scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Las mujeres y lenguaje misógino en la poesía árabe andalusí

Safi, Nadia

Full text

581 Mas igualdad. Redes para la igualdad Las mujeres y lenguaje misógino en la poesía árabe andalusí Nadia Safi Universidad de Granada Cuando buscamos imágenes de mujeres en las variadas fuentes literarias historiográficas árabes medievales, específicamente entre los Siglos X al XIII, nos encontramos que son escasos los datos que se aportan al estudio de la mujer al pasar de forma fugaz sobre las mismas, dado que en una sociedad patriarcal la mujer fue confinada en su espacio privado. Ante esto el hombre ha presentado la imagen de la mujer desde su propio punto de vista, por lo que ésta aparece siempre como reflejo de una personalidad masculina e ignorando la actividad de la propia mujer. A lo largo de la historia del medievo la condición femenina en todas las sociedades y su discriminación han buscado su justificación en ideas sobre la naturaleza de la mujer, y sobre la cuestión de la superioridad masculina frente a la inferioridad “natural” de las mujeres. Estas ideas están inspiradas en el discurso religioso de una sociedad andalusí androcéntrica y en la tradición cristiana, judía y árabe, que encuentran su máximo exponente en una figura literaria estereotipada que ha durado hasta la actualidad. Así mismo es evidente la huella que dejaron las fuentes clásicas orientales como Las mil y una noches1, Calila y Dimna 2, El Sendebar 3, La Hamasa de Abu Tammam4, Las Maqamas de al-Hamadani5 y de al-Hariri6, que llegaron a al-Andalus, siendo transmitidas de unas culturas a otras debido a la influencia mutua entre los intelectuales de los tres grupos étnicos-religiosos. De estos cuentos orientales que hemos referido anteriormente se desprende la común idea de que las mujeres son malvadas, infieles, engañosas y astutas, siendo abundantes los cuentos de contenido misógino, rasgo común a toda la literatura oriental que se ha traducido. Una corriente excepcional sobre la naturaleza de la mujer la encontramos en los autores árabes andalusíes Ibn al-Arabi7, y especialmente Ibn Rushd, conocido como Averroes8. Sus opiniones filosóficas representaban una novedad en su sociedad, pues su argumento de dar a la mujer la misma consideración que al hombre contrastaba con el pensamiento clásico judeocristiano, ya que afirmaba que las mujeres debían ejercer las mismas funciones que el varón y que podían ser filósofas, gobernantes y sacerdotisas. En uno de sus textos podemos ver como critica a la sociedad por ignorar las posibles habilidades de las mujeres: Sin embargo, en estas sociedades nuestras se desconocen las habilidades de las mujeres porque ellas solo se utilizan para la procreación, estando por tanto destinadas al servicio de sus maridos y relegadas al cuidado de la procreación, educación y crianza. Pero esto inutiliza sus otras posibles actividades. Como en dichas comunidades las mujeres no se preparan para ninguna de las virtudes humanas, sucede que muchas veces se asemejan a las plantas en estas sociedades, representando una carga para los hombres… y en tanto carecen de formación no contribuyen a ninguna de las 1) Trad. introd. y notas de Juan Vernet, Barcelona: Planeta, 1999, 2 vols. 2) (eds.), Juan Manuel Cacho Blegua, y María Jesús Lacarra, Madrid: Castalia, 1985. Calila y Dimna son las primeras compilaciones en castellano de textos árabes traducidos a mediados del siglo XIII. 3) Ed. María Jesús Lacarra, Madrid: Castalia, 1995. No existe una opinión unánime sobre la procedencia, del Sendebar, unos opinan que es de origen hindú, igual que el Calila y Dimna, y otros que es de origen persa, incluso hay quien ha defendido un posible origen hebreo; la tesis más sólida es la que sostiene que la colección proviene de Oriente. 4) Ed. Ahmad ibn Muhammad Marzuqi, Beirut: Dar al-kutub al-ilmiyya, 2003. Encontramos el último capítulo de esta obra diwan alhamasa dedicado a la censura de las mujeres (madammat al-nisa). 5) El género literario de la maqama tuvo sus orígenes en la época del califato abasí cuando celebraban los cortesanos las reuniones de entretenimiento, la primera colección de maqamas árabes que se ha conservado es la del al-Hamadani. La traducción castellana de esta obra se encuentra en: Al-Hamadani, Venturas y desventuras del pícaro Abu l-Fath de Alejandría, (Maqamat), trad. introd. y notas de Serafín Fanjul, Madrid: Alianza Editorial, 1988. 6) Véase, Al-Maqamat: sharh Maqamat al-Hariri, ed. Yusuf Baqai, Beirut: Dar al-Kitab al-Lubnani, 1981. 7) Sabio musulmán andalusí nacido en Murcia el año1165, fue un místico sufí, filósofo y poeta. Murió en Damasco 1240. 8) Averroes nacido en Córdoba el año 1126, filósofo y maestro en las leyes islámicas, matemáticas, astronomía y medicina. Murió en Marrakech 1198. 582 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) actividades necesarias, excepto en muy pocas, como son el hilar y el tejer, las cuales realizan la mayoría de las veces cuando necesitan fondos para subsistir. (Averroes 1986: 59) Sin embargo las ideas de Averroes no eran generalizadas, por lo que la visión árabe andalusí sobre la mujer no era, ni con mucho, tan lejana a la que hemos venido comentando con anterioridad, mujer malvada, infiel y engañosa. Sobre ello baste inicialmente una muestra en palabras de Ibn Hazm9 cuando en su obra Tawq al-hamama (El Collar de la Paloma) dice sobre las mujeres: “El espíritu de las mujeres está vacío de toda idea que no sea la de la unión sexual y de sus motivos determinantes, la de la galantería erótica y sus causas, y la del amor en sus variadas formas. De ninguna otra cosa se preocupan, ni para otra cosa han sido creadas”. (1980: 79) Ante esta corriente generalizada de misoginia hemos realizado un breve y peculiar recorrido por los juicios y descalificaciones que han recibido las mujeres a lo largo de los siglos X al XIII especialmente en la poesía árabe andalusí, donde abundan imágenes poéticas en torno a la realidad femenina, materializadas por la mirada masculina que reflejan una doble vertiente, positiva y negativa; imágenes generadas en una sociedad androcéntrica que entrañan un fuerte componente tanto amoroso como misógino. Observaremos también hasta qué punto esta poesía refleja la vida real de las mujeres y valoraremos si se puede utilizar ésta poesía como un espejo fiable de hechos sociales e históricos. Para la cultura árabe, la poesía era considerada como uno de los medios principales para conservar recuerdos históricos, así nos lo muestra en un breve párrafo Ibn Jaldun10 cuando dice: “debes saber que el género poético es, de todos los métodos del discurso, el más admirado por los árabes, por lo que lo establecieron como el método de registro de sus conocimientos e historias”. (Ibn Jaldun 2005:328) Por tanto es característico en esta poesía destacar de las mujeres los aspectos más negativos de forma generalmente exagerada, siendo consideradas como verdaderas amenazas a la estabilidad social. Como afirma Caridad Ruiz la mujer en la sociedad árabe “es sinónima de fitna (anarquía, rebelión) social, es decir, que encarna y simboliza el desorden con su poder sexual y seductor, armas destructoras del orden establecido, y en consecuencia un peligro potencial para el hombre y la sociedad” (1996:200). Estas poesías por tanto pueden ser consideradas como un fiel reflejo del tratamiento social que recibían las mujeres. De los poetas árabes andalusíes del medievo que escribieron sobre las mujeres siguiendo perfiles de desprecio y denigración con estilo paródico, mezclando imaginación y realidad con humor, debemos destacar a Ibn al-Murabi al-Azdi11 con su Maqama de la fiesta 12 donde en clave de humor se hace un retrato misógino de una mujer irascible y violenta con su marido. Otros como Ibn al-Murahhal13, AlBasti, Ibn Sara al-Santarini, etc. pretendieron representar a la mujer como un ser mentiroso y astuto. Podría ser que ese rechazo sea una ficción literaria creada por los poetas aunque en ocasiones expresando sentimientos reales. las figuras femeninas: novia, alcahueta, esposa La literatura árabe y más concretamente dentro de esta, el género poético, redunda en una serie de tópicos en cuanto a las descripciones de las diferentes figuras de las mujeres. Muchas de ellas se perfilan dentro de un encuadre misógino. Estas imágenes típicas representan a las mujeres de forma degradada y 9) Más información sobre el autor véase, Ramón Guerrero, Rafael (con la colaboración de J. M. Puerta Vílchez). “Ibn Hazm, Abû Muhammad”, Enciclopedia de la cultura andalusí. Biblioteca de al-Andalus, Almería: Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes, 2004, pp. 392-443. 10) Más información véase, Miguel Ángel Manzano Rodríguez, “Ibn Jaldun Abd al-Rahman”, Enciclopedia de la Cultura Andalusí, Biblioteca de al-Andalus, dir. y ed. Jorge Lirola Delgado y José Manuel Puerta Vílchez, Almería: Fundación Ibn Tufayl, 2004, Vol. III, pp. 578-602. 11) Más información sobre el poeta véase, Pilar Lirola Delgado, “Abu Muhammad Ibn Murabi‘al-Azdi”, Enciclopedia de la Cultura Andalusí, Biblioteca de al-Andalus, dir. y ed. Jorge Lirola Delgado y José Manuel Puerta Vílchez, Almería: Fundación Ibn Tufayl, 2006, vol. IV, pp. 263-266. 12) Sobre las maqamas y risalas véase, Fernando de la Granja, Maqamas y risalas andaluzas, Madrid: IHAC, 1976. 13) Véase más información sobre el poeta en, Luz Gomez García, “Malik Ibn al-Murahhal”, Enciclopedia de la Cultura Andalusí, Biblioteca de al-Andalus, vol. IV, pp. 278-286. 583 Mas igualdad. Redes para la igualdad envilecida siguiendo las tradiciones de este género literario, que fue practicado por un elevado número poetas árabes. De ahí que nos planteemos una serie de preguntas: ¿cuáles son las causas y los incentivos que motivaron esta sátira? ¿Cuál es el propósito de la misma? Las imágenes aportadas de las diferentes figuras femeninas ¿son reales o artísticas? Los poetas en sus obras ofrecían al espectador masculino una serie de imágenes satíricas que generalmente giraban en torno a las relaciones amorosas y matrimoniales, siendo las descripciones de las novias y las esposas las de carácter más misógino. En el entorno matrimonial las descripciones satíricas son muy variadas: la novia que engaña al marido intentando pasar por bella, rica y joven, siendo realmente fea, pobre y vieja; y la alcahueta o casamentera entre otras. El poeta masculino trataba este tema siguiendo tendencias establecidas bien de manera graciosa, bien de manera burlesca, siempre atacando aspectos externos de las mujeres (por lo general centrándose en su fealdad y en el interés por ocultar sus defectos físicos) o en aspectos morales y psicológicos. Utilizaba para ello una serie de figuras retóricas que le permitían codificar su mensaje misógino de modo más atractivo y más eficaz, destacando como técnica la exageración de los defectos y los peligros que creían apreciar en sus coetáneas. Es el engaño el tópico más frecuentemente empleado en la poesía andalusí, entendiendo por engaño la falta de verdad en lo que dicen, hacen, creen o discurren las mujeres; ejemplo antonomástico de encarnación del engaño es la imagen de la novia que nos llega desde este tipo de poesía. Para urdir esas trampas/engaños contra el hombre aparece documentada en la literatura, una tercera persona, la alcahueta, que actúa astutamente con la ayuda de tretas con la finalidad de conseguir un marido, normalmente por encargo. Como contrapunto existe igualmente la figura de la hermosa joven, que cuando se da a conocer resulta ser una persona repulsiva, un monstruo o una vieja bruja; esto da lugar a la existencia de fobias ante el temor de descubrir tras los velos la deformación de la belleza femenina como consecuencia de una mentira que ha sido ocultada mediante terceras personas, en este caso la alcahueta, la intermediaria entre dos personas de sexo opuesto, que aparece como personaje literario en varias creaciones medievales, personaje que forma parte no sólo de la poesía árabe sino de la literatura universal. Esta alcahueta maneja al hombre con absoluta facilidad hasta el punto de hacerlo confiar ciegamente en lo que va a proponerle, que suele ser su casamiento con una mujer velada joven y bella, con lo que la burla va a ser consumada. Un ejemplo lo tenemos en el poema de Ibn al-Murahhal donde se nos muestra esta imagen poética: Las mujeres me han engañado y han usado argucias conmigo. ¡Oh cuántas canciones se han compuesto mencionando a las mujeres y sus astucias! Me citaron en una hermosa casa que me indicaron y me engañaron con una joven deforme, horrenda. (en Continente Ferrer 1979: 51-54) La alcahueta también fue reflejada en la poesía, por su habilidad oral, como dice Abu Yafar Ahmad ibn Said en el siguiente poema: Posee la ciencia de las matemáticas y la industria de hacer horóscopos y hechizos. No puede pagarse zapatos de su bolsa, pero es rica en medio de la miseria. Capaz sería, por lo suave de sus palabras, de unir el agua con el fuego. (García Gómez 1940:138) Ibn al-Murahhal también refiere imágenes típicas que la poesía árabe muestra de las mujeres veladas artífices de engaños, cuando escribe: Miré a mi compañera, pensativo, ponderado, con atención; la encontré tapada por diversos velos. 584 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) La atraje hacia mí e intenté quitar el velo que ocultaba su rostro pero se puso a forcejear, negándose, con tenaz persistencia. Noté que se asustaba y al fin descubrí su cabeza movido por la irritación encolerizado como un combatiente. Y me la encontré calva, de modo que pensabas que debían haber golpeado su cabeza con una fusta. (en Continente Ferrer 1979: 54) Cuando consigue quitarle el velo a su amada para verle el rostro y deleitarse con su belleza, descubre el engaño, y ya en clave de humor desencadena una descripción caricaturizada en la que las mujeres quedan física y moralmente degradadas. “Bizca, de modo que creías que miraba a su pierna y en cambio estaba mirando a otro sitio, te la imaginabas totalmente pasmada en el medio de la calle. Chata, suponías que la boñiga de su nariz había sido cortada de un tajo aunque por ello no recibió castigo de amputación la mano de su verdugo. Sorda, que nada oiría así fuera pregonada ni siquiera con tambores o ejercito de moscardones. Muda hasta tal punto que si desea hablar emite un sonido de cabra trinado a voz de cabrito lechal. Sus dientes totalmente desiguales al encontrarse parecían emitir ventosidades, las ventosidades del ahíto. Coja, cuando se levantaba intentando caminar creías estar viendo a un encorvado o uno que renquea”. (en Continente Ferrer 1979: 54) Si bien, los poetas andalusíes que se recrean en la misoginia conciben el velo como una gran metáfora del artificio empleado por las mujeres para la ocultación de sus defectos naturales, no pueden sino sentirse atraídos por el misterio que encierra. En estos retratos satírico-humorísticos que describen los personajes femeninos aparecen elementos burlescos y obscenos que varían según el grado de ingenio y misoginia de los poetas. Otro autor que ofrece retratos misóginos es Ibn Abd Rabbihi en al-Iqd al-farid (1965), este autor nos relata historias que giran en torno a los defectos tanto físicos como ético-morales de las mujeres (destacando nuevamente el engaño y la astucia). En una de ellas se recuerdan los siguientes dichos: “no hay que fiarse de las mujeres ni del dinero aunque sea abundante (…) y las mujeres son las redes del demonio” (1965: VI 144). Unos versos atribuidos a este mismo autor no solo descalifican a las mujeres acusándolas de infieles, sino también proponen actuaciones en su contra y en contra de la estabilidad marital: Engáñala aunque te sea fiel con el tiempo ella va a engañarte. (Ibn Abd Rabbihi 1965: VI 127) En cuanto a la figura de la esposa, cabe subrayar que su presencia es muy significativa en la poesía andalusí, si bien descalificar a la esposa es uno de los motivos literarios más antiguos y difundidos a lo largo de la historia; las descripciones se efectuaban siguiendo una línea basada en el desprecio y en el sarcasmo, en definitiva retratos caricaturescos misóginos de carácter cómico, a veces de talante amable, a veces con tono satírico y punzante. Los poetas andalusíes atribuyen a la esposa cualidades de maldad e hipocresía, asociadas a la figura de la loba o de la serpiente, considerada la loba como metáfora de malicia, engaño y decepción y a la serpiente como icono satánico de tentación. Utilizan un lenguaje descriptivo misógino fundado en la hipérbole. Sobre el particular asiente Ibn Sara al-Santarini: El tiempo se ha apiadado liberándome de una mujer que con la espada de sus gastos derramaba mi sangre impunemente. Una negruzca loba en su guarida, y una mortal serpiente en sus abrazos. (Ibn Sara 2001:230-231) 585 Mas igualdad. Redes para la igualdad La misma imagen se nos muestra en estos versos de un poeta anónimo donde anhela, en su odio, la muerte de su esposa hasta tal punto que desea su sufrimiento a manos de Munkar y Nakir14: Necesitaba la muerte de mi esposa pero mi mala mujer ha permanecido longeva. ¡Ojala haya ido a la tumba rápidamente, y le hayan hecho sufrir Munkar y Nakir! (Ibn Abd Rabbihi 1965: VI 126) El matrimonio es en definitiva para estos poetas una gran fuente literaria con sus riñas y engaños, y como hemos visto siguiendo la tradición medieval los defectos principales son atribuidos a la esposa. Según Manuela Marín: “De esta imagen idealizada de la mala esposa -tan artificial como su contrariase conservan ejemplos reales, contenidos en anécdotas o pequeños relatos de carácter ejemplar. En ellos vemos cómo algunas mujeres andalusíes dificultaban la vida de sus maridos, por su carácter difícil y quejoso, su actitud caprichosa o su incapacidad para comprender la superior cualidad de sus maridos” (2005:49), así vemos en la Maqamat al-id de al-Azdi15 lo molesta que resultaba la esposa para el marido pasivo y como él soporta sus ataques verbales, llegando incluso a insinuarle que no entre en casa: ¿A qué vienes y para qué te presentas? He venido (….)para esto y lo otro. ¿qué hay de comida? Hoy no tengo comida para ti (…), aunque el ayuno acabe contigo. Con que encomiéndate a Dios. Ponte en sus manos, y haz lo mismo que el marido de la vecina. Dios le conceda buena prole y llene su tabuco de venturas. (en de la Granja 1976:188) El poeta Yahya al-Gazal en este poema misógino habla de las mujeres como prostitutas y de la relación del hombre con ellas, haciendo extensivo este calificativo a todo el género femenino. Dice el poeta: Las mujeres son realmente como las sillas de montar, la silla de montar es tuya mientras no te bajes de ella. Y cuando bajas, otra persona ocupa ese lugar, haciendo lo mismo que tú hiciste. Son como la posada del caminante, que al alejarse de ella, viene otro para habitarla. O como los frutos que brindan las ramas, que se inclinan hacia el primero que pasa, y se lo come. (en Al-Maqqari 1968:259) La infidelidad de las mujeres por tanto es uno de los escándalos sociales atacados por los poetas más cruelmente a través de la poesía satírica, el hombre es presentado como la víctima y nunca se le considera el responsable de la traición. Por otro lado, debemos considerar que la sátira es una advertencia misógina en contra de las mujeres al tiempo que una protesta contra el matrimonio que algunos poetas desprecian. (Tova Rosen 2003:116). Por tanto en este tipo de poesía es característico anteponer las bondades de una vida solitaria en libertad, 14) Munkar y Nakir, dos ángeles que en la tradición musulmana interrogan (sual) a la persona que acaba de morir acerca de su fe. Sobre este tema véase, Enciclopedia del Islam, Emilio Galindo Aguilar, director; prólogo de Pedro Martínez Montávez, Madrid: Darek-Nyumba, 2004, p. 59-60. 15) Más información véase, A. M. al-’Abbadi, “Maqamat al-id li-Abu Muhammad Abd Allah al-Azdi, sura min suwar al-hayat al-sabiyya fi Garnata”, Revista del Instituto de Estudios Islámicos, II, (1954), pp. 159-173. 586 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) adecuada para el desarrollo intelectual y personal, a una vida en pareja limitada por las obligaciones del matrimonio, en este sentido podemos citar la poesía de Ibn Said16: Soy un poeta que me encanta vivir sin esposa para poder pensar libremente. Si yo hubiera estado casado hubiera vivido lastimosamente encargado a menudo de su subsistencia. Dejadme ir muy lejos con mi pensamiento cuando vuelva, estableceré mi decisión. (en Al-Maqqari 1968: 268) En este mismo sentido Abu Abd Allah ibn Harbala17, nos advierte que el matrimonio es una vileza, aconsejando a los solteros que no humillen sus almas en plena juventud: ¡Oh! soltero, no humilles tu alma acostumbrada al prestigio y a la alegría con una esposa, porque el matrimonio es una vileza: si se casa un perro, no ladrará. (Ibn al-Jatib: 1983:53-54) En definitiva los poetas confieren a las mujeres un carácter maléfico y las retratan como poseedoras de los peores defectos; esta exageración a su vez genera un efecto humorístico, que también potencia la eficacia del mensaje misógino. Misoginia de carácter amoroso La misoginia y la idealización de las mujeres en la poesía, los dos discursos medievales en torno a ellas, no son contrarios, sino que son consideradas dos caras de una misma realidad, pues aparecen de forma simultánea en el discurso poético. La belleza de las mujeres en la poesía amorosa se transmite con frecuencia empleando comparaciones que relacionan partes del cuerpo femenino con objetos vinculados al terreno bélico. Así, Al-Munfatil dice: Tiene unos pechos erectos como lanzas, que no se erigen sino para impedir su vendimia. (en Ibn Said 1942:208) De la misma manera, Ibn Hani al-Andalusi, considerándose un guerrero enamorado, concibe los ojos de la persona a la que ama como armas mortíferas: Sus armas, flechas débiles pero que tienen potencia para matar; el arco de un cobarde puede matar bien a un guerrero valiente. (1964:22) La relación amorosa se entabla a modo de batalla entre hombre y mujer. En la que la amada, el enemigo, puede ser descrito en términos absolutamente vejatorios. Los rizos de las mujeres pueden semejar culebras negras o escorpiones, sus corazones pueden recodar la dureza de las piedras, sus pechos pueden ser lanzas afiladas, sus ojos, flechas letales, pueden matar de una simple mirada, etc. Analizando las comparaciones entre partes del cuerpo femenino y elementos tomados de la naturaleza, podemos establecer una clasificación por grupos: símiles de las mujeres relativos al ámbito animal, vegetal y mineral, así como fenómenos de la naturaleza. 16) Abu l-Hasan Ali Ibn Musa ibn Said, nació en Granada el año 610, y murió en el año 685. Nafh, II, p. 268. 17) Véase la biografía del poeta en la obra de Ibn al-Jatib, Al-Katiba al-kamina, ed. I. Abbas, Beirut, 1983, p.53-54. 587 Mas igualdad. Redes para la igualdad Es destacable el ámbito animal para ilustrar los ojos y el cuello, porque en la tradición árabe la mujer fue a menudo asociada con la gacela, el antílope y la vaca salvaje. Del mismo modo, para ilustrar el pelo utilizaron analogías con la serpiente y el escorpión, en esta línea Al-Ramadi escribe: Sus sienes con mechones iguales que las serpientes y los escorpiones. (en Mahir Yarar 1980: 52) Por otra parte, el reino vegetal es origen de elementos que sirven para denotar aspectos relativos a la belleza y elegancia femeninas, así como el placer sexual. Se utiliza, por ejemplo, para destacar rasgos físicos como la boca (a menudo el aliento), el pelo, las extremidades y los pechos, sirvan como ilustración las siguientes comparaciones: la manzana y la granada se relacionan con los pechos, palmera con el talle, etc. El ámbito mineral es también muy utilizado como elemento metafórico en poesía de forma ambivalente, por una parte nos ofrece una muestra de piedras preciosas, rubíes, zafiros y perlas que armonizan el rostro de la amada, y por otra, comparaciones con piedras, rocas y otros elementos que simbolizan el carácter negativo de la mujer, tal y como nos muestra en este verso Abu l-©asan al-Tariyani: Si saben que estoy enamorado de quien tiene su corazón más duro que la piedra.( en Ibn Said 1980:171) El poeta por tanto habla de sí mismo como creador de sus emociones claramente expresadas en el discurso poético, la figura del hombre es presentada por los propios poetas desde una perspectiva de hombre débil que pretende acercarse a su amada, una mujer despiadada e indolente, desprovista de cualidades morales e intelectuales, completamente ausentes del discurso poético. El poeta por tanto no describe el carácter de la mujer, únicamente perfila su relación con ella, real o imaginaria. La única acción que se le atribuye pues al poeta es la de describir físicamente al género femenino, haciéndolo con las características que hemos expuesto. Mientras que el poeta andalusí se describe en su obra como un ser débil y desarmado, representa a la mujer como un ser fuerte, silente y cruel, capaz de torturarle. Analizando los sentimientos que en él despiertan las mujeres con las que se vincula a través de relaciones amorosas, se descubre como un ser subyugado e infeliz, pues ninguna amada, dada su condición perversa, parece cumplir sus expectativas. A modo de conclusión, podemos señalar que el uso de la poesía árabe andalusí, como nexo de comunicación a fin de establecer y transmitir mensajes, va más allá del puro juego literario, pues nos conduce a la reflexión en torno a las imágenes femeninas que ofrece, fruto de una sociedad patriarcal y misógina. La mayoría de las veces lo que aparece de forma repetitiva en la poesía es una visión estereotipada de la mujer absolutamente mediatizada y materializada por la mirada y la opinión del hombre, y bajo determinados cánones y convenciones culturales. Así mismo la imagen de las mujeres ha sido transmitida por los poetas bajo dos aspectos: por una parte vemos un retrato real y por otra uno ficticio. El lado real tiene un valor que nos transmite una experiencia documentada de las imágenes de las mujeres degradadas y ofendidas, y por otra parte hemos encontrado otras figuras poéticas donde aparece una interconexión entre la imaginación poética y la realidad. 588 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) Bibliografía AlAbbadi, Mujtar, “Maqamat al-id li-Abu Muhammad Abd Allah al-Azdi, sura min suwar al-hayat alsabiyya fi Garnata”, Revista del Instituto de Estudios Islámicos, II, (1954), pp. 159-173. Abu Tammam, Diwan al-hamasa, Ed. Ahmad ibn Muhammad Marzuqi, Beirut, Dar al-kutub al-Ilmiyya, 2003. Averroes, Exposición de la República de Platón, Miguel Cruz Hernández (trad.), Madrid, Tecnos, 1986. Cacho Blegua, Juan Manuel; Lacarra, María Jesús (eds.), Calila y Dimna, Madrid, Castalia 1985. Continente Ferrer, José Manuel, “Dos poemas de Malik ibn al-Murahhal, poeta malagueño al servicio de los Benimerines”, Awraq, 2 (1979), pp. 51-54. De la Granja, Francisco, Maqamas y risalas andaluzas, Madrid, IHAC, 1976. Del Moral Molina, Celia, (ed y trad.) Un poeta granadino del siglo XII: Abu Yafar ibn Said. Selección de poemas, Granada, Universidad de Granada, 1987 y 19972. Enciclopedia del Islam, Emilio Galindo Aguilar, director; prólogo de Pedro Martínez Montávez, Madrid, Darek-Nyumba, 2004. García Gómez, Emilio, (ed.y trad.), Poemas arábigoandaluces, Madrid, Espasa-Calpe, 1940. Gomez García, Luz, “Malik Ibn al-Murahhal”, Enciclopedia de la Cultura Andalusí, Biblioteca de al-Andalus, dir. y ed. Jorge Lirola Delgado y José Manuel Puerta Vílchez, Almería, Fundación ibn Tufayl, 2006. Al-Hamadani, Venturas y desventuras del pícaro Abu l-Fath de Alejandría, (Maqamat), trad. introd. y notas de Serafín Fanjul, Madrid, Alianza Editorial, 1988. Al-Hariri, Al-Maqamat: sharh Maqamat al-Hariri, ed. Yusuf Baqai, Beirut, Dar al-Kitab al-Lubnani Linashr, 1981. Ibn Abd Rabbihi, Al-Iqd al-Farid, ed. A. Amin y I. al-Ibyari, El Cairo, Laynat al-Taelif wa taryama wa nashr, 1965. Ibn Hani al-Andalusi, Diwan, Beirut, Dar Sadir, 1964. Ibn Hazm, Abu Muhammad, Tawq al-hamama fi l-ulfa wa-l-ullaf, ed.Ahmad Maki, Casablanca, Dar alMarif, 1980. Ibn Jaldun., Al-Muqaddima, ed. Abd al-Salam Sdadi, Casablanca, Bayt al-funun wa-l-ulum wa-l-adab, 2005. Ibn al-Jatib, Al-Katiba al-kamina, ed. I. Abbas, Beirut, Dar al-Taqafa, 1983. Ibn Said, al-Magribi. Kitab Rayat al-mubarizin wa-gayat al-mumayyazin, ed. y trad. Emilio García Gómez. El libro de las banderas de los campeones, Madrid, Instituto de Valencia de Don Juan, 1942. -, Ijtisar al-qadah al-mualla fi al-tarij al-muhala, ed. I. al-Ibyari, Beirut, Dar al-Kitab al-Lubnani Linashr, 1980. Ibn Sara al-Santarini, Poemas del fuego, y otras casidas, recopilación, ed. y trad. y estudios. Teresa Garulo, Madrid, Hiperión, 2001. Las mil y una noches, Trad. introd. y notas de Juan Vernet, Barcelona, Planeta, 1999, 2 vols. Lirola Delgado, Jorge, “Abu Muhammad Ibn Murabi al-Azdi”, Enciclopedia de la Cultura Andalusí, Biblioteca de al-Andalus, dir. y ed. Jorge Lirola Delgado y José Manuel Puerta Vílchez, Almería, Fundación ibn Tufayl, 2006. Mahir Yarar, Yuma, Sir al-Ramadi, Beirut, al-Muasasa al-Arabiyya li-Adirasa wa Nashr, 1980. Manzano Rodríguez, Miguel Ángel, “Ibn Jaldun Abd al-Rahman”, Enciclopedia de la Cultura Andalusí, Biblioteca de al-Andalus, dir. y ed. Jorge Lirola Delgado y José Manuel Puerta Vílchez, Almería, Fundación ibn Tufayl, 2004. Al-Maqqari, Nafh, Nafh al-tibb min gusn al-Andalus al-ratib wa dikr waziriha lisan al-Din Ibn al-Jatib, ed. I. Abbas, Beirut, Dar Sadir, 1968. Marín, Manuela, “Vidas de mujeres andalusíes”, Historia de las mujeres en España y América latina, Isabel Morant, (Coord.) Vol I, Madrid, Cátedra, 2005, pp. 371-398. Rosen, Tova, Unveiling eve, reading gender in medieval Hebrew literature, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 2003. 589 Mas igualdad. Redes para la igualdad Ruiz de Almodóvar, Caridad, “Mujer y sexualidad en el mundo árabe”, Hijas de Afrodita. La sexualidad femenina en los pueblos del mediterráneo, ed. A. Pérez Jiménez y G. Cruz Andreotti, Madrid, Ediciones clásicas, 1996. Sendebar, ed. Maria Jesús Lacarra, Madrid, Castalia, 1995.