EL CINE Y LA MUJER UNIVERSITARIA: IMÁGENES Y NARRATIVAS Sell Trujillo, Lucía Dep. de Psicología Social Universidad de Sevilla
[email protected] Loscertales Abril, Felicidad Dep. de Psicología Social Universidad de Sevilla
[email protected] Martínez Pecino, Roberto Dep. de Psicología Social Universidad de Sevilla rmpec[email protected] RESUMEN La representación de figuras femeninas en los medios de comunicación retrata imágenes coherentes con interpretaciones y visiones colectivas de lo que significa ser mujer. El cine, en particular, actúa como mediador de significados, siguiendo formatos que perpetúan los discursos prevalentes en la sociedad. Un estudio sobre la imagen de la mujer dentro de la estructura universitaria en el cine español ejemplifica los cambios que ha habido en la presentación de la mujer en el cine, y su presencia en la sociedad. El artículo describe como se ha pasado de una presencia estereotipada femenina a un retrato de la mujer ejerciendo roles profesionales más progresistas a partir de los años 80, como el de docente o alumna universitaria. En la actualidad, la interpretación de la identidad no-unitaria postmodernista ha abierto nuevas oportunidades de representación de la mujer. Por un lado, el cine contemporáneo presenta a la mujer como sujeto histórico que adopta papeles centrales y ‘le pasan’ cosas. Sin embargo, un análisis de contenido nos presenta a una mujer universitaria incapaz de desarrollar su potencial, atrapada entre logros intelectuales o su realización en el ámbito privado. Esta narrativa presenta a una mujer dolorosamente incompleta, a la que se le niega la gratificación última de la realización personal. PALABRAS CLAVE Estereotipos, identidad, análisis de contenido, feminismo, postmodernismo, imágenes y narrativas. - 1854 -
INTRODUCCIÓN: MEDIOS DE COMUNICACIÓN COMO MEDIADORES DE DISCURSOS La representación de figuras femeninas en los medios de comunicación retrata imágenes coherentes con interpretaciones y visiones colectivas de lo que significa ser mujer. Los medios de comunicación actúan como mediadores activos de significado que traducen siguiendo formatos que perpetúan los discursos prevalentes en la sociedad, replicando estructuras de poder. El cine, como producto social, se constituye como una herramienta de investigación adecuada (a) por su contemporaneidad y potente carácter popular y (b) porque permite conectar y hacer visibles los discursos prevalentes en la sociedad. Los medios de comunicación, y en particular las películas, tiene la capacidad de traducir representaciones, discursos y mitos de la vida cotidiana usando estructuras narrativas completas y presentando a través de la cámara un ojo sesgado y crítico (Loscertales y Nuñez, 2001) que naturaliza la realidad en términos cinematográficos. Las películas se convierten en espejos de su tiempo y, al mismo tiempo, su consumo masivo y fácil asimilación, hace que sean importantes herramientas de análisis de la misma realidad que representan (Loscertales y Nuñez, 2001). En la actualidad, las imágenes y los escenarios que forman parte de lo que se conoce como ‘cultura mediática’ ayudan a recrear la realidad cotidiana (Kellner, 2003). El cine no cumple un rol recreativo, ya que ha tomado un papel central en generar significados y conducta social. El cine y los medios tienen la capacidad de proporcionar imaginarios colectivos sobre los que reinterpretar la identidad, y crear modelos de conducta (Berger, otro). Marcan el ritmo de la contemporaneidad estableciendo modelos sobre lo que constituye ser mujer, construyendo narrativas sobre lo que significa tener éxito o fracasos, y dando forma a valores sociales sobre las implicaciones de tener poder, o permanecer impotente. La cultura mediática nos dota de materiales que reflejan la imagen prevalente y aceptada de la sociedad. Sus historias y sus imágenes ayudan a construir una cultural común para la mayoría de los individuos en el mundo contemporáneo. Los medios reportan y, en este proceso, clarifican y definen lo que se debe considerar bueno o malo, moral o inmoral, valiente o cobarde. Nos presenta esta construcción dicotomizada a través de símbolos y mitos que nos ayuda a constituir un mundo completo y actualizado, donde el sujeto se inserta como ente contemporáneo y transcultural (Kellner, 2003) El cine representa las ideas que legitiman, consciente o inconscientemente, las estructuras de poder. Presentan a la mujer en una posición de desventaja social. El análisis de las imágenes, símbolos, mitos y narrativas puede proporcionarnos herramientas que permitan hacer visible estas estructuras de poder hegemónico que subyacen en la forma en la que nosotros representamos el mundo (Barthes 1956; and Jameson 1991, 1972). Las imágenes que se presentan en los medios en general, y el cine en particular, constituyen parte de la representación ideológica sobre género, raza y clase en la cultura popular. Este trabajo es un intento de explorar las implicaciones que se destilan de cómo esta imagen se ha ido construyendo a través de la historia de los medios de comunicación, y el papel que la construcción de un discurso de género ha tomado en estos cambios. Por último, se explora las contradicciones identitarias inherentes en la imagen de la mujer universitaria en la actualidad. - 1855 -
METODOLOGÍA Análisis de contenido y estructura narrativa El estudio sobre la imagen de la mujer dentro de la estructura universitaria en el cine español ejemplifica los cambios que ha habido en la presentación de la mujer como elemento activo en el cine, y en la sociedad. Esto conlleva un análisis de los contenidos, es decir, tanto de la forma como de la narrativa. Para analizar la presentación de las narrativas es necesario entender los códigos elaborados a partir de las imágenes, escenas y uso de la cámara como ‘ojo’ selectivo. El análisis de contenido se ha convertido en una de las herramientas más importantes para analizar materiales textuales (entendidos como imágenes y narrativas) en las ciencias sociales y, específicamente, en los medios de comunicación, ya sean discursos políticos, anuncios, prensa escrita o análisis fílmico. En este trabajo se ha favorecido un análisis cualitativo, también conocido como análisis estructuralista. El análisis estructuralista se basa en una perspectiva semiótica que, como tal, permite el estudio de lenguajes e imágenes con el objetivo de llegar a significados latentes presente contenidos manifiestos. Este tipo de análisis es especialmente indicado para el estudio de los procesos de entendimiento de la realidad. Cuando se nos presenta un texto, o cualquier otra forma de expresión visual o escrita, intentamos dotarles de contenido narrativo y formamos, a través de un conjunto de símbolos compartidos, significados que incorporamos nuestro entendimiento cultural (Hartley, 1982). La lógica de esta perspectiva metodológica es que en todos los sistemas comunicativos hay un lenguaje, unas imágenes y unos conjuntos de significados que se comparten entre los usuarios del mismo. Estos significados se transmiten a través de unos códigos, por un canal y dentro de un contexto específico. Se asume entonces que hay una relación directa entre la intención del mensaje y el contenido. Este contenido que se categoriza por el analista o investigador, debiera ser el mismo que transmite el comunicador y el mismo, a su vez, que interpreta la audiencia (Berelson, 1971). El objetivo del análisis cualitativo será, por tanto, buscar los repertorios, recursos culturales y los mitos que prevalecen en tres momentos históricos representados las películas españolas donde se presenta a la mujer dentro de la institución universitaria. El objetivo del análisis no es tanto correlacionar imágenes fílmicas con teorías feministas o estudios sobre la imagen de la mujer sino intentar desvelar un patrón de interpretación pública y social sobre lo que significa, o ha significado, ser mujer. Su presencia y su función en estas películas se entienden como representativas de su época. Además, un estudio narrativo sobre los argumentos retóricos presentes en estos medios nos dará claves importantes sobre los discursos sociales prevalentes en los distintos momentos sociales. La retórica ofrece formas prácticas de articular expresiones y teorías desde la naturaleza de la comunicación (Billig, 1987). Además, una comprensión de la argumentación retórica trae a la mente la idea de una construcción dialéctica de la realidad social que pone el acento en los procesos de significados comunes que se forman a través de las creencias compartidas de los sujetos, como entidades netamente sociales. Debido al bajo número de películas donde se introduce a la mujer en el contexto universitario, en el contexto de este trabajo, se han seleccionado tres películas que son a su vez representativas de tres momentos muy distintos en la presencia de discursos y teorías feministas. Estas películas son: • Doctor, me gustan las mujeres, ¿es grave? (1973): director Ramón Fernández. Comedia española protagonizada por Jose Luis Lopez Vazquez (Carlos). El protagonista es profesor de una universidad provinciana donde tiene la admiración de todos sus conciudadanos que le ven como la persona ideal para ascender laboralmente y recibir - 1856 -
los honores de la ciudad. Carlos se caracteriza por su rectitud e indiferencia ante las mujeres, pero esta frialdad deja de pronto paso a una pasión desmesurada que se expresa como enfermedad y le lleva a plantearse dudas sobre su calidad como persona. • Tesis (1997): Director Alejandro Amenábar: Película de suspense protagonizada por Ana Torrent. Es el primer largometraje del director y obtuvo varios premios, como el premio Goya a la mejor película, mejor guion original y mejor director novel. En ella, la protagonista descubre accidentalmente una película ilegal, un snuff movie, en la que se graba el asesinato real de personas. • Soldados de Salamina (2003). Director David Trueba: Película de intriga protagonizada por Ariadna Gil y basada en la novela del mismo nombre de Javier Cercas. La protagonista es una profesora de la Facultad de Letras de la Universidad de Gerona que recibe un encargo de un periódico para escribir una historia sobre la guerra civil. La historia trata de un libro que está siendo escrito por una escritora y académica frustrada en sus intentos de descubrir la verdad. RESULTADOS Y CONCLUSIONES La imagen de la mujer en estas tres películas seleccionadas tienen varios puntos en común, y a su vez representan claramente como se ha ido generando un discurso distintivo de género en la sociedad, que se refleja en el cine. Estos discursos están claramente informados por los movimientos feministas. El análisis de estas películas permite elaborar una explicación coherente con los discursos sociales presentes en estos distintos momentos históricos. La cultural popular y el cine se deben conceptualizar como terrenos que reproducen en un plano cultural los conflictos fundamentales dentro de la sociedad, en vez de entenderlos como instrumentos de dominancia. Desde un punto de vista poststructuralista, (Barthes, 1972; Derrida, 1998) los discursos presentes en los medios deben entenderse como expresiones de múltiples voces, más que como una representación de una ideología hegemónica que debe ser atacada. Cuando hablamos, por tanto, de productos fílmicos que son expresiones de su tiempo, estamos presentando el componente ideológico de las películas insertadas en un momento histórico en particular (Owens, 1983). El cine traduce discursos públicos y reproduce agendas ideológicas que guardan relación con las estructuras de poder prevalentes en la sociedad (Kellner, 2003). Esto se hace más prevalente en el caso del análisis de películas españolas, debido a los grandes cambios sociales que han pasado en este país en menos de una década. - 1857 -
Los 60/70 y el destape: Doctor me gustan las mujeres, ¿es grave? En general, las películas de esta época en donde aparecen personajes femeninos, estos presentan escrupulosamente roles que satisfacían criterios de éxito marcados ‘desde fuera’. Esta estereotipificación de la mujer tiende a manifestarse en forma de los arquetipos primarios relacionados con la pureza virginal, la maternidad, o la seducción. En todos los casos, la mujer presenta el contrapunto, el objeto con el que el protagonista se relaciona. La construcción de género en estas películas da a entender como estos fenómenos son instituidos socialmente, son constructos sociales construidos artificialmente, producidos y reproducidos por la cultura popular. Estos estereotipos de género son tan exagerados y evidentes, que claramente ejemplifican la naturaleza artificial de las ideas de feminidad (Loscertales, 1999). Hay películas, como la de “Margarita se llama mi amor” (1961) donde se presenta a la mujer como icono de belleza, donde el bienestar social, las apariencias y las buenas costumbres hacen de la mujer un objeto más deseable. Debido a lo evidente de esta narrativa femenina, se intentó focalizar el estudio en la representación de las mujeres en los entornos universitarios. Lo interesante de esta propuesta es que no debiera dar espacio a la acostumbrada bifurcación espacial que ha generado estas imágenes dicotómicas del hogar (asociada a la madre) o la calle (asociada a la seducción de la mujer). La presencia de la mujer en la universidad presenta un entorno laboral y una intención de ser en un futuro sujetos profesionales. Es además un entorno que hace explícita, por definición, las capacidades intelectuales de la mujer. Sin embargo, el análisis de la película nos lleva a concluir que el tratamiento de la mujer en contextos universitarios, al igual que en otros entornos, es mayoritariamente secundario en esta época histórica. La mujer ejerce una función complementaria a la figura masculina, conformando dócilmente las necesidades de guión marcadas por el hombre, que es como casi siempre, el protagonista de la película. La figura masculina necesita por definición la presencia de un objeto sobre el que ejercer su dominación, en mayor o menor medida. La presencia de la figura femenina cumple esta función, se convierte en el ‘Otro’. En la película estudiada, la presencia femenina cumple estos requisitos, que son a su vez consistentes con otras películas de este mismo tiempo. La mujer cumple una función muy concreta y llena de limitaciones. Su papel se limita exclusivamente a una imagen física. La mujer se convierte en el elemento ajeno, el contrapunto a través del cual se define la verdad, se consigue el éxito en su rechazo o se fracasa si el hombre es débil, si cae bajo sus poderes de seducción. La mujer en esta película adopta posiciones que además de permanecer en segundo plano, a través de la seducción o la castración simbólica del protagonista, se convierten en ‘pecadoras’ o ‘inhibidoras’ de conducta éxito de otros. De hecho, la universitaria más relevante en la película, no solo trata de seducir al profesor, sino que viene de Cuba, es extranjera y por tanto puede libremente no conformar los patrones de normalidad social de la sociedad española. Concluimos, por tanto, que la presencia femenina en las películas de este periodo es eminentemente irrelevante. Inevitablemente, sean rubias o morenas, son personajes poco diferenciados que cumplen una misma función de subordinación frente a la figura masculina. - 1858 -
Los 90 y la Modernidad: Tesis Con los 90 parece llegar modernidad, como un periodo distinto donde se abre la posibilidad de reflexión en el que se asume que los individuos son capaces de separarse de la tradición y adoptar diferentes roles. Uno de los conceptos más conflictivos de este periodo es la identidad que pasa de ser entendida como un concepto unitario a ser un elemento cambiante que nos acompaña a medida que se dibujan distintos caminos en la vida. Con esta posibilidad de adoptar identidades, viene también la necesidad de conseguir el reconocimiento y la validación social. La estructura social de la modernidad esta formada por roles, normas, expectativas y costumbres que requieren que el individuo elija y reproduzca identidades validadas socialmente. La identidad se presenta como un concepto confeccionado por el ser social, que puede ser cambiado si la validación y reconocimiento del otro no aparece (Kellner, 2003). La modernidad representa una ruptura con el pasado, sus valores y creaciones, pero también requiere la creación de otras (Berger y Luckmann, 1967). La modernidad juega en un papel de novedad continua, donde todo es transitorio e innovador. La lucha del ser social es moverse al mismo ritmo que esta sociedad transitoria para no convertirse en algo superfluo y obsoleto. Las imágenes femeninas dentro de los medios de producción no están ajenas a tópicos presentados anteriormente. La mujer tiende a ocupar un papel decorativo, ser objeto de los deseos masculinos o realizar cierto tipo de actividades destinadas a su género en detrimento de otras de las que se ven eximidas. Su principal función como imagen es la de símbolo sexual, explotando sus atributos y rodeándola de erotismo siempre en la búsqueda de satisfacer los deseos del hombre (Berger, 1972). Las mujeres en las imágenes jamás se presenta como un igual al hombre, dejan de ser un ser humano para convertirse en un objeto. En la publicidad es destacada en aquellas actividades en las que se ocupa de mantenerse atractiva siempre con el fin de generar deseo en el hombre. Como se representa en la película analizada, en este periodo, las mujeres empiezan a permanecer como elementos esenciales de la narrativa. La historia se construye teniendo en cuenta una relación de poder desigual, donde la mujer puede adoptar roles y funciones intelectuales, pero su posición sigue estando sometida a la escala de valores establecida, donde el mundo masculino prevalece. La figura femenina se construye, todavía, desde la posición del “otro”. La insistencia de su presencia presenta una narrativa de diferencia, de vidas alternativas donde se convierten en un testimonio de la pluralidad de un mundo moderno. La figura femenina en ésta época cumple la función manifiesta de minoría marginalizada, de grupo oprimido que nos empieza a dibujar el discurso de una mujer incompleta, incapaz de posicionarse en términos de igualdad en un mundo donde las jerarquías de poder permanecen fundamentalmente iguales. La única manera en que la mujer puede permitirse formar parte de una narrativa, tener voz, ser representada, es mediante la ocupación de una posición masculina. En este periodo, se crean personajes femeninos más complejos y cercanos a la realidad, dentro de un marco menos convencional. Físicamente los personajes son atractivos, cuidan su apariencia y no se presentan vestigios masculinos, lo que va de la mano con su heterosexualidad y su tono discursivo: paciente, sumiso, favorecedor de relaciones y merecedor de confianza. - 1859 -
Actualidad: Soldados de Salamina Las imágenes contemporáneas de la mujer son más versátiles, y en apariencia, no se acomodan tan directamente con la idea de éxito (o aspiraciones de éxito) que se daban en los 80 y los 90. La mujer toma papeles centrales, como es el caso de la profesora y escritora de la película analizada. Esto da lugar a la posibilidad de crear historias orientadas de acontecimientos, donde caracteres centrales femeninos tienen la posibilidad de que les ‘ocurrieran’ cosas. Sin embargo, esta narrativa presenta algunas paradojas: la construcción de la imagen novedosa y alternativa de la mujer intelectual, a la que se le dota de capacidades intelectuales, viene acompañada de una narrativa de fracaso donde la mujer incluso, en el caso analizado, se presenta como un ser aséptico que duda de su propia identidad sexual. Este análisis de cómo se construye la narrativa cinematográfica presenta a una mujer incapaz de desarrollar su potencial. La protagonista de la película se encuentra permanentemente en un estado de confusión: añorando la figura (masculina) del padre, sintiendo la ausencia de pasadas relaciones significativas (masculinas) y por último, siendo tentada por una mujer (transformando sus apetencias sexuales en ‘masculinas’). Este carácter secundario de la mujer seductora si cumple con la narrativa presentada anteriormente. Por último, la frustración de la protagonista al intentar escribir la historia se presenta como una consecuencia de su mal posicionamiento en las relaciones con los hombres. Es solo al encontrar al último hombre, que representa a un nuevo padre, cuando consigue liberarse. Este trabajo explica como se ha pasado de una presencia femenina que conformaba estereotipo femeninos, basados en arquetipos relacionados con la pureza virginal o la objetivación sexual, a un retrato de la mujer ejerciendo roles profesionales más progresivos a partir de los años 80. En la actualidad, la interpretación de la identidad no-unitaria postmodernista ha abierto nuevas oportunidades de representación de la mujer. Por un lado, se localiza a la mujer como sujeto histórico que adopta papeles centrales y ‘le pasan’ cosas. Por otro lado, tal como se ejemplifica en la película, esta mujer incompleta está perpetuamente localizada en la tensión de alcanzar logros intelectuales o su realización en la esfera personal. El éxito en uno de los campos, es consistentemente castigado con el fracaso en el otro. Esta narrativa introduce un mundo femenino hecho de opciones incompatibles donde a un ser incompleto se le niega la gratificación última de la realización personal. BIBLIOGRAFÍA Baudrillard, J. (1990). La Transparencia del Mal: Ensayo sobre los fenómenos extremos. Paris: Editions Galilee. Barthes, R. (1972). Mythologies. London: Vintage Books Berelson, B. (1971). Content Análisis in Communication Research. New York: Hafner. Berger, John (1972). Ways of Seeing. London: British Broadcasting Corporation (BBC) & Penguin. Berger, P y Luckmann, T. (1967): The Social Construction of Reality. New York: Anchor/Doubleday - 1860 -
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