Divagando por la ciudad de la gracia
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AECI ESCRIBIÓ ESTELIBRO JOSÉ SA HZCUERDO Y MARTINEZ Ano 1914
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» ..Por la Ciudad de la Gracia. -— (Perífrasis y paráfrasis del título)
E A EE IIA AIN A A A A A A AA pa q RS ASS La E e E Los epígrafes del libro Ñ Capítulo de citas +4 r | ' = 1 1] y o E La Ciudad Ahora que la ciudad nuestra quiere gobernarse por si misma, será bueno detenerse a contemplarla: La ciudad es la ¡síntesis de la patria. Es la casa payral a donde acuden las más lejanas comarcas que siénten que su alma está en ella... La ciudad es un mundo, el compendio de un mundó;uha síntesis viviente. No es una cosa distinta de la montaña solitaria, ni del llano risúeño y cultivado, ni de la pequeña población activa, ni del yermo miserable; sino que recíbe la vida de todo ello y le da alma y sentido. Todos los que de cerca o de lejos la amen, son sus ciudadanos, porque le dan su espíritu. —Juan IUaragall. La Gracia Muchísimos autores han combatido ese nombre de Estética, rechazando fundadamente su significación sensualista... Háblese, por tanto, de Extélica, de la ciencia (de la emoción) de la moción hacia el éxtasis, de la ciencia de las cosas que sugestionan, PE. que encantan, que atraen, que arrastran o transportan al espíritu... Estas cosas, estas 7 categorías extéticas, ¿cuáles son?... Son la belleza y la gracia. Pero aquélla, la belle- A Za, amortiguada o desterrada, no es lo que arrastra, lo que transporta, lo que encanta, que sugestiona, lo que extasía; lo que produce todo esto es la gracia, gráficamente manifestada en el arte. La Extética, ciencia del éxtasis, es la ciencia de las gracias: y en la idea de gracia está ya indicado el éxtasis, pues siendo la gracia un bien no propio de una naturaleza, la naturaleza agraciada queda ipso facto como fuera de sí.— VíUanuel Sánchez de Castro. La Gracia de la Ciudad Toda la gracia está en un cierto olvido de sí mismo... Para ser gracioso es menester saberse y olvidarse, porque no es la gracia una absoluta inconsciencia; es un rse y no saberse que no sé cómo decirlo... ¿Qué importa la ciudad ni la civilización,... al la - > do de la gracia de Dios, que movió mi corazón?... ¿Son las ciudades las que han de re- 3 gir la si rl Dios, o es la gracia de Dios la que hace y deshace las ciudades? —Juan ragall. La Ciudad de la Gracia Del interesante viaje por España de Egren Lundgren se destacan con gran relieve | > y sobre las demás las dos ciudades andaluzas, Granada y Sevilla, cada una con su carác - > ter propia, Granada es la ciudad que encanta por el color, y Sevilla la que seduce por E la gracia.— Angel Ganivet. E Por todos y cada uno de estos títulos merece nuestra patria llamarse el país de la 2708 a pS excelencia, y con el mismo título bautizamos nuestro libro.—P. J. M. Cas- e o. de El libro de la Ciudad de la Gracia y Voy a escribir... unos cuantos artículos para exponer ideas viejas con espíritu nuevo, y acaso ideas nuevas con viejo espíritu; pero desde el comienzo dése por sentado que mi intención no es cantar bellezas reales, sino bellezas ideales, imaginarias... Para ye entendernos diré sólo que este arte nonnato puede ser definido provisionalmente como 3 un arte que se propone el embellecimiento de las ciudades por medio de la vida bella, culta y noble de los seres que las habitan. — Angel Ganivet. (*) Ésta cita no tiene otra razón que esta nola—la única del libro—. Hasta 3 EX el 24 de mayo de 1914, es decir, cuando ya este tibro estaba en la imprenta, no e el autor, noticia de la colección de cuentos del P. Castillo, titulada "El País : e Gracia! . Ñ
Divagando... (Prólogo que parece epílogo)
añ $ y : a ás E es
... Tiene a la emoción por rosa y a la divagacióm por estrella. Juan Ramón Jiménez. «La divagación nos la representamos y titulamos como si fuera un nomadismo psíquico. — Rafael Salillas. Me preguntaron en cierta ocasión: —¿Por qué no inicias el saludo; por qué no saludas hasta que no te saludan? ¿No ves que así te expones a pasar por descortés?... Y no supe qué contestar. Y una mujer—a quien estoy obligadísimo — respondió por mí: — Porque éste no ve a las personas hasta que pasan. Y decía verdad. No veo a los seres, ni las cosas, hasta que pasan... como no los lleve dentro del alma. Hasta que no pasan por mí, y se convierten en recuerdos, y los tengo presentes, y los proyecto fuera de mí, no veo a los seres, ni las cosas. Voy por el mundo como un distraído... Mirando sin ver, escuchando sin oir... Sólo cuando el corazón me advierte, "por ahí pasa un alma amiga de la tuya", levanto la cabeza, como en atención, y la vuelvo a inclinar, como en saludo. En este espejo móvil de la inmóvil eternidad", no he acertado nunca a fijar el pun- to de partida ni el punto de llegada. Por donde quiera que he ido no he visto más que el camino. Los hechos y los paisajes han pasado—ellos por mí o yo por ellos— y se han desvanecido, y se han esfumado, como no hayan hecho vibrar al corazón. El pensamiento ha permanecido mudo, mientras el sentimiento no le ha dicho "piensa"; la voluntad ha per-
manecido quieta mientras no la haya movido la ilusión. Y así el pensar ha sido un fantasear, y el querer una delectación, y el vivir un ensueño, y el hablar un divagar. Y así no me han entendido los doctos y los doctores, los políticos y los semi-cultos; y únicamente he comprendido, y me han comprendido los niños muy niños, las niñas muy niñas, los viejos muy viejos, los tristes muy tristes... Para considerarme ciudadano— visitante o habitante —de una ciudad, he necesitado percatarme del plano interior de su alma y de su historia, del plano exterior de su ambiente y de su arquitectura, y del plano superior de su destino y de su ideal, Y para poder gozar y gustar del campo he tenido que urbanizarlo; esto es, mirar, remirar y admirar en la naturaleza el símbolo de una fe, de una deseo, de una idea; hallar en ella una promesa de salud o la realidad de un amor, dotarla del alma de las tradiciones, de las leyendas .. No he podido hablar—y decir hablar es decir lo supremo de la vida—, no he podido hablar con una mujer o con un amigo como no haya sentido o adivinado el drama o la novela de su existir. Y hasta que mi espíritu no ha penetrado en el espíritu de los seres o en el alma de las cosas, no he podido ver y recordar su fisonomía —esa fisonomía que es lo primero que se ve en este mundo de las apariencias... He aquí por qué yo quiero dedicar un recuerdo a todas las personas que encontré en el vial de mi vida... y no las ví... y no las saludé.... hasta que pasaron...
Toda ciudad--sobre todo la ciudad que aspira a ejercer su capitalidad y a ser corte de una realeza— debe tener una altura—una montaña, una torre...—para mirar al cielo, y a la tierra desde las cumbres, y verse en su unidad, y sentirse aérea, y rezar; un espejo— un lago, un río, un mar...—para mirarse a sí, fuera de sí, en una apariencia fugaz y profunda, y verse diversa, y sentirse flúida, y reflexionar; y un quid divinum, un no sé qué, que sea como la flor de su vida y le haga ser lo que es, y saberse cómo es... Y Sevilla tiene la Giralda, el Guadalquivir y la Gracia...
e YO he aquí que un romero— visionario y vogueade - se detiene para divagar en torno de lo que ha vis- to y entrevisto en esta ciudad, sobre la que el espíritu 0 ha ES levantando una ciudad de ensueño, 24 AA Bes E O Los jardines o ¡e e ll a E y Aa Te a ARA - Si queréis apreciar el grado de cultura de un pue - blo, visitad sus jardines. Y cuando los hayáis contemaplado secos, polvorientos, sin aromas, en un triste abandono y en un completo olvido; sembrados de fragmentos - de estatuas los paseos, y los árboles desflorados, desho- FS jad desenramados... Cuando ES visto a ne jóven 8 Ph Pa
5 Ed DE LA CIUDAD (aun a los instruídos) romper los faroles y los alambrados y los herrajes: de un típico balcón sobre el río, y a las jóvenes (aun a las distinguidas) penetrar en los sembrados para saquearlos... Cuando hayáis presenciado todo esto, bien podéis exclamar con el corazón angustiado: ¡este pueblo no tiene sentimiento, no tiene arte ni amor, carece de cultura! Y cuando alguien os enseñe: "Hace ia un hombre de buena y bella voluntad (Ruskin), en medio del pueblo tachado de más egoísta y de más utilitario (a pesar de ser hoy día el más heleno y el más medioeval y el más modernista), alzó su voz para predicar, como un medio de resolver la cuestión social, el reparto de flowers pots entre los obreros..." Cuando oigáis es- to, creedlo; porque quien así os habla, habla con verdad. Mujeres de ojos misteriosos y de grácil andar, ¿queréis policromar vuestros cabellos de endrina?> En vuestros patios, en vuestras azoteas, en vuestros balcones debéis tener macetas. Respetad los encantos del paseo. Varones de hablar ceceante y de ingenio fecundo, ¿deseáis expandir vuestros culos anheláis entretener vuestros ocios? Recordad los juegos olímpicos de la antigua Hélade, y'los días lúdicros del cantor de Itálica y Sevilla...; aprended los deportes de hoy, y en los libros de siempre... No destrocéis las obras de la industria y del arte... Hombres y mujeres, cultivad vuestras almas y vues- | | |
su DE LA GRACIA tros jardines se llenarán de flores... eterna Poesía —será con vosotros. Decid "las calles son para pasar, no para posar se reirán de vosotros, porque creerán que habéis dicho una perogrullada, cuando tal vez sólo hayáis expresado una verdad a medias, inexacta como toda generalización. ¿No habéis observado— en tierras de ensueños y sonnolencias, de luz y de calor—cómo las calles sirven para tomar el so), para matar el tiempo, para perorar, pata echar flores, pará estorbar el paso, para todo, menos pa- _Ta transitar... o dejar transitar, especialmente, a las se-- ñoras? ¡Oh, qué gran espectáculo!... tiene mucho colorido local)... Las calles han servido para separar las casas (ambitus), y para enlazarlas (avenidas), como los pasillos, como las ES de un gran hcgar, la ciudad; y según 1 zana, fecunda, sas necesidades y aspiraciones del alma colectiva, su aspecto hab:á sido diverso; porque ya sabéis (es un hecho general de la Naturaleza) que la vivienda es como el viviente, que las energías se exteriorizan en las formas, que las superficies no cierran, contienen. Y al cambiar la vida se modifican las prácticas y los ideales— intereses creados e intereses creadores - y con ellos el medio; que no es lo típico una cristalización, algo como petrificado, fosilizado, sino plenitud de vue propia, lo- Y la Poesía - la pS Las calles E ¿No es verdad que
20 : DE LA CIUDAD ¿Queréis conservar calles tradicionales, que tal como hoy se muestran ni son típicas ni higiénicas, ni artísticas? Pues no viváis la vida moderna, o abandonad esas calles, rodead con una baranda las que sean más bellas y más genuínas, y colocad, como en los museos, un cartelón, diciendo: "Prohibido tocar los objetos". Pero por nada del mundo permanezcáis en la insana, en - la desilusionante interinidad presente. ¿Queréis respirar auras nuevas? Pues espaciad y entoldad para armonizar el ambiente de los tiempos con el ambiente de los lugares. La vida contemporánea es de expansión. ¿Que vuestro sol deslumbra y abrasa? No importa; vuestra tierra es próvida. Y las copas de las palmeras, de los álamos, de los naranjos, serán la sombra, el aroma, la poesía misteriosa y encantadora de vuestras calles... ¡Oh ciudad del ensueño! Abre tus calles hacia el río, que te abraza: por su corriente ascienden brisas marinas; y allá, por el Oriente, por donde calcinante sopla el solano, levanta el antemural de un bosque... Las casas No temáis que sea indiscreto. El romero, en todas sus peregrinaciones, ha sabido agradecer la hospitalidad, siem>re ha procurado respetar lo que es intangible, sagrado, inviolable: las conciencias, los hogares... No ETE CET A
DE LA GRACIA 21 - quiere hablar sino de aquello que puede hablar un romero: de lo que se ve al cruzar... las líneas, los colores... ¿Anheláis ser propios, de vosotros mismos, en vuestros lares y en vuestros haceres? Desechad la mimesis, artificiosa y barroca, cosa estéril, propia de las decadencias. Cuando los pueblos son jóvenes y sanos (no olvidéis que para una voluntad hermosa y heroica nunca se agota la fuente de Juventa), su obra,—la obra que todos realizamos, la obra de nuestra vida, a la vez ética y estética, (la pirámide de Goethe, la melodía de D'Annunzio,la cruz de Cristo) — su obra es propia y plena, y brota natural y espontáneamente, como una flor, del misterioso acoplamiento de su savia y de su ambiente. Construyen por intususcepción; y es su edificar como el perfume, como la aureola de su vida. En una atmósfera transparente, vive un pueblo armónico y sereno, escultural; pues la línea de la sophrosyne triunfa en la diafanidad. Hay ebriedad de sol, los cuerpos son cansinos y las almas ardientes; pues ved la apoteosis de la línea mórbida en el seno de la voluptuosidad, Es un cielo azulado y frío; y la ley de los colores complementarios, y la ley de la propagación del calor tiñen las fachadas de rojo, y de “plomo las techumbres. Una luz rubea, ignescente, cual llamarada de horno, estalla y flagela; y el Arte y la Industria deben refrescar los cuerpos y purificar las almas con una sensación de albura. : M
22 DE LA CIUDAD - La tierra es húmeda y calda; y los pulmon=s y los músculos y los nervios buscan las anchuras y las alturas para ensancharse, para agilizarse, para serenarse. Los patios, “las azoteas, la balconería orean. Los azulejos avivan y hacen chispear los ojos, y evitan el salitre decolorante y entristecedor. Aparatos hay para desecar los subsuelos; materiales existen para levantar el piso; ¿por qué no ha de alzarse el nivel de las viviendas, como se está elevando el de las vías? Alguien piensa: "La concentración de gentes en las urbes modernas y los ensanches de las calles, han motivado la estrechez, el hacinamiento, la elevación de las casas ” Cuando en los espacios hay elación, las almas entonan un sursum radiante. Pero, ¿y la angostura y la acumulación? A unos le falta Jo que a otros sobra. No destruyamos lo supérfluo, el lujo verdadero es signo de rica y expansiva potencialidad; distibuyámoslo convementemente, y dejará de serlo, y será útil. A vosotros, descendientes de árabes, que hoy sois cristianos y europeos, yo os digo: Conservad ¡a -línea muelle y graciosa del arco de la caravana, y aprended la elegancia de la parábola moderna. Dad a vuestras fa- —chadas un tinte suave, claro, delicado; y en el interior, sobre el nítido mármol, rebrillen los azulejos multicolo- 1es. Guardad el encanto misterioso y señero de vuestras existencias bajo las arcadas del patio y entre las flores de la azotes; pero asomáos también a la vida modera, que pasa; convertid las celosías en v arandas, que la cris- SO A | | |
DH LA GRACIA. 23 talería es alegre y es buena. Sean vuestras casas miradores, no sótanos; que de las calles se suba a las casas, y no al revés, como sucede en algunas partes... Y es probable que el destino os tenga reservada la efectuación de aquella paradoja sublime: "¿Por qué no han de levantarse las ciudades en medio del campo?" Los baños Una vez, al romero le contaron lo que sigue: "Por culpa de una compañía inglesa, explotadora del servicio de agua, el pueblo de la sal y de la alegría, muere de sed". Y el romero, en aquel entonces, creyó que aquello era un cuento. ¿Es posible que ciudadanos de un Estado — guardador e intérprete fiel del espíritu eurítmico de la Hélade, que idealiza el cuerpo y sublima al hombre, que adora el agua y con ella ríe y vence, que se baña, no como germanos, porque lo manda la higiene (¡oh imperati- Vo categórico y... prusiano!), sino porque es agradable y es bello y es sano, y es moral (mens sana)...— es posible que tales ciudadanos nieguen el agua a este pueblo que muere de sed... de goces infinitos y de eternas quimeras? No; y no. Eso que le contaron al romero era una broma, propia de gente de buen humor, que todo lo toma a guasa, hasta lo más serio y estirado (que lo personifica en un inglés, por creer que todo extranjero rígido y grave ha de ser un anglosajón y que quizá, por eso, llama ingleses a todos los hombres por quienes siente ojeriza). Y
24 ? DE LA CIUDAD x En otra ocasión, el romero oyó decir al director de un instituto de hidroterapia: “Aquí (en la ciudad) casi nadie se baña", Y el romero, con un comento irónico, replicó para sus adentros: "¡Estás fresco! Un pueblo, que tiene por antepasados a los romanos y a los árabes, por culto la mujer y el sol, por ideal el arte y el amor, ¿no ha de bañarse?" Mas la lógica de los hechos dió la razón al director y desbancó de su ilusión al romero (el romero vive de ilusiones). Había olvidado que tras los romanos vinieron los bárbaros, con los árabes los moros, y tras ellos la Casa de Austria... Y entonces comprendió que bien podía ser un castigo (venganza o justicia, lo mismo da, porque todo es igual o distinto, según como se mire), un castigó de los ingleses el negar el agua a un pueblo que ni riega sus jardines y sus calles, ni baña y purifica sus cuerpos... Por lo que más queráis en la vida yo os suplico que no digáis: Nosotros no nos pagamos de las apariencias, nosotros sólo apreciamos las intenciones, nosotros únicamente buscamos la comodidad". | Ya sabéis como está empedrado el infierno, y cómo, apesar de las envidias y los convencionalismos, un alma virtuosa logra actuarse, y encuentra, más tarde o más temprano, una forma adecuada para exteriorizarse. “Y también debéis saber cómo lo que se llama comodidad no €s, la mayoría de las veces, sino dejadez, ramplonería, vulgaridad, egoísmo puro, nada más que egoísmo. AN A O O
DE LA GRACIA 2 Cierto que lo aparencial, (el exterior de nuestraspersonas, la fachada de nuestras casas), no debe ser ni como las buenas maneras de la hipocresía, ni como las decoraciones de un teatro; pero tampoco debe ser deforme, inverecundo, basta que sea sincero. Pero, he aquí, que para mostrarse lo verdadero deuna manera grata y amable (oh, gran Platón, que intuiste la inseparable trinidad), tiene que ser, al mismo tiempo bello y bueno. Fortaleced y purificad el cuerpo en los gimnasios y en los baños; que no son el ejercicio y la limpieza cursilerías o vanidades (como tal vez lo sean los concursos - deportivos y los afeites de la moda), sino cosas muy útiles y muy santas. En un cuerpo así dispuesto, el ánimo estará sereno y templado, y la vida será ecuánime y dichosa. Bañáos, y seréis limpios de corazón... y seréis bienaventurados, porque tendréis un pretexto más para pedir” agua a los ingleses. Las bibliotecas Cuando el romero no era todavía ni bibliófilo, escribió lo que sigue de las bibliotecas. Ahora, después de: - haber sido bibliotecario, escribiría de otra manera... De una casa maculada, en calle sucia y estrecha, se insinúa un siseo codicioso y acariciante. Junto a una-
e ES) DE LA CIUDAD lización - se van borrando las huellas del pasado, es «cuando los hombres trazan y delinean en su espíritu el «plano afectivo de sus recuerdos, y en su espíritu levantan la ciudad intemporal de la cultura. Es entonces, cuando por entre lo meramente tradi- .cional—la labor no interrumpida de los días, — aparece lo puramente evocador, como un testimonio de gratitud y como un símbolo para el mañana del valor de las co- «sas y de los seres que fueron... Y Sevilla fuera de esos monumentos de su historia artística, que rememoran porque sobreviven y no porque “sean recordatorios; fuera de algunas lápidas que nada dicen como no se lean, y de algunas primeras piedras, -sin segundas, que nada recuerdan, porque sobre ellas ha caído si no la losa de los sueños, al menos la losa del -olvido...; Sevilla no atesoraba sino muy contados monumentos del arte que hace historia, —monumentos que -evocan lo pretérito y son el encanto del presente... Y aun esos aislados monumentos presertábanse casi exclusivamente en la forma singular y señera de las es- “tatuas.. Las estatuas de Murillo y de Velázquez, de Maese Rodrigo y de Miguel de Mañara, de Daoiz... Alzanse las estatuas, en medio de los pueblos, co- «mo apoteosis de la poderosa individualidad de los héroes, de los mártires, de los justos, de los meneurs y de los pionnerí, de los representatives men, que diría Car- Ayle... Vd A
DE LA GRACIA 33 _— Es verdad que al enaltecer las personas, lo que honramos es su vida; pero hay personalidades que absorben de tal manera su obra, que el nombre de aquéllas es el lema de ésta, y son ellas su mismo destino... Cuando la obra trasciende de la subjetividad del autor, o cuando los pueblos han llegado a sentir vivamente el espíritu ciudadano, la estatua no basta; y entonces surge el monumento impersonal... : ...Jevillanecesitabalevantarun monumento a un poeta. Sevilla habíase honrado y reconocido a sí misma, al honrar públicamente y reconocer como suyos a dos pintores sin igual en el mundo, a un maestro de maestros, a un hombre de aureola legendaria y de caridad cristiana, a un heroico defensor de la independencia de su patria... Sevilla— ciudad patria y ciudad encanto de los poetas, por los poetas enaltecida y por ellos cantada — padecía las nostálgicas inquietudes de las novias que perdieron la efigie del amado. : - Y ahora que nuestra ciudad ensoñada y amada se halla próxima a exponer las joyas que por herencia o por el esfuerzo atesora y ostenta, es deber de todos los que llevan su nombre y por él son algo en el mundo, es deber de todos los sevillanos demostrar que no es ilusoria la fama de sus maravillas... Y la primera maravilla, así en la tierra como en el cielo, es saber ser agradecido, porque esta es muchas veces la única manera de hacer justicia... A RÁk s y y 4 * » «Y : IES Y y A A A a A AS Y) rn di Md] A A del AN Al
2 34 DE LA CIUDAD Cuando todos seamos algo más poetas, cuando todos gustemos más de la poesía, los poetas lo serán menos, es decir, sufrirán menos la poesía y no morirán abandonados; porque entonces estarán repartidos más equitativamente entre los hombres el sentido práctico y el sentimiento de lo ideal. Faltaba en Sevilla un monumento que glorificase al genio en la perdurable y universal objetividad de su creación... Faltaba también en ese cielo - Olimpo o Walhalla-— que el arte trae a la tierra con sus monumentos, la representación del arte de la poesía... En Sevilla, que es toda poesía, no había la estatua de ningún poeta... Rigurosamente pensando, la sobriedad en los honores, cuando no es por ignorancia, por olvido, por envidia o mezquindad, más que censuras merece alabanzas. Sería, en este caso, una prueba del buen gusto de los sevillanos... Preferible es que no estén todos los que deben estar, si los que están están porque deben, a que tengan estatua y pedestal los que sólo de esta manera han podido ser encumbrados. En el primer caso siempre hay le esperanza de llenar los vacíos... En el segundo, el temor de que no haya lugar para los elegidos, o que la recompensa sufra : AFP PEPA
DE LA GRACIA 35 tal depreciación que no pueda ofrecerse dignamente a los que realmente la merecen. Pero... Addenda. ¡Bendiga Dios a los hermanos Alvarez Quintero, porque supieron tocar el corazón de su Sevilla, de nuestra Sevilla, de la Sevilla inmortal que vive en todos los corazones! Y ved qué grande milagro obraron. | primer poeta que tiene en Sevilla un monumen- to glorificador de la vida universal y perdurable de la creación del genio, es el poeta más lírico en su arte y más desinteresado en su personalidad: Bécquer. Río-Grande, río nuestro, cuando tus ondas lleguen al mar, ¿qué le dirán al Atlántico? ¿Serás tan elocuente que el mar de la Atlántida y el mar de Colón vuelva a ser el mar de España y de América, y llegue algún día a ser mare internum, mare nostrum> Río-Grande, río nuestro, ¿qué han ido murmurando tus ondas, camino del mar, en estos días en que el alma de tu Sevilla se abrió alborozada, como una for, para recibir en su corola el espíritu alado del poeta del ensueño y del amor de La Ensoñadora? pos ea A Al da
36 DE LA CIUDAD Las exposiciones * Con estas líneas solamente quiero recordaros una invitación... Hoy aquí, mañana allí, no quedará ciudad en España que no celebre su Exposición, como no hay al presente casi ninguna sin sus Juegos florales y sus corridas de toros, y como serían muy pocas las que antes no tuviesen sus romerías y ferias. - Al hojear vocabularios, con esa curiosidad del acaso, para descubrir el alma de los vocablos o inventar la forma de nuestras ideas, ¿no hallasteis algunas palabras —la de Certamen, por ejemplo —que parecen haber recogido, a través de la historia, el vario sabor de diferentes ciclos de vida? En los tiempos guerreros y creyentes de la feudalidad y de la caballería eran condiciones del vivir la fuerza y la bravura; por eso, la ley de selección se cumplía en torneos y justas de armas. Pero cuando el Renacimiento clásico — más latino que griego y más de sus letras que de su ideal, y que coincidió sin confundirse con un renacer más general y profundo del espíritu humano —-+favoreció aquella tradición de escolásticos y trovadores, modificáronse el lugar del palenque y el carácter de la liza; y en una función literaria disputaban los ingenios sobre temas de erudición y de poesía. Nuevas formas de la lucha por la existencia exigieron
DE LA GRACIA 37. una transmutación de los antiguos valores; y la palabra Certamen vino a significar entonces concurso de las energías e inventivas industriales, estímulo de las actividades mercantiles. : He aquí, pues, cómo cambian los tiempos y las voces subsisten. Y ved, también, cómo pueden variar las palabras persistiendo el fondo substancial de las cosas. El culto de una deidad, las predicciones de un oráculo .. en el mundo pagano; los milagros de un bendito ermitaño, la devoción a santos patronos o a santos lugares... en pueblos cristianos; fueron núcleos de las multitudes, Y, claro está, en torno de éstas se situaban los enjambres de solícitos mercaderes... Tiene Anatole France, en su Cortesana de Alejandría, una página de sociología brillante, sugestiva; ela habéis leído? E oco a poco, con la rutina, ibase enfriando el fervor religioso... Los intereses de los unos y de los otros, aprovechando lecciones de experiencia, procuraron mantenerlo vivo con algunos honestos solaces. Tal vez fuera ciencia del corazón humano, de esa ley del equilibrio Psíquico, que para conservar el ritmo de la vida busca compensaciones entre el ascetismo y los placeres. Y surgieron las ferias con sus procesiones, con sus mercados, con sus fiestas en la plaza pública —cual un descanso en el trabajo cotidiano y una tregua en el guerrear continuo de los siglos medios, como un lazo de unión entre las clases sociales, tan distanciadas en aque-
BS DE LA CIUDAD los tiempos de la caballería y de la feudalidad. ¡Cuán grande es el poder de la alegría! Los hombres de la Europa-Cristiana —como los hombres de otras civilizaciones —al llegar a la edad de la razón y del sentido práctico, a medida que olvidaban sus juegos y creencias de infancia, sus sueños y aventuras de juventud, fueron aprendiendo el significado de lo útil y de lo legal, se entusiasmaron por los lemas, por las abstracciones, por las letras mayúsculas, declaráronse ciudadanos, padres de la patria, y proclamaron la libertad. La libertad es una cosa magnífica. Con la libertad política y económica perdieron las ferias su encanto y su razón de ser. La facilidad de las comunicaciones, la formación de las grandes urbes modernas — de población densa y de elementos poderosos —dieron origen a esos inmensos mercados, que produ» cen la ilusión: de una feria permanente... «Las barracas de titiriteros convirtiéronse en circos, los humildes puestos de juguetes en lujosos bazares... ... Y la competencia mercantil buscaba en los certámenes un estímulo para los productores, y con los premios de aquéllos un reclamo para dar salida a los productos. He aquí por qué cuando, en el Oriente de Europa, Varsovia y Moscou mantenían sus renombradas ferias, por el atraso mismo en que vivían, en Inglaterra, la Sociedad de Artes y Manufacturas, al promediar el siglo XVIMl, iniciaba con sus concursos una nueva forma de certámenes... o e
DE LA GRACIA 39 Y cien años más tarde (1851) celebrábase en Londres la primera Exposición Universal. Hasta aquí lo que se expuso sobre este tema. Lo restante que trataba de la futura Exposición Hispano-Americana que se ha de celebrar en Sevilla, se perdió en una oficina. Y el recuerdo quedó latente en una revista. Las diversiones Hace años, un amigo del romero - curioseador de maravillas y corredor de aventuras — le narraba sus andanzas y sus impresiones en esta tierra: "Yo no sé si por la ocasión (el veraneo), o por mi carácter (pesimista), o por mi criterio (extraño), en esa ciudad sufrí un nuevo desencanto. La fama de la belleza femenina quedó en un eco. Vi con tristeza, a eso del atardecer, salir de una fábrica un desfile de recuerdos, y, con amargura, contemplé ocasos de bellezas en zaguanes de barrios. Buceé en calles, en paseos, en teatros, y algo de conventual se respiraba en aquéllas; y algo de mundanal atravesaba en coches y rápidamente por aquéllos; y en el más comple- to abandono vease casi siempre uno de los mejores teatros veraniegos. En esa ciudad, apenas salían las mujeres (y por eso no podían salir solas); los hombres casi nunca paraban en casa (y por eso tantos cafés, tantas borracheras, tantos aperitivos...) y eran muy contadas
40 É DE 1A CIUDAD las tertulias, las reuniones (y por eso había poca compenetración entre ellas y ellos, poco conocimiento, poca estima...)." Dice el adagio: "el árbol se conoce por los frutos", Y el juego y el arte son la flor de la vida. : Uno, dijo: "la vida es trabajo" (por lo menos, el trabajo de vivir); y otro, hizo la pirueta del retruécano, al decir: "el trabajo es vida" (y, como tal, crecimiento y descenso, lucha y descanso). Yo no sé lo qe es la vida, ni lo que es el trabajo. Pero los hombres combinando sonidos, líneas, colores, nos hacemos la ilusión de encerrar y expresar las indefinidas vibraciones que el universo despierta en nosotros. | En el telar de la vida, hay momentos en que soñamos, en que nos olvidamos de la urdimbre y de la trama, de las idas y venidas de la lanzadera, y un surtidor de risas se eleva de nuestros corazones, Y, al descansar, cantamos y forjamos... En otros momentos, el pensamiento comba nuestras frentes, y el dolor, su compañero inseparable, las surca y las anubla. Y, en la quietud, lloramos... Si som:<s valerosos seguimos pensando y rodeando nuestro sufrir, hasta que, nimbados por la serenidad augusta del mártir, contemplamos rodar hacia el recuerdo el mundo que amasamos con nuestra sangre y
DB LA GRACIA 41 con nuestras lágrimas. Y, entonces, volvemos a cantar y a forjar... Tiene el juego mucho de estético (de extélico diría un teórico del arte-gracia); y es el arte un mágico divertir. Árte que recrea y juego que crea... ¿Primavera o aurora? ¡Quién sabel ¿lris y oasis? Quizá... Cantos y forjas simbolizan la salud y la fuerza; son emblemas de trabajo y alegría. Hay quien canta sus penas, y ciertos enfermos forjan ensueños. Pero... | La sanidad verdadera—la total y perfecta, la sanidad —nos otorga la plena e intensa fortaleza de la vida. Cuando se es fuerte, nuestras diversiones e invenciones podrán tener todos los vicios, todos los excesos de una -exuberancia, pero no la ruindad de los mezquinos, de los débiles, de los enfermos de cuerpo y alma. Pletóricos y vigorosos, sufriremos con angustias y gozaremos con ansias (porque cuando se está sano y fuerte más duele el dolor y más place el placer), pero jamás llegaremos a la anestesia de los habituados a los deleites y padecimientos. Y si, por añadidura, hemos cultivado nuestras energías y purificado nuestra savia, la misma fortaleza será un emoliente que fluya serena suavidad. Y nuestras creaciones y recreaciones serán como el cuerpo sano de un alma sana, y tendrán la poesía, la delicadeza, la idealidad de lo inmaterial, porque nunca es el hombre más Ha - "W4 e. F
¿48 DE LA CIUDAD Envuelto en blanco alquicel, silencioso y altivo vió cruzar la mascarada. Fué el ayer... Los ojos grandes y fijos parecen de ciego, y no se sabe si miran a lo profundo o a la lejanía; la boca entreabierta habla con la voz augusta del silencio. Acaso sueñe una utopia, y sonría — «con triste humorismo - de la realidad. Es el hoy... ¿El mañana)... | Andalucía, de sangre mora, vive adusta, reconcen. trada, misteriosa. Y como su mente es cristiana sabe llenar el silencio de su soledad con toda aquella riqueza de vida interna del místico, con toda aquella alteza ideal de una ojiva incensada: Y, en su divertic musical y literario, si la saeta puede entonarse entre la multitud [porque la emoción religiosa, embargando y unificando las almas, puede hacer que las muchedumbres enmudezcan como un solo hombre), el cante jondo sólo pue- ' de cantarse así (muy por lo hondo), muy bajito y entre pocos, en el encanto de un patio (aromado de azahar, de nardo y jazmín, ritmado con la perlería de una fuente, aureolado de recuerdos y amores) con lágrimas en los ojos y sonrisas en los labios, y suspiros... y con algo muy triste y muy alegre en el alma, . . Ñ -La semilla, en la flor profetizada, es apostolada en el fruto. Seleccionad los gérmenes: laborad el plantío
DE LA GRACIA : 49 hasta convertirlo en plantel; y esperad en "aquella justicia de la vida" de que hablaba Maeterlinck. . . . Si el medio ambiente no os permite el trajinar afanoso, la acción fuerte, el trabajo persistente del yanqui, del inglés o del alemán, os abre, en cambio, la región hadada del arte. Entrad en ella; soñad; y cuando tengáis ansias de gloria y sed de ideales, dad forma a vuestros sueños.. Así trabajaréis, y vuestros juegos serán útiles; y os semejaréis a los lirios y a las avecillas del campo, pues si Dios cuida de ellos, ellos trabajan por agradecer los cuidados de Dios. Si vuestra alma—expansiva y señera, triste e idealista, con ese humor (a veces bueno y a veces punzante),—carece de la fuerza sana y alegre del sajón, y de la ecuánime serenidad del heleno, para calmar y tem- -plar los contrastes entre vuestros sueños y vuestras realidades, no os importe, que nada de eso os hace falta; porque aquella abstinencia del estoico y aquella indiferencia del árabe, y aquella resignada esperanza del cristiano, se os han metido muy adentro, en el espíritu, y le han dado el temple necesario para ver pasar, con tranquilidad, las cosas de este mundo... y del otro. Sois independientes, individualistas — noegoístas — porquesois impersonales, porque en todas las cosas adoráis a Dios. Si el misticismo de vuestra existencia os lleva a una renunciación completa de los negocios (prácticos) de la vida, y por ella os censuran los industriosos (los hombres de industria), no os inquietéis por tan poca cosa. Dejad que los demás vivan para sí: seguid vosotros vi 4 Lo
4 50 DE LA CIUDAD viendo en vosotros mismos; pero no tan ensimismados, : d d lleguéis a | ípodas: E no tan adentrados, que lleguéis a los antípodas: porque A de este modo seréis gratos a los ojos de Dios. . .. Y en el cinematear iterativo de la existencia llegará hn el día de un juego sano, hermoso y fecundo, y un Arte po nor el Arte y... por la Vida... .. 0... . 0 15 SN A Los ateneos El Lo que voy a decir está ya dicho, ensayado en par- EE te, y, en parte fracasado; por eso parecerá ridículo por = | cursi y Poy vulgar. Es de esas cosas que todo el mundo ñ 6 2) piensa: "sí señor; muy bonitas en teoría, pero en la práccs NA "tica irrealizables." Y en ese contraste o abismo—entre | ANS video meliora y el deteriora sequor, cuyo momento agu- Ñ o señala Kant, —donde el héroe triunfa y el sabio com- Daded y se sacrifica el mártir y se resigna el humilde, el zumbar del sarcasmo corroe y esteriliza... Y sin embargo, lo quiero decir porque para llenar pa $ de E . YA ? E, ese trecho que va del dicho al hecho, para que el sentido común se haga sentido práctico, hay que machacar i : a mucho (cuidando siempre que no pase lo del herrero), du hay que vulgarizar (formar ambiente), aunque quien tal Ez haga pase por cursi e incurra en el ridículo. : cs ve Sa viene hablando, hace algún tiempo, de crisis en ñ el destino y vida de los ateneos. En el mes pasado Doe García Sanchis señalaba la transformación que se ope-
o try DE LA GRACIA 51 ra en el de Madrid; antes Juan Arzadún individualizaba la decadencia de los ateneos provincianos en el de Villafría... En las conversaciones pasa como un tópico, que los círculos sólo existen merced a la política más o menos disfrazada, y sólo prosperan por el juego, más o menos... prohibido; y como los Ateneos deben ser apolíticos y abstinentes... Como era natural no habían de faltar curanderos y saludadores, que propusiesen remedios, paliativos; algunos verdaderamente ingeniosos. ("Si queremos que el Ateneo suene, construyamos un reloj de campana”). La galantería ofreciendo a las señoras veladas con refrescos, bailes, músicas, y además lectura de poesías; el humanitarismo, dando a los obreros conferencias sobre la cuestión social en el código de Hanmurabi o de Manú; el pedagogismo auxiliando al Instituto y a la Universidad en la obra de extensión cultural y organizando excursiones de jóvenes para estudiar la arqueología, la geología de España, etc. Si realmente los Ateneos han cumplido su misión, y ya no la realizan, porque no tienen con qué ni para qué, no debía preocuparnos su desaparición. Es ley de la vida... Nuevas necesidades y nuevas concepciones determinan organismos y medios nuevos (o viceversa, o me- Jor, simultáneamente). Es verdad que para unos Juegos florales que, por lo esporádico de su artificio, más parecen flores de estufa que flores naturales para unas conferencias sin is E
Dd a e 59 DE LA CIUDAD una idea-núcleo y un ideal-fin (según el pensamiento aristotélico) que armonice su aparente heterogeneidad; para algunas excursiones, muy divertidas, pero poco científicas (lo cual es, después de todo, una prueba de muy buen sentido); para una biblioteca sin libros ni lectores; para un Museo o Cacbarrería... no valía la pena de fundar una Sociedad autónoma, con su título, su escudo, su Boletín (inédito), etc., etc. Por fortuna, los reglamentos de tales sociedades le señalan fines tan amplios ("contribuir al mejoramiento moral, intelectual y material del hombre y de la sociedad..."), que si no son eternos, por lo menos son inmortales, y por su misma vaguedad pueden adaptarse a todos los tiempos y satisfacer aspiraciones de todos los hombres. Por consiguiente, respecto a los fines tenemos poto que temer; podemos estar tranquilos. La cuestión parece concretarse a los medios... Pero, aquí vendría bien aquello de: "hay medios y medios..." Un sabio de los antiguos tiempos, de blanca barba y reposado andar, en una tarde serena, debió decir a sus discípulos prímum vivere, deinde philosophari. Y este visionario divagador—que algunas veces os desvela con sus chifladuras,—que, filosofó primero y ahora no sabe vivir, con cierta amargura, os aconseja: " primero vivir, después vivir, et aliguando filosofar sin dejar de vivir", | | Con este galimatías quiero expresar que el Ateneo, -—— AAA
DE LA GRACIA 53 antes de cumplir ningún fin transcendental con los medios adecuados que indica el reglamento, debe procurarse los recursos económicos necesarios para poder existir decorosamente. Viviendo en la tierra... terrenos han de ser los elementos de que nos valgamos para ir pasando...; aunque sean tan intangibles, tan irreales como el dinero (sin duda por ese algo hiperfísico que en el hombre alienta, por esa sutil fragilidad que caracteriza a la sociedad en cierto grado de alambicamiento o civilización). No faltarán doctrinarios y rutinarios sedicentes espiritualistas — en realidad menos ideales, que muchos teóricos del materialismo — que me pondrán el gesto airado de un severo moralista, o el desdeñoso de un desinteresado soñador... Pero yo soy más cínico, o menos hábil... (unos decimos lo que vivimos o sentimos, aunque en ocasiones ni queremos ni consentimos; otros, sin embargo, no di- <en lo que sienten, mas consienten y quisieran vivirlo)... Y mi pesar (lo confieso con verdadera... atrición) consiste en no poder proporcionarle al Ateneo, por mi ignorancia financiera, una abundante fuente de ingresos. No obstante, tengo un consuelo. He leído: "el dinero se hace con voluntad", y esto me basta y me sobra, Una vez asegurada la existencia, ya podríamos pensar en el modo de desenvolverla, "mediante el cultivo y propagación de la ciencia y del arte..." Para ello, deberíamos desechar toda generalización a A
Dd DE LA CIUDAD precipitada e incompleta, todo apriorismo inútil y cándido — de ambas cosas soy enemigo, tal vez porque mi fantasía volandera adolece de ambos defectos; —y aplicarnos al estudio de la realidad presente y local de una manera positiva, y si es posible mercantil. Y bien pudiera suceder que algunas de las medidas adoptadas como remedios extraordinarios y extraños (conferencias para obreros, extensión cultural, veladas para señoras, publicación de revistas)... resultasen provechosas si, acomodándose a las necesidades modernas de la sociedad, respondiendo a una idea armónica, e inspirándose en un ideal noble, fueran empleadas como medios propios, normales, intususceptivos... Si no hubierais pensado abandonar vuestra torre de marfil, yo no diría nada. Para hacer el ridículo siempre hay tiempo. Pero ya que deseáis entrar en la liza, quisiera daros algunos consejos... ¿No sois galantes, por tradicional hidalguía; no sois entusiastas de la ciencia y del arte; no sois amantes del a. Pues llamad al pueblo, a la juventud, a la mur. Si yo fuera aficionado al símbolo, ¡qué ocasión más ropiónl Es cierto que vuestras puertas han estado abiertas para todo el mundo (también debían estarlo vuestros balcones, y no por metáfora, sino para que eñtrase el aire). Es cierto, igualmente, que algunos, respondiendo a vuestra invitación, han acudido al Ateneo... Pero esto no basta, ¿Creéis haber cumplido vuestra misión porque un
DE LA GRACIA 519) público numeroso llene los salones, si son muy pocos los que asisten en espíritu y con verdad, o porque la lista de socios en vez de detenerse en un centenar llegue a un millar, si muchos de los recibos son papeles mojados? ¿Creéis haber realizado vuestro fin social, pedagógico y artístico. porque digáis en el tablón de anuncios "las conferencias son públicas", y porque asistan algunos obreros, si no vienen suficientemente preparados (por el cansancio del trabajo diario y por otras causas) para seguir, con atención y provecho, las disertaciones; o porque admitáis en el reglamento los jóvenes, si la juventud no viene con ellos; o porque celebréis anualmente algunos Juegos florales, con su Reina de la fiesta, su corte de Amor, su concurso femenino, si pasado aquel día, "si te he visto, no me acuerdo" ?... Para eso, más vale no hacer nada. Quizá algún día, alguien (yo mismo) os indique el modo de cumplir vuestro destino en relación con los estudiantes. Hoy quiero terminar recordando una frase de don Federico Rubio, en su libro La mujer gaditana: "Las reuniones unisexuales, los casinos y sociedades para hombres solos, son focos de grosería y de torpe desperdicio del tiempo." | Claro que para hacer viable la idea que de aquí se desprende, precisa transformar las costumbres, los sentimientos, el local del Ateneo... Se necesitan hombres '(bomines queero) capaces de convertir esa idea en idea - para la práctica (idea fuerza), de elevarla a ideal, ideal - no de mente, sino de voluntad...
qe 7 po y , a Y 3 q Di IA e AVDA Mx + e E aa Y A A e A PA, 4 qe Z y 2 A ; / 56 E DH LA CIUDAD Cuanto acabo de decir, estaba ya dicho, ensayado en parte, y en parte fracasado, por eso parecerá ridículo... Espíritus cansados de la vida y desengañados de analizarla, dejad, por un momento, la sonrisa enética y amarga de la ironía. Reid, en buena hora, si eso os place; pero reid fuerte, con una explosión de carcajada. — Después — cuando la risa expira y apuntan las lágrimas, y mientras el cuerpo sigue vibrando por la inercia —el alma vase serenando...
DE UNA PRIMAVERA pal , My Lee EA a »* ; - AD E q pa pt e
$4 DE LA CIUDAD ocultar la pobreza de sol se hacen los compasivos: "¡Qué lástima de Sevilla! ¡Cuánto podría hacerse en ella, si no fueran tan apáticos sus hombres!" Permitidme un paréntesis. Erase una vez unos hombres del septentrión; eran hombres activos, incansables, previsores... Venían a colonizar Sierra Morena... A la segunda generación, aquellos hombres comprendían la ¿profunda sabiduría de los brahmanes... Es propio de altos y poderosos señores mostrar ante “sus vasallos, cortesanos o enemigos, alguna debilidad, la menos importante. Esto es generosidad y es diplomacia. Nuestro Sol es un muy alto y poderoso señor. Y como quíen tiene plena confianza en sí mismo, -quiso mostrar a los ojos extraños, que ahora nos miran, cómo sabe brillar entre nubes el sol andaluz. Era un juego de niño, entreteniendo los ocios de un rey, todo sabiduría y poder. Amanece espléndido; núblase después; y más tarde llueve torrencialmente. Por unos claros sonríe el Sol. Despéjase el cielo; a búcaro huele la tierra; y otra vez a llover y el Sol a reir. Ya no se toma la molestia -de nublarse del todo. ¿Para qué? ) Al caer el día, nubes áureas, rojizas, plúmbeas; y el Sol nos envía como despedida la sonrisa del arco ir]s. Unos ingleses anotan algo en sus carnets... "En Se- «illa llueve con sol", OS ASA A SR ii
DE LA GRACIA 65 Y una sandunguera sevillana añade un comento: “Madre, en mi vida he visto sol con más guasa". Los tejados verdes. — ¿Subimos a la Giralda? — Como quieras... Pero, me parece temprano. Además, dentro de unos días el azahar será más intenso, más embriagador... —No, no lo decía por eso. Es por ver a las muchachas. Ahora habrá muchas extranjeras. — Entonces vamos. Y como eran jóvenes, subieron corriendo, — ¿Recuerdas lo que decía Royo Villanova? — ¿Qué? — "Sevilla, desde las azoteas, parece como si todos los reyes moros nos hubieran dejado, al pasar, la tarjeta de su visita", —Sí que es una frase feliz. — Mira, mira... “— Oye, en este momento recuerdo una cosa... Cuando desde el Arc de 1'Etoile contemplaba la verde techumbre de la MTadeleine, yo me preguntaba: ¿por qué no habían de tener ese color los tejados de Sevilla? ¡Casaría tan bien con la albura de las azoteas! Sería como una sensación de frescura, de serenidad, de helenismo, que en algo templaría nuestro ardor africano. 5 EN
dl MES 2 IN rt 66 y DE LA CIUDAD Yo soy profano en el arte de construir. Mas tengo el atrevimiento de la ignorancia. Y como nada me cuesta dejar libre a la loca de la casa, la dejo vagar a su placer. En Sevilla, a falta de piedras, tenemos el ladrillo. Hoy, también la piedra artificial. La cal es muy alegre, pero muy pueblerina... ¿Por qué no hacer piedras o ladrillos de color blanco? “Las tejas que aquí usamos tienen el aspecto de la tierra seca, árida. Las pizarras sólo están bien en países - de lluvias y nieblas. En algunas partes he visto tejas esmaltadas en blanco y en azul. Famosos son los azulejos, los mosaicos sevillanos... ¿Por qué no habrían de ser verdes los tejados - de Sevilla? De fiesta Cada uno cuenta de la feria co” mo le va en ella. Del saber popular, — Sí que lo está. Conese aburrimiento del placer cansado, con ese hastío de monotonía, con esa animación que nos hace fingir la rutina de muchos y la incuria de algunos y el snobismo de otros, Parecerá pose de un espíritu raro, extravagante. Y no lo es... Y éntonces fué aquello de acostarse temprano,
E DE LA GRACIA 67 como niño en vísperas de festa, y soñar "con lo que me voy a divertir mañana”, y despertar temprano y asomarse al balcón... Se dice que los visionarios viven fuera de la realidad. Yo creo que son los que mejor la comprer den... aunque no la viven. Es una desgracia esto de soñar, y de ver las cosas en su desnudez... y Y a pocos les fué bien en la feria, cuando eran mu- Si chos los quejosos. ud Ps A A A, k 3 Y s Lejos de esta mi Sevilla, entre otros españoles o entre extranjeros, oía con frecuencia, como un consuelo: "¡Sevillal ¡Oh su Semana Santa, su Ferial... ¡Ab!... ¡Oh!.. * Y en vez de engreirme, ponía con mis palebras un sedante a sus entusiasmos. — ¿Por qué novan ustedes en cualquier época, que no sea la de las fiestas oficiales? En el verano, por ejemplo. — Por Dios, hombre, no gaste usted bromas. En verano, con el calor... Pues no, que en la Feria para ver los sombreros última moda, y el smoking, y los rigodones...; para ver cómo de lo típico sólo subsiste la fealdad de los barracones, y no la hermosura de la mantilla y de las seguidillas... En una caseta de ingleses vi bailar sevillanas; en los casinos de Sevilla ya sabemos lo que se baila. Perdón. No quería hablar de esto. Ya es vulgar lamentarse de las cosas que pasan, ¿Para qué?... » J a .
Ts 68 eE DE LA CIUDAD Al escribir algo sucede, a veces, que se nos va la idea principal - la idea que es engarce y es broche— y sólo quedan palabras sin sentido. Yo no sé por qué mi visión contemplativa— mística ' y fatalista— de la vida se ha visto interrumpida por esta protesta centra ciertas Innovaciones... Yo hubiera querido pergeñar alguños renglones sentimentales de esos que se acostumbran a escribir en días señalados... No he podido. Si no hubiere sido por el rebrillar de unos ojos negros, muy negros, y por los labios rojos de una boca reidora, yo no hubiera creído que Sevilla estaba de fiestas. Después de todo, eso es lo único eterno de nuestra Feria. Juegos florales - Quien sugirió la idea quiso dejarla en el encanto de una misteriosa adumbración. Temió que, como siempre, $ . . meno! su idea corriera la suerte de ser incomprendida o inaceptada. Y la expuso burla burlando, cual bella y ex- _travagante paradoja. Diluída de este modo la ironía, quizá fuera menos acedo el corear de los hombres prácticos. Es el caso que en la conciencia de todos—ateneístas y no ateneístas—apatecen los Juegos florales como
a it A A 4 DE LA GRACIA 69 un algo anacrónico o un algo esporádico, que nunca llegó a afincar entre nosotros... Y cosa olvidada de puro sabida: los escasos antiateneístas que van quedando—y que lo son en todo, salvo en el pedir entradas o en el entrar sin ellas, y en el comprometer a los socios—tienen el mal gusto de ser inconsecuentes en cosa de tan poca monta, según ellos. Durante diez meses del año se llevan motejando de cursis al Ateneo y su fiesta, para luego, en los dos restantes, cometer la más cursi de todas las cursilerías... Cuando las cosas humanas llegan a cierto estado, lo ' humano y lo humanitario es hacerlas desaparecer, trans- - | formarlas, si no queremos que desaparezcan a pesar huestro, y nosotros con ellas, al menos en concepto—en el concepto que nos debemos. Para estos casos está el ¿ Cortar por lo sanc. Una indicación. La pseudociencia en el renovar — como todas las pseudociencias de los filisteos—es tan _aborrecible o más que la supina ignorancia de los gre- ¿ garios. El actual eclecticismo, inorgánico e infecundo, de los Certámenes-Juegos florales es un ejemplo de esas componendas entre lo tradicional y lo nuevo, entre lo desinteresado y lo práctico, realizadas para contentar a todos y a ninguno; a la gran masa del público que se aburre con los discursos y las lecturas, y a los espíritus. selectos, que no pueden saborear unas obras que no fueron escritas para ellos, sino pensando en esa muche-
A Mid DN ¿DER Es A 0 DE LA CIUDAD dumbre que no se preocupa por ninguna y que sólo va a lucirse y a criticar. Una aclaración. Cuantas personas de buen gusto hay en el Ateneo anhelan la reforma de los Juegos forales. Los únicos que protestarán contra ella serán los que la táchan de cursi. Esto ¿qué prueba? Que "dime lo que no te gusta, y te diré a lo que estás acostumbrado"; que los cursis son los que no podrán vivir sin una cosa cursi, por aquello de tal para cual. ¿Por qué no separar la utilidad del certamen o concurso científico, industrial, etc. —y celebrarlo en forma más moderna y más provechosa —de la hermosa inutilidad de esa fiesta, cuyo nombre dice arte y dice primavera, y solemnizar su anacronismo con todo el aparato histórico que su argumento requiere, con toda la propiedad real de una revivificación? Porque las cosas de ayer sólo a título de evocación podemos vivirlas y gozarlas hoy... Sería en la isleta que forma la ría del Parque, entre el follaje artizado y a la luz de una luna de mayo, una - fiesta mágica, de excelsa poesía...
» At e DE LA GRACIA T1 El decoro estético... y el ético Creemos sinceramente que trabajar por el embellecimiento de una ciudad es trabajar también por su prosperidad económica, por su mejoramiento ético, por su progreso científico, hasta por su perfección religiosa. El arte no es toda la vida, pero es la forma de toda la yida: y las bellas artes son la expresión de la vida del espíritu en toda su plenitud y excelsitud. Las buenas maneras no vienen a ser sino las bellas formas de conducirse los hombres. Un problema, un trabajo, un negocio cualquiera tienen algo y aun mucho de estético. En tanto son tales en'cuanto están bien planteados, bien ejecutados, bien dirigidos: es decir, en cuanto están bien expresados. Y el arte, como diría el gran filósofo italiano Benedetto Croce, es ante todo y sobre todo expresión. Una virtud huraña, no sólo es inurbana, descortés, sino que puede ser inmoral; y una verdad intraducible, inefable, es algo que excede del conocimiento científico. El hombre necesita para vivir, y vivir con los otros hombres en sociedad, no sólo instruirse, ilustrarse, sino además educarse, cultivar sus prendas y sus dones, sus facultades, civilizarse, saberse presentar y conducir, yestirse, adornárse y hasta disfrazarse. Y todo esto es arte. Arte decorativo. El decoro moral es también una decoración. Y todo eso puede ser arte puro, arte bello, cuando en vez de realizarse con un fin inmediato, se expresa desinteresadamente, y en esos momentos en
as da E ras AAA + Da q E de a A AO 79 DE LA CIUDAD que la ilusión nos hace olvidar la necesidad de vivir. Si todo esto decimos en general y en abstracto, ¿qué no diremos de Sevilla, que hemos llamado la ciudad de la gracia, es decir, la ciudad estética y exlélica por excelencia? El embellecimiento de Sevilla, como el de toda otra ciudad, se refiere tanto a su parte material - arquitectura—como al de su esfera moral—cultura.—Y si aquélla es a ésta como el cuerpo al alma, y si sabemos que al mismo fin, de la total salud, llegamos curando al cuerpo que cuidando del alma, con el mismo interés apreciaremos los planos y proyectos relativos al cuerpo de Sevilla—casas, calles, plazas, jardines, campiña, suelo y atmósferaque los idearios y emocionarios que nos hablen del alma de Sevilla, de sus costumbres, de su ar te, de su saber, etc. - Creemos conveniente, ya que Sevilla no ha tenido todavía su Ganivet—su "constructor espiritual"—dar “un contenido y una forma sevillana a ese idearium Je estética urbana, que se llama Granada la Bella. Este - doctrinal de ciudadanía a lo Ruskin, la obra inmortal de ese escultor de almas, conquistador del Reino de ' Maya, infatigable creador de pueblos, que ha sido com- ' parado con Saavedra Fajardo, por su doble cualidad de - diplomático y pensador, y que tantos puntos de seme- “Janza tuvo en su vida y en su muerte con Mariano José de Larra, como si el destino hubiera querido abrir y cerrar el siglo XIX de España con estos dos espíritus gemelos. — A
DE LA GRACIA 713 La romería del Rocío Nadie menos indicado que el 19mero para hablar de romerías. Todas las cosas las contempla como en peregrinaje, a guisa de peregrino. Y para mirar las romerías peregrinamente, habría que dejar de ir: en ellas. Por otra parte, hay momentos en que el alma viajera se siente cansada de su inútil deambular; lo vahanero no le envanece ya, y quisiera desvanecerlo... Comprende entonces que "quien anda muchas romerías, tarde o nunca se santifica"; y advierte que tal vez haya dejado incumplido el destino que, burla burlando, le trazara el donoso oráculo de una rueda de la fortuna que consultó cuando niño: "— ¿Viajaré mucho? — Sí, da” rás muchas vueltas alrededor de tu cuarto”. En la mente del romero se asocian por modo curioso el recuerdo de la espectante inquietud que le asaltaba y sobrecogía al empezar y al concluir los cursos de su carrera, con la nostalgia de la errátil inquietud que en él despertaban las romerías sevillanas del mes crepuscular del Rosario y del mes florido de María. Era en los días de matrículas y de exímenes aquellos días en que entrábamos a comprar, en las librerías, libros de texto, y, en los estancos, papel del estado— cuando en los puestos de baratijas aparecían los pompones y banderitas de papeles multicolores, que habían de lucirse los domingos dé octubre en la gira hacia Torrijos, y cuando paseaba por las calles de la ciudad, al
EL. TIA Y e > OS TIA Y e E A Eros de A, e. 0 EA > 80 ' DE LA CIUDAD damas, no barren el suelo... Las capas españolas no alfombran ya las calles cuando pasa la mujer. ... Ya no son flores los piropos; aquellos requiebros rebosantes de gracia y de hidalguía, modales de buen decir y de hondo querer, que rebosaba el embozo de la capa, porque no se supiera si los decían los labios o los rimaba el corazón. La culpa del paseo de coches... la tiene la calle de Sierpes. Cada coche que circula es una borrachería que se abre... Y así vamos los hombres y las mujeres por Sevilla; como el Luis aquel y la Luisa aquella de la dolora campoamoriana. Ellas en coche, soñando, recordando,... esperando tal vez... Nosotros... Nosotros, los que no vamos en coche, pidiendo a los cielos que la tierra sea como ellos de pura y limpia, de lisa y llana, sin fango ni adoquines humanos; para que por nuestras calles puedan pasear, pa- - sar y posar, a pie y solas, nuestras mujeres > las mujeres sevillanas, que con el ritmo leve y grácil de su paso, más que andar parecen volitar, velivolar sobre la tierra. En automóvil... Pasó... Cual una visión... fugaz y fugitiva... Cual mujer de Viena, o Virgen del Angélico... Sobre la blonda cabellera flotaba la mantilla de - blonda... Gentilísima... En aeroplano... "Cuando será que pueda"...
DE UN INVIERNO (1910)
qn) pS El romero ha suspendido su romería; el visionario, - su visión... Ello ha sido por obra y gracia del amor... La romería se ha tornado en pretensión cortesana; la visión se ha transformado en melodía... De aquella tríada del alma, solo queda el divagar... a pesar del amor. ¿Ausente de la ciudad soñada y amada, de la ciu- | dad donde Ella sueña y ama, él ha seguido divagando... en.una loca imprevisión. Pero el divagar de ahora se ha desdoblado... De una parte, la divagación que no lo es, porque es... correspondencia de amor. De otra, la. divagación que lo es porque sigue siendo un imaginario e imaginativo discurrir, una digresión del estudio, una divergencia del deber; y que no lo es ya'en cuanto hay un cierto enlace entre los varios temas del discurso.
84 ; DE LA CIUDAD El recuerdo idealizado de aquella institución ciudadana y cultural, que fué el círculo de sus relaciones so. ciales y el centro de sus actividades intelectuales, fué lo que dió unidad a los artículos De re ateneística publica- . dos en este invierno... como un paréntesis intelectual abierto en el divagar sentimental a través de la Minerva Berticoz, de la Atenas Española. Minervalia €. Paladión (Al renovarse el curso) Hace algún tiempo hablé de Los _Ateneos. De lo que dije apenas si recuerdo lo que queda transcrito en otro lugar. De lo que en efecto quise decir conservo una idea muy vaga; mejor sería decir que no recuerdo nada. Por si ahora—al hablar de algunas "cosas de los Ateneos" — apareciera inconsecuente, sea esto una disculpa. Disculpa la llamo y debiera llamarla razón. ¿Acaso el mudar del tiempo y la sinceridad del espíritu no nos dan derecho al libre uso de todas las paradojas, de todas las antítesis, de todas las contradicciones? En aquel entonces, como más joven, "consideraba yo que las cosas y las palabras que pasaron debían desaparecer. Hoy — observando que el querer del hombre - puede muy poco en el hacer del mundo—comprendo
DE LA GRACIA : que las instituciones y sus nombres sólo desaparecen cuando... desaparecen, sencillamente. Era aquella mi época de intelectualismo agudo, de aufklárung, una de tantas épocas por que atraviesan cuantos no cristalizan, cuantos no se acartonan. 'Tomaba muchas cosas en serio—la ciencia, el progreso, el arte, la libertad...-—todas menos las que debía tomar para vivir. A todo ello le daba un valor absoluto, transcendental: Y es lo peor del “caso que, a pesar de mi relativismo criticista, se lo sigo dando. La cultura, y sus variados centros de formación y sus numerosos medios difusores, los libros sobre todo, fueron mi pasión, mi manía, mi culto. Si, al presente, concedo menos importancia a las entidades y a los elementos culturales, no es por escepticismo o por pesimismo, no. Al contrario, un mayor idealismo y un optimismo más generoso, más fecundo, son los que me han llevado a una más amplia visión. El saber por el saber—como todas las finalidades sin fin—es un lema de las decadencias. Si pudiéramos vivir sin ciencia y sin arte, el saber y el trabajar serían perfectamente inútiles. Tienen una radicalísima, una capitalísima importancia, precisamente porque son de. verdadera necesidad para la vida. ¿Creéis que si en otro mundo—planetario o ultrafísico — pudiéramos saber sin estudiar y vivir sin saber, habrían de tomarse los que hicieron las teogonías y los - sistemas filosóficos la molestia de fundamentar el deber : > de trabajar?
A E e RS RC VR e TE E pr 86 DE LA CIUDAD ¿Pensáis que si yo doy ahora menos valor a "los libros" y a "las conferencias" he de negárselo: totalmente? Nada de eso. Es que observo y vislumbro nuevos medios sugeridores y propagadores del saber, no ya en su parte mecánica (fonógrafos, cinematógrafos...), sino también, y más especialmente, en su parte espiritual (la telepatía...) - Llegará un día, y muchas cosas anuncian que se acerca, en que nuestras almas se percibirán mutuamente ¿sin el auxilio de los sentidos. Los espíritus plenos de piedad, de ciencia o de poesía, ¿no han entendido siempre el lenguaje de lo: pájaros y de las flores, no han encontrado sentido al murmullo de los arroyos y de los bosques, y una misteriosa significación en el movimiento de los astros y en el brillar de las piedras? ¿No habéis oído alguna vez el eco de un mundo muy lejano del nuestro, donde las claridades de la luna, las tintas crepusculares, los ensueños y los amores forman una misma y maravillosa música, aquella música celestial y divina de que nos hablaba Swinburne? El aire mismo—hadicho Babbage - es una vasta biblioteca, en cuyas páginas está escrito para siempre todo aquello que el hombre dice alguna vez, murmura o hace. - F AA yo AA As
DE LA GRACIA ss d SU Las Conferencias La rt ES de nuestros tiempos es la Biblioteca. — Carlyle. La conferencia pública es una intervi£ —la interviú de sí mismo.—El conferenciante plantea por sí mismo la cuestión, se interroga acerca de ella, y sobre ella da su parecer.—A. Hallays. Esla palabra hablada, fugitiva, vibrátil y musical, más alada y más sincera—no por lo que diga, sino por la manera, —más suscitadora de ideas y más despertadora de emotividades que la palabra escrita. Fáltale a _ ésta el calor, el movimiento de aquélla; parece estable y fría como un monumento; y para reanimarse y revivir y continuar vibrando necesita el conjuro, el "¡habla!” - buonarrotino de un alma exquisita que ES sentir O pensar. Tiene por eso lo escrito menos viveza, pero más vida que lo hablado; ejerce menos sugestión, pero deja - más espacio para meditar y soñar, tanto al que escube como al que lee. Leyendo se sueña mejor que oyendo; puede uno distraerse, divagar, dejar correr, volar la fantasía. Los oyentes tienen que prestar mayor atención, porque "la palabra vuela..." : 2, ... Y, francamente, las conferencias nunca han sido de mi agrado. Tal vez sea el motivo muy poco científi- <o, por demasiado personal, . por muy egoísta. Yo Do, A 1£ AS ai Y Ne y Ús AITAV DS
88 DH LA CIUDAD oigo muy bien... cuando no miro a quien habla. ¡Oh, y cuánto me hicieron sufrir y cómo me fastidiaron los apuntes de clase! Yo no sé hablar, y menos en público; y como no puedo, digo que no me gusta. Esto es muy humano... Sería curioso, si lográramos sustraernos de la hipnosis ambiente, escuchar en silencio y mirar con quietud todo lo que pasa en una sala de conferencias; presenciar las maneras exteriores de una multitud y asistir a esa mutua correspondencia, a ese misterioso interrogatorio de las almas; ser espectador de espectadores y oyente: de esas voces calladas que todos musitan. Si tal hiciéramos llegaríamos, según Lubbock, casi a poseer el anillo de la leyenda, que convertía en semidioses a los humanos, No se necesitan las palabras. para comunicarnos, ha dicho Emerson; basta una mirada, una sonrisa, un gesto. : Breves, espontáneas han de ser, pues, las palabras que expresen los comentarios y las inducciones, la glosa y la proposición, el ideario, en suma, de las conferencias... Pero, ¿con qué brevedad?, ¿con qué espontaneidad? Porque ya comprenderéis que esto es muy relativo. Claro que no depende únicamente de la duración el gue una conferencia sea lata o no; pero siempre el tiem-. po es un factor esencial, Para evitar el cansancio de los oyentes, ¿por qué no emplear uno de esos "medidores de la atención" usados en algunas escuelas norteameri-
DE LA GRACIA 89 AS do el punt ieza la fati ¿Ss canas que, marcando el punto en que empieza la fatiga,.- da permita dosificar el trabajo inte'ectual? A r > e á “2 Es muy frecuente hablar de improvisación, de ins- 8 piración del momento, No creo que nada s> haga de la. e nada. La inspiración o la improvisación me parecen co-- ES, mo el florecer de una pre-elaboración más o menos in-- consciente, y por lo menos de una cierta predisposición, - no ya de contenido,-sino de forma. "La inspiración es pS un epifenómeno", afirma Jean d'Udine. : Aparte esto, he observado que las conferencias, di-- sertaciones, veladas, etc., tal como suelen celebrarse,.. están pasadas de modas y resultan perfectamente inúti-- les; no tienen finalidad práctica, no cumplen la misión: educadora que se les atribuyó. : A lo sumo, pueden considerarse como un toque deatención, como una nota o llamada para estudiar ciertas cuestiones, tomo un resumen o índice. de lo. hecho y un guía o programa de lo que se ha de inves- ¿AS tigar. LAS: "El verdadero estudio, ha dicho el doctor Lacasse- (y cito a éste como podría citar a mil y... a ninguno), debe hacerse en las bibliotecas, en. los laboratorios; E porque la lección objetiva, de choses, es y será siempre be preferible a la lección recitada.” e A / ys ¿ El carácter de conversación interesante, de charla amena, de causerie llana, familiar e íntima, que hoy. van teniendo las conferencias — y que deben tener, porque en algo se ha de conocer que estamos en tiempos 2% x z 2 Do
:96 DB LA CIUDAD to"; aquéllos necesitarán de los libros para explicarse “la existencia, para reflexionar, y éstos acudirán a lo vivido para glosar sus lecturas, para desenvolverse... Pero «ni unos ni otros deberán considerarse coma los exclusi- «vos, los infalibles posesores de la verdad. ¿Suponéjs, por ventura, que los libros nos apartan de la realidad, que la deforman? ¡Bah! Tonterías... ¿No será, por el contrario, la realidad la que se aparta de ellos, la que deforma las ideas que ellos perennizan? ¿No son las ideas— los arquetipos del mundo (Platón) -— más reales que la misma realidad—la sombra, lo im- $ puro de la idea (Hegel)? ¿No deberían ser, pues, los Jibros—sus tabernáculos—los que rigieran el mundo (Voltaire)? —"Enla vida, en los libros..." ¡Fráse más estúpida!... “Nunca he acertado a comprender esa distinción capri- _chosa y vulgar; nunca he podido imaginarme la oposición o el paralelismo de entrambos términos. ¿Creéis, acaso, que en los libros no hay vida - y -vida intensa, complejísima a veces, y en ocasiones ex- -celsa? Son los libros cosas vivas... Recogen en sus páginas la sangre preciosa y vital de un genio o de un ingenio, -y la preservan para una vida que superará a su vida. Son los libros palpitaciones de la realidad... Y porque lo son, nos dan la llave de los palacios encantados del ensueño. Nos hacen salir de nosotros mismos y de nuestras miserias, nos convierten en conciudadanos ATA RA
e O o AE AB. DA LA GRACIA - cs. 9 a de todos los pueblos y contemporáneos de todos los siq glos, nos transportan a las más bellas regiones del mun- ¿39 do sin fatiga, sin hastío y sin gastos. . : E Son los libros cosas vivas... Tan vivas, que por su pS propia superabundancia y excelencia vital, por hacernos E vivir una doble, una múltiple vida, vida quizás infini- E ta..., es, acaso, por lo que a veces los que mucho leyepe ron no acertaron a vivir esta pobre y triste vida terre- | nal... Yo sé de un amigo que, cuando le' reprendían sus ad padres o maestros, cuando tenía un disgusto o una des- EN ilusión, se iba a un rincón de su casa y se ponía a leer, AS a leer mucho, a leer tanto, que llegaba a perder la noeS ción del tiempo y del espacio Una vez le dieroñ cala- E hazas y tomó tal borrachera de libros... que aún le du- A ran los vapores. a > Lector, que tuviste humor y paciencia para leer lo E que antecede, te debo una aclaración, | ls Si yo supiera que hay muchas personas que—como yo, como tú tal vez...— padecen empacho de libros y 8 hartura de ensueños, yo hubiera expuesto lo dicho de otra manera. | Mas—qué quieres—en un país como éste, cuando | se habla de los libros, tiene uno la obligación de hacer 1 su elogio.
98 " DE LA CIUDAD Las lecturas «No he hecho yo el libro, es el libro el que me ha hecho a mí. >—HContaignes *Cuando al chocar un cerebro con un libro suena a hueco, debemos oo que, en muchos casos, la yacuidad es aquél y no de éste.»— Schopenhauer. Suele acontecer que nuestras impresiones, antes y después de hacerse claras y precisas, determinen y formen en el mundo de nuestras representaciones ondas concéntricas, como piedrecillas en lago. Otra fórmula y otra metáfora donde traducirse encuentra también esta inagotabilidad de las ideas: la fórmula de las incidencias y de las divagaciones, la metáfora del pulular de los retoños. Y asimismo un motivo, si menos filosófico, más práctico y más sincero: el no poder escribir cuanto pensamos, ni publicar cuanto escribimos. Quiero decir lisa y llanamente con esto que, al tratar de "las conferencias" y de "los libros", surgió en mi mente, como desenvolvimiento lógico y pendant eurítmico, el propósito de hablaros de "las conversaciones" y "las lecturas”. Comenzaré por éstas, ya que de aquéllas no trataremos por ahora. En esa telepatía de las almas, la lectura es el com- -plemento natural de lo escrito (ved, pues, cómo son distintos el orden del educir y el del devenir), y, al mismo tiempo, la apoyatura de lo por escribir, 4 NI A a a a *
e A Y A A ANA e ; > e 5 de TT ES EE A DH LA GRACIA 99 Si ningún autor, por original y señero que sea, puede evitar la colaboración— imitando, coincidiendo... aun inconscientemente —¿cómo puede prescindir del público, no ya del de su propio desdoblamiento, sino del de una verdadera alteridad de contempladores, de oyentes, de lectores? Nadie hace los libros que quiere (on n'est pas le maitre de son oeuvre). Hay una fatalidad-—como ha dicho no recuerdo quién—que nos inspira la idea de un libro: y hay una fuerza desconocida, una voluntad superior, una especie de necesidad de escribir que impone la obra y guía la pluma. Esa fatalidad, esa fuerza se revela tanto en el "mandato de los muertos"— o, mejor, ofrenda, porque de imperativo sólo tiene la necesidad ineludible de ser aceptado—como en las exigencias y convenciones de los vivos o de los que han de vivir. Esta doble intervención de la humanidad —como autor y público, como generador y espectador— en la obra de sus individuos, ha sido muy poco reconocida, y en cambio, y lo que es peor, muy aprovechada. No se ha estudiado científica y desinteresadamente; pero ha sido bastante explotada. Así, su intervención a priori se ha considerado de una manera poética, romancesca, literaria, en una palabra, o de un modo negativo, lo cual no impedía afirmar "fulano es un plagiario..."; y la a posteriori se ha visto en la forma fragmentaria de una multitud— públicos, A DEA
100 A DE LA CIUDAD “críticos, —o en la mística (y mítica) de la historia —pos- “teridad, fama. Semejante desconocimiento teórico se ha traducido, como sieimpre, en una práctica defectuosa, abusiva, errónea. ¿Quién no ha oído hablar de "los trabajos de atriles", quién no ha visto aplicar los versos de Lope sobre "el vulgo necio"? Cuando seamos más altruístas y más humildes sere- ' mos más propios y más originales; cuando estudiemos mejor lo colectivo y busquemos menos al público lo en- ' contraremos más pronto y más próximo a nosotros, porgue entonces seremos más humanos. Perdonad estas digresiones. lba a marcar la distinción entre el público de lectores y el de oyentes y con- “templadores; 1ba a examinar a los lectores reunidos en “ el local de una biblioteca pública y dispersos en sus - hogares... y la. loca de la casa se me lué... No basta poder leer —porque haya libros y porque >, se haya aprendido a deletrearlos.— Hace falta saber leer; leer no la letra, que mata, sino el espíritu, que vivifica. A Hacer resonar las voces calladas de la escritura, como ¿ la aguja del fonógrafo hace revibrar los sonidos impre- "sionados en el disco. Los bibliotecarios, los libreros, todos los que han de - servir libros al público, ¿se han dado cuenta de la no- : ble, de la altísima misión social que desempeñan? Sa Precisamente porque no la han cumplido—si es que e se han llegado a enterar —se han fundado algunas insti-
DE LA GRACIA 191 tuciones, como la "Unión nacional para la lectura a domicilio", en Inglaterra, que se proponen con sus cursos de lectura hacer que ésta fuese ordenada, sistemática, selecta y provechosa, útil para la vida y la teoría. La elección de los libros, como la de los amigos, como la de los maestros, como la de nuestra compañera, es un deber importante, capitalísimo en nuestra existencia. Somos tan responsables de lo que leemos como de lo que hacemos. Leyendo una sola clase de libros limitamos nuestro horizonte mental. Leyendo, en cambio, sin orden ni concierto, cuanto cae en nuestras manos, llegamos a ese estado de incoherencia, de vagueación, característico de los sonámbulos, de los que viven en perpetua dormi" vela. Claro que convendría saberlo todo, hasta lo malo, probar del árbol de la ciencia del bien y del mal, para prevenirlo todo, para estar advertidos de los riesgos y tentaciones de la vida; si no fuera que, como dice Lubbock, todo lo que con el mal nos familiariza ya es un mal. las cosas que así se adjetivan—hay algo de bueno. Pero frente a la vida no es éste el modo de plantear la cuestión. Y no por otra razón que por la falta de tiempo, y de su equivalente, según el proverbio inglés. Soabsolutas. Sólo los místicos y los filósofos se atreven a tanto; y ya sabéis que a los filósofos y a los místicos les va muy mal en la vida. 4 s Verdad es que en los libros malos —como en todas. mos muy relativos para adoptar posiciones o soluciones
“A EA A SRA Mr O a A AN SI A E ES lí 102 DE LA CIUDAD En este sentido hay libros que nada valen; leerlos sería perder el tiempo. Los libros de fácil y amena lectura son útiles, como el azúcar, que forma una parte de nuestra alimentación; pero no podemos vivir sólo de eso. Necesitamos también libros que remuevan, que agiten y conforten nuestra alma, que a veces la hagan sufrir; pues, en ese cambio, en esa lucha están el ritmo y el vigor de la vida. Por esa ley de los contrarios, nunca me he sentido más místico y más optimista que leyendo a Voltaire y a Schopenhauer, ni nunca he sido más escéptico que cuando leía algunos de esos libros religiosos de títulos tan metafóricos como ramplones. "Hay libros en abundancia, por fortuna, que es imposible leerlos sin sentirse mejor." Son esos libros que tienen un vivo calor de humanidad, más alma que la misma palabra hablada; porque nosotros acabamos más nuestros pensamientos para escribirlos que para decirlos. Y así como se ha hécho el elogio del hombre diciendo "habla como un libro", el del libro se ha podi- - do hacer de este modo: "habla como un hombre", como el hombre que se encontró Pascal cuando creyó tropezar con un escritor; como el hombre que, según Nietzsche, debía avergonzarse de ser un literato, Saber leer, no es todo; que'la ciencia vana hincha. Es menester, además, querer leer, leer con fruto; tener esa buena voluntad que tanto predicara Jesucristo.
e A DE LA GRACIA 103 Si un libro no nos interesa, no siempre tiene la culpa el libro. Unas veces, porque estamos poco preparados para penetrar en el mundo que nos descubre; otras, porque no estamos dispuestos para comunicarnos con otras almas y renovar así la curva ideal de su telepatía. No queremos escuchar ni responder; permanecemos sordos y mudos en esa conversación con los grandes espíritus, a la cual comparaba Descartes la lectura de los buenos libros. Leer pasivamente no es leer. Cuando leemos de esta manera piensa otro por nosotros, nos limitamos a repetir su proceso mental. Para Juan Pablo esta pérdida de libertad por el influjo de ajenos pensamientos era análoga a la pérdida de elasticidad de un muelle por la presión continuada de un cuerpo extraño. Por esta razón ha podido pensar Unamuno que la erudición ayuda a la pereza; y tiene la ventaja de disfrazarla y de justificarla. Por esta razón ha dicho lxart: la lectura es ocio con dignidad; y este ocio parece trabajo o preparación para el trabajo. Yo podría añadir que la lectura es, en muchos casos, una manera de miedo a la vida. Para no verla cara a cara, para no afrontar sus miserias nos entregamos a la lectura, como al tabaco, al opio, a la morfina: en solicitud de una escapada al ensueño... / 58
2 o < 8 >” -PRIMA - DE (1911)
DE LA CIUDAD Li pee ty La prosa del poeta «Es su poesía no rimada... ¿Qué otra cosa puede serlo en un poeta, que no dejó de serlo nunca, ni por ningún motivo? Poesía no rimada fué su vida... Poesía no rimada son sus leyendas, sus artículos y : sus cartas. Fantasía que no halló su imagen... Corazón que no ES encontró su amor... Tal fué su vida. Soñó mucho, amó más... Soñó el amor y amó los sueños... Olvidando que la tierra no es el cielo de las almas, que la vida es un puro sacrificio... Hay que sacrificar mucho en la vida, si queremos que los consopantes de nuestras estrofas. no sean ripiosos... A Siempre niño —porque fuíste poeta —siempre tuvieyom lágrimas tus ojos... Siempre poeta — porque fuíste bueno—hasta tu nombre, que es como un sollozo, nos eS hace olvidar la prosa del hombre. dE ¡Pobre Gustavo Adolfo, cuánto debió sufrir hasta | inmortalizar su nombre, su obra, su alma: hasta trans- “mutar en poesía toda la prosa de su vidal De la prosa de su arte quis> hablar. Mas la prosa de mi vida hizo que mis ideas quedaran consignadas aquí, "como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como los átomos dispersos de un mundo en embrión que aventa por el aire la muerte, an-
cdt ME EAS e A A e 2 PI 17 TA AO ANS AR SS 4 O DE'LA GRACIA 113 tes que su creador haya podido pronunciar el fiat lux que separa la claridad de las sombras..." Y como aquellos dibujos del poeta, que le servían de notas y de cla= ves para ir desenvolviendo la melodía de sus obras, así estampo aquí las siguientes inarticuladas palabras. Y como las glosas de algo inédito y que no se escribirá ya, como el índice de lo que pensaba,... de lo que deseaba,... de lo que sentía decir... puede servir este... Esquema de sus obras en prosa EPICA: Leyendas. (Tradiciones, narraciones, cuen-- tos.) — El romanticismo: índico (Schopenhauer...); medioeval (Schlegel...) —El misterio: de Ella, de la Muerte. La Creación, poema indio. (El juguete: la: gracia del Dios). 61 caudillo de las manos rojas, tradición india. (La justicia: el Karma). — Creed en Dios, Cántiga provenzal. (Provenza: irreligión).— La Cruz del Diablo. (Edad Media: Condado de Urgel). 61 Monte de las Animas. (1d.; Soria, el Moncayo; Beatriz y Alonso). La Cueva de la ATora, (1d.; Fitero, el Moncayo; olvido de la patria). La Corza blanca. (1d.; Soria, el Duero, Constanza,—la Azucena, —Garcés). Los ojos verdes. (1d.; el Moncayo; Fernando, Glla.) Gl rayo de luna. (1d.; el Moncayo; Manrique, Glla). El Gnomo. (Fuentes del Moncayo, Fitero, Marta y Magdalena). El Miserere. (El Moncayo, Fitero, el Peregrino).—El Cristo de la ' Calavera. (Edad Moderna; Toledo; Doña Inés; Don Alfonso y Don Lope.) La Rosa de Pasión. (Id; Toledo; el Niño Crucificado: Sara). La ajorca de oro. (To- 8
114 DE LA CIUDAD ledo; Ella, María Antúnez; El, Pedro Alonso de Orellana). El beso, (Edad Moderna; Toledo; invasión francesa; "hasta las tumbas se abrieron").—La Promesa. (Edad Media: Andalucía; Margarita). Maese Pérez, el organista. (Edad Moderna: Sevilla; el espíritu del Artista). La Venta de los gatos. (Edad contemporánea: Sevilla: el cuerpo y el alma). —Fantasías. Tres fechas. (Edad contemporánea: Toledo: El | Poeta y Ella). La mujer de piedra, fragmento (Id.; ¿Toledo? El Poeta y Ella.) | : — Cuentos. El aderezo de esmeraldas. (Edad contemporánea; - Madrid: Lo que pudo ser y no fué), ¡Es raro! (Id.; Madrid: Lo que es verdad y no lo parece). DIDASCÁLICA: Artículos. (Divagaciones, comentarios, ilustraciones, estudios). Las hojas secas. (El florecer de los días). Las perlas. (El poder de la ilusión). La pereza. (El ocio griego.) El Carnaval. La noche de difuntos. Las dos olas. Los dos compadres. —La arquitectur 2 árabe en Toledo. Recuerdos de un viaje artístico. (La Basílica de Santa Leocadia). Roncesvalles. El Castillo Real de Olite.— Prólogo para la colección de cantares de don Augusto Ferrán: La Soledad. EPISTOLARIO. Desde mi celda. Cartas literarias. (1 a 1X). Cartas literarias a una mujer. (1 a 1V).
“DH LA GRACIA 115 Perdón, lectores, por esto que he hecho, mejor, por esto que no he hecho. Perdón, Ensoñadora, porque desencanté con mi prosa el sueño de tu poema. Perdón, Gustavo Adolfo... El tréhol de la noche de San Juan In principio erat verbum poetae. «El verbo, la palabra interior del poeta, la palabra luminosa y musical; palabra sabia y viva, que es a un tiempo idea y acción; idea en la imagen, acción en la oración, alma de la poesía. La palabra, que el poeta guiso expresar con palabras que fuesen "suspiros y risas, colores y notas." Por ella fueron hechas todas sus obras; y nada de lo que por él fué hecho se hizo sin ella. En ella estaba la vida de aquel mundo de seres que creó su fantasía; de aquel mundo de ideas que no pudo venir al mundo de las formas porque la palabra humana se ha hecho tan literaria, tan retórica, tan prosaica, que ya no puede servir de vaso al verbo divino de un poeta. ...Bécquer era—y es—un poeta. Y ha escrito esa Rima l, que deben leer cuantos no riman el espíritu. sino el idioma. Y ha escrito esa Introducción inmortal que es el doloroso Génesis de su arte sobrehumano. ...Bécquer ha dicho en verso lo que solamente el verso puede traducir. ...Bécquer no fué un versificador.
116 DE LA CIUDAD Mientras se limitó a contar lo que sabía, mientras se limitó a exponer lo que observaba—en cartas, leyendas, estudios y notas—le bastó el ritmo flexible, ondulante, discursivo de la prosa. Mas cuando quiso cantar lo que sentía, su alma por propio impulso vibró con ritmo musical, Sempre coi carmi Poesia si sposa Y fué en él tan natural el hablar en verso, que ya su misma alma, esencialmente lírica, era un puro verso. Las ideas, las imágenes, los deseos, las oraciones, le . nacían hechos versos del alma, Vibraban rítmicamente, y en verso florecían, "Su arte nada tenía de artificio, y era tan artístico que parecía natural." El arte en él no era el additus naturae; era su misma naturaleza, plenamente artística, pristinamente espiritual, Así como su cuerpo era un pretexto para su espíritu —un descanso en su continuo derivar hacia el ensueño, un motivo para besar a la Amada, y sentir el frío de una hoja de acero en las entrañas; — así sus versos eran un pretexto para su poesía—una detención momentánea del sentimiento, una apoyatura hacia el ideal... ( Sus Rimas no tienen fondo ni forma; todo en ellas es ritmo. El ritmo musical es el ritmo afectivo.—El sentido del oído es el sentido de la emoción, como el sentido de la vista es el sentido de la ilusión. Y en el Poeta hasta sus visiones parecían evocadas por una miste-
E OS SS a] AS vs ' A DE LA GRACIA i17 riosa melodía. El latir del corazón es el ritmo del verso.-—Un verso es un momento musical del corazón. ¡Y cuántas no serían las estrofas de este Poeta, que era todo corazón! Como un recuerdo de les latidos que pasaron, como una esperanza de los latidos que vendrán, surge en el rosario de los versos el gloria de las rimas.-— Es la rima la simpatía de los latidos del corazón. | Y ¿qué es lo que puede cantarse con ritmo musical sino el sentimiento? Y c¿cuál es el sentimiento más sentido, el sentimiento que más se siente? Un poeta sevillano me dijo el otro día, que el sentimiento por antonomasia es el que el pueblo llama así, cuando dice: jtengo un sentimiento! ¡tengo una penal... Es el dolor el sentir del sentimiento... ¿Y qué es el dolor sino un consonante del amor? Esto fué lo que el Poeta cantó con el ritmo musical de sus versos... Bastó para ello que ella pasara por la vida de él... : É B: Las Rimas de Bécquer —como él llamó a sus versos con un soberano rasgo de humildad —al igual que las Sinfonías de Beethoven no tienen nombre... Un número, y la nota tónica... Y, luego, el título que les dió la admiración: la "heroica," la "pastoral" ...la "rima eterna", Las Rimas de Bécquer son como un Poema. El Poema de su vida. El Poema de sus Rimas es un Poema de amor y dolor. He aquí el Poema del Poeta: Del Arie (Rimas 1a
118 7 E DE LA CIUDAD - VID), Del ¿Amor (IX a XXIX), Del Dolor del Amor (xxx a LV), Del Dolor (LV1 a LXXID), Del ACisterio - (LXXI! a LXXV). Gt verbum caro factum est. El verbo inefable del Poeta elevóse a los cielos... "¡Bécquer! ¡Divino Bécquer! ¿En qué corazón de veinte años no sete ha levantado un altar?" Y sin embargo "este poeta, legítimo orgullo de Sevilla... no tenía en Sevilla un recuerdo digno de su gloria". Y Dios puso en la tierra dos hombres, que formaron una santa hermandad, y que tenían por nombre un nombre ilustre en las letras. Estos vinieron en testimonio; para dar testimonio de la luz, para que todos la admirasen, Y los enviados del Señor fueron anunciando la buena nueva. Y su voz no era la voz que clama en el desierto. Porque ellos se hacían oir y entender. Ellos eran artistas, y hablaban al corazón: e hicieron de su empeño una galana fiesta de arte y de amor. Ellos eran dramaturgos, y conmovían al pueblo desde el teatro, | - Como estaban penetrados del espíritu del Poeta, gustaban de glosar sus poesías. Y estas glosas eran un portento de arte y de originalidad. Porque sus glosas no eran frías notas marginales, sino animadas personificaciones dramáticas, que se representaban en la escena. Y así habían interpresentado la Rima X, en una comedia divinamente humana, que tiene por título El amor que pasa. Y así habían comentado la Rima LVIIl, en
DE LA GRACIA l 119* un bellísimo paso de comedia denominado A la luz de la luna. Y un día tuvieron una idea inspiradísima: levantar al Poeta un monumento en su patria. Y, como enseña de su cruzada, ellos, que eran artistas de la dramaturgia, compusieron una delicadísima comedia de plácido ensueño y de honda poesía, Y para componerla escogieron como motivo no una Leyenda, porque es” to sería algo impersonal, sino una Rima, que era lo idiomático del verbo del Poeta. Y fué la Rima Iv, la que escogieron como tema. Y la bautizaron con el nombre de La Rima Eterna, porque "en ella el Poeta supo evocar las eternas fuentes de poesía". Y esta bella enseña fué saludada con aplausos por todos los hombres de buena voluntad. ... Y su voz no era voz que se-perdía en el desierto. Porque su voz resonó en toda España. Y halló eco en Sevilla. Y en Sevilla el verbo se hizo carne. Et habitavit in nobis: et vidimus gloriam ejus. Y el verbo del Poeta habitó entre nosotros, y nosotros vimos la gloria de él, porque otro artista, en ho- nor suyo, supo hacer etérea a la materia. Parecía como si todas las artes quisieran rendir homenaje a aquel hijo predilecto de las Musas, que tuvo el secreto y la magia del arte de todas lasartes, de la poesía. Y este otro artista, que era escultor, tuvo el arte exquisito, el acier- to genial de traducir con el mármol y el bronce lo más Ud
120 ; DE LA CIUDAD intangible, el espíritu alado, vagaroso, invisible y sutil del "amor que pasa". + Señilla despertó del letargo en que yacía por su ingratitud para con el Poeta. Sevilla habíase dormido sobre el laurel de sus antiguas glorias. Y la lámpara sagrada dejó de arder. Pero cuando pagó la deuda sacrosanta que tenía con el Poeta, Dios la perdonó. Y Sevilla renació como el ave fénix. — Y el laurel de la gloria reverdeció. Y la luz del ideal volvió a brillar. Y el ver-. bo del Poeta resonó en todos los corazones. "Mañana los sevillanos"... El emblema de un “ex libris** Y mientras dejamos ir las almas al encanto, en una dulce barca de ilusión y consuelo. Juan Ramón Jiménez. “Estos versos resonaron en mi alma — al leer La Rima Eterna primero, al leer La Flor de la Vida después...— como el motivo lírico de una imagen, como el acorde “sentimental con que una idea hace vibrar el arpa eólica de nuestro corazón. En la portada de La Rima Eterna, en la portada de La Flor de la Vida... cual una cifra heráldica se ostenta la gentilísima silueta de una nave bivelífera. ¡"Una dulce barca de ilusión y consuelo", signan-
dd ¿os y, A A a E di ds Ad mos, DE LA GRACIA 12T do en el libro la milagrosa y misteriosa hermandad de: dos espíritus doblemente fraternales! ¡La nave velera pes porta en sus entenas la elegancia triangular de las velas latinas, sirviendo de emblema a una obra hermosa de ensueño y de amor! Ideas sin palabras, palabras sin sentido, cadencias que no tienen ni ritmo ni compás... ..Surgieron en mi alma, al conjuro de ese gráfico símbolo, que a sus poemas y a sus dramas pusieron estos dos artistas sevillanos. No sé si fué la simpatía o fué la fantasía el sésamo que abrió para mi espíritu la puerta sellada de la ale- | goría. Pero fué tan clarividente la intuición que ya no quise saber más... ¿Inquirir? —¿Y para qué?... Y me puse a. divagar... Y aunque no fuera verdad tanta belleza, yo siempre habría de creer que ese cielo azul que todos ve- " era cielo y era azul... Porque "mientras dejamos ir-las almas al encanto", siempre será cielo el cielo azul, y nunca puede dejar de ser azul el azul del cielo. —N¿Y «cómo pudiste ver tanto si dijiste la rima con E ojos fijos en el cielo?" —"Pues es verdad: con los ojos en el cielo la dije. Pero lo ví,lo ví... Si no se viera más que lo que se:mira.” Por eso, por eso lo ví; porque tenía los ojos fijos en»
NA hn A E k os A e A + du Licda Se to Del Pi
> E «El alma siguió divagando... como siempre, y como sl toda la vida fuera una pura divagación. Pero un día comprendió que nuestra vida no es... -del todo nuestra, Y de la fe nació la esperanza, y el amor se hizo caridad... - A la observación crítica del presente que antes hiciera de la ciudad soñada, y a la evocación sentimental del pasado que algunas veces hizo de la amada ciu- - dad, ha sucedido un presentimiento ilusionado de lo por- Venir, El que un día fué peregrino en su patria es aho- Ya ciudadano de una utopia. Por entre la Sevilla tradi-. -Cional y típica y la Sevilla interina de hoy se va como -Adivinando la Sevilla del mañana... + Todo esto /estaba en el alma... en estado latente, de Un modo tácito. Y ahora ha sido proyectado en la visión estilizada de una Sevilla ideal... 9
130 DE LA CIUDAD Luna de Parasceve ITUemento UT Miserere ...Hace algún tiempo sobre una blanca cuartilla, que hoy amarillea, estampé este epígrafe que, como todos mis títulos, puse a la ventura. Por ella han pasado ya tres primaveras... Y con éstas, cuántos anhelos florecidos, cuántos deseos deshojados en flor, cuántos pensamientos que no llegaron a florecer... Y ahora... sr. ... — ¿Que escriba algo de Semana Santa; que escriba algo de Sevilla? ... Y me he limitado a desglosar de entre mis papeles aquel cuya cándida albura guardó las palabras de una promesa fielmente aguardada, y cuya virginidad vase mustiando, como hoja autonnal, en la larga espera de sus desposorios con la idea... Á su vista, el alma—mente y corazón—se ha asomado a los ojos, y la idea se ha desgranado en perlas silenciosas, tembladoras y sin oriente... Una lágrima ha humedecido la pálida cuartilla... Y, de nuevo, la he ocultado, entre flores estilizadas y esfumadas imágenes, en el relicario de mi corazón. Y, sin saber por qué ni cómo, en otra cuartilla impoluta, en la que precede a ésta, he vuelto a escribir la frase aquélla... Pero en vano. Ya decía el filósofo griego que no se »
7 sá. € 4 PE A Y "E A pe DE LA GRACIA 31 remonta dos veces el curso de un mismo río... Ha co menzado el declinar de la parábola de la vida; y el corazón sabe de un dolor hasta ahora ignorado: el dolor de sobrevivirse. Entonces, ¿por qué esta vanidad de escribir? ¿Qué escribiré ahora? ¿Y cómo? ¿Escribiré líricamente, ilusionado; escribiré románticamente, apasionado; escribiré elégicamente, desengañado, adolorido, desperanzado? Todo esto si no ha pasado debió pasar. Hora es de vivir, de vivir con los demás, o de narrar y dialogar la vida, la vida de los otros... Pero, ¿y el paisaje y las figuras; la perspec'iva y el ambiente; la escena y la acción? Quisiera escribir místicamente... "El espíritu está presto, pero la carne está enferma." Escribiré como vivo; penitente y creyente, con. la melancólica alegría, con la regocijada resignación que hoy florece en mi alma por sobre todos los dolores. ¡Qué importa el dolor si nos da bienaventuranza! ¡Qué importa la muerte si vida nos da! Ya decía un proverbio indio que allí donde el hombre pone su planta se abren infinitos caminos... Si no ahora, será después, y por siempre... La tierra es pequeña y pasajera para contener todo el amor del alma, toda el alma del amor. El alma ansía un mundo más grande y duradero para amar con todo amor. Mundo que el alma ama al encanto de Ja luna. Alma lunática en la tierra. Amor loco, amor que en este mundo es lccura de amor.
132 DE LA CIUDAD | Mundo que la luna prologa. Luna prefacial. Luna ) del Parasceve. ¿Semana Santa en Sevilla? ¿Sevilla en Semana Santa? No sé. No sé... Solo sé que esto que escribo, lo es-. cribo en Sevilla, recordando una Semana Santa que no sé si vivíco soñé... Post tenebras eS - El silencio se hizo en la plaza. Hízose como si nuestras manos pudieran plasmarlo y nuestros ojos per- | cibirlo. Ofase el silencio... Rezaban las almas... Rezaea ban como si estuvieran solas, en una soledad sin ausen- a clas ni distancias; soledad no vacía, mas llena de vida; : soledad poblada de almas que rezaban señeras, mas no solitarias. | Era la plaza como un mar. En la plaza una multitud E de flujo y reflujo impreciso e imprecisable; porque Es ¿quién puede marcar eurítmicamente en la arena de la playa la línea ondulante y protéica de los besos del mar? En la plaza, llena de gentes, parecía que nadie ha- - bía; ¡tar lejos estaban las almas de los cuerpos, tan cercanas se hallaban del Alma de las almas! Amortiguóse la luz de los focos; avivóse en las almas la luz ¿de la fe; y todo—las cosas y las almas—fué bañado por el misterioso claror de la luna del Parasceve. “Y Dios humanado pasó entre los hombres, evocado por el gran poder del arte humano, y revelando el Gran Poder del Divino Amor.
DE LA GRACIA : “198 Un rayo de luna dulcificó la Santa Faz... Y rieló en las lágrimas de la Virgen... Deshízose el silencio y rehízose la multitud, para dispersarse luego. Al reencenderse las luces eléctricas apareció menos lunática la luz de la luna. Las almas aterrizaron; y las gentes reanudaron su vial... ” Fuése alejando la muchedumbre... En el laberinto de las calles desiertas y calladas la Luna de Parasceve diluía su misterioso claror... La muchedumbre era ya como un rumor lejano... Pregones,... saetas,... tambores,... cornetas... Flota en el ambiente un hálito femenino y casto. ¿Es acaso la mujer la que con su presencia ha purificado, en esta noche verna! y sevillana, las calles de la ciudad? Hay en el ambiente olor de lirio y de azahar, sabor “de miel y de fresa.. Al dar vuelta a una esquina, allá a nuestra izquierda, al final de la calle, un lívido resplandor de cirios y una estela de incienso son los únicos signos que denotan el tránsito silencioso y acompasado de los nazarenos de - una cofradía... Un rayo de luna esmalta la Santa Cruz... Y riela en las lágrimas de María... : Huele a cera y a rosa, a violeta y a incienso; sabe a ajonjolí y a mejorana... | En una plaza de palmeras y acacias, dormida en el AA A, o E LO: Mes e a dl » A Mi dr dE y » E ña >
de ” A 154 DE LA CIUDAD ensueño de un patio andaluz, palatino, solariego o claustral, la luna del Parasceve derrama su melancólico claror. De vez en cuando, un lejano rumor, como el del mar, o el de la colmena... Por momentos se hace más distinto, y a través de la distancia, y en medio del silencio de la noche, percíbese la tonada de un cantar o el son de una música. Cornetas,... tambores, ... saetas... De pronto la vista se espacía ante una inmensa perspectiva. Y una recóndita armonía extasía al corazón. La tierra no se ve; no se ve más que cielo. El cielo en el río; la tierra es un eco del cielo. La luna ha tendido entre el cielo y la tierra su escala argentina. Y allá, a nuestra derecha, en lo más alto, sobre un puente de plata —arco iris sin espectro, todo luz “blanca, - entre el chispear de los cirios y el titilar de las estrellas, aparece Jesús con la Cruz y en pos de El la Virgen María... Un rayo de luna nimba el Paso del Señor y riela en las lágrimas de Su Madre. Todo lo inunda una lunática claridad —tenue, sua- ve y fresca claridad, claridad musicalina, claridad dulce y tierna como los trinos del ruiseñor, el dulce y tierno cantor de la noche; mágica claridad que hace vagorosos los contornos, y etérea a la materia, y fantástico a lo real, y ágiles, sutiles, impalpables, Auídicos, a los cuerpos, y pone un momente de olvido en la vida.
DE LA GRACIA E 135 Claridad difusa que no penetra las cosas, mas sobre ellas se desliza y las diluye... Al claror de la luna del Parasceve, acállanse los rumores de la tierra y vibra en los aires una música argentina, ultramundana, celestial, música celeste y blanca; el horizonte no contenido ni limitado ya por las perspectivas urbanas, se extiende, se dilata hasta el infinito en una transparencia luminosa y melodiosa. El mundo parece transformado. Nácenle al alma alas... Nácenle al alma alas. El mundo parece renovado. El alma es ingenua y niña; y el mundo está como en la infancia... -Por el mundo, el alma vaga y vuela... Ya no hay calles, ni casas. Toda la tierra es hogar. Toda la tierra es un camino hacia Dios. Ya no hay vulgo ni vulgaridad, ni villanía, ni vileza. Todo es cumbre, todo es alma, todo es amor. El cielo ha descendido a la tierra. La tierra se ha hecho cielo. Todo es cielo... Todo es cielo en esta noche primaveral. ; Cuatro noches hay en el año... La noche estival, noche del Precursor, noche de las fogatas pueblerinas, la alegre noche de San Juan. La noche otoñal, noche de la Muerte, noche de los fuegos fatuos, la triste noche de Difuntos. La noche invernal, noche del Nacimiento, noche de la estrella guiadora, la Noche Buena del Niño de Dios. Y la noche primaveral, noche eucarística, noche de
A E 136 : DE LA CIUDAD Oración y Pasión, noche de luna, de la luna pascual, noche santa del Hijo de Dios. «.« Todo es cielo en esta noche primaveral por virtud del milagroso claror de la luna del Parasceve. En un rayo de luna tal vez descendería el Angel que en el Huerto confortó a Jesús. | Y en sus rayos de plata, la luna del Parasceve, lleva prendida el ciclo aureo de los tres jueves del sol primaveral. Tres jueves hay en el año... Jueves Santo de la Resurrección, Jueves Glorioso _de la Ascensión, Jueves Sacramental del Corpas Christi. La luna de Parasceve teje y borda con su lunática luz la bella teoría de los tres jueves del año que iluminan al alma, más que en la tierra relumbra el sol. ¡Luna del Parasceve, que hiciste de la noche díal ¡Noche luminosa y clara que tiene la diafanidad, la transparencia del día, y el encanto melodioso de la noche; noche que "no es noche ni día y lo es todo", porque está bañada en una luz única, luz de eterna vida, como es luz de eterna paz la luz de la Noche Buena! ¡Oh luna de Parasceve, luna visperal, tú eres la preparación santa, el introito sublime del sábado del espíritu, que es el sol de la verdad! Quoniam Parasceve erat. «..Todo el cielo se ha hecho luna... El cielo se ha teñido de plata... Y la plata del cielo se ha tornado vio-
sx E DS DE LA GRACIA leta... La celeste blancura ha quedado un instante sim luz... Una luz más clara, menos alba y más aurea se anuncia... : El noctivago peregrino, que ha pasado la noche siguiendo el curso del río, por el paseo de las Delicias» se dirige hacia el oriente... | Desde el prado abrileño divisa a la Giralda, envuelta en una gasa levemente matizada de rosa... A lo lejos, muy lejos, percíbese un confuso rumor, rumor de muchedumbre... Saetas... cornetas... Una saeta reza una oración... Una corneta toca a diana. ¡El sol! El ruiseñor ha enmudecido y la alondra empieza a: cantar. Ha salido el sol. El triste sol de Viernes Santo, que: tornóse cárdeno cuando murió Jesús... : Reliquias de la Semana Santa Parábolas y misterios Lo que le sorprendió al extranjero aquel no era el bello desorden en la procesión de los misterios, ni el artístico anacronismo en la presentación delos pasos. “Todo ello tenía el encanto, la gracia de la tradición y de lo ingénuo. / Lo que le extrañaba era que las cofradías que hacen estación durante casi toda la Semana Santa, se limitaran, con una sola excepción, a los momentos de la Pa- ; ' y A ra 4 ¿ : , hr” ? . E EN J A dy ) 4 ae AE a IE 3 He y SON hi NS y z A Ad E y dr e > A ea $ LO A POT TA 5 A AN y BA WIE) J E MENU e E LS A y A A A ES k 54 Y ALA ES A AA EDO AAA AAA A E A ALÍ A ios ds Pi E EI A TA A e,
AJA DE LA CIUDAD 16 los trinos de un ruiseñor, y se hizo musical... Y fué... ... Y fué el eco y el reflejo, la apoyatura ténue, muy ténue, de un espíritu pleno de espiritualidad, de un espíritu almo, de un espíritu albo, como un alba que nunca fuera aurora... Y la musa del alma fué despertando al delicado y dulce son de unas rimas que rimaban la infinita melancolía otoñal de un alma .siempre en primavera; de un alma silenciosa y soledosa, soñadora de los más lejanos ensueños, sensitiva de las más íntimas emociones, de un alma de poeta, del Poeta, del Poeta del Ensueño — Juon Ramón Jiménez... Otra vez el milagro... El milagro, ¿por qué? El mi- , lagro, sí, porque es un misterio... Un misterio, ¿por qué? ¿Por qué no ha de ser la musa del alma andaluza la musa de Gustavo Adolfo y Juan Ramón? Yo creo que en las poesías —en la poesía—y en la prosa —en la vida— de estos dos poetas, es donde se ha realizado el milagro de revelarse en toda su plenitud el misterio del alma andaluza... «Por lo menos, siempre habrá un Ea siempre habrá un misterio... El milagro de la gratitud - amor que admira y recompensa... El misterio de las coincidencias - amor que se hace universal y eterno, al salvar las - distancias del espacio y del tiempo... Un monumento que:se levanta al más lírico de los románticos, al más poeta de los artistas, al romántico más moderno, porque fué el que más amó... Y un homenaje que se proyecta al más lírico de los modernos, al pocta más artista, al artis-
DE LA GRACIA , 239 ta más puro, al más primitivo y al más nuevo, al más ro- ; mántico de los modernos, porque es el poeta que más ha 5 ÓN soñado, porque es el artista que más ha sentido, el hombre que más ha sentido sus ensueños... AS Sevilla... Huelva... Gustavo Adolfo... JuanRamón... - Por Gustavo Adolfo voy hacia Juan Ramón... Y he de ir no con mi prosáica presencia, “sino con mi más puro anhelo, con mi emoción más bella, con mi E más bello ensueño... He de ir con el alma en romería... "En una dulce a de ilusión y consuelo." ; E “C "e A nó . E PAS > A rr CE cy» A El trébol de la noche lunática ab A J. El ensueño Ea Ella era... E > Ad ÉL un poela que amó el ensueño, que des preció la vida, y a quien la vida castigó desposándale para siempre con el ensueño. (7. Francés). E Quisiera A .. Adivinar en el poeta al hombre, - y en el hombre al espíritu, al Poeta. Adivinar por el corazón y con el corazón, presentir: presentir el corazón q - del Poeta, y sentir con él, y con él sentir cómo circula . Po Ñ ¿ , Tí - EN EN y +: ye LA n] a Re MAA AS E ed . Pe a EN OrESe . Le kl sangre, y cómo rondan las ideas, cómo la sangre se ES hace ritmo, y cómo rimán las ideas. Y de este modo, Ez ES: - Pladosamente, sin curiosidad — sin esa curiosidad inútil, E d- Anteresada e indiferente—allegarme al santuario de su E alma con la fiel y fervorcsa devoción de un creyente, AT 3 Con la cariñosa y,compasiva solicitud de un amigo, de 08 Un hermano... y ¿Quién conociendo a Juan Ramón no lo reconoce E io CU j 23
A ¡e ETT a A RAR TAO e o e e XK Ca pra sd AA ha a A A a pe 2 A ES É * A Y 240 “DE LA CIUDAD como a un amigo, como a un hermano, como a un hermano sabio y bueno? | ... Y amicalmente, Íraternalmente, preguntarle: RAN ' «Poeta, ¿ E qué tienes que estás llorando? : se a R. Do: Poeta, quisiera ser vate para adivinarte, 3 ds Ñ e Poeta amigo, poeta hermano, dime: ¿Qué hado inre fausto—qué hada malhadada—al no dar vida a tus sueños, hizo de tu vida un puro ensueño, y de ti mismo un soñador? ¿Algún día has realizado lo cotidiano? ¿Cómo 3 fué el dejar de ser niño, y... quedarte siendo niño para siempre? ¿Fuiste joven alguna vez? ¿Y todo ello cuándo fué? ¿Fué antes de la vida o en la vida, en otro 'mundo o en éste, o fué...? Nada sé. Nada quiero saber... Quiero adivinarlo todo. : e á ll. La emoción E «Por la emoción la vida sí, la vida; porque la vida ¿qué es sin la emoción? Bienvenida emoción, si nos anegas, en suavidades de melancolía; tres veces santa la hora en que nos ciegas, sea tu nombre pena o alegría.» (G. Martínez Sierra). Quisiera adivinar... Adivinar en lo que he leído lo que no he leído. Adivinar en la poesía la vida, y enla vida el alma, la poesía. Adivinar por amor y con amor,
"DE LA GRACIA 9244 intuir: intuir el amor de la poesía y fruir la poesía con amor, con amor pasional y con amor platónico, con el amor que se tiene a las mujeres, con el amor que se tiene a la mujer, a una mujer, a la mujer que ha dejado de serlo para ser eterna, para hacerse musa y elevarse a poesía. Y de esta forma, puramente, sin vulgaridad, adentrarme en el misterio de la vida de su poesía, como si ella fuera la vida de nuestra amada, con la casta delectación de un amante, con la sobrehumana inquietud de un lírico enamorado, de un romántico amador... ¿Quién, al comprender la poesía de Juan Ramón, no se queda prendado de ella, y en ella aprende, y en ella idolatra, y a ella adora como a la ella de sus amores, como a una novia, como a la novia virginal y siempre amada que nunca desposamos? Y rendidamente, fervorosamente invocarle con las palabras de la salutación poética: «¡Divina Poesía, tú sola me sostienes!» Poesía, quisiera ser poeta para ser tu adivino. Amada mía, dime: ¿Eres mía porque no lo fuiste nunca? ¿Vives porque te sueño? ¿Eres mi musa porque no fuiste mi mujer? ¿Te sueño porque te amo? ¿Eres mía porque te amo? ¿Te amo porque me amas? Perdóname, poeta. Invocaba a tu amada, con palabras mías... Llamábala mía... Y es tuya... Perdóname... Estaba emocionado; y la emoción no distingue de suje- TOS... : 16
242 LA DE LA CIUDAD: "Tu amada se llama Francina, Rocío, Estrella... ¿o se lláma con un nombrz sobrehumano?... Francina, Rocío, Estrella... eson tres personas distintas y una sola musa - verdadera, o son tres musas y tres mujeres, o su ilusión: no tiene ninguna realidad, o es...? Nada sé. No quiero saber nada. Quiero O todo. - lll. El encanto Esta es su ae conquista... Ha. llegado a conseguir musicalidad perfecta, que hace inútil el comentario técnico y muy difícil el sentimental, porque más que a juício, da margen, como una página de Schumann, a divagaciones y ensueños. (E. Diez Canedo). Quisiera adivinar... Adivinar en el verso lo vertido; en la transparencia : . del vaso la diafanidad de la vis y dela vida. Adivinar en el ¿rie la emoción, y en el artista el ensueño, y en el ensueño y en la emoción el encanto inefable, el alma del «espíritu, la poe:ía. del poeta. Adivinar por la gracia, y E _con la gracia del éxtasis; vislumbrar y predecir; admirar y exaudir, a través de la forma transparente el sentimien- to elegíaco y la idea lírica, el sentimiento sentimental y «sensitivo, la idea ideal é idealista. ¡53 Y de esta suerte, plácidamente, sin importunidad, arrobarme en el milagro de su arte, con la serena, persuasiva alegría de un iniciado clarividente, con la sa= bia ingenuidad de todo aquel que goza el mágico dor 3 de crear y revelar... E | 4
DE LA GRACIA -243 ¿Quién al penetrarse del arte de Juan Ramón no se cree artista, no se compenetra con él, y se considera dotado de un maravilloso poder y llamado a un magno destino? - a «Apolo entre su sangre, radiante de armonia!» Arte, quisiera ser artista, para artizar. Artista soberano —consciente de lo inconsciente— díme: ¿Cómo es tu arte? El arte tuyo, ¿cómo es tuyo? Arte inefable, personal y único, impar entre impares. ¿De qué cielo tragiste su secreto a la tierra? Ruiseñor y luna, flauta y arroyo, árbol y flor, rosas y sol, primavera y otoño, pino y rosas, aurora y ocaso, rosas... ¿Qué di- -vinidad te hizo adivino? ¿Qué mujer te hizo poeta? ¿Qué Cosas, qué ideas, qué sensaciones, qué amor te hizo el artista de la fragancia, del matiz, de la armonía? ¿Cuál fué el maravilloso don con que te dotó el Espíritu Santo? Esto si quisiera saberlo; no por mí, sino por los otros; no para mí, sino para los demás... A mí me basta con el ensueño de tus ideas, con la emoción de tus ora- , - ciones, con el encanto de tus versos... | Los otros, los demás... Pero no, no lo reveles—caso / Que tú pudieras... Quien no te admire, ¿qué necesidad Mene de enterarse? ¿Puede explicarse. lo inefable? Y a y : Quien no siente ni sueña, ¿para qué le serviría el saber? * S ¿Habría de gustar lo que sólo un alma pura o una buena voluntad pueden gozar?... Toda glosa del arte es prosa. La paráfrasis de una poesía, o es otra poesía, O ada... 1 A E A, A
MN +A E TAR 244 As DE LA CIUDAD Nada sé. No quiero saber nada. Quiero adivinarlo todo. IV. Lo inefable El tríptico de Juan Ramón—azul de ensueño, rosa de emoción, áureo de encanto —queda inacabado... Por entre los trazos de la pluma vése la urdimbre de la voluntad... El cuadro no es siquiera un boceto, ni un esbozo, ni un bosquejo... En verdad os digo, que Juan Ramón Jiménez es inefable... La imagen melancólica del poeta elegíaco Juan Ramón... ¿Cómo será? ¿Cómo será Juan Ramón? No lo FRabía visto nunca. Lo había entrevisto a “través del retrato que le hiciera el pintor más luminoso de España; lo había entrevisto a través de sus versos, los versos más apenumbrados que se han musitado bajo el sol de Andalucía. Nunca lo había visto cuando preguntaba: ¿Será como el "otoño, triste príncipe, de ojos celestes y cabellos áureos"? ¿Habrá en sus ojos como "una visión profunda de horizontes, abiertos, visionarios y lejanos"; y su barba será rubia como la de un Cristo norteño? Yo no sé cómo será... Pero sé que es un espíritu tan espiritualizado y espiritual que ya sabe y siente y sufre el angustioso desdoblamiento de su ser; sabe ya que el cuerpo es cuerpo y el espíritu espíritu; siente ya a su carne como no suya, como algo enfermo que no cesa
DE LA GRACIA : 245 de atormentarle; y sufre al cuerpo como algo extraño y pegadizo, que se arrastra y se deshace... Figuráos un espíritu que para andar por la tierra tuviera "por piernas dos jacintos" y para plasmar la materia tuviera "por manos dos lirios", ¡Pobre Juan Ramón! ¡Cuánto sabe y cuánto siente y cuánto sufre! Su dolor es un dolor sobrehumano. Juan Ramón ha llegado a la cumbre... Y allí sabe, siente y sufre el augusto dolor de quien se juzga responsable de toda su vida y asume en sí toda la responsabilidad de su destino. | «Yo solo soy culpable de todo este fracaso.» Heróica responsabilidad, que no se indigna, ni se aflige, ni se excusa; que lo comprende todo, y todo lo perdona, y se resigna a todo. ¡Oh dolorosa angustia de todos los redéntores! ¡Oh pena purificadora y redentora! ..mi hogar es mi pena» z eternal Hacerte hombre... o hacerte, de una vez para Siempre, espíritu puro. ¿Cuándo serás todo azul? Entre tanto... Medroso de la vida, "como una violeta", mora - en su torre de marfil, en su verjel cerrado, "como una .embalsamada y cándida azucena". ..S0Oy pobre y soy poeta Dos en mi blanco pegaso la fortuna.» Su frente pensativa "tiene luz de luna" y en su sensitivo corazón "trina un ruiseñor"; su llorar es de agua ¡Pobre e Ramón! ¡Quién te pudiera salvar: darte la salud - temporal—, o darte la libertad—defnitiva y RO e UNTUTDA eS A AS LAA FUN A A e MS ea a IA 1 y S : PA Ñ y AAN NA yA Ne ¿E A
EA p3S : DE LA CIUDAD nostálgica de fuente, y, su sonrisa, la pálida sonrisa de una rosa septembrina. “Tiene un libro de Samain y un libro de Francis James. Sus manos acarician un libro amarillo —el suyo. Y por la mente revuelan, cual mariposas de oro, versos de Heine, Laforgue y Verlaine, de Fray Luis de León, Santa Teresa y San Juan de la Cruz, de Ruben Darío... Tiene un retrato de mujer querida, y algunas flores que envuelven en fragancias y colores "estos romanticismos de su vida". Tiene un piano y una flauta... Tuvo un bandolín... Algunas veces oye sonar, fuera de sí, un organillo y un tamboril... Lleva en el alma a Schumann, y recuerda que Beethoven lloraba en el piano de ella. Vive en una estancia de tules azules. Algunas viñetas, antiguas, algunas estampas románticas, marinas de ensueño, paisajes a lo Bócklin..., son cual ventanas al reino de las quimeras... Durante la noche, una lámpara maravillosa envuelve en una misteriosa penumbra a la estancia, Un balcón abierto, que da a un jardín lejano, a un lírico paisaje, Cuando la lluvia cae y hace frío, la cristalería, brumosa y perlada, se cierra a lo exterior y se abre a las regiones ignotas... Tras ella el poeta "medita, canta, lee"; y por las avenidas de su ensueño se va a... Fuera de ella, el mundo —si el mundo existe. Una senda de paz... un sendero contradictorio y confuso... En el cielo, las estrellas, la luna... En el horizonte, el crepúsculo auroral o vesperal. Un jardín, un parque, un: huerto, un valle, una campiña... A lo lejos una ciudad +
-- cúpulas y miradores, torres y campanas. Un estanque - —espejo de ctros parques —, un arroyo—estribillo de otías músicas—; acaso un río, acaso un lago... A lo lejos, el mar. Y a orillas del mar, el corazón se va hacia cuando niños descubrimos en un mágico libro de cuentos. de colores. Y en un ensueño real, voy colmado de gracia, soñando, sonriendo... Aromado de rosas. «Mi paísaje es mi alma...» La musa musical de su poesía nostálgica Fragmentos de una divagación escrita en el album de Conchita. Amores de Palacios Esta música que locan en la velada... Una vez, allá en Sevilla, varios jóvenes, por homemaje al poeta, quisieron formar un florilegio de sus poefas y regalar a todos con el concierto de su música...” : Hubo entonces más sonoridad de cosas que ritmo Anterior, más rimas que armonía, "más música de bocas y b " e S ” yv . que de almas"... Quizás sobrara el público; quizás hubiera literatura. Faltó, en cambio, la música del corazón O $ ved cómo ahora tuvo lugar la compensación y fueel E ron colmados los votos de aquellos fervorosos anhelos. til beethoveniana, digna de ser Reina en una Corte de Amor. Mujer, que por rimar con las: mentes inquietas de los amigos del poeta, dejó penetrar en su claro y sa- De A 2 579 as Todo ello fué por obra y gracia de una mujer, gen- - » 4 pa e *, Eo A DAA O E ae A E a E aa E UA
954 DE LA CIUDAD Mujer, ¿no conociste a tu poeta, desde su penumbra, romántica e ingenua?... Cuando un soneto era un envío galante de amor, y los labios recitaban galanos romances de gloria, y en mitad del pecho una oración palpitaba como la caricia de un escapulario... Era entonces la primavera del sentimiento, y la vida tenía paisajes... Y había paisajes en el corazón... Era la juventud... Juventud que en los otoños gustaba de los re.. “cuerdos sentimentales y a la luz de la luna soñaba los nocturnos de Chopin y de Musset... Hasta que un día, _en un jardín, el poeta enfermó del mal de amores, enfermó de enfermedades de belleza... ¿Y no lo compadeciste desde entonces, mujer? Cuan- - do ya el poeta, no más que poeta era—triste príncipe de otoño, sólo por la divina poesía sostenido...—Ya en su - Jardín sólo quedan hojas verdes, que el otoño amarillo _ dora con palidez de ruínas... las rosas de cada día son como versos accidentales; y las rosas de septiembre, _cual un perfume de nostalgia... Las baladas de prima- _vera se han ccnvertido en baladas para después... Del amor, únicamente perdura, como un añorante símbolo, el diálogo de la flauta y el arroyo... Y todo lo demás — la realidad y la poesía— es una pura, intermedia, lamen- _table elegía. La musa de ahora se llama melancolía. Tu poeta, mujer, una vez dicha su melancolía, vaga ahora por entre el laberinto de sus emociones... "Laberinto" llama a su nuevo libro Juan R. Jiménez, el poeta inefable... El poeta inefable y nostálgico ha IP, dani A is E A 1 A o Ñ ll A Vi A DN A NR é : E Y s 1
DE LA GRACIA 225 “ción — jsu vida!... Y la emoción, emocionada, ha perdido la unidad poemática de otras veces... La emoción se ha divertido en sensaciones... Y el alma, jugando, jugando con ellas, se ha transformado en mariposa, se ha convertido.en sensación pura... | ...Las sensaciones son caminos del azar, que ni empiezan ni acaban; ventanas abiertas al misterio, por donde nadie sabe qué ha de entrar... Y el poeta nostálgico y sabio ha gustado seguir, como los niños de los cuentos, las sendas que se entrecruzan... y por donde no se llega sino al encanto encantado de algún encantamiento... En este laberinto de ahora, el poeta sabio y sutil, oyó una voz de seda que trajo a su memoria un cuadro de Watteau; y halló un raro y rico tesoro, de oro de so!, de plata, de luna, de gemas del espíritu... Y como siempre, siguió ilusionando a la luna visionaria, urdiendo quimeras a su luz, y con su luz, fantasmal y fantástica; y musicando la melodía romántica de esos momentos fugaces y eternos de la aurora lunática, del crepúsculo .. del ocaso... del sol.. Y gozó lo que no siempre es posible en la tierra—la bienaventuranza de la amistad bienaventurada;—y supo hallar gozo en el doloroso nunca más... El poeta sutil de Andalucía pasó por Sevilla./, y de Sevilla "se llevó en el alma un penetrante olor de jazmines... Y así fueron artizadas las varias partes de este libro; y dedicadas con esas bellas dedicatorias del poeta, en las que el poeta ofrenda toda su alma... Y dejado ahora más que nunca fluir libremente a la emo-
a propósito del poeta que hay en ti. Al llegar aquí ex- «perimento lo vano de mi intento. El poeta que hay en 41 es inefable... Perdón. de BP Ma ¿berte mostrado, con mi loco empeño, lo inútil de mi es- Áuerzo... 2006. - DE LA CIUDAD — Mujer, este libro va dedicado a ti. Para que tú lo leas en el jardín, te doy este libro... La ofrenda Juan Ramón, perdóname que haya intentado hablar Perdóname tú, lector; perdóname tambien por ha- Los poetas del campo y la ciudad «Del solar sevillano» y «De An- . dalucía» | ...José Muñoz San Román... Felipe Cortines y Mu «rube... / Mr He aquí dos sevillanos "poetas de Andalucía”. 1 Toda la poesía de Andalucía— que es llena. de $ gracia y por la gracia es creadora— : el alma de la poes sía andaluza y la forma andaluza de la poesía, vive €M los versos y anida en los libros de estos dos poetas, que z 3 por ser de Sevilla y poetas de ella, pueden ser llamar dos poetas de Andalucía. - Es Muñoz San Román el poeta campesino y Pu* “blerino, que va a cantar el dolor de la zarza 19 5 ' i ' .
- DE LA GRACIA ROA 7 y la paz del remanso, y las rosas del amor, a la ciudad. Cortines y Murube es el poeta ciudadano—ciudadano de la urbe patriarchalis, ciudadano de la civitas civilitatis, ciudadano de la civitas Dei—; es el poeta e, ciudadano que va a buscar en la campiña símbolos para sus poemas e imágenes para sus rimas. Porque fué del pueblo a la ciudad, pasó por el campo Muñoz San Román; y porque fué de la corte al cor- Hijo pasó por el campo Cortines y Murube. Aquél trajo : consigo su ingenuidad, y éste llevó consigo su cultura. Y ninguno de los dos perdió en el camino, o dejó olvidada al borde de la vida, la buena voluntad —la bondad e buena gue Dios puso en sus corazones al hacerlos poetas. Poetas _qué dicen ie. a a los labios rojos y a - los ojos negros de las sevillanas; poetas que entonan ro- -Mances a este cielo y a esta tierra y al agua musical de - sus fontanas. Poetas de Andalucía, que es tierra de mo- 105 y es tierra de María, que adoran a la Virgen de los Reyes" y pasean por el barrio de Murillo, Poeta serrano. de la Pascua florida, dulce cantor del Cantar de los cantares... Poeta de las marismas y de los toros bravíos, recio cantor de las hazañas de España. Poetas de Anda- - lucía porque son de Sevilla y. Sevilla el verbo de sus Poesías, . Andalucía... Sevilla... Poesía... Y es poeta aquel que exprese en verso el ritmo de estas ideas. Por eso Son. poetas Cortines Murube y Muñoz San Román. O: E | 7
258 Eo : DE LA CIUDAD Vive San Román, como ho del pueblo, con la esperanza redentora de una humanidad mejor. Reposa Cortines y Murube, cual un hidalgo de antaño, con el recuerdo glorioso de una patria inmortal. Tienen los versos del uno inquietudes y anhelos románticos, que sonarían a gritos de rebeldía si no los dulcificara una profunda resignación, que sería cristiana si no fuera tan oriental, Tienen los versos del otro una clásica serenidad, que sería helénica si no fuera cristiana. Trasciende de las poesías de aquél un profundo calor de humanidad y son sus estrofas como flores regadas con sangre y con lágrimas, que tienen fragancia de flor de caridad. Ilumina éste sus poesías con los resplandores de su fe; y hay en sus estrofas unción de salmos y excelsitudes de himnos. Gusta Cortines de enaltecer la memoria de sus antepasados, de exaltar las cosas que tienen el prestigio dela tradición, de cantar los paisajes de su patria que han sido el marco y la escena de los héroes y de las «gestas de su historia, Plácele a San Román llorar con los tristes su tristeza y socorrer a los pobres en su pobreza; recoger y traducir, embelleciéndolas con su arte y con su arte consolándolas, las cuitas de los cuitados, y dar su corazón, hermano de todos los seres, a todas las cosas ya todos los hombres, sus hermanos, en una bella comunión, en una santa fiesta de paz y de amor. "He aquí el misterio de la poesía de estos dos poetas
Y] $ PORN 3 a To ES DH LA GRACIA 259 de Andalucía, que han venido al mundo en esta nuestra edad, para cantar la Sevilla de la fama legendaria y la Sevilla del ensueño futuro. Nueva «glosa del dolor» En torno del bueno, del bondadoso Muñoz San Román se ha pretendido hacer el silencio... No es extraño... Los que envidian su gloria saben demasiado que su alma sencilla y clara, incapaz de mal pensar y menos de hacer mal a nadie, deshecha siempre en alabanzas de todo, ha de sufrir calladamente los desprecios de los que no supieron apreciar el puro valor de su arte, el noble desinterés de su vida. A la adversidad de su destino y a la de un medio —el del periodismo —que no es el suyo, se ha venido a sumar ahora la animadversión de los mismos que con él profesaron en la orden excelsa de,la gaya poesía... "Humilde y pobre: mi se humilla ante el oro deslumbrante, ni la pobreza le conturba el alma..." Y eso no se lo perdonan los que sólo medran a fuerza de adular... y murmurar... En torno del abnegado y fiel Muñoz San Román se ha intentado producir el vacío por algunos de aquellos a quienes él alabó tanto... A pesar de todos los pesares la flor flagrante de su alma trémula, anhelosa, palpitante, estremecida — flor natural de su inspirada y amable poesía—no ha de marchitarse nunca, mientras haya rosa en los rosales... No ol rosas sin espinas: pero también las más espinosas s 3 las de más penetrante y sutil perfume.
260 DE LA CIUDAD Sus canciones, las dulces canciones de los pascuales días: —días de la Pascua florida, de la Pascua de las lenguas de fuego, de la Pascua de los copos de nieve - - serán recordadas con cariño siempre que en el tiempo de las vendimias las almas sueñen entonar de nuevo la riente Canción de Mayo en el renacer de una nueva : Primavera. - De sus versos —que se lean hechos con Meios del sol y el aroma de las flores y el murmullo de las fuentes, versos para ser cantados al son de una guitarra vie- ja—trasciende el encanto suave de una mágica virtud, que no poseen los versos retóricos de los. poetas académicos: la gracia seductora, simpática, atrayente, comunicativa, que congrega y acuerda a las almas. Vano será, pues, el empeño de los que envidiando la gloria del cantor de la Pascua, - intentaran oscurecer, amatar el brillo de su fama. prás a e El nombre y el renombre—la nombradía—de este "joven pastor nacido en una blanca aldea" —recostada entre la ribera del Guadalquivir y las ruínas de Itálica— han traspasado la Mariánica y los Pirineos y han encontrado una resonancia cordial en las tierras hermanas de las penínsulas mediterráneas ys en las tierras filiales del mundo trasatlántico. Des Ello ha sido sin la prematura gloriola de los niños prodigios, ni la estela persistente del hondo surco que van abriendo los hombres tenaces. El halo brillante de su obra no nace de ajeno reflejo sino de su propio res-
DE LA GRACIA ba ; 961 plandor; es como la añadidura de su buena voluntad, perennemente bella en medio de un afanoso vivir por - ganarse la vida. - Sólo "cuando ya estaba bien entrado en. la mocedad" fué cuando se supo poeta, y se reveló como tal; cuando descubrió al poeta que dentro de sí llevaba. Entonces se hizo el milagro: sintió que al alma le nacían alas 3 y que el ccrazón latía con música. Una rosa le enseñó el ritmo del verso, y en el camino—de la aldea a la ciudad— aprendió a rimar las estrofas. Desde enton- - ces nada de lo que ha poetizado merece el olvido, y muchos de sus poemas son dignos de ser recordados con y fervorosa emoción. S ahora que en esta nuestra Sevilla — "que hace los hombres y... los aburre" —se pretende por alguien llevar ei demonio de la tribulación al espíritu de este romero de amor, y de amor mensajero; ahora que el pe- * ligro no es ya un vano presagio para el que ayer espe- _ raba paciente el milagro del Cordero Pascual, y hoy "aspira con santa porfía a ser agrio y recio como el árbol solitario; ahora, y mientras florecen las rosas de su rosal, recordemos lo que debemos a este trovador aldeano que ha fundido én su.pecho el fuego de Prometeo y las lla- - gas de Job, con las llagas y la llama del hermano de Asis; recordemos con gratitud la regalía con que nos en-. nqueció el caballero enamorado de la dulce harmonía, de la gracia plena, de la serena poesía. Recordemos las ilusionada mariposas del amor, que
262 : DE LA CIUDAD un día revolaron por sobre la zarza florida del corazón y luego se reflejaron en la quietud encantada de un remanso y más tarde se iluminaron hasta inflamarse en el incendio de este nuestro sol - sol de belleza y sol de justicia — del solar sevillano, ... Y para gozar del recuerdo - cuando nieva o mientras dura el tiempo seco-—nada mejor que el presente primaveral de ese libro en que la evocación se enlaza y penetra con la emoción de lo actual y el ensueño de lo porvenir... Las flores del zarzal han dado sus matices y sus perfumes, su esencia, a las canciones dolientes de ahora; y con ellas nos han llegado los ecos del paraíso perdido, donde una vez—por la noche buena, por la pascua florida, oen una noche de San Juan —se remansaron el pozo de las aguas dulces y el agua clara de la fontana — la fuente milagrosa que apaga la sed del olvido y el fue- * go vivo del amor... Por entre los ecos y las canciones se eleva el tenue suspiro de los madrigales de los veinte años — rosa y miel, risa y beso, suaves lágrimas... Y en el principio, el vaso mirífico de la estrofa soberana, los sonetos de la plenitud espiritual; la psyché requiere ya un cáliz más profundo que el de la corola donde libaron las mariposas de abril. Este libro del solar sevillano—publicado en París — debemos .venerarlo como la federis arca de los tesoros, la quintaesenciada síntesis del espíritu, el coro- A A
DE LA GRACIA 203 namiento supremo de la obra de José Muñoz San Ro- _mán, el poeta soleado, hijo, como el cantor de Mireya, - de una razada solar. Al frente del último libro de San Román, la pluma . galana de Gómez Carrillo nos ha dejado trazado, con gentil maestría, el retrato del poeta más representativo de la honda melancolía de la Ciudad de la Gracia, de la' triste sombra violeta que proyecta en las almas el alegre sol del medio día... Mientras florecen «las rosas del rosal» José Mudéz San Román es, ante todo, un poeta: un "hombre que todo lo vé en imágenes, que todo lo concibe en ritmos". Su prosa — luminosa, brillante como el esmalte de nuestros azuiejos, polícroma como las vidrieras de nuestra Catedral —- apenas si es prosa; repujada y pulida por de fuera, y por dentro encandecida, da : la sensación de que de un momento a otro ha de ani- -marse y saltar con los giros y las figuras de esa danza sonora que al aquietarse cristaliza en la forma del verso. Diríase que sus frases "son versos en vía de formación". En estos versos que huelen:a tomillo y a romero, a nardo y a jazmín, se' transparenta todo el alma del poeta; y a través de ella, a través de los vuelos de su cora- -zón, se perciben las voces misteriosas, inefables, con. que las cosas de este mundo... y dal otro, hablan al hombre que vive en mística comunión con la naturaleza. Nuestro poeta es un poeta de estro lírico —lirio y lira; _ para él todo lo que le rodea es una anunciación dele
270 ASS DE LA CIUDAD Aunque el poeta ya no escribiese más, bastaba su poesía en alabanzas de Sevilla para que viviese eternamente entre nosotros. Un verso cualquiera de cualquiera de las estrofas de esa canción dice más del alma de la ciudad del Guadalquivir y de la Giralda que todos los elogios que pudiese soñar este humilde divagador por la Ciudad de la Gracia. «Nuevas rimas» Felipe Cortines y Murube es un poeta sencillo y sabio, que en versos clásicos ha vertido la esencia de un alma moderna. Moderna, por las sensaciones que recibe y describe; por los sentimientos que atesora, tradicional. Es un alma de poeta campesino, cristiano y español. Su cultura literaria en nada ha empañado la divina pureza de la poesía—esa pureza de visión y emoción, esa ingenua transparencia, que es el arte del poeta—; antes bien, ha servido para hacerla más pura, para depurarla más y más. Los libros y el campo han sido casi los únicos amigos que le han acompañado y consolado en la triste soledad de su vivir. Aquéllos le enseñaron a amar las glorias de su patria. En éstos, aprendió a gustar los encantos de su tierra y de su cielo. Y su corazón creyente y enamorado, de peregrino, cuyo norte es la belleza, guarda de amores un afán imposible y una luz celestial. Y como todo ese caudal de lecturas y de experiencias, de ilusiones y de afectos, ha sido encauzado, por el sufrimiento, y por el sufrimiento depurado; como ha sentido hondamente y ha tenido la virtud de revelar con
2 DELLA GRACIA S 211 sinceridad y emoción contenida cuando ha sentido, Felipe Cortines es un poeta. Un poeta que además hace muy buenos versos. Esta es su desgracia y su fortuna. Un poeta que ha llegado a escribir un buen verso, es algo que sobrevive en el mundo. Tú pasarás, mujer, y de ti solo quedará como mágico recuerdo, para siempre, inmortal, vivo, tu nombre j en el joyel fragante de mis versos. Y cuando todo pasa, y cuando tantos seres huma- - nos apenas si viven una pobre vida, ¿sería piadoso que un hombre gozara dos veces de la vida? No, poeta amigo, no. Es triste, pero está en el orden; el hombre que lleva en sía un poeta, y quiere que el poeta viya, ha de 1759 resignarse a sacrificarlo todo por él; ha de morir para ee, el mundo y renunciar a sus pompas y vanidades, a me- E > nos de renunciar de una vez ABAta siempre al título sa-' crosanto de poeta. Por tu camino, poeta, por tu camino. SA quien te al diga: ES ¡Así no medra, ni te elogía nadie! DES, - Contéstale, de nuevo, alegre y tímido: ha p + den «Con el mundo interior que llena mi alma ea: voy siempre distraido..: rro AR ¡Perdonadme, señores!» AN e Y... a seguir tu camino. Meca "Nuevas Rimas" es un libro de poesías sinceras y 8 7 sentidas, es un libro de poesía. Todo el libro —desde So
279 : . DE LA GRACIA hd el título hasta el índice= es un verdadero acierto. Y como el secreto del arte consiste en acertar con la for- “ma que exprese bellamente lo que tonfusamente palpita en la vida, este libro de poesía es asimismo un libro. de artist. ..Rimas"... Estamos en Sevilla, .en la patria de ES Y Elan es Felipe Cortines. Otras rimas de este poeta "de Andalucía" han hecho que estas de - ahora sean "Nuevas Rimas". Ved ahora el ritmo de «estas Rimas. El poeta, al surgir a la luz, por movimiento instintiyo, dirigiría su mirada a lo alto, como niño que, al desertar, extiende alborozado sus manecitas hacia la luz. Y en sus primeras estrofas cantó el sol de este cielo andaluz, Después, ya en el camino, los ojos tornaríanse hacia el suelo: había que buscar la senda de la vida... Y los olivos, los pinos, las acacias, las. viñas, las marismas, los cortijos... —los presentes de esta tierra andalu- -za—, formaron el paisaje de su.ruta y fueron los motivos de sus inspiraciones. Un descanso, y un recuerdo. pia- : “doso a los que dejaron en el ambiente espiritual de su patria la melodiosa vibración de sus decires, cuyos ecos guardan, como un emblema, la guitarra y la campana. * Al final de su primer libro de versos, el poeta o vibrar la lira de su corazón. | Luego, como un intermezzo na las Rimas; un Poema, 61 Poema de los Toros: de los toros fuertes, nobles y bravos; de ese animol— símbolo que está pi- «diendo una plaza entre los cuarteles del “escudo “de
DE LA GRACIA - : 273 nuestra bandera española. Ahora, "Nuevas Rimas", y el poeta recorre de nuevo la escala de sus temas favoritos. : - En el plan del nuevo hbro el método se invierte, y es natural. Primero, lo exterior: el cielo, la tierra, la pa- “tria... Hasta que, por el dolor, el hombre se halla a sí - mismo en el interior de su coraZón. Cuando el hombre se ha hecho presente de ht mismo, ¿Una nueva vida comienza para él. La vida de las horas místicas, en que todo es vanidad, y de los momentos de misterio, en que escuchamos los pasos de ella=de la intrusa, - cuando queremos dormir la siesta eterna o entonar nuestro canto de cisne... La vida que es forja del mal y senda bifurcada, ascensión hacia la cumbre y mas- _carada de carnaval... La vida de los gestos inútiles y del monólogo eterno —de los ademanes violentos y locos, que hacemos en nuestro triste monologar, - Todo va pasando, con la juventud... Ya sabemos lo que dicen los libros; ya no sentimos remordimientos por - — el placer gustado,.. .. porque ya no gustamos del placer; ya no hablamos de las manos de ellas, de sus cabellos, de su voz,. .- porque ya podemos hablar de un amor,. que pasó. El amor es un recuerdo de aquel tiempo, en que hacíamos madnigales, y teníamos un secreto que de-. Cir, y ofamos úña voz femenina que nos llamaba... qui- 26 desde aquellas estrellas que «miraba un _pastorcillo a bobo,.. . mas: yd es tárde para el'amor. E El corazón guarda las reliquias de un amor muerto ho a +51 nacer, y la frente es cinerario de unas ilusiones mar-
274 DE LA CIUDAD chitas... y el poeta torna a la naturaleza, en busca de esa bendición de Dios—que son los campos rebosando vida, — que ha de curar a su alma de los romanticismos de la juventud... En ella halló a sus hermanos, los poetas de los campos —las cigarras, — y en ella aprendió el cántico de la hermana hierba. Asomóse al balcón gigante de la Sierra, desde donde contempló la sublime majestad del panorama; anduvo por las marismas—triste occéano sin orillas==; descansó en las eras — alegría de los campos y trono de las cosechas—; deleitóse con el tapiz caprichoso de lindas flores que cubren la haza fecunda y con el jardín de flores bravías que hay en la vertiente de las sierras... De la campiña se trajo como trofeo esa fantasía hermosísima que su imaginación urdió, cual gasa de énsueño o mantilla de blondas... sobre,los pencales, donde las arañas penden el tejido de sus redes blancas. Y el poeta regresó de la campiña a la ciudad... Y lloraría ante el Arco de la Macarena: Arco de la Macarena ¡Por tí pasó mi chavala en una cajita negra! Y "en el silencio augusto de la tranquila hora? penetraría en el Patio de los Venerables, donde... Un barandal de hierro con los remates de oro sujeta las columnas de mármol de Carrara: en medio del gran patio hay una fuente clara con un rumor de rezo pacifico y sonoro... “PR
DE LA GRACIA 275 Y una noche pasaría por la Calle de los Angeles... Una calle estrecha, Un retablo oscuro, Y una cruz clavada En el viejo muro. Y se internaría por el Barrio de Murillo... ¡Callejas de Santa Cruz Donde está el Mesón del Moro! Clásicos rincones tristes Del antaño misterioso. Y cuando la luna diluyera su claror argentino por sobre la ciudad adormida, el poeta, en la Plaza del Criunfo, por él tan amada, evocaría la grandeza de Sevilla la inmortal. lumortalizada vive Sevilla en esta plaza... ¡Qué mágica evocación, Plaza del Triunfo sombria! Plaza de la Tradición, * ¡Qué grande es tu poesía! Y el poeta, loco ya de alegría por tanta emoción, no - —ballaría verso más propio para cantar toda la poesía de Sevilla, que un repique en la Giralda... 1 ¡Torre egregía, Que repiquen tus campanas! El libro de las "Nuevas Rimas" termina con un himno de la raza, con un himno a los defensores de la Independencia de España.
DI : os DE LA GRACIA. 7 - Perdona, poeta amigo, a este divagador, si al dar cuenta de tu libro lo ha glosado sin el ritmo de la poesía. La prosa del arte sólo puede tratarse en prosa. Y prosa del arte es dar cuenta de un libro de-poesías. Y tú, lector curioso que has llegado hasta aquí, perdona también que este libro de poesías no haya tenido un heraldo AS «Jornadas de un peregrino» A: cualquier viso que examinemos la personalidad de F. Cortines y Murube nos hallaremos siempre al poeta que no se preocupa por parecerlo sino de serlo. Rara virtud es esta eñ estos hiempos de doblez o desdoblamiento. Cuando es tan difícil ser uno mismo en todos los aspectos y momentos de la vida, es de admirar a quien sabe mantener la pura-armonía del espíritu en todos los . planos de su individualidad. Altivo como un. hidalgo, humilde como sincero cristiano, no gusta. fingir, ni adular; ni mendiga elogios ni se aprovecha de las ocasiones; y tiene la suprema elegancia de no querer lo que pue- “de. Pudo retratarse en guisa de artista o de bohemio, y. se contentó con enfundarse en la levita de los días que repican gordo o de los días que no: répican las campanas, por ejemplo, el Jueves Santo. ¿Para qué disfrazarse de poeta si sabe vestir el alma! con versos? Y, luego, * ¿dónde hay placas que revelen sus gestos? 4 - Yo me llevó a la frente con ademán de loco * mis manos como garras, ADA SS e E A > . e os Ms e A
de | 0 y E s +. b . E DE LA GRAUIA : 2 MAS, doo ce h: >! ¿Mi : 8 6 para arrancar de pronto los tristes pensamientos. . * . . . , . . . . Yo me llevé las manos, como garras, al pecho + para.arrantar con ansía mis dolores acerbos. . . . + Si él mismo este EoNVEncian que: RA ¡No sirven para nada los "gestos! Ha podido ser "yate laureado! y aspirar a una "acaia : y no ha querido más flor que la flor de la cam- y q g sí piña, y no ha buscado otra amistad: que lA amistad del Corazón. : TE 5 Voz amiga no se mezcla * A + ami decir lastimero: - E 7 -.por ir solo he conseguido - o, hacerme fuerte y sincero. E 5 Solo vivi, y:he pasado > mi soledad sin dolores: da - encontré en ella, lo juro, 2 En verjel de gayas flotes.. >” 4 Poeta e religioso y patriótico; no se ha' le servido ni de la religión ni de su patriotismo para ser el 4 -poeta oficial de un partido político. Y. para no hacer mercadería de la poesía ha dejado de publicar un libro Gl Foema de los Seises —cuando la oportunidad pu” do dar un tinte mercantil a su edición.
2978 LA CIUDAD DE ¡Oh «dádiva santa desagradecida», pobreza querida, amada de Cristo, pobreza sublime, el hombre por ti se redime. Oh! vive por siempre, por siempre a wi lado, pobreza querida. ¡Soy tu enamorado! ¡Tú alegras mi vida! Y así va por el mundo Felipe Cortines y Murube, el poeta recio y fuerte, castizo y creyente, cual un castellano de otra edad que supiera labrar la tierra y marchar en los tercios, y cuya charla amena tiene todo el gracejo de un andaluz del siglo de oro. Y así fué, creyente como un peregrino, ilusionado como un cruzado, a la Tierra Santa de Palestina. Los nuevos y peregrinos poetas de Andalucía. Epifanía Primavera y flor de poesía Estas líneas no han de tener el empaque clásico de una antología; estas páginas han de ser algo. moderno— una "revista". Una galería den poetas nuevos - ignorados, inéditos... Los que empiezan merecen tania atención como los que acaban... Respetemos a los consagrados, a los que llegaron; pero no desconozcamos a los que ahora llegan, si no queremos que busquen la notoriedad por vías
DE LA GRACIA ' 279 extravagantes. Se ha dicho de España que "es un pueblo sin tradición viva y sin porvenir consciente y sin progreso histórico", que es "el país de los viejos"... Procuremos que esto no se vuelva a decir con cierto viso de razón: procuremos que no se repita aquella esci- . sión, que, al fin del siglo pasado, se produjo entre los que se creían consagrados y los que se sentían incomprendidos. Para ello, no debemos olvidar nada, debemos estar espectantes de todo... como si aguardáramos el advenimiento de una nueva era, que haya de reanudar nuestra leyenda aurea... Confíemos en la juventud... Nuestra exposición ha de ser un índice de autores, más que un florilegio de sus obras... Una exigencia que llamaremos editorial nos impone este sacrificio. A la selección crítica de las poesías, que daría realce a cada poeta en particular, hemos preferido la simetría en la composición de la plana, que ha de prestar una cierta uniformidad a las diversas tendencias de nuestros jóvenes. El afán periodístico de la publicidad nos llevará a dar más nombres que versos. Una vez conocidos aquéllos, nos será más fácil recordarlos, cuando otro día los veamos al pié de una poesía, que ya entonces tendrá un valor puramente artístico, un valor absoluto, per se... Hagamos, primero, conocidas las "firmas" de nuestra juventud... Hemos deseado, en fin, que dicha "exposición" se celebre en Sevilla; porque hemos recordado aquella fiesta de "Espáña en Sevilla", y hemos creído que aquello fué un símbolo, y un ideal para lo futuro... Toda
286 DE LA CIUDAD en que paró atención fué que "en la paz del hospital las campanas andan locas —por el amplio soportal revolotean las tocas." Y algo extrañado se preguntó: "¿por qué - reirán las santas madres de la Caridad?"... Tal vez en el amplio y glacial anfiteatro sufriera esa dolorosa, desgarradora, macabra visión, que como lascerante leit motiv se repite y da el tono —un tono menor—a muchas de sus composiciones... El amor y la muerte, ese título que tanto se prodiga en la literatura, podría servirle de lema, y nunca sería tan bien empleado como en la presente ocasión... «Del bien y del mal» ...El libro y el árbol... De la vida y de la ciencia... Del bien y del mal... La mujer y la muerte... Todas estas ideas, que en el alma dormían, al despertar al conjuro y por la virtud de la musical poesía de estos versos del amigo, remontaron el vuelo cual un loco enjambre de doradas abejas; y áureas y aladas se perdieron en lo azul. En la historia genealógica de la obra del poeta, estos versos podrán ostentar como emblema la simbólica manzana de la curiosidad y de la perplejidad. Fué primero el libro de la ilusión: "El Poema de mis sueños"; es ahora el libro de la inquietud: "El Cancionero del. bien y del mal". La flor se ha deshojado... Y el alma y la carne saben cuál es el sabor del fruto vedado. Los cantos se han convertido en canciones: el poema, en cancionero. La historia de este cancionero halla su cla- ve en el Génesis. Todo otro prólogo huelga... e a A
DE LA GRACIA z 287 Preludiando los «motivos líricos» de un poeta galante * —Frailty, thy name is woman! —Mulier, ecce poeta tuus. —Mujer, tú eres frívola porque eres eterna. Eterna, en el deseo del hombre; eterna, porque eres madre; eterna como el amor. Es el amor tu vida, y de madre es tu esencia. Madre es la tierra de cuyo barro fuímos forma-- dos; y es la tierra como un girasol. Alma es el amor que nos trajo a la vida; y es el amor un niño ciego... Una y la misma, y nunca igual, y siempre cada una sin ser las demás... Eres toda mujer; y bendita eres entre todas las mujeres... ¿Qué te importa el mudar si eres eterna? ¿Qué “importa tu nombre si eres mujer? Somos nosotros, los hombres, los que damos nombre a las cosas, los que necesitamos de un nombre en la vida. Somos nosotros, los hombres, los que hacemos las mudanzas, los que no podemos divertirnos con ellas, porque somos el mudar mismo... Nosotros, los hombres, no podemos ser frívolos, porque somos peregrinos... Peregrinos en el amor. Andantes caballeros, portadores de la luz. del pensamiento, es el amor para nosotros un momento de la vida; un mero episodio en el historial de nuestro destino... No somos a o somos: eternos. Sólo aquel para quien vivir es amar,--y el amor es toda la vida— pensamiento y acción—; sólo aquel que ha hecho de su existencia un culto a la mujer, y es de la mujer su rendido y galante caballero, puede rubricar 1% Y
Ss E ¡E E- + ” er - por ar Te ho Es de e, E A es e e E, E ya LE de a .. ¿7 288 : DE LA CIUDAD sus empresas y subrayar sus maneras con el rasgo ele- - ¿sgante de una soberana frivolidad. ¡Yo te saludo, espíritu aristocrático, que apagaste la “luz de tu razón en el fuego de tu amor! O Alonso Morgado, yo te saludo. Este Els es un poeta Tfico como puede serlo un ¿poeta galante, que por hablar. de su: amada, se olvidara .de decirle su amor... Es un peda lírico que, en sus versos, nada de: sí «mismo le interesa. Deja su vida a merced del ambiente; - y deja que el ambiente penetresu alma, Su corazón va “hacia las cosas, sin llegar a dominarlas, ni saberse reser=" «var. Poeta íntimo que no nos dice sus propias, sus secrestas, sus Íntimas- Intimidades, Habla del aspecto de las -COSAas, ' cuando quiere expresarnos los estados de su alma. Le atrae la ciudad; lo moderno le encanta. La be- Jleza de la ciudad es para él la de una bella que pasa. la novedad “que le enamora es la del exotismo de las modas del eterno femenino. Poeta lírico, porque la lírica es música, y es música el amor. Poeta que dice su amor, en la música de 'sus versos, al oído de su amada. Versos que tienen cadencias—y reminiscencias— de músi- “cas galantes: Notas de la Bohemia, motivos de operetas vienesas, y compases de vals, Y este poeta íntimo, que nada. nos dice de su yo; para quien el paisaje es símbolo de sus emociones, y la Música la s sensación de sus ensueños; que nos cuenta su ió 2% . Y - Eta da e ia e is e AS A o O AR . A A Te il dit ia ES Ds E E ” he
DE LA GRACIA É 289: amor al cantar a su amada; este poeta—lírico más que romántico, sensitivo más que sentimental, y más que erótico, galante —más que un poeta del amor es el poeta de la mujer... Mujer... Mujeres... Mujer... Mujer del ensueño juvenil; soñada "como el ángel triunfal de las venturas”, en "el tiempo de los ensoñares"; como "reina ideal, flor entre flores". Mujer del amor pasional; amada con "la obsesión de un mágico embeleso", con "la fatal atracción de los abismos", con "la pasión desgarradora que al barro humano inspira el barro humano; algo como una-sed devoradora, de lo desconocido y de lo arcano". Mujer frívola y coqueta, adorable a pesar de todo, o por lo mismo adorada. Mujer adivinada en la blonda y blanca niña, que hemos visto asomarse al balcón. Mujer que un día amamos, y cuya imagen hoy no3 evoca la música amiga, la música que inquieta, flota en la brumosa atmósfera del café. Mujer que fué la lor de nuestro pensamiento, o fué una pobre azucena maculada por nuestra liviandad. Mujer española, señora... Señora de los ojos grandes: Señora de los ojog-sol; yo combatií, por vos, en Flandes en el ejército español. De aquellos tiempos de heroísmo; de mis ensueños; de mí mismo sólo me queda el corazón! Mujer, que eres Virgen y Madre... Dios te Salve | 19
290 DE LA CIUDAD María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, y bendita tú eres entre todas las mujeres... Virgen de la Soledad, dulcemente dolorida; Madre: Ten de mi piedad, que voy solo por la vida. | ¡Mujeres, a vuestras plantas adviene un nuevo y rendido poeta! Pedro Alonso Morgado es un poeta galante y devoto. Mujer, he aquí a tu poeta... Los sonetos inéditos Como los sonetos de aquel excelso poeta hispanoamericano, que escribió en francés, José M.* Heredia, los sonetos de este poeta inédito viven y vibran en el alma de sus amigos, sin haber llegado a formar un libro... ¿Lo formarán alguna vez? Así lo deseamos cuantos conocemos el ritmo clásico de sus versos, y anhelamos que ese ritmo se dilate y perpetúe. ¿Y quién sabe?... Este poeta es muy joven; se halla en los comienzos de su carrera artística... y tal vez no esté muy lejano el día en que sienta la necesidad de coleccionar y publicar las rimus de sus plásticas visiones. Pero cllegará a sentirla? Este poeta es la modestia personificada; es un poeta sin - quererlo; un poeta que tiene un altísimo concepto de la poesía, y... acaso tema que lo artístico no case bien con lo editorial. Es un poeta clásico por la forma de sus versos, es un poeta plástico por el arte de sus visiones. Imaginativo y pensador, más que sensible y sentimental, es el soneto:
Mi a TI > + E A A DE LA GRACIA : 291 la estrofa más adecuada para desenvolver la eurítmica gradación de sus ideas. Más ilusionado que apasionado, es su sed de ideal mayor que el calor de su pasión, y su espíritu joven ha sufrido con más intensidad el dolor de pensar —la duda—que el mal de amores— celos, desdenes, ausencias... : Es el arte toda su ilusión, la ilusión de sus ilusiones y, es por ahora, su único ideal. Y adora el arte, y por el arte se sacrifica, y halla en el arte la compensación que Dios le ofrece para *el horrible castigo de pensar?. La mujer es para este joven poeta la mujer del ensueño, la ensoñada, la musa de su arte, la MTusa de la Risa, la Musa de las ISontañas. La mujer para este soñador es el símbolo de la Belleza, es la Belleza en- - carnada y viviente en el mundo de las formas. La mu- Jer de carne y hueso, la mujer es siempre una Venus: La Venus de JCédicis, La Venus morena... Y el amor, el amor de este armonioso cantor, que parece no haber sentido todavía el cálido amor pasional, sería el pálido amor del intelecto, si no fuera como un suave y dulce - Misticismo estético, como una ofrenda de arte que el artista hace a la amada ideal, como una ofrenda de poe- - sía y de alegría, de amor y de felicidad. Acaso en la serranía malagueña, una linda zagala ruborosa y gentil co- Mo princesa encantada de un cuento de hadas, hiciera hervir su sangre y palpitar su corazón... Pero allá en la Azotea de una cása sevillana, su alma ¡base tras el encanto de una vaga ilusión, y perdíase en la azul inmensidad, y se desposaba con la infinita melancolía de un
07 DE LA CIUDAD crespúculo vespertino que teñía de oro y rosa la crestería de la catedral, mientras rezaban las campanas en la Giralda, "en la torre mitad cristiana y mora". Mas ¿quién puede descifrar el enigma de esa esfinge que es el corazón, y el corazón de un poeta? ¿Fué la realidad o fué la ilusión, los presentimientos o los recuerdos, los que urdieron esa bellísima fantasía de amor, pequeño poema o fantasía poemática, cuyos cinco cantos o estrofas son otros tantos sonetos? El soneto ha sido el vaso precioso donde el poeta ha vertido la intimidad de sus ideas, el cofre de su corazón. En el soneto cristalizó el presentimiento de su amor; y fué como el espejo donde se reflejó la imagen de la mujer soñada. Sirvióle de lira para cantar el triunfo del artista, simbolizado por "el alma del poeta “Tirleo", "nuevo Prometeo, ya rotas las cadenas de su roca", que con sus cantos impulsó al heroísmo a los ciudadanos de Atenas, como Orfeo con sus cantos domeñó a las fuerzas ciegas de la naturaleza, representadas por las fieras. En las manos del poeta, el soneto lo mismo es cítara, a cuyo compás trenza y destrenza la Tórtola Valencia sus danzas orientales, que guitarra para acompañar las tonadillas españolas de la Goya. ...Hizo del soneto, en fin, cáliz y relicario para guardar las lágrimas santas del llanto de la Virgen... Y todos estos sonetos ¿vivirán tan sólo en la memoria de los amigos, como los sonetos de aquel insigne poeta que se llamó José María Heredia? ¿Llegarán a formar un libro los sonetos inéditos? cae A A E EA is di dec
DB LA GRACIA : 293 Remember Hasta aquí el memorándum de los poetas de quienes tenía escrito algo, al comenzar la impresión de este libro. Mi desiderátum era que estas páginas contuviesen el elogio de todos los poetas a quienes saludé en mi camino. Pero el ritmo de los tiempos no coincide con los latidos del corazón, y el espacio de un libro no colma la medida del deseo. | A todos los poetas, mis amigos, deseaba mencionar... A Alfredo Blanco, el poeta aristocrático, todo delicadeza, de espíritu penetrante y galano, de soberana elegancia en sus gestos y en sus gestas, en sus palabras y en sus rasgos; gentil cortesano de otra edad que por raro milagro viviera en nuestros días para escribir versos que tienen toda la polifonía de la poesía moderna... A Agustín Aguilar y Tejera, el poeta helénico de los serenos idealismos, pero forjados y vividos por un griego convertido al cristanismo; poesía riente la suya que lleva en sí el ritmo interior de la sofrosine y el ritmo plástico de las formas puras... A Rafael Lasso de la Vega, el poeta de los misterios románticos y de los ritmos clásicos, que en el silencio y en la soledad - rimó el soneto de la gracia... A Miguel Romero y a Antonio M.* de Puelles, a José Andrés Vázquez y a Pedro Pablo Raida... A Juan González Olmedilla y a José María Romero y Martínez... A todos, mi saludo cordial... ( PP
| ! 08 294 LA CIUDAD DE UNA SEGUNDA PARTE DE «EL CULTO SEVILLANO» ...sed magis amica veritas. O lo que es lo mismo: amigo de Sevilla, amigo de los sevillanos, pero más amigo de la verdad... que es ser amigo de los verdaderos sevillanos, de la Sevilla verdadera. La verdad es para mí lo que yo quiero creer y creo con amor. Y la verdad en este caso es mi grande amor por Sevilla. Por este amor tan grande quiero decir... y... siento decir la verdad. Temo que sea la verdad, y temo decirla. Desearía estar engañado, engañado por la pasión de los libros, que me domina; engañado por el - medio en que vivo y por los centros de cultura que frecuento. Si estoy equivocado, ¿qué importa lo que diga? Pero si no lo estoy, ¿por qué no decir la yerdad, aunque sea amarga, si la decimos con amor? Es la confesión principio de la enmienda; es el amor la base de la fe; y creer es crear... Digamos la verdad con amor ke » E 1 VS ds CEA ad a A o AI E E e] para que nos sea grata y amable: y no tengan otros que decírnosla... con y por motivos extraños a la verdad misma. Mientras divagué acerca del "arte sevillano" algu-
DE LA GRACIA ' 295 na que otra vez tendí sobre la realidad "el manto diáfano de la fantasía". Al tratar del "saber sevillano" conviene niostrar la realidad desnuda... "En Sevilla se sabía..." La primera vez que leí esta frase —dicha al desgaire como para rematar un párrafo, y como de paso deslizada —en una "biblioteca de libros raros y curiosos", interrumpí la lectura, dejando inconcluída la oración. El espíritu volvió sobre sí, entre inquieto y regocijado, para saborear lo leído, y temeroso y anhelante de proseguir lo comenzado; no. sabía si dar un valor absoluto o relativo a ese pretérito del verbo de la sabiduría... ¿Se sabía... y ya no se sabe? ¿Se sabía más que ahora? ¿Se sabía más que en otras partes?... "En Sevilla se sabía entonces más que en Madrid", decía don Bartolomé José Gallardo al hacer la recensión de un libro de Juan de Malara: Recebimiento que bizo la muy Noble y muy Leal ciudad de - Sevilla a la C.R. KC. del Rey D. Philipe, N. S. -——Enla Corie del Rey Sabio—el Rey de las Cantigas y de las Tablas, de las Partidas y del Septenario, de la Estoria de España y de la General e grand Estoría —hay latente una amarga ironía. La calle que la fdelísima y nobilísima ciudad del NO8DO rotuló con el nombre del hijo de su santo raconquistador, tenía antes _ una denominación que hacía pensar en la de una comedia de Plauto: la Asinaria... Durante cierto tiempo en las guías, en los anuncios y en los membretes se leía: Calle Alonso el Sabio, antes Burro... ;
302 DE LA CIUDAD cuestión de fonología, sino ua problema de perspectiva —de óptica, de plástica, de modelado tal vez. Se pretende hallar la razón de nuestros conocimientos en la manera cómo entroncan y se ramifican en el "árbol de la ciencia", y valorarlos por el relieve que adquieren con los contrastes de esa misma solidaridad. Y se pregunta: ¿es hoy posible esto? | Después del siglo de las luces... y de las sombras, después del siglo XIX, el siglo romántico e industrial, siglo a un tiempo y sucesivamente crítico, constructivo y analítico, siglo por igual historicista y revolucionario, positivo y sentimental, el siglo de los socialistas y de los estetas...; después de todo eso, ¿es tiempo ya de dar forma a todos los materiales recogidos? ¿Y estamos nosotros, en medio de la complejidad, vertiginosidad y fri- -volidad ambientes, estamos nosotros en condiciones para hacer un alto en el camino, y examinar nuestra conciencia e inventariar nuestro haber—y nuestros deberes? ¿Y si alguien fuera capaz de llevar a cabo semejante empresa—de compendiar lo compilado - podrían y querrían las gentes apreciarla en todo su valor? ¿Es hoy posible trazar un cuadro general de las ciencias? ¿Es posible una enciclopedia? Esta es la pregunta. Pregunta, que debemos formularnos y responder en toda su plenitud y con toda sin- “ceridad, si queremos dar a nuestra crítica un motivo y un sentido trascendental. Podríamos eludirla, dando solución divergente o dilatoria; fijándonos en algo accesorio, edjetivo y accidental a nuestro punto de vista. Tal,
DE LA GRACIA ; 303 el fin que el autor se propuso, y la necesidad que haya sentido por inclinación natural, por influencia del medio, o por su propia idiosincrasia; tal, el modo como la obra ha cumplido aquél y ha satisfecho ésta, y el grado en que lo ha conseguido... Podríamos fijarnos en algo de esto... ...En la intención reconocida y declarada del autor, en su propósito de "vulgarización enciclopédica", en esa "modesta finalidad", como dice con suprema humildad, de "dedicar sus lecciones a la instrucción popular*—ideal pedagógico y democrático, que ha sido la - nota tónica de su vida generosa y altruista. ...En esa intención no intencionada, confusa, inadvertida, que es el instinto humano, en esa propensión innata que sienten los hombres de establecer un centro, un punto de apoyo que dé unidad y fijeza al ciclo de sus concepciones y de sus creaciones; tendencia nativa que se acentúa en algunos hombres, por su característica predisposición a las abstracciones y a las generalizaciones — "aptitud enciclopédica que se repite desde abolengo entre los pensadores y los escritores sevillanos",—y que culmina en los temperamentos preponderantemente filósóficos, en aquellos para quienes—como para el autor de este libro --la filosofía no es una cosa literaria o de pedantería, sino una cosa viva, que afecta. toda nuestra existencia y hos penetra pór entero, un inmenso amor a la verdad, y quien dice amor dice sacrificio, y quien dice verdad dice dolor, un inmenso amor por descubrir la verdad y propagarla y vivirla en toda su honrada pureza... ...En este aspecto de la realidad que el autor escogiera como
304. DE LA CIUDAD asunto de su libro, como núcleo de sus pensamientos y centro de sus reflexiones, como guía en el estudio y plan para la exposición; en el fenómeno, en el hecho "antropológico-social", que es, a su vez, método, punto de vista, dirección intelectual, sistema de conocimientos, y que hoy, después de Kant, de Comte, de Spencer, es el modo más general de enfocar las cuestiones y orde- -nar nuestias representaciones; en esa modalidad que constituye uno de los cuatro puntos cardinales de la rosa de las teorías, uno de los miembros de ese cuadrivio en que el autor considera dividido el organismo científico: " cias exactas y ciencias filosóficas", — catalogación, cuyo fundamento, comparado y racional, espero hallar en la "Noticia histórica de las clasificaciones de las ciencias, etcétera", próxima a publicarse, y que ansío conocer, porque creo que ha de ser una obra definitiva, utilísima para todos y de consagración para el autor... En la proporción admirablé, en que el autor ha sabido realizar su propósito divulgador, dar forma a su propensión enciclográfica, y desenvolver los principios de la "antroposociología"; en esa precisión de los términos, en esa claridad de las nociones, en esa serena imparcialidad de los juícios y de los razonamientos, en esa paciente escrupu- - losidad de las observaciones, en esa lógica ordenación, en ésa exactitud y minuciosidad de las sinopsis, de los esquemas, en esa alteza ideal de la concepción, que revela y demuestra este libro de un hombre sabio y bue- “no; y, sobre todo, en "la ejemplaridad de la obra, en la ciencias antropológicas, ciencias naturales, cien-
DE LA GRACIA A 305 - + perfección de sus intenciones, en la integridad de la trama", que es, como dice el autor en frase digna de una : . antología, "el trivio de la virtud". En todo esto podríamos fijarnos... Y todo ello sería fácil, relativamente f4- cil; porque la facilidad no está en nosotros, ni de nosotros. depende, sino que está en la misma naturaleza de cada uno de esos temas, de suyo claros, sencillos, fáciles. | de - Pero nada de esto responde a la 'Praginta, Y ni siquiera: queda contestada con presentar el hecho de una | enciclopedia, aunque esté ya hecha -y muy bien hecha; porque la posibilidad por que se pregunta es una posibilidad en cierto modo metafísica: Metafísica, "no porque esté ayuna de realidad, sino porque la sobrepasa; '” por ser como un epifenómeno. La pregunta sería una mera pregunta dialéctica— y quien haya: saludado la fi- Josofía sabrá lo que quiere decir esto—, si la filosofía fuera un mero juego del intelecto, una cosa desligada de la vida, y no algo que en ella tiene honda ' raigam- “bre. La pregunta es esta: ¿Es hoy ds una enciclopedia) | E Pues bien, sí. Hoy es ble una cenicopedia Es más, es una exigencia de razón y una necesidad real, un postulado y un imperativo. Desde hace algunos años - los hombres cultos se afanan por buscar el sartal que : engarce sus. ideas, por hallar esa idea-ideal, que aclare - el confusionismo, que en la teoría como en la práctica nos dejó ese siglo, que dió motivos para que los moder- -nistas hablaran de una "lógica de los sentimientos" y d:: 20
la vida que encierra, 306 DE LA CIUDAD una "lógica de la voluntad" como de algo superior a la única lógica lógicamente posible, la lógica de la razón —y en cambio hicieron un "arte cerebral" y una "ética panlogística" —; y que al transportar el reino de la libertad al mundo del pathos incurrió en la contradictio in adjecto, en el absurdo, de creer que sobre el suelo de la necesidad pudiera florecer la libertad. Hay que pasar del mundo romántico del desgranar de las ideas al mundo clásico de las ideas claras y distintas. Ese ideal sólo podemos alcanzarlo, mediante el ascetismo y el renunciamiento, aislándonos de toda trivialidad, refugiándonos en la Tebaida espiritual de nuestra conciencia, en la soledad y en el silencio de nosotros mismos, donde únicamente podremos encontrar el espec- - táculo kantiano del cielo estrellado y de la ley moral. Hay que vivir como ha vivido el autor de este libro, con una vida ejemplar. Hay que poner en todo lo que vivimos toda nuestra alma, para que cuanto hagamos, “sintamos y pensemos, sea sangre de nuestra sangre, 'alma de nuestra alma, vida de nuestra vida. Y de esta manera nuestro libro será ejemplo de nuestra vida. Por eso os decía al comenzar: He aquí un libro que es toda una vida. Es un libro ejemplar. Ejemplar como > «Noticia histórica de las clasificaciones de las ciencias y de las artes y Vocabulario de las mismas.» Así se llama la nueva obra de don Alejandro Gui- -chot. Obra la llamo y no libro, porque bajo la forma . » . aparente, bajo la corteza—lépor, que es precisamente
DE LA GRACIA 307 el concepto originario, etimológico del libro— circula y palpita la savia viviente de una obra viva, vivida y vital, Y, sin embargo, es un libro; y la mayor cantidad posible de libro: libro de libros y para libros, como lo son los diccionarios, los formularios, etc. Producto de lectu- _ras, que hay que leer entre líneas y anotar al margen, para poder regustar la labor analítica precedente, para llegar a conocer los factores reales que lo han integrado. Pero estos libros que para la mayoría de las gentes, para los lectores superficiales, carecen de vida porque la ofrecen en esquemas y en conceptos, no sólo son los más útiles para la vida, los más prácticos — entre otras razones porque evitan el manejo de muchos libros—sino que son, cuando están bien hechos, los que más vida condensan y contienen. De ellos suele decirse que son la obra de toda una vida, de una vida consagrada al estudio, de una vida lo suficientemente abnegada para sacrificar la fama del mcmento y entregar su fruto a los hombres con la conciencia de que un día ha de serles necesario. Si algunos aparentan no apreciar el mérito de esos libros—porque los estiman como obra de paciencia—todos, sin excepción, se aprovechan luego de ellos. Y los que más los desdeñan, los primeros. Y si Muchos no saben leerlos es... porque tampoco saben escribirlos. Y ] Así como un libro de oraciones o un libro de poesías son libros sellados para quienes al rezarlas o al recitarlas no sientan conmovida su alma por el fervor religloso o el entusiasmo artístico, así el plano de una ciu-
308, ; Pia DR LA CIUDAD dad, el diccionario de una lengua o el árbol de una ciencia son mudos, ¡ inexpresivos, para quien no haya soñado una' ciudad de justicia y de amor, para quien nohaya pensado que las palabras son cifras de un mundo ideal, para quien no haya sentido que las ideas son las flores que traen a la tierra el aroma de una vida eternal... Para tales espíritus todo tiene sentido; y si cualquier cosa, por pequeña que séa, es símbolo de algo grande, ¿cómo no ha de serlo loque yá es por sí mismo cifra de muchas realidades? En todo lo que és concreción o esquema —estadísticas, formularios, planos, diccionarios... —ni los números son números; ni las líneas, líneas; ni las palabras, palabras... Nada de esto tiene un valor absoluto per se; mi debemos considerarlo desenraizado de la realidad, como algo extraño, esporádico y sin ambien- e te, cual si en su torno se hubiera hecho el vacío. Números, líneas, palabras,... no son sino-signos; sin otro yalor que el valor expresivo y relativo de lo que traducen y relacionan. Ya decía Lotze "lo entre las cosas, verda- - dero absoluto de ellas, es el germen fecundo de toda inspiración". Pero son muy pocos los hombres que sabenhallar lo absoluto entre las cosas. Entre esos contados hombres se halla don Alejandro Guichot. Y como ha consagrado toda 'su vida a estudiar serena y: sinceramente la íntima y compleja realidad de los diversos sistemas del conocer y de las varias modalidades del hacer humanos, su nuevo libro, que es epílogo de fecundas investigaciones y puede ser prólogo de otras nuevas, que es próvido en pe como boceto de artista y está
DE LA GRACIA LS: al $ 309 preñado de enseñanzas como testamento de filósofo; su nuevo libro no es un esquelético esquema, sin-contenido alguno, sino una obra viva, vivida por el autor y vital para los lectores. La estela de la armoniosa filosofía foxiána Un platónico... peripatético y «Rielar de Ideas» o a A seres de carne y hueso y no retroceden ni se indignan ante las contradicciones.» (Manuel de Palacios' Olínedo.) «Hubiera sido un ciudadano de Atenas... Hubiera | sido un caballero de Florencia... Hoy es un sevillano que por no poder vivir sus sueños se entretiene en ju- _gar con las ideas... Alma clásica es la suya — sencilla, serena y ecuánime. 0. ; - Alma clásica en un: mundo romántico y exaltado, en una edad positiva y crítica. Alma clásica que sería he- - lénica si no fuera tan renacentista... y tan modernatan amplia, flexible y comprensiva, tan refinada y exquisita... tan sevillana, Es ante todo un griego a ataraxia, sofroxine. Por sus venas parece que "circulan gotas de la divina sangre helénica." Es un griego con alma de Anteo y de Proteo, de Prométeo y de Orfeo; pero también con el dolor romántico de Ganimedes, de Allante y de Orestes... Un griego que escuchara en el
-810 DE LA CIUDAD Areópago la voz de San Pablo y en Alejandría las parábolas de la Biblia; que despreciara a Pilatos, y comprendiera al Cirineo, y perdonara a Pedro sus negaciones. Un griego que dejara de vivir cuando fué vencido el último ateniense, para renacer después de los siglos medioevales, y repasar, entonces, humanidades con Erasmo y Maquiavelo. Un griego que hubiera leído el Kempis, el Poema del Cid y la Novela de Cervantes, la tragedia de Goethe y la Gaya Ciencia del Solitario de Sils María; y aun tuviera tiempo y gusto para aniñar su espíritu con los cuentos de Perrault y las novelas de Verne y jugar en la playa con las pompas de jabón... Ante todo un griego, sí... Pero sobre todo un sevillano —armonía, simpatía, alegría... Aristocracia... La vida para este platónico peripatético un esquema geométrico ni un caos", sino una forma del alma — ritmo, sonrisa y flor. Una flor es la vida... "¿Para qué deshojarla? Recreémonos en sus formas y colores; aspiremos su perfume delicioso." La vida de esos "seres excepcionales, para quienes el árbol de la ciencia y de la vida son uno solo", se abre como una sonrisa entre no es dos afirmaciones. La vida para estas almas, que son ley de sí mismas, es esencialmente rítmica. Ritmo, sonrisa y flor... He aquí la clave, el íntimo resorte, el alma de la vida Así es la vida, una obra de arte, una forma del alma, un algo cíclico, acabado, completo— "es sencillez y gracia y armonía." ...Elegancia... La vida elegante de esta alma aristocrática — "libre, ' espiritual, divinamente ociosa" —tiene que ser una vida da a na A y í y
DE LA GRACIA 311 del alma. Sin alma la vida nc es rítmica, ni risueña, ni florida; carece de euritmia, de ataraxia, de sofrosine... Y la vida del alma consiste en dar forma a las ideas. ¿Dar forma a las ideas es vivir? Dicen que esto no es positivo... Si por vivir se entiende el vivir prosaico—la acción externa y material, la práctica que es rutina interesada - ; y por idear el idear abstruso los espejismos de una fantasmagórica especulación, los deliquios de una vana dialéctica —tienen razón los que tal afirman. Pero ni el idear se opone al vivir, ni toda la vida se reduce a la del cuerpo; y quizás la mayor, y sin quizás, la mejor vida es la vida del alma, "La acción es incesante, indefinida..." cuando no tiene un ideal. Esta es la acción confusa, caótica, dolorosa, fatal, abrumadora. A la inversa, el ideal sin acción, "sin idealista que lo encarne es una huera y fría abstracción, una sombra indecisa y flotante." Dar forma a las ideas no es sólo pensarlas y decirlas, sino también soñarlas y sentirlas, amarlas y vivirlas y luego expresarlas y transmitirlas. Vivir... Sí. Pero también soñar. Soñar la vida, ya es vivir... aunque sea ensueños el ensueño nuestro. Pensar es una suerte de obrar. Aristóteles dijo que el pensamiento es el acto puro. Y Hello que era un acto la palabra: y por eso él vivía activamente. Hablar es también vivir... Podemos vivir con el alma en el menester más humilde y en la empresa más heroicá; podemos poner toda el alma en la observación más nimia y en el éxtasis más sobrehumano... Debemos poner ilusión en la acción y emoción en la con- -templación: idealidad en la práctica y realidad en la teo-
2 A ge A A A A E ZAS o , , 318 DE LA CIUDAD emoción ha adquirido la impersonalidad, la transcendencia de una idea. "Mira en tu corazón, ha dicho Sydney; y escribe." El que de este modo escribe, aunque lo haga para sí, escribe para un público eterno. Y mientras más personales seamos, más hombres, más humanos seremos. - Es así, en silencio y soledad, como podremos "oir la voz del hombre que vive revuelto con los animales de todas las especies, que dentro de nosotros llevamos, como Noé en su Arca: y como puede, en medio de esta confusa * Torre de Babel, brotar en un alma exquisita, apasionada y religiosa, la mística idea de su unión fntima con el todo". La filosofía lírica es una filosofía de la intuición; la ética, una estética; la lógica, una psicología, mejor, una mística. Así la filosofía de este libro de ideas es casi una - poesía. La poesía de la obra de Manuel de Palacios Olmedo más que en la forma expresiva, en la eufonía de las palabras, radica y reside en la forma informadora, en ¿la euritmia de la elocución interior, en el rielar de los momentos de la vida, que sirven de motivos a las ideas. Es la poesía que admiramos en Platón, Plotino, Swenderborg, Raimundo Lulio, Ruysbroeck, Novalis, Jacobi, Schlegel, Schetelermacher, Kierkeageard, Nietzsche. Esta es la poesía que corresponde a la filosofía del éxtasis, de la fé, de la intuición. Esta es la poesía del símbolo el signo del misterio, infinito e inefable. Y así como José Enrique Rodó puso como lema, alos "Motivos de Proteo", su libro genial, las sagradas palabras de San me ti A. E
DB LA GRACIA E Mateo: "Todo por parábolas", así se pudo escribir como" emblema del libro "Rielar de ideas" estas significativas palabras: "Todo por símbolos." "Las cosas pueden ser tomadas, como símbolos——ha dicho Emerson— porque la naturaleza entera es un símbolo en su totalidad y en cada una de sus partes", v 1048 palabras escritas con este acen- to, con este tono, contienen siempre, sea el que fuere su: asunto, una advertencia para el alma,.. Si no es lo transcendental y lo extraordinario ¿qué encontramos de valor en una obra? El símbolo es lo que da realidad sensible a las ideas; y al mismo tiempo lus deja envueltas en esa penumbra, llena de encanto, que es como el aura protectora de su celeste pureza, de su idealidad. En torno de la idea capital de cada uno de los ensayos de este libro, de cada uno de los capítulos de esta obra, flota un símbolo. Un símbolo se encierra en cada palabra... "Tomad este libro en vuestras manos, y leed hasta que sintáls fatigada la vista. Y jamás encontraréis en él lo que yo encuentro." Esta es la obra del símbolo. Las más elevadas y etéreas cuestiones ideológicas se explican y aclaran con el simbolismo de un personaje, de unafábula, de una frase, de todos conocida. Y a la inversa, la escena más trivial, el asunto más mimio, la cosa más humilde, adquieren un sentido transcendente, cuando: sirven de apoyatura para desenvolver una teoría. Las ideas del libro surgen, rielan como glosas de una lectura, de una observación, de una experiencia... Y de esta suerte va rielando, reflejándose, vertiéndose- en el libro la vida del alma de las ideas.
320 : DE LA CIUDAD "Toda idea tiene una tendencia asociativa, una sim- «patía por las otras ideas y por.la forma que ha de expresarla." Esta dulce fuerza— que dijo Hume—expli- - ca la poesía-de las ideas. Ella es:la que convierte a las ideas en símbolo del mundo, la que les da una unidad poemática, la que las mueve a traducirse en una imagen, en una música, en un pao que es a su vez símbolo de eS las ideas “Y así es el libro, como una obra de arte, como. un poema, como un poema en prosa, cuyos capítulos fueran otras tantas estrofas, que, al cristalizar, - hubieran perdido el aparente engarce, porque les bastara para - vivir unidas ese común espíritu que se refleja en el “oriente de cada "perla; en el iris de cada diamante, en el "espejo del alma" de cada uno de nuestros herma- $ nos en humanidad. Es un libro nada libresco. De libro sólo tiene la forma aparencial, la corteza. Es la menor — «cantidad posible de libro; si la cantidad la referimos no a la extensión, sino a la esencia, y si por libro entende- .mos lo que ordinariamente se produce como tal: algo escrito al margen de la vida, con casi total olvido de ella; un cuerpo sin alma.o con el alma ausente, como el cuerpo de un sonámbulo o de uno que espera la resu- 1rección, al que hay que despertar o infundirle núestro .espíritu. "Un libro quese escribe, o es papel vano, o es - un alma que-teje consu propia substancia su capullo." == "Rielar de ideas". es un libro que no parece escri-. sto. Las letras son como las impresiones del sonido, de la voz, en un disco degramófono, como 1 la: impresión
“DE LA GRACIA . 5% es 321 de la luz, de la imagen, en una placa fotográfica. Las hojas parecen unidas como las hojas de un árbol. Es * un libro viviente, como diría Fenelón. Un libro que viwe, "es un espíritu que marcha a lafaz del mundo". Habla como un hombre que hablara como se habla en la Y “vida, en esos momentos de suprema emoción, de plenitud ideal, en que nadie se acuerda para nada de los libros que existen o ha leído. Libro de vida, de alma, de ideas: dada, aida idealista: de una amena, amable y amada idealidad. Libro amigo, libro íntimo, libro nuestro, - Es un libro claro y breve. Libro meridional y mediterráneo, helénico y latino, clásico y sevillano, aristocrático y elegante. Sin retórica, sin literatura, sin lógica : y sin dialéctica. “Con menos palabras no se pueden decir más ideas. En menos páginas no se puede encerrar más alma, más vida. Y todo — vida, alma e ideas—en: una forma trans- : parente y -límpida, con una concisión yuna - precisión que suspende y maravilla. El discurso espontáneo y rápido: el estilo vibrante; la expresión jugosa, fluida y fácil. Da la sensación de estar escrito por un joven de ágiles músculos y nervios en calma; por un discóbolo que, en un momento de ocio supremo, lanzara al aire, grabara en cera, trazara en la arena sus ideas, frente al sar azul y bajo el cielo diáfano de Grecia... Tal es la frescura juvénil de este libro. Tan sincero y sutil es es- - te libro que sería doloroso —como la realidad aparente, y la verdad a medias, como deber sin amor si no fueran tan bellas las cosas que dicen y no estuvieran tan 21 13 EY e Ad
322 1 DE LA CIUDAD bellamente dichas, si no contuvieran tanta idealidad. La realidad aparece como encantada, velada por la" lejanía por obra y gracia de esa virtud suavizadora del esfuerzo, triunfadora del trabajo y de la inquietud, por ese poder mágico de la elegancia, " quinta esencia de la belleza, coronamiento natural de toda vida noble y culta, aroma de las almas inteligentes, la victoria más grande que puede conseguir el hombre, sobre las fuerzas primitivas de la naturaleza". Y sin embargo, este libro no fué escrito al borde de la vida, sino en medio de ella, y ésta circula por todas sus páginas. Pero la vida se ha convertido en alma y el alma en idea, y la idea en símbolo. He aquí por qué este libro, nada libresco, “escrito al margen de los libros, es un libro que ofrece amplio margen... margen para sentir y soñar, artizar y razonar, pensar y vivir... la vida y las ideas. Al leerlo, | quisiéramos escribir al margen... Pero embargado el corazón por la música inefable de las ideas... la mente: “queda suspensa contemplando la luz deslumbradora de su rielar. Es un libro de ancho margen... Toda la vida de un alma hay en él. "Nada se opone a que haga de él lo que quiero que sea: un libro en perpetuo devenir, un libro abierto sobre una perspectiva indefinida... Y nunca este libro se publicará de otro modo que de este: es decir, nunca le daré arquitectura concreta, ni térmi- 'no forzoso, siempre podrá seguir desenvolviéndose, viviendo" p Así es el libro "Rielar de ideas" de mi amigo pe Mantel de Palacios Olmedc. DS IS AS A a SA
DE LA GRACIA 323 En la patria de Nicolás Antonio Un bibliófilo humanista A propósito de una versión castellana de los «Epigramas eróticos» de Marcial. Quien con espíritu atento haya hojeado los números primeros de La Exposición —esa revista que sin pretensiones ni ostentosos alardes, modesta y calladamente, viene trabajando hace algún tiempo por la cultura y prosperidad de Sevilla —seguramente se habrá maravillado de encontrar unas páginas aúreas, páginas antológicas, que dan la sensación de estarse hojeando algunos de los grandes magazines de Europa y de América. - Esas páginas han sido dirigidas y compuestas por Miguel Romero Martínez. Miguel Romero Martínez ha realizado en ellas, bajo una forma sencilla y sugestiva, una labor excelsa, digna de admiración y gratitud... Ha traducido poesías y hecho versiones poéticas de Anacreonte, de Raimundo Lulio, de Petrarca, de Ronsard, de Shakespeare, de Richter, de Heine, de Longfellow, de Baudelaire, de la Condesa de Noailles, de Maeterlinck... Ha comentado la Utopia de Tomás Moro y la Nueva Gloisa de Rousseau, y analizado la personalidad de Jovellanos... Nos ha descubierto a Yelgo de Vázquez—un ignorado cuentista andaluz del siglo de oro— y nos ha contado algunas "curiosidades bibliográficas" de los incunables... En la sección titulada "Sevilla en la literatura", nos ha ofrecido la Sevilla cantada por los poetas - hispalo-árabes y la Sevilla fantaseada por Gautier... Ha
did O ES DE LA CIUDAD ilustrado las planas de su florilegio con glosas eruditas y viñetas y dibujos de una esmerada ejecución... Y to- | da la sentimentalidad y todo el lirismo de su alma'— amplia como la de un renacentista, compleja como la de un contemporáneo, y sensible y liberal como la de un dieciochocentista—vibra en el simbolismo de la Pe- * - queña glosa romántica y en el dramatismo del Canto “de Resurrección. A esta selecta estezcid: de mu escuitós hay que añadir la larga serie de crónicas y artículos feriodísti- “cos, y sus admirables estudios y ensayos literarios, pa- _cientemente documentados y galanamente estilizados... Las impresiones de lectura y notas bibliográficas, los renglones del momento y las películas de:actualidad, las Fantasías y las curiosidades científicas y las letras extranjeras, etc, publicadas. en Arle y Artistas y en Anda- «lucía, en La Palma y en El Diario de Córdoba, en La Libertad y sobre todo en. El Liberal de Sevilla; y en donde ha: tratado de "re literaria" y de los aa mientos científicos, del antaño romántico y de la mo- - desta realidad cotidiana, desde "la pequeña librería am- - bulante" hasta "el eterno femenino"... La magistral di- - ¿sertación leída en la "Fiesta del Soneto", celebrada en ed Ateneo de Sevilla... Y las fidelísimas traducciones de la tragedia del Rey Lear—que se publicará para celebrar el centenario del que, en las cumbres geniales, fué -. . el hermano gemelo de nuestro Cervantes , y del drama 0 Interior, que se publicó en aquella, biblioteca que tenía O por título el nombre del personaje que en La Tempes- un AE AN AI AN E E dd
DE LA GRACIA | : 325 tad ha encarnado lo aéreo del alma... Shakespeare y Maeterlinck, han sido dos de las grandes admiraciones de quien, al comenzar su vida de escritor, divagaba sobre” el estreno de Pelleas et Melisande y sobre una representación del Otelo. He aquí un índice sumarísimo de la obra llevada'a a - cabo por Miguel Romero Martínez: obra de arte y de sabiduría, digna de todos los encomios y que los buenos ciudadanos de la Ciudad de la Gracia no deben olvidar. - Aquel joven soñador de las "eternas quimeras” y de - los "idealismos eternos", que un día de mayo de 1904 - nos hablaba de Las confesiones de un pequeño filósofo, - se nos ha revelado..como un amador de los libros —de -los- viejos y bellos libros—yde las humanidades — clásicas y modernas; de las letras castizas y extranjeras. Un -bibliófilo humanista, como ha sido siempre "el culto sevillano" , dotado de un fino espíritu crítico y de un gran corazón de poeta: un literato de profunda, sólida y variadísima cultura, de un gusto. depuradísimo y de un talento flexible, perspicaz y sincero; más que un estudiante aprovechado, un estudioso infatigable, que ha he- - cho de su espíritu una biblioteca viviente y ha logrado reunir en su estudio 1 una biblioteca numerosa y se- - lecta, Y- ahora, como un esparcimiento de su espíritu, y para distraer sus ocios, en un rasgo propio de algún humanista principesco del Renacimiento, se ha entretenido m.. a iS
326 ; | : DE LA CIUDAD en hacer una versión castellana de los Epigramas Erólticos del hispanorromano Marcial. Es peculiar de los grandes señores del pensamiento, de la forma o de la acción, mostrar la aristocracia de su espíritu hasta en los más nimios caprichos y las más frí. volas bagatelas, y como un puro juego de entretenimiento lo que no es sino entrenamiento o pandiculación “de sus soberanas energías. Así Miguel Romero Martínez con su traducción de los Gpigramas eróticos de Marcial. Pudo traducir a Séneca o a Cicerón y se contentó con traer a la lengua de nuestros días las impúdicas interjecciones con que un hispano latino, de alma: grande y amargada, imprecó a los envilecidos romanos de entonces. La versión de Miguel Romero Martínez no tiene más defecto que el de estar muy bien hecha. No es esto una crítica al traductor, ni al autor. Ántes al contrario. Es un argumento más, entre mil, contra aquellos para quienes cualquier tiempo pasado fué mejor. Es la sátira más justa y más justiciera contra las sociedades que no saben hacer justicia a sus más preclaros ingenios. Sólo un reparo quiero poner; y no al autor, ni al tra- - ductor, sino al editor. ¿Por qué incluir los Epigramas eróticos de Marcial entre "Los clásicos del amor"? Mar- - cial no puede ser leído con morosa delectación... Mar. : cial no es uno que se complace... como tantos otros. Marcial es un celtíbero que se indigna. Yo aconsejaría a los jóvenes —y a todo el mundo que
DN LA GRACIA 327 no sepa latín— que no leyeran los Epigramas, o que los leyeran serena y castamente; para que luego y siempre, pudieran elevar deletreando la "autobiografía" de Marcial. Al igual que en otros casos, debemos compadecer la mísera vida de los que fueron vasos de un alma exquisita, Pero la vida de Marcial no hay que olvidarla PI A AS Me Ad EA nunca, como debemos olvidar piadosamente la de otros 3 —tal la del Pauore Lelian,—-cuando cuidamos de saness borear su arte. : 4 á ETE AS "y Yo rogaría, en fin,—si se me perdonara el atrevi- A «miento en gracias al buen deseo; —yo rogaría, noa Mi. guel Romero — porque con su ciencia, que es mucha, y su arte, que es depurado, ennoblece y sublima cuanto estudia y expresa—sino a todos los que traducen e inventan: que pongan sus vigilias y desvelos en un libro - -que podamos tener en nuestra biblioteca, sin temor a la curiosidad ingenua de unos ojos infantiles o femeninos. Pr La reminiscencia del sistema ju- : rídico de Antonio X. Pérez López | un jurisconsulto romántico La tesis doctoral 577 | Comienzo por confesaros con toda sinceridad que no 56 redactar una nota bibliográfica. Mi estructura mental no es la del crítico... Y es el caso que yo quisiera hablaros de un libro de derecho, ameno y profundo, de
A > 334 LA CIUDAD GE la palabra vinculadora y sacrificante—"¡nunca más escribir!"—¿qué se haría? ¿Quedaría incumplida la promesa aquella, que dictaron por igual un desgarramiento de ilusiones y un vencimiento de vanidades? ¿Para qué “reanudar las inquietudes, las preocupaciones de toda prerrevelación?; ¿para qué renovar ese raro pesar de remordimiento, que he sentido siempre después de haber publicado un escrito mío—y como tal inútil—? ¡Tan bien como estaba contemplando el lento y rítmico, a veces voltario y loco, desgranar de los días y de las ideas...! ,.,No sé si se habrá escrito algo sobre esta obra admirable, encantadora, sublime y sencilla al par, de uno de los más grandes poetas y pensadores de la España actual... ¡Hay tanto tiempo que no leía, que no literaturizaba nada, que me contentaba con vivir la novela de mi vida...! Después de todo, así tengo un pretexto. De todas maneras, mi orgullo y mi timidez, mi erudición y mi ignorancia, acopladas en extraño consorcio, habrían de trucidar la espontánea inventiva de mi espíritu con aquel. su preocupado preguntar: "¿se habrá dicho ya por al-- guien?" ¡Oh, la soberbia de los humildes, que nos hace creer que todo cuanto podíamos decir y realizar, es” tá ya dicho y realizado, o se pronunciará y verificará, y mejor gue nosotros podríamos hacerlo! ¡Maldita erudi- _ ción, que siegas en flor la ¡lusión-anhelo, la idea-fuerza de creernos originales!... Escrita esta obra hace dos años, publicada hace uuno-—en edición elegante que invita a leer—, yacía sobre mi mesa, en el olvido inconsciente de los días ven- % Ñ j 3 AI
e £ DE LA GRACIA 337 turosos, hasta que... un día empecé a leer... Llevaba: leído tan sólo algunos fragmentos, y no pude contener el ansioso y anhelante expandir, el tumultuario desbor-- darse del ánima inquieta... Gozaba en aquel momento la pura y peregrina y severa y desinteresada alegría de: ver concretados mis ensueños intelectuales, mis proyectos ideológicos en una realidad insuperable. Se había operado el milagro de convertir lasideas, que danzaban con vagaroso ritmo y se desgranaban con una infinita melancolía otoñal, en una realidad viva, fecunda, armónica, plena... Rompí lo que tenía escrito, inútil ya... Olvidé... lo prometido. Y por un instante, quise volver” ala luz pública... Pero la pluma, entullecida hacía algún tiempo, no acertaba a traducir las vibraciones de mi espíritu... Y si no rompí estas cuartillas, fué porque quise decir en alta voz para que de todos fuese oída mi gra-- -—titud... Pero yo estoy escribiendo, y estoy ajcnieido para el público, y yo no debía ni escribir, ni publicar. Per-- donad. Quise darle las gracias al artista supremo que” supo adivinar y plasmar tan maravillosamente las ideas vagas, los sentimientos confusos, las sensaciones impre-- - cisas, qne emergían o advenían, danzaban y desapare- - cían en locos torbellinos o en lentas esfumaciones por sobre mi espíritu abúlico y visionario... ...Quise decir en alta voz, para que de todos fuese oída mi gratitud y mi admiración al noble y altísimo señor del pensamiento y. de la palabra que me hizo el regalo de este libro... Y 3 como no sé dónde vive, ni he curado de saberlo, le en--
que lo descubra quien así lo desee., amigo... 336 -— DB LA CIUDAD vío mi saludo de gratitud en la forma pública, telepática, panteística del anonimato. Así es probable que nadie se entere. No hay modo mejor de guardar un secreto-— sobre todo en España—que el publicarlo con letras de molde. Así es posible que alguien al leer estas líneas, lea también la obra aludida, y prenda, engarce, funda, * enracime su gratitud con la mía, que el aria se transforme en coro....Mas... Me han dicho tantas veces.que mi gusto es tan raro... Lo mejor será no recomendar nada, ¿ Así el placer será mayor... Pero que nadie deje de leer esta obra admirable de uno de los poétas y pensadores más grandes de la España actual. El libro del amigo ¿Y pienso en el libro que "ha de venir, el que - idaido no me embarga, el que ara imaginar a - mi gusto, el libro ideal.» - (Juan Maragall) «Fué este año para mí el libro de las ideas... de mi ] El libro del amigo fué el libro ideal... Llegó a mis manos, preludiando la primavera, como el saludo ideal de un espífitu amigo, lleno de ciencia y - sabiduría. El libro quedó entre las manos, y el alma que- ] La frente pensativa de tanto pensar no halló el pensamiento... Los ojos miraron a la lejanía sin dóse suspensa. . ver a la imagen... El oído escuchó a lo lejano sin percibir la música... Los labios permanecieron entreabiertos, como si'no acertaran a articular el verbo... El verbo, la música, la imagen de la idea... Las manos dejaron el libro... El libro quedó sobre la mesa... xY- el alma se fué hacia las nubes por saludar al amigo... E A as
DB LA GRACIA . Pero... los días pasan y las ideas no se posan... Al llegar el libro del amigo, como heraldo de la primavera, mis ideas se sintieron aladas. Abandonaron su nidal; - —revolaron, primero, por ensayar; y, luego, se lanzaron al - espacio, como pájaros que se sienten ya con alas. Así fué para mí, en este año de gracia, el libro del amigo. El libro... del amigo... ¿Hay título más hermoso?... Un libro que es "el libro"... y de un amigo que es "el amigo"... Un libro que es un constante y fiel amigo; y un amigo que es como un libro... Y este libro del amigo, es un libro con ideas; y el amigo, un amigo del alma... ae las ideas... Alma que conocimos y estimamos como hermana de nuestra alma; por aquello que hermana las almas: las ideas... Ideas que riman con nuestras ideas, y tienen un ritmo igual: que cuando no coinciden se com- _pensan, y cuando divergen son como aquellas ideas nuestras que ahora no pensamos ni sentimos, pero que “sentimos y pensamos una vez por lo menos en nuestra vida.. Ideas... Alma... Alma de las ideas; ideas del alma... Alma que se ha hecho idea, ideas que tienen un alma... Alma de la vida y vida del alma... Ideas... Ideas que un día dieron vida y fueron el alma de un libro... el libro del amigo... El libro que fué un presente pri- -maveral parami alma... El libro ideal que en mi alma despertó las ideas que dormían... Pero los días pasan y las ideas no se posan... Mi alma se fué hacia las nubes... y aún no ha descendido. 22
Te O A ye E pd q ds de y el A A A ES P hi 338 DE LA CIUDAD Ello fué por obra y gracia del libro del amigo. Al leer un libro, leemos el libro de nuestra alma, de nuestra vida, de nuestras ideas. "La idea de que los libros son verdaderos amigos está siempre en el alma de aquellos que aman la lectura"... "Aquel que ama un libro jamás dejará de tener un amigo fiel." Libro amigo, libro íntimo, libro nuestro; libro que creemos poder eseribir, libro que despierta en nosotros las mismas ideas que animaron la vida y vivieron en el alma de su autor, nuestro amigo... He aquí cómo, he aquí por qué el libro del amigo llegó a ser el libro amigo. «Yo guardo con amor un libro viejo» Cuando por vez primera pensé escribir del "saber sevillano" —fué después de la feria— no pude imaginar nunca que en el rosario de los días la cita del verso primero de la poesía inmortal de don Marcelino Menéndez y Pelayo, llegara a resonar en mi alma con un eco tan triste... ¿Quién me diría que aquellas miríficas y emblemáticas palabras, escogidas como viviente lema, tendrían ahora la actualidad de un recuerdo doloroso, la trascendencia de un símbolo, la significación profunda, el sentido recóndito y arcano de un enigma, por el misterio que en la vida siembra la muerte? ¡Qué mistericsa hace la muerte a la vida! "Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra, hay más de lo que puede soñar tu flosofía." Sin retórica, sin literatura, sin ficción alguna, cuánta poesía en la vida... Basta que hablemos con el
DH LA GRACIA corazón... Y lo sobrenatural nos parecerá natural; y lo natural, sobrenatural. Ved. Había pensado escribir del "saber sevillano", como ya lo había hecho de nuestro arte. Como principal tema de la ciencia sevillana había escogido "el libro", Y, como lema de mi divagación, las palabras del más grande amador, poeta y sabio de los libros —de nuestro primer bibliófilo humanista, el gran erudito, crítico e historiador de nuestra alma. Ha bastado que este espíritu insigne haya pasado del mundo de las formas — de las letras y de las leyes —al de las esencias —al mundo divinal de las ideas —ha bastado que el espíritu ilustrado, y lustrado por la gracia, haya sido por Dios iluminado, para que mi divagación tenga un nuevo sentido y mi corazón un nuevo sentimiento. ¿Quién me diría, cuando por vez primera pensé escribir del "saber sevillano", que todo cuanto yo dijera había de resultar pálido comentario y desvaído análisis de esas mágicas y definitivas palabras—digno remate de una vida consagrada al estudio; firma, rúbrica y data de una labor sin igual; maravilloso colofón de una obra inconcluída -- con que don Marcelino Menéndez y Pelayo glosó y cerró, en un punto, el libro glorioso de su vida. "¡Qué lástima morirse cuando queda tanto que leer!* El maestro siempre niño se ha dormido... Aquellos ojos de mirar ingenuo y dulce, se han cerrado para siempre... Ojos de sabio y de poeta, ojos de niño, que nada sabe del mundo porque todo lo aprendió en los li-
a y A A E A ES o id LE ó - * al z = % MA e a S pa A A PA a ia PE do ci E de, > A A a Y Ese 340 . DELA CIUDAD bros. Aquel andar inconsciente de niño que sueña, ha sido interrumpido... Andar indeciso, temulento, a pasos menuditos, de hombre que va por la vida distraído y abstraído, como si toda la tierra fuera una biblioteca, y en ella viviera encantado como un niño que leyera un libro de cuentos. Aquel balbucear, lleno de emoción, como balbucearían en el piano las notas de Beethoven— el sordo genial —, como balbucearía la lengua castellana en la boca de Cervantes—el genial tartamudo; aquel balbucear lleno de unción, ha dejado de oirse... Balbucear del genio, de poeta inspirado, de místico en éxtasis, del alma arrobada en la: contemplación de la verdad eterna, de la belleza infinita, de Dios. El maestro siempre niño ha muerto... Ha muerto en soltería, como Costa murió solitario, en esta nuestra España, la de las tristes soledades... Y eso que don Marcelino pasó por Sevilla. He aquí que el maestro ya no está entre nosotros... Maestro fué porque no dejó de ser nunca niño, porque meantuvo siempre viva en su espíritu la santa curiosidad de los niños. Por esta virtud, que es inocencia de la razón y da conciencia a la fe, fué sabio y fué poeta, poeta de la sabiduría, maestro del gay saber. Y porque fué maestro sin dejar de ser niño, él nos enseñó, él hizo la historia ya que para el espíritu sólo existe lu que el espíritu conoce y ama—; él nos enseñó, él hizo la historia de la España ideal: la historia de nuestras creencias, de nuestros sentimientos, de nuestras ideas, la historia de la religión, de la poesía, de la ciencia española. En es-
DE LA GRACIA 34i ta España sólo hacen historia, sólo hacen patria, los que la estudian, los que la sueñan, los que la escriben... En esta España de los hombres prácticos, de los jóvenes que envejecen a los veinte años, donde todo el mundo es docto... y todo el mundo... doctor, sólo son paetas, sólo son sabios, sólo son maestros, los que no han dejado de ser niños. Maestro, maestro de maestros, haz que tu ejemplo y tu labor perduren; haz desde tu nueva patria, que España sea una patria de niños, donde la vida, la ciencia, la poesía, la religión, la historia, no sean "vanidad de vanidades, y todo vanidad" —execrable y senil lamento de nuestros vivos—sino "plenitud de plenitudes, y todo plenitud”, : El libro de mis amigos Amigos, vuestra mente con sus dones las Gracias, compañeras de la vida, por fácil lleven y apacible senda... (M. Menéndez y Pelayo.—«Carta a sus amigos de Santander».) «Estoy muy agradecido a los buenos amigos que... han cooperado a la publicación de este libro...» (Juan Maragall.—P rológo al libro de sus <Artículos».) ...Hace siete años que, todos los Viernzs Santos, oído el Sermón de las Siete Palabras, paseaba con uno de mis mejores amigos por las orillas del Guadalquivir y por los alrededores de la Giralda—el río y la torre, la corriente y la altura, el espejo encantado y la mística escala de la Ciudad de la Gracia... Este año, azaroso, nublado y adverso, preñado de tristes presagios, lejos A á O AA
De de eS Jj $ A E o O A ke A K zo E AO Sh 342 DE LA CIUDAD del hogar amado y de la ciudad soñada, el alma recuerda con pena, en este santo día y en estas horas litúrgicas, la vieja conseja aprendida una noche lóbrega y fría, noche sin horas, inacabable, decembrina... La vieja conseja del tantálico castillo, del Castillo de irás y no volverás... ¡Semana Santa sin Pascua florida! ¡Hosanna del Domingo de Ramos que no espera el Aleluya del Domingo de Resurrección!... Padre mío, si es posible, no me hagas beber este cáliz; pero no obstante, hágase, no mi deseo, sino tu voluntad... Y como el Angel en el Huerto;... como las lucecitas lejanas en los cuentos de hadas, en esta mi noche oscura del alma;... como el Cirineo en la calle de la Amargura,... tal ha sido para mí, amigos míos---, iluminados por Ariel y en vuestro Ínterior emocionados —tal ha sido para mí vuestro regalo, hermanos míos... Desde aquel mensaje vuestro—recordatorio de una lectura y anuncio de otra que fué su acordada rima—mi alma esperaba... no sabía qué... ¿Un libro, acaso?... Sí, tal vez... Acaso un libro... ¡Un libro!... Coincidencias: Por aquellos días leía por yez primera el nuevo libro del autor de Le trésor des humbles, de La Sagesse et la Destinée, de Le double jardín, de Le temple enseveli... y releía algunos de sus dramas y los prólogos que puso a las obras de Novalis y de Ruysbroeck .. Pero... El diario de mi ideario sentimental, había sido interrumpido...— ¿para siempre?... Había sido interrumpido por penitencia y como mortificación expiatoria. Era la Cuaresma, se acercaba la Semana de Pasión y aún perdule 3
> DE LA GRACIA 343 raba en el alma el Carnaval... Un remordimiento punzador y tenaz—con filo de puñal y giros de tornillo... La conciencia, jamás dormida, multiplicaba sus ojos acerados al rayar el alba y al ponerse el sol... En las entrañas sentía una sensación de agudo frío y de total abandono... como si el pasado volviera... hecho juez y verdugo... Algo misterioso, maeterlinkiano... Entonces hice examen de conciencia, y un acto de contrición. El "yo pecador" de aquella confesión tenía algo del vanitas vanitatum; pero para el pecador no era todo vanidad... Más tenía del memento homo, y mucho más del Miserere Domine... Y una tarde de marzo, la corriente de un regato, formado por el agua de las nieves, arrastró hacia lo incógnito las hojas inéditas de mi breviario... "Las glosas desglosadas del pasado invierno", que hablaban de la ascensión penosa de los primeros días del año, de las locuras del olvido y de la sensualidad del segundo mes; de los ayunos y de las lágrimas del mes de cuarenta días... Breviario, que, al final, se convertía en devocionario, para guardar entre sus hojas una pasionaria. (Una "Rosa de Pasión" —crepús.. culo del Jueves Santo—ha sido la simbólica flor que me ha ofrecido la presente Semana Santa; como la simbólica luz de otra Semana Mayor, fué para mí la de la "Luna de Paresceve" -—madrugada del Viernes—). Todo, todo lo escrito fué borrado por el agua corriente del deshielo... Pero algo estaba escrito en el cielo... Y eso sólo quedó. ...Dios debió aceptar mi sacrificio... Llegó el día de
250 DE LA CIUDAD municipales...; lo que no ha habido, hasta nuestros días, han sido proyectos de arquitectura ciudadana. Las ciudades antiguas, fundadas según un ritual sa” a A 7 A EAS 0 , cas 3 grado - como las ciudades medioevales, consérvadas y cual refugios o asilos - tenían prefijados su centfo; el ho- Bes gar ciudadano—el templo, el palacio, la pláza pública k —y sus límites, el surco liminal, indicador; del reciato, ES sobre el cual habían de elevarse las murallas. Lo demás 3 quedaba confiado a la espontánea edificación, a la par= e o ticular iniciativa de cada familia, de cada 'casa: de un 24 A SN ,, grupo, de una entidad o de un individuo. + el / ES E + Ñ Salvo contadas excepciones el crecimiento. úrbaño E] N se ha verificado, y se verifica, a la ventura, deúna ma- Ñ ES inorgánica, por simple agregación material. Pero PS dernamente se nota una tendencia teórica —sistematlizada en la llamada disciplina Cívica y práctica ma- SN “n] estada en leyes, congresos, exposiciones, 6,—que EN ¿pretende elevar la espontaneidad mecánica de la cons" ¿AÑ o S Sy ¿trucción a espontaneidad artística. Y de ahí los proyectos para "transformar un barrio viejo de modo que satisfaga las exigencias de la vida actual;" para "agregar un nuevo barrio a una ciudad antigua," y para "crear una ciudad de nueva planta"; que son los tres casos que pueden presentarse en el problema de la construcción cívica. a Las ciudades como Sevilla—de un pasado glorioso que reverdece por doquiera que la vida cotidiana € aquieta, y de un presente risueño, abierto a infinitas
3 | DE LA GRACIA 351 perspectivas; donde es típico el arte y lo castizo pintoresco; cuya historia se ha convertido en leyenda para mejor conservarse en la red de las calles y en los vanos de las casas, y cuya topografía es tan llana como su alma, sensible a todas las innovaciones—; las ciudades como Sevilla, ¿cómo han de renovarse? ¿cómo han de renovarse si no es saliendo fuera de sí? Para orientarnos en esta renovación hemos comparado el esquema indicador de la Sevilla monumental y artística diseñado por don Alejandro Guichot con el anteproyecto de reformas urbanas que una vez nos abrió las ensoñadas perspectivas de la Sevilla futura. Y así hemos tornado a entrever a nuestra ciudad entre su pasado y su porvenir...; porque hemos visto cómo el centro ciudadano irradia hacia la periferia, cómo la ciudad se explaya y proyecta en sus afueras, y cómo los arrabales convergen hacia ella... «Después fuí a recorrer la ciudad del pasado. Me gusta perderme en este laberinto basta sentirme preso en su atmósfera y vivir en mi la vida quieta.» El pasado de Sevilla, ¿se va para no volver... o es un pasado que vuelve? Hay algo que debía permanecer siempre, y parece que se nos va yendo, o que lo vamos mudando; y, en cambio, algo que no cambia debía haber desaparecido. Un barrio típico —el de Santa Cruz —ya no es... como era; ya no existe... como el laberinto del Alcázar... Han derribado el muro misterioso que lo cercaba... co- a 7
O O e, AE 352 DE LA CIUDAD mo derribaron las murallas-- y las puertas que circundaban a Sevilla... ¿Y los demás barrios? Como al poeta, a mí me gusta también perderme en este laberinto de las calles en sombra, de las plazas soleadas... Quisiera recorrer, uno por uno, todos los rincones del antaño legendario y poético, para recordar la vida, el encanto peculiar, el matiz característico de cada uno de estos barrios: silenciosos y aristocráticos unos; levíticos y burgueses otros; alegres, bulliciosos, con una cadenciosa algarabía aquéllos... Mas no es esta ocasión ni lugar para hablar de ello. Hoy hemos vuelto a contemplar el pasado, no para adentrarnos y detenernos en él; sino para aprender y seguir las vías que le circunvalan. «Al fin este barrio que va a morir me agobia y me enlernece, y me voy. Me voy, necesito salir, salir a las vías más anchas-» Los tranvías circulan por Sevilla—como la sangre por el corazón — describiendo una figura igual a la emblemática madeja del NO8DO. Esto los de circunvalación. Los de irradiación, los que van del centro a los puntos cardinales de la periferia-—líneas del Cementerio, de la venta de Eritaña, de la Cruz del Campo, y las de Triana — van indicando las posibilidades del ensanche ciudadano. En el interior, los tranvías sólo sirven para dar vueltas, para alejarnos del corazón de la ciudad, y a lo sumo para enlazar los barrios extremos... Algún día nos llevarán a alguna parte —de un sitio a otro—por el camino
SN SS E AC. e li a DE LA GRACIA 353 más corto y directo--, y enlazarán los pueblos limítrofes entre sí y con la metrópoli. Hoy sólo se toman como un motivo para pasar el rato, para divagar... alrededor de los barrios típicos y alrededor de la ciudad... «¿Diarchará la ciudad hacia Poniente en vez de ir hacia Levante?» Parece que las ciudades crecen siguiendo la marcha del sol... He aquí un hecho tan lleno de sugestiones como una hipótesis peregrina, como una bella teoría... Es una nueva alusión al viejo mito solar... La expansión urbana acordándose con la rotación del orbe; la arquitectura ciudadana desenvolviéndose como la historia de la civilización, siguiendo "la carrera de la antorcha" —luz de Apolo y fuego de Prometeo... De oriente a occidente... Es curioso observar en algunas grandes poblaciones que las barriadas obreras, los establecimientos fabriles, las grandes explotaciones industriales, suelen hallarse situados por donde sale el sol; y, en cambio, los barrios aristocráticos, los jardines y paseos públicos, los parques modernos se alzan con preferencia por donde el sol se pone. Flanmarión ha puesto de relieve la influencia de la luz en la construcción de las ciudades. "Estas —dice— se ensanchan en sentido occidental." Recuérdese cómo han ido dilatándose París—desde la montaña de Sainte Geneviéve a la isla de la Cité, primero, y después hacia los Campos Elíseos y el Bosque de Bolonia—; Londres—desde la City a Westminster, con su Oxford Street y el Hyde-Park—; Berlín—desde la primitiva 23 pad
354 DE LA CIUDAD Kólln al Thiergarlen y a Charlottenburgo, a través de la Unter den Linden... "La misma observación puede referirse a otras capitales, como Viena, San Petersburgo, Turín, Lieja, Tolosa, Montpellier, Caen, etc., y hasta Pompeya"... Madrid mismo, que siempre ha ido formándose desde el Palacio de Oriente al cementerio del Este, rectifica ahora su ruta y se dirige hacia el Parque del Oeste... "¿De qué procede semejante tendencia?—se pregunta el ilustre astrónomo ya citado—. Un caso tan general no puede depender de la casualidad." ¿Es el curso de los ríos o la dirección de los vientos y mayor pureza del aire, la que empuja, encamina, endereza a las ciudades hacia el ocaso del soi? No. Porque ni los ríos corren todos en el mismo sentido; ni los vientos soplan de igual manera en todas partes... El autor de Los mundos imaginarios y los mundos reales, en su tratado de La atmósfera, explica este fenómeno por la atracción de la luz: por la influencia que ésta ejerce en los hombrres como en toda la Naturaleza. "Obsérvese que las personas ocomodadas suelen pasear por la tarde, y no por la mañana; y ¿dónde dirigen sus paseos por la tarde, desde cualquier punto en que se encuentren? Siempre en busca de los bellos espectáculos que ofrece el cielo al ponerse el sol." ¿Y esta Ciudad del Sol, que es la Ciudad de la Gracia, cómo gira en torno de la luz solar? ¿En qué sentido se va ensanchando Sevilla?
DE LA GRACIA 305 Sevilla se va ensanchando... Se van ensanchando las calles y estrechando las casas. Pero aún el Concejo—- el Consejo -de la Ciudad no se ha preocupado seriamente de ir ampliando el radio de su municipalización. Sevilla se va ensanchando... Al parecer, hacia el oriente. Hacia el oriente se abre la calle que fué llamada del Ensanche. Y alrededor de la Florida se han ido construyendo viviendas para las clases pudientes y acomodadas: villas y quintas de futuras avenidas. Como un curioso contraste (de esto... y de lo otro), allá hacia el ocaso se alzan las fábricas del alumbrado, y en la otra orilla del río la fábrica de La Cartuja. El Guadalquivir va describiendo de N. a S. el contorno occidental de Sevilla. Diríase que señala los límites de la expansión ciudadana... Sin embargo, algo nos advierte que en nuestra ciudad no ha de quedar incumplida la ley que parece presidir al crecimiento de las grandes urbes modernas. Las barriadas obreras, los grandes almacenes, la zona fabril, en suma, que va determinando el progreso técnico y económico de Sevilla, se hallan situados casi en su totalidad en la ronda levantina, en los suburbios de la solana. Los barrios aristocráticos, no en el sentido de que en ellos resida la aristocracia, separada de las demás clases sociales—supuesto inadmisible en estos tiempos, y más aún en esta ciudad donde es tan frecuente ver alternando las casas de vecindad con los palacios nobiliarios—, sino por el mayor refinamiento y aristocra-
356 DE LA CIUDAD tismo de su urbanización; los barrios elegantes y distinguidos, los parajes de más intensa y animada vida pública; se encuentran en el sector occidental de Sevilla: a la izquierda de una línea que enlazara la Giralda con las columnas de los Hércules, y por el sur se prolongara hasta la orilla del Río. En cierta ocasión recordamos la frase que inspiró a Alfredo Murga, el paseo de coches de la orilla del Río. ¿Por qué se diría que los coches forman el cortejo fúnebre que asiste al entierro del sol? ¿Por qué esta tristeza? ¿Es el pasear en coche causa o producto de ella? ¿Será por ventura dicha melancolía un efecto de perspectiva? Desde el centro de la Avenida, en efecto, no se ve el sol de la tarde, ni la espléndida magia del crepúsculo... Recordemos a Flanmarión. Y procuremos orientarnos, es decir, occidentar el paseo vespertino... - Un ilustre ciudadano del ensueño ha llevado hacia la otra orilla los jardines y parques, el campo de ferias y festejos, la ciudad de recreo de la Sevilla nueva... Así... se irá ensanchando Sevilla hacia la otra orilla, siguiendo la ruta del sol... «Lo que es excéntrico vuelve a su centro...» Alrededor de la ciudad, si Triana se hubiera extendido-—desde Los Remedios a La Cartuja —, siguiendo la curva que el Río describe al abrazar a su amada, el arrabal enmarcaría a Sevilla como el arrabaá que recuadra un arco de herradura. Si algún día se ensanchase Sevilla en relación con el nuevo puerto —tal como aparece en el anteproyecto
| DE LA GRACIA de un procer soñador—la ciudad sería el arrabaá del arrabal... ES. Triana ha sido siempre divisada en perspectiva por el divagador; se le ha mostrado siempre como un pre- | sente lejano, como el presente de un recuerdo perenne, como el presente de una promesa fiel... Lazo de unión entre la pretérita ciudad evocada y la futura ciudad del A ensueño... 3 y Cuantas veces ha contemplado a Triana ha visto a su ciudad entre su pasado y su porvenir... E , ¡Qué extraña manera de discurrir me ha dado! Es lo que tiene que hacerse ciudadano del ensueño, como yo me he becho hoy. SN Más de uno será el que diga que estos son sueños... Y acaso alguien, que allá en en el fondo sea también un soñador, me pregunte la razón de mi soñar... Mas É hoy sólo he querido indicar algunas perspectivas... Otro día... Mejor, otras personas más competentes pondrán de relieve, darán realidad a las imágenes del sueño... La madre vieja A «La ciudad se sale afuera estirando sus qa SS anchas vias para abrazar cuanto le rodea: pueblos, ríos, montañas...» ñ Ahora que los sevillanos sueñan con una Sevilla nueva, y por ella trabajan, no estaría demás recordará 43 brevemente lo que fué aquella que se ha llamado—por Rodrigo Caro, entre otros—"la Sevilla vieja". ye est no sólo por razones sentimentales, por curiosidad eruc . ta; sino por motivos ideales de alta política. :
358 DÉ LA CIUDAD Sevilla necesita irradiar para vivir... Y el término municipal de nuestra ciudad es ya insuficiente... Sevilla necesita un campo que urbanizar y un campo que cultivar... Y sólo puede hallarlo en sus alrededores. Todo cuanto rodea a Sevilla -—como lo que de su corazón irradia - evoca un recuerdo de gloria y poesía. Uno de los sueños más acariciados en nuestra ciudad es el de un plan "de urbanización de sus alrededores"... Y en uno de los proyectos de reformas de Seville se pretende orientar el ensanche hacia el occidente, por una y otra orilla del Río, por donde se abre la Corta, y por donde se abría la madre vieja... Al otro lado del Río "fué Itálica famosa!... ¡l:4- lical... Itálica fué — quizás -—no una ciudad aporte, sino la villa de recreo, de placer. "Pompeya bética, ciudad de los deleites, población de lujo"; el Versalles de la antigua Hispalis... En el camino—histórico y geográfco—de ltálica a Sevilla alzáronse, al finalizar la Edad Media, una Cartuja y un Monasterio, hoy también en ruínas, en ruínas de lo que fueron. El Monasterio de San Isidoro del Campo —fundado por el noble Guzmán el Bueno para honrar la memoria y los lugares en que vivía San Ísidoro, arzobispo de Sevilla, y embellecido por el genio -de Martínez Montañés —. ¡Sublime y simbólica trinidad del sabio, del héroe y del artistal La Cartuja de Santa María de las Cuevas, que el siglo XIX convirtió en una famosa fábrica de cerámica... e."
E O e DE LA GRACIA 359 Y al poniente de la vega trianera—la tierra en donde las tradiciones orientales sitúan el Jardín de las Hespérides y los Campos Elíseos y la Huerta de Hércules; el paraje que los latinos llamaron Vergentum y los árabes Alxaraf: el Aljarafe, tierra de promisión... - la ciudad de recreo de la futura Sevilla... Con un poco de fantasía podemos ver cómo la "madre vieja del río" se prolonga, y enlaza las dos mencionadas poblaciones de recreo, y viene a ser como la línea ideal del futuro perímetro que, por el ocaso, ha de ofrecer Sevilla. Así podría suceder que aquella que Rodrigo Caro llamó la " Seviila vieja" se convirtiera por misterioso destino, en una parte de la Sevilla nueva. Se habrá cumplido el deseo de nuestros abuelos de fundar sobre las Ruinas de ltálica una población que había de llevar el nombre de /tálica-Isabelina... Y los versos del poeta que evocaban las "mil sombras nobles de la gran ruina" habrán sonado como un mágico conjuro que tuviera la virtud de revivir lo pasado. La expansión urbana Ved cómo el tema de "las reformas" que implica la arquitectónica ciudadana, se convierte en el de "los ensanches", cuando se trata de la expansión urbana. El concepto básico propio del orden constructivo--- el de la edificación material y moral---es sustituído así por un principio de física y de química---hoy aplicado también a la biología---el de la exósmosis y endósmos's.
366 . DB LA CIUDAD una región autárquica. Dos cordilleras y dos mares delinean con una admirable precisión el esquema de sus fronteras naturales. Dentro de estos contornos, una sorprendente variedad, una tradicional riqueza de aspectos y de medios de vida. Lo urbano muy densificado, y el agro como... una tierra de promisión, como una naturaleza demasiado abandonada a sí misma; naturaleza que espera ser cultivada, civilizada, y que aún hoy está demostrando que es una tierra que a sí sola se basta. Esta heterogeneidad es debida, sin duda alguna, a las diferencias existentes entre la dilatada vertiente meridional, por donde corren los ríos que desembocan en el Mediterráneo, y que podrían compararse a las existentes entre la meseta y la montaña de Castilla. Proteísmo que, lejos de ser un obstáculo para nacionalizar su regionalidad, creemos que ha de ser una de las causas más favorables para conseguir semejante resultado; porque "los estados nacidos en las zonas de diferenciación” -- como dice Vallaux-- tienen asegurada una vida más perdurable o una mayor posibilidad de renacer que las regiones poco o nada diferenciadas. El Guadalquivir ha trazado la historia geográfica de Andalucía; es el río de nuestra vida que va a dar en la mar. Este río — que era "el último confín", el *lindal de la tierra", "el río de cauce profundo", el de color "rútilo" o "erítreo" --fué llamado en los tiempos históricos “Cartesso y Betis, dando nombre a la región que rega” ba; y en la época prehistórica corría hecho un brazo de mar entre las cordilleras Mariánica y Penibética.
DE LA GRACIA 367 Andalucía estaba unida al Africa y por Africa a Italia. El hecho y el momento de la separación han sido simbolizados en una hermosa serie de mitos: el de Hércules, el de la Atlántida, el del Jardín de las Hespérides... Mitos que emblematizan pasadas revoluciones geológicas, y que a su vez pueden considerarse como representaciones alegóricas—y aun proféticas—de nuestra historia. De Hércules a Cristóbal Colón—del "Non Plus ultra" al más allá; de la Atlántida a América; de los diálogos de Platón al poema de Verdaguer, pasando por los versos misteriosos llenos de presentimientos de la tragedia de nuestro Séneca; de las Hespérides a este otro jardín de las áureas pomas que se llama Andalucía, donde los antiguos situaron los Campos Elíseos. España, al comenzar el siglo XVIII, había perdido una de las columnas de Hércules—hecho que hoy se nos aparece como un anuncio de lo que había de acontecer con nuestro mundo coionial. —Y Andalucía sufre en su suelo una discontinuidad: la que representa Gibraltar, la Española inglesa. Lo que es el curso del Guadalquivir en nuestra geografía, es la línea de la gracia en el genio y figura de Andalucía. La línea de la gracia corre entre el sentimiento de la dignidad caballeresca, la elación intelectual y la exaltada y exuberante fantasía—que corresponde a las cumbres de Sierra Nevada --y el sentimiento democrático y de independencia— voluntad llana y brava como la Sierra Morena; y en ella—en la línea de la Gracia - se funden las corrientes de nuestra sentimentalidad ad E A A 4? ES Ñ qe tr o A MI O AN CITA Es Pa, ei É AE SN ARAS | SAS E ed A
368 - DE LA CIUDAD y de nuestro humor. La Mariánica y el mar han sido nuestras fronteras, nuestras ventanas... El problema de las fronteras es el tema capital, el motivo-conductor de toda la Reconquista. En torno de los "marcas" o "rayas" de los estados cristianos y musulmanes se desenvuelve toda la historia española de la Edad Media. Júzguese, pues, cuál será la importancia de este estudio respecto a Andalucía, cuando en aquel entonces se trataba para ella no de una mera demarcación departamental, sino de su delimitación como estado soberano (autóctono y autónomo); cuando la línea de sus confines era algo más que la línea formal que los mapas nos presentan; implicaba la zona frontera donde disputaban con las armas, palmo a palmo y sin cesar, el límite de su poder político. Se trataba de una cuestión de vida y muerte: de la vida o de la muerte de su personalidad como nación... Al terminar la Reconquista, el Andalucía quedaba como el sustentáculo de un grupo social, mas no político: conservaba la noción de "suelo económico", pero había perdido la noción de "suelo político”. Era una "patria chica". Desde entonces, sólo se habla de los reinos andaluces (Córdoba, Sevilla, Jaén y Granada) o de las provincias andaluzas. Y a lo más, de una Andalucía Alta y de una Andalucía Baja; o como quieren algunos, de Granada y Andalucía. Andalucía es inmensa: es toda una inmensidad. Pero no una inmensidad vacía de contenido, uniforme y simplicista, "donde el clima, el suelo, la vegetación y la
DH LA GRACIA 369 existencia social" se dan sin fundirse ni compenetrarse. Andalucía es inmensa, pero con una acentuada complejidad vital en su interior estructura. Andalucía encierra un potencial de diferenciación, como difícilmente puede encontrarse otro igual en pueblo alguno. En menor número de grados de latitud no cabe una mayor diversidad, ni más suma de contrastes que los ofrecidos por esta región en sus condiciones atmosféricas, en las producciones de su suelo y subsuelo, en su fauna y en su flora, hasta el punto de poderse afirmar con exactitud que no hay una, sino varias Ándalucías. Así se puede hablar de una Andalucía levantina y de otra lusitana y de otra manchega. Y así como hay una Andalucía campesina y otra ciudadana, así hay una Andalucía serrana—la de la serranía de Ronda y la de la Sierra de Aracena, la de la Sierra Nevada y la Andalucía de Sierra Morena— y una Andalucía costera, marinera, la Andalucía de las playeras y de la mar bella... De la Andalucía acariciada por el mar Torre del Mar Para la Srta. Adela Horigowa, en Praga, que vertió a la dulce lengua de Bohemia esta divagación. Bello es tu nombre, Torre del Mar. Bello como tu cielo, como tu mar. Tiene tu nombre aroma de leyenda, sabor del Romancero. Tu nombre es poemático, Torre del Mar. Pero tu alma es más bella todavía. Y 24
ra 370 DE LA CIUDAD más bello aún ese momento, ese símbolo, ese acto en que tu alma se acaba de revelar. Has tenido un momento sublime, uno de esos momentos que eternizan a los pueblos. Has realizado un símbolo hermoso; el símbolo de la fe, de la esperanza, del amor—de la fe en el esfuerzo, de la esperanza en la justicia que preside la vida, del amor a los niños que vienen —. Has cumplido el acto más grandioso de la vida: el sacrificio... el sacrificio del ensueño... Yo te bendigo, Torre del Mar. Y a vosotros, vecinos de Torre del Mar, yo os saludo con toda la efusión de mi alma. Mis queridos lectores, ¿conocéis el hecho? "Los vecinos de Torre del Mar—provincia de Málaga —acordaron no fumar con objeto de destinar las economías que hicieran con esta privación a la creación de una escuela pública. En el mes pasado recaudaron noventa pesetas. Han escrito al señor Giner de los Ríos rogándole que pida al ministro de Instrucción el nombramiento de maestro para el nuevo centro.” ¿Y no habéis sentido conmovida, emocionada, enternecida toda vuestra alma, con la ingenua y honda poesía de este hecho tan sencillo y tan sublime? Hace tiempo que no he sentido una alegría tan grande, tan pura, tan desinteresada como ésta. Alegría tan pura, que sólo el dolor puede hacer florecer, como esas sonrisas que se abren e iluminan en un rostro que llora ante el juego inocente de un niño. Yo quisiera que todos los que me leen hubiesen gozado en toda su plenitud de esa pro-
PU Y e / > P., DE LA GRACIA 371 7 funda alegría que en mí ha despertado la lectura de ese | - telegrama, para no tener que explicar, ni considerar, ni E comentar ese hecho tan sencillo y tan sublime, que sólo 3 es digno de un himno de gracias. Del Te Deum que en- : - tonaran todas las almas españolas que entendiesen y amasen el símbolo hermoso que este pueblo ha realizado... E | Ya voy creyendo que mi Patria es inmortal... ¡Có- Ñ Mi ncibarhechó vibrar, Alma Española... Por ti, Torre , del Mar, la del bello nombre, la del alma bella! s Por eso, a vosotros, vecinos de Torre del Mar, yo y os saludo con toda la efusión de mi alma. Por eso yo te 3 - bendigo, Torre del Mar. q | z | De la Andalucía serrana E | Por tierras de epopeya. AS | Al frente de esta divagación quiero dedicar un recuerdo a María Puig y a Ma- E ría García, a Paquita, a Manolita, a Antoñita, a Aurorita... a todas las gentiles rum- Sl blaresas que, en mi retiro, endulzaron las amargas horas de mi retirada... : A Entre Sierra Morena 2 y los Cerros de Úbeda A | La Sierra Morena, desde Castilla, no parece una 9 - cordillera, sino el festón que bordea su meseta. Desde 3 la cuenca del Guadalquivir da la sensación de algo bra- E: vio, que enel reposo prolongado ha perdido su fiera 4 - Quapeza: un bandido generoso enamorando a una gentil 5 $ Ñ AS *ú AA ii AO a - muchacha. Por entre la masa verde bruna— que da nombre a la sierra — de brezos, jaras, lentiscos, juncias, romero, maj Po AS
e NA cs IATA E E SS E Dr 7 o A ps Ea " A A A pa a A NA AS a ñ z p e Cbr Tonos ES ye AA . o S E r dee d . -d . + s 3 1 312 DE LA CIUDAD droños, coscojas, cambroneras y espinos, se destacan las manchas verdegays de los prados, y se esfuman suave- A > ma ES, ] mente algunas rocas misteriosas, de un claro azul o de: z un violeta pálido, como si en sus perfiles se reflejara la e luz celeste de un cielo de esmalte. | A Los arroyos —que en el estiaje se quedan sin lágri- 3 mas con que llorar la tala de los bosques--- y los olivos 8 —a los que les basta este nuestro aire para lubrificar su 4 óleo —son las únicas cosas que ponen un poco de fres- a cura y de paz en esta sierra brava, sierra morena y af” 3 diente, casi nunca albeada por la nieve. La nieve aquí 3 no es sudario, ni manto de armiño, sino fina lluvia de E. confetis, y, a lo más, blanca mantilla de blondas. : La Mariánica y el Guadalquivir —andaluces, al f0 -— se divierten en salirse de los caminos trillados. Aquélla, lejos de ser línea divisoria de las aguas, se halla 2 A menudo cortada por la corriente del río, que se abre po paso a través de la sierra, con una llaneza francamenté 2% andaluza. 43 Desde la Mancha de Ciudad Real a la Mancha Real. 238 de Jaén, desde Despeñaperros a Martos, no hay fuent£ ÉS que no cuente una hazaña legendaria, ni paso que M0 : sepa la historia de una invasión. Las cumbres de está > contornada han sido testigos de gloriosas batallas y de 8 nobles empeños civilizadores. ¡Llanos de lliturgi, Na” vas de Tolosa, campos de Bailén...! Colonias de la Ca” 3 rolina... ¿No es verdad que el escenario de tales grandezas merecía una información? Así lo comprendí desde qué
- DE LA GRACIA R E 373 por primera vez crucé Despeñaperros, en una noche —septembrina, a la luz de los relámpagos. Por eso cuando _ahora, remontando el curso del Guadalquivir, llegué a estas alturas, pensé que en una revista andaluza debía _ interesar esta región del antiguo reino de Jaén esta An- - dalucía serrana y manchega. | Hubo un tiempo en que yo divagaba por los Cerros de Úbeda... Y creo que ahora también he estado en | L ellos perdido y perdiendo el tiempo. Creía que. el país de los oretanos y los túrdulos, como el de la Tur- '=detania o Tartéside, debía figurar en una revista an- - daluza... Pero esto y "lo otro" para otra ocasión. Cuando hagamos historia. á Entonces hablaremos de la ciudad hidalga y litúrgica de Andújar, que cantaron Lupercio Leonardo de - Argensola y Leandro Fernández Moratín; de Linares. la ciudad moderna y cosmopolita, minera y fabril, que ha cantado la musa popular. Aquel que viene a Linares y bebe agua del Pisar, olvida su padre y madre bo y no va a su patria más. Asimismo cantaremos las excelencias de otras ciudades de estos lugares... Y contaremos algunas cosas - que merecen contarse en un lenguaje rotundo y claro. Hoy nos detendremos a orillas de Rumblar... Entre el Jándula y el Guadiel Nace el Rumblar, cabe la Cima del Rey, y norteando a Villanueva de la Reina, desemboca en el Guadal- -quivir.
dd S-— LE” put PE lia 3714 DE LA CIUDAD Afluye a él, por la margen derecha, el riachuelo de la Campaña, que en línea casi paralela al antiguo camino real, asciende por los términos de Baños, Guarromán, Carboneros, Cuellos, La Carolina, Castillo de Tolosa, Santa Elena... Territorios de aquella colonia surgida en el interior de España, bajo el reinado de Carlos 1, cuando los españoles— agotadas ya las energías expansivas de la raza que les había impulsado a dar el nombre de sus reyes a las islas oceánicas —empezaban a cultivar lo que habían dejado inculto en su propio suelo. La colonia "carolina" de Sierra Morena, nos confirma en la idea de que no hay una raza, sino una región andaluza, que Andalucía es una pura expresión geográfica, y nos explica el por qué de esa su aparente adaptabilidad a las civilizaciones extrañas. En rigor no debe hablarse de asimilación de ajenos elementos culturales, sino del andaluzamiento que padecen los extranjeros al dejarse penetrar de los encantos imponderables de esta tierra. Tal sucede con aque” llos seis mil alemanes y flamencos que en tiempos de Olavide poblaron aquella comarca donde todo era "vivo, fresco, verde y limpio" —al decir de Swinburne. Por la ribera izquierda recibe el Rumblar las aguas del Arroyo de San Vicente, de Caña Lengua y 42 Caña Vilanos. El primero, que riega los huertos de su nombre, p0” demos representárnoslo como la flecha de un arco, CU” yas plumas rozaran la "Fuente Agria”, y cuya punta
DE LA GRACIA 3 tocara en la ermita de "El Santo". La cuerda, de doble curva, se tendería hacia Poniente desde las Navas de Tolosa a Menjíbar (16 de Julio de 1212, a 16 de Julio de 1808). Se dirigiría por el cerro en cuya falda está como prendida la "Huerta del Gato" (célebre por sus naranjas; "que arañan de dulce", según el pregón popular), y en cuya cima se descubren las "Salas de Galiarda" (subterráneos de un castillo, en ruínas, que ha poetizado una romancesca leyenda): «¡Muera aquel que ha deshonrado a Aliarda ¡a más bella!» pasaría por la "Nava de Andújar" (la verde pradería de las alegres cabalgadas), por la "Fresnéica", por el "Cerro del Moro", Con dos mil jinetes moros Reduán corre la tierra, todos los ganados roba, y amenaza las fronteras: por el "Arroyo de la Fresneda" (bajo uno de cuyos fresnos murió Alfonso VII, el Emperador, cuando al frente de sus huestes regresaba de una correría por tierras de moros). Desde aquí seguiría por el "Arroyo de las Piedras", los "Juncares" (de una clara y plácida perspectiva de disanto campesino), el "Arroyo Plomero"; atravesaría la carretera general por junto a la "Casa de Postas" (donde se firmó la rendición de la batalla de Bailén); y, después de rodear el "Cerro Cantero", se anudaría de nuevo con el Rumblar... , E A A
382 DE LA CIUDAD ártico? Y el norte eno es el punto cardinal hacia el cual dirigen sus sombras los cuerpos iluminados por el sol. cuando el sol está en el mediodía? Hallada la Estrella polar, la luz guiadora del vial de nuestra vida, ¿qué nos importan los cursos de "los ríos que van a dar en la mar", si lo esencial es saber dónde estamos y cómo nos hallamos: es decir, sabemos centrados en la cruz de los puntos cardinales, en la rosa de los vientos del espíritu? «El ideal andaluz puede caracterizarse como un ideal humanista y humano, frente a los ideales paganos y ascéticos. Es un ideal renaciente; pero de "la Grecia en Gracia de Dios". Es el ideal de la Ciudad del día» como dice el señor Rivera, el de la Ciudad del sol, pero también el ideal de la Ciudad de Dios. «Nada hay en la historia cultural ni en el elemento étnico de Andalucía, de ese pretendido bizantinismo, de que tanto se habla en la Memoria. ¿Cómo puede ser bizantina nuestra raza ibera, nuestra existencia "muy noble e leal", esa amorosa y amable sinceridad, sincera hasta la hipérbole, que cuando no dice verdad, la crea y la magnifica? Y el flamenquismo ¿es también bizantinismo? Pero los flamencos ¿son andaluces, ni siquiera españoles? ¿No indica el nombre que el flamenquismo es algo esporádico, no consustancial con nuestra fiesta nacional; industrialismo importado de afuera, por ejemplo, de los tablados de París? Y por otra parte, ¿quién es capaz de imaginar a un retórico y pedante bizantino dando una verónica o un pase natural?
DE LA GRACIA 383 Esa pretendida democracia de los reinos de la reconquista cristiana, ¿terminó --como afirma el señor Rivera—al ser conquistada Andalucía? ¿No será, por el contrario, porque esa democracia igualitaria, laminadora, llana y parda como llanura de esa Castilla, que "face los home y los desface", no supo armonizarse con la soberana aristocracia, que alienta y vive en el alma del pueblo andaluz? Y ¿no será el ocio andaluz como un recuerdo del ocio griego; de aquel ocio que era un derecho del individuo de Atenas, para librarse de los menesteres serviles y consagrarse de lleno a la vida de la Política, del Arte y de la Filosofía; de aquel ocio, del cual era, y así se definía, el negocio, como una negación —neg-otio? ...Esa Europa de que tanto se habla hoy, ¿es una realidad o una abstracción metafísica, una entidad mística o un puro mito? ¿Esa europeización de España no se aparecerá a la imaginación—irónica, burlona y amiga del chiste— de un andaluz, como la segunda parte del mito clásico: El rapto de Guropa por el Toro Jupiterino? : ...En este retorno a los campos, acase los hombres logren fundir de nuevo el ideal hedonístico, dionisiaco, de amorosa comunidad con la naturaleza, y el ideal ético, apolíneo, de la rítmica soberanía del espíritu. Maravillosa síntesis, breve como un milagro, que tan sólo resplandeció por sobre el misterio del mundo, en los cortos instantes de exaltación sobrehumana que tuvieron lugar en el Ática, en Tiberiades, en Asis... Armonía
384 DE LA CIUDAD que quizás hayamos dejado dormir para siempre en tierras de Andalucía, por no habernos cuidado de cultivar su genio... ...El ensueño andaluz — dotado de la infusa sabiduría del gay saber, y de la espontánea santidad de los bienaventurados—era un ensueño libre, laborioso, liberal... Un aparente sensualismo rebozaba su plenitud espiritual: y por bajo el reposo aparente de la siesta, las ideas y las emociones rondaban y emergían en una intensa e inquieta vida interior... Misterio gozoso de la vida fácil del dejarse vivir; contento ingenuo del dejarse penetrar del encanto de las cosas... y de las almas, del ambiente y del cielo, de todo y de nada... Sonreir perenne y hondo que impregna a la contemplación de una dulce y amable melancolía, y a la acción de una alegría, suave y serena, recatada, tácita... como el alma de la Ciudad de la Gracia. Al llegar a este punto siento que el afán de curiosidad y el espíritu de crítica me han llevado demasiado lejos, en este proceso dialéctico de los esquemas y de las preguntas... El alma tiene la sensación de haber llegado a los linderos de las paradojas y de las metáforas, de haber penetrado en el mundo de la divagación... El eco de un cantar alado y grave, la torna a la realidad: En preguntar lo que sabes el tiempo no has de perder: y a preguntas sin respuestas ¿quién te puede responder?
DE LA GRACIA 385 De la acción andaluza Apostillas a una información —+«Yo la pondré bajo la autoridad de las leyes.» (Beaumarchais, El Barbero de Sevillla V. 8), —«Veneremos el viejo código, y venga, no obstante, otro nuevo más adecuado a la época.—Larra. De Vuelta de París, (carta). En el artículo del Figaro sobre el "ideal andaluz" hay muchas cosas dignas de pensarse y aplaudirse. Sobre todo el alma que late bajo las palabras. Y de las otras ideas que en él quedan latentes, las que siguen: 1.* Necesidad de concretar un ideal que despierte el alma andaluza y haga reverdecer el laurel rosa en las tierras y en las comarcas de Andalucía. 2.* Necesidad de una ley que sustituya al viejo derecho y reorganice el régimen de nuestra región. 3.* Necesidad de una aristocracia que encarme aquel ideal y actúe esta reforma. Si tuviera tiempo desenvolvería alguna de estas ideas... Las tres se hallan tan íntimamente unidas, que en un programa renacentista no puede faltar ninguna. Buscad en esa quien se haga eco de vuestras afirmaciones y sed vosotros quienes las articulen. No es esto brindar una empresa que iniciásteis. Es alentaros a seguirla. - Ahora yo sólo puedo "amar en silencio". Mi voz sólo aspira a mantener en las almas la emoción precursora de un advenimiento—"temblor de almas” —que anuncia que es llegada la plenitud de los días. 25
386 DW LA CIUDAD - Del regionalismo andaluz Comentarios sobre un tema de Juegos Florales. A la Sra. Elena Whishaw, en agradecimiento de una cortés invitación En estos tiempos en que el imperialismo tiende a la constitución de un estado extra y supra-nacional (así como el siglo XIX se caracterizó por ser la era de las nacionalidades), y en que el sindicalismo ha demostrado la posibilidad de un estado funcional con independencia de toda consideración de lugar (a diferencia del estatismo político, o estadismo clásico—tradicionalista o liberal, socialista o jurídico —que consideraba al Estado como algo que está... en alguna parte); en estos tiempos de internacionalismo o cosmopolitismo parecerá extraño que se hable de regionalismo (es decir, de algo intra o infranacional, que tiene una esfera de acción puramente local), y del regionalismo de una región, que, hasta el presente, no ha tenido nada de regionalista... E pure... Creemos que el Regionalismo andaluz no es simplemente un tema de Juegos Florales, sino un tema de vida fecunda para la Patria. Creemos, además, que la contestación a dicho tema no puede ser negativa. Podrá ser crítica, pero no escéptica. Deberá ser afirmativa. Queremos que lo sea... Por eso hablamos. De otra suerte esto sería una disertación académica... Y el Regionalismo andaluz no es, no debe ser eso... Es algo. Si muove. El regionalismo —como todos los "ismos" —supone .
DE LA GRACIA 387 un sentimiento, una aspiración, una creencia, una propensión, una tendencia, una sistematización, un estado, o mejor, una corriente de opinión, de carácter social, Lo que sustenta al regionalismo es la región; y lo que adjetiva a este regionalismo es lo andaluz. El regionalismo se podrá definir como la orientación que pretende dar al concepto gramatical (lexicográfico), geográfico (espacial), del término región, un contenido político, el que entraña su significación etimológica (de *re- gio"). Y el Regionalismo andaluz será el que amhele para Andalucía esta transmutación de valores. He aquí indicado el plan de un trabajo sobre el regionalismo andaluz. En el lenguaje de filosofía se diría que había: 1. una ¿esis, la teoría de la región; 2." una antítesis, el problema regional en España; 3.” una hipótesis, el regionalismo andaluz, y 4.” una síntesis, que no sabemos en qué ha de consistir. ¿En qué sentido es Andalucía una región; cuál es su situación respecto al problema regional planteado en España; y cuál puede ser la significación y transcendencia del regionalismo andaluz? Confesamos que al llegar a este punto nos asalta la duda de si todas las preguntas no descansan a su vez en una interrogante, No sólo es un problema la personalidad social de Andalucía en cuanto región políticamente considerada; lo es también su misma realidad. No sabemos a ciencia cierta qué sea Andalucía.
$e, 388 DE LA CIUDAD Andalucía es un ideal... ¿Con qué virtualidad ha sido pensada esta frase, de amplio margen; cuáles fueron todas las vibraciones ideológicas que suscitara en la mente al ser pensada? Lo ideal en esta oración es el predicado, lo que califica a Andalucía. En el ideal andaluz es lo andaluz lo que califica al ideal. Este ideal que se predica de Andalucía, puede referirse a la esencia de esta (Andalucía es por su misma naturaleza una cosauna "res" — ideal): o a su existencia (Andalucía es una posibilidad o algo que ya no subsiste). Ha sido en este concepto existencial en el que se ha entendido la fórmula anterior. Y así se la ha criticado. Y se ha contradicho por esta otra: "Andalucía es una realidad"... ¿Hasta qué grado, y cómo? Porque podría serlo de tal modo que para el caso sería como si no lo fuera. Y la realidad de Andalucía es bien triste. Andalucía no ha sido comprendida y apreciada en toda su realidad. Andalucía, preciso es decirlo, está por descubrir. Está por descubrir la Andalucía verdadera: "la Andalucía recóndita", según la bella expresión de José Enrique Rodó. " Andalucía es, no ya para los extranjeros, que aun los de más talento desvarían al tratar de las cosas de España, sino para gran parte de los españoles, una región poco menos que ignorada. Afirmo esto porque el concepto que de Andalucía se tiene, es generalmente
DE LA GRACIA 389 fabuloso y quimérico, una leyenda atiborrada de falsos colorismos y de sentimentalismos hueros", Así se ha expresado el autor de "La leyenda andaluza". Andalucía ha venido a parar en una cosa literaria, pintoresca; pero literaria en aquella acepción que tanto despreciaba Rubén Darío; pintoresca, como la pintura de un cromo, como los famosos cromos de las cajas de pasas. Los artistas nos han hecho el regalo de una Andalucía fantástica, no por fantástica más bella de la que vive ignorada. Andalucía ésta de un encanto tal que no pueden gustar los que viven la ilusión de la Andalucía morisca y agitanada; la Andalucía del majismo y la torería; la Andalucía chistosa frívolamente despreocupada—de la manzanilla, la juerga, los toros, los claveles, los mantones de Manila; y la Andalucía macabra, trágicamente ociosa — que repite el mismo estribillo, pero con el escalofrío de la muerte; la Andalu" cía de pandereta... y de opereta. No hay como el caso andaluz para demostrar la fuerza de una leyenda. La leyenda andaluza podría servir a Van Gennep de curioso ejemplo para ilustrar su interesantísimo libro sobre La formación de las leyendas. Y lo peor es que la leyenda pintoresca ha truncado la tradición castiza. Parece que hace tiempo se ha secado el manantial de lo típico... Por otra, como dice Santos Oliver: "Andalucía atraviesa actualmente un período de impopularidad, literaria sobre todo. Representa este desvío de la moda algo así como un desquite o secreta venganza contra el Pe:
DE LA CIUDAD 390 secreto agravio de haberla monopolizado durante tanto tiempo". Y así unas veces por soñar con una Andalucía fantástica y otras por no acordarse de la Andalucía viviente, Andalucía permanece ignorada. Mal puede, pues, hablarse de Andalucía como de una realidad, cuando esta realidad está por conocer, Y lo que no se conoce no "es"... no existe para el espíritu. En este sentido Andalucía es todavía un ideal, Andalucía, como región y ante el problema regional, es una hipótesis. Andalucía es un ideal. Hacia una Andalucía sin andaluzadas. ...Mucho más quisiera decir de esta Andalucía que hemos vivido y vislumbrado... Mucho tengo que contar y que cantar... Mi corazón está lleno de los dias que vivió bajo aquel cielo... Mas hay que concluir... Hay que decir adiós a todos estos recuerdos y estos ensueños, tan presentes y tan amados... Sean estas palabras como un envío galante de amor y gratitud para todas las mujeres andaluzas a quienes he ido saludando en mi divagar por la tierra de María Santísima. —Amigas, el eco de vuestras conversaciones, durante las veladas de este Otoño, resuena en mi corazón, como el preludio de una primaveral alborada.
Divagación postrera (Epílogo que puede servir de prólogo en lo futuro) SF xÍ , F 2 1 : : E j ; 4 r F > . - pa Í $ 7 a E ti “ Pi