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La labor socioeducativa de las Misiones Salesianas en América y España en el siglo XIX y los albores del siglo XX

Llorent Bedmar, Vicente; Llorent García, Vicente J.

Abstract

Este estudio pretende poner de relieve la labor inicial de las misiones salesianas, siendo una de las congregaciones religiosas más significativas desde el siglo XIX hasta la actualidad, en la historia de América y España. De esta manera resulta ineludible destacar aquellos hitos de carácter pedagógico-religioso que se fueron desarrollando en ambos territorios por orden cronológico en contextos nacionales. De tal forma que se analiza la evolución desde la llegada de los primeros salesianos a América (1874) y a España (1880), hasta inicios del siglo XX, siendo ya 3.526 y estando presentes en 31 países, más de la mitad de América. Se puede afirmar que, a causa de las distintas características históricas, económicas, políticas y culturales de España y América, la obra salesiana tiene rasgos peculiares en cada uno de estos territorios. Sin embargo, en ambos tienen un tronco común: la aplicación del sistema pedagógico preventivo y la integración sociolaboral de los jóvenes.

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© EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 ISSN: 0212-0267 DOI: http://dx.doi.org/10.14201/hedu2017366582 LA LABOR SOCIOEDUCATIVA DE LAS MISIONES SALESIANAS EN AMÉRICA Y ESPAÑA EN EL SIGLO XIX Y LOS ALBORES DEL SIGLO XX Socioeducative labor of the Salesian missions in America and Spain in the xix century and the beginning of xx century Vicente Llorent Bedmar Dpto. de Teoría e Historia de la Educación y Pedagogía Social Universidad de Sevilla Correo-e: [email protected] Vicente J. Llorent García Departamento de Educación Universidad de Córdoba Correo-e: [email protected] Recepción: 1 de mayo de 2016. Envío a informantes: 29 de julio de 2016. Aceptación definitiva: 27 de marzo de 2017 Resumen: Este estudio pretende poner de relieve la labor inicial de las misiones salesianas, siendo una de las congregaciones religiosas más significativas desde el siglo xix hasta la actualidad, en la historia de América y España. De esta manera resulta ineludible destacar aquellos hitos de carácter pedagógico-religioso que se fueron desarrollando en ambos territorios por orden cronológico en contextos nacionales. De tal forma que se analiza la evolución desde la llegada de los primeros salesianos a América (1874) y a España (1880), hasta inicios del siglo xx, siendo ya 3.526 y estando presentes en 31 países, más de la mitad de América. Se puede afirmar que, a causa de las distintas características históricas, económicas, políticas y culturales de España y América, la obra salesiana tiene rasgos peculiares en cada uno de estos territorios. Sin embargo, en ambos tienen un tronco común: la aplicación del sistema pedagógico preventivo y la integración sociolaboral de los jóvenes. © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa  en el siglo xix y los albores del siglo xx vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía Palabras clave: historia; América; España; misiones Salesianas; historia de la educación; educación; inserción sociolaboral. Abstract: This study aims to highlight the initial labour of the Salesian missions, being one of the most significant religious congregations from the nineteenth century to the present, in the history of America and Spain. It is inevitable stand out their pedagogical-religious milestones, that were developed in both territories by chronological order in the different national contexts. For offering an illustration of their educational impact and social work; we must remember that, from the beginning, the Salesian were worried about the training and education of young people wherever they has spread. So we analyzes the evolution since the arrival of the first Salesians for America (1874) and Spain (1880), until the early twentieth century, still being 3526 in 31 countries, more than half of America. We can argue that the diverse historical, economic, political and cultural aspects of Spain and America, the Salesian had peculiar features in each of these territories. However, both have a common core: the application of preventive educational system and the social integration of young people. Key words: history; America; Spain; Salesian missions; history of education; education; social and labor integration. Este estudio pretende poner de relieve la labor inicial de los salesianos, siendo una de las congregaciones religiosas más significativas desde el siglo xix hasta la actualidad, por su fomento en la inserción socioeducativa en América y España (Schwaiger, 1998). De esta manera resulta ineludible destacar aquellos hitos de carácter pedagógico-religioso que se fueron desarrollando en ambos territorios por orden cronológico en contextos nacionales. Y para hacernos una idea de su impacto educativo, laboral y social debemos tener en cuenta que, desde sus comienzos, la obra de D. Bosco (1815-1888) se puede considerar preocupada por la formación y educación de los jóvenes allá por donde se ha extendido (Wost, 2002). La pedagogía marcada por D. Bosco se basa en la prevención, la práctica y la creatividad, estando enfocada hacia una acción educativa integral de los alumnos. Su estilo didáctico se caracteriza por combinar el trípode educativo razón, religión y amor, desde la consideración del pleno desarrollo de las capacidades de los jóvenes, resaltando su carácter vocacional y sus capacidades, buscando la adecuada conexión entre las posibilidades de cada individuo y su inserción sociolaboral (Avanzini, 1990; Braido, 2010; Fierro, 1949; Sinestrero, 1963; Toro, 2008). Actualmente se reconoce la labor de D. Bosco como una renovación pedagógica de la época. En sus orígenes se planteaba facilitar oportunidades educativas y sociales a niños y jóvenes desde una óptica religiosa (Bosco, 1994). Sus actuaciones pivotaban desde la educación a la evangelización. Encontrándose constantes alusiones en la obra salesiana a la perspectiva socioeducativa, refiriéndose en numerosas ocasiones a que las oraciones son necesarias, pero deben ir acompañadas © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa en el siglo xix y los albores del siglo xx  vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía de los hechos (Chávez, 2006; Valiente, 2011). Así a los jóvenes no se les podía contentar solo con oraciones, tenían necesidades elementales. De esta forma, D. Bosco se planteaba ayudarlos a sobrevivir y facilitarles las enseñanzas necesarias para que pudiesen valerse por sí mismos (Lenti, 2012a; Wirth, 1971). A su vez instrumentalizaba una educación de carácter pragmático y religioso para formar «buenos cristianos», como vía para la salvación (Braido y Calonghi, 1960; Nicoletti, 2005), y esto le llevó a extender su congregación por América y Europa. Este estudio se centra en el período que abarca desde sus misiones iniciales en los citados territorios hasta los albores del siglo xx. De tal forma que se analiza la evolución desde la llegada de los primeros salesianos a América (1874) y a España (1880), que aumentaron paulatinamente hasta ser 900 cuando muere D. Bosco en 1888, hasta inicios del siglo xx, siendo ya 3.526 y estando presentes en 31 países, más de la mitad de América (Rogier, Aubert, Aubert, Bertier De Sauvigny y Knowles, 1977). Dada la dilatada extensión geográfica de su obra1, nuestro estudio se centra en sus inicios por América y España para ofrecer un análisis del trabajo salesiano desde una perspectiva comparada. 1. América La obra salesiana inició su expansión por Europa, si bien determinados factores influyeron en la preocupación por América. Las carencias de unas sociedadesestados incipientes, la magnitud del territorio, la ingente cantidad de inmigrantes, la presencia de indígenas y las buenas relaciones y comunicaciones con este continente provocaron la canalización de la obra salesiana hacia América. La expansión de la educación y de la religión siempre estuvo presente en la mente de D. Bosco. Así nos percatamos cuando Juan Gazzola, cónsul argentino de Savona (Italia) en 1874, coincidió con él y se interesó mucho por su obra. De hecho, el cónsul animó al arzobispo de Buenos Aires, Federico Aneyros, para que incorporara la labor de los salesianos en este país sudamericano. La decisión fue tal que el superior salesiano recibió una invitación para participar en la evangelización que el arzobispo estaba llevando a cabo en Argentina (Nicoletti, 1998; Estrada, 2011). En esa época el radio de acción de la Iglesia llegaba hasta Mercedes de Patagones –limítrofe con el territorio bajo dominio indígena–, si bien por su jurisdicción le correspondía toda la Patagonia. D. Bosco aceptó el reto que le permitiría ayudar a los inmigrantes (con el insistente estímulo de los Santos Padres Pío IX y León XIII) y a los más necesitados a la vez que conseguía ver cumplidos sus sueños2. 1 En la actualidad la Familia Salesiana está conformada por 30 grupos, que arrojan un número total de 402.500 miembros, donde hay 15.560 salesianos distribuidos en 131 países (sdb 2012). 2 Los sueños de D. Bosco se compilaron en 19 volúmenes por Giovanni Battista Lemoyne, Ángelo Amadei y Eugenio Ceria. De los 200 sueños, 6 están relacionados con la Patagonia: una fantasía con los ojos abiertos de 1856; una parábola de la región de 1872; vocación misional de 1881; sueño de América Meridional de 1883; futuro de las misiones de 1885, y futuro de la Congregación de 1886 (Blengino, 2005; Belza, 1982; Borrego, 1990). © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa  en el siglo xix y los albores del siglo xx vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía Pero no fue hasta el 14 de diciembre de 1875 cuando decidió enviar los primeros diez salesianos a América. Al llegar a Buenos Aires el grupo se dividió en dos, por un lado, su responsable, Juan Cagliero, se quedó con un grupo en la capital de Argentina atendiendo a los emigrantes italianos. El resto de la expedición, comandada por Fagnano, se dirigió a San Nicolás de los Arroyos, donde fundaron un colegio, una parroquia y un oratorio, a la vez que organizaban las misiones en el campo (Hoz, 1965; Lenti, 2012a). 1.1. Primer período misionero. El inicio en las Américas A esta primera expedición le sucedieron otras a intervalos regulares con una clara intención pedagógico-religiosa. A continuación resaltaremos los hitos más importantes de esta fase por país siguiendo el devenir cronológico. Así, continuamos con Argentina, el primer país donde la iniciativa salesiana tuvo más facilidad para introducirse, especialmente por la gran cantidad de inmigrantes italianos y la predisposición gubernamental y eclesiástica. En noviembre de 1876, veintitrés salesianos dirigidos por Bodrato llegaron a Buenos Aires, allí fundaron una escuela de Artes y Oficios con talleres de zapatería, sastrería, carpintería y encuadernación. La expansión de las misiones salesianas respondía a la idiosincrasia del «Nuevo Mundo» con la constitución de sedes estables y volantes, desde donde difundir el evangelio y ofrecer una formación práctica. En el caso de Argentina, por un lado, se formaron redes que establecían un circuito desde los centros urbanos surgidos tras la conquista, además de las visitas itinerantes de los misioneros por las concentraciones rurales adyacentes. Así la tarea evangelizadora y educativa se fue distribuyendo desde Viedma y Carmen de Patagones, una como sede de Vicariato y otra como primera parroquia. Desde allí a lo largo de Río Negro (Conesa, Pringles, Choel Choel) y hacia Río Colorado y la Pampa Central (General Acha, Santa Rosa y Victorica). El itinerario costero, con Viedma como punto de origen, se extendió hasta Chubut (Rawson y Trelew), que también servía de referencia para el circuito cordillerano que cubría hasta Chos Malal. Los movimientos de la congregación llegaron hasta la Tierra de Fuego donde se fundaron misiones volantes, que tenían la tarea extra de intentar convencer a los autóctonos de los beneficios de una vida más sedentaria que evitara el nomadismo (Nicoletti y Barelli, 2010; Valentini, 1975). Hasta 1879 los misioneros salesianos no penetraron en las regiones del interior. El 16 de abril de 1879 el Gobierno argentino decide enviar una expedición militar a la Patagonia, en la que viajan varios salesianos: monseñor Espinosa, Costagma y Botta. Es el 21 de junio de este mismo año cuando comienza el trabajo salesiano con los indios pampas y tehuelches, que constituían una población de unas 80.000 personas. Desde Buenos Aires se forma una segunda expedición que llegará el 15 de diciembre de 1879, en apoyo de la primera. Sin embargo, la obra comenzada en este © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa en el siglo xix y los albores del siglo xx  vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía año no alcanzará sus objetivos hasta 1883, debido a las continuas revueltas motivadas por la desconfianza de los indios y por el temor de perder su independencia, incidentes que finalizaron cuando Namuncurá, representante indígena, firmó un pacto con el ejército argentino. Paulatinamente la labor salesiana fue en aumento, así, en 1880 se instalan en Las Piedras (a 20 kilómetros de Uruguay), en 1881 se desplazan a Paysandú y en 1887 abren un nuevo colegio en La Plata. El general Roca, presidente de Argentina, también reconoció la obra salesiana y, según consta en la carta que éste dirigió a D. Bosco, con fecha de 10 de diciembre de 1881, llamó a monseñor Cagliero, civilizador de la Patagonia (Martín González, 1981). En esta línea, en un escrito enviado en 1883 desde América a la Santa Sede se indicaban algunos de los logros conseguidos en esta región: 5.328 indios bautizados, dos colegios fundados y nuevas regiones internas exploradas. El 7 de diciembre de 1884, cuando Cagliero fue nombrado vicario apostólico de la Patagonia, se logró la organización eclesiástica de la región3. El 31 de octubre de 1886, desde Buenos Aires partió Fagnano hacia la Isla Grande, con el objeto de explorar la zona y buscar un lugar idóneo para la futura misión, el lugar elegido fue Punta Arenas. En junio de 1887 Fagnano se establece allí con tres religiosos más para trabajar con los indígenas. Y en 1888 se levantan dos misiones volantes en Isla Dawson y Cabo Peñas, además de Nuestra Señora de la Candelaria en Río Grande en 1893 (Lenti, 2012a; Teobaldo y Nicoletti, 2007). Recordamos que las Hijas de María Auxiliadora, como sección femenina de la obra salesiana, se iban incorporando a las tareas educativo-religiosas de las distintas fundaciones, que venimos comentando (Schwaiger, 1998). La expansión de las misiones salesianas supuso un gran impulso en la evangelización y educación de toda América del Sur; si bien las condiciones geográficas, la dispersión poblacional, la precariedad de las comunicaciones e infraestructuras y la proporción entre personal y extensión implicaron un impacto relativo (Nicoletti, 2005 y 2008), como otras congregaciones anteriormente (Coello, 2007; Nicoletti, 1998). El territorio era inmenso y con una demografía muy descompensada. Por ejemplo, el vicariato tenía una población superior a cien mil habitantes distribuidos en 730.000 km2, la prefectura contaba con menos de quince mil habitantes y una extensión de más de medio millón de kilómetros cuadrados (Estrada, 2011; Nicoletti y Barelli, 2010). La difusión de la obra pedagógica salesiana por América prosiguió por Uruguay, Brasil, Chile, Ecuador y Venezuela. Una parte de los miembros en Argentina se dirigieron a Montevideo, donde crearon la primera fundación uruguaya en Villa Colón, organizando el colegio Pío IX y un instituto meteorológico. El prestigio alcanzado por la orden en Uruguay fue tal que, cuando se aprobó una normativa en la que se prohibían las congregaciones religiosas en 1885, el Gobierno 3 El papel de Juan Cagliero supuso una base fundamental para el desarrollo de la obra salesiana en Argentina, ganándose el sobrenombre del apóstol de la Patagonia, y siendo posteriormente el primer cardenal salesiano del Catolicismo. Para ampliar sobre su vida consultar Entraigas (1955). © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa  en el siglo xix y los albores del siglo xx vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía renunció a tomar medidas contra los salesianos por su insustituible aportación educativa (Cantero, 1958; Lemoyne y Fierro, 1957). En cuanto a Brasil, el obispo de Río de Janeiro, monseñor Lacerda, durante una visita a Turín en 1877, comunica a D. Bosco la necesidad de enviar salesianos al citado país americano, para evangelizar a las tribus de las selvas ecuatoriales y para instruir a una juventud que se había beneficiado de la Ley de emancipación de los hijos de esclavos (Schlossarek, 2006; Saranyana, 2008). Al carecer de suficiente personal, esta demanda no pudo ser atendida hasta 1882, con la llegada de Lasagna4, quien en 1883 abre la primera casa salesiana en Nieroi. Más tarde le siguen la de São Paulo (1885) y la de Lorena (1890)5. En Chile se inició la labor socioeducativa salesiana con un oratorio, talleres y escuelas en 1877. Después de algunas dudas, motivadas por la falta de personal, se formó un grupo de salesianos, que el 6 de diciembre de 1877 partió para Ecuador. Esta expedición llegó a Quito el 28 de enero de 1888. La noticia tuvo tanta repercusión que llegó hasta España antes de que transcurriera un mes. El cónsul de la República de Ecuador en España, Francisco Bravo y Liñán, se expresaba con las siguientes palabras «Con vivo interés supe por mi gobierno el contrato celebrado por el Ilmo. Sr. Arzobispo de Quito y el Pro. Juan Bosco, y la propia ida de los P.P. Salesianos al Ecuador» (Carta de Bravo y de Liñán fechada en Sevilla a 14 de febrero de 1888). En Venezuela durante el mandato de Joaquín Crespo (1884-1886) se mejoraron las relaciones con la Iglesia católica, permitiéndose la creación de la Asociación Liga de Cooperadores Salesianos, fundamental en la divulgación de la obra de D. Bosco y la fundación del Centro Católico Venezolano (Toro, 2008). 1.2. Segundo período misionero, después de la muerte de D. Bosco Tras la muerte de D. Bosco (1888) la obra misionera se interrumpió hasta 1890, año en que los salesianos se instalaron en Caracas, donde ocuparon una ya existente escuela de formación profesional (Colegio León XIII) y se destacaron por su trabajo con los leprosos. En Caracas en 1894 y en Valencia (Venezuela) en 1895 se establecieron nuevas fundaciones salesianas con tareas educativas. En 1891 se instalan en Lima (Perú), fundando un oratorio y una escuela profesional para niños pobres. En 1897 y 1898 se crearon nuevas casas en Arequipa y en Callao. Los salesianos llegaron a Cuzco y Piura en 1905 y 1906 respectivamente. En México fundaron una escuela de formación profesional en 1892, para más tarde extender su labor por otras ciudades mexicanas, entre las que se encontraban Puebla, Morelia y Guadalajara. 4 Luis Lasagna llegó a las misiones en la segunda oleada salesiana en 1876, empezando en Uruguay y luego Brasil. En 1893 fue ordenado obispo y centró su trabajo en la evangelización de los indígenas a petición del papa León XIII. 5 Ciertamente en aquella fecha (1882) también se recibieron propuestas para llevar la obra salesiana a Boston. Pero los compromisos adquiridos en Europa y América del Sur le impidieron aceptar de inmediato, siendo en 1945 cuando se fundó la D. Bosco Technical High School. © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa en el siglo xix y los albores del siglo xx  vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía El comienzo de la obra salesiana en Bolivia se debe a las manifestaciones realizadas por su presidente, Aniceto Arce, en 1890, en las que mostraba su interés por que los salesianos abrieran una escuela de formación profesional en su país. Pero no será hasta el 17 de febrero de 1896 cuando lleguen los primeros salesianos; que tras crear dos colegios se encontraron con un reto singular, que no era otro que el elevado número de indios que pretendían recibir clase, por lo que se tuvieron que crear secciones especiales para ellos. En 1896 los salesianos fundan una escuela de artes y oficios en Asunción (Paraguay) (Lenti, 2012a). Su primer contacto con América Central se produjo a finales de 1897 en El Salvador, donde crearon una escuela profesional agrícola y un orfanato en Curasao. En ee. uu. las actividades salesianas, que se desarrollaron entre 1897 y 1902, tuvieron como finalidad inmediata ayudar a los emigrantes italianos. En San Francisco organizaron clases nocturnas de inglés, crearon un secretariado del pueblo con el fin de encontrar trabajo para los recién llegados y buscar alojamientos a los huérfanos y editaron un semanario: L’italiano in America. Volviendo a países donde los salesianos iniciaron su labor, debemos resaltar nuevos hitos que denotan la consolidación y permanente expansión de su presencia. En Argentina, transcurridos veinticinco años de la llegada de los salesianos a Buenos Aires, el número de casas salesianas alcanzaba la cifra de 250 y no dejaba de aumentar en 1900. En 1905 se fundó una nueva casa en Córdoba, una escuela agrícola en Rodeo del Medio y un nuevo oratorio en Buenos Aires. Este mismo incremento se repite en Uruguay durante el período que va desde 1893 a 1895, creando nuevos colegios en Paysandú y Mercedes, y una escuela profesional en Montevideo. En Brasil el cambio de régimen político, originado tras la revolución de 1889, no tuvo consecuencias negativas para los salesianos, por lo que prosiguieron con su labor de expansión. En 1890 crean una nueva fundación en Lorena y en 1897 una casa en Campiñas. En Chile la obra salesiana sufrió en sus orígenes las consecuencias de la guerra civil. Una vez finalizada, Tomatis, el director salesiano, creó escuelas, oratorios y talleres, e incluso se adentró en regiones no exploradas para evangelizar a los indios araucanos. Esta labor fue altamente valorada por el pueblo y por los sectores políticos, de forma que el propio jefe del partido socialista invitó a la Cámara, a través de un escrito fechado el 16 de agosto de 1937, a adherirse a los honores que se iban a tributar a la Congregación Salesiana (Lemoyne y Fierro, 1957: 616): No se debe olvidar que de los 30.000 habitantes de Magallanes, la Antigua Punta Arenas, la mitad recibieron instrucción de los salesianos, quienes con sus escuelas, talleres y granjas, civilizaron esas regiones semibárbaras. En 1893 el Gobierno chileno permitió el establecimiento a Fagnano en la isla de Tierra de Fuego durante veinte años para que los salesianos evangelizaran e instruyeran a los indígenas. En ella se creó la misión de la Candelaria y se instruyó a los indios onas, enseñándoles a construir escuelas y dispensarios, así como a cultivar la tierra, a criar ganado y a realizar ciertas labores domésticas. © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa  en el siglo xix y los albores del siglo xx vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía En este segundo período, fue especialmente dura la labor salesiana en Ecuador. Fueron numerosas las ocasiones en las que los indios jíbaros incendiaron las construcciones de la orden, hasta que Albera, en 1902, consiguió calmar su carácter belicoso (Nicoletti, 2008). 1.3. Apuntes sobre el trato con indígenas En general, los salesianos hicieron uso de las lenguas de los indígenas para la circulación de sus discursos religiosos, intentando homogeneizar sus doctrinas. Desde un punto de vista educativo la comunicación efectiva era necesaria para desarrollar una pedagogía preventiva (Alberdi, 1994; Braido, 2010; Braido, Simoncelli, Gianola y otros, 1957; Valiente, 2011). Ciertamente utilizaban términos en español para evitar derivaciones e interpretaciones, y de esta manera conservar la universalidad del mensaje cristiano. Evidentemente los misioneros buscaban las traducciones más oportunas con el ánimo de encontrar nexos de unión con la cultura indígena y así nutrirla de los nuevos conceptos católicos, recategorizando los principios de la religión indígena. Esta combinación multicultural –si bien partía del respeto por los indígenas como personas iguales, con diversidad lingüística y con unas prácticas idólatras diferentes– tendía a la paulatina imposición de la lengua española y del cristianismo (López Torres, 2011 y Nicoletti y Barelli, 2010). Los salesianos, que entendían la unicidad de los seres humanos y la igualdad de derechos, no podían evitar su concepción etnocéntrica donde, desde un supuesto evolucionista, los autóctonos americanos se encuentran en un peldaño evolutivo por debajo de los europeos (Nicoletti, 2006 y 2007). De tal manera que (Nicoletti, 2004: 154) D. Bosco y sus misioneros entendían que los indígenas debían ser educados y evangelizados para que su nivel de civilización pudiera llegar al nivel del resto. Así la educación y la evangelización difundida por los salesianos lograrían desarrollar esta situación, de hecho se entienden como instrumentos fundamentales para el progreso social y para la perfección de su moral, camino ineludible para el buen ciudadano y el buen cristiano (Schwaiger, 1998). 2. España Continuamos con la expansión salesiana en España que, tras Italia, era el país europeo con mayor aceptación y actualmente con más hermanos de la congregación. En un primer momento se analiza el centro pionero en España de la presencia salesiana, Utrera (Sevilla), para luego comentar su difusión en otras localidades y la consolidación de la congregación. © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa en el siglo xix y los albores del siglo xx  vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía 2.1. Primera Fundación: Utrera Los primeros salesianos enviados por D. Bosco a España llegaron a Utrera a petición de Joaquín Lluch y Garriga, arzobispo de Sevilla, quien había comunicado a D. Bosco el deseo del marqués de Casa-Ulloa6, fundar una casa para los niños huérfanos de Utrera. En una carta firmada por el mencionado marqués y fechada el 6 de junio de 1879 en Sevilla, puede confirmarse como él mismo se hace cargo de los gastos de la congregación para este fin durante cuatro años (Alberdi, 1994). Ese mismo año de 1879 D. Bosco contestó al escrito del arzobispo, comunicándole la llegada de los salesianos en el mes de octubre. Pero la escasez de personal y las numerosas peticiones que le llegan desde América, como hemos expuesto antes, hacen que se posponga hasta finales de 1880, cuando el director de la Sociedad San Francisco de Sales consigue reunir 20 religiosos, de los cuales 14 se dirigen a Argentina y 6 a España. La llegada de los salesianos a España, y con ello el inicio de su obra en nuestro país, se produce en Utrera el día 16 de febrero 1880 a las seis y media de la tarde; el pequeño grupo estaba formado por Juan Branda, Ernesto Oberti, Carlos Pane, Francisco Atzeni, Miguel Aranda y José Goitre. De todos los salesianos enviados por D. Bosco, sólo Juan Cagliero sabía hablar español, lengua que seguramente había perfeccionado cuando dirigió la primera expedición salesiana a Buenos Aires, como hemos comentado en el apartado anterior. Fue éste uno de los motivos por los que el superior de la orden puso en sus manos la difusión de la obra salesiana en España (Martín González, 1981). El quehacer salesiano ya era conocido en España antes de la llegada de los salesianos. A este respecto, Ramón Lluch y Garriga ya había editado en la Revista Diocesana de Sevilla la «Historia del Oratorio» y publicaciones similares se habían difundido en diversas revistas de Madrid y de Barcelona. Este hecho sorprende a Cagliero, quien escribió desde Sevilla a D. Bosco notificándoselo: «... y así somos conocidos perfectamente por montes y mares de esta Península Ibérica» (Carta de Cagliero a D. Bosco: Sevilla 23 de febrero de 1881). En abril de 1881, y una vez encauzada la labor salesiana en España, Juan Cagliero dejó Utrera y se dirigió a Tierra de Fuego (cf. Gómez Bajuelo: 10-7-1930). Un año más tarde, en abril de 1882, bajo la dirección de Juan Brada se creó en Utrera la escuela de San Diego, quien nos relata así sus comienzos (Archivo de la casa de Utrera: 4 y 5): ... en el mes de abril (en la calle Ancha) se abrieron escuelas diurnas para los pequeños y nocturnas para los mayores. A fines de 1882 (ya en el Carmen) fueron hospedados –como internos– varios niños pobres. En los primeros tiempos las Escuelas Elementales de San Diego contaron con unos 130 alumnos, pero pronto este número aumentó a 400. El sistema pedagógico 6 Santiago Calvo de la Banda y Aragón, cuya descendencia y familia siguen en la provincia de Sevilla. © EdicionEs UnivErsidad dE salamanca Hist. educ., 36, 2017, pp. 65-82 la labor socioeducativa de las misiones salesianas en américa y españa  en el siglo xix y los albores del siglo xx vicente llorent bedmar y vicente j. llorent garcía Es destacable el papel pedagógico de los salesianos como iniciadores y difundidores de la formación profesional por todo el mundo7. Hecho que constituye la principal aportación de la orden en materia educativa en España, destacando los primeros centros de formación profesional creados en Barcelona, Málaga, Madrid y Sevilla cuando aún no existía ninguna legislación a este respecto. Dicha legislación no fue elaborada hasta 1928, cuando se creó el primer estatuto de Formación Profesional, que no se aplicaría hasta 1955, con el entonces ministro de Educación Joaquín Ruiz-Giménez, por entonces la congregación contaba ya con once escuelas para la formación de jóvenes aprendices en nuestro territorio (Canals y Martínez, 1978; Toro, 2008). Por otra parte, resaltamos en América la labor pedagógica salesiana, unida a la exploración de nuevos territorios, con la iniciación y expansión de diferentes instituciones educativas, ofreciendo una red que facilitaría la oferta formativa en lugares y poblaciones con grandes carencias de infraestructuras (Miranda, 2005). Desde sus comienzos, el éxito socioeducativo del programa académico salesiano ha radicado en su base pedagógica, en línea con las más modernas tendencias europeas. Los diferentes hitos pedagógico-religiosos hacen constar que los salesianos iniciaron todo un engranaje educativo para facilitar la inserción sociolaboral de los jóvenes, articulando el conocimiento científico junto con una enseñanza práctica, promoviendo la mejora de las condiciones socioeconómicas y educativas de los alumnos en América y España. Bibliografía Alberdi, Ramón: «Educación institucional: la escuela confesional católica; instituciones educativas salesianas», en Delgado Criado, Buenaventura (coord.): Historia de la Educación en España y América, vol. 3 (La educación en la España Contemporánea), Madrid, Morata, Fundación Santa María, 1994, pp. 725-730. Avanzini, Guy: «La pedagogía de San Juan Bosco en su siglo», en Prellezo, José Manuel (dir.): D. Bosco en la historia. Actas del Primer Congreso Internacional de Estudios sobre San Juan Bosco, Roma/Madrid, las/css, 1990, pp. 291-298. Bastarrica, Ramón: Los salesianos en Santander, Pamplona, Ediciones Don Bosco, 1981. 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