Historia general de España. Tomo V
Full text
HISTORIA
GENERAL
DE
ESPAÑA.
TOMO
Y.
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HISTORIA
GENERAL
Ny
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EMENDADA
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MAbarina
Ae
de
la
Compañía
de
Jesus.
NUEVA
EDICION
Que
contiene
ademas
el
sumario
ye
las
tablas,
es-
eruos
por
el
autor,
la
continuacion
del
P.
Miñana
traducida,
y
la
narracion
de
los
sucesos
princi-
pales
desde
el
año
1600,
en
que
acaba
dicha
Continuacion
,
hasta
el
de
1808.
TOMO
QUINTO.
MADRID:
1828.
IMPRENTA
DE
LOS
HIJOS
DE
DOÑA
CATALINA
PIÑUELA,
calle
del
4mor
de
Dios,
núm.
14
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E
TABLA
DE
LOS
CAPÍTULOS
DE
ESPE
TOMO
QUINTO.
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y
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y
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LIBRO
VIGÉSIMOPRIMO.
.
Cua
PRIMERO.
De
la
E
E
AN
Pág.
car.
1.
Del
fin
desta
guerTa......
CAP.
mm.
De
la
guerra
de
Granada.
ou...
CAP,
1v.
De
las
paces
que
se
hicieron
entre
los
Reyes
de
Castilla
J
de
Portugal........
eee0rrrorsrr.o..
CAP.
Y.
De
la
guerra
d
NADOeE
pos
e
CAP.
vI.
Del
concilio
de
Basilea....
CAP.
vir,
lleció,..
Mrs
mmmmno.oor.oooo..
.
dro...
2
CAP.
VII,
De
la
guerra
de
los
MIOFOS
......
.om.
CAP.
1X.
Como
el
Re
Xx.
Como
el
Rey.
de
Atagon
e
Sia
her-
SAP.
Xur,
Como
el
infante
don
Pedro
fue
muer-
to
en
el
cerco
de
IWEPAIOSAI
ricerca
,
CAR.
xiy.
De
las
alteraciones
de
Castilla.....
“Ab
xv.
De
otras
nuevas
alteraciones
que
hobo
en
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Orar
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rss
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guerra:
de
AÁra-
Que
Ludoyico
dugue
de
Anjou
fa-
y
de
Aragon
y
sus
her-
de
A
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“CAPITU
LO
PRIMERO,
|
de
HiDE
la
guerra
de
Aragon,
E,
sosiego
estiyo
España
los
años
pasados
á
causa
de
hallarse
cansada
de
las
muchas
guerras
que.mu-
cho
la
trabajaron,
y
porque
los
Reyes
estaban
em-
patentados
enthe
si;
p:taladósuen:
muchas
¡maneras
con
deudo:
y
:afinidad':
con'los
moros
de
Granada
te-
nian
treguas
;
ó
guerras
y
encuentrós
de
poca
coriside-
ración
y
importancia,
dado
que
no
faltaba
á
los
mues-
tros
deseo
de
desarraygar
y
deshacer
del
todo
aquella
nacion
malvada,
para
lo
qual
se:
ofrecia
buena
oca=
sion
por:estar::4
la
sazon
log
moros
divididos
entre
sí
en
parcialidades
y
bandos
,
y
por
el
consiguiente
alborotados
y
4
punto
de
perderse;
:pero
desbarató
es-
tos
intentos
una
mueva
guerra
que
por
este
tiempo
se
emprendió
entre
los
tres
Re
yes:de
España,
el
de
Ara-
gon
Ñ
el
de
Navarra
de
una
parte,
y
de
otra
el
de
Castilla,
de
mayor
ruido
y
porfia
que
de
notable
y
señalado
remate.
Lo
que
aqui
pretendemos,
es
poner
TOMO
y,
X
2
Te
por
escrito
las
causas
y
motivos
desta
guerra,
el”fiñ
;
suceso
que
tuyo,
los
juegos
de
la
fortuna
varias
hle
,
y
la
caida
con
que
don
Alvaro
de
Luna
de
le
'cumbre
de
prosperidad
en
que
estaba,
comenzó
la
-
segunda
vez
á
despeñarse
sin
saberse
reparar,
que
fue
justo
castigo
de
Dios
por
ser
el
principal
atizador
causa
de
todos
estos
males
y
discordias;
porque
pretendiendo
él
conservarse
por
qualquier
camino
en
el
poder
y
grandeza
que
con
buenas
ó
malas
mañas
alcanzára
,
luego
que-
volvió.
4
la
corte
y
fue
restitui-
do
en
su
primer
lugar
y
privanza,
persuadió
al
Rey
que
á
los
grandes,
que,debiera
antes
grangear
con
servicios
y
cortesía
,
los
hiciese
salir
desu
casa
real
y
de
su
corte,
y
los
mandase
relirar
í
sus
casas
y
estados:
consejo
muy
errado
y
muy
perjudicial,
prin-
cipalmente
al
que
le
daba.
Pedro
Fernandez
de
Ve-
lasco
y
Pedro
de
Zúñiga,
y
don
Rodrigo
Alonso
Pimentel
conde
de
Benavente
junto
con
los
maestreg
de
Calatrava
y
Alcántara,
sabida
la
voluntad
«del
Rey.
sin
dilacion
se
partieron
para
sus
casas.
Que+
daban
los
infantes
de
Aragon
señores
de
mayor
au-
toridad
que
pudiesen
fícilmente
echallos
y.
despedi-:
llos
contra
su
voluntad
;'mas
fue
tan:
grande:
la
te-=
meridad
de
don
Alvaro
que
se
determinó.
tambien:
-
4
embestir
y
chocar.
con
ellos.
Primeramente
aco-*
metió
al
de
Navarra,
de
quien
no:
solo
el
pueblo;:
sino
las
personas
principales
decian
en
prúblico
y
en
secreto
que
era
justo
se
fuese
á
su
reyna:
que
cuida-*
ba de
las
cosas
agenas,
y
se
descuidaba
delas
pro="
pias,
en
lo
qual
la:
culpa:
era
doblada
,
y.
era
igual
mente
digno
de
ser
poro
uno
y,
por
lo:otro;repre-
hendido.
Estas
murmuraciones
y
dichos
daban
gusto-
á
don
Alvaro
de
Luna
,
y.
no-menos
al-Rey
de
Cas-:
tilla,
porque
conforme
4
la
costumbre,
y
inclinacion”
de
los
príncipes
lleyaba
mal
que
en
su
reyno
hobiese”
3
ninguno
'que
en
honra
y
título
se
le
igualase,
y
á
quien
debiese
tener
respeto.
Fuéle
intimado
por
per-
sonas
que
para
esto
le
enviaron,
lo
que
el
Rey
de
Castilla
pretendia.
La
Reyna
doña
Blanca,
su
muger
al
tanto
,
como-la
que
barruntaba
la
borrosca
que
se
levantaba
,
y.
con
el
cuidado
que
el
amor
que
á
su
marido
tenia,
le
causaba,
envió
4
Pedro
de
Peralta
por
su
embaxador
para
que
de
su
parte
solicitase
la
partida,
que
asi
lo
pedian
todos
los
estados
del
reyno
de
Navarra
,
y
que
esto
sería
saludable
y
á
propósito
asi
para
sus
particulares
intentos
,
como
para
el
bien
comun
de
sus
vasallos.
Llevaba
mal
el
Navarro
los
embustes
y:mañas
de
don
Alvaro
de
Luna:
todavia
visto
que
era
forzoso
sugetarse
á
la
necesidad
,
habló
con
el
Rey
en
Valladolid,
do
4
la
sazon
se
hacian
las
cortes
de
Castilla.
Renovóse
la
confederacion
en
esta
abla,
puesta
entre
los
tres
Reyes
el
de
Navarra,
el
de
Aragon
y
el
de
Castilla.
Pusiéronse
por
escrito
las
capitulaciones
,
que
por
el
presente
confirmaron
con
sus
juramentos
y
firmas:
los
dos
Reyes.
Al
de
Aragon-que
ausente
estaba,
para
que
hiciese
lo
mis-
ino
,
enviaron.
un
tanto
de
lo
capitulado
y
de
las
con-
diciones
por
medio
del
doctor
Diego
Franco
,
hom-
bre
prudente
,
y.
docto
en
derechos,
demas
desto
del
consejo:
real.
Asentadas
las
cosas
en
esta
forma,
el
Rey
de
Navarra
se
partió
4
su
reyno:
el.
de.
Ara-
gon
despues
de
muchas
dilaciones
de
que
usó
antes
de
responderá
lo
que
Diego
Franco
le
proponia
y
representaba
,
últimamente
en
Barcelona
dió
por
res-
puesta
qué
aquellas
condiciones
no
le
contentaban,
que
le
parecia
se
debian
reformar
algunas
dellas.
Jun-
to
con
esto,
pareciéndole
aquel
embaxador
persona
á
propósito
para
sus
intentos,
envió
con
él
an
recau-
“do
secreto
á
don
Alvaro,
en
que
le
avisaba
que
Pe-
ro
Manrique
era
el
que
atizaba
¡todás
aquellas
di-
*
1429
sensiones,
y
ponia
discordia
entre
los
infantes
sus
hermanos
:
que
era
hombre
de
dos,
y
'aun
de
mu-
chas
caras,
y
á
cada
paso
mudaba
de
color
como
mejor
le
venia,
por
ser
de
su
condicion
variable
y
amigo
de
novedades;
por
tanto
si
deseaba
mirar
por:
sí,
por
el
bien
y
pro
comun,
y
por
el
Rey,
debia
echalle
de
la
corte
y
no
permitir
tuviese
mano
al-
guna
en
el
gobierno.
Desta
ofension
del
Rey
de
Ara-
gon
contra
Pedro
Manrique
no
se
sabe
bien
la
cau-
sa,
salvo
que
por
el
mismo
tiempo
fue
puesto
en
pri-
sion
el
arzobispo
de
Zaragoza
llamado
don
Alonso
Argúello,
en
que
murió.
Del
género
de:
la
muerte
que
le
dieron,
hobo
diversos
rumores:
unos
decian
que
en
la
prision
le
dieron
garrote
,:
otros
que
le
echaron
en
el
rio
:
lo
mismo
se
executó
en
elo
ciudadanos
de
Zaragoza.
Achacíbanles
tratos”
secre-
tos
con
don
Alvaro
de
Luna:
la
verdad
era
que
el
demasiado
celo
que
mostraban
de
que
se:
mantuvie-
sen
las
paces
asentadas
antes
con
Castilla»,
les
acar-
reó
la
muerte,
y
mas
la
libertad
del
hablar,
ca
de-
cian
era
justo
forzaral
Rey
á
guardar
lo
concertado,
no
quebrantar
las
paces,
para
que
la
república
no
atode
si
se
hacía
lo
contrario.
Por
la
muerte
del
ar-
zobispo
fue
puesto
en
su
lugar
don
Francisco
Cle-
mente
obispo
que
á
la
sazon
era
de
Barcelona.
Junto
con
esto
tenian
entre
sí
los
Reyes
hermanos
tratos
secretos
en
razon
de
vengar
porlas
armas
los
agra-
vios
que
don
Alvaro
de
Luna
les
hacía;
y
juntar
sus'
AL
y)
fuerzas
para
destruille.
Llamó
el
Rey:
de
Aragon
al
infante
don
Enrique
su
hermano
al
principio
del
mes
de
abril
año
del
Señor
de
mil
y
quatrocientos
y
veinte
"
y
nueve.
Tuvieron
los
dos
hermanos
vistas
en
la
ciu-
dad
de
Teruel:
entendióse
(por
lo:
que
se
vió
ade-
A
A
AAA
SIA
RA
ENT
A
A
A
A
lante)
que
concertaron
de
levantar
gente
y
mover
guerra
á
Castilla,
El
Navarro
no
se
halló
en
esta
jun-
A
q
-Í
tod
5
ta
por
estar
ocupado
en
diversos
negocios
de
su
rey-
no,
y
en
coronarse
por
Rey,
que
hasta
entonces
se
dilatára.
Hiízose
la
ceremonia
en
Pamplona
4
quince
de
mayo
en
esta
manera:
el
Rey
y
la
Reyna
vestt>
dos
de
sus
paños
reales
;
sus
coronas
en:la
cabeza
á
la
manera
que
los
godos
usaban
,
fueron:
levantados
en
sendos
paveses,
y
puestos
sobre
los
hombros
de
los
grandes.
Alzaron
por
ellos
los,
estandartes
,
y
fueron
en
esta
forma
Por
un
faraute
pregonados
por
Reyes.
Luego
despues
desto'se'
hicieron
de-
secreto
levas
de
gentes
en
los
dos
reynos:
la
voz
era
para
ayudar
á
las
cosas
de
E
rancia,
la
verdad,
que
esla-
ban
resueltos
de
tomar
las
armas
contra
Castilla.
No
se
le
encubrió
esto.
al
Rey
de
Castilla:
enviáronse
de
la
una
á
la
otra
parte.embaxadas
sobre
el
caso;
no
aprovechó
nada.
Los
dos
Reyes
movieron
con
sus
gentes
y
llegaron
hasta
Hariza
>
villa
situada
á
la.
raya
de
Aragon,
y
de
los
antiguos
llamada
Arci,
en
los
pueblos
dichos
Árevacos:
iban
determinados
de
me-
terse
por
aquella
parte
i
y
entrar
por
fuerza
en
las
tierras
de
Castilla.
Con
este
intento
don
Diego
Go-
mez
de
Sandoval
conde
de
Castro
metió
gente
de
guarnicion
en
Peñafiel,
y
el
infante
de
Aragon
don
edro,
avisado
desto
,
de
Medina
del
Campo
donde
estaba
,
acudió
al
mismo
lugar.
El
Rey
de
Castilla
para
resistir
4
estos
intentos
hacía
en:
todo
su.
reyno
grandes
levantamientos
de
gentes:
mandé
en
parti-
cular
¿los
grandes
que
le
acudiesen.,,
y
nombrada-
mente
llamó
al
infante
dé
Aragon
don
Enrique,
y
á
don
Fadrique
de
Castro
duque
de.
Arjona
,
nieto
que:era
de
don
Fadrique
maestre
que
fue
de
Santia-
80
y
hermano
del
Rey
don
Pedro.
Hizo
otrosí
que
Os
los
estados
de
nuevo
se
tomase
juramento
que.
ya
aquella
guerra
servirian
con
todas
sus
fuerzas
y:
ealmente
,
y
que
darian
avisó
si
algunos
tratasen
de
y
6
A
otra
cosa
y
pretendiesen
la
contrario
,
con
pleyto
homenage
y.
voto
que
hacían
si
faltasen
en:
lo
que
prometian
,
de
ir
á
Jerusalem
á
pies
descalzos,
y
que
no
pedirian
en
algun
tiempo
relaxacion
del
di-
cho
juramento.
En
Palencia
á
los
primeros:
de
mayo
se
hizo
esta
diligencia.
Juraron,
el
primero
don
Al-
varo
de
Luna,
y
consiguientemente
don:
Juan
de
Contreras
arzobispo
de
Toledo,
don
Lopede
Men-
doza
arzobispo
de
Santiago,
don
Fadrique
almirante
del
mar,
don
Luis
de
la
Cerda
conde
de
Medinaceli,
los
maestres
de
Calatrava
y
Alcántara,
don
Gutier-
re
de
Toledo
obispo
«que
fue
adelante
de
Palencia,
don
Pedro
de
Zúñiga,
Pedro
Manrique,
don
Rodri-
go
Alonso
Pimentel,
'Sarmiento,
y
con
los
demas
Juan
de
Tovar
señor
de
Berlanga
con
otros
muchos
señores
que
acompañaran
al
Rey,
todos
á
porfia
vién
sería
el
primero
para
hacer
muestra
de
su
lealtad
y
obediencia;
dentre
los
quales
luego
se
nom-
braron
quatro
capitanes
que
guardasen
las
fronteras.
Estos
fueron
el
mismo
don
Alvaro
,
el
almirante,
Pe-
dro
Manrique
y,
Pedro
Fernandez
de
Velasco
su-yer-
no.
Diéronles
dos
mil
de
4
caballo
,
que
eran
mas
nombre
de
exército
que
iguales
fuerzas
á
las
de
Ara-
gon.
A
Diego
Lopez
de
Zúñiga
encargaron
fuese
en
seguimiento
de
los
demas:á
pequeña
distancia:
y
de
respeto
con
un
nuevo
esquadron
de
caballos.
El'mis-
mo
Rey
con
la
mayor
parte
de
sus
gentes
tomó
cui-
dado
de
ir:
contra
la
villa
de
Peñafiel
y
'sugetalla.
Asentó
sus
reales
cerca
de:
las
murallas,
y
á
voz
de
pregonero
mandó
avisar
á
los
moradores
que
se
rin-
diesen
,
con
apercibimiento
que
si
se
ponian
emresis-
tencia
y
usaban
de
dilaciones
,
serían
dados
por
tray-
dores.
Obedecieron
los
moradores,
con
que
don
Pe-
dro
de
Aragon
y
con
él
el
conde
de
Cástro:
don
Ditgo
Gomez
de
Sandoval
se
recogieron
á
la:forta-
>
:
>
7
léza.
Dióse'4
Tos
moradores
perdon
de
haber
cerrado
las
puertas
y
no
se
rendir
luego:'no
pareció
por
en-
tonces
combatir
el
castillo
por
no
gastar
mucho
tiem-
po
en
el
cerco.
Los
Reyes
de
Aragon
y
de
Navarra
entraron
en
las
tierras
de
Castilla,
y
rompieron
por
la
parte
de
Cogolludo,
villa
asentada
en
los
con
fines
de
la
antigua
Carpetania
y
de
los
pueblos
que
llama-
ban
Arevacos.
Asentaron
sus
reales
en
lugar
Hano
y
descubierto.
Los
capitanes
de
Castilla
en
un
collado,
legua
y
media
distante.
Eran
los
aragoneses
y
na-
varros
en
número
de
dos
mil
quinientos
caballos,
mil
infantes
todos
bien
armados,
soldados
viejos
y
pláticos
en
muchas
guerras.
En
los
reales
de
Castilla
se
contaban
mil
y
setecientos
caballos
,
quatrocientos
infantes.
Los
Reyes
deseosos
de
pelear
luego
el
dia
siguiente
un
viernes
primero
de
Julio
movieron
or-
denadas
sus
haces.
Amonestaron
con
pocas
palabras;
conforme
al
tiempo,
á
cada
qual
de
las
esquadras
y.
compañías
que
hiciesen
el
deber:
que
por
culpa
de
pocos
andaba
el
reyno
de
Casúlla
revuelto,
que-
brantadas
las
leyes,
profanadas
las
casas
sagradas:
ellos
á
quien
mas
que
á
nadie
tocaba
acudir
al
reme-
dio
y
procuralle,
desterrados,
despojados
de
sus
bienes,
de
'sus
hijos,
mugeres
y
amigos,
hasta
el
de-
recho
comun
de
contratacion”
les
quitaban:
que
ni
aun
les
consentian
hablar
al
Rey
de
Castilla
para
amonestalle
lo
que'4
él
le
convenia
,
y
dar
de
sí
ra-
zon,
por“lo'qual
eran
forzados
d
tomár
las
armas
valerse”
dellas
+que
del
suceso
de
aquella
batalla
de-
Pendia
la
paz
pública:
la
salud
y
dignidad
de
la
tuna
nacion
y-de-la
otrar:
por
tanto,
dada
la
señal,
estuviesen
d'printo
y
aparejados
pára
acometer
á
los
Coñitrariós
7
que
aunque
fueran
mas,
no“tendrian
di-
“ficultad
en
desbaratallos
por
yenir
desarmados
y
ser
SéúLE
poco
exercitada,'y
al
contrario
ellos
tan
usa-
8
»reales
los
enemigos:
ni
estan
fortificados
:
el
cielo
»nos
ofrece
ocasion
de
grande
gloria
,
el
qual
á
nos
nes
fayorable,
á
los
contrarios
ha
quitado
el
enten-
»
dimiento,
para
queen
nada
acierten.
Animaos
pues,
»y
en
este
dia
echad:
el
sello
4
todas
las
victorias
»
pasadas,
á
los'
trabajos.
y
honra
ganada.”
Adelan-.
táronse
al
son
de
Jas
pifaros.
y
atambores
:
llegaron
á
vista
de
los
enemigos,
quando
dom.
Alvaro
de
Luna,
considerado
el
peligro
;;
mandó
rodear
con
los
car.
ros
el
lugar
en
que
alojaban,
determinado
de
no
pe-
lear
sino
con
ventaja
y
buena
ocasion
»:5
forzado.
El
infante
don
Enrique.por-una
parte
y
por,
la
otra
el.
adelantado
Pedro
¡Manrique
tuvieron
habla:
die
xéronse
denuestos
y.
quemazones
sin
que
otro
efecto
se
siguiese.
Acudieron
Jos.unos
y
los
otros
á
las
ar-
mas
,
trabáronse
algunas
escaramuzas.
El
cardenal
de
Fox
legado,
del
Papa!
en
Aragon,
que
andaba
entre
las.unas
haces
y
las
otras
y
amonestaba
hora
á
estos,
hora
á
aquellos
que
sosegasen:
en
fin
les
persuadió
que
pues
era
ya
tarde,
dexasen
para
el
dia
siguien-
te:
la
batalla.
La
dilacion
de
aquella
noche
puso
re-
medio
á
los
males.
La
Reyna
de.
Aragon
hembra
de
ánimo,
varonil
legado.
que
hobo.
adonde
las
gentes
alojaban,
hizo
armar
su
tienda
en
medio
de
los
dos
campos
y
por
su
industria
con
buenos
partidos
se
hi-
cieron
las
paces,
«y
¡luego
que
los.
capitanes
de
Cas-
tilla
las
hobieron
jurado,
.se
'dexaron
.las.
armas.
Y
si
bien
las
gentes
de:
Castilla
se,
quedaron
en
el,mismo
-
lugar,
los.
Reyes.
de;
Aragon
¿y
Navarra
sinhacor
mal
ni
daño
volvieron
atrás,
:El
infante
don;
Enrique,
los
días
pasados,estuyo,
4,
punto
(por
tratado
que
tenia)
de
tomar
con
engaño
y
apoderarse.
de
la
ciudad.
de
Toledo,
y.
por.no-haber
salido,
con,
este
deseño
poco
dos
en
las
armas
y'en.pelear:
«tanto
mas:
que
en
»número
'y
en
esfuerzo-les
.
haceis
ventaja.
Ni
tienen
autes
de
la
refriega
se
fuera
4
juntar
con
sus
her-
manos
:
al
presente
,
confiado
en
las
capitulaciones
de
la
paz,
por
Sigúenza
pasó
á
Uolés,
resuelto,
si
no
le.
guardaban
lo
asentado
,
de
mover
nuevos
al-
bhorotos
con
ayuda
de
los
de
su
valía.
Sin
embargo
el
Rey
de
Castilla
con
la
fuerza
de
sus
gentes
y
exér-
cito
apresuraba
su.
camino
:
llevaba
mas
de
diez
mil
de
á
caballo
y
Cincuenta
mil
in
ro,
Fuéronse
para
él
la
Reyna
y
el
cardenal
de
Fox:
avisan
deseo
de
satisfacerse
,
y
feroz
por
la
es
llevaba
de
la
victoria
,
respondió
qe
las
capitula-
ciones
no
eran
válidas
por
ser
hechas
sin
su
man-
dado,
que
era
justo
castigar
la
insolencia
de
los
dos
Reyes.
Tenia
sus
estancias
blo
:situado
4
la
ribera
de
Duero.
peranza,
que
,
que
en
este
nido
en
poder
del
Rey,
donde
falle-
e9mo
por
ser
de
sangre
real
nir
sin
esperar
salvo
conduce
.gurado
de
su
buena
concien
traycion
que:
le
cargaban
Jos
infantes
de
Aragon,
de
sospechas,
y
contrari
cia.
Los
buenos
suelen
«POr
mas
sospechosos
qu
«Aman
el
sosiego,
“Cerca
-
de.
Carrion
»
como
tambien
por
ve-
to,
creo
confiado
y
ase-
cia
contra
el
crímen
de
,
es
d.
saber
de
sentir
con
La
discordia
civil
es
madre
a
muchas
veces
á
la
inocen-
en
tal
ocasion
ser
tenidos
e
los
malos,
en
especial
si
La
sepultura
deste
principe
se
vee
en
tierra
de
Campos.
en
un
mo-
"hasterio
que
se;
llama
Beneviere,
con
su
lucillo
y
£trero
que
le
hizo
poner
Pero
Ruyz
Sarmiento
su
sobrino
hijo
de
su
hermana,
y
primer
conde
que
fue
16
E
3
y
de
Aragon
se
hiciesen
treguas
hasta
tanto
que
jue-
ces
señalados
por
ambas
partes
tratasen
entre
sí,
Y.
asentasen
las
condiciones
de
la
paz.
No
tuvo
esto.
efecto
por
no
estar
aun
sazonadas
las
cosas.
En
Pe--
miscola
este
año
el
domingo
de
Ramos,
que
fue
3105
nueve
de
abril,
y
el
jueves
adelante
salió
del
sepul”
cro
del
Papa
Benedicto
tan
grande
y
tan
suave
olor;
que
se
hinchó
dél
todo
el
castillo:
“asilo
testifican”
algunos
autores
(1),:como
yo
pienso,
mas
por
afi-
cion
que
con
verdad.
Esta
fama
por
lo
menos
fue
oca
sion
que
Juan
de
Luna
su
sobrino
le
hiciese
traslada
á
Mlueca
,
villa
suya
puesta
entre
Tarazona
y
Cala?
tayud.
La-licencia
para
hacello
alcanzó
debaxo
de
condicion
que
ni
le
hiciesen
honras,
ni
fuese
enter
rado
en
lugav
sagrado
en-pena
de
su
contumacia,
Y
de
haber
por:ella
muerto
descomulgado.
Aprestá-:
base
el
Rey
de
Castilla
para
la:guerra,
y
con
gran
evidado
juntaba
una
hueste
muy
grande
,
como
el
que
estaba
determinado
de
hacer
denuevo
con
mayo!
fuerza
y
pujanza
otra
entrada
en
Aragon.
Junto.con.
esto
tenia
mandado
4
don
Fadrique
Enriquez
almi”.
rante
del
mar
que»con
su
armada
que
tenia:4
punto;
trabajase
las
riberas
y
mares
de
Aragon
con
todo
gé-
|
nero
de
daños.
Hecho
esto,
movió
con
sus
gentes
Y
llegó
4
Osma.
El
Rey
de
Aragon
en
Tarazona
se
api”
rejaba
para
la
guerra,
'el
de
Navarra
en
Tudela:
am”:
bos
con
mayor
pórfia
y
diligencia
que
recaudo
,'
causa:
que
aquellas
dos
naciones
aborrecian
aquella:
guerra
como
mala
y
desgraciada.
Fueron
sobre
el
caso.
enviados
:'embaxadores
de
Aragon
,:
que
llegaron
Y.
Osma
á
catorce
dias:de
junio.
Dióseles
luego
audien”.
cia:
+don
Domingo
«obispo
de
Lérida,
que
era:
e.
:
ai
:
Ds
de
3
.
;
ki
E
'
en
.
ds!
t
£.
e.
Loi
A
ya
(1)
ZLurit.
lib,
13.
cap.
70.
h
€
:
17
Principal
y
cabeza
en
aquella
embaxada
;
habida
li.
'cencia
de
hablar,
con
un
largo
razonamiento
que
hizo,
relató
quán.
grandes
beneficios
tenian
los
aragoneses
recebidos
de
los
Reyes
de
Castilla,
Que
la
memoria
lellos
sería
perpétua,
sin
embargo
que
tomaron
las
armas
no
por
voluntad
sino
forzados
de
los
engaños
de
algunos.
señores
»
que
se
aprovechaban
de
la
faci.
lidad
y
nobleza:
de
su.
Rey.
para
echar
sus
deudos
de
“a
Corte,
sia
dar.
lugar
aun
de
hablalle
como
los
que
estaban
con
la
priy
malas
mañas.
Que
de
Son
reputacion
lo
pudiesen:
hacer
o
ignoraba
quán
80
y
desventura
de
todos
si
se
vi-
-
Las
espadas
que
sangre
de
parientes
,
con
dificul.
,
NO
de
Otra
manera
que
si
los
Muertos.
y.
:sus
ceni
Casas
pegando
fuego
y
furia
á
lo
bravecen
,
Sin
Alvaro.
y
el
conde
de
Benay
llegaron
á
malas
palabras,
y
pa-
ion
de
pasar
adelante.
Ramon
Pe-
embaxadores,
con
loco
atreyi-
í
hacer
campo
y
probar
con
las
%
que
quisicse
salir
á
la
causa,
que
su
parte:
grande
resolucion
y
bra=
Ya;
pero
por
estar
el
Rey
presente
no
se
pasó.
4
mas
que
palabras.
Con
esto
se
acabó,
aquella
junta:
des-
Pues
los
embaxadores
de
Aragon
hablaron
de
uno
en
uno
á
los
grandes
de
Castilla,
y
hicieron:con
sus
amo-
Restaciones
tanto
que
los
inclinaron
á
la
paz.
Estaban
os
reales
de
Castilla
á
la
puente
de
Garay,
silio
en
que
se
entiende
estuyo
asentada
la
antigua
Numancia,
TOMO
y,
2
18
-
mas
por
las
medidas
y
sitio
de
los
lugares
y
que
por”.
que
hay
algun
rastro
cierto
desta
antigiiedad.
Pasó
€
Rey
con
su
campo
4
Majano.
Al
por
gran
diligen”:
cia
que
los
dichos
embaxadores
hicieron
,
asentarol
treguas
por
parte
de
Castilla
don
Alvaro
de
Luna
ej
don
Lope
de
Mendoza
arzobispo
de
Santiago,
que
nombraron
para
tratar
dé
las
capitulaciones
con
los"
embaxadores
de
los
dos
Reyes.
Concertaron
finalmen”
te
que
durasen
las
treguas
por
espacio
de
cinco
año%
con
estas
condiciones:
dexadas
por
ambas
partes
las
armas,
se
abriese
la
contratacion
como
antes:
los
11”,
fantes
de
Aragon
restituyesen
4
Alburquerque
dentr9
de
treinta
dias,
y
que
no
pudiesen
entrar
en:
Castilll
en
todo
el
tiempo
de
las
treguas,
ni
tampoco
el
Re
de
Castilla
les
quitase
los
pueblos
que
por
ellos
$%
tenian
:
últimamente
que
don
Fadrique
conde
df
Luna,
y
don
Jofre
marques
de
Cortes
hijo
de
dol
Carlos
Rey
de
Navarra,
que
andaban'
foragidos
4%
Castilla,
no
fuesen
maltratados
por
los
Reyes
de
Ar2
gon
y
Navarra.
Para'
las
demas
diferencias
se
no”
brasen
catorce
jueces',
siete
de
cada
parte:
y
qUe
hasta
concluir
estuviesen
y
residiesen'en
Tarazona]
Agreda
pueblos
á
la
raya
de
Aragon.
Luego
que
estas
condiciones
fueron
aprobadas
por
los
Reyes,
se
pié
gonaron
las
treguas
en
los
reales
la
misma
fiesta
de
]
apóstol
Santiago:
lo
mismo
se
hizo
en
las
ciudades)
lugares
de
los
tres
reynos
con
grande
alegria
de
10
dos,
que
se
regocijaban
no
solo
por
el
bien
presenté)
sino
mucho
mas
por
la
esperanza
que
cobraron
€;
asentar
ina
paz
muy
larga.
Despacháronse
correo?
zada
y
grande
instancia
que
hizo
muchas
veces
,
PI,
curára
se
compusiesen
estos
debates
de
los
Reyes?
4
en
aquélla
sazon
sé
mostraba
alegre
por
los
desport
rios
que
festejaba
de
dóña
Isabel'su
uque
de
Borgoña
viudo
desu
seg
Matrimonio
nació
Carlos
llamado
e]
Atrevido,
duque
que
fue
adelante
de
Borgoña
,
conocido
no
mas
por
a
grandeza
de
sús
hechos
y
valor,
que
por
el
triste
y
desgraciado
fin
que
tuyo.
El
Rey
de
Aragon
des-
-
pachó
una:
armada
á
Portugal
Para
llamar
á
sus
her-
manos.
Pretendia;él
que
dexándo
acompañasen,
«y.
empleallos
€o-la
guerra
de
Italia,
que
le
tenia
el
mucho
cuidado,
y
de
dia
y
de
noche
no
pensaba
sino
en
volver
á-ella;;
aunque
la
ida
de
los
infantes
mo
se
efectuó
as
gentes
de
Castilla
fueron
desde
Osma
despedidas
con
orden
que
á
la
19
hija
con
Philipe
unda
muger.
Deste
,
do
á
la
sazon
la
Reyna:se
CAPITULO.
uz.
De.
la
guerra:«de'
Granada.
El
fin
dela
Suerra
de
Aragon
fue
principio
de
otras
os
Suerras:
de
la
que
¿+
le
y
Clas
se
traban
de
otras
y
se
mueven
'£
RUCYO
tadá
dia
,
ademas
de
la
ambicion,
mal
des-
“Apoderado
y
cruel,
y
que
no
tiene
límite
alguno:
el
¿Que
mas
tiene
y;
mas
desea,
y
de
mas
cosas
está
men-
guado:
miserable
y
torpe
condicion
de
la
naturaleza
C
los
mortales,
«si
bien:
4'don:
Juan
Rey
de
Castilla
Puede
escusa
el
deseo
que
tenia
de
ensanchar
el
nom-
"e
christiano,,
y
extirpar
la:macion
de
los
moros,
Por
lo
menosen
España.
El
Rey
Mahomad
llamado
el
|
*
20
Izquierdo,
restituido
que
fue
en
el
reyno
(como
an-
tes
desto
queda
dicho)
rehusaba
sin
embargo
de
pagar
el
tributo
y
parias
que
asi
él
como
sus
antepasados
les
nian
costumbre
de
pagar;
que
fue
la
causa
por
qué.
quando
se
hacian
los
aparejos
para
la
guerra
de
Ara-
gon,
st
bien
pidió
treguas,
ni
del
todo
se
las
negaron,
|
ni
claramente
se
las
concedieron
y
otorgaron.
Tomó.
se
solamente
por
expediente
de
enviar
por
embaxador”
á
Granada
á
Alonso
de
Lorca
para
entretener
aquel
Rey
bárbaro,
y
dar
tiempoal
tiempo
hasta
que
el
juez.
go
estuviese
bien
entablado.
Al
presente
como
nuez
vos
embaxadores
para
esto
enviados
hiciesen
de
nue”
yo
instancia
por
las
treguas,
respondió
el
Rey
que
no
se
tomaria
ningun
asiento
si
no
fuese
que
ante
todas
cosas
pagasen
el
tributo
que
tenian
antes
concertado»
Fue
junto
con
esto
Alonso
de
Lorca
enviado
por
em-
haxador
al
Rey
de
Tunez
con
ticos
presentes
para
dar
razon
á
aquel
Rey
de
la
deslealtad
y
contumacia
del
ReY
de
Granada,
que
ni'se
movia
por
el
peligro,
ni
corres”
pondia
al
amor
que
le
mostráran.
Con
esto
obró
tanto
que
persuadió
á
aquel
Rey
no
enviase
al
de
Granada
para
aquella
guerra
socorros
desde
Africa.
Esto.
fué
tanto
mas
facil
que
aquellos
bárbaros
ponen
de
ordí:
nario
la-amistad
y
lealtad
en
venta,
y-mas
les
muevé
su
pro
particular
que
el
respeto
de
la
religion
y
honeS”
tidad.
Por
ventura
hacen
esto
solos
los
bárbaros,
y
10
los
mas
de
los
príncipes
que
tienen
el
nombre
y
5
precian
de
la
profesion:
de
christianos?
Tuvtéronse
coY”
'
—
tes
en
Salamanca,
en
que
con
gran
voluntad
de
todo?
los
estados
se
otorgó
al
Rey
ayuda
de
dinero
para
aqué
la
guerra
en
mayor
cantidad
que
les
pedían,
porqué
era
contra
los
enemigos
de
cbristianos.
Por
el
fin
def
te
año
se
hicieron
diversas
entradas
en
tierras
de
mO
ros,
en
particular
donGonzalo
obispo.de
Jaen
y
pi
go
de
Ribera,
adelantado
que
era
del
Andalucía,
en
21
ochocientos
caballos
y
tres
mil
de
«
pie
entraron
has-
ta
llegar
4
la
vega
de
Granada.
Repartieron
la
gente
desta
manera
:
pusieron
dos
celadas
en
lugares
á
pro-
pósito:
ochenta
de
datan
intent
-
metellosenlas
za]
que
habia
engaño
:
los
que
tenian
en
la
primera
celada
(como
les
fuera
manda
que
temer,
sin
orden
y
sin
nda
suelta
el
alcance:
llegaron
la
fuerza
de
los
contrarios,
que
era
la
segunda
celada.
No
pensaban
los
moros
cosa
semejante,
ni
hallar
resistencia
:
asi
ellos
se
atemo-
TIZArOn.,
y
d
los
nuestros
creció
el
ánimo
;
hirieron
en
los
enemigzos
os
Mataron
docientos,
prendieron
ciento,
los
demas
como
pláticos
de
la
tierra
se
salvaron
por
aquellas
fraguras,
á
las
quales
los
caballos
de
los
mo-
Tos
estaban
acostumbrados
,
y
álos
christianos
fueron
causa
Por
su
aspereza
y
no
estar
usados
de
detenerse.
Por
otra
parte
Fernan
Alvarez
de
Toledo
señor
de
Valdecorneja,
á
cuyo
Cargo
quedó
la
guarnicion
de
Ecija
,
entró
por
los
campos
y
tierra
de
Ronda:
no
le
sucedió
tan
Prósperamente
,
porque
acudiendo
los
naturales,
con
¡ona]
daño
suyo
del
que
hizo
en
los
contrarios,
fue
fo
rzado
á
retirarse.
Poco
despues
Ro-
drigo
Perea
adelantado
de
Cazorla
entró
por
otra
par-
te:
acudieron
al
improviso
los
enemigos,
y
fue
la
carga
que
dieron
tan
grande,
que
con
pérdida-de-ca-
st
todos
los
SuyOs
apenas
el
adelantado
se
do
salvay.
á
uña
de
caballo
5
verdad
es
que
García
de
era
mariscal
,
escaló
de
noche
y
ganó
de
tterza
el
lugar
de
Ximena,
que
fue
algu
sa
de
aquellos
daños.
Desta
manera
varia
y
caminos
empantanatlos
,
los
rios
iban
crecidos;
en
par
.
al
principio
del
año
mil
y
quatrocientos
y
treinta
Y.
2.2
-
:
prósperas
y
adversas,
fuera
de
que
el
tiempo
no
érá.
á
propósito
,
antes
por
las
contínuas
aguas
hallaban
dos.
ticular
en
Navarra
el
rio.
Aragon
salió
de
madre,
y
derribó
gran
parte
de
la
villa
de
Sangúesa
con
gral
pérdida
y
notable
daño
de
los
moradores
de
aquel
lu-
gar.
El
Rey
llamó
por
sus
cartas
4
don
Diego
Gomez
de
Sandoval
conde
de
Castro,
y
al
maestre
de
Alcán=
tara
don
Juan
de
Sotomayor.
No
obedecieron,
sea
por
miedo
de
sus
enemigos,
sea
estimulados
de
su
mala.
conciencia.
Era
cierto
seguían
la
yoz
de
los
infantes
de
Aragon,
y
aun
despues
de
hechas
las
treguas,
per-
severaban
en
lo
mismo.
A.
la
sazon
que
se
apercebian
para
esta
guerra,
falleció
la
primera
muger
de
don
Al:
varo
de
Luna
doña
Elvira
de
Portocarrero.
Por
su:
muerte
casó
segunda
vez
con
doña
Juana
hija
del
con-.
de
de
Benavente:
los
regocijos
de
las
bodas
se
cele-
hraron
en
Palencia,
no
fueron
grandes
á
causa
queá.
la
misma
sazon
falleció
doña
Juana
de
Mendoza
abue-
la
de
la
desposada,
y
muger
que
fue
del
almirante
don
Eurique;
los
padrinos
de
la
boda
fueron
el
Rey
y
la
Reyna.
Ninguna
cosa
por
entorices
parecia
dema-'
siada
por
ir
en
aumento
y
con
viento
próspero
la
pri”
vanza
y
autoridad
de
don
Alvaro.
Sucedianestas
cosas
uno:
El
Papa
Martino
Quinto,
ya
mas
amigo
(d
lo.
que
mostraba)
del
Aragones,
al
tiempo
mismo
que
o
por
odio
de
los
franceses
,
6
con
una
profunda
disi-
mulacion
tenia
llamado
á
Italia
al
dicho
Rey
don
Alon-
so,
falleció
en
mala
sazón
en
Roma:
dé
apoplexía
da
veinte
delmes
de
febrero:
otros
buenos
autores
seña”
lan
el
año
siguiente,
que
hace
maravillar
haya
varie”
dad
en
cosa
tan
fresca
y
tan
notable.
En
lugar
del
Pa”.
pa
Martino
fue
puesto
el
cardenal
Gábriel
Condelmar
rio,
veneciano
de
nacion,
con.nombre
pue
tomó
de
7
a3.
Eugenio
Quarto:
fue
su
eleccion
¿
tres
dias
de
marzo.
Ayudóle
en
gran
manera
para
subir
á
aquel
grado
el
cardenal
Jordan
Ursino
:
por
esto
comenzó
á
fayore-
cer
mucho
á
los
ursinos,
bando
muy
poderoso
en
Ro-
Ma,
y
á
perseguir
por
el
mismo
caso
á
los
coloneses
da
Contrarios;
y
á
su
exe
plo
Juana
Reyna
de
Ná-
Potes,
muger
mudable
é
inconstante
,
despojó
4.An-
tonio
Colona
de
la
ciudad
:
d
de
Salerno.
Por
respeto
del
puevo
Pontífice;
le
quitó
lo
que
el
Pontífice
pasado
le
ubo
algun
demérito
suyo,
de
lteraciones
y
diferentes
espe-
recentados.
El
Rey
de
Casti-
D
persona
á
la
guerra
de
los
gobierno
de
Castilla
en
su
au-
que.
Hecho
esto,
de
Medina
del
road
do,
en
cuyo
templo
por
devocion
Paso
toda
una
noche
armado
y
en
yela,
costumbre
de
O
Apnea
caballeros.
Venida
la
mañana,
hi-
Pia
2
canáeras;
y
pasadas
las
fiestas
(que
se
ió
BRE
8
en
es)
hechos
sus
votos
plegarias,
par-
Ciudad
Bei
iS
Eslá
en
medio
del
camino
puesta
!
real:
alli
como
el
Rey
se
detuviese
por
algunos
días,
á
los
Veinte
y
quat
y
ALAVA
CAN
ip
S
de
medio
dia
temblé
La
ro
de
abril
dos
horas
despues
==
9
24
lierra
de
tal
manera
que
algu-
uedaron
maltratados
,
y
algunas
almenas
"FRE
1
'yeron
en
tierra
;
el
mismo
Rey
fue
for-
Por
el
miedo
y
por
el
peligro
salir
á
raso
y
al
des-
grande
el
espanto
que
en
todos
causó,
y
mayor
por
estar
el
Rey
presente
y
correr
peligro
su
Persona
;
mas
el
daño
fue
pequeño
,
y
ningun
hombre
pereció.
E
1
0.
En
Aragon,
Cataluña
y
en
Ruysellon
fue
mayor
el
estrago
por
esta
misma
causa
y
á
la
misma
sa-
20M,
tanto
que
algunos
lugares
quedaron
destruidos,
Y
algunos
maltratados
por
los
temblores
de
la
tierra.
Granada
otrosí
poco
adelante,
y
en
los
reales
de
Campo
pasó
4
Tole
Castilla
que
cerca
estaban
y
á
punto
de
pelear
y
entrar.
en
la
batalla
que
se
dieron”,
como
sé
dirá
poco
adelan-
te,
tembló
la
tierra,
pronóstico
que
cada
uno
podia
pensar
amenazabá
á
su
parte
ó
á
la
contraria,
6
¿en-
trambas,
y
que
dió
bién
que
pensar
y
lemér
no
menos.
á
los
moros
que
á
los
eliristianos.
Asi
mismo
por
toda
España
fueron
grandes
los
temores
y
anunciós
que
hu-
bo
por
esta
causa;
que
el
pueblo
inconstanté
y
supers-
ticioso
suele
alterarse
por
cosas
semejantes
y
pronos-
ticar
grandes
males.
Por
este
mismo
tiempo
en
Barce-
lona
falleció
la
Reyna
doña
Violante
de
mucha
edad:
fue
casada
con
el
Rey
don
Juan
el
Primero,
y
era
abuela
materna
de
Ludovico
duque
de
Aujou,
con.
quien
trafau
guerra
los
aragoneses
por
el
reyno
de
Nápoles.
Llegó
el
Rey
de
Castilla
por
el
mes
de
ma-
yo
á
la
ciudad
de
Córdova:
desde
alli
envió
¿
don
Al
varo
de
Luna
adelante
con
buen
númeto
de
gente,
tas.
16
la
campaña
de
llora,
y
lMegó
haciendo
estrago
has-
ta
la
misma
vega
de
Granáda,
llanira
que
es
de
gran--
de
frescura
y
no
de
menor
fertilidad:
Pusó
fuego
en
los
ojos
de
los
mismos
ciidadanos
4'¿us
huertas
,
Sus
cortijos
y
arboledas
sin
perdonar
4
una
hermosa
casa
de
campo
que
por
alli
tenia
el
Rey
moro;
pero
no
fue-
ron
parte
estos
daños,
niáun
las
cartas
de
desafio
que
les
envió
don
Alvaro,
para
que
saliesen'á
pelear.
No
se
supo
la
causa:
puédese
congeturar
que
por
estar
la
ciudad
suspensa
con
el
miedo
que
tenia
de
mayores
males,
ó
no
estar
los
ciudadanos
asegurados
unos
de
olros.
Entretanto
que
esto
pasaba,
se
consultaba
en.
Córdovasobre
la
forma
que
se
ternía
en
hacer
la
guer-
ra.
Los
pareceres
fueron
diferentes:
unos
decian
que.
talasen
los
campos,
y
no
se
detuviesen
én
poner
sitió
sobre
algun
particular
pueblo:
otros
que
sería
mas
á
propósito
cercar
alguna
ciudad
fuerte"
pará
ganar
ma?
SE
A
yor
reputacion,
y
con
su
toma
sácár
mayor
prove-
vá
25
Cho
de
tantos
trabajos
y
tan
grandes
gastos.
Prevale-
ció
el
parecer
mas
llonroso
y
de
mas
autoridad,
y
con-
forme
4
él
se
acordó
fuesen
sobre
Granada,
y
pelea-
sen
con
los
moros
de
poder
á
poder,
que
era
lo
que:
un
moro
por
nombre
Gilayro
grandemente
les
acon=
sejaba;
el
qual
en
su
tierna
edad
como
hobiese
sido
Preso
por
los
moros
y
renegado
nuestra
fé,
dado
que
no
de
Corazon,
en
esta
ocasion
se
vino
á
Córdova
4
95
Muestros>
y
les
daban
este
consejo.
Prometia
que
ego
que
los
fieles
se
Presentasen
á
yista
de
la
ciudad
de
Granada,
Juzeph
Benalmao
,
nieto
que
era
de
Ma-
homad
el
Rey
Bermejo
que
fue
muerto
en
Sevilla,
se
Pasaria
con
un
buen
número
de
gente
d
sus
reales.
'Po-
mada
esta
resolución,
la
Reyna
que
hasta
alli
acom-
panára
al
Key,
se
partió
para
Carmona:
el
exército
marchó
adelante.
Por
el
mes
de
octubre
se
detuvo
el
Jvendin
algunos
dias
hasta
tanto
que
todas
las
Compañías
se
juntasen.
Llegáronse
hasta
'
ochenta
mil
hombres
»
y
entre
ellos
muchos
que
EYa
mi
añage
y
hazañas
eran
personas
de
gran
cuenta.
campo
al
adelantado
>
Largo
que
antes
solia
ser
(conforme
4
las
Costumbres
de
España)
de
los
mariscales,
4:
quien
pertenecía
señalar
y
repartir
las
estancias.
Marcharon
lende
en
buen
orden,
y
el
segundo
día
llegaron
á
lerra
de
moros;
£ttraron
formados
sus
esquadrones
Y
en
ordenanza,
no
de
Otra
manera
que
si
tuvieran
os
enemigos
delante.
Don
Alvaro
de
Luna
llevaba
el
cargo
de
la
avanguardia,
en
que
iban
dos
mil
y
quí-
mientos
hombres
de
armas;
el
Rey
iba
en
el
cuerpo
dela
batalla
con
la
fuerza
del
exército,
acompañado.
“e
muchos
grandes;
el
postrero
esquadron
hacían
los
cortesanos,
y
gran
número
de
eclesiásticos,
entre
ellos
don
Juan
de
Cerezuela
obispo
de
Osma,
y
don
Gutier-
1
32
do,
visto
que
no
tenia
fuerzas
iguales:
d.
sus
contrát.
rios
asi
por
ser
ellos
muchos,
como
porque
los
nues?
tros
con
diversas
mañas
los
atizaban
y
animaban
cons
tra
él,
dexada
la
ciudad
de
Granada
en
que
prevale:
“cia
aquella
parcialidad,
se
resolvió
de
irse
d
Málaga
y
alli
esperar
mejores
temporales.
Con
su
partida
Bez
;
malmao
fue
recebido
en
la
ciudad
el
primer
dia
del
1432.
año
de
mil
y
quatrocientos
y
treinta
y
dos,
que
se
»contára
de
los
moros
ochocientos
y
treinta
y
cinco
años,
el
mes
lamad
el
primero;
en
el
qual
mes
al
infante
de
Portugal
don
Duarte
nació
de
su
mugel
doña
Leonor
un
bijo
que
se
llamó
don
Alonso,
y
fue
adelante
muy
conocido
por
muchas
desgracias
que
le
acontecieron.
Los
ciudadanos
de
Granada
á
porfia
se
adelantaban
á
servir
al
nuevo
Rey,
la
mayor
parte
con
voluntades
llanas,
otros
acomodándose
al
tiem
po,
y
por
el
mismo
caso
con
mayor
diligencia
y
ros?
tro
mas
alegre,
que
en
gran
manera
sirve
d
represent
taciones
y
ficciones
semejantes,
El
mismo
Rey
hizo
juramento
que,
estaria
4
devocion
de
Castilla,
y
siB
engaño
pagaria
cada
año
de
tributo
cierta
suma
de
di?
neros;
segun
que
lo
tenian
concertado,
de
lo
qual
se
hicieron
escrituras
públicas.
Las
cosas
estaban
des*
ta
manera
asentadas,
quando
la
fortuna,
ó
fuerza.
mas
alta
poderosa
en
todas
las
cosas
humanas,
y
mu.
.en
dar
y
quitar
principados,
las
desbarató
en
breve.
con
la
muerte
que
sobrevino
4
Benalmao.
Era
ya
de
mucha
edad,
y
asi
falleció
el
sexto
mes
de
su
reyna"
do
á
veinte
y
quatro
de
junio
enel
mes
que
los
moro?
llaman
Tayel.
Con
esto
Mahomad
el
Izquierdo
de
Má-
laga,
do
se
entretenia
con
poca
esperanza
de
mejo”
rar
sus
cosas,
sabida
la
muerte
de
su
contrario,
f£uf
de
nuevo
llamado
al
reyno,
y
recebido
en
la
ciudal.
no
con
menor
muestra
de
aficion
que
el
odio
con.
que
antes
le
echaron:
tanto
puede
muchas
veces
w
O
o
E
A
A
AS
y
|
:
A
Ha
A
e
e
e
33
ocar
las
Cosas
y
los
Corazones;
muchos
despues
de
desterrado.
y
ido
se
movian
d
ter
.
nelle
Compasion.
Vuelto
al
reyuo
Cerrage
nombró
por
gobernador
10mbre
póderoso
llamado
Andilbar.
Puso
treguas
con
el
Rey
de
Castilla
,
que
le
fueron
(bien,que
por
bre-
ve
NEmBo)
Otorgadas.
A
la
raya
de
Portugal
los
in-
$
esaban
de
alborotar
la
tierra,
Los,
tesoros
del
Rey
consumidos
con
gaslos
tan
con
Mauos
no
bastabán
para
acudir
«
tantas
partes.
Esta
Tue
la,
Causa
de
asentar
cón
los
Moros
aquellas
lreguas.
Demás
desto
£A
parte
pareció
condescender
con
los
ruegos
del
Key
de
Tunez,
el
qual
con
una
enrbaxáda
Que
envió
4
Castilla,
trabajaba
de
ayudar
aquel
Rey
Por
ser
sú
amigo
y
aliado,
Para
reducir
al
maestre
de
A
cántara
Y
Apartalle
de
los
aragoneses;
Lue
por
ór-
den
del
Rey
don
Alvaro
de
sorna
obispo.de
Cuenca,
POr
sí
con
la
autoridad
de
Perlado
y
el
deudo
que
te-
nan:
los
dos,
Pudiese
detener
al
que
se
despéñaba
en
A
erdicion
y
reducille
á
mejor
partido.
Moda
esta
Ciigencia
fue
de
ningun
efecto:
10
se.
pudo
con
dl
acabar
Cosa
alguna,
sl,bien
no
mucho
despues
enten-
tre
estaba
Wrepenúdo,
se
dió
cuiz
dado
al
doctor
Franco
de
aplacalle
y
atraelle
x
lo
que
era
razon,
El
como
hombie
de
¡
genio
mudable
y
deseoso
de
novedades
,
al
qual
desagradaba
lo
que
era
Seguro,
y
tenia
puesta
Su
esperanza
en.mostrarse
le-
merario
,
de
"epente
como
alterado
el
juicio.
entregó
el
castillo
de
Alcántara
a]
infante
de
Aragon
don
Pe-
“ro,
y
al
dicho
Franco.
puso
en
póder
de
don
Enri-
(ue
su
hermano
;
exceso
taheseñalado
,
Que
cerró
del
todo
la
Puerta
Para
volver
en
gracia
del
Re
y
¿ula
gen-
“€
eso
mismo
comenzó
«
aborrecelle
como
a
hombre
Oy
que
con
engaño
quebrantára
el,
derecho
de
AS
Sentes
en
maltratar
al
que
para
su
remedio
le
hus-
Tomo
Yá
a
:
34
Esba:
Al
almirante
don
Fadrique
y
al
adelantado
po
dro
Manrique
con
buen
número
de
soldados
dierol.
cargo
de
cercar
á
Alburquerque,
y
de
hacer
la
gue
ra
á
los
hermanos
infantes
de
Aragon,
Gutierre
de
So
tomayor
comendador
mayor
de
Alcántara
préndió
de
noche
en
la
cama
al
infante
don
Pedro
primer
dia
de
julio,
no
se
sabe
sí
con
parecer
del
maestre
su
tio
qué
temia
no
le
maltratasen
los-aragoneses
,
si
porque
Y
mismo
aborrecia
el
parecer
del
io
en
seguir
el
par!
do
de
los
aragoneses,
y
pretendia
con
tan
señalado
servicio
ganar
la
voluntad
del
Rey:
la
suma
es
qu
por
premio
de
lo
que
hizo,
fúe
puesto
en
cl
lugar
de
su
o.
A
instancia
del
Rey
los
comendadores
de
Alcá
tara
se
Juntafon
á
capitulo:
alli
don
Juan
de
SotomY
vor
fue
acusado
de
muchos
excesos,
y
absuelto
de
'
dignidad
;
hecho
esto,
eligieron
para
aquel
maestra
go
á
don
Gutierre
su
sobrino.
El
paradero
de
cadi
uno
suele
ser
conforme
al
partido
que
toma,
y
el
re”
máte
semejable
4
sus
pasos
y
máritos.
Los
señores
de
Castilla
que
tenian
presos,
fuéron
puestos
en
libers
tad
sea
por
no
probárseles
lo
que
les
achacabán,
ser
porque
muchas
veces
es
forzoso
que
los
grandes
prin
cipes
disimulen
,
especial
quando
el
delito
ha
cundo
do
mucho.
Po
ruda
in
'
CAPITULO
*
V.
A
De'
la
guerra
de
Napoles.
Con
la
vuelta
que
dió
4
Fspaña
don
Alonso
Ref.
de
Aragon
(ccmo
arriba
queda
demostrado
)
hobo
e%
Nápoles
gran
'mudanza
de
las
cosas
y
mayor
de
104
corazones.
Muy
gran
parte
de
aquel
reyno
estaba
poder
y
señorío
de
los
enemigos:
los
mas
de
los
se”
Mores
favorecian
á
los
ángeyinos:
pocos,
y
estos
is
35
secreto
,
seguian:
el
partido
de
Aragon,
cojas
as
“Omo
apenas
fuesen
bastantes
para:una
pued:
en
A
“mismo
tiempo
se
dividieron
en
muchas;
y
su
me
gr
Gue
tenian
tan
grande
guerra
dentro
de
su
Casa
y
€
A
treslas
manos;
buscaron
guerras
estrañas.
Fue
asi
«que
los
fregosos,
“ima:
muy
poderosa
parcialidad
en-
tre:
los
ciudadanos
de
Génova,
echados
que
fueron
«le
su
patria
y
despojados
del
Principado
que
en
ella
k
|
Milán,
acudieron
:con
Stranos,
Llamaron
en
su
1,
que
á
la
sazon
€SPeranzas
«sustentaba
el
0.
Fue
él
de
buena
gana
94
«pequeñas
partido
del
Rey
su
herman
con
su
armada;
por
la
espe
<elle
señon
de
aquella
ud
con
aquel
soco
las
injuri
ad;
«lo
menos
pretendia
Oro
+que:
daba:
4
los
fregosos,
vengar
2
pasada
les
hizo
el
duque
de
Milán.
N
a
empresa,
ca
Juntadas
sus
Fuerzas
con:
los
Tregosos
y
con
los-fliscos,
quitó
al
duque
de
Milán
muchos
S
pueblos
y
«castillos
por
todas
aquellas
marinas
de
Gé
Enova.
Despertóse
por
toda
la
provincia
un
miedo
de
mayor
guerra
:
los
naturales,
[cer
a
aquella
ayuda
en
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de
libiarse
o
que
tenian
de
no-
adoso
que
si
perdia
o
demas
de
su
esta-
hacer
paces
cou
log
aragoneses,
Para
esto
POr
sus-embaxadores
que
envió
d
España,
ió
al
Rey
sin
sabello
los
ginoveses
que
lo
en-
Wregavia
la
ciudad
de
Bonifacio
cabéza
de
Córcega;
Sobre
la
qual
isla
Por
tanto
tiempo;
los
aragonesos
tel
nan:
diferencia
con:
los
de
Gónova.
Pareció
no
se
de-
xa
desechar
la
amistad
que
el
duque
'ofeetia
con
par-
tido
tan
aventajado:
por
esto
el
Rey
de
Aragon
en
vió
d
Halía
sus
embaxadores
gon
poder
de
tratar
y
duque
de
Milán
Cuid
»
Podia
correr
peligro
1
34
eaba.
Al
almirante
don
Fadrique
y
al
adelantado
Pe-
dro
Manrique
con
buen
número
de
soldados
dieron
cargo
de
cercar
¿
Alburquerque
»
y
de
hacer
la
ISASD
ra
á
los
hermanos
tfantes
de
Aragón,
Gutierre
de
So»
tomayor
comendador
ma
yor
de
Alcantara
prendió
de
te
don
Pedro
primer
dia
de
con
parecer
del
maestro
su
tió
pu
tasen
los
aragoneses,
si
porque
é
do
de
los
Aragoneses,
servicio
ganar
la
voluntad
del
Rey:
la
suma
es
que
Por
preno
de
lo
que
hizo
,
fue
puesto
en
el
lugar
de
su
tio.
A
instancia
de]
Rey
los
comendadoros
de
Alcán-
tara
se
juntaron
á
capitulo;
alli
don
Juan
de
Sotoma-
yor
fue
acusado
de
muchos
excesos,
y
absuelto
de
la
dignidad
hecho
esto
»
eligieron
para
aquel
maestraz-
$0
á
don
Gutierre
su
"sobrino.
El
paradero
de
cada
uno
ele
conforma
ál
partido
que
toma,
y,
el
re-
mate
semejableá
sus
aS0s
y
méritos.
Los
señores
de
Castilla
que
tenian
presos
>
fueron
puestos
en
liber:
tad
sea
por
no
Probársélos
lo
que
les
achacaban
,
sea
Porque
muchas
veces
es
forzoso
que
los
grandes
pri
D-
cipes
disimulen
,
Cspecial
quando
«el
delito
ha
cundi-
do
mucho,
.-
>
TP
:
CAPITULO:
ni
De
la
guerra
de
Nápoles.
|
:
Con
la
vuelta
que
dió
á
España
don
Alonso
Rey
de
Aragon
(ccmo
arriba
queda
demostrado
)
hobo
en
Nápoles
gran
'mudanza
de
las
cosas
y
mayor
de
los
corazones.
Muy
gran
vel
reyno
estaba
en
poder
y
señorío
de
los
mas
de
los
se-
2Ores
fayorecian
¿
los
ángeyinos:
Pocos,
y
estos
de
a
el
parecer
del
tio
en
seguir
el
parti-
Y
pretendia
con
tan
señalado
MAA.
TO
AM
|
:
35
Secreto,
seguían
el
pariido
de
Aragon,
cuyas
fuerzas
Lomo
apenas
fuesen
bastantes
para
una
guerra,
:en
un
Mismo
tiempo
se
dividieron
en
muchas
5
y
sin
mirar
“ue
tenian
tan
grande
guerra
dentro
de
su
casa
y
en
Weslas
manos,
buscaron
guerras
estrañas.
Fue
asi
Yue
los
fregosos,
ma
muy
poderosa
parcialidad
en-
Tre
los
ciudadanos
de
Génova,
echados
que
fueron
ce
su
patria
y
despojados
del
principado
que
en
ella
tenian
,
por
Philipo
duque
de
Milán,
acudicron
«con
Mmmildad
á
buscar
socorros
estraTros.
Llamaron
en
su
Ayuda
4
don
Pedro
infante
de
Aragon,
que
á
la
sazon
en
Nápoles
«com
pequeñas
esperanzas
sustentaba
el
Partido
del
Rey
su
hermano.
Fue
él
de
bueva
gana
on
su
armada,
por
la:esperanza
que
le
dieron
de
ba-
elle
señor
de
«aquella
ciudad;
4
lo
menos
pretendia
Con
aquel
socorro
que
daba
á
los
fregosos,
vengar
As
injurias
que
en
la.
guerra
pasada
les
hizo
el
duque
de
Milán.
No
fue»vana
esta
empre:a,
ca
juntadas
sus
Merzas
con:
los
fregosos
y
con
los-fliscos,
quitó
al
duque
de
Milán
muchos
pueblos
y
«castillos
por
todas
Aquellas
marinas
de
Génova.
Despertóse
por
toda
la
Provincia
un
miedo
de
mayor
guerra
:
los
naturales
Cutraron
con
aquella
ayuda
en
esperanza
de
libéarse
del
señorío
del
duque
por
el
deseo
que
tenian
de
no-
Vedades.
El
duque
dé
Milán
cuidadoso
que
si
perdia
Génova,
podia
cover
peligro
lo
demas
de
su
esta-
do,
se
determinó
«de
hacer
paces
cou-lo$
aragoneses,
¡Sra
esto
porsus-embaxadores
que
envió
d
España,
Prometió
al
Rey
sin
sabello
los
ginoveses
que
Je
en-
Wegaria
la:
ciudad
de
Bonifacio:
cabéza
de
Córcega,
Sobre
la
qualisla:
por
tanto
tiempo:
los
aragoneses
tel
Mian:
diferencia
con:
los
de
Gónova.
Pareció
no
se
de-
Ma
desechar
la
amistad
que
el
duque
'ofeetia
con
par-
do
tan
aventajado:
por
esto
el
Rey
de
Aragon
ens
—MÓ
d
Italia
susembaxadores
fon
poder
de
tratar
y
Ñ
E
x
36
]
'
concluir
las
paces.
No
se
pudo
entregar
Bonifacio
po?
la
resistencia
que
hizo
el
senado
de
Génova,
pero.
digron
en
su
lugar
los
castillos
y
plazas
de
Portuvene-
ris
y
Lerici.
Tomada
esta
resolucion
,
el
infante
don
|
Pedro
llamado
desde
Sicilia
donde
se
habia
vuelto,
puso
guarnición
en
aquellos
castillos
,
y
dexando
sels
galeras
al
sueldo
del
duque
Philipo
para
guarda
de
aquellas
marinas,
se
partió
con
la
demas
armada.
En
conclusion
talado
que
hobo
y
saqueado
una
isla
de
Africa
llamada
Cercina,
hoy
Charcana,
y
del
mú-
mero
de
los
cautivos
por
tener
grandes
fuerzas
supli-
do
los
remeros
que
faltaban,
compuestas
las
co”
sas
en
Sicilia
y
en
Nápoles
como
sufria
el
estado
«presente
de
las
cosas,
se
hizo:
¿4
la
vela
para
Espana
(como
arriba
queda
dicho)
en
socorro
de
sus
herma-
nos,
y
para
ayudallos
en
la
guerra
que
hacían
contra
Casiilla,
ni
con
gran
esperanza,
ni
con
ninguna
de
poderse
en
algun
tiempo
recobrar
el
reyno
de
Nápo-
Jes:
las
fuerzas
dela
parcialidad
contraria
le
hacían
dudar
por
ser
mayores
que
las
de
Aragon:
poníale
esperanza
la
condición
de
aquella
nacion,
acostum-
bráda
muchas
veces
y
ganar
mas
fácilmente
estados
de
fuera
con
las
armas
que
sabellos
conservar,
como
de
ordinario
á
los
grandes
príncipes
antes
les
falta
in”.
dustria
para
mantener
en
paz
los
pueblos
y
vasallos
que
para
vencer
con
las
armas
ú
los
enemigos.
Repre-
sentábasele
que
las
costumbres
de
las
dos
naciones
francesa
y
neapolitana
eran
diferentes
,
los
deseños
contrarios:
por
donde
en
breve
se
alborotarian
,
y
en”
traria
la
discordia
entre
ellos,
que
es
lo
postrero
de
los
males.
De
la
Reyna
y
de
los
cortesanos,
como
de
la
cabeza,
la
corrupcion
y
males
se:
derramaban
eP
los
demas
miembros
de
la
república.
Juzgaba
por
en”
de
que
en
breve
pereceria
aquel
estado
forzosamente»
y
se
despeñaria
en
su
perdicion,
aunque
ninguno
le
q
a
e
5
A
a
a
a
o
di
a
contrastase.
No
fúe
vana
esta
consideracion,
porque
el
de
Anjou
fue
enviado
por
la
Reyna
á
Calabria
con
orden
que
desde
allicuidase
solo
de
la
guerra,
sin
embarazarse
en
alguna
otra
parte
del
gobierno
ni
po-
ner
en
él
mano.
El
que
dió
este
consejo,
fue
Carat-
ciolo
senescal
de
Nápoles:
pretendia,
alexado
su:com-
Petidor,
reynar-él
solo.en
nombre
ageno:
cosa
que
le
acarreó
odio,
y
al
reyno
mucho
mal.
Deste
principio
“omo
quier
que
se
aumentasen
los
odios,
pasó
el
ne-
gocio
tan
adelante
que-el
Aragones
fue
por
Caraccio-
o
llamado
al
reyno.
Prometíale
que
todo
le
sería
fa-
cil
por
haberse
envegecido
y
enflaquecido
con
el
tiem-
Po
el
poder:de
los
franceses:
que
él
y
los
de
su
valia
se
conservarian
en
su
fé,
y
seguirian
su
partido.
No
se
sabe
si
prometía
esto
de
corazon,
6,
por
ser
hom-
te
de
ingenio.
recatado
y
sagaz
queria
tener
aquel
arrimo
y
ayuda,
para
todo,
loque
pudiese
suceder.
Con
mas
llaneza
Antonio.
Ursino,
principe:
de
Taranto
seguía
la
amistad
del
Rey.,
hombre
noble,
diligente,
Parcial,
deseoso
de
poder
y
de
riquezas,
y
Por
esto
con
mas
cuidado
solicitaba
la
vuelta
del
Rey
de
Ára-
Su
Avisaba
que
ya
los
tenia
cansados
la
liyiandad
'rancesa
(como
¿l'
hablaba)
y
su-
arrogancia:
que
la
aficion
de
los
aragoneses
y
su
bando
estaba
en
pie:
delos
otros
muchos
de
secreto
le
favorecian
:
que
lwe-
go
que
llegase,
toda
la
nobleza
y
aun
el
pueblo
por
odio
de'
la
torpeza
y
soltura
de
la
Reyna
se
juntaria
con
él,
y
todavia
si.se
detenia,
no
dexaria
de
buscar
Otras
ayudas
de
fuera.
Despertó
el
Aragones
Con
€s
tas
letras
y
fama;
pero
ni
se
fiaba
mucho
de
aquellas
Promesas
magníficas,
ni
tampoco
menospreciaba
lo
que
le
ofrecian.
Tenia
por
cosa
grave
y
peligrosa,
si
ho
fuese
con
voluntad
de
la
Reyna,
contrastar
de
duevo,
con
las
armas
sobre
el
reyno
de
Nápoles.
Sin
-
embargo
,
dexados
sus
hermanos
en
España,
él
aper-
38
Ss
ó
cebida
una
armada
en
que
se
contaban
veinte:
y
seis
galoras
y
nueve
naves
gruesas,
se
determinó
epolinpindad
ter
las
marinas
de
Africa
,
por
parecelle
esto
4
PA
sito
para
ganar
reputacion
,
Y
€htretener
de
mas
cer--
sex
en
Hlia
la
aficion
de
su
parcialidad.
Hizose
con
esie
intento
a
la
vela
desde
la
ribera
de
Valencia,
y
«despues
de
tocar
¿
Cerdeña
legó
á
Sicilia.
Tenian
los
frauccses
cercado
en
Calabria
un
castillo.
muy
fuerte:
Haruado
Trupia.
Apretibante
de
talomanera
que
los
de
dentro
concertaron
de
rendirse
,
sidenjro
de
vein-
te:
días
no
lés
viviese
socorro.
Descaba
el
Rey
de
Ara-
gon
acudir
desde
Sicilia,
do:
fue:
avisadode
16
que
pasaba.
No
pudo
Megará
tiempo
por
las
tempestades
que
se
levantaron,
que
fue
la
causa
de
rendirse.
el
custillo
al
mismo
liempo
que
él
llegaba.
En
Mecina
se.
juntaron
con
la
armada
aragonesa
otros
setenta
ba-
xeles,
y
todos
juntos
fueron
la
vuelta
de
los
Gelves,
una
isla
en
la
ribera
de
Africa,
que
'se
entiende
por
los
antiguos
fue
Mamada
Lotophagite
ó
Meninge.
Está
coreana
d
la
sirte
menor,
y
Mena
de'
muchos
y
peli-
grosos
baxios,
que
se
mudan
con
la
tempestad
del
mar
por
pasarse
el
cieno
y
la
arena
de
una
parte
á
otra:
apartada
de
tierra
firme
obra
de
quatro
millas,
Hena
de
moradores,
y
de
mucha
frescura.
Por
la
par-
te
de
Poniente
se
Junta
mas
con
la:
tierra
por
una
puente
que
tiene
para
pasar
á
ella,
de
uma
milla
de
largo.
Era
dificultosa
la
empresa
y
el
acometer
la
isla
por
su
fortaleza
y
los
muchos
MOros
que
guardaban
a
ribera;
porque
oflerriz
Rey
de
unez
,
avisado
el
intento
del
Rey
don
Alonso
,
acudió
sin
dilacion
á
la
defensa.
Tomaron
los
de
Aragon
la
puente
luego
que
llegaron,
dieron
otrosí
la
batalla
¿
aquel
Rey
lyírbaro
,
fueron
vencidos
los
moros
y
forzados
á
reti-
0
rarse
dentro
de
sus
reales.
Entraron
en
ellos
los
ara-
gOnCses,
y
por
algun
espacio
se
peleó
cerca
de
lá
fa
|
39
tienda
del
Rey
con
muerte
de
Tos
mas
valientes
mo-
ros.
El
mismo
Bofferriz
perdida
la
esperanza
escapó
á
uña
de
caballo,
los
demas
se
pusieron
al
tanto
en
hni-
da.
La
matanza
no
fue
muy
grande,
ni
los
despojos
que
se
ganaron,
dado
que
les
tomaron
veinte
tiros:
con
todo
esto
no
se
pudieron
apoderar
dela
isla.
De-
tuviéronse
de
propósito
los
isleños
con
engaño
mu-
cho
tiempo
en
asentar
las
condiciones
,
con
que
mos-
traban
quererse
rendir.
Por
esto
la
armada
(como
ellos
lo
pretendian)
fue
forzada
por
falta
de
vitua-
Mas
de:
volverse
á
Mecina.
Ali
se
trató
de
la
ma-
hera
que
se
podria
tener
para
recobrar
4
Nápoles.
Ofreciase
nueva
ocasion,
y
fue
que
J
uan
Caraceio=
lo
por
conjuracion
de
sus
enemigos,
que
engañosa-
mente
Je
dixeron
que:
la
Reyna
le
Hamaba,
al
ir
á
palacio
fue
muerto
d
diez
y
ocho.
de
agosto.
La
principal
movedora
deste
trato
fue
Cobella
Rufa
mu-
ger
de
Antonio
Marsano.duque
de
Sessa,
que
tenia
el
primer:
lugar
de
privanza
y
autoridad
con
la
Rey-
na
y
aborrecia
ú
Caraceiolo
com
un
odio
mortal.
To-
do
era
abrir
camino
para
que
recobrase
aquel
reyno
el
Rey.
don
Alonso
que
no
faltaba
á
la
ocasion,
an-
tos.
solicitaba
para
que
Je
acudiesen,
á
los
señores
de
Nápoles.
Envió
una
embaxada
a
la
Reyna,
y
el
se
pasó,1á
la
isla
de.
Ischia,
«ue
antiguamente
lla-
maron
Enaria,
para,
de.mas
cerca
entender
lo
que
pasaba¡'
Decia
la
Reyna
estar-arrepentida
del
concier-
to
que
tenia
hecho
con
el
de
Anjou,
que
deseaba
en
ocasion.
volyer
4
sus
primeros
intentos,
Como
se
pu-
diese
hacer
sin
venit
d.las
armas.
En
tratar
y
asentar
las
condiciones
se
pasó
lo.
demas
del
estio.
Llevaror
tan
adelante
estas
práticas,
que
la
Reyna
revocada
la
adopcion
con
que
probijó
á
Ludovico:
duque:
de
An-..
jow.,
renovó
la
que
hiciera
antes
en
la
persona
de
don:
Alonso
Rey
de
Aragon:
decia
que
la
primera
confe-
cuebrantó
y
abaxó
el
orgullo
de
los
iugleses.
Deste
«¿icen
que
como
en
cierto
tiempo
fuése
á
Roma
,
dixo
-el
Pontífice
Engenio
:
Si-don
Alonso
viniere,
con
qué
«cara
nosotros
nos
asentarénvos
en
la
silla
de
San
Pedro?
cosa
semejante
á
milagro,
que
hobiese
en
España
quien
sobrepujase
con
la
virtud
la
infamia
y
odio.de
aquel
li-
nage
y
nacion:
á
la
verdad
honraban
en
él
mas
sus
mérilos
y
aventajadas
partes
que
la
nobleza
de
sus
an-
tepasados.
En
lo
que
tocaba
al
R
ey de
Aragon
y
sus
intentos,
el
Emperador
Sigismundo
wo
le
correspon-
dió
como
él
esperaba,
antes
luego
quese
coronó
en
Romael
año
pasado,
como
si
con'
la
corona
del
im-
serio
se
hobiera
de
repente
trocado.,
procuró
y
hizo
la
con
los
venecianos,
florentines,
y.
con:
Philipe
«duque
de
Milán
para
con
las
fuerzas
de
todos
lanzar
áí
los
aragoneses
de
loda
Thalia:
asiento
en
que
el
Em-
perador
quiso
mas
condescender
con
los
ruegos
del
Pontífice
que
porqne
tuviese
dello
entera
voluntad;
pero
sucedió
muy
al
revés,
y
todos
aquellos
intentos
y
práticas
fueron
en
yano,
segun
que
se
entenderá
porlo
que
dirémos
adelante.
dl
CAPITULO
VIL
Que
Ludovico
dujue
de
Anjou
Madloció:
A
los
demas
desórdenes
y
excesos,
muchos
y
gran-
des,
que
don
Fadrique
conde
de
Luna
continuaba
aco-
meter
despues
que
se
pasó
4
Castilla,
añadió
en
está
sazon
uno
muy
feo
con
que
echó
el
sello
y.acabó
de
dospeñarse.
Era
mozo
atrevido
y
desasosegado:
en
Aragon
dexó
un
estado
principal;
los
pueblos
que
en
Costilla
le
dieron,
tenia
vendidos
á
dinero,
A
rjona
al
condestable
don
Alyaro
de
huma,
y
Villalon
al
conde
de
Benavente.
Era
pródigo
de
lo
suyo,
¿y
codicioso
y
As
AA
-
CTO
ENS
NA
AD
A
A
AA
A
A
A
a
a
dat
dos
a
AA
A
A
A
A
,
|
dz
A
«le
lo
ageno,
condicion
de
gente
desbaratada.
Asi
por
entender
que
no
le
quedaba
esperanza
alguna
de
re-
mediar
su
pobreza
si
no
fuese
con
hacér
agua
gran
desaguisado,
se
determinó
de
saquear
la
muy
rica”
ciudad
de
Sevilla,
apoderarse
de
las
atarazanas
y
del
arrabal
llamado
Triana
,
desde
donde
pensaba
echarse
sobre
los
bienes
y
haciendas
de
los
ciudadanos.
En
especial
estaba
mal
enojado
con
el
conde
de
Niebla
su
cunado
que
en
aquella
ciudad
tenia
grande
autori-
dad,
y
del
pretendia
estar
agraviado
y
tomar
vengan-
za.
Cosa
tan
grande
no
se
podia
executar
sin
compa-
neros,
Juntó
consigo
otros
,
á
los
quales
aguijonaba
semejante
pobreza,
y
sus
malas
eostumbres
los
ponian
en
necesidad
de
despeñarse,
por
tener
gastados
sus
Patrimonios
muy
grandes
en
comidas,
juegos
y
des-
honestidades
sin
quedalles
cosa
alguna
;
en
particular
dos
regidores
de
Sevilla
fueron
parucipantes
de
aquel
ilento
malvado,
de
cuyos
nombres
no
ha
y
para
qué
hacer
memoria
en
este
lugar.
Este
deseño
no
podia
Cutre
tantos
estar
secreto.
Asi
don
Fadrique
fue
preso
ea
Medina
del
Campo,
donde
el
Rey
fue
al
principio
deste
año.
De
ali
le
Heyaron
primero
á
Ureña,
des-
Pues
4'un
castillo
que
está
cerca
de
Olmedo:
su
pri-
sion
y
carcel
se
acabaron
con
la
vida,
con
tanto
me-
'9r
compasion
de
todos,
que
el
nombre
de
fugitivo
€
hacía
aborrecible
á
los
suyos
y
sospechoso
á
los
de
Castilla,
como
ordinariamente
lo
son
todos
los
que
en
semejantes
pasos
andan.
Sus
cómplices
y
compañeros
Pagaron
con
las
cabezas,
La
condesa
de
Niebla
doña
'¡olante
su
hérmana
,
Que
quiso
interceder
por
él,
sí
dalle
lugar
que
pudiese
hablar
al
Rey,
fue
enviada
4
Cuellar
con
expreso
mandato
que
no
saliese
de
alli
su
tener
orden,
y
esto
por
la
sospecha
que
resultaba
de
que
el
conde
confiado
en
la
ayuda
y
riquezas
de
PU
hermana
intentó
aquella
maldad.
Este
fue
el
fa
/
AAA
ic
leia
dard
que
tuvieron
las
esperanzas.
y
intentos
de
dón
Fadriz
que,
conforme
á
sus
obras
y
á
su
incónstancia.
En
el
cabildo
de
la
iglesia
mayor
de
Córdova
se
muesira
su
“sepulcro,
aunque
de
n
adera,
de
obra
prima
y;
CON
el
nombre
del
duque
de
Arjona,
el
qual
(como
se
tiene
vulgarmente)
le
mandó
hacer
su
madre
que
se
fue
tras
¿lá
Castilla.
Algunos
entienden
que
Arjona
es
la
“que
antiguamente
se
llamó
Aurigi,
olrós
porfian
que
se
llamó
municipio
Urgavonense,
y
lo
comprueban
por
el
letrero
de
una
piedra
que
sé
lee
en
la
iglesia
de
San
Martin
de
aquel
pueblo,
que
fue
antiguamente
basa
de
una
estálua
del
Em
perador
Adriano,
y
diceasi;
IMP.
CESAR
DIVÍ
TRATAN
PARTHIGL
FILIO,,
DIV
NERV
E
NEPOT],
TRATANO;
¡HADRIANO
,
AUGUSTO
):
PONTIFICI
¡MAXIMO
,
TRIB--
POT.
XII.
GONS».
II,
Pe
Pa
MUNICIPLUM
;
ALDENSE
URGAVONENSE
DD,
DA
Quiere
decir:
Al
Emperador
César
hijo
de
Trajano
Parthico,
nieto
de
Nerva,
Adriano
Augusto
¿;
Pontí-
ice
Máximo,
tribuno
la
vez
détimaquarta,
cónsul
la
tercera
vez,
padre
de
la
patria
el
municipio
Albensé
Urgavonense
la
dedicaron.
No
espanto
la
desgracia
y
'castigo
de
don
F
adrique
á
los
infantes
de
Aragon
para
que
no
siguiesen
aquel
mal
camino,
antos
echados
que
fueron
de
Castilla
y
despojados
de
sus
estados
que
eran
muy
grandes,
trataban
de
nuevo
de
veyolver
el
reyno
con
diferentes
tratos
que
traían.
Quexibase
el
Roy
de
Castilla
que
quebrautaban
las
condiciones
de
la
confederación
y
asiento
que
se-tomó
con
ellos
poco
antes:
que
si
deseaban
durasen
las
treguas,
era
for-
2050
hacer
salir
á
los.infantes
de
toda
España.
El
Roy
de
Navarra,
oido
lo
que
en
este
propósito
le
decian
los
embaxadores
de
Castilla,
persuadió
á
sus
-berma-
os
se
embarcasen
para
Italia,
eon
intento
de
seguillos
AS
E
49
¿él
mismo
en
breve!
Deciales.
que
ganado
el
reyno
de
Nápoles,
de
que
se
mostraba
alguna
esperanza,
nó
faltaria
ocasion
para
recobrar
los
estados
que
en
Cas-
tilla
les
quitaron,
pues
todo
lo
demas
sería
facil
¿los
vencedores
de
Italia:
llegaron
por
mar
á
Sicilia.
El
Rey
don
Alonso
su
hermano
estaba
alli
4
la
mira,
€s-
perando
ocasion
de:
apoderarse
del
reyno
de
Nápoles,
.
Para
esle
efecto
pretendia
ganar
las
voluntades
de
buena
ocasion
para
salir
con
esto
por
la
larga
indis-
posicion
de
la
Reyna,
y
por
la
diferencia
que'los
grandes
de
aquel
reyno
tenian
entre
sí
:
item
por
una
desgracia
que
sucedió
al
Pontífice
,alborotóse
tanto
el
pueblo
de
Roma;
que
á
él
fue
forzado
huirse
de
aquella
ciudad.
La
venida
4
Roma
de
Antonio
Colona
príncipe
de
Salerno
hizo
que
el
pueblo
fácilmente
to-
mase
las
armas
,
“y
se
alborotase
«cóntra
el
Papa.
La
causa
deste
odi
era
que
perseguía
á
los
señores
dela
casa
Colona,.
y
que
por
culpa
suya
aquellos
dias
la
gente
de
Philipe
duque
de
Milán
debaxo
la
conducta
de
Francisco
Esforcia
talaron
y
saquearon
la
campaña
de
Roma.
Huyó
el
Pontífice
por
el
Tibre
en
una
barca;
y
sl
bien
para
mayor
disimulacioniba
vestido
de
frayle
Francisco
,
desde
la
una
ribera
y
desde
la
otra
le
tira-
ron
piedras
y
dardos:
grande
atrevimiento,
pero
tanto
puede
la
iudignacion
del
pueblo
y
su
ira
quando
está
Writado.
En
las
galeras
que
halló
apercebidas
en
Ostia,
Pasó
á
Toscana.
Esta
afrenta
del
Pontífice
como:se
diz
Vulgase
por
todas
las
provincias;
causó
diferentes
mo»
Vimientos
en
los
¿nimos
de
los
principes
conforme
ú
a
aficion
y
pretensiones
de
cada
qual.
Algunos
le
juz-
Saban
por
digno
de
aquella
desgracia
por
tener
imita
TOMO
y.
4
50
:
dos
sin
propósito
los
suyos,
los
de
cerca
y
los
de
le-
xos
:
los
mas
se
ofendian
que
se
opusiese
á
los
intentos
santísimos
de
los
padres
de
Basilea,
y
decian
que
por
su
mala
conciencia
temia
no
le
fuesen
contrarios.
La
ofension
era
tan
grande,
que
estaban
aparejados
á
to-
mar
las
armas
sobre
el
caso.
El
Rey
de
Aragon
supo.
.
esta
desgracia
en
Palermo
4
los
nueve
de
julio:
do-
lióse
como
era
justo
de
la
afrenta
del
nombre
chris".
tiano
y
magestad
pontifical;
pero
de
tal
manera
se
dolia
que
se
alegraba
se
ofreciese
ocasion
de
mostrar
la
piedad
de
su
ánimo
y
de
ganar
al
Pontífice.
Enyióle
;
sus
embaxadores
que
le
diesen
el
pésame,
y
le
ofre-
ciesen
su
ayuda
para
castigar
sus
enemigos
y
sosegal
el
pueblo.
Alegróse
el
Pontífice
con
esta
embaxada,
mas
no
aceptó
lo
que
le
ofrecia,
porque
sosegada
«aquella
tempestad
dentro
del
quinto
mes,
los
alboro-.
tos
de
Roma
cesaron,
y
los
ciudadanos
reducidos
á
lo
“que
era
razon,
se
sugetaron
á
la
voluntad
del
Ponti--
fice
,
y
recibieron
en
el
capitolio
guarnicion
de
sol:
dados;
con
que
fueron
absueltos
de
las
censuras
en
que
por
injuriar
al
Pontífice
incurrieran,
En
España
falleció
en
Alcalá
de
Henares
á
diez
y
seis
de
setienr
bre
don
Juan
de
Contreras
arzobispo
de
Toledo:
54
cuerpo
sepultaron
en
la
iglesia
mayor
de
Toledo
en
la
capilla
de
San
Hlefonso
con
enterramiento
muy
sor.
lenme,
y
las
honras
muy
señaladas.
Juntáronse
los
canónigos
4
nombrar
sucesor;
y
divididos
los
votos»
1
anos
querian
al
arcediano
de
Toledo
Vasco
Ramire?
f
de
Guzman
,
otros
al
dean
Ruy
García
dé
Villaquiran-
division
dió:
lugar.
4
que
el
Rey
entrase
de
por
llo,
y
á
instancia
suya
fue
nombrado
por
arzobisp?
de
Toledo
don
Juan
de
Cerezuela
hermano
de
parte
“dde
madre
del
condestable
don
Alvaro,
y
que-d*
ed,
y
Osma
poco
antes
pasára
á
ser
arzobispo
de
A
n.
Seyi
mm
N
£
illa;
A
este
mismo
tiempo
que
el
Rey
estaba
0%.
5:
;
Madrid,
falleció
en
aquella
villa
don
Enrique
de
Vi-
la
de
la
fortuna
y
verse
privado
de
sus
dignidades
y
estados.
Fue
dado
4
las:
letras
en
dice
aprendió
arte
mágica
:
sus
li-
>
Conservar
sin
pelig
Í
Se
Aproyechasen
dellos
los
hombres
eruditos.
Respon
ió
él
por
escrito
en
;s
u
defensa
escusándosé
con
la
voluntad
y
orden
qué
faltar.
Los
señores
q
Presente
de
aquel
réyno,
y
Pot
estar
cánsados
del
g
lerno.de
muger
y
sus
desórde-
Des,
se
inclinaban
df
de
Taranto
y
Con
sus
pa-
dos
enana
maltratados
'del
duque
de
Anjou,
y
de
J:
Cada!
erse
en
la!
guerra
que
4
la
sazon
lés
er
dos:mil
caballos
y
mil
infantes
al
de
/
Fagon
:
número
que.
aunque
pa-
recia
bastante
€
su
estado
que
era
muy
grande,
de
|
:
/
mino
á
su
contrario
para
apoderarse
de
aquel
reynor.
y
Dios
lo.
disponia,
al
qual
ninguna
cosa
es
dicul-
1435.
52
;
.
4
manera
que
apenas
le
quedaron
pocos
castillos
y
pue-
blos
por
ser
muy
fuertes
por
su
asiento
ó
por
gus
mu-
rallas.
Casi
estaba
esta
guerra
concluida;
y
dexadas.
las
armas,
esperaban
gozar
de
larga
paz,
quando
en
Cosencia
cidad
de
Calabria
el
duque
de
Anjou
que-
brantado
con
los
grandes
trabajos
de
la
guerra,
y
por
ser
aquel
cielo
mal
sano
cayó
enfermo:
dolencia
y
mal
que
mediado
el
mes
de
noviembre
le
acabó
en
la
'
flor
de
su;edad
y
en
medio
de
su
prosperidad
,
y
que
estaba
pará-apoderarse,
del
reyno,
y
apenas
acabadas.
las
alegrias
de
las
bodas
y.
tasamiento
que-hizo
co.
Margarita
lija
de
Amedeo
primer
duque
de
Saboya:
estos
son
los
juegos
de
la
que
llaman
fortuna;
esta
12
suerte.
de..los.
mortales,
desta
manera
nos
trocamo0%
nos
y
nuestras
cosas.
El
cielo
ú
la
verdad
abria
el
cas.
tosa
;
en.especial
que
la
misma
Reyna
pasó
en
Nápoles.
desta
vida
¿dos
de
febrero,
principio
del
año'mil
Y
quatrocientos
y
treinta
y
cinco:
Acarreóle
la:
muerlé
una
larga
dolencia,
á
que
ayudó
mucho
la
pesadum”.
bre
que
recibió
muy
grande
por:la
muerte
del
duqué.
su
hijo,
en
tanto
pels
que:
se.
quexaba:
de
si
mismár
se
reprebendia
de
que
á
tan
grandes
y
tan:continu0?.
servicios
del
duque,
no
hobiese:correspondido:en
e
amor,
antes
como
cruel
y
desagradecida
acarreó
Y.
muerte
con
.sus
desvíos
á
aquel
príncipe
tan:buen0'
El
cuerpo:
dela
Reyna
sepultáron
en
el
templo
de
Y
Anunciada:
con
pequeña
«solemnidad
y
'arrebatad?
mente.
Coá
la
muerte
del
duque
de
Anjou
yde
e
Reyna
las'
cósas.
de
aquel
reynoose
trocaron;
el
paño
tido
de
Aragon:se-
mejoró
;
y
el
de
Francia
comentó
h
á
desfallecer,
dado
que
el
pueblo
de
Nápoles,
sin:
gu
i
se
hiciese
llamamiento
de
señores
y
sin
orden,
4%
¿
clararon
por
Rey
en
lugar
del
duque
difunto
denso
y
ra
s
-B3
Su
hiermario
5
conforme
¿lo
que
la
Reyna
dexó
en
su
testamento
mandado
5
mas
qué
ayuda
les
podia
dar,
-
estando
preso
y
sin
libertad?
Casó
los
años
pasados
con
Isabel
hija
de
Carlos
duque
de
Lorena:
muerto
Su
suegro,
por
no
dexar
hi
O
varo
¿
.
aquel
estado.
Hízole
contradiccion
Antonio
conde
de
Vaudemont,
hermano
que
era
del
difunto
:
venidos
que
fueron
á
las
manos
Renato
fue
preso
y
entregado
en
poder
del
duque
de
Borgoña,
con
quien
el
dicho
Antonio
tenia
hecha
liga
y
alianza.
Quanto
haya
sido
el
dolor
y
peña
que
por'el
an
desas
-“esastre
y
por
el
otro
recibió
la
Reyna
doña:
Violante
ma
dre
de
los
dos
du-
gues
de
Anjou,
no
hay
para
que
encarecello
en
este
"Sar,
pues
por
sí
mismo!
se
entiende.
Las
cosas
sin
uda
grandemente
Por
estos
tiempos
fueron
contra-
las
á:
la
y
casa
"y
el
cielo
no
les
favore-
tar
enojado
contra
los
franceses,
aragoneses
favorable:
la
verdad
as
cosas,
asi
bien
la
prosperidad
tanto
en
España
grandes
personages,
o
de
Velasco
obispo
de
Palencia,
ISMO
Cocinero
por
nombre
Juan:
desastre
miserable.
Este
perdido
el
seso,
como
traxese
en
la
Mano
una
porra
»
Y
los
de
casá
le
preguntasen'qué
era
0
que
pretendia
hacer,
respondia
él
que
matar
al
Bispe
:
los.
criados
por
no:
entender
lo
qué
queria
de-
Cir,
ea
era
estrangero
,
se
burlaban
>,
risa
que
presto
AAA
EP
—
54
3
mudaron
'en
lágrimas.
Estando
el
obispo
descuidado,
le
hirió
en
Ja
cabeza,
y
achocó.
con
aquella
porra,
de
suerte
que
murió
del
golpe:
de
tan
delgado
hilo
está.
colgada
la
vida
y
la
pe
de
los
hombres.
Sucedióle
don
Gutierre
de
Toledo
arcediano
de
Guadalaxara:
CAPITULO
VII
De
la
guerra
de
los
moros.
Fue
este
invierno
muy
áspero
en
España
por
las
|
muchas
aguas,
atolladeros
y
pantános.
Los.
caminos
tan
rompidos
,
que
apenas
se
podia
caminar
de
una
parte
á
otra:
con
las
crecientes
muchas
casas
y
edi-
ficios
se
derribaron;
en
Valladolid
y
en
Médina
del.
Campo
fúe
mayor
el
estrago.
En
quarenta
dias
n0
hobo
moliendas
4
causa
de-las
muchas
aguas
,
tanto
ue
la
gente
se
sustentaba
con
trigo
cocido
por
la.
falta
de
pan.
El
rio
Guadalquivir
en
Sevilla
llegó
con.
su
creciente
hasta
lo
mas
alto
de
los
adarves,
meno.
solamente
dos
codos:
los
moradores
parte
se
embar”.
caron
por
miedo
de
ser
anegados,
otros
de
dia
y
de
noche
andaban
velando
,
y
calafeteando
los
muro
y
las
puertas
para
que
el
agua
no
entrase.
A
los.
veinte
y
ocho
de
octubre
comenzaron
estas
tempes”.
tades
y
torbellinos,
y
continuaron
sin
cesar
hastá
los
veinte
y
cinco
de
marzo
que
se
sosegaron.
Fut
grande
la
carestía
y
falta
de
vituallas,
y
el
cuidado
de
proveerse
cada
uno
dé
lo
necesario.
Con
tod0.
esto
no.
afloxaban
en
el
que
tenian
de
la
guerra
col”
tra
los
moros
,
en
que
á
las
veces
sucedia
próspera:
mente
y
á
las
veces
al
contrario;
en
particular
el
adelantado
Diego
de
Ribera
como
estuviese
sobr?
Alora
y
la
batiese
,
fue
múerto
con
una
saela
que
de
muro
le
tiraron;
en
otra
parte
en
un
rebate
mataro?
v
:
35
“Jos
moros
¿Juan
Faxardo
hijo
del
adelantado
de
Murcia
Alonso
Faxardo.
Sucedió
á
Diego
de
Ribera
en
el
oficio
su
hijo
Perafan
,
que
era
de
solos
quince
años
;
mas
el
Rey
quiso
con-esto
gratificar
en
el
hijo
los
servicios
de
su
padre
muy
grandes,
mayormente
que
el
mozo
daba
muestra
de
muy
buen
natural.
La
congoxa
que
por
estos
desastres
concibieron
los
de
Castilla,
alivió
en
gran
parte
una
buena
nueva
que
vino,
y
fue
que
Rodrigo
Manrique
hijo
del
adelan-
tado
Pero
Manrique
tomó
por
fuerza
y
á
escala
vista
á
Huescar
,
que
es
una
villa
muy
fuerte
en
la
parte
en
que
antiguamente
se
tendian
y
moraban
los
pue-
blos
llamados
Bastetanos:
demas
desto
que
un
grueso
esquadron
de
moros
que
venia
á
socorrella,
fue
rom-
pido
y
desharatado
por
el
adelantado
de
Cazorla
y
el
señor
de
Valdecorneja
que
le
salieron
al
encuentro:
com
la
huida
de
los
moros
el
castillo
de
aquella
villa
que
quedaba
por
ganar,
se
rindió;
la
alegria
pero
de
esta
victoria
en
breve
se
desvaneció
otro
revés
y
daño
que
recibieron
los
fieles,
no
nor
que
el
que
sucediera
tierre
de
Sotomayor
tierra
de
moros
econ
cientos
infantes
em-
por
me-
á
los
enemigos.
Don
Gu-
maestre
de
Alcántara
entró
en
ochocientos
caballos
y
quatro-
para
combatir
4
Archidona.
Descu-
briéronlos
las
atalayas,
avisaron
con
ahumadas,
como
suelen
:
juntáronse
los
comarcanos
y
apellidáronse
hasta
número
de
quinientos
armados
con
saetas
y
con
hondas»,
con
que
en
algunos
pasos
angostos
y
frago-
S0s
mataron
gran
número
de
los
que
seguían
al
maes-
ire,
de
suerte
que
apenas
él
con
algunos
pocos
se
Pudo
salvar.
La
venida
de
los
bárbaros
tan
improvi-
Sa
atemorizó
¿los
del
maestre,
y
con
el
miedo
del
Peligro
un
tal
pasmo
cayó
sobre
todos
que
queda-
ron
sin
fuerza
y
sin
4nimo.
Avisado
con
este
o
Y
daño
Fernan
Alvarez
señor
de
Valdecorneja
alzó
62
,
ESTER
]
alguno
por
estar
las
naves
entre
sí
trabadas,
y
ser
de
muy
mas
alto
borde.
La
pelea
se
continuaba
hasta
E
muy
tarde,
quando
las
tres
naves
de
los
ginóveses,
que
al
principio
Parecia
que
huían,
dando
la
vuelta
acometieron
de
través
las
reales
>,
Causa
de
ganar
la
victoria.
Entraron
los
enemigos
y
saltaron
en
la
real:
A
amonestaban
4
los
que
en
ella
peleaban,
se
rindie-
sen.
Era
cosa
miserable
ver
lo
que
pasaba,
la
yo-
cería
y
alaridos
de
los
que
mataban,
y
de
los
que
morían
:
ninguna
cosa
se
hacía
con
orden
ni
concier-
to,
todo
procedia
acaso.
La
nave
del
Rey
con
los
golpes
del
mar
hacia
agua:
avisado
del
peligro
en
—
que
estaba,
dixo
que
se
rendia
á
Philipo
duque
de
Milán,
bien
que
ausente.
En
la
mesma
nave
pren-
dieron
al
príncipe.
de
Taranto
y
al
duque
de
Sessa;
en
otras
doce
naves:
que
vinieron
en
poder
de
los
|
enemigos,
otro
gran
número.
de
cautivos
,
entre
ellos
el
Rey
de
Navarra,
al
qual
al
principio
de
la
pelea
libró
de
la
muerte
Rodrigo
Rebolledo
que
tenia
ú
su
lado.
Fue
preso
asi
mismo
don
Enrique
de
Ara:
gon:
de
don
Pedro
no
concuerdan
los
autores,
únos
dicen
que
se
halló
en
la
batalla
,
Y
que
escapó
con
tres
galeras
cubierto
de
la
escuridad
de
“la:
noche;
otros
que.con:
la
demas
armada:
que
traía
de
Sicilia,
llegó
á
la
isla
de
Ischia
al
mismo
tiempo
que
se
dió
la
batalla,
Fueron:
demas
de
los
dichos
presos
Ramon
*
Boil
virrey
que
era
de
Nápoles,
don
Diego
Goméz
de
Sandoval:
conde
de
Castro
con
dos
hijos
suyos
Fernando
y
Diego,
don
Juán
de
Sotomayor,
Iñigo
Dávalos
hijo.del
condestable
don
Ruy
Lopez:
Dáva-
los
,
junto
.con
un.
nieto
del,
mismo,
hijo
de
Beltran
su
hijo
,
que
se
decia
Iñigo
de
Guevara
y
y
desde
Es-
paña
acompañaron
á
los
Reyes
para
esta:
guerra
de
Nápoles.
Despues
de
la
victoria,
que
fue
tan
señá-
lada
y
memorable.,
los
de
Gaeta
con
una
salida
que
63
hicieron,
ganaron
los
reales
de
los
aragoneses,
y
sa-
-
Juearon
el
bagage,
que
era
muy
rico
por
estar
alli
25
recámaras
de
principes
tan
grandes:
las
compa-
Días
que
quedáran
alli
de
guarnicion
,
y
los
soldados
Parte
fueron
presos
de
los
enemigos,
otros
huyeron
por
los
despoblados
y
por
sendas
desusadas.
Quién
RO
pensára
que
con
esto
el
partido:
de
Aragon
y
sus
cosas
quedaban
acabadas
,
perdída
aquella
jornada
y
la
victoria
que
parecia
tenian
entre
as.manos?
en-
tendimientos
ciegos
de
los
hombres,
consejos
imprós
vidos,
y
varias
mudanz
Todo
fue
muy
al
contr
los
vencidos
de
escalon
£l
reyno,
y
perder
la
libertad
les
fue
ocasion
de
ma-
yor
gloria;
quién
tal
creyera?
quién
lo
pensára?
Desta
de
los
hombres
muchas
ye-
o,
gobernados
y
encamina-
na,
sino
por
mas
alto
y
mas
ernes
4
cinco
de
agosto
se
dió
,
esta
batalla
cerca
de
la
PS
isla
de
Pónza
,
que
fue
de
las
mas
señaladas
del
mundo...
CAPITULO
X.
Como:
el
Rey
de
Aragon
y.
sus
her
,
puestos
en
libertad.
Dada
que
fuela
batalla
vuelta
¿
Génova:
all
Cautivos
que
se
toma
JO
y
del
gasto..Los
R
mnanos
fueron
y
los
vencedores
dieron
la
i
quedó
la
'mayor
parte
de
los
PO,
cOmO
por
premio
del
traba=
eyes
ymuchos
de
losnobles
pre-
50s
que
Hegaban
á
trecientos,
leyaron
4
Milún
:
el
mis-
mo
Reca!
'ginoves
con
ellos
hizo
su
entrada'4
mane4
ra
de
triumpho
nobilísimo,
y
qual
de
mucho
tiempo
S10
se
vió
en
parte
alguna.
Toda
Italia
estaba
sus-
s
y
1
6%
:
pensa
y
d
la
mira
cómo
úusaria
aquel
dpque
de
aquella.
1
nobilísima
victoria
;
y
sus
fuerzas
que
antes
eran
temi-
das
de
los
de
cérca,
comenzaron
á
poner
espanto
á
los
que
caían
mas
lexos.
Temian
quisiese
aquel
principe
de
condicion
orgulloso
acometer
á
hacerse
señor
de
toda
Ttalia.con
la
codicia
que
tenia
de
mandar,
y
por
estar
exercitado
en
guerras
contínuas.
El
mismo
se
hallaba-muy
dudoso
de
lo
que
en
aquel
caso
se
debia
hacer,
y
qué
resolucion
sería
bien
tomar;
revolvia
en
su
pensamiento
muchas
trazas
:
si
forzaria
áú
los
Reyes
|
que
tenia
en
su
poder,
á
recebir
algunas
condiciones
pesadas:
si
haria
que
se
rescatasen
á
dinero,
cosa
que
de
presente
traxera
provecho
y
contento;
pero
era
de
temer
que
no
vengasen
adelante
aquella
injuria
con
sus
armas
y
las
de
sus
amigos
,
y
despues
de
vencidos
(como
tenian
de
costumbre)
volviesen
á
las
armas
yá
la
guerra
con
mayor
brio.
Pensaba
si
los
recibiria
y.
tratavia
con
mucha
honra
,
y
con
ponellos
en
libertad:
sin
rescate
haria:
le
quedasen
mas
obligados
:
honro-
so
acuerdo
fuera
este,
y
que
pondria
admiracion
4
todo
el
mundo.
Consideraba
por
otra
parte
que
no
erá
consejo
prudente
por
ganar
renombre
y
fama
perder
tal
buena
ocasion
de
ensanchar
su
señorío
y
aventajarse,
y
jugar
á
resto
abierto
por
esperanza
que
pocas
veces
sale
cierta
y
yerdadera
,
en
especial
que
los
hombres
tienen
costumbre,
quando
los
beneficios
son
tan
gran”
des
que
no
los
pueden
pagar,
recompensallos
con
al-
guna
grave
injuria
y
ingratitud
señalada.
En
fin
preva”
leció:
el
deseo
de.loa
y
de'fama
:
trató
¿aquellos
priv”
cipes
en,
su.
casa
con.
mucha
honra
y
regalo
como
%
fueran
sus
compañeros
y.amigos,
Hecho.
esto
,
se
re?
solyió,
de
soltallos
y
enviallos
cargados
de:muy
gran”
des
presentes.
Con
está
resolucion
dió
muy
grata
at
diencia
al
Rey
de
Aragon
,«que
un
dia:en:su
presenció
traló
muy
¿la
larga,
y
probó
con
muchos
exemplo*
y
quelos
franceses
de
su
natural
eran
desapoderados
sin
Poner
término
al
deseo
de
ensanchar-su
señor
muchas
veces
tratáran
de
derribár
y
desh
ques
de
Mikín,
y
no
tenian
mudados
se
acostumbrasen
4
las
riberas
de
Ital
-
apoderasen'
del
reyno
de
Nápoles
;
fa
0: que
acer
á
los
du-
los
corazones:
si
la;
luego
que
se
cilmerite
se
con:
azO
v
sus
antepasados
nceses,
Estas
>
Y
£slas
prá-
ticas
andaban
quando
madama
Isabel
por
mandado
de
que
como
queda
r
mar
primero
a
Génova,
espues
4
Gaeta,
y
últimamente
con
su
llegada:
4
Ná-
octubre
,
reforzó
:
ingenio
,
condicion
y
trata
muy
apacible.
España
cuidadosa
y
triste
por
el
trabajo
e
los
Reyes
revolvia
varias
práticas
de
guerra
y
de
Paz.
Juntáronse
cortes
de
Aragon
en
Zaragoza,
en
que
á
petición
de
la
Reyna
se
tra
tó
de'apercebir
una
arma-
a
para
conservar
las
islas
de
Cerder
na
y
de
Sicilia
que
sospechaba
serían
acometidas
por
los
vencedores;
que
Ya
nadie
se
acordaba
ni
tenia
esperanza
del
reynó
de
Mápoles.
En
Soria
4
los
confines
de
Aragon
y
de
Cas-
la
hobo
habla
entre
el
Rey
de
Castilla
y
la
Reyna
de
«¿SON
su
hermana.
Alli
se
concluyó
que
las
treguas
«tadas
entre
los
dos
reynos
durasen
y
se
prolonga=
A]
Otros
cinco
meses.
Pareciá
cosa
injusta
apró-
de
se
del
desastre
ageno;
y
los
ánimos
de
los
grañi
<s
de
Castilla
por
la:
d
"sgracia
de
aquellos
Reyes
se
Mo
y,
:
5
66
moyvian
4
compasion.
Parliéronse
de
Soria:
en
el
ca»
mino
se
supo
que
la
Reyna
doña
Leonor
madre
de
los
dos
Reyes
falleció
en
Medina
del
Campo
mediado
el
mes
de
diciembre:
la
fuerza
del
dolor
que
recibió
por:
el
desastre
de
sus
hijos
,
súbitamente
le
arrancó
el
al-
ma;
la
muerte
repentina
hizo
se
creyese
era
esta
la
causa.
Fue
una
señora
muy
principal
y
madre
de
Puyaipes
tan
grandes.
Hiciéronle
honras
en
muchos
ugares
;
y
en
especial
el
Rey
don
Juan
se
las
hizo
en
Alcalá
de
Henares
y
la
Reyna
su
muger
eu
Madrigal.
Fue
sepultada
en
San
Juan
de
las
Dueñas
,
un
monas-
terio
de
monjas
que
ella
levantó
á
su
costa
fuera
de
aquella
villa,
en
que
pasaba
su
vida
con
mucha
santiz
dad.
En
Milán
últimamente
se
hizo
confederacion
y
ayenencia
entre
aquel
duque
y
los
principes
sus
prisios
neros,
Cuyas
capitulaciones
eran:
que
sin
excepluar
á
ninguno
tuviesen
los
mismos
por
amigos
y
por
ene-
migos:
el
duque
para
recobrar.
el
reyno
de
Nápoles
prometió
de
ayudar
con
sus
fuerzas
y
gentes
:
lo
mis-
mo
hizo
el
Rey
de
Aragon,
que
prometió
toda
su
ayu
da
para
hacer
la
guerra
álos
enemigos
del
duque
de
Milán.
En
gran
cuidado
puso
este
asiento
asi
á
los
¡ta-
lianos
como
á
las
demas
naciones.
El
Rey
de
Nayarra
fue
enviado
en
España
con
poderes
muy
bastanles
pará
obernar
el
reyno
de
Aragon.
Era
necesario
allegar
dinero
,
hacer
nuevas
levas
de
soldados,
y
apercebit
una
gruesa
armada.
El
príncipe
de
Taranto
y
el
duque
de
Sessa
fueron
4
Nápoles
para
auimar
y
esforzar
¿
Los
de
su
parcialidad,
y
para
que
avisasen
al
infante
do!
Pedro
ennombre
del
Rey
su
hermano
que
les
acudiese
con
la
armada
que
tenia
aprestada
en
Sicilia.
Execw”
tóse
con
gran
presteza
lo
que
el
Rey
mandaba:
llegar
da
qe
fue
la
armada
de
Sicilia
4
la
isla
de
Ischia,
5€.
apoderó
de
la
ciudad
de
Gaeta
por.
entrega
que
della
hizo
Lanciloto
su
gobernador,
natural
que
era
de
Né
a
|
7
Poles,
4
veinte
y
cinco
de
diciembre
dia
de
Navidad,
Y
principio
del
año
mil
quatrocientos
y
treinta
y.
seis.
Pocos
dias
despues
el
ibertad
por
el
duque
como
está
dicho
,
llegó
á
Porto-
venere,
el
qual
castillo
y
es
tempestades
,
dado
que
estan
en
las
marinas
de'
Génoya
,
se
Conseryaron
en
la
fé
gonesa
que
tenian
,
que
por
voluntad
de
los
naturales.
Aragon
se
dieron
diversas
señ
gros
:
cada
qual
les
dará
el
crédito
por
sí
mismo
que
0
ú
la
rib
Vililla
en
los
PO
y
en
el
dick,
:
alli
h
ay,
la
qual
aquellos
hombres
estan
persuadi-
9S
que
diversas
veces
por
sí
misma
con
una
mane-
CXtraordinaria
se
toca,
sin
que
ninguno
«la
mue-
Y,
para
anunciar
cosas
grandes
que
han
de
yenir,
;
“Mas,
ó
malas.
Yo
no
trato
de
la
verdad
que
esto
Weno,
ni
lo
tomo
á
mi
cargo.
Consta
por:
lo-menos
Jue
Autores
graves
lo
refieren,
y
citan
testigos
de
vis-
1436.
68
e
ta
de
aquel
milagro.
Dicen
pues
que
aquella
campana
|
un
dia
antes
que
los
Reyes
fuesen
presos
,
se
tañó
por
sí
misma,
y
otra
vez
á
treinta
de
octubre,
y
la
terce-
ra
á
cinco
del
mes
de
enero
próximo
siguiente,
dia
en
que
hecha
la
alianza
en
Milán,
el
Rey
de
Aragon
fue
puesto
en
libertad.
Muchas
plegarias
se
hicieron,
y
muchas
missas
se
dixeron
para
aplacar
la
ira
de
Dios
que
por
estas
señales
entendian
les
amenazaba:
con-
goxa
y
cuidado
de
que
se
libraron
los
naturales
con
la
huena
nueya
que
vino
de
la
libertad
dada
á
sus
prín-
cipes;
y
la
tristeza
que
recibieran
por
aquel
grave
des-
-
man,
y
el
miedo
de
algun
nuevo
mal
que
sospecha-
ban
se
daba
4
entender
por
aquellas
señales
,
se
trocó
en
pública
alegria
de
toda
aquella
nacion,
y
aun
de
lo
demas
de
España.
CAPITULO
XI.
De
las
paces
que
se
hicieron
entre
los
Reyes
de
Castilla
y.
de
Aragon.
De
las
paces
que
se
hicieron
en
Milán
,
resultó
una
nueva
y
pesada
guerra:
los
ginoveses
tomaron
las
armas,
y
públicamente
se
revolvieron
contra
el
duque
de
Milán.
Tenian
aquellos
ciudadanos
por
co”
sa
pesada
que
el
fruto
de
la
victoria
ganada
con
su
peligro
y
esfuerzo
otros
se
lo
quitasen,
y
que
Philipo
duque
de
Milán
se
llevase
las
gracias:
de
las
pace?
hechas
con
los
Reyes
,
y
de
ponellos
en
libertad
col
presentes
que
les
dió:
liberalidad
con
que
quedabal
cargados
del
odio
que
por
fuerza
les
tendrian
los
ar?”
goneses
y
catalanes,
naciones
con
las
quales
antigua”
mente
tuvieron
graude
enemiga.
Querellábanse
de”
mas
desto
que
el
amparo
de
los
duques
de
Milán,
que
forzados
acudieron
el
tiempo
pasado,
le
muda”
O
o
O
a
A
»
1
A)
sen
en
señorio
y
en
una
dura
servidumbre.
Alterados
Son
esta
indignación,
hecha
liga
en
puridad
con
el
-
ontífice
Eugenio
y
con
Renato,
duque
de
Anjou,
tomaron
las
armas.
Gobernaba
aquella
ciudad
en
nombre
del
duque
Philipo
Paccino
Alciato
,
que
fue
muerto
en
aquella
revuelta
y
alboroto
del
pueblo:
Otros
que
estaban
por
el
duque,
pusieron
las
espa-
Cas
á
los
pechos,
y
algunos
quedaron
heridos,
al-
Sunos
muertos
;
mirábanles
las
palabras,
los
meneos
que
hacían
y
visages
,
por
ver
si
daban
alguna
mues-
tra
de
aborrecer
lo
que
de
presente
se
hacía,
y
favo-
vecer
á
los
de
Milán.
Con
esto
(lo
que
acontece
en
Os
alborotos
del
pueblo)
en
breve
á
lo
que
acudió
la
Mayor
parte,
se
allegaron
todos
los
demas
:
si
algu-
nos
sentian
lo
contrario
,
en
lo
público
aprobaban
y
adulaban'los
intentos
de
los
alborotados.
El
principal
Movedor
deste
motin
fue-
Francisco
Espínula,
que
ganó
nombre
de
valiente
por
la
defensa
de
Gaeta
que
"120
poco.
antes,
de
que
cobrára
gran
soberbia:
sobre
todo
se
movia
por
ser
enemigo
de
los
Fliscos
y
de
los
Fregosos,
linages
que
se
arrimaban
4
los
aragoneses.
Muchos
pueblos
por
aquella
comarca
á
exemplo
de
Génova
y
Por
su
autoridad,
despertados
con
la
dul-
Zura
y
esperanza
que
se
prometian
dela
libertad,
se
Vantaron,
y
echaron
de
sí
la
guarnicion
que
tenian
Por
el
duque
de
Milán.
Detuvieron
los
españoles
que
tenian
cautivos
,
por
los
quales
y
para
librallos
el
Rey
*
Aragon
les
hobo
de
pagar
setenta
mil
escudos.
Con
OS
sicilianos
se
hobieron
mas
mansamente
por
causa
£
la
antigua
amistad
,
buen
acogimiento
y
contrata-
clon
que
con
aquella
isla
tenian:
asi
los
soltaron
sin
Yescate
;
solo:
tres
hijos-de
Juan
de
Veintemilla
que-
“ron
por
largo
tiempo
en
Génova,
no
se
sabe
si
por
Drrecimiento.
que
les
tuviesen;
si
por
pretender
“Mos
alguna
grande
cantidad.
El
Rey
de
Aragon
á
Y
.
a
instancia
del
duque
Philipo
procuraba:
sosegar
las
al-
teraciones
de
Génova
con
la
armada
que
don
Pedro
su
hermano
le
envió
desde
Gaeta,
pero
desistió
de
la
empresa
por
parecelle
cosa
larga
esperar
hasta
tanto
que
sosegase
aquella
gente
tan
alborotada:
para
la
priesa
que
él
tenia
de
acudir
4
las
cosas
y
reyno
de.
Nápoles,
qualquiera
tardanza
le
era
muy
pesada:
sas
bía
muy
bien
que
en
las
guerras
civiles
un
dia
y
una
hora,
sino
se
acude
con
tiempo
suele
causar
grandes
mudanzas,
y
ser
causa
que
grandes
ocasiones
se
des-
baraten
;
ninguna
cosa
es
mas
saludable
que
la
pres-
teza.
Con
esta
resolucion
de
Portovenere
envió
é
don
Enrique
su
hermano
4
España.
Hízole
merced
del
estado
de
Ampurias,
y
mandole
ji
ayudase
en
la
guerra,
si
el
Rey
de
Castilla
se
la
hiciese
por
aquella
parte,
de
que
se
recelaban
á
causa
que
el
tiempo
de
las
treguas
espiraba.
El
mismo
Rey
con
la
armada
se
%
3
1
.
h
b
1
;
:
4
e
;
hizo
á
la
vela,
y
llegó
á
Gaeta
á
dos
de'febrero:
en
este
medio
don.
Pedro
su
hermano
se
apoderára
de
Terracina
con
gran
sentimiento
del
Pontífice
Euge-
nio
,
cuya
era
aquella
ciudad
,
por
pensar
que
los
ara
goneses
eran
tan
arrogantes
que
no
contentos
con
€
reyno
de
Nápoles
pretendian
apoderarse
de
toda
Has
lia
sin
tener
respeto
á
la
magestad
sacrosanta
,
Y
moverse
por
algun
escrúpulo
por
ser
feroces,
ralet
de
hombres
fiera
y
mala,
como
él
decia.
Con
la
ve"
nida
del
Rey
los
señores
neapolitanos
y
los
soldados
acudieron
á
Gaeta.
Nombró
por
general
del
exército
4
Francisco
Picinino
(en
que
tuvo
consideracion
d
ha-
cer
placer
al
duque
Philipo,
acerca
del
qual
Nicola0
padre
de
Francisco
tenia
en
todas
las
cosas
el
prin”
cipal
lugar
de
autoridad
y
mando)
en
aquella
sazol
capitan
muy
señalado,
de
grande
exercicio
en
las
al
mas,
y
que
se
podia
comparar
con
los
caudillos
an
tiguos.
Ardía
Italia
en
ruidos
y
asonadas
de
guerr**
|
Í
Unas
ciudades
siispensas
con
las
sospechas
que
tenian
€
una
nueva
guerra;
otras
hacían
ligas
y
confede-
raciones
entre
sí
para
echar
los
aragoneses
de
Italia.
En
particular
los
venecianos,
florentines,
y
ginove-
ses
d
persuasion
y-con
ayuda
del
Pontífice
Eugenio
quien
por
odio
de
nuestra
nacion,
quien
por
amor
de
a
francesa
se
ligaban
para
esté
efecto,
y
juntaban
sus
fuerzas.
En
España
por
el
mismo
tiempo
se
hacía
a
guerra
á
los
moros.
Entre
los
demas
Reyes
estaban
para
concluirse
las
paces
por
la
gran
instancia
y
di-
ligencia
que
en
ello
puso
el
Rey
de
Navarra.
Sú
in-
tenlo
era
volver
las
fuerzas
de
aquella
nacion
contra
Italia
sin
cuidar
de
las
cosas
de
España.
Dos
castillos
amados
el
uno
Galea
y
el
otro
Castilleja
se
rindie-
ron
en
tierra
de
moros
x
Rodrigo
Manrique,
que
an=
aba
con
gente
por
aquellas
partes.
El
alegria
que
re«
sultó
desta
buena
hueva,
en
breye
se
mudó
en
mayor
Culta
por
el
desastre
muy
triste
del
conde
de
Niebla
Con
Enrique
de
Guzman
,
el
qual
por
hacer
muestra
“Su
esfuerzo
y
ganar
la
gracia:
de
su
Rey
tenia
PUEsto
terco
sobre
Gibraltar,
pueblo
asentado
sobre
el
estrecho.
Alli
como
despues
de
cierta
escaramuza
se
"eCoglese
d
swarmáda
,
se
ahogó
con
otros
quarenta
ompañeros
por
dar
lado
y
hundirse
el
batel
á
causa
*
105
muchos
que
acudieron,
y
estar
el
mar
con
la
“Maria
creciente
alterado.
Don
Juan
de
Guzman
con
el
dolor
que
recibió
del
desastre
de
su
padre,
y
£sconfiado
de
salir
con
la
empresa,
alzado
sin
tardar
cerco)”
lseratiró
4
Sevilla:
Este
caballero
fue
el
Primer
duque
de
Medina
Sidonia
por
merced
que
Poco
adelante
le
hizo
el
Rey
don
Juan
deste
título.
Juiso
ablandar
aquel
dolor,
y
gratificar
aquel
servi-
mo
Y
Voluntad
con
esta
hónra
hecha
4
la
familia
no-
Dilísima
,
y
delas
mas
poderosas
de
España
,
de
los
manes,
Hallíbase
el
Rey
en
Toledo,
do
era
8
.
e
entala
los
intentos
de
don
Fernandó
:
tenia
grande
autoridad
por
ser
el
que
era,
y
por
sus
riquezas
y
es-
tudios
de
letras
con
que
acreditaba
todo
lo
demas.
Sucedió
lo
que
es
ordinario,
que
los
mas
y
su
pare-
cer,
aunque
peor,
prevaleció
contra
lo
que
sentia
la
mejor
parte
:
de
suerte
que
por
comun
acuerdo
se
resolvieron
en
pasar
adelante.
Apercibieron
una
ar-
mada
,
y
en
ella
embarcaron
hasta
seis
mil
soldados:
sonaba
la
fama
que
el
número
de
la
gente
era
dobla-
do,
es
á
saber
doce
mil
combatientes,
que
fue
otro
nuevo
daño.
A
doce
de
agosto
se
hicieron
á
la
yela,
y
dentro
de
quince
días
llegaron
á
Africa.
En
Ceuta
donde
surgieron
,
hicieron
consulta
en
qué
manera
se
haria
la
guerra.
Tomaron
resolucion
de
cercar
4
Tan-
ger,
ciudad
de
romanos
antiguamente
muy
noble,
á
la
sazon
pequeña.
Está
puesta
al
estrecho
enfrente
de
Tarifa
:
al
derredor
tiene
grandes
arenales,
por
don-
de
el
campo
no
se
puede
sembrar
y
estéril,
fuera
de
algunos
baxos
y
valles
que
hay,
que
por
regarse
con
las
aguas
de
cierta
fuente
que
cerca
tienen,
son
de
gran
frescura
y
fertilidad.
Los
cercados
,
puesto
que
por
espacio
de
treinta
y
siete
dias
fueron
combatidos
gallardamente,
nunca
perdieron
el
ánimo,
antes
por
la
esperanza
que
tenian
de
ser
presto
socorridos,
se
animaban
á
defender
la
ciudad.
Acudieron
4
socor-
rella
los
Reyes
de
Fez
y
de
Marruecos
y
otros
seño
res
africanos
con
seiscientos
mil
hombres
que
traían
de
á
pie,
y
setenta
mil
de
4
caballo,
maravilloso
número
,
si
yerdadero:
la
fama
y
el
ruido
suele
ser
mas
que
la
verdad.
A
tanta
gente
cómo
podian
resis-
tir
los
portugueses?
Pelearon
al
principio
fuertemen-
te,
despues.
cercados
por
todas
partes
de
muchedum-
bre
tan
grande,
se
hicieron
fuertes
en
sus
reales,
pero
tristes,
fixados
los
ojos
en
tierra,
ni
respondian,
ni
preguntaban,
antes
todo
el
tiempo
que
podian
se,
¿AA
e
a
79
estabán
dentro
de
las
tiendas:
la
misma
luz
y
trato
-porla
aflicion
les
era
pesada.
Trataron
de
huir;
pero
á
dónde,
ó
por
qué
parte,
estando
todo
el
campo
cu-
bierto
de
sus
contrarios?
mayormente
que
las
piedras
se
levantan
contra
el
que
huye.
Forzados
de
necesi-
ad
enviaron.mensageros
de
paz.
Los
bárbaros
.res-
Pondieron
que
se
despidiesen
de
ningun
concierto,
si
no
fuese
que,
entregada
Ceuta,
saliesen
de
toda
Africa.
Era
cosa
muy
pesada
lo
que
pedian,
«y
que
No
estaba
en
su
mano
prometello:
todavia
por
el
de-
seo
que
tenian
de
salvarse,
otorgaron,
y
por
rehenes
el
general
don
Fernando
y
otras
personas
principa-
es:
los
demas
rotos,
sucios
y
maltratados
se
fueron
Primero
á
Ceuta,
y
de
alli
pasaron
á
Portugal
al
cabo
del
año.
Tratóse
en
Ehora
en
una
junta
de
señores
del
asiento
que
tomaron,
y
del
cumplimiento.
dél.
De
Comun
acuerdo
salió
decretado
que
aquellas
condi-
Ciones,
como
otorgadas
sin
voluntad
del
Rey,
eran
en
sí
ningunas,
y
que
no
se
debian
cumplir:
que
la
fé
dada
y
la
jura
se
cumplia
bastantemente
con
de-
xalles
los
rehenes
que
en
Africa
quedáran,
para
que
con
sus
cabezas
pagasen
lo
que
necia
y
locamente
asentaron.
Por
ventura
si
con
la
misma
soberbia
los
necesitáran
los
bárbaros
á
prometer
que
entregarian
todo
Portugal
,
era
de
cumplir
la
tal
promesa,
y
su-
frir
que
de
nuevo
los
moros
pusiesen
el
pie
y
el
yugo
le
su
imperio
y
señorío
en
España?
Que
si
prome-
eran
otras
muchas
cosas
muy
iudignas,
como
pu-
lera
ser,
estuvieran
por
ventura
obligados
los
por-
tugueses
á
pasar
por
ellas?
El
cautiverio
pues
de
don
ernando
fue
perpétuo,
padeció
menguas
y
prisio-
Mes
muy
graves.
Su
sepulcro
se
muestra
en
la
ciudad
e
Fez
puesto
en
un
lugar
alto
como
trophéo
que
le-
Vantaron
de
nuestra
nacion:
y
por
memoria
de
la
yic-
toria
que
ganaron:
asi
el
que
fue
principal
en
la:
cul=
So
te
que
los
demas
castigado.
3
¿48
"
3
CAPÍTULO
XLLL
:d)
1
“de
Nápoles.
+
En
España
revolvian
sospechas:
de
muevos
alboro-
toS
por
estar
gran
parte
de
los
grandes
aversos
de
su
pa,
acaso,
ó
por
voluntad
de
Dios
fúe
más
grayemen?
Como
el
infante
don
Pedro
fue
muerto“en
el
cerco
Rey
por
la
prisiowinjusta:
(como
ellos
decian)
que
se
hizo
en
la
persona
de
Pedro
Manrique.
Asi
mismo
se
veían
por
todas
partes
entre
las
personas
eclesiásticas
grandes
contiendas
y
«debates
,
á
causa
que
el
Pontífi-
ce
Eugenio
,
por
tener
desde
el
principio:
de
su
pon-
tificado
por
sospechoso
el
concilio
de
Basilea
,
procus
raba
disolvele;
que
era
un
camino
inyentado
á
pro=
os.
concilios,
que
enfrenaban:
y
poniaw
algun
espanto
á
los
Pontífices
romanos;
pero
desistió
deste
intento
por
entonces
por
cartas.
que
en
esta
razon
le
vinieron
pen
para
hacer
burla
y
enflaquecer-
las
fuerzas
de
muy
graves
del
Emperador
Sigismundo,,
y
del
carde-
nal
Cesarino
su
legado.
Los
padres
de
Basilea
toman-
do
mas
autoridad
y
mano
de
lo
que
por
ventura
fuera
Justo,
y
irritados
por
lo
que
el
Papa
intentára;
le
hi-
-
cieron
intimar
que
si
no
venia
en
persona:
al
concilio,
pronunciarian
contra
él
loque
se
acostumbra:
contra
Jos
que
desamparan
su
oficio,
y
no
cumplen
con
lo
que:son
obligados
y
con
el
deber
en
caso
semejante”
No
quiso
obedecer:
amenazaban
de
deponelle
y
qui-
talle
la
autoridad
pontifical
que
tenia:
Este
era
el
in-
tento
“de
los
obispos:
los
principes
christianos
no
$8
conformaban
en
un
parecer,
algunos
resistian
á
aquel
intento
como
arrojado
y
temerario,
por
la
memoria
que
tenian
de
las
llagas
que
emel
scisma
pasado
recibió
X
81
la
iglesia
christianá,
que
apénas
se
hablan
entoraz
9
y
sanado;
en
particular
hizo
resistencia
el
Em=
Perador
Sigismundo,
dado
que
no
era
nada
amigo
del
-Ontífice.
Poco
prestó
su
autoridad
á
causa
que
en
el
Mismo
tiempo
que
estas
pláticas
'se
comenzaron,
pa-
Só
desta
vida
¿núéeve
de
diciembre:,
mas
señalado
por
A
paz
de
la
iglesia
que
fundó
,
y
por
habella
ahiora
de-
endido
,
que
por
los
muchos
años
que
imperó.
Suce:
di
€n
su
lugar
sú
yerno:
Alberto
duque
de
Austria;
ue
ya
era
Rey
de
romanos:
Coronóse
primer
dia
de
Chero
principio
del
año
mil
y
quatrocientos
y
treinta
Y
Ocho,
en
tiempoque
en
un
lugar
que
tenia
don
Al-
Varo
de
Luna
en:
Castilla
la
vieja
llamado
Maderuelo,
“yeron
piedras
tar:
grandes:como
almohadas
peque-
Nas,
que
no
hacía
daño
por:ser
la:
materia
Hiviana.
ara
averiguar
el
caso
y
informarse
de
todo
enviarón
Juan
de
Agreda
adalid
del
Rey
que
traxo
á
Roa
do
halló
al
Rey
de
Castilla;
algunas
de
aquellas
piedras.
Udibase
si
era
buen
agúero
ó:malo,
pero
ni
aun
del
Suceso
de
la
'guórra
de
los
moros'se
entendió:
bastan-
“emente
qué
éra:lo
que
aquellas
piedras
pronosticaban
“l
POr
Una
parte
Huelma
(pueblo
que
los
artiguos
lla-
Maron
Onova)-dadó
que
estaba
fortificado
eon
núme-
ro
de
soldados
y:
eon
murallas“bien
fuértes
;
fue
ga-
Sada:
de
los
moros
por
la
buena:
industria
y
esfuerzo
Ped
Lopez
de:
Mendoza
señor
de
Hita,
á
cuyo
dado
estaba
la
fróntera
de
Jaen:
por
otra
parte
el
la
hue
no
duró
mucho
á
causa
que
Rodrigo
Perea
ade-
e
lo:de
Cazorla
en
uña
“entrada:
que
hizo
en
tierra
Me:
MOros¿
fue:
muerto
por
mucho'mayor
número
de
die
que:
cargó:sobré
él,
y
de
mil
y
quatrocien-
lo
e
ados
que
llevaba»,
«solos
veinte
escaparon
por
S
pies,
Tarapjoco
los
moros:
ganaron
la:
victoria:
sin
boy
Ste:
que
él
mismo:
capitan
que
erade
los
Bencer-
Jes),
y
80bernador
de
Granada;
pereció
en
el
'en-
TOMO
y,
6
1438.
82
cuentro
con
otros
muchos,
que
fue
algun
alivio
del
desastre.
El
Rey
de
Aragon
por
estar
agraviado
y
sen-
tido
del
Pontífice
Eugenio
parecia
ayudar
los
intentos
de
los
de
Basilea,
en
especial
que-demas
de
Jos
des:
aguisados
pasados
al
presente
Juan
Vitelesco
patriar-
chá
de
Alexandría
con
gente
del
Pontífice
y
por
su
orden
hizo
entrada
por
las:
fronteras
dol
reyno
de
Ná-
poles,
y
con
su
venida
se
alteraron«y:
trocaron
mu*
cholos
¿unimos
de
los
maturales,
tarito
que
el
prin-
cipe
de
Taranto
yoel
conde
de
Caserta
se
pasaron»
la
parte
del
Papa:,
como
personas
que
eran
poco
const
tantesen
lafé,
de
ingenio
mudable
y
vario.
Al
contra
rio
Antonio
Colona
se
reconcilió
con:el
Rey
de
Ara*
gon
con
esperanza
que
se
le
dió
de:recobrar
el
prin.
cipado
de
Salernó
que
antes
le
quitáran.;:El
patriar
chá:
fue
en
breve
desbaratado
por
los
de
Aragon,
Y
forzado
á
salirse
del
reyno
de
Nápoles,
si
bien:
venid
armado
de
censuras
y
con
valientes
soldados.
Lios
otr0%
señores
se
reduxeron:al
deber
en
el
mismo
liempo!
que
|
Renato
duque
de-
Anjou,
rescatado
de:
la'
prision::en
que
le
tenian,
con
su-armada
llegó'á4.
Nápoles
á
diez
y
nueve
de
mayo.
Su
venida
fue
de-
poco:
moment
por
mo
traer
dinero
alguno
para
los.
gastos
de
la
es
ra,
solo
los
ánimos
de
muchos
se
despertaron
4
la
es
peranza
y
deseo
de
novedades.
En
muchas
partes
$
III
A
A
lo
alt
soc
a
ve
io
emprendió
la
llama
de
la:
guerra.
La.
mayor
fuer
della
andaba
en
las
tierras
del
Albiruzo
¿Jacobo
Cal
dora,
capitan
muy
experimentado,
sustentába/en
aqu”
lla
comarca
el
partido
de
Renato:
-él
mismo.
desqU
supo
su
venida:
le
acudió
luego
en
persona,
magia
que
no
muy
confiado
de
la:
victoriasá.causa
que
partido
de
Aragon
de
cada
diá.mas
se
AA
q
muchos
pueblos
y
castillos
por
/aquella:cómaroa
Y%
nian
en
poder
de
los
aragoneses:
Reuáto;
para
gan”,
reputacion
y
entretener
acordó
desafiar
al
enemig?
e
M4
>
y
ñ
,
63
hacer
campo,
y
en
señal
del
riepto
le
envió
una
ma-
nopla,
si
de
corazon
no
se
sabe.
Lo
que
consta
es
Que
el
Aragones
aceptó,
y
todo
aquel
acometimiento
se
fue
en
humo,
por
las
diferencias
que
resulta-
On
,
como
era
forzoso,
sobre
el
dia
y
el
lugar
y
Otras
circunstancias
del
combate.
En
tados
de
su
reyno,
aprobó
los
decretos
de
Basilea
por
una
ley
que
vulgarmente
se
lama
Pragmática
tos.
Dió
gran
pesadumbre
al
Papa
Eugenio
aquella
Sy,
porque
con
ella
parecia
se
quitaba
casi
toda
la
autoridad
al
Sumo
Pontificado
en
F
rancia
sea
en
con-
terir
los
beneficios,
sea
en
sentenciar
los
pleytos.
Asi
con
mayor
resolucion.
se
determinó
de
disolver
el
concilio
de
Basilea,
de
do
procedian
tales
efectos,
ZO
pues
un
nuevo
edicto,
en
que
pronunció
trasla-
daba
el
concilio
4
Ferrara
ciudad
de
la
Italia:
El
le-
Saron
á
Ferrara
:
los
otr
42
causa
que
se
alegaba
para
mudar
el
lugar
,
era
la
Venida
del
Emperador
Juan
Paleologo
,
y
del
patriar-
Chá
de Constantinopla,
que
pasaron
á
Htalia
con
in-
tento
de
unir
las
iglesias
de
Oriente
con
las
de
Qc-
Cidente;
y
hacer
la
paz
que
todos
tanto
deseaban.
Lle-
gados
que
fueron
á
Ferrara
,
les
hicieron
mucha
hon-
Ya.
Sobrevino
peste,
que
forzó
de
nuevo
4
pasar
el
Concilio
4
Florencia
cabeza
de
Toscana.
En
aquella
“iudad
con
trabajo
de
muchos
dias
se
disputaron
las
ontroversias
que
entre
los
latinos
y
los
griegos
hay,
“9%
mayor
ruido
y
esperanza
de
presente
que
prove-
cho
Para
adelante.
Los
padres
de
Basilea
al
principio
Pretendieron
y
trataron
que
los
“griegos
fuesen
allí:
»+
S4
no
salieron
con
ello.
Por
esto
y
por
la
disolucion
del
concilio
mas
irritados
contra
el
Pontífice
Eugeni0
que
amedrentados,
nombraron
por
presidente
en
lu”
gar
de
Cesarino
á
Ludovico
cardenal
Arelatense.
De:
mas
desto
trataban
de
cosas
4
la
república
y
4
le
iglesia
perjudiciales
y
malas.
Amenazaban
que
quí:
tarian
á
Eugenio
el
pontificado,
y
él
depuesto
,
non"
brarian
otro
Papa
en
su
lugar.
En
Italia
á-la
sazol
que
Renato
duque
de
Anjou
se
ocupaba
en
combatil
los
castillos
que
en
el
Abruzo
se
tenian
por
sus
ene”
migos,
el
Rey
de
Aragon
animado
con
la
prosper?
dad
de
sus,
cosas
se
determinó
marchar
la
vuelta
de
Nápoles,
ciudad
que
era
cabeza
de
la
guerra
y
d
reyno,
y
por
seguir
la
gente
moza
á
Renato
se
ha”
llaba
sin
bastante
guarnición
,
ni
aun
tenia
vituallas
para
muchos
dias.
En
el
campo
aragones
.pasarol
alarde
hasta
quince
mil
hombres,
y
en-
la
arma"
da
se
contaban
quatro
galeras,
siete
naves
grue”
sas,
y
otro
mayor
número
de
baxeles
pequeños
?*
propósito
que
por
la
mar
no
entrasen
en
la
ciudad
has
timentos.
Con
este
aparejo
cercaron
por
mar
y
po!
tierra
4
veinte
y
dos
de
setiembre
aquella
ciudad»
que
es
de
las
mas
señaladas
que
tiene
Italia,
en
nú
mero
de
ciudadanos
arreo,
miagestad
de
edificios
y
en
todo
lo
al.
Hallábanse
Presentes
con
el
Rey
Y
en
su
exército
y
campo
.Matheo
Aquaviva
duque
4
Atri,
el
conde
de
Nola,
Juan
Veintemilla
,
Pedro
Cardona.
Luego
que
hobieron
barreado
y
fortificado
los
reales,
comenzaron
á
aparejar
escalas
y
otros
11”
genios
para
la
batería.
Repartiéronse.
los
esquadron%
por
lugares
4
propósito
para
apretar
los
cercados:
taban
ya
para
dar
el
asalto,
«quando
la:
fortuna,
q
tiene
por
costumbre
de
Jugar
y
burlarse.
en
las
cor
humanas,
y
mezclar
las
cosas
adversas
con
las
pros
peras,
trastornó
todos
los
intentos
del
Rey
de:Arag"
A
85
con
un
muy
triste
desastre.
Fue
asi
que
el
infante
?
don
Pedro
de
Aragon
d
veinte
y
tres
de
octubre
,
por
“a
mañana
salido
de
los
reales,
se
adelantó
un
poco
pa
atalayar
la
ciudad.
En
esto
dispararon
una
pe-
Ota
de
“un
tiro
de
artillería
desde
la
iglesia
de
Nues-
tra
Señora
de
los
Carmelitas,
con
"que
le
hirieron
y
mataron:
Tres
veces
saltó
la
bala,
y
con
el
quarto
salto
que
dió,
le
quebró
la
cabeza:
el
cuerpo
muerto
fue
llevado
á
la
Madalena.
Acudió
¿
la
triste
nueva
el
Rey
don
Alónso
su
hermano
,
y
besado
el
pecho
del
difunto:
«Diferente
alegría
(dice)
esperaba
de
tí,
»Ó6
hermano,
eterna
honra
de
nuestra
patria
y
partí
»Cipe
de
nuestra
gloria.
Dios
haya
tu
alma.”
Junto
-
“on
esto
con
sollozos
y
lágrimas
á:
los
que
presentes
se
hallaron:
«Este
diá
(dixo)
soldados
,
hemos
per-
»dido
la
flor
de
la
caballería
y
de
toda
la
gala:
con
y
Luánto
dolor
digo
estas
palabras!”
Murió
en
lo
mas
torido
de
su
mogedad
,
en
edad
de
veinte
y
siete
años,
sin
Casarse.
Hallóse
en
muchas
guerras,
y
en
ellas
o
Pez
y
honra
de
valeroso:
depositáronle
en
el
castillo
dez
Oyo.
Los
soldados
vulgarmente
y
tambien
a
muchedumbre
del
pueblo
tuvo
por
mal
agúero
la
Muerte
de
don
Pedro,
en
especial
que
con
las
mu-
15
Aguas
DO
$e
podía
batir
la
ciudad
,
ni
dar
el
asal-
*
Por
esto
alzado
el
cerco
,
Se
reliraron
4
Cápua.
El
Marques
de
Girachi
Juan
Veintemilla
en
este
me-
dio
Chaviado
al
encuentro
contra
Renato,
que
acudia
9N
gentes
para
socorrer
4
los
cercados,
se
encontró
Son
él
en
el
valle
de
Gardano.
Prendió
con
su
le-
peda
al
improviso,
algunos
de
los
enemigos,
eon
que
98
demas
fueron
forzados
4:
doblar
el
Camino,
y
por
Eo
Parte
pasar
4:
tierra
de
Nola.
Esto
hecho,
el
€Mtemilla
con
su.esquadron
en
ordenanza
se
volvió
“ergo
de
Nápoles.
El
Rey
don
Alonso
con
intento
Me
tenia
de
volver
¿
la
guerra
luego
que
el
tiempo
84
no
salieron
con
ello.
Por
esto
y
por
la
disolucion
del
concilio
mas
irritados
contra
el
Pontífice
Eugenio
que
amedrentados,
nombraron
por
presidente
en
lu-'
gar
de
Cesarino
á
Ludovico
cardenal
Arelátense.
De-
mas
desto
trataban
de
cosas
á
la
república
y
á
la
iglesia
perjudiciales
y
malas.
Amenazaban
que
qui-
tarian
4
Eugenio
el
pontificado,
y
él
depuesto,
nom-
brarian
otro.
Papa
en
su
lugar.
En
lHtalia
4
la
sazon
que
Renato
duque
de
Anjou
se
ocupaba
en
combatir
los
castillos
que
en
el
Abruzo
se
tenian
por
sus
ene”
-
migos,
el
Rey
de
Aragon
animado
con
la
prosperi*
dad
de
sus.
cosas
se
determinó
marchar
la
vuelta
de
Nápoles,
ciudad
que
era
cabeza
de
la
guerra:
y
del
reyno,
y
por
seguir
la
gente
moza
á
Renato
se
ha-
llaba
sin
bastante
guarnición
,
ni
aun
tenia
yituallas
para
muchos
dias.
En
el
campo
aragones
.pasarol
alarde
hasta
quince
mil
hombres,
y
enla
arma-
da
se
contaban
quatro
galeras
,
siele
naves
grue-
sas,
y
otro
mayor
número
de
baxeles
pequeños
á
propósito
que
por
la
mar
no
entrasen
en
la
ciudad
bas-
timentos.
Con
este
aparejo
cercaron
por
mar
y
por
tierra
á
veinte
y
dos
de
setiembre
aquella
ciudad,
que
es
de
las
mas
señaladas
que
tiene
Italia,
en
nú-
mero
de
ciudadanos
Y
arreo,
magestad
de
edificios,
y
en
todo
lo
al.
Hallábanse
presentes
con
el
Rey
Y
en
su
exército
y
campo
.Matheo
Aquaviva
duque
de
Atri,
el
conde
de
Nola,
Juan
Veintemilla
,
Pedro
Cardona.
Luego
que
hobieron
barreado
y
fortificado
los
reales,
comenzaron
á
aparejar
escalas
y
otros
11
genios
para
la
batería.
Repartiéronse-los
esquadrones
por
lugares
d
propósito
para
apretar
los
cercados;
ES
taban
ya
para
dar
el
asalto
,
quando
la
fortuna,
qu*
tiene
por
costumbre
de
jugar
y
burlarse,
en
las
cosáf.
humanas,
y
mezclar
las
cosas
adversas
con.
las
pros"
peras,
trastornó
todos
los
intentos
del
Rey
de
Arago”
Pee
A
A
AI
A
A
A
ISA
—
su
85
con
un
muy
triste
desastre.
Fue
asi
que
el
infante
don
Pedro
de
Aragon
d
veinte
y
tres
de
octubre
,
por
a
mañana
salido
de
los
reales,
se
adelantó
un
poco
do
atalayar
la
ciudad.
En
esto
dispararon
una
pe-
ota
de
un
tiro
de
artillería
desde
la
iglesia
de
Nues-
tra
Señora
de
los
Carmelitas,
con
'que
le
hirieron
y
mataron.
Tres
veces
saltó
la
bala,
y
con
el
quarto
salto
que
dió,
le
quebró
la
cabeza:
el
cuerpo
muerto
fue
llevado
á
la
Madalena.
Acudió
¿
la
triste
nueva
el
Rey
don
Alonso
su
hermano
,
y
besado
el
pecho
del
difunto:
«Diferente
alegria
(dice)
esperaba
de
tí;
»6
hermano,
eterna
honra
de
nuestra
patria
y
partí-
»cipe
de
nuestra
gloria.
Dios
haya
tu
alma.”
Junto
con
esto
con
sollozos
y
lágrimas
á'los
que
presentes
se
hallaron
:
«Este
dia
(dixo)
soldados
,
hemos
per-
»dido
la
flor
de
la
caballería
y
de
toda
la
gala:
con
»quánto
dolor
digo
estas
palabras!”
Murió
en
lo
mas
orido
de
su
mocedad
,
en
edad
de
veinte
y
siete
años,
sin
casarse.
Hallóse
en
muchas
guerras,
y
en
ellas
ganó
prez
y
honra
de
valeroso:
depositáronle
en
el
castillo
del
Oyo.
Los
soldados
vulgarmente
y
tambien
la
muchedumbre
del
pueblo.
tuvo
por
mal
agiiero
la
muerte
de
don
Pedro,
en
especial
que
con
las
mu-
Chas
aguas
no
se
podía
batir
la
ciudad
,
ni
dar
el
asal-
to:
por'esto
alzado
el
cerco
,
se
retiraron
á
Capua.
1
marques
de
Girachi
Juan
Veintemilla'
en
este
me-
dio
enviado
al
encuentro
contra
Renato,
que
acudia
“on
gentes
para
socorrer
4
los
cercados,
$e
encontró
con
él
en
el
yalle
de
Gardano.
Prendió
con
su
lle-
ada
al
improviso,
algunos
de
los
enemigos
,
con
que
0s
demas
fueron
forzados
á'
doblar
el
camino;
y
por
Dra
parte
pasar
á
tierra
de
Nola.
Esto
hecho
,
el
eintemilla
con
su.esquadron
en
ordenanza
se
volvió
“
cergo
de
Nápoles.
El
Rey
don
Alonso
con
intento
Me
tenia
de
volver
¿la
guerra
luego
que
el
tiempo
ye,
:
gado
por
haber
seguido
antes
el
partido
de
Aragon
y
,
al
presente
á
los
conjurados:
Con
esto
al
infante
de
Aragon
don
Enrique
fue
restituido
el
maestrazgo
dé
Santiago,
al
de
Navarra
la
villa
de
Cúellar,
á
don
Al-
varo
de
Luna
en
recompensa
della
dieron
4
Sepúlve-
da.
El
Rey
de
Castilla
,
hecho
esto
,
se
fue
4
la
ciudad
de
Foro:
alli
le
vino
nueva
que
la
infanta
doña
Catha-
lina
muger
del
infante
de
Aragon
don
Enrique
falle-
ció
de
parto
en
Zaragoza
á
diez
y
nueve
de
octubre
sin
dexar
sucesion
alguna.
Fueron
4
dar
el
pésame
al
infante
de
parte
del
Rey
de
Castilla
el
obispa
de
Se-
govia
y
don
Juan
de
Luna
prior
de
San
Juan.
Don
Alvaro
de
Luna
en
cumplimiento
de
lo
concertado
se
partió
á
los
veinte
y
nueve
de
octubre
4
Sepúlveda
con
mayor
sentimiento
de
lo
que
fuera
razon,
tanto
que
con
ser
persona
de
tanto
valor,
ni
podia
enfrenar
la
saña
ni
templar
la
lengua
;
solo
le
entretenia
la
espe-
ranza
que
presto
se
mudarian
las
cosas
y
se
trocarian.
Hiciéronle
compañía
á
su
partida
Juan
de
Silva
alfe-
rez
mayor
del
Rey
,
Pedro
de
Acuña
y
Gomez
Carri-
llo
con
otros
caballeros
nobles
que
se
fueron:
con
él,
quien
por
haber
recebido
dél
mercedes,
quien
por
esperanza
que
sus
cosas
se
mejorarian.
Esto
en.
Espa-
ma.
En
el
concilio
Basileense
últimamente
condenaron
al
Papa
Eugenio,
y
en
su
lugar
nombraron
y
adoraron
á
Amadeo
á
cinco
de
noviembre
con
nombre
de
Felix
Quinto.
Por
espacio
de
quarenta
años
fue
primero
conde
de
Saboya
y
despues
duque,
últimamente.
re-
nunciado
el
estado
y
los
regalos
de
su
corte,
vivia
retirado
en
una
soledad
con
deseo
ardiente
de
vida
mas
perfecta
,
acompañado
de:
otros
seis
viejos
que
llevó:
consigo,
escogidos
de
entre
sus
nobles
caballe-
ros.
Sucedió
muy
á
cuenta
del
Papa
Eugenio
que
los
principes
christianos
hicieron
muy
poco
caso
de
aque-
lla
nueva
eleccion
,
hasta
el
mismo
Philipo
duque
de
93
Milán,
bien
que
éra
yerno
de
Amadeo;
y
enemigo
de
venecianos
y
del
Papa
Eugenio,
no
se
movió
á
ónrar,
acatar
y
dar
la
obediencia
al
nueyo
Pontífice:
mismo
el
Rey
de
Aragon,
no
obstante
que
se
tenia
por
ofendido
del
mismo
Papa
Eugenio
4
causa
que
favorecia
con
todas
sus
fuerzas
á
Renato
su
enemigo.
Todos
creo
yo
se
entretenian
por
la
fresca
memoria
del
scisma
pasado
y
de
los
graves
daños
que
dél
re-
Sultaron;
además
que
la
autoridad
de
los
padres
de
Basileá
iba
de
caida
,
y
sus
decretos
que
al
principio
fueron
estimados,
ya
tenian
poca
fuerza,
dado
que
no
se
partieron
del
concilio
hasta
el
año
quarenta
y
siete
desta
centuria
y
siglo,
en
el
qual
tiempo
amedrenta-
dos
por.
las
armas
de
Ludovico
delphin
de
Francia:
que
acudió
4
desbaratallos,
y
forzados
del
mandato
del
Emperador
Federico
que
sucedió
á
Alberto,
des-
pedido
arrebatadamente
el
concilio,
volyieron
á
sus
tierras.
El
mismo
Felix,
nuevo
Pontífice,
poco
des-
pues
con
mejor
seso
dexadas
las
insignias
de
Pontífice,
fue
por
el
Papa
Nicolao
sucesor
de
Eugenio
liecho
cardenal
y
legado
de
Saboya.
Este
fin
,
aunque
no
en
un
mismo
tiempo,
tuvieron
las
diferencias
de
Castilla
y
las
revueltas
de
la
iglesia:
principio
de
otras
nuevas
reyertas
,
como
se
declarará
en
el
capítulo
siguiente.
CAPITULO
XV:
De
otras
nuevas
alteraciones
qué
hobo
en
Castilla,
Parecia
estar
sosegada
Castilla
y.las
guerras
civi-
Aes
no
de
otra
suerte
que
si
todo
el
reyno
con
el
des-
erro
de
don
Alyaro
de
Luna
quedára
libre
y
descar,
peo
de
malos
humores,'
quando.
repentinamente
y
:
Ara
lo
que
todos
pensaban,
se
despertaron
nuevos
>
orotos.
La
causa
fue
la
ambicion,
enfermedad
in-'
Wwable
,
que
cunde
mucho
y
con
nada:
se
contenta:
9
siempre
pretende
pasar
adelante
sin
hacer
diferencia
entre
lo
que
es
lícito,
y
lo
que
no
lo
es.
El
Rey;
era
de
entendimiento
poco
capaz,
y
no
bastante
para
los
cuidados
del
gobierno,
si
no
era
ayudado
de
consejo
y
prudencia
de
otro.
Por
entender
los
grandes
esto,
con
varias
y
diversas
mañas
y
por
diferentes
caminos
cada
qual
pretendia
para
sí
el
primer
lugar
acerca
del
en
privanza
y
autoridad:
sobre
todos
se
señalaba
el
almirante
don
Fadrique,
hombre
de
ingenio
sagaz,
vario,
atrevido,
al
qual
don
Alvaro
pretendió
con
todo
cuidado
dexar
en
su
lugar,
y
para
esto
hizo
todo
buen
oficio
con
el
Rey
antes
de
su
partida.
Los
infan-
tes
de
Aragon
llevaban
mal
ver
burlados
sus
intentos,
y
que
el
fruto
de
su
industria
en
echar
á
don
Alvaro
se
le
llevase
el
que
menos
que
nadie
quisieran:
poca
lealtad
hay
entre
los
que
siguen
la
corte
y
acompañan
á
los
Reyes.
Sucedió
que
sobre
repartir
en
Toro
los
aposentos
riñeron
los
criados
y
“allegados
de
la
una
parte
y
de
la
otra,
y
parecia
que
de
las
palabras
pre-
tendian
llegar
á
las
manos
y
4
las
puñadas.
El
Rey
tenia
poca
traza
para
reprimir
á
los
grandes:
asi
por
consejo
de
los
que
á
don
Alvaro
favorecian
,
se
salió
|
de
Médina
del
Campo,
y
con
muestra
que
queria
ir
á
caza,
arrebatadamente
se
fue
¿meter
en
Salamanca,
ciudad
grande
y
bien
cenocida,
por
principio
del
año
mil
y
quatrocientos
y
quarenta.
Fueron
en
pos
dél
los
infantes
de
Aragon,
los
condes
de
Benavente
,
de
Ledesma
,
de
Haro,
de
Castañeda
y
de
Valencia,
de-
mas
destos
Iñigo
Lopez
de
Mendoza.
Todos
salieron
de
Madrigal
acompañados
de
seiscientos
de
¿caballo
con
intento
sí
les
hacían
resistencia,
de
usar
de
fuerza
y
de
violencia,
que
era
todo
un
miserable
y
vergon-
zoso
estado
del
reyno.
Apenas
se
hobo
el
Rey
de
Cas-
tilla
recogido
en
Salamanca,
quando
avisado:
como
venian
los
grandes,
á
toda
priesa
partió
para
Bonilla,
|
95
pueblo
fuerte
en
aquellas
comarcas
asi
por
la
lealtad
elos
moradores,
como
por
sus
buenas
murallas.
Desde
alli
envió
el
Rey
embaxadores
á
los
infantes
de
Aragon:
ellos
con
seguridad
que
les
dieron,
fueron
Primero
4
Salamanca,
y
poco
despues
á
Avila,
do
eran
idos
los
grandes
conjurados
con
intento
de
apo-
-derarse
de
aquella
ciudad.
El
principal
que
andaba
de
Por'medio
entre
los
unos
y
los
otros,
fue
don
Gutierre
de
Toledo
arzobispo
á
la
sazon
de
Sevilla,
que
en
aquel
tiempo
se
señaló
tanto
como-el
que
mas
en
la
ealtad
y
conslancia
que
guardó
para
con
el
Rey;
es-
calon
para
subir
á
mayor
dignidad.
De
poco
momento
fuo
aquella
diligencia.
Solamente
los
grandes,
con
la
uena
ocasion
de
hombre
tan
principal,
y
tan
4
pro-
Pósito,
escribieron
al
Rey
una
carta
aunque
comedi-
da,
pero
llena
de
consejos
muy
graves
sacados
de
la
philosophía
moral
y
política.
Lo
principal
á
que
se
enderezaba,
era
cargar
á
dou
Alvaro
de
Luna:
decian
estar
acostumbrado
á
tyranizar
el
reyno,.
apoderarse
de
los
bienes
públicos
y
particulares,
corromper
los
Jueces,
sia
lener
respeto
ni
reverencia
alguna
ni
ú
los
hombres,
ni
4
Dios.
El
Rey
no
ignoraba
que
parte
destas
cosás
eran
verdaderas,
parte
leyantadas
por
el
odio
que-le
tenian;
pero
como-si:con
bebedizos
tu-
viera
el
juicio
perdido,
se
hacía
sordo
¿los
que
le
amonestaban
lo
que
le
convenia:
No
dió
respuesta
4
A
carta.
Los
grandes
enviaron
de
muevo
por
sus
em-
axadoyes
bos
condes
de
Haro
y
de
Benavente:
ellos
icieron
lanto
que
el
Rey
vino
en
que
se
tuviesen
Cortes
del
reyno:en
Valladolid.
Querian
se
tratase
en
ellas.
entre
el
Rey
y
los:
grandes
de
todo
el
estado
de
“república;
y,
en
lo
«que
hobiese
diferencias;
acor-
saron
se
estuviese
por
lo
que
los
dichos
condes
como
Jueces
árbitros
lelerniiuasen.
Sucedió
que
nise
resti-
tWyeron
las
ciudades
«de:que
los
señores
antes
desto
96
j
ds
Sl
se
apoderáran,
y
de
nuevo
se
apoderarón
de
otras;
cuyos
nombres
son
estos:
León,
Segovia,
Zamora;
Salamanca
;
Valladolid,
Avila,
Burgos,
Plasencia,
Guadalaxara
;
fuera
desto
poco
antes
se
enseñoreó
el
iifante
don
Enrique
de
Toledo
por
entrega
que
della
le
hizo
Pero
Lopez
de
Ayala,
que
por
el
Rey
era
al-
cayde
del
alcázar
y
gobernador
dela
ciudad
,
y
comoO
tal
tenia
en
ella
el
primer
lugar
en
poder
y
autoridad.
En
las:cortes
de
Valladolid
que
se
comenzaron
porel
mes
de
abril,
lo
primero
que
se
trató,
fue
dar
segu-
ridad-4
don
Alvaro
de
Luna
y
hacelle
volver
¿
la
corte.
Estaba
este
deseo
tixado
en
el
pecho
del
Rey,
a
cuya
voluntad
era
cosa
no
menos
peligrosa
hacer
resistencia,
aia
torpe
condescender
con
ella:
tuvd
mas
fuerzas
el
miedo
que
el
deber,
y
asi
por
consen-
timiento
de
todos
los
estados
se
escribieron
Cartas
en
aquella
sustancia.
Cada
qual
procuraba
adelantarse
en
ganar
la
gracia
de
don
Alvaro,
y
pocos
cuidaban
de
la
razon;
la
vuelta
de
don
Alvaro
sin
embargo
no
se
efectuó
luego.
Despues
desto
las
ciudades
levantadas
volvieron
4
poder
del
Rey,
en
particular
Toledo.
Tratóse
que
se
hiciese
justicia
4
todos,
y
dar
traza
para
que
los
jueces
tuviesen
fuerza
y
autoridad.
A
la
verdad
era
tan
grande
la
libertad
y
soltura
de
aquellos
tiempos,
que
ninguna
seguridad”
tenia
la
inocencia;
la
fuerza
y
robos
prevalecian
por:
la
flaqueza
de
los
magistrados.
Toda
esta
diligencia
fue
por
demas,
antes
resultaron
nuevás
dificultades
4
causa
que
el
principe
de
Castilla
don
Enrique
se
alteró
contra:
su
padre
y
apartó
de
su
obediencia.
Tenia
mala:
voluntad
«
don
Alvaro,
y
pesábale
qué
volviese
á
palacio
:
sospecho
que
por
la
fuerza
de-alguria
maligha
constelacion
su*
cedió
por
estos
tiempos
qe
los«privados
de
los
:prín-
cipes
tuviesen
la
principal
autoridad
y
mando
en
todas
las
cosas,
de
que
dan
bastante
muestra
éstos
do$
Príncipes
padre:y
hijo,
«ca
por
la
flaqueza
de
dupla
Miento,
y.no.
mucha
prudencia
y
se-dexaron
siempre
gobernar
por
sus
criados:
Juan
Pacheco
hijo
de
Alonso
Girón
señór
de:
Belmonte
se-crió
«desde
sus:primeros
Mos
con
el
principe
don
Enrique;
y
por
la
semejanza
las
costambrés
,:ó:por
la
sagacidad
de
su/ingenio
acerca
dél
alcanzó.
gran
privanza
y.
cabida.:
Parecia
Que
con
derribar
4
don
Alyaro
de
Lina
que
le
asentó
“on
el
príncipe,
pretendia
(como
lo
hizo)
alcanzar
el
Mas
alto
lugar
en
poder
y
riquezas.
Este
fue:
el
pago
que
dió
al
que
debia
lo
que:eras
poca
lealtad
se
usa
€n
las
cortes,
y
menos
agradecimiento.
Las
sospechas
de
nacicron
extre
el
Rey
y.
sushijo
en
esta
sazon,
,“garón
á
que
el
principe
don
Entique
un
dia
se
salió
e
palacio:
deciaque
no
volveria
sino
se
despedian
Ciertos
consejeros
del
Rey
;
de
quien
él
se
tenia
por
Olendido
;
verdád.
es
que
ya
muy
noche
á
instancia
del
ey
de
Nayarra
su
suegro volvió:á
palacio
y-4
su
Padre.
Para
mas-sósegalle
dieron
orden
de.
celebrar
Sus
bodas
con
mayor
presteza
que
pensaban:
A
doña
d
aánca
su
esposa
traxo
la
Reyna
su
madre
¿la
raya
AE
Navarra,
dende
don
Alonso,
de
Cartagena
obispo
ida,
el
conde
de
Haro.
y:el
señor
de
Hita,
que
Ton
para
esté
efecto,
lá
acompañaron
hasta
Va-
adolid,
Alli
á
veinte
y
cinco
de
setiembre
se:
ecle-
o
nan
bodas
con
grandes
fiestas.
En
una
justa
ó
Pi
un
mantenedor
Rodrigo
de
Mendoza
mayor-
r9u
en
“1
Es
real:
regocijo
muy
pesado;
-murie-
o
E
¿AUDARcubh
is
á.
causa
que
pelearon
«cun
de
iba
e
Agos
acerados
á
punta
de
diamante,
como
Bless
2
ES
guerta,
Sacaron
todos
los
SCnores
Ticas
a
E
a
á
portia,
hicieron
grandes
gonvites
y
llas
e
ca
á
la
sazon
los
nobles
no
menos
se
daban
í
>
Cosas
que
ál
las
de
la
guerra
y
á
las
armas.
Aguó
Sta
que
la
nueva
casada
se
quedó
doncella,
cosa
TOMO
y,
7
a
fie
S
ud
al
principio
estuvo
secreto:
despues
como
por
la
fama
se
divulgase,
destempló
grandemente
la
alegría
ública
de
toda
la
gente.
Por
el
mismo
tiempo
en
buin
se
trató
de
hacer
las
paces
entre
los
ingleses
_
y
franceses.
Prúsose
«de
por
medio
el
duque
de
Borgo"
ma,
que
encomendó
este
cuidado
¿doña
Isabel
su
muger
persona
de
sangre
real,
tia
del
Rey
de
Portu-
gal,
confórme
á
la
costumbre
recebida
entre
los
fran-
ceses
quepor
medio
de
las
mugeres
se
concluyan
ne-
gocios
muy
graves.
Aula
raya
de
Flandes
fue
doña
Isabel,
y
vinieron:
los:embaxadores
ingleses:
comen"
zóse
4
tratar
de
las
paces,
empresa
de
gran
dificultad;
y
que
no
se
podia
acabar
en
breve.
Dióse
libertad
Carlos
duque
de
Orliens:
vinieron
en
ello
el
Rey
de
Inglaterra,
en
cuyo
poder
estaba,
y
el
duque
de
Bor-
-gona,
tambien
interesado
4
causa
de
la
muerte
de
su
padre
,
que
los
años
pasados
se
cometió
en
Párís.
Para
concluir
esta
querella
el
Borgoñon
por
su
rescate
pagó
al
Ingles
quatrocientos
mil
ducados,
y
se
puso
po!
condicion
que
entre
los
borgoñónes
y
pe
de
Orlien*
hobiese
perpétuo
olvido
de
los
disgustos
pasados,
Y
que
por
estar
aquel
príncipe
cautivo
sin
muger
pará
mas
seguridad
casase
con
Margarita
hija
del
duque
de
Cleves,
y
de
hermana
del
duque
de
Borgoña.
Destt
manera
veinte
y
cinco
años
despues
que
el
duque
de
Orliens
en
las
guerras
pasadas
fue
preso
cerca
de
an
pueblo
llamado
Blangio,
volvió
4:su
patria
y
su
estado,
y
en
lo
de
adelante
guardó
lo
que
puso
con
sus
contrarios
con
mucha
lealtad:
el
casamier”
to
asi
mismo,
que
concertaron
como
prendas
de
1
amistad
,
se
efectuó.
4
'
j
|
CAPITULO
¿XVI
Como
el
Rey
de
Castilla
fue
preso.
En
el
mismo
tiempo
que
se-hacían
los
regocijos
por
las
bodas:
del
principe
don
Enrique
con
dona
Blanca,
falleció
el
adelantado
Pedro
Manrique
,
per-
sona
de
pequeño
cuerpo,
de
gran
ánimo,
astuto,
atrevido
,
pero
buen
christiano,
y
de
gran
industria
en
qualquier
negocio
que
tomaba
en
las
manos.
Su-
cedióle
en
el
adelantamiento
y
estado
su
hijo
Diego
Manrique,
que
fue
tambien
conde
«de
Trevino.
Don
Alvaro
dado
que
ausente
,
y
residia
de
ordinario.
en
Escalona,
todavia
por
sus
consejos
gobernaba
el
rey-
no
:
cosa
que
llevaban
mal
los
alterados,
y
mas
que
todos
el
príncipe
don
Enrique,
tanto
que
al
fin
deste.
aAño
dexado
su
padre
se.
partió
para
Segovia,
1mos-
-
trándose
aficionado
al
partido
de
los
infantes
de
Ára-
gon.
Ayudaba
para
esto
Juan
Pacheco
como
su
ma-
yor
privado
que
era,
soplaba
el
fuego
de
su
ánimo
apasionado.
La
ciudad
de
Toledo
tornó
otra
vez
4
poder
de
don
Enrique
de
Aragon
,
ca
Pero
Lopez
de
Ayala
le
dió
en
ella
entrada
contra
eborden
expreso
.
que
tenia
del
Rey:
añadieron
á
esto
los
de
Toledo
un
nuevo
desacato,
que
prendieron
los
mensageros
que
el
Rey
enviaba
á
quexarse
de
su
poca
lealtad.
Alterado
pues
el
Rey,
eomo
era
razon,
á
grandes
Jornadas
se
partió
para
allanalla
:
iba
acompañado
€
pocos,
«asegurado
“que
no
.perderian
respelo
á
sa.
Magestad
real;
pero
como
quier
que
no
le
diesen
en-
tada
en
la
ciudad,
reparó
en:
el
respital
de
San
Lá+
Zaro
,
que
está
en
el
mismo
camino
real
por
donde
se
va
4
Madrid.
Salió
don
Enrique
de
Aragon
fuera
de
*
Puerta
de
la
ciudad
acompañado
de
docientos
de
Y
caballo;
los
del
Rey
en
aquel
peligro
bien
que
te-
y
200
nian
alguna
esperanza
de
prevalecer,
el
miedo
era
mayor,
por
ser
en
pequeño
número
para
hacer
ros-
tro
á
gente
armada;
con
todo
«esto
tomaron
las
ar-
mas
,
y
fortificáronse
como
de
repente
pudieron
con
trincheas
y
con
reparos.
Fuera
muy
grande
la
des-.
ventura
aquel
dia,
sivel
infante
don
Enrique
por
no
hacerse
mas
odioso
si
hacía
algun
desacato
á
la
ma-
gestad
real,
sin
llegar
4
las
manos
no
se
volviera
á
meter
en
la
ciudad.
Esto
fue
dia
de
la
Circuncision,
1441.
entrante
el
año
mil
y
quatrocientos
y
quarenta
y
uno.
Mostróse
muy
valeroso
en
defender
al
Rey,
y
fortificar
el
hospital
en
que
estaba,
el-eapitan
Rodri-
go
de
Villandrando
:
en
premio
7
para
memoria
de
lo
que
hizo
aquel
dia
,
le
fue
dado
un
privilegio
plo-
mado
,
en
que
se
concedió
para
siempre
á
los
condes
de
Ribadeo
que
todos
los
¡primeros
dias
del
año
co-
miesen
á
la
mesa
del
Rey
,
y
les
diesen
'el
vestido
que
visliesen
aquel
dia.
El
Rey
partió
para
Torrijos:
dexó
para
guarda
de
aquel
lugar
á
Pelayo
de
Ribera
señor
de
Malpica
con
ciento-de
4
caballo:
desde
alli
pasó
á
Avila;
acudió
don
Alvaro
á
da
misma
ciudad
para
tratar
sobre
la
guerra
que
teman
entre-las
ma-
nos.
Con
su
venida
se
irritaron
y
desabrieron
mas
las
voluntades
de
los
principes
conjurados;
la
mayor
arte
dellos
alojaba
en:
Arévalo:
hasta
la
misma
Rey”
na
de
Castilla
daba
orejas
á:las
cosas
que
se
decian
contra
el
Rey
por
estar
mas
inclinada
y
tener
mas
amor
¿
su
hijo
y
4
sus
hermanos.
Fuéron
de
parte
del
Rey
4
Quib
lngar-los
obispos
de
Burgos
y
de
Avila
para
ver
si
se
podria
hallar
algun
camino
de
concordar
aquellas
diferencias.
Hizo
poco:
fruto
aque”
Ma
embaxada.
Diego
de
Valera,
un
hidalgo
que
ans
daba
en
servicio
del
príncipe
«don
Enrique,
escribi
al
Rey'
una
carta
desta
sustancia:
«La
debida
lealtad
»de
súbdito
no
me
consiente:callar
,
como
quiera
que
1Or
»bien'
conózco
no
ser
pequeña
osadía
hacer
esto...
»Quantos
trabajos
haya
padecido
el
reyno
por
la
dis-
»cordia
de
los
grandes
,:no
hay
para
que
relatallo:
»sería
cosa
pesada
y
por
demas
tocar
con
la
pluma
»las
menguas
de
nuestra
nacion
y-
nuestras
llagas.
»Las
cosas
pasadas
fácilmente
se:
pueden
reprehender
»y
tachar,
lo
que
hace
al
caso
es
poner
en
ellas
al.
»gun'
remedio
para
adelante.
Tratar
de
las
causas
y
»movedores
destos
males:,
qué
presta?
sea,
de
quien
»se
fuere
Ja
culpa,
pues
estais
puesto:
por
Dios
poz
»gobernador
del
género
humano
,
débeis
principal-
»mente
imitar
la
clemencia
divina
y
su
benignidad
»en
perdonar
las
ofensas
de
vuestros:
vasallos
:
en-
»tonces'
la
clemencia:merece
mayor.
loa
quando
la
»Causa
del
enojo
es
mas
justificada.
Llamamos
á
vues-
»Mra'alteza
Padre
de
la
patria:
nombre
que
debe
ser,
»vir
deaviso:,
y
traeros
ki
la
memoria
el
amor
de
Pa-
»dre,
que
es
presto
para
perdonar
y
tardío
para
cas-
>Ugar.
Dirá
alguno
cómo.
se
podrán
disimular
sin
cas>
»Ugo
desacatos
tan
grandes?
Por
ventura
no
será'mes
.
"19"
forzar
por
mal
aquellos
que
no
se
dexaron
ven»
>Cer
por
hbuenas
obras
?
Verdad
es
esto
,
todavia
>
quando
en
lo
que
se:hace
,
hay
huena:yoluntad,
nó
>deseo
de
ofender,
el
yerro
no
se
debe
lHemar
inju-
>
Ha.
En
ninguna
cosa-se
conoce
más
la
grandeza
de
ias
virtud
propia
de
los
grandes
príncipes)
que
M
perdonar
las
injurias
de
los
hombres;
y
es
justo
"Teba
los.
trances
varios
y
dudosos
de
la
guerra,
y
e
ela
la
paz
cierta
á
la
victoria
dudosa,
la
qual
da
>;
estuviese
muy
ciorta,
la
desgracia
de
qual
A
de
las
partes
que
sea
vencida,
redundará
en
Madrina
dE
que
por
vuestros
debeis
contar
se-
>
que
qn.
esastres
de
vuestros
vasallos.
Ruego
á
Dios
»cho
€
perpetuidad
á
las
mercedes
que
nos
ha
he-
>
Conserve
y
aumente
la
prosperidad
de
nuestra
108
alma;
los
demas
de:
sú-linaoi
y
que
erá
mu
pode=
:
de
aaidrtato
arte:
aragonesa
qué
cada
dia
sé
méjoraba:
Ganaron
lá
ciu-
dad
de
Aversa?
tindieron
lo
de
Calabria
y
desbáraras
ron
la
gente
des
Francisco:
Esforcia'=cerca
de
Troya,
ciudad
de
la
Pulla
*
todos
efeciosde
importancia:
Sin:
embargo
él
Pontífice
Eugenio
hizo]
uego
ligason:
los:
venecianos
y
Hloventines
y
ginoveses
con
intento
de
echar
los
aragonéses
dé
toda
italia;
Con'este:
acuerdo
el
cardenal
dé
Prárito
con:
diez
mil
soldados
'se-melió'
por:
las
tierras
de
Napoles:
“hizo
poco
efectotoda
aquélla
gente
domol
levimtada'apriósa
>
Y
quectenia
diversas
costumbres,
voluntades
y
deseos
,
antes
por:
el
mismo
tiempo
geble
aragonésa
marchó
la
vuelta:
de
Nápoles:
dentro
de
la
ciudad
se
estuvo
Renato
con
pretension
que
tenia
de
defendélla
>
visto
que
perdií-
da
aquella
ciudad
se
arriscaba
todo
lo
demas.
No
sa-
1iS
á
darla
BatalMa;
ereo
porno
asegurarse
de
la'cons-
tancia
de
los
naturales:
6
desconfiado
de
sus
fuerzas
sl
se
viniese
á
las
manos.
Los
de
Génova
traxeron
algu-
nas
pocás
vituallas'4
los
cercados,
y
algun
socorro
de
soldados:
pequeño
alivio
Por
la
gran
muchedumbre
que'se
hallaba:en
la
ciudad;
Que
fue
causa
de
enca-
recerse
los
mantenimientos
,
y
que'el
moyo
de»
trigo
Costase
mucho'
dinero.
Hobo"
personas
que
én
junta
pública
con
ePatrevimiento
que
la
hambre
les
daba;
persuadieron
ú
Retíato
que
de-qualquiera
manera
se
Concerlase
con
los
contrariós.
El:
cerco
iba'adelante,
y
juntamente
erecia
la
falta
delo
necesario
por
esto
uno
por
nombre
Avello
con
otro
'sú'
hermano
de:
pro-
Tesion
albañites,-huidos
dela
ciudad
,
dieron
aviso
Dro
A
A
, ;
309
se
pódria:-tomar
sin
gran
peligro.
si
les.
grauficasen
su
trabajo:
y
industria.
La
entrada
era.por.
un
aqúeducto
ó
canos
debaxo
de
tierra,
por
donde
para
comodidad
de
la
ciudad
el
agua
de;una
fuente
que
cerca
cala
,
se
encaminaba
á
los
pozos.
¿Pretendian
meter
gente.
se-
Cretamente
por
estos.caños.
Escogieron
docientos
sol-
dados;
hombres
valientes,
con
orden
que
todos
obe-
deciesen
«
los
dos
hermanos.
La
subida
era
dificil,
A
entrada
y
paso
estrecho,
los
mas
se
quedaron
atrás,
espantados
del
peligro
,
ó
por
ser.pesados
de
cuerpo,
Solos'quarenta
pasaron
adelante.
Arrancaban
piedras
Con
palancas
y
picos
doimpedian
el
paso,
y
á
los
que
temían
por
ser
el
camino
tan
extraordinario
,
anima-
ban
los
dos
hermanos
con
palabras
y
con
exemplo
,
y
Algunas
veces
les
ayudaban
á
subir
con
dalles
la
mano.
2
porfia
y
esfuerzo
fue:tal,
que
llegaron
al
pozo
de
úna
casa
particular:
una
mugercilla
(cuya
era
la
ca-
Sa)
vistos
los
soldados,
dió
luego
gritos,
.con
que
se
Sescubriera
la
celada,
si
prestamente
no
le
tapáran
la
oca.
Gastóse
tiempo
en
la
entrada,
-era
salido
el
sol,
Y
Ninguna
cosa
avisaban,
ni
daban
muestra
de
ser
en-
trados,
no
se
sábe
si
por
miedo
ó
por
descuido.
Sos=
Pechaban
que
todos
eran
degollados.;
y
todavia
las
moles
que
tenian
apercebidas
acomelieron
d
escas
-
muralla
:
afloxaba
la
pelea
por
no
sentirse
en
la
£iudad
ruido
ninguno,-Los
quarenta
soldados
,
movi-
“0s
y
animados
porla
vocería
de
los
que
peleaban
;.ó
Orzados
de
la
necesidad
y
darse
por
perdidos
sii
los
sentian,
se-apoderaron
de
una
torre
del
adarve
que
Cerca
caía,
y
no
Lenia
guarda
,
llamada
Sophía.
Acu-
16
el
Rey
de
Aragon
para
socorrellos:
acudió
al:ian-
to
Renato
al
peligro.
Fuera
facil
recobrar
la
torre.,
y
ot
á
los
aragoneses,
mas
los,
de
fuera
acá-
e
muy
de
priesa
y
pusieron
temor
á
los
contra-
Os:
lo
que
¿los
de
dentro
causó
espanto,
¿los
ara-
110
'
goneses
que
estaban
en
la
torre
;
hizo
cobrar
¿nimos
Dióse
el
asalto
por
muchas
partes,
finalmente
que-
brantadas
algunas
puertas
entraron
los
de
Aragon
en
la
ciudad.
Renato
sin
saber
á
qué
parte
debia
acudir
(bien
que
se
mostró
no
solo
prudente
capitan,
sino
valiente
soldado
,
tanto
que
por
su
mano
mató
mu-
chos
de
los
contrarios)
perdída
al
fin
la:
esperanza
de
prevalecer,
'se
recogió
al
castillo:
algunas
casas
fue-
ron
saqueadas
,
“pero
no
mataron
d
nadie.
Luego
que
entró
el
Rey
se
puso
tambien
fin
al
saco:
desta
ma-
nera
los
aragoneses
se
apoderaron
de
Nápoles
dia
sá=
bado
á
dos
de
junio
año
del
Señor
de
mil
y
quatrocien-
"442-108
y
quarenta
y
dos.
Los
soldados
fueron
por
el
Rey
en
público
alabados
y
premiados
magníficamente
conforme
á
como
cada
uno
se
señalára:
don
Ximeno
de
Urrea,
don
Ramon
Boyl
y
don
Pedro
de
Cardo-
na,
que
eran
los
principales
capitanes
en
el
exérci-
to;
fue
tambien
premiado
Pedro
Martinez
capitan
de
los
soldados
que
entraron
por
los
caños.
Con
los
dos
hermanos
albañires
se
cumplió
lo
prometido
bastan-
temente
,
promesas
y
paga
mayores
que
llevaba
su
estado:
con
la
cual
fiucia
tuvieron
ánimo
para
aco-
meter
aquella
hazaña.
Notaban
los
hombres
curiosos
que
casi
por
la
misma
forma
ganó
aquella
ciudad
de
los
godos
el
capitan
Belisario.
Renato
por
no
queda»
He
alguna
esperanza
de
repararse,
perdída
aquella
noble
ciudad,
poco
despues
se
concertó
con
el
con=
trario
que
le
dexase
ir
libre
¿él
yá
los
suyos,
y
en-
tregaria
lo
que
le
quedaba.
Tomado
este
asiento
par-
tió
para
Florencia
á
verse
con
el
Papa
Eugenio,
des-
de
alli
pasó
4
Francia:
su
partida
allanó
todo
lo
de-
ias.
El
Abruzo
y
la
Pulla
con
todos
los
demas
pue-
blos
que
hasta
entonces
relmusáran
el
señorío
de
Ara-
gon,
y
se
tenian
por
Francia,
pretendian
recompen-
sar
las
culpas
pasadas
con
mayores
servicios,
y
se
>
tr
daban
priesa
d
rendirse
,
ca
no
querian
con
la
tardan-
za
irritar
la
saña
del
vencedor.
Por
este
orden
quedó
apaciguada
Halia
en
gran
parte.
España
dado
que
se
allaba
cansada
de
males
tan
largos,
y
que
entre
los
príncipes
se
habian
concertado
las
paces,
aun
no
so-
segaba
de
todo
punto:
los
caballeros
antes
desaveni-
dos
entre
sí,
al
presente
menos
se
enfrenaban
por
el
Poco
caso
que
hacían
de
los
que
gobernaban.
Sería
Sosa
larga
relatallo
todo
por
menudo.
Las
principa-
es
diferencias
y
alteraciones
fueron
estas:
estaba
don
Luis
de
Guzman
maestre
de
Calatrava
enfermo
y
sin
esperanza
de
salud
:
dos
caballeros
de
aquella
orden,
Os
mas
principales
entre.
los
demas,
con
ambicion
era
de
tiempo
pretendian
aquella
dignidad
;
estos
eran
Juan
Ramirez
de
Guzman
comendador
mayor
de
aquella
orden,
y
el
clavero
Fernando
de
Padilla.
te
tenia
ganadas
y
negociadas
las
voluntades
de
los
Comendadores:
don
Juan
por
entender
que
ninguna
Esperanza
le
quedaba
de
alcanzar
aquella
dignidad
si
no
se
arriscaba
con
atrevimiento
y
temeridad
,
se
de-
terminó
con
mano
armada
apoderarse
de
los
pueblos
de
aquella
orden
de
Calatrava:
El
elavero
sabido
esté
intento
,'
fue
á
verse
con
él
acompañado
de
quatro-
“Cientos
de
á
caballo:
vinieron
4
las
manos
en
el
Sampo
de
Barajas;
quedó
el
comendador
mayor
ven-
Cido
y
preso,
y
juntamente
Ramiro
y
Fernando
sus
Srmanos,
y
Juan
su
hijo;
murieron
otros
muchos
Caballeros,
y
entre
ellos
quatro
sobrinos
del
mismo
Comendador
mayor.
En
premio
desta
victoria
que
Sanó
de
su'contrario,
fue
dado
4
Padilla
lo
que
pre
-
tendia,
que
sucediese
en
lugar
del
maestre,
honra
-
que
gozó
poco
tiempo.
La
ocasion
fue
que
el
Rey
A
resistencia
£
aquella
eleccion
,
y
pretendia
quella
diguidad
para
don
Alonso
hijo
bastardo
del
Cy
de
Nayarra:
pasóse
tan
adelante
en
esta
preten-
112
sion
,
que
vinierón
álas.
manos:
Púso.don:Alonso:
debs
co
con
su
gente
sobre
Calatrava:
'el.nuevo
maestre
fue
herido
con
una
piedra
que
uno
de.los.
suyos.
in-
advertidamente
queria
tirar
á
los
cóntrarios.
Con:
su
muerte
quedó
su.
competidor
don
Alónso:por
maes:
tre.
Por
otra
parte
los
vizcainos
,
gente
valiente
y
in--
dómita,
se
alteraron
por.
dos
causas:
|
tenian
entre
sí
hechas
ciertas
hermandades
confirmadas;
por
el
Rey;
estas
cometieron
á
los
castillos
de,
los.:nobles,
y
sus
haciendas.
Entre
los
demas
Pedro:de
Ayala
merino
mayor
de
Guipúzcoa
,
como
le
tuviesen.
cercado
en
una
su
villa
llamada
Salvatierra
,
¡fue
librado:
por
el
conde
de
Haro
su
primo,
que
usó.én
ésto
de
una
se+
nalada
grandeza
de
¿nimo:
esto
fue,,que
leida
la
carta..en
que
le
pedia
socorro
y
avisaba:
del
peligro,
en
el
campo
do
acaso
se
la
dieron,
mandó
armar
una
tienda
cor
juramento
que
hizo
.de.no
entrar
de-
baxo
de
texado
hasta
tanto
que
Pedro
de
Ayala
fuese
libre
de
aquella
afrenta.
Esta
era
la
primera
ocasion
de
las
alteraciones
de
Vizcaya:
la
segunda,
que
se
le-
vantó
cierta
heregía
de
los
Fratricellos
deshonesta
y
mala,
y
se.
despertó
de
nuevo
en
Durango.
Hízose
inquisicion
de
los
que
hallaron
inficionados
con
aquel
error:
muchos
fueron
puestos
4
question
de.
tormen-
to
y
los
mas
quemados
vivos.
Era
el
capitan
de
todos
un
frayle
de
San
Francisco
por
nombre
fray
Alonso
Mela.:
este
por
miedo
dol
castigo
se
huyó
á
Granada
con
muchas
mozuelas
que
leyó
consigo
,
que
pasaron
la
vida
torpemente
entre
los
bárbaros;
él
mismo
no
se
sabe
por
qué
causa,
pero:
fué.
acañavereado
por
los
moros,
muerte
conforme
á
la
vida
y
secta
que
si-
guió.
Este
tuvo
un
hermano
que
se:
llamó
J
uan
Mela,
que
á
la
sazon
era
obispo
de
Zamora
su
patria
y
na?
tural,
y.
adelante
fue
cardenal..
En
Portugal
por
Ka
del
mes
de,
octubre
fulleció
don
Juantio
del
Rey
de
A
2
|
|
:
13.
Portugal
en
Alczarde
Sal
,:en:edad
de
quarénta
ytres
:
esgraduado
,-era
en
Escalona:
'la
esperanza
de
reco-
rar
la
autoridad
que
le
quitaron;
.mi:del
todo
la
tenia
—Perdída,
ni
tampoco
era
grande
;'no
le
faltaba
inges
Mo
y
diligencia,
mas
desbarataba
sus
trazas
la:
fórtu-
na,
ó
fuerza
mas
alta.
Su:
hermano
el
arzobispo
de
Toledo
falleció
en
Talavera
á
quatro
de
febrero
:
gran
Cesgracia:,
faltalle
de
repente
ayuda
tan
grande.
Que-
ábale
don
Rodrigo
de
Luna;
á
quien
por
ser
hijo
de
“primo:
suyo
en
el
tiempo
adelante,
vuelto:
%:su
Prosperidad,
hizo
proveer
el
arzobispado
de
Santia-
89
en
lugar.de
don
Alvaro
de
Isórna
,
como
ebs
otra
Parte
se
dirá,
magúer
que“no”tenia
edad
«bastante
Para
dignidad
tan
grande;
mas
poco
le
podia
prestar
EN
aquel
trabajo,
en
especial
que
era
mozo
:de:'mal
Matural
y
de
costumbres
raja
dPar
otra
parte
los
Brandes
y
caballeros
por
entender
que
aquella
revuel-
“e
tiempos
era
á
propósito
para'quedarse
con
todo
QUe
apañasen
,
:cada
qual
se
apoderaba
de:
loque
posa.
Pedro
Xuarez
hijo
de
Fernan
Alvarez
de
To-
4
0
Senor
de
Oropesa
por
muerte
del
arzobispo
se
Poderó
de
Talavera:
llegó.
su
osadía:
4
que
apenas
TOMÓ
vr,
8
114
dió
entrada
en
ella
al
mismo
Rey
de
Castilla
que
acu-
dió
á
aquella
villa
para
atajar
aquellos
bullicios.
El
cuerpo
del
arzobispo
fue
enterrado
en
la
capilla
de
la
iglesia
mayor
de
Toledo,
que
ásu
costa
don
Alvaro
edificó
muy
sumptuosa,
Sobre
nombrar
sucesor
no
se
.
concertaban
los
votos.
Pretendian
don
Lope
de
Men=
doza
arzobispo
de
Santiago,
y
don
Pedro
de
Castilla
obispo
de
Palencia:
dos.competidores
tenian
mayor
negocio
y
favor-que
los
demas,
el
uno
era
don
García
Osorio
obispo
de-Oyiedo,
díbale
la
mano
su
tio
el
-
almirante;
el
otro
don
Gutierre
de
Toledo
arzobispo
de
Sevilla,
al
qual
favorecian
los
infantes
de
Aragon,
que
comenzaban
á
tener
en
todo
gran
mano.
Con
esta
ayuda
don
Gutierre
sobrepujó
ásu
contrario,
y
salió
con
el
arzobispado
de
Toledo.
Era
persona
de
gran
ánimo,
de
estatura
mediana,
de
buen
rostro
,
blanco
rubio
,
dotado
de
letras,
de
ánimo.
sencillo
y
sin
doblez,
algo
mas
severo
en
el
gobierno
que
podian
Jlevar
las
costumbres
de
aquella
era,
que
fue
causa
que
algunos
le
aborreciesen:
poco
tiempo
tuvo
el
ar-
zobispado
de
Toledo,
y
«como
solos
tres
años.
Su
pa-
dre
Fernan
Alvarez
de
Toledo
señor
de
Valdecorneja
y
mariscal
de
Castilla,
su
madre
doña
María
de
Aya-
la,
su
hermano
Garci
Alvarez
de
Toledo
(1).
Nombró
por
adelantado.
de
Cazorla
4
su
sobrino,
hijo
de
su
hermano
don
Fernando
Alvarez
de
Toledo-
conde
de
Alba.
Don
García
competidor
de-don
Gutierre
fué
hecho
arzobispo
de
Sevilla,
don
Diego
obispo
de
Orense
pasó
al
obispado
de
Oviedo;
en
conclusion
Ja:iglesia
de
Orense
dieron
en
encomienda
4
Juan
de
Torquemada
,'
de
frayle
Dominico
cardenal
de
San
Sixto,
'
persona
de
mucha
erudicion,
como
se
entien*
(1)
Garib,
lib.
15.
cap.
ar
y
53.
A
A
AA
AA
A
A
:
115
de
por
los
muchos
libros
que
sacó
á
luz,
digno
de
in-
mortal
alabanza
por
la
defensa
que
puso
por
escrito
en
tiempos
tan
estragados
y
revueltos
de
la:
mages-
tad
de
la
iglesia
romana.
Contemporáneo
de
Turre-
cremata
,
aunque
de
menor
edad,
fue
Alonso
Tosta-
do
natural
de
la
villa
de
Madrigal,
persona
esclare-
cida
por
lo
mucho
que
dexó
escrito,
y
por-el
cono-
cimiento
de
la
antigúedad
,
y
su
varia
erudicion
que
parecia
milagro.
Faltóle-el
estilo
elegante,”
alguna
—Mengua
para
que
no
se
compare
coh
qualquiera
de
los
padres
antiguos.
Los'años
adelante
fue
obispo
de
Avila;
y
mas
mozo
en
Sena
de
Toscana;
do
4
la'sa-
zon
estaba
el
Papa
Eugenio,
propuso
gran
número
de
-
conclusiones
tomadas
de:
lomas
secreto
de
la
theolo-
gía
para:
defendellas
públicamente
4
la
manera
esco-
|
ástica,
Entre
ellas
lecalificaron
algunas
como
de
nua-
a
sonada
,
y
sobre
ello
expidió
una
bula
el
Pontífice
tugenio.
Atizaba
el
negocio
el
cardenal
Turtecrema-
ta,
que
escribió
contrá
él
en
el
mismo
propósito
cier=
to
opúsculo.
Respondió
4
todo
el
Tostado
en
un
libro
que
llamó
el
Defensorio:
obra
docta;
si
bien
á
la
Misma
autoridad
de
los
Pontífices
no
perdona
por
el
seo
que
tenia
de
defender'su
partido.
Las
proposi-
Clones
que
le
calificaron
fueron
estas:
la
primera,
Christo
nuestro
Señor
fue
muerto
al
printipio
del
año
treinta
y
tres
de
su
edad,
y
no
á
veinte
y
cinco
de
marzo
(como
ordinariamente
sienten
los
antiguos)
si-
Mo
d
tes
de
abril:
lassegunda,
puesto
que'á
niugun
Pecado:se
niega
el
perdon
por
grave
que'sea,
todavia
>
la
pena
y
de
la
culpa
Dios
no
absuelve,
“y
mucho
Menos
los
sácerdotes
por
el
poder
de
las
llaves:
palabra
Que
él
explicaba
con
“cierta
sutilidad
y
mueva
y
extra-
Vagante
manera
de
hablar,que
¿los
indoctos
alteraba,
yá
los
sabios
no
agradabá;
Falleció
átres
de
setiem-
"e:año
mil
y
quatrocientos
y
Cincuenta
y
Cinco.
*
116
LIBRO
VIGÉSIMOSEGUNDO.
CAPITULO.
PRIMERO:
Del
estado
en
que
las
cosas
estaban»;
y
Mejor.se
encaminaban-las
cosas
y
partido
de
los
españoles
en
Italia,
que.en
España.
Las
condiciones
y
naturales
de
Ja
gente
eran
casi
los
mismos,
de:ara=
goneses
y
castellanos:
los
sucesos
y
la
fortuna
con-
«forme
4
la
calidad
,
ingenio
y
valor
de
lo
que
gober-
naban.
El
Rey
de
Aragon
tenia
el
ánimo
muy:
levan-
tado,
mayor.
deseo
de
honra'que
de
deleytes
:.
velaba,
«trabajaba
,
hallábase
en
todos:
los'
lugares
y
negocios»
“ho
se
cansaba
con
ningun
trabajo,
y
era
igrialamentd
sufridor-de
calor
y
de
frio
:
con
las
quales
virtudes,
Y
con
la:
clemencia
y
liberalidad,
y
condicion
facil
y
humana,
en
que
no
tenia
par
,
no
cesaba
de
grangear
las
voluntades
de
la
una
y
de
la
otra
nacion
española
y
italiana
,
como
el
que
no
ignoraba,
que
en
la
bene”
-volencia
de
los
vasallos
consisté
la
seguridad.
de
105
senores
y
del
estado,
en
el
miedo
el
Eo
,
y
ene
odio
su
perdicion.
En
Castillalos
desafueros
y
mando
de
don
Alvaro
con
su
ausencia
no
cesaban,
antes
mu
dado
solo.el
stugeto,:
continuaban
los
males.
El
Rey
de
Navarra
no
pretendió,
quitarlos
descoritentos
y
re"
formar
los
desórdenes,
sino.
en
lugar
de
don
Alvaro
apoderarse
del
Rey
de.
Castilla,
que
nunca
salia
de
¿Pupilage
,
y
¡siempre
se,gobernaba
por.
otro:
¡gran
desgracia
y
causa
de
mueyas
¡veyueltas.
Tenia
el
Rey
de
Castilla
algunas
buenas
partes
,
mas
sobrepujabal
en
él
las
faltas.
El
cuerpo
alto.
y.:blaneo
y
«pero
metido
ee
hombros
y..las
facciones
del
rostro
desgraciadas:.
117
Exercitáhase
en
estudios:
de
poesía
y
de
música
,
y
para
ello
tenia
ingenio
hastante.
Era
dado
á
la
caza,
y
deleytíbase
en
hacerjustas
y
torneos:
por:
lo
de-
mas
era
de
corazon
pequeño,
menguado,
y'no
4
pro-
Pósito:
para'sufrir.
y
llevar
los
cuidados
«del
gobierno,
antes
le
eran
intolerables:
Con
pocas
palabras
que
oía,
concluía”qualquier
negocio
por
grave
que:
fuese,
y
Parece
que
tenia
por
el
principal
fruto:
de
sw
reynado
darse
al
ocio,
floxedad
y
deportes.
Sus
«porlesanos,
en
especiallaquel
á
quien
él
daba
la:
mano
en
las
co-
sas,
oían:las
embaxadas
de
los
principes;
hacían
las
confederaciones,
daban
las
honras
y
cargos,
“y
por
decillo'en
suma
palabra,
reynaban
en
nombre
de
su
amo,
pues
eran
los
que
gobernaban,
en
el
tiempo
de
a:
paz
y:de
la
guerra
daban
leyes,
y
hacian
ordenan-
zas
:
vergonzosa
floxedad
del
principe
y
torpeza
muy
fea,
El
buen
natural,
las
virtudes
y
valor:que
los
an-
tiguos,
Reyes:de
Castilla
tenian,
descaecia
de:
todo
$
:no'de'otra
manera
que
lós
sembrados
y
ahima-
es
,
la:
taza
delos
hombres
y.
casta
con:
la:
propiedad
del
cielóry:de
la
tierra;
sobre
todo.con
el
tiempo,
se
muda:
ye
:embastarday
en
lespécial
quando:
mudan
lugar:
y
cielo:-asi
el
ingenio
ardiente
de
los:
principes
muchas
«veces..con
la
aliúndancia
de
los
regalos
se:
apaga
en
sis
descendientes
y:
desfallece
,
«silos-vicios
no
se
corrigen;
cón
la
buena
enseñanza,
y
la
sangre
floxa
y
muelle
no
se
recuece;
y
se
reforma
,:y-
vuelve:
en.
su
antignodslado
con
dallés
por
mugeres
idonce-.
las
escogidas:
de
algunamacion'
y
linage
mas-
robusto'
Y
varonil,
cón:que
en
los
hijos
se
repare
la:molicie
y.
audura
de;s5us
padres.:
En
¿grandes
imperios
nin=
Suna
posase,
debe
menospreciar;
y
el
Atwevimiento.
elos.cortesanos
antes
que
sé
árraygue
y
eche
hondas,
"aces,
encel
mismo.
principiosse'bá
de
reprimir
por-
que
si
sesenvegece,
vobrayfuerzáá
grandemente,
“y
no'
122
dado.
Fuera
desto
se
obligó
el
Rey
de
Castilla
en
tal
caso
de
le
hacer
guerra
con
las
fuerzas
de
Vizcaya
cercana
á
su
estado,
Con
el
principe
don
Enrique
4
un
mismo
tiempo
unos
trataban
de
destruir:
4don
Al-
varo
de
Luna,
otros
de
volvelle
y
restituille
en
su
au:
toridad:
El
Rey
de
Navarra
persuadia
que
le
desiru»
yesen,
y
que
para
este
efecto
juntasen:sus
fuerzas:
el
obispo:Barrientos
y
Juan
Pacheco
juzgaban
era
bien
restituille
€n
su
lugar,
y
darse
priesa
antes
que
se
des-
cubriesen
estas
práticas
;
con
este
intento:
para
entre-
tener
al
Rey
de
Navarra
y
engañalle
se
comenzó
á
trá-
tar
de
hacer
confederacion
y
liga
con
él.
En
el
entre-
tanto:
el
príncipe
don
Enrique
se
volvió
4:
Segovia:
dende
solicitó
a
los
condes,
el
de
Haro
,
el
de
Plasen-
cia
y
el
de
Castañeda',
para
que
juntasen:
con
él
sus
fuerzas
;
llegáronseles:otrosí
el
conde
de
Alba
don
Fer-
nan
¡Alvarez
de
Toledo
con
su
tioel
arzobispo
de
To-
ledo
,>
y
Migo
Lopez:«de
Mendoza:
señor
de
Hita
y
Buitrago.
Hecho:esto',
como
les
pareciese
tener
bas-
tantés
fuerzas
para
contrastar
4
los
aragoneses
,¿los.
confederados
se
juntaron
en
Avila-porsmandado
del
principe
que
se:
fue-4'aquella
ciudad.
Tenian
mil
y:
quinientos
caballos,
mas
nombre
de
exército.
y
núme-
ro
que
fuerzas
bastantes
:
vino,
eso,
mismo:
don:Alvaró.
de
Luna.
La
mayor
dificultad
para
hacerla
guerra:era
la:falta
del
dinero
pata;pagar
y
5ocorrer
á
los
solda-
dos.
Partiéronse
desde
alli
para
Burgos-donde
estaban.
los-ótros
grandes
sus
cómplices.
Los
contrarios
envia-
ron
aL
Rey
de
Castilla
4:
la
villa
de
Portillo.,
y
al.con-
de
de'
Castro
para
que
le
guardase.:
Comenzó
el
de
Nayarra
á
hacer
arrebatadamente
devas
de
gente,
juntó
-
dos
mil
de
á
caballo
:.con
esta
gente
marchó
contra
dos
grandes,
que
de
cada
dia
se
hacían'mas
fuertes'con
nuevas
me
que
ordinariamente
les
acudian.
Jimbo
á:
Pampliega
en
tierra
de
Burgos-se
dieron
vista
LoS
123:
"os:
d
1os/otros
:l
asentaroná
poca
distancia
cada
qual
de
las
partes
sus
reales;
pusieron
:otrosí-sus
haces
en:
—Campo>raso
en
ordenanza
con
muestra
de
querer
pe-*
lea,
Acudieron
persónas
religiosas
y
eclesiásticas
mo-
vidos
del
peligro
comenzaron
á
tratar,
de
concerta+:
s:
tenian
el
negaciopara
concluirse,
quando
una:
-scaramuza
ligeraal
principio
desbarató
estos
intentos,
ue
por
acudir
y
cargar
soldados
de
la
una
y
de
la
otra.
Parte
paró
en
batalla
campal.
Era
muy:
tarde
,
sobre-'
vino
y:cerró
la
noche,
con
que
dexaron
de
pelear.
El.
Roy
de-Navarra
por
entender
que
no:tenia
fuerzas
bas=,
tantes;
ayudado
dela
escuridad
dió
la
vuelta
á
Palen=.
cla
;
ciudad
fuerte.
Sucedióle
“otra
desgracia,
que
el.
Roy
de
Castilla
se
salió
de
Portillo
en
som:
de
ir
á
caza,:
comió
en
el
lugar
de
Mojados
con
el
cardenal
de
San»
Pedra
s:hecho
esto
,
despidió
-al
condé
de
Castro
que
le
guardaba,
y
¿él
sefue
á
los
reales
en
que:su
hijo
es-
taba.
La
libertad
del
Rey:
fue
causa
de:gran
mudanzas-
-
Cayéronse
los
brazos
y
Ls
fuerzas
á
los
contrarios:
El
-
de
Navarra
se
fue
á
su
reyno
para
recoger
fuerzas
y
las
demas
cosas
necesarias
,
con
intento
de
llevar
ade-
ante
la
comenzado:
los
señores
aliados
cada
qual
por
Su
parte
se
fueron
4
sus
estados,
Con:esto.
los
pueblos
e
los
infantes
,
que
tenian
en
Castilla
la
vieja,
vinie-
ron
en
poder
de
los
confederados
y
del
Rey,
en
par-
ticuláar
Medina
del
Campo
,
Arévalo»,
Olmedo
;
Roa:
y
Aranda.
Don
Enrique
de
Aragonodió
la
vuelta
del.
Andalucía
4
la
sw
villa
de
Ocaña
:
el
principe
don
En-
-
Fique
y
el
condestable
don
Alvaro:
salieron
contra:
él;
-
Mas
por
estar
falto
de:
fuerzas
se
huyó:al
reyno
de
Murcia;
alli
Alonso
Faxardo
adelantado
de
Murcia;
Que
seguía
aquella
parcialidad,
le
dió
entrada
en
Lorca;
Ciudad
muy
fuerte
en
aquella
comarca.
Por
esta
«via
tonces
escapó
del
peligro
,
y
pudo
comenzar
nuevas
Práticas
para
recobrar
la
autoridad
y
poder
que
tenia
-_.
>
124
:
,
de.
Sucedieron
estas
cosas
al
fin-del
año.
En
el
mis-
mo
año
á
cinco
de
julio
don
Fernando
tio
del
Rey
de
Portugal
falleció
en-Africa:
sepultátonle
en
la:ciudad:
de
Fez;
de
alli
losaños
adelante
le
trasladaron
4
Al
Jubarrota
entierro
de
sus
padres:
Fue
hombre'
de
eos-
tumbres
santas
y
esclarecido
por:
milagros
:
asilo:
diz.
cen'los
portugueses;
nacion
que
es:muy
pia
y
muy
devota,
y
aficionada
grandemente:á:sus
príncipes,
si
bien'no
está
canonizado.
Entre
otras
virtudes
se
señaló
en
ser
muy
honesto,
jamás
se
ensutió.con
tocamientó
de
muger,
ninguna
mentira
dixo
en
su
vida
,
túvo
muy
ardiente
piedad
para'
con
Dios::
Estás
virtudes
tenian
puesto
en
admiracion
á
Lazeracho
,
un
moro:
que
le»
tenia
en
su:
poder.
Este
sabida
su
muerte
,
primero:
quedó
pasmado,
despues:
digno'
(dice)
erá
de
loáin-
mortal
,
si
no
fuera,
tan
contrario
á
«nuestro
profeta:
Mahoma
:
maravillosa
es
la:
hermostira
de
la
virtud,
su
estima
es-muy'
grande
y
sus/prendas,
pues
tá
sus
mismos
enemigos
fuerza
que
la.:estimen
y
alaben,'-.
Cobo
CAPITULO:-LE.
Aa
q
|
rastan
cruel.
Acudieron
al
mísmó-lugar
el
principo
don
Enrique
y:
el
icondestablé
don
Alyaro,
despues
:
.125
que
tomaron
á
don
Enrique
de
Aragón
muchos
pue-
blos
del
maestrazgo
de
Santiago.
Tratóse
de
apercebit-
Ñ
se
para
la
guerra
que
yeían
sería
muy
pesada.
En
par-
|
ticular
el
de
Navarra
por
tierra
de
Atienza
,
en
el
qual
pueblo
tenia
puesta
guarnicion,
hizo
entrada
por
el
reyno
de
Toledo
con
quatrocientos
de
ú:
caballo
,
y
p
seiscientos
de
á
pie:
pequeño
número
,
pero
que
po-
nia
grande
espanto
por
do
quiera
que
pasaba,
á
causa
que
los
naturales
parte
dellos
eran
parciales,
los
mas
sin
poner
á
peligro
sus.
cosas
querian:
mas
estar
á
la
mira
que
hacerse
parte:
asi
el
de
Navarra
se
apoderó
de
Torija
y
de
Alcalá
de
Henares
cón'
otros
lugares
y
villas
por
aquella
comarca.
El
Rey,
de
Castilla
,
pues-
to
que
tenia
pocas
fuerzas
para
alteraciones
tan
gran-
des,
todavia
porque
de
pequeños
principios
como
sue-
E
le
no'se:aumentase
el
-
mal,
juntadas
arrebatadamente
1
sus
gentes,
pasó
al
Espinar
para
esperar
le
acudiesen
:
¡Ñ
de
todas
partes
nuevas
banderas
y
compañías
de
sol-
'Ñ
dados.
Poco
despues
desto
á
diez.
y
ocho
de
febrero
del
año
que
se
contó
mil
y
quatrocientos:y
quarenta
1445.
Ñ
y
Cinco,
falleció
la
Reyna
de
Portugal
doña
Leonor
!
en
Toledo:
siguióla
pocos
dias
despues
doña
María
Reyna
de
Castilla,
que
murió
en
Villacastin
tierra
de
y
Segovia.
Sospechóse
les
dieron
yerbas
,
por
morir
en
H
un
mismo
tiempo
y
ambas
de
muerte
súpita,
demas
l
que
el
cuerpo
dela
Reyna
dona
María
(1)
despues
de
il
“muertase
halló
lleno
de
manchas.
Dióse
crédito
en
es-
i
126
.
Reyna
de
Castilla
se
hizo
en
Núestra
Señora
de
Guas
dalupe.
Por
el
misino
tiempo
falleció
don
Lope
de
Mendoza
arzobispo
de
Santiago,
en
cuyo
lugar:
fué
puesto
don
Alvaro
de
Isorna
¿la
sazon
obispo
de
Cuei-
ca,
y
á
don
Lope
Barrientos
en
remuneracion
de
los
servicios
que
hiciera
trasladaron
de
Avila
ú
Cuenca:
-:4don
Alonso
de
Fonseca
dieron
la
iglesia
de
Avila,
escalon
para
subir
4
mayores
dignidades;
erá
este
pre-
lado
persona:
de-ingenio
y
natural
muy
vivo
y
de
mu-
cha
nobleza:
Don
Alvaro
de:Isorna
gozó
poco
de:
la
hueva
dignidad,
en
que
le
sucedió
don
Rodrigo
de
Luna
sobrino
del
condestable.
Desde
el
Espinar
pasó
el
Rey
d
Madrid,
y
poco
despues
á
Alcalá
llamado
por
los
moradores
de
aquella
villa.
Tenia
el
de
Navar-
rá
por
alli
cerca
alojada
su
gente,
que
con
la
venida
de
su
hermano
don
Enrique
creció
en
número,
de
ma-
nera
que
tenia
mil
y
quinientos
de
á
caballo:
con
es-
ta
gente
se
fortificó:en
las
cuestas
de
Alcalá
la
vieja,
que
son
de
subida
agria
y
dificultosa,
con
determina-
cion
deno
venir
¿las
manos
sino
fuese
con
yentaja
de
lugar,
por
saber
muy
bien
que
no
tenia
fuerzas
bas-
tantes
para
dar
batalla
en
ca
mpo
raso.
Desde
alli
en-
vió
á
Ferrer
de
Lanuza
justicia
de
Aragon
poremba=
xador
á
su
hermano
el
Rey
de
Aragon
para
suplicalle,
-
pues
era
concluida
la
guerra
de
Nápoles,
se:
determi-
nase
de
volverá
España
quier
para
ayudalles
en
aque-
la
guerra,
quier
para
componer
y
asentar
todos
aque-
llos
debates,
El
Rey.
de
Castilla
hiciera
otrosí
lo:mis-
mo,
que-le
despachó
sus
embaxadores
personas
de
cuenta
á:quexarse
de
los
agravios
que
le
hacían
sus
hermanos.
No
hobo
encuentro
alguno
cerca
de
Alca*
lá,
mi
los
del
Rey
acometierón
á
combatir,
:9:desalo-
Jar
los
contrarios:
asi
los
aragoneses
por
el
puerto
de
Tablada
se
dierón
priesa
paro
Mega
Arévalo.
Siguió”
los
el
Rey
de
Castilla
por
las:
mismas
pisadas
resuelto
|
127.
en
ocasion
de
combatillos
:
marchaban
á
poca
distan
-
-
via.
los
unos
esquadrones
y
los
Otros,
tanto
que
en
un
mismo
dia
llegaron
todos
4
Arévalo.
El
de
Nayarra
se
apoderó
por
fuerza
de
la
villa
de
Olmedo,
que
por
entender
que
el
socorro
de
Castilla
venia
cerca,
le-ba-
bia
cerrado
las
puertas.
Los
principalesen
aquel
acuer-
do
fueron
justiciados:
su
grande
lealtad
les
hizo.
daño
y
el
amor
demasiado
y
fuera
de
sazon
de
la
patrias
El
Rey
de
Castilla
pasó
á
media
legua
de
Olmedo,
y
bar-
reó
sus
estancias
junto
á
los
molinos
que
llaman
de
los
Abades.
Eran
sus
gentes
por
todas
dos
mil
caballos
y
Otros
tantos
infantes.
Acudieron
con
los
demas
'el
príncipe
don
Enrique,
don
Alvaro
de
Luna,
Juan
Pacheco,
Iñigo
Lopez
de
Mendoza,
el
conde
de
Alba
y
el
obispo
Lope
de
Barrientos.
Por
otra
parte
con
los
aragoneses
se
juntazon
el
Almirante,
el
conde:de
Be-
navente
,
los
hermanos
Pedro,
Fernando
y
Diego
de
Quiñones,
el
conde
de
Castro
y
Juan
de
Toyar,
con
que
se
les
llegaron
otros
mil
caballos.
Habláronselos
principes
de
la
una
parte
y
de
la
otra
para
ver
si
se
podian
concertar:
todo
maña
del
obispo
Barrientos
pa-
ra
entretener
4
los
contrarios
hasta
tanto
que
llegase
el
maestro
de
Alcántara
,
con
cuya
venida
reforzados
de
gente
los
del
Rey
se
pusieron
en
orden:
de
pelea.
s-aragonoses
ni
podian
mucho
liempo
sufrir.el
cer-
co
por
falta
dé
vitnallas,
y
no
se
atrevian
á
dar
lá
ba-
talla
por
nó
tener
fuerzas
competentes.
Resolviéronse
en
lo
que
les
pareció
necesario
,
de
enviar
¿los
rea-
es
del
Rey
41
0pe
de
Angulo'
y:
al
licenciado
Cuellar
chánciller
del
de
Navarra,
Y
como
les
fuese
dada:
au-
diencia,
declararon
las
razones
por
qué:
los:
infantes
icitamente
tónxiran
las
armas,
Que
no
era
por'volun-
tad
que
tuviesen
de
hacer
mal
á
nadie,
siño
de
defen=
¿ct
sus
personas
y
estados,
y
de.
poner
el
reyno
en
ertad
;
que
veían
estar
puesto.
en
una
miserable
ser>
123.
>
E
vidumbre:
«Si
echado
don
Alvaro
,:como
tenia
acor=
»dado
vuestra
alteza,
«quisiere
por
su
voluntad
gober=
»nar
el
reyno,
no
pondrémos
dificultad
ninguna,
ni
»dilacion
en
hacer
las
paces
con
tal
que
las
condicio-
»nes
sean
tolerables:
que
si
no
dais
oido:4
tanjusta:
»
demanda,
la
provincia
y
vuestros
vasallos
padeceráu:
»robos;'talas,
sacos
y
violencias;
males
que
se
pon=»
»
drán'4cuenta
del
que
mo
los
escusáre;
'y
que
pro=
»testamos
delante
de
Dios
y
de
los
hombres
con
to-
»da
verdad
deseamos
por
nuestra
parte
y
procuramos
»
atajar:
avisamos
otrosí
que
esta
embaxada
no
se
en-
»
via
por
miedo
,
sino:con
el
deseo
que
tenemos
de
que
»haya
sosiego
y
paz.”
Dichas
cón
grado
fervor
estas
palabras
;
presentaron
un
memorial
en
que
llevaban
por
escrito
lo
mismo
en
sustancia
;
respondió
el
Rey
que
lo
miraria
mas
de
espacio.
En
el
entretanto
que
andaban
los
tratos
de
paz,
acaso,
un
dia
ilbeclos
que
se
contaban
diez
y
nueve
de
mayo,
vinieron
por
un
accidente
á
las
manos
y
se
dió
la
batalla.
Pasó
asi,
-
que
el
príncipe
don
Enrique
con
el
brio
de
mozo
se
acercó
al:
muro
con
cincuenta
de
á
caballo
¡para
esca=
ramuzar
con
el
enemigo.
Salieron
del
pueblo
otros
tantos;
pero
con
espaldas
de
los
hombres
de
armas.
Espantáronse
los
del
príncipe
con
ver
tanta
gente
,
y
vueltas
las
espaldas,
se
pusieron
en
huida.
Siguiéron-
les
los
aragoneses
hasta
las
mismas
trincheas
de
los
reales.
Pareció
grande
desacato
y
atrevimiento:
salen
las
gentes
del
Rey
en
guisa
de
pelear.
En
la
avanguar-
dia
iba!
el
condestable.
don
Alvaro
por.frente,
y
¿los
costados
los:
hombres:
de'
armas,
y
por'sús
capitanes
.
don
Alonso
Carrillo:
obispo
de
Sigúenza;joy
su
hermá-
no
Pedro:de
Acuña,
'Iñigo
Lopez:
de:
Mendoza
y
el
conde-dé
Alba.
Envel
cuerpo
dela
batallaiiba
el
prin
cipedon
Enrique
con
/quinientos
y,
cincuenta
hombres
de-armas,
que
debaxo
del
gobierno
de
don
Gutierre
ES
:
o
ARO
de
Sotomayor
maestre
de
Alcántara
cerraban
el
es-
quadron.
El
Rey
y
en
su
compañía
don
Gutierre
ar-
zobispo
de
Toledo
y
conde
de
Faro
suiaban
y
regían
la
retaguardia,
cuyos
costados
forticaban
de
una
parte
el
prior
de
San
Juan
y
don
Diego
de
Zúñiga,
de
otra
Rodrigo
Diaz
de
Mendoza
mayordomo
de
la
casa
real
y
Pedro
de
Mendoza
señor.
de
Almazan.
Estuvieron:
en
esta
forma
gran
parte
del
dia
sin
que
de
la
villa
sa-
.
liese
ni
se
moviese
nadie.
Apenas
quedaban
doshoras
-
de
sol
quando
mandaron
que
la
gente
se
recogiese
d
los
reales.
Entonces
los
aragoneses
salieron
con
gran-
de
alarido.
4
cargar
en
los
contrarios.
Pensaban
que
la
escuridad
de
la
noche
que
estaba
cercana,
si
fuesen
vencidos,
los
cubriria,
y
si
venciesen,
no
los
estor-
baria
por
ser
pláticos
de
la
tierra
y
por
sus
muchos
caballos.
Cerraron
los
primeros
los
caballos
ligeros.
Acudieron
los
demas,
con
que
la
pelea
se
avivó.
Las
gentes
de
Aragon
iban
en
dos
esquadrones,
el
uno
que
llevaba
por
caudillo
al
infante
don
Enrique
,
aco-
metió
4
los
del
condestable
don
Alvaro
:
el
de
Nayar-
ra
cargó
contra
el
príncipe
don
Enrique
su
yerno.
Pelearon
valientemente
por
ambas
partes.
Adelantá-
ronse
el
maestre
de
Alcántara
y
igo
Lopez
de
Men-
doza
para
ayudar
á
los
suyos
que
andaban
apretados:
muchos
de
ambas
partes
huían
,en
quien
el
miedo
po-
dia
mas
que
la
vergúenza.
En
especial
los
aragoneses
eran
en
menor
número,
y
por
la
muchedumbre
de
os
contrarios
comenzaban
á
ciar.
Cerraba
la
noche:
el
de
Navarra,
y
don
Enrique
su
herniano
cada
qual
con
su
banda
particular
discurrian
por
las
batallas,
so-
corrian
4
los
suyos,
cargaban
úá
los
contrarios
donde
quiera
que
Jos
vean
mas
apiñados,
acudian
á
todas
partes
;
mas
no
podian
por-
estar
alterados,
los
suyos
ponellos
4
todos
en
razon
y
en
ordenanza,
ni
ser
par-
le
para
que
con
la
escuridad
de
la
noche
que
todo
lo
TOMO
Y,
9
.
uy
cubre
y
lo
iguala,
no
se
pusiesen
en
huida.
Los
infan-
tes,
desbaralados
y
huidos
los
suyos,
se
retiraron
d
Olmedo:
el
de
Benavente
y
el
almirante
sé
acogie-
ron
á
otros
lugares;
el
conde
de
Castro
y
don
Enri-
que
hermano
del
almirante
,
y
Hernando
de
Quífiones
fueron
presos
en
la
batalla
y
con
ellos
otros
docientos:
los
muertos
fueron
pocos
,
treinta
y
siete
murieron
en
la
pelea
y
de
los
heridos
mas.
Los
infantes
de
Aragon
*
por
no
fiarse
en
la
fortaleza
del
lugar
la
misma
noche
se
partieron
á
Aragon,
sin
entrar
en
poblado
porque
no
los
detuviesen.
El
de
Navarra
sin
lesion
,
don
En-
rique
en
breve
murió
en
Calatayud
de
una
herida
que
le
dieron
en
la
mano
izquierda:
entendióse
Je
atosiga-
ron
la
llaga,
con
que
se
le
pasmó
el
brazo.
Fue
hom=
bre
de
grande
ánimo,
pero
bullicioso
y
que
no
podia
estar
sosegado:
su
cuerpo
sepultaron
en
aquella
ciu-
dad.
Del
segundo
matrimonio
dexó
un
hijo
de
su
mis-
mo
nombre,
que
no
dará
en
lo
de
adelante”
mucho
menos
en
que
entender
que
su
padre.
Los
vencedores
recogieron
los
despojos
,
y
luego
escribieron
cartas
4
todas
partes,
con
que
avisaban
como
ganáran
la
jor-
nada.
Demas
desto
en
el
lugár
que
se
dió
la
batalla
por
voto
del
Rey
y
por
su
mandado
levantaron
una
ermita
con
adyocacion
del
Espíritu
Santo
de
la
Batalla
para
memoria
perpétua
desta
pelea
muy
memorable.
CAPITULO
1.
De
las
bodas
de
don
Fernando
hijo
del
Rey
de
Aragon
y
de
Nápoles.
Mejor
y
mas
prósperamente
procedian
las
cosas
de
Aragon
en
el
reyno
de
Nápoles
en
Italia.
El
Rey
don
Alonso
en
gracia
del
Padre
Santo
quitó
la
Mar-
ea
de
Ancona
á
la
gente
de
Francisco
Esforcia.
Ellos
131
aunque
despojados
de
las
ciudades
y
pueblos
de
que
-
Contra
razon
estaban
apoderados
,
partido
el
Rey,
no
se
sosegaban
por
estar
ensoberbecidos
con
la
memo-
ria
de
las
cosas
que
hicieran,
muchas
y
grandes
cn
Italia.
Revolvió
el
Rey
de
Aragon
á
instancia
del
Pontífice
Eugenio,
y
llegado
con
sus
gentes
á
la
Fon-
tana
del
Pópulo,
pueblo
no
lexos
de
la
ciudad
de
Theano,
mandó
que
acudiesen
alli
los
señores.
¡Vino
con
los
demas
Antonio
Centellas
marques
de
Girachi
con
trecientos
de
á
caballo.
Era
de
parte
de
padre
de
los
Centellas
de
Aragon,
de,
parte
de
madre
de
los
Veintemillas
de
Nápoles,
y
en
la
guerra
pasada
sir-
vió
muy
bien,
y
ayudó
¿sugetarlo
de
Calabria,
Ba-
silicata
y
Cosencia
con
su
buena
mana,
y.con.
gran
suma
de
dineros
que.
vendidas
sus
particulares
pose-
«siones
juntó
para
pagar
ú
los
soldados.
Queria
el
Rey
que
Enricota
Rufa
hija
del
marques
de
Croton,
y
he=
redera
de
aquel
estado
,
casase
con
Iñigo
Dávalos:
ca-
samiento
con
que
pretendia
premialle
sus
servicios.
Cometió
este
negocio
4
Antonio
Centellas
para
que
le
efectuase
:
ganó
él
por
la
mano,
y
quiso
mas
para.
sí
aquel
estado
,
y
casó
con
la
doncella.
Aumentó
con
esto
el
poder,
y
creció
tambien
en
atrevimiento.
Di-
simulóse
por
entonces
aquel
desacato
;
pero
poco
des-
e
en
esta
sazon
fue
castigado
por
todo.
Achacában-
e
que
trató
de
dar
la
muerte
4
un
cortesano
muy
po-
deroso
y
muy
querido
del
Rey:
él
por
miedo
del
cas-
tigo
se
partió
de
los
reales
que
tenian
cerca
de
la
Fontana
del
Pópulo,
y
no
paró
hasta
llegar
4
Catan-
zaro
pueblo
de
su
jurisdiecion.
Alterado
el
Rey
(co-
mo
era
razon)
por
este
caso
,
envió
á
la
Marca
ú
Lo-
pe
de
Urrea
y
otros
capitanes,
y
él
mismo
porque
Con
disimular
aquellos
principios
no
cundiese-el
mal
(ca
temia
si
pasaba
por
aquel
desacato
,
no
le
menos-
preciasen
los
naturales
en
el
principio
de
su
reynado,
O
hi
232
:
sias,
y
asi
todo
este
esfuerzo
salió
vano;
en
especial
Juan
duque
de
Lorena,
hijo
de
Renato
duque
de
An-
jou,
se
quexaba
mucho
que
el
Papa
hobiese
confirma-
doel
reyno
de
Nápoles,
y
dado
la
investidura
de
aquel
estado
á
don
Fernando
su
enemigo
:
á
causa
destos
de-
bates
no
se
pudo
en
la
principal
empresa
pasar
ade-
lante
,
de
palabra
solamente
se
decretó
la
guerra
sa=
grada.
El
Papa
asi
mismo
publicó
una
bula
en
que
al
contrario
de
lo
que
sintió
enconformidad
de
los
padres
de
Basilea
antes
que
fuese
Papa,
proveyó
que
ninguno.
pudiese
apelar
de
la
sentencia
del
romano.
Pontífice
para
el
cencilio
general:
con
esto
se
disolvió
el
con-
cilio
el
octavo
mes
despues
que
se
abrió.
Los
emba-
xadores
de
Aragon,
despedido
el
concilio
,
fueron
á
Nápoles
á
dar
el
parabien
del
nuevo
reyno
al.
Rey
don
Fernando.
Inigo
Lopez
de
Mendoza
aleanzó
del
Pon-
tífice
un
jubileo
para
los
que
acudiesen
con:
cierta
li-
mospa:
del
dinero
edificó
en
su
villa
de
Tendilla
un
principal
monasterio
de
frayles
Isidros
con
advocacion
de
Santa
Ana.
En
este
comedio
4
su
hermano
don
Diego
de
Mendoza
quitaron
la
ciudad
de
Guadalaxara,
de
que
sin
bastante
título
se
apoderára:
el
comendador
Juan
Fernandez
Galindo
caudillo
de
fama
con:
seis-
cientos
caballos
que
el
Rey
le
dió,
la
tomó
de
sobre-
sálto.
Agravíaronse
desto
los
demas
grandes:
ocasion
de
nuevos
desabrimientos
,y.de
que
se
ligasenentre
sí
de
nueyo
en
deservicio.
de
su
Rey.
El
almirante
don
Fadrique
atizaba
los
desgustos:
convidó
4:su-
yerno
el
Rey
de
Aragon
para
se
juntar
con
los
grandes
desgus-
tados
y
alterados,
y
mover
guerraá
Castilla.
Entraban
en
este
acuerdo
el
arzobispo
de.
Toledo.
y
don
Pedro
Giron
maestre
de
Calatrava,
y
los
Manriques,
linage
poderoso
en
riquezas
y
aliados;
y
ahora
ae
nuevo
se
les
ayuntaron
0
Mendozas
por
estar,irritados
con
este
nueyo
(que
llamaban)
agravio,
El
color
y
yoz
que
A
ÓN
¿y
tomaron,
era
honesto
es
4
saber
reformar
el
estado
de
las
cosas,
estragado
sin
duda
en
muchas
maneras.
-
Estos.intentos
y
tratos
no
podian
estar
secretos:
don
Alonso
de
Fonseca
arzobispo
de
Sevilla
dió
aviso
de
ló
que
pasaba
al
Rey
don
e
¡ps
el
premio
que
le
dieron
por:
este:ayiso,
fue
la
iglesia
de
Santiago
,
que
á
la
sazon
vacó
por
muerte
de
don
Rodrigo
de
Luna,
y
sedió
«¿un
pariente
suyo
llamado tambien
don
Alon-
so.
de
Fonseca
dean
que
era
de
Sevilla.
Estaba
apode-
rado
delos
derechos
de
aquella
iglesia
(como
poco
antes
queda
dicho)
don
Luis
Osorio
,;
confiado
en
el
poder,.de
don.
Pedro
su
padre
conde.
de
Trastamara:
era,
mienester
para
reprimille
persona
de
autoridad;
por
esto
los
dos:
arzobispos
permutaron
sus
iglesias,
y
'con
consentimiento
del
Rey
donAlonso
de
Fonseca
el
mas
viejo.
pasó
de
Sevilla
á
ser
arzobispo
de
Santia-
80.
La
iglesia
de-Pamplóna
por
muerte
de
don
Mar-
tin
«de
Peralta
se
encomendó
al
cardenal
Besarion,
griego
de
nacion,
persona
de
grande-erudicion
y
de
vida
muy
santa,
para
que
sin
embargo
de
estar
ausente
El
da
,
y
gozase
de
la
renta
de
aquella
digni-
d:
y
obispado.
oo
0:
nos
CAPITULO:
IL
e
Como
Scanderberchio
pasó
en
Ttalia.
“Las
alteraciones
de
Nápoles
eran
las
que
principal-
Mente
entretenian
los
intentos
del
Pontífice
Pio,
que
e:
noche
y
de
diá
no
pensaba
sino
en
cómo
daria
Principio
á
la
guerra
sagrada
contra
los
turcos.
El
fuego
se
emprendia
de
muevo
entre
Juan
hijo
de
Renato,
y
el
nuevo
Rey
don
Fernando:
las
voluntades
de
Italia
estaban
divididas
éntre
los:
dos,
y
la
mayor
parte
de
la
nobleza
neapolitána
cansada
del
señorío
de
Aragon
234
sé
inclinaba
á
lós
angevinos:
com
qué
esperanza?
can
qué
fuerzas?
el
ciego
ímpetu
de
$us
corazones
hizo:
qué
antepusiesen
lo.
dudoso
4
lo:cierto.:
El
primero:
qué
tomó
las
armas,
fue
Antonio
Centellas
marques
“dé
Croton
:
con-lá
mudanza
delos
tiémpos
alcanzáva
ld
libertad,
y
ardía
en
deseo
de
vengarse;
may
el
Rey
ganó
por
la
máno.,
desharató
susintentos,
y
púsole*de
nuevo:en
prision
con
gran
presteza»:Quedaba
Martin
Marciano
duque
de
Séssa
,
que-sinrespeto
del
deudo
que:tenia
con
el
Rey
(ca
estaba
casado
con
doña
Leo:
nor:su
hermana):se
hizo
caudillo
delos
rebeldes:
Fue
grande
este
daño
::muchos
«movidos»
por
su
exempló
se
juntaron
con
esta
parcialidad;
y
entre
ellos'el
prin
cipe
de
Taranto,
primero
de
secreto
y
despues
dese
biertamente
,
y
con
él
Antonio
Caldora
y
Juán
Paulo
duque
de
Sora:
el
múmero
de
Tós'
nobles
dérmenor
quantía
nose
púede
contar.
Francisco
Esforciá
duque
de
Milán
en
el
tiempo
que
se
celebraba
el
coticilio
de
Mántua
do
vino
en
persona,
“aconsejó
al
Pontífice
hi2
ciese
liga
con
él
Rey
don
Fernando
y;
que
echados
lós
franceses
de
Italia
se
allanariatodo:lo
demas
que
im?
pedia
el
poner
en
execucion
la
guerra
contra!
log
tur
cos.
Al
Pontífice
pareció
bien
este
consejo;
mas
no
era
facil
executalle
á
causa
que
el
Réy
don
Fernando,
cercado
dentro
de
Barleta
ciudad
de"
la
Pulla,
se
ha-
Maba
sin
fuerzas
bastantes
para
defenderse-er*
aquel
trauce
y
peligro
que
de
repente
le
sobrevino.
Estaba
muy
lexos,:
y
el
enemigo
apoderado
de
los
pasos:!
por
esto
no
podia
el
Pontifice
enviale
socorro
por
tiorvá.
Determinó
despachar
sus
embaxadóres
al
Epiro:ó:
Ad
bania
para
Hamar
en
ayuda
del
Rey
4
Georgio¡Sean-
derberchio
,
que
era
en
aquel
tiempo
por
las'muchas
yictórias
que
ganára
de
Jos
turcos
;
capitan
muy
es-
clarecido.
El
sabida
la
voluntad
del
Pontífice
,«y'mo-
vido
por
los.ruegos
del
Rey
de
Nápoles
que
envió
por
235
su
parte
á
pedir
le'asisticse
,
no
le
pareció
dexar
pasar
ocasion
tan
:buena:
de
servir
4
la
religion
christiana
y
mostrar
su
buen'
deseo.
Envió
delante
á
Coyco
Stro-
fio
;
pariente
suyo,
acompañado,
de
quinientos
caba-
llos
albaneses.
El
mismo
se
aprestaba
con
intento.de
ir
en
persona
á
aquella
empresa
:
para
hacello:
le
da-
ban
lugar
las
treguas
que
tenia
asentadas
con
los
tur-
cos
por
tiempo
de
un
año.
Juntada
pues
una
armada,
pasó
á
Ragusa,
ciudad
que
se
entiende
llamaron
los
antiguos
Epidauro
:
desde
alli
aportó
¿4
Barleta,
por
—serla
travesía
del
mar
muy
breve.
Fue
su
venida
tan
ápropósito
quelos.
enemigos
no
se
atrevieron
á
aguar-
dar,
antes
sin
dilacion
alzado..el
:cerco
se
fueron
de
alli
bién
lexos.
Con
este
socorro
don
Fernando,
y.con
gentes
que
todavia
le
vinieron
de
parte
del.
Pontífice
y
del
duque
de
Milán
,
despues
de
algunas
escaramu-
zas:
y
encuentros
que
tuvo
con
los
enemigos
,
asentó
sus
reales
cerca
de
Troya,
ciudad
de
la
Pulla,.
que
se
tenia:
por-los
rebeldes.
Tenian
los
contrarios
hechas
sus,
estancias
en
Nucera,
ciudad
distante
ocho
millas.
Ex:medio
desta
distancia
y
espacio
se
levanta
el
monte
Segiano
:
quien
dél
primero
se
apoderase
,
parecia-se
ayentajaria
4
sus
contrarios
;
asi.
en
un
mismo
tiempo
Scanderberchio
poruna
parte,
y
Jacobo
Picinino,
un
principal
caudillo
«de
los
angevinos,
por
otra
parte
partieron
pára
tomalle.
Adelantáronse
los
albaneses
Por
ser
mas
ligerós
y
haberse
puesto
en
camino
antes
que
amaneciese';
que
la
diligencia
es
importante
y
mas
enla
guerra.
Luego
que-
legó
el
día,
cada
qual
de
las
partes-ordenó
sus
haces.
para
pelear
:
dióse
la
señal
de
acometer:
cerraron
los
unos
y
los
otros
'con
igual
denuedo
,
duró
la
pelea
hasta
la
tarde
sin+reco-
nocerse
ventaja
;
mas
en
fin
vencidos,
desbaratados
y
Puestos
en
buida
los
angevinos,
el
campo
y
la
victo-
ria
quedaron
por-los
aragoneses
,
y
juntamente
el
236
reyno
,
corona
y
ceptro
:
en
breve
las
ciudades
y
pue-
blos
que
se'
tenian
por
los
enemigos
,
se
recobraron.
Hecho
esto,
Scanderberchio
un
año
despuesque
vino,
con
grandes
dones
que
el
Rey
le
dió,
y
volvió
á
su
tierra
con
sus
soldados
alegres
y
contentos
porel
buen
tratamiento
y
los
despojos
que
tomaron
4
los
enemi-
gos.
En
particular
dió
el
Rey
á
Scanderberchio
por
juro
de
heredad
la
ciudad
de
Trani;
y
los
castillos
de
San
Juan
el
Redondo
y
el
de
Siponto,
en
que
está
el
famoso
templo
de
San
Miguel
Archángel,
todo
en
el
reyno
de
Nápoles.
Despues
desto
vuelto
á
su
tierra
ganó
nuevas
victorias
de
los
turcos,
con
Mn
se
hizo
mas
esclarecido
y
sin
par
por
la
perpétua
felicidad
que
tuvo.
Falleció
siete
años
adelante,
agravado:
de
una
dolencia
que
le
sobrevino
en
Alesio
pueblo
de
su
es-
tado.
Dexó
un
hijo
llamado
Juan
debaxo
de
la
tutela
de
venecianos.
Sin
embargo
le
dexg
maudado
que
hasta
tanto
que
fuese
de
edad
bastante
para
recobrar
aquel
estado
y
gobernalle
se
entretuviese
en
el
reyno
de
Nápoles
con
los
pueblos
y
estado
que
el
Rey.
don
Fernando
le
dió
en
premio
de
lo
que
le
sirvió
y
ayudó.
Desta
cepa
procedió
la
familia
y
alcuña
nobilísima
en
Italia
de
los
Castriotos
,
marqueses
que
fueron
de
Civita
de
Santangelo,
puesta
en
aquella
parte
del
reyno
de
Nápoles
que
se
llama
el
Abruzo.
Uno
destos
señores
bisnieto
del
grande
Scanderberchio:,
y
á
él
muy
semejante
en
el
rostro
y
en
el
valor
de
su
áni-
mo
,
Fernando
Castrioto
marques
de
Civita
de
San-
tangel
,
murió
en
la
famosa
batalla.
de
Pavía
que
se
dió
el
año
de
mil
y
quinientos
y
veinte
y
cinco.
Des-
enidóse
de
llevar
cadenas
en
las
riendas
que
le
corta-
ron,
y
el
caballo
le
metió
entre
los
enemigos
sin
po-
derse
reparar.
Las
cosas
de
Albania
luego
que
Scan-
derberchio
murió
,
fueron
de
caida
:
tan
grande
es
el
reparo
que
muchas
veces
hace
el
esfuerzo
y
pruden-
237
cia
de
un
solo
capitan,
y
en
tanto
grado
es
verdad
que
_
un
hombre
presta
mas
que
muchos.
En
España
don
Carlos
príncipe
de
Viana
,
alcanzado
de
su
padre
per-
don
para
sí
y
para
los
suyos
,
y
Con
pacto
que
le
darian
cada
un
año
cierta
renta
cón
que
se
sustentase
,
de
Mallorca
llegó
4
Barcelona
á
los
veinte
y
dos
de
marzo
año
de
mil
y
quatrocientos
y
sesenta:
no
entendia
el
1460.
pobre
principe
que
se
le
apresuraba
su
perdicion.
Tratábase
por
medio
de
embaxadores
que
de
ambas
partes
se
enviaron,
de,casalle
con
doña
Cathalina
her-
mana
del
Rey
de
Portugal:
ya
que
el
negocio
estaba
-
para
concluirse
don
Enrique
Rey
de
Castilla
Je
des-
barató
con
una
embaxada
que
le
despachó,
en
que
iban
el
electo
obispo
de
Ciudadrodrigo
frayle
de
pro-
fesion,
cuyo
nombre
no
hallo,
y
Diego
de
Ribera
su
aposentador
mayor,
Estos
persuadieron
á
don
Carlos
antepusiese
al
casamiento
de
Portugal
el
de
doña
Isa-
bel
hermana
del
Rey
don
Enrique,
especial
que
le
ofrecian
por-medio
de
las
fuerzas
de
Castilla
alcanza-
ria
de
su
padre,
que
tan
duro
se
mostraba
,
todo
lo
que
desease.
Daba
él
de
buena
gana
oidos
á
estas
práticas,
y
parecíale
que
este
partido
le
venia
mas
á
cuento:
por
tanto
cesó
y
se
dexó
de
tratar
del
casamiento
de
Por-
tugal.
La
infanta
doña
Cathalina,
perdida
aquella
espe-
ranza,
ó
lo
mas
cierto
por
sumuckha
santidad
,
se
en-
tró
en
el
monasterio
de
Santa
Clara
de
Lisboa,
y
en
él
estuvo
hasta
que
murió
á
tiempo
que
de
muevo
se
trataba
de
casalla
con
el
Rey
de
Inglaterra
Eduardo
Quarto
deste
nombre:
el
cuerpo
desta
señora
fue
en-
terrado
en
la
misma
ciudad
en
San
Eulogio.
Dexó
por
su
albacea
á
Jorge
de
Acosta
que
fue
su
ayo
desde
su
primera
edad
,
principio
para
subir
á
grandes
dignida-
'
des,
en
particular
de
cardenal:
falleció
en
Roma
los
años
adelante.
Al
Rey
de
Aragon
avisó
el
almirante
don
Fadrique
de
lo
que
su
hijo.el
principe
don
Carlos
/
238
pretendia,
y
los
tratos
que
con
el
de
Castilla
traía:
Has
móle:4
Lérida,
do
4
la
sazon
se:tenian
las
cortes
de
Cataluña,
y
las
de
Aragon
en
Fraga:
algunos
le
per»
suadian
que
no
fuese,
que
se
recelase
de
alguna
zala-
garda;
pero
él
se
determinó
obedecer.
Su
padre
le
Fe-
cibió
con
semblante
alegre
y
rostro
ledo,
y
le
dió
paz
en
el
rostro;
mas
Juego
le
mandó
levar
preso.,,
que
fue
á
dos
de
diciembre.
Sintió
esto
mucho:el
príncipe,
tanto
nías
que
le
sucedió
muy
fuera
de
lo
que
pensaba,
Suelen
las
últimas
miserias
dar-4nimo
para
hablar:
liz
bremente:
«Dónde
(dice)
está
la
fé
real,
y
la
seguri
»
dad:
dada
en
particularidad
á
mí,
y.concedida
en'co=
»mun'á
todos
los
que
vienen
4
las:
cortes
generales?
»
qué
quiere
decir
darme
paz
por
una
parte,
y
por
otra
»ponerme
en
hierros
y
prisiones?
Las
ofensas
pasadas,
»qualesquiera
do)
ya
me
han
sido
perdo=
-»mádas:
qué
delito
he
cometido
de
nuevo
?
qué
cosa
he
»hecho
para
tratarme
así?
por
ventura
€s
justo
que
el
»padre
se
vengue
del
hijo,
y
con
nuestra
sangre
en=
»sucie
sus
manos?
Afuera
tan
gran
maldad:
afuera!
tan:
»
gran
deshonra
y
afrenta
de
muestra
casa.”
Decia
estas
cosas
con
ojos
encendidos,
grandes
gritos
descomu=
nales
para
que
le
oyesen
todos,
y
mover
4
los
circuns-
tantes;
pero
sin
dexalle
pasar
adelante
le
llevaron:
¿la
prision.
Bramaba
el
pueblo,
murmuraba
y
decia
que
eran
embustes
de
su
madrastra
:
los
señoresse
herma=
naban
entre
sí,
y
prometian
de
no
desistir
hasta
verá
su
príncipe
puesto
en
libertad.
200)
0000,
bt
CAPITULO)
LLL
MI)
e
be
j
q
;
Y
k
e
Ñ
e
112
De
la
muerte
de
don
Carlos
principe
de
Viana;:;
Las
paces
que'se'asentaron
con
lós
moros
y
duras
ron
al
pie
de
tres
años;
al
«presente
se
quebrantarob
A
A
239
¿ón
esta
ocasion:
Tenia
Ismael
Rey
de
Granada
dos
hijos
principales
sobre
lós
demas:
el
uno
se
llamaba
Albohacen,
y
el
otro
Boabdelin.
El
Albohacen
porno
sufrir
el.
ocio,
y
Con'deseo
de
dar
muestra
de
su/
es-
fuerzo
,
juntado
que
hobo
un:
exército
de
dos
mil
y
quinientos
deste
¿quince
mil
infantes,
entró
por
las
lierras
del
Andalucía:
en
todo“el
distrito;
de.
Estepahizo
grandes
talas
y
daños,
y
robó
gran
núme-
ro:
de:ganado.
Avisado
del
daño
don:
Rodrigo
Ponce;
hijó
del
conde
de
Arcos,
acudió
al
peligro
junto:
con
Luis
dé
Pernia
capitan
de
la
guarnicion
que
tenia
Osuna;
Recogieron
hasta
docientos
y
sesenta
de
d'ca=
ballo.y
seiscientos
de
á'pie:
con
tanto
fueron
á
verse
con
el
enemigo,
que
iba¡cargado
con
la
presa
,.
y
sin
cuidado
ninguno:como
quien
tal
cosa
mo
temia
y
+re=
sueltos
de
quitársela:y
aun
en
ocasion
combatille.
Las
fuerzas
de
los
nuestros
eran
pequeñas,
y
parecia:
lo=
cura
pelear
con
«tán
grande
morisma:
ofrecióse
una
bisena
ocasion
,
que
parte
de
los
moros
con
la
presa
habia
pasado
el
rio
delas
yeguas,
«y
en
el
postrer
es-
quadron
quedaba
sola
la
caballería:
advirtió
esto
don'
Rodrigo
desde
un
ribazo
cercano;
y
dado
que
los
suyos
temian
la'
pelea,
mandó:
tocar
dee
trompetas
y.
dar
seña
de
pelear:
:arremetieron:
cón
gran
vocería
los
'christianos;
losicontrarios,
divididos
en
trespar=
tes
,
«los
recibieron!
no
con:menor
constancia
:
duró
mucho
la:
pélea;
pero
enfin:
los
moros
fueron
desba=
ratados'
cod
mutrte
de
mil
y
quátrócientos
de
los
su=
yos
::de:los«nuestros
perecieror
treintacdeí
caballo;
ciento:
y
cincuerita!
de:4
pie.
Alojáronse
los
vencedo-
vés
aquella
noche
eh
uh
lugar
llamado
Fuente
de
Pie-
dráis.el
dia
biguienterá
tiempo
que
recogían
los'des-
,.
pojos.,
ven:volverJos
ganados
'á
manadas:
cuidarow
al
principio:
¿ba
fuese:algan'
engaño
,
y
por
la
polva-
reda
quese
levantaba;
ssospechaban
eran
los
enemi-
240
Al
gos
que
revolvian
sobre
ellos;
mas
luego
se
entendió
que
huidas
las
guardas
por
el
miedo,
los
ganados
por
cierto
instinto
de
la
naturaleza
se
volvian
á
las
dehe-
sas
y
pastos
acostumbrados:
tanto
fue
mas
alegre
la
victoria
y
la
presa
mas
rica.
En
las
ciudades
y
pueblos
hicieron
procesiones
en
accion
de
gracias,
y
regoci-
jos
por
el
buen
suceso.
Quebrantada
por
esta
manera
la
confederacion
y
las
paces
,
de
una
y
de
otra
parte
se
hicieron
correrías
sin
que
sucediese
cosa
notable:
Solamente
Juan
de
Guzman,
primer
duque
de
Medina
Sidonia
y
conde
de
Niebla,
trataba
y
se
apercebia
pará
cercar
4
Gibraltar,
pueblo
que
está
puesto
á
la
boca
del
estrecho:
el
desastre
pasado
de
su
padre
y
grande
desgracia,
que
murió
en
aquella
demanda,
antes
le
animaba
que
espantaba.
La
guerra
que
se
levantó
con-
tra
el
Rey
de
Aragon
en
su
mismo
estado,
era
mas
grave
:
los
catalanes
enviaron
embaxadores
4
su
Rey
para
le
suplicar
que
el
principe
de
Viana
fuese
puesto
en
libertad
:
no
quiso
otorgar
con-esta
demanda;
de
las
palabras
acudieron
á
las
armas,
saliéron
gran
nú-
mero
dellos
de
Barcelona,
apoderáronse
de
Fraga
pueblo
puesto
en
la
raya
de
Aragon.
Dió
grande
áni-
mo
á:la
muchedumbre
alterada
Gonzalo
de
Saavedra,
que
le
envió
el
Rey
de
Castilla
en-ayuda
de
los
catala-
nes
d
su
instancia
con
mil
y
quinientos
de
á
caballo.
El
general
de
todo
el
exército
catalan
era
don
Juan
de
Cabrera
conde
de
Módica,
ciudad
de
Sicilia
:-por
otra
parte
don
Luis
de
Biamonte
se
mostrabaí
la
frontera
de
Navarra
con
gente
armada
á
punto
«de-
entrar
«en
Aragon,.si
á
peticion
tan
Justa:
el.
Rey
no
quisiese
condescender;
Eorzado
pues
de
la
necesidad
dió
li
1461.
bertad
d
su
hijo-4
primero
de
marzo
del
«año
mil:y
quatrocientos
y
sesenta
y
UNO,
con
orden
que
desda
Morella,
do
estaba
detenido,
la-Reyna
su
madrastra
le
llevase
á
Villafranca:
Alli
le
entregó
ú
los
catalanes;
ot
«ue
sin
embargo
no
quisieron'Consenúir
que
la
Rey-
ma
entrase
:en
Barcelona,
porque
puesto
que
con
la
libertad
del
príncipe
dexaron-las'
armas,
los"
¿ni-
mos
no
quedaban
del
todo
sosegados;
antes
llegaron
í
tanto
que
contra
voluntad
de
su
padre
acordaron
de
jurar
al
principe»
por
heredero
de
aquel
principado:
demas
desto
)aletanzaron
que
de
voluntad
ó
por
fuer-
zá
le
nombrase
por
vicario
y,
gobernador
de
todos
sus
estados
,
cargoque
:se
acostiambraba
dar
á
los
hijos
mayores
delos
Reyes:
En
particular
sacaron
por
con-
-
dicion
que
en:el
principado
de
Cataluña
fuese.
señor
absoluto
,
sidque
dél
se
pudiese
apelar.
Su
padre.
lle-
aba
muy
mal
que
le
quedase
4
él
solamente
el
nom-
bre
de
principe,
«y
diesen
á
su
hijo
una
parte
tan
prin-
cipal
de
sus
estados;
que
«era
despojalle
en
vida,
quitalle-
las:fuerzas,
y
juntamente
afrentalle.
Pero
fuéle
forzoso.
venir:en
todo
esto
porque
los
catalanes,
como
gente-feroz
y
de
ingenios
determinados,
si
no
se
«les
concedia:y
munca
acabíáran
de
sosegarse
;
que
fue:causa
de
qre
en
asentar
estas,condiciones
y
Capi-
tular
se
gastó:mucho
tiempo.
Eneste:comediose.Lor-
nó
á
tratar
denuevo
«con
mas
Veras,
y
diligencia
del
»easamiento
entresel
principe,
don-Carlos
y
la
infanta
«doña:
Isabels
HNegarón
á
térmido:que
se
tuvo
elmego-
«cio
por
coneluido:,stanto
que
él
principe
envió
á
Gas-
illa
por
sus:embaxádores
para
que
de
su
parte,
visita-
sew
¿la
infanta
y
d:su
madre,
¿don
Juan
de
Cabrera
“y:4
Martin:
Cruilles:personas
principales,
que
fueron
hasta
Arévalo
á
hacer
aquel
oficio.
Emprendióse
¿Ja
“inisma:
sazdh
igierra:
en
Navarra
cón
esta
ocasion:
“Carlos:
Artieda:
luego
que
'vino-elíaviso
de
la
libertad
del
principeddon:Carlos
,
se
apoderó-en
su
nombre
de
“Lumbier
pueblo:de
«Navarra
:
acudió
don
Alonso
(el
que-fue
duque:de
Nillahermosa
)«por
mandado
del
"Rey:
su
padre,
y
¿coreó
aquel
e
y
y
oomenzó
)
TOMO
Y.
1
148
:
suplicibale
4
lo
menos
vengase
la
muerte
de
su
her
mano
y
sus
desventuras
cómo
era
justo
¿que
se
mem>
brase
del
amor
antiguo,
que
aunque
desgraciado,
ab
fin
era
de
marido
y
muger.
Pusiéronla
er
el
castillo:
de
Ortes
del
estado
de.
Fox
:
alli
no:
mucho:
despues:
fue
muertá
con
yerbas
que
le
dicron;:
sio
que
ningu-
“no
saliese
d
la
venganza;
la
fama
de
sul
muerte
tan
injusta
y
cruel
por
mucho
tiempo
estuvo:
secreta.
En:
-
fin
los
desastres
de:su
vida
tuvieron'aquel
desgraciado:
remate;
que
quando.
la
miseria:
persigue
á
uno,
ó:
fuerza::mas
alta,
no
para
hasta
acaballe:
:su
cuerpo:
enterraron
en
la:
ciudad:
de
Lescar.
Estaba
el
Rey
de
Aragon
en
Tudela;
y
ell
Rey
don
Enrique
por
Ses
govia
y
Aranda
pasó
á
Alfaro;
pueblo
no»muy
lexos
de
Tudela.
Alli
con
intervencion
del
“marques
de
*
Villena-los
dos
Reyes
firmaron
las
capitulaciones
del
conciertoque
en
Madridatenian
acordadas,
4
lamisma
sazon
que
los
catalanes:
á:
treinta:
del
mes
de
mayo
cercaron
á
la
Reyna
de:Arágon:dentro:de
Girona,
mas:
congoxada
porel
«riesgo
que:
corria:
su
hijo¡el
principe;
que
por-su
mismo
peligro:>El
caudillo:de
la
conrunidad
«era
'Hugo
Roger
conde
de
Pallas::el
principal
que
defendia-la
«ciudad
porsel
Rey;
huis
Dezpuch
maestre
«de»
Momtesa.
Entraronla:ciudad
los
comuneros:
acometieronsel
castillo
viejo
quese
las
maba'Gironela
,'doolá-Keyna:se
recogió.
Salieran
los
catalanes:
con
sa-itento,sino:sobreviniera'
la
caba=
lHerías
francesa
,:coh
cuya
ayuda
no:solo:cesó:
el
peli-
gro;
péro'aunecharon
desla
ciudad
á
los
levantados.
Acudió
altanto
eb
Rey
ode
Aragon'con
presteza,
eo-
mo
al
que
elcuidádoque
tenia
de
su»muger
y
hijo
le
punzaba:
'hobo
muchos'
encuentros:
y
:refriegas,
cen
que
los
levantados,
«como
gente
recogida
de
todas
partes;
nose
iguálaban
¿los
soldados
viejos.
El
Rey
despues
de
haber
reducido
á-su
obediencia
muchas
a,
ciúdades:
y.
pueblos:llegó
4
poñer-sus
Pd
«
Barcelona.
La
Reyha
«de
Cástilla.malparió!:en!
esta
sazon
en
Aranda
con
gran
riesgo
de
su
vida.
Por
la
vidriera
de
cierta
ventana
el
rayo:
del
sol
que
en-
traba,
le
comenzó
á
quemar
el
cabello,
y
le
ocasio-
nó
aquel
sobresalto
y
daño.
La:
tristeza
que.
causó
esta
desgracia
en
la:
corte
embreve
se
trocó
en
ale-
gria
á
causa
que
don
Beltran
conde
de
Ledesma
casó
eon
la
hija
menor
del
marques
do
Santillana:
las
bodas
se
celebraron:en:
Guadalaxara
¿coh
«grandes;
fiestas;
halláronse:4:ellas
presentes:
el
Rey:
y
aa
Acá=
badas
las.
fiestas;
la
Reyna:se'
fue
á
Segovia,
y:
el
-
Réy
se
partió
para
Atienza
con'intento
de
darse
«¿la
caza
por
ser'aquella
comarca:
muy:
á
propósito:
para
ella.
Alli
vino
un-caballero;
llamado
Copones:en
nom-
bre.
y
comio
:embaxador
«de;:Barcélona::
:ofrecíanle
aquel
odtádo
let
Cataluña,:siles-enviase
gente
de
so-
corro
y
los
recibiese
debaxo-dé
su
amparo.
Era
este
negocio
muy
grave:
habido'su
acuerdo
y
aceptada
la
-
oferta;
les:
envió
el
Rey
de'socorro
dos:
mil
y'qui-
nientos
caballos,
que
por
caminos
extraordinarios
llegaron
á
Cataluña:
con
este'socorio
aquella
muúche-
dumbre
levantada
se
animó:
confiada
que
por
aquel
camino
se.
podria
defender»y;
susténtar.,
En
cumpli-
miento
de
o
asentado
levantaron
los
pendones
por
el:
Rey
don
Eúrique:
-apellidíronle
conde:
de:Barce-
lóna,
y
balieron:'con
su:cuño
y
ármasJa
moneda
de
aquel
estado;
porsesla
manera
se:
despeñaban,
loca
y
temerariamente-en
su
perdicion:sA
legróse
con.
esta
nueva'
el
Rey-de:
Castilla.dón
Enrique,
peró:muebo
mas
«con
saber,
qué
don:
Jrian'de-
Guzman
«duque
de
Medina
Sidonia-quitó
á
Gibraltar,
d:los
moros
y.
y.
el
miaestre-
de-Cálatrava
4
“Archidona::
Mandóse
poner
entre:
lós-ótrós
titulos
reales:
al
¡principio
derlas-pro-
-
Yisiones
el
de:
Gibraltar
úí/exemplo-
de.
Abonreliquez
250
el
qual
era
de
linage
de
los
Merines,
y
como
arriba
queda
dicho
se
llamó
Rey
de
Gibraltar.
CAPITULO
V.
De
una:
habla
que
tuvieron
los
Reyes,
el
de
Castilla
0
y
el
de
Francia.
]
Entraron
otras
bandas
de
soldados
de
Castilla
por
tierras
del
reyno
de
Valencia
y
Aragon:
el
miedo
y:
el
espanto
fue
grande
,.
si
bien
aquel
Re
y
acudió
luego:
al
peligro.
Pudiéranle
quitar
el
reyno:
por
estar
gas-
tado
y
sin
sustaneia
él
y
sus
vasallos,
si
quan
grandes
eran
da
fuerzas
de
Castilla,
tan
grande
brio.
y
ánimo
tuviera
el
Rey
don
Enrique:
por
esto
el
de
Aragon
ponia:
gran
cuidado
en
reconciliarse
con
él.
Para
este
efecto
vino
por
embaxador
del
Rey
de
Francia
Juaw
de
Rohan
senor
de
Montalvan
y
almirante
de
Fran=
eia
:
llegó
4
Almazan
,
donde
aleron
Enrique
se
hallaba
,
por
principio
del
año
mil
y
quatrocientos
y
"sesenta
y
tres:
fue
muy
bien
recebido
y
festejado
con
convites
muy
espléndidos,
con
bayles
y
con
saraos.
Danzaban
entre
sí
los
eorlesanos
,
y
sacaban
á
danzar
á
las
damas
de
palacio
;-en
particular
la
Reyna,
pre-
sente
el
Rey
y
por
su
mandado,
salió
4
baylar
con:
el
embaxador
frances
:
él
acabado
el
bayle,
juró
de
no
danzar
mas
en
su
vida
con
muger
alguna
en
memoria
aquella
honra
tan
señalada
como
en
Castilla
se
le
llo
cordóse
por
medio
desta
embaxada
que
los
Reyes
de
Castilla
y
de
Francia
se
viesen
y
hablasen
para
tiatar
en
presencia
de
todas
las
diferencias
que
tenian
y
y.
componer
sus
haciendas.
Como
se
concertó,
asi
se
hizo,
que
aquellos
príncipes
tuvieron
su
habla
por
el
fin
del
mes
de
abril
cerca
dela
villa
de
Fuente=
Rabía.
Vinieron
con
el
Frances
los
dos
Gastones
padre
:
251
y
hijo
,
condes
que
eran
de
Fox,
el
duque
de
Borbon,
-
€l
arzobispo
de
Turon
y
el
almirante
de
Francia.
Al
de
Castilla:
acompañaban.
el
arzobispo
de
Toledo
,
y
los
obispos
de
Burgos,
Leon
,
Segovia
y
Calahorra,
el
marques
de
Villena,,
el
maestre
de
Alcántara
y
el
*
gran
prior
de
San-Juan,.todos
y
cada
qual
arreados
muy
ricamente,
y
con
libreas
y
mucha
representacion
de
magestad.
Entre
todos
se
señalaba
el
conde
de
Le-
desma,
gran
competidor
del
de
Villena:
salió
arreado
de
vestidos
muy
ricos,
recamados
de
oro
y
sembrados
de
perlas.
El
vestido
y
trage
de
los
franceses
era
muy
ordinario
,
especial
el
del
Rey,
que
erá
causa
á'
los
castellanos
de
burlarse
de
ellos
,
yde
motejallos
con
palabras
agudas
y
motes.
Pasaron
los
nuestros
en
mu-
chas
barcas
el
rio
Vedaso
ú
Vidasoa.
Puédese
sospe-
char
se
hizo
esto
por
reconocer
ventaja
á
la
magestad
de
Francia
:
nuestros
historiadores
dicen
otra
causa,
que
todo
aquel
rio
pertenece
al
señorío.
de
España;
y
consta:
por
escrituras
públicas,
acordadas
en:
dife-
rentes
tiempos
entre
los
Reyes
de
Castilla,y
Francia,
y
de
lo
procesado
en
esta
razon,
en
que
se
declara
que
pasando
el
Rey
don
Enrique
el
rio
Vidasea
en
un
barco,
llegó
hasta
donde,
llegaba
el
agua,
y
alli
puso
el
pie,
y
al
tiempo
que
quiso
hablar
con-el
Rey
Luis,
tenia
un
haston
en
la
mano:
desembarcado
en
la
orilla
y
arenal
donde
el
agua
podia
llegár
enla
mayor
cre-
ciente
,
dixo
que
alli
estaba
en
lo
suyo.
y
que
aquella
era.
la
raya
dentre
Castilla
y
Francia,
y
poniendo
el
pie
mas
adelante,
dixo
Ho
estoy
en
España
y
Erancia;.
y
el
Rey
Luis
respondió
en
su.lengua:
11
est
yrai,
decis
la
verdad.
En
estas
vistas
y
habla
se
leyó
de
nnevo
la
sentencia
que
poco
antes
pronunció
en
Bayona
el
Rey
de
Francia
elegido:
por
juez
árbitro
entre
Castilla
y
Aragon,
en
que
se
contenian
estas
principales
cabezas
:
que
las
gentes
de
Castilla
saliesen
2553
|
de
Cataluña
y
Y
se
quitasen
las
guarniciones
que
tenian
en
Navarra
:
la
ciudad
de
Estella
con
toda'su
merin-
dad:
quedase
en
Navarra
por
el
Rey
don
Enriqúe:
la
Reyna
de
Aragon
y
su
hija
éstuviesen
en
Raga
en
po-
der
del
arzobispo
de
Toledo
para
seguridad
que
se
guardarialo
concertado.
Esta
sentencia
ofendiá
mucho
á:la
una
nacion
y
¿la
otra;
4
los
de
Castilla
'y
de
Ara-
gon,
sobre
todo
4
los
de
Navarra;
quexábanse
que
aquel
asiento
“y
sentencia
era'en
gran
perjuicio
suyo:
ningun
otro
provecho
se
sacó:
de
juntarse
estos
prín-
cipes.
Pero
de
todo
esto,
y“aun
de
toda
esta
manera
de
juntas
y
hablas
entre
los
príncipes
será
á
propósito
referir
aqui
lo
que
siente
Philipe
de
Comines
historia-
dor
muy
señalado
de
las
cosas
de
Francia
que
pasaron
en
¡esta
era;
y
que
se
puede
comparar
con
qualquiéra
delos
antiguos.
Sus
palabras
traducidas
de
frances
en
castellano
dicen
asi:
«Néciamente
lo
hacen
los
prín-
»oipes
do
igual
poder
quando
por
sí
mismos
'se
jun-
tan
á
habla,
en
especial
pasados
los
años
dela
ño:
»eedad
,
quando
en
lugar
de
los
juegos
y
burlas
(á
que
»
aquella
edades
aficionada)
entra
la
envidia
y
emula-
»cion:
ni
carecen
de
peligro
juntas
semejantes;
y
si
»esto
no
,
HMBUNO
otro
provecho
resulta
dellas
sino
»encenderse
mas
la
ira
yel
odio,
de
manera
que
tengo
»
por
mas
acertado
concertar
las
diferencias
entre
los
»
Reyes
,
y
qualquier
otro
negoció
que
haya
,
porsus
»embaxadoresque
sean
personas
prudentes:
Muchásco2
»sasme
ha
enseñado
la
experiencia
¿delas
quales
tengo
»
por
conveniente
poner
aqui
algunosexemplos:
Niigu-
»
nas
provincias
entre
christianos
estan
entre
sítrabadas
»con
mayor
confederacion-
que
Castilla
con
Francia,
»por
estar
asentada
con
grandes
sacramentos
amistad
»de
Reyes
con
Reyes
;
y
de-náción:con
nacion:
Fiá-
»dos
de
esta
amistad
el
Rey
Luis
Onceno
de'
Francia
»poco
despues
que
se
coronó
por
Rey,
y
don
Enrique
253
»
Rey:
de
Castilla
se
juntaron
á
la
raya:
de
los
dos
rey-
»nos.
Dón
Enrique
Hegó
4
Fuente-Rabía
rodeado
dé
»grande:acompañamiento,
segulanle
el
gran
maestie
»de
Santiago
y
el
arzobispo:
de
Toledo
y
el
conde
de
»
Ledesma
,
que
entre'todos
se
señalaba
por
ser
su
»gran
privado.
El
Rey,
de.
Francia
paró
en
San
Juan
»de
Angelin,
acompañado
como
es
de
costumbre
de
»muchos
grandes.
Gran'
número
de
la
una
nacion
y
»de
la
otra
alojaba
'en
Bayona,
los
quales
luego
que:
»
llegaron,
se
barajaron
malamente.
Hallóse
presente
»la
Reyna
de
Aragon,
que
tenia
diferencias
con
el
»Rey
don
Enrique
sobre
Estella:
y
otros:
pueblos
de
»Navarra
que
dexáran
en
manos
del
Rey.
Una
ó
dos
»veces
se:
hablaron,
y
vieron
á-laribera
del
rio
qué
»divide
á
Francia
de
España;
pero.
brevísimamente
»quanto
pareció
al
maestre
de
Santiago
y
al
arzobispo
»de.
Toledo
que
lo
gobernaban
todo,
«y.
por.
esto
fueron
»por
el,
Rey
de
Francia
festejados
grandemente
en
»San
Juan
de
Angelin
quando
alli
le
yisitaron..El
con-
»de:
de
Ledesma
pasó
elrio
en
una
barca
que
llevaba
»la
vela:
de
brocado,
el
arreo:de
Su
persona
era
con»
»forme:
esto
,;
en
particular
llevaba'unos
hermosos
»borcéguies
sembrados.
de
pedrería;
Don+Enrique
era
ȣeo
de
rostro:
la
forma
del
vestido
sin
primor,
y
que
»descoitentaba
á
los
franceses.
Nuestro:
Rey
se
señas
»laba
por
el
hábito
muy
«ordinarios
el
vestido
corto;
»sombrero
comun
,
con
uua
imágen
de
plomo
en
él
»cosida.,
ocasion
demofa
y
remoquetes-los
españos
»les
echaban
aquel
trage
á
poquedad
y
avaricia.
Desta
»
manera
se
acabó
lajunta,
sin
que
della
resultase
otro
»provechio:
mas
de
conjuraciones
y
monipodios
que
»entre
los
unos
y.
otros
grandes
se
forjaron
,
por
las
»quales
yo
mismo
ví
al
Rey
don
Enrique
envuelto
en
»grandes
trabajos
”y
afanes
que
se
continuaron
hasta
»su
muerte,
desamparado
de
sus
vasallos,
y
puesto
254
*
»en
un
estado
miserable.”
Hasta
aqui
són
palabras
de
Philipe
de
Comines;
lo
demás
que
dice
se
déxa
por
abreviar.
Este
año,
á
los
doce
de
noviembre,
pasó
desta
vida
ú
la
eterna
el
Santo
fray
Diego
en
el
su
mo-
-
nasterio
de
Franciscos
de
Alcalá
de
Henares
que
fundó
don
Alonso
Carrillo
arzobispo
de
Toledo
(1).
Fue
na-
tural
de
San
Nicolás
diócesi
de
Sevilla.
Su
vida
tal,
y
los
milagros
que
Dios
por
él
hizo
tantos,
que
el
Papa
Sixto
Quibitaido
canonizó
á
los
dos
de
julio
año
del
Señor
de
mil
y
quinientos
y
ochenta
y
ocho.
[CAP
DT
VO:
SY
alo
vob
vos
Los
catalanes
llamaron
en
su
ayuda
á
don
Pedro
“condestable
de
Portugal.
Halláronse
presentes
á
Ja
junta
destos
principes
dos
embaxadores
de
Barcelona;
Hamados
el
uno
Car-
dona
y
el
otro
Copones:
quexáronse
al
de
Castilla
que
se
hacía
agravio
á
su
nacion'en
desamparallos
contra
loque
tenian
capitulado.
Estas
quexas
no
fueron
de
efecto
alguno;
las
orejas
destos
príncipes
estaban
cer-
radas
á
sus
ruegos'
por
respetos
que
mas
«“ellos
lés
importaban.
En
Tolosa
pueblo
de
Guipúzcoael
comun
del
pueblo
mató
á
seis
de
mayo
4
un
judío
Hamado
Gaon:
fue
la
ocasion
que
por
estar'el
Rey
cerca;
eñ-
tretanto
que
se
entretenia
en
Fuente-Rabía
y
comenzó
el
judío
á
cobrar
cierta
imposicion
que
se
lamába
el
Pedido
,
sobre
que
antiguamente
hobo
grandes
alterá-
ciones
entre
los
de
aquella
mación,
y
al
presente
le-
vaban
mal
que
se
les
quebrantasen
'sus
privilegios
y
libertades.
No
se
castigó
este
delito,
y
esta
muerte,
A
ie
(1)
Garib.
lib.
17.
c.
7.
dice
que
finó
el
año
de
1461.
-
A
:
255
antes
poco
despues
en
Segovia
;
do
se
fue
el
Rey
don
Enrique,
hobo
entre
dos
frayles
y
se
encendió
una
grave
reyerta.
El.uno
afirmaba
en
sus
sermones
que
muchos
christianos
se
volvian
judíos,
en
que
preten-
dia
tachar
el
libre
trato
que
con
los
de
aquella
nacion
y
los
moros
se
tenix;
y
era
asi
que
muchos
de
aquellas
naciones
enemigos
de
Christo
libremente
andaban
en
la
casa
real
y
por
toda
la
provincia:
el
otro
frayle
lo
negaba
todo
mas
en
gracia
de
los
principes,
como-yo
<reo,
que
por
serasi
verdad.
Nunca
sin
duda
en
Es-
paña
se
vió
mayor
estrago
de
costumbres
,
mi
corrie-
ron
tiempos
mas
miserables;
en
particular
el
pueblo
en
Sevilla
andaba
muy
alborotado
en
gran
manera,
á
causa
que
don
Alonso
de
Fonseca
el
mas
viejo
pedia
que
le
fuese
restituida
aquella
iglesia,
que
diera
los
años
pasados
en
confianza
4
su
pariente
llamado
tam-
bien
don
Alonso
Fonseca:
alegaba
que
asi
estaba
es-
tablecido
por
los
derechos
y
recebido
por
la
costum-
bre,
y
q
asi
lo
mandaba
el
Padre
Santo.
El
pueblo,
y
la
nobleza,
divididos
en
parcialidades,
unos
favo-
recian
al
pretensor,
otros
al
contrario;
de
que
resul-
taban.
alteraciones
y
corria
riesgo
no
viniesen
4
las
manos.
Acudió
á
grandes
jornadas
el
Rey
don
Enri-
que,
y
con
su
venida
entregó
la
iglesia
á
don
Alonso
de
Fonseca
el
mas
viejo
,
y
pagaron
con
las
cabezas
y
con
la
vida
seis
personas
que
fueron
los
principales
movedores
de
aquel
motin
y.
alboroto.
El
Rey
de
Por-
tugal
á
Ja
sazon
con
una
gruesa
armada
volvió
4
Afri-
ca:
iban
en
su
compañía
don
Fernando
su
hermano,
y
don
Pedro
su
primo
que
era
condestable
de
Portu-
gal,
Los
catalanes
desamparados
de
la
ayuda
de
Cas-
tilla,
y
visto
que
los
franceses
é
italianos
los
tenian
prevenidos
por
el
Rey
de
Aragon,
acordaron
(lo
que
“solo
les
faltaba
y
quedaba)
llamar
socorros
de
mas
lexos:
con
este
acuerdo
enviaron
4
convidar
á
don
,
1464.
256
E
Pedro-¿ondestable
de
Portugal
para:que
desde
Ceuta
viniese
4.
tomar
posesion
de
aquel
principado,
qué:
decian
le:
pertenecia
:por:su
madre,
que:era
la
hija
mayor:
del
conde
de
Urgel:
en-mal
pleyto:
ninguna
cosa:
se
dexa
de
intentar.
Parecíale:al'
condestable
buena
ocasion
esta:
hízose
4
la
veza,
legó
4
la
playa
de
Barcelona,
y
surgió
er
ella
ú
veinte
y
uno
de
enero
principiocdel
año:mil
y
quatrocientos
y
sesenta
y
qua-
tro
Alli
sin
dilacion
fue
amado
conde
de
Barcelona
y
Rey
de:
Aragon:
acometimiento'
que
por
falta
de
fuerzas
salió
en
vano,
y
la
honra
le:
acarreó
la
muerte
demas;
de
otros
daños
que
resultaron
:
lo:
primero
con
la
partida
de
don
Pedro
las
fuerzas
de
Portugal
se
er
flaquecieron
en
Africa;
por
donde
de
Tanger
que
pre-
tendían
tomar.
,
fuéron
con
daño
rechazados
los
fieles
por
los.moros
,
y
algunas
entradas
que
se
hicieron.en
-
los
cánipos
comarcanos,
no
fueron
descónsideración
ni
de
algun
efecto
notable
;
solo
junto:al
monte
Bena-
sa
én-
wi
encuentro
que
tuvieron<con
los
enemigos,
el
mismo
Rey
de
Portugal
estuvo
¿4
gran
riesgo:
de
perderse;con
toda
$u
gente.
Duarte
de
Meneses
como
quier
que
por
defender:4su
Rey
se
metiese:con
gran-
de:
¿nimo
entre
los
enemigos
,
fué
muerto
en la
pelea
y
otrósieon
él.
El
coridede
Villarreal
defendió
aquel
dia-laretaguardia,,
por
lo-qual
mereció
inucha
loa
por
testimonio
del
mismo
Rey-que
despues
de'la
pelea
le
dixo
+'«Hoy
en
vos*solo
ha:
quedado
la
fé.”
El
Rey
don'
Enrique
desde
Sevilla:
fue
4
Gibraltar
alli
4
sh
instancia
y
por
sus
ruegos
aportó
el
Rey
de
Portugal
á
la
vuelta
de
Africa
y
de:
Ceuta,
Estuvierón
en
aquel
pueblo
por
espacio
de
ocho
dias:
despues
dellos
el
de
Portugalse
volvió
dsureyno.
ElRey.don
Enrique
por
la
parte
de
Ecija:rompió
por
él
reyno
de
Grana-
da,
sin
desistir
de
la
empresa
hasta
tanto!
que
le
pa-
garon
el
tributo
que
tenian
antes
concertado
,
y
le
|
E
257
hicieron
otros
presentes
de
grande
estima:
con
ésto
por
Jaen,
do
residia
Miguel
Lranzu
su
condestable
por
*
frontero
,
pasó
el
Rey
de
priesa
4Madrid.
Queria
re-
Cebir
y
festejar
otra
vez
al
de
Portugal
que
por
voto
que
tenia
hecho
,
se
encaminaba
para
visitar
4
Gua-
dalupe,
casa
de
mucha
devocion:
viéronse
los
dos
Reyes
y
hablíronse
en
la
puente
del
Arzobispo
raya
del
reyno
de
Toledo:
hallóse
presente
la
Reyna
de
Castilla
que
en
compañía
de
su
marido
iba
para
verse
con
su
hermano
el
Rey
de
Portugal.
En
esta
junta
se
_concertaron
dos
casamientos,
uno
del
Rey
de
Portu-
gal
con
doña
Isabel
hermana
del
Rey
don
Enrique,
.
y
otro
de
doña
Juana
su
hija
con
el
principe
y
here-
dero
de
Portugal:
dilatáronse
para
otro
tiempo
las
bodas:
y
al
fin
la
tardanza
hizo
que
no
surtiesen
efec-
to.
Estaba
del
cielo
determinado
que
los
aragoneses,
reyno
mas
á
propósito
que
el
de
Portugal,
viniesen
á-
la
corona
de
Castilla,
bien
que
no
sin
grandes
y
largas
alteraciones
de
España:
males
que
parece
pro-
nosticó
un
torbellino
de
vientos
que
en
Sevilla
se
le-
vantó
,
el
mayor
que
la
gente
se
acordaba,
tanto
que
llevó
por
el
ayreun
par
de
bueyes
con
su
arado,
y
de
la
torre
de
San
Agustin
derribó
y
arrojó
muy
lexos
una
campana;
arrancó
otrosí
de
quaxo
muchos
ár-
boles
muy
viejos,
y
los
edificios
en
muchas
partes
Quedaron
maltratados.
Viéronse
en
el
cielo
como
huestes
de
hombres
armados
que
peleaban
entre
sí,
—Quier
fuese
verdadera
representacion,
quier
engaño
Somo
se
puede
pensar,
pues
refieren
que.solamente
las
vieron
los
niños
de
poca
edad:
finalmente
tres
águilas
con
los
picos
y
uñas
en
el
ayre
combatieron
Por
largo
espacio;
el
fin
de
aquella
sangrienta:
pelea
e
que
cayeron
todas
en
tierra
muertas.
Los
hombres;
Movidos
destos
prodigios
y
señales
hacian
rogalivas,'
Plegarias
y
yotos
para
aplacar,
si
pudiesen,
la
ira
del
TOMO
y,
17
j
'
|
1
26%.
:
gente
y
compañías
de
catalanes
se
juntaron
en
la
vía
lla
de
Manresa
hasta
en
número
de
dos
mil
infantes
y
sobre
seiscientos
de
á
caballo.
Estaba
el
conde
de
Prades
por
parte
del
Rey
de
Aragon
puesto
sobre
Cervera
:
el
cerco
se
apretaba,
y
los
cercados
forza-
dos
de
la
hambre
y
falta
de
otras
cosas
trataban
de
rendirse;
para
prevenir
este
daño
y
por
la
defensa
de-
terminó
don
Pedro
de
ir
en
persona
á
socorrellos.
La
gente
del
Rey
de
Aragon,
lo
principal
de
su
exército
y
la
fuerza,
se
tenia
á
la
raya
de
Navarra
d
propósito
de
sosegar
las
alteraciones
de
aquella
nacion:
mandó
el
Rey
á
su
hijo
el
principe
don
Fernando
que
con
parte
del
exército
marchase
4
toda
priesa
para
juntar-
se
con
el
conde
de
Prades.
Era
don
Fernando
de
muy
tierna
edad
,
tenia
solos
trece
años:
la
necesidad
for-
zó
á
que
en
aquella
guerra
comenzase
su
padre
d
ya-
Jerse
del,
y
él
á
exercitarse
en
las
armas;
por
esto
no
tuyo
tiempo
para
aprender
las
primeras
letras
bag.
tantemente:
sus
mismas
firmas
muestran
ser
esto
vera
dad.
Tlegaron
los
del
condestable
de
Portugal
á
un'
lugar
llamado
los
Prados
del
Rey
con
determinacion
de
dar
la
batalla
:
asi
lo
avisaban
las
espías.
El
princi2
pe
don
Fernando
que
cerca
se
hallaba,
apercebidas
todas
las
Cosas
y
aparejadas,
fue
en
busca
del
enemiz
go.
Hizo
alto
en
un
ribazo,
de
do
se
veían
los
reales
deloscatalanes.
El
Portugues
hizo
al
tanto,
que
se
me-
joró
de
Ingar
y
trincheó
los
reales
eñ
'ún
collado
cer
cano.
Parecia
queria
escusar
la
batalla
;
bien
que
or-
denó
sus
haces
en
forma
de
pelear.
En
la
avanguar-
dia
iba
Pedro
de
Deza
con
espaldas
delos
borgoñones
y:
que
cerraban
aquel
esquadron:
en
el
segundo
esqua=
dron
iban
por
capitanes
de
los
soldados
navarros
y
castellanos
Beltran
y
Juan
Armendariós;
el
cuidado
de
la
retaguardia
Mevaba
el
mismo
don
Pedro
de
Porá
tugal.
Las
gentes
de
don
Fernando
eran
menos
en
nú
265
mero,
que
no
pasaban
de
setecientos
caballos:
y
mil
infantes
::
ordenáronlas
desta
manera
:
la
avanguardia
se
encomendó
al
conde
de
Prades:
Hugon
de
Roca-
berti
Castellan
de
Amposta
y
Matheo
Moncada
forti-
ficaban
los
costados;
don
Enrique
hijo
del
infante
de
Aragon
don
Enrique
quedó
de
respete
para
socorrer
donde
fuese
necesario:
en
el
postrer
esquadron
iba
el
príncipe
don
Fernando
acompañado
de
muchos.no-
bles;
Bernardo
Gascon
natural
de
Navarra
con
la
infantería
de
su
cargo
llevó
orden
de
tomar
la
parte
de
la
montaña
para
que
no
les
pudiesen
acomeler
por
aquel
lado.
Antes
que
se
diese
la
señal
de
pelear,
el
principe
don
Fernando
armó
caballeros
algunas
per-
sonas
nobles.
Comenzaron
á
pelear
los
adalides,
que
iban
delante,
con
grande
vocería
que
leyantaron:
car-
garon
los
demas,
y
en
breve
espacio
el
primero
y
S€-
gundo
esquadron
de
los
portugueses
fueron
forzados
á
retirarse,
y
en
fin
todos
se
desbarataron
por
el
es-
fuerzo
de
los
aragoneses.
Con
tanto
atemorizados
los
demas
que
pusieron
en
la
retaguardia,
en
que
se
ha=
lMaba
el
mismo
don
Pedro
de
Portugal
y
la
fuerza
del
exército
,
poca
resistencia
pudieron
hacer.
Volvieron
las
espaldas
y
huyeron
desapoderadamente
la
gente
de
á
pie
por
los
montes
cercanos
,
los
de
á
caballo
por
los
llanos.
Don
Pedro
de
Portugal
se
valió
de
maña
pa
escapar:
quitóse
la
sobreveste,
y
mezclado
con
os
vencedores
,
el
dia
siguiente
sin
ser
conocido
se
puso
en
salvo.
Los
borgoñones
á
los
quales
se
dió:
la
frió
carga
,
casi
todos
quedaron
en
el
campo:
pe-
eaban
entre-los
primeros,
y
conforme
á
su
costum=
bre
tienen
por
cosa
muy
fea
volver
el
pie
atrás.
De
los
demas
muchos
fueron
presos,
y
entre
ellos
el
conde
de
Pallas
,
principal
atizador
de
toda
esta
guerra.
Dió-
se
esta
batalla
postrero
dia
de
febrero
del
año
mil
y
quatrocientos
y
sesenta
y
cinco.
La
victoria
fue
tanto
1465,
266
IA,
mas
alegre
que
de
los-aragoneses
pocos
quedaron
lie”.
ridos,
ninguno
muerto.
Don
Pedro
de
Portugal
se:
volvió
4
Manresa;
Beltran
Armendario
sin
embargo:
fortificó
con
gente
el
lugar
de
Cervera,
en
que
me-
tió
parte
del
exército,
bien
que
desbaratado
,
no
cor:
menor
¿nimo
que
si
ganára
la
victoria.
De
alli.
pa-
só
la
fuerza
de
la
guerra
á
Ja
comarca
de
Ampurias,.
en
que
llevaban
siempre
lo
mejor
los
aragoneses,
y
los
portugueses
lo
peor.
Parecia
que
todas
las
cosas.
eran
fáciles
4
los
vencedores,
tanto
mas
que
los
al-
borotos
de
Navarra
estaban
casi
acabados,
y
los
hia-
monteses
reducidos
4
la
obediencia
del
Rey
con:el
perdon
que
otorgó
á
don
Luis
y
4
don
Carlos
hijos
de.
don
Luis
ya
difunto
conde
de
Lerin
y
condestable
de:
Navarra,
y
juntamente
les
fueron
restituidos
sus
bie-
nes
,
cargos
y
dignidades
que
solian
tener:
lo
mismo.
-
se
hizo
con
don
Juan
de
Biamonte
hermano
del
di-
cho
condestable,
prior
que
era
de:
San-Juan
en
Na-
varra.
Declararon
otrosí
por
herederos
de
aquel
rey-
mo
á
Gaston
conde
de
Fox
y
dona
Leonor
su
mu-
ger,
que
ya
se
intitulaban
principes
de
Viana.
Ismael:
Rey
de
Granada
gozaba
de
tiempo
atrás
de
una
paz
muy
sosegada
,
quando
le
sobrevino
la-muerte
á
siete
de
abril,
que
fue
domingo
,
año:
de
los
árabes
ocho-
cientos
y
sesenta
M
nueve
á
diez:
dias
del
mes
de
xa-
van.
Sucedióle
Albohacen
su
hijo
,
varon
de
grande-
ánimo
y
de
grande
esfuerzo
en
las
armas.
Tuvo
este
Rey
dos
mugeres,
la
una
mora
de
nacion,
cuyo
hi-
jo
fue
Boabdil
que
adelante
se
llamó
el
Rey
Chiqui.
to,
la
otra
era
christiana
renegada,
por
nombre
Zo-
royra:
della
tuyo
dos
bijos
llamados
el
uno
Cado
y
el
otro
Nacre,
los
quales
en
tiempo
del
Rey
don
Fernando
el
Cathólico
,
quando
se
ganó
Granadá,
se
volvieron
christianos:
el
mayor
se
llamó
don
Fer-
nando,
y
el
menor
don
Juan;
su
madre
al
tanto
mo»
267.
vida
del
exemplo
de
sus
hijos,
se
reduxo
4
nuestra
fé,
y
se
llamó
doña
Isabel.
En
tiempo
deste
Rey
AL
hohacen
hobo
por,
algun
tiempo
paz
con
los
moros:
por
frontero
á
la
parte
de
Jaen
estaba
Iranzu
el
condes-
table,
por
la
parte
de
Ecija
don
Martin
de
Córdo-
va.
Por
el
mismo
tiempo
don
Fernando
Rey
de
Ná-
dos
sus
enemigos
asi
los
poles,
vencidos
y
desbarata
mig
-
de
dentro
como
los
de
fuera,
afirmaba
su
imperio
en
Ttalia.
Despues
que
en
una
batalla
muy
señalada
que
se
dió
cerca
de
Sarno
en
Tierra
de
Labor,
quedó
vencido
,
se
rebizo
de
fuerzas,
Y
ayudado
de
nuevos
socorros
del
Papa
y
duque
de
Milán
y
de
Scanderber-
chio
(como
arrriba
queda
dicho
)
el
año
siguente
despues
que
perdió
aquella
jornada,
humilló
al
ene-
migo
que
soberbio,
quedaba,
en
una
batalla
que
le
ganó
cerca
de
Troya
ciudad
de
la
Pulla,
No
paró
hasta
tanto
que
forzó
á
Juan
duque
de
Lorena
ú
re-
tirarse
¿
la
isla
de
Ischia;
de
donde
sosegadas
las
al-
teraciones
de
los
barones
y
apaciguada
la
provincia,
perdída
toda
esperanza,
fue
forzado
con
poca
honra
á
dar
vuelta
4
Francia:
era
este
principe
igual
en
es-
fuerzo
á
sus
antepasados,
y
dexó
gran
fama
de
su
mucha
bondad
;
la
fortuna
y
el
cielo
no
le
fueron
mas
que
á
ellos
favorables.
Desta
manera
el
Rey
don
Fer-
nando,
puesto
fin
á
la
guerra
de
los
barones
de
Ná-
poles,
que
fue
muy
dudosa
y
muy
larga,
entró
en
Nápoles
como
en
triumpho
de
sus
enemigos
á
cator-
ce
del
mes
de
setiembre:
grande
magnificencia
y:
aparato,
concurso
del
pueblo
y
de
los
nobles
extraor-.
dinario,
que
le
honraron
á
porfia
con
todas
sus
fuer-
zas,
regocijos
y
alegrias
que
se
hicieron
muy
grandes,
La
Reyna
doña
Isabel
su
muger
como
quier
que
atri-
huía
la
victoria
á
Dios
y
á
los
Santos
visitaba
las
¡gle-
sias,
con
sus
hijos
pequeños
que
llevaba
delante
de
sí,
arrodillíbase
delante
los
altares,
cumplía
sus
volos,:
265
hacía
sus
plegarias:
hembra
que
era
muy
señalada
en”
religion
y
bondad,
y
que
merecia
gozar
de
mas
lar=
ga
vida
para
que
el
fruto
de
la
victoria
fuera
mas
col-
mado.
Todo
dea
la
muerte:
falleció
casi
al
mis--
mo
tiempo
que
el
reyno
quedaba
apaciguado.
El
Rey
don
Fernando
su
marido,
fundada
la
paz
y
ordena-
das
las
demas
cosas
á
su
voluntad,
tuyo
el
reyno
mas
'
de
treinta
años.
Emprendió
en
lo
de
adelante
y
aca-'
bó
muchas
guerras
felizmente
en
ayuda
de
sus
ami-
gos
y
confederados.
Fuera
desto'4
los
turcos
,
que
se-
apoderaron
pasados
algunos
años
de
Otranto
y
de
bue-
_na
parte
de
aquella
comarca,
desbarató
y
echó
de
Jtalia
por
su
mandado
don
Alonso
su
hijo
duque
de
Calabria
:
en
conclusion
si
este
Rey
en
el
tiempo
de
la
paz
continuára
las
virtudes
con
que
alcanzó
y
se
mantuyo
en
el
reyno
,
como
fue
tenido
por
muy
di--
choso,
asi
se
pudiera
contar
entre
los
buenos
prin-
Cipes
y
en
virtud
señalados;
mas
hiay
pocos
que
en
la
prosperidad
y
abundanciano
se
dexen
vencer
de
sus
pasiones
,
y
sepan
con
la
razon
enfrenar
la
libertad...
CAPITULO
1X:
Que
el
infante
don
Alonso
fue
alzado
por
Rey
de
Castilla.
>
No
sosegaron
las
alteraciones
de
Castilla
por
que-
dar
el
infante
don
Alonso
en
poder
de
los
grandes,
antes
fue
para
mayor
daño
lo
que
se
pensó
sería
para
remediar
los
males:
como
fueron
los
intentos.y
con-
Ar
errados
,
asi
tuvieron
los
rematés
no
buenos.
E
la
habla
que
tuyo
con
don
Juan
Pacheco,
se
partió
para
el
reyno
de
Toledo;
los
grandes
se
fuerón:
%*
Plasencia.
El
maestre
de
Calatrava
don
Pedro
Giron,
*
Rey
de
Cabezon,
cerca
de
donde
fue
la
junta
y:
A
que
en
Castilla
la
yieja
era
señor
de
Ureña,
separ-
11ó
para
el
Andalucía
,
do
tenia
tambien
la
villa
de
“Osuna
,
con
intento
de
mover
Jos
andaluces
y
persua-
«dilles
que
tomasen
las
armas
contra
su
Rey.
Era
el
maestre
hombre
yario
,
y
no
de
mucha
constancia,
ni
muy
firme
en
la
amistad
,
y
que
tenia
mas
cuenta
con
llevar
adelante
sus
pretensiones
y
salir
con
lo
que
deseaba
,
que
con
lo
que
era
honesto
y
santo.
Quita-
ron
el
priorado
de
San
Juan
á
don
Juan
de
Valen-
zuela,
y
al
obispo
de
Jaen
despojaron
de
sus
bie-
nes
y
rentas
no
por
otra
causa
sino
porque
eran
lea=
les
al
Rey:
delito
que
se
tiene
por
muy
grave
entre
los
que
estan
alborotados
y
amotinados.
Por
toda
Aula
proyincia
trató
de
leyantar
la
gente,
en
es-
pecial
de
meter
en
la
misma
culpa
á
los
señores
y
nobles
:
prometia
á:cada
qual
conforme
á
lo
que
era
y
á
su
calidad,
cosas
muy
grandes,
con
que
muchos
se
alentaron
y
resolvieron
de
juntarse
con
los
albo-
rotados
,
en
particular
las
comunidades
y
regimientos
de
Sevilla
y
de
Córdova,
y
el
duque
de
Medina
Si-
dónia
y
conde
de
Arcos
y
don
CURAS
de
Aguilar.
El
Rey
don
Enrique
vista
la
tempestad
que
se
apa-
269
_rejaba
y
armaba,
en
Madrid
hizo
una
junta
para
tra-
tar
del
remedio.
Preguntó
á
los
congregados
lo
que
les
parecia
se
debia
hacer,
si
acudir
á
las.
armas
,
6
pues
las
cosas
mo
se
encaminaban
como
se
pensó,
si
sería
bien
tornar
á
mover
tratos
de
paz.
Callaron
los
demas:
el
arzobispo
de
Toledo
dixo
que
su
pa-
recer
era
debian
procurar
que
el
infante
don
Alon-
so
volviese
poder
del
Rey
,
porque
quien
sería
mas
á
propósito
para
guardalle
como
prenda
de
la
paz,
y
para
seguridad
del
casamiento
poco
antes
concer-
tado,
que
su
mismo
hermano,
y
que
poco
despues
sería
su
suegro
?
que
si
no
obedetiesen,
en
tal
caso
se
podria
acudir
á
las
armas
y
¿la
fuerza,
y
casti-
270
o
gár
la
contumacia
de
los
que
se
desmandasen;
para
lo
qual
debia
la
corte
con
brevedad
pasarse
4
Sala-
manca
,
por
estar
aquella
ciudad
cerca
de
donde
los
conjurados
se
hallaban,
y
por
esta
causa
ser
muy
á
propósito
para
asentar
la
paz
ó
hacer
la
gúerra.
Pa-
recia
á
algunos
que
estas
cosas
las
decia
con
llaneza:
-
asi
vinieron
los
demas
en
el
mismo
parecer,
sin
que
ninguno
de
los
que
mejor
sentian
,
se
atreviese
d
chis-
tar;
todo
procedia
no
por
razon
y
justicia
sino
por
fuerza
y
violencia.
Envióse
pues
por
una
parte
em-
baxada
á
los
grandes
,
y
por
otra
mandaron
que
las
compañías
de
soldados
acudiesen
á
Salamanca
:
pasó
el
Rey
á
Castilla
la
vieja
y
¿
Salamanca,
y
con
las
gentes
que
llevaba
y
alli
halló,
puso
cerco
sobre
Arévalo
que
se
tenia
por
los
alborotados.
Desde
alli
el
arzobispo
de
Toledo
quitada
la
máscara
se
fue
ú
Avila,
ciudad
que
tenia
en
su
poder;
que
poco
antes
le
dió
el
Rey
asi
aquella
tenencia
como
la
de
la
Mota
de
Medina:
á
Avila
acudieron
los
conjurados,
lla-
imados
por
el
arzobispo
;
asi
mismo
el
almirante
(como
lo
tenia
acordado)
se
apoderó
de
Valladolid,
do
es-
tos
señores
pensaban
hacér
la
masa
de
la
gente.
Con
estas
malas
nuevas
,
y
por
el
peligro
que
corria
de
inayores
males
,
despertado
el
Rey
de
su
grave
sueño,
á
solas
y
las
rodillas
por
tierra,
las
manos
tendidas
al
cielo
habló
con
Dios
segun
se
dice
desta
manera:
«Con
humildad,
Señor,
Christo
bijo
de
Dios,
y
Rey
»por
quien
los
Reyes
reynan,
y
los
imperios
se
man-
»
tienen,
imploro
tu
ayuda
,
4
tí
encomiendo
mi
es-
»tado
y
mi
vida:
solamente
te
suplico
que
el
casti-
»g0
(que
confieso
ser
menor
que
mis
maldades)
me
»sea
á
mi
en
particular
saludable.
Dame
,
Señor,
»
constancia
para
sufrille,
y
haz
dd
la
gente
en
co-
»mun
no
reciba
por
mi
causa
algun
grave,
daño.”
Dicho
esto,
muy
de
priesa
se
volvió
á
Salamanca.
291)
ios
alBorotados
en
Avila
acordaron
de
acometer
E
“cosa
memorable
:
tiemblan
las
carnes
en
pensar
una,
afrenta
tan
grande
de
nuestra
nacion
,
pero
bien
será
se
relate
para
que
los
Reyes
por
este
exemplo
apren-
dan
á
gobernar
primero
á
sí
mismos
,
y
despues
á
sus
vasallos
,
y
adviertan
quantas
sean
las
fuerzas
de
la
muchedumbre
alterada,
y
que
el
resplandor
del
nombre
real
y
su
grandeza
mas
consiste
en
el
respeto
“que
se
le
tiene,
que
en
fuerzas:
ni
el
Rey
(si
le
miramos
de
cerca)
es
otra
cosa
que
un
hombre
con
los
deleytes
flaco:
sus
arreos
y
la
escarlata
de
qué
sirve
sino
de
cubrir
como
parche
las
grandes
llagas
graves
congoxas
que
le
atormentan?
si
le
quitan
los
criados,
tanto
mas
miserable;
que
con
la
ocio-
sidad
y
deleytes
mas
sabe
mandar
que
hacer,
ni
remediarse
en
sus
necesidades.
La
cosa
pasó
desta
“manera.
Fuera
de
los
muros
de
Avila
levantaron
un
«adabalso
de
madera
en
que
pusieron
la
estátua
del
Rey
don
Enrique
con
su
vestidura
real
y
las
demas
1osignias
de
Rey,
trono,
cetro,
corona:
juntáronse
los
señores
,
acudió
una
infinidad
de
pueblo.
En
esto
un
pregonero
á
grandes
voces
publicó
una
sentencia
que
contra
él
pronunciaban,
en
que
relataron
mal-
dades
y
casos
abominables
que
decian:
tenia
comeli-
dos.
Leíase
la
sentencia,
y
desnudaban
la
estátua
poco
á
poco,
y
á
ciertos
pasos
,
de
todas
las
insignias
reales:
últimamente
con
grandes
baldones
la
echa-
ron
del
tablado
abaxo.
Hizose
este
auto
un
miérco-
les
¿cinco
de
junio.
Con
esto
el
infante
don
Alonso
que
se
halló
presente
á
todo,
fue
puesto
en
el
cada-
balso,
y
leyantado
en
los
hombros
de
los
nobles,
*
pregonaron
por
Rey
de
Castilla,
alzando
por
él
como
es
de
costumbre
los
estandartes
reales.
Toda
a
muchedumbre
apellidaba
como
suele
:
Castilla,
Castilla
por
el
Rey
don
Alonso
;
que
fue
meter
eu
272
ol
caso
todas
las
prendas
posibles
y
jugar
4
resto
abierto.
Como
se
divulgase
tan
grande
resolucion,
no
fueron
todos
de
un
parecer:
unos
alabahan
aquel
hecho
,
los
mas
le
reprehendian.
Decian,
y
es
asi,
que
los
Reyes
nunca
se
mudan
sin
que
sucedan
¿grandes
daños:
que
ni
en
el
mundo
hay
dos
soles,
ni
una
provincia
puede
sufrir
dos
cabezas
ee
la
go-
biernen:
llegó
la
disputa
á
los
púlpitos
y
á
las
cáthe-
dras.
Quien
pretendia
que
fuera
de
heregía,
por
nin-
gun
caso
podrian
los
vasallos
deponer
al
Rey;
quien
iba
por
camino
contrario.
Hizo
el
nuevo
Rey
mer-
cedes
asaz
de
lo
que
poco
le
costaba
,
en
particular
á
Gutierre
de
Solís
por
contemplacion
del
maestre
de,
Alcántara
su
hermano,
dió
la
ciudad
de
Coria
con
título
de
conde.
Las
ciudades
de
Burgos
y
de
Toledo
aprobaron
sin
dilacion
lo
que
hicieron
los
grandes;
al
contrario
no
pocos
senores
comenzaron
á
mos-
-
trarse
con
mas
fervor
por
el
Rey
don
Enrique:
te-
níanle
muchos
compasión
,
y
parecíales
muy
mal
á
todos
que
le
hobiesen
afrentado
por
tal
manera;
pen-
saban
otrosi
que
en
lo
de
adelante
daria
mejor
orden
en
sus
costumbres
y
eso
mismo
en
el
gobierno.
Don
García
de
Toledo
conde
de
Alba,
ya
reconciliado
con
el
Rey,
acudió
luego
con
quinientas
lanzas.
y
mil
de
á
pie.
La
Reyna
y
la
infanta
doña
Isabel
fueron
enviadas
al
Rey
de
Portugal
para
alcanzar
por
su
medio
le
enviase
gentes
de
socorro.
Habláronlo
en
la
ciudad
de
la
Guardia
á
la
raya
de
Portugal;
pero
fuera
del
buen
acogimiento
que
les
hizo,
y
buenas
palabras
que
les
dió,
no
alcanzaron
cosa
al.
una.
Las
gentes
de
los
señores
acudieron
á
Vallado-
lid;
las
del
Rey
á
Toro
,
mas
en
número
que
fuer-
tes.
Los
rebeldes
muy
obstinados
en
su
propósito
car-
garon
sobre
Peñaflor:
defendiéronse
los
de
dentro
animosamente
;
que
fue
causa
de
que
tomada
la
villa,
4
le:
allanasen
los.
muros
:
querian
con
este,
rigor
CE
pantar
á
los
demas.
Acudieron
4
Simancas
:
el
Rey
para
su
defensa
despachó
al
capitan
Juan
Fernandez
Galindo
desde
Toro
con
tres
mil
caballos.
Con
su
lMegada:
cobraron
los
cercados
tanto
brio
y
pasaron
tan
adelante
que
como
por
escarnio
y
en
menosprecio
de
los
contrarios
los
mochilleros
se
atrevieron
á
pro-
—hunciar
sentencia
contra
el
arzobispo
de
Toledo,
y
arrastrar
por
las
calles
su
estátua
,
que
últimamente
quemaron:
pequeño
alivio
de
la
afrenta
hecha
al
Re
en
Ayila,
y
satisfaccion
muy
desigual
asi
por
la
cali-
dad
de
los
que
hicieron
la
befa,
como
del
á
quien:
se
hacía,
Alzaron
los
conjurados
el
cerco
por
la
re-
sistencia
que
hallaron,
especial
que
se
sabía:
haberse
juntado
en
Toro
un
grueso
exército
de
gentes
que
acudian
al
Rey
de
todas
partes
,
hasta
ochenta
mil
de
á
pie,
y
catorce
mil
de
á
caballo.
Con
estas
gentes
marcharon
la
vuelta
de
Simancas
:
en
el
camino
cerca
de
Tordesillas
fue
en
una
escaramuza
y
encuentro
herido
y
preso
el
capitan
Juan
Carrillo
que
seguía
la
parte
de
los
grandes.
Ya
que:
estaba
para:
espirar,
llamó
al
Rey
y
le
avisó
de
cierto
tratado
para
ma-
talle
:
declaróle
otrosi
en
particular
y
en
secreto
los
nombres
de
los
conjurados;
mas
el
Rey
don
Enri-
que
los
encubrió,
con
perpétuo
silencio
por
sospechar,
como
se
puede
creer,
que
aquel
capitan
aunque
á
punto
de
muerte
,
fingia
aquel
aviso
ó
por
odio
que
tenia
contra
los
que
nombraba,
ó
para
congraciarse
,
con
el
mismo
Rey.
Llegó
pues
á
poner
sus
reales
junto
4
Valladolid:
no
pudo,
ganar
aquella
yilla
por
estar
fortificada
con
muchos
soldados
,
demas
que
en
la
gente
del
Rey
se
veía
poca
gana
de
pelean,
y
á
exemplo,
del
que
los
gobernaba,
una
increible
y
:yer-
gonzosa
dosedad
y
descuido.
Tornaron
en
aquel
cam-
po
4
mover
tratos
de
concierto
:
acordaron
de
nueyo
TOMO
Y.
1
1280
no
daría
lugar
para
que
el
infante
estuviese
mas
en
poder
del
arzobispo.
Usar
de
fuerza
no
era
posible
por
el
pequeño
acompañamiento
que
llevaban,
y
ningu-
nos
tiros
ni
ingenios
de
batir:
sugetáronse
á
la
necesi-
dad.
El
Rey
don
Enrique
alegre
por
esta
nueva
en
pago
deste
servicio
le
dió
intencion
de
dalle
el
maes-
trazgo
de
Santiago
que
el
Rey
tenia
en
administracion
por
el
infante
su
hermano:
merced
grande,
pero
que
no
surtió
efecto
por
la
astucia
del
marques
de
Ville-
na,
con
quien
el
de
Benavente
comunicó
este
nego-
cio
y
puridadí
Pensaba
por
estar
casado
con
hija
del
PE
no
le
pondria
ningun
impedimento
:
en-
gañóle
sí
pensamiento,
ca
el
marques
quiso
mas
it
y
rentas
para
si
que
para
su
yerno;
y
no
hay
leyes
de
parentesco
que
basten
para
repri-
mir
el
corazon
ambicioso.
De
aqui
resultaron
entre
aquellos
dos
señores
odios
inmortales,
y
asechanzas
que
el
uno
al
otro
se
pusieron.
El
marques
era
mañoso:
hizo
tanto
con
el
conde
que
restituyó
el
infante
don
Alonso
á
los
parciales;
con
esto
la
esperanza
de
la.
paz
se
perdió,
y
volvieron
d
las
armas.
El
Rey
don
¿Enrique
sintió
mucho
esto
por
ser
muy
deseoso
de
la
paz,
en
tanto
grado
que
sin
tener
cuenta
con
su
au-
toridad
de
nuevo
tornó
4
tener
habla
con
el
marques
de
Villena
primero
en
Coca
villa
de
Castilla
la
vieja,
y
despues
en
Madrid;
y
aun
para
mayor
seguridad
del
marques
puso
aquella
yilla
como
en
tercería
en
poder
del
arzobispo
de
Sevilla.
No
fueron
de
efecto
alguno
estas
diligencias,
dado
que
doña
Leonor
Pi-
mentel
muger
del
conde
de
Plasencia
acudió
alli,
Mamada
de
consentimiento
de
las
partes
por
ser
hem-
bra
de
grande
ánimo,
y
muy
aficionada
al
servicio
del
Rey;
por
este
respeto
juzgaban
sería
d
propósito
para
reducir
á
su
marido
y
4
los
demas
alterados
,
y
concertar
los
debates,
Tenia
el
marques
de
Villena
281
mias
maña
para
valerse
que
el
Rey
don
Enrique
reca-
to
para
guardarse
de
'sus
trazas.
Concertaron
nueva
habla
para
la
ciudad
de
Plasencia.
Los
grandes
que
“andaban
en
compañía
del
Rey,
¡llevaban
mal
estos
tratos:
temian
algun
engaño,
y
decian
no
era
de
su-
frir
que
aquel
hombre
astuto
Se'
burlase
tantas
veces
de
la
magestad
real.
De
Madrid
pasó
el
Rey:
á
Sego-
via
al
principio
del
estío,
los
rebeldes
se
apoderaron
de
Olmedo:
entrególes
aquella
villa
Pedro
de
Silva
capitan
de
la
guarnicion
que
alli
tenia.
La
Mota
de
Medina
se
tenia
porel
arzobispo
de
Toledo:
los
mo-
radores
de
aquella
villa
por
el
mismo
caso
eran
mo-
estados,
y
corria
peligro
de
que
los
señores
no
'se
apoderasen
della.
El
Rey
don
Enrique
movido
por
el
un
desacato
y
por
el
otro
mandó
hacer
grandes
levas
de
gente:
llamó
en
particular
á
los
grandes;
acudió
el
conde
de
Medinaceli,
el
obispo
de
Calahorra
y
el
duque
de
Alburquerque
don
Beltran,
que
hasta
en-
tonces
estuvo
fuera
de
la
corte.
Asimismo
Pero
Her-
nandez
de
Velasco,
alcanzado
perdon
de
su
yerro
pasado,
fue
enviado
por
su
padre
con
setecientos
de
á
caballo,
y
un
fuerte
esquadron
de
gente
de
á
pie.
Por
este
servicio
alcanzó
se
le
hiciese
merced
de
los
diezmos
del
mar:
asi
se
dice
comunmente,
y
es
cier-
to
que
se
los
dió
(1).
Era
tanto
el
miedo
del
Rey,
y
el
deseo
que
tenia
de
ganar
á
los
grandes,
que
para
asegurar
en
su
servicio
al
marques
de
Santillana
puso
en
su
poder
d
su
hija
la
princesa
doña
Juana,
y
asi
la
llevaron
4
su
villa
de
Buytrago:
grande
mengua.
To-
dos
los
grandes
vendian
lo
mas
caro
que
podian,
su
servicio
á
aquel
príncipe
cobarde:
persuadianse
que
con
aquello
se
quedarian
que
alcanzasen
y
apañasen
en
aquellas
revueltas.
Despues
que
el
Rey
tuvo
junto
A
A
AAA
A
ón
Ann
gn
AanianNNNN
(1)
Garib.
lib.
17,
cap.
16.
¿82
|
un
buen
exército,.enderezó
su..camino
la
vuelta
de
Medina:
llegó.
por
sus
jornadas
á.Olmedo:
los
con-
jurados
con
intento
de
impedir:
el
paso.á
la
gente
del
«Rey
salieron
de
aquella
villa
puestos
en“ordenanza.
El
Rey
don
Enrique
deseaba
escusar
la
batalla
:
su
au-
doridad
era
tan
poca
y
los
suyos
tan.
deseosos
de
pe-
lear:que
no
les
pudo
ir-4
la
mano;
la
batalla,
que
fue
una
de
las
mas
señaladas
de
«aquel
tiempo
,
se
dió
4
yeinte,
de
agosto
¡día
de
San
Bernardo.
Encontráronse
los.dos'exércitos,
pelearon.
por.
grande
espacio,
y
despantiéronse
sin
que;
la
victoria-del
todo
se
declara-
se:,
dado
que-cada
qual
de
las
dos
partes
pretendia
ser
suya:
«la
escuridad
de
la:noche
hizo:
que
se
retirasen.
Los
parciales
se
¡volvieron
4,
Olmedo
con
el
infante
don
Alonso
:
las.gérites
del
Rey
que
eran
dos
mil
in-
famtes
,
y
mil
y
setecientos
caballos
,
prosiguieron.
su
'camino
y
pasaron
«Medina
del
Campo.
El
Rey
don
Enrique
no
se
halló
en
la
batalla
;
Pedro
Peralta
le
aconsejó
,
ya.
que
estaban
para
cerrar
las
haces,
se
saliese;
del'
peligro;
algunos
cuidaron
fue
engaño
y
trato
doble
á-
causa
quede
secreto
favorecia
á
los
con-
jurados,
á
los
quales'
habia
venido
por
embaxador;
en
particular.
era:
amigo
del
arzobispo
de
Toledo,
á
enjo
hijo
llamado
Proylo
dió
poco.antes
por
muger
á
doña
Juana
'sushija
y
heredera
de
su
estado.
Tampo-
co
se
halló
presente
el
e
de
Villena
por
estar
embarazado
en
el
reyno
de
Toledo
á
causa
de
la
jun»
tá
y
capítulo
que
1evian
los
Treces
de
Santiago
,
que
por
el
mismo
tiempo
le
nombraron:
por
maestre
de
aquella
orden;
debió.ser.con
beneplácito
del
Rey;
tal
fue
su
diligencia,
su
autoridad
y
su
maña.
Con
€s-
to
él
creció
grandentente
en
poder,
y
el
recelo
y
te-
mov
de.
los
demas.
grandes,
pues
con
ser
él
el
prin;
cipal
autor
de
toda
aquella
tragedia,
al
tiempo
que
otro
fuera
castigado
A
nuevo
acumulaba
nueyas
dig-
*
1883
tidades
y
juntaba
mayores
riquezas.
En
Navarra
tenia
«el
gobierno
por.
supadre
doña-Leonor'
condesa.
de
Fox.
en
el
tiempo.que
por
diligencia:
de
don,Nicolas
“Echevarri
obispo.
de
Pamplona
recobraron
los
návar-
ros
á
Viana,
que
hasta
entonces
quedó
en
poder
de
Castellanos.
Un
¿hijo
desta:
señora::Mdamado
Gaston
«como.
su
padre,
de
madama
:
Madalena
su
.muger
«hermana
que
era
de
Luis
Rey
de
Eráncia,
hobo'á
esta
-sazon
un
hijo,
MlaniadoFranciseo.,al
qual
por
su
gran-
«de
hermosura
Je
dieron
sobrenómbre:de
Phebo:.
otta
«hija:
del
mismo,,que-se.
llamó.
doña
Cathalina-,
pór
muerte
de-sh
hermano
juntó.
por.casamiento
el:
reyno
«de
Navarra
con
el.estado
de
Labrit,
que
era
una
no-
«bilísima
casa
y.
linage
de
Francia
,
como
se
declara
en
su
lugar.
Hacía
de
ordinario
su
residencia
el
Rey.
de
Aragon
en
Tarragona
para
proveer
desde
alli
4
la
guerra
de
Cataluña
;
y
dado
que
era
de
grande
edad,
y
tenia
perdida
la
vista
de
ambos
ojos,
todavia
el
es-
*pititu
era
muy.vivo
y.
el
brio
idos
En
aquellá
ciu-
«dad
concertó:de
casarjuna
hija
suya
bastarda
llamada
«doña
Leonor
con don
Luis
de
Biamonte
conde
de
Le-
rin
:'desposólos
á.veinte
y
dos.
de.engro
del
año
mil
468,
oy
quatrocientos
y
Sesenta
y
ocha'
don
Pedro
de
Urrea
arzobispo
de-aquella:
ciudad
;»
y
patriarchá
de
Alexan-
Arias
Señaláronle
en,
dote
quince
mil
florines
todo
4
propósito
de.
ganar
aquella
familia
poderosa
y-rica
en
vel
re
yno
de
«Navarra:
buen
medio
,
si:
la
desleal-
«tad
se
dexase
vericer.cón
algunos
beneficios.
Hacíánse
zlas;cortes
de
Aragon
en
la
ciudad
de
Zaragoza:
presi-
«día.
en
ellas
la
Reyna
en
Jugar
de
su
marido;
alli
de
«enfermedad
que
le
sobrevino,
«falleció
4
trece
de
fe-
bréro
cón
grande
«y.
largo
sentimiento
del
Rey,
Dolía-
se;que
siendo
Ȏl
viejo,
y
su
hijo
de
poca
edad,
les
hobiese
faltado:el
reparo
de
una
hembra
Lan
señalada.
Ala
verdad
«ella
era
de
grande
y
constante
ánimo,
los
sw:anten
|
la:memoria
deste
casola
aquexó'mucho
¿la
hora
de
“su
muerte
,
sin-que
ninguna
cosa
fuese
bastante
para
284
,
110
“menos:
bastante
para
las
cosas
de
la
¡guerra
que
a
del
gobierno.
Poco
antes'de''su
muerte
tuyo
«habla
con
doña
Leonor
su
antenada
condesa
de
Fox
-enExea
á
la
raya
de
Aragon,
do
pusieron
alianza
en
“que
expresaron
que-los'
mismos
tuviesen
las
dos
por
“amigos
y
por
enemigos
:
palabras
de'4nimo
varonil,
“yemas
de
soldados'
que
de
mugeres;
su
cuerpo:
fue
*sepultado
en
Poblete.)
De
sola
una
cosa
la
tachan'
co-
munmente,
que
fue
la
muerte
del
principe
don
Car-
ras
lo
hablaba
el
vulgo;
Añaden
que-
aseguralla
y
sosegar
su:
coneiencia
muy
alterada:
las
revoluciones
y
parcialidades
dan
lugar
¿4
hablillas
y
no
:
patrañas.
dis
100
CAPATUL
O
X
hos!
«baba
ahi:
O
ne
agria?
ab
un
==.
iy
¿Como
falleció
el
infanto
don
Alonso...
...
Llegó
la
fama:de:
las
alteraciones
de
Castilla:á
Roma;
en
especial
el
Rey
don
Enrique
por
sus
cartas
hacía»
instancia
con
él
Pontífice
Paulo
Segundo
para
y
pusiese
pena
de'descomunion:%
losograndes
,'
si
no
sosegaban
en
su
servicio.
Por
está
causa
Antonio
Ve-
nerio'
obispo
de
Leom:enyiado
+4:
Castilla
por
nuncio
:
que
privase
á
los:obispos
sediciososde:sus
dignidadés,
al
«con
poderes
bastantes,
despues:
dela:
batalla
de
Ol-
medo'en
que
se
halló
presente;
:primiero,fue
á
hablar
al
Rey
don
Enrique
en
Medina
del:
Campo
teniendo
-en
esto
consideracion
:4-su'
autoridad/
real;
después
eomo
procurasehablar:con
los:conjfurados
,
apenas
udo:
alcanzar
que'
para
ello
le
diesen»
lugar,
:antes
e
«despidieron
primera:
y
seguáda
+vez:con
palabras
afrentosas,
y
pusieran
en
él
las:
manos
simo.
fuera
por
tener
respeto
4:su
dignidad.
Como:
dmenazase
de
des-
comulgallos,
respondieron
que
no
pertenecia
al
Pon-
A
ON
285
_tifice
entremeterse
en
las
cosas
del
reyno.
Juntamen-
te
interpusieron
apelacion
de:
aquella
descomunion
para
el
concilio
próximo
:
condicion
muy
propia
de
ánimos
endurecidos
y
obstinados,
en
la
maldad,
que:
siempre
se
adelante
en
el
mal
hasta
despeñarse,
y
quiera
remediar
un
daño
con
otro
mayor
sin
moverse
por
algun
escrúpulo
de
conciencia.
Sucedió
un
nuevo:
inconveniente
para
.el-
Rey
que
mucho
le
alteró,
y
fue
que
don
Juan.
Arias
obispo
de
Segovia
por
satis.
-
facerse
de
la
prision
que:
se:hizo
enla
persona
de
Pedro
Arias
su
hermano
contador
mayor
sin
alguna
culpa
suya,
solo
por
engaño
del
arzobispo
de
Sevilla,
olvidado
de
las
mercedes
recebidas:
y
que
su
hermano
ya
estaba
¡puesto
en
libertad
,
se
determinó
entregar
aquella
ciudad
de
Segovia
á
los
parciales.
Ayudáron-
le
para
ello
Prexano
su
vicario,«
y
Mesa
prior
de
San
Gerónimo
con
quien
se
comunicó.
Es
aquella
ciudad
fuerte
y
grande
,
puesta
sobre
los
montes
con
que
Castilla
la
vieja
parte
término
'con
la
nueva
,
que
es
el
reyno
de
Toledo.
Acudieron
todos
los
grandes
como
tenian
concertado.
Fue
tan
grande
el
sobre-
salto,
que
la.
Reyna
que
alli
se
halló,
y
la
duquesa
de
Alburquerque
apenas
pudieron
alcanzar
les
diesen
entrada
en
el
castillo,á
causa
que
Pedro
Munzares
el
alcayde
de
secreto.
era
tambien
uno
de
los
parciales.
La
infanta
doña
Isabel
como
sabidora
de
aquella,
re->
vuelta
y
trato
se
quedó
en
el
palacio
real
,
y
tomada
la.
ciudad,
$e
fue
para
el
infante
don
Alonso.
su
her-
mano
con
intento
de
seguir
su-partido.
Estas
muevas
y
fama
llegaron
presto
4
Medina
del
Campo,
do
el
Rey.
don
Enriquese
hallaba,
conque
recibió
mas.
pena
que
de
cosa
en:
toda
su
vida,
por
haber
per-
dido
aquella
ciudad,
ca
la
tenia
como
por
su
patria,
y
en
ella
sus
tesoros
y
los
instrumentos
y.
aparejos
de
sus
deportes.
Desde
este
tiempo
por
hallarse
no
286:
menos"
falto
de
consejo:
que
de'
socorro;
comenzó
¿
andar
como
fuera
de:sí:
no
hacía
confianza
de
nadie:
'
recelábase
igualmente
de
los
suyos
y
de
los
enemigos,
de:todos
se
recataba,
y
de
repente
se
trocaba
en
con"
trarios
pareceres
;
ya
le
parecia
bien
la
guerra;
poco"
4
despues
queria
mover
tratos
de
paz:
cosa
que
por
su
natural
descuido
y
Moxedad
siempre:
prevalecía.
Sé-:
ñaló
la
villa
de
Coca
para
tener
habla:
de
nuevo:
con
el
marques
de
Villena:
magiier:que'los
suyos
se
lo”
disuadian,
y
como
no'fuesen
oidos,
los
más
le
des-'
ampararon:
en
Coca
no
se:
efectuó
cosa
alguna;
,
pareció
se
tornasen
4
ver-en
el'
castillo
de
Segovia:
alli
se
hizo
concierto
con
estas
capitulaciones,
que”
no
fue
mas
firme
'y
“durable
que
+los
pasados;
las
condiciones
eran:
El
castillo
de
Segovia
se
entregue
al
infante
don
Alonso:
el
Rey:
don
Enrique
tenga"
libertad
de
sacar
los:tesoros
que
alli
estan
,
mas
que”
se:guarden
en
el
alcázar
de
Madrid,
y,
por
alcaydo?
Pedro
Munzares:
la:
Reyna
para
seguridad
que
se:
cumplirá
esto,
'esté-en
poder
del
arzobispo
de'
Se->
villa:
cumplidas
estas
cosas,
dentro
“de:
seis
meses
próximos
los
grandes
restituyan
al
Rey
el
gobierno”
y
se
pongan
en
sus
manos.
Vergonzosas
condiciones,”
y
miserable
estado:
del
reyno:
quán
torpe
cosa
que
los
vasallos
para:
allanarse
pusiesen
leyes
á
su
prín--
cipe,
y
tantas
veces
hiciesen
burla
de
su
magestad!
*
la
mayor
afrenta
de
todas
fue
que:
la
Reyna
en
el'
castillo
de
Alahejos;*do
la
hizo'llevar
el
“arzobispo”
conforme
á
lo
concertado
,
puso
los
ojos
en
un
cierto
mancébo;-y
con
la
conversacion'que
tuvieron,
se”
hiato
dins
que:fue
grave
maldad
y
deshonra
de'
toda:
España,
«y
ocasion
muy
bastante
para
que
el:
poco
crédito:
quese
tenia
de
su
honestidad
;
pasase
muy
adelante,
y
la:
causa
de
los
rebeldes
ya
pareciese”
mejor
que
antes.
El
Rey
cercado
de
trabajos
y
menguas
ETE
287
tan
grandes,
desamparado
«casi
de
todos,
y.como:
fuera
de
sí,
andaba
por
diversas
partes
casi
como'
particular,
acompañado
de
solos
diez
«de
á
caballo.
Acordó
por
postrer
remedio
de:
hacer
prueba
de:
la:
lealtad
del
«conde
de
Plasencia,
y
entrarse
por
sus
puertas
y
ponerse
en
sus
manos.
Fue
alli
muy
bien:
recebido
,
y
entretívose
en
el
alcázar
de
aquella
Ciudad
por
espacio
'de
quatro
meses:
En
este
tiempo
por
muerte
del'
cardenal
Juan
de
Mela,
que
des.»
pues
de
don
Pedro
Luxen
tuyo
encomendada
la
iglez
sia
de
Sigúenza,
aquel
obispado
se
dió:4
don
Pedro»
Gonzalez.
de
Mendoza
sin
embargo
que
don
Pero
Lopez:
dean
de
Sigiienza
desde
los
años
pasados,
como
elegi:
do
por
votos
del
cabildo,
pretendia
y
traía
pleyto'
contra
el
dicho
cardenal
Mela.
Envió
el
Papa
un
vueyo
nuncio
para
convidar
á
los
grandes
que
se
re-
duxesen
al
servicio
de
su
Rey,
y:
porque
no
obede-
cian,
últimamente
los
descomulgó.
No
A
a
ellos
por
esto,
ni
se
emendaron;,
bien
que
lo
sintie-
ron
mucho,
tanto
que
enviaron
d
Roma
sus
embaxa-
dores;
mas
no
les
fue
dado
lugar
para
hablar:
con
el
Pontífice
,
ni
aun
para
entrar
en
la
ciudadvantes
que"
hiciesen
juramento
de
no
dar
título
de
Rey
al
in-
fante
don
Alonso.
Ultimamente
en
consistorio
el
Pa=>
pa
con
palabras
muy
graves
los
reprehendió
y.amo-
nestó
que
avisasen'
en
su
nombre
4:los
rebeldes
pro-
cederia
con
todo:
rigor
contra
éllos
y
si
nose
emeén-
daban:
que
semejantes
atrevimientos
no
pasarian
sin
castigo;
si
los
hombres
se
descnidasen,
debian
temer
la
venganza
de
Dios.
Añadió
que"
sentia'mucho
que
aquel
principe
mozo
por
pecados
agenos
sería
cas=:
tigado
con
muérte
antes
de
tiéempó
:'no
fue
Yana
esta:
profecía,
ni-
falsa:
Cón
esta
demonstracion
del
Pon
tífice
las
cosas
del
Rey:
don
Enrique
se:
mejoraromal=
gun
tanto,
en
especial
que
por
el
mismo
tiempo
se-
288
reduxo
4
su
obediencia
la
ciudad
de
Toledo
con
es-
ta
ocasion.
Era
Pero
Lopez
de
A
yala
alcalde
de
aque-
lla
ciudad
:
su
cuñado
fray,
Pedro
de
Silva
de
la
or-.
den
de
Santo
Domingo,
obispo
de
Badajoz,,
4
la
sa-
zon
estaba
en
Toledo;
el
qual
¿ocioso
su
intento
con
doña
María
de
Silva
su
hermana
muger
del
al-
calde
,
dió
al
Rey
ayiso
de
lo
que
pensaba
hacer,
que
era
entregalle
la.ciudad.
Acudió
él
sin
dilacion
;
y
en
dos
dias
llegó
desde
Plasencia
4
Toledo
para
prevenir
con
su
presteza
no
hiciese
el
pueblo
alguna
altera-
cion:
entró
muy
de
noche,
hospedóse
en
el
monas-
terio.
de
los
Dominicos
que
está
en
medio
y
en
lo.
mas
álto
de
la
ciudad.
Luego
que
se
supo
su
llegada,
tocaron
al
arma
con
una
campana;
acudió
el
pueblo
alborotado.
Pero
Lopez
de
Ayala,
como
supo
lo
que
pasaba
,
pretendia
que
el
Rey
don
Enrique
no
saliese
en
público,
nise
pasase
adelante
en
aquella
traza:
alegaba
que
le,
perderian
el
respeto;
asi
pasada
la
media
noche
,.
quando
el
aboroto
estaba
sosegado
,
se
salió
de
la
ciudad;
Partióse
el
Rey
muy
triste
y
en
su
compañía
Perafan
de
Ribera
hijo
de
Pelayo
de
Ri-
hera,
y
dos
hijos
de
Pero
Lopez
de
Ayala,
Pedro
y.
Alonso.
Al
salir:
de;
la
ciudad
reconoció
el
Rey
el:
cansancio
de-
su.
caballo,
que
habia
caminado
aquel
dia
diez
y
ocho
leguas:
pidió.
4
uno
de
los
que
le
acompañaban,
le:
diese
el
suyo
;.no:quiso.
Vista
esta.
cortedad
los
dos
hijos
de
Pero
Lopez
de
Ayala
4
prie-,
sa
se
arrojaron
de
sus
caballos,
y.
de.ro
illas
supli-
caron
al
Rey
se
sirviese
dellos
,
del.
uno
para
su
per-.
sona,
del
otro
para
su
page
de
lanza:
el
Rey
los
to-
:
mó
y
partió
de
la
ciudad
«compañíndole
dá
pie
aque-.
los
caballeros
¿que
le
dieron
los;
caballos,
Llegados
á
Olías,
hizo
el
Rey.
merced
á
Pero.
Lopez
de
Ayala
de
setenta
mil
maravedís
de
juro
perpétuo
cada
un
año:-el
obispo
'asi'
mismo
fue:
forzado-
4
dexar
la
y
4
a
cio
289
£iudad,
odo
lo
'qual
se
trocó
en
breve,
los
ruegos,
importunaciones
y
lígrimas
de
su
múger
pudieron
tan-
to
conel
alcalde
,
que
arrepentido
de
lo
hecho
;
dentro
de
quatro
dias
tornó
á
llamar
al
Rey:
volvió
pues,
y
halló
las
cosas
en
mejor
estado
que
pensaba
;
solo
por
la
instancia
que
hizo
el
pueblo
y
por
su
impor-
tunidad
les
confirmó
sus
antiguos
privilegios
y
les
otorgó
otros
de
nuevo.
A
Pero
Lopez
de
Ayala
en
re-
muneracion
de
aquel
servicio
dió
título
de
conde
de:
Fuensalida,
y
de
nuevo
le
encomendó
el
gobierno
de
aquella
ciudad
;
con
que
el
Rey
se
partió
para
Ma-
drid.
Alli"
hizo
prender
al
alcayde
Pedro
Munzares
por
no
estar
enterado
de
su
lealtad
:
contentóse
de
quitalle
la
alcaydía
,
y
con:
tanto
poco
despues
le
sol-
1ó
de
la
prision.
Alteró
grandemente
la
pérdida
de
Toledo
á-
los
parciales,
tanto
que
salieron
de
Aré-
valo,'do:
tenian
la
masa
de
su
gente;
con
intento.de
-
poner
cerco
á
aquella
ciudad,
Marchaba
la
gente
la
vuelta
de
Avila,
quando
un
desastre
y
revés
no
pensa-
do
desbarató
sus
pensamientos:
“esto
fue
que
en
Car-
deñosa,
lugar
que
está
en
el
mismo
camino
dos
le-
guas
de
Avila,
“sobrevino
de
repente
al
infante
don
Alonso
una
tan
grave
dolencia
que
en
breve
le
acabó.
Falleció
¿'cinco
de
julio:
su
cuerpo
vuelto
4
Arévalo
le
sepultaron
en
San
Francisco:
dende
los
años
ade-
lante
le
trasladaron
al
monasterio
de
Miraflores
de
Cartuxos
de
la'ciudad
dé
Burgos.
De
la
manera
y'
causa
de
su
muerte
hobo
pareceres
diferentes:
unos'
dixeron
que
murió
de
la
peste
que
por
aquella
co-
marca
andaba
muy
brava;
Jos
mas
sentian
que
le
mataron
con
yerbas
en
una
trucha,
y
que
se
vieron
desto
señales
en
su
cuerpo
despues
de
muerto
(1).
(1)
Al
fin
de
la
primera
parte
de
su
coronica.
Zorita
lib.
1B.cap.
16,
>
:
'
:
TOMO
Ve.
19
296
nacion,
sino
que
la
alabasen
,-
maravillados
todos
log
que
presentes
estaban,
.de
la
grandeza
de
su.
corazon,
que
menospreciaba'lo
que
por
alcanzar
otros'se
me-
ten
por
el
fuego
y
por
las
espadas:
por.el
mrismo
caso
la
juzgaban
por
mas
digna
del
nombre.
real:que
le
ofrecian..
Pero
era
pesada
á
todos
tan
larga
tempestad
de
discordias,
y
asi
se
comenzaron
á
inclinar
á
la
paz;
mayormente
qué
el
Rey
don
Enrique
'por
sus
emba-
xadores
les
ofreció
perdon
si
se
reducian
¿4
su
servi-
cio.
Con
este
intento
el
arzobispo
de
Sevilla
4
ruegos
de
los
grandes
y
por
permision
del
Rey
fue
4
Avila;
por
cuyo
medio,
é
ayudado
tambien
por-su
parte
de
Andres
de
Cabrera
mayordomo
de
la
casa
real,
se
asentó
la
paz
con
estas
capitulaciones
:
La
infanta
dona
Isabel
sea
declarada
y
¡jurada
por.
heredera
del
reyno
y
por
princesa:
para
su
acostamiento.
le
entre-
guen
las
ciudades
de
Ayila
y
Ubeda,
las
villas
de
Me-
dina
del
Campo,
Olmedo
y
Escalona,
que
son
pue-
blos
muy
apartados
entre
sí,
con
tal
condicion
que
jure
de
no
casarse
sin,
consentimiento
del
Rey:
con
la
Reyna
se
hará
divorcio.con
beneplácito
del
Papa:
hecho
esto,
ella
y
su
hija
sean
enviadas
á
Portugal:
á
los:conjurados
sea
dado
perdon,
y
restituidos
todos
sus
bienes
y
oficios
y
Cargos
que
en
tiempo
de
las
re-
vueltas
les
quitaron
;.
para
¿que
todas.
estas.
cosas
se
efectuasen,
señalaron
tiempo.de
quatro
meses.
Estas.
capitulaciones
no
contentaron
al
marques
de:
Santi-
llana
y
á
sus
hermanos
que
por
el
mismo
tiempo
eran
venidos
4
Madrid,
y
juzgaban
les
era
mas
á
Propósito
tener
en
su
poder
á
la:
pretensa
princesa
dona
Juana,
tauto
mas
que
por
el
mismo
tiempo.
la
Reyna:con
ayuda
de
Luis
de:
Mendoza
del
castillo
en
que
la
te-
pian,
se
fue
una
noche
¿
Buytrago
á
verse
y
estar
con.
su
hija:
el
sentimiento
del
arzobispo
de
Sevilla,
que
la
tenia
encomendada,
por
esta
causa
fue
grande.
En
e
3
el
tiempo-que
estuvo
detenida,
parió
dos
hijos
¿“don
Fernando
y
á
don
Apóstol:
tiénese
por
averiguado
que
secretamente
los
criaron
en
Santo
Domingo
el
Real
monasterio
de
monjas
de
Toledo.
'Tomó
la
pre;
lada
de
aquel
convento
este
cuidado
por
ser
parienta
de
don
Pedro
padre
de
aquellas
criaturas
,
y
el
mismo
don
Pedro
muy
cercano
deudo
del
arzobispo
de
Se-
villa,
Sin
embargo
se.señaló
el
monasterio
de
Guisan-
do,
que
está
entre
Cadahalso
y
Cebreros
y
á
la
mitad
del
camino
que
hay
desde
Madrid
á
la
ciudad
de
Avila,
para
que
alli
los
grandes
alterados
tuviesen
habla
con
el
Rey.
En
aquella
habla
se
hicieron
muchos
concier-
tos,
y
sacaron
grandes
condiciones
y
partidos:
todos
se
persuadian
se
quedarian
con
todo
lo
que
en
aquella
|
sazon
cada
qual
alcanzáse,
y
que
el
Rey
y
su
hermana
vendrian
en
qualquier
partido
por
estar
muy
cansados
de
la
guerra,
y
deseosos
grandemente
de
la
paz.
Re-
fieren:otrosí
que
el
Rey
y
marques
de
Villena
tuvie-=
ron
habla
en
secreto
sin
que
se
sepa
lo
que
en
ella
acordaron;
solo
por
lo
que
adelante
sucedió
,
enten-
dieron
se
enderezó
todo
á
asegurar
sus
cosas
el
de
Vi-
Vena
y
aumentar
su
casa
y
estados.
El
obispo
Antonio
'Venerio
nuncio
del
Papa
absolvió
á
los
grandes
del
homenage
hecho
al
infante
don
Alonso,
demas
que
preteudian
por
su
muerte,
alteradas
las
cosas,
cesar,
la
obligacion
que
le
tenian.
Con
esto
hicieron
denuevo
sus
homenages
al
Rey
don
Enrique;
y,
la
infanta
doña
Isabel
de
comun
consentimiento
fue
jurada
tambien.
por
princesa
heredera
del
reyne:
lo
uno
y
lo
otro
se
hizo.
álos
diez
y
nueve
de
setiembre
dia
lunes.
A
los
demas
conj
poa
se
dió
perdon.
El
enojo
que
el
Rey
tenia
muy
mayor-cohtra
los
dos
«hermanos
Arias
que
estaban
apoderados
de
la
ciudad
de
Segovia,
executó
con
aquella
ocasion
de
haber
concertado
las
paces
y
Kestituidole
las
ciudades,
en
que
al
momento
les
quitó
3
2098
Y
Alien
de
Segovia
que
tenían
q
su
cargo,
y
el
gos
bierno
de
aquella
ciudad,
y
le
entregó
á
Andres
de
Cabrera:
ocasion
y
escalon
para
alcanzar
adelante.
,
gran
poder
y
muchas
riquezas.
Por:
este.
tiempo
en
tierra
de
Toledo
en
un:
lugar
que
se
llama
Peromoro,
corrió
de
los
haces
que
ciertos
hombres
segaban,
gran
copia
de
sangre:
cosa
que
al
presente
causó
gran
ma»
ravilla,
y
adelante
se
entendió
era
anuncio
y
pronós-
tico
de
los
grandes
males
que
sobre
los
pasados
avi-
nieron
á
España.
El
marques
de
Villena,
vuelto
á
la
privanza
de
antes,
se
comenzó
de
nuevo
¿
apoderar:
de
todo
con
disgusto
de
los
demas
grandes
(grandes-
cuido
y
poquedad
del
Rey
don
Enrique)
tanto
mas
que
á
persuasion
del
marques,
y
en
su
compañía
su
hermana
la
infanta
doña
Isabel
se
fue
4
Ocaña
casi
al
1469.
principio
del
año
mil
y
quatrocientos
y
sesenta
y
nueve.
Tenia
el
de
Villena
intento
de
casar
la
infanta
con
el
Rey
de
Portugal,
y
á
su
persuasion
vino
por
'embaxador
sobre
el
caso
don
Alonso
de
Noguera
ar=
zobispo
de
Lisboa,
acompañado:
de
«otras
personas
principales.
Por
el
contrario
el
arzobispo
de
Toledo:
pretendia
casarla
con
don
Fernando
Rey
de
Sicilia;
y
despues
de
partido
Pedro
Peralta
embaxador
de
Ara-
gon
no
cesaba
de
hablarla
en
este
propósito,
á
que
ella
de
suyo
se
inclinaba;
y
aun
como
la
hablasen
enel
casamiento
de
Portugal,
respondió
llanamente
queno
|
era
su
voluntad
,
ni
le
queria.
Aconsejaba
el
de
Vi=
Jlena
que
le
hiciesen
fuerza,
y
por
mal
la
constrinesen
|
á
conformarse.
El
Rey
don
Enrique
dudoso
de
loque
haria,
en
fin
se
resolvió
en
lo
que
le
pareció
ser
mas
seguro,
de
despedir
por
entonces
los
embaxadores
de:
Portugal
con
color
que
el
negocio
no
estaba
sazona=:
do,
y
que
adelante
se
podria
tratar
dél;
en
especial
que
se
ofrecia
un
nuevo
partido
asáz
considerable,
El
cardenal
Atrebatense
vino
por
embaxador
de
Luis
.
209
Onceno
Rey
de
Francia
á
pedir
que
la
infanta
dona
Isabel
casase
con
su
hermano
Carlos
duque
de
Berri:
_Mueva
ocasion
para
que
los
grandes
se
dividiesen
y
tuviesen
sobre
esle
negocio
diversos
pareceres.
Todo
era
sementera
de
nuevas
discordias,
sin
estar
apenas
sosegadas
las
pasadas;
en
particular
el
Andalucía
no
se
quietaba,
ni
queria
dexar
las
armas.
Por
muerte
de
don
Juan
duque
de
Medina
Sidonia
sucedió
en
aquel
vico
estado
don
Enrique
su
hijo
bastardo
,
como
here-
dero
no
solo
de
sus
hienes
sino
tambien
de
sus
par-
cialidades
y
enemistades.
Seguianle
el
conde
de
Árcos
y
don
Alonso
de
Aguilar,
que
todos
en
nombre
de
la
infanta
doña
Isabel
alborotaban
aquella
tierra.
Pareció
convenia
acudir
el
Rey
en
persona
á
sosegar
estos
bu-
llicios
en
sazon
que
el
marques
de
Villena
renunció
en
su
hijo
don
Diego
Lopez
Pacheco
el
marquesado
de
Villena
con
intento
que
el
Rey
y
el
Papa
le
con-
firmasen
á
él
el
maestrazgo
de
Santiago
y
gozar
sin
contraste
de
aquella
rica
dignidad.
Quedóse
la
infanta
en
Ocaña:
hiciéronla
jurar
de
nuevo
no
casaria,
ni
trataria
dello
sin
que
el
Rey
su
hermano
lo
supiese
y
sin
su
voluntad.
El
conde
de
Benavente
y
Pero
Her-
nandez
de
Velasco
fueron
á
Valladolid
para
gobernar
el
reyno
durante
la
ausencia
del
Rey.
CAPITULO
XIV.
Del
casamiento
y
bodas
de
los
principes
doña
Isabel
y
don
Fernando.
Asentadas
las
cosas
en
la
manera
que
dicho
es,
el
Rey
don
Enrique
enderezó
su
camino
para
el
Anda-
lucía.
Iban
en
su
compañía
el
maestre
de
Santiago
y
los
prelados
de
Sevilla
y
de
Sigúenza:
llegaron
á
pe-
queñas
jornadas
á
Ciudad-real
:
alli
se
quedó
enfermo
300
|
el
de
Sevilla.
En
Jaen
fue
el
Rey
muy
bien:recebido*
y
festejado-por
su
condestable
Iranzu:
luego
despues
desto
reduxo
á
su
servicio
la
ciudad
de
Córdova
por
entrega
que
della
le
hizo
con
ciertas
condiciónes
dow
Alonso
de
Aguilar:
sosegados
los
alborotos
que
alli
andaban
entre
este
caballero
y
el
conde
de
Cabra:
don
Pedro
de
Córdova,
venido
el
estío,
pasó
á
Sevi-
Ma.
Sucedió
lo
mismo
alli,
que
por
autoridad
del
Rey
y
Con
su
presencia
se
sosegaron
las
alteraciones
de
los:
senores
que
moraban
en
aquella
ciudad,
y
se
compu-
sieron
sus
diferencias.
Los
moros
estaban
quietos,
cosa
que
hacía
maravillar,
por
andar
los
nuestros
tan
eraalios
y
alterados,
que
no
se
aprovechasen
de
la:
ocasion
que
se
les
presentaba.
Estaban
los
fronteros
que
eran
capitanes
de
grande
esfuerzo,
mayormente
el
condestable
ya
dicho,
alerta
y
en
vela,
y
no
les
daban
lugar
para
hacer
algun
insulto.
Las
discordias'
asi
mismo
que
entre
los
moros
se
levantáran
de
nuevo,
los
embarazaban
para
mo
acudir
¿
la
guerra
de
fuera.
Fue
asi
que
Alquirzote
gobernador
de
Málaga
,
hom-
bre
muy
experimentado
en
la
guerra,
y
de
gran
re-
nombre
y
fama,
como
se
viese
apoderado
de
aquella:
ciudad
,
se-rebeló
contra
el
Rey
Albobacen,
ayudado:
de
muchos
que
se
tenian
por
agraviados
del
Rey,
de-
mas
que
de
ordinario
aquella
gente
por
ser
de
ingenio
mudable
gusta
que
haya
mudanza
en
el
estado.
Vi-
nieron
á
las
armas,
y
dióse
la
batalla:
llevó
Alquirzo-
te
lo
peor
por
ser sus
fuerzas
mas
flacas;
trató
de
con-
federarse
con
el
Rey
don
Enrique.
Señalaron
para
tener
habla
4
Archidona,
que
está
á
la
raya
del
reyno
de
Granada:
vino
alli
el
moro
muy
alegre
con
gran-
des
presentes
que
traía;
partióse
con
no
menor
con-
fianza
por
la
palabra
que
el
Rey
le
dió
de
envialle
socorros
y
ayuda,
que
fue
ocasion
para
que
Alboha-
cen
con
las
armas
hiciese
este
año
y
el
siguiente
mu-
-
Berri,
mozo
estrangero,
se
la
ganó
fin,
301
«chas
veces
entradas,
y
rompiese
por
tierra
de'
chris-
tianos
:
llevaron
Jos
moros
grandes
cabalgadas
de
hom-
bres
y
de
ganados,
quemaron
campos
y
poblados:
era
tan
grande
su
indignación
y
su
avilenteza
tal
Eb
ha-
cían
lo
último
de
poder,
y
pasaron
muy
mas
adelante
de
lo
que
antes
solian
en
las
talas,
quemas
y
robos.
Pero
aunque
fue
grande
el
estrago,
y
que
se
podia
comparar
con
los
antiguos,
ningun
pueblo
señalado
tomaron
á
los
nuestros;
solo
diversos
esquadrones
de
soldados
moros
por
toda
el
Andalucía
y
por
el
reyno
de
Murcia
hacían
correrías
mas
á
manera
de
saltea-
dores
que
de
guerra
concertada,
Volvamos
con
nues-
tro
cuento
á
la
infanta
doña
Isabel,
que
se
quedó
en
Ocaña:
muchos
y
grandes
principes
la
pedian
aun
“mismo
tiempo
por:muger.
Tenia
grandes
partes
de
virtudes,
honestidad,
hermosura,
edad
á
propósito,
sobre
todo
el
dote
que
era
grandísimo,
no
menos
que
el
reyno
de
su
hermano.
A
los
demas
pretensores,
es
á
saber
al
de
Portugal
que
era:viudo,
y
al
duque
de
ori
el
Rey
don
Fernando
no
sin
voluntad
y
providencia
del
cielo.
Ayudó
mucho
la
diligencia
del
Rey
de
Aragon
su
padre:
con
muchos
presentes
38
dió,
y
mayores
pro-
mesas
para
adelante
(manera
la
mas
segura
de
nego-
ciar
y
la
mas
eficaz)
grangeó
los
criados
de
la
infanta.
El
que
mas
podia
con
ella
y
mas
privaba
era
Gutierre
de
Cárdenas
su
maestresala
,
y
con
él
Gonzalo
Chacon
tio
del
mismo
de
parte
de
madre,
mayordomo
que
era
y
contador
de
la
princesa:
4
este
prometieron
la
villa
de
Casarruvios
y
Arroyomolinos;
á
Gutierre
de
Cárdenas
la
villa
de
Maqueda,
fuera
de
otras
grandes
dádivas
de
presente,
y
promesas
de
oficios,
encomien-
das
y
juros
para
adelante.
Por
medio
de
los
dos
y
del:
arzobispo
«de
Toledo,
que
entraba
á
la
parte,
se
con-
certó
el
casamiento
con
ciertas
condiciones
que
todas"
302
Enrique,
se
le
guardase
Lodo
respeto:
que
despues
de
su
muerte
la
infanta
doña
Isabel
tuviese
todo
el
go=
bierno
de
Castilla,
sin
que
el
Rey
don
Fernando
pu-
diese
hacer
alguna
merced
por
su
propia
autoridad,
ni
tampoco
diese
los
cargos
á
estraños,
mi
quebran-
tase
en
alguna
manera
las
franquezas
,
derechos
y
leyes
del
reyno3
en
conclusion
que
si
no
fuese
con
voluntad
de
su
muger,
no
se
entremetiese
en
ninguna
parte
del
gobierno.
Todas
estas
capitulaciones
y
el
ca=
samiento
se
concertaron
secretamente
;
don
Fernando
sin
embargo
se
detuvo
4
causa
de
la
guerra
de
Gata-
luña,
en
que
los
enemigos
de
nuevo
tenian
puesto
sitio
sobre
Girona,
y
al
fin
la
forzaron
á
rendirse,
Demas
desto
en
Navarra
se
levantó
Otra
tempestad.
El
obispo
de
Pamplona
don
Nicolas
en
el
camino
de
Tafalla
(que
iba
á
verse
con
la
infanta
casa
Leonor
y
á
su
llamado)
fue
muerto
por
orden
de
Pedro
Pe-
ralta,
Enviáronse
personas
que
pidiesen
justicia
al
Rey
de
Aragon,
y
le
hiciesen
instancia
para
que
mandase
castigar
tan
grave.maldad.
Recelábanse
no
creciese
el
atrevimiento
por
falta
de
castigo
,
y
aquel
sacrile=
gio,
sino
se
castigaba,
fuese
causa
que
todo
el
pueblo
lo
pagase
con
alguna
plaga
que
les
viniese
del
cielo.
Quexábanse
que
el
matador
por
engaño
se
apoderó
de
Tudela:
demas
desto
estrañaban
que
el
mismo
Rey
concediese
franquezas
muchos
lugares
con
mucha
liberalidad
como
de
hacienda
agena
;
pedian
fuese
servido
de
recobrar
á
Estella
con
todo
su
distrito
,
do
que
todavia
estaban
apoderados
los
de
Castilla.
El
conde
de
Fox
con
el
deseo
de
mandar
andaba
otrosí
inquieto,
y
parecia
que
todo
esto
pararia
en
alguna
guerra,
por
lo
qual
no
menos
era
aborrecido
del
Rey-
de
Aragon
su
suegro
que
poco
antes
lo
fue
el
prin=
cipe
don
Carlos.
El
Rey
respondió
á
los
embaxadores
se
enderezaban
á
que
en
tanto
que
vivieso
el
Rey
dor
303
blandamente
y
conforme
á
lo
que
el
tiempo
pedia,
que
era
lemporizar
y
entretener
:.4
Pedro
de
Peralta
no
se
dió
poreude
castigo
ninguno
por
el
delito
tan
atroz
como
cometió.:
La
infanta
doña
Isabel
se
hallaba
congoxada
y
suspensa:
temia
no.
la
hiciesen
fuerza,
si:se-detenia
en
Ocañamas
tiempo.
Partióse
para
Cas-
tilla
la
vieja,
y
porno
darle
entrada
en
Olmedo,
que:
la
tenia
en
su
poder
el
conde
de
Plasencia,
se
fue:
para
Madrigal
do
residia
su
madre.
Cosas
tan
grandes,
no
podian
estar
secretas:
escribió
el
maestre
de
San-
tiago
sobre
el-caso
al
arzobispo
de
Sevilla,
que
des-
pues
de
convalecido
de
la
dolencia
ya
dicha
se
entre=
tenia
en
Coca
;
encargábale
grandemente
se
apoderáse
de
la
persona
de
la
infanta:
intentos
que
desbarató
la
presteza
con
que
el
de
Toledo
y
el
almirante
la
acu-
dieron
con
«buen
número
de
caballos.
Lleváronla
¿
Valladolid
para
que
estuviese
alli
mas
segura
,
por
ser
el
pueblo
tan
grande
y
estar
de
su
párte
el
arzobispo
de
Toledo
y
en
su
compañía.
No
era
menor
la
con-
goxa
con
que
don
Fernando
se
hallaba,
y
recelo
que
tenia
no
le
burlasen
sus
esperanzas.
Asi
en
lo
mas
re-
cio
de
la
guerra
de
Cataluña
se
partió
para
Valencia
con
intento
de
recoger
el
dinerd
que
conforme
4
Jo
asentado
se
obligó
de
contar
á
su
esposa
para
el
gasto
de
su
casa
y
corte.
Desde
alli
dado
que
hobo
la
vuelta
á
Zaragoza,
porque
el
negocio
no
sufria
tardanza,
en
hábito
disfrazado
y,
solo
con
quatro
personas
que
le
acompañaban
,
pasó
á
Castilla.
En
Osma
encontró
con
el
conde
de
Treviño
don
Diego
Manrique
que
tenia
Parte
en
aquel
trato
de
su
casamiento.
Dende
acom-
pañado
del
mismo
conde
y
de
docientos
de
¡
caballo
Pasó
á
Dueñas,
villa
que
era
de
don
Pedro
de
Acuña
.
onde
de
Buendia,
hermano
del
arzobispo
de
Toledo.
Alli
se
vió
con
su
esposa,
y
apercebidas
todas
las
co-
sas,
en
Valladolid
en
las
casas
de
Juan
de
Biyero,
en
3o4
que
al
presente
está
la
audiencia
real,
se
desposarom
un
miércoles
4
diez
y
ocho
de
octubre:
luego
el
dia
siguiente
se
velaron
con
dispensación
del
Papa
Pio'
Segundo
en
el
parentesco
que
tenian
;
asi
hallo
que
el
arzobispo
de
Toledo
dixo
estaban
dispensados
,
creo
por
conformarse
con
el
tiempo
para
que
no
se
repa-
rase
en
aquel
impedimento
:
invencion
suya,
como
se:
dexa
entender
por
la
bula
que
los
años
adelante
sobre
esta
dispensacion
expidió
el
Papa
Sixto
Quarto.
Era
don
Fernando
de
poca
edad
,
que
apenas
tenia
diez
y
seis
años,
pero
de
buen
parecer
y
de
cuerpo
grande
y
robusto.
Escribieron
los
nuevos
casados
sus
cartas
al-
Papa
y
al
e
don
Enrique,
y
á
los
demas
prínci-'
pés
y
grandes:
la
suma
era
escusarse
de
haber
apre="
surado
sus
bodas.
El
aparato
no
fue
grande,
la
falta'
de
dinero
tal
que
les
fue
necesario
buscalle
para
el
gasto
prestado.
Por
el
mismo
tiempo
don
Enrique
hijo
del
infante
don
Enrique
de
Aragon
fue
hecho
duque
de
Segorve
por
merced
del
Rey
de
Aragon
su
tio,
que
dió
tambien
á
don
Alonso
su
hijo
bastardo
con
título.
de
conde
¿
Ribagorza,
ciudad
de
Cerdania
4
los
con-
fines
y
á
la
E
de
Francia.
A
los
seis
de
diciembre
finó
en
Roma
don
Juán
de
Carvajal,
cardenal
y
obispo
de
Plasencia
su
natural
(1):
yace
en
San
Marcello
de
Roma.
Fue
auditor
de
Rota,
despues
legado
de
tres
Papas
á
diversas
partes,
hombre
de
negocios,
de
vida
y
casa
exemplar.
En
la
Estremadura
labró
sobre
Tajo
una
famosa
puente
que
hoy
se
llama
del
Cardenal.
>
O
(1)
Gerón.
Garimb,
en
las
vidas
de
los
card,
rr
o
a
Dc
O
¿CAPITULO
XV.
Que
doña
Juana
se
desposó
con
el
duque
de
Berri.
Ocupíbase
el
Rey.en
Sevilla
en
«asentar
las
dife-
rencias
que
traían
alterada
aquella
ciudad,
quando
el
maestre:
de
Santiago
desde
Cantillana
donde-se
que-
-
dó
cerca
de
aquella
ciudad
,
le
envió
aviso
del
casa-
miento
de
su
hermana:
el
desabrimiento:
que
dello
recibió,
fue
en
demasía
grande;
sin
dilacion.mandó
aprestar-lo
necesario
para
ir
4
Truxillo.
Pretendia
en-
tregar
aquel
pueblo,
que
está
á
los
confines
del
An-
dalucía
,
y
hacer
dél
mercedá
don
Alonso
de
Zúniga
conde
de
Plasencia
en
remuneración
de
lo
mucho
que
en
el
tiempo
de
sus
trabajos
le
sirvió.
Cosa
tan
gran-
de
no
pudo
estar
secreta:
los
moradores
,
hombres
que
son
animosóos
y
esforzados
,
comunicado
el
nego-
cio
con
Gracian
Sesse
alcayde
del
castillo,
se
deler-
_Mminaron
á
contradecillo,
Su.
resolucion
era
tal
que
se
resolvieron
de
defender
con
las
armas
la
libertad
que
sus
antepasados
les
dexaron.
No
era
cosa
segura
usar
con
ellos.
de
fuerza
:
asi
el
Rey
se
resolvió
en.
dar
al
conde
en
trueco
la
villa
de
Arévalo
;
que
está.
en
Cas-
tilla
la
vieja
mo
lexos
de
Avila,
á
la
ribera
del
rio
Adaxa;
la
qual
villa
tenia
el
conde
empeñada,
que
se
la
dió
en
prendas
el
infante
don
Alonso.
hasta
que
le
hiciesen
pagado
de
cierta
suma
de
dineros
que
le
pres-
tra,
y
porque
el
trueco
era
desigual,
y
Arévalo
no
valía
tanto,
diósele
poralguna
recompensa
título
y
armaside
duque
de
aquella
villa.
En:
aquella
ciudad
de
Truxillo
sé
otorgó
perdon
al
maestre
de
Alcántara,
Ca
si
guió
la
voz
del
infante
don
Alonso,
y
á
Gutierre
de
Gáceres
y
Solís
su
hermano
hizo
el
Rey
merced
de
la
ciudad
de
Coria,
ó
sela
restituyó
como
la
tenia
del
infante
su
hermano
:
tal
era
la
condicion
del
Rey
don
TOMO
Y.
20
312
Rey.
Todo
era
abrir
las
zanjas
para
una
nuevá
y
gra-
-vísima
guerra
que
resultára
entre
España
y
Francia,
si
los
Santos
desde
el
cielo:con
ojos
piádosos
no
des-
baratáran
aquella
tempestad:
Fue
asi
que
al
Rey
de:
Francia
poco
antes
desto
mació
un
hijo
que
se
llamó
Carlos
,
con
que
el
duque
de
Guiena
perdió:
la
espe-
ranza
que
tenia
de
suceder:en
el
reyno
desu
her-
mano;
y
aun
poco
adelante,
queno
pasaron
dos
anos,
perdió
él
mismo
tambien
la
vida:
con
que
se
desbarataron
estas
tramas,
segun
que
sc
«tornará
á
referir
en
su;propio
lugar
lozya
do.
1?
"
ú
í
a
«¿CAPITULO
XVI
coil
De-
la
muerte
de.
tres
principes:
y
-—
Enun:mismo
tiempo
las
fuerzas
de
Aragon
se
au-
mentaron
con
el
casamiento
de
Castilla,
y
en
otras
po.
andaban
trabajadas
porque
la
guerra
de
Cata-
uña
continuaba
en
su
mayor
fuerza
,
la
isla
ide
Cer-
deña
y
el
reyno
de
Navarra
se
alborotarow
de
muevo:
la
ocasion
fue
diferente
,
la
porfia
y
rabiasemejante.
Los
sardos
se
movian
4
contemplacion,
y
debaxo
de
la
conducta
de
Leonardo
de
Alagon,
bijo
que
era
de
Artal
de
Alagon
señor
de
Pina
y
de
Sástago,
y
de
parte
de
su
madre
Benedicta
Arborea
venia
de
los
Arboreas,
casa
antigua
y
poderosa
en
aquella
isla.
Fundado
pues
en
este
derecho
,
por
muerte
del
mar-
ques
de
Oristan
Salvador
Arborea
que
falleció
sin
hi-
jos,
tomó-las
armas
para
apoderarse
de:aquel
esta-
do,
por
ño
asegurarse
de
«podelle
alcanzar
por
las
leyes
y
en
juicio.
Hoho
enla
prosecucion
desto
en-
-
cuentros
en
diversos
lugares,
con
que
ganó
al
Rey
y
á
otros
señores
muchos
pueblos
y
castillos:
Era
vir-
rey
Nicolás
Carroz,
persona
de
mas
autoridad
que
313
de
fuerzas
y
poder
para
sosegar
aquellos
movimien-'
tos,
que
fue
causá
dealargarse
la
guerra.
En
Navar-
ra
el
conde
de
Fox
con
codicia
de
reynar
acudió
á
lasarmas,
y
ayudado
de
los
biamonteses
se
apoderó
de
graw
parte
de
la
tierra,
y
tenia
sus
estancias
pues-
tas
sobre
Tudela
con
tan
gran
determinacion,
que
perdida
la
esperanza
de
que
por
su
voluntad
hobiese
de
desistir,
el
Rey
envió
delante
con
gentes
al
:ar-
zobispo
de
Zaragoza.
No
pareció
«bastante
esta
pre-
vencion
para
allanar
al
conde:
el
mismo
Rey
de
Aragon,
sin
embargo
de
su
edad
,
acompañado
de
buen
uúmero
de
soldados,
acudió
al
peligro,
y
forzó
al
yerno
a
levantar
el
cerco.
Tratóse
de
concertarse
por
medio
de
embaxadores
que
de
ambas
partes
se
enviaron
;
en
fin
en'Olite
se
hizo
la
avenencia,
y
se
dexaron
las
armas.
Quedó
el
de
Aragon
conforme
á
lo
que
concertaron;
con
el
nombre-y
título
solo
de
Rey
de
Navarra,
el
gobierno
se
encargó
para
siem-
pre
al
conde
de
Fox
y
4
su
muger,
quando
una
muy
triste
nueva
que
vino
de
Francia,
alteró
grandemen-
te
dla
una
y
á
la
otrá
parte,
como
desgracia
que
4
todos
tocaba.
Esto
fue
que
entre
los
demas
regocijos
que
Carlos
duque
de'Guiena
hacía
por
sus
desposo-
rios
concertados
con
la
princesa
doña
Juana
,
banque-
tes,
juegos
y
saraos,
en
una
justa:
que
se
tuvo,
hi-
rió
grave
y
mortalmente
4
Gaston
hijo
del
conde
de
Fox'
una
astilla
que
de
sú
misma
lanza,
que
quebró
en
los
pechos
del
contrario
,
se
le
entró
por
la
vise-
ra:
sucedió
este
desastre
á
veinte
y
tres
de
noviem-
re
día
viernes.
Murió
en
edad
de
veinte
y
seis
años:
su
cuerpo
de
Liburna,
donde
falleció,
por
mandado
de
su
cuñado
el
duque
de
Guiena
fue
llevado
á
Bur-
deos,
y
sepultado
en
San
Andres,
q
es
la
iglesiá
Mayor
de
aquella
ciudad.
Dexó
dos
hijos
de
su
mu-
ger
madama
Madalena,
el
uno
se
llamó
Francisco
314
Phebo
y
la
hija
madama
Catharina,
entonces
de
poca
edad
,
y
adelante
consecutivamente
Reyes
de
Navar-
ra.
Todo
esto
ponia
en
gran
cuidado,
y
aquexaba
el
corazon
del
Rey
de
Aragon:
sobre
todo
le
átormen-
taba
el
peligro
en
que
via
puesto
4
su
hijo:
don
Fer-
nando,
porque
ni
era
seguro
dexalle
en
Castilla
,
do
tenia
muchos
contrarios
y
al
Rey
por
enemigo
,
ni
era
á
propósito
llamalle
por.
no
estar
asegurado
el
derecho
de
su
sucesion,
ni
saberse
en
qué
pararian
aquellos
debates,
en
especial
que
'se
rugía.
que
el
arzobispo
de.
Toledo,
persona
de.
tanta
importancia
para
todo,
andaba
desabrido.:
Por
su.
mucha
ambicion
y
deseo
que
tenia
de
mandallo
todo
llevaba
mal
que
don
Fernando
se
aconsejase
y
comunicase
sus
puri-
dades
con
Gutierre
de
Cárdenas,
y
con
el
almirante
don
Alonso
Enriquez
su
tio:
ademas
que
en
cierta
ocasion
como-mozose
dexó
una
vez
decir
que
estaba
determinado
no.
sufrir
que
nadie
se
le
calzase
y
le
gobernase
,
cosa.
que
á
atros
príncipes
acarreó
mu-
cho
daño
y-
afrenta.
Esta
palabra
penetró
mas
hondo.
en
el
pecho
del
arzobispo
de
lo
que
fuera
razon;
es-
taba
con
resolucion;
de
ausentarse,
El
Rey
de.
Ara-
gon
avisado
del
desgusto,
conmaña
procuró
apartalle
de
aquel
propósito
y
voluntad
¿con,una
carta,
que
es-
cribió
á
su
hijo,
en
que
le
reprehendia
,
y
mandaba
que
en
todas
las
cosas
hiciese.mas
caso
del
consejo
y
parecer
del
arzobispo
que
de
todos
los
demas,
á
quien-
decia
debia
respetar
y
regalar.
como'4
padre:
«no
fue
de
mucho
efecto
esta
diligencia
por
estar
muy
irrita-
do
el
arzobispo,
sin
querer
de
todo
punto
recebir
satisfaccion
alguna.
Por
otra
parte
las
cosas
de
Ara-
gon
en
Cataluna
mejoraban,
y
parecia
que
en
breye
se
acabaria
la
guerra,
por
la
muerte
que
sobrevino
á
Juan
duque
de
Lorena,
que
finó
(muy
á
propó-
silo
)
de
una
enfermedad
á
diez
y
seis
de
diciembre
gares,
y
se
315
en
Barcelona
;
do
babia
ido
4
invernar:
su
cuerpo
sepultaron
en
la
iglesia
mayor
con
enterramiento
y
honras
muy
moderadas.
Verdad
es
que
los
alterados
no
por
faltalles
aquella
cabeza
y
ayuda
perdieron
el
.
ánimo,
antes
acordaron
llamar
en
su
Socorro
al
Rey
frances,
que
entendian
no
dexaria
de
aceptar
el
par-
tido
para
juntar
con
lo
de
Ruysellon
y
Cerdania
toda
aquel
principado.
Con
este
intento
publicaron
un
de-
creto
y
echaron
bando
en
que
mandaban
que
ningu--
no.
en
los
castillos
y
ciudades
que
se
hallaban
sin
ca-
beza
,
fuese
recebido
por
gobernador,
ó
alcayde
,
si
no
viniese
en
persona
ó
el
mismo
Renato
duque
de
Anjou,
ó
Nicolas
su
nieto
hijo
del
difunto,
que
ya
se
'intitulaba
príncipe
de
Aragon
y
duque
de
Cala-
bria,
apellidos
vanos
y
sin
provecho.
Buscaban
0ca-
sion
de
descómpadrar
para
con
buen
color
quitalles
la
obediencia
y
el
mando,
y
ayudarse
de
brazo
mas
fuerte,
por
ser
la
edad
del
uno
y
del
otro
peco
á
propósito
para
la
guerra,
y
las
fuerzas
no
muy
gran-
des.
En
Castilla
tenia
el
Rey
de
Aragon
diversas
prá-
ticas
para
grangear
los
grandes:
á
don
Juan
Pache-
cho
prometian
muy
mayor
estado,
de
que
era
muy
codicioso
:
al
arzobispo
de
Toledo
,
que
parecia
y
se
mostraba
muy
inclinado
á
mudar
partido,
aseguraban
que
á
sus
e
Troylo
y
Lope
se
darian
rentas
y
lu-
es
harian
otras
ventajas:
lo
mismo
hacían
con
los
demas,
que
conforme
4
como
los
sentían
afi-
cionados,
á
unos
conquistaban
con
promesas
de
dine-
ros,
d
otros
de
diversas
mercedes;
mas
ni
don
Juan
“Pacheco
ni
el
arzobispo
se
cebaron
de
esperanzas
se-
mejantes
para
dexarse
engañar.
Trataba
de
lo
mismo
el
Rey
don
Enrique,
en
especial
pugnaba
de
traer
á
Lso..o
s
su
servicio
al
de
Toledo.
No
se
podia
entender
de
su
condicion
le
yencerian
con
benignidad
:
pareció
sería
acertado
usar
de
alguna
fuerza
5
asi
Vasco
de
Con-
316
treras
por
orden
del
Rey,
ó
con
intento
de
serville,
le
tomó
un
su
pueblo
llamado
Perales.
El
arzobispo
como
era
de
gran
corage
con
gentes
que
llegó
en
su
arzobispado,
acudió
4
yaler
sus
vasallos
:
púsose
so-
bre
aquella
villa,
y
en
su
compañía
don
Juan
Arias
obispo
de
Segovia.
Acordó
el
Rey
atajar
aquellos
hu-
llicios,
porque
de
aquel
principio
no
se
emprendiese
alguna
llama:
partió
luego
para
Madrid
por
año
nue-
1471.
VO
de
mil
quatrocientos
y
setenta
y
uno.
Dende
acu-
dió
al
cerco
acompañado
de
ochocientos
de
4
caba-
lo:
por
esto
el
arzobispo
dió
la
vuelta,
alzado
el
cerco,
d
Alcalá,
el
Rey
á
Madrid. Buscóse
una
nueva
traza
para
sosegar
los
prelados
alborotados,
en
parti-
cular
al
de
Toledo
y
al
de
Segovia.
Ganó
el
Rey
dos
bulas
del
Padre
Santo:
en
la
una
citaba
al
de
Sego-
via
para
que
dentro
de
noventa
dias
despues
de
la
notificación
de
aquellas
letras
pareciese
personal-
mente
en
Roma;
porel
otro
breve
mandaba
al
ar-
zobispo
que
'se
emendase,
y
obedeciese
al
Rey
don
Enrique,
y
en
caso
que
no
cumpliese
lo
que
le
man-
daba,
cometia
sus
veces
¿
quatro
canónigos
de
Toledo
para
que
sustanciasen
el
proceso.
y
cerrado,
se
lo
en-
viasen
ad
Roma.
Fueron
estos
quatro
jueces
nombra-
dos
y
señalados
,
como
en
el
breve
se
contenía
,
por
el
cabildo
de
la
Santa
iglesia
de
Toledo
;
pero
el
maestre
de
Santiago'con
sus
mañas
hizo
tanto
que
no
pasaron
adelante
;
y
era
cosa
maravillosa
que
en
aque-
lla
sazon
no
se
tenia
por
afrenta
Jugar
á
dos
hitos
y
usar
de
tratos
dobles
,
especial
entre
los
grandes,
para
cuyo
acrecentamiento
era
provechoso
que
las
cosas
anduviesen
revueltas,
sin
respeto
alguno
á
lo
que
erá
honesto:
tan
grande
era
su
codicia,
y
tal
su
ambi-
cion.
Asi
todo
el
reyno
parecia
estar
dado
en
presa,
y
cada
qual
de
los
señores
se
apoderaba
de
todo
lo
que
podia.
El
Rey
hizo
merced
al
maestre
de
Santia-
pil
31
go
de
la
ciudad
de
Alcaráz,
4
don
Rodrigo
ña
conde
de
Arcos
dió
la
isla
de
Cádiz
con
nombre
de
marques
á
instancia
del
mismo
maestre
de
Santiago,
y
como
por
dote
del
público
porque
en
aquella
sa-
zon
,
muerto
el
conde
su
padre
,
casó
con
doña
Bea-
Wiz
hija
del
maestre:
parentesco
enderezado
y
á
pro-
Pósito
para
hacer
rostro
al
duque
de
Medina.
Sidonia,
con
quien
el
maestre
y
el
conde
tenian
grande
ene-
_Miga.
Vizcaya
se
volvió
4
alborotar
por
causa
que
las
dos
cabezas
de
los
bandos,
Avendaño
y
Moxica,
tor»
naron
del
destierro
á
la
patria
por
el
fayor
que
el
conde
de
Treviño
les
dió.
Hizo
él
de
mejor
gana
este
oficio
por»estar
encontrado
con
el
conde
de
Haro
Pero
Fernandez
de
Velasco
que
los
desterró.
Acudie-
ron
estos
dos
señores
cada
qual
con
sus
gentes,
y
en-
traron
en
Vizcaya
movidos
de
aquellos
alborotos:
vi-
nieron
á
las
manos
cerca
de
un
pueblo
llamado:
Mon-
guia
á
veinte
y
siete
de
abril;
fue
la
pelea
muy
re-
nida.
El
de
Treviño
tenia
mas
infantería,
gente
mas
á
propósito
que
la
caballería,
por
la
aspereza
de
la
tierra
que
es
fragosa
y
doblada
:
los
naturales
otrosí
tenian
de
su
parte
gente
valiente,
y
conforme
á
la
calidad
y
aspereza
de
los
lugares
sufridora
de
traba.
jos:
asi
los
contrarios
fueron
desbaratados
y
puestos
en:
huida
con
muerte
de
algunos,
mayormente
de
los
hidalgos
y
gente
noble
y
prision
de
muchos
mas.
El
Rey
don
Enrique
avisado
del
peligro
y
de-lo
que
pasaba
,
sin
dilacion
se
partió
para
Burgos,
de
alli
pasó
d
Orduña
á
grandes
jornadas.
Con
su
venida
todo
se
apaciguó:.
mandó
á
los
unos
y
á
los
otros
desembarazasen
la
tierra,
y
pusiesen
entre
sí
treguas
entretanto
que
se
trataba
de
concertar
todos
aquellos
debates;
y
en
particular
hizo
que
á
los
que
prendie-
ron
en
el
encuentro
pasado
,
los
pusiesen
en
libertad.
Tras
esto
en
todo
el
reyno
de
Castilla
se
hicieron
318
:
grandes
levas
de
gentes
,
en
especial
fueron
llama»
dos
los
grandes
:
todo
se
enderezaba
4
forzar
á
don
Fernando
y
á
doña
Isabel
á
que
saliesen
de
todo
el
-
reyno.
Verdad
es
que
por
consejo
del
maestre
de
Santiago
se
dexó
este
intento:
decia
sería
mas
4
pro-
pósito
vencellos
por
maña
que
con
fuerza
;
que
aquel
género
de
victoria
era
mas
excelente,
y
necesario
para
la
república
trabajada
con
tantos
males.
Este
parecer
prevaleció
,
que
ninguno
se
atrevió
4
contra-
decille
,
ni
aun
el
mismo
Rey,
dado
que
entendia
lo
contrario.
Toledo
y
Sevilla
'4
un
mismo
tiempo
se
alborotaron
por
estar
de
tiempo
antiguo
divididas
en
parcialidades:
los
de
Toledo
en
Ayalas
y.Silvas;
ca-
beza
de
los
Silyas
era
el
conde
de
Cifuentes,
y
de
los
Ayalas
el
de
Fuensalida.
Para
remedio
deste
daño
á
instancia
del
obispo
fray
Pedro
de
Silva
casó
el
conde
de
Cifuentes
con
doña
Leonor
hija
del
conde
de
Fuensalida:
lo
que
pensaban
sería
para
sosegarse,
fue
ocasion
de
mayor
revuelta
por
haber
dado
entra-
da
contra
la
voluntad
del
Rey
en
aquella
ciudad.
no
solo
al
conde
de
Cifuentes,
sino
á
don
Juan
de
Ríi-
hera
su
tio
de
parte
de
madre,
que
venian
el
uno
4
desposarse
,
y
el
otro
á
hallarse
en
los
regocijos
y
honrar
la
fiesta,
Los
Silvas
por
hallarse
con
su
cabeza
tomaron
las
armas
contra
sus
contrarios
con
tanta
rabia
que
el
Rey
don
Enrique
fue
forzado
á
acudir
con
toda
presteza,
y
pacificado
el
alboroto,
quitó
al
conde
de
Fuensalida
el
gobierno
de
la
ciudad
en
que
por
muchos
años
continuára
,
y
puso
en
su
lugar
á
Garci
Lopez
con
nombre
de
asistente
para
que
la
go-
bernase.
En
Sevilla
el
marques
de
Cadiz
fue
echado
por
el
duque
de
Medina
Sidonia
de
aquella
ciudad.
El
marques
en
venganza
en
cierto
encuentro
mató
dos
hermanos
bastardos
de
su
contrario,
y
junto
con
esto
tomó
por
fuerza
á
Medina
Sidonia.
Resultó
desta
319
reyerta
una
guerra
formada,
la
qual
don
Iñigo
Lo-
pez
de
Mendoza
conde
de
Tendilla
enviado
para
este
efecto
sosegó
mas
por
maña
que
por
fuerza
y
seve-
ridad.
Medina
Sidonia
al
tanto
se
restituyó
4
cuya
era.
Hizo
grande
falta
para
todo
lo
de
Castilla
la
muerte
del
Papa
Paulo
Segundo:
falleció
4
veinte
y
cinco
de
julio.
En
el
tiempo
de
su
pontificado
con=.
cedió
grandes
bienes
y
favores
á
toda
nuestra
nación.
Sucedió
en
su
lugar
á
mueve
del
mes
de
Spa
el
cardenal
Francisco
de
la
Ruvere
frayle
de
la
orden
de
los
Menores:
llamóse
Sixto
Quarto;
persona
de
no
menor
bondad
que
el
pasado
,
ni
menos
aficiona-
do
4
nuestra
España.
Ala
misma
sazon
un
esquadron
-
de
moros
rompió
por
la
parte
del
Andalucía
la
tierra
adentro
,
y
hizo
grandes
estragos
en
la
comarca
de
Alcántara:
fue
tan
grande
la
presa
y
los
despojos,
que
apenas
los
moros
por
ir
tan
cargados
podian
marchar
en
ordenanza.
Para
satisfacerse
deste
daño,
y
para
divertir
al
enemigo,
por
mandado
del
Rey
el
marques
de
Cadiz
con
sus
gentes
tomó
en
el
reyno
de
Granada
por
fuerza
de
armas
la
villa
de
Cardella:
dexó
en
ella
poca
gente
de
guarnicion,
y
asi
en
breve
tornó
a
perderse
y
á
poder
de
moros.
CAPITULO
XVIL
Como
falleció
Carlos
duque
de
Guiena.
Fue
este
año
dichoso
para
los
portugueses,
y
no
menos
para
el
reyno
de
Aragon.
En
Portugal
el
Rey
don
Alonso
con
una:
gruesa
armada
que
juntó
de
no
menos
que
trecientos
baxeles
entre
mayores
y
meno-
res,
desde
Lisboa
se
hizo
4
la
vela
mediado
el
mes
de
agosto
con
intento
de
volver
á
la
guerra
de
Afri-
ca,
Lleyaba
en
su
compañía
al
principe
don
Juan
su
pio
al
exercicio
de
las
armas,
y
con
él
de
todo.el
rey-
no
lomas
granado
y
mas
noble:
todo
el
exército
era
como
de
treinta
mil
hombres.
Con
estas
gentés
desu:
primera
llegada
tomó
por
fuerza:4.los
moros'
la
yi-,
la
de
Arcilla':
murieron
dos
mil
enemigos
demas
de.
cinco
mil
que
vendieron
por
esclavos,
con'
que
sejun-.
tó
buena
suma
de
dineros.
Costó
la
victoria
sangre.
á
los
portugueses
ca
murió
mucha
gente
noble,
en
particular
los
condes,
el
de
Montesanto
llamado
don.
Alvaro
de
Castro
,::y?
el
de
Marialvá
por
nombre
don.
Juan
Couliño
cuyo
cuerpo
muerto
como
el
Rey
le
viese
,
vuelto
4
su
hijo:
«Oxalá
(dixo)
Dios
te
haga
»tal
y
tan
grande
soldado.”
Con:
el
aviso
de
lo
que
pasó
en
Arcilla
,
espantados
los
moros
de
Tanger
á
la
hora
desamparada
la
ciudad
se
huyeron:
encomen-
_dóla
el
Rey
á
Rodrigo
Merlo
para
que
la
guardase..
En
Arcilla
y
en
Alcázar
dexó
á
don
Enrique
de
Me-
neses
conde
de
Valencia,
y
concluidas
en
breve
tiem-
po
cosas
tan
grandes,
volvió.
triumphante
con
su
ar-
mada
entera
d'su
tierra.
Hizo
en
esta
jornada
4.don
Alonso
Basconcelo
conde
dé
Penella
en
recompensa
de
muchos
servicios
que
le
hizo,
En
Cataluña
la
cin-
dad
de
Girona
despues
de
la
muerte
del
duque
de
Lo-
rena
volvió
4.
poder
del
Rey
de
Aragon
por
entrega
de
los
ciudadanos.
Los
enemigos
que
restaban,
cuyos
principales
capitanes
eran
Reyner
hijo
bastardo
del
duque
de
Lorena,
y
Jacobo
Galeoto,
fueron
parte
apretados
con
cerco
que
los-de
Aragon
pusieron
so-
bre
un
pueblo
llamado
San
Adrian
á
la
ribera
del
rio
Bese,
Otra
parte
yendo
desde-Barcelona
que
cáe
cer-
ca,
4
dar
socorro
á
los
cercados,
fue
en
una
pelea
muy
brava
vencida
y-desbaratada
por
don
Alonso
de
Aragon,
que
era
general
en
aquella
guerra
por
su
pa-
dre.
El
Rey
aunque
se
hallaba:en
tan
larga
edad;
no
ps
/
2
;
hijo
para
que
en
aquella
guerra
sagrada
diese
princi-
á
321
cesaba
de
perseguir
á
los
enemigos
con
gran
diligen-
Cia
en
la
comarca
de
Ampurias.
Tenia
sus
reales
cer-
ca
de
Toroella:
vió
en
sueños
segun
dicen
la
imágen
de
un
valiente
soldado
que
murió
en
aquella
guerra;
_amonestábale
no
moviese
de
alli
sus
reales,
que
de
Otra
manera
corria
peligro.
El
Rey
por
no
hacer
caso
de
cosas
semejantes,
como
casuales,
partió
de
alli
con
|
sus
gentes,
y
ganado
que
hobo
á
Roses,
en
el
cerco
?
»
3
que
tenia
sobre
la
villa
de
Peralada,
de
noche
en
una'
encamisada
con
que
dió
sobre
él
el
conde
de
Campo-
basso
capitan
de
los
contrarios,
estuvo
á
punto
de
pe-
recer.
La
priesa
y
sobresalto
fue
tal
que
muertas
las
centinelas,
desarmado
y
medio
desnudo
fue
forzado
á
recogerse
para
salvarse
dentro
de
la
villa
de
Figue-
Tas:
sin
embargo
el
dia
siguiente
volvió
al
cerco,
y
dió
la
tala
álos
campos,
con
que
últimamente
los
cer-
cados
fueron
forzados
á
rendirse.
Allanada
toda
aque-
lla
comarca,
pasó
con
sus
reales
sobre
Barcelona:
fue
este
cerco
de
la
ciudad
de
Barcelona
muy
largo.
El
de
Aragon
estaba
determinado
de
no
usar
de
fuerza
y
antes
ganar
aquella
gente
con
maña;
mas
qué
le
prestá-
|
ra
destruir,
saquear
y
quemar
aquella
nobilísima
ciu-
|
¿dad?
á
qué
propósito
darlá'en
prenda
¿
los
soldados
,
y
no
mas
aina
con
laclemencia,
y
conservar
la
vida
y
ri-
|
queza
de
sus
ciudadanos,
ganar
para
sí
gloria
iumortal
y
provecho
muy
colmado?
En
Castilla
la
viejalos
Reyes
don
Fernando
y
doña
Isabel
procuraban
atraer
á
sí
mu-
chos
pueblos:
algunos
se
les
entregaron,
y
entre
ellos
Sepúlveda.
Determinaron
con
esto
de
llamar
al
arzo-
bispo
de
Toledo
que
se
entretenia
en
Castilla
la
nue-
va;
y
conforme
á
lo
que
mandó
su
padre
el
Rey
de
Aragon,
le
prometian
de
poner
ú
sí
y
¿sus
cosas
en
sus
manos,
y
para
mas
obligalle
luego
que
le
tuvie-
ron
aplacadó,
en
su
compañía
con
buen
número
de
caballos
que
les
seguían,
se
fueron
á
Pordelaguna
vi-
TOMO
Y
21
”
r
330
A
>
lo
tenia
todo
estragado
:
comprar
los
beneficios
en
otro
tiempo
se
tenia
por
simonía,
en
este
por
gran-
gería;
no
entendian
los
principes
ciegos
y
los
pre=
lados
que
esta
sacrilega
manera
de
contratacion
mu-
cho
enoja
y
ofende
á
Dios,
asi
bien
el
disimulallo,
eo-
mo
el
hacello,
En
la.
junta
que
se
hizo
de
los
eclesi4s-
ticos
para
acudirá
lo
que
el
legado
pedia,
se
trató
¿de
ponerremedio
4
estos
daños.
Entre
otras
cosas
acor-
«daron
de
hacer
instancia
con
el
Papa
para
que
en
las
iglesias
catbedrales
se
proveyesen
por
voto
del
obis-
Po
y
del
cabildo
dos
canonicatos,
el
uno
dun
jurista
y
el
otro
á
un
theólogo.
La
demanda
era
tan
justifica-
da
que
el
Padre
Santo
otorgó
con
ella;
sobre
que
ex-
/
pidió
una
bula
suya,
que
ingiriéramos
aquí
de
buena
gana,
si
la
primera
que
se
ganó
se
ballíra,
y
si
un
pedazo
que
della
está
en
otra
segunda
que
dos
años
«Adelante
se
expidió
sobre
el
mismo
caso,
y
le
pusi-
mos
en
nuestra
historia
latina,
se
pudiera
cómoda-
mente
trasladar
en
lengua
castellana
con
todos
los
requisitos
y
condiciones
que
en
dos
proveidos
y
provi-
sion
manda
miren
y
guarden.
o0icono:
CAPITULO
“XIX.
Del
cerco
de
Perpiñarr,
La
diligencia
de
que
el
cardenal
legado
usó
para:
apaciguar
y
sosegar
las
alteraciones
y
diferencias
de
Castilla,
muy
grande,
fue
toda
de
poco
efecto
por
estar
lasvoluntades
enconadas,,
y
¿él
mismo:como
era
cosa
natural.
de
secreto.
más
aficionado
al
partido
de
don
Fernando,
que-con
todas
sus
fuerzas
pretendia
ade-
lantar.
Con
este:
intento
partió
para
Alcalá,
do
ésta-
han
el
Rey
don
Fernando
y
doña
Isabel
su
muger'con
el
arzobispo
de
Toledo.
Desde
alli
pasó
á
Guadalaxa=
x
»
.
33
Ú
ta
no
con
otro
deseño,
sino
de
grangear
la
casa
de
los
-
Mendozas,
y
apartallos
del
Rey
don
Enrique
y
del
maestre
de
Santiago.
Jba
confiado
de
salir
con
esto
por
su
grande
ingenio
acostumbrado
¿fingir
y
disi-
"no
de
cortesaños.
Á
un,
mismo,
mular,
propio
término
ron
dad
los
se
|
tiempo
en
las
ciudades
y
pueblos
se
levantaron
albo-
rotos
contra
los
que
descendian
de
judíos,
hombres
que
eran
dados
á
la
codicia
y
acostumbrados
á
enga-.
ños
y
embustes.
Comenzóse
esta
tempestad
en
Córdo-
.
vva.
El
pueblo
furioso
se
embrayeció
conjra
aquella
miserable
gente
sin
miedo
alguno
del
castigo,
Hicié-
ronse
robos
y
muertes
sin
número
Y
sin
cuento.
Las
personas
prudentes
echaban
esto
y
decian
era
casu-
go
de
Dios
por
causa
que
muchos
dellos
de
secreto
desampararon
y
apostataron
de
la
religion
christiana
que
antes
mostraron
abrazar.
A
Córdova
imilaron
otros
pueblos
y
ciudades
del
Andalucía
:
lo
mas
recio
desta
tempestad
cargó
sobre
Jaen:
El
condestable,
Iranzu
pretendió
amparar
aquella
gente
miserable
para
que
no
se
les
hiciese
alli
agravio,
y
hacer
rostro.
al
pueblo
furioso:
esto
fue
causa
que
el
odio
y
envi-
día
de
la
muchedumbre
revolviese
contra
él
de
tal
'ulsa
que
Con,
cierta
conjuracion
que
hicieron,
un
día
le
mataron
en
una
iglesia
en
que
oía
missa
:
la
ra=
bia
y
furia
fue
tan
arrebatada
y
tal
el
sobresalto
que
apenas
dieron
lugar
para
que
doña
Teresa
de
Torres
su
muger
y
sus
bijos
se
recogiesen
al
alcázar,
Por
su
muerte
se
repartieron.
sus
oficios:
el
de
chánciller
mayor
que
tenia,
se
dió
al-obispo
de
Sigienza:,
el
conde
de
Haro
Pero
Fernandez
de
Velasco
fue
nom-
brado
por
condestable,
dignidad
que
como,
antes
so
acostumbrase
¿i
dar,
á
diferentes
ca508
y
linages,
en,
lo
de
adelante
siempre
se
ha
continuado
en
los
suce-
sores
de
aquel
su
estado
y
en
su
linage.
Fue
esta
una
gran
lástima
,
y
el
Rey
don
Enrique
perdió
una
gran
332
|
de
ayuda
para
sus
cosas
por
la
señalada
y
muy
consi
tante
lealtad
de
Iranzu
y
su
valor.
Por
la
industria:
del
maestre
de
Santiago.
don
Juan
Pacheco
se
busca-
ron
otros
reparos:
uno
fue
concluir
que
don
Enrique-
duque
de
Segorve
viniese
desde
Aragon,
como
lo:
hizo,
por
tierras
del
reyno
de
Valencia
á
Castilla
con
intencion
cierta-que
le
dieron
de
casalle
con
la
prin-
.
cesa
doña
Juana:
venia
en
su
compañía
su
madre
do-
na
Beatriz
Pimentel.
Saliólé
al
encuentro
hasta
Reque-
na
el
mismo
maestre
para
recebille
y
acompañalle:
*
no
respondió
la
prueba
á
lo
que
de
su
persona
pensa-
«ban.
Esto
fue
causa
que
al
que
por
la
fama
estima-
ban,
luego
que
le
vieron,
le
menospreciasen,
en
es--
pecial
le
notaron
de
asaz
arrogante
,
pues
á
los
gran-
des
que
llegaban
á
hacerle
mesura,
estendía
la
mano
para
que
se
la
besasen,
sin
estar
efectuado
lo
que
pre-
tendia,
y
sin
recelarse
él
de
que
las
cosas
podrian
trocarse.
De
aqui
procedió
que
por
industria
del
mis-
mo
maestre
se
impidió
aquel
casamiento,
junto
con
que
de
secreto
no
estaba
nada
aficionado
¿don
Enri-
que
por
entender
que
si
venia
4
ser
Rey
recobraria
los
pueblos
que
fueron
de
su
padre,
recelábase
asi'
mismo
del
conde
de
Benavente
tio
de
don
Enrique,
el
qual
se
tenia
por
muy
agraviado
d
causa
del
maes-
trazgo
que
le
quitó.
Estas
eran
las
verdaderas
causas,
dado
que
usaba
de
otros
colores,
como
era
decir
te-
nian
necesidad
de
algun
gran
príncipe,
y
de
mayores
fuerzas
para
sosegar
las
alteraciones
del'
reyno.
Al
Rey
parecia
cosa
recia
faltar
en
su
palabra
y
hacer
burla
de
aquel
principe:
4
esto
replicaba
el
maestre
que
por
lo
menos
para
hacer
la:
guerra
sería
necesario
apercebirse
de
mucho
dinero;
esto
se
enderezaba
¿
armar
otro
lazo
4
Andres
de
Cabrera
,
que
tenia
á
su
cargo
en
el
alcázar
de
Segovia
los
tesoros
reales.
En
aquella
ciudad
antes
desto
por
industria
del
maestre,
|
|
ñ
595
y
-¿
exemplo
del
Andalucía
se
levantó
un
alboroto
contra
los
que
descendian
de
judíos.
Procuró
Andres
de
Cabrera
atajalle
;
y
apenas
con
su
buena
maña
pu-
do
sosegar
la
canalla,
no
sin
riesgo
de
su
persona
y
grande
ofeusion
del
pueblo
encarnizado.
Al
obispo
de
Sigiienza
traxo
el
capelo
un
embaxador
particular
que
para
este
efecto
envió
el
Papa:
diósele
en
Ma-
drid,
y
para
que
la
merced
fuese
mas
cumplida,
vino
el
Rey
en
que
se
llamase
cardenal
de
España.
Al
-
duque
de
Segorve
don
Enrique
no
dexaron
entrar
en
Madrid,
antes
se
le
dió
orden
que
en
Xetafe
,
una
al-
dea
muy
larga
alli
cerca,
puesta
en
el
camino
por
do
se
ya
á¿
Toledo,
se
entretuyiese.
En
el
campo
de
aquel
lugar
habló
con
el
Rey:
acordóse
en
la
habla
que
de
Xetafe
se
pasase
á
Odon,
que
es
otra
aldea
no
lexos
de
alli.
Estaban
mudados
de
parecer:
to-
maron
por
achaque
y
por
color
para
dilatar
el
casa-
miento
que
era
menester
que
el
Padre
Santo
dispen-
sase
en
el
parentesco
,
por
ser
los
casamientos
que
se
hacen
entre
deudos,
no
solo
inválidos
sino
desgracia-
dos.
Desta
manera
quedó
burlada
la
esperanza
de
aquel
príncipe,
llamado
vulgarmente
por
esta
desgra-
cia
don
Enrique
Fortuna.
El
Rey
don
Enrique
se
par-
tió
para
Segovia,
Pretendia
proveerse
de
dinero
4
cau-
sa
que
Andres
de
Cabrera
acudia
con
escaseza
por
dar
en
esto.desgusto
al
maestre
de
Santiago,
de
quien
sabía
muy
bien
pretendia
para
sí
el
alcázar
de
Sego-
via
,
como
poco
antes
le
quitára
el
de
Madrid
con
color
de
asegurarse
;
ademas
que
de
secreto
se
inclj-
naba
á
don
Fernando
asi
de
su
voluntad,
como
por
estar
casado
con
doña
Beatriz
de
Bobadilla,
que
se
crió
en
servicio
de
la
infanta
doña
Isabel.
El
nuevo
cardenal
asi
mismo
creció
en
renta
y
autoridad
por
la
muerte
de
don
Alonso
de
Fonseca
prelado
de
gran-
de
ingenio
y
de
ánimo
ardiente:
falleció
en
Coca,
334
:
villa
en
que
dexó
fundado
el
mayorazgo
asaz
rico
de
|
los
Fonsecas,
y
d
instancia
y
por
suplicacion
del
Rey
el
cardenal
fue
nombrado
en
su
lugar
por,
arzobispo
de
Sevilla
con
retencion
de
la
iglesia
de
Sigúenza,
que
fue
cosa
nueva
y
exemplo
no
de
alabar,
la
soltura
de
aquel
tiempo
y
el
estrago
era
tal,
quelo
que
á
ca-
da
qual
se
le
amojuba,
eso
le
parecia
ser
lícito,
y
si
podia
lo
executaba.
En
el
condado
de
Ruysellon
so-
bre
la
villa
de
Perpiñan
á
nueve
de
abril
se
puso
un
exército
frances,
en
que
se
contaban
como
veinte
mil
infantes
y
mil
hombres
de
armas
debaxo
de
la
conducta
de
Philipo
de
Saboya.
El
Rey
de
Aragon
se
metió
dentro,
determinado
de
ponerse
quelques
riesgo
antes
que
desamparar
aquella
plaza,
que
es
muy
fuerte
y
está
á
la
entrada
de
Francia,
Para
ani-
mar
mas
á
los
cercados
los
juntó
en
la
iglesia,
y
alli
les
hizo
juramento
de
no
partirse
ni
dexallos
antes
que
el
cerco
se
alzase,
grande
resolución
y
demasia-
da
confianza
para
aquella
su
edad,
y
hecho
que
no
sé
yo
si
se
debe
aprobar,
pues
en
el
riesgo
de
su
perso-
ma
le
corria
todo
aquel
estado
si
fuera
preso
por
el
-
enemigo
dentro
de
aquel
pueblo:
el
favor
del
cielo
ayudó
para
escusar
aquel
daño,
y
los
moradores
se
señalaron
en
esfuerzo:
todos
por
estar
4
vista
del
Rey
hacían
con
todas
sus
fuerzas
lo
que
podian,
La
leal.
tad
de
Pedro
de
Peralta
condestable
de
Navarra
en
este
caso
se
señaló
mucho,
que
en
hábito
de
frayle
Francisco,
y
ayudado
de
la
eya
francesa
que
sa-
bía
muy
bién,
por
medio
del
exército
y
reales
de
los
enemigos
pasó
y
entró
en
aquella
villa
para
hacer
compañía'al
Rey
en
aquel
peligro
y
trance:
era
jus-
to,
de
quien
tenia
todo
lo
que
era
y
valía,
por
su
ser-
vicio
lo
aventurase.
De
los
tres
hijos
del
Rey
de
Ara-
gon
don
Alonso
acompañaba
4
su
padre,
el
arzobis-
po
de
Zaragoza
se
puso
en
la
ciudad
de
Elna
que
está
335
alli
cerca,
con
buen
número
de
soldados
4
propósito
de
hacer
lo
que
le
fuese
mandado.
El
Rey
don
Fer-
nando
avisado
de
lo
que
pasaba,
partió
de
Talamanca
“con
quatrocientos
d8
á
caballo
que
de
Castilla
llevó
e
socorro:
porel
camino
se le
juntaron
otros
cien=
to.
Con
esta
gente
por
el
mes
de
junio
llegó
á
poner-
se
sobre
Ampurias:
el
miedo
que
con
estopuso
á
los
enemigos,
fue
tal
que
alzado
el
cerco,
y
poco
des
pues
hechas
treguas
que
durasen
hasta
el
mes
de
oe-
tubre',
desembarazaron
la
lierra.
Por
esta
manera
concluida
esta
guerra,
el
Rey
de
Aragon
hizo
final-
mente
su
entrada
en
Barcelona
á
manera
de
triumpho-
debaxo
de
un
pálio,
en
yn
carro
cubierto
de
brocado
morado
tirado
de
cuatro
caballos
blancos:
acompañá=
banle
al
uno
y
al
otro
lado
la
nobleza
y
magistrados
con
grande
muchedumbre
del
pueblo
que
salió
á
este
espectáculo
,
y
se
derramó
por
aquellos
caminos
y
campos.
Entró
por
la
puerta
de
San
Daniel:
su
aspec-
to
muy
venerable
por
sus
canas,
y
por
la
vista
reco=
brada,
y
por
sus
grandes
hazañas;
el
cuerpo
sin
fuer-
zas
sustentaba
el
brio
y
valor
de
su
ánimo.
Su
hijo
el
Rey
don
Fernando
era
partido
para
Tortosa
con
in-
-tento
de
tener
cortes
á
los
aragoneses
y
presidir
en
lagar
de
su
padre
,
pero
desistió
de
este
intento
por
una
dolencia
que
le
sobrevino,
y
porque
de
Castilla
en
que
resultaban
muchas
novedades
;
le
hacían
gran=
«de
instancia
que
apresurase
la
vuelta.
Por
el
mismo
tiempo
los
huesos
de
don
Fernando
maestre
de
Avis,
de
quien
se
dixo
murió
cautivo
en
Africa,
cierto
mo-
ro
de
la
ciudad
de
Fez
en
que
estaban
,
los
hurtó,
y
los
traxo
á
Portugal.
Diéronles
sepultura
en
Aljubar-
rota:entre
los
sepulcros
de
sus
antepasados:
las
exé-
quias
y
honras
que
le
hicieron
á
la
manera
que
entre
chiristianos
se
usa
y
acostumbra
,
fueron
blind
y
grandes.
RRA
BITULÓO
XK
RE
A
IO:
AA
Del
concilio
que
se
tuyo
en
Aranda.
ao
II
de
A
te
En
las
demas
.provinciaside
España
á
esta
sazon
ninguna
cosa
aconteció
que
de
contar
sea,
salvo
lo
talas
y
robos
por
tada
aquella
tierra
de
suyo
estéril
y
falta.
En
Toledo
se
levantaron
muevos
alborotos.
El
conde
de
Fuensalida
confiado
en
que
el
maestre
de.
Santiago
le
hacía
espaldas,
y
coninténto
que
tenia
de
apoderarse
de
aquella
ciudad,
se.
resolvió
de
entrar
en
Toledo
con.
gente
armada
para
echar
della
4
Her-
nando
de
Ribadeneyra,
mariscal,
y
aficionado
al
servicio
del
Rey
don
Enrique.
Este
atrevimiento
re-
primió
el
pueblo
con
las
armas,
y
la
venida
del
Rey,
33
que
avisado
del
peligro
acudió
á
gran
prisa
para'
se
jar
el
alhoroto:
asi
las
alteraciones
del
pueblo:
se
so-
segaron;
dióse
perdon
á
los
culpados,
con
que
los
malos
quedaron
más
animados.
Despues
deste
caso
el
maestre
don
Juan
Pacheco
con
deseo
de
quietud
se
partió
para
Peñafiel
donde
tenia
su
muger,
ademas
que
por
los
muchos
años
que
anduvo
de
ordinario
en
la
corte,
sospechaba
(como
era
la
verdad)
que
tenia
á
muchos
cansados,
enfado
que
queria
remediar
con
ausentarse.
En
su
lugar
envió
á+su
hijo
don-Diego,
en
cuya
persona
(como
arriba
queda
dicho)
tenia
re-,
nunciado
y
traspasado
el
marquesado
de
Villena.
Re-
cibió
el
Rey
al
marques
con
tan
grandes
muestras
de
amor
como
si
su
padre
le
hubiera
hecho
señalados
servicios:
tenia
buen
parecer,
la.
edad
en
su
flor,
y
el
trato
y
arreo
era
conforme
á
sus
riquezas.
De
To-
ledo
volvió
á
Segovia
el
Rey:
alli
se
aumentó
el
amor
y
privanza
con
el
trato
y
familiaridad
ordina-
ria.
Llegó
esto
á
tanto
que
en
persona
iba:
cada
dia
á
visitar
al
marques,
que
tenia
su
aposento
en:
el
Par-
ral
de
Segovia,
monasterio
de
Gerónimos.
Tratóse
con
don
Andres
de
Cabrera
se
reconciliase
con
los
Pachecos,
y
que
se
pusiese
en
las
manos
del
Rey,
y
entregase
el
alcázar
de
Segovia
con
los
tesoros
que
alli
tenia:
en
recompensa
le
ofrecian
la
villa
de
Mo-
ya,
que
está
cerca
de
la
raya
de
Valencia
y
no
lexos
de
Cuenca,
patria
y
natural
de
don
Andres.
Daba
él
de
buena
gana
orejas
al
partido;
pero
como
se
en-
tendiese
esta
negociacion,
los
de
aquella
villa
se
agra-
viaron
y
alborotaron.
Pasaron
en
esto
tan
adelante,
que:
hicieron
venir
en
su
defensa
y
recibieron
solda-
dos
aragoneses
de
Buarnicion,
cuyo
capitan
Juan
Fer-
nandez
de
Heredia
acudió
del
reyno
de
Valencia,
y
se
apoderó
de
aquella
villa
en
nombre
de
la
princesa
doña
Isabel.
Recibió
desto
pesadumbre
el
Re
y
don
TOMO
Y.
22
338.
Enrique:
Doña
Isabel
en
ausencia
de:su
marido
desde
Tordelaguna
villa
en
el
reyno
de
Toledo
acudió
4
Aranda
de
Duero,
llamada
de
comun
consentimiento
por-los
moradores
de
aquella
villa:
por
el
aborreci-
miento:
que
tenian
¿
la
Reyna
doña
Juana
cuya
era
antes,
porsu
poca
honestidad,
de
que
todo
el
reyno
se
ofendia,
y
el
mismo
Rey
mas
que
nadie,
como
al
que
aquella
mengua
mas
tocaba;
pero
hay
personas
que
si
bien
se
ofenden
de
la
maldad,
no
tienen
áni-
mo
para
reprimirla
ni
castigarla:
tal
fue
la
condicion:
deste
príncipe
por
todo
el
tiempo
de
su
vida.
Tenian
á
esta
sazon
4
la
Reyna
y
á
su
hija
dona
Juana
en
el:
alcázar
de
Madrid
ú
cargo
del
marques
de
Villena
y:
en
su
poder.
Agreda,
que
es
wa
villa
situada
cerca
del
sitio
en
que
antiguamente
estuvo
otro
pueblo
de
los
pelendones
Hamado
Augustobriga,
movida
por
el
exemplo
de
Aranda
que
no
lexos
le
cae,
se
entregó:
tambien
4
la
Infanta
doña
Isabel.
El
sentimiento
del:
Rey
se
dobló,
y
en
particular
del
conde
de
Medina-
celi,
¿quien
tenia
hecha
merced
de
aquel
pueblo.
En:
esta
misma
sazon
don
Alonso
Carrillo
arzobispo
de
Toledo
que
acompañó:en
esta
jornada
d
la
infanta,
convocó
para
aquella
villa
de
Aranda
un
concilio
pro-
vincial
de
los
obispos
sus
sufragáneos.
Despachó
sus
edictos
y
cartas
en
esta
razon:
acudieron
los
obispos:
y
arciprestes
de
toda
la
provincia
sin
otro
gran
núme=
ro
de
personas,
asi
eclesiásticas
como
seglares.
La
voz
corria
que
se
juntaban
para
reformar
las
costum-=>
bres
de
los
eclesiásticos,
Muy
estragadas
con
vicios
y
ignoraucias
por
la
revuelta
de
los
tiempos:
puédese
sospechar
que
el
principal
intento:
fue
afirmar
con:
aquel
color
la
parcialidad
de
Aragón
y
y
grangear
las.
voluntades
de
los
que
alli
se
ballascn.
A
los
cinco
de
diciembre
promulgaron
quatro
decretos
solos
,
que
fueron
estos:
«Los
obispos
en
público
siempre
ane
33
»den
conróquete:
Cada
qual
de
los
sacerdotes
por
lo
»menos
diga
missa
tres
Ó:
Cuatro,
veces
al
año.
Los
»eclesiásticos
no
asienten
al
servicio
,
ni
lleven
gages
»de
ningun
señor
fuera
del
Rey.
Los
beneficios
cura-
»dos
y
las
dignidades
no
se
provean
á
ninguno
que
»no
sepa
gramática.”
Apenas
habian
despedido
el
concilio
,
quando,
el
Rey
don
ernando
llegó
4.
Al-
mazan
y
Berlanga:
all
el
coude
de
Medinaceli
y
Pedro
de
Mendoza
señor
de
Almazan
mucho
le
feste-
jaron.
Dende
pasó
á
Aranda:
con
su
presencia:
pre-
tendia
dar
calor
á.
sus
aficionados
y
adelantar
su
par-
tido.
Fallecieron
en
este
mismo
año
en
Castilla
el
al-
mirante
don
Fadrique
y
el
maestre
de
Alcántara
don
Gomez
de:Cáceres
y
Solís,
:¿4
quien
sucedió
(como
queda
dicho)
don
Juan
de
Zúniga.
En
Francia
finó
otrosí
Nicolao
hijo
de
Juan
duque
de
Lorena.
Queda-
ba
todayia
en
vida
Renato
sy
abuelo,
cuyo
nieto
hijo
de
una
hija
suya,
llamado
asi
mismo
Renato
sucedió
en
el
ducado
de
Lorena
por
parte
de
su
abuela
mater-
na,
muger
que
fue
del
mismo
Renato.
Este
nuevo
duque
de
Lorena
alcanzó
gran
renombre
mas
que
por
otra
cosa,
por
uba
famosa
batalla
que
ganó
de
Los
fla-
mencos
cerca
de
Nanci,
ciudad
de
aquel.
su
estado,
en
que
quedó
vencido
y
muerto
Carlos
duque
de
Bor-
goña
que
llamaron
el
Atreyido.
Juan
conde
de.
Ar-
meñaque
despues
que
se
huyó
4
España
(como
queda
dicho)
nunca
entró
en
gracia
de
su
Rey,
ni
del
se
hizo
confianza.
Por
este
despecho
con
ayuda
y
gentes
del
duque
de
Borgoña
hizo
guerra
en
la
Guiena
,
y
en
ella
prendió
la
persona
de
Pedro
de
Borbon:
goberna-
dor
de
aquel
ducado
por
trato.que
tuvo
con
Los
suyos,
Este
insulto
ofendió
mucho
mas
al
dicho
Rey
,:ma-
yormente
que
no
le
quiso
soltar.
antes
de
sex
restitui-
do
en
su
villa
de
Lectorio,
de
que
el
tiempo
pasado
le
despojaron.
El
cardenal
Albigénse
con
gentes
qué
346
:
taria
el
asiento
quese
pretendia
tomar
entre
los
dos
Reyes,
y
.pondria
impedimento
para
que
no
pasase
mas
adelante,
como
el
que
podia
mucho
por
andar
al
lado.
del
Rey
don
Enrique,
y
agradarle
mas
por
el
mismo
Caso
que
esto
pedia.
Los
otros
grawdes
no
eran
de
un
parecer
,
ni
de
una
misma
voluntad.
Los
corte-
sanos
y
palaciegos
parte
favorecian
4
doña
Juana,
los
mas.
se
inclinaban
«4dona
Isabel,
y
mas
los
que
te-
nian
mas
cabida
y
mas
privanza
en
la
casa
real,
cosa
que
mucho
ayudó
«4
mejorarse
su
partido.
Todos
se
gobernaban
por
aficion
sin
hacer
mucha
diferencia
en-
tre
lealtad
y
deslealtad
;
en
particular
la
casa
de
Men-
doza
se
comenzó
á
inclinar
á
esta
parte
,
señores
mu-
ehos
en
número,
muy
poderosos
en
riquezas
yen
alia-
dos.
Por
el
mismo
caso
el
arzobispo
de
Toledo
c0-
menzaba
á
divertirse
,
y:
aficionarse
4
la
parcialidad
contraria
de
doña
Juana
de
quien
le
parecia
se
po-
dian
esperar
mayores
premios
y.mas
ciertos,
El
Rey
don
Enrique
se
hallaba
muy
dudoso
de
lo
que
debia
hacer.
El
maestre
don
Juat
Pacheco
Con
cartas
que
de
secreto
le
envió,
le
persuadia
que
de
noche
se
apoderase
de
la
ciudad,
y
prendiese
y
pusiese
en
su
poder
á
don
Fernando
y
á
doña
Hsabel,
pues
se
le
presentaba
tan
buena
ocasion
de
tenerlos
como
den-
tro
de
una
red
metidos
en
el
alcázar
:
para
efectuallo
le
prometia
su
ayuda
y
su
industria.
Cosa
tan
grande
como
esta
no
pudo
estar
secreta,
mi
desbaratarse
por
fuerzas
humanas
el
consejo
divino
y
lo
que
del
cielo
estaba
determiuado
:
luego
pues
que
se
supo
lo
que
se.
trataba,
don
Femando
se
fue
arrebatadamente
á
Turuégano
;
la
infanta
doña
Isabel.se
quedó
en
el
al-
cázav
de
Segovia,
resuelta
de
ver
en
qué
paraban
aquellos
intentos
,
y
no
dexar
la
o
de
aquel
al-
cázar
nobilísimo
,
en
que
tenian
los
tesoros
y
las
pre-
seas
mas
ricas
de
la
casa
real,
y
de
donde
entendia
|
847
tomaria
principio
y
se
abriría
la
puerta
para
comen-
zar
á
reynar:
hembra
de:
grande:
ánimo,
de
pru-
dencia
y
de
constaricia
mayor
que
de
muger
y
de
aquella
edad
se
pódian
esperar:
Despues
que
el
Rey
don
Enrique
y
don
Fernando
se
apartaron
,
se
torna=
ron
á
juntar
porun
nuevo
accidente.
Fue
asi
que
el
conde
de
Benavente
alcanzó
del
Rey
don
Enrique
los
años!
pasados
con
la
revuelta
de
los
tiempos
que
le
diese
4
Carrion,
villa
principal
en
Castilla
la
vieja.
He-
cha
la.merced
,
la
fortificó
con
muros
y
con
reparos.
Llevaba
esto
mal
el
marques
de
Santillana
á
causa
que
aquella
villa
de
tiempo
antiguo
estaba
á
su
devocion
por
la
naturaleza
que
la
casa
de
Mendoza
tenia
en
ella
polos
de
la
Vega
y
Cisneros,
linages
incorporados
en
el
suyo.
Demas
end
movido
por
sus
ruegos
y
li
grimas
persuadió
:al
conde
de
Treviño
que
al
impro-
viso
se
apoderase
«con
gente
de
aquella
villa.
Hizolo
él.
como
lo
concertaron:
para'
socorrerle
el
marques
-
de
Santillana
se
partió
de
priesa
de
Guadalaxara
con
golpede
soldados.
El
conde
de
Benavente
para
ven-
gar
por
las
armas
aquel
agravio
hizo
lo
mismo
desde
Segovia,
do
le
tomó
la
nueva.
Con
esto,
y
por
estar
divididos
los
demas
grandes,
y
acudir
con
sus
gentes
unos
¿una
parte
,
otros
á
otra,
corria
peligro
que
su-
cediese
algun
desman
señalado
por
qualquiera
de
las
partes
que
la
victoria
quedase.
Acudieron
por
diver-
sas
partes
los
Reyes
mismos
don
Fernando
para
asis-
tir
al
marques
de
Santillana,
bien
acompañado
por
si
fuesen
menester
las
manos,
don
Enrique
para
poner
paz
como
lo
hizo,
que
puestas
5us
estancias
en
medio
de
los
dos
reales
contrarios
y
entre
las
dos
huestes,
apenas
y
con
trabajo
pudo
alcanzar
que
dexasen
las
armas.
El
conde
de
Benavente
se
puso
de
todo
punto
en
las
manos
del
Rey.
Dióle
el
arzobispo
de
Toledo
en
recompensa
el
lugar
de
Magan
,
y
con
tanto
vino
348
en
que
abatiesen
el
castillo
de
Carrión
y
le
echasen
por
tierra,
que
era
la
principal'
causa
porque
aquel
pueblo
estaba
alterado,
y
la
villa.
volvió
4
me
corona
real.
Hechas
las
paces,
el
de
Santillana
se
vió
con
do-
na
Isabel
en
Segovia:
dende
se
volvió:
4/Guadalaxara),
ya
determinado
de
todo
punto
de
tomar
nuevo
parti-
do
y.
seguir
nuevas
esperanzas
asi
él
como
los
suyos.
El
Rey
don
Enrique
despues
de
visitar
4
Valladolid,
y
detenerse
algun
tanto
en
Segovia,
A
persuasion
y
por
consejo
del
maestre
don
Juan
Pacheco
para
co»
municar
y
tratar.cosas
muy
importantes
se
partió
pa-
ra
Madrid:
tal
era
la
voz.
Hízole.
grande
instancia
y
al
fin
le
persuadió
que
tratase
de
casar
á
la
prin»
cesa
doña
Juana
con
el
Rey
de
Portugal,
y
que
para
poner
esto
en
efecto
se
partiese,
si.
bien
tenia
poca
salud
,
hasta
la
raya
de
aquel
reyho.
Este
era
el
color
que
se
tomó
para
este
viage
;
el
mayor
y
mas
verda-
dero
cuidado
del
maestre
era
de
apoderarse
de
Truxi-
llo:
grande
codicia
y
deseo
de
amontonar
riquezas
y
estados.
Conformáronse
los
moradores
con
la
volim-
tad
del
Rey
por
tener:
el
maestre
grangeada
gran
par-
te
del
regimiento
,
y
seguir
el
pueblo
lo
que
la
noble-
za
queria;
solo
el
castillo
por
su:fortaléza
les
era
im-
pedimento,
que
el
alcayde.
Gracian
de
Sesse
no
le
queria
entregar
hasta
tanto
que
le
gratificasen
lo
¿55
en
él
gastára,
que
era
mucha
parte
de
su
hacienda,
le
tomasen:
las
cuentas.
El
Rey
don
Enrique
con
la
tardanza,
y
por
ser
aquellos
lugares
mal
sanos
y
el
tiempo poco
á4propósito
agravada
la
indisposicion
se
volvió
í
Madrid.
El
maestre
algo
mejor
de
una
en-
fermedad
que
asi
mismo
le
sobrevino,
se
hizo
levar
á
Truxillo
ea
hombros:
llegó
con
este
intento
d
San-
ta
Cruz
de
la
Sierra,
que
es
una
aldea
dos
ó
tres
le-
guas
¿i'la
parte
de
Mediodia
de
aquella
ciudad.
Trata-
ba
de
persuadir
al
alcayde
que
entregase
la
fortaleza,
nu
349
y
de
ganalle
,
quando
en
medio
destas
práticas
murió
de
repente
:
la
ocasion
fue
que
se
le
hinchó
una
me-
xilla
;
y
un
corrimiento
con
que
mucha
sangre:
se
le
-
quaxó
en
la
garganta,
que
le
salia
por
la
boca
y
por
las:
narices.
Dicen
que
á
las
postreras
boqueadas
nin-
guña'
otra
cosa
preguntaba
á
los
que
presentes
tenia,
y
le
ayudaban:
á
bien
morir,
salvo
si
quedaba
entre-
gado
el
alcázar:
pensamiento
poco
d
propósito
para;
quien
se
hallaba
tan
cercano
á
la
muerte;
bien
que
sin
duda
fue
gran
persona
,
de
mucho
valor,
de
maña
y
ingenio
notable.
Tuvieron
secreta
su
muerte
hasta
tanto
que
el
alcizar:$e
entregó:
en
recompensa
die-
ron
al
alcayde'
Gracian
el
lugar
de
San
Felix
en
Ga-
licia
por
juro
de:heredad
;
dáídiva
para
él
muy:
des-
graciada,
porque
enm:una
revuelta
(no
se
sabe
por
qué:
causa)
los
vecinos:
de
aquel
«pueblo
le
apedrea-
ron
y
mataron
:
vengañza
del:ciélo
por
dexarse
gran
gear
con
didivas
¡como
el
yulgo
lo
decia
muy
incli-,
nado
%
semejantes
dichos
y
hablas,
y
4
creer
y:
de:
cir
de
ordinario
lo:peor.==>
00000
ano
4
'
sol
+
CAPITULO
¡ILL
>
Como
el
Rey
don
«Fernando
fue:á
Barcelona:
Los
franceses-y
aragoneses
tenian
diferencia
y:
contienda
sole
lo
de:
Ruysellon
y:Cerdania:
los
ara»
goneses
pretendian
recobrar
aquellos
sus
estados;
los
franceses
se
eserisaban
con
que
los
tenian
empeñados
por
el
dinero
que
presió
su
Rey
al
Aragones,
y
el
qué
gastaron
'n
el
sueldo
de
los:
soldados
conque
ayudaron
en
Ja
guerra
de
Barcelona,
y
aun
no
estaba
pagado.
Nose
conformaron
,
y
asi
las
armas
que
se
dexaron
por
causa
de
las
treguas
que
concertaron;
las
tómnalian
á
tonsár,
y
4
mover
la
guerra.
El
temot
356
-
-
de
los
nuestros
no
éra
menor
que
la
esperanza,
por
ser
la
guerra
contra
las
riquezas
de
Francia,
y
con-
tra
aquel
Rey
muy
poderoso
,
sin
estar
sosegadas
las
pasiones
de
Castilla;
de
que
asi
mismo
resultaban
mu-
ehas
y
grandes
dificultades.
Procuróse
componer:
es-
tas
diferencias
,
y
con
este
intento
se
enviaron
:emba=
xadores
á
París
para
tratar
de
concierto,
personas
de
gran
cuenta.
Estos
fueron
don
Juan
Folch
conde
de
Cardona
y
Hugon
de
Rocaberti
Castellan
de
Ampos-
ta:
para
que
tuviesen
mas
autoridad,
lleyaron,gran=.
de
acompañamiento:
y
repuesto.
Pretendian
dar
ra»
zon
por:
donde
no
parecia
se
debiese
pagar
el
dinero
que
pedian
,
lo
uno.
que
los
socórros
de
Francia
para
la
guerra
de
Barcelona
ni
se
enviaron
á
tiempo,
ni
fueron
de
provecho;
lo
otro
que:
contra
las
capitula=
ciones
del
concierto
Juan
Duque
de
Lorena
fue
ayu-
dado
con
gentes
de
Francia.
Volvíanse
los
embaxa-
dores
sin
concluir
cosa
alguna:
detuyidronlos
en
Leon
contra
el
derecho
de
las
gentes
y
las
leyes
divinas
y
humanas.
Por
quedar
estos
senotes
arrestados
en
Francia,
y
como
en
rehenes,
los
aragoneses
no
se
atrevian
por
el
peligro
que
:sus/pérsonas
corrian,
á
hacer
grande
resistencia,
magúer
que
por
el
mismo
tiempo
al
principio
del
yeraio
«quinientos
.caballos
franceses
debaxo
de
la
conducta
de
Juan
Alonso
se-
ñor
de
Aluda
entraron
en
son
de
guerra
por
la
parte
de
Ruysellon,
y
juntándose
con
las.
demas
guarnicio-
¿mes
y
gentes
francesas,
se
pusieron
sobre
la
ciudad
¿de
Elba,
cuya
parte
mas
baxa
desampararon.4
la
hora
los
ciudadanos
por
ser
flaca.
El
Rey
de
Aragon
en
Barcelona
tenia
cortes
á
los
catalanes
:
alli
se
aper-
cobia
para
la
guerra,
bien
que
se
hallaba.
en
lo
pos-
trero
de
su
larga
edad
y
doliente
de
quartanas.
Te-
nia
sus
fuerzas
gastadas:
delerminó.
buscar
socorros
de
fuera;
envióle
el
Rey
don
Fernando
de
Nápoles
;
351
su
sobrino
por
el
mar
quinientos
hombres
dé
á:ca-
hallo,
pequeña
ayuda
para
guerra
tan
larga.
Don
Fernando
su
hijo
por
el
mes
de
bp
se
apoderó
de
Tordesillas,
que
es
una
buena
villa
en
Castilla
la
vie-
ja:
los
vecinos
le
llamaron
para
valerse
de
sus
fuer-
zas
contra
Pedro
Mendavia
alcayde
de
Castro
Nuño,
que
hacía
mal
y
daño
por
los
pueblos
y
campos
co-
marcanos
cor:
una
«compañía
de
salteadores,
de
los
ne
en
gran
número
andaban
por
todo
el
reyno
des-
mandados.
Hecho
esto,
y
vuelto
á
Segovia,
do
que=
dó
su
muger,
avisado
del
peligro
y
poca
salud
de
su
padre
determinó
irse
á
ver:con:
él
,
como
lo
hizo..
Púsose
en
camino
úí
dos
de
julio:
de
pasada
visitó
en
Alcalá
al
arzobispo
de
Toledo
que
estaba
alli
retira=
do:
pretendia
con
aquella
cortesía
quitalle
el
disgus-
to
que
tenia
grande,
y
ganalle
si
pudiese.
Desde
alli
pasó
4
Guadalaxara
para
visitar
'al
tanto
al
marques
de
Santillana,
y
obligalle
mas
con
esto.
Llegó
por
sus
jornadas
4
Zaragoza
y
Barcelona,
do
halló
4
su
padre,
viejo
de
mucha
prudencia,
y
que
nunca.
re-,
posaba.
Sucedieron
dla
misma
sazon
muy
fuera
de
tiempo
alteraciones
en
el
reyno
de
Valencia.
Fue
asi:
que
Segorve
y
Exerica,
dos
pueblos
principales
en
aquella
comarca,
tomaron
las:armas
y
se
alborotaron
á
un
mismo
tiempo.
La
porfia
fue
igual,
los
intentos
contrarios
:
los
de
Exerica
para
librarse
del
señorío,
de
Francisco
Sarsuela,
que
pretendian
les
tenia
he-
chos
grandes
agravios
y
decia
los
de
Segorve
por»
conservarse
contra
la
voluntad
del
Rey
en
la
obe-
diencia
de
don
Enrique
de
Aragon.
Fueron
estas
al,
teraciónes
mas
largas
que
grandes;
sin
que
en
ellas
sucediese:
cosa
memorable
mas
de
que
al
fin
se
hizo,
lo
que
el
Rey
quiso
,
y
era
razon,
que
Segorve
que-,
dó
confiscada
,
y
Exerica
volvió
«
cuya
antes
era.
Don
Fernando
en
Barcelona
consultaba
con
su
padre
352
sobre
la
guerra
de
Ruysellon
quando
le
vino
aviso
de
Castilla
que
el
maestre
de
Santiago
don
Juan
Pa-
checo
era
pasado
desta
vida
á
quatro
de
octubre.
Por
su
muerte
andaba
mayor
alboroto
que
nunca
entre
los
grandes:
muchos
señores
prelendian
aquel
maes-
trazgo,
la
diligencia
era
igual
y
la
ambicion,
los
ca-
minos
diversos
y
el
color
que
para
su
pretension
cada
gual
alegaba.
El
de
Alburquerque
,
el de
Benavente,
el
de
Santillana
,
el
de
Medina
Sidonia
confiaban
mas
en
sus
riquezas
que
en
alguna
otra
cosa.
Por
vo-
tos
de
los
caballeros
fueron
nombrados
dos,
cada:
qual
en
uno
de
los
principales
conventos
de
la
or-
den,
donde
los
caballeros
,
unos
en
una
parte
,
otros
en
otra
se
juntaron.
En
el
de
Leon
fue
elegido
don
Alonso
de
Cárdenas
comendador
mayor
que
era
de
Leon;
en
Uclés
nombraron
á
dor
Rodrigo
Manrique
conde
de
Paredes.
El
marques
de
Villena
por
tener
el
favor
del
Rey
y
ser
sus
fuerzas
muy
grandes
pre-
tendia
despojar
los
dos,
y
alegaha
que
el
Pontífice
en
vida
de
su
padre
le
hizo
gracia
de
aquella
digni-
dad
;
pero
como
quier
que
no
presentase
bulas
ni
tes-
timonio
alguno
de
la
voluntad
del
Papa,
Jos
mas
s0s-:
pechaban
era
invencion
á
propósito
detener
tiempo
sara
usar
de
mayor
diligencia
y
ganar
del
Papa
aque-
lla
dignidad.
Andaba
en
su
pretensión
con
poco
re-
cato:
iba
camino
del
Villarejo
de
Salvanés
para
ha-
blar
con
el
conde
de
Osorno
comendador
mayor
de:
Castilla:
echáronle
mano,
y
lleyáronle
preso
á
Fuen-
tidueña.
Fue
grande
esta
afrenta
y
resolucion:
con
que
el
Rey
don
Enrique
irritado
,
y
por
no
parecer
que
el
conde
de
Osorno
obedeceria
á
sus
mandatos,
determinó
acudir
á
las
armas,
y
dado
que
andaba
con
poca
salud,
se,
puso
con
gente
sobré
Puentidue-
ña.
Acudiéronle
los
prelados
de
Toledo
y
de
Burgos,
el
de
Benayente,
el
condestable.
y
el
de
Santillana
353
>
sin
otros
señores,
todos
deseosos
de
servir.
su
Rey,
y
alterados
contra
un
hecho
tan
atroz.
Erales
muy
-
pesada
la-
tardanza
por
irse
agravando
la
enfermedad
del
Rey,
y
ser
el
tiempo
poto.
á
propósito.
Acorda-
ron
a
de
un
engaño
contra
otro:
esto
fue
que
Lope
Vazquez.
de
Acuña
hermano
del
arzobispo
de
Toledo:,
quien
mo
menos
pesaba
que
á
los
demas
del
agravio
que.
se
hizo
al
marques
de
Villena;
con
muestfa
que
queria
tener
habla
con
la
muger
del
con-
de
de
Osorno;,
la
prendió
á.ella
y.
¿un
hijo.suyo
Y
los
llevá
á
la
ciudad
de
Huete
:.con
esta
maña,
ven-
cido
el
4nimo
de
su
marido,
puso
al
de
Villena:
en
libertad.
Desta
manera
se
desharalaron
los
intentos
-
del
conde
de
Osorno
,
que
por
aquel
camino.
y
pri-
sion
pretendia
ganar
la.
gracia
de
don
Fernando,
y
con
su
ayuda
quitar
el
maestrazgo:de
Santiago
«¿4
to-
dos.
los.
démas.,
¿mayormente
que
la
princesa
doña
Juana
se!
tenia
en
Escalona,,
apartada
de.
su
madre
por.su.poca
honestidad
,
y:
en
poder
del
dicho
mar-
ques
de
Villena,
Sabidas
todas,estas
.cosas
en
Barce-
lona,
el
Rey:
don
Fernando,
dexó
el
cuidado
de
Ja
guerra
á
su
padre
que
pretendia
luego
marchar
la
vuelta
de,
Ampurias,
y
€l
se,
volvió
á
Zarágoza;
con
intento
,
Si
las
cosas
de
Castalla
diesen
lugar,
juntar
alli
cortes
de
los
aragoneses
para
efecto
de
allegar
dinero
de
que
tenian
grande:
falta;
tanto
mas
que
de
cada
dia
acudian
nuevas
compañías
de
«franceses,
y
estaban
ya
juntos
sobre
Elna
novecientos
caballos
y
diez
mil
infantes,
con
que
el
cerco
de
aquella
ciu-
dad
se
apreló.
de
suerte
que,
por
«falta
de
,manteni-
mientos
y;
de
todo
lo
necesario
lós
cercados.
se
rin-
dieron
un
lunes
ú
cinco
dexdiciembre
á
partido
que
la
guarnicion
de
soldados,
y,los
capitanes
saliesen'
li-
res,
sin
embargo
que
durante
el
cerco
tuvieron
en-
tre
si
mas
diferencias
que
ánimo
para
contra
Jos
ene-
TOMO
Y,
23
354
sñgós:
Con
la
pérdida
de
Elna
tenian
gran
miedo
no
se
perdiese
tambien
Perpiñan
por
caelle
muy
cerca,
y
estar
rodeada
aquella
yilla
por
todas
partes
de
guar-
niciones
de
enemigos,
ademas
que
el
mismo
castillo
de
Perpiñan
estaba
en
poder
de
franceses;
por:
todó
esto
se
recelaban
que
no
se
podria
mantener
largo
tiempo.
Fue
este
año
memorable
particularmente
en
Sicilia,
por
el
estrago
grande
que'en
las
ciudades
y
pueblos
se
hizo
de
los
judíos.
La
muchedumbre
del
pueblo
sin
saberse
"la:
causa
como
furiosos
tomaban
as
armas,
sin
tener
cuenta
ni
respeto
á
los
mandatos
y
autoridad
del
virrey.don
Lope
de
Urrea,
ni
aun
enfrenallos
la
justicia
que
hizo
de
algunos
de
los
cul-
-
pados:
mataron
muchos
de
aquella
gente
miserable;
-
y
les
saquearon
y
robaron
sus
casas.
Los:
moros
de
Granada
á
este
tiempo
tenian
sosiego;
ni
trataban
los
nuestros
de
hacelles
guerra
por
la
grande
revuelta
y
alteracion
en
que
las
cosas
se
hallaban.
En
Navar.=
ra
“andaban
alborotos
entre
los
biamonteses,
que
se:
guían
el
partido
de
la
princesa
doña
Leonor,
y
los
agramontéses
de
muy
antiguo
aficionados
'al
servicio
del
Rey*de
Aragon.
El
pueblo
seguía
el
exemplo
de
los
principales
en
semejantes
locuras,
y
en
hacerse
unos
á.otros
desaguisados.
|
2
CAPIPULO
1V.
De
la
muerte!
del
Rey
don
Enrique.
$15
4
32.49.3114
IST
4
Agravábase
de
cada
día
la
dolencia
del
Rey
don
'nrique
,
que
de
algun
tiempo
atrás
le
traía
trabaja
do
;
y
con
el
movimiento
de
aquel
viage
que
hizo;
y
los
cuidados
pesados
y
desabridos
se
hizo
mortal.
Ordenaron
los
médicos
que
volviese:
4
Madrid
:
con-
fiaban
que
con
aquellos
ayres
mejoraria';
ni
la
bon-
355
dad
del
cielo
muy
saludable
de
que
goza
aquella
villa,
nimuchos
remedios
que
le
aplicaron,
fueron
parte
para
que
afloxase
el
dolor
del
costado,
antes
se
embraveció
de
manera
que
perdida
la
esperanza,
y
recebidos
los
Sacramentos
como
buen
christiano,
á
once
de
diciembre
dia
domingo
á
la
segunda
hora
de
la
noche
rindió
con:
reposo
el
alma
al
fin
del
año
quarenta
y
cinco
de
su
edad.
Reynó:
veinte
años,
quatro:meses,
veinte
y
dos
dias.
No
otorgó
algun
tes-
tamento;
solo
hizo
escribir
algunas
cosas
4
Juan
de
Oviedo
su
secretario
,
de
quien
mucho
se
fiaba.
Nom-
bró.
por:executores
de
loque
ordenaba,
al
cardenal
de
España
y
al-marques
de
Villena.
Preguntado
por
fray.
Pedro
de
Mazuelos
prior
de
San
Gerónimo
de
Madrid
,
que
le
confesó
en
aquel
trance,
4
quién
dexa-
ha
y
nombraba
por
sucesor.,+dixo
que
á
la
princesa
doña
Juana,
que
dexó
encomendada
á
los
dos
execu-
tores
de
su
testamento,
y
junto
con
ellos
al
de
Santilla-
na,
al
de
Benavente,
al
condestable
y
al
duque
de
Aré-
valo
,
de
quien
mas
que
de
otros'bacía
confianza.
Su
cuerpo
por
la
larga
dolencia
estaba
tan
flaco
que
sin
embalsamalle
le
depositaron
en
San
Gerónimo
de
Ma-
drid.
El
enterramiento
y
honras
que
le
hicieron
,
no
fueron
muy
grandes,
ni
tampoco
muy
pequeñas
:
des-
ues
en
cumplimiento
de
lo
quesél.mismo
mandó.
á.
a
hora:
de
su
muerte
,
le
sepultáron
en
la:
iglesia
de
Guadalupe
junto
al
sepulcro
de
su
madre.
Fue
este
príncipe
señalado
en
ninguna
cosa
mas
que
en
la
manera
torpe
desu
vida,
en
su:descuido
y
floxedad,
faltas
eon
que
desdoró
mucho
su
reynado.
No:
dexó
hijo
alguno
varon,
y
fue
en
la
línea
y
alcuña
de
los
varones
que
decendieron
del
Rey
don
Enrique
el
bastardo
,
el
postrero
como
en
el
tiempo
y
cuento
asi
bien
en
la
fama:
punto
asaz
de
advertir,
y
que
hace
marayillar
sea.
la
inconstancia
de
las
cosas
tan
362
|
»mis
cosas
haced
lo
que
fuere
vuestra
voluntad
y
mer-
»ced.
Esta
es
la
suma
de
mi
deseo
y
determinada
yo-
»luntad.”
Aplacado
con
estas
palabras
el
Rey
don
Fer-
naudo
volvió
su
pensamiento
al
remedio.
del
reyno,
que
por:
la
alteracion
de
los
tiempos
pasados
y
el
pe-
ligro
evidente
que
corria
de
nuevas
revueltas
,
seha-
Vaba
grandemente
trabajado.
:
CAPITULO
VI.
Como
el
Rey
de
Portugal
tomó.
la
proteccion:
E
de
doña:
Fuana
su
sobrina,
-
Parecia
que
el
marques
de
Villena.en
un
mismo.
tiempo
se
burlaba
del
Rey
don
Fernando
y
de
don
Alonso
Rey
de
Portugal,
«pues
juntamente
traía
sus
inteligencias
con
los«dos.
Era
de
no
menor
«ingenio:
que.su
padre,
y
todos:
se
persuadian
que
se
inclinaria
á
la
parte
de
que
mayor
esperanza
tuviese
de
acrecen-
tar
su
estado
y
riquezas
de
su
casa,
conforme
al
hu-
mor
que
entonces
corria,
y:
aun
siempre
corre,
sin
respeto
alguno
de
lo:
que
las
gentes
dirian;
ni
de
lo
que
por
la
fama
se
publicaria.
Del
Rey
don
Fernando
pretendia
que
despojados
los
dos
competidores
en
el
maestrazgo
cou
achaque
que
las
elecciones
no
fueran
válidas
,
él
fuese
legítimamente
entronizado
y
nom-
brado
por
maestre
de
Santiago.
Era
esta
demanda
pe-
sada
,
que
persona:
de
quien'
no
tenian
bastante
segu-
idad
,
creciese
tanto
en
poder
y
riquezas,
y
que
Jun-
tase
con
lo
demas
aquella
espnidad
tan
rica
y
de
tanta
rentas
sin
.embargo
¿le
dió:
buena:
respuesta;
que
es
prudencia
conformarse
con
el
Liempo.
Prometióle
que
st
pusiese
á
doña
Juana
en
tercería
para
casalla
con-
forme
á:su:
calidad
y:
veridria
y
le
ayudaria
en
lo
que
pedia:
d
esto
replicó
él
que
en
ninguna
manera
lo
As
o
A
A
PPP
——
S
A
PP
PX
—Á
363
haria,
ni
quebrantaria
la
fé
y
palabra
que
dió
al
Rey
don
Enrique
de
mirar
por
su
hija.
Junto
con
esto
envió
personas
de
quien
hacía
confianza
,
para
persuadir
al
Rey.
de
Portugal
tomase
á
su
cargo,
la
proteccion
de
-
su
sobrina,
pues
por.ser
el
pariente
Mas
cercano
le
pertenecia
á
él
en
primer
lugar
,
y
como
tal
queria
se
encargase
del
gobierno!
de
Castilla.
Reprehendia
sus
miedos,
sus
recatos
y
demasiada
blandura:
protestá-
bale
y
“amonestábale
por
todo
lo
que
hay
en
el
cielo,
no
desamparase
aquella
doncella
inocente
y
sobrina
suya,
pues
era
Rey:
tan
poderoso
y
tan
rico.
Que
en
Castilla
hallaria
muchos.
aficionados
¿aquel
partido
asi
bien
del
pueblo
como
de
la
nobleza
,
los
quales
presentada
la
ocasion
se
mostrarian
en
mayor
número
de
lo
que
podia
pensar;
que
mas
les
faltaba
caudillo
que
voluntad
para.
seguir
aquel
camino.
Hallábase
el
de
Portugal
en
Estremoz
á
la
raya
de
sureyno
al
tiem-
po'que'
falleció
el
Rey
don
Enrique.
Hizo
consulta
sobre:
este
negocio
,
y
sobre
lo
que
el.de
Villena
re-
sentaba.
Los
pareceres
fueron
diferentes:
los
mas
¡uzgaban
se
debia
abrir
la
guerra,
y
sin
dilacion
rom-
er
con
las
armas
por
las
tierras
de
Castilla:
hombres
habladores,
feroces,
atrevidos
,'
ni.
buenos
para
la
guerra
ni
para
la
paz.
Hacían
fieros,
y
alegaban
que
tenian
grandes
tesoros
allegados
con
la
a
paz,
huéstes
de
á
pie
y
de-á
caballo
,
y
grandes
armadas
por
la
mar.
El
principal
autor
desle
consejo,
y
atiza-
dor
de-la
guerra
desgraciada,
era
don
Juan
principe
de
Portugal,
el
qual
conforme
al
natural
atrevimiento
que:dala
juventud,
se
arrojaba
mas
que
los
otros;
solo
dón:Pernándo
duquesde:
Berganza
como.
al
que
su
largá
édad
hacía
mas
tecatado
y
más
prudente
(lo
que
otros
atribuían
d
miedo
d'amor
que
tenia.
4
doña
Isabel
por
el
parentesco
y
ser
nieta
de
su
hermáno)
sentia
lo
contrario
,
que
no
se
debian
Jigeramente
tomar
-
364
armas:
que
el
de
Villena
y
sus
aliados
eran
los
mis-
“mos
que
poco
antes
alzaron
por
Rey
al
infante
don
-
Alonso
contra
don
Enrique
su
hermano
,
y
juntamente
'sentenciaron'
que
doña
Juana
era
hija
hastarda;
lo
“qual
con
qué
cara
ahora,
con
qué
nueva
razon
lo
“mudan,
sino
por
ser
personas
que
se
vendevian-al
que
diese
mas,
y
que
volverian
las
proas
adonde
mayor
esperanza
se
les
representase
?
Qué
castillos
daban
por
seguridad
que
no
se
mudarian
con
la
misma
ligereza
que
de
presénte
se
mudaban,
si
don
Fernaudo
les
prometiese
cosas
mas
grandes?
En
'qué
manera
po-
drian
desarraygar
la
opinion
que
el
pueblo
tenia
con-
cebida
en
sus
corazones
que
doña
Jnava
era
ilegítima?
“cosa
que
el
mismo
Rey
don
Alonso
confirmó
quando
pidió
por
muger
4
doña
Isabel,
y
no
quiso:
aceptar
en
manera
alguna
el
casamiento
que
le
ofrecian
de-
doña
Juana.
«Mintiendo
sin
duda,
y
haciendo
fieros,
»
y
gloriándose
de
las
fuerzas
que
no
tienen,
hinchan
ȇ
los
otros
con
el
viento
de
vanas
esperanzas,
y
ellos
»
mismos
estan
hinchados.
Los
perros
quanto
mas
me-
»
drosos
,
ladran
mas,
y
los
pequeños
arroyos
muchas.
»
veces
hacen
mas
ruido
con
su
corriente
quelos
rios
»muy
caudalosos.
Afirman
que
los
señores
y
las
'ciu-
»dades
seguirían
su
opinion,
de
quien
sabemos
cierto
»
que
con
la
misma
lealtad
con'
que
sirvieron
al
me!
rd
Enrique
,
abrazarán
el
ae
de
doña
Isabel.
»Oxalá
pudiera
yo
poner
delante
de
vuestros
ojos
el
»estado
en
que
las
cosas
estan:
oxalá
como:
los
euer-
»pos,
asi
se
pudieran
ver
los
corazones
,
entendiéra”
»des
el
poco
caso
que
se
debe
hacer
de
las
vanas
pro”
»mesas
del
marques
de
Villena,”
Bien
advertian
las
personas
mas
tes
que
todo
esto
era
verdad;
to-
davia
prevaleció
el
parecer
de
los
mas
:
desorden
muy
perjudicial
que
en
niocisila:
no
se
pesen
los
votos,
sino
se
cuenten
de
ordinario
,
y
se
esté
por
los
mas
365
votos,
aun
quando'los
Reyes
estan
presentes,
-
por:
euyo
parecer
todos
pasan
y
en
Cuyo
poder
está
todo..
Verdad
es
que
primero
que
se
declarasen
,
Lope.
de
Alburquerque
que
enviaron
para
mirar
el
estado
en
que
todo
se
hallaba,
llevó
firmas
de
muchos
señores
de
Castilla
que
prometian
al
Rey
de
Portugal
que
á
la
sazon
era
ido
¿
Ebora,
y
le
daban
la.
fee,
si
casaba,
con
doña
Juana,
que
á
su
tiempo
no
le
faltarian.
Para*
encaminár
éstas
trazas
venia
muy
¿'cuenta
el
desabri-
miento
del
arzobispo-de
Toledo,
que:
con
color
que
residiera
muchos
añós
en
la
corte
(
enfado
que
á
los
grandes
personages
hace
perder
el
respélo
y
que,
la
-
gente
se
canse
dellos)
y.
con
muestra,
que
queria
des
cansar,
se
salió
de
Segovia
á
veinte
de
febrero.
Este
era
el.color,
la
verdad
que
claramente
se
tenia
por
agraviado
de
los
¡nuevos-Reyes:
«quer
íbase
le
en-
tretenian
con
falsas
esperanzas
sin,
hacelle
alguna.res
compensa
de
sus
servicios
y
de,su
patrimonio
que
le-
nia.
consumido,
y;
hechos
grandes
gastos
para
dar
de,
su
mano
el
reyno'4
aquellos
principesingratos:
sobre,
todo
llevaba
mal
la
privanza
del
cardenal,
que
iba.en
aumento
de
suerte
que
los
Reyes
todos.
sus
secretos
comuvicaban
con
él,
y
por
él
se
gobernaban.
Procus
raron
aplacalle
,
pero
todo
fue
eh.
vano:
amenazaba,
“havia.
entender:
4.
sus
contrarios
lo.
que
era
agraviar
al
arzobispo
de
Toledo,
y
mostraria
quán:
grandes
fae-
sen
sus
fuerzas
contra.los
que
le-enojasen.
Tampoco
*
fueron
los
ruegos
de
efecto
mezclados.con
amenazas
e
su
hermano
don
Pedro
de
Acuña:eonde
de
Buen;
dia
,.en
que
Je
protestaba
no
empeciese
á
sí
y
d.sus
deudos,
y
por
esperanzas
dudosas
no
se
despenñase,en
igros
tan
claros;
antes
como
él
que.
de.
suyo.
era
soberbio
de
condicion
,-suélto
de
lengua
,
mas
se
irri:
taba
con
las
amonestaciones
que
le
hacían,
mayor;
.
mente.que
un
Hernaudo
de
Alarcon
que
por
ser
de
366
semejante
condicion
tenia
mas
cabida
con
él
que'otro'
alguno,
como
le
andaba
siempre
á
las
orejas;
con
sus
palabras
henchia
sw
pecho
cada
dia
de
mayor
pasion
praia
>
¡Sud
como
uomirio
mp
os
praprudid
nor
codo
PAT
U
DO!
MEL
Oi]
Como
el
Rey
de
Portugal
se
llamó
Rey
de
Castilla.
La
partida
del
arzobispo
y
su-desabrimiento”
tam
grande
alteró
4
los
nuevos
Reyes
y
los
puso
en
cuidas
do
:
temian;
si'se
declaraba
por
la'parte
contraria,
nO
revolviese
el
reyno
conforme
lo
tenia
de
costumbres
por
ser
persona
de
condicion
ardiente,
de
ánimo
desa-
sosegado,
demías
de
su
mucho
poder:
y
riquezas.
Esto
les
despertó
para
que
con
tanto
mayor
cuidado
bus*
casen
ayudas
de
todas
partes:
asi
del
reyno
como
de
fuera':
sobre
todo
procuraron
sosegar
ú
los
grandes
ganallos.
El
primero
que
reduxeron
á
su
servicio;
fue
don
Enrique
de
Aragon
con
restituille
sus
estados
de
Segorve
y
de
Ampurias,
y
dalle
perdon
de
todo
lo
pasado:
camino
con
que
quedó
otrosí
muy
ganado
el
de
Benavente
su
primo.
Fue
esto
tanto
mas
facil
de
efectuar
que
tenia'él
perdida
la
esperanza
de
que'aque
casamiento
que
tenian
concertado,
pasase
adelante
Y
se
efectuase,
4
cáusaqueá
doña
Juana
desde
Escalona
lá
llevaron
4
Pruxillo
para
casalla
con
el
Re
de
Por-
tugal,
al
qual
pretendia
el
marques
de
Villena
con-
traponelle
á
las
fuerzas
de
Aragon,
ú
la
sazon
dividi-
das
por
la
guerra
de
Francia
y
las
alteraciones
de
Na”
varra.
La
villa
de
Perpiñan
se
hallaba
muy
apretada
con
el
largo
cerco
que
le
tenian
puesto,
tanto
que
por
estar
muy
trabajada
,
y
no
tener
alguna
esperanza
de
sor
socorrida'se
rindió
á
los
catorce
de
marzo
á:par-
tido
que
se
diese
libertad
á
los
embaxadores
que
de-
tuyieron
en
Francia
(como
queda
dicho)
y
á
dos"
ve”
*
36
tinos
de
aquellá
villa
de
irse
6
quedarse
como
Ps
su
voluntad:
concertaron
otrosí
treguas
por
sels'me-=
sés.entre
la
una
nacion
y
la
otra.
Envió
el
Rey
don
Fernando
al
de
Francia
para
pedir
paces,
y
que
com
ciertas
condiciones
restituyese
lo
de
Ruysellon,
cierta
embaxada,
El
Rey
de
F
rancia:
dió
Muy
buena
res-
uesta
,
y
prometió
grandes
cosas,
si
venia
en
que
su
ija
casase
con
el
delphin
de
Francia
:
prometia'
en
al
caso
que
le
ayudaria
con
tanta
gente
y
dinero
cada
un
año
quanto
fuese
menester
para
sosegar
las
altera=
ciones
de
Castilla
y
apoderarse
del
reyno,
en
“parti
cular
que
se:concertaria
sobre
el
principado
de
Ruy-
sellon,
estaria
4
justicia
y
pasaria
por
lo
que
los
jue=
ces
írbitros
ordenasen;
para
tratar.
esto
envió
por'su
embaxador
desde
Francia
á
un
caballero
llamado
Gui-
lelmo
Garro:
Los
Reyes
don
Fernando
y
doña
Isabel
daban
de
bueña:gana-
oidos
4
estos
tratos
,
si
bien
el
Rey
de
Aragon
recibia
gran
pesadumbre
,
y
los
acusa-
ba:
por
sus
cartas
que
moviesen
sin'dalle
á
él
parte
cosas
tan
grandes:
sobre
todo.
le.
congoxaba
que
el
arzobispo
de
Toledo
estuviese
desabrido
;
temia
por
ser
hombre
voluntario
,
y
su
condicion
vehemente
,
no
intentase
de
nuevoá
poner
en
Castilla
Rey
de
su
mano,
yodar
la
corona
como
fuese
su
voluntad.
Venia
este
consejo
tarde
por
estar
las
voluntades
muy
estragadas,
Y
mostrarse
ya
el
Portugues
á.la
raya
del
reyno
con
un
grueso
campo,
en
que
se
contaban
cinco
mil
ca-
allos
y
catorce
mil
infantes
,
todos
bien
armados
y
con
grande
confianza
de
salir
con
la
victoria:
Perdída
pues
la
esperanza
de
concertarse,
lo
que
se
seguía
,
y
era:forzoso
,
los
nuevos
Reyes
acudieron
á
las.
armas.
Andres
de
Cabrera
lo
que
hasta
entonces
dilatára
para
que
el
servicio
fuese
mas
agradable
quanto
mas
nece=
sario
,
y
las
mercedes
mayores;
les
entregó
los
teso-
ros
reales,
ayuda
de
grande
momento
para
la
guerra
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