
á
eita
de
plomo
que
llevaba
en
sy
gor=
ra,
se
comfesaba
y.
tan
tran.
quilo
+
(€.
ibi
do:
>
Upongamos
fuese
así.
Lo
que
se
Sin
gue
es,
que
ni
el
temor
de
Dios
>
Mila
e
en
la
contesion...
fueron
Capaces
da
Mudar
una
alma
a
í
Jauriz;,
asesino
q
Age,
Guillelmo
Z,
nde
e
Fleur.
Hist,
ci,
ecles.
£.
16,
2,
on,
114.
(0)
¡big
De
149.
(122)
hesion
á
su
doctrina
quitó
todo
pretesto
de
cabilacion,
y
desarmó
las
cábalas
de
los
innovadores
refractarios,
haciéndolas
conocer.
Ningun
medio
perdonaron
estos
para
resistir
á
la
verdad
católica;
y
los
estremos
á
que
llevaron
á
los
prelados
para
contener
su
rebeldía
,
si
en
alguna
ocasion
pudieron
no
parecer
prudentes,
la
esperiencia
hizo
ver
que
siempre
fue-
ron
indispensables.
¿Qué
debe
llamarnos
mas
la
atencion,
el
que
un
sacerdote,
conforme
á
los
mandatos
de
su
obispo,
niegue
los
sacramentos
á
un
refractario
contumaz
en
la
hora
de
la
muerte,
ó
que
un
partido
anatematizado
por
la
iglesia,
valiéndose
del
brazo
secular,
arrastre
á
un
párroco
hasta
la
cama
del
protervo
entre
bayonetas
,
habiendo
descerrajado
antes
el
sagrario,
para
que
el
mismo
Dios
fuese
á
servir
de
juguete
á
la
hipo-
cresía
?
Sin
embargo,
debo
declarar
pa-
ra
descargo
de
mi
conciencia
,
que
no
conozco
clérigo
ninguno
que
niegue
la.
Memorias
para
servir
á
la
historia
del
siglo
XVII,
traducidas
del
frances
al
español
por
D.
Vicente
Ximenez,
ca-
nónigo
de
Gerona,
é
impresas
en
Ma-
drid
en
1815,
y
la
obra
de
Proyart
Lovis
XVI
detroné
Sec,
5
Acabaré
este
artículo
s
esión,
repitiendo
NS
uta
sola
Bas,
obre
la
con=
ue
el
Evangelio
no
ra
de
confesores
ná
de
directores
Espirituales.
Pero
es
mui
cierto
que
el
oficio
de
director
es
una
cosa
tan
ús;
como
escelente
>
SObre
to.
do
en
España.
(C.
p.
201).
Nosotros
terminaremos,
remitiéndo.
imonios
que
acabamos
de
ESPONEr
,
y
que
tan
á
las
claras
confun-
en
este
charlatanismo
insensato,
El
tra.
ductor
tiene
aq
uí
la
Prudencia
laudable
de
omitir
algu
>
Munque
de
paso,
una
palabra
á
los
debile
*rúpulo
!
"
y
no
mas
que
>
POF
ño
causar
a
$...
¡Qué
miramiento!
¡Qu
ws
€llo
dirá,
Ze
aquí
como
(124)
se
esplica
un
sabio,
aunque
protestan=
te
(a):
“Un
Dios
en
un
pan
,
un
Dios
wen
lugar
de
pan,
cien
mil
migajitas.
ale
pan
convertidas
en
otros
tantos.
swlioses,
que
todos
ellos
no
son
sino
pjuno,
es
una
cosa
mucho
mas
fuerte.
»que
el
misterio
de
la
Santísima
Tri.
aridad
,
que
no
lo
es
poco...
(Co
ibi)».
Un
luterano
no
puede
esplicarse
así,
sin
caer
en
una
contradiccion
palpable».
El
y
no
el
católico
es
el
que
dice
que
el
cuerpo
de
Jesu-C.
está
con
el
pan;
por
consiguiente
cree
un
Dios
en.un
pan:
mas
el
católico
sabe
que
nada
queda
de.
la
sustancia
de
pan,
despues
de
la
consaw-
gracion.
Ademas,
¿no
está
Dios
en
to=
das
partes?
¿dónde
está
pues
la
imposi-.
bilidad
de
que
Dios
esté
en
un
pan?
Si
_(a)
Enel
original
se
atribuye
este.
pasage
á
un
tal
Mr.
Guillermo,
minis.
tro
protestante.
Deben
saber
y
adver=.
tir
los
teólogos
romancistas
que
esto
dean,
que
el
luterano
ó
protestante
cree:
la
real
presencia
de
Jesu-C.
en
la
sar.
rada
Eucaristía,
y
se
diferencia
del.
católico
en
que
niega
la
transustancia-
cion
,
Afirmando
que
con
el
cuerpo
del.
Salvador
permanece
la
sustaneia
y
pan:
mas
el
calvinista
la
reduce
d
un
mero
signo
ó
figura,
Á
Gras
>
la
dificultad
consiste
en
que
Jesu-C.
“se
halle
en
cuerpo
y
alma
con
su
divinidad,
reducido
á
un
espacio
limitado
,
y
á
un
mismo
tiempo
en
muchas
gumento
debe
solver]
mismo
que
el
católico
)
Pues
que
ámbos
lo
creen
así
3
Pero
ni
uno
ni
otro
dicen
que
cien
mil
migajitas
de
pan
se
con-
lerten
en
otros
tantos
dioses
;
no
,
en
que
uno
mismo,
Si
un
protestan-
r
las
razones
ale-
no
puede
creen
en
la
Encarnacion
3
pue
i
nh
muchas.
—
4
QUe
protestantes
por
otra
parte
ilustrados,
tio
hayan
comprendido
Que
se
les
puede
arguir
del
mismo
modo
Contra
el
misterio
de
la
Encarnacion
sy
que
estan
obligados
á
responder
lo
Mmis-
MO
que
nosotros.
¿
Es
acaso
mas
cierto
Que
la
sustancia
de
pan
está
siempre
jun-
ta
con
sus
accidentes,
que
el
que
la
per-
sona
humana
esté
siempre
junta
al
euer-
PO
y
alma
de
un
hombre?
¿Los
que
veian
'*
Jesn-C.
todos
los
Caracteres
sensibles
Maturaleza
humana,
uo
tenian
una
(126)
serteza
física
aparente
de
que
era
uná
persona
humana?
¿Cómo
pues
podian
creer
en
la
Encarnacion?
Segun
el
ra
.ciocinio
de
nuestros
contrarios,
no
pode-
mos
creer
en
ningun
milagro,
á
meno$
que
no
seamos
testigos
oculares;
la
cer-
'
teza
moral
de
su
existencia
no
puede
sef
|
superior
á
la
certeza
física,
que
tenemos
|
de
la
uniformidad
y
constancia
de
la
leyes
naturales.
De
este
modo,
los
pro=
testantes
han
franqueado
el
camino
á
log
incrédulos.
Beattie,
uno
de
aquellos,
aun-
que
escelente
lógico,
ha
caido
en
el
mís
mo
lazo:
impugnando
la
transustancia-
cion
no
ha
advertido
que
confirmaba
loS
sofismas
de
los
escepticos,
cuando
se
pro-
«ponia
destruirlos
(a
);
fatalidad
singu-
lar,
de
la
que
jamas
escapará
ningun
inerédulo.
64:
:
:
«El
católico
sabe
que
la
Eucaristía
es
—
un
misterio,
que
los
inisterios
estan
fue=
ra
del
alcanze
de
nuestra
razon
y
de
nues-
¡tros
sentidos,
así
como
los
obgetos
de-
.masiado
elevados
ó
lejanos
estan
fuera
del
alcanze
de
nuestra
vista:
la
revela
cion
causa
en
nosotros
el
efecto
mismo
20m
0%
+2
es
7
(a).
£ssay
on
Nature
and
immutas
bility
0f
Truth.
Berg.
Traité
dogme
t»
4.
Dissert-3ur
les
different,
espec,
de
certitudo.
Tratado
de
In
oir
la
reyela-
cion
,
es
como
si
Quisiesemos
formar
la
teoría
de
los
cometas
sin
e
los
anteojos,
Log
errores,
en
0
destruyen
mas
>
Que
las
falsas
teorias
de
re
e
Movimiento
de
los
Caristía,
de
un
modo
incom
reensible
¿
inesplicable
(a);
1
>
¿UeBO
es
inutil
empea
Ñarse
en
€spblica
Scolasticos
han
hacerlo,
¡
£0n
dogmas
de
f,
adoptado,
*
este
pan
hecho
car
>
£Specialmente
los
mp
Pr
rr
mc
(a)
Ses,
I3.
€,
1,9
(128)
escepticos,
nos
dicen
que
los
accidente!
no
estan
en
los
cuerpos
,
sino
en
los
sem”
tidos
ó
en
nuestra
alma.
¿Por
qué
pues:
tienen
por
imposible
que
en
la
Eucaris”
tía,
donde
la
sustancia
de
pan
no
existó
ya»,
Dios
afecte
nuestros
sentidos
com0
si
estuviese
allí
todavia
?
Nosotros
no
po
eso
dejamos
de
estar
ciertos
que
,
fuerá
del
caso
de
un
milagro
,
la
sustancia:
Y
los
accidentes
son
inseparables.
No
solo
los
protestantes
eaen
contradicciones
ridículas,
al
negar,
esté
misterio
porque
no
le
comprenden,
sin
que
los
mismos
deistas
se
muestran
¡1
consecuentes.
Un
materialista
apostro
así
á
los
deistas:
“Desde
luego
que
ad
symitis
en
Dios
cualidades
incompatible?
¿pla
justicia
que
debe
castigarlo
todo,
cok
s.la
misericordia
que
todo
lo
ha
de
pel
a
donar
;
¿por
qué
negar
que
Dios
h
¿»criado
el
mundo
en
tal
época,
que
,yjanegó
en
el
diluvio,
que
dió
una
le
¿aque
luego
la
abrogó,
que
envió
á
$
avhijo
Sic.
?
No
es
mas
imposible
que
Dio%
¿»Se
encuentre
á
un
tiempo
mismo
sobí*
atodos
los
altares
de
los
cristianos
,
q4%
sel
que
esté
presente
en
todas.
parteó
aysin
hallarse
sin
embargo
en
la
materió*
s1¿
Es
mas
fácil
crear
un
mundo
que
£"
arderezar
un
cojo?
¿Hai
un
solo
mistó”
¿yrio
que
repugne
mas
que
la
existen
di
*
Concluyamos
ues,
"
¿que
el
SUpersticio
»ror
(b),»
(ia
-
sde
un
espíritu
infinito
con
la
materia
(2)?
“Los
deistas,
dice
el
autor
del
Sis-
¿»tema
de
la
Naturaleza,
no
tienen
un
motivo
real
para
Sepa
Arse
elos
SUpers-
ayticiosos
;
es
Imposible
la
línea
-de
de
los
hom-
e
la
educcion
de
la
amada?
3
Haji
isterj
2,50.
de
COMprend.
e
la
natural
2)»
Misma
de
Dios
Lia
»“ina
de
un
modo
sal
menos
»dulidad,
que
a
atienen
niaguna
'
€Stancan
de
re-
»Pente,
y
se
niegan
á
admitir
los
resy]-
tados
inmediatos
Y
Decesarios
de
su
er-
a
alos,
syy
Ame,
Pr
145.
Let.
á
Sophie
P:
4l.
Berg,
ib.
4,
3-
P-
307.
Sist,
de
la
Nat.
£,
2.0.7.
p223.
225
(130)
..
He
aquí
por
tanto
que,
segun
con*
eesion
de
los
mismos
incrédulos,
el
car
tólico3
creyendo
la
transustanciacion
Y
real
presencia
de
Jesu-C.
en
la
Excaris*
tía
,
se
muestra
mas
racional
que
todo$
sus
enemigos.
Despreciemos
las
vaciedas
des
obscenas,
con
que
Lebrun
rellena
es*
te
párrafo
á
falta
de”
mejores
razones.
Tampoco
me
meteré
en
grandes
investigaciones
acerca
del
sacrament0
de
la
confirmacion,
porque
está
de:
clarado
que
no
es
de
absoluta
necesi
dad
para
la
salvacion;
así
no
es
nece*
sario
tampoco
que
perdamos
el
tiemp
en
cosas
inútiles.
Se
burla
luego
de
laS
Juces
del
Espíritu-Santo,
que
se
comuni”
can
tanto
á
los
obispos
como
á
los
con”
firmados,
y
concluye
diciendo
que
quizá
"quizá
el
Espíritu-Santo
ha
quitado
este
sacramento
su
efecto.
(C.
p.
202)
A
Una
cosa
es
que
la
confirmacion
T
“sea
de
tal
modo
necesaria
á
nuestra
sal"
'vacion
,
que
sin
ella
no
pueda
obte
se,
y
otra
que
no
sea
un
verdadero
$
cramento.
De
lo
primero
quierc
Leb
“se
infiera
lo
segundo
;
mas
la
sagrada
ES
eritura
,
la
tradicion
,
los
padres
y
co
cilios
,
con
la
iglesia
toda
condenan
así
“impostura.
Véanse
los
Hechos
de
los
4
"póstoles
C.
8.
v.
14
y
siguientes,
y
el
Y?
“y.
5.
Seria
prolijo
é
inútil
aglomerar
a
2.
A
AA
a
A
—AAA
>
(131
quí
mil
y
mil
Autoridades
y:
hechos,
que
atestiguan
esta
doctrina
Constante
de
la
iglesia
católica,
Y
que
Pueden
verse
cn
el
Bellarmino,
Tournell
4
>
$
cualquier
o-
tro
autor
de
teología,
or
el
Sacramento
Confirmacion
ne-=
frezuente
n
estos
dones
Ó
que
los
veian
brillar
en
los
apóstoles
>
Sin
duda
se
confirmaban
en
la
fé
>
Y
Estaban
pron-
Su
sangre
para
atestiguar
la
verdad,
Se
fiab
esti
los
mismo,
y
los
este
los
judíos
incré
(a)
4ct.
o,
50.32.
Heb,
C.
(b)
Acabemos
de
cono
Cor
un
sabio
modes
e
Di
Barr.
du
Pape
t.
a,
p.6
eS.
Agustin
,
cua
bro
3.0
20.
4
esto
altin
ndo
dice
en
su
li-
*
Baptismo
cap,
16;
“No
se
(138)
pero
es
falso
que
di
se
proclamase
4
sk
mismo,
ni
dijese:
Ego.
sum
papa.
Fu
electo,
primero
por
aclamacion
unanime
y
despues
por
po
en
la
debida
forma
(a).
;
El
Matrimonio
no
fué
otra
cosa
mas
entre
todas
las
naciones
civiliza-
das,
que
un
contrato
entre
los
que
s€
casaban,
que
aseguraba
la
herencia
de.
los
bienes
á
los
hijos,
y
comprobaba
la
lejitimidad
de
suorigen....
(C.
ibi).
Esto
sí
que
es
conocer
el
dereehó
natural
,
los
elementos
y
vínculos
de
l:
adciadad
»
la
historia
de
las
vaciones
,
Y
la
importancia
y
fines
de
esta
institucion
sagrada,
bajo
todos
aspectos,
que
conser.
“wa
el
género
humano
en
lo
físico
y
le
for.
ama
en
lo
moral,
y
lo
entiquece
y
fortifiz
«ca
en
lo
político!
€
Brutalidad
mas
enorme
no
la
profi”
rió
jamás
filósofo
alguno
,
por
mas
que.
Cizeron
les
concedarla
gloria
de
habete.
lus
dicho
todas.
Ven
acá,
mentecato,
ser
gun
tu
doctrina,
el:
principio,
medios
Y.
fin
del
matrimonio
no
eran
mas
ó
no
te
mian
otro
Obgeto
que:
el
interes
de
lo
bienes,
y
buscar
el-modo
de
aseguraf
la
herencia,
si
resultaba
prole.
Fuera
de
—
—
(a)
Fleur.
Hist.
ecles.
t.
24.
A
177.
Me
21
y
22
(139)
esto,
en
tu
opinion,
ni
la
naturaleza
di-
ce
nada
con
la
Mutua
inclinacion
de
los
sexos»,
ni
la
sociedad
tiene
que
ver
con
que
hoi
se
desaga
lo
que
entre
los
casad
|
Ayer
se
hizo
08,
ni
estos
contraen
la
obligacion
de
asegurando
la:
b
guardarse
fidelidad,
ni
en
erencia
y
legitimidad
ties
nen
que
cuidar
de
la
educacion
de
los
hi=
Jos...
en
una
palabra
:
to
fin
del
matrimonio
brutal,
y
los
sual,
na
pension
que
en,
cuando
no
hubi
los
esposos
juzgar
que
ya
habian
cumplido
con
la
e-
jos,
(si
es
que
se
crelan
4,
Pues
ni
aun
esto
pi-
3
finalmente,
cuando
hu-
U
concepcion
$
el
macia
cen
los
orientales;
ice
que
el
matrimonio
solo
era
un
contratos,
dirigido
á
asegurar
la
heren-
ciay
la
legitimidad
de
los
hijos
«en
as
naciones
civilizad
Cuales
serán
estas
Probable
que
ens
Que
no
profesan
AS...
no
sabemos
para
Lebrun;
pero
es
u
bota
solo
lo
serán
las
el
cristianismo.
L.chemos
(140)
vna
ojeada
sobre
las
antiguas
y
moder=
nas
,
y
comparemos
la
dignidad
á
que
eb.
Evangelio
eleva
esta
union
,
base
de
la.
sociedad
,
con
el
envilecimiento
de
ul.
sexo,
la
tiranía
del
otro,
el
abandono
de
los
hijos,
la
esclavitud
de
las
mugeres,
la
prostitucion
de
unos
hombres,
con
14
vergonzosa
mutilacion
de
otros,
en
loS
pueblos
no
cristianos.
..
Hemos
hablado
en
el
cap.
1.2
de
los
derechos
inhumanos
que
los
romanos
y.
griegos
tenian
,
y
los
cultísimos
climos
tienen
todavía
,
sobre
sus
hijos.
Los
paz
dres
se
abrogaron-en
las
nacione3.
anti*
guas
y
modernas
el
derecho
de
sofocar,
esponer,
vender,
mutilar
,
desfigurar
s
hijos
,
ya
fuese
al
nacer
,
ya
fuese
en
la
pubertad.
La
naturaleza,
dice
un
autof
no
sospechoso
,
se
horroriza
á
vista
de
los
rasgos
de
crueldad
que
se
ejercen
con.
tra
estas
inocentes
criaturas,
en
todos
10%
lugares
del
universo
donde
el
hombrt
no
ha
tenido
mas-que
la
razon,
dire”
mos
mejor
,
el
interes
s:y
las
pasiones
por
guias
(a).
La
nec
que
no
tiene
otro
ol
jeto
que
perfeccionar
la
naturaleza,
pi
servó
de
estos
inconvenientes
los
(a)
Le
Esprit
des
Usages,
t.
1.2
Le
4.0.4.
Berg.
Traité
dogm,
t.
2.
p.
219
HE
RIN
(141)
voces.
Desde
el
prin-
Cipio
del
mundo
la
ye,
OS
atenta
á
san-
tificar
y
hacer
indisolub
Ta
ser
de
la
sociedad
no
hu=
lera
podido
Producir
esta
efecto,
si
el
€Mpeño
no
hu
onsiguiente
mui
seme.
jante
á
la
de
los
ani
>
Y
Que
no
pro.
duciria
una
soci
e
prodigio
A=
M
dice:
Fe
j
20,
Y
el.
hueso
de
Mis
huesos.
(b).
Asi
€SPresó
la
union
(ne;
i
a
E
RR
(a)
Genes.
1%0.28.
(5
Genes,
2.
9,23,
(6)
(142)
disoluble,
que
debe
reinar
entre
el
hom*
bre
y
su
esposa.
Ellos
no
pueden
sepa”
rarse
sin
herir
su
propia
naturaleza
,
DÉ
formar
otros
lazos
sin
«atentar
contra
14
institucion
del
mismo
Dios;
uno
y
otr0.
serian
del
mismo
modo
culpables;
nin”
guno
de
los
sexos
en
esto
es
mas
privi".
legiado
que
el
otro:
tres
personas
no
for-
marian
ya
una
misma
carne.
Asi,
no
los
-
clérigos
cristianos,
sino
Jesu-C.,
elevando.
este
contrato,
al
que
la
naturaleza
y
el
Criador
habian
señalado
ya
leyes
in«
variables
á
la
clase
de
sacramento,
n0'
hizo
mas
que
confirmar
la
institucion
pri.
mitiva;
y
restituirle
su
santidad
original
cuando
dijo,
que
el
hombre
no
separase.
lo
que
Dios
habia
unido.
(a).
La
definicion
sola
del
matrimoni0
anuncia
todas
las
ventajas
que
ha
recibi"
do
de
esta
divina
institucion,
y
las
obli-
gaciones
que
ella
impone;
ventujas
y
0=
bligaciones
que
no
pueden
hallarse
en
él,
reducido
á
la
clase
de
contrato
en
que
el.
Citador
quiere
que
consista.
El
matrimonio,
segun
el
concilió
Tridentino,
es
la
union
conyugal
del
hom-
bre
y
de
la
muger,
que
se
contrae
entré
personas
que
son
capaces
segun
las
leyes»
y
que
les
obliga
á
vivir
inseparablemen”
(a)
Mat.
19.0.
6,
Mar.
10,
9.
AAA
AAA
A
(143)
:
Una
perfecta
union
uno
te,
es
decir,
en
con
otro.
doy:
Es
una
union,
rque
el
matrimo-
nio
consiste
propia
y
*Sencialmente
en
el
vínculo
conyugal,
QUe
espresa
la
palabra
union.
El
contrato
4
abrir
puerta
franca
4
05"
consortes,
consenti.
a
Ó
no
entre
las
partes,
Es
una
union
conyugal,
para
distin=
guirla
de
cualquiera
Otra
convención
con
que
hombres
y
mugeres
Pueden
ligarse;
y
por
los
mismos
principios
deshacerla,
Esto
sucederia
en
el
Contrato
de
Lebrun,
si
las
partes
conviniesen
en
ello,
$
una
union
bre
y
de
la
muge
Es
una
union
entr
Ces
segun
las
le
el
estado
de
m
lar
A
el
plan
del
Citador,
las
leyes
solo
in=
tcevendrian,
eu
ando
mas,
en
los
casos
de
(144)
disputa
sobre
herencia
ó
legitimidad.
Sien*
do
clandestino
el
contrato,
ninguna
lek
alcanzaria
á
evitar
los
desórdenes
trascendentales.
|
Debe
ser
esta
union
permanente
hasta
la
muerte,
porque
el
vínculo
qué
une
al
marido
con
la
muger
es
indisol
ble
por
su
naturaleza.
Así
lo
exige
la
ducacion
de
los
hijos,
el
bien
de
la
igle
sia
y
de
la
sociedad
¿el
mutuo
consueló
y
apoyo
de
los
esposos,
y
otras
mil
ra
zones
que
no
conocen
los
brutos,
mi
lo$
|
hombres
que
quieren
parecérseles.
Lebrun
dice,
no
sabe
en
que
épocO
los
clérigos
cristianos
convirtieron
eb.
matrimonio
en
sacramento.
En
ningu”
na
,
porque
ellos,
como
los
demas
fieles
le
reconocieron
siempre
como
uno
de
los
siete,
instituidos
por
su
Legislador
di“.
vino
(a).
>
-
Así
lo
enseña
el
apóstol
S.
Pablo
(b):
S.
Ignacio
le
mira
como
.unacosé
(a)
Lo
que
sí
consta
evidentementt
|
es
que
,
al
punto
que
los
reformado
negaron
esta
verdad,
se
vieron
obligó
dos
á
autorizar
la
poligamia.
Tres
Y
sus
primeros
gefes
permitieron
por
ub*
declaracion
auténtica
al
Landgrave
Hesse
tuviese
dos
mugeres
á
un
tiemP
(D)
ad
Ephes.
5.
“E
(145)
tanta
(a):
S.
Ire
Ace
llama
como
el
a=
POstol
un
sacramento
b):S.
Ustino
con=
Sidera
los
matrimonios
de
|
OS
patriarcas
como
figuras
del
de
los
eristia
es
uno
de
los
iglesia
(0).
Ss,
dice,
que
es
una
AN
Sacramento
brosio
creo
que
Dios
es
Eacramento
d
Agus=
tia
enseña
lo
mismo.
(8).
Tertuliano
la
dá
este
nombre
€
Sacramento
Y»
for=
mando
su
elogio,
nos
aSCgUTA
que
en
su.
tiempo
se
administraba
á
la
faz
de
la
¡-
glesia,
con
1
Mdicion
de
log
Sacerdo».
tes
(hb).
Los
Concilios
han.
cla
-
MISMO
,
y
las
Iglesias
griega
y
latina
han
convenido
en
esta
Creencia
(1),
Jeremias,
Patriarca
de
Constantinopla,
que
vivia
en
el
siglo
X
y
consultado
por
los
lu-
trom,
(e)
Homil.
20,
[ESESPA
Abra.
cp,
(8)
Libro
de.
hide
et
Operibus.
(h
Y.
12D
“a
presidido
por
L
“iran
,.los
de
Constancia
y
Florenvia
y
el
Tridentino,
f
UT
s
-
m1
10
(146)
q
teranos
,
que
publicaban
que
la
iglesit
griega
pensaba
como
ellos,
condenó
al
frente
de
muchos
obispos
los
errores
de:
los
luteranos
,
y
declaró
que
en
todo
el
oriente
los
cristianos
creian
que
el
ma”.
trimonio
es
uno
de
los
siete
sacramentoS
y
que
confiere
la
gracia
(a).
Esta
ha
si?
do
la
universal
fé
de
la
iglesia
desde
el
principio
del
cristianismo
:
¿merecen
mas
crédito
los
delirios
de
Juan
Hus
en
el
siglo
XV,
los
de
Lutero
y
Calvino
en
el
XVI,
los
de
los
Brounistas
en
el
XVIlly
ó
las
repeticiones
fastidiosas
de
los
in-*
crédulos
?
:
7
-
Que
los
clérigos
quieran
casar”
nos
á
su
manera,
pase:
que
tengan
14
pretension
Bc.
(C.
p.
304
).
El
que
encuentre
un
adarme
de
su
tancia
en
este
párrafo,
puede
tomarse
el
trabajo
de
contestar
á
las
vaciedades
qu
contiene.
:
Mas
nada
de
eso;
los
consortes
bien
y
lejítimamente
unidos
,
segun
eb
Dios
de
los
clérigos,
no
podian
dor”.
mir
juntos
en-otro
tiempo
y,
sin
hab
comprado
antes
el
derecho
para
ello,
del
cura
6
del
obispo:
esto
sí
que'es
sabef
sacar
las
pesetas
de
todo...
(C+p.
203)
—
(a)
Censura
Jerem.
Patriar.
Const
adver.
errores
Novator.
0
7.0000
(14)
-
Esta
es
una
imputacion
grosera,
y
desnuda
de
toda
y
y
Verdad.
El
objeto
y
la
necesidad
de
la.
intervencion
e
>
UN
Sacramen:
a
religion
debia
santificarlo
;
e
Sustentacion
de
los
Ministros,
viene
de
los
Males
de
la
iglesia
;
no
de
sus
leyes
(dd.
Lebrun
confunda
maliciosamente
estas
ideas,
-
Solo
la
ignorancia
mas
estúpida,
n=
Mida
á:
la
Mas
refinada
malicia,
puede
Maputar
á
la
religion
los
abusos
que
ella
A
(0).
Véase
el
l-
2.
Cap.
Vl,
p.
apa
(250)
Antioquía
,
sin
perjuicio
de
la
cualidad
de
cabeza
universal
de
la
iglesia,
reco-
nocida
en
el
obispo
de
Roma,
y
estable-
cida
en
todos
los
siglos
precedentes.
No
aparece
Alejandro
obispo
de
Byzancio
sino
como
uno
de
tantos
(a).
En
el
primer
concilio
de
Constan-
tinopla,
verificado
en
381,
al
que
no
asistió
ninguno
de
los
obispos
occidenta-
les
,
se
confirmó
á
los
patriarcas
de
Ale-
jandría
y
Antioquía
su
supremacia
y
de--
rechos;
no
hubo
otra
variacion,
en
este
punto,
que
la
de
declarar
al
obispo
de:
Constantinopla
metropolitano
de
la
Tra-
cia,
habiéndolo
sido
hasta
entonces
el
de
Heraclea.
Se
concedió
tambien
á
aquel
la
prerrogativa
de
honor
(nótese
y
ad-
viériase
los
pasos
lentos,
con
que
avanza-
ba
esta
empresa
de
los
obispos
de
Cons-
tantinopla
)
,
despues
del
de
Roma
;
pe-
ro
ni
se
negó
la
supremacia
de
este
so-
bre
todo
el
orbe
cristiano
,
ni
se
dió
mas-
jnsisdicion
al
nuevo
metropolitano
,
que
sobre
las
iglesias
de
Tracia.
Este
concí-
lio
no
fue
admitido
en
occidente,
mas
que
en
lo
perteneciente
á
la
fé(b).
La
primera
empresa
del
obispo
de
E
a
(a)
Fleur.His.
t.
2.
L.v1.n.
5.
y
20
(L).
Fleur.
t.3.L.180n.
6
y
z
Te
5.
L.
35.
49»
-
|
(251)
Constantinopla,
contra
los
derechos
del
Primado
de
la
iglesia,
fué
en
el
año
421,
en
el
que,
con
motivo
de
la
ordenacion
de
Perigene
,
quiso
entremeterse
en
los
negocios
de
la
lliria,
que
dependia
inme-
diatamente
de
la
silla
romana.
El
papa
nifacio
escribió
á
los
obispos
de
orien-
te
contra
esta
usurpacion,
y
entre
otras
Cosas
les
dice
:
““Si
leeis
los
cánones
,
allí
»Vereis
cual
es
la
segunda
silla
despues
ade
la
iglesia
romana
,
y
cual
es
la
ter-
¡Cera
:
estas
grandes
iglesias
de
Alejan-
aydría
y
de
Antioquía,
guardan
su
dig-
amidad
por
los
cánones
en
que
estan
bien
pinstruidas.
Ellas
han
recurrido
á
la
i-
a»Blesia
de
Roma
en
las
causas
mayores
¿y
tc.
(a),
como
los
Atamasios
y
Fiavia=
nos.””
Teodosio,
que
habia
sido
antes
sor-
prendido,
reprimió
la
ambicion
del
obis-
Po
de
Constantinopla.
Enel
concilio
de
Calcedonia,
en
451,
Sé
conservó
y
reconoció.
la
supremacia
l
obispo
de
Roma,
y
lo
único
que
se
20
contra
ella,
apesar
de
las
reclama-
Clones
de
los
legados
apostólicos
y
del
Papa
S.
Leon,
fué
conceder
el
segundo
¿Bar
sobre
las
iglesias
de
Asia
al
obispo
*
Constantinopla
(b).
Así
adelantaba
es-
EA.
po
Fleur.
His.ecles.t.4.L.24.N.31-
Y
Pleur.
His.
ecles.
4.
4:
L.28
1.30»
(252)
te
en
su
ambicion,
pero
hasta
esta
¿pocas
no
solo
no
aspiraba
á
ser
el
soberano
pontífice
de
la
cristiandad,
pero
ni
aun
á
igualarse
con
el
obispo
de
Roma
en
ju-
risdiccion
ni
en
honor.
Vamos
á
verlo»
.
Los
padres
del
concilio,
en
número
de
520,
escriben
al
papa
S.
Leon,
re-
conociéndole
por
¿ntérprete
de
S.
Pe-
dro,
su
gefe
y
su
guía
,
y
le
piden
a-
pruebe
y
confirme
lo
que
han
hecho,
con-
cediendo
á
la
iglesia
de
Constantinopla
la
facultad
de
ordenar
los
metropolitanos
de
las
diocesis
de
Asia
,
Ponto
y
Tracia»...
dicen
:
“Hemos
confirmado
al
obispo
de
,»,—
Constantinopla
la
prerrogativa
de
ho-.
¿yor
despues
del
de
Roma,
persuadi-
sy
dos,
que
así
como
comunicnis
sin
envi-
sdia
vuestros
bienes
á
vuestros
herma-
aos,
continuareis
cuidando
de
la
si-
»»
lla
de
Constantinopla,
y
estendereis
aysSobre
ella
el
resplandor
de
vuestro
po-
Jer
apostólico
Kc.
(a).?”
El
papa
$.
Leon
resistió,
y
se
negó
absolutamente
á
est*
demanda.
¿
Dónde
está
pues
la
suprema-
cia
de
Constantinopla,
de
que
nos
habla
el
Citador?
(b)
(a)
Fleur.ibi.t.
4.
L.28.n.
31»
(b)
Entre
otras
cosas
dice
el
pap*
S.
Leon
;
Hace
sesenta
años
que
se
10”
lera
esta
pretension
,
y
todavia
los
0”
A
<A
Mas
adelante
,
e
541,
el
empera-
dor
Justiniano
publicó
una
lei
en
favor
de
la
iglesia
de
Constantinopla
;
pero
en
ella
dice,
que
el
papa
de
Roma
es
el
primero
de
todos
los
obispos
,
y
despues
de
él
el
de
Constantinopla
(a).
Vemos
pues,
que,
ni
antes
de
la
fundacion
de
esta
ciudad,
Ri
mucho
despues
de
ella,
ni
aun
erigi-
da
ya
en
metrópoli,
fué
mirado
su
obis-
Po,
como
soberano
pontífice
de
la
cris-
tiandad
;
no
se
arrogó
tal
título
ni
se
atrevió
á
disputarlo
al
de
Roma,
reco-
nocido
constantemente
por
ámbas
igle-
sias
,
oriental
y
occidental,
como
pri-
mado
de
la
universal,
Juan,
por
sobrenombre
el
ayuna-
dor,
fué
el
primer
patriarca
de
Constan-
tinopla
que
,
en
el
año
de
5%9,
tuvo
la
audacia
de
tomar
el
título
de
obispo
uni-
versal.
El
papa
Pelagio
anuló
las
actas
del
concilio
en
que-se
autorizó
este
aten-
tado,
y
prohibió
4
su
nuncio
en
aquella
“orte
comunicase
con
él.
En
el
año
de
594
hizo
otra
tentativa
que
fué
rechaza-
da
tambien
por
el
papa
$.
Gregorio,
que
Para
contenerle
escribió
al
emperador
y
—
bispos
de
Co
stantinopla
no
han
pre-
tentado
á
la
santa
Sede
el
pretendido
“anon
que
alegan.
Ibi,
n.
33:
(a)
Fleur.
His.ecl.
t.
5L.34n.
5%.
(254)
á
los
patriarcas
de
Alejandría
y
Antio-
quía
(a).
Esta
es
la
verdadera
historia
de
las
pretensiones,
tan
inútiles
como
injustas,
de
algunos
patriarcas
de
Constantinopla
sobre
la
silla
romana.
Los
papas,
en
posesion
pacífica
de
su
primado,
que
re-
cibieron
del
príncipe
de
los
apóstoles
y
primer
vicario
de
Jesu-C..,
mo
han
teni-
do
que
aprovecharse
,
como
dice
el
Ci-
tador,.
de
la
ausencia
de
los
emperado-
res.
Nada
debieron
.en
este
punto
á
su
favor
,
como
la
iglesia
católica
y
la
his-
toria
lo
atestiguan.
El
Citador
toma
motiyo
del
cisma
que
ocasionaron
estas
divisiones,
para
bur-
larse
de
la
infalibilidad
de
la
iglesia,
di-
ciendo
que
el
Espíritu-Santo
inspiraba
á
ámbas,
esto
es
á
la
católica
y
cismá-
tica,
lo
que
cada
una
cree
todavía
fir-
memente
á
su
favor.
¡¿hy
El
Espíritu-Santo
,
inspirando
á
la
iglesia.sus
verdades
eternas,
munca
po=
dia
contradecirse
,
ni
ella
desconocerlas»
Prometió
asistirla
hasta
la
fin
de
los
si-
glos,
y
que
las
puertas
del
infierno,
6
el
error,
nunca
prevalecerian
contra
ella»
(b).
El
selio
Característico
de
esta
asis”
ii
da
(a)
Fleur
t.5.
L.
3%.
n.
30,
>
Xb)
Math.
16.0,
A
>
12
|
(255)
cian
tencia
se
vé
en
aquellas
decisiones
ques
apoyadas
en
la
escritura,
en
la
tradi-
cion,
en
la
autoridad
de
sus
padres
y
Pontífices
,
sostienen
la
aplicacion,
im-
Posible
de
equivocar
é
incapaz
de
todo
error,
de
aquella
regla
esencialmente
ca-
tólica.
Lo
que
siempre,
lo
que
en
to-
das
partes,
lo
que
todos
creyeron.
¿Pu-
do
jamas-la
iglesia
griegas
niminguna
o-
tra
disidente,
sostener
este
exámen,
pre-
Sentar
estas
pruebas
,
como
la
romana
6
latina
?
Se
señala:
á
aquella
el
dia
y
los
motivos
de
su
rebelion.
Reunida:
en
di-
versas
épocas
(a),
que
marcan
su
incons=
q_-z
__
MA
ad
Tim.
ve
15
Joan.
20...
21.
Luc:
10.
0.
16.
Ísai.c,
59.0.
20.
et
sequent.
(a)
La.
época
principal
del
cisma
de
oriente
6
de
la
iglesia:
griega,
fue
despues
del
año
858,
y
¡antes
de
diez
años
estaba
ya
anatematizado
Photio
su
promotor»:
y
unidos:
los
latinos
y
griegos.
La
segunda
época
se
verificó
EN
1054,
y
la
reunion;
en
el:
concilio
de
Leon
en
1297.
La
tercera
época
del
“isma
fué
despues
del
año
de
1282.
En
1326
se
solos
á
tratar
de
reunion,
la
Que
se
realizó
en
el
concilio
de
Flo-
rencia
en
1439.
Finalmente,
en
1440
se
Fenovó
la
última
época
de
esta
doloro-
A
acision,
á
la
que
prontamente
si-
;
(256)
taneia
,
ha
reconocido
la
legítima
autori-
dad
y
la
verdad
infalible
de
la
iglesia
romana.
En
medio
de
ella,
y
por
todo
el
oriente,
se
conservan
individuos
,
fami-
lias,
y
naciones
que
hoi
mismo,
y
hace
muchos
siglos,
invariablemente
las
reco-
nocen
y
confiesan,
manteniéndose
uni-
dos
á
nosotros.
En
su
historia
misma,
y
en
sus
libros
de
toda
especie,
se
hallan
los
testimonios
que
sus
sábios
padres,
sus
antiguos
obispos
,
unidos
á
la
madre
u-
niversal
y
maestra
de
todas
las
iglesias,
y
dependientes
de
ella,
dieron
á
su
in-
falibilidad
divina.
Nunca
pues
podrá
te-
ner
razon
quien
resistiese
á
tan
eviden-
tes
luces.
Estas
razones
bastan
para
dis-
cernirla
verdadera
iglesia,
asistida
é
ins-
pirada
por
el
Espíritu-Santo,
en
la
cual
es
tan
necesaria,
tan
inherente
la
infa-
libilidad
,
de
que
se
burla
aquí
Lebrun,
que,
como
dice
el
sábio
conde
de
Mais-
tre,
“pertenece
á
aquella
clase
de
ver-
»»¡Jades
teológicas,
de
tal
modo
mani-
afiestas
y
divinizadas
en
el
órden
reli“
»»gioso,
que
es
imposible
atacarlas
siM
€«x>Ak72+»4»-n
5
guieron
en
la
misma
iglesia
de
oriente
otros
cismas
subalternos.
Véase
Fleu”
ri,
hist.
ecles.
t.VIL
L.
go.
t.
1XL*
60.
t.
12.
L.
87,
y
92.
t.
XV.
E.
198
(257)
mátecar
una
lei
del
mundo
(a).”
-
Los
concilios
se
celebraban
en
q=
quella
capital,
ó
en
las
ciudades
cira
cunvecinas....
(€.
p.
226).
Muchos
centenares
de
concilios
po-
drian
citarse
,
así
de
oriente
como
de
occidente
,
que
no
se
tuvieron
en
aque-
la
capital
,
ni
en
las
ciudades
circunve=
Sinas,
entre
ellos
diez
y
seis
generales,
==
El
papa
enviaba
á
estos
concilios
comisionados...
AA
==
¡Y
qué
comisionados!
Comisiona-
dos,
que
presidian
y
haeian
las
veces
del
pontífice
romano,
sin
cuya
aprobacion
y
confirmacion
,
ni
aquellos,
ni
ningun
otro
concilio
fué
ecuménico,
Aunque
es
verdad
que
en
el
concilio
de
Calcedonia,
como
ya
hemos
referido,
se
sembró
la
se-
milla
de
discordia
entre
las
dos
iglesias
griega
y
latina
,
no
prevaleció
hasta
que
el.
eunuco
Phocio
,
patriarca
intruso
y
cismático
de
Constantinopla,
que
se
habia
Conservado
sumiso
á
la
silla
apostólica,
€n
tanto
que
esperó
atraerla
á
su
partido
Contra
su
competidor
Ignacio,
al
fin
se
VIÓ
depuesto
y
anatematizado.
Entonces
dió
rienda
suelta
á
su
ambicion
é
intrigas.
Otal
(a)
Du
Pape,
«par
P'
auteur
des
con»
rations
sur
la
France,
t.
1.27,
1,9
$12
De
la
infalibilitó.
17
'
(258)
Separadas
las
dos
iglesias
,
el
pa.
triarca
no
tuvo
ya
consideraciones
nin-
gunas
para
con
el
papa,
á
quien
an-
tes
miraba
como
un
simple
obispo
su-=
jeto
á
su
disciplina...
(C.
ibi.).
“Acabamos
de
presentar
una
multitud
de
hechos,
omitiendo
mayor
número,
que
desmienten
esta
mentira
palpable.
“En
el
concilio
convocado
en
680,
por
Constantino
el
barbudo,
el
pa-
triarca
condenó
al
papa
Honorio
Í,
cos
mó
monotelita,
es
decir
,
como
á
hom=-
bre
que
sostiene
que
Jesus
no
tiene
mas
que
una
voluntad.
2
Léjos
de
probarse
superioridad
al-
guna
del
patriarca
de
Constantinopla
so-
bre
el
papa,
por
este
concilio,
que
fue
el
sesto
general,
en
todo
él
aparece
la
su-
premacia
del
pontífice
romano
sobre
to-
da
la
iglesia,
con
cuanta
claridad
puede
deséarse.
En
este
concilio,
celebrado
ert
Constantinopla
en
presencia
del
empera-
dor,
los
legados
del
papa
Agaton
,
á
sa-
ber,
Teodoro
y
Jorge,
sacerdotes,
y
€
diécono
Juan,
son
nombrados
antes
que
el
patriarca
de
Constantinopla
y
los
mas
obispos;
se
sientan
en
las
sesione*
junto
al
emperador
en
lugar
preferentes
hablan
los
primeros
Sc.
(a).
Fue
pues
nn
—
¡20
EA
(a)
Fleur.
Hist.
eeles.t.6.
L,
q0.11*
44
(259)
un
concilió
con
el
papa
á
su
frente,
por
medio
de
los
legados
que
le
representa-
ban,
el
que
juzgó
á
Honorio
ya
muerto,
no
el
patriarca
de
Constantinopla.
Como
el
plan
que
nos
hemos
propuesto
no
dá
lugar
á
disertaciones,
nos
contentamos
con
remitir
nuestros
lectores
á
los
auto-
res
que
han
examinado
la
doctrina
y
con-
ducta
de
Honorio,
vindicándole
del
su=
Puesto
crímen
de
heregía,
y
haciendo
ver
que
su
falta
no
pasó
de
una
condes=
cendencia
reprensible,
y
que
ni
el
con-
cilio,
ni
Leon
II
le
culparon
de
otra
co.
sa.
(a).
Despues
la
iglesia
griega
escomul-
86
y
depuso
por
contumacia
al
papa
Vicolas
TI,
|
Otro
rasgo
de
la
buena
fé,
no
del
pobrete
Lebrun
,
que,
no
habiendo
salu-
dado
la
historia,
harto
hace
en
amonto-
nar
los
embustes
que
otros
escribieron,
Con
el
buen
fin
que
se
deja
entender,
sino
de
los
autores
que
copia.
Phocio,
viéndose
anatematizado
por
A
iglesia
romana,
resolvió
vengarse
del
Papa
Nicolas.
Para
esto,
supuso
un
con=
“lio
ecuménico
que
jamas
existió
,
en
el
ni
is
ica
-
(a)
-
Véase
el
buen
uso
de
la
lógica
En
materias
de
religion,
por
el
conde
Mesarelli,
t.
1.2
opúsculo
a.
p.
192
(266)
de
la
Divinidad
,
6
de
guiar
á
los
fieles
por
la
senda
de
la
virtud?
Siendo
de
notar
,
como
observa
el
sabio
conde
de
Maistre
(a),
que
Liberio
y
Honorio,
á
quienes
con
alguna
probabilidad
se
atri-
buyen
defectos
en
la
enseñanza
del
dog-
ma
,
fueron
varones
de
eminente
virtud;
y
los
papas
de
los
siglos
ó
edad
media,
y
Alejandro
VI,
cuya
conducta
ofrece
motivos
á
la
crítica
de
los
historiadores,
no
se
deslizaron
en
materia
de
dogma
ni
en
un
mínimo
ápice.
Tambien
parece
cierto
que
nunca
debia
haber
habido
mas
que
un
papú
á
la
vez,
porque
el
Espíritu-Santo
sa-
be
mui
bien
que
no
debe
nombrar
mas
que
uno.
Pero
muchas
veces
ha
habido
hasta
tres...
Esto
es
falso.
Jamas
fue-
ron
mirados
como
léjítimos
Pontífices
aquellos
4
quienes
la
intriga
,
la
violen-
cia
revistieron
en
la
apariencia
de
esta
dignidad,
contra
los
derechos
del
lejíti-
mo
pastor.
Las
mas
veces
fué
el
poder
secular
el
que
causó
estos
desórdenes,
Ys
si
se
esceptúa
el
gran
cisma
del
sigl0
XIV,
todos
ellos
duraron
poco
tiempn.
P
el
papa
que
se
hallaba
ya
e”
posesion
pacífica
de
la
tiara
,
¿no
eró
——
(a)
Du
Pape.
L,
1.2
4
2
E
A
A
A
z
(267)
Justo
que
dejase
reposar
las
cenizas
de
tu
sucesor
?
(C.
p.
228).
¿De
su
sucesor
2
¿Qué
nos
dice
a-
Quí
el
Citador?
¿Son
por
ventura
los
pa-
Pas
el
Ave-Fenix
que
nace
de
sus
ce-
Dizas
?
Pues
no
ha
sucedido
así.
Este-
ban
VII
hizo
desenterrar
á
[ormoso,
Y
quiso
que
se
mutilase
su
cadáver...
o
lo
que
prueba
es,
que
los
pontífices
No
son
ángeles
sino
hombres
(a).
Estos
tienen
pasiones,
sin
ser
hereges.
De
contado
ha
habido
cuarenta
eismas
que
han
manchado
el
pontifica-
do,
y
de
los
cuarenta
,
veinte
y
siete
han
hecho
correr
rios
de
sangre
...
Si
por
cisma
se
entiende,
como
de-
be
entenderse
,
separacion
de
la
unidad
eatólica
,
division
y
rompimiento
entre
sus
miembros
,
el
Citador
falta
á
la
ver-
dad.
En
este
sentido,
no
merece
rigoro-
Simente
el
nombre
de
cisma
otro
que
el
del
siglo
XIV.
¿Y
quién
le
hizo
durar
tanto
?
Si
las
potencias
seculares,
divi-
idas
entre
sí,
no
se
hubiesen
empeña-
O
por
sus
particulares
intereses
en
crear
Y
sostener
anti-papas,
la
iglesia
en
Sus
Mismas
leyes
hubiera
hallado
un
reme-
-
E
A
La).
Véase
lo
que
llevamos
dicho
en
mismo
capítulo.
(268)
dio
pronto
y
eficaz.
¿Por
qué,
cuando.
se
porrderan
las
incursiones
de
los
papas
sobre
los
derechos
temporales
de
los
prín-
cipes,
se
han
de
olvidar
los
daños
,
no
menos
graves,
que
causó
el
temerario
empeño
de
muchos
de
estos
en
manejar
á
un
tiempo
el
cetro
y
el
incensario?
Lutero
y
Calvino
eran
sin
duda
malos
frailes,
y
un
mal
fraile
jamas,
puede
ser
un
buen
clérigo;
pero
pre-
dicaron
á
hombres
fatigados
del
yuxzo
papal,
y
he
aquí
dos
grandes
heregías.
en
la
iglesía
romana,
dirigida
por
el
Espíritu-Santo.
(C.
p.
229).
¡Cuántas
lindezas
se
encierran
en
es-
te
solo
párrafo
!
Lutero
fué
fraile
;
pero
Calvino!
¿no
nos
dirá
el
Citador
de
que
órden?
¿en
qué
convento?
Si
no
me
engaño
,
no
falta
quien
dude
con
funda-
mento
que
llegase
al
sacerdocio,
aunque
nombrado
cura,
de
Marteville.
Predica-
ron
á
hombres
fatigados
del
yugo
par
pal....
La
historia
hace
ver
los
grados
que
condujeron,
al
primero
¡usensible-
mente,
de
la
envidia
á
la
venganza
,
de
esta
al
error,
y
del
error
á
la
heregía
(a)
Calvino,
de
quien.
dice
su
panegirist2
Teodoro
Beza,
que
jamas
estudió
teolo”
e
_<_kkúWrssa
La)
Fleur.
Hist.
ecles.
£,
17.
L.
123
126,
127.
75
269)
gía,
no
hizo
mas
que
deducir
las
conse-
Cuencias
de
la
doctrina
de
Lutero,
y,
fa-
tigado
pronto
de
su
yugo
como
él
lo
es-
taba
del
papal,
formó
secta
aparte;
por
Manera,
que,
antes
de
un
siglo,
la
preten-
dida
reforma
abrazaba
en
su
seno
vein-
te
sectas,
que
se
anatematizaban
mMutua-
Mente.
Estas
beregías
quiere
nuestro
críti-
Co
sean
de
la
iglesia
católica,
dirigida
Por
el
Espíritu-Santo.
Mui
zote
deberá
ser
el
lector,
que
no
haya
advertido
una
contradiccion
tan
grosera.
La
iglesia
c1-
tólica
condenó
estos
errores,
y
escluyó
de
su
seno
Á
los
que
los
profesaban,
¿cómo
pues
pueden
achacarse
á
ella,
ni
al
Es-
pírito-Santo,
sus
desvarios?
Un
domínico
de
Suiza,
llamado
Tetzer
,
envenenado
por
su
prior,
re=
siste
al
veneno...
se
queja
al
obispo...
este
le
impone
silencio
haciéndole
so-
focar,...
los
Berneses
le
hacen
aposta-
tar
y
apostatan
con
él;
aquí
tenemos
Wra
heregía....
Otra
prueba
de-
la:
suma
ignorancia
de
n,
es
lo
que
aquí.
tenemos.
Pa-
Semos
por
alto
el
cuento
del
fraile
y
del
que,
aun
suponiéndolo
cierto,
no
E
mucho
peso
al
parido
protestante.
“1
heregía
que
adoptó
el
Canton
de
Ber»
Lué
la
de
la
pretendida
reforina
de
Nc
Lutero;
así
no
tenemos,
como
quieré
Lebrun,
otra
heregía.
Fué
admitida,
no
por
lo
que
dice
el
Citador,
sino
despues
de
una
conferencia
pública,
verificada
en
al
año
de-1528;
en
la
que
los
defenso-
ras
del
catolicismo
fueron
tales,
que
un
tal
Jacobo
de
Munster,
dando
noticias
de
ella
4
un
canónigo
de
Maguncia,
pror-
rumpe
en
estas
espresioncs....
“Se
perdió
a)nvestra
causa,
solo
por
nuestra
inercia
s»y
por
falta
de
hombres
literatos;
todo
»yeste
mal
podria
haberse
evitado
,
si
hom=
»»bres
doctos
dec.
(a),”
Enrique
VIII,
semejante
al
rei
David,
detestaba
el
adulterio...
tenia
un
secreto
para
deshacerse
de
la
muz
ger
que
le
llegaba
á
fastidiar,
que
er
el
de
hacerla
cortar
el
pescuezo.
El
pupa
Clemente
VII
tuvo
el
valor
de
oponerse
ú
este
medio
de
pasar
á
otras
bodas,
porque
nunca
se
imaginó
lo
que
habia
de
suceder,
que
es
que
Enrique
VIII
se
declaró
papa
de
Inglaterra
Y
de
Irlanda,
0
AO
David
pecó,
pero
hizo
verdaders
penitencia;
y
Enrique
murió
obstinado
en
sus
desórdenes,
que
de
dia
en
dia
$
AA
a
(a)
Hist.
de
la
Reform.
de
Suisst
par
Mr.
Ruchart.
Simber
de
la
Republ-
des
Suisses,
Plantin,
Bertius
y
otros
(271)
|
Eraduaron
hasta
el
último
estremo.
Cle-
mente
VII
y
los
demas
papas,
que
se
opu-
Sieron
á
las
temerarias
empresas
de
En-
tique
VIII,
pudieron
calcular
los
escesos
que
arrastrarian
á
este
príncipe,
su
lascivia
por
una
parte,
su.
orgullo
por
Otra
,
y,
lo
que
era
aun
mas
temible,
las
ntrigas
de
sus
viles
consultores
y
adu-
ores.
Pero
sabian
bien
que,
á
todo
trance,
debian
sostener
el
vigor
de
los
Cánones.
¿Qué
hubieran
dicho
los
fi-
lósofos,
si
Jos
papas
hubiesen
sido
mas
condescendientes?
Sin
serlo,
ha
querido
ya
Lebrun
hacerlos
responsables
de
que
los
reyes
de
Francia,
de
la
primera
raza,
tuviesen
dos
ó
mas
mugeres.
Enrique
VIH
principió
por
el
cisma.,
este
abrió
la
puerta
á
la
heregía,
que
el'mismo
rei
habia
impugnado
con
una
obra,
que
le
mereció
el
título
de
Defensor
de
la
¡-
glesia.
Su
reino
no
tardó
mucho
,
ape-
Sar
de
su
odio
á
los
Iuterauos,
en
ser
Un
basto
teatro
donde
todos
los
errores
Se
combatieron
al
principio
,
se
tolera-
tón
luego,
y
se
sumergieron
al
fin
con
$US
maestros
y
secuaces
en
el
indiferen-
úsmo
absoluto.
Allí
nacieron
y
se
for=
Maron
los
principales
corifeos
de
la
fi-
del
siglo
XVI,
cuyas
doctrinas
Ye
apropiaron
luego
los
incrédulos
fran-
Cs.
Los
desperdicios
de
unos
y
otros
(272)
hicieron
autor
á
Lebrun
,
y
enriquecen
hoi
el
idioma
español
con
mil
inmundos
folletos,
Vo
acabariamos
si
hubiesemos
de
repasar
solamente
la
nomenclatura
de
las
heregias,
que
están
consignadas
en
la
historia
de
la
religion
reformada...
(
EN
Pp.
230
e
>
¿Es
indudable
que
la
historia
de
la
religion
reformada,
6
del
protestantis-
mo,
se
reduce
á
la
nomenclatura
de
las
nuevas
heregíás
que
de
la
suya
nacieron,
á
las
mutuas
cesiones
que
unas
á-
otras
se
han
hecho
de
artículos
de
fé,-sin
poder
por
esto
avenirse
,
á
sus
sínodos
inútiles»
y
á
sus
fórmulas
de
fé
inesactas
y
con-
tradictorias
y
sin
que
hastá
abora
hayan
podido
convenir
en
ninguna
que
sea
co-
mun,
y
esprese
claramente
lo
que
creen.
la.célebre
obra
de
las
Variaciones
de
las
iglesias
protestantes
por
el
Illmo»
Bosuet,,dió
un
golpe
mortal
á
la
refor-
ma
solo
con:
escribir
la
historia
de
su
in-
constancia
:
son
innumerables
los
indivi-
duos
de
ella,
de
todas
profesiones
y
cla”
ses
y
recomendables
unos
por
su
literatu”
ra
,
Otros
por
sus
empleos
ó
condicioM»
que:
desengañados
vuelven
á
la
iglesia
católica
(a)--¿Por
qué
no
nos
dice
algo
—
—_—_——
|
(a)
En
el
periódico
frances
L*
AMI
(273)
vobre
este
fenómeno
el
insigne
Lebruny'
Que
creyó
conseguiria
con
su
librejo
lo
queno
pudo,
en
tantos
siglos,
todo
el
Poder
humano
contra
la
verdad
católica?
¿Qué
historia
eclesiástica
es
la
que:
lego
cita
?
Ojalá
que
sus
crédulos
lecto=
-se
hubiesen
tomado
el
trabajo
de
exa.
Minarle,
antes
de
creerle,
¡Cuánto
traba=
19
nos
ahorrarian!
+
Añade
que
todos
los
hereges
se
d=
cusan
recíprocamente
de
heregía.
He=
Mos
demostrado
ya
en
otra
parte,
que
es=.
tas
mismas
divisiones
entre
ellos,
necet-
Saria
consecuencia
de
los
principios
que:
»
»
separándose
del
centro
de.
unidad,
son
una
nueva
prueba
de
la
ver=-
dad
católica.
Insignes
protestantes
han
a
a.
-
o
de
la
Religion
et
du
Roa,
que
se
publiz
ca
en
Paris,
núm.
732
pág.
7,
hablan.
de
la
conversion
del
célebre
litera=:
to
Mr.
Haller,
se
refieren
las
de
otros”
Quince
personages
que,
en
estos
últimos
85
abjurando
la
heregía,
se
reu=
ála
iglesia
católica.
Entre
ellos:
Mr
duques,
condes
,
litera-
Madri
militares,
diplomá-
>
Y
de
otras
clases
no
menos
dis-
“nguidas
utdas,
con
la
circunstancia
de
que-
aa
nd
td
Elesia
sus
familias
y
¿a
100
13
(274)
«do,
que
en
ella
se;
alcanza
la:sal+
yacion
que
recíprocamente
se
niegan
(a).
is
¿En
vista
de
esto
¿qué
valor
tendrán
las
groseras
invectivas,
que
en
seguida
co”.
pia;
Lebrun,
contra
el
sumo
pontífice?
Cristo»
dice»
fué-y
visió
judío
yy
el
papa
hace
quemar
los
judios
y
(DJ...
(GH9Dh
1810507
=alagaro
9.
-
muse
7!
La
profesion
del
judaismo,
y
noel.
orígen
ó
nacimiento
Ge
los
que
le
siguen,
es
lo
que
condena.
la
iglesia
que
jamas:
quemó
á
nadie.
Los
apóstoles,
muchos
|
santos
y
sabios,
mo
solo
de
los
primeroS
siglos,
sino
delos
posteriores
,
que
era”
;
judíos
de
nacimiento,
y
aun
lo
habial
sido
de
profesion
antes
de
abrazar
el
cristianismo
,
fueron
respetados
en
la
44
glesia
católica
,
y-elevados
por-los
poa”
tífices
á
dignidades
eminentes.
Lc
A
ningun
soberano
puede,
con
me”
nos
justicia,
hacerse
la
reconvencion
qué.
aquítace
Lebrun
al
gobierno
romano,
80%
bre.el
mal
trato
delos
judíos.
En
ningú”
na
nacion
del
munio
se
conservaron
mé”
(a)
Véase-el
cap.
Y
del
t.
2,
po
273
y
sig.
(bi
Poltaire
es
el
autor
de:esté”
gracioso
paralelo:
3
par
qué
el
tra
1
y.
tor
omite
esta
noticia
que
se
lee
€
e
original?
¿
Perderia
algo
por
seres
tal
autor
el
pensamiento?
<>
ds
1]
|
-
C275)
Jor
ni
por
mas
tiempo
,
ni
hallaron
mas
buena
acogida:
y»,
si
eu
algun
tiempo
hubo
leyes
,
que
hacian
su
condicion
mas
dura
que
la
del
resto
de
los
moradores
de
aquella
capital,
ya
hoi
no
rigen,
y
los
judíos
gozan
casi
iguales
derechos
que
los
demas
ciudadanos.
Puede
ser
que
la
filantropía
filosófica
no
haya
hecho
tanto
favor
de.los
judíos,-aun
en
aquellos
Paises
en
que
no
domina
la
religion
ca-
tólica.
:
f
Seria
ES
=——
Seria
inútil
contestar
ahora
á
cuan=
to
dice
en
este
párrafo,
sobre
el
poder
temporal
de
los
papas
en
sus
estados,
pues
que
en
el
capítulo
siguiente
la
cansada
imaginacion
de
nuestro
crítico
de
repes
ticion
volverá
á
ensartar
sus
torpes
dia=
tribas,
y
nos
presentará
ocasion
mas
0-
portuna
para
deshacer
sus
enredos.
Solo
advertiremos
aquí,
que
no
es
el
papa
solo
el
que
nos
prohibe
comer
en
vigilia
u..
Na
costilleja
de
carnero,
son
la
prácti.
CA
y
el
precepto
constante
de
la
iglesia,
que
ya
“a
hablado
al
tratar
de
la:
a
(a).
:
a.
Po
por
mi
parte
confieso
que
no.
nar
é
partido
ni
por
PP
Por
los
hereges.
Estoi
casi
cierto
de
Me
mantendré
neutral...
(C.
0.231)
2)
Cap.
VILL,
¡XA
m——_—_—_——
(282)
simo.celo
por
la
humanidad,
que
acudia
al
socorro
de
los
cristianos
oprimidos
en
ódio
de
su
religion,
por-un
poder
bárba=
IO
y
verdaderamente
fanático
,
que
ame-
mazaba
toda
la
civilizacion
cristiano.
Es-
tas
espediciones
no
tenian
mas
de
fana=
tismo,
que-tendria
hoi
una
espedicion
Ó
una
coalición
de.
príncipes
cristianosy
para
poner
fin
á
las
piraterías
de
los
ar=
gelinos
ó
berberiscos;
y-
la
única
dife
rencia
seria
que
,
si
la.
primera
de
estas
espediciones
era
efecto
del
fanatismo
re-
ligioso
,
la
segunda
lo
seria
del
fanatis-
mo
del
Comendador
A
e
Coneluyamos
con
estas
observacio.
nes
del
sabio
conde
de
Maistre
(b).
“Léa=
se
la
historia
con
ojos
puros,
y
se
verá
que
los
papas
han
hácho
cuanto
hán
po-
dido
en
estos
tiempos
desgraciados.
Se
verá
especialmente,
que
se
han
escedido
á
sí
mismos
en
la
guerra
que
hicieron
al
mabometismo.
dk!
seal
y
Ya
en
el
siglo
IX,
cuando
el
ejér-
cito
formidable
(advicrtase
que
quien
habla
aquí
por.
boca
del
conde
de
Mais
tre
es
el
mismo
Voltaire
(c)
de
los
.sar=
.
TT
La)
Sur
le
Assasinat
de
M.
Augus-
te
Kotzebue.
Conservateur,
t.
3-p.
105=
(6)
Da
Pape
L.
Til.
0,7,
(0)
Esstd
sir
les
mocurs,
Des
tod
cala
(283)
ml
tacénos
parecia
deber
destruir
la
Italia
Y
hacer
de
la
capital
del
cristianismo
una
aldea
mahometana
,
el
papa
Leon
IV,
reyistióndose
de
una
autoridad,
en
tal
peligro
,
que
los
generales
del
empera-
dor
Lotario
parecia
abandonaban,
se
mos-
tro
digno,
defendiendo
¿
Roma,
de
man=
dar
en
ella
como
soberano.
La
fortificó,
armó
las
milicias;
visitó
por
sí
mismo
todos
los
puestos...
habia
nacido
romano.
El
valor
de
las
primeras
edades
de
la
república
revivia
en
él,
en
una
edad
de
cobardía
y
corrupcion
y
semejante
Á
um
hermoso
monumento
de
la
antigua
Ro-
ma,
que
se
encuentra
á.
veces
entre
e
la
nueva.”
¿81
Pero
al
fin,
sigue
Mr.
de
Mais=
tre
,
toda
resistencia
hubiera
sido
vana,
y
el
ascendiente
del
islamismo
hubiera
triunfado
de
ella
infaliblemente;
si
no
nos
hubieran
salvado
los
papas
y
las
eru=
adas,
cuyos
autores,
promotores
y
di-
Fectores
fueron
ellos.
¡
Ai!
cuanto
se
lo
itieron
la
ignorancia
y
las
pasiones
los
hombres.
Los
papas
descubrieron
con
los
ojos
de
Annibal,
que
para
recha-
ó
deshacer
para
siempre
una
poten-
formidable
y
estravasada,
no
era
sn-
ente
defenderse
en
la
propia
casa,
sino'
€
€ra
necesario
irá
atacarla
en
la
su-
Jos
cruzados,
Izuzados
por
ellos
so=
(284)
bre
el
Asia,
hicieron
nacer
en
los
soldas
nes
ideas
mui
concrarias,
á
la
de
trag-T-
se
6
4
la
de,
solamente,
insultar
la
Enró-
pa,
Sin
estas
guerras
santas
(esta
con.
fesion
vale
mucho
por
ser
de
un
protes-
tante,
y
de
un
protestante
mui
hábil
(a))
tolo
el
linage
humano
puede
ser
se
viese
todavía
en
nuestros
dias
degra-
dado,
hasta
los
mas
profundos
abismos
de
la
servidumbre
y.
la
barbarie?”
-
“Los
que
dicen
que
las
eruzadas
no,
fueron
para.
los
papas.
mas
que
guerras
de
devoción,
no
hat
leido,
segun
pa=
rece
,
el
discurso
de
Urbano
Il
al
conci-
lio
de
Clermont.
Jamas
los
papas
cerra-
ron
los
ojos
sobre
el
mahometismo,
hasta
tanto
que
él
mismo
se
durmió,
con
quel
sueño
letargico
que
nos
ha
tranquilizado.
para
siempre.
Pero
es
mui
digno
de
no-
tarse
que
el
último
golpe,
el
golpe
deci-
sivo,
le
fuese
dado
por
la
mino
de
un
papa.
El
7
de
octubre
de
1571,
se
dió
finalmente
aquel
combate
célebre
para
sicmpre
5
el
mas
furioso;
combate
naval
que
se
dió
nunca.
Esta
jornada,
gloriosa
para
los
cristianos,
fué
la
época
de
la
de-
cadeneia
de
los
turcos,
Ella
les
costós
mas
que
hombres
y
bajeles,
euya
pérdida
se
repara
;
porque.
perdieron
en
ella
-
EE
A
(a)
Quaterly
Review
Sep,
1819,
p.
54%
(285)
Aquel
poder,
ó
fuerza
de
la
opinion
»
QUe
forma
el
principal
poder
de
los
pueblos
Conquistadores;
poder
que
se
adquiere
Una
vez,
y
que
jamas
se
recupera
(a).
Es-
ta
jornada
inmortal
deshizo
el
orgullo
oto+
mano,
y
desengañó
al
universo,
que
creia
eran
invencibles
las
armadas
turcas
(b)a
“Mas
esta
batalla
de
Lepanto
,
ho=
nor
eterno
de
la
ikuropa,
época
de
la
decadencla
de
la
Media-Luna,
y
que
so-
lo
el
enemigo
mortal
de
la
dignidad
hu-
mana
(
Voltaire
(c))
ha
podido
intentar
destucir,
34
quién
la
debe
la
cristian-
dad?
A
la
Santa-Sede.
El
vencedor
de
Lepanto
fué
menos
D.
Juan
de
Austria,
que
aquel
Pio
Y
,
de
quien
dijo
Bacon:
“Yo
me
asombro
de
que
la
iglesia
roma=
¿na
ny
haya
canonizado
todavía
á
este
¿¿hombre
grande
(d).”
Ligado
con
el
rei
de
España
y
la
república
de
Venecia,
atacó
a
los
otomanos;
él
fué
el
autor
y
el
alma
de
esta
gloriosa
empresa,
a
la
que
ayudó
con
sus
consejos
,
con
su
¡n=
Muencia,
con
sus
tesoros,
y
hasta
con
Princes
(a)
Mr.
de
Biunald.
Legislat.
pri-
Mit.
tom.
II,
p.
283.
Disc.
polít.
sur
etat
de
P
Europe,
$
VII.
(b)
Cer-
tantes,
D.
Quixute.
Part.
Í,
C.
29.
)
Essai
sur
les
mocurs.
t.
V.
Cs
16le
)
Dialog.
de
bello
sacro.
(286)
sus
armás,
que
se
distinguieroñ
en
Le+
panto,
de
un
modo
enteramente
digno
de
un
soberano
pontífice.
63
Apropósito
de
heregías,
he
habla=
hasta
ahora
de
una
porcion
de
ellasy
todas
insipidas
é
insignificantes,
y
se
me
olvidaba
la
mas
graciosa,
y
que
puede
hacernos
reír
un
rato.
Pues
allá
wot
con
ella...
(C.
p..
233
).
¡Qué
vie=
jo
tan
gracioso!
Veamos.
Hai
gentes
que
dicen:
“Dios
me
wha
dado
un
estómago
para
digeriry:
manos
para
agarrar,
piernas
pará
andar,
una
cierta
cosita
para
no
ser=
wvirse
de
ella.”
Dios
me
ha
dado
un
estómago
pa-
ra
digerir;
pero
si
yo
le
cargo
demasia-
damente,
ó
de
manjares
no
sanos,
frus=
tro
el
fin
para
que
Dios
me
le
dió.
que
es
mi
conservación
por
medio
de
la
nu=
tricion.
Me
ha
dado
manos
para
agar=
rar
;
pero
si
agarro
lo
ageno,
si
con
e=
llas
hago
daño
á
mi
prójimo
,
el
juez
me
condenará
por
mas
que
yo
le
diga
que
Dios
me
dió
manos
para
agarrar.
Mas
burro
ha
de
ser
que
Lebrun
el
que,
por
eí
mismo,
no
forme
la
debida
aplicacion
de
este
discurso.
La
naturaleza,
la
socie”,
dad,
la
religion
no
nos
privan
del
uso
de
nuestros
miembros,
prescribiéndonos
1
yes
para
conservarlos
y
dirigirlos
á
su
Me
Wes
RI
RT
Será
tan
bestia
como
el
autor
del
Citador,
el
que
no
pueda
aplicar
por
sí
Mismo
este
discurso.
La
naturaleza,
la
religion,
la
sociedad
tran
señalado
el
1no-
do
de
usar
de
nuestros
miembros,
para
conservarlos
y
ordenarlos
á
su
fin.
La
Propagacion
del
género
humano
,
la
for=
macion
de
las
familias,
que
resulta
de
la
Union
de
los
sexos
y
es
el
primer
elemen-
to
de
la
sociedad
,
son
ti
pei
do
importantes
,
para
que
la
natura
z2,
la
religión”
end
¡Nes
civiles
los
abandonasen
al
capricho
de
un
apetito
brotalo
+
05
«Los
apóstoles
por
el
contrario
de-
cian:
“Dios
me
ha
dado
todos
mis
miembros
Sc.
(
C.
ibid).
Los
primeros
enemigos
del
eristia-
nismo
,
mas
inmediatos
á
su
cuna,
algu-
nos
de
ellos
que
alcanzaron
en
vida
á
los
apóstoles
y
muchos
á
sus
primeros
discí-
Ppulos,
por
consiguiente,
con
mas
arbi-
trios
para
examinar
los
hechos,
aunque
tan
interesados
en
descubrir
y
ponderar*
Bus
faltas,
jamas
manchiaron
su
reputas
Sion
con
la
fea
mancha
que
aquí
se
les
nigra.
Celso
y
Juliano
los
argnyen
de
tantes,
estúpidos,
gente
baja,
Mas
Munca
les
reconvinieron
por
sus
costum-
Dres.
Ademas
¿es
creible
que,
estando
5
en
contradiccion
con
sus
doctrinas»
.
(288)
hubiesen
hecho
tan
rápidos
preste
Mas
oigamos
las
pruebas.
S.
Pablo
no
se
servía
pues
A
Es.
ta
cierta
cosa
ilícitamente.
Sino
se
sirvió
de
ella
con
la
señorita
Gama-
liel
,
de
la
que
estaba
enamorado
per-=
dido
,
á
lo
menos
se
sirvió
de
ella
pa-
ra
otra
con
quien
estubo
casado,
se-
gun
lo
dice
positivamente
S.
Clemente
de
Alejandría
(
Estromat.
lib.
11).
El
mismo
santo
nos
dá
la
noticia
de
que
S.:
Pedro
tenia
hijos
(Estromat.
libe
VIII).
(C.
Pp.
234
)e
R
El
nombre
de
Gamaliel
no
se
en-
cuentra
en
todo
el
nuevo
Testamento
mas
que
dos
veces,
en
los
Hechos
de
los
a=
póstoles.
La
primera
en
el
cap.
5»
V.=
345
donde
se
dice
que
el
fariseo
Gamaliel,
doctor
de
la
lei,
hombre
mui
respetado
entre
los
judíos,
babló
en
su
concilio
á
fuvor
de
los
apóstoles.
La
segunda
en
el
cap.
22
v.
3,
donde
el
mismo
S,
Pablos
dando
cuenta
de
su
conversion
al
cristia-
nismo
,
dice
que
siendo
judío
fue
instrui-
do
en
la
lei
de
sus
padres
á
los
pies
de
Gamaliel.
Vease
ahora
el
grave
funda-
mento,
con
que
Lebrun
se
figura
y
con=
vierte
á
un
anciano
y
respetable
fariseó
en
una
señorita
,
y
la
enreda
en
amor2ó
con
$.
Pablo.
Compasion
me
causa
14
yergiienza
que
debe
producir
este
desens
(189)
gaño
en
los
que
,
por
solo
leerlos
en
el
Citador,
hayan
dado
crédito
á
semejan-
tes
delirios....
y
son
tantos
,
tantos
!
“Por
lo
que
hace
á
S.
Pedro
no
hai
duda
en
que
fué
casado
,
pues
que
el
E-
vangelio
habla
de
su
suegra.
S.
Pablo
no
lo
fué;
él
mismo
dice
á
los
corintios
Quisiera
fuesen
celibes
como
él
,
pero
que
Este
es
un
don
de
Dios
(a).
Teodoreto
en
su
comentario
sobre
la
epístola
á
los
phi-
lipenses
,
y
Otros
muchos
padres
dicen
lo
Mismo.
Nada
prueba
el
testo
que
dió
lu-
gar
al
engaño
de
S.
Clemente
de
Alejan-
dría
,
pues
que
Tertuliano
,
S.
Gerónimo,
S.
Agustin,
S.
Isidoro
de
Damiata
comba=
ten
la
falsa
interpretacion
en
que
se
apo-
ya
aquel
(b).
S.
Pablo
dice
que
no
usaba
de
la
facultad
que
los
demas
apóstoles,
de
te-
ner
consigo
una
muger
hermana
(c).
Eg-
tas
palabras,
muger
hermana,
hacen
ver
Que
nada
se
trataba
en
este
caso
de
u-=
nion
conyugal
,
y
que
los
apóstoles,
aun
E
iniinaniantemads
AAA
o.
(a)
ad
Corint.
e.
p.
v.
y
y
8.
(5)
Véase
el
comentario
sobre
el
mis-
mo
pasage
de
$.
Clemente,
que
se
halla
“sus
obras
de
la
edicion
de
Paris
de
5
99
p.
467.
Disciplin,
de
PEglise
sur
Mariage
des
Pretres.
C.
12
(c)
ad
me,
9.4
y
5
19
(290)
los
casados,
tampoco
las
miraban
sino
co-
mo
hermanas
que
les
servian
,.no
solo
para
la
asistencia
de
sus
personas
,
sino
para
facilitar
la
propagacion
de
la
fé
en
las
demas
mugeres.
S.
Pablo
dice
espre-
samente,
que
ni
aun
de
este
der.
cho
usa-
ba,
¿cómo
se
puede
inferir
de
tales
pa-
labras
que
era
casado?
Leemos
(en
los
actos
de
los
após-
toles
cap.
XXI)
que
las
hijas
de
S.
Fe-
lipe
profetizabun;
lo
que
no
prueba
ciertamente
que
ellas
profetizasen,
pe-
ro'
sí
que
S.
felipe
era
casado.
(C.
ibi).
Este
S.
Felipe
no
era
el
apóstol,
el
testo
mismo
dice
que
era
uno.
de
los
sie-
te
diáconos
(a).
Nadie
duda
que,
en
los
principios
de
la
iglesia,
se
eligieron
mu-
chos
de
entre
los.que
estaban
casados
pa-
ra
obispos,
sacerdotes
£c.:
lo
que
no
se
probará
nunca<es,
que
despues
de
ordena-
dos
se
casasen,
ó
que
ella
autorizase
la
co-
habitacion
de
los
que
antes
lo
estaban
con
sus
mugeres
(b).
Eusebio
(lib.
UI,
c.
29)
dice
que
Nicolas
y
elegido
pur
los
apóstoles
pa”
tn
e
e
(a)
Acte
co
21=
0.
8.
1h)
Véase
16
materia
tratada
con
toda
la
erudicion
y
pr
of
undidad
que
puede
desearses
en
la
citada
abra
Discipline
de
pEglse
sur
lo
mariage
des
Pretres,
Paris
1799
ón
o.
(291)
Ya
ser
adjunto
de
S.
Esteban
en
su
a-
Postolado....
(
Nicolao
6
Nicolas
nunca
Megó
á
apóstol
)
tenia
una
muger
mui
7mMoOSG.....
tenía
celos....
los
apósto-
les
le
zurraron
por
esto
la
pavana....,
él
habló
en
estos
términos
:
*““que
aquel
»que
la
quiera
se
case
con
ella”...
(C.
ibi.).
Los
apóstoles
reprendieron
el
esce-
80
de
sucelo
y
el
de
su
desprendimien-
to,
que,
mal
entendido
luego,
dió
lu-
gar
á
la
heregía
de
los
llamados
nicolai-
tas,
que
abusaron
de
su
nombre
para
au-
Torizar
sus
errores,
No
dice
Eusebio
que
ninguno
le
tomase
ú
Nicolas
la
palabra.
(C.
p.
235).
Pero
añade
Eusebio
(a)
que
él
sabia
bien
que
ninguno
de
los
fieles
la
toma-
ria
por
muger;
que
Nicolas
tenia
un
hi-
jo
que
guardó
siempre
continencia.
é
hi-
as
que
conservaron
la
virginidad
hasta
Muerte
;
y
que
él
mismo
jamas
tocó
—Binguna
otra
muger.
Lo
que
prueba
San
lejos
estaba
el
mismo
de
aprobar
la
Pureza;
y
que,
ofreciéndose
á
sepa-
Pr
A
su
muger,
solo
quiso
vindicar-
*
la
nota
de
celoso.
,
-
BD
._.,
Este
PARAS
9
|
PO)
Citado
por
Fleuri.
Hist,
ecless
LA
Y
n,
21
ná"
(298)
sus
Vestales
;
casi
eran
todas
las
de
la
s0-
beranía
(a).
Ho
aquí
el
celibato
ninia
sin
influjo
ni
interes
del
clero.
m
“El
sábio
conde
de
Maistre,
en
su
o-
bra
ya
citada
(Du
Pape,
lib.
HI
cap.
3)
dice,
que
el
universo
todo
no
ha
cesado
de
dar
testimonio
á
estas
grandes
verda-
des.
ns
Mérito
eminente
de
la
casti-
dad.
2?
Alianza
natural
de
la
conti-
nencia
con
todas
las
funciones
religio-
sas,
pero
especialmente
con
las
fun=
ciones
sacerdotales.
De
lo
que
infieré
que
el
cristianismo,
imponiendo
á
los
sa=
cerdotes
la
lei
del
celibato,
no
ha
hecho
mas
que
apoderarse
de
una
lei
natural;
la
ha
purificado
de
todo
error;
la
ha
da-
do
una
sancion
divina,
y
la
ha
conver-
tido
en
lei
de
alta
disciplina.
“Mas
con-
yytra
esta
lei
divina,
la
lei
de
la
natura-
sleza
,
añade,
era
demasiado
fuerte,
y
¿no
podia
ser
vencida
sino
por
la
om-
¿,ipotencia
inflexible
de
los
soberanos
y
pontífices.
En
los
sislos
bárbaros
espe”
y»cialmente,
nada
menos
se
necesitaba
que
yyel
invencible
brazo
de
Gregorio
vil
para
salvar
el
sacerdocio.”
Pasa
á
hacer
ver
la
necesidad
¿el
eelibato
sacerdotal
,
y
entre
otras
cosa%
——
(a)
Hist.
des
Vestales.
Mem.
de
1.
Aca"
dem,
des
inscripcions
$.
5
en
192
p.234
7
(299)
dice
:
“El
sacerdote
que
pertenece
á
una
»»muger
y
á
hijos,
no
pertenece
ya
á
su
nrebaño
,
ó
no
le
pertenece
lo
suficiente.
»Carece
constantemente
de
un
poder
e-
ssencial,
que
es
el
de
hacer
limosnas...
sai
otros
inconvenientes»...
La
muger
wde
un
magistrado,
que
faltase
4
sus
de-
syberes
de
un
modo
visible,
ofenderia
mas
sí
su
marido
que
la
de
cualquier
otro
adhombre,
¿Porqué?
Porque
la
magis-
atratura
trae
consigo
una
especie
de
dig-
>»Midad
santa
y
venerable,
que
lo
aseme-
sja
al
sacerdocio.
¿
Qué
será
pues,
en
el
¿»Sacerdocio
real
?”...,
“Hai
en
el
cristianismo
cosas
tan
al-
tas,
tan
sublimes;
hai
entre
el
sacerdo-
te
y
sus
ovejas
relaciones
tan
santas,
tan
delicadas,
que
no
pueden
pertenecer
si-
no
á
hombres
absolufamente
superiores
á
los
otros.
La
sola
confesion
exige
el
celibato...
Las
iglesias
tan
desgraciada-
Mente
separadas
del
centro,
no
han
ca-
Tecido
de
conciencia
6
convencimiento,
sino
de
fuerza,
al
permitir
el
casamiento
Sus
sacerdotes.
Se
acusan
á
sí
mismas,
Súando
esceptuan
á
los
obispos,
y
ne-
dose
á
consagrar
los
sacerdotes
antes
Que
estén
casados.
Se
acusan
todavia
mas,
Apoderándose
del
sacerdote
que
enviada
Sn
la
fior
de
su
edad,
para
precipitarle
toda
su
vida
en
un
monasterio,
Da
300)
este
modo
convienen
en
la
regla
de
qué
ningun
sacerdote
puede
casarse;
pero
admiten
que,
por
tolerancia
y
falta
de
sugetos
,
puede
ordenarse
un
lego
-casa-.
do.
Por
un
sofisma
que
no
les
choca,
por-
que
se
han
habituado
con
él;
en
vez
de
ordenar
un
candidato
aunque
casado,
le,
casan
para
ordenarle,
de
modo
que,
vio-=
lando
la
regla
antigua,
la
confiesan
espre=
samente.”
-
Sigue
haciendo
ver
la
abyecion
y
envilecimiento
de
tal
sacerdocio,
y
sus
fatales
consecuencias
,
y
cita
el
testimos
nio
de
un
arzobispo
ruso,
digno
de
toda
atencion.
ma!
“Despues
de
haber
rechazado
una
invectiva
indecente
contra
el
celibato
e-
clesiástico,
continua
el
arzobispo
de
Twer
en
estos
términos:
Zo
creo
pues,
que
el
casamiento
nunca
ha
sido
permitido
á
los
doctores
de
la
iglesia
(los
sacerdo-
tes),
escepto
en
los
casos
de
necesidads
y
de
grande
necesidad
,
cuando
,
po"
ejemplo,
los
sugetos
que
se
presentan
para
desempeñar
estas
funciones
y
12
teniendo
la
fuerza
necesaria
para
re?
nunciar
al
matrimonio
que
desean,
9?
se
encuentran
otros
mejores
ni
mas
di3”
nos
que
ellos
;
de
modo
que
la
iglesiós
despues
que
estos
incontinentes
han
*07
nado
muger
,
los
admite
á
los
sag"%”
(301)
|
dos
¿rdenes,
por
accidente
mas
bien
que
por
eleccion
(a).?”
Cuanto
no
debe
admirar,
concluye
Maistre,
la
decision
de
un
hombre
tan
bien
situado
para
ver
cosas
de
cerca,
y
por
otra
parte,
tan
£nemigo
del
sistema
católico.
Ultimamente,
despues
de
pintar
el
abatimiento
vergonzoso
de
las
iglesias
Protestantes
,
la
nulidad
religiosa
y
po-
lítica
de
sus
funciones
en
Inglaterra,
ci-
ta
este
testimonio
del
Dr.
King.
“Fué
s
Una
gran
desgracia,
para
la
causa
del
Cristianismo
en
Inglaterra,
la
permision
»»¡del
matrimonio
concedida
á
nuestro
cle-
»
To,
cuando
la
reforma
nos
separó
del
»»Papismo.....
Desde
esta
época
,
nues»
wtros
eclesiásticos
no
han
pensado
mas
que
en
sus
mugeres
y
en
sus
hijos.....
»»Yo
no
examino
(
adviértase
que
quien
»»habla
es
un
protestante)
si
la
continen=
sw
cia
es
una
virtud
necesaria
á
aquel
que
asirve
al
altar,
al
menos
le
adquiriria
»Mas
fayor
y
dignidad;
pero
no
puedo
»dejar
de
observar,
que
nuestro
gobierno
mo
conoce
diferencia
alguna
entre
la
=£Sposa
de
un
obispo
y
su
concubina.”
El
sábio
conde
de
Maistre
acaba
este
ca-
EA
,
(a)
Met.
Arch.
Twer.
Liber.
hiso
SS
Ve.
prol.e.
1.2
p.
5.
cit.
por
Mais
tes
Du
Pap.
L.3.c.
3:P.74
del
t.2.*
(302)
)
pítulo,
formando
una
comparacion
entré
el
crédito
y
aprecio
que
gozan
un
sacer-
dote
católico
y
un
ministro
protestante,
entre
los
mismos
anglicanos,
haciendo
ver,
que
por
una
especie
de
instinto,
que
res-
peta
insensiblemente
la
virtud
y
el
deber,
es
preferido
aquel.
.
Jesu-C.,
pues,
que
habia
venido
á
la
tierra
para
condenar
todas
las
pasiones
y
dar
su
honor
á
todas
las
virtudes,
no
podia
dejar
de
canonizar
el
estado
de
virginidad
;
lo
que
asombra
es,
como
lec-
ciones
tan
sublimes
pudieron
hacerse
oir,
enmedio
de
la
corrupcion
general
que
reinaba
entonces.
Bienaventurados
los
corazones
puros
porque
ellos
verán
ú
Dios
(a);
estas
pocas
palabras
tuvieron
mas
fuerza
que
todas
las
especulaciones
de
los
filósofos,
y
toda
la
pompa
que
ro-
deaba
el
sacerdocio
de
Vesta.
Prodigan-
do
las
recompensas,
Roma
apenas
podia
hallar
siete
vírgenes,
que
quisiesen
impo-
nerse
la
lei
de
treinta
años
de
continen-
cia;
Jesu-C.
con
una
sola
palabra
hace
brotar
enjambres
de
celibatarios
perpe-
tuos,
en
todas
las:
partes
del
mundo.
Despues
de
haber
establecido
la
¡n-
disolubilidad
del
matrimonio,
dice:
“Hal
pennucos
voluntarios,
que
han
renuncia-
o
e
an
(a)
JZat,
Cc.
5.
v.
8.
29,
(303)
Si
ando
al
matrimonio
por
alcanzar
el
reino
sde
los
cielos;
el
que
puede
ser
capaz,
wsSealo.....
El
que
haya
dejado
su
fami-
slia,
su
esposa
,
sus
hijos,
“sus
posesio-
mies
por
mi
nombre
,
recibirá
el
centu-
»blo
y
tendrá
la
vida
eterna
(a).”
“si
wel
que
viene
á
mí
no
está
dispuesto
á
»dejar
su
padre,
su
madre,
su
esposa,
»Sus
hijos
,
sus
hermanos
y
hermanas,
su
»Propia
vida,
no
puede
ser
mi
discí-
mpulo
(b).”
S.
Pablo
enseña
lo
mismo
,
que
es
ventajoso
al
hombre
no
tener
comercio
con
ninguna
muger;
pero
que
para
evi=
tar
el
libertinage
,
es
bueno
que
se
ca-
sen,
y
que
los
esposos
vivan
conyugal-
mente
:
“No
es
este
un
precepto
que
yo
,0s
impongo,
dice,
sino
un
consejo.
Qui-
ssiera
que
todos
estubieseis
libres
como
»yo
lo
estoi,
pero cada
uno
recibe
de
»Dios
el
don
que
le
conviene
;
este
de
»Un
modo,
aquel
de
otro.
Yo
digo
á
a-
mquellos
que
se
hallan
celibes
ó
viudos,
»que
es
bueno
para
ellos
permanecer
así
»eomo
yo;
si
no
pueden
guardar
con-
nencia,
casense
:
esto
vale
mas
que
a-
o
Tasarse
en
yn
fuego
impuro
(e).”
En
Apocalipsi,
S.
Juan
representa
una
mul-
a
E
IN
(a).
Mat.c,
190.12
y
29»
(b)
Luc,
14.
0.
26,
(0)
1.
Corint,
C.
7.
9
6
(304)
titud
de
bienaventurados
que
gozan
má=
yor
gloria
que
otros
,
porque
se
conser-
varon
vírgenes,
siguen
al
cordero
«Ce
(a).
Finalmente,
los
apóstoles
represen=
tan
el
celibato
observado
por
motivo
de
religion
,
come
un
estado
mas
perfec-
to,
cuando
se
abraza
por
vocacion
de
Dios,
en
el
cual,
sin
embargo,
nadie
debe
empeñarse
temerariamente.
Los
que
estaban
casados
dejaron
sus
familias,
los
que
no
lo
estaban
perseveraron
en
la
con-
tinencia
,
para
entregarse
con
mas.
liber-
tad
á
la
predicacion
del
Evangelio
y
los
deberes
de
su
vocacion.
Esta
ha
sido
la
práctica
constante,
autorizada
poe
a
igle=
sia
desde
entonces.
Mas
esto
,
dice
el
Citador
,
es
sepa-
rarse
de
la
sociedad.
No
es
así;
pero,
aun
cuando
lo
fuese,
observemos.
Los
que
a-
brazan
el
celibato
eclesiristico
ú
religio-
so,
lo
hacen
óÚ
por
reflexion
Ó
por
gus»
to,
Ó
por
los
dos
motivos
reunidos.
Si
por
reflexion
y
despues
de
haber
calcu-
lado
lo
que
les
conviene,
es
una
injus-
ticia
quererles
privar
de
un
bien
estaf
que
nada
tiene
de
ilegítimo
;
si
el
gusto
es
el
que
los
decide,
ya
la
lei
del
celi-
bato
no
les
es
onerosa,
y
en
el
matrimo-
nio
serian
infelices
y
harian
serlo
4-0”
PRE
Y
Gh
+
(a).
AÁpoc.
C.
14.
0.
4»
—
A
e
-
(305)
;
tros:
si
la
conveniencia
y
el
gusto
sé
reus
hen
,
los
clamores
de
los
incrédulos
vie-
hen
:á
ser
mas
absurdos:
Hacen
sin
cesar
“esonar
en
nuestros
oidos
el
nombre
dé
libertad,
y
se
empeñan
en
querer
privar
á
sus
semejantes
de
la
especie
de
liber=
tad
mas
natural.
y.
preciosa,
que
es
la
de
elegir
el
estado:
de
vida
mas
conforme
á
Su
gusto.
¿Cuándo
se
abraza
por:
ca-
tidad,
y
por
el
deseo
de
ser
útil
á
los
demas
,
habrá
quien
censure
estos
mo-=
tivos
?
2
Io
Pero
se
separan
los
eclesiásticos
de
la
sociedad
y
de
los
intereses
comu=
ves,
para
entregarse
enteramente
á
los
de
la
iglesia
(€.
p.
236)...
:
¿
Acaso
estos
no
son
comunes?
¿Tie-=
ne
otros
la
iglesia
que
los
de
la
sociedad?
¿No
redundan
en
bien
de
esta
las
obras
de
caridad
que
solo
de
este
modo:sé
pue=
den
desempeñar,
como
las
misiones,
la
tedencion
de
cautivos,
la
instruccion,
la
*ducacion
de
los
hijos
abandonados
-por
Sus
padres,
el
cuidado
y
consuelo
delos
Obres
y
enfermos
écc.
¿obligaciones
tan-
to
mas
esenciales
y
necesarias,
cuanto
es
Mayor
la
poblacion
?
Aer
Una
muger
amable,
y
unos
hijos
Eraciosos
y
bonitos,-
le
harian
á
un
ES
cura
olvidarse
del
papa
y
de
sus
Gs
5
y
es
necesario
se
pareacáa
ú
un
20
mu.
>
(306)
centinela...
que
no
conoce
d
nadie...
GE
pois3zi)o!
20
9h
+9
'
-
HAN
Este
buen
cura,
no
solo
se
olvidaria
del
papa
sino
de
sus
ovejas,
á:
las
que
quitaria
todo
el
tiempo
y
cuidado
que
debia
dedicar
á
su
familia;
el
afan
por
asegurar
la
subsistencia
presente,
y
futu-
ra,
de
sus
hijos
agotaria
la
fuente
de
su8
limosnas.
Un
buen
pastor
es
el
padre
de
los
pobres
,
de
las
viudas,
huerfanos
Y
niños
abandonados
por
sus
padres
en
la
educacion,
y
á
veces
hasta
en
los
alimen-
tos
3
su
rebaño
es
su
fumilia
:
cuando
eS
numerosa,
no
alcanza
él
solo
á
cuidarlay
y
necesita
de
ayuda.
Una
sociedad
de
mugeres,
de
hijas
de
sacerdotes,
jóvenes»
no
seria
mui
á
propósito
para
edificar
14
parroquia.
Se
suprimirian
las
limosnás
-
del
pastor
,
y
ya
nadie
se
atreveria
á
con”
fiarselas
por
temor
de
que
les
diese
otr0
destino.
Muerto
«el
cura,
la
parroquia
$0
hallaria,
sobrecargada
con
la
viuda
y
105
hijos
,
cuando
en
muchas
partes
apenas
puede
mantenerlo
á
él
solo.
g4a
Fundados
en
este
principio,
sigus
el
Citador
,
muchos
obispos
propusieroR
en
el
famoso
concilio
de
Nicea
,
en
*
año
325,
que
no
les
fuese
permitido
4
dos
presbíteros
ni
d
los
obispos
acos*
tarse
con
sus
MUgeres....
Observemos
lo
primero
que
,
segu?
(307)
la
confesion
que
aquí
nos
hace
el
Cita-
dor,
y
los
testimonios
de
Sócrates
y
So-
zomeno,
únicos
garantes
de
esta
anecdo-
ta,
tenida
por
fabulosa
con
mucho
funda-
"mento,
como
despues
veremos,
Se
trata=
ba
solo
de
los
sacerdotes
ya
casados.
Lo
segundo,
que
Lebrua
desfigura
el
hecho
Tefiriéndole
de
distinto
modo
que
aque=
os
lo
escribieron.
Sócrates
dice,
que
Juzgaban
los
obispos
se
abstuviesen
los
Obispos
,
presbíteros
éec.
(a).
Sozomeno
que,
tratando
el
sínodo
de
eorregir
las
costumbres...»
querian
los
demas
obispos:
aliis
quidem
placebat
legem
ferri..
Verum
Paphnutius
confessor
surgens
contradixit
,
y
Paphnutio
solo
contra-
dijo
(b).
Esto
no
es,
como
dice
el
Cita-
dor,
proponer
muchos
obispos,
sino
estar
todos
de
acuerdo.
Habia
en
este
concilio
un
obispo
de
Tebas,
llamado
Paphnucio
,
por
so-
brenombre
el
martir
(no
era
este
sobre-
Nombre
casual,
se
lo
habia
adquirido
pa-
neoiendo
por
la
fé),
que
se
opuso
vigo=
Osamente
á
aquella
mocion,
y
que
de-
clar
ó
que
acostarse
con
su
muger
es
etidas;
dictámen
áú
que
se
adhirió
concilio.
Léase
á
Sozomeno
(lib.
1-2
>
a
ici
(a)
Socrat.
Hist.
ecles.
l.
1.
Co
Le
(0)
Sozom.
Hlist.
ecles.
Lo
1.
C.
23»
;
(314)
nada
tenia
con
la
persona
,
es
que
presó
tó
los
mismos
auxilios
porque
se
la
acri-
mina,
á
los
sucesores
de
Gregorio,
Vic-
tor
111
y
Urbano
II,
y
esto,
casada
ya
con
el
duque
Guelfo
(a).
Ultimamente»,
los
historiadores
de
su
tiempo,
aun
aques
Mos
4
quienes
su
nacimiento
podia
incli-
nar
al
partido
de
los
emperadores
,
hicie-
ron
justicia
a
este
santo
pontífice.
“Eray
a
dice
uno
de
ellos,
un
hombre
profun=
s¡lamente
instruido
en
las
santas
escujtu-
Tas,
y
que
brillaba
con
toda
suerte
de
s»Virtudes
(b).
Presentaba
en
su
cenduc-
nta
,
dice
otro,
todas
las
virtudes
que
su
¿»boca
enseñaba
á
los
hombres
(c);
Y
y)
ieuri
que,
como
todo
el
mundo
sabes
no
adula
á
los
papas
y
reconoce
que
Gre-
-
sygorio
VII
fué
un
hombre
virtuoso,
que
s»ació
revestido
de
un
gran
valor,
edu-
s»
cado
en
la
disciplina
monástica
mas
ser
»»
Vera
,
y
lleno
de
un
celo
ardiente
pa”
Ya
purgar
la
iglesia
de
los
vicios
de.
que
yla
veia
infestada
,
particularmente
49
y
i1
simonia
y
de
la
incontinencia
del
(a)
Fleur.
His.
ecles.
t.
9.
L.
63
(b)
Lambert
d'Aschafenbour,
el
histo”
riador
mas
fiel
de
aquellos
tiempos
Maimb.
ibid.
an.
1o714to76.
(c)
ot
hon
de
Frisinga,
ibid
an.
1073,
)
(315)
aclero.”
Disc.
MI,
sur
1”
hist.
ecles.
n.
17.
y
Disc.
IV.
n.
1.2
A
las
chocarrerias
indecentes,
con
que
Lebrun
termina
este
capítulo
respon-
deremos
lo
que
S.
Gerónimo
respondió,
y
debe
responderse
,
á
los
viles
detrac=
tores
que
se
figuran
posible
destruir
la
religion
,
probando
que
los
que
la
defien-
den
son
hombres....
que
esto,
y
nada
mas,
Cs
lo
que
resulta
de
sus
ponderados
de=
fectos:
diremos
pues:
¿Por
qué
ehais
siempre
mano
de
los
remiendos
de
la
Murmuracion
,
y
censurais
la
vida
de
aquellos
cuya
fé
no
podeis
combatir?
¡
Pues
qué!
¿
Por
qué
algunos
sobre
vuestra
palabra
nos
creyeren
pecado-
res,
no
sereis
vosotros
hereges?
¿6
por
qué
señalareis
en
nuestra
oreja
alguna
pequeña
cicatriz,
no
tendreis
vosotros
el
rostro
afeado
con
las
cuchi-
lladas
de
la
impiedad?
(a)
a
(a)
$.
Geron,
epis.
97
ad:
Pammach.
0
Marcell,
(316)
CAPÍTULO
IX.
e.
aquí
que
hemos
llegado
al
tiem»
Po
presente
,
es
decir,
al
dia
de
hoi;
sin
haber
examinado
todavía
como
es.
-
ta
obscura
y
miserable
secta
y
ignora:
da
y
confundida
en
su
origen
,
se
ha.
propagado
y
estendido
sobre
una
gran-
dísima
parte
del
globo
,
y
ha
llegado.
á
dominarlo
(C.
p.
242).
:
Si;
he
aquí
un
fenómeno
que
los
pobres
filósofos
no
han
podido
esplicar,
rii
puede
comprenderse
sino
con
la
in-
tervencion
de
un
poder
divino,
que
ha.
apoyado
con
signos
visibles
las
verdades
que
reveló
á
los
hombres.
Lebrun
llama:
al
cristianismo,
secta
obscura
y
misera-
ble,
ignorada
y
confundida
en
su
ori-
El...
debia
añadir
:-de
una
moral
aus-:
tera,
contraria
á
los
apetitos
del
hom-
bre,
que
solo
promete
en
esta
vida
-pe-
nalidades
y
Persecuciones,
y
amenaza
Á
$us
transgresores
con
penas
eternas
en
la:
Olfd...»
añada
mas;
y
cuanto
mas
pon-
dere,
Cuanto
mayores
pinte
las
dificul-
tades,
mas
imposible
será
su
propaga-
cion;
pues
que
al
fin,
no
solo
ocupa
una
grandísima
parte
del
globo,
sino
quo
en
todo
él
hai
discípulos
del
Evan=
gelio
,
este
no
ha
sido
obra
humana
¿
$us
(317)
Progresos
rápidos
y
constantes,
siendo
tañ
débiles
los
medios,
se
deben
4
una
espe-
cial
y
visible
providencia
del
Altísimo.
Sé
mui
bien
que
despues
de
haber
probado
lo
futil
del
dogma
y
lo
ridi-
culo
de
las
ceremonias...
(C.
ibid).
Sobre
el
dogma
es
verdad
que
ha
delirado
estraordinariamente
el
charla-
tan,
y
mentido
mucho
mas
acerca
de
los
hechos
;
pero
,
sobre
las
ceremonias,
no
emos
visto
una
palabra
en
los
ocho
ca-
pítulos
que
llevamos
examinados
del
li-
brete
;
no
obstante,
mui
entonado
nuer-
tro
hombre
,
y
,
contando
cuanto
puede
desear
con
las
luces
y
candidez
de
Sus
lectores
,
dice:
no
queda
otra
cosa
que
probar.
Mas
como
al
buen
pagador
no
due-
len
prendas
,
nos
vá
á
regalar
con
algu-
nas
noticias
propias
de
su
esquisita
y
amena
literatura.
Iremos
viendo
quién
ha
hecho
la
costa,
y
á
qué
pájaro
per-
tenece
cada
pluma.
Es
mui
curioso
el
observar
suma-
Flamente
y
sin
detenernos,
cómo
y
por-
qué
grados
los
sucesores
de
un
besu-
guero
,
han
llegado
á
atrapar
el
sobe=
Pano
poder
y
autoridad,
y
á
tener
C0-
mo
en
tutela
á
las
demas
potencias.
(C.
ibid).
No
estrañamos
las
espresiones
polí-
(318)
tias
y
lisongeras
,
Sr.
filósofo
,
sabemos
son
bijas
de
su
fina
educacion,
y
necesa-
rias
al
triste
desahogo
de
una
rabia
im-
potente;
pero
observe,
no
de
paso
sino
detenidamente
,
que
cuando
los
sucesores
del
que
llama
besuguero
llegaron
á
te-
ner
algun
influjo
en
el
mundo
político,
(hablamos
de
lo
temporal
)
por
lo
me-
nos
habian
pasado
siete
siglos;
en
los
cuatro
primeros
del
cristianismo
,
léjos
de
atrapar
el
soberano
poder
y
auto-
ridad,
fueron
casi
todos
ellos
atrapados
para
el
martirio.
Sin
embargo,
en
esta
época
misma
,
en
el
año
195,
ya
decia
Tertuliano
á
sus
perseguidores,
que
los
cristianos
llenaban
el
imperio
(a).
No
fué
pues
el
poder
y
autoridad
de
los
sucesores
del
besuguero
lo
que
estendió
y
propagó
esto,
que
vd.,
por
su
buena
crianza,
llama
secta
obscura
y
misera-
ble,
y
á
veces
canalla.
:
Absolutamente
se
ignoran
los
nom-
bres
de
los
pastores
que
gobernaron
en
Roma
,
en
medio
de
la
obscuridad
,
el
casi
desconocido
y
miserable
rebaño
de
los
cristianos
(C.
ibid
),
Un
escolar
de
dos
meses
de
estudio
sabe
que
esto
es
mentira,
y
dirá
como
de
coro
sus
nombres,
la
época
de
su
a
(a)
Apolog.
adv,
Gent,
—
AS
PP.
(319)
+.
ps
eleccion,
el
género
de
muerte
que
tuvie=
ron,
y
sus
hechos
mas
notables
;
de
mU=
chos
se
conservan
los
escritos,
y
de
casi
todos
ellos
las
leyes
que
promulgaron
to-
<ante
á
la
doctrina
y
costumbres.
Los
que
sostienen
que
S.
Pedro
fué
el
primer
obispo
de
Roma,
sin
duda
uo
han
leido
otra
cosa
que
las
obras
de
Santa
Teresa,
y
de
la
madre
Ágre-
da
yu...
(C.
p.
243)
Decid
mas
bien,
Sr.
Lebrun
,
que
quien
dude
de
este
hecho
,
conocerá
tan-
to
la
historia
como
vos,
y
no
habrá
lei-
do
mas
que
el
Citador.
Lo
atestiguan
5.
Ignacio,
S.
Clemente,
Papias,
todos
tres
discípulos
de
los
apóstoles
;
Cayo,
sacer-
dote
de
Roma,
S.
Dionisio
de
Corinto,
S.
Clemente
de
Alejandría,
S.
Ireneo,
Origenes
y
los
padres
de
los
siglos
si-
guientes.
S.
Pedro
mismo
fecha
su
pri-
mera
carta
de
Babilonia,
y
ninguno
de
los
antiguos
ha
dudado
que
,
bajo
este
nombre
,
S.
Pedro
designaba
la
ciudad
de
Roma,
porque
el
autor
del
Apocalip-
sis
S,
Juan
llama
Babilonia
la
ciudad
Que
domina
los
reyes
de
la
tierra,
que
está
sentada
sobre
siete
montañas,
y
em-
tisgada
en
la
sangre
de
los
mártires
de
esus
(a).
El
sepulcro
de
este
apóstol
y
os
Pm,
+
(a)
Apac.
e.
17.
(320)
de
S.
Pablo,
constantemente
venerados
en
Roma,
acaban
de
hacer
indudable
es-
ta
verdad
(a).
Los
protestantes
mismo$
que
en
otro
tiempo
la
combatieron,
conr
vienen.
hoi
en
que
sus
autores
erraront
Pearson
(b),
Grocio-(c),
Userio
(d),
-Chamier
(e),
y
con
ellos
Blondel,
Francis-
co
Junio
,
Scaligero,
Casaubon
,
Pedro
de
Moulin
,
Samuel
Petit,
Selden,
Ve-
del
y
otros
muchos
reformados
la
eonfir-
man.
Mas
el
autor
de
.las
cuestiones
so-
bre
la
Encyclopedia,
no
se
desdeñó
de
compilar
en
este
punto
los
sofismas
de
los
coutroversistas
de
ménos
erédito,
y
Lebrun
por
necesidad
se
adhirió
á
su
dictámen.
Se
vé
claramente
que
se
atuvo
á
su
testo,
sin
saber
que,
autores
,
que
no
conocieron
las
obras
de
Santa
Teresa
ni
de
la
madre
Agreda,
reconocen
pof
una
verdad
incontestable
el
viaje
de
S.
Pedro
á
Roma,
y
su
pontificado
y
marti-
rio
en
ella.
Si
hubieran
leido
la
primera
epís-
tola
de
S.
Pablo
á
los
corintios,
har
brian
visto
que
en
la
primitiva
iglesia
e.
són
(a)
Véase
la
disertacion
de
Cal-
met.
(b)
opera
posth.
p.
27,
31,
34,
43"
(c)
in
prim.
Petr.
v,
13.
(d)
ad
anti.
Christ.
66,
y
67.
(e)
Panstrat.
t.
%
L.
13.
6.
4+
Vence.
t.
16,
p.
3794.
Y
321:)
20
había
habido,
ni
19
habían
conocido.
tenidades
eclesiásticas
(.C.
ibid
).
Si
nuestros
lectores
no
tienen
tan
€seasa
memoria
como
Lebrun
,
.se
acor-
aran
que
ya
dijo:
este
mismo
disparate
enel
cap.
V.
,
y.
que
nosotros
le
contes-
tamos
en
el
tomo
2.
08:
Pr:314e
000
vo
Se
estendia:
insensiblemente..esta
secta
desconocida
y
despreciadam.
Observemos
que.
muestro
crítico,
pas
ta.
dar
la
razon
de
Ja
estension
del
cris-
tianismo,
ha
querido
entendamos
no
fué
Otra
cosa,
queel
soberano.
poder
y
auto-
-
tidad
que
atraparon
los:
sucesores
del
'*suguero.
Vea
el
lector,
el.modo
de
cony
>=
esto
con
lo
que,
sigue.
0
1.0
iqe
“Predicar
el.
menosprecio
de:
ee
dá
que
,
eS
lisongear
y
venir
al
apo
yo
de
los
que
no
tienen:nada
,
y
dejar-
les
entrever
la
posibilidad
de
una
lei
Agraria
que
reparta
entre
ellos
las
Pro:
Diedades
de
los
ricos
(a).
(C.
p.
243)
En
este
caso
los
tontos
serian
estos,
fh
abrazar
una
doctrina,
y.
entrar
en
us
Ma
sociedad
en
que
«nada
ganaban
Y
Odo
lo
perdian.
No
obstante,
hemos
bes
O.
ver,
que
innumerables
hombres
Pus.
A
A
(a)
Esta
obgevion
estátomada,
de
“e
historia
crítica
de
Jesu=C.
C.
17»
p.
223
de
la
traduc.
española.
2
21
E
O
dientes
é
ilustrados
,
fueron
los
primeros”
en
hacerse
cristianos;
luego
el
Citador”
delirá
como
siempre.
10
Esta
«religion
estaba
destinada”
por”
Dios
para
humillar
el
orgullo
delos
ti"
cos
¡'
consolar”
los
pobres,
reprimir
105
opresores
y
restituir
á
los
esclavos
los
jechos
de
la
humanidad,
restablecer
el
lo
justo
la
igualdad
entre
los
hombiesy'
fortalecer
á
los
miserables,
sostener
las
almas!
virtnosas
¿
y
hacerlas
capaces
de
despreciar
los
delcites,
el
dolor
y
18
muerte.
Por
confesion
del
autor
mismo
¿"quien
copia
Lebrun,
aunque
la
omitó
por-
ser
honorífica
á
los
cristianos
(a),
16
caridad
de
ettos”
y
“sus
limosnas
se:
réndian
hasta
los
paganos,
y
Juliano
1%
atéstigua
(bj
pi
y
Como,
en
'
todo
tiempo
y
lugar
¿10%
hombres
estan-condenados
por
la
natu”
raléza
á
padeos*r,
claro
es,
que
la
reli;
ciistiana
es
el
don
mas
precioso
que
os
pudo
hacer
á
la
humanidad.
Pero*
S
hubs
siempre"ricos,
orgullosos
y
dados
al
deleite
y
opresores
crueles
é
insolent
epicureos
afeminados
y
embrurecidosy
*
cristianismo
debió
tener
siempre
un
C
ide
(a)
Tableau
des
Saints
0.3.
p:
ab
,(b)
Carta
d
Arsuces,
pontífice
de
Galatia.
*
on
¡ARES
(323)
cido
número
de
enemigos
,
y
mayor
en
las
naciones
mas
corrompidas
por
el
lu-
jo,
que
en
las
demas.
Así
se
nos
maniñics-
ta.
la
fuente
de
la
incredulidad,
por
sus
Mismos
partidarios.
;
Examinese
su
argumento:
supone
Que
el
cristianismo
no
fué
abrazado
al
Principio
mas
que
por
miserables
é
igno-
.Tantes
;
hemos
demostrado
lo
contrario
(a).
Lo
que
se
sigue
de
él
es,
que
la
Creencia,
la
moral,
el
culto
cristiano,
Puestos
en
paralelo
con
las
demas
reli-
giones
,
debieron
ganar
todas
las
almas
rectas
y
virtuosas
;
pero
deducir
«de
aquí
que
el
establecimiento
del
Evangelio
no
es
milagroso
,
es
un
absurdo.
Cuanto
mas
perfecta
es
nuestra
religion,
tanto
mas
debió
rebelar
las
pasiones,
y
es
mas
evi-
dente
que
el
mismo
Dios
es
su
autor
y
fundador.
Como
la
canalla
no
tiene
nada
que
perder,
y
sí
mucho
que
ganar
en
las
revueltas
y
conmociones....
eh!
parece
habla
por
esperiencia:
la
tiene
y
gran-
de,
¿cómo
hubiera
llegado
á
ser
algo,
si
Se
hubiera
estado
mano
sobre
mano,
cuan-
O
se
asesinnba
á
los
presos
en
las
car-
Seles,
al
rei
Luis
en
el
patíbulo,
á
los
ndefensos
donde
quiera
?
Ya
vemos
bien
o
A
—
(a)
Véanse
los
cap.
Y.
y
PI
(6339)...
resados
y
cobardes,
y
no
creia
le
pudis-
“sen
ser
fieles
“los*que
no
lo
habian:
sido
“í
su
Dios
(Qe
Esto
no
fué
ofrecerse.
los
cristianos
á
Constancio
Chloroy
niode-
dicarse
esclusivamente
4
su'
partidos
Lé-
jos
de
eso,
habia
igual
ó
mayor
número
-en
los
de
sus
cólegas.
Combatieron
luego
«unos
por.
Constantino
y
otros.por
|
Ma-
xencio
y:
pero,
cuando
lle¡:ó
estes
caso,
Sil
¿padre
Chloro
“ya
no
existia.
Esto:
fué
en
302,
cuando
Constantino
aun
no
era
em-
-perador»,
y
la
guerra
con
Maxencio
no
:fué
hasta
306.
A
Vencieron
(los
ER
d
sueno
'
migo
y
competidor
en
el
trono,
y
cam”
-biaron
de
religion
del
emperador
ce
p.
244).
sl
Lo
que
cambió
la
religion
de
Cons"
-tantino
fué
su
conviecion
,
la
gracia
Dios,
y:
las
señales
visibles
con
que
12
protegió
(bj
Constantino.
emperador
á
despecho
-de
los
romanos
y
Constantino
cristians
debiazsér
dedértado
de
todos
los
Le
no
seguian
la
religion
nueva.
Esto
dice
Lebrun;
he
aquí
lo
9%
consta
por:
la
historia.
Cuando
Dioclecia”
(a)
Lactant.
de
morte
perseo,
1
1%
-Buseb.
Vita
Constant.
'L.
1,
€.
road
(b)
Fleur,
t.
2.
L.
9.
nm
43-
2
AR
tío
trató
de
elegir
sucesores
en
la
digni-
dad
de
Cesares,
Vacante
por
la
promo-
cion
de
Constancio
y
Galerio
4
las
de
augustos
ó
emperadores»
esté
último
no
Quiso
le
reemplazase
Constantino,
teme=
roso
de
su
crédito;
porque
los
soldados
le
amaban
por
sus
virtudes,
y
el
pueblo
lo
deseaba
(a).
Cuando
vieron
en
su
lu=
812
á
Maximino
Daia,
se
sorprendieron,
Y
preguntaban
si
Constantino
habia
mu-=
dado
de
nombre.
Galerio,
celoso
del
Amor
que
le
tenian
los
romanos,
le
es-
Puso
varias
veces
á
la
muerte
bajo
varios.
Pretestos
,
no
atreviéndose
4
atacarle
abiertamente
por
el
temor
de
una
guer-
ra
civil,
y
principalmente
por
no
atraer»
se
el
ódio
de
las
tropas.
Tan
amado
es-
taba,
y
todavía
no
era
ni
emperador
ni
cristiano.
Maxencio
,
su-competidor,
ha-
bia
hecho
mas
que
él
para
atraer
“4
los
de
esta
creencia,
pues
al
punto
que
fué
Teconocido
fingió
abrazarla,
y
para
adu=
at
al
pueblo
romano
hizo
cesar
la
per-
Secucion
(b).
pe
Cuando
Constantino
,
proclamado
On,
se
acercó
á
Roma
para
ba-
rl
rival,
el
pueblo
le
aclamaba
en
Circo
en
presencia
del
mismo
Maxen=
A
o.
(a)
Lact.
de
morte
persecut.
1.
UZ.
(b)
Buseb.
Hist.
8.
c.
14.
,
(332)
cio
,
llamándole
invencible:
Este
tirano:
se
habia
hecho.odioso
por
la
muerte
de
muchos
senadores
,
y
por
la
carnicería
horrible
que
,
de
órden
suya
,
hicieron
los
soldados
pretorianos
en
el
pueblo
¡n=
defeuso.
Roma
manifestó
estraordinaria-
mente
su
gozo
en
el
triunto
de
Constan-
tino,
erigiendo
por
órden
del
senado
un
arco
triunfal
con
esta
inscripcion:
que
aun
se
conserva:
“Al
emperador-Cesar
Flavio
Constantino
,
grande,
piadoso»
afortunado,
el.
senado
y
pueblo
romas
no
dedicaron
este
arco
triunfal,
pors
y
que
impelido
por
la
Divinidad
y.
por.su
grandeza
de
alma,
acompañado.
de
su
ssejército
,
vengó
al
Estado,
á
un
tiempo
¿»Mismos
del
tirano
y
de
toda
su
facciod
¿con
sus
justas
armas.(a)?
00.0
o
007
-
Esto
nos
dice.
la
historia
de
aquel
emperador,
que
lo
fué
á
despecho
de
los
romanos
,
segun
el
Citador,
y
debía
ser
detestado
de
todos
los
que
no
seguia”
la
religion
nueva.
Una
de
dos
,
ó.la
ma”
yor
parte
de
Roma
profesaba
ya
el
cris
tianismo,
y.
en
tal
vaso
no
debió
este
SU
engrandecimiento
á
Constantino,
com0
quiere
Lebrun,.Ó
era
todavía
corto
el
número
de
cristianos,
y
entonces
se
$5
AE
cin
a
La).
Zosim.
Lu
dI.
p.
676,
Euseb=
>
9.
0,
9.
1.
Vita
Constant,
0,
4.
ES)
Bue,
contra
sus
mismas
palabras,
eran
ta-
les
las
virtudes
de
Constantino,
cristiano,
Que
hasta-los
idólatras
le
amaban
y
pre-
trian
á
su
competidor.
Cualquiera
de
Os
dos
estremos
que
escoja,
resulta
em-
Ustero
y
necio.
|
:
Repite
en
seguida
sus
acriminacio-
,
Mes
contra
el
primer
emperador
cristia-
NO,
á
que
ya
contestamos
en
el
cap.
VIT,
Wadiendo
solamente;
que
el
deseo
de.
SUbtraecrse
á
la
execracion
pública
fué
que
le
determinó
á
trasladar
la
capi-
tal
del
imperio
á
Bizancio
(C.
p.
245).
Constantino,
solo
se
hizo
odioso
á
la
Parte
del
senado
y
pueblo
que
aun
per-
Manecia
tenaz
en
la
idolatría,
y
esto
era
Mui
natural:
manifestaron.
su
resenti-
miento
con
discursos
injuriosós
,
y
esto
era
mui
despreciable
(a).
Podia
haber-
los
reprimido
d
poca
costa”,
siguiendo
los
ejemplos
crueles
de
sus
antecesores.
No
O
hizo;
y,
si
este
fué
el
motivo
que
le
Zo
realizar
el
proyecto
,
ya
formado
P
Diocleciano
(b),
de
trasladar
á
ótro
(4)
Zosim.
L.
a.
p.
685,
686.
(5)
tte
queria
hacer
á
Nicomedia
igual
Ma;
Constantino
quiso
hacer
lo
|
smo
eerca
de
la
antigua
Troya,
y
etpues
lo
verificó
en
la
entonces
peque
*
aldea
de
Bizantio.
Cron,.
de
Luseb.
(334)
punto-la
capital
del
imperio:
tenemo*
un
rasgo
mas
de
generosidad
magnani-
ma,
aprendido
en
la
escuela
del
eristia”
nismo.
q
;
Sus
crueldades
con
los
suyos,
antes
de
ser
cristiano
,
de
que
ya
hemos
ba*
blado
en
otra
parte,
no
pudieron
sol”
prender
á
los
romanos
,
acostumbrados»
y
muchas
veces
deseosos
de
estos
espec”
táculos
inhumanos
,
que
les
dieron
10%
“mas
de
sus
emperadores
anteriores
á
está
época,
y
que
no
volvió
á
ver
el
mundo»
desde
el
momento
en
que
la
cruz
ado!”
nó
las
frentes
de
los
césares.
El
patriarca
siguió
la
corte
¿mM?
jerial
ú
Bizancio.
Ll
obispo
de
Rom
echaba
ya
quizá
los
cimientos
del
e%
tupendo
y
ridículo
poder
de
que
se
1?
vistieron
sus
sucesores
y
cuando
no
1é*
nia
la
menor
supremacia
sobre
los
4é*
mas
obispos,
ni
el
menor
crédito
del”
tro
de
Roma
(C.
p.
245).
¿
De
qué
patriarca
hablará
aquí
L*
brun
?
Si
se
habrá
figurado
este
botard”
te
que,
porque
hai
patriarcas
en
Lisbo%
en
Madrid
y
tal
vez
en
otras
partes
»
ai
gozan
por
honor
de
este
título,
debió
9%
ber
tambien
entonces
un
patriarca
distin
to
del
obispo
de
Roma
que
fuese
capo”
lan
del
emperador,
é
hiciese
las
£ani%
>
ues
de
aquellos,
como
bendecir
la
mes2
A
|
(335)
S:
ML;
¡ser
$u
limosnero
£c.?
!
Puede
darse
mayor
fatuidad
!
El
obispo
de
Ro-
ma
era
patriarca
de
-todo-
el:
occidente,
y
primado
dela
iglesia
universal
;
y
so=
lo
los
obispos
de
Alejandría
y
Antioquía,
cuyas
iglesias
habian
sido
tambici
lun-
dadas
por
el
príncipe
de
los
apósiuics,
go=
zaban'
de
igual
título
en
el
oriente,
aun
que:
cón
la
debida
subordinación
al
de
Roma
(a)a::>
2
es
ON
Cuando
Alarico:
puso
sitio
«
esta
ciudad:en'
4085
el
papa
Inocencio
L.no
tenia
hastante
poder,
para
atreverse
ú
impedir
que
se
hiciesen
sacrificios
ú
los
dioses
del
Capitolio,
4
fin
de
0b-
tener
su
auxilio
contra
los
godus.
En
toda
Italia,
era
todavia
Júpiter
mas
Jfuerte
que
el
Dios,
Jesus»
(CU.
Pe
246).
Se
olvida
Lebrun
de
la
protesta
que
mos
tiene
hecha
de
que
es
un
gran
cro-
nologista.
El
suceso
que
aquí
refiere
no
se
verificó
en
el
año
que
dice
y
sino
en
el
siguiente.
Siendo
ya-la
«religion
del
imperio
por
la
mayor
parte
cristiina,
se
deduce
de
aquí
todo
lo
contrario
de
lo
Que
el
Citador
se
propone
probar,
ú
sa-
ber
,
que
se
engrandeció
por.
la
violen-
Cia;
pues
no
se
valió
de
su
influjo,
para
impedir
lo
que
detestaba
la
mayoría
del
A
A
(a).
Véase
lo
dicho.
en
el
cap.
VIII.
:
(336)
pueblo
romano.
Zosimo,
historiador
idó-
latra,
nos
dice
que
se
comunicó,
para.
mayor
seguridad
,
al
papa
Inocencio
«el
proyecto
de
sacrificar
á:los
dioses
(a).
.
sea
de
esto
lo
que
fuere,
lo
cierto
es
ques
aunque
los
sacrificios
se
hicieron
en
pús
blico,
fuera
de
los
senadores
idólatras,
nadie
asistió.
Á
esta
falta,
y
á
la
im-
piedad
de
haber
derretido
un
ídolo
de
oro
,
atribuye
Zosimo
la
pérdida
del
ya-
lor
y
la
virtud
romana.
:
Pero
ya
en
452,
cuando
vino
ÁA-
tila
á
devastar
estas
hermosas
comar:
cas,
el
emperador
envió
al
papa
Leon
l.
y
dos
personages
consulares
á
negociar
con
Atila;
lo
que
prueba
que
los.
pa*
pas
empezaban
entonces
ú
ser
persor
nages.
(C.
p.
246).
138
En
efecto
era
personage
S:
Leon;
y
personage
que
imponia
hasta
4
los
bár”
baros
por
sus
virtudes
,
por
su
dignidad
y
por
su
persona,
como
lo
demuestra
€!
que
Atila
se
alegró
tanto
de
verle,
:que
dió
oidos
á
sus
proposiciones
,
hizo
cesal'
las
hostilidades,
y
se
retiró
al
lado
alló
del
Danubio
(b).
Este
personage
cristiar
no
consiguió
lo
que
no
alcanzaba
todo
€
a
A
(a)
L.
5.
p»
816.
(hb)
Cron.
Prosp*
Duchesn.
t.
1.
GñO
452.
Cr+
Cossiod-
Jornand
p.
475»
C.
42,
1d.
p,
471».
an
4339).
de
poder
y
nombre
2
emperadores
t0-
Manos.
pais
me
Estaban
sin
embargo
mui
lejos
del
esplendor
con
que
brillaba
el
clea
ro
de
oriente.
Se
puede
juzgar
de
es-
ta
diferencia
por
la
conducta
que
te-
hia,
casi
en
este
mismo
tiempo,
un
tal
Leoncio,
obispo
de
Trípoli.
Como
debie=
se
su
promocion:á
aquel
obispado
á
la
emperatriz
Eusebia
,
esta
deseó
verlo,
Y
el
santo
le
envió
á
decir,
que
no
iria
á
visitarla
á
menos
que
mo
le
recibic.
te
de
un
modo
conforme
ú
su
carácter
episcopal...
ES
Como
se
puede
rellenar,un
tan
grat
libro
con
lo
que
los
pobres
Hombres
no
sabemos,
no
se:
mos
hace
cuesta
arriba
confesar
que
ignoramos,
que
Leoncio
0=
bispo
de
Trípoli
pueda
ser
este;
y
si
es
Uno
Anomeo
,
de
quien
nos
dice
la
his
toria
eclesiástica
(a),
que
fué
depuesto
en
€l
concilio
de
Seleucia
y
que
reusó
con=
€har
á
Aecio,
no
seria
mui
estraña
es-
ta
tenacidad,
que
á
algunos
parecerá
gro=
Wria,
Si
fue
un
obispo
católico
de
quien
08
acordamos
haber
leido,
sin
saber
Sh
e
caso
parecido
,
que
e
sa
Ro
o
á
quien
tan
poco
nece
-
ae)
Fleur,
Hist.
ecles.,
ft.
2
p
21
14.
y
ar
22
(338)
)
ra
mentir
y
ponderar,
decimos,
que
cor
mo
los
obispos
santos
han
tenido
siem-
pre
el
-pecho
tan
delicado,
que
les
hacia
padecer
mucho:el
humo
.de
las.cortes)
quiso
estar
poco
en
ella,
y
bacer
verque
solo
existia
sobre
la
tierra.como.
obispo»
no
como
cortesano
,
y
no
sabia
otra
co”
sa
que
ejercer
sus
funciones»:
Tal
vez,
a
propuso
dar
a
entender,
cuan
poco
babía
que
prometerse
adulaciones
de
la
firmeza
de.
su
carácter.
secan
Pero,
es.
preciso,
dice,
el
Citadola
tener
muchas
pesetas,...
ser
mul.
poder0h
so
para
tratar
así
nada
menos.
que
bh
E
$
Nadarde
eso.
Cuantas
menos
se
tieñ
nen
y
menos
se
desean
,.tanta
mas
ente?
reza
hai
en
el
espiritu...
pero
como
LA
de
entender
esto
Lebrun
y
otros
tales
que
no
conocen,
mas
verdad
ni
obligacióX
en
el
mundo,
que
la
de
adquirir
4
tod%
precio
de
humillaciones
y
bajezas
las
14%
les
pesetas.
AN
No
fué
hasta.
algunos
siglos
dest
pues
,
que
Inocencio
dll,
tuvo
lag?
fatuidad
de
decir
que
el
obispo
de
BO?
ma
es
el
soberano
señor
del
universo
(C.
p.
247).
A
Esta
es
una
solemne
patrañas
pista
NN
pontífice
en
sus
cartas
al
emperador
4”
lexis
y
al
patriarca
de
Conyrantinop!%
y
e
CA
339
escritas
en
1199»
solo
trata
de
persuas,
dir
á
uno
y
á
otro
la
primacía
de
la
i-
glesia
romana
,
desconocida
por
ambos),
desde
el
cisma
de
Photio
,
probando
al,
Mismo
tiempo
que
en
lo
espiritual
la
i=
glesia
tenia
sus
derechos,
como
el
empe=
rador
los
suyos
en
lo
temporal,
igual-
Mente
fijos
é
indudables.
“No
negamos,
alice
entre
otras
cosas
,
la
soberanía
del.
»emperador
en
cuanto
á
lo
temporal...
»Vios
ha
puesto
en
la
iglesia
dos
gran=
ades
dignidades,
la
pontifical
y
la
real;
asla
primera
para
las
cosas
espirituales,
y
sla
segunda
para
las
temporales
Sec
(a).””
Ninguna
proposicion
se
encuentra,
de
la
cual,
ni
aun
remotamente,
pueda
in=
ferirse
lo
que
con
tanta
falsedad
le
atri-
buye
el
Citador,
mucho
menos,
la
que
dice
que
el
obispo
de
Roma
es
el
sobe-
rano
señor
del
universo,
y
que
los
prín-
Cipes,
los
magistrados
y
los
obispos,
Mo
tienen
mas
autoridad
en
la
iglesia
en
el
estado,
que
aquella
que
él
se
Mirve
dispensarles,
Estas
son
suposicio-
Des
exageradas
y
ridiculas.
Y
en
cuanto
ejercicio
de.
la
jurisdicion
episcopal
emos
advertir,
que
nada
hubiera
di-
de
y
aun
diciendo
lo
que
el
Citavior
la
Ibuye,
que
no
se
lea
espresamente
eu
dai
de
ricino
Moi
160).
Fleury
ta
11,
Lo
75.
Mo
Ls
(346)
eho
vacilar
/al
briecol
He
que
el
A
y'se
resienta
,
y
que
los
movadores
d
nuestro
siglo
no
cesan
de
mostrar
al
pes
blo,
lo
que
ellos
llaman
la
conspiral
ion
del
sacerdocio
y
del
despotismo
;
al
tiem-
Po
mismo
que
gritaban
4
los
reyes
que
(
el
enemigo
mayor
de
la
autoridad
real
ent
el'
sacerdocio
;
contradicción.
increibles
fenómeno
fnanalto
,
que
seria
único»,
sb.
ño
hubiese
algo
mas
estraordinario.
toz
davía,
y
es
que
hayan
logrado
hácers
e
creer
de
los
pueblos
y
de
los
reyes.
a
20
«Es
tna
cosa,
sigue
el
citado
au
tor
(a),
estremadamente
digna
de
atens
cion
,
pero
mo
observada
lo
suficientes
que
núnca
los
papas'sé
sirvieron
del
107
meuso
poder
de
que
se
hallaban
en'
ee
sion,
para
agraudar
sus
estados.
ad
mas
natural
,
por
ejemplo,
A
Ml
tentacion
para
lx.
naruraleza
huma,
ña,
que
reservarse
una
porcion
de
“las
provincias.
conquistadas
por
log
sarracé”
nos;
y
que
ellos
daban
al
primero
qué
lA,
supase
,
para
rechazar
la
MediacLún
que
avanzaba
iucesantemente?
Sin
cul
tard
nunca
lo
hicieron,
mi
aún
com
respecto
á
las
tierrás
que
les
pertenes
ay
coma
sel
“reino
de
Tas
dos
Sicilias,
sobre:
el
cual
tenian
derechos
incontestables)
al
ON
A
a
(a)
¿bid,
0,
6,
A
es
á
menos
segun
las
ideas
de
aquel
tiempo».*»
“Como
principes
temporales,
los
paz
Pas
igualan
ó
esceden
en
poder
á
muchas.
testas
coronadas
de
Europa.
Examinense
las
historias
de
los
diferentes
paises
,
y
se
verá
en
general
una
política
enteras
mente
diferente
de
la
de
los
papas-
¿Por
ué
no
hubieran
estos
obrado
política=
Mente
como
los
otros?
Y
con
todo,
no
se
Vé
en
ellos
esta
tendencia
á
engrandecer-
Se,
que
forma
el
carácter
distintivo
y
ge-
Meral
de
toda
soberanía...»
ra
“No
haj
en
Europa
soberanía
21g0-'
ma
que
mas
fácilmente
pueda
justificarse,
si
es
lícito
hallar
así,
que
la
de
los
s0-
beranos
pontífices.
Ella
es
como
la
lei
divina,
justificata
in
semetipsa.
Pero.
lo
que
es
verdaderamente
asombroso,
es
ver
á
los
papas
llegar
'Á
ser
soberanos,
sin
advertirlo
ellos
mismos,
y
para
ha-
blar
esactamente,
4
su
pesar.
Una
lei
in-
Visible
elevaba
la
silla
de
Roma,
y
pue-
de
decirse,
que
el
gefe
de
la
iglesia
uni-
.
Yersal
nació
soberano.
Del
cadalso
de
los
mártires,
subió
4
un
trono
que
no
se
Apercibia
al
pronto,
pero
que
se,
conso-
idaba
insensiblemente
coimo
todas
las
Co-
SAS
grandes,
y
que
se
anunciaba
desde
SY
primera
edad,
por
yo
no
sé
que
at-
Wisfera
de
grandeza
que
le
rodeaba,
sin
We
pudiese
asignarsela
una
causa
huma-
e
QUE)
¿di
na+..»
Siendo
pues
las
riquezas
de
la
igle,
sia
romana
el
signo
de
su
dignidad,
y
el
instrumento
necesario
de
su
accion
lejí-,
tima
,
ellas
fueron
un
efecto
de
la
Pros,
videncia
que
las
marcó
desde
su
origen
con
el
sello
de
la
lejitimidad.
Se
ven,
Y
no.se
sabe
de
donde
vienen
;
se
ven:
Y,
nadie
se
queja.
El
respeto
,-el
amor,
la,
piedad,
la
fé
es
quien
las
ha
acumulado».
De
aquí
aquellos
vastos
patrimonios,
que,
tanto
han
dado
que
hacer
á
las
plumas
de
los
sabios.
S.
Gregorio
á
fines
del
slo
glo
VI
poseia
veintre
y
tres
en
Italia,
Y
:
en,
las
islas
del
Mediterráneo,
en
Hlyrias
Dalmacia,
Alemania
y
en
las
Galias
(Qe
«+
La
soberanía,
por
su
naturaleza)
es
semejante
al
Nilo
;
oculta
su
cabezas,
olo
la
de
los
papas
deroga
á
la
lei
unis
versal.
Todos
los
elementos
se
han
des:
cudierto
,
con
el
fin
de
que
sea
visible
Á
los
ojos
deto:
Os
y
et
víncat
cum
Judicar
tur.
Nada
hai
mas
evidentemente
justo.
en
sú
origen
,
que
esta
soberanía
estraot”
dinaría,
La
¡
Acapacidad,
la
bajeza,
la
fe”
(a),
Péasé
la
Dissert,
del
ap,
Cennk
al
fin
del
libro
del
cardenal
Orsi,
Dell;
origine
del
dominio
é
de
la
sovranitá
de
rom.
Pontefici
sovra
gli
stari
loro
tem-
poralmente
soggeti-
Roma
,
Pagliarint»
ín
123
1754
p.
306.
”
:
O
“54
tocidad
de
los
soberanos
que
la
prece-
dieron
;
la
insorportable
tiranía
que
e-'
Eercian
sobre
los
bienes
,
las
personas,
y
conciencia
de
los
pueblos
;
el
abando-
no
formal
de
estos
mismos
pueblos,
en-
tregados
sin
defensa
a
bárbaros
implaca=
bles
y
crueles
;
el
grito
del
occidente
que
renunció
á
su
antiguo
señor;
la
nueva
Soberanía
que
se
forma,
adelanta
y
se
Sustituye
á
la
antigua,
sin
estrépito
,
sin
revolucion
,
sin
efusion
de
sangre
,
impe-
lida
por
una
fuerza
secreta,
¡nesplica-
ble,
invencible,
y
jurando
fé
y
fidelidad,
hasta
el
último
instante,
á
la
débil
y
mi-
serable
potencia
á
quien
iba
á
reempla-
zar
;
finalmente,
el
derecho
de
conquis-
ta
obtenido
y
solemnemente
cedido
por
uno
de
los
mas
grandes
hombres
que
se
*
conocieron....
tales
son
los
títulos
de
los
papas,
y
nada
presenta
la
historia
que
pueda
comparárseles
(a).
Hasta
entonces
recibían
la
dig-
vidad
episcopal
del
emperador...
Jamás
los
pontífices
,
ni
aun
los
de-
Mas
obispos
recibieron
su
dignidad
de
los
Emperadores
$
del
poder
secular;
se
la
la
iglesia
en
quien
depositó
Jesu-C.
$9
autoridad,
conforme
á
las
leyes
por
¡lla
establecidas;
en
unos
tiempos
por
la
a)
Du
Pape,
L,
a.
c.
6.
(350)
e
libre
eleccion
del
clero,
y
esto:
fué:
mas
articular
y
constantemente
«seguido
em
Howa;
en
otros
á
propuesta
de.las
poz
testades
temporales
,
y
esto
mucho
ma$
tarde,
por
deregho
de
patronato
,
com?
cordatos
dec.
,
salvo
algun
raro
acto
de
violencia,
que
jamás
arguyó
posesion
ná
Ib
derecho.
j
e
eo
Estaban
sujetos
al
emperador,
Y
este
los
protegía
contra
sus
enemigos,
que
no
les
faltaban...
no
fueron
considerados
como
príncipes
soberanos,
estaban
sujetos
y
obedecian
al
Es
ta.era
una
obligacion,
no
un
defecto.
Sus
enemigos
entonces
ó
lo
eran
del
estas
do,
ó
de
la
f¿:
en
uno
y
otro.
caso
-
emperadores
cristianos
lés
debian
y
dis.
pensaban
la
proteccion,
que
no
E:
5%
negado
al
menor
de
sus
súbditos,
¿L9
parece
esto
mal
á
Lebrun
?
o
Pepino
les
dió
algunas
tierras
del.
exarcado
de
Ravenna;
Carlo-Magno
les
habia
dado
la
Sicilia,
la
Córcega,
Y
lao
Cerdeña.
No
habia
otra
nulidad
en.est
tas
donaciones
y
sino
yue
nada
de
esto
pertenecia
ú
Carlo-Magno.
¡y
UY:
TA
Si
los
enemigos
del
poder
tempo
de
los
papas
,
no
hubiesen
alegado
ot
motivos
que
esto
cótitra
él
,
no
se
habriaR
,
A
4
d
(as!)
escrito
tan
gruesos
volúmenes:
sobre
el
Particular,
ni
tal
vez
encendido
tan
san-
grientas
discordias
en
los
pasados
siglos,
.
Ademas,
si
la
razon
del
Citador
valicse
Algo,
tendria
la
misma
fuerza
contra
to-
Os,
ó
casi
todos
los
príncipes
y
monarcas
tel
universo.
El
derecho
de
conquista,
sea
Por
Ja
razon
que
fuere
,
se
ha
reconoci-
0
como
legítimo
en
todas
las
edades.
Carlo-Magno
conquistando
estos
estados,
defendiéndolos,
cuando
sus
poseedores
no
los
dispensaban
la
proteccion
debida,
por
Un
contrato.
recíproco
que
Se
apoya
en
la
vaturaleza
,
pudo
disponer
de
ellos
en
lavor
del
papa,
como
podia
haberlo
hecho
y
lo
hicieron
otros
conquistadores
en
fa-
vor
de
sus
parientes
,
oficiales,
guerreros,
aliados
Sic.
La
autoridad
de S.
Pablo
fal-
sificada
,
y
todo
lo
que
sigueen
este
pár-
rafo
es
una
repeticion,
que
ya
queda
con-
testada
en.
el
capítulo
precedente.
Es
cierto
que
el
tal
dicho
no
sig”
Rifica
que
se
tomen
cosas
robadas,
per
Fo
tampoco
quiere
decir
lo
contrario;
Gsí
es
que
los
papas
han
podido
tomar
£0n
seguridad
de
conciencia
(C.
p.
249)
Hemos
dicho
que
apesar
de
todas
los
feorías
,
mas
brillantes
que
sólidas
,
de
Ñ
flósofos
,
los
hombres
han
conveni-
EN
reconocer
par
lejítimo
el
antiguo
*reebo
de
conquista;
por
cousigniente
:
(352)
a
nada
recibió
el
papa
que
fuese
robado.
5
Comiendo
viene
el
apetito.
Adria-
no
1.?
hizo
valer
una
donacion
de
Cons.
tantiño',
por
la
cual
regalaba
á
lat
glesia
de
Roma
una
porción
de
Italid;
y
lo
que
prueba
incontestablemente
l4
autenticidad
de
este
documento
y
€S
que
se
prohibió
el
dudar
de
él
bajo
14
pena
de
ser
declarado
herege....
>
Sea
lo
que
fuere
de
la
donacion
de
Constantino,
es
indudable
que
la
iglesia.
romana
tenía
grandes
patrimonios
much0
antes
del
año
591
,
como
consta
de
lag
cartas
de
S.
Gregorio
papa
(a);
que
Car
lo-Magno
ratificó
las
donaciones
hechas
"|
antes
por
su
hermano
Pepino,
amplián*
dolas
por
el
lado
de
Génova
con
variaS
ciudades
y
comprendiendo
el
exarcadó
de
Ravena,
las
provincias
de
Venecia
*
Istria,
y
los
ducados
de
Espoleto
y
Be”
nevento.
Esta
aeta
fue
ratificada
solem
nemente
,
subscribiendo
los
obispos
y
$7
fores
que
le
acompañaban
en
su
viage
Roma
en
774.
Después
en
>87
añadi
seis
ciudades
(b).
+75
Mas
emplearon
las
censuras
par?
hacerse
obedecer
algunos
papas.
——
(a)
Fleur.
Hist.
Ecles.
t.
sil.
35
n.
15
Maistre,
Du
Pape.
t.
1.9
Lib.
2.2
€.
e
(0)
Fleur.
t.
6.
L.
44.1.
5
y
42
353)
,
,
He
aquí
todo
el
escándalo;
pero
díz
Basenos:
¿Hubieran
sido
oidos,
si
hubie-
sen
hablado
en
un
tono
mas
moderado,
Si
no
hubiesen
empleado
las
amenazas
y
Censuras
y
si
se
hubieran
contentado
con
aconsejar
solamente
?
No
olvidemos
las
Costumbres
de
aquellos
tiempos.
Voltaire
describiéndolas,
ha
formado
la
apología
de
esta
conductá
de
los
papas
(a).
Prín=
Cipes
estúpidos
y;
guerreros
salvages
¿nO
Sran
capaces
de
ceder
á
la
razon
niá
las
reconvenciones.
¡Cuanto
mas
indóciles
y
imitados
son
los
hijos,
tanto
mas
se
ha-
Ce
necesario
que
la
autoridad
paternal
Sea
firme
y
severa.
He
aquí
la
regla
pa-
Ta
juzgar
delos
hechos
que
copia
Le=
.
Fun
,
y
que
tanto
hacen
valer
los
iucré-
dulos
de
quienes
los
toma
,
y
los
necios
que
de
él
lo
aprenden...
:
Los
sucesores
de
Adriano
se
ocu-
paban
constantemente
del
cuidado
de
estender
el
patrimonio
de
S.
Pedro...
Trataron
de
conservarlo
todos,
de
Múmentarlo
pocos,
y
los
mas,
de
dirigir
todos
sus
frutos
al
bien
general
de
la
i-
Blesia
y
de
Europa.
Despues
de
la
inva-
Mon
de
los
bárbaros,
fatigados
los
pa-
3
de
mudar
á
cada
instante
de
domi-
Scion
»
Y
de
estar
sometidos
ya
á
los
o
(a)
Quese,
sur
P
Enciclop.
art.
Loixe
23
——
Uaz4)
emperadores
de
oriente
,
ya
4
los
de
00%
cidente
,
ya
á
los
godos»
ya
á
los
lom=
bardos,-ó
ú4-los
francos;
procuraron
po”
nerse
4
cubierto
de
las
invasiones
;coM*”
siguieron
como
todos:
los
grandes
vasa”
llos
de
Jos
soberanos
de
Europa,
y
Co”
mo
dice
Maistre,
con
mas
fondados
+Ít*
los,
hacerse
independientes:
¿quémi
resultó
de
aquí
á
la
religion
ni
á
la»
507
ciedad
?
No
vemos,
porque
pueda
impol*
tar
mas
al
bien
del
universo,
que
un*
parte
de
la
Italia
esté
bajo
«el
dominio
de
cualquier:
otro
príncipe,
que
bajo
del
papa;
este
megocio
toca
á
los
puebl0
de
aquellas
regiones
;
ellos
son
los
qU%
pueden
decir
si
serian:
mas
6
menos
lices:
creemos
que
vale
mas
en
este
pul”
to
el
juicio
y
testimonio
de
muchos
Y
geros
ingleses
,
y
aun
podemos
decir,
su
gobierno
tan
generosamente
emp
do
en
sostener
á
Pio
VII.,
contra
las
usU
paciones
de
Napoleon
(a).
:
de
(a)
Despues
que
se
calmaron
los
e
píritus
,
los
protestantes
mas
$
han
tenido
el
candor
de
confesar,
la
preeminencia
de
los
papas
en
18
Pn
ciedad
cristiana
podria
producir
8"
dísimos
bienes:
que
el
pontífice
FO
de
no
eonsiderado
como
árbitro
nato
Jas
diferencias
entre
los
príncipes»
(385)
:
Para
juzgar
si
esta
soberania
tompo-
ral
ha
sido
útil
Ó
nociva
á
la
religio:,
es
preciso
consultar
la
historia
,
las
revolu=
ciones
de
los
diferentes
siglos
,
la
situa-
cion
de
diversas
regiones
del
mundo
cris-
tiano.
Decimos
con
el
sábio
presidente
enaut,
Leibnitz
,
y
Otros
autores
mui
Sensatos
,
que
es
útil
y
conveniente
que
el
padre
comun
de
los
fieles,
no
sea
ni
Vasallo
ni
súbdito
de
ningun
príncipe;
que
debe
tener
con
respecto
á
todos.
la
Misma
atencion
y
la
misma
imparcialidad.
Sin
la
reunion
de
los
dos
poderes,
los
papas
no
habrian
podido
hacer
á
la
igle-
dria
cortar
mui
á
menudo
molestos
rompimientos.
(Recueil
de
divers
pie-
ces
sur
la
Philosof.
la
Relig.
natura.
7
hist,
les
Mathem
Sc.
par
MMs.
Leih-
nitz
,
Clarke
,
Nevt.
t.
2.)
Un
sabio
autor
,
que
hace
tiempo
se
distingue
como
un
astro
luminoso
cn
la
república
literaria,
descubriendo
cada
dia
nuevas
luces,
dice:
El
pa-
trimonio
de
la
cabeza
de
la
iglesia
no
be
depender
de
ninguna
nacion,
por-
e
la
misma
Santa
Sede
pertenece
á
OA
las
naciones
,
como
el
centro
«
Os
los
puntos
de
la
circunferencids
$
estados
del
papa
no
podrian
sones
tree
á
la
autoridad
de
un
príncipes
(362)
valerse
del
ejemplo
de
los
primeros
pa”
ganos
en
favor
delos
del
verdader0
Dios;
pero
hallaron
que
Moises
,
qué
era
de
Egipto,
habia
adoptado
el
uso
eómodo
de
los
ministros
del
Dios
Apis*
verdad
es
que
Moises
no
era
sacerdotés
y:su
autoridad
podia
ser
recusabló
pero
Aaron,
su
hermano,
era
tambie?
pontífice,
y
él
y
sus
levitas
gozaba
de
los
diezioses
(C.
ibid.
000
¿Las
naciones
cristianas
han
atendido
de
este
ú
el
otro
modo
á
la
subsisten?
de
sus
sacerdotes;
los
han
dotado
co
mas
ó
menos
abundancia
,
ó
dispensa“
á
sus
bienes
estas
ó
aquellas
esencione%
todo
lo
cual
estuvo
siempre
sujeto
4
YY
riacion
segun
las
ideas
,
necesidades
4
de
los
tiempos.
Mas
nunca
pudo
deci
con
verdad,
que
los
sacerdotes
católico
vivieron
como
los
sacerdotes
egipet
esentos
de
toda
carga
pública.
Co0%
derándolos
un
sabio,
en
el
tiempo
de
sus
miuyores
privilegios,
dá
la
siguiente
1%
puesta
á
esta-reconvencion
:
m7
“¿Se
sigue
de
aquí
que
el
cleró
est
,'esento
de
las
cargas
del
Estado?
Nos
,como
ni-
los
militares
ni
los
magi”.
¿,dos.
Un
hombre
que
mira
sus
obie,
¿yciones
diarias
como
una
carga
que
de
¿,empeña,
tanto
para
el
Estado
como
P”'
y,
la
iglesia
,
nO
Se
cree
ciertamente
>
3)
wto
de
toda
ce
;
en
virtud
«de
esta
»Misma,
se
conceptua
con
derecho
para
subsistir
4
espensas
del
Estado.
>
3
“Por
otra
parte
los
miembros:
del
alero
,
como
todos
los
demas
ciudada-
»Mos,
siempre
han
estado
persuadidos
ade
que
la
necesidad
carece
de
lei
que
sen
las
urgencias
del
Estado
deben,
los
Primeros,
dar
ejemplo
de
celo
y
adhe-
-
sion
al
monarca
y
á
la
nacion
,
Y
con-
»eurrir
con
todo
cuanto
puedan
á
dismi-
sir
el
peso
de
los
gastos
públicos
(a)
asta
aquí
el
célebre
Bergier.
Pretende
luego
Lebrun,.
que
el
ori-
gen
de
los
diezmos
entre
los
judíos:
na
fué
otro
que
la
avaricia
de
Moises
y
Aaron.
El
cap.
18
del
libro
de
los
Nú=
Méros
,
omitiendo-otros
mil
pasages,
nos
hace
ver
en
el
mismo
Dios
el
origen
de
esta
lei,
con
que
tan
severamente
ligó
al
pueblo
de
israel.
Mas
á
los
hijos
de
Leví,
adice
en
el
v.
21,
he
dado
todos
los
diez=
swMos
de
Israel
en
posesion
,
por
el
minis-
aterio
con
que
me
sirven
en
el
tabernácu-
slo
de
la
alianza.”
Si
hubiese
leido-algu-
Ma
vez
la
Biblia,
habria
visto
en
ella
que
Suando
está
lei
se
puso
en
prácticas
que
1
en
la
tierra
de
promision
que
sabian
len
Moises
y
Aaron
que
no:
habian
de
|
—-
(a)
traité
dogimatiquet.11p259
Y
siga
(364)
pisar,
ya
uno
y
otra
habianmuerto.
Ed
el
desierto,
sin:una
mansion
estable,
ali=
mentados
con
el
maná
¿de
qué
habian
Ce
pagar
diezmo?
00004
|
Los
papas,
sigue
el
Citador,
qué
detestan
á
los
judíos,
son
incontesta*
blemente
los
sucesores
del
judío
AaroM
Inocencio
IL.
pidió
al
Espíritu-Santo
que
declarase
en
el
concilio
de
Letra»
en
1139,
que.
los
diezmos
son
de
dez
recho
divino.
El
Espíritu-Santo
hiz0
MAS
cris
e
Antes.
de
pasar
adelante
establezc3”
mos
lo
que,
en
verdad
,
es
cierto
¿ncol”
testablemente
;,
y
es,
que,
segun
los
prin?
cipios
de
equidad
natural,
todo
hombré
dedic=do
al
servicio
del
público
tient
derecho
para
recibir
de
él
la
subsistenció%
sea
cual
fuere
la
naturaleza
de
las
ful”
ciones
que
está
á
su
cargo
cumplir
3
ha
sido
la
opinion
de
todos
los
puebl
del
universo.
En
las
religiones
mas
4D”
surdas
,
desde
luego
que
ha
habido
le
AN
nistros
encargados
de
egercer
sus
ciones,
se
ha
comprendido
que
era
justo
asegurarles
un
honorario
y
subvenir
necesidades.
Los
indios,
persas,
egipcio”
griegos,
romanos,
los
mismos
tártaro$
a
aun
los
salvages
se
han
conducido
lo
mo.
Si
es
lícito,
en
materias
de
tan
P'
d
monta
á
los
ojos
de
Lebrun,
usar
de
lo
A
A
cion
at
tjemplos
mas
imponentes
para
quien
pien-
Se
como
él,
observese
que
se
asigna
un
sa-
lario
á
los
actores
encargados
de
divertir
al
público
y
corromper
las
costumbres...
NO
sé
si
saldrá
á
sus
ojos
esta
consecuen-
Cia;
luego
se
debe
tambien,
y
von
algu-
Na
mas
razon,
alimentar
á
unos
hombres
Encargados
de
dar
lecciones
de
moral
y
e
virtud,
instruir
4
los
ignorantes,
con-
Vertir
á
los
pecadores,
consolar
y
SOcor=
ter
á
los
pobres
y
enfermos.
Jesu-C.
que
habia
venido
á
la
tier=
Ya
para
hacer
conocer
mejor
el
derecho
Natural,
y
no
para
destruirlo,
nada
va-
rió
en
las
ideas
generalmente
admitidas;
se
limitó
á
evitar
y
corregir
los
abusos.
Despues
de
haber
dado
á
sus
apóstoles
el
poder
de
obrar
milagros
para
probar
su
mision
,
les
dice:
“Habeis
recibido
gra=
¡y
tuitamente
estos
dones,
dadlos
gratuita-
symente.
No
tengais
oro
ni
plata,
ni
mo-
aiieda
,
ni
provisiones
para
vuestros
via-
»8g0s,
ni
vestidos
duplicados,
ni
calzado,
»ui
armas
para
defenderos;
el
obrero
es
»digno
de
su
alimento
(a)?
Este
divi-
NO
maestro,
probibiéndoles
poner
precio
Sus
servicios
y
funciones,
no
les
pro=
€
recibir
su
subsistencia
,
les
asegura
Porel
contrario
que
no
les
faltará.
“Cuan-
remata
e
q
:
AA
—
“d(a)
>Mat.c.
10.0.
8,
(366)
¿do
yo
os
hé
enviado,
les
dice
,
sin
di9
¿mero
,
sin
provisiones
y:
sin
esidan
¿os
¿ha
faltado
algo
e
ye
;
respondieron
LT
a»
discípulos
(a).
“Yo
os
aseguro
,
dice
en
otra
par-
a
«,te
y
que
ninguno
de
aquellos
que
deja”
ron
por
mí
y
porel
Evangelio
su
casas
sus
hermanos
y
hermanas
,
su
padre
ds
¿ymadre
,
sus
hijos
y
sus
biénes,
sin
an,
sde
recibir
cien
veces
otro
tanto
en
»»presente
y
en
este
siglo,
en
medio
¿las
pes
,
y
la
vida
eterna
en
¿»lo
futuro
(b).”
Sin
un
poder
divino,
Je”
su-C.
no
podia
ql
una
promesa
positiva.
“5
Notenemos
nosotros
derecho,
der
»scia
S.
Pablo,
para
recibir
nuestro
als
¿mento
8...
¿Quién
militó
jamás
á
sus
s»Propias
espensas
?....
El
que
cola
sstierra
y
el
que
siembra
el
grano
lo
¿en
con
la
esperanza
de
recoger
el
fru=
¿»to
5
¿si
nosotros
hemos
sembrado
ent!?
,»
Vosotros
los
dones
espirituales,
será
Y
gran
recompensa
recibir
algunos
,ytemporales
?....
Los
que
estan
ocupi”
¿ydos
en
el
servicio
del
lugar
santo
Y
vis,
,yven
de
lo
que
en
él
se
ofrece,
Y
¡3
»que
sirven
al
altar
participan
del
sacri”
syficio
;
así
el
Señor
ha
ordenado,
que
(a)
Luc.
22.0.
35.
(b)
Mat.
0.
10.
%*
es
gos
(367)
2
wque
anuncian
el
Evangelio
vivan
del
E-
“Vangelio.
Pero
yojamás
usé
de
este
de-
»techo
(a).
No
es
de
presumir,
que
S.
ablo
entendiese
mal
el
sentido
de
las
Palabras
de
Jesu-C.
¿A
Luego
que
hubo
una
iglesia
forma-
a
en
Jerusalen
,
los
fieles
pusieron
sus
lenes
en
comun
para
proveer
€
la
sub-
Sistencia
de
los
pobres.
Es
yerisimil
que
esta
bolsa
comun»
sirviese
tambien
para
la
manutencion
de
los
apóstoles
que
na-
a
poseian
3
no
vemos
que
esta
discipli-
Na
se
observase
en
las
demas
iglesias.
11
pasage
de
S.
Pablo,
que
acabamos
de
ci-
tar,
parece
probar
que
no
se
hallaba
esta-
lecida
en
las
iglesias
de
Asia
y
Grecia;
este
apóstol
trabajaba
de
manos,
para
no
ser
gravoso
á
nadie
(b);
pero
nunca
im-
puso
igual
lei
á
los
demas
predicadores
del
Evangelio.
Declara
él
mismo
lo
con-
trario.
Así
la
disciplina
fué
varia
en
este
Punto.
En
los
primeros
siglos
del
eristia-
Mismo,
los
ministros
del
altar
vivieron
de
AS
oblaciones
voluntarias
de
los
fieles;
£n
los
«siguientes,
ya
Constantino
y
sus
MWeesores
dieron
ás
la
iglesia
fondos
,
por
A
mayor
parte
,
tomados
de
los
que
ha-
a
_IL[LIA
(8)
1.
ad
Cor.
e.
9.
%
4:
(0)
4ct.
20.
D,
34.
Paul.
en
el
lugar
citado,
(368)
bian
pertenecido
á
los
templos
de
los
n=.
fieles.
En
los
diversos
trastornos
que:
h4
padecido
Europa,
hubo
«en
esto
mucha$
alteraciones
,
y
durante
la
invasion
de
los
bárbaros
,
nada
que
fuese
fijo
ni
cons,
tante.
La
práctica
que
mas
prevaleció
fue
la
de
los
diezmos;
pero
es
falsísimo:qu*
el
citado
concilio
de
Letran,
ni
ningun0
otro
haya
declarado
que
los
diezmos
so!
de
derecho
divino.
Hai
mucha
distanció
de
esto
á
los
motivos,
fines,
y
palabra?
del
concilio.
Prohibia
este
que
los
lego3
poseyesen
,
como
lo
hacian
muchos
,:
10%
diezmos
eclesiásticos
;
bien
los
hubieseb
recibido
de
los
reyes,
de
los
obispos
ó
de
cualquiera
otra
persona.
Y
á
la
ver”.
dad
,
si
se
tenia
por
gravosa
é
injusta
25”
ta
pension,
estando
dedicada
al
cultó»
¿cuánto
mas
escandaloso
seria
el
que,
fal”
tando
lo
necesario
á
este
y
4:sus
mi
;
tros,
lo
percibiesen
y
usurpasen
los
legos
Esto
es
únicamente
lo
que
trató
de
evi"
tar
el
concilio
con
el
citado
canon
3
pero
sin
meterse
á
decidir
si
los
diezmos
era
ó
no
de
derecho
divino
(a).
Concluyamo5
que
la
iglesia
en
este
punto
solo
ha
conocido,
como
obligatorio
esencialmentés
lo
que
la
razon
natural
y
la
justicia
3
(a)
Fleur.
Hist.
ecl.
t.
10.
L-
pl.
Me
$4.
E
A
EE
(369
)
ó
tin,
que
es
la
decente
sustentacion
de
los
ministros
del
altar»
.
La
iglesia
,
suponiendo
esta
obliga-
“ion
de
los
fieles
de
mantener
á
los
que
$2
ocupan
en
el
bien
de
sus
almas
,
san=
“ionó
en
varios
concilios
ecuménicos,
y
“Specialmente
en
el
Tridentino
(a),
la
obligacion
introducida,
casi
desde
la
paz
*
Constantino,
de
satisfacer
dicha
Obli-
Bacion,
dedicando
para
los
gastos
del
Culto
divino
y
sus
ministros
los
diezmos,
*
8ro
procedió
en
esta
materia
con
tanta
“ireunspeccion,
que
jamás
incomodó
á
las
“aciones,
en
que
esta
costumbre
no
se
ha
Mtroducido..
En
aquellas
en
que
lo
está
a
ejercido
con
razon
su
celo
contra
log
Que
,
sin
autoridad
,
sin
derecho
,
quisie=
ron
alterarla
ó
usurpar
los
diezmos
des-
tinados
á
aquel
sagrado
objeto.
¿Y
po=
dria
mirar
con
indiferencia
los
atentados
de
los
que
barrenaban
las
leyes
de
am-
Potestades
,
que
solemnemente
sáncios
id
aquella
contribución
religiosa?
¿De-
la
guardar
silencio,
sobre
la
conducta
e
endalosa
de
los
magnates
que,
en
el
Blosi
*
Y
siguientes,
despojaban
las
i=
ing
de
su
dotación,
dejándolas
en
la
tap
oo
ncia
para
enriquecerse
con
sus
ren-
Hubiera
sido
una
indolencia
repreen=
EA
o
25.
De
reformat,
C.
120
24
(4)
Ses.
e
A,
O
(378)
sible
dejar
correr
esta
usurpación
tirámi-
ca;
y,
no
bastando
para
remediarla
10%
medios.de
la
persuasion
,
ni
Jos
mand?"
tos,
ni
las
leyes
,
¿
qué
estraño
puede
ser
que
la
iglesia
y
sus
pontífices
echasen
m%
no
de
las
censuras
,
que
son
sus
propia?
armas
,
contra
unos
hijos
rebeldes?
:
A
este
derecho
del
diezmo
se
Y”
gregó
el
derecho
de
annatas
,
el.
dere”
cho
de
indulgencias
,
y
el
derecho
de
las
dispensas...
(
UC.
p.
253
).
AS
¿Cómo
convencer
de
la
justicia
de
y
los
medios,
á
quien
solo
los
detesta
por
que
conducen
á
un
fin
santo,
cual
es%
conservacion,
buen
órden,
mantenimit”
to
y
propagacion
de
la
religion?
Set
inútil
entrar
en
contestacion
con
(Y
|
hombres
;
mas
el
que
no
haya
llegado?
|
tal
estremo
de
obcecacion
y
delirio,
COM
|
sidere
que,
aunque
el
reino
de
Jesa-Cs
no
es
de
este
mundo
,
es
un
reino
veré?
dero
en
su
especie,
ó
una
sociedad
tensísima,
con
su
cabeza
visible
,
gob”
nantes
y
gobernados,
atenciones
y
nece
sidades,
ministros
y
empleados
qe
e
Y
desempeñen
y
sirvan,
ayudando
40
PA
|
gefe
supremo
en
el
ejercicio
de
sus
e
;
gustas
y
sagradas
funciones.
Son
a
e
pensables,
multiplicadas
y
numerosas
CO
gregaciones
de
prelados
y
sábios
+4
PS
al
da
especie
que,
bajo
la
inspecion
de
(371)
:
quel
á
quien
se
encargó
el
cuidado
dé
toda
la
iglesia,
atiendan
á
la
conserva=
Cion
y
pureza
de
la
doctrina,
del
culto
y
a
moral,
á
la
solucion
de
las
dificulta=
des
y
consultas
,
á
la
administracion
de
Justicia,
á
las
necesidades,
recursos
y
Clamores
de
todas
las
iglesias
que,
de
to-
as
las
partes
del
mundo
católico
,
acu-
den
al
centro
de
unidad
buscando
luces
Y
consuelo.
Es
necesario
sostener
estu=
10s
y
bibliotecas
,
imprimir
obras,
presa
taurar
edificios
,
dar
instruccion
y
á
ve-
Ces
alimentos
á
una
juventud
numerosí-
Sima,
y
no
toda
romana
,
destinada
al
Servicio
de
la
iglesia
y
su
defensa.
Son
de
absoluta
necesidad
colegios
de
misio-=
1eS
,
en
que
formar
nuevos
apostoles
que
rentinciando
á
sus
patrias,
comodidades,
honores,
y
aun
á
la
vida
misma,
lleven
la
luz
de
la
fé
á
regiones
remotísimas,
en
las
Cuales,
muchas
veces
es
tambien
necesaa
tio
mantenerlos,
así
como
Costearles
siem
Pre
los
viages.
Es
preciso
haya
hospita=
ES.
Y
hospicios
,
en
que
curar
y
recibir
05
innumerables
peregrinos
de
todas
las
“ciones
que,
por
motivos
de
devocion
$
*
espiritual
necesidad,
acuden
á
la
capi
del
Cristianismo
desde
todos
los
pun-
Ni
«eLorbe
católico.
Almas
mezquinas
y
D£ratas
Como
injustas,
que
disputais
Mestra
madre
el
alimento
que
os
yuel=
(378)
dosas
y
de
interes
comun;
6
restitucio”
nes
que
no
podian
hacerse
á
la
persond
damnificada
mi
á
sus
herederos,
y
la
i
glesia
las
destinaba
á
usos
piadosos.
¿Pues
de
hacerse
en
este
punto
otra
cosa
mejor?
Para
poder
cobrar
y
percibir
si
ruido
estos
impuestos
,
era.
indispenso”
ble
que
la
sumisión
de
los
espirttuS
llegase
hasta
la
ceguedad...
(C.
p.
254)
Tal
ceguedad
fué
siempre
impusk”
ble,
y
mas
en
aquel
siglo,
y
en
las
cir
cunstancias
que
rodeaban
á
Juan
XXIL»+
en
cisma
abierto
con
el
emperador
,
10”
deado
de
enemigos
y
observado
por
10%
de
|
hereges.
Mas
el
Citador
quiere
probaf
que
en
efecto
existia
esta
ceguedad
,
pues
no
habia,
dice,
quien
dudase
que
el
p—
pa
tenía
las
llaves
del
paraiso
,
00%
que
creen
muchos
todavía...
Repit
ridículo
raciocinio
que
ya
nos
hizo
sob!
la
fluidez
de
los
cielos
(a);
y
quiere
que
una
espresion
metafórica,
cuyo
senti
entiende
hasta
el
hombre
mas
rudo
,
$*%
Li
regla
de
nuestra
fé
al
paso
que
la
prue?
ba
de
nuestra
iguorancia.
Allí
contest”
mos
á
esta
necedad
y
nada
mas
quere
añadiros».
que,
á
la
verdad,
fastidian
yA
las
repeticiones
de
este
cansado
viejo:
Nuestro
astrónomo
se
trasforma
*
—
(ay
Cap.
1Y,
p.
192,
eeh
b
379
teólogo
4
renglon
seguido,
y.
dice:
La
Prueba
esencial
la
mas
victoriosa
,
Y
Que
no
admite
réplica,
del
gran
poder
espiritual
del
papa,
es
el
famoso
e-
Quivoquillo
de
Cristo:
“tu
cs
Petrus,
wet
super
hanc
petram
edificabo
eccle-
»tam
meam”
;
tu
eres
Pedro
Y
t0n
re
esta
piedra
edificaré
mi
iglesia.
Como
Jesus
habló
en
hebreo,
no
sabemos
3d.
es
igual
el
equivoquillo
en
aquella
enaua.
4
Antes
de
contestar
ú
esta
profundí-
Sima
observacion
,
en
la
cual
nuestro
fi-
Ósofo
se
muestra
tan
hábil
ideólogo,
co-
Mo
teólogo
sutilísimo
y
erudito
sin
fon-
do,
para
descargo
de
muestra
conciencia
y
la
del
traductor
español
,
restituyámos-
le
la
gloria
de
que
este
le
defrauda,
su=
primiendo
la
mas
poderosa
y
sábia
de
Sus
FazOnes»...
tal
vez,
porque
conoció
-
Que
ella
sola
bastaba
á
echar
por
tierra
toda
la
quisicosa
del
Citador.
Dice
pues,
€l
original.
Este
juego
de
palabras
es
e
la
composicion
de
algun
clérigo
rancés
,
porque
Pierre
,
nombre
pro-
Pio
,
en
italiano
es
Pietro
,
en
español
edro,
en
inglés
y
flamenco
Peter;
Y
PE
Pietro,
ni
Pedro
ni
Peter
signifi-
Ni
piedra
$
guijarro.
Se
vé
bien
que
pro
erudito
todo
lo
abraza
,
y
que
£
tanto
hebreo,
como
italiano
,
fla-
(380)
dc
menco
y
español......
hasta
francés!
0
-
¿Conqué,
porque
cuadró
qué
el.
nombre
que:
Jesu-C.
puso
y
dió
al
prin+
cipe
de
los
apóstoles
,
que
fué
Cephas
es.
quivale
á
Pierre,
piedra-en
lengua
fran-
cesa,
se
sigue
de
aquí,
que
este
pasagt
espreso
del
Evangelio
de
S.
Mareo
o.
163
v+
18.
,
se
compuso
en
Francia?
¿
Y
no
nos
dirá
el
Sr.
erúdito,
cuándo?
No
cier-
-
tamente'en
tiempo
de
los
Galos,
tampo-
co
en
el
de
la
irrupcion
de
los
bárbaros
del
Norte,
porque
entonces
fuera
del
la-
timo,
que
era:
el
idioma
general
de
la$
ciencias
,
ninguno
otro
de
los
que
se
usall
en
el
mediodia
de
Europa
estaba
forma”
du.
Se
sabe
que
el
frances,
el
italiano,
el
español
y
otros,
son
una'
corrupcion
Y
mezcla
del
latin.
Por
consiguiente,
n0
debe
hallarse:
tal
pasage
en
Biblia
algu”
na
anterior;
y
la
latina
lo
tomaria
de
12.
francesa,
con
la
ligera
variación
de
algu”
nas
letras
Pierre,
Petrus.
Por
desgraz.
cia
de
nuestro
gran
maestro
de
idioma5»
se
halla
en
todas,
y
con
mas
conocida
alusion
y
naturalidad,
en
el
original
el
:
que
escribió
S.
Muteo;
luego
su
¡nseñ”
sara
observación
no
puede
merecer
otto
aprecio,
que
el
de
aquellas
viejas
de
SU
pais,
de
quienes
el
mismo
dice
le
hable”
rawsacado-un
ojo
si
tal
disparate
oyesel*
S.
Mateo
escribió
su:
Eyangelio,
"9
Dar
-
381)
€n
frances,
sino
en
el
hebreo
que
enton=
Ces
se
usaba,
que
era
una
mezcla
de
si-
tilaco
y
caldeo:
en
cualquiera
de
estos
dos
idiomas
Cephas,
que
fue
el
nombre
que
el
Salvador
puso
al
primero
de
sus
Apóstoles,
y
no
Pierre,
ni
Petrus,
ni
Peter,
ni
Pietro
,
ni
Pedro,
significa
Piedra,
cuyo
equivalente
se
buscó
en
to»
dos
los
idiomas
:
asi
el
Salvador
no
usó
de
equivoquillos
ni
retruécanos.
Si
se
pregunta
porqué
en
todos
los
idiomas,
cuyo
ejemplo
nos
ha
presenta=
do
el
Citador
,
se
dan
tanto
la
mano
es-
tos
nombres,
diremos
que
porque,
siendo
ijos
del
latino,
sucede
lo
mismo
á
otras
Muchas
voces.
Si
todavia
nos
instan,
que-
riendo
saber
porqué
el
traductor
latino
usó
de
la
voz
Petrus,
y
nu
de
la
que
en
todo
rigor
gramatical
equivalia,
á
saber
Petra
piedraz
es
fácil
y
convincente
la
respuesta.
Siguió
el
códice
griego,
y
en
este
idioma
la
voz
que
corresponde
abra-
Za
los
dos
géneros
masculino
y
femeni-
10,
por
lo
que
el
intérprete
hablándose
“de
un
hombre
juzgó
mejor
darle
la
ter-
Minacion
masculina
,
y
este
uso
prevale-
£ció
en
los
otros
idiomas.
El
frances
a-
s
Moptó
la
voz,
que
espresa
mas
naturalmen-
Ye
la
alusion
ó
«comparacion
que
formó
Bsu=C.,
entre
la
solidez
de
una
piedra
y
WU
firmeza
de
la
fé
de
Pedro,
sobre
la
tual
se
habia
de
edificar
el
magestuosó
edificio
del
cristianismo.
Debemos
tam“
¿3
bien
advertir,
para
mayor
honra
y
gloria
de
Lebrun,
que
su
observacion
es
de
Cal*
vino,
á
quien
la
robó
filosóficamente
pa”
ra
engalanar
su
folleto
con
todo
género
de
basura.
:
¿Mas
es
verdad,
que
estas
solas
par
labras
forman
la
prueba
esencial,
16
mas
victoriosa
del
gran
poder
espirt*
tual
del
papa?
No;
en
el
mismo
lugar
el
Salvador
sigue,
hablando
en
presen”
cia
de
los
demas
apóstoles
,
dirigiéndose
e
á
Pedro
solo,
y
en
él
á
sus
sucesores
diciendo
que
sobre
él
edificará
su
igle”
sia
,
le
dará
las
llaves
del
reino
de
105
cielos
,
y
lo
que
ligare
sobre
la
tierrh
|
será
ligado
en
ellos
“ce.
(a).
En
las
8
cuales
palabras,
y
eu
otras
muchas
de*-
Evangelio
,
la
tradicion,
los
concilios
Y
santos
padres,
han
visto
y
reconocen
A
primado
de
honor
y
jurisdicion,
que
go”
zan
los
romanos
poutífices
sobre
toda!
iglesia
(b).
;
Mia
Lo
cierto
es
que
entretanto
que
e
——
rt
(a)
Mat.
c.
16.
(b)
Quien
quisicr?
mas
estensas
noticias
sobre
la
mater
en
el
idioma
vulgar,
lea
el
Buen
Ed
de
la
lógica
en
materia
de
religlW"*
ft.
1.
Opusc.
2.
p.
36.
p
(383)
gobernaba
así
á
la
canalla,
y
que
se
le
“sacaba
el
dinero
con
palabrillas
,
se
trabajaba
con
ardor
en
minar
la
auto-
vidad
de
los
soberanos
,
y
en
estender
la
papal
en
todo
el
mundo
cristiano.
(C.
p.
256).
a
K
Hemos
ya
contestado
varias
Veces
4
estas
repeticiones
insulsas
,
demostrando
Que
estos
abusos
,
estas
usurpaciones
que
tanto
pondera
y
de
que
tanto
habla
el
Ci-
tador,
á
falta
de
mejores
razones,
fueron
efecto
de
las
circunstancias,
de
las
ideas
y
costumbres
dominantes,
en
siglos
que
los
mismos
filósofos
nos
pintan
poco
menos
que
bárbaros
,
y
no
tan
frecuentes
como
exngera
el
Citador.
Opongamos
á
su
jac=
tanciosa
ignorancia
la
siguiente
autori-
dad
de
un
protestante.
La
iglesia
romana,
dice
el
baron
de
Sekemberg
(a)
,
madre
de
los
cristianos...
con
su
benignísima
y
sagrada
autoridad,
permitió
benignamente
que
cualquiera
de-
fendiese
sus
derechos
con
la
debida
mo-
destia....
puede
afirmarse
con
razon
y
Usticia
que,
ni
siquiera
un
ejemplo
pue-
a
A
(4)
Method.
Jurisprudentiz
add.
4.
N
S.
3»
p»
172,
citado
en
la
obra
KReñe-
Xions
sur
la
Promemoria..».
touchant
les
Nunciatures
de
la
part
de
PArcheveque
de
Cologne,
p.
232.
(384)
de
hallarse,
en
cuanto
alcanza
la
memo-
ria
toda
de
las
cosas,
por
el
cual
se
vea
que
el
pontífice
ha
procedido
contra
aque”
llos
que,
atentos
solo
á
su
derecho,
no
sl
Propusieron
traspasar
los
límites
debidos+
Hildebrando,
nacido
en
la
clase
mas
vil...
(C,
p.
256)
:
Así
habla
un
filósofo
de
un
hombre
(consideremosle
ahora
solo
bajo
este
aspec*
to)
que,
hijo
de
un
honrado
artesano
casa”
ES
do
con
la
hermana
del
abad
de
nuestr8
Señora
del
monte
Aventino
en
Roma,
pof
sus
talentos
y
virtudes,
mereció
las
aten”
ciones
y
favor
del
emperador
Enrique»
y
de
los
dos
papas
sus
predecesores,
¡UN
filósofo
desconoce
el
mérito
que
depende
del
hombre
,
y
echa
menos
el
que
no
est
tá
en
su
mano
adquirir
!
O:
Klevado
al
pontificado
por
sus
1?
trigas
y
manejos
como
tantos
otros.
Si
jamas
algun
papa
pudo
reunif
todos
los
votos
y
deseos
en
su
eleccioMs
si
alguna
eleccion
hubo
libre
en
el
mun”
do,
fué
la
del
papa
S.
Gregorio
vil.
Fleuri,
autor
mada
apasionado
por
la
corte
FOMAna,-
y
mucho
menos
por
este
pontífice,
refiere
así
su
eleccion:
“En
wdia
mismo
del
entierro
de
Alejandro
1
sslos
cardenales
y-el
resto
del
clero
del*
iglesia
romana,
reunidos
con
los
obispos
¿fué
electo
papa
Hildebrando
y
Com
(385)
»consentimiento
de
los
abades,
de
los
»monges
y
el
pueblo
que
lo
manifestó
con
"frecuentes
aclamaciones
(a)
Sc.”
==
Hildebrando.
conocido
bajo
el
nombre
de
Gregorio
VII.
,
arrebató
la
Ciudad
de
Roma
á
los
emperadores
de
OCcidenten..
El
derecho
de
los
emperadores
de
Occidente
sobre
Roma,
se
hallaba
ya
re-
Ucido
al
que
despues
conservaron,
Y
g0=
Zaron
hasta
nuestros
dias,
de
titularse
rel
romanos.
Lebrun
se
olvida
de
las
su-
Puestas
usurpaciones
de
los
papas
ante-
Mores
en
toda
la
estension
de
la
Italia,
Que
tanto
nos
ha
ponderado.
¿Y
es
crei
le
que,
alcanzando
su
avaricia
tan
lejos,
Pudiesen
tan
poeo
en-
el
centro
de
su
po-
der
y
donde
él
mismo
ños
ha
dicho
rei-
naban
por
la
opinion
y
por
la
fuerza?
Sus
enemigos
,
que
no.
podian
contener
el
furor
de
su
ambicion,
en
los
estremos
de
sus
mismos
estados
ni
dentro
de
ellos,
“egun
él
,
¿cómo
la
enfrenaron
hasta
en=
Mces,
en
su
misma
capital
?
Entonces
fué
cuando
se
abrogó
es=
vamente
el
título
de
papa,
de
que
Participaban
antes
todos
las
obispos,
Y
Se
hizo
primer
pontífice
soberano...
:.
ORI
.
Mx
clus
i
—
R
(a)
Fleur.
Hist.
ecles.
to
9.
L.
6%.
MA?
y
9.0
25
(386)
Mas
de
seiscientos
años
antes,
ya
el
col”:
cilio
primero
de
Toledo
daba
al
obisp0:
de
Roma
el
título
de
papa
,
nombrándo”:
le
solo
con
él,
como
por
escelencia.
“Es-
peraremos,
dice,
tratándose
de
admitif
las
abjuraciones
de
algunos
obispos
pri”
cilianistas
,
que
el
actual
papa
,
S.
Sim”
pliciano
obispo
de
Milan,
y
los
demas
0”
bispos
nos
escriban
dc.”
No
es
estrañ0
que
la
voz
papa,
que
significa
padre,
$2
diese
hasta
entonces
generalmente
á
107
dos
los
pastores
y
como
hoi
se
acostumbr4”
todavia
en
el
oriente;
mas
en
toda
la
Í7
glesia
látina
prevaleció,
desde
aquella
>
poca,
el
uso
de
designar
con
ella
esclusi”
vamente
al
soberano
pontífice
(a).
s
El
Citador
sigue
desahogando
su
bi"
lis
corrosiva
contra
S.
Gregorio,
y
rep”
tiendo
pobremente
lo
que
tantas
veces
nos
ha
dicho,
sobre
sus
iuenrsiones
com”.
tra
el
poder
temporal.
Repetimos,
que
9
quellos
incendios,
que
en
tales
siglos
abra”
saron
á
Europa,
tenian
tantos
principio%
eran
tantos
los
interesados
en
fomenti
los.
que
la
historia
no
puede
señalal
punto
fijo
la
causa
ni
los
motores
pr
cipales.
No
podemos
“citar,
en
este
PU,
to,
un
testimonio
menos
sospecioso
4,
erdet
historiador
Fleuri
:
en
las
notici
A
(a)
Fleur,
His.
ecles,
t.
3.
L.40:
m
4%
:
(387)
que
nos
dá
de
las
desavenencias
de
aquel
tiempo
,
y
de
los
caracteres
particulares
de
las
personas
que
en
ellas
se
distinguie=
Ton,
«parecerá
comprobado
lo
que
deci-
Mos.
Hablando
de
S.
Gregorio
,
dice
en
el
discurso
que
precede
al
tomo
IX;
“Esa
ste
papa
que
nació
con
un
gran
valor):
>
Y
fué
educado
en
la
disciplina
monás-
atica
mas
rígida,
tenia
un
celo
ardiente.
»D0r
purgar
la
iglesia
de
los
vicios
de-
aque
la
veia
infecta....
pero,
en
un
si-
asglo
tan
poco
ilustrado,
no
tenia
todas
astas
luces
necesarias
para
arreglar
su
a
elo,
y
tomando
algunas
veces
falsas
apariencias
por
verdades
sólidas,
dedu=
wcia
sin
vacilar
las
consecuencias
mas
peligrosas
(a).”
-
Hasta
aquí
Fleuri,
que,
se
vé
bieny
no
adula;
y
es
mui
fácil
probar,
que
ni
tampoco
hace
justicia.
Citemos
testimo=
nios
mas
imparciales
y
de
su
misma
na-
cion.
Vindicando
el
conde
de
Maistre
á
Ste
santo
y
sabio
pontífice,
de
los
car-
80s
que
se
le
hicieron
sobre
sus
desave-
Mencias
con
Enrique,
dice:
“En
una:
Palabra,
hablando
humanamente,
la
igle=
“2
hubiera
llegado
á
su
último
término;
Ubiera
quedado
sin
forma
ni
policía,
y
Mui
pronto
sin
nombre,
sin
la
interven-
Y
e,
|
(0).
1
17.
(394)
go,
fuego
en
medio
del
diluvio
(a)
Están
los
papas
tan
convencidos
de
esta
verdad,
que,
como
dueños
del
espíritu
de
los
pueblos,
no
han
tenido
la
mas
leve
dificultad
de
hablar
á
los
soberanos
el
lenguage
del.
diablo
Jesu-C.:
huec
omnia
tibi
dabo,
si
ca”
dens
,
adoraberis
me;
te
entregaré
t0”
dos
mis
vasallos
atados
de
pies
y
m4-
nos
y
si
te
humillas
delante
de
mi...
(C.
p.
259).
Aun
cuando
algunos
papas
hubiesel
abusado
tanto
cuanto
se
pondera,
y
C0”
mo
los
demas
monarcas,
de
su
podef
jamas
podria
decirse
que
á
nombre
de
1
religion
dieron
ni
quitaron.
Un
sabio
moderno
observa
que
cuando
los
papas
entre
ellos
Inocencio
IV.
,
deponian
$0*
"
beranos
no
lo
hicieron
nunca
4
nomb
de
la
iglesia,
con
los
concilios
ni
virt4
>
te
clavium
,
sino
como
señores
feudale?
sobre
sus
feudatarios
(b).
Puede
aña
se
,
y
casi
siempre
solicitados,
impelido
y
uun
violentados
por
otros
monarci%*
PA
PS
e
e,
ci
(a)
Citado
en
una
obra
cuyo
ítulo
es:
Conspir.
nouvelle
contre
les
Jesuita
devoiléo
er
expliquée.
Zraducida
del*
1,
.
$
.
.
2
gles
é
impresa
en
Paris
en
1917,
pa
é
(6)
Barruel:
Du
Pape
et
de
ses
drott
4
1.
2,
p.
409.
(395)
Por
lo
que
hace
á
los
emperadores
»
la
desavenenoia
de
los
electores,
sus
juicios
y
sentencias,
Ó
eran
la
principal
causa
ó
jufluian
notablemente.
¿Hiciesen
mal
ó
bien
los
papas
en
mezclarse
en
estas
con-
tiendas,
qué
tiene
que
ver
la
religion
con
esto?
Cuantos
monarcas
se
puede
de-
cir
con
mas
verdad
que
dirijieron
á
los
pontífices,
para
atraerlos
á
“su
partido,
para
tiranizar
sus
decisiones
»
el
lengua-
ge
del
diablo.
Bien
eonocida
es
la
causa
del
cisma
de
Inglaterra,
y
las
prisiones
y
destierro
de
los
dos
Pios
VI.
y
Vil.
¿Se
resisten?
Se
declara
su
reino
en
entredicho,
y
á
sus
pueblos
absuel-
tos
y
libres
del
jurameneo
de
fidelt-
dad,
y
si
no
basta
todo
esto
hai
pu-
fíales.
(C.
p.
259
)-
¡Lebrun
habla
así!
¡Lebrnn
que
vió
y
tal
vez
influyó
en
la
leccion
práctica,
que
la
impiedad
filosófica
dió
en
su
pa-
tria
á
todo
el
universo!
Responda
á
es-
te
pensamiento
de
un
sabio
paisano
su-
yo:
“A
la
supremacia
disputada
de
los
Papas
sobre
lo
temporal
de
los
reyes,
SU
cedieron
vuestras
pretensiones
sobre
la
Suprema
jurisdiccion,
que
05
arrogastels
Sobre
sus
bienes
y
personas.
Hubo
un
liempo
de
obscuridad
en
que
los
pa-
Pas
deponian
soberanos
3
Vosotros
en
el
siglo
de
las
luces
Mevasteis
al
des-
(396)
graciado'
Luis
XVI.
al
cadalso
(a).
Desde
Felipe
1.
hasta
Luis
VI:
mo
haj
un
rei
de
Francia
que
no
se
har
ya
visto
escomulgado;
y
lo
mismo
ha
sucedido
á
los
emperadores
€3c.
(Co
pP-
259).
Tan
verdad
es
esto,
como
lo
que
lue-
go
afirma
en
este
mismo
párrafo,
á
sa”
ber;
que
los
verdaderos
cristianos
n0
conocen
mas
Dios
que
su
Dios
perver-
so,
cruel
y
pérfido....
y
que
hacen
soda]
los
esfuerzos
para
parecerle....
¿Habrá
quién
se
tome
el
trabajo,
ni
aun
lo
inten*
te
de
persuadir
á
un
blasfemo
frenéti”
£o,
que
reune
al
frenesí
la
ignorancia
Y
la
bajeza?
Seria
necesario
estar
tan
de”
mente
como
él.
A
sus
ciegos
admiradore$.
y
engañados
discípulos,
diremos
con:
tantas
veces
citado
conde
de
Maistre
(b)
“La
época
de
Enrique
1V,
y
la
de
Federico
M.,
son
las
dos
en
que
se
po?
dia
decir
con
mas
fundamento
,
que
1
escomunion
produjo
la
guerra
z
yy
5
embargo
,
todavía,
¡
cuántas
cireunstan”
cias
atenuantes
se
reunen
,
deducidas
ó
de
la
inevitable
fuerza
de
das
circunstaW”
cias,
ó
de
las
provocaciones
mas
insopol”
e
O
(a)
Pensées
sur
divers
sujets,
par
Mo
de
Bonald.
tom.
1,
p,
263.
(b)
Du
Pue
pe.
£.
12
Lib.2.2
cap.
12,
(397)
tables,
$
de
la
necesidad
indispensable
de
defender
la
iglesia,
ó
de
las
precau-
Clones
que
se
veian
forzados
á
tomat
pa-
ta
disminuir
el
mal!
Quítese,
por
otra
Parte
de
este
período
los
tiempos
en
que
Os
papas
y
los
emperadofes
vivieron
en
Wena
inteligencia
5
aquellos
en
que
.
Querellas
se
quedaron
en
simples
quejas;
aquellos
eri
que
el
imperio
no
tenia
ge=
€,
los
cuales
no
fueron
corts
mi
raros
en
esta
época
;
aquellos,
en
que
las
esco-
Muniones
no
tuvieron
consecuencias
po-
íticas
3
aquellos
en
que
no
teniendo
otro
Origen
el
cisma
del
imperio
que
la
vo-
luntad
de
los
electores,
sin
que
tuviese
Parte
alguna
el
poder
espiritual,
las
guer-
ras
le
efan
absolutamente
estrañas
3
a=
quellos,
en
fin,
en
que
siéndoles
abso=
lutamente
indispensable
resistir
,
los
pa=
pas
no
eran
responsables;
porque
nin=.
gun
poder
está
obligado
á
responder
de
as
consecuencias
culpables
de
un
acto
Jítimo
;
y
se
verá,
á
qué
se
reducen
es-
tas
ponderadas
declamaciones
contra
los
Maberanos
pontífices.
AN
AAcordemonos
y
sigue
,
de
aquel
reó
ancía
,
que
se
casó
con
su
prima
9
la
correspondiente
dispensa
del
cader
de
dispensas.
La
inclinacion
el
bien
del
estado
unian
igualmente
Roberto
con
Berta
;
sin
embargos
4
(398)
|
Gregorio
Y.
se
atrevió
á
imponer
ad
reí
una
penitencia
de
siete
años
,
le
07
bligó
á
abandonar
á
su
muger
embara”
zada,
y
escomulgó
á
los
obispos
que
habian
echado
la
bendicion
á
este
mur
trimoni0....
(C.
p:
260
).
v
Suplicamos
al
lector
tenga
la
pacien”
cia
de
contar
las
mentiras
que
hai
en
e
te
relato,
comparándolo
con
la
histori2"
El
rei
Roberto
se
casó
con
Berta,
qué
era
su
prima
bermana
y
su
comadre,
con”
tra
las
leyes
vigentes
en
la
iglesia
y
%
reino,
sin
dispensa;
estuvo
tres
años
con
cila,
y
la
nulidad
del
matrimonio
se
1”
bia
declarado,
desde
el
primero,
en
UM
concilio
al
que
asistieron
veinte
y
ocho:
A
obispos
y
el
emperador
Oton
IL.
(a).
Su
muger,
su
prima,
su
amig
atormentada
en
el
tiempo
de
su
embY
ei
razo
por
el
miedo
del
infierno
que
Y
hacian
ver
á
sus
pies,
dió
á
luz
monstruo
y
y
tuvieron
la
crueldad
%
presentárselo
á
su
madre
en
un
plato
(
C.
ibid).
:
:
¡No
pudo
el
miedo
del
infierno
har
cerla
impresion
alguna
en
los
tres
añ0%
y
vino
a
atormentarla
esclusivamente
A
.
el
tiempo
de
su
embarazo
!
¿Es
sol0
A
e
cc,
(a)
Fleur.
Hist.
ecles.
t.
9.
Le
se
Ue
5S
Y
S7*
399)
:
Miedo
del
infierno
el
que
hace
que
los
fetos
sean
monstruosos?
El
mismo
rei
fué
el
que
exigió
que
se
le
presentase
este
Monstruo
,
y
hasta
tanto
que
se
verificó
no
quiso
separarse
de
ella
(a).
Si
tanto
amaba
á
su
muger,
á
su
prima
d
su
a-
Miga
3
por
qué
se
casó
tan
pronto
con
onstanza
y
hija
de
Guillermo,
conde
de
Arles?
(b).
:
:
En
virtud
de
la
escomunion, Ral-
Mundo
de
Tolosa
fué
despojado
de
sus
bienes
en
el
concilio
de
Letran,
en
1215
Abusando
del
Espíritu-
Santo,
|
Inocencio
TH.
trató
en
su
nombre
con
da
ignominia
mas
escandalosa
al
des-
graciado
,
á
quien
se
lo
habia
quitado
todo
(C.
p.
261)»
Solo
un
Lebrun
podia
formar,
y
S0=
lo
en
su
libro
leerse,
la
apología
de
Rai-
mundo
de
Tolosa
,
fantor
de
la
brutal,
y
sanguinaria
heregía
Albigense,
causa
de
los
desastres
todos
y
de
la
sangre
derra-
mada
en
aquel
siglo
por
torrentes
en
rancia;
siempre
perjuro
y
traidor
,
a-
Sosino
pérfido
de
Pedro
de
Castelnovos
Y
de
su
mismo
hermano
Baldovino
á
quien,
Porque
era
católico
,
bizo
ahorcar
en
$u
Presencia
por
mano
de
su
mismo
hijo,
el
y
k
AAA
AAA
A
o
Fleur.
ibi.
L.
58.1.
25
(2)
Mo-
t
art.
Bert,
.
(
400
)
.
eonde
de
Foix,
negándole
la:
confesion
y
el
viático
que
pedia
con
instancia
(a)»
Este
moustruo
habia
sido
absuelto
varias
veces,
y
otras
tantas
faltó
4
la
£
de
cristiano
y
caballero;
bajo
cuando
te-
mia
,
cruel
cuando
era
mas
poderoso,
der=
ramó
é
hizo
derramar
mas
sangre
en
2%.
quel
siglo,
que
los
mismos
turcos
en
laS
cruzadas
de
oriente.
Mas
,
apesar
de
t0-
do
esto
,
léjos
de
tratarsele
mal
en
el
con”
cilio
general
IV.
de
Letran,
donde
s€
presentó
para
pedir
la
restitucion
de
sus
tierras
de
que,
en
guerra
abierta
y
con
las
armas
en
la
mano,
le
habian
despoja*
do
los
cruzados
,
solo
se
determinó
ques
enseñando
la
esperiencia
no
se
podia
fiaf
en
su
palabra,
pues
que
jamás
la
guardó,
se
le
señalase
una
pensión
,
dejando
á
SU
muger
todo
lo
que
la
pertenecia,
Nues*
tros
lectores
no
deberán
pérder
esta
0c2*
sion
de
admirar
la
esactitud
histórica
de
Citador,
y
la
bondad
de
la
causa
que
por
tales
medios
se
defiende.
.
En
1245,
en
el
concilio
de
Leo”
Inocencio
14.
escomulgó
al
emperado?
Federico
II...
y
le
depuso
con
interdic”
cion
del
fuego
y
el
agua...
(C.
p.
161)
Nos
remitimos
á
las
razones
espues”
tas,
por
no
fastidiar
mas
al
lector
sobre
e
7
(a)
Fleur.
Hist.t.11,L,
26y
77"
O
Una
misma
materia,
añadiendo
con
el
sá-
bio
historiador
Fleuri:
“Debe
observar-
s,Se
que,
en
el
título
de
la
sentencia
de
de-
Posicion,
el
papa
dice
solamente:
que
la
pronuncia
en
presencia
del
concilio;
pero
no
con
su
aprobación
,
como
en
los
demas
decretos.
Por
otra
parte,
el
>»Papa
pretendía
tener
un
derecho
parti-
»Cular
sobre
el
imperio
de
Alemania
des-
ade
Oton
I.,
pretension
que
habian
sos-
vtenido
sus
predecesores.
En
cuanto
al
»reino
de
Sicilia,
es
cierto
que
era
um
feudo
amobible
de
la
iglesia
romana.
»Así,
concluye
este
historiador,
de
la
»
deposición
de
Federico
no
debe
dedu-
»Cirse
consecuencia
alguna
contra
los
o<
tros
soberanos
(a).
-
!
¿Por
qué,
pues,
preguntamos
de
nuevo
á
Lebrun,
culpar
á
la
religion
de
,
hechos
en
que
no
tuvo
parte
,
y
que
sus
Mistoriadores
desaprueban
?
y
Alejandro
dió
la
precedencia
son
Pre
los
obispos
á
los
cardenales,
que
20
eran
cosa
ninguña
en
la
gerarquía
lestástica;
y
enel
concilio
de
Leon,
“8
dió
Inocencio
IP:
el
sombrero
encar
nado,
en:
señal
del
esterminio
que
se
"Oponia,
y
ú
que
debian
servir
con=
xUel
emperador,
Efectivamente
con=
(0)
Pleurit.
ra,
L.
82.
n.
29.
26
|
2
402)
siguió
el
intento,
y
esta
guerra
trajo
la
estincion
de
la
casa
de
Suabe
y
Y
treinta
años
de
anarquía
en
Alemúnió
(C,
p.
262).
ON
El
color
del
bonete
encarnado
,
CU”
yo
uso
concedió
Inocencio
IV.
en
el
co!”
cilio
de
Leon
á
los
cardenales
,
estendió
luego
Paulo
II.
á
sus
vestidos,
y
ampli
Gregorio
X1V.
á
los
cardenales,
que
an”
tes
no,
usaban
de
aquel,
tiene
alusion»
€
verdad,
con
la
sangre
que
debe
derrama!"
se
en
defensa
de
la
fé;
pero.
esta,
nO.
otra
que
la
de
los
mismos
que
los
llevan;
lo
demas
es
una
patraña.
Los
cardenales
considerados
solo
bajo
este
título,
n0
9
cupar
logar
en
la
gerarquía
establect
por
Jesu-C.
N.
$.
y
que
se
reduce
á
obis”
pos,
presbíteros
y
diáconos
;
pero,
así
Co
mo
la
iglesia
dió
un
lugar
Juego
en
á
los
arzobispos
y
subdiáconos
,
lo.
12
noció
tambien
en
los
cardenales.
2
la
precedencia
no
puede
haber
dispui?
en
los
que
son
obispos;
por
lo
que
M4.
á
los
que
no
lo
son,
nada
hai
fijament?
decidido.
Los
obispos
han
gozado
8%”
estos
algunas
veces
,
en
reuniones
y'£
monias
públicas
,
y
en
presencia
del
mo
papa,
Un
lugar
preferente.
Se
Mé
o
ejemplo
en
el
concilio
que
Urbano
1L..c0%
yocó
en
Clermont
en
Auvernia
en
1995
En
esta
ceremonia
Hugo,
arzobis
1d
jsr
(403)
Leon,
tenia
el
primer
asiento
despues
del
papa;
seguian
despues
los
demas
arzo-
bispos
y
obispos,
y
Últimamente
los
car=
-
denales
presbíteros
y
diáconos
que
habian
acompañado
al
papa
en
su
viage
á
Fran-
cia
(a).
Cuando
se
lleva
la
insolencia
has-
ta
un
estremo
semejante,
¿es
de
es-
trañar
que
ella
se
decore
con
una
tri-
ple
corona,
y
que
se
declare
descara-
damente
superior
ú
los
reyes?
(C.
p.
262).
'
Esta
triple
corona
fué
puesta
en
la
cabeza
del
obispo
de
Roma
y
soberano
pontífice
de
la
eristiandad,
por
sus
hijos
los
reyes
cristianos
que
quisieron
honrar,
ensalzar
y
hacer
independiente
en
este
sentido
á
su
padre
universal.
Hemos
he-
cho
ver,
que
los
papas
mas
exaltados
por
sostener
lo
que
creian
les
competia,
nun-
ca
llegaron
á
los
estremos
que
el
Citador
les
imputa
contra
lo
temporal
de
los
re-
yes
en
cuanto
papas,
sino
por
títulos
que
alegaban
,
fundados
ó
no,
sobre
este
6
aquel
reino
;
pero
no
indistintamente
so-
bre
todos.
p
Sin
embargo
estos
mismos
pontíf
Ces
que
hollaban
asi
á
los
soberanos;
IN
OA
TR
E
EN
(a)
Fleur.
Hist,
ecles.
tu
15:
la
119.
2.
112,
(495)
calculador
como
hábil
hebreo,
ha
forma»
do
el
computo
del
Citador.
No
hai
en
él
siquiera
un
“artículo
que
no
sea
falso;
tampoco
imporla.
Admitámosle,
aunque
contrario
á
la
verdad.
Esta
suma
de
cer-
ca
de
diez
millones,
repartida
en
diez
y
siete
siglos,
produce
cerca
de
seiscientos
mil
homicidios
por
siglo;
lo
que
corres-
ponde
á
seis
mil
por
año.
Este
resulta-
do
seria
todavía
terrible,
pero
abraza
una
buena
parte
del
globo.
Sin
salir
del
reino
de
Francia,
dice
el
autor
que
es-
tractamos
,
sostengo
que
la
sola
institu-
cion
de
los
hospitales
ú
hospicios
para
niños
espósitos
,
y
los
cuidados
que
ins-
pira
á
los
padres
la
idea
del
bautismo,
conservan
todos
los
años
mas
de
scis
mil
individuos
;
que
los
hospitales
de
todas
clases,
y
las
demas
invenciones
de
la
caridad
cristiana
,
desconocidas
á
las
na-
ciones
infieles,
triplican
y
cuadruplican
el
número
de
hombras
preservados
de
la
muerte,
y
que
perecerian
si
no
fuese
por
ella.
La
crueldad
de
los
chinos
deja
mo-
rir
todos
los
años
mas
de
treinta
mil
ni-
ños
,
por
cuenta
cabal;
y
Jos
filósofos
ponderan
como
modelo
las
costumbres
chinescas.
La
barbarie
de
los
romanos
dejaba
peracer,
de
hambre
ó
de
enfer-
medad,
todos
los
años,
mayor
número
de
:
(496)
esclavos;
y
los
filósofos
nada
dicen
de
esto.
El
libertinage,
en
la
sola
ciudad
de
Paris,
hace
dejen
de
nacer:en:cada
año
mas
de
seis
mil
niños
;
y
los
filósofos
ba-
llan
esto
mui
bueno;
y
en
seguida
de-
claman
contra
las
muertes
que
dicen
ha
causado
la
religion.
“Es
preciso
repetir»
lo
muchas
veces,
añaden,
para
ahor-
rarnos
de
hacer
en
adelante
semejan-
tes
cálculos.”
Repitamoslo
pues
que
€3
preciso.
Vuestros
cálculos
están
forjados
á
discrecion
y
por
antojo;
la
causa
4
que
atribuis
estas
mortandades
es
falsa
por
confesion
vuestra
:
exagerando
el
mal
os
desentendeis
del
bieny
achacais
á
la
religion
el
mal
que
ella
prohibe,
Y
no
el
bien
que
manda;
por
tanto
no
me-
receis
ser
oidos.
Si
el
celo
de
la
religion
fuese
tal,
cual
le
pintais
¿que
mayor
in-
sensatez
que
provocar
é
irritar
á
un
ti-
gre
que
duerme?
“En
segundo
lugar
¿es
verdad
que
las
guerras
y
asesinatos
cometidos
con
pretesto
de
religion,
son
un
vicio
parti-
cular
de
los
cristianos,
y
del
cual
están
esentos
los
sectarios
de
otras
religiones?
Cuenta
demasiado
con
la
confianza
cie-
ga,
ó
con
la
insensatez
de
los:
lectores)
el
que
se
atreve
á
afirmarlo,
“Cuando
Zoroastro,
al
frente
de
un
ejército
recorria
la
Persia
y
la
India,
re-
(497)
gaba
con
torrentes
de:
sangre
el
árbol
de
su
lei,
no
hablaba.
mas
que
de
religion»
Cambyses
que
asoló
el.
Egipto,
¿Dario
O-
cho
que,
bizo
demoler
los
templos,
des=
truyó-
los.
monumentos
egipcios
y
echó
por
tierra
sus
dioses.,
estaban.
animados
del
espíritu,
mismo
que.
Zoroastro.
Mas
de
una
vez,
los
persas
corrieron
el
Asia
menor
y
la
Grecia,
quemaron
los
tem-
plos
,
hicieron
pedazos
las
estátuas
de
sus
dioses;
los
griegos
dejaron.
subsistir
es-
tas
ruinas,
para
escitar
el
ódio
contra
los
persas
en
.sus
descendientes.
Alejandro
no
habia
olvidado
este
resentimiento
cuan=
do
persiguió
á
los
magos
(a).
Los
Antio-
cos
quisieron
destruir
la
religion
judía,
para
sujetar
mas
fuertemente
á
los
judios;
se
sabe
cuanta
sangre
corrió
en
esta
oca=
sion.
La
guerra
sagrada
de
los
griegos
duró
diez
años
completos,
y
causó
todos
los
desórdenes
de
las
guerras
civiles.
Los
romanos
esterminaron
el
druidismo
en
las
Galias
;
lo
que
no
pudieron
conseguir
sin
efusion
de
sangre.
Hemos
probado,
con
cuanta
abundancia
se
hizo
correr
por
espacio
de
trecientos
años,
para
des-
truir
el
cristianismo.
Tacito
dice,
que
una
de
las
guerras
mas
sanguinarias
que
ja-
AA
(a)
:
Prideaux
,
Hist.
de
los
Judíos
L.
1/.
y
VU,
p.
150
y
294
ga
(498)
más
se
vió
entre
dos
pueblos
de
la
Ger-
mania,
se
habia
emprendido
por
un
mo-
tivo
de
religion
(a).
Cosroes,.
rel
de
los
persas,
juró
que
perseguiria'
4
los
toma-
nos
hasta
que
lograse
forzarlos
á
renun-
ciar
á
Jesu¿C.
y
adorar
al
sol
«no
es
pol
tanto
mui
estraño;
fuesen
tantos
los
miles
de
cristianos
sacrificados
en
la
Persia:
¿
Habrá
quien
niege
que,
cuando
los
mar
hometanos
recorrieron
las
tres
partes
de
mundo
conocido,
con
el
Koran
en
una
mano
y
la
espada
en
la
otra,
“estaban
poseidos
del
finatismo
religioso
?
“Segun
el
testimonio
de
un
autor
mui
instruido
,
la
religion
tuvo
parte
en
laS
emigraciones
“aútiguas
de
los
galos;
SU
ver
sacrum,
que
los
impelia,
era
una
ins-
titucion
religiosa.
Pretendian
tener
un
derecho
sobre
todas
las
naciones
que
ha-
bian
abandonado
el
culto
primitivo,
que
ereian
haber
conservado
ellos
solos.
1:43
irrupciones
tan
frecuentes
de
los
germ2”
nos
eu
las
Galias,
en
el
Bajo-Imperio,
e5-
taban
tambien
ligadas
con
su
religion;
se
creian
“obligados
á
ellas
pura
espiar
sus
crímenes
(b).
En
el
oriente
hubo
u-
ma
multitud
de
invasiones,
emigraciones
—
A
o
.
(a)
Annal.
L.13.
0.
57.
(b)
Gre-
gor.
de
Tours
L.
1.
M
3%»
4
te
.
(499)
e
é
irrupciones,
ocasionadas
por
la
reli-
gion
(a).
Si
subimos
mas
alto,
vemos
al
reí
de
Babilonia
echar
por
tierra
las
está-
tuas
é
ídolos
de
Egipto
(b);
y
uno
de
sus
sucesores
manda
se
esterminen
todos
los
dioses
de
las
naciones,
y
Se
quemen
sus
templos
(c).
Comparad
,
sábios
filósofos,
esta
lis-
ta
interminable
de
carnicerias;
y
8scri-
bid
luego,
que,
sí
no
se
pone
un
térmi-
no
á
la
sangre
que
se
derrama
en
nom-
bre
del
cristianismo
,
á
dios
género
humano
(0):
que
ningun
pueblo
,
si
es-
ceptuamos
á
los
cristianos,
ha
derrama=
do
una
gota
de
sangre
por
argumentos
teológicos
;
que
los
sacerdotes
cristianos
solos,
han
derramado
mas
sangre
que
los
de
todas
las
falsas
religiones
£c.
(d).
Predíquese
á
todos
los
hombres
em
general
la
dulzura
bórrese,
si
es
posi-
ble,
la
memoria
de
todos
los
crímenes
aj
tiguos
y
modernos
,
para
que
su
idea
hor-
rorosa
no
haga
renacer
el
deseo.
de
co=
meterlos:
nada
hai
mas
justo
,
nada
más
545
.
Y!
útil,
nada
mas
acorde
al
espíritu
del
L-
(a)
Memoir.
pour
PHist.
de
Troyes
p»
129.
(b)
Exeq»
c.
30.
02
13,
(0)
Jus
dith.
C.
3.0.
13,
CAD.
4:
92:
(*)
Cita-
—
dor
6.
10.
p.
277.
(d)
2
Cart,
á
SophiBa
:
(300)
js
vangelio.
Pero
Lebrun,
y
otros
tales,
pien-
san
que
es
mas
provechoso
recordar
in-
cesantemente
las
maldades
de
todos
los
siglos
,
exagerarlas,
hacerlas
recaer
todas
sobre
la
religion,
para
encender
el
ódio
contra
ella
en
todos
los
espíritus.
Creen
curar
un
fanatismo
con
otro.
¿Despues
de
tantas
imputaciones
groseras,
tantoS
iusultos
y
blasfemias,
contra
el
Dios
y
la
religion
de
todas
las
naciones
cultas,
cree-
rá
Lebrun
haber
curado
a
los
hombreS
de
su
intolerancia,
haberles
ganado
el
corazon
é
ilustrado
el
espíritu
?
¡
Mise-
rables,
que
poco
conoceis
la
naturaleza
de
vuestro
ser!
Si
no
bastan
á
convencer
las
ante-
riores
reflexiones
,
llamemos
la
esperien-
cia
mas
moderna
en
su
auxílio.
El
fana-
tismo
filosófico
ocupó
algunos
años,
€n
nuestros
mismos
dias,
la
cátedra
mas
emi”
“hente
de
Europa
y
aun
del
mundo;
rei-
nó
en
la
nacion
mas
civilizada,
mas
cul-
ta
y
poderosa,
é
hizo
ver
en
corto
tiem-
po
que
todos
los
horrores,
atribuidos
á
la
religion,
son
nada
en
comparacion
de
las
atrocidades
á
que
la
impiedad
arrastra.
Opongamos
este
cuadro
al
que
nos
pre-
“senta
Lebrun,
y
para
tomar
su
verdade-
“Fo
punto
de
vista»
observemos
que
él
ha-
bla
de
diez
y
ocho
siglos,
nosotros
va-
«mos
¿
hablar
solo
de
256
3o
años
3
él
(501)
de
todas
las
naciones
del
globo
,
nosotros
solo
de
la
francesa;
él
escoje
sus
ejem-
plos
por
la
mayor
parte
en
siglos
de
ig-
norancia
,
nosotros
en
el
llamado
por
es-
celencia
de
las
luces
;
él
confunde
las
víctimas
y
los
partidos
sin
distinguir
de
causas
ni
de
efectos
,
nosotros
no
habla-
remos
mas
que
de
la
tiranía
ejercida
por
el
fanatismo
filosófico,
y
de
las
víctimas
que
este
sacrificó.
Sin
embargo,
en
medio
de
tantas
diferencias
resultará
en
Una
cuenta
exacta
,
verídica
y
fácil
de
con-
frontar
un
número
de
muertos,
casi
igual
al
que
ha
copiado
Lebrun
y
forjó
Vol-
taire.
Principiaremos
nuestro
cálculo,
des-
de
el
momento
preciso
en
que
la
asam-
blea
desplegó
su
poder,
permitiendo
se
rebajen
de
la
cuenta
que
vamos
á
formar
214
individuos,
que
habian
muerto
an-
tes
violentamente
por
opiniones
políticas,
y
que
el
autor
de
este
inventario
hace
entrar
en
él.
Asamblea
nacional
en
1789.
Perecieron
en
diversas
ciu-
;
dades.
LEG
UTE:
EPA
07.4.
+8
3,7490
Asamblea
legislativa
en
1791»
Entre
las
carnicerías
del
2,
3,
4
y
5
de
setiembre
en
.
(502)
Paris
y
algunos
otros
de
:
fuera.
MO
TC
A
OA
O
8,044»
Convencion
nacional
en
1792.
Entre
las
proscripciones»
guerras
intestinas,
afusila-
mientos,
metralla,
submet-
siones
y
cadalsos
,
dentro
de
Francia,
hombres,
mu-
geres
y
MIÑOS.
.....-
989,816:
En
las
colonias.
+...
+...
188,400:
En
los
ejércitos.
+
.
+.
.
.
.
850,000:
Franceses
contra
franceses
en
la
Vendé..
......+.
202,000»
Por
consecuencias
del
siste-
ma
del
terrorismo,
se
die-
ron
la
muerte
echándose
al
agua,
ahorcándose
«c.
8,191:
Mugeres
muertas
de
malos
DAPÍOB
+
5
dea
do
3,402:
Muertos
de
hambre.
. + +
»
20,090:
Muertos
de
peste
en
las
pri-
O
A
OSO
3,200:
En
las
demoliciones
de
cas-
tillos
,
edificios
SC.
+.
++.
70»
Se
volvieron
locos.
+.
+.
+...
1,550»
a
Total.
«+...
.
2:266,719»
E
TT
No
hacemos
caso
de
27,000
entre
ciudades,
aldeas,
Ca=
(503)
“serios
Sec.
,
destruidas
en=.
-
5»
tre
Francia
y
sus
colonias,
...
«mii
de:
123,799
franceses...
'
emigrados.
syidoda
«Directorio...
ea
En
los:
ejércitos
de
Italias:..
Alemania
,
Suiza
,
Egipto
-
$
y
la
Vendée...
..oo
cos
747,802.
FusiladosS.
+...
0...
0...
47»
DecapitadOS.
+...
...
7.
lr
TURALAOTAOO
j
Bonaparte,
cónsul
y
em-
“perador.
La
conscripcion
le
dió
seis.
millones.
de
hombres,
de
-
»los
cuales.perecieron
cin-
co-
millones
,
y
cerca
de:-
quinientos
mil:
pongamos
5»450,000,
Se
supone
que
en
este
cál--
'
culo
no
se
ha
hecho
men-
cion
de
los
que
estos
ejér-
citos
hicieron
perecer
de.
las.otras
naciones.
Sin
em-
bargos
resulta
un
total
de
franceses
muertos
de
+
+
8.476,359*
Compárece
este
cálculo
con
el
de
Citador
,
y
dígasenos,
si
es
privativo
de
la
religion
cristiana
el
fanatismo,
si
es-
ta
sangre
se
derramó
por
ella,
si
porque
10
existiese,
dejarian
los
hombres
de
ser
(510)
que
del
consejo
,
y
no
de
penas
ni
leyes
coactivas
,
y
vereis
en
que
viene
d
parar
la
sociedad.
Es
claro,
pues,
que
en
las
Cl-
tadas
autoridades
solo
se
habla
de
la
Te-
ligion
en
sí
misma
,
no
de
la
potestad
es-
terior
ni
civil;
de
los
medios
de
persuá-
dirla
á
los
que
estan
fuera
de
la
iglesia»
y
no
de
los
de
contener
á
los
que
estan
sujetos
á
ella.
Lástima
es
que
despues
de
haber”
se
pronunciado
en
estos
términos,
ha-
ya
S.
Agustin
perseguido
á
los
dona-
tistas,
y
que
S.
Bernardo
haya
pre-
dicado
las
cruzadas.
(
C.
p.
286
).
Antes
del
nacimiento
del
arrianis-
mo
,
los
donatistas
babian
ya
cometido
violencias
en
Africa;
Constantino
habia
promulgado
leyes
contra
ellos;
su
furor
duraba
todavía
cuando
apareció
S.
Agus-
tin.
En
el
principio
fué
de
parecer
de
que
se
les
atrajese
por
la
dulzura
y
per”
suasion
:
cuando
vió
que
estos
medios
C-
ran
inútiles,
juzgó
que
se
debia
poner
en
ejecucion
contra
ellos
las
leyes
de
Honorio
que
condenaban
los
refractarios
á
la
pérdida
de
sus
bienes
(a).
Antes
de
su
muerte,
tuvo
el
consuelo
de
ver
á
los
donatistas
reunidos
á
la
iglesia.
Ya
en
(a)
Bergier
ibid.
Véase
lo
que
de-
jamos
dicho
en
esté
Cap.
p.
447:
(511)
341
el
concilio
de
Antioquía
habia
deci-
dido
que,
si
un
cismático
depuesto
con-
tinuase
en
turbar
la
iglesia
,
debia
ser
reprimido
por
la
potestad
secular
como
un
sedicioso.
No
hai
en
esto
contradic-
cion,
ni
el
santo
doctor
podia
adoptar
opiniones
contrarias
á
sus
principios
de
caridad.
En
su
carta
100
dice
d
un
ofi-
cial,
encargado
de
ejecutar
las
órdenes
del
emperador:
“Cuando
juzgueis
las
,,causas
de
la
iglesia,
por
atroces
que
¿sean
las-injurias
que
ella
ha
padecido,
¿os
suplicamos
olvideis
de
un
todo
el
po-
¡der
que
teneis
para
castigar
con
pena
¿de
muerte....
Si
imponeis
esta
á
los
cul-
»»pables,
nos
quitais
la
libertad
de
que-
»»Jarnos
,
y
ellos
se
desencadenarán
mas
¿yatrevidamente
contra
nosotros,
viendo-
,,»nos
reducidos
á
la
necesidad
de
dejar-
¡nos
quitar
la
vida,
antes
que
hacérsela
¿perder
por
vuestros
juicios.”
.
En
cuanto
á
S.
Bernardo
es
mucho
mas
necia
la
reconvencion
que
aquí
hace
el
Citador
:
las
cruzadas
no
eran
misio-
nes
apostólicas
;
eran
sí
un
armamento
ge-
neral
de
la
Europa
cristiana,
para
defen-
derse
de-los
enemigos
de
su
libertad,
de
sus
propiedades
y
de
su
fé
(a).
pes
EAN
(a).
Véase
el
cap.
VIH
p.
281,
y
el
X.
p.
431
en
este
mismo
t0M0.
(512)
Nosotros
los
legos
de
todos
los
países
civilizados,
raciocinamos
con
la
misma
sensatez
y
juicio
que
los
san-
tos,
cuando
no
nos
dominan
las
pasi0-
MES...
(
C.
ibid
).
Ojalá
fuese
así
siempre....
pero
cuall-
do
se
trata
de
religion
¿
oyen
los
incré-
dulos
la
voz
de
la
razon?
¿callan
sus
pasiones?
¿Son
menos
samguinarias
Sus
máximas,
que
las
de
los
fanáticos
mas
in-
humanos?
¿Las
consecuencias
solas
de
sus
doctrinas
turbarian
menos
el
órden
social
,
sacrificarian
menos
víctimas?
Oi-
gamos
á
un
autor
nada
parcial
ni
sospe-
choso.
“Si
el
secreto
de
estas
funestas
doc-
,
trinas
,
habla
del
materialismo
y
ateis-
,,mo,
por
largo
tiempo
encerradas
en
las
,,¡academias
y
ciudades
opulentas,
se
di-
,»Vulgase
en
los
campos
y
no
hubiese
ya
»
Dios
ni
vida
futura
para
ellos,
hasta
»»en
las
chozas
se
romperia
todo
equili-
»»brio,
entre
la
fuerza
física
de
la
multi-
a
tud
y
la
fuerza
moral
de
la
autoridad
,
y
sus
ministros.
El
mundo
veria
desór-
,
denes
que
no
ha
visto
en
los
tiempos
,,mas
desastrosos
y
en
los
pueblos
mas
¿»bárbaros
;
desórdenes
,
cuyos
horrores
estravagantes
en
1793
pueden
daralguna
syidea.
Los
hombres
vendrian
á
parar
en
¡una
independencia
salvage,
que
solo
y
A
ia
Ej
im
A,
AA
rt
rd
(513)
asSiempre
ha
sido
privativa
de
los
ani-
,»males
en
los
bosques.
La
propiedad
»»
de
su
vida,
de
sus
bienes
,
los
objetos
»»
MAS
lejítimos
de
las
afecciones
humanas,
,,»
MO
serian
mas
que
una
posesion
preca-
»»ria
y
disputada.
Los
vecinos
serian
ene=
,»Migos;
y
las
familias,
vueltas
al
estado
»yde
guerra
privada
de
que
apénas
ha-=
»bian
podido
salir,
rodeadas
de
peli-
gros
y
desnudas
de
proteccion
,
volve=
sstian
á
pedir
á
la
sociedad,
en
adelan-
sj
te
impotente
para
protejerlas,
las
ar-
,,
mas
que
tenian
confiadas
á
la
autori.
»
dad
pública
para
la
comun
defensa.
“Asi
cuando
un
bajel
ha
naufraga=
»»
lo
en
una
costa
desierta,
y
perdida
ya
sr
toda
esperanza
de
salud,
los
marineros
alibres
de
los
deberes
de
la
autoridad
y
,y
los
vínculos
de
la
subordinación
,
y
"¿vueltos
por
la
desgracia
4
la
indepen-
¿dencia
y
al
cuidado
de
su
defensa
per-
sssonal,
se
lleva
cada
uno
del
navío
des»
sjecho
todo
cuanto
puede
servir
para
»»Prolongar
y
defender
su
miserable
exis.
a
tencia
(a).
Los
libros
filosófico-anticrisrianos
abundan
en
las
máximas
inhumanas
y
destructoras
,
cuyas
consecuencias
prác.
be,
A
ad
(a)
Mr.
de
Bonald,
Recherches
phíi.
losoph.
t.
2.
p:
358.
33
(514)
Ñ
ticas
acaba
de
pintarnos
un
sabio,
testi.
go
ocular
de
ellas:
y
quisieramos
poder
decir
de
sus
autores
que,
cuando
delira-
ban
y
disparataban
asi,
ellos
mismoS
no
las
previeron.
Mas
Lebrun
ha
reno-
vado
aquellas
doctrinas
antisociales
é
im-
pias,
despues
de
haber
sido,
cuando
me-
nos,
testigo
de
las
escenas
horrorosas
que
produjeron»...
¡Y
nos
habla
todavía
de
humanidad!
¡
Y
quiere
le
tengamos
por
apóstol
de
la
tolerancia
!
Por
desgracia
es
tan
cierto
qué
los
mismos
hombres
reunen
todos
los
estremos
,
que
los
ministros
protestan”
tes
que
echan
en
cara
á
los
clérigos
70”
manos
sus
vicios
y
sus
crueldades»,
Y
que
rechazan
con
horror
la
escomunion
y
la
inquisicion,
han
caido
en
los
mis"
mos
vicios
que
ellos
(C.
p.
286).
He
aquí
la
vívora,
que
devora
las
entrañas
que
la
dieron
el
ser.
Como
he-
mos
dicho
y
probado
repetidas
veces
,
la
impiedad
es
el
monstruo
que
dieron
luz
el
filosofismo
y
la
heregía
;
y
es
na-
tural
vuelva
sus
envenenados
dientes
contra
su
triste
madre,
que
asi
se
prosti-
tuyó
al
error.
Estudie
bien
esta
leccion
la
pretendida
Reforma;
y
si
el
falso
celo
de
unos
espíritus
innovadores,
con
pre-
testo
de
abusos»
la
separó
del
centro
de
verdad
,
acuérdese
que
el
gran
Bosuet
la
(315)
anunció
ya
este
término
:
vuelva
pues
á
unirse
con
la
iglesia
católica,
ó
sino,
cese
de
avergonzarse
de
los
sarcasmos
de
la
impiedad
,
déla
la
mano,
y
ayúdela
á
destruir
la
sombra
de
cristianismo
que
queda
á
sus
sectarios.
Si
no
lo
hace
asi,
no
es
consiguiente.
Francisco
Gomar
,
teólogo
protes-
tante,
sostenía
que
Dios
ha
destinado
desde
ab
eterno.á
la
mayor
parte
de
los
hombres
á
arder
eternamente.
Bar=
nebelto
fué
condenado
á
muerte
por
un
sinodo
protestantes...
(
Co.
ibid
).
Sea
así.
¿Deberá
acaso
la
iglesia
católica
responder
de
las
inconsecuencias
de
unos
hijos
rebeldes
,
que
se
apropian
aquella
misma
autoridad
que
negaron
su
madre,
y
que
abusan
de
ella
torpe=
mente?
En
este
caso,
seria
tambien
res-
ponsable
de
los
delirios
y
blastemias
de
los
impios
bautizados,
de
aquellos
que
dicen
con
Lebrun,
que:
Su
carácter
y
el
espíritu
de
sus
ministros
es
tan
esencialmente
malo,
tan
esencialmente
perseguidor
y
ene-
migo
de
la
razon
y
de
la
libertad,
que
por
mas
que
pretenden
algunos
que
la
negra
tea
del
fanatismo
está
apagada,
yo
no
cesaré
de
alarmar
á
todos
los
hombres
que
piensan.
y
de
repettr
les
que
el
demonio
del
fanatismo
no
hace
(516)
mas
que
dormitar,
que
es
preciso
guar.
darse
mucho
del
momento
en
que
lle=
gue
ú
despertarse
(C.
p.
287
)
Esto
es
lo
que
llamamos
en
español;
tener
mucho
miedo,
y
mui
poca
ver-
gllenza.
Sosiégate
y
Lebrun;
no
son
sá-
bandijas
como
tú
las
que
pueden
despet-
tar
el
fanatismo
:
tus
falsas
alarmas
son
despreciadas
por
los
hombres
que
pien-
san;
y
la
esperiencia
enseñó
que
es
daf
mas
valor
á
la
ignorancia
osada,
el
per”
seguirla.
Si
duerme
el
fanatismo,
¿quién
trabajó
por
despertarle
mas
que
tu?
Duet-
ma
enhorabuena
para
siempre,
que
€
verdadero
celo
nunca
dejará
de
vigilar»
para
usar
de
sus
justas
armas
en
defen-
sa
de
la
santa
verdad.
No
son
otras
que
la
doctrina
sana,
y
la
caridad
con
los
que
yerran.
Contra
estos
escollos
se
estrella-
ron
los
esfuerzos
de
otros
ingenios,
ma$
-
poderosos
y
valientes
que
el
tuyo,
y
que
hoí
yacen
sumidos
en
el
polvo
del
des-
precio,
y
si
su
nombre
resucita
alguna
vez
,
es
para
renovar
la
ignominia
que
los
cubrirá
eternamente»
He
aquí
tu
suer-
te
y
la
de
tu
librejo.»..
Sigue.
Apénas
hai
doscientos
años
que
el
papa
Clemente
VIII.
rehusaba
recono-
cer
4
Enrique
14.
por
lejítimo
rel
de
Francia,
á
menos
que
no.
se
allanast
a
ciertas
condiciones.
entre
cllas
18
(517)
de
que....
se
acostase
en
tierra
boca
abajo,
para
que
lo
montase
monseñor
Legado
(C.
p.
288).
Celebremos
ante
todo
este
rasgo
de-
licado
y
sublime
de
la
elocuencia
taber-
naria
,
en
que
tantos
progresos
hizo
Le.
brun
cuando
fué
Sansculotte
:
se
acos-
tase
en
tierra
hoca
abajo,
para
que
lo
montase
monseñor
Legado.
¡Qué
biem
parece
esta
espresion
en
boca
de
un
¡lus
trador
,
de
un
literato
,
de
un
filósofo
!
Ninguna
de
las
diez
y
seis
condicio-
nes
que
se
impusieron
á
Enrique
1V.,
para
absolverle
de
las
censuras
en
que
habia
incurrido
,
por
haber
profesado
la
secta
herética
de
Calvino
,
fué
indecen-
te
:
todas
se
reducian
á
exigir
de
él
por
su
propio
bien,
el
de
su
nacion
y
el
de
la
iglesia
toda,
que
fuese
de
corazon
ca-
tólico
y
se
mostrase
tal.
Sus
enemigos,
los
de
la
Liga,
traian
inquieto
el
reino
y
le.
disputaban
el
trono,
con
el
pretesto
de
£u
permanencia
en
la
heregía.
Cuanta
mas
solemnidad
se
diese
al
acto
de
su
re-
conciliacion
con
la
iglesia,
tanto
mas
eficaz
y
prontamente
ganaba
el
corazon
de
sus
súbditos,
y
desarmaba
Á
$us
Con=
trarios.
Las
ceremonias
de
la
absolucion
se
desempeñaron
por
su,
procurador
en
Roma,
y
todas
fueron
dignas
de
la
gran-
deza
del
acto,
y
de
las
personas
que
en
(318)
él
intervinieron.
Un
reino
entero,
gana=
do
nuevamente
á
la
fé,
no
hubiera
Mexe=
cido
demostraciones
mas
estraordinarias
de
gozo.
La
historia
las
espresa.
Final-
mente:
ante
el
Legado
nada
tuvo
que
hacer
Enrique
,
ni
se
le
exigió
mas
que
la
ratificacion
de
la
abjuracion
de
sus
errores
que
,
á
nombre
suyo,
habian
he=
cho
ante
el
papa,
los
señores
du
Perron.
y
POssat
(a).
:
El
mismo
Clemente
VII.
codicia-
ba
la
ciudad
de
Ferrara
,
y
necesita-
ba
un
prelesto....
alegó
que
Cesar
de,
Est,
príncipe
soberano
de
aquella
ciu-
dad,
no
era
bastante
noble
por
parte
de
su
abuela
,
y
que
asi
los
hijos
que
habia
tenido
eran
bastardos
é
inhabi-
les
para
poder
heredar
,
por
lo
que
se
apoderó
de
Ferrara,
y
esta
maldad
tan
apostólicamente
escandalosa
no
sur
frió
la
menor
oposicion
(
C.
p.
288)»
Para
conocer
lo
que
aquí
hai
de
la
oficina
de
Lebrun
,
es
decir,
las
menti-
ras,
es
necesario
saber
que
Ferrara
era
una
de
aquellas
tierras
que
la
princesa
Matilde,
hija
y
heredera
de
Bonifacio»
uno
de
los
ascendientes
de
la
casa
de
Jist,
dió
á
la
Santa-Sede
en
1077.
Des-
de
entonces,
los
descendientes
varones
de
——
a
(a)
De
Thou
L.
113»
519)
esta
familia,
la
habian
disfrutado:
como
vicarios
de
la
Santa
Sede.
Paulo
1.
la
erigió
en
ducado»
Y
dió
la
investidura
á
Borso.
Alfonso
1.
,
duque
de
Ferrara,
viéndose
sin
hijos
varones,
hizo
muchas
tentativas
con
los
papas
y
el
emperador,
para
conseguir
la
traslacion
de
este
du-
cado.
y
otros
á
Cesar
de
Est.
La
corte
de
Roma
se
opuso
,
no
porque
Su
abuela
no
fuese
bastante
noble,
sino
porque:
su
pas
dre
Alfonso
no
pasaba
mas
que
poT
hijo
natural
del
duque
Alfonso
1.
Cesar
á
mano
armada
se
puso
en
posesion
,
Y
>
viéndo-
se
abandonado
de
sus
aliados
en.
esta
empresa,
que
miraron
como
una
usurpa=
cion,
entró
en
composicion
con
Clemen-
te
VIIL
Este
le
dejó
los
bienes
alodia-
les.
(a)
que
tenia
en
Ferrara,
y
otras
prer
rogativas.
Lo
mas
pues
que
resulta
aquí
contra
el
papa,
es
una
de
aquellas
dis-
putas
tan
frecuentes
entre
los
príncipes;
que
principian
por:
los
títulos
y
acaban
con.
las
armas
;
pero
el
usurpador
fué
Ce-
sar,
no
Clemente
(b).
Sr.
Lebrun.,
es
tarde
para
que
vd.
estudie
algo,
y:
mu>
cho
mas
tarde,
para.
que
en
la
decrepitez
reforme
sus:
malas
mañas.
¡Con
qué
está
apagada
la
funes-
(a)
ó
francos
de
Señorio.
(b)
More,
ri
Dicc.
Ferraro.
(526)
18
siglos
de
triunfo
asegurarán
nuestra
gloria
3
sobre
las
presentes,
y-
nos
ani*
mará
el
resplandor
de
la
verdad
que
fruc-
tifica
en
todas
parres
;
á
las
futuras
y
08
veremos
desaparecer
cargados
del
opro-
bio
de
los
hombres,
y
de
la
maldicion
del
Dios
á
quien
haceis
la
guerra.
—
-
La
alocucion
que
corona
este
monu-*
mento
ridículo
de
la
necedad
humana,
merece
una
particular
atencion.
Oiga-
mos
como
concluye
el
Citador.
Es
indispensablemente
necesaria
una
moral...
¡
Sublíme
descubrimiento,
despues
de
ha-
ber
trabajado
tanto
para
destruir
todos
sus
principios
!....
¿No
nos
direis
cual
es
la
cierta
?
Y
sea
cual
fuere,
¿quién
me
convencerá
del
acierto
al
elegir
entre
tan-
tas
como
las
molleras
filosóficas
han
in-
ventado
,
analizado
y
destruido
? ¿
Será
la
de
Epicuro,
que
hace
consistir
la
vir-
tud
en
el
deleite
?
¿La
de
los
Estoicos;
que
quieren
sexwinsensible
tanto
á
los
a-
jenos
como
á
los
propios
males
?
¿
La
de
Hobbes,
que
me
enseña
que
el
estado
na-
tural
del
hombre
es
el
de
guerra
conti-
nua
contra
sus
semejantes
?
Cada
filósofo
me
quiere
conducir
á
su
escuela,
donde,
despues
de
haber
destruido
todos
los
sis.
temas
de
sus
compañeros
y
rivales,
ape=
nas
me
manifiesta
eu
dudas
su
Opinion
(527)
que
los
otros
condenan
á
su
vez.
En
toa
dos
ellos
no
veo
mas
que
hombres;
pue-
den
errar
como
yo;
y
en
estas
dudas,
mi
amor
propio»
mis
apetitos
pueden
mas
que
sus
algarabias.
¿Y
qué
sancion
se
dá
á
esta
moral
contradictoria
Y
Las
leyes
ó
el
verdugo,
que
me
obligarán
á
ejecutar
lo
que
la
preocupacion
humana
mire
como
mas
útil.
Resuelvan
ahora
los
discípulos
del
Citador,
si
esta
moral
tiene
mas
fuerza,
Ú
se
hace
mas
tolerable
que
la
que
enseñó
un
Dios,
que
ayuda
á
cum-
plir
lo
que
ordena,
y
que
infaliblemente
premia
ó
castiga
en
la
eternidad,
y
mu=
chas
veces
aun
en
esta
vida.
No
hai
otra
verdadera
moral
sino
la
que
asegura
el
bienestar
de
todos.
Mas
el
mio
está
muchas
veces
en
oposicion
con
el
de
mi
vecino,
y
aun
con
el
de
la
sociedad
toda.
El
goza
y
yo
ca-
rezco
de
todo;
él
es
tirano
y
yo
escla-
wo.
Yo
corro
á
buscar
la
muerte,
opo-
niendo
mi
pecho
al
enemigo,
para
que
que
él
no
pierda
su
reposo
;
peleo
á
bra-
zo
con
todos
los
elementos,
ganando
á
penas
una
miserable
subsistencia,
para
que
nada
se
escasee
á
su
lujo
y
pleceres;
la
mayor
parte
de
los
hombres
trabaja
y
padece,
para
que
algunos
gocen.
No
hai
pues
moral
alguna
,
si
ella
ha
de
consis-
tir
en
el
bienestar
de
todos.
Y
no
solo
(528)
las
condiciones
de
la
sociedad
hacen
im»
posible
este
bienestar
de
todos,
sino
que,
aun
cuando
fuese
posible
,
sus
diversas
ideas
le
hacen
impracticable.
Napoleon
creía
firmemente
,
que
el
bienestar
de
dos
consistia
en
que
él
estuviese
mejor
que
nadie,
aunque
costase
la
vida
á
mi-
llones
de
sus
semejantes:
halló
muchos
que
apoyaban
la
rectitud
de
este
juicio;
dígalo
el
mismo
Lebrun
:
no
faltan
otros
que
pensarian
del
mismo
modo,
si
la
fal-
ta
de
iguales
medios
no
les
impidiese
ca-
minar
al
mismo
fin.
¿No
hacen
los
mas
en
pequeño
lo
que
Napoleon
en
grande?
He
aquí
pues
toda
la
moral
reducida,-se-
gun
la
definicion
de
Lebrun,
á
procu-
rar
cada
uno
estar
mejor
que
los
demas,
porque
todos
piensan
que
en
esto
consis-
te
el
bienestar
de
todos.
Cuanto
mas
simple
sea
la
mural
será
tanto
mas
augusta
y
mas
ciertas...
Bellas
palabras
que
no
encierran
sen-
tido.
¿Qué
filósofo
me
enseñará
esa
mo-
ral
tan
simple,
tan
augusta,
tan
cier»
ta,
cuaudo
no
hai
dos
que
reconozcan
una
misma
verdad
,
que
no
disputen
so-
bre
todos
los
deberes;
y
ni
una
sola
vir»
tud
que
alguno
de
ellos
no
mire
como
una
preocupacion
?
¡0
clérigos
de
cualquiera
secta
que
seais!
¡haced
de
nuevo
vuestros
Le
PP
ASE
EA
(529)
|
libros
,:
6,
si
quereis
hacerlo
mejor,
echadlos
á
las
llamas!
Suprimid
para
siempre
jamas
y
amen,
tantas
y
tan
indecentes
fábulas
que
embrutecen
el
espíritu
humano;
renunciad
y
detestad
los
atroces
principios
que
han
converti.
do
cien
veces
este
globo
,
en
que
vivi
mos
en
un
vasto
cementerio.
(C.
p.
292).
¡O
filósofos
todos!
haced
que
en-
mudezca
primero
la
naturaleza,
borrad
del
corazon
del
hombre
la
idea
y
el
sen-
timiento
de
un
Dios
y
de
su
Providen-
cia
y
Justicia,
verdades
que
quisierais
fuesen
fábulas
:
hasta
que
esto
lograseis,
nada
conseguiriais,
aun
cuando
todos
los
libros
y
razones,
que
os
desesperan
y
con-
funden,
desapareciesen.
Convenid
en
un
plan
de
ataque,
que
esté
mejor
concerta-
do,
contra-el
cristianismo;
raciocinad
y
no
blasfemeis
sin
entender;
discurrid
y
no
delircis,...
mas
antes
es
necesario
que
vosotros
mismos
ceseis
de
haceros
la
guerra»
que
convengais
en
algo,
que
borreis
de
vuestros
libros
tantos
princi-
pios
desorganizadores
,
tantas
máximas
inmorales
;
que
hagais
olvidar
las
leccio-
mes
terribles
que
habeis
escrito
con
la
sangre
de
tantas
generaciones:
finalmen-
té,
que
nos
digais
qué
moral
intentais
substituir
á
la
del
Evangelio.
La
yues-
34
(530)
tra
es
ninguna,
la
de
Mahoma
tomó
de
nuestros
libros
lo
que
tiene
de
bueno,
y
agregó
mil
absurdos;
la
de
los
antiguos
filósofos
es
un
cabos
sin
principios
ni
fin,
que
abunda
en
contradicciones
y
du-
das;
la
del
paganismo,
insensata,
y
tank
honesta
como
los
ejemplos
de
sus
dio-=
sesis..
La
natural
,
nos
direis;
y
noso-=
tros
preguntaremos
de
nuevo,
sin
que
ha-
ya
quien
nos
responda
¿Cuál
es?
¿Quién
la
enseña?
¿Qué
nos
dice
sobre
lo
cual
no
se
dude
y
dispute?'
¿
Quién
la
san-
ciona
Y
vo
Anunciad
la
virtud
en
toda
su
pu-
reza...
Entended
la
que
0s
enseñamos)
conocedla
antes
de
atacarla
,
convenceos
de
que
la
virtud
siempre
costará
esfuer-
zos,
si
ha
de
ser
pura
;-no
espereis
ja-
mas
conciliarla
con
los
apetitos
brutales
de
la
carne,
ni
las
pasiones
del
espíritu.
Pintadla'como
ella
es,
dulce,
ama-
"ble,
sobre
todo
tolerante...
Vedla
aquí
no
solo
dulce,
no
solo
amable,
sino
simple,
sencilla
,
augusta,
fácil
y
al
alcanze
de
todos:
“Ama
á
Dios
-s¿obre
todas
las
cosas
y'á
tu
prójimo
co-
mo
á
tí
mismo”
:
esta
»es
en
compendio
la
suma
de
la
moral
cristiana.
;
Pero
pintadla
sobre
todo
tole-
TFANÍC
+...
0
(531)
Ella
lo
es
esencialmente
con
los
que
yerran
,
pero
no
puede
ni
debe
serlo
con
sus
errores.
La
luz:y
las
tinieblas,
la
verdad
y
el
error
repugnan
tanto
entre
sí,
como
en
Dios
la
mentira.
Píntadla
tolerante
se
nos
dice,
y
esto
significa,
callad
,
no
os
opongais
á
nuestras
doctri-
Nas...
en
tanto
que
se
propagan,
Sufrid
el
errror
á
par
de
la
verdad
,
para
que,
si
aquel
fuere
mas
fuerte
un
dia,
logre-
mos
acabar
con
esta
y
con
sus
defenso-
res.
Toleradnos,
hasta
que
podamos
dego=
llaros.
Predicadlacon
vuestro
ejemplo...
Eso
hizo
siempre
el
cristianismo
;
¿pero
qué
valor
tienen
para
vosotros
las
virtu-
des,
que
tan
heróicamente
practicaron
nuestros
santos
,
sacrificando
sus
luces,
sus
comodidades
y
hasta
la
misma
vida
por
el
bien
de
la
humanidad
?
Vosotros
no
creeis
en
la
virtud
;
¡cómo
podeis
co-
nocerla
ni
apreciarla
!
Todavía
,
si
quereis
,
podeis
hacer
un
papel
honroso
y
útil
en
la
sociedad
civil.
¿Cuál
es,
Sr.
Lebrun?
el
que
la
fi-
losofía
exigió
de
los
eclesiásticos
france=
ses
en
los
dias
de
su
triunfo
:
decid
que
no
habeis
creido
,
que
tubisteis
por
una
farsa
la
religion
y
sus
yirtudes
,
y
entón=
332)
ñ
ces
los
pueblos
nos
creerán
4
nosotros.
¡Miserables!
¿no
veis
que,
aun
en
estoy
confesais
vuestra
impotencia
?.
Laus
Deo
et
B.
Marix
Virgini.
O.
S.
C.
E
R,
E.
(333)
INDICE
-
DE
LAS
MATERIAS
CONTENIDAS
EN
LOS
TRES
TOMOS»
|
El
número
primero
designa
el
tomo,
y
el
segundo
la
página.
A.
Aaron,
t.
1.
p-
206,
211
,
216.
Ahades
no
inventaron
la
confesion,
t.
3.
p.
106.
Abadesas
nunca
confesaron
á
sus
mon-
jas,
t.
3.
p.
106.
>
Abauzit.
Sus
argumentos
contra
el
cristianismo
,
t.
3.
P.
56
y
sig»
Abel
,
te
1»
P»
152%
Abigail
,
t.
1.
p.
278»
Abimelech
,
sacerdote
»
t.
Il.
Pp.
275»
Abisag
y
te
Lo
P»
305»
322%
Abraham»,
te
1.
p.
56.
Promesas
que
se
le
hacen,
t.
1.
p»
182)
261,
266.
Sus
viages
,
ibi
248.
Absolucion
su
forma,
t.
3»
P-
89,
192)
negada
111,
120,
122»
l
Achis
5
to
1.
P.
279»
Adam,
te
1+
P+
137)
146,
165,
t.
Le
(534)
q
p.
146,
166.
Veas.
Pecad.
origin.
Adonias
y
t.
1.
p:
305)
32%
Adriano
emperador
,
t.
3»
p.
204»
Agar,
te
To
Po:
260.
-
Agua
bendita,
t.
1.
p.
88.
S.
Agustin,
te
L.
Pp.
42.
t.
3.
p.
54-
Sobre
la
confiscacion,
t.
3.
p.
446.
S.
4gustín
monge,
obispo
y
apóstol
de
Inglaterra,
consulta
al
papa
S.
Gre-
gorio,
t.
2.
p.
580.
.
Albigenses
y
t.
3-
P.
399)
484.
Alejandro
VÍ.
,
papa,
t.
3»
p.
262,
264,
359.
Bula
sobre
la
América,
t.
3-
P-
445-
-
Alejandría
sublevada
en
tiempo
de
S.
Cirilo,
t.
3.
p.
441.
Alkoran
,
te
1.
p.
110.
Alma
humana
,
espiritual
é
inmortal,
t.
2.
p.
76,79)
139,
167),
174,
187,
195,
200,
418,
489
y
sig.
S.
Ambrosio
euseña
la
inmortalidad
del
alma,
t.
2.
p.
172,
188.
Recomien-
Aa
el
estudio,
t.
2.
p.
559.
Difiere
el
bautismo,
t.
3.
p.
66,
Su
conducta
con
Teodosio,
t.
3. p.
236..
mérica,
misiones
á
ella,
t.
3:
p..430.
Bula
que
la
reparte,
t-
3-
p.
445.
Cruel-
dad
atribuida
á-
los
españoles,
't.-
3.
p..
453»
491
Amor
de
Dios,
t.
2.
P.
508,
511»
Amor
del
prójimo,
t.
l.
Pp.
107.
ft.
2
P»
¿10
E
_
(s35)
:
[Amor
propio»
t.
2.
Pp.
534.”
Ananias
y
Sapbira,
t.
2.
p.
547:
Angeles
,
t.
1»
p.
69.
t.
2.
p.
547»
'Animales,
porque
castigados,
t.
1.
p.
201»
Antípodas,
t.
2.
p.
40)
42.
'
Antipapas,
t.
3.
p.
202)
404.
Antioquía
sublevada
contra
el
empera-
dor
Teodosio
,
t.
3.
p.
233-
;
Antonino
emperador
,
t.
3»
P-
207+:
Apocalipsis,
su
autenticidad,
t.
2.
p.
383.
411:
V.
Escritura
Santa.
Evan-
gelios.
Apóstoles,
t.
2.
p.
21.
Venida
del
Es-
«píritu-
Santo,
f.:
2.
p.
215
y
sig.
Su
mision.
y
dignidad,
t.
2.
Pp.
314»
t.
3-
-p.
28,
134,
216:
Disensiones
entre
e-
llos,
t.
2%
p.
257,261.
Promesas
que
se
les
hacen,
t.
2
p.
355:
Sus
cualidades:
son
veraces
,
sencillos,
laboriosos
Sic.
t.
e.
p-
357)
543.
Sus
costumbres
,
t.
3.
p»
287.
¿Erraron?
t.
2.
p.
409.
5u
pre-
adicacion',
te
3.
p.
103»
¿Fueron
casa-
dos?
t.
3.
p.
289
,
292.
200
Arbol
de
la
ciencia,
to
1.
P.
142;
IST»
f.
2.
p.
334.
Véase
pecado
original.
Arco-Iris
,
t.
Yo.
Pu
179
==
Aristóteles:
t.
2
ps
191
4Arrio,
arrianos
,
t.
2.
P-
239»
242,
245:
t.
3-
p.
478.
4
Ateos:
y
ateismo.
Su
profesion
de
fé,
t.
3.
Pp.
19),
23.
Sus
mártires)
to
1.
pe
(542)
D.
Daniel
Huet,
obispo
de
Avranchess
su
Opinion
sobre
la
mitología
pagana
de-
ducida
de
la
historia
sagrada
t.
1.
p.
40+
David
,
t.
1.
p.
122,
184,
269
y
sig»
282
y
sig.
300
y
sig.
Decretales,
t.
3»
P.
213.
Deistas,
su
idea
de
Dios,
f.
3.
p.
21.
Su
profesion
de
fé,
t.
3.
p.
26.
Argu-
mentos
de
los
materialistas
contra
ellos,
t.
L.
P.
117,
201
y
t.
3»
Pp.
128.
Deshonestidad
,
t.
2.
p.
282,
285.
Sobre
la
de
las
naciones
infieles,
véase
el
cap.
1.2
Despotismo.
Contradiccion
de
los
in-
erédulos,
t.
2.
Pp.
517
y
Sig.
531
y
Sig.
V.
Reyes,
Tiranos.
Demonios
adorados
,.t.
1»
p.
61
,
73
y
sig.
t.
2.
p.
97.
Como
obran
en
los
cuerpos,
t.
2.
p.
92
y
sig.
Tienta
á
Je-
su-C.
N.S.
tt.
p.
76,
t
2.
p.
100.
Á-
jitan
á
Saul,
t.
1
p.
aya.
Véase,
Posesos.
Desierto.
Escasez
que
padecieron
en
él
los
israelitas,
t-
1.
p.
382
y
sig.
Desprendimiento
evangélico,
es
per=
fectísimo,
t.
2.
P.
535
Y
sig.
:
Deuteronomio
y
t.
1.
P.
373
Y
Sig.
Diezmos,
t.
3» p.
362
y
sig
369.
Diluvio
,
t.
1»
P+
179
Y
518
(543)
Dina,
ts
1.
P.
193-
Diocleciano
,
t-
3»
P.
200.
.
Dios,
N.
S.
Elohim
,
to
1.
p.
491-
No
es
injusto
en
el.castigo
y
te
14
po
14
y
Sig.
t.12.
p.
200
y
sig.
332+
Debe
ser
amado
,
t.
2.
p.
508,
512.
Su
justicia
y
misericordia
,
t.
3.»
p.
183.
És
inmuta-
ble,
t.
1.
po
124,
126
y
sig»
143)
176.
La
idea
que
forman
de
Dios
los
incré=
dulos,
t.
3.
p.
21,23
y
sig-
La
que
nos
dan
los
filósofos
,
te
1.
p.
114
y
Sig»
La
de
los
cristianos
,
te
1.
P.
119
Y
Sig»
229,
233.
Dios
noesautor
del
mal,
t.
1
P»
484
y
sig.
t.
2.
p.
134.
Los
cristianos
no
tomaron
su
idea
del
bueno,
ni
del
mal
principio
de
los
orientales,
t..1
p.
72.
Dioses
del
paganismo,
l.
2%
P.
SIS»
Véase,
ídolos.
Disciplina
regular,
t.
3-
P-
192)
106.
Dispensas
,
t.
3.
P.
195)
370»
Doginas.
Son
tan
verdaderos
y
Sagra=
dos
como
la
moral.
Su
union
t.
1»
p.
97»
V.
Misterios.
Domingo
,
dia:
t.
2.
p.
328.
Donatistas
,
t.
3: P.
477.3
510»
Duelo
ó
desafio
,
t.
3»
P»
279*
E.
Eclesiastes,
t.
1.
p.
332
Eclipse
en
la
muerte
del
Salvador,
ta
2.
p.
120.
(544
Si
Eduardo,
rey
y
confesor,
t.
2
p-
579:
A
Efeso,
concilio,
t.
2.
p.
248.
Efrainitas
castigados,
t.
1.
p.
225:
Egipcios
,
t.
1.
sus
plagas,
p.
199
Elias
,
profeta
,
t.
1.
p.
63.
Eliseos
campos
»
t.
1.
p.
88.
Encarnacion
del
Salvador;
¡idea
que
se
conservaba
en
todos
los
pueblos,
t.
1»
p.
64.
La
tuvieron
los
judíos
,.t.
1.
p-
461.
Unico
remedio
del
hombre,
t.
1-
p.
465,
t-
3-P-
7,
49.
Argumentos
de
los
incrédulos
,t.
Il.
p.
490)
t.
2.
p.
22)
579,
t.
3»
p.
125.
V.
Cristianismo
,
E”
vangelio,
Trinidad,
Enemigos
,
t.
1,
p.
98,
106,t.
2.
p.
535
Y
Sig.
t.
3»
p.
505»
£noch,
t.
1.
p.
156.
Epiphania,
t.
1.
p-
ST.
S.
Epiphanio
enseña
la
divinidad
de
Jesu-C.
N.
S.
t.
2.
p.
17
y
sig.
Lo
que
dice
de
los
gnosticos,.t.
2.
p.
283.
Erasmo
,
t.
2.
p.
409.
ld
Esclavos
,
su
condicion
entre
los
pa-
ganos,
t.
1.
p.
102,
en
el
pueblo
de
Dios
,
t-
Il.
P.
292%
.*
Escogidos
y
t.
2.
p.
202
y
sig.
480
y
sig.
t.
3. P+
175
Escomuniones
de
los
papas
contra
los
soberanos
,
t.
3»
P»
396
y
sig.
400.
Con-
«tra
los
cómicos
,
t.
3.
Pp.
422»
a
(545)
Escribir,
arte
de,
t.
t.
p.
991
y
sige
Escritura
Santa,
t.
1.
Nada
tomó
de
la
mitologia
pagana,
t.
Il»
p.
47.
Las
de
los
judíos
son
nuestras,
l.
1.
P.
64,
243.
Nos
dá
las
ideas
mas
sublimes
de
Dios,
t.
1.
p-
118
y
sig.
Debia
acomodarse
al
lenguage
comun,
t.
1.
p.
227.
t.
2.
P.
40,
83.
Su
perfeccion,
t.
2.
P.
107,
164,
207,
2593
357»
t.
3.
p.
456.
Su
auten=
ticidad
,
lt.
Ll.
p.
49,
397»
l-
2
Pp.
35H
y
sig.
362
y
sig.
570
y
sig.
Todo
el
cap.
6.
Véase
Evangelio.
Escrituras
apócrifas,
t.
2.
p.
88,
370
y
sig.
378.
V.
Evangelio,
Esforcia
,
cómo
fué
asesinado,
t.
3.
P-
1142
ob
España
,
calumniada
,
t.
1.
P.
59»
te
2.
p:
259.
lo
3=P-
453»
491*
Esparta
,
to
T.
p.
100.
Espiritu-Santo,
t.
2.
Pp.
22,
24
y
sige
Su
venida
sobre
los
apóstoles,
t.
2.
pa
215,
223),
356.
t.
32
P-
7)
34
Espresiones
groseras,
t.
2.
p.
83,
85.
Sencillas
,
t.
1.
pi
335
Y
Sig.
338.
Espíritu,
nada
tiene
de
materia,
t.
%e
p.
1858,
191,399.
V.
4imas
Estrella,
que
guia
á
los
magos)
l.
Le
p-
36
y
sig.
Eternidad
,
t.
3.
p.
18.
Eva,
t.
1.
p.
138,
143
>
150»
Evangelio,
su
propagación
y
predi-
35
(546)
cacion
y
te
1
P.
451
+
478,
te
2
P-
18»
1233
217
Y
Sig.
296
,:304
,
352
y
SIB+
359*
l-
3:
P+
327)
428.
y
sig.
461,
472%
50%»
Evangelios.
Su
verdad
y
autenticidad)
“t.
2.
p.
178
y
sig.
305»
356
,
371)
379»
386,
3951)
415"
Evangelios
apócrifos,
t.
2.
p.
365,
370,
-379-
e
Exequias
eclesiásticas
ó
entierro,
t.
3»
p.
422.
Eucaristía,
t.
T.
Pp.
110.
t.
2.
P.
102»
280.
t.
3.
p.
124.
Consulta
de
S.
Águs-
tin,
apóstol
de
Inglaterra,
sobre
su
re-
cepcion»,
t.
2.
p.
580.
Eusebio,
sobre
la
divinidad
de
N.
$.
Jesu-C.,
t.
2.
p.
18,233
Exequiel
no
contradice
á
Moises,
ni
á
sí
mismo»,
t.
1.
p.
146.
y
sig.
No
es
grosero,
tl.
Pp.
342)
353-
F.
i
>
Fanatismo
filosófico,
t.
1»
P-
95»
f.
3.
p-
7:
474
y
sig:
Atribuido
ála
religion
cristiana
,
t.
2.
p-
62,
319»
to
3.
po
1170
p21,:471
3
474
Y
SIE"
Faraon,
t.
1.
p»
196
y
sig.
208
Y
sig.
Fariseos
,
t.
2.
P»
353»
4195
$50»
Fatalismo
,
t+
1»
p.
85.
Fé,
Obstículos
para
ella,
t.
1.
P.
454
(547)
y
sig..No
se
opone,
ni
condena
la
ra-
zon»
te
1.
P»-
23
Y
Sig.
30.
Es
útil,
t.
2.
p-
494,
necesaria,
t.
3-
p.
4.
Diferencia
entre
muestra
fé
y
la
creencia
de
los
in-
erédulos,
te
3»
P.
14,
235
29»
V.
Mis-
terios..,
Sta.
Felicitas,
t.
3.
P.
207+
Felicidad
en
esta
vida
,
lt.
2.
PD.
478,
Fenelon
,
t.
2.
p.
410»
ue
Filosofía,
frutos
de
la
falsa,
t.
1.
p-
95.
Sus
ideas
sobre
la
divinidad,
t.
De
p.
117.
Es
orígen
de
las
beregias,
t..2.
p.
108,
t.
3. P.
171.
Sus
errores,
t.
2,
P»
194,
197,
280,
284,336,
t.
3.
p.
d,
16.Su
moral,
t.
2.
p.
593.
Filósofos
que
elogian
el
cristianismo,
t.
2.
p.
369,
535.
Virtudes
que
practi-
caron
»
f.
2.
p.
594»
Ideas
sobre
su
doc=
-
trina
y
conducta,
t.
1.
p.
32
y.
$Ig.
95)
117)
207)
Ll.
2
Pp.
26,
190,
196,
280,
287
y
sig.
343)
307
)
475»
513)
533)
549,
562)
t.
3»
P-
4,172),
418.
Fornicación
por
idolatria,
tl.
T.
pe.
61333,
,
,
Francia
en
tiempo
de
su
revolucion,
f.
2.
p-
571
»
tf.
3»
p-
172-
A
Francmasones
,
t.
3.
p.
420
Y
5IG+
G.
Gabaonitas
,
t.
1.
Pp.
299
(548)
Galerío
,
emperador,
t.
3.
p.
20l+
Calileo,
astrónomo
»,
t.
3.
P.
113-
Génesis,
t.
1.
p.
129
y
sig.
V.
Es-
eritura
Sta.
Pentattuco.
Moises.
Crea-
cion.
Lei
mosáica.
E
|
Gentiles,
Mamados
á
la
fé,
t.
3.
p»
127.
V.
Cristianismo.
Filósofos.
"
Gerarquía
eclesiástica
,
l.
2.
p»
314-
S.
Gerónimo
recomienda
el
estudio
de
las
ciencias,
t.
2.
P-
358"
>
Gloria,
6
Bienaventuranza
y
t.
l.
Pp.
88,t.2.
p.
46,
326,
458,
477
Y
Sig:
480
y
sig.
496
y
sig»
l.
3»
P.
73
Gloria
mundana
,
t.
2.
p.
500,
506,
54:
:
Gnosticos
,
te
2.
p.
278
y
Sig.
Gracia
de
justificacion
,
t.
1.
Pp.
469,
t.
2.
p.
135)
201
Y
Sig.
345)!
3:
b-
174,
180.
S.
Gregorio
VII.
,
t.
3.
P»
313,
358,
384.
Guerra,
t.
1.
p.
271,288,
t.
2
p-
292,
t.
3: p.
328.
bd
Guerra
de
religion,
t.
1.
p.
288.
Y.
Cruzadas.
Intolerancia.
Fanatismo.
A.
Hechos
de
los
apóstoles,
cuando
se
escribieron,
t.
2.
P»
180,
su
autentici-
dad,
to
L.
p-
215)
220»
A
A
A
549)
Heregía,
t.
2.
p.
108,
263,
275.
278,
287,
295)
t»
3.
P-
6,
169,
171,
228,
tf.
3.
P.
20.
Herodes,
t.
2.
Pp.
47)
S!
Y
sig.
385:
Herodes,
Tetrarca,
t.
2.
P»
105.
Henrique
VII.
,
emperador,
t.
3.
p.
113.
Henrique
VIT.
de
Inglaterra,
t.
3.
p.
270.
?
-
Henrique
IY.
de
Francia,
t.
3».p.
516.
Héroes
,
solo
el
cristianismo
puede
formarlos
,
t.
2.
P.
499
y
Sig.
FHierofanta
,
t.
3.
P.
104»
E
S.
Hilario
enseña
la
inmortalidad
del
alma,
t.
2.
p.
171
Hijos,
como
los
castiga
Dios
por
el
pecado
de
sus
padres,
f.
I.
p.
148,
ia
PR
; :
Himno.
atribuido
á
Jesu-C.
N.
S.
por
los
priscilianistas
,
apócrifo,
t.
2.
p.
83.
Hiram,
rei
de
Tiro,
t.
l.
p.
321»
Hipócritas
y
t.
3»
P»
119»
Holofernes
,
t.
1.
p»
236.
Hombre,
como
fué
criado,
t.
1.
p-
465-
Como.
es
imágen
de
Dios,
t.
2:
P.
147»
Degradado
por
la
culpa,
£.
2.
P.
335:
Sin
religion,
t.
2+
P+
514»
lt.
3»
Pp.
512.
Elevado
por
la
religion,
t.
2.
DP»
555:
t.
3.
p.
8,
Segun
los
filósofos,
t.
3.
p.
24,
27.
V,
Pecado
original.
Homicidio,
t.
1.
p,
267»
(350)
Flonorio
Í.,t.
3. p.
258-
“Horas
del
dia,
como
las
contaban
los
judíos,
t.
2.
Pp.
391;
'*
Humanidad
,
ta
1.
P.
100),
372.
Humildad
,t.
2.
P-
3177
549
>
332:
1.
,
Iconoclastas
y
t.
3»
P-
479"
Tdiotismos
y
t.
2
P.
83-
Idolos
yt.
2»
p.
319-
Idolatría,
t.
1:
P.
515213
Y
sige
223,
228,239,
265.
Tglesia
católica
,
t.
2.
p.
269.
Los
he-
reges
han
querido
cubrirse
con
su
nOIm=
bre,
t.
2.
p.
291)
296.
Es
la
que
tiene
la
mision
de
Jesu-C.
N.
5.
t.
2.
p-
s26.
Su
perfeccion
,
t.
2.
Pp.
591»
Es
infali-
ble,
t.
2.
p.
238,
240
Y
sig.
269.
Fue-
ra
de
ella
no
hai
salvacion,
t.
2.
p.
201»
203,
276,504)
t.
3.
p.
174
y
sig
So-
bre
sus
bienes
temporales,
t.
3:
P-
3
Lo
Y.
Diezmos.
Bienes
eclesiásticos.
Iglesia
romana.
V.
Papa.
Ignorancia,
t.
2.
Pp.
551.
'Atribuida
á
los
cristianos,
tf.
2
P-
39),
551l-
v.
Cristianismo.
Imágenes
,
t.
3:
P-
26,
29.
*
Imprenta
,
to
l+
PD»
157:
|
impíos.
Su
retrato
formado
por
$.
Ju-
das,
6
17
pr
150
Sobre
su
ceguedad
y
(551)
obstinacion,
t.
2.
p.
16,
¿12.
Hijos
de
los
hereges,
f.
2.
p.
270.
Su
odio
á
Je-
su-C.
N.S.,
to
Lo
p.
7.
t.
2
po475.
Su
muerte,
te
TI.
P.
347)
475:
t.
3.
p-
164.
V.
Incrédulos.
Impotencia,
impedimento
para
el
ma-
trimonio
,
t.
3.
P.
130»
Incrédulos
,
como
atacan
la
religion,
t.
1.
p.
4.,64,'87,
114),
226,
245,
489.
t.
2.
Pp.
13,
31»
115)
127)
138,
190,
261,
289
,
306,
350,
371
433»
460,532)
549
>t»
3»
P-
29)
3%)
152,
164,
169,
172,
312)
326,
45%
>
Incredulidad,
sus
efectos,
te
1.
p.
468,
t.
2.
DP.
475,
514
5785
t.
3: po
164.
Indulgencias,
ta
3=-p.
3722)
3743
3772-
Infierno,
te
2.
Pe
4359
459)
4573
461
y
sig.
Injurias
,
perdon
que
aconseja
el
E-
vangelio,
t.
2.
p.
535
y
sig.
V.
Enemigo.
Inocentes
,
niños,
t.
A+
Pp.
53
y
Sig.
59,
386.
Inocencio
Í.
papa,
te
3»
P.
333*
Inocencio
11,
papa,
t.
3»
p.
338:
Inquisición,
t.
3+
P+
230,
245
y
si8
A05
y
sig.
418.
Institutos
regulares,
t.
Te
P-
99)
t.
Y
p:
586
y
sig.
V:
Misiones.
Trene
emperatriz,
te
3-
P.
190
Isaac,
te
1.
p.
261,
267.
Ishoseth
y
ta
t+
p.
282),
300
(558)
Milagros
de
Jesu-C..N.S.
yt.
23
p.
18,
32,
37)
83,
91,
102, 104,
1093
112)
123»
128,209,
341
y
sig.
355:
Milenarios
,
to
2.
P.
412%.
Misa.
Sus
ritos,
antigiiedad
£c.,
lt.
2
P.
324
y
Sig.
329.
Misantropía.;
te
3»
P-
312%,
Misericordia
de
Dios,
t.
3:
P.
184.
V.
Dios.
Misiones,
te
3»
P.
428
y
sig.
452)
460,
463:
Misterios.
Argumentos
de
los
impíos
contra
ellos,
t.
1.
Pp.
450)
fo
2.
Pp.
223
244.
Sus
pruebas,
te
1.
Pp»
449
y
sig»
te
2.
P.
244,308,
t.
3..p.
20.
Su
'obscu-
ridad
,
t.
1.
p.
98,
126,
450»
t.
2
ps
22,342)
ti
3-P.
4,:124,
126.
Los
hai
en
la
naturaleza,
t.
1.
p.
126,t.
3.
Pp.
13»
Mitología
pagana
,
t.
LI.
p.
39
y
sige
117.
:
Moabitas,
t.
1.
p-
220
y
sig.
Moises,
te
l.
P-
39)
4%)
373,
383)
391)
403)
425-
Moloch
,
ídolo,
t=
1.
p+
265»
Monjes
,
ta
3.
Pp.
102,
t.
TI.
P.
Ql.
Monotelitas
,
t«
2.
Pp.
251
y
sig.
Moribundo
y
t.
3.
Pp.
161.
Moral
cristiana,
ll.
p.
32
y
sig.
91)
107.3
t.
2.
p»
86,106,
108,
156,
167
,
288,
367.)
499,507
Y
sig»
512%)
535,
539,552
y
sig.
Pintura
que
hace
(559)
a
S,
Agustin,
t.
2.
p.
590.
Su
union
com
los
misterios
y
dogmas
,
t.
1.
p.
98
te
3»
P-
7
Mortificacion,
t.
2.
p.
86,
587.
Movimiento
,
t.
3»
Pp»
23-
Muerte
,t.
3. p.
161
y
Sig.
De
los
impíos
,
t.
Ll.
p.
347)
475)
1:
3:
P:
164»
Mugeres
yt.
2.
p»
4957
487»
En
la
resurreccion
,
t.
2.
p.
431-
Mundo,
t.
1.
p.
134)
139*
V.
Crea-
cion»
>
.
ZW.
Nabal
,t.
1.
p.
278.
Naturaleza
en
Jesu-C.
N.S.
t.
2.
pa
248
y
sig.
:
e
Nectario
,
t.
3.
p.
86.
IVicea,
t.
2.
p-
238,
379-
Nícolao
,
diácono,
te
3=
Pp»
490»
Niños
que
mueren
sin
bautismo,
te
$»
p.
67,
96.
V.
Limbo.
NO0€»
to
1»
p.
178,
Novato
y
Novaciano
cismáticos
y
t.
Za
p.
202,
475
O.
Obispos,
t.
2.
p.
314)
529
y
f-
3»
P>
133
Y
sig»
172,
337»
492
Orange
,
príncipe...
asesinado,
t.
3y
Pp.
115
(560)
Ordenes
religiosas,
t.
1.
p.
90,
93»
te
3.
p.
102
y
sig.
Orden
sacramento
de...
t.
3.
p.
133»
Origenes
enseña
la
divinidad
de
Je-
su-C,
N.S.,
t.
2,
p.
229.
Su
doctrina
so-
bre
el
infierno,
t.-2.
p.
471.
Se
hace
Eunuco,
t.
3.
p.
47.
Atestigua
la
mul-.
titud
de
mártires,
t.
3. p.
213.
Sobre
el
sentido
del
Genesis,
t.
l.
p.
154
y
Sig:
Orobio
judío
y
sus
argumentos
contra
el
cristianismo
,
t.
1.
p.
420
y
sig.
Oseas,
sobre
sus
profecías,
te
l.
pe
361,
366.
Pe
S.
Pablo
reverencia
áS.
Pedro,
t.
2%
p.
223.
Por
qué
circuncidó
4
Timoteo,
t.
2.
p.
254.
En
qué
sentido
juzgaba
in-
útil
la
circuncisión
y
t.
2.
p.
255
+
405»
t.,
3-
p.
245.
Su
disputa
con
5.
Pedro,
t.
2.
p.
261
y
sig.
267,
405.
Hace
que-
mar
los
malos
libros,
t.
2.
p.
561.
Fal-
sas
imputaciones
que
le
hace
el
Citador,
t.
3-
P-
245,
288.
Padre
muestro,
defensa
de
esta
ora
cion
,
f.
3»
P-
439
y
sig.
Padres
de
la
iglesia,
te
1.
p.
27.
t.
2
Pp.
3.395,41»
173»
193
Padrinos
de
bautismo,
t.
3»
p-72,78.
Pasanos,
sus
costumbres,
t.
1.
p-
16,
58,
99
y
sig
121)
289)
372.
t.
2.
p.
(361)
¿284
)
2915
318,393»:
Sobre
su
salyas
“ejons"
t.
2.
Po
SOS.
h
Palabras,
son
signos.
arbitrarios,
t.
2.
piggos
t.23+P:
31)
55
Y
Sigo
.>
Palmira
6
Tadmor
¡
Laipi3to
Papas,
orígen
de
su
autoridad
tem-
«poral,
t.
2.<p.
529
y
sig
Primado,
t.
3,
p.
248
y
sig.
258,319,
334)
338»
.379,
382
Cuando
usaron
esclusivamente.
del
-título.
de:
papas,
ft.
3.
p»
385.
Dispensas,
-t:
3:
P.
149.
Poder
temporal
de
los
pa=
pas,
t.
3»
P-
317
y
8:
339»
344
sie
(3923426
,:4303:
518.
$.
Paphnucio
y:
t.:3+
p.
309
y.
«Sigo?
Paralítico,
to
De.
3
do.
;
Paraiso.terrestre;
t.
I.
p.
55,
88,
141,
t.
2.
p.
335»
Paraiso
ó
Bienaventaránáa,
LE.
p.:477:y
sig
495
y
sigo
Vo
Gloria.
Parto,
sus
dolores
,
t.
I.
P.
150%
7
Pasiones,
t.
2.
p..478,
498)
514».
Patriotismo
,
b..I.
p.
2333
an
2.
Pe
583:
Pecado:
a
tr.
po
1423:
Las,
464,
t.
2.
P.
332)
339)
341
y
sig.
579
¿tog=p.
73.
V.
Adam.
Pecados.
Porqué
Dios
los.
permites
t.
1-
p-
161,
466
Y,
“sigo
484.
y
sig.
Pecados
de
los
infieles,
t.-2.p.:506.
Despues
del
bautismo
¿t..3=
p..80..Su
diversa
grave=
dad»,
t.-3+
ps
ay
Sobre
su.
absolucion,
t.
3.
p-
374:
Y.
Penitencia,
Confesiona
36
(562)
S.
Pedro
apóstol
,.t.:2.
p.
261,
408,
545.
No
le
faltó
la
fé,
t.
3»
p.
240»
Fué
«casado,
t.
3.
p.
289.
Su
primacía,
t.
3-
p-
379.
¿Fué
el
Cephas
reprehendido
por
S.
Pablo?
t.
2.
p.
262.
S.
Pedro
Crisólogo,
t.
2.
p.
461.
Penitencia,
sacramento
de,
t.
3:
p»
8o,
196.
V.
Confesion.
:
'—
Penitenciario
,
t.
3.
p.
85
y
sig.
Pensamiento
,
¿es
posible
á
la
mate-
ria?
V.
4lma.
¿Qué
piensan
los
mate-
-
rialistas?
t.
3.
p.
24»
Perfeccionevangélica,
t.
2
P-
541,590
y
sig.
394.
V.
Desprendimiento.
Conse-
jos
evangélicos.
Moral
cristiana.
Perdon
de
las
injurias.
V.
Enemigos.
Injurias.
Persecucion
de
los
justos,
t.
1.
p.
368
y
sig.
Sta.
Perpetua,
t.
3.
P.
209.
«:
Philantropía
,
te
1.
Pp.
37=
Phindes
,
to
1.
P.
220»
Phocio
,.t.
32 P.
2573
259,
338:
Piedad
y,
t.
2.
P.
55
Pilatos
,
actas
genuinas
de
la
Pasion,
t.
2:
Pp.
125
Pío
VI,
to
3»
p.
343+
Pio
VII,
t.
3-P-
354»
Placeres
y
t.
2
P»
498,
$102
Plagas
yt.
1»
P.
196,
200
y
sigo
Planetas
y
te
1»
P+-
134)
227»
Zo
Li
ic
ii
A
a
(563)
Platon,
tul.
P.
35)
74»
Pleitos
y
t.
2.
p.
540.
Pobreza,
t.
2.
P.
32
27
y
sig.
49)
416,
541)
543»
t.
3»
P-
338.
Poder
político
,
t.
3+
P.
339
y
sig.
Proteccion
que
dispensó
á
la
iglesia,
t,
3.
P»
350»
S.
Polieucte,
t.
3.
Pp.
200.
Poligamíia
,
entre
los
israelitas,
t.
1.
p.
329-
Autorizada
por
Lutero,
t.
3-P.
144.
Nunca
permitida
entre
católicos,
P.
I5I.+
Política,
achaca
á
la
religion
sus
fal=
tas,
t.
2
p.
289...
,
Pombal
,t.
3. p.
520.
Posesos
,
t.
2.
p.
92.
Los
Gerasenos,
t.
2.
p.
101.
V.
Demontos.
Predestinacion
,
t.
1.
p.
84.
t.
2.
p-
200
y
sig.
t.
3.
p.
181
y
sig.
Presciencia
y
t.
1.
p.
144,
488.
t.
2,
p.
201
y
sig.
Presentacion
al
templo
y
purificacion,
t.
2.
p.
68,
387.
Principio
malo
y
bueno
de
los
mani-
queos,
t.
l.
P.
72%.
Priscilianistas.
Su
himno,
t.
2.
p.
88.
Profetas.
V.
sus
nombres.
Profecías,
t.
t.
p.
342,426
y
sig.
t.
pa
p-
36,
206,
353
395»)
lt.
3»
P-
456
y
sig.
Prótelitiemo,
t.
3.
p»
504.
V.
Após-
toles.
Misiones.
(564)
Protestantes
,
t.
1.
p.
97,
112)
225.
t.
3.
p-
124
y
sig.
144,-229
y
271,
514»
Providencia
de
Dios,-
te
15
p=3478>
488.
t.
2.
p.
g22
yosig.
478.
t::3»
p.
Us
26,
174,
176.
Mog
“sho
Purgatorio,
t.
l.
P.
90»
t.
2.
P.
439
459»
469»
sE5
q
£,
.
S.
Rafael
Arcangel,
tn
p:
71,
FA.
Raimundo;
conde
de
Tolosa,.t.
3»
p-
399»
484.
Rahab
,
t.
3:
Pp.
52.
Razon
humana,
te
TI»
Pp.
23»
t.
2.
P.
29
40.6.
3.
p.
4,
9,
17.-V.
Misterios.
Recabitas,
tv
2.
Pp.
253»
á
Redencion.
Sus
anuncios,
t.
2.
p.
336.
Su
necesidad,
t.
1.
p.
465
y
sig.
Sus
fru-
tos,
ta
1.
p.
466
y
sigut.
2:
p.
132)
133,
202
y
sig.
Ha
hecho
mejores
á.los
hom-
bres,
t.
Tp:
467:
V.
Cristianismo,
Fué
para
toldos,
t.
1.
Pp.
4693
l..2.
Pp.
202%
V.
Mesías»,
Profecías
y
Jesus
oc
Religion.
Lojustamente-se.
la.
hace
Tes-
ponsable
de
los
estravios
que
condena,
t.
2.
p.
289,
€
3
posis.
Ls
necesaria
el
bien
y.
existencia
de
la
sociedad,
2.
p
54
Respetada
y
honrada
en,
todos
los
pueblos,
t.
2.
Pp»
522
y
sige
Regicidios
Lareligion:eristiana
lo
con:
deua,
t.
2.
p.
517
y
siga
Stor
Pomas
no
(565)
lo
defiende,
t.
2.
p.
533'
y
Sig.
No
ha
tenido
influjo
alguno
en-los
asesinatos
que
cita
Lebrun,
t.
3.
P.
112
y
sig.
Regulares
,
t..
1.
p.
90),
93»
V.
Ins-
titutos
regulares.
Monjes.
"A
Reprobos
,
t.
2.
p»
459
>
471)
474.
V.
Inferno.
Resurrección
á
la
vida
futura,
t.
2,
P.
151,
172%),
400.
Dificultades
contra
ella,
t.
2.
p.
420
y
sig.
V.
Juicio
final.
Revelacion.
Sostenida.
por
una espe-
ranza
general,
t.
1.
p.
68.
Su
objeto,
t.
2.
Pp.
40)
t.
:3-
Pp»
4
y
sig.
,.
140.
Su
opo-
sicion
aparente
con
la
razon,
t.
3.
P..17.
Revoluciones
políticas,
De
Lodo,
se
abu-
sa
en
ellas,
t.
3.
p.
120.
Revolucion
francesa.
Cálculo
dE
E
hombres
que
hizo
ARE
t.:3-p+
¿or
Reyes..
De
Israel,
t.
1.
p.
379.
Títu-
los
con
que
se
han
Morada
los
de
cristianos,
t.
3+-P.
15%
-
.
Rimini,
conciliábulo,
t:
2
p.
ágo!
Rios
del
paraiso,
te
To
Pp.
141.
Riquezas,
t.
2.
p
«417»
De
Salomon,
tf.
To
P+
311,
324
Ps
sig»
Robo.
¿Lo
fué
el
de
los
israelitas
4
los
egipcios?
t.
1.
p»
202
Roma,
obispo
de.
Véase
Papa.
lele:
sia
Romana.
S.
Roman
mártir
,
t.
3»
P.
212.
Romanos.
Sus
leyes,
t.
1.
P.
101.
Tra»
)
(566)
to
que
daban
á
los
vencidos,
t.
1.
p.
2904
nota
(d),
P.
295
y
sig.
372.
Ruinart,
monge
benedictino.
Sus
es-
Crit0s,
t.
3.
P.
205)
212.
Ruth
,
moabita,
te
1.
p».
359.
Se
Sabiduría
del
mundo
contrapuesta
á
la
del
Evangelio
,
t-
2.
p.
549
y
sig.
Co-
mo
se
concilia
con
la
humildad
,
t.
2.
P-.554-
Go.
Sabiduría
,
libro
de,
t.
1.
Pp.
331»
-
Sacerdote
católico,
su
ciencia,
sus
ta=
reas,
t..
2.
p.
526
y
sig.
t.
3.
p.
106.
Sacerdocio
cristiano.
Su
institucion,
t.
2.
p.
314
y
sig.
t.
3:
p.
133.
Las
fal-
tas
de
algunos
individuos
no
son
argu-
mentos
contra
el,
t.
2.
p.
522,
532%
Sus
facultades
,
t.
3.
p.
91),
133»
Honrado,
t.
1.
P.
271),
t.
2
p.
522
y
sig.
Distin=
to
del
sacerdocio
judío.
t.
2.
p.
476.
El
primer
sacerdote
es
Jesu-C,
N.
S.
V.
Cle-
ro.
Bienes
eclesiásticos.
Celibato.
Sacerdocio
pagano»)
t.
2.
p.
524,
ti
GQ»
P»+
104»
Sacramentos
y
te
l.
P.
793
to
2
Po
331,
t-
3.
Pp.
44)
57
y
sig.
Véase
cada
uno
por
su
nombre.
Sacrificios
,
te
1»
p.
61,
111,
el
de
Abraham,
t.
1.
p.
265.
(557%
-
Saduceos
y
te
2.
Pp.
140)
2539
419».
Salmos
y
te
2.
P.
259
to.
3»
P-
456»
AS9-
Salomon
,
t.
le
P+
305»
3rr
y.
sig.
Salvacion
y
lo
2.
Pp.
202
y
sig.
V.
Gra-
cia
de
justi¿cacion.
Iglesia.
Samuel
,
te
1»:p»
269»
Sansony
te
L.
Pe
43
Santos
,
canonizacion
de
A
ee
Lo
p.
321-
Santiago
apóstol.
t.
2.
P.
7)
20»
Sara,
muger
de
Tobias
yt.
1»
Pp.
74»
Sara
muger
de
Abraham;
-t.
1.
P
a
254
y
sig.
260
y.
sigo
-
Saul,
tu
5.
p.
269
y
sig.
2845:
297-
Seleucia
y
conciliábulo
,
te
%.
P..
248
.
¿Serpientes
to
1.
Po
429
153
e
Sexos
,
te
TI.
P=
138.
;
Símbolo
de
los,
apóstoles
,
to
Le
p.
o
Y
Niceno,
t.
2.
p.
443-
f-onstanta
noi
tano
ibid.
S.
Sinforiano
y
mártir;
;
te
3
P+
2IT+
Sta.
Sinforosa
yt.
31
P.
205
Sisto
Y.
t.
3»
Pp.
137-
.
¿Siglos
bárbaros,
9
de
ignorancia,
to
2.
p»
448,
450,530
>
t.
3:
P-
429...
Soberbia,
lt.
Le
Pr
SdRo
5521
554:
“Sociedad,
el
cristianismo
la
perfeccio=
na,
t.
2
p.
563»
Sodoma
,
t.
1.
p.
263:
Socinianos
y
te
2.
Pp.
2741
l»
31
P-
21-
A
'
sp
63
04 KT
Pabr
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(235)/19
UNIVERSIDAD
DE
SEVILLA
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1
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