Sevilla afligida
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SEVILLA AFLIGIDA. Elsilencio que en otro tiempo imponía el temor, óla fuerza álas quejas ysentimientos de una Nación oprimida por un infame privado que ganó por adulación la confianza del Rey, fueron alas con que qual otro Icaro remontaba su vuelo por el espacio de su orgullo, yde su soberbia ,hasta que los rayos de una luz oculta las deshizo ,ycayó quando estaba mas elevado. Solo se oia un eco confuso ,ytímido como el murmullo de un arroyo que corre al través de un prado lentamente, ócomo el de un suave zefiro ,que juguetea entre las hojas de los árboíes, ninguno se ha »- trevido ágritar contra la injusticia, la e*Y. lumnia. Si alguno de los poderosos erraba po gn^ rancia era un delito el ilustrarlo: si por p> grosería no adularle, si por ínteres, era cobardía,no Litarlo. En una palabra la op.n.on P^oc c¿lia a b / 0* V"Vbfá ZX vernoa con el envueltos eu que daba asu >Oue había de sucedemos desel mas d^o caut veno. jVta[U0S años Ios mas pues de gobern impiedad que ciegamente debían vencer con su virtud. v/nl£des bramar fulamente, Sevilla, Yser atendí ,y VQ^sse remontan riosacomo un mar borrascoso, Jn ados yriscos mas hasta las nubes, yhuml *Hasta este tiempo ha soberbios que se te opo gn^ contenga obrado la tedexabas llevar ála sus progreso.. .p0Jde jnmolarte, una mano poderosa e’smrvó tu sacrificio. Anímate, alégrate, yconfia pues va eres libre. Cesaron ya las opresiones injustas conque los grandes hacen gemir alos desvalidos: lo»
SEVILLA AFLIGIDA. Elsilencio que en otro •„{£ fuerza alas quejas y^n,*"/eanó por adulación la mida por un infame priva q&on que qual otro confianza del Rey ,fueron espacio de su orgu- Icaro remontaba su 1vue!lo pplos rayüsde una lio ,yde su soberbia ,n4^estaba mas ele luz oculta las deshizo ,y> 'ytímido como el vado. Solo se oia un eco aitravés de un pramurmullo de un arroyo qsuave zefiro ,que do lentamente, ocomo el aeininguno se ha ajuguetea entre las hojas de ««“Wfcliw, yla catrevido ágritar contra la injusticia» 18 ba ignolurania. Si alguno de los podemos £cho,era rancia era un delito el ‘girarlo- si po^ ^baldia n0 grosería no adularlei, siipor .plíbi¡ca callaba , imitarlo. En una palabra, la ®P fveloces pasos y¿Ó pedia contener a^^en que daba ásu ruina, hhabia(je sucedemos desel mas duro cautiverio, gQtant0sañoglos mas pues de gobernar ei RY ¡ Ppie(jadque ciegamente perversos adoradores de osse confor marón atas cosobsequiosos ymal incli iQS de aquellos áquienes lumbres, ¿imitaron los ««.^^uedeshablar aldebían vencer con su virtud. *pdes bramar futamente, Sevilla, yser acJyas olas se remontan riosa como un mar bom*o«V ?udos> yriscos mas hasta las nubes, yhum^'at 1Hasta este tiempo ha soberbios que se te opongan “£b¡do <l ue contenSa obrado la perfidia, ynadie>^dexaba5 llevar ala sus progresos. Co"?° de m i a nmolarte, una mano po, muerte ,pero al tiempo„“eAnímate, alégrate, yconderosa estorvo tl’ “ ct‘°on ya las opresiones ínjus-
pobres que se hallan sin recursos encontrarán abrigo, amparo en nuéstro gobierno. No puede este faltar las obligaciones que la sumisión, yrespeto de sus vasallos le pide: Todos serán ya dichosos: el rico aumentará su tesoro, sin temor, que algún favorito codicioso se lo robe: el labrador verá recompensados sus sudores, por que no habrá quien siembre la zizaña en sus campos para perderlos. El mecanismo no tendrá al pobre ocio» so: la virtud, ylas ciencias serán premiadas, yno hallará acogida el vicio. No quedara sin consuelo la madre que ofreció su hijo ála Patria, ymurió por defenderla: no mendigarán los huérfanos, ni las viudas: para decirlo de una vez: se obrará en justicia, yserá preferido al favor, yal interés, el mérito yel talento. Es- to debes esperar ,¿yno lo experimentas ya, Sevilla ? •Pero que es esto lío te noto aflixida¿ no has alcanzado ya lo que esperabas ?No pasó ya la noche ,de tu esclavitud yvino el dia de tu libertad, por que suspirabas ?Por que pues, ha desaparecido el gozo general con que lo celebraste, yse ha mudado ahora en amargura ?¿Acaso tieñe la impiedad el cetro todavía ?Te dominan aurí por ventura los franceses, úotra mas barbara política ?Quando yo ansiosa, me dices ,deseaba salir de las manos opresoras de mis enemigos para entregarme en las de mis padres, ymis jueces, he recibido de estos ofensas, yagravios mayores que de aquellos, guando esperaba con mi libertad, todos los demas consuelos, me veo ahora desposeída de los bienes que legítimamente había adquirido. Quando esperaba, que ausentándose con su exército el Tirano Atnenofis que me oprimía, desapareciesen todas las plagas, ha caído sobre rni otra nueva mas cruel. Quando esperaba vér álos buenos empleados confirmados en sus destinos, yaun premiados por haber como columnas firmes sostenido, yconservado el edificio político ápesar de los baibenes, yuracanes que han pretendido sumergirlo, veo dos separan de ellos con tropelía, ysubstituir personas que por falta de experiencia, quando masse necesita de una admnistracioa recta, la debilitan.
yhacen sufrir perjuicios considerables. Quando esperaba, que el gobierno con una mano coronase las sienes de tantos héroes, que como plata fina han perseverado sanos, yenteros en el fuego de la tribulación} yhan sido de una probidad tan sólida yfirme que no solamente no ha podido ser movida por las amenazas, ni tentada por las promesas, sino que aun ha sido capaz de resistir álos esfuerzos mas poderosos de la pérfidia, ycon lo otra derramar su compasión ysus beneficios sobre los miserables esclavos de la usurpación mas barbara, veo que con ambas parece intenta destrozarnos. Quando esperaba que las calamidades yhambres desoladoras no volviesen ácontristarnos"; veo loque no pensé ver jamas, yhorroriza solo el pensarlo, veo lo que no cupo en la dureza de nuestros enemigos: veo muchas honrradas familias de los mas leales ypatriotas empleados, reducidas ^ dicidad, siendo el sustento de sus hijos las lagrimas que vierten sobre sus pechos quando los toman en su regazo para acallar los gritos de su f - " quando esperaba que nuestro gobiern nujdad v como los anteriores, que uno protegí Astucias" de otro, bui laudóse de mi confianza use-dé las astuems de un Caín, yde una Dalila, para p'V medio del dia palpan tinieblas, que y9* fluctúan yvacilan en sus decisiones sin ‘ videncias que deben hacer felices alos pi .SQS biernan: que están como dormidos, yfíero conver, ni considerar los males ^ue preparando el lauro fia, yno temas, Sevi'la, ya se _est pRymien-. atu paciencia. La tempestad no desaP parecer mas tras esta mas fuerte se levanta, sue Pconvebreve. Si anuestro gobierno le hast3 ¡ndagac mente suspender atodos lo» *"*£ considerapodra desentenderse de remediarlos, y i liberalmenre..Bl dará atus méritos la justicia, pues teniéndola por poder de Dios en sus manos debe coa
equidad distribuirla. No es su ley, ni su intención devastar reynos ni familias ,ni es esto lo que causa tus desastres, la voz, si, de los malévolos, la falsa opinión que le ha echo concebir de tus ciudadanos los muc os miembros de la sociedad humana que hay corrompidos por la codicia, yhacen mérito de lo que debían reprehenderse, yacusarse: por los que llenos de solo el nombre de patriotas, yvacíos de merecimientos fundan sobre la impostura sus pretensiones, yquieren sobre a ruina de los inocentes levantar ellos su fortuna. Por los que faltos de confianza, ópor interes abandonaron sus propiedades. Por los que pudiendo haber aliviado a la patria, yásus familias de los males, se los aumentaron por su fu 23.¿Quien de una mente sana, no tratarla de insigne ycalificada locura, de impiedad, ye dureza que un padre viendo su casa amenazada, del luego, solicito de salvar sus intereses dexase sus hijos abandonados, ypereciesen por su ambición? ¿ó que pudiendo evitar una total desolación, no ayudase áapagarlo, confia, Sevilla, no temas. Nunca dexa Dios de proteger al inocente, asi como nunca se olvida de confundir, y exterminar álos protervos que tienen la osadía de oponerse ásus leyes. Ponga en movimiento la envidia todo su veneno; aseste todos sus tiros la maledicencia, use de todos sus artificios la mas denigrativa calumnia contra los buenos: no teman estos ála sombra de su vir u• ármense de la egide de la prudencia para tolerar og piales, ytodos todos, los vencerá su constancia, V. EN SEVILLA : EN LA INPRENTA DE DON J03EF HIDALGO. AÑO DE i3í2.