Hermano mío y de los pobres
Abstract
Este artículo ilustra la faceta de Amalio García del MoralGarrido, como pintor y poeta, y queremos destacar también suproducción en prosa como excelente autor de artículos y ensayos. En este caso, reproducimos el dedicado a su hermano Antonio, O.P., tras su dolorosa muerte en Granada (1991) y que ya fue publicado en la revista de Gallo de Vidrio, Año 1, Nº 2 y 3, Sevilla, Otoño de 1992
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VAINART Revista de Valores e Interrelación en las Artes pág. - 12 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 1 -- Año 2019 Hermano mío y de los pobres My brother and the poor Amalio García del Moral Garrido ( Obra póstuma) Resumen: Este artículo ilustra la faceta de Amalio García del Moral Garrido, como pintor y poeta, y queremos destacar también su producción en prosa como excelente autor de artículos y ensayos. En este caso, reproducimos el dedicado a su hermano Antonio, O.P., tras su dolorosa muerte en Granada (1991) y que ya fue publicado en la revista de Gallo de Vidrio, Año 1, Nº 2 y 3, Sevilla, Otoño de 1992. Palabras clave: Amalio García, pintor, poeta, teólogo Abstract: This article illustrates the facet of Amalio García del Moral Garrido, as a painter and poet, and we also want to highlight his prose production as an excellent author of articles and essays. In this case, we reproduce the one dedicated to his brother Antonio, O.P., after his painful death in Granada (1991) and that was already published in the Gallo de Vidrio magazine, Year 1, Nº 2 and 3, Seville, Autumn 1992. Key words: Amalio García, painter, poet, theologian. RECORDANDO A ANTONIO GARCÍA DEL MORAL, TEÓLOGO PARA LA LIBERACIÓN La jerarquía eclesiástica obstaculizó su labor pastoral. El día 6 de diciembre de 1991 en la Sección de Oncología del Hospital Clínico Universitario de Granada muere mi hermano Antonio de un cáncer de pulmón, enfermedad de la que ya habían fallecido mi padre y mi otro hermano varón Miguel, ambos empedernidos fumadores. Adrede he querido dejar que transcurra medio año para que el dolor y ¿por qué no decirlo? la rabia y la ira que me produjeron su muerte se decanten y vayan dando paso a la tristeza que es sentimiento más llano y apacible y por tanto más sumiso acompañante de mi pluma al escribir estas líneas. Nº DOI: https://dx.doi.org/10.12795/va-in-art.2019.i01.01
Amalio García del Moral Garrido pág. - 13 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 1 -- Año 2019 Dios nos libere, el Dios en que tú tanto creíste, hermano mío, el que te estaba esperando al otro lado del límite de tu vida, el de la represalia o la venganza tomada en su nombre por sus servidores, los clérigos, los religiosos, porque es vindicta sopesada, fría, inmisericorde y terrible en la que no cabe la piedad, porque es por Ti, por el propio Dios en el que tú creías, en el que se toma y que tú con algo más de resignación, casi con gozo, encajaste sin abrir tu boca. ¡Oh, manes de San Juan de la Cruz! Este Dios en cuyo nombre se vienen montando, se montan y se montarán tantas injusticias. Dios victimario, generador de intocables sufrimientos y dolores como los que tú en silencio has padecido sin exhalar una queja, sin apenas un suspiro o un lamento contra tus refinados hermanos que te hacían padecer ¿por tu bien?, que hablaban y siguen hablando del dolor como la mejor corona del ser humano y de la propia Iglesia. Antonio, fuiste dominico, desde pequeño naciste con la vocación religiosa, como yo con la de la pintura. Yo era cuatro años mayor que tú y, cumpliendo nuestros destinos, yo te hacía altarcitos surrealistas con los más extraños objetos para que tu rezaras y oficiaras, imitando a los mayores, las ceremonias en las que te iniciabas, jugando, en la liturgia que satisfacía el sentido estético de tu incipiente religiosidad. Así como yo fui un niño travieso y puñetero, tú siempre fuiste apacible, bueno y ejemplar. En todo momento tuviste un estricto sentido de la bondad y de la caridad con los más necesitados; yo te admiraba, en mi interior, profundamente y me asombraba maravillado de tu generosidad, lo que fue una constante durante toda tu vida, de tu desprendimiento extremo; cuando le entregabas a Lola nuestra vecina, viejecita y viuda, tan delicadamente pobre y tan digna, todas las monedas que nos daba nuestro padre, sin reservarte ninguna, para pasar las fiestas del Corpus. Nunca quisiste nada ni jamás te tentó la posesión de bienes u honores. (Aún recuerdo las palabras de un ilustre sacerdote que, a tu muerte, confidencialmente, me reveló: "qué gran prelado pudo haber tenido la Iglesia"). Unos días antes de morir te entregaron unas pesetillas como primer abono de la Seguridad Social por tu inutilidad total, y nuestra hermana María Teresa que te estaba cuidando en tu enfermedad, no podía creer que, en tu estado, te faltara tiempo para repartirlas entre un morito y algunos otros enfermos menesterosos que por el hospital pululaban. Genio y figura ...
Amalio García del Moral Garrido pág. - 14 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 1 -- Año 2019 Tu concupiscencia fueron los libros. No he conocido a nadie que los amara más que tú. Cuando descubrí la figura de Nicolás Antonio, el bibliófilo y erudito sevillano, me vino a la mente tu persona. Si necesitaba algún libro, por peregrino que fuera o hacer una consulta sobre cualquier tema difícil, acudía a ti; y allí en tu extensa y nutrida biblioteca encontraba la solución a mi duda o a mi curiosidad. Fuiste fundamental en mis trabajos sobre la Giralda, incluido el doctorado sobre la misma y en la elaboración de la tesis doctoral sobre mi obra y mi persona, de mi hija María José y ¡cómo debiste sufrir cuando al cabo de tus años, recién llegado de Roma de ser recibido por el Santo Padre, desterrado a Jerez, tuviste que acarrear hasta esta ciudad en tres enormes camiones de diez mil kilos cada capitoné, buena parte de tu biblioteca ¿qué estará siendo de ella? ¡En miles de volúmenes, sobre todo de teología y Sagradas Escrituras! Yo no soy quién para juzgar tus saberes, ya me libraría de ello, pero sí quiero dejar el testimonio que sé, porque tú mismo me lo contaste, que en el caso de el Palmar de Troya, muy concretamente, el Cardenal Bueno Monreal acudió a ti consultándote dudas y posibles enfoques y soluciones del tema, y a ti te dejó en herencia, conociendo tu amor por los libros, su propia biblioteca al morir. Decían que eras una autoridad acerca de San Pablo, lo que no me extraña pues el apóstol de los gentiles tenía bastantes ingredientes para despertar tu admiración. Estudiaste en Granada, Salamanca, Roma y Jerusalén, obteniendo algunos de los máximos grados académicos eclesiales, que nunca te oí mencionar. Tu docencia que abarcó toda tu vida de manera que tus discípulos y discípulas fueron después tus amigos convirtiéndose en admiradores tuyos, lo que supe por ellos mismos. Las academias de San Dionisio de Jerez de la Frontera y la sevillana de Buenas Letras te acogieron en su seno, pero tu camino iba en otra dirección. Tu entrega a los humildes te llevó a enfrentarte con personalidades y estamentos muy poderosos, que no cito con nombres y apellidos y cargos, porque pienso que esto te hubiera molestado a ti. Ya que jamás arremetiste contra nadie sino a favor de los necesitados. Saliste en defensa de los colonos de Écija cuyas tierras había parcelado a su favor el conde de Peñaflor, y a los que querían expropiar para devolverlos a la
Amalio García del Moral Garrido pág. - 15 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 1 -- Año 2019 miseria, a lo que tú te opusiste con la sagacidad y la energía que han sido proverbiales en ti. Les plantaste cara, quijotescamente, y no te lo perdonaron, poderosos clérigos y seglares, que a la larga, quebranto tras quebranto, te originaron o, al menos, aceleraron tu muerte; aunque moriste sin exhalar una queja, justificando siempre a tus perseguidores, de ahí tu grandeza de espíritu, con serena resignación, casi con júbilo por los sufrimientos y contrariedades que te ocasionaban. Mi sobrina María Teresa, hija de mi otro hermano Miguel, "el médico de los pobres", como le conocían en el barrio granadino del Realejo, (alguna vez hablaré de mis padres y la formación, insólita para la época, que nos dieron motivando nuestras respectivas vocaciones) al amortajar a su tío, el Padre Antonio, descubrió en uno de sus bolsillos, un papel que textualmente decía: "Razones para vivir: Los que vais tras la justicia. Los que buscáis al Señor. El pueblo que lleva mi ley en el corazón. Hay un único Dios que sólo puede ser conocido a través de las Escrituras Santas. Conocer al Padre como El desea ser conocido. Glorificar al Hijo como el Padre desea que lo glorifiquemos Recibir al Espíritu Santo como el Padre desea dárnoslo. Debemos proceder no según nuestro arbitrio o sentimientos ni haciendo violencia a los deseos de Dios, sino según los caminos que el mismo Señor nos ha dado a conocer en las Santas Escrituras". Aún recuerdo como si fuera hoy, cuando yendo por la calle de Atocha de Madrid, presencié una manifestación multitudinaria a favor del cura granadino, que eras tú, mi hermano, encarcelado por salir en defensa, en plena dictadura, a favor de los obreros detenidos y masacrados tres de ellos por las Fuerzas de Seguridad del Estado, enfrentándote con ellas, llamándoles "asesinos" por considerar que no había adecuación entre la protesta obrera y la brutal represión policíaca con que se sofocó. Con palabras exactas me describiste cómo a un trabajador que sangraba por varias partes de su cuerpo, tras la brutal paliza de la policía para
Amalio García del Moral Garrido pág. - 16 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 1 -- Año 2019 hacerle declarar, tú le ofreciste tu hombro para que apoyase en el trayecto que mediaba de la comisaría a la cárcel: - Pues creí ver en él la viva imagen de Nuestro Señor Jesucristo. Alguien de nuestra familia se me quejó porque las mantas y ropas de abrigo que te enviaban a la cárcel tú las repartías entre otros presos más necesitados, lo que también procurabas con los alimentos que te hacían llegar. En aquellos momentos de miedo colectivo y de querer quitarse el "muerto" de encima me di cuenta que todo el mundo, incluidos los clérigos a los que acudí, se sacudía cualquier clase de compromiso con la frase: - Que aguante lo que le pasa ya que él se lo ha buscado, pues no debía haberse metido en nada. A partir de ese momento empiezo a pintar cuadros como: "Los oprimidos", "La pobre desmontable", "La madre del obrero", "El pan encadenado", etc, y todos cuanto componen la serie de "La Andalucía negra". Este es el espléndido retrato que te hago; así puedo calificarlo ya a toro pasado, del que un ilustre sacerdote amigo me dijo: - Por tal retrato valía la pena hacerse dominico. Pongo detrás de tu figura como divisa del retrato, la frase: "Antonio García del Moral, O..P. hermano mío y de los pobres" que pudo haber sido, así mismo, tu epitafio.
Amalio García del Moral Garrido pág. - 17 - VAINART. Revista de Valores e Interrelaciones en las Artes. ISSN:1697-6479 Núm. 1 -- Año 2019 Amalio. Óleo sobre lienzo 730X115,5 cm. Antonio García del Moral, O.P., Hermano mío y de los pobres. Amalio realizó este magnífico retrato a su querido hermano el doctor dominico Rvdo. Padre D. Antonio García del Moral y Garrido, por el que sentía gran estima y devoción. La insuperable talla intelectual, humana y espiritual de Antonio "el cura de Graná" le llevó a comprometerse abiertamente con la problemática obrera y social del tardofranquismo en Granada y en Madrid, lo que le ocasionó numerosos problemas e incluso pena de cárcel, lo que repercutió en la obra plástica de Amalio que desde entonces giró hacia un mayor compromiso filantrópico, radicalizándose en la problemática social andaluza. De este cuadro llegó a comentar por escrito el Padre Javierre, gran amigo de ambos hermanos, que: "Sólo porque le pintaran a uno un retrato así, ya merecía la pena hacerse dominico". (Del Catálogo de la obra plástica de Amalio. Tesís doctoral de J. Troncoso, 1995, pág.967)