Full text
UNIVERSID AD DE SEVILLA
Departa mento de Socio logía
Tesis Doctoral
LA INTERVENCIÓN SOCIAL CON M ENORES
INMIGRANTES RUMANOS
PROY ECTOS COM UNITARIOS EN “ EL GALL INERO ” (M ADRID)
2010-2014
Doctorando
José Da vid Gutiérrez Sánchez
Director a
Dra. Teresa R ojo López
Sevilla, 2016
José David Gutiérrez Sán chez
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La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
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AGRADECIMIENTOS
Cuando se llega a este instante de agradecimientos por la contribu ción de
muchas personas, organizaciones y momentos q ue han configurado esta Tesis, son
gratas las emo ciones qu e se vue lven a vivir, ya que son muchos los sentimientos
proy ectados, las vivencias com partidas, los espacios narrados.
Siento que debo reconoc er a muchas personas qu e han formado parte de mi
camino, por ello desde lo más prof undo de mí ser, agra dezco a todas y todos, el
esfuerzo mostrado y todo el interés por e ste trabajo.
En primer lugar do y las gracias a mi D irectora d e Tesis, Teresa Rojo L ópez.
Sin ella este trabajo no hubiese sido posible. S u visión y s aber h acer ha permitido
conformar una investi gación que demanda una posición estricta desde la óptica de la
pobreza, con sus duros relatos y vivenc ias. Por todo, gracias de corazón.
A todos aquellos jóvenes y familias que ha n hecho posible este trabajo. L a
tarea constante en El Gallinero, no solo ha sido precur sor de esta investigación, sino
que ha ca mbiado por co mpleto mi forma de ser, mi forma de entender la exclusión
social y la inte rvención, mi forma de entender l a familia, mi forma de amar. Este
trabajo es un homena je a todas las niñas y niño s que hoy día si guen viviendo en
duras condicione s.
A la Fundación Imaginario Social, la Asociación I n fancia, C ultura y
Educación, la Asoci ación ADAV 33 (Asso ciation départamentale les amis des
Voyageur s de la Girond e) y al Consejo Indepe ndiente de Protección de la Infancia,
por todo lo que me han aportado en e l plano profesional y pe rsonal.
José David Gutiérrez Sán chez
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A Antonio Jiménez (Pro fesor e n la Unive rsidad de Sevilla) , por su amis tad,
apoy o y motivación desde el primer día. A Daniel Senovilla (Universidad de
Poitiers-CNRS, Franc ia), por brindarme su confianza y la posibilidad de abrirme a
espacios Europ eos. A C habier Gimeno (Profesor en la Universidad de Zaragoza) ,
quien me motivó de sde un principio a apostar por esta Tesis. A Olivier Darrieulat
(Profesor de Civilización Francesa en la Univers idad d e Oslo, Noruega), por
ponerme en contacto con la que hoy día e s mi Dir ectora de Tesis.
A mi familia por todo el apo y o most rado. S in ellos no hubiese sido posib le
nada, ya que h an sabido transmiti rme los valores necesarios y sentar l as bases para
estar siempre al lado de quien más lo necesita.
A mi compañera y amiga Elena Tremiño y a mi s a migos, en espec ial a
Antonio Olmo Sj. y Án gel Cuevas, quienes me han dado aliento y cariño desde el
principio de este trabajo. Ag r adecer como no a la Galería Café -Pub Blanco y N egro,
por sus continuos debates, horas de lec tura y c ompañía.
¡Muchas Gracias!
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
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ÍNDICE
José David Gutiérrez Sán chez
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AGRADECIMIENTOS .................................................................................................. 3
RESUMEN ................................................................ .................................................... 15
INTRODUCCIÓN ........................................................................................................ 17
LISTADO DE ABREVIATURAS ............................................................................... 23
1ª PARTE. MARCO TEÓRICO ................................................................................. 25
Capítulo 1. Los procesos y variables de exclusión social . Teoría y Conceptos ........ 27
1.1 Exclusión social y vu lnerabilidad ............................................................................. 29
1.2 La ex clusión por falta de Justicia Social ................................................................... 31
1.3 La Ex clusión como violencia; relaciones de poder .................................................. 33
1.4 Pobreza y Exclusión social ....................................................................................... 35
1.5 Exclusión como responsabilidad social .................................................................... 39
Capítulo 2. La intervención social ante la exclusión y su evaluación ....................... 43
2.1 La Intervención Social. Enfoques ............................................................................. 44
2.1.a Enfoque de intervención lineal básico ............................................................. 45
2.1.b Intervención social c omunitaria ....................................................................... 47
2.1.c Nuevos enfoques alternativos de intervención social ...................................... 49
2.2 Instrumentos de Evaluació n de intervenciones sociales y su adaptabilidad a la
intervención con me nores mi gra ntes .............................................................................. 50
2.2.a La Eva lu ación de las intervenc iones sociales ................................................. 51
2.2.b Indicadores y objetivos de la e valuación ........................................................ 59
Capítulo 3. Estado del bienestar y Globalización ...................................................... 65
3.1 Historia/Antecedentes del Estado del bienestar ........................................................ 67
3.2 Los Derechos Sociales .............................................................................................. 70
3.3 Derechos Sociales de los inmigrantes e n los Estados del bienestar ......................... 74
3.4 Evolución del Estado del biene star ........................................................................... 75
3.4.1 Tipologías del Estado del bienestar ........................................................ 78
3.5 Crisis del Estado del bienestar y la Globalización .................................................... 81
3.5.1 Efectos de la Globalización sobre los prog ramas públicos de int ervenc ión
social .............................................................................................................. 82
3.6 La s Asociaciones. Actores emergentes de la Intervenc ión Social ............................ 92
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Capítulo 4. Los sujetos de la Interve nción: El menor inmigrante y su context o .... 95
4.1 Menor, Desarrollo y Fac tores de ries go .................................................................... 97
4.1.a Factore s de ries go y delinc uencia ................................................................. 103
4.1.b In fluencia del Entorno ................................ .................................................. 106
4.1.c La Familia ..................................................................................................... 107
4. 1.d Concepto de “Seg unda Generación” de Inmigrantes ................................... 108
4.2 Aprendizaje de c omportamientos culturales del menor .......................................... 115
4.2.a La Resiliencia y su medición ........................................................................ 118
4.3 La s Necesidades y su cobertura .............................................................................. 122
4.4 El problema de ser Menor, G itano y Rumano ........................................................ 128
4.4.a Ser Minorias.................................................................................................. 129
4.4.b Ser Infraclase ................................................................................................ 134
4.4.c Eclusión social y Marginación...................................................................... 137
Capítulo 5. El Pr oyecto de intervención soc ial com o in strumento de lucha
contra la exc lusión ...................................................................................................... 145
5.1 Identificación de necesidades y diseño de pro y e ctos .............................................. 146
5.2 Diseño del Proy ecto S ocial ..................................................................................... 151
5.3 Proyectos de Codesarrollo ...................................................................................... 156
2ª PARTE. METODOLOGÍA CIENTÍFICA Y TÉ CNICAS DE
INVESTIGACIÓN ...................................................................................................... 163
Capítulo 6. Método científico, Metodología científica y Técnicas de investigación165
6.1 Investigación en Ciencias Sociales ......................................................................... 166
6.2 Metodología c ientífic a y técnicas de investigación ................................ ................ 170
6.3 Justificación del Tema de Te sis .............................................................................. 173
6.4 Definición del problema: intervenc ión social con menores rumanos ..................... 175
6.5 Objetivo de la Tesis ................................................................................................ 175
6.6 Diseño metodológico de este pr o y ecto de Tesis ..................................................... 177
6.6.1 Fase I. Definición conceptual y construcción del Marc o Teórico ................ 181
6.6.2 Fase II. Definició n del objetivo, metodología y téc nicas. Selección de
Casos de estudio de proyectos de intervestigación ...................................... 184
6.6.3 Fase III . Aplicación de técnicas d e investigación de los casos de proyectos
de intervenc ión ............................................................................................. 188
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8
6.6.4 Fase IV. Redacción, disertación, síntesis y conclusiones ............................. 200
3ª PAR TE. LA PROB LEMÁTICA DE LOS MENORES EN UNA
COMUNIDAD EXCLUÍDA ...................................................................................... 203
Capítulo 7. El Poblado Chabolista de El Gallinero. Descripción e Historia ......... 205
7.1 Los Orígenes de El Gallinero ................................................................................. 206
7.2 Los Campame ntos, a ctores y pro y ectos de intervención ........................................ 209
7.3 Ubicación de “ El Gallinero ” ................................................................................... 214
7.4 Una mirada a Ruman ía. ¿Por qué emigran de Rumanía ? ....................................... 218
Capítulo 8. Caracter ísticas de El Gallinero .............................................................. 225
8.1 Descripc ión del Poblado de El Gallinero ................................................................ 226
8.1.1 El Chabolismo .............................................................................................. 231
8.1.2 De qué subsisten ........................................................................................... 233
8.2 Actores que intervien en en El Galliner o ................................................................. 238
8.2.1 Actores Asociativos ...................................................................................... 239
8.2.2 Actores Públicos Locales ............................................................................. 242
8.2.3 Actores Públicos Reg ion ales ........................................................................ 243
8.3 L as condiciones de vida dentro del proceso migratorio e n el Poblado de El
Gallinero ....................................................................................................................... 245
8.3.1 Razones económicas para emigrar ............................................................... 247
8.3.2 Razones de asistencia mé dica para emigr ar ................................ ................. 248
8.3.3 Otras razones alegadas par a emigrar ............................................................ 248
8.4 Fases de construcción del Proyecto Migra torio ...................................................... 250
8.5 Condiciones de vida en relación a vivienda, recursos educativos y sa lud. ............. 252
8.5.1 Vivienda ....................................................................................................... 253
8.5.2 Recursos Educativos ..................................................................................... 258
8.5.3 Salud ............................................................................................................. 259
Capítulo 9. Los menores en El Gallinero .................................................................. 261
9.1 Características y Perfil de los menore s gitanos rumanos de El Gallinero ............ 263
9.1.1 Rasgos de l p erfil ........................................................................................... 264
9.2 Perfil migra to rio, soc io sanitario y psicológico ...................................................... 269
9.3 Perfil de las Niñas ................................................................................................... 276
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9.4 Etapas de de sarrollo. “Del Niño al adulto” ............................................................. 278
9.4.1 Etapa Familiar-escolar .................................................................................. 279
9.4.2 Etapa Proyección a la vida adulta ................................................................. 282
9.5 Pautas del Trabajo Social en las distintas etapas .................................................... 284
9.5.1 El Trabajo Social en la Etapa Familiar-escolar ............................................ 284
9.5.2 El Trabajo Social en la Etapa Pro yecc ión a la vida adulta ........................... 286
9.5.3 L a percepción de la vulnerabilidad en l as relaciones con la so ciedad
rece ptora ....................................................................................................... 289
9.5.4 La socializ ación marginal. L a Calle ............................................................. 293
9.6 Los due los en los menores ...................................................................................... 295
9.7 Resiliencia en los menores ................................ ...................................................... 297
9.8 La s relaciones de Po der, Conflicto y l a Exclusión S ocial en la Etapa Adulta ........ 300
9.9 El profesional de la intervenc ión social. Cualidades requeridas ............................ 303
Capítulo 10. La Comunidad Romaní en los Medios de Com u nicación ................ 313
10.1 Medios de Comunicación y Colaboración ........................................................... 314
10.2 Como comunicamos y c omo debemos comu nicar .............................................. 316
10.3 Análisis de noticias sobre e l Pueblo Gitano ......................................................... 321
4ª PARTE. ESTUDIO DE LOS PROYECTOS DE INTERVENCIÓN.. .............. 329
Capítulo 11 . Proyecto de intervención socioeducativa “Nido y EducaRom ” ........ 331
11.1 Identificación del Proy e cto Nido ......................................................................... 332
11.1.1 Objetivos del Proy e cto. La prevención de conductas de riesgo ................. 334
11.1.2 Metodología de planificación de pro yectos: Enfoque de Marco Lógico ... 337
11.1.3 Evaluación del Proyecto. Bene ficiarios y Actividades ............................... 340
11.1.3.1 Actividad Nido Base . Metodología punto de encuentro para la
prevenc ión de ries gos ................................................................................... 344
11.1.3.2 Actividad C añón. Metodología de preve nción de riesgo s mediant e
acompaña miento .......................................................................................... 354
11.1.3.3 Actividad Bandada. Metodolo gía de prevención de riesgo s
mediante deporte .......................................................................................... 358
11.1.3.4 Actividad Upupa. Metodología del baile para la preve nción de
riesg os .......................................................................................................... 362
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como en el análisis comparativo se aplica la metodología de evaluación de proy ectos
de la metodolog ía del Marco Lógico.
Los resultados de la in vestigación muestran u n grave desajuste entre la
dimensión del problema de ex clusión de las co munidades estudiadas y los escasos
recur sos humanos, de investiga ción o financieros (públicos o de donaciones
privadas) que se destinan a solventa rlo. Ej.: 2 t écnicos contratados para pro y ecto
educativo c on 5 actividades y diri gido a 200 menores, alcanza fina l mente a un
promedio de 30 y solo logra llevar a cabo 3 actividades. Por tanto, el ratio deseable
prueba ser de 1 técnico por cada 10 menores objetivo.
Hacer un di agnóstico es pecífico d e la particularidades de esas poblac iones
con gran peso de meno res y además itinerantes, se demuestra determinante para
lograr ma y or y menor aci erto en el enunciado de objetivos y diseño de activ idades de
los proyectos. Este p roblema es e specialmente notable en e l caso del diseño de
actividades para las niñas, para la formación profesional y para resolver el problema
de vivi enda. El estudio del caso francés ofrece una estrategia innovadora y
ejemplarizante en materia de vivienda y de seguimiento de los menores para su
escolarización en la itinerancia.
La s conclusiones puntualizan las estrateg ias a seguir en los proyectos de
Trabajo Social para intervención con estos col ectivos. Destaca la recomendación de
poner en marcha pro y e ctos para la formación prof esional temprana de estos menores
que sus familias requieren que contribuyan a la economía familiar a edades muy
tempranas.
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INTRODUCCIÓN
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La migración rumana a Europa Occidental tal y como la conocemos ho y día,
no da comienzo hasta 1989 con la caída del rég imen totalitario socialista de
Ceauce scu. En este momento se avanza a una t ransición en el p aís, transformando
costosamente la vida políti ca y económica. Esta transición fue esp ecialmente
traumática, originando c ambios profundos en la sociedad, facilitando unos de los
casos de mayor empobrecimiento de la Europa d el Est e (Pajare s, 2007).
La apertura de Rumaní a de un a dictadura a un país que posteriormente
solicitaría su adhesión a la Unión Europea, p rodujo cambios estructurales que
posibilitaron la pérdida de puestos de trabajo que afec taron en primer lugar a la
privatización de peque ña s empresas y posteriormente a las grandes.
No es hasta 2007 cuando Rumanía ingresa en la Unión Europea. La
incorporación de los Estados de Rumanía y B ul garia, supone la integración de las
estructuras comunitarias, así como las adaptaciones pertinentes en l as e conomías de
ambos países y en las instituciones (Lacomba, 2008).
Los primeros g rupos cuantiosos de gitanos rumanos que llegaron a España lo
hicieron a finales de lo s años 90. Seg ún Re y n iers (1995), e n Francia hubo dos
momentos de lle gada nu merosa de g itanos rumanos: el primero entre 1980 y 1981, y
el seg undo entre 1987 y 1988 (Pajare s, 2007).
Con la llegada de los primeros grupos de personas se comenzaron a im plantar
medidas de corte social que trataban de int egrar en la sociedad a las familias rumanas
que iban ase ntándose en las periferias de las grandes ciudades. Ante respuestas poco
acertadas por parte de l as administraciones locales y regionales en relación a los
procesos que se tuviero n en cuent a pa ra la in tegración so cial, se desarrollaron
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procesos de ex clusión social que perduran casi treinta años después del comienzo del
proceso mi gratorio de lo s rumanos. Además si le añadimos la exclusión desde origen
que lleva sufriendo el Pueblo Gitano desde h ace décadas, enfatiza a ún más la
problemática de ntro del contex to.
Nuestra investigación tiene como objetivo real izar una evaluación d e la
intervención social con menores gitanos rumanos, con el fin de establece r estrategias
para pro yectos de T rabajo Soci al con dichos colectivos. Se trata por tanto de analizar
y estudiar la complejidad de aquellos procesos sociales de ex clusión/inclusión de los
menores inm igrantes y s u contribución al cambio social, es decir, a continuación se
abordan los pro yectos so ciales qu e se han llevado a cabo con l a población objeto del
estudio, con el fin de desarrollar vías de intervenc ión que sirvan para actuar desde la
naturaleza del problema y para mostrar propuestas alternativas que puedan ay udar a
la integrac ión social del col ectivo.
La s actividades y programas de intervención s ocial para la inclusión de
menores rumanos sob reviven con dificultad a ctualmente en España bajo la acusación
de esca sa eficacia.
En la soci edad receptora, los entes públicos cons ideran qu e cumplen con la
obligac ión de dedicar recursos p ara paliar la ex clusión social; Por otro lado, las
asociaciones que colaboran conc ibiendo e impl ementando proyec tos sociales, no
están satisfec has con los resultados.
Nuestra investigación a borda y an aliza la int ervención social con menores
rumanos en contextos cataloga dos como de riesgo debido a que se t rata d e la
población más vulnera ble dentro del pro y e cto migratorio familiar y comunitario.
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La t esis doc toral consta de catorce c apítulos, los cuales vamos a comentar
brevemente cierta inform ación sobre nuestro estudio.
En la primera parte de contenidos (cinco primeros ca pítulos) most ramos el
Marco Teórico donde ab ordamos conceptos relevantes de la investigación como son:
la exclusión social, la p obreza, la intervención s ocial, el menor, los contextos de
riesg o y la influencia del entorno. A su vez r ealizamos una aproximación al análisis
de las políticas sociales p or medio del estudio del Estado del bienestar actual, con sus
tipologías, evolución, y por supuesto disertando sobre la Globalización. Por último
nos centra mos en el Pr oyecto de Inter v ención social como inst rumento de luch a
contra la ex clusión examinando el diseño de l mismo, así como proy ectos de
codesarrollo.
Los c ontenidos abordados se sitúan como base y allanan el ter reno para
posteriormente a prox imarnos a contenidos metodológicos.
La se gunda parte que lleva como título “Metodología científica y t écnicas de
investigac ión”, alberga los procedimientos met odológicos empleados en nuestra
investigac ión, localizando y definiendo el objeto de nuestro estudio mostrando los
objetivos propuestos y desglosando por etapas las técnicas empleadas, aportando
rigor científico.
Una vez identific ados el Marc o Teórico y la Metodo logía científica, nos
aproximamos a la tercera parte , la cua l tr ata de profundizar en el estudio de caso del
asentamiento “ El Ga llinero”. Resulta relevante estudiar el asentamiento como for ma
de comprender en un pla no posterior el p ro y ecto y motivo migratorio d e l os menores
y sus familias, así como una divi sión por etapas donde podemos p rofundizar sobre el
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desarrollo evolutivo de los sujetos en cuestión. En este apartado an alizamos el
asentamiento de El Gallinero, desde su d escripción, historia y evolu ción, realizando
una obser v ación a Rumanía y ade ntrándono s en los m enores (pe rfil, etapas
evolutivas, resiliencia, n ecesidades, relaciones de poder, etc.) . Por último disertamos
sobre la presencia en los medios de comunicación de la C omunidad Romaní
identificando su modo de interpretación, adem ás de aportar un a nálisis de noticias
sobre el Pueblo Gitano.
La cuarta parte se ocupa del e studi o de proyectos de int ervención social
localizados en el asentamiento de El Gallinero , donde se realiza una división entre
proy ectos de intervenció n socioeducativos, evaluación de pro yectos temáticos (en
torno a vivienda, educación y salud) y p ro y ectos localizados en el asentamiento de
Thiers-benauge e n Burdeos (Francia).
Los pro yectos en este ap artado son analizados por medio de su identificación,
diseño y evaluac ión.
En la quinta parte se muestra la Discusión y Conclusiones de la investigación.
Localizamos aquellos aspectos notables de nu estro estudio, interpretando los datos
más releva nt es.
Culminamos con la exposición de las Referenc ias Bibliográficas.
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LISTADO DE ABRE VIATURA S
ACCEM: Asociación Católica Española de Migraci ón.
ADAV: Association départamentale les amis des Vo y ageurs de la Gironde .
CDN: Convención de los Derechos del Niño.
EML: Enfoque de Marco L ó gico.
INE: I nstituto Nacional de Estadística.
IPH: Í ndice de Pobreza Humano.
ONG: Organización No Guberna ment al.
PUCAFREU: Promoting unprotected un accompained Chil dren ´s Acce ss to
fundamental rights in the European Union.
UE: Unión Europea .
UNICEF: Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.
NN.UU: Naciones Unidas.
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1ª PARTE
MARCO TEÓRIC O
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Según nuestra interpretación, todos los compone ntes que conforman la
exclusión tienen un de ber compartido de orienta rse hacia una solución: ca mbi ar la
dirección de las sit uaciones. La exclusión la conforma todas las partes y fenómenos
reproduc idos, y es cada parte o variable (Est ado, tejido social, organizaciones no
gubernamenta les y ciud adanos), la que tiene que asumir su responsabilidad y
dirigirse hacia una solución viable y efectiva para redirigir las ener gías c ontrarias que
aumentan dicho problema.
La exclusión tiene v arios lados y puntos d e vista, por ello debemos p roducir
la energía suficiente par a que los procesos de ex clusión social se inviertan. El mero
hecho de que el concepto sea interpretado como dinámico, nos hace evolucionar y
adaptarnos a los diversos cambios u oscilaciones que reproduz can o desarrollen más
exclusión, como el estancamiento de determinadas leyes que mejoren el tej ido social,
la poca inversión en investigación social o debilitamiento de la participación social
en el conjunto de la democra cia.
Los propios excluidos disponen de un papel re levante en esa redir ección de
energías. Todos los elem entos son importantes y p or ello, para resolver el problema
en cuestión debemos llegar a todos los espacios que de algún mod o sufren,
manifiestan, desarrollan o crea n ex clusión social.
La comprensión de la realidad escénica aquí esbozada, resulta de im portancia
para desen rollar los bu cles ex istentes y crear un movimiento preciso, que inte gre
todas las partes con secuentemente. En palabras de Vidal (2009:81);
“La exclusión es un hecho social personalizado de modo que no se convierte en
singular, es único de alguien, pero si está pe rsonaliz ado de modo que es una
vivencia singu l ar. La excl usión es un hecho pl ural que imp l ica a diferen tes
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
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actores en una topolog ía de la que resultan víctimas. Dichas víctimas tienen un
acontecimien t o person almente, que saben que tien en participación plur al”.
(Vidal, 2009:81 ) .
La exclusión es una cues tión que implica a toda la sociedad (hecho soci al) en
su c onjunto, nos hace partícipes en cuanto intera c cionamos c on el excluido. La
comprensión individual nos tiene que guiar a formar parte de los procesos que
eliminan las barr eras de la exclusión, entendiendo como barrera s a todos aque llos
impedimentos en el desarrollo de instrumentos que mejoren la inclusión social. La
persona excluida vive como propia la exclusión, pero ésta debe ser interpre tada como
plural. L a exclusión tiene que ser individualizada en cuanto a que todas la s persona s
responden de forma dif erente a estímulos o problemas diversos y po r tanto la
intervención debe ser per sonalizada, pero tiene que tra tarse g lobalmente dentro de la
sociedad, por el propio c ompromiso social personal, y como sujetos que guardamos
relación con el excluido y por lo tanto formamos parte de los procesos de exclusión.
1.3 La exclusión como violencia; re laciones de poder.
Como veremos a continuación, varios autore s coinciden en considerar la
violencia social como aquellas interacciones detectadas entre las personas que por
medio de conduc tas o hechos merman, provocan o hace n daño a los individuos o
grupos (agresiones psicológicas, físicas, verbales o sex uales) y que desestabiliza la
sociedad en su c onjunto (G utiérrez, 2015; B arud y, 2014). S egún Vidal (2009) la
violencia puede ser ej ercida a través de la no manifestación de respuestas ante actos
que son considerados c omo injustos o que crean desigualdades de a cceso y d e
oportunidad de relaciones entre las personas. Por lo tanto es deber común aborda r el
José David Gutiérrez Sán chez
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hecho social por m edio de la praxis y no d esde la observación (e stancada y
expectante), y a que según el autor esto puede provoca r que la no reclamación d e
intervención ante d eterminados actos, ha gan q ue éstos perduren o se consideren
normalizados. En este sentido situamos como ejemplo aquellas personas con
capacidades dism inuidas de acceso a trabajo, recursos, etc., las c uales se perciben
recha zadas por la soci edad, mal tratadas e incluso llega n a aceptar un tr ato vejatorio
para sobrevivir. Continuando con las interpre tacio nes de Vidal (2009:160);
“la exclusión social es violencia” , rompe con la vida de alguien. Según el aut or
existe un “d oble nudo de violencia” contra la p ersona excluida; “la persona es
excluida y desaparecida, y des pués se le hace apa recer para ser objeto de una
violencia qu e le rechaza por exc luido” . (Vidal, 20 09:160).
En este s entido Santos Guerra (2014) plasma lo siguiente en relación a la
violencia;
“Las formas de vi olencia ya no son cat aloga bles. El progre so se ha convertido,
a vece s, en un med io de multiplicarla s, camuflarlas y hacerlas más s utiles” .
(Santos Guerr a, 2014:211).
La viol encia también es concebida desd e “arriba”. W acquant (20 06)
manifiesta que la exclusión es una pr esión consta nte y que puede desarrollarse d esde
diferentes ángulos. L a destrucción de e mpleo y la estigmatización hacia las persona s
que viven en d eterminados sitios, ofrec en un panorama de p resión de “arriba abajo”,
es decir, de se ctores de poder ha cia los excluidos o hacia aquellos en pr ocesos de
exclusión social (IOÉ, 1 993).
Mencionando lo descrito anteriorme nte sobre esas energías que debe n situar se
en una dirección como fo rma de r esolver los proce sos de ex clusión, hemos planteado
la aparición de otras energ ías qu e “luchan” por la inclusión social, en este sentido,
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(Foucault, 1992) establece que allá donde ha y r elaciones de poder ha y resistencia al
poder, un contrapoder que se forma en su mi sma relación. Consecu entemente
trabajar el poder, o mejo r dicho sobr e aquellos procesos que enfatizan la exclusión,
es menguar l a violencia ejerc ida sobre los excl uidos, y por lo tanto mejorar la
condición moral y huma na en cuanto en primer lugar, a la relación como personas de
una mism a sociedad, y segundo como personas partícipes en los pr ocesos de
exclusión, es decir, nue stra responsabilidad social por e ntender la plura li dad de la
exclusión.
1.4 Pobreza y e xclusión social
De acuerdo con el carácter multidim ensional de la exclusión social, la
tradicional pobreza s e transforma en una forma de exclusión, debido a l contexto
económico y social en pleno ca mbio que caracteriza a las sociedades tecnológicas
avanzadas (Herná ndez, 2008).
La ex clusión social se presenta como un concepto más a mplio que la
pobreza, por lo cual resulta más complejo abordarla. En este sentido Espinosa (2011)
analiza la exclusión de a quellos menores que está n en situación de calle y señala que
este fenómeno afecta cad a vez más a las g randes c iudades de buena part e del mundo,
no es un problema exclu sivo de países empobrecidos, aunque sí es cierto que éstos
alberga n el ma yor número de e llos.
La pobreza la int erpretamos como aquella situaci ón de carencia de recursos o
bien la imposibilidad de satisfacer las necesidad es básicas (de educación,
alimentación, salud y vivi enda) que p ermiten un nivel de vida adecuado (desde una
José David Gutiérrez Sán chez
36
perspec tiva inte gra l de l fenómeno). A ello le unimos también la falta d e
oportunidades para adquirir un empleo, in gresos y prestaciones sociales, qu e
permitan situar a las personas en una mejor posi ción socio-económica dentro de la
sociedad.
Según Renes (1993) la pobreza, en tanto fenómeno social debido a los
mecanismos y las estructuras que la producen, es un hecho social; por tanto, es un
hecho sociológico qu e puede des cubrirse y expli carse causalmente a partir de
diferentes v ariables (niv el de exclusión social, marginación y posibilidad de optar a
determinados recursos y bienes). La pobreza está muy extendida, en este sentido
según el Informe de D esarrollo Humano de 2014 del P rograma de Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNU D) uno de cad a cinco habitantes del mundo viv e en situación
de pobreza o pobreza extrema. Es de cir, 1.500 millones de person as no tienen acceso
a saneamiento, agua pot able, electricidad, educac ión básica o al sistema de salud ,
además de soportar care ncias económicas incompatibles con una vida digna.
Para comprender más aún las difere ncias ex istentes entre pobreza y ex clusión
social, vamos a tener en cuenta los estudios de Tezanos en 1999. P artiend o del
siguiente cuadro proc edemos a mostrar una ex plicación más clara entre ambas
realidade s:
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
37
Tabla 1: Relación Pobreza y Exclusión social.
En cuanto a…
PROBREZ A
EXCL USION SOCIAL
La situación
Es un estado
Es un proceso
Carácter bás ico
Es personal
Estructura l
Sujetos afec t ados
Son los indiv i duos
Grupos social es
Dimension es
Básicam ent e unidim ensional
Multidim ens ional (Aspe ct os
laborales económ icos,
sociales, cul t urales).
Enfoque ana lítico aplicab le
Sociología de la desvia ción 1
Sociología de l conflicto 2
Variables fundament ales
Culturales y económ ica s
Laborales
Riesgos añad i dos
Marginació n social
Crisis de lo s nexos soci ales
Su evolución
Residual est ática
En expansión, di námica.
Fuente: E laboració n propia, a partir de T ezanos (1999).
Como bien señalába mos anteriormente la ex clusión social se presenta como
un fenómeno más extenso y complejo qu e la pob reza. La pobreza en sí se muestra
como un estado repleto de aspectos y características concre tas, pero e n nuestro caso
de estudio, la interpretación a que podemos llegar, es l a compresión de pobreza
dentro de todo el proceso de exclusión.
La ex clusión social pres enta un carácter estructural y multi dimensional, es
decir, intervienen en la misma procesos a ni veles organizativos y orig inarios
1 Es la ra m a de la So ciología q ue se e ncarga d el estudio del consenso sobre las nor m as sociales, actos
y co mportamientos que se desvían de éstas y el control social co nstruido p ara evitar tales
desviaciones.
2 Por sociología del conflicto se en tiende todas aquellas teorías sociológicas q ue analizan la sociedad
desde el punto de vista d e la d esigualdad, el conflicto y el ca mbio social. Su máximo repr esentante e s
Karl Marx.
José David Gutiérrez Sán chez
38
diversos. En comparación, la pobreza se muestra personal (propia de los indi viduos)
y unidi mensional. No quiere decir que la po breza no sea p ropia de grupos y
comunidades, sino que la dimensión que alcanza en cuanto al in dividuo, suele tener
una dimensión e stática, mientras en la exclusión está en continuo movimiento, es
dinámica. Estivil (2003) manifiesta en este sentido que la exclusión y la pobreza no
son equivale ntes; “ se pu ede ser pobre y no excluido y a la inversa, no todos los
excluidos son pobres” .
Existen múltiples aproximaciones entre los fenómenos, y de hecho en
numerosas ocasiones son relacionados y d erivan de ellos diversas sim ilitudes.
Podemos decir en este aspecto que el concepto de exclusión social quizás sea menos
controvertido en relac ión a la pobreza (Mateo Pérez, 2001).
Por último en relación a la Tabla 1, las variables fundamentales que presenta
la pobreza y que hemo s señalado son las pro pias de la cultura y l a economía.
Variables c lave dentro de los procesos donde se manifiesta la pobreza, entendida
como la poca capacidad de alcanzar objetivos por limi taciones de este ti po. Sin
embargo dentro de la ex clusión la variable fundamental es expresada po r medio de lo
laboral, entendido este como un proceso más estructural que individual.
Adentrándonos un poco más en el fenómeno d e la pobreza, para Sim mel
(1977), la pobreza es una forma de interacción social. En palabras del autor;
“El pobre como categoría sociológica, no es el que sufre determinadas
deficiencias y privaciones, sino el que recibe socorro o debiera recibirlo, según
las normas so ciales. Por consiguiente la pobreza no puede def i nirse en s í
misma como un estado cu antitativo, sino sólo según la reacción social que se
produce an te determinad a sit uación”. ( Simm el , 1977).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
39
Desde esta afirmación, Simmel trata de analizar las formas de estructu ración
de la pobreza y las relac i ones que se desarrollan entre ella y la socie dad.
Partiendo de lo descrito, debemos analizar los procesos que ha cen posibl e la
pobreza como forma de solucionar aquellas deficiencias que provoc an que la
sociedad no tome un papel constante en la resolución de los conflictos que se
manifiestan, es decir, debemos hacer partícipes a los diversos actores que se
relacionan con la pobr eza, de tal forma que pod amos ofrecer un c ampo de resolución
en los procesos de exclusión social.
1.5 Exclusión como responsabilidad social.
La exclusión en la ma yoría de los casos se entiende como atributo individual,
pero en la medida en qu e es una carencia d e acceso a tra bajo, educac ión, te cnología,
protección so cial y siste ma de s alud, debe entenderse como responsabilidad global
(del conjunto de la so ciedad o sistema social) . En relación al siste ma social
Granovetter (1973) señalaba que el análisis d el mi smo es considerado como una
herra mienta para unir niveles micro y macro den tro de la teoría sociológica . Castel
(1999) interpretaba que la exclusión socia l es un fenómeno de masas, pe ro que tom a
siempre la configuración de un destino particular. Paulo Freire (1969), ya reconocía
la tensión que se manifiesta entre los modos de ver la exclusión social.
Lo contrario de un a sociedad en la qu e pr evalece la exclusión social es una
sociedad integrada, inclusiva y cohesionada. El té rmino cohesión es el más cl ásico d e
la sociología y a qu e fue E. Durkheim en 1897 el primero en acuñarlo, precisamente
insistiendo en la necesidad de establecer meca nismos para inst itucionalizar las
José David Gutiérrez Sán chez
40
relaciones sociales que t ienden a desap arecer co n e l cambio socio -económico y la
movilidad territorial. Como recordamos en su libro “El Suicidio . E studio de
Sociología ” s e refiere fundamentalmente a los e migrantes que lle gaban a la ciudad
desde las zonas rurales en la industrialización Europea .
Cuando hablamos de pro cesos de inclusi ón/ co hesión social considera mos tres
ópticas o enfoques (Barba, 2011; Aparicio, 2009 ), desde la opinión del aut or de esta
investigac ión :
A) Los procesos d e inclusión/ cohesión social propios endógenos/internos al
colectivo en cuestión: su s valores, su cultura, su identidad. Como ejemplo
resaltamos; el conce pto de mujer, ori gen socia l en su país de origen,
perce pción de oportunidades y futu ro, mot ivación para formarse y
mejorar. Estarían implicados como objeto de estudio el menor, la familia
y l a comunidad. La familia es el seno natural donde ha de desarr oll arse
los primeros años de la vi da de una persona (Arce , 2006) y es una
estructura cruc ial dent ro de toda sociedad (Terrón y Cárdenas, 2011).
B) Los procesos de inclusión/exclusión externos/exóge no, de la sociedad
rece ptora: los a ctores sociales en su entorno, expectativas de las
organizaciones públi cas, medios de comunicación, el concepto de
Segunda s Ge neraciones y las Entidades Sociales (O NG, Asocia ciones y
Fundac ion es).
C) L os procesos de inclusión/ex clusión social derivados de la interacción
entre la comunidad inmigrante y la sociedad rece pto ra o de acogida. Son
los problemas que surgen por la discrecional idad de protocolos de
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
41
relación e ntre comunidades culturalmente confrontada s o de respuesta
excesiva a situaciones de emerg en cias o imprevistas.
Dentro del propio marco de la exclusión, quiz á s debamos detenernos más en
aquellos procesos que de sarrollan la propia ex clusión. Probablemente el problema no
esté tanto en poner la atenc ión en los excluidos como en los procesos que hac en
imposible la inclusión. Castel (2008) critica qu e con e l uso del término se está
produciendo un traslado desde el centro a la periferia de nu estras so ciedades. En este
sentido transmite que ponemos más interés en los contextos de reproduc ción del
problema que en el verdadero núcleo d e dicho problema. Por lo tanto cabe detenerse
en aqu ellos aspectos más estructurales que facilitan la exclusión como forma de ir
superando los obstác ulos hacia una integrac ión social.
En cuanto a la inclusión, L uhmann (2007) no distingue d e una forma tajante
la exclusión de la inclusión social. Según el autor;
“La i nclusión (y análogamente exclusión) puede referirse solo al mod o y
manera de i ndicar en el contexto comunicat i vo a los seres humanos, o sea, de
tenerles por relevantes. Conectando con un significad o tradicional de l térm ino
puede d ecirse también que se trata del modo y manera en los seres humanos
son tratados c omo <personas>” . (L uhm ann, 2007).
A la vista de estos autores podemos definir la inclusión o cohe sión social
como a quel pr oceso dinámico, que e s multifactorial y que pretende situar a las
personas mar ginadas en una posición de pa rticipación socia l, de tal forma que se
alcance unos mínimos de estabilidad y d e interacci ón en el tejido social 3 .
3 La inclusión co mo señala T aylor ( 1992) también deb e ser esti mulada y potenciad a, crean do p olíticas
de aco m odació n basadas en la justicia y en el rec onoci m ient o.
José David Gutiérrez Sán chez
48
Sega do, 2015). En cuanto al traba jo soci al en g r upos, Co y le 4 (1939) defi nía así el
método;
“Se trata de un tipo de proceso educativo llevado a cabo en grupos volun tarios
durante e l tiemp o libre y con e l auxilio de un líder de grupo. A punta a l
desarrollo y crecimient o de los i ndiv iduos m ediante la experienci a de grupo y
el empleo del grupo por sus miemb ros para propósitos sociales que ello s
consideren de seables”. (Co yle, 1939).
Reforzar la intervención individual con el método de traba jo en grupos, nos
abre un abanico de posi bilidades de r esolución de las carencias detectadas bastante
destacable. El empleo de actividades que d esarrollen y potencien a las per sonas (en
su mejora de la calidad de vida), utilizando los instrumentos apropiad os y personal
experto oportuno (en relación a modos de int ervención programados), p ermite que la
intervención social sobre aquellos consid erados carentes (en cuanto a falta de
recur sos y oportunidades), muestre soluciones con el tiempo, consi guiendo de esa
forma los propósitos planteados.
No solo el trabajo individual y grupal es representativo en las intervenciones
sociales. El trabajo comunitario es también una posibilidad de intervención que
podemos emplear y que por supuesto manifestamos en este estudi o. Twelvetree s
(1985) define el trabajo social comunitario como; “ el proceso de ayuda a las
personas para mejorar sus propias comunidades a través de la ac ción colectiva”.
En el marco del Trabajo Social Comuni tario y más aún aproximándono s al
caso de estudio que se abordará más adelante dent ro de esta investigac ión, reflejamos
el sentido comunitario en infancia que Marchioni ( 2014) plasma:
4 Véase en Biblio grafía MOI X, M. ( 1991). Introducción al T rabajo Social. Mad rid, Trivium. Pp. 342.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
49
“La infancia es un t ema comunitario y tiene que ser abordada de manera
comunitaria, c on visión global e implicando el conj unto de la
población/c iudadanía, aunque, como siempre, in dividualizando aque llos
mecanismos compensatori os que ev iten el peligro de una ulterior exclusión de
aquellos sectores que, por su situación, quedarían inevitablement e (out)” .
(Marchion i, 2014).
El trabajo con l a comun idad nos permite det erminar las necesidades de una
población con creta de tal forma que podamos incidir positivamente sobre las
necesidades y care ncias detectadas. Hablamos de un trabajo social con comunidades
centrado en el modelo de desarrollo local estratégico, integ ral y centrado en el
empowerment comunitario, como bien señala Pastor (2015) y Picor nell (2015).
La intervención en cont extos de e x clusión nos g uía hacia la elaboració n de
métodos eficaces, la búsqueda de recursos e instrumentos pertinentes (que fomenten
el empoderamiento de las personas) y el incluir a la pobla ción de estudio en los
procesos donde intervenimos, de tal forma que se desarrolle la autonomía y sean los
sujetos los realmente be neficiarios de toda la intervención.
2.1.c Nuevos enfoques alter nativos de intervención social.
Una comunidad no cam bia para convertirse en o tra, sino que ésta interactúa
con la sociedad receptora. El planteamiento que queremos esbozar en est e apartado,
no es aquel que pr etende cambiar a las sociedade s, sino posibilit ar el encuentro y el
respeto cultur al y com unicación intercultural entre amb as, como forma que se
puedan des arrollar y ma nifestar int errelaciones q ue posibiliten la integración social
de los individuos.
José David Gutiérrez Sán chez
50
El diseño de un pro y e cto de intervención ti ene que plantearse desde l a
participación de las comunidades afectadas, no es un diseño de un diag n óstico de
necesidades que realizan los técnicos en sus des pachos, se trata de un d iagnóstico
capaz de detectar aqu ellas necesidades potenciales en las que se consult e a las
comunidades afectadas, es decir, aceptar ma yor pa rticipación por parte de l os sujetos.
Hablamos de integrar la acción social con el desarrollo local (Pastor, 2015). Hay qu e
tener en cuenta las prioridades de las comunidad es a la hora de abordar y analiz ar las
intervenciones sociales, y a que d e este modo, podremos llegar a obtener los
resultados previstos dentro de la estructura de los pro y ectos orientados a tales fines.
Prioridades entendida s como aquellos aspectos q ue requieren una r espuesta rápida
que pr o yectan y cataliza n los hechos hacia una mejora sustancial de la situación,
entendida esta como carente o por desarrollar.
2.2 Instrumentos de Evaluación de Intervenciones sociales y su adaptabilid ad a
la intervención con menore s migrantes.
La identific ación (diagnóst ico), formulación, ejecución y evaluación son
etapas dent ro del método científico que las C ie nci as S ociales uti lizan para im plantar
proy ectos y a post eriori demostrar su viabilidad y re sultados. Ho y dí a estas etapa s
que deberían ser consideradas c ada una como esenciales, sufren a lteraciones, es
decir, la f alta de una buena identific ación o en el caso que nos ocupa, una buena
evaluac ión, provoca qu e determinada s prácticas sociales, no lleguen a ser lo
suficientemente apropiad as a la población en la que se intenta adaptar o realizar, o
bien no contienen una evaluación que determine y muestre los pros y contras a otras
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
51
entidades con el fin de contribuir al cono cimiento y el establecimiento de
determinada s técnicas a la realidad en la que se quiere implantar.
2.2.a La evaluación de las Interve nciones sociales.
La evaluación es uno de los procesos de ntro de las intervenciones sociales
que resulta de gran interé s para lle gar a realizar, gestionar y perfecc ionar la s técnicas
de intervención, valorando las acciones que se han realizado con el colectivo de
estudio en c uestión, como for ma de conocer todos los aspec tos que pue den hacer
mejorar una int ervención social, descubriendo e inda gando toda su estructura y
aquellos puntos que puedan brotar de ella. En este sentido Pérez (2011) define l a
evaluac ión como “ el p roceso de refle xión que permite e xplicar y valorar los
resultados de las acciones realizadas” .
Ander-Egg señala una definición que s e ajust a a nu estra concepción de
evaluac ión y que dice así 5 :
“La evaluación es una fo rma de inves t igación social aplicada, sistemática,
planificada y d i rigida; encaminada a identif icar, obtener y p roporcionar d e
manera válida y fiable, datos e información suficiente y relevante en que
apoyar un juicio acerca del mérito o valor de los dife rentes compo nentes de un
programa (tanto en la fase de di agnóst ico, programación o ej ecución). O de un
conjunto de activid ades específicas que se realizan, han re alizado o realizarán,
con el propósito de p roducir e fectos y resultados concretos: comprobando la
extensión y el grado en que dichos logros se han dado, de tal forma, que sirva
5 A su vez Ander -Egg e ntiende el tér mino e valuación co mo una palabr a que tiene usos d iferentes y
que puede aplicarse en muchos ámbitos. T iene un sentido amplio y genérico que d esigna: “ E l
conjunto de actividades q ue sirven para dar un juicio, hacer una v aloració n o medir alg o (obj eto,
situación o pr oceso) ( Ander-E gg, 1984) .
José David Gutiérrez Sán chez
52
de bas e o guía para una toma de deci si ones racional e in teligente entre cursos
de acción, o para solucionar problemas y promo ver el conoc imiento y la
comprensión de los f actore s asociados al éxito o el fracaso de sus resultados”
(Ander-Egg , 2000).
Se trata de conocer e investigar para mejorar la s formas de actuar ante un
determinado pro yecto o programa. El pro ceso de evaluación no es simple , es decir,
que implica un traba jo serio y de profundidad, donde re alizamos un análisis de los
procesos d e intervenció n que se h an utili zado para un determinado colectivo 6 .
Debemos considerar el concepto de evaluación en tod a su amplitud, inclu yendo todas
los ámbitos a los que se aplica , tales como la evaluación de pro gramas, productos,
personas, control d e c alidad, políticas, etc. (M artínez, 2004). Los pro y e ctos sociales
tratan de intervenir en de terminados procesos con el f in de solucionar el p roblema o
los problemas existentes y propo rcionar una prestación a la sociedad. La
estructuración de los esfue rz os or ganizados ade cuadamente y dirigidos a la
consecuc ión d e las metas deseadas supone que el pro y e cto social opera bajo un a
teoría (Martínez, 2004). Esa teor ía resulta de un e studio previo de la situación, e s
decir, anteriormente a la e valuación y a la ejecución del pro y e cto, se ha realizado un
diagnóstico o se han conocido aquellos aspectos que muestran ca rencias y que
posteriormente por me dio de la intervención deseamos mejorar.
Para realizar una e valua ción correctamente d ebemos fijarnos en la teoría, en
aquellos aspectos que han hecho posible la intervención, y qu e h emos desarrollado
6 Cuando nos referi mos a q ue el proceso de evaluac ión no e s tarea sencilla, nos referi mos a que co m o
bien señala Pérez (2011), la evaluac ión tie ne i mplícitos u na serie de o bjetivos, los cuales debemos
tener en c uenta. Estos so n: 1 ) Medir el grad o de pertinencia, ido neidad, efectividad y efi cacia de un
proyecto. 2) Facilitar el pro ceso de toma de decisio nes pa ra m ej orar y/o modificar un p rogra m a o
proyecto. 3) Esteblecer en que grado se han prod ucido otr as consecuencias i m pre vistas. 4) Fomentar
el análisis pro spectivo sobre cuáles y có mo deben ser las i ntervencio nes futuras.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
53
en el pro y ecto. Según Forni (2004) los pro y ectos necesitan d e un bu en diagnóstico
para poder realizar una i ntervención que se ajust e al colectivo de estudio y a su vez
permita al final del proce so ejec utar una evaluación fiable de todo el proy ecto. El
diagnóstico d eberá p roporcionar además los elementos necesarios p ara poder medir
los efe ctos directos e indirectos de l proyecto a implementar, e s dec ir, su impacto
(Forni, 2004).
La etapa de evaluación se realiza al final de la ejecución del p ro y ecto, p ero
sin embargo re sulta oportuno y necesari o tenerla en cue nt a desde el comienzo, es
decir, desde la p rimera etapa y las qu e le p receden 7 . Esto es posi ble efectuando un
cierto “control” durante la intervención, para ello y como nos r eferíamos
anteriormente, es adecua do realizar un bu en dia gnóstico del asunto a t ratar, pa ra de
estar fo rma poder evaluar todo el p roceso mi entras este se va desarrolla ndo y p ara
hacer la eva luación final, al acabar el pro ye cto.
Es cierto que, como señala Forni, no es posible prever anticipadamente todos
los efe ctos de un determinado proy ecto y que la evaluación de berá ser c ontinua y
permanentemente innovadora pero, de todos modos , tener presente desde la
formulación la necesidad de seguimiento oblig a a un ejercicio ma y or, pero otorga
mejores resultados. A nuestro entende r la ev aluación debe se r un proc eso continuo
que debe establecerse de sde el comienzo del proy e cto.
Uno de los problemas que analizamos desde nuestra experiencia con el
colectivo asentado en El Gallinero, es que los pro y ectos que se ejecutan ap enas
7 La Evaluació n no debe ser un fin en sí misma, s ino un medio para lo grar mejorar siste m ática mente el
proceso sociocultural y para hacer un uso más ad ecuado d e los rec ursos disponible s, materiales y de
personas (acco untability) y, pa ra cambiar, si fuera necesario, el curso de la acció n (Pér ez, G., 2011).
José David Gutiérrez Sán chez
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contemplan fondos para la etapa de evaluación. Realmente no podemos descubrir
con c laridad para qu e se han re alizado determinadas intervenciones y como estas
mejoran la calidad de vida de la población, o simplemente si hablamos de
intervenciones efici entes y necesarias, o que estas deban cambiarse por o tras mejor
ajustadas a l as necesidades de la población. Diversas iniciativas por p arte d e la
administración local madrileña han demostrado la falta de la etapa de evaluación,
pero sin embar go hemos podido comprobar, que también dichas intervenciones
alberga n diagnósticos débiles y po co ajustados a la realida d de la población
(Estudios de Campo 2010-2011).
Ponemos por ejemplo la li mpieza del poblado de El Galliner o que se prod ujo
en el año 2011. La administración local madrileña, después de va rias cam pañas por
parte de las Entidades S ociales que trabajan en e l asentamiento para la mejora de la
calidad de vida de los habitantes del poblado, comenzó a limpiar y elimi nar las
plagas de roedores de las inm ediaciones del asentamiento. Este hec ho, a pesar de ser
beneficioso para los ase ntados, no cont enía un a evaluación y muchísimo menos un
diagnóstico bien estructu rado (Estudios de Campo 2010-2011). Nos referimos a ello
debido a que realmente no se solucionaba el problema de basuras y muchísimo
menos de plagas, ya qu e el Ayuntamiento se li mitó a limpiar el terreno, cuando
verdaderamente el pobla do necesita un sistema de reco gida de r esiduos y basuras
como el resto de la ciudad de Madrid, además d e inculcar en la poblaci ó n práctica s
que permitan a los sujetos aprender a reciclar, pr eocuparse por la li mpieza del lugar y
mejorar las condicione s de saneamiento y h abitabilidad. Este es un buen ejemplo de
práctica s que no han elaborado un bue n diagnóstico y qu e muchísimo menos han
permitido visualizar por las otras entidades que t rabajan en la z ona, una evaluación
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
55
que acceda a v er y corregir sobre el p apel, un a intervención que interpretamos que
necesita de una valoración del impacto.
Para comprender mejor la evaluación vamos a ap oyarnos en las funciones que
esta debe contener según (Ventosa, 2002) :
- Función opti mizadora: aprovechamie nto óptimo de los procesos, en el
sentido de ir consi guiendo progre sivam ente el m áxim o de resultados con
el mínimo de recur sos.
- Función sistematiz adora: la acción por el mero he cho de evaluarse, tiende
a rac ionaliz arse y estruc turarse progresivamente.
- Función adaptativa o retroalimentadora: bus ca el automantenimiento y la
automejora del programa evaluado, en un a adaptac ión dinámic a, al
facilitar información sobre los efectos de la ac ción, consolidación,
corrección o eliminac ión.
- Función de aprendizaje : formación en la acción, es como se puede
interpretar .
- Función motivadora: la verificación y constataci ón de resultados, ac túa
como refuerzo positivo.
- Función de maduración grupa l: se producen efectos de coh esión y
concienc i a que tienden a mejorar su rendimiento e integración.
- Función participativa: contar con los participan tes, tanto en su diseño
como en su aplicación y posterior análisis de resultados.
José David Gutiérrez Sán chez
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La evaluación evoluciona como proce so o etapa propia, apoy ándose en los
profesionales, y se desar rolla conforme m ás ex periencia adquirimos y m ás aspectos
tenemos que ev aluar. La evaluación pu ede apo y a rse en todas las partes como función
participativa, ajustándose verazmente a las necesidades de las personas y sirve p ara
conocer el impacto de los proye ctos en las intervenciones. La evaluación es
aprendizaje, e s progresiv a y se adapta a todas las partes del pro y e cto.
La s evaluaciones pueden ser realizadas por dive rsos agentes. No tiene por que
ser un aspecto individua l de cada entidad o institución. A veces en la búsqueda de
una evaluación que se ajuste a la realidad de la mejor forma posible, podemos
encontrar problemas. E sto deriva a que no seamos d el todo objetivos, que
eliminemos información o simplemente no contemos con todas las partes del proceso
con el fin de no describir determinada s situaciones que puedan ser más embarazosas
(por ejemplo que se mue stre una realidad que no concuerda con lo pla nifi cado y que
afec te en futuras intervenciones a percibir menos subvenciones por parte de la
administración). Las e valuaciones pueden realizarse a través d e: a gentes e xternos,
agentes internos, agentes mix tos, o realizarse una eva luación p articipativa (Es trella y
Gaventa, 1998):
- Agentes externos: en este caso las inst ituciones o entidades se apo y a n en
consultorías o en los dona ntes para realiz ar la evaluación, con e l fin de
intentar que dicho proce so evaluativo sea el más objetivo posible. No se
trata del mejor modelo por el hecho que sea externo, y a que en numerosas
ocasiones los evaluadores no conocen bien como se ha producido
determinada s acciones o como se ha llegado a cumplir con ellas.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
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- Agentes internos: es aquella evaluación que s e realiza por la mis ma
entidad o institución que ejecuta el pro yecto. E n este caso los autores
diferencian entre evalu ación int erna y autoev aluación. La prime ra es
aquella que es r ealizada por una persona de la organizac ión r esponsable
no vinculada directamente con el pro yecto. S uelen tener sus propias
metodologías de evaluación. La segunda d e ellas, es aquella qu e se realiza
periódicamente por el e quipo de trabajo responsable de la ejecución del
proy ecto en terreno, qu e evalúa de manera regular el avance del mismo
(seguimiento) y su fina lización como parte de la gestión de toda la
intervención (Estrella y Gaventa, 1998).
- Evaluac ión mix ta: combina ag entes externos con internos.
- Evaluac ión participativa: la evaluación e s realizada por todas las partes
del pr o ye cto. En e ste apartado también se inclu y e n a los beneficiarios. El
inconveniente más destacado de este ti po de evaluación es que im plica un
coste temporal demasiado extenso.
Cada entidad debe ajustarse a lo que crea que es más oportuno en cuanto a
realizar una evaluación l o más objetiva posible y que se ajuste a la realidad de los
hechos. Las e valuaciones tienen que ajustarse al tipo de pro y ecto en el que estén
ubicadas.
En numer osas ocasiones los be neficiarios no co nocen la evaluación de los
proy ectos, cuando deberían ser los primeros, a nuestra forma de entender, en conocer
las peculiaridades o de fectos de l as intervencio nes. En El G allinero, no existe una
constante vía de comunicación sobr e la evaluación de los pro yectos que se ejecutan.
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La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
65
CAPITULO 3
ESTADO DEL BIENESTAR Y
GLOBALI Z AC IÓN
José David Gutiérrez Sán chez
66
En este apartado de contenidos nos centramos en analizar aquellos procesos
de transformación y moder nización de los Estados en lo que se refiere a
determinados se rvicios públicos, así como aquellas políticas sociales por las que s e
desarrolla n determinadas intervenciones en espacios concretos como es el de nuestro
caso de estudio, El Gallinero. Comprender el actual Estado del bienestar y su
evolución a nivel global, nos clarifica d eterminadas actuaciones po r pa rte de las
administraciones, lo cu al incide directamente sobre los pro yectos sociales que
deseamos desplegar. La crisis del Estado del bienestar supone un gran reto a los
Estados, así como el imp lantar nuev as intervenciones que aseguren a la po blación un
abanico de posibilidades en las que poder apo y ars e en determinados casos concre tos.
La ev aluación de dichas políti cas y d e los proyectos so ciales que se
desarrolla n, nos a y udan a mejorar la eficiencia en cada intervención, clarificando
aquellos aspectos débiles donde tener que ha cer más hincapié. L a necesid ad de crear
un sistema de evaluación que mejore realmente la compresión de determinadas
políticas, es un buen sistema en sí mismo de intervención. La orientación política en
materia de se rvicios sociales es un punto clave hoy dí a, por lo que debem o s reforzar
con instrumentos adecuados los propios sistemas de tal forma que, podamos
solucionar los problemas y nece sidades exist entes en ca da momento concreto.
Para llegar a comprender la efectividad d e las intervenciones sociales que se
realizan con cole ctivos como el de nu estra investigación, hace falta analizar cómo se
han desarrollado las políticas en materia de derechos soci ales (vivien da, salud,
educación, entre otros). Describir el des arrollo del Estado d el Bi enestar en España 12 ,
12 Señalamos e n este punto la ar gumentación q ue Marco Marchioni (20 14) expresa po r medio de su
ponencia e n el Congreso Internacional “ I nfancia en Con textos de riesgo, Huel va”, donde prefiere
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
67
puede ha cernos compren der las respuestas que hoy día se realiz an con el colectivo
gitano rum ano. La globalización financiera h a marcado las políti cas sociales
actuales, por ello bajo el análisis de las políticas sociales en nuestro país, podemos
llegar a comprender l a mala respu esta a int ervenciones específicas. No podemos
evaluar las intervenciones que se realizan en diversos colectivos sin antes
comprender como dichos procesos han evolucionado y en b astantes casos han
fracasado, de bido al sistema y los modelos desarrollados .
3. 1 Historia/ Antecedentes del Estado del bienestar .
Antes de adentrarnos en los antecedentes, v amos a señalar lo qu e entendemos
por Estado del biene star. El Estado del bienestar se podría definir como;
“E l en cargado de llevar a cabo una se rie de me didas que permitan a lo s
ciudadanos d e una nación el acc eso a un mínimo de servicios que hagan
posible su superv i vencia, d entro del modelo d e econo mía de mercado” (Barroso
y Castro, 20 10).
Según Alemán, y García, (1999), el té rmino de Bienestar comprende la
acción so cial, no solo de los poderes públi cos, sin o también, por p arte d e los agentes
utilizar Estad o Social po r Estad o del bienestar. E l autor co mprende que utiliz ar Estado d el bienestar
trae consigo la creació n de u n Estado de prestacio nes, donde las per sonas son ca da vez más
dependientes y menos autóno mas. “He mos cread o d ependencia y no autonomía”. El siste ma pier de su
carácter social y co nstructiv o por medios q ue crean dependencia y generan co mo resultado m á s
diferencias sociale s. A su vez mostramos i nterés p or mostrar lo que Ernes to Vidal (200 0: 12 1 -130)
expone en relació n al E stado Social: “El E stad o socia l exig e el cumplimiento de los d eberes p ositivos
dond e el E stado y el Derech o asu men funcion es (positiva s) de promoció n y red istribució n fren te a l
mercado”. Más allá de esta inter pretación Vicente Cabedo (200 8) trata lo si guiente: “El E stad o So cial
no p retende negar los va lores y fines del Estad o liberal; al co n trario, lo s asume y trata d e ha cerlos
más efectivo s dá ndo les u na base y un conten ido material. No ca be realizar la libertad sin su
reconocimien to y g arantías formales no van aco mpañadas de unas condicion es existencia les mínima s
que h agan posible su ejercic io real”.
José David Gutiérrez Sán chez
68
privados como la familia, entidade s mercantiles o las entidades no lucr ativas, que
pueden contribuir a la mejora de la c alidad de vida de los individuos en cualquier a de
sus vertientes.
Dentro del argumento fu ndamental del Estado del bienestar, vamos a abordar
los derechos sociales. El ser humano no pued e depender por si solo para des arrollarse
en la vida cotidiana, es decir, la persona ne cesita un Estado defensor qu e garantice
una protección so cial que le p ermita ac ceder a un goce de li bertades par a llegar a
tener una mejor calidad de vida (De Sousa Santos, 2010:65). De bido a las
desigua ldades sociales que plante a la e conomía de mercado, deb en desarr ollarse
otros pro cesos que amplíen el “campo de maniobra” de la persona, es decir, que se le
reconozca po r medio del Estado una serie de de rechos, que conlleven y garanticen
una estabilidad social un iversal en el territorio donde se desa rrollen dichos procesos.
Los derechos so ciales e stán constituidos por los derec hos económicos, sociales y
culturales. Los derechos sociales no pueden entenderse sin una comprensión de las
transformaciones del Estado en su tránsito del Estado libera l 13 al Estado soc ial y sin
un conocimiento de la s dinámicas económica s, históricas y sociales acaecidas
durante el si glo XIX y que produjeron los profundos c ambios en su organización
(Barroso y Castro, 2010). Al desarrolla rse el capitalismo durante dichos periodos y
los sig uientes, aparecen nuevos ti pos de desi gualdades social es y por supuesto las
que se conocían se agravan. Es necesario un entendimiento entre Estado e
individuos, para llegar a una mejora social.
13 En relació n al Estado liber al nos apo yamos e n los estudios d e K ymlicka (1 996 ) sob re lo s der echos
individuales y de grupo en la democracia liberal.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
69
En relación a la desigualdad incluimos las persp ectivas de la igualdad que
Alarcón (2000: 112-120) expone y que nos pueden a yudar a comp render mejor aún
los diversos conce ptos y ti pologías dentro de los g randes escenarios por donde
vamos indagando. En palabras del autor:
“El siglo XX es el periodo de ti empo en el que más se ha avanzado hacia la
igualdad humana, el valo r jurídico al qu e tienden todos los De rechos Humano s
sociales o de se gunda generación. Este avance puede analizarse desde dos
perspectivas: d esde la igualdad como punto de part ida, como igua ldad de
oportunidades, y desde la igualdad como punto de llegada, como i guald ad de
resultados” . (Alarcón, 200 0).
Tabla 2: Perspectivas de Ig ualdad
Dos perspectiv as de la ig ualdad
Alarcón (2000)
Com o Punto de partida
La igualdad de oportunidades en la n o
discriminac ión de ning ún individuo en el
ejercicio y desarrollo de sus aptit udes d e cara a
su participac i ón en e l proceso produc ti vo, la
legislación, l a cultura y, en g eneral, cualquier
faceta de la org anización socia l
Com o Punto de llegada
La igualdad de resultados es la cons ecuencia del
co njunto d e medidas a tomar po r los poderes
públicos para e l l ogro d e una sem ej ante calidad
de vida y de una igual satisf acción de la s
necesidades h um anas básicas
Fuente : Elab oració n Propia extraído de Alarcón (2000 : 112 - 120)
José David Gutiérrez Sán chez
70
3. 2 Los Derec hos S ociales.
Según Contreras y Prieto y des arrollado en (Barroso y Castro, 201 0),
consideramos que los derechos sociales se caracterizan por las siguiente s
peculiarida des:
- L os d erechos sociales so n derechos de prestación. De pr estación po r pa rte
del Estado, en cuanto a otorgar bienes o servicios a los indi viduos, tales
como; educación, los derechos de los niños a la protección de los p adres y
de los poderes públicos, el derecho al tr abajo y a la r emuneración
suficiente, el derecho al acceso a la cultura y al desarr ollo integral de la
personalidad, el derecho de la familia a la protección social, economía y
jurídica de los pode res públicos, el derecho a l a formación pro fesional,
seguridad e hi giene en el trabajo, el derecho a la Seguridad Social, el
derec ho a la salud, el de recho a disfruta r del medi o ambiente, el derecho a
una vivi enda digna, los d erechos de los disminuidos físicos, sensoriales y
psíquicos, derec ho de los ma y or es, los derec hos de los consumidores y
usuarios a la defensa de la seg uridad, la salud y de sus propios intereses.
- L os derechos sociales son de titularidad individu al de c arácter empírico,
que inspiran en una concepción empírica y r ealista del se r humano. Son
de titul aridad individual, porque se entiende que l os derechos son d e c ada
persona, es particular. La concepción empírica y realista de los derechos
sociales hace referencia al hombre con sus ne cesidades bási cas en sus
relaciones.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
71
- L os derechos so ciales remiten a un concepto d e libertad configurado a
partir de la igua ldad.
- L os derechos sociales so n un elemento de solidaridad social. Los derec hos
son solidarios porque hay una unión entre lo indi vidual y lo colectivo, en
cuanto a la solida ridad del todo sobre el ind ividuo y viceversa. El
individuo forma parte de la sociedad, y esta tiene q ue reconocérselo.
Desde e l marco Constitucional y su desarrollo normativo en España , los
derec hos sociales s e caracterizan por determinados criterios que los hacen operativos,
de los que, entre otros se destacan (Las Heras, 2005):
La soli daridad 14 cómo valor moral en la fundamentación de los derec hos,
que se presenta cómo antítesis de un liberalismo individualista en el que
el ser humano se relaciona con los demás desde una perspectiva del
contrato, del intercambio de mercancías…, eludiendo la perspectiv a de la
igualdad y la dignidad qu e identifica a todos los seres humanos.
Los derechos sociales se definen cómo d erechos de ti tularidad individual.
Es el individuo conc reto el sujeto de derechos y no el grupo social al que
pertenece.
La r esponsabilidad de los poderes públicos para hacer efectiva la
aplicación de los derechos humanos garantizando que la dignidad de las
personas quede preservada pudiendo satisfacer sus ne cesidades sociales
básicas.
14 Derecho d e 3ª Generac ión
José David Gutiérrez Sán chez
72
Los derechos sociales se concentran en prestaciones que respo nden a las
necesidades sociales bá sicas de las personas, y cu y a aplicación se
desarrolla n en el marco de los sistemas públicos que sustentan el Estado
del bienestar.
Marshall (1997) en la construcción del concepto de ciudadanía, expresa que
dentro de ésta existen tres tipos a saber; ciudadanía civil, política y social, y que
intrínsecamente a estas c ategorías apr eciamos y s e extraen los derechos civiles, los
derec hos políticos y los s ociales. Partiendo de ello Borja (2002 ) interp reta que dentro
de dicha tipología de dere chos e xpresada por Marshall, estos tienen un c arác ter
dinámico y evolutivo a lo largo d el ti empo y que por lo tanto no están resueltos, de
modo que:
- e n re lación a los derec hos civiles, existen care n cias por ejemplo en: respeto
a las mujeres o personas homosexuales.
- en cuanto a los derechos políticos; se identifica que tienen todavía que
evolucionar más en cuanto a sufragio unive rsal, autonomías territoriales, l egalización
de todos los partidos políticos, de sarrollo de la democrac ia participativa y
deliberativa (B orja, 2002 ; De L ucas, 2013).
- y en relación a los derechos so ciales, el a utor sostiene que estos están
incluso en retroceso.
Según B a rr (1993 ) e xist en unos objetivos intermedios de los fina les dentro
del Estado d el bienestar, los cuales deben ir desarrollándose a medida que los
Estados evolucionan, co n el fin de mejorar l a dis tribución de los recursos. Barroso y
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
73
Castro (2010) s eñalan l a eficiencia, la equidad y el desarrollo como los objetivos
finales dentro del Estado del bienestar. Dentro d e estos objetivos finales, d estacamos
según Barr c omo interme dios los siguientes:
Tabla 3: Objetivos finales dentro del Estado del Bienestar.
Macroe ficiencia
Un reparto eficiente del P NB (Producto
Nacional Bruto) debe afectar positivamen t e
a las instituci ones del Es t ado del bi enestar,
en función de las necesida des básicas.
Microeficien ci a
La pol ítica e conómica tendría que div er sificar
eficientem ente l a totalidad de las fuen t es del
Estado de bien es tar.
Incentivos
Debe eliminarse los efec tos adversos que la
política de reparto pueda provocar en la oferta
de traba j o y el ahorro, aunque este as pecto
quedaría r elativ amente logrado si de lo que se
trata es de cub rir autenticas nece sidades.
Disminución de l a pobrez a
Eliminar todos los aspectos que hacen po sible
la pobreza.
Seguridad human a
Seguridad y protec ción del Estado en materi a
de salud, educa ci ón y empleo.
Pensiones de vejez
Relacionado con la j ubilación y la si tuación de
viudedad e inc apacidad.
Igualdad ver tical
Búsqueda de una justa redi stribución de la
renta.
Igualdad horiz ontal
El Estado tiene que tener en cuenta otros
aspectos com o la edad, tamaño de la fam ilia, la
composición de é sta, etc.
José David Gutiérrez Sán chez
80
Dentro del estudio que desarr olla Barr oso y Castro, sobre los modelos del
Estado del bienestar, se contempla un a diferenciación dentro del modelo
centroeuropeo/mediterráneo que plantea Moreno y que a nuestro entend er refleja más
específicamente los div ersos modelos. Dich a diferenciación tr ata de s eparar los
países centroe u ropeos de los del mediterrá neo, manifestando la exis tencia final de
cuatro modelos, los cuales son: Modelo Liberal/ang losajón,
Bismarc kiano/conservad or, Nórdico/socialdemócrata y Sureño/mediterráneo.
Tabla 4 : C arac terísticas de los modelos de Estado del bienestar.
Criterios
Liberal/Ang l o-
sajón
Bismarck iano /c
onservador
Nórdico/Soc ialdemó-
crata
Sureño/Med i te-
rráneo
Países de
desarrollo
EE.UU, C ana dá,
Reino Unido
Alem ania,
Francia, Bélg i ca
Dinam arca, Finlandia,
Suecia y N or uega
I talia, España,
Grecia y Portug al
Pobreza
Problem a de l
I ndividuo
Problem a de l
In di viduo
Problem a s ocial
Problem a de l
I ndividuo
Papel
Mercado
Importante
Importante
Importante
Poco import ante
Papel
Estado
Poco import ante
Poco import ante
Importante
Poco import ante
Familia
Poco import ante
Importante
Poco import ante
Importante
Política
Empleo
Activa
Pasiva
Activa (flexib l e)
Pasiva
Sindicatos
Bajo poder d e
decisión
Poder de
decisión
Poder de de cisión
Poder de de cisión
Ideología
política
Conservado ra
Conservado ra
Social
Conservado ra
Católica
Derechos
Sociales
No universal
No universal
Universal
Universal (s alud,
Educación)
Aparición
S. XIX
S. XIX (fina les)
S.XX (mediad os)
S. XX (déca da 70)
Fuente: (Ba rroso y Cast ro, 2010).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
81
3.5 Crisis del Estado del Bienestar y la G lob alización.
El Estado del bienestar tradicional en Europa Occident al ha entrado en crisis
desde finales de los años setenta, dond e la efectividad de las políti cas Ke y n esianas
tradicionales s e v en condicionadas por el nu evo contex to económico mundial, donde
las políticas monetari stas han derivado e n políticas de rac ionali zación,
privatizaciones y contención del gasto público (Calderón, 2004). Se gún Cal derón los
pilares del Estado d el bienestar (el económico, el institucional y jurídico y el
ideológico) se en cuentran cuestionados, y a que en épocas pasadas la realidad
económica es b astante diferente a la actual, debido a que el crecimiento e conómico
permitía la ejec ución de l os programas sociales 16 .
Hoy día nuestro contexto es diferente. Estamos s umergidos en procesos más
globale s y me nos racionales, debido a la expansión de los merc ados económicos, las
tecnolog í as y los medios de comunicación, es decir, lo que cono cemos h o y día po r
globalización. Según Del Fresno (2015), los cambios asociados con las nuevas
tecnolog í as en cu anto a su capacidad y desarrollo en la sociedad han causado un gran
impacto en la so ciedad. El fenómeno de la globalización ha significado una
redefinic ión de los roles y el alcance de los Est ados, por lo que resulta pertinente
preguntarse por los elementos propios del Esta do del bienestar que persisten e n la
actualidad (O lmos y Silva, 2011). Quizás debamos repensar otros modelos o formas
de Estados be nefactores e n respuesta a estos c ambios globales y de los pr opios
16 “ El retroce so significativo del Estado del b ienestar, aunque n o su destrucc ión inmed ia ta significa:
deterioro de la ca lidad e intensidad protecto ra de los princip ales mecanismo s del Estad o de b ienestar
y, al mismo tiempo , contin uidad d e ciertas funcion es de p rotección socia l, institucion es y formas de
intervención p ública s, co n unas garan tías bá sicas d e ca rácter u niversal y el desarro llo de sistema s
privado s y mixtos” (Antón, 2 012) .
José David Gutiérrez Sán chez
82
Estados. Recordamos en este sentido las palabra s que Mar chioni (2014:4 5) emplea
en relación a esta crisis del Estado de l bienestar;
“La mala gestión y l a mal a administración del llamado Estado de b ienestar ha
contribuido e normemente a que ahora las cosa s s ean mucho más di fíciles y que ,
en concreto, paguen un precio muy alto las clases sociales co n menores
defensas” . (M archioni, 2 014:45).
3.5.1 Efectos de la Globalización sobre los progra mas púb licos de inter vención
social.
Los Estados sufren una pérdida de autonomía provocada por la globalización
económica (Gummet, 1 996). P odemos decir e ntonces , que el Estado del biene star
está sufriendo cambios dentro de su estructura que afectan directamente a sus
objetivos finales. La política social queda subordinada por l a política económica, de
ahí que podamos dec ir que los Estados pierden “fuerza” en cont raposición con la
economía 17 . El Estado del bienestar no está llegand o a su desaparición como tal, pero
si es cierto que está sufriendo grandes cambios que afectan a su composición y esto
se ve reflejado en las p olíticas sociales que los Estados vienen desa rrollando en la
actualidad 18 . Estos grandes cambios en las políticas sociales inciden directamente al
acceso a los derechos bá sicos que permiten un ni vel de vida di gno. I nclui mos en este
sentido las palabra s que Marco Marchioni expone (2014);
17 Asistimos a un retroce so del bienestar social, d e derechos so ciales, trasladándonos a posturas más
favorables a los mercados, q ue a las pro pias sociedad es h umanas (Bar rera et al. 2013).
18 Son las p olíticas so ciales las q ue e stán s ufriendo reaj ustes, man ife stándose en u n d eter ioro de la
integración social y la frag m entación de las sociedad es.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
83
“Las política s social es han degenerado pr ogresivamente hacia e l
asistenciali smo individuali zado, p erdiendo de vista su fina lidad fundamenta l
que es l a de contribuir a que las personas (individual y colectivame nte
consideradas) de manera a ut ónoma puedan, superar su situación de necesidad
contando con los recursos (conocimientos, profesiona les, técnicos, económicos ,
etc.) que la sociedad les ap ort a”. (Marc hioni, 2014).
La s situaciones de riesgo e n las que se inician “los proc esos de exclusión”
tienen como falta el acceso a los derechos básic os. El derecho a la Educación, a la
Salud, a los S ervicios S ociale s, y a un nivel de Rentas básicas (derivadas del tra bajo
remunerado, pensione s, rentas mínimas u otros tipos de ing resos), son la mejor
garantía para afrontar la exclusió n social desde una pe rspectiva básicamente
preventiva 19 (Las Heras, 2005).
Existe una pé rdida de control estata l fre nte a la e conomía (Ca stells, 2005 ;
Gilbert, 2015). S egún C astells, ex iste una pé rdida de regulación estatal que se ve
acentuada por:
“ [… ] l a recie nte impo rtancia del comercio in t erna cional en e l crec imiento
económico, el aumento consid erable de la i nver sión extranjera directa, la
globalizac ión de una parte de la producció n de bienes y servicios en torno a
empresas multinacional es y a sus redes auxi l iares, la interpre tación
internacional de mercad os de bienes y se rvicios, la formación de un mercado
global de trabajadores de especial cualific ación y l a importanc ia dentro de las
migraciones internac i onal es de mano de obra de spl azada por las crisis
19 Seg ún Las Heras (2005 ), la estrategia de un iversalidad de derech os sociales básicos h a de s er
acompañada con otro s instrumentos preventivos orie ntados a p otenciar las garantías en el ej ercicio de
derechos y a desarr ollar políticas inte grales para la inserci ón social. Estos planes están orientados
entre otros a imple m en tar los siguientes obj etivos y medidas : Rentas mínimas de Inserción, P rogramas
de Ins erción laboral, A cc eso a la educación, salud y vivienda, A cceso a los Ser vicios Sociales y
Mentalización y sensibilizació n Social (La s Heras, 20 05).
José David Gutiérrez Sán chez
84
económicas hacia zonas con mayo re s opor tunidades de empleo y progreso ” .
(Castells, 2005) .
Estamos viviendo en un periodo de d ebilitamiento de los de rechos sociale s, o
lo que es lo mismo, un aumento de las exigencias para ac ceder y materializar los
mismos, que se manifiesta en un plano financiero, jurídico social e instit ucional
(Calderón, 2004). En lo financiero se reproduce en el recorte de las pr estaciones
públicas. En e l plano jurídico social, se manifiesta en un endurecimiento de las
condiciones de acceso al disfrute de determinados derec hos sociales, y en el plano
institucional, es desde este lugar donde se v a a co ndicionar y determinar lo s aspectos
económicos y socia les.
Este nue vo Estado d el bienestar resulta de la i ncidencia continuada de los
procesos que permiten la globalización. Los cambios sociales, culturales e
ideológicos son constantes. L a viabilidad del Estado del bienestar depende, por tanto,
de la políti ca fiscal a plicada por los gobiernos nacionales en este contexto
globalizado (Calderón, 2004). La capacidad pa ra mantener determinadas políticas
sociales, se v e merma da por la propia capacidad de los Estados en su afán
reca udatorio para sufragar los costes que permiten la estabilidad de dichas políticas
sociales. Uno de los grandes problemas de la globalización económica es que ésta, ha
crea do un m ercado finan ciero transnacional que afecta directamente en esa capacidad
reca udatoria de los Estados.
A pesar de todo, como señala Guillermo de la Dehesa (2004), el actual
proceso de globalizaci ón se asienta sobr e bases m ás sólidas que las etapas anteriores
de principios del si glo XX. En períodos ant eriores, el número de países que
participan en ella (globalización) era mucho menor. Nunca ha habido tantas
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
85
economías abiertas en el transcurso de la historia como ex iste ho y , tras la apertura de
los países ex comunistas (De la Dehesa, 2004).
El Estado del bienestar está en ví as de revisión por la conjunción de d os
fenómenos: la globaliza ción ec onómi ca y las nuevas a ctitudes sociales (Calderón,
2004). Al no existir una autorida d tributaria a nivel global, aparecen problemas
importantes para los Esta dos, como puede ser el nivel de gasto público (el cual cada
vez es ma yor), y el in greso. Al establecerse un mercado inte rnacional, los Estados
reciben menores ingresos, lo que incrementa el gasto. Esto se manifiesta por ejemplo,
en la reducción d el disfr ute de determinados der echos, los cuales en v ez de poderse
disfrutar por la ma y o ría de la población, recibe n restricciones, provo cadas en l a
mayor ía de los casos por los mercados globalizados.
La globalización, al extender la interdependencia entre los pueblos de la
tierra, ha acentuado la n ecesidad de una acción colectiva global y la impo rtancia de
los bienes públicos globales. El que las instituciones g lob al es creadas en r espuesta a
ello no hayan funcionado a la perfección no es sorprendente: los problemas son
complicados y la acción colectiva a cualquier nivel es difíc il (Sti glitz, 2009: 274).
Stiglitz a su vez se preocupa por lo que l a globalización pu ede h a cer con l a
democracia. En pa labras del autor:
“L a globalizac ión tal como ha si do defend i da, a me nudo puede susti tuir las
antiguas d ictaduras de las él ites nacionales po r las nuevas dictadu ras d e las
finanzas internacionales. A los país es de hecho se les avi sa que si no se
respetan determina das con diciones, l os mercados de capitale s o el F MI (Fondo
monetario internacional) se nega rán a prestar les dine ro” . (Stiglitz , 2009:274 ).
José David Gutiérrez Sán chez
86
Es decir, los Estados son presionados por los mercados para que renuncien a
parte de su soberanía na cional, de forma que los propios mercados disciplinan a los
Estados.
Podemos llegar a oír que para muchos la globalización ha supuesto un avance
en las vidas de las persona s, que ha func ionado. Esto no se manifiesta siempre del
mismo modo, ya que t ambién son bastantes los que ex presan su malestar debido a
que la g lobaliz ación solo les hace s er más pobres y est ar más sometido al i mperio de
los mercados. Para Sti glitz si la globalización con tinúa desarr ollándose d e este modo
se seguirá generando más pobreza e inestabilidad en el mundo 20 . P or ello, dic ho autor
expone aquellas causas o iniciativas a tener en cuenta para que la globalización
funcione para encontrar un equilibrio (Stiglitz, 2006). Dichas cláusulas básic as
(tomamos las más relevantes para nuestro estudio) deberían ser las siguientes:
- Compromiso de los países desarrollados por un sistema comercial más
justo, por un sistema que fomentase el desarrollo de manera real.
- Un nuevo enfoque de la propiedad intelectual y el fomento de la
investigac ión que, al tiempo que continuase proporcionando incentivos y
recur sos par a la innovación, admitiera la importancia del acceso al
conocimiento de los paí ses en vías de des arrollo a proteger sus sab eres
tradicionales.
20 Ésta r eflexión nos r ecuerda a las palab ras que Juan Maestr e (2007) manifiesta: “ cuand o el Terce r
Mundo se co nvierte en protago nista político, econ ómico y social a nivel internacion al y el h orizonte
del desarrollo se d ibuja como la expecta tiva un iversal, se solicita un dictam en sobre los prob lemas de
ese mundo, que no es n ingún tercero, sino una parte del nuestr o y además integrad o p or la inmensa
mayoría d e sus comp onentes”.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
87
- Un acuerdo de los pa íses desarrollados para compensar a los países en
vías de desarrollo por los servicios que prestan al medio ambiente, tanto
en lo relativo a la conservación de l a biodiversidad como por su
contribución a solucionar los problemas de l calentamiento global.
- Que los países desa rrolla dos se comprometan a pagar a los países en vías
de desarrollo por sus recursos naturales y a extraer éstos de manera que no
dejen un legado de degradación medioambienta l.
- Reformas en el sistema financiero global que reduzcan su inestabil idad y
traspasen la ma y o r c arga de ries go a los países d esarrollados, qu e están en
mucha mejor disposición de a frontarlo.
- Un conjunto de reformas (legales) de l as instit uciones que, por ejemplo,
impida la creación d e m onopolios globales, qu e facilite una g estión just a
de las quiebras tra nsnaci onales tanto para los países soberanos como para
las empresas afectadas y que oblig ue a las corporaciones multinacionales
a hacer frente a sus respo nsabilidades.
Estas son al gunas de las cláusulas básicas que d eberían tenerse e n c uen ta,
para d e esta forma evitar los problemas, que como hemos comentado anteriormente,
produce la g lobalización económica sobre los ciudadanos.
La globaliz ación es un p roceso económico que está a favo r de las emp resas
trasnacionales, donde l a imposición de nuevas reglas a los Estados, h acen que estos
José David Gutiérrez Sán chez
88
sean cada vez menos capaces de manejar sus propias decisiones, es de cir, los Estados
están dirig idos por las normas de los mercados 21 .
Por el contrario encont ramos grupos cada vez más cohesiona dos a nivel
mundial, que se sit úan totalmente en contra de la globalización financiera que
estamos de tallando. A t ravés de ello se crea un modelo de sociedad alterna tiva
impulsado por los movimientos por la justicia global (Díaz -Salazar, 2003:52 -53).
Estos grupos tienen una serie de valores y principios desde los que s e op onen a la
globalización neoliberal y plant ean sus alternativas. Se gún Díaz -Salazar ese modelo
de sociedad se basa en u na serie de fundamentos:
a) La dig nid ad inviolable de todo ser humano, lo cual e xige equidad. Eso
conlleva a un reparto justo de los recursos entre t odos los habitantes del
planeta, desbordando de una vez el marc o d el Estado nación.
b) El patrimonio común de la humanidad, qu e está constit uido por un
conjunto de bienes universales que en mo do alguno pueden se r
mercantilizados, privatizados y patentados, pues son de propieda d
colectiva. Los bienes universales no pueden ser merca ntilizados (ag ua,
alimentos, aire, etc.).
c) La democracia r adical, q ue conlleva imponer l a soberanía popula r sob re
todo tipo de poder político o económico. Este fundamento propu gna una
democracia ex pansiva, que incluye los derec hos humanos integrales, e l
pluralismo y la sepa ración de poderes, pero que va más allá de la
21 Esto reper cute d irecta m ente, co mo bien señala Ángel Sa nz, en una pr ecarización del merca do de
trabajo, provocando a su vez un aumento de la vul nerabilidad entre las clases trab ajad oras, haciendo
florecer de m anera evidente el fenómeno de la nueva pobr eza (Sanz, 20 01).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
89
constitución de parlamentos pluripartidist as. En este punto además
queremos añadir las palabras que S ain (1998:1 57 -166) muestra y que
guardan re l ación con dicho apartado: “La democ racia se sustenta en la
persona humana como age nte social constructo r de su me dio natural y
poseedor de los valores en los cuales se basan con fuerza los principios
de sus instituciones bá sicas. De esta forma el sujeto político que
constituido como <ciudadano>, portando un doble sentido de esta
ciudadanía: por un lado en los aspectos específicamente políticos, y por
otro como parte de una sociedad civil, en la cual tambié n se le reconocen
sus derechos y su capacidad de manifestar su opinión y voluntad” .
d) El principio de precaución y la regulación ecol ógica de toda actividad
humana debe n m arcar los nuevos modelos de desarrollo alternativo.
e) La no violen cia, fundamento de la vida en comu nidad, es el medio más
adecuado para la resolución de conflictos y la estr ategia orientadora de las
luchas de los movimientos (desob ediencia c ivil, conflicto social,
insumisión cívica, prácticas de boicot, e t c.).
f) El respeto de la identidad y de la diversidad.
g) La subsidiariedad, que es la que articula la sob eranía de lo local, alienta la
democracia participativa, e inspira la política de proximidad y
descentralización.
h) L a ec onomía al servic io de la persona humana, de la satisfacción de las
necesidades básica s y de la primacía de l factor trabajo sobre el capital.
José David Gutiérrez Sán chez
96
Este apartado trata de most rar la importancia de un avance pl eno y sin
aspectos perjudiciales de ntro del desarrollo de un menor, de tal fo rma que analizando
el contexto donde el sujeto se envuelve, así como de aquellos f actores que posibil itan
la ex clusión, p odamos conocer detalladamente los diversos probl emas, y por
supuesto, buscar una solución perdurable en el ti empo. Teniendo en cuenta la s
definiciones antes analizadas en este estudio y est udiando aquellos factores de riesgo
que obstaculizan el desarrollo, podremos de este modo indagar en los procesos de
intervención.
Comprender la relación del m enor con su medio más próx imo (contexto) y
analizar aquellos fa ctores de riesgo y conductas, nos a y udan a clarificar a ún más la
evolución de determinados problemas, así como de aquellas n ecesidades tanto
expresas como no expresadas direct amente. Ente ndemos factores de ries go aquellos
que incrementan la probabilidad que se desarrollen determinados casos
problemáticos y a su v ez aquellos que pueden favorecer que se ex presen dichos
problemas.
La fa milia juega un p apel fundamental en el desarrollo evolutivo de los
jóvenes, por tanto nuestra labor debe estar orientada a satisfacer las n ecesidades de
los jóvenes, pero trabajando con la red más cercana, de tal forma, que los procesos
desequilibrantes de cond uctas que se emplea n para salir del contexto de pobre za, no
sean una pauta firme y podamos trabajar los medios utilizados dándoles la vue lta
como forma de integración social. El hogar familiar constituye unos de los espacios
más importantes en la vida de un niño (Jiménez, 2015:81).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
97
4.1 Menor, De sarrollo y Factores de Riesgo.
Aproximándonos a la interpretación de la Conven ción sobre los Derechos del
Niño de 1989 25 , se define niño y niña a todo ser hu mano menor de dieciocho años de
edad, salvo que, e n virt ud de la ley qu e le sea aplica ble, ha ya alca nzado antes l a
mayor ía de edad. En nuestro caso de estudio nos referimos a menor para establecer
un punto general donde englobar al niño y a la niña, sin hacer meras distinciones
entre géneros. En relación a la Convención, desta camos que nos encontramos ante un
documento con fuerza ju rídica vinculante, es d ecir, cuando un Estado ratifica el tex to
queda automátic amente obli gado a l respecto de su articulado (Ravetllat, 2015).
Nos referimos a menores inmersos en procesos migratorios, los cuales forman
parte de toda una est rategia familiar, es decir, éstos están acompañados por sus
familias durante dicho proceso. Se h an dete rminado casos de menores que han
viajado con personas de refere ncia como ami gos de famili ares o parientes lejanos. El
proceso migratorio e s entendido com o el trayecto realizado entre pa íses, es decir,
fuera de su país de origen. Esto supone un desafío y esfuerzo, llegando a su estado
pleno con la int eg ración social en la sociedad receptora (esto no es reproducible en
todos los casos). Hablamos de procesos que presentan una serie d e motivos
migra torios (Abad, 2005 ), los cuales e n su mayoría están orientados a problemas
económicos y de mejoras de la ca lidad de vida (So lé, 2000).
Dentro de las diversas interpre taciones sobre l os menor es de pro cedencia
gitano rumana que nuestra investigación diserta, resaltamos la necesidad de
25 La Co nvención de lo s Der echos del Niño de 1989 sitúa a lo s niños co mo suj etos d e Derechos en
lugar de obj etos de pro tección (Salas, 2010 ).
José David Gutiérrez Sán chez
98
protección hacia estos menore s, con el fin de g arantizar su desarrollo en el mejor
clima posible. Analizando el contexto más próximo en el que el menor se encue ntra
(en nuestro caso el asentamiento), podemos interpretar como r esulta complejo tanto
para los jóvenes como pa ra sus familias, el completar un des arrollo constante sin que
sucedan alte raciones negativas que afectan directa o indirectamente a dichos
procesos que permiten un buen progreso en la vida de los sujetos. Son varios los
aspectos que inciden en los procesos de madurac ión y qu e con el paso del tiempo,
demuestran como determi nadas acciones o impedimentos, provocan déf icits en la
evolución de la personalidad de los jóvenes.
En este sentido nos acerca mos a la teoría que Brofenbrenner (1987) destaca
sobre el desarrollo por medio del modelo e cológico. Según e ste modelo, pode mos
abordar la desprotección infantil, la vulnerabilidad y exclusión de los ado lescentes,
desde la consideración de estos, como un p roducto final de una disfunción
fundamental en un co mplejo ecosistema con numerosas v ariables interactuando
(Uceda y P érez, 2010). E l modelo señala l a relación rec íproca entre el indi viduo y su
entorno, la cual manifies ta una r elación d e dinámi ca circul ar. Debemos resaltar las
grandes diferencias ex istentes entre diversos contex tos, entendiendo las diferencias
como probabilidade s de que puedan reproducirse hechos concretos orientados a
factores de riesg o
Por ello podemos interpretar que no todos los asentamientos cumplen un ciclo
que podamos entender d e manifestación universal, sino que cada entorno evoluciona
según los propios indi viduos y las int ervenciones ejecutadas en dicho lugar
determinado. Actualmente y como s eñala R ojo (2 010: 10), está siendo reclamada por
los investiga dores so ciales, la investigación sobre el impacto del territorio en los
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
99
comportamientos sociales, y sob re las políticas cohesivas de intervención social
desde el territorio ante los problemas de marginación y del incuencia. Bajo el
paradigma de que solo ex iste marginación si ex iste un pode r establecido que delimite
las fronteras de la toler ancia social, R odríguez (19 86), expone que la valoración de la
marg inalidad se entiende como una realidad p roducto de la estruc tura social, de las
relaciones sociales que producen los miembros de la sociedad.
Apoyándonos en Rojo (2010) y continuando con el im pacto de deter minados
territorios o espacios sensibles en la violencia que ejercen diversos grupos o
colectivos y sobre tod o e n jóvenes, nos ad entramos al concepto de barrio o territorios
“sensibles” que aporta la Sociología de origen francés en los años 80 inclu y endo un
análisis conceptual y fundamental en el propio análisis sociológico de l a violencia
juvenil urbana. El a tri buto de “sensible” suma el tra dicional término de “ba rrio
desfavorecido” comúnmente utilizado en España ( Rojo, 2010).
Para una mejor compr ensión de la distinción e ntre Bar rio Des favorecido y
Barrio S ensible, va mos a apoyarnos en el siguiente cuadro, de ta l forma que nos
ay ude a entender el contexto y aquellos aspectos propios de lu gares concebidos como
excluidos o en procesos de exclusión, que influ yen en el desarrollo d e lo s jóvenes,
por sus diversas caracter í sticas.
José David Gutiérrez Sán chez
100
Tabla 5: Aspectos comunes en la definición de barrio desfa vo recido y
barrio sensible.
Barrio Des f avorecido
(Alguacil 2006 ; Mario Jordi Sánchez y
Francisco A i x, 2009)
Barrio Sens i ble
(Robert Herin , 2008)
Los urbanísticos: deficiencias estructural es de
los edificios y viviendas ; falta de
infraestruc turas para ate nder las necesidades
de la pob l ación; esc asa calidad
medioambien t al en la zona; abandono de lo s
espacios públicos y perce pción de i nsegurid ad
ciudadana.
Escasa actividad económ ica por su orientac i ón
predominan te residenc i al y el r etroceso del
pequeño com ercio frente a las grande s
superficies.
Degradación.- conjuntos urbanos que se han
degradado con rapidez; por m ateriales m ediocr es,
acabados chapuce ros con prisas, f alta de
m antenimiento, m olestias (insonor i zación,
degradación escaleras, ascensores averiados cuando
existen, abandono de espacios verdes). Imagen
negativa.
Hábitat que acoge fundamentalmen te a
jóvenes y mayores dependientes ; hogare s
unipersonales ; hogares desestructurados ,
fuerte movilidad poblacional (los que salen
huyendo y l os que entra n por precar izados).
Predomin io de pobreza y riesgo de exclusió n
social.
Pauperización.- l as viviendas liberadas por los qu e
acceden a la prop i edad se transfieren a fam il ias
cuyos r ecursos son cada ve z más precarios a medida
que pasan los años. Se concentran las familias
socialmente más desposeídas y con problem as de
empleo. Alta propo rción de familias
m onoparentales.
Redes soc iales y de conv ivencia de t erioradas,
precisament e por la movilidad tan elevada y l a
falta de laz os de re l ación social y estructuras
de apoyo. En ausencia de tejido asocia tivo
representat i vo, la capac idad organiz ativa y
reivindicativa muy baja.
De -socialización.- la r uptura de l os lazos sociales se
ubica en el corazón de la cri sis de la s periferia s
urbanas. El reagrupam i ento de poblacio nes que
tienen en común la pobrez a ha hecho des aparece r la
m ezcla de categorías so ci o-profesionale s y los
intercam bi os beneficiosos que pudieran su rgir.
Fuente: Roj o (20 10).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
101
Como podemos observar y dentro de nuestro caso de es tudio, el concepto de
Barrio Desfavorecido es el que m ás se ajusta a la int erpretación que realizamos sobre
el contexto, y enlazando con el modelo ecológico de Brofenbrenner, las
caracter ísticas aquí expuestas forman p arte de ese complejo ecosistema donde
intervinieren diver sas variables.
Por otra parte podem os esbozar aquellas características propias del
chabolismo que como bien argumenta Cortes en 2003 y que d escribe Torres (2011),
son diversas y a su vez apuntan a otras características complejas de ase nt ami entos; la
accesibilidad, la adecuación de las características de la vivienda o a lojamiento en
razón de las necesidades y caracteres demográficos de sus ocupantes, el r iesgo o la
seguridad de poder disfrutar de un uso estable y continuado de la viviend a, y l a
propia habitabilidad (situac ión física y arquitectónica) 26 .
Además de las peculiaridades del c ontex to donde habitan los menores, existen
otros aspectos que alteran el desarrollo de los mismos y que probablemente se
expresen en diversas situaciones. En este sentido nos referimos a múlti ples factores
de riesgo que alteran el d ía a día de los jóvenes. Los fa ctores d e riesgo son variables
que pueden a fectar negativamente al desarrollo de las personas (Herrera, 1999).
Sánchez-Teruel (2012) rec oge aquellos tipos de factores de riesgo a los que se
enfre nt a un menor;
por un lado encontramos aquellos factore s de riesg o de carácte r
psicológico (baja a utoestima, escasa s habilidades de a frontamiento,
26 Todas estas car acterísticas so n ab ordad as en el Caso de E studio de esta Investigac ión.
José David Gutiérrez Sán chez
102
ansiedad, impulsi vidad, baja tolerancia a l a frust ración, ri g idez cognitiva
y locus de control interno);
de carácter familiar (inestabilidad, estilos parentales disc repantes o
inadecua dos y modelos inapropiados);
de tipo social (entorno conflictivo, exposición a modelos antisociales,
acceso a sustanc ias tóxicas y esca sas redes de apoyo social);
y otros factores como el desempleo, la inacti vidad o el absentismo
escolar, etc.
Comprender estos factor es de riesgo tien e que facilitarnos precaución, y a que
como ex presa Krausskopf en 1999 y citado en (Morant, 2003), el conocer aquellos
aspectos o factores d e u n niño o joven, no prod uce certeza total d e que se va ya a
alterar su des arrollo, más bien a y ud a a estimar la probabilidad de qu e esto ocurra (En
Sánchez-Teruel, D., 20 12). Considerar una probabilidad como una c ertez a, e n
materias de pr evención s ocial, es un grave error, y a que se s abe que un niño o joven
puede coexistir con todos los fac tores de riesgo posi bles y, sin embargo, no
externalizar comportamiento de r iesgo (Sánchez- Teruel, 2009).
Siguiendo con Sánchez-Teruel, no debemos confundir factores de ries go con
conductas de riesgo. Los factores de riesgo son situaciones o cara cterísticas que
disminu y en la prob abilidad de lo grar un desa rrollo pleno, y por otro lado conductas
de riesgo, se refiere al producto final s obre el comportamiento humano que tienen
dichos factores.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
103
En nuestro caso d e estudio nos apoya mos en el desarrollo de los jóvenes p ara
explicar determinados comportamientos que se manifiesta n en ellos mismos. En este
caso nos apo ya mos en el desarrollo psi col ógico qu e Piaget esta blece. Es
aproximadamente entre los 11-14 años de edad cuando se manifiestan una serie de
cambios en el comporta miento de los jóvenes, los cuales en este p eriodo de tiempo
son capaces de re spond er a esos factores de ries go, es deci r , el e st adío en este fr anjo
de edad se caracteriza por el desarrollo de nuevas form as de pens amiento y
proporcionan al adolescente may or autonomía y capac idad d e razonamiento riguroso.
4.1.a Factores de riesgo y delincuencia
Está normalizado relacionar factores d e ries go con delincuencia y el
aprendizaje de conducta s agresivas. En este sentido Marín y Rivero (200 3) citan la
teoría de condicionamiento instrumental, la cual según los autores, explica que los
individuos ac túan c on el fin de lograr determinad as metas, es d ecir, si los medios
empleados par a ello inclu y e n conductas violentas que les permiten tener éxito
(alcanzan sus objetivos), este procedimiento se re petirá en situaciones semejantes.
A esto añadimos el factor social en cuanto al refuerzo o ap o y o de la situación
reproduc id a, c omo elemento catalizador de dichas ac ciones. Es decir, la conducta
agresiva se verá estimulada y tenderá a m anifestarse e n más d e una oc asión. Por
supuesto no es lógico universalizar todas las ac ciones bajo un mi smo patrón de
medida, pero la delincuencia y violen cia van co gidas de la mano en diversas
situaciones y escenarios donde la ex clusión social y ma rginación son palpables. A
José David Gutiérrez Sán chez
104
continuación vamos a estudi ar la evolución de dichos procesos para comprender su
orige n.
La delincuencia es un fenómeno que sin duda afecta al desarr ollo de los
jóvenes, tanto si la p adec en como si la emplean e n su vida cotidiana. Este fe nómeno
se puede definir como el conjunto de acciones contrarias a la le y vigente. E s
considerada como un fenóm eno universal que se encuentra en todas las sociedades
(Nieto, 2010). Aquellos individuos considerados como inadaptados ti enen más
probabilidad de realizar conductas antisoci ales, s egún Nieto (2010 ), por l a influencia
del contexto desfavorable sobre la persona, o conductas generadas de forma más
tardía por causas como e l aprendizaje so cial. Bandura (1990) mantien e la influencia
del medio, en el desarrollo de la delincuencia, en el aspecto que nos ocupa y que
abordaremos más ade lante, los menores que viven en medios mu y pobres o en
condiciones ex tremadamente difíciles tienen muchas posi bilidades de que su vida s e
desarrolle po r cauces de la delincuencia. Añadimo s con ello que no solo se trata de la
delincuencia como r esultado de pro cesos d e marginación social , sino los menores
son en bast antes oc asiones, protagonistas d e procesos de d elincuencia que hacen que
padezcan y aprendan dichas acciones, de tal forma que se convierten en sujetos
vulnerables y en poten ciales víctimas y r eproductores de acciones delictiv as. No solo
es la marginación un posibl e potencial de delincuencia, también existen jóvenes de
otros estratos sociales quienes re producen actos delictivos.
Sem (2004) en (Nieto, 2010) comenta que los factores d e rie sgo predisponen
a una conducta antisocial en niños y jóvenes y a continuar con esa conducta en la
edad adulta. Sem expresa que una socializ ación defec tuosa o en un ambiente
inadecua do o la combinación de ambas van modelando la conducta de los menores
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
105
hasta predisponerlos en a ctos delictivos. Por otro l ado entendemos que la a gresividad
es una respuesta ada ptativa y forma parte de las estrateg i as de afrontamiento que
disponen los seres humanos, pero por lo contrario, la violencia se caracteriza no por
su capacidad adaptativa al medio sino por su carácter destructivo sobre las personas y
los objetos, suponiendo una disfunción social (Marín y Rivero, 2003). Ap o y ándonos
en los autores, en el asentamiento de El Gallinero, encontramos dos tipos de
violencia; int erpersonal y contra objetos. En cua nto a la violencia interpersonal, ésta
se re produce tanto en lo físico (peleas a golpes, daños con armas u otros objetos);
verbal y psicológico (am enazas graves); y de naturaleza mix ta (riñas o desordenes en
lugares públicos y atracos). En relación a la viole ncia contra objetos, resal tamos las
acciones propiamente vandálicas.
La delincuencia juvenil resulta ser un problema complejo, el c ual re quiere de
soluciones multi disciplinare s y una adaptación d e estructuras a nivel polí tico. No es
tarea fácil intervenir e n el pleno desa rrollo de l os jóvene s que e stán en vueltos en
procesos complicados y en contextos de riesgo. Cabe mencionar los factores
integradore s de la sociedad receptora, es deci r, no tenemos que focalizar el problema
en una sola dire cción ll amada ex clusió n social, sino debemos hacer lo posible en
estudiar aquellos potenc iales integradores que permiten una socialización positi va
(como las habilidade s so ciales) entre inmigrantes y la sociedad de recepción.
Una sociedad repulsiva de la capacidad integradora de colectivos inmigrantes,
o mejor dicho, reacia a que se desarrollen procesos de inclusión social, desestabilizan
aún más los factores de ri esgo, incidiendo directa o indirectamente a la población que
como en nuestro caso d e estudio se manifiesta. Laparra (2008) estudia el potencial
integrador tanto de la población autóctona como la inmigrante. E l potencial
José David Gutiérrez Sán chez
112
- Identitaria: H ace referencia a l a form ación de sen timientos de pertenencia
y de id entificación con l a sociedad d e acogid a, particularmente a formas
de identificac ión étnica o nacional.
- Social: Cre ación d e relaciones sociales y vínculos. Contemplamos
también como la asimetría socioeconómica pe rmite una mejor interacción
entre las personas de un lug ar d eterminado (H errera-Pined a e Ibáñez-
Gijón, 2016).
- Cultural: Modificación de c aracterísticas individuales y grupales.
- Estructural: Adquisición de derechos y al acceso a posiciones y status en
las principales instituciones de la soc iedad receptora.
En el campo de la integración deben establecerse estas dim ensiones. En el
asentamiento encontramos ra sgos ide ntitarios, donde la sensación d e pertenencia al
poblado, a Madrid y a España es visible. Por supuesto, estas sensaciones son
fragmenta das cuando se toman decisiones viscerales en contra de la población de El
Gallinero, como es el derribo de sus hogares. A la vista queda reflejada la
pertenencia a la soci edad madrileña (su friendo el derribo de los hoga res donde
nacieron sus hijos), aunque es esta (sociedad madrileña) la que no facilita en
numerosas ocasiones la adaptac ión o sim plemente no dejan que se establ ezca una
identidad por parte d e aquellos inmigrantes, que a pesar de haber nacido en España
son descataloga dos por s u condición de pobre y extranjero.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
113
La creación de relaciones y vínculos es fundame ntal para la inte gración de la
población y como forma de sentirs e seguros en el país destino 27 . L l ega a ser tal la
relación con la sociedad receptora , que en numerosas ocasiones se modifican las
caracter ísticas individuales y grupales del asentamiento. Determinadas prendas,
costumbres, alimentación, e incluso for mas de entablar una conversación, a yudan
dentro de la dim ensión cultural y social que se produzca es a integración que
andamos buscando los profesionale s (Estudios de Campo 2010 -2011).
Por último la dimensión estructural hace referencia a como la població n
adquiere derechos y como e stos son comprendidos y utilizados. S in embarg o e l
ascender a clases superiores es todavía un punto difícil debido al racismo (Van Dijk,
2006) y al desconocimiento de la c ultura gitano-r umana.
Dentro de todo este entramado de d efiniciones y aspectos, nos sur ge o tra
pregunta ¿Por qué tanto int erés en los conflictos culturales de los hijos y ta n poco en
el de los padre s?
La respuesta a e sta pregunta la extraemos de Say a d y re co gida e n (García,
2003);
“Si los inmigrant es de primera genera ción no fueron objeto de especial
atención fue porque, sometidos permanen t emente a la amenaza de repat riación
y a la pres ión que produce sentirse i nvitados en una país ajeno, nunca f ueron
etiquetados por l as instituciones como problemáticos. A di fer encia de sus hijos,
27 Esos vínculos son po sibles desde un planteamiento p revio y durante el d esarrollo de determinados
proceso s. E n este sentido reco rdamos las palab ras que Ga rcía -Cano y Már quez (200 8) sitúan co mo
ejemplo en relación a la intercul turalidad: “uno d e los errores fu nda mentales con los que
tradiciona lmente se trabaja cuan do se habla de educa ción intercultura l es la creencia de que ésta se
hace n ecesaria únicamen te a partir de la lleg ada de la pobla ción in migran te ex tranjera en las a ulas”.
José David Gutiérrez Sán chez
114
en cuya integración se puso un celo especia l en exorcizar la amenaza de
elementos ex t raños a l cuerpo soc ial que se v io en ellos”. (García, 200 3).
El problema en cuanto a las seg undas generaciones de repr oduce en diferentes
nacionalidade s. En nuestro caso, no solo h ablamos de ex tranjeros o in migra ntes,
hacemos hincapié en el peor trato que re cibe la poblac ión de El Gallinero, por su
condición añadida de gitanos.
No podemos quedarnos solo en lo conceptual de segunda s ge neracio nes,
debemos entender a su v ez que existen diversas estrategias migratorias. La migración
puede se r más que unidireccional, es decir, la movili dad que presentan l os menores
es bastante amplia en el asentamiento, por ello debemos entender que la migración
puede albe rgar diversas f acetas: pu ede haber idas y venidas al país de ori gen, que los
padres env í en a sus hijos para de spu és ir a por ellos, etc.
La gran may oría de los menores en la inmigrac ión no podrían ser
denominados inm igra ntes: solo participan en tal proy e cto de manera indirecta, como
miembros de una famili a, aunque ciertamente es ta condición trasformará sus vidas
(Suarez, 2006). Suarez afirma a su v ez que resulta necesario con cebir la migración
como un proceso de creación de redes entre ori gen y d estino que s e mant ienen más
allá del uso individual de los mismos y crean un campo migratorio transnacional,
definido este como un espacio estructurado d e posiciones generadas en las relaciones
de poder entre los agentes e instit uciones de los dos países que se vinc ula a través de
las practicas de los inmigrantes.
Refiriéndonos de nuevo en cuanto a la movilidad que presentan los jóvenes
dentro de nuestro caso de estudio, incor poramos las tre s dimensiones simultáneas
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
115
que refleja Kholi (2014:31), y que a nuestra form a de entender s e reproducen y s e
aplican en nuestro aná lisi s;
1) L os jóvenes viajan a través del espacio geográfico más allá de las fronteras de
su país de orig en en bu sca de se guridad y de una mejor vida. (D imensión
territorial).
2) También se mueven en el tiempo, creciendo y haciéndose m a yor es en ruta,
acumulando experiencias y recuerdos de sus lu gares de paso. ( Dimensión
temporal).
3) A su vez los jóvenes se mueven psicológicament e en diferentes direcciones,
definiéndose ellos mismos, construyendo sus historias, qué fu e lo qu e les
ocurrió y por qué se e ncu entran en un país extraño. (Dimensión psicológ ica).
En re la ción a las aportaciones de Kholi h acemos mención a Urry (2007) y
Castles (2013) en relac ión a la movilidad de las personas;
“En el mundo actual, las mi graciones más allá de las f ronteras naciona l es
adquieren una importancia y relevancia particular, el movimiento es continuo y
omnipresen te” (Urry, 2007 ; Castles, 201 3).
4.2 Aprendizaje de c omportamientos culturales del menor.
Recordamos las teorías de Ap rendizaje S ocial. En Amorós y A yerbe
(2000:34), los autores destacan entre los mecanismos de aprendizaje dos importantes:
1) los sujetos tienden a comportarse s egún los beneficios o prejuicios que se de rivan
de sus actos; se trata de l refuerzo positivo o n egativo. Si los refuerzos positivos
José David Gutiérrez Sán chez
116
dispensados a una con ducta, se an de índole material (din ero, bien es) o soci al
(alabanzas, sentimientos de autoestima elevada) son superiores a los prejuicios
(castigo físico, r eprobación social, etc.), tales conductas te nderán a reprod ucirse en el
futuro. 2) mediante el aprendizaje vicario u observacional se afirma la infl uencia de
los modelos. Los modelos tienen una importancia g rande en el apr endiz aje de las
conductas, y a que las p ersonas tiende n a comportarse d e acuerd o a los mo delos; por
ejemplo, si estos modelos resultan premiados o reforzados en sus conductas. Lahire
(2010) sin embargo m a nifiesta que no siempre se reproducen directamente las
maneras de actuar de su entorno, sino que van conformando su comport amiento en
función de las difere ntes configuraciones sociales en las que está inserto.
La interpretación que se le otorgue a determinados hechos, es decir, si a
conductas negativas ex iste un refuerzo positivo, podemos confundir la interpretación
de la realidad de los jóvenes, debido a que confundirán el s entido del bien y e l mal, y
se posi bilitará un eje rcicio erróneo, el cual im plicará gran esfuerzo p or querer
cambiar y hacer ver que determinados hechos pueden ser p erjudiciales para sí
mismo. Por ello si existen familias que refuerzan o hacen interpretar a sus semejantes
que hechos concretos so n válidos par a mejorar su situación de vulnerabilid ad, dichos
hechos influ y en y reperc uten negativamente, conformado un estado dificul toso y que
probablemente manifiesten t rastornos emocionales y problemas de per sonalidad
desequilibrados.
Uno de los gra ndes p roblemas dentro de la conducta aprendida e s el
mantenimiento de la mi sma. El refor zar positivamente acciones que se interpretan
como negativas por parte de la sociedad, jue ga un papel importante. Por ello
debemos actuar sobr e aquellas conductas que entendemos como nega tivas y
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
117
perjudiciales, reforzando las positivas y favorecedoras, de tal forma que se produzca
un cambio en la interpretación y no se propicien espacios de e xclusión provocados
por dichas conductas erróneas.
De estas Teorías sob re Aprendizaje Social s e d erivan técni cas d e int ervención
propias del Trabajo Social, de las cuales resaltamos a nuestro parecer c omo más
relevantes y que tomamos de Viscarret (2007): a) Refuerzo positivo; esta técnica
muestra a l a persona a actuar de una d eterminada manera, r ecompensándola por la
realización de un comportamiento correcto. b) Sistema de puntos; s e trata de
acumular puntos como r efuerzos inmediatos, qu e luego se canjea n por refuerzos que
es imposible que puedan ser concedidos en el momento en que se produce el
comportamiento deseado. c) Contratos entre clien tes; esta técnica consiste en que los
clientes (sujetos) acuerdan escribir los comport amientos que van a cambiar. La
exposición clara de los comportamientos deseados es a su vez un refuerzo pa ra el
cambio de comportamiento. d) Modelamiento; si gnifica demostrar cómo hacer al go.
e) Capacitación comunicativa; se utiliz a sobre todo para grave s problemas
relacionados con la comunicación entre person as que no se hablan. f) Formación en
solución de p roblemas; consiste e n mostrar la serie d e pasos a dar en el c aso de
querer solucionar un problema o tomar una decisión. g) Formación en autocontrol; se
intenta fra gmentar con la s ecuencia de acontecim ientos que han c ond ucido a la
situación interpre tada como negativa (po r ejemplo ira), des arrollando respuestas
alternativas.
Estas técnicas son abor dadas en el caso de estudio que ocupa a nuestra
investigac ión.
José David Gutiérrez Sán chez
118
4.2.a La Resiliencia y su medición
El término resiliencia deriva etimológicament e del latín de la palabra
“resiliere”, que si gnifica saltar hac ia arriba, rebota r o desviarse (Palma y Hombrados -
Mendieta, 2013). Los primeros estudios de resiliencia se centraron en la obser vació n
de comportamientos individuales de superación que parecían c asos aislados y
extraordinarios y e n el estudio e volutivo de niños que experimentan situaciones
traumáticas (Palma y Hombrados-Mendieta, 2013).
Rutter consideró la resiliencia como un conjunto de procesos sociales e
intrapsíquicos que posibilitan tener una vida sana, en un medio insano (Rutter, 1993).
Rutter manifiesta que este proceso se produce a lo lar go del ti empo, y dond e ha y que
considerar a la persona en sí misma y el ambiente familiar, social y cultural.
Grotberg define a la resiliencia como la capacidad de sobreponerse a la
adversidad, saliendo fortalecido de ella y a su vez permitiendo desa rrollar
competencia social, académica y vocacional, a pe sar de estar inm erso en s ituaciones
de dificultad para la persona (Grotberg, 1995).
La Resiliencia ho y día es un tema de interés d entro de la i ntervención e
investigac ión en C iencias Sociales, por cuanto s u eva luación y promoción aportan
nuevas preguntas y respuestas hacia los escenarios social es en los que se desarr olla
(Palma y Hombrados-M endieta, 2013). La tra yectoria evolutiva de los estudios de la
resiliencia e mpieza a partir de la investi gaciones realizadas por la s americanas Emm y
Werner y Ruth Smith (1992) (Moreno, 2011). Esta s investigaciones d esarrolladas por
Werner y Smith detectaban la capacidad del indivi duo de superación d e traumas
seguida de conquistas y éxitos. Considerando la época en que nace el referido
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
119
término, mitad del siglo XX , todos las afirmaciones se a po y aban en el modelo
conductista, argumentos teóricos provenientes de ex perimentos clínicos mu y bien
definidos por los americanos (Moreno, 2011).
Continuando con la definición de resiliencia, C y rulnik (2002) expres a lo
siguiente;
“ La resilienc i a es l a capacidad de una perso na o de un grupo para
desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de los
acontecimien t os desestabil izadores, de condiciones de vida d ifíciles y de
traumas a veces graves” . (Cy r ulnik, 2002).
Podemos observar y definir la re siliencia en relación a dos interpre taciones.
Por un lado la psicol ógica, la cual muestra la capacidad de las personas a
sobreponerse a pe riodos de dolor emocional y situaciones adv ersas. Y por otro lado
la int erpre tación sociológ ica; capacidad qu e tienen los g rupos sociales para
sobreponerse a los resultados adversos, rec onstruyendo sus vínculos internos, a fin de
hacer prevalecer su homeostasis colectiva de mo do tal que no fracasen en su propia
sinerg i a.
Resulta nece sario contemplar la resiliencia debido a que en nue stra
investigac ión localizamos casos en los cuales p odemos comprobar la fuerza o la
capacidad de los m enores y sus fa milias, no sol o por afrontar los probl emas, sino
además salir f ortalecidos de ella.
A lo largo de nuestra investigación hemos comprobado, c ómo problemas
derivados de la e xclusión social (por ejemplo racismo y pobreza), factores
medioambientales (inun daciones, ince ndios ), problemas de habitalidad (desalojos),
problemas de salud (f alta de detección de determinadas enfermedades), provocan en
José David Gutiérrez Sán chez
120
los menores que viven en el asentamiento, una serie de traumas que tienen que
superar, y que de hecho superan. Decimos que salen fortalecidos de ell as, porque
aprende n nu evas forma s de superación que son manifestadas por la toma de
determinada s decisiones y por la necesidad g ru pal de afrontar una realidad que a
pesar de ser desestabilizadora , debe ser superada (Estudios de Campo 20 10 -2011).
En c ontextos de vulner abilidad socia l se ponen d e re lieve, como expresa n Gutiérrez,
Lópe z, Martínez y Ugalde (2015), qu e las respuestas estructurales ante l a ex clusión
social y la pob reza, m uestran la necesidad de actuación en los centros educativos y el
facilitar respuestas pedagógicas que hagan qu e la superación de los problemas
detectados sea efec tivo.
Todas las de finiciones de resiliencia pres entan tres ideas en común, que
resultan funda mentales p ara comprenderla según (Carr etero, 2010):
Resiliencia como proceso, y no c omo algo acabado.
Resiliencia como produc to de la intervención entre persona y ento rno.
Resiliencia como habilidades o capacidades para enfrentarse o resolver de
manera adec uada situaciones adversas, de riesgo o de exclusión.
Para Carreter o la resiliencia es:
“ La capacidad, fruto de la i nteracci ón de diferentes var iables person ales con
factores ambientales, que per mite al i ndividuo enfren tarse y resolver, de
manera adecuada e i ntegrada en su entorn o cultural, diferentes situac iones de
adversidad, riesgo o traumáticas por diferentes moti vos, permitiéndo les
alcanzar una situación normalizada y adaptada a su medio cultural” .
(Carretero, 2010 ).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
121
Adoptamos la definición de Carre tero, y a que se ajusta concretamente a la
realidad del asentamiento de inmigrantes rumanos de “ El Galliner o ”, nuestro ca so
principal de estudio . Esa int eracción de va riables persona les y fa ctores ambientales
es una consta nte e n el asentamiento. Entendemos que la re siliencia tal como la
observamos en El Gallinero, manifiesta e sa c apacidad de salir ade lante en contex tos
de riesgo y llega a un nivel superior en el individuo que hace de esos problemas una
adaptac ión en su vida, llegando a normalizar la situación o situaciones.
Una persona es definida como resiliente cuando vivi endo, o habiendo vivi do,
en una sit uación de ries go, ex clusión o traumática por al gún motivo, e s ca paz d e
normalizar su vida (Carretero, 2010). La investigación en resiliencia trata de
determinar porque a lgunas personas a través de sus problemas o experienc ias superan
esos procesos, mientras otros no pueden o no lo hacen. Dentro de la P sicología
Positiva, se mantiene que el ser humano tiene capacidad para adaptarse y recuperarse
de situaciones adversa s (Vera, 2006).
La resiliencia ha sido evaluada a través de dos modelos diferentes: mod elo
basado en las variables (centra d as en las variables) y el modelo basado en lo s
individuos (centrada en la persona y su historia ) según (Luthar y C ushing, 1999).
Modelo centrado en las variables: intentan medir el grado de la
adversidad, y estudian las variables que aparecen en estas situaciones d e
adversidad, y cómo lo s individuos se enfrentan a estas situaciones,
estudiando que habilidades o capacidades se emplean para compensar esta
situación de adversidad (Carre tero, 2010).
José David Gutiérrez Sán chez
128
Ayerbe , 2000:32). Las necesidades son descriptibles a través del trabajo directo con
las personas y analiz ando el contexto y el momento adecuado pa ra poder comenzar a
cubrirlas. Debemos definir detalladamente las ne cesidades de los menores para
centrarnos en la tarea y trabajar directamente contra la exclusión social.
Según Krmpotic;
“L a noción del sistema caracteriz a la dinámica existente entre las neces idades,
los satisfac t ores y l os bie nes” . Los sati sfactores i dentifican c omo se expresa
una necesidad (cons istente con la expresión de la “demanda”) . ( Krmpotic,
1999).
Según se ñala Krmpotic, es importante diferenciar los satisfactores de l os
bienes, los cuales son el medio por el cual el sujeto potencia los primeros. Añade la
autora lo sig uiente;
“ Existe variabil idad en los componentes del sistema de necesidad es , siguiendo
con dos postulados ad i cionales: Pr imero, las necesidades humanas
fundamenta les son pocas finitas y clasificables. Segundo, las necesidad es
humanas f undamenta l es son l as misma s en todas l as culturas y en todos l os
periodos histór icos. Lo que camb ia son los medios de satisfacc ión de las
necesidades ( satisfacto re s)” . (Krm pot ic, 1999 ).
4.4 El Problem a de ser Menor, Gitano Y Ru man o.
Este punto para una mejor visión de su dimensión, most ramos y abord amos
conceptos como minorías, infrac lase, y exclusión social y m arginación.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
129
4.4.a Ser Minorías 29
Resulta pertinente men cionar en este apartado la Ley Orgánica (LO) 1/1996
sobre Protección J urídica del Menor, l a cual indi ca que cualquier menor debe gozar
de todos los derechos al mar gen e independientemente de su situación re gular o
irregular o n acionalidad, por lo que dese amos transmitir el papel que el Estado tiene
en cuanto a la protecci ón de dichos menores. En el Capítulo II de la L O antes
reflejada titulado como Derechos del meno r, se relacionan los si guientes: 1. Derecho
al Honor, a la int imidad y a la propi a im agen (a rt. 4); 2. Derecho a la in formación
(art. 5); 3. Liber tad religiosa (art. 6); Derecho de participación, asociación y reunión
(art.7); Derecho a la libertad de expresión (art. 8); Derecho a ser oído (art.9).
Específica mente y como detalla Cabedo (2008), con relac ión a los meno res
extranjeros,
“E l art. 10.3 alude a l derecho a la educac i ón, y también a la asistencia
sanitaria y a los d emás servicios públ icos cuando dic hos menore s se encuent ren
en si tuación de riesgo o baj o l a tutela o guarda de una Administración Pública,
aclarando que gozarán de es tos derechos “aún cua ndo no resi dan legalmente
en España ”. (Ca bedo, 2008).
No queremos señalar que el hecho de ser menor, gitano 30 y rumano se a un
problema en sí, sino que es percibida esta triple dim ensión (menor, gitano y rumano)
como un probl ema por parte de aquellas person as y estamentos so ciales que
29 Los r o maníes y las co munidades itinerantes co nstituyen e l grueso de los grupo s minoritario s en
Europa (Co nsejo de Europa, 2 012)
30 Según el Co nsejo de Europa (20 15), la palabr a gitanos e s usada e n la mayoría de los c asos co mo
desprestigio po r perso nas que no son propia mente gitanos.
José David Gutiérrez Sán chez
130
fomentan la discriminación social en alguna de su s facetas 31 , es decir, estigmatizando
al colectivo, cre ando estereotipos, creando le y es no integradoras y fomentando la
exclusión social. En palabras de J iménez (2003); “ En algunos contextos los menores
no son considerados como personas, sino como problemas” .
Podemos re saltar como rasgos fund amentales den tro de la problemá tica de la
integración cultural de los inmig rantes lo siguiente, según Blanco (2000):
- La s minorías 32 tienen el derecho a preservar su propia cultura e identidad
grupal.
- Esto, además de un derecho, empieza a ser r econocido por diversos
sectores sociales e institucionales como un va lor p ositivo para la sociedad.
- El Estado debe tom ar parte activa en la defensa de e stos derechos de las
minorías, así como en la formación de los ciudad anos para recono cer los
efec tos positivos de la di versidad étnica.
Para comprender más aún este apartado querem os resa ltar las tipologías de
minorías que S oriano (2000:307) mantiene y qu e nos sirve para poder esbo zar de una
forma mejor det allada nuestra inte rpretación, t omando esta como bas e para l as
próximas interpretac ion es. Según palabras de l autor podemos encontrar tre s tipos de
minorías (nacionale s, étn icas o emigradas y sociales);
31 Resaltamos e n este punto la investi gación llevada a cabo por Álvarez -Pérez et al. (20 15)
manifestando lo siguiente: “ En el ca so d e Esp aña en relación a problemas de so cialización y
refiriéndono s a l caso de los gita nos, ex isten causa s asociad as a la exclusión social co mo:
discriminación y exclusión , falta de acceso a la salud sex ual y reproductiva , pob reza y matrimon io
entre jóven es”.
32 Los Roma o romaníes con stituyen la étnia y cultura minoritaria en Eu ropa más discri m inada
(Consejo d e Europa, 2015).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
131
1) Las minorí as nacionales están compuestas por c olectivos o comunidades
asentadas en un territorio estatal o fronterizo, identificado por un
patrimonio cultural propio e innegociable (raza, lengua, religión,
tradiciones, etc.) en una situación de grave depen d encia política r especto
a una estructura de poder domi nante externo (Contreras, 1999).
2) Las minorías étnicas o emigradas están for madas por los contingentes de
personas erradicadas de sus países de origen, qu e emigran a otros países
voluntariamente o im pedidas por circunstancias adversas, esparcidas
normalmente por el territorio del país recepcionario, que pe rsiguen más el
reconoc imiento de los de rechos a la i gualdad y a l a diferenciación cultural
que los derechos de a utonomí a.
3) Las minorías sociales son los colectivos de ci udadanos oriundos d el
Estado en situación pr ecaria en el disfrute d e sus derechos y condiciones
de vida.
Los g obiernos tendrían que asumir la dive rsidad cultural como base de una
política activa cultural (Blanc o, 2000). Por supuesto, esto no está exento de
dificultades, pero debe ser uno de los ejes centrales a la ho ra d e apostar por la
adaptac ión social d e las mi norías y para luchar contra la ex clusión social. En nuestro
caso no solo hablamos de adultos inmigrantes, ha blamos de menores qu e necesitan la
protección y el respaldo de los E stados. Por lo tanto no solo hablamos de nacionale s
de otros países, sino de menores d e una etnia minoritaria, faltos o carentes d e
necesidades básica s (Estudios de Campo 2010 -2011).
José David Gutiérrez Sán chez
132
La adaptación social es un proceso significativo tanto para los que quieren
integrarse en la sociedad como para aquellos q ue la integran (soc iedad rec eptora).
Estudios sobre otras poblac iones (en Estados Unidos) han demostrado que el modelo
de integración convencional basado en p rocesos ge neralizados de aculturación
seguidos d e pro greso económico y cultural, no expresa bien lo que o curre en la
realidad (Port es y Fernández -Kelly, 2007 ). Algunas de estas tr a yectoria s sí conllevan
al éx ito dentro del proceso migratorio, es decir, ser capaces d e integrarse y adaptarse
a la sociedad, adquiriend o diversos roles y formando parte del sistema mejorando la
calidad de vida d e la persona. P ero como señalan los autores, a veces los procesos de
asimilación y adaptación conducen a lo contrario, f omentando aún más la pobreza, la
cultura de las dr ogas y las pandillas en grupos urbanos.
La Asim ilación se gmentada es el término uti lizado para expresar dicha
realidad. Tres fa ctores resumen esta asimilación segmentada: El ca pital humano que
traen consigo los padres inmigrantes, e l contexto social que los rec ibe en el país
destino y la composición de la familia (Portes y Fernández -Kell y , 2007 ). En cuanto
al capital humano, nos referimos a la competitividad en el m ercado laboral, es deci r,
la formación con la qu e cuentan los padres inmi grantes y como son estos capaces de
desarrollarla y ponerla en práctica. En nuestro c aso los padres inmig rantes ape nas
poseen formación, lo cual de entrada los sitúa en una posición inferior al resto de la
sociedad.
El contex to social que los recibe en el p aís destino resulta im portante
resaltarlo. Normalmente se recibe a los gitanos rumanos con l a pr econcepción de que
se tratan de ladrones y vagos (Estudios de Campo 2010 -2011). Nos apo y amos en
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
133
nuestra afirmación en las palabras de Torres (2013:65) en su libro Jitanos con Jota el
cual dice así:
“La sociedad en general, siempre ha necesita do selecciona r un grupo, cuanto
más desconocido mejor, para imputar l e sus p ropios defectos. En esa selecc i ón,
siempre han predominado las et nias minoritarias, quienes han tenido que
soportar unas relaciones ext ernas, que al grupo le convertía en centro
productor de maleficios de todo ti po, tantos como realmente exis t an en la
sociedad gener al ” . (Torre s, 2013:65).
Estos estereotipos resaltados en nu estro caso de estudi o, afectan directamente
sobre esta población, provocando relaciones hostiles o divergentes entre la sociedad
rece ptora y d e lle gada. En últ imo lugar la composición de la f amilia es det erminante
para el futuro d e las próximas generaciones. Familias estru cturadas y que s e
mantienen unidas, provocan una mejor ada ptación que aquellas que están
desestructuradas y con poca capacidad de mantener a sus miembros unidos. En
nuestra investigación encontramos familias de los dos tipos. Aquella s que p oseen una
base sólida que no permi te que los menores cai gan en procesos delictivos y otras sin
embargo, que confían en la libertad del individuo , provocando que la propia familia
se deteriore con el paso del tiempo y no se preocupen tanto por el fut uro de las
próximas generaciones, en la ma y o ría de casos por la propia sit uación de pobreza, el
aumento significativo de la familia (numerosos hermanos) y la aceptación de trabajos
que son considera dos de economía sumerg id a o que son poco lícitos (Es tudios de
Campo 2010-2011). Para Portes y Fernández-Kell y (2007) en su estudio sobre
Trayectorias de Movi lidad Social establecen tres ti pos de determinantes y qu e
observamos en la siguiente tabla;
José David Gutiérrez Sán chez
134
Tabla 6: Trayectoria s de Movilidad Social a los largo de las Generaciones.
Determinan tes de base
(exógenas)
Primera
Generación
Segunda
Generación
Tercera
Generación
I tinerario I
Logro de un
status de c lase
m edia gracias al
capital hum ano
de los padres
Em pl eos en
profesiones
liberales y
empresariales.
Aculturació n
plena.
I ntegración total,
como socia l
como
económica.
I tinerario II
Padres de cla se
obrera: están
integrados en una
comunidad de
compatriota s
grande y
cohesiva.
Aculturación
selectiva. Log ro
de un status d e
clase m edia
gracias lo s
estudios.
Aculturación
total e
integración pl ena
en la socied ad.
I tinerario
III
Padres de cla se
obrera.
Com uni dad de
compatriota s
débil e
inexistente.
Aculturación
disonante y ni vel
de estudios b aj o.
Estancam i ento
en trabajos
subordinados y
de baja categ oría
o asimilación
descendient e;
etnicidad
reactiva.
Fuente: Cuad ro extraído d e (Portes y Fernán dez-Kelly , 2007) Revista M i gracion es
22 (2007) 47- 78.
4.4.b Ser Infraclase
Dentro de las divisiones en función de la cl ase social, podemos hallar la cl ase
alta, la clase media y la clase obrera. Clases que han evolucionado en sí mi smas y
que presentan diferentes estamentos dentro de ellas. En nuestro caso y debido al
colectivo de estudio, nos vamos a centra r en la clase obrera. La clase obrera abarca a
quienes tienen ofic ios no rmalmente manuales.
Capital Human o
Estructura Familiar
Modos de Incorp oración
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
135
Dentro de la clase obrera podemos encontrar la “clase obrera alta”, compuesta
por trabajadores cualificados, con condiciones de trabajo y seguridad en el empleo a
diferencia de otras clase s inferiores 33 ( Iglesia s de Usse l y Ruiz, 1981). Su elen ser
empleos estables. Por otro lado encontramos la “clase obrera b aja” donde
encontramos trab ajos no cualificados o poco cuali ficados, los cuales nece sitan poco
aprendizaje por aquellos que los van a d esarrollar. La g ran dif erencia entre un tipo u
otro lo marca el número de horas de trabajo y el grado de seguridad en el e mpleo. En
nuestra investigación encontramos a padr es inm igrantes que estarían categorizados
por la clase ob rera ba ja, los cuales no presentan u na forma ción c ualificada, lleg ando
al caso de ser analfabetos. Estos suelen esta r envueltos e n trabajos poco cualificados
y de e conomía sumergida, por lo que la seguridad laboral no es visible si no
referimos a segur os socia les.
Dentro de este entramado de clases que he mos citado, encontra m os la
llamada “Infraclase”. La infraclase es la gra n demarcación existente de ntro de la
clase obrera, la cual se desarrolla ent re la may oría étnica y l as minorías
desfavorecidas. La pobl ación catalogada en esta lí nea, presenta condicione s laborales
y un nivel de vida b astante menor que el res to d e l a población ma yor itaria . Es de esta
la clase la que podemos encontrar entr e la pobl ación de El G allinero. Personas que
llevan bastante tiempo d esempleadas y que en numerosas oc asiones han pasado de
un trabajo a otro, sin que su posición dentro de la socieda d se vea modificada.
33 Según Harris ( 1979 ), muchos de lo s rasgos superestruc turales y estructurales de las sociedades
estatales sólo son co mprensib les co mo reacc iones a la p obrez a cad a vez m ás ac usada de las casta y
clases inferiores.
José David Gutiérrez Sán chez
136
En palabra s de Giddens, encontramos el lumpen- proletariado; “ individuos que
quedan al margen del sistema de clases porque no están plenamente integr ados en la
división del trabajo” (G iddens, 1979). Lo componen como e scribió Marx (1968),
“rateros y delincu entes de todas clases, que viven de los despojos d e la sociedad,
gentes sin profesión fija, vagabundos, gente sin patria ni hogar” (En Ig lesias y Ruiz ,
1981).
No queremos decir qu e consideremos a la población de El Gallinero como
despojos de la sociedad, rateros, etc., sino más bien querer most rar la con sideración
que por parte de numerosos colectivos, político s y personas individuales, tiene n
sobre la población de estudio. La infraclase que queremos mostrar es la dura realidad
donde en contramos nu merosos impedimentos para l a inte gración so cial. Por otro
lado florecen otros probl emas que sur ge n a través de políti cas asistencialistas, donde
la gente ha llegado a d epender de las limosn as de los Servicios Sociales u otras
entidades y a construir u na “cultura de la pobreza” a tr avés de esa d ependencia. Lo
que conduce a perder el interés por conseg uir un buen puesto de trabajo o crea r
comunidades más sólidas (Murray, 1984).
Esta infraclase afecta directamente a los menores, donde encontra mos
diferenciación por parte de la sociedad receptora en relación a e tnia y n acionalidad,
es decir, una ma yor ía racista o una mayoría que no es capaz de asimilar e int egrar a
aquellos que intentan adaptarse, posic iona a l as clases inferiores co mo la que
encontramos en nu estra i nvestigación sobre El G allinero, en un punto do nde result a
muy complejo elimi nar barrera s o bien superar aquella presión que les somete a
continuar en la pobreza, sin capacidad d e competitivi dad y d esprovista de a yudas y
protección soc ial (Touraine, 1997).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
137
“Si a esto le unimos ayuda s asistencial istas, como l as que se han promovido en
dicho ase nt amien to, p rovoca es a cultura de depen dencia. Cla ro está que en
diversas ocasio nes no e s posible real izar ot ras intervenciones que no sea n
asistenciali stas, debido al posicionam i ento anclado de las administrac iones en
mantener persistiendo el problema, sin dar una sol ució n efecti va a l as
necesidades d e l os indi viduos de estu dio” (Estudios d e Cam po 2010 -2011).
4.4.c Exclusión social y Marginación
El concepto de infraclase está relacionado con el de la exclusión socia l. El
concepto d e ex clusión suele definirse en relación al de inserción, considerando como
excluyentes entre sí a ambos conceptos, y a la ve z como definitorios de un único
proceso, el que va desd e la ex istencia de un a s ituación de necesidad social grave
hasta la situación de cobertura de dichas necesidades por procedimientos
normalizados (salario, pensiones públicas, apoy o familiar) (Amorós y A yerbe,
2000:50). Uno de los co nceptos clave dentro de la exclusión social es e l concepto de
pobreza. La r elación ent re pobreza y ex clusión social no es una relación de causa -
efec to, pero la pobreza siempre se asocia a un nivel u otro de exclusión social , y ésta
puede ser la causa o el efecto de una sit uación de pobreza (Estivil, 1997). La pobreza
forma p arte normalmente de los grupos qu e están en exclusión social, por l o tanto en
nuestro caso, es considerado el as entamiento com o un lugar de exclusión soc ial, así
como aquellos que for man parte de él.
Así para definir la exclusión se deben considerar los siguientes criterios según
(Amorós y A yerbe, 2000:290):
José David Gutiérrez Sán chez
144
Por último c onvenimos observar aquellos intentos de domi nación
permanentes que están presentes en nu estra sociedad. Corresponde eli minar todo
intento de ex plotación que permite que s e reproduzcan esce n as de mar ginación, es
decir, tenemos que concluir con todas las fa cetas posibles de la ex clusión, dejando a
los sujetos la libertad posible para que pu edan incl uirse en la socied ad y qu e a su vez
esta la acepte. En pa labras de Martínez Reguera;
“Marginado hace algun os años, era t odo aquel que se iba quedando fuera de
contexto, sujeto solo de compasión o repudio, en tér m inos económ i cos ni
siquiera un derroche, si mp le des echo o desperdicio. Pero la opinión dominante
actual, que no es religiosa ni cultural ni social ni siquiera política sino
rigurosamente financiera, interpreta l o mar ginal com o un subproducto del
desarrollo y como tal ha decidido racionaliza rlo y re indus tri alizarlo para
sacarle rentabi l idad. As í, lo marg inal no sólo qu eda reinsertado, s i no que
resulta aprovechable al máximo, hasta poder ser conv ertido en industria
financiera y saneado negoc i o” (Martínez , 2001:37 ).
Para hacer frente a la marg inación deb emos combatirla desde todos sus
frentes. No podemos integrar so cialmente si nos aliamos con la mar ginación desde
algunas de sus múltiples fac etas.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
145
CAPITULO 5
EL PROY ECTO DE
INTERVE NCIÓN SOCIA L COMO
INSTRUM ENTO DE LUCHA
CONTRA LA EXCLUSIÓ N
José David Gutiérrez Sán chez
146
En este capítulo, resaltamos aquellos retos y proyectos que nos encontramos
durante nuestra intervención con población gitana rumana. Conocer previamente a la
población y el diseño d e un buen pr o yecto de intervención es cru cial a la hora de
resolver los problemas y sobre todo responder a l as demandas de las p ersonas de la
forma más efec tiva posible.
Resulta importante estudiar pre viamente a la p oblación, es decir, debemos
tener en cuenta antes de realizar cualquier in tervención, aquellos asp ectos más
relevantes que nos a y ude n a conocer las d emandas y necesidades reales. No debemos
olvidar que a pesar de encontrarnos con un perfil parecido (en menores), no podemos
obviar la forma de intervención, es d ecir, c ada menor reproduce un a seri e de
caracter ísticas dep endiendo de las condiciones en las que se encuentre él y su
familia, por ello no podemos generalizar las intervenciones con este colect ivo, ya que
nos puede condu cir a equ ivocarnos. En nuestro estudio hemos comprobado que en El
Gallinero se viven sit uaciones y se tienen demandas diferentes que en el
asentamiento de Thiers (el cual abordaremos más adelante). Por ello y aunque nos
atrevamos a rea lizar una propue sta de intervención, debemos conocer primero a la
población e individualizar los casos.
5.1 Identificación de necesidades y diseño de proye ctos.
Antes de elaborar cualquier pro y ecto de intervención con menores gitanos
rumanos en riesg o, debemos plantearnos inicialmente el por qué intervenimos, es
decir, que soluc ión queremos darle a los problemas y p or qué.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
147
En primer lugar deb emos conoc er o tener referencia de personas que trab ajen
o vivan (nuestro caso asentamientos) donde se desa rrolla el problema . Un error
bastante común en muchos colectivos y asociaciones, es ll egar a la población
prometiendo una a yuda, que a lo m ejor desconocemos que y a tiene n, o bien
queremos int ervenir en un lugar de una forma concreta, cuando no entendemos las
caracter ísticas personales, culturales y el proceso migratorio que empuja a esas
personas a vivir en determi nadas cond iciones. Por lo tanto un primer paso es conocer
que proyec tos o activida des se desarrollan e n el lugar y c ómo podríamos i ntervenir.
El colectivo gita no rumano (objeto de nuestro estudio de caso) , desde nu estra
experiencia personal, es bastante desconfiado c uando se comienza a trabajar con
ellos. Debemos entend er que estas personas arrastran vivencias dur as tanto en su país
de ori gen como en destino, por lo que es no rmal una actitud reacia a la ll ega da de
una repentina a yuda. Sinceramente r esulta llamati vo que una persona quiera a y udarte
sin querer nada a cambio, por ello d ebemos comprender tal reacción, sobre todo si
nunca han rec ibido a yuda.
En nuestro caso ponemos como ejemplo una vivencia propia y que
describimos en nuestro cuade rno de campo:
“El primer día qu e llegué al asentam iento, t odos me mira ban, todos da ban
vueltas a su cabeza pensando ¿qui én es aquel chico que con actitud
extrovertida se pone a jugar con nuestros h ijos y nos saluda? Esa impresión
pasaba por mi mente, pero sin embargo continuaba o bservando en cada
momento l a vest imenta, l as chabolas, los niños descalzos, el fuego donde los
hombres se r eúnen a discu tir…
De pronto y con mis compañeros f ormam os un cor ro, donde me p resentan al
grupo con el que vamos a trabajar. Los chicos me observan, contemp lan mis
José David Gutiérrez Sán chez
148
gestos e intercamb i amos m iradas. De repente el más mayor de t odos e llos, me
pregunta con a ctit ud bastante hostil, ¿tú e res policía? Creo que eres policía
porque tu mirada es de policí a, estas fuerte como un pol icía y eres nuevo aquí,
¿Q ué quieres en E l Ga llinero? Al oír aquello mi primera imp resión fue de
sorpresa. Agarré mi cartera y se la di a ellos para que comprobaran si era
policía o no. La car tera paso por unas 9 o 10 mano s diferentes. Sin más, una
vez comprobado que no era policía y po r l a f orma tan espontánea de dejarles
mi cartera, pud i mos emp ezar a traba j ar aque l día”.
Apuntes de trab aj o de cam po 2010-2011
De este punto, c omprobamos la ne cesidad de acudir a lugares catalogados de
riesg o, con profesionales que ya h an intervenido en la zona, y sobre todo, dejar que
nos conozca la población, dejar que interactúen como ellos quiere n interac tuar.
Debemos recibir y sentir su forma de h ablar, p ara comprender poc o a poco las
caracter ísticas propias del l uga r.
El riesg o es un concepto complejo y multifacético (R y an, 1996). El conc epto
de riesgo incorpo ra al ser humano: como víctima o como a gente (Jaeger, 2001 en
Gutiérrez, 2014). En nuestro caso entendemos el riesgo como probabilidad de que se
desarrolle n determinadas situaciones.
Cómo señala Viscarret (2009), el estudiar el concepto de riesgo, nos recuerda
al Modelo de Intervención en Crisis dentro del Trabajo Social, el cual se basa
principalmente en la disminución del estrés, de la presión que padece un a persona
cuando se en cuentra ante un acontec imiento vital que desestabilizará su equilibrio
normal, siendo el objet ivo ayudarle a estabilizar y reorganizar dicho equilibrio
mediante la pot enciación de las capacidades adap tativas y de respuesta. U no de los
postulados principales de este modelo radica en la cre encia de que cada per sona tiene
un potencial y unas capacidade s propias para crecer y pa ra resolver problemas.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
149
Si hablar de riesgo supone hablar de probabili dades, cuando hablamos de
intervención sobre situaciones de riesgo, ha blamos de reducir las probabilidades
(Vélaz de Medrano, 2002). A su vez Giddens (1995), muestra su preocupación en
cómo afrontar los rie sgos de tal forma que no g eneren en los individuos crisis de
identidad y de personalidad que pongan en peligro el orden social.
A lo lar go de nuestra inv estigación hemos identificado el ri esgo o el contex to
de riesgo en el que se d esarrolla n los menores en El Gallinero mostrando diversos
ejemplos c omo; mendicidad, relaciones a busiva s, desa daptación social y escolar,
comportamientos viol entos, trastornos de conducta, y conflictos con la just icia (entre
otros). Según Mondragón y Tri gueros (2004), las situaciones de riesg o pueden
derivar del entorno social del menor, tanto familiar c omo comunitario, por lo que
implican funciones tanto a nivel de Servicios Sociales Especializados, dirigidos a la
atención de sectores específicos de población, en nuestro caso los niños y los
adolescentes, como de Servicios S ociales de atención p rimaria (Mondragón y
Trigueros, 2004).
El riesgo forma pa rte d e la exclusión social. Según (Castell, 1999), la
exclusión es un proceso dinámico que es el resultado de los it inerarios que llevan a la
persona desd e situaciones de menor a ma yor inte gración a z onas de vulner abilidad y,
finalmente, de ex clusión social. En este sentido, recordamos las palabras que De
Armas (2010) expresa:
“ La vulnerabilidad socia l se expresa de varias formas, ya sea como fr agilidad e
indefensión ante cambios ori ginado s en el entorno, como disminución de los
presupuestos d estinados de sde las instituciones o f icial es de trabajo de ins erción
y reinserc ión social”. (De Armas, 2010).
José David Gutiérrez Sán chez
150
Una vez que vamos conociendo a la población de estudio corresponde
descubrir y realizar un análisis de los problemas. Analizar los problemas consiste en:
identificarlos y estable cer, de forma lógica, sus causas y los efectos de esta situación
sobre la población a favor de la cual se pone en marcha el proyecto. Un problema es
un hec ho nega tivo existente, que afecta a la vida de las personas e incide en sus
condiciones de vulnerabilidad (no la ausencia de una solución) .
Debemos determinar qué problema nos pare ce má s importante (si hay más de
uno) y ordenar el resto según el primero, estableciendo relaciones causales entre
ellos. Se tra ta d e pod er c oncretar los problemas detectados y realizar u n pequeño
esquema donde podamos ir obteniendo las nece sidades y d emandas que hacen que se
ge nere un problema.
A su vez, ha y que diferenciar los problemas ex istentes, de los posibles o
potenciales, de tal forma que nos ayude a entender mejor la situación.
Una vez determinadas las causas qu e rep roducen el problema, debemos
realizarnos las sig ui entes preguntas y respuestas en el proyecto social (Jiménez,
2013):
Tabla 7: Preguntas y respuestas en e l Pro yecto Social.
¿Qué se qui ere hacer?
Naturaleza d el proy ecto.
¿Por qué se qui er e hacer?
Origen y fundamentación.
¿Para qué se quiere hace r?
Objetivos, pro pósitos.
¿Cuánto se q uiere hace r?
Metas.
¿Dónde se qu i ere hacer ?
Localización f í sica y cobe rtura espacial.
¿Cóm o se va a hacer?
Actividades y t ares / m étodos y técnica s.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
151
¿Cuándo se v a a hacer?
Calendariz ación o cronog ram a ( ubicación en
el tiempo.
¿A quiénes v a dirigido?
Destinatarios o beneficiarios.
¿Quiénes lo van a hacer ?
Recursos hum anos.
¿Con qué se v a a hace r? ¿Con qué se v a a
costear?
Recursos m at eriales.
Recursos fina ncieros.
Fuente: E laboració n propia. Elaborad o a través de Gó m ez, y Sainz, (20 05) . El ciclo del proyecto de
Cooperac ión al Desarrollo . CIDEAL, Madrid.
Es relevante considerar estas preguntas como punto previo a la e laboración
del pr o yecto como tal. Debemos cono cer los prob lemas existentes y formularnos las
preguntas descritas en la tabla. De ello, podemos comprobar aquellos aspectos en los
que no tenemos tan clara la intervención, y nos a y uda a trabajar en el tiempo los
aspectos más fundamentales, ordená ndolos e investigando nuestras acciones .
Esta pr imera parte resulta ser un proceso de ex ploración y conocimiento
progresivo, que se irá construy endo a lo lar go d el tratamiento y el contacto con el
colectivo de e studio. Tratamos de clarificar la demanda y las necesidades.
5.2 Diseño del proyecto social.
Una vez definido el problema (o los problemas) y ten emos el planteamiento
inicial, podemos comenzar por el diseño del pro ye cto social. Un proyecto social es
toda acción soci al, indivi dual o grupal, destinada a produ cir cambios en una
determinada realidad que involucra o afecta a un grupo social determinado (Martinic,
José David Gutiérrez Sán chez
152
1997). Los p ro ye ctos sociales están ori entados o tienen la misión d e produ cir
cambios sobre la realidad en la que se quiere intervenir. Según el P rograma de
Naciones Unidas p ara el Desarrollo (PNUD), el Proye cto es; una int ervención
integrada por un conjunto de actividades planificadas y relacionadas ent re sí para
alcanzar objetivos predeterminados en un cier to plaz o temporal. L a acción a
desarrollar ti ene como ba se principios teóricos, los cuales han sido orientados para l a
resolución de la rea lidad con necesidad de cambio detectada.
El pro yec to es un plan d e trabajo con carácter de propuesta qu e concreta los
elementos necesarios para conseguir unos obj etivos deseables, y que tiene la misión
de prever, orientar y p reparar bien el camino de los que se va a hacer, pa ra el
desarrollo del mismo (P érez, 2011). El objetivo del pro y e cto es organizar un
conjunto de a cciones y ac tividades a realizar, q ue implican el uso y aplicación de
recur sos humanos, financieros y té cnicos, en una d eterminada área o se ctor con el fin
de lograr ciertas me tas u objetivos (Ander-Egg, 1989).
El proyecto socia l consta de cuatro partes según el Trabajo Social:
1 Diagnóstico: en esta parte se dete ctan y orde nan las necesidades que la
población de estudio expresa. Const ituye una de l as herramientas m etodológicas más
importantes par a acercarnos al conocimiento de la r ealidad objeto de e stu dio (Pére z,
2011). Se trata d e fund amentar el problema, encontrarnos d entro del pro yecto, prever
posibles “tácticas” a tom ar, inda gar y cono cer a l a población. D entro d el co lectivo en
cuestión podemos encontrar necesidades o demandas relacionada s con la e ducación,
salud, pobreza, vivienda, alimentac ión, ayuda e n trámites, pr estaciones sociales y
movilidad. Éstas las i ncluimos como ne cesidades dir ectas que m anifiesta la
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
153
población. Por otro lado hallamos necesidades ind irectas o bien que la pob lación por
desconocimiento la sitúa en un se gundo plano; falta de acceso a derechos
fundamentales, barreras que el racismo crea, fa lta de re cursos sociales, etc. Según
Espinoza (1986), a través del diagnóstico debemos obtener cuatro productos
indispensables: a ) e l establec imiento del cuadro de nec esidades; b) la elaborac ión d e
un inventario d e recursos necesarios y disponibles para enfrentar l a situación
problemática detectada; c) la definición d e alt ernativas posibles d e acción para
enfre nt ar la situación problemática, atendie ndo a las nece sid ades detect adas y los
recur sos disponibl es; d) la adopc ión de una alternativa más factible que servir á de
base para la f ormulación del proy ecto.
El diagnóstico es una formulación sujeta a cambios durante nuestr a relación
de trabajo; profesional-menor. Con el diagnóstico realizamos una descripción ge neral
de la situación, del c ontex to, problemas y l a persona.
El uso del diagnostico en intervenciones con menores gitanos rumanos d ebe
contener una d escripción bastante aproximada de dicho colectivo de estudio, primero
por la condición de menor y en segundo por la condición de inm igra nte. Al ser este
un colec tivo no tan conocido como otros, debemos hacer más hincapié en conocer
todos los aspectos que id entifican a la población. El profesional debe hacer su propi a
evaluac ión d e la situación.
2 Planificación: la planificac ión se apo y a en el diagnóstico para poder realizar
el objetivo gene ral y e specífico. No debemos caer en la tentación de realizar
objetivos que intenten abarc a r diversos problem as en uno solo, es de cir, debemos
planificar nuestro tr abajo a corto, medio y lar go plazo. En este apartado dis eñamos la
José David Gutiérrez Sán chez
256
Un ejemplo de esta sit uación la obtene mos cuando fue ron a d erribar un salón
construido por los habitantes de El Gallinero orientado a la r ealización de cultos
relig iosos y para hace r todo tipo de actividades lúdicas.
Eldiario.es 06/11/2012 49
“El local, construido como el resto de los preca rios ¿edific ios? de la barriada
con mat eriales de desecho -maderas, p l ásticos, cue rdas- fue derrib ado duran te
un operativo del Área de Urbanismo del Ayu ntamiento de Madrid,
acompañados por de ce nas de agentes de la Policía Municipal . Una incursión
que se produjo de madrug ada, a la prudente hora de las 7:30 de l a mañana,
justo cuand o los n iños salían del poblado rumbo a l a esc uel a”. (E l diario.es,
2012).
Son bastantes los derribos que se realizan sin notificar previamente a la
población y sobre todo sin mostrar una alternativa ante tal drama;
“Es ci erto que existe el Instituto de Realojo e Inserció n Social (IRIS), pero este
en muchas ocasiones no realiza como es debido su trabajo, no dando
alternativas eficace s y duraderas a las familias” (Estud ios d e Cam po 2010-
2011).
49 Véase en Bibliografía; CORT ES, J.I. (ELDIARIO.ES) (2 012). Atrapados cómo espír itus en el
mundo materia l . 06/11/2012.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
257
Fot ograf ía 7 : Derribos en 2011.
Fuente: Funda ción Im a ginario Soc ial, 2011.
Otro de los problema s a los que se enf rentan los habitantes del poblado, e s la
proliferación de roedores en el terreno donde están asentados. Al no haber un
servicio de recogida de basuras eficiente, los ha bitantes tienen que d epositar las
basuras, en lu gares cercanos, provocando qu e el problema va ya a gravándose poco a
poco. En nume rosas ocasiones los habitantes d el poblado y los actores s ociales han
pedido una solución al Ay u ntamiento de Madrid.
Como bien resalta e l diario Públi co el 29/05/2011:
“La semana pasada, cinco menores t uv ieron que ser atendidos por los
servicios sanitari os debido a las mordeduras que sufrieron mientra s dormían.
Hace más de un año, el pleno del Ayuntami ento de Madrid dirigido por Alber to
Ruiz Gallardón 50 , reconoció que “no es ni moral ni políticam ente responsable”
permitir que u na situaci ón semeja nte se perp et úe”.
50 Alberto Ruíz Gallard ón fue Alcalde de la Ciudad de Madrid en el per íodo de 2 003 a 2011.
José David Gutiérrez Sán chez
258
Pocos mese s después en julio de 2011 según el Blog
gitanosruma noselgallinero.blogspot.com.es se comenzó a la limpieza de El
Gallinero. Este trabajo es fruto de varios años protestando por una soluc ión a dicho
problema. Ho y día se si gue re clamando más intervenciones que sean más duraderas,
para seg uir manteniendo el poblado limpi o y que no sea solo un acto puntual.
8.5.2 Recursos Educativos
Desde las distintas instituciones sociales se ha promovido la educación d e los
menores 51 . Un trabajo complejo es ha cer e ntender a los p adres que acudir a l colegio
es una buena iniciativa para que sus hijos puedan encontrar un futuro mejor (Estudios
de Campo 2010-2011). No es que las familias no quieran que sus hij os ac udan al
colegio, sino que debido a otras necesidades (co mo a y udar en las ta reas del hogar o
bien acomp añar a la familia en la búsqueda de chatarra) prefieren qu e los hij os
ay uden en casa, ya que la pobreza s e hace presente día a día y se necesita de m ás
manos para atender las necesidades de la familia al completo.
La m a y oría de los menores hasta los 13-14 años están escolarizados. Co mo
más adelante detallare mos, es esta edad, un momento clave en la v ida de los
menores, ya que comienzan a casarse y a contra er ma y ores responsabilidades en l a
familia.
51 Según Laparra (2014) en el VII Inform e sobre Exclusión y d esarrollo social en España de la
Fundación FOES SA: “la ed uca ción gratuita sigue s a lvaguardando la formación e igualdad d e
oportun idades de la población jove n, indep endientemente d e la situa ción económica d e sus padres.
Las política s sociales, p or tanto, contribu yen a ma ntener el bien estar de la población, a pesar de la
situación económ ica y de la incesante destrucción del emp leo”.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
259
Existe un servicio de recogida de los menores en El Poblado para que puedan
acudir al colegio. Esto p ermite que los menore s p uedan acudir todos los días, y a que
los colegios e institutos están a una distancia considerable del asentamiento.
En 2011 la entidad Mensajeros por la P az creó un aula donde los padres de
los menores pudiesen recibir clases de lectoescritura. Este taller tuvo una gran
aceptación por part e de la comunidad. Esta iniciati va provocó un m a y or entusiasmo
en los menor es, a l ver a sus padres y abuelos dando clases. (Estudios de Campo
2010-2011).
El País 30/01/2011
“E l aula de alfabetizaci ón está rodeada de ratas, plás ticos, escombros y hedor.
Allí, en el cen t ro de E l Gallinero, una maestra ru mana enseña a los hombr es y
mujeres del poblado chabolista. Ioana, la alumna m ayor, quiere aprender a
leer para entender la Biblia. Se queja, como el resto, de que el t iempo que está
en clase no puede mend igar. Los voluntar i os que acuden al poblado busca n
dinero para “beca r” a los alumnos y cambiar las limosnas por letras”. (ElPaís,
2011).
La vida en el asentamiento es dura , pe ro se realizan todos los esfuerzos
posibles para poder a y udar a las familias y a los menores en una mejor e ducación y
ser competitivos con la sociedad que les toca vivir.
8.5.3 Salud
La s condiciones de vida en cuanto a la salud en u n lugar tan degradado como
El Gallinero son realmente complejas. Ante la pregunta a los profesionales sanitarios
que acuden al asentamiento de si se dete ctan enfermedades contagiosas o peligrosas
José David Gutiérrez Sán chez
260
para el resto de la poblac ión, la respuesta es que no, no hay enfermedades complejas,
sino “encontramos aquellas mi smas que podemos encontrar en el centro de
Madrid 52 ” (Estudios de Ca mpo 2010 -2011). Esto elimina todo prejuicio relacionado
con la s alud. Es ci erto qu e el entorno no es el más propicio para tener una vida sana,
pero sin embargo con el trabajo continuo de los profesionales sanitarios, son capaces
detectar cualquier problema.
Desde las entidades sociales se han realizado varias campañas saludables
como por ejemplo “Campañas dentales”, donde s e realiza un seguimiento bucal a los
menores con el fin de c ontrolar deterioros provocados por una vida poco saludable.
A su vez se han lanz ado campañas de estilos de vida saludables, las cuales
explican a las mujeres como deben a limentar a sus hijos.
Por otro lado, son también las entidades sociales las que ay udan a las familias
a solicitar la tarje ta sanita ria, lo cual es clave para poder ser bien atendidos.
Fot ograf ía 8: Unidad Sanitaria móvil
Fuente: Funda ción Im a ginario Soc ial, 2011.
52 Entrevistas en E l Gallinero: Señalamos a s u vez, a pesar de lo que refleja la entrevista, que l a
incidencia de enfermedades p uede ser más alta deb ido a las prop ias condiciones de sal ud e higiene e
incluso de ali mentación.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
261
CAPITULO 9
LOS MEN ORES EN EL GAL LINERO
José David Gutiérrez Sán chez
262
En este ca pítulo vamos aborda r cu estiones en relación a los menores en el
asentamiento de El Ga ll inero, refiriéndonos al perfil, etapas d e desa rrollo, due los,
resiliencia y las relac iones manifiestas entre iguales y sus famili as.
Para comprender la situación de los menores gitanos rumanos asentados en el
Poblado Chabolista de El Gallinero, hemos re alizado un estudio más preci so de
aquellas características que hacen a este cole ctivo distinto de otros en los que
también encontra mos m enores e inmigrantes en contextos cataloga dos de riesgo o
vulnerabilidad. Hablamos de menores de 18 años, nacionales de países recién
incorporados a l a Unión Europea y que llegan a t erritorio Español ac ompa ñados por
sus familias (sea f amilia extensa o algunos de sus miembros) o b ien viajan
acompaña dos de ami gos o personas encargadas de su protección.
Identifica r los procesos de ex clusión 53 , condiciones de vida, las necesidades,
roles y el per fil de estos jóvenes es de vital importancia a la hora de elaborar planes y
proy ectos que faciliten y trabajen por la inclusión social, y la eliminación de barreras
sociales que hacen a este colectivo más vulnerable. Por barreras sociales entendemos
todas aquellas que fom enten la discriminación, distancien a las p ersonas de la
sociedad, estigmaticen a la comunidad gitana o bi en no p ermitan l a inclusi ón social
de los menores en su día a día.
Entre otras bar reras de tallamos las siguientes: barrera por pob reza, por
dificultades financieras en el hogar, d esempleo, precariedad labor al, acceso al
53 Entendiendo la exclusión como; “proceso que releg a a alg unas personas al ma rgen de la sociedad
y les imp ide p articipar p len amente d ebido a su pob reza, a la falta de co mpetencia s básica s y
oportun idades de aprendizaje permanente, o por mo tivo s de discriminación” (Zapata -Borrero, R.
2004).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
263
sistema educativo, absentismo escolar, barrera lingüística, acceso a la vivienda,
acceso a la sanidad, disfrute de derechos u niversales, deter ioro o escase z de redes
familiares, no acceso a la ciudadanía y la no par ticipación política y so cial (según
Subirats i Humet, J., Gomá, R., Brugué , J., 2005) .
9.1 Características y Perfil de los menore s gitanos rumanos de El Gallinero.
Hacer el perfil nos permite descubrir el colectivo de estudio, analizando las
caracter ísticas que los diferencian de otros colectivos de inmi grantes, e incluso
dentro de la misma etnia gitana.
La elaboración de l perfil de este colec tivo, resulta de l trabajo y el estudio
llevado a cabo durante el año 2010 y 2011 en la Fundación Imaginario Social y
contrastado con el Pro ye cto PUCAFREU (Promoting unprotected unaccompained
Children ´ s Access to fundamental rights in the European Union) en 2012. Pro y e cto
realizado en Bélgica , Francia, Italia, Rumania y España.
Se detalla con un perfil las características de un colectivo aunque ha brá
excepciones, es decir, ex isten casos en los que no se cumplan todos lo s aspectos
estudiados, debido a qu e hay menores c on p ersonal idades divers as a otras a pesar de
vivir con las mismas condiciones o de c ompartir intereses comunes.
Para elaborar el perfil he mos adoptado el enfoque del a nálisis de menores
extranjeros no acompaña dos realizado por Bravo Rodríg uez, citado por (L ázaro,
2007). Parte de una d escripción sencilla que nos posibil ita recog e r con detalle las
caracter ísticas de nuestro colectivo de estudio.
José David Gutiérrez Sán chez
264
9.1.1 Rasgos del Perfil.
Para compre nder el perfil de estos menores debemos entende r que los rasg os
aquí citados pertenecen en su mayor ía a niñ os. Cuando hablamos de perfil
consideramos también el contexto social, pues co mo bien sabemos, no es lo mi smo
un niño que viva con su familia de manera no rmaliz ada, que un niño que v iva o p ase
la mayor parte del tiempo en la calle. En e ste senti do, el contex to social particular
define una subcultura dentro del contexto cultural general (J iménez, Gutiérrez y Diz ,
2014). La s niñas pr esentan rasgos que completan estos y que detallaremos aparte
para no llevar a confusió n.
El número de niños y niñas es bastante igualado.
Suelen tener ba stantes hermanos.
La gran ma yoría proceden de Tanderei, Provincia de Ia lomita (Rumanía).
No acceden de for ma irregular, tienen documentación (Pasaporte).
Hay un gra n cambio de madurez a partir de los 13 años.
Muestran dese os de mejo rar su situación personal y famili ar.
El proyecto migra torio consiste en conseguir un puesto de trabajo.
Presentan gran movi lidad geográfica tanto en España como incluso dentro
de la UE. La opción por un determinado lugar es siem pre provisional y a
que depende de la consecución de sus objetivos.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
265
Suelen tener compatriotas que l es ayudan a estabiliz arse en el
lugar/destino.
El grupo les aporta seg ur idad.
Rechazan y des conocen el sistema de protección de meno res, por
opciones de mayor independencia y autonomía.
Falta de protección por p arte de los Sistemas de Protección.
Muy bajo nivel de cualificación. Ac uden al colegio hasta los 13 -14 años,
a partir de este ran go de edad hay un ma y or absentismo.
No suelen tener experiencia laboral.
Se relacionan poco con jóvenes autóctonos, pero cuando lo hac en saben
comportarse.
Sufren un gran choque a partir de los 15-16 años entre las expectativas
que tenían al venir a Esp aña y la realidad c on la q ue se encuentran.
Vuelven a Rumanía co n sus padres, cuando tienen que renovar algún
documento.
Gran nivel de Pobreza.
Lo que acabamos de enumerar son algunos aspectos significativos y generales
dentro del perfil. Vamos a analizar algunos de ellos, para posteriormente continuar
completando con más rasgos aquellos de más interés social.
José David Gutiérrez Sán chez
272
“La soc iedad desigual en la que estamos inmersos crea el espe jismo de que es
posible, sobre l a base de nuestros logros y mérito s individuales, alcanzar las
metas que cada uno se proponga. Pero las rígidas estructuras sociales se alzan
para acabar la ilus ión, e n muchas oca si ones b aldía, de q ue los méritos y
capacidades son suficientes por sí mismas” . (Sant oja, 2012).
B) Respecto al perf il las Habilidades Sociales se caracterizan por lo
siguiente :
Problemas de comunicación relacionados con l a falta del aprendiz aje del
idioma del país destino.
Falta de aprendizaje en cuanto a la resolución de conflictos y problem as.
Descontrol de impulsos.
Tienen que a prender a ex presar sus emociones.
La ma yoría sa be comportarse.
Falta de empatía.
Algunos meno res presentan falta de aprendizaje en las habilidades
sociales recibidas desde el hogar.
El idioma es uno de los re cursos más importantes a la hora de llegar a
cualquier país, y a que con él, puedes relacionarte con la población autóctona y evitar
situaciones que posibiliten la exclusión. En nuestro c aso los menor es que habitan en
El Gallinero aprenden bastante rápido el idi oma, lo que les p ermite interactuar con
otros jóvenes distintos a su nacionalidad. Ha y que entender que la ma yor ía de estos
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
273
jóvenes llegan a Españ a cuando son mu y pequeños y que la cap acidad de aprender
un idioma a edade s más tempranas resulta mucho más sencilla.
Debemos apostar por la Educación Inclusiva se gún Wiener. Este concepto es
el cual por el que se reconoce a niños, adolecentes, jóvenes y adultos, una educación
de calidad, que considere y r espete nuestras difere ntes capacidades y n ecesidades
educativas, c ostumbres, etnia, idioma, discapacidad, edad, etc. (Bravo de W iener,
2007). A lo que añadimos las palabra s de Bisquerra (2012);
“ A su vez preserva r l a cultura del suje to, ya que esta es la forma de
manifestarse de una sociedad y como tal incluye, lenguaje, costumbre s,
prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión,
rituales, normas de comportam i ento y sistemas de creencias” (Bisquerra,
2012) 57 .
Es decir no solo hacer posible una educación inclusiva sino además fortalecer y
preservar la cultura del sujeto en cuestión. En este caso Kin cheloe, y Steinberg
(1999) afirman como las posibil idades de enriquecimiento de la cultura hegemónica
son posibles haci endo una es cuela más inclusiv a, que acepte los divers os aspectos
culturales de las familias extranjera s (Jordán y Cas tella, 2011; Leiva, 2013).
Los problemas derivados de la situación de pobreza en la que estos jóvenes se
ven envueltos, plasman falta de control de impulso s, mala expresión de emociones,
falta de e mpatía y fa lta e n la resolución de prob le mas y conflictos.
Son bastantes los factores que corroboran este punto, como pueden ser,
absentismo escolar, f alta de atención a las necesidades desde p equeños, falta d e
57 Extraído de BISQUERRA, R. (2012). Emo ción. Cultura y leng uaje . En Pantoja, A., J iménez, A. y
Blanco, E. (coord.). Diversidad cultural y redes sociale s. Jo xman Editor es, S.L. Capít ulo 2. P p. 23
José David Gutiérrez Sán chez
274
dedicac ión d e los padres, y fa lta d e atención por p arte de los sistemas de p rotección.
A pesar de todo, estos menores saben comportarse en los diferentes sitios donde
acuden, por supuesto con las limita ciones propias de la edad y de la educación
recibida.
C) Perfil e n Salud:
No tienen experienc ia en el consumo de droga s.
La salud buco-d ental es bastante baja.
Pocas revisiones ocu lares.
No les supone impedimento visitar al médico. Por lo que a la hora de
acudir a él no ponen tra bas de nin gún tipo. I mportancia de estar sanos.
Dentro d e nuestras inv estigaciones, entrevistas y la confianza tanto por
nuestra parte como la de las p ersonas del poblado para poder hablar temas
relacionados con el consumo de dro gas, hemos comprobado que no e x iste consumo,
ni por los menores ni por las familias. Sin duda, es algo que parece ex traño debido a
la proximidad con la Ca ñada Real Galiana, donde podemos enc ontrar uno de los
“supermerca dos de la droga” más grande de Europa. Esto se debe a l a creen cia
relig iosa p rotestante tan arraigada a la vida del P oblado, lo cual hace que este tema
“a vista de los ojos de Dios” no sea a decuado.
La s alud buco- dental y las revisiones oculares son una constante “lucha”. Son
numerosas las campañas que se re aliz an por pa rte de Madrid-Salud y ONG´s para
incidir en la poblac ión, de tal forma que aprendan a cuidar s e y qu e por supuesto
actúen de fo rma preventiva ante posibles enfermedades. En cuanto a estos problemas
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
275
de salud citados, debemos dec ir que son de los que más caros resultan pa ra la
población. Al tener un problema de pobreza tan acusado les cuesta llegar a ahorrar
para inve rtir en un as “gafas o sacar una muel a”. Debemos resaltar la acción d e
aquellas entidades que se esfuerzan para paliar de alg ún modo estos problem as de
salud. Dentro de todo este problema, debemos decir que a la población a sentada, no
les supone esfuerzo ir a l médico, son otros problemas como la pobreza, buscar
alimentos y cuida r de la familia, la qu e resta im portancia y tiempo a otro s aspectos
que se p asan por alto, p ero que a la l arga pasan fa ctura. Es decir mant enemos que
prevalece un f actor econ ómico sobre el sanitario. Al tener responsabilidades con la
familia no se estima tan necesario visi tar al médico, aunque no pongan impedimentos
para acudir.
D) Caracterizaciones Psicológicas:
Carencias materiales y afectivas importantes, pero no quiere decir, que no
reciban cariño.
Algunos menores tiene n vivencia de maltrato.
Casos de autoestima deteriorada .
Uso de la fuerza para defende rse de amenazas.
Conductas agre sivas y desafiantes.
La s carencias afectivas a edades más tempranas p ueden resultar y derivar a la
larga en problemas de c omprensión y aceptación de normas sociales (intolerancia a
la frustración y menor autoestima). El uso de conductas a gresivas, casos de baja
autoestima y vivencias de maltrato provocan a los menores y al conjunto de iguales,
José David Gutiérrez Sán chez
276
periodos de de sestabilización que estimul an la propia destrucción de la persona,
dando como resultado problemas psicológicos q ue si no se “repara n ” termina n por
hacer más daño a la persona. Al no tener la posibilidad de abordar y fortalecer
aspectos psicológi cos desde pequeños, se reproducen problemas que afectan al
desarrollo social de los menore s.
9.3 Perfil de las Niñas.
Como hemos comenta do al comienzo d el desarrollo del per fil en los niñ os,
los aspectos que vamos a citar en este punto completan el perfil gen eral de los
menores de El Gallinero y a su v ez a y uda a una mejor comprensión realizando una
pequeña difere nciación por sex os.
En cuanto a las chicas podemos resaltar:
Suelen viajar acompaña das.
El número de niños y niñ as es bastante igualado.
La gran ma yor ía como ocurre con los niños, tiene bastantes hermanos y
procede n de Tanderei.
Contraen matrimonio en torno a los 13 años.
Tienen hijos muy jóvenes.
Suelen ir acompañadas de sus padre s hasta que se casan.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
277
El proyecto migratorio en la ma yor ía de los casos consiste en acompañar
a su familia o marido e n la búsqueda de un tra bajo, a sí como lo mejor
posible para sus hermanos o hijos.
Existe movilidad d entro de España y Eu ropa, pero suele ser acompañando
a sus familiare s.
Rechazan y de sconocen el sistema de protección de menores.
Bajo nivel de cualificación. Abandonan la escuela bien p ara a y udar a las
tareas del hogar o por que contraen matrimonio.
En este apartado, resalta la protección de la mujer por parte de la familia. El
mejor ámbito para e l ade cuado desarrollo integral de un menor es su propia familia.
Proteger a la familia es por tanto uno de los objetivos del Estado, y a que cuando se
salvag uarda a aquélla se consigue el mi smo o bjetivo con los menores (Moreno-
Torres, 2009).
La s mujeres suelen viaja r acompaña das en todo momento por sus familias, o
bien una vez que contraen matrimonio, por sus maridos. C ontraen matrimonio mu y
jóvenes, les alejan de los sistemas educativos y les cambian la vida a un rit mo que en
comparación con la c omunidad receptora r esulta demasiado pre cipitado (hablamos
de una eda d aproxim ada de trece años en el asentamiento) . En este s entido hacemos
alusión a Macionis y Plum mer ( 2011:371) en relación a que es la pobreza un factor
clave qu e ex plica e l matrimonio infantil , es decir, se tra ta de un hecho que se centra
en reconocimiento de est atus social del grupo e incluso de supervivencia por lo que
concierne en unión de familias que puedan estar más o menos adineradas . La s niñas
José David Gutiérrez Sán chez
278
se entiende que tienen que ayudar a las labores domésticas, siendo algo positivo y
aceptado por la comunidad. La capacidad de tener hijos es un va lor añadido y
respetado, es d ecir, tener hijos es símbolo de “bu ena familia” y es entendido como
éxito.
Al igual que con los varones menores, d esconocen los sistemas de protección.
El proyecto migra torio no es el su y o, es el de la famili a o el marido.
Este perfil específico de las niñas completa el perfil general en sus diferentes
aspectos. Es crucial expli car aparte estos aspectos para no confundir al lector y así
comprender los roles impuestos por la c omunidad.
9.4 Etapas de desarrollo. “Del Niño al Adulto”
Fot ograf ía 9 : Niño en la puerta
Fuente: Funda ción Im a ginario Soc ial, 2011.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
279
En las sociedades occidentales es habitual que el “paso” le gal de niño al
adulto se pr oduzca a los 18 años. Ese instante concreto es ya percibid o como un
momento cultural y po r lo tanto se le atribu y e a partir de ese período una m adurez
personal y el disfrute d e derechos y deberes de un modo más abierto, que en edades
anteriore s.
Dentro de nu estro trabajo en el poblado hemos ll egado a dist inguir dos et apas
destacadas, que pueden evolucionar a razón de la madurez de la persona o bi en por la
exigencia del g rupo o co munidad (Etapa Familiar-escolar y Etapa de Pro yección a la
vida adulta) . El período del “salto” d e una etapa a otra no es un momento concreto y
específico reñido por la edad, es un momento de madurez personal, a la vez de
estatus reconocido por el grupo (Estudios de Campo 2010-2011).
En nuestra investigac ión destacamos dos etapas:
Etapa Familiar-escolar
Etapa de Proyecc ión a la vida adulta
9.4.1 Etapa Familiar-escolar
Es la etapa de la vid a en la que los menores acude n al colegio y viven con sus
familiares, todo ello antes de contraer matrimonio (sobre todo en niñas). Esta etapa la
encuadramos desd e que el menor na ce h asta aproximadamente los 13 años
(Gutiérre z, 2015).
José David Gutiérrez Sán chez
280
E l momento de “p aso” de una etapa a otra no e s ex acto, ya qu e ésta puede
variar en fun ción de la madurez del p ropio joven o bien por exigenc ias de la
comunidad. Nos apoyamos e n la edad de 13 años, como edad en la que co mienzan a
haber cambios en la ma durez del individuo en cuestión.
Se trata de una etapa en la que el menor todavía se interesa por el ap rendizaje
y en la que los padres por el mom ento no impide n que sus hijos estudien, ya que por
la propia edad se entiende que, todavía son mu y pequeños para realiz ar tareas
adecuadas para a dultos o para jóvenes más próximos a los 18 años.
Desde los p ro y ectos de i ntervención en el poblad o, se intenta que esta etapa
sea más larga, es decir, que los padres entiendan que la educación es un factor
importante en la vid a de sus hijos y qu e por lo t anto no mer ece la pen a angustiarse
porque el menor traba je. Entendemos como manifiesta Gimenez (2011);
“ La educación es tanto un derecho fundamental como un inst rumento necesar io
para que todas las persona s puedan desarrollar sus ca pacidades y acced er a un
nivel de vida adecuado, es pecia lmente, los grupos más vulnerables que
encuentren en ella una de las pocas vías para salir de su situación de exclusión
social” . (Gim enez, 2011).
Acudir al colegio queda supeditado a las ex igencias o n ecesidades propias de
la familia, es decir, si la familia necesita qu e el menor acompañe al padre a buscar
chatarra, é ste lo debe hac er porque es “la única forma de que entre dinero en casa ” .
En e l caso de las niñas el problema continúa, quedando e stas rese rvadas para
las a ctividades propias del hogar. Esta func ión de a y uda r e n las tareas de l hogar, las
van aprendiendo desde muy pequeñas (en torno a los 7 años aproximadamente), y a
que es habitual que haya varios hijos en la f amilia (Estudios de Campo 2010 -2011).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
281
Hablamos de una etapa relevante en el des arrollo de los jóvenes. En este
sentido resalta mos las palabra s que A guade d y Mar aver (2014) ex ponen y qu e
guarda gran re l ación con nuestra investigación. Según los autores;
“L a infancia es una e t apa de vita l importancia para el desarrollo humano . En
función de las actu aciones que en ella se realicen, se puede prevenir l a
aparición de numerosa s situaciones de riesgo. En este sentido, cobra es pecial
relevancia l a prevención y sensib ilización de las conduct as de riesgo que
pueden acon tecer en la E duca ción in fantil”. (Ag uaded y Maraver, 201 4).
A lo que incluimos lo que Santona (2012) plasma ;
“Ante la convención social, de que los hijos de las c lases de sfavorecid as sean,
por lo general, el eterno obj eto del fracaso escolar, se habrán de arbitrar
políticas educativa s (que refuercen esta etapa) para tratar de subverti r el hecho
de que las condi ci ones materiales de vi da con dene siempre a los mismos a
idénticos males socia les (de privación cultural, económica y educativa,
marginación , delincuen cia, drogod ep endencias…)”. ( Santona, 2012).
Apoyándonos en los autores, hacemos hincapié en la necesidad de int ervenir en
la I nfancia como mome nto crucial para el desar rollo humano, desde la c ual pueden
evitarse conductas y situaciones de riesgo que pue dan desarrollar se. A su ve z, e n
espacios más vulnerables y de pocos recursos económicos y materiales (como el
asentamiento de El G allinero) deben establecerse políticas sociales a ctivas que
prevenga n la mar ginación fomentando la e ducación. Educación como “puente” entre
problemas sociales.
José David Gutiérrez Sán chez
288
directamente sob re la e ducación e imposi ción de normas (Tous, 2008 . En Nieto,
2010).
En la etapa Pro y e cción a la vida adulta, es donde t enemos que detenernos más
en relación a los factores de ries go que afectan o pueden afectar al menor en cuestión
(Gutiérre z, 2015). Por factores de ri esgo s e entiende aquellas vari ables cu y a
presenc i a incrementa la probabilidad de la ap arición de l a conducta antisocial,
mientras los factores protectores, de manera contraria, disminu ye n la vulnerabilidad
del individuo o incrementan su resistencia a tener comporta mientos desviados
(Vázquez, Fariña, y Arce 2003).
A su vez nos apo yamos en los t rabajos que Jor ge Barudy (2014) expone so bre
los contextos de riesgo i nfantiles, los cuales (según el autor) con sus contenidos de
estrés, carencias y do lor producen desorganización de las r edes neurona les
consecue ncias como las siguientes;
a) dificultades para p ercibir y reconocer las viven cias internas, a sí como para
recibir las amenazas y pelig ros del entorno o distinguir lo que es prod ucto de su
imaginación o de sus deseos de realidad.
b) deficiencias e n el reconocimiento y el man ejo de las emociones.
c) trastornos de la empatía.
d) trastornos en la regulación del apetito, agresividad, frustr ación y la
excitación sexual.
e) alternac iones de la organiz ación y d el desarrollo de la corteza pre- frontal.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
289
Sobre estas consec u encia s que Barud y (2014) destaca, la infancia en riesgo
tiene ma y or tendencia a tener difi cultades para aprender, a re gular la atención y la
memoria, así mismo dificultades para c almarse y detene r sus conductas obedeciendo
a lo que los adultos piden; dificultade s a represe ntarse y a asumir la respo nsabilidad
de sus actos y de sus consecuencias; alteración de sus capacidades d e pensar,
reflexionar, hacer pro y ec to s y v erbalizar sus ex periencias; dificultades a parti cipar en
relaciones interpersonales recíprocas, manifestando una tendencia egocéntrica y po co
empática; tend encia a pasar al a cto a la m enor frustración, que se ac o mpañan de
secuestros emocionales agresivos. Provoc adores y hostiles, en el cual se anula
cualquier posibil idad de escuchar a los demás; m iedos, ansiedad y crisis de pánico
“irracionales” , difíciles de manejar.
9.5.3 La percepción de vulnerabilidad en las relaciones con la sociedad
receptora.
Los jóvenes comienzan a darse cuenta de la sit uación de vuln erabilidad y
fragilidad con respecto a la sociedad receptora (Gutiérrez, 2015). Es p or tanto el
momento donde se empieza a interiorizar el tipo de rel aciones qu e se han creado y el
papel que juegan como actores dentro de un mundo catalogado como inferior o
conflictivo por la sociedad madrileña e n este caso.
Según L a comba (2008), deduc imos que los procesos mi gratorios p rovocan
relaciones entre població n de origen y de acogida.
José David Gutiérrez Sán chez
290
Por un lado se produc en relaciones conv ergentes; cuando coinciden las
expectativas entre la pob lación recién llegada y la población de acogida. Relaciones
divergentes; cuando las necesidades son opuestas y aparecen tensio nes entre
comunidades inmigradas recién llegadas y c om unidades de acogida con la
competencia en el mercado laboral o diferencias entre las fo rmulas de i ntegración,
más común en mom entos de crisis e conómicas y sociales. Y relac ion es p aralelas; la
movilidad permite un sistema dual, pero no existe una int erre la ción entr e
comunidades de origen y comunidades de de stino.
Figura 6: Sistema de relaciones entre la Población de Orige n y L legada
Fuente: Elabor ac ión p ropia seg ún (Josep Lacom ba 2008).
Amina Bargach, prefi ere utili zar en los términos población de ori g en y
llega da, los términos de sociedad receptora y d e procedencia. Se gún Bargach el
termino acog id a presupone unos jui cios de valor generadores de malentendidos y
culpabilidades por el h echo de sin que previament e se ha y an dado las b ases para que
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
291
dicha sociedad pueda decidir si quiere acoger o no, hay una im posición y una
homogeneización. De ello el término sociedad rece ptora nos p ermite hacer una
aproximación más neutra permitiendo aproximaciones de más rigor ( Bargach, 2008).
En cuanto al té rmino sociedad de ori gen, la aut ora aconseja utiliz ar, sociedad de
procede ncia d e tal forma que se evite el p erseguir al mi grante con su pro pio origen,
privándole del derecho de participar en la reconstrucción de un presente y de
proy ectarse hacia el futuro.
Continuando con Lac omba, este ti po de relaciones son percibidas por los
menores de for ma dife rente cuando atraviesan la prime ra de las etapas. Es poco a
poco, cuando las exigencias de la comunidad y la propia madurez del me nor se dan
cuenta de lo que realmente se pr oduce e n el mundo en que viven y comienzan a
provocarse duelos personales. Un ejemplo claro del tipo de relaciones es la presenc i a
policial en el asentamiento, donde se experimentan todo tipo de situaciones y cada
individuo se sitúa fomentando esa divergencia o convergenc ia.
Dependiendo del trabajo rea lizado desde nuestra posición como profesionales
para el menor y po r supuesto el esfuerzo familiar por consolidar y fomentar un estilo
de vida “positivo”, conseguiremos que el menor en cuestión, pueda desarr ollarse en
unas condiciones mejore s que si fomentamos aq uello “negativo”, es decir, todo el
trabajo que podamos rea lizar por el bien del menor y que le separe de co nductas de
riesg o ( y a que partimos de un contexto marginal) conseguiremos crear a personas
consecue ntes y que se guíen por querer esforzarse ante la vida. Por e llo todo el
trabajo que adelantemos en la primera etapa, es tr abajo que conseguiremos llevar a la
segunda.
José David Gutiérrez Sán chez
292
El niño no tiene más opc ión que aceptar los roles y a ctitudes de sus p adres; se
identifica con ellos, se apropia de ellos, en defin iti va, los int erioriza (Mondragón y
Trigueros, 2004). No solo tenemos que trabajar con los menores, sino a su vez con
las familias, qu e son aquellas que los guiarán en todo momento. Debemos evitar que
se produzca como señala (Mondragón y Trigueros, 2004) que el proceso de
socialización sea marg inal, donde encontramos a menores socializados con los estilos
de vida marginales, lo qu e presupone que se creen situaciones de ries go en el proceso
de desarrollo y que estas entre n en conflicto con aquella s sit uaciones posi tivas que
intentamos im plantar. Los indicadores de un pro ceso de socializ ación marginal son
los siguientes (Mondragón y Tri gueros, 2004):
Núcleos de intervenc ión desestructurados.
Estilos de vida marginales.
Bajo nivel cultural y /o analfabetismo.
Hábitat precario.
Alta frecuencia d e intervención del sistema policial y jurídico:
delincuencia, toxicomanía, prosti tución, mendicidad, abandono de
menores…
Falta de escolariz ación y fracaso en la incorporaci ón al sistema escolar.
Medios de subsistencia mediatizados por su actividad marginal.
Dinámica comunitar ia co nflictiva.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
293
9.5.4 La socialización marginal. La Calle.
Como forma de detallar aún más los problemas que los menores viven
constantemente, vamos a relacionarlos con los posibles efec tos por uso, es decir,
vamos a relacionar a través del siguiente cuadro, los problemas detec tados en el
asentamiento con los efectos que estos provocan en los menores de El Gallinero
como for ma de expresar mejor dicho s proc esos de socializ ación mar ginal. El cuadro
nos habla exactamente de menor es en situación de riesg o e n las calles de Tetuán
(Marruecos), pero nos ay uda a identific ar dichos problemas que afectan a las etapas
de desarrollo de los menores (APISF y CODESP A, 2002 58 ).
Tabla 12: Problemas en la Calle y posibles efectos.
PROBLE MAS EN L A CAL LE
POSIBLES E F ECTOS
Hambre
Dism inuye las moles tias por ham br e
Aburrimien to
Añade exci tación
Miedo
Da coraje
Sentimientos de v ergüenza, depre si ón.
Ay uda a olvidar otros sentim ientos
Falta de medi ci nas y ayud a médica
Autom edicación
Dificultad par a dormir po r culpa del ruido, ca lor o
frio
Produce som nol encia
Riesgo de se r atacado o a busado
Aum ent a la alerta
Falta de opc iones de o cio
Ofrece en tretenim iento
Aislamiento social
Aporta conexión con consum i dores de sustancia s
Soledad
Ayuda a relac ionarse con gente
Dolor físico
Alivia el do l or
Falta de din ero o co mida
Hace m ás fácil mendig ar o robar
Fuente: API SF y CODES PA, 2002
58 Informe presentado en lo s Encuentros Internacio nales co n Me n or es en Contextos de Riesgo.
Tetuán, 20 13. Asociación Infancia C ultura y Educació n (AICE) y APISF.
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294
En el asentamiento hemos detectado estos problemas que sufren los menores
y que dependiendo en qué casos, podemos de cir q ue se reproducen d e una forma más
intensa que otra. Dichos problemas afectan a l as etapas d e des arrollo, provocando a
la larga, gra v es trastornos de conducta, más exclusión socia l y dificult ades para
relacionarse con otros menores e in cluso c on personas de refe rencia como padres,
profesores y traba jadores sociales.
El hambre queda directamente relacionada con sa lud (por mala alimentaci ón)
y m endicidad y robos. Ante la fa lta de ali mentos y posi bilidad de apoyarse e n
instituciones sociales que puedan ofrecer más de los que y a disponen, los menore s y
sus familias no les queda otra salida que la mendicidad, y en algunos casos robar. La
falta de medicin as y cobertura médic a, manifiest a automedicación, que a compañada
con el hambre, lle gamos a apreciar intensamente e l contexto de riesgo qu e se vive en
El Gallinero.
El mi edo, la dificultad p ara conciliar el sueño, y los riesg os por s er mordido
por ratas o que ha y a una redada, incita a que se aumente la alerta, no dejando
descansar a los jóvenes, provocando a su vez otros problemas como el absentismo,
debido a la fa lta de sueño.
En cuanto al aislamiento social, hemos resalta do la conexión con otros
jóvenes consumidores d e sustancias. Este p unto es más proclive en otros contextos
donde se normaliz a el consumo de estupefacientes, pero como hemos estudiado en El
Gallinero, e ste tipo de conductas no se reproducen, pero si es interesante
contemplarlo, por la posibilidad de for mar parte de estos j óvenes, debido a como
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
295
hemos venido detallando el estar en un contex to de riesgo tan acusado (E studios de
Campo 2010-2011).
El miedo, la soledad y l a falta d e opciones de ocio son otros procesos qu e se
reproducen con menor in tensidad en la ma y oría d e jóvenes. Como hemos destacado
anteriormente no podemos g eneralizar los c asos, y debemos individualizar y a qu e
cada persona interpreta los problemas de form as difere ntes. Esto quiere dec ir que
nuestra intervención debe adapt arse a los menores y concentrarnos en a quellos
déficits que cada person a manifiesta, como forma de paliar los efectos de vivi r en un
contexto de riesgo y mejorar las etapas de desarroll o.
9.6 Los duelos de los menores.
De acuerdo con la división propuesta por Achotegui (2002) y pl asmada por
(Konrad y Santoja, 200 5) sobre los duelos, podemos argumentar algunos de los
procesos internos que estos menores sufren cuando han lle gado a otros países
diferentes al suy o y que hemos detectado en nuestra investigación;
“ Se entiende por duelo al proceso de adaptación emocional que sigue a
cualquier pérdida y que es significativo para el sujeto. El proceso migratorio
puede ser interiorizado como un proceso vital en el cual se p ierde unos
acontecimien t os, una vida, para en contrar otros y estructurar otra vi da (país
receptor), pa rtiendo de l propio sujeto” . ( K onrad y Santo j a, 2005)
Por lo tanto enc ontramos casos de menores que atraviesan un duelo o bien
familias que los sufren t ambién. El duelo es un proceso ad aptativo y est as personas
tienen que comprender q ue pueden apo yarse en las entidades soci ales com o forma de
José David Gutiérrez Sán chez
296
conseguir una calidad de vida mejor. Somos los profesionales de algún modo
facilitadore s de aquellas necesidades (físicas, mentales o materiales).
Siguiendo con la explic ación propuesta por ( Konrad y Santoja, 2005)
encontramos diversos duelos, como son: Duelo por la familia y amigos, por la
lengua, por la cultura, por la tierra, por el estatus, por el contacto con el gr upo étnico
y duelo por ries gos físicos.
- Duelo por la f amilia y amigos: hemos det ectado ca sos en los que muchos
menores no están cerca de sus seres queridos más próx imos y ti enen que
viajar con a llegados a la familia o amig os. El mundo afectivo de un
individuo se desarrolla en el ambiente d e la fa milia y ami gos. Este es uno
de los duelos más difíciles de soportar por los jóvenes.
- Duelo por la lengua: como hemos comentado anteriormente el aprendizaje
de la lengua por parte de los chicos y chicas no r esulta una tarea tan di fícil
para ellos, pero sí la adquisi ción de una nuev a lengua supon e un esfuerzo
añadido, y a que son mu chos los momentos en los que quie ren ex presar
sensaciones u emociones, pero no sabe n ex plicarlo.
- Duelo por la cultura: la música, la alimentación, el cará cter, las fiestas,
etc. son pérdidas muy duras. Bien es cierto q ue en el poblado, hacen todos
los esfuerzos por mantener la cultura, pero es in evit able que s e produzca
un duelo.
- Duelo por la tierra: la tie rra es una forma de unir a la familia, a las raíces.
Se echa d e menos el ol or, determinadas calles, el clima. Este aspecto
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
297
puede parecer poco relevante, pero para los inm igra ntes el hecho de
recor dar les produce felicidad en algunos casos y d uelo por otro.
- Duelo por el estatus: en el caso de los menores, este duelo no representa
mayor importan cia, es u n ejemplo de duelo que se manifiesta sobre todo
en los padres. Este está más relacionado con la economía, la edu cación,
la calidad de vida y la libertad.
- Duelo por la pérdida de contac to con el grupo étnico: no se re aliza una
pérdida total, y a que la mayoría sigue rela cionándose con compatriotas.
Este duelo se produ ce cuando muchos de ellos, por causas económicas,
viajan y se separan de los grupos de iguales.
- Duelo por los riesgos físicos: este se manifiesta sobre todo por fa ctores
derivados de condicion es pésimas de v ivienda, higiene, alimenta ción,
infecciones, físicas, etc. Este duelo se desarrolla una vez que interiorizan
la situación y comienzan a echar de menos aquellas cosas que tenían en el
país de origen. No todos los gitanos rumanos qu e vienen a Españ a, viven
en chabolas y situaciones precarias en Rumanía.
9.7 Resiliencia en los menores.
La resiliencia, tal c omo la usamos, incluy e dos proc esos: la capacidad p ara
resistir y a la v ez reconstruir, porque en re alidad no son dos procesos separados
según (Vidal, 2009).
José David Gutiérrez Sán chez
304
miembros a la calle sin i mportar ve rano o invi erno (incluimos a bebes y ancianos),
con el motivo de encontrar piezas de cobre, que supuestamente habían sido r obadas
por miembros de la comunidad. Estas redadas ab usivas, con brutalidad po licial, han
sido consta ntes en el poblado durante bastante tiempo. Son los colectivos socia les
que allí trabajan y apo y an a la comunidad, los qu e protestan incansablemente para e l
cese de estas operaciones marcadas por el racismo y la brutalidad policial (Estudios
de C ampo 2010 -2011). Esto es solo uno de los ejemplos de injusticias que se
perpetran en e l asentamiento.
Debido al c ontexto y a la situación global del asentamiento, s on necesarios
profesionales con un per fil capaz de saber manejar situaciones de este ti po. No nos
referimos a profesionales dispuestos a encararse a la policía, sino aquellos que sean
capaces de saber denunciar estas injusticias y colaborar junto con las o tras entidades
sociales que operan a llí.
El profesional ha de tener una s erie de h abili dades sociales que sean
fundamentales e n la intervención que realizamos con el menor y l as familias. La
diversidad social, cultural y étnica , forman parte de la realid ad que los profesionales
debemos afrontar c on am plitud de miras y actitud positiva (Allué, 2007).
Destaca mos las siguientes habilidades se gún (Martínez, Sanahuja y Santoja,
2007):
Reflexionar y descubrir los elementos que constitu y en su id entidad.
Valorar la influenc ia de l as diferencias culturales en el proceso de ay uda.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
305
Evaluar la incidencia de los estereotipos en el conocimiento de l a
realidad.
Saber realizar e inte rpretar historias de vida de inmigrantes.
Analizar las implicaciones, dificulta des y opo rtunidades que representa l a
integración soc ial de los inmi gra ntes.
Definir con claridad los límites personales re spect o a la tolerancia.
Manejar e l uso de la comunicación no verbal en la relación de ay uda con
migra ntes.
Manejar adecuadamente las habilid ades necesarias para el de sarrollo de
nuestras intervenciones: sentido de la responsabil idad ética, capacidad de
confianza, empatía, comunica ción, adaptación a contex tos nuevos…
Buscar recursos específ icos para poder derivar o poder realizar una
intervención más inte gral teniendo en cuenta todas las áreas y necesidades
del menor y de su familia.
Manejar los códigos c ulturales para un a bu ena interpretación de la
realidad por parte del me nor y del profesional.
Todo esto no es posible sin una a ctitud por par te del profesional qu e sepa
empoderar y sea asertiva. La pe rsona en este caso tiene que tener cierta i nquietud y
sensibilidad por los proce sos migra to rios, con un a mentalidad abierta y p otenciadora
de aquellas facetas culturales que fomentan la integración social de las personas. El
comprender e interesar se por el colectivo de estudio es un punto im portante.
José David Gutiérrez Sán chez
306
Actualmente se obser van bastantes problemas entre los profesionales y los menores,
debido al poco conocimiento hacia otras culturas y el respeto a los grupos
inmigrados. Es esenc ial que e l profe sional tenga una cierta sensibilidad cultural, que
vea al menor migrante dentro de un a mbiente familiar determinado inmerso en un
sistema en el que infl uyen factores culturale s, sociales, políticos y jurídicos
(Martínez, Sanahuja y Santoja, 2007).
En la práctica del trabajo social resulta significativo el trabajo en equipo. En
primer lu gar el trabajo d e equipo propio de cada institución y en se gundo lug ar el
trabajo en red con otras entidades sociales. Según una i nvestigación llevada a c abo
por Chauve net en 1992 y extraído de (Amorós y Ayerbe, 2000), un m edio para la
profesionalización de los trabajador es sociales es la reflexión colectiva interna de los
equipos:
Son las situaciones catalogadas como complejas las que suscitan más
reuniones o intercambios de diverso orden entre los profesionales de
diferentes instituciones afec tadas.
La práctica de la autorreflex ión y la reflexión colectiva se presenta como
un medio de objetivaci ón de la prá ctica y como tal constitu y e un
comienzo de la construc ción racional y metódic a de la orientación de la
práctica .
A su vez, es un medio de control colectivo interno.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
307
La s reuniones, los deba tes, la crítica de las alternativas propuestas y las
acciones son un medio d e armoniz ación d e pequeños equipos dispersos, a
veces, bastantes aislados.
La presencia regular de una persona externa al equipo funciona como un
medio de prof esionalización, como medio de aprendizaje reconocido
como un control aceptado de las prácticas.
La institución, para e xistir como tal, requi ere una explicitación
“doctrinal”, teórica y práctica, soci almente reconocida, en aus encia de l a
cual se convierte e n un si mple apara to de ejecución.
La autorreflex ión y la re flexión colectiva im plican una dimensión crítica
de la práctica, g uiada por una reflex ión ética.
En nuestro trabajo de campo hemos podido int ervenir con menores y sus
familias. La familia resulta el área d e trab ajo principal del menor, y a qu e es núcleo
fundamental de desarrollo para el niño. La s estrategias de trabajo de la intervención
de los educadores familiares son, entre otras, l as siguiente s según (Mondragón y
Trigueros 2004): introducir prácticas or ganizativas en el orden domé stico que
satisfagan las necesidades de todos, en especial de los menore s. Propone r modelos
relacionales y de atención al menor en su ambiente familiar. Formación en la
resolución de pequeños conflictos y dificultad es que bloqueen la vida familiar.
Ayudar a consolidar conductas y or ganizaciones familiares útiles para el bienestar de
los menores y encontrar conductas sustitutorias de aquellas que resulten
bloqueadoras o erróneas. Ayudar a r eorganizar los roles y r elaciones familiares para
conseguir un ambie nte más acogedor.
José David Gutiérrez Sán chez
308
El asentamiento es una comunidad de personas de etnia gitana procedentes de
Rumanía. El profesional que trabaja en dicho lugar debe entender que el trabajo parte
de una intervención comunitaria, donde se establ ece un modelo de desarrollo de la
comunidad, basado en una colaboración constante entre las entidades p rivadas y
públicas donde se intenta conseguir un mejor ni vel de recursos y s ervicios para las
personas que allí viven.
En el as entamiento participan diversos actores qu e resultan re l evantes d ebido
a la formación profesional y por el carácter propio de su propia institución, a la cual
repre sentan. En el asentamiento podemos encontrar a Educadores sociales,
Trabajadores sociales, Psicólogos, Médicos y volunt arios de diversa formación
(Profesores, Abogados y Sacerdotes, entre otros) . Cada profesional dentro de su
campo posee unas funciones c oncretas que hacen que se establezca un equipo
interdisciplinar a favor de la comunida d.
Según Mondragón y Trigueros (2004) ex isten unas funciones c aracterísticas
por parte d e los trabajadores sociales, p ero nosotros en nuestra investigación vamos a
ge neralizarlas dentro de todo el trabajo que se realiz a e n El Gallinero y como forma
de a glutinar en grandes rasgos e l trabajo diario de un profesional en el asentamiento
independientemente de su experiencia previa y fo rmación. Obs ervamos las siguientes
funciones:
Asistenciales (atención directa, información, gestión, apo y o y tratamiento,
derivación, oferta y uso de recursos y servicios inmediatos a los menores
en situación de urgencia).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
309
Preventivas (detección de situaciones de alto riesgo para el menor,
tratamiento de deficiencias pa ra prevenir deterioros ma y ores, a tención
precoz o temprana d e los menores y atención al medio social y la
comunidad).
De investi gación (estudi o de n ecesidades y probl emas y recursos, r egistro
de casos).
De planificación y ge stión (de la acción en los problemas de los menores,
actividades, ser vicios, pr oyectos inmediatos o programas a medio plazo).
De rehabilitación y corrección (ajuste al medio social, evolución de los
problemas, tramitac ió n de recursos, inf ormación, tratamiento,
seguimiento).
De coordinación (entre profesionale s del equipo , con otros equipos, con
asociaciones, instituciones…)
De promoción del bienes tar social del menor (or ganización de actividades
en int erés del menor, ayuda mut ua, y volu ntaria, estimulación de
participación de persona s int eresa das en el bienestar del mismo, etc.
De formación y reciclaje (puesta al día constante en su formación y
transmisión de experiencias a otros profesionales, supervisión, etc.).
Los profesionales qu e trabajan en el asentamiento deben conocer a los
sujetos, en cuanto a su cultura y formas de interacción con la sociedad r eceptora. Los
repentinos ca mbios de profesionales que trabajan en los equipos de intervención, no
provocan mejoras a cort o pl azo, por lo que s e n ecesita a r eferentes que sean capaces
José David Gutiérrez Sán chez
310
de perdurar con el ti empo en estos proyectos, do nde la confianza entre unos y otros
es vital para la mejora de la calidad de vida de l as personas. Es necesario tener en
cuenta la cultura y la len gua de ori gen, su marco de referencia familiar, el proceso de
socialización, su infancia en e l país de origen, su escolarización, etc. (Jiménez,
2010).
Según J iménez en cuanto a las maneras d e pensar y actuar d e los e ducadores
ante la pre sencia de cultu ras diversas existen diferentes posturas:
1) L a postura Acrítica: es la posición o postura adoptada por aquellos
educadores que no ti enen una conciencia clara d e la problemática
multicultural, de la presencia d e distintas culturas en las mismas
coordena das espaci o-temporales, y por ello, jamás se plantean una
reflexión sobre el tema.
2) L a postura Tr anscultural: se corresponde con la postura de aquellos
educadores que están convencidos de que los elementos culturales que
hay que transmitir mediante los pro gramas for mativos son los propios de
la macroc ultura o cultura dominante.
3) L a postura Asimilacionista: posición de aq uellos educadore s que
consideran que los mi embros de las microculturas posee n unos hándicaps
o déficits qu e deb en compensar asimilando los elementos de la cultura
hegemónica.
4) L a postura Radical: propia de los educadore s que apuestan porque las
distintas culturas no interac cionen para garantizar la pureza de la misma.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
311
5) L a postura Inter cultur al: Educadores que co nciben las diferencias
culturales exist entes en u n mismo contexto como una relación dinámica y
enriquecedora .
Para el traba jo diario en el asentamiento y por supuesto en el trabajo c on
poblaciones inm igrantes en general, resulta impor tante tomar la postura Intercultural.
El trabajo de los profesio nales con los menores es de vital importancia y és tos deben
hallar los espacios y momentos adec uados par a int erac tuar, de tal forma que sirva
para prevenir conductas de riesgo (como la delincuencia) y fomente la integración
social de todas las partes ex ist entes (sociedad rec eptora y de acogida). La ex clusión
social es un problema bastante palpable en el poblado, por lo tanto los profesionales
a través d e los equipos p edagógicos e interdisciplinares tienen que redactar pro yectos
que fomenten la integración de estos menores, así como la búsqueda de a quellos
aspectos que mejoren considerablemente la calida d de vida y las condiciones de vida
de los habitantes del ase ntamiento. El prevenir conductas delictivas a través del
trabajo con las familias, fomenta la int egración social en coleg ios e institutos, y la
lucha por los De rechos Humanos en relación a l a inm igración, son tres puntos clave
en el traba jo diario de un profesional en el asentamiento 60 .
No se remos capaces de ayudar a los demás, y en nuestro caso a los menores,
si no c reemos en la propia persona y en su posibilidad de evolucionar y salir de
aquello que no le permite desarrollarse (Gutiérrez, 2015) . Cuando intervenimos con
menores estamos educando. Educar es inculcar, inducir, influir, o al menos hac er
60 En este punto record am os las p alabras que Masson ( 2006 ) en Seno villa ( 2014 ) esboza sobre los
Derechos H umanos ; “Los men ores mig ra n tes co nstituyen u n buen ejemp lo de la s co ntradicciones y
límites que p resenta la a plicación d el Derecho Interna cional de los Derech os Human os”.
José David Gutiérrez Sán chez
312
emerger algo en alguien (Martínez, 2001). No solo debemos creer en el sujeto y
educar, sino también tener en c uenta aquellos “ genera dores de la exclusión”, es decir,
intervenir desde aquellos puntos donde la excl usión brota o nace. Educar para
erra di car la pobreza requeriría r ealizar sobre la riqueza un ri guroso y concreto
análisis del orige n y m antenimiento de su predominio. Y paralelamente, sobre la
pobreza, el mismo y rig u roso análisis sobre las formas concretas de complicidad que
predisponen el sometimiento (Martínez, 2001).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
313
CAPITULO 10
LA COMUNID AD ROMANÍ EN
LOS MED IOS DE
COMUNICACIÓN
José David Gutiérrez Sán chez
320
6 Garantizar el derecho a la participación de los niños y niñas en los medios
de comunicación. Este criterio implica; respetar el derecho d el niño, niña o
adolescente a n egarse ex presamente a salir en un medio de comunicación. Ser
especialmente cuidadosos en la fid elidad de la reproducción de las declaraciones de
los niños y niñas. Incluir procesos de pa rticipación infantil en el diseño de c ontenidos
de los medios de comunicación (horario infantil, guiones de s eries y de di bujos, etc.).
Dar visibilidad a iniciativas lidera das po r niños y niñas.
7 Promover el rol de los medios de comunicación como agentes de
sensibilización social. Esta re comendación implica; ser conscient es del pa pel activo
como a gente educador en la selección de contenidos y enfoque qu e se l e da a las
noticias en los medios de comunicación m ás c ercanos a los niños y niñas. Contribuir
a una visi ón positiva y constructiva de la infancia como colectivo ante la sociedad.
Reflejar activamente y con enfoque positi vo la s problemáticas que a fectan a la
infancia.
8 Garantizar la p rotección de los niños y niñas en los medios de
comunicación. Esta recomendación implica; aplicar el enfoque de derecho s del niño
a las noticias sobre infancia en los medios de c omunicación. No del egar en otra s
instituciones la parce la de r esponsabilidad sobre la protección d e los niños y niñas
que corresponde a los m edios de comunicación, sus profesionales y sus p ropietarios
y directores. Denunciar l as violaciones de derech os del niño que se conozcan y los
intentos por ocultarlas.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
321
10.3 Análisis de noticias sobre el Pueblo G itano.
Según Unión Romaní en su informe de 2012 ¿ Periodistas contra el racismo?
La prensa española ante el Pueblo Gitano , podemos encontrar un análisis de la
prensa e spañola ante las noticias publicadas que hacen mención al c olectivo gitano.
Dentro del a nálisis territorial que dicho informe presenta, enc ontramos una
valoración de las provincias, donde podemos observar los siguientes resultados:
- Si se analizan las provincias que más informació n publicaron sobre g it anos,
observamos que Madrid encabeza esta tabla con un resultado m u y
diferenciado del resto. Concretamente, los textos que procedían de la pr ensa
madrileña supusie ron el 30,61% d el total, mi entras que en segundo lu gar
encontramos a Barcelona, cuyo resultado representó el 7,04%. En un tercer
puesto aparece Sevilla co n un 4,83% del total.
- L as provincias que no divulgaron ninguna información sobr e gitanos son:
Girona, Gu adalajara y Lleida. Soria con un e scrito, y Teruel y Toledo con
dos, fueron también pro vincias en las que la presencia de las noticias sobre
gitanos e n la prensa fue mu y r educida.
- En cuanto a la valoración neutra de la info rmación, vemos que las provinc ias
de Bur gos y Soria fu eron totalmente objetivas a la hora de p resentar sus
textos. L os medios de Las Palmas con un 83.33% y los de Hu elva con un
80%, también trataron l a s redacciones sobre Com unidad Gitana con bastante
neutralidad.
José David Gutiérrez Sán chez
322
- Ba leares fue l a provincia que más textos negativos publicó, con un porcentaje
muy preocupante: el 75% de los escritos pro cedentes de la prensa bal ear
fueron cataloga dos por U nión Romaní de esta forma.
- L a información más pos itiva procedió d e los me dios de Huesca, se guid o de
Ciudad Real.
Este informe con sus result ados, nos a yuda a pod er hacernos una idea general
de cómo se trató a los gitanos en los medios de comunica ción durante el año 2012 en
España. Podemos c omprobar los resultados ante argumentos positivos, nega tivo s o
neutros. Esto nos hace pensar, qué aspectos se tienen en cuenta a la hora de escribir
sobre el Pueblo Gitano y como de verídica pu ede llegar a ser l a información. Como
hemos c omprobado en B aleares el 75% d e los escritos son negativos. Esto nos
plantea un problema en d icho lugar, el cual pu ede hace r mucho daño a l a integración
social del Pueblo Gitano y sob re todo y como venimos desarrollando, a pro y ectos o
actividades que faciliten la integración social.
En nuestra investi gación nos ocupa ma y or importa ncia los datos que s e h an
obtenido de la Comunidad de Madrid, por ello y si guiendo con este estudio
publicado por Unión Ro maní vamos a expresar y comentar los resultados, que son de
relevancia para nue stro e studio.
La Comunidad de Ma drid cuenta con un vo l umen de población git ana
importante que se ve aumentada por el hecho de que, sobre todo e n el último lustro,
Madrid es la puerta d e entrada de muchos gitanos provenientes de países del Este de
Europa. La llegada masiva de estos ciudadanos ha originado la p roliferación de
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
323
barrios chabolistas a las afueras de los grandes n úcleos urbanos de la región (Unión
Romaní, 2012).
Madrid rep resenta en el estudio e l 30,61% del total de noti cias publi cadas en
España. Con un total de 596 textos contabilizados se obtuvi eron los siguientes
resultados: un 58,56% d e los casos fueron notic ias neutras en su valoración. Las
valoraciones ne gativas aumentaron con respecto a 2011 de un 10,25% a un 14,77%.
Los textos calificados como positivos representan el 26,68% del total. Si val oramos
los tantos por cientos, podemos decir que a pesa r de haber as cendido las valoraciones
entendidas como negativas referidas al Pueblo Gitano, hay un ma y or número de
valoraciones neutras y positivas. Desde nuestra investigac ión vemos e stos datos
como positivos, pe ro hay que de cir que en la práctica, los datos negativos tienen
mayor p eso en la soci edad, es de cir, los datos entendidos como positivos c ausan una
sensación menor que los neg ativos. La poblac ión ejerc e una valoración más dura
sobre respuestas negativas. Por supuesto observamos como positivos los datos, pero
falta mucho trabajo de concienciación ciudadana y po r supuesto de aquellos
periodistas que se apo yan en razones ne gativas para contraatacar al P ueblo Gitano.
Esta razón es uno de los motivos que quer emos hacer entender en nuestra
investigac ión, es d ecir, a pesar de encontrar aspectos más neutros y positi vos, en la
práctica dia ria al hacer may or énfasis la sociedad en los aspectos negati vos, los
proy ectos social es se v en entorpecidos por la m a la praxis de aquellos pr ofesionales
de la comunicación.
Con la llegada de ciudadanos europeos proven ientes de Europa del E ste,
entendemos que la valoración negativa ha y a aumentado. Son varios los
asentamientos en Madri d y diversos los problemas que se les atribu yen a esta
José David Gutiérrez Sán chez
324
población, como es el caso de El Gallinero. Por ello, debido a esta gran llegada de
ciudadanos d el Este, creemos que han aumentado las valoraciones negativas sobre el
Pueblo Gitano.
En cuanto a los temas que mayor presencia han tenido en los medios de
comunicación madrileños seg ún Unión Romaní, podemos citar los siguientes:
política (11,06%), so ciedad (9,12%), con flictos (6,87%), vivienda (6%) y justicia
(5,93%). Los temas que menos presencia han tenido en los medios madrileños son:
venta ambulante (0,12%), lengua (0,31%), cursos y t alleres (0,56%), cárceles
(0,62%) o formación (0,62%).
La s informaciones sob re droga s fue ron en su totalidad ne gativas, y las q ue
abordaron temas rel acionados con delincu encia y ley gitana también obtuvieron
índices negativos altos: el 74,29% y el 65% re specti vamente.
La s informaciones sobre formación (70 %), educación (60%), muje r (50%)
fueron, por su parte, las mejor valora das en la Comuni dad de Madrid.
En cuanto a ejemplos de titulares publicados en re lació n a El Gallinero en
textos periodísticos 61 , situa mos como ejemplo las siguientes y a que han provocado
mayor impacto (o bien indigna ción) sobre las entidades sociales que operaban en
asentamiento:
“Me dij o que los niño s no tenían derecho a un médico porque n o s on
legales” . La marea.com (Toledo), 04/03/2013
61 Según Moreno (2003 b) : “la división entre información y opini ón rara vez
aparecen de forma pura en los textos periodísti cos”.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
325
“ Cuando la extrema pobreza llama a nuestra puerta”. Revista Rambla,
(Madrid). 27/03/2013
“Cabalgata alternativa para los menores d e El Galli nero” . Público
(Madrid), 06/01/2011
“Gallardón, ¡bota a las ratas d e El Gallinero! Público (Madr id), 29/05/2011
“El Gallinero aprende a leer” . El País (Madrid), 30/01/2011
“Madrid también paga e l billete a casa a lo s des aloj ados rumanos” . Público
(Madrid), 21/11/2010
Nuestro interés es mostrar como aquellos datos, informaciones, reseñas, etc.,
pueden confundir a la población, y por ende, por parte del propio colectivo de
estudio, no puede ll eg arse a comprender determinados hechos que se les atribu y e n,
provocando una sensación clara d e rechazo e indefensión.
Analizando algunas noticias sobre gitanos en Europa, hemos podido conocer
que en va rios lugares se reproducen valoraciones mu y parecidas a las que
encontramos en España. En este aspecto es de agradecer al buen peri odismo su
capacidad de llegar a det erminados lugares y m os trar aquellos asp ectos, que después
podemos llegar a denunciar (si es necesario) o defender.
Vamos a citar a modo d e ejemplo al gunas noticias que hemos recopilado de
diferentes espac ios europ eos:
José David Gutiérrez Sán chez
326
Tabla 13: Ejemplo de noticias Europeas provocativas.
Pa ís
Medio y Fecha
Noticia
Eslovaquia
Rom a T ransitions, 26 /07/2013
“Europe´s cu lture cap ital builds se gregation wa ll ” .
Francia
FSG (Madri d), 26/09/201 3
“El Ministro Fra ncés del Interior aboga p or la expuls i ón de
los gitanos Ruma nos y Búlgaros, y lo s as ocia con la
delincuencia” ,
Unión Rom aní (Barcelon a) , 19/07 /2013
“El alcalde de N iza dice que hay qu e “mater” a los gi tanos” .
Sudouest (Bu rdeos) 27/0 2/2013
“Expulsés au pe tit matin” .
El Correo (B ilbao), 10 /08/2012.
“La Francia de Hollande t ambién devuelv e a los gitanos a
Rumanía” .
ABC (Madrid ) , 10/08 /2012
“El Gobierno f rancés ju stifica el desmantelam i ento de
campamentos de gitanos” .
Grecia
Unión Rom aní (Barcelon a) , 20/09 /2013
“Una niña gi t ana, golp eada en el ce ntro de A tenas”
Hung ría
Unión Rom aní (Barcelon a) , 10/05 /2013.
“Multan a un pe ri ódico po r comentarios rac istas sobre los
gitanos” .
Reino
Unido
The Guardian , 12/02/2014
"A Roma real i ty check" . Fears o f Gypsies f locking to t hes e
shares have pro ve d infound ed. Now let´s put pr ejudice asi d e
and examine the real po t ential o f a Roma con t ribution to the
U.K.
Rep.
Checa
Unión Rom aní (Barcelon a) , 05/08 /2013
“Vivir en la Re pública Checa se está convirt i endo en u n
infierno para lo s gitanos” .
Rum aní a
Rom a T ransitions, 17 /02/2014
"Romanian pr es ident fined for anti-Roma slu rs ".
Fuente: Elabor ac ión p ropia.
La s noticias r ecabadas de diferentes países en Europa, muestran la
reproducción a nivel europeo, la problemática ex istente por un lado sobre como
informar c ontenidos que hacen referencia a c ol ectivos más vulnerables como el
gitano-rumano, y por otro lado comprobamos e l malestar existente y l a falta de
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
327
políticas por parte de los Estados, para resolver p roblemas que con efectivas políticas
sociales podrían resolverse.
Podemos apreciar como Rumanía en sí misma, es decir, desde el ori gen,
reproduce ya escenas de racismo e indefensión por los ciudadanos g itan os. Y por
supuesto, países como Francia y Reino Unido m anifiestan noticias que si hacemos
mal uso de ellas, podemos confundir a l a población y s egregar aún más a e ste
colectivo.
José David Gutiérrez Sán chez
328
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
329
4ª PARTE
EVALUACI ÓN DE LOS
PROYECTOS DE
INTERVENCIÓN SOCIAL
José David Gutiérrez Sán chez
336
Objetivo Espe cífico 1
Trabajar l as habilida des sociales y fom entar la participac ión de los jóvenes y su
promoción. Favor ec er un p unto de encuentro m ut uo para producir conocim iento y su
aplicación.
Objetivo Espe cífico 2
Fom ent ar la asistencia de los jóvenes a r ecursos edu cativos normalizado s y el
contacto con los profesion al es de otras entidades qu e tienen que i nterv eni r con el
chico/a en e l ámbito san i tario, serv i cios social es o de respons abilidad penal.
Objetivo Espe cífico 3
Favorecer las redes de participación de los jóvenes y l a prevención de conductas de
riesgo a trav és del futbol.
Objetivo Espe cífico 4
Favorecer las rede s de participación de los j óvenes, el des arrollo com unitario y la
prevención de conductas de riesg o a través de la m úsica y el baile.
Objetivo Espe cífico 5
Mejorar hábi tos de convi vencia y propi ciar m omentos de unión grupa l entre los
chicos que pa r ticipan e n el Proy ect o Nido.
El Pro y ecto trabajaba con un rango de edad espec ífico, entre los 11 y 18 añ os.
Hablamos del rango de población más importante de El Gallinero. Por u n lado, e l
total de población del asentamiento es de 400 personas aproxim adamente, de las
cuales el 50% son men ores (PUCAFREU, 2012) . Es decir que se trabajaba un
periodo de edad im portante para el completo desarrollo conductual y físico. P or otro
lado es en esta edad d onde se comienza a contraer matrimonio y a optar por
conductas de riesgo.
La metodología desarrollada tomando como base a los objetivos
anteriormente citados, se ponía en práctica por medio de diversas actividade s que
más adelante des arrollaremos. A su vez la metodología de estudio d el caso se
apoy aba en la obser v ación participa nte y en el análisis y síntesis de inf ormes del
Proyecto Nido.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
337
11.1.2 Metodología de planificación de proyectos: Enfoque de Marc o Lógico
El proy ecto Nido fue planificado metodológicamente bajo el enfoque de
Marco Lógico. Esta herramienta propia de proyectos de cooperación internacional
trataba d e fa cilitar el proceso de conceptualización, diseño, ejecución y evaluación
del pro yec to ( Ortegón, Pacheco y Prieto, 2005). S e trataba d e orientar po r objetivos
el propio pro y e cto, orientar la intervención con los beneficiar os y fa cilitar una
participación constante entre aque llas partes destacadas del pro y ecto.
La m etodología pl anteada para la planificación del proyec to apo rtaba un
formato consensu ado por todas las partes invol ucradas, de tal forma que si durante el
proceso había personas que dejaban de interactuar por cuestiones diversas, el
proy ecto pudiese continuar, y a su vez amparar la posib ilidad de que nuevas personas
pudieran incor porarse en la intervención. Ponemos como ejemplo la propia evolución
que tuvo el proyec to.
De 2008 a 2010 participaron en la dire cción y puesta en marcha de l
proy ecto: un a coordinadora d e pro y ecto (A ntropóloga S ocial), dos
técnicos especializados en Cooperación I nte rnacional, 4 voluntarios
(enfermero, profesora d e primaria, estudiante de medicina y entrenador d e
futbol). A ello le aña dim os la propia participación de los benefic iarios.
De 2010 a 2012 participaron en la dirección y puesta en marcha de l
proy ecto: una coordinadora de pro yecto (Antropóloga Social), un técnico
de Pro yecto (Trabajador Social y experto en Coo peración Inter nacional),
dos técnicos espec ializ ados en Cooperación Internac ional, 6 voluntarios
(enfermero, médico, pr ofesora de primaria, e studiante de medicina,
José David Gutiérrez Sán chez
338
entrenador de futbol y un voluntario de la Parroquia S anto Domingo de la
Calzada). A ello le a ñadimos la propia participación de los beneficiarios.
El proye cto bajo la matriz propia de la redacción y esquema d el proyecto
contemplaba dentro de cada objetivo específico l a metodología a seguir además de
incorporar los resultados espera dos.
A continuación exponemos los objetivos específicos con l a metodol ogía
utilizada además de los resultados esperados.
Objetivo espec ífico 1
Trabajar las hab i lidades soci ales y f omentar la p art icipació n de los
jóvenes y su promoción. Favorecer un punto de enc uentr o mutuo para
producir cono cimiento y su apli cación.
Actividades 1
NID O BASE: un día a la semana, dos hor as de duración. Programación:
dinámicas de habil idades sociales y talleres ( fotografía, vid eo,
m anualidades). Una act i vidad de ocio m ensual
Metodología 1
La línea m etodológica era i nves tigación- acción- participación y el
fomento de las habilidades de expresión de los agentes que conformaban
la comunida d
Resultados esperados 1
1.1 Participación de los chicos/as en l os cauces nor m alizados de
participación social c reando a su v ez alternativ as ajustadas a lo s jóvenes.
Objetivo espec ífico 2
Fomentar la asistencia de los jóvenes a recursos educativos
normalizados y el contac to con los profe si onales de otras entidade s
que tienen que interven i r con el chico/a en el ámbito sanitario,
servicios soci ales o de res ponsabilidad penal.
Actividades 2
CAÑÓ N: Se apoyaba al manten imiento del recurso educativ o: Un 1 día a
la sem ana, 2 h. Prog ramación: lecto -escritura y alfabetizac i ón di gi tal.
Seguim ient o educativ o individual para el desarr ol lo del proyecto
individual, posibilidad d e asearse y preparaci ón de ropa y material escola r
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
339
Metodología 2
Dábam os l as herramientas y los recur sos para que los jóvenes continuasen
en el proceso edu cativo re forzando su aprendiz aje y dando si era necesario
el equipam ient o y los recursos m at eriales nece sa rios.
Resultados esperados 2
2.1 Redu cción del absent ismo escolar. 2.2 Me j ora del cuidado de sí
m is m os y de sus hábitos de sa lud.
Objetivo espec ífico 3
Favorecer l as redes de pa rticipación de l os jóvenes y l a prevenc ión de
conductas de riesgo a tra vés de l futbol.
Actividades 3
AC TIVID AD BAND ADA: entrenam iento semanal y partic ipación en la
liga de fútb ol. Entrenam iento, juego y es trategias.
Metodología 3
Se potenciaba la s habilidad es de gestión de los chi cos a trav és de la
práctica depor t iva. Se les daba re sponsabilidad para que program asen,
organizaran y trabajaran. A demás se contaba con un ag ent e de la p r opia
comunidad pa r a que g estionara la act ividad.
Resultados esperados 3
3.1Se desarro l lé de habi lidades soci al es y de g est ión a t r avés de la p r áctica.
Objetivo espec ífico 4
Fa vo re cer las redes de participación de los jóvenes, el desarrollo
comunitario y la preven ción de conductas de riesgo a través de l a
música y el ba i le.
Actividades 4
ACTI V IDAD UPUPA: Un día a la semana. T aller de per cusión: prácticas
rítm icas con instrum entos, audiciones musicales. Se pretendía rea lizar
actuaciones del grup o en jornadas j uveniles . T all er de baile- danza del
vientre (bai le practicado m ayoritariam ente) .
Metodología 4
Trabajam os las creaciones m usi cales propias de la com unidad, las basadas
en la t radició n, las del país de origen y las nuevas creaciones a través de la
tutorización de los profes ores de la comunidad pero fom entando las
habilidades de g estión de lo s chicos/as que p arti cipen.
Resultados esperados 4
4.1Parti ci p ación de chicos/as de la com unidad del Gallinero y de los
adultos en jornadas y actividades l údicas. Crear m omentos de unión
comunitaria.
José David Gutiérrez Sán chez
340
Objetivo espec ífico 5
Mejorar hábitos de convivencia y propiciar m oment os de unión
grupal entre lo s c hico s que part icipan en el Proyec t o Nido.
Actividades 5
CAMPAMEN TO DE VER ANO
Metodología 5
Las ac tividad es las hi cimos con el grupo, distribuyendo los tiempos y
espacios ded i cados a play a, rutas y v isitas culturales.
Resultados esperados 5
5.1Se creó mom entos de unión comunitaria a través de la conviv enc ia y
actividades cu lt urales de ocio y depor t ivas.
En los siguientes puntos se abordarán las actividade s desarrolladas en el
Proyecto Nido.
11.1.3 Evaluación del Proyec to. Beneficiarios y actividades.
Los beneficiarios directo s del Pro y e cto Nido fueron aquellos que participaron
directamente en las actividades que se realizaron en el asentamiento. Se trata de
jóvenes de la comunidad asentada en El G allinero con edades comp rendidas entre los
12 y los 18 años (en det erminadas a ctividades l legaron a p articipar jóven es de 10 y
11 años y edades superiores a los 18).
La actividad estab a abi erta a todos los jóvenes qu e quisieran participar, pe ro
poco a poco fue creá ndose un g rupo, en el cual participaban principalmente aquellos
chicos y chicas que acudí an normalmente a las actividades. Difícilmente podía ex istir
un grupo cerrado, ya q ue fue constante el mo vimiento de los menore s por el
asentamiento, es decir, un día podía formarse un g rupo de 15 jóvenes y al día
siguiente encontrar solo a 10 porque los 5 r estantes hubieran viajado a otros lugares
de España o Europa ( Est udios de Campo 2010-2011).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
341
Según el informe del Pro y ecto Nido, en 2011 el número constante de
beneficiarios directos fu e de 15 por semana, con picos de asistencia de hasta 33
jóvenes participantes dir ectos en el pro y e cto por semana (Estudios de Campo 2010 -
2011).
La si guiente gráfica ( fi gura 7 ) muestra los datos de estructura d e edades en de
los 33 jóvenes que participaron en e l pro yecto en el p eriodo 2010-2011. Podemos
aprec iar que la edad entre 13-15 años, el número de menores es bastante ma y or a los
otros tramos de edad. Só lo el 18% son niñas y un 82% son varon es. Las 2 personas
con edades superiores a los 18 años, bien acabab an de cumplir los 18 años, o bien
ay udaban y participaban en el desarrollo de las actividades.
Figura 7: Estructura de edades de los jóvene s asistentes a el Pro yecto Nido,
2010-2011.
Fuente: E laboració n propia en base a los resultados o btenido s en el T rabajo de Campo en el
asentamiento de El Gallinero.
En cuanto a los 15 de menores que participaban regularmente en el Pro y ecto
Nido, se indica a c ontinuación los tramos de edad de los mism os.
José David Gutiérrez Sán chez
342
Figura 8: Estructura de edades de los jóvene s part icipantes regularmente en
el Proyecto Nido, 2010-2011.
Fuente: El ab oración prop ia en base la participació n a las actividades desar rolladas en el
Pro y ecto Nido por medio del Trabajo d e Cam po.
El 20% representa a niñas y el 80% represe nta a niños. En este caso y d entro
de la constante de menores que p articipan e n el P ro yecto Nido, no se daban casos de
mayores de 1 8 años.
El absentismo tenía razo nes múltiples, debido a que se daban casos en que los
beneficiarios directos no asistían a las actividades por diversas causas, como por
ejemp lo presión por parte de los mayores de lo s menores de ed ad (15-17 años) o
mayores d e edad, a qu e no participen en las acti vidades otros más pequ eños, como
por ejemplo en futbol, debido a que no era n capaces de poder disputar un partido en
igualdad d e condiciones que aquellos que practican mejor el deport e. A su vez el
absentismo a las actividades er a provocado por la necesidad de a yudar a l as familias
en los quehaceres cotidianos del hogar o bien colaborar con padr es en la búsqueda de
chatarra.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
343
La s niñas particip aban menos en las a ctividades ya que sus p adres p ref erían
que continuasen con las labores del hogar. Es taba normalizado que las jóvenes
faltasen a las actividades debido a que tenían que c uidar de los herm anos; y jóvenes
que habían sido “castigados” en no participar en determinadas acti vidade s por mal
comportamiento.
Los beneficiarios indirectos del pro y e cto er an aq uellas personas que aun que
no participaran en el proy ecto direc tamente, se nutrían de al guna forma, bien porque
eran sus hijos los que p articipaban en algunas de las actividades, o bien porque el
trabajo con las familias a través de los menores, h acía que s e cambiaran conductas a
larg o plazo, estimulando la conexión con los hijos y creando un espacio más
confortable dent ro de la comunidad en c uanto a r elaciones interpersonales; tanto con
las propias personas asentadas en el Gallinero como la socieda d receptora, en este
caso la socie dad madrileña.
Un determinante de éx ito para que las actividades se desarrollaran
correctamente partía de una amplia implicación por parte de las f amilias, es decir, era
necesario su apo yo en e l sentido de pod er facilitar qu e los meno res p articiparan de
las actividades y les de sc argaran de otras faena s en el hogar.
La m a y oría de los beneficiarios indirectos eran las familias. Todas las
familias tienen a spectos en común, sea bien por la lengua, vestimenta o región de
procede ncia en Rumania (Tande r ei). La poblaci ón que se asentaba en el poblado
forma familias extensas constituidas por varios n úcleos familiares. Las relaciones de
apoy o en El Gallinero, se daban más entre los miembros de la fa milia que en las
relaciones extra-familiares (Pro y ecto Nido, 2011). Según el P ro y e cto Nido el número
José David Gutiérrez Sán chez
344
aproximado de beneficiarios indirectos e ra de unas 400 personas. Este dato
repre sentaba casi la tot alidad del asentamiento. Esto se debe a la magnitud del
proy ecto en la vida diaria del poblado.
11.1.3.1 Actividad Nido Base. Metodología punto de encuentro para la
prevención de riesgos.
La s actividades son el eje fundamental d el pro yecto, ya qu e es la puesta en
práctica de los métodos de intervención y nos permite evaluar si la intervención
social se ada ptó a los objetivos que quiso conseguir.
El objetivo dentro de la actividad Nido Base e ra trabajar las habilidad es
sociales y fomentar la participación de los jóvene s y su promo ción. Fa vorecer un
punto de encue ntro mutu o para producir conocimiento y su aplicación .
Esta actividad se desarrolla ba una vez por semana, donde se t rabaja ban
diferentes actividades y talleres las áreas de identidad personal, sociabilida d, soc ia l y
educativa y socio-famil iar (talleres de fotografía , teatro y activi dades de
sensibilización entre otras). La actividad consi stió en reunir a los jóvenes y a través
de actividades lúdicas y de ocio, formarlos en de terminados campos (temáticas) d e
tal modo que se integraran en la sociedad receptora. La media d e pa rticipantes a l a
actividad ha sido de unas 7 personas, apo y ad os por voluntarios (Trabajadores
Sociales y Educ adores) y profesionales (Trabajadores Sociales, Antropólogos y
Expertos en Coopera ción I nternacional) que han traba jado en la Fundac ión
Imag inario Social, así como voluntarios de la P arroquia S anto Domingo de la
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
345
Calzada. Recordamos como la media de personas asistentes al Pr oyecto se
encontraba en torno a las 15 personas. Es preciso señala r la itinerancia imperante en
el asentamiento de El Ga llinero, es d ecir, d ebido a un constante ir y venir al poblado
debido a l a búsqueda de recursos y estabilidad l aboral po r parte de los padres, los
menores solían ausentarse con fr ecuencia a las actividades pro y e ctadas,
convirtiéndose en un p roblema a la la rga en relación a la continuidad de los
proy ectos. Aún así esta actividad tuvo gran de manda de participantes debido a su
carácter dinámico en relación a la adaptación a costum bres de la socie dad asentad a.
En esta ac tividad se han t ratado temas como los siguientes:
A) Desarrollo de la Comun idad . Se compre ndió la necesidad de ha cer del
poblado una comunidad en la que sus miembros estén unidos y luch en por
salir de la pobreza. Las actividades se des arrollaban bajo la comprensión de
que todos eran responsables con e l asentamiento, por tanto la búsqueda de
acciones d e mejora sup ondría mejorar la calidad de vida. Encontramos el
ejemplo de la limpi eza del asentamiento, donde los participantes de la
actividad realizaron carteles donde se r epresentaba cómo tendría qu e ser un
asentamiento “libre de ratas”. En primer lugar se argumentó la importan cia de
un hábitat ad ecuado para posterior mente pasar al desarrollo comunitario y de
concienc i ación grupal. Finalmente y con el apo yo de otras entidades, se
comenzó con la limpiez a del as entamiento en 2011 por parte del
Ayuntamiento de Madrid. Para llevar a cabo esta acción, la población t uvo
que movilizarse y darse cuenta del problema implicando a sus vecinos.
José David Gutiérrez Sán chez
352
El retorno al asentamiento se realizaba sin incidentes y recordando la próxima
sesión. Se añadió a su ve z un listado de firmas de asistencia, de tal modo que los
ch icos se comprometían a estar preparados y en buenas condiciones pa ra participar
en la actividad. Con el tiempo se fue perfe ccionando la puesta en marcha de la
actividad.
Entrevistas en Nido Base.
Dentro de la Actividad Nido Base y de El taller de I n formática, a su v ez,
descubrimos por medio de entrevistas realizadas a los jóvenes que participaban en la
actividad, otros aspectos que resultan relevantes para entender la situación en El
Gallinero. L a media d e a sistentes a dicha actividad fue de 7 pe rsonas (60% chicos y
40% chicas), y de di chas entrevistas y nuestro trabajo de campo ex traemos lo
siguiente:
Tabla 14: Entrevistas Nido Base.
¿Te gustaría m ej orar tu situaci ón actual?
La m ayoría de l os jóvenes de El Gallin ero, asumían
la situación en la que viven, per o deseaban un
trabajo y as pirar a una vida m ej or.
¿Te gustaría i m plicarte en la reso l ución de los
problemas de E l Galline ro?
Los j óvenes expresaban que les gustar ía implicar se
en activid ade s que contribuy er an a la mejora del
asentam iento, pero presentaban desmotivación por
los continuos problem as que hab í an vivido
(redadas, in cendios, inu ndaciones).
¿Estás de acu er do con la s intervenciones
policiales qu e normalm ente se viv en en El
Gallinero?
A es ta pregunta un 100% de los entrevistados
respondió que no, a lo que contestaro n que la
Policía realizaba redadas nocturnas, que existía
abuso polic i al, d erribaban sus casas y asustaban a
los niños pequ eños .
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
353
¿Algún fam i liar tuyo tiene problemas con la
Justicia?
Esta pregunta fue bas tante dificultosa ya que l o s
chicos y ch icas respond í an con “cier t a” so ltura,
debido al temor con que se les acusara por parte del
grupo como delatores de l as malas prácticas de sus
progenitores, herm anos o vecinos. En resum en, los
jóvenes respondían con un sí o un no, pero no
solían aclarar l os motiv os.
¿Has probado al gún tip o de droga?
Un 100% respondió negativam ente. Detect amos
posteriorm ent e que en el as entam i ento existía
repudio por las dr ogas, ya que partía de un
convencim i ento r elig i oso de que el consum o de
estas sustanc i as, será m al visto por Dio s.
En el caso de qu e hayas dejado la escuela ¿ Por
qué has dejado d e i r?
La mayoría de los chicos respondía que
abandonaban la escuela para ayudar a sus familiares
en l as tareas del hogar (chicas) o b ien buscando
chatarra u otra s tareas (chic os) como rec iclar cartón,
vender ropa, e t c.
¿Has vivido en ot ros pa í ses aparte de E spaña?
Los menores q ue han via jado a otros países
expresaban que habían vivido ant es en Italia,
Portugal o Fra ncia, en el conjunto de los cas os.
¿Te gustan la s actividade s del Pro yecto Nid o?
Los m enores contest aban con un sí, pero añadían
que prefieren la actividad Bandada (futbol) o Nido
Base.
¿Te has duch ado hoy?
La falta de higiene era frecuente entre los menores
de El Gallinero. La falta de sa nitarios o duchas para
la población era inexistente. Y ant e la pregunta, por
lo general no sabían contestar, bien por vergüenza o
bien porque pr etendían ha cerlo.
¿Estás casad o/a?
En el m omento de realiz ar las pr eguntas, solam ent e
hubo una persona que estaba recién casada.
Fuente: E laboració n propia. Tabla d e preguntas y respuesta a menores de El Galli nero
durante la Actividad Nido Base (1 5 personas). Dicie mbre 2010 - Abril 201 1.
José David Gutiérrez Sán chez
354
11.1.3.2 Actividad Cañón: Metodología de p revención de riesgos mediante
acompañam iento
El objetivo de la actividad era fomentar la asistencia de los jóvenes a
recursos educativos nor malizados y el contacto con los profesionales de otras
entidades que tienen q ue intervenir con los chicos/as en el ámbito sanitario,
servicios sociales o de responsabilidad penal .
Cañón pe rmitió que por medio de una actividad s emanal se pudiera ofrecer a
los bene ficiarios dire ctos del proyecto un taller de lectoesc ritu ra y apo y o escolar. L a
actividad se llevó a cabo por medio de profesionales del Trabajo Soci al y Educadores
Sociales (4 personas en total).
Cañón fue posi ble gracias al apo y o de los Voluntarios de la Parroquia Santo
Domingo de la Calzada lo cuales permitieron que dicha actividad se llevara a cabo en
los salones parroquiales, donde se respiraba d e cierta tranquilidad y a que estaba
situada a un kil ómetro d el asentamiento, es decir, no ex istía ningún ti po de presión
social o ruidos que provocara n irregularidades en el desarr ollo de la actividad.
Cañón admitía realizar u n se guimiento a los suje tos e n cuestión apo y á ndose
en las reuniones con profesionales de otras entidades como la escuela, educadores o
médicos. De esta forma se combatía directament e contra el analfabetismo tan sev ero
que existía en la población de estudio. Fue continuo el trabajo con las fam ilias donde
se les pidió colaboración para que los hijos participaran en esta actividad y a su vez
acudieran al colegio con más frecuencia, intentando así evitar conductas de riesgo y
ofrecer otras alternativas.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
355
Esta actividad permitía poder conocer las aspiraciones de los jóvenes en el
ámbito labora l, por lo qu e se pod ía incidir en el f omento del estudio com o forma de
salir de la pobre za.
Sin embar go a la hora de poner en práctica e sta actividad se manife stó los
siguientes puntos:
- Al principio los menores ac udían a la actividad, pero pronto dejaban de
participar en ella, debid o a que no re sult aba una ac ti vidad donde perciban
beneficios a corto plazo, y les suponía un gran esfuerzo.
- Percibimos que la m a yoría e ran analfabetos o bien hacía tiempo q ue no
ponían e n práctica sus conocimientos se a en R umanía, como en España.
Dificultad por la obtención de instalaciones adaptadas para ofrecer clases
extraescolare s que se ada ptasen a las necesidades de la población de estudio.
- El que los jóvenes tuviesen que participar en tareas del ho gar o bien a yudar a
sus padres en la búsqued a de recursos, se manifestaba en faltas de a sistencia.
- L a poca interv ención y aceptación por parte de los propios institutos y
colegios hace que se repr oduzca un desgaste físico y psicoló gico considerable
en los menores, foment ando jóvenes inadaptados socialmente desde edades
muy tempra nas.
- El trabajo con las familias era esencial. Falta d e toma de contacto con las
familias donde realizar concienciación por que rer ofr ecer a sus hij os vías
alternativas a la d e sus padres.
José David Gutiérrez Sán chez
356
- En el desarrollo de la acti vidad confrontaban las ilusiones y aspiraciones en el
ámbito laboral con la rea lidad en la que viven.
- Falta de un a mejor intervención individual por parte de los profesionales,
donde poder realizar un seg uimiento más eficaz.
- Fac tores ambientales negativos como las continuas redadas que ir rumpen en
el desarr ollo de la activid ad.
Con estos puntos no queremos dejar en evidencia la intervención a través de
la Actividad Cañón, pe ro si es necesario tener en cuenta estas debilidad es para la
evolución y desarrollo de la p ropia actividad. A través de los puntos plasmados
podemos reorientar la intervención, mejorando aq uellas debilidades y of reciendo vías
alternativas en ac ciones de esta índole.
Tabla 15: Problemas y c onsecuencias dentro de la actividad Cañón.
PROBLE MAS DET ECTADOS
CONSEC UENC IAS
Absentismo es col ar
Se detec taron problem as de abs entismo escolar por
m edio de la actividad Cañón, ya que los m enores
expresaban bastant e falta de motivación. A su vez ,
tenían que colabora r en tareas del hogar o búsqueda
de r ecursos, l o cual les i m pedía poder asisti r
regularmente al co l egio y a la actividad. E l
porcentaje de j óvenes que pa r ticipab an en la
actividad en com paración al resto del Proyec to
Nido, era solo d e un 20%.
Analfabetism o
Descubrim os que bas tantes m enor es no sab ían ni
leer ni escr ibir correctamente (ni en rum ano ni en
español). Esta actividad tuvo que adaptars e
directam ent e a las necesidade s d e qu i enes
m anifestaban problem as de analfab eti smo.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
357
Falta integra ci ón en l as aulas
Por medio de la actividad Cañón, pudim os
descubrir l a poc a integraci ón en las aulas por par te
de pr ofesores y compañer os de lo s jóvenes. Los
jóvenes de El Gallinero, hoy día siguen siendo
identificado s como problemas, y no se crean
espacios mejor orientados para la integración social
y prev ención de conduct as de riesg o.
Trabajo con la s Familias
Manifestam os la importancia del traba j o con las
familias de los jóvenes de El Galline ro a la hora de
conciencia r en que obten er una formación desde
edades tempranas, era un recurso indispensabl e
para salir de l a pobreza.
Falta de mot i vación
Confrontación de ilusiones y aspiracion es en el
ámbito labora l y form ativo con la realidad en l a que
viv ían.
Relevancia d e un trabajo personaliz ado
Fue im portante adaptarno s a l as necesidades y
problem as de cada m enor por separado, ya que de
esta form a fuim os capaces de solucionarlos y
conseguir m ej ores resul tados.
Falta de una a l imentac i ón adecuada
A través del tr aba jo en institutos y colegi os
pudimos detectar la mala al imentació n de alguno s
m enores a la hora de acudir al colegio (sobre t odo
por falta de desayuno) y que se m anifestaba en
m areos y bajo rendim iento.
Problemas amb ientales
Redadas, incend ios, y pro blemas m eteorológicos,
afectaban an í m icamente y al rendim iento esc olar,
provocando ne r viosism o, apatía, y falta de
descanso.
Falta de re cursos
La actividad Cañón fue una actividad de apoyo en
la formación de los menores. Se identif icaron
problem as de espacio, falta de instalacio nes y f alta
de recursos p ar a real izar la inte r vención
eficazm ente.
Fuente: E laboració n propia.
Estos problemas y consecuencias detectadas por medio de la Actividad Cañón
completan el perf il de los menores de El Gall inero. En nuestra intervención habe r
José David Gutiérrez Sán chez
358
trabajado directamente con la población por medio de las a ctividades plani ficadas en
el Proy e cto Nido, nos han ay ud ado a detectar dic hos problemas y comprender el día
a día de las familias y menores del asentamiento.
A su vez el acompañami ento del menor tanto en el desarrollo de la actividad
como dentro de la mediación entre familias, escuela y otros escenarios como
actividades extraescolares o el p ropio as entamiento, aumentaba la s eguridad en uno
mismo (autoestima de los menores) además de mejorar en aspectos q ue habían
quedado un tanto por de sarrollar como la madurez y el sab er estar.
11.1.3.3 Actividad B an dada: Metodología d e prevención de riesgos mediante
deporte.
La actividad Bandada e ra una de las a ctividades más transcendentales
llevadas a cabo dentro del Pro y e cto Nido. Su objetivo e ra el si guiente: fa vorecer las
redes de participación de los jóvenes y la prevención de conductas de riesgo a través
del futbol . Esta actividad era una de las más de mandadas por los jóvenes (en la
mayor ía chicos) dentro del asentamiento.
El futbol reflejaba las relaciones inte rpersonales y de poder dentro del
poblado, ya los jóvenes reproducían aquellas ac ciones tomadas por los padres . Se
observaba n lazos de unión (porque son familia), enemistades (familias con intereses
distintos), estatus social (posiciones altas en lo relacionado a la economía) y
relaciones por antigüedad (aquellas familias que llevaban más tiempo en el
asentamiento y alcanzaban una posición mejor por haber llega do antes).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
359
En esta actividad participaron diversos actores: por un lado técnicos de la
Fundac ión Imaginario Social (dos personas con perfiles d e Tr abajo Social),
Voluntarios (entr e ellos un entrenador del equipo, un enfermero y va rias persona s
que ayudaban con sus vehículos para el transporte de los jó venes), otros voluntarios
que pa rticipaban espor ádicamente cuando el número de chicos era elevado, y por
último algún padre qu e a y udab a a la hora de traducir al rum ano tácticas y otras
iniciativas por parte del e ntrenador.
Al comienzo la actividad se realiz aba en un solar próximo al ase ntamiento.
Con el ti empo la Fundación I maginario Social invirtió en el alquiler de pistas en
pabellones (como el d el Barrio de Santa Eu genia, próximo a inst itutos y colegios). El
solar tuvo que ser sust ituido debido a que p r esentaba un ries go p ara los jóvenes y a
que se apreciaban botel las rotas y excrementos de animales. Con el ti empo y la
inversión de particular es (donaciones) se pu dieron comprar balone s, botas y
camisetas para los partidos.
A la hora de poner en práctic a dich a actividad se manifestaron los siguientes
puntos:
- L a idea de p articipar en una actividad deportiva, como el futbol, c autivaba a
suficiente cantidad d e jóvenes. Esta era una de las actividades más soli citadas
por los chicos, por lo que participaban y s e o frecían volunt arios ellos mismos
para determinadas acciones. Para participar en la actividad se sit uaba como
requisito a cudir a la escuela. Esto último no se cumplía en la totalidad del
equipo, ya que cua ndo alcanzaban la edad en t orno a los 13 años a su mían
José David Gutiérrez Sán chez
360
responsabilidades más se rias con sus familias (ayudar en tareas hogar o bien
ay udar a sus padres en la recogida de chatarra).
- Se tenía como referente a un profesional ( entrenador). Resultaba a propiado
incorporar diversas figuras profesionales dentro d e la interv ención social por
medio del fútbol, ya que de este modo los profesionales qu e trabaja ban
permanentemente no se saturaban y los jóvenes aumentaban su capacidad de
relación con otras personas, además de aprender a r elacionarse con una
persona con cierta au toridad. Se perfeccionaban las relaciones e ntre
profesional y los menores.
- Se realizaban partidos con otros jóvenes de diferentes zonas de Madrid, por lo
que se impulsaba la integración social. El futbol result aba ser una herramienta
de acercamiento a otra s culturas, por lo que ut iliz ar e sta a ctividad c omo
medio de crear lazos de unión e integración resultaban efectivas y apropiadas.
Cuando ve nían otros equipos de otras nacionalidade s desiguales a la ruma na,
se eliminaban prejuicios con este colect ivo. El sentimi ento de rechazo por la
sociedad madrileña era interpretado como un punto en común de prox imidad
entre na cionalidades, por lo que ap roximaba el compañerismo e inclus ión
social entre las difere ntes personas.
- Se registra ron dificultades a la hora d e trasladar a tantos jóvenes a la activid ad
(falta de vehículos para el transporte h acia l as instalaciones deportivas). Esto
ralentizaba la actividad y en diversas oc asiones se comenzaba con retraso. La
falta de vehículos apropiados o bien la carenc ia de recursos por pa rte de las
entidades sociales se manifestaba a la hora de po ner en marcha la ac tividad.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
361
- Había diferencias de ed ad bastantes amplias. Participaban menores entre los
11 y los 18 años.
- L a asistencia a la actividad, te p ermitía tomar un a d ucha. El asentamiento no
contaba con aseos, por lo que l a actividad proporcionaba la posibilidad de
ducha y de merienda . He chos para nada normales en el asentamiento.
Podemos observar qu e e sta actividad ha sido mu y positiva para el d esarrollo
de los menores. Efectiva mente se trataban altern ativas para alejar a estos chicos de
contextos de riesg o. L os problemas se manifestaban sobre todo en el transporte de
los jóvenes, y a que se disponía de pocos vehículos para poder jugar fuera del
asentamiento o bien participar en partidos en otr os lugares. Al comienzo se pensaba
en crear un equipo de futbol que pudiese participar en una liga, pero l a falta de
predisposición de los jóvene s por querer entrenar seriamente, no fa cilitaba el
desarrollo y a vance en este aspecto.
Esta actividad incidía en el carácter, ya que tenían que cont ener y reprimi r en
ocasiones aquellos impulsos negativos para el equipo. El futbol ayudaba en la
interacc ión con los padres y permitía relacionarnos con la vida diaria del poblado.
Resaltamos en este punto la puntualiz ación que Ma za (2000) realiza sobre la práctica
del deporte y que nos puede servir p ara tener un pensamiento más crítico dentro de
este apartado: “ el deporte no cambia los proble mas sociales, aunque pued e ayudar a
resistir en los procesos de exclusión e invertir el sentido de los mismos”.
Por otro lado descubrimos problemas que con el tiempo salieron a “ flote”,
entre ellos detectamos los sig uientes:
José David Gutiérrez Sán chez
368
Entidades sociales. El trabajo en red y en coordinación dentro del
asentamiento se manife staba como un asp ecto relevante y por el cual
profundizar, es decir, ampliando su campo de actuación y fo rtaleciendo su
estructura. Se ana lizaron las relac iones entre enti dades y se diseña ron nue vas
formas de intervención, y a qu e como se p resentaba, la movilidad activa de la
población de estudio a otras ciudades hizo que se adaptaran nuevas formas de
intervención y a que e l perfil social de los jóvenes y menores iba
evolucionando tanto en gustos, iniciativas u otros aspectos o variables dentro
del asentamiento, es decir, como la reducción de redadas por parte de la
policía o bien po r el d esarrollo de otras intervenciones por parte de otr as
entidades que fortalecían otros aspectos en relación al carácter y habilida des
sociales.
Centros de protección de menores. Debido a que algunos menores (tasas mu y
bajas) h abían estado en centros de protección de menores, se mostraba co mo
relevante el diseño de iniciativas que comprendieran otros aspectos que
desarrolla ban jóvenes qu e habían sido inst itucionalizados y que a la hora de
volver al asentamiento, pues re querían de cierta intervención. L os
profesionales estab an en coordina ción con otros d e centros de protección c on
la intención de potenciar y fortalecer las redes so ciales de los sujetos, con la
intención última de reducir aquellos ries gos y co nductas delictivas por medio
de actividade s dentro del Proyecto Educa R om.
Centros de internamiento de menores por medidas judiciales. Se contactó con
los Centros como medio para ir preparando a los jóvenes e n su regreso al
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
369
asentamiento. Adem ás dicho contac to servía como medio para m antener en
contacto a familiare s con los menores.
Equipo de i ntervención con población excluida (EIPE). Equipo gestado a
través de la C onsejería de S anidad. Se trataba tejer una red d e profesionales y
coordinación entre los diversos actore s que parti cipaban en El Gallinero en
relación a su intervención social. Cada mes se reunían junto con los técnicos
de dicha Consejería para crear más l azos de uni ón. Esta herramienta servía
para las entidades sociales como instrumento para estar en contacto constan te
con la administración, desde donde implantar de manera coordin ada acciones
o bien servía para las entidades como forma de hacer presión para resolver los
problemas ex istentes en el asentamiento. Numerosas reuniones no
prosperaban debido a la f alta de puntos en común entre difere ntes colectivos.
Educadores de s ervicios sociales de Villa de Vallecas. Se mantení an
reuniones de coordinación entre la Fundación I m a ginar io S ocial y los
educadores. Se trataba de no duplicar e l tr abajo durantes la puesta en marcha
de los programas y pro yectos.
Colegios e institutos de la zona. Como medio de favorecer la integración
social de los jóvenes, ex istía un contacto permanente entre los técnicos de las
entidades sociales y los coleg ios o institutos donde estaban los menores.
Además dicha coordinación aler taba sobre aquellos casos de absentismo y se
ponían en marc ha las act uaciones pertinentes.
José David Gutiérrez Sán chez
370
11.2.1 Objetivos del Pr oyecto.
El objetivo general del Proyecto EducaRom era:
- “Fa vorecer la integración social de los jóvenes y prevenir conductas de
riesg os a tr avés del d esarrollo de sus habilid ades personales y sociales y del
fomento de la escolarización”. (Proy e cto EducaRom, 2012).
Como podemos comprobar este pro y ecto incorporó no solo la prevención de
conductas de ries go sino además aspectos relevantes como; integración social,
desarrollo de habilidades personales y sociales y la e scolarización.
En Nido se incidía sob re la p revención de conductas de rie sgo mediante
recur sos educativos no formales y el tr abajo con las familias. Podemos c omprobar
cómo se sitúa en EducaRom la ópti ca de la escola rización, de ahí vi ene lo que
anteriormente reproducía mos en relación a la evolución del pro y e cto hacia aspectos
que promocionaban aún más el desarrollo y capacidade s de los sujetos objeto del
estudio.
EducaRom incorporaba a su vez cua tro objetivos especí ficos:
Objetivo Espe cífico 1
Fom ent ar el establecim iento de r elacione s interperson al es adecuada s y prom o ver hábitos saludables a
través de la pr ác tica de d eporte en equipo.
Objetivo Espe cífico 2
Promov er un espacio de diálog o y reflexión que favorezca la toma de conciencia de su propia realidad
a través de la lectoescr itura y la alfabetización d i gital.
Objetivo Espe cífico 3
Acercar a los jóvenes a otras realid ades y contextos y promov er hábitos culturales y de oc io saludabl e
y responsable .
Objetivo Espe cífico 4
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
371
Propiciar m o m entos de conv ivencia grupal qu e favorezcan l a adquis ición de hábitos saludables,
habilidades soc i ales y es t rateg i as para la adecu ada resolución de conflictos .
Como hemos comenta do anteriorm ente EducaRom resulta de la evolución de
Ni do. Esto pre supone que se trataba de interv enir de una for ma más específica sobre
el colectivo de estudio. EducaRom elimina ba actividades, quedá ndose con aquellas
que al modo de entender de los profesionales que trabajaban sobre él son la s que más
incidían de forma positiva sobre los jóvenes.
En el pro y ecto EducaRom, como en el proy ecto Nido, la int ervención social
se apoy aba en diversas actividades (metodología de intervención) que facilitaban la
relación con y entre los jóvenes y éstas ad emás ayudaban a eliminar barreras de
exclusión social.
11.2.2 Metodología de planificación del Pr oyecto
El proy ecto EducaRom fue planific ado metodol ógicamente b ajo el e nfoque
de Marco Lógico. Esta herramienta que y a había sido utilizada en el Pro yec to Nido
trataba de seguir facilitando el proceso d e conceptualización, diseño, ej ecución y
evaluac ión d el proyec to ( Ortegón, Pacheco y Prieto, 2005).
Se trabajó por medio de la pro y e cción de objetiv os específicos en relació n a
actividades ( Bandada, Nido Base, Taller de Teatro , C ampamentos, Acti vidad
I ntervención fam iliar y ruta escola r y T alleres fo rmativ os) .
El presente pro yecto estaba basado en un a seri e d e principios metodológicos
básicos. En el diseño d e l as estrat egias de intervención con los jóv enes s e p art ía de la
José David Gutiérrez Sán chez
372
adaptac ión a la rea lidad s ocial y cultural en la que vivían y la elección de las
actividades y los conte nidos de las mismas se hizo a partir de los intere ses y
capacidades d e los jóvenes, planteando altern ativas pedagógicas al sistema esc olar.
Uno de sus prin cipales valores d esde el inicio fue la participación activa de los
jóvenes e n la planificación y realiz ación de las actividades y el desarrollo de sus
propias capacidades y po tencialidades.
La metodología se apoyó basándose en el Modelo de Competencia Soc ial
propuesto por Costa y López (1996) el cual trataba de potenciar los propios recursos
de las p ersonas y de los grupos donde están inmersos, par a q ue fueran capaces de
resolver sus propios problemas. Se p artía de la cree n cia en las capacidades de las
personas, y no de su tutela y d ependencia. S e concebía la inte rvención como un
proceso orientado al crecim iento y desarrollo personal que h iciese innecesaria a largo
plazo la presencia profesional. Implica ba potenciar habilidades, competencias y
logros de sde los propio s destinatarios, para lo cual er a de gran importancia las
relaciones interpersonales.
Se trabajó ade más desde una perspectiva de género, promoviendo la igualdad
de oportunidades entre hombres y mujeres y propiciando el empoderamiento
femenino a t ravés d e la coeducac ión, edu cando desde la igualdad de v alores de la s
personas (EducaRom, 2012).
En toda intervención con menores resultaba fun damental el trabajo con las
familias para que fues e efectiva, por lo que la comunicación con la familia del meno r
fue constante y fluida. De esta manera, se hizo participes a las familias en todo
momento a través de entrevistas individuales y gr upales, visi tas al domicilio familiar
y realizando actividades conjuntas con menores y sus familias.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
373
Se continuó con el trabajo y comunicación con las diversas entidades so ciales
que opera ban en la zona, además de otros agente s sociales (centros educativos,
educadores de absentismo, servicios sanitar ios y servicios sociale s).
En relación a los menores se focalizó la interven ción teniendo en cuenta las
siguientes área s y que detallaba e l Pro yecto EducaRom (2012):
Área de id entidad p ersonal . En esta área se trab ajó la identidad personal del
menor teniendo en cuenta sus necesidades específicas y potenciando la
autonomía, autoestima, hábitos higiénicos, d e s alud, auto pe rcepción de su
situación social, cono cimiento de su contexto cultural y social. Siendo
consecue ntes, en todo mom ento, de su grupo cultural e intentando
comprender y ser partícipes de la construc ción sociocultural de la comunidad
en la ac tu alidad.
Área de sociabilid ad. En esta á rea se tr abajó el desa rrollo d e sus habilidades
sociales y de relación co n adul tos y otros menore s. S e potenció la expresión
de emociones y la compresión de las normas de relación.
Área socio educativa . Se trabajó con el menor la escolarización y el
absentismo haciéndole comprender la importancia de la formación y
despertando en él deseos de apre nd er.
Área so cio familiar. Se potenció en todo momento la relación positi va del
menor con su fa miliar y la comunidad a la que pertenecía tr abajando a la par
con la familia para que s ea un referente adecuado pa ra el menor. En meno res
que pra cticaban la mend icidad o tenían antecedentes por hurtos s e trabaja ba
José David Gutiérrez Sán chez
374
especialmente estos aspec tos junto con su núcleo familiar y se ponían las
medidas oportunas para que no se produjeran.
La s actividades llev adas a cabo siguiendo con la metodología de trabajo eran las
siguientes:
- Equipo de Futbol Integ rador: compuesto por 1 entrenador y 4 volunt arios
semanalmente. Con esta actividad el plan era fom entar el estable cimiento de
relaciones int erpersonales adecuadas y p romover hábitos saludables a través
de la p ráctica d e deporte en equipo. La actividad, no se alejaba demasiado del
proy ecto Nido, por lo que resultó be nefi cioso continuar con lo establecido
hasta el momento. A tra vés d e distintas sesiones se trabajaban las no rmas, la
salud (higiene personal , ejer cicio físico y descanso, alimentación), e l
autocontrol y la gestión de la frustración, la resolución adecuada de
conflictos, la adquisición de responsabilidades y el trabajo en equipo. No se
crearon objetivos nuevos dentro del proy ecto, permaneciendo los aspectos
clave del Pro yecto Nido. La r esolución de conflictos dentro de la pr áctica del
deporte era otro punto a destacar, por lo que había que sentar las b ases de qué
técnicas de resolu ción de conflictos se podían emplear con la población de El
Gallinero.
- Taller de alfabetización digital: compuesto por 4 volunt arios semanalmente.
Pretendía promover un espacio de diá logo y reflex ión que favorezca la toma
de conciencia de su propia realidad a través de la lectoescritura y la
alfabetización digital. Dentro de este esp acio el plan era trabaj ar los
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
375
siguientes contenidos; Educación moral y cívica, educ ación por la i gualdad
de oportunidades de ambos sex os, educa ción para la salud, educación
ambiental, cultura y conocimientos básicos ge nerales y lectoescritura. La
actividad de informátic a se consideró que seg uiría siendo una buena
herra mienta de trabajo con los jóvenes.
- Salidas culturales y d e ocio: se acercaba a los jóvene s a otras realidades y
contextos y se promovían hábitos culturales y de ocio saludable y
responsable. Las salidas de ocio se realizaban du rante los fines de seman a o
festivos.
- Campamento de v erano: al igual que en Nido, el campamento estaba
orientado a aquellos chicos y chi cas que habían participado durante el año en
algunas de las actividades antes d escritas, d e tal forma qu e se culminaba el
curso.
11.2.3 Evaluación y compar ativa entre Proyectos: actividades .
Para comp render más aún nuestro trabajo de campo y para mostrar las
diferencias y evolución del Proyecto Nido a Ed ucaRom, vamos a conti nuación a
realizar una comparativa de tal fo rma qu e no s sirva p ara entender la realidad
existente y por supuesto el desarrollo de pro y e ctos enmarcados dentro de contex tos
de riesgo, como es nuestro caso.
José David Gutiérrez Sán chez
376
Vamos a analizar aquellos aspectos más relevantes de ambos pro y ectos, como
vienen siendo; actividades, profesionales, p roblemas ambientales, y l os propios
menores.
Comparativa entre Pr oyectos: actividades .
Como forma de aclarar conceptos focaliz amos nuestro análisis por medio de
la siguiente tabla:
Tabla 16: Comparativa de Proy ectos en cuanto actividades.
Proyectos
Proyecto Nido ( 2010-2012 )
Proyecto EducaRo m (2012-2014)
Actividades
Bandada: Se asentó la a ctividad
en el Poblado. Di ficultades en
cuanto a la m ovilidad de los
m enores y las fam ilias. Finalizó
en agosto 2012.
La actividad evolucionó p ara solo
centrarse en m enores de edades
comprendida s entre 14 y 18 años.
Finalizó en agosto 2012.
Nido Base: Se establec ió la
actividad y se creó el taller de
I nfor m ática.
Continuó e l taller de inform ática.
Cañón: Se cr eó la act ividad, pero
no perduró en e l tiem po.
No hubo una ac t ividad que guardara
relación con la educac ión formal.
Upupa: No se llegó a ejecut ar.
Se creó un ta l ler de Tea tro. Com en zó
en enero de 2014.
Cam pa mentos: problem as
derivados de l a poca expe riencia
de los profe sionales en cuanto a
m enores en contextos de riesg o.
Los campam entos se ajusta ron más a
las necesid ades y problem as del
m enor. Se con tó con may or
experiencia.
No existe.
Actividad I ntervención fam iliar y ruta
escolar.
No existe.
Talleres form ati vos: educación so cio -
afectiva y educ ación sexual y pareja.
Fuente: E laboració n propia . Tabla comparati va de Actividades. Res ultados entrevis tas de
seguimiento rea lizadas durant e 201 3 -2014.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
377
El pro y e cto Edu caRom planificado se adentraba aún más que el Nido en las
necesidades esenciales de los jóvenes de El Gallinero. Como pode mos comprobar se
crea ban nuev as a ctividades y t alleres: T aller d e Teatro, Talleres form ativos, y
Actividad I ntervención f amiliar y Ruta escolar. Esta última, tenía la finalidad de
acudir al asentamiento por las mañanas par a pod er ayudar a la s familias a que sus
hijos acudiese n al colegio. De esta for ma se planificaba combatir el problema de
absentismo escolar. Los voluntarios y técnicos de distintas entidades como por
ejemplo, Fundación I m aginario Social, Par roquia Santo Doming o de la Ca lzada y
Parroquia San Carlos Borromeo eran los encar gados de acompañar a los menores a la
ruta. Se trataba de ir al asentamiento y de spertar a los jóvenes, además de concienciar
a los familiares en u na m ayor implicación.
Se apostaron por el mantenimiento y desar rollo de actividades que
cu mplieran con el objetivo central del proyec to.
Ambos pro y e ctos planificados se fueron a daptando a las nec esidades de la
población en periodos diferentes, y por lo tanto han sabido descubrir las n ecesidades
existentes y trabajar sobre ella, de tal forma qu e se fueran solucio nando los
problemas poco a poco.
José David Gutiérrez Sán chez
384
En este capítulo se evaluarán ex - post otros proyectos sociales qu e se
implantaron en el asentamiento, como forma de dar solución a los problemas
existentes. Concretamente se trata de tres p ro y ect os; uno ideado para dar solución a
los problemas de vivienda, otro que hacía lo posib le por soluciona r los pro blemas de
educación, y por último un pro y ecto de salud.
Es relevante evaluar otros pro y e ctos ex istentes, y a que mediante su
explicación podemos conocer aún más los problemas que afectan al co lectivo de
estudio, ver como se intenta dar soluc ión y a naliz ar las traba s qu e emergen.
12 .1 Pr oyecto “Tene mos un Plan”, de la marginación a la ciud adanía.
A) Identificación de la idea del proyec to
“Tenemos un Plan” n ació de la unión de ideas diferentes de profesionales y /o
voluntarios que trabajaban o colaboraban en El Gallinero y buscaban dar a lternativas
a la lucha contr a la pobrez a, contribuy endo a que l a comunidad de personas rumanas
que allí habitaban pasaran de la mar ginación a la ciudadanía durante el año 2012 .
Hablamos de voluntarios pertenecientes a las Parroquias de San Carlos Borromeo y
Santo Domingo de la Ca lz ada.
El objetivo principal de este estudio -proyecto fue: incorporación de las
minorías étnicas y las comuni dades de inm igrantes en c ondiciones de igualdad de
derec hos y obli gac ion es con la mayoría y sin tener por ello que perder su identidad
cultural propia. (Giménez, 1996 en Tenemos un Plan, 2012).
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
385
Este proy e cto tomaba como base la int ervención desde el acceso a la
vivienda, como form a de hacer qu e la pob lac ión de estudio pudiera integrarse
socialmente en la Comunidad de M adrid. El acceso a la vivienda se ve ía vulnerado
constantemente por desalojos forzosos, los cuales eran ilegales (sin previa
notificación por p arte de la administración local) y no p ermitían a la pobla ción poder
vivir en condiciones adecua das (Estudios de Camp o 2010-2011). La p oblación se
veía afectada por las co ndiciones de minoría é tnica y migrante, situándola en una
posición de vulnerabilidad bastante ag uda.
Este proy ecto intentaba, bajo el trabajo consta nte de la familias, dar solución
a problemas como: autoconstrucción espon tánea, insalubridad, precariedad,
materiales deleznables, mar ginalidad social, hacinamiento, vulne rabilidad,
degradación ambienta l, falta de equipamiento y e mpleo (Tenemos un Plan, 2012).
Según e ste pro y e cto y nuestra investigación, va mos a citar algunas normas
internacionale s, europeas, y n acionales en materia de desalojos, que eran vulneradas
reitera damente:
Internacional:
Declarac ión Univ ersal d e los Derechos Humanos. Art. 25; Derecho a un
nivel de vida adecuado.
Convención sobre los Derechos del Niño. Art. 16.1; Derecho a la
intimidad familiar. Art. 27; Derecho a un nivel de vida adecuado y la
protección socia l en especial respecto a nutrición, vestuario y vivienda.
Art. 28; Derecho a la edu cación y a l juego.
José David Gutiérrez Sán chez
386
Convención Internacional sobre la eliminación de toda s las formas de
discriminación social.
Convención de Viena so bre desalojos forzosos (1993). L os desalojos no
deben llevarse a cabo cuando el tiempo sea e specialmente m alo o de
noche, y debe p ermitirse el acceso a obs ervadores independientes
mientras tienen lugar.
Observación general 7. El Comité de Derec hos Económic os, Sociales y
Culturales de la O NU. El cual cita lo siguiente: l os desalojos sólo pueden
llevarse a cabo como últ imo recurso, cuando se han estudiado tod as las
demás alternativas posibl es, incluido cuando se co nsidera que un desalojo
está justificado, éste s olo puede llevarse a c abo cuando: se h a y an
establecido las oportu nas protecciones procedimentales cuando s e
indemnice por todas las pérdidas y s e proporcione una vivi enda
alternativa a decuada a to das las personas afectadas.
Europeo:
Resolución B7-0500 del Parlamento Europeo sobre la situación del
pueblo romaní en Europ a. 7 septiembre 2010. Esta resolución solo habl a
del derecho a una viv ienda digna y la obligación de facilitar un
alojamiento alternativo adecua do.
Nacional:
Resolución 1995/29 de la subcomisión de Prevención de
Discriminaciones y P rotección a las Mi norías; Derecho a la restitución de
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
387
los terrenos y viviendas, la indemnización por ellas y /o su sustitución por
otros adecuados y suficientes, de c onformidad con sus deseos, derechos o
necesidades, a las personas y comunidades que hayan sido desaloja das
forzosamente.
Como podemos obser var en estas normas, está establecido se gún las le y es, la
protección ante aquellos desalojos ilegales qu e se produjeron re gularmente en El
Gallinero. Este constante uso de la il egalidad por las administraciones locales y de la
región de Madrid, motivaron la crea ción de este pro y e cto.
“En numerosas ocasiones siendo la hora que fuera, nos han llamado de
urgencia familias que re sid en en El Gallinero pi diend o auxilio ante desalojos o
derribos que se estaban perpetrando por la policía. Rápidament e hemos
llegado y hemos intentado mediar para en primer l ugar t ranqu i lizar los nervios
de “ambos bandos” y por otr o l ado i nten tar parar de algún modo t al
brutalidad. Para nuestra re spuesta siempre hemos terminado escuchando
“váyase de aquí o le l levo a comisaría”. Esto es u n constante que d ebemos
parar de una ve z” (Apunte s de traba jo de cam po, 2010 -201).
B) Definición del objetivo
El pro y ecto “Tenemos un Plan”, pretendía b ajo l a experiencia de lucha a nte
los desalojos, crear un nuevo barrio que cubriese las necesidades residenciales
básicas para vivir. La elevación del nivel residencial implica un ma y o r grado de
integración laboral y, a su vez, un may o r grado de integración laboral rompe el
José David Gutiérrez Sán chez
388
círculo vicioso de la pobreza y evita que los individuos acabe n resi diendo en
chabolas (L ago, 2004).
¿Por qué insertar el nue vo barrio dentro d el tejido urbano ex istente? Esta es
una de las preguntas que el mi smo proyec to intentaba responder, ex plicándolo de la
siguiente f orma, pasando del problema a lo que se pretendía llegar a c onse guir:
Tabla 20: Tabla de Problemas- soluciones. Diseño Proy ecto “Tenemos un Plan”,
Madrid.
Problema
Solución
Deficiente a cceso a transportes
Dem ocr atización de t ransportes
Abandono esc olar
Opciones edu cativas
Falta de Traba jo -robos
Capacitación- Inserción laboral
Exclusión so cial por mo tivos de háb itat
I ntegración en el te jido social
Hacinamien to/ Falta de se rvi cios
Habitalidad básica (reduc ción abusos)
Falta de esp acios púb licos
Ciudad- control social.
Fuente: Elab oració n propia en base al “Pro yecto Tene m os un Plan” (2012 ).
El pro y e cto presentab a una estructura de barrio que concordaría
perfectamente con los ac tuales barrios ex istentes en Madrid y a la vez con la forma
de vida de la pobla ción d e estudio, respetando su cultura y sus costumbres. Es dec ir,
se evitaría hacer de la z ona en cuestión un gueto, optando por una metodología de
proy ecto que inclu y e un a dispo sición de los hogare s abierta (inclusiva en la ciudad) y
respetando aquellos derechos en rel ación a vivienda que se mostra ron como
vulnerados.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
389
Fot ograf ía 10 : Tenemos un Plan, 1.
Fuente : P royecto Tene mos un Plan.
La fig ura de la iz qui erda representa el asentamiento de El Gallinero,
donde cada cuadrado es s ímbolo de una vivienda. La fi gura de la d erecha es el nuevo
proy ecto que se p roponía , donde realizar un ba rrio con una estructura organ izada. En
el año 2011 El Gallinero alojaba 90 familias en 20.000 m 2 . La intención e ra asentar
el nuevo barrio en una superficie de 40.000 m 2 en el cual se alojarían unas 100
familias. Que h a y a más ca pacidad, a sume la posibilidad que otras personas que
viviese próx imas al asentamiento pudieran instalarse también. Además la posibili dad
de tener má s hogares posibi litaba disponer de más espac io para familias numerosas.
José David Gutiérrez Sán chez
390
Fot ograf ía 11: Diseño de vivienda y sanitario para Pro y ecto “Tenemos un P lan”.
Fuente: PowerP oint pres entación d el proyecto. Madr i d, 2012
Por último señalar que c on este ti po de pro y e ctos se planificaba acabar con
otros problemas que se deriva ba de la ex istencia de asentamientos precarios. Hasta
2011-2012 no hubo una planificación de pro y ect o en materia de vivienda que fuese
tan completo e integrador para las familias asentadas en El Gallinero. Este pro y e cto
hablaba de una nuev a dis posición de los hogares i ncluyendo además vías y calles por
las que circ ul ar.
Tomando en considerac ión este pro yecto y des pués de nuestro t rabajo de
campo en el asentamiento, podemos incluir y señalar aqu ellas características que
unidas a la fa lt a de pr otección en cuanto a la temática de derribos y desalojos,
muestran unas viviendas (cha bolas) donde resulta ba bastante complejo habitar. Por
ello manifestamos las condiciones de vida t an adversas que los jóvenes y sus familias
tenían que soportar. En cuanto a la vivienda pode mos decir lo siguiente :
El 100% no disponía de ag u a calient e. S olo se precisaba de una fuente
cercana , donde se podía recoger agua.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
391
La luz que abastece a la comunidad, estaba tomada de una tor re eléctrica.
Existen problemas de ele ctrocución e incendios. En 2010 y 2011 hubo
varios incendios por mal revestimiento aislante del cableado y por un mal
empleo de las fuentes eléctricas de calor en las chabolas (olvido de
apagado, subidas d e corr iente sin aparatos de r esistencia y proximidad a
objetos inflamables).
Todas las chabolas presentaban problemas de derrumbes provocados por
condiciones climáticas adversas o inundaciones. Al carecer de
cimentación, la erosión del suelo provoc aba derrumbes ocasionales.
Alguna s casas estaban edificadas con bloques de hormigón, lo cual
mejoraba considerablemente las condiciones de h abitabilidad. Sin
embargo, sigue habiendo un alto porcentaje de viviend as construidas por
maderas, chapa s y plásticos.
Problemas por plagas: roedores e insectos.
La s chabolas no disponían de W.C. tenían que realizar sus nece sidades en
las afueras del a sentamie nto.
Graves problemas de hacinamiento. Hast a nueve personas dete ctadas en
30 metros cuadrados.
Falta de compromiso p or parte de la administración local po r r esolver
problemas de habitabilidad. Mal funcionamiento del Instituto de Realojo e
Inserc ión Social ( I R I S ).
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392
La s administraciones no apoyaban con a yuda s ec onómicas o en especies,
a la mejora de las condiciones de vida e n cuanto a vivienda.
El proy e cto “T enemos un Plan” , prese nta ba a su vez un problema que no era
fácil de abordar. A través de nuestro estudio en cuanto a la evoluc ión del colectivo
rumano en la ciudad de Madrid, pudimos comprobar la tendencia a ori ginarse guetos.
Se vio necesario un pro yecto de estas magnitudes para la mejor a de las co ndiciones
de vida del asentamiento, pero debe mos comentar, que a su vez, existí a n datos y
hechos anteriores qu e verificaba la posibilidad del deterioro de espacios a si tuaciones
aún peore s en cuanto a in clusión social.
Por todo ello, el pro y ect o “Tenemos un P lan” consideró más profundamente
aquellos aspectos que p odían ll ega r a situarlo como un espacio de exclu sión más qu e
de int egrac ión. Este p royecto podría reforzarse con otros que tra bajen la inclusión
social y los procesos de movi lidad, fomentando la educación, condiciones de
salubridad, mejoras en equipamiento, fomento de asociacionismo, trabajo con otros
colectivos y la im plicación de las administraciones por fomentar la integración social
y eliminar prácticas abusivas y r epresivas propias de políticas anti -inmigración.
C) Ejec ución del proyecto.
El proyecto se diseñó como iniciativa única desde los colec tivos ecles iásticos
que operaban en la z ona, fa cilitando los componentes técnicos ne cesarios por ellos
mismos por medio de un plan de int ervención. Sin embargo a p esar del trabajo entre
las diversas entidades so ciales que ope raban en la zona, no se obtuvo una decisió n o
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
393
planificación conjunta con los coordinadores del pro ye cto, po r lo que el trabajo en
red se mostró débil posteriormente a la presentación del mismo, manife stando como
relevante situar como objetivo central a la hora de poner en común diversas formas
de intervenc ión en el ase ntamiento, una ma y or impli cación de toda s las partes.
La iniciativa no contó con un respaldo político a nivel local o reg ion al, por lo
que la implementación del pro ye cto se vio mermada por l a incap acidad técnica,
financiera e institu cional. Esto provocó que no se implementara el pro y ecto,
desgastando las relaciones entre entidades social es y ma y or crispación p or parte de
los sujetos de la propia interve nción.
El proy e cto cont aba con un buen diagnóstico, pe ro la c apacidad d e llevarlo a
cabo puso en tela de juicio su planificac ión en la concordancia entre objetivos y
actividades para la c ons ecución de los mismos.
12.2 Pr oyecto Henry Du nant para la escolarización.
A) Identificación de la idea del proyec to y objetivo.
El proyecto He nr y Dunant es una intervenc ión educativa que creó Cruz Roja
Española y se estableció en el P oblado de El Gallinero en el año 2010. P retendía la
integración y plena escolariz ación en el sistema educativo ordin ario d e l os niños y
niñas que viven en e l ase ntamiento.
El pro y ecto trataba de potenciar la autonomía de todas las personas qu e allí
vivían, haciéndoles par tícipes y prot agonistas de sus procesos de cambio y
empoderando a aque llas más vulnerables (Cruz Roja, 2011).
José David Gutiérrez Sán chez
400
Nuestra inv estigación y análisis de los probl emas de salud que e xist ían en El
Gallinero, nos ayudó a descubrir lo siguiente:
Falta de atención a las familias; a pesa r de h aber un equipo permanente
que visitaba el asentamiento, podemos indicar la falta de ma yor atenc ión a
las familias, si nos referimos a emerg en cias sanitarias.
Riesgos a la hora de dar a luz; existían riesgos elevados de que se
produjeran complicaciones en el parto y qu e estos no pudieran ser
atendidos rápidamente en caso de complica ciones, debido a que ha y
muchas madre s preferían tener sus hijos en el asentamiento.
Existían gra nd es distancias con las farmacias (14 kilómetros
aproximadamente).
Problemas derivados por la falta de higiene; heridas mal atendidas,
problemas buco-d entales e infecciones en oídos. A su vez falta de
detecc ión d e problema s de cr ecimiento, problemas de espalda y
problemas de vista.
No se detec taron enfermedades contagiosas o grandes infecc iones ; en
muchas oc asiones hubo personas qu e mantuvie ron que en lugares como
El Ga ll inero, ex istían a ltas proba bilidades de que pudieran brot ar
enfermedade s contagiosas. En nuestro caso y a través d e diversas
entrevistas realizadas a los equipos téc nicos sanita rios, hemos
comprobado que se desarrollaron el mi smo tipo de enfermedades que en
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
401
los lugares más salubres de la propia Ciudad de Madrid, aunque ex istían
más probabilidades de q ue se desarrollaran.
Falta de ex pedición de tarjetas sanitaria s.
Se detectaron casos en los que no se atendió a los habitantes del
asentamiento por el m ero hecho d e ser extranjeros o gitanos. Se
reproduc í a la ocasión en la que tuvimos que acompaña r a f amiliares a
centros hospitalarios (No solamente a centros hospitalarios, sino adem ás a
oficinas de empleo, grandes super ficies para comprar un determinado
artículo, o farmacias) , pa ra aseg urarnos una correcta atención .
José David Gutiérrez Sán chez
402
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
403
CAPITULO 13
ESTUDIO DE PROYECTOS E N
LA CIUDAD DE B URDEOS
(FRANCIA)
José David Gutiérrez Sán chez
404
Para completar nu estro t rabajo d e c ampo, nos h emos desplazado a la ciu dad
de Burdeos durante un periodo de tres meses y medio con el fin de inve stigar otr as
acciones que se vienen desarrollando en Europa y sobre todo en Francia, donde
existe una política bastante dura con el colec tivo git ano rumano.
Se escoge B u rdeos d ebido a que en e sta ciud ad existe un gran número de
personas qu e viven en condiciones parec idas a las que encontramos en El Gallinero,
y a su vez vamos a tr atar como se actúa con el colectivo git ano en general desde el
trabajo de una asociación. B urd eos ha sido considerando un buen referente e n
relación a las intervenciones llevadas a cabo. La comparación que vamos a realizar
persig ue des cubrir y analizar qué cosas se pu eden mejorar y qué asp ect o s podemos
tomar como referentes.
Nuestra investigac ión en este apartado la dividimos en dos:
- Traba jo en ADAV 33 (Association départamentale les amis des Vo y ageurs de
la Gironde).
- Traba jo de acompañamiento con los t écnicos del Ay untamiento de Burdeos.
13.1 Proyecto de ADAV 33 (Association départamentale les a mis des Voyageurs
de la Gironde), Burdeos.
Nuestro trab ajo en AD AV 33 consistió en acompañar a los prof esionales de
esta entidad en e l trabajo diario que se desarroll aba con población gitana a fin d e
conocer e investigar m odos de intervención s ocial ll evados a cabo desde esta
asociación que conducen a la integración social del colec tivo gitano.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
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13.1.1 Identificación de la Idea del Pr oyecto. Análisis del P roble ma.
En Francia el colectivo gitano está e n constante movimi ento, es decir, la
población gitana no está tan sedentarizada en comparación con Esp aña, po r lo que la
intervención soc ial abord a otros problemas y características a te ner en cuenta.
Le s Gens d e Vo y age (lo s viajeros) es como se c onoce e n Francia a aque llos
gitanos no sedentarizados que viajan en caravanas y autocaravanas p or toda l a
demografía francesa. Para ellos el estado francés crea una serie de Áreas d e Acogida
(D´aire d´accueil) donde controlar de alguna form a ese tránsito de perso n as y además
poder facilitarles espacios donde pued an instalars e. Cuando hablamos del colectivo
Gens du Voyage, encontramos gitanos de diversa s nacionalidades, sobre todo en el
área de Burdeos, de franceses, españoles y portugueses.
Según diversos informes de ADAV 33, mucha s áreas de acogida terminan
siendo e spacios de ex clusión social, donde tienen “recluidas” de a lguna forma a una
población c ategorizada como crimina l o inada p tada. Es en estos lugares donde la
asociación ADAV 33 actúa, intentando int ervenir para dar respuesta a aquellos
aspectos en los cuales se manifiesta la exclusión social. El colectivo gitano tom a de
su cultura “aventurera” el ir y venir a diferentes lug ares como forma d e salir de la
pobreza, la exclusión y poder “buscarse la vida” com o buenamente se pueda.
Debido a la poca sedentariz ación exist ente en Francia con el colectivo de
mayor ía gitana Gens du Vo yage , el estado inst a a aqu ellos que están catalogados
como nómadas o bien que viven en la calle a portar un li bro de circulación (li vret de
circulation) par a que puedan disfrutar de sus derechos como ciudadanos y poder
acceder a un r egistro pa ra poder ha cer uso d e los servicios públicos (salud, vivienda
José David Gutiérrez Sán chez
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o simplemente pode r eje rcer el d erecho d e sufragio). Este libro contiene el tipo de
vehículo (en su may oría cara vanas y autocaravanas) y la cantidad de personas que se
desplazan en él. La movi lidad por part e del colec t ivo de estudio es posible, pero solo
a través de unas normas estrictas que obligan a portar el libro de circulación en to do
momento. Esto no ocurre con na cionales franceses sedentarizados que viajan con su
cara vana por donde desee n. En nue stra opinión se trata d e una práctica que no
beneficia a nadie, sino que se grega a la pobla ción, abriendo más la brecha entre ricos
y pobr es, o bien entr e “p ay os y gitanos”, ya que en la práctica se cre an distinciones
en quien debe portar con stantemente los documentos y quien no está obligado a ello.
13.1.2 Definición del obje tivo.
ADAV 33 trabajaba sobr e cuatro temas:
Domiciliación.
Hábitat.
Hábitat de acce so a una vivi enda.
Inserc ión para la economía.
El objetivo de esta asociación consistía en generar un servicio de acción sob re
los territorios donde estaban instalados los Gens du Voyage, y los diversos actores de
la ac ción pública. Participaba en d ar r espuestas para la adaptación y evolución del
colectivo con el fin de que pudiesen acceder a su s derec hos y deberes. Permitía a su
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vez, bajo e l a nálisis y la reflexión, las transformaciones necesarias para un mejor
desarrollo de los Gens du Vo y a ge como colectivo.
El traba jo se de sempeñaba en el d epartamento de la Gironda, en la re gión de
Aquitania. C ubría bastante territorio de dicho departa mento trabajando ex actamente
en: Las 28 comunas d e la Comuni dad Urbana de Burdeos, La alta Gironda, Langon y
el sur de la Gironda, Libourne, Medo c, Comunidad de Comunas de Mo ntesquieu y
Bassin d´Arcachon.
Estas grandes acciones estaban acompañadas de promoción social y
autonomía, facilitando el acceso a derechos, el respeto de los deberes y el acceso a la
vida públi ca, por supuest o bajo los temas de intervención que se tr abajaban como: el
acceso a los derechos fu ndamentales y el conocimiento de los deberes (r eferido a su
situación como “viajeros”), escolarización y fo rmación de la juventud, la actividad
económica, la salud, la cultura y el tiempo libre, la ciudadanía, la relación de las
comunidades con la sociedad en su totalidad y el acompañamiento especí fico de las
familias.
13.1.3 Diseño del Pr oye cto.
La estrategia de intervención de ADAV se componí a de cuatro grandes tipos
de acciones:
Acompañamiento soc ial e inserción directa sobre las familias;
Servicios del derecho co mún amenizados con el encuentro con la población,
con el fin de ay udar y poder da r respuestas a aquell as necesidades dete ctad as;
José David Gutiérrez Sán chez
408
Animación y desarrollo social sobre los territorios descritos;
Brindar información, formación, mediación, cons ejos técnicos, utiliz ando los
diversos actores de la vida loca l (servicios del estado, servicios de colectivos
locales, asociaciones, e tc .).
Va mos a expli car brevemente los cuatro ejes centrales en los que trabajaba
ADAV33:
A) En cuanto a la domi ciliación, se trataba de a yudar a los Gens du Vo y age
en el correo. D ebido a la cantida d de d esplazamientos, el Estado apo y ado
en asociaciones como ADAV 33 tra taba de facilitar a este colectivo un
sistema de correo, en el cual se inscriben en una de las sedes r epartidas
por todo el departamento , de tal forma que pudi eran utilizar este servicio
estatal. A su vez este servic io rea lizaba la primera entre vist a c o n los
usuarios y cr eaba talleres para la autonomía social y de información en
derec hos y deberes.
B) Hábitat se ocupa ba del acompaña mi ento indivi dual y colectivo de las
familias utilizando el diag nóstico social, montajes de proy e ctos y
acompaña miento de las f amilias para su futura sedentarización.
C) Hábitat de ac ceso a una vivienda trabajaba sobr e el acceso, adquisición,
rehabilitación y construcción de viviendas donde pudieran establecerse o
vivir las familias con n ecesidades de este tipo. Brindaba informació n,
estudiaba los casos, ponía en práctica obras (si era necesario), instalaba a
las familias y acompaña miento.
La Interven ción socia l con menores inmigran tes ruman os
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D) Por último la inserción para la economía t rabajaba lo siguiente:
acompaña miento en la creación de una empresa, acceso al empleo,
formación, asesorar a la población en l a realización de pagos tributarios y
facilitar e l acceso a prestaciones sociales.
13.1.4 Evaluación del Proyec to.
En la elaboración del trabajo de campo hemos participado en el des arrollo y
acompaña miento d e estos cuatro temas centrales, pero sobre todo hemos podido
trabajar en el área que ocupa el tema de hábitat (acceso a la viviend a). Este punto era
el más “social” si lo tenemos que catalogar de alguna forma.
Acce so a vivienda, Educación y Salud.
ADAV 33 es una asociación que, entre muchas tareas, a y udaba a la
integración social de las familias por medio del a cceso a la vivienda. Los fondos
utilizados era n re cibidos por esta entidad a t ravés del estado, for mando un equipo
llamado Hábitat, cu y a misión e ra apoya rse en los mecanismos existentes para dar
accesibilidad a la vivienda. Uno de los fondos específicos creados por el Estado era
el Fonds de Solidarité L ogement (Fondo de Solidaridad para la Vivienda).
Dentro de las tareas q u e realizaba ADA V 33 encontramos: Garantía de
accesibilidad de personas desfa vorecidas a vivien das. A yuda al ac ceso a l a vivienda.
Ayuda al mantenimiento de la vivienda. Acompañamiento social. Acompañamiento
presupuestar io (se ajustaba a l as familias en capa cidad de p ago de alquileres).
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ge neral y la mar ginación. El desarrollo íntegro de los menores, s e ve me rmado por
dichas causas ambientales y deficitarias condiciones de vida. En definitiva, el
asentamiento de El Gallinero asume problemas d e accesibilidad, adec uación de las
viviendas, alto riesgo por seg uridad ciudadana y grandes problemas de habitalidad.
A lo larg o d e la presente investi gación se logró demostrar como los sujetos
estaban mar ginados desde o rigen, lo que cons olida la aproximación de que las
habilidades necesarias p ara la inte gración en otro país y a se ven afectadas por la
care ncia d e ex periencias de este tipo. La construcción de un sistema d e relaciones
entre la sociedad r eceptora y la socied ad as entada, ha posibil itado la conclusión de
tres formas de relación, categorizándolas en relaciones conver gentes, relaciones
divergentes y relac iones paralelas.
Los medios de comunicación pueden ll egar a se r instrumentos que fome nten
la exclusión social si existe una mala pra xis, o bien las personas que describen
determinados h echos no contienen un conocimiento amplio sobre la sit uación que
nos ocupa. Se establece como conclu y ente que el interés superior de la niñez tiene
que prevalecer en la inf ormación qu e se ofrezca. La comunicación deb e valorar y
tener en cuenta los asp ectos sociales y el r espeto que debe of recerse hacia el
principio de universalidad de los derechos de los niños y niñas.
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