scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Año cristiano, ó ejercicios devotos para todos los días del año ...Tomo VII

Croiset, Jean (S.I) (1656-1738); Centeno, Pedro (O.S.A.); Fernandez de Rojas, Juan (1750-1819)

Abstract

Enero -- Febrero -- Marzo -- Abril -- Mayo -- Junio -- Julio -- Agosto -- Septiembre -- Octubre -- Noviembre -- Diciembre

Full text

- A lin ¿Dti 3 pe » AE y pa AÑO CRISTIANO - pt el A EXERCICIOS DEVOTOS PARA TODOS LOS DIAS DEL AÑO. JULIO. EIN AD A AIDA DN A ANA y Dir ANNE vi ARA AU ed A 7 TARO ri ri TRAER AAA <A 6 - . ' , y , ¿ ” x ñ o ' "a e ' y : Ñ ' / Ñ 4 : 4 Í , a ¿ Ñ . hs ño la Ñ ' % > * » o » C - p ' ' 1 y e ¡PTE $ 4 * 1 ; E y <i $ e ; 4 El z $ 4 Ñ ; uo Ñ had 13 A y 4 , » y ( $ r > oem s 2 . » $ Y a N E AÑO CRISTIANO Ó EXERCICIOS DEVOTOS PARA TODOS LOS DIAS DEL AÑO. CONTIENÉ la explicacion del misterio; la vida del santo correspondiente a cada dia; algunas reflexiones sobre la epístola; una medita- cion despues del evangelio de la misa , y algunos exercicios prácticos de devocion , Ó propósitos adaptables a todo género de personas. ESCRITO EN FRANCES POR EL PADRE JUAN CROISSET, de la Compañía de Jesus; S TRADUCIDO AL CASTELLANO POR EL PADRE JOSE FRANCISCO DE ISLA, de la misma Compañía, Y ADICIONADO con las vidas y festividades de los santos macionales y extrangeros, que celebra la Iglesia de España , puestas en sus respectivos lugares , y la traduccion de las epís- telas y evangelios , que suprimió el P. Isla, por los RR. PP. Fr. Pedro Centeno y Fr. Juan Fernandez de Roxas , del orden de san Agustin, presentados en sagrada teología , 8rc. J U E I O. A IEA AN ' IMPRENTA DE LA POR SU REGENTE D. JUAN JOSÉ » ú E d e as | pa >. a » e Ñ y , 0 a 4 K1 «4 o - 4 ' 1 Ñ des Mo Ue Me » ' > y" » í A í p pra y le y Web . Ax ; £ my | Su pen 1 1 . e 3 e O O Bo ho ' xXx” a 4 p. a] ' pr e > y el -. 1 quer or Ñ Pra ms. -.. e e - il War "E La A Ñ - Ñ va y ( . «A « a A Ay » ms o « € +. » en ba | pss > y” e A $. th pr hos .. > a. ke por $ s q 21 23 $. sud 0 1 ,.b ' : e y '> "3 v 4 e. - $ 5 £ * E ro as p” . o , > vá y pe) e 1% LA L te “ad AAA cm SE LISA, IES, IES LOS, DS LoS ES ' DIA PRIMERO. San Simeon el Simple. | Pp ara confundir la vana sabiduría del mundo dispuso la divina Providencia enviar á él de tiempo en tiempo al- gunos siervos de Dios, tan dedicados á representarse in- sensatos al presumido concepto de los hijos de este siglo, como éstos hacen estudio de ostentarse discretos á los ojos de los mundanos. Uno de éstos fue el Santo cuya vida vamos á escribir. Llamóse Simeon , y se le añadió el epíteto , Ó por me- jor decir, el apodo de Salo, voz que significa el Simple; y fue su nacimiento en Edesa, ciudad de Mesopotamia, en aquella parte de la Siria, que se dilata al otro lado del Eufratres. Ignóranse los sucesos de su niñez, y. sola- mente se .sabe que fue de familia distinguida en el pais, tanto por su opulencia , como por su inviolable adhesion á la religion católica en aquellos desgraciados tiempos en que las heregías despedazaban y asolaban la combatida Jglesia del Oriente. Aprendió con igual facilidad que per= feccion así la lengua como las ciertcias de los griegos, prueba no dudosa de la excelencia de su ingenio, así co- mo lo fue de la inocencia de sus costumbres el ardiente deseo que tuvo de sacrificarse á Dios desde su misma niñez. | A] e A: los veinte años escasos de su edad era el exemplo y la adiniracion de Edesa por su sabiduría y por su vir- tud. Sintióse movido á visitar los santos lugares de Jeru- salen, á cuya ciudad concurrian todos los años así los edesanos como los demas pueblos de la comarca, singu= larmente el dia de la Exáltacion de la santa Qruz, cuya fiesta se celebraba con grande solemnidad, amigo suyo, llamado Juan, para emprenc devoto viage, A vista de aquellos preci 8 : ANO CRISTIANO. “na muerte, quiso cumplir la palabra que habia dado á su. antiguo y fiel amigo de que le volveria á ver antes de morir, y partió al punto á su primera soledad. Quedó agradablemente sorprendido su amado compañero cuan- do le vió en su presencia; abrazáronse tiernamente, y fue- ron las dulces lágrimas de entrambos intérpretes fieles de su recíproco gozo. Mesme aquí, dixo Simeon, que por la gracia de mi Señor Jesucristo he acabado mi carre- ra, hallándome ya al fin de élla; vengo: á cumplir mi pa- labra, y á darte el último abrazo. A estas palabras vol- vió á renovarse el llanto ; pero le interrumpió la rela- cion que hizo Simeon de las grandes misericordias que Dios habia obrado con él, y de todas sus no menos ra- ras que exemplares aventuras. Admiró el bienaventura- do Juan los extraordinarios caminos de la divina Provi- dencia; bendixó mil veces al Señor:, y despues de reco- ¡mendarse los dos recíprocamente en sus oraciones, se vol- vió Simeon á Emesa, donde hizo reservada confianza de “toda su vida al huesped que le'tenia en su casa, y era un diácono de aquella iglesia , hombre caritativo y piadoso, que ya habia sospechado se ocultaba algo de axtraordi- «nario en la conducta de Simeon. Exigióle un inviolable “secreto por- toda su vida, y le suplicó le permitiese re= tirarse algun tiempo á cierto rincon muy escondido de “la misma casa. ' | Pasados dos dias sin que el Santo pareciese, quiso 'sa- ber el Diácono si estaba malo; pero hallóle ya difunto, “y cubierto con los sarmientos que le servian de cama. “Ya todos estaban desengañados de lo que verdaderamente “era Simeon , manifestada visiblemente su heróica santi- dad, por lo que fue su muerte acompañada de la públi- ca veneracion , y el Señor acreditó sus merecimientos con muchas maravillas. Fue elevado el santo cuerpo del ce- . menterio donde le habian dado sepultura; y publicando “cada uno lo raro y lo prodigioso que habia observado en aquel Siervo de Dios encubierto, facilmente se recono- cieron los primorosos rasgos de una sabiduría cristiana, escondidos con el velo de una simpleza aparente. Consa- a Iglesia universal su memoria con el honor del sa- lto que le decretó; y no parece posible suba á punto el amor y la ánsia de los abatimien- JULIO. DIA, 1. 29 tos, que el que admira nuestra veneracion y nuestra con- fusion en este singular Santo. -La misa es del Comun Adesto , Domine , supplicatio- nibus nostris , quas in beati Si- meonis confessoris tui solemni- tate deferimus; ut qui nostre justitie fiduciam non habemus, ejus qui tibi placuit-precibus ad- juvemur < Per Dominum nos- rUM 60 E ; La epístola es del cap. 4. de Fratres:Spectaculum facti sumus mundo , et angelis, et hominibus, Nos stulti propter Christum, vos autem prudentes in, Christo: nos Snfemi , vos autem fortes: vos mobiles , nos autem ignobiles, Usque in hanc horam et esuri- mus, et sitimus , et nudi su- mus , et colaphis cadimur , et instabiles sumus , er laboramus operantes manibus nostris ; ma- ledicimur , et benedicimus : per- secutionem patimur , et susti- nemus : blasphemamur , et obse- cramus : tamquam purgamenta hujus mundi facti sumus , om- nium peripsema usque adhúc. Non ut confundam vos , hec scri= do; sed ut filios meos' charissi- mos moneo in Christo Ffesu Do- mino nostro, de confesor no pontífice , y la oracion. la siguiente. Oye , Señor, benignamente las súplicas que te hacemos en la so- lemnidad del beato Simeon, tu glo- rioso confesor, para que consiga= mos por la intercesion del que tan- to te agradó , lo que no podemos esperar de nuestros merecimientos: . Por nuestro Señor... Í la primera que escribió el apóstol S. Pablo á los corintios. | Hermanos: Estamos hechos espee- táculo para el mundo, para losán- : geles y para los hombres. Nosotros estultos por Cristo, y vosotros pru- dentes en Cristo: nosotros débiles, y vosotros fuertes: vosotros glorio- sos, y nosotros deshonrados. Hasta esta hora tenemos hambre y sed, y estamos desnudos, y somos heridos con bofetadas, y no tenemos don- de estar, y nos fatigamos trabajan- do cón nuestras manos: somos mal- decidos, y bendecimos: padecemos persecucion, y tenemos paciencia: somos blasfemados, y hacemos sú- plicas: hemos llegado á ser como la basura del mundo y la hez de to- dos hasta este punto. No os escribo estas cosas para confundiros; sino _que os aviso como á hijos mios muy amados en Cristo Jesus nues- tro Señor. LO - AÑO CRISTIANO. : NOTA. » Espectáculo significa propiamente un objeto extra- »»ordinario que suspende , llamando la atencion y'la ad- »miracion de los concurrentes: En este sentido así los » apóstoles como los demas santos fueron espectáculo al » mundo, á los hombres, y aun á los ángeles mismos, »suspensos todos y admirados á vista de lo que hiciéron e ». y padecieron por Cristo. - y Me tie El e REFLEXIONES. Nosotros somos necios por amor de Fesucristo; pero vos- otros sois prudentes. Así hablaba san Pablo á aquellos hom- bres carnales , 4 aquellos cristianos mundanos , á :aquellos presumidos espíritus fuertes de Corinto. Era visible la iro- nía , pero estaba muy en su lugar. ¿Y por qué no podré- mos hablar en el mismo idioma á los cristianos de nues- tros tiempos? Nosotros somos necios por amor de Fesu- cristo; á lo menos'es bien cierto «que son reputados por tales todos aquellos que se conforman con las máximas del evangelio. Y si no, díganme:'¿con qué ojos "se mira hoy en el mundo el arreglo de las costumbres, el porte . ajustado, la mortificacion de los sentidos, el recogimien- “to interior, la modesta compostura , el. retiro del bulli- cio? A.la devocion se la trata de-apocamiento de espíritu, y se llama escrúpulo la delicadeza. de conciencia. Mírase con cierta especie de lástima á los que siguen el camino que nos dexó señalado Jesucristo. Los aplausos y la: esti- macion se reservan para los mundanos; parece que solo en el espíritu del mundo se halla recogido el buen juicio yl razon. La profanidad , la brillantez, los resortes de ] las pasiones , una fortuna sobresaliente , el amor de las ri- quezas y los artificios del'amor propio, el reynado de los placeres, esto es lo, que da el mérito en el mundo. En sentirde muchas gentes la vida obscura , humilde y re- tirada es una verdadera desgracia , no de Otra manera que sl estuvieran proscriptas las máximas de la religion. Veis aquí dos caminos bien opuestos; veis aquí dos espíritus - bien diferentes; veis aquí dos reglas de costumbres bien Silos hombres del mundo son prudentes, los JULIO. DIA-T: 11 siervos de Dios son insensatos ; porque ¿puede haber ma= yor locura que macerar la carne, mortificar los senti dos, tener sujeto al amor propio á una perpétua servi dumbre, y estarse haciendo contínua violencia? Pues es- ta, y no otra, es la doctrina de Jesucristo ; es así que el mundo la condena, ¿pero' quién de los dos se engaña? Si la verdadera sabiduría está en las máximas del evange- lio, el no seguirlas será una insigne locura. Pero si son sabios y acertados los mundanos siguiendo una vida poco cristiana , será preciso que: vayan errados los devotos y los virtuosos. Esto no admite medio. ¡Santo Dios , y qué disyuntiva tan terrible! ¿Habrá quien tenga osadía para decir que los santos lo erraron siguiendo las máximas del evangelio? Luego es muy cierto que los que: no: las si- guen van descaminados: Hombres carnales, mugeres mun- danas, espíritus disipados., disolutos de profesion, cora- zones profanos, ¡qué dignos sois de: compasion en yues- tros lastimosos descaminos!. Haced , haced ostentacion de vuestra vanidad ; preconizad vuestras escandalosas máxi- mas; triunfad en vuestra conducta licenciosa ; sostened con fiereza vuestra irreligion; nada estimeis sino vuestra: orgullosa mundanidad; tenéos en buen hora por pruden- tes y por discretones; vuestra misma conducta es la prue- ba mas concluyente de la mas insigne locura. ¡Puede ha= ber mayor extravagancia que forjarse un camino entera- mente contrario al que el mismo Jesucristo nos dexó ex- presamente demarcado! ¡Ob y cuánta verdad es que no hay otra verdadera: sabiduría sino-las máximas del evan- gelio! Todo: hombre que se condena es sumamente insen- sato ;solo son sabios aquellos que se salvan... El evangelio es del capítulo 12 de san Lucas. eipulis suis: Nolite timere, pusil- discípulos; No temais, pequeña lus grex , quia: complacuis Patri grey, porque vuestro Padre ha te- westro dare vobis regnum. Ven— nido á bien daros el reyno. Ven- dite que possidetis, et date eleé- ded lo que teneis, y dad limosna. mosynam. Facite vobis sacculos, - Hacéos bolsillos que no envejecen, In illo tempore dixit Jesus dis- En aquel tiempo dixo Jesus á sus qui non ugterascunt , thesaurum un tesoro en los ci non deficieniem in celis: quo fur mengua ,.ad 12 AÑO CRISTIANO. non appropiat , neque tinea cor- dron, ni la polilla le roe. Porque rumpit. Ubi enim thesaurus ves- donde está vuestro tesoro, allí es- ter est, ¿bi et cor vestrum erit. tará tambien vuestro Corazon. MEDITACIÓN. 2 Del amor á los desprecios. PUNTO RIMERO. Gsonsidera que el amor á los desprecios es la prueba me- nos equívoca , y en rigor es la señal infalible de verda- _dera humildad. Engáñanse no pocos, teniéndose por hu- mildes , porque conocen sus imperfecciones, y confiesan sus defectos. No basta sentir uno baxamente de sí; no es menester mas que un poco de reflexion para que cada uno conozca sus miserias y=sus nulidades, con otro poco de entendimiento para condenarlas. Solamente los simples dexan de discernir las sombras. La estimacion de sí mis- “mo es vicio de almas baxas y de entendimientos vulga- res; un entendimiento despejado y noble descubre con claridad todos sus defectos, y no se los disimula. Pero este conocimiento especulativo de ninguna manera cons- tituye el carácter de la verdadera humildad; es esta una virtud moral, que ni consiste, ni reside precisamente en el entendimiento , sino principalmente en la voluntad, domicilio y asiento de todas las virtudes cristianas. Para ser verdaderamente humildes es menester lo primero sen- tir baxamente de sí, y lo segundo desear que los demas sientan lo mismo , y no nos tengan por mejores de lo que somos. No hay mayor injusticia que exigir de los ótros estimen de nuestras personas aquello que nosotros mis- mos juzgamos digno desprecio. ¿A quién le puede pare- cer mal que no sea estimado aquello que Dios condena, y que nosotros mismos condenamos? Ser verdaderamente mmilde sin desear verdaderamente ser humillado, no pue- de ser. Ya que el amor á los desprecios no sea sensible, ya que los sentidos y el amor propio se opongan á él, por lo menos debe ser aplaudido por la razon., así como lo es siempre por.la religion. Humildad sin-humillacio- JULIO. DIA 1. | 13 nes siempre es sospechosa. Bien puede uno ser humilla- do sin ser humilde; pero es imposible desear serlo sin ver- - dadera humildad. El mérito de los primeros cristianos y de los religiosos consistió en vivir abatidos , humillados y despreciados del mundo. El original de aquellas ilus- tres copias fue el exemplo de Jesucristo. La misma hu- millacion , el mismo desprecio puede ser dudoso, pues ninguno hay que no sea capaz de practicar el amor pro- pio, siendo cierto que entre todas las pasiones la mas có- mica y la mejor representante es el orgullo, el cual se sabe fomentar hasta de las humillaciones y de los despre- cios mas aparentes ; pero el amarlos y el desearlos no puede ser sin verdadera humildad. 1 ¡O mi Dios, y qué poco se conforma esta doctrina con el gusto del mundo! La mayor parte de los devotos na- da siente, nada aborrece tanto como la humillacion. Solo se busca una virtud aplaudida; los desprecios alteran y turban el corazon; ¿pero será muy castiza la virtud que se acomoda tan mal con éllos? PUNTO SEGUNDO. >. Condena que la humillacion es constitutivo esencial de la penitencia; porque todo pecador verdaderamente contrito desea ser humillado. Es cierto que las humilla- ciones obscuras y mudas, las secretas y las interiores son antídoto excelente para conservar la virtud; pero no son absolutamente incompatibles con cierta oculta vanidad que roe Y despedaza todo aquello que no nos humilla á los ojos de los hombres. Es nuestro orgullo un enemigo do- méstico que se esconde, que se atrinchera , y que tal vez finge huir ó rendirse en las ocasiones; mas en la realidad ninguno le doma enteramente sino las humillaciones pú- blicas y los desprecios ruidosos.. Desengañémonos, que solo con desprecios se fortifica la humildad, ¡Ay Dios mio, y qué poquitos son los que dicen de corazon con el profe- David : Bueno es, Señor, para mí que me-has humillado, porque de esta manera aprenderé á guardar con fidelidad tu santa ley. ¡Ah , que solo el amago de una humillacion, de un abatimiento público nos estremece! Hastaslas per=" sonas que hacen profesion de virtud des 14 "ANO CRISTIANO. pero no humilladas. La humillacion entibia el fervor, po- * ne tedio á la virtud, entra despues la sequedad , y apodé- rase la'amargura del corazon. En acabándose el aplauso, se acaba la virtud; prueba evidente de que era superficial y bastarda. Ennobleció Cristo la humillacion despues que él mismo se humilló y se anonadó , como se explicó el Apóstol. El mismo Salvador fue quien nos delineó el plan de la vida cristiana , señalando todos los caminos, y entre éilos ninguno señaló que no esté lleno de valles obs- curos y sombríos. Las cumbres son para el mundo y pa- ra los atestados de su espíritu. _4prended de mí, dice el Señor, que soy manso y humilde de corazon. Pero la humi- llacion que nos enseña es la del corazon, no la de puro en- tendimiento; y esa humildad de corazon no es otra, pro- piamente hablando , que el amor á los desprecios. Ni esta importante leccion la dirige precisamente á los religiosos, dirígela á todos los cristianos, á todos sus discípulos, á los grandes del mundo, á los dichosos del siglo, á los sa- : bios, á los ricos, á los ancianos , á los jóvenes. ¿Pero los eristianos de nuestros tiempos estan muy adelantados en esta ciencia práctica? ¿aman los desprecios tanto como los santos los amaron? Ninguno hay en el cielo que no se se- -ñalase en el amor á sus abatimientos. ¡0 Dios, y cuán distintas fueron de las nuestras las máximas de las santos! ¿Es nuestro espíritu el mismo que el suyo? Pero sin embargo la religion es la misma, la doc- trina la propia. Muchos misterios encierra esta palpable contradiccion. Llegaron los santos al término de su carre- ra; ¿y llegarémos nosotros al mismo siguiendo camino tan opuesto? | : ¡Ah Señor, no consulteis á mi corazon, ni á mi repug- nancia natural! Humilladme , abatidme cuanto fuere de vuestro agrado, con tal que os digneis hacerme miseri- cordia. Mé es necesaria la humillacion; y si por mi co- bardía no'la amare, haced á lo menos que la acepte con resignación. ] — 2AULIO. DIAL. ¿ 15 JACULATORIAS. 200000 Bonum mihi, quia humiliastiome. Sálmo TO. op Mucha cuenta: me ba tenido, Señor:, queme ha ais hu- - + millado.: ¿ojeda 913, 01 ántlo: Humiliatus sum usquequaque , Domine, vivifica me secun= dum verbum tuum. Salm. 118. + pS Sostenedme, Señor en mis abatimientos, segu prometido! 09 029303029001 Y ISI RIER SUYO 21 2 “00 tíupuos portes ROBOSITDO Sis Suso tnsansid Dr Fr y di n:lo habeis ira fa De temen, se aborrecen las humillaciones y y no se teme la condenacion eterna, que ciertamente escel mayor y el mas vergonzoso de: todos: los: abatimientos. Nuestro, or- gullo es.el orígen:de:todos nuestros: desórdenes , y tarde Ótemprano:causa la:muerte del alma. ¿Qué remedios»ino se aplican para curar un absceso? No se perdona“al hie- rro.y al fuego; admítense con+gusto los mas amargos, los mas desabridos,.como se consideren eficaces. Esta vir- tud tiene respecto del orgullo la humillacion ; es amarga al amor propio ;+no hay-duda-3epero es soberano -es- pecífico para curar la inflamacion interna del corazon, por la cual el hombre se abúlta á sí 'mismó , y concibe una magnífica idea de su persona. La humillacion le re- duce á su justa medida, y haciéndole baxar de aquellas alturas en que se le anda la cabeza, pone límites á la -am- bicion, moderando sus deseos. Ama un medio tan eficaz para hacerte feliz. Si no tienes. valor:ni virtud para soli- citar los abatimientos , por lo:meños no vuelvas dás espal: das á los que se te presentan; estímalos , como señal cier- ta de la particular bondad ton:quete mira el Señor, y dale gracias prontamente con'alguna breve oracion. Es loable costumbre la de rezar el Laudate Donimim., omnes gentes... cuando nos sucede algun abatimiento; y guárda- te siempre de prorumpir ni.en lamas leve queja. 2 Siéndonos. tan provechosa la humillacion, ¿qué ra=. zon habrá para Epa no tengamos por amigos aquellos de . quienes se vale Dios para enviárnosla? Háganlo por pa- sion, ó háganlo por inadvertencia, siempre debemos amar la mano que nos cura», aunque nos abrase, Cu medio es eficaz, no se repara que sea amarg $ AÑO CRISTIANO. mayor injusticia que mirar con malos ojos á los que nos- humillan ; si fuera lícito tener aversion á alguno, debiera ser á los que ños exáltan; pues contribuyendo 4 nuestra -perdicion, no parece: debiéramos quedarles muy obliga- dos. ¿Te ofendió , te abatió , te humilló alguno? pues trá- tale con. mas cariño, dedícate á servirle con mayor cui- dado, y dexa que gruña el amor propio todo lo que qui- siere; mantente firme en esta práctica ; porque no la hay mas segura para hacer grandes progresos en la: perfeccion. Frecuentemente nos volvemos contra nuestros concurren- tes; contra nuestros superiores, contra nuestros prelados «cuando nos sucede alguna humillacion; hacemos muy mal, ¿Y por qué no:nos volverémos contra nuestra insuficien- cia , contra nuestra tropelía., contra nuestro: poco espíri- tu, contra nuestra estupidez, que nos acarreó aquel abati- miento, mil veces merecido por. otros muchos motivos? ¡Cosa extraña! todos confesamos buenamente que á los ojos de Dios somos despreciables; y nada sentimos tanto como ser efectivamente despreciados. AAA NANA o o 22 DÍA: SEGUNDO. La Visitacion de la santísima Virgen. Coin la Iglesia esta fiesta el dia dos de julio en me- moria de la visita que la:santísima Vírgen hizo á su pri- “JULIO. DIA 1. 17 delas maravillas que queria obrar por élla en aquella misteriosa visita, partió sin dilacion á hacerla en aque mismo dia ; porque, como dice san Ambrosio, la caridad no sufre tardanzas ni dilaciones. El camino era dilatado y penoso; y habia de viajar desde Nazaret á Ebron, ciu- dad sacerdotal, situada en la parte meridional de Judá, sobre unas escarpadas montañas , á diez ó doce leguas de Jerusalen, y á treinta y ocho ó cuarenta de Nazaret. No era viage fácil á una doncella tan tierna como la santísi- ma Vírgen; pero el zelo y la caridad la allanaron las di- ficultades , sin acobardarla las fatigas del camino ; porque toda su ánsia era seguir la divina inspiracion, y publicar las grandezas del Señor, como dice el mismo san Ám- brosio. - Llegando á' Hebron, se encaminó derecha á la casa de Zacarías, á cuya puerta encontró á su Prima que salia á recibirla. Abrazóla tiernamente, saludóla, y apenas des- pegó los labios, cuando el niño de seis meses, que esta- a en las entrañas de Isabel, se halló de repente ilumina- do con una celestial luz; conoció perfectamente la ma- gestad y la grandeza de los huéspedes que le hacian tan- ta honra, y desde la obscura prision del materno alver- gue, ya que no podia hablar, adoró á Jesus y á María como pudo , dando dentro de él un prodigioso salto en señal, dice san Pedro Crisólogo, de su respeto y de su go- ZO. Notó Isabel tan alegre movimiento, y comunicándo- sela en el mismo instante á la madre la luz sobrenatural que alumbraba al hijo, conoció el incomprensible miste- rio de la encarnacion del Verbo, de manera que llena 'su alma del Espíritu santo, no cabiéndola el gozo en las es- trechas márgenes del pecho , comenzó á exclamar en alta voz: Y Bendita eres entre todas las mugeres, y bendito »es el fruto de tu vientre. ¿De dónde á mí tanta dicha, »que venga á visitarme la Madre de mi Dios y:mi Se- »¡or? Favor que no soy capaz de agradecer dignamente, »dexándome tan llena de asombro como de confusion. El » mismo niño que tengo en mis entrañas ha conocido cuán- »to vale tu celestial presencia, saltando de alegría den- »tro de éllas luego que llegaron á mis oidos las primeras »palabras de.tu dulce salutacion. Dichosa mil veces tú, ”querida prima mia , que con noble de. , y sin ha- a 4 18 - AÑO CRISTIANO. »cer lugar 4 la menor duda, creiste humildemente cuan-- »to el Angel te anunció de parte de Dios. Sí por cierto; » porque el. Todopoderoso , que comenzó en ti Cosas tan » grandiosas y tan altas, las acabará y las perfeccionará, ».como tú lo has esperado. El te empeñó su palabra, pues » Cl te la cumplirá.” La respuesta de la Vírgen fue humilde y modesta. Ocultando cuanto podia ceder en su alabanza, rindió al Señor la: gloria de todo, y solo trató de lo obligada que estaba 4 su beneficencia. Animada del Espíritu santo, de que estaba llena, prorumpió entonces en aquel divino cán- tico, el primero del nuevo testamento , que él solo hace infinitas ventajas á todos los del antiguo; y tanto por el espíritu de devocion que respira en cada sílaba, como por la noble elevacion de los pensámientos , y por la mages- tuosa soberanía del estilo, es el mas precioso monumen- to de la profunda humildad de María, el acto mas autén- tico de su perfecto reconocimiento , y el modelo mas ex- celente para dar gracias al cielo, que nos ha dexado el mismo que le inspiró. “Engrandece, alma mia, al Señor, dixo la Vírgen; » obrador de tantas maravillas, y sea á todo él toda la +» gloria. No puedo pensar en éllas sin sentir todo mi co- »razon preocupado de alegría en aquel Señor que adoro »como mi Dios, que venero como mi Salvador, y que » amo como mi Hijo. Dignóse poner los ojos en mi humil- » dad, y elevó su vil esclava á la dignidad de madre su- » ya. Bien sé que por esto me admirarán todas las nacio- ¿»nes , y ensalzarán perpétuamente mi dicha en los siglos » venideros; pero si es que se halla en mí alguna cosa » grande y elevada, á él solo se le debe toda la gloria, él » fue quien me engrandeció , y á él debo todo cuanto soy. » Nada soy por mí misma; él es el autor de las maravi- » llas que todas las naciones admirarán y publicarán de mi » persona , las que ni aun yo misma puedo bastantemente » engrandecer. Confesarán las mismas naciones que el To- »dopoderoso hizo en mí cosas grandiosas, y que no es » menos poderosa.su omnipotente mano, que santo su agra- »dable.nombre. En mil ocasiones experimentaron nues- »tros padres los excesos de su misericordia. ¿Qué prodi- »gios no hizo por defender á los que temian? Desplegó K BIBLIOTECA - UNIVERSITARIA SEVILLA JULIO. DIA Il. 19 »toda la fuerza de su brazo, combatió por éllos, descon- »certó los designios de sus enemigos, derribó del trono á » los soberbios monarcas, que los amenazaban con su to- »tal ruina; y como el Señor se complace en abatir los » que se engríen, y en elevar á los que se humillan , des- » pues de haber abatido el orgullo de los «tiranos , ensal- 6 á los humildes, y llenó de hartura á los pobres, mien- »tras los ricos privados de sus riquezas perecian de ham- »bre. Faraon sumergido, Saúl reprobado, humillado Ro- »boan, Olofernes abatido, Amán desgraciado , y Nabu- »codonosor que presumia de deidad confundido con los » brutos; mientras los mas viles siervos de Dios se velan »exáltados; todo esto acredita cuánto ama el Señor á los » humildes. j : o » Y aunque es así que todos los verdaderos israelitas, »todos los deles siervos suyos recibieron de su. mano gra- » cias extraordinarias en todas las edades del mundo; pe- “ro en este tiempo muy particularmente la misericordia »de Dios ha hecho resplandecer su bondad en su favor. » Viene á salvarlos, quiere vivir entre éllos , y morir por »éllos , no habiendo echado en olvido la promesa que hi- »z0 á Abrahan y á los de su linage , de derramar en sus » hijos los tesoros de sus misericordias. Acaba el Señor de »dar un Salvador á Israel, y un Rey á la casa de David; »el Mesías tan esperado, el fin de la ley y el objeto de »todas las profecías. Por su venida suspiraron los santos, »los patriarcas y los profetas; y él fue el blanco de-todas »sus ardientes ánsias.” - De esta manera con un portentoso rayo de luz sobre- natural descubrió, digámoslo así, de una sola ojeada la «santísima Vírgen todas las antiguas promesas y profecías, «con el pleno cumplimiento de todas éllas , mil veces mas iluminada , y mas privilegiada élla sola que todos los pro- fetas juntos. Conocióse bien, dice san Ambrosio, en aque- «lla:admirable conversacion de María y de Isabel que áim- bas profetizaban con un mismo espíritu duplicado, uno el que inspiraba á las madres, y ótro.el que llenaba á los hi- os Duplici=miraculo prophetant Matres spiritu parvu- orum. “Cerca de tres meses se detuvo la santísima Vírgen en casa de su. Prima. Y es fácil AI los santos pa- . 2 20 | AÑO CRISTIANO. dres, qué dichosa sería aquella mansion para toda la casa - de Zacarías , cuántas gracias y cuántas bendiciones la me- receria. Sabemos que por haber estado hospedado por es- pacio de un mes en casa de Obededon el arca del testa- mento le bendixo Dios á él liberalmente , y á todo cuan- to le pertenecia ; ¿pues qué bendiciones no derramaria so- bre la dichosa familia de Isabel los tres meses que tuvo á María por huéspeda en su casa? Aquella pureza que con- servó san Juan toda la vida efecto fue, dice san Ambro- sio, de la uncion y de la gracia que ocasionó á su alma la presencia de la santísima Vírgen. Dice el mismo San- to que esperó hasta el parto de su Prima para asistir al nacimiento de aquel por quien principalmente habia he- cho la visita; y despues que vió por sus ojos todas las ma- ravillas obradas en aquél portentoso nacimiento, se res- tituyó á Nazaret, donde se mantuvo los seis meses que la restaban del preñado. | Esta visita de la Señora á santa Isabel comprende grandes misterios, y fue tan gloriosa para María, que la lglesia quiso renovar todos los años su?memoria con fiés- ta particular. Y á la verdad, esta fue la primera vez en bes la Vírgen fue públicamente recónccida por madre de ios, y reverenciada como tal. Por la voz de María san- tificó Cristo á Juan, y con razon se dice que este fue el primer ' milagro que ooró Dios por medio de la santísima «Vírgen: Ninguna cosa acredita mas el poder que el Salva- “dor concedió á su bendita Madre, dice san Bernardo y san ernardino , que la economía que observó en la distribu- -ción de sus primeras gracias. ¿Quiere santificar á su pre- cursor aun antes que naciese ? pues ha de ser por medio de María. ¿Resuelve manifestarse al mundo por el primer «milagro que obró , convirtiendo el agua en vino en las “bodas de Caná? pues aguarda á que María se lo pida; «dándonos á entender, dicen los padres , que así como se nos dió á sí mismo por medio de María, así quiere'tam- bien que recibamos por su medio todas las demas gracias y beneficios (Bernard. serm. in Vig. Nativ. Domin.): Ni- -hil nos Deus' habere, quod per Marie manus non tran- siret, Considerando san Ambrosio esta célebre visita tan se- alada con misterios, profecías y prodigios , sale como JULIO. DIA IL 21 fuera de sí de admiracion. Oye Isabel, dice este Padre, la primera voz de María, y Juan siente al mismo tiem- po la gracia de Jesucristo. Publican las dos Madres hácia fuera las maravillas de la gracia, y experimenta Juan hácia dentro sus operaciones. Llena Cristo á Juan de la gracia anexa al ministerio de precursor Y Juan anticipa las funciones de este ministerio con prodigio duplicado; en fin, animadas María é Isabel con el espíritu de sus hi- jos, traban una conversacion en que alternativamente en- lazaron una cadena de oráculos y de profecías. : La presencia de Jesus, dice san Agustín , hace saltar á Juan en el vientre de su madre; llénase Isabel del espí- ritu de Dios á vista de María; el gozo, la humildad y el reconocimiento de la santísima Vírgen resplandecen divi- namente en aquel admirable cántico con que respondió á las bendiciones de Isabel, y úna y Ótra , prosigue san Am: brosio , pronuncian tantos oráculos como palabras. ¡Oh cuántos misterios , cuántas lecciones se encierran en esta santa visita! élla nos enseña los motivos, y el mo- do de hacer las nuestras , como tambien las de recibir las que el Señor nos hace interiormente. En élla se encuentra la mas señalada prueba del poder que tiene María con Dios, y un argumento del mayor consuelo para alentar la confianza que debemos tener en María. Las resplandecien- tes virtudes de atencion y de caridad que exercitó en es- ta visita deben servirnos de instruccion ; y las maravillas ue obró el Todopoderoso por medio de su santísima Ma- dre deben encender nuestra tierna devocion con esta di- vina Señora, conociendo la mucha razon con que la Igle- sia la invoca sin cesar como vida , dulzura, y esperanza nuestra despues de Jesucristo. Es cierto que desde el nacimiento de la Iglesia fue este divimo misterio objeto dulce de la veneracion de los fie- ro su fiesta no se instituyó hasta el tiempo de Ur- NI., confirmándola y publicándola su sucesor Bo- nifacio IX. el año de 1389, para extinguir el funesto cis- ma que despedazaba la Ieieia , con dolor y llanto gene- ral de todos los buenos. En la bula de Bonifacio se da á entender que su predecesor habia pensado hacer ayuno de precepto la vigilia de la Visitacion y de la Nativi- dad de la Vírgen, como ya lo era la de su Asuncion, B3 22. AÑO CRISTIANO. mandando que tambien se celebrase con octava. El con- . cilio de Basilea renovó la institucion de esta fiesta con el mismo fin de pedir á Dios la paz de la Iglesia, y en Ita- lia y Francia se declaró por fiesta de precepto. Pero la religion de san Francisco la celebraba ya:mucho tiempo antes, desde el año de 1263; se asegura que en la iglesia de Oriente era ya por entonces muy antigua. Los ingle- ses solo conservaron su nombre despues del cisma en su Calendario; pero toda la Iglesia católica la celebra con grande solemnidad. Habiendo fundado san Francisco de Sales una nueva órden de religiosas, tan célebre el dia de hoy en la uni- versal Iglesia , extendida felizmente por todo el Universo con tanto exemplo como admiracion de los pueblos, qui- so que se llamasen las monjas de la Visitacion ; porque siendo como la vasa y el fin de su instituto la imitacion de las virtudes que exercitó la Vírgen en aquella miste- riosa visita, le pareció conveniente que este augusto títu- lo fúese tambien como su distintivo y su carácter. La misa es del misterio del dia, y la oracion la siguiente. Famulis tuis, quesumus, Domi- ne , celestis gratie munus im- pertire; ut quibus beate Virgi- nis partus extitit salutis exor—- dium , Visitationis ejus votiva solemnitas pacis tribuat incre= mentum ; Per Dominum nos- iTUMIA» La epístola es del cap. Ecce iste venit saliens in mon- sibus , transiliens colles : similis est dilectus meus capre , hinnu- loque cervorum. En ipse stat post Parictem nostrum respiciens per Fenestras , prospiciens per can cellos, En dilectus meus loqui- Fur mihi: Surge , propera, ami- ca mea, columba mea , formosa Suplicámoste, Señor , concedas á tus siervos el don de tu divina gra- cia, para que ya que recibieron el principio de su salvacion en el par- to de la Virgen , reciban tambien el aumento de la paz en la fiesta de su Visitacion: Por nuestro Se- ÑOL... 2. del libro de los Cantares. He aquí que éste viene saltando por los montes , y pasando los co- llados: mi amado es semejante á un cabritillo y á un cerbato. Helo a- quí que está detras de nuestra pa- red mirando por las ventanas, y acechando por las celosías. He aquí que mi amado me habla: Le- yántate , date priesa , amiga mia, JULIO. DIA IL. mea, et veni. fam enim hiems transiit : imber abiit , et reces- sit. Flores apparuerunt in terra nostra , tempus putationis ad- venit : vox turturis audita est in terra nostra: ficus protulit grossos suos: vinee florentes de- derunt odorem suum. Surge, ami- ca mea , speciosa mea, et veni: columba mea in foraminibus pe- tre , in caverna macerie, 0s- tende mihi faciem tuam , sonet vox tua in auribus meis: vox enim tua dulcis, et facies tua 23 paloma mia y hermosa mia, y ven. Porque ya pasó el invierno, y des- apareció la lluvia. Las flores se de- xaron ver sobre nuestra tierra, lle- gó ya el tiempo de podar: la voz de la tórtola se oyó por nuestras campiñas, la higuera ha produci- do sus higos , las viñas florecientes dieron su olor. Levántate, amiga mia , hermosa mia , y ven. Mi pa- loma en las hendiduras de la pie- dra, en la caberna de los escom- bros, hazme ver tu rostro: suene tu voz en mis oidos, porque tu voz es decora, dulce, y hermoso tu semblante. NOTA. 2 »El libro de donde se sacó esta epístola tiene por tí- »tulo: El Cántico de los Cánticos ; esto es, el mas exce- »lente cántico entre todos los del testamento antiguo. En »€l describe Salomon , hablando propiamente, no un ma- »trimonio carnal, ni los amores de un esposo apasiona- »do sino en la intencion del Espíritu santo , y segun la »idea de la Iglesia y de los santos, el castísimo desposo- »rio de Cristo con la naturaleza humana , con su santa »Iglesia , y con cada alma en particular. Viene á ser una »continuada parábola , que debaxo de expresiones alegó- »ricas encierra espiritualísimos misterios de la union del » Verbo á nuestra naturaleza en la Encarnacion, y de la »que estrecha al hombre Dios con su santa esposa la » Iglesia. REFLEXIONES. Describe el Espíritu santo en las palabras de la epís- tola las amorosas ánsias de Dios por el alma fiel, á quien ama como á su querida esposa, y los castos ardores del alma santa por edi , COn quien se regala como con su adorado Esposo. Viene á élla este amoroso Dios con tanta apresuración, que mas parece volar que correr. Nada le detiene; ni nuestra baxeza, ni nuestra nada, ni nuestras ingratitudes. No se puede explicar mas su cele- B4 24 AÑO CRISTIANO. ridad, que en diciendo viene brincando como un cabri- tillo, y saltando de montaña en montaña como un cier- vo. Así se explica el Espíritu santo cuando quiere hacer- nos comprender la viveza y la impaciencia de su amor. * En hallando Dios una alma tan pura que solo suspira por él, parece que él tampoco suspira mas que por entregarse y por comunicarse todo á élla. Entiende el alma santa perfectamente su voz, y conoce su venida. Ántes de la Encarnacion del Verbo parece que el amado Esposo de las almas , respecto de nosotros, estaba como escondido tras de un espeso velo, oíamos su voz, escuchábamos sus profecías, admirábamos sus prodigios, pero solamen- te le veíamos como entre sombras en las figuras del tes- tamento antiguo; mas despues de su Encarnacion le vi- mos con nuestros ojos , le oimos con nuestros oidos, le palpamos con nuestras manos, como se explica san Juan; y el dia de hoy le tenemos realmente en el augusto sa- ecramento del altar, donde mil veces al dia se nos dexa ver para nuestro consuelo y para nuestra santificacion. Es verdad que todavía está como incógnito , y se asoma como por entre zelosías, porque en esta vida no le pode- mos gozar perfectamente; todavía le ocultan las sombras, todavía le esconden las especies, y solamente le vemos como á medias, y hasta la otra vida no le veremos cara 4 cara. Con todo eso se da á conocer bien sensiblemente al alma santa ; óyele; escúchale bien distintamente, vie- ne de dia , acude de noche, y á todas horas la visita. ¡Di- chosa el ama á quien halla en vela el celestial Esposo! ¡Fe- liz la esposa casta que le sale á recibir con la lámpara en- cendida! Retirada del bullicio del mundo; recogida en una profunda quietud , tranquila en un perfecto silencio, siente que viene su amado, y dice: Ya se acerca mi ado- rado esposo, ya suena su voz en mis oidos , ya percibo claramente sus palabras levántate, amiga mia, date prie- sa, esposa mia. No gusta Dios de siervos perezosos; las almas delicadas, tibias y -floxas no llegan á merecer la augusta cualidad de esposas suyas. No sufre tardanzas ni dilaciones la gracia del Espíritu santo; quiere el Señor que nos demos priesa á obedecerle y agradarle. Vírgenes eran las vírgenes necias; no dice el Salvador que hubiesen co- metido culpa alguna grave; esperando estaban á su celes- “JULIO. DIA IL. 25 - tial esposo ; todo su delito fue no haber proveido 4 tiem- po sus lámparas, teniéndolas encendidas; haberse descul- dado un poco, y haber acudido ya, tarde. ¡Cuántos mue- ren con ánimo de convertirse! ¡cuántas almas queridas del Señor andan toda la vida arrastrando por no haberse dado un poco de priesa! ¡á cuántos edificios derriba una borrasca repentina por no haberse cubierto algunos dias antes! ¡Válgame Dios, y qué estragos no causa la pereza espiritual! L, ¿llo tempore : Exurgens Ma- ria, abiit in¿montana cum. festi- natione in civitatem Ffuda. Et intravit in domum Zacharie, et exultavit Elisabeth, Et factúm est ut audivit salutationem Marie Elisabeth, exultavit infans in ute- ro ejus: et repleta est Spiritu sancto Elisabeth: et exclamavit: voce magna”, et dixit: Bene= dicta tu inter mulieres , et be- nedictus fructus ventris tui. Es unle hoc. mihi; ur veniat:Ma- ter Domini mei ad me? Ecce enim ut facia est vox salutatio- nis túe in auribus meis, exul- tavit in gaudio infans in utero meo: et beata que credidisti, quo: niam perficientur ed, que dicta sunt tibi a Domino. Et ait Ma- ria: Magnificat anima mea Do- minum: et exultavit spirivus meus in Deo salutari meo, / El evangelio es del cap. 1. de san Lucas. Y En aquel tiempo : Levantándose María., fue con presura á la mon= taña á una ciudad de Judá; y en- tró en casa de Zacatías , y saludó” á Isabel. Y sucedió que luego que Isabel oyó la salutacion de Ma- ría , saltó el niño en su vientre: é' -Isabel fue llena del Espíritu san= to; y exclamó en yoz alta, y. dixo: Bendita tú entre las .mugeres, y, bendito el fruto de tu. vientre. .¿Y, de dónde. 4 mí que la Madre de, mi Señor venga á mi casa ? Por- que mira ; apenas la voz de tu sa- lutacion llegó 4 mis oidos, brin- -có de gozo dentro de mi vientre el niño : y dichosa tú que has “creido , porque se cumplirán las cosas que te fueron dichas por el Señor ; y María dixo: Mi alma: ensalza al Señor, y mi espíri- tu se. regocija en Dios mi. Sal- vador, [. 26 AÑO CRISTIANO. 9 MEDITACION: Sobre el misterio del. dia. PUNTO PRIMERO. . Considera qué llena está de misterios esta celestial vi- sita. Apenas se ve María constituida en la dignidad de madre de Dios, cuando parte á santificar á Juan y á to- da la casa de Zacarías. No bien abre la boca para salu- dar á Isabel, cuando Isabel se siente llena del Espíritu santo, y el niño que tenia en sus entrañas colmado de gracias y favores. Quiere el Salvador que su Madre sea el instrumento de la primera santificacion que obró vi- niendo al mundo. Tomó entonces María posesion, digá- moslo así, del oficio de medianera que despues habia de exercer con tanta gloria suya como provecho nuestro, Quiso enseñarnos Jesucristo, dice san Bernardo, con esta misteriosa visita lo mucho que su Madre habia de contri- buir»á nuestra salvacion, así por la parte que la habia de tocar'en la obra de la redencion, como por el poder que ya manifestaba para solicitar y conseguir mil gra- cias celestiales en favor de cuantos recurriesen á élla. Procuremos , dice este Padre, ir á Jesus por María, pues- to que por María vino á nosotros Jesus ESerm. 1. de Ad- vent.). Studeamus nos ad ipsum per eam ascendere, qui per ipsam ad nos descendit. hos. omo tenia resuelto el Salvador no hacer el primer milagro sino á ruegos , y por. intercesion de su Madre, así tambien determinó no santificar á su precursor sino por la presencia y por el órgano de esta divina Señora. Apenas encarnó el Dios de las misericordias, cuando á todos 'nos declaró, dixo san Bernardo, que tenía constitui- da á su Madre en la superintendencia general, explícome de esta manera, de la distribucion de las gracias. Decid, escribia á los canónigos de Leon, que María halló para sí y para nosotros la fuente de la gracia; decid que es la mediadora de la salvacion, y la restauradora de los si- glos ; tendreis mucha razon para decirlo, porque así nos lo canta á todos la Iglesia: Heec mihi de illa cantat Ec- JULIO. DIA TI. 33 quietud, temiendo que así éstos, como los grandes bienes que podia heredar de sus padres, le hiciesen flaquear = la vocacion, y volverse á engolfar en los ligros del mundo. Con este temor, desde su destierro de halcida le escribió la carta siguiente llena de ternura, no menos que de vivos y Cristianos desengaños. : 05% “Bien sabes, amado Heliodoro mio, lo oprimido que _»quedó mi corazon cuando te ví apartar de mí. Fuéme »tu ausencia extremamente dolorosa ; no cesaron mis ojos »de llorar desde que te separaste de mi presencia , y el » mismo papel en que te escribo puede dar testimonio »de que todavía no se ha agotado el manantial. Permi- »te que te busque con mis cartas, ya que no te pude dete- » ner con mi persona.” Y pasando de repente por una par- te á las mas cariñosas, y por otra á las mas vivas repren- siones, añade. ¿ “¿Pero á qué fin usaré contigo de súplicas, ni de ha- »lagos? Un corazon tan dolorosamente herido como el »” mio no debe manejar otras armas que la cólera para la » venganza. ¿Qué haces, pues, en la casa de tu padre, » delicado y tímido Heliodoro? ¿Ya-se oye el ruido de »las trompetas, y tú no tienes valor para marchar al »combate ? ¿A dónde se fué aquel santo ardor de tus pri- » meros alientos? ¿Te has olvidado por ventura de quién - »es el capitan en cuyos estandartes te alistaste?” Aquí es donde san Gerónimo acuerda á:su querido Heliodoro aque- lla máxima, igualmente generosa que cristiana, tantas ye- ces repetida: | AE “ Aunque tu madre, tendidos y desgreñados los ca- »bellos, bañados en lágrimas los ojos, emplease todo »el artificio de la ternura mas halagiieña y tentadora; »aunque te pusiese á la vista aquellos mismos pechos »que te dieron leche , con el fin de detenerte; aunque tu . padre se postrase al umbral de la puerta para cerrár- »tela, no debieras acobardarte, debieras pasar por enci- »ma de él, pisar y atropellar á tu padre por amor de » Jesucristo. Sería entónces piadosa la misma crueldad, »sería blandura cristiana la insensibilidad y la dureza. » Corre, vuela 4 las banderas de Cristo , 4 las cuales dis- »te el nombre. » Considera que si todavía haces pretension á la he- y : C 34 —— AÑO'CRISTIANO. » rencia del siglo, es preciso renuncies' el derecho que » tienes 4 ser :coheredero de Cristo en el reyno de la » gloria. Un verdadero «siervo de Cristo (dice en otra » parte) ni desea poseer, ni efectivamente posee otra cosa »que al mismo Jesucristo. Si-deseas ser- perfecto, ama- »do Heliodoro, ¿ para qué vuelves todavía los ojos hácia la: caduca y “perecedera sucesion de tu padre? Pero »si ya no lo deseas, ¿cómo tuviste aliento para engañar » al Señor (por decirlo así) prometiéndole no poner ja- »»más tu corazon en otra cosa que en él? Y no te canses » en alegarme razones para excusar tu inconstancia , por- »» que todas son muy frívolas; no hay lazos que no pueda » romper el amor de Dios, ó temor del infierno cuando se » quiere eficazmente.” 3 ES El fin della carta contiene el elogio de la vida solitaria, y es un poderoso estímulo 4 Heliodoro para que vuelva á eustar desu dulzura: | “:0O desierto, (exclama el santo Doctor), ó desierto! »tú solo produces aquellas flores que exhalan tan grato »olor al gusto de Jesucristo. ¡O encantadora soledad, .»en que nace la cantera de dónde se sacan las piedras »'para edificar la ciudad santa de Sion ! ¡Ó dulcísimo re- »tiro, en el cual no se desdeña Dios de tratar familiar- +» mente con el hombre! ¿Qué haces en el mundo, ama- '»do hermano mio, tú que eres mas noble que el mundo » mismo? ¿hasta cuándo te'has de detener voluntariamen- »te cautivo en esa tumultuaria y bulliciosa mansion de las » poblaciones? ¡O Heliodoro, tú temes la pobreza, y ves »aquí que! Jesucristo dice que son bienaventurados los » pobres! Espántate el trabajo; pero dime, ¿se consigue » la corona sin pelea? Te ponen miedo los ayunos y las » penitencias; ¿mas' por qué no consideras que todo lo sua- ¿»viza la fe? No, amado Heliodoro mio, no hay que es- » perar alegrarse en; este mundo, y reynar en el ótro con »Cristo15e6q csi01de ,, 9 | | E No pudieron menos de hacer impresion en un cora- zon tan bien dispuesto unas instancias tan vivas como apretadas. Ignoramos absolutamente lós estorbos que:im- pidieron á nuestro Santo el volverse á la soledad de Si- ria; solamente sabemos, que por mas que el mundo le tentó, valiéndose de todos sus artificios para engañar- ¿JULIO:! DIA IL. 35 le, jamás desmintió sú primera resolucion, No alteró su inclinacion:al retiro la estanciaen su pais, viviendo en- tresus parientes. como pudiera en la ermita, ó.en la:grus ta de Chalcidia; y luego que pudo dexar su patria ,:se despidió de-élla, para no volverla á ver jamás. Descon= fiando de poder juntarse otra vez con. su director, resol- vió hacer segundo viage á Italia ; y teniendo presentes los grandes exemplos de virtud que habia observado:en mus chos santos eclesiásticos de los que componian la: cleres: cía de Aquileya, determinó:encaminarse:á-esta: Cindad, Apenas llegó, cuando se dió á conocer por su virtud, - por su sabiduría y por su mérito, haciéndose digno de ser luego. admitido en la+ misma clerecía; en cuyo ve= nerable cuérpo, no obstante componerse de eclesiásticos tan exemplares, se distinguió muy: en breve: por su doc- trina' y por sus raras virtudes. Á vista»de su vida. reti- rada, humilde y penitente, se levantó con la .venera- cion universal, siendo generalmente aclamado por hom- bre santo ; y vacando por entonces la' silla episcopal de Altino, sufragánea de la: metrópoli de «Aquileya ,.no se halló en todo el clero sugeto mas digno-de ocuparla que Heliodoro. Costó mucho vencer su repugnancia á tan ¡6 nuevo lustre la dignidad á su virtud; y doblan=- do los ayunos y-las penitencias , en poco tiempo se me- reció por su zelo y por.su: doctrina el concepto gene- ral de uno de: los prelados.mas santos de : aquel: siglo. Hizo eterna guerra á los enemigos de la fe, «mantenién- dose inseparablemente unido á la=doctrina de la Iglesia. Opúsose con vigor á los dogmas de los apolinaristas y de los arrianos, asistiendo en el concilio de Aquileya, que con este fin se celebró el año de 381. Habíase conyo= : cado á solicitud de san Ambrosio, que fue como el alma del concilio; y conociendo con esta ocasion al obispo de Altino, descubrió sus grandes fondos, y estrechó con él una fina amistad. | 02 AÑO CRISTIANO. Concluido el concilio, se dedicó enteramente nues- tro Santo á conducir á sus ovejas por el camino seguro de la salvacion, apacentándolas con el pasto de la pala- bra de Dios. No hubo pastor mas aplicado á proveer las necesidades de su rebaño, y á preservarle de todo lo que le podia perjudicar. A los que habian movido sus exhorta- ciones, los acababan de convertir sus exemplos. Hacíase to- do á todos para ganarlos á todos. Hízose dueño de los cora- zones por su caridad, por su humildad y por su mansedum- bre; y ya sesabia que sus rentas no eran para él, sino para los pobres. xl ! Nunca se olvidó san Gerónimo de su amado discípulo, y en una de sus epístolas da testimonio de que Heliodoro conservaba en el obispado la misma austeridad y la mis- ma exáctitud de la vida monástica, siendo á la verdad muy dificultoso encontrar obispo mas exemplar , nimas perfecto. No se sabe precisamente el tiempo de su santa muerte; solo es cierto que fue preciosa en los ojos del Se- ñor, puesto que la Iglesia consagró su memoria, fixando su fiesta el dia 3 de julio, y es muy probable que sucedió hácia el fin del cuarto siglo, po 36 La misa es en honor del Santo y la oracion la siguiente. Suplicámoste, Señor, oigas benig- no las oraciones que te hacemos en E saudi, quesumus , Domine, preces nostras , quas in beati Heliodori, confessoris tul atque pontificis , solemnitate deferi- mus : eb qui tibi digne me- ruit famulari ejus interceden— tibus meritis ab omnibus nos _Absolve peccatis: Per Dominum nostrum FJesum Christum.. La epístola es del capítulo 13. Frates: Mementote preposito- rum vestrorum, qui vobis lo- cuti sunt verbum Del: quorum intuentes exitum conversatio- mis , imitamini fidem. Jesus la solemnidad de tu bienaventurado confesor y pontífice Heliodoro, y que nos libres de todos nuestros pecados, por la intercesion y méritos de aquel que te sirvió tan dignamente : Por nuestro Señor Jesucristo... del apóstol san Pablo á los hebreos. Hermanos : Acordáos de vuestros prelados, los cuales os anunciaron la palabra de Dios; de 'los que habeis de imitar la fe, poniendo los ojos en el fin de su vida. Jesucristo ayer ,. y “JULIO. DIA IL. Christus heri, et hodie: ipse, el in secula. Doctrinis variis, et peregrinis nolite abduci, Op- timum-est. enim gratia stabi- lire cor mon escis, que non pro- fuerunt ambulantibus in eis, Habemus “altare, de quo edere non habent potestatem, quí ta- bernaculo deserviuntur. Quo- rum enim animalium infertur sanguis pro peccato in Sancta per Pontíficem , horum corpora cremantur extra castra. Prop- ter quod es Fesus, ut sanctifi- caret per suum sanguinem po- pulum , extra portam' passus est, Exeamus igitur ad cumex- ira castra: improperium ejus portantes. Non enim habemus hicmanentem civitatem, sed fu- tfuram inquirimus. Per ipsum ergo offeramur hostiam laudis semper Deo: id est, fructum la- biorum conftentium nomini ejus, Beneficentiz autem, et commu- nionis nolite oblivisciz talibus enim hostiis promeretur, Deus. Obedite prepositiswestris er sub- jacere eis. Ipsienim pervigilant quasi raiionem pro animabus vestris reddituri, 37 y hoy: y el mismo es por los siglos. “No os dexeis llevar de doctrinas va“ rias y peregrinas. Porque es cosa excelente confortar el corazon. por medio de la gracia, no por medio de aquellas comidas, que nada aprove- charon á los que practicaron su ob- servancia. Tenemos un altar del cual no tienen derecho á participar los que sirven al tabernáculo. Porque los cuérpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada por el pontí- ficeal Sancta sanctorum por el peca - do, son quemados fuera de poblado. Por lo cual tambien Jesus, para san- tificar el pueblo con su sangre, pa- deció fuera de la puerta. Salgamos pues, á él, fuera de poblado, llevan- do su improperio. Porque aquí no tenemosciudad estable,sino que bus- camos la futura. Ofrezcamos , pues, siempre por él á Dios hóstia de ala— banza, esto es, el fruto de los labios gue confiesan su nombre. Y no que-= rais olvidaros de la beneficencia, ni dela comunionde caridad, porcuan- to con semejantes víctimas se gana á Dios. Obedeced á vuestros prelados, y estad sujetos á éllos, porque éllos velan, como quienes han de dar cuen- ta de vuestras almas, NOT 4. “Es la epístola á los hebreos 'uno de los mas bellos » mas preciosos monumentos que posee la Iglesia de Dios, » El asunto de la epístola es grande , las expresiones nobles, »el estilo lleno y elevado; en élla todo es sublime. De esta »epístola habla san Pedro en su segunda á los mismos he- »breos ó judíos cuando dice: Pablo, nuestro hermano. os ha »escrito ya de estas cosas, segun la sabiduría quese la ha » comunicado,” C3 38 AÑO'CRISTIANO. REFLEXIONES. Drac á la memoria los que os anunciaron la palabra de Dios, y haciendo reflexion al fin que se propusieron en su conducta y en su vida, imitad su fe. Nosotros, gra- cias al Señor, seguimos su fe; ¿pero imitamos sus vir- tudes? No puede haber mayor desproporción entre las costumbres de aquellos héroes cristianos y las nuestras, entre nuestra conducta y la suya. Todos tenemos la mis- ma fe, los mismos principios, las mismas verdades, la misma religion , la misma doctrina ; pero la vida es muy diferente. Aquellos ilustres prelados, tan respetados por sus brillantes virtudes como por su eminente santidad, son el objeto de nuestra veneracion; ¿cuándo serán el modelo de nuestra vida? La religion nunca envejece; conservará la Iglesia todo su vigor hasta el fin de los si- glos; no se han debilitado las máximas de Jesucristo. ¿Pues cómo se puede creer este evangelio, cómo se puede seguir esta religion, y vivir como si no se creyese? Traigamos á la memoria aquellas grandes almas, cuyas costumbres fueron el mayor panegírico de la religion, y cuya vida fue la mas concluyente prueba de su fe; no ignoramos cuán preciosa fue su muerte á los ojos del Señor; ¿pensamos que será la nuestra igualmente preciosa á sus divinos ojos* Imitemos su fe; pero imitemos tambien su virtud y su inocencia; de esa manera nunca nos dará en rostro la ridiculez, y aun la impiedad de una contradiccion tan monstruosa. Creer las verdades mas terribles de nuestra religion, y seguir únicamente las detestables máximas del mundo, es mons- truosa quimera. Empleos brillantes, pretensiones empe- ñadas, frutos naturales de la ambicion y de la avaricia, amor á los placeres, proyectos aéreos, fortunas lustro- “sas, conveniencias opulentas ; éstos son los grandes re- sortes que dan impulso á la mayor parte de las accio- nes de la vida; es decir, esto es lo que nos desvia de nuestro último fin, lo que se sorbe nuestros deseos, lo que estraga nuestra salud , y lo que nos ocupa toda la vida. Todo nos parece importante, todo indispensable cuando se trata de nuestros intereses, de nuestras con- veniencias, de satisfacer nuestras pasiones; ¿pero nos aca- JULIO. DIA IL. 39 loramos tanto cuando se trata de los deberes de la re- ligion, de agradar á Dios, ú desagradarle ? ¡Cosa ex- traña! se anda con infinito miramiento , se practican mil atenciones, con el mundo por hacer fortuna; á:solo Dios parece "que se le reputa por nada. Sabemos bien cuál fue el paradero de la conducta de los santos; pues pen- semos cuál será el paradero de la nuestra. ¿ Creemos que los santos serian santos si hubiesen vivido como nos- otrós vivimos? con todo eso tenemos contínuamente á la vista estos grandes modelos de perfeccion , pero nos contentamos con admirarlos, y con venerarlos; eso de es- forzarnos á su imitacion, no se trate. Ninguno leerá estas reflexiones, que no convenga en lo que digo; ¿ ber cuán- tos se aprovecharán de éllas? ¿Serán muchos? Parece que las máximas mas cristianas, que las mas santas leyes están derogadas por el uso, ó por la costumbre contraria; ¿ pero quién ignora, que ni la relaxacion, ni el abuso prescriben jamás contra la religion? ] 00 El evangelio es del cap. 11. de tan Lucas. — co JILTDOl , Ín illo tempore dixit Jesus dis- cipulis suis: Nemo lucernam accendit , et in abscondito ponit, neque sub modio: sed super can— delabrum , ut qui ingrediuntur, lumen videant. Lucerna corporis tui est oculus tuus. Si oculus. tuus fuerit simplex, totum cor- pus tuum lucidum erit: si autem nequam fuerit ,etiam corpus taum tenebrosum erit. Vide ergo ne lumen, quod in te est, tene bre sint. Si ergo corpus tuum to- tum lucidum fuerit , non habens aliquam partem tenebrarum, erit lucidum totum , et sicut lucerna fulgoris illuminabit te, En áquel tiempo dixo Jesus á sus discípulos: Ninguno enciende una antorcha, y la pone en un escon= drijo; ni debaxo de un medio cele- “min; sino sobreel candelero; para que los que entran veán la luz, La antorcha de tu cuerpo es tu ojo. £i tu ojo fuere sencillo; todo tu cuer- po estará iluminado; pero si fuese perverso, tambien tu cuerpo será tenebroso. Mira, pues, no sea acaso que la luz que está en ti, sea tinie- blas, Si tu cuerpo, pues, fuere todo iluminado, sin tener parte alguna de tinieblas, todo él será luminoso, y te iluminará como una antorcha resplandeciente. 40 AÑO CRISTIANO. | -MEDITACION. De las ¿listones en punto de moral. - PUNTO PRIMERO. A pe que no hay cosa mas perniciosa que las ilusio- nes en punto de moral, y con todo tampoco la hay mas comun, ni mas fácil. Parece que en esta materia todo cons- pira á engañarnos: el corazon naturalmente de acuerdo con el amor propio; el espíritu pronto siempre, y siempre ingenioso-en dar gusto á los sentidos. y al corazon: los exemplos de los imperfectos continuamente en gran núme- ro; las pasiones, que todas se coligan para sacudir el yu- go del moral del evangelio; los sentidos, enemigos decla- rados de la verdadera virtud; la misma razon natural, que muchas veces camina de inteligencia con el amor propio; todo concurre á engañarnos, y los lazos son tanto mas pe- ligrosos, cuanto mas ocultos y mas multiplicados. Es cier- to que una grosera relaxacion nos ofende, pero se forma un sistema de moral que nos alucina, en la apariencia rí- gido, pero enla realidad se acomoda á la concupiscencia, lisonjea á los sentidos. Este sistema siempre es obra del amor propio; sacrifica sin misericordia ciertas pasiones que tienén menos parentesco con nuestra natural inclina- cion; pero 4 la pasion dominante siempre la perdona, siem- pre la respeta. El genio sombrío, tétrico y melancólico ca- noniza el espíritu de severidad y de retiro, sin poder tole- rar los genios abiertos, apacibles y sociables; chócale una prudente y moderada alegría, mientras él se está alimen- tando de murmuraciones, y de malignidad; el natural in- quieto y áspero acaso será mortificado; pero no puede vi- vir sin pecar y sin morder. Un corazon blando, dulce y amoroso puede ser liberal y limosnero; pero huye de to- do lo que le ata, y como él satisfaga su pasion, adopta sin dificultad todas las demas virtudes. La envidia, la avari- cia y la ambicion tienen tambien su moral; el exterior siempre especioso, y siempre á la mano un honesto pre- texto que disimula, pero no purga el yeneno. De aquí na- pa JULIO. DIA TIL. ; AL cen aquellas aversiones, aquellas secretas antipatías, aque- lla venganza disimulada, aquellas faltas de caridad , que dexan el campo libre á la pasion. Todas estas especies de “moral son falsas, todas son engañosas, convienen todas en reformar el género humano, gritan á cual mas contra la licencia de las costumbres del siglo; claman todas á la reforma, á la reforma; peró mientías tanto dexan vi vir en una grosera relaxacion á esos imaginarios refor- madores, severísimos con los ótros , 4 quienes nada per= donan; pero indulgentísimos consigo mismos, á quienes se lo perdonan todo. ¡Qué ilusion , Dios de mi vida! ¡ pe- ro qué comun es esta ilusion! En ciertos puntos de la ley. exáctísimos , hasta ser escrupulosos; ¿pero qué no se permiten, en ótros mucho mas importantes? No se dis- nsarán portodo: el mundo en ciertas devociones vo- untarias; pero sin el menor remordimiento abandona- rán las obligaciones mas esenciales de su estado; ayu- narán indefectiblemente ciertos dias por pura devocion; pero despedazarán desapiadadamente la reputacion del próximo en cuantas ocasiones se ofrezcan. Estarán mu- chas horas en-la iglesia con edificacion, y con exemplo, pero gastarán el resto del dia en el juego, en el paseo, en las visitas peligrosas y en conversaciones poco cris- tianas; hablarán de Dios con acierto, y aun con gusto; pero al mismo tiempo se harán insufribles á toda la fa- milíia. ¡Señor., qué mezcla tan monstruosa! Cada uno de estos devotos de perspectiva tiene su moral; ¿pero será aca- so el moral de Jesucristo? PUNTO SEGUNDO. Considera qué perniciosas- son todas estas «ilusiones. Ellas guian todas á unos espantosos despeñaderos, sin que ninguno se persuada jamás á q e va descaminado. ¿Quién es el que desconfía de su moral? Fácilmente lo podemos co- nocer por la terquedad con que cada uno sigue su camino. ¿ Hemos conocido muchos de los:que cayeron en estas ¡lu- siones, que se hubiesen desengañado de éllas? Los mayo- res pecadores se convierten; pero á- éstos ni aun les pasa por la "imaginacion que tienen necesidad de convertirse. la ilusion una especie de ceguera , y el que está ciego 42 AÑO CRISTIANO. no ve el precipicio. Es un veneno que se derrama en el co- razon , y desde el corazon siempre se comunica á la razon. Lo poco bueno que se hace en este estado, ofusca la vista para que no perciba lo mucho malo que los demas nos ven: hacer. Por tanto, este género de ilusiones casi siempre vie- ne á parar en el enpedernimiento. Vívese tranquilamente en el error, y muérgse en el mismo. ¡Qué desgracia mas digna de temerse! ¡pero qué desgracia menos temida ! E/ que te perderá, dice el Salvador, juzgará que hace un gran servicio 4 Dios: este es el defecto de la ilusion en ma- teria de costumbres, y en punto de moral; practicarán esto contigo, añade el mismo Salvador, porque no cono- cen ami Padre, ni 4 mí. ¿Por qué medio conseguirán su descamino ? Todo veneno que hace el tiro á la cabeza, quita de repente la vida. Cuando las ilusiones son volun- tarias no hay que esperar enmienda de éllas; de la tran- quilidad se pasa al sueño, del sueño á la modorra y al letargo. Esto vemos con dolor en todos los hereges; su ter- quedad y su obstinacion en los errores nacen ordinariamen- te de la ilusion. | ¿ Cuántas personas que hacen profesion de virtud vi- ven llenas de faltas muy groseras? ¿cuántas hay que viven tranquilamente en pecado, al abrigo de una falsa con- ciencia? Todo es fruto de las ilusiones en punto de mo- ral. Hay algunos de esos imaginarios devotos, que por un vil interes tienen á un infeliz deudor meses enteros en la cárcel, dexándole perecer con toda su familia, ¿Compondráse esta dureza y esta inhumanidad con el cristianismo? No hay cosa mas contraria á él, pero se compone muy bien con la pasion dominante, que tiene la mayor parte en este pernicioso plan de moral. No hay tur- bacion, no hay remordimiento que pueda penetrar á la conciencia; en apoderándose una vez la ilusion, en punto, de costumbres, de la razon y del alma, apenas queda es- peranza de salvacion. ¡Oh, Señor, y 7 de que acusarme acerca de ilusiones voluntarias! No hay moral indulgente, li- sonjero y laxó que no haya seguido hasta aquí. ¿Qué sis- tema de conciencia es el que me he formado yo? ¿De cuántos pecados no me reconozco reo? ¡Y qué gran favor me haceis, Dios mio, descubriéndome hoy mis ilusiones JULIO: DIA II. 43 y mis descaminos! Acabad, Señor mi conversion por vuestra infinita misericordia, y no siga yo en adelante Otro moral que el de vuestra ley y vuestro evangelio, pues no hay otro para la salvacion. JACULATORIAS. Dirige me in veritate tua, et doce me. Salm. 24. Dirígeme, Señor, por el camino verdadero de tu doctrina, y enséñame á no seguir Ótro. Legem pone mihi, Domine, viam justificationum tuarum, el exquiram eam semper. Salm. 118. ae Instrúyeme en la segura senda de vuestros divinos man- damientos, y dame gracia para que perpetuamente ande en busca de élla. PROPOSITOS. No hay mas que un Dios, y una religion verdadera; con que tampoco puede haber mas que un verdadero moral. La única regla de nuestras costumbres es el evangelio; cual- quiera otra es obra de nuestra invencion, de nuestro cora- zon, y de nuestro amor propio; por lo que no es de admi- rar que sea torcida y destaminada. Por las ilusiones, en materia de moral, dixo determinadamente el Sábio, que hay caminos que al hombre le parecen derechos, y su fin es muerte y perdicion. Tales son los sistemas de conciencia que cada uno hace á su antojo; tales esos planes de moral que favorecen el genio, la inclinacion y la pasion dominante. Exámina cuidadosamente cuáles son tus ideas, tus máxi- mas en este punto , cuál es tu conducta. No te perdones ciertos defectos, ciertos pecados, ciertas licencias en ma- teria de costumbres con pretexto de que eres exácto, de que eres rígido, y acaso severo en ótras. Haz en buen ho- ra limosna, que es edificacion; pero paga tus deudas, que es obligacion; no detengas la soldada á tus criados, ni el salario á los oficiales. No apures con demasiado rigor á tus deudores, ¿Estás en la iglesia con devocion y con modes- tia? bueno es eso; pero no seas en casa colérico, mal sufri- O, impertinente y enfadoso, 8c. Aquí tienes un dilatado 44 AÑO CRISTIANO. campo para exáminarte ; conforma tu moral con el de Jesucristo. 2 Levantas el grito contra la licencia, y contra la di- solucion de las costumbres del siglo. Alabo tu zelo; pero exámínate bien, y mira si se mezcla en él una buena par- te de aversion, de ódio, de envidia y de murmuracion. En el moral de Jesucristo no hay inconsecuencias, ni contradic- ciones: nota cuidadosamente sí descubres algunas en el tu- yo, no te fies de tu juicio; mira que es demasiada la corres- _poadencia que tiene Con el amor propio para que no se te haga un poco sospechoso. Consulta tus cosas con un direc- tor sábio, prudente y despegado, que no tenga interes en lisonjearte, ni en contemplarte; exponle con sinceridad to- das tus máximas, tus opiniones y tu conducta , sin poner los ojos en otros principios que en los del evangelio. Sea éste la única regla de tus costumbres, y NUNCa CONOZCas Otro moral que el que enseñó Jesucristo, SLVOTO FARO LEA TO LUISITO URSS DIA CUARTO. San Ulrico, obispo de Ausbourz. Unico, ó Uldarico (pues tambien se le nombra así) fue de una de las casas mas antiguas, y masilustres de Suavia, nació el año de 863, siendo su padre el conde Ulcaldo, su madre Tierberga, hija de Aucardo, uno de los prime- ros duques de Alemania la alta, Por la enferma y delicada complexion de Ulrico se cre- yó:al principio que no podría vivir; pero el Señor, que le tenia destinado para ser uno de los mas santos prelados de su siglo, contra toda lb le concedió una salud que se tuvo por milagrosa. La vivacidad , el despejo, la noble ingenuidad, el agrado, y el claro ingenio que descubrió des- de luego, estimularon mas á sus padres para darle una edu- cacion digna de su lustre nacimiento. Parecióles que en ninguna parte la podria lograr, ni mas cristiana, ni mas caballerosa, que en el célebre monasterio-de san Galo, fa- JULIO. DIA 1V. 45 moso entonces por lo mucho que florecian en-él no menos las virtudes que las ciencias. Enviáronle allá:4 los siete años de su edad, y muy en breve se distinguió el niño Ulrico por los progresos que hizo en las letras humanas, y en la importante ciencia de la salvacion. Enamorados los monges de su bello natural, de su inclinacion á la-virtud, y de su aplicacion al estudio, le amaban todos tiernamente, deseosísimos de. adquirir aquel rico tesoro para el monasterio. A lo mismo se incli- naba tambien el niño Ulrico, pues aunque el mundo le brin- daba con tan grandes esperanzas, nunca halló, atractr vo, ni en las grandezas, ni en-las brillanteces del mundo, Conociendo bien sus injusticias y sus peligros, estaba muy ageno de resolverse á servirle; ni 4 un corazon tan grande como el suyo le podia llenar ótro quesolo Dios. ¡Agradá- bale la vida: monástica; y naturalmente era de su gusto la soledad; pero queria que la vocacion y la eleccion vinie- sen únicamente del mismo Señor. Para-conocer 'su volun-> tad hizo muchas penitencias y fervorosas oraciones , que- riendo ademas de esto consultar el punto con una santa so- litaría, no distante del monasterio de san Galo, llamada Guiborata, no menos célebre por su eminente santidad que r los extraordinarios favores con que el cielo la regala- a. Habíala ya visitado algunas veces el Condecito en los dias de recreacion que se concedian á los seminaristas. Fue pues Ulderico 4 buscar á la santa Vírgen, indeterminado sobre el estado que habia de abrazar; y la suplicó enco- e mendase á Dios aquel negocio para que le diese á entender su «divina voluntad. Ella se impuso tres dias de ayu- no y de oracion, al cabo de los cuales le dixo, que aunque era muy perfecta la vida religiosa, Dios le llamaba al es- tado eclesiástico. No hubo menester mas para tomar su partido, no obstante lo mucho que le costaba arrancarse de una casa llena de tan grandes exemplos, y no habiendo tampoco monge que no sintiese vivamente la pérdida que hacian. Fue Apo el dolor; pero descubierta una yez la voluntad del Señor, no deliberó nuestro Santo ni un so- lo momento, y restituyéndose á casa de sus padres, los de- claró su última resolucion , como tambien sus deseos de no perder tiempo, y de habilitarse desde luego á servir con utilidad 4 la santa Iglesia. Gozoso el conde: su padre de 46 AÑO' CRISTIANO. ver en «su hijo tan virtuosas disposiciones, se le entre- ó á Alberon, obispo de Ausbourg, quien descubrien- do luego las grandes prendas, y los raros talentos de'Ul- rico, no perdonó á medio alguno para formar en él un eclesiástico perfecto; y aunque 'á la sazon no contaba mas que diez y seis años, le hizo'luego camarero ; pe- ro viéndole crecer cada dia en juicio , capacidad y pru- dencia», le proveyó en el ¡primer'canonicato que vacó en su ea jeirr OL A ¡oradesnor 19. su8q 0102939311 Í9ups 4: Comprendió desde: luego nuestro nuevo canónigo: to- das: las obligaciones desu: estado .' y resolvió: darles to- do el lleno. Desde aquel punto fue todo su exemplo el estudio y la oración, partiendo sus rentas con los po- bres, 4 quienes muchas veces distribuía aquello mismo que se reservaba para su preciso sustento. Movido de su natural piedad ,' determinó hacer un' viage á Roma ra beber-en la! fuente del espíritu “apostólico. :Fue-re= cibido del papa con muestras de grande amor y esti- macion', informado ya de antemano de su mérito y de su eminente virtud: 'Tratóle su santidad , y creció tan- to la estimacion y el concepto , que noticioso. de: la muerte de Alberón:, determino conferirle el obispado de Ausbourg. Ora 19 9Hp 09 2979 E3 2011 H : »' Sobresaltóse el*Santo cuando oyó de boca del papa semejante proposición, y se excusó eficazmente, alegan- do' su insuficiencia y. su corta edad. Al volver de Aus= bourg halló que ya se habia hecho la: eleccion en Hil- tin, y libre del susto, solo pensó en el retiro, y en santificarse cada dia mas y mas, volviendo á entablar dentro de'su casa los mismos exercicios que habia prac= ticado en el monasterio de san Galo; pero le duró po- co esta quietud. Muerto Hildin el año de 924, fue elec- to Ulderico por obispo de Ausbourg , á pesar de toda su repugnancia. Eran los tiempos muy calamitosos; los únga- ros y los esclavónes hacian frecuentes irrupciones enel Pais, y lo asolaban todo, tanto que poco tiempo ántes ha- bian entrado enla misma ciudad de Ausbourg, y puesto fuego á la catedral... | El primer cuidado del nuevo obispo fue edificarde pron: to una. pequeña iglesía para juntar el pueblo, que-estaba muy necesitado de instruccion, de consuelo y de socorro siguiente: JULIO: DIA IV: . 47. en aquellas públicas calamidades. Todo loéencontró en Ul=, rico; su caridad, su:zelo, y sus profusas limosnas desterra-, ron hasta de la memoria las pasadas necesidades, y :todos las consideraban suficientemente reparadas con la posesion de talipástomusirigso oudil apylo os Sis! al 92 ramo? 165 Persuadido el Santo 4 que se debia todo á-su pueblo, tomó ocasion de las «presentes circunstancias para conse= guir se le dispensase en una costumbre introducida en- tónces' en Alemania , de: que los: obispos residen cast siempre en la córte, El logró:se le permitiese: mante> nerse en Ausbourg, para atender al restablecimiento de la disciplina; y se conoció muy presto lo mucho que puede hacer en una diócesi dilatada un prelado santo, A vista del cuidado: con que incesantemente velaba:so= bre su rebaño, dél zelo con que distribuia el pan de la divina palabra, de su caridad: y de sus exemplos, mu- dó de semblante todo el pais. No era conocido por: otro nombre que por el del santo, y su vida acreditaba vi- siblemente que lo «era siendo Ía reputacion de élla la A las tres de 1 ries 48 . AÑO CRISTIANO, gidos, componia las diferencias, y hacia bien 4 todos, dando todos mil bendiciones 4 Dios por haberles conce- dido tal obispo. Al declinar la tarde se restituia á+ su palacio donde tomaba una sóbria comida , durante la cual siempre se le leía en algun libro espiritual. Cada dia comia en su mesa cierto número de pobres, y acabada la comida, asistia á completas. Daba despues sus órde- - nes para el gobierno:de la familia, y se retiraba á: su cuarto, donde gastaba gran parte de la noche en la ora- cion y en el estudio”, concediendo al sueño muy poco tiempo. y TY > Acompañaba esta vida tan exemplar y tan arre- glada con grandes penitencias. En ningun tiempo del año comía carne, aunque se servia en:su mesa, así para los pobres, como para otros convidados. Su cama era nna poca de paja con dos: mantas, sin cosa de lienzo. Arre- glada su familia para edificacion de los demas, se dedi- có á arreglar al clero, trabajando con infatigable apli- cacion en reformar las costumbres de todo el obispado. Visitábale regularmente todos los años, y cada año ce- lebraba dos sínodos. Costóle poco trabajo la reforma ge- neral, facilitándosela un zelo:tan puro y tan ardiente, sostenido de una vida tan exemplar y tan santa; ni la licencia de las costumbres podia resistir á la vigilancia de un pastor tan poderoso en obras como en palabras. Proveyó de excelentes curas las parroquias, obligando á renunciarlas, Ó á enmendarse á los' viciosos, Ú á los ignorantes; con cuyas providencias floreció en Áusbourg y en todo el obispado tanto la pureza de la fe como la de las costumbres. Habiendo reconocido por las excursiones de los bár- baros lo mucho que perjudicaban los sustos , las inquie- tudes y los sobresaltos á los exercicios de religion y de- vocion, pensó en la seguridad de sus ovejas, y no solo cercó de murallas la ciudad de Ausbourg, sino que le- vantó algunas. fortalezas en la campaña, adonde se pu- diesen refugiar las gentes del pais; pero no bastaron es- tas precauciones para que las tropas de Arnoldo, «con= de palatino, no e y saqueasen la ciudad en ausencia del santo Obispo, que habia pasado á la córte del emperador Otón para moyer su ánimo á que ajus- JULIO. DIA 1V. 49 tase la paz. Concediósela el Emperador á la Alemania despues que Arnoldo fue muerto delante de Ratisbona, habiendo perdonado á su hijo Liutolfo á ruegos de nues- tro Santo; pero apenas comenzaba á sosegar y á Cconso- lar á su pueblo, cuando un prodigioso exército de únga- ros se echó sobre la superior Germania , inundando todo el pais. Fue sitiada la ciudad de Ausbourg; mas las ora- ciones de su santo Obispo pudieron mas que los esfuerzos de los sitiadores. Intimó oraciones y procesiones públicas para aplacar la cólera del cielo, y para merecer su pro- teccion contra los enemigos de la religion y del estado; las que fueron tan eficaces , que disponiéndose los bárba- ros para un segundo asalto á tiempo que Ulrico estaba ce- lebrando el santo sacrificio de la misa , de repente se apo- deró de éllos tal terror, que levantaron el sitio, se pusie- ron: precipitadamente en fuga , y matándose los únos 4 los ótros , perecieron casi todos ; siendo dictámen general que se debió á las oraciones del santo Pastor una victoria tan no esperada. | Restituida la tranquilidad, se dedicó Ulrico á repa- rar los daños que habian hecho los bárbaros, y á reedi= ficar la iglesia de santa Afra, célebre patrona de Ausbourg, euyas santas reliquias tuvo el consuelo de hallar debaxo de sus ruinas. Por su devocion hizo segundo viage á Ro- ma, de donde traxo las de san Abondo, con que enrique- ció la iglesia que acababa de levantar, y en aquella cu= ria se mereció por su eminente virtud los extraordinarios honores que le tributó el clero romano, y aun el mismo papa. En Ravena fue recibido con veneracion del empe- rador Oton, y en las frecuentes conversaciones que tuvo con la Emperatriz imprimió en su alma aquellas grandes máximas de perfeccion, que la hicieron con el tiempo una de las mas virtuosas princesas de su siglo. _. Vuelto á Ausbourg escogió un coadjutor de toda sa- tisfaccion , en cuyo zelo descargó la administracion de to- do lo temporal, vacando él unicamente al bien espiritual de la diócesi, al que se aplicó con mas desvelo que nun- ca, á pesar de sus muchas enfermedades y de su avanza- da edad. Como nunca se habia dispensado en la austeri-. dad de la vida monástica , quiso tambien tomar el hábito de monge, y aun habia resuelto retirarse al monasterio so AÑO CRISTIANO. de san Galo para acabar en él sus dias; pero no se lo per- mitió el concilio de Ingelheim, celebrado el año de 972 en presencia del emperador Oton, á que asistió nuestro Santo , temiendo aquellos padres que otros muchos obis- pos querrian imitar el exemplo de tan gran Prelado, cuya santidad estaba ya públicamente reconocida por multitud de milagros. Acabaron de consumirse las pocas fuerzas que ya te- nia con los exercicios de su fervor y de su zelo, sintien- do tan seguros prenuncios de su cercana muerte , que fue disponiendo todas sus cosas como si ya se hallase asalta- do de la última enfermedad. En fin, al amanecer el vier- nes 4 de julio de 973 mandó que le echasen sobre una por- cion de ceniza bendita extendida en el suelo en forma de cruz ; despidióse sosegadamente de todos los circunstan- tes, mandó que le leyesen la recomendacion del alma, y mientras se la leian espiró con admirable tranquilidad , 4 los ochenta años de edad , cincuenta de obispo, y des- pues de una vida inccente. Creció despues de su muerte la opinion de santidad que ya era tan pública en vida por los muchos milagros que obró Dios en su sepultura; los que movieron al papa Juan XV. á mandar hacer exáctas informaciones de su vi- da y milagros, despues de las cuales le colocó solemne- mente en el catálogo -de los santos por una bula publicada en el concilio de Letrén el año de 993; y se cree haber sido lá primera canonizacion jurídica que se vió en la Iglesia, -la cual no usaba antes en éllas tantas formalidades, Elevó- se entonces el santo cuerpo de la primera sepultura, y fue colocado con solemnidad en una capilla edificada en honra suya dentro de la iglesia de santa Afra, la cual comenzó desde aquel día á tener la advocacion de nuestro Santo. La misa es en honor del Santo, y la oracion la que sigue. Da , quesumus , omnipotens Concédenos, ó Dios omnipotente, Deus : ut beati Ulrici, confesso- que con motivo de la venerable so- cris tui atque pontificis , vene- lemnidad del bienaventurado Ulri- randa solemnitas , et devotionem co, tu confesor y pontífice, se au= nobis augeat et salutem; Per Do- mente en nosotros la virtud y el minum Nostrum... deseo de nuestra salvacion : Por ej p nuestro Señor... JULIO. DIA IV. s st La epístola es del cap. 44. y 45: de la Sabiduría. Ecce sacerdos magnus, qui in diebus suis placuit Deo, et in- ventus est justus ,. et in tempore - iracundia factus est reconcilig- tio. Non est inventus similis ¿lli qui conservaret legem Excelsi. Ideo jurejurando fecit illum Do- minus crescere in plebem suam. Benedictionem omnium gentium dedit illi, et testamentum suum confirmavit super caput ejus. Ag- novit eum in benedictionibus suis: conservavit illi misericordiam suam, et invenit gratiam coram oculis Domini. Magnificavit eum in conspectu regum ; et dedit illi coronam gloria. Statuit illi tes- tamentum eternum, et dedit ¿lli sacerdotium magnum, et beatifi- cavit illum in gloria. Fungi sa- cerdotio, et habere laudem in no- mine ipsins: et offerre illi incen- sum dignum , in odorem suavi- tatis, He aquí un sacerdote grande que en sus dias agradó á Dios, y fue hallado justo , y en el tiempo de la cólera se hizo la reconciliacion. No se halló semejante á él en la observancia de la ley del Altísi- mo. Por eso el Señor con juramen- to le hizo célebre en su pueblo. Dióle la bendicion de todas las gentes, y confirmó en su cabeza su testamento. Le reconoció por sus bendiciones, y le conservó su mi= sericordia , y halló gracia en los ojos del Señor. Engrandecióle en presencia de los reyes, y le dió la corona de la gloria. Hizo con él una alianza eterna, y le dió el sumo sacerdocio : y le colmó de gloria para que exerciese el sacer= docio, y fuese alabado su nombre, y le ofreciese incienso digno de él, en olor de suavidad. NOTA. » Esta epístola es un compendio ó una coleccion de »los elogios que el Espíritu santo hizo del sumo sacer- »dote Aaron en el libro sagrado intitulado el Eclesiásti- »c0. La Iglesia ha tomado de muchos lugares de los ca- » pítulos 44 y 45 de este libro todo lo que se contiene en »esta epístola; y toda élla incluye y encierra en sí un » completo elogio del sumo sacerdote , que la misma Igle- »sia aplica á los santos confesores y pontífices de la ley »nueva. 58 AÑO'CRISTIANO. PROPOSITOS. Exuso del agua bendita es sin duda de tradicion apos- tólica, como la bendicion del agua: y de la sal con que se hacé el ¡asperges: del pueblo, siendo el fin de esta cere- monia para que por la virtud que comunican al agua ben- dita las oraciones de la Iglesia , no tenga poder el espíri- tu maligno sobre las personas ni las cosas que élla tocare, El motivo por qué se hace la mezcla de sal y agua ben- dita:; :es:por bei la sal símbolo de la:prudencia y de la sa= biduria ,:como el agua lo es del candor y de la pureza. Hace tambien la santa Iglesia esta misteriosa mezcla, pa- ra que los que fueren lavados ó rociados con aquella agua, siendo purificados «por el Espíritu:santo, experimenten en sí el candor y.la:simplicidad de: palomas , con la pru- dencia de serpientes. Hízose:en' todos tiempos esta bendi- cion del agua en los domingos, para que la llevasen á sus casas los fieles que aquel dia concurren á la iglesia; y se coloca la pila del agua bendita á la entrada de:todas las iglesias, para que al entrar en élla: la tomen los mismos * fieles , pidiendo 4 Dios'se digne purificarlos , 4 fin de que sus oraciones sean mas 'puras:y mas eficaces; por lo que esta santa costumbre es de la! mayor antigiedad , como se reconoce por el libro de las constituciones apostólicas. Hácese el asperges sobre el altar antes de la misa mayor, para pedir á Dios que los demonios no se acerquen á él á turbar con infernales sugestiones los ministros del Se- ñor. Rocíanse con agua:bendita los. cadáveres, las sepul- turas y los cementerios, para conseguir del Señor que en virtud de las oraciones con que se bendixo aquella agua, se digne purificar cuanto antes las almas de los fieles di- funtos que descansan en paz, concediéndolas el alivio de las penas que padecen, y anticipándolas el gozo y la po- sesion de: o Y 10m. UT AS 2 Guárdate bien de aquella irreligiosa delicadeza con que muchas personas indevotas se excusan de tomar agua bendita al entrar y salir de la iglesía. Ten siempre en tu cuarto una pila de agua bendita, no ya para ostentacion Ó para adorno, sino para usar devotamente de élla; y nunca dexes de tomarla al levantarte, al acostarte, al JULIO. DIA IV. 59 principio de tus devociones y de tus tareas. Es una san- ta y provechosa costumbre el tomarla tambien cuando se levanta alguna tempestad , cuando truena, y cuando se siente alguna tentacion. Igualmente es de grande impor- tancia rociar con élla la.cama antes de acostarse, echat- la 4:los enfermos , 4 los moribundos, y generalmente: as- pergear los lugares donde se téme la asistencia de los es- píritus malignos; ó algun ayre corrupto y. pestilente. Acos- túmbrate á tomarla tambien al entrar y salir de tu cuar- to. Nos libraríamos:de mil desgraciados accidentes que suceden , si usáramos mas:de:estos: poderosos auxilios; pe- ro es menester hacerlo como:se debe para que: sea con fruto. Para eso has de tomar siempre el agua bendita con espíritu de fe y de compuncion; de fe, por sér esta la condicion indispensable que exige el Salvador entodos los que le piden algun favor especial; de:compuncion , por+ que para conseguir purificarnos:de-las: faltas ligeras: por virtud del agua bendita , es menester detestarlas con do- lor. No hay cosa mas saludable que estos piadosos exerci- cios, y así haz siempre grande aprecio de éllos. + IRSA AOS DIA CINCO. El beato Pedro de Luxemburgo , confesor. E ilustre casa de Luxemburgo , tan conocida en la Europa por haber dado cinco emperadores al Occidente, muchos reyes á Ungría y 4 Boemia , una reyna á Fran- cia, y por su enlace con la augusta casa de Borbon., se vió mas que nunca esclarecida «en el «siglo decimocuarto po el nacimiento del bienaventurado Pedro de Luxem- urgo, cuya memoria consagró'para siempre la santa Iglesia. | AA 2. Nació el dia 20 de julio de 1369 en Liñy , ciudad po- co populosa de Lorena , en la diócesi de Toul. Fue Pedro el quinto de los hijos que tuvo Guido de Luxemburgo, 6D - ANO. CRISTIANO. ' conde de Liñy, y Matilde ó Mathan de Chantillón, cón- desa de san-Pol; pero. su madre le amó. con tan particu- lar.ternura y que:élla misma quiso eriarle á sus pechos, y «aun habia determinado cuidar élla: sola desu.educacion si Dios. no-lo hubiera dispuesto de Otra manera, llevándo- sela=para' sí cuando el niño:no tenia. mas que tres años. Mas. como el Señor tenia destinado á Pedro para tan altos fines, dispuso que:su tia la condesa de Orgiéres, señora no menos virtuosa que su madre, se encargase de la crian- za del niño. Escogióle excelentes maestros, que tuvieron “poco: quehacer, porque: su: noble índole y su despejado entendimiento los ahorró muchas lecciones, Era por otra parte de inclinaciones tan piadosas , que parecia haberse anticipado la virtud 4 la razon. A los seis años de su «edad hizo: voto:de castidad , y 4 una hermanita suya que tenia docela persuadió 4:que hiciese el mismo voto. Su amor: á la! oracion,isu modestia: en la iglesia, su tierna devocion con la santísima Vírgen y su caridad con los pobres le merecieron: desde entonces el renombre de santo. * 20119: 9b:DI09T1an 9 Parece que no podia subir mas de punto esta última virtud. Siendo de solos siete ú ocho años era todo su des- velo socorrér 4 los necesitados. Ningun pobre llegaba á la puerta mientras estaban comiendo, con quien no repar- tiese lo que le servian en suplato. Valíase de mil indus- trias para tener con que dar limosna, y cuando se le aca- baba el caudal, hurtaba cuanto podia para socorrerlos. In- formado «el Conde su. padre 'de estos piadosos hurtillos, dió muchas gracias á Dios por haberle concedido un hijo de tan cristianas como nobles inclinaciones ; y aun se ase-. gura que autorizó: Dios su caridad con varios prodigios, de que, fue'testigo el-mismo Conde. > A los doce años le enviaron á París á continuar sus estudios; y como €ra de¡tan: excelente ingenio , se distin- guió: mucho, así.en las: letras humanas como en la filoso- fía. Aplicóse despues: al derecho canónico , que en aquel tiempo era muy cultivado por los que se dedicaban al estado eclesiástico, haciendo en él tan asombrosos pro- gresos , que ya en tan tierna edad fue venerado por un milagro de virtud y de sabiduría, Dos desgraciados suce- sos interrumpieron sus estudios; la muerte de su padre y JULIO. DIA V.. — el accidente de su hermano mayor el Conde de san Pol, que en una batalla que perdieron los franceses fue hecho prisionero por los ingleses. Inmediatamente partió el san- to niño á Calés , donde se quedó en rehenes por su herma- no mientras iba éste á recoger la suma que le habian pe- dido por su rescate. Enamorados los ingleses de la vir- tud y de las prendas de su nuevo prisionero , le cobraron tanto amor y tanto respeto , que le pusieron luego en li- bertad , sin querer mas seguridad que la de su palabra; y. noticioso el rey de Inglaterra Ricardo 11. del mérito de nuestro Santo , hizo cuanto pudo para detenerle cerca de sí; pero Pedro, luego que se vió líbre, se restituyó á Pa- rís á continuar sus estudios. Cobró nuevas fuerzas su fervor cuando se vió en aquella ciudad ; dobló sus penitencias , y cada dia se iba haciendo mas y mas visible su virtud. Habia algunos años que el célebre Felipe de Maisieres , antiguo can- ciller de los reynos de feusalen y de Chipre , desen- gañado de las grandezas humanas , vivia retirado del mundo en el convento de los Celestinos de París, don- de sin la obligacion de los votos, ni la profesion del há- bito, hacia una vida muy exemplar, y verdaderamente religiosa. Movido de la reputacion de aquel ilustre soli- tario , pasó á verle Pedro de Luxemburgo. A la primera conversacion descubrió Felipe el rico tesoro de gracias que se ocultaba en el alma de aquel jóven, y la unifor- midad de máximas ligó inmediatamente una amistad muy estrecha entre los dos grandes siervos de Dios. Admira- ba á Felipe la inocencia y la sobresaliente virtud de Pe- dro de Luxemburgo, y aprovechábase éste de las lec- ciones que Felipe le comunicaba sobre el exercicio de la oracion, y sobre los diferentes caminos de la vida es- piritual. Eran los únicos pensamientos de Pedro adelantarse cada dia mas en el camino de la perfeccion, muy age- no de pensar en ascender á las dignidades de la [planta cuando su familia le solicitó un canonicato en la catedral de París. El nuevo empleo solo sirvió para que se consi- derase mas obligado á dar mayor impulso á los esfuerzos de su fervor, siendo su modestia, su compostura, su in- defectible asistencia á todas las horas del coro , y.la ino- 62 AÑO CRISTIANO. c=ncia de sus costumbres el modelo mas perfecto de ca- nónigos santos, y la admiracion de toda la ciudad , don- de se hizo mucho mas respetable por su humildad que por su elevado nacimiento, y por las demas raras virtu- des. Negóse á llevar la cruz en cierta procesion solemne un simple cleriguillo, de padres muy humildes, parecién- dole á su orgullo exercicio de poca estimacion ; tomóla luego nuestro jóven canónigo, y la llevó con tanta devo- cion , que asombró á todo París, con edificacion y con aplauso general de su modestia. La fama de tan singular virtud y de tan extraordina- rio mérito hizo tanto ruido en el mundo, que penetró has: ta las córtes extrangeras. Despedazaba á la sazon la Igle- sia de Dios un largo y funesto cisma. Clemente VII. re- conocido en Francia por legítimo Pontífice , residia en Aviñon, y noticioso de la eminente santidad del tierno canónigo de París, le hizo arcediano de Dreux, y casi al mismo tiempo le nombró por obispo de Metz, sin repa- rar en su cortísima edad, pues contaba solos quince años; pero el Papa creyó debia dispensar en las leyes comunes de la Iglesia con quien Dios habia hecho tan superior á las ordinarias de la naturaleza. A pesar de sus represen- taciones, alegatos y resistencias, se vió precisado á obe- decer. Fue ordenado de sacerdote, y consagrado obispo de Metz, mostrando desde luego que si la dignidad era muy superior á sus años, su virtud era muy superior á la dignidad. Mostró en toda su conducta ser un pastor con- sumado para el ministerio, creyendo todos que veian un ángel cuando se dexaba ver en público, y se hablaba de la sabiduría de aquel Prelado niño con una especie de ad- miracion muy parecida á la que causó el niño Jesus en la edad de doce años. Por imitar en todo á su divino Maestro, hizo su en- trada pública en Metz, como la hizo el Salvador en Je- rusalen, montando en un humilde jumento; no admitien= do otra pompa que la de hacer cuantiosas limosnas á los pobres, ni mas aparato que el de la modestia y la piedad. | Desde que tomó posesion del obispado se dedicó al cumplimiento de todas sus obligaciones con un fervor y con una intencion verdaderamente asombrosa. Dió prin- JULIO. DIA V., 63 cipio por la visita general de toda la diócesi, y la hizo con tanta felicidad, que restituyó la fe á su pureza, la disciplina: á su vigor , y corrigió abusos. que con el trans- curso de los años aspiraban á la prescripcion. . Mientras se afanaba tan dichosamente por santificar 4 los demas, estaba muy distante de descuidarse en la -“santificacion de sí mismo ; y cuando dedicaba sus.desye- los al mayor bien del rebaño, no perdia de vista la per- feccion que debia resplandecer en el pastor. No podia ser mayor su delicadeza de conciencia; confesábase todos los dias, y muchos dias dos veces. Nunca perdia á Dios de vista, estando en su presencia tan contínuamente, que se podia decir era toda su vida una contínua Ora- cion, la que apenas interrumpia su corto sueño. El tiem- ue no dedicaba á las necesidades espirituales de su pueblo, le empleaba todo en la oracion, y en el estu- dio, negándose aun á las mas lícitas y honestas diver- siones. Sus rentas casi enteramente las consumian los po- bres y la Iglesia, reservándose la menor parte de éllas, no para vivir, sino para no morirse de hambre ; porque los ayunos de precepto los pasaba todos con pan y agua, y. con el mismo rigor ayunaba todo el Adviento ,-y to- dos los lunes, viernes y sábados del año. Las peniten- cias del cuerpo excedian el rigor de sus ayunos; y aun- que no parecia posible mayor inocencia , es indu itable que su extremada penitencia acortó los dias de su precio» sa vida. Dióle mucho que padecer, el sedicioso alboroto de sus diocesanos, que contra su: autoridad se nombraron por sí mismos jueces y magistrados. Humillábase delan- te de Dios, y le sirvió de gran mortificacion el ver que su mismo hermano el Conde de san Pol tomó las ar- mas , y saqueó muchos lugares de las cercanías de Metz; el santo Obispo se. cargó con todos los daños, reparan- do de sus propias rentas cuantos el Conde habia hecho; generosa caridad que le 'acabó de ganar todos los cora- *,ZOnes. Hallábase aún en Aviñón el año de 1386 el papa Cle- mente VII., y movido de lo mucho que oia decir acer-- ca de la eminente santidad del jóven Obispo de Metz, le creó cardenal del título de san Jorge al velo de oro, mandándole asistir cerca de su persona, para edificar á 64 AÑO CRISTIANO. toda la corte eclesiástica con sus grandes exemplos. Re- conocíale nuestro Santo, como tambien toda la Francia, por legítimo pontífice, en cuya consideracion se juzgó obligado á obedecer. Llegó el nuevo Cardenal á la corte de Aviñon, donde acreditó con su presencia que todo lo que habia publicado la fama acerca de su heróica vir- tud era muy inferior á lo que palpaba la realidad. La nueva dignidad solo sirvió para añadir mas esplendor á sus virtudes, y para que el Santo acrecentase nuevas pe- -nitencias, no contentándose con las ordinarias. Informa- do el Papa de esto, y conociendo de cuánta importancia era para el bien de la Iglesia universal la conservacion de aquella preciosa vida, le advirtió muchas veces que moderase sus excesivas austeridades; y sabiendo que ca- da dia se iba debilitando mas y mas su salud , absoluta- mente le prohibió la mayor parte de sus penitencias; á lo que respondió el santo Cardenal: Santísimo Padre, yo siempre seré un siervo inútil; pero á lo menos sabré obe- decer. * Pero como el Papa no le prohibió que moderase las limosnas, le pareció que lo que perdia por el lado de la penitencia, lo debia resarcir por el de la caridad. Era sin- gular su ternura con los pobres, y todo su gusto era pa- recerse á éllos; habiéndolos dado de sus rentas sus mue- bles y su equipage, vendió el anillo episcopal para so- correrlos. Todo cuanto se veia en el Cardenal respiraba pobreza ,*y publicaba el extraordinario amor que la pro- fesaba; de manera, que cuando murió solo se hallaron vein- te sueldos en sus navetas. Al paso que cada dia'se debilitaba mas en su salud, . crecia mas su devoción, su ternura y su abrasado amor para con Dios. Yendo un dia desde su palacio á la ¡gle- sia de.san Pedro de Aviñon, fue arrebatado en éxta- sis; el sembiante encendido, los ojos inmobles, y fixos en el cielo, despidiendo de todo su cuerpo un resplan- dor extraordinario. Lleváronle en brazos sus criados á,, la casa: mas inmediata, que se cree fue el hospital de san Antonio, donde estuvo mas de media hora sin vol. ver del rapto. En otra ocasion, pasando de Aviñon á Castel-nuevo del Papa, tuvo otro semejante. Tiénese por cierto que se le apareció el Salvador en el camino, cu- JULIO. DIA V... 65 ya vision le sacó tan fuera de sí, que suspendida la funcion de los sentidos, se postró en tierra enmedio de un lodazal, de donde le levantaron sin que se descubriese ni: la mas mi- nima mancha en el vestido. Fueron testigos de esta mara- villa el mismo Papa, y todoslos de la comitiva. El éxtasis fue largo, y en la iglesia colegial de nuestra señora de Au- tún se ve una antigua pintura del Santo, que representa es- te suceso, con estas palabras que le eran muy familiares: Desprecio del mundo, desprecio de sí mismo, desprecio del mismo desprecio, y á nadie despreciar sino á. sf solo. 5: Era muy de desear que.una vida tan santa: hubiese si- do mas larga; pero el Señor se dió priesa á recompensar unos merecimientos tan extraordinarios, y unos dias tan lle- nos. Diez meses despues de su promocion al cardenalato cayó gravemente enfermo, mudándose la fiebre en una ca- lenturilla lenta, que le iba consumiendo. Hiciéronlo. mu- dar de ayres, y leconduxeron á Villanueva, de la otra:par- te del Ródano. Nunca manifestó mas su devocion que en el tiempo de su enfermedad. Todos los dias rezaba el ofi- cio divino, confesábase dos veces al dia, y cada dia comul- gaba para añadir nuevas fuerzas á su fervor con el pan de la divina Eucaristía. Conforme se iba acercando á su di- choso fin, iba creciendo su íntima union con Dios, y, su tierna devocion á la santísima Vírgen. Vino á visitarle uno de sus hermanos, que andando el tiempo fue obispo de Cambray ; hablóle el Santo con tanta energía, y con tanta mocion de la vanidad del mundo, y de las ventajas de la vida santa y perfecta, que imprimiéndosele indeleblemen- te en el alma estos pe Poe consejos, fue despues uno de los prelados mas exemplares. Recomendóle muy particu- larmente á su pe hermana Juana de Luxemburgo, aquella misma á quien habia persuadido hiciese voto de castidad, que toda la vida fue un perfecto modelo de vír- genes cristianas, á la cual envió tambien un tratado de la perfeccion, que determinadamente habia compuesto para élla. Conociendo que se le iban acabando las fuerzas, re- cibió los últimos sacramentos con indecible fervor, llamó despues á todos sus criados, que se deshacian en lágrimas; pidióles perdon del mal exemplo que los habia dado, tratán- olos acaso con menos caridad de la que debiera; obligó- los á darle palabra de hacer loque les poses todos res- 66 AÑO' CRISTIANO. pondieroh que obedecerian; pero quedaron asombrados cuando les mandó que tomasen en la mano unas discipli- nas que ténia debaxo-de la cabezera, y“que-úno despues deótro le fuesen azotando en las espaldas, en castigo (aña- dió) de haberos: tratado como criados ,'siendo así que érais mis hermanos. Por mas súplicas, instancias, y ruegos que le hicieron, por mas lágrimas, que derramaron para que les dispensase en aquella accion, les fue preciso darle gusto. Concluido un.acto de tanta humillacion, quiso que le de- xasen á solas consu Dios; y en fin, consumido mas con el fuego del divino “amor, que con ¡el de la calentura lenta, “rindió su inocente alma al Criador el año de 1377, á los diez. y ocho de'su.edad. | ¿Cuando Clemente VII. supo su: muerte, no pudo conte- ner las lágrimás.: Esta dichosa alma (exclamó) aplacará la cólera del cielo; y nos alcanzará la paz de la Iglesia. Pa- só en persona 4 Villanueva á besar su santo cuerpo, y fue testigo del celestial olor que exhalaba, llenando de fragran- cia todo el cuarto. De Villanueva fue'conducido á Avi- -ñon sin pompa ni aparato, como él mismo lo habia man- dado, y sele dió sepultura en el cementerio: de san Mi- -guel; donde despues se fundó la iglesia y convento de pa- ddres celestinos, que poseen hasta hoy el inestimable teso- ro de sus reliquias. ' D E01911 Fueron tantos, y tan estupendos los milagros que obtó Dios por su intercesión antes de enterrarle, y despues en “su. sepultura”, que hay ci bienaventurados , cuya santi- -dad hubiese querido declarar el cielo con modo mas au- téntico..En virtud. de esto, apenas murió cuando se erigió -una magnífica capilla en el lugar de su sepulcro, apresu- rándose tanto el zelo y la devocion, que se dice entregaron “sus joyas las damas de Aviñón para que cuanto antes se -concluyese la obra; y fue tan grande la veneracion de to- «do el pueblo al santo cuerpo, que el cuartel de la ciudad donde descansan sus preciosas reliquias se llama hasta el dia de hoy el Cuartel santo. Constan hasta 2400 mila- gros en los registros que conserva el archivo de los PP. ce- lestinos, pero el mas célebre de todos fue el que sucedió el año de 1432. ip : Un muchacho de diez á doce años subió á la torre mas alta del palacio de Aviñón para coger un nido de pá- JULJO/DIA Vi1A 67: xaros, alargó tanto el cuerpo para alcanzar al nido, que perdiendo el plomo,.cayó precipitado. desde lo mas eleva- do de la torre, y dió sobre la punta de un peñasco, donde se hizo'pedázos tan horrorosamenté, que seesparcieron los. sesos por todas partes, y todo el cuerpo quedó dividido en' trozos. Concurrió toda la ciudad á tan lastimoso 'espec-=: táculo, cuya vista llenó de horror á todos, y 4 cada uno. Noticioso el triste padre del niño de tan desgraciado suce-' so, híncase luso de TAAimaS, y deshecho en lágrimas le- a ojos y las manos al.cielo, diciendo: Monseñor san Pedro de Luxemburgo, ampáradme. Levántase lleno de fe y. de confianza, corre al lugar donde' estaba: el cuerpode su hijo, recoge los pedazos esparcidos por el suelo,' y la sangre derramada con la misma tierra que estaba embebi- da en élla, mételo todo en un saco, y él mismo lleva el sa- co con aquellos tristes despojos, y, le coloca sobreel sepul- cro del Santo, en cuya proteccion, despues de Dios, tenia toda:su:confianza ; tuega 4 la/muchedumbre¡que le. seguia, que junte sus oraciones á las suyas, y «acuden los padres - celestinos á cantar la oracion del bienaventurado Pedro. Unidas así las oraciones de todos, con un prodigio jamás oido hasta entónces , ven todos los circwnstantes que el mu- chacho comienza 4 moverse dentro del.saco, y. oyen una voz del niñocomo si estuviera enslo-alto-de la,torre; que decia á un compañero suyo: Esteban, coge el nido, que ya cayo abazxo. Faltó poco para que ahogase al niño resucita- do la priesa que todos se daban por verle, y fue preciso po- nerle de pie encima del altar para satisfacer la curiosidad del concurso; Una maravilla:tan extraordinaria sucedida á vista de toda la ciudad., aumentó la devocion: del. pueblo con nuestro Beato; y como sucedió el dia 5 de julio, se fi, xó en este día su fiesta , que todos-los.años se celebra en Aviñón con pompa y con. solemnidad: especialmente des+ pues que el verdadero papa Clemente VII, precediendo las jurídicas informaciones de su vida y milagros , publicó la bula de su beatificacion.en 4 de abril de 1527, y la ciudad de Aviñón le escogió por uno de sus patronos, de quien cas da dia recibe nuevas gracias. . 68 AÑO CRISTIANO. La misa es en honor del Santo , y la oracion la que sigue. Da, quesumus, omnipotens Deus, ut beati' Pétri y confessoris +ui, atque pontificas:, veneranda. s0= lemnitas:,. et. devotionem nobis augeat et salutem; Per Domi- num NOSFTUMaso á - y 3 Si: 250045 2 Suplicámoste , 6 Dios todopo- deroso, que la. venerable solem- nidad del bienaventurado san Pedro, tu:confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de la piedad, y el deseo de nues- _£ ¿tra salvacion: Por nuestro Señor =e 2 Jesucristo, La epístola dedel cap. 449 4s. de la Sabiduría, y la misma que el dia IV”, folio 51. 930: [ue la Le 91007 gsogdíos ¿N OT A. GTO? -<2LOHT OD CONOS. «MOrga: $ hn +! Jesus , nieto del autor del libro del Eclesiástico, de - »donde se sacó esta epístola, la traduxo de hebreo en grie- » go; pero el original hebreo que tuvo presente para la tra- » ducción no fue Ótro, segun todas las apariencias, que el »siríaco: y el hebreo vulgar de aquellos tiempos. Ignórase » quién fuevel autor de la version latina, y solo se sabe que »se hizo en'los primeros siglos de la Iglesia, pues se halla » citada en todos los santos padres antiguos.” yieS tn 2 20 REFLEXIONES. Hans gracia delante del Señor. Ésta es la mayor fortuna que puede: hacer el hombre; éste el elogio" mas magnífico ue el hombre puede merecer, y ésta es toda la felicidad del hombre. Hallar gracia delante de Dios es ser agrada- ble 4 sus divinos ojos por su 'inocencia y por su piedad; es ser"favorecido, y es gozar de su benevolencia y de su amistad. Si el favor: de los grandes del mundo colma de bienes y de hónras á los que le consiguen, ¿qué honras, y ué biénes no prodúcirá el favor de Dios? Pero con esta A Erególi , que el favor de los príncipes puede llenarnos de tesoros, mas no es capaz de dar mérito; cuando la gra- cia de Dios es el mérito de la persona, porque es insepa- rable de la virtud. 4grado á4 Dios, y hallóse que era justo. JULIO. DIA V. 69 Sin justicia, esto es, sin virtud, y sin inocencia es imposi- ble agradar al Señor. ¿Pero dónde hay fortuna mas sólida? No hay cosa mas superficial ni mas vacía, que la imagi- naria felicidad de los dichosos del siglo. ¿Cuándo se halló siquiera úno que estuviese contento con su suerte? Crece la ambicion con los bienes y con los honores; y esta insa- ciabilidad es la mayor prueba de una verdadera indigen- cia. No hay cosa criada que pueda saciar, ni contentar el corazon del hombre; la seguridad de que algun dia se ha de perder todo, turba el gusto de la posesion. Las rique- zas opulentas y los honores mas elevados á lo sumo no son mas que una brillantez que deslumbra, y un humo que se sube á la cabeza; engañan y aturden por algun tiempo, y en eso consiste toda esa soñada felicidad. sas revolucio- nes de fortuna, y esa contínua alternativa de bienes y de males, ¿qué otra cosa nos están predicando? Sábese muy bien, y se dice á cada paso, que ya es estrella de favore- cidos el no serlo nunca hasta el fin, ó porque los príncipes se cansan de éllos cuando no tienen mas que dar, ó porque éllos se cansan de los príncipes cuando no tienen mas que recibir. No sucede lo mismo con los que han merecido la gracia del Señor ; sus bienes hartan sin fastidio; hacen'á sus favorecidos respetables sin fiereza, dichosos sin emula- cion, y no están ni sujetos al capricho, ni dependientes del humor, ni expuestos á las inconstancias de la vida. Consíguese la gracía del Señor, y se mantiene unó en élla siempre que quiere, y todo el tiempo que quiere. Si vis, es, respondió santo Tomás á una hermana suya, que le pre- guntó cómo podria ser santa, Seráslo como lo quieras ser. Las aprensiones, las inquietudes y la turbacion derraman mucha hiel en las prosperidades de los favorecidos; nun- ca es su alegría PE los zelos la inquietan; la envidia la turba; la multitud de concurrentes la consumen, y de ordinario la acaban. Por brillante que sea una fortu- na , siempre titubea, siempre es resvaladiza. Pero demos que llegue hasta la muerte, de allí no pasa; y por lar- ga que sea esta duracion, es ciertamente muy corta. ¿Y qué será de ese favorecido de los grandes del mundo por toda la eternidad + Pero es uno santo , es favoreci- do del Señor; la muerte aumenta el favor, y hace mas perfecta su dicha, su mérito mas RstigLs , y su cul- 70 AÑO CRISTIANO. to mucho mas célebre, pues al cabo le eterniza. Respé- tanse hasta>sus huesos, y hasta sus podridas cenizas (Sap. 3»). Fulgebunt justi, et tamquam scintille in arun- dineto discurrent : brillarán los justos, y resplandecerán como las centellas que corren como jugueteando por un cañaveral. Ffustitia enim perpetua est, et immortalis: la justicia es permanente, é inmortal. Pues F%/24 hominum Usquequo gravi corde ? hijos de los hombres, ¿hasta cuán- do habeis de gemir oprimidos baxo esa pesadez, que bru- ma vuestro pobre corazon? ¿basta cuándo habeis de amar la vanidad? ¿hasta cuándo os habeis de dexar embaucar de la mentira? Todos conocen esto; ¿pero quién se apro- vecha de éllo? | El evangelio es del cap. 23. de san Mateo, y el mismo que el dia IV, folio 53- MEDITACION. Del buen uso de los medios para. lograr nuestra salvacion. "PUNTO PRIMERO. Considera con qué bondad, con qué liberalidad, y con qué magnificencia puso Dios en nuestras manos sus pro- pios bienes. No solamente los cielos publican su beneficen- cia con nosotros; la tierra, el mar, todo el Universo, y to- das las criaturas destinadas para beneficio del hombre, nos anuncian sus misericordias; ninguna hay que no nos sirva de medio para caminar á nuestro último fin si sabemos usar de élla; pero no solamente hemos recibido de su libe- ralidad los bienes naturales, sino los sobrenaturales, mu- cho mas preciosos, y en mucho mayor número. Sacramen- tos de la Iglesia, manantial fecundo de bienes espirituales, tesoro inmenso de las misericordias de nuestro gran Dios. Gracias poderosas, dones sobrenatu rales, fruto precioso de nuestra redencion, sacrificio permanente del Cordero inma- culado, víctima de precio infinito, exceso de bondad, y de amor del Redentor. Auxilios diarios y contínuos, medios JULIO. DIA V. 71 eficaces de la salvacion, dones superabundantes , liberali- dades sin medida del Salvador del mundo. El mismo Jesu- cristo en medio de nosotros; su cuerpo, su preciosa sangre convertida en alimento nuestro; estos son los bienes que po- ne Dios en nuestras manos: ¡y todavía hay pobres, pose- yendo tales bienes! San Pablo no podia comprender esto; ¿y nosotros por ventura lo comprendemos? Estas gracias de que se hace tan poco caso, esas luces sobrenaturales, esas saludables inspiraciones, que se ahogan, que se sufocan ca- si sin remordimiento, son precio de su sangre; no hay San- to que no se hubiese enriquecido con el menor de estos bienes, ninguno que no hubiese muerto colmado de mere- cimientos: pero nosotros ¿qué fruto hemos sacado de éllos? Una sola misa, una comunion, una sola confesion sa- eramental tiene virtud eficaz para santificar los mas grandes pecadores; pero doscientas comuniones , Otras tantas, y aun muchas mas confesiones , el sacrificio del Cordero que quita los pecados del mundo, no nos han borrado ni una sola culpa; con remedios tan eficaces se enferma, se desfallece , y se pierde la vida del alma. Con tantas fuentes de gracias, con tan ricos tesoros se vive en suma pobreza. Comprendamos, si es posible, un misterio de iniquidad tan incomprensible. Con medios tan poderosos y tan eficaces para ser santos, cada dia so- mos mas imperfectos, desaparece la devocion, va por tie- rra la observancia, bastardea la disciplina, y se apaga la fe. ¡Pudiera un cristiano ser menos fervoroso, se pudiera vivir con mayor disolucion si nos faltaran todos estos me- dios! ¡Oh, y qué bien convence todo esto lo mal que se usa de los tesoros de gracias que Jesucristo nos mereció, y que franqueó á todos los fieles, : PUNTO SEGUNDO. Conjraa bien lo mucho que se pierde usando mal de es- tos auxilios, y de tantos ótros como nos ofrece la Iglesia. Devociones á los santos, exercicios de religion á cual mas piadosos, ayunos, abstinencias saludables, tesoro de indul- gencias en quese encuentra inmenso caudal para satisfacer á la divina justicia, y otras cien piadosas industrias, todas muy oportunas, para facilitarnos el camino del cielo. E 4 72 AÑO CRISTIANO. ¡Mi Dios, y cuánto perdemos por nuestra culpable ig- norancia, por pura indolencia nuestra, y por una pernicio- sísima pereza! No hay cosa mas abundante en auxilios, ni mas fecunda en merecimientos que muestra santa religion; toda está llena de medios; pero nosotros no sabemos apro- vecharnos de éllos; no hay día en la vida, ni hora en el dia en que no se nos presenten ocasiones de merecer. Las miserias de otros nos ofrecen sin cesar tesoros inestimables, si los queremos beneficiar: ¡qué obras de misericordia no podemos hacer! y no es necesario que sean precisamente limosnas las que hayan de enriquecernos; una palabra de consuelo á los afligidos, una visita en los hospitales á los enfermos , ó en los calabozos á los encarcelados, todo es de gran mérito cuando se hace con verdadero espíritu de caridad. La misma buena voluntad de hacer bien á los me- : nesterosos, es largamente recompensada por el Padre de las misericordias. Pero sin salir de nuestro propio terreno, ¡qué fondo de méritos no tenemos en él! ¡Cuántos peque- ños sacrificios podemos hacer en la vida! ¡cuántas victo- rias conseguir al cabo del dia! Un corto gusto de que uno se priva por amor del Señor, una vista curiosa, una diver- sion, una palabrita de chiste, sacrificado todo á Dios, pue- den ser perennes manantiales de gracia siempre que el sa- crificio se haga por motivo sobrenatural. Nuestras mismas asiones nos presentan contínuas ocasiones de conseguir importantísimas victorias; la mortificacion de los sentidos es tambien una gran renta para el cielo; nuestra pobreza, nuestras enfermedades, y hasta nuestros.mismos defectos los podemos aprovechar en órden á la otra vida. No hay estado, no hay sazon, no hay edad que no sea muy propia para ser santos, con asistencia de la divina gracia que á nadie falta jamás. Si no somos santos, ¿qué excusa tendre- mos? ¿ni cómo se nos puede perdonar? : Solo se hace juicio de las cosas por los sentidos, ú á lo menos por una razon puramente natural. ¿Con 'qué ojos mi- ramos todos estos medios? parece que el espíritu de la fe de la religion está entredicho á la mayor parte de:los fie- s; se vive casi sin reflexion. | ; Ah Señor, y cómo he usado yo hasta ahora de todos estos bienes! ¡cuánto he perdido en haberlos malogrado! conozco mis descaminos, confieso mi-culpa,:y detesto JULIO. DIA V. 73 mi brutalidad; no permitais que sean sin fruto estas lu- ces y estos movimientos que me comunicais. Os prome- to, Señor , con el auxilio de vuestra divina gracía, que aprovecharé para el cielo todos los medios que en adelan- te me proporcionáreis. JACULATORIAS. Dormitavit anima mea pre tedio: confirma me" in verbis tuis. Salm. 118. | Hasta aquí, Señor, se apoderó de mi alma una profunda modorra en todo lo que toca á mi salvacion: despertóme vuestra gracia del letargo: confirmadme en el propósito. que hago de enmendarme.. Misericordia tua, Domine, plena est terra: justificationes tuas doce me. Sal. 118. Llena está , Señor , la tierra de vuestra: misericor- dia; enseñadme á aprovecharme de élla, guardando vuestra santa ley. PROPOSITOS. El, gran. número de santos de todas edades, de todos sexós, de todas condiciones, y en todos los estados; no tie- nen otro evangelio que nosotros: pero nosotros no tenemos la. misma fidelidad que éllos; no tuvieron ni mas auxilios, ni mas medios; pero supieron aprovecharlos mejor. No se agotaron las liberalidades del Padre de las misericordias;, no se ha encogido su mano; pero nosotros no queremos negociar con nuestros talentos. ¿Cuántos los sepultan? ¿cuántos los pierden?. ¿cuántos se valen de éllos para ha- cerse mas. infelices 12 Fodas las cosas cooperan al mayor bien de los que aman 4 Dios, mientras todas se convierten'en mayor mal de los que le ofenden. Aprovéchate de estas. ver- dades; conviértelo todo en. provecho tuyo, y nada pierdas por indevocion , Ó por desidia. El cielo, los astros, la tie- rra, todas las criaturas te predican'la bondad, y la libera- lidad del Señor; procura que todas exciten tambien tu hu- milde reconocimiento, Saca siempre alguna utilidad de to- '. das las criaturas, usa de éllas. de modo que todas contr:- 74 AÑO CRISTIANO. buyan á tu salvacion. La vista del cielo, lo apacible de las estaciones, los servicios que te hacen los elementos, todo te advierte cómo te has de aprovechar de éllos, segun el fin que te propuso el Señor cuando te concedió todos esos bienes. Ya te sientes á la mesa, ya salgas al paseo, ya es- tés en tu cuarto haz siempre esta reflexion: Quid hec ad eternitatem? ¿Cómo me podré aprovechar de esto para sal- varme? 2 La Iglesia te ofrece mil medios; no hay que des- preciar alguno, ¡porque todos pueden conducir para tu salvacion. Asiste siempre á sus sagradas ceremonias con aquel espíritu de religion, que inspira devoción y Tres- peto. Jamás las hagas por bien parecer, :Óó por mera cos- tumbre. Aprecia mucho los mas mínimos actos de reli- gion y de piedad que usa la Iglesia. Se desaprueban ciertas devociones, se eritiquizan ciertos piadosos exer- cicios, se trata de simplicidad, y de supersticion todo lo que ata un poco al amor propio. Imponte una ley de respetar todo lo que se estila en la Iglesia, ceremo- nias, estaciones, procesiones, usos piadosos, exercicios san- tos. Desde que se comenzó á sutilizar tanto, y á critiqui- zarlo todo, se nota que la religion se. ha debilitado en la mayor parte de los fieles, y que en'muchos se apagó ente- ramente la fe. Imita á los santos, pues nada vas á arriesgar en conformarte.con sus exemplos. SVLYLYDES ISSN INS ENe 83 DIA QUINTO. El beato Miguel de los Santos. En los tiempos mas 'borrascosos que ha padecido la Iglesia, se ha manifestado mas claramente la verdad de aquella promesa, en que aseguró Jesucristo que no: prevalecerian «contra élla las puertas del infierno. De estos tiempos ha sido el siglo décimo. sexto : siglo en que se compitieron mútuamente los perversos heresiarcas, abortos del abismo, empeñados en rasgar la túnica: in- JULIO. DIA V. 78 consutil de la unidad de la Iglesia; y los obedientes y verdaderos hijos de esta santísima Madre, quienes unas ve- ces con su doctrina, y otras con sus virtudes, dieron testi- monio de la verdad y santidad de la santa Iglesia católica apostólica romana. Uno de estos santos varones fue el beato: Miguel de los Santos, llamado por excelencia el extático, varon de una contemplacion altísima, de una penitencia austera, de una ardiente caridad, y señalado con aquellos dones felices con que distingue Diós á sus grandes siervos. Nació este Santo en la ciudad de Vich en el principado de Cataluña, dia veinte y nueve de septiembre del año de nuestra redencion de 1591. Fueron sus padres Miguel Enrique Argemir, y Monserrada Margarita Mitjana, de una limpieza y honra- dez conocida por lo perteneciente á su linage, y de una gran piedad por lo respectivo á sus costumbres. Su padre exercia el oficio de escribano; y sin embargo de los peli- gros á que están expuestas la integridad é inocencia de cos- tumbres en la enredosa administracion de este oficio, le desempeñaba de tal manera, que jamás causó perjuicio á su conciencia, ni le sirvió de impedimento. para frecuen- tar las iglesias, y en éllas las obras de piedad y de devo- cion. La madre era en todo igual á la probidad de su ma- rido. Una simplicidad amable, una caridad bienhechora, una índole dulcísima , una honestidad angélica hacian el carácter de la venturosa madre de nuestro Santo. Con prendas tan agradables al cielo, obtuvo de él este ven- turoso. matrimonio: fruto de bendicion, premiando Dios sus santas obras con una larga descendencia, y princi- almente con las heróicas virtudes del beato Miguel de os Santos. Este fue el séptimo de ocho hijos que tuvie- ron: y aunque todos éllos copiaron en sí los virtuosos exemplos que advertian en sus: padres, se puede decir con verdad , que en esta preciosa cualidad fue Miguel el primero. Desde su infancia le previno Dios con ben- diciones tan copiosas, que aun en las acciones mas mí- nimas se manifestaba bien que le habia elegido especial- mente para sí. Complacíase el santo niño en todos. los exer- cicios de devocion: hacian una impresion admirable en su tierno pecho. los sagrados misterios; pero entre todos éllos llevaba la preferencia la pasion sacrosanta de Jesucristo. 76 AÑO CRISTIANO. Contemplábala: con tanta ternura , que bañaba delá- grimas sus “ojos, y su corazon revosaba incendios de caridad. : Esta contemplacion fervorosa causó en él tan admi- rables efectos, que en aquella tierna edad abrió en su pecho un proyecto que se podria calificar de heróico aun en los hombres maduros y exercitados en la virtud. Ape- tecia con ánsia asemejarse á su Señor en los trabajos que habia padecido, y quisiera, si fuera posible, dar su vida en una cruz por aquel que tan generosamente la habia dado por la redencion del mundo. Para satisfacer en parte esta ardiente caridad , determinó dexar la casa de sus padres, y vivir en una soledad en lágrimas y pe- nitencia á imitacion del Bautista. Comunicó su proyecto á otros dos niños, con tales razones, que les persuadió fácilmente á que no era dificil la execucion. La gracia de Dios es en todo admirable, y no manifiesta menos su poder en la conversion de los grandes pecadores, que en los pasos agigantados con que adelanta la virtud en la mas pura inocencia. Salieron pues los tres niños de la ciudad, guiados del Espíritu santo, á buscar en un de- sierto un asilo contra las lazos del mundo , y contra las contaminaciones de la carne y del demonio. Las santas exhortaciones que Miguel hacia á sus dos compañeros, “aunque «capaces de sostener su extraña resolucion, no fue- ron suficientes para impedir que:-acobardase á uno de éllos, por una parte el justo sentimiento que tendrian sus pa- .dres «por su ausencia, y por otra el castigo que en ha- llándole le amenazaba. Volvióse éste á la ciudad, y Mi- guel con el otro niño siguió hasta un monte áspero y fragoso, que dista dos leguas de élla , llamado Monseñ. Luego que llegaron al monte dieron gracias á Dios los dos inocentes anacoretas, y comenzaron á buscar en él - una mansion acoinmodaba á sus designios. Presentóseles 4 la vista una cueva, que despreciaron por estar infesta- da de sabandijas, y principalmente porque no hallaron en élla la señal de la cruz para su consuelo. Interná- ronse.en el monte, y entre su espesura hallaron dos gru- tas, que antiguamente habian servido á los santos er- mitaños que en aquel sitio habian hecho vida solitaria; y conceptuaron que por su inmediacion y todas sus cir- JULIO. DIA V. 83 tamente consagrado á Dios por miedio de la profesion, le dió infinitas gracias por haber admitido con tanta mise- ricordia el sacrificio que le habia hecho de su persona y de todas sus esperanzas. Los religiosos por su parte no le dieron menos, viéndose ya en posesion de un jóven tan fervoroso, que les aseguraba frutos muy .Ópimos para cuan- do llegase á la. edaa provecta. G Pero Dios, que tiene cuidado de su Iglesia como de un ameno jardin, y de tiempo en tiempo renueva las plantas para que produzcan con mayor, lozanía , habia ordenado por entonces la reforma del órden Trinitario, En esta reforma habian entrado sugetos de agigantada virtud y espíritu muy austéro, que habian establecido constituciones rigorosas para hacer florecer la mas es- trecha observancia. Como la fragilidad humana se inclina fácilmente 4 la relaxacion, y mira con terror la estrechez y escabrosidad del camino que conduce á la vida, pro- cura el Padre de las misericordias allanar estas dificulta- des , presentando á los ojos varones esforzados que pisan las espinas con tanta delicia como si fueran rosas. Con este intento á todas las reformas ha dado en sus princi- pios sugetos muy santos, que han sido como sólidos fun- damentos de aquella fábrica espiritual. Para el mismo fin estaba destinado nuestro Miguel en los consejos de la Providencia; y así, aunque él estaba contentísimo en- tre los Trinitarios calzados, y éstos.se complacian con la posesion de su persona , una casualidad á los ojos de los hombres , pero en la realidad una sábia medida de la divina Sabiduría, trasladó 4 Miguel á los Descalzos, Vino un religioso de éstos á Zaragoza á recibir órde- nes sagrados desde Pamplona , y hospedóse en el mis- mo convento en que estaba fray Miguel. La pobreza del hábito, el semblante de penitencia y la modestia de su trato hizo una notable impresion en su alma. Con la co- municacion de aquel religioso, con la experiencia de sus virtudes, y con la noticia del riguroso tenor que se ob= servaba en la descalcez , se encendieron en Miguel unos vivos deseos de pasarse á élla. Sus diligencias fueron tan eficaces y prontas, que á 28 de enero de 1608 ya habia obtenido el Hábito de descalzo , llamándose de allí ade- lante fray Miguel de los Santos , como quien deseaba la | 2 84 AÑO CRISTIANO. protección de todos para el cumplimiento de las obliga- ciones religiosas , y al mismo tiempo tenerlos por decha- do para imitarlos en las virtudes. Gozoso quedó fray Mi- guel viendo que Dios le habia concedido los deseos que mucho ha abrigaba en su pecho de profesar vida mas austéra , y procuraba manifestar su agradecimiento con- tinuando con mas fervor las virtudes en que antes se ha- bia exercitado. Pero viendo sus superiores que el convento de Pamplona no era á propósito por su estrechez y po- breza para la crianza de novicios, le enviaron á Ma- drid, en donde habiendo pasado el año de probacion con edificacion admirable de todos los religiosos, profesó el rigor de la nueva reforma para honrarla y enriquecerla con su heróica santidad. Luego que fray Miguel vió cumplidos sus deseos, siendo alumno de la nueva reforma , comenzó con ma- yor espíritu"todos»llos exercicios de virtud en que hasta entonces se habia ocupado. Como su talento era propor- cionado para la carrera de las letras, determinaron los prelados que le cultivase estudiando artes y teología, pará sacar de él mayores provechos. No obstante que la humildad de este Siervo de Dios llegaba á tal punto , que rehusaba todos los medios que pudiesen algun dia con- ducir para obtener empleos de superioridad y mando, sacrificó á la obediencia los fervores de su espíritu , y es- tudió las artes y teología con un aprovechamiento co- rrespondiente á su contínua aplicacion y á la claridad de sus luces. Principalmente se engolfaba en el conoci- miento de los sagrados misterios y verdades de la reli- gion, como quien conocia que con esta ciencia se ha- cia mas apto para aprovechar á'sus próximos , encami- nándolos por los senderos de- salud. Persuadido á que el principio de la sabiduría es el santo temor de Dios, bus- caba en la oracion la fuente inagotable en donde se be- ben aquellos conocimientos sublimes , que no contamina la falsedad», ni el error destruye. De esta manera; adelan- tando cada dia mas en la virtud y en la ciencia , llegó 4 términos de estar en la disposicion debida de recibir el sacerdocio. ¡Quién podrá decir la resistencia que el Sier- va de Dios manifestó á un estado tan excelso, y al mis- mo tiempo tan peligroso! Veneraba 'las insiauaciones de JULIO. DIA V. 83 sus prelados que se lo persuadian. Conocia que hacién= dose sacerdote tenia mayor proporcion para aprovechar á sus próximos; pero al mismo tiempo temia, como era justo, echar sobre sus hombros una carga tan terrible. La caridad y la obediencia vencieron todas las dificul- tades que oponia la humildad ; y así recibió el órden sa- grado del sacerdocio , juntándose á un mismo tiempo en su alma un temor respetuoso al mayor de los misterios, y un gozo inefable en considerar que por la virtud de sus palabras habia de tener en sus manos á Jesucristo sacra- mentado. Desde muy niño habia manifestado una devocion ar- dentísima al Santísimo Sacramento : devocion que hizo el carácter de este Santo en toda su preciosa vida, y que con el discurso de élla se fue aumentando de manera, que llegó á ser un milagro. Preparábase cuando corista para recibir la sagrada comunion con duplicados ayunos y penitencias , y despues que la recibia eran tan extra- ordinarios los afectos de su alma , que unas veces se uedaba extático por muchas horas , y Ótras permanecia e rodillas en un rincon todo un dia, sin acordarse ni aun de tomar el preciso sustento. Crecieron prodigio- samente estos efectos admirables despues de hecho sacer- dote. Apenas consagraba la sagrada hostia, cuando inme- diatamente se advertia transfigurarse este Siervo de Dios en un serafin abrasado. Encendíasele el rostro, y se le ba- ñaba de una extraordinaria alegría ; todos sus miembros quedaban embargados; suspendíanse las operaciones de sus sentidos , y quedaba últimamente transportado en un dulcísimo deliquio , con que su amor se desahogaba. Al- gunas veces se le vió bañado el rostro de un resplan- dor celestial que esclarecia tambien las sagradas vesti- duras, y no se disipaba hasta tanto que consumia la sagrada hostia. En estas obras maravillosas de la bon- dad divina recibia el Siervo de Dios favores y regalos de tan superior órden, que le obligaban á tardar en la celebracion del sacrificio mas de dos horas. Pero Dios, que pagaba el tierno amor del bienaventurado Miguel con estas efusiones de su bondad , hacia al mismo tiem- po que los que asistian á su misa, lejos de experimen- tar tédio por su tardanza , se enfervorizasen mas , y pro- F3 86 AÑO CRISTIANO. basen un gusto espiritual y delicioso. Por este motivo aun las personas de mas alta gerarquía solicitaban oir su misa, como lo hizo entre éllas doña Ana de Men- doza , duquesa del Infantado. Como el Santo conocia cuánto peligro padece la verdadera virtud en ser vis- ta de los hombres, y que el ayre de la vanidad seca la hermosura y lozanía de las virtudes, determinó escon- derse á los ojos del mundo , puesto que no le era po- sible resistir 4 los encendidos afectos de su alma, ni á los soberanos regalos que le hacia el Padre de mise- ricordias. Procuraba decir misa antes de que se abrie- sen las puertas de la iglesia , Ó en el altar que estuviese mas escondido. A esto le estimulaba su profundísima hu- mildad , no queriendo ser tenido sino en el concepto de un gran pecador el que conservaba ilesa la gracia del bautismo. Es fácil de conocer que todos estos efectos no podian . nacer sino de una ardentísima caridad para con Dios y sus próximos , que es el fundamento y alma de todas las virtudes. De consiguiente era natural que este Siervo de Dios no se contentase con su propia santificacion , sino Elo procurase con igual esmero la de sus próximos. Uno e los medios mas eficaces y oportunos para conseguir- lo era el de la predicacion. Exercitábase en élla con co- nocido provecho de las almas , que por obstinadas que estuviesen en el vicio , podia tanto en éllas la viva exhor- tacion del bendito Padre, y sus penetrantes palabras, que causaba frecuentemente aquellas conversiones, que en las sagradas letras son llamadas mutaciones de la diestra del Señor. A esto cooperaban en gran parte los admirables raptos ó éxtasis, que así como en la misa , experimen- taba tambien en los sermones. Los mismos favores que le hacia Dios en premio de sus virtudes, y con que ilus- traba su alma, servian al mismo tiempo de instrumen- tos poderosos para labrar la salud de sus hermanos. Es- to se verificó , entre otros muchos , en un clérigo jó- ven de Baeza; luego que llegó el Santo á esta ciudad, se divulgó la fama de sus virtudes, y con singularidad se hablaba de los maravillosos arrobamientos con que Dios le favorecia en la celebracion de la misa y en los sermo- 'nees. El clérigo, que no tenia toda la circunspeccion y JUILO. DIA V. 8 piedad que requeria su estado, se burlaba en las conver- saciones de los éxtasis del Siervo de Dios. Un dia que és- te predicaba en la solemnidad del Santísimo Sacramento, fue á oirle con ánimo de acrecentar en su corazon el desprecio y burla que habia hecho. Comenzó su sermon . con el fervor acostumbrado, y al paso que se iba inter- nando en el asunto que era sobre las disposiciones nece- sarias para recibir la sagrada Eucaristía , se iban llenando sus palabras de un fuego penetrante, que comenzaron á herir en lo mas profundo del alma del clérigo, y á dis- poner al Santo á un éxtasis maravilloso. Llegó éste , que- dándose arrobado, levantados los brazos, y fixos los ojos en el cielo; pero al tiempo de arrobarse prorumpió en un ay tan penetrante, que convirtió enteramente el alma de aquel mal aconsejado sacerdote. Su corazon se con- movió de manera , que deshecho en lágrimas, se arre- pintió de su pasada vida, viviendo de aJlí adelante co- mo convenia á un virtuoso sacerdote. El mismo testi- ficaba despues que por mucho tiempo le parecia estar viendo al beato Miguel arrobado, y que le decian en su interior: ¡Ay de ti si no te enmiendas! ¡ay de ti si no mudas de costumbres! Tan prodigiosos efectos como este causaban los sermones del bendito Padre en las almas dis- traidas. Un conjunto de prendas tan completo no podia estar sin que los superiores le tributasen el respeto debido, y procurasen colocarle como una luz en el candelero de la prelacía , para que sus luces se difundiesen , y fuesen pro- vechosas z todos. En efecto, fue elegido dos veces mi- nistro del convento de Valladolid; y aunque su humil- dad opuso todas las excusas posibles , representando su " ineptitud para un ministerio á su parecer incompatible con el sosiego de su corazon, todas sus diligencias no lo- graron otro efecto que empeñar mas á los superiores en hacerle aceptar la prelacía. Esto lo consiguieron fácil- mente mandándoselo por obediencia, porque sabian que el Santo la profesaba con tal rendimiento , que sacrifica- ba á élla sus conveniencias y sus luces. Hecho prelado, resplandeció en todas las virtudes propias de un padre que ama tiernamente á sus hijos, y de un vigilante pas- tor que cuida solícitamente del bien de gn ovejas. Ásis- | 4 e. AÑO CRISTIANO. tia al coro y á todos los oficios divinos como si á esto “solo se reduxesen todos los cuidados; y al mismo tiem- «po negociaba en todas las ocurrencias é intereses del con- 'vento, como si no tuviera que hacer otra cosa. Ámaba '4 sus súbditos con entrañas de padre; y si tal vez la fragilidad de alguno requería sus reprensiones, las ha- cia con tanto cariño y dulzura, que se echaba bien de ver la ardentísima caridad de donde nacian. Sabia que la principal cualidad de un prelado para mantener la observancia y hacer á los súbditos virtuosos es la del exemplo. El asistia el primero á todos los exercicios pe- nosos, sin que hubiese ocupacion tan precisa que fuese bastante para dispensarle de la asistencia. Este rigor le llevaba hasta tal extremo, que estando enfermo grave- mente, ni su dolencia, ni las súplicas de sus súbditos, ni el precepto de los médicos pudiesen recabar con él que dexase de asistir á maytines á media noche, sino cuando actualmente se lo estorbaba la calentura. Á pro- porcion de este zelo eran todas las demas virtudes que constituyen un gran prelado y un perfecto religioso. Su fe, aquella virtud que es la primera en el órden entre todas las teologales, era tan viva, que por élla le dió Dios 4 conocer en esta vida los mas sublimes miste- rios con una claridad semejante á la que gozan los bien- aventurados en la patria. De aquí nacia aquella segu- ridad y firmeza con que solia decir, que en defensa de la fe verteria gustoso toda su sangre , y padeceria de buena gana todos los tormentos que padecieron y pa- decerán los mártires desde el principio hasta el fin del mundo. De la viveza de su fe nacia una esperanza tan firme , que jamás se le ofreció duda en que habia, de gozar de las divinas promesas. Así, sus pensamientos mas frecuentes eran de -la gloria, de los bienaventura- dos, y causaban en él tales efectos, que á poco que se hablasede esta materia, inmediatamente se transportaba. Por lo mismo 'repetia frecuentemente á los religiosos pa- labras de confianza, diciéndoles con extraordinario jú- bilo y fervor: Buen ánimo , hermanos, y trabajar sin intermision, que nos hemos de ver con Dios en su glo- ría. La misma Ro add e le certificaba de esta ma- nera de la futura posesion de las delicias celestiales , cau JULIO. DIA V. 89 saba en él una confianza extraordinaria de que jamás le podian faltar las cosas terrenas. Esto se vió con mas cla- ridad cuando siendo prelado llegó su convento á una ex- trema necesidad del alimento necesario para la manuten= cion de sus súbditos. Su principal cuidado en estas oca= siones ,era multiplicar la oracion y las penitencias, sa- biendo que buscando primeramente el reyno de Dios, to- das las cosas temporales estaban al cuidado de su divina Providencia. Solia decir 4 este propósito estas notables palabras: Como nosotros sirvamos á Dios de veras, nos enviará su Magestad el sustento por encima de las ta- pias. Jamás se vió engañada en esta materia su esperan- za, aun cuando todas las razones de la prudencia huma- na persuadian lo contrario. Siendo ministro de Valladolid emprendió la costosa obra de alargar la iglesia , no te- niendo á la sazon el convento ni mas caudal que doce reales, ni rentas suficientes para el preciso sustento de los religiosos. Sin embargo , principió y concluyó la obra con la mayor perfeccion; y sucediendo un dia hallarse sin dinero para pagar los oficiales, se fue á él el portero, á cuyo cargo estaba la paga, á darle esta noticia muy triste y desconsolado; po el Santo , que confiaba mas en Dios que en todos los medios humanos , respondió con una apacible serenidad. A cargo de Dios está , él pro- veerá, y los oficiales no se irán sin dinero. Verificóse así; pues llegando á la portería un anciano venerable, de quien no se pudo saber jamás el nombre, entregó al -portero una gran cantidad de dinero conque se soco- rrió aquella urgencia , y quedaron provistos para muchos dias. | ( Su fe viva y su firme esperanza se coronaban con la reyna de las virtudes, que es la caridad. Esta sublime virtud , que reune en sí todo el cumplimiento de la ley, fue el carácter distintivo del bienaventurdo fray Miguel de los Santos. Abrasábase en élla con tan vehementes in- cendios, que mas parecia un verdadero serafin, que un puro hombre. La caridad causaba en él aquellos éxta- sis y raptos que le enagenaban de sus sentidos, y pa- recian convertirle en ciudadano del cielo. La caridad le ataba de modo al coro, y á la iglesia, y á los divinos ofi- cios, que parecia dexarse allí el alma cuando sus obliga- go AÑO CRISTIANO. ciones precisas le forzaban á separarse. La misma virtud le traia exhalado por los hospitales y las cárceles, bus- cando á los miserables necesitados para ayudarlos, con- solarlos y socorrerlos. No se limitaba su caridad á los socorros temporales, sino que principalmente se dirigía á los del espíritu. Luego que tenia noticia de que alguna persona vivia relaxadamente,ó que por cualquiera otra causa necesitaba de auxilios espirituales , se hacia encon- tradizo con élla, y con un santo artificio se lo subminis- traba de manera que lograba ganarla para Dios. Su ca- ridad , finalmente, era tan vehemente y tan activa, que - aun al mismo cuerpo material comunicaba sus ardores en tanto grado, que aun en los tiempos mas rigorosos del invierno deseaba refrigerarse echándose en un estan- que helado. Segun la deposicion de Marcos Gonzalez, criado del colegio de Baeza, consta que llegando alguna vez á hablar Al bendito Padre en lo mas crudo del in- vierno, salia de su cuerpo un calor tan activo, que no le podía sufrir sino á determinada distancia; ¿pero qué mucho que percibiese estas asombrosos efectos de la ca- ridad en que su alma se abrasaba , un cuerpo que tam- bien la servia en todos los dolorosos sacrificios de peni- tencia que hacia con él por amor de su Señor Jesucristo? Ya queda dicho á cuánto rigor llegaba la mortificacion de este Siervo de Dios desde su tierna edad hasta los años provectos de su vida; pero cuando llegaron éstos, causa admiracion y aun horror el considerar las extra- ñas penitencias y asperezas rigurosas con que mortifica- ba su cuerpo para sujetarle al espíritu. Sus ayunos eran tan extremados, que no se contentaba con abstenerse de: toda vianda, usando solamente de pan y agua, yet- bas 6 frutas, sino que á las. veces se pasaba los dos, los cuatro y los ocho dias sin mas alimento que el espi- ritual de-la Eucaristía, con que se sustentaba su al- ma, confortando al mismo tiempo su cuerpo. Sus vigi- dias eran contínuas; y en hora y media que destinaba al sueño era mas el tormento que daba á sus mortifi- cados miembros, que el descanso que recibía. Su cama era el duro suelo, Ó una tabla desnuda , sin. mas ca- -becera que un pedazo de leño. Casi todos los dias se da- ba cruelísimas disciplinas, en que dexaba su cuerpo lla- JULIO. DIA V. gr gado, y el suelo con charcos de sangre. Ademas de esto traia una mortificacion contínua sobre sí; apenas habia miembro en su cuerpo que no tuviese su particular tor- mento ; los pies los traia descalzos aun en lo mas crudo del invierno; sus piernas, muslos y brazos estaban faja= dos con unas fajas de cadenilla de alambre con puntas de hierro que se introducian en la carne. Ceñíase el cuerpo con una cadena de hierro que le daba tres ó cuatro vuel- tas. Sobre los hombros traia unas chapas con puntas ace- radas ; y de la misma manera estaba guarnecida una cruz con ciento y cincuenta puas, que traia clavada en las es- paldas. Un conjunto de penitencias tan asombroso llegó á acerar su cuerpo de manera, que todo él era una llaga; y como el Santo no hacia medicina alguna, sino que con- tinuaba su penitencia, llegaron á podrírsele las llagas de manera que causaban un intolerable hedor. Ya por esto, y ya por compasion , dieron los religiosos cuenta al pre- ado, el cual, desatendiendo las repetidas súplicas del bendito Padre en defensa de sus penitencias , se las man- dó suspender, y ponerse en manos de un cirujano para el restablecimiento de su salud: Pero, ¡ó prodigios de la divina Misericordia! lo que no pudieron recabar con el prelado sus súplicas, lo consiguieron con Dios sus ora- ciones. Pidió el santo Miguel á su Señor Jesucristo no per- mitiese de ninguna manera que fuese quitada de sus es- paldas aquella cruz y penitencia , con que de alguna ma-: nera imitaba la que su Magestad habia llevado por los pecados del mundo. Esta oracion fue tan vigorosa y efi- caz, que en el mismo instante en que el cirujano fue á des- cubrirle las espaldas, quedaron éstas tan sanas como si no hubieran tenido herida alguna, y convertido el hedor en una fragrancia superior á la de los mas olorosos aromas. Al tenor de esta heroicidad en las virtudes referidas, fue el grado en que obtuvo todas las demas que concu- rren á formar un justo, prevenido de Dios con sus ben- diciones desde su infancia ; un varon cortado á medi- da del corazon de Dios; un santo, en fin, perfecto, que poseyó en grado heróico todas las virtudes. Su humil- dad era profunda, su caridad ardentísima, viva su fe, firme su esperanza , invencible su fortaleza , resignada su obediencia, su castidad angélica, su pobreza suma, 92 AÑO CRISTIANO. su penitencia admirable , altísima su contemplacion, y superior á todo humano discurso el cúmulo de sus virtu- des. Premiólas Dios aun en esta vida, adornándole con todos sus dones. Tuvo el de profecía , con el cual predi- xo muchas cosas antes que sucediesen; el de discrecion de espíritus, y el singularísimo de mover con su interce- sion la omnipotencia de Dios á explicarse con mil efec- tos milagrosos para beneficio de sus próximos. Pero el mas particular entre todos fue aquel don de caridad ar- dentísima con que amaba tanto á Dios, que salia de sí mismo , arrebatándose en unos éxtasis tan fervorosos, que uno de éllos le debilitó de manera que fue el prin- cipio de la enfermedad con que se acabó su dichosa vida. Predicaba un dia en Valladolid, y llegó á enfervorizarse de manera, que se arrebató en un éxtasis maravilloso. Este fue tal, que pudo decir con la Esposa, que habia en- fermado de amor, pues corrió por sus venas un ardor tan encendido, que desde el púlpito le llevaron á la cel- da enfermo, y no volvió á sálir de élla sino muerto. En el discurso de su enfermedad hizo un compendio de to- das las virtudes de su vida, de manera que no parecia si- no que en aquel breve tiempo queria recopilarse cuanta > devocion, cuanta virtud y cuanto exercicio de piedad pue- de practicarse en muchos siglos. Sufrió la enfermedad con una invicta paciencia, que daba que admirar á todos cuan- -tos le visitaban. Padecia una sed ardentísima , y que se- gun su expresion solo podía tolerarse por Jesucristo , y con todo eso jamás se le oyó pedir una gota de agua, ni una queja de sus dolores, ni un suspiro, ni pedir el «menor alivio al enfermero. Solicitó saber un religioso muy espiritual y grande amigo suyo qué era lo que pe- dia á Dios en aquellas circunstancias; y el beato Miguel, vencido de sus importunaciones , le respondió de es- ta manéra: Solas dos cosas son las que deseo y pido á mi Dios: la úna , que me dé á sentir todos los dolores y tormentos que los mártires y todas las criaturas han pa- decido por su Magestad , y padecerán hasta el fin del «mundo; y la ótra, que me comunique todo el amor con que le hán amado y aman todas las criaturas del cielo y - de la tierra, para /amarle con todo él, y tanto como le aman todas juntas. Esta respuesta manifiesta bien el su- JULIO. DIA Vi 93 blime grado de amor á que habia subido esté Santo, pues- to que én nada se manifiesta mas que en los tormentos que se desean padecer por el Amado, Agravóse la enfer- medad, y se determinó darle el sagrado Viático. Al en- trar el sacerdote con el adorable Sacramento en sus ma- - nos , quiso arrojarse en el suelo para recibirle de rodillas, pero le detuvieron los religiosos. Pidióles á éstos perdon con muchas veras; encargóles la union y caridad frater- nal; y últimamente, les mandó con toda la autoridad de prelado , que luego que muriese enterrasen su cadáver sín tocar las campanas , ni publicar su muerte, ni abrir las puertas del convento hasta despues de haberle dado se- pultura ; razones que bañaron en lágrimas á todos los cir- cunstantes. Visitábanle en esta última enfermedad las per- sonas mas nobles y devotas que habia en Valladolid , á quienes exhortaba al desprecio del mundo , y á cuidar de disponer sus almas para una preciosa muerte. En la no- che del miércoles y de abril llegó á dar muestras la en- fermedad de que le restaban pocos instantes de vida. Ad- ministrósele la Extrema-Uncion , la cual recibió con tan- ta devocion , y con gozos tan soberanos , que le vie- ron sonreirse muchas veces. A eso de la media noche, es- tando cercado de religiosos , que alternaban los suspiros con los salmos que rezaban, compuso el Siervo de Dios su cuerpo con la mayor decencia ; y fixando sus ojos en un erucifixo , entregó su espíritu dichoso al Señor , arrebata- do de las ternuras y afectos que le decia. Su gloriosa muer- te sucedió entrado ya el jueves, dia 10 de abril del año de 1625, y 4 los treinta y tres y medio de su edad. Su muerte conmovió á toda la ciudad de Valladolid, sin que quedase gente de ningun estado ó calidad que no acudiese á venerar el santo cuerpo. Grandes, títulos , ca- balleros , oidores , nobles, plebeyos, hombres, mugeres, jóvenes y ancianos, todos se disputaban la dicha de be- sarle las manos ó los pies , aclamándole santo, Confirmó Dios esta voz verdadera del pueblo, obrando entonces y despues muchos milagros en testimonio de la santidad de su Envós como los habia obrado en vida. Hizose des- ues el proceso, segun la forma acostumbrada , para pro- be sus virtudes en grado heróico, y para la calificacion de sus milagros; y habiendo sido hallado todo éllo á la 04 AÑO CRISTIANO. satisfaccion de nuestro santísimo Padre Pio-VI.., y de las congregaciones para este efecto determinadas , se celebró su beatificación el dia 2 de mayo de 1779 para honor de toda nuestra España , y para consuelo y gloria de toda la santa Iglesia. La misa es en honra del Santo, y la oracion es la que sigue, Misericors Deus , qui beatum Michaelem confessorem tuum mo- rum innocentia , et mirabili cha- ritate prestare voluisti ; eonce- de, quesumus , ejus interces- sione, ut a vitiis liberati , et igne tui amoris iacensi, ad te Pervenire mereamur : Per Do- MÍNUM... O misericordioso Dios, que te dignaste adornar al bienaventu- rado Miguel, tu confesor , con inocencia de costumbres y una caridad admirable ¿ concédenos por su intercesion , que libres de los vicios , y encendidos en tu amor , merezcamos llegar á go- zarte: Por nuestro Señor... La epístola es del capítulo 31. de la Sabidurta, Beatus vir, qui inventus est si- ne macula, et qui post aurum non abiit , nec speravit in pecunia et thesauris. Quis est hic, et lau- dabimus eum? fecit enim mirabi- lia in vita sua. Qui probatus est inillo, et perfectus est , eris illi gloria eterna: qui potuit trans- gredi , et mon est transgressus, facere mala, et non fecis : ide0 srabilita sunt bona illius in Do- mino, et eleémosynas illius enar- rabis omnis Ecclesia sancto- rUM. Dichoso el hombre que fue ha- llado sin mancha, y que no co- rrió tras el oro, ni puso su con- fianza en el dinero, ni en los te- soros. ¿Quién es éste, y le ala- barémos ? Porque hizo cosas ma- ravillosas en su vida. El que fue probado en el oro, y fue halla- do perfecto , tendrá una gloria eterna ; pudo violar la ley , y no la violó ; hacer mal, y no lo hi- zo. Por esto sus bienes están se- guros en el Señor, y toda la con- gregacion de los santos publicará sus limosnas, JULIO. DIA V.: 95 REFLEXIONES. besibinas palabras de la epístola de este dia, jun- tamente con los admirables exemplos y asombrosa inocen- cia de vida que nos ofrece hoy el beato Miguel de los Santos dan motivo á unas reflexiones que necesariamente han de hacer estremecerse las entrañas del cristiano. Bien- aventurado, dice el Espíritu santo, el varon que no tuvo mancha en toda la conducta de su vida. Esta expresion es preciso que admire aquellas almas débiles que en to- das partes encuentran tropiezos, y para quienes la mas mínima ocasion es irresistible, y decide absolutamente contra su inocencia. ¡Es posible, dicen éstos,.que entre las turbaciones del mundo,, y entre los inmensos peligros de que nos vemos cercados se pueda conservar un:«hom- bre sin admitir mancha ni pecado en todo el discurso de su vida! ¡Tantos objetos como ofrece el mundo, propios para seducir la inocencia, y llevar tras sí los sentidos; tantos artificios como emplea el comun enemigo para su- gerir en nuestra alma unas ideas trocadas , que nos hagan creer que lo malo es bueno , y nos estimulen para seguir- lo; tanta debilidad y miseria, en fin, como advertimos en nuestra naturaleza, tanta rebeldía en nuestras pasio- nes, tanta viveza en los estímulos de la carne es crei- ble que no han de lograr alguna vez el triunfo sobre la inocencia de nuestras almas! ¿Cómo es posible que se hallen exemplares de aquel varon justo que delinea el Es- íritu santo, cuando dice , Bienaventurado el varon que ue encontrado sin mancha? Si hubiéramos de estar, en materias de espíritu, á los dictámenes de la prudencia humana., hallaríamos que el razonamiento precedente era justo y demostrativo, Pe- ro es preciso acordarnos de que la sabiduría del mundo y su prudencia son ignorantes delante de Dios. Es preciso acordarse de que el Señor tiene dicho que es estrecha la senda que guia á la salud, y son pocos los que la encuen- tran. Se debe, finalmente , reflexionar que todas aquellas cosas que tienen apariencias de imposibles , atendidas las fuerzas de la naturaleza , son hacederas y fáciles para el poder omnipotente de la gracia. El beato Miguel de los 96 AÑO CRISTIANO. Santos ofrece un exemplar en donde se acreditan todas es- tas verdades: En todo el discurso de su preciosa vida conservó intacta aquella hermosa, inocencia que recibió en el bautismo, Formado de carne mortal como todos los de- mas hombres estaba expuesto á sufrir las mismas contra- dicciones del mundó , del demonio y de la carne que to- dos sufren. Pero temeroso siempre de desagradar á su Dios ; deseoso de labrarse, por medio de la abnegacion de sí mismo, una corona inmarcescible que dura para siempre; y vigilante para frustrar las asechanzas de los enemigos, halló el modo de conservar la preciosa joya de la inocencia, sin que enla peregrinacion de un valle de lágrimas hubiesen jamás podido robársela los ladrones que le infestan. Pero se debe reflexionar que todo esto lo con- siguió estando siempre en vela, siempre en oracion, siem- pre mortificado con el ramal y el ayuno, viviendo cru- cificado y despedazado con cilicios en una suma po- breza, y hecho víctima, en fin, del amor de Dios y del próximo. He aquí la senda por donde se camina á la vida; he aquí el medio único para conservarse toda su vida sin mancha; y he aquí, finalmente, la escale- ra por donde se sube á recibir la palma y la corona de bienaventurado que promete el Espíritu santo al ino- cente. El evangelio es del cap. 12, de san Lucas, ” In illo tempore dixit Jesus dis- En aquel tiempo dixo Jesus á sus cipulis suis: Sint lumbi vestri discípulos. Tened ceñidos vuestros precincii , es lucerne ardentes in manibus vestris , eh vos si- miles hominibus .expectantibus dominum suum quando. reverta- tur d nuptiis:; ut, cum venerit et pulsaverit, confestim aperiant ei. Beati servi illi, quos cum ve- nerit dominus, invenerit vigilan- ies : amen dico wobis, quod pre= cinget se, et faciet illos discum- bere ,et transiens ministrabit il- lis. Er si venerit in secunda lomos, y antorchas encendidas en vuestras manos; y sed semejantes á los hombres que esperan á su señor cuando vuelva de las bo- das, para que en viniendo y llaman- do,le abran al punto. Bienaventu- rados aquellos siervos que cuando venga el señor los hallare velan- do. En verdad os digo, que se ce- ñirá, y los hará sentará la mesa, y pasando, los servirá. Y si viniere en la segunda vela, y aunque ven- e JULIO. DIA V. 07 vigilia , et si in tertia vigilia ga enlaterceta, y los halláre así, venerit, et ita invenerit , beati son bienaventurados aquellos sier- sunt servi ¿lli. Hoc autem scitote, VOS. Pero sabed esto, que si el pa- guoniam si sciret paterfamilias, dre de familia supiera á qué hora gua hora fur veniret, vigilaret. vendria el ladron, velaria cierta- utique, et non sineret perfodi do- mente, y no permitiria minar su mum suam¿ Et vos estote parati, casa. Estad tambien vosotros pre- quia hora non putatis, Filius ho- venidos, porque en la hora que minis veniet, no pensais , vendrá el Hijo del | hombre, MEDITACI ON. Sobre la necesidad de las buenas obras. PUNTO PRIMERO. Mies que las buenas obras , esto es, la práctica de las virtudes cristianas, son tan necesarias para la consecu- cion de la vida eterna, que sin éllas ni puedes ser feliz, ni puedes dar abrigo en tu corazon á una sólida espe- ranza. | Dios nuestro Señor , considerando que el punto capi- tal de toda la ley, y al que debian los hombres estar bien persuadidos , consiste enla execucion de obras saludables y provechosas para la vida eterna, manifestó su divina voluntad en las Escrituras santas para que no pueda excu- sarse el hombre con la ignorancia, ni imaginar que pue- de tener otros medios de conseguir su. ventura. El obrar bien es una obligacion, es una necesidad , es una. condi- cion precisa para cumplir la Es cristiana, Ó por mejor decir, es toda la substancia de la ley. No hay mortal al- guno que pueda salvarse sin la execucion de las virtudes cristianas, ya porque de éllas impuso Dios un precepto, ya tambien porque son un medio tan necesario , que sin él es absolutamente imposible conseguir el fin. Cristo nuestro bien decia en el evangelio (Mat. cap. 111,): Todo árbol que no diese buen fruto, será cortado, y arrojado al fuego. Y en el capítulo 5. de san Mateo promulga la ley de que no entrará en el reyno de los cielos aquél cuya jus- ticia no fuese mayor y mas copiosa que la he los escribas y 98 AÑO CRISTIANO. fariseos. Para este efecto se hace indispensable el exer- cicio de las buenas obras, no por vanidad ni para man- tener con éllas un fingido carácter de piadosos, que nos haga hipócritas como sucedia á los fariseos ; sino con pu- reza de intencion y con deseo de agradar á Dios úni- camente , que es el espíritu que las vivifica, y las hace provechosas para la vida eterna. Nada importa que nues: tro misericordioso Dios nos haya preparado todos los me- dios oportunos para nuestra santificacion: inútil será para nosotros toda la preciosa vida de nuestro Redentor y su pasion sacrosanta , si no nos aplicamos sus frutos por me- dio de nuestras buenas obras. Por eso san Pedro (Ep. 2. cap. 1.) amonesta á los fieles que pongan gran esmero y cuidado. en hacer ciertas su vocacion y eleccion por medio de las buenas obras. | Porque ¿ de qué nos servirá haber recibido de la mise- ricordia de nuestro Dios el incomparable beneficio de ha- ber nacido entre los que adoran su santo nombre, y pro- fesan la ley evangélica, si no nos manifestamos agradeci- dos, executando sus preceptos con nuestras buenas obras? ¿ qué importará que llevemos el nombre de cristianos, y que hayamos recibido en el bautismo un sello indeleble que lo acredita, si nuestras operaciones lo desmienten, y convertimos esta gracia en un nuevo motivo de hacer “mas penosa y terrible nuestra condenacion eterna? ; de qué nos aprovecha tener entre nosotros tantas espirituales medicinas , como son los sacramentos, si malogramos su divina virtud, y frustramos su eficacia, Ó con obras con- trarias, ó á lo menos con una culpable inercia? Obras buenas, cristiano, obras buenas son las que te hacen dig- no de este nombre. La misma fe que te fue infundida en el bautismo por el Espíritu santo, se queda muerta y sin rovecho 'si le falta el vigor, el espíritu y la vida de las uenas obras. PUNTO SEGUNDO. nido que aun despues de estar persuadido á la necesidad de manifestar con la práctica de las virtudes, que no es en tí una sombra Ó fantasma la profesion de cristiano; debes advertir, que. hay muchos engaños en la JULIO. DIA V... 99 execucion de las buenas obras, los cuales debes evitar con cautela para no hacerlas infructuosas. j Uno de estos engaños ó errores, acaso el: mas per- judicial de todos, proviene del «amor: propio ;:w*por: el Cual cada uno se inclina facilmente 4 aquellas acciones que son, segun su genio, mas adaptadas (4 su humor, y en cuya execucion suelen estar escondidos sus intereses. Hay personas que se entregan con grande intension á ciertas devociones y exercicios piadosos, descuidando al mismo tiempo de otras obras en que consiste lo'mas sóli- do y substancial de la verdadera piedad y de la religion. Hay genios tétricos y austeros, que se emplean con gus- to en la abstraccion, en la mortificacion y la penitencia, olvidando el precepto de la caridad y un verdadero arrepentimiento de los desórdenes de su pasada vida. Hay personas que se contentan con ciertas prácticas de devoción, que son: voluntarias, asistiendo á todas las novenas , á todos los sermones y á otros exercicios piadosos , descuidando de las obligaciones precisas de su familia, de la educacion de sus hijos, de la custodia de sus criados, y de la debida administracion de los bienes que les confió la Providencia. Finalmente , hay cristianos que viven -seguros y en una paz tranquila, frecuentando los sacramentos y practicando muchas de- 'vociones ; pero manteniéndose al mismo tiempo en un ódio implacable de sus enemigos, murmurando de sus hermanos, y faltando :4:las obligaciones mas esenciales de la religion. ido 2nl 3h oJhión 92 olñi91a Todos éstos deben considerar que caminan engaña- dos. Las obras de supererogacion, los exercicios piado- sos, que son meramente de consejo , son ciertamente muy santos y provechosos y'su práctica sumamente útil al cristiano; pero deben recaer sobre el cumplimien- to de los preceptos, y suponer cumplidas todas las obli- gaciories de su estado, porque de otra manera semejantes obras son infructuosas é inútiles para la vida eterna. Por eso dice Dios (Apoc. cap. 3.) al pecador, no encuentro que tus obras sean completas. Y en otra parte (Daniel. cap: Su), he pasado tus obras, y te he encontrado falto, La perfeccion cristiana no puede verificarse, mientras no se encuentren completas y cabales ma las causas , to- | 2 100 > AÑO CRISTIANO. dos los requisitos de que se forma; y así se dice recta- mente, que para constituir el mal basta cualquier defec- to. Y á la verdad, cristiano, ¿cómo puedes pretender que tus obras sean agradables á Dios, cuando solamente las executas para: satisfacer á tu humor, á tu genio, á tu capricho? ¿cómo te persuades 4 que pueda complacerse de lo que haces por tu eleccion, cuando desprecias lo que te manda hacer por la suya? ¿cómo es posible que te conceda la bienaventuranza por unas devociones en que no intentas otra cosa que satisfacer á tu amor propio: por una asistencia á los templos, que no tiene mas fia que librarte del recogimiento de tu casa, y sacudir el yugo de las obligaciones de tu estado? Dios es sumamen- te sábio, y.no se le puede engañar. Sus divinos ojos pe- netran el íntimo secreto de muestro corazon y la médula de nuestras intenciones. De consiguiente no le pueden ser agradables sino unas obras sin defecto, ni puede dar las eternas recompensas sino á aquel que cumpla exáctamen- te su ley , haciendo que el nombre de cristiano signifique en él una profesion de justicia, cuyas obligaciones cum- pla perfectamente. ey JACULATORIAS. Unusquisque propriam mercedem accipiet secundúm suum laborem. 1. ad Corinth. cap. 3- Sé muy bien, Dios mio, ene cada uno ha de recibir el “premio segun el mérito de las obras que en esta vida haya practicado. ia: Non ego, sed gratia Dei mecum. 1. Corinth. cap. 15. Pero no bastando mis fuerzas á hacerlas provechosas para la vida eterna sin los auxilios de vuestra divina gracia, -: dádmela , Señor, con aquella abundancia y eficacia que la comunicásteis á vuestros siervos. PROPOSITOS. Posido á que no serás verdaderamente cristiano mientras no lo testifiques con las obras: 4 que éstas son esencialmente necesarias para conseguir la eterna ventu- JULIO. DIA Y. 1OL ra, y á que en su execucion pueden mezclarse pernicio- sos errores que las inutilice , debes proponerte los medios para evitar estos males, y conseguir los-suspirados bie= nes. No te basta ser cristiano para ser participante de los. bienes de Jesucristo, puesto que llegado al uso de razon, no te se ofrece la patria celestial como una herencia solamente , sino tambien como premio ó corona. En esta suposición, siendo cierto lo que dice el Espíritu santo, que no será coronado sino el que pelease debidamente, lo es tambien, que no te se dará una eterna felicidad por recompensa mientras tú no la merezcas con tus obras. Para este efecto exámina toda tu vida, y establece el grande edificio de tu salvacion sobre fundamentos sóli- dos. Si encuentras en tu conciencia que has sido ingrato á tu Dios quebrantando sus preceptos, principia por un verdadero arrepentimiento, que vuelva á tu:alma la gra- cia que perdiste, lavando con lágrimas de compuncion las feas manchas que echaste sobre élla. Forma un propó- sito irrevocable y firme de no olvidar jamás las obliga- ciones que te impone la sacrosanta ley de Jesucristo. Pero en el cumplimiento de ésta debes atender ante todas cosas á la observancia de sus preceptos esenciales. Amar á Dios y al próximo, y cumplir con las obligaciones que te impone tu estado, es el primer objeto á que de- be encaminarse tu atencion. Los exercicios piadosos de devocion son como un rocío celestial que conserva el verdor y lozanía de las virtudes. Pero debes usar de una santa economía en éllos, de manera que no los hagas ser el principal objeto de un cristiano. Con estos exer- cicios se conserva la caridad, se aviva la fe, se forta- lece la esperanza, se consolída la humildad cristiana, y se llena el alma de un afecto verdadero á la virtud , y de un ódio implacable contra el vicio. La mortificacion, el ayuno, la frecuencia de sacramentos, la limosna , la visita de los templos, el oir la palabra de Dios, y el rocurar la consolacion de tu alma , ganando las gracias e cf que dispensa el vicario de Jesucristo , son unas cosas sumamente útiles, y aun necesarias para man- tener una vida inculpable y fervorosa. Pero así como no debes ayunar con perjuicio de tu vida, ni dar tanta limos- na que dexes á tu muger y á tus hijos o miseria, de la 3 108 AÑO CRISTIANO. tate deferimus : ut qui nostre Goar, para que, no confiando en justitie fiduciam non habemus, nuestra justicia, seamos favorecidos ejus qui tibi placuit precibus porlos merecimientos de aquél que adjuvemur: Per Dominum nos- tuvo la dicha de agradarte: Por nues- trum Fesum Christum. tro Señor Jesucristo... La epístola es del capít. 31. del libro dela Sabiduría, y _Ja misma que el dia Y, folio 94. NOTA. ““ Muchas veces se ha hablado ya del libro del Ecle- »siástico, de donde se sacó esta epístola. El capítulo 31. » pinta las fatigas de los avarientos; los cuidados con que »se cargan por amontonar riquezas, los desecan la carne; »la aplicacion que dedican á esto, los quita el sueño; y »»se consideran los ricos inocentes como una especie de » prodigio. Es muy moral y muy instructivo este ca- » pítulo.” REFLEXIONES. B ienaventurado aquel que no corre tras el oro. Segura- mente que se libra de mil ánsias, de mil cuidados, de mil desvelos, de mil inquietudes y de mil pesadum- bres. ¿Cuándo se ha de acabar de conocer la insubsisten- cia, la vanidad, la ilusion de esa sombra , de ese fantas- ma que se llama fortuna, tras la cual se corre hasta con- sumirse y exhálarse? Si á lo menos se quisiera hacer algu- na reflexion sobre aquellos afanes, sobre aquellos amar- gos y crueles sobresaltos, que son en rigor la única renta, - €l único fruto que producen los inmensos gastos que se ha- cen en ese comercio, Quiérese hacer fortuna, espérase igual dicha á la ue lograron Ótros que no comenzaron con mayor cau- dal. Domina la ambicion; persuádese el ambicioso que le sobran genio y talentos; todo se le representa facil al arrojado. Es el comercio un mar tempestuoso; está sembrado de escollos, hiciéronle famoso los naufragios; no imp 3 ni por eso se teme embarcarse en él; échase la cuen nta le que cuando los vientos soplen contrarios, se navegará á fuerza de remos, y que á pesar de los piratas A AÁXÁXÉ[Ó[ “JULIO. DÍA VI. 109 y Otros mil peligros se arribará dichosamente al puerto. 2 No es menester especificar aquí por menor todas las fatigas. Un negociante dexa estampado su retrato en Cualquiera parte donde esté, El aya enagenado , enfado- so y taciturno, el semblante sombrío y solitario, los ojos siempre encendidos , todas las modales tan embarazadas, que tácitamente están despidiendo á cuantos no traten de empréstito, de cange y de interes. A vista de esto, con mucha razon se puede preguntar, ¿si hay en el mundo estado mas penoso, ni mas austero, y aun se puede aña- dir, si le hay mas trabajoso ni-mas ingrato? No les basta el dia para sus fatigosas ocupaciones; niéganse á sí mismos el descanso que no niegan á sus es- clavos. La noche disputa al dia los afanes, quietud , sue- ño y comida todo se interrumpe por el negocio; pagas, comisiones , letras, libros de caxa , todo los tiene en una esclavitud, en una servidumbre que apenas los dexa tiempo para acordarse de que son cristianos. Serian me- nos duras estas penalidades si 4 lo menos por algunos momentos se pudieran separar de su corazon las in- quietudes; pero en mar tan proceloso, ¿qué dia ama- nece sereno? ¿qué hora se puede esperar de calma * Ni son ya lo que mas se teme las tempestades y los nau- fragios; mayores y mas justos sobresaltos causan las manos de otros hombres. Vénse casi siempre obligados á fiar toda su hacienda, y aun la agena, á la buena fe de un desconocido, en un tiempo en que reyna en todas partes la codicia, y en que es tan rara la exácta hombría de bien en todas éllas. Confesemos que las ri- quezas son un fondo inagotable de inquietud y de amar- gura. ¡ O mil veces bienaventurado aquel que no corre tras el oro! El evangelio es del cap. 13. de san Lucas, Áderant autem quidam ipso En el mismo tiempo vin in tempore, muntiantes ¡lí nos á darle notici galileis, quorum sanguinem leos, cuya sangre : Pilatus miscuit cum sacrifi- la de sus sacrificios. Y pon: ciis eorum, Et respondens, dí- do, los dixo: ¿Pensais vosot os que xitillis + Putatis quod hi ga- estos galileos hayan side IIO lilei pre omnibus galileis _peccatores fuerint, quia talia passi sunt? Non dico vobis; sed nisi poenitentiam habueri— tis, omnes similiter peribitis. Sicus illi decem et octo, supra quos cecidit turris in Siloe, et occidit eos: putatis quia, et ipsi debitores fuerint preter omnes homines habitantes in Jerusalem? Non dico vobis; sed si panitentiam non egeri- sis omnes similiter peribitis, AÑO CRISTIANO. dores que los demas galileos, por- que :padecieron tal castigo ? Os digo que no; pero si no hiciéreis penitencia , perecereis todos de- la misma manera. Como aquellos diez y ocho hombres sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató: ¿creeis que tambien éstos fuesen mas reos que todos los demas hombres que habitaban en Jerusalen? Os digo que no; pero si no hiciéreis penitencia , perecereis todos de la misma manera. | _ MEDITACION. De la indispensable necesidad de hacer penitencia. da 10 PINTO, ¿PoR Mi E REO; casado ocaderado energía, la precision y la universalidad de este oráculo: Sino hiciéreis penitencia, todos perecereis. Necesidad , por decirlo así, tan indispensable como la de la fe, la del bautismo y la de la gracia final para salvar- se. Háblase respecto de los adultos. No hay edad, no hay condicion, no hay estado que se exíma de élla. La pro- posicion es general, y tambien lo es la necesidad. O eres pecador, ó eres inocente. Si pecador, ¿cómo te atreverás á prometerte el perdon sín la penitencia? Si inocente , y aún no has pecado, puedes pecar; y esto basta para que la penitencia te sea indispensable, ¡Ah! que la inocencia es un tesoro guardado en vasos frágiles sumamente que- bradizos: no hay cosa mas preciosa que este tesoro; pero tampoco la hay mas frágil que estos vasos contra los cuales parece que todo va á tropezar. ¡O mi Dios, y enemigos tenemos siempre alerta y emboscados in la vida todo es peligros, todo lazos, esco- entro de nosotros mismos llevamos el enemi- a salvacion, siempre de inteligencia con los los , siempre dócil á la impresion de los objetos ex- teriores , siempre de acuerdo con el amor propio. En la JULIO. DIA VI 111 misma sangre contraemos la inclinacion á lo malo. Todo es tentacion, y la vida del hombre es una continua gue- rra que. solo se acaba con la muerte. El que no quiere ser vencido , no puede dexar las armas de la mano; y si no se vela sin cesar contra un enemigo que jamás se duerme, ,.es preciso que nos sorprenda. El ayre que respiramos es contagioso; son pocos los objetos que no despidan de sí algunos hálitos malignos; no puede estar seguro el que se expone á éllos sin preservativos y sin precauciones. Esos preservativos, sin los cuales corre pe- ligro la vida; esas armas, sin cuya defensa seguramente nos herirá el enemigo; esa vigilancia , esos esfuerzos, esa violencia , de que ninguno debe considerarse dispen- sado, es la penitencia; es preciso velar y orar sin ce- sar ; es preciso mortificar el cuerpo del pecado, reprimir los sentidos, domar las pasiones, todas á cual mas rebel- des. ¿Qué te parece? ¿consérvase por largo tiempo la inocencia sin el auxilio de la penitencia? Y si se ha pe- cado, ¿se podrá excusar este socorro? El incomprensible rigor de las penas del infierno y su eterna duracion aun no son suplicio excesivo para castigar un solo pecado mortal ; y una alma manchada con millares de millares de gravísimas y de feísimas culpas, ¿presumirá conseguir el perdon sin hacer penitencia? ¡Qué locura ! Cuéntase con los méritos de nuestro Señor Jesucristo: es así; por- que sin estos méritos , qué podíamos nosotros esperar; pero ese mismo Salvador, ese Padre de las misericordias nos declara expresamente, que con toda su misericordia si no hacemos penitencia, todos pereceremos infalible- mente. ¿Has comprendido bien la fuerza y el sentido de este oráculo? PUNTO SEGUNDO. (Honda que la condicion habla con todos lc Si no hiciéreis penitencia, todos perecereis dad es sin excepcion. Grandes del mundo seno de la delicadeza y del esplendor, ante 1es se doblan, todos se arrodillan, todos se postran, y q ignorais hasta las yoces de mortificacion; si no hicié penitencia, todos perecereís. Poderosos del siglo, vos- 112 AÑO CRISTIANO. otros que vivis en medio de la abundancia , rodeados de la. magnificencia , anegados en gustos, nadando en di- versiones; vosotros, á quienes todos lisonjean., todos. aplauden, todo se muestra risueño, pasando los dias en la ociosidad, en la alegría y en el regalo; sí"no hiciéreis penitencia, todos perecereis; todos, sin que se tenga respe- to ni á la grandeza de vuestro nombre, ni al esplendor de vuestro nacimiento, ni á la delicadeza de vuestra com- plexion, Damas del mundo, á quienes estremece , á quie- nes pone horror el nombre solo de penitencia , vosotras, que consumis todos los dias de la vida en eternas in- utilidades, en juegos, en cortejos, en pasatiempos , en espectáculos; vosotras, que Ú costa de infinitos afanes cultivais la hermosura, la brillantez, la frescura y la vi- veza del color; vosotras, que promoveis la sensualidad dr lo mas refinado de la delicadeza ; si no hiciéreis pe- nitencia, todas perecereis , todas sin excepcion. Hombres de negocios, comerciantes, pobres oficiales , á quien ocu- a toda la vida la codicia, el amor al interes y el ánsia de hacer fortuna ; si no hiciéreis penitencia, todos perece- reis; hasta los mas infelices mendígos , hasta los que vi- ven como abismados en lo profundo de la miseria, si se han de salvar, han de hacer penitencia. Argúyase, sutilí- cese, interprétese cuanto se quisiere ; es un oráculo que no se puede eludir, es un decreto claro y preciso , que de todos se dexa entender. Vosotros, seais lo que quisié- reis, si no hiciéreis penitencia, y «uNa penitencia propor- cionada á vuestras culpas, á vuestras necesidades, y una penitencia sincéra y constante, todos perecereis. Por mas que te quieras atolondrar, por mas que te quieras atur- dir, por mas que te quieras revolver contra este moral, no hay cosa mas cierta ni mas infalible que este oráculo. Los cielos y la tierra pasarán; pero las palabras de Ffesu- cristo se mantendrán inmutables. Haced , Señor, que tambien se mantenga inmutable que estas vuestras divinas palabras. han | corazon y en mi espíritu. Conozco la in- spensable idad en que estoy de hacer penitencia, y que esta nec esidad es mayor en mí que en otro al- guno. ¡Ah Señor, que he pasado sin hacerla la mayor parte de mi vida! Recibid, Padre de las misericordias, DAI A * Po a XP JULJO. DIA VI. Dr la que resuelvo hacer el resto de élla,con el favor de vuestra divina gracia. Y JACULATORÍAS. coo so Lavabo per singulas noctes: lectum meum: lachrymis meis: stratum meum rigabo. Salm. 6. | Regaré , Señor, el lecho con mis lágrimas; y pasaré las noches en un contínuo llanto, eS Recogitabo tibi ómnes annos meos in amaritudine anime mece. 1sai. 38. s- pbss Voy , Señor , á resarcir los años perdidos, reparándolos con la penitencia y con la amargura de mi corazon. PROPOSITOS. taria el nombre solo de penitencia. Ayunos, absti- nencias , cilicios, sacos, disciplinas , maceracion de la carne , industrias ingeniosas de mortificacion , todo asus- ta, todo sobresalta nuestra delicadeza. ¿Pero nos dispen= sará ésta en la obligacion de hacer penitencia? ¡Cosa ex- traña! Se peca, se, vive divertidamente, delicadamente, regaladamente,, y se muere sin haber hecho ninguna pe= nitencia. ¿Pues cuál ha de ser nuestra suerte? O hemos de ser eternamente condenados ,óÓ va por tierra la pala- bra de Jesucristo. Compon, si puedes, nuestra impeniten- te vida con esta infalible prediccion: Sino hiciéreis. pe= nitencia , todos pereceréis. No te engañes miserablemente; de cualquiera edad , de cualquiera estado, de cualquiera condicion que seas , ten por cierto que infaliblemente te condenarás , si no hicieres penitencia; y comienzála á hacer sin dilatar un solo dia , si no quieres ser condena- do. Da principio por un vivo y sincero dolor de tus cul- pas, que es la penitencia del corazon; «pero no basta eso por lo comun; esa contricion , ese dolor, ese arrepenti- miento ,y esa penitencia de corazon acompáñala con la mortificación del cuerpo , de los sentidos y de la de deza. Las penitencias, por decirlo así, de obligacio: dé preceder á todas las demas; ayunos de la Iglesia, que son penitencias de precepto.,'Cuaresmas , cuatro témporas y días de abstinencia , en esto nunca te pos de dispensar. ITA AÑO CRISTIANO. ¿Pero te incomodan un poco estos preceptos? mejor; eso es lo que pretende la Iglesia ; por eso se imponen los ayu- -nos y las abstinencias para incomodar la sensualidad y el amor propio; no pretende la Iglesia matarte , sino mor- tificarte; Si no sintieras algun trabajo, no sería penitencia. ¿Pero serán legítimas todas esas dispensaciones? ¿muchas de éllas no serán subrecticias? O mi Dios, y qué de acha- ques aparentes, qué de relaciones abultadas se nos han de representar á la hora de la muerte. «2 No te contentes con las penitencias de obligacion, añade á éllas algunas voluntarias. Buena penitencia es sufrir sin hablar palabra, llevar con paciencia el mal hu- mor de aquellos con quien vives y con quién tratas, sus contradicciones, sus injurias y sus desprecios. Los instru- mentos de mortificación para macerar la carne no se hi- cieron solamente para los cláustros religiosos , tambien son: muy convenientes á los seglares; razon'es que donde hay mas pecados haya tambien mas penitencia. Si lo con- sultas con tu amor propio, no habrá penitencia que no te haga daño; consulta el punto con tus enormes culpas, y hallarás que por mas penitencias que hagas, por austé- ra y por mortificada que sea tu vida , siempre quedarás deudor á la divina Justicia. La penitencia” debe ser una virtud ordinaria á todos los cristianos ; no.se pase día sin que hagas algúna ; mortifica tus sentidos, tus ojos, tu len- gua , tu apetito, tu gusto y tus pasiones; haz algun sa- erificio cada dia, acordándote siempre que irremisible= mente perecerás si no hicieres penitencia. £l reyno de los cielos padece fuerza', y “solamente le arrebatan los que “se hacen violencia. | mE go de ende APTA EP TIMO: * San Guillebaldo , obispo. y inglés de nacion, y: de casa mas recomendable en la Iglesia por ser familia de santos, que en el mundo por su elevada nobleza; porque Ricardo su padre , Gui- - e o E yy JULIO. DIA VII. 115 llebaldo su hermano, sushermana Walpurga, y su pri- mo Bonifanio , obispo de Maguncia, todos. reciben culto en los altares, y se leen sus nombres en el martirologio.* Nació nuestro Santo por los años de 700; y como eran tan virtuosos sus padres, no.esperaron á que llegase el uso de la razon para inspirarle amor á la virtud y horror al vicio. A los tres años cayó peligrosamente enfermo, y experimentándose inútiles los. remedios naturales, re- - currieron sus virtuosos padres á los sobrenaturales. Lle- varon al niño al pie de una cruz que estaba cerca de su casa; y haciendo fervorosa oracion, ofrecieron á Dios le consagrarian al niño en un monasterio, si se dignaba su Magestad darle salud. Era entonces costumbre entre los ingleses, particularmente en la gente de distincion y po- derosa , erigir grandes y hermosas cruces, así en sus po- sesiones como en los lugares públicos , para hacer oracion ante éllas, como aún el dia de hoy se observa en todos los paises católicos , aunque en únos mas que en útros. Aceptó Dios la ofrenda de los piadosos padres, y oyó sus oraciones , concediendo al niño pronta y repentina sa- lud , que se tuvo por milagrosa. Su padre Ricardo le de- tuvo como en depósito en su casa hasta que cumpliese los cinco años; pero apenas los cumplió , cuando se le en- tregó 4 Egbaldo , abad de Waltheim, quien le hizo edu- car con el mayor cuidado en el monasterio. Costó poco inclinarle á todos los exercicios de piedad, y en breve tiempo hizo tan grandes progresos, que se conoció bien el especial amor con que miraba Dios á aquel niño. Apenas contaba doce años cuando ya le proponian por modelo de la vida religiosa á los mas antiguos. Todas sus ánsias eran por el cielo, estando lleno de Dios su tier- necito corazon; y para -inflamarse mas en el fuego del amor divino, aprendió de memoria todo el Salterio. Es indecible la estimacion general que se mereció en toda la abadía de Waltheim , no menos respetable por su inocencia y por su virtud, que tiernamente amado por -su modestia , por su puritualidad y por su dulcísimo ge- nio. No habia monge que en los tiempos de recreacion no se árrimase á Guillebaldo para gozar de su amabilísimo trato. Desagradóle mucho esta general estimacion , en vez de lisonjearle, y le pareció sería mas ee para 2 116 AÑO CRISTIANO. su mayor perfeccion alejarse de su patria, y vivir donde no fuese conocido. Era en aquellos siglos muy ordinario 4. los ingleses ir 4 Roma por devocion , y peregrinar á otros lugares, que hacia célebres en la cristiandad el pia- doso concurso de los fieles. Persuadióse Guillebaldo que le mereceria singulares gracias del cielo el visitar en Ro- ma los sepulcros de los santos apóstoles san Pedro y san Pablo; y logró tambien persuadir á su padre Ricardo y á su hermano Guinebaldo que le hiciesen compañía en aquél devoto viage. Fácilmente consiguió -la: licencia de su abad; pero no le fue tan fácil consolar á sus herma- nos. En medio de eso, el deseo y la esperanza de conse- guir por intercesion de los santos Apóstoles grandes au- xilios para su santificación le hicieron vencer todas las dificultades, y partió con su padre y con su hermano el año de 721; pero luego moderó Dios el gozo que tuvo el Santo en su piadosa peregrinacion. Murió su padre Ricar- do en el camino, y fue enterrado en Luca de Toscana, Continuaron su romería los dos hermanos, y liegaron fe- lizmente 4 Roma, donde se detuvieron casi un año para satisfacer su devocion. | ¡ | Bien quisiera Guillebaldo llevar mas léjos á su queri- do hermano; pero éste se vió precisado á volver á Ingla- terra; y habiéndose separado los dos con demostracio- nes de la mayor ternura, se juntó nuestro Santo á otros «dos ó tres jóvenes ingleses que encontró en Roma, y pe- regrinó con éllos á visitar los santos lugares de Jerusalen. Necesitaron todos de mucho esfuerzo para tolerar las fa- “tigas y trabajos del camino; “pero les sostuvo su devo- cion. A los trabajos forzosos añadieron las penitencias vo- luntarias; vivian de limosna , dormian sobre la dura tie- Tra, su: comida era pan y agua. et | Para: mayor aumento de.sus penas permitió el Señor que en Emesa, ciudad de Fenicia, los tuviesen por es- pías , los arrestasen y los cargasen de prisiones; pero su divina y amorosa providencia no se-olvidó de éllos, Viólos en una ocasion un mercader rico de la misma ciu- dad, hizo que le refiriesen sus aventuras, y dispuso Dios que se agradase tanto de. su. modestia, y de tal manera se compadeciese de su desgracia, que ofreció á los sa- rracenos todo lo que le pidiesen por su libertad; pero NS “JULIO. DIA VIT. 117 impresionados éstos en el: concepto de que eran espías, nada pudo conseguir de éllos ;-por lo que únicamente de- dicó todo su cuidado á in aliviarlos cuanto le fue posible los trabajos y las penalidades de la prision. Enviábalos todos-los dias por la tarde y por la mañana cuanto habian menester para sustentarse, y tenia gran cui- dado de que un hijo suyo los visitase con frecuencia. Lle- gó á tanto su caridad , que salió por fiador para que se les diese libertad” algunas veces, pudiendo. salir todos los domingos á visitar una iglesia, donde pasaban una buena parte del dia; y habiendo asistido á los divinos oficios, se restituian despues á su prision. Con ocasion de estas frecuentes salidas se dieron pres- to 4 conocerlos tres jóvenes ingleses. Admiraban todos su apacibilidad , su devocion y su: modestia; íbanse tras de éllos hasta la iglesia; salian por verlos á la puerta de la calle, y cada uno deseaba saber el motivo de su des- racia. Entre todos un español establecido en Emesa se informó de éllos mismos, así de quiénes eran, como de los sucesos de su vida, y. se ofreció á pasar sus buenos oficios con el Rey de los sarracenos. Era un hermano su- yo gentilhombre de'cámara de este príncipe, y de gran valimiento en la-córte , por cuyo medio consiguió que se les diese libertad, y se les dexase proseguir pacíficamente su viage. y 3113 x noni a “Conociendo las grandes obligaciones que tenia así al mercader de Emesa como al español, xp icaron su reco- “nocimiento'mas.con lágrimas que con palabras, y. dándo- des vivísimas muestras de su eterna gratitud, se despidie- ron de sus bienhechores, y partieron á Palestina. Vieron devota y cuidadosamente todo cuanto podia contentar su piadosa curiosidad ; y «no satisfechos con visitar los, san- tos lugares santificados con la. presencia del Salvador, quí- —«sieron: ver tambien los mas célebres monasterios de la Tierra Santa , donde mas resplandecia-la perfeccion evan= gélica. Regalaba Dios: :4'Guillebaldo con dulcísimos:con- suélos ; pero al. mismo tiempo se los mezclaba tambien «con'las mas amargas pruebas. Haciendo un dia oracion en Jwiglesia: de san Matías, perdió:de repente la vista , y: se pasmaron sus compañeros al ver la resignacion con que llevó este.trabajo. No alteró un punto la alegría de su H3 118 AÑO CRISTIANO. corazon ni de su semblante la pérdida de los ojos ; y vuel- tos 4. Jerusalen , estando en la iglesia de santa Cruz dos meses despues, recobró. la: vista tan inesperada, y tan re- pentinamente como la habia perdido: En san Juan de Acre le detuvo algun tieinpo una dolorosa enfermedad ; pero nunca se desmintió su paciencia, y apenas recibió la sa- lud, cuando se embarcó con sus compañeros para Italia. -La fama que tenia en el mundo el Monte Casino, aca- bado de reparar á la sazon porel papa Gregorio Il. , no podia menos de llamar la devota curiosidad de Guille- baldo. Halló en él muy pocos monges; pero le edificó tan- to su fervor, que se resolvió 4 aumentar su número, y fue recibido con gozo universal de todos, juntamente con uno. de sus compañeros. Diez años vivió en el monasterio, donde con sus exemplos se renovó el primitivo espíritu de su santo instituto. Encomendáronle los primeros ofi- cios de la casa, que desempeñó muy á satisfaccion, y con general aplauso de los monges. Gustaba quieta y pa- cificamente las deliciosas dulzuras de la soledad , cuando “se vió precisado á dexarla. Por el concepto grande que se tenia de su eminente virtud echó el Abad mano de él para enviarle a Roma á negocios del monasterio. Luego ue llegó , informado el Papa de sus talentos y de su mu= Cha santidad, le mandó partir á Alemania, dirigiéndole á san Bonifacio; que era primo del mismo Guillébaldo. 'San Bonifacio noquiso que estuviese oculto por mas tiem- -po aquel tesoro , y le ordenó de sacerdote. Con el sa= grado carácter creció el .explendor de su virtud, y á po- co tiempo se reconoció que Guillebaldo era tan poderoso en palabras como enobras; porque habiéndosele entarga- do: el cuidado de:la iglesia de Eichstar en Baviera, hizo tanto fruto con sus exemplos y con sus sermones, que san Bonifacio le cónsagrá por obispo de élla. Tuvo mucho que padecer su humildad cuando se vió en dignidad tan ele- . vada; pero al mismo tiempo excitó todo su zelo. Habian arruinado los hunos aquélla ciudad , y se experimentaban lastimosamente enla religion los estragos de los bárba- ros. No es decible lo mucho que trabajó y que padeció «para arrancar la maleza de aquella inculta tierra; nece- sitó de toda su dulzura y de toda su heróica “paciencia para superar las dificultades; pero al fin salió.con su in- “JULIO. DIA: Vi. 119 tento. En menos de seis meses mudó de semblante toda la diócesis de Eichstar ; restableció la disciplina en su primitivo fervor, reformó los abusos, enmendó las cos- tumbres, y se vió reynar-en todas partes la cristiana piedad. 9 0 | Pio MER Se Era el carácter de nuestro Santo una compasiva cari- dad con el próximo, que le hacia amable á todo el mun- do. Su mayor gusto era exercitarla, y nunca se mostra- ba mas alegre. que cuando servia en algo á los misera- bles. Tenia singular don para consolar á los afligidos; por- que su persona, Su ayre, sus palabras, sus mismas gra= tísimas modales, todo consolaba. Queria estar menuda- mente informado de las necesidades de todos los particu- lares, compadeciéndole tanto las miserias agenas , que: podia decir con san Pablo: ¿Quién está afligido que yo no lo esté con él? ¿quién está enfermo-que á mí no me quebrante el corazon? Pero la dulzura era no mas que para los ótros, para sí reservaba toda la severidad. Lue- go que acabó de fabricar su catedral juntó uña comuni- dad de religiosos, con los cuales vivia observando toda la exáctitud y toda la-severidad de la regla monástica, y practicando los mismos exercicios y la misma penitencia que hacia en Monte Casino. En fin, despues de haber tra= bajado 45 años en arreglar y en santificar su diócesi con un zelo verdaderamente apostólico , murió en Eichstar á los 7 de julio del año 787 , á los 87 de su edad , consuma- do en el exercicio de todas las virtudes, y extremamente llorado de todo su pueblo. * - La misa es en honor del Santo, y la oracion la que sigue, e Da , quesumus , omnipotens Concédenos, 6 Dios omnipotente, Deus : ut beati Guillebaldz, con- que con motivo de la venerable so- fessoris tui atque pontificis, vene- lemnidad del bienaventurado Gui- randa solemnitas , et devotionem llebaldo,tu confesor y pontífice, se nobis augeat et salutem: Per Do- aumente en nosotros la virtud y el minum nostruM.». deseo de nuestra salvacion : Por nuestro Señor. H 4 120 AÑO CRISTIANO. a z Ebo epístola es del cap. 2: de la del apóstol Santiago, Quid proderit, fratres mei, si fidem quis dicat se habere, ope- ra autem non habeat? Nunquid poterit fides salvare eum? Si _autem frater, et soror nudi sint, et indigeant victu quotidiano, di- cat autem aliquis ex vobis iilis: Ire. in pace, calefacimini et satu- - ramini ; non dederitis.autem cis que necessaria sunt corpori, quid proderir? Sic et fides, si non ha- beat opera, mortua est in semet- ¿Qué importa , hermanos mios, que diga alguno que tiene fe, si no tiene obras? Por ventura , ¿po- drá la fe salvarle? Pues si el her- mano y la hermana estan desnu- dos, y necesitan del alimento co- tidiano, y uno de vosotros les di- ce: Id en paz, calentáos y har- -táos, y no les da las cosas ne- cesarias al cuerpo :"¿qué les apro- vechará? De la misma manera la fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma. psa. E OL AO” NOTA. ¡Escribió esta epístola Santiago el Menor, llamado » Hermano del Señor; esto es, primo, segun el estilo de los » judíos, que tratan de hermanos á los parientes inmedia- »tos. Dirigióla á los judíos convertidos á la fe y disper- »sos por-todo el mundo. El motiyo ó la ocasion fue el »abuso y la errada inteligencia que daban muchos á lo » que habia dicho san Pablo, de que la fe nos justificaba ho deladte de. Dios. Declarólos Santiago que la fe sola no >» basta, y que es menester sea acompañada con las buenas » obras. Escribióse. esta carta hácia el año 62.de Jesu- 2 CIÍSto. e. REFLEXIONES. 8) ¿ alguno dice que tiene fe, y no tiene obras, ¿de qué le sirve? No. creer lo que:nos enseña la "religion cristia- na, es locura ; no vivir conforme á lo que se cree, es el colmo de la impiedad. Es preciso que haya una estrecha union entre la fe y. costumbres. Nuestras obras han de declarar nuestra religion. No se atiende á la voz de Jacob, mírase á las manos para conocer la persona. Solo en el teatro se sufre la farsa; en materia”de religion no se pue- de tolerar. Se hace profesion de ser cristianos ; es decir, de creer todas las verdades cristianas, y al misimo tiem- po se trae una vida enteramene contraria á las verdades = quidad. ' - | JULIO. DIA VIT. - 12 que se creen. ¿Puede haber locura mas impía? Se cree, es así, porque es preciso confesar-que entre los eristianos se duda poco en la fe. Se cree, es cierto; porque la corrup= cion de la' voluntad no se:comunica tan fácilmente:al enz. tendimiento. Es uno” pecador, es vicioso ,ves disoluto, y conoce que lo es, á pesar de sus desordenadas «costum-= bres; cuando hace un poco de reflexion sobre éllas, no quisiera serlo. Se cree que hay un Dios; porque en fin'no hay ateista, verdadero. Se cree que hay infierno ;'esto es, * una infinita junta, una incomprensible complicacion de todos los males, que todos juntos se padecen á un mismo. tiempo, y para siempre, sin esperanza de que jamás se, acaben ni se disminuyan aquellos tormentos. Se cree que. basta un solo pecado mortal para ser condenado por toda: la -eternidadw:Se cree que nuestro grande y Auestro único negocio es*la 'salyacion: Esto es puntualmente lo que creen aquellas personas mundanas que viven tranquila- mente entregadas á la sensualidad y al pecado; esto es lo que cree aquella muger cuya conciencia es un caos, cuyo ídolo es el mundo; esto es lo que créen aquellos li- cenciosos , cuya vida es una contínua cadena de las mas. enormes culpas; esto. es lo:que creen esos esclavos de las. diversiones, que pasan la vida en una eterna holgazane- ría y en un contínuo. olvido de Dios ; esos ayarientos, - que sacrifican su alma á-un. vil interes;esos hombres de negocios, que viven y-mueren sin pensar ni un solo dia sériamente en la eternidad. Todos éstos creen'la infinidad y la eternidad de las penas;.todos,se aman mucho, y ninguno quiere ser condenado; ; pero se vive tan cristia= namente como es menester para no serlo? Y al ver lo que se cree, y cómo se vive, ¿se podrá'esperar la salva- cion prudentemente? Cómpon esas costumbres con esa fe, compara las verdades de nuestra religión'con intftestra con- ducta , y comprende, si es posible , este misterio de ini- Ñ Ms - - AÑO CRISTIANO. co co 8 El evangelio es. del ¡capítulo 12. de san Marcos. GTTO9. 51 31UP1I0G ¿OJI91O 29 es 33-313 GIO Eb In illo tempore: Accessitunus de: En aquel tiempo: Se llegó uno de scribis., et. interrogavit eum quod. - los escribas, y le preguntó cuál esser primum omniúm, manda era el primer mandamiento entre tum. fesus autem respondit el: todos. Y Jesus le respondió : El quia primum omnium, mandatur ., primero de todos. los. mandamien - . est; Audi, Israel: Dominus Deus, tos es: Oye, Israel; el Señor tu zuus, Deus unus est: 'et diliges “Dios. es un Dios solo: y amarás DomiñumDeum' túuin ex toto al Señor tu“ Dios con todo tu co= corde tuo , et ex tota anima tua, razon, y con toda tu alma , y Con er ex tota mente tua”, et ex to- todo tu espírirta, y con todo tu 1a virtute tua. Hoc est primum poder. Este es el primer manda- mandatum. Secundum: autem si=" miento. El segundo ,:pues , es se- mile:est ¿li Diliges proximum- mejante: 4 éste: Amarás 4 ta pró- tuum tanquam teipsum Majus ximo¡como vá: ti mismo. No hay horum aliud. mandatum non.est. otro mandamiento;que sea mayor Es ait illi scriba: Bene, Magis- «que éstos. Y, el escriba le dixo: ser, in veritate dixisti , quía Has dicho bien, Maestro , y con unus est Deus, et non est alius verdad que Dios es uno solo, y que preter eum. Et ut diligatur ex fuera de él no hay ninguno. Y que sodo corde , et ex toto insellec- el amarle con todo el corazon, con tu,et ex tota anima, et ex to- “itodo el entendimiento, y con toda sa fortitudine : et diligere pro- elalma y con todas las fuerzas: y -ximum tanquam seipsum, majus el amaral próximo como á sí mis- est omnibus holocaustomatibus er mo.es mas que todos los holocaus- sacrificiiss 00 40 tocaga 2 cos y sacrificios, ad Pi 4 - MEDITACION. Del amor al próximo. PUNTO PRIMERO. Considera que no se ama al próximo, porque no se ama 4 Dios. El amor de Dios es el principio y ñn medida del amor á nuestros hermanos. Vanamente se lisonjea de vir- tuoso el que mira al próximo con frialdad. Si alguno di- ce" que ama á Dios, y aborrece á su hermano , es mentiro- so, y no hay verdad en él, dice san Juan ; porque el que no ama á su próximo, ¿como puede amar á Dios? este es ¿ JULIO. DIA VIL - 128 un mandamiento que nos viene de Dios, concluye el: Após- tol; el «que tiene amor-4 Dios , le tiene tambien dsu her- mano. Esta doctrina la aprendió el amado' discípulo de Jesucristo. La señal , decia:el Salvador); por donde; todós conocerán que sois discípulos mios y serd sisos :amáreis únos á ótros. ¿Esta caridad, este amor eficaz y verdadero es el que caracteriza á los verdaderos cristianos;:y. el amor de Dios es Flo “aníma esta caridad. Este: amor benéfico es el que infunde entrañas :paternales para con todos: los infelices; el que inspira una tierna compasion-de todos los atribulados ; las almas duras é insensibles á:lós traba- jos de otros , tambien lo son á las impresiones del Espíri- tu santo; su divino fuego no calienta á los corazones de piedra. ¡Qué errorstan- grosero, mi: Dios, persuadirse que 1e ama, lisonjearse de virtuoso sel que:conserva en:su:co- razon ciertas aversionés:, el quesfomenta :ciertos, secretos zelos , el que siente cierta «maligna complacencia; en las desgracias de ótros, triunfando interiormente cuando los ve abatidos y humillados! Tengamos siempre en: la: me- moria este oráculo, comprendamos bien,su: alma y su sentido: Qui nón diligit , manet in morte<:el que no.ama á su próximo. ,.vive en. estado de muertes El amor:que nos tenemos 4. nosotros mismos há de:serla ¡medida y como el modelo: del que debemos: tener 4. los demas. ¿Nos alegran mucho nuestras adversidades y nuestros con- tratiempos?:¿ nos complacemos cuando «nos vemos abati- dos? ¿deseamos vernos despreciados., estamos muy agra- decidos 4 los que nos. desacreditan:y deshonran? Diliges proximum tuum sicut- te ipsum. Amarás á tu próximo co- -mo á ti mismo. ¡Buen Dios, cuántas reflexiones tenemos que hacer sobre este mandamiento, y sobre la manera con que le guardamos. | : PUNTO SEGUNDO, - rlibidera que el precepto de amar al próximo es se- mejante al de amar á Dios, y por consiguiente tan jn- dispensable el úno como el ótro. Son estos dos preceptos la basa de la ley y el cimiento de la religion; cualquiera de estos dos pilares que falte da en tierra el edificio. Li- 124 AÑO/CRISTIANO. sonjearse uno de que ama á Dios , cuando no ama á sus hermanos , es' grosero errar. ¡Ah Señor, y cuántos viven en él el dia-de hoy! ¿Aquella caridad pura, sincera, bené- fica; universal (porque tal ha:de'ser para ser verdadera), esta cristiana caridad reyna" hoy-en todos los estados, en todas las condiciones y en todas las. familias? Quizá jamás “hubo en el mundo menos caridad. Destiérrala del corazon de muchos*el interes , y apágala enel de ótros la pasion.. ¿Cuándo se- vió mas extendida la emulacion y la envidia? ¿nacen del puro amor de Dios esas aversiones, esas amar- «guras, esas murmuraciones? Y aunque tus hermanos fue- ran tan negros y tan malvados como te los pinta la- pa- sion, ¿no éra menester amarlos , pues al fin son hermanos tuyos? ¿y estelamor no'te debia mover á excusarlos ó á lo menos á“ho desacreditarlos para no hacerlos cada dia mayor: daño? será:la "caridad cristiana la que cría esa hielque se derrama en tus palabras , y se descubre has- ta en tus ojos, haciéndote ver defectos aun.en: sus mis- mas “virtudes? ¿de dónde puede nacer ese encarnizamien- to, ese gustazo:que tienes:en hablar mal, yen desacredi- tar. en. todas ocasiones á los: que te han ocasionado algun disgusto, á ge tes: que acaso nunca 'viste.en tu vida, y que tienen nuchas bellas prendas, y sonmuy respetables por otros cien "motivos? ¿será uno tan ciego que crea obra en esto por puro zelo de la mayor gloria de Dios? ¿ignora que debe amar al próximo como ama á sí mis- mo? Es cierto: que .no “se nos-esconden' nuestros propios pecados ;:¿ pues 'por qué:nomos-moverá el zeló de la glo- 242 de Dios 4 'aborrecerños,:4 desacreditarnos: á nosotros mismos? Esta es la ilusion tancomunvel dia de hoy á tan- tas gentes. El precepto: de la caridad cristiana es esencial; 4 ninguno se le dispensó jamás; sus obligaciones som muy delicadas. ¡Ah mi Dios, y qué materia esta respecto de, tantas y de tantos para gemir,y para temer! Suplícote, Señor, que me perdones mis iniquidades en este particular. Confieso que Soy reo, y que nunca os“he amado á:vos,:pues no he amado á mis hermanos. Espero en vuestra misericordia de que de hioy-en adelante:se co- «nocerá y por. mi amor '4:mis próximos; que soy. vuestro discípulo, y que Os amo de todo mi corazon. O ZE TO a e JULIO. DIA VI. 125 “JACULATORIAS. Narrabo .nomen tuum fratribus meis: in medio Ecclesie ¿¡daudabo te.Salm. 28% 00 :2bbos E ummis shy «1 Sí , mi Dios , el amor que profesaré á mis hermanos los - anunciará la gloria de vuestro santo nombre; y en me- - dio de la congregacion de los fieles cantaré.animosa- mente yuestras alabanzas. Tempus faciendi, Domine, dissipaverunt legem tuam. Salm. 118. z TOS Ya es tiempo, Señor, de que se observen con fidelidad vuestros divinos mandamientos, particularmente cuan- do tantos disipan y desprecian su santa ley. PROPOSITOS. No hay cosa mas precisa ni mas clara que el precepto de amar á nuestro próximo'; tiénele Jesucristo tan den- tro de su corazon, que por excelencia le llama el gran precepto suyo: hoc est preeceptum meum. Es error pre- ciarse- de discípulo suyo /el.que conoce muybien que no ama á su próximo. Ten por cierto que la. falta de cari- dad condenará á muchos, no quieras tú entrar en este nú- mero. Ama á tus hermanos; pero no se quede tu amor en palabras, acredítale con las obras; muéstrate sensible á e miserias de todo: el mundo; compadécete de sus males, de sus flaquezas , y hasta de sus mismos defectos; asístelos con-tus limosnas, con tus consejos, con tu crédi- to y con tus buenos oficios. Una. alma grande, abrasada en fuego del amor de Dios, á todo el mundo excusa. Le- jos de inflamarte en un zelo duro, amargo y fogoso, mues- tra entrañas paternales á todos, y desconfñia mucho de los falsos pretextos de zelo. Si los defectos. de otros fueran justo motivo para enconar el corazon, y para encender nuestra cólera , ¡qué objeto de cólera y de ódio serías tú - mismo á los ojos de Dios! - 2. Si no te hallas en estado de manifestar tu amor al próximo con buenos oficios , muéstrasele 4.lo menos con tu conducta. Recibe y trata á todo el mundo con sem- blante risueño , con modo grato, usando con todos de mo- £26 - ANO CRISTIANO. dales cortesanos y. apacibles, Sufoca en ti todo movimien- to de emulacion , de envidia , de frialdad y aun de dife- rencia”, sed con quién se fieré. Imponte una ley de hon- rar y de estimar á todos; no sufras que en tu presencia se hablé mál ni aun del mas mínimo; y si no tuvieres au- toridad ni jurisdiccion para reprender á los que lo hicie- fen , muestra á lo menos con tu silencio y con tu serie- dad lo mucho que aquello te desagrada; habla siempre bien de todo el mundo. La verdadera caridad todo lo ex- “cusá y y está siempre ansiosa de hacer bien á todos. A ee DIA: - OCTAVO. Santa Isabel, viuda, y reyna de Portugal. Santa Isabel, biznieta de 'sánta Isabel reyna de Ungría; fue hija de Pedro III. , rey! de Aragon, y 'nieta de Jay- me, llamado el Santo, y el Conquistador , por su virtud y por sus valerosas hazañas. Nació en Zaragoza el año de 1271, y su nacimiento llenó de tanto gozo á toda la casa real, que restableció la union y la buena inteligen- cia entre su padre y su abuelo, discordes y' mal avenidos desde largo tiempo antes; presagio feliz del singular don con qué el cielo la favoreció para componer las diferen- cias que se habian de suscitar despues entre los príncipes de su familia. Llamáronla Isabel en memoria y en honor de su santa bisabuela, canonizada cuarenta años antes por el papa Gregorio IX. Quiso encargarse de su educacion el rey don' Jayme, su abuelo , y muy prestó descubrió el virtuoso Monarca así la nobilísima índole, como las gran- des disposiciones para la virtud con que habia nacido la Infanta. Nada la divertia en su niñez sino los pequeños exercicios de devoción en que se ocupaba. El tiernó amor que profesaba á la santísima Virgen, á quien llamaba siempre su querida madre, la inspiraba muchas piadosas industrias para honrarla.. Á ninguna Cosa parecia tomar JULIO. DIA VIII 133 menzó á ser contínuo su ayuno, manteniéndose con solo pan y agua, y ocupándose únicamente en buenas obras. Los E , las viudas, los huérfanos, los encarcelados hallaban en Isabel no solo una poderosa protectora, sino una amorosa madre. Extendíase su caridad hasta la otra parte de los mares, dando gruesas limosnas para el resca- te de los cautivos que habian caido en manos de los infie- les, ú de piratas. : Desoló una cruel hambre gran parte del reyno., de Portugal, singularmente la ciudad de Coimbra; pero la santa Reyna dió tan acertadas providencias, haciendo venir granos de todas partes, que todos confesaban seria deudores de la vida. Inmediatamente despues de la muer- te del Rey su marido fue en peregrinacion .á visitar el cuerpo de Santiago, cuya iglesia enriqueció con dones preciosísimos; y el año de 1335, con motivo del jubileo, repitió la misma peregrinacion, haciéndola toda á pie, y acompañada de dos solas criadas, pidiendo limosna de puerta en puerta. NRO Gl | Cuando se restituyó 4 Portugal supo que su hijo el rey don Alonso, y: sú nieto tambien don Alonso , rey de Castilla, estaban para declararse la guerra.. Y como la santa Reyna habia recibido'del cielo una gracia muy singular para ajustar las mayores diferencias, y para poner paz en las familias, partió al punto para recon- ciltar 4 los dos*Reyes.. Bastó. la: noticia. de este .yiage “para conjurar la tempestad, y para unir los corazones; pero Isabel cayó gravemente enferma -.en Estremoz, á la frontera de Portugal y de Castilla. Conoció que se acercaba su fin, y no se puede explicar el fervor con e se ri e la muerte. Quiso recibir el santo iático de rodillas, Y en la misma iglesia, vestida con su hábito ordinario de la, Tercera Orden de'san Fran- cisco, lo que hizo con tan tierna devocion , que la co- inunicó .4.todos los circunstantes. Habiendo exhortado despues al rey su hijo 4.que hiciese la paz, y á vivir cristianamente, recibió la santa Uncion con la misma piedad , y: pidió: que:la, dexasen sola, Durante este reco- gimiento se la apareció la santísima Virgen, á quien in- vocaba:sin cesargsy lenándola de. consuelos celestiales, La hizo dulcísima Jay muerte. Mostró tan extraordinaria ale- 13 134 AÑO CRISTIANO. gría en su semblante, que acreditó bien el gozo de que es- taba inundado:su corazon. En fin, hácia el anochecer del dia 4 de julio entregó el alma á su Criador, á los sesenta y cinco años de su edad. q ; Mientras vivió todos la llamaban /a Santa reyna; despues de muerta nunca fue conocida por otro nombre. Mandó el Rey su hijo que su santo cuerpo fuese tras- portado á Coimbra con real pompa ; diósele sepultura en la iglesia de santa Clara, como la Reyna lo habia de- seadó. Hízose muy en breve muy glorioso su sepulcro por las gracias que concedia el cielo á intercesion de la Santa. De todas partes acudian á él por devoción. El pa- pa Leon X. permitió su culto público en el arzobispado de Coimbra, y Paulo IV. extendió esta permision á todo el reyno de Portugal el año de 1612, esto es, 276, des- pues de la muerte de la; santa Reyna. Hallóse entero su cuerpo envuelto en un paño de seda, y en su honor se edi- ficó una magnífica capilla, donde se colotó esta reliquia dentro de una grande urna de plata. El año de 1625, 4 25 de mayo la canonizó solemnemente el papa Urba- no VIH. y mandó que se trasladase su fiesta: ¡del dia 4 al dia 8 de julio, por concurrir en el primero la octava de los santos Apóstoles, La misa es en honra de la Santa ,. y la oracion. la siguiente: Clementissime Deus ; qui bea- O clementísimo Dios, que entre sam Elisabeth reginam , inter otros dones con que enriqueciste á ceteras egregias dotes, bellici la santa reyna Isabel, la favorecis- furoris sedandi prerogativa de- te con la gracia singular de aplacar ccorasti: da nobis ejus interces- el furor de las guerras; concédenos sione, post mortalis vite, quam por su intercesión la paz de esta =suppliciter petimus, pacem, ad vida mortal, que humildemente pe- eterna gaudia pervenire: Per dimos, y despúes los dichosos go- Dominum nostrum FesumChris. zos de la eterna: Por nuestro Señor FUM».. Jesucristo.» be La eplstola ps del capítulo 31. de los Proverbios... -Mulierem 'fortem quis inve- ¿Quién hallagá una muger':fuer- - mier ? procul' el de ultimis fi- 10% Es 'masipsEciosa que lo que nibus pretium “ejus. Confidit se trae de las extremidades del JULIO. DIA VIII. ni ea cor viri sui, et spoliis mon indigebit. Reddet ei bo- num , et non malum , omnibus diebus vite sue. Quesivit la- nam , et linum, et operata est consilio manuum suarum. Fac ta est quasi navis institoris, de longe porians panem suum, Et de nmocte surrexit, dedit= que predam domesticis suis, et. cibaria ancillis suis. Con- sideravit. agrum, et emit eum: de fructo manuum suarum plan- tavit vineam, Accinxit forti- tudine lumbos suos , er robo= ravit brachium suum. Gusta- vit et vidit quia bona est ne- gotiatio ejus: non extinguetur in nocte lucerna ejus, Manum' suam misit ad forsia , et di- giti ejus apprehenderunt fusum., Manum suam aperuit inopi, et - palmas suas extendit ad pau- perem. Non timebis domui sue d frigoribus nivis: omnes enim domestici ejus vestiti sunt du- plicibus. Stragulatam vestem fFecit sibit: byssus et purpura imdumentum ejus. Nobilis in portis vir ejus , quando sede= rit cum senatoribus terre. Sin- donem fecis,. et vendidit , et cingulum tradidir chananzo, Fortitudo et decor indumen— tum ejus , et ridebit in die novissimo. Os suum aperuit sapientiz y et lex clementie in lingua ejus. Consideravit se- mitas domus sue, et panem otiosa mon comedit. Surrexe- runt filii ejus, et beatissimam predicaverunt ; vir ejus, er laudavit eam, Multe fili2 con- gregaverunt divitias; tu super- -133 mundo. El corazon de su marido pone en élla su confianza, y no necesitará de despojos. Le paga- rá con bien, y no con mal to- - dos los dias de su vida. Buscó lana y lino, y trabajó con habi- Jidad de sus manos. Es como el navio del mercader que trae de lejos su pan. Levantóse antes de amanecer, y repartió á su familia la comida, y su tarea á las cria- das. Reconoció una heredad, y la compró; y plantó una viña con el trabajo de sus manos. Ciñóse de fortaleza , y fortificó su brazo. Probó y vió que era bueno su trá- fico: su candela no se apagará de noche. Aplicó á la. rueca su mano; y sus dedos 1vmaron el huso. Abrió su mano al necesitado ,/y exten- dio su brazo hácia el pobre. No te- merá que molesten á su casa los frios ni la nieve, porque toda su familia tiene ropas dobles. Hizo para sí alfombras , lino finísimo y púrpura son sus vestidos. Su ma- rido será ilustre entre los jueces cuando se sentáre con los senado= res de la tierra. Texió lienzo, y lo vendió ; y dió un cíngulo al cananeo. La fortaleza y.la hones- tidad son sus atavíos, y se reirá en el último dia. Abrió su boca con sabiduría , y la ley de piedad está en su lengua. Reconoció to- dos los rincones de su casa, y no comió el pan de valde. Levantá- ronse sus hijos, y publicaron que era bienaventurada ; tambien su marido , y la elogió. Muchas mu- geres han amontonado riquezas, pero tú aventajaste á todas. Es engañoso el donayre , y vana la. belleza : la muger que teme 14 186 AÑO CRISTIANO. gressaesuniversas. Fallax gra- 4 Dios, esa será alabada. Dad- tia, esvana est pulchritudo: mu-" le del fruto de sus manos, y alá— lier timens Dominum, ipsa lau- benla sus obras en presencia d dabitur. Date ei de fructu ma- los Jueces. - puum suarum : et. laudent. cam in poriis opera ejuso / “E ENÑNOTA. * Aunque esta epístola está sacada del capítulo 31 del » libro de los Proverbios, la Iglesia le llama /ibro de la Sa- » bidurfa; porque como ya se ha notado en otra parte, este »nombre genérico se da á todos los libros que compuso Sa- >» lomon, sin excluir el mismo libro del Eclesiástico. En el >» capítulo presente, despues de haber referido Salomon to- das las instrucciones que le dió su madre, hace de élla el »»mas magnífico elogio que se lee de ninguna otra muger » del Testamento viejo; y este retrato puede servir de mo- » delo á todas las mugeres cristianas.” REFLEXIONES. Oz, hallará una muger fuerte? es tesoro que dista mu- cho de nosotros , mas precioso que todo cuanto nos viene de los últimos términos del mundo. Es un tesoro una muger vir- tuosa, dice el Sábio, pero tan raro y tan exquisito, que no tiene precio. ¿De dónde nacerá esta escasez, cuando no hay cosa mas comun que la devocion en las mugeres? Es verdad; pero tampoco la hay mas regular que beatas apa- rentes, y devotas de perspectiva. No aciertan, ó no quie- ren acertar con la devocion verdadera, porque no siguen el espíritu de Dios, sino su genio, ó su capricho. El humor, el natural y la inclinacion son los únicos oráculos que consultan; gobiérnanse por el genio mas que por la razon. De aquí nacen aquellas ilusiones, aquellas extravagancias, y aun aquellos descaminos en punto de devocion, que tan- to perjudican á la piedad cristiana. Una descuida de las mas esenciales obligaciones de su estado con pretexto de exercitarse en buenas obras; ótra abandona el cuidado de su casa, y de su familia por estarse toda la mañana en la iglesia ; ésta se distingue por sus limosnas, y la ótra JULIO. DIA VIH. 137 por sus largas devociones ; pero ni ésta ni aquélla pagan á los oficiales, y las casas de las dos están sin órden y sin gobierno. ¿Quieres formar una justa idea de una muger verdaderamente devota y virtuosa ? pues pon los ojos en el retrato que hace de élla el Espíritu santo en la epís- tola presente. | ARNO e El santo temor de Dios, que es el principio de la ver- dadera sabiduría, es como la basa y el cimiento de todas sus buenas prendas. Su marido la entrega el corazon, y co- loca en élla toda su confianza. Súposele éila ganar con su dulzura, con su humilde rendimiento, y con su buen modo; de manera, que enteramente la abandona el cuidado de la familia, bien seguro de que con su gobierno. y con su eco- nomía dará providencia en todo, nunca le ocasionará el menor disgusto, y será todo su estudio la vigilancia sobre la casa, y la aplicacion á que todo ande bien: gobernado. Poseyendo todas las calidades que constituyen: una buena esposa , carecerá de todos los defectos que hacen infelices los matrimonios, Será humilde sin afectacior, modesta sin artificio, se vestirá decentemente segun su calidad, pero sin profanidad, y por su virtud se merecerá la veneracion de todos; de manera, qu su igualdad, su afabilidad y su grave compostura no solo se dexe admirar, sino que haga amable la virtud. No será la: menor de sus partidas la exác- titud en pagar la soldada á sus criados, y la caridad en so- correr sus necesidades, extendiéndose ésta á compadecerse tambien de las forasteras, la ganará el corazon de todos los pobres. Léjos de dar er el escollo de la Husion, estará muy persuadida á que la primera y la mas principal de sus obligaciones es el cuidado de su familia: y de su casa; en cuyo concepto gustará mucho del retiro, y el tiempo que la dexasen libre las ocupaciones de su estado le em- pleará en oracion, en buenas obras y en las labores de ma- nos. Acaso esta devocion no será el dia de hoy muy de la moda, ni muy del gusto de: todas las beatas; pero no im- porta; es una devocion verdadera, pura y sólida; cualquiera ótra es sospecha, y muy frecuentemente una mera ilusion, y nada mas» ” 138 AÑO CRISTIANO. El evangelio es del cap. 13. de san Mateo. L» illo tempore dixit Ffesus dis- cipulis suis parabolam hanc: Si- mile est regnum colorum thesau- ro abscondito in agro, quem qui invenit homo, abscondit ; et pre gaudio illius vadit , et ven dit universa que habet , et emit agrum illum. Iterúm simile est regnum colorum homini negotia- sor?, querenti bonas margaritas; inventa autem una pretiosa mar- garita, abiit, et vendidit om- nia que habuit , et emit cam, Iterúm simile est regnum co torum sagene misse in mare, et ex omni genere piscium.con- graganti. Quam , cúm .impleta esset, educentes, et secus littus 'sedentes, elegerunt bonos in vasa, malos autem foras miserunt. Sic -erit in consummatione seculi. Ex- “ibunt angeli, et separabunt ma-' los de medio justorum. Et mit- sent eos in caminum ignis : ¿bi eris fetus et stridor dentium. Intellexisti. hec omnia? Dicunt ei: Etiam. Air illis: Ided omnis 'seriba doctus in regno calorum, osimilis est homini patrifamilias, qui profers de thesauro, suo, nova eb veterd. En aquel tiempo dixo Jesus á sus discípulos esta parábola : Es semejante el «reyno de los cie- los á un tesoro escondido en el campo , que el hombre que le ha- lla , le esconde, y muy gozoso de ello va, y vende cuanto tiene, y compra aquel campo. Tambien es semejante el réyno de los cielos al comerciante que busca piedras preciosas; y en hallando úna, fue y vendió cuanto tenia, y la com- pró, Tambien es semejante el rey- no de los cielos á la red echada en el mar que coge toda suerte de pe- ces, y en estando llena la sacaron; y sentándose á la orilla, escogie- ron los buenos en sus vasijas, y echaron fuera los malos. Así su- cederá en el fin del siglo. Sal2 drán los ángeles, y apartarán los malos de entre los justos, y los echarán en el horno 'de fuego: allí habrá llanto y rechinamien- to de dientes. ¿Heis entendido todo esto? Respondiéronle : Sí, Por eso .todo- escriba instruido en el reyno de los cielos es se- -mejante á un padre de familias, que saca de su tesoro lo nuevo y lo viejo. au ¡ME DITACION, Del: vano y falso resplandor de las. grandezas O a JU PUNTO PRIMERO. Consaéra que ninguna cosa deslumbra mas los ojos que las grandezas humanas, y ninguna tiene menos JULIO, DIA VI. 139 solidez. Un empleo elevado se ve á mucha distancia, y siempre cercado de explendor; parece la region de la brillantez, de la magnificencia , de la abundancia y del fausto. Los honores , los placeres, y todas las comodi- dades parece que solo se hicieron para los grandes ; de- lante de éllos todo se inclina, todo los adula , todo. se les rie; pero en realidad ¿qué cosa mas vana, qué cosa mas apocada, ni qué cosa mas superficial que todas esas pasageras grandezas? ¿Cuándo contentaron nunca plena- mente ni á un solo corazon? ¿Cuál es el grande del mun- do que se puede llamar verdaderamente felíz 2 ¿ Hallóse, ni se hallará jamás uno solo cuyo corazon estuviese lleno, los deseos saciados, y la ambicion satisfecha? Se han vis- to santos, sabemos de muchas almas virtuosas que amo- rosamente se quexaron de las dulzuras, de los consuelos de que estaban inundadas, ús aquella abundancia de gustos y de contento de que estaban como santamente embriagadas; ¿pero tenemos noticia de un solo grande, de un solo dichoso y afortunado del siglo, que haya «alentado jamás semejante quexa respecto á los placeres del mundo? Ah, mi Dios, ¡ y qué fáciles somos en dexar- nos engañar de la ilusion, y en apacentarnos de vanas apariencias! La menor brillantez, el mas fugaz, y el mas superficial relámpago nos deslumbra, y nos encan- ta. Somos unos niños á quienes engaña el oropel, y nun- ca vemos mas que la corteza. No hay empleo alguno de esos elevados exénto de nieblas, y de nieblas muy expesas; ninguno que no esté expuesto á furiosos vientos, y á espantosas tempestades. La tranquilidad , la sereni- dad y la calma solo reyna en los humildes valles; los lugares baxos y obscuros son los únicos que están al abrigo de las borrascas. Una mediana fortuna, sosteni- da y énnoblecida de una exácta honradez y cristian- dad es la que hace á los hombres felices y tranquilos. Hemos visto, y cada dia estamos viendo que los mas prudentes, y los de mayor juicio van á buscar la paz del alma y la verdadera felicidad en el retiro de los claustros. 3u misma experiencia les hace gustar las dulzuras de la vida humilde y religiosa, y las de una pobreza voluntaria; al mismo tiempo que los que su- ben mas alto? y mucho mas arriba que el origen que 140 . AÑO CRISTIANO. iuvieron, solo encuentran inquietudes, amarguras y so- bresaltos en. la misma elevacion. Mi Dios, ¡y será po- sible que no quiera yo gustar lo que experimentan vues- tros fieles y verdaderos siervos! PUNTO SEGUNDO. Cs que los grandes del mundo, hablando con pro- piedad , solo son dichosos en la imaginacion de los demas; pues en la: suya ciertamente no lo son. El equipage, el tren, las carrozas, los muebles y la bulla, á eso se redu- ce toda su dicha; ¿pero tiénenla en la realidad? ¿Y de qué le servirá á un hombre que todo el mundo le tenga por fe- liz, si verdaderamente. no lo es? El corazon de cada uno, y. no la opinion agena le ha de dar testimonio de su felici- dad; á él se le ha de tomar su dicho. Si el alma está na- dando en inquietudes , “E ñ sobresaltos y en cuidados; si el corazon está anegado en amarguras, ¿de qué servirá á su imaginaria felicidad, ni el explendor que le rodea, ni el fausto que le circunda, y le hace remedar al afortunado? éllo es mucha verdad, aunque pocos la crean, que las ma- yores cruces, las mas pesadas, y las mas insoportables so- lo nacen en la region de los placeres. Las mas brillantes dignidades, el fausto mas suntuoso, ni todos los tesoros -del mundo son capaces de mitigar los dolores de la gota, ni un solo dolor de dientes; ¿pues cómo aliviarán aquellos mo- lestísimos cuidados, aueltas mortales desazones, aquellos amarguísimos sobresaltos, que son inseparables de todos aquellos á quienes. el mundo reputa por afortunados? Pero al fin, supongamos que por un privilegio nunca oido, sea alguno exénto de esas miserias tan comunes; despues de la muerte, ¿qué resta de todas esas brillanteces y grandezas? Ser rico, poderoso y grande porun puñado de dias, y ver- se reducido.despues á otro puñado de polvo y de ceniza, ¿qué mayor desgracia? ¡Pues qué si se muere en pecado! ¡hallarse de repente adocenado con lo mas vil, con lo mas -hediondo, y con,lo mas malvado del mundo, condenado en el infierno á todo género de, tormentos! Grandezas hu- MANAS, ¡y qué pequeñitas pareceis miradas á la luz de la última candela! ¡y qué pequeñita cosa sois, aún Conside- radas en medio de la vida! ¡qué prudentes fueron los san- A e JULIO. DIA VHL 141 tos en haber hecho tan poco caso de vosotras! ¡ Con qué desprecio os trató santa Isabel aun desde la elevacion del trono! ¡y con qué prontitud os abandonó luezo que espiró el Rey su marido! ¿Cuándo ha de llegarel tiempo .de que estos: exemplos hagan impresion en los: que los me- ditan ? Sea, Señor, en este mismo punto; y abriéndome los ojos vuestra gracia, hacedme conocer que la verdadera grande- za solo consiste en.serviros con fidelidad, y en amaros sin reserva; porque serviros á yos, es reynar. JACULATORIAS. Vanitas vanitatum., et. ecce universa vanitas. Eccl. 1. Vanidad de vanidades, y todo vanidad. Averte oculos meos ne videant vanitatem: in vía tua vivifi- ca me. Salm. 118. a Apartad, Señor, mis ojos de todas las cosas vanas, caducas y perecederas de la tierra; y asísteme para marchar con aliento por el camino que guia:á vos... - o by: -PROPOSITOS: '0, naciste grande, ó te ves elevado á mayor fortuna , ó te hallas en un estado menos brillante. Si te miras en ele- vacion, no te dexes deslumbrar; haz reflexion contínua- mente sobre las pensiones de tu estado, sobre la poca so- lidez de esa aparente grandeza, sobre la brevedad y la in- constancia de esa engañosa fortuna. No te fies demasiado del incienso que te tributan; en suma, no es mas que un pó- co de humo que se sube á la cabeza, cuya ninguna consis- tencia es imágen natural de la vanidad y dela insubstan- cialidad de tu grandeza. Site hallas en clase inferior, no envidiesá los que están sobre ti, Ó por el nacimiento, 6 por los empleos, 'Ó por los bienes de fortuna. Ten por cierto, que á los que se llaman dichosos del siglo no los tocó por herencia ni les cupo.en las: partijas la: felicidad. El pensa- miento:de:la muerte y de la eternidad es muy eficaz pa- ra. extinguir la:envidia en los pequeños, el orgullo y la. va- nidad enlos grandes... : DY 20095 DIM lt 142 ¿AÑO CRISTIANO. 2 No te contentes con el estéril conocimiento de que - las. grandezas humanas son á manera de aquellos relámpa- gos acompañados de truenos, que hacen mucho ruido, y desaparecen en el mismo momento en que se forman. Pre= gúntate muchas veces á ti mismo cuando leas una historia, cuando registres un retrato, cuando admires un palacio, una casa magnífica de campo: ¿en qué pararon aquellos grandes príncipes , aquellos “famosos capitanes, aquellos hombres afortunados, aquellos varones señalados por su na- cimiento, por sus exemplos, por-sus dignidades? ¿qué los ha quedado ahora de su grandeza, de aquella su perioridad de genio, de su magnificencia, y de su ostentosa suntuosl- dad? Brillaron, metieron mucho ruido, pero ya pasaron: Et solum superest sepulchrum: anda, vé á' revolver aquel puñado de ceniza; 4 eso:se reducen todos los vestigios de aquella grandeza y de aquella felicidad. Haz esta medita- cion por lo:menos una vez cada semana, y da'mil gracias 4 Dios todos los dias si vives en un estado humilde y obs- curo. Has de estimar la mediocridad de tu fortuna, la mis: ma.pobreza, y hasta los trabajos de esta vida_como los medios mas seguros«para: conseguir tu:eterna salvacion, y consiguientemente por el estado mas dichoso , como vivas en él cristiana y piadosamente. PIPAAVRVIIC ARANA IIA > DIA. NUEVE. + La conmemoracion de los fieles difuntos. E, artículo de fe que todos los que mueren en gracia, pe- ro sin haber satisfecho plenamente á: la justicia de Dios; van á purificarse, y á expiar sus culpas en las penas del purgatorio ; esto es, que antes de entrar en el cielo, donde no se admite: la mas ligera mancha, indispensablémente han de padecer tormentos en la-otra vida por! las mas mí-= nimas faltas que no hayan satisfecho en ésta, hasta extins guir enteramente la deuda contraida '4'favor de:la justicia divina. En virtud de una verdad tan constante, así por la PA e or + e .— JULIO. DIA IX. 143 sagrada Escritura, como por los concilios y por la tradi- cion, la santa Iglesia, gobernada siempre por: el Espíritu santo, en todas las misas hace particular oracion por los difuntos. Memento etiam, Domine (dice el sacerdote), famu- lorum famularumque tuarum , qui nos preecesserunt cum sig- no fidei, et dormiunt in somno pacís: acuérdate tambien, Señor, de aquellos siervos y siervas tuyas, que nos pre- cedieron'en la señal de la fe, y duermen el sueño de la paz, Ipsis, Domine, et omnibus inChristo quiescentibus locum re- Frigerii,lucis, et pacis, ut indulgeas, deprecamur; per Chris- tum Dominum nostrum +: suplicámoste , Señor, que así á éstos como á todos los que descansan en Cristo, los concedas por tu misericordia el lugar del refrigerio, de la luz y de:la paz; por Cristo: nuestro Señor. De ma- nera, que ademas de la oracion que: se hace enel sa- crificio de la misa por das:.almas de aquellos que: nom- bran en particular , dispone la Iglesia que todos los dias se pida en general á Dios por todas las almas que están en el purgatorio. Esta buena madre pide por. aquellas benditas y afligidas almas, en primer lugar el: refrige- rio por el fuego en:que se abrasan; despues la luz. por las tinieblas que las circundan ; y finalmente, la paz: por las agitaciones que padecen. Esta oracion pór los difúntos en el santo sacrificio de la misa se halla en todas las litúrgias mas antiguas, tanto de la Iglesia griega ,.co- mo:+de la latina, yes de tradicion apostólica , como lo testifica Tertuliano en el libro de la corona del solda= do; san Cipriano en: la epístola 65;.san Cirilo de Je- rusalen, san Epifanio, san Crisóstomo ,: san" Ambrosio, san Agustin, y todos los santos padres; como tambien el cuarto concilio de: Cartago, el segundo de Vaison , el de Orleans, .el de Braga, y. las litúrgias de todos los siglos: p pao vá aña Ciertamente cuando se exámina sin preocupacion él dogma católico sobre la oracion por los difuntos, apenas se puede comprender cómo ha habido entendimientos que se hayan amotinado contra un dictámen tan antiguo, tan autorizado, tan conforme á la luz de Ja razon, y auná los mismos impulsos de la naturaleza. Parece que por este me- dio quiso la divina Providencia humillar nuestra presun- cion, haciéndonos conocer hasta dónde es capaz de desca- 144 AÑO CRISTIANO. : minarse; y al:mismo tiempo fortificar nuestra fe, dando ocasion para que sucesivamente se fuesen profundizando to- dos los puntos, y confirmándose mas. Y este es el provecho que se puede decir ha sacado la Iglesia de las heregías sus- citadas en todos los siglos. Observa hoy la Iglesia en todo el mundo la costum- bre de ofrecer por los difuntos el santo sacrificio de la mi- sa como lo observaba en tiempo de san Juan Crisóstomo, segun lo expresa“él mismo en la homilía :69;. esto: es, en una de aquellas exhortaciones: doctrinales que hacia al pueblo de Antioquía: Circa defunctos ne temere Ju- geamus : á los difuntos no los lloramos temeriamente , y sin fruto , dice el Santo, llorémoslos enhorabuena , pero al mismo tiempo solicitémoslos algun alivio: Hos lugea- mus. Excogitemus-eis aliquid solati¿- ¿Pero cómo, y por qué medio: Qualiter , et quonam modo? haciendo. noso- tros oracion por éllos,, y solicitando que los ótros los encomienden á Dios: Orantes, et alios precantes «ut pro eis deprecentur ; dando limosnas á los pobres con este fin: pro eis pauperibus'largientes continue. Esto alivia en al- guna manera á los difuntos: habet hac res aliquam con- solationem. No: sin razon ordenaron los apóstoles, que en el tremendo y adorable sacrificio de la. misa se hi- ciese oracion á Dios por los difuntos: Non temere ab apostolis hec sancita eee , ut in. tremendis mysteriis defunctorum agatur. commemoratio. Sabian muy bien-lo mucho que aprovechaba 4 los difuntos el diving sacrifi- cio: Sciunt enim illi inde multum contingere lucrum, uti- litatem multam :. porque al fin, juntándose las oraciones del pueblo 4 las poderosas del sacerdote que celebra la misa, ¿cómo puede dexar de oirlas el Señor? Cum entn totus constiterit. populus , extensis manibus,.sacerdotalis plenitudo , et tremendum proponatur sacrificium , quomodo Deum non exorabimus pro his deprecantes? ¿Y qué-otra co- sa pretendeis cuando encargais al sacerdote alguna misa or un difunto, sino que su alma éntre cuanto antes en el descanso de los bienaventurados, y encuentre favora- ble :al supremo Juez? Quid orare sacerdotes exhortaris? nonne ut in requiem transeat defunctus, et propitium fu- dicem habeat? San Agustin en el sermon 172, sobre las palabras del OJULIO. DIA 1X. "145 apóstol san*Pablo, exhórta: vivamente á los fieles 4 que con oraciones, limosnas, y. especialmente con el santo sa- <rificio:de la' misa soliciten el-alivio de los-difuntos : estan pagandoen'el purgatorio aquellas ligeras'culpas ¡pór las-cuales no dieron en vida plena satisfaccion á la divina Justicia/oo A anurio? ob! Y aoisibaco | Todas estas fúnebres pompas, dice este gran:Santo, esos numerosos «acompañamientos, ésas, magníficas. exé- quias, esos ricos y soberbiosimausoleos: Mivorum:sunt qua: : liacumque solatia y non'adjutoria mortuorum, són. ciérta es- pecie* de consuelo para los. vivos ;'pero no:son ni sufragio ni alivio para los muertos: Orationibus vero sancteEc- clesice , et sacrificio salutari ,:et elesmosyne , que próteo- zum -spiritibus erogantur, non est dubitandum mortuos ad= juvari 16; que sinududa los sirve de alivio y:de sufragio son:las :oraciones'de :la: Iglesia , el santo «sacrificio de la misa, y las limosnas que 'por sus almas se lreparten:á los pobres. Ut cum eis misericordivs agatur a Domino, quam eorum peccata meruerunt: esto sirve para que Dios los trate conmas piedad y con mas misericordia que la que merecian.sus pecados. Es antigua costumbre , establecida en toda la Iglesia, segun la tradicion de los padres,'pro- sigue el santo: Doctor, hacer :oracion-por aquellos que murieron:en la comunion del cuerpo y sangre de Jesu= cristo, singularmente en aquella parte del sacrificio don- de se hace conmemoracion de éllos , como tambien espe- cificar los nombres de aquellos por quienes particularmen- te se ofrece: Hoc enim a Patribus traditum universa:0b- servat Ecclesia, ut pro eis qui in corporis «et sanguinis Christi communione defuncti sint, cum ad ipsum sacrificium loco suo commemorantur ; oretur , ac pro ¿llis quoque id of* ferri commemoretur. Pero: cuando .estas oraciones por los difuntos van acompañadas con obras de misericordia, ¿quién duda que le son muy provechosas? Quis eis dubi- tet suffragari., pro quibus orationes Deo non inaniter alle- gantur? No se puede negar que todo esto ayuda mucho á aquellos difuntos que mientras estuvieron en vida me recieron ser socorridos con estos auxilios despues de muer- tos; pero: no te persuadas, añade el “Santo , que todas: las oraciones que se rezan, todas las buenas obras que se ha- cen”, y todas las misas que se ofrecen por as y. por ta= » > 1 1 A ¿146 ANQ CRISTIANO. z les muertos, las acepta siempre Dios en favor:de aquellos - «¿pomquienes:se aplican. De.esa. manera saldrian mejor 1i- brados:en:la-otra'vida los grandesidel mundo, que de or- «dinario salen:de' élla ¡mas: deudores:á .Dios» y serian pre- feridos:á otros pobrecitos Mas virtuosos, que fuerón de in- “ferior condicion y de humilde fortuna : Von ergo mortuis nova merita comparantur:, cum: pro eis boni aliquid. operan- «tur» suo Porque es. de advertir que ás los difuntos no los - «añaden nuevos: méritos las buenas obras-que «se ofrecen «por: éllos. :Non:enim: actum. esto, nisi cum hic viverit ut eos heec 'aliquid:adjuvarent ,enisi. cum htc vivere destitissent: si. queremos.que despues de muertos nos sirvan todas las -orationes y todas las buenas obras que se apliquen por HOSOtros, vivamos de:manera que merezcamos las acepte, y mos: las: aplique el Señor despues de muertos. ¡Y despues de todo todo esto, aún habrá hombres tan:prevenidos:, y tan preocupados del espíritu del error, que todavía se em- ¡peñen.en defender que el hacer oracion por los difuntos es invencion de los postreros siglos! sup Pide la Justicia divina que todos los pecados:sean cas- tigados , pero con alguna proporcion; de manera, que el castigo de una culpa.leve no sea tan grande como el de una culpa grave; pues como no se puede negar que en los que mueren en gracia se hallan algunas culpas tan ligeras que 10 merecen -los suplicios eternos, es preciso convenir que «necesariamente ha de haber en la otra «vida: algunas pe- nas distintas delas del infierno, á lo menos en: la dura- cion:,, para el castigo de estas ligeras culpas. La muerte no priva á la justicia de Dios.de su derecho, ni á su mi- sericordia de poder usar alguna gracia con las almas que estan en su amistad. Pero éllas ya no pueden merecer por sí mismas «ni el alivio de las penas, ni-la gracia de que:se.las abrevien« Son como. aquellos que «estan presos por deudas, y no tienen con que pagarlas, las cuales re- curren á sus parientes y á sus amigos para que satisfa- gan: por éllos. El comercio que hay entre todos los fieles unidos por el vínculo de la caridad obliga 4 aquellas po- bres almas á recurrir 4 sus amigos y 4 sus deudos para que satisfagan. por. éllas á la justicia de Dios, porque en la cárcel donde se hallan padecen extrema necesidad. Res- pecto de éllas, todos, por decirlo así, somos ricos ;-nos RS iia SA - O e A JULITO. DIA' IX.-*. 147 sobran medios y recursos para socorrerlas; oraciones , li- mosnas , buenas obras, misas, ayunos, penttencias, todo es caudal con que podemos, solicitar la libertad de aque-, llas pobres almas. ¡Y qué reconocidas no estarán 4 Sus, bienhechores y libertadores aquéllas cuyas penas se ali. viaron Ó/se abreviaron por sus caritativos oficios! En. el. cielo, donde está en su perfeccion la caridad , nunca ol-, vidarán lo, que debieron 4, los que aceleraron su. dichas, satisfaciendo por éllas. Y aquel gran Dios., que promete: el cielo á.quien diere en su: nombre y por su.amor.un: vaso de agua; aquel divino Salvador, que agradece como si se hiciera á su misma persona lo quese hace con el mas mínimo de sus siervos , ¿con qué ojos mirará esas miz sas , esas penitencias, esas Oraciones, esas buenas“obras que se ofrecen por aquellas almas predestinadas, que le! son tan gratas, y que está tan pronto como propenso 4, libertarlas? ¿hay obra de misericordia mas meritoria que la que se exercita con los difuntos? ¿hay devocion mas sólida ni mas conforme al espíritu, al corazon de un cris- tiano que la devocion con las ánimas del purgatorio? Admiremos en este punto de nuestra religion la infini- ta sabiduría y la maravillosa providencia de Dios, que queriendo componer un solo cuerpo de todos los fieles, su- po hacer perpétua la union de los miembros de la Iglesia, juntando por ese comercio de caridad los que todavía vi-" ven en la tierra con los que la muerte separó de su com- pañía corporal. Por este medio 'se estableció , y se coñ- serva una contínua comunicacion de beneficios entre los vivos y los muertos, igualmente útil 4 los únos y á los ótros, haciéndoles á todos participantes de los méritos de su amable Redentor. Nuestras oraciones y nuestras buenas obras libran á los difuntos de los mayores males, y su in= tercesion nos solicita á nosotros los mayores bienes; nos- otros los hacemos participantes de todo lo bueno que obra: - mos, y éllos en la gloria se empeñan eficazmente para que tengamos parte en la dicha que gozan. De manera, que la caridad , el agradecimiento y la ternura se perpetúan en- tre los hijos de Dios, y recíprocamente se ayudan á ben= decir, admirar y alabar por toda la eternidad las infini- tas perfecciones del Padre celestial. e. Ka 148; AÑO CRISTIANO. pi La misa es de los Difuntos , y la oracion la que sigue. F idelium, Deus, omnium condi-- O Dios, criador y redentor de to- t07 , et redempior , animabus fa—= dos los: fieles , conceded á las al- málorum famularumque tuarum, mas de tódos vuestros siervos y remissionem cunctorum tribue pec- siervas la remision de todos sus pe- catorum', ut indulgentiam quam cados, para que obtengan por las semper optaverunt, piis suppli- piadosas oraciones de vuestra Igle- cationibus conseguantur: Qui vi- sia el perdon que siempre espera- Vis enregnasis 20007 ron de ti: Que vives y TeyNas... AER hs | nos “ss Ea epístola es del capít. 14. del Apocalipsi. Ir. diebus illis: Audivi vocem de. En aquellos dias: Oi una voz del celo, dicentem mihi: Scribez Bea- cielo, que me decia: Escribe: Bien-, ti mortui., qui ¡in Domino -mo-.. .aventurados los muertos que mue- riuntur. Amodo jam dicir Spiri- ren en el Señor: Desde ahora, les tus, ut requiescant a. labori- dice el Espíritu , que descansen de bus suis: opera enim illorum se- sus'trabajos ; porque sus obras los guuntur illos. acompañan. Dio REA o NOTA. Ely -»» Los mas de los padres antiguos y de los primeros »intérpretes del Apocalipsi explicaron todos los misterios »de este admirable libro.con respecto al juicio universal. » Los expositores modernos, fuera de los tres primeros, ca- » pítulos que tocan:á las iglesias particulares del Asia, »» pretenden que los siete sellos que se abrieron representan » las siete edades de la Iglesia. REFLEXIONES. O; una voz que venia del cielo, y me decia: escribe: Bien-. _aventurados los muertos que mueren en el Señor. ¿Pero era, menester que baxase del mismo cielo'una voz para per- suadirnos quesolamente son bienaventurados aquellos que mueren en el Señor? Era menester que este oráculo se grabase en el mármol y en el bronce con caractéres in- delebles para que nunca se nos borrase de la memoria. Pues qué, ¿bay por ventura cosa alguna que. no.nos esté demostraado una verdad que dicta la misma razon, que Y y O JULIO: DIA IX 149 nos está enseñando una contínua experiencia”, y €s uno de, -los principales artículos de "nuestra fe? Todo. cuanto hay ublíca esta verdad; ninguno reclamó contra este orácu= O; y.con todo eso no hay:cosa mas olvidada:;:ni que ha= ga menos impresion á:la gente del :mundo.,¿Qué idea: se tiene de, esta; felicidad? qué caso:se hace de-esta. di- cha? Morir en gracia del Señor, ¿es'llo qué se 1lama:en el mundo hacer fortuna? ¿Pero al fin hay por ventura otra fortuna que hacer? ¿es fortuna vivir entre la opulencia, los deleytes, los pasatiempos y el regalo , y morir. entre las angustias , los remordimientos:y la 'desesperacion? Vis vir cercado deexplendor, colmado de: honras , logrando el favor del príncipe , esto se llama ser un hombre feliz y afortunado; pero es menester confesar que esa fortuna, esa felicidad y esa dicha es bien superficial , es bien cor- ta, y está acompañada de inquietudes, de sustos y de sobresaltos. ¿En ún mar tempestuoso está siempre serena el cielo? ¿son todos los dias de calma? ¿no se experimen- ta alguna agitacion cuando se sube tan alto? ¿esos pri- meros empleos son siempre muy tranquilos? ¡Ah, que apenas se toma posesion de éllos cuando es preciso dexar- los! No hay grande, no hay afortunado del siglo , cuyo heredero/ó cuyo sucesor acaso no haya nacido ya. En el mundo, hablando con propiedad, ninguno hace mas que prevenir el lugar para su sucesor, se puede decir que nues- tros bienes pertenecen en substitución á nuestros herede- ros; que nosotros no somós mas que como unos fideico- misarios universales, y que solo tenemos el uso de éllos por tiempo determinado ,; pasado el cual es preciso entre- garlos á eros Desralanda lar muere de todas esas brillan- tes insignias de la dignidad ; aniquila todos ¡nuestros dictados y todos nuestros derechos ; apaga todo el ex- plendor, todo «el orgullo y todo el: lustre. La grande- za mas soberana, la misma —magestad:se estrella «con- tra el sepulcro. En la hora' de la muerte toda la'fortu- na y toda la felicidad humana es un sueño, y nada mas. Beati qui in Domino moriuntur. La verdadera idea de la felicidad verdadera es morir en el Señor , es morir en su gracia. Aunque uno hubiese sido pobre, desgraciado y mi- serable por toda la vida , aunque ésta hubiese sido la mas trabajosa, la mas obscura y la mas vil, si murió en la gra- K 3 ro AÑO. CRISTIANO. cia de Dios, 4:esaMmuerte se sigue, y de esa misma muer- te nace la nobleza mas augusta, la grandeza mas respe-: table ;, una felicidad eterna , que ni el tiempo la. puede consumir, :nilas revoluciones la pueden: alterar, ni el mis- mo Dios.cóomoinmutablé en sus decretos, puede ya tur- bar su posesion. EnJa:muerte los mayores príncipes que- dan 4 un mismo ñivel con sus mas ínfimos vasallos; la muerte al menor delos santos le hace superior al mayor de todos los monarcas del mundo ; un vil esclavo, un po- bre labrador es ya objeto de su veneracion; todos los. gran- des de la tierra hintan:la rodilla delante de: sus imáge- nes: y sus. retratos; respetan, honran y adoram:sus reli- quias. ¡Oh:, y cuánta verdad es que: son bienaventurados los muertos que mueren: en el Señor! | 5. El evangelio es del capítulo 6. de. san fuan.. E 51lo tempore dixis fesus: tur- En: aquel tiempo dixo Jesus á bis judeorum: : Ego sum panis la muchedumbre de los judíos: vivas, qui de colo descendi. Si “Yo soy el pan qué vive, que he quis: manducaverit ex hoc pane, baxado del cielo. Si alguno: co- wivet vin eternum: et panis quem: miere: de: este: pan, vivirá eter- ego dabo:, caro mea:esk pro mun-- namente ; y el pan que yo da- di vita. Litigabant ergo judei-, ré, es mi carne, la que daré por ad' invicem: , dicentes : Quomodo la. vida del mundo. Disputaban, potest: hic nobis carnem suam: da. pues, entre sí! los judíos, y de- re ad. manducandum? Dixit ergo ciam: ¿Cómo puede éste: darnos _ eis Jesus : Amen, amen dico vo- 4 Comer su carne? y Jesus les bisinisi manducaveritiscarnem respondió : En: verdad, en ver- Fili¿ hominis, er biberitis ejus' dad: os: digo: que: si no comié- 'sanguinem:) non: habebitis vii am'* reis: la: carne del Hijo del hombre, in: vobis': Qui manducar' meam. y no bebiéreis su sangre, no ten- carnem , er bibit meum. sangui- - dréis vida en vosotros. El que co- nem y habes. vitam- eternam,. er me: mi carne, y bebe mi sangre, ego: resuscitabo. cum: ¿in novis—- tiene vida eterna, y yo le resuci- SEMI RIC. 2Lo0y SITO /, taré en el, último dia. 08) ONDUÉANI 29-84 rl Dn | “JULIO. DIA. 1X.' < ÉSE MEDITACION. Ak Del deseo de. la. muerte. 00 PUNTO RIMERO: Considera que el verdadero deseo de la muerte (hablo del piadoso , y no del que nace de desesperacion 6 de po- co sufrimiento de las miserias de esta vida), este verda- dero deseo (digo) no puede menos de ser efecto de un vi- vo y ardiente amorde Dios. y fruto sazonado de una fer- vorosa virtud ;-es una santa y dulce ánsia de que se le- vante este destierro, de ir á la amada :patria;.es una ino- cente pasion por salir cuanto antes de un pais enemigo, donde enteramente es menester .estar alerta contra los lazos y contra las sorpresas; donde ni la mayor vigilan- cia ni el mas atento cuidado son bastantes para que se pa- se ni un solo dia sin alguna herida; es en fin un dulce movimiento: del alma hácia su Dios, como 4 su último fin,,como á su soberano bien , como á su suprema felici- dad, como al reposo, á su centro, á su alegría pura sin alguna mezcla. ¿Qué admiracion puede causar el que un caminante desee con ánsia llegar cuanto ántes al término de su via- ge, ni que un encarcelado suspire por:salir de la prision? ¿Qué extraño puede ser.el que sepan mal al paladar unas frutas siempre verdes y siempre :amargas? ¿que disguste un pais donde se está de paso, sujeto 4 continuas tempes- tades, á uracanes perpétuos, cuyo terreno sollo lleva es- pinas que pican y penetran? Una alma que conoce á Dios, ue ama á Dios, que hace reflexion á las miserias de es- ta vida, á la brevedad de sus dias, 4 los peligros de la salvacion, á los lances en que nos ponen «aquellos con quienes vivimos, y nuestras mismas pasiones , ¿cómo pue- de menos de exclamar con el Apóstol san Pablo: Buis me liberavit de corpore mortis hujus? ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte? ¿Cómo puede menos de no sentir aquel impulso, aquella fuerte inclinacion , aque- llos vehementes deseos de hallarse ya en la Jerusalen ce- lestial? ¿cómo puede menos de no mostrar el ánsia que K 4 152. AÑO! CRISTIANO. 205 del infierno. Toda mi confianza la tengo puesta en mi Dios; y como yo y mis:hijosile seamos fieles, espero que no nos vencerán ni los suplicios ni los halagos. Admirado Pu-: blio de semejante: respuesta, la-dixo: ¡Pobre“Señora, y qué. lástima: os tengo de que'mireis> la muerte con esacompla- cencia! por lo menos: dexad vivir 4 vuestros hijos. Mis hi jos , replicó Felícitas , vivirán eternamente si perdieren la vida por tan búuena:cause; y+desde luego los tendria yo: por muertos si: por vivir cayeran en la flaqueza: de sacrifiz car dilosofdoloss omoo oboe ls nota Pasó esta conferencia privadamente en casa del Pre- fecto sin formalidad de juicio; pero el dia siguiente se dexó Publio ver en su tribunal del Campo Marcio, y compareció ante él la Madre con sus siete hijos, llevan- do todos vivamente: pintada enel semblante la alegría de: sus corazones. Movido: el Prefecto de: la hermosura de todos, se volvió á la madre, y la dixo: ¿Es posible gue no tengas compasion de esta tierna y bella juventud? Venid , pobrecitos niños venid , hijos mios , que yo os quie- ro hacer dichosos. No sino eternamente desventurados , re= plicó prontamente Felícitas con autoridad de madre, y con resolucion de heroina; dí que los quieres perder, y ha- cer infelices por toda la eternidad. Y volviéndose á: los niños , prosiguió diciéndoles con entereza y con alegría: Hijos mios, ya llego el día de vuestro triunfo; levantad: los ojos al. cielo y y mirad á Fesucristo , que ávcada uno de wosotros presenta una .corona. El derramó su sangre por ouestra: salvacion ; derramalla vosotros valerosamente por su gloria; no temais la muerte ni los tormentos; hacéos' dignos del martirio por vuestra constancia; mostráos fieles, y mantenéos firmes hasta el último suspiro en la fede Je- Sucristo. U0O/O1OBS Ll Y e Y Go bidiogi - Jeritado el Prefecto al ver la intrepidez de la San= ta, mandó que 'allí mismo la diesen crueles bofetadas en' castigo dela libertad y de la-osadía con: que en su mis- ma presencia se atrevía á exhortar 4:sus hijos á que fue- sen desobedientes á las órdenes del Emperador. Hizo des» pues que se acercasen los hijos, y hablando con el ma- FL i yor , le-dixo: Sémas cuerdo que tu madre , y obedece ab . Emperador , si no voy ú mandar que te despedacen á azo=: tes, y ú condenarte á los mas crueles suplicios. Mi madre OJULIO:¿DIAOX:A 159 fue muy cuerda: respondió: Januario:, y yo sería: uncinsen= -sato:si por miedo de.tus tormentos me: procurase und muer- te eterna. ¿Es cordura. desobedecer «4 mi.Dios; por :obede- cer al príncipe? No temo las azotesmá los suplicios,' y es pero que Diosime dará gracia: para. quelde“sea: fiel hasta la muerte. Al oir el Juez tan determinada respuesta man- dó que le azotasen cruelmente, y despues le lleyasen á la cárcel brisa Te omolsgori9lar1ob si0ouo TEb.¿ dos «Creyendo el Prefecto que encontrari2zal segundo mas dócil y: menos resuelto, intentó engañarle¿ haciéndole:un largo razonamiento sobre el quimérico poder de «sus dio- ses. Interrumpióle Felix, y le dixo con intrepidez: Vo es menester mas que una tintura de razon y de buen juicio pa- ra cónocer que todos vuestros dioses,son puras fábulas. Ten enténdido que 'ni hay, ni puede: haber:mas que un: solo Dios verdadero. Esto es lo que yo:creo ; y: esto és tambien lo que ¿reen:todos mis hermanos; no! serán capaces todos. tus tormentos de alterar nuestra fe, ni disminuir el amor que profesamos d nuestro Salvador Fesucristo, por:cuya glo- ría nos tendremos «por dichosos en derramar nuestra san- gre,y.en dar muestras vidas. Atónito el Prefecto con tan valerosa respuesta y mandó que le tratasen como al pri- mero. Y juzgando por la de estos dos la disposicion de los demás, dió órden para que á todos los llevasen á la cár- cel, dexando solo en el tribunal á los dos mas peque- ños, que:por.mas tiernos y mas niños creyó serian _ mas ¡flacos y menos resuéltos.oro74 - eiimbsn esdmá Y. e + Acaricióles y halagóles., procurando ya engañarlos con promesas, y ya espantarlos con amenazas; pero:los halló tan bien instruidos y tan determinados como todos los demas. No pienses, dixo el niño Vital, que porque soy mas pequeño que mis hermanos he de ser menos ge- neroso que ellos. Pues qué:, le preguntó el Juez, ¿estás ya cansado de vivir? No Señor , respondió el Niño , pero estoy pronto á morir ante? que sacrificar 4 los demonios. ¿Y quiénes son los demonios , replicó Publio? Los dioses que vosotros adorais , respondió Vital, á los cuales que- rias tú que yo ofreciese sacrificios; pero no te Canses , que no lo haré aunque me quites la.vida, Marcial, que era,.el mas pequeño de todos, mostró una intrepidez y un va- lor igual al de los demas; y con el miedo de que le per 1 160 ANO CRISTIANO. donasen por:tan tierno; gritaba sincesar: Yo tambien o ab rana a du dá vuestros fdolos:c0- mo'mis' hermanos; yo tambien quiero morir , porque soy cristidno Soy eridtianosioóh va or A Cor da en + Pasmóse Publio, no pudiendo menos de admirar tan- to valor-y tanta resolucion en aquella tierna edad. Man- - dó asegurar en la cárcel 4 todos los siete hermanos, y pasó á dar cuenta del interrogatorio al Emperador, que no quedó. menos:asombrado ;'pero dió órden” para que al instante los quitasen' la vida: Llenáronse de gozo los san- tos Mártires cuando llos intimaron la sentencia, y fueron al lugar del suplicio como al teatro de su triunfo. Janua- rio fue azotado con escorpiones de plomo, y espiró en este tormento; Felix y Felipe murieron molidos á palos; Silano fue precipitado; á Alexandro ; Vital y Marcial los cortaron las cabezas. La misma suerte tuvo santa Felíci- tas , siendo degollada' la postrera. Temia tanto, dice san Gregorio , dexar á sus hijos en esta vida, como - los pa- dres carnales temen sobrevivir 4 los suyos. A la gloria de su martirio particular, dice el mismo santo Padre en la homilía que predicó 4 santa Felícitas ,'se"púede decir que añadió la del martirio de sus hijos, y que fue ocho ve- des girl o 2075 | El mismo dia celebra la Iglesia el triunfo de dos san- tas vírgenes romanas , Rufina y Segunda:, ambas herma- nas , hijas de Asterio: y de Aurelio , de ilustre san- gre, y ámbas mártires. Fueron criadas en la religion cristiana, y eran muy conocidas en Roma por su vir- tud y por el zelo de la religion , cuando sus padres las desposaron con dos caballeros romanos , Armenta- rio y Verino, que tambien hacian profesion del cris- tianismo; pero habiéndose encendido la persecución en tiempo: del emperador- Valeriano, nuestros dos desposa- dos caballeros apostataron de la fe; lo que causó tanto horror 4 Rufina y 4 Segunda, que resolvieron no tener mas esposo que á Jesucristo, y desde luego hicieron voto de perpétua virginidad. Supiéronlo los dos após- tatas, y las denunciaron por cristianas á Donato, pre- fecto de Roma. Mandólas éste prender; y no perdonó á diligencia alguna para derribarlas de la fe y combatir su constancia. Díxolas que era Cosa indigna de unas donce- 1 JULIO. DIA X. 161 llas tan nobles y tan ilustres incurrir en los delirios de una religion, que solo era buena para criar viles esclavos. Mal conoceis, Señor, nuestra religion , le respondió Rufi- na, tomando la palabra: en élla solo se goza de una santa libertad, porque élla sola nos libra de la esclavitud de nuestras jpasiones, y nos conduce á una felicidad eterna. Desesperado el Prefecto de reducirla con sus largos razo- namientos, hizo llamar á su hermana Segunda, y'en su presencia mandó golpear cruelmente. Rufina. Tan lejos estuvo aquélla de intimidarse á vista de esta crueldad, ole dixo al Prefecto: ¿Qué razon teneis, -Señor, para onrar tanto á mi Hermana, y para excluirme á mí de la' misma honra? A lo que veo (respondió el Juez ), tan loca eres tú como tu Hermana. No somos locas (replicó Segun- da), pero somos cristianas; y pues en ambas hay la misma causa, parece justo que ambas logremos la dicha de pade- cer por Jesucristo. ¿Qué dicha es (exclamó Donato ) su- frir tormentos , y perder la vida? Muy grande (respon- dió la Santa), porque cuantos sean los tormentos, tantas serán las coronas; y lo que llamais perder la vida, es el orígen de una eterna felicidad. Advirtiendo el Prefecto que el pueblo se conmovia con aquel espectáculo , dió sentencia de que fuesen degolladas, y así se executó el dia 10 de julio, el mismo en que concurrió el martirio de santa Felícitas y de sus hijos; pero no en el mismo año, porque éstos recibieron la corona hácia el año de 164, y aquéllas por los de 257. La misa es del Comun de los mártires, y la oracion la siguiente. Presta, quesumus , omnipo- Concédenos, ó Dios omnipoten- tens Deus, ut qui gloriosos “te, que los que celebramos la for- Martyres fortes in sua confes- taleza de tus invictos Mártires en sione cognovimus , pios apud te la confesion de tu fe, experimen- in nostra intercessione sentia- temos la eficacia de su intercesion; mus: Per Dominum nostrum Je- Por nuestro Señor Jesucristo... sum Christum... La epístola es del cap. 31. del libro de la Sabiduría, y la misma que el dia VIII, folio 134. . NOTA. “Ya se ha dicho en otras partes, que esta epístola L 162 AÑO CRISTIANO. »está sacada de los ¡proverbios de Salomon, que son sin » duda lo mas bello y lo mas importante de sus obras. Son, » dice un autor moderno, como una quinta esencia de »raquella divina sabiduría que ilumina el entendimiento, » dándole un claro y noble conocimiento de la virtud »Cristiana, siendo élla misma la única sabiduría verdade- »ra. La palabra Proverbios no solo significa máximas y »sentencias, sino tambien parábolas y enigmas, que se » usaban mucho en tiempo de Salomon, y los mayores sá- »bios hacian particular estudio de practicarlos,” REFLEXIONES. Departa sus hijos, y Ilendronla de bendiciones. No hay mejor testimonio de la virtud de una madre ni pane- gírico mayor, que las bendiciones de los hijos. Este reco- nocimiento es fruto de la buena educacion que recibieron de élla. ¿Pero son muchos los hijos el dia de hoy que puedan con verdad expresar este reconocimiento? ¿son muchas las madres que dan una cristiana educacion á. sus hijos? Apenas nacen los mas cuando los echan fuera de casa. Criados y educados fuera de la casa paterna miran á sus padres como á extraños, y no es posible los miren de otra manera. Calla en los niños la naturaleza , porque no se la enseñó á hablar; ni en los padres puede ser muy vivó el amor á unos hijos que apenas saben si viven. ¡Y nos admiramos despues de que los hijos salgan tan ingra- tos, extrañando que las mayores desazones de las fami- lias las causen los mismos parientes! ¿ Quién ha de inspi- rar á un hijo aquella respetosa docilidad , aquella rendida obediencia , aquel tierno y amoroso respeto á un padre y á una madre que apenas conoce? Todo el amor del niño es al ama que le da leche, pues no conoce á otra madre; no sabe quiénes son sus padres hasta que se lo dicen. Y entonces , ¿qué educacion se les da? La que quiere una aya, una criada ó un ayo desconocido, cuyo genio, in- clinaciones y costumbres se ignoran enteramente; gentes muchas veces de pocos alcances y de costumbres perver- sas. En éstos se descansa , y en éllos se descuida de la mas esencial obligacion que tienen los padres, que es la educacion de los hijos. Pero supongamos que los mismos A 4 - JULIO. DIA X. 163 padres sean los mejores maestros para dar 4 sus hijos una cristiana educacion ; los niños mas facilmente Imitan lo que ven, que retienen lo que oyen. Un padre colérico, ¿cómo corregirá las fogosidades y los Ímpetus de un hijo mal sufrido? Una madre jugadora, distraida y derrama- da, ¿cómo inspirará 4 su hija el debido horror al juego, al desahogo y al esparcimiento? Los hijos, por decirlo así, imponen á los padres una nueva obligacion de ser exemplares en todo. En un padre de familias no hay de- fecto que no sea un escándalo; los vicios de los padres son modelos, y no lo son tanto las virtudes. La salvacion de los padres está en cierta manera pendiente de la sal- vacion de los hijos; son responsables de todos los pecados de éstos, que tienen su orígen en la mala educacion. ¿De dónde nacen los espantosos desórdenes de la juventud? ¿de dónde aquella falta de religion?' ¿de dónde la licencia de las costumbres, el exceso de impiedad , la escandalosa disolucion? Atríbuimos regularmente esos torrentes de maldad y esos desórdenes al ímpetu desenfrenado de la edad y al hervor de la sangre. La causa mas natural y la mas ordinaria es la falta de educacion. No atribuyamos, pues, á otras causas los alborotos de las familias, los desvergonzados desprecios de la autoridad paterna, las descaradas inobediencias y las sangrientas ingratitudes de los malos hijos. ¡Oh, qué cuenta se ha de dar 4 Dios de esta descuidada educacion! Aquel hombre de vida al pare- cer tan arreglado , quizá será condenado porque tuvo hí- Jos perversos y ma criados, El evangelio-es del cap. 12. de san Mateo. < In illo tempore loquente Jesu ad turbas: Ecce mater ejus et fratres stabant foris; queren= ses loqui ei. Dixit autem el idam: Ecce: mater tua, et ¡e tui foris stant queren- les te. Ar ipsé respondens di- centl sibi, air; Que est mater mea, et quí sunt fratres mei? Et extendens manum in disci- pulos suos, dixit; Ecce mater En aquel tiempo hablando Jesus 4 las:turbas : He aquí que su: madre y sus hermanos estaban: fuera: soli- citando hablarle. Díxole úno: Mira que tu madre y tus hermanos están fuera buscándote. Pero él, respon- diendo al que le hablaba, le dixo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo la mano hácia sus discípulos, dixo: He aquí mi madre y mis hermanos. L 2 164 AÑO CRISTIANO. mea et fratres mei. Quicumque Porque cualquiera que hiciere la enim fecerit voluntatem Patris voluntad de mi Padre , que está en mei, qui in culis est, ipse meus los cielos, ese es mi hermano, y mi frater, et soror, et mater est. hermana, y mi madre. —_MEDITACION. La virtud consiste principalmente en hacer en todo pr, la voluntad de Dios. PUNTO PRIMERO. Gris que hablando con propiedad, no hay virtud verdadera sino la virtud cristiana; y no hay virtud cristiana, sino en cuanto se conforma con la voluntad de Dios. Cualquiera accion que parezca virtuosa si le falta esta calidad, solo es una virtud material; no tiene mas que el nombre y la apariencia; pero no el mérito ni la gracia sobrenatural de verdadera virtud. Obras de miseri- cordia, limosnas, actos de humildad , exercicios de “mortificacion , efectos del zelo, todo esto engaña ; pero si no es eso lo que Dios quiere, y lo que pide Dios de la persona , todo ello no es mas que una máscara de virtud. Quare jejunavimus , et. non aspexisti? ¿Por qué ayunamos, podrán decir, y ni siquiera te dignaste de volver los ojos hácia nuestros ayunos? Quare humiliavimus animas nos- tras, et nescisti? ¿Por qué nos humillamos, y no hiciste aprecio de nuestras humillaciones? Porque en los ayunos hicísteis vuestra voluntad, y nola mia. Ecce in die jeju- mii vestri invenitur voluntas vestra. ¡Mi Dios, y qué ad- mirable leccion es este oráculo del Profeta para tantos y para tantas, que en el exercicio de las buenas obras y en su imaginaria devocion solo consultan su inclinacion á la impetuosa actividad de su genio! Estos me dirán, Señor, Señor, y no entrarán en el reyno de los cielos, dice el Sal- vador del mundo; pero aquéllos entrarán en él, que hicie- ren la voluntad de mi Padre celestial. ¿Quién habla ? El mismo Jesucristo. ¿Será menester otro testimonio mas claro ni mas decisivo para curar nuestra ilusion? Es de- fecto muy comun*en muchas personas devotas, que no O JULIO: DIA X. 165 hallan' gusto en la virtud siño en cuanto se conforma con su natural y con su genio; en desaprobando lo que éllas desean, todo es disgusto, y todo es sequedad. El gran mó- vil de todas sus buenas obras y de todas sus devociones es la voluntad propia. Brilla, hace gran ruido su zelo ; pero si toda la actividad de su zelo no reconoce otro impulso que el de la propia voluntad, ¿qué virtud ni qué mérito tendrán todas esas maravillas, todo ese ruido ní todos esos trabajos? Muchos me dirán en aquel dia: Señor, Señor, ¿pues no profetizamos en vuestro nombre? ¿no lanzamos en él los demonios de los cuerpos? ¿no hicimos en él muchos milagros? Y yo los responderé: Nunca os conocí, porque siempre hicísteis obras de iniquidad. Así califica el Hijo de Dios las imaginarias obras buenas, que son par- tos de la propia voluntad. ¡Mi Dios, y qué extendido es- tá este error aun entre aquellas personas que hacen profe- sion de la mayor penitencia! Dícese que solo se desea ha- cer lo que Dios quiere; pero esto se entiende cuando solo quiere Dios lo que nosotros queremos. ¿Puede haber ilu- sion mas perniciosa ni mas grosera? PUNTO SEGUNDO. (Conse el verdadero sentido y: la fuerza de aquellas palabras del evangelio: 4quel que hace la voluntad” de mi Padre, que está en el cielo, ese es mi hermano , mi herma- na y mi madre. Sin este distintivo no nos reconoce Jesu- cristo; sin esta señal no hay verdadera virtud; como haga yo la voluntad de Dios en lo que hago, sea lo que fuere, no puedo dexar de agradarle. Este es el secreto para arribar á la mas eminente santidad. ¡Mi Dios, y de qué gran consuelo es esta verdad! O ya me vea elevado ó ya abatido; sea el hombre mas opulento, ó sea el mas miserable; goce salud, ó esté cargado de achaques; ó me coloque Dios en algun empleo, ó me dexe arrincona- do como un siervo inútil; si estoy donde quiere Dios, si hago lo que quiere, y me porto como quiere, no puedo hacer cosa mejor; nada tengo que desear para mi salva- cion; tengo el consuelo de saber, que por poco, por des- . preciable y por vil que sea lo que hago, desde el misino punto en que quiere Dios que lo haga , esa misma accion L 166 ANO CRISTIANO. tan vil y tan despreciable es en mí una gran virtud, 4: la cual tiene Dios aligada una recompensa eterna , como es- té mi alma en la debida disposicion para merecerla. Na- die, pues, imagine que para ser santo es menester hacer cosas: extraordinarias; se engaña ¡mucho en .eso;'.no es menester mas que hacer loque Dios quiere, cuando lo quiere, y como lo quiere. Hállase uno enfermo, y sin po- der hacer cosa alguna; así lo quiere Dios; ves ahí un gran motivo de consuelo y un gran fondo de merecimien- to; te sería perniciosa la salud, y el trabajar te perde- ria. Estás pobre y lleno de contratiempos; así lo quiere Dios:- la prosperidad sería tu mayor desgracia, y la abundancia el orígen de tu condenacion; Dios te ha puesto en ese estado, y debes vivir tranquilo. Bien puede ser que te pares en el camino, y que de esa manera nun- ca llegues al término; pero como andes por él sin dete- nerte , está cierto de que no te descaminarás. Con verdad se puede decir , que el rendimiento y la conformidad con la voluntad de Dios caracterizan todos los santos. Gran- de error es de aquellos imaginarios devotos, que con pre- texto de zelo, de obras de caridad y de devocion nunca hacen mas que lo que se les antoja ; esclavos de su pro- pia voluntad no reconocen otra guia; ciegos con la ¡lu- «sion tienen por efecto de la gracia la satisfaccion que sienten.en hacer su gusto. ¡Mi Dios, qué dolor y qué re- mordimientos causará en la hora de la muerte esta volun- taria ilusion! ( "No permitais, Señor, que yo lo experimente en aque- lla hora: haced que de aquí adelante vuestra divina vo- Juntad sea-regla de la mia, y que nunca quiera sino lo que vos quereis. JACULATORIAS. Fiat voluntas tua, sicut in coelo et in terra. Matth. 6. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo, Pater, non quod ego volo, sed quod tu. Marc. 15. Padre mio celestial, no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú. Ss — OJULIO. DIA X. 167 PROPOSITOS. Lados somos siervos del Padre de familias, y estamos en su servicio para hacer lo que nos mande, y nada mas. | ¿Tendria ninguno en su casa por mucho tiempo á un cria- do que no quisiese hacer mas que su gusto? Demos que fuese trabajador, mañoso y fiel; no importa; quiérese un criado dócil y obediente; no se estima nada de cuanto hace contra el órden de su. amo. Concluye de aquí, que toda la virtud y todo el mérito consiste en hacer la vo- luntad de Dios. Nunca tengas mas devocion que ésta, ni jamás te exercites sino en aquello que Dios quiere; siem- pre que le pidas algo, añade aquellas palabras del Salva- dor: Verumtamen non sicut ego volo, sed sicut tu; pero en todo caso, Señor , que no se haga como yo-lo quiero, sino como vos lo quereis. En todo lo que haces, procura tener el dulce consuelo de poder decir: Hago lo que Dios quiere; y ten presente que la propia voluntad es aquel gusano que roe, y seca la yedra, á cuya sombra descan- saba el profeta Jonas. Desconfia de ti mismo, y de todo cuanto hicieres por tu eleccion y por tu-gustoz no te de- . xes engañar; mira que es triste cosa no conocer la ilusion hasta la hora de la muerte. 2 No se puede enseñar devocion mas provechosa, que aconsejar á todos recen cada dia la oracion siguiente , sa- cada. del admirable libro de la imitacion de Cristo, li- bro. 3. Cap. 15. 7 «Tú, Señor, sabes lo que es mejor ; hágase esto, Ó » aquello como quisieres; dame lo ue quisieres, cuánto qui: »"sieres , y cuando quisieres; haz de mí como sabes , como » mas te agradare, y como fuere mayor honra tuya; ponme » donde quieras, y haz libremente conmigo en todas las co- »sás. En tu mano estoy : vuélveme y tórname al rededor »como te pareciere. Siervo tuyo soy , y á todo estoy dis- » puesto, porque no deseo vivir para mí, sino para t1; óxala » que sea digna y perfectamente. Dame que siempre desee, » y quiera lo que fuere mas acepto á ti y mas agradable. Há- »gase tu voluntad, y mi voluntad siga siempre á la tuya, » y se conforme perfectamente con élla. Sea en mí un mis- » MO querer, y no querer contigo, y que no pueda querer, » ni NO querer, sino aquello que tú ir , y no quieres.” 4 1 168 AÑO: CRISTIANO. San Pio, papa y mártir. E. tiempo del emperador Antonino Pio ,»hácia la mi- tad del segundo siglo, terminó gloriosamente su carrera con la corona del martirio el papa san Higinio; y habien- do vacado la Sede apostólica tres dias, los fieles, cuyo número era ya en Roma muy crecido , los emplearon to- dos en ayunos y en oraciones., pidiendo á Dios un papa que tuviese las prendas correspondientes para gobernar la Iglesia con toda la santidad, valor, fortaleza y prudencia - necesarias en un tiempo en que parece habia calmado la persecucion de los emperadores gentiles: solo para que los hereges tuviesen mas libertad para despedazarla con rabia y con furor. Fueron oidos los .clamores de los fieles, y á los tres dias fue elegido de unánime consentimiento san Pio primero de este nombre, cuya virtud y cuyos méritos resplandecian mucho tiempo habia en toda la Iglesia. Fue hijo de Rufino, natural de Aquileya, donde le dió su padre una cristiana educacion, y despues pasó á Roma á perfeccionarse en todas las letras, singularmente en las sagradas, y en la ciencia de la salvacion. + Hizo en éllas tan asombrosos progresos, que mere- ció la primera estimacion y admiracion entre los canóni- gos regulares; clase de eclesiásticos de vida inocente y exemplar que vivian en comunidad como verdaderos reli- giosos , porque profesaban con voto cierta regla. Muy en breve fue Pio el modelo y la veneracion de todos, sobre- saliendo tanto su virtud , su caridad con los pobres, su vivo y fervoroso zelo por- la religion, que en opinion de muchos le consagró: por obispo el papa Higinio, y en cierta manera repartió con él la solicitud pastoral de toda la Iglesia. Nombrado por su Pastor universal, des- pues que faltó Higinio , dedicó toda la atención al cuida- do de su rebaño; sus desvelos y su vigilancia se aplica- fon á conservar en toda pureza el sagrado depósito de la JULIO. DIA XI. + 169 fe que tenia'á su-cuidado, uniendo mas. y. mas;,todas: las iglesias particulares:eon-los vínculos de la:caridad:y, de la tradicion, y. previniendo anticipadamente todo. lo, que podia ocasionar desunion y Cisma. 0. onicih la ¿Los judíos convertidos á la fe se habian empeñado- siempre/en celebrar la pascua de Resurreccion el día 14 de. la luna-que entra inmediatamente despues del .equi- noccio: de: la «primavera. Era: entre: éllos la: fiesta. mas solemne .en' memoria «de su libertad del «cautiverio. de Egipto; porque el nombre Pascua significa paso, alu- diendo al paso del mar Bermejo; y tambien al del án- gel exterminador cuando viendo: manchadas de sangre las puertas de los. israelitas, pasó por delante de éllas sin hacerles daño; y al contrario , quitó la vida 4. todos los primogénitos de Egipto, Todas eran figuras de la re- dencion de los hombres por la sangre dei Salvador del mundo y de la Pascua de los cristianos, que es Jesu- cristo nuestro cordero pascual, que fue sacrificado por nosotros. Los apóstoles instruidos por Jesucristo , fi= xaron la Pascua de/los:cristianos el primer domingo inmediato al plenilunio de marzo en memoria de la Re» surreccion del Salvador. Pero como los judíos sentian siempre una fuerte propensión á retener las ceremonias judáicas en cuanto les. fuese. posible, muchos de éllos celebraban la Pascua en el Oriente el día 14 de la Juna, Apenas se vió san'Pio en lá-cátedra de san, Pedro, cuan do expidió un.decreto mandando que-todás las ¿iglesias del. mundo se conformasen «con ila' tradicion «apostólica, observada en todos tiempos por la Iglesia romana en ór- den á la celebracion de la Pascua para no concurrir. con los judíos; y. lo. mismo «confirmaron: despues muchos concilios. 00th añ e BR rd a La paz de que gozaba la Iglesia entiempo de. un Emperador que habia como suspendido todas las: perse- cuciones , dió lugar 4 que la fe hiciese: maravillosos pro- gresos, y 4 que el santo Papa formase prudentes regla- mentos para restableceren stodas partes: la: disciplina eclesiástica, Probibió:cón. «graves penasique-los bienes de la Iglesia fuesen enagenados, ni, aplicados 4 usos pro- fanos, y mandó quese adinitiesen-á: todos cuantos se presentasen para abrazar el cristianismo, sin exclu- 170 - AÑO CRISTIANO. sión: ni distincion de judíos y gentiles: Penetrado y lleno delreligión, impuso” severas penas 4: 1os sacerdotes que celebrasen/los oficios divinos, ú ofreciesen.negligen- temente el divino sacrificio, dexando derramar ó vertien= do por su culpa en el altar la preciosa sangre de Cristo, Si cayere en el suelo (dice: el Santo), hagan penitencia por cuarenta dias; si en los corporales, por tres; si pene- tro hasta el primer mantel, por>cuatro'; por nueve" sé llegó'al segundo; y por veinte“si caló hasta: el tercero. En cualquiera. parage'donde- cayere , séquese todo: lo que hubiese mojado; si esto no se pudiese, lávese con cuida- do, 0 ráigase; y recogiendo todo lo lavado y lo raido, quémese , y échense: las cenizas en la piscina. En esta piadosa menudencia de disciplina se evidencia su zelo en materia de religion y su devocional sacramento de la Eucaristía Ordenó tambien, que las vírgenes consagra- nacion de su casa á la Iglesia: en élla nos juntamos aho- ra con los pobres de Fesucristo (así lama á los pres- de que partiste 4 Viena, y si ha hecho fruto tu pre- dicácion: del. evangelio. La data de esta epístola es del año 166. 009" Br En ótra que escribió al mismo, le dice de esta ma- nera: “Por la carta de los mártires que me entregó » Atalo, he tenido noticia «con indecible gozo mio de » la gloriosa: victoria que: consiguieron del infierno esos »héroes cristianos, y del valor con que nuestro ama- »do hermano Vero triunfó de los enemigos de Jesucristo, » derramando su sangre por Su gloria. Pues eres sucesor y ¿JULIO DIA “XLA 17H. »de'este-ilistré Mártir. en la silla episcopal ¿'sé tams> »bien heredero de sus. virtudes , y haz todo lo posible » para llenar dignamente tan santo y. tan sagrado ministes »rio. Cuida.mucho de los cuerpos delos santos. mártires; »como los apóstoles cuidaron del de.san Esteban ; visita » frecuentemente4:los santosoconfesoresique están en ¡las . » Cárceles; confírmalos mas'y mas en la:fe; tanto «con » tus ed como con tus exemplos; procura que los »presbiteros y los diáconos te honren mas como 4 mi: »nistro de Jesucristo que como á su superior ; en; lo » demas , Dios me ha dado á:entender.que'se acerca mi »fin ; suplícote no me:.olvides en el sacrificio del altar.” - Hállanse estas epístolas icon sus; decretos en la coleccion de los concilios, ! | : bi Durante el pontificado de san Pio fue combatida la Iglesia de Dios por. muchos hereges, á quienes el santo Pontífice persiguió y anatematizó con una fuerza y.con un vigor verdaderamente apostólico ,:auxiliado:poderosa- mente de san Justino el filósofo, que á-la sazon vivia en Roma; y con licencia del santo Papa tenia escuela abier- ta de virtud, el cual por el mismo tiempo compuso aque- lla famosa apología en favor de los cristianos, que hizo callar, y confundió vergonzosamente:á los gentiles: El enemigo de la Iglesia que dió mas exercicio á. la-vigilan- cia del santo Pastor fue el heresiarca Valentin, que tam- bien se hallaba entonces en Roma, y. hacia grandes pro- resos en el error á favor de sus extraordinarios talentos. Era de vivo ingenio, lleno de fuego, muy cultivado de “modales desembarazadas, ayrosas y. deun singular atrac- tivo; su elocuencia:suspendia y enamoraba y pero «sobre todo engañaba al vulgo su continua afectación de: refor- ma y una bien estudiada exterioridad de virtud. Facil- mente descubrió san Pio la malignidad y el veneno. de todos aquellos artificios como las extravagancias de aquel solemne embustero. Fulmiñó contra él todas las censuras de la Iglesia: persiguióle; y no paró, hasta: exterminar una secta que aniquilaba la religion, destruyendo todos los principios del moral cristiano, o dió menos exercicio á su zelo y á su vigilan cla el heresiarca Marcion. Era de Synopo en el Ponto Euxino, hijo de un padre muy cristiano , que habiendo . TÍ AÑO CRISTIANO. enviudado se hizo sacerdote, y: despues fue obispo.“A los principios hizo Marcion profesion de virtuoso, amando la pobreza y el retiro; pero convencido de haber violado á:una doncella, fue:separado de la Iglesia por su mismo padre; pasó'á4 Roma; donde con toda su máscara de vir- tod y. de:áusteridad no pudo: conseguir-ser admitido 4 la comunion de los fieles; y” despechado, abrazó la heregía de Cerdon, añadiendo muchas impiedades á las de este hediondo Heresiarca; de suerte, que viniendo á Roma san'Policarpo, y encontrándole Marcion en la calle, le preguntó: ¿Vo'me conoces? Sí, respondió: Policarpo, co- noxcote muy" bien opor: hijo? primogénito de Satanás. Este impío procuraba disfrazarse con las apariencias de arre- . pentido y devoto, con lo que engañó á muchos sencillos y algunas mugeres simples; pero el santo Pontífice descu- brió sus embustes, confundióle, excomulgóle, y le puso envparage de queno pudiese hacer daño. * 5:04 ana vida; tan.exemplar, “acompañada de tan he- róicas virtudes, .y á un zelo tan fervoroso y tan digno de uno de los mas santos sucesores de san Pedro, era muy correspondiente que se siguiese la gloria.del martirio para coronar sus trabajos apostólicos. Logróla en fin; pues aunque el emperador Antonino no persiguió á los cris- tianos en' su reynado, pero como subsistian en su vigor los antiguos edictos contra la Iglesia, se aprovechaban de esto los ministros en las ocasiones. El apostólico zelo y el invencible vigor del santo Pontífice contra los enemi- gos de Jesucristo excitaron su ódio,' y encendieron su furor y su venganza. Fue delatado «por cristiano y-por el mas mortal enemigo de los dioses del imperio ante los magistrados gentiles; arrestáronle , y despues de haber padecido mucho en la prision, tuvo la dicha de per- der la vida por la fe. de a Sucedió su preciosa “muerte el dia 11 de julio del año 165, á los nueve años, “cinco meses y veinte y siete dias de pontificado, segun el cardenal Baronio,:y en el mismo dia celebra la Iglesia su fiesta. RM Jena CTA ' JULIO. DIA XL 173 ¿La misa es en honra del Santo, y la oracion > la siguiente, Dofirmitaiem nostram respice,. omnipotens Deus, et. quia pon- dus proprie actionis grava, beati Pit, martyris tul atque pon: tificis, intercessio gloriosa nos protegat: Per Dominum nostrum. s 0% E Ll La epístola cs del cap. 1. Charissimiz Beatus vir, qui suffert tentationem 5 quoniam cúm probatus fuerit, accipier coronam vite, quám repromisit | Deus diligentibus se. "Nemo, cúm tentatur, dicat , quoniam a Deo tentatur. Deus enim inten= tator malorum est; ipse autem neminem tentat. Unusquisque ve- rd tentatur a concupiscentia sua : abstractus eb; illectus,.: Deinde concupiscentia cum conceperit par rit peccatum ; peccatum verd cum consummatum fuerit, gene— rat mortem. Nolite itaque erra- re, fratres mei dilectissimi, Om- ne datum optimum et omne do-- mum perfectum ; * ¡desursum est, apud quem non est transmutatio, nec vicissirudinis :obumbratio. Voluntarié enim. genuit nos ver=, bo veriratis, ut simus .ivitium. aliguod Creature Ejuseo ojos, dr . 0 al Atiende, ó Dios todopoderoso, á nuestra Raqueza, y puésto qué nos oprime el peso de nuestros pecados , alívianos de él por la puderosa intercesion de tu bien- aventurado mártir y pontífice Pio: Por nuestro Señor Jesucristo. ” de la del apóstol Santiago. Carísimos: Bienaventurado el ya- ron que sufre la tentacion: porque cuando fuere exáminado recibirá la corona de vida, que prometió Dios: 4'aquellos'ue le aman. Nin- 'guno cuando es tentado, diga que es tentado por Dios: porque Dios 'no es tentador de cosas malas; pues él á nadie tienta. Sino que; cada uno es tentado por su propia, con- eupiscencia ,. que, le saca de. sí y le aficiona. Despues la, concupis- cencia habiendo concebido pare al pecado; y el pecado despues siendo consumado engendra la muerte. No querais; pues , errar, hermanos mios muy ainádos.. Tóda "buena dádiva' y todo don perfecto descendens da Patre luminum, viene de arriba , descendiendo de aquel Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de yicisitud. Porque él de su yo- luntad nos engendró por la pala- bra. de verdad , para que s el Aa principio de su criat ? NOTA, q En “La epístola, de Santiago. es una de las que se lia »canónicas ;. porque, como advierte san rónimo , COn7 174 AÑO“ CRISTIANO. » tiene reglas importantes para el gobierno de las costum- » bres y saludables instrucciones en puntos de fe. La pa- » labra griega cánon, de donde sale camónico, significa pro- »»plamente ordenación ó regla,” REFLEXIONES. E; que es tentado , 10 diga que Dios le tienta; Dios no es capaz de tentar al:mal; y así á ninguno tienta. Irrítase al tentador con la libertad y con la presuncion; expónese el alma por su mero antojo al ayre mas contagioso ; de- safíase á los peligros; échase á dormir sobre el borde del precipicio; y despues se grita contra la violencia de la tentacion , contra los peligros del estado, contra la vicio- sa propension de la naturaleza corrompida. Causa verda- deramente lástima oir quexarse á la mayor parte de los cristianos ,?lamentándose de lo dificultosa que es la salvacion, y del gran número de los impedimentos. Todo es tentacion, dicen, todo escollos, todo lazos; vivimos en pais enemigo, y hasta de nuestro mismo corazon hemos de desconfiar. El tentador está de inteligencia con todos nuestros sentidos; son pocos los objetos que no estén envenenados; el veneno se introduce por los ojos.. Las diversiones mas inocentes, las mas lícitas sirven mu- chas veces de lazo y de artificio para enredar el alma. Todo eso es así; pero, y bien: en esa generalidad de riesgos , ¿qué armas? ¿qué preservativos? ¿qué auxilios? ¿qué medios se toman? Al menor ruido, al mas leve te- mor de peste Ó de contagio se alborota , se sobresalta .rodo el pais; todos huyen, todos abandonan. Ni interes particular , ni razon de amistad , ni vínculo de parentes- co, ní respeto de decencia, nada basta para detenernos. Se priva cada uno del juego, del paseo, de la conversa- “cion, del comercio; academias, diversiones , visitas , es- pectáculos, todo se cierra, todo se interrumpe, todo cesa, Y todo esto, ¿por qué? por la salud, por el temor de la muerte, por el amor á la vida. ¿Y la salvacion? ¿y el temor del infierno? ¿y el deseo de la eterna bienaventu- ranza producen los mismos efectos? ¿Con qué seguridad. se exponen los hombres á los mayores peligros de la sal- vacion? ¿con qué fiereza, con qué obstinación se mantie- JULIO. DIA XI. 175 nen en medio de las llamas? ¡Y despues se quexan de su ardor y de su vivacidad! Derrámanse en medio del mundo; van á buscar las concurrencias donde todo cons=- pira á corromper los sentidos, á engañar el corazon, á irritar las pasiones, á estrechar mas los lazos, á estragar las costumbres, á debilitar la fe, y á perder el alma. ¡Y despues echan la culpa á la naturaleza y á su viciosa 1n- clinacion! Acusan al tentador, acusan á la tentacion, y falta poco para que no acusen tambien á la divina Provi- dencia. Aunque el enemigo de la salvacion no se acordara de nosotros, como se puede decir que apenas se acuerda de muchos entre aquellos mismos que mas se quexan de él, ¿serian los hombres menos tentados de lo «que son, siendo éllos mismos sus mayores tentadorés *'¿Qué nece- sidad tendrá el demonio de tentar'4-los jóvenes en aque- llas coneurrencias 'de donde siempre está desterrada la inocencia, en aquellas diversiones donde no estaria segura la virtud mas arraigada y mas aguerrida , donde se es- trellaria la mas sólida devecion, y donde la mas austera penitencia haría inevitable y Jástimoso naufragio? Des- engañémonos, ninguna. cosa puede eludir, aquel, oráculo infalible: El que ama el peligro, perecerá en él. Si se conservara la inocencia en medio de esas peligrosas y voluntarias ocasiones, los mas disolutos harian mayores milagros que los mayores santos. A nadie tienta Dios; cada cual es teptado por su propia concupiscencia, que él mismo: irrita y enciende Mas. 2 90p 0 nooo canto El evangelio es del cap. 14 de san Lucas. In illo tempore dixit Jesus tur= En aquel tiempo dixo Jesus á bis: Si quis venis ad.me, et non odit patrem suum, et matrem, et uxorem, et filios, et fratres , et so- rores , adhuc autem et animam suam, non potest meus esse disci- Pulus. Et qui non bajulat crucem suam,et venit post me, non potest Meus e e ¿4 bh ' e Pes "esse di ipulus. Quis enim EX DOVIS voleñs túrrim edificare, non prius sedens computat sump- tus qui necessarii sunt, si habeat las turbas: Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, á su madre, á su muger, sus hi- jos, sus hermanos y sus herma- nas, y auná su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleya su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi dis- cípulo, Porque ¿quién de voso= tros, queriendo edificar una to- rre , no computa antes despacio 176 ad perficiendum: ne posteaquam posuerit — fundamientum , et non potuerit,perficere y omnes, qui Vi: dent, incipiant., illudere e, di, centes: Quia hic homo cepit edi- ficare , et non potuit consumma- re? Aut quis rex iturus com- mittere bellum adwersus alium regem, non sedens prius cogi— Hat, si possit cum decem milli-' bus occurrere' el ,' qui cum vi-- ginti miltibus venit ad se? Alio- quin , adhuc- illo longe agente degationem mittens , rogat ea, que pacis sunt. Sic. ergo omnis., ex vobis., qui non ,renuntiat om-., quiera de vosotros que no renun- mibus que possidet , mon. potes; AÑO CRISTIANO. los gastos que son necesarios pa= ra yer si tiene con qué acabarla, á fin de que, despues de hechos los cimientos , y no pudiendo concluirla , no digan todos los que la vieren: ¿Este hombre co- menzó á edificar, y no pudo acabar? O ¿qué rey debiendo ir 4 campaña contra otro rey, no medita antes con sosiego, si puede presentarse con diez mil hombres, al que viene contra él con veinte mil? De otra suerte, aun cuando está muy lejos, le envia embaxadores con propo- ,Siciones de. paz. Así, pues, cual- cia á todo lo que posee, no pue- de ser mi discípulo. o MEDITACION. “2%Del amor desordenado *á los "parientes. | PUNTO PRIMERO. 'meús esse discipulus. Cónidera que no nos prohibe Cristo amar á los parien- tes, sino amarlos mas:que á él. De suerte, que si se ofrece alguna ocasion en que el amor al padre, á la madre, á la muger , á los hijos éntre en balanza con el amor de Dios, y no se puedan componer ambos amores, entonces debe- mos aborrecer con un ódio santo á los parientes, y conser- wvarinviolablemente el amor á. nuestro Dios. Es decir, que debemos amará Jesucristo mas que á todo cuanto amemos mas en este mundo, mas que á nuestra misma vida; y que todo lo debemos renunciar, si fuere necesario, antes que separarnos de nuestro Criador. ¿Qué cosa mas justa? Esto noes aborrecer á los parientes, sino amarlos con un amor subordinado al amor que debemos á Dios; es dar 4, Dios la preferencia: ¿Y, no nos la merece bien? ¿no sería insigne im- piedad posponerle á una criatura? ¿qué.mayor desórden? ¿se deberá cosa alguna á los parientes, que no se debaá Dios? Este soberano Dueño es nuestro Criador, y este Criador es JULIO. DIA XII. 183 - cogulla, Admiraron con lágrimas todos los concurrentes: tan generosa resolucion, y hasta la obstinacion de su pa- dre se dió por vencida á vista de una vocacion tan seña- lada. Deshaciéndose en llanto le echó los brazos al cue- llo, exhortándole á la perseverancia», y á sostener :cocmi su fervor el empeño de un paso tan generoso. No se desmintió nuestro Novicio3 correspondió per= fectamente su fervor á su resolucion .,y. en poco tiempo pudieron satisfacer los rigores de-su penitencia por! los desórdenes de su juventud..Era la vida de los inonges dé san Miniat copia fiel de los. primitivos monges de san Beni- to , florecia la santa regla en todo su vigor, y en breves dias fue nuestro Juan un acabado modelo de élla. Luego que vistió la cogulla se mostró el mas humilde , el: mas obediente, el mas puntual: y. el mas devoto. de todos::No se contentaba con reputarse: por el último de los! mon= ges; queria que todos le reputasen y le tratasen:como 4 tal. Su penitencia espantaba á los mas mortificados ; pero: su caridad, su dulzura y su. igualdad. de ánimo hacian amable su penitencia. En fin, se adelantó tanto en el ca- mino de la perfeccion ,«que desde los primeros años de su profesion fue la admiracion: de los mas perfectos. 0: => Así vivia nuestro ¿Gualberto «en su amada ¡soledad; cuando la muerte del abad interrumpió su quiétud. Nada hubo que deliberar en la eleccion; por mas que «sesex= cusó, que se opuso , y que protestó, fue nombrado por unánime consentimiento. Como era tan de corazon Su resis- tencia, no por eso cedió:, antes perseveró: constantemente en renunciar el empleo , considerándose indigno de exer- cerle. Esto dió ocasion á qué se apoderase de él otro mon- ge, que no era tan escrupuloso ni tan delicado de con= ciencia; pero fueron tantas las inquietudes y las turbacio- nes que excitó en la casa, que al fin se halló precisado Gualberto á mudar de monasterio. Acompañado de al- cios monges mas fervorosos. se:retiró. al principio:á: la amaldula , lugar á la sazon muy famoso por la multi- tud de los santos anacoretas que vivian en él baxo la re- gla de san Romualdo. Allí hubiera fixado su destino, y todos deseaban mucho que lo hiciese; pero se sentia mas movido á la yida cenobítica , que á la solitaria; y así se encaminó á otro retiro, llamado VYa/le-Umbrosa , por ser M4 184 AÑO CRISTIANO. un valle muy sombrío, todo cubierto de álamos, á media jornada de Florencia, donde encontró dos solitarios, á los cuales sejuntó con sus compañeros. Extendióse en po- co tiempo su: reputacion por aquellos contornos; concu-= rrian de todas partesá ver al Siervo de Dios, y en pocos dias se vió maestro de muchos discípulos, á los cuales ha- cia obsérvar con todo rigor la regla de san Benito, yen- do él delante con el:exemplo. Logró de la abadesa de san Hilario que les hiciese donacion del sitio que'ocupaban, y edificó en él un mo- nastério de tierra y de madera, cuya iglesia ó capilla vi- no á consagrar el obispo de Paderbon, que habia segui- do al emperador Enrique II. en su viage á Italia. Tal fue el origen «de aquella ilustre congregacion , que aprobó el papa Alexandro Il. el año de 1070; y extendida por to- da: Italia, en muy poco tiempo:ilustró á la Iglesia de Dios con el explendor de sus raras virtudes, y la edifica el dia de hoy con sus grandes exemplos. Crecia mientras tanto la nueva comunidad , aumen- tándose cada dia el número de sus individuos, y era me- nester nombrar: cabeza que la gobernase. Conspiraron to- dos los vatos en:favor de san: Gualberto, que no solo se negó con teson , sino que por algun tiempo estuvo dudo- so-si se retiraria; pero temiendo que se deshiciese aquella congregacion que él mismo habia fundado, y la conside- raba como: obra del Señor , se sujetó al sacrificio, y acep- tando el empleo, á pocos dias el monasterio de Valle-Um=- brosa fue un verdadero retrato del monasterio de Monte Gasinoh ougibal secbasiócir o -+- Desde» luego floreció en- él con todo rigor el primitivo espívitu de'la religion de san Benito; retiro, silencio, des- asimiento de todo lo criado, oracion casi contínua, vigi- lias ayunos , abstinencias ; penitencias «corporales , todo predicaba; y todo-edificaba en aquellos nuevos monges, y era el. Abad como-el alma de aquellos grandes exemplos, Nada mandaba 4:los demas que no lo hubiese executa- do primero; y se solia decir, que para distinguir al Abad entre los otros monges no era menester mas que obser- var quién era el mas mortificado y el mas humilde entre todos éllos. A esta única distincion y preeminencia aspi- raba Gualberto. JULIO. DIA XII. 185 El prodigioso número de discípulos que se le agregó le obligó á pensar en la fundacion de nuevos monaste- rios, á la cual solicitaban contribuir con piadosa compe- tencia los potentados de Italia. Fundó el de san Salvi, el de Mosceta, el de Razzuelo, y el de Monte-Scalario ; re- formó algunos de los antiguos, introduciéndo en éllos la observancia de Valle-Umbrosa , y antes de morir tuvo el consuelo de ver resucitado el primitivo espíritu de los mo- nasterios de san Benito en diez ó doce de sus casas. Era austerísimo consigo mismo, pero dulcísimo y suavísimo con los demas; y esta misma suavidad y dulzura obligaba á los monges á ser mas mortificados. | Fuera de los religiosos de misa que guardaban estre- cha clausura , recibia ótros para legos, ó para hermanos conversos ; esto es, para la clase de aquellos que con- vertidos á Dios servian diferentes oficios de la casa sin recibir nunca los sagrados órdenes. Estos se ocupaban en los ministerios exteriores y temporales, por lo que estaban dispensados de la clausura y del silencio; su há- bito se distinguia en algo del de lo otros monges, y no se les obligaba á tanta austeridad ; siendo este el pri- mer exemplar que se encuentra en la historia eclesiásti- cá de religiosos legos diferentes de los destinados al coro. Velaba contínuamente sobre todo lo que podia fomen- tar ó disminuir el espíritu de la observancia. Fue á visi- tar el monasterio de Mosceta, y halló que el nuevo abad Rodolfo habia hecho un edificio, cuya magnificencia des- decia de la simplicidad y modestia religiosa ; desazonóse tanto, que dió al Abad una severa reprension , diciéndo- le que las sumas de dinero que habia gastado en levan- tar aquel monumento de su vanidad estarian mejor em- pleadas en sustentar á muchos pobres. Suplicó fervorosa- mente á Dios que no permitiese se conservase en pie aquel edificio tan poco ajustado al espíritu de la regla; y ape- nas salió de él cuando un arroyuelo que corria cerca del monasterio creció tanto, que le inundó , y le echó ente- ramente á tierra. El amor y la caridad con los pobres igualaba al amor que profesaba él mismo á la santa po- breza. No queria que se negase limosna á alma viviente; y al mismo tiempo que no admitia mas de lo precisa- mente necesario para sus monasterios, repartía entre los 186 AÑO CRISTIANO. pobres lo que estaba destinado para la comunidad. Mas de una vez dexo vacías las paneras , y mandó matar los rebaños para socorrer las necesidades en tiempo: de ca-: restía. | Acompañaban á estas virtudes los mas milagrosos do- nes sobrenaturales. Penetraba el interior de los corazones; temblaban los demonios al oir el nombre de Gualberto; solo con hacer oracion al Siervo de Dios, sanaban los en- fermos mas desahuciados: Un caballero amigo suyo le des- pachó un propio con la noticia de que se hallaba grave- mente enfermo: 4nda, hermano mio, dixo el Santo al cria= do, vuélvete á casa , y encontrarás sano y bueno al que de- waste moribundo. Así sucedió. Por su grande santidad se hizo venerar hasta de los sumos pontífices. Leon 1X. hizo expresamente un viage á Pasiñano solo por verle, y quiso.que comiese su me- sa. Esteban IX. le envió á llamar, no obstante de hallarse el Santo enfermo á la sazon. Alexandro II. le profesó sin- gular veneración, y decia públicamente que la Iglesia debia á Gualberto la casi total extincion de la simonía en todo aquel pais. Efectivamente hizo el santo Abad contí- nua y vigorosa guerra á este vicio; persiguióle su zelo sin darle cuartel ni treguas, y mas de una vez le autori- 26 el cielo con estupendas maravillas. Valióse Pedro de Pavía de cuantas violencias pudo contra el Santo y con- tra sus monges para intimidarlos y para perderlos; pe- ro fue en vano; Gualberto le convenció de simonía y de heregía , ofreciéndose uno de sus monges á la prueba del fuego para justificar la acusacion. Admitiósele, y se pa- seó muy despacio sin recibir lesion alguna por una dila- tada hoguera á vista de toda la ciudad de Florencia. No sobrevió el Siervo de Dios mucho tiempo á este milagroso suceso. Consumido al rigor: de las penitencias y de sus apostólicas fatigas , cayó enfermo en Pasiñano; conociendo que se acercaba su fin mandó llamar á todos los abades y superiores de la órden, y los exhortó á la ca- ridad, 4 la exáctitud , al fervor y á la puntual observan- cia de la regla. Recibió despues los ¡sacramentos de la Iglesia con tanta devoción y ternura, que sacó lágrimas de todos los asistentes; y hecha en su: presencia la profe- sion de la:fe, rindió tranquilamente el espíritu en manos Hr JULIO. DIA XIL. 187 de su Criador el dia 12 de julio del año 1073, á los 74 de su edad, y á los 22 despues de haber establecido su re- forma. Desde luego se hizo glorioso su sepulcro por los muchos milagros que obró Dios por su intercesion; lo que movió al papa Celestino 1I., precediendo las infor- maciones jurídicas de sus virtudes y milagros, á ponerle en el catálogo de los santos el año 1193. La misa es en honor del Santo, y la oracion la que sigue. => Intercessio nos, quesumus , Do- Suplicámoste, Señor, que nos ha- mine, beati Foannis abbatis com- ga recomendables la intercesion mendet , ut quod nostris meritis del bienaventurado abad Gualber- non valemus, ejus patrocinio as- to, para que consigamos por su sequamur ; Per Dominúm nos-. proteccion lo que no podemos por ÍTUM. > nuestros merecimientos: Por nues- tro Señors.. La epístola es del cap. 45. del libro de la Sabiduría. Dilectus Deo, et hominibus , cu- Fue amado de Dios y de los jus memoria in benedictione est. hombres, y su memoria es en ben- Similem illum fecit in' gloria dición. Dióle una gloria semejan- sanctorum , ef magnificavit.eum 184 la de los santos, y le engran- in timore inimicorum , et in ver- deció para que le temiesen losene- bis suis monstra placavit, Glo- migos, y amansó los monstruos rificavit ¡llum in conspectu re- por medio.de sus palabras. Ensal- gum , et jussit ¿lli coram popu- zóle en presencia de los reyes; le lo suo , et ostendit illi gloriam dió sus Órdenes delante de su pue- suam. Ín fide, et lenitate ipsius blo ; y le manifestó su gloria. Le sanctum fecit illum yet elegir santificó en su fe y en su manse- eum ex omni carne. Audivit enim dumbre, y le escogió de entre to- eum et vocem ipsius, et induxit dos los hombres. Porque oyó y illum in nubem. Et dedis illi escuchóla yoz de Dios, y le intro- coram precepta, et legem vite duxo en la nube. Y le dió en pú- et discipline. blico sus preceptos, y la ley de yi- da y de cienciás 188 AÑO CRISTIANO. NOTA. » Muéstranos el mismo Jesus , hijo de Sirach, lo mu- » cho que estudió; habla como profeta y como inspira- »do, y nos advierte que fue el último de los/hebreos que » escribió sentencias y documentos. | REFLEXIONES. Hisole santo por su fe y por su apacibilidad. Por eso hay hoy tan pocos santos , porque hay tan poca fe. No es posible fe viva sin obras, y estas obras hacen los santos. La fe muerta ó apagada es infecunda, nada produce; en faltándonos esta luz sobrenatural , solo nos resta una de- bil cadenilla de luz natural, que inmediatamente la apa- ga el viento de las pasiones; y aunque no la apague, ¿qué nos podrá descubrir? poco ó nada; porque alcanzan muy poco. Cuando los objetos se miran á una falsa luz, nun- ca se representan como son; algunos arrebatan los ojos mirados de esta manera, que los ofenden, y los retraen cuando se les mira sin artificio. ¿Qué precipicios no po- demos temer si nos gobernamos solo por esta guia? Sien- do tan frecuentes los exemplares , causa admiracion que sean tan raros los escarmientos. ¡Qué caidas tan funestas! ¡qué despeños! ¡qué fin tan triste de tantos grandes in- genios! Apagóse en él la luz de la fe, y desbarró aquel grande entendimiento; esforzóse la razon á sostenerle por algun tiempo con frívolas esperanzas; pero no le pudo vol. ver 4 enderezar; acudieron como auxiliares la política y el interes; puso el orgullo en movimiento todos sus expe- dientes y artificios; pero nada bastó para que al fin no se despeñase. Como eran tan limitadas sus luces, no le pu- dieron descubrir todos los precipicios ; desvaneciéronse todos sus vanos proyectos, y saliéronles errados todos sus superficiales discursos ; deconcertáronsele todas las medi- das. Á poco que se nos esconda la luz de la fe, á poco que nos apartemos de esta guia, no hay que esperar mas que errores , extravagancias y desvarios. No es menos necesaria la apacibilidad para ser san- tos. Es esta virtud el primer fruto de la sujecion de las pasiones, y sobre todo de la cristiana humildad, El espí- s—£%áó “O nn 0 JULIO.'DIA XH. 189 ritu de Dios solo inspira severidad consigo mismo; y la - compasion es comó su querida virtud. El zelo duro y amargo es efecto de un espíritu orgulloso y de un cora - zon inmortificado. Pero''no confundamos -la- benignidad cristiana con la viciosa relaxacion. El mismo Jesucristo nos dió bien 4 conocer la diferencia. La dulzura es fruto natural de la caridad; pero no es incompatible con la magnanimidad ni con la fortaleza; siendo el espíritu de Dios el que la produce y la fomenta, el zelo mas dulce es el que persigue al vicio con mayor vigor, y el que le hace mas constante guerra; pero ¡como'al:mismo tiempo es zelo discreto, hace grande distincion entre el pecado y el pecador. El evangelio es del cap. 5. de san Mateo, In illo: tempore dixit Jesus dis- cipulis suis y Audistis quia dic 1um est: Diliges proximum tuum, et odio habebis inimicum tuum, Ego autem dico wobis : Diligite inimicos vestros , et benefacite his , quí oderunt vos , et orate pro persequentibus, et calumnian- tibus vos, ut sitis filii Patris ves- tri, qui in colis est; qui solem. suum oriri facit super bonos et malos , es pluit super justos el injustos. Si enim diligitis eos, qui vos diligunt , quam merce- dem habetis? nonne et publicani. hoc faciunt? Er si salutaveritis fratres vestros tantum, quid am- plius facitis? nonne et ernici hoc faciuns? Stote ergo vos perfecri, sicut er Pater vester colestis per-. fectus est. En aquel tiempo dixo Jesus á sus discípulos; Habeis oido que se di- xo: Amarás á tu próximo , y abo- rrecerás á tu enemigo. Pero yo 09 digo: Amad á vuestros enemigos; haced bien á aquellos que os abo- rrecieron , y orad por los que os persiguen y calumnian , para que seais hijos de vuestro Padre que es- tá en los cielos; el cual hace que salga su sol sobre los buenos y so- bre los malos, y envia la lluvia pa- ra los justos y para los injustos, Porque si:solo amais á los que os “aman , ¿qué recompensa tendréis ? ¿no hacen lo mismo los publica” nos? ¿y si solo saludais á vuestros hermanos , ¿qué haceis de singu— lar? 3no hacen tambien lo mismo los gentiles? Sed, pues , vosotros perfectos , así como lo es vuestro - Padre celestial. rgo AÑO CRISTIANO. MEDITACION; | Del perdon de las injurias... PUNTO PRIMERO. | tics que el perdon de las injurias es quizá el man- damiento mas claro y mas formal de Jesucristo que se en- cuentra en el evangelio. No llegó á tanto toda la perfec- cion de la ley antigua; perola nueva hizo de este, precep- to el punto capital de su doctrina. La antigua solo os obli- gaba á amar á los que os aman , decia el Salvador del mundo ; pero yo os digo que ameis á los que os aborrecen. Y no basta desearlos todo :bien , es menester hacérsele. El amor puramente afectivo no es suficiente para llenar to- da la perfeccion de este precepto, es preciso acreditar con las obras que se ama á los enemigos. Cuando no se les puedan hacer obsequios y beneficios, ayúdeseles con ora= - ciones; suplan los deseos lo que falta al poder y á la po- breza. El precepto es verdaderamente singular; pero es del mismo crios vos digo; amad á vuestros enemi- gos. Es verdad que és de mucha perfeccion este precepto; pero tambien quiere Jesucristo que seamos perfectos co- mo nuestro Padre celestial. Parece mandamiento bien di- ficultoso'; pero la gracia del Redentor todo lo hace facil. Solamente la religion cristiana pide esta heróica magna- nimidad ; por élla sola es toda divina; divina en sus - dogmas , que solo Dios nos pudo revelar ; divina en su doctrina, que solo nos la pudo enseñar el mismo Jesucris- to. ¿Pero hemos comprendido bien toda la equidad , to- das las ventajas y toda la perfeccion de este mandamien- to? No hay pasion mas, injusta que la venganza. Es la justicia vindicativa exercicio de suprema autoridad, ¿Y qué autoridad , qué Jurisdiccion tenemos sobre nuestros hermanos para hacernos justicia por nosotros mismos cuando nos han ofendido ó agraviado? ¿y dónde se halla- rá ley mas oportuna para conservar la pública tranqui- dad? Con mucha razon se puede decir, que cuando Dios nos intimó este precepto atendió 4 nuestro Interes parti- cular. Ninguno hay que no pueda temer mayor daño de [Document text truncated for crawler view.]