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DISTRIBUCIÓN ESPACIAL Y MODELIZACIÓN ECONOMÉTRICA DEL CONSUMO ENERGÉTICO. EL CASO DE ANDALUCÍA Daniel Coq Huelva Departamento de Economía Aplicada II Universidad de Sevilla [email protected] Resumen La energía juega un papel muy importante en la actual organización socioeconómica. Uno de sus aspectos más relevantes se encuentra ligado al hecho de que la distribución espacial del consumo energético (del mismo modo que otras variables como la producción o incluso la población) es muy desigual. El objetivo de la presente ponencia es profundizar en el conocimiento del modo en que territorialmente se distribuye el consumo energético y las causas que lo explican. Para ello, va a llevarse a cabo un análisis de los patrones de consumo energético (doméstico y total) en los distintos municipios que componen la comunidad autónoma de Andalucía. En este sentido, cobra una especial importancia la identificación de las causas que, en mayor medida, lo explican. También es importante insistir en las diferencias observadas entre distintos territorios, como forma de identificación de posibles perfiles de consumo energético diferenciado. La comparación, por último, con la distribución espacial de la población, es de una gran importancia para entender hasta qué punto ambos fenómenos van o no de la mano. Palabras clave: economía y ecología, econometría espacial, economía ecológica, localización actividades económicas, dinámicas territoriales, economía espacial, economía y territorio
1 1. INTRODUCCIÓN La energía juega un papel clave en la organización económica actual. La mayor parte de las actividades de producción y consumo se encuentran ligadas al consumo de energía. Por ello, el consumo energético puede considerarse un indicador indirecto de los niveles reales de actividad y de renta existente en determinados entornos. El propósito del presente artículo es estudiar la distribución espacial del consumo energético en Andalucía y las causas que lo explican. Para ello, el análisis va a estructurarse del siguiente modo. En primer lugar va a estudiarse de forma descriptiva la distribución espacial del consumo energético (doméstico, industrial y de servicios) en el territorio andaluz. De esta forma, será posible identificar los patrones espaciales que rigen su distribución. A continuación esto se podrá en relación con la distribución espacial de otras variables a priori relacionadas con el consumo energético (población de derecho y renta, fundamentalmente). De esta forma se obtendrá una primera valoración de la capacidad explicativa real de las mismas. Con la finalidad de profundizar un poco más en este análisis se realizará por último un pequeño modelo econométrico en el que el consumo energético será la variable dependiente y renta y población las variables independientes. Finalmente, se obtendrán las oportunas conclusiones. 2. LOS CONSUMOS ENERGÉTICOS Y SU DISTRIBUCIÓN ESPACIAL Existen cuatro tipos fundamentales de consumo energético: doméstico, agrario, industrial y de servicios. En realidad, esta clasificación no hace sino indicar que los consumos energéticos tienen como origen tanto actividades de producción (industrial, servicios y agrario) como actividades de consumo directo (doméstico). No obstante, en tanto toda producción va destinada a un consumo más o menos inmediato, más o menos indirecto, esta distinción pierde una gran parte de su significado. Sin embargo, en tanto existe una diferencia entre los actores que lo llevan a cabo (empresas en el primer caso y familias en el segundo) retener la diferenciación entre uno y otro sea posiblemente muy conveniente.
2 CUADRO 1: DISTRIBUCIÓN DE LOS CONSUMOS ENERGÉTICOS EN ANDALUCÍA Consumo energético Participación en el consumo energético Doméstico 7.680.826 30,8% Agricultura 1.448.626 5,8% Industria 8.229.934 32,9% Servicios 7.617.915 30,5% Total 24.977.301 100% FUENTE: BASE DE DATOS SIMA Como puede observarse el consumo eléctrico destinado a actividades productivas (algo menos del 70% del total) supera con mucho el destinado a actividades domésticas. Sin embargo no puede decirse que este último no tenga importancia ya que representa casi un 31% del total. 2.1. DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL CONSUMO ELÉCTRICO TOTAL La distribución espacial de los consumos energéticos se muestra en el siguiente mapa.
3 MAPA 1: DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL CONSUMO ELÉCTRICO EN ANDALUCÍA FUENTE: BASE DE DATOS SIMA En el puede apreciarse una fortísima concentración de los consumos energéticos fundamentalmente en las grandes ciudades. De este modo, tan sólo 15 municipios que representan poco más del 4,1% del territorio regional concentran el 49,4% de los consumos energéticos totales realizados. En principio, podría pensarse que esto se debe a que la actividad económica en general y la población en particular se encuentran concentradas en ciertos puntos del espacio. En efecto, la concentración espacial de la población es, como se verá más adelante, uno de los elementos que explica la distribución territorial de los consumos energéticos. Pero lo que ahora conviene destacar es que los consumos energéticos muestran un nivel de concentración espacial significativamente superior al de la población. Así las 15 localicades antes citadas en las que se concentraba más del 49% de los consumos energeticos tenían un peso poblacional de algo mas del 38% más de 10 puntos menos.
4 CUADRO 2: PARTICIPACIÓN EN LOS CONSUMOS ELECTRICOS Y EN LA POBLACIÓN DE DERECHO Consumo eléctrico total Población de derecho total 2000 41091 - Sevilla 8,7% 9,6% 29067 - Málaga 5,6% 7,2% 14021 - Córdoba 4,4% 4,3% 11008 - Barrios (Los) 3,7% 0,2% 21041 - Huelva 3,7% 1,9% 21055 - Palos de la Frontera 3,7% 0,1% 41004 - Alcalá de Guadaira 3,6% 0,8% 11033 - San Roque 3,6% 0,3% 18087 - Granada 2,8% 3,3% 29069 - Marbella 2,2% 1,4% 11020 - Jerez de la Frontera 2,1% 2,5% 04013 - Almería 1,5% 2,3% 23050 - Jaén 1,4% 1,5% 41038 - Dos Hermanas 1,3% 1,3% 11012 - Cádiz 1,2% 1,9% FUENTE: BASE DE DATOS SIMA Para examinar en qué medida la concentración espacial de los consumos eléctricos obedece a patrones poblacionales o a otros fenomenos socio económicos, va a estudiarse por separado la evolución de los consumos eléctricos domésticos, industriales y de servicios. 2.2. DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL CONSUMO ELÉCTRICO DOMÉSTICO En principio podría pensarse que esta fuerte concentración del consumo en las grandes ciudades se debe en buena medida a la concentración del consumo doméstico. Si se analiza la distribución espacial del consumo doméstico se obtiene el siguiente cuadro.
5 MAPA 2: DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL CONSUMO ELÉCTRICO DOMÉSTICO EN ANDALUCÍA FUENTE: BASE DE DATOS SIMA Como puede observarse las áreas de mayor consumo energético se sitúan en las grandes aglomeraciones urbanas de la región y de un modo especialmente significativo en las costas. En realidad, esto no hace sino reproducir las tendencias poblacionales y urbanizadoras existentes en andalucía desde hace cuando menos dos décadas. De esta forma, como puede observarse en el cuadro siguiente las areas urbanas concentran en la actualidad casi la mitad de la población total de la región y una proporción muy similar del consumo eléctrico.
6 CUADRO 3: DISTRIBUCIÓN CONSUMO ELÉCTRICO DOMÉSTICO ENTRE DISTINTOS ENTORNOS TERRITORIALES Participación consumo eléctrico doméstico Participación población Areas urbanas 48,8% 49,3% Ciudades intermedias 31,6% 27,4% Areas rurales 19,6% 23,4% FUENTE: BASE DE DATOS SIMA Las áreas estrictamente rurales (municipios con una población inferior a 10.000 habitantes) pese a suponer más del 70% del territorio acogen a poco menos de una cuarta parte de la población total. Una población que, a su vez, muestra unos patrones más moderados de consumo energético, de forma que el consumo eléctrico total de las áreas rurales no llega a representar una quinta parte del total. Con las ciudades intermedias ocurre al contrario. Tienen unos patrones de gasto eléctrico superior a su participación poblacional. O dicho en otros términos, si bien los tradicionales hábitat rurales muestran una mayor contención del gasto, los grandes núcleos poblacionales situados en áreas todavía preferentemente agrarias tienen un modelo de consumo eléctrico doméstico más intensivo, incluso, que las grandes ciudades. 2.3. DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL CONSUMO ELÉCTRICO INDUSTRIAL Por lo que se refiere al consumo industrial la situación no cambia excesivamente. Desaparece, en buena media la concentración del consumo en las costas, debido fundamentalmente a la especialización turística existente en las mismas. En general, como es bien conocido la industria andaluza se localiza en áreas muy concretas cercanas a las grandes aglomeraciones urbanas (Coq, 2003a). Por ello, emerge todavía más claramente el papel de las grandes ciudades dentro de este segmento.
7 MAPA 3: DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DEL CONSUMO ELÉCTRICO INDUSTRIAL EN ANDALUCÍA De esta forma se comprueba cómo las principales áreas urbanas de la región no sólo actúan como centros poblacionales importantes en los que se desarrollan actividades de servicios (comercio, administración pública etc.) Sino que su relevancia industrial es también relativamente importante. No obstante, es necesario tener en cuenta el relativamente reducido nivel de desarrollo de la actividad industrial en la región, lo que hace que esta importancia relativa de lo urbano en el consumo total industrial tenga una menor trascendencia que en otros espacios.
8 CUADRO 4: DISTRIBUCIÓN CONSUMO ELÉCTRICO INDUSTRIAL ENTRE DISTINTOS ENTORNOS TERRITORIALES Participación consumo electrico industrial Participación poblacion Areas urbanas 46,0% 49,3% Ciudades intermedias 31,1% 27,4% Areas rurales 25,2% 23,4% FUENTE: BASE DE DATOS SIMA En todo caso, como puede comprobarse en el cuadro anterior los niveles de consumo de energía eléctrica con destino industrial son ligeramente inferiores en las grandes áreas urbanas a los relativos al consumo doméstico o a su peso poblacional. Ello se debe a que todavía dentro de la industria andaluza juega un peso fundamental (25% del vab industrial) la industria agroalimentaria que todavía localiza una parte importante (aunque no mayoritaria) de su producción en áreas rurales y ciudades intermedias. CUADRO 5: CONSUMO ELÉCTRICO INDUSTRIAL POR MUNICIPIOS Porcentaje consumo energético industrial Porcentaje población 11008 - Barrios (Los) 10,69% 0,23% 21055 - Palos de la Frontera 9,13% 0,10% 41004 - Alcalá de Guadaira 8,50% 0,78% 21041 - Huelva 7,20% 1,92% 29067 - Málaga 5,64% 7,25% 41091 - Sevilla 5,60% 9,55% 14021 - Córdoba 4,45% 4,27% 11033 - San Roque 3,65% 0,31% 29069 - Marbella 2,21% 1,44% 41013 - Aznalcóllar 2,19% 0,08% 21049 - Minas de Riotinto 1,94% 0,07% 11020 - Jerez de la Frontera 1,90% 2,50% 11028 - Puerto Real 1,38% 0,48% 11012 - Cádiz 1,16% 1,91% 18087 - Granada 1,12% 3,33%
15 Sum squared resid 1,65E+12 F-statistic 1874,628 Prob(F-statistic) 0,000000 No obstante, aunque anteriormente se haya hablado de la interpretación de los coeficientes, la misma se veía limitada por la influencia que en ésta tienen las unidades de medida en la que vienen expresadas las variables. Esto daba lugar a que no pudiera realizarse ningún análisis sobre la influencia comparativa de las distintas variables. La utilización de los coeficientes beta estandarizados permite superar este problema. CUADRO 8: COEFICIENTES ESTANDARIZADOS BETA Coeficientes estandarizados Beta Población de derecho total 2000 0,610 Plazas en establecimientos hoteleros 2000 0,076 Total inversión 0,411 Como puede observarse, la variable con mayor capacidad explicativa en términos relativos es la población. Es lógico si como se ha visto en el análisis exploratorio previo los niveles poblacionales influyen en el consumo eléctrico doméstico, pero también aunque en menor medida en los consumos eléctricos industriales y de servicios. Por tanto, la población es el elemento explicativo esencial que explica la distribución del consumo eléctrico. Esto no quiere decir que el consumo eléctrico no dependa de los niveles efectivos de acumulación de capital. En realidad, los patrones sociales de consumo eléctrico son el producto de un determinado nivel de desarrollo económico, pero al encontrarse éste relativamente equidistribuido entre la población, esta aparece en una análisis estático como el presente como la principal variable explicativa. Del mismo modo, como puede verse la inversión industrial, indicador de los niveles de actividad industrial en un municipio también tiene una capacidad explicativa importante. Por tanto, la dinámica de consumo industrial no es totalmente explicable
16 por el elemento poblacional. Tiene, por el contrario, una dinámica específica y no tienen por qué coincidir con la primera CUADRO 9: MATRIZ DE CORRELACIONES Inversión industrial Plazas en establecimiento hoteleros Población de derecho Inversión industrial 1,000000 0,288083 0,522973 Plazas en establecimiento hoteleros 0,288083 1,000000 0,579180 Población de derecho 0,522973 0,579180 1,000000 Como puede observarse en el cuadro 12 tampoco existen indicios de una multicolinealidad especialmente acusada aunque en todo caso, siempre existirá un cierto nivel de correlación de la población con otras variables económicas como las plazas en establecimientos hoteleros o la inversión industrial. Sin embargo, no parece que ello afecte globalmente a los resultados obtenidos. 5, CONCLUSIONES Existe una fuerte concentración de los consumos eléctricos en determinados entornos espaciales. De esta forma poco más del 3% del territorio concentra casi el 50% del consumo eléctrico total. Además estos mismos patrones de distribución territorial se repiten con más o menos matices si se realiza un examen más detallado del consumo eléctrico diferenciando consumo eléctrico doméstico, industrial y de servicios. No obstante, aparecen algunas pequeñas diferencias que es interesante destacar. La primera de ellas es que los consumos industriales aunque tienden a localizarse en las ciudades a veces tienen dinámicas propias. Aparecen de esta forma puntos (los polos de Huelva – Palos de la Frontera y Algeciras – Los Barrios) con unas dinámicas propias no exactamente derivadas de los núcleos urbanos adyacentes. De la misma forma el consumo del sector servicios aparece crecientemente orientado hacia las costas debido fundamentalmente a la fuerte especialización turística de estas áreas
17 En todo caso, es preciso destacar que los patrones de concentración espacial del consumo eléctrico son paralelos a los de distribución espacial de la población y la actividad económica . Por tanto, puede afirmarse que la presión humana sobre el medio se concentra en Andalucía desde múltiples puntos de vista en áreas muy concretas. Por el contrario, más del 70% del territorio (el compuesto por entornos rurales) tiene, al menos directamente, unos niveles de presión humana muy por debajo de la media regional. El análisis econométrico no hace sino fortalecer estas conclusiones. Las principales variables explicativas del consumo energético en Andalucía son la población y las inversiones industriales. Ambas variables muestran fuertes patrones de concentración espacial. Con lo que finalmente se pone de manifiesto una tendencia a la concentración espacial de la actividad y de la población en puntos concretos del territorio, lo que, a su vez, da lugar a una serie de patrones de consumo energético y a una serie de impactos ecológicos. BIBLIOGRAFÍA ASIÁN, R. (2000) “¿Terciarización de la economía andaluza?. La estructura productiva andaluza y los servicios en la globalización” Revista de Estudios Regionales, nº 58. COQ, D. (1999) “La localización de la Industria Agroalimentaria en Andalucía” en GRUPO AREA Globalización e Industria Agroalimentaria en Andalucía. Ed Mergablum. Sevilla COQ, D. (2003a) “La industria en Andalucía: condicionantes interiores y exteriores” en Enciclopedia Económica de Andalucía. Sevilla COQ, D. (2003b) “Construcción y vivienda en Andalucía” en Enciclopedia Económica de Andalucía. Sevilla DALY, H.E. (1989) Economía, ecología y ética: ensayos hacia una economía del estado estacionario. Fondo de Cultura Económica. México
18 DELGADO, M. Y ROMÁN, C. (1995) “Impactos Territoriales de la Reestructuración del Agroalimentario en Andalucía”. Revista de Estudios Regionales nº 42, páginas 8395 GEORGESCU – ROEGEN, N. (1996) “La ley de la entropía y el proceso económico”. Siglo XXI. Madrid NAREDO J.M. (1987) La economia en evolución. Ed Siglo XXI. Madrid NAREDO, J.M. (1993) “Composición y distribución de la riqueza de los hogares españoles”. Cuadernos de Actualidad, nº 6, páginas 242-256 NAREDO, J.M. (1994) “El proceso industrial visto desde la Economía Ecológica”. Economía Industrial, nº 297, páginas 68-81.