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La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre

López Espada, María Carlota

Abstract

A lo largo de la historia de la filosofía, cuerpo y mente han ido siempre desligados. Por un lado encontrábamos el cuerpo, foco de pecados y asociaciones negativas mientras que por el otro teníamos la mente, la conciencia o el espíritu, consideradas como formas más puras capaces de alcanzar el Bien o lo correcto al mantenerse separadas del cuerpo y del mundo físico material. Sartre va a suponer un cambio radical a esta línea de pensamiento ya que para él la mente y el cuerpo serán una única cosa, funcionarán como uno y la una sin la otra no serían nada. De la misma forma, la emoción y las afecciones irán inevitablemente ligadas a esta corporeidad, sin la cual no podrían darse ni existir de ninguna manera. El cuerpo, la acción y el mundo vivido son esenciales para poder entender la teoría de la emoción en Jean-Paul Sartre.

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Universidad de Sevilla Facultad de Filosofía Grado en Filosofía Curso Académico 2018-2019 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Trabajo Fin de Grado María Carlota López Espada Tutor: Prof. Dr. Francisco de Paula Rodríguez Valls Departamento de Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia A mi familia, por apoyarme siempre en el estudio de la Filosofía y por su paciencia. A mis amigos, por inspirarme y valorar mis proyectos. A mi tutor, por su dedicación y esfuerzo Resumen A lo largo de la historia de la filosofía, cuerpo y mente han ido siempre desligados. Por un lado encontrábamos el cuerpo, foco de pecados y asociaciones negativas mientras que por el otro teníamos la mente, la conciencia o el espíritu, consideradas como formas más puras capaces de alcanzar el Bien o lo correcto al mantenerse separadas del cuerpo y del mundo físico material. Sartre va a suponer un cambio radical a esta línea de pensamiento ya que para él la mente y el cuerpo serán una única cosa, funcionarán como uno y la una sin la otra no serían nada. De la misma forma, la emoción y las afecciones irán inevitablemente ligadas a esta corporeidad, sin la cual no podrían darse ni existir de ninguna manera. El cuerpo, la acción y el mundo vivido son esenciales para poder entender la teoría de la emoción en Jean-Paul Sartre. Palabras Clave Conciencia, Cuerpo, Teoría de la Emoción, Ser-en-sí, Ser-para-sí Abstract Throughout the history of philosophy, body and mind have always been separated. On one hand we found the body, focus of sins and negative associations. On the other hand we had the mind, the conscience or the spirit, considered as the purest ways capable of achieving Good or the right by keeping separate from the body and the physical world. Sartre will suppose a radical change to this line of thinking since for him the mind and the body will be a single thing, they will function as one and the one without the other would be nothing. In the same way, emotion and affections will inevitably be linked to this corporeality, without which they could neither occur nor exist in any way. The body, the actions and the lived world are essential to understand the theory of emotion in Jean-Paul Sartre Key Words Consciousness, Body, Theory of Emotion, Being-in-itself, Being-for-itself. Índice 1. Introducción 2. Capítulo 1. Antecedentes 3. Capítulo 2. La emoción en sus obras - Bosquejo de una Teoría de las Emociones - El Existencialismo es un Humanismo - Conclusión y Conexión 4. Capítulo 3. El Ser y la Nada - El cuerpo como ser-para-sí: la facticidad - El cuerpo para-otro - La tercera dimensión ontológica de cuerpo 5. Capítulo 4. Valoración y Conclusiones 6. Fuentes Bibliográficas La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Introducción El presente trabajo tiene como objetivo llevar a cabo un análisis acerca de la teoría de la emoción de Jean-Paul Sartre. Para ello se han estudiado y analizado concretamente tres de sus obras: Bosquejo de una Teoría de las Emociones (1939), El Existencialismo es un Humanismo (1946) y El Ser y la Nada (1943), concretamente de esta última obra el segundo capítulo de la Tercera Parte acerca de la corporalidad, el cuerpo. Para poder llevar a cabo un estudio correcto y completo del pensamiento del autor se considera necesario a tener en cuenta los factores históricos y sociales de la época. Por lo que comenzaremos el trabajo con una descripción del contexto histórico y cultural del momento así como una breve introducción biográfica del autor (véase el Capítulo 1: Antecedentes). Esto nos permitirá comprender mejor las intenciones y la doctrina filosófica del mismo. Seguidamente se presenta un análisis de las obras Bosquejo de una Teoría de las Emociones y El Existencialismo es un Humanismo en vistas a la descripción y explicación de ambas (véase el Capítulo 2: La emoción en sus obras). Se pretende con ello dilucidar el inicio de las inquietudes del autor con respecto al tema a tratar: el estudio de las emociones. Mostraremos la evolución del pensamiento desde la primera obra hacia la segunda así como la conexión que se puede apreciar entre ambas. Así mismo, se expondrá un análisis acerca de la metodología en la que el autor se basa, las influencias de otros pensadores y el desarrollo de la misma. En esta sección ya trataremos de exponer la teoría de la emoción de Jean-Paul Sartre según lo analizado hasta el momento. Una vez descrito y expuesto esto, se pasará a analizar de la obra El Ser y la Nada el Capítulo II de la Tercera Parte: El cuerpo. Veremos la importancia de la corporalidad en la teoría de las emociones de nuestro autor (véase el Capítulo 3: El Ser y la Nada). Se llevará a cabo un análisis de los tres modos de ver el cuerpo que nuestro autor defiende. Se podrá apreciar la influencia de este análisis sobre el entendimiento acerca de la emoción que se pretende aquí presentar. Finalmente mostraremos un apartado dedicado a las conclusiones y explicaciones acerca de lo desarrollado a lo largo de este trabajo (véase Capítulo 4: Valoración y Conclusiones). Aprovecharemos también este apartado para señalar las posibles valoraciones personales que han ido surgiendo a lo largo de la redacción y reflexión del mismo. 5 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Para terminar, exhibiremos un apartado con la bibliografía utilizada, conteniendo las referencias y enlaces a las páginas web o artículos así como obras que nos han servido de ayuda para la elaboración de lo redactado (véase el apartado de Fuentes Bibliográficas). 6 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Capítulo 1. Antecedentes Jean-Paul Sartre nació en el seno de una familia burguesa en París en 1905, misma ciudad en la cual falleció en 1980. Filósofo y escritor francés que ya desde su adolescencia sentía atracción por el ámbito de la Filosofía puesto que a temprana edad ya se enfrentaba a textos de Henri Bergson. En 1924 inició sus estudios universitarios en la École Normale Supérieure, donde se graduó en 1929 con un Doctorado en Filosofía. Durante estos estudios conoció a Simone de Beauvoir, que también se convertiría en una destacada filósofa, con quien establecerá una relación para el resto de sus vidas. Tras cumplir el servicio militar correspondiente, comenzó a ejercer como profesor de instituto. En el año 1933, gracias a la concesión de una beca de estudios, pudo trasladarse a Berlín, Alemania, donde entró en contacto con la filosofía de Husserl y Heidegger. En 1938 publicó La Náusea, novela que pretendía mostrar los principios del existencialismo y acabó por convertirse en símbolo de este movimiento filosófico. En 1943 publicó El Ser y la Nada, su obra filosófica más conocida, versión personal de la filosofía existencialista de Heidegger. Alcanzada ya la popularidad, abandonará la enseñanza para dedicarse exclusivamente a escribir. Durante la posguerra, en colaboración con Raymon Aron, Maurice Merleau-Ponty y Simone de Beauvoir, fundó una de las revistas de pensamiento de izquierdas más influyentes de la posguerra, Les Temps Modernes1 En esta revista defiende el debate social, pretenden que la literatura vuelva a tener una función social. Es considerado uno de los grandes pensadores del siglo XX. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1964 el cual decidió declinar debido a su filosofía personal. No creía que las instituciones tuvieran que ejercer el papel de mediador.2 Pretendía evitar convertirse en un icono absorbido por la cultura oficial, prefiere seguir siendo un referente crítico de la sociedad.3 Para entender mejor el pensamiento de Sartre es necesario adentrarnos en cuestiones históricas, sociales y políticas de la época. Considerar que, a lo largo de la vida de nuestro autor, 1 Jean-Paul Sartre. Biografías y vidas: La Enciclopedia Biográfica en línea, https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/sartre.htm 2 Biografía de Jean-Paul Sartre, Lecturalia, http://www.lecturalia.com/autor/1085/jean-paul-sartre 3 Bejerano, P. G. (20/10/2014). Por qué Sartre dijo no al Nobel. El Diario. https://www.eldiario.es/cultura/sartrerechazo-nobel_0_313568954.html 7 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Francia (país natal) vive dos guerras mundiales además de las guerras coloniales como son la de Vietnam y Argelia. Se trata de un período agitado repleto de miseria y violencia. La historia de Europa hasta la mitad del siglo XX es la historia de la guerra, la violencia y la muerte. El fascismo, las dos guerras mundiales (la Primera 1914-1918 y la Segunda 1939-1945) y la Guerra Fría (1947-1991) con la posterior consolidación de los bloques comunista y capitalista, tuvieron como consecuencia la despersonalización. El individuo pierde su identidad al encontrarse entremezclado en una masa social manipulable. El capitalismo deshumaniza el trabajo y transforma al individuo en consumidor mientras que el totalitarismo comunista sofoca la individualidad del hombre y la soñada sociedad sin clases resulta imposible de alcanzar. El proceso de descolonización se inicia durante la segunda mitad del siglo XX. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se vieron en la obligación de descolonizar los territorios ocupados lo que provocó numerosos disturbios y guerras civiles debido al estallido de las guerras anticoloniales de los pueblos asiáticos y europeos. Frente a este panorama, pensadores, ciudadanos y científicos se encuentran ante la obligación de tener que elegir uno de los bandos en combate. Para Sartre y el existencialismo francés, la figura del intelectual implicado políticamente es esencial. Por ello tratan de entender en qué consiste la guerra, cuál es el componente humano que hace que nos veamos ante esta situación de lucha. Existencialismo como respuesta al lugar del hombre en el mundo: el hombre es un ser arrojado al mundo, mundo en el que se encuentra en constante tensión entre el ser (su vida, su existencia) y la nada (su destrucción). El progreso económico, tecnológico y político desarrollado a lo largo de este siglo hizo que Occidente viviera un gran periodo de prosperidad, lo que generó un pensamiento crítico contra la sociedad burguesa occidental. Motivo de crítica era el olvido de la naturaleza así como el olvido de los ideales de liberación heredados de la tradición. Esto provocó distintos movimientos sociales que desembocarán en el conocido Mayo del 68 con una serie de revueltas populares iniciadas en París y continuadas por otros países. La revuelta fue iniciada por grupos estudiantiles con un ideal izquierdista, contrarios a la sociedad de consumo. No perseguían llegar al poder sino cambiar la sociedad, reivindicar más libertad. Más tarde se unieron grupos de obreros industriales que secundaban la huelga general convocados por los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Apoyada por Sartre, fue una larga huelga general. Se reivindica que la sociedad sea para el hombre 8 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre y que los ideales no sean los de la sociedad capitalista.4 Sin embargo, esta revolución fracasó lo cual Sartre aceptó achacándolo a la falta de un partido político que sustentara estas protestas de un modo firme. La vida de Sartre es la de un intelectual dedicado a la escritura (literatura, ensayo, filosofía) cuya formación es amplia y humanista. Conocedor de primera mano de la filosofía de su época. Podemos dividir su pensamiento en tres etapas: fenomenológica, existencialista y marxista. La primera fase, la Fenomenológica, es su fase de formación donde adquiere las ideas del análisis fenomenológico. Tras su estancia en Berlín recibe la influencia del pensamiento husserliano y con él se aprecia una clara dependencia a los planteamientos fenomenológicos. Sus primeras obras pertenecientes a esta fase (obras como La Trascendencia del Ego publicada en el año 1936, La Náusea en el 1938 o Bosquejo de una Teoría de las Emociones del año 1939) muestran un claro interés por la psicología pero a través de una postura crítica ante las escuelas psicológicas de su época. Sartre tratará de entender la vida y la conciencia como fenómenos que no se pueden reducir a la psicología ni a la biología. Con respecto a la segunda fase, la Existencialista, es la etapa en la cual desarrolla un pensamiento propio que representará el eje principal de sus ideas. “La existencia precede a la esencia”. Esto quiere decir que el ser humano es aquel que se hace, se realiza, negando la idea de la previa naturaleza humana. Aquí desarrollará su idea de libertad humana, “el hombre está condenado a ser libre”, ligada al concepto de angustia que veremos más adelante. Obras pertenecientes a esta etapa son El Ser y la Nada (1943), El Existencialismo es un Humanismo (1946). Finalmente, la tercera fase, la Marxista. Su participación en la Segunda Guerra Mundial hace que Sartre sea consciente de que el problema no reside en el individuo sino en la sociedad y en las estructuras de la misma. Orientará su actividad hacia el marxismo, cuya presencia e influencia crecía tanto en la sociedad francesa como en el resto de sociedades. Su idea de compromiso será la propulsora de defender el marxismo. Sin embargo, las críticas se mantendrán siempre presentes debido a que los regímenes totalitarios confrontaban con las concepciones existencialistas del ser humano como libertad.5 Destacamos de este periodo la obra Crítica de la Razón Dialéctica publicada en el 1960. 4 Dusster, D. (06/05/2018). El Mayo del 68 en diez claves. La Vanguardia https://www.lavanguardia.com/internacional/20180506/443237104279/mayo-68-francia-revolucion.html 5 Webdianoia. La Filosofía de Sartre. https://www.webdianoia.com/contemporanea/sartre/sartre_filo.htm 9 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre La psicología psicoanalítica ha sido la primera en poner de relieve la significación de los hechos psíquicos; (...) todo estado de conciencia vale por algo que no es él. (…) ¿Qué será, pues, aquí la emoción?: un fenómeno de repulsa, de censura. La emoción es aquí una huida ante la revelación a punto de manifestarse, como el sueño es a veces una huida ante una decisión por tomar. La emoción no siempre será, naturalmente, una evasión. Se vislumbra en los psicoanalistas una interpretación de la ira como satisfacción simbólica de tendencias sexuales. (…) la ira puede significar sadismo. (…) La interpretación psicoanalítica concibe el fenómeno consciente como la realización simbólica de un deseo reprimido por la censura. Notemos que para la conciencia este deseo no se halla implicado en su realización simbólica. (...) Lo significado está completamente cortado del significante. (...) La contradicción profunda de todo psicoanálisis reside en presentar a la vez un lazo de causalidad y un lazo de comprensión entre los fenómenos que estudia. Estos dos tipos de relación son incompatibles. (…) Es la conciencia la que se hace a sí misma conciencia, emocionada con vistas a las necesidades de una significación interna. (…) No cabe duda de que siempre es posible cobrar conciencia de la emoción como estructura afectiva de la conciencia. (...) La conciencia emocional es ante todo irreflexiva, y en este plano, sólo puede ser conciencia de sí misma en el modo no-posicional. La conciencia emocional es ante todo conciencia del mundo. (...) El hombre que tiene miedo tiene miedo de algo. (...) Lo que condena la emoción es una percepción, una representación, etc. (…) La emoción vuelve a cada instante al objeto y se nutre de él. (…) El sujeto emocionado y el objeto emocionante se hallan unidos en una síntesis indisoluble. La emoción es una determinada manera de aprehender el mundo. (…) Una conducta irreflexiva no es una conducta inconsciente, es consciente de sí misma no-téticamente, y su modo de ser téticamente consciente de sí misma consiste en trascenderse a sí misma y de aprehender sobre el mundo una especie de cualidad de cosas. (...) Así pues, a través de un cambio de intención, lo mismo que en un cambio de conducta, aprehenderemos un objeto nuevo o un objeto antiguo de un modo nuevo. (…) 16 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Pero la conducta emotiva no se sitúa en el mismo plano que las demás conductas. En una palabra, en la emoción del cuerpo, dirigido por la conciencia, transforma sus relaciones con el mundo para que el mundo cambie sus cualidades. (…) Tomemos como ejemplo el miedo pasivo. (…) se trata de una conducta de evasión (...) representa la brusca realización de las condiciones corporales que suele llevar consigo el paso del estado de vela al de sueño. (…) La huida es un desmayo fingido, (…) que consiste en negar el objeto peligroso con todo nuestro cuerpo, trastocando la estructura vectorial del espacio en que vivimos y creando de repente una dirección potencial por el otro lado. Es una forma de olvidar, de negar el objeto. (…) El verdadero sentido del miedo: es una conciencia que pretende negar (…) un objeto del mundo exterior y que llegará hasta aniquilase a sí misma con tal de aniquilar el objeto consigo. La tristeza pasiva se caracteriza (…) por una conducta de postración: relajación muscular, palidez, enfriamiento de las extremidades. (…) Tiende a suprimir la obligación de buscar estas nuevas vías, de transformar la estructura del mundo, de hacer del mundo una realidad afectivamente neutra, (...) de descargar los objetos con fuerte carga afectiva, (…) o querer que el universo no exija nada de nosotros. Para ello, no podemos sino actuar sobre nosotros mismos, “limitar nuestra actividad”. El correlativo noemático de esa actitud es lo que llamaremos lo Mortecino: el universo es mortecino. (…) El universo entero es mortecino; pero precisamente al querer protegernos de su espantosa e ilimitada monotonía convertimos cualquier lugar en “rincón”. (...) La tristeza activa puede adoptar innumerables formas (...) puede considerarse como una repulsa. Se trata ante todo de una conducta negativa que tiende a negar la urgencia de ciertos problemas, sustituyéndolos por otros. (…) La crisis emocional es aquí un abandono de responsabilidad. (…) La emoción de tristeza activa en ese caso es, pues, una comedia mágica de impotencia. Existen otras formas de tristeza activa. ¿Qué decir de la alegría? Cabe distinguir entre alegría-sentimiento y alegríaemoción. (…) Esta última se caracteriza por cierta impaciencia. (…) El sujeto alegre se comporta casi exactamente como un hombre en estado de impaciencia. La alegría es una 17 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre conducta mágica que tiende a llevar a cabo como por conjuro la posesión del objeto deseado como totalidad instantánea. (...) Las diversas actividades de la alegría (...) se hallan animadas y trascendidas por una intención que apunta hacia el mundo. (...) Pueden haber otros muchos temores y tristezas. Sólo afirmamos que todos vienen a constituir un mundo mágico, utilizando nuestro cuerpo como instrumento de conjuro. (…) No existen cuatro tipos principales de emociones, sino muchos más. Por ejemplo, si el miedo del tímido se convierte de repente en ira (cambio de conducta motivado por un cambio de situación) esta ira no es una ira de tipo trivial: es miedo superado. (…) Las conductas puras y simples no son la emoción. (...) Existen, además, falsas emociones que sólo son conductas. La falsedad no es una característica lógica (…) sino una cualidad existencial. (…) Las conductas no se hallan sostenidas por nada; existen por sí solas y son voluntarias. Pero la situación es auténtica y la concebimos como exigiendo estas conductas. (...) La verdadera emoción (...) va unida a la creencia. Las cualidades intencionadas sobre los objetos son aprehendidas como verdaderas. (...) La emoción es padecida. No puede uno librarse de ella a su antojo; va agotándose por sí misma pero no podemos detenerla. (...) Cabe pensar, pues, que la emoción no es simplemente interpretada, no es un comportamiento puro; es el comportamiento de un cuerpo que se halla en un determinado estado. (...) La emoción es un fenómeno de creencia. La conciencia no se limita a proyectar significaciones afectivas sobre el mundo que le rodea: vive en el nuevo mundo que acaba de crear. Lo vive directamente, se interesa por él, padece. (…) La conciencia (…) se pone al nivel de las conductas. (…) Así, pues, el origen de la emoción es una degradación espontánea y vivida de la conciencia frente al mundo. (…) Y el trastorno del cuerpo no es sino la creencia vivida de la conciencia en tanto que vista desde el exterior. (...) La conciencia de la emoción está cautiva. La conciencia se trasciende a sí misma, por esencia. 18 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Ahora bien, no se confiere a un objeto una cualidad sino mediante un paso hacia el infinito. (...) La emoción sutil (…) es algo desagradable, admirable, siniestro, (...) una intuición oscura que se presenta como tal. (…) Lo siniestro es total, es profundo. Naturalmente, las emociones sutiles difieren radicalmente de las emociones débiles. (...) Así, pues, el hombre es siempre un hechicero para el hombre, y el mundo social es ante todo mágico. (…) Existen dos formas de emoción, según seamos nosotros los que constituimos la magia del mundo para reemplazar una actividad determinista que no puede realizarse, (…) o sea el mundo mismo el que se revela repentinamente como mágico en torno de nosotros. (...)”15 Esta obra trata la discusión en torno a las emociones así como una critica a la psicología de su tiempo, a las escuelas psicológicas, ya que considera que la metodología de las mismas imposibilita un verdadero conocimiento del ser humano (cosa que sí logrará la antropología). Tratará de mostrar las insuficiencias de las teorías psicoanalíticas así como sus contradicciones.16 La obra comienza con la crítica a la psicología que, en su intento por ser reconocida dentro del campo científico, ha seguido el método positivista de tal forma que sus fundamentos están basados en la experiencia: “La psicología es una disciplina que pretende ser positiva, o sea, extraer sus recursos exclusivamente de la experiencia.”17 Sartre criticará la psicología desde la antropología de tal forma que afirmará que “La noción de hombre aceptada por la psicología es totalmente empírica (...)”18, pecando de un objetivismo que impedirá generar un concepto amplio de humanidad. “(...) Sea como fuere, el psicólogo se niega absolutamente a considerar a los hombres que le rodean como sus semejantes.”19 refiriéndose con ello a esta actitud científica de poner al otro como objeto, como objeto de estudio. Para Sartre, la psicología se ha concentrado tanto en pretender ser una ciencia que sólo se ha dedicado a la explicación de hechos empíricos, sólo es capaz de proporcionar hechos heteróclitos los cuales resultan inconexos.20 Sartre observa que el estudio de la psicología es tan amplio que no 15 Sartre, J.P., (2015), Bosquejo de una teoría de las emociones, Madrid, España, Alianza Editorial. 16 Bosquejo de una teoría de las emociones. Editado por última vez 31 julio de 2019. Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Bosquejo_de_una_teor%C3%ADa_de_las_emociones 17 Sartre, J.P. (2015), Bosquejo de una teoría de las emociones, Madrid, España, Alianza Editorial. Página 9. 18 Ibidem. Página 11. 19 Ibidem. 20 Ibidem. Página 13. 19 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre clarifica correctamente cuál es su especificidad. “(...) ¿Hay algo más distinto, por ejemplo, que el estudio de la ilusión estroboscópica y el del complejo de inferioridad?”21 Como bien sabemos, el objetivo de la ciencia es la explicación de los fenómenos así como de los accidentes, mientras que para la filosofía la búsqueda ha de ser de lo esencial, cosa que en el campo de la psicología carece de valor e interés.“(...) Esperar el hecho es, por definición, esperar lo aislado; es preferir, por positivismo, lo accidental a lo esencial, lo contingente a lo necesario, el desorden al orden; es rechazar, por principio, lo esencial hacia el porvenir (…) Si su única meta consiste en acumular conocimientos fragmentarios, nada hay que objetar; sólo que no vemos el interés de esta labor de coleccionista.”22 Sartre pasa a mostrarnos la postura de la psicología del momento con respecto a las emociones. Nos dice que la emoción sería abordada como independiente de los fenómenos de la atención, la memoria y la percepción. No encontraríamos en ella nada que pudiera ligarla con estos fenómenos anteriores, y añade: “El psicólogo admite, sin embargo, que el hombre tiene emociones porque la experiencia se lo enseña. Así pues, la emoción es, ante todo, y por principio, un accidente.”23 Antes de desarrollar su postura, Sartre nos muestra análisis de otras teorías acerca de la emoción las cuales considera insuficientes y por lo cual las rechaza. Veamos estas teorías brevemente: La primera en aparecer es La Teoría Periférica, cuyo representante, W. James distingue dos grupos de fenómenos en la emoción: unos fenómenos fisiológicos y otros psicológicos (al que llamaremos “estado de conciencia”). Lo esencial de la tesis es que el estado de conciencia conocido como “alegría, ira, etc” no es más que la conciencia de las manifestaciones fisiológicas.24 Periférica porque observa el fenómeno desde el exterior. La Teoría de la Sensibilidad Cerebral, cuyos experimentos estaban dirigido por Sherrington, demostraba la sensibilidad córtico-talámica en el cerebro de los perros. Lo que lleva a Sartre a 21 Ibidem. 22 Ibidem. Páginas 13 y 14. 23 Ibidem. Página 15. 24 Ibidem. Página 32. 20 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre preguntarse lo siguiente: “(...) ¿puede un trastorno fisiológico, sea cual fuere, dar cuenta del carácter organizado de la emoción?”25 La Teoría de Janet, cuyo interés es tener en cuenta las manifestaciones exteriores de la emoción. Sartre critica esta postura ya que para él, Janet “Hace, pues, de la emoción una conducta peor adaptada, o, si se prefiere, una conducta de desadaptación, una conducta de fracaso.”26 La Teoría de Wallon, que propone la siguiente interpetación: según él, existe en el niño un circuito nervioso primitivo, más adelante aprendemos nuevas conductas pero ante una situación nueva y difícil, no podemos hallar la conducta adaptada conveniente y se produce un retroceso hacia el circuito nervioso primitivo.27 Esta postura se conoce como regresión, como un mecanismo de defensa. En este punto, en la obra, vemos como vuelve de nuevo a Janet para comentarnos que en muchas de sus descripciones da a entender que el enfermo adopta la conducta inferior para no sostener la conducta superior.28 Lo que Sartre criticará de Janet entonces es su interpretación de la emociones como un medio diferente de eludir las dificultades, como una escapatoria particular. La Teoría de la Emoción-Conducta, para Sartre, la encontramos esbozada en las obras de los discípulos de Köhler, en las de Lewin y Dembo. Sin embargo, la veremos desarrollada desde la postura de P. Guillaume quien introdujo en Francia la Psicología de la Forma (Psicología Gestalt).29 Sartre vislumbrará insuficiencias también en esta postura. Tras el análisis de estas posturas, Sartre da un paso hacia la Teoría Psicoanalítica. Afirma que “Sólo puede comprenderse la emoción buscando una significación. Esta significación es por naturaleza de índole funcional, lo cual nos lleva a hablar de una finalidad de la emoción.”30 Sartre admite que “(...) la psicología psicoanalítica ha sido la primera en poner de relieve la significación de los hechos psíquicos; o sea, que ha sido la primera en insisitr sobre el hecho de que todo estado de conciencia vale por algo que no es él.”31 Pone como ejemplo el que roba cuyo interés no es el robo por sí mismo sino que remite a un significado ulterior, simbolizado. De tal forma que “La interpretación psicoanalítica concibe el fenómeno consciente como la realización simbólica de 25 Ibidem. Página 34. 26 Ibidem. Página 35. 27 Ibidem. Páginas 38 y 39. 28 Ibidem. Página 40. 29 Ibidem. Página 42. 30 Ibidem. Página 51. 31 Ibidem. Página 53. 21 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre un deseo reprimido por la censura. Notemos que para al conciencia este deseo no se halla implicado en si realización simbólica.”32 Sartre, no rechaza los resultados del psicoanálisis mientras que hayan sido conseguidos mediante la comprensión. En cambio, no acepta la teoría de la causalidad. El psicoanalista utiliza su propia conciencia para interpretar la conciencia del paciente “(...) es la conciencia la que se hace a sí misma conciencia, emocionada con vistas a las necesidades de una significación interna.”33 A pesar de que esta teoría psicoanalítica es la más adecuada para Sartre, admitirá que posee contradicciones, aunque será, para él, la fenomenología el método idóneo “Una descripción fenomenológica de la emoción tiene la obligación de hacer desaparecer esas contradicciones.”34 Hemos visto entonces que el método que adoptará Sartre será el método de la fenomenología. Ya expuesta su postura hacia la psicología y las insuficiencias que, para él, posee, su Teoría de las Emociones la construirá con las herramientas fenomenológicas a la mano. Como hemos dicho, retoma de Edmund Husserl su reflexión sobre la fenomenología para desde ella hacer una crítica a la psicología. A Husserl, le llamó principalmente la atención la verdad siguiente: hay inconmensurabilidad entre las esencias y los hechos, y quien empiece su indagación por los hechos no logrará nunca hallar las esencias.35 Para Sartre, la psicología no puede evitar referirse a fenómenos esenciales, pues los hechos psíquicos nunca son hechos primeros sino reacciones del hombre contra el mundo, pero inevitablemente presuponen el concepto de hombre y de mundo. De tal forma que si se quiere fundar una nueva psicología se debe llegar a los orígenes del hombre, del mundo y de lo psíquico. Es decir, la conciencia trascendental y constitutiva a la que llegamos mediante la “reducción fenomenológica” o “puesta del mundo entre paréntesis” Este paréntesis suspende la realidad para poner atención específica en la conciencia.36 Por ello Husserl, nos dice Sartre, sabe sacar provecho de la proximidad de la conciencia con respecto a sí misma. Lo que permitirá sacar partido de ella con discernimiento y garantía pues la conciencia existe en la medida exacta en que es conciencia de existir. “(...) Husserl, (…) lo que tratará de describir y de establecer por medio de conceptos son previamente las esencias que 32 Ibidem. Página 54. 33 Ibidem. Página 59. 34 Ibidem. Página 60. 35 Ibidem. Página 18. 36 Ibidem. Página 19. 22 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre presiden el desarrollo del campo trascendental. Habrá pues, por ejemplo, una fenomenología de la emoción que, tras haber “puesto el mundo entre paréntesis”, estudiará la emoción como fenómeno trascendental puro; y no dirigiéndose a unas emociones particulares, sino tratando de alcanzar y dilucidar la esencia trascendental de la emoción como tipo organizado de conciencia.”37 Junto con esto, otra de las fuentes primordiales de Sartre será el autor Martin Heidegger. “Lo que diferenciará cualquier indagación sobre el hombre de los demás tipos de investigación rigurosa es precisamente el hecho privilegiado de que la realidad humana es nosotros mismos: “El ente cuyo análisis es nuestro problema somos nosotros mismosescribe Heidegger-. El ser de este ente es mío””.38 Podemos apreciar la postura sartriana que se mantendrá a lo largo de toda la obra con total claridad: “Ahora bien, no resulta indiferente que esta realidad humana sea yo porque, precisamente para la realidad humana, existir es siempre asumir su ser; es decir, ser responsable de él en vez de recibirlo desde fuera como lo hace una piedra. Y como la “realidad humana” es esencialmente su posibilidad, este ente puede en su ser “elegirse a sí mismo, ganarse y también perderse””.39 Para Sartre, esta asunción de uno mismo ya es una comprensión de la realidad humana que proviene desde la propia manera de existir de cada individuo. “Así, la realidad humana -que es yoasume su propio ser comprendiéndolo.”40 Siguiendo el camino de la fenomenología, para Sartre la emoción es significante, al igual que las conductas y la “conciencia emocionada”. Así afirma que “(...) la emoción significa a su manera el todo de la conciencia o, si nos situamos en el plano existencial, de la realidad-humana.”41 En la emoción se concentra todo el peso de la existencia. En este momento, Sartre nos muestra un adelanto de su concepción de la emoción diciendo que “La emoción no es un accidente porque la realidad-humana no es una suma de hechos; expresa con un aspecto definido la totalidad sintética humana en su integridad. No quiere decirse con ello que es el efecto de la realidad humana. Es esa realidad-humana misma realizándose bajo la forma de “emoción”. Resulta, pues, imposible considerar la emoción como un desorden psico-fisiológico. 37 Ibidem. Página 20. 38 Ibidem. Página 20. 39 Ibidem. Páginas 20 y 21. 40 Ibidem. Página 21. 41 Ibidem. Página 25. 23 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Tiene su esencia, sus estructuras particulares, sus leyes de aparición, su significación. No puede actuar desde fuera de la realidad-humana. Es el hombre, por el contrario, el que asume su emoción; por consiguiente la emoción es una forma organizada de la existencia humana.”42 Aclarado su fundamento y su intención, Sartre llamará a su propia postura Psicología Fenomenológica. “(...) para la mayoría de los psicólogos, ocurre como si la conciencia de la emoción fuera ante todo una conciencia reflexiva; es decir, como si la forma primera de la emoción como hecho de conciencia consistiera en aparecérsenos como una modificación de nuestro ser psíquico o, para emplear el lenguaje corriente, en ser aprehendida primero como un estado de conciencia. Y no cabe duda de que siempre es posible cobrar conciencia de la emoción como estructura afectiva de la conciencia y decir: estoy furioso, tengo miedo, etc. Pero el miedo no es originalmente conciencia de tener miedo, como tampoco la percepción de este libro es conciencia de percibir el libro. La conciencia emocional es ante todo irreflexiva, y en este plano, sólo puede ser conciencia de sí misma en el modo no-posicional. La conciencia emocional es ante todo conciencia del mundo.”43 La conciencia entonces es darse cuenta de algo, cuando me doy cuenta de mis emociones me doy cuenta de mi posición ante el mundo. Sartre aprecia un movimiento entre la emoción y la conciencia de la misma. Nos presenta el ejemplo de un hombre que fracasa y experimenta ira: “Puede producirse un paso continuo de la conciencia irreflexiva “mundo-actuado” (acción) a la conciencia irreflexiva “mundo-odioso” (ira).”44 Es innegable que podemos reflexionar sobre nuestra acción, pero en la mayoría de los casos sin abandonar el plano irreflexivo.45 “(...) Cuando los caminos trazados se hacen demasiado difíciles o cuando no vislumbramos caminos, ya no podemos permanecer en un mundo tan urgente y difícil. Todas las vías están cortadas y, sin embargo, hay que actuar. Tratamos entonces de cambiar el mundo, o sea, de vivirlo como si la relación entre las cosas y sus potencialidades no estuvieran regidas por unos procesos deterministas sino mágicamente. No se trata de un juego, entendámoslo bien; nos vemos obligados a ello y nos lanzamos hacia esa nueva actitud con toda la fuerza de que disponemos. Lo que hay que 42 Ibidem. Páginas 26 y 27. 43 Ibidem. Páginas 61 y 62. 44 Ibidem. Página 63. 45 Ibidem. Página 64. 24 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre comprender también es que ese intento no es consciente como tal, pues sería entonces objeto de una reflexión. Es ante todo aprehensión de relaciones y exigencias nuevas. Pero, al ser imposible la aprehensión de un objeto o al engendrar una tensión insoportable, la conciencia lo aprehende o trata de aprehenderlo de otro modo; o sea, se trasforma precisamente para trasformar el objeto.”46 Esta es la definición de los mecanismos de defensa. Sartre usa el ejemplo del desmayo como huida, lo denomina miedo pasivo, al contrario del miedo activo que permite una huida física, y explica la emoción como una postura ante el mundo. Miedo pasivo se refleja mediante el desmayo que proviene de un profundo terror, por ejemplo la llegada de una fiera. Este desmayo, sin duda es una conducta de evasión, un escape, un refugio. Esta negación de la realidad estriba en esta fuga de la realidad. Como acción mágica se puede suprimir el mundo.47 En cuanto a la tristeza, Sartre igualmente hace una distinción entre tristeza pasiva y tristeza activa. La tristeza pasiva se caracteriza por los síntomas de la depresión, por una conducta de postración. “(...) si me he arruinado, no dispongo de los mismos medios (coche particular, etc.) para llevarlos a cabo. He de reemplazarlos por nuevos intermediarios (tomar el autobús, etc.), y esto es precisamente lo que no quiero. La tristeza tiende a suprimir la obligación de buscar estas nuevas vías, de trasformar la estructura del mundo reemplazando la actual constitución del mundo por una estructura totalmente indiferenciada. (...) En otras palabras, al no poder o querer realizar los actos que proyectábamos, procuramos que el universo ya no exija nada de nosotros. Para ello, no podemos sino actuar sobre nosotros mismos, “limitar nuestra actividad”.”48 En cambio, la tristeza activa, dice, puede adoptar innumerables formas y se trata de una conducta negativa que tiende a negar la urgencia de ciertos problemas sustituyéndolos por otros, de ahí su actividad.49 Pasa Sartre ahora a abordar la alegría. Cabe distinguir entre la alegría-sentimiento, que representa un equilibrio, un estado adaptado y la alegría-emoción. Esta alegría-emoción la caracteriza por cierta impaciencia. “(...) No consigue estarse quieto, hace mil proyectos, inicia conductas que abandona inmediatamente, etc. Y es que, en efecto, su alegría ha sido provocada por la aparición del objeto de sus deseos. Le anuncian que ha ganado una cantidad importante, o que 46 Ibidem. Páginas 69 y 70. 47 Ibidem. Página 73. 48 Ibidem. Página 76. 49 Ibidem. Página 77. 25 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre acción. La acción toma un papel principal “(...) y va más lejos todavía, porque agrega: el hombre no es nada más que su proyecto, no existe más que en la medida en que se realiza; por lo tanto, no es otra cosa que el conjunto de sus actos, nada más que su vida.”76 Sartre comprende por qué esta doctrina horroriza a algunas personas y es debido a que al situar al hombre en sí mismo como responsable de su propia vida y como responsable de sus actos, hace que todas las excusas y los pretextos queden a un lado. La vida de uno mismo, para Sartre, no se responsabiliza según las circunstancias o según las adversidades, sino que se responsabiliza según los propios actos que el individuo lleve a cabo a lo largo de su vida. El hombre es lo que se hace, lo que se construye.77 Este pensamiento puede parecer duro, pero, “(...) por otra parte, dispone a la gente para comprender que sólo cuenta la realidad, que los sueños, las esperas, las esperanzas permiten solamente definir a un hombre como sueño desilusionado, como esperanzas abortadas, como esperas inútiles; es decir, que esto lo define negativamente y no positivamente (…) Tú no eres otra cosa que tu vida (…).”78 Para Sartre, verdaderamente, lo que se le reprocha al existencialismo entonces no es un pesimismo, sino una “dureza optimista”. Para el existencialista entonces, el cobarde es el responsable de su propia cobardía. No se excusa en configuraciones fisiológicas sino que es cobarde debido a que se ha construido como hombre cobarde por los actos que ha llevado a cabo a lo largo de su vida. “(...) el cobarde está definido a partir del acto que realiza. Lo que la gente siente oscuramente y le horroriza es que el cobarde que nosotros presentamos es culpable de ser cobarde. Lo que la gente quiere es que se nazca cobarde o héroe.”79 Encontramos entonces una moral de acción y compromiso. Compromiso porque uno es responsable, en este ejemplo, de dejar de ser cobarde o dejar de ser héroe. Hay siempre una posibilidad de cambio, de acción. Pasamos ahora a adentrarnos en el tema de la subjetividad. Una de las críticas al existencialismo era que aislaba al hombre en sus subjetividad individual. Sartre tratará de explicar este punto para defender la doctrina de este reproche. Admite que el punto de partida es la subjetividad del individuo pero porque la intención es establecer una doctrina basada en la verdad y en el punto de partida no puede haber otra verdad más que el cogito: pienso, luego existo. Es la verdad absoluta de la conciencia captándose a sí misma y además es una verdad al alcance de todo el mundo ya que consiste en captarse sin intermediario. Para Sartre, esta teoría es la única que otorga una dignidad al hombre ya que es la única que no lo convierte en objeto (apreciamos aquí 76 Ibidem. Página 56. 77 Ibidem. Página 57. 78 Ibidem. Página 58. 79 Ibidem. Página 60. 32 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre una crítica hacia el materialismo que tiene por efecto tratar a todos los hombres como objetos).80 Pero en cuanto a la crítica recibida, la subjetividad que alcanza el existencialimo no es rigurosamente individual porque en el mismo cogito uno no se descubría únicamente a sí mismo sino también a los otros. En el “yo pienso” (contrario a Descartes) nos captamos a nosotros mismos pero frente al otro (esta idea la veremos más desarrollada en el Ser y la Nada). Así mediante esta subjetividad individual se descubre a los otros y se les descubre como condición de la propia existencia. “(...) no puede ser nada (…) salvo si los otros lo reconocen como tal. Para tener una verdad cualquiera sobre mí, es necesario que pase por el otro. El otro es indispensable a mi existencia tanto como el conocimiento que tengo de mí mismo. En estas condiciones, el descubrimiento de mi intimidad me descubre al mismo tiempo, al otro, como una libertad colocada frente a mí que no piensa y que no quiere sino por o contra mí. Así descubrimos enseguida un mundo que llamaremos la intersubjetividad, y es en este mundo donde el hombre decide lo que es y lo que son los otros.”81 Ya habíamos dicho que para Sartre es imposible encontrar una esencia universal en cada hombre, pero, sin embargo, se habla de la existencia de una universalidad humana de “condición”. Por condición se entiende “(...) el conjunto de los límites a priori que bosquejan su situación fundamental en el universo.”82 En el sentido de las situaciones históricas, las cuales varían, así como las situaciones de clases a las que se pertenecen (esclavo, señor feudal, proletario, etc). Pero lo que no varía es su necesidad de estar en el mundo, de vivir en el mundo y de ser en el mundo. Si los proyectos son y pueden ser diversos, todos presentan la tentativa de ampliar o negar esos límites. “En consecuencia, todo proyecto, por más individual que sea, tiene un valor universal.”83 Universal en el sentido de que todo proyecto es compresible para todo hombre, lo que no significa que el proyecto defina al hombre para siempre (posibilidad de cambio). Encontramos entonces una universalidad del hombre que no es dada sino que es construida constantemente. En cuanto a la elección, la elección es siempre posible, pero lo que no es posible es no elegir. Si no elijo, también elijo. “(...) estoy obligado a elegir una actitud y que de todos modos tengo la responsabilidad de una elección que, al comprometerme, compromete a toda la humanidad 80 Ibidem. Páginas 62 y 63. 81 Ibidem. Página 64. 82 Ibidem. Página 66. 83 Ibidem. Página 67. 33 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre aun cuando ningún valor a priori determina mi elección, esto no tiene nada que ver con el capricho. (…) haga lo que haga , es imposible que no tome una responsabilidad total.”84 La moral existencialista tiene en común con el arte que, en ambos casos, tenemos creación e invención. No podemos decir a priori lo que hay que hacer, tenemos que inventarnos nuestra ley. El hombre elige su moral. “El hombre se hace; no está todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal que no puede dejar de elegir una.”85 Veamos el concepto de “mala fe”. Si se ha descrito la situación del hombre como libre elección, como acción libre sin excusas ni ayuda, diríamos entonces que todo aquel que se refugia detrás de la excusa de sus pasiones, aquel que inventa un determinismo, es un hombre de “mala fe”.86 Se objeta que uno podría elegirse a sí mismo como hombre de mala fe, pero para Sartre la mala fe la define como un error. “(...) si elijo declarar que ciertos valores existen antes que yo: estoy en contradicción conmigo mismo si, a la vez, los quiero y declaro que se me imponen. Si se me dice: ¿y si quiero ser de mala fe?, responderé: no hay ninguna razón para que no lo sea, pero yo declaro que usted lo es, y que la actitud de estricta coherencia es la actitud de buena fe.”87 Los actos de los hombres de buena fe tienen como último fin la búsqueda de la libertad como tal. La elección abarca lo inconmensurable, se puede elegir lo que se quiera pero lo único que tiene importancia es saber si la invención que se hace se hace en nombre de la libertad. Elegir la libertad propia es también elegir la libertad ajena. Se le ha reprochado que realmente en el fondo los valores no son serios porque son elegidos e inventados. A esto Sartre da su explicación clara y concisa: “(...) si he suprimido a Dios padre, es necesario alguien para inventar los valores. Hay que tomar las cosas como son. Y, además, decir que nosotros inventamos los valores no significa más que eso: la vida no tiene sentido, a priori. Antes de que ustedes vivan, la vida no es nada; les corresponde a ustedes darle un sentido, y el valor no es otra cosa que ese sentido que ustedes eligen.”88 Otro reproche a la ideología sartriana es su contradicción en cuanto a lo que el humanismo concierne debido a que en La Náusea expuso que los humanistas estaban equivocados. Para Sartre la explicación es muy clara. Considera que el humanismo tiene dos sentidos muy distintos. El 84 Ibidem. Páginas 70 y 71. 85 Ibidem. Páginas 73 y 74. 86 Ibidem. Página 75. 87 Ibidem. Página 76. 88 Ibidem. Página 82. 34 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre primero del que habla es el sentido de humanismo el cual desprecia y con el que discrepa. El humanismo que toma al hombre como fin y como valor superior. Pone de ejemplo la situación en la cual los hombres aprecian la grandeza de los actos humanos y atribuyen el mérito al colectivo y al conjunto humano cuando realmente no se les debería aplicar a ellos mismos. Es decir, supondría dar un valor al hombre de acuerdo a los actos más altos de ciertos hombres. Para Sartre este humanismo es absurdo porque no se puede admitir que un hombre formule un juicio sobre el hombre. “(...) sólo el perro o el caballo podrían emitir un juicio de conjunto sobre el hombre y declarar que el hombre es asombroso (...)”89 El hombre está siempre por realizarse, no debe tomarse nunca como fin. Así mismo cree que no debe existir una humanidad a la cual rendir culto porque el culto a esta humanidad conduciría al fascismo y es un humanismo que no queremos.90 En cambio, el otro humanismo del que habla, el humanismo que queremos, el existencialista, tiene otro sentido: “(...) el hombre está continuamente fuera de sí mismo; es proyectándose y perdiéndose fuera de sí mismo como hace existir al hombre y, por otra parte, es persiguiendo fines trascendentales como puede existir; el hombre, siendo este rebasamiento mismo y no captando objetos sino con relación a este rebasamiento, está en el corazón y en el centro de este rebasamiento.”91 Para Sartre no existe otro universo mas que este universo humano de subjetividad humana. Este humanismo existencialista es humanismo porque recuerda al hombre que no hay otro legislador mas que él mismo, que es en el desamparo donde decidirá sobre sí y porque no es volviendo hacia sí sino siempre buscando fuera de sí un fin que es liberación, realización que es como hombre se realizará en cuanto a humano.92 Sartre concluye que de esta forma ha logrado rebasar las injustas objeciones que se le ha hecho al existencialismo. El existencialismo es un esfuerzo por sacar todas las consecuencias de una posición atea coherente, no busca hundir al hombre en la desesperación. No trata de agotarse en demostrar que Dios no existe sino que declara que aunque Dios existiera esta idea no cambiaría. Es necesario que el hombre se encuentre a sí mismo y se convenza de que nada puede salvarlo de sí mismo. De esta forma el existencialismo se trata de un optimismo y de una doctrina de acción.93 89 Ibidem. Página 84. 90 Ibidem. 91 Ibidem. Páginas 84 y 85. 92 Ibidem. Página 86. 93 Ibidem. Páginas 86 y 87. 35 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Conclusión y conexión Hemos visto y analizado que en vista a la polémica librada por la psicología positivista, se vio casi como por obligación el esbozar una alternativa filosófica que nos permitiera abordar el tema de las emociones. Y debido al comentado error por parte de la psicología de observar los comportamientos psíquicos del ser humano como si se tratasen de hechos fácticos, Sartre recurrió entonces a la Fenomenología y, en última instancia, al existencialismo. La Fenomenología entonces permitió realizar una observación acerca de las emociones desde un punto de vista más puro pero no aislado, ya que el hecho humano carece de significación. La importancia radica en que precisamente pertenece a lo humano, y desde esta perspectiva se deberá interrogar a la emoción sobre sí misma, sobre la persona y sobre el mundo. En Bosquejo de una Teoría de las Emociones pudimos apreciar que, Sartre, para poder ofrecer una definición de la emoción había que reconocer de manera inequívoca el papel fundamental de la acción física en tanto evidencia materializada y comprobable del estado psíquico del sujeto. Sartre volcaba la mirada a las acciones porque ellas son un reflejo del constante vaivén entre el mundo reflexivo y el mundo irreflexivo y por tanto daban cuenta y alimentaban el estado psíquico del sujeto. Podemos encontrar esta misma idea en el Existencialismo es un Humanismo en el momento en el que el autor nos trata de expresar que lo que sentimos y lo que somos son acciones, se mide por los actos. Que sentimos debido a los actos que realizamos. También el acto recibe suma importancia en esta segunda obra. Para Sartre, en la primera obra analizada, no se podía pretender desencriptar la emoción del individuo sin ponerla en consideración con el mundo. Mundo entendido como el espacio que recibe los estragos o resultados de esta emoción, espacio en el que se ven reflejadas las emociones, y por tanto, la evidencia de la misma existencia. En ambas obras se ve reflejada la necesidad del hombre de estar en el mundo, de ser, vivir y existir en el mundo, ya que en la segunda obra hablamos de la importancia de la situación histórica como fuerte peso a la hora de que el individuo tuviera que tomar decisiones, elegir, y por ende actuar. Vimos entonces que la emoción para Sartre no era otra cosa más que la transformación del mundo y las relaciones que en él se efectúan con el fin de liberar la insoportable tensión que se genera con la imposibilidad de procesar o aprehender un elemento de la realidad perceptible (como 36 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre bien vimos, la reacción de desmayo ante un miedo como huida, por ejemplo).94 Del mismo modo, en Existencialismo es un Humanismo hemos podido apreciar que un sentimiento, una emoción, estaba valorada en el momento en el que lo he conducido al acto. Es decir, se determinaba el afecto al hacer precisamente un acto que lo ratificara, se construía con actos que se realizaban en el mundo. Sartre reconoce que el psicoanálisis permite conocer el punto de vista de quien está padeciendo la emoción y sólo de esta forma será posible establecer una interpretación existencial. El ser conscientes de la forma en la que vivimos el mundo hace que seamos responsables de tal forma de vivir. Por ello insiste tanto en la claridad de la conciencia y en la necesidad de acercarnos a la fenomenología y al existencialismo para poder reflexionar acerca de nuestra posición ante el mundo.95 94 Poveda Yánez, J., 1 Junio 2015, Lo que Jean Paul Sartre tiene que decirte respecto de tus emociones, La Sospecha Perpetua. Disponible en: https://lasospechaperpetua.wordpress.com/2015/06/01/lo-que-jean-paul-sartre-tiene-que- decirte-respecto-de-tus-emociones/ 95 Reyes Pérez, O.J., Mayo 2019, Análisis y Comentarios en torno al Bosquejo de una teoría de las emociones. Disponible en: https://www.researchgate.net/ 37 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Capítulo 3: El ser y la Nada El presente capítulo a tratar es un análisis de la obra El ser y la Nada de Sartre (1943). Se trata de la primera gran obra de este autor y sin duda la más famosa. En ella desarrollará algunas de las tesis fundamentales de lo que es el existencialismo, basadas en el concepto de libertad y de responsabilidad plena del hombre respecto de su existencia.96 En lo que concierne a nuestro trabajo, nos centraremos principalmente en la Tercera Parte del libro, concretamente en el Capítulo II, El cuerpo. Para Sartre, existe una realidad corporal mediante la cual el cuerpo puede ser analizado a partir de tres dimensiones que expondrá a lo largo de todo el capítulo. Asume esta tarea porque sin ella no sería posible explicar las relaciones con el prójimo. Sartre considera que la realidad corporal puede ser comprendida entonces por una primera dimensión como “ser-para-sí” (existo mi cuerpo, la facticidad), una segunda dimensión, la de el “cuerpo-para-otro”, “ser-para-otro” (mi cuerpo es conocido y utilizado por el otro, por el prójimo) y, finalmente, una tercera dimensión, la dimensión ontológica del cuerpo en la cual soy objeto para el otro.97 “Existo mi cuerpo: tal es su primera dimensión de ser. Mi cuerpo es utilizado y conocido por el prójimo: tal es su segunda dimensión. Pero, en tanto que soy para otro, el otro se me devela como el sujeto para el cual soy objeto.”98 Sartre comienza el capítulo refiriéndose al problema existente del cuerpo y sus relaciones con la conciencia. Esto apunta a mostrar que desde el primer momento falla el punto de partida en la investigación de nuestro cuerpo. Por una parte se sitúa la conciencia, mi conciencia (autoconciencia) y por otra un objeto caracterizado por múltiples procesos y compuesto por diversas materias las cuales a su vez están compuestas por distintos procesos químicos. “El problema del cuerpo y de sus relaciones con la conciencia se ve a menudo oscurecido por el hecho de empezarse por considerar el cuerpo como una cosa dotada de sus leyes propias y capaz de ser definida desde afuera, mientras que la conciencia se alcanza por el tipo de intuición íntima que le es propia. En efecto: si, después de haber captado mi conciencia en su interioridad absoluta, trato, por una serie de actos reflexivos, de unirla a cierto objeto viviente constituido por un 96 Alvaro, D. 2018. La experiencia del Nosotros en el Ser y la Nada. Sartre en el umbral de lo social. Límite, Revista Interdisciplinaria de Filosofía y Psicología. Volumen 13, pp. 3-16 97 Díaz Romero, P. 2011. Cuerpo e intersubjetividad: las perspectivas fenomenológicas de J.P. Sartre y M. Merleau- Ponty. Jornadas de estudiantes del departamento de Filosofía. Universidad Nacional de Córdoba. 98 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Páginas 483 y 484. 38 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre sistema nervioso, un cerebro, glándulas, órganos digestivos, respiratorios y circulatorios, cuya materia es analizable químicamente en átomos de hidrógeno, carbono, ázoe, fósforo, etc., encontraré insuperables dificultades: pero estas dificultades provienen de que intento unir mi conciencia no a mi cuerpo sino al cuerpo de los otros.”99 Esta descripción del cuerpo no es para Sartre “mi cuerpo tal cual es para mí”.100 El hombre supone que esta descripción se le atribuye a sí mismo como hombre que es, sin embargo, nunca es testigo de su propio cerebro ni de sus propias glándulas endocrinas, como dice nuestro autor. Sartre quiere resaltar la importancia del orden de los conocimientos, es decir, partir de las experiencias que los médicos han hecho sobre mi cuerpo es partir de mi cuerpo en medio del mundo tal como es para otro. Esto hace que mi cuerpo tal cual es para mí no se me aparezca en medio del mundo. Es decir, al atenerme a las descripciones anatómicas de los médicos no vivo mi cuerpo tal cual es para mí sino que lo aprecio desde afuera, en medio del mundo, lo capto como si de un objeto se tratase como un “esto entre otros estos”. De tal forma que para Sartre “(...) sólo por un razonamiento lo reducía a ser el mío: era más mi propiedad que mi ser.”101 Para Sartre, el descubrimiento de mi cuerpo como objeto es sin duda una revelación de su ser, pero el ser que se me revela ahí es su ser-para-otro no su ser-para-sí. Debido al haber escogido el punto de vista físico, el punto de vista desde fuera, de la exterioridad, la conciencia que es interioridad absoluta se niega a dejarse vincular al objeto. Desde el origen nos hemos colocado en la perspectiva del otro-objeto. Por ello, nos dice Sartre, si pretendemos reflexionar acerca de la naturaleza del cuerpo debemos restablecer este orden de conocimiento para que sea conforme al ser. Habrá que examinar el cuerpo en todas sus dimensiones, en tanto que ser-para-sí y en tanto que serpara-otro. “El ser-para-sí debe ser íntegramente cuerpo e íntegramente conciencia: no puede estar unido a un cuerpo. Análogamente el ser-para-otro es íntegramente cuerpo; no hay “fenómenos psíquicos” que hayan de unirse a un cuerpo; no hay nada detrás del cuerpo; sino que el cuerpo es íntegramente “psíquico”.”102 A continuación se estudiarán esos modos de ser del cuerpo. 99 Ibidem. Página 420. 100 Ibidem. 101 Ibidem. Página 421. 102 Ibidem. Página 423. 39 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre El cuerpo como ser-para-si: la facticidad Sartre advierte la “confusión” que se ha dado en la historia de la filosofía por el modo de comprender la relación entre el cuerpo y la conciencia. Esta confusión es lo que hemos llamado anteriormente como “problema del cuerpo”. Esto quiere decir que se ha entendido la conciencia y el cuerpo como dos realidades completamente diferentes. “Parece, a primera vista, que nuestras precedentes observaciones se oponen a los datos de cogito cartesiano. “El alma es más fácil de conocer que el cuerpo”, decía Descartes. Y por ello entendía hacer una distinción radical entre los hechos de pensamiento, accesibles a la reflexión, y los hechos del cuerpo, cuyo conocimiento debe ser garantizado por la bondad divina. (…) con ello se ha expulsado irremediablemente al cuerpo de la conciencia y de que ningún nexo podrá ya reunir ese cuerpo que es ya cuerpo-para-otro con la conciencia que, se pretende, lo manifiesta.”103 Para Sartre, se debe partir de nuestra relación primera con el en-sí, desde nuestro ser-en-el- mundo. No hay por una parte un para-sí y por otra un mundo sino que el para-sí es por sí mismo relación con el mundo. Por el hecho de que haya un mundo, este mundo no podría existir sin mí, sin una relación con la conciencia. Si hay un mundo es por la realidad humana. “(...) El hombre y el mundo son seres relativos y el principio de su ser es la relación. Se sigue de ello que la relación primera va de la realidad-humana al mundo. Surgir, para mí, es desplegar mis distancias a las cosas y por ese hecho hacer que haya cosas. Pero, por consiguiente, las cosas son precisamente “cosas-que-existen-a-distancia-de-mí”. Así, el mundo me devuelve esa relación unívoca que es mi ser y por la cual hago que él se revele.”104 Sartre llama la atención sobre este hecho. Sin la existencia humana no habría mundo. Entre mundo y hombre existe una relación necesaria y esta relación parte del hombre para regresar al hombre. El hombre despliega distancias y al hacerlo lleva las cosas a su estar. Conoce y lo hace desde un determinado lugar, desde un aquí que él asume.105 Para poder describir la experiencia de la existencia corporal, Sartre recupera la noción heideggeriana de “ser-ahí” (Dasein) lo que implica que el hombre es una necesidad ontológica 103 Ibidem. Páginas 423 y 424. 104 Ibidem. Página 426. 105 Biemel, W. (1966). Sartre: interpretación del cuerpo, Convivium, 21, pp. 65-76. 40 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre fundamental que aparece entre dos contingencias. La primera, proviene del hecho de que “(...) si bien es necesario que yo sea en forma de ser-ahí, es enteramente contingente que yo sea, puesto que no soy el fundamento de mi ser (…).”106 La segunda es que “(...) si bien es necesario que mi ser esté comprometido en tal o cual punto de vista, es contingente que sea precisamente en este o aquel punto de vista, con exclusión de cualquier otro.”107 Estas dos contingencias es lo que Sartre llamará “la facticidad del para-sí” la cual supone que “(...) el en-sí nihilizado y sumido en el acaecimiento absoluto que es la aparición del fundamento o surgimiento del para-sí como su contingencia original. (…) esa contingencia no deja de infestarlo y hace que me capte a la vez como totalmente responsable de mi ser y como totalmente injustificable.”108 La facticidad del para-sí, el en-sí del para-sí, es lo que entiende Sartre como “cuerpo”. Podría definirse el cuerpo como la forma contingente que la necesidad de mi contingencia toma. “(...) No es otra cosa que el para-sí; no es un en-sí en el para-sí, pues entonces fijaría todo. Sino que es el hecho de que el para-sí no es su propio fundamento, en tanto que ese hecho se traduce por la necesidad de existir como ser contingente comprometido en medio de los seres contingentes. En tanto que tal, el cuerpo no se distingue de la situación del para-sí, puesto que, para el para-sí, existir o situarse son una sola y misma cosa (...)”109 El cuerpo, pues, es una característica necesaria del para-sí. De la naturaleza del para-sí necesariamente deriva que el para-sí sea cuerpo. Para Sartre la situación se da sólo si existe un cuerpo. Es decir, no puede pensarse la conciencia existiendo independientemente del cuerpo, sin un cuerpo, ya que es él mismo el que permite las condiciones de posibilidad de proyectarse. El cuerpo entonces es la condición de posibilidad de la libertad. 110 En el cuerpo acontece el vínculo que une el ser-para-sí al mundo. Si le faltara el cuerpo al ser-para-sí no tendría posibilidad alguna de actuar en el mundo. Sartre aclarará esta idea con un análisis de los sentidos, concretamente con el sentido de la vista. El ver, el acto de ver, no es visto por nosotros. Vemos los objetos que se nos dan pero nunca podemos ver el acto de ver en sí mismo. Mi ojo ve sin ser visto, sin verse viendo.111 La percepción se da a través de los sentidos mediante un centro de referencia rigurosamente objetivo (el ojo, en este caso). El centro de referencia entonces se encuentra situado en el campo mismo que se orienta 106 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Página 427. 107 Ibidem. 108 Ibidem. Páginas 427 y 428. 109 Ibidem. Página 428. 110 Díaz Romero, P. 2013. Cuerpo Existido, Cuerpo Situado: reflexiones sobre el cuerpo en la obra de Jean-Paul Sartre. Síntesis, nº 4. 111 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Páginas 429-438 41 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre de la presencia. A través de la carne llego a la intuición de la existencia del otro además de como conocimiento, como aprehensión afectiva de una contingencia absoluta. Esta aprehensión es un tipo particular de náusea. “El cuerpo ajeno como carne me es inmediatamente dado como centro de referencia de una situación que se organiza sintéticamente en torno del prójimo, y es inseparable de esta situación; no ha de preguntarse, pues, cómo puede el cuerpo ajeno ser primeramente cuerpo para mi y después entrar en situación: el prójimo me es originariamente dado como cuerpo en situación. No hay, pues, por ejemplo, primero cuerpo y acción después, sino que el cuerpo es la contingencia objetiva de la acción ajena.”146 El cuerpo ajeno como carne no se inserta en una situación (al igual que el propio) sino que es precisamente aquello a partir de lo cual hay situación. Experimento el cuerpo ajeno como facticidad a la vez que experimento mi propio cuerpo. El cuerpo del otro no está dado de forma primaria como una cosa a la cual se le atribuyen características y propiedades. El cuerpo del otro se da como centro relacional de un situación en la cual él mismo es su centro por tanto es siempre un cuerpo “en situación”, un cuerpo en torno al cual se han agrupado las cosas del mundo. Sartre utiliza el ejemplo de una mano que coge un vaso: desde el inicio, en la mano viene dado el acto de coger las cosas si no no sería una mano. Hay entonces una relación sin la que no se podría entender el cuerpo.147 No captamos nunca el cuerpo fuera de esta relación. De esta forma, el cuerpo ajeno es significante. “Un cuerpo es un cuerpo en tanto que esa masa de carne que él es se define por la mesa a la que mira, por la silla que coge, por la acera por donde anda, etc. (…) El cuerpo es totalidad de relaciones significativas con el mundo: en este sentido, se define también por referencia al aire que respira, al agua que bebe, a la carne que come. El cuerpo, en efecto, no podría aparecer sin sostener relaciones significantes con la totalidad de lo que es. Como la acción, la vida es trascendencia trascendida y significación.”148 Mi experiencia del cuerpo del otro no puedo aprehenderla de forma aislada sino siempre a partir de una situación que me remite a él, de tal forma que no me es posible percibir un órgano de éste sin aprehender al mismo tiempo el cuerpo como totalidad en la medida en la que mi percepción del cuerpo del otro se distingue de mi percepción de una cosa, objeto o utensilio. No percibo una mano que alcanza un vaso sino al amigo cogiendo un vaso.149 “No percibo jamás un brazo que se eleva a lo largo de un cuerpo inmóvil; percibo a Pedro-que-levanta-la-mano.”150 146 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Página 474. 147 Biemel, W. (1966). Sartre: interpretación del cuerpo, Convivium, 21, pp. 65-76. 148 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Páginas 474 y 475. 149 Biemel, W. (1966). Sartre: interpretación del cuerpo, Convivium, 21, pp. 65-76. 150 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Página 476. 48 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre El cuerpo de “Pedro” no se distingue en modo alguno de Pedro-para-mí. En el corporal serdado experimento al propio “Pedro” y no a algo corpóreo detrás de lo cual se encontrase algún mecanismo psíquico oculto. El cuerpo es significativo pero no como si el cuerpo nos mostrase un significar más allá de lo corporal. No alude a algo más allá de lo corporal. Para Sartre, “(...) las significaciones no remiten a un misterioso psiquismo: son este psiquismo en tanto que éste es trascendencia-trascendida. Sin duda, hay una criptología de lo psíquico: ciertos fenómenos son “oculto”. Pero esto no significa en modo alguno que las significaciones se refieran a un “más allá del cuerpo”. Se refieren al mundo y a sí mismas.”151 Sartre nos habla en particular del fenómenos de la expresión, que para él no nos indica ninguna afección oculta. El fruncir de ceño, el rubor, el tartamudear, el temblor de manos, etc, no expresan la cólera sino que lo son. Es decir, un puño cerrado no sería nada ni significaría nada ni tampoco percibimos nunca un puño cerrado en sí, sino a un hombre que cierra el puño y lo aprieta en cierta situación. Este cuerpo en situación es la cólera. No remite a nada más que a acciones en el mundo. El objeto psíquico está enteramente entregado a la percepción y es inconcebible fuera de sus estructuras corporales. Aquello que llamamos lo psíquico no es pensable sin el cuerpo porque es una misma cosa con él. “Pero, precisamente, por eso, a cada tipo de realidad le corresponde una nueva estructura de percepción. El cuerpo es el objeto psíquico por excelencia, el único objeto psíquico.”152 Para Sartre, el cuerpo ajeno es siempre “cuerpo-más-que-cuerpo” porque me es dado sin intermediario y en un perpetuo trascender su facticidad. Este trascender no remite a una subjetividad sino que es el hecho objetivo de que el cuerpo no se me aparezca jamás sin entornos a partir de los cuales, además, debe ser determinado. El cuerpo ajeno no debe confundirse con su objetividad ya que ésta es su trascendencia como trascendida. El cuerpo es la facticidad de esta trascendencia, pero corporeidad y objetividad del otro son rigurosamente inseparables.153 La tercera dimensión ontológica del cuerpo Esta sección Sartre la comienza con una especie de sumario de lo que ha sido su pensamiento hasta este punto. “Existo mi cuerpo: tal es su primera dimensión de ser. Mi cuerpo es utilizado y conocido por el prójimo: tal es su segunda dimensión. Pero, en tanto que soy para otro, 151 Ibidem. Página 477. 152 Ibidem. Página 478. 153 Ibidem. Página 483. 49 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre el otro se me devela como el sujeto para el cual soy objeto. Hemos visto que ésta es, inclusive, mi relación fundamental con el prójimo. Existo, pues, para mí como conocido por otro; en particular, como conocido en mi facticidad misma. Existo para mí como conocido por otro a título de cuerpo. Tal es la tercera dimensión ontológica de mi cuerpo.”154 Aquí se verá reflejado un estudio de cómo soy aprehendido por el otro y la forma en la que me usa como instrumento. Cuando el otro me observa me convierte en objeto, la mirada del otro me convierte en objeto. Supera mi trascendencia y ésta le está entregada lo que significa que mi facticidad, mi cuerpo, le está entregado también.155 “El choque del encuentro con el prójimo es una revelación en vacío, para mí, de la existencia de mi cuerpo, afuera, como un en-sí para el otro.”156 En la experiencia del cuerpo propio vimos que el cuerpo era un punto de vista. Ahora este punto de vista es visto por los otros sobre los que no tengo poder alguno y los cuales desconozco. En cuanto a la experiencia sensible se expuso la forma en la que los sentidos no se perciben a sí mismos. Sartre aquí manifestará el sentido contrario. Es decir, los sentidos en medio del mundo se encuentran entregados al otro como objetos cualesquiera.157 “Así, en el momento mismo en que vivo mis sentidos como ese punto de vista íntimo sobre el cual no puedo adoptar ningún punto de vista, el ser-para-otro me infesta: mis sentidos son. Para el otro, son como esta mesa o aquel árbol son para mí; son en medio del algún mundo; son en y por el derrame absoluto de mi mundo hacia el prójimo.”158 Mi cuerpo actuaba como punto de referencia de los objetos y los instrumentos de mi mundo, un instrumento que no dependía del resto de instrumentos, no remetía a ningún otro. Era un instrumento que no podía ser usado sino que él mismo era el que usaba. Sin embargo, en el encuentro con el prójimo es donde se manifiesta mi ser instrumental. Mi cuerpo ya no es un centro de referencia sino que pasa a ser un instrumento bajo otro instrumento de tal forma que mi propio cuerpo quedará alienado. “Mi cuerpo, en tanto que alienado, me escapa hacia un ser-utensilio-entre- utensilios, hacia un ser-órgano-sensible-captado-por-órganos-sensibles, y ello con una destrucción alienadora y un desmoronamiento concreto de mi mundo, que se derrama hacia el otro y que el otro recaptará en su mundo.”159 154 Ibidem. Páginas 483 y 484. 155 Biemel, W. (1966). Sartre: interpretación del cuerpo, Convivium, 21, pp. 65-76. 156 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Página 484. 157 Biemel, W. (1966). Sartre: interpretación del cuerpo, Convivium, 21, pp. 65-76. 158 Sartre, J.P. 2013. El ser y la Nada , Buenos Aires. Ed. Losada. Página 485. 159 Ibidem. 50 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre En este momento Sartre expone el ejemplo de cuando un médico me ausculta. En ese momento pierdo mi experiencia originaria del cuerpo. Me mantengo a la espera del diagnóstico del médico, lo que va a decir sobre mi cuerpo. Así, mi cuerpo ya no es vivido subjetivamente de modo inmediato, está fuera de mi subjetividad. Mi cuerpo ahora pertenece a su mundo, al mundo del médico, del otro. Este depender del otro es al mismo tiempo estar entregado al otro, se trata de una alienación de mi cuerpo a la vista del otro. De tal forma la experiencia de mi alienación tiene lugar también en y por estructuras afectivas como por ejemplo es la timidez. El tímido tiene una conciencia viva y constante de su cuerpo tal como es no para sí mismo sino para el otro, según la mirada del otro. Al tímido le incomoda su cuerpo porque se le oculta el juicio sobre su cuerpo, está ausente, no puede encontrar nunca su cuerpo para otro, le permanece incaptable. No puede apropiarse de su cuerpo y los actos que realiza son como cuerpo-para-el-otro. De ahí que el esfuerzo del tímido sea suprimir ese cuerpo-para-el-otro cuando desea “dejar de tener cuerpo” o “ser invisible”. No trata de aniquilar su cuerpo-para-sí sino esa incaptable dimensión del cuerpo.160 Para Sartre, el ser-cuerpo para mí es inseparable del ser-cuerpo para el otro y a los dos les corresponde el mismo grado de realidad. “Más aún: el cuerpo-para-el-otro es el cuerpo-para- nosotros, pero incaptable y alienado.”161 El otro es el único capaz de verme tal y como soy. Por ello a través del lenguaje deberemos averiguar cómo es para el otro el cuerpo y después lo trasladaré a mi cuerpo. De esta forma estructuramos el cuerpo a modo de conocimiento solo que sobre la base del conocimiento que nos ha proporcionado el otro. “Conozco mi cuerpo por medio de los conceptos del Prójimo.”162 Expone aquí Sartre el ejemplo del “dolor de estómago”. Experimento de forma inmediata un malestar, un dolor determinado. Puedo saber que está afectado de úlcera y puedo representarme esa úlcera con mayor o menor nitidez así como la operación o el tratamiento. Sin embargo, estos conocimientos no son míos sino que me son proporcionados por el otro. “Todo ello, por principio, proviene de conocimientos adquiridos por mí de los Otros, o de conocimientos que los Otros tienen de mí.”163 Por mí mismo yo sólo conozco el inmediato sentimiento de dolor o la zona del cuerpo afectada. Así mismo, lo que debemos y podemos hacer con respecto a este dolor nos lo viene dictado por el Otro (el médico en este caso) de tal forma que nos comportamos como si fuéramos un objeto del otro. “Así, el responsable de mi enfermedad es el otro.”164 160 Ibidem. Páginas 485, 486 y 487. 161 Ibidem. Página 487. 162 Ibidem. Página 489. 163 Ibidem. Página 490. 164 Ibidem. 51 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Como hemos visto, la tercera dimensión ontológica del cuerpo es aquella por la cual existo como conocido por el otro, como facticidad. El análisis se funda en que existo para mí pero como conocido por otro a título de cuerpo. El otro se me devela como el sujeto para el cual soy objeto y todo ello desde la perspectiva de la mirada. La noción de la mirada es fundamental dentro del análisis sartriano porque por ella se da el juego de trascendencias que se trascienden hacia sus propias posibilidades.165 165 Díaz Romero, P. 2013. Cuerpo Existido, Cuerpo Situado: reflexiones sobre el cuerpo en la obra de Jean-Paul Sartre. Síntesis, nº 4. 52 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Capítulo 4: Valoración y Conclusiones En el presente apartado aportaremos una visión concluyente de lo expresado en las páginas anteriores así como una valoración acerca de lo descrito y analizado. Se ha tratado a lo largo de estas páginas el problema de la vivencia emocional, se ha indagado acerca de la conciencia emotiva y la conciencia de la emoción desde una perspectiva fenomenológica en un principio. Hemos seguido principalmente el pensamiento de nuestro autor influido por las bases de la tradición fenomenológica de Husserl pasando por una crítica a la psicología del momento. Sartre concibe la emoción no como un accidente ya que la realidad humana no consiste en la suma de los hechos (cosa que para él asumía la psicología de su tiempo). Considera que la emoción es la realidad humana misma, realizándose, viviendo. La emoción es una forma de la existencia humana. El papel de la acción es fundamental en la teoría de la emoción ya que lo que sentimos y lo que somos se mide por actos. Sentimos debido a los actos que realizamos. Actos que llevamos a cabo en el mundo, un espacio en el que se libran los estragos y manifestaciones de las emociones. Hay entonces una suma importancia del estar en el mundo, de existir en el mundo para que estas emociones se puedan dar. El mundo es la evidencia de la misma existencia. La emoción para Sartre no es más que la transformación del mundo, las relaciones que se efectúan en él al liberar las tensiones que se sienten al encontrarnos ante la imposibilidad de procesar o aprehender un elemento de la realidad. La emoción entonces es una transformación del mundo que se da cuando los caminos seguidos se tornan difíciles o cuando directamente no encontramos camino. Así mismo, el sentimiento, la emoción está valorada en el momento en el que lo he llevado a cabo al acto. El afecto se determina en el momento en el que realizo el acto que lo ratifica. El afecto se construye con actos que lo ratifican en el mundo. Sartre nos muestra la importancia del acercamiento a la fenomenología y al existencialismo para entender el punto de vista de quien está padeciendo una emoción. Ambas doctrinas nos permitirán reflexionar acerca de nuestra posición en el mundo, cosa que es fundamental para poder 53 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre esclarecer la conciencia y ser conscientes de la forma en la que vivimos, lo que nos convertirá en seres responsables de esta forma de vivir, y por ende de nuestras emociones. Pero para que la emoción entonces se de en un mundo se necesita de la corporalidad tanto propia como del otro. Sin cuerpo no pueden darse las emociones, no pueden existir. La emoción necesita de un cuerpo para ser. La emoción se encuentra estrechamente ligada con el cuerpo. Toda experiencia emocional implica una transformación, por tanto aquello que se ve alterado es el cuerpo. Así mismo, debemos añadir que para Sartre la emoción constituye un fenómeno de la creencia. Que exista este vínculo entre la emoción y la creencia quiere decir que el sujeto que se emociona ante cualquier objeto, termina por creer en ese objeto porque le otorga una serie de valores propios. La emoción entonces no transforma el mundo sino que se limita a aportar una serie de elementos subjetivos que desencadenan un estado de creencia. De esta forma la creencia en el mundo implica siempre al cuerpo. El cuerpo, a través de los acontecimientos de la experiencia, es el lugar en el que la conciencia del mundo aparece y se expresa de forma total. 54 La Teoría de la Emoción de Jean-Paul Sartre Fuentes Bibliográficas •Alvaro, D. 2018. La experiencia del Nosotros en el Ser y la Nada. Sartre en el umbral de lo social. Límite, Revista Interdisciplinaria de Filosofía y Psicología. Volumen 13, pp. 3-16 •Bejerano, P. G. (20/10/2014). Por qué Sartre dijo no al Nobel. El Diario. https://www.eldiario.es/cultura/sartre-rechazo-nobel_0_313568954.html •Biemel, W. (1966). 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