La Plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos
Abstract
La plaza de la Alfalfa se formó en el siglo XIX, aunque el espacio donde hoy se ubica desempeñó un relevante papel en la Sevilla romana. El artículo da a conocer las intervenciones urbanísticas realizadas a lo largo del ochocientos en el ámbito de la primitiva plazuela, que aparece reproducida en el plano de 1771 del asistente Olavide, y su entorno viario. Se analizan, por tanto, las alineaciones, los ensanches y los derribos proyectados por los arquitectos municipales con objeto de remodelar y configurar la plaza decimonónica. Para establecer su dilatada historia constructiva, se ha manejado documentación inédita conservada en el Archivo Histórico Municipal de Sevilla.
Full text
LA PLAZA DE LA ALFALFA DE SEVILLA EN EL SIGLO XIX: INTERVENCIONES URBANÍSTICAS Y PROYECTOS ALFALFA SQUARE IN SEVILLE IN THE 19th CENTURY: URBAN INTERVENTIONS AND PROJECTS albeRto feRnández gonzález Universidad de Sevilla. España ORCID: 0000-0003-1582-2464 [email protected] La plaza de la Alfalfa se formó en el siglo XIX, aunque el espacio donde hoy se ubica desempeñó un relevante papel en la Sevilla romana. El artículo da a conocer las intervenciones urbanísticas realizadas a lo largo del ochocientos en el ámbito de la primitiva plazuela, que aparece reproducida en el plano de 1771 del asistente Olavide, y su entorno viario. Se analizan, por tanto, las alineaciones, los ensanches y los derribos proyectados por los arquitectos municipales con objeto de remodelar y configurar la plaza decimonónica. Para establecer su dilatada historia constructiva, se ha manejado documentación inédita conservada en el Archivo Histórico Municipal de Sevilla: informes técnicos, proyectos, levantamientos planimétricos, croquis y expedientes de obra pública. Palabras clave: plaza de la Alfalfa; Sevilla; Urbanismo; siglo XIX; planos y proyectos. Alfalfa Square was created in the 19th century, but the place where it is currently located played a relevant role in Roman Seville. This paper shades light on the urban interventions carried out throughout the 19th century in the original square and surrounding streets, which appeared drawn in a plan by assistant Olavide dating from 1771. We have analysed the alignments, widening and demolitions devised by the local architects to refurbish and reshape the 19th century square. In order to establish its long building history, we have used unpublished documents kept in Seville’s Municipal Historical Archives: technical reports, projects, planimetric drawings, drafts and public building records. Keywords: Alfalfa Square; Seville; urban planning; 19th century; plans and projects. La Alfalfa es una emblemática plaza del casco histórico de Sevilla en la que confluyen las calles Pérez Galdós, Guadarmino, San Juan, Odreros, Alfalfa, Jesús de las Tres Caídas, Ángel María Camacho y Alcaicería. Se conoce con este nombre, no obstante, desde 1980 porque la plaza, cuando se formó en 1837, LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19
Alberto Fernández González366 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 alcanzando unas dimensiones parecidas a las actuales, era denominada de las Carnicerías Viejas, y con posterioridad, en la segunda mitad del ochocientos, fue dedicada primero al Infante Don Fernando y más tarde a Mendizábal, el famoso ministro de Isabel II1. El espacio donde hoy se ubica la plaza desempeñó un relevante papel en la Sevilla romana ya que en él interseccionaban el cardo máximo y el decumano máximo, siendo, por tanto, el lugar donde estaría situado el foro imperial de Hispalis2. El característico desarrollo orgánico del urbanismo islámico alteró en época musulmana este posible trazado regulador preexistente. Por ello, los conquistadores cristianos, a mediados del siglo XIII, se encontraron con una ciudad que respondía en gran medida a este tipo de estructura urbana espontánea así que, muy probablemente, la actual Alfalfa correspondería a un simple espacio donde confluían varias calles3. En todo caso, desde la conquista castellana de 1248 se intensificó el proceso de especialización de las plazas sevillanas, en consonancia con los usos bajomedievales, y cabe la posibilidad de que la primitiva plazuela de la Alfalfa albergase ya, con el paso del tiempo, pequeños puestos de carne y verduras que adquirieron progresivamente cierta relevancia comercial hasta acoger, ya en las últimas décadas del siglo XV, las principales carnicerías de la ciudad4. Establecer los posibles cambios morfológicos del espacio hoy ocupado por la plaza de la Alfalfa es una difícil tarea. La investigación, si comprende un marco cronológico muy amplio, desde época romana, tendría que valorar datos arqueológicos, documentos históricos y referencias gráficas, y su multidisciplinario enfoque metodológico debería hacer frente a la limitación que supone la escasez de información y fuentes. Pero las transformaciones urbanísticas llevadas a cabo en el siglo XIX pueden ser abordadas, en gran medida, a la luz de la documentación custodiada en el Archivo Histórico Municipal de Sevilla. A este objetivo dedico el artículo, que es el primer trabajo específico que da a conocer y analiza los proyectos y las intervenciones directamente relacionados con la formación de la plaza en el ochocientos5. 1 Una detallada información sobre las diversas denominaciones que recibió la plaza a lo largo de la historia en Collantes/Cruz/Reyes/Rodríguez, 1993: 58-59. 2 Esta conocida hipótesis, que está avalada por la concentración de epígrafes honoríficos en la zona, fue establecida por Blanco Freijeiro, 1979: 131-133. Al respecto, véase también Campos, 1993: 198-199. Una revisión crítica de la hipótesis en González Acuña, 2011: 171-173. 3 Al respecto, véase Collantes de Terán Sánchez, 1977: 77. 4 Montoto, 1983: 65. Collantes/Cruz/Reyes/Rodríguez, 1993: 58. En la primitiva plazuela de la Alfalfa, por lo menos en el siglo XVI, se vendían también aves vivas según De Peraza, 1996: 105. 5 Que yo conozca, no existe ningún trabajo específico sobre la plaza de la Alfalfa de Sevilla. No obstante, algunos autores han realizado breves consideraciones al respecto: Vioque Cubero/Vera Rodríguez/López López, 1987: 30-31. Albardonedo Freire, 2002:
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 367 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 El obligado punto de partida de la investigación no puede ser otro que el famoso plano de Sevilla delineado por Francisco Coelho y grabado por Joseph Amat que mandó realizar el asistente Pablo de Olavide en 1771 (Figura 1). Este importante documento gráfico reproduce, aproximadamente, el espacio que comprendía la primitiva plaza de la Alfalfa, situada justo al lado de la calle Alfalfa, que por error se denomina “Falfa”. Muy reducida en sus dimensiones, la plazuela, que en ese momento albergaba el histórico mercado de forraje y hortalizas6, se extendía desde las esquinas de las actuales calles Huelva y Odreros hasta la embocadura de la calle Alfalfa. El plano de Olavide describe el flanco oeste de la plaza, ocupado por un compacto caserío y la denominada “Carnicería Maior”, edificio que fue proyectado en 1545, bajo el gobierno del asistente Pedro de Navarra7, con el propósito de centralizar el abasto de carne de Sevilla, y que, según Alonso de Morgado8, se organizaba en dos plantas en torno a un espacioso patio central, circunvalado a su vez por cuarenta y ocho puestos de venta. La planimetría de 1771 no detalla pormenorizadamente la estructura de la Carnicería Real, pero los dos accesos que recogen las fuentes aparecen perfectamente representados. Así pues, orientada hacia la contigua plazuela de las Berzas, que no era más que un pequeño espacio residual formado a la salida de la calle Alcaicería de la Loza, se constata la puerta oeste del histórico establecimiento comercial, y en directa comunicación con la primitiva plaza de la Alfalfa, la portada este. Aunque en el plano del asistente Pablo de Olavide no figuran, se sabe que en el centro de la plazuela se ubicaba una artística cruz de hierro9 y que en el frente de poniente estaba instalada la fuente pública que surtía al barrio con el agua canalizada proveniente de los Caños de Carmona10. Apenas hay datos concretos sobre los edificios que circunvalaban la plazuela en los inicios del siglo XIX. La escasa documentación de archivo hallada permite constatar, eso sí, que las monjas de Santa Clara eran las propietarias de una vivienda allí situada11 y que el convento de San José poseía la titularidad de las 228. La aportación más relevante sobre la plaza es la de Collantes/Cruz/Reyes/Rodríguez, 1993: 58-59. 6 El mercado se mantuvo hasta 1820. González de León, 1839: 18. Durante cuatro meses al año, los vecinos podían vender libremente el vino que habían introducido, razón por la que estaba muy cerca el hospital y la casa gremial de los vinateros. Montoto, 1983: 66. 7 Albardonedo Freire, 2002: 69. 8 De Morgado, 1587: 52v. 9 La cruz, que estaba cercada por rejas, se elevaba sobre una peana de ladrillos. Al respecto, véanse González de León, 1839: 18. Montoto, 1983: 66. 10 González de León, 1839: 18. 11 Tal como evidencia la licencia de obra solicitada por las monjas clarisas al Ayuntamiento el 10 de octubre de 1805. Archivo Histórico Municipal de Sevilla (AHMS), Col. Alfabética, Abecedario de calles, exp. 15/1805.
Alberto Fernández González368 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 dos casas rotuladas con el número 31, inmuebles que fueron reedificados por el maestro de obras Pedro Enríquez hacia el verano de 180712. El alzado que trazó Enríquez para la fachada principal del nuevo edificio, que todavía se conserva en el fondo municipal13, manifiesta una tipología edilicia muy común en esos primeros años de la centuria que combina bajo porticado sobre columnas y dos pisos altos con vanos y balcones. También hay constancia documental de que el cabildo eclesiástico era “poseedor de varias casas a espalda de la Carnicería Mayor”14, es decir, en los aledaños de la primitiva plaza de la Alfalfa. El cierre de la vieja carnicería real en la primavera de 1820, a raíz de las nuevas disposiciones higiénicas y de racionalidad distributiva en materia de abastos aprobadas por el Ayuntamiento hispalense en el contexto político del Trienio Liberal, va a tener una enorme repercusión en la formación de la futura plaza de la Alfalfa15. La consecuencia directa de la clausura del establecimiento comercial que había definido la economía y sociabilidad del barrio desde su construcción en el siglo XVI fue un acusado vacío de actividad en la zona, que los comerciantes de la Alcaicería de la Loza intentaron paliar solicitando al Gobierno local, el 7 de agosto de 1820, la reapertura de la carnicería16. Para los munícipes sevillanos, no obstante, conocedores del grave deterioro estructural del edificio, el histórico caserón dedicado a la venta de carne ya había dejado de ser operativo. Es más, se había convertido en un serio obstáculo para la fluidez del tránsito viario. La resolución tomada en el cabildo celebrado el 6 de octubre no deja lugar a dudas sobre la intervención urbanística que planeaba llevar a cabo la corporación municipal: se acuerda, con objeto de dar respuesta a la petición de los comerciantes afectados por su cierre, es cierto, que José Echamorros, maestro de obras del Ayuntamiento, elabore un informe técnico sobre el estado en que se encontraba la 12 El mal estado de las viviendas fue puesto en conocimiento del Ayuntamiento en abril de 1807, y tras la inspección del arquitecto municipal Félix Caraza, fueron reedificadas por Pedro Enríquez. AHMS, Col. Alfabética, Abecedario de calles, exp. 2/1807. 13 Fue aprobado por el Gobierno local en julio de 1807. AHMS, Col. Alfabética, Abecedario de calles, exp. 3/1807. 14 El entonces maestro de obras de la catedral, Fernando Morales, solicita permiso al Ayuntamiento para instalar un balcón en el segundo piso de una de ellas, que fue concedido el 12 de diciembre de 1803, tras el informe favorable de Félix Caraza. AHMS, Col. Alfabética, Abecedario de calles, exp. 25/1803. 15 En los primeros meses del Trienio Liberal tiene lugar el obligado traslado de todos los vendedores al enorme espacio vacío de la Encarnación, donde se levantará un mercado provisional de madera. Al respecto, véase Fernández González, 2009: 210-211. 16 Los comerciantes del barrio se quejan al Ayuntamiento de que “por consecuencia de haberse mudado las plazas antiguas a la llamada de la Encarnación y obstruido el tránsito por el cierre de las Carnicerías, han quedado sus establecimientos en la mayor indigencia y miseria por falta de concurrencia”. AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, f. 3r-v.
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 369 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 carnicería mayor, pero también se le indica a Echamorros que “al mismo tiempo, forme y presente un plano bajo el cual habrán de labrarse edificios a la derecha e izquierda quedando en el centro calle diáfana y recta que comunique desde la Alcaicería hasta la Alfalfa, con el correspondiente señalamiento y medida del terreno que se habrá de labrar, y justiprecio de su valor, así como de los materiales que comprenda”17. El encargo del Consistorio hispalense fue culminado por el técnico municipal el 23 de octubre. José Echamorros, tras comprobar que el inmueble tenía muchos tramos “ruinosos y apuntalados para evitar el hundimiento de columnas y arcos”, dictamina finalmente que ni “el tránsito” ni “la concurrencia en el establecimiento” debían ser permitidos por el Ayuntamiento18. El proyecto reurbanizador pergeñado por José Echamorros para el terreno ocupado por la antigua carnicería mayor19 (Figura 2) contempla la apertura de una calle rectilínea y diáfana (nº 5) con directa comunicación con las dos plazuelas contiguas situadas en sus extremos: al este, la primitiva plaza de la Alfalfa, y al oeste, la de la Verdura, que enlazaba a su vez con la calle Alcaicería de la Loza. A ambos lados de la vía de nueva construcción, distribuidas en dos manzanas rectangulares, cada una con cinco solares edificables, tal como aparece representado en el plano, se proyectaban levantar diez viviendas (nº 4). El planeamiento del maestro mayor del Ayuntamiento también reproduce el tejido urbano adyacente, constituido por el caserío (nº 7) y el viario que circunvalaban el viejo caserón del siglo XVI dedicado al abasto de carne. De hecho, figuran perfectamente identificadas las calles San Juan, Peladero, Saladero, Odreros y Odrería, esta última muy estrecha y tortuosa, pues estaba afectada por el avance irregular de la vivienda “que era del alcaide de la carnicería mayor” (nº 3). El proyecto, como no podía ser de otra manera, se completaba con el alzado de la fachada principal previsto para las cinco casas de cada manzana (Figura 3). El diseño, muy funcional, concentra la ornamentación edilicia en las columnas dispuestas en los ejes medios de las puertas de entrada, las cornisas voladas de las balconadas y la barroca balaustrada de remate. Para integrar las viviendas resultantes en tamaño, forma y disposición de vanos, Echamorros reitera un esquema modular que consta de bajo, dos pisos de altura y azotea. La habitual inercia burocrática del Consistorio hispalense20 se vio acrecentada por la compleja situación política del país y las gestiones iniciales del proyecto se 17 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, ff. 3v-4. 18 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, ff. 7-8. 19 “El edificio, con inclusión de su muro propio y medianero, resulta estar sobre el área de 16.361 pies cuadrados superficiales de los que rebajados 2.632 que ocupa la calle para el tránsito público, resulta para su venta 13.729 pies y medio cuadrados superficiales”. AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, ff. 7-8. 20 Sobre la ineficacia burocrática de la gestión municipal en el Antiguo Régimen, véase Domínguez León, 1999: 107-108.
Alberto Fernández González370 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 dilataron hasta el 22 de mayo de 1822, fecha en que los munícipes constitucionales del Trienio Liberal21 publicaron el preceptivo edicto con la información de obligado cumplimiento, referente al diseño y condiciones de edificación, que debían conocer los posibles adjudicatarios de la obra22. Pero ningún promotor se interesó en el plan urbanizador y el concurso quedó finalmente desierto. Dos años más tarde, concretamente el 21 de diciembre de 1824, el programa de intervención aprobado fue reconsiderado por algunos ediles, valorando ya el cabildo municipal la posibilidad de construir un cuartel de caballería en el solar ocupado por la carnicería mayor23. Las trazas relacionadas con este nuevo proyecto, que aportan relevante información sobre la estructura del histórico caserón dedicado al abasto de carne24, constatan la sencillez del plan previsto por el Ayuntamiento: en los tres pabellones perimetrales que articulaban la planta rectangular del viejo edificio se instalarían los establos de los caballos, y el patio, que abarcaba la sección central de la estructura, se pensaba habilitar como plaza de armas. Las deliberaciones sobre la construcción del establecimiento militar duraron varios años, quizá porque los comerciantes con negocio en la zona seguían insistiendo en la decadencia del barrio y en la necesidad de edificar un “mercado auxiliar de abasto o si esto no fuera posible, que por lo menos se abra una calle recta, lo que favorecerá el tránsito de la Puerta de Carmona a la de Triana”25. La opinión de Melchor Cano, el nuevo arquitecto municipal, a favor de la remodelación urbanística de este importante sector del casco histórico26 será decisiva para que el Gobierno local acabe resolviendo en la sesión de 20 de febrero de 1826 “dividir el terreno de la carnicería vieja en partes regulares para labrar casas colocadas en la calle nueva figurada en el plano”27, acuerdo que retomaba el referido proyecto de José Echamorros. De hecho, los solares resultantes se pensaban vender siguiendo la tasación calculada por este maestro de obras municipal en octubre de 1820. Cano consideraba, no obstante, que las viviendas anteriormente 21 Los ediles liberales, a pesar de las limitaciones económicas del período, lograron mejoras parciales en materia urbanística, especialmente en alumbrado, limpieza y modernización de los abastos. Al respecto, véase Cuenca Toribio, 1991: 41-42. 22 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, s. f. 23 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, s. f. 24 Los planos, que se conservan en el Archivo Histórico Municipal de Sevilla, fueron dados a conocer y estudiados por Prada Machuca, 2016: 31-35. 25 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, f. 26r-v. 26 Este arquitecto madrileño, estrecho colaborador del asistente José Manuel Arjona, siempre mostró un profundo interés por el urbanismo, tal como el propio Cano manifiesta en la disertación que escribió con motivo de su nombramiento como académico de mérito de San Fernando. Al respecto, véase Antigüedad Castillo-Olivares, 1990: 417-418, 425 y 433. Su labor como arquitecto del Ayuntamiento de Sevilla en Suárez Garmendia, 1986: 48-54. 27 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, s. f.
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 371 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 planeadas por Echamorros (Figura 3) no eran “suficientemente estéticas”, así que diseña el 10 de mayo de 1826 nuevas fachadas para las casas que se proyectaban levantar en el terreno28. El alzado de Melchor Cano (Figura 4), arquitectónicamente más riguroso, tiene menos vanos, que están, además, mejor organizados; en vez de un frente unitario, Cano plantea fachadas independientes con ritmos diferentes en las puertas y ventanas de la planta baja, aunque, eso sí, en la disposición de todos los balcones de los pisos altos sigue un similar esquema modular. Otros cambios sustanciales se aprecian en la decoración de la azotea, que ahora, con la sencilla alternancia de pilastras y placas, y ya sin las ornamentales balaustradas que había diseñado José Echamorros, manifiesta una estética más académica y menos barroca. La intervención viaria propuesta por Echamorros (Figura 2) tampoco fue del agrado de Melchor Cano, hasta el punto de que el arquitecto, el 20 de noviembre, presenta al Ayuntamiento una nueva ordenación del “sitio que ocupa la carnicería vieja y calles adyacentes” (Figura 5). El planeamiento de Cano establece cinco solares edificables más amplios, en vez de los diez propuestos por Echamorros, y cambia la demarcación de la vía de nueva construcción, que ahora se alinea con la embocadura de la calle Alcaicería de la Loza. El programa del arquitecto madrileño garantizaba la directa comunicación de la calle proyectada con la plazuela de la Verdura, pero no con la primitiva plaza de la Alfalfa porque, tal como recoge el documento gráfico, la vivienda que era propiedad de María Luisa Cerero (letras B, C, D, S) y la fuente pública (nº 6) impedían el enlace. Con todo, reubicar la fuente era fácil y el derribo de casa no parecía muy problemático29. La operación urbanística se completaba con la regularización de la calle Odrería, intervención clave que debía llevarse a cabo porque esta vía se situaba paralela a la calle de nueva construcción y facilitaba el tránsito hacia el viario adyacente, constituido por las calles Odreros, Peladero y San Juan. Para ello, como plasma Cano en su proyecto, tendría que ser demolida la vieja y ya abandonada casa del alcaide de la carnicería mayor. Pero la inercia burocrática del Gobierno local paralizó el expediente durante casi cuatro años, hasta el 24 de abril de 1830, fecha en que Manuel de Masa, procurador mayor del Ayuntamiento, redacta un informe 28 Melchor Cano opinaba que las fachadas debían ajustarse a su nuevo diseño, ya que así se mejoraba la estética de la arquitectura y del barrio, pues, a su juicio, el proyecto de Echamorros “tiene el defecto que se nota en algunos edificios de la ciudad que ofenden la vista del que sepa que la recta distribución entre los vanos y macizos que los separan no solo es muy importante para la solidez de los edificios, sino también necesaria para conseguir su belleza”. AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, s. f. 29 La propietaria, según explica Melchor Cano al Ayuntamiento, “ha manifestado repetidas veces al maestro Julián de la Vega que no tiene inconveniente en desprenderse de ella siempre que se le dé a cambio otra de igual valor al de la suya”. AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, s. f.
Alberto Fernández González372 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 que cuestiona, por razones económicas y funcionales, el plan de alineación que había pergeñado Melchor Cano. Masa consideraba que la vía proyectada no debía ajustarse a la embocadura de la Alcaicería de la Loza porque esta calle era “bastante angosta, por donde no puede pasar carruaje alguno”, y plantea −seguramente influido por el proyecto urbanizador de José Echamorros, que sin duda conocía porque, al fin y al cabo, formaba parte del expediente técnico que había estudiado y valorado− su apertura justo por el eje medio del área ocupada por el edificio de la carnicería ya que, con la nueva demarcación, se evitaría la adquisición y posterior demolición de la vivienda de Cerero. Es más, consideraba el procurador municipal que parcelar el terreno en solares pequeños y edificar, a cada lado de la calle nueva, diez casas de reducidas dimensiones con dos pisos de altura por lo menos, además de facilitar la venta de las parcelas, proporcionaría mayores ingresos al Ayuntamiento30. Con objeto de tomar una decisión al respecto, los munícipes hispalenses requieren la presencia de Melchor Cano en el cabildo celebrado el 24 de mayo31. En su comparecencia, el arquitecto reitera la idoneidad técnica de su proyecto de 1826 y lo vincula, además, con una futura operación urbanística mucho más ambiciosa que propone al Gobierno local: la modernización y mejora del viario comprendido entre la plaza de la Alfalfa y la Puerta de Carmona. Aun reconociendo que las calles en este sector de la ciudad eran “intrincadas y estrechas y no facilitaban el tránsito a los carruajes”32, creía Cano que su alineación y ensanche podrían completarse en pocos años. Para ello, según manifiesta el técnico titular a la corporación municipal, habría que desarrollar un programa de intervención centrado inicialmente en dos focos esenciales de actuación: la calle de nueva construcción, cuyo trazado debía ajustarse a la configuración viaria de la Alcaicería de la Loza, tal y como había previsto en su planeamiento de 1826; y la calle Alfalfa, que era preciso regularizar mediante una operación de alineación y ensanche, pues estaba estratégicamente situada entre la plazuela de la Alfalfa y la calle Calabaza y constituía, por tanto, una referencia clave para las siguientes fases33. 30 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, s. f. 31 AHMS, sección VI, Escribanías de cabildo siglo XIX, tomo 66, exp. 14. 32 En su informe al Ayuntamiento, explica Melchor Cano que “desde dicha Puerta [de Carmona] a la plaza de Pilatos caben los carruajes con comodidad, no tanto por la calle de las Águilas y con dificultad por la de la Calabaza y por la que de ésta va a la plazuela de la Alfalfa”. AHMS, sección VI, Escribanías de cabildo siglo XIX, tomo 66, exp. 14. 33 Según argumenta Cano, “la calle de la Calabaza tiene una de sus aceras con edificios de buena construcción y los de la opuesta están la mayor parte en última vida y por consiguiente podrá ensancharse la calle por este lado. Al salir de la calle de la Calabaza a la de los Mesones se encuentra la esquina de la calle que se dirige a la plaza de la Alfalfa. Esta esquina impide el paso de los carruajes y todas las casas que hay desde ella hasta las casas que se tratan de labrar están en última vida. La alineación pues de las casas nuevas debe ser a la esquina de la calle de la Calabaza y aunque ahora produzca en la alineación
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 373 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 El Ayuntamiento aceptó finalmente el dictamen de Melchor Cano y un mes más tarde, el 26 de junio de 1830, presenta el arquitecto un primer proyecto de alineación para la calle Alfalfa. La nueva demarcación, no obstante, dio lugar a una controversia en el cabildo municipal, pues muchos ediles consideraban que el plan previsto lesionaba en exceso los intereses legítimos de los propietarios de las fincas afectadas por la medida. Por este motivo, Cano, a finales de agosto, establece un nuevo programa de intervención con tres líneas de fachada posibles. Aunque el documento gráfico se conserva en el Archivo Histórico Municipal de Sevilla34, no lo reproduzco por la limitación existente en el número de imágenes. En todo caso, la planimetría del arquitecto madrileño constata una primera alineación que plasma su propuesta inicial: establece una calzada muy ancha que comprende desde la calle Odreros, que es regularizada en su confluencia con la plaza de la Alfalfa, hasta las calles Mesones y Calabaza; una segunda línea de fachada, que es justificada por el propio Melchor Cano explicando “que aunque forma un pequeño ángulo, tiene la ventaja de no dejar tantos entrantes mientras se fuesen labrando las casas situadas en ella”; y una tercera variante, que a pesar de reducir las dimensiones de la futura calle, es tenida en cuenta por el arquitecto porque “deja una entrada cómoda a los carruajes que vengan por la calle de Mesones y de la Calabaza”. Fue precisamente esta última alineación, “por ser la menos perjudicial para los propietarios de las casas”, la que se aprobó en el cabildo celebrado el 30 de agosto35. Como era de esperar, la regularización de la calle Alfalfa se dilató en el tiempo y el proyecto de Cano fue rectificado al cabo de treinta años por el arquitecto José de la Coba, en cumplimiento de las instrucciones verbales de Balbino Marrón, entonces arquitecto titular del Ayuntamiento. El nuevo programa de alineación para calle que trazaron Coba y Marrón en junio de 1860 contemplaba todavía la utilización del antiguo sistema de empedrado usado en la ciudad, que disponía fajas de losas de Tarifa delante de las fachadas de los edificios. Para mejorar la circulación del tramo viario próximo a las calles Mesones y Cabeza del Rey Don Pedro, fue incrementado en cinco varas el ancho establecido con anterioridad de diez pies y medio36. Aprobado por la comisión municipal de Obras Públicas algunos días más tarde, el proyecto de alineación y ensanche fue enviado a Madrid, a la Junta Consultiva de Policía Urbana y un gran resalto entrante en ellas, ese desaparecerá con el tiempo cuando se vayan labrando las casas contiguas, resultando de esto una calle ancha y alineada”. AHMS, sección VI, Escribanías de cabildo siglo XIX, tomo 66, exp. 14. 34 AHMS, Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 830, exp. 74, s. f. 35 AHMS, sección VI, Escribanías de cabildo siglo XIX, tomo 66, exp. 14. 36 Estas dos calles eran utilizadas para el tránsito de las mercancías que entraban por la Puerta del Osario, pero también formaban parte del circuito viario que conducía el trigo de la alhóndiga a los embarcaderos. AHMS, Col. Alfabética, Alineaciones, caja 21, exp. 17, s. f.
Alberto Fernández González380 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 De Peraza, Luis (1996): Historia de Sevilla (ms., 1536-1537). Sevilla: Asociación Amigos del Libro Antiguo. Domínguez León, José (1999): La sociedad sevillana en la época isabelina. Córdoba: CajaSur. Fernández González, Alberto (2009): “Arquitectura y urbanismo en la Sevilla ochocentista: la plaza-mercado de la Encarnación”. En: Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 21, pp. 205-222. González Acuña, Daniel (2011): Forma Urbis Hispalensis. El urbanismo de la ciudad romana de Hispalis a través de los testimonios arqueológicos. Sevilla: Universidad de Sevilla/Fundación Focus-Abengoa. González de León, Félix (1839): Noticia histórica del origen de los nombres de las calles de la ciudad de Sevilla. Sevilla: Imprenta de José Morales. Montoto, Santiago (1983): Esquinas y conventos de Sevilla. Sevilla: Universidad de Sevilla. Prada Machuca, Manuel Alejandro (2016): Arquitectura y Ciudad en la Sevilla del siglo XIX: Mercados y Plazas de abasto. Trabajo de Fin de Máster Universitario en Patrimonio Artístico Andaluz y su Proyección Iberoamericana. Sevilla: Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla. Suárez Garmendia, José Manuel (1980): “La formación de plazas en Sevilla a mediados del XIX”. En: Archivo Hispalense, 192, pp. 239-259. ——(1986): Arquitectura y urbanismo en la Sevilla del siglo XIX. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla. Vioque Cubero, R./Vera Rodríguez, I. M./López López, N. (1987): Apuntes sobre el origen y evolución morfológica de las plazas del casco histórico de Sevilla. Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla/Junta de Andalucía.
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 381 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 1. F. Coelho y J. Amat, Plano de Sevilla del asistente Pablo de Olavide, 1771, AHMS.
Alberto Fernández González382 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 2. José Echamorros, Proyecto de urbanización para el solar de la Carnicería Mayor: planta, 1820, AHMS.
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 383 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 3. José Echamorros, Proyecto de urbanización para el solar de la Carnicería Mayor: alzado, 1820, AHMS.
Alberto Fernández González384 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 4. Melchor Cano, Proyecto de urbanización para el solar de la Carnicería Mayor: planta, 1823, AHMS.
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 385 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 5. Melchor Cano, Proyecto de urbanización en el solar de la Carnicería Mayor: alzado, 1823, AHMS.
Alberto Fernández González386 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 6. Balbino Marrón, Proyecto de regularización para la plaza de las Carnicerías, 1848, AHMS.
La plaza de la Alfalfa de Sevilla en el siglo XIX: intervenciones urbanísticas y proyectos 387 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 7. Manuel Galiano, Proyecto de urbanización de la plaza del Infante Don Fernando, 1866, AHMS.
Alberto Fernández González388 LABORATORIO DE ARTE 32 (2020), pp. 365-388, ISSN 1130-5762 e-ISSN 2253-8305 - DOI http://dx.doi.org/10.12795/LA.2020.i32.19 Figura 8. F. A. Álvarez Millán, Proyecto de remodelación de la plaza de Mendizábal, 1885, AHMS.