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La educación situación de la educación ambiental en tiempos de cambio climático

Rodrigo-Cano, Daniel

Abstract

Los cambios sociales y tecnológicos del S. XXI están desbordando las formas de relacionarse, los espacios en los que convivimos y los tiempos para aprender. Los efectos del cambio climático están cambiándolo todo. Ante estos cambios provocados por unos pocos hombres la educación ambiental tiene el reto de transformar la sociedad, para ello requiere el empoderamiento individual y colectivo. La salud y el ecofeminismo sitúan a las personas más vulnerables en el centro de la toma de decisiones para la mitigación y adaptación ante el cambio climático. En esta investigación se recogen los últimos textos sobre la situación real de la educación ambiental en España con el objeto de realizar una radiografía cercana de la situación del sector y de sus influencias. Las principales consecuencias son la necesidad condiciones laborales dignas para un sector muy castigado, la permanente necesidad de desarrollar programas y proyectos educativos hacia una sociedad más sostenible. Estos programas y proyectos deben situar el objeto en la necesidad de transformar la sociedad en la que los medios de comunicación tienen un papel relevante para el desarrollo de la conciencia critica ciudadana.

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— 149 — CAPÍTULO VII LA EDUCACIÓN SITUACIÓN DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN TIEMPOS DE CAMBIO CLIMÁTICO Dr. Daniel Rodrigo-Cano Universidad de Sevilla, España Resumen Los cambios sociales y tecnológicos del S. XXI están desbordando las formas de relacionarse, los espacios en los que convivimos y los tiempos para aprender. Los efectos del cambio climático están cambiándolo todo. Ante estos cambios provocados por unos pocos hombres la educación ambiental tiene el reto de transformar la sociedad, para ello requiere el empoderamiento individual y colectivo. La salud y el ecofeminismo sitúan a las personas más vulnerables en el centro de la toma de decisiones para la mitigación y adaptación ante el cambio climático. En esta investigación se recogen los últimos textos sobre la situación real de la educación ambiental en España con el objeto de realizar una radiografía cercana de la situación del sector y de sus influencias. Las principales consecuencias son la necesidad condiciones laborales dignas para un sector muy castigado, la permanente necesidad de desarrollar programas y proyectos educativos hacia una sociedad más sostenible. Estos programas y proyectos deben situar el objeto en la necesidad de transformar la sociedad en la que los medios de comunicación tienen un papel relevante para el desarrollo de la conciencia critica ciudadana. Palabras clave Educación ambiental, Comunicación ambiental, Cambio Climático, Transición, Greenwashing — 150 — — 151 — Ante el cambio climático más educación ambiental Tras la contaminación de los años 50 del siglo XX en países industrializados como Inglaterra, Japón o Italia, así como la publicación de Primavera Silenciosa en 1962 (Terradas, 2017) generan que ya en los años 70 movimientos ecologistas y de defensa de la tierra, así como movimientos sociales trasladaron la preocupación por la situación de la tierra y se sucedieron las Cumbres de la Tierra, publicaciones de las advertencias de forma reiterada de los límites del planeta (Meadows, 1972). Estas catástrofes, provocadas por el ser humano, junto con los riesgos tecnológicos, especialmente con las energías nucleares (Picó, 2017), y accidentes como los Chernóbil (Barranquero y Marín-García, 2014) empieza a generar un periodismo ambiental. En los 70 aparecen las primeras referencias en medios de comunicación, inicialmente vinculado a ilustres en los movimientos ecologistas y en los medios como El País o la aparición de iniciativas de asociacionismo de periodistas ambientales (Fernández-Reyes, 2004). La educación ambiental ha sufrido una evolución hasta llegar a estos momentos. Desde las I Jornadas sobre Educación Ambiental en España en los primeros años 80 del s.XX, han pasado más de 35 años y la situación ha pasado por diversos altibajos, con más bajos que altos… A partir de este momento, proliferan los encuentros locales o autonómicos, hasta las III Jornadas sobre Educación Ambiental en 1999 junto con la publicación del Libro Blanco de la Educación Ambiental (Ministerio de Transición Ecológica, 1999) han pasado 20 años sin un nuevo encuentro entre los diferentes sectores de la Educación Ambiental (Benayas y Marcén, 2019). Se podría decir que el final y la del siglo XX fue la época dorada de la Educación Ambiental, los encuentros, jornadas, la apertura del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), creación de Seminarios, creación de asociaciones de profesionales de la Educación Ambiental… se sucedían (Meira, Barba y Pardellas, 2019). Tras estos buenos momentos para la Educación Ambiental la excusa de la crisis sirvió para ultra-precarizar el sector. (Miera, Barba, y Lorenzo, 2017). La Educación Ambiental es un sector con condiciones laborales complejas: solo el 22% son profesionales con estabilidad laboral con contratos indefinidos, mientras que el resto de profesionales su situación se encuentra en contratos temporales o a tiempo parcial, autónomos o en desempleo, siendo este último el que más ha crecido como indican los análisis de la profesionalización del sector. Las condiciones salariales son realmente precarias, la mayoría de las trabajadoras no llegan a ser mileurista, y casi un cuarto del total no alcanza el sueldo mínimo. Apreciándose una brecha de género. Esta situación laboral precaria sitúa a las trabajadoras de la Educación Ambiental supone una pérdida de autonomía que supone una pérdida del control — 152 — sobre qué trabajo debe ser realizado y sobre cuál debe ser el objetivo del trabajo. Estas situaciones laborales suponen una deriva profesional hacia nichos de empleo limítrofes, pero con peor potencial crítico, por lo que habría que plantearse si esto es Educación Ambiental (Meira, Barba y Pardellas, 2019). Algunas voces consideran que esta situación de catarsis de la profesión de la Educación Ambiental se podría suavizar con un convenio colectivo específico, que “provenga de una mínima estructura sindical que pueda defender un status profesional y el fomento de un asociacionismo fuerte” (De la Cruz, 2019). Sin embargo, en los pocos ejemplos que podemos citar las empresas de Educación Ambiental han sido poco respetuosas con las profesionales, como ejemplo, el Convenio Colectivo del Sector de Empresas de Servicios de Educación Ambiental de la Comunidad de Madrid (BOCM, 2017). Este Convenio es un mal precedente para la Educación Ambiental dado que para la categoría profesional de “educadores ambientales” que solo se puede ocupar con una titulación universitaria o bien 4 años de experiencia a cambio de un salario de 15.709€ bruto/año. Es decir, salarios mileuristas. La sociedad ante la Educación Ambiental Mientras el sector de la Educación Ambiental se muestra errante, la ciudadanía indica que debería haber una mayor cultura ambiental y la necesidad de una mayor presencia de la educación para lograrla (Piñeiro y Díaz-Gon- zález, 2019). Aunque para ello es necesario formarse en el campo de la educación ambiental, esto supone formarse en tantas disciplinas como sea necesaria y a través de las estrategias formativas que sean necesarias, además, es necesaria la investigación y procesos de evaluación (González Gaudiano, 2000). Sin embargo, la sociedad actual se encuentra inmersa en procesos de globalización entendidos como la generalización de la economía neoliberal y la extracción de los recursos naturales. Esta situación exige a la Educación Ambiental construir una globalización responsable y conjugarla con el refuerzo de la identidad local (Mayer, 2003). Y más allá, debe ser capaz de limitar la idea de que el medio ambiente se trata de un conjunto de recursos para la economía, en ese esquema para el desarrollo sostenible: economía, sociedad y medio ambiente, y consecuentemente para una educación para el desarrollo sostenible (Hernández & Tilbury, 2006). La Educación Ambiental ha dejado de ser una prioridad, especialmente con la excusa de la crisis (desde 2008), que provocaron la desaparición de programas consolidados, departamentos y proyectos desaparecieran y a día de hoy siguen sin recuperarse llevando la Educación Ambiental a intervenciones puntuales: talleres, actividades, visitas concretas o acciones de divulga- — 153 — ción, difusión y/o comunicación. Es en este espacio en el que crecen programas de voluntariado ambiental a través de las organizaciones ambientales como Seo Birdlife, WWF, Greenpeace, Amigos de la Tierra… (Piñeiro y Díaz-González, 2019). Ante esta situación de desestabilización de la Educación Ambiental, los movimientos ciudadanos se reorganizan en torno a grupos de consumo, huertos urbanos, banca ética, plataformas de energía justa y renovable, etc en las que el movimiento 15M tienen mucho que ver. Además, movimientos tangenciales de la Educación Ambiental tienen mucho peso en otros con mucho impulso como el 8M (Piñeiro & Díaz-González, 2019), así redes como la Red Ecofeminista44 o la Red Mujeres por Transición Energética Ecofeminista45 se acercan a las nuevas temáticas de la Educación Ambiental como la salud, el feminismo, el decrecimiento o la resiliencia o problemas tangibles como el plástico o el aumento del nivel del mar. Para que estos movimientos sociales participen de forma activa y exitosa de la Educación Ambiental es necesario que pretendan una ciudadanía participativa desde una democratización en el que todas las personas participan en todos los niveles (Freire, 1985). Esta participación debe implicar convertirse en “respondones” (Illich, 1971), es decir, es necesario alcanzar lo que Illich denomina “Participación-no simulación”. El objetivo de la participación debe alcanzar los “escalones superiores” de lo que Arnstein (1969) establece como niveles de participación en las que las decisiones de la ciudadanía se trasladan a los órganos de poder ejecutándose el derecho a tomar parte en el que el verdadero poder reside en la ciudadanía. Es desde el propio Libro Blanco desde el que se exige a la Educación Ambiental la revisión de los actuales cauces de participación incluso la necesidad de “multiplicarlos y profundizar en su desarrollo” (p. 24), especialmente en el ámbito local, para la participación en la toma de decisiones y en la realización de actuaciones positivas. Para ello, desde la Educación Ambiental hay que exigir tiempos, predisposición, responsabilidad y actitud abierta, así como métodos para la participación. Tras los avances de la Educación Ambiental en el sentido de la participación que conllevó el desarrollo y la fallida puesta en marcha de las denominadas Agenda 21, de las que, en todo caso, requirieron numerosos procesos participativos y en la mayoría de los casos acabaron como instrumento de gestión ambiental convirtiendo a los participantes en destinatarios anulando el protagonismo de la acción ambiental (Suárez y Alba, 2019).De la misma 44 https://twitter.com/RedEcofeminista 45 https://twitter.com/RMx1TEE — 154 — forma ocurrió con los procesos de elaboración de las Estrategias de Educación Ambiental. En ambos casos se trató más de una simulación que de un proceso de empoderamiento real. Algunas iniciativas como el Red Sevilla por El Clima o las muy recientes de jóvenes en torno al movimiento Fridays for Future con modelos de transformación como los de Greta Thunberg en Suecia o Anuna De Wever en Bélgica, replanteando liderazgos con perfiles diferentes en el que exista un reparto de poder, que permita discrepar tranquilamente y generar espacios para el debate, es decir, un liderazgo transversal, compartido y dialogado (Herrero, 2019). La Educación Ambiental necesita acceder a nuevas tecnologías para la participación que permitan la participación en el diseño de espacios públicos, el diagnóstico ambiental del barrio, el rediseño de un patio escolar o otros proyectos en un proceso que pasa por la “invitación” a participar, dotar de información y formas de hacer y compartir los resultados. Estas tecnologías pasan en el s. XXI por el Big Data, e-Democracy, ética hacker, software colaborativo… hacia un modelo de organización en red y en la Red, similar a los novísimos movimientos sociales que pretenden una democracia directa a través de la internet como “tecnología funcional del hacer política en la organización, en la forma de trabajo, en la sociabilidad y en la comunicación” (Iglesias-Onofrío, Rodrigo-Cano, y Benítez-Eyzaguirre, 2018:213). La Educación Ambiental desde la administración. La Educación Ambiental desde la administración debe situarse en España en los ámbitos en los que la educación y el Medio Ambiente existen competencias, repartidas entre el Estado, las Comunidades Autónomas (Ull, 2019) y las entidades locales (Cahner, Bert, y Camps, 2017; Suárez y Alba, 2019). Así, por parte del estado podría más allá de un Ministerio con más o menos importancia del Medio Ambiente y, por tanto, de la Educación Ambiental. No deja de resultar curioso que el primer Ministerio de Medio Ambiente de la democracia española fuera creado por el Gobierno, del negacionista del cambio climático, José María Aznar. Además, este período coincide con la época dorada de la Educación Ambiental como hemos visto anteriormente. En esta época de jornadas, seminarios y libros blancos de la Educación Ambiental también se crea la Fundación Biodiversidad cuya intención inicial era la de administración de recursos y hoy es un agente imprescindible y un dinamizador social de programas de conservación y gestión ambiental (Sintes, 2019). Es desde la Administración donde el espacio más garantista de una educación pública, igualitaria y para todas. La Educación Ambiental aparece de forma manifiesta en la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (1990). Aunque no era la panacea, dado que no solo es necesario — 155 — la presencia de la Educación Ambiental en el currículum si no que es necesario otros factores, como la cultura del grupo social, las situaciones problemáticas socioambientales, las propias características psicológicas y madurativas del alumnado, así como, las ideas del profesorado y la práctica docente (Benegas y Marcén, 1995). Y las distintas reformas educativas posteriores solo han empeorado la situación de la Educación Ambiental en el sistema educativo formal. En la actual Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (2013) modificó el currículum dejando en evidencia que el partido en el gobierno no entendía la importancia y la relevancia de la depedencia entre naturaleza y sociedad (Benayas, Marcén, Alba, y Gutiérrez, 2017). A pesar de las modificaciones legislativas, la relación entre el alumnado y su entorno, conceptos educativos relacionados con la ciencia, la tecnología y el desarrollo sostenible han estado presentes y se han consolidados proyectos o programas educativos como la Agenda 21 escolar en muchas regiones espanolas, el programa Aldea en Andalucía, Escoles Verdes en Catalunya, Centros educativos hacia la sostenibilidad en La Rioja, Escuelas sostenibles en Navarra (Rodrigo-Cano, Gutiérrez-Bastida, y Ferreras, 2019). Así se entiende la petición que coordina Seo BirdLife46 para la naturalización del sistema educativo entendiendo: - la Educación como la mejor herramienta vital de que disponemos para mejorar la capacidad de los niños y jóvenes de hoy, que serán ciudadanos del mañana. - La responsabilidad de desarrollar un futuro más sostenible recae en los gobiernos y en la sociedad civil, así como en cada persona individualmente, ya que todos debemos contribuir de algún modo. - Para garantizar un medioambiente sano a las generaciones futuras y vivir en un mundo más sostenible, es necesario replantearse el propósito de nuestro sistema educativo. Por ello es preciso incluir en el nuevo pacto educativo el medio ambiente y naturalizarlo en su concepto más amplio. Empresa y Educación Ambiental: sindicalismo. ¿Marketing o greenwashing? La aprobación en 2015 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por parte de la Organización de Naciones Unidas plantea 17 retos mundiales que permiten un marco referencial para la acción marco referencial para la acción y la intervención social y ambiental (Rodrigo-Cano, Picó y DiMuro, 46 https://naturalezaenlasaulas.seo.org — 156 — 2019). Los 17 ODS son:1) Pobreza, 2) Hambre cero; 3) Salud bienestar; 4) Educación; 5) Igualdad de género; 6) Agua; 7) Energía asequible y no contaminante; 8) Trabajo decente; 9) Industria, innovación e infraestructura; 10) Reducción de las desigualdades; 11) Ciudades y Comunidades Sostenibles; 12) Consumo responsable; 13) Acción por el clima (cambio climático); 14) Vida marina; 15) Ecosistemas terrestres; 16) Paz, justicia e instituciones sólidas; 17) Alianzas (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2016). A las empresas en general dedica el Libro Blanco de la Educación Ambiental les recomienda: Fomentar la cooperación intersectorial para promover la educación ambiental en las empresas a través de las organizaciones sectoriales existentes; Promover la educación ambiental dentro de la política de gestión ambiental de todas las empresas; Participar en la creación de infraestucturas de información y redes integradas. Por otro lado, el propio Libro Blanco recomienda a las empresas de Educación Ambiental: La contribución al desarrollo de la Educación Ambiental desde el papel de las empresas de servicios y de profesionales de la Educación Ambiental; El fomento del establecimiento sistemático de criterios de calidad en todas las iniciativas de Educación Ambiental desarrolladas; El impulso del reconocimiento profesional de los educadores ambientales como técnicos cualificados para la planificación, ejecución y/o evaluación de programas de Educación Ambiental (Ministerio de Transición Ecológica, 1999). Muchas empresas dedican grandes cantidades de dinero en programas de divulgación y sensibilización como Iberdrola, Endesa, Naturgy o Repsol pero están alejadas de la Educación Ambiental que se podría considerar acciones de comunicación o el diseño de productos (Monge, 2019). Otras entidades con la banca, empresas de alimentación o de recogida selectiva de residuos realizan también campañas de comunicación cuyo objetivo real es un lavado de imagen hacia lo verde, en lo que se denomina Greenwashing (Rodrigo-Cano y Machuca-de-la-Rosa, 2018; Pi, de Pablo, y Vázquez, 2019). La consolidación de la Educación Ambiental en la empresa debe alcanzar a entidades comprometidas y cuya dimensión ambiental debe quedar incorporada en la totalidad de las políticas y comunicaciones (Monge, 2019) en la que la Educación Ambiental represente el rol de la transformación social, como el Germinador Social de Som Energía. La Educación Ambiental en la empresa debe ser una herramienta de gestión socioambiental básica que exiga que permita diseñar protocolos para que el greenwashing se aleje de las malas prácticas de las empresas y las entidades públicas (Suárez y Alba, 2019). Es importante destacar el papel de los agentes sociales como los sindicatos en el desarrollo y la aplicación de la Educación Ambiental en las empresas, — 157 — para ello el proceso de negociación colectiva se constituye en un elemento fundamental para los agentes implicados en la producción de bienes y servicios y la asunción de responsabilidades en tanto al medio ambiente, el cambio climático y la transición energética (de la Cruz, 2019). Medios de Comunicación y Educación Ambiental Los medios de comunicación son considerados en el Libro Blanco de la Educación Ambiental en Espana como agentes de información y formación social y, desde este papel, contribuyen a la educación ambiental. Además, considera que los periodistas especializados realizan una tarea muy diferente de la de los educadores, pero, sin embargo, pueden apoyar y reforzar su acción. Y reconoce que los medios de comunicación han tenido una gran influencia en la extensión de la conciencia ambiental, algo comprensible si se tiene en cuenta que llegan a amplios sectores de la población, para los que constituyen prácticamente la única fuente de información (Ministerio de Transición Ecológica, 1999). Tras las recomendaciones realizadas por el propio Libro Blanco de la Educación Ambiental como producir y difundir información ambiental actualizada, contrastada y contextualizada, en 2018, Teso, Fernández-Reyes, Gaitán, Lozano y Piñuel realizan unas propuestas generales para mejorar la comunicación del cambio climático que pasa por: un tratamiento cuatitativo y cualitativo mayor y mejor; vincular el objetivo climático con la reducción de gases GEI y la descarbonización; contribuir a explicar y difundir conceptos como “huella de carbono” y “huella ecológica”; vincular el cambio climático con los flujos migratorios y promover el enfoque ético del problema; favorecer el debate sobre el cambio basado en los tres motores que aceleran el cambio climático; comprobar y verificar el cumplimiento y la sinergia entre los objetivos planteados y las contribuciones comprometidas del Acuerdo de París; priorizar la atención sobre la mitigación y la adaptación; informar sobre el efecto multiplicador y sobre la posibilidad no linealidad del cambio climático; abandonar la práctica comunicativa de contraponer el concepto de “desarrollo” a la protección y conservación del medio ambiente. La necesaria colaboración entre la Educación y la Comunicación Ambiental en lo que diferentes autores ya definen como educomunicación (Picó, 2019; Rodrigo-Cano, Picó, y Dimuro, 2019; Rodrigo-Cano y Machuca-de-la-Rosa, 2018). La educomunicación ambiental ha de ser entendida como la capacitación para la acción y la caracterización por su intencionalidad para la implicación de la sociedad, explicando los motivos y las razones, así como los mecanismos y las causas desde la ciencia. Para ello es necesaria la búsqueda de soluciones, la participación democrática y la visión de un futuro utópico en los que la salud humana, los conflictos sociales o la equidad deben ser — 164 — De la Cruz, José Luis (2019). La Educación Ambiental en España desde la Acción Sindical. En Javier Benayas y Carmelo Marcén (Eds) Hacia una Educación para la Sostenibilidad (pp. 203-220). Madrid: Red Española para el Desarrollo Sostenible. Fernández-Reyes, Rogelio (2004). Periodismo ambiental y periodismo sostenible. 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