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Informe trimestral sobre el mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer trimestre)

Ruesga Benito, Santos M.; Martín Navarro, José Luis; Resa Nestares, Carlos

Abstract

Durante el primer trimestre de 2003 el mercado de trabajo español presentó una relativa mejora con respecto al trimestre anterior. Y esta circunstancia es una buena noticia en el entorno internacional que rodea a España con pérdidas netas de empleo casi generalizadas en casi todos los países de la Unión Europea y de América del Norte. Incluso el empleo registró un cierto repunte. Según la Encuesta de Población Activa, la ocupación creció en el primer trimestre de 2003 en un 2,3 por ciento en términos interanuales, el aumento más alto desde 2001. La Seguridad Social vio crecer la afiliación en 3,3 por ciento, una cifra que no se recordaba desde hace dos años. Estos tiempos de moderados crecimientos del empleo muestran tendencias contradictorias en cuanto a la redistribución del mismo. Por sexos se acercan las tasas de ocupación de hombres y mujeres. Éstas se ven sensiblemente favorecidas por la creación de empleo: la ocupación de las mujeres creció hasta el primer trimestre de 2003 creció en un 4,2 por ciento, bastante por encima del aumento del 1,2 por ciento entre los hombres.

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INFORME TRIMESTRAL SOBRE EL MERCADO DE TRABAJO EN ESPAÑA Y ANDALUCIA (PRIMER TRIMESTRE) SANTOS M. RUESGA BENITO Catedrático de Economía Aplicada Universidad Autónoma de Madrid JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO Catedrático E.U. de Economía Aplicada Universidad de Sevilla CARLOS RESA NESTARES Profesor de Economía Política Universidad Autónoma de Madrid EXTRACTO Durante el primer trimestre de 2003 el mercado de trabajo español presentó una relativa mejora con respecto al trimestre anterior. Y esta circunstancia es una buena noticia en el entorno internacional que rodea a España con pérdidas netas de empleo casi generalizadas en casi todos los países de la Unión Europea y de América del Norte. Incluso el empleo registró un cierto repunte. Según la Encuesta de Población Activa, la ocupación creció en el primer trimestre de 2003 en un 2,3 por ciento en términos interanuales, el aumento más alto desde 2001. La Seguridad Social vio crecer la afiliación en 3,3 por ciento, una cifra que no se recordaba desde hace dos años. Estos tiempos de moderados crecimientos del empleo muestran tendencias contradictorias en cuanto a la redistribución del mismo. Por sexos se acercan las tasas de ocupación de hombres y mujeres. Éstas se ven sensiblemente favorecidas por la creación de empleo: la ocupación de las mujeres creció hasta el primer trimestre de 2003 creció en un 4,2 por ciento, bastante por encima del aumento del 1,2 por ciento entre los hombres. TEMAS LABORALES Nº 71/2003. Pgs. 163-199 INDICE 1. El mercado laboral español en primer trimestre del año 2003 2. La dinámica del desempleo; 2.1. La coyuntura del desempleo; 2.2. Feminización del desempleo; 2.3. Desempleo y edad de población; 2.4. La educación como factor discriminante de los niveles de desempleo; 2.5. Desempleo y estatus familiar; 2.6. Inmigración y desempleo; 2.7. Desempleo, actividad económica y ocupación; 2.8. La rotación del desempleo; 2.9. Desempleo de larga duración; 2.10. La búsqueda de empleo 3. La prestación por desempleo 4. El mercado de trabajo en Andalucía en el primer trimestre de 2003 5. Desempleo en Andalucía 1. EL MERCADO LABORAL ESPAÑOL EN PRIMER TRIMESTRE DEL AÑO 2003 Durante el primer trimestre de 2003 el mercado de trabajo español presentó una relativa mejora con respecto al trimestre anterior. Y esta circunstancia es una buena noticia en el entorno internacional que rodea a España con pérdidas netas de empleo casi generalizadas en casi todos los países de la Unión Europea y de América del Norte. Incluso el empleo registró un cierto repunte. Según la Encuesta de Población Activa, la ocupación creció en el primer trimestre de 2003 en un 2,3 por ciento en términos interanuales, el aumento más alto desde 2001. La Seguridad Social vio crecer la afiliación en 3,3 por ciento, una cifra que no se recordaba desde hace dos años. Estos tiempos de moderados crecimientos del empleo muestran tendencias contradictorias en cuanto a la redistribución del mismo. Por sexos se acercan las tasas de ocupación de hombres y mujeres. Éstas se ven sensiblemente favorecidas por la creación de empleo: la ocupación de las mujeres creció hasta el primer trimestre de 2003 creció en un 4,2 por ciento, bastante por encima del aumento del 1,2 por ciento entre los hombres. Y aunque la economía española continúa su proceso de terciarización en lo que se refiere a la ocupación, y así los servicios registran el mayor crecimiento de empleo, la industria vuelve a cifras positivas en cuanto a creación de empleo. A lo largo del año 2002 el empleo en el crucial sector industrial creció a un ritmo de hasta casi el dos por ciento. La construcción que ha liderado la creación de empleo desde mediados de los años noventa, con tasas en algunos casos cercanas al diez por ciento anual, se estanca y registra por primera vez desde 1995 crecimiento interanuales de empleo por debajo de la media española. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 164 El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) 165 INDICADORES DE COYUNTURA LABORAL. Julio 2003 ESPAÑA ANDALUCÍA Unidad Periodo Dato VA(*) VB(*) Dato VA(*) VB(*) I. MERCADO DE TRABAJO Población activa Miles 1er Trim. 03 18.615,0 +0,6 +2,6 3.146,0 +0,4 +2,2 Tasa de actividad Porcentaje 1er Trim. 03 54,56 +0,5 +1,9 52,61 +0,2 +1,3 Hombres “ “ 67,08 +0,1 +0,7 66,56 -0,4 +0,6 Mujeres “ “ 42,73 +1,0 +3,6 39,38 +1,3 +2,5 16-19 años “ “ 23,58 -4,0 -5,6 25,05 -10,7 -6,5 20-24 años “ “ 61,07 -0,3 +1,4 60,42 -2,0 +1,6 25-54 años “ “ 79,02 +0,6 +2,0 73,93 +0,7 +1,3 Más de 55 años “ “ 17,30 +0,8 +2,5 15,74 +3,3 +2,3 Ocupados Miles 1er Trim. 03 16.432,4 +0,3 +2,3 2.550,5 +2,0 +2,1 Agricultura “ “ 971,5 +3,2 -5,8 291,8 +14,0 -6,3 Industria “ “ 3.143,5 -0,8 +1,9 298,4 +2,4 +2,0 Construcción “ “ 1.947,2 +0,1 +3,3 343,0 +2,4 +5,3 Servicios “ “ 10.370,2 +1,5 +2,9 1.617,3 -0,0 +3,1 Asalariados del sector público “ 1er Trim. 03 2.675,4 +0,7 +4,5 .. .. .. Asalariados temporales “ 1er Trim. 03 4.034,7 -1,2 +0,2 .. .. .. Parados encuestados “ 1er Trim. 03 2.182,7 +3,0 +4,9 595,5 -5,9 +2,4 Hombres “ “ 932,9 +1,7 +4,1 271,4 -4,5 +1,2 Mujeres “ “ 1.249,8 +4,0 +5,5 324,1 -10,1 -3,4 Tasa de paro encuestado Porcentaje 1er Trim. 03 11,73 +2,4 +2,3 18,93 -6,2 +0,3 Hombres “ “ 8,39 +1,5 +2,6 14,01 -4,3 -0,3 Mujeres “ “ 16,66 +2,8 +1,0 26,80 -8,4 +0,1 16-19 años “ “ 32,87 +7,5 +17,4 37,46 -9,0 +14,7 20-24 años “ “ 21,15 -0,8 +3,1 29,84 -4,8 +2,8 25-54 años “ “ 10,61 +3,8 +2,7 17,08 -5,9 -1,6 Más de 55 años “ “ 6,51 +3,0 +4,3 14,43 +0,1 +11,3 Parados de larga duración Porcentaje 1er Trim. 03 37,34 -2,0 -2,1 39,35 +11,7 +2,6 Parados registrados Miles 1er Trim. 03 1.719,6 +1,9 +4,3 375,3 -0,4 +3,8 Cobertura neta del subsidio de paro Porcentaje Febrero 03 70,96 +1,7 -1,5 .. .. .. II. CONDICIONES DE TRABAJO Salario mínimo /mes 2003 451,20 .. +2,0 451,20 .. +2,0 Coste laboral por trabajador /mes 1er Trim. 03 1.919,03 -6,1 +5,2 1.766,95 -6,7 +6,7 Industria “ “ 2.148,97 -7,8 +5,2 1.960,73 -6,2 +6,2 Construcción “ “ 1.761,32 -9,0 +6,0 1.753,87 -4,6 +9,1 Servicios “ “ 1.872,61 -4,8 +5,0 1.725,52 -7,4 +6,3 Jornada laboral efectiva hs./mes 1er Trim. 03 145,0 +3,6 +1,5 143,9 +2,9 +1,7 Accidentes mortales de trabajo Total 1er Trim. 03 377 -3,6 +7,1 .. .. .. III. REGULACIÓN DE EMPLEO Expedientes Total 1er Trim. 03 1.282 -1,2 +6,9 (4ºT) 110 +15,8 -9,8 Trabajadores Extinción de empleo “ “ 9.714 -8,8 -11,2 (4ºT) 691 +77,2 +106,9 Suspensión de empleo “ “ 10.437 +39,0 -1,0 (4ºT) 565 +174,3 -48,9 Reducción de jornada “ “ 496 +25,3 +32,3 (4ºT) 40 +471,4 +900,0 IV. CONFLICTOS LABORALES Huelgas Total 4º Trim. 02 194 +78,0 -18,5 .. .. .. Participantes Miles “ 100,5 +700,2 +9,0 4,0 +471,4 +166,7 Jornadas no trabajadas “ “ 150,2 +107,8 +1,0 6,5 +170,8 +103,1 V. PRINCIPALES INDICADORES ECONÓMICOS Crecimiento económico Porcentaje 1er Trim. 03 2,1 2,1 2,0 .. .. .. Balanza por cuenta corriente Millardos 1er Trim. 03 -5,5 -7,4 -2,4 .. .. .. Inflación Porcentaje Mayo 03 2,7 3,8 3,6 2,6 3,8 3,5 Déficit público Millones 1er Trim. 03 -2,8 -4,0 -2,8 .. .. .. Tipo de interés (Euribor 12 meses) Porcentaje Abril 03 2,45 2,71 3,86 .. .. .. (*) VA = Variación con respecto al trimestre anterior; VB = Variación con respecto a igual periodo del año anterior. DISPERSIÓN REGIONAL DE LA TASA DE OCUPACIÓN, 1977-2003 SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 166 1,5 2 2,5 3 3,5 4 0,05 0,06 0,07 0,08 0,09 Dispersión absoluta (escala izquierda) Dispersión relativa (escala derecha) 1977 1980 1983 1986 1989 1992 1995 1998 2001 0,04 Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Estadística. Por regiones, el mayor aumento del empleo se registra, por este orden, en las islas Canarias, Galicia y Cataluña. Pese a que ninguna región muestra una destrucción neta de empleo, en niveles cercanos al mantenimiento del nivel de empleo se sitúan Navarra, Baleares y Asturias. En el primer trimestre de 2003 se registró una fuerte disminución en la dispersión territorial de la tasa de ocupación, lo cual no supone sino un reequilibramiento de la participación laboral de los empleados en España, un pequeño retroceso en la fuerte tendencia a la divergencia regional de la tasa de ocupación que se registró a finales de los años noventa. Entre 1994 y 2000 la dispersión absoluta de la tasa de ocupación casi se duplicó. La tasa de temporalidad, una variable esencial para medir la calidad del empleo creado, mantiene su tendencia a la baja. En el primer trimestre de 2003 fue del 30,26 por ciento, un descenso sustancial desde casi el treinta y cinco por ciento de mediados de los años noventa. La alta tasa de temporalidad, una característica casi estructural de la economía española, se encuentra en la actualidad en niveles tan bajos como no se habían alcanzado desde 1990. El problema surge con las circunstancias de empleo de quienes mantienen un contrato de duración determinada. Y es que, mientras el número de contratos realizados a través de Empresas de Trabajo Temporal disminuye, la rotación de los empleados temporales continúa su sendero alcista. El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) La variable salarial muestra una debilidad relevante. Durante el primer trimestre de 2003, y pese a que los salarios medios crecieron hasta en más de un tres por ciento en tér167 Fuente: Elaboración propia a partir de dados de la Encuesta de Población Activa, Instituto de Estadística. PARADOS 2.183 (57%) INACTIVOS 15.505 (65%) 473 (49%) 472 (48%) 304 (60%) 298 (58%) 360 (65%) 438 (67%) MOVIMIENTOS EN EL MERCADO DE TRABAJO, 1er TRIMESTRE 2003 (EN MILES DE PERSONAS, POR PORCENTAJE DE MUJERES ENTRE PARÉNTESIS) OCUPADOS 16.432 (37%) 80 85 90 95 100 105 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 SALARIO MEDIO REAL EN ESPAÑA, 1982-2003 (100 = AÑO 2000) Fuente: Elaboración propia a partir de las sucesivas Encuestas de Salarios del Instituto Nacional de Estadística. minos nominales, el salario medio real por hora trabajada se redujo en dos décimas porcentuales con respecto al trimestre anterior. Con respecto al mismo trimestre del año anterior la pérdida adquisitiva de los salarios alcanza ya casi un punto porcentual. Es de esperar que a medida que se atempere la senda alcista de la inflación y se mantenga el sendero creciente de los salarios, que muestran una cierta rigidez temporal para ajustarse a los cambios inflacionarios, se recupere parte del poder adquisitivo que se ha perdido durante el último año. Peor tendencia se registra en la evolución de los costes laborales unitarios (CLU) para el futuro de la economía española. En 2002 los costes laborales unitarios aumentaron en España un 4,7 por ciento, bastante por encima de la media de la Unión Europea, donde el crecimiento alcanzó un 3,3 por ciento, una cifra similar a la de Estados Unidos. Y el crecimiento de los costes laborales unitarios, una variable fundamental de la competitividad de una economía, muestra grandes dificultades para detenerse. Pese a que la inflación se ha reducido sensiblemente durante los primeros meses de 2002, la evolución de los CLU no ha seguido una pauta similar. Y es que el desarrollo de los salarios, que ha cumplimentado casi un quinquenio de pérdidas adquisitivas para los asalariados, tiene un retraso temporal con respecto a la evolución de los precios. 2. LA DINÁMICA DEL DESEMPLEO 2.1. La coyuntura del desempleo Pero si, por el lado del empleo, las noticias son halagüeñas, el desempleo presenta una cara más incierta. El fuerte crecimiento de la población activa, la que trabaja o quiere trabajar, superior al número de empleos netos generados, hace que la tasa de desempleo vuele hasta el 11,7 por ciento, un punto y medio por encima de la que registró en el año 2000. Aumenta en dos décimas con respecto al trimestre anterior y en siete décimas con respecto a los mínimos históricos del segundo semestre de 2002. La paulatina pérdida de velocidad en el crecimiento de la población activa, de la cual la pérdida de peso de la inmigración es un componente principal, tiene mayor responsabilidad en esta ralentización del crecimiento del desempleo que la generación de empleos nuevos. El resultado de la evolución del mercado de trabajo español es que la tasa de desempleo en España aumenta a un ritmo superior al que lo hace en la Unión Europea. El número de desempleados inscritos en el Instituto Nacional de Empleo y el de la Encuesta de Población Activa muestran parecidas tendencias al alza ligeramente por debajo del cinco por ciento en términos interanuales. Si en 2002 la tasa de desempleo en España creció en casi un punto porcentual, en la Unión Europea la misma varaible aumentó tan sólo en tres décimas. En todo caso, el desempleo encuestado ha tendido a atemperarse a lo largo del año anterior. Frente a ritmos de crecimiento superiores al diez por ciento interanual, el primer trimestre de 2003 es el primer periodo desde el año 2000 en el que la cifra de aumento del número de desempleados es de solo dígito. El desempleo registrado, es decir, el número de individuos que se registran en el Instituto Nacional de Empleo para solicitar un empleo, muestra una tendencia alcista casi de la misma longitud que el desempleo medido a través de encuestas. En términos interanuales el desempleo registrado ha crecido durante el primer trimestre de 2003 en un 4,6 por ciento. Del mismo modo, el desempleo registrado presenta una desSANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 168 El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) aceleración en esa trayectoria ascendente. A principios de 2002 el aumento de estimación del número de desempleados alcanzaba el siete por ciento interanual. Este crecimiento del desempleo vuelve a abrir la brecha del paro español con respecto a las principales economías desarrolladas después de años de fuerte convergencia. Entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, sólo Polonia y Eslovaquia presentan tasas de desempleo superiores a las españolas. Hacer comparaciones temporales más allá de los dos últimos años, en cuanto a las tasas de desempleo implica realizar supuestos muy arriesgados dado el cambio de la metodología que ha sufrido la Encuesta de Población Activa que realiza el Instituto Nacional de Estadística, la que se utiliza como regla general para las comparaciones internacionales, y que la hacen incomparable en el transcurso del tiempo. En todo caso, desde el inicio del régimen democrático, ambas mediciones han alcanzado conclusiones similares con respecto a la tendencia, aunque variables en lo que hace referencia a la magnitud de los cambios. Si hasta principios de los años noventa, ambos cálculos, registrales y de encuesta, registraban datos muy similares, a partir de las reformas del cobro de las prestaciones por desempleo que se llevaron a cabo en 1992 y 1993 la distancia entre ambas series se hizo abismal 169 TASA DE DESEMPLEO EN PAÍSES DESARROLLADOS, 2002 2,5 2,8 3,3 3,9 4,3 4,4 4,5 4,9 5,1 5,1 5,4 5,8 7,3 7,7 7,7 8,6 8,7 9,0 9,1 9,9 11,3 024681012 Suiza Corea del Sur Austria Dinamarca Portugal Japón Bélgica Canada Francia Finlandia España Fuente: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. hasta tal punto que la Encuesta de Población Activa llegó a producir cifras de desempleados que casi duplicaban a las del registro del Instituto Nacional de Empleo. El fuerte crecimiento del desempleo entre 1991 y 1994 que quedó patente en la Encuesta de Población Activa fue mucho más atemperado para el Instituto Nacional de Empleo, que desalentó el registro ante su inoperancia como agencia de empleo y ante la reducción del número de prestaciones por desempleo que se gestionan a través de este Instituto. Desde las distancias máximas que se registraron en 1994, las diferencias entre ambas mediciones se han ido aproximando paulatinamente a lo largo del ciclo expansivo del empleo, un acercamiento que ha sido apoyado por los cambios metodológicos de la Encuesta de Población Activa que han reducido artificialmente su medición del número de desempleados. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 170 NÚMERO DE DESEMPLEADOS SEGÚN LA ENCUESTA DE POBLACIÓN ACTIVA Y EL REGISTRO DEL INSTITUTO NACIONAL DE EMPLEO, 1978-2003 (EN MILES) Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística y el Instituto Nacional de Empleo. 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 1977 1981 1985 1989 1993 1997 2001 Encuesta de Población Activa Instituto Nacional de Empleo 2.2. Feminización del desempleo Una circunstancia común a ambas mediciones ha sido la paulatina feminización del desempleo. Frente a lo que ocurre con la ocupación, el desempleo continúa su tendencia a feminizarse aunque a un ritmo sensiblemente inferior al registrado en las épocas de auge económico. Mientras que el paro aumentó en 5,5 por ciento entre las mujeres en el primer El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) trimestre de 2003, entre los hombres lo hizo en un cuatro por ciento. Las mujeres son ya cincuenta y siete de cada cien desempleados. La tasa de feminización del desempleo, es decir, el porcentaje de mujeres sobre el total de parados, prácticamente no ha dejado de crecer desde el inicio del periodo democrático, cuando sólo tres de cada diez desempleados era una mujer, una cifra que estaba en línea con su tasa de participación en el empleo. 171 EVOLUCIÓN Y FEMINIZACIÓN DEL DESEMPLEO, 1977-2002 Variación interanual del desempleo (escala izquierda) Feminización del paro encuestado (escala derecha) Feminización del desempleo encuestado (escala derecha) Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Estadística. -30 -20 -10 0 10 20 30 40 1977 1981 1985 1989 1993 1997 2001 20 25 30 35 40 45 50 55 60 65 Pero la tasa de feminización del desempleo ha transformado su relación con la evolución general del mismo. Si en los años setenta y ochenta la feminización del desempleo crecía a un ritmo escaso y era independiente del ciclo económico y de empleo, a partir de finales de los años ochenta la relación entre ambas variables se hace tremendamente anticíclica. En otras palabras, cuando el desempleo aumenta, las mujeres reducen su participación relativa en el stock de parados y viceversa. Los mejores contextos del mercado de trabajo se corresponden precisamente con un aumento de la feminización del desempleo. Dos factores contribuyen a ello. Por una parte, los hombres tienen una mayor facilidad para abandonar la situación de desempleo en contextos expansivos del ciclo económico. Y, complementariamente, la bonanza del mercado de trabajo anima a más mujeres a buscar un empleo y el paro es la transición entre la inactividad y el trabajo remunerado, a menudo un tránsito de larga duración. 2.7. Desempleo, actividad económica y ocupación Un doce por ciento de los desempleados que tuvieron un empleo en los tres últimos años trabajaron en el sector agrícola, el dieciséis por ciento proceden del sector industrial y el catorce por ciento de la construcción. El resto han tenido su último empleo en el sector servicios. Puestas así estas cifras son prácticamente irrelevantes, pero si se comparan con el nivel de ocupación en cada uno de los sectores puede apreciarse la capacidad de cada rama de actividad para expulsar trabajadores en la medida en que el porcentaje de desempleados que han tenido su último empleo en ese sector sea diferente de la que se correspondería con su proporción de ocupación. Esta capacidad de expulsión puede ser atribuible, de manera complementaria, a una fuerte rotación de la rama de actividad en cuestión o a una sangría de empleos en esa rama de actividad. Desde esta perspectiva, y dividiendo el porcentaje de desempleados por rama de actividad entre el porcentaje de ocupados en ese mismo sector, la mayor capacidad de expulsión del empleo la muestra la agricultura. Por cien ocupados en el sector agrícola existen diecinueve desempleados cuyo último empleo fue precisamente en ese sector. Una relación superior al diez por ciento entre desempleados y ocupados en un mismo sector lo muestran la hostelería, el servicio doméstico, la construcción y los servicios personales. Frente a estos sectores de fuerte rotación y/o pérdida de ocupación, en la escala contraria se encuentran las industrias extractivas, los servicios financieros y la industria energética y la pesca, donde la capacidad de expulsión es inferior al cinco por ciento. Aplicando la misma fórmula, la tasa de desempleo por ocupaciones está fuertemente relacionada con la cualificación. Las tasas de desempleo más bajas se encuentran entre los altos directivos de la empresa privada y de la administración pública. Entre éstos, apenas alcanza el dos por ciento y son menos de tres mil los desempleados cuya última categoría profesional se correspondió con la alta gestión. Los trabajadores cualificados en todos los sectores muestran tasas de paro por debajo del diez por ciento y los trabajadores no cualificados son los únicos que comparten tasas de desempleo de dos dígitos. Tasas de desempleo según ocupación, 2002 Dirección de las empresas y de la Administración Pública 2,1 Técnicos y profesionales científicos e intelectuales 3,6 Técnicos y profesionales de apoyo 5,9 Empleados de tipo administrativo 8,0 Trabajadores de servicios de restauración, personales, protección y vendedores de comercio 10,8 Trabajadores cualificados en agricultura y pesca 3,6 Artesanos y trabajadores cualificados de industria manufacturera, la construcción y la minería excepto operadores 7,1 Operadores de instalaciones y maquinaria y montadores 6,4 Trabajadores no cualificados 17,5 Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Estadística. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 178 El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) La mayor parte de los desempleados inmediatamente antes de caer en esa circunstancia voluntaria o involuntaria ha estado trabajando. El paso del trabajo al desempleo es el tránsito por el que han pasado casi el sesenta por ciento de los desempleados actuales. El resto proceden del mundo de la inactividad, algo más del diez por ciento del ámbito de los estudios y un porcentaje ligeramente inferior de las labores domésticas o de las responsabilidades familiares. 2.8. La rotación del desempleo Los orígenes del desempleo son bastante similares, en términos relativos, según sexos, con la fuerte excepción de los que tienen responsabilidades familiares, que son la situación anterior al desempleo de más del diez por ciento de las mujeres y del cero por ciento de los hombres. Desde los años ochenta, el porcentaje de individuos que caen en situación de desempleo tras una situación de ocupación no ha hecho sino aumentar, lo cual demuestra una alta volatilidad y rotación en el empleo. Por el contrario, la capacidad del mercado de trabajo para atraer nuevos ingresos, o al menos para que el desempleo sea un primer pasa hacia la ocupación, ha sido mínima. El porcentaje de inactivos que se integran al mundo del desempleo ha disminuido paulatinamente a lo largo de la última década y media. 179 Ocupación Estudios y servicio militar o civil Responsabilidades familiares Otras situaciones de inactividad PARADOS SEGÚN SITUACIÓN ANTERIOR, 1987-2002 (EN PORCENTAJE) Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Empleo. 0% 20% 40% 60% 80% 100% 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 Entre los que trabajaron con anterioridad a su situación de desempleo, el origen más frecuente de éste es la finalización de un contrato de duración determinada que no se renueva. Esas circunstancias dieron origen a la situación de desempleo de casi tres de cada cuatro parados. Sólo un diez por ciento de los desempleados accedieron a esa condición tras ser despidos por cualquier causa. Entre jubilaciones y otras causas se atribuyen el resto de los desempleados que tuvieron un empleo anterior. El porcentaje de desempleados que acceden a esa condición como forma de finalización de un contrato temporal no renovado ha ido aumentado progresivamente a costa de los despedidos. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 180 Otras situaciones de inactividad Despido Finalización de un contrato temporal PARADOS SEGÚN CAUSA QUE DIO ORIGEN AL DESEMPLEO, 1987-2002 (EN PORCENTAJE) Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Empleo. 0% 20% 40% 60% 80% 100% 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 A finales de los años ochenta, poco más del cincuenta por ciento de los desempleados que habían trabajado antes procedía de un contrato temporal. Eran casi el treinta por ciento los que acababan en las filas del paro como producto de un despido. A medida que el contrato temporal va popularizándose, por tanto, los niveles de rotación y la fluidez entre el desempleo y el empleo para los trabajadores del mercado secundario de trabajo se hace más patente. 2.9. Desempleo de larga duración La duración de la situación del desempleo muestra una fuerte correlación con el contexto económico y del mercado de trabajo, aunque siempre se ha movido en un rango bastante El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) bajo. En 2002, el 23,7 por ciento de los desempleados lleva más de dos años en esa situación mientras que los que han estado en paro entre uno y dos años suman el 16,5 por ciento del total de desempleados. En total aproximadamente el cuarenta por ciento de los desempleados podría ser considerado como parados de larga duración. El buen clima económico de los últimos años ha reducido sensiblemente el desempleo de larga duración. En 1994 casi el sesenta por ciento de los desempleados llevaban más de un año en esa situación, un porcentaje que llegó a cotas cercanas al setenta por ciento a mediados de los años ochenta. Por el contrario, el mercado extremadamente rígido, con fuertes penalizaciones al despido y bajos niveles de desempleo de los años setenta implicaba los niveles más bajos de paro de larga duración. Entonces, menos de dos de cada diez desempleados se pasaba más de doce meses en esa situación. 181 Número medio de meses en paro (escala izquierda) Parados de larga duración sobre el total de parados (escala derecha) DURACI Ó N MEDIA DEL DESEMPLEO, 1978-2003 (EN MESES) Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística y el Instituto Nacional de Estadística. 5 10 15 20 1977 1980 1983 1986 1989 1992 1995 1998 2001 0 10 20 30 40 50 60 70 Visto en un gráfico y ajustadas las escalas, la duración media de la situación de desempleo casi se solapa con el porcentaje de desempleados de larga duración sobre el total de parados. A finales de los años setenta la duración media del desempleo era de apenas diez meses. A medida que el número de desempleados crecía, las condiciones del mercado de trabajo empeoraron y, sobre todo, se engordaban las prestaciones por desempleo y las posibilidades de acceso a las mismas, la duración media del desempleo se duplicó. Para finales de los años ochenta, el número medio de meses que llevaban en paro los desempleados era de veinte meses. La mejora de las condiciones de empleo a partir de entonces y hasta principios de los años noventa redujeron la duración media de la situación del desempleo para volver a ganar ímpetu con el declive económico entre 1991 y 1994. Desde ese último año, que además coincide con la consolidación de las reformas para la percepción del desempleo, que lo limitan en el tiempo y dificultan su acceso, la duración media del desempleo se ha ido reduciendo de manera paulatina. En la actualidad el desempleado promedio lleva poco más de doce meses en ese estado. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 182 40,2 34,3 44,5 33,2 40,7 39,3 38,3 42,1 40,3 40,2 46,7 36,3 18,7 28,8 22,1 31,8 39,1 52,0 23,7 42,5 33,9 33,9 43,3 48,8 0102030405060 MEDI Hombres Mujeres Analfabetos Educación primaria Educación secundaria Formación Profesional Estudios superiores Doctorado Cabeza de familia Cónyuge Hij Agricultura Industria Construcción Servicios Andalucía Asturias Baleares Cataluña Comunidad Valenciana Extremadura Madrid País Vasco PORCENTAJE DE DESEMPLEADOS DE LARGA DURACIÓN POR CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS, 2002 Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Estadística. El paro de larga duración afecta con singular intensidad a las mujeres. Casi la mitad de las desempleadas no ha encontrado empleo durante el último año de búsqueda. Solo un tercio de los desempleados varones incurren en la misma circunstancia. Y, frente a lo que podría esperarse, la educación aumenta el desempleo de larga duración, aunque las diferencias entre El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) los diferentes grupos son escasas. Una explicación tentativa a este caso es que aquellos que cuentan con educación superior tienden a esperar más a la hora de reincorporarse al mercado de trabajo por las especiales condiciones de empleo que exigen. Quienes han trabajado en la agricultura como último empleo antes de pasar al desempleo muestran los porcentajes de paro de larga duración más bajos. Sólo el veinte por ciento de los antiguos trabajadores agrícolas llevan más de un año en situación de desempleo, un porcentaje bastante similar al de la construcción y sensiblemente inferior al que se registra en los servicios. 2.10. La búsqueda de empleo ¿Qué esperan encontrar los desempleados españoles para acceder al mercado de trabajo? En lo referente a la jornada de trabajo, cualquier cosa, pero preferentemente un trabajo a tiempo completo. El ochenta por ciento de los desempleados aceptaría un trabajo a tiempo parcial o uno a tiempo completo. El cuarenta y cinco por ciento no tiene ninguna preferencia con respecto a la duración de la jornada de trabajo, pero el treinta por ciento, aunque aceptaría cualquier jornada laboral, desearía trabajar a tiempo completo. El dieciséis por ciento buscan un trabajo a tiempo completo y se negarían a aceptar un empleo a tiempo parcial. Y desean incorporarse a un trabajo a tiempo parcial exclusivamente el 4,4 por ciento de los desempleados. Los desempleados, no obstante, no están dispuestos a aceptar cualquier tipo de empleo. El ocho por ciento se niegan en rotundo a un cambio de su ocupación y un catorce por ciento se negaría a reducir su categoría profesional. Las restricciones psicológicas a la movilidad ocupacional entre los desempleados españoles, en consecuencia, son muy bajas. El gran problema para la movilidad del desempleo lo constituye el cambio de residencia. Casi la mitad de los parados en España se niegan totalmente a cambiar de residencia si ésa es una condición ineludible de la oferta de trabajo. Como podría esperarse, la edad es una variable fundamental de esa negativa. Entre los menores de veinticinco años poco menos de cuatro de cada diez desempleados ven en el cambio de residencia un obstáculo insalvable para aceptar un empleo. Cuando los desempleados alcanzan la edad de los treinta y cinco años, el porcentaje de desempleados que no aceptarían ningún trabajo que implicase un cambio de residencia asciende ya al sesenta por ciento. El cambio de residencia, además, se ha impuesto cada vez más como un obstáculo para encontrar un empleo. Si a finales de los ochenta el cuarenta por ciento de los desempleados no se negaba a cambiar de residencia para aceptar un empleo, en el 2002 ese porcentaje se acercaba peligrosamente al cincuenta por ciento. Y esta negativa se produce a través de cualquier contexto económico, ya sea éste favorable o deprimido. Frente a la rigidez frente a la movilidad territorial, ha decrecido entre los desempleados españoles los obstáculos psicológicos a la movilidad ocupacional. En la actualidad menos desempleados españoles se niegan a cambiar de ocupación como condición para aceptar un empleo de lo que lo hacían hace década y media. Y el descenso de esta negación se ha producido de manera constante sin influir las circunstancias del mercado de trabajo. En el único caso en el que las condiciones externas de empleo tienen influencia sobre los desempleados es en cuanto a los ingresos que harían falta para que se aceptase un empleo. En circunstancias económicas desfavorables los desempleados españoles están más dispuestos a rendir sus pretensiones económicas a favor de aceptar un empleo. No obstante, el porcentaje, aunque susceptible de ser afectado por las circunstancias del mercado de trabajo, ha variado en muy escasa medida. 183 Porcentaje de desempleados que no aceptaría en ningún caso un empleo que implicase cada una de las circunstancias, 1988, 1994 y 2002 1988 1994 2002 Cambio de residencia 42,9 44,1 49,2 Cambio de ocupación 9,8 9,0 7,8 Ingresos inferiores a los esperados 17,4 14,2 17,9 Categoría inferior a la esperada 12,8 11,2 13,5 Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Estadística. Los métodos de búsqueda utilizados por los parados para acceder al tan ansiado empleo son muy limitados. El ochenta y tres por ciento de los desempleados como único medio de búsqueda utiliza la inscripción en alguna agencia pública de empleo y acudir a las ofertas de trabajo que allí se proporcionan. Sólo un dos por ciento de los desempleados en España está inscrito en una oficina privada de empleo. Entre el cinco y el diez por ciento de los desempleados contactan con empresarios o familiares con el objeto de buscar empleos. Y el resto de técnicas de empleo tienen una utilización marginal. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 184 PORCENTAJE DE DESEMPLEADOS SEGÚN FORMAS DE BÚSQUEDA DE EMPLEO, 2002 Fuente: Elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa, Instituto Nacional de Estadística. 83,4 8,0 5,5 1,9 0,8 0,2 0 25 50 75 100 Inscripción en una oficina pública de empleo Contactar con empresarios por vías diversas Utilización de relaciones personales en busca de empleo Inscripción en una oficina privada de empleo Búsqueda de ofertas de trabajo en prensa Gestiones para establecerse por su cuenta 3. LA PRESTACIÓN POR DESEMPLEO La vida de los desempleados es menos dura gracias al sistema de protección por desempleo. En el primer trimestre de 2003 cerca de un millón doscientos mil personas cobraban El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) algún tipo de beneficio público relacionado con la situación de desempleo. Esta cifra supone una caída notable con respecto al máximo de dos millones de desempleados cobrando prestaciones que se dio en 1992 y 1993, aunque existe una cierta recuperación con respecto a los mínimos de un millón de personas que estaban percibiendo prestaciones por desempleo en 2000. Los movimientos en el número de desempleados explican las variaciones en cuanto al número de perceptores de subsidios. No obstante, desde 1999 se ha producido una divergencia en cuanto a los formatos que dan acceso a la prestación. En España existen tres modelos de prestaciones por desempleo: el contributivo, denominado burocráticamente prestaciones por desempleo; el asistencial genérico, que se traduce como subsidio de desempleo, menos generoso en la cuantía que el contributivo; y el específico para los trabajadores eventuales agrícolas de Extremadura y Andalucía. Desde su aparición en 1982 hasta 1987 el sistema asistencial genérico tuvo un fuerte crecimiento que implicó que el número de desempleados en cada uno de los modelos o sistemas se igualase. De manera sorprendente, dado que las condiciones para el acceso a cada uno de ellos son específicas y pueden tener una influencia diversa sobre diferentes pautas de desempleo, entre 1987 y 1999, el número de perceptores del sistema asistencial de desempleo y el del sistema contributivo fue prácticamente iguales. Sin embargo, a partir de ese año las prestaciones contributivas comienzan a ascender, en pura lógica con el aumento del desempleo que se registra ante el Instituto Nacional de Empleo, mientras que las prestaciones asistenciales genéricas o subsidios continuaron su senda descendente. 185 Contributivo Asistencial general Subsidio agrícola en Andalucía y Extremadura PERCEPTORES DE PRESTACIONES POR DESEMPLEO SEGÚN CLASE, 1978-2000 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. 0 100.000 200.000 300.000 400.000 500.000 600.000 700.000 800.000 900.000 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 El resultado es que durante el último año las prestaciones contributivas casi duplicaron a las asistenciales genéricas y con mucho superaron la suma de estas últimas y las derivadas de las prestaciones a desempleados agrícolas eventuales en Andalucía y Extremadura. En el caso de estas últimas, desde su nacimiento desde produjo un crecimiento muy estacional hasta alcanzar su punto máximo en 1990. Desde entonces, las prestaciones por desempleo para trabajadores agrícolas eventuales de las susodichas regiones no ha hecho sino descender, con independencia del ciclo económico, hasta alcanzar su cota más baja en los poco menos de doscientos mil desempleados actuales. El hecho de que en España, como en otros países, coincidan en una misma institución, el Instituto Nacional de Empleo, las misiones de gestionar las prestaciones de desempleo y de servir de intermediario entre oferta y demanda de empleo, que además mide el número de desempleados registrados, es uno de los factores que complica el cálculo de la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo. Esta tasa de cobertura sirve para definir la capacidad que tiene el sistema de protección de cubrir a los desempleados registrados o estimados. El otro factor que pone trabas al cómputo de esta variable es la existencia de un programa específico para los desempleados del sector agrícola exclusivamente para dos regiones. Además, el retraso en el reconocimiento de la prestación por parte del organismo gestor, que puede durar varios meses, supone un deslizamiento que ha provocado que en algunos años se haya superado el cien por cien de tasa de cobertura para algunas provincias. En esta tesitura, se han construido dos tipos de estimaciones. La primera es la tasa de cobertura bruta de las prestaciones por desempleo, que resta al total de perceptores de prestaciones por desempleo los perceptores de prestaciones que trabajan a tiempo parcial y los del subsidio por desempleo para trabajadores eventuales agrarios de Andalucía y Extremadura para posteriormente dividirlos por el número de parados SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 186 Tasa bruta de cobertura de desempleo Tasa neta de cobertura por desempleo TASA DE COBERTURA BRUTA Y NETA DE LAS PRESTACIONES POR DESEMPLEO EN ESPAÑA, 1978-2003 Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Empleo. 0 25 50 75 100 1978 1980 1982 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 1998 2000 2002 El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) registrados. La segunda fórmula matemática es la tasa de cobertura neta de las prestaciones por desempleo que resta al total de perceptores de prestaciones por desempleo los perceptores de prestaciones que trabajan a tiempo parcial y los del subsidio por desempleo para trabajadores eventuales agrarios de Andalucía y Extremadura, del mismo modo que la cobertura bruta, y luego divide el producto entre el total de los parados registrados sin los parados del sector agrícola y los parados que nunca han trabajado con anterioridad. La tasa de cobertura neta de la protección al desempleo ha sido históricamente superior a la cobertura bruta. Ambas tasas, sin embargo, han mantenido una dinámica histórica similar. Relativamente estables durante la mayor parte de los años ochenta, comenzaron a crecer desaforadamente en el año 1988 hasta alcanzar su máxima cota cercana al ochenta y cinco por ciento en la cobertura neta durante 1993 como consecuencia del incremento del desempleo provocado por la crisis económica. Las consecutivas reformas que se produjeron durante ese año y el anterior para restringir el acceso a las percepciones, su permanencia y su cuantía, conllevaron un abrupto descenso que se estabilizó hacia el año 1995 alrededor del cincuenta por ciento en la cobertura bruta y el sesenta y cinco por ciento para la cobertura neta. Durante el primer trimestre de 2003 la tasa de cobertura neta fue del setenta y uno por ciento por ciento y la tasa de cobertura bruta del sesenta por ciento. No obstante, la tasa de cobertura es muy diversa según las características individuales de los perceptores: es más alta para los hombres, para los desempleados de mayor edad, para los cabeza de familia y para los de educación más baja. El otro apartado para comprobar la eficacia del sistema de protección por desempleo es ver si las rentas proporcionadas en la situación de paro son equiparables a las que se percibían en la situación anterior del trabajo. La tasa des sustitución, es decir, las rentas procedentes de la prestación por desempleo entre el salario anterior, en el sistema español muestra una cierta progresividad. Cuanto menor era el salario previo, mayor es la tasa de sustitución. Para salarios muy bajos, la tasa de sustitución es del setenta por ciento. A partir de que se alcanzan niveles superiores a los mil quinientos euros mensuales, la tasa de sustitución va remitiendo hasta alcanzar niveles inferiores al veinticinco por ciento para salarios superiores a tres mil euros. No obstante, estas tasas de sustitución están corregidas conforme a las circunstancias personales del desempleado dado que el sistema premia la existencia de personas dependientes en el entorno familiar. En términos comparativos, la tasa de sustitución española del modelo de prestaciones por desempleo está ligeramente por encima de la media de los países desarrollados. Para dos niveles salariales en torno y por debajo al mínimo la tasa de sustitución se corresponde con la oficial del setenta y cinco por ciento y sitúa un premio para la existencia de hijos dependientes. Sólo los países nórdicos, Suiza, Canadá, Portugal y Francia presentan niveles de protección por desempleo superiores a los de España en términos de tasa de sustitución. Muy por debajo del sistema español quedan la mayor parte de los países de la Unión Europea y los Estados Unidos. Sin embargo, la tasa de sustitución cae mucho más rápidamente en el caso español que en otros países desarrollados, en algunos de los cuales incluso aumenta con el tiempo. La tasa de sustitución para el quinto año de desempleo, cuando ya se ha caído en la parte asistencial del modelo, es del cuarenta y seis por ciento, un índice sólo superior al de Polonia, Italia y Portugal. Frente a ello, en Estados Unidos la tasa de sustitución en ese mismo momento es del cincuenta y uno por ciento, en Finlandia y Suecia cercana al cien por ciento y en la mayor parte de los países europeos se sitúa en el entorno del setenta y cinco por ciento. 187 esta discrepancia no puede ser otro que la evolución de los desempleados. Es de destacar la importante reducción del desempleo en los últimos años concretamente desde 1995, que ha contribuido a reducir de forma significativa la tasa de desempleo en este periodo La evolución de estas magnitudes se puede analizar un poco más detenidamente si consideramos dos subperiodos en los que el desempleo en Andalucía se ha comportado de forma diferente. Los comienzos de las dos décadas consideradas son el escenario en el que el desempleo crece de forma significativa. Por el contrario, la segunda parte de esas dos décadas, la reducción es significativa, prolongándose esta situación a principio de la década siguiente EVOLUCIÓN DEL DESEMPLEO POR PERIODOS (En miles y porcentaje) ANDALUCIA ESPAÑA 1981-1987 +316,55 +1084,04 % DESEMPLEO 1981 +81,46% +58,48% 1987-1990 -78,99 -496,56 % DESEMPLEO 1987 -11,20% -16,90% 1990-1995 +262,25 +1142,37 %DESEMPLEO 1990 41,88% 46,80% 1995-2001 -245,93 -1370,43 %DESEMPLEO 1995 -27,68% -38,24% Fuente: IEA mercado de trabajo en Andalucía. Datos Estructurales y elaboración propia El proceso de feminización del mercado de trabajo está claro tanto en las magnitudes de ocupación y actividad como también en los niveles de desempleo. Atendiendo a este último componente, hay que hacer notar que a modo de ejemplo, si comparamos los niveles de desempleo en 1981 y veinte años más tarde, en términos absolutos nos encontramos con una reducción del número de desempleados masculinos en una cuantía significativa. Por el contrario, el número de desempleadas ha crecido sustancialmente, de tal forma que desde 1998 hay un mayor número de desempleadas que de desempleados según la EPA. También es de señalar que frente al claro impacto del ciclo económico sobre el número total de desempleados varones, el número de desempleadas se comporta de forma más tendencial, siendo el periodo de expansión económica de final de los años ochenta un momento en el que el total de desempleadas se mantiene casi constante. En los periodos de crisis económica, el número de desempleadas crece sustancialmente. La tendencia creciente se rompe a partir de 1997, bastante más tarde que lo ocurrido para los varones. Evolución del número de desempleados en el periodo 1981-2001 (en miles) 1981 2001 1981-2001 Andalucía 302,3 289,4 -12,9 Hombres España 1249,60 926,1 -323,5 Andalucía 86,3 353,1 266,8 Mujeres España 604,1 1287,00 682,9 Fuente: IEA. El mercado de trabajo en Andalucía. Datos estructurales y elaboración propia SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 194 El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) El estudio del desempleo que hemos visto en términos absolutos, se puede complementar a partir del estudio de las tasas de desempleo siguiendo diversos criterios que nos permitan caracterizar con más detalle el fenómeno. La evolución de la tasa de desempleo es bastante paralela en cuanto a las tendencias tanto para hombres como para mujeres a lo largo de los veinte años considerados, aunque obviamente, los niveles que presentan cada una de ellas son muy diferentes. Podemos comparar las tasas de desempleo para ambos sexos en España y Andalucía, En lo que respecta a la tasa de desempleo femenino, se observa una divergencia en los primeros años de la serie entre la tasa andaluza y nacional, estabilizándose la diferencia en torno a unos doce o trece puntos desde 1988. Algo parecido ocurre en la tasa de desempleo masculino manteniéndose, una diferencia entre ambas tasas de unos diez u once puntos, que se recortan al final del periodo, quedando la diferencia en siete puntos en 2001. La aplicación de la nueva metodología de análisis de la EPA mantiene la la tendencia de reducción de las diferencias entre ambas tasas de desempleo, lo que conduciría a pensar que se está produciendo un proceso de convergencia en lo que respecta a esta variable entre la economía andaluza y la española. 195 DESEMPLEADOS SEGUN SEXO. ANDALUCIA 1981-2001 (En miles) 0 100 200 300 400 500 600 Fuente: IEA, Mercado de trabajo en Andalucía. Datos estructurales y elaboración propia 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 Hombres Mujeres TASA DE DESEMPLEO FEMENINA. ANDALUCÍA Y ESPAÑA 1981-2001 Fuente: IEA el mercado de trabajo en Andalucía. Datos estructurales y elaboración propia Andalucía España 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 Por último, creemos que merece la pena hacer una pequeña comparación entre las tasas de desempleo que se aportan por la EPA antes y después del cambio metodológico de 2002. Esta comparación está referida a los cuatro trimestres de 2001, para los que disponemos de los dos datos según diversas metodologías. Como se observa en el gráfico, las diferencias en las tasas de desempleo son pequeñas pero no irrelevantes. La nueva metodología reduce tanto las tasas española y andaluza, aunque las diferencias son algo mayores en el caso de Andalucía. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 196 TASAS DE DESEMPLEO MASCULINO. ANDALUCÍA Y ESPAÑA 1981-2001 Fuente: IEA El mercado de trabajo en Andalucía. Datos estructurales y elaboración propia Andalucía España 0 5 10 15 20 25 30 35 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 COMPARACIÓN DE LAS TASA DE DESEMPLEO ESPAÑA Y ANDALUCÍA 2001 0 5 10 15 20 25 2001TI 2001TII 2001TIII 2001TIV Fuente: elaboración propia a partir de la Encuesta de Población Activa metodología 2002 Andalucía serie histórica Andalucía metdología 2002 España serie historica España Diferncia Andalucía Diferencias España El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) Otro enfoque que puede aportar luz para caracterizar el desempleo es el que atiende a la edad de los parados. En ese sentido, observamos, en términos generales, que la incidencia de la tasa de desempleo es mayor en los primeros tramos de edad, mientras que se va reduciendo a medida que consideramos tramos de edad superiores. Son los jóvenes los que están más expuestos al desempleo mientras que la incidencia se reduce conforme aumenta la edad de los trabajadores andaluces. Si representamos las tasas de paro según sexo y tramo de edad podemos obtener un perfil de tasas de desempleo para un año determinado. En el gráfico hemos recogido las referidas a los años 1987 y 2001 La reducción de la incidencia del desempleo con la edad se manifiesta en la pendiente negativa del perfil de tasas de desempleo para ambos sexos. No obstante se puede observar que la pendiente negativa se va atenuando para los tramos más altos o incluso pasa a tener pendiente positiva, lo que significa un repunte de la tasa de desempleo para los trabajadores de más edad y de ambos sexos para el año 2001. Si comparamos los datos de 1987 y 2001, se puede destacar el hecho de que los perfiles de tasas de desempleo por edades son menores en el año 2001 que en 1987 para los varones para todos los tramos de edad. Sin embargo, no ocurre lo mismo para las mujeres de 30 o más años. Las tasas de desempleo femeninas en 1987 para edades mayores era más bajo que en 2001, lo que se puede justificar como consecuencia de una mayor permanencia de las mujeres adultas en el mercado de trabajo aunque no tengan empleo, mientras que años antes la alternativa a la ocupación era el abandono del mercado de trabajo pasando a ser población no activa. 197 TASA DE PARO POR TRAMOS DE EDAD Y SEXO. ANDALUCIA 1987 Y 2001 0 10 20 30 40 50 60 70 De 16 a 19 años De 20 a 24 años De 25 a 29 años De 30 a 44 años De 45 a 54 años De 55 y más años Fuente: IEA El mercado de trabajo en Andalucía. Datos estructurales y elaboración propia HOMB87 HOMB01 MUJ87 MUJ01 Otra interesante caracterización de la incidencia del desempleo es el análisis de su efecto sobre distintos grupos de población según su nivel de instrucción. Para ello, hemos considerado tres años 1987, 1994 y 2001, representativos de diversas fases del ciclo económico que se ha experimentado la economía andaluza. En lo que respecta a la incidencia de la tasa de desempleo en los varones según su nivel de estudios se observa una clara reducción para todos los grupos en lo que respecta al año 2001, sin embargo, la incidencia de esta reducción general no ha sido uniforme atenuándose el efecto del ciclo económico en los niveles educativos universitarios, que son los que presentan unas tasas de desempleo más bajas todos los años. Un comportamiento semejante presentan las tasas de desempleo femeninas para los distintos niveles educativos, aunque, en general, las tasas de desempleo son más elevadas que las masculinas. Para los datos referidos al año 2001, se observa una clara incidencia de los niveles educativos sobre las tasas de desempleo para ambos sexos, en línea con lo señalado por la teoría del capital humano. SANTOS RUESGA, CARLOS RESA Y JOSÉ LUIS MARTÍN NAVARRO 198 TASA DE DESEMPLEO MASCULINA SEGUN NIVEL DE ESTUDIOS. ANDALUCIA 1987, 1994, 2001 Fuente: IEA El mercado de trabajo en Andalucía. Datos estructurales y elaboración propia 1987 1994 2001 0 5 10 15 20 25 30 35 40 Analfabetos y sin estudios Primarios Secundarios o medios Técnico profesionales Universitarios y otros Total TASAS DE DESEMPLEO FEMENINA SEGUN NIVEL DE ESTUDIOS. ANDALUCIA 1987, 1994, 2001 Fuente: IEA El mercado de trabajo en Andalucía. Datos estructurales y elaboración propia 20011984 1994 0 10 20 30 40 50 60 Analfabetas y sin estudios Primarios Secundarios o medios Técnicoprofesionales Universitarios y otros Total El mercado de trabajo en España y Andalucía (Primer Trimestre) Por último, un complemento al análisis del desempleo encuestado lo aporta los datos sobre desempleo registrado que presenta el INEM. Aunque la metodología es muy diferente, la evolución del número de desempleados que se presenta es semejante a la que hemos visto anteriormente. Un rasgo interesante es el del repunte en el número total de parados registrados en el año 2002, como un indicativo de que la desaceleración del crecimiento económico ocurrida en este año se empieza a dejar ver en el desempleo. En los próximos meses veremos si esta tendencia se mantiene, o por el contrario se entra en un proceso de reducción tendencial del número de desempleados en Andalucía. 199 DESEMPLEADOS REGISTRADOS EN ANDALUCIA 1981-2002 (Media anual en miles) Fuente: MTAS Boletín de Estadísticas Laborales y elaboración propia 0 100 200 300 400 500 600 700 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002