Año cristiano, ó ejercicios devotos para todos los días del año ...Tomo VII
Abstract
Enero -- Febrero -- Marzo -- Abril -- Mayo -- Junio -- Julio -- Agosto -- Septiembre -- Octubre -- Noviembre -- Diciembre
Full text
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AÑO
CRISTIANO
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EXERCICIOS
DEVOTOS
PARA
TODOS
LOS
DIAS
DEL
AÑO.
JULIO.
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AÑO
CRISTIANO
Ó
EXERCICIOS
DEVOTOS
PARA
TODOS
LOS
DIAS
DEL
AÑO.
CONTIENÉ
la
explicacion
del
misterio;
la
vida
del
santo
correspondiente
a
cada
dia;
algunas
reflexiones
sobre
la
epístola;
una
medita-
cion
despues
del
evangelio
de
la
misa
,
y
algunos
exercicios
prácticos
de
devocion
,
Ó
propósitos
adaptables
a
todo
género
de
personas.
ESCRITO
EN
FRANCES
POR
EL
PADRE
JUAN
CROISSET,
de
la
Compañía
de
Jesus;
S
TRADUCIDO
AL
CASTELLANO
POR
EL
PADRE
JOSE
FRANCISCO
DE
ISLA,
de
la
misma
Compañía,
Y
ADICIONADO
con
las
vidas
y
festividades
de
los
santos
macionales
y
extrangeros,
que
celebra
la
Iglesia
de
España
,
puestas
en
sus
respectivos
lugares
,
y
la
traduccion
de
las
epís-
telas
y
evangelios
,
que
suprimió
el
P.
Isla,
por
los
RR.
PP.
Fr.
Pedro
Centeno
y
Fr.
Juan
Fernandez
de
Roxas
,
del
orden
de
san
Agustin,
presentados
en
sagrada
teología
,
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DIA
PRIMERO.
San
Simeon
el
Simple.
|
Pp
ara
confundir
la
vana
sabiduría
del
mundo
dispuso
la
divina
Providencia
enviar
á
él
de
tiempo
en
tiempo
al-
gunos
siervos
de
Dios,
tan
dedicados
á
representarse
in-
sensatos
al
presumido
concepto
de
los
hijos
de
este
siglo,
como
éstos
hacen
estudio
de
ostentarse
discretos
á
los
ojos
de
los
mundanos.
Uno
de
éstos
fue
el
Santo
cuya
vida
vamos
á
escribir.
Llamóse
Simeon
,
y
se
le
añadió
el
epíteto
,
Ó
por
me-
jor
decir,
el
apodo
de
Salo,
voz
que
significa
el
Simple;
y
fue
su
nacimiento
en
Edesa,
ciudad
de
Mesopotamia,
en
aquella
parte
de
la
Siria,
que
se
dilata
al
otro
lado
del
Eufratres.
Ignóranse
los
sucesos
de
su
niñez,
y.
sola-
mente
se
.sabe
que
fue
de
familia
distinguida
en
el
pais,
tanto
por
su
opulencia
,
como
por
su
inviolable
adhesion
á
la
religion
católica
en
aquellos
desgraciados
tiempos
en
que
las
heregías
despedazaban
y
asolaban
la
combatida
Jglesia
del
Oriente.
Aprendió
con
igual
facilidad
que
per=
feccion
así
la
lengua
como
las
ciertcias
de
los
griegos,
prueba
no
dudosa
de
la
excelencia
de
su
ingenio,
así
co-
mo
lo
fue
de
la
inocencia
de
sus
costumbres
el
ardiente
deseo
que
tuvo
de
sacrificarse
á
Dios
desde
su
misma
niñez.
|
A]
e
A:
los
veinte
años
escasos
de
su
edad
era
el
exemplo
y
la
adiniracion
de
Edesa
por
su
sabiduría
y
por
su
vir-
tud.
Sintióse
movido
á
visitar
los
santos
lugares
de
Jeru-
salen,
á
cuya
ciudad
concurrian
todos
los
años
así
los
edesanos
como
los
demas
pueblos
de
la
comarca,
singu=
larmente
el
dia
de
la
Exáltacion
de
la
santa
Qruz,
cuya
fiesta
se
celebraba
con
grande
solemnidad,
amigo
suyo,
llamado
Juan,
para
emprenc
devoto
viage,
A
vista
de
aquellos
preci
8
:
ANO
CRISTIANO.
“na
muerte,
quiso
cumplir
la
palabra
que
habia
dado
á
su.
antiguo
y
fiel
amigo
de
que
le
volveria
á
ver
antes
de
morir,
y
partió
al
punto
á
su
primera
soledad.
Quedó
agradablemente
sorprendido
su
amado
compañero
cuan-
do
le
vió
en
su
presencia;
abrazáronse
tiernamente,
y
fue-
ron
las
dulces
lágrimas
de
entrambos
intérpretes
fieles
de
su
recíproco
gozo.
Mesme
aquí,
dixo
Simeon,
que
por
la
gracia
de
mi
Señor
Jesucristo
he
acabado
mi
carre-
ra,
hallándome
ya
al
fin
de
élla;
vengo:
á
cumplir
mi
pa-
labra,
y
á
darte
el
último
abrazo.
A
estas
palabras
vol-
vió
á
renovarse
el
llanto
;
pero
le
interrumpió
la
rela-
cion
que
hizo
Simeon
de
las
grandes
misericordias
que
Dios
habia
obrado
con
él,
y
de
todas
sus
no
menos
ra-
ras
que
exemplares
aventuras.
Admiró
el
bienaventura-
do
Juan
los
extraordinarios
caminos
de
la
divina
Provi-
dencia;
bendixó
mil
veces
al
Señor:,
y
despues
de
reco-
¡mendarse
los
dos
recíprocamente
en
sus
oraciones,
se
vol-
vió
Simeon
á
Emesa,
donde
hizo
reservada
confianza
de
“toda
su
vida
al
huesped
que
le'tenia
en
su
casa,
y
era
un
diácono
de
aquella
iglesia
,
hombre
caritativo
y
piadoso,
que
ya
habia
sospechado
se
ocultaba
algo
de
axtraordi-
«nario
en
la
conducta
de
Simeon.
Exigióle
un
inviolable
“secreto
por-
toda
su
vida,
y
le
suplicó
le
permitiese
re=
tirarse
algun
tiempo
á
cierto
rincon
muy
escondido
de
“la
misma
casa.
'
|
Pasados
dos
dias
sin
que
el
Santo
pareciese,
quiso
'sa-
ber
el
Diácono
si
estaba
malo;
pero
hallóle
ya
difunto,
“y
cubierto
con
los
sarmientos
que
le
servian
de
cama.
“Ya
todos
estaban
desengañados
de
lo
que
verdaderamente
“era
Simeon
,
manifestada
visiblemente
su
heróica
santi-
dad,
por
lo
que
fue
su
muerte
acompañada
de
la
públi-
ca
veneracion
,
y
el
Señor
acreditó
sus
merecimientos
con
muchas
maravillas.
Fue
elevado
el
santo
cuerpo
del
ce-
.
menterio
donde
le
habian
dado
sepultura;
y
publicando
“cada
uno
lo
raro
y
lo
prodigioso
que
habia
observado
en
aquel
Siervo
de
Dios
encubierto,
facilmente
se
recono-
cieron
los
primorosos
rasgos
de
una
sabiduría
cristiana,
escondidos
con
el
velo
de
una
simpleza
aparente.
Consa-
a
Iglesia
universal
su
memoria
con
el
honor
del
sa-
lto
que
le
decretó;
y
no
parece
posible
suba
á
punto
el
amor
y
la
ánsia
de
los
abatimien-
JULIO.
DIA,
1.
29
tos,
que
el
que
admira
nuestra
veneracion
y
nuestra
con-
fusion
en
este
singular
Santo.
-La
misa
es
del
Comun
Adesto
,
Domine
,
supplicatio-
nibus
nostris
,
quas
in
beati
Si-
meonis
confessoris
tui
solemni-
tate
deferimus;
ut
qui
nostre
justitie
fiduciam
non
habemus,
ejus
qui
tibi
placuit-precibus
ad-
juvemur
<
Per
Dominum
nos-
rUM
60
E
;
La
epístola
es
del
cap.
4.
de
Fratres:Spectaculum
facti
sumus
mundo
,
et
angelis,
et
hominibus,
Nos
stulti
propter
Christum,
vos
autem
prudentes
in,
Christo:
nos
Snfemi
,
vos
autem
fortes:
vos
mobiles
,
nos
autem
ignobiles,
Usque
in
hanc
horam
et
esuri-
mus,
et
sitimus
,
et
nudi
su-
mus
,
et
colaphis
cadimur
,
et
instabiles
sumus
,
er
laboramus
operantes
manibus
nostris
;
ma-
ledicimur
,
et
benedicimus
:
per-
secutionem
patimur
,
et
susti-
nemus
:
blasphemamur
,
et
obse-
cramus
:
tamquam
purgamenta
hujus
mundi
facti
sumus
,
om-
nium
peripsema
usque
adhúc.
Non
ut
confundam
vos
,
hec
scri=
do;
sed
ut
filios
meos'
charissi-
mos
moneo
in
Christo
Ffesu
Do-
mino
nostro,
de
confesor
no
pontífice
,
y
la
oracion.
la
siguiente.
Oye
,
Señor,
benignamente
las
súplicas
que
te
hacemos
en
la
so-
lemnidad
del
beato
Simeon,
tu
glo-
rioso
confesor,
para
que
consiga=
mos
por
la
intercesion
del
que
tan-
to
te
agradó
,
lo
que
no
podemos
esperar
de
nuestros
merecimientos:
.
Por
nuestro
Señor...
Í
la
primera
que
escribió
el
apóstol
S.
Pablo
á
los
corintios.
|
Hermanos:
Estamos
hechos
espee-
táculo
para
el
mundo,
para
losán-
:
geles
y
para
los
hombres.
Nosotros
estultos
por
Cristo,
y
vosotros
pru-
dentes
en
Cristo:
nosotros
débiles,
y
vosotros
fuertes:
vosotros
glorio-
sos,
y
nosotros
deshonrados.
Hasta
esta
hora
tenemos
hambre
y
sed,
y
estamos
desnudos,
y
somos
heridos
con
bofetadas,
y
no
tenemos
don-
de
estar,
y
nos
fatigamos
trabajan-
do
cón
nuestras
manos:
somos
mal-
decidos,
y
bendecimos:
padecemos
persecucion,
y
tenemos
paciencia:
somos
blasfemados,
y
hacemos
sú-
plicas:
hemos
llegado
á
ser
como
la
basura
del
mundo
y
la
hez
de
to-
dos
hasta
este
punto.
No
os
escribo
estas
cosas
para
confundiros;
sino
_que
os
aviso
como
á
hijos
mios
muy
amados
en
Cristo
Jesus
nues-
tro
Señor.
LO
-
AÑO
CRISTIANO.
:
NOTA.
»
Espectáculo
significa
propiamente
un
objeto
extra-
»»ordinario
que
suspende
,
llamando
la
atencion
y'la
ad-
»miracion
de
los
concurrentes:
En
este
sentido
así
los
»
apóstoles
como
los
demas
santos
fueron
espectáculo
al
»
mundo,
á
los
hombres,
y
aun
á
los
ángeles
mismos,
»suspensos
todos
y
admirados
á
vista
de
lo
que
hiciéron
e
».
y
padecieron
por
Cristo.
- y
Me
tie
El
e
REFLEXIONES.
Nosotros
somos
necios
por
amor
de
Fesucristo;
pero
vos-
otros
sois
prudentes.
Así
hablaba
san
Pablo
á
aquellos
hom-
bres
carnales
,
4
aquellos
cristianos
mundanos
,
á
:aquellos
presumidos
espíritus
fuertes
de
Corinto.
Era
visible
la
iro-
nía
,
pero
estaba
muy
en
su
lugar.
¿Y
por
qué
no
podré-
mos
hablar
en
el
mismo
idioma
á
los
cristianos
de
nues-
tros
tiempos?
Nosotros
somos
necios
por
amor
de
Fesu-
cristo;
á
lo
menos'es
bien
cierto
«que
son
reputados
por
tales
todos
aquellos
que
se
conforman
con
las
máximas
del
evangelio.
Y
si
no,
díganme:'¿con
qué
ojos
"se
mira
hoy
en
el
mundo
el
arreglo
de
las
costumbres,
el
porte
.
ajustado,
la
mortificacion
de
los
sentidos,
el
recogimien-
“to
interior,
la
modesta
compostura
,
el.
retiro
del
bulli-
cio?
A.la
devocion
se
la
trata
de-apocamiento
de
espíritu,
y
se
llama
escrúpulo
la
delicadeza.
de
conciencia.
Mírase
con
cierta
especie
de
lástima
á
los
que
siguen
el
camino
que
nos
dexó
señalado
Jesucristo.
Los
aplausos
y
la:
esti-
macion
se
reservan
para
los
mundanos;
parece
que
solo
en
el
espíritu
del
mundo
se
halla
recogido
el
buen
juicio
yl
razon.
La
profanidad
,
la
brillantez,
los
resortes
de
]
las
pasiones
,
una
fortuna
sobresaliente
,
el
amor
de
las
ri-
quezas
y
los
artificios
del'amor
propio,
el
reynado
de
los
placeres,
esto
es
lo,
que
da
el
mérito
en
el
mundo.
En
sentirde
muchas
gentes
la
vida
obscura
,
humilde
y
re-
tirada
es
una
verdadera
desgracia
,
no
de
Otra
manera
que
sl
estuvieran
proscriptas
las
máximas
de
la
religion.
Veis
aquí
dos
caminos
bien
opuestos;
veis
aquí
dos
espíritus
-
bien
diferentes;
veis
aquí
dos
reglas
de
costumbres
bien
Silos
hombres
del
mundo
son
prudentes,
los
JULIO.
DIA-T:
11
siervos
de
Dios
son
insensatos
;
porque
¿puede
haber
ma=
yor
locura
que
macerar
la
carne,
mortificar
los
senti
dos,
tener
sujeto
al
amor
propio
á
una
perpétua
servi
dumbre,
y
estarse
haciendo
contínua
violencia?
Pues
es-
ta,
y
no
otra,
es
la
doctrina
de
Jesucristo
;
es
así
que
el
mundo
la
condena,
¿pero'
quién
de
los
dos
se
engaña?
Si
la
verdadera
sabiduría
está
en
las
máximas
del
evange-
lio,
el
no
seguirlas
será
una
insigne
locura.
Pero
si
son
sabios
y
acertados
los
mundanos
siguiendo
una
vida
poco
cristiana
,
será
preciso
que:
vayan
errados
los
devotos
y
los
virtuosos.
Esto
no
admite
medio.
¡Santo
Dios
,
y
qué
disyuntiva
tan
terrible!
¿Habrá
quien
tenga
osadía
para
decir
que
los
santos
lo
erraron
siguiendo
las
máximas
del
evangelio?
Luego
es
muy
cierto
que
los
que:
no:
las
si-
guen
van
descaminados:
Hombres
carnales,
mugeres
mun-
danas,
espíritus
disipados.,
disolutos
de
profesion,
cora-
zones
profanos,
¡qué
dignos
sois
de:
compasion
en
yues-
tros
lastimosos
descaminos!.
Haced
,
haced
ostentacion
de
vuestra
vanidad
;
preconizad
vuestras
escandalosas
máxi-
mas;
triunfad
en
vuestra
conducta
licenciosa
;
sostened
con
fiereza
vuestra
irreligion;
nada
estimeis
sino
vuestra:
orgullosa
mundanidad;
tenéos
en
buen
hora
por
pruden-
tes
y
por
discretones;
vuestra
misma
conducta
es
la
prue-
ba
mas
concluyente
de
la
mas
insigne
locura.
¡Puede
ha=
ber
mayor
extravagancia
que
forjarse
un
camino
entera-
mente
contrario
al
que
el
mismo
Jesucristo
nos
dexó
ex-
presamente
demarcado!
¡Ob
y
cuánta
verdad
es
que
no
hay
otra
verdadera:
sabiduría
sino-las
máximas
del
evan-
gelio!
Todo:
hombre
que
se
condena
es
sumamente
insen-
sato
;solo
son
sabios
aquellos
que
se
salvan...
El
evangelio
es
del
capítulo
12
de
san
Lucas.
eipulis
suis:
Nolite
timere,
pusil-
discípulos;
No
temais,
pequeña
lus
grex
,
quia:
complacuis
Patri
grey,
porque
vuestro
Padre
ha
te-
westro
dare
vobis
regnum.
Ven—
nido
á
bien
daros
el
reyno.
Ven-
dite
que
possidetis,
et
date
eleé-
ded
lo
que
teneis,
y
dad
limosna.
mosynam.
Facite
vobis
sacculos,
-
Hacéos
bolsillos
que
no
envejecen,
In
illo
tempore
dixit
Jesus
dis-
En
aquel
tiempo
dixo
Jesus
á
sus
qui
non
ugterascunt
,
thesaurum
un
tesoro
en
los
ci
non
deficieniem
in
celis:
quo
fur
mengua
,.ad
12
AÑO
CRISTIANO.
non
appropiat
,
neque
tinea
cor-
dron,
ni
la
polilla
le
roe.
Porque
rumpit.
Ubi
enim
thesaurus
ves-
donde
está
vuestro
tesoro,
allí
es-
ter
est,
¿bi
et
cor
vestrum
erit.
tará
tambien
vuestro
Corazon.
MEDITACIÓN.
2
Del
amor
á
los
desprecios.
PUNTO
RIMERO.
Gsonsidera
que
el
amor
á
los
desprecios
es
la
prueba
me-
nos
equívoca
,
y
en
rigor
es
la
señal
infalible
de
verda-
_dera
humildad.
Engáñanse
no
pocos,
teniéndose
por
hu-
mildes
,
porque
conocen
sus
imperfecciones,
y
confiesan
sus
defectos.
No
basta
sentir
uno
baxamente
de
sí;
no
es
menester
mas
que
un
poco
de
reflexion
para
que
cada
uno
conozca
sus
miserias
y=sus
nulidades,
con
otro
poco
de
entendimiento
para
condenarlas.
Solamente
los
simples
dexan
de
discernir
las
sombras.
La
estimacion
de
sí
mis-
“mo
es
vicio
de
almas
baxas
y
de
entendimientos
vulga-
res;
un
entendimiento
despejado
y
noble
descubre
con
claridad
todos
sus
defectos,
y
no
se
los
disimula.
Pero
este
conocimiento
especulativo
de
ninguna
manera
cons-
tituye
el
carácter
de
la
verdadera
humildad;
es
esta
una
virtud
moral,
que
ni
consiste,
ni
reside
precisamente
en
el
entendimiento
,
sino
principalmente
en
la
voluntad,
domicilio
y
asiento
de
todas
las
virtudes
cristianas.
Para
ser
verdaderamente
humildes
es
menester
lo
primero
sen-
tir
baxamente
de
sí,
y
lo
segundo
desear
que
los
demas
sientan
lo
mismo
,
y
no
nos
tengan
por
mejores
de
lo
que
somos.
No
hay
mayor
injusticia
que
exigir
de
los
ótros
estimen
de
nuestras
personas
aquello
que
nosotros
mis-
mos
juzgamos
digno
desprecio.
¿A
quién
le
puede
pare-
cer
mal
que
no
sea
estimado
aquello
que
Dios
condena,
y
que
nosotros
mismos
condenamos?
Ser
verdaderamente
mmilde
sin
desear
verdaderamente
ser
humillado,
no
pue-
de
ser.
Ya
que
el
amor
á
los
desprecios
no
sea
sensible,
ya
que
los
sentidos
y
el
amor
propio
se
opongan
á
él,
por
lo
menos
debe
ser
aplaudido
por
la
razon.,
así
como
lo
es
siempre
por.la
religion.
Humildad
sin-humillacio-
JULIO.
DIA
1.
|
13
nes
siempre
es
sospechosa.
Bien
puede
uno
ser
humilla-
do
sin
ser
humilde;
pero
es
imposible
desear
serlo
sin
ver-
-
dadera
humildad.
El
mérito
de
los
primeros
cristianos
y
de
los
religiosos
consistió
en
vivir
abatidos
,
humillados
y
despreciados
del
mundo.
El
original
de
aquellas
ilus-
tres
copias
fue
el
exemplo
de
Jesucristo.
La
misma
hu-
millacion
,
el
mismo
desprecio
puede
ser
dudoso,
pues
ninguno
hay
que
no
sea
capaz
de
practicar
el
amor
pro-
pio,
siendo
cierto
que
entre
todas
las
pasiones
la
mas
có-
mica
y
la
mejor
representante
es
el
orgullo,
el
cual
se
sabe
fomentar
hasta
de
las
humillaciones
y
de
los
despre-
cios
mas
aparentes
;
pero
el
amarlos
y
el
desearlos
no
puede
ser
sin
verdadera
humildad.
1
¡O
mi
Dios,
y
qué
poco
se
conforma
esta
doctrina
con
el
gusto
del
mundo!
La
mayor
parte
de
los
devotos
na-
da
siente,
nada
aborrece
tanto
como
la
humillacion.
Solo
se
busca
una
virtud
aplaudida;
los
desprecios
alteran
y
turban
el
corazon;
¿pero
será
muy
castiza
la
virtud
que
se
acomoda
tan
mal
con
éllos?
PUNTO
SEGUNDO.
>.
Condena
que
la
humillacion
es
constitutivo
esencial
de
la
penitencia;
porque
todo
pecador
verdaderamente
contrito
desea
ser
humillado.
Es
cierto
que
las
humilla-
ciones
obscuras
y
mudas,
las
secretas
y
las
interiores
son
antídoto
excelente
para
conservar
la
virtud;
pero
no
son
absolutamente
incompatibles
con
cierta
oculta
vanidad
que
roe
Y
despedaza
todo
aquello
que
no
nos
humilla
á
los
ojos
de
los
hombres.
Es
nuestro
orgullo
un
enemigo
do-
méstico
que
se
esconde,
que
se
atrinchera
,
y
que
tal
vez
finge
huir
ó
rendirse
en
las
ocasiones;
mas
en
la
realidad
ninguno
le
doma
enteramente
sino
las
humillaciones
pú-
blicas
y
los
desprecios
ruidosos..
Desengañémonos,
que
solo
con
desprecios
se
fortifica
la
humildad,
¡Ay
Dios
mio,
y
qué
poquitos
son
los
que
dicen
de
corazon
con
el
profe-
David
:
Bueno
es,
Señor,
para
mí
que
me-has
humillado,
porque
de
esta
manera
aprenderé
á
guardar
con
fidelidad
tu
santa
ley.
¡Ah
,
que
solo
el
amago
de
una
humillacion,
de
un
abatimiento
público
nos
estremece!
Hastaslas
per="
sonas
que
hacen
profesion
de
virtud
des
14
"ANO
CRISTIANO.
pero
no
humilladas.
La
humillacion
entibia
el
fervor,
po-
*
ne
tedio
á
la
virtud,
entra
despues
la
sequedad
,
y
apodé-
rase
la'amargura
del
corazon.
En
acabándose
el
aplauso,
se
acaba
la
virtud;
prueba
evidente
de
que
era
superficial
y
bastarda.
Ennobleció
Cristo
la
humillacion
despues
que
él
mismo
se
humilló
y
se
anonadó
,
como
se
explicó
el
Apóstol.
El
mismo
Salvador
fue
quien
nos
delineó
el
plan
de
la
vida
cristiana
,
señalando
todos
los
caminos,
y
entre
éilos
ninguno
señaló
que
no
esté
lleno
de
valles
obs-
curos
y
sombríos.
Las
cumbres
son
para
el
mundo
y
pa-
ra
los
atestados
de
su
espíritu.
_4prended
de
mí,
dice
el
Señor,
que
soy
manso
y
humilde
de
corazon.
Pero
la
humi-
llacion
que
nos
enseña
es
la
del
corazon,
no
la
de
puro
en-
tendimiento;
y
esa
humildad
de
corazon
no
es
otra,
pro-
piamente
hablando
,
que
el
amor
á
los
desprecios.
Ni
esta
importante
leccion
la
dirige
precisamente
á
los
religiosos,
dirígela
á
todos
los
cristianos,
á
todos
sus
discípulos,
á
los
grandes
del
mundo,
á
los
dichosos
del
siglo,
á
los
sa-
:
bios,
á
los
ricos,
á
los
ancianos
,
á
los
jóvenes.
¿Pero
los
eristianos
de
nuestros
tiempos
estan
muy
adelantados
en
esta
ciencia
práctica?
¿aman
los
desprecios
tanto
como
los
santos
los
amaron?
Ninguno
hay
en
el
cielo
que
no
se
se-
-ñalase
en
el
amor
á
sus
abatimientos.
¡0
Dios,
y
cuán
distintas
fueron
de
las
nuestras
las
máximas
de
las
santos!
¿Es
nuestro
espíritu
el
mismo
que
el
suyo?
Pero
sin
embargo
la
religion
es
la
misma,
la
doc-
trina
la
propia.
Muchos
misterios
encierra
esta
palpable
contradiccion.
Llegaron
los
santos
al
término
de
su
carre-
ra;
¿y
llegarémos
nosotros
al
mismo
siguiendo
camino
tan
opuesto?
|
:
¡Ah
Señor,
no
consulteis
á
mi
corazon,
ni
á
mi
repug-
nancia
natural!
Humilladme
,
abatidme
cuanto
fuere
de
vuestro
agrado,
con
tal
que
os
digneis
hacerme
miseri-
cordia.
Mé
es
necesaria
la
humillacion;
y
si
por
mi
co-
bardía
no'la
amare,
haced
á
lo
menos
que
la
acepte
con
resignación.
]
—
2AULIO.
DIAL.
¿
15
JACULATORIAS.
200000
Bonum
mihi,
quia
humiliastiome.
Sálmo
TO.
op
Mucha
cuenta:
me
ba
tenido,
Señor:,
queme
ha
ais
hu-
-
+
millado.:
¿ojeda
913,
01
ántlo:
Humiliatus
sum
usquequaque
,
Domine,
vivifica
me
secun=
dum
verbum
tuum.
Salm.
118.
+
pS
Sostenedme,
Señor
en
mis
abatimientos,
segu
prometido!
09
029303029001
Y
ISI
RIER
SUYO
21
2
“00
tíupuos
portes
ROBOSITDO
Sis
Suso
tnsansid
Dr
Fr
y
di
n:lo
habeis
ira
fa
De
temen,
se
aborrecen
las
humillaciones
y
y
no
se
teme
la
condenacion
eterna,
que
ciertamente
escel
mayor
y
el
mas
vergonzoso
de:
todos:
los:
abatimientos.
Nuestro,
or-
gullo
es.el
orígen:de:todos
nuestros:
desórdenes
,
y
tarde
Ótemprano:causa
la:muerte
del
alma.
¿Qué
remedios»ino
se
aplican
para
curar
un
absceso?
No
se
perdona“al
hie-
rro.y
al
fuego;
admítense
con+gusto
los
mas
amargos,
los
mas
desabridos,.como
se
consideren
eficaces.
Esta
vir-
tud
tiene
respecto
del
orgullo
la
humillacion
;
es
amarga
al
amor
propio
;+no
hay-duda-3epero
es
soberano
-es-
pecífico
para
curar
la
inflamacion
interna
del
corazon,
por
la
cual
el
hombre
se
abúlta
á
sí
'mismó
,
y
concibe
una
magnífica
idea
de
su
persona.
La
humillacion
le
re-
duce
á
su
justa
medida,
y
haciéndole
baxar
de
aquellas
alturas
en
que
se
le
anda
la
cabeza,
pone
límites
á
la
-am-
bicion,
moderando
sus
deseos.
Ama
un
medio
tan
eficaz
para
hacerte
feliz.
Si
no
tienes.
valor:ni
virtud
para
soli-
citar
los
abatimientos
,
por
lo:meños
no
vuelvas
dás
espal:
das
á
los
que
se
te
presentan;
estímalos
,
como
señal
cier-
ta
de
la
particular
bondad
ton:quete
mira
el
Señor,
y
dale
gracias
prontamente
con'alguna
breve
oracion.
Es
loable
costumbre
la
de
rezar
el
Laudate
Donimim.,
omnes
gentes...
cuando
nos
sucede
algun
abatimiento;
y
guárda-
te
siempre
de
prorumpir
ni.en
lamas
leve
queja.
2
Siéndonos.
tan
provechosa
la
humillacion,
¿qué
ra=.
zon
habrá
para
Epa
no
tengamos
por
amigos
aquellos
de
.
quienes
se
vale
Dios
para
enviárnosla?
Háganlo
por
pa-
sion,
ó
háganlo
por
inadvertencia,
siempre
debemos
amar
la
mano
que
nos
cura»,
aunque
nos
abrase,
Cu
medio
es
eficaz,
no
se
repara
que
sea
amarg
$
AÑO
CRISTIANO.
mayor
injusticia
que
mirar
con
malos
ojos
á
los
que
nos-
humillan
;
si
fuera
lícito
tener
aversion
á
alguno,
debiera
ser
á
los
que
ños
exáltan;
pues
contribuyendo
4
nuestra
-perdicion,
no
parece:
debiéramos
quedarles
muy
obliga-
dos.
¿Te
ofendió
,
te
abatió
,
te
humilló
alguno?
pues
trá-
tale
con.
mas
cariño,
dedícate
á
servirle
con
mayor
cui-
dado,
y
dexa
que
gruña
el
amor
propio
todo
lo
que
qui-
siere;
mantente
firme
en
esta
práctica
;
porque
no
la
hay
mas
segura
para
hacer
grandes
progresos
en
la:
perfeccion.
Frecuentemente
nos
volvemos
contra
nuestros
concurren-
tes;
contra
nuestros
superiores,
contra
nuestros
prelados
«cuando
nos
sucede
alguna
humillacion;
hacemos
muy
mal,
¿Y
por
qué
no:nos
volverémos
contra
nuestra
insuficien-
cia
,
contra
nuestra
tropelía.,
contra
nuestro:
poco
espíri-
tu,
contra
nuestra
estupidez,
que
nos
acarreó
aquel
abati-
miento,
mil
veces
merecido
por.
otros
muchos
motivos?
¡Cosa
extraña!
todos
confesamos
buenamente
que
á
los
ojos
de
Dios
somos
despreciables;
y
nada
sentimos
tanto
como
ser
efectivamente
despreciados.
AAA
NANA
o
o
22
DÍA:
SEGUNDO.
La
Visitacion
de
la
santísima
Virgen.
Coin
la
Iglesia
esta
fiesta
el
dia
dos
de
julio
en
me-
moria
de
la
visita
que
la:santísima
Vírgen
hizo
á
su
pri-
“JULIO.
DIA
1.
17
delas
maravillas
que
queria
obrar
por
élla
en
aquella
misteriosa
visita,
partió
sin
dilacion
á
hacerla
en
aque
mismo
dia
;
porque,
como
dice
san
Ambrosio,
la
caridad
no
sufre
tardanzas
ni
dilaciones.
El
camino
era
dilatado
y
penoso;
y
habia
de
viajar
desde
Nazaret
á
Ebron,
ciu-
dad
sacerdotal,
situada
en
la
parte
meridional
de
Judá,
sobre
unas
escarpadas
montañas
,
á
diez
ó
doce
leguas
de
Jerusalen,
y
á
treinta
y
ocho
ó
cuarenta
de
Nazaret.
No
era
viage
fácil
á
una
doncella
tan
tierna
como
la
santísi-
ma
Vírgen;
pero
el
zelo
y
la
caridad
la
allanaron
las
di-
ficultades
,
sin
acobardarla
las
fatigas
del
camino
;
porque
toda
su
ánsia
era
seguir
la
divina
inspiracion,
y
publicar
las
grandezas
del
Señor,
como
dice
el
mismo
san
Ám-
brosio.
-
Llegando
á'
Hebron,
se
encaminó
derecha
á
la
casa
de
Zacarías,
á
cuya
puerta
encontró
á
su
Prima
que
salia
á
recibirla.
Abrazóla
tiernamente,
saludóla,
y
apenas
des-
pegó
los
labios,
cuando
el
niño
de
seis
meses,
que
esta-
a
en
las
entrañas
de
Isabel,
se
halló
de
repente
ilumina-
do
con
una
celestial
luz;
conoció
perfectamente
la
ma-
gestad
y
la
grandeza
de
los
huéspedes
que
le
hacian
tan-
ta
honra,
y
desde
la
obscura
prision
del
materno
alver-
gue,
ya
que
no
podia
hablar,
adoró
á
Jesus
y
á
María
como
pudo
,
dando
dentro
de
él
un
prodigioso
salto
en
señal,
dice
san
Pedro
Crisólogo,
de
su
respeto
y
de
su
go-
ZO.
Notó
Isabel
tan
alegre
movimiento,
y
comunicándo-
sela
en
el
mismo
instante
á
la
madre
la
luz
sobrenatural
que
alumbraba
al
hijo,
conoció
el
incomprensible
miste-
rio
de
la
encarnacion
del
Verbo,
de
manera
que
llena
'su
alma
del
Espíritu
santo,
no
cabiéndola
el
gozo
en
las
es-
trechas
márgenes
del
pecho
,
comenzó
á
exclamar
en
alta
voz:
Y
Bendita
eres
entre
todas
las
mugeres,
y
bendito
»es
el
fruto
de
tu
vientre.
¿De
dónde
á
mí
tanta
dicha,
»que
venga
á
visitarme
la
Madre
de
mi
Dios
y:mi
Se-
»¡or?
Favor
que
no
soy
capaz
de
agradecer
dignamente,
»dexándome
tan
llena
de
asombro
como
de
confusion.
El
»
mismo
niño
que
tengo
en
mis
entrañas
ha
conocido
cuán-
»to
vale
tu
celestial
presencia,
saltando
de
alegría
den-
»tro
de
éllas
luego
que
llegaron
á
mis
oidos
las
primeras
»palabras
de.tu
dulce
salutacion.
Dichosa
mil
veces
tú,
”querida
prima
mia
,
que
con
noble
de.
,
y
sin
ha-
a
4
18
-
AÑO
CRISTIANO.
»cer
lugar
4
la
menor
duda,
creiste
humildemente
cuan--
»to
el
Angel
te
anunció
de
parte
de
Dios.
Sí
por
cierto;
»
porque
el.
Todopoderoso
,
que
comenzó
en
ti
Cosas
tan
»
grandiosas
y
tan
altas,
las
acabará
y
las
perfeccionará,
».como
tú
lo
has
esperado.
El
te
empeñó
su
palabra,
pues
»
Cl
te
la
cumplirá.”
La
respuesta
de
la
Vírgen
fue
humilde
y
modesta.
Ocultando
cuanto
podia
ceder
en
su
alabanza,
rindió
al
Señor
la:
gloria
de
todo,
y
solo
trató
de
lo
obligada
que
estaba
4
su
beneficencia.
Animada
del
Espíritu
santo,
de
que
estaba
llena,
prorumpió
entonces
en
aquel
divino
cán-
tico,
el
primero
del
nuevo
testamento
,
que
él
solo
hace
infinitas
ventajas
á
todos
los
del
antiguo;
y
tanto
por
el
espíritu
de
devocion
que
respira
en
cada
sílaba,
como
por
la
noble
elevacion
de
los
pensámientos
,
y
por
la
mages-
tuosa
soberanía
del
estilo,
es
el
mas
precioso
monumen-
to
de
la
profunda
humildad
de
María,
el
acto
mas
autén-
tico
de
su
perfecto
reconocimiento
,
y
el
modelo
mas
ex-
celente
para
dar
gracias
al
cielo,
que
nos
ha
dexado
el
mismo
que
le
inspiró.
“Engrandece,
alma
mia,
al
Señor,
dixo
la
Vírgen;
»
obrador
de
tantas
maravillas,
y
sea
á
todo
él
toda
la
+»
gloria.
No
puedo
pensar
en
éllas
sin
sentir
todo
mi
co-
»razon
preocupado
de
alegría
en
aquel
Señor
que
adoro
»como
mi
Dios,
que
venero
como
mi
Salvador,
y
que
»
amo
como
mi
Hijo.
Dignóse
poner
los
ojos
en
mi
humil-
»
dad,
y
elevó
su
vil
esclava
á
la
dignidad
de
madre
su-
»
ya.
Bien
sé
que
por
esto
me
admirarán
todas
las
nacio-
¿»nes
,
y
ensalzarán
perpétuamente
mi
dicha
en
los
siglos
»
venideros;
pero
si
es
que
se
halla
en
mí
alguna
cosa
»
grande
y
elevada,
á
él
solo
se
le
debe
toda
la
gloria,
él
»
fue
quien
me
engrandeció
,
y
á
él
debo
todo
cuanto
soy.
»
Nada
soy
por
mí
misma;
él
es
el
autor
de
las
maravi-
»
llas
que
todas
las
naciones
admirarán
y
publicarán
de
mi
»
persona
,
las
que
ni
aun
yo
misma
puedo
bastantemente
»
engrandecer.
Confesarán
las
mismas
naciones
que
el
To-
»dopoderoso
hizo
en
mí
cosas
grandiosas,
y
que
no
es
»
menos
poderosa.su
omnipotente
mano,
que
santo
su
agra-
»dable.nombre.
En
mil
ocasiones
experimentaron
nues-
»tros
padres
los
excesos
de
su
misericordia.
¿Qué
prodi-
»gios
no
hizo
por
defender
á
los
que
temian?
Desplegó
K
BIBLIOTECA
-
UNIVERSITARIA
SEVILLA
JULIO.
DIA
Il.
19
»toda
la
fuerza
de
su
brazo,
combatió
por
éllos,
descon-
»certó
los
designios
de
sus
enemigos,
derribó
del
trono
á
»
los
soberbios
monarcas,
que
los
amenazaban
con
su
to-
»tal
ruina;
y
como
el
Señor
se
complace
en
abatir
los
»
que
se
engríen,
y
en
elevar
á
los
que
se
humillan
,
des-
»
pues
de
haber
abatido
el
orgullo
de
los
«tiranos
,
ensal-
6
á
los
humildes,
y
llenó
de
hartura
á
los
pobres,
mien-
»tras
los
ricos
privados
de
sus
riquezas
perecian
de
ham-
»bre.
Faraon
sumergido,
Saúl
reprobado,
humillado
Ro-
»boan,
Olofernes
abatido,
Amán
desgraciado
,
y
Nabu-
»codonosor
que
presumia
de
deidad
confundido
con
los
»
brutos;
mientras
los
mas
viles
siervos
de
Dios
se
velan
»exáltados;
todo
esto
acredita
cuánto
ama
el
Señor
á
los
»
humildes.
j
:
o
»
Y
aunque
es
así
que
todos
los
verdaderos
israelitas,
»todos
los
deles
siervos
suyos
recibieron
de
su.
mano
gra-
»
cias
extraordinarias
en
todas
las
edades
del
mundo;
pe-
“ro
en
este
tiempo
muy
particularmente
la
misericordia
»de
Dios
ha
hecho
resplandecer
su
bondad
en
su
favor.
»
Viene
á
salvarlos,
quiere
vivir
entre
éllos
,
y
morir
por
Ȏllos
,
no
habiendo
echado
en
olvido
la
promesa
que
hi-
»z0
á
Abrahan
y
á
los
de
su
linage
,
de
derramar
en
sus
»
hijos
los
tesoros
de
sus
misericordias.
Acaba
el
Señor
de
»dar
un
Salvador
á
Israel,
y
un
Rey
á
la
casa
de
David;
»el
Mesías
tan
esperado,
el
fin
de
la
ley
y
el
objeto
de
»todas
las
profecías.
Por
su
venida
suspiraron
los
santos,
»los
patriarcas
y
los
profetas;
y
él
fue
el
blanco
de-todas
»sus
ardientes
ánsias.”
-
De
esta
manera
con
un
portentoso
rayo
de
luz
sobre-
natural
descubrió,
digámoslo
así,
de
una
sola
ojeada
la
«santísima
Vírgen
todas
las
antiguas
promesas
y
profecías,
«con
el
pleno
cumplimiento
de
todas
éllas
,
mil
veces
mas
iluminada
,
y
mas
privilegiada
élla
sola
que
todos
los
pro-
fetas
juntos.
Conocióse
bien,
dice
san
Ambrosio,
en
aque-
«lla:admirable
conversacion
de
María
y
de
Isabel
que
áim-
bas
profetizaban
con
un
mismo
espíritu
duplicado,
uno
el
que
inspiraba
á
las
madres,
y
ótro.el
que
llenaba
á
los
hi-
os
Duplici=miraculo
prophetant
Matres
spiritu
parvu-
orum.
“Cerca
de
tres
meses
se
detuvo
la
santísima
Vírgen
en
casa
de
su.
Prima.
Y
es
fácil
AI
los
santos
pa-
.
2
20
|
AÑO
CRISTIANO.
dres,
qué
dichosa
sería
aquella
mansion
para
toda
la
casa
-
de
Zacarías
,
cuántas
gracias
y
cuántas
bendiciones
la
me-
receria.
Sabemos
que
por
haber
estado
hospedado
por
es-
pacio
de
un
mes
en
casa
de
Obededon
el
arca
del
testa-
mento
le
bendixo
Dios
á
él
liberalmente
,
y
á
todo
cuan-
to
le
pertenecia
;
¿pues
qué
bendiciones
no
derramaria
so-
bre
la
dichosa
familia
de
Isabel
los
tres
meses
que
tuvo
á
María
por
huéspeda
en
su
casa?
Aquella
pureza
que
con-
servó
san
Juan
toda
la
vida
efecto
fue,
dice
san
Ambro-
sio,
de
la
uncion
y
de
la
gracia
que
ocasionó
á
su
alma
la
presencia
de
la
santísima
Vírgen.
Dice
el
mismo
San-
to
que
esperó
hasta
el
parto
de
su
Prima
para
asistir
al
nacimiento
de
aquel
por
quien
principalmente
habia
he-
cho
la
visita;
y
despues
que
vió
por
sus
ojos
todas
las
ma-
ravillas
obradas
en
aquél
portentoso
nacimiento,
se
res-
tituyó
á
Nazaret,
donde
se
mantuvo
los
seis
meses
que
la
restaban
del
preñado.
|
Esta
visita
de
la
Señora
á
santa
Isabel
comprende
grandes
misterios,
y
fue
tan
gloriosa
para
María,
que
la
lglesia
quiso
renovar
todos
los
años
su?memoria
con
fiés-
ta
particular.
Y
á
la
verdad,
esta
fue
la
primera
vez
en
bes
la
Vírgen
fue
públicamente
recónccida
por
madre
de
ios,
y
reverenciada
como
tal.
Por
la
voz
de
María
san-
tificó
Cristo
á
Juan,
y
con
razon
se
dice
que
este
fue
el
primer
'
milagro
que
ooró
Dios
por
medio
de
la
santísima
«Vírgen:
Ninguna
cosa
acredita
mas
el
poder
que
el
Salva-
“dor
concedió
á
su
bendita
Madre,
dice
san
Bernardo
y
san
ernardino
,
que
la
economía
que
observó
en
la
distribu-
-ción
de
sus
primeras
gracias.
¿Quiere
santificar
á
su
pre-
cursor
aun
antes
que
naciese
?
pues
ha
de
ser
por
medio
de
María.
¿Resuelve
manifestarse
al
mundo
por
el
primer
«milagro
que
obró
,
convirtiendo
el
agua
en
vino
en
las
“bodas
de
Caná?
pues
aguarda
á
que
María
se
lo
pida;
«dándonos
á
entender,
dicen
los
padres
,
que
así
como
se
nos
dió
á
sí
mismo
por
medio
de
María,
así
quiere'tam-
bien
que
recibamos
por
su
medio
todas
las
demas
gracias
y
beneficios
(Bernard.
serm.
in
Vig.
Nativ.
Domin.):
Ni-
-hil
nos
Deus'
habere,
quod
per
Marie
manus
non
tran-
siret,
Considerando
san
Ambrosio
esta
célebre
visita
tan
se-
alada
con
misterios,
profecías
y
prodigios
,
sale
como
JULIO.
DIA
IL
21
fuera
de
sí
de
admiracion.
Oye
Isabel,
dice
este
Padre,
la
primera
voz
de
María,
y
Juan
siente
al
mismo
tiem-
po
la
gracia
de
Jesucristo.
Publican
las
dos
Madres
hácia
fuera
las
maravillas
de
la
gracia,
y
experimenta
Juan
hácia
dentro
sus
operaciones.
Llena
Cristo
á
Juan
de
la
gracia
anexa
al
ministerio
de
precursor
Y
Juan
anticipa
las
funciones
de
este
ministerio
con
prodigio
duplicado;
en
fin,
animadas
María
é
Isabel
con
el
espíritu
de
sus
hi-
jos,
traban
una
conversacion
en
que
alternativamente
en-
lazaron
una
cadena
de
oráculos
y
de
profecías.
:
La
presencia
de
Jesus,
dice
san
Agustín
,
hace
saltar
á
Juan
en
el
vientre
de
su
madre;
llénase
Isabel
del
espí-
ritu
de
Dios
á
vista
de
María;
el
gozo,
la
humildad
y
el
reconocimiento
de
la
santísima
Vírgen
resplandecen
divi-
namente
en
aquel
admirable
cántico
con
que
respondió
á
las
bendiciones
de
Isabel,
y
úna
y
Ótra
,
prosigue
san
Am:
brosio
,
pronuncian
tantos
oráculos
como
palabras.
¡Oh
cuántos
misterios
,
cuántas
lecciones
se
encierran
en
esta
santa
visita!
élla
nos
enseña
los
motivos,
y
el
mo-
do
de
hacer
las
nuestras
,
como
tambien
las
de
recibir
las
que
el
Señor
nos
hace
interiormente.
En
élla
se
encuentra
la
mas
señalada
prueba
del
poder
que
tiene
María
con
Dios,
y
un
argumento
del
mayor
consuelo
para
alentar
la
confianza
que
debemos
tener
en
María.
Las
resplandecien-
tes
virtudes
de
atencion
y
de
caridad
que
exercitó
en
es-
ta
visita
deben
servirnos
de
instruccion
;
y
las
maravillas
ue
obró
el
Todopoderoso
por
medio
de
su
santísima
Ma-
dre
deben
encender
nuestra
tierna
devocion
con
esta
di-
vina
Señora,
conociendo
la
mucha
razon
con
que
la
Igle-
sia
la
invoca
sin
cesar
como
vida
,
dulzura,
y
esperanza
nuestra
despues
de
Jesucristo.
Es
cierto
que
desde
el
nacimiento
de
la
Iglesia
fue
este
divimo
misterio
objeto
dulce
de
la
veneracion
de
los
fie-
ro
su
fiesta
no
se
instituyó
hasta
el
tiempo
de
Ur-
NI.,
confirmándola
y
publicándola
su
sucesor
Bo-
nifacio
IX.
el
año
de
1389,
para
extinguir
el
funesto
cis-
ma
que
despedazaba
la
Ieieia
,
con
dolor
y
llanto
gene-
ral
de
todos
los
buenos.
En
la
bula
de
Bonifacio
se
da
á
entender
que
su
predecesor
habia
pensado
hacer
ayuno
de
precepto
la
vigilia
de
la
Visitacion
y
de
la
Nativi-
dad
de
la
Vírgen,
como
ya
lo
era
la
de
su
Asuncion,
B3
22.
AÑO
CRISTIANO.
mandando
que
tambien
se
celebrase
con
octava.
El
con-
.
cilio
de
Basilea
renovó
la
institucion
de
esta
fiesta
con
el
mismo
fin
de
pedir
á
Dios
la
paz
de
la
Iglesia,
y
en
Ita-
lia
y
Francia
se
declaró
por
fiesta
de
precepto.
Pero
la
religion
de
san
Francisco
la
celebraba
ya:mucho
tiempo
antes,
desde
el
año
de
1263;
se
asegura
que
en
la
iglesia
de
Oriente
era
ya
por
entonces
muy
antigua.
Los
ingle-
ses
solo
conservaron
su
nombre
despues
del
cisma
en
su
Calendario;
pero toda
la
Iglesia
católica
la
celebra
con
grande
solemnidad.
Habiendo
fundado
san
Francisco
de
Sales
una
nueva
órden
de
religiosas,
tan
célebre
el
dia
de
hoy
en
la
uni-
versal
Iglesia
,
extendida
felizmente
por
todo
el
Universo
con
tanto
exemplo
como
admiracion
de
los
pueblos,
qui-
so
que
se
llamasen
las
monjas
de
la
Visitacion
;
porque
siendo
como
la
vasa
y
el
fin
de
su
instituto
la
imitacion
de
las
virtudes
que
exercitó
la
Vírgen
en
aquella
miste-
riosa
visita,
le
pareció
conveniente
que
este
augusto
títu-
lo
fúese
tambien
como
su
distintivo
y
su
carácter.
La
misa
es
del
misterio
del
dia,
y
la
oracion
la
siguiente.
Famulis
tuis,
quesumus,
Domi-
ne
,
celestis
gratie
munus
im-
pertire;
ut
quibus
beate
Virgi-
nis
partus
extitit
salutis
exor—-
dium
,
Visitationis
ejus
votiva
solemnitas
pacis
tribuat
incre=
mentum
;
Per
Dominum
nos-
iTUMIA»
La
epístola
es
del
cap.
Ecce
iste
venit
saliens
in
mon-
sibus
,
transiliens
colles
:
similis
est
dilectus
meus
capre
,
hinnu-
loque
cervorum.
En
ipse
stat
post
Parictem
nostrum
respiciens
per
Fenestras
,
prospiciens
per
can
cellos,
En
dilectus
meus
loqui-
Fur
mihi:
Surge
,
propera,
ami-
ca
mea,
columba
mea
,
formosa
Suplicámoste,
Señor
,
concedas
á
tus
siervos
el
don
de
tu
divina
gra-
cia,
para
que
ya
que
recibieron
el
principio
de
su
salvacion
en
el
par-
to
de
la
Virgen
,
reciban
tambien
el
aumento
de
la
paz
en
la
fiesta
de
su
Visitacion:
Por
nuestro
Se-
ÑOL...
2.
del
libro
de
los
Cantares.
He
aquí
que
éste
viene
saltando
por
los
montes
,
y
pasando
los
co-
llados:
mi
amado
es
semejante
á
un
cabritillo
y
á
un
cerbato.
Helo
a-
quí
que
está
detras
de
nuestra
pa-
red
mirando
por
las
ventanas,
y
acechando
por
las
celosías.
He
aquí
que
mi
amado
me
habla:
Le-
yántate
,
date
priesa
,
amiga
mia,
JULIO.
DIA
IL.
mea,
et
veni.
fam
enim
hiems
transiit
:
imber
abiit
,
et
reces-
sit.
Flores
apparuerunt
in
terra
nostra
,
tempus
putationis
ad-
venit
:
vox
turturis
audita
est
in
terra
nostra:
ficus
protulit
grossos
suos:
vinee
florentes
de-
derunt
odorem
suum.
Surge,
ami-
ca
mea
,
speciosa
mea,
et
veni:
columba
mea
in
foraminibus
pe-
tre
,
in
caverna
macerie,
0s-
tende
mihi
faciem
tuam
,
sonet
vox
tua
in
auribus
meis:
vox
enim
tua
dulcis,
et
facies
tua
23
paloma
mia
y
hermosa
mia,
y
ven.
Porque
ya
pasó
el
invierno,
y
des-
apareció
la
lluvia.
Las
flores
se
de-
xaron
ver
sobre
nuestra
tierra,
lle-
gó
ya
el
tiempo
de
podar:
la
voz
de
la
tórtola
se
oyó
por
nuestras
campiñas,
la
higuera
ha
produci-
do
sus
higos
,
las
viñas
florecientes
dieron
su
olor.
Levántate,
amiga
mia
,
hermosa
mia
,
y
ven.
Mi
pa-
loma
en
las
hendiduras
de
la
pie-
dra,
en
la
caberna
de
los
escom-
bros,
hazme
ver
tu
rostro:
suene
tu
voz
en
mis
oidos,
porque
tu
voz
es
decora,
dulce,
y
hermoso
tu
semblante.
NOTA.
2
»El
libro
de
donde
se
sacó
esta
epístola
tiene
por
tí-
»tulo:
El
Cántico
de
los
Cánticos
;
esto
es,
el
mas
exce-
»lente
cántico
entre
todos
los
del
testamento
antiguo.
En
»€l
describe
Salomon
,
hablando
propiamente,
no
un
ma-
»trimonio
carnal,
ni
los
amores
de
un
esposo
apasiona-
»do
sino
en
la
intencion
del
Espíritu
santo
,
y
segun
la
»idea
de
la
Iglesia
y
de
los
santos,
el
castísimo
desposo-
»rio
de
Cristo
con
la
naturaleza
humana
,
con
su
santa
»Iglesia
,
y
con
cada
alma
en
particular.
Viene
á
ser
una
»continuada
parábola
,
que
debaxo
de
expresiones
alegó-
»ricas
encierra
espiritualísimos
misterios
de
la
union
del
»
Verbo
á
nuestra
naturaleza
en
la
Encarnacion,
y
de
la
»que
estrecha
al
hombre
Dios
con
su
santa
esposa
la
»
Iglesia.
REFLEXIONES.
Describe
el
Espíritu
santo
en
las
palabras
de
la
epís-
tola
las
amorosas
ánsias
de
Dios
por
el
alma
fiel,
á
quien
ama
como
á
su
querida
esposa,
y
los
castos
ardores
del
alma
santa
por
edi
,
COn
quien
se
regala
como
con
su
adorado
Esposo.
Viene
á
élla
este
amoroso
Dios
con
tanta
apresuración,
que
mas
parece
volar
que
correr.
Nada
le
detiene;
ni
nuestra
baxeza,
ni
nuestra
nada,
ni
nuestras
ingratitudes.
No
se
puede
explicar
mas
su
cele-
B4
24
AÑO
CRISTIANO.
ridad,
que
en
diciendo
viene
brincando
como
un
cabri-
tillo,
y
saltando
de
montaña
en
montaña
como
un
cier-
vo.
Así
se
explica
el
Espíritu
santo
cuando
quiere
hacer-
nos
comprender
la
viveza
y
la
impaciencia
de
su
amor.
*
En
hallando
Dios
una
alma
tan
pura
que
solo
suspira
por
él,
parece
que
él
tampoco
suspira
mas
que
por
entregarse
y
por
comunicarse
todo
á
élla.
Entiende
el
alma
santa
perfectamente
su
voz,
y
conoce
su
venida.
Ántes
de
la
Encarnacion
del
Verbo
parece
que
el
amado
Esposo
de
las
almas
,
respecto
de
nosotros,
estaba
como
escondido
tras
de
un
espeso
velo,
oíamos
su
voz,
escuchábamos
sus
profecías,
admirábamos
sus
prodigios,
pero
solamen-
te
le
veíamos
como
entre
sombras
en
las
figuras
del
tes-
tamento
antiguo;
mas
despues
de
su
Encarnacion
le
vi-
mos
con
nuestros
ojos
,
le
oimos
con
nuestros
oidos,
le
palpamos
con
nuestras
manos,
como
se
explica
san
Juan;
y
el
dia
de
hoy
le
tenemos
realmente
en
el
augusto
sa-
ecramento
del
altar,
donde
mil
veces
al
dia
se
nos
dexa
ver
para
nuestro
consuelo
y
para
nuestra
santificacion.
Es
verdad
que
todavía
está
como
incógnito
,
y
se
asoma
como
por
entre
zelosías,
porque
en
esta
vida
no
le
pode-
mos
gozar
perfectamente;
todavía
le
ocultan
las
sombras,
todavía
le
esconden
las
especies,
y
solamente
le
vemos
como
á
medias,
y
hasta
la
otra
vida
no
le
veremos
cara
4
cara.
Con
todo
eso
se
da
á
conocer
bien
sensiblemente
al
alma
santa
;
óyele;
escúchale
bien
distintamente,
vie-
ne
de
dia
,
acude
de
noche,
y
á
todas
horas
la
visita.
¡Di-
chosa
el
ama
á
quien
halla
en
vela
el
celestial
Esposo!
¡Fe-
liz
la
esposa
casta
que
le
sale
á
recibir
con
la
lámpara
en-
cendida!
Retirada
del
bullicio
del
mundo;
recogida
en
una
profunda
quietud
,
tranquila
en
un
perfecto
silencio,
siente
que
viene
su
amado,
y
dice:
Ya
se
acerca
mi
ado-
rado
esposo,
ya
suena
su
voz
en
mis
oidos
,
ya
percibo
claramente
sus
palabras
levántate,
amiga
mia,
date
prie-
sa,
esposa
mia.
No
gusta
Dios
de
siervos
perezosos;
las
almas
delicadas,
tibias
y
-floxas
no
llegan
á
merecer
la
augusta
cualidad
de
esposas
suyas.
No
sufre
tardanzas
ni
dilaciones
la
gracia
del
Espíritu
santo;
quiere
el
Señor
que
nos
demos
priesa
á
obedecerle
y
agradarle.
Vírgenes
eran
las
vírgenes
necias;
no
dice
el
Salvador
que
hubiesen
co-
metido
culpa
alguna
grave;
esperando
estaban
á
su
celes-
“JULIO.
DIA
IL.
25
-
tial
esposo
;
todo
su
delito
fue
no
haber
proveido
4
tiem-
po
sus
lámparas,
teniéndolas
encendidas;
haberse
descul-
dado
un
poco,
y
haber
acudido
ya,
tarde.
¡Cuántos
mue-
ren
con
ánimo
de
convertirse!
¡cuántas
almas
queridas
del
Señor
andan
toda
la
vida
arrastrando
por
no
haberse
dado
un
poco
de
priesa!
¡á
cuántos
edificios
derriba
una
borrasca
repentina
por
no
haberse
cubierto
algunos
dias
antes!
¡Válgame
Dios,
y
qué
estragos
no
causa
la
pereza
espiritual!
L,
¿llo
tempore
:
Exurgens
Ma-
ria,
abiit
in¿montana
cum.
festi-
natione
in
civitatem
Ffuda.
Et
intravit
in
domum
Zacharie,
et
exultavit
Elisabeth,
Et
factúm
est
ut
audivit
salutationem
Marie
Elisabeth,
exultavit
infans
in
ute-
ro
ejus:
et
repleta
est
Spiritu
sancto
Elisabeth:
et
exclamavit:
voce
magna”,
et
dixit:
Bene=
dicta
tu
inter
mulieres
,
et
be-
nedictus
fructus
ventris
tui.
Es
unle
hoc.
mihi;
ur
veniat:Ma-
ter
Domini
mei
ad
me?
Ecce
enim
ut
facia
est
vox
salutatio-
nis
túe
in
auribus
meis,
exul-
tavit
in
gaudio
infans
in
utero
meo:
et
beata
que
credidisti,
quo:
niam
perficientur
ed,
que
dicta
sunt
tibi
a
Domino.
Et
ait
Ma-
ria:
Magnificat
anima
mea
Do-
minum:
et
exultavit
spirivus
meus
in
Deo
salutari
meo,
/
El
evangelio
es
del
cap.
1.
de
san
Lucas.
Y
En
aquel
tiempo
:
Levantándose
María.,
fue
con
presura
á
la
mon=
taña
á
una
ciudad
de
Judá;
y
en-
tró
en
casa
de
Zacatías
,
y
saludó”
á
Isabel.
Y
sucedió
que
luego
que
Isabel
oyó
la
salutacion
de
Ma-
ría
,
saltó
el
niño
en
su
vientre:
é'
-Isabel
fue
llena
del
Espíritu
san=
to;
y
exclamó
en
yoz
alta,
y.
dixo:
Bendita
tú
entre
las
.mugeres,
y,
bendito
el
fruto
de
tu.
vientre.
.¿Y,
de
dónde.
4
mí
que
la
Madre
de,
mi
Señor
venga
á
mi
casa
?
Por-
que
mira
;
apenas
la
voz
de
tu
sa-
lutacion
llegó
4
mis
oidos,
brin-
-có
de
gozo
dentro
de
mi
vientre
el
niño
:
y
dichosa
tú
que
has
“creido
,
porque
se
cumplirán
las
cosas
que
te
fueron
dichas
por
el
Señor
;
y
María
dixo:
Mi
alma:
ensalza
al
Señor,
y
mi
espíri-
tu
se.
regocija
en
Dios
mi.
Sal-
vador,
[.
26
AÑO
CRISTIANO.
9
MEDITACION:
Sobre
el
misterio
del.
dia.
PUNTO
PRIMERO.
.
Considera
qué
llena
está
de
misterios
esta
celestial
vi-
sita.
Apenas
se
ve
María
constituida
en
la
dignidad
de
madre
de
Dios,
cuando
parte
á
santificar
á
Juan
y
á
to-
da
la
casa
de
Zacarías.
No
bien
abre
la
boca
para
salu-
dar
á
Isabel,
cuando
Isabel
se
siente
llena
del
Espíritu
santo,
y
el
niño
que
tenia
en
sus
entrañas
colmado
de
gracias
y
favores.
Quiere
el
Salvador
que
su
Madre
sea
el
instrumento
de
la
primera
santificacion
que
obró
vi-
niendo
al
mundo.
Tomó
entonces
María
posesion,
digá-
moslo
así,
del
oficio
de
medianera
que
despues
habia
de
exercer
con
tanta
gloria
suya
como
provecho
nuestro,
Quiso
enseñarnos
Jesucristo,
dice
san
Bernardo,
con
esta
misteriosa
visita
lo
mucho
que
su
Madre
habia
de
contri-
buirȇ
nuestra
salvacion,
así
por
la
parte
que
la
habia
de
tocar'en
la
obra
de
la
redencion,
como
por
el
poder
que
ya
manifestaba
para
solicitar
y
conseguir
mil
gra-
cias
celestiales
en
favor
de
cuantos
recurriesen
á
élla.
Procuremos
,
dice
este
Padre,
ir
á
Jesus
por
María,
pues-
to
que
por
María
vino
á
nosotros
Jesus
ESerm.
1.
de
Ad-
vent.).
Studeamus
nos
ad
ipsum
per
eam
ascendere,
qui
per
ipsam
ad
nos
descendit.
hos.
omo
tenia
resuelto
el
Salvador
no
hacer
el
primer
milagro
sino
á
ruegos
,
y
por.
intercesion
de
su
Madre,
así
tambien
determinó
no
santificar
á
su
precursor
sino
por
la
presencia
y
por
el
órgano
de
esta
divina
Señora.
Apenas
encarnó
el
Dios
de
las
misericordias,
cuando
á
todos
'nos
declaró,
dixo
san
Bernardo,
que
tenía
constitui-
da
á
su
Madre
en
la
superintendencia
general,
explícome
de
esta
manera,
de
la
distribucion
de
las
gracias.
Decid,
escribia
á
los
canónigos
de
Leon,
que
María
halló
para
sí
y
para
nosotros
la
fuente
de
la
gracia;
decid
que
es
la
mediadora
de
la
salvacion,
y
la
restauradora
de
los
si-
glos
;
tendreis
mucha
razon
para
decirlo,
porque
así
nos
lo
canta
á
todos
la
Iglesia:
Heec
mihi
de
illa
cantat
Ec-
JULIO.
DIA
TI.
33
quietud,
temiendo
que
así
éstos,
como
los
grandes
bienes
que
podia
heredar
de
sus
padres,
le
hiciesen
flaquear
=
la
vocacion,
y
volverse
á
engolfar
en
los
ligros
del
mundo.
Con
este
temor,
desde
su
destierro
de
halcida
le
escribió
la
carta
siguiente
llena
de
ternura,
no
menos
que
de
vivos
y
Cristianos
desengaños.
:
05%
“Bien
sabes,
amado
Heliodoro
mio,
lo
oprimido
que
_»quedó
mi
corazon
cuando
te
ví
apartar
de
mí.
Fuéme
»tu
ausencia
extremamente
dolorosa
;
no
cesaron
mis
ojos
»de
llorar
desde
que
te
separaste
de
mi
presencia
,
y
el
»
mismo
papel
en
que
te
escribo
puede
dar
testimonio
»de
que
todavía
no
se
ha
agotado
el
manantial.
Permi-
»te
que
te
busque
con
mis
cartas,
ya
que
no
te
pude
dete-
»
ner
con
mi
persona.”
Y
pasando
de
repente
por
una
par-
te
á
las
mas
cariñosas,
y
por
otra
á
las
mas
vivas
repren-
siones,
añade.
¿
“¿Pero
á
qué
fin
usaré
contigo
de
súplicas,
ni
de
ha-
»lagos?
Un
corazon
tan
dolorosamente
herido
como
el
»”
mio
no
debe
manejar
otras
armas
que
la
cólera
para
la
»
venganza.
¿Qué
haces,
pues,
en
la
casa
de
tu
padre,
»
delicado
y
tímido
Heliodoro?
¿Ya-se
oye
el
ruido
de
»las
trompetas,
y
tú
no
tienes
valor
para
marchar
al
»combate
?
¿A
dónde
se
fué
aquel
santo
ardor
de
tus
pri-
»
meros
alientos?
¿Te
has
olvidado
por
ventura
de
quién
-
»es
el
capitan
en
cuyos
estandartes
te
alistaste?”
Aquí
es
donde
san
Gerónimo
acuerda
á:su
querido
Heliodoro
aque-
lla
máxima,
igualmente
generosa
que
cristiana,
tantas
ye-
ces
repetida:
|
AE
“
Aunque
tu
madre,
tendidos
y
desgreñados
los
ca-
»bellos,
bañados
en
lágrimas
los
ojos,
emplease
todo
»el
artificio
de
la
ternura
mas
halagiieña
y
tentadora;
»aunque
te
pusiese
á
la
vista
aquellos
mismos
pechos
»que
te
dieron
leche
,
con
el
fin
de
detenerte;
aunque
tu
.
padre
se
postrase
al
umbral
de
la
puerta
para
cerrár-
»tela,
no
debieras
acobardarte,
debieras
pasar
por
enci-
»ma
de
él,
pisar
y
atropellar
á
tu
padre
por
amor
de
»
Jesucristo.
Sería
entónces
piadosa
la
misma
crueldad,
»sería
blandura
cristiana
la
insensibilidad
y
la
dureza.
»
Corre,
vuela
4
las
banderas
de
Cristo
,
4
las
cuales
dis-
»te
el
nombre.
»
Considera
que
si
todavía
haces
pretension
á
la
he-
y
:
C
34
——
AÑO'CRISTIANO.
»
rencia
del
siglo,
es
preciso
renuncies'
el
derecho
que
»
tienes
4
ser
:coheredero
de
Cristo
en
el
reyno
de
la
»
gloria.
Un
verdadero
«siervo
de
Cristo
(dice
en
otra
»
parte)
ni
desea
poseer,
ni
efectivamente
posee
otra
cosa
»que
al
mismo
Jesucristo.
Si-deseas
ser-
perfecto,
ama-
»do
Heliodoro,
¿
para
qué
vuelves
todavía
los
ojos
hácia
la:
caduca
y
“perecedera
sucesion
de
tu
padre?
Pero
»si
ya
no
lo
deseas,
¿cómo
tuviste
aliento
para
engañar
»
al
Señor
(por
decirlo
así)
prometiéndole
no
poner
ja-
»»más
tu
corazon
en
otra
cosa
que
en
él?
Y
no
te
canses
»
en
alegarme
razones
para
excusar
tu
inconstancia
,
por-
»»
que
todas
son
muy
frívolas;
no
hay
lazos
que
no
pueda
»
romper
el
amor
de
Dios,
ó
temor
del
infierno
cuando
se
»
quiere
eficazmente.”
3
ES
El
fin
della
carta
contiene
el
elogio
de
la
vida
solitaria,
y
es
un
poderoso
estímulo
4
Heliodoro
para
que
vuelva
á
eustar
desu
dulzura:
|
“:0O
desierto,
(exclama
el
santo
Doctor),
ó
desierto!
»tú
solo
produces
aquellas
flores
que
exhalan
tan
grato
»olor
al
gusto
de
Jesucristo.
¡O
encantadora
soledad,
.»en
que
nace
la
cantera
de
dónde
se
sacan
las
piedras
»'para
edificar
la
ciudad
santa
de
Sion
!
¡Ó
dulcísimo
re-
»tiro,
en
el
cual
no
se
desdeña
Dios
de
tratar
familiar-
+»
mente
con
el
hombre!
¿Qué
haces
en
el
mundo,
ama-
'»do
hermano
mio,
tú
que
eres
mas
noble
que
el
mundo
»
mismo?
¿hasta
cuándo
te'has
de
detener
voluntariamen-
»te
cautivo
en
esa
tumultuaria
y
bulliciosa
mansion
de
las
»
poblaciones?
¡O
Heliodoro,
tú
temes
la
pobreza,
y
ves
»aquí
que!
Jesucristo
dice
que
son
bienaventurados
los
»
pobres!
Espántate
el
trabajo;
pero
dime,
¿se
consigue
»
la
corona
sin
pelea?
Te
ponen
miedo
los
ayunos
y
las
»
penitencias;
¿mas'
por
qué
no
consideras
que
todo
lo
sua-
¿»viza
la
fe?
No,
amado
Heliodoro
mio,
no
hay
que
es-
»
perar
alegrarse
en;
este
mundo,
y
reynar
en
el
ótro
con
»Cristo15e6q
csi01de
,,
9
|
|
E
No
pudieron
menos
de
hacer
impresion
en
un
cora-
zon
tan
bien
dispuesto
unas
instancias
tan
vivas
como
apretadas.
Ignoramos
absolutamente
lós
estorbos
que:im-
pidieron
á
nuestro
Santo
el
volverse
á
la
soledad
de
Si-
ria;
solamente
sabemos,
que
por
mas
que
el
mundo
le
tentó,
valiéndose
de
todos
sus
artificios
para
engañar-
¿JULIO:!
DIA
IL.
35
le,
jamás
desmintió
sú
primera
resolucion,
No
alteró
su
inclinacion:al
retiro
la
estanciaen
su
pais,
viviendo
en-
tresus
parientes.
como
pudiera
en
la
ermita,
ó.en
la:grus
ta
de
Chalcidia;
y
luego
que
pudo
dexar
su
patria
,:se
despidió
de-élla,
para
no
volverla
á
ver
jamás.
Descon=
fiando
de
poder
juntarse
otra
vez
con.
su
director,
resol-
vió
hacer
segundo
viage
á
Italia
;
y
teniendo
presentes
los
grandes
exemplos
de
virtud
que
habia
observado:en
mus
chos
santos
eclesiásticos
de
los
que
componian
la:
cleres:
cía
de
Aquileya,
determinó:encaminarse:á-esta:
Cindad,
Apenas
llegó,
cuando
se
dió
á
conocer
por
su
virtud,
-
por
su
sabiduría
y
por
su
mérito,
haciéndose
digno
de
ser
luego.
admitido
en
la+
misma
clerecía;
en
cuyo
ve=
nerable
cuérpo,
no
obstante
componerse
de
eclesiásticos
tan
exemplares,
se
distinguió
muy:
en
breve:
por
su
doc-
trina'
y
por
sus
raras
virtudes.
Á
vista»de
su
vida.
reti-
rada,
humilde
y
penitente,
se
levantó
con
la
.venera-
cion
universal,
siendo
generalmente
aclamado
por
hom-
bre
santo
;
y
vacando
por
entonces
la'
silla
episcopal
de
Altino,
sufragánea
de
la:
metrópoli
de
«Aquileya
,.no
se
halló
en
todo
el
clero
sugeto
mas
digno-de
ocuparla
que
Heliodoro.
Costó
mucho
vencer
su
repugnancia
á
tan
¡6
nuevo
lustre
la
dignidad
á
su
virtud;
y
doblan=-
do
los
ayunos
y-las
penitencias
,
en
poco
tiempo
se
me-
reció
por
su
zelo
y
por.su:
doctrina
el
concepto
gene-
ral
de
uno
de:
los
prelados.mas
santos
de
:
aquel:
siglo.
Hizo
eterna
guerra
á
los
enemigos
de
la
fe,
«mantenién-
dose
inseparablemente
unido
á
la=doctrina
de
la
Iglesia.
Opúsose
con
vigor
á
los
dogmas
de
los
apolinaristas
y
de
los
arrianos,
asistiendo
en
el
concilio
de
Aquileya,
que
con
este
fin
se
celebró
el
año
de
381.
Habíase
conyo=
:
cado
á
solicitud
de
san
Ambrosio,
que
fue
como
el
alma
del
concilio;
y
conociendo
con
esta
ocasion
al
obispo
de
Altino,
descubrió
sus
grandes
fondos,
y
estrechó
con
él
una
fina
amistad.
|
02
AÑO
CRISTIANO.
Concluido
el
concilio,
se
dedicó
enteramente
nues-
tro
Santo
á
conducir
á
sus
ovejas
por
el
camino
seguro
de
la
salvacion,
apacentándolas
con
el
pasto
de
la
pala-
bra
de
Dios.
No
hubo
pastor
mas
aplicado
á
proveer
las
necesidades
de
su
rebaño,
y
á
preservarle
de
todo
lo
que
le
podia
perjudicar.
A
los
que
habian
movido
sus
exhorta-
ciones,
los
acababan
de
convertir
sus
exemplos.
Hacíase
to-
do
á
todos
para
ganarlos
á
todos.
Hízose
dueño
de
los
cora-
zones
por
su
caridad,
por
su
humildad
y
por
su
mansedum-
bre;
y
ya
sesabia
que
sus
rentas
no
eran
para
él,
sino
para
los
pobres.
xl
!
Nunca
se
olvidó
san
Gerónimo
de
su
amado
discípulo,
y
en
una
de
sus
epístolas
da
testimonio
de
que
Heliodoro
conservaba
en
el
obispado
la
misma
austeridad
y
la
mis-
ma
exáctitud
de
la
vida
monástica,
siendo
á
la
verdad
muy
dificultoso
encontrar
obispo
mas
exemplar
,
nimas
perfecto.
No
se
sabe
precisamente
el
tiempo
de
su
santa
muerte;
solo
es
cierto
que
fue
preciosa
en
los
ojos
del
Se-
ñor,
puesto
que
la
Iglesia
consagró
su
memoria,
fixando
su
fiesta
el
dia
3
de
julio,
y
es
muy
probable
que
sucedió
hácia
el
fin
del
cuarto
siglo,
po
36
La
misa
es
en
honor
del
Santo
y
la
oracion
la
siguiente.
Suplicámoste,
Señor,
oigas
benig-
no
las
oraciones
que
te
hacemos
en
E
saudi,
quesumus
,
Domine,
preces
nostras
,
quas
in
beati
Heliodori,
confessoris
tul
atque
pontificis
,
solemnitate
deferi-
mus
:
eb
qui
tibi
digne
me-
ruit
famulari
ejus
interceden—
tibus
meritis
ab
omnibus
nos
_Absolve
peccatis:
Per
Dominum
nostrum
FJesum
Christum..
La
epístola
es
del
capítulo
13.
Frates:
Mementote
preposito-
rum
vestrorum,
qui
vobis
lo-
cuti
sunt
verbum
Del:
quorum
intuentes
exitum
conversatio-
mis
,
imitamini
fidem.
Jesus
la
solemnidad
de
tu
bienaventurado
confesor
y
pontífice
Heliodoro,
y
que
nos
libres
de
todos
nuestros
pecados,
por
la
intercesion
y
méritos
de
aquel
que
te
sirvió
tan
dignamente
:
Por
nuestro
Señor
Jesucristo...
del
apóstol
san
Pablo
á
los
hebreos.
Hermanos
:
Acordáos
de
vuestros
prelados,
los
cuales
os
anunciaron
la
palabra
de
Dios;
de
'los
que
habeis
de
imitar
la
fe,
poniendo
los
ojos
en
el
fin
de
su
vida.
Jesucristo
ayer
,.
y
“JULIO.
DIA
IL.
Christus
heri,
et
hodie:
ipse,
el
in
secula.
Doctrinis
variis,
et
peregrinis
nolite
abduci,
Op-
timum-est.
enim
gratia
stabi-
lire
cor
mon
escis,
que
non
pro-
fuerunt
ambulantibus
in
eis,
Habemus
“altare,
de
quo
edere
non
habent
potestatem,
quí
ta-
bernaculo
deserviuntur.
Quo-
rum
enim
animalium
infertur
sanguis
pro
peccato
in
Sancta
per
Pontíficem
,
horum
corpora
cremantur
extra
castra.
Prop-
ter
quod
es
Fesus,
ut
sanctifi-
caret
per
suum
sanguinem
po-
pulum
,
extra
portam'
passus
est,
Exeamus
igitur
ad
cumex-
ira
castra:
improperium
ejus
portantes.
Non
enim
habemus
hicmanentem
civitatem,
sed
fu-
tfuram
inquirimus.
Per
ipsum
ergo
offeramur
hostiam
laudis
semper
Deo:
id
est,
fructum
la-
biorum
conftentium
nomini
ejus,
Beneficentiz
autem,
et
commu-
nionis
nolite
oblivisciz
talibus
enim
hostiis
promeretur,
Deus.
Obedite
prepositiswestris
er
sub-
jacere
eis.
Ipsienim
pervigilant
quasi
raiionem
pro
animabus
vestris
reddituri,
37
y
hoy:
y
el
mismo
es
por
los
siglos.
“No
os
dexeis
llevar
de
doctrinas
va“
rias
y
peregrinas.
Porque
es
cosa
excelente
confortar
el
corazon.
por
medio
de
la
gracia,
no
por
medio
de
aquellas
comidas,
que
nada
aprove-
charon
á
los
que
practicaron
su
ob-
servancia.
Tenemos
un
altar
del
cual
no
tienen
derecho
á
participar
los
que
sirven
al
tabernáculo.
Porque
los
cuérpos
de
aquellos
animales,
cuya
sangre
es
llevada
por
el
pontí-
ficeal
Sancta
sanctorum
por
el
peca
-
do,
son
quemados
fuera
de
poblado.
Por
lo
cual
tambien
Jesus,
para
san-
tificar
el
pueblo
con
su
sangre,
pa-
deció
fuera
de
la
puerta.
Salgamos
pues,
á
él,
fuera
de
poblado,
llevan-
do
su
improperio.
Porque
aquí
no
tenemosciudad
estable,sino
que
bus-
camos
la
futura.
Ofrezcamos
,
pues,
siempre
por
él
á
Dios
hóstia
de
ala—
banza,
esto
es,
el
fruto
de
los
labios
gue
confiesan
su
nombre.
Y
no
que-=
rais
olvidaros
de
la
beneficencia,
ni
dela
comunionde
caridad,
porcuan-
to
con
semejantes
víctimas
se
gana
á
Dios.
Obedeced
á
vuestros
prelados,
y
estad
sujetos
á
éllos,
porque
éllos
velan,
como
quienes
han
de
dar
cuen-
ta
de
vuestras
almas,
NOT
4.
“Es
la
epístola
á
los
hebreos
'uno
de
los
mas
bellos
»
mas
preciosos
monumentos
que
posee
la
Iglesia
de
Dios,
»
El
asunto
de
la
epístola
es
grande
,
las
expresiones
nobles,
»el
estilo
lleno
y
elevado;
en
élla todo
es
sublime.
De
esta
»epístola
habla
san
Pedro
en
su
segunda
á
los
mismos
he-
»breos
ó
judíos
cuando
dice:
Pablo,
nuestro
hermano.
os
ha
»escrito
ya
de
estas
cosas,
segun
la
sabiduría
quese
la
ha
»
comunicado,”
C3
38
AÑO'CRISTIANO.
REFLEXIONES.
Drac
á
la
memoria
los
que
os
anunciaron
la
palabra
de
Dios,
y
haciendo
reflexion
al
fin
que
se
propusieron
en
su
conducta
y
en
su
vida,
imitad
su
fe.
Nosotros,
gra-
cias
al
Señor,
seguimos
su
fe;
¿pero
imitamos
sus
vir-
tudes?
No
puede
haber
mayor
desproporción
entre
las
costumbres
de
aquellos
héroes
cristianos
y
las
nuestras,
entre
nuestra
conducta
y
la
suya.
Todos
tenemos
la
mis-
ma
fe,
los
mismos
principios,
las
mismas
verdades,
la
misma
religion
,
la
misma
doctrina
;
pero
la
vida
es
muy
diferente.
Aquellos
ilustres
prelados,
tan
respetados
por
sus
brillantes
virtudes
como
por
su
eminente
santidad,
son
el
objeto
de
nuestra
veneracion;
¿cuándo
serán
el
modelo
de
nuestra
vida?
La
religion
nunca
envejece;
conservará
la
Iglesia
todo
su
vigor
hasta
el
fin
de
los
si-
glos;
no
se
han
debilitado
las
máximas
de
Jesucristo.
¿Pues
cómo
se
puede
creer
este
evangelio,
cómo
se
puede
seguir
esta
religion,
y
vivir
como
si
no
se
creyese?
Traigamos
á
la
memoria
aquellas
grandes
almas,
cuyas
costumbres
fueron
el
mayor
panegírico
de
la
religion,
y
cuya
vida
fue
la
mas
concluyente
prueba
de
su
fe;
no
ignoramos
cuán
preciosa
fue
su
muerte
á
los
ojos
del
Señor;
¿pensamos
que
será
la
nuestra
igualmente
preciosa
á
sus
divinos
ojos*
Imitemos
su
fe;
pero
imitemos
tambien
su
virtud
y
su
inocencia;
de
esa
manera
nunca
nos
dará
en
rostro
la
ridiculez,
y
aun
la
impiedad
de
una
contradiccion
tan
monstruosa.
Creer
las
verdades
mas
terribles
de
nuestra
religion,
y
seguir
únicamente
las
detestables
máximas
del
mundo,
es
mons-
truosa
quimera.
Empleos
brillantes,
pretensiones
empe-
ñadas,
frutos
naturales
de
la
ambicion
y
de
la
avaricia,
amor
á
los
placeres,
proyectos
aéreos,
fortunas
lustro-
“sas,
conveniencias
opulentas
;
éstos
son
los
grandes
re-
sortes
que
dan
impulso
á
la
mayor
parte
de
las
accio-
nes
de
la
vida;
es
decir,
esto
es
lo
que
nos
desvia
de
nuestro
último
fin,
lo
que
se
sorbe
nuestros
deseos,
lo
que
estraga
nuestra
salud
,
y
lo
que
nos
ocupa
toda
la
vida.
Todo
nos
parece
importante,
todo
indispensable
cuando
se
trata
de
nuestros
intereses,
de
nuestras
con-
veniencias,
de
satisfacer
nuestras
pasiones;
¿pero
nos
aca-
JULIO.
DIA
IL.
39
loramos
tanto
cuando
se
trata
de
los
deberes
de
la
re-
ligion,
de
agradar
á
Dios,
ú
desagradarle
?
¡Cosa
ex-
traña!
se
anda
con
infinito
miramiento
,
se
practican
mil
atenciones,
con
el
mundo
por
hacer
fortuna;
á:solo
Dios
parece
"que
se
le
reputa
por
nada.
Sabemos
bien
cuál
fue
el
paradero
de
la
conducta
de
los
santos;
pues
pen-
semos
cuál
será
el
paradero
de
la
nuestra.
¿
Creemos
que
los
santos
serian
santos
si
hubiesen
vivido
como
nos-
otrós
vivimos?
con
todo
eso
tenemos
contínuamente
á
la
vista
estos
grandes
modelos
de
perfeccion
,
pero
nos
contentamos
con
admirarlos,
y
con
venerarlos;
eso
de
es-
forzarnos
á
su
imitacion,
no
se
trate.
Ninguno
leerá
estas
reflexiones,
que
no
convenga
en
lo
que
digo;
¿
ber
cuán-
tos
se
aprovecharán
de
éllas?
¿Serán
muchos?
Parece
que
las
máximas
mas
cristianas,
que
las
mas
santas
leyes
están
derogadas
por
el
uso,
ó
por
la
costumbre
contraria;
¿
pero
quién
ignora,
que
ni
la
relaxacion,
ni
el
abuso
prescriben
jamás
contra
la
religion?
]
00
El
evangelio
es
del
cap.
11.
de
tan
Lucas.
—
co
JILTDOl
,
Ín
illo
tempore
dixit
Jesus
dis-
cipulis
suis:
Nemo
lucernam
accendit
,
et
in
abscondito
ponit,
neque
sub
modio:
sed
super
can—
delabrum
,
ut
qui
ingrediuntur,
lumen
videant.
Lucerna
corporis
tui
est
oculus
tuus.
Si
oculus.
tuus
fuerit
simplex,
totum
cor-
pus
tuum
lucidum
erit:
si
autem
nequam
fuerit
,etiam
corpus
taum
tenebrosum
erit.
Vide
ergo
ne
lumen,
quod
in
te
est,
tene
bre
sint.
Si
ergo
corpus
tuum
to-
tum
lucidum
fuerit
,
non
habens
aliquam
partem
tenebrarum,
erit
lucidum
totum
,
et
sicut
lucerna
fulgoris
illuminabit
te,
En
áquel
tiempo
dixo
Jesus
á
sus
discípulos:
Ninguno
enciende
una
antorcha,
y
la
pone
en
un
escon=
drijo;
ni
debaxo
de
un
medio
cele-
“min;
sino
sobreel
candelero;
para
que
los
que
entran
veán
la
luz,
La
antorcha
de
tu
cuerpo
es
tu
ojo.
£i
tu
ojo
fuere
sencillo;
todo
tu
cuer-
po
estará
iluminado;
pero
si
fuese
perverso,
tambien
tu
cuerpo
será
tenebroso.
Mira,
pues,
no
sea
acaso
que
la
luz
que
está
en
ti,
sea
tinie-
blas,
Si
tu
cuerpo,
pues,
fuere
todo
iluminado,
sin
tener
parte
alguna
de
tinieblas,
todo
él
será
luminoso,
y
te
iluminará
como
una
antorcha
resplandeciente.
40
AÑO
CRISTIANO.
|
-MEDITACION.
De
las
¿listones
en
punto
de
moral.
-
PUNTO
PRIMERO.
A
pe
que
no
hay
cosa
mas
perniciosa
que
las
ilusio-
nes
en
punto
de
moral,
y
con
todo
tampoco
la
hay
mas
comun,
ni
mas
fácil.
Parece
que
en
esta
materia
todo
cons-
pira
á
engañarnos:
el
corazon
naturalmente
de
acuerdo
con
el
amor
propio;
el
espíritu
pronto
siempre,
y
siempre
ingenioso-en
dar
gusto
á
los
sentidos.
y
al
corazon:
los
exemplos
de
los
imperfectos
continuamente
en
gran
núme-
ro;
las
pasiones,
que
todas
se
coligan
para
sacudir
el
yu-
go
del
moral
del
evangelio;
los
sentidos,
enemigos
decla-
rados
de
la
verdadera
virtud;
la
misma
razon
natural,
que
muchas
veces
camina
de
inteligencia
con
el
amor
propio;
todo
concurre
á
engañarnos,
y
los
lazos
son
tanto
mas
pe-
ligrosos,
cuanto
mas
ocultos
y
mas
multiplicados.
Es
cier-
to
que
una
grosera
relaxacion
nos
ofende,
pero
se
forma
un
sistema
de
moral
que
nos
alucina,
en
la
apariencia
rí-
gido,
pero
enla
realidad
se
acomoda
á
la
concupiscencia,
lisonjea
á
los
sentidos.
Este
sistema
siempre
es
obra
del
amor
propio;
sacrifica
sin
misericordia
ciertas
pasiones
que
tienén
menos
parentesco
con
nuestra
natural
inclina-
cion;
pero
4
la
pasion
dominante
siempre
la
perdona,
siem-
pre
la
respeta.
El
genio
sombrío,
tétrico
y
melancólico
ca-
noniza
el
espíritu
de
severidad
y
de
retiro,
sin
poder
tole-
rar
los
genios
abiertos,
apacibles
y
sociables;
chócale
una
prudente
y
moderada
alegría,
mientras
él
se
está
alimen-
tando
de
murmuraciones,
y
de
malignidad;
el
natural
in-
quieto
y
áspero
acaso
será
mortificado;
pero
no
puede
vi-
vir
sin
pecar
y
sin
morder.
Un
corazon
blando,
dulce
y
amoroso
puede
ser
liberal
y
limosnero;
pero
huye
de
to-
do
lo
que
le
ata,
y
como
él
satisfaga
su
pasion,
adopta
sin
dificultad
todas
las
demas
virtudes.
La
envidia,
la
avari-
cia
y
la
ambicion
tienen
tambien
su
moral;
el
exterior
siempre
especioso,
y
siempre
á
la
mano
un
honesto
pre-
texto
que
disimula,
pero
no
purga
el
yeneno.
De
aquí
na-
pa
JULIO.
DIA
TIL.
;
AL
cen
aquellas
aversiones,
aquellas
secretas
antipatías,
aque-
lla
venganza
disimulada,
aquellas
faltas
de
caridad
,
que
dexan
el
campo
libre
á
la
pasion.
Todas
estas
especies
de
“moral
son
falsas,
todas
son
engañosas,
convienen
todas
en
reformar
el
género
humano,
gritan
á
cual
mas
contra
la
licencia
de
las
costumbres
del
siglo;
claman
todas
á
la
reforma,
á
la
reforma;
peró
mientías
tanto
dexan
vi
vir
en
una
grosera
relaxacion
á
esos
imaginarios
refor-
madores,
severísimos
con
los
ótros
,
4
quienes
nada
per=
donan;
pero
indulgentísimos
consigo
mismos,
á
quienes
se
lo
perdonan
todo.
¡Qué
ilusion
,
Dios
de
mi
vida!
¡
pe-
ro
qué
comun
es
esta
ilusion!
En
ciertos
puntos
de
la
ley.
exáctísimos
,
hasta
ser
escrupulosos;
¿pero
qué
no
se
permiten,
en
ótros
mucho
mas
importantes?
No
se
dis-
nsarán
portodo:
el
mundo
en
ciertas
devociones
vo-
untarias;
pero
sin
el
menor
remordimiento
abandona-
rán
las
obligaciones
mas
esenciales
de
su
estado;
ayu-
narán
indefectiblemente
ciertos
dias
por
pura
devocion;
pero
despedazarán
desapiadadamente
la
reputacion
del
próximo
en
cuantas
ocasiones
se
ofrezcan.
Estarán
mu-
chas
horas
en-la
iglesia
con
edificacion,
y
con
exemplo,
pero
gastarán
el
resto
del
dia
en
el
juego,
en
el
paseo,
en
las
visitas
peligrosas
y
en
conversaciones
poco
cris-
tianas;
hablarán
de
Dios
con
acierto,
y
aun
con
gusto;
pero
al
mismo
tiempo
se
harán
insufribles
á
toda
la
fa-
milíia.
¡Señor.,
qué
mezcla
tan
monstruosa!
Cada
uno
de
estos
devotos
de
perspectiva
tiene
su
moral;
¿pero
será
aca-
so
el
moral
de
Jesucristo?
PUNTO
SEGUNDO.
Considera
qué
perniciosas-
son
todas
estas
«ilusiones.
Ellas
guian
todas
á
unos
espantosos
despeñaderos,
sin
que
ninguno
se
persuada
jamás
á
q
e
va
descaminado.
¿Quién
es
el
que
desconfía
de
su
moral?
Fácilmente
lo
podemos
co-
nocer
por
la
terquedad
con
que
cada
uno
sigue
su
camino.
¿
Hemos
conocido
muchos
de
los:que
cayeron
en
estas
¡lu-
siones,
que
se
hubiesen
desengañado
de
éllas?
Los
mayo-
res
pecadores
se
convierten;
pero
á-
éstos
ni
aun
les
pasa
por
la
"imaginacion
que
tienen
necesidad
de
convertirse.
la
ilusion
una
especie
de
ceguera
,
y
el
que
está
ciego
42
AÑO
CRISTIANO.
no
ve
el
precipicio.
Es
un
veneno
que
se
derrama
en
el
co-
razon
,
y
desde
el
corazon
siempre
se
comunica
á
la
razon.
Lo
poco
bueno
que
se
hace
en
este
estado,
ofusca
la
vista
para
que
no
perciba
lo
mucho
malo
que
los
demas
nos
ven:
hacer.
Por
tanto,
este
género
de
ilusiones
casi
siempre
vie-
ne
á
parar
en
el
enpedernimiento.
Vívese
tranquilamente
en
el
error,
y
muérgse
en
el
mismo.
¡Qué
desgracia
mas
digna
de
temerse!
¡pero
qué
desgracia
menos
temida
!
E/
que
te
perderá,
dice
el
Salvador,
juzgará
que
hace
un
gran
servicio
4
Dios:
este
es
el
defecto
de
la
ilusion
en
ma-
teria
de
costumbres,
y
en
punto
de
moral;
practicarán
esto
contigo,
añade
el
mismo
Salvador,
porque
no
cono-
cen
ami
Padre,
ni
4
mí.
¿Por
qué
medio
conseguirán
su
descamino
?
Todo
veneno
que
hace
el
tiro
á
la
cabeza,
quita
de
repente
la
vida.
Cuando
las
ilusiones
son
volun-
tarias
no
hay
que
esperar
enmienda
de
éllas;
de
la
tran-
quilidad
se
pasa
al
sueño,
del
sueño
á
la
modorra
y
al
letargo.
Esto
vemos
con
dolor
en
todos
los
hereges;
su
ter-
quedad
y
su
obstinacion
en
los
errores
nacen
ordinariamen-
te
de
la
ilusion.
|
¿
Cuántas
personas
que
hacen
profesion
de
virtud
vi-
ven
llenas
de
faltas
muy
groseras?
¿cuántas
hay
que
viven
tranquilamente
en
pecado,
al
abrigo
de
una
falsa
con-
ciencia?
Todo
es
fruto
de
las
ilusiones
en
punto
de
mo-
ral.
Hay
algunos
de
esos
imaginarios
devotos,
que
por
un
vil
interes
tienen
á
un
infeliz
deudor
meses
enteros
en
la
cárcel,
dexándole
perecer
con
toda
su
familia,
¿Compondráse
esta
dureza
y
esta
inhumanidad
con
el
cristianismo?
No
hay
cosa
mas
contraria
á
él,
pero
se
compone
muy
bien
con
la
pasion
dominante,
que
tiene
la
mayor
parte
en
este
pernicioso
plan
de
moral.
No
hay
tur-
bacion,
no
hay
remordimiento
que
pueda
penetrar
á
la
conciencia;
en
apoderándose
una
vez
la
ilusion,
en
punto,
de
costumbres,
de
la
razon
y
del
alma,
apenas
queda
es-
peranza
de
salvacion.
¡Oh,
Señor,
y
7
de
que
acusarme
acerca
de
ilusiones
voluntarias!
No
hay
moral
indulgente,
li-
sonjero
y
laxó
que
no
haya
seguido
hasta
aquí.
¿Qué
sis-
tema
de
conciencia
es
el
que
me
he
formado
yo?
¿De
cuántos
pecados
no
me
reconozco
reo?
¡Y
qué
gran
favor
me
haceis,
Dios
mio,
descubriéndome
hoy
mis
ilusiones
JULIO:
DIA
II.
43
y
mis
descaminos!
Acabad,
Señor
mi
conversion
por
vuestra
infinita
misericordia,
y
no
siga
yo
en
adelante
Otro
moral
que
el
de
vuestra
ley
y
vuestro
evangelio,
pues
no
hay
otro
para
la
salvacion.
JACULATORIAS.
Dirige
me
in
veritate
tua,
et
doce
me.
Salm.
24.
Dirígeme,
Señor,
por
el
camino
verdadero
de
tu
doctrina,
y
enséñame
á
no
seguir
Ótro.
Legem
pone
mihi,
Domine,
viam
justificationum
tuarum,
el
exquiram
eam
semper.
Salm.
118.
ae
Instrúyeme
en
la
segura
senda
de
vuestros
divinos
man-
damientos,
y
dame
gracia
para
que
perpetuamente
ande
en
busca
de
élla.
PROPOSITOS.
No
hay
mas
que
un
Dios,
y
una
religion
verdadera;
con
que
tampoco
puede
haber
mas
que
un
verdadero
moral.
La
única
regla
de
nuestras
costumbres
es
el
evangelio;
cual-
quiera
otra
es
obra
de
nuestra
invencion,
de
nuestro
cora-
zon,
y
de
nuestro
amor
propio;
por
lo
que
no
es
de
admi-
rar
que
sea
torcida
y
destaminada.
Por
las
ilusiones,
en
materia
de
moral,
dixo
determinadamente
el
Sábio,
que
hay
caminos
que
al
hombre
le
parecen
derechos,
y
su
fin
es
muerte
y
perdicion.
Tales
son
los
sistemas
de
conciencia
que
cada
uno
hace
á
su
antojo;
tales
esos
planes
de
moral
que
favorecen
el
genio,
la
inclinacion
y
la
pasion
dominante.
Exámina
cuidadosamente
cuáles
son
tus
ideas,
tus
máxi-
mas
en
este
punto
,
cuál
es
tu
conducta.
No
te
perdones
ciertos
defectos,
ciertos
pecados,
ciertas
licencias
en
ma-
teria
de
costumbres
con
pretexto
de
que
eres
exácto,
de
que
eres
rígido,
y
acaso
severo
en
ótras.
Haz
en
buen
ho-
ra
limosna,
que
es
edificacion;
pero
paga
tus
deudas,
que
es
obligacion;
no
detengas
la
soldada
á
tus
criados,
ni
el
salario
á
los
oficiales.
No
apures
con
demasiado
rigor
á
tus
deudores,
¿Estás
en
la
iglesia
con
devocion
y
con
modes-
tia?
bueno
es
eso;
pero
no
seas
en
casa
colérico,
mal
sufri-
O,
impertinente
y
enfadoso,
8c.
Aquí
tienes
un
dilatado
44
AÑO
CRISTIANO.
campo
para
exáminarte
;
conforma
tu
moral
con
el
de
Jesucristo.
2
Levantas
el
grito
contra
la
licencia,
y
contra
la
di-
solucion
de
las
costumbres
del
siglo.
Alabo
tu
zelo;
pero
exámínate
bien,
y
mira
si
se
mezcla
en
él
una
buena
par-
te
de
aversion,
de
ódio,
de
envidia
y
de
murmuracion.
En
el
moral
de
Jesucristo
no
hay
inconsecuencias,
ni
contradic-
ciones:
nota
cuidadosamente
sí
descubres
algunas
en
el
tu-
yo,
no
te
fies
de
tu
juicio;
mira
que
es
demasiada
la
corres-
_poadencia
que
tiene
Con
el
amor
propio
para
que
no
se
te
haga
un
poco
sospechoso.
Consulta
tus
cosas
con
un
direc-
tor
sábio,
prudente
y
despegado,
que
no
tenga
interes
en
lisonjearte,
ni
en
contemplarte;
exponle
con
sinceridad
to-
das
tus
máximas,
tus
opiniones
y
tu
conducta
,
sin
poner
los
ojos
en
otros
principios
que
en
los
del
evangelio.
Sea
éste
la
única
regla
de
tus
costumbres,
y
NUNCa
CONOZCas
Otro
moral
que
el
que
enseñó
Jesucristo,
SLVOTO
FARO
LEA
TO
LUISITO
URSS
DIA
CUARTO.
San
Ulrico,
obispo
de
Ausbourz.
Unico,
ó
Uldarico
(pues
tambien
se
le
nombra
así)
fue
de
una
de
las
casas
mas
antiguas,
y
masilustres
de
Suavia,
nació
el
año
de
863,
siendo
su
padre
el
conde
Ulcaldo,
su
madre
Tierberga,
hija
de
Aucardo,
uno
de
los
prime-
ros
duques
de
Alemania
la
alta,
Por
la
enferma
y
delicada
complexion
de
Ulrico
se
cre-
yó:al
principio
que
no
podría
vivir;
pero
el
Señor,
que
le
tenia
destinado
para
ser
uno
de
los
mas
santos
prelados
de
su
siglo,
contra
toda
lb
le
concedió
una
salud
que
se
tuvo
por
milagrosa.
La
vivacidad
,
el
despejo,
la
noble
ingenuidad,
el
agrado,
y
el
claro
ingenio
que
descubrió
des-
de
luego,
estimularon
mas
á
sus
padres
para
darle
una
edu-
cacion
digna
de
su
lustre
nacimiento.
Parecióles
que
en
ninguna
parte
la
podria
lograr,
ni
mas
cristiana,
ni
mas
caballerosa,
que
en
el
célebre
monasterio-de
san
Galo,
fa-
JULIO.
DIA
1V.
45
moso
entonces
por
lo
mucho
que
florecian
en-él
no
menos
las
virtudes
que
las
ciencias.
Enviáronle
allá:4
los
siete
años
de
su
edad,
y
muy
en
breve
se
distinguió
el
niño
Ulrico
por
los
progresos
que
hizo
en
las
letras
humanas,
y
en
la
importante
ciencia
de
la
salvacion.
Enamorados
los
monges
de
su
bello
natural,
de
su
inclinacion
á
la-virtud,
y
de
su
aplicacion
al
estudio,
le
amaban
todos
tiernamente,
deseosísimos
de.
adquirir
aquel
rico
tesoro
para
el
monasterio.
A
lo
mismo
se
incli-
naba
tambien
el
niño
Ulrico,
pues
aunque
el
mundo
le
brin-
daba
con
tan
grandes
esperanzas,
nunca
halló,
atractr
vo,
ni
en
las
grandezas,
ni
en-las
brillanteces
del
mundo,
Conociendo
bien
sus
injusticias
y
sus
peligros,
estaba
muy
ageno
de
resolverse
á
servirle;
ni
4
un
corazon
tan
grande
como
el
suyo
le
podia
llenar
ótro
quesolo
Dios.
¡Agradá-
bale
la
vida:
monástica;
y
naturalmente
era
de
su
gusto
la
soledad;
pero
queria
que
la
vocacion
y
la
eleccion
vinie-
sen
únicamente
del
mismo
Señor.
Para-conocer
'su
volun->
tad
hizo
muchas
penitencias
y
fervorosas
oraciones
,
que-
riendo
ademas
de
esto
consultar
el
punto
con
una
santa
so-
litaría,
no
distante
del
monasterio
de
san
Galo,
llamada
Guiborata,
no
menos
célebre
por
su
eminente
santidad
que
r
los
extraordinarios
favores
con
que
el
cielo
la
regala-
a.
Habíala
ya
visitado
algunas
veces
el
Condecito
en
los
dias
de
recreacion
que
se
concedian
á
los
seminaristas.
Fue
pues
Ulderico
4
buscar
á
la
santa
Vírgen,
indeterminado
sobre
el
estado
que
habia
de
abrazar;
y
la
suplicó
enco-
e
mendase
á
Dios
aquel
negocio
para
que
le
diese
á
entender
su
«divina
voluntad.
Ella
se
impuso
tres
dias
de
ayu-
no
y
de
oracion,
al
cabo
de
los
cuales
le
dixo,
que
aunque
era
muy
perfecta
la
vida
religiosa,
Dios
le
llamaba
al
es-
tado
eclesiástico.
No
hubo
menester
mas
para
tomar
su
partido,
no
obstante
lo
mucho
que
le
costaba
arrancarse
de
una
casa
llena
de
tan
grandes
exemplos,
y
no
habiendo
tampoco
monge
que
no
sintiese
vivamente
la
pérdida
que
hacian.
Fue
Apo
el
dolor;
pero
descubierta
una
yez
la
voluntad
del
Señor,
no
deliberó
nuestro
Santo
ni
un
so-
lo
momento,
y
restituyéndose
á
casa
de
sus
padres,
los
de-
claró
su
última
resolucion
,
como
tambien
sus
deseos
de
no
perder
tiempo,
y
de
habilitarse
desde
luego
á
servir
con
utilidad
4
la
santa
Iglesia.
Gozoso
el
conde:
su
padre
de
46
AÑO'
CRISTIANO.
ver
en
«su
hijo
tan
virtuosas
disposiciones,
se
le
entre-
ó
á
Alberon,
obispo
de
Ausbourg,
quien
descubrien-
do
luego
las
grandes
prendas,
y
los
raros
talentos
de'Ul-
rico,
no
perdonó
á
medio
alguno
para
formar
en
él
un
eclesiástico
perfecto;
y
aunque
'á
la
sazon
no
contaba
mas
que
diez
y
seis
años,
le
hizo'luego
camarero
;
pe-
ro
viéndole
crecer
cada
dia
en
juicio
,
capacidad
y
pru-
dencia»,
le
proveyó
en
el
¡primer'canonicato
que
vacó
en
su
ea
jeirr
OL
A
¡oradesnor
19.
su8q
0102939311
Í9ups
4:
Comprendió
desde:
luego
nuestro
nuevo
canónigo:
to-
das:
las
obligaciones
desu:
estado
.'
y
resolvió:
darles
to-
do
el
lleno.
Desde
aquel
punto
fue
todo
su
exemplo
el
estudio
y
la
oración,
partiendo
sus
rentas
con
los
po-
bres,
4
quienes
muchas
veces
distribuía
aquello
mismo
que
se
reservaba
para
su
preciso
sustento.
Movido
de
su
natural
piedad
,'
determinó
hacer
un'
viage
á
Roma
ra
beber-en
la!
fuente
del
espíritu
“apostólico.
:Fue-re=
cibido
del
papa
con
muestras
de
grande
amor
y
esti-
macion',
informado
ya
de
antemano
de
su
mérito
y
de
su
eminente
virtud:
'Tratóle
su
santidad
,
y
creció
tan-
to
la
estimacion
y
el
concepto
,
que
noticioso.
de:
la
muerte
de
Alberón:,
determino
conferirle
el
obispado
de
Ausbourg.
Ora
19
9Hp
09
2979
E3
2011
H
:
»'
Sobresaltóse
el*Santo
cuando
oyó
de
boca
del
papa
semejante
proposición,
y
se
excusó
eficazmente,
alegan-
do'
su
insuficiencia
y.
su
corta
edad.
Al
volver
de
Aus=
bourg
halló
que
ya
se
habia
hecho
la:
eleccion
en
Hil-
tin,
y
libre
del
susto,
solo
pensó
en
el
retiro,
y
en
santificarse
cada
dia
mas
y
mas,
volviendo
á
entablar
dentro
de'su
casa
los
mismos
exercicios
que
habia
prac=
ticado
en
el
monasterio
de
san
Galo;
pero
le
duró
po-
co
esta
quietud.
Muerto
Hildin
el
año
de
924,
fue
elec-
to
Ulderico
por
obispo
de
Ausbourg
,
á
pesar
de
toda
su
repugnancia.
Eran
los
tiempos
muy
calamitosos;
los
únga-
ros
y
los
esclavónes
hacian
frecuentes
irrupciones
enel
Pais,
y
lo
asolaban
todo,
tanto
que
poco
tiempo
ántes
ha-
bian
entrado
enla
misma
ciudad
de
Ausbourg,
y
puesto
fuego
á
la
catedral...
|
El
primer
cuidado
del
nuevo
obispo
fue
edificarde
pron:
to
una.
pequeña
iglesía
para
juntar
el
pueblo,
que-estaba
muy
necesitado
de
instruccion,
de
consuelo
y
de
socorro
siguiente:
JULIO:
DIA
IV:
.
47.
en
aquellas
públicas
calamidades.
Todo
loéencontró
en
Ul=,
rico;
su
caridad,
su:zelo,
y
sus
profusas
limosnas
desterra-,
ron
hasta
de
la
memoria
las
pasadas
necesidades,
y
:todos
las
consideraban
suficientemente
reparadas
con
la
posesion
de
talipástomusirigso
oudil
apylo
os
Sis!
al
92
ramo?
165
Persuadido
el
Santo
4
que
se
debia
todo
á-su
pueblo,
tomó
ocasion
de
las
«presentes
circunstancias
para
conse=
guir
se
le
dispensase
en
una
costumbre
introducida
en-
tónces'
en
Alemania
,
de:
que
los:
obispos
residen
cast
siempre
en
la
córte,
El
logró:se
le
permitiese:
mante>
nerse
en
Ausbourg,
para
atender
al
restablecimiento
de
la
disciplina;
y
se
conoció
muy
presto
lo
mucho
que
puede
hacer
en
una
diócesi
dilatada
un
prelado
santo,
A
vista
del
cuidado:
con
que
incesantemente
velaba:so=
bre
su
rebaño,
dél
zelo
con
que
distribuia
el
pan
de
la
divina
palabra,
de
su
caridad:
y
de
sus
exemplos,
mu-
dó
de
semblante
todo
el
pais.
No
era
conocido
por:
otro
nombre
que
por
el
del
santo,
y
su
vida
acreditaba
vi-
siblemente
que
lo
«era
siendo
Ía
reputacion
de
élla
la
A
las
tres
de
1
ries
48
.
AÑO
CRISTIANO,
gidos,
componia
las
diferencias,
y
hacia
bien
4
todos,
dando
todos
mil
bendiciones
4
Dios
por
haberles
conce-
dido
tal
obispo.
Al
declinar
la
tarde
se
restituia
á+
su
palacio
donde
tomaba
una
sóbria
comida
,
durante
la
cual
siempre
se
le
leía
en
algun
libro
espiritual.
Cada
dia
comia
en
su
mesa
cierto
número
de
pobres,
y
acabada
la
comida,
asistia
á
completas.
Daba
despues
sus
órde-
-
nes
para
el
gobierno:de
la
familia,
y
se
retiraba
á:
su
cuarto,
donde
gastaba
gran
parte
de
la
noche
en
la
ora-
cion
y
en
el
estudio”,
concediendo
al
sueño
muy
poco
tiempo.
y
TY
>
Acompañaba
esta
vida
tan
exemplar
y
tan
arre-
glada
con
grandes
penitencias.
En
ningun
tiempo
del
año
comía
carne,
aunque
se
servia
en:su
mesa,
así
para
los
pobres,
como
para
otros
convidados.
Su
cama
era
nna
poca
de
paja
con
dos:
mantas,
sin
cosa
de
lienzo.
Arre-
glada
su
familia
para
edificacion
de
los
demas,
se
dedi-
có
á
arreglar
al
clero,
trabajando
con
infatigable
apli-
cacion
en
reformar
las
costumbres
de
todo
el
obispado.
Visitábale
regularmente
todos
los
años,
y
cada
año
ce-
lebraba
dos
sínodos.
Costóle
poco
trabajo
la
reforma
ge-
neral,
facilitándosela
un
zelo:tan
puro
y
tan
ardiente,
sostenido
de
una
vida
tan
exemplar
y
tan
santa;
ni
la
licencia
de
las
costumbres
podia
resistir
á
la
vigilancia
de
un
pastor
tan
poderoso
en
obras
como
en
palabras.
Proveyó
de
excelentes
curas
las
parroquias,
obligando
á
renunciarlas,
Ó
á
enmendarse
á
los'
viciosos,
Ú
á
los
ignorantes;
con
cuyas
providencias
floreció
en
Áusbourg
y
en
todo
el
obispado
tanto
la
pureza
de
la
fe
como
la
de
las
costumbres.
Habiendo
reconocido
por
las
excursiones
de
los
bár-
baros
lo
mucho
que
perjudicaban
los
sustos
,
las
inquie-
tudes
y
los
sobresaltos
á
los
exercicios
de
religion
y
de-
vocion,
pensó
en
la
seguridad
de
sus
ovejas,
y
no
solo
cercó
de
murallas
la
ciudad
de
Ausbourg,
sino
que
le-
vantó
algunas.
fortalezas
en
la
campaña,
adonde
se
pu-
diesen
refugiar
las
gentes
del
pais;
pero
no
bastaron
es-
tas
precauciones
para
que
las
tropas
de
Arnoldo,
«con=
de
palatino,
no
e
y
saqueasen
la
ciudad
en
ausencia
del
santo
Obispo,
que
habia
pasado
á
la
córte
del
emperador
Otón
para
moyer
su
ánimo
á
que
ajus-
JULIO.
DIA
1V.
49
tase
la
paz.
Concediósela
el
Emperador
á
la
Alemania
despues
que
Arnoldo
fue
muerto
delante
de
Ratisbona,
habiendo
perdonado
á
su
hijo
Liutolfo
á
ruegos
de
nues-
tro
Santo;
pero
apenas
comenzaba
á
sosegar
y
á
Cconso-
lar
á
su
pueblo,
cuando
un
prodigioso
exército
de
únga-
ros
se
echó
sobre
la
superior
Germania
,
inundando
todo
el
pais.
Fue
sitiada
la
ciudad
de
Ausbourg;
mas
las
ora-
ciones
de
su
santo
Obispo
pudieron
mas
que
los
esfuerzos
de
los
sitiadores.
Intimó
oraciones
y
procesiones
públicas
para
aplacar
la
cólera
del
cielo,
y
para
merecer
su
pro-
teccion
contra
los
enemigos
de
la
religion
y
del
estado;
las
que
fueron
tan
eficaces
,
que
disponiéndose
los
bárba-
ros
para
un
segundo
asalto
á
tiempo
que
Ulrico
estaba
ce-
lebrando
el
santo
sacrificio
de
la
misa
,
de
repente
se
apo-
deró
de
éllos
tal
terror,
que
levantaron
el
sitio,
se
pusie-
ron:
precipitadamente
en
fuga
,
y
matándose
los
únos
4
los
ótros
,
perecieron
casi
todos
;
siendo
dictámen
general
que
se
debió
á
las
oraciones
del
santo
Pastor
una
victoria
tan
no
esperada.
|
Restituida
la
tranquilidad,
se
dedicó
Ulrico
á
repa-
rar
los
daños
que
habian
hecho
los
bárbaros,
y
á
reedi=
ficar
la
iglesia
de
santa
Afra,
célebre
patrona
de
Ausbourg,
euyas
santas
reliquias
tuvo
el
consuelo
de
hallar
debaxo
de
sus
ruinas.
Por
su
devocion
hizo
segundo
viage
á
Ro-
ma,
de
donde
traxo
las
de
san
Abondo,
con
que
enrique-
ció
la
iglesia
que
acababa
de
levantar,
y
en
aquella
cu=
ria
se
mereció
por
su
eminente
virtud
los
extraordinarios
honores
que
le
tributó
el
clero
romano,
y
aun
el
mismo
papa.
En
Ravena
fue
recibido
con
veneracion
del
empe-
rador
Oton,
y
en
las
frecuentes
conversaciones
que
tuvo
con
la
Emperatriz
imprimió
en
su
alma
aquellas
grandes
máximas
de
perfeccion,
que
la
hicieron
con
el
tiempo
una
de
las
mas
virtuosas
princesas
de
su
siglo.
_.
Vuelto
á
Ausbourg
escogió
un
coadjutor
de
toda
sa-
tisfaccion
,
en
cuyo
zelo
descargó
la
administracion
de
to-
do
lo
temporal,
vacando
él
unicamente
al
bien
espiritual
de
la
diócesi,
al
que
se
aplicó
con
mas
desvelo
que
nun-
ca,
á
pesar
de
sus
muchas
enfermedades
y
de
su
avanza-
da
edad.
Como
nunca
se
habia
dispensado
en
la
austeri-.
dad
de
la
vida
monástica
,
quiso
tambien
tomar
el
hábito
de
monge,
y
aun
habia
resuelto
retirarse
al
monasterio
so
AÑO
CRISTIANO.
de
san
Galo
para
acabar
en
él
sus
dias;
pero
no
se
lo
per-
mitió
el
concilio
de
Ingelheim,
celebrado
el
año
de
972
en
presencia
del
emperador
Oton,
á
que
asistió
nuestro
Santo
,
temiendo
aquellos
padres
que
otros
muchos
obis-
pos
querrian
imitar
el
exemplo
de
tan
gran
Prelado,
cuya
santidad
estaba
ya
públicamente
reconocida
por
multitud
de
milagros.
Acabaron
de
consumirse
las
pocas
fuerzas
que
ya
te-
nia
con
los
exercicios
de
su
fervor
y
de
su
zelo,
sintien-
do
tan
seguros
prenuncios
de
su
cercana
muerte
,
que
fue
disponiendo
todas
sus
cosas
como
si
ya
se
hallase
asalta-
do
de
la
última
enfermedad.
En
fin,
al
amanecer
el
vier-
nes
4
de
julio
de
973
mandó
que
le
echasen
sobre
una
por-
cion
de
ceniza
bendita
extendida
en
el
suelo
en
forma
de
cruz
;
despidióse
sosegadamente
de
todos
los
circunstan-
tes,
mandó
que
le
leyesen
la
recomendacion
del
alma,
y
mientras
se
la
leian
espiró
con
admirable
tranquilidad
,
4
los
ochenta
años
de
edad
,
cincuenta
de
obispo,
y
des-
pues
de
una
vida
inccente.
Creció
despues
de
su
muerte
la
opinion
de
santidad
que
ya
era
tan
pública
en
vida
por
los
muchos
milagros
que
obró
Dios
en
su
sepultura;
los
que
movieron
al
papa
Juan
XV.
á
mandar
hacer
exáctas
informaciones
de
su
vi-
da
y
milagros,
despues
de
las
cuales
le
colocó
solemne-
mente
en
el
catálogo
-de
los
santos
por
una
bula
publicada
en
el
concilio
de
Letrén
el
año
de
993;
y
se
cree
haber
sido
lá
primera
canonizacion
jurídica
que
se
vió
en
la
Iglesia,
-la
cual
no
usaba
antes
en
éllas
tantas
formalidades,
Elevó-
se
entonces
el
santo
cuerpo
de
la
primera
sepultura,
y
fue
colocado
con
solemnidad
en
una
capilla
edificada
en
honra
suya
dentro
de
la
iglesia
de
santa
Afra,
la
cual
comenzó
desde
aquel
día
á
tener
la
advocacion
de
nuestro
Santo.
La
misa
es
en
honor
del
Santo,
y
la
oracion
la
que
sigue.
Da
,
quesumus
,
omnipotens
Concédenos,
ó
Dios
omnipotente,
Deus
:
ut
beati
Ulrici,
confesso-
que
con
motivo
de
la
venerable
so-
cris
tui
atque
pontificis
,
vene-
lemnidad
del
bienaventurado
Ulri-
randa
solemnitas
,
et
devotionem
co,
tu
confesor
y
pontífice,
se
au=
nobis
augeat
et
salutem;
Per
Do-
mente
en
nosotros
la
virtud
y
el
minum
Nostrum...
deseo
de
nuestra
salvacion
:
Por
ej
p
nuestro
Señor...
JULIO.
DIA
IV.
s
st
La
epístola
es
del
cap.
44.
y
45:
de
la
Sabiduría.
Ecce
sacerdos
magnus,
qui
in
diebus
suis
placuit
Deo,
et
in-
ventus
est
justus
,.
et
in
tempore
-
iracundia
factus
est
reconcilig-
tio.
Non
est
inventus
similis
¿lli
qui
conservaret
legem
Excelsi.
Ideo
jurejurando
fecit
illum
Do-
minus
crescere
in
plebem
suam.
Benedictionem
omnium
gentium
dedit
illi,
et
testamentum
suum
confirmavit
super
caput
ejus.
Ag-
novit
eum
in
benedictionibus
suis:
conservavit
illi
misericordiam
suam,
et
invenit
gratiam
coram
oculis
Domini.
Magnificavit
eum
in
conspectu
regum
;
et
dedit
illi
coronam
gloria.
Statuit
illi
tes-
tamentum
eternum,
et
dedit
¿lli
sacerdotium
magnum,
et
beatifi-
cavit illum
in
gloria.
Fungi
sa-
cerdotio,
et
habere
laudem
in
no-
mine
ipsins:
et
offerre
illi
incen-
sum
dignum
,
in
odorem
suavi-
tatis,
He
aquí
un
sacerdote
grande
que
en
sus
dias
agradó
á
Dios,
y
fue
hallado
justo
,
y
en
el
tiempo
de
la
cólera
se
hizo
la
reconciliacion.
No
se
halló
semejante
á
él
en
la
observancia
de
la
ley
del
Altísi-
mo.
Por
eso
el
Señor
con
juramen-
to
le
hizo
célebre
en
su
pueblo.
Dióle
la
bendicion
de
todas
las
gentes,
y
confirmó
en
su
cabeza
su
testamento.
Le
reconoció
por
sus
bendiciones,
y
le
conservó
su
mi=
sericordia
,
y
halló
gracia
en
los
ojos
del
Señor.
Engrandecióle
en
presencia
de
los
reyes,
y
le
dió
la
corona
de
la
gloria.
Hizo
con
él
una
alianza
eterna,
y
le
dió
el
sumo
sacerdocio
:
y
le
colmó
de
gloria
para
que
exerciese
el
sacer=
docio,
y
fuese
alabado
su
nombre,
y
le
ofreciese
incienso
digno
de
él,
en
olor
de
suavidad.
NOTA.
»
Esta
epístola
es
un
compendio
ó
una
coleccion
de
»los
elogios
que
el
Espíritu
santo
hizo
del
sumo
sacer-
»dote
Aaron
en
el
libro
sagrado
intitulado
el
Eclesiásti-
»c0.
La
Iglesia
ha
tomado
de
muchos
lugares
de
los
ca-
»
pítulos
44
y
45
de
este
libro
todo
lo
que
se
contiene
en
»esta
epístola;
y
toda
élla
incluye
y
encierra
en
sí
un
»
completo
elogio
del
sumo
sacerdote
,
que
la
misma
Igle-
»sia
aplica
á
los
santos
confesores
y
pontífices
de
la
ley
»nueva.
58
AÑO'CRISTIANO.
PROPOSITOS.
Exuso
del
agua
bendita
es
sin
duda
de
tradicion
apos-
tólica,
como
la
bendicion
del
agua:
y
de
la
sal
con
que
se
hacé
el
¡asperges:
del
pueblo,
siendo
el
fin
de
esta
cere-
monia
para
que
por
la
virtud
que
comunican
al
agua
ben-
dita
las
oraciones
de
la
Iglesia
,
no
tenga
poder
el
espíri-
tu
maligno
sobre
las
personas
ni
las
cosas
que
élla
tocare,
El
motivo
por
qué
se
hace
la
mezcla
de
sal
y
agua
ben-
dita:;
:es:por
bei
la
sal
símbolo
de
la:prudencia
y
de
la
sa=
biduria
,:como
el
agua
lo
es
del
candor
y
de
la
pureza.
Hace
tambien
la
santa
Iglesia
esta
misteriosa
mezcla,
pa-
ra
que
los
que
fueren
lavados
ó
rociados
con
aquella
agua,
siendo
purificados
«por
el
Espíritu:santo,
experimenten
en
sí
el
candor
y.la:simplicidad
de:
palomas
,
con
la
pru-
dencia
de
serpientes.
Hízose:en'
todos
tiempos
esta
bendi-
cion
del
agua
en
los
domingos,
para
que
la
llevasen
á
sus
casas
los
fieles
que
aquel
dia
concurren
á
la
iglesia;
y
se
coloca
la
pila
del
agua
bendita
á
la
entrada
de:todas
las
iglesias,
para
que
al
entrar
en
élla:
la
tomen
los
mismos
*
fieles
,
pidiendo
4
Dios'se
digne
purificarlos
,
4
fin
de
que
sus
oraciones
sean
mas
'puras:y
mas
eficaces;
por
lo
que
esta
santa
costumbre
es
de
la!
mayor
antigiedad
,
como
se
reconoce
por
el
libro
de
las
constituciones
apostólicas.
Hácese
el
asperges
sobre
el
altar
antes
de
la
misa
mayor,
para
pedir
á
Dios
que
los
demonios
no
se
acerquen
á
él
á
turbar
con
infernales
sugestiones
los
ministros
del
Se-
ñor.
Rocíanse
con
agua:bendita
los.
cadáveres,
las
sepul-
turas
y
los
cementerios,
para
conseguir
del
Señor
que
en
virtud
de
las
oraciones
con
que
se
bendixo
aquella
agua,
se
digne
purificar
cuanto
antes
las
almas
de
los
fieles
di-
funtos
que
descansan
en
paz,
concediéndolas
el
alivio
de
las
penas
que
padecen,
y
anticipándolas
el
gozo
y
la
po-
sesion
de:
o
Y
10m.
UT
AS
2
Guárdate
bien
de
aquella
irreligiosa
delicadeza
con
que
muchas
personas
indevotas
se
excusan
de
tomar
agua
bendita
al
entrar
y
salir
de
la
iglesía.
Ten
siempre
en
tu
cuarto
una
pila
de
agua
bendita,
no
ya
para
ostentacion
Ó
para
adorno,
sino
para
usar
devotamente
de
élla;
y
nunca
dexes
de
tomarla
al
levantarte,
al
acostarte,
al
JULIO.
DIA
IV.
59
principio
de
tus
devociones
y
de
tus
tareas.
Es
una
san-
ta
y
provechosa
costumbre
el
tomarla
tambien
cuando
se
levanta
alguna
tempestad
,
cuando
truena,
y
cuando
se
siente
alguna
tentacion.
Igualmente
es
de
grande
impor-
tancia
rociar
con
élla
la.cama
antes
de
acostarse,
echat-
la
4:los
enfermos
,
4
los
moribundos,
y
generalmente:
as-
pergear
los
lugares
donde
se
téme
la
asistencia
de
los
es-
píritus
malignos;
ó
algun
ayre
corrupto
y.
pestilente.
Acos-
túmbrate
á
tomarla
tambien
al
entrar
y
salir
de
tu
cuar-
to.
Nos
libraríamos:de
mil
desgraciados
accidentes
que
suceden
,
si
usáramos
mas:de:estos:
poderosos
auxilios;
pe-
ro
es
menester
hacerlo
como:se
debe
para
que:
sea
con
fruto.
Para
eso
has
de
tomar
siempre
el
agua
bendita
con
espíritu
de
fe
y
de
compuncion;
de
fe,
por
sér
esta
la
condicion
indispensable
que
exige
el
Salvador
entodos
los
que
le
piden
algun
favor
especial;
de:compuncion
,
por+
que
para
conseguir
purificarnos:de-las:
faltas
ligeras:
por
virtud
del
agua
bendita
,
es
menester
detestarlas
con
do-
lor.
No
hay
cosa
mas
saludable
que
estos
piadosos
exerci-
cios,
y
así
haz
siempre
grande
aprecio
de
éllos.
+
IRSA
AOS
DIA
CINCO.
El
beato
Pedro
de
Luxemburgo
,
confesor.
E
ilustre
casa
de
Luxemburgo
,
tan
conocida
en
la
Europa
por
haber
dado
cinco
emperadores
al
Occidente,
muchos
reyes
á
Ungría
y
4
Boemia
,
una
reyna
á
Fran-
cia,
y
por
su
enlace
con
la
augusta
casa
de
Borbon.,
se
vió
mas
que
nunca
esclarecida
«en
el
«siglo
decimocuarto
po
el
nacimiento
del
bienaventurado
Pedro
de
Luxem-
urgo,
cuya
memoria
consagró'para
siempre
la
santa
Iglesia.
|
AA
2.
Nació
el
dia
20
de
julio
de
1369
en
Liñy
,
ciudad
po-
co
populosa
de
Lorena
,
en
la
diócesi
de
Toul.
Fue
Pedro
el
quinto
de
los
hijos
que
tuvo
Guido
de
Luxemburgo,
6D
-
ANO.
CRISTIANO.
'
conde
de
Liñy,
y
Matilde
ó
Mathan
de
Chantillón,
cón-
desa
de
san-Pol;
pero.
su
madre
le
amó.
con
tan
particu-
lar.ternura
y
que:élla
misma
quiso
eriarle
á
sus
pechos,
y
«aun
habia
determinado
cuidar
élla:
sola
desu.educacion
si
Dios.
no-lo
hubiera
dispuesto
de
Otra
manera,
llevándo-
sela=para'
sí
cuando
el
niño:no
tenia.
mas
que
tres
años.
Mas.
como
el
Señor
tenia
destinado
á
Pedro
para
tan
altos
fines,
dispuso
que:su
tia
la
condesa
de
Orgiéres,
señora
no
menos
virtuosa
que
su
madre,
se
encargase
de
la
crian-
za
del
niño.
Escogióle
excelentes
maestros,
que
tuvieron
“poco:
quehacer,
porque:
su:
noble
índole
y
su
despejado
entendimiento
los
ahorró
muchas
lecciones,
Era
por
otra
parte
de
inclinaciones
tan
piadosas
,
que
parecia
haberse
anticipado
la
virtud
4
la
razon.
A
los
seis
años
de
su
«edad
hizo:
voto:de
castidad
,
y
4
una
hermanita
suya
que
tenia
docela
persuadió
4:que
hiciese
el
mismo
voto.
Su
amor:
á
la!
oracion,isu
modestia:
en
la
iglesia,
su
tierna
devocion
con
la
santísima
Vírgen
y
su
caridad
con
los
pobres
le
merecieron:
desde
entonces
el
renombre
de
santo.
*
20119:
9b:DI09T1an
9
Parece
que
no
podia
subir
mas
de
punto
esta
última
virtud.
Siendo
de
solos
siete
ú
ocho
años
era
todo
su
des-
velo
socorrér
4
los
necesitados.
Ningun
pobre
llegaba
á
la
puerta
mientras
estaban
comiendo,
con
quien
no
repar-
tiese
lo
que
le
servian
en
suplato.
Valíase
de
mil
indus-
trias
para
tener
con
que
dar
limosna,
y
cuando
se
le
aca-
baba
el
caudal,
hurtaba
cuanto
podia
para
socorrerlos.
In-
formado
«el
Conde
su.
padre
'de
estos
piadosos
hurtillos,
dió
muchas
gracias
á
Dios
por
haberle
concedido
un
hijo
de
tan
cristianas
como
nobles
inclinaciones
;
y
aun
se
ase-.
gura
que
autorizó:
Dios
su
caridad
con
varios
prodigios,
de
que,
fue'testigo
el-mismo
Conde.
>
A
los
doce
años
le
enviaron
á
París
á
continuar
sus
estudios;
y
como
€ra
de¡tan:
excelente
ingenio
,
se
distin-
guió:
mucho,
así.en
las:
letras
humanas
como
en
la
filoso-
fía.
Aplicóse
despues:
al
derecho
canónico
,
que
en
aquel
tiempo
era
muy
cultivado
por
los
que
se
dedicaban
al
estado
eclesiástico,
haciendo
en
él
tan
asombrosos
pro-
gresos
,
que
ya
en
tan
tierna
edad
fue
venerado
por
un
milagro
de
virtud
y
de
sabiduría,
Dos
desgraciados
suce-
sos
interrumpieron
sus
estudios;
la
muerte
de
su
padre
y
JULIO.
DIA
V..
—
el
accidente
de
su
hermano
mayor
el
Conde
de
san
Pol,
que
en
una
batalla
que
perdieron
los
franceses
fue
hecho
prisionero
por
los
ingleses.
Inmediatamente
partió
el
san-
to
niño
á
Calés
,
donde
se
quedó
en
rehenes
por
su
herma-
no
mientras
iba
éste
á
recoger
la
suma
que
le
habian
pe-
dido
por
su
rescate.
Enamorados
los
ingleses
de
la
vir-
tud
y
de
las
prendas
de
su
nuevo
prisionero
,
le
cobraron
tanto
amor
y
tanto
respeto
,
que
le
pusieron
luego
en
li-
bertad
,
sin
querer
mas
seguridad
que
la
de
su
palabra;
y.
noticioso
el
rey
de
Inglaterra
Ricardo
11.
del
mérito
de
nuestro
Santo
,
hizo
cuanto
pudo
para
detenerle
cerca
de
sí;
pero
Pedro,
luego
que
se
vió
líbre,
se
restituyó
á
Pa-
rís
á
continuar
sus
estudios.
Cobró
nuevas
fuerzas
su
fervor
cuando
se
vió
en
aquella
ciudad
;
dobló
sus
penitencias
,
y
cada
dia
se
iba
haciendo
mas
y
mas
visible
su
virtud.
Habia
algunos
años
que
el
célebre
Felipe
de
Maisieres
,
antiguo
can-
ciller
de
los
reynos
de
feusalen
y
de
Chipre
,
desen-
gañado
de
las
grandezas
humanas
,
vivia
retirado
del
mundo
en
el
convento
de
los
Celestinos
de
París,
don-
de
sin
la
obligacion
de
los
votos,
ni
la
profesion
del
há-
bito,
hacia
una
vida
muy
exemplar,
y
verdaderamente
religiosa.
Movido
de
la
reputacion
de
aquel
ilustre
soli-
tario
,
pasó
á
verle
Pedro
de
Luxemburgo.
A
la
primera
conversacion
descubrió
Felipe
el
rico
tesoro
de
gracias
que
se
ocultaba
en
el
alma
de
aquel
jóven,
y
la
unifor-
midad
de
máximas
ligó
inmediatamente
una
amistad
muy
estrecha
entre
los
dos
grandes
siervos
de
Dios.
Admira-
ba
á
Felipe
la
inocencia
y
la
sobresaliente
virtud
de
Pe-
dro
de
Luxemburgo,
y
aprovechábase
éste
de
las
lec-
ciones
que
Felipe
le
comunicaba
sobre
el
exercicio
de
la
oracion,
y
sobre
los
diferentes
caminos
de
la
vida
es-
piritual.
Eran
los
únicos
pensamientos
de
Pedro
adelantarse
cada
dia
mas
en
el
camino
de
la
perfeccion,
muy
age-
no
de
pensar
en
ascender
á
las
dignidades
de
la
[planta
cuando
su
familia
le
solicitó
un
canonicato
en
la
catedral
de
París.
El
nuevo
empleo
solo
sirvió
para
que
se
consi-
derase
mas
obligado
á
dar
mayor
impulso
á
los
esfuerzos
de
su
fervor,
siendo
su
modestia,
su
compostura,
su
in-
defectible
asistencia
á
todas
las
horas
del
coro
,
y.la
ino-
62
AÑO
CRISTIANO.
c=ncia
de
sus
costumbres
el
modelo
mas
perfecto
de
ca-
nónigos
santos,
y
la
admiracion
de
toda
la
ciudad
,
don-
de
se
hizo
mucho
mas
respetable
por
su
humildad
que
por
su
elevado
nacimiento,
y
por
las
demas
raras
virtu-
des.
Negóse
á
llevar
la
cruz
en
cierta
procesion
solemne
un
simple
cleriguillo,
de
padres
muy
humildes,
parecién-
dole
á
su
orgullo
exercicio
de
poca
estimacion
;
tomóla
luego
nuestro
jóven
canónigo,
y
la
llevó
con
tanta
devo-
cion
,
que
asombró
á
todo
París,
con
edificacion
y
con
aplauso
general
de
su
modestia.
La
fama
de
tan
singular
virtud
y
de
tan
extraordina-
rio
mérito
hizo
tanto
ruido
en
el
mundo,
que
penetró
has:
ta
las
córtes
extrangeras.
Despedazaba
á
la
sazon
la
Igle-
sia
de
Dios
un
largo
y
funesto
cisma.
Clemente
VII.
re-
conocido
en
Francia
por
legítimo
Pontífice
,
residia
en
Aviñon,
y
noticioso
de
la
eminente
santidad
del
tierno
canónigo
de
París,
le
hizo
arcediano
de
Dreux,
y
casi
al
mismo
tiempo
le
nombró
por
obispo
de
Metz,
sin
repa-
rar
en
su
cortísima
edad,
pues
contaba
solos
quince
años;
pero
el
Papa
creyó
debia
dispensar
en
las
leyes
comunes
de
la
Iglesia
con
quien
Dios
habia
hecho
tan
superior
á
las
ordinarias
de
la
naturaleza.
A
pesar
de
sus
represen-
taciones,
alegatos
y
resistencias,
se
vió
precisado
á
obe-
decer.
Fue
ordenado
de
sacerdote,
y
consagrado
obispo
de
Metz,
mostrando
desde
luego
que
si
la
dignidad
era
muy
superior
á
sus
años,
su
virtud
era
muy
superior
á
la
dignidad.
Mostró
en
toda
su
conducta
ser
un
pastor
con-
sumado
para
el
ministerio,
creyendo
todos
que
veian
un
ángel
cuando
se
dexaba
ver
en
público,
y
se
hablaba
de
la
sabiduría
de
aquel
Prelado
niño
con
una
especie
de
ad-
miracion
muy
parecida
á
la
que
causó
el
niño
Jesus
en
la
edad
de
doce
años.
Por
imitar
en
todo
á
su
divino
Maestro,
hizo
su
en-
trada
pública
en
Metz,
como
la
hizo
el
Salvador
en
Je-
rusalen,
montando
en
un
humilde
jumento;
no
admitien=
do
otra
pompa
que
la
de
hacer
cuantiosas
limosnas
á
los
pobres,
ni
mas
aparato
que
el
de
la
modestia
y
la
piedad.
|
Desde
que
tomó
posesion
del
obispado
se
dedicó
al
cumplimiento
de
todas
sus
obligaciones
con
un
fervor
y
con
una
intencion
verdaderamente
asombrosa.
Dió
prin-
JULIO.
DIA
V.,
63
cipio
por
la
visita
general
de
toda
la
diócesi,
y
la
hizo
con
tanta
felicidad,
que
restituyó
la
fe
á
su
pureza,
la
disciplina:
á
su
vigor
,
y
corrigió
abusos.
que
con
el
trans-
curso
de
los
años
aspiraban
á
la
prescripcion.
.
Mientras
se
afanaba
tan
dichosamente
por
santificar
4
los
demas,
estaba
muy
distante
de
descuidarse
en
la
-“santificacion
de
sí
mismo
;
y
cuando
dedicaba
sus.desye-
los
al
mayor
bien
del
rebaño,
no
perdia
de
vista
la
per-
feccion
que
debia
resplandecer
en
el
pastor.
No
podia
ser
mayor
su
delicadeza
de
conciencia;
confesábase
todos
los
dias,
y
muchos
dias
dos
veces.
Nunca
perdia
á
Dios
de
vista,
estando
en
su
presencia
tan
contínuamente,
que
se
podia
decir
era
toda
su
vida
una
contínua
Ora-
cion,
la
que
apenas
interrumpia
su
corto
sueño.
El
tiem-
ue
no
dedicaba
á
las
necesidades
espirituales
de
su
pueblo,
le
empleaba
todo
en
la
oracion,
y
en
el
estu-
dio,
negándose
aun
á
las
mas
lícitas
y
honestas
diver-
siones.
Sus
rentas
casi
enteramente
las
consumian
los
po-
bres
y
la
Iglesia,
reservándose
la
menor
parte
de
éllas,
no
para
vivir,
sino
para
no
morirse
de
hambre
;
porque
los
ayunos
de
precepto
los
pasaba
todos
con
pan
y
agua,
y.
con
el
mismo
rigor
ayunaba
todo
el
Adviento
,-y
to-
dos
los
lunes,
viernes
y
sábados
del
año.
Las
peniten-
cias
del
cuerpo
excedian
el
rigor
de
sus
ayunos;
y
aun-
que
no
parecia
posible
mayor
inocencia
,
es
indu
itable
que
su
extremada
penitencia
acortó
los
dias
de
su
precio»
sa
vida.
Dióle
mucho
que
padecer,
el
sedicioso
alboroto
de
sus
diocesanos,
que
contra
su:
autoridad
se
nombraron
por
sí
mismos
jueces
y
magistrados.
Humillábase
delan-
te
de
Dios,
y
le
sirvió
de
gran
mortificacion
el
ver
que
su
mismo
hermano
el
Conde
de
san
Pol
tomó
las
ar-
mas
,
y
saqueó
muchos
lugares
de
las
cercanías
de
Metz;
el
santo
Obispo
se.
cargó
con
todos
los
daños,
reparan-
do
de
sus
propias
rentas
cuantos
el
Conde
habia
hecho;
generosa
caridad
que
le
'acabó
de
ganar
todos
los
cora-
*,ZOnes.
Hallábase
aún
en
Aviñón
el
año
de
1386
el
papa
Cle-
mente
VII.,
y
movido
de
lo
mucho
que
oia
decir
acer--
ca
de
la
eminente
santidad
del
jóven
Obispo
de
Metz,
le
creó
cardenal
del
título
de
san
Jorge
al
velo
de
oro,
mandándole
asistir
cerca
de
su
persona,
para
edificar
á
64
AÑO
CRISTIANO.
toda
la
corte
eclesiástica
con
sus
grandes
exemplos.
Re-
conocíale
nuestro
Santo,
como
tambien
toda
la
Francia,
por
legítimo
pontífice,
en
cuya
consideracion
se
juzgó
obligado
á
obedecer.
Llegó
el
nuevo
Cardenal
á
la
corte
de
Aviñon,
donde
acreditó
con
su
presencia
que
todo
lo
que
habia
publicado
la
fama
acerca
de
su
heróica
vir-
tud
era
muy
inferior
á
lo
que
palpaba
la
realidad.
La
nueva
dignidad
solo
sirvió
para
añadir
mas
esplendor
á
sus
virtudes,
y
para
que
el
Santo
acrecentase
nuevas
pe-
-nitencias,
no
contentándose
con
las
ordinarias.
Informa-
do
el
Papa
de
esto,
y
conociendo
de
cuánta
importancia
era
para
el
bien
de
la
Iglesia
universal
la
conservacion
de
aquella
preciosa
vida,
le
advirtió
muchas
veces
que
moderase
sus
excesivas
austeridades;
y
sabiendo
que
ca-
da
dia
se
iba
debilitando
mas
y
mas
su
salud
,
absoluta-
mente
le
prohibió
la
mayor
parte
de
sus
penitencias;
á
lo
que
respondió
el
santo
Cardenal:
Santísimo
Padre,
yo
siempre
seré
un
siervo
inútil;
pero
á
lo
menos
sabré
obe-
decer.
*
Pero
como
el
Papa
no
le
prohibió
que
moderase
las
limosnas,
le
pareció
que
lo
que
perdia
por
el
lado
de
la
penitencia,
lo
debia
resarcir
por
el
de
la
caridad.
Era
sin-
gular
su
ternura
con
los
pobres,
y
todo
su
gusto
era
pa-
recerse
á
éllos;
habiéndolos
dado
de
sus
rentas
sus
mue-
bles
y
su
equipage,
vendió
el
anillo
episcopal
para
so-
correrlos.
Todo
cuanto
se
veia
en el
Cardenal
respiraba
pobreza
,*y
publicaba
el
extraordinario
amor
que
la
pro-
fesaba;
de
manera,
que
cuando
murió
solo
se
hallaron
vein-
te
sueldos
en
sus
navetas.
Al
paso
que
cada
dia'se
debilitaba
mas
en
su
salud,
.
crecia
mas
su
devoción,
su
ternura
y
su
abrasado
amor
para
con
Dios.
Yendo
un
dia
desde
su
palacio
á
la
¡gle-
sia
de.san
Pedro
de
Aviñon,
fue
arrebatado
en
éxta-
sis;
el
sembiante
encendido,
los
ojos
inmobles,
y
fixos
en
el
cielo,
despidiendo
de
todo
su
cuerpo
un
resplan-
dor
extraordinario.
Lleváronle
en
brazos
sus
criados
á,,
la
casa:
mas
inmediata,
que
se
cree
fue
el
hospital
de
san
Antonio,
donde
estuvo
mas
de
media
hora
sin
vol.
ver
del
rapto.
En
otra
ocasion,
pasando
de
Aviñon
á
Castel-nuevo
del
Papa,
tuvo
otro
semejante.
Tiénese
por
cierto
que
se
le
apareció
el
Salvador
en
el
camino,
cu-
JULIO.
DIA
V...
65
ya
vision
le
sacó
tan
fuera
de
sí,
que
suspendida
la
funcion
de
los
sentidos,
se
postró
en
tierra
enmedio
de
un
lodazal,
de
donde
le
levantaron
sin
que
se
descubriese
ni:
la
mas
mi-
nima
mancha
en
el
vestido.
Fueron
testigos
de
esta
mara-
villa
el
mismo
Papa,
y
todoslos
de
la
comitiva.
El
éxtasis
fue
largo,
y
en
la
iglesia
colegial
de
nuestra
señora
de
Au-
tún
se
ve
una
antigua
pintura
del
Santo,
que
representa
es-
te
suceso,
con
estas
palabras
que
le
eran
muy
familiares:
Desprecio
del
mundo,
desprecio
de
sí
mismo,
desprecio
del
mismo
desprecio,
y
á
nadie
despreciar
sino
á.
sf
solo.
5:
Era
muy
de
desear
que.una
vida
tan
santa:
hubiese
si-
do
mas
larga;
pero
el
Señor
se
dió
priesa
á
recompensar
unos
merecimientos
tan
extraordinarios,
y
unos
dias
tan
lle-
nos.
Diez
meses
despues
de
su
promocion
al
cardenalato
cayó
gravemente
enfermo,
mudándose
la
fiebre
en
una
ca-
lenturilla
lenta,
que
le
iba
consumiendo.
Hiciéronlo.
mu-
dar
de
ayres,
y
leconduxeron
á
Villanueva,
de la
otra:par-
te
del
Ródano.
Nunca
manifestó
mas
su
devocion
que
en
el
tiempo
de
su
enfermedad.
Todos
los
dias
rezaba
el
ofi-
cio
divino,
confesábase
dos
veces
al
dia,
y
cada
dia
comul-
gaba
para
añadir
nuevas
fuerzas
á
su
fervor
con
el
pan
de
la
divina
Eucaristía.
Conforme
se
iba
acercando
á
su
di-
choso
fin,
iba
creciendo
su
íntima
union
con
Dios,
y,
su
tierna
devocion
á
la
santísima
Vírgen.
Vino
á
visitarle
uno
de
sus
hermanos,
que
andando
el
tiempo
fue
obispo
de
Cambray
;
hablóle
el
Santo
con
tanta
energía,
y
con
tanta
mocion
de
la
vanidad
del
mundo,
y
de
las
ventajas
de
la
vida
santa
y
perfecta,
que
imprimiéndosele
indeleblemen-
te
en
el
alma
estos
pe
Poe
consejos,
fue
despues
uno
de
los
prelados
mas
exemplares.
Recomendóle
muy
particu-
larmente
á
su
pe
hermana
Juana
de
Luxemburgo,
aquella
misma
á
quien
habia
persuadido
hiciese
voto
de
castidad,
que
toda
la
vida
fue
un
perfecto
modelo
de
vír-
genes
cristianas,
á
la
cual
envió
tambien
un
tratado
de
la
perfeccion,
que
determinadamente
habia
compuesto
para
élla.
Conociendo
que
se
le
iban
acabando
las
fuerzas,
re-
cibió
los
últimos
sacramentos
con
indecible
fervor,
llamó
despues
á
todos
sus
criados,
que
se
deshacian
en
lágrimas;
pidióles
perdon
del
mal
exemplo
que
los
habia
dado,
tratán-
olos
acaso
con
menos
caridad
de
la
que
debiera;
obligó-
los
á
darle
palabra
de
hacer
loque
les
poses
todos
res-
66
AÑO'
CRISTIANO.
pondieroh
que
obedecerian;
pero
quedaron
asombrados
cuando
les
mandó
que
tomasen
en
la
mano
unas
discipli-
nas
que
ténia
debaxo-de
la
cabezera,
y“que-úno
despues
deótro
le
fuesen
azotando
en
las
espaldas,
en
castigo
(aña-
dió)
de
haberos:
tratado
como
criados
,'siendo
así
que
érais
mis
hermanos.
Por
mas
súplicas,
instancias,
y
ruegos
que
le
hicieron,
por
mas
lágrimas,
que
derramaron
para
que
les
dispensase
en
aquella
accion,
les
fue
preciso
darle
gusto.
Concluido
un.acto
de
tanta
humillacion,
quiso
que
le
de-
xasen
á
solas
consu
Dios;
y
en
fin,
consumido
mas
con
el
fuego
del
divino
“amor,
que
con
¡el
de
la
calentura
lenta,
“rindió
su
inocente
alma
al
Criador
el
año
de
1377,
á
los
diez.
y
ocho
de'su.edad.
|
¿Cuando
Clemente
VII.
supo
su:
muerte,
no
pudo
conte-
ner
las
lágrimás.:
Esta
dichosa
alma
(exclamó)
aplacará
la
cólera
del
cielo;
y
nos
alcanzará
la
paz
de
la
Iglesia.
Pa-
só
en
persona
4
Villanueva
á
besar
su
santo
cuerpo,
y
fue
testigo
del
celestial
olor
que
exhalaba,
llenando
de
fragran-
cia
todo
el
cuarto.
De
Villanueva
fue'conducido
á
Avi-
-ñon
sin
pompa
ni
aparato,
como
él
mismo
lo
habia
man-
dado,
y
sele
dió
sepultura
en
el
cementerio:
de
san
Mi-
-guel;
donde
despues
se
fundó
la
iglesia
y
convento
de
pa-
ddres
celestinos,
que
poseen
hasta
hoy
el
inestimable
teso-
ro
de
sus
reliquias.
'
D
E01911
Fueron
tantos,
y
tan
estupendos
los
milagros
que
obtó
Dios
por
su
intercesión
antes
de
enterrarle,
y
despues
en
“su.
sepultura”,
que
hay
ci
bienaventurados
,
cuya
santi-
-dad
hubiese
querido
declarar
el
cielo
con
modo
mas
au-
téntico..En
virtud.
de
esto,
apenas
murió
cuando
se
erigió
-una
magnífica
capilla
en
el
lugar
de
su
sepulcro,
apresu-
rándose
tanto
el
zelo
y
la
devocion,
que
se
dice
entregaron
“sus
joyas
las
damas
de
Aviñón
para
que
cuanto
antes
se
-concluyese
la
obra;
y
fue
tan
grande
la
veneracion
de
to-
«do
el
pueblo
al
santo
cuerpo,
que
el
cuartel
de
la
ciudad
donde
descansan
sus
preciosas
reliquias
se
llama
hasta
el
dia
de
hoy
el
Cuartel
santo.
Constan
hasta
2400
mila-
gros
en
los
registros
que
conserva
el
archivo
de
los
PP.
ce-
lestinos,
pero
el
mas
célebre
de
todos
fue
el
que
sucedió
el
año
de
1432.
ip
:
Un
muchacho
de
diez
á
doce
años
subió
á
la
torre
mas
alta
del
palacio
de
Aviñón
para
coger
un
nido
de
pá-
JULJO/DIA
Vi1A
67:
xaros,
alargó
tanto
el
cuerpo
para
alcanzar
al
nido,
que
perdiendo
el
plomo,.cayó
precipitado.
desde
lo
mas
eleva-
do
de
la
torre,
y
dió
sobre
la
punta
de
un
peñasco,
donde
se
hizo'pedázos
tan
horrorosamenté,
que
seesparcieron
los.
sesos
por
todas
partes,
y
todo
el
cuerpo
quedó
dividido
en'
trozos.
Concurrió
toda
la
ciudad
á
tan
lastimoso
'espec-=:
táculo,
cuya
vista
llenó
de
horror
á
todos,
y
4
cada
uno.
Noticioso
el
triste
padre
del
niño
de
tan
desgraciado
suce-'
so,
híncase
luso
de
TAAimaS,
y
deshecho
en
lágrimas
le-
a
ojos
y
las
manos
al.cielo,
diciendo:
Monseñor
san
Pedro
de
Luxemburgo,
ampáradme.
Levántase
lleno
de
fe
y.
de
confianza,
corre
al
lugar
donde'
estaba:
el
cuerpode
su
hijo,
recoge
los
pedazos
esparcidos
por
el
suelo,'
y
la
sangre
derramada
con
la
misma
tierra
que
estaba
embebi-
da
en
élla,
mételo
todo
en
un
saco,
y
él
mismo
lleva
el
sa-
co
con
aquellos
tristes
despojos,
y,
le
coloca
sobreel
sepul-
cro
del
Santo,
en
cuya
proteccion,
despues de
Dios,
tenia
toda:su:confianza
;
tuega
4
la/muchedumbre¡que
le.
seguia,
que
junte
sus
oraciones
á
las
suyas,
y
«acuden
los
padres
-
celestinos
á
cantar
la
oracion
del
bienaventurado
Pedro.
Unidas
así
las
oraciones
de
todos,
con
un
prodigio
jamás
oido
hasta
entónces
,
ven
todos
los
circwnstantes
que
el
mu-
chacho
comienza
4
moverse
dentro
del.saco,
y.
oyen
una
voz
del
niñocomo
si
estuviera
enslo-alto-de
la,torre;
que
decia
á
un
compañero
suyo:
Esteban,
coge
el
nido,
que
ya
cayo
abazxo.
Faltó
poco
para
que
ahogase
al
niño
resucita-
do
la
priesa
que
todos
se
daban
por
verle,
y
fue
preciso
po-
nerle
de
pie
encima
del
altar
para
satisfacer
la
curiosidad
del
concurso;
Una
maravilla:tan
extraordinaria
sucedida
á
vista
de
toda
la
ciudad.,
aumentó
la
devocion:
del.
pueblo
con
nuestro
Beato;
y
como
sucedió
el
dia
5
de
julio,
se
fi,
xó
en
este
día
su
fiesta
,
que
todos-los.años
se
celebra
en
Aviñón
con
pompa
y
con.
solemnidad:
especialmente
des+
pues
que
el
verdadero
papa
Clemente
VII,
precediendo
las
jurídicas
informaciones
de
su
vida
y
milagros
,
publicó
la
bula
de
su
beatificacion.en
4
de
abril
de
1527,
y
la
ciudad
de
Aviñón
le
escogió
por
uno
de
sus
patronos,
de
quien
cas
da
dia
recibe
nuevas
gracias.
.
68
AÑO
CRISTIANO.
La
misa
es
en
honor
del
Santo
,
y
la
oracion
la
que
sigue.
Da,
quesumus,
omnipotens
Deus,
ut
beati'
Pétri
y
confessoris
+ui,
atque
pontificas:,
veneranda.
s0=
lemnitas:,.
et.
devotionem
nobis
augeat
et
salutem;
Per
Domi-
num
NOSFTUMaso
á
-
y
3
Si:
250045
2
Suplicámoste
,
6
Dios
todopo-
deroso,
que
la.
venerable
solem-
nidad
del
bienaventurado
san
Pedro,
tu:confesor
y
pontífice,
aumente
en
nosotros
el
espíritu
de
la
piedad,
y
el
deseo
de
nues-
_£
¿tra
salvacion:
Por
nuestro
Señor
=e
2
Jesucristo,
La
epístola
dedel
cap.
449
4s.
de
la
Sabiduría,
y
la
misma
que
el
dia
IV”,
folio
51.
930:
[ue
la
Le
91007
gsogdíos
¿N
OT
A.
GTO?
-<2LOHT
OD
CONOS.
«MOrga:
$
hn
+!
Jesus
,
nieto
del
autor
del
libro
del
Eclesiástico,
de
-
»donde
se
sacó
esta
epístola,
la
traduxo
de
hebreo
en
grie-
»
go;
pero
el
original
hebreo
que
tuvo
presente
para
la
tra-
»
ducción
no
fue
Ótro,
segun
todas
las
apariencias,
que
el
»siríaco:
y
el
hebreo
vulgar
de
aquellos
tiempos.
Ignórase
»
quién
fuevel
autor
de
la
version
latina,
y
solo
se
sabe
que
»se
hizo
en'los
primeros
siglos
de
la
Iglesia,
pues
se
halla
»
citada
en
todos
los
santos
padres
antiguos.”
yieS
tn
2
20
REFLEXIONES.
Hans
gracia
delante
del
Señor.
Ésta
es
la
mayor
fortuna
que
puede:
hacer
el
hombre;
éste
el
elogio"
mas
magnífico
ue
el
hombre
puede
merecer,
y
ésta
es
toda
la
felicidad
del
hombre.
Hallar
gracia
delante
de
Dios
es
ser
agrada-
ble
4
sus
divinos
ojos
por
su
'inocencia
y
por
su
piedad;
es
ser"favorecido,
y
es
gozar
de
su
benevolencia
y
de
su
amistad.
Si
el
favor:
de
los
grandes
del
mundo
colma
de
bienes
y
de
hónras
á
los
que
le
consiguen,
¿qué
honras,
y
ué
biénes
no
prodúcirá
el
favor
de
Dios?
Pero
con
esta
A
Erególi
,
que
el
favor
de
los
príncipes
puede
llenarnos
de
tesoros,
mas
no
es
capaz
de
dar
mérito;
cuando
la
gra-
cia
de
Dios
es
el
mérito
de
la
persona,
porque
es
insepa-
rable
de
la
virtud.
4grado
á4
Dios,
y
hallóse
que
era
justo.
JULIO.
DIA
V.
69
Sin
justicia,
esto
es,
sin
virtud,
y
sin
inocencia
es
imposi-
ble
agradar
al
Señor.
¿Pero
dónde
hay
fortuna
mas
sólida?
No
hay
cosa
mas
superficial
ni
mas
vacía,
que
la
imagi-
naria
felicidad
de
los
dichosos
del
siglo.
¿Cuándo
se
halló
siquiera
úno
que
estuviese
contento
con
su
suerte?
Crece
la
ambicion
con
los
bienes
y
con
los
honores;
y
esta
insa-
ciabilidad
es
la
mayor
prueba
de
una
verdadera
indigen-
cia.
No
hay
cosa
criada
que
pueda
saciar,
ni
contentar
el
corazon
del
hombre;
la
seguridad
de
que
algun
dia
se
ha
de
perder
todo,
turba
el
gusto
de
la
posesion.
Las
rique-
zas
opulentas
y
los
honores
mas
elevados
á
lo
sumo
no
son
mas
que
una
brillantez
que
deslumbra,
y
un
humo
que
se
sube
á
la
cabeza;
engañan
y
aturden
por
algun
tiempo,
y
en
eso
consiste
toda
esa
soñada
felicidad.
sas
revolucio-
nes
de
fortuna,
y
esa
contínua
alternativa
de
bienes
y
de
males,
¿qué
otra
cosa
nos
están
predicando?
Sábese
muy
bien,
y
se
dice
á
cada
paso,
que
ya
es
estrella
de
favore-
cidos
el
no
serlo
nunca
hasta
el
fin,
ó
porque
los
príncipes
se
cansan
de
éllos
cuando
no
tienen
mas
que
dar,
ó
porque
éllos
se
cansan
de
los
príncipes
cuando
no
tienen
mas
que
recibir.
No
sucede
lo
mismo
con
los
que
han
merecido
la
gracia
del
Señor
;
sus
bienes
hartan
sin
fastidio;
hacen'á
sus
favorecidos
respetables
sin
fiereza,
dichosos
sin
emula-
cion,
y
no
están
ni
sujetos
al
capricho,
ni
dependientes
del
humor,
ni
expuestos
á
las
inconstancias
de
la
vida.
Consíguese
la
gracía
del
Señor,
y
se
mantiene
unó
en
élla
siempre
que
quiere,
y
todo
el
tiempo
que
quiere.
Si
vis,
es,
respondió
santo
Tomás
á
una
hermana
suya,
que
le
pre-
guntó
cómo
podria
ser
santa,
Seráslo
como
lo
quieras
ser.
Las
aprensiones,
las
inquietudes
y
la
turbacion
derraman
mucha
hiel
en
las
prosperidades
de
los
favorecidos;
nun-
ca
es
su
alegría
PE
los
zelos
la
inquietan;
la
envidia
la
turba;
la
multitud
de
concurrentes
la
consumen,
y
de
ordinario
la
acaban.
Por
brillante
que
sea
una
fortu-
na
,
siempre
titubea,
siempre
es
resvaladiza.
Pero
demos
que
llegue
hasta
la
muerte,
de
allí
no
pasa;
y
por
lar-
ga
que
sea
esta
duracion,
es
ciertamente
muy
corta.
¿Y
qué
será
de
ese
favorecido
de
los
grandes
del
mundo
por
toda
la
eternidad
+
Pero
es
uno
santo
,
es
favoreci-
do
del
Señor;
la
muerte
aumenta
el
favor,
y
hace
mas
perfecta
su
dicha,
su
mérito
mas
RstigLs
,
y
su
cul-
70
AÑO
CRISTIANO.
to
mucho
mas
célebre,
pues
al
cabo
le
eterniza.
Respé-
tanse
hasta>sus
huesos,
y
hasta
sus
podridas
cenizas
(Sap.
3»).
Fulgebunt
justi,
et
tamquam
scintille
in
arun-
dineto
discurrent
:
brillarán
los
justos,
y
resplandecerán
como
las
centellas
que
corren
como
jugueteando
por
un
cañaveral.
Ffustitia
enim
perpetua
est,
et
immortalis:
la
justicia
es
permanente,
é
inmortal.
Pues
F%/24
hominum
Usquequo
gravi
corde
?
hijos
de
los
hombres,
¿hasta
cuán-
do
habeis
de
gemir
oprimidos
baxo
esa
pesadez,
que
bru-
ma
vuestro
pobre
corazon?
¿basta
cuándo
habeis
de
amar
la
vanidad?
¿hasta
cuándo
os
habeis
de
dexar
embaucar
de
la
mentira?
Todos
conocen
esto;
¿pero
quién
se
apro-
vecha
de
éllo?
|
El
evangelio
es
del
cap.
23.
de
san
Mateo,
y
el
mismo
que
el
dia
IV,
folio
53-
MEDITACION.
Del
buen
uso
de
los
medios
para.
lograr
nuestra
salvacion.
"PUNTO
PRIMERO.
Considera
con
qué
bondad,
con
qué
liberalidad,
y
con
qué
magnificencia
puso
Dios
en
nuestras
manos
sus
pro-
pios
bienes.
No
solamente
los
cielos
publican
su
beneficen-
cia
con
nosotros;
la
tierra,
el
mar,
todo
el
Universo,
y
to-
das
las
criaturas
destinadas
para
beneficio
del
hombre,
nos
anuncian
sus
misericordias;
ninguna
hay
que
no
nos
sirva
de
medio
para
caminar
á
nuestro
último
fin
si
sabemos
usar
de
élla;
pero
no
solamente
hemos
recibido
de
su
libe-
ralidad
los
bienes
naturales,
sino
los
sobrenaturales,
mu-
cho
mas
preciosos,
y
en
mucho
mayor
número.
Sacramen-
tos
de
la
Iglesia,
manantial
fecundo
de
bienes
espirituales,
tesoro
inmenso
de
las
misericordias
de
nuestro
gran
Dios.
Gracias
poderosas,
dones
sobrenatu
rales,
fruto
precioso
de
nuestra
redencion,
sacrificio
permanente
del
Cordero
inma-
culado,
víctima
de
precio
infinito,
exceso
de
bondad,
y
de
amor
del
Redentor.
Auxilios
diarios
y
contínuos,
medios
JULIO.
DIA
V.
71
eficaces
de
la
salvacion,
dones
superabundantes
,
liberali-
dades
sin
medida
del
Salvador
del
mundo.
El
mismo
Jesu-
cristo
en
medio
de
nosotros;
su
cuerpo,
su
preciosa
sangre
convertida
en
alimento
nuestro;
estos
son
los
bienes
que
po-
ne
Dios
en
nuestras
manos:
¡y
todavía
hay
pobres,
pose-
yendo
tales
bienes!
San
Pablo
no
podia
comprender
esto;
¿y
nosotros
por
ventura
lo
comprendemos?
Estas
gracias
de
que
se
hace
tan
poco
caso,
esas
luces
sobrenaturales,
esas
saludables
inspiraciones,
que
se
ahogan,
que
se
sufocan
ca-
si
sin
remordimiento,
son
precio
de
su
sangre;
no
hay
San-
to
que
no
se
hubiese
enriquecido
con
el
menor
de
estos
bienes,
ninguno
que
no
hubiese
muerto
colmado
de
mere-
cimientos:
pero
nosotros
¿qué
fruto
hemos
sacado
de
éllos?
Una
sola
misa,
una
comunion,
una
sola
confesion
sa-
eramental
tiene
virtud
eficaz
para
santificar
los
mas
grandes
pecadores;
pero
doscientas
comuniones
,
Otras
tantas,
y
aun
muchas
mas
confesiones
,
el
sacrificio
del
Cordero
que
quita
los
pecados
del
mundo,
no
nos
han
borrado
ni
una
sola
culpa;
con
remedios
tan
eficaces
se
enferma,
se
desfallece
,
y
se
pierde
la
vida
del
alma.
Con
tantas
fuentes
de
gracias,
con
tan
ricos
tesoros
se
vive
en
suma
pobreza.
Comprendamos,
si
es
posible,
un
misterio
de
iniquidad
tan
incomprensible.
Con
medios
tan
poderosos
y
tan
eficaces
para
ser
santos,
cada
dia
so-
mos
mas
imperfectos,
desaparece
la
devocion,
va
por
tie-
rra
la
observancia,
bastardea
la
disciplina,
y
se
apaga
la
fe.
¡Pudiera
un
cristiano
ser
menos
fervoroso,
se
pudiera
vivir
con
mayor
disolucion
si
nos
faltaran
todos
estos
me-
dios!
¡Oh,
y
qué
bien
convence
todo
esto
lo
mal
que
se
usa
de
los
tesoros
de
gracias
que
Jesucristo
nos
mereció,
y
que
franqueó
á
todos
los
fieles,
:
PUNTO
SEGUNDO.
Conjraa
bien
lo
mucho
que
se
pierde
usando
mal
de
es-
tos
auxilios,
y
de
tantos
ótros
como
nos
ofrece
la
Iglesia.
Devociones
á
los
santos,
exercicios
de
religion
á
cual
mas
piadosos,
ayunos,
abstinencias
saludables,
tesoro
de
indul-
gencias
en
quese
encuentra
inmenso
caudal
para
satisfacer
á
la
divina
justicia,
y
otras
cien
piadosas
industrias,
todas
muy
oportunas,
para
facilitarnos
el
camino
del
cielo.
E
4
72
AÑO
CRISTIANO.
¡Mi
Dios,
y
cuánto
perdemos
por
nuestra
culpable
ig-
norancia,
por
pura
indolencia
nuestra,
y
por
una
pernicio-
sísima
pereza!
No
hay
cosa
mas
abundante
en
auxilios,
ni
mas
fecunda
en
merecimientos
que
muestra
santa
religion;
toda
está
llena
de
medios;
pero
nosotros
no
sabemos
apro-
vecharnos
de
éllos;
no
hay
día
en
la
vida,
ni
hora
en
el
dia
en
que
no
se
nos
presenten
ocasiones
de
merecer.
Las
miserias
de
otros
nos
ofrecen
sin
cesar
tesoros
inestimables,
si
los
queremos
beneficiar:
¡qué
obras
de
misericordia
no
podemos
hacer!
y
no
es
necesario
que
sean
precisamente
limosnas
las
que
hayan
de
enriquecernos;
una
palabra
de
consuelo
á
los
afligidos,
una
visita
en
los
hospitales
á
los
enfermos
,
ó
en
los
calabozos
á
los
encarcelados,
todo
es
de
gran
mérito
cuando
se
hace
con
verdadero
espíritu
de
caridad.
La
misma
buena
voluntad
de
hacer
bien
á
los
me-
:
nesterosos,
es
largamente
recompensada
por
el
Padre
de
las
misericordias.
Pero
sin
salir
de
nuestro
propio
terreno,
¡qué
fondo
de
méritos
no
tenemos
en
él!
¡Cuántos
peque-
ños
sacrificios
podemos
hacer
en
la
vida!
¡cuántas
victo-
rias
conseguir
al
cabo
del
dia!
Un
corto
gusto
de
que
uno
se
priva
por
amor
del
Señor,
una
vista
curiosa,
una
diver-
sion,
una
palabrita
de
chiste,
sacrificado
todo
á
Dios,
pue-
den
ser
perennes
manantiales
de
gracia
siempre
que
el
sa-
crificio
se
haga
por
motivo
sobrenatural.
Nuestras
mismas
asiones
nos
presentan
contínuas
ocasiones
de
conseguir
importantísimas
victorias;
la
mortificacion
de
los
sentidos
es
tambien
una
gran
renta
para
el
cielo;
nuestra
pobreza,
nuestras
enfermedades,
y
hasta
nuestros.mismos
defectos
los
podemos
aprovechar
en
órden
á
la
otra
vida.
No
hay
estado,
no
hay
sazon,
no
hay
edad
que
no
sea
muy
propia
para
ser
santos,
con
asistencia
de
la
divina
gracia
que
á
nadie
falta
jamás.
Si
no
somos
santos,
¿qué
excusa
tendre-
mos?
¿ni
cómo
se
nos
puede
perdonar?
:
Solo
se
hace
juicio
de
las
cosas
por
los
sentidos,
ú
á
lo
menos
por
una
razon
puramente
natural.
¿Con
'qué
ojos
mi-
ramos
todos
estos
medios?
parece
que
el
espíritu
de
la
fe
de
la
religion
está
entredicho
á
la
mayor
parte
de:los
fie-
s;
se
vive
casi
sin
reflexion.
|
;
Ah
Señor,
y
cómo
he
usado
yo
hasta
ahora
de
todos
estos
bienes!
¡cuánto
he
perdido
en
haberlos
malogrado!
conozco
mis
descaminos,
confieso
mi-culpa,:y
detesto
JULIO.
DIA
V.
73
mi
brutalidad;
no
permitais
que
sean
sin
fruto
estas
lu-
ces
y
estos
movimientos
que
me
comunicais.
Os
prome-
to,
Señor
,
con
el
auxilio
de
vuestra
divina
gracía,
que
aprovecharé
para
el
cielo
todos
los
medios
que
en
adelan-
te
me
proporcionáreis.
JACULATORIAS.
Dormitavit
anima
mea
pre
tedio:
confirma
me"
in
verbis
tuis.
Salm.
118.
|
Hasta
aquí,
Señor,
se
apoderó
de
mi
alma
una
profunda
modorra
en
todo
lo
que
toca
á
mi
salvacion:
despertóme
vuestra
gracia
del
letargo:
confirmadme
en
el
propósito.
que
hago
de
enmendarme..
Misericordia
tua,
Domine,
plena
est
terra:
justificationes
tuas
doce
me.
Sal.
118.
Llena
está
,
Señor
,
la
tierra
de
vuestra:
misericor-
dia;
enseñadme
á
aprovecharme
de
élla,
guardando
vuestra
santa
ley.
PROPOSITOS.
El,
gran.
número
de
santos
de
todas
edades,
de
todos
sexós,
de
todas
condiciones,
y
en
todos
los
estados;
no
tie-
nen
otro
evangelio
que
nosotros:
pero
nosotros
no
tenemos
la.
misma
fidelidad
que
éllos;
no
tuvieron
ni
mas
auxilios,
ni
mas
medios;
pero
supieron
aprovecharlos
mejor.
No
se
agotaron
las
liberalidades
del
Padre
de
las
misericordias;,
no
se
ha
encogido
su
mano;
pero
nosotros
no
queremos
negociar
con
nuestros
talentos.
¿Cuántos
los
sepultan?
¿cuántos
los
pierden?.
¿cuántos
se
valen
de
éllos
para
ha-
cerse
mas.
infelices
12
Fodas
las
cosas
cooperan
al
mayor
bien
de
los
que
aman
4
Dios,
mientras
todas
se
convierten'en
mayor
mal
de
los
que
le
ofenden.
Aprovéchate
de
estas.
ver-
dades;
conviértelo
todo
en.
provecho
tuyo,
y
nada
pierdas
por
indevocion
,
Ó
por
desidia.
El
cielo,
los
astros,
la
tie-
rra,
todas
las
criaturas
te
predican'la
bondad,
y
la
libera-
lidad
del
Señor;
procura
que
todas
exciten
tambien
tu
hu-
milde
reconocimiento,
Saca
siempre
alguna
utilidad
de
to-
'.
das
las
criaturas,
usa
de
éllas.
de
modo
que
todas
contr:-
74
AÑO
CRISTIANO.
buyan
á
tu
salvacion.
La
vista
del
cielo,
lo
apacible
de
las
estaciones,
los
servicios
que
te
hacen
los
elementos,
todo
te
advierte
cómo
te
has
de
aprovechar
de
éllos,
segun
el
fin
que
te
propuso
el
Señor
cuando
te
concedió
todos
esos
bienes.
Ya
te
sientes
á
la
mesa,
ya
salgas
al
paseo,
ya
es-
tés
en
tu
cuarto
haz
siempre
esta
reflexion:
Quid
hec
ad
eternitatem?
¿Cómo
me
podré
aprovechar
de
esto
para
sal-
varme?
2
La
Iglesia
te
ofrece
mil
medios;
no
hay
que
des-
preciar
alguno,
¡porque
todos
pueden
conducir
para
tu
salvacion.
Asiste
siempre
á
sus
sagradas
ceremonias
con
aquel
espíritu
de
religion,
que
inspira
devoción
y
Tres-
peto.
Jamás
las
hagas
por
bien
parecer,
:Óó
por
mera
cos-
tumbre.
Aprecia
mucho
los
mas
mínimos
actos
de
reli-
gion
y
de
piedad
que
usa
la
Iglesia.
Se
desaprueban
ciertas
devociones,
se
eritiquizan
ciertos
piadosos
exer-
cicios,
se
trata
de
simplicidad,
y
de
supersticion
todo
lo
que
ata
un
poco
al
amor
propio.
Imponte
una
ley
de
respetar
todo
lo
que
se
estila
en
la
Iglesia,
ceremo-
nias,
estaciones,
procesiones,
usos
piadosos,
exercicios
san-
tos.
Desde
que
se
comenzó
á
sutilizar
tanto,
y
á
critiqui-
zarlo
todo,
se
nota
que
la
religion
se.
ha
debilitado
en
la
mayor
parte
de
los
fieles,
y
que
en'muchos
se
apagó
ente-
ramente
la
fe.
Imita
á
los
santos,
pues
nada
vas
á
arriesgar
en
conformarte.con
sus
exemplos.
SVLYLYDES
ISSN
INS
ENe
83
DIA
QUINTO.
El
beato
Miguel
de
los
Santos.
En
los
tiempos
mas
'borrascosos
que
ha
padecido
la
Iglesia,
se
ha
manifestado
mas
claramente
la
verdad
de
aquella
promesa,
en
que
aseguró
Jesucristo
que
no:
prevalecerian
«contra
élla
las
puertas
del
infierno.
De
estos
tiempos
ha
sido
el
siglo
décimo.
sexto
:
siglo
en
que
se
compitieron
mútuamente
los
perversos
heresiarcas,
abortos
del
abismo,
empeñados
en
rasgar
la
túnica:
in-
JULIO.
DIA
V.
78
consutil
de
la
unidad
de
la
Iglesia;
y
los
obedientes
y
verdaderos
hijos
de
esta
santísima
Madre,
quienes
unas
ve-
ces
con
su
doctrina,
y
otras
con
sus
virtudes,
dieron
testi-
monio
de
la
verdad
y
santidad
de
la
santa
Iglesia
católica
apostólica
romana.
Uno
de
estos
santos
varones
fue
el
beato:
Miguel
de
los
Santos,
llamado
por
excelencia
el
extático,
varon
de
una
contemplacion
altísima,
de
una
penitencia
austera,
de
una
ardiente
caridad,
y
señalado
con
aquellos
dones
felices
con
que
distingue
Diós
á
sus
grandes
siervos.
Nació
este
Santo
en
la
ciudad
de
Vich
en
el
principado
de
Cataluña,
dia
veinte
y
nueve
de
septiembre
del
año
de
nuestra
redencion
de
1591.
Fueron
sus
padres
Miguel
Enrique
Argemir,
y
Monserrada
Margarita
Mitjana,
de
una
limpieza
y
honra-
dez
conocida
por
lo
perteneciente
á
su
linage,
y
de
una
gran
piedad
por
lo
respectivo
á
sus
costumbres.
Su
padre
exercia
el
oficio
de
escribano;
y
sin
embargo
de
los
peli-
gros
á
que
están
expuestas
la
integridad
é
inocencia
de
cos-
tumbres
en
la
enredosa
administracion
de
este
oficio,
le
desempeñaba
de
tal
manera,
que
jamás
causó
perjuicio
á
su
conciencia,
ni
le
sirvió
de
impedimento.
para
frecuen-
tar
las
iglesias,
y
en
éllas
las
obras
de
piedad
y
de
devo-
cion.
La
madre
era
en
todo
igual
á
la
probidad
de
su
ma-
rido.
Una
simplicidad
amable,
una
caridad
bienhechora,
una
índole
dulcísima
,
una
honestidad
angélica
hacian
el
carácter
de
la
venturosa
madre
de
nuestro
Santo.
Con
prendas
tan
agradables
al
cielo,
obtuvo
de
él
este
ven-
turoso.
matrimonio:
fruto
de
bendicion,
premiando
Dios
sus
santas
obras
con
una
larga
descendencia,
y
princi-
almente
con
las
heróicas
virtudes
del
beato
Miguel
de
os
Santos.
Este
fue
el
séptimo
de
ocho
hijos
que
tuvie-
ron:
y
aunque
todos
éllos
copiaron
en
sí
los
virtuosos
exemplos
que
advertian
en
sus:
padres,
se
puede
decir
con
verdad
,
que
en
esta
preciosa
cualidad
fue
Miguel
el
primero.
Desde
su
infancia
le
previno
Dios
con
ben-
diciones
tan
copiosas,
que
aun
en
las
acciones
mas
mí-
nimas
se
manifestaba
bien
que
le
habia
elegido
especial-
mente
para
sí.
Complacíase
el
santo
niño
en
todos.
los
exer-
cicios
de
devocion:
hacian
una
impresion
admirable
en
su
tierno
pecho.
los
sagrados
misterios;
pero
entre
todos
éllos
llevaba
la
preferencia
la
pasion
sacrosanta
de
Jesucristo.
76
AÑO
CRISTIANO.
Contemplábala:
con
tanta
ternura
,
que
bañaba
delá-
grimas
sus
“ojos,
y
su
corazon
revosaba
incendios
de
caridad.
:
Esta
contemplacion
fervorosa
causó
en
él
tan
admi-
rables
efectos,
que
en
aquella
tierna
edad
abrió
en
su
pecho
un
proyecto
que
se
podria
calificar
de
heróico
aun
en
los
hombres
maduros
y
exercitados
en
la
virtud.
Ape-
tecia
con
ánsia
asemejarse
á
su
Señor
en
los
trabajos
que
habia
padecido,
y
quisiera,
si
fuera
posible,
dar
su
vida
en
una
cruz
por
aquel
que
tan
generosamente
la
habia
dado
por
la
redencion
del
mundo.
Para
satisfacer
en
parte
esta
ardiente
caridad
,
determinó
dexar
la
casa
de
sus
padres,
y
vivir
en
una
soledad
en
lágrimas
y
pe-
nitencia
á
imitacion
del
Bautista.
Comunicó
su
proyecto
á
otros
dos
niños,
con
tales
razones,
que
les
persuadió
fácilmente
á
que
no
era
dificil
la
execucion.
La
gracia
de
Dios
es
en
todo
admirable,
y
no
manifiesta
menos
su
poder
en
la
conversion
de
los
grandes
pecadores,
que
en
los
pasos
agigantados
con
que
adelanta
la
virtud
en
la
mas
pura
inocencia.
Salieron
pues
los
tres
niños
de
la
ciudad,
guiados
del
Espíritu
santo,
á
buscar
en
un
de-
sierto
un
asilo
contra
las
lazos
del
mundo
,
y
contra
las
contaminaciones
de
la
carne
y
del
demonio.
Las
santas
exhortaciones
que
Miguel
hacia
á
sus
dos
compañeros,
“aunque
«capaces
de
sostener
su
extraña
resolucion,
no
fue-
ron
suficientes
para
impedir
que:-acobardase
á
uno
de
éllos,
por
una
parte
el
justo
sentimiento
que
tendrian
sus
pa-
.dres
«por
su
ausencia,
y
por
otra
el
castigo
que
en
ha-
llándole
le
amenazaba.
Volvióse
éste
á
la
ciudad,
y
Mi-
guel
con
el
otro
niño
siguió
hasta
un
monte
áspero
y
fragoso,
que
dista
dos
leguas
de
élla
,
llamado
Monseñ.
Luego
que
llegaron
al
monte
dieron
gracias
á
Dios
los
dos
inocentes
anacoretas,
y
comenzaron
á
buscar
en
él
-
una
mansion
acoinmodaba
á
sus
designios.
Presentóseles
4
la
vista
una
cueva,
que
despreciaron
por
estar
infesta-
da
de
sabandijas,
y
principalmente
porque
no
hallaron
en
élla
la
señal
de
la
cruz
para
su
consuelo.
Interná-
ronse.en
el
monte,
y
entre
su
espesura
hallaron
dos
gru-
tas,
que
antiguamente
habian
servido
á
los
santos
er-
mitaños
que
en
aquel
sitio
habian
hecho
vida
solitaria;
y
conceptuaron
que
por
su
inmediacion
y
todas
sus
cir-
JULIO.
DIA
V.
83
tamente
consagrado
á
Dios
por
miedio
de
la
profesion,
le
dió
infinitas
gracias
por
haber
admitido
con
tanta
mise-
ricordia
el
sacrificio
que
le
habia
hecho
de
su
persona
y
de
todas
sus
esperanzas.
Los
religiosos
por
su
parte
no
le
dieron
menos,
viéndose
ya
en
posesion
de
un
jóven
tan
fervoroso,
que
les
aseguraba
frutos
muy
.Ópimos
para
cuan-
do
llegase
á
la.
edaa
provecta.
G
Pero
Dios,
que
tiene
cuidado
de
su
Iglesia
como
de
un
ameno
jardin,
y
de
tiempo
en
tiempo
renueva
las
plantas
para
que
produzcan
con
mayor,
lozanía
,
habia
ordenado
por
entonces
la
reforma
del
órden
Trinitario,
En
esta
reforma
habian
entrado
sugetos
de
agigantada
virtud
y
espíritu
muy
austéro,
que
habian
establecido
constituciones
rigorosas
para
hacer
florecer
la
mas
es-
trecha
observancia.
Como
la
fragilidad
humana
se
inclina
fácilmente
4
la
relaxacion,
y
mira
con
terror
la
estrechez
y
escabrosidad
del
camino
que
conduce
á
la
vida,
pro-
cura
el
Padre
de
las
misericordias
allanar
estas
dificulta-
des
,
presentando
á
los
ojos
varones
esforzados
que
pisan
las
espinas
con
tanta
delicia
como
si
fueran
rosas.
Con
este
intento
á
todas
las
reformas
ha
dado
en
sus
princi-
pios
sugetos
muy
santos,
que
han
sido
como
sólidos
fun-
damentos
de
aquella
fábrica
espiritual.
Para
el
mismo
fin
estaba
destinado
nuestro
Miguel
en
los
consejos
de
la
Providencia;
y
así,
aunque
él
estaba
contentísimo
en-
tre
los
Trinitarios
calzados,
y
éstos.se
complacian
con
la
posesion
de
su
persona
,
una
casualidad
á
los
ojos
de
los
hombres
,
pero
en
la
realidad
una
sábia
medida
de
la
divina
Sabiduría,
trasladó
4
Miguel
á
los
Descalzos,
Vino
un
religioso
de
éstos
á
Zaragoza
á
recibir
órde-
nes
sagrados
desde
Pamplona
,
y
hospedóse
en
el
mis-
mo
convento
en
que
estaba
fray
Miguel.
La
pobreza
del
hábito,
el
semblante
de
penitencia
y
la
modestia
de
su
trato
hizo
una
notable
impresion
en
su
alma.
Con
la
co-
municacion
de
aquel
religioso,
con
la
experiencia
de
sus
virtudes,
y
con
la
noticia
del
riguroso
tenor
que
se
ob=
servaba
en
la
descalcez
,
se
encendieron
en
Miguel
unos
vivos
deseos
de
pasarse
á
élla.
Sus
diligencias
fueron
tan
eficaces
y
prontas,
que
á
28
de
enero
de
1608
ya
habia
obtenido
el
Hábito
de
descalzo
,
llamándose
de
allí
ade-
lante
fray
Miguel
de
los
Santos
,
como
quien
deseaba
la
|
2
84
AÑO
CRISTIANO.
protección
de
todos
para
el
cumplimiento
de
las
obliga-
ciones
religiosas
,
y
al
mismo
tiempo
tenerlos
por
decha-
do
para
imitarlos
en
las
virtudes.
Gozoso
quedó
fray
Mi-
guel
viendo
que
Dios
le
habia
concedido
los
deseos
que
mucho
ha
abrigaba
en
su
pecho
de
profesar
vida
mas
austéra
,
y
procuraba
manifestar
su
agradecimiento
con-
tinuando
con
mas
fervor
las
virtudes
en
que
antes
se
ha-
bia
exercitado.
Pero
viendo
sus
superiores
que
el
convento
de
Pamplona
no
era
á
propósito
por
su
estrechez
y
po-
breza
para
la
crianza
de
novicios,
le
enviaron
á
Ma-
drid,
en
donde
habiendo
pasado
el
año
de
probacion
con
edificacion
admirable
de
todos
los
religiosos,
profesó
el
rigor
de
la
nueva
reforma
para
honrarla
y
enriquecerla
con
su
heróica
santidad.
Luego
que
fray
Miguel
vió
cumplidos
sus
deseos,
siendo
alumno
de
la
nueva
reforma
,
comenzó
con
ma-
yor
espíritu"todos»llos
exercicios
de
virtud
en
que
hasta
entonces
se
habia
ocupado.
Como
su
talento
era
propor-
cionado
para
la
carrera
de
las
letras,
determinaron
los
prelados
que
le
cultivase
estudiando
artes
y
teología,
pará
sacar
de
él
mayores
provechos.
No
obstante
que
la
humildad
de
este
Siervo
de
Dios
llegaba
á
tal
punto
,
que
rehusaba
todos
los
medios
que
pudiesen
algun
dia
con-
ducir
para
obtener
empleos
de
superioridad
y
mando,
sacrificó
á
la
obediencia
los
fervores
de
su
espíritu
,
y
es-
tudió
las
artes
y
teología
con
un
aprovechamiento
co-
rrespondiente
á
su
contínua
aplicacion
y
á
la
claridad
de
sus
luces.
Principalmente
se
engolfaba
en
el
conoci-
miento
de
los
sagrados
misterios
y
verdades
de
la
reli-
gion,
como
quien
conocia
que
con
esta
ciencia
se
ha-
cia
mas
apto
para
aprovechar
á'sus
próximos
,
encami-
nándolos
por
los
senderos
de-
salud.
Persuadido
á
que
el
principio
de
la
sabiduría
es
el
santo
temor
de
Dios,
bus-
caba
en
la
oracion
la
fuente
inagotable
en
donde
se
be-
ben
aquellos
conocimientos
sublimes
,
que
no
contamina
la
falsedad»,
ni
el
error
destruye.
De
esta
manera;
adelan-
tando
cada
dia
mas
en
la
virtud
y
en
la
ciencia
,
llegó
4
términos
de
estar
en
la
disposicion
debida
de
recibir
el
sacerdocio.
¡Quién
podrá
decir
la
resistencia
que
el
Sier-
va
de
Dios
manifestó
á
un
estado
tan
excelso,
y
al
mis-
mo
tiempo
tan
peligroso!
Veneraba
'las
insiauaciones
de
JULIO.
DIA
V.
83
sus
prelados
que
se
lo
persuadian.
Conocia
que
hacién=
dose
sacerdote
tenia
mayor
proporcion
para
aprovechar
á
sus
próximos;
pero
al
mismo
tiempo
temia,
como
era
justo,
echar
sobre
sus
hombros
una
carga
tan
terrible.
La
caridad
y
la
obediencia
vencieron
todas
las
dificul-
tades
que
oponia
la
humildad
;
y
así
recibió
el
órden
sa-
grado
del
sacerdocio
,
juntándose
á
un
mismo
tiempo
en
su
alma
un
temor
respetuoso
al
mayor
de
los
misterios,
y
un
gozo
inefable
en
considerar
que
por
la
virtud
de
sus
palabras
habia
de
tener
en
sus
manos
á
Jesucristo
sacra-
mentado.
Desde
muy
niño
habia
manifestado
una
devocion
ar-
dentísima
al
Santísimo
Sacramento
:
devocion
que
hizo
el
carácter
de
este
Santo
en
toda
su
preciosa
vida,
y
que
con
el
discurso
de
élla
se
fue
aumentando
de
manera,
que
llegó
á
ser
un
milagro.
Preparábase
cuando
corista
para
recibir
la
sagrada
comunion
con
duplicados
ayunos
y
penitencias
,
y
despues
que
la
recibia
eran
tan
extra-
ordinarios
los
afectos
de
su
alma
,
que
unas
veces
se
uedaba
extático
por
muchas
horas
,
y
Ótras
permanecia
e
rodillas
en
un
rincon
todo
un
dia,
sin
acordarse
ni
aun
de
tomar
el
preciso
sustento.
Crecieron
prodigio-
samente
estos
efectos
admirables
despues
de
hecho
sacer-
dote.
Apenas
consagraba
la
sagrada
hostia,
cuando
inme-
diatamente
se
advertia
transfigurarse
este
Siervo
de
Dios
en
un
serafin
abrasado.
Encendíasele
el
rostro,
y
se
le
ba-
ñaba
de
una
extraordinaria
alegría
;
todos
sus
miembros
quedaban
embargados;
suspendíanse
las
operaciones
de
sus
sentidos
,
y
quedaba
últimamente
transportado
en
un
dulcísimo
deliquio
,
con
que
su
amor
se
desahogaba.
Al-
gunas
veces
se
le
vió
bañado
el
rostro
de
un
resplan-
dor
celestial
que
esclarecia
tambien
las
sagradas
vesti-
duras,
y
no
se
disipaba
hasta
tanto
que
consumia
la
sagrada
hostia.
En
estas
obras
maravillosas
de
la
bon-
dad
divina
recibia
el
Siervo
de
Dios
favores
y
regalos
de
tan
superior
órden,
que
le
obligaban
á
tardar
en
la
celebracion
del
sacrificio
mas
de
dos
horas.
Pero
Dios,
que
pagaba
el
tierno
amor
del
bienaventurado
Miguel
con
estas
efusiones
de
su
bondad
,
hacia
al
mismo
tiem-
po
que
los
que
asistian
á
su
misa,
lejos
de
experimen-
tar
tédio
por
su
tardanza
,
se
enfervorizasen
mas
,
y
pro-
F3
86
AÑO
CRISTIANO.
basen
un
gusto
espiritual
y
delicioso.
Por
este
motivo
aun
las
personas
de
mas
alta
gerarquía
solicitaban
oir
su
misa,
como
lo
hizo
entre
éllas
doña
Ana
de
Men-
doza
,
duquesa
del
Infantado.
Como
el
Santo
conocia
cuánto
peligro
padece
la
verdadera
virtud
en
ser
vis-
ta
de
los
hombres,
y
que
el
ayre
de
la
vanidad
seca
la
hermosura
y
lozanía
de
las
virtudes,
determinó
escon-
derse
á
los
ojos
del
mundo
,
puesto
que
no
le
era
po-
sible
resistir
4
los
encendidos
afectos
de
su
alma,
ni
á
los
soberanos
regalos
que
le
hacia
el
Padre
de
mise-
ricordias.
Procuraba
decir
misa
antes
de
que
se
abrie-
sen
las
puertas
de
la
iglesia
,
Ó
en
el
altar
que
estuviese
mas
escondido.
A
esto
le
estimulaba
su
profundísima
hu-
mildad
,
no
queriendo
ser
tenido
sino
en
el
concepto
de
un
gran
pecador
el
que
conservaba
ilesa
la
gracia
del
bautismo.
Es
fácil
de
conocer
que
todos
estos
efectos
no
podian
.
nacer
sino
de
una
ardentísima
caridad
para
con
Dios
y
sus
próximos
,
que
es
el
fundamento
y
alma
de
todas
las
virtudes.
De
consiguiente
era
natural
que
este
Siervo
de
Dios
no
se
contentase
con
su
propia
santificacion
,
sino
Elo
procurase
con
igual
esmero
la
de
sus
próximos.
Uno
e
los
medios
mas
eficaces
y
oportunos
para
conseguir-
lo
era
el
de
la
predicacion.
Exercitábase
en
élla
con
co-
nocido
provecho
de
las
almas
,
que
por
obstinadas
que
estuviesen
en
el
vicio
,
podia
tanto
en
éllas
la
viva
exhor-
tacion
del
bendito
Padre,
y
sus
penetrantes
palabras,
que
causaba
frecuentemente
aquellas
conversiones,
que
en
las
sagradas
letras
son
llamadas
mutaciones
de
la
diestra
del
Señor.
A
esto
cooperaban
en
gran
parte
los
admirables
raptos
ó
éxtasis,
que
así
como
en
la
misa
,
experimen-
taba
tambien
en
los
sermones.
Los
mismos
favores
que
le
hacia
Dios
en
premio
de
sus
virtudes,
y
con
que
ilus-
traba
su
alma,
servian
al
mismo
tiempo
de
instrumen-
tos
poderosos
para
labrar
la
salud
de
sus
hermanos.
Es-
to
se
verificó
,
entre
otros
muchos
,
en
un
clérigo
jó-
ven
de
Baeza;
luego
que
llegó
el
Santo
á
esta
ciudad,
se
divulgó
la
fama
de
sus
virtudes,
y
con
singularidad
se
hablaba
de
los
maravillosos
arrobamientos
con
que
Dios
le
favorecia
en
la
celebracion
de
la
misa
y
en
los
sermo-
'nees.
El
clérigo,
que
no
tenia
toda
la
circunspeccion
y
JUILO.
DIA
V.
8
piedad
que
requeria
su
estado,
se
burlaba
en
las
conver-
saciones
de
los
éxtasis
del
Siervo
de
Dios.
Un
dia
que
és-
te
predicaba
en
la
solemnidad
del
Santísimo
Sacramento,
fue
á
oirle
con
ánimo
de
acrecentar
en
su
corazon
el
desprecio
y
burla
que
habia
hecho.
Comenzó
su
sermon
.
con
el
fervor
acostumbrado,
y
al
paso
que
se
iba
inter-
nando
en
el
asunto
que
era
sobre
las
disposiciones
nece-
sarias
para
recibir
la
sagrada
Eucaristía
,
se
iban
llenando
sus
palabras
de
un
fuego
penetrante,
que
comenzaron
á
herir
en
lo
mas
profundo
del
alma
del
clérigo,
y
á
dis-
poner
al
Santo
á
un
éxtasis
maravilloso.
Llegó
éste
,
que-
dándose
arrobado,
levantados
los
brazos,
y
fixos
los
ojos
en
el
cielo;
pero
al
tiempo
de
arrobarse
prorumpió
en
un
ay
tan
penetrante,
que
convirtió
enteramente
el
alma
de
aquel
mal
aconsejado
sacerdote.
Su
corazon
se
con-
movió
de
manera
,
que
deshecho
en
lágrimas,
se
arre-
pintió
de
su
pasada
vida,
viviendo
de
aJlí
adelante
co-
mo
convenia
á
un
virtuoso
sacerdote.
El
mismo
testi-
ficaba
despues
que
por
mucho
tiempo
le
parecia
estar
viendo
al
beato
Miguel
arrobado,
y
que
le
decian
en
su
interior:
¡Ay
de
ti
si
no
te
enmiendas!
¡ay
de
ti
si
no
mudas
de
costumbres!
Tan
prodigiosos
efectos
como
este
causaban
los
sermones
del
bendito
Padre
en
las
almas
dis-
traidas.
Un
conjunto
de
prendas
tan
completo
no
podia
estar
sin
que
los
superiores
le
tributasen
el
respeto
debido,
y
procurasen
colocarle
como
una
luz
en
el
candelero
de
la
prelacía
,
para
que
sus
luces
se
difundiesen
,
y
fuesen
pro-
vechosas
z
todos.
En
efecto,
fue
elegido
dos
veces
mi-
nistro
del
convento
de
Valladolid;
y
aunque
su
humil-
dad
opuso
todas
las
excusas
posibles
,
representando
su
"
ineptitud
para
un
ministerio
á
su
parecer
incompatible
con
el
sosiego
de
su
corazon,
todas
sus
diligencias
no
lo-
graron
otro
efecto
que
empeñar
mas
á
los
superiores
en
hacerle
aceptar
la
prelacía.
Esto
lo
consiguieron
fácil-
mente
mandándoselo
por
obediencia,
porque
sabian
que
el
Santo
la
profesaba
con
tal
rendimiento
,
que
sacrifica-
ba
á
élla
sus
conveniencias
y
sus
luces.
Hecho
prelado,
resplandeció
en
todas
las
virtudes
propias
de
un
padre
que
ama
tiernamente
á
sus
hijos,
y
de
un
vigilante
pas-
tor
que
cuida
solícitamente
del
bien
de
gn
ovejas.
Ásis-
|
4
e.
AÑO
CRISTIANO.
tia
al
coro
y
á
todos
los
oficios
divinos
como
si
á
esto
“solo
se
reduxesen
todos
los
cuidados;
y
al
mismo
tiem-
«po
negociaba
en
todas
las
ocurrencias
é
intereses
del
con-
'vento,
como
si
no
tuviera
que
hacer
otra
cosa.
Ámaba
'4
sus
súbditos
con
entrañas
de
padre;
y
si
tal
vez
la
fragilidad
de
alguno
requería
sus
reprensiones,
las
ha-
cia
con
tanto
cariño
y
dulzura,
que
se
echaba
bien
de
ver
la
ardentísima
caridad
de
donde
nacian.
Sabia
que
la
principal
cualidad
de
un
prelado
para
mantener
la
observancia
y
hacer
á
los
súbditos
virtuosos
es
la
del
exemplo.
El
asistia
el
primero
á
todos
los
exercicios
pe-
nosos,
sin
que
hubiese
ocupacion
tan
precisa
que
fuese
bastante
para
dispensarle
de
la
asistencia.
Este
rigor
le
llevaba
hasta
tal
extremo,
que
estando
enfermo
grave-
mente,
ni
su
dolencia,
ni
las
súplicas
de
sus
súbditos,
ni
el
precepto
de
los
médicos
pudiesen
recabar
con
él
que
dexase
de
asistir
á
maytines
á
media
noche,
sino
cuando
actualmente
se
lo
estorbaba
la
calentura.
Á
pro-
porcion
de
este
zelo
eran
todas
las
demas
virtudes
que
constituyen
un
gran
prelado
y
un
perfecto
religioso.
Su
fe,
aquella
virtud
que
es
la
primera
en
el
órden
entre
todas
las
teologales,
era
tan
viva,
que
por
élla
le
dió
Dios
4
conocer
en
esta
vida
los
mas
sublimes
miste-
rios
con
una
claridad
semejante
á
la
que
gozan
los
bien-
aventurados
en
la
patria.
De
aquí
nacia
aquella
segu-
ridad
y
firmeza
con
que
solia
decir,
que
en
defensa
de
la
fe
verteria
gustoso
toda
su
sangre
,
y
padeceria
de
buena
gana
todos
los
tormentos
que
padecieron
y
pa-
decerán
los
mártires
desde
el
principio
hasta
el
fin
del
mundo.
De
la
viveza
de
su
fe
nacia
una
esperanza
tan
firme
,
que
jamás
se
le
ofreció
duda
en
que
habia,
de
gozar
de
las
divinas
promesas.
Así,
sus
pensamientos
mas
frecuentes
eran
de
-la
gloria,
de
los
bienaventura-
dos,
y
causaban
en
él
tales
efectos,
que
á
poco
que
se
hablasede
esta
materia,
inmediatamente
se
transportaba.
Por
lo
mismo
'repetia
frecuentemente
á
los
religiosos
pa-
labras
de
confianza,
diciéndoles
con
extraordinario
jú-
bilo
y
fervor:
Buen
ánimo
,
hermanos,
y
trabajar
sin
intermision,
que
nos
hemos
de
ver
con
Dios
en
su
glo-
ría.
La
misma
Ro
add
e
le
certificaba
de
esta
ma-
nera
de
la
futura
posesion
de
las
delicias
celestiales
,
cau
JULIO.
DIA
V.
89
saba
en
él
una
confianza
extraordinaria
de
que
jamás
le
podian
faltar
las
cosas
terrenas.
Esto
se
vió
con
mas
cla-
ridad
cuando
siendo
prelado
llegó
su
convento
á
una
ex-
trema
necesidad
del
alimento
necesario
para
la
manuten=
cion
de
sus
súbditos.
Su
principal
cuidado
en
estas
oca=
siones
,era
multiplicar
la
oracion
y
las
penitencias,
sa-
biendo
que
buscando
primeramente
el
reyno
de
Dios,
to-
das
las
cosas
temporales
estaban
al
cuidado
de
su
divina
Providencia.
Solia
decir
4
este
propósito
estas
notables
palabras:
Como
nosotros
sirvamos
á
Dios
de
veras,
nos
enviará
su
Magestad
el
sustento
por
encima
de
las
ta-
pias.
Jamás
se
vió
engañada
en
esta
materia
su
esperan-
za,
aun
cuando
todas
las
razones
de
la
prudencia
huma-
na
persuadian
lo
contrario.
Siendo
ministro
de
Valladolid
emprendió
la
costosa
obra
de
alargar
la
iglesia
,
no
te-
niendo
á
la
sazon
el
convento
ni
mas
caudal
que
doce
reales,
ni
rentas
suficientes
para
el
preciso
sustento
de
los
religiosos.
Sin
embargo
,
principió
y
concluyó
la
obra
con
la
mayor
perfeccion;
y
sucediendo
un
dia
hallarse
sin
dinero
para
pagar
los
oficiales,
se
fue
á
él
el
portero,
á
cuyo
cargo
estaba
la
paga,
á
darle
esta
noticia
muy
triste
y
desconsolado;
po
el
Santo
,
que
confiaba
mas
en
Dios
que
en
todos
los
medios
humanos
,
respondió
con
una
apacible
serenidad.
A
cargo
de
Dios
está
,
él
pro-
veerá,
y
los
oficiales
no
se
irán
sin
dinero.
Verificóse
así;
pues
llegando
á
la
portería
un
anciano
venerable,
de
quien
no
se
pudo
saber
jamás
el
nombre,
entregó
al
-portero
una
gran
cantidad
de
dinero
conque
se
soco-
rrió
aquella
urgencia
,
y
quedaron
provistos
para
muchos
dias.
| (
Su
fe
viva
y
su
firme
esperanza
se
coronaban
con
la
reyna
de
las
virtudes,
que
es
la
caridad.
Esta
sublime
virtud
,
que
reune
en
sí
todo
el
cumplimiento
de
la
ley,
fue
el
carácter
distintivo
del
bienaventurdo
fray
Miguel
de
los
Santos.
Abrasábase
en
élla
con
tan
vehementes
in-
cendios,
que
mas
parecia
un
verdadero
serafin,
que
un
puro
hombre.
La
caridad
causaba
en
él
aquellos
éxta-
sis
y
raptos
que
le
enagenaban
de
sus
sentidos,
y
pa-
recian
convertirle
en
ciudadano
del
cielo.
La
caridad
le
ataba
de
modo
al
coro,
y
á
la
iglesia,
y
á
los
divinos
ofi-
cios,
que
parecia
dexarse
allí
el
alma
cuando
sus
obliga-
go
AÑO
CRISTIANO.
ciones
precisas
le
forzaban
á
separarse.
La
misma
virtud
le
traia
exhalado
por
los
hospitales
y
las
cárceles,
bus-
cando
á
los
miserables
necesitados
para
ayudarlos,
con-
solarlos
y
socorrerlos.
No
se
limitaba
su
caridad
á
los
socorros
temporales,
sino
que
principalmente
se
dirigía
á
los
del
espíritu.
Luego
que
tenia
noticia
de
que
alguna
persona
vivia
relaxadamente,ó
que
por
cualquiera
otra
causa
necesitaba
de
auxilios
espirituales
,
se
hacia
encon-
tradizo
con
élla,
y
con
un
santo
artificio
se
lo
subminis-
traba
de
manera
que
lograba
ganarla
para
Dios.
Su
ca-
ridad
,
finalmente,
era
tan
vehemente
y
tan
activa,
que
-
aun
al
mismo
cuerpo
material
comunicaba
sus
ardores
en
tanto
grado,
que
aun
en
los
tiempos
mas
rigorosos
del
invierno
deseaba
refrigerarse
echándose
en
un
estan-
que
helado.
Segun
la
deposicion
de
Marcos
Gonzalez,
criado
del
colegio
de
Baeza,
consta
que
llegando
alguna
vez
á
hablar
Al
bendito
Padre
en
lo
mas
crudo
del
in-
vierno,
salia
de
su
cuerpo
un
calor
tan
activo,
que
no
le
podía
sufrir
sino
á
determinada
distancia;
¿pero
qué
mucho
que
percibiese
estas
asombrosos
efectos
de
la
ca-
ridad
en
que
su
alma
se
abrasaba
,
un
cuerpo
que
tam-
bien
la
servia
en
todos
los
dolorosos
sacrificios
de
peni-
tencia
que
hacia
con
él
por
amor
de
su
Señor
Jesucristo?
Ya
queda
dicho
á
cuánto
rigor
llegaba
la
mortificacion
de
este
Siervo
de
Dios
desde
su
tierna
edad
hasta
los
años
provectos
de
su
vida;
pero
cuando
llegaron
éstos,
causa
admiracion
y
aun
horror
el
considerar
las
extra-
ñas
penitencias
y
asperezas
rigurosas
con
que
mortifica-
ba
su
cuerpo
para
sujetarle
al
espíritu.
Sus
ayunos
eran
tan
extremados,
que
no
se
contentaba
con
abstenerse
de:
toda
vianda,
usando
solamente
de
pan
y
agua,
yet-
bas
6
frutas,
sino
que
á
las.
veces
se
pasaba
los
dos,
los
cuatro
y
los
ocho
dias
sin
mas
alimento
que
el
espi-
ritual
de-la
Eucaristía,
con
que
se
sustentaba
su
al-
ma,
confortando
al
mismo
tiempo
su
cuerpo.
Sus
vigi-
dias
eran
contínuas;
y
en
hora
y
media
que
destinaba
al
sueño
era
mas
el
tormento
que
daba
á
sus
mortifi-
cados
miembros,
que
el
descanso
que
recibía.
Su
cama
era
el
duro
suelo,
Ó
una
tabla
desnuda
,
sin.
mas
ca-
-becera
que
un
pedazo
de
leño.
Casi
todos
los
dias
se
da-
ba
cruelísimas
disciplinas,
en
que
dexaba
su
cuerpo
lla-
JULIO.
DIA
V.
gr
gado,
y
el
suelo
con
charcos
de
sangre.
Ademas
de
esto
traia
una
mortificacion
contínua
sobre
sí;
apenas
habia
miembro
en
su
cuerpo
que
no
tuviese
su
particular
tor-
mento
;
los
pies
los
traia
descalzos
aun
en
lo
mas
crudo
del
invierno;
sus
piernas,
muslos
y
brazos
estaban
faja=
dos
con
unas
fajas
de
cadenilla
de
alambre
con
puntas
de
hierro
que
se
introducian
en
la
carne.
Ceñíase
el
cuerpo
con
una
cadena
de
hierro
que
le
daba
tres
ó
cuatro
vuel-
tas.
Sobre
los
hombros
traia
unas
chapas
con
puntas
ace-
radas
;
y
de
la
misma
manera
estaba
guarnecida
una
cruz
con
ciento
y
cincuenta
puas,
que
traia
clavada
en
las
es-
paldas.
Un
conjunto
de
penitencias
tan
asombroso
llegó
á
acerar
su
cuerpo
de
manera,
que
todo
él
era
una
llaga;
y
como
el
Santo
no
hacia
medicina
alguna,
sino
que
con-
tinuaba
su
penitencia,
llegaron
á
podrírsele
las
llagas
de
manera
que
causaban
un
intolerable
hedor.
Ya
por
esto,
y
ya
por
compasion
,
dieron
los
religiosos
cuenta
al
pre-
ado,
el
cual,
desatendiendo
las
repetidas
súplicas
del
bendito
Padre
en
defensa
de
sus
penitencias
,
se
las
man-
dó
suspender,
y
ponerse
en
manos
de
un
cirujano
para
el
restablecimiento
de
su
salud:
Pero,
¡ó
prodigios
de
la
divina
Misericordia!
lo
que
no
pudieron
recabar
con
el
prelado
sus
súplicas,
lo
consiguieron
con
Dios
sus
ora-
ciones.
Pidió
el
santo
Miguel
á
su
Señor
Jesucristo
no
per-
mitiese
de
ninguna
manera
que
fuese
quitada
de
sus
es-
paldas
aquella
cruz
y
penitencia
,
con
que
de
alguna
ma-:
nera
imitaba
la
que
su
Magestad
habia
llevado
por
los
pecados
del
mundo.
Esta
oracion
fue
tan
vigorosa
y
efi-
caz,
que
en
el
mismo
instante
en
que
el
cirujano
fue
á
des-
cubrirle
las
espaldas,
quedaron
éstas
tan
sanas
como
si
no
hubieran
tenido
herida
alguna,
y
convertido
el
hedor
en
una
fragrancia
superior
á
la
de
los
mas
olorosos
aromas.
Al
tenor
de
esta
heroicidad
en
las
virtudes
referidas,
fue
el
grado
en
que
obtuvo
todas
las
demas
que
concu-
rren
á
formar
un
justo,
prevenido
de
Dios
con
sus
ben-
diciones
desde
su
infancia
;
un
varon
cortado
á
medi-
da
del
corazon
de
Dios;
un
santo,
en
fin,
perfecto,
que
poseyó
en
grado
heróico
todas
las
virtudes.
Su
humil-
dad
era
profunda,
su
caridad
ardentísima,
viva
su
fe,
firme
su
esperanza
,
invencible
su
fortaleza
,
resignada
su
obediencia,
su
castidad
angélica,
su
pobreza
suma,
92
AÑO
CRISTIANO.
su
penitencia
admirable
,
altísima
su
contemplacion,
y
superior
á
todo
humano
discurso
el
cúmulo
de
sus
virtu-
des.
Premiólas
Dios
aun
en
esta
vida,
adornándole
con
todos
sus
dones.
Tuvo
el
de
profecía
,
con
el
cual
predi-
xo
muchas
cosas
antes
que
sucediesen;
el
de
discrecion
de
espíritus,
y
el
singularísimo
de
mover
con
su
interce-
sion
la
omnipotencia
de
Dios
á
explicarse
con
mil
efec-
tos
milagrosos
para
beneficio
de
sus
próximos.
Pero
el
mas
particular
entre
todos
fue
aquel
don
de
caridad
ar-
dentísima
con
que
amaba
tanto
á
Dios,
que
salia
de
sí
mismo
,
arrebatándose
en
unos
éxtasis
tan
fervorosos,
que
uno
de
éllos
le
debilitó
de
manera
que
fue
el
prin-
cipio
de
la
enfermedad
con
que
se
acabó
su
dichosa
vida.
Predicaba
un
dia
en
Valladolid,
y
llegó
á
enfervorizarse
de
manera,
que
se
arrebató
en
un
éxtasis
maravilloso.
Este
fue
tal,
que
pudo
decir
con
la
Esposa,
que
habia
en-
fermado
de
amor,
pues
corrió
por
sus
venas
un
ardor
tan
encendido,
que
desde
el
púlpito
le
llevaron
á
la
cel-
da
enfermo,
y
no
volvió
á
sálir
de
élla
sino
muerto.
En
el
discurso
de
su
enfermedad
hizo
un
compendio
de
to-
das
las
virtudes
de
su
vida,
de
manera
que
no
parecia
si-
no
que
en
aquel
breve
tiempo
queria
recopilarse
cuanta
>
devocion,
cuanta
virtud
y
cuanto
exercicio
de
piedad
pue-
de
practicarse
en
muchos
siglos.
Sufrió
la
enfermedad
con
una
invicta
paciencia,
que
daba
que
admirar
á
todos
cuan-
-tos
le
visitaban.
Padecia
una
sed
ardentísima
,
y
que
se-
gun
su
expresion
solo
podía
tolerarse
por
Jesucristo
,
y
con
todo
eso
jamás
se
le
oyó
pedir
una
gota
de
agua,
ni
una
queja
de
sus
dolores,
ni
un
suspiro,
ni
pedir
el
«menor
alivio
al
enfermero.
Solicitó
saber
un
religioso
muy
espiritual
y
grande
amigo
suyo
qué
era
lo
que
pe-
dia
á
Dios
en
aquellas
circunstancias;
y
el
beato
Miguel,
vencido
de
sus
importunaciones
,
le
respondió
de
es-
ta
manéra:
Solas
dos
cosas
son
las
que
deseo
y
pido
á
mi
Dios:
la
úna
,
que
me
dé
á
sentir
todos
los
dolores
y
tormentos
que
los
mártires
y
todas
las
criaturas
han
pa-
decido
por
su
Magestad
,
y
padecerán
hasta
el
fin
del
«mundo;
y
la
ótra,
que
me
comunique
todo
el
amor
con
que
le
hán
amado
y
aman
todas
las
criaturas
del
cielo
y
-
de
la
tierra,
para
/amarle
con
todo
él,
y
tanto
como
le
aman
todas
juntas.
Esta
respuesta
manifiesta
bien
el
su-
JULIO.
DIA
Vi
93
blime
grado
de
amor
á
que
habia
subido
esté
Santo,
pues-
to
que
én
nada
se
manifiesta
mas
que
en
los
tormentos
que
se
desean
padecer
por
el
Amado,
Agravóse
la
enfer-
medad,
y
se
determinó
darle
el
sagrado
Viático.
Al
en-
trar
el
sacerdote
con
el
adorable
Sacramento
en
sus
ma-
-
nos
,
quiso
arrojarse
en
el
suelo
para
recibirle
de
rodillas,
pero
le
detuvieron
los
religiosos.
Pidióles
á
éstos
perdon
con
muchas
veras;
encargóles
la
union
y
caridad
frater-
nal;
y
últimamente,
les
mandó
con
toda
la
autoridad
de
prelado
,
que
luego
que
muriese
enterrasen
su
cadáver
sín
tocar
las
campanas
,
ni
publicar
su
muerte,
ni
abrir
las
puertas
del
convento
hasta
despues
de
haberle
dado
se-
pultura
;
razones
que
bañaron
en
lágrimas
á
todos
los
cir-
cunstantes.
Visitábanle
en
esta
última
enfermedad
las
per-
sonas
mas
nobles
y
devotas
que
habia
en
Valladolid
,
á
quienes
exhortaba
al
desprecio
del
mundo
,
y
á
cuidar
de
disponer
sus
almas
para
una
preciosa
muerte.
En
la
no-
che
del
miércoles
y
de
abril
llegó
á
dar
muestras
la
en-
fermedad
de
que
le
restaban
pocos
instantes
de
vida.
Ad-
ministrósele
la
Extrema-Uncion
,
la
cual
recibió
con
tan-
ta
devocion
,
y
con
gozos
tan
soberanos
,
que
le
vie-
ron
sonreirse
muchas
veces.
A
eso
de
la
media
noche,
es-
tando
cercado
de
religiosos
,
que
alternaban
los
suspiros
con
los
salmos
que
rezaban,
compuso
el
Siervo
de
Dios
su
cuerpo
con
la
mayor
decencia
;
y
fixando
sus
ojos
en
un
erucifixo
,
entregó
su
espíritu
dichoso
al
Señor
,
arrebata-
do
de
las
ternuras
y
afectos
que
le
decia.
Su
gloriosa
muer-
te
sucedió
entrado
ya
el
jueves,
dia
10
de
abril
del
año
de
1625,
y
4
los
treinta
y
tres
y
medio
de
su
edad.
Su
muerte
conmovió
á
toda
la
ciudad
de
Valladolid,
sin
que
quedase
gente
de
ningun
estado
ó
calidad
que
no
acudiese
á
venerar
el
santo
cuerpo.
Grandes,
títulos
,
ca-
balleros
,
oidores
,
nobles,
plebeyos,
hombres,
mugeres,
jóvenes
y
ancianos,
todos
se
disputaban
la
dicha
de
be-
sarle
las
manos
ó
los
pies
,
aclamándole
santo,
Confirmó
Dios
esta
voz
verdadera
del
pueblo,
obrando
entonces
y
despues
muchos
milagros
en
testimonio
de
la
santidad
de
su
Envós
como
los
habia
obrado
en
vida.
Hizose
des-
ues
el
proceso,
segun
la
forma
acostumbrada
,
para
pro-
be
sus
virtudes
en
grado
heróico,
y
para
la
calificacion
de
sus
milagros;
y
habiendo
sido
hallado
todo
éllo
á
la
04
AÑO
CRISTIANO.
satisfaccion
de
nuestro
santísimo
Padre
Pio-VI..,
y
de
las
congregaciones
para
este
efecto
determinadas
,
se
celebró
su
beatificación
el
dia
2
de
mayo
de
1779
para
honor
de
toda
nuestra
España
,
y
para
consuelo
y
gloria
de
toda
la
santa
Iglesia.
La
misa
es
en
honra
del
Santo,
y
la
oracion
es
la
que
sigue,
Misericors
Deus
,
qui
beatum
Michaelem
confessorem
tuum
mo-
rum
innocentia
,
et
mirabili
cha-
ritate
prestare
voluisti
;
eonce-
de,
quesumus
,
ejus
interces-
sione,
ut
a
vitiis
liberati
,
et
igne
tui
amoris
iacensi,
ad
te
Pervenire
mereamur
:
Per
Do-
MÍNUM...
O
misericordioso
Dios,
que
te
dignaste
adornar
al
bienaventu-
rado
Miguel,
tu
confesor
,
con
inocencia
de
costumbres
y
una
caridad
admirable
¿
concédenos
por
su
intercesion
,
que
libres
de
los
vicios
,
y
encendidos
en
tu
amor
,
merezcamos
llegar
á
go-
zarte:
Por
nuestro
Señor...
La
epístola
es
del
capítulo
31.
de
la
Sabidurta,
Beatus
vir,
qui
inventus
est
si-
ne
macula,
et
qui
post
aurum
non
abiit
,
nec
speravit
in
pecunia
et
thesauris.
Quis
est
hic,
et
lau-
dabimus
eum?
fecit
enim
mirabi-
lia
in
vita
sua.
Qui
probatus
est
inillo,
et
perfectus
est
,
eris
illi
gloria
eterna:
qui
potuit
trans-
gredi
,
et
mon
est
transgressus,
facere
mala,
et
non
fecis
:
ide0
srabilita
sunt
bona
illius
in
Do-
mino,
et
eleémosynas
illius
enar-
rabis
omnis
Ecclesia
sancto-
rUM.
Dichoso
el
hombre
que
fue
ha-
llado
sin
mancha,
y
que
no
co-
rrió
tras
el
oro,
ni
puso
su
con-
fianza
en
el
dinero,
ni
en
los
te-
soros.
¿Quién
es
éste,
y
le
ala-
barémos
?
Porque
hizo
cosas
ma-
ravillosas
en
su
vida.
El
que
fue
probado
en
el
oro,
y
fue
halla-
do
perfecto
,
tendrá
una
gloria
eterna
;
pudo
violar
la
ley
,
y
no
la
violó
;
hacer
mal,
y
no
lo
hi-
zo.
Por
esto
sus
bienes
están
se-
guros
en
el
Señor,
y
toda
la
con-
gregacion
de
los
santos
publicará
sus
limosnas,
JULIO.
DIA
V.:
95
REFLEXIONES.
besibinas
palabras
de
la
epístola
de
este
dia,
jun-
tamente
con
los
admirables
exemplos
y
asombrosa
inocen-
cia
de
vida
que
nos
ofrece
hoy
el
beato
Miguel
de
los
Santos
dan
motivo
á
unas
reflexiones
que
necesariamente
han
de
hacer
estremecerse
las
entrañas
del
cristiano.
Bien-
aventurado,
dice
el
Espíritu
santo,
el
varon
que
no
tuvo
mancha
en
toda
la
conducta
de
su
vida.
Esta
expresion
es
preciso
que
admire
aquellas
almas
débiles
que
en
to-
das
partes
encuentran
tropiezos,
y
para
quienes
la
mas
mínima
ocasion
es
irresistible,
y
decide
absolutamente
contra
su
inocencia.
¡Es
posible,
dicen
éstos,.que
entre
las
turbaciones
del
mundo,,
y
entre
los
inmensos
peligros
de
que
nos
vemos
cercados
se
pueda
conservar
un:«hom-
bre
sin
admitir
mancha
ni
pecado
en
todo
el
discurso
de
su
vida!
¡Tantos
objetos
como
ofrece
el
mundo,
propios
para
seducir
la
inocencia,
y
llevar
tras
sí
los
sentidos;
tantos
artificios
como
emplea
el
comun
enemigo
para
su-
gerir
en
nuestra
alma
unas
ideas
trocadas
,
que
nos
hagan
creer
que
lo
malo
es
bueno
,
y
nos
estimulen
para
seguir-
lo;
tanta
debilidad
y
miseria,
en
fin,
como
advertimos
en
nuestra
naturaleza,
tanta
rebeldía
en
nuestras
pasio-
nes,
tanta
viveza
en
los
estímulos
de
la
carne
es
crei-
ble
que
no
han
de
lograr
alguna
vez
el
triunfo
sobre
la
inocencia
de
nuestras
almas!
¿Cómo
es
posible
que
se
hallen
exemplares
de
aquel
varon
justo
que
delinea
el
Es-
íritu
santo,
cuando
dice
,
Bienaventurado
el
varon
que
ue
encontrado
sin
mancha?
Si
hubiéramos
de
estar,
en
materias
de
espíritu,
á
los
dictámenes
de
la
prudencia
humana.,
hallaríamos
que
el
razonamiento
precedente
era
justo
y
demostrativo,
Pe-
ro
es
preciso
acordarnos
de
que
la
sabiduría
del
mundo
y
su
prudencia
son
ignorantes
delante
de
Dios.
Es
preciso
acordarse
de
que
el
Señor
tiene
dicho
que
es
estrecha
la
senda
que
guia
á
la
salud,
y
son
pocos
los
que
la
encuen-
tran.
Se
debe,
finalmente
,
reflexionar
que
todas
aquellas
cosas
que
tienen
apariencias
de
imposibles
,
atendidas
las
fuerzas
de
la
naturaleza
,
son
hacederas
y
fáciles
para
el
poder
omnipotente
de
la
gracia.
El
beato
Miguel
de
los
96
AÑO
CRISTIANO.
Santos
ofrece
un
exemplar
en
donde
se
acreditan
todas
es-
tas
verdades:
En
todo
el
discurso
de
su
preciosa
vida
conservó
intacta
aquella
hermosa,
inocencia
que
recibió
en
el
bautismo,
Formado
de
carne
mortal
como
todos
los
de-
mas
hombres
estaba
expuesto
á
sufrir
las
mismas
contra-
dicciones
del
mundó
,
del
demonio
y
de
la
carne
que
to-
dos
sufren.
Pero
temeroso
siempre
de
desagradar
á
su
Dios
;
deseoso
de
labrarse,
por
medio
de
la
abnegacion
de
sí
mismo,
una
corona
inmarcescible
que
dura
para
siempre;
y
vigilante
para
frustrar
las
asechanzas
de
los
enemigos,
halló
el
modo
de
conservar
la
preciosa
joya
de
la
inocencia,
sin
que
enla
peregrinacion
de
un
valle
de
lágrimas
hubiesen
jamás
podido
robársela
los
ladrones
que
le
infestan.
Pero
se
debe
reflexionar
que
todo
esto
lo
con-
siguió
estando
siempre
en
vela,
siempre
en
oracion,
siem-
pre
mortificado
con
el
ramal
y
el
ayuno,
viviendo
cru-
cificado
y
despedazado
con
cilicios
en
una
suma
po-
breza,
y
hecho
víctima,
en
fin,
del
amor
de
Dios
y
del
próximo.
He
aquí
la
senda
por
donde
se
camina
á
la
vida;
he
aquí
el
medio
único
para
conservarse
toda
su
vida
sin
mancha;
y
he
aquí,
finalmente,
la
escale-
ra
por
donde
se
sube
á
recibir
la
palma
y
la
corona
de
bienaventurado
que
promete
el
Espíritu
santo
al
ino-
cente.
El
evangelio
es
del
cap.
12,
de
san
Lucas,
”
In
illo
tempore
dixit
Jesus
dis-
En
aquel
tiempo
dixo
Jesus
á
sus
cipulis
suis:
Sint
lumbi
vestri
discípulos.
Tened
ceñidos
vuestros
precincii
,
es
lucerne
ardentes
in
manibus
vestris
,
eh
vos
si-
miles
hominibus
.expectantibus
dominum
suum
quando.
reverta-
tur
d
nuptiis:;
ut,
cum
venerit
et
pulsaverit,
confestim
aperiant
ei.
Beati
servi
illi,
quos
cum
ve-
nerit
dominus,
invenerit
vigilan-
ies
:
amen
dico
wobis,
quod
pre=
cinget
se,
et
faciet
illos
discum-
bere
,et
transiens
ministrabit
il-
lis.
Er
si
venerit
in
secunda
lomos,
y
antorchas
encendidas
en
vuestras
manos;
y
sed
semejantes
á
los
hombres
que
esperan
á
su
señor
cuando
vuelva
de
las
bo-
das,
para
que
en
viniendo
y
llaman-
do,le
abran
al
punto.
Bienaventu-
rados
aquellos
siervos
que
cuando
venga
el
señor
los
hallare
velan-
do.
En
verdad
os
digo,
que
se
ce-
ñirá,
y
los
hará
sentará
la
mesa,
y
pasando,
los
servirá.
Y
si
viniere
en
la
segunda
vela,
y
aunque
ven-
e
JULIO.
DIA
V.
07
vigilia
,
et
si
in
tertia
vigilia
ga
enlaterceta,
y
los
halláre
así,
venerit,
et
ita
invenerit
,
beati
son
bienaventurados
aquellos
sier-
sunt
servi
¿lli.
Hoc
autem
scitote,
VOS.
Pero
sabed
esto,
que
si
el
pa-
guoniam
si
sciret
paterfamilias,
dre
de
familia
supiera
á
qué
hora
gua
hora
fur
veniret,
vigilaret.
vendria
el
ladron,
velaria
cierta-
utique,
et
non
sineret
perfodi
do-
mente,
y
no
permitiria
minar
su
mum
suam¿
Et
vos
estote
parati,
casa.
Estad
tambien
vosotros
pre-
quia
hora
non
putatis,
Filius
ho-
venidos,
porque
en
la
hora
que
minis
veniet,
no
pensais
,
vendrá
el
Hijo
del
|
hombre,
MEDITACI
ON.
Sobre
la
necesidad
de
las
buenas
obras.
PUNTO
PRIMERO.
Mies
que
las
buenas
obras
,
esto
es,
la
práctica
de
las
virtudes
cristianas,
son
tan
necesarias
para
la
consecu-
cion
de
la
vida
eterna,
que
sin
éllas
ni
puedes
ser
feliz,
ni
puedes
dar
abrigo
en
tu
corazon
á
una
sólida
espe-
ranza.
|
Dios
nuestro
Señor
,
considerando
que
el
punto
capi-
tal
de
toda
la
ley,
y
al
que
debian
los
hombres
estar
bien
persuadidos
,
consiste
enla
execucion
de
obras
saludables
y
provechosas
para
la
vida
eterna,
manifestó
su
divina
voluntad
en
las
Escrituras
santas
para
que
no
pueda
excu-
sarse
el
hombre
con
la
ignorancia,
ni
imaginar
que
pue-
de
tener
otros
medios
de
conseguir
su.
ventura.
El
obrar
bien
es
una
obligacion,
es
una
necesidad
,
es
una.
condi-
cion
precisa
para
cumplir
la
Es
cristiana,
Ó
por
mejor
decir,
es
toda
la
substancia
de
la
ley.
No
hay
mortal
al-
guno
que
pueda
salvarse
sin
la
execucion
de
las
virtudes
cristianas,
ya
porque
de
éllas
impuso
Dios
un
precepto,
ya
tambien
porque
son
un
medio
tan
necesario
,
que
sin
él
es
absolutamente
imposible
conseguir
el
fin.
Cristo
nuestro
bien
decia
en
el
evangelio
(Mat.
cap.
111,):
Todo
árbol
que
no
diese
buen
fruto,
será
cortado,
y
arrojado
al
fuego.
Y
en
el
capítulo
5.
de
san
Mateo
promulga
la
ley
de
que
no
entrará
en
el
reyno
de
los
cielos
aquél
cuya
jus-
ticia
no
fuese
mayor
y
mas
copiosa
que
la
he
los
escribas
y
98
AÑO
CRISTIANO.
fariseos.
Para
este
efecto
se
hace
indispensable
el
exer-
cicio
de
las
buenas
obras,
no
por
vanidad
ni
para
man-
tener
con
éllas
un
fingido
carácter
de
piadosos,
que
nos
haga
hipócritas
como
sucedia
á
los
fariseos
;
sino
con
pu-
reza
de
intencion
y
con
deseo
de
agradar
á
Dios
úni-
camente
,
que
es
el
espíritu
que
las
vivifica,
y
las
hace
provechosas
para
la
vida
eterna.
Nada
importa
que
nues:
tro
misericordioso
Dios
nos
haya
preparado
todos
los
me-
dios
oportunos
para
nuestra
santificacion:
inútil
será
para
nosotros
toda
la
preciosa
vida
de
nuestro
Redentor
y
su
pasion
sacrosanta
,
si
no
nos
aplicamos
sus
frutos
por
me-
dio
de
nuestras
buenas
obras.
Por
eso
san
Pedro
(Ep.
2.
cap.
1.)
amonesta
á
los
fieles
que
pongan
gran
esmero
y
cuidado.
en
hacer
ciertas
su
vocacion
y
eleccion
por
medio
de
las
buenas
obras.
|
Porque
¿
de
qué
nos
servirá
haber
recibido
de
la
mise-
ricordia
de
nuestro
Dios
el
incomparable
beneficio
de
ha-
ber
nacido
entre
los
que
adoran
su
santo
nombre,
y
pro-
fesan
la
ley
evangélica,
si
no
nos
manifestamos
agradeci-
dos,
executando
sus
preceptos
con
nuestras
buenas
obras?
¿
qué
importará
que
llevemos
el
nombre
de
cristianos,
y
que
hayamos
recibido
en
el
bautismo
un
sello
indeleble
que
lo
acredita,
si
nuestras
operaciones
lo
desmienten,
y
convertimos
esta
gracia
en
un
nuevo
motivo
de
hacer
“mas
penosa
y
terrible
nuestra
condenacion
eterna?
;
de
qué
nos
aprovecha
tener
entre
nosotros
tantas
espirituales
medicinas
,
como
son
los
sacramentos,
si
malogramos
su
divina
virtud,
y
frustramos
su
eficacia,
Ó
con
obras
con-
trarias,
ó
á
lo
menos
con
una
culpable
inercia?
Obras
buenas,
cristiano,
obras
buenas
son
las
que
te
hacen
dig-
no
de
este
nombre.
La
misma
fe
que
te
fue
infundida
en
el
bautismo
por
el
Espíritu
santo,
se
queda
muerta
y
sin
rovecho
'si
le
falta
el
vigor,
el
espíritu
y
la
vida
de
las
uenas
obras.
PUNTO
SEGUNDO.
nido
que
aun
despues
de
estar
persuadido
á
la
necesidad
de
manifestar
con
la
práctica
de
las
virtudes,
que
no
es
en
tí
una
sombra
Ó
fantasma
la
profesion
de
cristiano;
debes
advertir,
que.
hay
muchos
engaños
en
la
JULIO.
DIA
V...
99
execucion
de
las
buenas
obras,
los
cuales
debes
evitar
con
cautela
para
no
hacerlas
infructuosas.
j
Uno
de
estos
engaños
ó
errores,
acaso
el:
mas
per-
judicial
de
todos,
proviene
del
«amor:
propio
;:w*por:
el
Cual
cada
uno
se
inclina
facilmente
4
aquellas
acciones
que
son,
segun
su
genio,
mas
adaptadas
(4
su
humor,
y
en
cuya
execucion
suelen
estar
escondidos
sus
intereses.
Hay
personas
que
se
entregan
con
grande
intension
á
ciertas
devociones
y
exercicios
piadosos,
descuidando
al
mismo
tiempo
de
otras
obras
en
que
consiste
lo'mas
sóli-
do
y
substancial
de
la
verdadera
piedad
y
de
la
religion.
Hay
genios
tétricos
y
austeros,
que
se
emplean
con
gus-
to
en
la
abstraccion,
en
la
mortificacion
y
la
penitencia,
olvidando
el
precepto
de
la
caridad
y
un
verdadero
arrepentimiento
de
los
desórdenes
de
su
pasada
vida.
Hay
personas
que
se
contentan
con
ciertas
prácticas
de
devoción,
que
son:
voluntarias,
asistiendo
á
todas
las
novenas
,
á
todos
los
sermones
y
á
otros
exercicios
piadosos
,
descuidando
de
las
obligaciones
precisas
de
su
familia,
de
la
educacion
de
sus
hijos,
de
la
custodia
de
sus
criados,
y
de
la
debida
administracion
de
los
bienes
que
les
confió
la
Providencia.
Finalmente
,
hay
cristianos
que
viven
-seguros
y
en
una
paz
tranquila,
frecuentando
los
sacramentos
y
practicando
muchas
de-
'vociones
;
pero
manteniéndose
al
mismo
tiempo
en
un
ódio
implacable
de
sus
enemigos,
murmurando
de
sus
hermanos,
y
faltando
:4:las
obligaciones
mas
esenciales
de
la
religion.
ido
2nl
3h
oJhión
92
olñi91a
Todos
éstos
deben
considerar
que
caminan
engaña-
dos.
Las
obras
de
supererogacion,
los
exercicios
piado-
sos,
que
son
meramente
de
consejo
,
son
ciertamente
muy
santos
y
provechosos
y'su
práctica
sumamente
útil
al
cristiano;
pero
deben
recaer
sobre
el
cumplimien-
to
de
los
preceptos,
y
suponer
cumplidas
todas
las
obli-
gaciories
de
su
estado,
porque
de
otra
manera
semejantes
obras
son
infructuosas
é
inútiles
para
la
vida
eterna.
Por
eso
dice
Dios
(Apoc.
cap.
3.)
al
pecador,
no
encuentro
que
tus
obras
sean
completas.
Y
en
otra
parte
(Daniel.
cap:
Su),
he
pasado
tus
obras,
y
te
he
encontrado
falto,
La
perfeccion
cristiana
no
puede
verificarse,
mientras
no
se
encuentren
completas
y
cabales
ma
las
causas
,
to-
|
2
100
>
AÑO
CRISTIANO.
dos
los
requisitos
de
que
se
forma;
y
así
se
dice
recta-
mente,
que
para
constituir
el
mal
basta
cualquier
defec-
to.
Y
á
la
verdad,
cristiano,
¿cómo
puedes
pretender
que
tus
obras
sean
agradables
á
Dios,
cuando
solamente
las
executas
para:
satisfacer
á
tu
humor,
á
tu
genio,
á
tu
capricho?
¿cómo
te
persuades
4
que
pueda
complacerse
de
lo
que
haces
por
tu
eleccion,
cuando
desprecias
lo
que
te
manda
hacer
por
la
suya?
¿cómo
es
posible
que
te
conceda
la
bienaventuranza
por
unas
devociones
en
que
no
intentas
otra
cosa
que
satisfacer
á
tu
amor
propio:
por
una
asistencia
á
los
templos,
que
no
tiene
mas
fia
que
librarte
del
recogimiento
de
tu
casa,
y
sacudir
el
yugo
de
las
obligaciones
de
tu
estado?
Dios
es
sumamen-
te
sábio,
y.no
se
le
puede
engañar.
Sus
divinos
ojos
pe-
netran
el
íntimo
secreto
de
muestro
corazon
y
la
médula
de
nuestras
intenciones.
De
consiguiente
no
le
pueden
ser
agradables
sino
unas
obras
sin
defecto,
ni
puede
dar
las
eternas
recompensas
sino
á
aquel
que
cumpla
exáctamen-
te
su
ley
,
haciendo
que
el
nombre
de
cristiano
signifique
en
él
una
profesion
de
justicia,
cuyas
obligaciones
cum-
pla
perfectamente.
ey
JACULATORIAS.
Unusquisque
propriam
mercedem
accipiet
secundúm
suum
laborem.
1.
ad
Corinth.
cap.
3-
Sé
muy
bien,
Dios
mio,
ene
cada
uno
ha
de
recibir
el
“premio
segun
el
mérito
de
las
obras
que
en
esta
vida
haya
practicado.
ia:
Non
ego,
sed
gratia
Dei
mecum.
1.
Corinth.
cap.
15.
Pero
no
bastando
mis
fuerzas
á
hacerlas
provechosas
para
la
vida
eterna
sin
los
auxilios
de
vuestra
divina
gracia,
-:
dádmela
,
Señor,
con
aquella
abundancia
y
eficacia
que
la
comunicásteis
á
vuestros
siervos.
PROPOSITOS.
Posido
á
que
no
serás
verdaderamente
cristiano
mientras
no
lo
testifiques
con
las
obras:
4
que
éstas
son
esencialmente
necesarias
para
conseguir
la
eterna
ventu-
JULIO.
DIA
Y.
1OL
ra,
y
á
que
en
su
execucion
pueden
mezclarse
pernicio-
sos
errores
que
las
inutilice
,
debes
proponerte
los
medios
para
evitar
estos
males,
y
conseguir
los-suspirados
bie=
nes.
No
te
basta
ser
cristiano
para
ser
participante
de
los.
bienes
de
Jesucristo,
puesto
que
llegado
al
uso
de
razon,
no
te
se
ofrece
la
patria
celestial
como
una
herencia
solamente
,
sino
tambien
como
premio
ó
corona.
En
esta
suposición,
siendo
cierto
lo
que
dice
el
Espíritu
santo,
que
no
será
coronado
sino
el
que
pelease
debidamente,
lo
es
tambien,
que
no
te
se
dará
una
eterna
felicidad
por
recompensa
mientras
tú
no
la
merezcas
con
tus
obras.
Para
este
efecto
exámina
toda
tu
vida,
y
establece
el
grande
edificio
de
tu
salvacion
sobre
fundamentos
sóli-
dos.
Si
encuentras
en
tu
conciencia
que
has
sido
ingrato
á
tu
Dios
quebrantando
sus
preceptos,
principia
por
un
verdadero
arrepentimiento,
que
vuelva
á
tu:alma
la
gra-
cia
que
perdiste,
lavando
con
lágrimas
de
compuncion
las
feas
manchas
que
echaste
sobre
élla.
Forma
un
propó-
sito
irrevocable
y
firme
de
no
olvidar
jamás
las
obliga-
ciones
que
te
impone
la
sacrosanta
ley
de
Jesucristo.
Pero
en
el
cumplimiento
de
ésta
debes
atender
ante
todas
cosas
á
la
observancia
de
sus
preceptos
esenciales.
Amar
á
Dios
y
al
próximo,
y
cumplir
con
las
obligaciones
que
te
impone
tu
estado,
es
el
primer
objeto
á
que
de-
be
encaminarse
tu
atencion.
Los
exercicios
piadosos
de
devocion
son
como
un
rocío
celestial
que
conserva
el
verdor
y
lozanía
de
las
virtudes.
Pero
debes
usar
de
una
santa
economía
en
éllos,
de
manera
que
no
los
hagas
ser
el
principal
objeto
de
un
cristiano.
Con
estos
exer-
cicios
se
conserva
la
caridad,
se
aviva
la
fe,
se
forta-
lece
la
esperanza,
se
consolída
la
humildad
cristiana,
y
se
llena
el
alma
de
un
afecto
verdadero
á
la
virtud
,
y
de
un
ódio
implacable
contra
el
vicio.
La
mortificacion,
el
ayuno,
la
frecuencia
de
sacramentos,
la
limosna
,
la
visita
de
los
templos,
el
oir
la
palabra
de
Dios,
y
el
rocurar
la
consolacion
de
tu
alma
,
ganando
las
gracias
e
cf
que
dispensa
el
vicario
de
Jesucristo
,
son
unas
cosas
sumamente
útiles,
y
aun
necesarias
para
man-
tener
una
vida
inculpable
y
fervorosa.
Pero
así
como
no
debes
ayunar
con
perjuicio
de
tu
vida,
ni
dar
tanta
limos-
na
que
dexes
á
tu
muger
y
á
tus
hijos
o
miseria,
de
la
3
108
AÑO
CRISTIANO.
tate
deferimus
:
ut
qui
nostre
Goar,
para
que,
no
confiando
en
justitie
fiduciam
non
habemus,
nuestra
justicia,
seamos
favorecidos
ejus
qui
tibi
placuit
precibus
porlos
merecimientos
de
aquél
que
adjuvemur:
Per
Dominum
nos-
tuvo
la
dicha
de
agradarte:
Por
nues-
trum
Fesum
Christum.
tro
Señor
Jesucristo...
La
epístola
es
del
capít.
31.
del
libro
dela
Sabiduría,
y
_Ja
misma
que
el
dia
Y,
folio
94.
NOTA.
““
Muchas
veces
se
ha
hablado
ya
del
libro
del
Ecle-
»siástico,
de
donde
se
sacó
esta
epístola.
El
capítulo
31.
»
pinta
las
fatigas
de
los
avarientos;
los
cuidados
con
que
»se
cargan
por
amontonar
riquezas,
los
desecan
la
carne;
»la
aplicacion
que
dedican
á
esto,
los
quita
el
sueño;
y
»»se
consideran
los
ricos
inocentes
como
una
especie
de
»
prodigio.
Es
muy
moral
y
muy
instructivo
este
ca-
»
pítulo.”
REFLEXIONES.
B
ienaventurado
aquel
que
no
corre
tras
el
oro.
Segura-
mente
que
se
libra
de
mil
ánsias,
de
mil
cuidados,
de
mil
desvelos,
de
mil
inquietudes
y
de
mil
pesadum-
bres.
¿Cuándo
se
ha
de
acabar
de
conocer
la
insubsisten-
cia,
la
vanidad,
la
ilusion
de
esa
sombra
,
de
ese
fantas-
ma
que
se
llama
fortuna,
tras
la
cual
se
corre
hasta
con-
sumirse
y
exhálarse?
Si
á
lo
menos
se
quisiera
hacer
algu-
na
reflexion
sobre
aquellos
afanes,
sobre
aquellos
amar-
gos
y
crueles
sobresaltos,
que
son
en
rigor
la
única
renta,
-
€l
único
fruto
que
producen
los
inmensos
gastos
que
se
ha-
cen
en
ese
comercio,
Quiérese
hacer
fortuna,
espérase
igual
dicha
á
la
ue
lograron
Ótros
que
no
comenzaron
con
mayor
cau-
dal.
Domina
la
ambicion;
persuádese
el
ambicioso
que
le
sobran
genio
y
talentos;
todo
se
le
representa
facil
al
arrojado.
Es
el
comercio
un
mar
tempestuoso;
está
sembrado
de
escollos,
hiciéronle
famoso
los
naufragios;
no
imp
3
ni
por
eso
se
teme
embarcarse
en
él;
échase
la
cuen
nta
le
que
cuando
los
vientos
soplen
contrarios,
se
navegará
á
fuerza
de
remos,
y
que
á
pesar
de
los
piratas
A
AÁXÁXÉ[Ó[
“JULIO.
DÍA
VI.
109
y
Otros
mil
peligros
se
arribará
dichosamente
al
puerto.
2
No
es
menester
especificar
aquí
por
menor
todas
las
fatigas.
Un
negociante
dexa
estampado
su
retrato
en
Cualquiera
parte
donde
esté,
El
aya
enagenado
,
enfado-
so
y
taciturno,
el
semblante
sombrío
y
solitario,
los
ojos
siempre
encendidos
,
todas
las
modales
tan
embarazadas,
que
tácitamente
están
despidiendo
á
cuantos
no
traten
de
empréstito,
de
cange
y
de
interes.
A
vista
de
esto,
con
mucha
razon
se
puede
preguntar,
¿si
hay
en
el
mundo
estado
mas
penoso,
ni
mas
austero,
y
aun
se
puede
aña-
dir,
si
le
hay
mas
trabajoso
ni-mas
ingrato?
No
les
basta
el
dia
para
sus
fatigosas
ocupaciones;
niéganse
á
sí
mismos
el
descanso
que
no
niegan
á
sus
es-
clavos.
La
noche
disputa
al
dia
los
afanes,
quietud
,
sue-
ño
y
comida
todo
se
interrumpe
por
el
negocio;
pagas,
comisiones
,
letras,
libros
de
caxa
,
todo
los
tiene
en
una
esclavitud,
en
una
servidumbre
que
apenas
los
dexa
tiempo
para
acordarse
de
que
son
cristianos.
Serian
me-
nos
duras
estas
penalidades
si
4
lo
menos
por
algunos
momentos
se
pudieran
separar
de
su
corazon
las
in-
quietudes;
pero
en
mar
tan
proceloso,
¿qué
dia
ama-
nece
sereno?
¿qué
hora
se
puede
esperar
de
calma
*
Ni
son
ya
lo
que
mas
se
teme
las
tempestades
y
los
nau-
fragios;
mayores
y
mas
justos
sobresaltos
causan
las
manos
de
otros
hombres.
Vénse
casi
siempre
obligados
á
fiar
toda
su
hacienda,
y
aun
la
agena,
á
la
buena
fe
de
un
desconocido,
en
un
tiempo
en
que
reyna
en
todas
partes
la
codicia,
y
en
que
es
tan
rara
la
exácta
hombría
de
bien
en
todas
éllas.
Confesemos
que
las
ri-
quezas
son
un
fondo
inagotable
de
inquietud
y
de
amar-
gura.
¡
O
mil
veces
bienaventurado
aquel
que
no
corre
tras
el
oro!
El
evangelio
es
del
cap.
13.
de
san
Lucas,
Áderant
autem
quidam
ipso
En
el
mismo
tiempo
vin
in
tempore,
muntiantes
¡lí
nos
á
darle
notici
galileis,
quorum
sanguinem
leos,
cuya
sangre
:
Pilatus
miscuit
cum
sacrifi-
la
de
sus
sacrificios.
Y
pon:
ciis
eorum,
Et
respondens,
dí-
do,
los
dixo:
¿Pensais
vosot
os
que
xitillis
+
Putatis
quod
hi
ga-
estos
galileos
hayan
side
IIO
lilei
pre
omnibus
galileis
_peccatores
fuerint,
quia
talia
passi
sunt?
Non
dico
vobis;
sed
nisi
poenitentiam
habueri—
tis,
omnes
similiter
peribitis.
Sicus
illi
decem
et
octo,
supra
quos
cecidit
turris
in
Siloe,
et
occidit
eos:
putatis
quia,
et
ipsi
debitores
fuerint
preter
omnes
homines
habitantes
in
Jerusalem?
Non
dico
vobis;
sed
si
panitentiam
non
egeri-
sis
omnes
similiter
peribitis,
AÑO
CRISTIANO.
dores
que
los
demas
galileos,
por-
que
:padecieron
tal
castigo
?
Os
digo
que
no;
pero
si
no
hiciéreis
penitencia
,
perecereis
todos
de-
la
misma
manera.
Como
aquellos
diez
y
ocho
hombres
sobre
los
cuales
cayó
la
torre
en
Siloé,
y
los
mató:
¿creeis
que
tambien
éstos
fuesen
mas
reos
que
todos
los
demas
hombres
que
habitaban
en
Jerusalen?
Os
digo
que
no;
pero
si
no
hiciéreis
penitencia
,
perecereis
todos
de
la
misma
manera.
|
_
MEDITACION.
De
la
indispensable
necesidad
de
hacer
penitencia.
da
10
PINTO,
¿PoR
Mi
E
REO;
casado
ocaderado
energía,
la
precision
y
la
universalidad
de
este
oráculo:
Sino
hiciéreis
penitencia,
todos
perecereis.
Necesidad
,
por
decirlo
así,
tan
indispensable
como
la
de
la
fe,
la
del
bautismo
y
la
de
la
gracia
final
para
salvar-
se.
Háblase
respecto
de
los
adultos.
No
hay
edad,
no
hay
condicion,
no
hay
estado
que
se
exíma
de
élla.
La
pro-
posicion
es
general,
y
tambien
lo
es
la
necesidad.
O
eres
pecador,
ó
eres
inocente.
Si
pecador,
¿cómo
te
atreverás
á
prometerte
el
perdon
sín
la
penitencia?
Si
inocente
,
y
aún
no
has
pecado,
puedes
pecar;
y
esto
basta
para
que
la
penitencia
te
sea
indispensable,
¡Ah!
que
la
inocencia
es
un
tesoro
guardado
en
vasos
frágiles
sumamente
que-
bradizos:
no
hay
cosa
mas
preciosa
que
este
tesoro;
pero
tampoco
la
hay
mas
frágil
que
estos
vasos
contra
los
cuales
parece
que
todo
va
á
tropezar.
¡O
mi
Dios,
y
enemigos
tenemos
siempre
alerta
y
emboscados
in
la
vida
todo
es
peligros,
todo
lazos,
esco-
entro
de
nosotros
mismos
llevamos
el
enemi-
a
salvacion,
siempre
de
inteligencia
con
los
los
,
siempre
dócil
á
la
impresion
de
los
objetos
ex-
teriores
,
siempre
de
acuerdo
con
el
amor
propio.
En
la
JULIO.
DIA
VI
111
misma
sangre
contraemos
la
inclinacion
á
lo
malo.
Todo
es
tentacion,
y
la
vida
del
hombre
es
una
continua
gue-
rra
que.
solo
se
acaba
con
la
muerte.
El
que
no
quiere
ser
vencido
,
no
puede
dexar
las
armas
de
la
mano;
y
si
no
se
vela
sin
cesar
contra
un
enemigo
que
jamás
se
duerme,
,.es
preciso
que
nos
sorprenda.
El
ayre
que
respiramos
es
contagioso;
son
pocos
los
objetos
que
no
despidan
de
sí
algunos
hálitos
malignos;
no
puede
estar
seguro
el
que
se
expone
á
éllos
sin
preservativos
y
sin
precauciones.
Esos
preservativos,
sin
los
cuales
corre
pe-
ligro
la
vida;
esas
armas,
sin
cuya
defensa
seguramente
nos
herirá
el
enemigo;
esa
vigilancia
,
esos
esfuerzos,
esa
violencia
,
de
que
ninguno
debe
considerarse
dispen-
sado,
es
la
penitencia;
es
preciso
velar
y
orar
sin
ce-
sar
;
es
preciso
mortificar
el
cuerpo
del
pecado,
reprimir
los
sentidos,
domar
las
pasiones,
todas
á
cual
mas
rebel-
des.
¿Qué
te
parece?
¿consérvase
por
largo
tiempo
la
inocencia
sin
el
auxilio
de
la
penitencia?
Y
si
se
ha
pe-
cado,
¿se
podrá
excusar
este
socorro?
El
incomprensible
rigor
de
las
penas
del
infierno
y
su
eterna
duracion
aun
no
son
suplicio
excesivo
para
castigar
un
solo
pecado
mortal
;
y
una
alma
manchada
con
millares
de
millares
de
gravísimas
y
de
feísimas
culpas,
¿presumirá
conseguir
el
perdon
sin
hacer
penitencia?
¡Qué
locura
!
Cuéntase
con
los
méritos
de
nuestro
Señor
Jesucristo:
es
así;
por-
que
sin
estos
méritos
,
qué
podíamos
nosotros
esperar;
pero
ese
mismo
Salvador,
ese
Padre
de
las
misericordias
nos
declara
expresamente,
que
con
toda
su
misericordia
si
no
hacemos
penitencia,
todos
pereceremos
infalible-
mente.
¿Has
comprendido
bien
la
fuerza
y
el
sentido
de
este
oráculo?
PUNTO
SEGUNDO.
(Honda
que
la
condicion
habla
con
todos
lc
Si
no
hiciéreis
penitencia,
todos
perecereis
dad
es
sin
excepcion.
Grandes
del
mundo
seno
de
la
delicadeza
y
del
esplendor,
ante
1es
se
doblan,
todos
se
arrodillan,
todos
se
postran,
y
q
ignorais
hasta
las
yoces
de
mortificacion;
si
no
hicié
penitencia,
todos
perecereís.
Poderosos
del
siglo,
vos-
112
AÑO
CRISTIANO.
otros
que
vivis
en
medio
de
la
abundancia
,
rodeados
de
la.
magnificencia
,
anegados
en
gustos,
nadando
en
di-
versiones;
vosotros,
á
quienes
todos
lisonjean.,
todos.
aplauden,
todo
se
muestra
risueño,
pasando
los
dias
en
la
ociosidad,
en
la
alegría
y
en
el
regalo;
sí"no
hiciéreis
penitencia,
todos
perecereis;
todos,
sin
que
se
tenga
respe-
to
ni
á
la
grandeza
de
vuestro
nombre,
ni
al
esplendor
de
vuestro
nacimiento,
ni
á
la
delicadeza
de
vuestra
com-
plexion,
Damas
del
mundo,
á
quienes
estremece
,
á
quie-
nes
pone
horror
el
nombre
solo
de
penitencia
,
vosotras,
que
consumis
todos
los
dias
de
la
vida
en
eternas
in-
utilidades,
en
juegos,
en
cortejos,
en
pasatiempos
,
en
espectáculos;
vosotras,
que
Ú
costa
de
infinitos
afanes
cultivais
la
hermosura,
la
brillantez,
la
frescura
y
la
vi-
veza
del
color;
vosotras,
que
promoveis
la
sensualidad
dr
lo
mas
refinado
de
la
delicadeza
;
si
no
hiciéreis
pe-
nitencia,
todas
perecereis
,
todas
sin
excepcion.
Hombres
de
negocios,
comerciantes,
pobres
oficiales
,
á
quien
ocu-
a
toda
la
vida
la
codicia,
el
amor
al
interes
y
el
ánsia
de
hacer
fortuna
;
si
no
hiciéreis
penitencia,
todos
perece-
reis;
hasta
los
mas
infelices
mendígos
,
hasta
los
que
vi-
ven
como
abismados
en
lo
profundo
de
la
miseria,
si
se
han
de
salvar,
han
de
hacer
penitencia.
Argúyase,
sutilí-
cese,
interprétese
cuanto
se
quisiere
;
es
un
oráculo
que
no
se
puede
eludir,
es
un
decreto
claro
y
preciso
,
que
de
todos
se
dexa
entender.
Vosotros,
seais
lo
que
quisié-
reis,
si
no
hiciéreis
penitencia,
y
«uNa
penitencia
propor-
cionada
á
vuestras
culpas,
á
vuestras
necesidades,
y
una
penitencia
sincéra
y
constante,
todos
perecereis.
Por
mas
que
te
quieras
atolondrar,
por
mas
que
te
quieras
atur-
dir,
por
mas
que
te
quieras
revolver
contra
este
moral,
no
hay
cosa
mas
cierta
ni
mas
infalible
que
este
oráculo.
Los
cielos
y
la
tierra
pasarán;
pero
las
palabras
de
Ffesu-
cristo
se
mantendrán
inmutables.
Haced
,
Señor,
que
tambien
se
mantenga
inmutable
que
estas
vuestras
divinas
palabras.
han
|
corazon
y
en
mi
espíritu.
Conozco
la
in-
spensable
idad
en
que
estoy
de
hacer
penitencia,
y
que
esta
nec
esidad
es
mayor
en
mí
que
en
otro
al-
guno.
¡Ah
Señor,
que
he
pasado
sin
hacerla
la
mayor
parte
de
mi
vida!
Recibid,
Padre
de
las
misericordias,
DAI
A
*
Po
a
XP
JULJO.
DIA
VI.
Dr
la
que
resuelvo
hacer
el
resto
de
élla,con
el
favor
de
vuestra
divina
gracia.
Y
JACULATORÍAS.
coo
so
Lavabo
per
singulas
noctes:
lectum
meum:
lachrymis
meis:
stratum
meum
rigabo.
Salm.
6.
|
Regaré
,
Señor,
el
lecho
con
mis
lágrimas;
y
pasaré
las
noches
en
un
contínuo
llanto,
eS
Recogitabo
tibi
ómnes
annos
meos
in
amaritudine
anime
mece.
1sai.
38.
s-
pbss
Voy
,
Señor
,
á
resarcir
los
años
perdidos,
reparándolos
con
la
penitencia
y
con
la
amargura
de
mi
corazon.
PROPOSITOS.
taria
el
nombre
solo
de
penitencia.
Ayunos,
absti-
nencias
,
cilicios,
sacos,
disciplinas
,
maceracion
de
la
carne
,
industrias
ingeniosas
de
mortificacion
,
todo
asus-
ta,
todo
sobresalta
nuestra
delicadeza.
¿Pero
nos
dispen=
sará
ésta
en
la
obligacion
de
hacer
penitencia?
¡Cosa
ex-
traña!
Se
peca,
se,
vive
divertidamente,
delicadamente,
regaladamente,,
y
se
muere
sin
haber
hecho
ninguna
pe=
nitencia.
¿Pues
cuál
ha
de
ser
nuestra
suerte?
O
hemos
de
ser
eternamente
condenados
,óÓ
va
por
tierra
la
pala-
bra
de
Jesucristo.
Compon,
si
puedes,
nuestra
impeniten-
te
vida
con
esta
infalible
prediccion:
Sino
hiciéreis.
pe=
nitencia
,
todos
pereceréis.
No
te
engañes
miserablemente;
de
cualquiera
edad
,
de
cualquiera
estado,
de
cualquiera
condicion
que
seas
,
ten
por
cierto
que
infaliblemente
te
condenarás
,
si
no
hicieres
penitencia;
y
comienzála
á
hacer
sin
dilatar
un
solo
dia
,
si
no
quieres
ser
condena-
do.
Da
principio
por
un
vivo
y
sincero
dolor
de
tus
cul-
pas,
que
es
la
penitencia
del
corazon;
«pero
no
basta
eso
por
lo
comun;
esa
contricion
,
ese
dolor,
ese
arrepenti-
miento
,y
esa
penitencia
de
corazon
acompáñala
con
la
mortificación
del
cuerpo
,
de
los
sentidos
y
de
la
de
deza.
Las
penitencias,
por
decirlo
así,
de
obligacio:
dé
preceder
á
todas
las
demas;
ayunos
de
la
Iglesia,
que
son
penitencias
de
precepto.,'Cuaresmas
,
cuatro
témporas
y
días
de
abstinencia
,
en
esto
nunca
te
pos
de
dispensar.
ITA
AÑO
CRISTIANO.
¿Pero
te
incomodan
un
poco
estos
preceptos?
mejor;
eso
es
lo
que
pretende
la
Iglesia
;
por
eso
se
imponen
los
ayu-
-nos
y
las
abstinencias
para
incomodar
la
sensualidad
y
el
amor
propio;
no
pretende
la
Iglesia
matarte
,
sino
mor-
tificarte;
Si
no
sintieras
algun
trabajo,
no
sería
penitencia.
¿Pero
serán
legítimas
todas
esas
dispensaciones?
¿muchas
de
éllas
no
serán
subrecticias?
O
mi
Dios,
y
qué
de
acha-
ques
aparentes,
qué
de
relaciones
abultadas
se
nos
han
de
representar
á
la
hora
de
la
muerte.
«2
No
te
contentes
con
las
penitencias
de
obligacion,
añade
á
éllas
algunas
voluntarias.
Buena
penitencia
es
sufrir
sin
hablar
palabra,
llevar
con
paciencia
el
mal
hu-
mor
de
aquellos
con
quien
vives
y
con
quién
tratas,
sus
contradicciones,
sus
injurias
y
sus
desprecios.
Los
instru-
mentos
de
mortificación
para
macerar
la
carne
no
se
hi-
cieron
solamente
para
los
cláustros
religiosos
,
tambien
son:
muy
convenientes
á
los
seglares;
razon'es
que
donde
hay
mas
pecados
haya
tambien
mas
penitencia.
Si
lo
con-
sultas
con
tu
amor
propio,
no
habrá
penitencia
que
no
te
haga
daño;
consulta
el
punto
con
tus
enormes
culpas,
y
hallarás
que
por
mas
penitencias
que
hagas,
por
austé-
ra
y
por
mortificada
que
sea
tu
vida
,
siempre
quedarás
deudor
á
la
divina
Justicia.
La
penitencia”
debe
ser
una
virtud
ordinaria
á
todos
los
cristianos
;
no.se
pase
día
sin
que
hagas
algúna
;
mortifica
tus
sentidos,
tus
ojos,
tu
len-
gua
,
tu
apetito,
tu
gusto
y
tus
pasiones;
haz
algun
sa-
erificio
cada
dia,
acordándote
siempre
que
irremisible=
mente
perecerás
si
no
hicieres
penitencia.
£l
reyno
de
los
cielos
padece
fuerza',
y
“solamente
le
arrebatan
los
que
“se
hacen
violencia.
|
mE
go
de
ende
APTA
EP
TIMO:
*
San
Guillebaldo
,
obispo.
y
inglés
de
nacion,
y:
de
casa
mas
recomendable
en
la
Iglesia
por
ser
familia
de
santos,
que
en
el
mundo
por
su
elevada
nobleza;
porque
Ricardo
su
padre
,
Gui-
-
e
o
E
yy
JULIO.
DIA
VII.
115
llebaldo
su
hermano,
sushermana
Walpurga,
y
su
pri-
mo
Bonifanio
,
obispo
de
Maguncia,
todos.
reciben
culto
en
los
altares,
y
se
leen
sus
nombres
en
el
martirologio.*
Nació
nuestro
Santo
por
los
años
de
700;
y
como
eran
tan
virtuosos
sus
padres,
no.esperaron
á
que
llegase
el
uso
de
la
razon
para
inspirarle
amor
á
la
virtud
y
horror
al
vicio.
A
los
tres
años
cayó
peligrosamente
enfermo,
y
experimentándose
inútiles
los.
remedios
naturales,
re-
-
currieron
sus
virtuosos
padres
á
los
sobrenaturales.
Lle-
varon
al
niño
al
pie
de
una
cruz
que
estaba
cerca
de
su
casa;
y
haciendo
fervorosa
oracion,
ofrecieron
á
Dios
le
consagrarian
al
niño
en
un
monasterio,
si
se
dignaba
su
Magestad
darle
salud.
Era
entonces
costumbre
entre
los
ingleses,
particularmente
en
la
gente
de
distincion
y
po-
derosa
,
erigir
grandes
y
hermosas
cruces,
así
en
sus
po-
sesiones
como
en
los
lugares
públicos
,
para
hacer
oracion
ante
éllas,
como
aún
el
dia
de
hoy
se
observa
en
todos
los
paises
católicos
,
aunque
en
únos
mas
que
en
útros.
Aceptó
Dios
la
ofrenda
de
los
piadosos
padres,
y
oyó
sus
oraciones
,
concediendo
al
niño
pronta
y
repentina
sa-
lud
,
que
se
tuvo
por
milagrosa.
Su
padre
Ricardo
le
de-
tuvo
como
en
depósito
en
su
casa
hasta
que
cumpliese
los
cinco
años;
pero
apenas
los
cumplió
,
cuando
se
le
en-
tregó
4
Egbaldo
,
abad
de
Waltheim,
quien
le
hizo
edu-
car
con
el
mayor
cuidado
en
el
monasterio.
Costó
poco
inclinarle
á
todos
los
exercicios
de
piedad,
y
en
breve
tiempo
hizo
tan
grandes
progresos,
que
se
conoció
bien
el
especial
amor
con
que
miraba
Dios
á
aquel
niño.
Apenas
contaba
doce
años
cuando
ya
le
proponian
por
modelo
de
la
vida
religiosa
á
los
mas
antiguos.
Todas
sus
ánsias
eran
por
el
cielo,
estando
lleno
de
Dios
su
tier-
necito
corazon;
y
para
-inflamarse
mas
en
el
fuego
del
amor
divino,
aprendió
de
memoria
todo
el
Salterio.
Es
indecible
la
estimacion
general
que
se
mereció
en
toda
la
abadía
de
Waltheim
,
no
menos
respetable
por
su
inocencia
y
por
su
virtud,
que
tiernamente
amado
por
-su
modestia
,
por
su
puritualidad
y
por
su
dulcísimo
ge-
nio.
No
habia
monge
que
en
los
tiempos
de
recreacion
no
se
árrimase
á
Guillebaldo
para
gozar
de
su
amabilísimo
trato.
Desagradóle
mucho
esta
general
estimacion
,
en
vez
de
lisonjearle,
y
le
pareció
sería
mas
ee
para
2
116
AÑO
CRISTIANO.
su
mayor
perfeccion
alejarse
de
su
patria,
y
vivir
donde
no
fuese
conocido.
Era
en
aquellos
siglos
muy
ordinario
4.
los
ingleses
ir
4
Roma
por
devocion
,
y
peregrinar
á
otros
lugares,
que
hacia
célebres
en
la
cristiandad
el
pia-
doso
concurso
de
los
fieles.
Persuadióse
Guillebaldo
que
le
mereceria
singulares
gracias
del
cielo
el
visitar
en
Ro-
ma
los
sepulcros
de
los
santos
apóstoles
san
Pedro
y
san
Pablo;
y
logró
tambien
persuadir
á
su
padre
Ricardo
y
á
su
hermano
Guinebaldo
que
le
hiciesen
compañía
en
aquél
devoto
viage.
Fácilmente
consiguió
-la:
licencia
de
su
abad;
pero
no
le
fue
tan
fácil
consolar
á
sus
herma-
nos.
En
medio
de
eso,
el
deseo
y
la
esperanza
de
conse-
guir
por
intercesion
de
los
santos
Apóstoles
grandes
au-
xilios
para
su
santificación
le
hicieron
vencer
todas
las
dificultades,
y
partió
con
su
padre
y
con
su
hermano
el
año
de
721;
pero
luego
moderó
Dios
el
gozo
que
tuvo
el
Santo
en
su
piadosa
peregrinacion.
Murió
su
padre
Ricar-
do
en
el
camino,
y
fue
enterrado
en
Luca
de
Toscana,
Continuaron
su
romería
los
dos
hermanos,
y
liegaron
fe-
lizmente
4
Roma,
donde
se
detuvieron
casi
un
año
para
satisfacer
su
devocion.
|
¡
|
Bien
quisiera
Guillebaldo
llevar
mas
léjos
á
su
queri-
do
hermano;
pero
éste
se
vió
precisado
á
volver
á
Ingla-
terra;
y
habiéndose
separado
los
dos
con
demostracio-
nes
de
la
mayor
ternura,
se
juntó
nuestro
Santo
á
otros
«dos
ó
tres
jóvenes
ingleses
que
encontró
en
Roma,
y
pe-
regrinó
con
éllos
á
visitar
los
santos
lugares
de
Jerusalen.
Necesitaron
todos
de
mucho
esfuerzo
para
tolerar
las
fa-
“tigas
y
trabajos
del
camino;
“pero
les
sostuvo
su
devo-
cion.
A
los
trabajos
forzosos
añadieron
las
penitencias
vo-
luntarias;
vivian
de
limosna
,
dormian
sobre
la
dura
tie-
Tra,
su:
comida
era
pan
y
agua.
et
|
Para:
mayor
aumento
de.sus
penas
permitió
el
Señor
que
en
Emesa,
ciudad
de
Fenicia,
los
tuviesen
por
es-
pías
,
los
arrestasen
y
los
cargasen
de
prisiones;
pero
su
divina
y
amorosa
providencia
no
se-olvidó
de
éllos,
Viólos
en
una
ocasion
un
mercader
rico
de
la
misma
ciu-
dad,
hizo
que
le
refiriesen
sus
aventuras,
y
dispuso
Dios
que
se
agradase
tanto
de.
su.
modestia,
y
de
tal
manera
se
compadeciese
de
su
desgracia,
que
ofreció
á
los
sa-
rracenos
todo
lo
que
le
pidiesen
por
su
libertad;
pero
NS
“JULIO.
DIA
VIT.
117
impresionados
éstos
en
el:
concepto
de
que
eran
espías,
nada
pudo
conseguir
de
éllos
;-por
lo
que
únicamente
de-
dicó
todo
su
cuidado
á
in
aliviarlos
cuanto
le
fue
posible
los
trabajos
y
las
penalidades
de
la
prision.
Enviábalos
todos-los
dias
por
la
tarde
y
por
la
mañana
cuanto
habian
menester
para
sustentarse,
y
tenia
gran
cui-
dado
de
que
un
hijo
suyo
los
visitase
con
frecuencia.
Lle-
gó
á
tanto
su
caridad
,
que
salió
por
fiador
para
que
se
les
diese
libertad”
algunas
veces,
pudiendo.
salir
todos
los
domingos
á
visitar
una
iglesia,
donde
pasaban
una
buena
parte
del
dia;
y
habiendo
asistido
á
los
divinos
oficios,
se
restituian
despues
á
su
prision.
Con
ocasion
de
estas
frecuentes
salidas
se
dieron
pres-
to
4
conocerlos
tres
jóvenes
ingleses.
Admiraban
todos
su
apacibilidad
,
su
devocion
y
su:
modestia;
íbanse
tras
de
éllos
hasta
la
iglesia;
salian
por
verlos
á
la
puerta
de
la
calle,
y
cada
uno
deseaba
saber
el
motivo
de
su
des-
racia.
Entre
todos
un
español
establecido
en
Emesa
se
informó
de
éllos
mismos,
así
de
quiénes
eran,
como
de
los
sucesos
de
su
vida,
y.
se
ofreció
á
pasar
sus
buenos
oficios
con
el
Rey
de
los
sarracenos.
Era
un
hermano
su-
yo
gentilhombre
de'cámara
de
este
príncipe,
y
de
gran
valimiento
en
la-córte
,
por
cuyo
medio
consiguió
que
se
les
diese
libertad,
y
se
les
dexase
proseguir
pacíficamente
su
viage.
y
3113
x
noni
a
“Conociendo
las
grandes
obligaciones
que
tenia
así
al
mercader
de
Emesa
como
al
español,
xp
icaron
su
reco-
“nocimiento'mas.con
lágrimas
que
con
palabras,
y.
dándo-
des
vivísimas
muestras
de
su
eterna
gratitud,
se
despidie-
ron
de
sus
bienhechores,
y
partieron
á
Palestina.
Vieron
devota
y
cuidadosamente
todo
cuanto
podia
contentar
su
piadosa
curiosidad
;
y
«no
satisfechos
con
visitar
los,
san-
tos
lugares
santificados
con
la.
presencia
del
Salvador,
quí-
—«sieron:
ver
tambien
los
mas
célebres
monasterios
de
la
Tierra
Santa
,
donde
mas
resplandecia-la
perfeccion
evan=
gélica.
Regalaba
Dios:
:4'Guillebaldo
con
dulcísimos:con-
suélos
;
pero
al.
mismo
tiempo
se
los
mezclaba
tambien
«con'las
mas
amargas
pruebas.
Haciendo
un
dia
oracion
en
Jwiglesia:
de
san
Matías,
perdió:de
repente
la
vista
,
y:
se
pasmaron
sus
compañeros
al
ver
la
resignacion
con
que
llevó
este.trabajo.
No
alteró
un
punto
la
alegría
de
su
H3
118
AÑO
CRISTIANO.
corazon
ni
de
su
semblante
la
pérdida
de
los
ojos
;
y
vuel-
tos
4.
Jerusalen
,
estando
en
la
iglesia
de
santa
Cruz
dos
meses
despues,
recobró.
la:
vista
tan
inesperada,
y
tan
re-
pentinamente
como
la
habia
perdido:
En
san
Juan
de
Acre
le
detuvo
algun
tieinpo
una
dolorosa
enfermedad
;
pero
nunca
se
desmintió
su
paciencia,
y
apenas
recibió
la
sa-
lud,
cuando
se
embarcó
con
sus
compañeros
para
Italia.
-La
fama
que
tenia
en
el
mundo
el
Monte
Casino,
aca-
bado
de
reparar
á
la
sazon
porel
papa
Gregorio
Il.
,
no
podia
menos
de
llamar
la
devota
curiosidad
de
Guille-
baldo.
Halló
en
él
muy
pocos
monges;
pero
le
edificó
tan-
to
su
fervor,
que
se
resolvió
4
aumentar
su
número,
y
fue
recibido
con
gozo
universal
de
todos,
juntamente
con
uno.
de
sus
compañeros.
Diez
años
vivió
en
el
monasterio,
donde
con
sus
exemplos
se
renovó
el
primitivo
espíritu
de
su
santo
instituto.
Encomendáronle
los
primeros
ofi-
cios
de
la
casa,
que
desempeñó
muy
á
satisfaccion,
y
con
general
aplauso
de
los
monges.
Gustaba
quieta
y
pa-
cificamente
las
deliciosas
dulzuras
de
la
soledad
,
cuando
“se
vió
precisado
á
dexarla.
Por
el
concepto
grande
que
se
tenia
de
su
eminente
virtud
echó
el
Abad
mano
de
él
para
enviarle
a
Roma
á
negocios
del
monasterio.
Luego
ue
llegó
,
informado
el
Papa
de
sus
talentos
y
de
su
mu=
Cha
santidad,
le
mandó
partir
á
Alemania,
dirigiéndole
á
san
Bonifacio;
que
era
primo
del
mismo
Guillébaldo.
'San
Bonifacio
noquiso
que
estuviese
oculto
por
mas
tiem-
-po
aquel
tesoro
,
y
le
ordenó
de
sacerdote.
Con
el
sa=
grado
carácter
creció
el
.explendor
de
su
virtud,
y
á
po-
co
tiempo
se
reconoció
que
Guillebaldo
era
tan
poderoso
en
palabras
como
enobras;
porque
habiéndosele
entarga-
do:
el
cuidado
de:la
iglesia
de
Eichstar
en
Baviera,
hizo
tanto
fruto
con
sus
exemplos
y
con
sus
sermones,
que
san
Bonifacio
le
cónsagrá
por
obispo
de
élla.
Tuvo
mucho
que
padecer
su
humildad
cuando
se
vió
en
dignidad
tan
ele-
.
vada;
pero
al
mismo
tiempo
excitó
todo
su
zelo.
Habian
arruinado
los
hunos
aquélla
ciudad
,
y
se
experimentaban
lastimosamente
enla
religion
los
estragos
de
los
bárba-
ros.
No
es
decible
lo
mucho
que
trabajó
y
que
padeció
«para
arrancar
la
maleza
de
aquella
inculta
tierra;
nece-
sitó
de
toda
su
dulzura
y
de
toda
su
heróica
“paciencia
para
superar
las
dificultades;
pero
al
fin
salió.con
su
in-
“JULIO.
DIA:
Vi.
119
tento.
En
menos
de
seis
meses
mudó
de
semblante
toda
la
diócesis
de
Eichstar
;
restableció
la
disciplina
en
su
primitivo
fervor,
reformó
los
abusos,
enmendó
las
cos-
tumbres,
y
se
vió
reynar-en
todas
partes
la
cristiana
piedad.
9
0
|
Pio
MER
Se
Era
el
carácter
de
nuestro
Santo
una
compasiva
cari-
dad
con
el
próximo,
que
le
hacia
amable
á
todo
el
mun-
do.
Su
mayor
gusto
era
exercitarla,
y
nunca
se
mostra-
ba
mas
alegre.
que
cuando
servia
en
algo
á
los
misera-
bles.
Tenia
singular
don
para
consolar
á
los
afligidos;
por-
que
su
persona,
Su
ayre,
sus
palabras,
sus
mismas
gra=
tísimas
modales,
todo
consolaba.
Queria
estar
menuda-
mente
informado
de
las
necesidades
de
todos
los
particu-
lares,
compadeciéndole
tanto
las
miserias
agenas
,
que:
podia
decir
con
san
Pablo:
¿Quién
está
afligido
que
yo
no
lo
esté
con
él?
¿quién
está
enfermo-que
á
mí
no
me
quebrante
el
corazon?
Pero
la
dulzura
era
no
mas
que
para
los
ótros,
para
sí
reservaba
toda
la
severidad.
Lue-
go
que
acabó
de
fabricar
su
catedral
juntó
uña
comuni-
dad
de
religiosos,
con
los
cuales
vivia
observando
toda
la
exáctitud
y
toda
la-severidad
de
la
regla
monástica,
y
practicando
los
mismos
exercicios
y
la
misma
penitencia
que
hacia
en
Monte
Casino.
En
fin,
despues
de
haber
tra=
bajado
45
años
en
arreglar
y
en
santificar
su
diócesi
con
un
zelo
verdaderamente
apostólico
,
murió
en
Eichstar
á
los
7
de
julio
del
año
787
,
á
los
87
de
su
edad
,
consuma-
do
en
el
exercicio
de
todas
las
virtudes,
y
extremamente
llorado
de
todo
su
pueblo.
*
-
La
misa
es
en
honor
del
Santo,
y
la
oracion
la
que
sigue,
e
Da
,
quesumus
,
omnipotens
Concédenos,
6
Dios
omnipotente,
Deus
:
ut
beati
Guillebaldz,
con-
que
con
motivo
de
la
venerable
so-
fessoris
tui
atque
pontificis,
vene-
lemnidad
del
bienaventurado
Gui-
randa
solemnitas
,
et
devotionem
llebaldo,tu
confesor
y
pontífice,
se
nobis
augeat
et
salutem:
Per
Do-
aumente
en
nosotros
la
virtud
y
el
minum
nostruM.».
deseo
de
nuestra
salvacion
:
Por
nuestro
Señor.
H
4
120
AÑO
CRISTIANO.
a
z
Ebo
epístola
es
del
cap.
2:
de
la
del
apóstol
Santiago,
Quid
proderit,
fratres
mei,
si
fidem
quis
dicat
se
habere,
ope-
ra
autem
non
habeat?
Nunquid
poterit
fides
salvare
eum?
Si
_autem
frater,
et
soror
nudi
sint,
et
indigeant
victu
quotidiano,
di-
cat
autem
aliquis
ex
vobis
iilis:
Ire.
in
pace,
calefacimini
et
satu-
-
ramini
;
non
dederitis.autem
cis
que
necessaria
sunt
corpori,
quid
proderir?
Sic
et
fides,
si
non
ha-
beat
opera,
mortua
est
in
semet-
¿Qué
importa
,
hermanos
mios,
que
diga
alguno
que
tiene
fe,
si
no
tiene
obras?
Por
ventura
,
¿po-
drá
la
fe
salvarle?
Pues
si
el
her-
mano
y
la
hermana
estan
desnu-
dos,
y
necesitan
del
alimento
co-
tidiano,
y
uno
de
vosotros
les
di-
ce:
Id
en
paz,
calentáos
y
har-
-táos,
y
no
les
da
las
cosas
ne-
cesarias
al
cuerpo
:"¿qué
les
apro-
vechará?
De
la
misma
manera
la
fe,
si
no
tiene
obras,
está
muerta
en
sí
misma.
psa.
E
OL
AO”
NOTA.
¡Escribió
esta
epístola
Santiago
el
Menor,
llamado
»
Hermano
del
Señor;
esto
es,
primo,
segun
el
estilo
de
los
»
judíos,
que
tratan
de
hermanos
á
los
parientes
inmedia-
»tos.
Dirigióla
á
los
judíos
convertidos
á
la
fe
y
disper-
»sos
por-todo
el
mundo.
El
motiyo
ó
la
ocasion
fue
el
»abuso
y
la
errada
inteligencia
que
daban
muchos
á
lo
»
que
habia
dicho
san
Pablo,
de
que
la
fe
nos
justificaba
ho
deladte
de.
Dios.
Declarólos
Santiago
que
la fe
sola
no
>»
basta,
y
que
es
menester
sea
acompañada
con
las
buenas
»
obras.
Escribióse.
esta
carta
hácia
el
año
62.de
Jesu-
2
CIÍSto.
e.
REFLEXIONES.
8)
¿
alguno
dice
que
tiene
fe,
y
no
tiene
obras,
¿de
qué
le
sirve?
No.
creer
lo
que:nos
enseña
la
"religion
cristia-
na,
es
locura
;
no
vivir
conforme
á
lo
que
se
cree,
es
el
colmo
de
la
impiedad.
Es
preciso
que
haya
una
estrecha
union
entre
la
fe
y.
costumbres.
Nuestras
obras
han
de
declarar
nuestra
religion.
No
se
atiende
á
la
voz
de
Jacob,
mírase
á
las
manos
para
conocer
la
persona.
Solo
en
el
teatro
se
sufre
la
farsa;
en
materia”de
religion
no
se
pue-
de
tolerar.
Se
hace
profesion
de
ser
cristianos
;
es
decir,
de
creer
todas
las
verdades
cristianas,
y
al
misimo
tiem-
po
se
trae
una
vida
enteramene
contraria
á
las
verdades
=
quidad.
'
-
|
JULIO.
DIA
VIT.
-
12
que
se
creen.
¿Puede
haber
locura
mas
impía?
Se
cree,
es
así,
porque
es
preciso
confesar-que
entre
los
eristianos
se
duda
poco
en
la
fe.
Se
cree,
es
cierto;
porque
la
corrup=
cion
de
la'
voluntad
no
se:comunica
tan
fácilmente:al
enz.
tendimiento.
Es
uno”
pecador,
es
vicioso
,ves
disoluto,
y
conoce
que
lo
es,
á
pesar
de
sus
desordenadas
«costum-=
bres;
cuando
hace
un
poco
de
reflexion
sobre
éllas,
no
quisiera
serlo.
Se
cree
que
hay
un
Dios;
porque
en
fin'no
hay
ateista,
verdadero.
Se
cree
que
hay
infierno
;'esto
es,
*
una
infinita
junta,
una
incomprensible
complicacion
de
todos
los
males,
que
todos
juntos
se
padecen
á
un
mismo.
tiempo,
y
para
siempre,
sin
esperanza
de
que
jamás
se,
acaben
ni
se
disminuyan
aquellos
tormentos.
Se
cree
que.
basta
un
solo
pecado
mortal
para
ser
condenado
por
toda:
la
-eternidadw:Se
cree
que
nuestro
grande
y
Auestro
único
negocio
es*la
'salyacion:
Esto
es
puntualmente
lo
que
creen
aquellas
personas
mundanas
que
viven
tranquila-
mente
entregadas
á
la
sensualidad
y
al
pecado;
esto
es
lo
que
cree
aquella
muger
cuya
conciencia
es
un
caos,
cuyo
ídolo
es
el
mundo;
esto
es
lo
que
créen
aquellos
li-
cenciosos
,
cuya
vida
es
una
contínua
cadena
de
las
mas.
enormes
culpas;
esto.
es
lo:que
creen
esos
esclavos
de
las.
diversiones,
que
pasan
la
vida
en
una
eterna
holgazane-
ría
y
en un
contínuo.
olvido
de
Dios
;
esos
ayarientos,
-
que
sacrifican
su
alma
á-un.
vil
interes;esos
hombres
de
negocios,
que
viven
y-mueren
sin
pensar
ni
un
solo
dia
sériamente
en
la
eternidad.
Todos
éstos
creen'la
infinidad
y
la
eternidad
de
las
penas;.todos,se
aman
mucho,
y
ninguno
quiere
ser
condenado;
;
pero
se
vive
tan
cristia=
namente
como
es
menester
para
no
serlo?
Y
al
ver
lo
que
se
cree,
y
cómo
se
vive,
¿se
podrá'esperar
la
salva-
cion
prudentemente?
Cómpon
esas
costumbres
con
esa
fe,
compara
las
verdades
de
nuestra
religión'con
intftestra
con-
ducta
,
y
comprende,
si
es
posible
,
este
misterio
de
ini-
Ñ
Ms
-
-
AÑO
CRISTIANO.
co
co
8
El
evangelio
es.
del
¡capítulo
12.
de
san
Marcos.
GTTO9.
51
31UP1I0G
¿OJI91O
29
es
33-313
GIO
Eb
In
illo
tempore:
Accessitunus
de:
En
aquel
tiempo:
Se
llegó
uno
de
scribis.,
et.
interrogavit
eum
quod.
-
los
escribas,
y
le
preguntó
cuál
esser
primum
omniúm,
manda
era
el
primer
mandamiento
entre
tum.
fesus
autem
respondit
el:
todos.
Y
Jesus
le
respondió
:
El
quia
primum
omnium,
mandatur
.,
primero
de
todos.
los.
mandamien
-
.
est;
Audi,
Israel:
Dominus
Deus,
tos
es:
Oye,
Israel;
el
Señor
tu
zuus,
Deus
unus
est:
'et
diliges
“Dios.
es
un
Dios
solo:
y
amarás
DomiñumDeum'
túuin
ex
toto
al
Señor
tu“
Dios
con
todo
tu
co=
corde
tuo
,
et
ex
tota
anima
tua,
razon,
y
con
toda
tu
alma
,
y
Con
er
ex
tota
mente
tua”,
et
ex
to-
todo
tu
espírirta,
y
con
todo
tu
1a
virtute
tua.
Hoc
est
primum
poder.
Este
es
el
primer
manda-
mandatum.
Secundum:
autem
si="
miento.
El
segundo
,:pues
,
es
se-
mile:est
¿li
Diliges
proximum-
mejante:
4
éste:
Amarás
4
ta
pró-
tuum
tanquam
teipsum
Majus
ximo¡como
vá:
ti
mismo.
No
hay
horum
aliud.
mandatum
non.est.
otro
mandamiento;que
sea
mayor
Es
ait
illi
scriba:
Bene,
Magis-
«que
éstos.
Y,
el
escriba
le
dixo:
ser,
in
veritate
dixisti
,
quía
Has
dicho
bien,
Maestro
,
y
con
unus
est
Deus,
et
non
est
alius
verdad
que
Dios
es
uno
solo,
y
que
preter
eum.
Et
ut
diligatur
ex
fuera
de
él
no
hay
ninguno.
Y
que
sodo
corde
,
et
ex
toto
insellec-
el
amarle
con
todo
el
corazon,
con
tu,et
ex
tota
anima,
et
ex
to-
“itodo
el
entendimiento,
y
con
toda
sa
fortitudine
:
et
diligere
pro-
elalma
y
con
todas
las
fuerzas:
y
-ximum
tanquam
seipsum,
majus
el
amaral
próximo
como
á
sí
mis-
est
omnibus
holocaustomatibus
er
mo.es
mas
que
todos
los
holocaus-
sacrificiiss
00
40
tocaga
2
cos
y
sacrificios,
ad
Pi
4
-
MEDITACION.
Del
amor
al
próximo.
PUNTO
PRIMERO.
Considera
que
no
se
ama
al
próximo,
porque
no
se
ama
4
Dios.
El
amor
de
Dios
es
el
principio
y
ñn
medida
del
amor
á
nuestros
hermanos.
Vanamente
se
lisonjea
de
vir-
tuoso
el
que
mira
al
próximo
con
frialdad.
Si
alguno
di-
ce"
que
ama
á
Dios,
y
aborrece
á
su
hermano
,
es
mentiro-
so,
y
no
hay
verdad
en
él,
dice
san
Juan
;
porque
el
que
no
ama
á
su
próximo,
¿como
puede
amar
á
Dios?
este
es
¿
JULIO.
DIA
VIL
-
128
un
mandamiento
que
nos
viene
de
Dios,
concluye
el:
Após-
tol;
el
«que
tiene
amor-4
Dios
,
le
tiene
tambien
dsu
her-
mano.
Esta
doctrina
la
aprendió
el
amado'
discípulo
de
Jesucristo.
La
señal
,
decia:el
Salvador);
por
donde;
todós
conocerán
que
sois
discípulos
mios
y
serd
sisos
:amáreis
únos
á
ótros.
¿Esta
caridad,
este
amor
eficaz
y
verdadero
es
el
que
caracteriza
á
los
verdaderos
cristianos;:y.
el
amor
de
Dios
es
Flo
“aníma
esta
caridad.
Este:
amor
benéfico
es
el
que
infunde
entrañas
:paternales
para
con
todos:
los
infelices;
el
que
inspira
una
tierna
compasion-de
todos
los
atribulados
;
las
almas
duras
é
insensibles
á:lós
traba-
jos
de
otros
,
tambien
lo
son
á
las
impresiones
del
Espíri-
tu
santo;
su
divino
fuego
no
calienta
á
los
corazones
de
piedra.
¡Qué
errorstan-
grosero,
mi:
Dios,
persuadirse
que
1e
ama,
lisonjearse
de
virtuoso
sel
que:conserva
en:su:co-
razon
ciertas
aversionés:,
el
quesfomenta
:ciertos,
secretos
zelos
,
el
que
siente
cierta
«maligna
complacencia;
en
las
desgracias
de
ótros,
triunfando
interiormente
cuando
los
ve
abatidos
y
humillados!
Tengamos
siempre
en:
la:
me-
moria
este
oráculo,
comprendamos
bien,su:
alma
y
su
sentido:
Qui
nón
diligit
,
manet
in
morte<:el
que
no.ama
á
su
próximo.
,.vive
en.
estado
de
muertes
El
amor:que
nos
tenemos
4.
nosotros
mismos
há
de:serla
¡medida
y
como
el
modelo:
del
que
debemos:
tener
4.
los
demas.
¿Nos
alegran
mucho
nuestras
adversidades
y
nuestros
con-
tratiempos?:¿
nos
complacemos
cuando
«nos
vemos
abati-
dos?
¿deseamos
vernos
despreciados.,
estamos
muy
agra-
decidos
4
los
que
nos.
desacreditan:y
deshonran?
Diliges
proximum
tuum
sicut-
te
ipsum.
Amarás
á
tu
próximo
co-
-mo
á
ti
mismo.
¡Buen
Dios,
cuántas
reflexiones
tenemos
que
hacer
sobre
este
mandamiento,
y
sobre
la
manera
con
que
le
guardamos.
|
:
PUNTO
SEGUNDO,
-
rlibidera
que
el
precepto
de
amar
al
próximo
es
se-
mejante
al
de
amar
á
Dios,
y
por
consiguiente
tan
jn-
dispensable
el
úno
como
el
ótro.
Son
estos
dos
preceptos
la
basa
de
la
ley
y
el
cimiento
de
la
religion;
cualquiera
de
estos
dos
pilares
que
falte
da
en
tierra
el
edificio.
Li-
124
AÑO/CRISTIANO.
sonjearse
uno
de
que
ama
á
Dios
,
cuando
no
ama
á
sus
hermanos
,
es'
grosero
errar.
¡Ah
Señor,
y
cuántos
viven
en
él
el
dia-de
hoy!
¿Aquella
caridad
pura,
sincera,
bené-
fica;
universal
(porque
tal
ha:de'ser
para
ser
verdadera),
esta
cristiana
caridad
reyna"
hoy-en
todos
los
estados,
en
todas
las
condiciones
y
en
todas
las.
familias?
Quizá
jamás
“hubo
en
el
mundo
menos
caridad.
Destiérrala
del
corazon
de
muchos*el
interes
,
y
apágala
enel
de
ótros
la
pasion..
¿Cuándo
se-
vió
mas
extendida
la
emulacion
y
la
envidia?
¿nacen
del
puro
amor
de
Dios
esas
aversiones,
esas
amar-
«guras,
esas
murmuraciones?
Y
aunque
tus
hermanos
fue-
ran
tan
negros
y
tan
malvados
como
te
los
pinta
la-
pa-
sion,
¿no
éra
menester
amarlos
,
pues
al
fin
son
hermanos
tuyos?
¿y
estelamor
no'te
debia
mover
á
excusarlos
ó
á
lo
menos
á“ho
desacreditarlos
para
no
hacerlos
cada
dia
mayor:
daño?
será:la
"caridad
cristiana
la
que
cría
esa
hielque
se
derrama
en
tus
palabras
,
y
se
descubre
has-
ta
en
tus
ojos,
haciéndote
ver
defectos
aun.en:
sus
mis-
mas
“virtudes?
¿de
dónde
puede
nacer
ese
encarnizamien-
to,
ese
gustazo:que
tienes:en
hablar
mal,
yen
desacredi-
tar.
en.
todas
ocasiones
á
los:
que
te
han
ocasionado
algun
disgusto,
á
ge
tes:
que
acaso
nunca
'viste.en
tu
vida,
y
que
tienen
nuchas
bellas
prendas,
y
sonmuy
respetables
por
otros
cien
"motivos?
¿será
uno
tan
ciego
que
crea
obra
en
esto
por
puro
zelo
de
la
mayor
gloria
de
Dios?
¿ignora
que
debe
amar
al
próximo
como
ama
á
sí
mis-
mo?
Es
cierto:
que
.no
“se
nos-esconden'
nuestros
propios
pecados
;:¿
pues
'por
qué:nomos-moverá
el
zeló
de
la
glo-
242
de
Dios
4
'aborrecerños,:4
desacreditarnos:
á
nosotros
mismos?
Esta
es
la
ilusion
tancomunvel
dia
de
hoy
á
tan-
tas
gentes.
El
precepto:
de
la
caridad
cristiana
es
esencial;
4
ninguno
se
le
dispensó
jamás;
sus
obligaciones
som
muy
delicadas.
¡Ah
mi
Dios,
y
qué
materia
esta
respecto
de,
tantas
y
de
tantos
para
gemir,y
para
temer!
Suplícote,
Señor,
que
me
perdones
mis
iniquidades
en
este
particular.
Confieso
que
Soy
reo,
y
que
nunca
os“he
amado
á:vos,:pues
no
he
amado
á
mis
hermanos.
Espero
en
vuestra
misericordia
de
que
de
hioy-en
adelante:se
co-
«nocerá
y
por.
mi
amor
'4:mis
próximos;
que
soy.
vuestro
discípulo,
y
que
Os
amo
de
todo
mi
corazon.
O
ZE
TO
a
e
JULIO.
DIA
VI.
125
“JACULATORIAS.
Narrabo
.nomen
tuum
fratribus
meis:
in
medio
Ecclesie
¿¡daudabo
te.Salm.
28%
00
:2bbos
E
ummis
shy
«1
Sí
,
mi
Dios
,
el
amor
que
profesaré
á
mis
hermanos
los
-
anunciará
la
gloria
de
vuestro
santo
nombre;
y
en
me-
-
dio
de
la
congregacion
de
los
fieles
cantaré.animosa-
mente
yuestras
alabanzas.
Tempus
faciendi,
Domine,
dissipaverunt
legem
tuam.
Salm.
118.
z
TOS
Ya
es
tiempo,
Señor,
de
que
se
observen
con
fidelidad
vuestros
divinos
mandamientos,
particularmente
cuan-
do
tantos
disipan
y
desprecian
su
santa
ley.
PROPOSITOS.
No
hay
cosa
mas
precisa
ni
mas
clara
que
el
precepto
de
amar
á
nuestro
próximo';
tiénele
Jesucristo
tan
den-
tro
de
su
corazon,
que
por
excelencia
le
llama
el
gran
precepto
suyo:
hoc
est
preeceptum
meum.
Es
error
pre-
ciarse-
de
discípulo
suyo
/el.que
conoce
muybien
que
no
ama
á
su
próximo.
Ten
por
cierto
que
la.
falta
de
cari-
dad
condenará
á
muchos,
no
quieras
tú
entrar
en
este
nú-
mero.
Ama
á
tus
hermanos;
pero
no
se
quede
tu
amor
en
palabras,
acredítale
con
las
obras;
muéstrate
sensible
á
e
miserias
de
todo:
el
mundo;
compadécete
de
sus
males,
de
sus
flaquezas
,
y
hasta
de
sus
mismos
defectos;
asístelos
con-tus
limosnas,
con
tus
consejos,
con
tu
crédi-
to
y
con
tus
buenos
oficios.
Una.
alma
grande,
abrasada
en
fuego
del
amor
de
Dios,
á
todo
el
mundo
excusa.
Le-
jos
de
inflamarte
en
un
zelo
duro,
amargo
y
fogoso,
mues-
tra
entrañas
paternales
á
todos,
y
desconfñia
mucho
de
los
falsos
pretextos
de
zelo.
Si
los
defectos.
de
otros
fueran
justo
motivo
para
enconar
el
corazon,
y
para
encender
nuestra
cólera
,
¡qué
objeto
de
cólera
y
de
ódio
serías
tú
-
mismo
á
los
ojos
de
Dios!
-
2.
Si
no
te
hallas
en
estado
de
manifestar
tu
amor
al
próximo
con
buenos
oficios
,
muéstrasele
4.lo
menos
con
tu
conducta.
Recibe
y
trata
á
todo
el
mundo
con
sem-
blante
risueño
,
con
modo
grato,
usando
con
todos
de
mo-
£26
-
ANO
CRISTIANO.
dales
cortesanos
y.
apacibles,
Sufoca
en
ti
todo
movimien-
to
de
emulacion
,
de
envidia
,
de
frialdad
y
aun
de
dife-
rencia”,
sed
con
quién
se
fieré.
Imponte
una
ley
de
hon-
rar
y
de
estimar
á
todos;
no
sufras
que
en
tu
presencia
se
hablé
mál
ni
aun
del
mas
mínimo;
y
si
no
tuvieres
au-
toridad
ni
jurisdiccion
para
reprender
á
los
que
lo
hicie-
fen
,
muestra
á
lo
menos
con
tu
silencio
y
con
tu
serie-
dad
lo
mucho
que
aquello
te
desagrada;
habla
siempre
bien
de
todo
el
mundo.
La
verdadera
caridad
todo
lo
ex-
“cusá
y
y
está
siempre
ansiosa
de
hacer
bien
á
todos.
A
ee
DIA:
-
OCTAVO.
Santa
Isabel,
viuda,
y
reyna
de
Portugal.
Santa
Isabel,
biznieta
de
'sánta
Isabel
reyna
de
Ungría;
fue
hija
de
Pedro
III.
,
rey!
de
Aragon,
y
'nieta
de
Jay-
me,
llamado
el
Santo,
y
el
Conquistador
,
por
su
virtud
y
por
sus
valerosas
hazañas.
Nació
en
Zaragoza
el
año
de
1271,
y
su
nacimiento
llenó
de
tanto
gozo
á
toda
la
casa
real,
que
restableció
la
union
y
la
buena
inteligen-
cia
entre
su
padre
y
su
abuelo,
discordes
y'
mal
avenidos
desde
largo
tiempo
antes;
presagio
feliz
del
singular
don
con
qué
el
cielo
la
favoreció
para
componer
las
diferen-
cias
que
se
habian
de
suscitar
despues
entre
los
príncipes
de
su
familia.
Llamáronla
Isabel
en
memoria
y
en
honor
de
su
santa
bisabuela,
canonizada
cuarenta
años
antes
por
el
papa
Gregorio
IX.
Quiso
encargarse
de
su
educacion
el
rey
don'
Jayme,
su
abuelo
,
y
muy
prestó
descubrió
el
virtuoso
Monarca
así
la
nobilísima
índole,
como
las
gran-
des
disposiciones
para
la
virtud
con
que
habia
nacido
la
Infanta.
Nada
la
divertia
en
su
niñez
sino
los
pequeños
exercicios
de
devoción
en
que
se
ocupaba.
El
tiernó
amor
que
profesaba
á
la
santísima
Virgen,
á
quien
llamaba
siempre
su
querida
madre,
la
inspiraba
muchas
piadosas
industrias
para
honrarla..
Á
ninguna
Cosa
parecia
tomar
JULIO.
DIA
VIII
133
menzó
á
ser
contínuo
su
ayuno,
manteniéndose
con
solo
pan
y
agua,
y
ocupándose
únicamente
en
buenas
obras.
Los
E
,
las
viudas,
los
huérfanos,
los
encarcelados
hallaban
en
Isabel
no
solo
una
poderosa
protectora,
sino
una
amorosa
madre.
Extendíase
su
caridad
hasta
la
otra
parte
de
los
mares,
dando
gruesas
limosnas
para
el
resca-
te
de
los
cautivos
que
habian
caido
en
manos
de
los
infie-
les,
ú
de
piratas.
:
Desoló
una
cruel
hambre
gran
parte
del
reyno.,
de
Portugal,
singularmente
la
ciudad
de
Coimbra;
pero
la
santa
Reyna
dió
tan
acertadas
providencias,
haciendo
venir
granos
de
todas
partes,
que
todos
confesaban
seria
deudores
de
la
vida.
Inmediatamente
despues
de
la
muer-
te
del
Rey
su
marido
fue
en
peregrinacion
.á
visitar
el
cuerpo
de
Santiago,
cuya
iglesia
enriqueció
con
dones
preciosísimos;
y
el
año
de
1335,
con
motivo
del
jubileo,
repitió
la
misma
peregrinacion,
haciéndola
toda
á
pie,
y
acompañada
de
dos
solas
criadas,
pidiendo
limosna
de
puerta
en
puerta.
NRO
Gl
|
Cuando
se
restituyó
4
Portugal
supo
que
su
hijo
el
rey
don
Alonso,
y:
sú
nieto
tambien
don
Alonso
,
rey
de
Castilla,
estaban
para
declararse
la
guerra..
Y
como
la
santa
Reyna
habia
recibido'del
cielo
una
gracia
muy
singular
para
ajustar
las
mayores
diferencias,
y
para
poner
paz
en
las
familias,
partió
al
punto
para
recon-
ciltar
4
los
dos*Reyes..
Bastó.
la:
noticia.
de
este
.yiage
“para
conjurar
la
tempestad,
y
para
unir
los
corazones;
pero
Isabel
cayó
gravemente
enferma
-.en
Estremoz,
á
la
frontera
de
Portugal
y
de
Castilla.
Conoció
que
se
acercaba
su
fin,
y
no
se
puede
explicar
el
fervor
con
e
se
ri
e
la
muerte.
Quiso
recibir
el
santo
iático
de
rodillas,
Y
en
la
misma
iglesia,
vestida
con
su
hábito
ordinario
de
la,
Tercera
Orden
de'san
Fran-
cisco,
lo
que
hizo
con
tan
tierna
devocion
,
que
la
co-
inunicó
.4.todos
los
circunstantes.
Habiendo
exhortado
despues
al
rey
su
hijo
4.que
hiciese
la
paz,
y
á
vivir
cristianamente,
recibió
la
santa
Uncion
con
la
misma
piedad
,
y:
pidió:
que:la,
dexasen
sola,
Durante
este
reco-
gimiento
se
la
apareció
la
santísima
Virgen,
á
quien
in-
vocaba:sin
cesargsy
lenándola
de.
consuelos
celestiales,
La
hizo
dulcísima
Jay
muerte.
Mostró
tan
extraordinaria
ale-
13
134
AÑO
CRISTIANO.
gría
en
su
semblante,
que
acreditó
bien
el
gozo
de
que
es-
taba
inundado:su
corazon.
En
fin,
hácia
el
anochecer
del
dia
4
de
julio
entregó
el
alma
á
su
Criador,
á
los
sesenta
y
cinco
años
de
su
edad.
q
;
Mientras
vivió
todos
la
llamaban
/a
Santa
reyna;
despues
de
muerta
nunca
fue
conocida
por
otro
nombre.
Mandó
el
Rey
su
hijo
que
su
santo
cuerpo
fuese
tras-
portado
á
Coimbra
con
real
pompa
;
diósele
sepultura
en
la
iglesia
de
santa
Clara,
como
la
Reyna
lo
habia
de-
seadó.
Hízose
muy
en
breve
muy
glorioso
su
sepulcro
por
las
gracias
que
concedia
el
cielo
á
intercesion
de
la
Santa.
De
todas
partes
acudian
á
él
por
devoción.
El
pa-
pa
Leon
X.
permitió
su
culto
público
en
el
arzobispado
de
Coimbra,
y
Paulo
IV.
extendió
esta
permision
á
todo
el
reyno
de
Portugal
el
año
de
1612,
esto
es,
276,
des-
pues
de
la
muerte
de
la;
santa
Reyna.
Hallóse
entero
su
cuerpo
envuelto
en
un
paño
de
seda,
y
en
su
honor
se
edi-
ficó
una
magnífica
capilla,
donde
se
colotó
esta
reliquia
dentro
de
una
grande
urna
de
plata.
El
año
de
1625,
4
25
de
mayo
la
canonizó
solemnemente
el
papa
Urba-
no
VIH.
y
mandó
que
se
trasladase
su
fiesta:
¡del
dia
4
al
dia
8
de
julio,
por
concurrir
en
el
primero
la
octava
de
los
santos
Apóstoles,
La
misa
es
en
honra
de
la
Santa
,.
y
la
oracion.
la
siguiente:
Clementissime
Deus
;
qui
bea-
O
clementísimo
Dios,
que
entre
sam
Elisabeth
reginam
,
inter
otros
dones
con
que
enriqueciste
á
ceteras
egregias
dotes,
bellici
la
santa
reyna
Isabel,
la
favorecis-
furoris
sedandi
prerogativa
de-
te
con
la
gracia
singular
de
aplacar
ccorasti:
da
nobis
ejus
interces-
el
furor
de
las
guerras;
concédenos
sione,
post
mortalis
vite,
quam
por
su
intercesión
la
paz
de
esta
=suppliciter
petimus,
pacem,
ad
vida
mortal,
que
humildemente
pe-
eterna
gaudia
pervenire:
Per
dimos,
y
despúes
los
dichosos
go-
Dominum
nostrum
FesumChris.
zos
de
la
eterna:
Por
nuestro
Señor
FUM»..
Jesucristo.»
be
La
eplstola
ps
del
capítulo
31.
de
los
Proverbios...
-Mulierem
'fortem
quis
inve-
¿Quién
hallagá
una
muger':fuer-
-
mier
?
procul'
el
de
ultimis
fi-
10%
Es
'masipsEciosa
que
lo
que
nibus
pretium
“ejus.
Confidit
se
trae
de
las
extremidades
del
JULIO.
DIA
VIII.
ni
ea
cor
viri
sui,
et
spoliis
mon
indigebit.
Reddet
ei
bo-
num
,
et
non
malum
,
omnibus
diebus
vite
sue.
Quesivit
la-
nam
,
et
linum,
et
operata
est
consilio
manuum
suarum.
Fac
ta
est
quasi
navis
institoris,
de
longe
porians
panem
suum,
Et
de
nmocte
surrexit,
dedit=
que
predam
domesticis
suis,
et.
cibaria
ancillis
suis.
Con-
sideravit.
agrum,
et
emit
eum:
de
fructo
manuum
suarum
plan-
tavit
vineam,
Accinxit
forti-
tudine
lumbos
suos
,
er
robo=
ravit
brachium
suum.
Gusta-
vit
et
vidit
quia
bona
est
ne-
gotiatio
ejus:
non
extinguetur
in
nocte
lucerna
ejus,
Manum'
suam
misit
ad
forsia
,
et
di-
giti
ejus
apprehenderunt
fusum.,
Manum
suam
aperuit
inopi,
et
-
palmas
suas
extendit
ad
pau-
perem.
Non
timebis
domui
sue
d
frigoribus
nivis:
omnes
enim
domestici
ejus
vestiti
sunt
du-
plicibus.
Stragulatam
vestem
fFecit
sibit:
byssus
et
purpura
imdumentum
ejus.
Nobilis
in
portis
vir
ejus
,
quando
sede=
rit
cum
senatoribus
terre.
Sin-
donem
fecis,.
et
vendidit
,
et
cingulum
tradidir
chananzo,
Fortitudo
et
decor
indumen—
tum
ejus
,
et
ridebit
in
die
novissimo.
Os
suum
aperuit
sapientiz
y
et
lex
clementie
in
lingua
ejus.
Consideravit
se-
mitas
domus
sue,
et
panem
otiosa
mon
comedit.
Surrexe-
runt
filii
ejus,
et
beatissimam
predicaverunt
;
vir
ejus,
er
laudavit
eam,
Multe
fili2
con-
gregaverunt
divitias;
tu
super-
-133
mundo.
El
corazon
de
su
marido
pone
en
élla
su
confianza,
y
no
necesitará
de
despojos.
Le
paga-
rá
con
bien,
y
no
con
mal
to-
-
dos
los
dias
de
su
vida.
Buscó
lana
y
lino,
y
trabajó
con
habi-
Jidad
de
sus
manos.
Es
como
el
navio
del
mercader
que
trae
de
lejos
su
pan.
Levantóse
antes
de
amanecer,
y
repartió
á
su
familia
la
comida,
y
su
tarea
á
las
cria-
das.
Reconoció
una
heredad,
y
la
compró;
y
plantó
una
viña
con
el
trabajo
de
sus
manos.
Ciñóse
de
fortaleza
,
y
fortificó
su
brazo.
Probó
y
vió
que
era
bueno
su
trá-
fico:
su
candela
no
se
apagará
de
noche.
Aplicó
á
la.
rueca
su
mano;
y
sus
dedos
1vmaron
el
huso.
Abrió
su
mano
al
necesitado
,/y
exten-
dio
su
brazo
hácia
el
pobre.
No
te-
merá
que
molesten
á
su
casa
los
frios
ni
la
nieve,
porque
toda
su
familia
tiene
ropas
dobles.
Hizo
para
sí
alfombras
,
lino
finísimo
y
púrpura
son
sus
vestidos.
Su
ma-
rido
será
ilustre
entre
los
jueces
cuando
se
sentáre
con
los
senado=
res
de
la
tierra.
Texió
lienzo,
y
lo
vendió
;
y
dió
un
cíngulo
al
cananeo.
La
fortaleza
y.la
hones-
tidad
son
sus
atavíos,
y
se
reirá
en
el
último
dia.
Abrió
su
boca
con
sabiduría
,
y
la
ley
de
piedad
está
en
su
lengua.
Reconoció
to-
dos
los
rincones
de
su
casa,
y
no
comió
el
pan
de
valde.
Levantá-
ronse
sus
hijos,
y
publicaron
que
era
bienaventurada
;
tambien
su
marido
,
y
la
elogió.
Muchas
mu-
geres
han
amontonado
riquezas,
pero
tú
aventajaste
á
todas.
Es
engañoso
el
donayre
,
y
vana
la.
belleza
:
la
muger
que
teme
14
186
AÑO
CRISTIANO.
gressaesuniversas.
Fallax
gra-
4
Dios,
esa
será
alabada.
Dad-
tia,
esvana
est
pulchritudo:
mu-"
le
del
fruto
de
sus
manos,
y
alá—
lier
timens
Dominum,
ipsa
lau-
benla
sus
obras
en
presencia
d
dabitur.
Date
ei
de
fructu
ma-
los
Jueces.
-
puum
suarum
:
et.
laudent.
cam
in
poriis
opera
ejuso
/
“E
ENÑNOTA.
*
Aunque
esta
epístola
está
sacada
del
capítulo
31
del
»
libro
de
los
Proverbios,
la
Iglesia
le
llama
/ibro
de
la
Sa-
»
bidurfa;
porque
como
ya
se
ha
notado
en
otra
parte,
este
»nombre
genérico
se
da
á
todos
los
libros
que
compuso
Sa-
>»
lomon,
sin
excluir
el
mismo
libro
del
Eclesiástico.
En
el
>»
capítulo
presente,
despues
de
haber
referido
Salomon
to-
das
las
instrucciones
que
le
dió
su
madre,
hace
de
élla
el
»»mas
magnífico
elogio
que
se
lee
de
ninguna
otra
muger
»
del
Testamento
viejo;
y
este
retrato
puede
servir
de
mo-
»
delo
á
todas
las
mugeres
cristianas.”
REFLEXIONES.
Oz,
hallará
una
muger
fuerte?
es
tesoro
que
dista
mu-
cho
de
nosotros
,
mas
precioso
que
todo
cuanto
nos
viene
de
los
últimos
términos
del
mundo.
Es
un
tesoro
una
muger
vir-
tuosa,
dice
el
Sábio,
pero
tan
raro
y
tan
exquisito,
que
no
tiene
precio.
¿De
dónde
nacerá
esta
escasez,
cuando
no
hay
cosa
mas
comun
que
la
devocion
en
las
mugeres?
Es
verdad;
pero
tampoco
la
hay
mas
regular
que
beatas
apa-
rentes,
y
devotas
de
perspectiva.
No
aciertan,
ó
no
quie-
ren
acertar
con
la
devocion
verdadera,
porque
no
siguen
el
espíritu
de
Dios,
sino
su
genio,
ó
su
capricho.
El
humor,
el
natural
y
la
inclinacion
son
los
únicos
oráculos
que
consultan;
gobiérnanse
por
el
genio
mas
que
por
la
razon.
De
aquí
nacen
aquellas
ilusiones,
aquellas
extravagancias,
y
aun
aquellos
descaminos
en
punto
de
devocion,
que
tan-
to
perjudican
á
la
piedad
cristiana.
Una
descuida
de
las
mas
esenciales
obligaciones
de
su
estado
con
pretexto
de
exercitarse
en
buenas
obras;
ótra
abandona
el
cuidado
de
su
casa,
y
de
su
familia
por
estarse
toda
la
mañana
en
la
iglesia
;
ésta
se
distingue
por
sus
limosnas,
y
la
ótra
JULIO.
DIA
VIH.
137
por
sus
largas
devociones
;
pero
ni
ésta
ni
aquélla
pagan
á
los
oficiales,
y
las
casas
de
las
dos
están
sin
órden
y
sin
gobierno.
¿Quieres
formar
una
justa
idea
de
una
muger
verdaderamente
devota
y
virtuosa
?
pues
pon
los
ojos
en
el
retrato
que
hace
de
élla
el
Espíritu
santo
en
la
epís-
tola
presente.
|
ARNO
e
El
santo
temor
de
Dios,
que
es
el
principio
de
la
ver-
dadera
sabiduría,
es
como
la
basa
y
el
cimiento
de
todas
sus
buenas
prendas.
Su
marido
la
entrega
el
corazon,
y
co-
loca
en
élla
toda
su
confianza.
Súposele
éila
ganar
con
su
dulzura,
con
su
humilde
rendimiento,
y
con
su
buen
modo;
de
manera,
que
enteramente
la
abandona
el
cuidado
de
la
familia,
bien
seguro
de
que
con
su
gobierno.
y
con
su
eco-
nomía
dará
providencia
en
todo,
nunca
le
ocasionará
el
menor
disgusto,
y
será
todo
su
estudio
la
vigilancia
sobre
la
casa,
y
la
aplicacion
á
que
todo
ande
bien:
gobernado.
Poseyendo
todas
las
calidades
que
constituyen:
una
buena
esposa
,
carecerá
de
todos
los
defectos
que
hacen
infelices
los
matrimonios,
Será
humilde
sin
afectacior,
modesta
sin
artificio,
se
vestirá
decentemente
segun
su
calidad,
pero
sin
profanidad,
y
por
su
virtud
se
merecerá
la
veneracion
de
todos;
de
manera,
qu
su
igualdad,
su
afabilidad
y
su
grave
compostura
no
solo
se
dexe
admirar,
sino
que
haga
amable
la
virtud.
No
será
la:
menor
de
sus
partidas
la
exác-
titud
en
pagar
la
soldada
á
sus
criados,
y
la
caridad
en
so-
correr
sus
necesidades,
extendiéndose
ésta
á
compadecerse
tambien
de
las
forasteras,
la
ganará
el
corazon
de
todos
los
pobres.
Léjos
de
dar
er
el
escollo
de
la
Husion,
estará
muy
persuadida
á
que
la
primera
y
la
mas
principal
de
sus
obligaciones
es
el
cuidado
de
su
familia:
y
de
su
casa;
en
cuyo
concepto
gustará
mucho
del
retiro,
y
el
tiempo
que
la
dexasen
libre
las
ocupaciones
de
su
estado
le
em-
pleará
en
oracion,
en
buenas
obras
y
en
las
labores
de
ma-
nos.
Acaso
esta
devocion
no
será
el
dia
de
hoy
muy
de
la
moda,
ni
muy
del
gusto
de:
todas
las
beatas;
pero
no
im-
porta;
es
una
devocion
verdadera,
pura
y
sólida;
cualquiera
ótra
es
sospecha,
y
muy
frecuentemente
una
mera
ilusion,
y
nada
mas»
”
138
AÑO
CRISTIANO.
El
evangelio
es
del
cap.
13.
de
san
Mateo.
L»
illo
tempore
dixit
Ffesus
dis-
cipulis
suis
parabolam
hanc:
Si-
mile
est
regnum
colorum
thesau-
ro
abscondito
in
agro,
quem
qui
invenit
homo,
abscondit
;
et
pre
gaudio
illius
vadit
,
et
ven
dit
universa
que
habet
,
et
emit
agrum
illum.
Iterúm
simile
est
regnum
colorum
homini
negotia-
sor?,
querenti
bonas
margaritas;
inventa
autem
una
pretiosa
mar-
garita,
abiit,
et
vendidit
om-
nia
que
habuit
,
et
emit
cam,
Iterúm
simile
est
regnum
co
torum
sagene
misse
in
mare,
et
ex
omni
genere
piscium.con-
graganti.
Quam
,
cúm
.impleta
esset,
educentes,
et
secus
littus
'sedentes,
elegerunt
bonos
in
vasa,
malos
autem
foras
miserunt.
Sic
-erit
in
consummatione
seculi.
Ex-
“ibunt
angeli,
et
separabunt
ma-'
los
de
medio
justorum.
Et
mit-
sent
eos
in
caminum
ignis
:
¿bi
eris
fetus
et
stridor
dentium.
Intellexisti.
hec
omnia?
Dicunt
ei:
Etiam.
Air
illis:
Ided
omnis
'seriba
doctus
in
regno
calorum,
osimilis
est
homini
patrifamilias,
qui
profers
de
thesauro,
suo,
nova
eb
veterd.
En
aquel
tiempo
dixo
Jesus
á
sus
discípulos
esta
parábola
:
Es
semejante
el
«reyno
de
los
cie-
los
á
un
tesoro
escondido
en
el
campo
,
que
el
hombre
que
le
ha-
lla
,
le
esconde,
y
muy
gozoso de
ello
va,
y
vende
cuanto
tiene,
y
compra
aquel
campo.
Tambien
es
semejante
el
réyno
de
los
cielos
al
comerciante
que
busca
piedras
preciosas;
y
en
hallando
úna,
fue
y
vendió
cuanto
tenia,
y
la
com-
pró,
Tambien
es
semejante
el
rey-
no
de
los
cielos
á
la
red
echada
en
el
mar
que
coge
toda
suerte
de
pe-
ces,
y
en
estando
llena
la
sacaron;
y
sentándose
á
la
orilla,
escogie-
ron
los
buenos
en
sus
vasijas,
y
echaron
fuera
los
malos.
Así
su-
cederá
en
el
fin
del
siglo.
Sal2
drán
los
ángeles,
y
apartarán
los
malos
de
entre
los
justos,
y
los
echarán
en
el
horno
'de
fuego:
allí
habrá
llanto
y
rechinamien-
to
de
dientes.
¿Heis
entendido
todo
esto?
Respondiéronle
:
Sí,
Por
eso
.todo-
escriba
instruido
en
el
reyno
de
los
cielos
es
se-
-mejante
á
un
padre
de
familias,
que
saca
de
su
tesoro
lo
nuevo
y
lo
viejo.
au
¡ME
DITACION,
Del:
vano
y
falso
resplandor
de
las.
grandezas
O
a
JU
PUNTO
PRIMERO.
Consaéra
que
ninguna
cosa
deslumbra
mas
los
ojos
que
las
grandezas
humanas,
y
ninguna
tiene
menos
JULIO,
DIA
VI.
139
solidez.
Un
empleo
elevado
se
ve
á
mucha
distancia,
y
siempre
cercado
de
explendor;
parece
la
region
de
la
brillantez,
de
la
magnificencia
,
de
la
abundancia
y
del
fausto.
Los
honores
,
los
placeres,
y
todas
las
comodi-
dades
parece
que
solo
se
hicieron
para
los
grandes
;
de-
lante
de
éllos
todo
se
inclina,
todo
los
adula
,
todo.
se
les
rie;
pero
en
realidad
¿qué
cosa
mas
vana,
qué
cosa
mas
apocada,
ni
qué
cosa
mas
superficial
que
todas
esas
pasageras
grandezas?
¿Cuándo
contentaron
nunca
plena-
mente
ni
á
un
solo
corazon?
¿Cuál
es
el
grande
del
mun-
do
que
se
puede
llamar
verdaderamente
felíz
2
¿
Hallóse,
ni
se
hallará
jamás
uno
solo
cuyo
corazon
estuviese
lleno,
los
deseos
saciados,
y
la
ambicion
satisfecha?
Se
han
vis-
to
santos,
sabemos
de
muchas
almas
virtuosas
que
amo-
rosamente
se
quexaron
de
las
dulzuras,
de
los
consuelos
de
que
estaban
inundadas,
ús
aquella
abundancia
de
gustos
y
de
contento
de
que
estaban
como
santamente
embriagadas;
¿pero
tenemos
noticia
de
un
solo
grande,
de
un
solo
dichoso
y
afortunado
del
siglo,
que
haya
«alentado
jamás
semejante
quexa
respecto
á
los
placeres
del
mundo?
Ah,
mi
Dios,
¡
y
qué
fáciles
somos
en
dexar-
nos
engañar
de
la
ilusion,
y
en
apacentarnos
de
vanas
apariencias!
La
menor
brillantez,
el
mas
fugaz,
y
el
mas
superficial
relámpago
nos
deslumbra,
y
nos
encan-
ta.
Somos
unos
niños
á
quienes
engaña
el
oropel,
y
nun-
ca
vemos
mas
que
la
corteza.
No
hay
empleo
alguno
de
esos
elevados
exénto
de
nieblas,
y
de
nieblas
muy
expesas;
ninguno
que
no
esté
expuesto
á
furiosos
vientos,
y
á
espantosas
tempestades.
La
tranquilidad
,
la
sereni-
dad
y
la
calma
solo
reyna
en
los
humildes
valles;
los
lugares
baxos
y
obscuros
son
los
únicos
que
están
al
abrigo
de
las
borrascas.
Una
mediana
fortuna,
sosteni-
da
y
énnoblecida
de
una
exácta
honradez
y
cristian-
dad
es
la
que
hace
á
los
hombres
felices
y
tranquilos.
Hemos
visto,
y
cada
dia
estamos
viendo
que
los
mas
prudentes,
y
los
de
mayor
juicio
van
á
buscar
la
paz
del
alma
y
la
verdadera
felicidad
en
el
retiro
de
los
claustros.
3u
misma
experiencia
les
hace
gustar
las
dulzuras
de
la
vida
humilde
y
religiosa,
y
las
de
una
pobreza
voluntaria;
al
mismo
tiempo
que
los
que
su-
ben
mas
alto?
y
mucho
mas
arriba
que
el
origen
que
140
.
AÑO
CRISTIANO.
iuvieron,
solo
encuentran
inquietudes,
amarguras
y
so-
bresaltos
en.
la
misma
elevacion.
Mi
Dios,
¡y
será
po-
sible
que
no
quiera
yo
gustar
lo
que
experimentan
vues-
tros
fieles
y
verdaderos
siervos!
PUNTO
SEGUNDO.
Cs
que
los
grandes
del
mundo,
hablando
con
pro-
piedad
,
solo
son
dichosos
en
la
imaginacion
de
los
demas;
pues
en
la:
suya
ciertamente
no
lo
son.
El
equipage,
el
tren,
las
carrozas,
los
muebles
y
la
bulla,
á
eso
se
redu-
ce
toda
su
dicha;
¿pero
tiénenla
en
la
realidad?
¿Y
de
qué
le
servirá
á
un
hombre
que
todo
el
mundo
le
tenga
por
fe-
liz,
si
verdaderamente.
no
lo
es?
El
corazon
de
cada
uno,
y.
no
la
opinion
agena
le
ha
de
dar
testimonio
de
su
felici-
dad;
á
él
se
le
ha
de
tomar
su
dicho.
Si
el
alma
está
na-
dando
en
inquietudes
,
“E
ñ
sobresaltos
y
en
cuidados;
si
el
corazon
está
anegado
en
amarguras,
¿de
qué
servirá
á
su
imaginaria
felicidad,
ni
el
explendor
que
le
rodea,
ni el
fausto
que
le
circunda,
y
le
hace
remedar
al
afortunado?
éllo
es
mucha
verdad,
aunque
pocos
la
crean,
que
las
ma-
yores
cruces,
las
mas
pesadas,
y
las
mas
insoportables
so-
lo
nacen
en
la
region
de
los
placeres.
Las
mas
brillantes
dignidades,
el
fausto
mas
suntuoso,
ni
todos
los
tesoros
-del
mundo
son
capaces
de
mitigar
los
dolores
de
la
gota,
ni
un
solo
dolor
de
dientes;
¿pues
cómo
aliviarán
aquellos
mo-
lestísimos
cuidados,
aueltas
mortales
desazones,
aquellos
amarguísimos
sobresaltos,
que
son
inseparables
de
todos
aquellos
á
quienes.
el
mundo
reputa
por
afortunados?
Pero
al
fin,
supongamos
que
por
un
privilegio
nunca
oido,
sea
alguno
exénto
de
esas
miserias
tan
comunes;
despues
de
la
muerte,
¿qué
resta
de
todas
esas
brillanteces
y
grandezas?
Ser
rico,
poderoso
y
grande
porun
puñado
de
dias,
y
ver-
se
reducido.despues
á
otro
puñado
de
polvo
y
de
ceniza,
¿qué
mayor
desgracia?
¡Pues
qué
si
se
muere
en
pecado!
¡hallarse
de
repente
adocenado
con
lo
mas
vil,
con
lo
mas
-hediondo,
y
con,lo
mas
malvado
del
mundo,
condenado
en
el
infierno
á
todo
género
de,
tormentos!
Grandezas
hu-
MANAS,
¡y
qué
pequeñitas
pareceis
miradas
á
la
luz
de
la
última
candela!
¡y
qué
pequeñita
cosa
sois,
aún
Conside-
radas
en
medio
de
la
vida!
¡qué
prudentes
fueron
los
san-
A
e
JULIO.
DIA
VHL
141
tos
en
haber
hecho
tan
poco
caso
de
vosotras!
¡
Con
qué
desprecio
os
trató
santa
Isabel
aun
desde
la
elevacion
del
trono!
¡y
con
qué
prontitud
os
abandonó
luezo
que
espiró
el
Rey
su
marido!
¿Cuándo
ha
de
llegarel
tiempo
.de
que
estos:
exemplos
hagan
impresion
en
los:
que
los
me-
ditan
?
Sea,
Señor,
en
este
mismo
punto;
y
abriéndome
los
ojos
vuestra
gracia,
hacedme
conocer
que
la
verdadera
grande-
za
solo
consiste
en.serviros
con
fidelidad,
y
en
amaros
sin
reserva;
porque
serviros
á
yos,
es
reynar.
JACULATORIAS.
Vanitas
vanitatum.,
et.
ecce
universa
vanitas.
Eccl.
1.
Vanidad
de
vanidades,
y
todo
vanidad.
Averte
oculos
meos
ne
videant
vanitatem:
in
vía
tua
vivifi-
ca
me.
Salm.
118.
a
Apartad,
Señor,
mis
ojos
de
todas
las
cosas
vanas,
caducas
y
perecederas
de
la
tierra;
y
asísteme
para
marchar
con
aliento
por
el
camino
que
guia:á
vos...
-
o
by:
-PROPOSITOS:
'0,
naciste
grande,
ó
te
ves
elevado
á
mayor
fortuna
,
ó
te
hallas
en
un
estado
menos
brillante.
Si
te
miras
en
ele-
vacion,
no
te
dexes
deslumbrar;
haz
reflexion
contínua-
mente
sobre
las
pensiones
de
tu
estado,
sobre
la
poca
so-
lidez
de
esa
aparente
grandeza,
sobre
la
brevedad
y
la
in-
constancia
de
esa
engañosa
fortuna.
No
te
fies
demasiado
del
incienso
que
te
tributan;
en
suma,
no
es
mas
que
un
pó-
co
de
humo
que
se
sube
á
la
cabeza,
cuya
ninguna
consis-
tencia
es
imágen
natural
de
la
vanidad
y
dela
insubstan-
cialidad
de
tu
grandeza.
Site
hallas
en
clase
inferior,
no
envidiesá
los
que
están
sobre
ti,
Ó
por
el
nacimiento,
6
por
los
empleos,
'Ó
por
los
bienes
de
fortuna.
Ten
por
cierto,
que
á
los
que
se
llaman
dichosos
del
siglo
no
los
tocó
por
herencia
ni
les
cupo.en
las:
partijas
la:
felicidad.
El
pensa-
miento:de:la
muerte
y
de
la
eternidad
es
muy
eficaz
pa-
ra.
extinguir
la:envidia
en
los
pequeños,
el
orgullo
y
la.
va-
nidad
enlos
grandes...
:
DY
20095
DIM
lt
142
¿AÑO
CRISTIANO.
2
No
te
contentes
con
el
estéril
conocimiento
de
que
-
las.
grandezas
humanas
son
á
manera
de
aquellos
relámpa-
gos
acompañados
de
truenos,
que
hacen
mucho
ruido,
y
desaparecen
en
el
mismo
momento
en
que
se
forman.
Pre=
gúntate
muchas
veces
á
ti
mismo
cuando
leas
una
historia,
cuando
registres
un
retrato,
cuando
admires
un
palacio,
una
casa
magnífica
de
campo:
¿en
qué
pararon
aquellos
grandes
príncipes
,
aquellos
“famosos
capitanes,
aquellos
hombres
afortunados,
aquellos
varones
señalados
por
su
na-
cimiento,
por
sus
exemplos,
por-sus
dignidades?
¿qué
los
ha
quedado
ahora
de
su
grandeza,
de
aquella
su
perioridad
de
genio,
de
su
magnificencia,
y
de
su
ostentosa
suntuosl-
dad?
Brillaron,
metieron
mucho
ruido,
pero
ya
pasaron:
Et
solum
superest
sepulchrum:
anda,
vé
á'
revolver
aquel
puñado
de
ceniza;
4
eso:se
reducen
todos
los
vestigios
de
aquella
grandeza
y
de
aquella
felicidad.
Haz
esta
medita-
cion
por
lo:menos
una
vez
cada
semana,
y
da'mil
gracias
4
Dios
todos
los
dias
si
vives
en
un
estado
humilde
y
obs-
curo.
Has
de
estimar
la
mediocridad
de
tu
fortuna,
la
mis:
ma.pobreza,
y
hasta
los
trabajos
de
esta
vida_como
los
medios
mas
seguros«para:
conseguir
tu:eterna
salvacion,
y
consiguientemente
por
el
estado
mas
dichoso
,
como
vivas
en
él
cristiana
y
piadosamente.
PIPAAVRVIIC
ARANA
IIA
>
DIA.
NUEVE.
+
La
conmemoracion
de
los
fieles
difuntos.
E,
artículo
de
fe
que
todos
los
que
mueren
en
gracia,
pe-
ro
sin
haber
satisfecho
plenamente
á:
la
justicia
de
Dios;
van
á
purificarse,
y
á
expiar
sus
culpas
en
las
penas
del
purgatorio
;
esto
es,
que
antes
de
entrar
en
el
cielo,
donde
no
se
admite:
la
mas
ligera
mancha,
indispensablémente
han
de
padecer
tormentos
en
la-otra
vida
por!
las
mas
mí-=
nimas
faltas
que
no
hayan
satisfecho
en
ésta,
hasta
extins
guir
enteramente
la
deuda
contraida
'4'favor
de:la
justicia
divina.
En
virtud
de
una
verdad
tan
constante,
así
por
la
PA
e
or
+
e
.—
JULIO.
DIA
IX.
143
sagrada
Escritura,
como
por
los
concilios
y
por
la
tradi-
cion,
la
santa
Iglesia,
gobernada
siempre
por:
el
Espíritu
santo,
en
todas
las
misas
hace
particular
oracion
por
los
difuntos.
Memento
etiam,
Domine
(dice
el
sacerdote),
famu-
lorum
famularumque
tuarum
,
qui
nos
preecesserunt
cum
sig-
no
fidei,
et
dormiunt
in
somno
pacís:
acuérdate
tambien,
Señor,
de
aquellos
siervos
y
siervas
tuyas,
que
nos
pre-
cedieron'en
la
señal
de
la
fe,
y
duermen
el
sueño
de
la
paz,
Ipsis,
Domine,
et
omnibus
inChristo
quiescentibus
locum
re-
Frigerii,lucis,
et
pacis,
ut
indulgeas,
deprecamur;
per
Chris-
tum
Dominum
nostrum
+:
suplicámoste
,
Señor,
que
así
á
éstos
como
á
todos
los
que
descansan
en
Cristo,
los
concedas
por
tu
misericordia
el
lugar
del
refrigerio,
de
la
luz
y
de:la
paz;
por
Cristo:
nuestro
Señor.
De
ma-
nera,
que
ademas
de
la
oracion
que:
se
hace
enel
sa-
crificio
de
la
misa
por
das:.almas
de
aquellos
que:
nom-
bran
en
particular
,
dispone
la
Iglesia
que
todos
los
dias
se
pida
en
general
á
Dios
por
todas
las
almas
que
están
en
el
purgatorio.
Esta
buena
madre
pide
por.
aquellas
benditas
y
afligidas
almas,
en
primer
lugar
el:
refrige-
rio
por
el
fuego
en:que
se
abrasan;
despues
la
luz.
por
las
tinieblas
que
las
circundan
;
y
finalmente,
la
paz:
por
las
agitaciones
que
padecen.
Esta
oracion
pór
los
difúntos
en
el
santo
sacrificio
de
la
misa
se
halla
en
todas
las
litúrgias
mas
antiguas,
tanto
de
la
Iglesia
griega
,.co-
mo:+de
la
latina,
yes
de
tradicion
apostólica
,
como
lo
testifica
Tertuliano
en
el
libro
de
la
corona
del
solda=
do;
san
Cipriano
en:
la
epístola
65;.san
Cirilo
de
Je-
rusalen,
san
Epifanio,
san
Crisóstomo
,:
san"
Ambrosio,
san
Agustin,
y
todos
los
santos
padres;
como
tambien
el
cuarto
concilio
de:
Cartago,
el
segundo
de
Vaison
,
el
de
Orleans,
.el
de
Braga,
y.
las
litúrgias
de
todos
los
siglos:
p
pao
vá
aña
Ciertamente
cuando
se
exámina
sin
preocupacion
él
dogma
católico
sobre
la
oracion
por
los
difuntos,
apenas
se
puede
comprender
cómo
ha
habido
entendimientos
que
se
hayan
amotinado
contra
un
dictámen
tan
antiguo,
tan
autorizado,
tan
conforme
á
la
luz
de
Ja
razon,
y
auná
los
mismos
impulsos
de
la
naturaleza.
Parece
que
por
este
me-
dio
quiso
la
divina
Providencia
humillar
nuestra
presun-
cion,
haciéndonos
conocer
hasta
dónde
es
capaz
de
desca-
144
AÑO
CRISTIANO.
:
minarse;
y
al:mismo
tiempo
fortificar
nuestra
fe,
dando
ocasion
para
que
sucesivamente
se
fuesen
profundizando
to-
dos
los
puntos,
y
confirmándose
mas.
Y
este
es
el
provecho
que
se
puede
decir
ha
sacado
la
Iglesia
de
las
heregías
sus-
citadas
en
todos
los
siglos.
Observa
hoy
la
Iglesia
en
todo
el
mundo
la
costum-
bre
de
ofrecer
por
los
difuntos
el
santo
sacrificio
de
la
mi-
sa
como
lo
observaba
en
tiempo
de
san
Juan
Crisóstomo,
segun
lo
expresa“él
mismo
en
la
homilía
:69;.
esto:
es,
en
una
de
aquellas
exhortaciones:
doctrinales
que
hacia
al
pueblo
de
Antioquía:
Circa
defunctos
ne
temere
Ju-
geamus
:
á
los
difuntos
no
los
lloramos
temeriamente
,
y
sin
fruto
,
dice
el
Santo,
llorémoslos
enhorabuena
,
pero
al
mismo
tiempo
solicitémoslos
algun
alivio:
Hos
lugea-
mus.
Excogitemus-eis
aliquid
solati¿-
¿Pero
cómo,
y
por
qué
medio:
Qualiter
,
et
quonam
modo?
haciendo.
noso-
tros
oracion
por
éllos,,
y
solicitando
que
los
ótros
los
encomienden
á
Dios:
Orantes,
et
alios
precantes
«ut
pro
eis
deprecentur
;
dando
limosnas
á
los
pobres
con
este
fin:
pro
eis
pauperibus'largientes
continue.
Esto
alivia
en
al-
guna
manera
á
los
difuntos:
habet
hac
res
aliquam
con-
solationem.
No:
sin
razon
ordenaron
los
apóstoles,
que
en
el
tremendo
y
adorable
sacrificio
de
la.
misa
se
hi-
ciese
oracion
á
Dios
por
los
difuntos:
Non
temere
ab
apostolis
hec
sancita
eee
,
ut
in.
tremendis
mysteriis
defunctorum
agatur.
commemoratio.
Sabian
muy
bien-lo
mucho
que
aprovechaba
4
los
difuntos
el
diving
sacrifi-
cio:
Sciunt
enim
illi
inde
multum
contingere
lucrum,
uti-
litatem
multam
:.
porque
al
fin,
juntándose
las
oraciones
del
pueblo
4
las
poderosas
del
sacerdote
que
celebra
la
misa,
¿cómo
puede
dexar
de
oirlas
el
Señor?
Cum
entn
totus
constiterit.
populus
,
extensis
manibus,.sacerdotalis
plenitudo
,
et
tremendum
proponatur
sacrificium
,
quomodo
Deum
non
exorabimus
pro
his
deprecantes?
¿Y
qué-otra
co-
sa
pretendeis
cuando
encargais
al
sacerdote
alguna
misa
or
un
difunto,
sino
que
su
alma
éntre
cuanto
antes
en
el
descanso
de
los
bienaventurados,
y
encuentre
favora-
ble
:al
supremo
Juez?
Quid
orare
sacerdotes
exhortaris?
nonne
ut
in
requiem
transeat
defunctus,
et
propitium
fu-
dicem
habeat?
San
Agustin
en
el
sermon
172,
sobre
las
palabras
del
OJULIO.
DIA
1X.
"145
apóstol
san*Pablo,
exhórta:
vivamente
á
los
fieles
4
que
con
oraciones,
limosnas,
y.
especialmente
con
el
santo
sa-
<rificio:de
la'
misa
soliciten
el-alivio
de
los-difuntos
:
estan
pagandoen'el
purgatorio
aquellas
ligeras'culpas
¡pór
las-cuales
no
dieron
en
vida
plena
satisfaccion
á
la
divina
Justicia/oo
A
anurio?
ob!
Y
aoisibaco
|
Todas
estas
fúnebres
pompas,
dice
este
gran:Santo,
esos
numerosos
«acompañamientos,
ésas,
magníficas.
exé-
quias,
esos
ricos
y
soberbiosimausoleos:
Mivorum:sunt
qua:
:
liacumque
solatia
y
non'adjutoria
mortuorum,
són.
ciérta
es-
pecie*
de
consuelo
para
los.
vivos
;'pero
no:son
ni
sufragio
ni
alivio
para
los
muertos:
Orationibus
vero
sancteEc-
clesice
,
et
sacrificio
salutari
,:et
elesmosyne
,
que
próteo-
zum
-spiritibus
erogantur,
non
est
dubitandum
mortuos
ad=
juvari
16;
que
sinududa
los
sirve
de
alivio
y:de
sufragio
son:las
:oraciones'de
:la:
Iglesia
,
el
santo
«sacrificio
de
la
misa,
y
las
limosnas
que
'por
sus
almas
se
lreparten:á
los
pobres.
Ut
cum
eis
misericordivs
agatur
a
Domino,
quam
eorum
peccata
meruerunt:
esto
sirve
para
que
Dios
los
trate
conmas
piedad
y
con
mas
misericordia
que
la
que
merecian.sus
pecados.
Es
antigua
costumbre
,
establecida
en
toda
la
Iglesia,
segun
la
tradicion
de
los
padres,'pro-
sigue
el
santo:
Doctor,
hacer
:oracion-por
aquellos
que
murieron:en
la
comunion
del
cuerpo
y
sangre
de
Jesu=
cristo,
singularmente
en
aquella
parte
del
sacrificio
don-
de
se
hace
conmemoracion
de
éllos
,
como
tambien
espe-
cificar
los
nombres
de
aquellos
por
quienes
particularmen-
te
se
ofrece:
Hoc
enim
a
Patribus
traditum
universa:0b-
servat
Ecclesia,
ut
pro
eis
qui
in
corporis
«et
sanguinis
Christi
communione
defuncti
sint,
cum
ad
ipsum
sacrificium
loco
suo
commemorantur
;
oretur
,
ac
pro
¿llis
quoque
id
of*
ferri
commemoretur.
Pero:
cuando
.estas
oraciones
por
los
difuntos
van
acompañadas
con
obras
de
misericordia,
¿quién
duda
que
le
son
muy
provechosas?
Quis
eis
dubi-
tet
suffragari.,
pro
quibus
orationes
Deo
non
inaniter
alle-
gantur?
No
se
puede
negar
que
todo
esto
ayuda
mucho
á
aquellos
difuntos
que
mientras
estuvieron
en
vida
me
recieron
ser
socorridos
con
estos
auxilios
despues
de
muer-
tos;
pero:
no
te
persuadas,
añade
el
“Santo
,
que
todas:
las
oraciones
que
se
rezan,
todas
las
buenas
obras
que
se
ha-
cen”,
y
todas
las
misas
que
se
ofrecen
por
as
y.
por
ta=
»
>
1
1
A
¿146
ANQ
CRISTIANO.
z
les
muertos,
las
acepta
siempre
Dios
en
favor:de
aquellos
-
«¿pomquienes:se
aplican.
De.esa.
manera
saldrian
mejor
1i-
brados:en:la-otra'vida
los
grandesidel
mundo,
que
de
or-
«dinario
salen:de'
élla
¡mas:
deudores:á
.Dios»
y
serian
pre-
feridos:á
otros
pobrecitos
Mas
virtuosos,
que
fuerón
de
in-
“ferior
condicion
y
de
humilde
fortuna
:
Von
ergo
mortuis
nova
merita
comparantur:,
cum:
pro
eis
boni
aliquid.
operan-
«tur»
suo
Porque
es.
de
advertir
que
ás
los
difuntos
no
los
-
«añaden
nuevos:
méritos
las
buenas
obras-que
«se
ofrecen
«por:
éllos.
:Non:enim:
actum.
esto,
nisi
cum
hic
viverit
ut
eos
heec
'aliquid:adjuvarent
,enisi.
cum
htc
vivere
destitissent:
si.
queremos.que
despues
de
muertos
nos
sirvan
todas
las
-orationes
y
todas
las
buenas
obras
que
se
apliquen
por
HOSOtros,
vivamos
de:manera
que
merezcamos
las
acepte,
y
mos:
las:
aplique
el
Señor
despues
de
muertos.
¡Y
despues
de
todo
todo
esto,
aún
habrá
hombres
tan:prevenidos:,
y
tan
preocupados
del
espíritu
del
error,
que
todavía
se
em-
¡peñen.en
defender
que
el
hacer
oracion
por
los
difuntos
es
invencion
de
los
postreros
siglos!
sup
Pide
la
Justicia
divina
que
todos
los
pecados:sean
cas-
tigados
,
pero
con
alguna
proporcion;
de
manera,
que
el
castigo
de
una
culpa.leve
no
sea
tan
grande
como
el
de
una
culpa
grave;
pues
como
no
se
puede
negar
que
en
los
que
mueren
en
gracia
se
hallan
algunas
culpas
tan
ligeras
que
10
merecen
-los
suplicios
eternos,
es
preciso
convenir
que
«necesariamente
ha
de
haber
en
la
otra
«vida:
algunas
pe-
nas
distintas
delas
del
infierno,
á
lo
menos
en:
la
dura-
cion:,,
para
el
castigo
de
estas
ligeras
culpas.
La
muerte
no
priva
á
la
justicia
de
Dios.de
su
derecho,
ni
á
su
mi-
sericordia
de
poder
usar
alguna
gracia
con
las
almas
que
estan
en
su
amistad.
Pero
éllas
ya
no
pueden
merecer
por
sí
mismas
«ni
el
alivio
de
las
penas,
ni-la
gracia
de
que:se.las
abrevien«
Son
como.
aquellos
que
«estan
presos
por
deudas,
y
no
tienen
con
que
pagarlas,
las
cuales
re-
curren
á
sus
parientes
y
á
sus
amigos
para
que
satisfa-
gan:
por
éllos.
El
comercio
que
hay
entre
todos
los
fieles
unidos
por
el
vínculo
de
la
caridad
obliga
4
aquellas
po-
bres
almas
á
recurrir
4
sus
amigos
y
4
sus
deudos
para
que
satisfagan.
por.
éllas
á
la
justicia
de
Dios,
porque
en
la
cárcel
donde
se
hallan
padecen
extrema
necesidad.
Res-
pecto
de
éllas,
todos,
por
decirlo
así,
somos
ricos
;-nos
RS
iia
SA
-
O
e
A
JULITO.
DIA'
IX.-*.
147
sobran
medios
y
recursos
para
socorrerlas;
oraciones
,
li-
mosnas
,
buenas
obras,
misas,
ayunos,
penttencias,
todo
es
caudal
con
que
podemos,
solicitar
la
libertad
de
aque-,
llas
pobres
almas.
¡Y
qué
reconocidas
no
estarán
4
Sus,
bienhechores
y
libertadores
aquéllas
cuyas
penas
se
ali.
viaron
Ó/se
abreviaron
por
sus
caritativos
oficios!
En.
el.
cielo,
donde
está
en
su
perfeccion
la
caridad
,
nunca
ol-,
vidarán
lo,
que
debieron
4,
los
que
aceleraron
su.
dichas,
satisfaciendo
por
éllas.
Y
aquel
gran
Dios.,
que
promete:
el
cielo
á.quien
diere
en
su:
nombre
y
por
su.amor.un:
vaso
de
agua;
aquel
divino
Salvador,
que
agradece
como
si
se
hiciera
á
su
misma
persona
lo
quese
hace
con
el
mas
mínimo
de
sus
siervos
,
¿con
qué
ojos
mirará
esas
miz
sas
,
esas
penitencias,
esas
Oraciones,
esas
buenas“obras
que
se
ofrecen
por
aquellas
almas
predestinadas,
que
le!
son
tan
gratas,
y
que
está
tan
pronto
como
propenso
4,
libertarlas?
¿hay
obra
de
misericordia
mas
meritoria
que
la
que
se
exercita
con
los
difuntos?
¿hay
devocion
mas
sólida
ni
mas
conforme
al
espíritu,
al
corazon
de
un
cris-
tiano
que
la
devocion
con
las
ánimas
del
purgatorio?
Admiremos
en
este
punto
de
nuestra
religion
la
infini-
ta
sabiduría
y
la
maravillosa
providencia
de
Dios,
que
queriendo
componer
un
solo
cuerpo
de
todos
los
fieles,
su-
po
hacer
perpétua
la
union
de
los
miembros
de
la
Iglesia,
juntando
por
ese
comercio
de
caridad
los
que
todavía
vi-"
ven
en
la
tierra
con
los
que
la
muerte
separó
de
su
com-
pañía
corporal.
Por
este
medio
'se
estableció
,
y
se
coñ-
serva
una
contínua
comunicacion
de
beneficios
entre
los
vivos
y
los
muertos,
igualmente
útil
4
los
únos
y
á
los
ótros,
haciéndoles
á
todos
participantes
de
los
méritos
de
su
amable
Redentor.
Nuestras
oraciones
y
nuestras
buenas
obras
libran
á
los
difuntos
de
los
mayores
males,
y
su
in=
tercesion
nos
solicita
á
nosotros
los
mayores
bienes;
nos-
otros
los
hacemos
participantes
de
todo
lo
bueno
que
obra:
-
mos,
y
éllos
en
la
gloria
se
empeñan
eficazmente
para
que
tengamos
parte
en
la
dicha
que
gozan.
De
manera,
que
la
caridad
,
el
agradecimiento
y
la
ternura
se
perpetúan
en-
tre
los
hijos
de
Dios,
y
recíprocamente
se
ayudan
á
ben=
decir,
admirar
y
alabar
por
toda
la
eternidad
las
infini-
tas
perfecciones
del
Padre
celestial.
e.
Ka
148;
AÑO
CRISTIANO.
pi
La
misa
es
de
los
Difuntos
,
y
la
oracion
la
que
sigue.
F
idelium,
Deus,
omnium
condi--
O
Dios,
criador
y
redentor
de
to-
t07
,
et
redempior
,
animabus
fa—=
dos
los:
fieles
,
conceded
á
las
al-
málorum
famularumque
tuarum,
mas
de
tódos
vuestros
siervos
y
remissionem
cunctorum
tribue
pec-
siervas
la
remision
de
todos
sus
pe-
catorum',
ut
indulgentiam
quam
cados,
para
que
obtengan
por
las
semper
optaverunt,
piis
suppli-
piadosas
oraciones
de
vuestra
Igle-
cationibus
conseguantur:
Qui
vi-
sia
el
perdon
que
siempre
espera-
Vis
enregnasis
20007
ron
de
ti:
Que
vives
y
TeyNas...
AER
hs
|
nos
“ss
Ea
epístola
es
del
capít.
14.
del
Apocalipsi.
Ir.
diebus
illis:
Audivi
vocem
de.
En
aquellos
dias:
Oi
una
voz
del
celo,
dicentem
mihi:
Scribez
Bea-
cielo,
que
me
decia:
Escribe:
Bien-,
ti
mortui.,
qui
¡in
Domino
-mo-..
.aventurados
los
muertos
que
mue-
riuntur.
Amodo
jam
dicir
Spiri-
ren
en
el
Señor:
Desde
ahora,
les
tus,
ut
requiescant
a.
labori-
dice
el
Espíritu
,
que
descansen
de
bus
suis:
opera
enim
illorum
se-
sus'trabajos
;
porque
sus
obras
los
guuntur
illos.
acompañan.
Dio
REA
o
NOTA.
Ely
-»»
Los
mas
de
los
padres
antiguos
y
de
los
primeros
»intérpretes
del
Apocalipsi
explicaron
todos
los
misterios
»de
este
admirable
libro.con
respecto
al
juicio
universal.
»
Los
expositores
modernos,
fuera
de
los
tres
primeros,
ca-
»
pítulos
que
tocan:á
las
iglesias
particulares
del
Asia,
»»
pretenden
que
los
siete
sellos
que
se
abrieron
representan
»
las
siete
edades
de
la
Iglesia.
REFLEXIONES.
O;
una
voz
que
venia
del
cielo,
y
me
decia:
escribe:
Bien-.
_aventurados
los
muertos
que
mueren
en
el
Señor.
¿Pero
era,
menester
que
baxase
del
mismo
cielo'una
voz
para
per-
suadirnos
quesolamente
son
bienaventurados
aquellos
que
mueren
en
el
Señor?
Era
menester
que
este
oráculo
se
grabase
en
el
mármol
y
en
el
bronce
con
caractéres
in-
delebles
para
que
nunca
se
nos
borrase
de
la
memoria.
Pues
qué,
¿bay
por
ventura
cosa
alguna
que.
no.nos
esté
demostraado
una
verdad
que
dicta
la
misma
razon,
que
Y
y
O
JULIO:
DIA
IX
149
nos
está
enseñando
una
contínua
experiencia”,
y
€s
uno
de,
-los
principales
artículos
de
"nuestra
fe?
Todo.
cuanto
hay
ublíca
esta
verdad;
ninguno
reclamó
contra
este
orácu=
O;
y.con
todo
eso
no
hay:cosa
mas
olvidada:;:ni
que
ha=
ga
menos
impresion
á:la
gente
del
:mundo.,¿Qué
idea:
se
tiene
de,
esta;
felicidad?
qué
caso:se
hace
de-esta.
di-
cha?
Morir
en
gracia
del
Señor,
¿es'llo
qué
se
1lama:en
el
mundo
hacer
fortuna?
¿Pero
al
fin
hay
por
ventura
otra
fortuna
que
hacer?
¿es
fortuna
vivir
entre
la
opulencia,
los
deleytes,
los
pasatiempos
y
el
regalo
,
y
morir.
entre
las
angustias
,
los
remordimientos:y
la
'desesperacion?
Vis
vir
cercado
deexplendor,
colmado
de:
honras
,
logrando
el
favor
del
príncipe
,
esto
se
llama
ser
un
hombre
feliz
y
afortunado;
pero
es
menester
confesar
que
esa
fortuna,
esa
felicidad
y
esa
dicha
es
bien
superficial
,
es
bien
cor-
ta,
y
está
acompañada
de
inquietudes,
de
sustos
y
de
sobresaltos.
¿En
ún
mar
tempestuoso
está
siempre
serena
el
cielo?
¿son
todos
los
dias
de
calma?
¿no
se
experimen-
ta
alguna
agitacion
cuando
se
sube
tan
alto?
¿esos
pri-
meros
empleos
son
siempre
muy
tranquilos?
¡Ah,
que
apenas
se
toma
posesion
de
éllos
cuando
es
preciso
dexar-
los!
No
hay
grande,
no
hay
afortunado
del
siglo
,
cuyo
heredero/ó
cuyo
sucesor
acaso
no
haya
nacido
ya.
En
el
mundo,
hablando
con
propiedad,
ninguno
hace
mas
que
prevenir
el
lugar
para
su
sucesor,
se
puede
decir
que
nues-
tros
bienes
pertenecen
en
substitución
á
nuestros
herede-
ros;
que
nosotros
no
somós
mas
que
como
unos
fideico-
misarios
universales,
y
que
solo
tenemos
el
uso
de
éllos
por
tiempo
determinado
,;
pasado
el
cual
es
preciso
entre-
garlos
á
eros
Desralanda
lar
muere
de
todas
esas
brillan-
tes
insignias
de
la
dignidad
;
aniquila
todos
¡nuestros
dictados
y
todos
nuestros
derechos
;
apaga
todo
el
ex-
plendor,
todo
«el
orgullo
y
todo
el:
lustre.
La
grande-
za
mas
soberana,
la
misma
—magestad:se
estrella
«con-
tra
el
sepulcro.
En
la
hora'
de
la
muerte
toda
la'fortu-
na
y
toda
la
felicidad
humana
es
un
sueño,
y
nada
mas.
Beati
qui
in
Domino
moriuntur.
La
verdadera
idea
de
la
felicidad
verdadera
es
morir
en
el
Señor
,
es
morir
en
su
gracia.
Aunque
uno
hubiese
sido
pobre,
desgraciado
y
mi-
serable
por
toda
la
vida
,
aunque
ésta
hubiese
sido
la
mas
trabajosa,
la
mas
obscura
y
la
mas
vil,
si
murió
en
la
gra-
K
3
ro
AÑO.
CRISTIANO.
cia
de
Dios,
4:esaMmuerte
se
sigue,
y
de
esa
misma
muer-
te
nace
la
nobleza
mas
augusta,
la
grandeza
mas
respe-:
table
;,
una
felicidad
eterna
,
que
ni
el
tiempo
la.
puede
consumir,
:nilas
revoluciones
la
pueden:
alterar,
ni
el
mis-
mo
Dios.cóomoinmutablé
en
sus
decretos,
puede
ya
tur-
bar
su
posesion.
EnJa:muerte
los
mayores
príncipes
que-
dan
4
un
mismo
ñivel
con
sus
mas
ínfimos
vasallos;
la
muerte
al
menor
delos
santos
le
hace
superior
al
mayor
de
todos
los
monarcas
del
mundo
;
un
vil
esclavo,
un
po-
bre
labrador
es
ya
objeto
de
su
veneracion;
todos
los.
gran-
des
de
la
tierra
hintan:la
rodilla
delante
de:
sus
imáge-
nes:
y
sus.
retratos;
respetan,
honran
y
adoram:sus
reli-
quias.
¡Oh:,
y
cuánta
verdad
es
que:
son
bienaventurados
los
muertos
que
mueren:
en
el
Señor!
|
5.
El
evangelio
es
del
capítulo
6.
de.
san
fuan..
E
51lo
tempore
dixis
fesus:
tur-
En:
aquel
tiempo
dixo
Jesus
á
bis
judeorum:
:
Ego
sum
panis
la
muchedumbre
de
los
judíos:
vivas,
qui
de
colo
descendi.
Si
“Yo
soy
el
pan
qué
vive,
que
he
quis:
manducaverit
ex
hoc
pane,
baxado
del
cielo.
Si
alguno:
co-
wivet
vin
eternum:
et
panis
quem:
miere:
de:
este:
pan,
vivirá
eter-
ego
dabo:,
caro
mea:esk
pro
mun--
namente
;
y
el
pan
que
yo
da-
di
vita.
Litigabant
ergo
judei-,
ré,
es
mi
carne,
la
que
daré
por
ad'
invicem:
,
dicentes
:
Quomodo
la.
vida
del
mundo.
Disputaban,
potest:
hic
nobis
carnem
suam:
da.
pues,
entre
sí!
los
judíos,
y
de-
re
ad.
manducandum?
Dixit
ergo
ciam:
¿Cómo
puede
éste:
darnos
_
eis
Jesus
:
Amen,
amen
dico
vo-
4
Comer
su
carne?
y
Jesus
les
bisinisi
manducaveritiscarnem
respondió
:
En:
verdad,
en
ver-
Fili¿
hominis,
er
biberitis
ejus'
dad:
os:
digo:
que:
si
no
comié-
'sanguinem:)
non:
habebitis
vii
am'*
reis:
la:
carne
del
Hijo
del
hombre,
in:
vobis':
Qui
manducar'
meam.
y
no
bebiéreis
su
sangre,
no
ten-
carnem
,
er
bibit
meum.
sangui-
-
dréis
vida
en
vosotros.
El
que
co-
nem
y
habes.
vitam-
eternam,.
er
me:
mi
carne,
y
bebe
mi
sangre,
ego:
resuscitabo.
cum:
¿in
novis—-
tiene
vida
eterna,
y
yo
le
resuci-
SEMI
RIC.
2Lo0y
SITO
/,
taré
en
el,
último
dia.
08)
ONDUÉANI
29-84
rl
Dn
|
“JULIO.
DIA.
1X.'
<
ÉSE
MEDITACION.
Ak
Del
deseo
de.
la.
muerte.
00
PUNTO
RIMERO:
Considera
que
el
verdadero
deseo
de
la
muerte
(hablo
del
piadoso
,
y
no
del
que
nace
de
desesperacion
6
de
po-
co
sufrimiento
de
las
miserias
de
esta
vida),
este
verda-
dero
deseo
(digo)
no
puede
menos
de
ser
efecto
de
un
vi-
vo
y
ardiente
amorde
Dios.
y
fruto
sazonado
de
una
fer-
vorosa
virtud
;-es
una
santa
y
dulce
ánsia
de
que
se
le-
vante
este
destierro,
de
ir
á
la
amada
:patria;.es
una
ino-
cente
pasion
por
salir
cuanto
antes
de
un
pais
enemigo,
donde
enteramente
es
menester
.estar
alerta
contra
los
lazos
y
contra
las
sorpresas;
donde
ni
la
mayor
vigilan-
cia
ni
el
mas
atento
cuidado
son
bastantes
para
que
se
pa-
se
ni
un
solo
dia
sin
alguna
herida;
es
en
fin
un
dulce
movimiento:
del
alma
hácia
su
Dios,
como
4
su
último
fin,,como
á
su
soberano
bien
,
como
á
su
suprema
felici-
dad,
como
al
reposo,
á
su
centro,
á
su
alegría
pura
sin
alguna
mezcla.
¿Qué
admiracion
puede
causar
el
que
un
caminante
desee
con
ánsia
llegar
cuanto
ántes
al
término
de
su
via-
ge,
ni
que
un
encarcelado
suspire
por:salir
de
la
prision?
¿Qué
extraño
puede
ser.el
que
sepan
mal
al
paladar
unas
frutas
siempre
verdes
y
siempre
:amargas?
¿que
disguste
un
pais
donde
se
está
de
paso,
sujeto
4
continuas
tempes-
tades,
á
uracanes
perpétuos,
cuyo
terreno
sollo
lleva
es-
pinas
que
pican
y
penetran?
Una
alma
que
conoce
á
Dios,
ue
ama
á
Dios,
que
hace
reflexion
á
las
miserias
de
es-
ta
vida,
á
la
brevedad
de
sus
dias,
4
los
peligros
de
la
salvacion,
á
los
lances
en
que
nos
ponen
«aquellos
con
quienes
vivimos,
y
nuestras
mismas
pasiones
,
¿cómo
pue-
de
menos
de
exclamar
con
el
Apóstol
san
Pablo:
Buis
me
liberavit
de
corpore
mortis
hujus?
¿quién
me
librará
del
cuerpo
de
esta
muerte?
¿Cómo
puede
menos
de
no
sentir
aquel
impulso,
aquella
fuerte
inclinacion
,
aque-
llos
vehementes
deseos
de
hallarse
ya
en
la
Jerusalen
ce-
lestial?
¿cómo
puede
menos
de
no
mostrar
el
ánsia
que
K
4
152.
AÑO!
CRISTIANO.
205
del
infierno.
Toda
mi
confianza
la
tengo
puesta
en
mi
Dios;
y
como
yo
y
mis:hijosile
seamos
fieles,
espero
que
no
nos
vencerán
ni
los
suplicios
ni
los
halagos.
Admirado
Pu-:
blio
de
semejante:
respuesta,
la-dixo:
¡Pobre“Señora,
y
qué.
lástima:
os
tengo
de
que'mireis>
la
muerte
con
esacompla-
cencia!
por
lo
menos:
dexad
vivir
4
vuestros
hijos.
Mis
hi
jos
,
replicó
Felícitas
,
vivirán
eternamente
si
perdieren
la
vida
por
tan
búuena:cause;
y+desde
luego
los
tendria
yo:
por
muertos
si:
por
vivir
cayeran
en
la
flaqueza:
de
sacrifiz
car
dilosofdoloss
omoo
oboe
ls
nota
Pasó
esta
conferencia
privadamente
en
casa
del
Pre-
fecto
sin
formalidad
de
juicio;
pero
el
dia
siguiente
se
dexó
Publio
ver
en
su
tribunal
del
Campo
Marcio,
y
compareció
ante
él
la
Madre
con
sus
siete
hijos,
llevan-
do
todos
vivamente:
pintada
enel
semblante
la
alegría
de:
sus
corazones.
Movido:
el
Prefecto
de:
la
hermosura
de
todos,
se
volvió
á
la
madre,
y
la
dixo:
¿Es
posible
gue
no
tengas
compasion
de
esta
tierna
y
bella
juventud?
Venid
,
pobrecitos
niños
venid
,
hijos
mios
,
que
yo
os
quie-
ro
hacer
dichosos.
No
sino
eternamente
desventurados
,
re=
plicó
prontamente
Felícitas
con
autoridad
de
madre,
y
con
resolucion
de
heroina;
dí
que
los
quieres
perder,
y
ha-
cer
infelices
por
toda
la
eternidad.
Y
volviéndose
á:
los
niños
,
prosiguió
diciéndoles
con
entereza
y
con
alegría:
Hijos
mios,
ya
llego
el
día
de
vuestro
triunfo;
levantad:
los
ojos
al.
cielo
y
y
mirad
á
Fesucristo
,
que
ávcada
uno
de
wosotros
presenta
una
.corona.
El
derramó
su
sangre
por
ouestra:
salvacion
;
derramalla
vosotros
valerosamente
por
su
gloria;
no
temais
la
muerte
ni
los
tormentos;
hacéos'
dignos
del
martirio
por
vuestra
constancia;
mostráos
fieles,
y
mantenéos
firmes
hasta
el
último
suspiro
en
la
fede
Je-
Sucristo.
U0O/O1OBS
Ll
Y
e
Y
Go
bidiogi
-
Jeritado
el
Prefecto
al
ver
la
intrepidez
de
la
San=
ta,
mandó
que
'allí
mismo
la
diesen
crueles
bofetadas
en'
castigo
dela
libertad
y
de
la-osadía
con:
que
en
su
mis-
ma
presencia
se
atrevía
á
exhortar
4:sus
hijos
á
que
fue-
sen
desobedientes
á
las
órdenes
del
Emperador.
Hizo
des»
pues
que
se
acercasen
los
hijos,
y
hablando
con
el
ma-
FL
i
yor
,
le-dixo:
Sémas
cuerdo
que
tu
madre
,
y
obedece
ab
.
Emperador
,
si
no
voy
ú
mandar
que
te
despedacen
á
azo=:
tes,
y
ú
condenarte
á
los
mas
crueles
suplicios.
Mi
madre
OJULIO:¿DIAOX:A
159
fue
muy
cuerda:
respondió:
Januario:,
y
yo
sería:
uncinsen=
-sato:si
por
miedo
de.tus
tormentos
me:
procurase
und
muer-
te
eterna.
¿Es
cordura.
desobedecer
«4
mi.Dios;
por
:obede-
cer
al
príncipe?
No
temo
las
azotesmá
los
suplicios,'
y
es
pero
que
Diosime
dará
gracia:
para.
quelde“sea:
fiel
hasta
la
muerte.
Al
oir
el
Juez
tan
determinada
respuesta
man-
dó
que
le
azotasen
cruelmente,
y
despues
le
lleyasen
á
la
cárcel
brisa
Te
omolsgori9lar1ob
si0ouo
TEb.¿
dos
«Creyendo
el
Prefecto
que
encontrari2zal
segundo
mas
dócil
y:
menos
resuelto,
intentó
engañarle¿
haciéndole:un
largo
razonamiento
sobre
el
quimérico
poder
de
«sus
dio-
ses.
Interrumpióle
Felix,
y
le
dixo
con
intrepidez:
Vo
es
menester
mas
que
una
tintura
de
razon
y
de
buen
juicio
pa-
ra
cónocer
que
todos
vuestros
dioses,son
puras
fábulas.
Ten
enténdido
que
'ni
hay,
ni
puede:
haber:mas
que
un:
solo
Dios
verdadero.
Esto
es
lo
que
yo:creo
;
y:
esto
és
tambien
lo
que
¿reen:todos
mis
hermanos;
no!
serán
capaces
todos.
tus
tormentos
de
alterar
nuestra
fe,
ni
disminuir
el
amor
que
profesamos
d
nuestro
Salvador
Fesucristo,
por:cuya
glo-
ría
nos
tendremos
«por
dichosos
en
derramar
nuestra
san-
gre,y.en
dar
muestras
vidas.
Atónito
el
Prefecto
con
tan
valerosa
respuesta
y
mandó
que
le
tratasen
como
al
pri-
mero.
Y
juzgando
por
la
de
estos
dos
la
disposicion
de
los
demás,
dió
órden
para
que
á
todos
los
llevasen
á
la
cár-
cel,
dexando
solo
en
el
tribunal
á
los
dos
mas
peque-
ños,
que:por.mas
tiernos
y
mas
niños
creyó
serian
_
mas
¡flacos
y
menos
resuéltos.oro74
-
eiimbsn
esdmá
Y.
e
+
Acaricióles
y
halagóles.,
procurando
ya
engañarlos
con
promesas,
y
ya
espantarlos
con
amenazas;
pero:los
halló
tan
bien
instruidos
y
tan
determinados
como
todos
los
demas.
No
pienses,
dixo
el
niño
Vital,
que
porque
soy
mas
pequeño
que
mis
hermanos
he
de
ser
menos
ge-
neroso
que
ellos.
Pues
qué:,
le
preguntó
el
Juez,
¿estás
ya
cansado
de
vivir?
No
Señor
,
respondió
el
Niño
,
pero
estoy
pronto
á
morir
ante?
que
sacrificar
4
los
demonios.
¿Y
quiénes
son
los
demonios
,
replicó
Publio?
Los
dioses
que
vosotros
adorais
,
respondió
Vital,
á
los
cuales
que-
rias
tú
que
yo
ofreciese
sacrificios;
pero
no
te
Canses
,
que
no
lo
haré
aunque
me
quites
la.vida,
Marcial,
que
era,.el
mas
pequeño
de
todos,
mostró
una
intrepidez
y
un
va-
lor
igual
al
de
los
demas;
y
con
el
miedo
de
que
le
per
1
160
ANO
CRISTIANO.
donasen
por:tan
tierno;
gritaba
sincesar:
Yo
tambien
o
ab
rana
a
du
dá
vuestros
fdolos:c0-
mo'mis'
hermanos;
yo
tambien
quiero
morir
,
porque
soy
cristidno
Soy
eridtianosioóh
va
or
A
Cor
da
en
+
Pasmóse
Publio,
no
pudiendo
menos
de
admirar
tan-
to
valor-y
tanta
resolucion
en
aquella
tierna
edad.
Man-
-
dó
asegurar
en
la
cárcel
4
todos
los
siete
hermanos,
y
pasó
á
dar
cuenta
del
interrogatorio
al
Emperador,
que
no
quedó.
menos:asombrado
;'pero
dió
órden”
para
que
al
instante
los
quitasen'
la
vida:
Llenáronse
de
gozo
los
san-
tos
Mártires
cuando
llos
intimaron
la
sentencia,
y
fueron
al
lugar
del
suplicio
como
al
teatro
de
su
triunfo.
Janua-
rio
fue
azotado
con
escorpiones
de
plomo,
y
espiró
en
este
tormento;
Felix
y
Felipe
murieron
molidos
á
palos;
Silano
fue
precipitado;
á
Alexandro
;
Vital
y
Marcial
los
cortaron
las
cabezas.
La
misma
suerte
tuvo
santa
Felíci-
tas
,
siendo
degollada'
la
postrera.
Temia
tanto,
dice
san
Gregorio
,
dexar
á
sus
hijos
en
esta
vida,
como
-
los
pa-
dres
carnales
temen
sobrevivir
4
los
suyos.
A
la
gloria
de
su
martirio
particular,
dice
el
mismo
santo
Padre
en
la
homilía
que
predicó
4
santa
Felícitas
,'se"púede
decir
que
añadió
la
del
martirio
de
sus
hijos,
y
que
fue
ocho
ve-
des
girl
o
2075
|
El
mismo
dia
celebra
la
Iglesia
el
triunfo
de
dos
san-
tas
vírgenes
romanas
,
Rufina
y
Segunda:,
ambas
herma-
nas
,
hijas
de
Asterio:
y
de
Aurelio
,
de
ilustre
san-
gre,
y
ámbas
mártires.
Fueron
criadas
en
la
religion
cristiana,
y
eran
muy
conocidas
en
Roma
por
su
vir-
tud
y
por
el
zelo
de
la
religion
,
cuando
sus
padres
las
desposaron
con
dos
caballeros
romanos
,
Armenta-
rio
y
Verino,
que
tambien
hacian
profesion
del
cris-
tianismo;
pero
habiéndose
encendido
la
persecución
en
tiempo:
del
emperador-
Valeriano,
nuestros
dos
desposa-
dos
caballeros
apostataron
de
la
fe;
lo
que
causó
tanto
horror
4
Rufina
y
4
Segunda,
que
resolvieron
no
tener
mas
esposo
que
á
Jesucristo,
y
desde
luego
hicieron
voto
de
perpétua
virginidad.
Supiéronlo
los
dos
após-
tatas,
y
las
denunciaron
por
cristianas
á
Donato,
pre-
fecto
de
Roma.
Mandólas
éste
prender;
y
no
perdonó
á
diligencia
alguna
para
derribarlas
de
la
fe
y
combatir
su
constancia.
Díxolas
que
era
Cosa
indigna
de
unas
donce-
1
JULIO.
DIA
X.
161
llas
tan
nobles
y
tan
ilustres
incurrir
en
los
delirios
de
una
religion,
que
solo
era
buena
para
criar
viles
esclavos.
Mal
conoceis,
Señor,
nuestra
religion
,
le
respondió
Rufi-
na,
tomando
la
palabra:
en
élla
solo
se
goza
de
una
santa
libertad,
porque
élla
sola
nos
libra
de
la
esclavitud
de
nuestras
jpasiones,
y
nos
conduce
á
una
felicidad
eterna.
Desesperado
el
Prefecto
de
reducirla
con
sus
largos
razo-
namientos,
hizo
llamar
á
su
hermana
Segunda,
y'en
su
presencia
mandó
golpear
cruelmente.
Rufina.
Tan
lejos
estuvo
aquélla
de
intimidarse
á
vista
de
esta
crueldad,
ole
dixo
al
Prefecto:
¿Qué
razon
teneis,
-Señor,
para
onrar
tanto
á
mi
Hermana,
y
para
excluirme
á
mí
de
la'
misma
honra?
A
lo
que
veo
(respondió
el
Juez
),
tan
loca
eres
tú
como
tu
Hermana.
No
somos
locas
(replicó
Segun-
da),
pero
somos
cristianas;
y
pues
en
ambas
hay
la
misma
causa,
parece
justo
que
ambas
logremos
la
dicha
de
pade-
cer
por
Jesucristo.
¿Qué
dicha
es
(exclamó
Donato
)
su-
frir
tormentos
,
y
perder
la
vida?
Muy
grande
(respon-
dió
la
Santa),
porque
cuantos
sean
los
tormentos,
tantas
serán
las
coronas;
y
lo
que
llamais
perder
la
vida,
es
el
orígen
de
una
eterna
felicidad.
Advirtiendo
el
Prefecto
que
el
pueblo
se
conmovia
con
aquel
espectáculo
,
dió
sentencia
de
que
fuesen
degolladas,
y
así
se
executó
el
dia
10
de
julio,
el
mismo
en
que
concurrió
el
martirio
de
santa
Felícitas
y
de
sus
hijos;
pero
no
en
el
mismo
año,
porque
éstos
recibieron
la
corona
hácia
el
año
de
164,
y
aquéllas
por
los
de
257.
La
misa
es
del
Comun
de
los
mártires,
y
la
oracion
la
siguiente.
Presta,
quesumus
,
omnipo-
Concédenos,
ó
Dios
omnipoten-
tens
Deus,
ut
qui
gloriosos
“te,
que
los
que
celebramos
la
for-
Martyres
fortes
in
sua
confes-
taleza
de
tus
invictos
Mártires
en
sione
cognovimus
,
pios
apud
te
la
confesion
de
tu
fe,
experimen-
in
nostra
intercessione
sentia-
temos
la
eficacia
de
su
intercesion;
mus:
Per
Dominum
nostrum
Je-
Por
nuestro
Señor
Jesucristo...
sum
Christum...
La
epístola
es
del
cap.
31.
del
libro
de
la
Sabiduría,
y
la
misma
que
el
dia
VIII,
folio
134.
.
NOTA.
“Ya
se
ha
dicho
en
otras
partes,
que
esta
epístola
L
162
AÑO
CRISTIANO.
»está
sacada
de
los
¡proverbios
de
Salomon,
que
son
sin
»
duda
lo
mas
bello
y
lo
mas
importante
de
sus
obras.
Son,
»
dice
un
autor
moderno,
como
una
quinta
esencia
de
»raquella
divina
sabiduría
que
ilumina
el
entendimiento,
»
dándole
un
claro
y
noble
conocimiento
de
la
virtud
»Cristiana,
siendo
élla
misma
la
única
sabiduría
verdade-
»ra.
La
palabra
Proverbios
no
solo
significa
máximas
y
»sentencias,
sino
tambien
parábolas
y
enigmas,
que
se
»
usaban
mucho
en
tiempo
de
Salomon,
y
los
mayores
sá-
»bios
hacian
particular
estudio
de
practicarlos,”
REFLEXIONES.
Departa
sus
hijos,
y
Ilendronla
de
bendiciones.
No
hay
mejor
testimonio
de
la
virtud
de
una
madre
ni
pane-
gírico
mayor,
que
las
bendiciones
de
los
hijos.
Este
reco-
nocimiento
es
fruto
de
la
buena
educacion
que
recibieron
de
élla.
¿Pero
son
muchos
los
hijos
el
dia
de
hoy
que
puedan
con
verdad
expresar
este
reconocimiento?
¿son
muchas
las
madres
que
dan
una
cristiana
educacion
á.
sus
hijos?
Apenas
nacen
los
mas
cuando
los
echan
fuera
de
casa.
Criados
y
educados
fuera
de
la
casa
paterna
miran
á
sus
padres
como
á
extraños,
y
no
es
posible
los
miren
de
otra
manera.
Calla
en
los
niños
la
naturaleza
,
porque
no
se
la
enseñó
á
hablar;
ni
en
los
padres
puede
ser
muy
vivó
el
amor
á
unos
hijos
que
apenas
saben
si
viven.
¡Y
nos
admiramos
despues
de
que
los
hijos
salgan
tan
ingra-
tos,
extrañando
que
las
mayores
desazones
de
las
fami-
lias
las
causen
los
mismos
parientes!
¿
Quién
ha
de
inspi-
rar
á
un
hijo
aquella
respetosa
docilidad
,
aquella
rendida
obediencia
,
aquel
tierno
y
amoroso
respeto
á
un
padre
y
á
una
madre
que
apenas
conoce?
Todo
el
amor
del
niño
es
al
ama
que
le
da
leche,
pues
no
conoce
á
otra
madre;
no
sabe
quiénes
son
sus
padres
hasta
que
se
lo
dicen.
Y
entonces
,
¿qué
educacion
se
les
da?
La
que
quiere
una
aya,
una
criada
ó
un
ayo
desconocido,
cuyo
genio,
in-
clinaciones
y
costumbres
se
ignoran
enteramente;
gentes
muchas
veces
de
pocos
alcances
y
de
costumbres
perver-
sas.
En
éstos
se
descansa
,
y
en
éllos
se
descuida
de
la
mas
esencial
obligacion
que
tienen
los
padres,
que
es
la
educacion
de
los
hijos.
Pero
supongamos
que
los
mismos
A
4
-
JULIO.
DIA
X.
163
padres
sean
los
mejores
maestros
para
dar
4
sus
hijos
una
cristiana
educacion
;
los
niños
mas
facilmente
Imitan
lo
que
ven,
que
retienen
lo
que
oyen.
Un
padre
colérico,
¿cómo
corregirá
las
fogosidades
y
los
Ímpetus
de
un
hijo
mal
sufrido?
Una
madre
jugadora,
distraida
y
derrama-
da,
¿cómo
inspirará
4
su
hija
el
debido
horror
al
juego,
al
desahogo
y
al
esparcimiento?
Los
hijos,
por
decirlo
así,
imponen
á
los
padres
una
nueva
obligacion
de
ser
exemplares
en
todo.
En
un
padre
de
familias
no
hay
de-
fecto
que
no
sea
un
escándalo;
los
vicios
de
los
padres
son
modelos,
y
no
lo
son
tanto
las
virtudes.
La
salvacion
de
los
padres
está
en
cierta
manera
pendiente
de
la
sal-
vacion
de
los
hijos;
son
responsables
de
todos
los
pecados
de
éstos,
que
tienen
su
orígen
en
la
mala
educacion.
¿De
dónde
nacen
los
espantosos
desórdenes
de
la
juventud?
¿de
dónde
aquella
falta
de
religion?'
¿de
dónde
la
licencia
de
las
costumbres,
el
exceso
de
impiedad
,
la
escandalosa
disolucion?
Atríbuimos
regularmente
esos
torrentes
de
maldad
y
esos
desórdenes
al
ímpetu
desenfrenado
de
la
edad
y
al
hervor
de
la
sangre.
La
causa
mas
natural
y
la
mas
ordinaria
es
la
falta
de
educacion.
No
atribuyamos,
pues,
á
otras
causas
los
alborotos
de
las
familias,
los
desvergonzados
desprecios
de
la
autoridad
paterna,
las
descaradas
inobediencias
y
las
sangrientas
ingratitudes
de
los
malos
hijos.
¡Oh,
qué
cuenta
se
ha
de
dar
4
Dios
de
esta
descuidada
educacion!
Aquel
hombre
de
vida
al
pare-
cer
tan
arreglado
,
quizá
será
condenado
porque
tuvo
hí-
Jos
perversos
y
ma
criados,
El
evangelio-es
del
cap.
12.
de
san
Mateo.
<
In
illo
tempore
loquente
Jesu
ad
turbas:
Ecce
mater
ejus
et
fratres
stabant
foris;
queren=
ses
loqui
ei.
Dixit
autem
el
idam:
Ecce:
mater
tua,
et
¡e
tui
foris
stant
queren-
les
te.
Ar
ipsé
respondens
di-
centl
sibi,
air;
Que
est
mater
mea,
et
quí
sunt
fratres
mei?
Et
extendens
manum
in
disci-
pulos
suos,
dixit;
Ecce
mater
En
aquel
tiempo
hablando
Jesus
4
las:turbas
:
He
aquí
que
su:
madre
y
sus
hermanos
estaban:
fuera:
soli-
citando
hablarle.
Díxole
úno:
Mira
que
tu
madre
y
tus
hermanos
están
fuera
buscándote.
Pero
él,
respon-
diendo
al
que
le
hablaba,
le
dixo:
¿Quién
es
mi
madre,
y
quiénes
son
mis
hermanos?
Y
extendiendo
la
mano
hácia
sus
discípulos,
dixo:
He
aquí
mi
madre
y
mis
hermanos.
L
2
164
AÑO
CRISTIANO.
mea
et
fratres
mei.
Quicumque
Porque
cualquiera
que
hiciere
la
enim
fecerit
voluntatem
Patris
voluntad
de
mi
Padre
,
que
está
en
mei,
qui
in
culis
est,
ipse
meus
los
cielos,
ese
es
mi
hermano,
y
mi
frater,
et
soror,
et
mater
est.
hermana,
y
mi
madre.
—_MEDITACION.
La
virtud
consiste
principalmente
en
hacer
en
todo
pr,
la
voluntad
de
Dios.
PUNTO
PRIMERO.
Gris
que
hablando
con
propiedad,
no
hay
virtud
verdadera
sino
la
virtud
cristiana;
y
no
hay
virtud
cristiana,
sino
en
cuanto
se
conforma
con
la
voluntad
de
Dios.
Cualquiera
accion
que
parezca
virtuosa
si
le
falta
esta
calidad,
solo
es
una
virtud
material;
no
tiene
mas
que
el
nombre
y
la
apariencia;
pero
no
el
mérito
ni
la
gracia
sobrenatural
de
verdadera
virtud.
Obras
de
miseri-
cordia,
limosnas,
actos
de
humildad
,
exercicios
de
“mortificacion
,
efectos
del
zelo,
todo
esto
engaña
;
pero
si
no
es
eso
lo
que
Dios
quiere,
y
lo
que
pide
Dios
de
la
persona
,
todo
ello
no
es
mas
que
una
máscara
de
virtud.
Quare
jejunavimus
,
et.
non
aspexisti?
¿Por
qué
ayunamos,
podrán
decir,
y
ni
siquiera
te
dignaste
de
volver
los
ojos
hácia
nuestros
ayunos?
Quare
humiliavimus
animas
nos-
tras,
et
nescisti?
¿Por
qué
nos
humillamos,
y
no
hiciste
aprecio
de
nuestras
humillaciones?
Porque
en
los
ayunos
hicísteis
vuestra
voluntad,
y
nola
mia.
Ecce
in
die
jeju-
mii
vestri
invenitur
voluntas
vestra.
¡Mi
Dios,
y
qué
ad-
mirable
leccion
es
este
oráculo
del
Profeta
para
tantos
y
para
tantas,
que
en
el
exercicio
de
las
buenas
obras
y
en
su
imaginaria
devocion
solo
consultan
su
inclinacion
á
la
impetuosa
actividad
de
su
genio!
Estos
me
dirán,
Señor,
Señor,
y
no
entrarán
en
el
reyno
de
los
cielos,
dice
el
Sal-
vador
del
mundo;
pero
aquéllos
entrarán
en
él,
que
hicie-
ren
la
voluntad
de
mi
Padre
celestial.
¿Quién
habla
?
El
mismo
Jesucristo.
¿Será
menester
otro
testimonio
mas
claro
ni
mas
decisivo
para
curar
nuestra
ilusion?
Es
de-
fecto
muy
comun*en
muchas
personas
devotas,
que
no
O
JULIO:
DIA
X.
165
hallan'
gusto
en
la
virtud
siño
en
cuanto
se
conforma
con
su
natural
y
con
su
genio;
en
desaprobando
lo
que
éllas
desean,
todo
es
disgusto,
y
todo
es
sequedad.
El
gran
mó-
vil
de
todas
sus
buenas
obras
y
de
todas
sus
devociones
es
la
voluntad
propia.
Brilla,
hace
gran
ruido
su
zelo
;
pero
si
toda
la
actividad
de
su
zelo
no
reconoce
otro
impulso
que
el
de
la
propia
voluntad,
¿qué
virtud
ni
qué
mérito
tendrán
todas
esas
maravillas,
todo
ese
ruido
ní
todos
esos
trabajos?
Muchos
me
dirán
en
aquel
dia:
Señor,
Señor,
¿pues
no
profetizamos
en
vuestro
nombre?
¿no
lanzamos
en
él
los
demonios
de
los
cuerpos?
¿no
hicimos
en
él
muchos
milagros?
Y
yo
los
responderé:
Nunca
os
conocí,
porque
siempre
hicísteis
obras
de
iniquidad.
Así
califica
el
Hijo
de
Dios
las
imaginarias
obras
buenas,
que
son
par-
tos
de
la
propia
voluntad.
¡Mi
Dios,
y
qué
extendido
es-
tá
este
error
aun
entre
aquellas
personas
que
hacen
profe-
sion
de
la
mayor
penitencia!
Dícese
que
solo
se
desea
ha-
cer
lo
que
Dios
quiere;
pero
esto
se
entiende
cuando
solo
quiere
Dios
lo
que
nosotros
queremos.
¿Puede
haber
ilu-
sion
mas
perniciosa
ni
mas
grosera?
PUNTO
SEGUNDO.
(Conse
el
verdadero
sentido
y:
la
fuerza
de
aquellas
palabras
del
evangelio:
4quel
que
hace
la
voluntad”
de
mi
Padre,
que
está
en
el
cielo,
ese
es
mi
hermano
,
mi
herma-
na
y
mi
madre.
Sin
este
distintivo
no
nos
reconoce
Jesu-
cristo;
sin
esta
señal
no
hay
verdadera
virtud;
como
haga
yo
la
voluntad
de
Dios
en
lo
que
hago,
sea
lo
que
fuere,
no
puedo
dexar
de
agradarle.
Este
es
el
secreto
para
arribar
á
la
mas
eminente
santidad.
¡Mi
Dios,
y
de
qué
gran
consuelo
es
esta
verdad!
O
ya
me
vea
elevado
ó
ya
abatido;
sea
el
hombre
mas
opulento,
ó
sea
el
mas
miserable;
goce
salud,
ó
esté
cargado
de
achaques;
ó
me
coloque
Dios
en
algun
empleo,
ó
me
dexe
arrincona-
do
como
un
siervo
inútil;
si
estoy
donde
quiere
Dios,
si
hago
lo
que
quiere,
y
me
porto
como
quiere,
no
puedo
hacer
cosa
mejor;
nada
tengo
que
desear
para
mi
salva-
cion;
tengo
el
consuelo
de
saber,
que
por
poco,
por
des-
.
preciable
y
por
vil
que
sea
lo
que
hago,
desde
el
misino
punto
en
que
quiere
Dios
que
lo
haga
,
esa
misma
accion
L
166
ANO
CRISTIANO.
tan
vil
y
tan
despreciable
es
en
mí
una
gran
virtud,
4:
la
cual
tiene
Dios
aligada
una
recompensa
eterna
,
como
es-
té
mi
alma
en
la
debida
disposicion
para
merecerla.
Na-
die,
pues,
imagine
que
para
ser
santo
es
menester
hacer
cosas:
extraordinarias;
se
engaña
¡mucho
en
.eso;'.no
es
menester
mas
que
hacer
loque
Dios
quiere,
cuando
lo
quiere,
y
como
lo
quiere.
Hállase
uno
enfermo,
y
sin
po-
der
hacer
cosa
alguna;
así
lo
quiere
Dios;
ves
ahí
un
gran
motivo
de
consuelo
y
un
gran
fondo
de
merecimien-
to;
te
sería
perniciosa
la
salud,
y
el
trabajar
te
perde-
ria.
Estás
pobre
y
lleno
de
contratiempos;
así
lo
quiere
Dios:-
la
prosperidad
sería
tu
mayor
desgracia,
y
la
abundancia
el
orígen
de
tu
condenacion;
Dios
te
ha
puesto
en
ese
estado,
y
debes
vivir
tranquilo.
Bien
puede
ser
que
te
pares
en
el
camino,
y
que
de
esa
manera
nun-
ca
llegues
al
término;
pero
como
andes
por
él
sin
dete-
nerte
,
está
cierto
de
que
no
te
descaminarás.
Con
verdad
se
puede
decir
,
que
el
rendimiento
y
la
conformidad
con
la
voluntad
de
Dios
caracterizan
todos
los
santos.
Gran-
de
error
es
de
aquellos
imaginarios
devotos,
que
con
pre-
texto
de
zelo,
de
obras
de
caridad
y
de
devocion
nunca
hacen
mas
que
lo
que
se
les
antoja
;
esclavos
de
su
pro-
pia
voluntad
no
reconocen
otra
guia;
ciegos
con
la
¡lu-
«sion
tienen
por
efecto
de
la
gracia
la
satisfaccion
que
sienten.en
hacer
su
gusto.
¡Mi
Dios,
qué
dolor
y
qué
re-
mordimientos
causará
en
la
hora
de
la
muerte
esta
volun-
taria
ilusion!
(
"No
permitais,
Señor,
que
yo
lo
experimente
en
aque-
lla
hora:
haced
que
de
aquí
adelante
vuestra
divina
vo-
Juntad
sea-regla
de
la
mia,
y
que
nunca
quiera
sino
lo
que
vos
quereis.
JACULATORIAS.
Fiat
voluntas
tua,
sicut
in
coelo
et
in
terra.
Matth.
6.
Hágase
tu
voluntad,
así
en
la
tierra
como
en
el
cielo,
Pater,
non
quod
ego
volo,
sed
quod
tu.
Marc.
15.
Padre
mio
celestial,
no
se
haga
lo
que
yo
quiero,
sino
lo
que
quieres
tú.
Ss
—
OJULIO.
DIA
X.
167
PROPOSITOS.
Lados
somos
siervos
del
Padre
de
familias,
y
estamos
en
su
servicio
para
hacer
lo
que
nos
mande,
y
nada
mas.
|
¿Tendria
ninguno
en
su
casa
por
mucho
tiempo
á
un
cria-
do
que
no
quisiese
hacer
mas
que
su
gusto?
Demos
que
fuese
trabajador,
mañoso
y
fiel;
no
importa;
quiérese
un
criado
dócil
y
obediente;
no
se
estima
nada
de
cuanto
hace
contra
el
órden
de
su.
amo.
Concluye
de
aquí,
que
toda
la
virtud
y
todo
el
mérito
consiste
en
hacer
la
vo-
luntad
de
Dios.
Nunca
tengas
mas
devocion
que
ésta,
ni
jamás
te
exercites
sino
en
aquello
que
Dios
quiere;
siem-
pre
que
le
pidas
algo,
añade
aquellas
palabras
del
Salva-
dor:
Verumtamen
non
sicut
ego
volo,
sed
sicut
tu;
pero
en
todo
caso,
Señor
,
que
no
se
haga
como
yo-lo
quiero,
sino
como
vos
lo
quereis.
En
todo
lo
que
haces,
procura
tener
el
dulce
consuelo
de
poder
decir:
Hago
lo
que
Dios
quiere;
y
ten
presente
que
la
propia
voluntad
es
aquel
gusano
que
roe,
y
seca
la
yedra,
á
cuya
sombra
descan-
saba
el
profeta
Jonas.
Desconfia
de
ti
mismo,
y
de
todo
cuanto
hicieres
por
tu
eleccion
y
por
tu-gustoz
no
te
de-
.
xes
engañar;
mira
que
es
triste
cosa
no
conocer
la
ilusion
hasta
la
hora
de
la
muerte.
2
No
se
puede
enseñar
devocion
mas
provechosa,
que
aconsejar
á
todos
recen
cada
dia
la
oracion
siguiente
,
sa-
cada.
del
admirable
libro
de
la
imitacion
de
Cristo,
li-
bro.
3.
Cap.
15.
7
«Tú,
Señor,
sabes
lo
que
es
mejor
;
hágase
esto,
Ó
»
aquello
como
quisieres;
dame
lo
ue
quisieres,
cuánto
qui:
»"sieres
,
y
cuando
quisieres;
haz
de
mí
como
sabes
,
como
»
mas
te
agradare,
y
como
fuere
mayor
honra
tuya;
ponme
»
donde
quieras,
y
haz
libremente
conmigo
en
todas
las
co-
»sás.
En
tu
mano
estoy
:
vuélveme
y
tórname
al
rededor
»como
te
pareciere.
Siervo
tuyo
soy
,
y
á
todo
estoy
dis-
»
puesto,
porque
no
deseo
vivir
para
mí,
sino
para
t1;
óxala
»
que
sea
digna
y
perfectamente.
Dame
que
siempre
desee,
»
y
quiera
lo
que
fuere
mas
acepto
á
ti
y
mas
agradable.
Há-
»gase
tu
voluntad,
y
mi
voluntad
siga
siempre
á
la
tuya,
»
y
se
conforme
perfectamente
con
élla.
Sea
en
mí
un
mis-
»
MO
querer,
y
no
querer
contigo,
y
que
no
pueda
querer,
»
ni
NO
querer,
sino
aquello
que
tú
ir
,
y
no
quieres.”
4
1
168
AÑO:
CRISTIANO.
San
Pio,
papa
y
mártir.
E.
tiempo
del
emperador
Antonino
Pio
,»hácia
la
mi-
tad
del
segundo
siglo,
terminó
gloriosamente
su
carrera
con
la
corona
del
martirio
el
papa
san
Higinio;
y
habien-
do
vacado
la
Sede
apostólica
tres
dias,
los
fieles,
cuyo
número
era
ya
en
Roma
muy
crecido
,
los
emplearon
to-
dos
en
ayunos
y
en
oraciones.,
pidiendo
á
Dios
un
papa
que
tuviese
las
prendas
correspondientes
para
gobernar
la
Iglesia
con
toda
la
santidad,
valor,
fortaleza
y
prudencia
-
necesarias
en
un
tiempo
en
que
parece
habia
calmado
la
persecucion
de
los
emperadores
gentiles:
solo
para
que
los
hereges
tuviesen
mas
libertad
para
despedazarla
con
rabia
y
con
furor.
Fueron
oidos
los
.clamores
de
los
fieles,
y
á
los
tres
dias
fue
elegido
de
unánime
consentimiento
san
Pio
primero
de
este
nombre,
cuya
virtud
y
cuyos
méritos
resplandecian
mucho
tiempo
habia
en
toda
la
Iglesia.
Fue
hijo
de
Rufino,
natural
de
Aquileya,
donde
le
dió
su
padre
una
cristiana
educacion,
y
despues
pasó
á
Roma
á
perfeccionarse
en
todas
las
letras,
singularmente
en
las
sagradas,
y
en
la
ciencia
de
la
salvacion.
+
Hizo
en
éllas
tan
asombrosos
progresos,
que
mere-
ció
la
primera
estimacion
y
admiracion
entre
los
canóni-
gos
regulares;
clase
de
eclesiásticos
de
vida
inocente
y
exemplar
que
vivian
en
comunidad
como
verdaderos
reli-
giosos
,
porque
profesaban
con
voto
cierta
regla.
Muy
en
breve
fue
Pio
el
modelo
y
la
veneracion
de
todos,
sobre-
saliendo
tanto
su
virtud
,
su
caridad
con
los
pobres,
su
vivo
y
fervoroso
zelo
por-
la
religion,
que
en
opinion
de
muchos
le
consagró:
por
obispo
el
papa
Higinio,
y
en
cierta
manera
repartió
con
él
la
solicitud
pastoral
de
toda
la
Iglesia.
Nombrado
por
su
Pastor
universal,
des-
pues
que
faltó
Higinio
,
dedicó
toda
la
atención
al
cuida-
do
de
su
rebaño;
sus
desvelos
y
su
vigilancia
se
aplica-
fon
á
conservar
en
toda
pureza
el
sagrado
depósito
de
la
JULIO.
DIA
XI.
+
169
fe
que
tenia'á
su-cuidado,
uniendo
mas.
y.
mas;,todas:
las
iglesias
particulares:eon-los
vínculos
de
la:caridad:y,
de
la
tradicion,
y.
previniendo
anticipadamente
todo.
lo,
que
podia
ocasionar
desunion
y
Cisma.
0.
onicih
la
¿Los
judíos
convertidos
á
la
fe
se
habian
empeñado-
siempre/en
celebrar
la
pascua
de
Resurreccion
el
día
14
de.
la
luna-que
entra
inmediatamente
despues
del
.equi-
noccio:
de:
la
«primavera.
Era:
entre:
éllos
la:
fiesta.
mas
solemne
.en'
memoria
«de
su
libertad
del
«cautiverio.
de
Egipto;
porque
el
nombre
Pascua
significa
paso,
alu-
diendo
al
paso
del
mar
Bermejo;
y
tambien
al
del
án-
gel
exterminador
cuando
viendo:
manchadas
de
sangre
las
puertas
de
los.
israelitas,
pasó
por
delante
de
éllas
sin
hacerles
daño;
y
al
contrario
,
quitó
la
vida
4.
todos
los
primogénitos
de
Egipto,
Todas
eran
figuras
de
la
re-
dencion
de
los
hombres
por
la
sangre
dei
Salvador
del
mundo
y
de
la
Pascua
de
los
cristianos,
que
es
Jesu-
cristo
nuestro
cordero
pascual,
que
fue
sacrificado
por
nosotros.
Los
apóstoles
instruidos
por
Jesucristo
,
fi=
xaron
la
Pascua
de/los:cristianos
el
primer
domingo
inmediato
al
plenilunio
de
marzo
en
memoria
de
la
Re»
surreccion
del
Salvador.
Pero
como
los
judíos
sentian
siempre
una
fuerte
propensión
á
retener
las
ceremonias
judáicas
en
cuanto
les.
fuese.
posible,
muchos
de
éllos
celebraban
la
Pascua
en
el
Oriente
el
día
14
de
la
Juna,
Apenas
se
vió
san'Pio
en
lá-cátedra
de
san,
Pedro,
cuan
do
expidió
un.decreto
mandando
que-todás
las
¿iglesias
del.
mundo
se
conformasen
«con
ila'
tradicion
«apostólica,
observada
en
todos
tiempos
por
la
Iglesia
romana
en
ór-
den
á
la
celebracion
de
la
Pascua
para
no
concurrir.
con
los
judíos;
y.
lo.
mismo
«confirmaron:
despues
muchos
concilios.
00th
añ
e
BR
rd
a
La
paz
de
que
gozaba
la
Iglesia
entiempo
de.
un
Emperador
que
habia
como
suspendido
todas
las:
perse-
cuciones
,
dió
lugar
4
que
la
fe
hiciese:
maravillosos
pro-
gresos,
y
4
que
el
santo
Papa
formase
prudentes
regla-
mentos
para
restableceren
stodas
partes:
la:
disciplina
eclesiástica,
Probibió:cón.
«graves
penasique-los
bienes
de
la
Iglesia
fuesen
enagenados,
ni,
aplicados
4
usos
pro-
fanos,
y
mandó
quese
adinitiesen-á:
todos
cuantos
se
presentasen
para
abrazar
el
cristianismo,
sin
exclu-
170
-
AÑO
CRISTIANO.
sión:
ni
distincion
de
judíos
y
gentiles:
Penetrado
y
lleno
delreligión,
impuso”
severas
penas
4:
1os
sacerdotes
que
celebrasen/los
oficios
divinos,
ú
ofreciesen.negligen-
temente
el
divino
sacrificio,
dexando
derramar
ó
vertien=
do
por
su
culpa
en
el
altar
la
preciosa
sangre
de
Cristo,
Si
cayere
en
el
suelo
(dice:
el
Santo),
hagan
penitencia
por
cuarenta
dias;
si
en
los
corporales,
por
tres;
si
pene-
tro
hasta
el
primer
mantel,
por>cuatro';
por
nueve"
sé
llegó'al
segundo;
y
por
veinte“si
caló
hasta:
el
tercero.
En
cualquiera.
parage'donde-
cayere
,
séquese
todo:
lo
que
hubiese
mojado;
si
esto
no
se
pudiese,
lávese
con
cuida-
do,
0
ráigase;
y
recogiendo
todo
lo
lavado
y
lo
raido,
quémese
,
y
échense:
las
cenizas
en
la
piscina.
En
esta
piadosa
menudencia
de
disciplina
se
evidencia
su
zelo
en
materia
de
religion
y
su
devocional
sacramento
de
la
Eucaristía
Ordenó
tambien,
que
las
vírgenes
consagra-
nacion
de
su
casa
á
la
Iglesia:
en
élla
nos
juntamos
aho-
ra
con
los
pobres
de
Fesucristo
(así
lama
á
los
pres-
de
que
partiste
4
Viena,
y
si
ha
hecho
fruto
tu
pre-
dicácion:
del.
evangelio.
La
data
de
esta
epístola
es
del
año
166.
009"
Br
En
ótra
que
escribió
al
mismo,
le
dice
de
esta
ma-
nera:
“Por
la
carta
de
los
mártires
que
me
entregó
»
Atalo,
he
tenido
noticia
«con
indecible
gozo
mio
de
»
la
gloriosa:
victoria
que:
consiguieron
del
infierno
esos
»héroes
cristianos,
y
del
valor
con
que
nuestro
ama-
»do
hermano
Vero
triunfó
de
los
enemigos
de
Jesucristo,
»
derramando
su
sangre
por
Su
gloria.
Pues
eres
sucesor
y
¿JULIO
DIA
“XLA
17H.
»de'este-ilistré
Mártir.
en
la
silla
episcopal
¿'sé
tams>
»bien
heredero
de
sus.
virtudes
,
y
haz
todo
lo
posible
»
para
llenar
dignamente
tan
santo
y.
tan
sagrado
ministes
»rio.
Cuida.mucho
de
los
cuerpos
delos
santos.
mártires;
»como
los
apóstoles
cuidaron
del
de.san
Esteban
;
visita
»
frecuentemente4:los
santosoconfesoresique
están
en
¡las
.
»
Cárceles;
confírmalos
mas'y
mas
en
la:fe;
tanto
«con
»
tus
ed
como
con
tus
exemplos;
procura
que
los
»presbiteros
y
los
diáconos
te
honren
mas
como
4
mi:
»nistro
de
Jesucristo
que
como
á
su
superior
;
en;
lo
»
demas
,
Dios
me
ha
dado
á:entender.que'se
acerca
mi
»fin
;
suplícote
no
me:.olvides
en
el
sacrificio
del
altar.”
-
Hállanse
estas
epístolas
icon
sus;
decretos
en
la
coleccion
de
los
concilios,
!
|
:
bi
Durante
el
pontificado
de
san
Pio
fue
combatida
la
Iglesia
de
Dios
por.
muchos
hereges,
á
quienes
el
santo
Pontífice
persiguió
y
anatematizó
con
una
fuerza
y.con
un
vigor
verdaderamente
apostólico
,:auxiliado:poderosa-
mente
de
san
Justino
el
filósofo,
que
á-la
sazon
vivia
en
Roma;
y
con
licencia
del
santo
Papa
tenia
escuela
abier-
ta
de
virtud,
el
cual
por
el
mismo
tiempo
compuso
aque-
lla
famosa
apología
en
favor
de
los
cristianos,
que
hizo
callar,
y
confundió
vergonzosamente:á
los
gentiles:
El
enemigo
de
la
Iglesia
que
dió
mas
exercicio
á.
la-vigilan-
cia
del
santo
Pastor
fue
el
heresiarca
Valentin,
que
tam-
bien
se
hallaba
entonces
en
Roma,
y.
hacia
grandes
pro-
resos
en
el
error
á
favor
de
sus
extraordinarios
talentos.
Era
de
vivo
ingenio,
lleno
de
fuego,
muy
cultivado
de
“modales
desembarazadas,
ayrosas
y.
deun
singular
atrac-
tivo;
su
elocuencia:suspendia
y
enamoraba
y
pero
«sobre
todo
engañaba
al
vulgo
su
continua
afectación
de:
refor-
ma
y
una
bien
estudiada
exterioridad
de
virtud.
Facil-
mente
descubrió
san
Pio
la
malignidad
y
el
veneno.
de
todos
aquellos
artificios
como
las
extravagancias
de
aquel
solemne
embustero.
Fulmiñó
contra
él
todas
las
censuras
de
la
Iglesia:
persiguióle;
y
no
paró,
hasta:
exterminar
una
secta
que
aniquilaba
la
religion,
destruyendo
todos
los
principios
del
moral
cristiano,
o
dió
menos
exercicio
á
su
zelo
y
á
su
vigilan
cla
el
heresiarca
Marcion.
Era
de
Synopo
en
el
Ponto
Euxino,
hijo
de
un
padre
muy
cristiano
,
que
habiendo
.
TÍ
AÑO
CRISTIANO.
enviudado
se
hizo
sacerdote,
y:
despues
fue
obispo.“A
los
principios
hizo
Marcion
profesion
de
virtuoso,
amando
la
pobreza
y
el
retiro;
pero
convencido
de
haber
violado
á:una
doncella,
fue:separado
de
la
Iglesia
por
su
mismo
padre;
pasó'á4
Roma;
donde
con
toda
su
máscara
de
vir-
tod
y.
de:áusteridad
no
pudo:
conseguir-ser
admitido
4
la
comunion
de
los
fieles;
y”
despechado,
abrazó
la
heregía
de
Cerdon,
añadiendo
muchas
impiedades
á
las
de
este
hediondo
Heresiarca;
de
suerte,
que
viniendo
á
Roma
san'Policarpo,
y
encontrándole
Marcion
en
la
calle,
le
preguntó:
¿Vo'me
conoces?
Sí,
respondió:
Policarpo,
co-
noxcote
muy"
bien
opor:
hijo?
primogénito
de
Satanás.
Este
impío
procuraba
disfrazarse
con
las
apariencias
de
arre-
.
pentido
y
devoto,
con
lo
que
engañó
á
muchos
sencillos
y
algunas
mugeres
simples;
pero
el
santo
Pontífice
descu-
brió
sus
embustes,
confundióle,
excomulgóle,
y
le
puso
envparage
de
queno
pudiese
hacer
daño.
*
5:04
ana
vida;
tan.exemplar,
“acompañada
de
tan
he-
róicas
virtudes,
.y
á
un
zelo
tan
fervoroso
y
tan
digno
de
uno
de
los
mas
santos
sucesores
de
san
Pedro,
era
muy
correspondiente
que
se
siguiese
la
gloria.del
martirio
para
coronar
sus
trabajos
apostólicos.
Logróla
en
fin;
pues
aunque
el
emperador
Antonino
no
persiguió
á
los
cris-
tianos
en'
su
reynado,
pero
como
subsistian
en
su
vigor
los
antiguos
edictos
contra
la
Iglesia,
se
aprovechaban
de
esto
los
ministros
en
las
ocasiones.
El
apostólico
zelo
y
el
invencible
vigor
del
santo
Pontífice
contra
los
enemi-
gos
de
Jesucristo
excitaron
su
ódio,'
y
encendieron
su
furor
y
su
venganza.
Fue
delatado
«por
cristiano
y-por
el
mas
mortal
enemigo
de
los
dioses
del
imperio
ante
los
magistrados
gentiles;
arrestáronle
,
y
despues
de
haber
padecido
mucho
en
la
prision,
tuvo
la
dicha
de
per-
der
la
vida
por
la
fe.
de
a
Sucedió
su
preciosa
“muerte
el
dia
11
de
julio
del
año
165,
á
los
nueve
años,
“cinco
meses
y
veinte
y
siete
dias
de
pontificado,
segun
el
cardenal
Baronio,:y
en
el
mismo
dia
celebra
la
Iglesia
su
fiesta.
RM
Jena
CTA
'
JULIO.
DIA
XL
173
¿La
misa
es
en
honra
del
Santo,
y
la
oracion
>
la
siguiente,
Dofirmitaiem
nostram
respice,.
omnipotens
Deus,
et.
quia
pon-
dus
proprie
actionis
grava,
beati
Pit,
martyris
tul
atque
pon:
tificis,
intercessio
gloriosa
nos
protegat:
Per
Dominum
nostrum.
s
0%
E
Ll
La
epístola
cs
del
cap.
1.
Charissimiz
Beatus
vir,
qui
suffert
tentationem
5
quoniam
cúm
probatus
fuerit,
accipier
coronam
vite,
quám
repromisit
|
Deus
diligentibus
se.
"Nemo,
cúm
tentatur,
dicat
,
quoniam
a
Deo
tentatur.
Deus
enim
inten=
tator
malorum
est;
ipse
autem
neminem
tentat.
Unusquisque
ve-
rd
tentatur
a
concupiscentia
sua
:
abstractus
eb;
illectus,.:
Deinde
concupiscentia
cum
conceperit
par
rit
peccatum
;
peccatum
verd
cum
consummatum
fuerit,
gene—
rat
mortem.
Nolite
itaque
erra-
re,
fratres
mei
dilectissimi,
Om-
ne
datum
optimum
et
omne
do--
mum
perfectum
;
*
¡desursum
est,
apud
quem
non
est
transmutatio,
nec
vicissirudinis
:obumbratio.
Voluntarié
enim.
genuit
nos
ver=,
bo
veriratis,
ut
simus
.ivitium.
aliguod
Creature
Ejuseo
ojos,
dr
.
0
al
Atiende,
ó
Dios
todopoderoso,
á
nuestra
Raqueza,
y
puésto
qué
nos
oprime
el
peso
de
nuestros
pecados
,
alívianos
de
él
por
la
puderosa
intercesion
de
tu
bien-
aventurado
mártir
y
pontífice
Pio:
Por
nuestro
Señor
Jesucristo.
”
de
la
del
apóstol
Santiago.
Carísimos:
Bienaventurado
el
ya-
ron
que
sufre
la
tentacion:
porque
cuando
fuere
exáminado
recibirá
la
corona
de
vida,
que
prometió
Dios:
4'aquellos'ue
le
aman.
Nin-
'guno
cuando
es
tentado,
diga
que
es
tentado
por
Dios:
porque
Dios
'no
es
tentador
de
cosas
malas;
pues
él
á
nadie
tienta.
Sino
que;
cada
uno
es
tentado
por
su
propia,
con-
eupiscencia
,.
que,
le
saca
de.
sí
y
le
aficiona.
Despues
la,
concupis-
cencia
habiendo
concebido
pare
al
pecado;
y
el
pecado
despues
siendo
consumado
engendra
la
muerte.
No
querais;
pues
,
errar,
hermanos
mios
muy
ainádos..
Tóda
"buena
dádiva'
y
todo
don
perfecto
descendens
da
Patre
luminum,
viene
de
arriba
,
descendiendo
de
aquel
Padre
de
las
luces,
en
el
cual
no
hay
mudanza
ni
sombra
de
yicisitud.
Porque
él
de
su
yo-
luntad
nos
engendró
por
la
pala-
bra.
de
verdad
,
para
que
s
el
Aa
principio
de
su
criat
?
NOTA,
q
En
“La
epístola,
de
Santiago.
es
una
de
las
que
se
lia
»canónicas
;.
porque,
como
advierte
san
rónimo
,
COn7
174
AÑO“
CRISTIANO.
»
tiene
reglas
importantes
para
el
gobierno
de
las
costum-
»
bres
y
saludables
instrucciones
en
puntos
de
fe.
La
pa-
»
labra
griega
cánon,
de
donde
sale
camónico,
significa
pro-
»»plamente
ordenación
ó
regla,”
REFLEXIONES.
E;
que
es
tentado
,
10
diga
que
Dios
le
tienta;
Dios
no
es
capaz
de
tentar
al:mal;
y
así
á
ninguno
tienta.
Irrítase
al
tentador
con
la
libertad
y
con
la
presuncion;
expónese
el
alma
por
su
mero
antojo
al
ayre
mas
contagioso
;
de-
safíase
á
los
peligros;
échase
á
dormir
sobre
el
borde
del
precipicio;
y
despues
se
grita
contra
la
violencia
de
la
tentacion
,
contra
los
peligros
del
estado,
contra
la
vicio-
sa
propension
de
la
naturaleza
corrompida.
Causa
verda-
deramente
lástima
oir
quexarse
á
la
mayor
parte
de
los
cristianos
,?lamentándose
de
lo
dificultosa
que
es
la
salvacion,
y
del
gran
número
de
los
impedimentos.
Todo
es
tentacion,
dicen,
todo
escollos,
todo
lazos;
vivimos
en
pais
enemigo,
y
hasta
de
nuestro
mismo
corazon
hemos
de
desconfiar.
El
tentador
está
de
inteligencia
con
todos
nuestros
sentidos;
son
pocos
los
objetos
que
no
estén
envenenados;
el
veneno
se
introduce
por
los
ojos..
Las
diversiones
mas
inocentes,
las
mas
lícitas
sirven
mu-
chas
veces
de
lazo
y
de
artificio
para
enredar
el
alma.
Todo
eso
es
así;
pero,
y
bien:
en
esa
generalidad
de
riesgos
,
¿qué
armas?
¿qué
preservativos?
¿qué
auxilios?
¿qué
medios
se
toman?
Al
menor
ruido,
al
mas
leve
te-
mor
de
peste
Ó
de
contagio
se
alborota
,
se
sobresalta
.rodo
el
pais;
todos
huyen,
todos
abandonan.
Ni
interes
particular
,
ni
razon
de
amistad
,
ni
vínculo
de
parentes-
co,
ní
respeto
de
decencia,
nada
basta
para
detenernos.
Se
priva
cada
uno
del
juego,
del
paseo,
de
la
conversa-
“cion,
del
comercio;
academias,
diversiones
,
visitas
,
es-
pectáculos,
todo
se
cierra,
todo
se
interrumpe,
todo
cesa,
Y
todo
esto,
¿por
qué?
por
la
salud,
por
el
temor
de
la
muerte,
por
el
amor
á
la
vida.
¿Y
la
salvacion?
¿y
el
temor
del
infierno?
¿y
el
deseo
de
la
eterna
bienaventu-
ranza
producen
los
mismos
efectos?
¿Con
qué
seguridad.
se
exponen
los
hombres
á
los
mayores
peligros
de
la
sal-
vacion?
¿con
qué
fiereza,
con
qué
obstinación
se
mantie-
JULIO.
DIA
XI.
175
nen
en
medio
de
las
llamas?
¡Y
despues
se
quexan
de
su
ardor
y
de
su
vivacidad!
Derrámanse
en
medio
del
mundo;
van
á
buscar
las
concurrencias
donde
todo
cons=-
pira
á
corromper
los
sentidos,
á
engañar
el
corazon,
á
irritar
las
pasiones,
á
estrechar
mas
los
lazos,
á
estragar
las
costumbres,
á
debilitar
la
fe,
y
á
perder
el
alma.
¡Y
despues
echan
la
culpa
á
la
naturaleza
y
á
su
viciosa
1n-
clinacion!
Acusan
al
tentador,
acusan
á
la
tentacion,
y
falta
poco
para
que
no
acusen
tambien
á
la
divina
Provi-
dencia.
Aunque
el
enemigo
de
la
salvacion
no
se
acordara
de
nosotros,
como
se
puede
decir
que
apenas
se
acuerda
de
muchos
entre
aquellos
mismos
que
mas
se
quexan
de
él,
¿serian
los
hombres
menos
tentados
de
lo
«que
son,
siendo
éllos
mismos
sus
mayores
tentadorés
*'¿Qué
nece-
sidad
tendrá
el
demonio
de
tentar'4-los
jóvenes
en
aque-
llas
coneurrencias
'de
donde
siempre
está
desterrada
la
inocencia,
en
aquellas
diversiones
donde
no
estaria
segura
la
virtud
mas
arraigada
y
mas
aguerrida
,
donde
se
es-
trellaria
la
mas
sólida
devecion,
y
donde
la
mas
austera
penitencia
haría
inevitable
y
Jástimoso
naufragio?
Des-
engañémonos,
ninguna.
cosa
puede
eludir,
aquel,
oráculo
infalible:
El
que
ama
el
peligro,
perecerá
en
él.
Si
se
conservara
la
inocencia
en
medio
de
esas
peligrosas
y
voluntarias
ocasiones,
los
mas
disolutos
harian
mayores
milagros
que
los
mayores
santos.
A
nadie
tienta
Dios;
cada
cual
es
teptado
por
su
propia
concupiscencia,
que
él
mismo:
irrita
y
enciende
Mas.
2
90p
0
nooo
canto
El
evangelio
es
del
cap.
14
de
san
Lucas.
In
illo
tempore
dixit
Jesus
tur=
En
aquel
tiempo
dixo
Jesus
á
bis:
Si
quis
venis
ad.me,
et
non
odit
patrem
suum,
et
matrem,
et
uxorem,
et
filios,
et
fratres
,
et
so-
rores
,
adhuc
autem
et
animam
suam,
non
potest
meus
esse
disci-
Pulus.
Et
qui
non
bajulat
crucem
suam,et
venit
post
me,
non
potest
Meus
e
e
¿4
bh
'
e
Pes
"esse
di
ipulus.
Quis
enim
EX
DOVIS
voleñs
túrrim
edificare,
non
prius
sedens
computat
sump-
tus
qui
necessarii
sunt,
si
habeat
las
turbas:
Si
alguno
viene
á
mí,
y
no
aborrece
á
su
padre,
á
su
madre,
á
su
muger,
sus
hi-
jos,
sus
hermanos
y
sus
herma-
nas,
y
auná
su
propia
vida,
no
puede
ser
mi
discípulo.
Y
el
que
no
lleya
su
cruz,
y
viene
en
pos
de
mí,
no
puede
ser
mi
dis-
cípulo,
Porque
¿quién
de
voso=
tros,
queriendo
edificar
una
to-
rre
,
no
computa
antes
despacio
176
ad
perficiendum:
ne
posteaquam
posuerit
—
fundamientum
,
et
non
potuerit,perficere
y
omnes,
qui
Vi:
dent,
incipiant.,
illudere
e,
di,
centes:
Quia
hic
homo
cepit
edi-
ficare
,
et
non
potuit
consumma-
re?
Aut
quis
rex
iturus
com-
mittere
bellum
adwersus
alium
regem,
non
sedens
prius
cogi—
Hat,
si
possit
cum
decem
milli-'
bus
occurrere'
el
,'
qui
cum
vi--
ginti
miltibus
venit
ad
se?
Alio-
quin
,
adhuc-
illo
longe
agente
degationem
mittens
,
rogat
ea,
que
pacis
sunt.
Sic.
ergo
omnis.,
ex
vobis.,
qui
non
,renuntiat
om-.,
quiera
de
vosotros
que
no
renun-
mibus
que
possidet
,
mon.
potes;
AÑO
CRISTIANO.
los
gastos
que
son
necesarios
pa=
ra
yer
si
tiene
con
qué
acabarla,
á
fin
de
que,
despues
de
hechos
los
cimientos
,
y
no
pudiendo
concluirla
,
no
digan
todos
los
que
la
vieren:
¿Este
hombre
co-
menzó
á
edificar,
y
no
pudo
acabar?
O
¿qué
rey
debiendo
ir
4
campaña
contra
otro
rey,
no
medita
antes
con
sosiego,
si
puede
presentarse
con
diez
mil
hombres,
al
que
viene
contra
él
con
veinte
mil?
De
otra
suerte,
aun
cuando
está
muy
lejos,
le
envia
embaxadores
con
propo-
,Siciones
de.
paz.
Así,
pues,
cual-
cia
á
todo
lo
que
posee,
no
pue-
de
ser
mi
discípulo.
o
MEDITACION.
“2%Del
amor
desordenado
*á
los
"parientes.
|
PUNTO
PRIMERO.
'meús
esse
discipulus.
Cónidera
que
no
nos
prohibe
Cristo
amar
á
los
parien-
tes,
sino
amarlos
mas:que
á
él.
De
suerte,
que
si
se
ofrece
alguna
ocasion
en
que
el
amor
al
padre,
á
la
madre,
á
la
muger
,
á
los
hijos
éntre
en
balanza
con
el
amor
de
Dios,
y
no
se
puedan
componer
ambos
amores,
entonces
debe-
mos
aborrecer
con
un
ódio
santo
á
los
parientes,
y
conser-
wvarinviolablemente
el
amor
á.
nuestro
Dios.
Es
decir,
que
debemos
amará
Jesucristo
mas
que
á
todo
cuanto
amemos
mas
en
este
mundo,
mas
que
á
nuestra
misma
vida;
y
que
todo
lo
debemos
renunciar,
si
fuere
necesario,
antes
que
separarnos
de
nuestro
Criador.
¿Qué
cosa
mas
justa?
Esto
noes
aborrecer
á
los
parientes,
sino
amarlos
con
un
amor
subordinado
al
amor
que
debemos
á
Dios;
es
dar
4,
Dios
la
preferencia:
¿Y,
no
nos
la
merece
bien?
¿no
sería
insigne
im-
piedad
posponerle
á
una
criatura?
¿qué.mayor
desórden?
¿se
deberá
cosa
alguna
á
los
parientes,
que
no
se
debaá
Dios?
Este
soberano
Dueño
es
nuestro
Criador,
y
este
Criador
es
JULIO.
DIA
XII.
183
-
cogulla,
Admiraron
con
lágrimas
todos
los
concurrentes:
tan
generosa
resolucion,
y
hasta
la
obstinacion
de
su
pa-
dre
se
dió
por
vencida
á
vista
de
una
vocacion
tan
seña-
lada.
Deshaciéndose
en
llanto
le
echó
los
brazos
al
cue-
llo,
exhortándole
á
la
perseverancia»,
y
á
sostener
:cocmi
su
fervor
el
empeño
de
un
paso
tan
generoso.
No
se
desmintió
nuestro
Novicio3
correspondió
per=
fectamente
su
fervor
á
su
resolucion
.,y.
en
poco
tiempo
pudieron
satisfacer
los
rigores
de-su
penitencia
por!
los
desórdenes
de
su
juventud..Era
la
vida
de
los
inonges
dé
san
Miniat
copia
fiel
de
los.
primitivos
monges
de
san
Beni-
to
,
florecia
la
santa
regla
en
todo
su
vigor,
y
en
breves
dias
fue
nuestro
Juan
un
acabado
modelo
de
élla.
Luego
que
vistió
la
cogulla
se
mostró
el
mas
humilde
,
el:
mas
obediente,
el
mas
puntual:
y.
el
mas
devoto.
de
todos::No
se
contentaba
con
reputarse:
por
el
último
de
los!
mon=
ges;
queria
que
todos
le
reputasen
y
le
tratasen:como
4
tal.
Su
penitencia
espantaba
á
los
mas
mortificados
;
pero:
su
caridad,
su
dulzura
y
su.
igualdad.
de
ánimo
hacian
amable
su
penitencia.
En
fin,
se
adelantó
tanto
en
el
ca-
mino
de
la
perfeccion
,«que
desde
los
primeros
años
de
su
profesion
fue
la
admiracion:
de
los
mas
perfectos.
0:
=>
Así
vivia
nuestro
¿Gualberto
«en
su
amada
¡soledad;
cuando
la
muerte
del
abad
interrumpió
su
quiétud.
Nada
hubo
que
deliberar
en
la
eleccion;
por
mas
que
«sesex=
cusó,
que
se
opuso
,
y
que
protestó,
fue
nombrado
por
unánime
consentimiento.
Como
era
tan
de
corazon
Su
resis-
tencia,
no
por
eso
cedió:,
antes
perseveró:
constantemente
en
renunciar
el
empleo
,
considerándose
indigno
de
exer-
cerle.
Esto
dió
ocasion
á
qué
se
apoderase
de
él
otro
mon-
ge,
que
no
era
tan
escrupuloso
ni
tan
delicado
de
con=
ciencia;
pero
fueron
tantas
las
inquietudes
y
las
turbacio-
nes
que
excitó
en
la
casa,
que
al
fin
se
halló
precisado
Gualberto
á
mudar
de
monasterio.
Acompañado
de
al-
cios
monges
mas
fervorosos.
se:retiró.
al
principio:á:
la
amaldula
,
lugar
á
la
sazon
muy
famoso
por
la
multi-
tud
de
los
santos
anacoretas
que
vivian
en
él
baxo
la
re-
gla
de
san
Romualdo.
Allí
hubiera
fixado
su
destino,
y
todos
deseaban
mucho
que
lo
hiciese;
pero
se
sentia
mas
movido
á
la
yida
cenobítica
,
que
á
la
solitaria;
y
así
se
encaminó
á
otro
retiro,
llamado
VYa/le-Umbrosa
,
por
ser
M4
184
AÑO
CRISTIANO.
un
valle
muy
sombrío,
todo
cubierto
de
álamos,
á
media
jornada
de
Florencia,
donde
encontró
dos
solitarios,
á
los
cuales
sejuntó
con
sus
compañeros.
Extendióse
en
po-
co
tiempo
su:
reputacion
por
aquellos
contornos;
concu-=
rrian
de
todas
partesá
ver
al
Siervo
de
Dios,
y
en
pocos
dias
se
vió
maestro
de
muchos
discípulos,
á
los
cuales
ha-
cia
obsérvar
con
todo
rigor
la
regla
de
san
Benito,
yen-
do
él
delante
con
el:exemplo.
Logró
de
la
abadesa
de
san
Hilario
que
les
hiciese
donacion
del
sitio
que'ocupaban,
y
edificó
en
él
un
mo-
nastério
de
tierra
y
de
madera,
cuya
iglesia
ó
capilla
vi-
no
á
consagrar
el
obispo
de
Paderbon,
que
habia
segui-
do
al
emperador
Enrique
II.
en
su
viage
á
Italia.
Tal
fue
el
origen
«de
aquella
ilustre
congregacion
,
que
aprobó
el
papa
Alexandro
Il.
el
año
de
1070;
y
extendida
por
to-
da:
Italia,
en
muy
poco
tiempo:ilustró
á
la
Iglesia
de
Dios
con
el
explendor
de
sus
raras
virtudes,
y
la
edifica
el
dia
de
hoy
con
sus
grandes
exemplos.
Crecia
mientras
tanto
la
nueva
comunidad
,
aumen-
tándose
cada
dia
el
número
de
sus
individuos,
y
era
me-
nester
nombrar:
cabeza
que
la
gobernase.
Conspiraron
to-
dos
los
vatos
en:favor
de
san:
Gualberto,
que
no
solo
se
negó
con
teson
,
sino
que
por
algun
tiempo
estuvo
dudo-
so-si
se
retiraria;
pero
temiendo
que
se
deshiciese
aquella
congregacion
que
él
mismo
habia
fundado,
y
la
conside-
raba
como:
obra
del
Señor
,
se
sujetó
al
sacrificio,
y
acep-
tando
el
empleo,
á
pocos
dias
el
monasterio
de
Valle-Um=-
brosa
fue
un
verdadero
retrato
del
monasterio
de
Monte
Gasinoh
ougibal
secbasiócir
o
-+-
Desde»
luego
floreció
en-
él
con
todo
rigor
el
primitivo
espívitu
de'la
religion
de
san
Benito;
retiro,
silencio,
des-
asimiento
de
todo
lo
criado,
oracion
casi
contínua,
vigi-
lias
ayunos
,
abstinencias
;
penitencias
«corporales
,
todo
predicaba;
y
todo-edificaba
en
aquellos
nuevos
monges,
y
era
el.
Abad
como-el
alma
de
aquellos
grandes
exemplos,
Nada
mandaba
4:los
demas
que
no
lo
hubiese
executa-
do
primero;
y
se
solia
decir,
que
para
distinguir
al
Abad
entre
los
otros
monges
no
era
menester
mas
que
obser-
var
quién
era
el
mas
mortificado
y
el
mas
humilde
entre
todos
éllos.
A
esta
única
distincion
y
preeminencia
aspi-
raba
Gualberto.
JULIO.
DIA
XII.
185
El
prodigioso
número
de
discípulos
que
se
le
agregó
le
obligó
á
pensar
en
la
fundacion
de
nuevos
monaste-
rios,
á
la
cual
solicitaban
contribuir
con
piadosa
compe-
tencia
los
potentados
de
Italia.
Fundó
el
de
san
Salvi,
el
de
Mosceta,
el
de
Razzuelo,
y
el
de
Monte-Scalario
;
re-
formó
algunos
de
los
antiguos,
introduciéndo
en
éllos
la
observancia
de
Valle-Umbrosa
,
y
antes
de
morir
tuvo
el
consuelo
de
ver
resucitado
el
primitivo
espíritu
de
los
mo-
nasterios
de
san
Benito
en
diez
ó
doce
de
sus
casas.
Era
austerísimo
consigo
mismo,
pero
dulcísimo
y
suavísimo
con
los
demas;
y
esta
misma
suavidad
y
dulzura
obligaba
á
los
monges
á
ser
mas
mortificados.
|
Fuera
de
los
religiosos
de
misa
que
guardaban
estre-
cha
clausura
,
recibia
ótros
para
legos,
ó
para
hermanos
conversos
;
esto
es,
para
la
clase
de
aquellos
que
con-
vertidos
á
Dios
servian
diferentes
oficios
de
la
casa
sin
recibir
nunca
los
sagrados
órdenes.
Estos
se
ocupaban
en
los
ministerios
exteriores
y
temporales,
por
lo
que
estaban
dispensados
de
la
clausura
y
del
silencio;
su
há-
bito
se
distinguia
en
algo
del
de
lo
otros
monges,
y
no
se
les
obligaba
á
tanta
austeridad
;
siendo
este
el
pri-
mer
exemplar
que
se
encuentra
en
la
historia
eclesiásti-
cá
de
religiosos
legos
diferentes
de
los
destinados
al
coro.
Velaba
contínuamente
sobre
todo
lo
que
podia
fomen-
tar
ó
disminuir
el
espíritu
de
la
observancia.
Fue
á
visi-
tar
el
monasterio
de
Mosceta,
y
halló
que
el
nuevo
abad
Rodolfo
habia
hecho
un
edificio,
cuya
magnificencia
des-
decia
de
la
simplicidad
y
modestia
religiosa
;
desazonóse
tanto,
que
dió
al
Abad
una
severa
reprension
,
diciéndo-
le
que
las
sumas
de
dinero
que
habia
gastado
en
levan-
tar
aquel
monumento
de
su
vanidad
estarian
mejor
em-
pleadas
en
sustentar
á
muchos
pobres.
Suplicó
fervorosa-
mente
á
Dios
que
no
permitiese
se
conservase
en
pie
aquel
edificio
tan
poco
ajustado
al
espíritu
de
la
regla;
y
ape-
nas
salió
de
él
cuando
un
arroyuelo
que
corria
cerca
del
monasterio
creció
tanto,
que
le
inundó
,
y
le
echó
ente-
ramente
á
tierra.
El
amor
y
la
caridad
con
los
pobres
igualaba
al
amor
que
profesaba
él
mismo
á
la
santa
po-
breza.
No
queria
que
se
negase
limosna
á
alma
viviente;
y
al
mismo
tiempo
que
no
admitia
mas
de
lo
precisa-
mente
necesario
para
sus
monasterios,
repartía
entre
los
186
AÑO
CRISTIANO.
pobres
lo
que
estaba
destinado
para
la
comunidad.
Mas
de
una
vez
dexo
vacías
las
paneras
,
y
mandó
matar
los
rebaños
para
socorrer
las
necesidades
en
tiempo:
de
ca-:
restía.
|
Acompañaban
á
estas
virtudes
los
mas
milagrosos
do-
nes
sobrenaturales.
Penetraba
el
interior
de
los
corazones;
temblaban
los
demonios
al
oir
el
nombre
de
Gualberto;
solo
con
hacer
oracion
al
Siervo
de
Dios,
sanaban
los
en-
fermos
mas
desahuciados:
Un
caballero
amigo
suyo
le
des-
pachó
un
propio
con
la
noticia
de
que
se
hallaba
grave-
mente
enfermo:
4nda,
hermano
mio,
dixo
el
Santo
al
cria=
do,
vuélvete
á
casa
,
y
encontrarás
sano
y
bueno
al
que
de-
waste
moribundo.
Así
sucedió.
Por
su
grande
santidad
se
hizo
venerar
hasta
de
los
sumos
pontífices.
Leon
1X.
hizo
expresamente
un
viage
á
Pasiñano
solo
por
verle,
y
quiso.que
comiese
su
me-
sa.
Esteban
IX.
le
envió
á
llamar,
no
obstante
de
hallarse
el
Santo
enfermo
á
la
sazon.
Alexandro
II.
le
profesó
sin-
gular
veneración,
y
decia
públicamente
que
la
Iglesia
debia
á
Gualberto
la
casi
total
extincion
de
la
simonía
en
todo
aquel
pais.
Efectivamente
hizo
el
santo
Abad
contí-
nua
y
vigorosa
guerra
á
este
vicio;
persiguióle
su
zelo
sin
darle
cuartel
ni
treguas,
y
mas
de
una
vez
le
autori-
26
el
cielo
con
estupendas
maravillas.
Valióse
Pedro
de
Pavía
de
cuantas
violencias
pudo
contra
el
Santo
y
con-
tra
sus
monges
para
intimidarlos
y
para
perderlos;
pe-
ro
fue
en
vano;
Gualberto
le
convenció
de
simonía
y
de
heregía
,
ofreciéndose
uno
de
sus
monges
á
la
prueba
del
fuego
para
justificar
la
acusacion.
Admitiósele,
y
se
pa-
seó
muy
despacio
sin
recibir
lesion
alguna
por
una
dila-
tada
hoguera
á
vista
de
toda
la
ciudad
de
Florencia.
No
sobrevió
el
Siervo
de
Dios
mucho
tiempo
á
este
milagroso
suceso.
Consumido
al
rigor:
de
las
penitencias
y
de
sus
apostólicas
fatigas
,
cayó
enfermo
en
Pasiñano;
conociendo
que
se
acercaba
su
fin
mandó
llamar
á
todos
los
abades
y
superiores
de
la
órden,
y
los
exhortó
á
la
ca-
ridad,
4
la
exáctitud
,
al
fervor
y
á
la
puntual
observan-
cia
de
la
regla.
Recibió
despues
los
¡sacramentos
de
la
Iglesia
con
tanta
devoción
y
ternura,
que
sacó
lágrimas
de
todos
los
asistentes;
y
hecha
en
su:
presencia
la
profe-
sion
de
la:fe,
rindió
tranquilamente
el
espíritu
en
manos
Hr
JULIO.
DIA
XIL.
187
de
su
Criador
el
dia
12
de
julio
del
año
1073,
á
los
74
de
su
edad,
y
á
los
22
despues
de
haber
establecido
su
re-
forma.
Desde
luego
se
hizo
glorioso
su
sepulcro
por
los
muchos
milagros
que
obró
Dios
por
su
intercesion;
lo
que
movió
al
papa
Celestino
1I.,
precediendo
las
infor-
maciones
jurídicas
de
sus
virtudes
y
milagros,
á
ponerle
en
el
catálogo
de
los
santos
el
año
1193.
La
misa
es
en
honor
del
Santo,
y
la
oracion
la
que
sigue.
=>
Intercessio
nos,
quesumus
,
Do-
Suplicámoste,
Señor,
que
nos
ha-
mine,
beati
Foannis
abbatis
com-
ga
recomendables
la
intercesion
mendet
,
ut
quod
nostris
meritis
del
bienaventurado
abad
Gualber-
non
valemus,
ejus
patrocinio
as-
to,
para
que
consigamos
por
su
sequamur
;
Per
Dominúm
nos-.
proteccion
lo
que
no
podemos
por
ÍTUM.
>
nuestros
merecimientos:
Por
nues-
tro
Señors..
La
epístola
es
del
cap.
45.
del
libro
de
la
Sabiduría.
Dilectus
Deo,
et
hominibus
,
cu-
Fue
amado
de
Dios
y
de
los
jus
memoria
in
benedictione
est.
hombres,
y
su
memoria
es
en
ben-
Similem
illum
fecit
in'
gloria
dición.
Dióle
una
gloria
semejan-
sanctorum
,
ef
magnificavit.eum
184
la
de
los
santos,
y
le
engran-
in
timore
inimicorum
,
et
in
ver-
deció
para
que
le
temiesen
losene-
bis
suis
monstra
placavit,
Glo-
migos,
y
amansó
los
monstruos
rificavit
¡llum
in
conspectu
re-
por
medio.de
sus
palabras.
Ensal-
gum
,
et
jussit
¿lli
coram
popu-
zóle
en
presencia
de
los
reyes;
le
lo
suo
,
et
ostendit
illi
gloriam
dió
sus
Órdenes
delante
de
su
pue-
suam.
Ín
fide,
et
lenitate
ipsius
blo
;
y
le
manifestó
su
gloria.
Le
sanctum
fecit
illum
yet
elegir
santificó
en
su
fe
y
en
su
manse-
eum
ex
omni
carne.
Audivit
enim
dumbre,
y
le
escogió
de
entre
to-
eum
et
vocem
ipsius,
et
induxit
dos
los
hombres.
Porque
oyó
y
illum
in
nubem.
Et
dedis
illi
escuchóla
yoz
de
Dios,
y
le
intro-
coram
precepta,
et
legem
vite
duxo
en
la
nube.
Y
le
dió
en
pú-
et
discipline.
blico
sus
preceptos,
y
la
ley
de
yi-
da
y
de
cienciás
188
AÑO
CRISTIANO.
NOTA.
»
Muéstranos
el
mismo
Jesus
,
hijo
de
Sirach,
lo
mu-
»
cho
que
estudió;
habla
como
profeta
y
como
inspira-
»do,
y
nos
advierte
que
fue
el
último
de
los/hebreos
que
»
escribió
sentencias
y
documentos.
|
REFLEXIONES.
Hisole
santo
por
su
fe
y
por
su
apacibilidad.
Por
eso
hay
hoy
tan
pocos
santos
,
porque
hay
tan
poca
fe.
No
es
posible
fe
viva
sin
obras,
y
estas
obras
hacen
los
santos.
La
fe
muerta
ó
apagada
es
infecunda,
nada
produce;
en
faltándonos
esta
luz
sobrenatural
,
solo
nos
resta
una
de-
bil
cadenilla
de
luz
natural,
que
inmediatamente
la
apa-
ga
el
viento
de
las
pasiones;
y
aunque
no
la
apague,
¿qué
nos
podrá
descubrir?
poco
ó
nada;
porque
alcanzan
muy
poco.
Cuando
los
objetos
se
miran
á
una
falsa
luz,
nun-
ca
se
representan
como
son;
algunos
arrebatan
los
ojos
mirados
de
esta
manera,
que
los
ofenden,
y
los
retraen
cuando
se
les
mira
sin
artificio.
¿Qué
precipicios
no
po-
demos
temer
si
nos
gobernamos
solo
por
esta
guia?
Sien-
do
tan
frecuentes
los
exemplares
,
causa
admiracion
que
sean
tan
raros
los
escarmientos.
¡Qué
caidas
tan
funestas!
¡qué
despeños!
¡qué
fin
tan
triste
de
tantos
grandes
in-
genios!
Apagóse
en
él
la
luz
de
la
fe,
y
desbarró
aquel
grande
entendimiento;
esforzóse
la
razon
á
sostenerle
por
algun
tiempo
con
frívolas
esperanzas;
pero
no
le
pudo
vol.
ver
4
enderezar;
acudieron
como
auxiliares
la
política
y
el
interes;
puso
el
orgullo
en
movimiento
todos
sus
expe-
dientes
y
artificios;
pero
nada
bastó
para
que
al
fin
no
se
despeñase.
Como
eran
tan
limitadas
sus
luces,
no
le
pu-
dieron
descubrir
todos
los
precipicios
;
desvaneciéronse
todos
sus
vanos
proyectos,
y
saliéronles
errados
todos
sus
superficiales
discursos
;
deconcertáronsele
todas
las
medi-
das.
Á
poco
que
se
nos
esconda
la
luz
de
la
fe,
á
poco
que
nos
apartemos
de
esta
guia,
no
hay
que
esperar
mas
que
errores
,
extravagancias
y
desvarios.
No
es
menos
necesaria
la
apacibilidad
para
ser
san-
tos.
Es
esta
virtud
el
primer
fruto
de
la
sujecion
de
las
pasiones,
y
sobre
todo
de
la
cristiana
humildad,
El
espí-
s—£%áó
“O
nn
0
JULIO.'DIA
XH.
189
ritu
de
Dios
solo
inspira
severidad
consigo
mismo;
y
la
-
compasion
es
comó
su
querida
virtud.
El
zelo
duro
y
amargo
es
efecto
de
un
espíritu
orgulloso
y
de
un
cora
-
zon
inmortificado.
Pero''no
confundamos
-la-
benignidad
cristiana
con
la
viciosa
relaxacion.
El
mismo
Jesucristo
nos
dió
bien
4
conocer
la
diferencia.
La
dulzura
es
fruto
natural
de
la
caridad;
pero
no
es
incompatible
con
la
magnanimidad
ni
con
la
fortaleza;
siendo
el
espíritu
de
Dios
el
que
la
produce
y
la
fomenta,
el
zelo
mas
dulce
es
el
que
persigue
al
vicio
con
mayor
vigor,
y
el
que
le
hace
mas
constante
guerra;
pero
¡como'al:mismo
tiempo
es
zelo
discreto,
hace
grande
distincion
entre
el
pecado
y
el
pecador.
El
evangelio
es
del
cap.
5.
de
san
Mateo,
In
illo:
tempore
dixit
Jesus
dis-
cipulis
suis
y
Audistis
quia
dic
1um
est:
Diliges
proximum
tuum,
et
odio
habebis
inimicum
tuum,
Ego
autem
dico
wobis
:
Diligite
inimicos
vestros
,
et
benefacite
his
,
quí
oderunt
vos
,
et
orate
pro
persequentibus,
et
calumnian-
tibus
vos,
ut
sitis
filii
Patris
ves-
tri,
qui
in
colis
est;
qui
solem.
suum
oriri
facit
super
bonos
et
malos
,
es
pluit
super
justos
el
injustos.
Si
enim
diligitis
eos,
qui
vos
diligunt
,
quam
merce-
dem
habetis?
nonne
et
publicani.
hoc
faciunt?
Er
si
salutaveritis
fratres
vestros
tantum,
quid
am-
plius
facitis?
nonne
et
ernici
hoc
faciuns?
Stote
ergo
vos
perfecri,
sicut
er
Pater
vester
colestis
per-.
fectus
est.
En
aquel
tiempo
dixo
Jesus
á
sus
discípulos;
Habeis
oido
que
se
di-
xo:
Amarás
á
tu
próximo
,
y
abo-
rrecerás
á
tu
enemigo.
Pero
yo
09
digo:
Amad
á
vuestros
enemigos;
haced
bien
á
aquellos
que
os
abo-
rrecieron
,
y
orad
por
los
que
os
persiguen
y
calumnian
,
para
que
seais
hijos
de
vuestro
Padre
que
es-
tá
en
los
cielos;
el
cual
hace
que
salga
su
sol
sobre
los
buenos
y
so-
bre
los
malos,
y
envia
la
lluvia
pa-
ra
los
justos
y
para
los
injustos,
Porque
si:solo
amais
á
los
que
os
“aman
,
¿qué
recompensa
tendréis
?
¿no
hacen
lo
mismo
los
publica”
nos?
¿y
si
solo
saludais
á
vuestros
hermanos
,
¿qué
haceis
de
singu—
lar?
3no
hacen
tambien
lo
mismo
los
gentiles?
Sed,
pues
,
vosotros
perfectos
,
así
como
lo
es
vuestro
-
Padre
celestial.
rgo
AÑO
CRISTIANO.
MEDITACION;
|
Del
perdon
de
las
injurias...
PUNTO
PRIMERO.
|
tics
que
el
perdon
de
las
injurias
es
quizá
el
man-
damiento
mas
claro
y
mas
formal
de
Jesucristo
que
se
en-
cuentra
en
el
evangelio.
No
llegó
á
tanto
toda
la
perfec-
cion
de
la
ley
antigua;
perola
nueva
hizo
de
este,
precep-
to
el
punto
capital
de
su
doctrina.
La
antigua
solo
os
obli-
gaba
á
amar
á
los
que
os
aman
,
decia
el
Salvador
del
mundo
;
pero
yo
os
digo
que
ameis
á
los
que
os
aborrecen.
Y
no
basta
desearlos
todo
:bien
,
es
menester
hacérsele.
El
amor
puramente
afectivo
no
es
suficiente
para
llenar
to-
da
la
perfeccion
de
este
precepto,
es
preciso
acreditar
con
las
obras
que
se
ama
á
los
enemigos.
Cuando
no
se
les
puedan
hacer
obsequios
y
beneficios,
ayúdeseles
con
ora=
-
ciones;
suplan
los
deseos
lo
que
falta
al
poder
y
á
la
po-
breza.
El
precepto
es
verdaderamente
singular;
pero
es
del
mismo
crios
vos
digo;
amad
á
vuestros
enemi-
gos.
Es
verdad
que
és
de
mucha
perfeccion
este
precepto;
pero
tambien
quiere
Jesucristo
que
seamos
perfectos
co-
mo
nuestro
Padre
celestial.
Parece
mandamiento
bien
di-
ficultoso';
pero
la
gracia
del
Redentor
todo
lo
hace
facil.
Solamente
la
religion
cristiana
pide
esta
heróica
magna-
nimidad
;
por
élla
sola
es
toda
divina;
divina
en
sus
-
dogmas
,
que
solo
Dios
nos
pudo
revelar
;
divina
en
su
doctrina,
que
solo
nos
la
pudo
enseñar
el
mismo
Jesucris-
to.
¿Pero
hemos
comprendido
bien
toda
la
equidad
,
to-
das
las
ventajas
y
toda
la
perfeccion
de
este
mandamien-
to?
No
hay
pasion
mas,
injusta
que
la
venganza.
Es
la
justicia
vindicativa
exercicio
de
suprema
autoridad,
¿Y
qué
autoridad
,
qué
Jurisdiccion
tenemos
sobre
nuestros
hermanos
para
hacernos
justicia
por
nosotros
mismos
cuando
nos
han
ofendido
ó
agraviado?
¿y
dónde
se
halla-
rá
ley
mas
oportuna
para
conservar
la
pública
tranqui-
dad?
Con
mucha
razon
se
puede
decir,
que
cuando
Dios
nos
intimó
este
precepto
atendió
4
nuestro
Interes
parti-
cular.
Ninguno
hay
que
no
pueda
temer
mayor
daño
de
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