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Estructura, transformación y contexto en tejidos del suroeste de El Puerto de Santa María, estudio tipomorfológico de vacíos singulares

Suárez Marchena, Sergio

Abstract

El trabajo tiene por objeto el análisis y estudio analítico de la formación de ciertas discontinuidades urbanas, especialmente vacíos. El ámbito geográfico planteado es una parte de una ciudad de la Bahía de Cádiz, El Puerto de Santa María, ubicada en la desembocadura del río Guadalete. Esta zona se la ciudad se ubica en el suroeste de la misma y supone una banda de tejidos bien definida que ha tenido crecimiento homogéneo en el arco temporal de su cambio de condición desde suelo rural a suelo urbano. Este arco temporal es precisamente en el que se ha centrado el presente trabajo, concretamente los siglos XVI, XVII y XVIII ya que el estudio de la conformación de estos vacíos debe realizarse con metodología historiográfica cuya labor analítica facultará su comprensión y entendimiento. Se inicia con una aproximación al concepto del vacío, entendiéndolo como un espacio no edificado en el tejido urbano fruto de la falta de colmatación por cualquier razón histórica y que persiste de esa manera hasta nuestros días preservado por diversas razones. De forma generalizada, resultan discontinuidades en un tejido históricos sustancialmente colmatados por edificación en los que aparecen de forma muy singular y con relativa poca frecuencia en términos de superficie. Su generación histórica puede ser explicada por múltiples factores si bien las razones económicas y sociales de transformación tienen mayor ponderación que otros. Son varios los elementos vacíos en los que profundizará el presente trabajo estudiándose aquellos con espacialidad singular y diferenciada de la red viaria convencional que forma la estructura del casco histórico, por lo tanto, difieren con ésta en el plano dimensional y son identificables como producto de una serie de transformaciones de esta parte de la ciudad. Son los siguientes destacando el primero por su espacialidad en la trama de la ciudad: Plaza de El Polvorista, Eje de San Francisco, Plaza del Avemaría, Plaza del Palacio Valdivieso y Plaza de Juan de la Cosa. Cada uno tiene determinadas características genéticas propias, con procesos de conformación diferenciados, si bien las conclusiones del estudio identificarán y podrán en valor aquellos factores observados que confluyen en todos los casos. Son los factores concomitantes que se han observado en cada uno de los procesos de metabolismo y transformación urbana. En concreto, los factores que se han observado repetidos en todos los vacíos estudiados tienen las siguientes consideraciones: • PROMOCIÓN. Se observan que todos los vacíos tienen una promoción por agentes privados, sus actividades mercantiles y sus intereses entendidos como lícitos. La cuestión del promotor es un tema nuclear en las transformaciones urbanas, especialmente en la época antigua, medieval y moderna ya que la confluencia de agentes privados ha incentivado determinadas formas de crecimiento y transformación. • ORIGEN FUNCIONAL. De forma generalizada quedan fuertemente vinculados al ejercicio de actividades económicas al ser éstas las realmente generadoras de ciudad en todas sus acepciones. DATACIÓN. El posterior entendimiento de su conformación a lo largo de un periodo de tiempo en el que termina forjándose e identificándose cada uno de los vacíos arroja igualmente una serie de hitos históricos comunes. Coinciden además en el arco temporal importantes desarrollos tecnológicos relacionados con el campo militar. Y ello es relevante por la geoestrategia política que históricamente ha incentivado los desarrollos. • PROCESO DE TRANSFORMACIÓN Y (CON)FORMACIÓN. El asunto de los procesos de conformación urbana es crucial ya que todos los vacíos muestran un patrón común en su consolidación como parte inmaterial del patrimonio urbano. • MORFOLOGÍA (SIN CONSIDERAR ESCALA). Presentan similitud en las formas adoptadas y cuyo origen hay que buscar en la inserción de estos elementos en una estructura damérica preexistente de época antigua. • CONTEXTO Y GESTACIÓN, EL AMPARO POLÍTICO. Pese a tener una promoción por parte del sector privado y situarse en un contexto geopolítico convulso, la connivencia de las autoridades locales es absolutamente determinante para alcanzar el fin. • PLANIFICACIÓN. Su conformación no obedece a un ejercicio de planificación de cualquier tipo ya que busca un interés privado y puntual, es decir, sin compensaciones ni visión global de la problemática urbana.

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ESTRUCTU RA, TRANSFORMACI ÓN Y CONTEXTO EN TEJIDOS DEL SUROE ST E DE EL PUERTO DE SANT A MARÍA, ESTUDIO TIPOMO R FOLÓG ICO DE VACÍOS SING UL A RES U niversidad de Sevilla, 2 022 Director , Jesús Miguel Palomero Pár amo Doctora ndo, Sergio Suá rez Ma rchena [intencionada mente en blanco] E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 3 a mi padre AGRADECI MIENTOS a mi mujer e hijas, a mi madre, a Javier M aldonado y Ana Fab ra, a los servici os de Planea mient o, Infraest ructuras y Desarrollo Sostenible , a Jesús y Oscar, cola borador es en el pr oyecto de El Polvorista, E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a [intencionada mente en blanco] E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 5 ÍNDICE CAPÍTULO 1. SOBRE EL ESTUDIO........................................................................... 18 1. SOBR E LA NECE SIDAD, LA MOTIVACI ÓN Y EL OBJETIVO .... .... .... ..... .... .... .... ..... .. 18 2. OPOR TUNIDAD DE L EST UDIO ................................................................................. 18 3. ÁM BITO ESPECÍFICO ............................................................................................... 19 3.1. CONT EXTO URBA NO Y TEMPORAL D E EL PUER TO DE SAN TA MARÍ A. ................... 19 3.2. ELEM ENTOS OBJE TO DE E STUDIO ...................... ....................... ...................... ........... 20 CAPÍTULO 2. MORFOLO GÍA U RBANA Y PROCESO S .... .... .... ..... .... .... .... ..... .... .... ... 22 4. SOB RE EL HECH O URBANO .................................................................................... 22 4.1. LAS DEFI NICIONE S TEÓR ICAS ............................... ....................... ...................... .......... 22 4.1.1. APROXIM ACIÓ N ....................... ...................... ....................... ...................... ............. 22 4.1.2. CUA NTITATIVA S ............. ....................... ....................... ...................... ...................... 23 4.1.3. CUA LITATIVAS ............................ ....................... ...................... ....................... .......... 23 4.2. ACOTA NDO EL HEC HO UR BANO ..................................... ...................... ...................... 25 5. SOB RE SUS VA CÍO S ................................................................................................. 25 5.1. EL ESP ACIO VACÍO EN LA CIUDAD FRU TO DEL M ETABOLISMO UR BA NO .............. 25 5.2. SOBR E EL ESTADO DEL ART E ...................... ...................... ....................... ................... 26 5.3. LAS MÚ LTIPLES PO SICIONES ACAD ÉMICAS EN EL CAM PO TEÓRIC O .................... 27 5.3.1. LAS P OSICION ES CLÁSIC AS EN EURO PA .. ...................... ....................... .............. 27 5.3.2. LAS P OSICION ES EN ESPAÑA ......................... ...................... ....................... .......... 35 5.3.3. LA VISIÓ N DE LA CI UDAD E N EL SIGLO XX I ........................................... ............... 38 5.3.4. SOBR E LOS SE SGOS ........................ ....................... ...................... ....................... .. 39 5.4. LOS ES TUDIOS LOCALES ..................... ....................... ...................... ....................... ..... 40 6. DEFIN ICIÓ N Y CARACTERIZA CIÓN DE LOS VA CÍOS O BJETO DE ES TUDI O ... .... 41 6.1. SOBR E EL CONC EPTO ........................................... ...................... ....................... .......... 41 6.2. VACÍOS Y TRA NSFORMACIÓ N URBANA ...... ....................... ....................... .................. 42 E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 6 6.3. APROXI MACIÓN Y CONSIDERAC IONES M ETODOLÓGIC AS ........................ .............. 43 7. SOBRE LA CONFO RMACIÓ N Y EVOLUCI ÓN HISTÓRICA DE LA TE ORÍA DE FORMA CIÓN URBANA. ................................................................................................. 45 CAPÍTULO 3. EL ÁMBITO GENER AL. L A BAHÍA DE C ÁDIZ ... .... .... .... ..... .... .... ..... ... 47 8. CO NTEXTO GEO LÓGIC O Y GEOMORFO LÓGICO ... .... ..... .... .... ..... .... .... .... ..... .... .... . 47 8.1. LA BAHÍ A DE CÁDI Z .......................................... ...................... ....................... ................. 47 8.1.1. LA ACTI VIDAD DE LAS ESTRUC TURAS PORTUAR IAS ............... ....................... .... 49 8.2. CIUDA DES DE LA BAHÍA ................................. ...................... ....................... .................. 52 8.2.1. EL PU ERTO D E SANT A MARÍA ....................................... ...................... ................... 52 8.2.2. EL SIS TEMA DE CIU DADES DE LA BAHÍ A ................... ....................... .................... 53 9. CONTE XTO HISTÓR IC O GENER AL .......................................................................... 54 9.1. EL CONTEXTO POLÍTI COMILITAR EN LA B AJA ANDALU CÍA EN LA EDAD MO DERNA .................................. ....................... ...................... ....................... ...................... .................... 54 9.1.1. CHO QUES CO N LOS PI RATAS BERBER ISCOS ......................................... ............ 54 9.1.2. LA CO NFRONTACI ÓN A NGLOHOLA NDESA Y E L SAQUEO D E CÁDIZ DE 1 596.57 9.1.3. LA CAPIT ANÍA GENER AL DE L MAR OCÉAN O Y LA FI GURA DE L VI I DUQUE DE MEDINA SID ONIA ... ....................... ...................... ....................... ...................... .................. 60 9.1.4. EL SIG LO XVII ................... ....................... ...................... ....................... .................... 61 9.1.5. LA GU ERRA DE SUCESIÓN Y EL SAQU EO DE El PUER TO DE 1702 ................... 62 9.1.6. LA PÉRDI DA DE GIBRALTAR ...................................... ...................... ....................... 65 9.1.7. EL PU ERTO CIUDAD DE REALENGO .................................. ....................... ............ 66 9.2. LA CO NFORMACIÓ N DE LA CIUD AD COMO CENT RO MILI TAR NAVAL .................... 69 9.2.1. LO S PRIMERO S MOMENTO S. ........................ ....................... ...................... ............ 70 9.2.2. LA I MPLICACIÓ N AMERI CANA. .................................... ....................... .................... 70 9.2.3. CO NCENTRACIÓ N DE BARCO S Y A LTOS CARG OS. ..................... ....................... 71 9.2.4. MA NUEL FILIB ERTO DE SABO YA. ......... ....................... ...................... .................... 72 9.2.5. ESPL ENDOR Y OCASO EN EL TRÁFICO U LTRAMAR INO. .................................. .. 76 9.2.6. VECI NOS, ESTA NTES Y POBLACI ÓN FLOT ANTE. ......... ....................... ................. 78 E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 7 9.2.7. OLIG ARQUÍAS ......................... ...................... ....................... ...................... .............. 80 9.2.8. LO S EXTRA NJEROS .................................. ...................... ....................... .................. 83 9.2.9. LA E STANCIA R EAL ...................................... ...................... ....................... ............... 85 9.2.10. EL T ERREMOT O DE LISBO A. ............... ....................... ....................... ................... 90 9.3. LA AC TIVIDAD DER IVADA DE LA FLOTA DE GALE RAS ........................................ ........ 93 9.3.1. CO NSTRUCCIÓ N NAVAL Y PRO VEEDO RES. ........................................ ................. 94 9.4. LAS OBR AS DE FORTIFI CACIÓN DE C ÁDIZ A FINALES DEL SIGLO XVI Y SU AFE CCIÓN A EL PUER TO DE SA NTA MAR ÍA .................................. ....................... ...................... ............ 99 CAPÍTULO 4. EL P UE RT O D E S ANTA MARÍA ........................................................ 100 10. FO RMACIÓN Y CO NFORMACIÓN URBANA ..... ..... .... .... ..... .... .... .... ..... .... .... ..... ... 100 10.1.1. PROC ESOS DE TR ANSFORMACI ÓN URBA NA Y FORMAS DE CRECIM IENTO ............................... ....................... ...................... ....................... ...................... .................. 101 10.1.2. LA CI UDAD A NTIGUA Y M EDIEVAL. EL ORIGE N DE LA CI UDAD...................... 103 10.2. EL CR ECIMIENTO Y EXTENSI ÓN DE EL P UERTO DE S ANTA MARÍA ...................... 104 10.2.1. EL CR ECIMIE NTO ASIM ÉTRICO DE LOS NÚCL EOS EN EUR OPA ................... 104 10.2.2. EL CR ECIMIEN TO DEL CASCO HIS TÓRICO DE EL PU ERTO D E SANTA MARIA ............................... ....................... ...................... ....................... ...................... .................. 104 10.3. MODELO S DE CR ECIMI ENTO Y FACTOR ES CON COMITANTES ................... ......... 105 10.3.1. LA ESTRUCTURA DEL CR ECIMIENTO DE EL PUERTO. MORFOL OGÍA RESULTA NTE ............... ...................... ....................... ...................... ....................... ........... 106 10.4. LA CIUD AD Y LA ACTIVIDAD PORTUARI A: SU RE LACIÓN CON EL RÍO ................. 107 10.5. LA CIUD AD DE LO S 100 P ALACIOS. .. ....................... ...................... ....................... ... 110 10.6. CASAS DE CAR GADORES D E INDIAS. ........................ ....................... ...................... . 114 10.6.1. LOS OR ÍGENES . ............................... ....................... ...................... ....................... 114 10.6.2. CAR ACTERÍSTIC AS M ORFOLÓGICA S Y CO NSTRUCTIVAS ........................ ...... 115 10.6.3. ESTRUC TURA, LAS FACH ADAS .......................... ....................... ...................... ... 116 10.6.4. EL E STANDARTE FAMI LIAR: LAS PORT ADAS ................ ....................... ............. 118 10.6.5. EL P ATIO Y OTRO S ESPAC IOS DEFINITOR IOS. ........................ ...................... .. 121 10.6.6. EL A BANDO NO Y EL OLVIDO. ................... ...................... ....................... ............. 125 E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 8 CAPÍTULO 5. LA P LAZA DE EL POLVORIST A ........................................................ 128 11. LA PLAZA 128 11.1.1. LAS CASAS D EL REY .................. ....................... ...................... ....................... ..... 133 11.1.2. LA CA SA DE L AS CADE NAS ................................. ...................... ....................... .. 137 11.1.3. LA CA SA DE ROQ UE AGU ADO ......................... ...................... ....................... ..... 142 11.1.4. LA CA SA REINO SO M ENDOZA .................................... ...................... ................. 145 11.1.5. O TROS EDIFIC IOS S INGULARES ...................................... ...................... ............ 148 11.2. EL ES TADO ACTU AL EN LA CI UDAD .............................. ...................... ..................... 150 11.2.1. LOS EDIFICIO S ACTU ALES. LAS FAC HADAS D E LA PLAZ A. ....................... ..... 151 11.3. CARAC TERIZACIÓ N ............................... ...................... ....................... ...................... .. 153 11.3.1. D ESCRIPCIÓ N .................................. ...................... ....................... ...................... . 153 11.3.2. MORFO LOGÍA .............. ...................... ....................... ...................... ..................... 153 11.3.3. CO NSIDERACIN ES FUNCIO NALES. TOPO LOGÍ A VIARIA. ................................ 153 12. LA F ORMACIÓN DEL PO LVORISTA. MORFOLO GÍ A DEL VACÍO .... ..... .... .... .... ... 154 12.1. CON FORMACIÓN ................................ ....................... ...................... ....................... ... 154 12.1.1. LOS LÍMITES D E LA UR BE. ........................... ...................... ....................... .......... 154 12.1.2. LA SITUACIÓ N EN ÉPOCA A LTOMEDI EVAL ..................... ...................... ............ 154 12.1.3. LOS U SOS MI LITARES Y S U CORREL ACIÓN CO N EL TOPÓNIMO .................. 155 12.1.4. ESTU DIO ESTADÍ STI CO DE SECCIO NES DE CA LLES DEL CA SCO ................. 156 12.2. ANÁLISIS DE LA C ART OGRAFÍA HISTÓR ICA EN EL PROC ESO DE CONSOLID ACIÓN DEL VACÍO ....................................... ....................... ...................... ....................... ................. 158 12.3. SOBR E LA FIGUR A DE REMÓ N MARTÍ N ........................................ ....................... .... 160 12.3.1. SU VID A ENTRE SEVILLA Y EL PUERTO D E SANTA MARÍA. ............................. 161 12.3.2. AC TIVIDADES ECONÓMI CAS DESAR ROLLADA S ....................... ....................... 162 12.3.3. EL MERC ADER D E OR IGEN FRANCÉ S Y SUS ACTIVOS. ................ .................. 164 12.3.4. LEG ADO PATRI MONIAL D EL FRA NCÉS EN L A PLAZA .............................. ........ 165 12.4. LA SITUAC IÓN D EL VACÍO EN ÉPOCA MODER NA Y ACTUAL ............... ................. 166 E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 9 12.4.1. AN ÁLISIS DEL MATE RIAL GRÁFIC O: CARTO GRAFÍA Y GR ABADO S. ............... 166 12.4.2. EL EJE AR TICULA DOR DE LA CA LLE AUR ORA A PARTIR DE 16 00 EN EL NACIMIE NTO DEL BARR IO D E GUÍA ... ....................... ...................... ....................... ....... 169 12.4.3. LA TRANSF ORMA CIÓN URBANA POR LA TRASL ACIÓN DE LA CASA DE CONTRATACI ÓN A CÁDIZ. EL PROCESO D E EDIFICAC IÓN DE LAS CASAS DE LA PLAZA ............................... ....................... ...................... ....................... ...................... .................. 169 12.5. LA PROTO FORMAC IÓN DEL ESPACIO EN LA JURISDI CCIÓN DE LA CASA MEDINAC ELI ....................................... ...................... ....................... ...................... ............... 171 12.5.1. LOS I NICIOS DE LA EXTENSIÓ N EN EL C AMPO DE GUÍA. ............................... 171 12.5.2. LA MAR INA D E LA C IUDAD ......................... ...................... ....................... ........... 171 12.5.3. LA FIG URA D E CRISTÓBAL DE ROJ AS .............................. ....................... ......... 172 12.6. LA CAS A DE JUA N DE LAS H ERAS ............... ...................... ....................... ............... 176 12.7. AJU STE DIMEN SIONAL Y PUESTA E N ESCALA D EL PLA NO .................................. 181 12.7.1. LA A TARAZA NA REM OLAR .................................... ....................... ...................... . 184 12.7.2. LA POSICIÓ N DE L A CASA Y LA TANGE NCIA AL EJIDO DE SAN FR ANCISCO. ............................... ....................... ...................... ....................... ...................... .................. 185 12.7.3. PL ANTA DE LA CASA, R EINTERPR ETACIÓN Y UBICACIÓ N DE SU VARADER O COMO VERDAD ERO G ERMEN D EL VACÍO. ....................................... ....................... ..... 187 12.8. ANÁ LISIS MORFO- TIPOLÓGICO DE LA CA SA DE JUA N DE LAS HERAS. LA S CONSECUE NCIAS HISTÓR ICAS E N LA FOR MACIÓN Y C ONSOLIDACIÓ N DE LA PLAZA DE EL POL VORISTA ........ ...................... ....................... ...................... ....................... ........... 188 12.8.1. GEOM ETRÍA Y TR AZAD O................. ....................... ...................... ....................... 189 12.8.2. MORFO LOGÍA Y COMPOSICI ÓN .................. ...................... ....................... ......... 189 12.8.3. CAR ACTERÍSTIC AS C ONSTRUCTIVA S DE ESTR UCTURAS Y C IMIE NTOS. ..... 190 12.8.4. LA PIE DRA .... ...................... ....................... ...................... ....................... .............. 191 12.8.5. EN TRAMADO S DE PI SOS Y CUBIER TAS ....................... ....................... .............. 192 12.8.6. SIST EMA DE REV ESTIMI ENTOS .................................... ...................... ................ 193 12.8.7. U SOS DESARR OLLADOS ............................ ...................... ....................... ........... 193 12.8.8. CO NSOLIDACIÓ N DE LA ESTRUCTURA DE LA PROPIEDAD. ........ .................. 193 12.9. E L P APEL D E LA CO RONA. LA S C ASAS D EL R EY Y LOS C UARTEL ES SOBR E EL E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 16 25.5. PLAZ A DE JUAN DE LA COSA, EL CUARTE L DE INFANTERÍA Y LA MANZA NA OSBOR NE .................................... ....................... ...................... ....................... ..................... 443 26. R ESULTADOS ........................................................................................................ 444 26.1. GEN ERALES ....................... ....................... ...................... ....................... ..................... 444 26.1.1. LOS FACTOR ES ............................ ....................... ...................... ....................... ... 444 26.1.2. CLASIFI CACIÓ N DE LOS F ACTOR ES .......................................... ...................... . 445 27. CONCL USIONES GENE RALES ............................................................................. 445 27.1.1. LOS FACTOR ES CONCOMI TANTES ............................ ....................... ................ 445 27.1.2. LOS FACTOR ES DIFERENCI ALES....................................... ....................... ......... 447 28. CONCL USIONES ES PECÍFICAS ........................................................................... 448 28.1.1. RELA TIVAS A L A CONFORM ACIÓN DE LOS VAC ÍOS ................... ..................... 448 28.1.2. RELA TIVAS A L AS C UESTIONES S OCIOPOLÍTIC AS .......................................... 448 28.1.3. RELA TIVAS A L A PROTECCI ÓN PATR IMONIAL ..................... ....................... ...... 449 29. E PÍLOGO Y DER IVADAS ....................................................................................... 449 CAPÍTULO 12. F UENTES, AP ÉNDICES Y BIBLIOG RAFÍA ... .... ..... .... .... .... ..... .... .... .. 450 30. FUE NTES DE INFORMACIÓN ............................................................................... 450 30.1. ARC HIVOS DE MAY OR R EFERENCIA C ON ABREVI ATURAS EMP LEADAS. ........... 450 30.2. SISTEMAS DE IN FOR MACIÓN EN LÍNEA: CATÁLOGO S, SIGs, CARTOGR AFÍA Y ESTADÍSTICA . .................................. ...................... ....................... ...................... .................. 450 30.3. RECURSO S GE NERALES E N LÍNEA. ........................ ...................... ....................... .... 452 30.4. RECURSO S LOCAL ES ..................... ...................... ....................... ...................... ........ 453 31. AP ÉNDICE DOCUM E NTAL .................................................................................... 453 31.1. ESCR ITO DE CRI STÓBAL D E ROJAS ....................... ....................... ...................... .... 453 31.2. AC TAS CA PITULARE S DEL ARCHIV O HISTÓRIC O MUNICIPA L D E EL PUE RTO DE SANTA MAR ÍA. SIGLO X VII ........................................... ...................... ....................... ........... 455 31.2.1. AC TA CAPITU LAR DE 4 D E JULIO D E 1607. (ff. 11 r. – 11 v.) ............................ 455 31.2.2. AC TA CAPITU LAR DE 21 DE JULIO DE 1607. (ff. 11 v. – 1 2 r.) .......................... 456 31.2.3. AC TA CAPITU LAR DE 3 D E AGOSTO D E 1607 ( ff. 12 r.- 12 v.) ........................... 456 E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 17 31.2.4. AC TA CAPITU LAR DE 21 DE FEBR ERO DE 1615 (ff. 251 v. – 252 r.) ................ 457 31.2.5. AC TA CAPITU LAR DE 8 D E MAYO DE 1620. (ff. 423 r. – 423 v.) ........................ 458 31.2.6. AC TA CAPITU LAR DE 21 DE AGO STO DE 1620 (ff. 439 r.-439 v.) ..................... 458 31.3. AC TAS CA PITULARE S DEL ARCHIV O HISTÓRIC O MUNICIPA L D E EL PUE RTO DE SANTA MAR ÍA. SIGLO X VIII ................... ....................... ....................... ...................... ........... 459 31.3.1. AC TA CAPITU LAR DE 30 DE JULIO DE 1705. (ff. 162 r. – 163 r.) ....................... 459 31.3.2. AC TA CAPITU LAR DE 1 D E SEPTIEM BRE DE 17 24. (ff. 91 r . – 93 v.) ................ 460 31.3.3. AC TA CAPITU LAR DE 31 DE ENERO DE 1729. (ff. 46 v. – 49 r.) ........................ 461 31.3.4. AC TA CAPITU LAR DE 10 DE FEBRER O DE 1729 . (ff. 49 r. – 5 0 v.) ................... 463 31.3.5. AC TA CAPITU LAR DE 26 DE FEBRER O DE 1729 . (ff. 52 r.- 54 v.) .................... . 465 31.3.6. AC TA CAPITU LAR DE 27 DE ENERO DE 1753 ( pp. 23-26 ) ......................... ....... 466 31.3.7. AC TA CAPITU LAR DE 30 DE OCTUBRE DE 175 5 (ff. 140 r.-1 43 r.) ........ ........... 467 31.3.8. AC TA CAPITU LAR DE 18 DE AGO STO DE 1757 (ff. 142 r.-142 v.) ..................... 468 31.3.9. AC TA CAPITU LAR DE 10 DE SEPTIEMBR E DE 1 757 (ff, 168 v.- 172 r .). ............ 469 31.3.10. ACT A CAPITU LAR DE 18 D E OCTUBRE DE 17 57 (ff. 201 r.- 201 v.) ................ 470 31.3.11. ACT A CAPITU LAR DE 26 D E ENERO DER 175 9 (ff. 40 v.- 41 v.) .................... . 471 31.3.12. ACT A CAPITU LAR DE 29 D E AGOSTO D E 177 8. (ff. 335 r.- 337 v.). ................ 472 31.3.13. ACT A CAPITU LAR DE 2 D E MAYO D E 1786. (ff . 115 r.- 117 r.) ........................ 473 32. Í NDICE DE NO MBRES Y TOPÓ NIMOS LO CALES .. .... .... ..... .... .... ..... .... .... ..... .... ... 476 33. R ECURSOS BIBL IO GRÁ FICOS ............................................................................. 485 34. APÉNDIC E GRÁF ICO DE ELA BORACIÓ N PROP IA Y DE REPRODUCCI ÓN ... .... 535 E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 18 CAPÍTULO 1. SOBRE EL ESTUD IO 1. SOBRE LA NECESI DAD, LA MO TIVACIÓ N Y EL OBJETIVO La nec esidad d e la presente Tesis Doctor al se motiva en la fa lta en el est ado del a rte de suficiente est udio analít ico en la for mación y consecu ente com prensión de mucha s de las discontinuidad es, espec ialment e vacíos, en aquellas z onas del territ orio que concen tran la mayor par te de la int ensidad de us o del suelo. Es decir , en las ciuda des ya que p or contra ste dichos elementos d e l os teji dos ur banos s e hacen aún más singula res p or s us con secuencia s morfológicas. El á mbito ge ográfico pla nteado es la B ahía de Cá diz, una parte lito r al de la provincia de Cádiz c onformada por y entorno a la dese mbocadura del río Gua dalete. Una mejor comprens ión y ent endimiento de la formaci ón, consolidaci ón y conser vación hasta nuestr os días permitirá a estos vacíos singular es su detección, ident ificaci ón y dota ción de todos aquellos valor es cult urales y patrimoniales de los que en la actualidad carecen. Consecuent emente la pr otecc ión e instr umentación que la s ociedad d ota par a la cons ervación de este t ipo de es pacios son aún ins uficientes e ine ficaces par a gar antizar su int egridad histórica y formal, hecho qu e es el que pr ecisamente ha de moti var y esp olear la inv estigación. Esta ins uficiencia en la pr otecc ión pat rimonia l es, por u n lado, m otivo. Sus pr opues tas para resolver el pr oblema, p or otro, el objet ivo fina l del tra bajo que nos ocupa . 2. OPORTUN IDAD DE L EST UDIO Diversos trabajos del mism o autor en el campo del urba nismo en alguna s ciudades d e la Bahía de Cá diz (y especialmente en la de El Puert o de Sa nta Ma ría) han detect ado ciert os espa cios e incógnit as en el ca mpo de la conformación histór ica de t ejidos, desconoci mient o que en alguna forma limita los eje rcicios t écnicos del camp o del pla neamiento e in strument ación urban ística. De forma contradictoria, son ciudad es que h an desarr ollado en lo s últimos 50 años una ingen te producci ón bibliográfica sobre su histori a, ta nto ant igua como medieval o moderna , pero que n o se h a aproximad o con cier ta prec isión al asun to de la f orma ción de la E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 19 ciudad y sus vacíos, ent endiend o ést e cons ecuencia de la mas a que s upone la edificación . Entre ella s destaca n, por enc ima de todas, la capital y la ciuda d del Guadalete. En este sen tido existen dive rsos t raba jos c on unas ópti cas y prismas más o men os diver sas, si bien poco desa rrollados en el estudio p ormenoriza do del sis tema de ciu dades de la Bahía de Cádiz. Y la oportunidad ll ega al a utor para cont estar muchas dudas, r esolver cues tiones y zanja r algunas conjeturas planteadas por otros. Éstas son las que ha necesitado en el desarr ollo de algun os proyect os en cascos históricos de las ciudades o en la periferia y que ahora pueden s atisfac erse n o s ólo para el propio autor sino pa ra la academia y el dominio público. El aná lisis tan to histór ico c omo e l morfológ ico de las for maciones deb en detecta r aquellos elementos, act ualmente o c ultos, en el tr azado de los tej idos urba nos de la Bah ía, pos ibilitando a las administrac iones locales establecer un valor y mejorar su grado de protección , así c omo su adsc ripción al pat rimonio ma terial y cultural de la ciudad. Y cierta mente supone un a venta na de oportun idad en est e moment o para la nueva socied ad que ha apa recido t ras lo s procesos de gl obalización, la pandemia COVID19 y la s sen sibilidades emergent es pr oteccionist as con el medio y sus afecciones ambienta les. 3. ÁMBITO ESPECÍFI CO 3.1. C ON TEXTO UR BANO Y TEMPORAL DE EL PUER TO DE SAN TA MARÍA. Las c arac terísticas que definen el ám bito s on d os, una de tipo ge omét rico y otra, correla cionada, de tipo tem poral. La primera hac e alusión a la ubicación geográ fica de una porción de la c iudad d e El Puerto de Sant a Ma ría y que s e def ine en su context o del me dio físico. La s egunda es el arco temp oral en el que s e cent rará el estu dio historiográ fico. • GEOMETRÍ A. El área obj eto de estu dio 1 , es la ext ensión d efinida al suroest e del cas co histórico d e ép oca ant igua y medi eval que se ext endió desde s u p erímetr o definid o por la cerca y ha sta el valle d e San Fran cisco. Supone una banda de forma recta ngular cuya forma deviene de l os element os que la c onfinan en el perímet ro: o los tejidos me dievales de finidos a su vez por la p osición del vértic e fluvial sur del cast illo, por el noreste. Son t ejidos in teriores co ns olidados en época tar domedieval y fruto en much os c asos de la sustitución poblaci onal de la villa tra s el repartimiento de sus a ctivos por los p obladores cr istianos. o el v a lle de Sa n Francisco por el suroest e, el emento que suponía un borde del medio físico que c ontuvo la ciuda d y la segr egaba con definic ión d e la s 1 PLANO 1.1 del Apé ndice Plan imétrico d e elaboración propia. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 20 huerta s y act ividades a ext ramuros. C omo se pro fundizar á posteriorment e, su condición de borde fa cultó y or denó nuev os tejidos. o el curso flu vial del río por el sures te, como gra n elemento vert ebrador, per o a su vez com o límite inexp ug nable por la ciuda d to da ve z que era no sólo el cauce de en trada prin cipal de interca mbios c omer ciales sino t ambién de hostilidades y asedi os. El río Gua dalete supus o ciertame nte el principal h echo fundacional de la ciudad y lógica mente c ondicionó su cr ecimiento en gran medida por lo que sus tejido s v inculados direct amente al uso pormen oriza do portuar io supusieron siempre la vanguardia ribereña que condicionaría posteriorment e el creci miento de las banda s tra seras. o Las cir culaciones que ocur rían por la parte n oroeste de la c iudad y que la conecta ban con las villas vecinas de R ota , Chipi ona y Sanlúc ar así c omo l os caminos a Jerez. Suponía un elemento de circulac ión en la traser a y a extra muros de la ciuda d c onformado p or la unión de ca minos de dominio público y que cohesiona ba la estr uctura viapecua ria func ionalmente necesar ia para unir el mundo rur al con el urban o. • PERIODO. El a sunto del arco temp oral tiene una fu erte correla ción c on la ext ensión geométr ica de dicho ámbit o, y a que se estudia justo el periodo hist órico en el q ue dichos tejidos s on c onform ados en un proces o c omplejo que incluy e una sustitu ción del exterior inmediato ur ban o, marcado p or explotac iones hortofr utícolas y agropecua rias, por un tejido edificator io de us o por menoriza do residencial y t erciar io productivo. Este proces o de c onformaci ón de es ta par te de ciudad ocur re fundamenta lmente a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII y es previ o a la eclosión del ensan che del Campo d e G uía, el cual debe s er ent endido de f orma independiente a los cr ecimientos ant eriores y como un a pr olongación decimonónica post erior. N o obstan te, servirá de b ase y modelo para la ciuda d actua l por la c onsolidación de l os usos y act ividades econ ómicas ya definidos. 3.2. E LEMEN TOS O BJETO DE ESTUDIO Son varios los element os en los qu e profundiz ará el pr esente tr abajo. • OBJETIVOS PRIMAR IOS. Serán los vacíos ur banos anteriorment e def inidos y qu e se ubican en el int erior del ámbito. Se procede al estudio de a quellos element os ur banos con espacialidad singular y diferenciada de la red viaria c onvencional que forma la estru ctura del ca sco his tóric o, por lo ta nto, di fieren con és ta en el pla no d imensiona l y son ident ificables c omo product o de una ser ie de tra nsformaciones de est a part e d e la ciudad. Son los sig uiente s destaca ndo el primero por su es pacialidad: 1 Plaza de El Polvorista. 2 Eje de San Fra ncisco. 3 Plaza del A vemaría. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 21 4 Plaza del Pala cio Valdi vieso. 5 Plaza de Jua n de la C osa. • OBJETIVOS SECUND ARIOS. La profundiza ción en su conocimient o deviene de l a necesidad de explicar y ent ender convenient emente l os primeros ya que, en genera l, se c onforman pa res de objet ivos de a mbos grupos c on gén esis his tórica similar. Ello es lo que per mitirá an alizar y concluir l os proc esos de f ormación urb ana de los vacíos. Este grupo queda c ompuesto por edifica ciones , actividades econ ómicas, insta laciones militar es o manz anas completas y es el que ha dejado una t raza document al en la mayor part e de l os ar chivos his tóricos por lo que s ervirá n necesar iamente para datar y entender por correlación el grupo de los objetivos primarios que , en genera l, no han pr oducido t estimonio alguno. Por lo tan to, el es tudio d e los objet ivos sec undarios tomar á el mayor p eso y esf uerz o del present e traba jo, pero ser á c ondición si ne qua non par a la obt ención de la s conclus iones finales rela tivas al est udio de la formación y consolidaci ón de los vacíos indica dos. Ámbi to general, e spe cífico y vacíos obje to de es tudi o, extra ído del PLANO 1. 1. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 22 CAPÍTULO 2. MORFOLOGÍA UR BANA Y PROCESOS 4. SOBRE EL HECHO URBAN O 4.1. LAS D EFINI CION ES TEÓRICAS 4.1. 1. A PROXI MACIÓ N La evolución del conoci mient o de lo ur bano ha ido h istóricament e genera ndo diversa s definiciones que han intenta do, en la medi da de l o pos ible, f ijar el concept o de lo u rba no, es decir, s egregar en el territorio a quellos luga res en los q ue se han observado car acter ísticas diferenciales del r esto. En e ste s entido, la mayor pa rte de los estudi os teóricos han inten tado estab lecer un a ser ie de c rit erios que definieran qu é es u na c iudad. Indu dablement e la dispersión de dicha s defini ciones ha sido enorm e por diversas raz ones, especia lmente por circuns tancia s sociocultura les, y variable a lo la rgo de l a histor ia generan do una nu be variada de criter ios. El pr opio enf oque de ca da una de las ciencias y disciplinas que ha est udiado el a sunto h a concebido una u ot ra definición que se adapt e tanto a su s necesidades com o a los mat ices conceptua les neces arios. Y desde lueg o ha n sido mucha s la s ra mas del conocimiento académico que ha n ent rado siempre p or n ecesidad a buscar una definic ión lo má s pr ecisa posible dentro de su campo: la historia, la geografía, la sociología, el urban ismo, la ingeniería, la economía , la política …Toda s ella s ha n acota do dicha definici ón y a demás no en u n régimen estát ico, sino con una cla ra evolución en el tiempo acompa sado por el propio cambio progresiv o del conocim iento hu mano. Indudablement e, algunas d e la s ci encias men cionadas ha n i do convergiend o en la evolución del conocim iento de lo urb ano. Estas son las que han pondera do posteriormen te, mejor y en mayor medida, la divulgaci ón y conocimiento de lo urbano en el s aber popular, ta l y c omo la geografía o la sociolog ía. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 23 4.1. 2. C UAN TITATIVA S Desde luego , las definicione s cuant itativas han sido la s más usadas p or su fácil c omprensión y conc reción, especia lmente en el plano académic o d e los últi mos 75 a ños entre las que destaca las de la propia geografía humana que es tudia una escala tanto urbana como superior. El esta blecimient o de un valor numérico ha simplificado y fac ilitado s iempre la fronter a de una ma nera clar a y fácil al c onsiderar el problema de la d efinición de lo urba no como par te de una inecuación en la que se co mpara una propiedad o ca racter ística mesurable del territ orio con una can tida d umbral que s epare lo urb ano de lo qu e no es ur bano. • Población. Sin luga r a du das ha sido el criterio clásico y más emplea do por todas la s disciplinas a lo largo de la historia. Supo n e establecer una cantidad mínima de habita ntes pa ra otor gar la c ondición de c iudad, s in e mbargo, es u n cr iterio q ue recient emente se ha relativizado ya que est e umbral cuantit ativo es enormem ente variable en función del c ontext o espacial, s ocial y econ ómico. • Densidad de población . Derivado del anterior , ev olucion a al considerar la distribución espacial de la car acteríst ica anter ior para evitar quedar c ondici onada po r la estructu ra del territ orio y cómo la población se c oncentra en determinados puntos. • Densidad ed ificatoria y de nsidad de viviendas. In dudablement e la dens idad d e edificación h a su puesto un clásico element o definidor de lo urban o en el que autores y geógra fos (esp ecialment e car tógrafos) para considera r un espacio del ter ritorio como ciudad han t omado la conc entra ción de edificac ión, element o muy ta ngible e identificable en el paisaje, algo que no obliga a profundiza r en otras característ icas humana s, a veces de di fícil o imposib le cuant ificación o cualificación. • Velocidad d e los fluj os. H ace r eferencia a la mét rica de di versas magnit udes de velocidad de pers onas (m ovilida d) o de tra nsacciones económicas. Indudable ment e tiene una import ante rela ció n con la concentr ación c onsecuente de rent as, con la distribuc ión d e las ac tividad es ec onómicas y, sobre to do, con la est ructur ación soci al. • Generación o a cumulac ión de rent as. C iertament e ha sido un o de los elem entos que han sesgado la actividad ur bana de las actividades o s ectores primarios vinculado s a lo ru ral como c oncepto ant itét ico. Y ello conlle va determina dos valores cualit ativos sociales qu e han sido poster iormente est udiados en la ciudad d e la s ocieda d europe a de la segun da mitad d el siglo XX. Son varios los c riterios nu méricos empl eados a lo largo de la histor ia para intentar pr ecisar el concepto de l o urba no, sin emba rgo, este grupo h a podido servir pa ra caracteriz ar la distribuc ión urb ana a u na escala geo gráfica , si bien no es suficiente mente precisa para estudios p osteriores a una menor cuy os detalles ob liga n a la cua lificación de lo urbano. 4.1. 3. C UALITA TIVAS Indudablement e sup onen d efiniciones más inter esantes y evoluci onadas del grup o anter ior si bien intent an apoya rse en estas pa ra acotar . Devienen de posiciones aca démicas má s E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 24 moderna s e intentan tener un a a plicación mucho más global a part ir del desarrollo de las ciencias del siglo XI X y en el que ést as enc uentra n un mundo much o mayor c on nec esidades teórica s extensas . • Usos del suelo y a ctividades econó micas. Deter minadas a ctividades des arrollada s en el ámbito urbano tienen claro sesgo carac terístic o a lo largo del territor io fr ente a la s desarr olladas en el ámbit o rur al. Esta s segundas ha n tendido a ser ca lificadas co mo actividades pr imar ias fren te a la s tercia rias y de servicios , propias de lo ur bano. Desde luego est a va lorac ión cualit ativa es enormement e defin itoria en los c oncepto s modernos, es pecialmente desde las ópt icas de la ciencia socia l econ ómica y especialmente de s u d iscipli na de la planificación ec onómica . El ur banismo moderno, como act ividad mult idisci plinar, tiene u nos principios d e definici ón simila res, estab leciendo el de compat ibilidad c omo e lement o ordena dor del su elo y consecuent emente del um br al entr e lo urbano y lo no ur bano. • Distribu ción social. Es una de las cues tiones de la sociol ogía m oderna, a l encont rarse un marcado ses go de la estr uctura socia l diferent e en el mundo urb ano y en mund o rura l. Este hecho, incues tiona ble des de cu alquier t ipo d e ciencia y disc iplina, ha atr aído muchas posici ones ac adémicas de la s ociología política act ual. • Tipos d e tejido confor mado y ser vicios, definiéndose lo u rban o de forma car acter ística como un a a ctividad que con centra una t ipología densa de edificación y estr uctur as de ser vicios pr opios. El estu dio de este tipo de activida d y de los servicios ofrecidos a la p oblación, persona s o actividades, per mite pr ofundiza r en el conocim iento de lo urban o pues to que los s ervicios que ha de ofrec er la ciuda d s on pr opios y diferenciales de la vida a utos uficiente de lo ru ral. • Tipologías edificatoria s. Es c arac terística la coexisten cia de tip ologías c oncreta s en los tejidos urba nos frente a su excepcional dist ribuci ón fuera de la ciuda d. El es tudio de la edifica ción existente h a cu alificado s iempr e a las distin tas ciudades y p ermiti do profundizar en e l c onocimient o desde l o f ormal. Cier tamente la s condici ones ambienta les del entorno ha n obligad o tod o ejercicio ed ificatorio y cons ecuentemen te la distr ibución tipológ ica de los ed ificios, sistema s e infr aestr ucturas de las c iudades. • Cuestiones ci viles deriva das de la pla nificación ur ban ística. Precis amente, los derechos de pr opiedad o u so ha n con diciona do la s rela ciones huma nas desde los primeros pobla dores. Los c onflictos de c onvivencia ha n neces itado de un co mplejo sistema de ot orgamiento de derechos que, en muchos cas os, h an dibujado, tr azado y defini do la ciudad des de época a ntigua y sobr e to do segr egado del rest o del terr itorio circunda nte por lo que ha permitido su definici ón y difer enciación p or simp le exclusión. Tienen una fu erte corr elación con la política y los intereses comunes. Este segun do grup o de definiciones tiene muchos más ángulos y mat ices qu e aquell os pertenec ientes al primero (o cuant i tativos ), sin embargo han permitido def iniciones en el p lano académico má s pr ecisas p ese a su c omplejida d c oncep tual en algunos ca sos. Y s on en cier ta manera las definiciones que imperan hoy día en c ualquier tipo de producción aca démica de E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 25 cierto nivel qu e est udie la ci udad a la esca la que precisament e bus ca el presen te e studio, la de menor ca ráct er geográfico y más human o. 4.2. ACO TANDO EL HEC HO U RBANO Una vez realiza da un primer y somero inventar io, és t e permite rea lizar una apr oximación a la definición del c oncepto de l o urba no. El presente estudi o no pret ende n i te orizar, ni pr ofundizar en el ejerc icio cla sificatorio , pero ciert amente h a de entr ar, al menos, en c onsolidar una definición que permita el entendimi ento de lo urba no. E intent ando no ca er en controversia fut ura que pudier a a parecer por fa lta de rigor, s e debe precisar c uanto antes en el estudi o y en su metodología par a evitar cualquier cla se d e contamina ción que g enere sesgo de cual quier tipo en las conclus iones. Ha de ma ntener se una definición rígida y con sistent e que ac epte de forma r obusta y r eproducible cua lquier cuestiona miento realiza do por el método cient ífico. Esta primera apr oximación al problema lleva a tomar quizás como defin ición de ciudad como hecho ur bano un as ca ract erística s cua litativas que la separa del res to del terr itorio y cierta mente ra dica en la distr ibución de usos en el mism o. El hecho urban o es una concentra ción de us os en el territ orio derivada de la actividad comercial. Dicha definición está enormement e ligada al binomio de la necesida d y esca sez como gra ndes paradig mas concept uales de la ciencia económica. La concent ración de esta s actividades y el consecu ent e desar rollo e int ensificación del us o del suelo ha c onllevad o de forma histórica un proc eso t empora lmente par alelo, comple mentario y recíproco de genera ción de vac íos dada la anisotr opía d el tejido r esultan te. Dichas va riaciones en la intens idad de u so ha n devenido por las difere ntes concent raciones de la a ctividad económica o comer cial. Este hecho, c omo c onocimi ento, ha sido h istórica ment e tra tado desde ó pticas di versas que lógicament e ha n buscad o una definición precisa en fun ción de la orienta ción de la discipl ina. 5. SOBRE SU S VACÍ OS 5.1. EL ES PACIO VAC ÍO EN LA CI UDAD FRUTO DEL META BOLISMO URBANO Conforman cualqu ier es pacio no e dificado en el teji do u rba no frut o de la falt a de colmat ación por cualquier ra zón histórica y que per sisten de esa maner a hasta nuestros días. De forma generaliz ada, r esultan discontinuida des en un t ejido h istóricos sust ancialment e colmata dos por edif icación en los que a parec en de forma muy sing ular y con relativa poca frec uencia en términos de super ficie. Su gen eración histórica puede ser explicada por múltiples fa ctores si bien las ra zones económica s y sociales de tran sformación tienen ma yor pondera ción que E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 32 5.3. 1.6. Y VES BAR EL (19 30-1990) No cabe duda entre los medievalistas que el autor más imp ortant e q ue ha tratado los asuntos urban os y su sociedad es el francés Yves Barel. Y entre t oda su pr oducción destaca el afamado libro “La ciuda d medieval: sist ema social-sist ema ur bano” p ublicado en 1980 con mult itud de posteriores reed iciones. Pes e a n o ser el momen to medieval el objeto pr incipal de es te estudio, es obliga do rec onocer dic ho ar co t emporal como cl ave en muchos de lo s proces os de tra nsformación poster iores, siendo ade más el moment o histór ico en el que los cascos sufr en muchas de la s oper aciones que explica rán su evolución y confor mación futura hacia la ciudad moderna y contemp oránea. La com prensión d el cont exto med ieval -especial mente de la Ba ja E dad Me dia- y s u época posterior -referida en este es tudio como t ardomedie val- es absoluta mente funda mental pa ra entender y analizar el urbanismo n o s ólo alfons í, sino todo el peri odo posterior d omina do por la cas a Medinaceli que l leva inclus o hasta el sigl o XVI. La publicaci ón de Ba rel sigu e siend o un referent e entre l os teóricos del urba nismo medieval y es ob ligada s u relectura p ara el enten dimiento de cómo se s ubyuga la época a ndalusí a l repar timiento cast ellano de la ciudad del Guadalete y su alfoz perimetr al. El t ratamiento del autor al asunt o es multid isciplinar y muy amb icioso ya que asu me de forma co mbinada enfoques políticos, urba nísticos, socioló gicos, antr opoló g icos y econó micos. La s conclusiones a las que llega fueron revoluc ionarias en su momento en el mundo académico medieval y son plena mente aplicables en la actua lidad al c aso de la ciudad de El Puert o de Santa María . En un a de sus misivas, el a utor fra ncés define la ciuda d me dieval com o resul tado inespe rado y, e n alg unos ca sos, poc o menos que m ilagroso, de l r égim en feudal en el mom ento e n q ue éste se impl anta y en su pe ríodo de mad urez . In dudablemente es aplicab le de for ma local ya que obliga a vincu lar a la ciudad c on sus señ oríos jurisdicc ionales y p olíticos tr as el repar timiento cast ellano, co mo el de Micer Benedett o Za ccaria o el de la fa milia D e La Cerda. Conecta pues l os regímen es señoria les direct amente con el hecho urbano ex istencial en la época medi eval portuen se. Enten dida c omo un s istema en cont inua e volución, la ciu dad debe estudiar se desde todas la s épocas a nteriores para comprender su ca mbio a lo lar go del tiempo. N o obst ante, pa ra la c iudad eur opea y c oncret amente p ara aquellas d e la Ba ja Andalucía, la é poca med ieval ha marca do una fuer te tr ascendenc ia en el d evenir ur bano posterior por l o que su c onocimient o debe ap ortar bases sólidas. 5.3. 1.7. O TROS AUTORES EUROPEO S AL FI NAL DEL SI GLO XX Con in dependen cia de los a utores ya citados, a l o la rgo de la segunda mit ad del siglo XX, se han desa rrollado ta nto en Europa con en América di versa s escuelas en el campo del estu dio de lo ur bano que han gener ado cua ntiosa producc ión aca démica, la cual, dada s us cara cterística s in trínsecas, se ha id o v olviendo cada vez má s het erogénea en su visi ón, valores, princ ipios y conc lusiones. Al fin al de este pr imer a rco tempora l ya se observa un a clara E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 33 evolución hacia la multidisci plinariedad, circunst ancia que espolea además un corp us diverso con ópticas muy a lejadas unas de otra s: la cien cia de lo urba no ca da vez involucra e incorpora a más a gentes. Ya en est a época c omienza n a formar se escuelas y gr upos c ompues tos por distint as disciplinas académica s que van desd e la ec onomía, la a rquitec tura, la ingeniería , la historia, la sociología urba na a l derecho admin istrat ivo y civil. Todos est os sab eres conc urr en en el conocimient o de lo urb ano a glutinándose con la finalid ad de poder f ormar un a explica ción de la nueva ciuda d que iba c onformá ndose en el pr opio c on tinente, Amér ica, y en g eneral en todo el plan eta en la incipiente globaliza ción que tenía que venir. Hay ya una visió n del urba nismo c ompleta mente ligada , vinc ulada y depen diente de la plan ificación ec onómica , en tan to en cuant o los sist emas pol íticos r esultant es de la s egunda mita d de sig lo XX imp onen a la sociedad la raz ón existenci al, r elacional y func ional de la ciu dad, imponi éndose la s ciencias sociales p or enci ma de cua lquier c uestión t écnica. Br illan en este sent ido es cuelas europeas como la S or bona parisina o la politécn ica de Mila no. En tr e l as muchas figuras destacan varias que son de obligada mención por su obra y activismo e n el camp o de lo urb ano. • Por un la do est á Giando ménico A mendola, pr ofesor de s ociología urbana en la Universidad de Florenc ia, que cent ra sus estudios ur banos en la aglutina ción de arquit ectura s. En su libro L a Ciudad Posmo derna: Ma gia y Mi edo de la Metró polis Contempo ránea 9 , el aut or des arrolla la evolución de la c iudad clásica del siglo X X conocida hasta fin al de si glo. Lógicamente t rat a de los desafíos urbanos de la globalización, la multicult uralidad y la convers ión de l a pr oducción. Su grup o d e tra bajo llama do Ci tyLab ha f ormulado propuest as innov adoras que ha recopila do en otro texto de ciert o éxito Il proge ttista riflessivo . Le sci enze social i e la proge ttazione archi tettonica 10 quien, conci biendo y en tendiendo la dualidad entr e ciudad y arquit ectura , c omún a la mayor part e de la s escuelas italian as, mant iene un predicament o de van guardia en la sociología urba na eu ropea. • Por otra parte está el hist oriador P a olo Sica , c on una colección arch iconocida de t res libros 11 sobre la Hist oria del Urbanismo que sie mpre ha sido de obli gada tenencia y consulta en el ca mpo de la historiografía . Trata el urba nismo desde la per specti va histórica y r ealiza una aproximación a la formación de la d isciplina y sus estudios, así como a su cons olidación a lo largo de l os últimos 2 00 años en Europa ha sta 2010. Todo el lo queda, en o pinión del a utor, li gado a la convulsión que supuso la ciu da d industr ial. Este punto en el t iempo es clara confluencia e n todos los aut ores y del qu e 9 AMENDOLA, G.: La cittá posmoderna. Magie e paure della metrópoli contemporánea , Gius. Laterza e Figli Spa, Roma-Bari, 1997. 10 Editori Laterza, R oma, 2009. 11 SICA, P. y HERNÁNDEZ OROZ CO, J. (trad.): H isto ria del Ur banismo . Instituto de Est u dios de Administración Local, Madrid, 19 81. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 34 no exist e discrepancia en cuant o al inici o de la for mación de la ciu dad contemp oránea a ctual. El m ismo urbanismo co mo disc iplina autónoma, Sta dtebau, C ity plan ning, urban isme , co mo inventari o de ins trumentos em pírico- científicos desti nados a proporc ionar una síntesi s pro positivo-opera tiva de la ev olució n y transformac ión de la ciud ad, nace también de la s d uras con tradiccio nes q ue o frece la rea lidad urbana y social , a través d e la formació n d e un cuerpo de «op eradores» espec ializado s, de variada extracci ón cultural, em peñad os en el fre nte técnic o- político , a ni vel d e l as a dmi nistraciones públi cas, en el se no de gr upos promo cionales y reform istas, en la prác tica privad a, y m ás tarde , en las instituciones pro fesio nales y e n las universidad es. • Igualment e es reseñab le la fi gura del roma no Manfredo Tafuri, uno de los principale s críticos de la s posiciones estét ico-formalistas que l as propias escuelas italian as habían desar rollado prá cticament e desde el f inal d el ba jo imper io. Ma ntuvo un a cla ra idea del papel de la historiogra fía en la ciudad, a lgo que le lleva a su cola boración en el I nstituto N a zionale di Urbanistica . C omo c rítico de t eoría y a rquitectu ra, escrib ió un a colección de libros centr ados en ar quitectos y su obra , desarr ollando pa rte de s u actividad aca démica no s ólo en universida des italiana s sino también en algunas de Europa y N orteamerica . • Y, por ú ltimo, determina das escuela s brit ánicas , concentr adas en el sur inglés, qu e podrían persona lizars e en var ias figuras : o Anthony Edwin Ja mes Morris, arquitecto y urba nista inglés per teneciente al RIBA 12 y v inc ulado prof esionalmen te con Lo ndon City Counc il 13 . Sus estudios teóricos s obre la ciuda d fuer on c onjugados por s u t rabajo en la cit ada ofic ina pública lon dinense, c ombin ación que ha pr oducido una visión pr áctica de un valor en orme en muchos de los profesi onales liberales de Eur opa y Estados Unidos en el final del sigl o XX. Es c onsiderado uno de los forma listas más relevant es del urbanismo a nglosajón y su impront a en el mundo aca démico de Esta dos Uni dos ha s ido notable en los estud ios d el ur banismo y de la historia del urba nismo. En su libr o más conoci do y n otable, Historia de la 12 El RIBA, es e l Instituto Real de Arquitectos Británicos, organización colegial que defiende la profesión de arq u itecto y a cre dita la capacidad y calidad d e su formación u niversitari a. Comenzó e valuando só l o a universidade s ing lesas y d esde 1928 extendió su alcance a todo el mundo. De alguna manera, su analogía española podría enco ntrarse en cad a uno de los Colegios Profesionales locales distribu idos p or el territorio nacio nal que facultan a los profesional e s el ejercicio de l a p rofesión por el recono cimiento y acreditación de su form ación. 13 Concejo d e la ciudad de Londres. https://www.london.gov.uk/ (Consu ltado en abril 2022) E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 35 Forma Urbana 14 , realiza un aná lisis de la ciudad mod erna postindustr ial desde su óptica anglosaj ona, la cual aporta lógicamente una serie de matices dif erencia les en c omparación con la s visi ones de l os eru ditos italian os y franceses especialment e en aquellos puntos q u e definir án la ciudad in dustrial. o Kenneth Fra mpton, crítico, ar quitecto, u rbanist a e his toriador con fuer tes vínculos con u niversida des de la cost a este norteameri canas , es uno de los intelectu ales que han tra tado de h acer inclusi vo el cono cimiento de muchas de las escu elas fuera de Eur opa, rei vindicando es pecial mente el pa pel de la mujer en la diseñ o de la c iudad y su estu dio históric o. Desta ca su obra Historia Critica de la Arq uitectura Mo derna 15 que , p ese a ser un manual muy manido, trat a de forma mu y r eciente det erminados asun tos sobr e la forma de la arquit ectura y del espac io urbano. 5.3. 2. L AS PO SICIONE S EN ESPAÑ A En las dos última s déca das del siglo XX se forjaron pr obablement e los textos más relevan tes en el campo clásico d e la ci encia urbanística . En este sentido, muchos t eóricos desarr ollan un cuerpo a cadémico propio del país, si bien con claras influencias de Francia o It alia q ue ha bían dejado ya huella, p or lo q ue se inicia u na eta pa que pretende r esolver des de u na visión naciona l problemas má s específic os y concr etos del ur banis mo español. Casi t oda la producci ón de final de sigl o XX na ce al ampar o de la s Escuelas d e Arquitect ura, fundamenta lmente de Bar celona, Madr id y, en menor medida, Sevilla, de las Es cuelas de Ingeniería de Ca minos y d e Fa cultades de C iencias Políticas y Sociales . No ob sta nte, la producción nacional inicia ya una cier ta reconversión a cadémica de la cienc ia ur ba nística en pro de la in corporación de nuevas disc iplinas der ivadas de los r ecientes par adigmas . 5.3. 2.1. F ERNA NDO CHUEC A GOITI A Su t exto B re ve h istoria del urbanismo ha sido un manual de u so diar io por much os de los estudiosos modernos y es pecialment e por his toriad ores. Este eru dito, arquitect o y ens ayista , vinculado con el es tudio de la historia , mant uvo un a r elación m uy fuerte práct icamente con la ciudad histór ica y c on la formación de sus tejidos. Deb e ser considerado en el país como uno de los pr imeros intelectua les y académ icos que otor gan un gran valor a l os espacios conformad os, n o s ólo a la edificación , y que p osterior mente generó la obligac ión de su conservación y protec ción. 14 MORRIS, A. E. J.: Historia de la forma urbana: desde sus orígenes hasta la Revolución Indu strial , Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 1984. 15 F RAMPTON, K.: Historia crítica de la arquitectura moderna , Ed. Gus tavo Gil i, Barcelona, 2007. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 36 Con un a obra teórica muy exten sa, su s act uaciones e int ervenciones c omo ar quitect o en contextos hist óricos lo con virt ieron en el gran especialista en el asunto a upándolo además a su cátedra de Hist oria de la Arquitectura y del Urbanis mo en la Escuela Técnica S uperior de Arquitect ura de Madr id tr as a ños de a djunto a Le opold o Torres Ba lbás. Dura nte esta época escribe I nvariantes castizos d e la ar quitectura e spañola 16 , text o que s entará bases teóricas para posteriores pub licaciones y gru pos académic os vincula dos a la E TSA de Ma drid. 5.3. 2.2. M ANUEL D E SOLÀ -MORA LES i RUBI Ó Este ca tedrát ico de la Escu ela de Arquitec tura de Ba rcel ona es c onsider ado uno de los pa dres del urba nismo actu al en E spaña . Fue un o d e l os im pulsores de la escuela y cr eador del llamado Lab orat orio de Urb anismo y quien posiblemen te elevara la es cala de lo urban o a lo terr itorial al frent e de la Soci eta t Ca talana d'Ordena ció del Ter ritori (SCOT), entidad vinculada al Inst ituto de Est udios Cat ala nes y pioner a, al men os, en el empleo de la n ueva semántica disciplinar que s erá incorpo rada como apel lido a la dis ciplina ur bana . Quizá est a sea su gr an aporta ción que revoluci onará el pa ís y en muy p oco tie mpo la v isión s obre el urb anis mo actu al siendo su reflej o mayor la Ley del Suel o de 1975 17 , primer marco normativo que esta blecía un régimen j urídico para el es pacio que quedaba fuera de la ciuda d a pareciendo el tér mino novedos o calificatorio de Sue lo No Urbanizable 18 . Denominad o por muchos como científico socia l, Solà-Mora les concurre en gran p ar te de lo s asunt os de la cien cia urbanística relevantes desde 1960 ha sta el final de siglo no sólo en la propia Bar celona, sino ademá s en Ca taluña y en t odo el t errit orio na cional. Su pr oducción académica y pr ofesional es extensa y ello le c onf ormó una magnífica atala ya desde donde promovió gra n pa rte de los es tudios teór icos ac tuales s obre p lanifica ción y prote cción d el terr itorio. 5.3. 2.3. JO SÉ MI GUEL F ERNÁNDEZ GÜELL La figura de F erná ndez-Güell ha sido de peso en el d es ar rollo del ur banism o nacio nal por su carr era académica en la Universidad Politéc nica de Mad rid (UPM), siendo actualmen te director del De parta mento de Urbaní stica y Ordena ción del Territorio. Vinculado ademá s a la profesión liberal, ha ejercido como consultor y proyectis ta en diversos tra bajos sobre desarrollos urban os 16 CHUECA GOITIA, F .: Invariantes cast izos de la arquitectura e spañola , Dossat, Madrid, 1946. 17 Ley 19/1975, de 2 de mayo, de ref orma de la Ley sobre Ré gimen d el Suelo y Ordenación Ur bana, BOE núm. 107, de 5 d e mayo de 1975, pági nas 942 7 a 9448 (22 págs.). 18 En contraposición a l anterior t exto de Bidagor ( Ley del Sue lo de 1 2 de mayo de 1956 ), la sociedad se obligaba a la co nsideración de l o no u rbano c omo p arte de l interés de lo urbano, h echo trivial a p osteriori pero hasta e se momento aún se conservaba el concepto medieval de la ciudad cerrad a, endogámica y que p asaba por el co ncepto de lo rú stico prác ticamente sin régimen jurídico salvo algunos relativos a los derechos a ed ificar. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 37 para empresas pública s y pr ivadas. Su visión del ur banism o tiene un sentido moderno al quedar estrecha mente relacionada con la ec onomía y l a de mogr afía, cier tament e pat as su stentadoras del conocimient o y hecho de la ciudad, y que corr elaciona a tra vés del concept o de la demanda , es decir, una i dea que ya tra nsgrede lo formal para el evar la ciudad al c oncepto de capit al social. El libro Pl anificación estratégica d e Ciudad es. 1 9 , marca un hito en la profesi ón del u rbanismo en cas i t odas s us faceta s, tratando de f orma an alítica la planificac ión ur bana desde la óptica y a nálisis de la oferta y dema nda, resulta do que hará emanar la estr ategia. Su inf luencia ha si do nota ble no sólo en el plano acadé mico o en profesiona les libera les sino especial mente en administr aciones públicas y gr upos consult ores externos . 5.3. 2.4. M ANUEL C ASTEL LS OLIV ÁN. Quizá repr esente gran parte de la s ociología urbana en España en la primera par te del s iglo XXI, persona que a demás de a cadémico ha tenido la c artera de minist ro de Un iversidades desde el añ o 2020 con e l gobiern o de Pedro Sánchez 20 si bien hoy día ha ces ado de l mismo. Como cat edrático de sociol ogía y especialist a en sociol ogía u rbana , ha desa rrollado un marco teórico de sus disciplinas en las qu e abre las r elaciones hu manas gl oba lizadas y mundializada s más allá de la concepción limita da por la ciudad clá sica, por lo que su mode lo choca de fr ente con gr an part e del pen samien to ur bano y ur banístico del siglo pasado salvo con la s escu elas de pensamiento marxista . Quiz á represen te un a de las vanguar dias má s relevant es en el estudi o del impact o de las t ecnologías moderna s en la socieda d actu al 21 . Juega un pape l int electual clave en la cont inuidad de las escuela s d e sociol ogía urb ana vinculadas al marxism o centr oeuropeo de mitad y final del siglo X X, por lo que m uchos no dejan de ver en Castells el más brillant e discípulo d e H enri Lefebvre si bien otros detra ctores acusa n un desar rollo ac adémico e in telectua l cega do y ses gado por sus p osiciones ideológicas. Su obra en el c ampo de la s ociología urbana es ext remadament e extensa, destaca ndo a lgunos textos tempranos que han sid o m uy c itados y manid os, espe cialment e en el desarr ollo del conce pto de la ciudad. Las prime ras ci udades han surgido allí do nde l a téc nica neolítica y las co ndiciones materia les pe rmitieron a los ag ricultores p roducir má s de lo que e llos m ismos necesitaba n para con sumir. 19 FERNÁNDEZ GÜELL, J.M.: P lanificación estratégica de Ciuda des. Nuevos Instrumentos y pr oces os , Ed. Reve rté, Barcelon a, 2 006. 20 h ttps://es.wikipedia.org/wiki /M anuel_Castells (Consultado en abril 2022) 21 CASTELLS O LIVÁN, M.: “ El im pacto de las nuev as tec nologías so bre los cam bios u rbanos y regionales”, Metrópolis territorio y crisis , Asamblea de Madrid y Re vista Alfoz, Madrid, 1985, pp. 37-62. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 38 […] es el luga r g eográfic o donde se instala la supe restruct ura político-adm inistrativ a corresp ondiente a una so ciedad en que las téc nicas y la s condicio nes material es [...] ha n p osibilitado la d ifere nciación d el pro ducto entre reproduc ción simp le y ampli ada de la fuerza d e tr abajo, y, por ta nto, o riginad o un sis tema de rep arto q ue supone: 1) exi stencia de cl ases so ciales, 2) sistem a p olítico asegurando a la ve z el funcionamien to d e la estruct ura soc ial y la d ominació n (...), 3) sistema institucional de inversión de la socied ad, en particular en lo referente a la ciencia y al arte, 4) sistem a externo, en par ticular centra do en e l int e rcambi o de productos con otra s comunidad es sociale s 22 . Pese a su sesgo ideológic o, su influencia en el campo de la ciudad es notable y si b ien su producción cient ífica se centra a finales del siglo XX y principios del XXI, su posición y activismo en el camp o de la p olítica lo llevará n has ta un a p osición y at alaya aún más influy ent e como ministro, aunque c on u na cart era no relacionada directament e c on la disciplina urba nística sino con la e ducación universit aria. Pese a su inmer sión aca démica en la relac ión entr e tecnología y sociedad que ha h echo e n los últimos años, quizá su figura pase a la historia como uno de los grandes expo n entes co ntinuist as de la sociología u rban a influenciada por el marxismo en la Europa a finales del sig lo XX . 5.3. 3. L A VI SIÓN DE LA CI UDAD EN EL SIGLO XXI El model o de ciu dad que e xige el ciu dadano eu ropeo ac tual es tá influido p or muc ha de la presión que ej ercen las polí ticas activas de las administra ciones. En es te sent ido, no sólo la administr ación loca l d e l os municipi os de la Ba hía de C ádiz o la s Dele gaciones Territ oriales de la administr ación aut onómica ha n desarr ollado por obli ga ción co mpetencial un pro fuso mar co de inst rumentos de plane amiento, decretos y or denan zas sino a demás est a actividad regulat oria ha sido c omplement ada t anto por la ad ministra ción centr al, hoy con poca s competen cias en este asunto, como, sobr e tod o y con gran peso, por la admin istrac ión europea, fun dament almente C omisión y Pa rlament o qu e han generado un vas to comp endio de normas y directivas. Ésta s han v en ido a acompaña r las clásicas regulaciones de la instr umentación gener al o d e desarr ollo urba nístico c on a suntos rela tivamente n ovedosos en la c iudad eur opea del s iglo XXI, que no es má s que un t ipo de ciu dad del mun do gl obalizado que trata asunt os como la movilidad y la sostenibilidad ambiental, siempre desde la óptica de la optimiz ación energética y la limit ación a la s emisio nes de dióxi do de car bono, asu ntos angula res de máxima act ual idad y vigencia en la ciuda d. Los conc eptos y la semá ntica que r ecorren cualquier publica ción son ahora otros a los conocidos hasta la fecha y ello es fruto del ca mbio de par adigma ba sado en tér minos como 22 CAS TELLS OLIVÁN, M.: Problemas de Inv estig a ción en Sociol ogía Urba na, Siglo XXI, M adrid, 1 971, pp. 84-86. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 39 la sosten ibilidad, el empl eo de recur sos, la mo vilidad y el tran sporte. Las nuevas demandas soc ia les han obliga do a t odo el mar co regula dor a t rat ar asunt os, que hast a la fecha nunc a s e ha bían planteado en el ca mpo de lo urba no, de clara t rascenden cia por su repercusi ón en el ca mbio climático y el c onsec uente au mento del nivel del mar que tra erá una importa ntísima afec tación a la población cost era . Además, c oncurr en dos c ircunst ancias en el hecho urbano que son determina ntes en la configurac ión actual de la dis ciplina: • una mayor sensibilidad y cultura en el plano ambiental por pa rte de la po b lación, fruto de mucha educa ción y políticas que han tr atado de esta blecer regulac iones específicas en e l plano ambient al que minimicen afecciones c onflictivas y c ontrovert idas en la esca la ur bana; • una mayor sensib ilidad en la protecc ión histórico-pat rimonial de los tejidos urb anos, inicialmente otorgán dole única mente valor intrínseco a la edificación, pero luego añadido ta mbién el de los e spacios urba nos conforma dos. 5.3. 4. S OBRE LOS SES GOS Una vez realiz ada un a selección muy partic ular de los es tudiosos de la ciu dad a lo lar go de los últim os 1 50 años y en la que se d esprecia casi t odo el conoc imiento anterior, la conclusión a la que se llega es el excesi vo formalis mo en l os est udios de l o urba no. Ciert amente, la ma yor part e de los a utores s on de f ormación arquit ectos, ing enier os, sociól ogos y ,en meno r medida, historia dores. Este sesgo f ormativ o de los aut ores, funda mentalm ente a rquitectos, ha deforma do e l conocimient o del tema haci a visiones siempre vincu ladas con la forma y en much os casos incluso con la masa que d efine l a edificación, es decir, con la arquitectur a de l a ciud ad. Y esta afirmac ión tiene un may or peso en los in icios de la disc iplina ac adémica ya qu e nacía n práct icamente gem elas ur banismo y ar quitectur a, si bien esta dualidad se dil u ye progresivament e conforme ava nza el siglo XX en que se asumen posiciones más func ionales, económica s y se genera n gra ndes problemas d e movili dad urban a. Esta posición hist oricista tiene además una fuert e tendencia geográfica ya que s e agudiza en escuelas como la ita liana y alguna de las francesa s por la propia tradición del sur de Eur opa en la que la c onciencia de l o ur bano se subyuga a l estudio de las f ormas urbana s. Com o ya se ha indicado y en el ca so contra puesto, el desarrollo de l a ciudad en el contexto ac adémico anglosajón tiene ya en el si glo XX una fuert e ó ptica de la planificac ión económica q ue ser á la posición que fin almente s e imp ondrá en la segun da mita d de sigl o t ras la demanda reconst ructiva, especia lmente en el centro de Europa. Hoy día, e l ur banismo es ampliam ente considerado c omo c iencia multidis ciplinar y ello ha ubicado a las ciencias socia les en un papel dominant e, incluso a las del derecho administ rativo por su tra scendencia civil. Y todo ello en un mundo rápidament e ca mbiante que ha de E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 40 reconfigura r y evoluciona r el conc epto incluy endo plano s como el a mbiental o e l patrimonial. 5.4. LOS ES TUDIOS LO CALE S El estudio local de las ciudades del a rco de la Bahí a es enormemente dispa r y queda totalment e desc ompensada hacia una de ellas, lógic amente la capit al, C ádiz. Las ra zones pueden par ecer obvias por cuest iones políticas o por la dominac ión y c oloniz ación de dicha ciudad s obre c ualquier otro asentamient o de Ba hía en el á mbito l ocal. Ade más, su r econoci do patr imonio a rqueológic o su bya cente ha sid o objeto de pr ofundos es tudios a lo lar go de las décadas pas adas siend o divulga do y rec onocido en u na ciudad c on densa y la rga hist oria. Ello ha dejado un panor ama en el que quizá ún icamen te a parezc an dos ciuda des en una segunda di visión en el plano de estu dios locales ac adémicos: El Puerto de San ta María y San Fernan do, quizá s en menor medida. El r esto de los municipios man tiene un importan te espacio en blanco en es tos asunt os que debe ser c orregido. Tan s ólo recientemente se ha empeza do a rellena r es ta falta de conoc imientos c on estudi os má s o men os rigur osos (c on pub licaciones en revista s reconocidas) aunque aú n en su ma yoría divulga tivos. Inventa riados en el anexo bibliográ fico, las producci ones locales son muy d iversa s con editores v inculados fuertement e a la s admin istra ciones púb licas siend o cla rament e destaca bles revista s de corte cient ífico como: • Historia de El Puer to 23 , edita da por el Aula de Hist oria "Men esteo" de El Puert o de Santa Mar ía, la cual está indizada, cat alogada y eva luada por diversas ent idades de prestigio. Es de obligada mención a todo s u c onsejo editoria l, así como a utores que han publica do en la mis ma, si b ien son desta cables dos figur as: la de s u direct or Javier M aldonado R osso - por su ayuda presta da al pr esente es tudio- y la de A na Becerra Fabra - t écnico del Ar chivo M unicipa l de E l Puerto de Sa nta María - q u e a portó siempre solu ciones a la s mucha s dudas ar chivísticas y gener ales. • Gades 24 , ed itada desd e 1978 por la Diputación de Cá diz y ac tualmente sin publicar desde el añ o 1999. • Rampas, Revista atlán tica-med iterránea d e pre historia y arqueolo gía so cial 25 , editada desde 1998 por la Un iversid ad de Cá diz, de crecien te prest igio por sus exigencia s y arbit raje con revisión p or pares c iegos. • La serie de nuev e t omos Mansiones y Linajes de El P uerto de Santa María , e ditada por la Asociac ión Cultur al Puert oguía que co manda Ant onio Gutiér rez R uíz y es además el aut or de los lib ros. Este conjun to sup one un comp endio b ien ordena do de las 23 ISSN: 11 30-4340. 24 ISSN: 02 10-6116. 25 ISSN: 11 38-9435. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 41 diversas famil ias que han dejado impr onta en la ciu dad . En los últimos años han pr oliferado ade más diver sas webs de est udios l ocalistas , normalment e en f ormato de blog , siempre de cort e má s div ul gativo, pero con mucho tiempo y dedicación int electual a su s ent radas . Por ejemplo, la pr opia As ociación Bet ilo 26 , su web y página faceboo k han desarrollado una impor tant e labor de divulgac ión, aunque por encima de todos br illa la web gente delpuerto.c om por su divulgación, de dicación y estudio local, a personajes , edific ios, recue rdos del pasa do, que se o bserva en s u enorme can tidad 27 de entra das o n ótulas según s u propia terminol ogía; destaca ble es la labor de su dir ector José Mar ía Morillo. 6. DEFINI CIÓN Y CARACTERI ZACIÓ N DE LOS VAC ÍOS O BJETO DE E STUDIO 6.1. SOB RE EL CONC EPTO El presente t raba jo t rata de profundizar sobre un gr upo de vacíos se leccionad o que cumplen una serie de condic iones re str ictivas en su condición de conformar un espa cio. Para que los vacíos tengan la c onsidera ción de ser obj eto de est udio deben cu mplir unas ca ract erísticas de forma n o exhaustiva. • Se ubican en un t ejido de su elo cons olidado en un proceso hist órico. P or ta nto, t ienen una posici ón releva nte en los cas cos tradiciona les de los municipios cuya morfologí a en su proces o de formac ión explica dichos vacíos. • En a lgún mo mento de la hi storia ha n formado punt os muy disc ontinuos en el teji do por su falta de us o, a cceso u obs olescencia f uncion al llevados a un pr oceso de degradac ión urba na. Ello ha obligado a abordar tran sfo rmaciones de calado y estos procesos de metamorfosis urba na son exclusiv os de es te tipo de es pacios. • En el metabolis mo urbano, pr esentan una importan te estaticidad en los últ imos decenios, sin aparen tes c ambios ni tra nsformaciones urba nas relevant es, hecho que les ha dotado aún de mayor impo r tanc ia en el ent orno consoli dado intensificá ndose su reconoci miento y valor ur bano. • Hoy día for man par te d el s istema de es pacios libres de la ciuda d. P or t anto y e n general, son plena mente func ionales si b ien pue den pres entar disfunc ionalidades propias de c ualquier otro elemento de la ciudad. En el pr esente histórico, no s uponen 26 Be til o : Asoc iación de Defensa d el Pa trimonio Históri co de El Puerto d e Santa María, https://betiloelpuerto.org (Consu ltado en abril 2022) 27 En octubre d e 2021 superaban la s 5.300 entradas, algo qu e denota un esfuerzo ímprobo por parte de todos: su direc tor J. M. Morill o- León, editor J. L. Fernández F uil lerat y cola boradores. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 48 sólo pe rdura un régim en marino ab ierto en la Bah ía. Sin exces ivo ca lado en el int erior de este est uario, fue ob jeto post erior de rellen o por depós itos de la esc orrent ía del rí o Gua dalete y a tra vés de varios d e sus b razos e misar ios, esp ecialmente por el act ual r ío San Pedr o. R elleno est e espacio, se conforman las conocida s marismas, elementos a mbient al e hidrá ulicamente independientes del resto de dinám icas, precursor as de un há bitat reconocid o en la sociedad gaditana y protegido fundament almente por la actual figura instrument al del Par que Natur al de la Ba hía de C ádiz dep en diente de la Consejería de Desar rollo S ostenible d e la Jun ta de Anda lucía. Es tas mar ismas son las qu e pre cisamente otorgan el pa isaje abs olutamen te llano y afect o tod o por la c arrer a de marea g enera ndo cana les de entra da y salida del a gua de mar que m odifican s u t raz ado y geome tría por la dinámica litoral interior. Las marismas, intensivamente explotadas desde hace unos 300 años, han s ido objeto de t rans formación de origen a ntrópica a lo la rgo de los últim os milenios. Su relación con los ent ornos urb anos de El Pu erto de Sa nt a M aría, Puerto Real y espe cialment e San Ferna ndo ha sido muy int ensa. Detalle de la Planta genera l de la ciudad d e Ca diz y su bai a, finales d el sig lo XVI, sig natura RM.2 4669 del Institut Cartogràfic i Geolog ic de Catal unya. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 49 La perviv en cia y evoluci ón de estas marismas depende en gran pa r te del uso que el hombre haga de las mismas, ya que en muchos c asos la intensa actividad huma na cambia completa mente la dinámica na tural de est as zona s. 8.1. 1. L A ACTI VIDAD DE LAS ESTRU CTURA S PORTUAR IAS La rela ción c omercial de las pobla ciones de la Bahía de Cádiz h a sido un a sunto profundament e estudiado por diversos autor es, los cu ales coinciden en varios aspect os que la cualifica n. • Se mater ializan en un sist ema de es truct uras vincula das a la a ctividad p ortuar ia, de amar re, fondeadero o var aderos. De for ma divers a e stas actividades mer cantiles tienen una impronta en la in sta lación de estruc turas ubica das en el bord e lit ora l y en su carr era de marea, usualmente empleand o c omo soluc ión material la misma ma dera con la que se constr uían la s carena s de los buques, muy expuest a a xilófago s crust áceos o a divers as lesiones p or sus car acter ísticas. • La Bahía rec onoce su ca pacidad de ext ensión, mani obra y espec ialmente fondo, dividiéndose en d os pa rtes: una int erior y otra ext erior. La Bahí a e s ta n cap az qu e pueden fonde ar en ella m ucha s escuadras a u n tiempo con segurid ad 3 3 . • Estas r elaciones está n doc umentada s y const ata das des de época a ntigua y so n continua s sin pr áctica mente ces e hasta época actual. Las épocas fenicio-púnicas del puerto de Gadir han sido pr ofusamente est udiadas al igua l que las del puert o de la Gades romana . • Su ubicación ge ográfica en el borde litoral de la bahía surge de la intensifica ción de aquellos puntos de cruce o vado entre dos posiciones, es pecialmente en aquella s de dificultad por s u luz. Es usua l obser var embar caderos en los estribos o aleta s de puentes de barc as, estruc turas que, al dificultar la na vegabilidad de una vía, solía n generar puntos de obstr ucción-conc entra ción. Posiblement e, y t al y c omo cita n algunos autores, este es el origen toponímic o del Portus Gaditanus como amal gam a de puer tos o embarc aderos en aquell os pu ntos d e cru ce de los braz os del es tuario del río Guada lete. • Estos pu ntos de cruce en el borde fuer on los que posibilit aron el teji do de la r ed v iaria ya desde época antigua , debié ndose hacer especia l mención aquí a la Vía August a que cosía la mayor parte de las poblac iones de la Bahía has ta Cá diz salvand o cada un o de c ruces de los br azos. Según los estudios que han profundiz ado en el asunto y ya desde época antigu a, la red pr imaria de car reteras resolvía los punt os más t rans itados con puentes , 33 PONZ , Antonio: Viage de España , T. XVIII , Imprenta de la viuda d e Joaquín Ibarra, Madrid, 1794, ve rsión digital de la Biblioteca Nacional, p. 4.7 15. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 50 probablement e de barca s, recurso estructu ral 34 . E l sis tema venía de antiguo. Ya las Cantigas de Santa María rela tan, en la 35 6, cómo necesita ndo madera para andamiaje e infraes truct ura al ir a constr uir la iglesia de lo que ser ía El Puert o se la prop orcionó un puente de ma dera c ompleto que ha bía ar rastra do una crecida del Guadalet e 3 5 . Esta solución técnica se ha ma ntenido hasta hace poco tiempo en el entorno (quizá el úl timo puente de madera fuera el de Tres Camin os sa lvando el caño Zur raque) y fuer on un recur so indispensa ble ent re los s iglos XI II a XVIII a ntes de la apa rición de l os puen tes metálicos qu e permit ían salvar mayor luz 3 6 . Extracto d el “ Plan de l a ville de Puerto d e Santa María de 1812”, sobre l a base de uno a nterior de A ndrés Ro dolphe . Archivo Histórico de l Ce ntro Geográ fico del E jérci to. A rm. G TBLA. 9 ª 34 LÓ PEZ AMADOR J.J. y PÉREZ FERNÁDEZ, E.: El puerto gaditano de Ba lbo. El Puerto de Santa María, Cádiz , El Boletín, El Puerto de Santa María, Cádiz, 2013, p . 72. 35 MONTOYA MARTÍNEZ, J: “Da tos para la histori a del Puerto de Santa Marí a”, Cuadernos de estudios medievales y ciencias y técnicas historiográ ficas, 6-7, 1981, pp.141- 153 (146). 36 La fundación de las pilas de p uente h a qued ado perfectamente documentada por gran parte d e la cartografía h istórica de la ciud ad, llevando a l a cultura p opular a la c onclusión errónea de qu e e l cruce del río no fu era de barcas sino realizada p or un tablero convencional no flotante, impensable por flexión y deformación al tener u na luz mínima de unos 40 metros. Docu mentos c omo e l d e Wyngaerde d e 1567, el plano de Població n de 1735 o d el ingeniero francés A ndrés Rod olphe de 1750 h an re cogido perfec tamente la posición de dichas pilas en el centro de la canal de navegación qu e dificultaban el borneo de las naves en el cambio de marea y q ue debían servir para anclar a l fondo las barc as sobre la que apoyaba el tablero de cruce . Éstas no debían ser más d e 4, 5 ó 6 unidades p ara toda la sección transversal del c urso fluvial d e c asi 200 m etros d e latitud ya que no se contaba aún c on el co ntrol hidráulico de s u c a u dal. Posiblem ente su construcción de bía ser m uy antigua y vinculada ori ginalmente a la vía Augusta siendo conocida la ciudad posteriormente como Al-Qanatir (Los Puentes) si bien h ay autores que indican que d eriva de Al-Qanatif (Las Sali n as). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 51 Carp. 4ª . 943. Mal atri buido ya que es te ingenie ro había muerto ya 3 7 . Este erro r de atrib ución proce de por s u emple o como pla no del e jército fra ncés de o cupació n de El Puerto de Santa María e n el prim er c uarto del siglo XIX. Su necesi dad la c orrobora el que en el acta capitular de 19 de febrero de 1 777 se comi s ione al marqués de la Cañ ada y a Luís Rodr íguez Cort és para que elabor en planos con sit uación de las riber as de los ríos Gua dalete y San Pedro y de lo r elativo a la fábr ica de los respect ivos puentes 3 8 . Los puentes de barca s fuer on c onstruidos los d os por Isid ro Zartor bajo las órdenes de Do n Jo sé de E guiluz, ac tual correg idor de Je rez. El de l río San Pedro se compone de nueve barcas con piso de tabl ones encima y su extensión es de más d e 250 pi es. Es de 179 0. Todo me p arec ió bie n ejecutado y realizado con solidez, así el terraplén y nueva calzad a de ambos lados com o el pilo tage y otras c osas ne cesarias p ara la se guridad de esta obra : tie ne levadiz o uno d e sus o jos para que pasen las barcas, div idié ndose por medio en dos mitades cuya o perac ión se hace p or medio de ma nubrios de los lados que, h aciendo rodar sus lin ternas p or un arc o de ntado, eleva el m edio ojo haci éndolo girar sobre su eje. El puente de El Puerto se compone de 7 barcas entramada s y aseg uradas. A mbos p uentes tienen com puertas para d ejar pasar los barco s 39 . Desperfe ctos e n el puen te de bar cas, inge niero B onalba 1782, fuen te AGS, MPD 26,1 02. 37 CAPEL SÁENZ, H. et altera: Los ingenieros militares de la monarquía hispánica en los sig los XV II y XVIII: repertorio biográfico e i nventari o d e s u labor científic a y esp acial, Universidad de Barcelona, Barcelona, 1983, p. 404. 38 BECERRA F ABRA, A.: “Catálo go de los acuerdos de interés ame ricani sta de las actas capitu lares del Ayuntamiento d e El Pue rto de S anta María entre 1701 y 1800”, Revista de Historia del Puerto , 7 ,1991, pp. 71-90, n. 259 ( 17-II-1777). 39 PONZ , Antoni o: Viage de España, T. XVIII , p. 4.736. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 52 • En todos los casos, su ub icac ión suele deter minar a fut uro una incipient e formació n urban a en el terr itorio fruto de dicha inten sificación. Suel en ser pun tos atr activos pa ra actividades ec onómica s cor relaciona das, conco mitantes o que, d e forma indirecta , se pueden apro vechar de deter minados costes de tran sferencia. • En muc hos ca sos los muell es emba rcaderos y los puent es de ba rcas coexistían de forma necesar ia como un elemento unitar io o una misma cosa, ya que la necesidad de vado int errumpe la naveg ación necesit ando un t ramo de ta blero desmont able. Está confluencia e inter sección de los flujos co merciales, además, es la que vin cula el comercio interior con el e xterior del territ orio al concen trar dos de ell os: e l de la ví a fluvial y el r odado. • Las poblaciones tienen un a fuerte dependenc ia ec onómica del sect or pes quero ( o saliner o por su vinculaci ón), naval o especia lmente c omer cial tra s el nacimiento de l a relación con la s Indias e intensifica do con la Ca sa de C ontr atación en Cá diz. • Han ev olucionado en para lelo a las propias c iudades que los conf orman, asumien do sus mismos c onflictos y t rasfor maciones int eriores. En este ca so es important e mencionar el t rasla do de las instituciones rectoras de la Carrer a, la Casa de la Contra tación y el C onsulado de Cargadores , des de Sevilla que aport ó en un a umento de tr áfico y prosp eridad notab le en los puer tos de la ba hía, es pecialment e en los d e Cádiz y El Puerto de Santa Mar ía. Se plan teó un a nuev a coyunt ura que desemb ocó en la act ual formación port uaria de la bahía tras diversas transformac iones histórica s. 8.2. C IU DADES DE LA BAHÍA 8.2. 1. E L PUERTO DE SA NTA M ARÍA Desde el pun to de vista de la geomor fología, la ciu dad se ubica en un punt o alto en la inters ección entre dos esc orren tías. • Por un lad o, un bra zo del estua rio del r ío Guada lete, formado por su excavaci ón y perfilado en el s iglo I A.C 40 . Su pone la may or c uenca en términos de super ficie d e t oda la pr ovincia de Cádiz y des de luego sus bra zos en el estua rio han formado y determina do la g eomorfolo gía local de la bahía y l ógica mente la ubic ación de s us poblaciones desde el H oloceno. • Por ot ro la do, e l a rroyo de la Zanga rria na, con un área de cuenca muy local y d e relat ivo poco cauda l afec tad o por la car rera de mar ea en su tr amo fina l. Est e element o fluvial fue probablemen te determinado por la hidrolo gía marina al p resent ar una 40 LÓPEZ AMADOR, J. J. y PÉ R EZ FERNÁNDEZ, E. El puerto gaditano de Balbo. E l Puer to de Santa María, Cádiz , El Boletín, Cádiz, 2013, p. 7 5. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 53 dirección paralela práctica mente a l litora l marin o y finalm ente tra s la conformación del cana l de n avegación en el s iglo I A.C., col oquialment e citado siempre c omo el Cana l de Balb o el Menor , qued ó dividido en d os braz os a mbos des embocan do en dic ho cana l por la car rera de ma rea. Fue precis amente el elemento que estr uctur ó las comunicaci ones por el terr itorio y desde lueg o apoyó el tr aza do de la Vía Augu sta. Drena ba los puntos altos d e la ciudad, co mo el Cer ro de la Bellez a a la cota 42 , conjunta mente con otras línea s de aguas a fluentes del Guada lete. Desde un punt o de vist a g eológico, según infor mación extra ída del mapa y me moria de la Cart a Geológica n. 1.06 1/11 -45. La ciudad de El Puerto de Santa María constituye el bo rde N E de la Bahía de Cádiz, de edad g eológic a reciente y rodeada por zonas eme rgidas de baja cota topo gráfic a, comp uestas de m ateriale s Plioc uaternarios de positados en típicos m edio s sedim entarios d e transici ón (conti nente-m ar). En e l subsuelo de la c iudad distinguiríamo s u n sustra to general izado básico del Plioce no, constituid o por are nas limosa s, a reniscas, margas y conglom erado s ("Pied ra Ostionera ") de tonalida d amaril lenta, que se cara cterizan po r su com pacid ad alta. Dic hos nivel es apar ecen a cotas variabl es entre los 2 -3 m. y los 20,00 m. de profundid ad segú n el secto r considera do. Superpues tos a lo s niveles d el Plioc eno apa recen de forma disc ontinua sedim entos cuaternarios de ma risma re cientes, constit uidos por arenas, lim os y arcillas grisác eas fangosas, cu ya potencia pu ede se r muy reducida en algunos sectore s o estar ause nte o bi en alca nzar desarrollos máximos de 16 - 2 2 m. El niv el fre ático e s general ba jo t o da la ciudad y su profundid ad de aparic ión depende de la co ta t opográ fica de la ciuda d considera da; este nivel e stá sujeto a oscilac iones de m are as 41 . 8.2. 2. E L SIST EMA DE CI UDADE S DE LA B AHÍA Su cont exto es común dada su formación como archip iélago c ostero en el que em ergen por el indicado r etroceso del Plioceno. La formaci ón de la geología y geomorfol ogía de la Bahí a de Cádiz inicia su consolida ción al principio del Cuaterna rio, q ueda ndo y a determinado el actua l go lfo mar ino desplegado desde la Bar rosa, en Chiclana de la Front era, ha sta Rota. En el centr o de este a mplio espa cio est arían fundamenta lmente dos isla s (Isla d e Leó n -Antípo lis e I sla de San Pedro-Kotin oussa en la s que se ubican actualmen te San Fernando y Cá diz respectivament e) con varias islot es menores en su tan gencia (al n orte Eryt heia, al sur Sancti Petr i) así como bancos diversos fluct uantes en carr era de mar ea. El conjunt o quedó descr ito ya desde época antigua como islas Gadeir as. 41 IGME MAGM A 50, Car ta Geológica n. 1.061 /11-45 (C AD IZ) escala 1:50 .000 e ditad a por el Inst ituto Geológico y Miner o de Espa ña. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 54 Ambas islas suponen el element o fisiográfico más car acter ístico de la Bahía . Desde un punt o de vist a g eológico, según infor mación extra ída del mapa y me moria de la Cart a Geológica nº1. 068/11-46. Durante el Mi oceno y Plioceno Inferior -Medio, tiene l ug ar la formac ión de potent es depó sitos, en a mbientes marinos so meros, que poste riorm ente sufrieron un pro ceso tectónico deb ido a l em plazami ento dia pírico de los d epósitos m argo-yesífe ros d el Trías. En el Plioceno Superior el m ar, en franca regresión, continúa ocupando la Bahía dentro de un área más extensa qu e la actual (fig. 1) pero con un contor no muy semejant e; dentro de e sta á rea ma rina e l C erro de lo s M ártires co nstituiría un pe queño islo te a cuyos borde s se d epositaba n facies poc o prof undas consti tuidas po r conglom erados lumaquéli cos que e n l a región se conocen con el nombre de “piedra ostionera” , fa cies que, por otra pa rte, se va a r epetir a lo largo del tiempo 4 2 . 9. CON TEXTO HISTÓ RICO GENERAL 9.1. EL CO NTEXTO POLÍTIC OMILI TAR EN LA BAJA ANDALUCÍ A EN LA EDAD MODERNA El inicio del siglo XVI a rrastr a una alta y antigua co n flictividad naval desa rrollada en la inters ección geográ fica ent re el Atlántico y el M editer ráneo además de la colisión po l ítica entre las diversas coronas con i ntereses en los golfos de Cá diz y Alborán, especia lmente la cast ellana y la portugues a. La entrada en liza de diversos contendientes pol íticos del a tlánt ico norteeur opeo, aña de n uevos a gentes a fina les de est e siglo qu e aumenta rán la pugna local derivada de los int ereses geopolíticos de la b oca del es trecho de Gibr altar y el a cceso a África . 9.1. 1. C HOQU ES CON LOS PIRAT AS BER BERISCOS Desde el mismo moment o de la conquist a del borde sur de la península por los cristi anos, los intent os de recon quista por parte de los mus ulmanes , la s esca ramuza s y los sa queos de un os y otros fueron una cons tante. Para proteger la z ona, el 9 de abr il de 1530, se con stituy ó la escuadr a de galeras de E s paña o Guarda de la Mar de las Costas de España con el nombramient o de Ál varo de Ba zán el Viej o al fr ente de ella . Sanch o de Ley va, que entr e 1553 y 1557 es tá al frente de la s ga leras de Ná poles, en 15 68, año en que crea este ca rgo, es capitá n general de las g aleras de España por la necesidad que había de fr enar el corsar ismo, 42 IGME MAGNA 50, Carta Geoló gica n º1.068/1 1-46 (C AD IZ) escala 1:50.000 editad a por el Inst ituto Geológico y Miner o de Espa ña. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 55 principalment e en la zona del est recho p or donde llega ban los bar cos de las I ndias 43 . Los c hoques de la a rmada es pañola con la de los turco-berber iscos tuvo hitos que se resolvieron c on distint as suert es: el sa queo de Gibra ltar por la ar mada argelina en 1540, la victoria de la ar mada de ga lera s manda da p or Bern ardino d e Men doza en est e mismo añ o que a presó diez barcos, 427 enemig os y liberó a 837 remeros 44 y el fracaso de Car lo s I en el intent o de recuperar Ar gel en 154 1. Galera del sigl o XVII (16 90 - 1 712) - Cas tro, Ma nuel de, m. 1712. Da tación: 1690 – 1712. Museo Naval de Madrid — Colec ción: ES-DF PMNM — N. i nventario: M NM-76 L a amen aza omnipresente de los pira tas berber iscos creó un est ado de ala rma permanent e entre pescadores, comercian tes y poblaciones litorales. El s aqueo por Alí Hamet y Ca raman í de Gibr altar , que has ta entonces tuvo el asient o de las ga leras de Espa ña, gener ó que és te pasar a a la r ía de El Puerto de San ta Ma ría 4 5 , que Felipe II aña diría, junto con el de B arcelona, a los puert os de amarr e más fr ecuentes del litor al español (Cart agena, Má laga y Almería). En la segunda mita d de l sig lo XVI El Puerto era base pr incipal de in verna da de las galera s, 43 MARCHENA GIMÉNEZ, J.M.: La v ida y los hombres de la s galeras de España (sig los XVI-XVII) . Tesi s doctoral, Universidad Complutense, 2011, pp. 24 y 26. 44 La bata lla de Al borán. https://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_la_isla_de _Albor%C3%A1n (Consultado en abril 2022) 45 SANCHO MAYI (o DE SOPRANIS), H.: Historia del P uerto de Santa Mar í a desde su incorporación a los dominios cristianos en 12 59 hasta el año 1800. E nsayo de una síntesis (1943) . Proem io: GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M. e IGLESIAS RODR ÍGUEZ, J.J., Universidad de Cádiz, 2017, p.186. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 56 mientra s que en Gibralt ar quedaban diez para defender el estrec ho 46 . Algunos autores locales llegan incluso a la a firma ción, quizás a lgo avent urada pero con a lguna ba se d ocument al, de la posición centr al que la ciuda d mantuvo en el ca mpo militar naval fruto, especial mente, de sus inmejorables condiciones de a brigo y posibilidad de in vernaje. Sancho Ma yi, o de Sopranis, mant iene que E l Pu erto fue durant e má s de un siglo el prim er puerto milit ar y que durant e casi dos fue asien to de la Capita nía General de l Ma r Océano 47 a unque es o no encaja con el context o de que l os señores de la ciu dad fueran los du ques de Medin aceli, enemigos declara dos de la ca sa de Medina Sidonia, de enor me po der, cuy o duque ostent aba el título de Capitán General del Mar Océano y de las Costas de Andalucía. S í hubo Capita nes Generales en El Puerto, de la s ga leras d e Españ a, pero no del mar Océano ha sta 1641 año en el que el car go recayó en e l duque de Medina celi. Las a ctividades c orsa rias de l os b erberiscos c on el apoyo de los t urcos c ontinua ron por ciudades y c ostas de la Ba ja Andalucía per o a fines del s iglo X VI, y en buena pa rte por la victoria de Lepanto, el debilita miento del po der turco y la amenaz a a ngloholandesa hizo que las galer as de Ná poles se despla zara n al estr echo pa ra fr enar la pira tería y proteger la flota procedente de Am érica. Esto concen tró en El Puerto un buen númer o de barcos, tripulación, art illeros y mar inos i lustres. Uno de ell os fu e Juan Andrea Doria que en 1 567 entr aba triunfa lmente con numeroso s barcos capturados y c on 600 crist ianos cautivos a los que había liberado, de los que 70 er an vecinos d e la ciudad 48 . Al a ño siguiente ent raba J uan de Aus tria, el ilus tre bas tardo de Ca rlos I , con 30 galer as para realizar una operac ión de cas tigo cont ra Argel 49 lo que s uponía frenar el c orsar ismo berber isco pero también una demost ración de fuerza ante el ca riz que es taban tomando los acontecimien tos que d es embocar ían en 1568 en la r ebelión de la s Alpujar ras. El debilita miento del pode r t urco tra s Lepant o, aunque t odavía alcan zara éxitos importa ntes, lo redujo básicament e a la par te or iental de su imperio lo que privó a los berber iscos de un a liado es encial, aun que eso no les impidió s egui r con sus saqueos. También sigu iero n las campa ñas de ca stigo contr a los pira tas. El 1 3 de junio de 1616 s alier on la s galera s de El Puerto de Santa María, como ha cían t odos l os vera nos, enviadas por Manuel Filiberto de Saboya: cerca de M álaga encontr ó un navío t urco, mata ndo, hundiendo el b arco y c ogiendo 40 prisioneros, entre ellos u n ren egado; en el río de Tet uán tomó otro n avío con 63 t urcos y cer ca de allí captur ó 36 ingleses , 20 pirat as y cors arios y dos turcos 5 0 . H ec hos an álogos ocurrier on en los veran os ent re 1616 y 1620 p or lo que los piratas 46 MARCH ENA GIMÉNEZ, J.M.: La vida y los hombres de las galeras de E spaña… , p. 30. 47 SANCHO MAYI o DE S OPRAN IS, H.: Historia del Puerto de Santa Ma ría … , p. 185. 48 SANCHO MAYO o DE S OPRAN IS, H.: Historia del Puerto de Santa María… , pp. 1 86-187. 49 SANCHO MAYI o DE S OPRAN IS, H.: Historia del Puerto de Santa Ma ría… , p. 187. 50 SANCHO DE SOPRANIS, H.: “ Manuel Filiberto de Saboya, Capitán General de la Mar”, Archivo Hispalense , T.6, n. 15, 1946, pp. 41-76 (73). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 57 quedaron herid os de muerte en sus nid os de Larache, Mehedia y Salé 5 1 , el 6 de octubre de 1623 con la toma de t res navíos de alto bordo que fu eron apr esados por varia s galera s en la costa de Berber ía 5 2 y los a taques se sigui eron repitiendo como el de 1666 contra la plaza de Lara che 53 . 9.1. 2. L A CO NFRONTAC IÓN A NGLOHOLA NDESA Y EL SAQUE O DE C ÁDIZ DE 1596. A la menor conflictivi dad musulmana sucedió el acoso cont inuo que ingleses y holan deses realiz aban sobre puertos de la Ba ja Anda lucía desar rollados des de l os sig los XVI y XVII hasta práct icamente la contienda de Tr afalgar 3 00 años más tarde. Este arco d e la his toria moderna se encaja en un cont exto político econó mico, profusame nte est udiado, de contin uos conflictos entre las diversas coronas eur opeas. En la segu nda mita d de siglo XVI se sucedier on los enfrent amientos d el blo que formado por la Inglaterr a de Isabel I y las Provincias Unida s cont ra el Imperio H ispánico de F elipe II. Durante la gu erra anglo -españo la (1585-1604) Francis Drake a fines de abril de 15 87 at ac ó durant e dos días a la flota española amarr ada en la ba hía apresa ndo b arcos y que mando 28 na víos 54 y aunque fr acasó en su objetiv o fun da mental, tomar y saquea r C ádiz, s í retrasó un año, con el destrozo oca sionado, la expedición d es tinada a invadir In glaterr a. Los hechos se fueron s ucedien do en res puesta a la actuación a nterior del enemigo: en 158 8 la Armada Invencible, en 1589 la cont ra armada in glesa y en 1597 un nuevo intent o por par te española de invadir In glaterr a, tras el asedio, toma y sa queo de Cádiz de junio, julio y agosto de 15 96. La flota an gloholandesa est aba forma da por 150 naves, ma ndada por Char les Howard, per fecta mente ar mada y llevando a 6.000 s oldados a la s órdenes de Robert Dever eux, II c onde de Essex. 51 SANCHO DE SOPRANIS, H.: “ Manuel Filiberto de Saboya…”, p . 73. 52 SAN PÍO ALA DREN, P. y Z AMARRÓ N MORENO, C.: Ca tál ogo de la colección de documentos de Vargas Ponce que posee el Museo Nava l, V. I, T. XIX. Consejo Sup erior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1979, do c. 56, p. 177. 53 FERNÁN DEZ D URO, C. (1895-1901) : Armada es pa ñola desde la U nión d e Castilla y Aragón , Instituto de historia y cultura naval, T. VI, Mus eo Naval, Madrid 1972, p. 448. 54 ABREU, Ped ro de : Historia de l saqueo de Cádiz por los ingl e ses en 1596 , Revista Médica, Cádiz, 186 6, p. 43. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 64 administr aba el esta nco del a guardiente, 22. 280 pesos 80 …), la poblac ión ten ía miedo pues era conscient e de la falta de defens as de la c iudad y much os car gadores de Indias se mar charon a Cádiz 8 1 . Las p érdidas eco nómicas fu eron cuant iosas: la infraest ructur a comercial que dó destruida , se confiscar on carr uajes y animales de t iro, pero lo más impacta nte par a El Puer to fue la r uina de las sa linas 82 cuyo pr oducto era desde ant iguo una de s us principa les fu entes de ingresos. Demográ ficamente también hubo una pérdida notable. La población había ido creciendo más o men os regular mente, p orque las cifra s ofrecida s por la s fuentes no s iempre tienen coherencia . En 1528-1536 h abía 1.586 vecinos; en 1588 había 1.914; en 1591 hab ía 1.069 83 ; en 1.646 había 1. 206 84 ; en 16 93 había 2.383 8 5 . El pa drón d e 1705 8 6 conta biliza 1.5 99 vecin o s, es decir unos 7.000 ha bitant es, lo que supone un desc enso de cas i 80 0 vecinos r espect o a 1693. La cau sa d e la ca ída es en primer lugar el as alto anglo-holandés de 1702 per o debieron existir otros factor es c omo el mied o a que s e repitier a u n episodi o de est e tipo , la e migrac ión a Amér ica, a lguna de las frecuentes epidemias que azot aban los puer tos de mar, una cr isis de subsist encia, la guer ra que seguía exponiend o esta c osta del s ur de Espa ña e inclu so que el censo, que fue r ealizado a la carr era, hubiera ocult ado dat os para evita r las levas 8 7 . Las act as capitula res recog en las medi das adopta das pa ra paliar los efectos de l saqueo y prevenir futuros ata ques. Inmediata mente se c omisiona a Francisco Fernando d e Reinoso, d e una familia muy destaca da de la ciudad, para que inform e a la corte de la pérdida qu e sufrieron 80 GONZ ÁLEZ BELTR ÁN, J.M.: “El asal to angloholandés de 1702 y su s repercu siones en la Bahía de Cádiz”, p. 103 . 81 SANCHO MAYI o DE S OPRAN IS, H.: Historia del Puerto de Santa Ma ría… p. 302. 82 GONZ ÁLEZ BELTR ÁN, J.M.: “El asal to angloholandés de 1702 y su s repercu siones en la Bahía de Cádiz”, p. 105 . 83 BER NAL RODRÍGUEZ, A.M., COLLANTES DE TERÁN , A., GARCÍA BAQUERO GONZÁLEZ, A.: Sevilla de los gremios a la industrialización (1978), Ayu ntamient o de Sev ill a, 200 8, p. 285. 84 Arch ivo Medinaceli, Sevilla, Secc. Cogolludo, legajo 10-20. Cifr. por LÓPEZ MARTÍNEZ, A.: “Pobl ación y actividad eco nómica en El Pu erto de Santa María du rante el Antiguo R égimen” en III Congreso de Profesores-Investigadores de “Hespérides” , Huelva, 1986, pp. 137-156 (1 39). 85 RUIZ MARTÍN, F.: “Dem ografía eclesiástica” en ALDEA VAQUERO, Q. (Dir.) Diccionario de Historia Eclesiástica de España , CSIC, Instituto Enrique Flórez , Madrid, 1972, T. II p. 728. 86 El padrón es tá adjuntado al acta capitular de 30 de julio de 1705, AHMPS M, AC, ff. 1 62 r.-163 r. 87 BECERRA FABR A, A.: “ Estu dio s ocio-profesional del v ecin d ario portu ense de 1 705 desde una perspectiva americanista”, Revista de Historia del Puerto , 2, 1 989, pp. 59-76 (63). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 65 los vecinos (18 d e octubre de 1702), se r ecepciona la Rea l Cédula que concede la exacción durant e dos años de la con tribuc ión de millones (31 de mayo de 1703), se destina el arbitr io del 2% par a la formación de cuart eles, específica mente de caballer ía, c ompra de c aballos y arma s ( 4 de junio de 1703, 9 de julio de 1703, 11 de ag osto de 1703 y 15 de o c tubr e de 1 704) y se ord ena que s e ejecut e con pront itud el padrón de vecin os par a el apronto de m ilicias (25 de julio de 1705) 8 8 . Lo que tuvier on q ue sopor tar los vecinos de la ciuda d n o solo fue la rapiña de l os a salta ntes sino las condici ones a la s q ue t uvie ron que ha cer frent e p osteriorment e: cubrir los gastos de mesone s y bod egas par a acua rtelamiento de la t ropa, alojar for zosa mente soldados y c hoques con ell os, como el ocurr ido en diciembre de 1702 ent re tripula ntes de las galera s fra ncesas y la r onda mun icipal, que acabó en s an gre 89 . Tras mucha resist encia por la disparidad que ha bía en tre las pérdidas infor madas por una s y otras autor id a des, se concedieron exenc iones fisc ales y franquicias y en 1703 la ciudad fue eximida de los gastos de man tenimiento de las tro pas y alojamien to de s oldados y oficiales, salvo l os de la compañía de caba llería del ca pitán ge nera l y exon erada de la c ons trucc ión del cua rtel par a un regimiento de caballer ía de 250 efec tivos cuyo c oste sería asumido p or la hacien da 90 . 9.1. 6. L A PÉRD IDA DE GIBRALTAR La búsqueda de una base na val para las flo tas inglesa y holandesa no había terminado con e l fraca so en 1702 an te Cá diz y el posterior saqueo de El Puert o, Rota y Puerto R eal, sino que permaneció inmersa en las campaña s militares de la guerr a de Sucesión. La mayor ía de los historia dores considera n que en 1704 la contienda , que hast a ese momento se des arrollaba en Eur opa, se t rasla da a la península sin tener en cuent a los hostigamient os y saqueos anter iores sufridos po r l as po b laciones de la Bahía. Ese mismo año de 1704 una flota angloholand esa numerosa y bien ar mada, comandad a por George R ooke y el príncipe de Hesse-Darmst adt, lo gra a poderarse de Gibr altar . Los i ngleses ten ían puest os sus ojos en la roca desde antes y la a cosaron en 1625 , 1656 y 168 4 9 1 . Los numerosos intentos de recuperar la, diplomáticos y milit ares, en ese mismo año de 17 04 y e n 172 7 y 17 79 fueron infruct uosos. La 88 BECERRA FABRA, A: “Catálogo de los acuerdos de interés americanista de la s Actas Capitulares d el Ayuntamiento de El Puerto d e S anta María en tre 1701 y 1800”, Revista de Hi storia del Puerto, 6 , 1991, pp. 81-103, números 10, 17, 18, 19, 23, 33, 34 y 40. 89 GONZ ÁLEZ BELTR ÁN, J.M.: “El asal to angloholandés de 1702 y su s repercu siones en la Bahía de Cádiz”, p.110. 90 GONZ ÁLEZ BELTR ÁN, J.M.: “El asal to angloholandés de 1702 y su s repercu siones en la Bahía de Cádiz”, p.116. 91 ANGUITA OLMEDO, C.: La cuestión d e Gibraltar: orígenes del p roblema, propuesta de r estitución (1704- 1900) , Tesis doctoral, Complutense, Madrid, 20 04, recurso electróni c o eprints.ucm.es/id/eprint/3714/ 1/T2 1484.pd f, pp. 67-68. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 66 obstina ción de Ingla terra de no ceder ba jo ningún conc epto s e entiende p orque por fin había conseguido esta r sit uada inmejora blement e para controlar el comerci o at lántico y por s i se produjeran, como a sí fue, n umerosos encuen tros bélic os con España. Por la pa z de Ut rech, en 1713, Felipe V se v io obligad o a ceder Gibraltar y Menorca, entre otras co s as. Los enfrent amientos co n I nglaterr a s iguieron en los múltipl es conflictos eur opeos y ameri canos sin que en n ingún moment o Es paña ren unciase a la devolu ción d el P eñón c omo lo demues tra la gran c antidad de documen tos referidos a Gibr altar existentes en el Ar chivo General de Simancas en los que s e ha cen mapa s y diseños para l ogra r este fin: “Estado de la plaz a de Gibralt ar y proyecto por el que se inut iliza a los ingles es el puert o”(1724), “Diseñ o de unas bater ías flot antes pa r a u n ataque a Gibralt ar”(1782), “I dea extravagan te para tomar la plaz a de Gibralt ar”(1782) 9 2 … Las guerra s y las pa ces habían conseguido situar al má s pertinaz de los en emigos de la corona española a un paso de la bahía de Cádiz c uyas aguas y po bla ciones supier on de la eficacia y, en esta posición, de la rapidez d e sus at aques. El Puerto de Sant a María fue muy consciente de l peligro en que se encontrab a por lo que el 16 de n oviembre de 1 704 suplica n al rey que con la má s Profund a humild ad se d igne a Exceptuar a Estos vez inos de Concurrir a otra Parte que no sea a e sta Ciudad en d onde son ta n presisos por ser co mo son estas costas las am enazada s y verda deram ente son El Antemural de las Andaluzías 93 . Per o la propaga nda oficial no habl aba en el mismo tono por que en las exequias c elebra das en El Puer to en 1746 por Felipe V el ora dor dec ía vo sotros y yo hem os visto una nume rosa Esquad ra en la Bahía d e Cádiz que estando a el anc la, e ra el to do de la seguridad de nues tras Flota s. C onducía los ca udales de l os Espa ñoles d esde las A méric as, y les dab a seguridad c on una Arm ada eq uipada y una B ahía puesta 94 . 9.1. 7. E L PUERTO CIUDAD DE R EALENG O Otra circunstancia, esta vez no mi litar sino político-admi nistr ativa, iba a i nfluir en la ci udad que hacía ya 361 años que est aba bajo la juris dicción señ orial pasa ndo a ser de rea lengo por el Real Decr eto de Inc orporaci ón de 31 de mayo de 1729. Entr e las cau sas que pu do tener es ta decisión real es la de que el absolutismo borbónic o no a rmonizaba con una estructura 92 Archivo General d e Si m ancas (AGS), Mapas, Planos y Dibujos ( MPD), 36, 022; MPD, 20, 082; MPD, 05, 215. 93 Arch ivo Histórico Municipal de El Puerto de Santa María (AHMPSM), Actas Capitulares, 30 de julio de 1705, ff. 162 r. - 163 r. 94 CABRERA, Fray M iguel: Oración fúnebre que en las solemn íssimas exequias celebradas por la m ui noble nación francesa en el Convento de la victoria de la ciuda d y Gran Puerto de Santa María el día 3 d e septiembre de est e año de 1756 a la í nclita memo ria de l Re i de España el Señor Don Phel ipe V el animoso (que en santa gloria haya) . El P uerto de San ta María, 1756, impres a por D. Roque Gómez, p. 33. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 67 medieval en la que pobla ciones y ter ritorios d ependiera n jurisdiccional mente de una ca sa nobiliaria . Per o junto a est a c ausa gen eral hay unas necesidades r elacionadas con l a política de de fensa y el desa rrollo de la marina r eal 95 . Los e pisodios de la Gu erra de Suces ión, el saqueo de El Puer to, R ota y Puert o Real en 170 2 y la c onquis ta de G ibralt ar dos añ os después , pusieron de manifiesto la neces idad de refor zar est as c ostas y de c rear una ar mada permanent e que ademá s pr otegiese el m ercado a merica no. E l centr o del c ontrol del monopolio de Indias va basculan do ca da vez más haci a la Bahía de Cádiz, cuy os interes es, básica mente comerciales, se impusieron a los de Sevilla. Cá diz n ecesitaba un cinturón de seguridad porque su indef ensión ha bía sa lido a r elucir en el sa queo d e 1596 aunque posteriorment e hubier a pod ido r esistir otros asalt os. Para ello era neces ario a nular el dom inio señorial, el del duque de Arcos sobre la Isla de L eón y el de Medina celi sobre El Puerto, que había dem ostrado su in eficac ia a nte los a taques. Era i mpensa ble q ue una po blación en la que tenía su sede la Armada del Mar Oc éano desde 1645, que par ticipaba a ctivamen te en la Carr era de Indias, est uviera a merced de una casa nobiliar ia. La idea de r etirar el régimen de señor ío a El Puert o no era improvisa da pues había h abido otr os momentos en los q ue par ecía algo nec esario. A fines del si glo XV M osén Dieg o de Chirin o, militar, escrit or y político, y Pedro de Padilla elabora ron un memor ial dando raz ones par a recha zar el gobier no de la ca sa de Medinaceli defendi endo que la ciu dad pasa ra a ser de realengo. Un siglo después, otro memorial, dirigido a l rey, de T omás de Angulo en umera las ventaja s q u e p odría generar el paso a realeng o 96 . Tras el saqueo de Cádiz de 1587 s e planteó aban donarla … y se pa se el tra to al P uerto de Sa nta Ma ría tománd olo Su M agestad p ara sí y dando re compe nsa a su du eño 97 . Los duques de M edinac eli h abían est ado var ias veces e n tra tos con la c orona para a bandonar el señ orío de El Puer to porque tenía n gr andes pr oblemas ec onómic os, con flictos de jurisdicción con los capitan es generales de las Galer as Reales y de la Armada del Mar Océano, mala r elación, quiz ás por s u absent ismo y pres ión rec audatoria , con los vecin os y fu erte oposición de la oligar quía ur bana que consider aba su gobier no r estrict ivo par a el comer cio. En 1544 la Ejecutoria a peti ción de los fieles de las renta s de El P ue rto de Santa M aría contra Andrés Rodríguez de Burgo s, recep tor del ducado de Med inaceli, tod os vecino s d e El Puerto, el cual en nombre del duqu e de Medinace li y del marqués de Cogolludo, les hab ía re querido que le diesen cuenta co n pago de lo prod ucido por la aduana desde el prime ro de enero de 95 GONZÁLEZ BELTR ÁN, J.M.: “De señorío a realengo. Reflexiones sobre la incorporación d e El P uerto de Santa María a la corona (1729)” , Revista de Histo r ia de El Puerto, 32, 2004, p p. 11-25 (13). 96 GARCÍA AYOSO, J.: “Poder y confl icto en un señorío at lá ntico c astellan o: el pleito del cond ado de El Puerto de Sa nta María en los ini cios de l a Edad Moderna”, Historia, Instituciones, Docum entos, 45, 20 18, pp. 29-59 ( 33-46). 97 ABR EU, Pedro de: Historia del saqueo de Cádiz por los ingleses en 1596 , p. 23. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 68 ese año 9 8 dejaba c laro el int ento de los vecin os de la ciudad de defenders e de la a videz recau datoria de los M edinaceli. En el siglo XVI una ser ie de ellos pusieron un pleito a la casa ducal, donde quedaron f ijados l os derec hos y las renta s señ oriales, con el objetivo de in iciar un proceso n egociador del que sali ó en 1628 un pac to o c oncordia 99 . Bas ándose en su s derechos, algunos a ntiguos y otros más r ecientes, los duques eran lo s beneficiari os de tod o lo que podía s er susceptib le de ser a lquilado y prop orciona r una r enta: sobre las salina s cuyo producto vendían los arren dadores, s obre dehesa s, m ont es y pastos, de los que los vecinos demandant es decía n que era n c omunales, s obre el t ráfico de na víos, pilot aje, pa saje, acas tillaje y ancla je, el almoja rifazgo, la alcab ala del vino, d e los pescad os, la ca rn icería, la cosecha, venta de b arcos, escla vos, viñas, pa nadería s, hornos y brea, aba stecimiento de carn e, sal por men udo, corr etaje de las trans acciones comerciales, cam bio de moneda … 100 . Todo es te contr ol del pode r ec onómico a lejaba a los comerc iantes f oráneos que prefería n acudir a otros sitios con menos ca rgas e impe dimentos para ejercer su trabajo. Pero donde más se dejaba sentir su poder era en el gobier no y cont rol de la ciudad nombra ndo al síndico personero, con lo que su misión de defender los abus os de la ad ministra ción ducal era imposible, e imponien do que el recept or señoria l estuviera en el consejo con voz y voto, por l o cua l éste fa llaba siempr e a favor del señ or, con la a propiación de la s es criba nías, con el arr iendo del oficio de a lmot acén y nombra ndo las justicias de la villa. El pleit o conc luyó rec onocien do t odos los derechos y gr avámenes que ha sta el momento estab a per cibiendo el con de, inclus o que la s t ierras que los vecin os defendían que eran comunales ter minaran reconociéndose co mo señ oria les. El Puerto obt uvo la franquez a de alcaba la sobr e los ga nad os, que n o hub iera ninguna imposic ión s obre los pro duct os de la s heredades expl otadas por los vecinos, así co mo sobr e la venta del vino y el a ceite procedent es de dichas heredades. To dos es tuvieron satis fechos, muy especialment e l os grandes cosecheros de vin o y aceite que formar on el núcleo má s importan te de la oposici ón al señor en base al dañ o que le hacía n s us medidas recauda torias a l comercio 10 1 . Ahor a se inicia un nuevo rumb o de El Puerto p orque la sen tencia reforzó económica y socialmente a este grupo de cosecheros- mercaderes . Aunque pasa ron todavía 10 0 años más de dominio no biliar io, las motivaciones p olíticas y económicas, que termina ron con el señ orío de la casa d e M edinaceli, 98 PORRAS ARBOLEDAS, P.A.: “Ejecutorias in teresantes de la Real Ch ancillería de Granada (1532- 1557)”, Cua dernos de Hist oria del Derecho , Universidad Com plutense, 25, 2018, pp. 3 19- 375 (337). 99 SALAS ALMELA, L.: “El Puerto de Santa María en la primera mi tad del siglo XVI. Un conflicto antiseñorial en clave atlán tica” en BOR RERO FERNÁNDEZ, M.; CARRASCO PÉREZ, J.; PEINADO SANTAELLA, R. (coord . ), Agentes de los sistema s fiscales en Andalucía y los reinos hispánicos (Siglos XII I-XVII). Un modelo comparativo, Instituto de Estudios fiscales, Madrid, 2 014, pp. 291-316 (293-294). 100 GARCÍA AYOSO, J.: “Pode r y confli c to en un señorío atlántico castellano…”, pp . 33-46. 101 GARCÍA AYOSO, J.: “Pode r y confli c to en un señorío atlántico castellano…” p. 53. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 69 siguieron gener ando desa cuer dos y deseos c omentad os en voz alt a. En el a cta ca pitular de 21 de jun io de 1712, se recoge el desagra do real por las vo ces que se habían di fundido por la po s ible incorporac ión d e la ciudad a la corona. La a nulación del señorío supuso que la corona se quedaba con la ciudad y s us impu estos, aunque compen só es ta expropiaci ón con una indemniz ación. N icolás Ferná ndez de Córdoba y de la Cerda, décimo duque de Me dinaceli y el últ imo señ or de El Pu ert o, con servó el pala cio y buena par te de sus bienes, perdió sus derechos jurisdicciona les y con ell os sus ben eficios ec onómicos , pero se le compensó con propie dades efectivas. En el acta capitular de 11 d e junio de 1729, c on la fa milia rea l en la ciudad , se rec oge la to ma de p osesión de la carn icería mayor y de la pa nadería y se ordena que un oficial de ca ntero pique el esc udo de piedra d e los Medina celi que estaba esculpido en esas ca sas y ponga en su lugar el de l rey. La s felici tac iones de las ciudades de la z ona, Se villa (3 de juni o de 17 2 9), Jerez (22), Rota (22), Me din a Sidonia (2 6 ), Puerto Real (27), Sanlúcar (1 de julio) y Cádiz (11 de agosto ) fueron llegan do desde l os primer os moment os. Pero la ciuda d n o esta ba suficientemente satisfecha y en el cabildo de l 9 de a gosto de 172 9 se fa culta a Miguel Velasco Rosales para que hiciera lo convenient e para conseg uir que se diese por nula la escrit ura de tr ansacc ión con el duque en 1728, en la que éste ha bía salido muy favor ecido. Casi medio s iglo después, en e l cabil do de 7 de dic iembre d e 1774, J osé Viañ a pone un recur so sobre el ba rco del pasaje propio del duque que tenía privilegio para que s e cargase lo que se dirigía a Cádiz a p referencia de los de más y par a que se quitas e el derecho y rent a del pasaje d e los frut os de El Puerto a C ádiz en el barco del du que. 9.2. L A C ONFO RMACIÓN DE LA CIU DAD COMO CEN TRO MI LITAR NAVA L La ocupa ción en 1264 de la alquería anda lusí de Al-Qa na tir y su con versión en Santa Mar ía del Puerto, c uya menc ión se h ace por primer a vez en la Estoria d e Espan na o Primera Crónica General 102 , es la continuación natur al de las conquist as ca stellano-leonesa s de Fer nando III pero también la ba se neces aria para pr oseguirlas por el norte de África desar rollan do la idea de cruzada de Alf onso X el Sabio que como ta l n unca se llevó a efecto 103 . Par a proteger la ciudad creó la orden militar d e Sa nta Ma ría de España que fue el escudo de toda l a zona 10 4 . A 102 GONZÁLEZ J IMÉNEZ, M.: “Una nob le Çi bdad e bona. Fundación y p oblamient o de El Gran Puerto de Santa María”, Alcanate. Revista de E studios Alfonsíes , 1, 1998- 1999, pp. 19-28 (20). 103 GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M.: “ Una n o ble Çibdad e bona…”, p. 23. 104 El recinto amurallado de época tardomedieval queda descrit o en el PLANO 2.1 del Apéndice E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 70 esta orden qu ería el rey encomen dar la con quista de Marr uecos que, l uego, a ban donada la idea de contin uar la cru zada, se resolvió en una p olítica at lántica y nort eafricana e n la que El Puerto ejercía u n papel imp ortan te como enc lave marít imo y portu ario. Disuelta la orden, la ciudad se conv ierte en conc ejo a utónomo y obtiene e n 1281 la carta puebla con la que se intent a est imular l a r epoblación. P or la insegur idad de la zona Sancho IV conc edió al almiran te genovés Micer Benedetto Zaca rías el señ orío de la villa a ca mbio de la vigila ncia del estrecho y de la z ona de costa entre el Guada lquivir y el Guada lete que, por co mpras y en laces matr imoniales, terminar ía reca yendo en la cas a de Medi naceli que l o mant uvo hasta 172 9. 9.2. 1. LO S PR IMEROS M OMENTO S. Desde sus orígenes la villa surge con vo luntad de se r u n puert o m ilitar donde había mar inos, una flota rec lutada en los puer tos ga llegos y ast urianos per o también co mercia ntes y guerrer os 105 . Desde ella se protegía la z ona rec ién conquista da repelien do los at aque s africa nos de los que el más importa nte fue e l de l os be nimerines p ero tambi én era la c abeza de puente desde donde par tir pa ra las a guas y tierras norteafrica nas a c onseguir beneficios económicos en la s zona s de pesca atlántica s, realizan do ra zias en aldea s en busc a de esclavos… En el río Gua dalet e amar raba n los ba rcos para pertr echars e y carga r sa l, indispensable par a la cons ervac ión del pescad o. Jun to a é l sur ge un núc leo de poblaci ón pequeña, pobre, pues casi no tenía tierr a aprovechable, e insegura porque, pese al peligro en que se h allaba, nu nca se fo rtificó con venientemen te. La zona era muy in estable porque a los ata ques y ra zias de los cr istia nos respondieron con la misma moneda los musulmanes, especialmente l os pirat as berber iscos. A fines del s iglo XV desd e El Puert o, que segu ía siend o una ciudad pequeña en e xtensión y habita ntes, salían ba rcos c on fines m u y dist intos. Los económicos habían ampliado s us expectat ivas an teriores diri giéndose a Guinea p or oro y escla vos a unque mant uviera n los saqueos y la toma de esclavos en las alteas litora les del norte de África y p or sup uesto los viajes a las pes querías de su costa occ idental; l os militar es, de los que son difíciles de deslindar los de pira tería, se dir igieron a la c onquista de la s islas Ca narias en 1478 10 6 . 9.2. 2. L A IMPLIC ACIÓN AMERIC ANA. Todas es tas expediciones, milita res o comerc iales, dier on unos con ocimient os y un a pr áctica de na vegación atlán tica que atrajo a pers onajes que tendrían un papel primordial en el descubrimient o de América . A fines del si glo XV es vecino d e El Puerto Juan de la Cosa, Planimétrico de elaboración prop ia. Con independe ncia d el controvertido asunto d e su p ermeabilidad, la población tenía en dicha époc a una definición clara de su perímetro que segregaba el burgo del alfoz. 105 GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M.: “ Una n o ble Çibdad e bona…”, p. 24. 106 IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.: El puerto de Santa M aría , Diputación de Cádiz, Cádiz, 1985, pp . 44-45. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 71 maestre de hacer c artas y dueño y pilo to de la Santa Ma ría , donde es tá datado e l más insigne docum ento de la historia cartográfica d e España 107 . Llegado Colón a la ciudad en busca d e apoyo y fin anciación de la ca sa de M edinaceli para su p royec to, contacta con el cá ntabro que contribu ye al primer viaje co n la nao San ta Ma ría. La pre para ción del segun do viaje, que sali ó de Cá diz el 25 d e s eptiem bre de 14 93, la hiz o C oló n desd e El Puert o c on par ticipación portuense en hombres, aprovisionam iento y apresto de navíos. L os descu brimient os d e Colón alenta ron los llamados Viajes Andaluces de los que dos de ellos salier on de El Puer to: en el primero, de 149 9, pa rticiparon Al onso de Ojeda , Jua n de la C osa y Améric o Vesp uccio y su logro má s import ante fue la del primer mapa de Améri ca de 150 0; el se gundo, d e 1501, fue organiz ado por Rodrigo de Bas tidas, con Juan de la Cosa y Va sco Núñez de B alboa 1 08 . El trá fico est ablecido ent re las nu evas t ierras y Españ a, conoci do como la Ca rrera de Indias , durant e los siglos XVI, XVII y XVIII, siglos de gloria, con s us a ngustias y sus beneficio s, fuer on los que mar cara n más profu ndamente la ciudad, d otándola de una i dentidad as ociada a ella. El si glo X VI se in icia en El Pu erto de S anta Ma ría con los m ejor es v i entos posibles. Aunque era una ciuda d pequeña, su poblac ión, en los años de 152 3 a 1536 casi triplica ba la de Cádiz, en 1588 y 1591 casi la doblaba y en toda la zona solo la sup eraba Jerez 109 . Su posición est rat égi ca dentro de la Ba ja An dalucía y pr áctica mente en la inters ección entr e el Atlá ntico y M editer ráneo la hacía n idónea para el contr ol de la geoest rategia nortea fricana , especialmente en la vigilancia de la pira tería, a sí como puerto en la Ca rrera de Indias. Esta condición de puert o de la flota de India s era com pa tible t anto con la C asa d e Contratación aún en Sev illa como con el posterior movimient o del comercio indiano hacia la Bah ía de Cádiz, en la que se cons olidan fundamenta lmente dos p uert os, el de Santa Mar í a y el de Cádiz que alberga rá la Ca sa de Contra tación y a en el siglo XVII I. 9.2. 3. C ONCE NTRACIÓN DE BARCO S Y A LTOS CAR GOS. Poco después de 154 0, al convertirse El Puert o en el lugar de invernada par a las galeras de España, allí coincid irían con embarc aciones par ticulares dedicadas a la pesca , al co mercio o al lucr ativo corso y, má s rarament e con la Ar mada del Ma r Océa no. Todo ell o i nició una tra nsformación pues la toda vía pequeña ciuda d tuvo qu e asumir la llegada de un co ntingent e de m arinos, solda dos y t od os a quellos que, d e una manera u o t ra, dependían de las naves, lo que generó un aumento de la a ctividad económ ica, aunque oca sionar a no pocos pr oblemas. En El Puert o estuvo la s ede de la Capita nía Gener al del Mar y era c onsiderado como cent ro 107 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia del Puerto de S a nta M aría , pp. 89-91 y 95. 108 BECERRA FABRA, A., CAR DO SO ALCÁNTARA, T.: “América: u n n u evo rumbo p ara l a historia de E l Puerto”, Revista de Historia del Puerto, 9, 1992 , pp. 35-50 (36-38). 109 BERNAL RODR ÍGUEZ, A.M., COLLANTES DE TERÁN, A., GARCÍA BAQUERO, A. (1978): Sevilla de los gremios a la industrialización , p. 24. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 72 de la ac tividad naval del I mperio Hispánic o d erivánd ose gran des vent ajas en e l a specto defensivo y económico 110 por lo que all í concu rrieron persona jes de gra n imp ortanc ia como Juan Andrea Doria y Juan de Austria en el siglo XVI, Ma nuel Filiberto de Sa boya dura nte el primer ter cio del XVII y otros much os nav egantes de gra n relevancia que lo hicieron en r azón de su c argo como Pedr o de Toledo, V marqués de Villafr anca y II duque de Ferna ndina , capitán general de la s galeras de Nápoles, el mar qués de Sant a Cru z o el conde de Elda 111 y , ya en el siglo X VIII , Blas d e Lezo q ue ma ntuvo una fuer te relación con la ciu dad un a vez nombrado comandant e gen eral de los ga leones, r esponsabl e de la se guridad de l comercio tra nsatlántico, organiz ador de la esc uadra que es coltó a l a última ar mada de I ndias e n 1737 11 2 . Desde 1736 vivió en un a cas a de la ca lle Larga 70 hasta febrero de 1737, per o su muj er, Josefa Pacheco Bur gos, una criolla perua na, y s us seis hijos sig uieron vi viendo en esa casa , conocida como la de la Gobern adora, has ta 1743 1 13 . 9.2. 4. M ANU EL FILIBER TO DE S ABOYA. Toda esta sucesión y, a vec es acumulación, de a ltos car gos m ilitares en El Puerto conllevaron una ser ie de problemas que a veces desbordaron las posibilidad es de la ciudad. Muy ilustra tivos de ell os fueron l os s uscitados p or la pres encia del pr íncipe Ma nuel Fi liberto de Saboya, Gran Prior de San Ju an en Ca stilla y León, citado ya c omo ca pitán general de la Mar el 1 de en ero de 1612 114 . Las pr errogat ivas de este nom bra miento coar taba n las del ca pitá n general del mar Océan o y de la s cost as de An dalucía , que deten taba el duque de M edina Sidonia, y las del ca pitán genera l de las galeras de Es paña que estaban al ma ndo de Pedro de Toledo , V mar qués de V illafran ca, por lo que ambo s protesta ron sin que ello sir viera de mucho pues el prínci pe de Saboy a, t omó posesión d e su ca rgo el 4 de diciembre de 1612 115 . 110 SANCHO DE SOPRANIS, H.: “Manuel Filiberto de Saboya, Cap itá n General d e la Mar. Tras su hu ell a y sus recuerdos e n El Pu erto de Santa María”, Archivo Hispalense , T. 6, n. 15, 1946 , p. 41. 111 SANCHO DE SOPRANIS, H.: “Manuel Filiberto de Saboya, Capitán Genera l de la Mar”, T. 6, n. 15, p. 44. 112 17 59. “R eal Instrucc ión al teniente general D . B las d e Le zo p ara el viaje de galeones”. FERNÁNDE Z DURO, C.: Armada española d esde la Unión de Castill a y Arag ón , T. VI, p. 480. 113 h ttps://www.diariodecadiz.es/elpuerto/Pue rto-almirant e -Blas-Lezo_0_189 281748.html. (Consultado en abril 2022) 114 SÁNCHEZ R UIZ, M.: “Fili berto de Saboya tradu ctor de Phili p pe de Commynes (1621-1627)” Sp ir itu s Vivificat. Actas del Congreso Internacional J óvenes Investigadores Siglo de Oro , ( J150, 2 015). Eds. IRACEBURU JIMÉNEZ, M. y M ATA INDURAIN, C. Pamplona, Biblioteca Aúrea Digital del Gri so 36, p p. 137-147 ( 140). 115 SÁNCHEZ RUIZ, M.: “ Filib e rto de Saboya traductor de Philippe de Commynes ( 1621-1627)”, p. 140. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 73 Los docu mentos muestr an que p ocos días despu és, e l 12 de dici embre, ya est á firma ndo nombramient os, licencias y cuant o t enía que ver con l a marina desde ese añ o ha sta 1620: hast a el 10 de agosto de 1619 desde El Puert o 11 6 y, en otr as ocasiones fuera de é l donde lo llevaron sus ocupacion es o as piraciones 1 17 . Manuel Filiber to de Saboya , ret rato óleo sobre lienzo de Sir Anthony V an Dyck de 1624, Dulwic h Pictu re Gallery 118 . Pese al s olapamiento de co mpetencias n o se muest ra an imosidad alguna pues en a lgunos de los document os firmad os por el príncipe s e dice que ést e responde a la r ecomendación del marqués de Santa Cr uz, a la saz ón c apitán gener al de la s galera s de Es paña, qu e t ambién firma esa s mismas par tidas administr ativas en u n principio a lterná ndose con Manuel Filiber to 116 SAN PÍO ALADRÉN, P. y ZAMARRÓN MORENO, C.: Catálogo de la colección de docum entos de Vargas Ponce que posee el Museo Naval, d ocs. 12, 13, 15, 16, 17, 21, 22, 24 , 27, 29. 117 SAN PÍO ALADRÉN, P. y ZAMARRÓN MORENO, C.: Catálogo de la colección de docum entos de Vargas Ponce… , docs. 19 (27-VII I-1614) Mesina; 26 (4-IX-1,617) Gibraltar; 29, 30, 3 4, 35, 36 , 37, 39 y 40 Madrid, Cartagena, Civita Vecch ia y Turín (31-III-1620). 118 https://www .dulwich picturegallery.org.uk/explore- the-collection/151-200/emmanuel-philibert-of-savoy- prince-of- onegli a/ E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 80 taber nas 148 , antec edentes claros de los est ableci mientos de los “chicucos”. El c ontingente de vasco-na varr os, men os imp orta nte nu méricamente, lo fue, sin embargo, porque desta caron desde época tempr ana por sus ac tividades militar es, adminis trativas y comerciales ocupa ndo un l ugar important e en la sociedad de El Puerto. Eran segundones de familias hi dalgas o em pobrec idas que desde el pri mer mo mento vieron la s p osibilidades de medrar que la ciudad ofrecía, se asenta ron aquí creando una autén tica dinast ía familiar. Quizás el ca so más significa tivo fuera el del ca ballero guipuzcoano Diego Vélez de Idiáque z que fue alcaide de la fortaleza , juez d e alz ada y gober nador de l a ciuda d, títulos otorgados e l 5 de julio de 16 18 por Ana de T oledo, con desa de Medinac eli 14 9 , hombre cult o, como de muest ra su interés por un poema en eu squera del siglo XV 150 , presidir ía los cabildos co mo gober nador y capitá n de ella en los a ños 20 del siglo XVII 151 . Su fa milia continu ó en puest os de mucha relevancia como Fran cisco de Idiáquez y, y a en el sigl o XVIII, Thomás Ximénez de Idiáquez, gobernador y capitán genera l de las Costa s de Andaluc ía. 9.2. 7. O LIGARQUÍ AS La atención de los h istoriado res se ha centrado en e l grupo de grandes merc aderes que fuer on surgiendo de la n ada, en riqueciénd ose c on el trá fico a mericano y a spirando a a scender socialmente. De entre ellos destaca el clan formado por las familias Araníbar , Vizarrón, Eguiarr eta y Valdivieso, la s tres pr imeras de proced encia vasco-navar ra. Dado que l a mayoría de estos mercaderes pr ocedían del n orte de España, le s fue fácil c onseguir una eje cutoria de hidalguía ema nada generalment e de la chan cillería de V alladolid, aunque también hubo alguna de la de Gra nada, como la probada po r Ant onio de Vicuñ a y Goenaga para sí y para sus hijos, vecinos de El Puert o, en 17 75, o c omo la c onseguida p or Gaspa r Aguad o de la Cr uz , hijo de Roque Aguado, en 17 84, c on el fin de que la ciudad les reconocier a los derec hos a los q ue su condición de hidalgos les da ba lugar 15 2 . Era el escalón má s bajo d e la nobleza pero posi bilitaba acceder a una orden militar, Santiago, Calat rava o Alcántar a. M uchos de el los lo cons iguie ron como d emuest ra el que, en las fachada s de las casa s, exis tan todavía much os escud os de caba llero. El siguiente pa so era 148 IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.: Una ciudad mer cantil en el siglo XVIII. El Puerto de Santa María (19 91) , Universidad de Sevilla, edición digital, 2017, p. 13 0. 149 ÁLVAR EZ DE TOLEDO Y PINE DA, G.: “Un vasco afi ncado en El Puerto d e Santa María en el siglo XVII: Don Francisco de Id iáquez”, Ta v ira, revista de Ciencias de Educación , 14, 1997, p p. 93-104. 150 O TAZU, A.: “El Cantar de Breta ña. U n poem a inédito d e fine s d el siglo XV en lengua vasca”, Fonte s linguae vascorum: Studia et documenta , año 7º, 19, 1975 , pp. 43- 70. 151 AHMPSM, AC, 8 de mayo de 1620 y 21 de agosto de 1621. 152 Euskalnet.net/Laviana/gen_bascas/vicu na_concepto.htm (consulta do en marzo de 2022). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 81 conseguir un título de noblez a posibilitado p or la op inión de los ilus trados y por la pra gmática de Ca rlos III en 1782 de q ue no er a un deshon or par a los n obles e jercer el co mercio y la industr ia, siempre que fuera a l p or mayor y no inter viniera n con sus manos. L os m ercaderes obtuvieron con sus tráfico s americanos el d inero suficiente para conseguir completar la ascens ión, compra ndo el título a un noble co mo méto do más fá cil. Un ejemp lo es el de Agust ín Ramírez de Ortuñ o, poder oso mercader que en 174 1 t iene un cont rato con el rey que le concede el mo n opoli o d e expor tación de fr utos 153 , que en 1742 adquiere el reconoci miento de hidalguía 154 aunque en El P uer to no se le recibe c omo tal hast a 1750, segur amente e n razón de la ene mistad crea da por el m onopolio al qu e aspira ba y cont ra el que la ciuda d reacc ionó, que en es e mism o a ño adq uiere la c ondición de c aball ero de la or den de Ca latra va y que en 1751 c ompr a al conde-du que de Ben avente el mar quesa do de Villarreal y el señ orío de Purullena 155 . U na car rera meteórica culminada en d iez año s gra cias a la necesida d que el rey tenía de s us ser vicios y dinero. Otr a forma d e cons eguir un título n obiliar io er a por concesión real pues con frecuencia el monarca necesitó de empr éstitos de los c omerc iantes y de sus naves para llevar a A méric a milit ares y per trechos. Igna cio J osé M iranda y Gómez, hijo segundo del marqués de P remio R eal, que se enri quec ió, entr e ot ras cosa s, c on l a trata de esclavos, en 1743 fue caba llero de Cala trava y en 1750 Ferna ndo VI le otorgó el título de conde de Villamira nda, que tamp oco le salió grat is pues fue dado por bene ficiar a l c onvento de Nuestra Señora de At ocha 156 . Era el diner o el que fac ilitaba lo s t ítulos y el c omerci o ult rama rin o el que lo pr oporcionab a. El núm ero d e n obles que t enía n su domicilio en El Puer t o, fueran vecin os o no, fue muy a lto, especialmente en el s igl o X VIII, de tal manera que s u d e nsidad era mayor que en la c orte si s e relaciona con el número d e habit antes . Apart e de los citados, el mar qués de Villarr eal y Purullena, que tenía su r esid encia en la ca lle Cruces 92 y el conde de Vi llamirand a que vivía en la plaz a d el Polvorista 2, es tán Lorenzo Fer rari Porro, conde de Cumbre Herm osa, con su palacio en la esquina de la s calles Aurora y Va ldés y ado sado a él, el de Gillermo Tirry, mar qués de la Cañada; Domingo Ló pez de Ca rvajal y N ovoa, ma rqués de Atala ya Ber meja co n su casa 153 BECERRA FABR A, A.: “ Catál o go de los acue rdos de interés…”, Revista de h istoria del Pue rto, 7, n. 192 (16-VIII-179 1). 154 GARCÍA PAZOS, M.: “La casa-palacio de Agustín Ortuño Ram írez, Marqués de Villarreal y Purullen a en El Puerto de Santa María”, Revista de historia del Puerto, 3, 1 989, pp. 37-72 (46-47). 155 GARCÍA PAZOS, M.: “La c asa-palacio de Agustí n Ortuño Ramí rez, Marqués de V ill arreal y Puru llen a…” p. 40. 156 https://d be.rah.es/biografi as/13 3556/domingo-de-miranda-y-villanueva (Consu ltado en abril 2022) E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 82 en la ca lle Sant o Doming o 3 1 157 ; Antoni o Aguad o y Delga do, c onde d e M ontelirios 158 ,que dice ser vecin o de El Puerto y s egura mente vi ve en la C asa Agua do de la pla za de El Pol vorista; José de Vila y Valdés, marqués de los Álam os del Guadalete, cuyos su cesores v ivi eron en la calle Doct or Mu ñoz Seca 18; Car los de An gulo y Ram írez de Arel lano, marqués de An gulo, que apar ece relacionado en 173 3 c on la casa de las Cuat ro Esquinas, l lamada también La Car raca; Luís Pér ez de Valenz uela y Ma rrufo, marqués de C ampo Rea l, o s us descend ien tes que tuvieron una casa en la ca lle San Bar tolomé; Fran cisco Javier Ruiz del Arco y Soldevilla, marqués de Arco Hermoso, que vi vía en la ca lle Dura ngo 7 o Juan J osé Vélez de Guevara, conde de Guevar a y vizcon de de San Joa quín, que en 176 5 fun dó la Rea l Fá brica de la Concepci ón en la ca lle Cha nca junt o a su s c asas en c alles Lar ga, Chanca y Diego Niño. Al número de nobles se suma ban el de caballeros de distint as órdenes militares y el d e hidalgos que, c omo esta mento privil egiado, esta ban exentos d e cont ribuir econ ómicamen te. De los 1.599 v e cinos que a parece n en el pa drón de 170 5, 9 2 son caba lleros o hidalg os, un número parecido al de l os c lérigos, 80, y al de los im pedidos , 9 9, y desde lueg o may or que el de los mariner os 159 . Consta ntemente en las actas capitula res aparecen pet iciones de “hida lgos notorios” , algunos de los c uales s on don Anton io Pacheco, doña I sabel vi uda de d on Fer nando o doñ a Luisa de Carva jal, viuda de don Benito de Cevallos, para que se l es devuel va la imposici ón d e la car ne a lo que t iene que acc eder el ca bildo previa aceptac ión de su ejec utoria de hi dalguía 160 . Esa era una de las ca rgas q ue ten ía que s oporta r la ciu dad con u nos vecinos empob recidos 161 , que pasa por momen tos de escasez de tr igo p or lo qu e en 1607 es nec esar io comisionar a dos d el egados para que lo compren fuera 16 2 , en 172 0 se pone precio a la fanega de tr igo para que su sub ida n o a lteras e al de la libr a de pa n 163 y en 1724 de nuevo se prohíbe la ext racción de grano de la c iudad y se permite imp ortar lo libreme nte 1 64 . Y no solo era c arest ía lo que 157 IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.: Una ciudad mercantil en el siglo XVIII , p. 128 . 158 ANES FERN ÁNDEZ, L.: “Co mercio con América y títulos de nobleza: Cádiz en e l si glo XVIII ”, Cuadernos dieciochistas, 2, 2001, pp. 19-149 (117-118). 159 AHMPSM, AC, 30 de julio de 1705, ff. 1 63 v.-164 r. 160 AHMPSM, AC, 4 de julio de 1607, f. 11 v.; 21 de febrero de 1615, f. 251 v.; 1 de m ayo de 1620, f. 42 3 v.; 21 de agosto de 1 721, f. 439 r. 161 AHMPSM, AC, 30 de julio de 1705, ff. 16 2 r.- 163 r. (163 r.). 162 AHMPSM, AC, 4 de julio de 1607, f. 11 r. 163 AHMPSM, AC, 8 de mayo de 1620, ff. 423 r.-423 v. (423 r). 164 AHMPSM, AC, 1 de septiembre d e 1724, ff.91 r.- 93 v. (93 v.). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 83 afecta ba a lo s productos básicos de la ciudad, er a también hambre por lo qu e en el ca bildo de 8 de mayo de 1 620 se dice que se les dé pan a los p obres los mart es, j ueves y s ába dos 165 . La falta de lluvias o el exceso de ellas gen eraron époc as de escasez, com o la de 1734, que fue genera l, de la que el mer cader de El Puerto de Sa nt a María José Miguel Ber nal 1 66 , c om o observador de pr imera línea , dijo: Gran falta de trigo y ve nían de Osuna, Mor ón, Écija…lo s arrieros a c argar aquí trigo y ce bada de la ma r… y no sub ió el pan má s de 18 c uartos 16 7 . El tr ig o y otros product os imp ortados, llegad os por mar , s alvaron del hambre a la poblaci ón y a las zonas c ercana s consiguiendo por s u abundanc ia que s e mant uviera el preci o del pa n. 9.2. 8. LO S EXTR ANJER OS También l os ext ranjer os son un número crecido en E l Puerto. Apar ecen desde los pr imeros momentos, s iendo el más ilu str e de el los el almiran te genovés Micer Benedetto Zacarías, señor de la c iudad. Atr aídos por e l comer cio in diano fuer on cr eciendo a lo lar go de los s iglos. En el XVI debía n ser p ocos a juzga r por los que aparec en e n los document os, Corniel es Garz ón, flamenco, cuyo n ombre se enc uentra en 15 61 16 8 , o Rem ón Martín, el polvorist a, fr ancés, que le dio n ombre a la plaz a, per o en el XVII su número va aument ando al ritm o que lo hacen los beneficios d el tr áfico indiano, Enrique Be lt, a lemán, qu e en 1683 v ive en la calle Nev ería 169 , Franc isco Van daren, holandés , qu e en 16 86 sufrió el e mbargo de s u mercan cía 17 0 , Guillermo 165 AHMPSM, AC, 8 de mayo de 1620, ff. 423 r.-423 v. (423 v). 166 José Miguel Bernal nació en E l Puerto de San ta María el 2 de j ulio de 1699 p erteneciente a una nobl e familia vi nculada a América, origen d e su fort una, pertenecía a la Cofradía del Santísimo S acr amento. En 1734 vive en la casa fami liar de la calle Cielos e n compañía de su h ermano Antoni o , soltero com o él. En esa m isma calle tenía otra c asa donde vivía el francés Jean Batelin ( IGLESIAS RODR ÍGU EZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. I mágenes de España y América en el siglo XVIII , Ayu ntamien to de El Puerto de Santa Marí a, 2004, pp. 32-34 y 45. Era, además, propietario de una asesoría que tenía alquilada a Agustín Ramírez de Ortuño ( G AR CÍA PAZOS, M.: “La casa-palacio de Agustín Ortuño R amírez, Marqués de Villarreal y Purullena en El Pu erto de Santa Marí a” , p. 43.) 167 IGLES I AS RO DRÍGUEZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. Imágenes de España y América en e l siglo XVIII , p. 177. 168 RUIZ GIL, J.A., LÓPEZ AMADOR, J.J. y PÉREZ PÉREZ, E .: “A rqueología histórica de los siglos XV y XVI en El Puerto de Santa María”, p . 41. 169 LÓPEZ AMADOR, J.J. y RUIZ GI L, J.A.: La ci udad de El P uerto d e Santa M aría a través de la arqu eología , Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, 2003, p . 227. 170 LÓ PEZ AMADOR, J.J. Y RUIZ GIL, J.A.: El Almirante Valdi vieso, su palacio y El Puerto de Sa nta María en el siglo XVII , Ayuntamiento de El Puerto de Sant a M aría, 1992, p . 44. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 84 Mel, fla menco, que en 168 9 v en de un os solar es a Juan de Vizar rón 17 1 , Jua n Baut ista O n eto, de origen genovés, im portador de caca o de Venez uela en 1694, y fa miliar de Juan Jerónimo Oneto, merc ader y a rtillero del cast illo de Santa C atalina o Juan C lander que en 1696 const ruye una ca sa en la ca lle Auror a que vende al ma rqués de Cumbr e Herm osa 17 2 . En el cens o de 1705 apa recen 113 extran jeros 173 y m edio siglo d espués , en el cata stro de Ensenada, ya son 186. De ell os 94 t ienen co mo profes ión casi exclusiv a el sector comercial. Los extran jeros ocupan sectores punt eros d e la economía por tuense como r eflejan s us ingr esos que suponen el 1 8% de l tot al del de la p oblac ión cuan do ello s no s on más que el 2% 1 74 . Ese po r cent aje está perfecta mente en línea con el de los benefic ios obtenidos en general con el tráfico de u ltrama r en el que el 90 % se lo lleva ban los extran jeros siendo únicamente el 10 pa ra el comercio español. En la segu nda mita d del s iglo XVII y en el X VIII era n los ext ranjer os los que a bastec ían de pro ductos manu factura dos a nuest ras colonias y los que se guían, por tan to, lle vándose la part e del león del com ercio colonial 1 75 . Pero no t odos l os extranjer os era n ricos mer caderes pues algun os a bastecía n loc almente la ciudad. La mayor part e de las 5 0 ó 60 t aberna s que había en El Puer to eran de fra nceses, genoveses y otros extran jeros y for asteros que obtenían gran provecho de ellas lo que generaba envidi as y hasta una cierta xenofobia pues se decía que se llevaban ese diner o a su pa ís sin dejar nada en la ciudad 176 . Es evidente que en 1729 los vec inos ya se habían pe rcat ado de lo que los hist oria dores del siglo X X pr oclam aron: que la mayoría de las gana ncias sa lían de la ciuda d. Para el siglo XVIII uno de cada 10 habita ntes era extranjero predo minando los fra nces es que eran un ter cio del tota l, seguidos por los ita lianos, e specialment e gen oveses, ir landeses, ingleses, flamencos y h olandeses 17 7 . Fuer on grupos cer rados, tuvieron su s propios c ónsules y en oca siones practic aron la endogam ia, a unque algun os casa ron con mujer es españolas, 171 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia de El Puerto de Santa María , p. 311, nota 5. 172 LÓPEZ AMADOR, J.J. Y RUIZ GIL, J.A.: El Almirante Valdivieso, su palacio y El Puerto de Santa María , p. 45. 173 54 franceses, 20 flame ncos, 16 ita l ianos, 14 irlandeses, 6 p ortugueses y 3 alemanes. LÓPE Z MARTÍNEZ, A.L.: “Población y actividad económica en El Puerto de Santa María du rante el Antiguo Régimen”, p. 153. 174 LÓPEZ MARTÍNEZ, A.L.: “Población y activi dad económica en El Puerto de San ta María du rante el Antiguo Régimen”, p. 154. 175 GARCÍA BAQUERO GON ZÁLEZ, A.: “El come rcio colonial en la ép oca de Felipe V: el reformismo continuista”, Felip e V y su t iempo, Congreso Internacional I nsti t ución Fernando el Cat ó lico, SERRAN O, E. (editor), Diputación de Z aragoza, 2004, pp. 75-102 (101). 176 AHMPSM, AC, 31 de enero de 1729, f. 47 recto. 177 IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.: Una ciudad mercantil en el siglo XVIII, pp . 138-146. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 85 dado que pr áctica mente toda la inmigrac ión era masc ulina . Dedicad os fun dament alment e al comercio, con especial interés puesto en e l de ultramar, algunos escalaron los puest os económicos y s ociales más a ltos, llegaron, compa rtiendo el espacio con la oligar quía naciona l, a obtener inclus o t ítulos nobiliar ios como Guillermo Tir ry, mar qués de la Caña da, que v ive en la c alle Aur ora, a partic ipar act ivamente en el concejo, como el caso de Th omas W inthuyss en que en 1770 fue e legido dip utado del común 17 8 y vive en la ca lle Larga 9, y ser propietarios de los barcos de ma yor tonelaje propio s para ir a las Indias. Su número, sus naciona lidades fueron fluctuan do a lo largo de los siglos y los nombres cambian do, especial mente en el s iglo XVIII , pero, a demás de l os apell idos cita dos hast a aquí, son conoci dos por su per manencia e intera cción con El Puerto los de O’Neale que vive en l a c alle Sant o Domingo 3, R yan, en la calle Lar ga 5, o Voss en la ca lle Pedro Muñ oz Seca 42. La oligarquía u rbana , forma da por gra ndes comercian tes, nobles y ext ranjer os, t rasladar on part e de sus efectivos a ca mpos menos arries gados q ue el t ráfico americano invirtiendo en inmuebles o pro piedades agrícolas, preferentement e vi ñedos y o li vares, aunque algunos pasar on a l prést amo y a l os seguros marítimos como Juan de V izarr ón. Este es el f enómeno que le dio vida a El Puerto principalment e activo durant e la segunda mitad del siglo XVII y la primera del XVII I. 9.2. 9. L A EST ANCIA RE AL En es te mo mento de ver dadero espl endor de la ciudad se dan las est ancias de F elipe V y la familia al complet o dentr o del periodo de casi 5 años, c onoci do como el Lust ro R eal, en que la cort e radicó en Sevilla. L a visit a a Cádiz, la Isla de León y El Puert o ha sid o tra tada por la historiogra fía c omo una excursión festiva para a liviar el decaído ánimo del monarc a per o sus actividades, disfra zadas de diversión , y la fecha en q ue ést as se llevan a ca bo inducen a pensar má s bien en un a expedición de recon ocimient o del ter reno y las circun stancias del momento. Efect ivamente C ádiz florecía con la acogid a de la flota de In dias y la Casa de Contra tación y el resultado era digno de ser inspec cion ado de cerc a. Por otr a par te, la Isla de León y El Puerto eran toda vía c iudades d e rea lengo, c ircunst ancia poco favora ble por la proximidad qu e t enían con el centr o neu rálgico del comer cio ult ramar ino por lo que en ese mismo moment o pasa ron ambas a ser de rea lengo. Desde el instan te en que s e conoce en El Puerto que los reyes van a visitarlo, e l cabild o empieza a preocupar se por las c osas necesa rias que había que hacer pa ra recibi rlos pero también por cómo se iban a pagar con los cortos caudales de propios y arbitrios que oy h an quedad o 179 . La ciudad , donde residían much os c omercian te y nobles r icos, era pobre, de ahí 178 GONZ ÁLEZ BELTRÁN, J.: “La re forma m unicipal de 1766. Su ap licación en El Pue rto de Sa n ta María”, Revista de Historia de El Puerto, 1, 1988, pp. 55-77 (76). 179 AHMPSM, AC, 31 de enero de 1729, f. 46 vuelto (v.). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 86 que en multit ud de ac tas ca pitulares a parezcan manifesta ciones de la esca sez de presupuest o. En est e c aso concret amente solicita al rey la conces ión de dos arbit rios para Perfeccio nar e l ad ereso de ca minos, quar teles, calles y to do lo de más que se nesesi tare y fuera conveniente a su mayor obs equio y seleb ridad de su venida p ues de otro mo do no será capas en el miserab le estado en que la ciudad se hall a de pode r cumplir con las obligacio nes tan naturales y d evidas a s u supr emo m onarca 18 0 . Los prepar ativos cont inuaron previ endo la ma nutenció n del gran número de forast eros que podrían lle gar, apa rte de la real familia y su comiti va, pa ra que no fa ltase na da de pa nadería, recova, c arne, pescado e incluso pa ja y cebada para lo s tir os de l os numer osos c arrua jes que se espera ban 181 . Estan do toda la rea l famil ia en la Isla de León con la inten ción de pasar a Cádiz , la ciudad decidió ir a besar las manos a Sus M agesta des como s e h izo en 1624 c on Felipe IV 182 circuns tancia que, aun que no lo recojan la s a ctas capitula res, dio la oport unidad a lo s gr andes mercader es de El Puerto pa ra solicitar , una vez más, que se ter minase con el señorío de los Medinaceli. Uno de ell os, si n nin gún género de duda s, fue J uan de Vizarrón Araníbar que en 1705 había sido nombrad o por Felipe V miembr o de la Junta del Rest ablecimiento del Comercio y cuya rela ción cont inuaría en adelante. De la Isla de León pa só la comiti va a Cádiz donde t ambién se había n tomad o to do tip o de medidas, hasta las decorativas como las r ecogidas en el decret o del ca pitá n gene ral de las galera s, del 3 de ma rzo de 17 29, ordena ndo las obras de adorn o que se habían de hacer en ellas para las visitas de Sus Mages tades 1 83 . Allí contempl aron los reyes la entra da de la flota de In dias en la que el g enera l Ma nuel López Pintado t raía a cargo 30. 000.000 de pesos; d os navíos de 70 cañones con str uidos en Guar nizo; el la nz amiento al a gua de ot ro del mismo porte, nombra do Hérc ules, el primer o que s e fabr icaba en el ast illero de Punta les y la llegada a su pres encia de gale otas ber beriscas , apresada s casi a la misma b oca de la bah ía. Una ca rta del marqués de la Pa z comunicó al cabildo de la ciuda d de que el rey y su comitiva iban a pas ar por El Puerto a la vuelta de Cádiz y que no quería que se hiciera n gastos extra ordinarios ni fiest as desacostumbr adas por ser cuaresma porque ta mpoco necesita ba el rey tales ostentaciones 184 . La ciudad r ogó a l marqués de la Paz , le avisar a s i iban a venir por 180 AHMPSM, AC, 31 de enero de 1729, f. 48 r. 181 AHMPSM, AC, 10 de febrero de 1729, f. 49 r. 182 AHMPSM, AC, 26 de febrero de 1729, ff. 52 r. y v. 183 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 6 , p. 478. 184 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia de El Puerto de Santa María , p. 334. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 87 tierr a o por mar 185 . Mientr as ta nto los pr eparat iv os para el recibimient o co ntinuar on atr ibuyendo los alojamientos de la familia real y de s u c omitiva. Lo más adecua do era n las espléndidas casa s que c asi cerra ban ya la pla za del Pol vorista en donde cabía n to dos sus mie mbros. Los reyes , pa ra los que en prin cipio se pensó en la casa Reinoso Mendoza, donde vivía el capitá n genera l Tomás de Idiáqu ez, se a lojaron en la ca sa de Juan de Vizarr ón, rico c argador de In dias y caba llero de Alcánt ara; los príncipes de Asturias, el futur o Ferna ndo VI y Bár bara de Braganza, en la ca sa Reinoso Mendoza , junto a la de Antoni o de San ta Cruz; los infantes, los que lueg o sería n Carlos III y Felipe , gr an d uque de Tosca na, en la s de Ma nuel Ángel, post eriormente ree dificadas por Imblusqueta 186 . Esta distr ibución y algunos n ombres de las c asas es tán ligeramente alter ados de la que a porta en sus memorias el merca der José Miguel Ber nal, obser vador de primera fila, que llega inclus o a hablar de las comidas de la fa milia real: los príncipes de Asturia s se a lojaron en las ca sas de Alonso Ord óñez de R omana e inmediata s, el infant e Carlos en las d e Antonio de Santa C ruz y Felipe en las de Man uel Ángel 187 . Para recib ir a la comitiva rea l se decidió medir la calle Larga por tramos desde la entrada de la Victoria ha sta las esquinas de Belén y allí p or otras calles has ta la Plaza del Polvorista señala ndo un tra mo a cada gr emio para que lo a dorna sen e hiciera n arcos t riunfales en ellas y encar gando su direcci ón a Fra ncisco Borreg o, artífice y pintor 188 . La t arde del 2 de abr il ll egaron los r eyes a El Pu erto por t ierra pues los t emporales desaconseja ban el trasla do por mar que hu biera sido más corto. La ciudad salió a recibir los al puen te de San Pedro donde l a comit iva em b arcó en u na f alúa siguiendo el Gua dalete hasta llegar al emba rcader o que t erminaba en la c alle Viza rrón, al costa do de la casa 189 . La falúa en la que avanz aron por el río tenía el puent e a dornado de r icas y vistosa s alfombra s y t oda la part e de la mar con col gaduras y los ba rcos c on ba ndera s y ga llardetes 1 90 . Rec orrier on el escaso trecho que l es se par aba d e la plaz a del Pol vorist a, y a la caída del s ol va rias o r questas 185 AHMPSM, AC, 27 de marzo d e 1729, f. 69 bis v. 186 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia de El Puerto de Santa María , p. 334. 187 IGLES I AS RO DRÍGUEZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. Imágenes de España y América en e l siglo XVIII , p. 135. 188 GARCÍA PEÑA, C.: “La fiesta barroca en El Pue rto de Santa María. La primera visit a de Felipe V a E l Puerto”, Revista de Historia de E l Puerto , 5, 1990, pp. 31-36 (34). 189 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia de El Puerto de Santa María , p. 335. 190 GARCÍA PEÑA, C.: “La fiesta barroca en El Pue rto de Santa María. La primera visit a de Felipe V a E l Puerto”, p. 35. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 88 situada s en los ba lcones o frecieron u n concier to 191 . También hubo másca ras y fuegos de art ificio cuyo autor fue P edro Gar són 1 92 . A las cinco de la tar de del día 3 salieron los reyes de El Puerto por la ca lle del P ozuelo en dirección a San lúcar siendo huésped es d e los duqu es de Medina Sidonia y disfru tando part idas de ca za en el coto de Doñan a donde estuvier on hast a el día 10 en que volvi eron a Sevilla a ver la Semana Santa. El 6 de j unio ya esta ba la fa milia real de vuelta en El Pu erto y a llí se estuvier on hast a el 24 de septiembre en d onde r adicó la corte dura nte t odo ese tiempo . Ent raron a las doce de la noch e, el rey en s u carr oza y la r eina en silla de manos pues est aba enc inta de cua tro meses, por la calle del Pozuelo que estaba toda iluminada y c olgada. Los alojami entos hub o que varia rlos algo para acoger a los dos infa ntes más pequeños, María Teresa Antonia Rafaela, futura delfina de Fr ancia y Luís Ant onio Ja ime, fut uro conde de Ch inchón, de t res y dos años respect ivamente, qu e n o es tuvier on en la vi sita anter ior de la fami lia r eal; s e inst alar on en las casa s de Manuel Ángel por lo qu e el infante Ca rlos, de t rece a ños, se aposentó en la casa de Diego Palacios (debe s er el almirante Palacios, aunque ést e se llamaba Gas par, o quizás s e trate de un hijo suy o), que e sta ba in mediata a la de los príncipes, y Felipe , de nueve, en la de Antonio de Santa Cruz, junto a la Ca sa de las Cadenas . Todas ella s se comunica ban y, en palabr as del mercader José Miguel Bernal, para que lograsen estar unid as a la de los reyes quitaron una reja a la de Santa Cruz y a brieron puerta a la de lo s reyes … y de una a otra parte se hizo d e m adera un corre dor cubierto muy f uerte y cu rioso, con cu yas d iligencias qued aron todas las casas re ales uni das 19 3 . Se ha su puesto que este pasa dizo pas aba vola ndo p o r encima de la calle Aurora 194 . Los casi cuatro meses que la familia real permaneció en la ciudad estuvieron llenos de eventos: la procesión del Corpus fue desviada par a pasar por debajo del balcón del alojamie nto de l os reyes, visita a l os dos m onas terios fran ciscanos a ga nar el jubileo de la Por ciúncula, gra n Octa va costeada por cada uno de los miembr os de la familia r eal a Nuestra Señora de los Milagros en la q ue en un o de l os días la c apilla mus ic al y los ca ntores, especia lment e los “cast rati”, admira ron a toda la concurren cia 195 . Muy es pecial fue la celebra ción por haber sido 191 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia de El Puerto de Santa María , p. 335. 192 GARCÍA PEÑA, C.: “La fiesta barroca en El Pue rto de Santa María. La primera visit a de Felipe V a E l Puerto”, p. 35. 193 IGLES I AS RO DRÍGUEZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. Imágenes de España y América en e l siglo XVIII , p. 136. 194 HERMIDA SUÁREZ, F.J. “D. T omás de Idiáquez benefactor del Puerto de Santa Mar ía”, Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del Pa ís , T. 42, n. 1-2, 1986, p p. 229-236 (232). 195 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia de El Puerto de Santa María , p. 335-336. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 89 nombrado Luis, h ijo de Lu is X V, delfín de Fran cia. Hubo ca cerías, pa rtidas de pesca y múltiples fiestas con el extremo luj o de una sociedad que rivaliza ba en casas , muebles, tapices, plata labra da, vestidos, joyas, criados, esclav os, caball os…y, p or encima d e todo, dinero. La actividad que má s interés suscitó en t oda la fa milia r eal fue la expedic ión al fuerte de Sant a Cata lina donde reyes, prínci pes e infant es vieron s alir la Flota de In dias 19 6 compuesta por 11 7 buques mer cant es y tres de guer ra. Los reyes volvieron a El Pue rto dura nte unos días del otoño de 1 730 19 7 en los que en tretuvo l a reina s u impaciencia vien do los navíos, en tre ellos c inco de línea y d os fraga tas fa bricadas en Cant abria y uno de los prim eros en Tlacotalpan , Nueva España . Botó a l agua en el Punt al una fraga ta const ruida en 24 h oras, a larde suficiente par a acr editar los progresos de l n aciente astiller o 198 . Mient ras, el rey entr etenía su oc io caz ando y pe scan do, aunqu e no era e l ún ico que disfruta ba de estas a ctividades. La causa de que los r eyes aba ndonara n El Puer to el día 11 de octubre fue que esta lló en Cádiz u na epidemia de fiebr e amarilla de gra n virulencia. Para combatirla s e t rasladó a la ciuda d, i mpulsado por Giu seppe Cer vi, médico real y pres idente de la Reg ia S ociedad de Medicina de Se villa, el mé dico sevillano Dieg o Ga viria y L eón qu e la erra dicó en tres meses 199 . El cansa ncio de la ciudad, y hast a de Jerez que al ojaba el grueso de la tropa, l os p roblemas surgidos, las di ficult ades por la gran masa de gentes que a compañaba a la familia real llegaron a crear un cierto aire crítico. El servicio compuesto por más de 1.200 persona s, las tropas y más gente que s eguía a la comiti va podían ser un as 8.000 persona s 2 00 . Con t oda la inquietud, preocupación y t raba jo que supuso para El Puer to las t res est ancias de la fa milia r eal en él , cuando se marchar on no dejar on rast ro alguno de qu e la ciuda d hubier a sido cent ro duran te ese t iempo del i mperio espa ñol, salv o la cédula rea l de l 6 de mayo de 17 29 dando fa cultad a Juan de Viz arrón y Ara níbar para que pusiera caden as en la puerta de s u cas a 2 01 . Bast ant e tiempo despu és de la estan cia de los reyes t odavía q ueda ban en ella sus huellas. E n el cabild o 196 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia de El Puerto de Santa María, p. 335. 197 Del 23 de sep tiembre al 11 de o ctubre. 198 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 6 , p. 196. 199 MARCHENA HIDALGO, R. y S UÁREZ MARCHENA, C.: “El méd ico sev ill ano don Diego Gavir ia y León , el manuscrito Esféfano y la defen sa d e la ciencia de l o s árabes españoles”, Archivo Hispalens e , T. CII, n. 309-311, pp . 185-202 (189). 200 MÁRQ UEZ REDONDO, A.G.: Sevilla, “Ciudad y Corte” ( 1729-1733) , Ayuntamiento de Sevill a, 1994, p. 143. 201 BECERR A FABR A, A.: “Catálogo d e los acu erdos de interés…” Revista de His toria del Puert o , 7, n. 153 (7-IX-1736) . E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 96 petición d e Al onso Car doso de que, en c onfor midad c on su a siento, vaya n la s galer as a proveerse al Puerto de Santa M aría” 22 6 . Por lo co mún, en el docu ment o queda fijado el tipo de aport ación que va a hacer el asen tista con lo cua l se pueden est ablec er las ca tegorías más frecuentes . • Proveedores n avales que a porta ban ma teriales diversos des tinados a la c onstr ucción, repar ación y mant enimiento de l os bar cos: en 1661 “A siento con Francis co Fiest o, factor de las galer as de Es paña, par a proveerlas de b ast imentos por tiem po de 5 años” 227 ; en 16 81 "Asient o a D. Simón Ruiz Pesoa para la Pr ovisión de bas timentos para la armada del mar Océano por tres añ os" 22 8 ; en 168 7 "Asi ento con D. Francisco Monserr at y Vives, marqués de Ta marit, p ara la provi sión de bastimentos y pert rechos de la escua dra de ga leras de la es cuadra de Nápoles por tres años" 2 29 ; en 1741 "Asiento de jarcias para los depar tamentos de Cádiz y Ca rta gena, celebrado con D. Jaime Pl anells, apoderado de D. Ignacio y D. Juan Box ó por término de 10 añ os" 230 ; en el mis mo año “Asient o pa ra la pro visión de mader as, arbola duras, ta blonería y betunes para la armada, hecho p or d oce años con D. Jaime Planells” 231 ; en 1744 “Asiento par a la provisión de d oce añ os de ar boladur a, ta blonería y betunes con D . Carlos La sarte 232 ; en 1767 “Asient o hecho con D. Pe dro Luesma de Pasa ña y Compañía pa ra entrega r en cinco años de 15 a 17.000 codos cúbic os de ma dera d e roble…para la cons trucción y c arena s de navíos de 60 o 70 cañones y de fra gatas de 30 a 40” 233 ; en el mismo año “Asiento con D. Jeróni mo de Retort illo par a proveer a los tres departa mentos de Marin a de los her rajes que n ecesiten pa ra cons trucción y 226 AGS, EST, leg. 3591, 55. 227 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 5 , p. 422. 228 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 5 , p. 431. 229 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 5 , p. 433. 230 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 6 , p. 483. 231 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 6 , p. 483. 232 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 6 , p. 484. 233 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 416. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 97 caren a” 234 ; en 1771 "Asient o de herra je y clavaz ón hecho por cinco años c on D. Domingo de Alzube " 23 5 ; en el mismo año “Arboladur a y tablonería para los tres departa mentos hec ho con D . Felipe C hone por seis añ os” 236 ; en 177 8 "Asien to de arboladur a y tablonería del Norte hecho c on D. C arlos M . Ma rrací y Compañía por tres años" 237 . •Proveedores militares . Cubrían sustancialment e la necesidad armamentíst ica de estos buques, inicial mente en menor medida la de las galeras, pero el des arrollo a lo largo del siglo X VII y XVIII de na ves con propulsión a v ela sin la necesida d de r emo permitieron incorp orar una enorme cantidad de piezas de diverso tipo de ar tillería que obligaron a la fabricac ión y gestión n o sólo de la ar tillería propia, sin o esp ecialment e de su munic ión de balas y pólvora . • Proveedores de víveres con las mismas ca racter ísticas de suminis tros a gran esca la para flota s, t erritorios…En 1730 "Asiento para la provis ión de víveres hech o por D. Miguel Ar izcum p or cinco a ños" que se repitió exacta ment e igual en 1735 2 38 ; en 1744 ”Asiento de pr ovisión de v ív eres para la Ar mada con el marqués de It urbieta por c inco años”, repetido en 1753 y 1757 239 ; en 1765 “Asi ento d e víveres con D. Jerón imo Retort illo por cinco añ os” y con esas mismas cond iciones en 1772 con D. Luis d e Quiñones 240 ; en 1777 "Asient o hech o por D. Nicolás Ambrosio de Garro, par a la provisión de víveres a la Re al Ar mada por s iete años" 2 41 ; en 1786 el ben eficiario del 234 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 416. 235 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 418. 236 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 419. 237 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 420. 238 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arm ada Española desde la Unión de los reinos de Castilla y Aragón , T. 6, pp. 478 y 480. 239 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arm ada Española desde la Unión de los reinos de Castilla y Aragón , T. 6, pp. 484, 487 y 488 . 240 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 425. 241 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 425. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 98 asient o es el Banco Naci ona l de San Carlos p or siete a ños 2 42 . • Proveedores gen eralista s. La mayor pa rte de l os pro veedores de dicha f lota desarr ollaban su ac tividad en la ta ngencia a estos otros us os y en la mayor parte d e los casos exigía de i mport antes espacios de al macenamient o y est abulación en el caso de t ener qu e e mbarca r gan ado vivo. Un o de ellos fue Jua n Baut ista Luy ardo y Bermeo, pr oveedor gen eral de galer as, ca sado c on M aría, hija del regid or, fiel ejecutor, capitá n, cab allero de Sa ntiago y gober nador de El Puer to de Sant a Ma ría entre 1689 y 1692 243 . • Proveedores de aguas, activ idad esencial en el ca mpo naval para la travesía. Durante los siglos XVI y XVII el aprovi sionamiento de aguas a la flota fue un element o logíst ico con cier ta precariedad en tanto n o existía un ca udal continuo en un punto fijo de la margen riber eña del puert o 244 . Obra s ya post eriores del s iglo XVIII at endieron dicha demanda de una forma clara y decid ida aport ando agua a las naves ( en su may oría a estas alturas naos y ga leon es y no galer as) hasta un punto ya vadeado, aguas a bajo, del arr oyo de Zanga rrian a, hito en la inst alación h idráulica de la ciudad de en orm e relevancia al facilitar de manera simultánea la instala ción de un sistema de fuen tes a lo lar go de t oda la ciuda d y especialmente por la zona nueva crec iente de Campo de Guía. En los planos de d istribuc ión de a guas d e Cidu eña (o Sidueña) de 1730 y lo s tra zados en adelante s e obs ervan dich os puntos. Más c oncreta mente, en el plano d e conformaci ón de l a ribera 2 45 se do c ument a uno de lo s mon umentos más insignes del patr imonio portuen se, la llamada Fuente de Galer as s i bien ya en aquella época la insta lación s olía at ender cie r tamente a naves de todo t ipo salv o a galeras cuyo lugar de inverna da se había tras ladado mucho a ntes en 166 8 a Ca rtagena. Los asient os de los gra ndes proveedores de la ar mada s e co mplementan con n oticia s sobre aportes realiz ados por vecinos o comercia ntes, generalment e rec ogidos en l as acta s capitula res, como el de M arcos Antonio de An dueza sobre el pago de 1.4 30 reales y siete maravedís de vellón de las camas y utensilios que dio a dos par tidas de los batallones de Marina des de primeros de abril de 1750 has ta fin de mar zo de 17 5 1 246 242 FERNÁNDEZ DURO, C.: Arma da E spañola desde la Unión de los r einos de Castilla y Aragón , T. 7 , p. 426. 243 LÓPEZ AMADOR, J.J. Y RUIZ GIL, J.A.: El Almirante Valdivieso, su palacio y El Puerto de Santa María , p. 34. 244 Salvo el empleo de pozos puntuales que extraía n agua del ac uífero. 245 AGS, MPD, 16, 028 246 AHMPSM, AC, 30 de octubre de 1755, ff. 140 r.-143r. (143 r.) E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 99 9.4. LAS O BRAS DE F ORTIFIC ACIÓN DE CÁDI Z A F INALES DEL SIGLO XVI Y SU AFECCI ÓN A EL PUERTO DE SANTA MA RÍA Conocido y relativamente bien document ado es e l estado en el que q uedó la ciudad de Cá diz tra s la ocupación de Howar d dur ante 50 días de 1596, en el que se descr iben innumer ables edificios quemados, otros con se veros da ños por art illería y sobre tod o una cla se p olítica con serias dudas de la ca pacidad de defen sa de la ciuda d, hecho que se ha bía tra sladado a la población gen eral si b ien c on un alto gra do de r esignaci ón y poca capacida d de r evuelta . En este momento de finales del s iglo XVI, las diversa s obras que obligaba n a la corona a acometer tenía un doble orden: a quellas que debían r econstru ir todos los edi ficios e instala ciones dañada s por el tiempo en el que los in gleses asediaron , atacaron y ocupa ron la ciudad má s aquellas que tenían por objeto reconsi derar un nuev o sistema de def ensa de la u rbe en un nuevo cont exto tecnológico de n aves con much a más ar tillería en comparación con la propia de la obsolet a arma da de galer as. Para es te segundo gru po de obras , el in geniero milit ar C ristóbal de Rojas es uno de los encomenda dos para rea lizar dicha s labor es de c onstrucc ión de nue vas fortificacio nes en la propia ciu dad, así como otr as bat erías defensivas en litor al de la ba hía gadita na. Es decir, los tra bajos debían tener una ex ten sión no limitada a la pr opia ciudad, sin o inc luso a o tros puntos aunque la exp osición y vuln erabilidad de la ciuda d de Cá diz eran las mayores. Ta l es a sí, que durant e var ios años se trabajó y valoró la posibilidad d e a bandonar la ciudad y trasladar t oda su población y a ctividad comer cial al Puert o de Sa nta Mar ía. Era un escenario complejo per o que, sin emba rgo, podría tener recor rido toda vez qu e s u coste podría ser menor que la reconst rucción si bien fina lmente se to mó esta opc ión. En esta s d isquisiciones a parece la propuesta , necesaria y lógic a en el plano de ret aguar dia militar na val, par a reforz ar el sistema de atar azana s y careneros de la ciuda d de l estuario del Guadalete. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 100 CAPÍTULO 4. EL PUERTO DE S AN TA MA R ÍA 10. FORMACI ÓN Y CON FORMACIÓN URBANA El Puer to de Sa nta M aría es una población ubica da en un o de l os bra zos del de lta del r ío Guadalete, justo en el cur so fluvial prin cipal de l mism o, según s e ha conformad o en ép oca histórica . Indudable mente e s una de las poblaciones de la Bahía de Cádiz de mayor relevancia y con may or tra scendencia histórica no sólo en la escala andaluz a sino inclus o en la american a dada su vincu lación d esde el principi o con el c omercio indiano. Desde s u génesis , el proce so d e as entamient o, cr ecimient o y concen tración del nú cleo de El Puerto de Sant a Ma ría h a tenido un fact or de c onforma ción fundamen tal. Est e fact or es s u condición riber eña, orig inalmente d oble, consi derando no sól o la margen der echa del Guadalete sino ta mbién el cañ o o ar royo de la Zanga r riana, el cual r ealizaba funciones de drenaje de la es corr entía natur al de las lader as inmediata s. Este fac tor es t ambién exist encial y expl ica la conf orma ción de es te asentamiento en el terr itorio del delta del río Gua dalete. Ciertament e la ne cesidad de cruce y em bar que del río conllevó una c oncentr ación de la act ividad ec onómica a l obligar a todas las relac iones del terr itorio a s eleccionar un punto por el q u e s e podía cruzar el río con seguridad. Ese punt o er a E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 101 la inter sección de estos dos elementos hidráulicos a nteriorment e citados. La con dición riber eña obligó a los primer os pobla dores a estab lecer ya un b orde ur bano muy cara cterístico y di ferente al res to de l os l ímites terr estres de la ci udad. Este borde r ibereñ o es el element o de contact o y relación de la pobla ción con e l río. Este borde estaba materializa do, d esde el origen hist órico del asent amiento, en una cerca o muro de defensa c uya raz ón prin cipal debi ó ser la protecc ión, especial mente la hidrá ulica. Por tant o, ya desde época s ca si prot ohistórica los as entam ientos necesit aron una defe nsa para avenidas import antes del rí o Guadalete que se agudiza ba en los momentos de coincidencia con la plea mar. A extra muros y en el frent e fluvial se d esarr olló toda la ac tividad portua ria propia de la ciudad, estab leciéndose en dich o mar gen todo tipo de resba laderos, e mbarca deros o m uelles que conecta ban con el inter ior de la ciuda d y a su vez con el resto del ter ritorio cerca no. 10.1 .1. PR OCES OS DE TRANSFOR MACIÓ N URBA NA Y FORM AS DE CR ECIM IE NTO Algunos a utores refieren ciert a c onfusión en la identifica ción directa ent re estru ctura de ciuda d y su estr uctura viar ia, com o si s e t rata ra de un mismo c oncept o 24 7 . Es d ecir, como s i la conformaci ón viaria deter minar a la ordenac ión estr uctural del t ejido de la ciudad , a lgo que, sin ser una verdad completa , sí es ciert o que t iene un enor me peso en la definición ur ba na. Esto debe decirs e en tendiendo el sistema viar io de una forma a mplia dent ro del grupo de infraes truct uras gener ales necesarias en la ciuda d por l o que ha de incluir no sólo a viales d e circula ción pública (estr ucturas de movilida d) sino hacer se extensivo incluso a otros element os de cará cter linea l de transpor te (estruc turas de trasvase energét ico). En efecto, la dinámica urban a tiene una fuerte dependen cia funciona l de este t ipo de r edes, siendo los flujos los elementos determinan tes de las actividades desarr olladas en la ciudad. Y desde lu ego s on los ele ment os más t angibles y reconocid os de to do lo c onstr uido de las ciudades, probable mente ta mbién de t odo lo no cons truido, como los vacíos. De hecho, el planeamient o den ominado práctico ha tra bajado históric amente sobre las redes de transport e y muy espec ialmente en a quellas con fuerte car ácter público, ha ciéndose in cluso aún más patent e en la planifica ción ter ritoria l. Sin du da, los a utores na ciona les que en mayor med ida h an est udiado la f orma del c rec imiento urban o han sid o los arquite ctos Ignacio de Solà-i-Moral es (Escu ela de Ba rcelona) , Fernando de Terán (Escuela de Ma drid) y Antoni o Barrionuev o Ferr er (Escuela de Se villa). El tercer o de ellos estu dia deter minadas formas de crec imiento en la c iudad de Sevilla en su p ublicación 247 BAR RIONUEVO F ERRER, A., Sevilla: las formas de crecimiento y construcción de la ciudad , S e rvici o de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Sevil l a, 2005, p. 25. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 102 Sevilla: l as formas de c recimiento y construcció n de la ciudad 2 48 . R ealiza un primer inventa rio de los creci mientos con su s r espectivos aná lisis forma les para posteriorment e tipificarlos y clasifica rlos. Este ejercici o de i dentificación de l os tip os de cr ecimient o es p erfe ctament e aplicable por extr apolaci ón a l cas o de la ciudad del Guadalet e por la s sigu ientes razones concomita ntes: • La condición de ciudad port uaria fluvial, hecho que caracteriz a tipos de crecimient o lineales y plega dos en el sentido de l cur so. Ello se manifi esta clar amente no sól o en la primer a línea pa ralela de t ejido vincula do a la ac tividad por tuar ia, sino en las que queda n má s en se gundo plano, siempre pa ralelas a l flujo de agua. En es te sentido son notables las actuales calles Virgen de l os Mila gros, Misericordia o A urora . • Su cerc anía y por ta nto ubicación en un context o terr itorial y sociop olítico común, hech o r elevant e es pecialment e tr as la expansi ón ca stellana del sig lo XII I y consecuent e repart imiento de la ciuda d del Gua dalete. • Ciertos condici onantes d erivados del c omerci o in diano, s i b ien est a concomita ncia n o es simult ánea en el tie mpo, s ino que s e da de f orma c onsecut iva tra s el traslado de la Ca sa de Cont rat ación a la Ba hía de Cádiz. • Son a mbas ciu dades-pu ent e, es decir , s u natur aleza funda cional está condiciona da por la n ecesida d de la pobla ción de cr uza r el río, en este cas o el Guadalete. Precisa mente el establecimiento de este cruce es el primer act o de fundati o de cualquier ciuda d que conc entra sus servicios en un punto de la orilla y a que todos los flujos han de circula r por dicho punto. Resulta d ifícil, a pr iori, c ompr ender y en tender el urbanismo p ortuense sin que pr eviament e se haya n a nalizado el desa rrollo y crecimient o de ciu dades similar es como J erez y Sevilla 249 ya que es tán circ unscrit as en un cont exto t erritor ial y político simila r de la Ba ja An dalucía , ademá s de c ompartir su c ondición de pu erto fluvial. El estudio de las for mas de cr ecimie nto de la ciudad es relevante po r su correla ción con el desa rrollo de las funciones de la ciudad, especialmente en las act ivida des ec onómicas que alb erga tan to en s u inter ior y puerto, su espacios inmediat os. Y tod a extensión s e realiz a siem pre en un c ontext o de real idades o hechos cier tos que es el medio físic o en el que se ub ica, que añade todo tipo de condiciona ntes ambien tales. Más allá de est as s imilitudes, en el cas o portuens e c oncurre un c ircunst ancia s ingular y específica has ta bien ent rado el sigl o XVI II: la en orme afección e in jerencia en la ciudad del estamen to nobiliar io co mo cla se dom inante y privilegiada, hecho que c on dicionará enormemente la estr uctura social y sus de mandas d e suelo pa ra v i vir o desarr ollar a ctividades 248 BARRIO NUEVO FERRER, A., Sevilla: las formas de crec imiento y construcción de la ciudad, p . 25. 249 Ésta especialmente por m ejor an alo gía como ya se ha visto. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 103 económica s. 10.1 .2. L A CIUDA D ANTIG UA Y M EDIEVAL . EL ORIG EN DE LA CI UDAD Diversos a utores han est udiado el traza do de la cerca p erimetra l que de finió la ciuda d duran te muchos a ños. La p osición a cadémica n o par ece muy defini da si bien exist en est udios modernos bast ante preciso s d e las estruct uras (pa rciales) que bien ha n aparecido o bien han aflorado tr as reforma s o reha bilitaciones de diversa s edificac iones del casc o históric o. • Otros aut ores, cent rados en el conocimient o isla mista, marca n la preeminencia del desarr ollo ur bano en época altomedieval cali fal. El propio Torres Balbás y a dedicó un estudio inic ial en 1 942 al C ast illo 250 , al que dedicó ciert a cr ítica uno de sus muchos discípulos, Alf onso Jiméne z, quien p osteriormente desa rrolló en mucha y mejor medida el co nocimient o de dicho encla vamient o nu clear d e El Puert o de San ta María. • La población de al-Qana tir es estudiada y citada con p rofusión por muchísimos autor es. D estaca n los de nominad os a utores alfonsí es, o aquell os que, por su posición, conc entra n el est udio de la ciudad en época medieval del reinado de Alfons o X, determina ndo la rele vancia de la morfología ur bana de este period o, espec ialmen te a partir de 1255 251 . Pla ntea una óp t ica en la que la nueva domina ción cristiana toma e l control de Alcan ate o Alcana tín y realmente inic ia la conformación de la ciu dad actua l de El Puer to de Sant a Mar ía. No obsta nte, se reco noce la falta analít ica de l a arqueología local y focaliza toda la met odología en el anális is de los es critos de la época, dest acan do el conocido Re partimient o. • Entre todos l os a utores, des taca el localist a Miguel Ángel Ca ballero Sánchez , qui en en varios art ículos de la Revis ta de Historia de El Puerto r ealiza di vers as aproximaciones a l tr azado de la mur alla que da un a precis a idea de la forma de l a ciudad, no s ólo medie val sino incluso a ntigua. En el primer o de ellos 2 52 est ablece una aproximación que queda complement ada por un segu ndo a rtículo 253 muy post erior. Los dat os en los que ba sa su hipótesis, su técnica an alítica y sus conclusione s parecen ponerlo en la vang uardia del conoci miento de l a cerca que en su día confinó 250 TOR RES BALBÁS, L., "La mezquita de Al-Qanatir y el santuario d e Alfonso el Sabio en e l Puerto de Santa María”, Al-Andalus , VII, 1942, p p. 417-437. 251 CÓMEZ RAMOS, R . “El urbanismo al f onsí”, Alcanate, Revista de estudios Alfonsíes , 7, 2010-211, p p. 43-102. 252 CABA LLERO SÁNCHEZ, M. A., “La muralla m edieval de E l Puerto d e S anta Mar ía”, Revista de Histori a de El Puerto , 17, 1996, p p. 11-29. 253 CABALLERO SÁNCHEZ, M. A., “Nuevas Re flexion e s sobre la Mu rall a de El Puerto de Santa Marí a”, Revista de Historia de El Puerto, 44, 2010, pp. 11-51. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 104 la trama de la urbe por tuense, segregan do la ciudad segur a del host il t errit orio ext erio r. 10.2. EL CRECI MIENTO Y EXT ENSIÓN DE EL PUERTO DE SAN TA MARÍA 10.2 .1. E L CR ECIMIENTO A SIMÉTRICO DE LO S NÚCLEO S EN EU ROPA El mode lo de creci miento observado en El Puert o de S a nta María t iene fac tores de forma y estru cturales comunes, en la medi da de la frec uencia, con ciuda des ribereñ as de Europa, especialmente con el crecimient o de su actividad econ ómica y su demogra fía. E ste tipo de crecimiento conlle va una extens ión y desar rollo del tejido (uso car acter ístico ter ciario y acompaña do del resi dencia l) en para lelo al curso f luvial y sie mpre r ío aba jo en agu as descendentes . De est a ma nera, el cr ecimie nto queda a rra strado por el d esarr ollo port uario que generalment e se r ealiza siempre río a bajo por las limitaciones propias de cruc e-vado que suele im poner las funciones pr opias de la ciudad. Esta cir cunsta ncia no debe ser c onsiderada a típica en la confor mación urban a de la urbe tipo europea, especialmente si se co mpara n los crec imientos en l os dos últ imos sig los de mucha s ciudades es pañolas y especia lmente c entroeuropea s. Sirvan de eje mplo las port uarias del Rhin, Mosela, R ódano, Dan ubio o Támesis. En la ma yor pa rte de estos ca sos el crecimiento y conformaci ón urba na t iene un vector muy marca do y d efinido por e l curso del agu a y en su dirección. En muchos de l os cas os, este vector de cr ecimient o agua s ab ajo viene en ormemente determina do por las condi ciones t ecnológicas de la navega ción, esp ecialment e por las capacida des de los bu qu es comerciales de ar ribar a un pun to de ca rga-desca rga. Precisamen te, muchos de l os municipios de la Bahía d e Cá diz y especialmente El Puert o de Santa Mar ía se vieron afecta dos por el incre mento de eslora s y sob re tod o ca lados de las embarca ciones con la s qu e se c omerciaba . Ello, ademá s se agudizaba siembre en l os cur sos bajos de los rí os a l existir una hid rodinámica propia en la que dominan los depósitos de arena y u n fondo flu vial muy camb iant e con el paso de poc o tiemp o. Concret amente, el ar enado de la ba rra era frecuen te en el caso del río Guadalet e, circunst ancia que con dicionó la navegabilidad del ent orno y sobre todo el d esar rollo urba no local, hecho que at estiguar on durant e mucho tiempo las ga leras r eales. 10.2 .2. E L CR ECIMIENTO D EL CASCO HISTÓR ICO D E EL PUER TO DE S ANTA MARI A El cas co del núcleo princ ipal de la c iudad ha tenido siempre creci mientos de la a ctividad económica y urbana en dicho vector fluvial, s ustanc ialmente en sent ido suroeste, cu rso aba jo del río, bu scando la dese mbocadura. Como comple mento neces ario a esta dirección se observa de maner a aná loga y en sentido o puesto, n orest e, curso ar riba del r ío, una ext ensión del casco c on det erminad os u sos que histór icament e han ev it ado la act ividad port uaria- E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 105 bodeguera por incompat ibilidad man ifiesta de usos del suelo. De esta forma, y especialm ente tra s el t ardomediev o, el crecimient o de la urb e se r ea liza de una forma muy asim étrica y sobr e todo desar rollando usos dif erencia dos en fun ción de la zona extendida, bien r ío arr iba, bi en r ío a bajo. Ello ha con forma do un teji do n o h omogén eo tan to en extensión co mo en las a ctivida des desarrollada s o usos . • De esta ma nera se a testigua un crecimient o de ma yor pr ominencia y extensión curso arr iba (dirección norest e) de uso sus tancia lmente resid encia l y co mercial. Este t ipo d e crecimient o en el vect or d el río se explica por la fun ción pr otectora que t enía l a jurisdicción de la ur be, en sín tesis, una pr otección de se guridad que o b ligaba a cr ecer al tejido en las z onas más segura s, dejando en vanguar dia los usos de fensivos en s u contra posición extrema de la muralla, es decir, en la bocana del río, fuente de innumera bles conflict os de c orte naval. • Por el otro extremo, el c rec imiento ha est ado vinculado en mayor med ida a las actividades económicas po rtua rias, así c omo a una de sus pr incipales derivada s: la mercant il a mericana y posterior bodeguera . Est e t ipo de cr ecimiento debe c oincidir en posición, dado q ue se rea liza a guas aba jo, c on los usos defens ivos qu e especialmente s e ubica ban a los pies del castill o objeto de defensa y protección. Por ta nto, el creci miento del ca sco en el ot ro sentido present a una tra ma absolut amente definida y carac teríst ica de fincas may ores con edi ficios secundar ios o ter ciarios coe xistiendo una baja densidad de viviendas. Es una asimetr ía no s ólo morfológica sino también funciona l. 10.3. M ODE LOS DE C RECIMIE NTO Y FACTORES CO NCOMI TANTES El tipo de crecimiento del teji do de El Pu erto res ponde al conjunto de circuns tancia s y cont exto local del entorn o ur bano y rura l de influen cia. Con inde pendencia de est os fa ctores locales que pue den ha ber mat izado o moldea do en algún cas o dicho cr ecimiento, la conf ormac ión y expansión de la c iudad de El Puerto de Santa María r eproduce l os model os de c recimiento urban o propios de c iudade s riber eñas eu ropeas t oda vez que los factores que indicen esos tipos de creci miento s on obs ervados en este ca so con valores sim ilares de frecuen cia. La consolidación de la trama urba na hacia el suroeste del castillo de San Marcos, hito de b orde en el tejido de la ciuda d ade más de p osición de su muralla defensiva, pue de ser dat ado en un arco t emporal de más de 100 añ os entre fina les del sigl o XVI y princip ios del XVIII 25 4 . 254 BARROS CANEDA, J. R. "Arquitectura y u rbani sm o en el Puerto de Sant a Marí a durante el siglo XI X" . Tesis Doctoral, Universidad d e S e villa , 1995, p. 139- 140. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 112 la familia Reinoso Mendoza 18 fincas urban as; Luís Lorenzo Cortés y Barrios, que vivía en la plaza de la Pesca dería, tenía muchos in muebles allí y en t oda la ciudad; e l mar qués d e Atala ya Bermeja, D omingo Ló pez d e Car vajal, una s 20 ca sas en tre El Puerto, Puer to Rea l y Cádiz ; Juan Carlos de Rivas y Ramírez de Arellano 24 c asas… 27 1 ; Antonio Vicuña y Goenaga tenía en 1787, a l menos tres cas as e n las calles M icaela Ara mbur u 10 y Palacios 2 y 4; el ma rqués de Campo R eal tres en la calle Pa lacios 55, 57 y 59; a la muerte de Jacinto J osé de Ba rrios San Juan su testa mento recoge, a demás de la casa principa l, heredada de su pa dre, que es taba en la calle Nueva de San Fra ncisco, otra s 13 de dicadas a l a lquiler, en las ca lles San Fra ncisco, Pozuelo, Sant a Lucía la Ancha , Pagador Nater a y Sol 272 . El “Repa rtimiento d e la Única Contribución”, realizado en la ciudad en 177 2, recoge los bienes de todo tipo de l os vecinos que les proporcionan gana ncias y entre ellos estaban los inmuebles alquilados: Imblus queta tiene diez ca sas que le r entan 14.196 rea les, José Enri que V iaña Fernán dez, dip utado, c inco que le pro porciona n 7. 480; Ma nuel de Huert a Engr án, dos que le aporta n 880; Igna cio Deuz , cua tro con un ren dimiento de 1.920 y el conde de M ontelirios, Antonio Aguad o, cuat ro con un a rent abilidad de 6.12 4 27 3 . Es tos pocos dat os n os muest ran que la c asa do n de vivía el ma rqués de Vi llafran ca er a la que deber ía ha ber pa gado un alquiler m á s alto, 5.514 reales, quiz ás porque era la mejor de todas las que tenemos noticias dado que su inquilino era el ca pitán gener al de las galeras de España , mientr as que los ejem plos del siglo XVIII muest ran a lquileres más ba jos des de los 1.53 1 r ea les de una de las ca sas de Ant onio Aguado o l os 1.419 de otra de Imblus queta a los 149 de una de las de José Enríquez Viaña Fernán dez. Esta diferenc ia pue de explicar se por el ta mañ o, la calidad o la s ituación de los inmuebles per o es n ecesario tener en cuen ta los 134 años de dis tancia que hay ent re la s fechas de las noticias. En 1648 no debía n existir en la ciuda d más que una s poca s casa s de cierta import ancia, medio siglo después empi eza una ca rrera construc tiva que la ll enar á de pala cios, casas se ñoriales y otros tipos de construc ciones, ya en el siglo XVIII, por lo que la oferta podía ser muy elevada y por ello devaluar los precios del alquiler. Per o no solo los mercaderes y n obles ten ían casa s para alquilar porque la s institu ciones religiosas de El Pu erto a cumulaban un buen número de constr ucciones urbana s: lo s frailes mínimos de San Fran cisco de Paula 17 c asas; el convent o de Sa nto Do mingo de la or den de predica dores 12 ca sas y un gr anero; el con vento de San Agustín 18 casas , un almac én y dos a ccesorias ; el con vento hospita l de San Jua n de Di os 13 casa s y 6 a ccesorias; la Co mpañía de Jesús 4 casas; e l con vento de fra nciscana s desc alzas de la Purísima Conce pción 33 cas as y las agus tinas calzadas del c onvento del Es píritu Sant o 271 IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.: Una ciudad mercantil en el siglo XVIII , pp . 385, 340, 365 y 345. 272 IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.: Una ciudad mercantil en el siglo XVIII , p. 380 . 273 GONZ ÁLEZ BELTRÁN, J.: “La re forma m unicipal de 1766. Su ap licación en El Pue rto de Sa n ta María”, Revista de Historia de El Puerto , 1, 1988, pp. 55-77 (63-64). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 113 22 fincas ur banas 274 . El d ecreto de la l iberta d de comer cio d e C arlos III en 1778, el que la ciudad no con siguiera la habilita ción 275 pa ra ser uno de los puer tos a los qu e le s esta ba permitido co merciar con América, lo que sup onía t ener que tr aslada r la s merc ancías a Cádiz pa ra ser embarcada s a llí con el c onsiguient e encar ecimiento del cost e, y f inalment e que n i siquier a pudier an ret ener esa pequeña ayuda que er an las gen eralas , hizo que la ma yoría de los m ercader es a ban donaran la c iudad q u edando vacías muchas casas de alquiler que, poco a poc o, se fueron arruina ndo. Los beneficios del comer cio indiano , los esfuerz os const ructivos de to da una cas ta de comerciant es empezar on a declinar por lo que en el cabi ldo de 10 de julio de 1792 se reconoce el estado ruin oso de la ciudad 2 76 . Estado en abri l 2021 d el edific io Vizarró n Araníba r, en e stado de se miabando no. F uente, elabo ración propi a. 274 IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J.: Una ciudad mercantil en el siglo XVIII , pp . 422-430. 275 La Junta de Estado denegó la habilita ción el 1 de agosto de 1788. BECERRA FABRA, A.: “ Catálogo de los a cuerdos de int erés americanista de las Actas Capitulares del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María entre 1701 y 1800 ”, Revist a de Historia del Puerto, 8, n. 305. 276 BECERRA FABRA, A.: “Catálogo de los acuerdos d e interés …”, Revista de His toria de l Pue rto, 8, n . 360 (10-VII-1792) . E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 114 10.6. CASA S DE CA RGADORE S DE INDIA S. 10.6 .1. LO S ORÍ GENES. Responden esta s c onstrucc iones a una t ipología que se adapt a perfecta mente a a lbergar bajo el mis mo tech o una residen cia familiar y , con ella, c ualquier tipo de c omerc io y a lmacen aje estan do con dicionada única mente po r la proximidad al mar o al r ío que permite una salida y entra da de mercancías con rapidez. Algunas d e ellas, i nsta ladas en la misma orilla del Guadalete, tuvieron m u elles privados 277 , según se ve en algunos planos y pintura s, qu e facilita ban la car ga y descar ga de los bar cos. Tenía n su propio e mbarca dero l as cas as- palacios del m a rqués d e la Cañ ada (muelle del 15-III-17 36), conde de Cumb re Hermosa (5-V- 1738) 278 , Jua n Vanderpoel (29-VI II-1778) y Gaspa r Aguad o (13-X-17 84) 27 9 . Junto a este t ipo de edifica ciones, Sa ncho C orbacho e studia un os ejempl os de arquit ectura civil d e Jer ez, El Puert o, Pue rto Rea l y San Fer nando, del últ imo cuar to del sigl o XVI II y el pr imer decenio del XIX , in spirada por el últ imo a liento del ba rroco a ndaluz, coexistien do en este momento ya con el ne oclas icismo 28 0 . Unas y otr as tienen punt os en co mún entr e sí, con las constr ucciones barroca s españolas en g enera l y con las del an tiguo Reino de Sevill a, es decir con la s de la s ca pitales y pr ovincias de Se villa, Hue lva, gran pa rte de la de Cá diz y un poco de la de Málaga , en especia l. Andalucía Occid ental modifi có la s normas gener ales del bar roco adaptá ndolo a l as corrientes tradicionales d e la región 28 1 . D e a hí los parecid os exist ente s entre las r econocidas com o “casa s de car gadores de I ndias” y una serie de pala cios, de los que, con toda s eguridad, e l dinero que per mitió su construc ción pr ocedía en su moment o del tr áfico de ultrama r, pero que n o tienen la misma func ionalidad de las primera s. El orig en de est as constr ucciones ci viles bar rocas se encuen tra en la ca sa sevillana, levant ada durant e los siglos XVI, X VII y, en muy pequeña medida, d urant e el XVIII, de la que son deudoras todas las variantes , aunque lógicament e existan dist intos gra dos de proximidad 2 82 . Para algunos in vestigadores la ca sa de El Puert o deriva de la de Jer ez, a la qu e el medi o ambiente 277 BECERRA FABRA, A. y CARD OSO ALCÁNTAR A, T.: “América: un nuevo rumbo para la h isto ria de El Puerto”, Revista de Historia de E l Puerto , 9, 1992, pp. 35-60 (41). 278 BECERR A FABR A, A.: “Catálogo d e los ac uerdos de interés, Revista de H istoria del Puer to, 7, núm ero s 151 (15- III-1736) y 156 (8-V-1738). 279 BECERRA FABRA, A.: “Catálogo d e los ac uerdos d e interés…, Revista de Historia del P uerto, 8, números 27 5 (29-VIII-1778) y 2 9 3 (13-X-1784). 280 SANCHO CORBACHO, A.: Jerez y los Puertos , Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1947, p. X. 281 SANCHO CORBACHO, A.: Arquitectura ba rroca sevillana , CSIC, Madrid, 1984 (re edición ), p. 5. 282 SANCHO CORBACHO, A.: Arquitectura ba rroca sevillana , p. 329. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 115 impone una nue va distribución 2 83 , para otros de la de Cádiz y s e generaliz a en aquella localidad por las s emejanz as econ ómi cas y sociales de s us h abitan tes 28 4 e inclus o hay quien ve e n estas casa s un influjo italian izant e 285 , fr ancés o ultr amarino. 10.6 .2. C ARACT ERÍSTIC AS MORFOL ÓGICA S Y CO NSTRUCTIV AS La tipol ogía de estas vivien das es la de la s cas as b ur guesa s. Sus ca ract erística s generales, su distribución , sus ele mentos decorativos, principa lmente los de la fachada , tienen rela ción con mode los que van má s a llá de la b ahía de Cádiz. Las ca sas de los carga dores de In dias, debido a las circunsta ncias geográficas, administr ativas, econó micas y políticas, proliferaron en el Puerto y se c onvirtieron en su señ a de identidad pese a la gran importancia q ue tuvieron los edifici os religios os y ad ministrat ivos. Sancho d e Sopr anis, que las est udió a mediados del pasado sigl o, hace una valor ación de ellas muy negativ a: “ Salvo dos e dificios no existe ninguno re almente notable y aún aq uellos di stan m uch o de ser m onumentos d e prim era fila…Bi en edificad os sin grandi osidad ni riq ueza deco rativa a unque en gener al con ma teriales noble s…Re piten un arque tipo: ampli os pero sin gra ndiosidad , sólidos y de buenos materiales p ero me zquinos…Se c areció de buenos artistas, eran artesan os sin o riginalidad …Se ha producido con una mediocri dad aterrado ra ” 286 . De alguna de las c asas q ue ana liza dice que se ha hecho con “ modest ia por no decir sordidez” 287 . A s us c onstruct ores p ocos inv estigadores han sido ca paces de p onerles n ombre: Pedro Mat eos de Gr ajales podría ser el aut or del palaci o de Va ldivieso dado su pa recido con la po r tada de Sant o Domin go, obra conocida suya, y desde 16 82 Fra ncisco de Guindos que tra bajó en el resto de las edifica ciones palaciega s 2 88 . 283 SANCHO CORBACHO, A.: Jerez y los Puertos , p. XI. 284 BARROS CANEDA, J.R .: “Arquitectura domé stica en El Puerto de Santa María: la Casa d e los Rivas”, p. 348. 285 BECERRA FABRA, A. y CARD OSO ALCÁNTAR A, T.: “América: un nuevo rumbo para la h isto ria de El Puerto”, p. 41. GARCÍA PAZOS, M .: “La casa- p alacio d e Ag u stín Ortuño Ramírez, Marqués de Villarreal y Purullena en El Puerto de Santa María”, Revista de Historia de E l Puerto , 3, 1989, pp. 37-7 2 (5 7) . 286 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , Revista de Historia de El Puerto, 11, 1993, pp . 115-136 (118). 287 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 126. 288 LÓPEZ AMADOR, J.J. y RUIZ GI L, J.A.: La ci udad de El P uerto d e Santa M aría a través de la arqu eología , Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, 2003, p . 16. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 116 El materia l de cons trucción us ado es la piedra caliza de l as canter as de E l Puerto. Labr ada se emplea pocas v ec es para el edificio compl eto, como ocu rre en el p alacio de Araníba r (Bajada del Ca stillo 4), en el d e V illarr eal y Pur ullena (Cruces 9 2, c on la por tada, y Pozuelo ) o e n la ca sa de la Placit a número 2, la llamada por San cho Cor bacho ca sa de don Pedr o Montes 289 . Es más frecuent e que s e r eserve únicamente para la planta baja, portada , enma rque de vanos, cornisa s…Al ser muy poros a esta pied ra es necesa rio recubr irla con yeso fin o 29 0 . El resto de edificio es de mampost ería e incluso de piedra ost ionera enfosca da y pint ada. E l m ar aportó mater iales nobles que l lega ron en fletes de vuelt a: mármol desde It alia, principal men te para columnas, y mad eras n obles, ent re las que desta ca la ca oba, desde Amé rica pa ra techumbr es, puerta s, bara ndillas de escalera …Comp letaron los mater iales los hierr os forja dos con los que se hicieron c ierros y b alcones su puestamen te a utóctonos. Aunque exis tieron cas as de car gadores de I ndias ant eriores, según mues tran investigaciones recient es, las prototípica s son de la segu nda mita d de l siglo X VII y de t odo el X VIII 2 91 . Pa ra Sancho de Sopranis la más antigua era la desaparecida casa Carvaja l d e la calle Alquiladores que él dat ó ant es de 162 0 por que esa es la fecha del enla ce ent re los Car vajal y los Ceballos y el escudo que es tuvo en s u facha da no r ecogía todavía las dos ra mas familiar es 29 2 . Pero document almente el palaci o de Ar aníbar es el má s an tiguo, pues un a d onación de s uelo que hizo el duque de Medina celi a Juan de Ar aníbar en 1659 par a que lo labr ara arrimándolo a su casa 293 ra tifica la fecha de 1660 que a parece en dos cart elas ovala das de su por tada. 10.6 .3. E STRUC TURA, L AS FAC HADAS Las fach adas de esta s casa s ofrecen inf ormación s obr e s u función y la clasificac ión social d e sus habita ntes. La planta b a ja acoge una actividad mer cantil e incluso de transforma ción de productos agra rios destina dos al c omerc io de ult ramar , como ocur re con el molino de a ceite de dos vi ga s de la casa Viz arr ón llamada ta mbién Casa de las Cadena s (plaz a del Pol vorista 10) y en la de las Cuatro Esq uinas o de la Carra ca (calles San Fran cisco, San Bartolo mé, M oros y Pagador), que era un a uté ntico en clave indust rial con bodega, a lmacén de a ceite… En estas planta s ba jas t ambién es taban las cocher as y caba llerizas para el servicio de la casa que tenían salida al exterior por una puerta lat eral como ocur re en los pa lacios de Ar aníbar y 289 SANCHO CORBACHO, A.: Jerez y los Puertos , láminas 27 y 28. 290 SANCHO CORBACHO, A.: Arquitectura ba rroca sevillana , p. 327. 291 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 118. 292 SANCHO MAYI (o DE SOPRANI S), H.: Historia del Puerto de Santa María, p. 309. 293 LÓPEZ AMA DOR, J.J. y RUIZ G I L, J.A.: E l Almirante Valdivieso, su palacio y E l P uerto de Santa M aría, Ayuntamiento de El Puerto, 1992, p. 41. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 117 Vizar rón. Sobre el ba jo había un ent resuelo que tuvo un mayor desar rollo en las poblaciones ma rinera s del sur de Jerez 294 pero que es tá magnífica mente repr esentado en edifici os fabriles ba rrocos, como la F á brica de Tabacos de S e villa, o domésticos, como el palacio del in fante Lui s Ant onio Jaime, marqués de Ch inchón , sexto hij o de Felipe V e Is abel de Far nesio, en Boadilla del Monte (Madrid). As ociados estos entr esuelos tra dicionalmente a oficinas, neces arias par a la administr ación de la empresa mercant il, es po s ible q ue tuvieran además otra función dada su gran extensión apuntándose que hay an po d ido destinarse a a lmacenaje de mercan cías más delicadas, de men or tamaño y mayor precio com o ricas telas, sombreros, pieza s art ísticas... Los ent resuelos, que asociamos casi exc lusiva mente con la s c asas de car gadores de Indias y su función comer cial, tuvi eron antec edentes como se ve en el plano de Cris tóbal de Roja s Casa de Juan de las Heras e n El Puerto de Santa M aría d e 1603 en el qu e el edifici o existent e a nuest ra izquier da (“Frente de esta pla nta que mira a la mar ina”) mues tra y a un entr esuelo y, sobre él, el p iso pr incipal cuyos huecos es tán alineados en t oda la con strucc ión diferencián dose clar amente de los in feriores 295 . La plant a principa l, de ma yor altu ra que l os otr os pisos , donde vi ve la fa milia pro pieta ria y en la que se encu entran salones, or atorios, bibliotecas…, par ticipa de la r epresentatividad que tiene el edificio a l alojar en su van o princi pal un gran ba lcón q ue cont inúa y r emat a la porta da del edificio. El últ imo piso es el s obrado o át ico, de menor a ltura que el pis o princ ipal e igua l a la del entres uelo. Destin ado al a lojamiento del ser vicio, nor malmente es cerr ado, cu enta con ventana s o quizás c on ar cos a biertos como en las cas as sevilla nas. De est e tipo ún icament e queda en El Puerto un eje mplo en la calle Ja vier de Bur gos númer o 10. Grandes c ornisas su rcaba n horizonta lmente el edific io g enerando una división d e func iones y sociales pu es la pri mera, que cor ría por enci ma del en tresuelo, deja ba bajo el la la zona mercant il y la s egunda que s eparaba la plant a princ ipal del á tico marca ba clar amente la diferencia entre señores y cr iados. En el palac io de Aran íbar esta pod er osa mo ld ura es, más que un s eparador de espaci os, un s eparador social. Est a estr ucturación en cua tro plant as se mantuvo en edifici os mucho más modestos com o e l de la calle Herrería número 3 que recoge también ot ras ca racteríst icas de las casa s de carga dores de India s. A v ec es se est ablecía también una división vertical a base de pilastra s en la fa chada según se ve en la c asona de la c alle Arciprest e, frente a la Pr ioral, como la lla mó Sancho Corb acho 294 SANCHO CORBACHO, A.: Arquitectura ba rroca sevillana , p. 327. 295 AGS, MPD, 42, 164. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 118 fechándola en 1782 296 , conoci da hoy co mo pa lacio de la marquesa de la Can dia 2 97 en c all e Pagador 1, en la cas a Ry an en Vir gen de los Mila gros 5 , en la casa del mar qués de lo s Álamos en ca lle Muñoz Seca 18 o en la de Alquilad ores 14 . E stas pilastr as podían conve rtirs e en estípites c omo en el últim o piso de la casa de l os Bern abé, en Pala cios 48. Muchas de est as casas t uvieron, entr e otr os elemento s ca racteríst icos de es ta arquitect ura, guarda polvos de pizarr a pr otegiendo los huecos de su fa chada como las de O´N eale ( Santo Domingo 3 ), Ryan, Die go Niño 25 o Javier de Burgos 10 . 10.6 .4. E L ESTA NDARTE F AMILIAR: LAS POR TADAS En el cent ro de la facha da pr incipal se sit úa genera lmente la portada que pocas veces es íntegra mente de már mol, co mo la del pala cio del marqués de Villar real y Puru llena ( Cruces 92) o la de la ca sa de V irgen de los Milagr os 64 . El vano, adint elado c asi sin e xcepción 298 , está enmarca do por ba quetones , cuyo origen es tá en las ca sa s sevillanas del sigl o X VII, t raz ando una línea queb rada u on dulant e que a fines de ese s i glo y principi os del si guient e tuvo un empleo cons tant e 299 , ta l como lo s vemos en la s últ imas obr as de Leona rdo de Figueroa (1 720- 1730) 300 . A ambos lad os de la puerta hay una colu mna (casa s de las Ca denas, de l os c ondes de Villamiranda en la plaza del Polvorista 2, de la marques a de la Candia , hotel Doña Ma ría en la calle Don Remond o de Se villa (original mente en la c as a Uria rte y Borja ha bía dos en su insta lación portuens e) o d os, de mármol bla nco ge nera lmente (palacios de A raníba r y Valdivieso, c asas d e la pl aza de Espa ña 3 y Muñ oz Seca 8), alguna s de las cuales se antepus ieron a pilast ras bus cando un mayor volumen (C asa de las Cadenas , mar quesa de la Candia). Todas esta s columnas van sobre altos pedestales. Este esquema no es ex clusivo de las ca sas portuenses pues se encu entra n en otras de la zona . La más destacada por la import ancia de su autor es la de Fernando de Rue da y Mendoza, fr ente a la iglesia de Santa Mar ía de Carmona , que en 1687 y 16 88 le vanta Leonardo d e Figueroa. Tiene una por tada mu y clásica , adintela da, enmar cada por dos pa res de c olumnas dóric o-toscan as sobre basa mento. En la plant a alt a, sobre el ba lcón ha y un fron tón semicircu lar que alber ga el bla són 296 SANCHO CORBACHO, A.: Jerez y los Puertos , lámina 29. 297 AGUAYO COBO , A.: “El pal acio de la familia Álvarez Pimentel. I conografía y su relación c on otros palacios jerezanos”, Revista de H istoria de El Puerto, 58, 2017, pp. 61-109. 298 El d e la portada de la casa de los Bernabé es una d e esas excepc iones al estar form ada p or un arc o rebajado o el de la portada, que es de corativo y est á superpue sto al vano adint e lado, de la casa del marqué s de Atal aya Be rmeja, en Santo Domingo 31. 299 SANCHO CORBACHO A.: Jerez y los Puertos , p. XI. 300 SANCHO CORBACHO A.: Arquitectura ba rroca sevillana , p. 34. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 119 del propieta rio 301 . Los alt os pe destales sobre los que c abalgan las columna s es la fórmula elegida par a alcanzar la altu ra necesa ria puest o que la porta da tiene que rec or rer la planta ba ja y el entr esuelo y las columnas han sido imp ortadas ya con un canon definido. Frecuentemente son de fust e liso. Algunas de ella s son m uy c orta s y es o condiciona que el basament o sea altísimo como ocurr e en las po r tadas d e la casas de Reinoso Mendoza en la pla za del Polv orista 2 y de los Ber nabé la que, ade más, tiene otras singu laridades co mo la a ltern ancia de mater iales y colores : al mármol blan co de los fustes se le cor ona con ot ro osc uro de l os capiteles y t odo ello s obre basa s de piedra. En las ca sas con menos pre tensiones las columnas fuer on sust ituidas por pilas tras (casas de los R ivas en la ca lle Luna 55 , de Javier d e Bur gos 10 y de Pagador 3) que c on cierta fr ecuencia van a ser almohadilla das (Luna 54, pertenecient e a José de Imb lusqueta ). Los const ructor es van a usar los elementos clá sicos c on ext rema libertad. Lo s c apiteles más abunda ntes son los tosca nos a los que c orrespon derían los fus tes lisos aunqu e con frecuen cia son a canala dos como los de los órd enes jónic o, cori ntio y compuesto . Pocos ejempl os se alejan de est e tipo de c apitel, com o los jón icos del patio del palacio de la marqu esa de la Candia que c oronan fustes lisos y n o l os a canala dos c omo les corres ponderían , o los que , sobre pilast ras, enmar can e l van o centr al del pis o principal de l pa lacio de Aran íbar, en est e caso int entando man tener la superposición de órdenes clá sica, puest o que los que hay en l a portada son t oscanos. Los c apit eles cor intios n o exist en pr áctica mente pues solo a par ece un o en la calle Luna 39 en un p atio no claust ral pero sí son relativamente ab undantes un tipo de capitel, que esca pa a toda c lasifica ción, cuya par te supe rior del equino f orma una especie de protuvera ncia (Luna 44 y 54 y Pa lacios 55, 57 y 59) al qu e se ha llamad o capitel de moño 3 02 . El enta blamento pretende ser fiel al orden dórico pero casi nunca lo cons igue pues el arquit rabe es de tres ban das, como corresponder ía a los ór denes jónico, cor intio y co mpuesto, el friso, que mantiene los triglifos, se toma más liber ta des con las met opas, de tamaño exagera do, lisas con frecue ncia o de tema s dec orativos muy alejad os de los de sus orígenes y la corn isa que a veces a dquiere el gr an desar rollo nec esario para s oportar el vano abalcona do de l prim er piso (Ant igua c asa de Vos, hoy c olegio de las Ca rmelitas, Pe dro M uñoz Seca, 42) . El dintel es el q ue acoge la decoración más significat iva y a veces el escudo del propietar io (Vizarr ón, Bernabé, R yan…). Sobre la amplia c ornisa qu e r emata el ent ablament o s e encuen tra el balc ón pr otegido p or 301 FALCÓN MÁRQUEZ, T.: “Leonardo de F igueroa (1654- 1730). Evolución y ras gos caracterís ticos d e sus o bras”, 13-38 (22). Centro de Investigación de la Historia de la Arquitec tura y el Patrimonio Artístico Andaluz . HUM 171. Nuevo s aportes 2021. CRUZ ISIDORO, F. (Ed), Sevilla, 2021. 302 PEPRICH, nivel 3, ficha 133. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 120 bara ndilla de hierro forjado, de amplio vuelo en oca siones, de tipo jer ezano 3 03 al que se abre el v a no principal del piso noble, enmarcado por pilast ras (Araníbar, Condes de Villamiran da) y coronado por un frontón roto que pue de al ojar el escu do de l pro pietario ( Ar aníbar , V aldivieso). Este tipo de portada s en la que el vano de la plan ta baja está enmarcado por c olumnas, el del piso principal p or ésta s o por pilastr as y corona do por un frontón t ampoco es exclus iva de El Puerto sino que se encu entr a en o t ros lugares del r eino de Sevilla como se ve en la cas a de la plaza de San Jua n de M arc hena o en la del marqués d e la Ga rant ía en Écija. El r esto de los vanos d e la fachada están b ordeados p or listones pl anos o baqu etones q ue ma rcan los ángulos con orejeras . El almohadi llado fue un te ma decorativo q ue tuvo una amplia impla ntación en es tas casa s de El Puerto, enmar cando vanos como el des aparecido en la par te tr asera de la ca sa Viza rrón, en el v a no cent ral del piso n oble d el palac io de Valdivies o, en la p ortada y balcón superpuesto a ella de la casa del mar qués de Atalay a Ber meja, en la s ca sas de las calles Al quilador es 1 4, Carmen Pérez Pa scual 3 y Luna 54 o for mando p ilastras como las de la fa chada de la casa Bernab é. A veces el a lmoha dillado l lega a extenders e ha sta r odear íntegra mente el vano adintela do (Santa Lucía 15 y Puert o Escondido 65) e incluso falsa mente a bovedado (p lanta baja de la c asa del marqués de Atala ya Bermeja en Sant o Domingo 3 1). Los escu dos, r ealizados en la misma piedra d e la fach ada y, en men or medida , en mármol, son un emblema de la casa por lo que no se puede c onsidera r un elemento decor ativo sino informativo de los orígen es y el esta tus del pro pietar io. For mando part e de los bla sones personales a parecen l os de las órd enes militares de C alat rava, Alcánta ra, Sant iago y M alta. Todavía hoy son ab undantes (Ara níbar, Villar real y Pur ull en a, Bernabé, R yan…) aunque alguno de ellos haya desapa recido com o el de la casa de Roq ue Agua do. El Puert o cuent a con una buena colección de escu dos, aunque, en ocas iones estén desprovistos de c ontext o pues apar ecen colocados a vece s en edificaciones e videntement e post eriores o en casa s a c uya presta ncia no les corresponde com o ocurre con el del d in tel de la c asa de la calle Pa ga dor 11. Siendo la serie amplia y v a riada, son los más originales por su colocación y s u ta maño los que todavía hoy se encuent ran en las cua tro esquina s de la ca sa de ese nombre (calles de San Franc isco, San Bar tolomé, Moros y Paga dor), funda da por e l pri mer ma rqués de Angul o, Carlos R amírez de Arella no en 1733, qu e era ca ballero de San tiago lo que no coinc ide con el escudo de la es quina Sa n Fra ncisco-Pagador que lleva una cr uz de Cala trava . 303 SANCHO CORBACHO, A.: Jerez y los Puertos, p. XI. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 121 Uno de los cuat ro escudo s que lle va la casa d e la s Cuatro E squinas o de La Ca rraca, de l a familia Rivas e n la co nfluencia e ntre la ca lle San Francisco con Sa n Bartolom é. Fuen te, elabo ración propi a. 10.6 .5. E L PATIO Y OTROS ESPACIO S DEFINIT ORIOS. El centro de estas casas es el patio. Se ha repet ido la idea de que los patios portu enses de deben al influ jo italia no, fr ancés o america no pero en realidad estos t ienen una r elación familia r con los patios sevillanos a los que se a semeja n en muchos aspectos. Casi todos ell os son de planta cuadrada. Uno ( casa d e la calle Micaela Arambur u 28), d os, tres (Luna, 54) o cua tro de sus lados están recorridos p or arcos de medio pun to, g eneralment e moldurados, a los q ue la pieza pris mática que s e ha in terpuest o a manera de cimacio ent re ellos y los capiteles de la s columnas les dan una apa riencia de peralt ados con lo que se consigue una ma yor altur a sin tener que au menta r la luz. Esta pieza cuya f orma var ía, siendo unas veces una especie de carr ete, ot ras un segundo capitel y más fr ecuentement e un pris ma, es de muy di stint o t amaño de unos casos a otr os por ra zones estric tamente técnicas. Est á destina da a c omplet ar la altura correspondient e a la plant a baja y el en tresuelo y por lo tanto tiene la m isma fun ción que los altos pedestales de la port ada: estar obliga dos a cubrir con su altura esos dos niveles. Pese a que el sist ema apar ece en c asi t odos los pat ios de El Pu erto no es exclusiv o de él p ues se ve en casa s de Se villa del sig lo XVI II com o las de las ca lles Bail én 1 8, Betis 59 y 68 o en la E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 128 CAPÍTULO 5. LA PLAZA DE EL POLVORIS T A 11. LA PLAZ A Los cuant iosos benef icios d e la act ividad co mercial d e El Puer to de San ta Ma ría propulsa ron un aut éntico furor const ructivo por par te de una s erie de comer ciantes , m uchos de ell os carga dores de Indias, que tr ansformó, a mpliándola considera blemente, la ciu dad. En una franja de t ierra de irregula r anchura , en la or illa derecha del G uadalete, se fuer on genera ndo espacios a lo s que se a brían cons trucciones d e los gr andes nombres li gados a la hist oria de la ciudad d u rant e los siglos XVII y XVIII. La pl aza del Polvoris ta fue uno de estos espacios 322 , e l más gr ande d e todos ellos. Su su perficie era un gra n c uadrado que , a fina les del siglo X VII, empieza a r odearse de edifi caciones, una s veces levan tadas s obre constr ucciones ant eriores y otra s sobr e sola res. Juan de Vizar rón Aran íbar compró ca sas y solar es a l flamen co Guillermo 322 PLANO 2.3 de l Apéndice Planimétrico de elaboració n prop ia. En d icho doc umento gráfico s e describen las p osiciones de la ribera fluv ial y su afección a la ciudad, la cual ha presionado mediante construcción y consolidación de cantiles que h an controlado y cerrado el curso fluvial del Guadalete. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 129 Mel y a Alons o Or dóñez de Romana en 16 8 9 3 23 y en el mismo año u n solar a Jua n C aba llero de los Oli vos “en la pla za nueva que llaman del Alvedrío frente a las cas as del Rey” 3 24 . En el lado surest e de la plaz a se levanta n la Cas a de las Cadenas y la de Roque Ag uado y en la misma esquina sur la del doctor Duart e de Acost a 32 5 ; en el lado sur oeste está la de Reinoso Mendoza, y supues tamente la del almirant e Palac io y la de Imblus queta 3 26 , que serí a la qu e hoy aloja la delega ción mu nicipal de Med io A mbiente, 327 y en el la do nor oeste esta ban los cuar teles edifica dos s obre l as Casas del Rey. El lado n orest e de la plaz a lo conocemos bien por el merc ader José Migu el Ber nal que da cuen ta en sus memorias, con motiv o del alojamiento de la fami lia rea l en 1729, d e la s casa s ya exist entes ent onces: la de Diego Palacios (sic) , próxi ma a la esquina de la ca lle Sol, donde se a lojó el infant e Ca rlos, la de Manuel Ángel, inmediata a la anterior , donde se quedaron l os infa ntes más pequeños, María Teresa y Luís, y la de Ant onio de Sant a Cr uz, que le cor respondió al infa nte Feli pe y llegaba hast a la calle Aurora h acien do un ángulo recto con l a Cas a de la s Cad enas. Todas el las ocupaban el lad o nores te de la pla za estando c omun icadas por pe queñas a decua ciones, eliminación de una reja , aper tura de puer tas, y un pa sadizo de ma dera “ muy fuert e y curioso” 328 , que ponía en cone xión las cas as de An tonio de San ta Cruz y la de Jua n de Vizar ró n y Ar aníbar . Esto es lo que se sabe con c erteza de la situación de las casa s que se abría n a la plaza del P olvorista con lo que part e de la po lémica exis ten te entr e los h istoriadores que han abordado el tema que da zanja da. Pero hubo otr as que, citadas , se sitúan en luga r in cierto por 323 SANCHO MAYI o de SOPRANIS, H.: Historia del Puerto de Santa M aría, p. 311, nota 5. 324 LÓPEZ AMADOR, J.J. y RUIZ GI L, J.A.: La ci udad de El P uerto d e Santa M aría a través de la arqu eología , p, 220. 325 LÓPEZ AMADOR, J.J. y R UIZ GIL, J.A.: El Almirante Valdivieso, su palacio y El Puer to de Santa M arí a, p. 32. 326 La lectura d el padrón eclesi ástico d e 1750 sitúa la prime ra casa en la es quina con la calle Aurora como el palacio del vasco- navarro José de I mblusqueta, recientemente i nstalado en la ciud ad desde Perú de donde había llegado para comerciar co n Indias con su m u jer y dos hijos. C on an terioridad había sido de Santa Cru z, según s e dic e en estos mismos padrones y precisam ente s iendo propiedad de este marque sa do, fue em p leada co m o residencia d e c orte en 1729 real por su proxi midad a l a casa Vizarrón, tal es así que fu eron co nectadas p or e structura aérea de m ade ra p ara circular por la planta sup erior entre ambos edificios cru zando la calle Aurora. IGLESIAS RODRÍGUEZ, J. J. U na ciudad mercantil en el Siglo XVIII , p. 403. 327 LÓPEZ AMADOR, J.J. y R UIZ GIL, J.A.: El Almirante Valdivieso, su palacio y El Puer to de Santa M arí a, p. 32. 328 IGLES I AS RO DRÍGUEZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. Imágenes de España y América en e l siglo XVIII , p. 136. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 130 falta de datos. Una de las que no que da m uy cla ra su s i tuac ión es la de Alonso Or dóñez de Ro man a, cit ada también por Jos é M iguel Ber nal porque fue el alo jamient o del pr íncipe F ernan do, el fut uro Fernan do VI, y Bár bara de Bra ganza en s u estan cia en 172 9 en El Puerto 32 9 . Dado que es general a tribuir el a lojamient o de los príncipes en la ca sa R einoso M endoza parece q ue p odría ser la misma y por lo ta nto est ar sit uada en el lado sur oeste. Tocando la plaz a por su á ngulo sur esta ba la cas a del portugués D uarte Núñez d e Acosta , casa do c on Isabel Ventur a de León, médico, escritor y poeta , que está en San lúcar en 1648 de la que d ice en 1653 ser su médico, así co mo de la familia Medinasidonia 330 . En 1 663 está en El Puerto al ser vicio de la casa d e Medinaceli, don de todavía vivía en 1683 33 1 aunque murió poco desp ués. En un lugar no determinado de la plaz a h abía una casa de Ana de Eguiarr eta, viuda de Pablo de Vizarr ón donde vivía Nicolás Vig o, administ rador de los es tancos del aguar diente 33 2 . No s olamente h abía viviend as en la plaza , sino que, como lu gar est ratégico que er a, también existían negocios: en un sitio sin determinar también es tab a la tienda del holandés Fr ancisco Vanvar en 333 ; en la c alle Aur ora ha bía un hor no par a la fa bricación de biz cocho cuy o frent e daba a la pla za 334 ; los mismos pa lacios, como el de la C asa de la s Cadena s, tenían molinos de aceite y de pósitos pa ra c onten erlo. Además, exist ía en es te mis mo pala cio una im prenta en 1755, de d onde sali ó un libro sobr e el terr emoto en 175 6 del eru dito jesuita Ju an Luis Roche que vivía allí protegido por la fa milia Vizarr ón 335 . 329 IGLES I AS RO DRÍGUEZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. Imágenes de España y América en e l siglo XVIII , p. 135. 330 https://d be.rah.es/biografí as/44 329/duarte-nunez-de-acos ta. 331 CHARLO BEA, L.: Poesías latinas del docto r Duarte Núñez de Ac osta, Universidad de Cádiz, 1 993, p p. 18 y 20. 332 LÓPEZ AMADOR, J.J. Y RUIZ GIL, J.A.: La ciudad de El Puerto de Santa María a través …, p. 218. 333 LÓPEZ AMADOR, J.J. Y RUIZ GIL, J.A.: La ciudad de El Puerto de Santa María a través …, p. 221. 334 CABALLERO SÁNCHEZ, M. A.: “La R eal fábrica de Aguardientes y licores de El Puerto de Santa María”, p. 53. 335 ROCHE SANSÓN, J.L. : Relación y ob serv aciones Phisicas, Mathemáticas y Morales so br e e l genera l Terremoto y la irrupción del ma r del día Primero de Noviembre de este año de 1755, que comprhendió a la Ciudad y Gran Puerto de Santa María y a toda la Costa y Tierra Firme del Reino de Andalucía . Im prenta de la Casa de las Cadenas, Puerto de Sant a Mar ía, 30 de noviembre d e 1755. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 131 Muy próxim os a la plaz a, aunque no se abr en a ella, es taban los palacios de L orenzo Ferra ri, caba llero de Sant iago y conde de Cu mbre Her mosa, en la esquina de las calles Aurora y Valdés, y, jun to a él, el de Gu illermo Tirr y, marqués de la Caña da y cer ca la c asa de Vanderpoel en la calleja del Pitiagua do. Todo este es pacio era un ter reno apetecible, pr incipalment e por la proximida d del río que era la fuente de toda prosperi dad. En el límite del ca sco urb an o dieciochesc o, fue el coraz ón del barrio de Guía que s e extendió desde el sur del cast illo de San M arcos has ta la ermita de ese no mbre en donde una clase social alta situó su vivienda rodeand o t odo el perí metro de la amplia plaza. Desde sus balcones veían y eran vistos convirt iendo ese es pacio en una especie de p laza mayor. Per o, además, su a pertura al río ofrecía otro atr activo más que el social: el má s importa nte, el comer cial. La s ostentosa s constr ucciones era n viviendas familiares , emblema de l os poderos os propieta rios y a la vez el c entro, a lmac enaje y luga r de gesti ón d e la e mpresa comercia l, fu ente de su fortuna . Esa es la causa pr im or dial de la elecci ón de e se es pacio par a a sentar est e tipo de edificacion es que se solían complement ar con l os mue lles privad os par a la ca rga y desca rga de los productos con los que se comerciaba a través del río. Per o pr ecisamente esta s ituación privilegiada junto al río le aca rreó inc onvenientes. El maremot o que siguió a l terremoto de Lisboa de 1 de novie mbre de 1755 inun dó parcia lmente la plaza. Estar en el ba rrio bajo de la ciudad tenía el inconvenient e de que las aguas c orrían hacia ella desde las zona s má s a ltas. En 1771 para evita r cenagales y que la s aguas no se pas easen por la plaza , se en carga a Franc isco Día z, ma estro ma yor de obr as, que hic iera una ser ie de cañ os des de las ca lles Aurora , Sol y Sa n Fra ncisco la Nueva para dirigir las agua s fuer a y que t erraplenar a las fachada s de las cas as 336 . El plano de Migu el Palaci os de 1865 la repr esenta como un espacio baldío, diá fan o y sin urban izar, bordeado por una hilera de árb oles rodea ndo su perímetro 337 envuelto completa mente por gra ndes edifici os. A lo la rgo del tiempo la plaza del Polvoris ta acogió todos l os actos que congr egara n una gran multitud l o que er a p osible gra cias a s u ta maño. De t odos ell os era n espe cta dores privilegiados l os edificios que la rodea ban por sus cu atro costados. En 1764 Ruiz d e Cortá zar describe a sí el aspecto de e ste an fiteatro y uno de los u sos que tuvo: Es cuad rada y ce rcada de suntuosos e dificios, con muchas portadas, ventanas y bal cones que dan vi sta a ella, destinada p ara la fiesta de los toro s 33 8 . Las corr idas de toro s fueron el pla to fuerte de todas las 336 BARROS CANEDA, J.R.: ”Arq uitectura y urbanismo e n El Puerto d e Santa María durante el si glo XIX”, p. 78. 337 ACALE SÁNCHEZ, F.: “ El plano geométrico de El Puerto de Santa María de Miguel de Palacios (1865) ”, Revista de H istoria de El Puerto, 32, 2004, pp. 27 -48 (41). 338 R UIZ DE CORTÁZAR , A.J.: “ Puerto de Santa María Ilustrado y Compe ndio Historial de sus E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 132 celebrac iones y la solución par a rec audar fondos de lo s que el concejo estaba tan escaso. Las actas capitulares recogen algunas medidas pa ra prevenir s u desarr ollo dejand o claro que en algunos casos se cel ebra n anualmente 3 39 : para la f iesta que se a de hace r a nuestra S e ñora de setienvre…es necesario que se compren agujas para tapar las calle s las qu e f ue ren necesaria s, que éstas se guarden y recojan para seme jantes ocasiones con que… este gasto se excusase de h acer e sto en ca da año … 340 . Y no era la única fiesta en que hab ía toros: El 24 de junio, día de San Juan, po r la m adrugada , y así mismo e l día d e San Pe dro, salie ron los caball eros a cab allo a la jineta y pre tales de c ascabele s, co n toros por las call es… 34 1 . Ruiz de Cortá zar también ha bla de que la c onst rucción de d os cua rteles, de infa ntería y de caba llería, comenzados en s eptiembre de 1763 y t ermina dos tres añ os después, aumenta ron la h ermosa vista d e la plaz a. Est o la c onvert ía en cam po de Mart e d estinado a las man iobras de los distintos cuer pos del ejército. Quizás a ese moment o s e refería Sa ncho de Sopran is al decir que la plaza se lla mó de Armas cuando tuvo guar nición numer osa la ciudad 3 42 . En una fotografía 343 de muy finales del siglo XI X, an te l os cua rteles citados, apa rece un a pa rada mil itar formada p or soldados de infa ntería , de caballería y carros tr ansportando pieza s de ar tillería. Antigüedades” (1764). Edición y estudio de PACHECO ALBALATE, M. y PÉREZ FERN ÁNDEZ, E. Ayuntamiento de El Puerto de Santa María, 1997, p . 407. 339 Virgen de los Milagros, 8 de s epti embre. 340 AHMPSM, AC, 21 de agosto de 1721, f. 444 v. 341 IGLES I AS RO DRÍGUEZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. Imágenes de España y América en e l siglo XVIII , p. 162. 342 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS: Historia de El P uerto Santa María … , p. 310. 343 https://ww w.gentedelpuerto.com, nótula 962, (Consultado en junio de 2022). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 133 Parad a militar, fuente A HMPSM. T odavía el si glo XI X le tenía reser vada un a func ión a la plaza y era la de ser la p icota de la ciudad. El Diario de Cá diz de 21 de mar zo de 1884 pub licaba que el Tribunal Supr emo había confirmad o la pena de muerte de un r eo que sería ejecuta do e n e l lugar d estinado para ello en El Puerto de Santa María, es dec ir, la pl aza del Polvorista 344 . A mit ad de los añ os 60 del pasado siglo hubo u n intento de ap rovechar el gra n es pacio de la p laza par a c onstruir un edificio de pisos per o la “Voz de la Ba hía” , que public ó un ar tículo denun ciándolo, lo que le c ost ó la vida con menos de un añ o de e xistenc ia, y la oposición de Manuel Ma rtínez Alonso, profesor d e instit uto, escrit or y más tarde a lcalde, lo impidieron 345 . En tiempos rec ientes fue sit io de ac ogid a para los circos que llegaba n a la ciuda d y actua lmente allí se celebra n o concur ren mar chas, manifesta ciones y asa mblea s. La plaz a del Polvorist a se fue rodeando de edifici os dur ante los siglos XVII y XVI II est ando a mitad de este ú ltimo perfect amen te cerra da por e dificación, a lgo que lleva a su condición de consolidada . A sí se h a manten ido hasta hoy aunque algu nas de la s constr ucciones originales haya n sido sustituida s por o tras más recient es. 11.1 .1. L AS CAS AS DEL R EY Realment e s e t rat a del c onjunto edificatori o que est ru ctura toda la zona y, como quedar á posteriorment e d emost rado, será el ver dadero gener ador y a rticulador del va cío de la Plaz a del Po lvorista . Sus orígen es deben ser r elacionados con la a ctividad milit ar de la corona así 344 https://ww w.gentedelpuerto.com, nótula 962, (Consultado en junio de 2022). 345 https://ww w.gentedelpuerto.com, nótula 872, (Consultado en junio de 2022). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 134 como con c iertos ser vicios de r etaguar dia ofrecidos po r part e de diversos pro veedores. El lad o n orocciden tal de la plaza lo ocupaba pri mitivamen te un a c asa de la q ue Cristóbal de Rojas levantó un plano con una lar ga explicac ión acla rator ia en 1603: “Pla nta y fren te de la casa de Juan d e las Heras ” 346 . En ese mismo lugar estaba n las “casas del r ey”, unas an tiguas bodegas sobre las que en 1 675 e l g obernador de El Puert o const ruyó un cua rtel de infant ería para u nos 2.000 s oldados. Durant e el s iglo XVII y pri meros años del XVI II nadie se había plantea do la necesi dad de hacer cuart eles, a lo s umo l o qu e ha bía er an acuar telamientos, es decir, constr ucciones donde se guarecía la t r opa sin caracter ísticas específicas p ara s u función, que podían ser b odega s, almacenes… tal y como s e recoge en las Actas Capit ulares inmediatamen te p osteriores al saqueo de E l Puer to de 1702 34 7 . Tr as la paz de Utrech s urge la necesidad de crea rlos para evitar los proble mas y en frentamient os ent re las aut oridades militares y los ca bildos, sur gidos del a lojamiento de lo s soldad os en ca sas pa rticulares. Los primeros pr oyectos se ha cen en 1 715 348 . En 1 719 se e nvían a las ca pitanías gene rales de provincia l os plan os r edact ados p or el ingen iero fr ancés Jor ge Prósper o de Ver boom pa ra realiz ar cuarteles p ara un escuadrón de ca ballería y medio batallón de infantería en los municipios qu e pudier an costea rlos, dividien do el cua rtel en pequeñ as esta ncias que distinguen ha bitaciones de tr opa y cuadras y disponi endo una galería alr ededor del patio interior de acc eso a las ha bitaciones 349 . En 1723 José P atiño, tenien te general de la ma rina, dispuso que s e hic ieran cuart eles regla dos dentr o de las plazas o fuera de ellas 35 0 . Quiz ás intent ando a justarse a estas dos ór denes en sept iemb re de 1724 se quer ían hacer un os pesebres en es tas “casas del r ey” donde se ubica ba la chanca . Es evidente que existe un modelo general aprobad o pa ra todos los cuart eles p ero las fechas en la que e mpiezan a ponerse en marcha son bast ante más tardías 351 . La necesidad qu e tenía la ciudad de un cuar tel de infanter ía hizo que acept ara el ofrecimient o 346 AGS, MPD, 42, 064, incluido detalle en PLANO 9. 1 del Apéndice Planimétrico de elaboración prop ia. 347 BECERRA FABRA, A.: “Cat álogo de los acuerdos…”, Revista de Historia de El P uerto , 6 , n. 19 ( 9-VII- 1703). 348 PONCE OR TIZ DE INSAGURGE, M, y SÁNCHEZ S ÁN CHEZ, J.: Se v illa: A r quitectura y ciudad mil itar. El Cuartel de la Carne, patrimonio recuperado , Diputación de Sevi lla, S e villa, 2004, p p. 36-37. 349 PONCE ORTIZ DE INSAGU R GE, M, y SÁNCHEZ SÁNCHEZ, J.: Sevill a : Arquitectura y ciudad mil itar. El Cuartel de la Carne, patrimonio recuperado , p. 37-3 8. 350 PONCE OR TIZ DE INSAGURGE, M, y SÁNCHEZ S ÁN CHEZ, J.: Se v illa: A r quitectura y ciudad mil itar. El Cuartel de la Carne, patrimonio recuperado , p. 3 8. 351 “Diseño del Quartel que S.M: ha re suelto se construya en la c iudad de Burgos para q uatr o Escuadrones de Cavallería…y coordinada su d istrib u ción al Proyec to General Aprobado p ara éste y demás Quarteles que también han de exec utarse en otras ciudades (1749). AGS, MPD, 29, 063. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 135 en 1762 de Vicente de Vos s de un edificio que s e ha bía a cabado de constr uir e se mismo año 352 . Las noticias que se c onocen tradiciona lmente de los cuarteles son confusas y, a vec es contra dictorias. El est ado ru inoso en qu e se encont raba el cuart el de infant ería en tiemp os de Carlos II I (17 59-1788), oca sionó su derribo ca si un siglo después de su constr ucción, en 1675, y en su lugar se l evantó otro de c aballería 353 . A principios de noviembre de 1 763, sobr e la casa almacén del sig lo X VI de J uan de las Hera s, se empez aron a levan tar dos cuar teles, impulsados por el capitán general Jua n de Villa lba y Angulo a l que en la fachada r ecuerda una lápida de pizar ra que y a en tiemp os de Sancho de S opranis e mpezaba a de sapa recer. También en la facha da h ay un a medalla del monarc a rei nante en ese momento: Ca rlos III. Un o de l os cua rteles era de infa nter ía, c on facha da a la act ual c alle Fern án C aballero y capa cidad para un regimiento de tr opa de línea , y o t ro de c aballería , con fa chada a la pl aza del Polvorista y capacidad para 300 caba llos, que se terminar on en s eptiembr e de 1766 3 54 siendo sus aut ores el maest ro de obr as José de Olivera y el de carpin tería Fra ncisco M olina 35 5 . Ot ros a utores aporta n datos que no c oncuer dan con l os a nterior es: en 1773 s e es tá const ruye ndo en El Puerto un cua rtel para un regimi en to de infant ería y dos escuadrones de caballer ía; el primer cuerpo, el de infa ntería , tiene ún icamente 21 8 plaz as y el de caba llería el margen su ficiente, hallándose a mbos unid os 356 . 352 BARRO S CANEDA, J.R.: “Lo s in icios de la tipologí a bodeguera en El Puerto de S anta Marí a”, Laboratorio de Arte 10, 1997, pp . 477-490 (482). 353 CÁRDENAS BURGUETO, J. (1903 ): Reseña histórica y descripción de la M.N. y M.L. ciud ad de El Puerto de Santa M aría , p. 117. Inserta en l a Gu ía oficial de El P uerto de Santa María , de AMENEIRO BARBA, R. El Puerto de Santa María, 1903. 354 R UIZ DE CO RTÁZAR, A.J.: Puerto de Santa María Ilustrado y Compendio Historial de sus Antigü edades , 1764, p. 40 7. 355 BARROS CANEDA, J.R.: ”Arq uitectura y urbanismo e n El Puerto d e Santa María durante el si glo XIX”, p. 77. 356 PONCE OR TIZ DE INSAGURGE, M, y SÁNCHEZ S ÁN CHEZ, J.: Se v illa: A r quitectura y ciudad mil itar. El Cuartel de la Carne, patrimonio recuperado, pp . 44-45. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 136 Cuerp o superi or de rem ate del e dificio c on la piz arr a y esc udo, fuen te AHMP SM. No es el únic o ca so en que en un mism o edi ficio se sit úan, a uno y otro lado, c uar teles de caba llería y de infanter ía. P or esos años, Gerónimo Amici hace un “Plan o y perfil del Proyecto para Construir un Quar tel de Cavallería en la Torr e de P uerto Real y contiguo a éste, ot ro para Ynfan tería” 357 . Ocupar on toda la ma nzana del lado nor occidental de la plaza hasta la calle C omedias. En el edificio h abía, además de los dos cua rteles, un salón en el piso superior que daba a la pla za. El d e caba llería constaba d e cuerpo de guardia, patio, alrededor de cual estaban la s cua dras, una esca lera de acceso pa ra el segundo pis o, y un pa r de patios más. El de inf anter ía era parecido exc eptua ndo las c uadras . El sa lón del piso super ior, de gra n ta maño, t enía 12 balcones, los cua tro cent rales de más vue lo desde donde s e disfruta ba de t odos l os acontec imientos que ocurría n en la plaza. En la part e superior de la fachada había un escudo con las ar mas rea les entre l eones ra mpantes y a sus la dos dos escud os de la ciuda d. Pese a que e l e dificio se cons ideró sólido y de buena construcción, años más ta rde hub o que r eparar los daños que present aba 358 . El estado t erminó por co mprar la edificación convirt iéndola en dos a mpli os c uarteles de infant ería y caballería con capacidad para 1.000 solda dos y 500 cab allos 3 59 . La fotografía citad a anter iormente de una gran pa rada militar de fines del siglo XIX en la pla za del Polvorista con los cua rteles al fondo no corrobora tot almente la descr ipción que d e ellos se ha hecho. Efectivamente es un ed ificio de dos pla ntas forma do p or t ramos separ ados por pilas tras de piedra vista. El c uerpo centra l, que no tiene van o de acceso, cons ta de dos balcones en el 357 AGS, MPD, 39, 044. 358 BARROS CANEDA, J.R.: ”Arq uitectura y urbanismo e n El Puerto d e Santa María durante el si glo XIX”, pp. 77-78. 359 ACALE SÁNCHEZ, F.: “ El plano geométrico de El Puerto de Santa María de Miguel de Palacios (1865) ”, p. 40. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 137 piso superior y dos ventanas en el inferior y está rematado por un ático con un gr an escudo en el cent ro. A ambos lad os, dos sencil las port adas a dinteladas y, sobre ella s, balcones salient es con bar andillas de hierro s oport ados por c uat ro gran des ménsulas ca da u no. Es evidente que la s dos port adas c orrespon den a ca da un o de l os dos cua rteles y que a mbos tenían el ac ceso p or la plaz a del P olvorista . Ot ra fotogr afía, ést a ya del si glo XX, muest ra el edificio ar ruinado. Fotogra fía del sig lo XX que refleja el estado de conser vación del e dificio. Fuente A HMPSM . El último act o de los cuart eles de infan tería y c aballer ía que ocuparon el lado noroc cidental de la plaza es haber se conver tido, la mita d de él, en la en volvente fo rmal del teat ro Muñoz Seca que se edificó entre 2 002 y 2003 conserva ndo las tres f achadas del a ntiguo edifici o. Zócalo, cornisa , pilast ras que recorr en los dos pisos del edifici o, enmarque d e van os y port adas son de piedra vista y el resto está enfosca do con un mort ero de ca l. La p orta da princip al, que da a Fernán Caballero, es adintela da y la del Polv orista, más senc illa y adintelada también, se encaja entr e dos pilas tras y está corona da en el piso s uperior por un balcón que se a poya sobre cua tro ménsulas . Es evidente que es una de las dos p ortada s de la fotogra fía cita da. 11.1 .2. L A CASA DE LA S CADE NAS Ocupando par te del lado su rest e de la plaza del Polvor ista , en el número 10, está la conoci da Casa de las C adenas de Jua n de Vizarr ón y Aran íbar. Pert enecía a un a de las famili as vasco- navar ras asent adas en El Puer to y fuert emente ligadas por en laces mat rimoniales e ntre ella s. Después de 1672 llega a la ciudad donde es acogido por su tío J uan Ar aníbar , si rve co mo soldado, viaja varias veces a Am érica y en 1 686 se casa con Catalina Polo Na varro con la que E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 144 La casa de la plaza del Polvorista , a donde da la fa chada principal, ocupa una manzana exenta, de la que la par te tr asera da al río, rodeada por la pl aza y las ca lles Ca denas, Aguado y Bajamar . Debió const ruirse sobr e un a edifica ción previa porque en pla nos de l primer t ercio del siglo XVII I apar ece el fr ente d e la plaza qu e ocupa ya cer rado, aunque no la calle Aguado. El 13 de octubr e de 1784 Gaspa r Aguado y de la Cruz s olicita del ayun tamiento c onstr uir un muelle a espa ldas de su s c asa s, y unos días des pués, en el cabildo de 2 7 del mismo mes y año parecen concedérselo 381 pese a lo c ual, dos años má s tarde, de nuevo realiza la misma petición “reit eradament e” 3 82 . En 1 786 en la vis ita de ins pección del ma estro ma yor de albañ ilería, Bar tolomé O jeda M ata moros se cit a est a ca sa como “cas as pr incipales que s e está fabrica ndo Don Gaspar Agua do” 383 y en e lla se le pe rmite fabricar un muelle a e spaldas de su casa en iguales cond iciones que los que tiene concedi do a o t ros individu os 384 , con tal de que su anch o sea igua l a los c onstruidos 385 . La visita de inspecc ión del ma estro mayor de albañ ilería Bart olomé O jed a M atamoros en 17 86 pa ra la concesión d e la li cencia y acordelamient o de la zona par a constr uir el muelle fue decisiva para obtener el permiso a ño y medio después de s olicitar la. El pet icionario es Gas par Aguado de la Cr uz, hijo mayor de Roque A guado y Delgado y de Ma ría Bernarda de la C ruz Ru iz, na cido en 1738, c on ejecutoria de hidalguía emiti da por la cha ncillería de Grana da el 7 de jun io de 1784 y ace ptada en El Puerto el 18 de agost o de 1785 386 . La confu sión a la que se pr esta el que ha ya dos casa s relaciona das con R oque Ag uado se deb e a l que el hijo menor de é l s e llamaba R oque Agua do de la Cruz , cab allero de la orden de Ma lta 3 87 que quizás ha bitó la de la calle Pa lacios 48 si n o es ésta una de las mucha s ca sas dest inadas a s er alquiladas . El ed i ficio está en línea en e str uctura, materia les y fórmulas co n las casas conocidas como de carga dores de In dias aun que en este ca so n o exist a el ent resuelo. A la fa chada, s imétr ica y monument al, le fa lta el exo rno del cuer po centr al, ape ado ha ce muchos añ os 38 8 . Por eso resulta tan extra ño que en la ficha del Pe pryche de dicada a esta c asa se diga: “La port ada es 381 BEC ER RA FABRA, A .: “Catál ogo de l o s a cuerdos…”, Revista de Historia de El Puerto, 8, números 29 3 (13-X- 1784) y 294 (27-X-1784). 382 AHMPSM, AC, 2 de mayo de 1786, ff. 116 v. y 117 r. 383 https://www gentedelpuerto.com , nótula 701 (Consultado en abril d e 2021). 384 Se refiere al marqués de la Cañ ada y a V anderpoel. 385 AHMPSM, AC, 2 de mayo de 1786, ff. 116 v. y 117 r. 386 https://d be.ra h.es/biografías/64532/roque-aguad o-delgado . (Con sultado en abril de 2022) . 387 https://d be.rah.es/biografí as/64 532/roque-aguado-de lga d o. (Consultado en abril de 2022). 388 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 130. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 145 de una gra n sobriedad, adin telada y enmarca da por delga dos b aquet ones quebr ados en los ángulos y coronada por un esc udo oval de mármol” 38 9 , por ciert o, desa parecido tam bién. L a fachada que da a la plaza tien e t res niveles, pla nta baja , principal y ático, separa dos por cornisa s y cinco van os por p lant a. De est os solo conser van decor ación origina l cuatr o de ellos. Son los ba lcones la tera les de la p lanta n oble cu yos huec os, de ar cos escar zanos, está n enmarca dos por fin as mol duras con orejera s y se corona n por unas poder osas moldura s mixtilíneas en c ontr aste con el liso y esquilma do balcón centr al. La casa s e orga niza alrededor del patio cen tral en el que cu atro arcos muy rebajados apean sobre pilares de mármol lo que, sin ser frecuent e, se da también en la ca sa Winthuyssen d e la calle Larga 11 . En el lado es te s e encu entra el ar ranque d e la esc alera im perial que en tiempos de Sancho d e Sopra nis conser vaba bu enos herr ajes 39 0 siendo l o más origin al de e lla el ar co polilobulad o que l e da a cces o, que a pea s obre co lumna s tosca nas de má rmol a dosadas al muro. Semejant es también son el existente en la ca sa ant es citada, en la reha bilitada en la calle Larga 70 o en la de San J uan 30, según algún auto r denotando la in fluencia america na 39 1 aunque está de mostrado, si n nin gún género de du das, que lo aplicó a la arquitectur a a finales del siglo XVII L eonardo de Figueroa 392 . Como otra s muchas ca sas de importa ntes comercia ntes, se convirtió en cas a de vecinos con los consiguient es daños a causa de su a dapt ación a es te nuevo uso. En enero de 2008 el ayunt amiento decidió conceder licencia “de eficacia diferida” a un proyecto de r eha bilitación para edificar 14 viviendas y locales comercia les, pero en 2010 to davía vivían allí seis f amilias 393 . Cuando el edific io se qued ó s in vecinos se inici ó un pr oceso de ex polia ción de elementos históricos e inc luso de mat eriales de tod o tip o uni do a q ue la falta de mant enimiento provocó el desprend imiento de la fachada latera l de la calle Cad enas 394 11.1 .4. L A CASA REINOSO M ENDO ZA En el lado surocci dental de la plaza del Polvor ista, en el n úmero 2, está el que fue palac io de 389 Peprich, nivel II, ficha 36 . 390 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 130. 391 BECERRA FABRA, A. y CARD OSO ALCÁNTAR A, T.: “América: un nuevo rumbo para la h isto ria de El Puerto”, p. 42. 392 SANCHO CORBACHO, A.: Arquitectura ba rroca… , p. 25. 393 https://www gentedelpuerto.com>2021>04>09 , n. 701. (Consultado en abril d e 2022). 394 Diario de Cádiz. El Puerto. “El de terioro de Roque Aguado obliga a poner vigilancia para frenar el expolio”, (22/02/2 018). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 146 los condes de Villam iranda o casa Reinoso Men doza ant igua sede del Ayunta miento y hoy de su Delega ción de M edioa mbiente. El edificio fue con struido por el gener al Jua n Ca macho Jaina, r egidor, fiel ejec utor de El Puerto, capit án, caba ller o de Santia go que, tra s desempeñar altos cargos en Nuev a Espa ña, a su regreso fue gobernador de la ciudad entre 168 9 y 1 692 395 , durant e cuyo mandat o donó el front al del sa grar io de plat a traído de Méjico de la H ermanda d Sacra mental de la iglesia m ayor 396 . El edific io fue vendid o por Mar ía de Ruisaen s, su viuda, en 1701 al señ or de las Ma rotera s, Juan José R einoso y Men doza que de bió a gregarle la actua l fachada sobre la que fi gur an sus arma s 397 . Est as a rmas llevan una cruz de Ca latra v a, flordelisada abier ta, y cinco panela s 398 en lo s dos cuartel es que las componen 39 9 , que pued e encaja r t anto con Juan J osé Reinoso, cab allero ca latr avo, como c on el sig uiente propieta rio, que era ta mbién cab aller o de esta orden p or lo que el escud o c orrespondería a un ar co cronológico más ampl io, casi t oda la primera m itad del siglo XVIII. Ignacio José Mir anda y Góm ez, nacido en Ca rta gena de I ndias, hij o de l os marques es del R eal Tesoro, vino a Espa ña por los a ños 40 del sig lo X VIII, cons iguió p oco despu és acc eder a la orden de Ca latra va y en 1750 se hizo por compra con el tít ulo de conde de Villamir anda. Establec ido en El Puert o de San ta Ma ría, casó en segun das nupcias con Cat alina del Reinos o, murió sin descend encia y c ompletament e ar ruinado, y a que su c asa comercia l tuvo que declara rse en quiebra 400 . Todos los aut ores no est án de acuerdo en esta at ribución pues se h a dicho que la casa Reinoso Mendoza , cuya portada era semeja nte a la de Vizarr ón, hoy n o es vi sible porque en su lugar han const ruido otr o edif icio y que la de José de Imblus queta es el ac tual Ayunta miento 401 . 395 LÓPEZ AMADOR, J.J. y RUIZ GIL, J.: El Almirante Valdivieso, su palacio y El P uerto de Santa Mar ía , p. 34. 396 LÓPEZ AMADOR, J.J. y RUIZ GIL, J.: El Almirante Valdivieso, su palacio y El P uerto de Santa Mar ía , p. 14. 397 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 128. 398 Hojas de álamo p uestas como mueble en el escudo. 399 SANCHO MAYI o D E SOPRANI S: “ Notas sobre los ed ificios m ás s alien tes d e El Pue rto de Santa María”, p. 127. 400 https://d be.ra h.es/biografias/133556/domingo-de-m iranda-y-vill a nueva (Consultado en abril 2022) 401 LÓPEZ AMADOR, J.J. y RUIZ GIL, J.: El Almirante Valdivieso, su palacio y El P uerto de Santa Mar ía , p. 44. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 147 Patio pri ncipal del edi ficio en marz o de 2 022. F uente, elab oración propia. E ste edif icio, pese a estar alter ado en a lgunas pa rtes p ar a ajustar se al uso act ual, conser va todas las caracter ísticas de las ca sas de los mercader es de Indias. Tiene cua tro altu ras: bajo, entres uelo, piso principa l y ático. La piedra vista es má s abundante que en otr as casas-palacio, pues apar ece en la plan ta baja , en tresuelo, porta da, b alcón centr al, en marque de t odos los vanos, esquineras y c ornisas. La porta da, descentra da r especto a la fachada principal, tiene todos los ele mentos pro pios de este t ipo de construc ciones. El vano d e acces o, adintelado, está enmar cado por un baquetón quebr ado en los ángulos gener ando las típicas orejer as. En el cen tro del a mplio dintel, coronado por un yelm o, c on sus lambr equines, e stá el blasón, part ido en dos mita des, repr esenta ndo en el la do derech o la cr uz de C alatr ava par a comunica r que su propietar io es caballer o de esta orden y en el izquierdo las ar mas de la fam ilia, cin co hojas de álamo. Dos leones fla nquean el blasón y el resto del dintel se complet a con una densa decoración vegetal. El es cudo po dría esta r fechando la p ortada pues su cons truct or er a caballero de C alatrava, pero es que lo er an los dos vecinos suc esivos de la ca sa, Jua n José Reinoso Mendoza e Ignacio José Mir anda y Gómez. Lo únic o que se puede descart ar es que la porta da se hiciera con a nterorida d a 1750, m omento en que s e conce de al s egundo el tít ulo de conde de Villamiranda porque el escudo es de caballero , no de c onde. Dos colu mnas, cuyo terc io infer ior llevan esc ulpidas una decor ación vegeta l y los otros dos son lis os, se a ntepone n a una s pilastr as almohadilladas , c argan sobr e alt ísimos pede sta les que, a s u vez, lo hacen sobre plintos. Sus ca piteles, dóric os dice San cho de So pranis 4 02 , son en rea lidad incla sificab les pues en su parte superior tienen u nos abult amientos que r ecuer dan el t ema clás ico de l as ovas y dardos. S oport an un tr amo de ent ablament o con un ar quitrab e a tres banda s, un friso con 402 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 128. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 148 triglifos y anch ísimas metopas de ele mentos flora les, y cornisa de dentellones . El balcón lo forma un hueco adint elado en vuelto p or un b aquetón qu ebrado en sus á ngulos y con decoración ve getal, fla nqueado por pil a stra s almohadillada s sobre c uyos capiteles c arga directa mente la cornisa . Ninguno de estos ele mentos es ajeno a la decora ción u sada en la portada con la que enca ja per fectamente por lo qu e result arían incomprensibles las palabra s de Sancho al decir que este segundo cu erpo est aba s in concluir 4 03 si n o fuera p orque el edificio ha s ufrido alter aciones y cambios sust anciosos c omo el de la s ventan as del ático que son posteriores. El rest o de la facha da tien e tres cier ros en la plan ta b aja, tres ba lcones superpuest os a ellos en el ent resuelo y otr os tres más en la pla nta noble. El eje rec tor del edifi cio es e l patio cent ral port icado en t res de sus lad os porque el cua rto es el mur o, con l o que el pa tio est á repro duciendo la d escentr alización de la porta da. Sei s columnas de mármol de f uste liso y capit eles suma mente originales que tienen u nas bolas en los án gulos y u nas c artelas que, al parec er, era n pa ra colocar los bla sones del dueño 40 4 . Inter poniéndose entr e est os y el ar ranque de lo s ar cos de medio punto unos a ltísimos prismas cuadra ngulares que s on la s piezas más alt as de todas l a s usa das en este tipo de e dificios. En este ca so eran impres cindibles pa ra equi para r la a ltura de los arcos a la a lcanz ada por la portada , es d ecir a la de la plan ta baja y el entresuelo sumada s. Del patio part en dos escaler as, la principal, con b aran dal sa lomónico, que conduce a la planta noble y otra más p equeña que lleva al entr esuelo. Esta casa fue ocupada por los capita nes g enera les de l mar Océano dura nte mucho s añ os l o que originó las protes tas de sus dueñ os 40 5 . 11.1 .5. O TROS EDIFICIOS SINGU LARES La casa del almirant e Gaspa r de Pa lacios, que el 23 de oct ubre de 1688 informa desde El Puerto d el hallazgo de una isla misteriosa ent re Cub a y Ca rta gena de Indias 406 , la sitúa Sa ncho en la plaza de El Po lvorist a jun to a l pala cio de los c onde s de Vil lamiran da, dicien do que d e ella solo se c onser va el ext erior con bien t raza da portada fla nqueada por columna s jónicas y blasón en el centr o de la par tida c ornisa. La menc iona el edificador en su t estamento de 9 de 403 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 128. 404 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 128. 405 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H.: Historia del Puerto de S a nta M aría…, p. 311. 406 AGI, MP-Santo_Domingo 89. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 149 febrero de 1702. El patio, que y a n o existe, er a de los mejores logra dos 4 07 . Hoy s abe mos, por las memorias d el merc ader José Migu el Berna l 408 , que esta ba en el la do op uesto de la plaza, es decir en el noreste. Igualment e, Sanch o s itúa en la plaza la casa del marqu és de Pera les que fue edific ada por el capitá n gener al Jua n de Villalba y An gulo que en 1748 e ra goberna dor político -militar de Cá diz y corregid or de la ciudad, en 1756 ca ballero de la orde n de Santiago y comandan te general interin o del ejército y c ostas del océano de Andalucía lo que se l e c onfirm ó en 1767 y que murió en El Puert o en 1769 40 9 . Pas ó lue go a los Pined o, marqueses de Pera les del Río, título concedido por Felipe V a Ant onia de Velasc o y López de Moeda casada con Ventur a de Pinedo Rodríguez de Ubiern a que r ecibe el títu lo de c onde d e Villanu eva de Perales de Milla 410 . La casa , del s egundo tercio del siglo XVII I, ha perdido todo s u cará cter en la fa chada p ero en e l interior conser va el pat io d e cuat ro lados con columna s de mármo l, esc alera de h onor y en ella herra jes y t allas de mucho sabor local que conserva todavía la tradición mudéjar de la carpint ería 411 . En el la do n orest e de la plaz a del Polvorist a, ha ciendo esquina con la call e A urora , y situada en á ngulo rec to con la casa Vizar rón, est aba la de Antonio de Santa Cruz y Vela, a bogado de los Reales Consej os, c asado con Ángela del Valle y A lar cón que vi vía en ella en 1734 y en 1764, ya viudo, esta ba en ext rema pobrez a. En esa misma ca sa en 1 771 vivía José de Imblusqueta , natu ral de Pa mplona , casado con la per uan a Tomasa de R odrigo Herná ndez de Andrade y Uriona 412 , que vivió allí hasta 1796 en que obtuvo licencia de embarque para ir a l as 407 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 128. 408 IGLES I AS RO DRÍGUEZ, J.J.: Memorias de un mercader a Indias. Imágenes de España y América en e l siglo XVIII , 136. 409 https://d be.ra h.es/biografias/54059/juan-de-villalba-y-angulo (Consultado en abril 2022). 410 https://p ares.mcu.es . 141 Archi vo de los m arqueses de Perales del Río (Consultado en mayo 2022). 411 SANCHO DE SOPRANI S, H.: “Notas s obre los edificios más salient e s d e El Puerto d e Santa Marí a” , p. 128. 412 PACHECO ALBALATE, M.: “Nu evas aportaciones sobre el terre moto de 1755 e n la ciudad d e El Puerto…”, p . 80. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 150 Indias 413 . A su muer te 414 , la cas a fue adquirida por el pr imer mar qués del Real Tes oro, Joaquí n Manuel de Vi llena y Gua dalf ajara , ca ballero de Malt a y president e de la casa de contr atación, que debió de res idir en ella pues en E l Puerto se cas ó s u hija Fr ancisca Manuela de Villena y Mendoza en 1788 415 y él mism o mur ió a llí el 2 de m a rzo de 1790 siendo enterr ado en l a iglesia Prioral 416 . Precisa mente la plaza de El Polvorist a fue llam ada del Real Tes oro dura nte algún tiempo. Postal lo calizad a en tod ocolecció n.net co n el nombre de la Plaza del Ma rqués d el Real Tesoro . https:/ /www.tod ocoleccio n.net/po stales-anda lucia/po stal-antig ua-puerto- santa-maria- cuarte l-artille ria-plaza-m arques-re al-tesoro~ x1545 1585 (Consul tado en abri l 20 22). Fuente origi nal del d ocumento, desconoc ida. 11.2. EL ES TADO AC TUAL EN LA CIU DAD Conforma un espac io en el interior de un área del tejido s uroeste originado en el cr ecimiento tar domedieval a extr amuros y post erior de los siglos XV I, XVII y XVIII frut o s ustanc i almente de 413 https ://pares.mcu.es . Pa re s. Archivos es p añoles. Licencia de embarco p ara don José de I mblusquet a comandante del castillo de Om oa. Unido al exp ediente d e su p rovisión colocad o en Provisiones de Guatemala en octubre de 1 796 (AGS , SGU, LEG, 6936, 25). (Consultado en abril de 2022) . 414 SANCHO MAYI o DE SOPRANIS, H: Historia del Puerto de S a nta M aría, p. 385. 415 https://dbe.rah.es/biografías/23789/joaquin-manuel-de-villena-y-guadalfajara . (Consult ado en abril d e 2022). 416 https://es .wikipedia.org/wiki /J oaquin_Manuel_d e_Vill e na_y_Guadalfajara. (Consultado en abril de 2022). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 151 la actividad portuar ia, especialmente aquella en la segunda banda relaciona da con el comercio indiano y el establecimient o de determina das casa s comerc iales. La act ual plaza del Polvorista conforma un o de los vacío s urbanos má s definid os y singu lares del entorn o bode guero de El Puert o de San ta Mar ía. Es especial mente s ignif icativa su morfología (n etamente recta ngular) así como su s relaciones fu ncionales con t odas las actividades c oncomit antes en el entorno lit oral en el qu e se ubica. Vinculada des de lueg o a la econo mía p ortua ria del ma rgen riber eño, su orig en y c onforma ción en la tra ma port uense no h a ten ido u na explica ción cl ara en la bibl iografía a cadémica n i en ningún otro est udio de tip o div ul gat ivo. Su m orfología es s imple y p erfecta mente a daptada a la t rama urban a que la circu nda, sien do esta plaza un espacio sustan cialmente rect angular con una fuert e vocac ión de u so públic o da do el déf icit de este tipo de espaci os li bres en el casco hist órico de El Puer to de Sant a Mar ía, especialm ente aquella parte bode guera. La tr ama urba na portuen se tiene una morfología muy dependiente del gr an estr ucturador que genera la ciuda d, el río Gua dalete. Ello conlle va igual ment e un ca sco longitudinal ub icado t odo ello en mar gen der echa ribereñ a, t eniendo és ta su origen como b orde litoral d e ca rácter hidráulico si bien en la a ctualidad se deslin da Do minio Público Ma rítimo Terrest re conforme a las deter minaciones de la Ley de Costas vigente, dada la c ercanía de la des emboc adura del río Guadalet e en su cur so actua l. El desar rollo y ext ensión del ca sco, frut o del creci miento urba no que ha n ecesita do histórica mente la pres ión demográ fica, ha sid o realiza do sust ancialment e de forma par alela a dicha margen derech a da da la vincula ción de sus ac tividades ec onómica s a la orilla del Guadalete. 11.2 .1. LO S EDI FICIOS AC TUALES. LAS FACH ADAS DE LA PLAZA. Un element o car acterís tico y singular de esta plaz a es el alt o valor hist óricopa trimonial de varios ed ificios que c onfor man el alza do o facha das al do minio púb lico. El val or de est os edificios tiene origen diverso y su est udio de be s er clav e y clarifica dor par a la ca racter ización y data ción del proceso de conformac ión histór ica de la plaza de El Pol vorista. Entre todos ellos dest acan -al menos- los ya descrit os y que no hayan sido objeto de demolición o r eforma int egra l que haya desv irtua do el edificio: • El BI C casa de Juan de Viz arrón Ara níbar , c onocida loca lmente por la Ca sa de las Cadena s, a sí como la prop ia ca lle Ca denas tangent e por el suroest e a l propio edifici o. • Casa de Roque-Agua do, así como la propia ca lle Agua do t angente p or el s uroeste a l propio edificio . • Palacio Reinoso Mendoza , ubicación tem poral del ayun tamiento de El Puer to de San ta Mar ía y actualmente la sede de la Dele gación de Medioambien te de dicha administr ación local. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 152 • T eatro Pedro Mu ñoz Seca. El Teatr o Muñoz Seca sobre la tra za de los ant iguos Cuar teles de C aballería . El proyect o de reforma con el cambio de usos sale del Estudio Carb ajal y es realizado por par te de los arquitect os Jua n Antonio, Nic olás y Ro drigo Carb ajal con un proyec to notor io y de gra n valor. • Palacio del Al mirante Va ldivieso, práct icamente en la s inmediaci ones de la plaz a a tra vés de la calle Sol y en t angen cia con el tr azado de la muralla med ieval. • Colegio del Sagra do Coraz ón, edifica do sobr e otra s casa s anterior es de a ctividad mercant il y actu almente demolido. Precisamen te el r econoci mient o y val or de esta plaza ha n queda do cont rast ados en el P lan Especial de Prot ección d el Cas co Históric o de El P uerto de San ta Ma ría (PEPRY CHE), instr umento con una doble c ondici ón: de planeamient o c onforme a determina ciones de la Ley de Ordenaci ón Urbaníst ica de Andalucía y d e protec ción patrimon ial confor me a la Ley Andaluza de Pr otección del Pat rimonio Histórico. Este inst rumento está refrendado por parte de la Comisión Pr ovincial de Pa trimonio Hist órico de Cádiz, depen diente orgá nicam ente de la Consejería de Cultura de la Junt a de Andalucía. En el proces o de cat alogación n o s ólo se as eguran protecciones a los e dificios , sino qu e además esta blece unos criterios de apreci o y valor para lo s espacios urbanos va cíos por su valor intr ínseco. C iertament e estos valores tienen una fu erte de pendencia de los edificios inmediatos o que c onforman facha da a ese mism o esp acio, p or lo que det erminad as pla zas como la del P olvorist a tienen una a lta consi derac ión en el tejid o d el c asc o hist órico p or la coexistencia de edificios t an s ingulares. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 153 11.3. CARACT ERIZACIÓ N 11.3 .1. D ESCRIPCI ÓN Con una su perficie aproxima da de 6.750 m2 la plaza del Polvorista es u n “pulmón vegetal” en la act ual configura ción urbana de la ciudad, y así se pre tende que si ga siend o en el fu turo. De plant a cua drada, el cent ro lo oc upa una fuen te ornament al rodeada de pav imento r ígido (hormigón i mpreso col orea do en a lbero) que en marca c uatro isla s verdes act ualmente ajar dinadas por prader a de ces pitosa . En los cuatr o fla ncos de la plaza se localizan alineac iones d e distintas especies arbórea s (pinos, jacar andas, naranjos, cipreses , etc .), destaca ndo och o palmer as (dos t ipo Washing tonia filif era y seis Pho enix ca narien sis ) y que originalment e er an 12 pies de la primera especie en una clar a alusión religiosa a los apóstoles fruto de la o bra de conf orma ción actua l en los años 70 del siglo XX. Esta misma época ve la de molición de la mitad de l os cuart eles y la cub ierta tempora l de la mitad del edif icio dada s u situ ación de ruina 417 . Alrededor d e la plaza s e sitúan franja s de calz ada (viario y a ceras ) y a parca mientos en superficie, par a veh ículos pr ivados, motocic letas, zon as r eservadas, par ada d e aut obús y contenedores para la recogida de residuos s ólidos ur ba nos. Los cua tro lados más exteriores de la plaza lo conf orman edificac iones de media na a ltura, alguna s de ella s con import ante valor históric o y ya cita das en el inventario de edificacion es. 11.3 .2. M ORFOLO GÍA Se trata de un r ecinto netamente rectan gular de unas dimensiones a proximada s de 7 5 metros de longitud (sen tido NW- SE) por 85 metr os d e latitud ( sentido NE-SW ). En la actua lidad, la plaza es parte del sis tema de espacios libres d e la ciudad a l ser uno de l os pocos pulmones en el c asco hist órico, pro pio y c omún con la ma yoría de los t ejidos desa rrollados en ép oca antigua o medieval. Hoy la plaz a pr esenta cierta s ár eas peatona les pavimenta das y en una part e impo r tant e de su superficie queda sin pavime nto con áreas permeables de c ierta extensión. En esta s zona s no pav imentada s se h a pla ntado y desarr ollado un a p radera de cespitosas que sirven de espa rcimiento a la población. 11.3 .3. C ONSID ERACI NES FUNCIO NALE S. TOPOLOGÍ A VIARIA. La ubicación de este vacío en la trama del tejido deviene de una tangenc ia a u no de los viales de circula ción par alela a l lito ral. Est e vial es enorme mente cla rificador y r elevante en el pr oceso de cr ecimiento y extensión del tejido urban o toda vez q ue es el eje art iculador al suponer una tangen cia al ca sco y realiza r las funciones de distr ibuidor a las fincas r ibereñas . 417 https://laboratoriorediam.cica.es/c omparaWMS / (Consultado en abril de 2022). E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a Página 256 ventilac ión da da la servid umbre) conformaría n el ge rmen de la actual ca lle Vene ncia que u ne El Pol vorista co n Com edias s urgida tra s la demo lición de la mi tad de la instalac ión cuar telera en el siglo XX . Con el objeto de pr ofundiz ar en la infor mación dispo nible, se pueden a ñadir una s pocas fotografías aérea s de la ciuda d como la de 1 928 67 6 y la d e 1956, sien do esta última a dem ás ortogonal y a que s e t rat a de un a serie d el c onocido vuel o america no 6 77 . Apar te de esta información no s e pu eden r ealizar más que conjet uras sobre lo que supondr ía est e domini o recta ngular y ligeramen te ala rgado en para lelo a la me dianera entr e ambos edifici os, cuartel de cab allería y tonelería , pero en una zona int ermedia qu e ser ía in accesible d es de el exterior 678 a es te espa cio. Est e volumen invasor, ilógico por cue stiones programát icas y fu ncionales, supone un cuer po extr año e inn ecesario a l ordenarse en la medianería noreste sin que exista tangen cia al segun do de los pat ios. Detalle de Ortofo tografía WMS 19 56 cons ultada en mar zo de 2022. Pe se al bajo d etalle se iden tifica el vol umen si n cubie rta com o el resto d el cuar tel, por lo que se trataba d e un pa tio de tra bajo de la instalac ión me dianera. 676 Vuelo no ortonogal, El Puerto de Santa Ma ria aus 300 m Höhe , 1928. 677 Vuelo WMS d e 1956-1957 consultado en el servicio GIS del Instituo d e Cartografía de la Junta de Andalucía. 678 Bien desde la p laza de El Polvorista bien de sde la calle Come dias, ya que el análisis de la e structura de la prop iedad ll e va a la conclusión de que los d os edificios tení an acce so desde a mbas calles. E S T R U C T U R A , T R A N S F O R M A C I Ó N Y C O N T E X T O E N T E J I DO S DE L S U R O E S T E DE E L P U E R T O DE S A N T A M A R Í A , E S T U DI O T I P O M O R F O L Ó G I C O DE V A C Í O S S I N G U L A R E S U n i v e rs i d a d d e S e v i l l a / D i re c t o r J e s ú s M i g u e l P a l o m e ro P á ra m o / D o c t o ra n d o S e rg i o S u á re z M a rc h e n a [Document text truncated for crawler view.]