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Historia general de España. Tomo V

Mariana, Juan de (1536-1624)

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HISTORIA GENERAL DE ESPAÑA. TOMO Y. O E a iS ht Td Pe ns o HISTORIA GENERAL Ny pa ' an y COMPUESTA, - =y . 2 EMENDADA Y AÑADIDA a y] a Fs y 95 0 . . al o id e pr el. PD Ian MAbarina Ae de la Compañía de Jesus. NUEVA EDICION Que contiene ademas el sumario ye las tablas, es- eruos por el autor, la continuacion del P. Miñana traducida, y la narracion de los sucesos princi- pales desde el año 1600, en que acaba dicha Continuacion , hasta el de 1808. TOMO QUINTO. MADRID: 1828. IMPRENTA DE LOS HIJOS DE DOÑA CATALINA PIÑUELA, calle del 4mor de Dios, núm. 14 todinili Y sh me E pt RES sion MPSS 000% NS lo ahh a e. E e Bobv ets mt, o N . 5 Nor pray: omor Ae ce ea y cis 22. TE AO ad comi 202 RAS mos e a soy bo sli na g e E TABLA DE LOS CAPÍTULOS DE ESPE TOMO QUINTO. eb WN y ; y — mk LIBRO VIGÉSIMOPRIMO. . Cua PRIMERO. De la E E AN Pág. car. 1. Del fin desta guerTa...... CAP. mm. De la guerra de Granada. ou... CAP, 1v. De las paces que se hicieron entre los Reyes de Castilla J de Portugal........ eee0rrrorsrr.o.. CAP. Y. De la guerra d NADOeE pos e CAP. vI. Del concilio de Basilea.... CAP. vir, lleció,.. Mrs mmmmno.oor.oooo.. . dro... 2 CAP. VII, De la guerra de los MIOFOS ...... .om. CAP. 1X. Como el Re Xx. Como el Rey. de Atagon e Sia her- SAP. Xur, Como el infante don Pedro fue muer- to en el cerco de IWEPAIOSAI ricerca , CAR. xiy. De las alteraciones de Castilla..... “Ab xv. De otras nuevas alteraciones que hobo en Castilla... Orar rr rr rr rr rr rr rss rss rr rr guerra: de AÁra- Que Ludoyico dugue de Anjou fa- y de Aragon y sus her- de A ES ; E A A a ES pS es e 7 az Mg E o me E 08 e drEO SU Arz ye Po E d Y ls TES ¿es y e er es e. ra a da OS Ad Ena . EE Pro e OS Sib E Ed eS Es A por eo ¿Ma iS 1... E cba so ais o tes = a der a hai omo) IX 5 e ts A y rr pis”. Pp a po a an e px ES A ps A, ¡pts A Ñ Das e EA E € Ainstñzro 3 “HIRE VE e ES e N E y TA E a 50: IAN a Bs 0 z e 20 pa capo AOS . a pe io . ES - z ' gor e ad 22 ¿he «1? PAS 7 Hd 3 lisa as 7 a dl y. e PEA os ri WE ; y E > $ p > ¿A pe e pea Li Pez: E EST Y AS pre” » A 2 A E E ACA AS E SE de El, au su e a Pt xy Ao . o de 5 RSF 4 - AY to $ - a q e Le “<> a pe A E ES IES 6 > y PE A AS mis 2 3 za ON o de PA a E EFE Pa El EA Partio! E A YE. det a PAR US rOR. 00 > al E Rd 159 Nlslos co O o pts S : UR : SEA E st HISTORIA GENERAL Mr LIBRO. VIGÉSIMOPRIMO. p <, “CAPITU LO PRIMERO, | de HiDE la guerra de Aragon, E, sosiego estiyo España los años pasados á causa de hallarse cansada de las muchas guerras que.mu- cho la trabajaron, y porque los Reyes estaban em- patentados enthe si; p:taladósuen: muchas ¡maneras con deudo: y :afinidad': con'los moros de Granada te- nian treguas ; ó guerras y encuentrós de poca coriside- ración y importancia, dado que no faltaba á los mues- tros deseo de desarraygar y deshacer del todo aquella nacion malvada, para lo qual se: ofrecia buena oca= sion por:estar::4 la sazon log moros divididos entre sí en parcialidades y bandos , y por el consiguiente alborotados y 4 punto de perderse; :pero desbarató es- tos intentos una mueva guerra que por este tiempo se emprendió entre los tres Re yes:de España, el de Ara- gon Ñ el de Navarra de una parte, y de otra el de Castilla, de mayor ruido y porfia que de notable y señalado remate. Lo que aqui pretendemos, es poner TOMO y, X 2 Te por escrito las causas y motivos desta guerra, el”fiñ ; suceso que tuyo, los juegos de la fortuna varias hle , y la caida con que don Alvaro de Luna de le 'cumbre de prosperidad en que estaba, comenzó la - segunda vez á despeñarse sin saberse reparar, que fue justo castigo de Dios por ser el principal atizador causa de todos estos males y discordias; porque pretendiendo él conservarse por qualquier camino en el poder y grandeza que con buenas ó malas mañas alcanzára , luego que- volvió. 4 la corte y fue restitui- do en su primer lugar y privanza, persuadió al Rey que á los grandes, que,debiera antes grangear con servicios y cortesía , los hiciese salir desu casa real y de su corte, y los mandase relirar í sus casas y estados: consejo muy errado y muy perjudicial, prin- cipalmente al que le daba. Pedro Fernandez de Ve- lasco y Pedro de Zúñiga, y don Rodrigo Alonso Pimentel conde de Benavente junto con los maestreg de Calatrava y Alcántara, sabida la voluntad «del Rey. sin dilacion se partieron para sus casas. Que+ daban los infantes de Aragon señores de mayor au- toridad que pudiesen fícilmente echallos y. despedi-: llos contra su voluntad ;'mas fue tan: grande: la te-= meridad de don Alvaro que se determinó. tambien: - 4 embestir y chocar. con ellos. Primeramente aco-* metió al de Navarra, de quien no: solo el pueblo;: sino las personas principales decian en prúblico y en secreto que era justo se fuese á su reyna: que cuida-* ba de las cosas agenas, y se descuidaba delas pro=" pias, en lo qual la: culpa: era doblada , y. era igual mente digno de ser poro uno y, por lo:otro;repre- hendido. Estas murmuraciones y dichos daban gusto- á don Alvaro de Luna , y. no-menos al-Rey de Cas-: tilla, porque conforme 4 la costumbre, y inclinacion” de los príncipes lleyaba mal que en su reyno hobiese” 3 ninguno 'que en honra y título se le igualase, y á quien debiese tener respeto. Fuéle intimado por per- sonas que para esto le enviaron, lo que el Rey de Castilla pretendia. La Reyna doña Blanca, su muger al tanto , como-la que barruntaba la borrosca que se levantaba , y. con el cuidado que el amor que á su marido tenia, le causaba, envió 4 Pedro de Peralta por su embaxador para que de su parte solicitase la partida, que asi lo pedian todos los estados del reyno de Navarra , y que esto sería saludable y á propósito asi para sus particulares intentos , como para el bien comun de sus vasallos. Llevaba mal el Navarro los embustes y:mañas de don Alvaro de Luna: todavia visto que era forzoso sugetarse á la necesidad , habló con el Rey en Valladolid, do 4 la sazon se hacian las cortes de Castilla. Renovóse la confederacion en esta abla, puesta entre los tres Reyes el de Navarra, el de Aragon y el de Castilla. Pusiéronse por escrito las capitulaciones , que por el presente confirmaron con sus juramentos y firmas: los dos Reyes. Al de Aragon-que ausente estaba, para que hiciese lo mis- ino , enviaron. un tanto de lo capitulado y de las con- diciones por medio del doctor Diego Franco , hom- bre prudente , y. docto en derechos, demas desto del consejo: real. Asentadas las cosas en esta forma, el Rey de Navarra se partió 4 su reyno: el. de. Ara- gon despues de muchas dilaciones de que usó antes de responderá lo que Diego Franco le proponia y representaba , últimamente en Barcelona dió por res- puesta qué aquellas condiciones no le contentaban, que le parecia se debian reformar algunas dellas. Jun- to con esto, pareciéndole aquel embaxador persona á propósito para sus intentos, envió con él an recau- “do secreto á don Alvaro, en que le avisaba que Pe- ro Manrique era el que atizaba ¡todás aquellas di- * 1429 sensiones, y ponia discordia entre los infantes sus hermanos : que era hombre de dos, y 'aun de mu- chas caras, y á cada paso mudaba de color como mejor le venia, por ser de su condicion variable y amigo de novedades; por tanto si deseaba mirar por: sí, por el bien y pro comun, y por el Rey, debia echalle de la corte y no permitir tuviese mano al- guna en el gobierno. Desta ofension del Rey de Ara- gon contra Pedro Manrique no se sabe bien la cau- sa, salvo que por el mismo tiempo fue puesto en pri- sion el arzobispo de Zaragoza llamado don Alonso Argúello, en que murió. Del género de: la muerte que le dieron, hobo diversos rumores: unos decian que en la prision le dieron garrote ,: otros que le echaron en el rio : lo mismo se executó en elo ciudadanos de Zaragoza. Achacíbanles tratos” secre- tos con don Alvaro de Luna: la verdad era que el demasiado celo que mostraban de que se: mantuvie- sen las paces asentadas antes con Castilla», les acar- reó la muerte, y mas la libertad del hablar, ca de- cian era justo forzaral Rey á guardar lo concertado, no quebrantar las paces, para que la república no atode si se hacía lo contrario. Por la muerte del ar- zobispo fue puesto en su lugar don Francisco Cle- mente obispo que á la sazon era de Barcelona. Junto con esto tenian entre sí los Reyes hermanos tratos secretos en razon de vengar porlas armas los agra- vios que don Alvaro de Luna les hacía; y juntar sus' AL y) fuerzas para destruille. Llamó el Rey: de Aragon al infante don Enrique su hermano al principio del mes de abril año del Señor de mil y quatrocientos y veinte " y nueve. Tuvieron los dos hermanos vistas en la ciu- dad de Teruel: entendióse (por lo: que se vió ade- A A AAA SIA RA ENT A A A A lante) que concertaron de levantar gente y mover guerra á Castilla, El Navarro no se halló en esta jun- A q -Í tod 5 ta por estar ocupado en diversos negocios de su rey- no, y en coronarse por Rey, que hasta entonces se dilatára. Hiízose la ceremonia en Pamplona 4 quince de mayo en esta manera: el Rey y la Reyna vestt> dos de sus paños reales ; sus coronas en:la cabeza á la manera que los godos usaban , fueron: levantados en sendos paveses, y puestos sobre los hombros de los grandes. Alzaron por ellos los, estandartes , y fueron en esta forma Por un faraute pregonados por Reyes. Luego despues desto'se' hicieron de- secreto levas de gentes en los dos reynos: la voz era para ayudar á las cosas de E rancia, la verdad, que esla- ban resueltos de tomar las armas contra Castilla. No se le encubrió esto. al Rey de Castilla: enviáronse de la una á la otra parte.embaxadas sobre el caso; no aprovechó nada. Los dos Reyes movieron con sus gentes y llegaron hasta Hariza > villa situada á la. raya de Aragon, y de los antiguos llamada Arci, en los pueblos dichos Árevacos: iban determinados de me- terse por aquella parte i y entrar por fuerza en las tierras de Castilla. Con este intento don Diego Go- mez de Sandoval conde de Castro metió gente de guarnicion en Peñafiel, y el infante de Aragon don edro, avisado desto , de Medina del Campo donde estaba , acudió al mismo lugar. El Rey de Castilla para resistir 4 estos intentos hacía en: todo su. reyno grandes levantamientos de gentes: mandé en parti- cular ¿los grandes que le acudiesen.,, y nombrada- mente llamó al infante dé Aragon don Enrique, y á don Fadrique de Castro duque de. Arjona , nieto que:era de don Fadrique maestre que fue de Santia- 80 y hermano del Rey don Pedro. Hizo otrosí que Os los estados de nuevo se tomase juramento que. ya aquella guerra servirian con todas sus fuerzas y: ealmente , y que darian avisó si algunos tratasen de y 6 A otra cosa y pretendiesen la contrario , con pleyto homenage y. voto que hacían si faltasen en: lo que prometian , de ir á Jerusalem á pies descalzos, y que no pedirian en algun tiempo relaxacion del di- cho juramento. En Palencia á los primeros: de mayo se hizo esta diligencia. Juraron, el primero don Al- varo de Luna, y consiguientemente don: Juan de Contreras arzobispo de Toledo, don Lopede Men- doza arzobispo de Santiago, don Fadrique almirante del mar, don Luis de la Cerda conde de Medinaceli, los maestres de Calatrava y Alcántara, don Gutier- re de Toledo obispo «que fue adelante de Palencia, don Pedro de Zúñiga, Pedro Manrique, don Rodri- go Alonso Pimentel, 'Sarmiento, y con los demas Juan de Tovar señor de Berlanga con otros muchos señores que acompañaran al Rey, todos á porfia vién sería el primero para hacer muestra de su lealtad y obediencia; dentre los quales luego se nom- braron quatro capitanes que guardasen las fronteras. Estos fueron el mismo don Alvaro , el almirante, Pe- dro Manrique y, Pedro Fernandez de Velasco su-yer- no. Diéronles dos mil de 4 caballo , que eran mas nombre de exército que iguales fuerzas á las de Ara- gon. A Diego Lopez de Zúñiga encargaron fuese en seguimiento de los demas:á pequeña distancia: y de respeto con un nuevo esquadron de caballos. El'mis- mo Rey con la mayor parte de sus gentes tomó cui- dado de ir: contra la villa de Peñafiel y 'sugetalla. Asentó sus reales cerca de: las murallas, y á voz de pregonero mandó avisar á los moradores que se rin- diesen , con apercibimiento que si se ponian emresis- tencia y usaban de dilaciones , serían dados por tray- dores. Obedecieron los moradores, con que don Pe- dro de Aragon y con él el conde de Cástro: don Ditgo Gomez de Sandoval se recogieron á la:forta- > : > 7 léza. Dióse'4 Tos moradores perdon de haber cerrado las puertas y no se rendir luego:'no pareció por en- tonces combatir el castillo por no gastar mucho tiem- po en el cerco. Los Reyes de Aragon y de Navarra entraron en las tierras de Castilla, y rompieron por la parte de Cogolludo, villa asentada en los con fines de la antigua Carpetania y de los pueblos que llama- ban Arevacos. Asentaron sus reales en lugar Hano y descubierto. Los capitanes de Castilla en un collado, legua y media distante. Eran los aragoneses y na- varros en número de dos mil quinientos caballos, mil infantes todos bien armados, soldados viejos y pláticos en muchas guerras. En los reales de Castilla se contaban mil y setecientos caballos , quatrocientos infantes. Los Reyes deseosos de pelear luego el dia siguiente un viernes primero de Julio movieron or- denadas sus haces. Amonestaron con pocas palabras; conforme al tiempo, á cada qual de las esquadras y. compañías que hiciesen el deber: que por culpa de pocos andaba el reyno de Casúlla revuelto, que- brantadas las leyes, profanadas las casas sagradas: ellos á quien mas que á nadie tocaba acudir al reme- dio y procuralle, desterrados, despojados de sus bienes, de 'sus hijos, mugeres y amigos, hasta el de- recho comun de contratacion” les quitaban: que ni aun les consentian hablar al Rey de Castilla para amonestalle lo que'4 él le convenia , y dar de sí ra- zon, por“lo'qual eran forzados d tomár las armas valerse” dellas +que del suceso de aquella batalla de- Pendia la paz pública: la salud y dignidad de la tuna nacion y-de-la otrar: por tanto, dada la señal, estuviesen d'printo y aparejados pára acometer á los Coñitrariós 7 que aunque fueran mas, no“tendrian di- “ficultad en desbaratallos por yenir desarmados y ser SéúLE poco exercitada,'y al contrario ellos tan usa- 8 »reales los enemigos: ni estan fortificados : el cielo »nos ofrece ocasion de grande gloria , el qual á nos nes fayorable, á los contrarios ha quitado el enten- » dimiento, para queen nada acierten. Animaos pues, »y en este dia echad: el sello 4 todas las victorias » pasadas, á los' trabajos. y honra ganada.” Adelan-. táronse al son de Jas pifaros. y atambores : llegaron á vista de los enemigos, quando dom. Alvaro de Luna, considerado el peligro ;; mandó rodear con los car. ros el lugar en que alojaban, determinado de no pe- lear sino con ventaja y buena ocasion »:5 forzado. El infante don Enrique.por-una parte y por, la otra el. adelantado Pedro ¡Manrique tuvieron habla: die xéronse denuestos y. quemazones sin que otro efecto se siguiese. Acudieron Jos.unos y los otros á las ar- mas , trabáronse algunas escaramuzas. El cardenal de Fox legado, del Papa! en Aragon, que andaba entre las.unas haces y las otras y amonestaba hora á estos, hora á aquellos que sosegasen: en fin les persuadió que pues era ya tarde, dexasen para el dia siguien- te: la batalla. La dilacion de aquella noche puso re- medio á los males. La Reyna de. Aragon hembra de ánimo, varonil legado. que hobo. adonde las gentes alojaban, hizo armar su tienda en medio de los dos campos y por su industria con buenos partidos se hi- cieron las paces, «y ¡luego que los. capitanes de Cas- tilla las hobieron jurado, .se 'dexaron .las. armas. Y si bien las gentes de: Castilla se, quedaron en el,mismo - lugar, los. Reyes. de; Aragon ¿y Navarra sinhacor mal ni daño volvieron atrás, :El infante don; Enrique, los días pasados,estuyo, 4, punto (por tratado que tenia) de tomar con engaño y apoderarse. de la ciudad. de Toledo, y. por.no-haber salido, con, este deseño poco dos en las armas y'en.pelear: «tanto mas: que en »número 'y en esfuerzo-les . haceis ventaja. Ni tienen autes de la refriega se fuera 4 juntar con sus her- manos : al presente , confiado en las capitulaciones de la paz, por Sigúenza pasó á Uolés, resuelto, si no le. guardaban lo asentado , de mover nuevos al- bhorotos con ayuda de los de su valía. Sin embargo el Rey de Castilla con la fuerza de sus gentes y exér- cito apresuraba su. camino : llevaba mas de diez mil de á caballo y Cincuenta mil in ro, Fuéronse para él la Reyna y el cardenal de Fox: avisan deseo de satisfacerse , y feroz por la es llevaba de la victoria , respondió qe las capitula- ciones no eran válidas por ser hechas sin su man- dado, que era justo castigar la insolencia de los dos Reyes. Tenia sus estancias blo :situado 4 la ribera de Duero. peranza, que , que en este nido en poder del Rey, donde falle- e9mo por ser de sangre real nir sin esperar salvo conduce .gurado de su buena concien traycion que: le cargaban Jos infantes de Aragon, de sospechas, y contrari cia. Los buenos suelen «POr mas sospechosos qu «Aman el sosiego, “Cerca - de. Carrion » como tambien por ve- to, creo confiado y ase- cia contra el crímen de , es d. saber de sentir con La discordia civil es madre a muchas veces á la inocen- en tal ocasion ser tenidos e los malos, en especial si La sepultura deste principe se vee en tierra de Campos. en un mo- "hasterio que se; llama Beneviere, con su lucillo y £trero que le hizo poner Pero Ruyz Sarmiento su sobrino hijo de su hermana, y primer conde que fue 16 E 3 y de Aragon se hiciesen treguas hasta tanto que jue- ces señalados por ambas partes tratasen entre sí, Y. asentasen las condiciones de la paz. No tuvo esto. efecto por no estar aun sazonadas las cosas. En Pe-- miscola este año el domingo de Ramos, que fue 3105 nueve de abril, y el jueves adelante salió del sepul” cro del Papa Benedicto tan grande y tan suave olor; que se hinchó dél todo el castillo: “asilo testifican” algunos autores (1),:como yo pienso, mas por afi- cion que con verdad. Esta fama por lo menos fue oca sion que Juan de Luna su sobrino le hiciese traslada á Mlueca , villa suya puesta entre Tarazona y Cala? tayud. La-licencia para hacello alcanzó debaxo de condicion que ni le hiciesen honras, ni fuese enter rado en lugav sagrado en-pena de su contumacia, Y de haber por:ella muerto descomulgado. Aprestá-: base el Rey de Castilla para la:guerra, y con gran evidado juntaba una hueste muy grande , como el que estaba determinado de hacer denuevo con mayo! fuerza y pujanza otra entrada en Aragon. Junto.con. esto tenia mandado 4 don Fadrique Enriquez almi”. rante del mar que»con su armada que tenia:4 punto; trabajase las riberas y mares de Aragon con todo gé- | nero de daños. Hecho esto, movió con sus gentes Y llegó 4 Osma. El Rey de Aragon en Tarazona se api” rejaba para la guerra, 'el de Navarra en Tudela: am”: bos con mayor pórfia y diligencia que recaudo ,' causa: que aquellas dos naciones aborrecian aquella: guerra como mala y desgraciada. Fueron sobre el caso. enviados :'embaxadores de Aragon ,: que llegaron Y. Osma á catorce dias:de junio. Dióseles luego audien”. cia: +don Domingo «obispo de Lérida, que era: e. : ai : Ds de 3 . ; ki E ' en . ds! t £. e. Loi A ya (1) ZLurit. lib, 13. cap. 70. h € : 17 Principal y cabeza en aquella embaxada ; habida li. 'cencia de hablar, con un largo razonamiento que hizo, relató quán. grandes beneficios tenian los aragoneses recebidos de los Reyes de Castilla, Que la memoria lellos sería perpétua, sin embargo que tomaron las armas no por voluntad sino forzados de los engaños de algunos. señores » que se aprovechaban de la faci. lidad y nobleza: de su. Rey. para echar sus deudos de “a Corte, sia dar. lugar aun de hablalle como los que estaban con la priy malas mañas. Que de Son reputacion lo pudiesen: hacer o ignoraba quán 80 y desventura de todos si se vi- - Las espadas que sangre de parientes , con dificul. , NO de Otra manera que si los Muertos. y. :sus ceni Casas pegando fuego y furia á lo bravecen , Sin Alvaro. y el conde de Benay llegaron á malas palabras, y pa- ion de pasar adelante. Ramon Pe- embaxadores, con loco atreyi- í hacer campo y probar con las % que quisicse salir á la causa, que su parte: grande resolucion y bra= Ya; pero por estar el Rey presente no se pasó. 4 mas que palabras. Con esto se acabó, aquella junta: des- Pues los embaxadores de Aragon hablaron de uno en uno á los grandes de Castilla, y hicieron:con sus amo- Restaciones tanto que los inclinaron á la paz. Estaban os reales de Castilla á la puente de Garay, silio en que se entiende estuyo asentada la antigua Numancia, TOMO y, 2 18 - mas por las medidas y sitio de los lugares y que por”. que hay algun rastro cierto desta antigiiedad. Pasó € Rey con su campo 4 Majano. Al por gran diligen”: cia que los dichos embaxadores hicieron , asentarol treguas por parte de Castilla don Alvaro de Luna ej don Lope de Mendoza arzobispo de Santiago, que nombraron para tratar dé las capitulaciones con los" embaxadores de los dos Reyes. Concertaron finalmen” te que durasen las treguas por espacio de cinco año% con estas condiciones: dexadas por ambas partes las armas, se abriese la contratacion como antes: los 11”, fantes de Aragon restituyesen 4 Alburquerque dentr9 de treinta dias, y que no pudiesen entrar en: Castilll en todo el tiempo de las treguas, ni tampoco el Re de Castilla les quitase los pueblos que por ellos $% tenian : últimamente que don Fadrique conde df Luna, y don Jofre marques de Cortes hijo de dol Carlos Rey de Navarra, que andaban' foragidos 4% Castilla, no fuesen maltratados por los Reyes de Ar2 gon y Navarra. Para' las demas diferencias se no” brasen catorce jueces', siete de cada parte: y qUe hasta concluir estuviesen y residiesen'en Tarazona] Agreda pueblos á la raya de Aragon. Luego que estas condiciones fueron aprobadas por los Reyes, se pié gonaron las treguas en los reales la misma fiesta de ] apóstol Santiago: lo mismo se hizo en las ciudades) lugares de los tres reynos con grande alegria de 10 dos, que se regocijaban no solo por el bien presenté) sino mucho mas por la esperanza que cobraron €; asentar ina paz muy larga. Despacháronse correo? zada y grande instancia que hizo muchas veces , PI, curára se compusiesen estos debates de los Reyes? 4 en aquélla sazon sé mostraba alegre por los desport rios que festejaba de dóña Isabel'su uque de Borgoña viudo desu seg Matrimonio nació Carlos llamado e] Atrevido, duque que fue adelante de Borgoña , conocido no mas por a grandeza de sús hechos y valor, que por el triste y desgraciado fin que tuyo. El Rey de Aragon des- - pachó una: armada á Portugal Para llamar á sus her- manos. Pretendia;él que dexándo acompañasen, «y. empleallos €o-la guerra de Italia, que le tenia el mucho cuidado, y de dia y de noche no pensaba sino en volver á-ella;; aunque la ida de los infantes mo se efectuó as gentes de Castilla fueron desde Osma despedidas con orden que á la 19 hija con Philipe unda muger. Deste , do á la sazon la Reyna:se CAPITULO. uz. De. la guerra:«de' Granada. El fin dela Suerra de Aragon fue principio de otras os Suerras: de la que ¿+ le y Clas se traban de otras y se mueven '£ RUCYO tadá dia , ademas de la ambicion, mal des- “Apoderado y cruel, y que no tiene límite alguno: el ¿Que mas tiene y; mas desea, y de mas cosas está men- guado: miserable y torpe condicion de la naturaleza C los mortales, «si bien: 4'don: Juan Rey de Castilla Puede escusa el deseo que tenia de ensanchar el nom- "e christiano,, y extirpar la:macion de los moros, Por lo menosen España. El Rey Mahomad llamado el | * 20 Izquierdo, restituido que fue en el reyno (como an- tes desto queda dicho) rehusaba sin embargo de pagar el tributo y parias que asi él como sus antepasados les nian costumbre de pagar; que fue la causa por qué. quando se hacian los aparejos para la guerra de Ara- gon, st bien pidió treguas, ni del todo se las negaron, | ni claramente se las concedieron y otorgaron. Tomó. se solamente por expediente de enviar por embaxador” á Granada á Alonso de Lorca para entretener aquel Rey bárbaro, y dar tiempoal tiempo hasta que el juez. go estuviese bien entablado. Al presente como nuez vos embaxadores para esto enviados hiciesen de nue” yo instancia por las treguas, respondió el Rey que no se tomaria ningun asiento si no fuese que ante todas cosas pagasen el tributo que tenian antes concertado» Fue junto con esto Alonso de Lorca enviado por em- haxador al Rey de Tunez con ticos presentes para dar razon á aquel Rey de la deslealtad y contumacia del ReY de Granada, que ni'se movia por el peligro, ni corres” pondia al amor que le mostráran. Con esto obró tanto que persuadió á aquel Rey no enviase al de Granada para aquella guerra socorros desde Africa. Esto. fué tanto mas facil que aquellos bárbaros ponen de ordí: nario la-amistad y lealtad en venta, y-mas les muevé su pro particular que el respeto de la religion y honeS” tidad. Por ventura hacen esto solos los bárbaros, y 10 los mas de los príncipes que tienen el nombre y 5 precian de la profesion: de christianos? Tuvtéronse coY” ' — tes en Salamanca, en que con gran voluntad de todo? los estados se otorgó al Rey ayuda de dinero para aqué la guerra en mayor cantidad que les pedían, porqué era contra los enemigos de cbristianos. Por el fin def te año se hicieron diversas entradas en tierras de mO ros, en particular donGonzalo obispo.de Jaen y pi go de Ribera, adelantado que era del Andalucía, en 21 ochocientos caballos y tres mil de « pie entraron has- ta llegar 4 la vega de Granada. Repartieron la gente desta manera : pusieron dos celadas en lugares á pro- pósito: ochenta de datan intent - metellosenlas za] que habia engaño : los que tenian en la primera celada (como les fuera manda que temer, sin orden y sin nda suelta el alcance: llegaron la fuerza de los contrarios, que era la segunda celada. No pensaban los moros cosa semejante, ni hallar resistencia : asi ellos se atemo- TIZArOn., y d los nuestros creció el ánimo ; hirieron en los enemigzos os Mataron docientos, prendieron ciento, los demas como pláticos de la tierra se salvaron por aquellas fraguras, á las quales los caballos de los mo- Tos estaban acostumbrados , y álos christianos fueron causa Por su aspereza y no estar usados de detenerse. Por otra parte Fernan Alvarez de Toledo señor de Valdecorneja, á cuyo Cargo quedó la guarnicion de Ecija , entró por los campos y tierra de Ronda: no le sucedió tan Prósperamente , porque acudiendo los naturales, con ¡ona] daño suyo del que hizo en los contrarios, fue fo rzado á retirarse. Poco despues Ro- drigo Perea adelantado de Cazorla entró por otra par- te: acudieron al improviso los enemigos, y fue la carga que dieron tan grande, que con pérdida-de-ca- st todos los SuyOs apenas el adelantado se do salvay. á uña de caballo 5 verdad es que García de era mariscal , escaló de noche y ganó de tterza el lugar de Ximena, que fue algu sa de aquellos daños. Desta manera varia y caminos empantanatlos , los rios iban crecidos; en par . al principio del año mil y quatrocientos y treinta Y. 2.2 - : prósperas y adversas, fuera de que el tiempo no érá. á propósito , antes por las contínuas aguas hallaban dos. ticular en Navarra el rio. Aragon salió de madre, y derribó gran parte de la villa de Sangúesa con gral pérdida y notable daño de los moradores de aquel lu- gar. El Rey llamó por sus cartas 4 don Diego Gomez de Sandoval conde de Castro, y al maestre de Alcán= tara don Juan de Sotomayor. No obedecieron, sea por miedo de sus enemigos, sea estimulados de su mala. conciencia. Era cierto seguían la yoz de los infantes de Aragon, y aun despues de hechas las treguas, per- severaban en lo mismo. A. la sazon que se apercebian para esta guerra, falleció la primera muger de don Al: varo de Luna doña Elvira de Portocarrero. Por su: muerte casó segunda vez con doña Juana hija del con-. de de Benavente: los regocijos de las bodas se cele- hraron en Palencia, no fueron grandes á causa queá. la misma sazon falleció doña Juana de Mendoza abue- la de la desposada, y muger que fue del almirante don Eurique; los padrinos de la boda fueron el Rey y la Reyna. Ninguna cosa por entorices parecia dema-' siada por ir en aumento y con viento próspero la pri” vanza y autoridad de don Alvaro. Sucedianestas cosas uno: El Papa Martino Quinto, ya mas amigo (d lo. que mostraba) del Aragones, al tiempo mismo que o por odio de los franceses , 6 con una profunda disi- mulacion tenia llamado á Italia al dicho Rey don Alon- so, falleció en mala sazón en Roma: dé apoplexía da veinte delmes de febrero: otros buenos autores seña” lan el año siguiente, que hace maravillar haya varie” dad en cosa tan fresca y tan notable. En lugar del Pa”. pa Martino fue puesto el cardenal Gábriel Condelmar rio, veneciano de nacion, con.nombre pue tomó de 7 a3. Eugenio Quarto: fue su eleccion ¿ tres dias de marzo. Ayudóle en gran manera para subir á aquel grado el cardenal Jordan Ursino : por esto comenzó á fayore- cer mucho á los ursinos, bando muy poderoso en Ro- Ma, y á perseguir por el mismo caso á los coloneses da Contrarios; y á su exe plo Juana Reyna de Ná- Potes, muger mudable é inconstante , despojó 4.An- tonio Colona de la ciudad : d de Salerno. Por respeto del puevo Pontífice; le quitó lo que el Pontífice pasado le ubo algun demérito suyo, de lteraciones y diferentes espe- recentados. El Rey de Casti- D persona á la guerra de los gobierno de Castilla en su au- que. Hecho esto, de Medina del road do, en cuyo templo por devocion Paso toda una noche armado y en yela, costumbre de O Apnea caballeros. Venida la mañana, hi- Pia 2 canáeras; y pasadas las fiestas (que se ió BRE 8 en es) hechos sus votos plegarias, par- Ciudad Bei iS Eslá en medio del camino puesta ! real: alli como el Rey se detuviese por algunos días, á los Veinte y quat y ALAVA CAN ip S de medio dia temblé La ro de abril dos horas despues == 9 24 lierra de tal manera que algu- uedaron maltratados , y algunas almenas "FRE 1 'yeron en tierra ; el mismo Rey fue for- Por el miedo y por el peligro salir á raso y al des- grande el espanto que en todos causó, y mayor por estar el Rey presente y correr peligro su Persona ; mas el daño fue pequeño , y ningun hombre pereció. E 1 0. En Aragon, Cataluña y en Ruysellon fue mayor el estrago por esta misma causa y á la misma sa- 20M, tanto que algunos lugares quedaron destruidos, Y algunos maltratados por los temblores de la tierra. Granada otrosí poco adelante, y en los reales de Campo pasó 4 Tole Castilla que cerca estaban y á punto de pelear y entrar. en la batalla que se dieron”, como sé dirá poco adelan- te, tembló la tierra, pronóstico que cada uno podia pensar amenazabá á su parte ó á la contraria, 6 ¿en- trambas, y que dió bién que pensar y lemér no menos. á los moros que á los eliristianos. Asi mismo por toda España fueron grandes los temores y anunciós que hu- bo por esta causa; que el pueblo inconstanté y supers- ticioso suele alterarse por cosas semejantes y pronos- ticar grandes males. Por este mismo tiempo en Barce- lona falleció la Reyna doña Violante de mucha edad: fue casada con el Rey don Juan el Primero, y era abuela materna de Ludovico duque de Aujou, con. quien trafau guerra los aragoneses por el reyno de Nápoles. Llegó el Rey de Castilla por el mes de ma- yo á la ciudad de Córdova: desde alli envió ¿ don Al varo de Luna adelante con buen númeto de gente, tas. 16 la campaña de llora, y lMegó haciendo estrago has- ta la misma vega de Granáda, llanira que es de gran-- de frescura y no de menor fertilidad: Pusó fuego en los ojos de los mismos ciidadanos 4'¿us huertas , Sus cortijos y arboledas sin perdonar 4 una hermosa casa de campo que por alli tenia el Rey moro; pero no fue- ron parte estos daños, niáun las cartas de desafio que les envió don Alvaro, para que saliesen'á pelear. No se supo la causa: puédese congeturar que por estar la ciudad suspensa con el miedo que tenia de mayores males, ó no estar los ciudadanos asegurados unos de olros. Entretanto que esto pasaba, se consultaba en. Córdovasobre la forma que se ternía en hacer la guer- ra. Los pareceres fueron diferentes: unos decian que. talasen los campos, y no se detuviesen én poner sitió sobre algun particular pueblo: otros que sería mas á propósito cercar alguna ciudad fuerte" pará ganar ma? SE A yor reputacion, y con su toma sácár mayor prove- vá 25 Cho de tantos trabajos y tan grandes gastos. Prevale- ció el parecer mas llonroso y de mas autoridad, y con- forme 4 él se acordó fuesen sobre Granada, y pelea- sen con los moros de poder á poder, que era lo que: un moro por nombre Gilayro grandemente les acon= sejaba; el qual en su tierna edad como hobiese sido Preso por los moros y renegado nuestra fé, dado que no de Corazon, en esta ocasion se vino á Córdova 4 95 Muestros> y les daban este consejo. Prometia que ego que los fieles se Presentasen á yista de la ciudad de Granada, Juzeph Benalmao , nieto que era de Ma- homad el Rey Bermejo que fue muerto en Sevilla, se Pasaria con un buen número de gente d sus reales. 'Po- mada esta resolución, la Reyna que hasta alli acom- panára al Key, se partió para Carmona: el exército marchó adelante. Por el mes de octubre se detuvo el Jvendin algunos dias hasta tanto que todas las Compañías se juntasen. Llegáronse hasta ' ochenta mil hombres » y entre ellos muchos que EYa mi añage y hazañas eran personas de gran cuenta. campo al adelantado > Largo que antes solia ser (conforme 4 las Costumbres de España) de los mariscales, 4: quien pertenecía señalar y repartir las estancias. Marcharon lende en buen orden, y el segundo día llegaron á lerra de moros; £ttraron formados sus esquadrones Y en ordenanza, no de Otra manera que si tuvieran os enemigos delante. Don Alvaro de Luna llevaba el cargo de la avanguardia, en que iban dos mil y quí- mientos hombres de armas; el Rey iba en el cuerpo dela batalla con la fuerza del exército, acompañado. “e muchos grandes; el postrero esquadron hacían los cortesanos, y gran número de eclesiásticos, entre ellos don Juan de Cerezuela obispo de Osma, y don Gutier- 1 32 do, visto que no tenia fuerzas iguales: d. sus contrát. rios asi por ser ellos muchos, como porque los nues? tros con diversas mañas los atizaban y animaban cons tra él, dexada la ciudad de Granada en que prevale: “cia aquella parcialidad, se resolvió de irse d Málaga y alli esperar mejores temporales. Con su partida Bez ; malmao fue recebido en la ciudad el primer dia del 1432. año de mil y quatrocientos y treinta y dos, que se »contára de los moros ochocientos y treinta y cinco años, el mes lamad el primero; en el qual mes al infante de Portugal don Duarte nació de su mugel doña Leonor un bijo que se llamó don Alonso, y fue adelante muy conocido por muchas desgracias que le acontecieron. Los ciudadanos de Granada á porfia se adelantaban á servir al nuevo Rey, la mayor parte con voluntades llanas, otros acomodándose al tiem po, y por el mismo caso con mayor diligencia y ros? tro mas alegre, que en gran manera sirve d represent taciones y ficciones semejantes, El mismo Rey hizo juramento que, estaria 4 devocion de Castilla, y siB engaño pagaria cada año de tributo cierta suma de di? neros; segun que lo tenian concertado, de lo qual se hicieron escrituras públicas. Las cosas estaban des* ta manera asentadas, quando la fortuna, ó fuerza. mas alta poderosa en todas las cosas humanas, y mu. .en dar y quitar principados, las desbarató en breve. con la muerte que sobrevino 4 Benalmao. Era ya de mucha edad, y asi falleció el sexto mes de su reyna" do á veinte y quatro de junio enel mes que los moro? llaman Tayel. Con esto Mahomad el Izquierdo de Má- laga, do se entretenia con poca esperanza de mejo” rar sus cosas, sabida la muerte de su contrario, f£uf de nuevo llamado al reyno, y recebido en la ciudal. no con menor muestra de aficion que el odio con. que antes le echaron: tanto puede muchas veces w O o E A A AS y | : A Ha A e e e 33 ocar las Cosas y los Corazones; muchos despues de desterrado. y ido se movian d ter . nelle Compasion. Vuelto al reyuo Cerrage nombró por gobernador 10mbre póderoso llamado Andilbar. Puso treguas con el Rey de Castilla , que le fueron (bien,que por bre- ve NEmBo) Otorgadas. A la raya de Portugal los in- $ esaban de alborotar la tierra, Los, tesoros del Rey consumidos con gaslos tan con Mauos no bastabán para acudir « tantas partes. Esta Tue la, Causa de asentar cón los Moros aquellas lreguas. Demás desto £A parte pareció condescender con los ruegos del Key de Tunez, el qual con una enrbaxáda Que envió 4 Castilla, trabajaba de ayudar aquel Rey Por ser sú amigo y aliado, Para reducir al maestre de A cántara Y Apartalle de los aragoneses; Lue por ór- den del Rey don Alvaro de sorna obispo.de Cuenca, POr sí con la autoridad de Perlado y el deudo que te- nan: los dos, Pudiese detener al que se despéñaba en A erdicion y reducille á mejor partido. Moda esta Ciigencia fue de ningun efecto: 10 se. pudo con dl acabar Cosa alguna, sl,bien no mucho despues enten- tre estaba Wrepenúdo, se dió cuiz dado al doctor Franco de aplacalle y atraelle x lo que era razon, El como hombie de ¡ genio mudable y deseoso de novedades , al qual desagradaba lo que era Seguro, y tenia puesta Su esperanza en.mostrarse le- merario , de "epente como alterado el juicio. entregó el castillo de Alcántara a] infante de Aragon don Pe- “ro, y al dicho Franco. puso en póder de don Enri- (ue su hermano ; exceso taheseñalado , Que cerró del todo la Puerta Para volver en gracia del Re y ¿ula gen- “€ eso mismo comenzó « aborrecelle como a hombre Oy que con engaño quebrantára el, derecho de AS Sentes en maltratar al que para su remedio le hus- Tomo Yá a : 34 Esba: Al almirante don Fadrique y al adelantado po dro Manrique con buen número de soldados dierol. cargo de cercar á Alburquerque, y de hacer la gue ra á los hermanos infantes de Aragon, Gutierre de So tomayor comendador mayor de Alcántara préndió de noche en la cama al infante don Pedro primer dia de julio, no se sabe sí con parecer del maestre su tio qué temia no le maltratasen los-aragoneses , si porque Y mismo aborrecia el parecer del io en seguir el par! do de los aragoneses, y pretendia con tan señalado servicio ganar la voluntad del Rey: la suma es qu por premio de lo que hizo, fúe puesto en cl lugar de su o. A instancia del Rey los comendadores de Alcá tara se Juntafon á capitulo: alli don Juan de SotomY vor fue acusado de muchos excesos, y absuelto de ' dignidad ; hecho esto, eligieron para aquel maestra go á don Gutierre su sobrino. El paradero de cadi uno suele ser conforme al partido que toma, y el re” máte semejable 4 sus pasos y máritos. Los señores de Castilla que tenian presos, fuéron puestos en libers tad sea por no probárseles lo que les achacabán, ser porque muchas veces es forzoso que los grandes prin cipes disimulen , especial quando el delito ha cundo do mucho. Po ruda in ' CAPITULO * V. A De' la guerra de Napoles. Con la vuelta que dió 4 Fspaña don Alonso Ref. de Aragon (ccmo arriba queda demostrado ) hobo e% Nápoles gran 'mudanza de las cosas y mayor de 104 corazones. Muy gran parte de aquel reyno estaba poder y señorío de los enemigos: los mas de los se” Mores favorecian á los ángeyinos: pocos, y estos is 35 secreto , seguian: el partido de Aragon, cojas as “Omo apenas fuesen bastantes para:una pued: en A “mismo tiempo se dividieron en muchas; y su me gr Gue tenian tan grande guerra dentro de su Casa y € A treslas manos; buscaron guerras estrañas. Fue asi «que los fregosos, “ima: muy poderosa parcialidad en- tre: los ciudadanos de Génova, echados que fueron «le su patria y despojados del Principado que en ella k | Milán, acudieron :con Stranos, Llamaron en su 1, que á la sazon €SPeranzas «sustentaba el 0. Fue él de buena gana 94 «pequeñas partido del Rey su herman con su armada; por la espe <elle señon de aquella ud con aquel soco las injuri ad; «lo menos pretendia Oro +que: daba: 4 los fregosos, vengar 2 pasada les hizo el duque de Milán. N a empresa, ca Juntadas sus Fuerzas con: los Tregosos y con los-fliscos, quitó al duque de Milán muchos S pueblos y «castillos por todas aquellas marinas de Gé Enova. Despertóse por toda la provincia un miedo de mayor guerra : los naturales, [cer a aquella ayuda en esperanza de libiarse o que tenian de no- adoso que si perdia o demas de su esta- hacer paces cou log aragoneses, Para esto POr sus-embaxadores que envió d España, ió al Rey sin sabello los ginoveses que lo en- Wregavia la ciudad de Bonifacio cabéza de Córcega; Sobre la qual isla Por tanto tiempo; los aragonesos tel nan: diferencia con: los de Gónova. Pareció no se de- xa desechar la amistad que el duque 'ofeetia con par- tido tan aventajado: por esto el Rey de Aragon en vió d Halía sus embaxadores gon poder de tratar y duque de Milán Cuid » Podia correr peligro 1 34 eaba. Al almirante don Fadrique y al adelantado Pe- dro Manrique con buen número de soldados dieron cargo de cercar ¿ Alburquerque » y de hacer la ISASD ra á los hermanos tfantes de Aragón, Gutierre de So» tomayor comendador ma yor de Alcantara prendió de te don Pedro primer dia de con parecer del maestro su tió pu tasen los aragoneses, si porque é do de los Aragoneses, servicio ganar la voluntad del Rey: la suma es que Por preno de lo que hizo , fue puesto en el lugar de su tio. A instancia de] Rey los comendadoros de Alcán- tara se juntaron á capitulo; alli don Juan de Sotoma- yor fue acusado de muchos excesos, y absuelto de la dignidad hecho esto » eligieron para aquel maestraz- $0 á don Gutierre su "sobrino. El paradero de cada uno ele conforma ál partido que toma, y, el re- mate semejableá sus aS0s y méritos. Los señores de Castilla que tenian presos > fueron puestos en liber: tad sea por no Probársélos lo que les achacaban , sea Porque muchas veces es forzoso que los grandes pri D- cipes disimulen , Cspecial quando «el delito ha cundi- do mucho, .- > TP : CAPITULO: ni De la guerra de Nápoles. | : Con la vuelta que dió á España don Alonso Rey de Aragon (ccmo arriba queda demostrado ) hobo en Nápoles gran 'mudanza de las cosas y mayor de los corazones. Muy gran vel reyno estaba en poder y señorío de los mas de los se- 2Ores fayorecian ¿ los ángeyinos: Pocos, y estos de a el parecer del tio en seguir el parti- Y pretendia con tan señalado MAA. TO AM | : 35 Secreto, seguían el pariido de Aragon, cuyas fuerzas Lomo apenas fuesen bastantes para una guerra, :en un Mismo tiempo se dividieron en muchas 5 y sin mirar “ue tenian tan grande guerra dentro de su casa y en Weslas manos, buscaron guerras estrañas. Fue asi Yue los fregosos, ma muy poderosa parcialidad en- Tre los ciudadanos de Génova, echados que fueron ce su patria y despojados del principado que en ella tenian , por Philipo duque de Milán, acudicron «con Mmmildad á buscar socorros estraTros. Llamaron en su Ayuda 4 don Pedro infante de Aragon, que á la sazon en Nápoles «com pequeñas esperanzas sustentaba el Partido del Rey su hermano. Fue él de bueva gana on su armada, por la:esperanza que le dieron de ba- elle señor de «aquella ciudad; 4 lo menos pretendia Con aquel socorro que daba á los fregosos, vengar As injurias que en la. guerra pasada les hizo el duque de Milán. No fue»vana esta empre:a, ca juntadas sus Merzas con: los fregosos y con los-fliscos, quitó al duque de Milán muchos pueblos y «castillos por todas Aquellas marinas de Génova. Despertóse por toda la Provincia un miedo de mayor guerra : los naturales Cutraron con aquella ayuda en esperanza de libéarse del señorío del duque por el deseo que tenian de no- Vedades. El duque dé Milán cuidadoso que si perdia Génova, podia cover peligro lo demas de su esta- do, se determinó «de hacer paces cou-lo$ aragoneses, ¡Sra esto porsus-embaxadores que envió d España, Prometió al Rey sin sabello los ginoveses que Je en- Wegaria la: ciudad de Bonifacio: cabéza de Córcega, Sobre la qualisla: por tanto tiempo: los aragoneses tel Mian: diferencia con: los de Gónova. Pareció no se de- Ma desechar la amistad que el duque 'ofeetia con par- do tan aventajado: por esto el Rey de Aragon ens —MÓ d Italia susembaxadores fon poder de tratar y Ñ E x 36 ] ' concluir las paces. No se pudo entregar Bonifacio po? la resistencia que hizo el senado de Génova, pero. digron en su lugar los castillos y plazas de Portuvene- ris y Lerici. Tomada esta resolucion , el infante don | Pedro llamado desde Sicilia donde se habia vuelto, puso guarnición en aquellos castillos , y dexando sels galeras al sueldo del duque Philipo para guarda de aquellas marinas, se partió con la demas armada. En conclusion talado que hobo y saqueado una isla de Africa llamada Cercina, hoy Charcana, y del mú- mero de los cautivos por tener grandes fuerzas supli- do los remeros que faltaban, compuestas las co” sas en Sicilia y en Nápoles como sufria el estado «presente de las cosas, se hizo: ¿4 la vela para Espana (como arriba queda dicho) en socorro de sus herma- nos, y para ayudallos en la guerra que hacían contra Casiilla, ni con gran esperanza, ni con ninguna de poderse en algun tiempo recobrar el reyno de Nápo- Jes: las fuerzas dela parcialidad contraria le hacían dudar por ser mayores que las de Aragon: poníale esperanza la condición de aquella nacion, acostum- bráda muchas veces y ganar mas fácilmente estados de fuera con las armas que sabellos conservar, como de ordinario á los grandes príncipes antes les falta in”. dustria para mantener en paz los pueblos y vasallos que para vencer con las armas ú los enemigos. Repre- sentábasele que las costumbres de las dos naciones francesa y neapolitana eran diferentes , los deseños contrarios: por donde en breve se alborotarian , y en” traria la discordia entre ellos, que es lo postrero de los males. De la Reyna y de los cortesanos, como de la cabeza, la corrupcion y males se: derramaban eP los demas miembros de la república. Juzgaba por en” de que en breve pereceria aquel estado forzosamente» y se despeñaria en su perdicion, aunque ninguno le q a e 5 A a a a o di a contrastase. No fúe vana esta consideracion, porque el de Anjou fue enviado por la Reyna á Calabria con orden que desde allicuidase solo de la guerra, sin embarazarse en alguna otra parte del gobierno ni po- ner en él mano. El que dió este consejo, fue Carat- ciolo senescal de Nápoles: pretendia, alexado su:com- Petidor, reynar-él solo.en nombre ageno: cosa que le acarreó odio, y al reyno mucho mal. Deste principio “omo quier que se aumentasen los odios, pasó el ne- gocio tan adelante que-el Aragones fue por Caraccio- o llamado al reyno. Prometíale que todo le sería fa- cil por haberse envegecido y enflaquecido con el tiem- Po el poder:de los franceses: que él y los de su valia se conservarian en su fé, y seguirian su partido. No se sabe si prometía esto de corazon, 6, por ser hom- te de ingenio. recatado y sagaz queria tener aquel arrimo y ayuda, para todo, loque pudiese suceder. Con mas llaneza Antonio. Ursino, principe: de Taranto seguía la amistad del Rey., hombre noble, diligente, Parcial, deseoso de poder y de riquezas, y Por esto con mas cuidado solicitaba la vuelta del Rey de Ára- Su Avisaba que ya los tenia cansados la liyiandad 'rancesa (como ¿l' hablaba) y su- arrogancia: que la aficion de los aragoneses y su bando estaba en pie: delos otros muchos de secreto le favorecian : que lwe- go que llegase, toda la nobleza y aun el pueblo por odio de' la torpeza y soltura de la Reyna se juntaria con él, y todavia si.se detenia, no dexaria de buscar Otras ayudas de fuera. Despertó el Aragones Con €s tas letras y fama; pero ni se fiaba mucho de aquellas Promesas magníficas, ni tampoco menospreciaba lo que le ofrecian. Tenia por cosa grave y peligrosa, si ho fuese con voluntad de la Reyna, contrastar de duevo, con las armas sobre el reyno de Nápoles. Sin - embargo , dexados sus hermanos en España, él aper- 38 Ss ó cebida una armada en que se contaban veinte: y seis galoras y nueve naves gruesas, se determinó epolinpindad ter las marinas de Africa , por parecelle esto 4 PA sito para ganar reputacion , Y €htretener de mas cer-- sex en Hlia la aficion de su parcialidad. Hizose con esie intento a la vela desde la ribera de Valencia, y «despues de tocar ¿ Cerdeña legó á Sicilia. Tenian los frauccses cercado en Calabria un castillo. muy fuerte: Haruado Trupia. Apretibante de talomanera que los de dentro concertaron de rendirse , sidenjro de vein- te: días no lés viviese socorro. Descaba el Rey de Ara- gon acudir desde Sicilia, do: fue: avisadode 16 que pasaba. No pudo Megará tiempo por las tempestades que se levantaron, que fue la causa de rendirse. el custillo al mismo liempo que él llegaba. En Mecina se. juntaron con la armada aragonesa otros setenta ba- xeles, y todos juntos fueron la vuelta de los Gelves, una isla en la ribera de Africa, que 'se entiende por los antiguos fue Mamada Lotophagite ó Meninge. Está coreana d la sirte menor, y Mena de' muchos y peli- grosos baxios, que se mudan con la tempestad del mar por pasarse el cieno y la arena de una parte á otra: apartada de tierra firme obra de quatro millas, Hena de moradores, y de mucha frescura. Por la par- te de Poniente se Junta mas con la: tierra por una puente que tiene para pasar á ella, de uma milla de largo. Era dificultosa la empresa y el acometer la isla por su fortaleza y los muchos MOros que guardaban a ribera; porque oflerriz Rey de unez , avisado el intento del Rey don Alonso , acudió sin dilacion á la defensa. Tomaron los de Aragon la puente luego que llegaron, dieron otrosí la batalla ¿ aquel Rey lyírbaro , fueron vencidos los moros y forzados á reti- 0 rarse dentro de sus reales. Entraron en ellos los ara- gOnCses, y por algun espacio se peleó cerca de lá fa | 39 tienda del Rey con muerte de Tos mas valientes mo- ros. El mismo Bofferriz perdida la esperanza escapó á uña de caballo, los demas se pusieron al tanto en hni- da. La matanza no fue muy grande, ni los despojos que se ganaron, dado que les tomaron veinte tiros: con todo esto no se pudieron apoderar dela isla. De- tuviéronse de propósito los isleños con engaño mu- cho tiempo en asentar las condiciones , con que mos- traban quererse rendir. Por esto la armada (como ellos lo pretendian) fue forzada por falta de vitua- Mas de: volverse á Mecina. Ali se trató de la ma- hera que se podria tener para recobrar 4 Nápoles. Ofreciase nueva ocasion, y fue que J uan Caraceio= lo por conjuracion de sus enemigos, que engañosa- mente Je dixeron que: la Reyna le Hamaba, al ir á palacio fue muerto d diez y ocho. de agosto. La principal movedora deste trato fue Cobella Rufa mu- ger de Antonio Marsano.duque de Sessa, que tenia el primer: lugar de privanza y autoridad con la Rey- na y aborrecia ú Caraceiolo com un odio mortal. To- do era abrir camino para que recobrase aquel reyno el Rey. don Alonso que no faltaba á la ocasion, an- tos. solicitaba para que Je acudiesen, á los señores de Nápoles. Envió una embaxada a la Reyna, y el se pasó,1á la isla de. Ischia, «ue antiguamente lla- maron Enaria, para, de.mas cerca entender lo que pasaba¡' Decia la Reyna estar-arrepentida del concier- to que tenia hecho con el de Anjou, que deseaba en ocasion. volyer 4 sus primeros intentos, Como se pu- diese hacer sin venit d.las armas. En tratar y asentar las condiciones se pasó lo. demas del estio. Llevaror tan adelante estas práticas, que la Reyna revocada la adopcion con que probijó á Ludovico: duque: de An-.. jow., renovó la que hiciera antes en la persona de don: Alonso Rey de Aragon: decia que la primera confe- cuebrantó y abaxó el orgullo de los iugleses. Deste «¿icen que como en cierto tiempo fuése á Roma , dixo -el Pontífice Engenio : Si-don Alonso viniere, con qué «cara nosotros nos asentarénvos en la silla de San Pedro? cosa semejante á milagro, que hobiese en España quien sobrepujase con la virtud la infamia y odio.de aquel li- nage y nacion: á la verdad honraban en él mas sus mérilos y aventajadas partes que la nobleza de sus an- tepasados. En lo que tocaba al R ey de Aragon y sus intentos, el Emperador Sigismundo wo le correspon- dió como él esperaba, antes luego quese coronó en Romael año pasado, como si con' la corona del im- serio se hobiera de repente trocado., procuró y hizo la con los venecianos, florentines, y. con: Philipe «duque de Milán para con las fuerzas de todos lanzar áí los aragoneses de loda Thalia: asiento en que el Em- perador quiso mas condescender con los ruegos del Pontífice que porqne tuviese dello entera voluntad; pero sucedió muy al revés, y todos aquellos intentos y práticas fueron en yano, segun que se entenderá porlo que dirémos adelante. dl CAPITULO VIL Que Ludovico dujue de Anjou Madloció: A los demas desórdenes y excesos, muchos y gran- des, que don Fadrique conde de Luna continuaba aco- meter despues que se pasó 4 Castilla, añadió en está sazon uno muy feo con que echó el sello y.acabó de dospeñarse. Era mozo atrevido y desasosegado: en Aragon dexó un estado principal; los pueblos que en Costilla le dieron, tenia vendidos á dinero, A rjona al condestable don Alyaro de huma, y Villalon al conde de Benavente. Era pródigo de lo suyo, ¿y codicioso y As AA - CTO ENS NA AD A A AA A A A a a dat dos a AA A A A A , | dz A «le lo ageno, condicion de gente desbaratada. Asi por entender que no le quedaba esperanza alguna de re- mediar su pobreza si no fuese con hacér agua gran desaguisado, se determinó de saquear la muy rica” ciudad de Sevilla, apoderarse de las atarazanas y del arrabal llamado Triana , desde donde pensaba echarse sobre los bienes y haciendas de los ciudadanos. En especial estaba mal enojado con el conde de Niebla su cunado que en aquella ciudad tenia grande autori- dad, y del pretendia estar agraviado y tomar vengan- za. Cosa tan grande no se podia executar sin compa- neros, Juntó consigo otros , á los quales aguijonaba semejante pobreza, y sus malas eostumbres los ponian en necesidad de despeñarse, por tener gastados sus Patrimonios muy grandes en comidas, juegos y des- honestidades sin quedalles cosa alguna ; en particular dos regidores de Sevilla fueron parucipantes de aquel ilento malvado, de cuyos nombres no ha y para qué hacer memoria en este lugar. Este deseño no podia Cutre tantos estar secreto. Asi don Fadrique fue preso ea Medina del Campo, donde el Rey fue al principio deste año. De ali le Heyaron primero á Ureña, des- Pues 4'un castillo que está cerca de Olmedo: su pri- sion y carcel se acabaron con la vida, con tanto me- '9r compasion de todos, que el nombre de fugitivo € hacía aborrecible á los suyos y sospechoso á los de Castilla, como ordinariamente lo son todos los que en semejantes pasos andan. Sus cómplices y compañeros Pagaron con las cabezas, La condesa de Niebla doña '¡olante su hérmana , Que quiso interceder por él, sí dalle lugar que pudiese hablar al Rey, fue enviada 4 Cuellar con expreso mandato que no saliese de alli su tener orden, y esto por la sospecha que resultaba de que el conde confiado en la ayuda y riquezas de PU hermana intentó aquella maldad. Este fue el fa / AAA ic leia dard que tuvieron las esperanzas. y intentos de dón Fadriz que, conforme á sus obras y á su incónstancia. En el cabildo de la iglesia mayor de Córdova se muesira su “sepulcro, aunque de n adera, de obra prima y; CON el nombre del duque de Arjona, el qual (como se tiene vulgarmente) le mandó hacer su madre que se fue tras ¿lá Castilla. Algunos entienden que Arjona es la “que antiguamente se llamó Aurigi, olrós porfian que se llamó municipio Urgavonense, y lo comprueban por el letrero de una piedra que sé lee en la iglesia de San Martin de aquel pueblo, que fue antiguamente basa de una estálua del Em perador Adriano, y diceasi; IMP. CESAR DIVÍ TRATAN PARTHIGL FILIO,, DIV NERV E NEPOT], TRATANO; ¡HADRIANO , AUGUSTO ): PONTIFICI ¡MAXIMO , TRIB-- POT. XII. GONS». II, Pe Pa MUNICIPLUM ; ALDENSE URGAVONENSE DD, DA Quiere decir: Al Emperador César hijo de Trajano Parthico, nieto de Nerva, Adriano Augusto ¿; Pontí- ice Máximo, tribuno la vez détimaquarta, cónsul la tercera vez, padre de la patria el municipio Albensé Urgavonense la dedicaron. No espanto la desgracia y 'castigo de don F adrique á los infantes de Aragon para que no siguiesen aquel mal camino, antos echados que fueron de Castilla y despojados de sus estados que eran muy grandes, trataban de nuevo de veyolver el reyno con diferentes tratos que traían. Quexibase el Roy de Castilla que quebrautaban las condiciones de la confederación y asiento que se-tomó con ellos poco antes: que si deseaban durasen las treguas, era for- 2050 hacer salir á los.infantes de toda España. El Roy de Navarra, oido lo que en este propósito le decian los embaxadores de Castilla, persuadió á sus -berma- os se embarcasen para Italia, eon intento de seguillos AS E 49 ¿él mismo en breve! Deciales. que ganado el reyno de Nápoles, de que se mostraba alguna esperanza, nó faltaria ocasion para recobrar los estados que en Cas- tilla les quitaron, pues todo lo demas sería facil ¿los vencedores de Italia: llegaron por mar á Sicilia. El Rey don Alonso su hermano estaba alli 4 la mira, €s- perando ocasion de: apoderarse del reyno de Nápoles, . Para esle efecto pretendia ganar las voluntades de buena ocasion para salir con esto por la larga indis- posicion de la Reyna, y por la diferencia que'los grandes de aquel reyno tenian entre sí : item por una desgracia que sucedió al Pontífice ,alborotóse tanto el pueblo de Roma; que á él fue forzado huirse de aquella ciudad. La venida 4 Roma de Antonio Colona príncipe de Salerno hizo que el pueblo fácilmente to- mase las armas , “y se alborotase «cóntra el Papa. La causa deste odi era que perseguía á los señores dela casa Colona,. y que por culpa suya aquellos dias la gente de Philipe duque de Milán debaxo la conducta de Francisco Esforcia talaron y saquearon la campaña de Roma. Huyó el Pontífice por el Tibre en una barca; y sl bien para mayor disimulacioniba vestido de frayle Francisco , desde la una ribera y desde la otra le tira- ron piedras y dardos: grande atrevimiento, pero tanto puede la iudignacion del pueblo y su ira quando está Writado. En las galeras que halló apercebidas en Ostia, Pasó á Toscana. Esta afrenta del Pontífice como:se diz Vulgase por todas las provincias; causó diferentes mo» Vimientos en los ¿nimos de los principes conforme ú a aficion y pretensiones de cada qual. Algunos le juz- Saban por digno de aquella desgracia por tener imita TOMO y. 4 50 : dos sin propósito los suyos, los de cerca y los de le- xos : los mas se ofendian que se opusiese á los intentos santísimos de los padres de Basilea, y decian que por su mala conciencia temia no le fuesen contrarios. La ofension era tan grande, que estaban aparejados á to- mar las armas sobre el caso. El Rey de Aragon supo. . esta desgracia en Palermo 4 los nueve de julio: do- lióse como era justo de la afrenta del nombre chris". tiano y magestad pontifical; pero de tal manera se dolia que se alegraba se ofreciese ocasion de mostrar la piedad de su ánimo y de ganar al Pontífice. Enyióle ; sus embaxadores que le diesen el pésame, y le ofre- ciesen su ayuda para castigar sus enemigos y sosegal el pueblo. Alegróse el Pontífice con esta embaxada, mas no aceptó lo que le ofrecia, porque sosegada «aquella tempestad dentro del quinto mes, los alboro-. tos de Roma cesaron, y los ciudadanos reducidos á lo “que era razon, se sugetaron á la voluntad del Ponti-- fice , y recibieron en el capitolio guarnicion de sol: dados; con que fueron absueltos de las censuras en que por injuriar al Pontífice incurrieran, En España falleció en Alcalá de Henares á diez y seis de setienr bre don Juan de Contreras arzobispo de Toledo: 54 cuerpo sepultaron en la iglesia mayor de Toledo en la capilla de San Hlefonso con enterramiento muy sor. lenme, y las honras muy señaladas. Juntáronse los canónigos 4 nombrar sucesor; y divididos los votos» 1 anos querian al arcediano de Toledo Vasco Ramire? f de Guzman , otros al dean Ruy García dé Villaquiran- division dió: lugar. 4 que el Rey entrase de por llo, y á instancia suya fue nombrado por arzobisp? de Toledo don Juan de Cerezuela hermano de parte “dde madre del condestable don Alvaro, y que-d* ed, y Osma poco antes pasára á ser arzobispo de A n. Seyi mm N £ illa; A este mismo tiempo que el Rey estaba 0%. 5: ; Madrid, falleció en aquella villa don Enrique de Vi- la de la fortuna y verse privado de sus dignidades y estados. Fue dado 4 las: letras en dice aprendió arte mágica : sus li- > Conservar sin pelig Í Se Aproyechasen dellos los hombres eruditos. Respon ió él por escrito en ;s u defensa escusándosé con la voluntad y orden qué faltar. Los señores q Presente de aquel réyno, y Pot estar cánsados del g lerno.de muger y sus desórde- Des, se inclinaban df de Taranto y Con sus pa- dos enana maltratados 'del duque de Anjou, y de J: Cada! erse en la! guerra que 4 la sazon lés er dos:mil caballos y mil infantes al de / Fagon : número que. aunque pa- recia bastante € su estado que era muy grande, de | : / mino á su contrario para apoderarse de aquel reynor. y Dios lo. disponia, al qual ninguna cosa es dicul- 1435. 52 ; . 4 manera que apenas le quedaron pocos castillos y pue- blos por ser muy fuertes por su asiento ó por gus mu- rallas. Casi estaba esta guerra concluida; y dexadas. las armas, esperaban gozar de larga paz, quando en Cosencia cidad de Calabria el duque de Anjou que- brantado con los grandes trabajos de la guerra, y por ser aquel cielo mal sano cayó enfermo: dolencia y mal que mediado el mes de noviembre le acabó en la ' flor de su;edad y en medio de su prosperidad , y que estaba pará-apoderarse, del reyno, y apenas acabadas. las alegrias de las bodas y. tasamiento que-hizo co. Margarita lija de Amedeo primer duque de Saboya: estos son los juegos de la que llaman fortuna; esta 12 suerte. de..los. mortales, desta manera nos trocamo0% nos y nuestras cosas. El cielo ú la verdad abria el cas. tosa ; en.especial que la misma Reyna pasó en Nápoles. desta vida ¿dos de febrero, principio del año'mil Y quatrocientos y treinta y cinco: Acarreóle la: muerlé una larga dolencia, á que ayudó mucho la pesadum”. bre que recibió muy grande por:la muerte del duqué. su hijo, en tanto pels que: se. quexaba: de si mismár se reprebendia de que á tan grandes y tan:continu0?. servicios del duque, no hobiese:correspondido:en e amor, antes como cruel y desagradecida acarreó Y. muerte con .sus desvíos á aquel príncipe tan:buen0' El cuerpo: dela Reyna sepultáron en el templo de Y Anunciada: con pequeña «solemnidad y 'arrebatad? mente. Coá la muerte del duque de Anjou yde e Reyna las' cósas. de aquel reynoose trocaron; el paño tido de Aragon:se- mejoró ; y el de Francia comentó h á desfallecer, dado que el pueblo de Nápoles, sin: gu i se hiciese llamamiento de señores y sin orden, 4% ¿ clararon por Rey en lugar del duque difunto denso y ra s -B3 Su hiermario 5 conforme ¿lo que la Reyna dexó en su testamento mandado 5 mas qué ayuda les podia dar, - estando preso y sin libertad? Casó los años pasados con Isabel hija de Carlos duque de Lorena: muerto Su suegro, por no dexar hi O varo ¿ . aquel estado. Hízole contradiccion Antonio conde de Vaudemont, hermano que era del difunto : venidos que fueron á las manos Renato fue preso y entregado en poder del duque de Borgoña, con quien el dicho Antonio tenia hecha liga y alianza. Quanto haya sido el dolor y peña que por'el an desas -“esastre y por el otro recibió la Reyna doña: Violante ma dre de los dos du- gues de Anjou, no hay para que encarecello en este "Sar, pues por sí mismo! se entiende. Las cosas sin uda grandemente Por estos tiempos fueron contra- las á: la y casa "y el cielo no les favore- tar enojado contra los franceses, aragoneses favorable: la verdad as cosas, asi bien la prosperidad tanto en España grandes personages, o de Velasco obispo de Palencia, ISMO Cocinero por nombre Juan: desastre miserable. Este perdido el seso, como traxese en la Mano una porra » Y los de casá le preguntasen'qué era 0 que pretendia hacer, respondia él que matar al Bispe : los. criados por no: entender lo qué queria de- Cir, ea era estrangero , se burlaban >, risa que presto AAA EP — 54 3 mudaron 'en lágrimas. Estando el obispo descuidado, le hirió en Ja cabeza, y achocó. con aquella porra, de suerte que murió del golpe: de tan delgado hilo está. colgada la vida y la pe de los hombres. Sucedióle don Gutierre de Toledo arcediano de Guadalaxara: CAPITULO VII De la guerra de los moros. Fue este invierno muy áspero en España por las | muchas aguas, atolladeros y pantános. Los. caminos tan rompidos , que apenas se podia caminar de una parte á otra: con las crecientes muchas casas y edi- ficios se derribaron; en Valladolid y en Médina del. Campo fúe mayor el estrago. En quarenta dias n0 hobo moliendas 4 causa de-las muchas aguas , tanto ue la gente se sustentaba con trigo cocido por la. falta de pan. El rio Guadalquivir en Sevilla llegó con. su creciente hasta lo mas alto de los adarves, meno. solamente dos codos: los moradores parte se embar”. caron por miedo de ser anegados, otros de dia y de noche andaban velando , y calafeteando los muro y las puertas para que el agua no entrase. A los. veinte y ocho de octubre comenzaron estas tempes”. tades y torbellinos, y continuaron sin cesar hastá los veinte y cinco de marzo que se sosegaron. Fut grande la carestía y falta de vituallas, y el cuidado de proveerse cada uno dé lo necesario. Con tod0. esto no. afloxaban en el que tenian de la guerra col” tra los moros , en que á las veces sucedia próspera: mente y á las veces al contrario; en particular el adelantado Diego de Ribera como estuviese sobr? Alora y la batiese , fue múerto con una saela que de muro le tiraron; en otra parte en un rebate mataro? v : 35 “Jos moros ¿Juan Faxardo hijo del adelantado de Murcia Alonso Faxardo. Sucedió á Diego de Ribera en el oficio su hijo Perafan , que era de solos quince años ; mas el Rey quiso con-esto gratificar en el hijo los servicios de su padre muy grandes, mayormente que el mozo daba muestra de muy buen natural. La congoxa que por estos desastres concibieron los de Castilla, alivió en gran parte una buena nueva que vino, y fue que Rodrigo Manrique hijo del adelan- tado Pero Manrique tomó por fuerza y á escala vista á Huescar , que es una villa muy fuerte en la parte en que antiguamente se tendian y moraban los pue- blos llamados Bastetanos: demas desto que un grueso esquadron de moros que venia á socorrella, fue rom- pido y desharatado por el adelantado de Cazorla y el señor de Valdecorneja que le salieron al encuentro: com la huida de los moros el castillo de aquella villa que quedaba por ganar, se rindió; la alegria pero de esta victoria en breve se desvaneció otro revés y daño que recibieron los fieles, no nor que el que sucediera tierre de Sotomayor tierra de moros econ cientos infantes em- por me- á los enemigos. Don Gu- maestre de Alcántara entró en ochocientos caballos y quatro- para combatir 4 Archidona. Descu- briéronlos las atalayas, avisaron con ahumadas, como suelen : juntáronse los comarcanos y apellidáronse hasta número de quinientos armados con saetas y con hondas», con que en algunos pasos angostos y frago- S0s mataron gran número de los que seguían al maes- ire, de suerte que apenas él con algunos pocos se Pudo salvar. La venida de los bárbaros tan improvi- Sa atemorizó ¿los del maestre, y con el miedo del Peligro un tal pasmo cayó sobre todos que queda- ron sin fuerza y sin 4nimo. Avisado con este o Y daño Fernan Alvarez señor de Valdecorneja alzó 62 , ESTER ] alguno por estar las naves entre sí trabadas, y ser de muy mas alto borde. La pelea se continuaba hasta E muy tarde, quando las tres naves de los ginóveses, que al principio Parecia que huían, dando la vuelta acometieron de través las reales >, Causa de ganar la victoria. Entraron los enemigos y saltaron en la real: A amonestaban 4 los que en ella peleaban, se rindie- sen. Era cosa miserable ver lo que pasaba, la yo- cería y alaridos de los que mataban, y de los que morían : ninguna cosa se hacía con orden ni concier- to, todo procedia acaso. La nave del Rey con los golpes del mar hacia agua: avisado del peligro en — que estaba, dixo que se rendia á Philipo duque de Milán, bien que ausente. En la mesma nave pren- dieron al príncipe. de Taranto y al duque de Sessa; en otras doce naves: que vinieron en poder de los | enemigos, otro gran número. de cautivos , entre ellos el Rey de Navarra, al qual al principio de la pelea libró de la muerte Rodrigo Rebolledo que tenia ú su lado. Fue preso asi mismo don Enrique de Ara: gon: de don Pedro no concuerdan los autores, únos dicen que se halló en la batalla , Y que escapó con tres galeras cubierto de la escuridad de “la: noche; otros que.con: la demas armada: que traía de Sicilia, llegó á la isla de Ischia al mismo tiempo que se dió la batalla, Fueron: demas de los dichos presos Ramon * Boil virrey que era de Nápoles, don Diego Goméz de Sandoval: conde de Castro con dos hijos suyos Fernando y Diego, don Juán de Sotomayor, Iñigo Dávalos hijo.del condestable don Ruy Lopez: Dáva- los , junto .con un. nieto del, mismo, hijo de Beltran su hijo , que se decia Iñigo de Guevara y y desde Es- paña acompañaron á los Reyes para esta: guerra de Nápoles. Despues de la victoria, que fue tan señá- lada y memorable., los de Gaeta con una salida que 63 hicieron, ganaron los reales de los aragoneses, y sa- - Juearon el bagage, que era muy rico por estar alli 25 recámaras de principes tan grandes: las compa- Días que quedáran alli de guarnicion , y los soldados Parte fueron presos de los enemigos, otros huyeron por los despoblados y por sendas desusadas. Quién RO pensára que con esto el partido: de Aragon y sus cosas quedaban acabadas , perdída aquella jornada y la victoria que parecia tenian entre as.manos? en- tendimientos ciegos de los hombres, consejos imprós vidos, y varias mudanz Todo fue muy al contr los vencidos de escalon £l reyno, y perder la libertad les fue ocasion de ma- yor gloria; quién tal creyera? quién lo pensára? Desta de los hombres muchas ye- o, gobernados y encamina- na, sino por mas alto y mas ernes 4 cinco de agosto se dió , esta batalla cerca de la PS isla de Pónza , que fue de las mas señaladas del mundo... CAPITULO X. Como: el Rey de Aragon y. sus her , puestos en libertad. Dada que fuela batalla vuelta ¿ Génova: all Cautivos que se toma JO y del gasto..Los R mnanos fueron y los vencedores dieron la i quedó la 'mayor parte de los PO, cOmO por premio del traba= eyes ymuchos de losnobles pre- 50s que Hegaban á trecientos, leyaron 4 Milún : el mis- mo Reca! 'ginoves con ellos hizo su entrada'4 mane4 ra de triumpho nobilísimo, y qual de mucho tiempo S10 se vió en parte alguna. Toda Italia estaba sus- s y 1 6% : pensa y d la mira cómo úusaria aquel dpque de aquella. 1 nobilísima victoria ; y sus fuerzas que antes eran temi- das de los de cérca, comenzaron á poner espanto á los que caían mas lexos. Temian quisiese aquel principe de condicion orgulloso acometer á hacerse señor de toda Ttalia.con la codicia que tenia de mandar, y por estar exercitado en guerras contínuas. El mismo se hallaba-muy dudoso de lo que en aquel caso se debia hacer, y qué resolucion sería bien tomar; revolvia en su pensamiento muchas trazas : si forzaria áú los Reyes | que tenia en su poder, á recebir algunas condiciones pesadas: si haria que se rescatasen á dinero, cosa que de presente traxera provecho y contento; pero era de temer que no vengasen adelante aquella injuria con sus armas y las de sus amigos , y despues de vencidos (como tenian de costumbre) volviesen á las armas yá la guerra con mayor brio. Pensaba si los recibiria y. tratavia con mucha honra , y con ponellos en libertad: sin rescate haria: le quedasen mas obligados : honro- so acuerdo fuera este, y que pondria admiracion 4 todo el mundo. Consideraba por otra parte que no erá consejo prudente por ganar renombre y fama perder tal buena ocasion de ensanchar su señorío y aventajarse, y jugar á resto abierto por esperanza que pocas veces sale cierta y yerdadera , en especial que los hombres tienen costumbre, quando los beneficios son tan gran” des que no los pueden pagar, recompensallos con al- guna grave injuria y ingratitud señalada. En fin preva” leció: el deseo de.loa y de'fama : trató ¿aquellos priv” cipes en, su. casa con. mucha honra y regalo como % fueran sus compañeros y.amigos, Hecho. esto , se re? solyió, de soltallos y enviallos cargados de:muy gran” des presentes. Con está resolucion dió muy grata at diencia al Rey de Aragon ,«que un dia:en:su presenció traló muy ¿la larga, y probó con muchos exemplo* y quelos franceses de su natural eran desapoderados sin Poner término al deseo de ensanchar-su señor muchas veces tratáran de derribár y desh ques de Mikín, y no tenian mudados se acostumbrasen 4 las riberas de Ital - apoderasen' del reyno de Nápoles ; fa 0: que acer á los du- los corazones: si la; luego que se cilmerite se con: azO v sus antepasados nceses, Estas > Y £slas prá- ticas andaban quando madama Isabel por mandado de que como queda r mar primero a Génova, espues 4 Gaeta, y últimamente con su llegada: 4 Ná- octubre , reforzó : ingenio , condicion y trata muy apacible. España cuidadosa y triste por el trabajo e los Reyes revolvia varias práticas de guerra y de Paz. Juntáronse cortes de Aragon en Zaragoza, en que á petición de la Reyna se tra tó de'apercebir una arma- a para conservar las islas de Cerder na y de Sicilia que sospechaba serían acometidas por los vencedores; que Ya nadie se acordaba ni tenia esperanza del reynó de Mápoles. En Soria 4 los confines de Aragon y de Cas- la hobo habla entre el Rey de Castilla y la Reyna de «¿SON su hermana. Alli se concluyó que las treguas «tadas entre los dos reynos durasen y se prolonga= A] Otros cinco meses. Pareciá cosa injusta apró- de se del desastre ageno; y los ánimos de los grañi <s de Castilla por la: d "sgracia de aquellos Reyes se Mo y, : 5 66 moyvian 4 compasion. Parliéronse de Soria: en el ca» mino se supo que la Reyna doña Leonor madre de los dos Reyes falleció en Medina del Campo mediado el mes de diciembre: la fuerza del dolor que recibió por: el desastre de sus hijos , súbitamente le arrancó el al- ma; la muerte repentina hizo se creyese era esta la causa. Fue una señora muy principal y madre de Puyaipes tan grandes. Hiciéronle honras en muchos ugares ; y en especial el Rey don Juan se las hizo en Alcalá de Henares y la Reyna su muger eu Madrigal. Fue sepultada en San Juan de las Dueñas , un monas- terio de monjas que ella levantó á su costa fuera de aquella villa, en que pasaba su vida con mucha santiz dad. En Milán últimamente se hizo confederacion y ayenencia entre aquel duque y los principes sus prisios neros, Cuyas capitulaciones eran: que sin excepluar á ninguno tuviesen los mismos por amigos y por ene- migos: el duque para recobrar. el reyno de Nápoles prometió de ayudar con sus fuerzas y gentes : lo mis- mo hizo el Rey de Aragon, que prometió toda su ayu da para hacer la guerra álos enemigos del duque de Milán. En gran cuidado puso este asiento asi á los ¡ta- lianos como á las demas naciones. El Rey de Nayarra fue enviado en España con poderes muy bastanles pará obernar el reyno de Aragon. Era necesario allegar dinero , hacer nuevas levas de soldados, y apercebit una gruesa armada. El príncipe de Taranto y el duque de Sessa fueron 4 Nápoles para auimar y esforzar ¿ Los de su parcialidad, y para que avisasen al infante do! Pedro ennombre del Rey su hermano que les acudiese con la armada que tenia aprestada en Sicilia. Execw” tóse con gran presteza lo que el Rey mandaba: llegar da qe fue la armada de Sicilia 4 la isla de Ischia, 5€. apoderó de la ciudad de Gaeta por. entrega que della hizo Lanciloto su gobernador, natural que era de Né a | 7 Poles, 4 veinte y cinco de diciembre dia de Navidad, Y principio del año mil quatrocientos y treinta y. seis. Pocos dias despues el ibertad por el duque como está dicho , llegó á Porto- venere, el qual castillo y es tempestades , dado que estan en las marinas de' Génoya , se Conseryaron en la fé gonesa que tenian , que por voluntad de los naturales. Aragon se dieron diversas señ gros : cada qual les dará el crédito por sí mismo que 0 ú la rib Vililla en los PO y en el dick, : alli h ay, la qual aquellos hombres estan persuadi- 9S que diversas veces por sí misma con una mane- CXtraordinaria se toca, sin que ninguno «la mue- Y, para anunciar cosas grandes que han de yenir, ; “Mas, ó malas. Yo no trato de la verdad que esto Weno, ni lo tomo á mi cargo. Consta por: lo-menos Jue Autores graves lo refieren, y citan testigos de vis- 1436. 68 e ta de aquel milagro. Dicen pues que aquella campana | un dia antes que los Reyes fuesen presos , se tañó por sí misma, y otra vez á treinta de octubre, y la terce- ra á cinco del mes de enero próximo siguiente, dia en que hecha la alianza en Milán, el Rey de Aragon fue puesto en libertad. Muchas plegarias se hicieron, y muchas missas se dixeron para aplacar la ira de Dios que por estas señales entendian les amenazaba: con- goxa y cuidado de que se libraron los naturales con la huena nueya que vino de la libertad dada á sus prín- cipes; y la tristeza que recibieran por aquel grave des- - man, y el miedo de algun nuevo mal que sospecha- ban se daba 4 entender por aquellas señales , se trocó en pública alegria de toda aquella nacion, y aun de lo demas de España. CAPITULO XI. De las paces que se hicieron entre los Reyes de Castilla y. de Aragon. De las paces que se hicieron en Milán , resultó una nueva y pesada guerra: los ginoveses tomaron las armas, y públicamente se revolvieron contra el duque de Milán. Tenian aquellos ciudadanos por co” sa pesada que el fruto de la victoria ganada con su peligro y esfuerzo otros se lo quitasen, y que Philipo duque de Milán se llevase las gracias: de las pace? hechas con los Reyes , y de ponellos en libertad col presentes que les dió: liberalidad con que quedabal cargados del odio que por fuerza les tendrian los ar?” goneses y catalanes, naciones con las quales antigua” mente tuvieron graude enemiga. Querellábanse de” mas desto que el amparo de los duques de Milán, que forzados acudieron el tiempo pasado, le muda” O o O a A » 1 A) sen en señorio y en una dura servidumbre. Alterados Son esta indignación, hecha liga en puridad con el - ontífice Eugenio y con Renato, duque de Anjou, tomaron las armas. Gobernaba aquella ciudad en nombre del duque Philipo Paccino Alciato , que fue muerto en aquella revuelta y alboroto del pueblo: Otros que estaban por el duque, pusieron las espa- Cas á los pechos, y algunos quedaron heridos, al- Sunos muertos ; mirábanles las palabras, los meneos que hacían y visages , por ver si daban alguna mues- tra de aborrecer lo que de presente se hacía, y favo- vecer á los de Milán. Con esto (lo que acontece en Os alborotos del pueblo) en breve á lo que acudió la Mayor parte, se allegaron todos los demas : si algu- nos sentian lo contrario , en lo público aprobaban y adulaban'los intentos de los alborotados. El principal Movedor deste motin fue- Francisco Espínula, que ganó nombre de valiente por la defensa de Gaeta que "120 poco. antes, de que cobrára gran soberbia: sobre todo se movia por ser enemigo de los Fliscos y de los Fregosos, linages que se arrimaban 4 los aragoneses. Muchos pueblos por aquella comarca á exemplo de Génova y Por su autoridad, despertados con la dul- Zura y esperanza que se prometian dela libertad, se Vantaron, y echaron de sí la guarnicion que tenian Por el duque de Milán. Detuvieron los españoles que tenian cautivos , por los quales y para librallos el Rey * Aragon les hobo de pagar setenta mil escudos. Con OS sicilianos se hobieron mas mansamente por causa £ la antigua amistad , buen acogimiento y contrata- clon que con aquella isla tenian: asi los soltaron sin Yescate ; solo: tres hijos-de Juan de Veintemilla que- “ron por largo tiempo en Génova, no se sabe si por Drrecimiento. que les tuviesen; si por pretender “Mos alguna grande cantidad. El Rey de Aragon á Y . a instancia del duque Philipo procuraba: sosegar las al- teraciones de Génova con la armada que don Pedro su hermano le envió desde Gaeta, pero desistió de la empresa por parecelle cosa larga esperar hasta tanto que sosegase aquella gente tan alborotada: para la priesa que él tenia de acudir 4 las cosas y reyno de. Nápoles, qualquiera tardanza le era muy pesada: sas bía muy bien que en las guerras civiles un dia y una hora, sino se acude con tiempo suele causar grandes mudanzas, y ser causa que grandes ocasiones se des- baraten ; ninguna cosa es mas saludable que la pres- teza. Con esta resolucion de Portovenere envió é don Enrique su hermano 4 España. Hízole merced del estado de Ampurias, y mandole ji ayudase en la guerra, si el Rey de Castilla se la hiciese por aquella parte, de que se recelaban á causa que el tiempo de las treguas espiraba. El mismo Rey con la armada se % 3 1 . h b 1 ; : 4 e ; hizo á la vela, y llegó á Gaeta á dos de'febrero: en este medio don. Pedro su hermano se apoderára de Terracina con gran sentimiento del Pontífice Euge- nio , cuya era aquella ciudad , por pensar que los ara goneses eran tan arrogantes que no contentos con € reyno de Nápoles pretendian apoderarse de toda Has lia sin tener respeto á la magestad sacrosanta , Y moverse por algun escrúpulo por ser feroces, ralet de hombres fiera y mala, como él decia. Con la ve" nida del Rey los señores neapolitanos y los soldados acudieron á Gaeta. Nombró por general del exército 4 Francisco Picinino (en que tuvo consideracion d ha- cer placer al duque Philipo, acerca del qual Nicola0 padre de Francisco tenia en todas las cosas el prin” cipal lugar de autoridad y mando) en aquella sazol capitan muy señalado, de grande exercicio en las al mas, y que se podia comparar con los caudillos an tiguos. Ardía Italia en ruidos y asonadas de guerr** | Í Unas ciudades siispensas con las sospechas que tenian € una nueva guerra; otras hacían ligas y confede- raciones entre sí para echar los aragoneses de Italia. En particular los venecianos, florentines, y ginove- ses d persuasion y-con ayuda del Pontífice Eugenio quien por odio de nuestra nacion, quien por amor de a francesa se ligaban para esté efecto, y juntaban sus fuerzas. En España por el mismo tiempo se hacía a guerra á los moros. Entre los demas Reyes estaban para concluirse las paces por la gran instancia y di- ligencia que en ello puso el Rey de Navarra. Sú in- tenlo era volver las fuerzas de aquella nacion contra Italia sin cuidar de las cosas de España. Dos castillos amados el uno Galea y el otro Castilleja se rindie- ron en tierra de moros x Rodrigo Manrique, que an= aba con gente por aquellas partes. El alegria que re« sultó desta buena hueva, en breye se mudó en mayor Culta por el desastre muy triste del conde de Niebla Con Enrique de Guzman , el qual por hacer muestra “Su esfuerzo y ganar la gracia: de su Rey tenia PUEsto terco sobre Gibraltar, pueblo asentado sobre el estrecho. Alli como despues de cierta escaramuza se "eCoglese d swarmáda , se ahogó con otros quarenta ompañeros por dar lado y hundirse el batel á causa * 105 muchos que acudieron, y estar el mar con la “Maria creciente alterado. Don Juan de Guzman con el dolor que recibió del desastre de su padre, y £sconfiado de salir con la empresa, alzado sin tardar cerco)” lseratiró 4 Sevilla: Este caballero fue el Primer duque de Medina Sidonia por merced que Poco adelante le hizo el Rey don Juan deste título. Juiso ablandar aquel dolor, y gratificar aquel servi- mo Y Voluntad con esta hónra hecha 4 la familia no- Dilísima , y delas mas poderosas de España , de los manes, Hallíbase el Rey en Toledo, do era 8 . e entala los intentos de don Fernandó : tenia grande autoridad por ser el que era, y por sus riquezas y es- tudios de letras con que acreditaba todo lo demas. Sucedió lo que es ordinario, que los mas y su pare- cer, aunque peor, prevaleció contra lo que sentia la mejor parte : de suerte que por comun acuerdo se resolvieron en pasar adelante. Apercibieron una ar- mada , y en ella embarcaron hasta seis mil soldados: sonaba la fama que el número de la gente era dobla- do, es á saber doce mil combatientes, que fue otro nuevo daño. A doce de agosto se hicieron á la yela, y dentro de quince días llegaron á Africa. En Ceuta donde surgieron , hicieron consulta en qué manera se haria la guerra. Tomaron resolucion de cercar 4 Tan- ger, ciudad de romanos antiguamente muy noble, á la sazon pequeña. Está puesta al estrecho enfrente de Tarifa : al derredor tiene grandes arenales, por don- de el campo no se puede sembrar y estéril, fuera de algunos baxos y valles que hay, que por regarse con las aguas de cierta fuente que cerca tienen, son de gran frescura y fertilidad. Los cercados , puesto que por espacio de treinta y siete dias fueron combatidos gallardamente, nunca perdieron el ánimo, antes por la esperanza que tenian de ser presto socorridos, se animaban á defender la ciudad. Acudieron 4 socor- rella los Reyes de Fez y de Marruecos y otros seño res africanos con seiscientos mil hombres que traían de á pie, y setenta mil de 4 caballo, maravilloso número , si yerdadero: la fama y el ruido suele ser mas que la verdad. A tanta gente cómo podian resis- tir los portugueses? Pelearon al principio fuertemen- te, despues. cercados por todas partes de muchedum- bre tan grande, se hicieron fuertes en sus reales, pero tristes, fixados los ojos en tierra, ni respondian, ni preguntaban, antes todo el tiempo que podian se, ¿AA e a 79 estabán dentro de las tiendas: la misma luz y trato -porla aflicion les era pesada. Trataron de huir; pero á dónde, ó por qué parte, estando todo el campo cu- bierto de sus contrarios? mayormente que las piedras se levantan contra el que huye. Forzados de necesi- ad enviaron.mensageros de paz. Los bárbaros .res- Pondieron que se despidiesen de ningun concierto, si no fuese que, entregada Ceuta, saliesen de toda Africa. Era cosa muy pesada lo que pedian, «y que No estaba en su mano prometello: todavia por el de- seo que tenian de salvarse, otorgaron, y por rehenes el general don Fernando y otras personas principa- es: los demas rotos, sucios y maltratados se fueron Primero á Ceuta, y de alli pasaron á Portugal al cabo del año. Tratóse en Ehora en una junta de señores del asiento que tomaron, y del cumplimiento. dél. De Comun acuerdo salió decretado que aquellas condi- Ciones, como otorgadas sin voluntad del Rey, eran en sí ningunas, y que no se debian cumplir: que la fé dada y la jura se cumplia bastantemente con de- xalles los rehenes que en Africa quedáran, para que con sus cabezas pagasen lo que necia y locamente asentaron. Por ventura si con la misma soberbia los necesitáran los bárbaros á prometer que entregarian todo Portugal , era de cumplir la tal promesa, y su- frir que de nuevo los moros pusiesen el pie y el yugo le su imperio y señorío en España? Que si prome- eran otras muchas cosas muy iudignas, como pu- lera ser, estuvieran por ventura obligados los por- tugueses á pasar por ellas? El cautiverio pues de don ernando fue perpétuo, padeció menguas y prisio- Mes muy graves. Su sepulcro se muestra en la ciudad e Fez puesto en un lugar alto como trophéo que le- Vantaron de nuestra nacion: y por memoria de la yic- toria que ganaron: asi el que fue principal en la: cul= So te que los demas castigado. 3 ¿48 " 3 CAPÍTULO XLLL :d) 1 “de Nápoles. + En España revolvian sospechas: de muevos alboro- toS por estar gran parte de los grandes aversos de su pa, acaso, ó por voluntad de Dios fúe más grayemen? Como el infante don Pedro fue muerto“en el cerco Rey por la prisiowinjusta: (como ellos decian) que se hizo en la persona de Pedro Manrique. Asi mismo se veían por todas partes entre las personas eclesiásticas grandes contiendas y «debates , á causa que el Pontífi- ce Eugenio , por tener desde el principio: de su pon- tificado por sospechoso el concilio de Basilea , procus raba disolvele; que era un camino inyentado á pro= os. concilios, que enfrenaban: y poniaw algun espanto á los Pontífices romanos; pero desistió deste intento por entonces por cartas. que en esta razon le vinieron pen para hacer burla y enflaquecer- las fuerzas de muy graves del Emperador Sigismundo,, y del carde- nal Cesarino su legado. Los padres de Basilea toman- do mas autoridad y mano de lo que por ventura fuera Justo, y irritados por lo que el Papa intentára; le hi- - cieron intimar que si no venia en persona: al concilio, pronunciarian contra él loque se acostumbra: contra Jos que desamparan su oficio, y no cumplen con lo que:son obligados y con el deber en caso semejante” No quiso obedecer: amenazaban de deponelle y qui- talle la autoridad pontifical que tenia: Este era el in- tento “de los obispos: los principes christianos no $8 conformaban en un parecer, algunos resistian á aquel intento como arrojado y temerario, por la memoria que tenian de las llagas que emel scisma pasado recibió X 81 la iglesia christianá, que apénas se hablan entoraz 9 y sanado; en particular hizo resistencia el Em= Perador Sigismundo, dado que no era nada amigo del -Ontífice. Poco prestó su autoridad á causa que en el Mismo tiempo que estas pláticas 'se comenzaron, pa- Só desta vida ¿núéeve de diciembre:, mas señalado por A paz de la iglesia que fundó , y por habella ahiora de- endido , que por los muchos años que imperó. Suce: di €n su lugar sú yerno: Alberto duque de Austria; ue ya era Rey de romanos: Coronóse primer dia de Chero principio del año mil y quatrocientos y treinta Y Ocho, en tiempoque en un lugar que tenia don Al- Varo de Luna en: Castilla la vieja llamado Maderuelo, “yeron piedras tar: grandes:como almohadas peque- Nas, que no hacía daño por:ser la: materia Hiviana. ara averiguar el caso y informarse de todo enviarón Juan de Agreda adalid del Rey que traxo á Roa do halló al Rey de Castilla; algunas de aquellas piedras. Udibase si era buen agúero ó:malo, pero ni aun del Suceso de la 'guórra de los moros'se entendió: bastan- “emente qué éra:lo que aquellas piedras pronosticaban “l POr Una parte Huelma (pueblo que los artiguos lla- Maron Onova)-dadó que estaba fortificado eon núme- ro de soldados y: eon murallas“bien fuértes ; fue ga- Sada: de los moros por la buena: industria y esfuerzo Ped Lopez de: Mendoza señor de Hita, á cuyo dado estaba la fróntera de Jaen: por otra parte el la hue no duró mucho á causa que Rodrigo Perea ade- e lo:de Cazorla en uña “entrada: que hizo en tierra Me: MOros¿ fue: muerto por mucho'mayor número de die que: cargó:sobré él, y de mil y quatrocien- lo e ados que llevaba», «solos veinte escaparon por S pies, Tarapjoco los moros: ganaron la: victoria: sin boy Ste: que él mismo: capitan que erade los Bencer- Jes), y 80bernador de Granada; pereció en el 'en- TOMO y, 6 1438. 82 cuentro con otros muchos, que fue algun alivio del desastre. El Rey de Aragon por estar agraviado y sen- tido del Pontífice Eugenio parecia ayudar los intentos de los de Basilea, en especial que-demas de Jos des: aguisados pasados al presente Juan Vitelesco patriar- chá de Alexandría con gente del Pontífice y por su orden hizo entrada por las: fronteras dol reyno de Ná- poles, y con su venida se alteraron«y: trocaron mu* cholos ¿unimos de los maturales, tarito que el prin- cipe de Taranto yoel conde de Caserta se pasaron» la parte del Papa:, como personas que eran poco const tantesen lafé, de ingenio mudable y vario. Al contra rio Antonio Colona se reconcilió con:el Rey de Ara* gon con esperanza que se le dió de:recobrar el prin. cipado de Salernó que antes le quitáran.;:El patriar chá: fue en breve desbaratado por los de Aragon, Y forzado á salirse del reyno de Nápoles, si bien: venid armado de censuras y con valientes soldados. Lios otr0% señores se reduxeron:al deber en el mismo liempo! que | Renato duque de- Anjou, rescatado de: la' prision::en que le tenian, con su-armada llegó'á4. Nápoles á diez y nueve de mayo. Su venida fue de- poco: moment por mo traer dinero alguno para los. gastos de la es ra, solo los ánimos de muchos se despertaron 4 la es peranza y deseo de novedades. En muchas partes $ III A A lo alt soc a ve io emprendió la llama de la: guerra. La. mayor fuer della andaba en las tierras del Albiruzo ¿Jacobo Cal dora, capitan muy experimentado, sustentába/en aqu” lla comarca el partido de Renato: -él mismo. desqU supo su venida: le acudió luego en persona, magia que no muy confiado de la: victoriasá.causa que partido de Aragon de cada diá.mas se AA q muchos pueblos y castillos por /aquella:cómaroa Y% nian en poder de los aragoneses: Reuáto; para gan”, reputacion y entretener acordó desafiar al enemig? e M4 > y ñ , 63 hacer campo, y en señal del riepto le envió una ma- nopla, si de corazon no se sabe. Lo que consta es Que el Aragones aceptó, y todo aquel acometimiento se fue en humo, por las diferencias que resulta- On , como era forzoso, sobre el dia y el lugar y Otras circunstancias del combate. En tados de su reyno, aprobó los decretos de Basilea por una ley que vulgarmente se lama Pragmática tos. Dió gran pesadumbre al Papa Eugenio aquella Sy, porque con ella parecia se quitaba casi toda la autoridad al Sumo Pontificado en F rancia sea en con- terir los beneficios, sea en sentenciar los pleytos. Asi con mayor resolucion. se determinó de disolver el concilio de Basilea, de do procedian tales efectos, ZO pues un nuevo edicto, en que pronunció trasla- daba el concilio 4 Ferrara ciudad de la Italia: El le- Saron á Ferrara : los otr 42 causa que se alegaba para mudar el lugar , era la Venida del Emperador Juan Paleologo , y del patriar- Chá de Constantinopla, que pasaron á Htalia con in- tento de unir las iglesias de Oriente con las de Qc- Cidente; y hacer la paz que todos tanto deseaban. Lle- gados que fueron á Ferrara , les hicieron mucha hon- Ya. Sobrevino peste, que forzó de nuevo 4 pasar el Concilio 4 Florencia cabeza de Toscana. En aquella “iudad con trabajo de muchos dias se disputaron las ontroversias que entre los latinos y los griegos hay, “9% mayor ruido y esperanza de presente que prove- cho Para adelante. Los padres de Basilea al principio Pretendieron y trataron que los “griegos fuesen allí: »+ S4 no salieron con ello. Por esto y por la disolucion del concilio mas irritados contra el Pontífice Eugeni0 que amedrentados, nombraron por presidente en lu” gar de Cesarino á Ludovico cardenal Arelatense. De: mas desto trataban de cosas 4 la república y 4 le iglesia perjudiciales y malas. Amenazaban que quí: tarian á Eugenio el pontificado, y él depuesto , non" brarian otro Papa en su lugar. En Italia á-la sazol que Renato duque de Anjou se ocupaba en combatil los castillos que en el Abruzo se tenian por sus ene” migos, el Rey de Aragon animado con la prosper? dad de sus, cosas se determinó marchar la vuelta de Nápoles, ciudad que era cabeza de la guerra y d reyno, y por seguir la gente moza á Renato se ha” llaba sin bastante guarnición , ni aun tenia vituallas para muchos dias. En el campo aragones .pasarol alarde hasta quince mil hombres, y en- la arma" da se contaban quatro galeras, siete naves grue” sas, y otro mayor número de baxeles pequeños ?* propósito que por la mar no entrasen en la ciudad has timentos. Con este aparejo cercaron por mar y po! tierra 4 veinte y dos de setiembre aquella ciudad» que es de las mas señaladas que tiene Italia, en nú mero de ciudadanos arreo, miagestad de edificios y en todo lo al. Hallábanse Presentes con el Rey Y en su exército y campo .Matheo Aquaviva duque 4 Atri, el conde de Nola, Juan Veintemilla , Pedro Cardona. Luego que hobieron barreado y fortificado los reales, comenzaron á aparejar escalas y otros 11” genios para la batería. Repartiéronse. los esquadron% por lugares 4 propósito para apretar los cercados: taban ya para dar el asalto, «quando la: fortuna, q tiene por costumbre de Jugar y burlarse. en las cor humanas, y mezclar las cosas adversas con las pros peras, trastornó todos los intentos del Rey de:Arag" A 85 con un muy triste desastre. Fue asi que el infante ? don Pedro de Aragon d veinte y tres de octubre , por “a mañana salido de los reales, se adelantó un poco pa atalayar la ciudad. En esto dispararon una pe- Ota de “un tiro de artillería desde la iglesia de Nues- tra Señora de los Carmelitas, con "que le hirieron y mataron: Tres veces saltó la bala, y con el quarto salto que dió, le quebró la cabeza: el cuerpo muerto fue llevado á la Madalena. Acudió ¿ la triste nueva el Rey don Alónso su hermano , y besado el pecho del difunto: «Diferente alegría (dice) esperaba de tí, »Ó6 hermano, eterna honra de nuestra patria y partí »Cipe de nuestra gloria. Dios haya tu alma.” Junto - “on esto con sollozos y lágrimas á: los que presentes se hallaron: «Este diá (dixo) soldados , hemos per- »dido la flor de la caballería y de toda la gala: con y Luánto dolor digo estas palabras!” Murió en lo mas torido de su mogedad , en edad de veinte y siete años, sin Casarse. Hallóse en muchas guerras, y en ellas o Pez y honra de valeroso: depositáronle en el castillo dez Oyo. Los soldados vulgarmente y tambien a muchedumbre del pueblo tuvo por mal agúero la Muerte de don Pedro, en especial que con las mu- 15 Aguas DO $e podía batir la ciudad , ni dar el asal- * Por esto alzado el cerco , Se reliraron 4 Cápua. El Marques de Girachi Juan Veintemilla en este me- dio Chaviado al encuentro contra Renato, que acudia 9N gentes para socorrer 4 los cercados, se encontró Son él en el valle de Gardano. Prendió con su le- peda al improviso, algunos de los enemigos, eon que 98 demas fueron forzados 4: doblar el Camino, y por Eo Parte pasar 4: tierra de Nola. Esto hecho, el €Mtemilla con su.esquadron en ordenanza se volvió “ergo de Nápoles. El Rey don Alonso con intento Me tenia de volver ¿ la guerra luego que el tiempo 84 no salieron con ello. Por esto y por la disolucion del concilio mas irritados contra el Pontífice Eugenio que amedrentados, nombraron por presidente en lu-' gar de Cesarino á Ludovico cardenal Arelátense. De- mas desto trataban de cosas á la república y á la iglesia perjudiciales y malas. Amenazaban que qui- tarian 4 Eugenio el pontificado, y él depuesto, nom- brarian otro. Papa en su lugar. En lHtalia 4 la sazon que Renato duque de Anjou se ocupaba en combatir los castillos que en el Abruzo se tenian por sus ene” - migos, el Rey de Aragon animado con la prosperi* dad de sus. cosas se determinó marchar la vuelta de Nápoles, ciudad que era cabeza de la guerra: y del reyno, y por seguir la gente moza á Renato se ha- llaba sin bastante guarnición , ni aun tenia yituallas para muchos dias. En el campo aragones .pasarol alarde hasta quince mil hombres, y enla arma- da se contaban quatro galeras , siele naves grue- sas, y otro mayor número de baxeles pequeños á propósito que por la mar no entrasen en la ciudad bas- timentos. Con este aparejo cercaron por mar y por tierra á veinte y dos de setiembre aquella ciudad, que es de las mas señaladas que tiene Italia, en nú- mero de ciudadanos Y arreo, magestad de edificios, y en todo lo al. Hallábanse presentes con el Rey Y en su exército y campo .Matheo Aquaviva duque de Atri, el conde de Nola, Juan Veintemilla , Pedro Cardona. Luego que hobieron barreado y fortificado los reales, comenzaron á aparejar escalas y otros 11 genios para la batería. Repartiéronse-los esquadrones por lugares d propósito para apretar los cercados; ES taban ya para dar el asalto , quando la fortuna, qu* tiene por costumbre de jugar y burlarse, en las cosáf. humanas, y mezclar las cosas adversas con. las pros" peras, trastornó todos los intentos del Rey de Arago” Pee A A AI A A A ISA — su 85 con un muy triste desastre. Fue asi que el infante don Pedro de Aragon d veinte y tres de octubre , por a mañana salido de los reales, se adelantó un poco do atalayar la ciudad. En esto dispararon una pe- ota de un tiro de artillería desde la iglesia de Nues- tra Señora de los Carmelitas, con 'que le hirieron y mataron. Tres veces saltó la bala, y con el quarto salto que dió, le quebró la cabeza: el cuerpo muerto fue llevado á la Madalena. Acudió ¿ la triste nueva el Rey don Alonso su hermano , y besado el pecho del difunto: «Diferente alegria (dice) esperaba de tí; »6 hermano, eterna honra de nuestra patria y partí- »cipe de nuestra gloria. Dios haya tu alma.” Junto con esto con sollozos y lágrimas á'los que presentes se hallaron : «Este dia (dixo) soldados , hemos per- »dido la flor de la caballería y de toda la gala: con »quánto dolor digo estas palabras!” Murió en lo mas orido de su mocedad , en edad de veinte y siete años, sin casarse. Hallóse en muchas guerras, y en ellas ganó prez y honra de valeroso: depositáronle en el castillo del Oyo. Los soldados vulgarmente y tambien la muchedumbre del pueblo. tuvo por mal agiiero la muerte de don Pedro, en especial que con las mu- Chas aguas no se podía batir la ciudad , ni dar el asal- to: por'esto alzado el cerco , se retiraron á Capua. 1 marques de Girachi Juan Veintemilla' en este me- dio enviado al encuentro contra Renato, que acudia “on gentes para socorrer 4 los cercados, $e encontró con él en el yalle de Gardano. Prendió con su lle- ada al improviso, algunos de los enemigos , con que 0s demas fueron forzados á' doblar el camino; y por Dra parte pasar á tierra de Nola. Esto hecho , el eintemilla con su.esquadron en ordenanza se volvió “ cergo de Nápoles. El Rey don Alonso con intento Me tenia de volver ¿la guerra luego que el tiempo ye, : gado por haber seguido antes el partido de Aragon y , al presente á los conjurados: Con esto al infante de Aragon don Enrique fue restituido el maestrazgo dé Santiago, al de Navarra la villa de Cúellar, á don Al- varo de Luna en recompensa della dieron 4 Sepúlve- da. El Rey de Castilla , hecho esto , se fue 4 la ciudad de Foro: alli le vino nueva que la infanta doña Catha- lina muger del infante de Aragon don Enrique falle- ció de parto en Zaragoza á diez y nueve de octubre sin dexar sucesion alguna. Fueron 4 dar el pésame al infante de parte del Rey de Castilla el obispa de Se- govia y don Juan de Luna prior de San Juan. Don Alvaro de Luna en cumplimiento de lo concertado se partió á los veinte y nueve de octubre 4 Sepúlveda con mayor sentimiento de lo que fuera razon, tanto que con ser persona de tanto valor, ni podia enfrenar la saña ni templar la lengua ; solo le entretenia la espe- ranza que presto se mudarian las cosas y se trocarian. Hiciéronle compañía á su partida Juan de Silva alfe- rez mayor del Rey , Pedro de Acuña y Gomez Carri- llo con otros caballeros nobles que se fueron: con él, quien por haber recebido dél mercedes, quien por esperanza que sus cosas se mejorarian. Esto en. Espa- ma. En el concilio Basileense últimamente condenaron al Papa Eugenio, y en su lugar nombraron y adoraron á Amadeo á cinco de noviembre con nombre de Felix Quinto. Por espacio de quarenta años fue primero conde de Saboya y despues duque, últimamente. re- nunciado el estado y los regalos de su corte, vivia retirado en una soledad con deseo ardiente de vida mas perfecta , acompañado de: otros seis viejos que llevó: consigo, escogidos de entre sus nobles caballe- ros. Sucedió muy á cuenta del Papa Eugenio que los principes christianos hicieron muy poco caso de aque- lla nueva eleccion , hasta el mismo Philipo duque de 93 Milán, bien que éra yerno de Amadeo; y enemigo de venecianos y del Papa Eugenio, no se movió á ónrar, acatar y dar la obediencia al nueyo Pontífice: mismo el Rey de Aragon, no obstante que se tenia por ofendido del mismo Papa Eugenio 4 causa que favorecia con todas sus fuerzas á Renato su enemigo. Todos creo yo se entretenian por la fresca memoria del scisma pasado y de los graves daños que dél re- Sultaron; además que la autoridad de los padres de Basileá iba de caida , y sus decretos que al principio fueron estimados, ya tenian poca fuerza, dado que no se partieron del concilio hasta el año quarenta y siete desta centuria y siglo, en el qual tiempo amedrenta- dos por. las armas de Ludovico delphin de Francia: que acudió 4 desbaratallos, y forzados del mandato del Emperador Federico que sucedió á Alberto, des- pedido arrebatadamente el concilio, volyieron á sus tierras. El mismo Felix, nuevo Pontífice, poco des- pues con mejor seso dexadas las insignias de Pontífice, fue por el Papa Nicolao sucesor de Eugenio liecho cardenal y legado de Saboya. Este fin , aunque no en un mismo tiempo, tuvieron las diferencias de Castilla y las revueltas de la iglesia: principio de otras nuevas reyertas , como se declarará en el capítulo siguiente. CAPITULO XV: De otras nuevas alteraciones qué hobo en Castilla, Parecia estar sosegada Castilla y.las guerras civi- Aes no de otra suerte que si todo el reyno con el des- erro de don Alyaro de Luna quedára libre y descar, peo de malos humores,' quando. repentinamente y : Ara lo que todos pensaban, se despertaron nuevos > orotos. La causa fue la ambicion, enfermedad in-' Wwable , que cunde mucho y con nada: se contenta: 9 siempre pretende pasar adelante sin hacer diferencia entre lo que es lícito, y lo que no lo es. El Rey; era de entendimiento poco capaz, y no bastante para los cuidados del gobierno, si no era ayudado de consejo y prudencia de otro. Por entender los grandes esto, con varias y diversas mañas y por diferentes caminos cada qual pretendia para sí el primer lugar acerca del en privanza y autoridad: sobre todos se señalaba el almirante don Fadrique, hombre de ingenio sagaz, vario, atrevido, al qual don Alvaro pretendió con todo cuidado dexar en su lugar, y para esto hizo todo buen oficio con el Rey antes de su partida. Los infan- tes de Aragon llevaban mal ver burlados sus intentos, y que el fruto de su industria en echar á don Alvaro se le llevase el que menos que nadie quisieran: poca lealtad hay entre los que siguen la corte y acompañan á los Reyes. Sucedió que sobre repartir en Toro los aposentos riñeron los criados y “allegados de la una parte y de la otra, y parecia que de las palabras pre- tendian llegar á las manos y 4 las puñadas. El Rey tenia poca traza para reprimir á los grandes: asi por consejo de los que á don Alvaro favorecian , se salió | de Médina del Campo, y con muestra que queria ir á caza, arrebatadamente se fue ¿meter en Salamanca, ciudad grande y bien cenocida, por principio del año mil y quatrocientos y quarenta. Fueron en pos dél los infantes de Aragon, los condes de Benavente , de Ledesma , de Haro, de Castañeda y de Valencia, de- mas destos Iñigo Lopez de Mendoza. Todos salieron de Madrigal acompañados de seiscientos de ¿caballo con intento sí les hacían resistencia, de usar de fuerza y de violencia, que era todo un miserable y vergon- zoso estado del reyno. Apenas se hobo el Rey de Cas- tilla recogido en Salamanca, quando avisado: como venian los grandes, á toda priesa partió para Bonilla, | 95 pueblo fuerte en aquellas comarcas asi por la lealtad elos moradores, como por sus buenas murallas. Desde alli envió el Rey embaxadores á los infantes de Aragon: ellos con seguridad que les dieron, fueron Primero 4 Salamanca, y poco despues á Avila, do eran idos los grandes conjurados con intento de apo- -derarse de aquella ciudad. El principal que andaba de Por'medio entre los unos y los otros, fue don Gutierre de Toledo arzobispo á la sazon de Sevilla, que en aquel tiempo se señaló tanto como-el que mas en la ealtad y conslancia que guardó para con el Rey; es- calon para subir á mayor dignidad. De poco momento fuo aquella diligencia. Solamente los grandes, con la uena ocasion de hombre tan principal, y tan 4 pro- Pósito, escribieron al Rey una carta aunque comedi- da, pero llena de consejos muy graves sacados de la philosophía moral y política. Lo principal á que se enderezaba, era cargar á dou Alvaro de Luna: decian estar acostumbrado á tyranizar el reyno,. apoderarse de los bienes públicos y particulares, corromper los Jueces, sia lener respeto ni reverencia alguna ni ú los hombres, ni 4 Dios. El Rey no ignoraba que parte destas cosás eran verdaderas, parte leyantadas por el odio que-le tenian; pero como-si:con bebedizos tu- viera el juicio perdido, se hacía sordo ¿los que le amonestaban lo que le convenia: No dió respuesta 4 A carta. Los grandes enviaron de muevo por sus em- axadoyes bos condes de Haro y de Benavente: ellos icieron lanto que el Rey vino en que se tuviesen Cortes del reyno:en Valladolid. Querian se tratase en ellas. entre el Rey y los: grandes de todo el estado de “república; y, en lo «que hobiese diferencias; acor- saron se estuviese por lo que los dichos condes como Jueces árbitros lelerniiuasen. Sucedió que nise resti- tWyeron las ciudades «de:que los señores antes desto 96 j ds Sl se apoderáran, y de nuevo se apoderarón de otras; cuyos nombres son estos: León, Segovia, Zamora; Salamanca ; Valladolid, Avila, Burgos, Plasencia, Guadalaxara ; fuera desto poco antes se enseñoreó el iifante don Enrique de Toledo por entrega que della le hizo Pero Lopez de Ayala, que por el Rey era al- cayde del alcázar y gobernador dela ciudad , y comoO tal tenia en ella el primer lugar en poder y autoridad. En las:cortes de Valladolid que se comenzaron porel mes de abril, lo primero que se trató, fue dar segu- ridad-4 don Alvaro de Luna y hacelle volver ¿ la corte. Estaba este deseo tixado en el pecho del Rey, a cuya voluntad era cosa no menos peligrosa hacer resistencia, aia torpe condescender con ella: tuvd mas fuerzas el miedo que el deber, y asi por consen- timiento de todos los estados se escribieron Cartas en aquella sustancia. Cada qual procuraba adelantarse en ganar la gracia de don Alvaro, y pocos cuidaban de la razon; la vuelta de don Alvaro sin embargo no se efectuó luego. Despues desto las ciudades levantadas volvieron 4 poder del Rey, en particular Toledo. Tratóse que se hiciese justicia 4 todos, y dar traza para que los jueces tuviesen fuerza y autoridad. A la verdad era tan grande la libertad y soltura de aquellos tiempos, que ninguna seguridad” tenia la inocencia; la fuerza y robos prevalecian por: la flaqueza de los magistrados. Toda esta diligencia fue por demas, antes resultaron nuevás dificultades 4 causa que el principe de Castilla don Enrique se alteró contra: su padre y apartó de su obediencia. Tenia mala: voluntad « don Alvaro, y pesábale qué volviese á palacio : sospecho que por la fuerza de-alguria maligha constelacion su* cedió por estos tiempos qe los«privados de los :prín- cipes tuviesen la principal autoridad y mando en todas las cosas, de que dan bastante muestra éstos do$ Príncipes padre:y hijo, «ca por la flaqueza de dupla Miento, y.no. mucha prudencia y se-dexaron siempre gobernar por sus criados: Juan Pacheco hijo de Alonso Girón señór de: Belmonte se-crió «desde sus:primeros Mos con el principe don Enrique; y por la semejanza las costambrés ,:ó:por la sagacidad de su/ingenio acerca dél alcanzó. gran privanza y. cabida.: Parecia Que con derribar 4 don Alyaro de Lina que le asentó “on el príncipe, pretendia (como lo hizo) alcanzar el Mas alto lugar en poder y riquezas. Este fue: el pago que dió al que debia lo que:eras poca lealtad se usa €n las cortes, y menos agradecimiento. Las sospechas de nacicron extre el Rey y. sushijo en esta sazon, ,“garón á que el principe don Entique un dia se salió e palacio: deciaque no volveria sino se despedian Ciertos consejeros del Rey ; de quien él se tenia por Olendido ; verdád. es que ya muy noche á instancia del ey de Nayarra su suegro volvió:á palacio y-4 su Padre. Para mas-sósegalle dieron orden de. celebrar Sus bodas con mayor presteza que pensaban: A doña d aánca su esposa traxo la Reyna su madre ¿la raya AE Navarra, dende don Alonso, de Cartagena obispo ida, el conde de Haro. y:el señor de Hita, que Ton para esté efecto, lá acompañaron hasta Va- adolid, Alli á veinte y cinco de setiembre se: ecle- o nan bodas con grandes fiestas. En una justa ó Pi un mantenedor Rodrigo de Mendoza mayor- r9u en “1 Es real: regocijo muy pesado; -murie- o E ¿AUDARcubh is á. causa que pelearon «cun de iba e Agos acerados á punta de diamante, como Bless 2 ES guerta, Sacaron todos los SCnores Ticas a E a á portia, hicieron grandes gonvites y llas e ca á la sazon los nobles no menos se daban í > Cosas que ál las de la guerra y á las armas. Aguó Sta que la nueva casada se quedó doncella, cosa TOMO y, 7 a fie S ud al principio estuvo secreto: despues como por la fama se divulgase, destempló grandemente la alegría ública de toda la gente. Por el mismo tiempo en buin se trató de hacer las paces entre los ingleses _ y franceses. Prúsose «de por medio el duque de Borgo" ma, que encomendó este cuidado ¿doña Isabel su muger persona de sangre real, tia del Rey de Portu- gal, confórme á la costumbre recebida entre los fran- ceses quepor medio de las mugeres se concluyan ne- gocios muy graves. Aula raya de Flandes fue doña Isabel, y vinieron: los:embaxadores ingleses: comen" zóse 4 tratar de las paces, empresa de gran dificultad; y que no se podia acabar en breve. Dióse libertad Carlos duque de Orliens: vinieron en ello el Rey de Inglaterra, en cuyo poder estaba, y el duque de Bor- -gona, tambien interesado 4 causa de la muerte de su padre , que los años pasados se cometió en Párís. Para concluir esta querella el Borgoñon por su rescate pagó al Ingles quatrocientos mil ducados, y se puso po! condicion que entre los borgoñónes y pe de Orlien* hobiese perpétuo olvido de los disgustos pasados, Y que por estar aquel príncipe cautivo sin muger pará mas seguridad casase con Margarita hija del duque de Cleves, y de hermana del duque de Borgoña. Destt manera veinte y cinco años despues que el duque de Orliens en las guerras pasadas fue preso cerca de an pueblo llamado Blangio, volvió 4:su patria y su estado, y en lo de adelante guardó lo que puso con sus contrarios con mucha lealtad: el casamier” to asi mismo, que concertaron como prendas de 1 amistad , se efectuó. 4 ' j | CAPITULO ¿XVI Como el Rey de Castilla fue preso. En el mismo tiempo que se-hacían los regocijos por las bodas: del principe don Enrique con dona Blanca, falleció el adelantado Pedro Manrique , per- sona de pequeño cuerpo, de gran ánimo, astuto, atrevido , pero buen christiano, y de gran industria en qualquier negocio que tomaba en las manos. Su- cedióle en el adelantamiento y estado su hijo Diego Manrique, que fue tambien conde «de Trevino. Don Alvaro dado que ausente , y residia de ordinario. en Escalona, todavia por sus consejos gobernaba el rey- no : cosa que llevaban mal los alterados, y mas que todos el príncipe don Enrique, tanto que al fin deste. aAño dexado su padre se. partió para Segovia, 1mos- - trándose aficionado al partido de los infantes de Ára- gon. Ayudaba para esto Juan Pacheco como su ma- yor privado que era, soplaba el fuego de su ánimo apasionado. La ciudad de Toledo tornó otra vez 4 poder de don Enrique de Aragon , ca Pero Lopez de Ayala le dió en ella entrada contra eborden expreso . que tenia del Rey: añadieron á esto los de Toledo un nuevo desacato, que prendieron los mensageros que el Rey enviaba á quexarse de su poca lealtad. Alterado pues el Rey, eomo era razon, á grandes Jornadas se partió para allanalla : iba acompañado € pocos, «asegurado “que no .perderian respelo á sa. Magestad real; pero como quier que no le diesen en- tada en la ciudad, reparó en: el respital de San Lá+ Zaro , que está en el mismo camino real por donde se va 4 Madrid. Salió don Enrique de Aragon fuera de * Puerta de la ciudad acompañado de docientos de Y caballo; los del Rey en aquel peligro bien que te- y 200 nian alguna esperanza de prevalecer, el miedo era mayor, por ser en pequeño número para hacer ros- tro á gente armada; con todo «esto tomaron las ar- mas , y fortificáronse como de repente pudieron con trincheas y con reparos. Fuera muy grande la des-. ventura aquel dia, sivel infante don Enrique por no hacerse mas odioso si hacía algun desacato á la ma- gestad real, sin llegar 4 las manos no se volviera á meter en la ciudad. Esto fue dia de la Circuncision, 1441. entrante el año mil y quatrocientos y quarenta y uno. Mostróse muy valeroso en defender al Rey, y fortificar el hospital en que estaba, el-eapitan Rodri- go de Villandrando : en premio 7 para memoria de lo que hizo aquel dia , le fue dado un privilegio plo- mado , en que se concedió para siempre á los condes de Ribadeo que todos los ¡primeros dias del año co- miesen á la mesa del Rey , y les diesen 'el vestido que visliesen aquel dia. El Rey partió para Torrijos: dexó para guarda de aquel lugar á Pelayo de Ribera señor de Malpica con ciento-de 4 caballo: desde alli pasó á Avila; acudió don Alvaro á da misma ciudad para tratar sobre la guerra que teman entre-las ma- nos. Con su venida se irritaron y desabrieron mas las voluntades de los principes conjurados; la mayor arte dellos alojaba en: Arévalo: hasta la misma Rey” na de Castilla daba orejas á:las cosas que se decian contra el Rey por estar mas inclinada y tener mas amor ¿ su hijo y 4 sus hermanos. Fuéron de parte del Rey 4 Quib lngar-los obispos de Burgos y de Avila para ver si se podria hallar algun camino de concordar aquellas diferencias. Hizo poco: fruto aque” Ma embaxada. Diego de Valera, un hidalgo que ans daba en servicio del príncipe «don Enrique, escribi al Rey' una carta desta sustancia: «La debida lealtad »de súbdito no me consiente:callar , como quiera que 1Or »bien' conózco no ser pequeña osadía hacer esto... »Quantos trabajos haya padecido el reyno por la dis- »cordia de los grandes ,:no hay para que relatallo: »sería cosa pesada y por demas tocar con la pluma »las menguas de nuestra nacion y- nuestras llagas. »Las cosas pasadas fácilmente se: pueden reprehender »y tachar, lo que hace al caso es poner en ellas al. »gun' remedio para adelante. Tratar de las causas y »movedores destos males:, qué presta? sea, de quien »se fuere Ja culpa, pues estais puesto: por Dios poz »gobernador del género humano , débeis principal- »mente imitar la clemencia divina y su benignidad »en perdonar las ofensas de vuestros: vasallos : en- »tonces' la clemencia:merece mayor. loa quando la »Causa del enojo es mas justificada. Llamamos á vues- »Mra'alteza Padre de la patria: nombre que debe ser, »vir deaviso:, y traeros ki la memoria el amor de Pa- »dre, que es presto para perdonar y tardío para cas- >Ugar. Dirá alguno cómo. se podrán disimular sin cas> »Ugo desacatos tan grandes? Por ventura no será'mes . "19" forzar por mal aquellos que no se dexaron ven» >Cer por hbuenas obras ? Verdad es esto , todavia > quando en lo que se:hace , hay huena:yoluntad, nó >deseo de ofender, el yerro no se debe lHemar inju- > Ha. En ninguna cosa-se conoce más la grandeza de ias virtud propia de los grandes príncipes) que M perdonar las injurias de los hombres; y es justo "Teba los. trances varios y dudosos de la guerra, y e ela la paz cierta á la victoria dudosa, la qual da >; estuviese muy ciorta, la desgracia de qual A de las partes que sea vencida, redundará en Madrina dE que por vuestros debeis contar se- > que qn. esastres de vuestros vasallos. Ruego á Dios »cho € perpetuidad á las mercedes que nos ha he- > Conserve y aumente la prosperidad de nuestra 108 alma; los demas de: sú-linaoi y que erá mu pode= : de aaidrtato arte: aragonesa qué cada dia sé méjoraba: Ganaron lá ciu- dad de Aversa? tindieron lo de Calabria y desbáraras ron la gente des Francisco: Esforcia'=cerca de Troya, ciudad de la Pulla * todos efeciosde importancia: Sin: embargo él Pontífice Eugenio hizo] uego ligason: los: venecianos y Hloventines y ginoveses con intento de echar los aragonéses dé toda italia; Con'este: acuerdo el cardenal dé Prárito con: diez mil soldados 'se-melió' por: las tierras de Napoles: “hizo poco efectotoda aquélla gente domol levimtada'apriósa > Y quectenia diversas costumbres, voluntades y deseos , antes por: el mismo tiempo geble aragonésa marchó la vuelta: de Nápoles: dentro de la ciudad se estuvo Renato con pretension que tenia de defendélla > visto que perdií- da aquella ciudad se arriscaba todo lo demas. No sa- 1iS á darla BatalMa; ereo porno asegurarse de la'cons- tancia de los naturales: 6 desconfiado de sus fuerzas sl se viniese á las manos. Los de Génova traxeron algu- nas pocás vituallas'4 los cercados, y algun socorro de soldados: pequeño alivio Por la gran muchedumbre que'se hallaba:en la ciudad; Que fue causa de enca- recerse los mantenimientos , y que'el moyo de» trigo Costase mucho' dinero. Hobo" personas que én junta pública con ePatrevimiento que la hambre les daba; persuadieron ú Retíato que de-qualquiera manera se Concerlase con los contrariós. El: cerco iba'adelante, y juntamente erecia la falta delo necesario por esto uno por nombre Avello con otro 'sú' hermano de: pro- Tesion albañites,-huidos dela ciudad , dieron aviso Dro A A , ; 309 se pódria:-tomar sin gran peligro. si les. grauficasen su trabajo: y industria. La entrada era.por. un aqúeducto ó canos debaxo de tierra, por donde para comodidad de la ciudad el agua de;una fuente que cerca cala , se encaminaba á los pozos. ¿Pretendian meter gente. se- Cretamente por estos.caños. Escogieron docientos sol- dados; hombres valientes, con orden que todos obe- deciesen « los dos hermanos. La subida era dificil, A entrada y paso estrecho, los mas se quedaron atrás, espantados del peligro , ó por ser.pesados de cuerpo, Solos'quarenta pasaron adelante. Arrancaban piedras Con palancas y picos doimpedian el paso, y á los que temían por ser el camino tan extraordinario , anima- ban los dos hermanos con palabras y con exemplo , y Algunas veces les ayudaban á subir con dalles la mano. 2 porfia y esfuerzo fue:tal, que llegaron al pozo de úna casa particular: una mugercilla (cuya era la ca- Sa) vistos los soldados, dió luego gritos, .con que se Sescubriera la celada, si prestamente no le tapáran la oca. Gastóse tiempo en la entrada, -era salido el sol, Y Ninguna cosa avisaban, ni daban muestra de ser en- trados, no se sábe si por miedo ó por descuido. Sos= Pechaban que todos eran degollados.; y todavia las moles que tenian apercebidas acomelieron d escas - muralla : afloxaba la pelea por no sentirse en la £iudad ruido ninguno,-Los quarenta soldados , movi- “0s y animados porla vocería de los que peleaban ;.ó Orzados de la necesidad y darse por perdidos sii los sentian, se-apoderaron de una torre del adarve que Cerca caía, y no Lenia guarda , llamada Sophía. Acu- 16 el Rey de Aragon para socorrellos: acudió al:ian- to Renato al peligro. Fuera facil recobrar la torre., y ot á los aragoneses, mas los, de fuera acá- e muy de priesa y pusieron temor á los contra- Os: lo que ¿los de dentro causó espanto, ¿los ara- 110 ' goneses que estaban en la torre ; hizo cobrar ¿nimos Dióse el asalto por muchas partes, finalmente que- brantadas algunas puertas entraron los de Aragon en la ciudad. Renato sin saber á qué parte debia acudir (bien que se mostró no solo prudente capitan, sino valiente soldado , tanto que por su mano mató mu- chos de los contrarios) perdída al fin la: esperanza de prevalecer, 'se recogió al castillo: algunas casas fue- ron saqueadas , “pero no mataron d nadie. Luego que entró el Rey se puso tambien fin al saco: desta ma- nera los aragoneses se apoderaron de Nápoles dia sá= bado á dos de junio año del Señor de mil y quatrocien- "442-108 y quarenta y dos. Los soldados fueron por el Rey en público alabados y premiados magníficamente conforme á como cada uno se señalára: don Ximeno de Urrea, don Ramon Boyl y don Pedro de Cardo- na, que eran los principales capitanes en el exérci- to; fue tambien premiado Pedro Martinez capitan de los soldados que entraron por los caños. Con los dos hermanos albañires se cumplió lo prometido bastan- temente , promesas y paga mayores que llevaba su estado: con la cual fiucia tuvieron ánimo para aco- meter aquella hazaña. Notaban los hombres curiosos que casi por la misma forma ganó aquella ciudad de los godos el capitan Belisario. Renato por no queda» He alguna esperanza de repararse, perdída aquella noble ciudad, poco despues se concertó con el con= trario que le dexase ir libre ¿él yá los suyos, y en- tregaria lo que le quedaba. Tomado este asiento par- tió para Florencia á verse con el Papa Eugenio, des- de alli pasó 4 Francia: su partida allanó todo lo de- ias. El Abruzo y la Pulla con todos los demas pue- blos que hasta entonces relmusáran el señorío de Ara- gon, y se tenian por Francia, pretendian recompen- sar las culpas pasadas con mayores servicios, y se > tr daban priesa d rendirse , ca no querian con la tardan- za irritar la saña del vencedor. Por este orden quedó apaciguada Halia en gran parte. España dado que se allaba cansada de males tan largos, y que entre los príncipes se habian concertado las paces, aun no so- segaba de todo punto: los caballeros antes desaveni- dos entre sí, al presente menos se enfrenaban por el Poco caso que hacían de los que gobernaban. Sería Sosa larga relatallo todo por menudo. Las principa- es diferencias y alteraciones fueron estas: estaba don Luis de Guzman maestre de Calatrava enfermo y sin esperanza de salud : dos caballeros de aquella orden, Os mas principales entre. los demas, con ambicion era de tiempo pretendian aquella dignidad ; estos eran Juan Ramirez de Guzman comendador mayor de aquella orden, y el clavero Fernando de Padilla. te tenia ganadas y negociadas las voluntades de los Comendadores: don Juan por entender que ninguna Esperanza le quedaba de alcanzar aquella dignidad si no se arriscaba con atrevimiento y temeridad , se de- terminó con mano armada apoderarse de los pueblos de aquella orden de Calatrava: El elavero sabido esté intento ,' fue á verse con él acompañado de quatro- “Cientos de á caballo: vinieron 4 las manos en el Sampo de Barajas; quedó el comendador mayor ven- Cido y preso, y juntamente Ramiro y Fernando sus Srmanos, y Juan su hijo; murieron otros muchos Caballeros, y entre ellos quatro sobrinos del mismo Comendador mayor. En premio desta victoria que Sanó de su'contrario, fue dado 4 Padilla lo que pre - tendia, que sucediese en lugar del maestre, honra - que gozó poco tiempo. La ocasion fue que el Rey A resistencia £ aquella eleccion , y pretendia quella diguidad para don Alonso hijo bastardo del Cy de Nayarra: pasóse tan adelante en esta preten- 112 sion , que vinierón álas. manos: Púso.don:Alonso: debs co con su gente sobre Calatrava: 'el.nuevo maestre fue herido con una piedra que uno de.los. suyos. in- advertidamente queria tirar á los cóntrarios. Con: su muerte quedó su. competidor don Alónso:por maes: tre. Por otra parte los vizcainos , gente valiente y in-- dómita, se alteraron por. dos causas: | tenian entre sí hechas ciertas hermandades confirmadas; por el Rey; estas cometieron á los castillos de, los.:nobles, y sus haciendas. Entre los demas Pedro:de Ayala merino mayor de Guipúzcoa , como le tuviesen. cercado en una su villa llamada Salvatierra , ¡fue librado: por el conde de Haro su primo, que usó.én ésto de una se+ nalada grandeza de ¿nimo: esto fue,,que leida la carta..en que le pedia socorro y avisaba: del peligro, en el campo do acaso se la dieron, mandó armar una tienda cor juramento que hizo .de.no entrar de- baxo de texado hasta tanto que Pedro de Ayala fuese libre de aquella afrenta. Esta era la primera ocasion de las alteraciones de Vizcaya: la segunda, que se le- vantó cierta heregía de los Fratricellos deshonesta y mala, y se. despertó de nuevo en Durango. Hízose inquisicion de los que hallaron inficionados con aquel error: muchos fueron puestos 4 question de. tormen- to y los mas quemados vivos. Era el capitan de todos un frayle de San Francisco por nombre fray Alonso Mela.: este por miedo dol castigo se huyó á Granada con muchas mozuelas que leyó consigo , que pasaron la vida torpemente entre los bárbaros; él mismo no se sabe por qué causa, pero: fué. acañavereado por los moros, muerte conforme á la vida y secta que si- guió. Este tuvo un hermano que se: llamó J uan Mela, que á la sazon era obispo de Zamora su patria y na? tural, y. adelante fue cardenal.. En Portugal por Ka del mes de, octubre fulleció don Juantio del Rey de A 2 | | : 13. Portugal en Alczarde Sal ,:en:edad de quarénta ytres : esgraduado ,-era en Escalona: 'la esperanza de reco- rar la autoridad que le quitaron; .mi:del todo la tenia —Perdída, ni tampoco era grande ;'no le faltaba inges Mo y diligencia, mas desbarataba sus trazas la: fórtu- na, ó fuerza mas alta. Su: hermano el arzobispo de Toledo falleció en Talavera á quatro de febrero : gran Cesgracia:, faltalle de repente ayuda tan grande. Que- ábale don Rodrigo de Luna; á quien por ser hijo de “primo: suyo en el tiempo adelante, vuelto: %:su Prosperidad, hizo proveer el arzobispado de Santia- 89 en lugar.de don Alvaro de Isórna , como ebs otra Parte se dirá, magúer que“no”tenia edad «bastante Para dignidad tan grande; mas poco le podia prestar EN aquel trabajo, en especial que era mozo :de:'mal Matural y de costumbres raja dPar otra parte los Brandes y caballeros por entender que aquella revuel- “e tiempos era á propósito para'quedarse con todo QUe apañasen , :cada qual se apoderaba de: loque posa. Pedro Xuarez hijo de Fernan Alvarez de To- 4 0 Senor de Oropesa por muerte del arzobispo se Poderó de Talavera: llegó. su osadía: 4 que apenas TOMÓ vr, 8 114 dió entrada en ella al mismo Rey de Castilla que acu- dió á aquella villa para atajar aquellos bullicios. El cuerpo del arzobispo fue enterrado en la capilla de la iglesia mayor de Toledo, que ásu costa don Alvaro edificó muy sumptuosa, Sobre nombrar sucesor no se . concertaban los votos. Pretendian don Lope de Men= doza arzobispo de Santiago, y don Pedro de Castilla obispo de Palencia: dos.competidores tenian mayor negocio y favor-que los demas, el uno era don García Osorio obispo de-Oyiedo, díbale la mano su tio el - almirante; el otro don Gutierre de Toledo arzobispo de Sevilla, al qual favorecian los infantes de Aragon, que comenzaban á tener en todo gran mano. Con esta ayuda don Gutierre sobrepujó ásu contrario, y salió con el arzobispado de Toledo. Era persona de gran ánimo, de estatura mediana, de buen rostro , blanco rubio , dotado de letras, de ánimo. sencillo y sin doblez, algo mas severo en el gobierno que podian Jlevar las costumbres de aquella era, que fue causa que algunos le aborreciesen: poco tiempo tuvo el ar- zobispado de Toledo, y «como solos tres años. Su pa- dre Fernan Alvarez de Toledo señor de Valdecorneja y mariscal de Castilla, su madre doña María de Aya- la, su hermano Garci Alvarez de Toledo (1). Nombró por adelantado. de Cazorla 4 su sobrino, hijo de su hermano don Fernando Alvarez de Toledo- conde de Alba. Don García competidor de-don Gutierre fué hecho arzobispo de Sevilla, don Diego obispo de Orense pasó al obispado de Oviedo; en conclusion Ja:iglesia de Orense dieron en encomienda 4 Juan de Torquemada ,' de frayle Dominico cardenal de San Sixto, ' persona de mucha erudicion, como se entien* (1) Garib, lib. 15. cap. ar y 53. A A AA AA A A : 115 de por los muchos libros que sacó á luz, digno de in- mortal alabanza por la defensa que puso por escrito en tiempos tan estragados y revueltos de la: mages- tad de la iglesia romana. Contemporáneo de Turre- cremata , aunque de menor edad, fue Alonso Tosta- do natural de la villa de Madrigal, persona esclare- cida por lo mucho que dexó escrito, y por-el cono- cimiento de la antigúedad , y su varia erudicion que parecia milagro. Faltóle-el estilo elegante,” alguna —Mengua para que no se compare coh qualquiera de los padres antiguos. Los'años adelante fue obispo de Avila; y mas mozo en Sena de Toscana; do 4 la'sa- zon estaba el Papa Eugenio, propuso gran número de - conclusiones tomadas de: lomas secreto de la theolo- gía para: defendellas públicamente 4 la manera esco- | ástica, Entre ellas lecalificaron algunas como de nua- a sonada , y sobre ello expidió una bula el Pontífice tugenio. Atizaba el negocio el cardenal Turtecrema- ta, que escribió contrá él en el mismo propósito cier= to opúsculo. Respondió 4 todo el Tostado en un libro que llamó el Defensorio: obra docta; si bien á la Misma autoridad de los Pontífices no perdona por el seo que tenia de defender'su partido. Las proposi- Clones que le calificaron fueron estas: la primera, Christo nuestro Señor fue muerto al printipio del año treinta y tres de su edad, y no á veinte y cinco de marzo (como ordinariamente sienten los antiguos) si- Mo d tes de abril: lassegunda, puesto que'á niugun Pecado:se niega el perdon por grave que'sea, todavia > la pena y de la culpa Dios no absuelve, “y mucho Menos los sácerdotes por el poder de las llaves: palabra Que él explicaba con “cierta sutilidad y mueva y extra- Vagante manera de hablar,que ¿los indoctos alteraba, yá los sabios no agradabá; Falleció átres de setiem- "e:año mil y quatrocientos y Cincuenta y Cinco. * 116 LIBRO VIGÉSIMOSEGUNDO. CAPITULO. PRIMERO: Del estado en que las cosas estaban»; y Mejor.se encaminaban-las cosas y partido de los españoles en Italia, que.en España. Las condiciones y naturales de Ja gente eran casi los mismos, de:ara= goneses y castellanos: los sucesos y la fortuna con- «forme 4 la calidad , ingenio y valor de lo que gober- naban. El Rey de Aragon tenia el ánimo muy: levan- tado, mayor. deseo de honra'que de deleytes :. velaba, «trabajaba , hallábase en todos: los' lugares y negocios» “ho se cansaba con ningun trabajo, y era igrialamentd sufridor-de calor y de frio : con las quales virtudes, Y con la: clemencia y liberalidad, y condicion facil y humana, en que no tenia par , no cesaba de grangear las voluntades de la una y de la otra nacion española y italiana , como el que no ignoraba, que en la bene” -volencia de los vasallos consisté la seguridad. de 105 senores y del estado, en el miedo el Eo , y ene odio su perdicion. En Castillalos desafueros y mando de don Alvaro con su ausencia no cesaban, antes mu dado solo.el stugeto,: continuaban los males. El Rey de Navarra no pretendió, quitarlos descoritentos y re" formar los desórdenes, sino. en lugar de don Alvaro apoderarse del Rey de. Castilla, que nunca salia de ¿Pupilage , y ¡siempre se,gobernaba por. otro: ¡gran desgracia y causa de mueyas ¡veyueltas. Tenia el Rey de Castilla algunas buenas partes , mas sobrepujabal en él las faltas. El cuerpo alto. y.:blaneo y «pero metido ee hombros y..las facciones del rostro desgraciadas:. 117 Exercitáhase en estudios: de poesía y de música , y para ello tenia ingenio hastante. Era dado á la caza, y deleytíbase en hacerjustas y torneos: por: lo de- mas era de corazon pequeño, menguado, y'no 4 pro- Pósito: para'sufrir. y llevar los cuidados «del gobierno, antes le eran intolerables: Con pocas palabras que oía, concluía”qualquier negocio por grave que: fuese, y Parece que tenia por el principal fruto: de sw reynado darse al ocio, floxedad y deportes. Sus «porlesanos, en especiallaquel á quien él daba la: mano en las co- sas, oían:las embaxadas de los principes; hacían las confederaciones, daban las honras y cargos, “y por decillo'en suma palabra, reynaban en nombre de su amo, pues eran los que gobernaban, en el tiempo de a: paz y:de la guerra daban leyes, y hacian ordenan- zas : vergonzosa floxedad del principe y torpeza muy fea, El buen natural, las virtudes y valor:que los an- tiguos, Reyes:de Castilla tenian, descaecia de: todo $ :no'de'otra manera que lós sembrados y ahima- es , la: taza delos hombres y. casta con: la: propiedad del cielóry:de la tierra; sobre todo.con el tiempo, se muda: ye :embastarday en lespécial quando: mudan lugar: y cielo:-asi el ingenio ardiente de los: principes muchas «veces..con la aliúndancia de los regalos se: apaga en sis descendientes y: desfallece , «silos-vicios no se corrigen; cón la buena enseñanza, y la sangre floxa y muelle no se recuece; y se reforma ,:y- vuelve: en. su antignodslado con dallés por mugeres idonce-. las escogidas: de algunamacion' y linage mas- robusto' Y varonil, cón:que en los hijos se repare la:molicie y. audura de;s5us padres.: En ¿grandes imperios nin= Suna posase, debe menospreciar; y el Atwevimiento. elos.cortesanos antes que sé árraygue y eche hondas, "aces, encel mismo. principiosse'bá de reprimir por- que si sesenvegece, vobrayfuerzáá grandemente, “y no' 122 dado. Fuera desto se obligó el Rey de Castilla en tal caso de le hacer guerra con las fuerzas de Vizcaya cercana á su estado, Con el principe don Enrique 4 un mismo tiempo unos trataban de destruir: 4don Al- varo de Luna, otros de volvelle y restituille en su au: toridad: El Rey de Navarra persuadia que le desiru» yesen, y que para este efecto juntasen:sus fuerzas: el obispo:Barrientos y Juan Pacheco juzgaban era bien restituille €n su lugar, y darse priesa antes que se des- cubriesen estas práticas ; con este intento: para entre- tener al Rey de Navarra y engañalle se comenzó á trá- tar de hacer confederacion y liga con él. En el entre- tanto: el príncipe don Enrique se volvió 4: Segovia: dende solicitó a los condes, el de Haro , el de Plasen- cia y el de Castañeda', para que juntasen: con él sus fuerzas ; llegáronseles:otrosí el conde de Alba don Fer- nan ¡Alvarez de Toledo con su tioel arzobispo de To- ledo ,> y Migo Lopez:«de Mendoza: señor de Hita y Buitrago. Hecho:esto', como les pareciese tener bas- tantés fuerzas para contrastar 4 los aragoneses ,¿los. confederados se juntaron en Avila-porsmandado del principe que se: fue-4'aquella ciudad. Tenian mil y: quinientos caballos, mas nombre de exército. y núme- ro que fuerzas bastantes : vino, eso, mismo: don:Alvaró. de Luna. La mayor dificultad para hacerla guerra:era la:falta del dinero pata;pagar y 5ocorrer á los solda- dos. Partiéronse desde alli para Burgos-donde estaban. los-ótros grandes sus cómplices. Los contrarios envia- ron aL Rey de Castilla 4: la villa de Portillo., y al.con- de de' Castro para que le guardase.: Comenzó el de Nayarra á hacer arrebatadamente devas de gente, juntó - dos mil de á caballo :.con esta gente marchó contra dos grandes, que de cada dia se hacían'mas fuertes'con nuevas me que ordinariamente les acudian. Jimbo á: Pampliega en tierra de Burgos-se dieron vista LoS 123: "os: d 1os/otros :l asentaroná poca distancia cada qual de las partes sus reales; pusieron :otrosí-sus haces en: —Campo>raso en ordenanza con muestra de querer pe-* lea, Acudieron persónas religiosas y eclesiásticas mo- vidos del peligro comenzaron á tratar, de concerta+: s: tenian el negaciopara concluirse, quando una: -scaramuza ligeraal principio desbarató estos intentos, ue por acudir y cargar soldados de la una y de la otra. Parte paró en batalla campal. Era muy: tarde , sobre-' vino y:cerró la noche, con que dexaron de pelear. El. Roy de-Navarra por entender que no:tenia fuerzas bas=, tantes; ayudado dela escuridad dió la vuelta á Palen=. cla ; ciudad fuerte. Sucedióle “otra desgracia, que el. Roy de Castilla se salió de Portillo en som: de ir á caza,: comió en el lugar de Mojados con el cardenal de San» Pedra s:hecho esto , despidió -al condé de Castro que le guardaba, y ¿él sefue á los reales en que:su hijo es- taba. La libertad del Rey: fue causa de:gran mudanzas- - Cayéronse los brazos y Ls fuerzas á los contrarios: El - de Navarra se fue á su reyno para recoger fuerzas y las demas cosas necesarias , con intento de llevar ade- ante la comenzado: los señores aliados cada qual por Su parte se fueron 4 sus estados, Con:esto. los pueblos e los infantes , que tenian en Castilla la vieja, vinie- ron en poder de los confederados y del Rey, en par- ticuláar Medina del Campo , Arévalo», Olmedo ; Roa: y Aranda. Don Enrique de Aragonodió la vuelta del. Andalucía 4 la sw villa de Ocaña : el principe don En- - Fique y el condestable don Alvaro: salieron contra: él; - Mas por estar falto de: fuerzas se huyó:al reyno de Murcia; alli Alonso Faxardo adelantado de Murcia; Que seguía aquella parcialidad, le dió entrada en Lorca; Ciudad muy fuerte en aquella comarca. Por esta «via tonces escapó del peligro , y pudo comenzar nuevas Práticas para recobrar la autoridad y poder que tenia -_. > 124 : , de. Sucedieron estas cosas al fin-del año. En el mis- mo año á cinco de julio don Fernando tio del Rey de Portugal falleció en-Africa: sepultátonle en la:ciudad: de Fez; de alli losaños adelante le trasladaron 4 Al Jubarrota entierro de sus padres: Fue hombre' de eos- tumbres santas y esclarecido por: milagros : asilo: diz. cen'los portugueses; nacion que es:muy pia y muy devota, y aficionada grandemente:á:sus príncipes, si bien'no está canonizado. Entre otras virtudes se señaló en ser muy honesto, jamás se ensutió.con tocamientó de muger, ninguna mentira dixo en su vida , túvo muy ardiente piedad para' con Dios:: Estás virtudes tenian puesto en admiracion á Lazeracho , un moro: que le» tenia en su: poder. Este sabida su muerte , primero: quedó pasmado, despues: digno' (dice) erá de loáin- mortal , si no fuera, tan contrario á «nuestro profeta: Mahoma : maravillosa es la: hermostira de la virtud, su estima es-muy' grande y sus/prendas, pues tá sus mismos enemigos fuerza que la.:estimen y alaben,'-. Cobo CAPITULO:-LE. Aa q | rastan cruel. Acudieron al mísmó-lugar el principo don Enrique y: el icondestablé don Alyaro, despues : .125 que tomaron á don Enrique de Aragón muchos pue- blos del maestrazgo de Santiago. Tratóse de apercebit- Ñ se para la guerra que yeían sería muy pesada. En par- | ticular el de Navarra por tierra de Atienza , en el qual pueblo tenia puesta guarnicion, hizo entrada por el reyno de Toledo con quatrocientos de ú: caballo , y p seiscientos de á pie: pequeño número , pero que po- nia grande espanto por do quiera que pasaba, á causa que los naturales parte dellos eran parciales, los mas sin poner á peligro sus. cosas querian: mas estar á la mira que hacerse parte: asi el de Navarra se apoderó de Torija y de Alcalá de Henares cón' otros lugares y villas por aquella comarca. El Rey, de Castilla , pues- to que tenia pocas fuerzas para alteraciones tan gran- des, todavia porque de pequeños principios como sue- E le no'se:aumentase el - mal, juntadas arrebatadamente 1 sus gentes, pasó al Espinar para esperar le acudiesen : ¡Ñ de todas partes nuevas banderas y compañías de sol- 'Ñ dados. Poco despues desto á diez. y ocho de febrero del año que se contó mil y quatrocientos:y quarenta 1445. Ñ y Cinco, falleció la Reyna de Portugal doña Leonor ! en Toledo: siguióla pocos dias despues doña María Reyna de Castilla, que murió en Villacastin tierra de y Segovia. Sospechóse les dieron yerbas , por morir en H un mismo tiempo y ambas de muerte súpita, demas l que el cuerpo dela Reyna dona María (1) despues de il “muertase halló lleno de manchas. Dióse crédito en es- i 126 . Reyna de Castilla se hizo en Núestra Señora de Guas dalupe. Por el misino tiempo falleció don Lope de Mendoza arzobispo de Santiago, en cuyo lugar: fué puesto don Alvaro de Isorna ¿la sazon obispo de Cuei- ca, y á don Lope Barrientos en remuneracion de los servicios que hiciera trasladaron de Avila ú Cuenca: -:4don Alonso de Fonseca dieron la iglesia de Avila, escalon para subir 4 mayores dignidades; erá este pre- lado persona: de-ingenio y natural muy vivo y de mu- cha nobleza: Don Alvaro de:Isorna gozó poco de: la hueva dignidad, en que le sucedió don Rodrigo de Luna sobrino del condestable. Desde el Espinar pasó el Rey d Madrid, y poco despues á Alcalá llamado por los moradores de aquella villa. Tenia el de Navar- rá por alli cerca alojada su gente, que con la venida de su hermano don Enrique creció en número, de ma- nera que tenia mil y quinientos de á caballo: con es- ta gente se fortificó:en las cuestas de Alcalá la vieja, que son de subida agria y dificultosa, con determina- cion deno venir ¿las manos sino fuese con yentaja de lugar, por saber muy bien que no tenia fuerzas bas- tantes para dar batalla en ca mpo raso. Desde alli en- vió á Ferrer de Lanuza justicia de Aragon poremba= xador á su hermano el Rey de Aragon para suplicalle, - pues era concluida la guerra de Nápoles, se: determi- nase de volverá España quier para ayudalles en aque- la guerra, quier para componer y asentar todos aque- llos debates, El Rey. de Castilla hiciera otrosí lo:mis- mo, que-le despachó sus embaxadores personas de cuenta á:quexarse de los agravios que le hacían sus hermanos. No hobo encuentro alguno cerca de Alca* lá, mi los del Rey acometierón á combatir, :9:desalo- Jar los contrarios: asi los aragoneses por el puerto de Tablada se dierón priesa paro Mega Arévalo. Siguió” los el Rey de Castilla por las: mismas pisadas resuelto | 127. en ocasion de combatillos : marchaban á poca distan - - via. los unos esquadrones y los Otros, tanto que en un mismo dia llegaron todos 4 Arévalo. El de Nayarra se apoderó por fuerza de la villa de Olmedo, que por entender que el socorro de Castilla venia cerca, le-ba- bia cerrado las puertas. Los principalesen aquel acuer- do fueron justiciados: su grande lealtad les hizo. daño y el amor demasiado y fuera de sazon de la patrias El Rey de Castilla pasó á media legua de Olmedo, y bar- reó sus estancias junto á los molinos que llaman de los Abades. Eran sus gentes por todas dos mil caballos y Otros tantos infantes. Acudieron con los demas 'el príncipe don Enrique, don Alvaro de Luna, Juan Pacheco, Iñigo Lopez de Mendoza, el conde de Alba y el obispo Lope de Barrientos. Por otra parte con los aragoneses se juntazon el Almirante, el conde:de Be- navente , los hermanos Pedro, Fernando y Diego de Quiñones, el conde de Castro y Juan de Toyar, con que se les llegaron otros mil caballos. Habláronselos principes de la una parte y de la otra para ver si se podian concertar: todo maña del obispo Barrientos pa- ra entretener 4 los contrarios hasta tanto que llegase el maestro de Alcántara , con cuya venida reforzados de gente los del Rey se pusieron en orden: de pelea. s-aragonoses ni podian mucho liempo sufrir.el cer- co por falta dé vitnallas, y no se atrevian á dar lá ba- talla por nó tener fuerzas competentes. Resolviéronse en lo que les pareció necesario , de enviar ¿los rea- es del Rey 41 0pe de Angulo' y: al licenciado Cuellar chánciller del de Navarra, Y como les fuese dada: au- diencia, declararon las razones por qué: los: infantes icitamente tónxiran las armas, Que no era por'volun- tad que tuviesen de hacer mal á nadie, siño de defen= ¿ct sus personas y estados, y de. poner el reyno en ertad ; que veían estar puesto. en una miserable ser> 123. > E vidumbre: «Si echado don Alvaro ,:como tenia acor= »dado vuestra alteza, «quisiere por su voluntad gober= »nar el reyno, no pondrémos dificultad ninguna, ni »dilacion en hacer las paces con tal que las condicio- »nes sean tolerables: que si no dais oido:4 tanjusta: » demanda, la provincia y vuestros vasallos padeceráu: »robos;'talas, sacos y violencias; males que se pon=» » drán'4cuenta del que mo los escusáre; 'y que pro= »testamos delante de Dios y de los hombres con to- »da verdad deseamos por nuestra parte y procuramos » atajar: avisamos otrosí que esta embaxada no se en- » via por miedo , sino:con el deseo que tenemos de que »haya sosiego y paz.” Dichas cón grado fervor estas palabras ; presentaron un memorial en que llevaban por escrito lo mismo en sustancia ; respondió el Rey que lo miraria mas de espacio. En el entretanto que andaban los tratos de paz, acaso, un dia ilbeclos que se contaban diez y nueve de mayo, vinieron por un accidente á las manos y se dió la batalla. Pasó asi, - que el príncipe don Enrique con el brio de mozo se acercó al: muro con cincuenta de á caballo ¡para esca= ramuzar con el enemigo. Salieron del pueblo otros tantos; pero con espaldas de los hombres de armas. Espantáronse los del príncipe con ver tanta gente , y vueltas las espaldas, se pusieron en huida. Siguiéron- les los aragoneses hasta las mismas trincheas de los reales. Pareció grande desacato y atrevimiento: salen las gentes del Rey en guisa de pelear. En la avanguar- dia iba! el condestable. don Alvaro por.frente, y ¿los costados los: hombres: de' armas, y por'sús capitanes . don Alonso Carrillo: obispo de Sigúenza;joy su hermá- no Pedro:de Acuña, 'Iñigo Lopez: de: Mendoza y el conde-dé Alba. Envel cuerpo dela batallaiiba el prin cipedon Enrique con /quinientos y, cincuenta hombres de-armas, que debaxo del gobierno de don Gutierre ES : o ARO de Sotomayor maestre de Alcántara cerraban el es- quadron. El Rey y en su compañía don Gutierre ar- zobispo de Toledo y conde de Faro suiaban y regían la retaguardia, cuyos costados forticaban de una parte el prior de San Juan y don Diego de Zúñiga, de otra Rodrigo Diaz de Mendoza mayordomo de la casa real y Pedro de Mendoza señor. de Almazan. Estuvieron: en esta forma gran parte del dia sin que de la villa sa- . liese ni se moviese nadie. Apenas quedaban doshoras - de sol quando mandaron que la gente se recogiese d los reales. Entonces los aragoneses salieron con gran- de alarido. 4 cargar en los contrarios. Pensaban que la escuridad de la noche que estaba cercana, si fuesen vencidos, los cubriria, y si venciesen, no los estor- baria por ser pláticos de la tierra y por sus muchos caballos. Cerraron los primeros los caballos ligeros. Acudieron los demas, con que la pelea se avivó. Las gentes de Aragon iban en dos esquadrones, el uno que llevaba por caudillo al infante don Enrique , aco- metió 4 los del condestable don Alvaro : el de Nayar- ra cargó contra el príncipe don Enrique su yerno. Pelearon valientemente por ambas partes. Adelantá- ronse el maestre de Alcántara y igo Lopez de Men- doza para ayudar á los suyos que andaban apretados: muchos de ambas partes huían ,en quien el miedo po- dia mas que la vergúenza. En especial los aragoneses eran en menor número, y por la muchedumbre de os contrarios comenzaban á ciar. Cerraba la noche: el de Navarra, y don Enrique su herniano cada qual con su banda particular discurrian por las batallas, so- corrian 4 los suyos, cargaban úá los contrarios donde quiera que Jos vean mas apiñados, acudian á todas partes ; mas no podian por- estar alterados, los suyos ponellos 4 todos en razon y en ordenanza, ni ser par- le para que con la escuridad de la noche que todo lo TOMO Y, 9 . uy cubre y lo iguala, no se pusiesen en huida. Los infan- tes, desbaralados y huidos los suyos, se retiraron d Olmedo: el de Benavente y el almirante sé acogie- ron á otros lugares; el conde de Castro y don Enri- que hermano del almirante , y Hernando de Quífiones fueron presos en la batalla y con ellos otros docientos: los muertos fueron pocos , treinta y siete murieron en la pelea y de los heridos mas. Los infantes de Aragon * por no fiarse en la fortaleza del lugar la misma noche se partieron á Aragon, sin entrar en poblado porque no los detuviesen. El de Navarra sin lesion , don En- rique en breve murió en Calatayud de una herida que le dieron en la mano izquierda: entendióse Je atosiga- ron la llaga, con que se le pasmó el brazo. Fue hom= bre de grande ánimo, pero bullicioso y que no podia estar sosegado: su cuerpo sepultaron en aquella ciu- dad. Del segundo matrimonio dexó un hijo de su mis- mo nombre, que no dará en lo de adelante” mucho menos en que entender que su padre. Los vencedores recogieron los despojos , y luego escribieron cartas 4 todas partes, con que avisaban como ganáran la jor- nada. Demas desto en el lugár que se dió la batalla por voto del Rey y por su mandado levantaron una ermita con adyocacion del Espíritu Santo de la Batalla para memoria perpétua desta pelea muy memorable. CAPITULO 1. De las bodas de don Fernando hijo del Rey de Aragon y de Nápoles. Mejor y mas prósperamente procedian las cosas de Aragon en el reyno de Nápoles en Italia. El Rey don Alonso en gracia del Padre Santo quitó la Mar- ea de Ancona á la gente de Francisco Esforcia. Ellos 131 aunque despojados de las ciudades y pueblos de que - Contra razon estaban apoderados , partido el Rey, no se sosegaban por estar ensoberbecidos con la memo- ria de las cosas que hicieran, muchas y grandes cn Italia. Revolvió el Rey de Aragon á instancia del Pontífice Eugenio, y llegado con sus gentes á la Fon- tana del Pópulo, pueblo no lexos de la ciudad de Theano, mandó que acudiesen alli los señores. ¡Vino con los demas Antonio Centellas marques de Girachi con trecientos de á caballo. Era de parte de padre de los Centellas de Aragon, de, parte de madre de los Veintemillas de Nápoles, y en la guerra pasada sir- vió muy bien, y ayudó ¿sugetarlo de Calabria, Ba- silicata y Cosencia con su buena mana, y.con. gran suma de dineros que. vendidas sus particulares pose- «siones juntó para pagar ú los soldados. Queria el Rey que Enricota Rufa hija del marques de Croton, y he= redera de aquel estado , casase con Iñigo Dávalos: ca- samiento con que pretendia premialle sus servicios. Cometió este negocio 4 Antonio Centellas para que le efectuase : ganó él por la mano, y quiso mas para. sí aquel estado , y casó con la doncella. Aumentó con esto el poder, y creció tambien en atrevimiento. Di- simulóse por entonces aquel desacato ; pero poco des- e en esta sazon fue castigado por todo. Achacában- e que trató de dar la muerte 4 un cortesano muy po- deroso y muy querido del Rey: él por miedo del cas- tigo se partió de los reales que tenian cerca de la Fontana del Pópulo, y no paró hasta llegar 4 Catan- zaro pueblo de su jurisdiecion. Alterado el Rey (co- mo era razon) por este caso , envió á la Marca ú Lo- pe de Urrea y otros capitanes, y él mismo porque Con disimular aquellos principios no cundiese-el mal (ca temia si pasaba por aquel desacato , no le menos- preciasen los naturales en el principio de su reynado, O hi 232 : sias, y asi todo este esfuerzo salió vano; en especial Juan duque de Lorena, hijo de Renato duque de An- jou, se quexaba mucho que el Papa hobiese confirma- doel reyno de Nápoles, y dado la investidura de aquel estado á don Fernando su enemigo : á causa destos de- bates no se pudo en la principal empresa pasar ade- lante , de palabra solamente se decretó la guerra sa= grada. El Papa asi mismo publicó una bula en que al contrario de lo que sintió enconformidad de los padres de Basilea antes que fuese Papa, proveyó que ninguno. pudiese apelar de la sentencia del romano. Pontífice para el cencilio general: con esto se disolvió el con- cilio el octavo mes despues que se abrió. Los emba- xadores de Aragon, despedido el concilio , fueron á Nápoles á dar el parabien del nuevo reyno al. Rey don Fernando. Inigo Lopez de Mendoza aleanzó del Pon- tífice un jubileo para los que acudiesen con: cierta li- mospa: del dinero edificó en su villa de Tendilla un principal monasterio de frayles Isidros con advocacion de Santa Ana. En este comedio 4 su hermano don Diego de Mendoza quitaron la ciudad de Guadalaxara, de que sin bastante título se apoderára: el comendador Juan Fernandez Galindo caudillo de fama con: seis- cientos caballos que el Rey le dió, la tomó de sobre- sálto. Agravíaronse desto los demas grandes: ocasion de nuevos desabrimientos ,y.de que se ligasenentre sí de nueyo en deservicio. de su Rey. El almirante don Fadrique atizaba los desgustos: convidó 4:su- yerno el Rey de Aragon para se juntar con los grandes desgus- tados y alterados, y mover guerraá Castilla. Entraban en este acuerdo el arzobispo de. Toledo. y don Pedro Giron maestre de Calatrava, y los Manriques, linage poderoso en riquezas y aliados; y ahora ae nuevo se les ayuntaron 0 Mendozas por estar,irritados con este nueyo (que llamaban) agravio, El color y yoz que A ÓN ¿y tomaron, era honesto es 4 saber reformar el estado de las cosas, estragado sin duda en muchas maneras. - Estos.intentos y tratos no podian estar secretos: don Alonso de Fonseca arzobispo de Sevilla dió aviso de ló que pasaba al Rey don e ¡ps el premio que le dieron por: este:ayiso, fue la iglesia de Santiago , que á la sazon vacó por muerte de don Rodrigo de Luna, y sedió «¿un pariente suyo llamado tambien don Alon- so. de Fonseca dean que era de Sevilla. Estaba apode- rado delos derechos de aquella iglesia (como poco antes queda dicho) don Luis Osorio ,; confiado en el poder,.de don. Pedro su padre conde. de Trastamara: era, mienester para reprimille persona de autoridad; por esto los dos: arzobispos permutaron sus iglesias, y 'con consentimiento del Rey donAlonso de Fonseca el mas viejo. pasó de Sevilla á ser arzobispo de Santia- 80. La iglesia de-Pamplóna por muerte de don Mar- tin «de Peralta se encomendó al cardenal Besarion, griego de nacion, persona de grande-erudicion y de vida muy santa, para que sin embargo de estar ausente El da , y gozase de la renta de aquella digni- d: y obispado. oo 0: nos CAPITULO: IL e Como Scanderberchio pasó en Ttalia. “Las alteraciones de Nápoles eran las que principal- Mente entretenian los intentos del Pontífice Pio, que e: noche y de diá no pensaba sino en cómo daria Principio á la guerra sagrada contra los turcos. El fuego se emprendia de muevo entre Juan hijo de Renato, y el nuevo Rey don Fernando: las voluntades de Italia estaban divididas éntre los: dos, y la mayor parte de la nobleza neapolitána cansada del señorío de Aragon 234 sé inclinaba á lós angevinos: com qué esperanza? can qué fuerzas? el ciego ímpetu de $us corazones hizo: qué antepusiesen lo. dudoso 4 lo:cierto.: El primero: qué tomó las armas, fue Antonio Centellas marques “dé Croton : con-lá mudanza delos tiémpos alcanzáva ld libertad, y ardía en deseo de vengarse; may el Rey ganó por la máno., desharató susintentos, y púsole*de nuevo:en prision con gran presteza»:Quedaba Martin Marciano duque de Séssa , que-sinrespeto del deudo que:tenia con el Rey (ca estaba casado con doña Leo: nor:su hermana):se hizo caudillo delos rebeldes: Fue grande este daño ::muchos «movidos» por su exempló se juntaron con esta parcialidad; y entre ellos'el prin cipe de Taranto, primero de secreto y despues dese biertamente , y con él Antonio Caldora y Juán Paulo duque de Sora: el múmero de Tós' nobles dérmenor quantía nose púede contar. Francisco Esforciá duque de Milán en el tiempo que se celebraba el coticilio de Mántua do vino en persona, “aconsejó al Pontífice hi2 ciese liga con él Rey don Fernando y; que echados lós franceses de Italia se allanariatodo:lo demas que im? pedia el poner en execucion la guerra contra! log tur cos. Al Pontífice pareció bien este consejo; mas no era facil executalle á causa que el Réy don Fernando, cercado dentro de Barleta ciudad de" la Pulla, se ha- Maba sin fuerzas bastantes para defenderse-er* aquel trauce y peligro que de repente le sobrevino. Estaba muy lexos,: y el enemigo apoderado de los pasos:! por esto no podia el Pontifice enviale socorro por tiorvá. Determinó despachar sus embaxadóres al Epiro:ó: Ad bania para Hamar en ayuda del Rey 4 Georgio¡Sean- derberchio , que era en aquel tiempo por las'muchas yictórias que ganára de Jos turcos ; capitan muy es- clarecido. El sabida la voluntad del Pontífice ,«y'mo- vido por los.ruegos del Rey de Nápoles que envió por 235 su parte á pedir le'asisticse , no le pareció dexar pasar ocasion tan :buena: de servir 4 la religion christiana y mostrar su buen' deseo. Envió delante á Coyco Stro- fio ; pariente suyo, acompañado, de quinientos caba- llos albaneses. El mismo se aprestaba con intento.de ir en persona á aquella empresa : para hacello: le da- ban lugar las treguas que tenia asentadas con los tur- cos por tiempo de un año. Juntada pues una armada, pasó á Ragusa, ciudad que se entiende llamaron los antiguos Epidauro : desde alli aportó ¿4 Barleta, por —serla travesía del mar muy breve. Fue su venida tan ápropósito quelos. enemigos no se atrevieron á aguar- dar, antes sin dilacion alzado..el :cerco se fueron de alli bién lexos. Con este socorro don Fernando, y.con gentes que todavia le vinieron de parte del. Pontífice y del duque de Milán , despues de algunas escaramu- zas: y encuentros que tuvo con los enemigos , asentó sus reales cerca de Troya, ciudad de la Pulla,. que se tenia: por-los rebeldes. Tenian los contrarios hechas sus, estancias en Nucera, ciudad distante ocho millas. Ex:medio desta distancia y espacio se levanta el monte Segiano : quien dél primero se apoderase , parecia-se ayentajaria 4 sus contrarios ; asi. en un mismo tiempo Scanderberchio poruna parte, y Jacobo Picinino, un principal caudillo «de los angevinos, por otra parte partieron pára tomalle. Adelantáronse los albaneses Por ser mas ligerós y haberse puesto en camino antes que amaneciese'; que la diligencia es importante y mas enla guerra. Luego que- legó el día, cada qual de las partes-ordenó sus haces. para pelear : dióse la señal de acometer: cerraron los unos y los otros 'con igual denuedo , duró la pelea hasta la tarde sin+reco- nocerse ventaja ; mas en fin vencidos, desbaratados y Puestos en buida los angevinos, el campo y la victo- ria quedaron por-los aragoneses , y juntamente el 236 reyno , corona y ceptro : en breve las ciudades y pue- blos que se' tenian por los enemigos , se recobraron. Hecho esto, Scanderberchio un año despuesque vino, con grandes dones que el Rey le dió, y volvió á su tierra con sus soldados alegres y contentos porel buen tratamiento y los despojos que tomaron 4 los enemi- gos. En particular dió el Rey á Scanderberchio por juro de heredad la ciudad de Trani; y los castillos de San Juan el Redondo y el de Siponto, en que está el famoso templo de San Miguel Archángel, todo en el reyno de Nápoles. Despues desto vuelto á su tierra ganó nuevas victorias de los turcos, con Mn se hizo mas esclarecido y sin par por la perpétua felicidad que tuvo. Falleció siete años adelante, agravado: de una dolencia que le sobrevino en Alesio pueblo de su es- tado. Dexó un hijo llamado Juan debaxo de la tutela de venecianos. Sin embargo le dexg maudado que hasta tanto que fuese de edad bastante para recobrar aquel estado y gobernalle se entretuviese en el reyno de Nápoles con los pueblos y estado que el Rey. don Fernando le dió en premio de lo que le sirvió y ayudó. Desta cepa procedió la familia y alcuña nobilísima en Italia de los Castriotos , marqueses que fueron de Civita de Santangelo, puesta en aquella parte del reyno de Nápoles que se llama el Abruzo. Uno destos señores bisnieto del grande Scanderberchio:, y á él muy semejante en el rostro y en el valor de su áni- mo , Fernando Castrioto marques de Civita de San- tangel , murió en la famosa batalla. de Pavía que se dió el año de mil y quinientos y veinte y cinco. Des- enidóse de llevar cadenas en las riendas que le corta- ron, y el caballo le metió entre los enemigos sin po- derse reparar. Las cosas de Albania luego que Scan- derberchio murió , fueron de caida : tan grande es el reparo que muchas veces hace el esfuerzo y pruden- 237 cia de un solo capitan, y en tanto grado es verdad que _ un hombre presta mas que muchos. En España don Carlos príncipe de Viana , alcanzado de su padre per- don para sí y para los suyos , y Con pacto que le darian cada un año cierta renta cón que se sustentase , de Mallorca llegó 4 Barcelona á los veinte y dos de marzo año de mil y quatrocientos y sesenta: no entendia el 1460. pobre principe que se le apresuraba su perdicion. Tratábase por medio de embaxadores que de ambas partes se enviaron, de,casalle con doña Cathalina her- mana del Rey de Portugal: ya que el negocio estaba - para concluirse don Enrique Rey de Castilla Je des- barató con una embaxada que le despachó, en que iban el electo obispo de Ciudadrodrigo frayle de pro- fesion, cuyo nombre no hallo, y Diego de Ribera su aposentador mayor, Estos persuadieron á don Carlos antepusiese al casamiento de Portugal el de doña Isa- bel hermana del Rey don Enrique, especial que le ofrecian por-medio de las fuerzas de Castilla alcanza- ria de su padre, que tan duro se mostraba , todo lo que desease. Daba él de buena gana oidos á estas práticas, y parecíale que este partido le venia mas á cuento: por tanto cesó y se dexó de tratar del casamiento de Por- tugal. La infanta doña Cathalina, perdida aquella espe- ranza, ó lo mas cierto por sumuckha santidad , se en- tró en el monasterio de Santa Clara de Lisboa, y en él estuvo hasta que murió á tiempo que de muevo se trataba de casalla con el Rey de Inglaterra Eduardo Quarto deste nombre: el cuerpo desta señora fue en- terrado en la misma ciudad en San Eulogio. Dexó por su albacea á Jorge de Acosta que fue su ayo desde su primera edad , principio para subir á grandes dignida- ' des, en particular de cardenal: falleció en Roma los años adelante. Al Rey de Aragon avisó el almirante don Fadrique de lo que su hijo.el principe don Carlos / 238 pretendia, y los tratos que con el de Castilla traía: Has móle:4 Lérida, do 4 la sazon se:tenian las cortes de Cataluña, y las de Aragon en Fraga: algunos le per» suadian que no fuese, que se recelase de alguna zala- garda; pero él se determinó obedecer. Su padre le Fe- cibió con semblante alegre y rostro ledo, y le dió paz en el rostro; mas Juego le mandó levar preso.,, que fue á dos de diciembre. Sintió esto mucho:el príncipe, tanto nías que le sucedió muy fuera de lo que pensaba, Suelen las últimas miserias dar-4nimo para hablar: liz bremente: «Dónde (dice) está la fé real, y la seguri » dad: dada en particularidad á mí, y.concedida en'co= »mun'á todos los que vienen 4 las: cortes generales? » qué quiere decir darme paz por una parte, y por otra »ponerme en hierros y prisiones? Las ofensas pasadas, »qualesquiera do) ya me han sido perdo= -»mádas: qué delito he cometido de nuevo ? qué cosa he »hecho para tratarme así? por ventura €s justo que el »padre se vengue del hijo, y con nuestra sangre en= »sucie sus manos? Afuera tan gran maldad: afuera! tan: » gran deshonra y afrenta de muestra casa.” Decia estas cosas con ojos encendidos, grandes gritos descomu= nales para que le oyesen todos, y mover 4 los circuns- tantes; pero sin dexalle pasar adelante le llevaron: ¿la prision. Bramaba el pueblo, murmuraba y decia que eran embustes de su madrastra : los señoresse herma= naban entre sí, y prometian de no desistir hasta verá su príncipe puesto en libertad. 200) 0000, bt CAPITULO) LLL MI) e be j q ; Y k e Ñ e 112 De la muerte de don Carlos principe de Viana;:; Las paces que'se'asentaron con lós moros y duras ron al pie de tres años; al «presente se quebrantarob A A 239 ¿ón esta ocasion: Tenia Ismael Rey de Granada dos hijos principales sobre lós demas: el uno se llamaba Albohacen, y el otro Boabdelin. El Albohacen porno sufrir el. ocio, y Con'deseo de dar muestra de su/ es- fuerzo , juntado que hobo un: exército de dos mil y quinientos deste ¿quince mil infantes, entró por las lierras del Andalucía: en todo“el distrito; de. Estepahizo grandes talas y daños, y robó gran núme- ro: de:ganado. Avisado del daño don: Rodrigo Ponce; hijó del conde de Arcos, acudió al peligro junto: con Luis dé Pernia capitan de la guarnicion que tenia Osuna; Recogieron hasta docientos y sesenta de d'ca= ballo.y seiscientos de á'pie: con tanto fueron á verse con el enemigo, que iba¡cargado con la presa ,. y sin cuidado ninguno:como quien tal cosa mo temia y +re= sueltos de quitársela:y aun en ocasion combatille. Las fuerzas de los nuestros eran pequeñas, y parecia: lo= cura pelear con «tán grande morisma: ofrecióse una bisena ocasion , que parte de los moros con la presa habia pasado el rio delas yeguas, «y en el postrer es- quadron quedaba sola la caballería: advirtió esto don' Rodrigo desde un ribazo cercano; y dado que los suyos temian la' pelea, mandó: tocar dee trompetas y. dar seña de pelear: :arremetieron: cón gran vocería los 'christianos; losicontrarios, divididos en trespar= tes , «los recibieron! no con:menor constancia : duró mucho la: pélea; pero enfin: los moros fueron desba= ratados' cod mutrte de mil y quátrócientos de los su= yos ::de:los«nuestros perecieror treintacdeí caballo; ciento: y cincuerita! de:4 pie. Alojáronse los vencedo- vés aquella noche eh uh lugar llamado Fuente de Pie- dráis.el dia biguienterá tiempo que recogían los'des- ,. pojos., ven:volverJos ganados 'á manadas: cuidarow al principio: ¿ba fuese:algan' engaño , y por la polva- reda quese levantaba; ssospechaban eran los enemi- 240 Al gos que revolvian sobre ellos; mas luego se entendió que huidas las guardas por el miedo, los ganados por cierto instinto de la naturaleza se volvian á las dehe- sas y pastos acostumbrados: tanto fue mas alegre la victoria y la presa mas rica. En las ciudades y pueblos hicieron procesiones en accion de gracias, y regoci- jos por el buen suceso. Quebrantada por esta manera la confederacion y las paces , de una y de otra parte se hicieron correrías sin que sucediese cosa notable: Solamente Juan de Guzman, primer duque de Medina Sidonia y conde de Niebla, trataba y se apercebia pará cercar 4 Gibraltar, pueblo que está puesto á la boca del estrecho: el desastre pasado de su padre y grande desgracia, que murió en aquella demanda, antes le animaba que espantaba. La guerra que se levantó con- tra el Rey de Aragon en su mismo estado, era mas grave : los catalanes enviaron embaxadores 4 su Rey para le suplicar que el principe de Viana fuese puesto en libertad : no quiso otorgar con-esta demanda; de las palabras acudieron á las armas, saliéron gran nú- mero dellos de Barcelona, apoderáronse de Fraga pueblo puesto en la raya de Aragon. Dió grande áni- mo á:la muchedumbre alterada Gonzalo de Saavedra, que le envió el Rey de Castilla en-ayuda de los catala- nes d su instancia con mil y quinientos de á caballo. El general de todo el exército catalan era don Juan de Cabrera conde de Módica, ciudad de Sicilia :-por otra parte don Luis de Biamonte se mostrabaí la frontera de Navarra con gente armada á punto «de- entrar «en Aragon,.si á peticion tan Justa: el. Rey no quisiese condescender; Eorzado pues de la necesidad dió li 1461. bertad d su hijo-4 primero de marzo del «año mil:y quatrocientos y sesenta y UNO, con orden que desda Morella, do estaba detenido, la-Reyna su madrastra le llevase á Villafranca: Alli le entregó ú los catalanes; ot «ue sin embargo no quisieron'Consenúir que la Rey- ma entrase :en Barcelona, porque puesto que con la libertad del príncipe dexaron-las' armas, los" ¿ni- mos no quedaban del todo sosegados; antes llegaron í tanto que contra voluntad de su padre acordaron de jurar al principe» por heredero de aquel principado: demas desto )aletanzaron que de voluntad ó por fuer- zá le nombrase por vicario y, gobernador de todos sus estados , cargoque :se acostiambraba dar á los hijos mayores delos Reyes: En particular sacaron por con- - dicion que en:el principado de Cataluña fuese. señor absoluto , sidque dél se pudiese apelar. Su padre. lle- aba muy mal que le quedase 4 él solamente el nom- bre de principe, «y diesen á su hijo una parte tan prin- cipal de sus estados; que «era despojalle en vida, quitalle- las:fuerzas, y juntamente afrentalle. Pero fuéle forzoso. venir:en todo esto porque los catalanes, como gente-feroz y de ingenios determinados, si no se «les concedia:y munca acabíáran de sosegarse ; que fue:causa de qre en asentar estas,condiciones y Capi- tular se gastó:mucho tiempo. Eneste:comediose.Lor- nó á tratar denuevo «con mas Veras, y diligencia del »easamiento entresel principe, don-Carlos y la infanta «doña: Isabels HNegarón á térmido:que se tuvo elmego- «cio por coneluido:,stanto que él principe envió á Gas- illa por sus:embaxádores para que de su parte, visita- sew ¿la infanta y d:su madre, ¿don Juan de Cabrera “y:4 Martin: Cruilles:personas principales, que fueron hasta Arévalo á hacer aquel oficio. Emprendióse ¿Ja “inisma: sazdh igierra: en Navarra cón esta ocasion: “Carlos: Artieda: luego que 'vino-elíaviso de la libertad del principeddon:Carlos , se apoderó-en su nombre de “Lumbier pueblo:de «Navarra : acudió don Alonso (el que-fue duque:de Nillahermosa )«por mandado del "Rey: su padre, y ¿coreó aquel e y y oomenzó ) TOMO Y. 1 148 : suplicibale 4 lo menos vengase la muerte de su her mano y sus desventuras cómo era justo ¿que se mem> brase del amor antiguo, que aunque desgraciado, ab fin era de marido y muger. Pusiéronla er el castillo: de Ortes del estado de. Fox : alli no: mucho: despues: fue muertá con yerbas que le dicron;: sio que ningu- “no saliese d la venganza; la fama de sul muerte tan injusta y cruel por mucho tiempo estuvo: secreta. En: - fin los desastres de:su vida tuvieron'aquel desgraciado: remate; que quando. la miseria: persigue á uno, ó: fuerza::mas alta, no para hasta acaballe: :su cuerpo: enterraron en la: ciudad: de Lescar. Estaba el Rey de Aragon en Tudela; y ell Rey don Enrique por Ses govia y Aranda pasó á Alfaro; pueblo no»muy lexos de Tudela. Alli con intervencion del “marques de * Villena-los dos Reyes firmaron las capitulaciones del conciertoque en Madridatenian acordadas, 4 lamisma sazon que los catalanes: á: treinta: del mes de mayo cercaron á la Reyna de:Arágon:dentro:de Girona, mas: congoxada porel «riesgo que: corria: su hijo¡el principe; que por-su mismo peligro:>El caudillo:de la conrunidad «era 'Hugo Roger conde de Pallas::el principal que defendia-la «ciudad porsel Rey; huis Dezpuch maestre «de» Momtesa. Entraronla:ciudad los comuneros: acometieronsel castillo viejo quese las maba'Gironela ,'doolá-Keyna:se recogió. Salieran los catalanes: con sa-itento,sino:sobreviniera' la caba= lHerías francesa ,:coh cuya ayuda no:solo:cesó: el peli- gro; péro'aunecharon desla ciudad á los levantados. Acudió altanto eb Rey ode Aragon'con presteza, eo- mo al que elcuidádoque tenia de su»muger y hijo le punzaba: 'hobo muchos' encuentros: y :refriegas, cen que los levantados, «como gente recogida de todas partes; nose iguálaban ¿los soldados viejos. El Rey despues de haber reducido á-su obediencia muchas a, ciúdades: y. pueblos:llegó 4 poñer-sus Pd « Barcelona. La Reyha «de Cástilla.malparió!:en! esta sazon en Aranda con gran riesgo de su vida. Por la vidriera de cierta ventana el rayo: del sol que en- traba, le comenzó á quemar el cabello, y le ocasio- nó aquel sobresalto y daño. La: tristeza que. causó esta desgracia en la: corte embreve se trocó en ale- gria á causa que don Beltran conde de Ledesma casó eon la hija menor del marques do Santillana: las bodas se celebraron:en: Guadalaxara ¿coh «grandes; fiestas; halláronse:4:ellas presentes: el Rey: y aa Acá= badas las. fiestas; la Reyna:se' fue á Segovia, y: el - Réy se partió para Atienza con'intento de darse «¿la caza por ser'aquella comarca: muy: á propósito: para ella. Alli vino un-caballero; llamado Copones:en nom- bre. y comio :embaxador «de;:Barcélona:: :ofrecíanle aquel odtádo let Cataluña,:siles-enviase gente de so- corro y los recibiese debaxo-dé su amparo. Era este negocio muy grave: habido'su acuerdo y aceptada la - oferta; les: envió el Rey de'socorro dos: mil y'qui- nientos caballos, que por caminos extraordinarios llegaron á Cataluña: con este'socorio aquella muúche- dumbre levantada se animó: confiada que por aquel camino se. podria defender»y; susténtar., En cumpli- miento de o asentado levantaron los pendones por el: Rey don Eúrique: -apellidíronle conde: de:Barce- lóna, y balieron:'con su:cuño y ármasJa moneda de aquel estado; porsesla manera se: despeñaban, loca y temerariamente-en su perdicion:sA legróse con. esta nueva' el Rey-de: Castilla.dón Enrique, peró:muebo mas «con saber, qué don: Jrian'de- Guzman «duque de Medina Sidonia-quitó á Gibraltar, d:los moros y. y. el miaestre- de-Cálatrava 4 “Archidona:: Mandóse poner entre: lós-ótrós titulos reales: al ¡principio derlas-pro- - Yisiones el de: Gibraltar úí/exemplo- de. Abonreliquez 250 el qual era de linage de los Merines, y como arriba queda dicho se llamó Rey de Gibraltar. CAPITULO V. De una: habla que tuvieron los Reyes, el de Castilla 0 y el de Francia. ] Entraron otras bandas de soldados de Castilla por tierras del reyno de Valencia y Aragon: el miedo y: el espanto fue grande ,. si bien aquel Re y acudió luego: al peligro. Pudiéranle quitar el reyno: por estar gas- tado y sin sustaneia él y sus vasallos, si quan grandes eran da fuerzas de Castilla, tan grande brio. y ánimo tuviera el Rey don Enrique: por esto el de Aragon ponia: gran cuidado en reconciliarse con él. Para este efecto vino por embaxador del Rey de Francia Juaw de Rohan senor de Montalvan y almirante de Fran= eia : llegó 4 Almazan , donde aleron Enrique se hallaba , por principio del año mil y quatrocientos y "sesenta y tres: fue muy bien recebido y festejado con convites muy espléndidos, con bayles y con saraos. Danzaban entre sí los eorlesanos , y sacaban á danzar á las damas de palacio ;-en particular la Reyna, pre- sente el Rey y por su mandado, salió 4 baylar con: el embaxador frances : él acabado el bayle, juró de no danzar mas en su vida con muger alguna en memoria aquella honra tan señalada como en Castilla se le llo cordóse por medio desta embaxada que los Reyes de Castilla y de Francia se viesen y hablasen para tiatar en presencia de todas las diferencias que tenian y y. componer sus haciendas. Como se concertó, asi se hizo, que aquellos príncipes tuvieron su habla por el fin del mes de abril cerca dela villa de Fuente= Rabía. Vinieron con el Frances los dos Gastones padre : 251 y hijo , condes que eran de Fox, el duque de Borbon, - €l arzobispo de Turon y el almirante de Francia. Al de Castilla: acompañaban. el arzobispo de Toledo , y los obispos de Burgos, Leon , Segovia y Calahorra, el marques de Villena,, el maestre de Alcántara y el * gran prior de San-Juan,.todos y cada qual arreados muy ricamente, y con libreas y mucha representacion de magestad. Entre todos se señalaba el conde de Le- desma, gran competidor del de Villena: salió arreado de vestidos muy ricos, recamados de oro y sembrados de perlas. El vestido y trage de los franceses era muy ordinario , especial el del Rey, que erá causa á' los castellanos de burlarse de ellos , yde motejallos con palabras agudas y motes. Pasaron los nuestros en mu- chas barcas el rio Vedaso ú Vidasoa. Puédese sospe- char se hizo esto por reconocer ventaja á la magestad de Francia : nuestros historiadores dicen otra causa, que todo aquel rio pertenece al señorío. de España; y consta: por escrituras públicas, acordadas en: dife- rentes tiempos entre los Reyes de Castilla,y Francia, y de lo procesado en esta razon, en que se declara que pasando el Rey don Enrique el rio Vidasea en un barco, llegó hasta donde, llegaba el agua, y alli puso el pie, y al tiempo que quiso hablar con-el Rey Luis, tenia un haston en la mano: desembarcado en la orilla y arenal donde el agua podia llegár enla mayor cre- ciente , dixo que alli estaba en lo suyo. y que aquella era. la raya dentre Castilla y Francia, y poniendo el pie mas adelante, dixo Ho estoy en España y Erancia;. y el Rey Luis respondió en su.lengua: 11 est yrai, decis la verdad. En estas vistas y habla se leyó de nnevo la sentencia que poco antes pronunció en Bayona el Rey de Francia elegido: por juez árbitro entre Castilla y Aragon, en que se contenian estas principales cabezas : que las gentes de Castilla saliesen 2553 | de Cataluña y Y se quitasen las guarniciones que tenian en Navarra : la ciudad de Estella con toda'su merin- dad: quedase en Navarra por el Rey don Enriqúe: la Reyna de Aragon y su hija éstuviesen en Raga en po- der del arzobispo de Toledo para seguridad que se guardarialo concertado. Esta sentencia ofendiá mucho á:la una nacion y ¿la otra; 4 los de Castilla 'y de Ara- gon, sobre todo 4 los de Navarra; quexábanse que aquel asiento “y sentencia era'en gran perjuicio suyo: ningun otro provecho se sacó: de juntarse estos prín- cipes. Pero de todo esto, y“aun de toda esta manera de juntas y hablas entre los príncipes será á propósito referir aqui lo que siente Philipe de Comines historia- dor muy señalado de las cosas de Francia que pasaron en ¡esta era; y que se puede comparar con qualquiéra delos antiguos. Sus palabras traducidas de frances en castellano dicen asi: «Néciamente lo hacen los prín- »oipes do igual poder quando por sí mismos 'se jun- tan á habla, en especial pasados los años dela ño: »eedad , quando en lugar de los juegos y burlas (á que » aquella edades aficionada) entra la envidia y emula- »cion: ni carecen de peligro juntas semejantes; y si »esto no , HMBUNO otro provecho resulta dellas sino »encenderse mas la ira yel odio, de manera que tengo » por mas acertado concertar las diferencias entre los » Reyes , y qualquier otro negoció que haya , porsus »embaxadoresque sean personas prudentes: Muchásco2 »sasme ha enseñado la experiencia ¿delas quales tengo » por conveniente poner aqui algunosexemplos: Niigu- » nas provincias entre christianos estan entre sítrabadas »con mayor confederacion- que Castilla con Francia, »por estar asentada con grandes sacramentos amistad »de Reyes con Reyes ; y de-náción:con nacion: Fiá- »dos de esta amistad el Rey Luis Onceno de' Francia »poco despues que se coronó por Rey, y don Enrique 253 » Rey: de Castilla se juntaron á la raya: de los dos rey- »nos. Dón Enrique Hegó 4 Fuente-Rabía rodeado dé »grande:acompañamiento, segulanle el gran maestie »de Santiago y el arzobispo: de Toledo y el conde de » Ledesma , que entre'todos se señalaba por ser su »gran privado. El Rey, de. Francia paró en San Juan »de Angelin, acompañado como es de costumbre de »muchos grandes. Gran' número de la una nacion y »de la otra alojaba 'en Bayona, los quales luego que: » llegaron, se barajaron malamente. Hallóse presente »la Reyna de Aragon, que tenia diferencias con el »Rey don Enrique sobre Estella: y otros: pueblos de »Navarra que dexáran en manos del Rey. Una ó dos »veces se: hablaron, y vieron á-laribera del rio qué »divide á Francia de España; pero. brevísimamente »quanto pareció al maestre de Santiago y al arzobispo »de. Toledo que lo gobernaban todo, «y. por. esto fueron »por el, Rey de Francia festejados grandemente en »San Juan de Angelin quando alli le yisitaron..El con- »de: de Ledesma pasó elrio en una barca que llevaba »la vela: de brocado, el arreo:de Su persona era con» »forme: esto ,; en particular llevaba'unos hermosos »borcéguies sembrados. de pedrería; Don+Enrique era »£eo de rostro: la forma del vestido sin primor, y que »descoitentaba á los franceses. Nuestro: Rey se señas »laba por el hábito muy «ordinarios el vestido corto; »sombrero comun , con uua imágen de plomo en él »cosida., ocasion demofa y remoquetes-los españos »les echaban aquel trage á poquedad y avaricia. Desta » manera se acabó lajunta, sin que della resultase otro »provechio: mas de conjuraciones y monipodios que »entre los unos y. otros grandes se forjaron , por las »quales yo mismo ví al Rey don Enrique envuelto en »grandes trabajos ”y afanes que se continuaron hasta »su muerte, desamparado de sus vasallos, y puesto 254 * »en un estado miserable.” Hasta aqui són palabras de Philipe de Comines; lo demás que dice se déxa por abreviar. Este año, á los doce de noviembre, pasó desta vida ú la eterna el Santo fray Diego en el su mo- - nasterio de Franciscos de Alcalá de Henares que fundó don Alonso Carrillo arzobispo de Toledo (1). Fue na- tural de San Nicolás diócesi de Sevilla. Su vida tal, y los milagros que Dios por él hizo tantos, que el Papa Sixto Quibitaido canonizó á los dos de julio año del Señor de mil y quinientos y ochenta y ocho. [CAP DT VO: SY alo vob vos Los catalanes llamaron en su ayuda á don Pedro “condestable de Portugal. Halláronse presentes á Ja junta destos principes dos embaxadores de Barcelona; Hamados el uno Car- dona y el otro Copones: quexáronse al de Castilla que se hacía agravio á su nacion'en desamparallos contra loque tenian capitulado. Estas quexas no fueron de efecto alguno; las orejas destos príncipes estaban cer- radas á sus ruegos' por respetos que mas «“ellos lés importaban. En Tolosa pueblo de Guipúzcoael comun del pueblo mató á seis de mayo 4 un judío Hamado Gaon: fue la ocasion que por estar'el Rey cerca; eñ- tretanto que se entretenia en Fuente-Rabía y comenzó el judío á cobrar cierta imposicion que se lamába el Pedido , sobre que antiguamente hobo grandes alterá- ciones entre los de aquella mación, y al presente le- vaban mal que se les quebrantasen 'sus privilegios y libertades. No se castigó este delito, y esta muerte, A ie (1) Garib. lib. 17. c. 7. dice que finó el año de 1461. - A : 255 antes poco despues en Segovia ; do se fue el Rey don Enrique, hobo entre dos frayles y se encendió una grave reyerta. El.uno afirmaba en sus sermones que muchos christianos se volvian judíos, en que preten- dia tachar el libre trato que con los de aquella nacion y los moros se tenix; y era asi que muchos de aquellas naciones enemigos de Christo libremente andaban en la casa real y por toda la provincia: el otro frayle lo negaba todo mas en gracia de los principes, como-yo <reo, que por serasi verdad. Nunca sin duda en Es- paña se vió mayor estrago de costumbres , mi corrie- ron tiempos mas miserables; en particular el pueblo en Sevilla andaba muy alborotado en gran manera, á causa que don Alonso de Fonseca el mas viejo pedia que le fuese restituida aquella iglesia, que diera los años pasados en confianza 4 su pariente llamado tam- bien don Alonso Fonseca: alegaba que asi estaba es- tablecido por los derechos y recebido por la costum- bre, y q asi lo mandaba el Padre Santo. El pueblo, y la nobleza, divididos en parcialidades, unos favo- recian al pretensor, otros al contrario; de que resul- taban. alteraciones y corria riesgo no viniesen 4 las manos. Acudió á grandes jornadas el Rey don Enri- que, y con su venida entregó la iglesia á don Alonso de Fonseca el mas viejo , y pagaron con las cabezas y con la vida seis personas que fueron los principales movedores de aquel motin y. alboroto. El Rey de Por- tugal á Ja sazon con una gruesa armada volvió 4 Afri- ca: iban en su compañía don Fernando su hermano, y don Pedro su primo que era condestable de Portu- gal, Los catalanes desamparados de la ayuda de Cas- tilla, y visto que los franceses é italianos los tenian prevenidos por el Rey de Aragon, acordaron (lo que “solo les faltaba y quedaba) llamar socorros de mas lexos: con este acuerdo enviaron 4 convidar á don , 1464. 256 E Pedro-¿ondestable de Portugal para:que desde Ceuta viniese 4. tomar posesion de aquel principado, qué: decian le: pertenecia :por:su madre, que:era la hija mayor: del conde de Urgel: en-mal pleyto: ninguna cosa: se dexa de intentar. Parecíale:al' condestable buena ocasion esta: hízose 4 la veza, legó 4 la playa de Barcelona, y surgió er ella ú veinte y uno de enero principiocdel año:mil y quatrocientos y sesenta y qua- tro Alli sin dilacion fue amado conde de Barcelona y Rey de: Aragon: acometimiento' que por falta de fuerzas salió en vano, y la honra le: acarreó la muerte demas; de otros daños que resultaron : lo: primero con la partida de don Pedro las fuerzas de Portugal se er flaquecieron en Africa; por donde de Tanger que pre- tendían tomar. , fuéron con daño rechazados los fieles por los.moros , y algunas entradas que se hicieron.en - los cánipos comarcanos, no fueron descónsideración ni de algun efecto notable ; solo junto:al monte Bena- sa én- wi encuentro que tuvieron<con los enemigos, el mismo Rey de Portugal estuvo ¿4 gran riesgo: de perderse;con toda $u gente. Duarte de Meneses como quier que por defender:4su Rey se metiese:con gran- de: ¿nimo entre los enemigos , fué muerto en la pelea y otrósieon él. El coridede Villarreal defendió aquel dia-laretaguardia,, por lo-qual mereció inucha loa por testimonio del mismo Rey-que despues de'la pelea le dixo +'«Hoy en vos*solo ha: quedado la fé.” El Rey don' Enrique desde Sevilla: fue 4 Gibraltar alli 4 sh instancia y por sus ruegos aportó el Rey de Portugal á la vuelta de Africa y de: Ceuta, Estuvierón en aquel pueblo por espacio de ocho dias: despues dellos el de Portugalse volvió dsureyno. ElRey.don Enrique por la parte de Ecija:rompió por él reyno de Grana- da, sin desistir de la empresa hasta tanto! que le pa- garon el tributo que tenian antes concertado , y le | E 257 hicieron otros presentes de grande estima: con ésto por Jaen, do residia Miguel Lranzu su condestable por * frontero , pasó el Rey de priesa 4Madrid. Queria re- Cebir y festejar otra vez al de Portugal que por voto que tenia hecho , se encaminaba para visitar 4 Gua- dalupe, casa de mucha devocion: viéronse los dos Reyes y hablíronse en la puente del Arzobispo raya del reyno de Toledo: hallóse presente la Reyna de Castilla que en compañía de su marido iba para verse con su hermano el Rey de Portugal. En esta junta se _concertaron dos casamientos, uno del Rey de Portu- gal con doña Isabel hermana del Rey don Enrique, . y otro de doña Juana su hija con el principe y here- dero de Portugal: dilatáronse para otro tiempo las bodas: y al fin la tardanza hizo que no surtiesen efec- to. Estaba del cielo determinado que los aragoneses, reyno mas á propósito que el de Portugal, viniesen á- la corona de Castilla, bien que no sin grandes y largas alteraciones de España: males que parece pro- nosticó un torbellino de vientos que en Sevilla se le- vantó , el mayor que la gente se acordaba, tanto que llevó por el ayreun par de bueyes con su arado, y de la torre de San Agustin derribó y arrojó muy lexos una campana; arrancó otrosí de quaxo muchos ár- boles muy viejos, y los edificios en muchas partes Quedaron maltratados. Viéronse en el cielo como huestes de hombres armados que peleaban entre sí, —Quier fuese verdadera representacion, quier engaño Somo se puede pensar, pues refieren que.solamente las vieron los niños de poca edad: finalmente tres águilas con los picos y uñas en el ayre combatieron Por largo espacio; el fin de aquella sangrienta: pelea e que cayeron todas en tierra muertas. Los hombres; Movidos destos prodigios y señales hacian rogalivas,' Plegarias y yotos para aplacar, si pudiesen, la ira del TOMO y, 17 j ' | 1 26%. : gente y compañías de catalanes se juntaron en la vía lla de Manresa hasta en número de dos mil infantes y sobre seiscientos de á caballo. Estaba el conde de Prades por parte del Rey de Aragon puesto sobre Cervera : el cerco se apretaba, y los cercados forza- dos de la hambre y falta de otras cosas trataban de rendirse; para prevenir este daño y por la defensa de- terminó don Pedro de ir en persona á socorrellos. La gente del Rey de Aragon, lo principal de su exército y la fuerza, se tenia á la raya de Navarra d propósito de sosegar las alteraciones de aquella nacion: mandó el Rey á su hijo el principe don Fernando que con parte del exército marchase 4 toda priesa para juntar- se con el conde de Prades. Era don Fernando de muy tierna edad , tenia solos trece años: la necesidad for- zó á que en aquella guerra comenzase su padre d ya- Jerse del, y él á exercitarse en las armas; por esto no tuyo tiempo para aprender las primeras letras bag. tantemente: sus mismas firmas muestran ser esto vera dad. Tlegaron los del condestable de Portugal á un' lugar llamado los Prados del Rey con determinacion de dar la batalla : asi lo avisaban las espías. El princi2 pe don Fernando que cerca se hallaba, apercebidas todas las Cosas y aparejadas, fue en busca del enemiz go. Hizo alto en un ribazo, de do se veían los reales deloscatalanes. El Portugues hizo al tanto, que se me- joró de Ingar y trincheó los reales eñ 'ún collado cer cano. Parecia queria escusar la batalla ; bien que or- denó sus haces en forma de pelear. En la avanguar- dia iba Pedro de Deza con espaldas delos borgoñones y: que cerraban aquel esquadron: en el segundo esqua= dron iban por capitanes de los soldados navarros y castellanos Beltran y Juan Armendariós; el cuidado de la retaguardia Mevaba el mismo don Pedro de Porá tugal. Las gentes de don Fernando eran menos en nú 265 mero, que no pasaban de setecientos caballos: y mil infantes :: ordenáronlas desta manera : la avanguardia se encomendó al conde de Prades: Hugon de Roca- berti Castellan de Amposta y Matheo Moncada forti- ficaban los costados; don Enrique hijo del infante de Aragon don Enrique quedó de respete para socorrer donde fuese necesario: en el postrer esquadron iba el príncipe don Fernando acompañado de muchos.no- bles; Bernardo Gascon natural de Navarra con la infantería de su cargo llevó orden de tomar la parte de la montaña para que no les pudiesen acomeler por aquel lado. Antes que se diese la señal de pelear, el principe don Fernando armó caballeros algunas per- sonas nobles. Comenzaron á pelear los adalides, que iban delante, con grande vocería que leyantaron: car- garon los demas, y en breve espacio el primero y S€- gundo esquadron de los portugueses fueron forzados á retirarse, y en fin todos se desbarataron por el es- fuerzo de los aragoneses. Con tanto atemorizados los demas que pusieron en la retaguardia, en que se ha= lMaba el mismo don Pedro de Portugal y la fuerza del exército , poca resistencia pudieron hacer. Volvieron las espaldas y huyeron desapoderadamente la gente de á pie por los montes cercanos , los de á caballo por los llanos. Don Pedro de Portugal se valió de maña pa escapar: quitóse la sobreveste, y mezclado con os vencedores , el dia siguiente sin ser conocido se puso en salvo. Los borgoñones á los quales se dió: la frió carga , casi todos quedaron en el campo: pe- eaban entre-los primeros, y conforme á su costum= bre tienen por cosa muy fea volver el pie atrás. De los demas muchos fueron presos, y entre ellos el conde de Pallas , principal atizador de toda esta guerra. Dió- se esta batalla postrero dia de febrero del año mil y quatrocientos y sesenta y cinco. La victoria fue tanto 1465, 266 IA, mas alegre que de los-aragoneses pocos quedaron lie”. ridos, ninguno muerto. Don Pedro de Portugal se: volvió 4 Manresa; Beltran Armendario sin embargo: fortificó con gente el lugar de Cervera, en que me- tió parte del exército, bien que desbaratado , no cor: menor ¿nimo que si ganára la victoria. De alli. pa- só la fuerza de la guerra á Ja comarca de Ampurias,. en que llevaban siempre lo mejor los aragoneses, y los portugueses lo peor. Parecia que todas las cosas. eran fáciles 4 los vencedores, tanto mas que los al- borotos de Navarra estaban casi acabados, y los hia- monteses reducidos 4 la obediencia del Rey con:el perdon que otorgó á don Luis y 4 don Carlos hijos de. don Luis ya difunto conde de Lerin y condestable de: Navarra, y juntamente les fueron restituidos sus bie- nes , cargos y dignidades que solian tener: lo mismo. - se hizo con don Juan de Biamonte hermano del di- cho condestable, prior que era de: San-Juan en Na- varra. Declararon otrosí por herederos de aquel rey- mo á Gaston conde de Fox y dona Leonor su mu- ger, que ya se intitulaban principes de Viana. Ismael: Rey de Granada gozaba de tiempo atrás de una paz muy sosegada , quando le sobrevino la-muerte á siete de abril, que fue domingo , año: de los árabes ocho- cientos y sesenta M nueve á diez: dias del mes de xa- van. Sucedióle Albohacen su hijo , varon de grande- ánimo y de grande esfuerzo en las armas. Tuvo este Rey dos mugeres, la una mora de nacion, cuyo hi- jo fue Boabdil que adelante se llamó el Rey Chiqui. to, la otra era christiana renegada, por nombre Zo- royra: della tuyo dos bijos llamados el uno Cado y el otro Nacre, los quales en tiempo del Rey don Fernando el Cathólico , quando se ganó Granadá, se volvieron christianos: el mayor se llamó don Fer- nando, y el menor don Juan; su madre al tanto mo» 267. vida del exemplo de sus hijos, se reduxo 4 nuestra fé, y se llamó doña Isabel. En tiempo deste Rey AL hohacen hobo por, algun tiempo paz con los moros: por frontero á la parte de Jaen estaba Iranzu el condes- table, por la parte de Ecija don Martin de Córdo- va. Por el mismo tiempo don Fernando Rey de Ná- dos sus enemigos asi los poles, vencidos y desbarata mig - de dentro como los de fuera, afirmaba su imperio en Ttalia. Despues que en una batalla muy señalada que se dió cerca de Sarno en Tierra de Labor, quedó vencido , se rebizo de fuerzas, Y ayudado de nuevos socorros del Papa y duque de Milán y de Scanderber- chio (como arrriba queda dicho ) el año siguente despues que perdió aquella jornada, humilló al ene- migo que soberbio, quedaba, en una batalla que le ganó cerca de Troya ciudad de la Pulla, No paró hasta tanto que forzó á Juan duque de Lorena ú re- tirarse ¿ la isla de Ischia; de donde sosegadas las al- teraciones de los barones y apaciguada la provincia, perdída toda esperanza, fue forzado con poca honra á dar vuelta 4 Francia: era este principe igual en es- fuerzo á sus antepasados, y dexó gran fama de su mucha bondad ; la fortuna y el cielo no le fueron mas que á ellos favorables. Desta manera el Rey don Fer- nando, puesto fin á la guerra de los barones de Ná- poles, que fue muy dudosa y muy larga, entró en Nápoles como en triumpho de sus enemigos á cator- ce del mes de setiembre: grande magnificencia y: aparato, concurso del pueblo y de los nobles extraor-. dinario, que le honraron á porfia con todas sus fuer- zas, regocijos y alegrias que se hicieron muy grandes, La Reyna doña Isabel su muger como quier que atri- huía la victoria á Dios y á los Santos visitaba las ¡gle- sias, con sus hijos pequeños que llevaba delante de sí, arrodillíbase delante los altares, cumplía sus volos,: 265 hacía sus plegarias: hembra que era muy señalada en” religion y bondad, y que merecia gozar de mas lar= ga vida para que el fruto de la victoria fuera mas col- mado. Todo dea la muerte: falleció casi al mis-- mo tiempo que el reyno quedaba apaciguado. El Rey don Fernando su marido, fundada la paz y ordena- das las demas cosas á su voluntad, tuyo el reyno mas ' de treinta años. Emprendió en lo de adelante y aca-' bó muchas guerras felizmente en ayuda de sus ami- gos y confederados. Fuera desto'4 los turcos , que se- apoderaron pasados algunos años de Otranto y de bue- _na parte de aquella comarca, desbarató y echó de Jtalia por su mandado don Alonso su hijo duque de Calabria : en conclusion si este Rey en el tiempo de la paz continuára las virtudes con que alcanzó y se mantuyo en el reyno , como fue tenido por muy di-- choso, asi se pudiera contar entre los buenos prin- Cipes y en virtud señalados; mas hiay pocos que en la prosperidad y abundanciano se dexen vencer de sus pasiones , y sepan con la razon enfrenar la libertad... CAPITULO 1X: Que el infante don Alonso fue alzado por Rey de Castilla. > No sosegaron las alteraciones de Castilla por que- dar el infante don Alonso en poder de los grandes, antes fue para mayor daño lo que se pensó sería para remediar los males: como fueron los intentos.y con- Ar errados , asi tuvieron los rematés no buenos. E la habla que tuyo con don Juan Pacheco, se partió para el reyno de Toledo; los grandes se fuerón: %* Plasencia. El maestre de Calatrava don Pedro Giron, * Rey de Cabezon, cerca de donde fue la junta y: A que en Castilla la yieja era señor de Ureña, separ- 11ó para el Andalucía , do tenia tambien la villa de “Osuna , con intento de mover Jos andaluces y persua- «dilles que tomasen las armas contra su Rey. Era el maestre hombre yario , y no de mucha constancia, ni muy firme en la amistad , y que tenia mas cuenta con llevar adelante sus pretensiones y salir con lo que deseaba , que con lo que era honesto y santo. Quita- ron el priorado de San Juan á don Juan de Valen- zuela, y al obispo de Jaen despojaron de sus bie- nes y rentas no por otra causa sino porque eran lea= les al Rey: delito que se tiene por muy grave entre los que estan alborotados y amotinados. Por toda Aula proyincia trató de leyantar la gente, en es- pecial de meter en la misma culpa á los señores y nobles : prometia á:cada qual conforme á lo que era y á su calidad, cosas muy grandes, con que muchos se alentaron y resolvieron de juntarse con los albo- rotados , en particular las comunidades y regimientos de Sevilla y de Córdova, y el duque de Medina Si- dónia y conde de Arcos y don CURAS de Aguilar. El Rey don Enrique vista la tempestad que se apa- 269 _rejaba y armaba, en Madrid hizo una junta para tra- tar del remedio. Preguntó á los congregados lo que les parecia se debia hacer, si acudir á las. armas , 6 pues las cosas mo se encaminaban como se pensó, si sería bien tornar á mover tratos de paz. Callaron los demas: el arzobispo de Toledo dixo que su pa- recer era debian procurar que el infante don Alon- so volviese poder del Rey , porque quien sería mas á propósito para guardalle como prenda de la paz, y para seguridad del casamiento poco antes concer- tado, que su mismo hermano, y que poco despues sería su suegro ? que si no obedetiesen, en tal caso se podria acudir á las armas y ¿la fuerza, y casti- 270 o gár la contumacia de los que se desmandasen; para lo qual debia la corte con brevedad pasarse 4 Sala- manca , por estar aquella ciudad cerca de donde los conjurados se hallaban, y por esta causa ser muy á propósito para asentar la paz ó hacer la gúerra. Pa- recia á algunos que estas cosas las decia con llaneza: - asi vinieron los demas en el mismo parecer, sin que ninguno de los que mejor sentian , se atreviese d chis- tar; todo procedia no por razon y justicia sino por fuerza y violencia. Envióse pues por una parte em- baxada á los grandes , y por otra mandaron que las compañías de soldados acudiesen á Salamanca : pasó el Rey á Castilla la vieja y ¿ Salamanca, y con las gentes que llevaba y alli halló, puso cerco sobre Arévalo que se tenia por los alborotados. Desde alli el arzobispo de Toledo quitada la máscara se fue ú Avila, ciudad que tenia en su poder; que poco antes le dió el Rey asi aquella tenencia como la de la Mota de Medina: á Avila acudieron los conjurados, lla- imados por el arzobispo ; asi mismo el almirante (como lo tenia acordado) se apoderó de Valladolid, do es- tos señores pensaban hacér la masa de la gente. Con estas malas nuevas , y por el peligro que corria de inayores males , despertado el Rey de su grave sueño, á solas y las rodillas por tierra, las manos tendidas al cielo habló con Dios segun se dice desta manera: «Con humildad, Señor, Christo bijo de Dios, y Rey »por quien los Reyes reynan, y los imperios se man- » tienen, imploro tu ayuda , 4 tí encomiendo mi es- »tado y mi vida: solamente te suplico que el casti- »g0 (que confieso ser menor que mis maldades) me »sea á mi en particular saludable. Dame , Señor, » constancia para sufrille, y haz dd la gente en co- »mun no reciba por mi causa algun grave, daño.” Dicho esto, muy de priesa se volvió á Salamanca. 291) ios alBorotados en Avila acordaron de acometer E “cosa memorable : tiemblan las carnes en pensar una, afrenta tan grande de nuestra nacion , pero bien será se relate para que los Reyes por este exemplo apren- dan á gobernar primero á sí mismos , y despues á sus vasallos , y adviertan quantas sean las fuerzas de la muchedumbre alterada, y que el resplandor del nombre real y su grandeza mas consiste en el respeto “que se le tiene, que en fuerzas: ni el Rey (si le miramos de cerca) es otra cosa que un hombre con los deleytes flaco: sus arreos y la escarlata de qué sirve sino de cubrir como parche las grandes llagas graves congoxas que le atormentan? si le quitan los criados, tanto mas miserable; que con la ocio- sidad y deleytes mas sabe mandar que hacer, ni remediarse en sus necesidades. La cosa pasó desta “manera. Fuera de los muros de Avila levantaron un «adabalso de madera en que pusieron la estátua del Rey don Enrique con su vestidura real y las demas 1osignias de Rey, trono, cetro, corona: juntáronse los señores , acudió una infinidad de pueblo. En esto un pregonero á grandes voces publicó una sentencia que contra él pronunciaban, en que relataron mal- dades y casos abominables que decian: tenia comeli- dos. Leíase la sentencia, y desnudaban la estátua poco á poco, y á ciertos pasos , de todas las insignias reales: últimamente con grandes baldones la echa- ron del tablado abaxo. Hizose este auto un miérco- les ¿cinco de junio. Con esto el infante don Alonso que se halló presente á todo, fue puesto en el cada- balso, y leyantado en los hombros de los nobles, * pregonaron por Rey de Castilla, alzando por él como es de costumbre los estandartes reales. Toda a muchedumbre apellidaba como suele : Castilla, Castilla por el Rey don Alonso ; que fue meter eu 272 ol caso todas las prendas posibles y jugar 4 resto abierto. Como se divulgase tan grande resolucion, no fueron todos de un parecer: unos alabahan aquel hecho , los mas le reprehendian. Decian, y es asi, que los Reyes nunca se mudan sin que sucedan ¿grandes daños: que ni en el mundo hay dos soles, ni una provincia puede sufrir dos cabezas ee la go- biernen: llegó la disputa á los púlpitos y á las cáthe- dras. Quien pretendia que fuera de heregía, por nin- gun caso podrian los vasallos deponer al Rey; quien iba por camino contrario. Hizo el nuevo Rey mer- cedes asaz de lo que poco le costaba , en particular á Gutierre de Solís por contemplacion del maestre de, Alcántara su hermano, dió la ciudad de Coria con título de conde. Las ciudades de Burgos y de Toledo aprobaron sin dilacion lo que hicieron los grandes; al contrario no pocos senores comenzaron á mos- - trarse con mas fervor por el Rey don Enrique: te- níanle muchos compasión , y parecíales muy mal á todos que le hobiesen afrentado por tal manera; pen- saban otrosi que en lo de adelante daria mejor orden en sus costumbres y eso mismo en el gobierno. Don García de Toledo conde de Alba, ya reconciliado con el Rey, acudió luego con quinientas lanzas. y mil de á pie. La Reyna y la infanta doña Isabel fueron enviadas al Rey de Portugal para alcanzar por su medio le enviase gentes de socorro. Habláronlo en la ciudad de la Guardia á la raya de Portugal; pero fuera del buen acogimiento que les hizo, y buenas palabras que les dió, no alcanzaron cosa al. una. Las gentes de los señores acudieron á Vallado- lid; las del Rey á Toro , mas en número que fuer- tes. Los rebeldes muy obstinados en su propósito car- garon sobre Peñaflor: defendiéronse los de dentro animosamente ; que fue causa de que tomada la villa, 4 le: allanasen los. muros : querian con este, rigor CE pantar á los demas. Acudieron 4 Simancas : el Rey para su defensa despachó al capitan Juan Fernandez Galindo desde Toro con tres mil caballos. Con su lMegada: cobraron los cercados tanto brio y pasaron tan adelante que como por escarnio y en menosprecio de los contrarios los mochilleros se atrevieron á pro- —hunciar sentencia contra el arzobispo de Toledo, y arrastrar por las calles su estátua , que últimamente quemaron: pequeño alivio de la afrenta hecha al Re en Ayila, y satisfaccion muy desigual asi por la cali- dad de los que hicieron la befa, como del á quien: se hacía, Alzaron los conjurados el cerco por la re- sistencia que hallaron, especial que se sabía: haberse juntado en Toro un grueso exército de gentes que acudian al Rey de todas partes , hasta ochenta mil de á pie, y catorce mil de á caballo. Con estas gentes marcharon la vuelta de Simancas : en el camino cerca de Tordesillas fue en una escaramuza y encuentro herido y preso el capitan Juan Carrillo que seguía la parte de los grandes. Ya que: estaba para: espirar, llamó al Rey y le avisó de cierto tratado para ma- talle : declaróle otrosi en particular y en secreto los nombres de los conjurados; mas el Rey don Enri- que los encubrió, con perpétuo silencio por sospechar, como se puede creer, que aquel capitan aunque á punto de muerte , fingia aquel aviso ó por odio que tenia contra los que nombraba, ó para congraciarse , con el mismo Rey. Llegó pues á poner sus reales junto 4 Valladolid: no pudo, ganar aquella yilla por estar fortificada con muchos soldados , demas que en la gente del Rey se veía poca gana de pelean, y á exemplo, del que los gobernaba, una increible y :yer- gonzosa dosedad y descuido. Tornaron en aquel cam- po 4 mover tratos de concierto : acordaron de nueyo TOMO Y. 1 1280 no daría lugar para que el infante estuviese mas en poder del arzobispo. Usar de fuerza no era posible por el pequeño acompañamiento que llevaban, y ningu- nos tiros ni ingenios de batir: sugetáronse á la necesi- dad. El Rey don Enrique alegre por esta nueva en pago deste servicio le dió intencion de dalle el maes- trazgo de Santiago que el Rey tenia en administracion por el infante su hermano: merced grande, pero que no surtió efecto por la astucia del marques de Ville- na, con quien el de Benavente comunicó este nego- cio y puridadí Pensaba por estar casado con hija del PE no le pondria ningun impedimento : en- gañóle sí pensamiento, ca el marques quiso mas it y rentas para si que para su yerno; y no hay leyes de parentesco que basten para repri- mir el corazon ambicioso. De aqui resultaron entre aquellos dos señores odios inmortales, y asechanzas que el uno al otro se pusieron. El marques era mañoso: hizo tanto con el conde que restituyó el infante don Alonso á los parciales; con esto la esperanza de la. paz se perdió, y volvieron d las armas. El Rey don ¿Enrique sintió mucho esto por ser muy deseoso de la paz, en tanto grado que sin tener cuenta con su au- toridad de nuevo tornó 4 tener habla con el marques de Villena primero en Coca villa de Castilla la vieja, y despues en Madrid; y aun para mayor seguridad del marques puso aquella yilla como en tercería en poder del arzobispo de Sevilla. No fueron de efecto alguno estas diligencias, dado que doña Leonor Pi- mentel muger del conde de Plasencia acudió alli, Mamada de consentimiento de las partes por ser hem- bra de grande ánimo, y muy aficionada al servicio del Rey; por este respeto juzgaban sería d propósito para reducir á su marido y 4 los demas alterados , y concertar los debates, Tenia el marques de Villena 281 mias maña para valerse que el Rey don Enrique reca- to para guardarse de 'sus trazas. Concertaron nueva habla para la ciudad de Plasencia. Los grandes que “andaban en compañía del Rey, ¡llevaban mal estos tratos: temian algun engaño, y decian no era de su- frir que aquel hombre astuto Se' burlase tantas veces de la magestad real. De Madrid pasó el Rey: á Sego- via al principio del estío, los rebeldes se apoderaron de Olmedo: entrególes aquella villa Pedro de Silva capitan de la guarnicion que alli tenia. La Mota de Medina se tenia porel arzobispo de Toledo: los mo- radores de aquella villa por el mismo caso eran mo- estados, y corria peligro de que los señores no 'se apoderasen della. El Rey don Enrique movido por el un desacato y por el otro mandó hacer grandes levas de gente: llamó en particular á los grandes; acudió el conde de Medinaceli, el obispo de Calahorra y el duque de Alburquerque don Beltran, que hasta en- tonces estuvo fuera de la corte. Asimismo Pero Her- nandez de Velasco, alcanzado perdon de su yerro pasado, fue enviado por su padre con setecientos de á caballo, y un fuerte esquadron de gente de á pie. Por este servicio alcanzó se le hiciese merced de los diezmos del mar: asi se dice comunmente, y es cier- to que se los dió (1). Era tanto el miedo del Rey, y el deseo que tenia de ganar á los grandes, que para asegurar en su servicio al marques de Santillana puso en su poder d su hija la princesa doña Juana, y asi la llevaron 4 su villa de Buytrago: grande mengua. To- dos los grandes vendian lo mas caro que podian, su servicio á aquel príncipe cobarde: persuadianse que con aquello se quedarian que alcanzasen y apañasen en aquellas revueltas. Despues que el Rey tuvo junto A A AAA A ón Ann gn AanianNNNN (1) Garib. lib. 17, cap. 16. ¿82 | un buen exército,.enderezó su..camino la vuelta de Medina: llegó. por sus jornadas á.Olmedo: los con- jurados con intento de impedir: el paso.á la gente del «Rey salieron de aquella villa puestos en“ordenanza. El Rey don Enrique deseaba escusar la batalla : su au- doridad era tan poca y los suyos tan. deseosos de pe- lear:que no les pudo ir-4 la mano; la batalla, que fue una de las mas señaladas de «aquel tiempo , se dió 4 yeinte, de agosto ¡día de San Bernardo. Encontráronse los.dos'exércitos, pelearon. por. grande espacio, y despantiéronse sin que; la victoria-del todo se declara- se:, dado que-cada qual de las dos partes pretendia ser suya: «la escuridad de la:noche hizo: que se retirasen. Los parciales se ¡volvieron 4, Olmedo con el infante don Alonso : las.gérites del Rey que eran dos mil in- famtes , y mil y setecientos caballos , prosiguieron. su 'camino y pasaron «Medina del Campo. El Rey don Enrique no se halló en la batalla ; Pedro Peralta le aconsejó , ya. que estaban para cerrar las haces, se saliese; del' peligro; algunos cuidaron fue engaño y trato doble á- causa quede secreto favorecia á los con- jurados, á los quales' habia venido por embaxador; en particular. era: amigo del arzobispo de Toledo, á enjo hijo llamado Proylo dió poco.antes por muger á doña Juana 'sushija y heredera de su estado. Tampo- co se halló presente el e de Villena por estar embarazado en el reyno de Toledo á causa de la jun» tá y capítulo que 1evian los Treces de Santiago , que por el mismo tiempo le nombraron: por maestre de aquella orden; debió.ser.con beneplácito del Rey; tal fue su diligencia, su autoridad y su maña. Con €s- to él creció grandentente en poder, y el recelo y te- mov de. los demas. grandes, pues con ser él el prin; cipal autor de toda aquella tragedia, al tiempo que otro fuera castigado A nuevo acumulaba nueyas dig- * 1883 tidades y juntaba mayores riquezas. En Navarra tenia «el gobierno por. supadre doña-Leonor' condesa. de Fox. en el tiempo.que por diligencia: de don,Nicolas “Echevarri obispo. de Pamplona recobraron los návar- ros á Viana, que hasta entonces quedó en poder de Castellanos. Un ¿hijo desta: señora::Mdamado Gaston «como. su padre, de madama : Madalena su .muger «hermana que era de Luis Rey de Eráncia, hobo'á esta -sazon un hijo, MlaniadoFranciseo.,al qual por su gran- «de hermosura Je dieron sobrenómbre:de Phebo:. otta «hija: del mismo,,que-se. llamó. doña Cathalina-, pór muerte de-sh hermano juntó. por.casamiento el: reyno «de Navarra con el.estado de Labrit, que era una no- «bilísima casa y. linage de Francia , como se declara en su lugar. Hacía de ordinario su residencia el Rey. de Aragon en Tarragona para proveer desde alli 4 la guerra de Cataluña ; y dado que era de grande edad, y tenia perdida la vista de ambos ojos, todavia el es- *pititu era muy.vivo y. el brio idos En aquellá ciu- «dad concertó:de casarjuna hija suya bastarda llamada «doña Leonor con don Luis de Biamonte conde de Le- rin :'desposólos á.veinte y dos. de.engro del año mil 468, oy quatrocientos y Sesenta y ocha' don Pedro de Urrea arzobispo de-aquella: ciudad ;» y patriarchá de Alexan- Arias Señaláronle en, dote quince mil florines todo 4 propósito de. ganar aquella familia poderosa y-rica en vel re yno de «Navarra: buen medio , si: la desleal- «tad se dexase vericer.cón algunos beneficios. Hacíánse zlas;cortes de Aragon en la ciudad de Zaragoza: presi- «día. en ellas la Reyna en Jugar de su marido; alli de «enfermedad que le sobrevino, «falleció 4 trece de fe- bréro cón grande «y. largo sentimiento del Rey, Dolía- se;que siendo »él viejo, y su hijo de poca edad, les hobiese faltado:el reparo de una hembra Lan señalada. Ala verdad «ella era de grande y constante ánimo, los sw:anten | la:memoria deste casola aquexó'mucho ¿la hora de “su muerte , sin-que ninguna cosa fuese bastante para 284 , 110 “menos: bastante para las cosas de la ¡guerra que a del gobierno. Poco antes'de''su muerte tuyo «habla con doña Leonor su antenada condesa de Fox -enExea á la raya de Aragon, do pusieron alianza en “que expresaron que-los' mismos tuviesen las dos por “amigos y por enemigos : palabras de'4nimo varonil, “yemas de soldados' que de mugeres; su cuerpo: fue *sepultado en Poblete.) De sola una cosa la tachan' co- munmente, que fue la muerte del principe don Car- ras lo hablaba el vulgo; Añaden que- aseguralla y sosegar su: coneiencia muy alterada: las revoluciones y parcialidades dan lugar ¿4 hablillas y no : patrañas. dis 100 CAPATUL O X hos! «baba ahi: O ne agria? ab un ==. iy ¿Como falleció el infanto don Alonso... ... Llegó la fama:de: las alteraciones de Castilla:á Roma; en especial el Rey don Enrique por sus cartas hacía» instancia con él Pontífice Paulo Segundo para y pusiese pena de'descomunion:% losograndes ,' si no sosegaban en su servicio. Por está causa Antonio Ve- nerio' obispo de Leom:enyiado +4: Castilla por nuncio : que privase á los:obispos sediciososde:sus dignidadés, al «con poderes bastantes, despues: dela: batalla de Ol- medo'en que se halló presente; :primiero,fue á hablar al Rey don Enrique en Medina del: Campo teniendo -en esto consideracion :4-su' autoridad/ real; después eomo procurasehablar:con los:conjfurados , apenas udo: alcanzar que' para ello le diesen» lugar, :antes e «despidieron primera: y seguáda +vez:con palabras afrentosas, y pusieran en él las: manos simo. fuera por tener respeto 4:su dignidad. Como: dmenazase de des- comulgallos, respondieron que no pertenecia al Pon- A ON 285 _tifice entremeterse en las cosas del reyno. Juntamen- te interpusieron apelacion de: aquella descomunion para el concilio próximo : condicion muy propia de ánimos endurecidos y obstinados, en la maldad, que: siempre se adelante en el mal hasta despeñarse, y quiera remediar un daño con otro mayor sin moverse por algun escrúpulo de conciencia. Sucedió un nuevo: inconveniente para .el- Rey que mucho le alteró, y fue que don Juan. Arias obispo de Segovia por satis. - facerse de la prision que: se:hizo enla persona de Pedro Arias su hermano contador mayor sin alguna culpa suya, solo por engaño del arzobispo de Sevilla, olvidado de las mercedes recebidas: y que su hermano ya estaba ¡puesto en libertad , se determinó entregar aquella ciudad de Segovia á los parciales. Ayudáron- le para ello Prexano su vicario,« y Mesa prior de San Gerónimo con quien se comunicó. Es aquella ciudad fuerte y grande , puesta sobre los montes con que Castilla la vieja parte término 'con la nueva , que es el reyno de Toledo. Acudieron todos los grandes como tenian concertado. Fue tan grande el sobre- salto, que la. Reyna que alli se halló, y la duquesa de Alburquerque apenas pudieron alcanzar les diesen entrada en el castillo,á causa que Pedro Munzares el alcayde de secreto. era tambien uno de los parciales. La infanta doña Isabel como sabidora de aquella, re-> vuelta y trato se quedó en el palacio real , y tomada la. ciudad, $e fue para el infante don Alonso. su her- mano con intento de seguir su-partido. Estas muevas y fama llegaron presto 4 Medina del Campo, do el Rey. don Enriquese hallaba, conque recibió mas. pena que de cosa en: toda su vida, por haber per- dido aquella ciudad, ca la tenia como por su patria, y en ella sus tesoros y los instrumentos y. aparejos de sus deportes. Desde este tiempo por hallarse no 286: menos" falto de consejo: que de' socorro; comenzó ¿ andar como fuera de:sí: no hacía confianza de nadie: ' recelábase igualmente de los suyos y de los enemigos, de:todos se recataba, y de repente se trocaba en con" trarios pareceres ; ya le parecia bien la guerra; poco" 4 despues queria mover tratos de paz: cosa que por su natural descuido y Moxedad siempre: prevalecía. Sé-: ñaló la villa de Coca para tener habla: de nuevo: con el marques de Villena: magiier:que'los suyos se lo” disuadian, y como no'fuesen oidos, los más le des-' ampararon: en Coca no se: efectuó cosa alguna; , pareció se tornasen 4 ver-en el' castillo de Segovia: alli se hizo concierto con estas capitulaciones, que” no fue mas firme 'y “durable que +los pasados; las condiciones eran: El castillo de Segovia se entregue al infante don Alonso: el Rey: don Enrique tenga" libertad de sacar los:tesoros que alli estan , mas que” se:guarden en el alcázar de Madrid, y, por alcaydo? Pedro Munzares: la: Reyna para seguridad que se: cumplirá esto, 'esté-en poder del arzobispo de' Se-> villa: cumplidas estas cosas, dentro “de: seis meses próximos los grandes restituyan al Rey el gobierno” y se pongan en sus manos. Vergonzosas condiciones,” y miserable estado: del reyno: quán torpe cosa que los vasallos para: allanarse pusiesen leyes á su prín-- cipe, y tantas veces hiciesen burla de su magestad! * la mayor afrenta de todas fue que: la Reyna en el' castillo de Alahejos;*do la hizo'llevar el “arzobispo” conforme á lo concertado , puso los ojos en un cierto mancébo;-y con la conversacion'que tuvieron, se” hiato dins que:fue grave maldad y deshonra de' toda: España, «y ocasion muy bastante para que el: poco crédito: quese tenia de su honestidad ; pasase muy adelante, y la: causa de los rebeldes ya pareciese” mejor que antes. El Rey cercado de trabajos y menguas ETE 287 tan grandes, desamparado «casi de todos, y.como: fuera de sí, andaba por diversas partes casi como' particular, acompañado de solos diez «de á caballo. Acordó por postrer remedio de: hacer prueba de: la: lealtad del «conde de Plasencia, y entrarse por sus puertas y ponerse en sus manos. Fue alli muy bien: recebido , y entretívose en el alcázar de aquella Ciudad por espacio 'de quatro meses: En este tiempo por muerte del' cardenal Juan de Mela, que des.» pues de don Pedro Luxen tuyo encomendada la iglez sia de Sigúenza, aquel obispado se dió:4 don Pedro» Gonzalez. de Mendoza sin embargo que don Pero Lopez: dean de Sigiienza desde los años pasados, como elegi: do por votos del cabildo, pretendia y traía pleyto' contra el dicho cardenal Mela. Envió el Papa un vueyo nuncio para convidar á los grandes que se re- duxesen al servicio de su Rey, y: porque no obede- cian, últimamente los descomulgó. No A a ellos por esto, ni se emendaron;, bien que lo sintie- ron mucho, tanto que enviaron d Roma sus embaxa- dores; mas no les fue dado lugar para hablar: con el Pontífice , ni aun para entrar en la ciudadvantes que" hiciesen juramento de no dar título de Rey al in- fante don Alonso. Ultimamente en consistorio el Pa=> pa con palabras muy graves los reprehendió y.amo- nestó que avisasen' en su nombre 4:los rebeldes pro- cederia con todo: rigor contra éllos y si nose emeén- daban: que semejantes atrevimientos no pasarian sin castigo; si los hombres se descnidasen, debian temer la venganza de Dios. Añadió que" sentia'mucho que aquel principe mozo por pecados agenos sería cas=: tigado con muérte antes de tiéempó :'no fue Yana esta: profecía, ni- falsa: Cón esta demonstracion del Pon tífice las cosas del Rey: don Enrique se: mejoraromal= gun tanto, en especial que por el mismo tiempo se- 288 reduxo 4 su obediencia la ciudad de Toledo con es- ta ocasion. Era Pero Lopez de A yala alcalde de aque- lla ciudad : su cuñado fray, Pedro de Silva de la or-. den de Santo Domingo, obispo de Badajoz,, 4 la sa- zon estaba en Toledo; el qual ¿ocioso su intento con doña María de Silva su hermana muger del al- calde , dió al Rey ayiso de lo que pensaba hacer, que era entregalle la.ciudad. Acudió él sin dilacion ; y en dos dias llegó desde Plasencia 4 Toledo para prevenir con su presteza no hiciese el pueblo alguna altera- cion: entró muy de noche, hospedóse en el monas- terio. de los Dominicos que está en medio y en lo. mas álto de la ciudad. Luego que se supo su llegada, tocaron al arma con una campana; acudió el pueblo alborotado. Pero Lopez de Ayala, como supo lo que pasaba , pretendia que el Rey don Enrique no saliese en público, nise pasase adelante en aquella traza: alegaba que le, perderian el respeto; asi pasada la media noche ,. quando el aboroto estaba sosegado , se salió de la ciudad; Partióse el Rey muy triste y en su compañía Perafan de Ribera hijo de Pelayo de Ri- hera, y dos hijos de Pero Lopez de Ayala, Pedro y. Alonso. Al salir: de; la ciudad reconoció el Rey el: cansancio de- su. caballo, que habia caminado aquel dia diez y ocho leguas: pidió. 4 uno de los que le acompañaban, le: diese el suyo ;.no:quiso. Vista esta. cortedad los dos hijos de Pero Lopez de Ayala 4 prie-, sa se arrojaron de sus caballos, y. de.ro illas supli- caron al Rey se sirviese dellos , del. uno para su per-. sona, del otro para su page de lanza: el Rey los to- : mó y partió de la ciudad «compañíndole dá pie aque-. los caballeros ¿que le dieron los; caballos, Llegados á Olías, hizo el Rey. merced á Pero. Lopez de Ayala de setenta mil maravedís de juro perpétuo cada un año:-el obispo 'asi' mismo fue: forzado- 4 dexar la y 4 a cio 289 £iudad, odo lo 'qual se trocó en breve, los ruegos, importunaciones y lígrimas de su múger pudieron tan- to conel alcalde , que arrepentido de lo hecho ; dentro de quatro dias tornó á llamar al Rey: volvió pues, y halló las cosas en mejor estado que pensaba ; solo por la instancia que hizo el pueblo y por su impor- tunidad les confirmó sus antiguos privilegios y les otorgó otros de nuevo. A Pero Lopez de Ayala en re- muneracion de aquel servicio dió título de conde de: Fuensalida, y de nuevo le encomendó el gobierno de aquella ciudad ; con que el Rey se partió para Ma- drid. Alli" hizo prender al alcayde Pedro Munzares por no estar enterado de su lealtad : contentóse de quitalle la alcaydía , y con: tanto poco despues le sol- 1ó de la prision. Alteró grandemente la pérdida de Toledo á- los parciales, tanto que salieron de Aré- valo,'do: tenian la masa de su gente; con intento.de - poner cerco á aquella ciudad, Marchaba la gente la vuelta de Avila, quando un desastre y revés no pensa- do desbarató sus pensamientos: “esto fue que en Car- deñosa, lugar que está en el mismo camino dos le- guas de Avila, “sobrevino de repente al infante don Alonso una tan grave dolencia que en breve le acabó. Falleció ¿'cinco de julio: su cuerpo vuelto 4 Arévalo le sepultaron en San Francisco: dende los años ade- lante le trasladaron al monasterio de Miraflores de Cartuxos de la'ciudad dé Burgos. De la manera y' causa de su muerte hobo pareceres diferentes: unos' dixeron que murió de la peste que por aquella co- marca andaba muy brava; Jos mas sentian que le mataron con yerbas en una trucha, y que se vieron desto señales en su cuerpo despues de muerto (1). (1) Al fin de la primera parte de su coronica. Zorita lib. 1B.cap. 16, > : ' : TOMO Ve. 19 296 nacion, sino que la alabasen ,- maravillados todos log que presentes estaban, .de la grandeza de su. corazon, que menospreciaba'lo que por alcanzar otros'se me- ten por el fuego y por las espadas: por.el mrismo caso la juzgaban por mas digna del nombre. real:que le ofrecian.. Pero era pesada á todos tan larga tempestad de discordias, y asi se comenzaron á inclinar á la paz; mayormente qué el Rey don Enrique 'por sus emba- xadores les ofreció perdon si se reducian ¿4 su servi- cio. Con este intento el arzobispo de Sevilla 4 ruegos de los grandes y por permision del Rey fue 4 Avila; por cuyo medio, é ayudado tambien por-su parte de Andres de Cabrera mayordomo de la casa real, se asentó la paz con estas capitulaciones : La infanta dona Isabel sea declarada y ¡jurada por. heredera del reyno y por princesa: para su acostamiento. le entre- guen las ciudades de Ayila y Ubeda, las villas de Me- dina del Campo, Olmedo y Escalona, que son pue- blos muy apartados entre sí, con tal condicion que jure de no casarse sin, consentimiento del Rey: con la Reyna se hará divorcio.con beneplácito del Papa: hecho esto, ella y su hija sean enviadas á Portugal: á los:conjurados sea dado perdon, y restituidos todos sus bienes y oficios y Cargos que en tiempo de las re- vueltas les quitaron ;. para ¿que todas. estas. cosas se efectuasen, señalaron tiempo.de quatro meses. Estas. capitulaciones no contentaron al marques de: Santi- llana y á sus hermanos que por el mismo tiempo eran venidos 4 Madrid, y juzgaban les era mas á Propósito tener en su poder á la: pretensa princesa dona Juana, tauto mas que por el mismo tiempo. la Reyna:con ayuda de Luis de: Mendoza del castillo en que la te- pian, se fue una noche ¿ Buytrago á verse y estar con. su hija: el sentimiento del arzobispo de Sevilla, que la tenia encomendada, por esta causa fue grande. En e 3 el tiempo-que estuvo detenida, parió dos hijos ¿“don Fernando y á don Apóstol: tiénese por averiguado que secretamente los criaron en Santo Domingo el Real monasterio de monjas de Toledo. 'Tomó la pre; lada de aquel convento este cuidado por ser parienta de don Pedro padre de aquellas criaturas , y el mismo don Pedro muy cercano deudo del arzobispo de Se- villa, Sin embargo se.señaló el monasterio de Guisan- do, que está entre Cadahalso y Cebreros y á la mitad del camino que hay desde Madrid á la ciudad de Avila, para que alli los grandes alterados tuviesen habla con el Rey. En aquella habla se hicieron muchos concier- tos, y sacaron grandes condiciones y partidos: todos se persuadian se quedarian con todo lo que en aquella | sazon cada qual alcanzáse, y que el Rey y su hermana vendrian en qualquier partido por estar muy cansados de la guerra, y deseosos grandemente de la paz. Re- fieren:otrosí que el Rey y marques de Villena tuvie-= ron habla en secreto sin que se sepa lo que en ella acordaron; solo por lo que adelante sucedió , enten- dieron se enderezó todo á asegurar sus cosas el de Vi- Vena y aumentar su casa y estados. El obispo Antonio 'Venerio nuncio del Papa absolvió á los grandes del homenage hecho al infante don Alonso, demas que preteudian por su muerte, alteradas las cosas, cesar, la obligacion que le tenian. Con esto hicieron denuevo sus homenages al Rey don Enrique; y, la infanta doña Isabel de comun consentimiento fue jurada tambien. por princesa heredera del reyne: lo uno y lo otro se hizo. álos diez y nueve de setiembre dia lunes. A los demas conj poa se dió perdon. El enojo que el Rey tenia muy mayor-cohtra los dos «hermanos Arias que estaban apoderados de la ciudad de Segovia, executó con aquella ocasion de haber concertado las paces y Kestituidole las ciudades, en que al momento les quitó 3 2098 Y Alien de Segovia que tenían q su cargo, y el gos bierno de aquella ciudad, y le entregó á Andres de Cabrera: ocasion y escalon para alcanzar adelante. , gran poder y muchas riquezas. Por: este. tiempo en tierra de Toledo en un: lugar que se llama Peromoro, corrió de los haces que ciertos hombres segaban, gran copia de sangre: cosa que al presente causó gran ma» ravilla, y adelante se entendió era anuncio y pronós- tico de los grandes males que sobre los pasados avi- nieron á España. El marques de Villena, vuelto á la privanza de antes, se comenzó de nuevo ¿ apoderar: de todo con disgusto de los demas grandes (grandes- cuido y poquedad del Rey don Enrique) tanto mas que á persuasion del marques, y en su compañía su hermana la infanta doña Isabel se fue 4 Ocaña casi al 1469. principio del año mil y quatrocientos y sesenta y nueve. Tenia el de Villena intento de casar la infanta con el Rey de Portugal, y á su persuasion vino por 'embaxador sobre el caso don Alonso de Noguera ar= zobispo de Lisboa, acompañado: de «otras personas principales. Por el contrario el arzobispo de Toledo: pretendia casarla con don Fernando Rey de Sicilia; y despues de partido Pedro Peralta embaxador de Ara- gon no cesaba de hablarla en este propósito, á que ella de suyo se inclinaba; y aun como la hablasen enel casamiento de Portugal, respondió llanamente queno | era su voluntad , ni le queria. Aconsejaba el de Vi= Jlena que le hiciesen fuerza, y por mal la constrinesen | á conformarse. El Rey don Enrique dudoso de loque haria, en fin se resolvió en lo que le pareció ser mas seguro, de despedir por entonces los embaxadores de: Portugal con color que el negocio no estaba sazona=: do, y que adelante se podria tratar dél; en especial que se ofrecia un nuevo partido asáz considerable, El cardenal Atrebatense vino por embaxador de Luis . 209 Onceno Rey de Francia á pedir que la infanta dona Isabel casase con su hermano Carlos duque de Berri: _Mueva ocasion para que los grandes se dividiesen y tuviesen sobre esle negocio diversos pareceres. Todo era sementera de nuevas discordias, sin estar apenas sosegadas las pasadas; en particular el Andalucía no se quietaba, ni queria dexar las armas. Por muerte de don Juan duque de Medina Sidonia sucedió en aquel vico estado don Enrique su hijo bastardo , como here- dero no solo de sus hienes sino tambien de sus par- cialidades y enemistades. Seguianle el conde de Árcos y don Alonso de Aguilar, que todos en nombre de la infanta doña Isabel alborotaban aquella tierra. Pareció convenia acudir el Rey en persona á sosegar estos bu- llicios en sazon que el marques de Villena renunció en su hijo don Diego Lopez Pacheco el marquesado de Villena con intento que el Rey y el Papa le con- firmasen á él el maestrazgo de Santiago y gozar sin contraste de aquella rica dignidad. Quedóse la infanta en Ocaña: hiciéronla jurar de nuevo no casaria, ni trataria dello sin que el Rey su hermano lo supiese y sin su voluntad. El conde de Benavente y Pero Her- nandez de Velasco fueron á Valladolid para gobernar el reyno durante la ausencia del Rey. CAPITULO XIV. Del casamiento y bodas de los principes doña Isabel y don Fernando. Asentadas las cosas en la manera que dicho es, el Rey don Enrique enderezó su camino para el Anda- lucía. Iban en su compañía el maestre de Santiago y los prelados de Sevilla y de Sigúenza: llegaron á pe- queñas jornadas á Ciudad-real : alli se quedó enfermo 300 | el de Sevilla. En Jaen fue el Rey muy bien:recebido* y festejado-por su condestable Iranzu: luego despues desto reduxo á su servicio la ciudad de Córdova por entrega que della le hizo con ciertas condiciónes dow Alonso de Aguilar: sosegados los alborotos que alli andaban entre este caballero y el conde de Cabra: don Pedro de Córdova, venido el estío, pasó á Sevi- Ma. Sucedió lo mismo alli, que por autoridad del Rey y Con su presencia se sosegaron las alteraciones de los: senores que moraban en aquella ciudad, y se compu- sieron sus diferencias. Los moros estaban quietos, cosa que hacía maravillar, por andar los nuestros tan eraalios y alterados, que no se aprovechasen de la: ocasion que se les presentaba. Estaban los fronteros que eran capitanes de grande esfuerzo, mayormente el condestable ya dicho, alerta y en vela, y no les daban lugar para hacer algun insulto. Las discordias' asi mismo que entre los moros se levantáran de nuevo, los embarazaban para mo acudir ¿ la guerra de fuera. Fue asi que Alquirzote gobernador de Málaga , hom- bre muy experimentado en la guerra, y de gran re- nombre y fama, como se viese apoderado de aquella: ciudad , se-rebeló contra el Rey Albobacen, ayudado: de muchos que se tenian por agraviados del Rey, de- mas que de ordinario aquella gente por ser de ingenio mudable gusta que haya mudanza en el estado. Vi- nieron á las armas, y dióse la batalla: llevó Alquirzo- te lo peor por ser sus fuerzas mas flacas; trató de con- federarse con el Rey don Enrique. Señalaron para tener habla 4 Archidona, que está á la raya del reyno de Granada: vino alli el moro muy alegre con gran- des presentes que traía; partióse con no menor con- fianza por la palabra que el Rey le dió de envialle socorros y ayuda, que fue ocasion para que Alboha- cen con las armas hiciese este año y el siguiente mu- - Berri, mozo estrangero, se la ganó fin, 301 «chas veces entradas, y rompiese por tierra de' chris- tianos : llevaron Jos moros grandes cabalgadas de hom- bres y de ganados, quemaron campos y poblados: era tan grande su indignación y su avilenteza tal Eb ha- cían lo último de poder, y pasaron muy mas adelante de lo que antes solian en las talas, quemas y robos. Pero aunque fue grande el estrago, y que se podia comparar con los antiguos, ningun pueblo señalado tomaron á los nuestros; solo diversos esquadrones de soldados moros por toda el Andalucía y por el reyno de Murcia hacían correrías mas á manera de saltea- dores que de guerra concertada, Volvamos con nues- tro cuento á la infanta doña Isabel, que se quedó en Ocaña: muchos y grandes principes la pedian aun “mismo tiempo por:muger. Tenia grandes partes de virtudes, honestidad, hermosura, edad á propósito, sobre todo el dote que era grandísimo, no menos que el reyno de su hermano. A los demas pretensores, es á saber al de Portugal que era:viudo, y al duque de ori el Rey don Fernando no sin voluntad y providencia del cielo. Ayudó mucho la diligencia del Rey de Aragon su padre: con muchos presentes 38 dió, y mayores pro- mesas para adelante (manera la mas segura de nego- ciar y la mas eficaz) grangeó los criados de la infanta. El que mas podia con ella y mas privaba era Gutierre de Cárdenas su maestresala , y con él Gonzalo Chacon tio del mismo de parte de madre, mayordomo que era y contador de la princesa: 4 este prometieron la villa de Casarruvios y Arroyomolinos; á Gutierre de Cárdenas la villa de Maqueda, fuera de otras grandes dádivas de presente, y promesas de oficios, encomien- das y juros para adelante. Por medio de los dos y del: arzobispo «de Toledo, que entraba á la parte, se con- certó el casamiento con ciertas condiciones que todas" 302 Enrique, se le guardase Lodo respeto: que despues de su muerte la infanta doña Isabel tuviese todo el go= bierno de Castilla, sin que el Rey don Fernando pu- diese hacer alguna merced por su propia autoridad, ni tampoco diese los cargos á estraños, mi quebran- tase en alguna manera las franquezas , derechos y leyes del reyno3 en conclusion que si no fuese con voluntad de su muger, no se entremetiese en ninguna parte del gobierno. Todas estas capitulaciones y el ca= samiento se concertaron secretamente ; don Fernando sin embargo se detuvo 4 causa de la guerra de Gata- luña, en que los enemigos de nuevo tenian puesto sitio sobre Girona, y al fin la forzaron á rendirse, Demas desto en Navarra se levantó Otra tempestad. El obispo de Pamplona don Nicolas en el camino de Tafalla (que iba á verse con la infanta casa Leonor y á su llamado) fue muerto por orden de Pedro Pe- ralta, Enviáronse personas que pidiesen justicia al Rey de Aragon, y le hiciesen instancia para que mandase castigar tan grave.maldad. Recelábanse no creciese el atrevimiento por falta de castigo , y aquel sacrile= gio, sino se castigaba, fuese causa que todo el pueblo lo pagase con alguna plaga que les viniese del cielo. Quexábanse que el matador por engaño se apoderó de Tudela: demas desto estrañaban que el mismo Rey concediese franquezas muchos lugares con mucha liberalidad como de hacienda agena ; pedian fuese servido de recobrar á Estella con todo su distrito , do que todavia estaban apoderados los de Castilla. El conde de Fox con el deseo de mandar andaba otrosí inquieto, y parecia que todo esto pararia en alguna guerra, por lo qual no menos era aborrecido del Rey- de Aragon su suegro que poco antes lo fue el prin= cipe don Carlos. El Rey respondió á los embaxadores se enderezaban á que en tanto que vivieso el Rey dor 303 blandamente y conforme á lo que el tiempo pedia, que era lemporizar y entretener :.4 Pedro de Peralta no se dió poreude castigo ninguno por el delito tan atroz como cometió.: La infanta doña Isabel se hallaba congoxada y suspensa: temia no. la hiciesen fuerza, si:se-detenia en Ocañamas tiempo. Partióse para Cas- tilla la vieja, y porno darle entrada en Olmedo, que: la tenia en su poder el conde de Plasencia, se fue: para Madrigal do residia su madre. Cosas tan grandes, no podian estar secretas: escribió el maestre de San- tiago sobre el-caso al arzobispo de Sevilla, que des- pues de convalecido de la dolencia ya dicha se entre= tenia en Coca ; encargábale grandemente se apoderáse de la persona de la infanta: intentos que desbarató la presteza con que el de Toledo y el almirante la acu- dieron con «buen número de caballos. Lleváronla ¿ Valladolid para que estuviese alli mas segura , por ser el pueblo tan grande y estar de su párte el arzobispo de Toledo y en su compañía. No era menor la con- goxa con que don Fernando se hallaba, y recelo que tenia no le burlasen sus esperanzas. Asi en lo mas re- cio de la guerra de Cataluña se partió para Valencia con intento de recoger el dinerd que conforme 4 Jo asentado se obligó de contar á su esposa para el gasto de su casa y corte. Desde alli dado que hobo la vuelta á Zaragoza, porque el negocio no sufria tardanza, en hábito disfrazado y, solo con quatro personas que le acompañaban , pasó á Castilla. En Osma encontró con el conde de Treviño don Diego Manrique que tenia Parte en aquel trato de su casamiento. Dende acom- pañado del mismo conde y de docientos de ¡ caballo Pasó á Dueñas, villa que era de don Pedro de Acuña . onde de Buendia, hermano del arzobispo de Toledo. Alli se vió con su esposa, y apercebidas todas las co- sas, en Valladolid en las casas de Juan de Biyero, en 3o4 que al presente está la audiencia real, se desposarom un miércoles 4 diez y ocho de octubre: luego el dia siguiente se velaron con dispensación del Papa Pio' Segundo en el parentesco que tenian ; asi hallo que el arzobispo de Toledo dixo estaban dispensados , creo por conformarse con el tiempo para que no se repa- rase en aquel impedimento : invencion suya, como se: dexa entender por la bula que los años adelante sobre esta dispensacion expidió el Papa Sixto Quarto. Era don Fernando de poca edad , que apenas tenia diez y seis años, pero de buen parecer y de cuerpo grande y robusto. Escribieron los nuevos casados sus cartas al- Papa y al e don Enrique, y á los demas prínci-' pés y grandes: la suma era escusarse de haber apre=" surado sus bodas. El aparato no fue grande, la falta' de dinero tal que les fue necesario buscalle para el gasto prestado. Por el mismo tiempo don Enrique hijo del infante don Enrique de Aragon fue hecho duque de Segorve por merced del Rey de Aragon su tio, que dió tambien á don Alonso su hijo bastardo con título. de conde ¿ Ribagorza, ciudad de Cerdania 4 los con- fines y á la E de Francia. A los seis de diciembre finó en Roma don Juán de Carvajal, cardenal y obispo de Plasencia su natural (1): yace en San Marcello de Roma. Fue auditor de Rota, despues legado de tres Papas á diversas partes, hombre de negocios, de vida y casa exemplar. En la Estremadura labró sobre Tajo una famosa puente que hoy se llama del Cardenal. > O (1) Gerón. Garimb, en las vidas de los card, rr o a Dc O ¿CAPITULO XV. Que doña Juana se desposó con el duque de Berri. Ocupíbase el Rey.en Sevilla en «asentar las dife- rencias que traían alterada aquella ciudad, quando el maestre: de Santiago desde Cantillana donde-se que- - dó cerca de aquella ciudad , le envió aviso del casa- miento de su hermana: el desabrimiento: que dello recibió, fue en demasía grande; sin dilacion.mandó aprestar-lo necesario para ir 4 Truxillo. Pretendia en- tregar aquel pueblo, que está á los confines del An- dalucía , y hacer dél mercedá don Alonso de Zúniga conde de Plasencia en remuneración de lo mucho que en el tiempo de sus trabajos le sirvió. Cosa tan gran- de no pudo estar secreta: los moradores , hombres que son animosóos y esforzados , comunicado el nego- cio con Gracian Sesse alcayde del castillo, se deler- _Mminaron á contradecillo, Su. resolucion era tal que se resolvieron de defender con las armas la libertad que sus antepasados les dexaron. No era cosa segura usar con ellos. de fuerza : asi el Rey se resolvió en. dar al conde en trueco la villa de Arévalo ; que está. en Cas- tilla la vieja mo lexos de Avila, á la ribera del rio Adaxa; la qual villa tenia el conde empeñada, que se la dió en prendas el infante don Alonso. hasta que le hiciesen pagado de cierta suma de dineros que le pres- tra, y porque el trueco era desigual, y Arévalo no valía tanto, diósele poralguna recompensa título y armaside duque de aquella villa. En: aquella ciudad de Truxillo sé otorgó perdon al maestre de Alcántara, Ca si guió la voz del infante don Alonso, y á Gutierre de Gáceres y Solís su hermano hizo el Rey merced de la ciudad de Coria, ó sela restituyó como la tenia del infante su hermano : tal era la condicion del Rey don TOMO Y. 20 312 Rey. Todo era abrir las zanjas para una nuevá y gra- -vísima guerra que resultára entre España y Francia, si los Santos desde el cielo:con ojos piádosos no des- baratáran aquella tempestad: Fue asi que al Rey de: Francia poco antes desto mació un hijo que se llamó Carlos , con que el duque de Guiena perdió: la espe- ranza que tenia de suceder:en el reyno desu her- mano; y aun poco adelante, queno pasaron dos anos, perdió él mismo tambien la vida: con que se desbarataron estas tramas, segun que sc «tornará á referir en su;propio lugar lozya do. 1? " ú í a «¿CAPITULO XVI coil De- la muerte de. tres principes: y -— Enun:mismo tiempo las fuerzas de Aragon se au- mentaron con el casamiento de Castilla, y en otras po. andaban trabajadas porque la guerra de Cata- uña continuaba en su mayor fuerza , la isla ide Cer- deña y el reyno de Navarra se alborotarow de muevo: la ocasion fue diferente , la porfia y rabiasemejante. Los sardos se movian 4 contemplacion, y debaxo de la conducta de Leonardo de Alagon, bijo que era de Artal de Alagon señor de Pina y de Sástago, y de parte de su madre Benedicta Arborea venia de los Arboreas, casa antigua y poderosa en aquella isla. Fundado pues en este derecho , por muerte del mar- ques de Oristan Salvador Arborea que falleció sin hi- jos, tomó-las armas para apoderarse de:aquel esta- do, por ño asegurarse de «podelle alcanzar por las leyes y en juicio. Hoho enla prosecucion desto en- - cuentros en diversos lugares, con que ganó al Rey y á otros señores muchos pueblos y castillos: Era vir- rey Nicolás Carroz, persona de mas autoridad que 313 de fuerzas y poder para sosegar aquellos movimien-' tos, que fue causá dealargarse la guerra. En Navar- ra el conde de Fox con codicia de reynar acudió á lasarmas, y ayudado de los biamonteses se apoderó de graw parte de la tierra, y tenia sus estancias pues- tas sobre Tudela con tan gran determinacion, que perdida la esperanza de que por su voluntad hobiese de desistir, el Rey envió delante con gentes al :ar- zobispo de Zaragoza. No pareció «bastante esta pre- vencion para allanar al conde: el mismo Rey de Aragon, sin embargo de su edad , acompañado de buen uúmero de soldados, acudió al peligro, y forzó al yerno a levantar el cerco. Tratóse de concertarse por medio de embaxadores que de ambas partes se enviaron ; en fin en'Olite se hizo la avenencia, y se dexaron las armas. Quedó el de Aragon conforme á lo que concertaron; con el nombre-y título solo de Rey de Navarra, el gobierno se encargó para siem- pre al conde de Fox y 4 su muger, quando una muy triste nueva que vino de Francia, alteró grandemen- te dla una y á la otrá parte, como desgracia que 4 todos tocaba. Esto fue que entre los demas regocijos que Carlos duque de'Guiena hacía por sus desposo- rios concertados con la princesa doña Juana , banque- tes, juegos y saraos, en una justa: que se tuvo, hi- rió grave y mortalmente 4 Gaston hijo del conde de Fox' una astilla que de sú misma lanza, que quebró en los pechos del contrario , se le entró por la vise- ra: sucedió este desastre á veinte y tres de noviem- re día viernes. Murió en edad de veinte y seis años: su cuerpo de Liburna, donde falleció, por mandado de su cuñado el duque de Guiena fue llevado á Bur- deos, y sepultado en San Andres, q es la iglesiá Mayor de aquella ciudad. Dexó dos hijos de su mu- ger madama Madalena, el uno se llamó Francisco 314 Phebo y la hija madama Catharina, entonces de poca edad , y adelante consecutivamente Reyes de Navar- ra. Todo esto ponia en gran cuidado, y aquexaba el corazon del Rey de Aragon: sobre todo le átormen- taba el peligro en que via puesto 4 su hijo: don Fer- nando, porque ni era seguro dexalle en Castilla , do tenia muchos contrarios y al Rey por enemigo , ni era á propósito llamalle por. no estar asegurado el derecho de su sucesion, ni saberse en qué pararian aquellos debates, en especial que 'se rugía. que el arzobispo de. Toledo, persona de. tanta importancia para todo, andaba desabrido.: Por su. mucha ambicion y deseo que tenia de mandallo todo llevaba mal que don Fernando se aconsejase y comunicase sus puri- dades con Gutierre de Cárdenas, y con el almirante don Alonso Enriquez su tio: ademas que en cierta ocasion como-mozose dexó una vez decir que estaba determinado no. sufrir que nadie se le calzase y le gobernase , cosa. que á atros príncipes acarreó mu- cho daño y- afrenta. Esta palabra penetró mas hondo. en el pecho del arzobispo de lo que fuera razon; es- taba con resolucion; de ausentarse, El Rey de. Ara- gon avisado del desgusto, conmaña procuró apartalle de aquel propósito y voluntad ¿con,una carta, que es- cribió á su hijo, en que le reprehendia , y mandaba que en todas las cosas hiciese.mas caso del consejo y parecer del arzobispo que de todos los demas, á quien- decia debia respetar y regalar. como'4 padre: «no fue de mucho efecto esta diligencia por estar muy irrita- do el arzobispo, sin querer de todo punto recebir satisfaccion alguna. Por otra parte las cosas de Ara- gon en Cataluna mejoraban, y parecia que en breye se acabaria la guerra, por la muerte que sobrevino á Juan duque de Lorena, que finó (muy á propó- silo ) de una enfermedad á diez y seis de diciembre gares, y se 315 en Barcelona ; do babia ido 4 invernar: su cuerpo sepultaron en la iglesia mayor con enterramiento y honras muy moderadas. Verdad es que los alterados no por faltalles aquella cabeza y ayuda perdieron el . ánimo, antes acordaron llamar en su Socorro al Rey frances, que entendian no dexaria de aceptar el par- tido para juntar con lo de Ruysellon y Cerdania toda aquel principado. Con este intento publicaron un de- creto y echaron bando en que mandaban que ningu-- no. en los castillos y ciudades que se hallaban sin ca- beza , fuese recebido por gobernador, ó alcayde , si no viniese en persona ó el mismo Renato duque de Anjou, ó Nicolas su nieto hijo del difunto, que ya se 'intitulaba príncipe de Aragon y duque de Cala- bria, apellidos vanos y sin provecho. Buscaban 0ca- sion de descómpadrar para con buen color quitalles la obediencia y el mando, y ayudarse de brazo mas fuerte, por ser la edad del uno y del otro peco á propósito para la guerra, y las fuerzas no muy gran- des. En Castilla tenia el Rey de Aragon diversas prá- ticas para grangear los grandes: á don Juan Pache- cho prometian muy mayor estado, de que era muy codicioso : al arzobispo de Toledo , que parecia y se mostraba muy inclinado á mudar partido, aseguraban que á sus e Troylo y Lope se darian rentas y lu- es harian otras ventajas: lo mismo hacían con los demas, que conforme 4 como los sentían afi- cionados, á unos conquistaban con promesas de dine- ros, d otros de diversas mercedes; mas ni don Juan “Pacheco ni el arzobispo se cebaron de esperanzas se- mejantes para dexarse engañar. Trataba de lo mismo el Rey don Enrique, en especial pugnaba de traer á Lso..o s su servicio al de Toledo. No se podia entender de su condicion le yencerian con benignidad : pareció sería acertado usar de alguna fuerza 5 asi Vasco de Con- 316 treras por orden del Rey, ó con intento de serville, le tomó un su pueblo llamado Perales. El arzobispo como era de gran corage con gentes que llegó en su arzobispado, acudió 4 yaler sus vasallos : púsose so- bre aquella villa, y en su compañía don Juan Arias obispo de Segovia. Acordó el Rey atajar aquellos hu- llicios, porque de aquel principio no se emprendiese alguna llama: partió luego para Madrid por año nue- 1471. VO de mil quatrocientos y setenta y uno. Dende acu- dió al cerco acompañado de ochocientos de 4 caba- lo: por esto el arzobispo dió la vuelta, alzado el cerco, d Alcalá, el Rey á Madrid. Buscóse una nueva traza para sosegar los prelados alborotados, en parti- cular al de Toledo y al de Segovia. Ganó el Rey dos bulas del Padre Santo: en la una citaba al de Sego- via para que dentro de noventa dias despues de la notificación de aquellas letras pareciese personal- mente en Roma; porel otro breve mandaba al ar- zobispo que 'se emendase, y obedeciese al Rey don Enrique, y en caso que no cumpliese lo que le man- daba, cometia sus veces ¿ quatro canónigos de Toledo para que sustanciasen el proceso. y cerrado, se lo en- viasen ad Roma. Fueron estos quatro jueces nombra- dos y señalados , como en el breve se contenía , por el cabildo de la Santa iglesia de Toledo ; pero el maestre de Santiago'con sus mañas hizo tanto que no pasaron adelante ; y era cosa maravillosa que en aque- lla sazon no se tenia por afrenta Jugar á dos hitos y usar de tratos dobles , especial entre los grandes, para cuyo acrecentamiento era provechoso que las cosas anduviesen revueltas, sin respeto alguno á lo que erá honesto: tan grande era su codicia, y tal su ambi- cion. Asi todo el reyno parecia estar dado en presa, y cada qual de los señores se apoderaba de todo lo que podia. El Rey hizo merced al maestre de Santia- pil 31 go de la ciudad de Alcaráz, 4 don Rodrigo ña conde de Arcos dió la isla de Cádiz con nombre de marques á instancia del mismo maestre de Santiago, y como por dote del público porque en aquella sa- zon , muerto el conde su padre , casó con doña Bea- Wiz hija del maestre: parentesco enderezado y á pro- Pósito para hacer rostro al duque de Medina. Sidonia, con quien el maestre y el conde tenian grande ene- _Miga. Vizcaya se volvió 4 alborotar por causa que las dos cabezas de los bandos, Avendaño y Moxica, tor» naron del destierro á la patria por el fayor que el conde de Treviño les dió. Hizo él de mejor gana este oficio por»estar encontrado con el conde de Haro Pero Fernandez de Velasco que los desterró. Acudie- ron estos dos señores cada qual con sus gentes, y en- traron en Vizcaya movidos de aquellos alborotos: vi- nieron á las manos cerca de un pueblo llamado: Mon- guia á veinte y siete de abril; fue la pelea muy re- nida. El de Treviño tenia mas infantería, gente mas á propósito que la caballería, por la aspereza de la tierra que es fragosa y doblada : los naturales otrosí tenian de su parte gente valiente, y conforme á la calidad y aspereza de los lugares sufridora de traba. jos: asi los contrarios fueron desbaratados y puestos en: huida con muerte de algunos, mayormente de los hidalgos y gente noble y prision de muchos mas. El Rey don Enrique avisado del peligro y de-lo que pasaba , sin dilacion se partió para Burgos, de alli pasó d Orduña á grandes jornadas. Con su venida todo se apaciguó:. mandó á los unos y á los otros desembarazasen la tierra, y pusiesen entre sí treguas entretanto que se trataba de concertar todos aquellos debates; y en particular hizo que á los que prendie- ron en el encuentro pasado , los pusiesen en libertad. Tras esto en todo el reyno de Castilla se hicieron 318 : grandes levas de gentes , en especial fueron llama» dos los grandes : todo se enderezaba 4 forzar á don Fernando y á doña Isabel á que saliesen de todo el - reyno. Verdad es que por consejo del maestre de Santiago se dexó este intento: decia sería mas 4 pro- pósito vencellos por maña que con fuerza ; que aquel género de victoria era mas excelente, y necesario para la república trabajada con tantos males. Este parecer prevaleció , que ninguno se atrevió 4 contra- decille , ni aun el mismo Rey, dado que entendia lo contrario. Toledo y Sevilla '4 un mismo tiempo se alborotaron por estar de tiempo antiguo divididas en parcialidades: los de Toledo en Ayalas y.Silvas; ca- beza de los Silyas era el conde de Cifuentes, y de los Ayalas el de Fuensalida. Para remedio deste daño á instancia del obispo fray Pedro de Silva casó el conde de Cifuentes con doña Leonor hija del conde de Fuensalida: lo que pensaban sería para sosegarse, fue ocasion de mayor revuelta por haber dado entra- da contra la voluntad del Rey en aquella ciudad. no solo al conde de Cifuentes, sino á don Juan de Ríi- hera su tio de parte de madre, que venian el uno 4 desposarse , y el otro á hallarse en los regocijos y honrar la fiesta, Los Silvas por hallarse con su cabeza tomaron las armas contra sus contrarios con tanta rabia que el Rey don Enrique fue forzado á acudir con toda presteza, y pacificado el alboroto, quitó al conde de Fuensalida el gobierno de la ciudad en que por muchos años continuára , y puso en su lugar á Garci Lopez con nombre de asistente para que la go- bernase. En Sevilla el marques de Cadiz fue echado por el duque de Medina Sidonia de aquella ciudad. El marques en venganza en cierto encuentro mató dos hermanos bastardos de su contrario, y junto con esto tomó por fuerza á Medina Sidonia. Resultó desta 319 reyerta una guerra formada, la qual don Iñigo Lo- pez de Mendoza conde de Tendilla enviado para este efecto sosegó mas por maña que por fuerza y seve- ridad. Medina Sidonia al tanto se restituyó 4 cuya era. Hizo grande falta para todo lo de Castilla la muerte del Papa Paulo Segundo: falleció 4 veinte y cinco de julio. En el tiempo de su pontificado con=. cedió grandes bienes y favores á toda nuestra nación. Sucedió en su lugar á mueve del mes de Spa el cardenal Francisco de la Ruvere frayle de la orden de los Menores: llamóse Sixto Quarto; persona de no menor bondad que el pasado , ni menos aficiona- do 4 nuestra España. Ala misma sazon un esquadron - de moros rompió por la parte del Andalucía la tierra adentro , y hizo grandes estragos en la comarca de Alcántara: fue tan grande la presa y los despojos, que apenas los moros por ir tan cargados podian marchar en ordenanza. Para satisfacerse deste daño, y para divertir al enemigo, por mandado del Rey el marques de Cadiz con sus gentes tomó en el reyno de Granada por fuerza de armas la villa de Cardella: dexó en ella poca gente de guarnicion, y asi en breve tornó a perderse y á poder de moros. CAPITULO XVIL Como falleció Carlos duque de Guiena. Fue este año dichoso para los portugueses, y no menos para el reyno de Aragon. En Portugal el Rey don Alonso con una: gruesa armada que juntó de no menos que trecientos baxeles entre mayores y meno- res, desde Lisboa se hizo 4 la vela mediado el mes de agosto con intento de volver á la guerra de Afri- ca, Lleyaba en su compañía al principe don Juan su pio al exercicio de las armas, y con él de todo.el rey- no lomas granado y mas noble: todo el exército era como de treinta mil hombres. Con estas gentés desu: primera llegada tomó por fuerza:4.los moros' la yi-, la de Arcilla': murieron dos mil enemigos demas de. cinco mil que vendieron por esclavos, con' que sejun-. tó buena suma de dineros. Costó la victoria sangre. á los portugueses ca murió mucha gente noble, en particular los condes, el de Montesanto llamado don. Alvaro de Castro ,::y? el de Marialvá por nombre don. Juan Couliño cuyo cuerpo muerto como el Rey le viese , vuelto 4 su hijo: «Oxalá (dixo) Dios te haga »tal y tan grande soldado.” Con: el aviso de lo que pasó en Arcilla , espantados los moros de Tanger á la hora desamparada la ciudad se huyeron: encomen- _dóla el Rey á Rodrigo Merlo para que la guardase.. En Arcilla y en Alcázar dexó á don Enrique de Me- neses conde de Valencia, y concluidas en breve tiem- po cosas tan grandes, volvió. triumphante con su ar- mada entera d'su tierra. Hizo en esta jornada 4.don Alonso Basconcelo conde dé Penella en recompensa de muchos servicios que le hizo, En Cataluña la cin- dad de Girona despues de la muerte del duque de Lo- rena volvió 4. poder del Rey de Aragon por entrega de los ciudadanos. Los enemigos que restaban, cuyos principales capitanes eran Reyner hijo bastardo del duque de Lorena, y Jacobo Galeoto, fueron parte apretados con cerco que los-de Aragon pusieron so- bre un pueblo llamado San Adrian á la ribera del rio Bese, Otra parte yendo desde-Barcelona que cáe cer- ca, 4 dar socorro á los cercados, fue en una pelea muy brava vencida y-desbaratada por don Alonso de Aragon, que era general en aquella guerra por su pa- dre. El Rey aunque se hallaba:en tan larga edad; no ps / 2 ; hijo para que en aquella guerra sagrada diese princi- á 321 cesaba de perseguir á los enemigos con gran diligen- Cia en la comarca de Ampurias. Tenia sus reales cer- ca de Toroella: vió en sueños segun dicen la imágen de un valiente soldado que murió en aquella guerra; _amonestábale no moviese de alli sus reales, que de Otra manera corria peligro. El Rey por no hacer caso de cosas semejantes, como casuales, partió de alli con | sus gentes, y ganado que hobo á Roses, en el cerco ? » 3 que tenia sobre la villa de Peralada, de noche en una' encamisada con que dió sobre él el conde de Campo- basso capitan de los contrarios, estuvo á punto de pe- recer. La priesa y sobresalto fue tal que muertas las centinelas, desarmado y medio desnudo fue forzado á recogerse para salvarse dentro de la villa de Figue- Tas: sin embargo el dia siguiente volvió al cerco, y dió la tala álos campos, con que últimamente los cer- cados fueron forzados á rendirse. Allanada toda aque- lla comarca, pasó con sus reales sobre Barcelona: fue este cerco de la ciudad de Barcelona muy largo. El de Aragon estaba determinado de no usar de fuerza y antes ganar aquella gente con maña; mas qué le prestá- | ra destruir, saquear y quemar aquella nobilísima ciu- | ¿dad? á qué propósito darlá'en prenda ¿ los soldados , y no mas aina con laclemencia, y conservar la vida y ri- | queza de sus ciudadanos, ganar para sí gloria iumortal y provecho muy colmado? En Castilla la viejalos Reyes don Fernando y doña Isabel procuraban atraer á sí mu- chos pueblos: algunos se les entregaron, y entre ellos Sepúlveda. Determinaron con esto de llamar al arzo- bispo de Toledo que se entretenia en Castilla la nue- va; y conforme á lo que mandó su padre el Rey de Aragon, le prometian de poner ú sí y ¿sus cosas en sus manos, y para mas obligalle luego que le tuvie- ron aplacadó, en su compañía con buen número de caballos que les seguían, se fueron á Pordelaguna vi- TOMO Y 21 ” r 330 A > lo tenia todo estragado : comprar los beneficios en otro tiempo se tenia por simonía, en este por gran- gería; no entendian los principes ciegos y los pre= lados que esta sacrilega manera de contratacion mu- cho enoja y ofende á Dios, asi bien el disimulallo, eo- mo el hacello, En la. junta que se hizo de los eclesi4s- ticos para acudirá lo que el legado pedia, se trató ¿de ponerremedio 4 estos daños. Entre otras cosas acor- «daron de hacer instancia con el Papa para que en las iglesias catbedrales se proveyesen por voto del obis- Po y del cabildo dos canonicatos, el uno dun jurista y el otro á un theólogo. La demanda era tan justifica- da que el Padre Santo otorgó con ella; sobre que ex- / pidió una bula suya, que ingiriéramos aquí de buena gana, si la primera que se ganó se ballíra, y si un pedazo que della está en otra segunda que dos años «Adelante se expidió sobre el mismo caso, y le pusi- mos en nuestra historia latina, se pudiera cómoda- mente trasladar en lengua castellana con todos los requisitos y condiciones que en dos proveidos y provi- sion manda miren y guarden. o0icono: CAPITULO “XIX. Del cerco de Perpiñarr, La diligencia de que el cardenal legado usó para: apaciguar y sosegar las alteraciones y diferencias de Castilla, muy grande, fue toda de poco efecto por estar lasvoluntades enconadas,, y ¿él mismo:como era cosa natural. de secreto. más aficionado al partido de don Fernando, que-con todas sus fuerzas pretendia ade- lantar. Con este: intento partió para Alcalá, do ésta- han el Rey don Fernando y doña Isabel su muger'con el arzobispo de Toledo. Desde alli pasó á Guadalaxa= x » . 33 Ú ta no con otro deseño, sino de grangear la casa de los - Mendozas, y apartallos del Rey don Enrique y del maestre de Santiago. Jba confiado de salir con esto por su grande ingenio acostumbrado ¿fingir y disi- "no de cortesaños. Á un, mismo, mular, propio término ron dad los se | tiempo en las ciudades y pueblos se levantaron albo- rotos contra los que descendian de judíos, hombres que eran dados á la codicia y acostumbrados á enga-. ños y embustes. Comenzóse esta tempestad en Córdo- . vva. El pueblo furioso se embrayeció conjra aquella miserable gente sin miedo alguno del castigo, Hicié- ronse robos y muertes sin número Y sin cuento. Las personas prudentes echaban esto y decian era casu- go de Dios por causa que muchos dellos de secreto desampararon y apostataron de la religion christiana que antes mostraron abrazar. A Córdova imilaron otros pueblos y ciudades del Andalucía : lo mas recio desta tempestad cargó sobre Jaen: El condestable, Iranzu pretendió amparar aquella gente miserable para que no se les hiciese alli agravio, y hacer rostro. al pueblo furioso: esto fue causa que el odio y envi- día de la muchedumbre revolviese contra él de tal 'ulsa que Con, cierta conjuracion que hicieron, un día le mataron en una iglesia en que oía missa : la ra= bia y furia fue tan arrebatada y tal el sobresalto que apenas dieron lugar para que doña Teresa de Torres su muger y sus bijos se recogiesen al alcázar, Por su muerte se repartieron. sus oficios: el de chánciller mayor que tenia, se dió al-obispo de Sigienza:, el conde de Haro Pero Fernandez de Velasco fue nom- brado por condestable, dignidad que como, antes so acostumbrase ¿i dar, á diferentes ca508 y linages, en, lo de adelante siempre se ha continuado en los suce- sores de aquel su estado y en su linage. Fue esta una gran lástima , y el Rey don Enrique perdió una gran 332 | de ayuda para sus cosas por la señalada y muy consi tante lealtad de Iranzu y su valor. Por la industria: del maestre de Santiago. don Juan Pacheco se busca- ron otros reparos: uno fue concluir que don Enrique- duque de Segorve viniese desde Aragon, como lo: hizo, por tierras del reyno de Valencia á Castilla con intencion cierta-que le dieron de casalle con la prin- . cesa doña Juana: venia en su compañía su madre do- na Beatriz Pimentel. Saliólé al encuentro hasta Reque- na el mismo maestre para recebille y acompañalle: * no respondió la prueba á lo que de su persona pensa- «ban. Esto fue causa que al que por la fama estima- ban, luego que le vieron, le menospreciasen, en es-- pecial le notaron de asaz arrogante , pues á los gran- des que llegaban á hacerle mesura, estendía la mano para que se la besasen, sin estar efectuado lo que pre- tendia, y sin recelarse él de que las cosas podrian trocarse. De aqui procedió que por industria del mis- mo maestre se impidió aquel casamiento, junto con que de secreto no estaba nada aficionado ¿don Enri- que por entender que si venia 4 ser Rey recobraria los pueblos que fueron de su padre, recelábase asi' mismo del conde de Benavente tio de don Enrique, el qual se tenia por muy agraviado d causa del maes- trazgo que le quitó. Estas eran las verdaderas causas, dado que usaba de otros colores, como era decir te- nian necesidad de algun gran príncipe, y de mayores fuerzas para sosegar las alteraciones del' reyno. Al Rey parecia cosa recia faltar en su palabra y hacer burla de aquel principe: 4 esto replicaba el maestre que por lo menos para hacer la: guerra sería necesario apercebirse de mucho dinero; esto se enderezaba ¿ armar otro lazo 4 Andres de Cabrera , que tenia á su cargo en el alcázar de Segovia los tesoros reales. En aquella ciudad antes desto por industria del maestre, | | ñ 595 y -¿ exemplo del Andalucía se levantó un alboroto contra los que descendian de judíos. Procuró Andres de Cabrera atajalle ; y apenas con su buena maña pu- do sosegar la canalla, no sin riesgo de su persona y grande ofeusion del pueblo encarnizado. Al obispo de Sigiienza traxo el capelo un embaxador particular que para este efecto envió el Papa: diósele en Ma- drid, y para que la merced fuese mas cumplida, vino el Rey en que se llamase cardenal de España. Al - duque de Segorve don Enrique no dexaron entrar en Madrid, antes se le dió orden que en Xetafe , una al- dea muy larga alli cerca, puesta en el camino por do se ya á¿ Toledo, se entretuyiese. En el campo de aquel lugar habló con el Rey: acordóse en la habla que de Xetafe se pasase á Odon, que es otra aldea no lexos de alli. Estaban mudados de parecer: to- maron por achaque y por color para dilatar el casa- miento que era menester que el Padre Santo dispen- sase en el parentesco , por ser los casamientos que se hacen entre deudos, no solo inválidos sino desgracia- dos. Desta manera quedó burlada la esperanza de aquel príncipe, llamado vulgarmente por esta desgra- cia don Enrique Fortuna. El Rey don Enrique se par- tió para Segovia, Pretendia proveerse de dinero 4 cau- sa que Andres de Cabrera acudia con escaseza por dar en esto.desgusto al maestre de Santiago, de quien sabía muy bien pretendia para sí el alcázar de Sego- via , como poco antes le quitára el de Madrid con color de asegurarse ; ademas que de secreto se inclj- naba á don Fernando asi de su voluntad, como por estar casado con doña Beatriz de Bobadilla, que se crió en servicio de la infanta doña Isabel. El nuevo cardenal asi mismo creció en renta y autoridad por la muerte de don Alonso de Fonseca prelado de gran- de ingenio y de ánimo ardiente: falleció en Coca, 334 : villa en que dexó fundado el mayorazgo asaz rico de | los Fonsecas, y d instancia y por suplicacion del Rey el cardenal fue nombrado en su lugar por, arzobispo de Sevilla con retencion de la iglesia de Sigúenza, que fue cosa nueva y exemplo no de alabar, la soltura de aquel tiempo y el estrago era tal, quelo que á ca- da qual se le amojuba, eso le parecia ser lícito, y si podia lo executaba. En el condado de Ruysellon so- bre la villa de Perpiñan á nueve de abril se puso un exército frances, en que se contaban como veinte mil infantes y mil hombres de armas debaxo de la conducta de Philipo de Saboya. El Rey de Aragon se metió dentro, determinado de ponerse quelques riesgo antes que desamparar aquella plaza, que es muy fuerte y está á la entrada de Francia, Para ani- mar mas á los cercados los juntó en la iglesia, y alli les hizo juramento de no partirse ni dexallos antes que el cerco se alzase, grande resolución y demasia- da confianza para aquella su edad, y hecho que no sé yo si se debe aprobar, pues en el riesgo de su perso- ma le corria todo aquel estado si fuera preso por el - enemigo dentro de aquel pueblo: el favor del cielo ayudó para escusar aquel daño, y los moradores se señalaron en esfuerzo: todos por estar 4 vista del Rey hacían con todas sus fuerzas lo que podian, La leal. tad de Pedro de Peralta condestable de Navarra en este caso se señaló mucho, que en hábito de frayle Francisco, y ayudado de la eya francesa que sa- bía muy bién, por medio del exército y reales de los enemigos pasó y entró en aquella villa para hacer compañía'al Rey en aquel peligro y trance: era jus- to, de quien tenia todo lo que era y valía, por su ser- vicio lo aventurase. De los tres hijos del Rey de Ara- gon don Alonso acompañaba 4 su padre, el arzobis- po de Zaragoza se puso en la ciudad de Elna que está 335 alli cerca, con buen número de soldados 4 propósito de hacer lo que le fuese mandado. El Rey don Fer- nando avisado de lo que pasaba, partió de Talamanca “con quatrocientos d8 á caballo que de Castilla llevó e socorro: porel camino se le juntaron otros cien= to. Con esta gente por el mes de junio llegó á poner- se sobre Ampurias: el miedo que con estopuso á los enemigos, fue tal que alzado el cerco, y poco des pues hechas treguas que durasen hasta el mes de oe- tubre', desembarazaron la lierra. Por esta manera concluida esta guerra, el Rey de Aragon hizo final- mente su entrada en Barcelona á manera de triumpho- debaxo de un pálio, en yn carro cubierto de brocado morado tirado de cuatro caballos blancos: acompañá= banle al uno y al otro lado la nobleza y magistrados con grande muchedumbre del pueblo que salió á este espectáculo , y se derramó por aquellos caminos y campos. Entró por la puerta de San Daniel: su aspec- to muy venerable por sus canas, y por la vista reco= brada, y por sus grandes hazañas; el cuerpo sin fuer- zas sustentaba el brio y valor de su ánimo. Su hijo el Rey don Fernando era partido para Tortosa con in- -tento de tener cortes á los aragoneses y presidir en lagar de su padre , pero desistió de este intento por una dolencia que le sobrevino, y porque de Castilla en que resultaban muchas novedades ; le hacían gran= «de instancia que apresurase la vuelta. Por el mismo tiempo los huesos de don Fernando maestre de Avis, de quien se dixo murió cautivo en Africa, cierto mo- ro de la ciudad de Fez en que estaban , los hurtó, y los traxo á Portugal. Diéronles sepultura en Aljubar- rota:entre los sepulcros de sus antepasados: las exé- quias y honras que le hicieron á la manera que entre chiristianos se usa y acostumbra , fueron blind y grandes. RRA BITULÓO XK RE A IO: AA Del concilio que se tuyo en Aranda. ao II de A te En las demas .provinciaside España á esta sazon ninguna cosa aconteció que de contar sea, salvo lo talas y robos por tada aquella tierra de suyo estéril y falta. En Toledo se levantaron muevos alborotos. El conde de Fuensalida confiado en que el maestre de. Santiago le hacía espaldas, y coninténto que tenia de apoderarse de aquella ciudad, se. resolvió de entrar en Toledo con. gente armada para echar della 4 Her- nando de Ribadeneyra, mariscal, y aficionado al servicio del Rey don Enrique. Este atrevimiento re- primió el pueblo con las armas, y la venida del Rey, 33 que avisado del peligro acudió á gran prisa para' se jar el alhoroto: asi las alteraciones del pueblo: se so- segaron; dióse perdon á los culpados, con que los malos quedaron más animados. Despues deste caso el maestre don Juan Pacheco con deseo de quietud se partió para Peñafiel donde tenia su muger, ademas que por los muchos años que anduvo de ordinario en la corte, sospechaba (como era la verdad) que tenia á muchos cansados, enfado que queria remediar con ausentarse. En su lugar envió á+su hijo don-Diego, en cuya persona (como arriba queda dicho) tenia re-, nunciado y traspasado el marquesado de Villena. Re- cibió el Rey al marques con tan grandes muestras de amor como si su padre le hubiera hecho señalados servicios: tenia buen parecer, la. edad en su flor, y el trato y arreo era conforme á sus riquezas. De To- ledo volvió á Segovia el Rey: alli se aumentó el amor y privanza con el trato y familiaridad ordina- ria. Llegó esto á tanto que en persona iba: cada dia á visitar al marques, que tenia su aposento en: el Par- ral de Segovia, monasterio de Gerónimos. Tratóse con don Andres de Cabrera se reconciliase con los Pachecos, y que se pusiese en las manos del Rey, y entregase el alcázar de Segovia con los tesoros que alli tenia: en recompensa le ofrecian la villa de Mo- ya, que está cerca de la raya de Valencia y no lexos de Cuenca, patria y natural de don Andres. Daba él de buena gana orejas al partido; pero como se en- tendiese esta negociacion, los de aquella villa se agra- viaron y alborotaron. Pasaron en esto tan adelante, que: hicieron venir en su defensa y recibieron solda- dos aragoneses de Buarnicion, cuyo capitan Juan Fer- nandez de Heredia acudió del reyno de Valencia, y se apoderó de aquella villa en nombre de la princesa doña Isabel. Recibió desto pesadumbre el Re y don TOMO Y. 22 338. Enrique: Doña Isabel en ausencia de:su marido desde Tordelaguna villa en el reyno de Toledo acudió 4 Aranda de Duero, llamada de comun consentimiento por-los moradores de aquella villa: por el aborreci- miento: que tenian ¿ la Reyna doña Juana cuya era antes, porsu poca honestidad, de que todo el reyno se ofendia, y el mismo Rey mas que nadie, como al que aquella mengua mas tocaba; pero hay personas que si bien se ofenden de la maldad, no tienen áni- mo para reprimirla ni castigarla: tal fue la condicion: deste príncipe por todo el tiempo de su vida. Tenian á esta sazon 4 la Reyna y á su hija dona Juana en el: alcázar de Madrid ú cargo del marques de Villena y: en su poder. Agreda, que es wa villa situada cerca del sitio en que antiguamente estuvo otro pueblo de los pelendones Hamado Augustobriga, movida por el exemplo de Aranda que no lexos le cae, se entregó: tambien 4 la Infanta doña Isabel. El sentimiento del: Rey se dobló, y en particular del conde de Medina- celi, ¿quien tenia hecha merced de aquel pueblo. En: esta misma sazon don Alonso Carrillo arzobispo de Toledo que acompañó:en esta jornada d la infanta, convocó para aquella villa de Aranda un concilio pro- vincial de los obispos sus sufragáneos. Despachó sus edictos y cartas en esta razon: acudieron los obispos: y arciprestes de toda la provincia sin otro gran núme= ro de personas, asi eclesiásticas como seglares. La voz corria que se juntaban para reformar las costum-=> bres de los eclesiásticos, Muy estragadas con vicios y ignoraucias por la revuelta de los tiempos: puédese sospechar que el principal intento: fue afirmar con: aquel color la parcialidad de Aragón y y grangear las. voluntades de los que alli se ballascn. A los cinco de diciembre promulgaron quatro decretos solos , que fueron estos: «Los obispos en público siempre ane 33 »den conróquete: Cada qual de los sacerdotes por lo »menos diga missa tres Ó: Cuatro, veces al año. Los »eclesiásticos no asienten al servicio , ni lleven gages »de ningun señor fuera del Rey. Los beneficios cura- »dos y las dignidades no se provean á ninguno que »no sepa gramática.” Apenas habian despedido el concilio , quando, el Rey don ernando llegó 4. Al- mazan y Berlanga: all el coude de Medinaceli y Pedro de Mendoza señor de Almazan mucho le feste- jaron. Dende pasó á Aranda: con su presencia: pre- tendia dar calor á. sus aficionados y adelantar su par- tido. Fallecieron en este mismo año en Castilla el al- mirante don Fadrique y el maestre de Alcántara don Gomez de:Cáceres y Solís, :¿4 quien sucedió (como queda dicho) don Juan de Zúniga. En Francia finó otrosí Nicolao hijo de Juan duque de Lorena. Queda- ba todayia en vida Renato sy abuelo, cuyo nieto hijo de una hija suya, llamado asi mismo Renato sucedió en el ducado de Lorena por parte de su abuela mater- na, muger que fue del mismo Renato. Este nuevo duque de Lorena alcanzó gran renombre mas que por otra cosa, por uba famosa batalla que ganó de Los fla- mencos cerca de Nanci, ciudad de aquel. su estado, en que quedó vencido y muerto Carlos duque de Bor- goña que llamaron el Atreyido. Juan conde de. Ar- meñaque despues que se huyó 4 España (como queda dicho) nunca entró en gracia de su Rey, ni del se hizo confianza. Por este despecho con ayuda y gentes del duque de Borgoña hizo guerra en la Guiena , y en ella prendió la persona de Pedro de Borbon: goberna- dor de aquel ducado por trato.que tuvo con Los suyos, Este insulto ofendió mucho mas al dicho Rey ,:ma- yormente que no le quiso soltar. antes de sex restitui- do en su villa de Lectorio, de que el tiempo pasado le despojaron. El cardenal Albigénse con gentes qué 346 : taria el asiento quese pretendia tomar entre los dos Reyes, y .pondria impedimento para que no pasase mas adelante, como el que podia mucho por andar al lado. del Rey don Enrique, y agradarle mas por el mismo Caso que esto pedia. Los otros grawdes no eran de un parecer , ni de una misma voluntad. Los corte- sanos y palaciegos parte favorecian 4 doña Juana, los mas. se inclinaban «4dona Isabel, y mas los que te- nian mas cabida y mas privanza en la casa real, cosa que mucho ayudó «4 mejorarse su partido. Todos se gobernaban por aficion sin hacer mucha diferencia en- tre lealtad y deslealtad ; en particular la casa de Men- doza se comenzó á inclinar á esta parte , señores mu- ehos en número, muy poderosos en riquezas yen alia- dos. Por el mismo caso el arzobispo de Toledo c0- menzaba á divertirse , y: aficionarse 4 la parcialidad contraria de doña Juana de quien le parecia se po- dian esperar mayores premios y.mas ciertos, El Rey don Enrique se hallaba muy dudoso de lo que debia hacer. El maestre don Juat Pacheco Con cartas que de secreto le envió, le persuadia que de noche se apoderase de la ciudad, y prendiese y pusiese en su poder á don Fernando y á doña Hsabel, pues se le presentaba tan buena ocasion de tenerlos como den- tro de una red metidos en el alcázar : para efectuallo le prometia su ayuda y su industria. Cosa tan grande como esta no pudo estar secreta, mi desbaratarse por fuerzas humanas el consejo divino y lo que del cielo estaba determiuado : luego pues que se supo lo que se. trataba, don Femando se fue arrebatadamente á Turuégano ; la infanta doña Isabel.se quedó en el al- cázav de Segovia, resuelta de ver en qué paraban aquellos intentos , y no dexar la o de aquel al- cázar nobilísimo , en que tenian los tesoros y las pre- seas mas ricas de la casa real, y de donde entendia | 847 tomaria principio y se abriría la puerta para comen- zar á reynar: hembra de: grande: ánimo, de pru- dencia y de constaricia mayor que de muger y de aquella edad se pódian esperar: Despues que el Rey don Enrique y don Fernando se apartaron , se torna= ron á juntar porun nuevo accidente. Fue asi que el conde de Benavente alcanzó del Rey don Enrique los años! pasados con la revuelta de los tiempos que le diese 4 Carrion, villa principal en Castilla la vieja. He- cha la.merced , la fortificó con muros y con reparos. Llevaba esto mal el marques de Santillana á causa que aquella villa de tiempo antiguo estaba á su devocion por la naturaleza que la casa de Mendoza tenia en ella polos de la Vega y Cisneros, linages incorporados en el suyo. Demas end movido por sus ruegos y li grimas persuadió :al conde de Treviño que al impro- viso se apoderase «con gente de aquella villa. Hizolo él. como lo concertaron: para' socorrerle el marques - de Santillana se partió de priesa de Guadalaxara con golpede soldados. El conde de Benavente para ven- gar por las armas aquel agravio hizo lo mismo desde Segovia, do le tomó la nueva. Con esto, y por estar divididos los demas grandes, y acudir con sus gentes unos ¿una parte , otros á otra, corria peligro que su- cediese algun desman señalado por qualquiera de las partes que la victoria quedase. Acudieron por diver- sas partes los Reyes mismos don Fernando para asis- tir al marques de Santillana, bien acompañado por si fuesen menester las manos, don Enrique para poner paz como lo hizo, que puestas 5us estancias en medio de los dos reales contrarios y entre las dos huestes, apenas y con trabajo pudo alcanzar que dexasen las armas. El conde de Benavente se puso de todo punto en las manos del Rey. Dióle el arzobispo de Toledo en recompensa el lugar de Magan , y con tanto vino 348 en que abatiesen el castillo de Carrión y le echasen por tierra, que era la principal' causa porque aquel pueblo estaba alterado, y la villa. volvió 4 me corona real. Hechas las paces, el de Santillana se vió con do- na Isabel en Segovia: dende se volvió: 4/Guadalaxara), ya determinado de todo punto de tomar nuevo parti- do y. seguir nuevas esperanzas asi él como los suyos. El Rey don Enrique despues de visitar 4 Valladolid, y detenerse algun tanto en Segovia, A persuasion y por consejo del maestre don Juan Pacheco para co» municar y tratar.cosas muy importantes se partió pa- ra Madrid: tal era la voz. Hízole. grande instancia y al fin le persuadió que tratase de casar á la prin» cesa doña Juana con el Rey de Portugal, y que para poner esto en efecto se partiese, si. bien tenia poca salud , hasta la raya de aquel reyho. Este era el color que se tomó para este viage ; el mayor y mas verda- dero cuidado del maestre era de apoderarse de Truxi- llo: grande codicia y deseo de amontonar riquezas y estados. Conformáronse los moradores con la volim- tad del Rey por tener: el maestre grangeada gran par- te del regimiento , y seguir el pueblo lo que la noble- za queria; solo el castillo por su:fortaléza les era im- pedimento, que el alcayde. Gracian de Sesse no le queria entregar hasta tanto que le gratificasen lo ¿55 en él gastára, que era mucha parte de su hacienda, le tomasen: las cuentas. El Rey don Enrique con la tardanza, y por ser aquellos lugares mal sanos y el tiempo poco á4propósito agravada la indisposicion se volvió í Madrid. El maestre algo mejor de una en- fermedad que asi mismo le sobrevino, se hizo levar á Truxillo ea hombros: llegó con este intento d San- ta Cruz de la Sierra, que es una aldea dos ó tres le- guas ¿i'la parte de Mediodia de aquella ciudad. Trata- ba de persuadir al alcayde que entregase la fortaleza, nu 349 y de ganalle , quando en medio destas práticas murió de repente : la ocasion fue que se le hinchó una me- xilla ; y un corrimiento con que mucha sangre: se le - quaxó en la garganta, que le salia por la boca y por las: narices. Dicen que á las postreras boqueadas nin- guña' otra cosa preguntaba á los que presentes tenia, y le ayudaban: á bien morir, salvo si quedaba entre- gado el alcázar: pensamiento poco d propósito para; quien se hallaba tan cercano á la muerte; bien que sin duda fue gran persona , de mucho valor, de maña y ingenio notable. Tuvieron secreta su muerte hasta tanto que el alcizar:$e entregó: en recompensa die- ron al alcayde' Gracian el lugar de San Felix en Ga- licia por juro de:heredad ; dáídiva para él muy: des- graciada, porque enm:una revuelta (no se sabe por qué: causa) los vecinos: de aquel «pueblo le apedrea- ron y mataron : vengañza del:ciélo por dexarse gran gear con didivas ¡como el yulgo lo decia muy incli-, nado % semejantes dichos y hablas, y 4 creer y: de: cir de ordinario lo:peor.==> 00000 ano 4 ' sol + CAPITULO ¡ILL > Como el Rey don «Fernando fue:á Barcelona: Los franceses-y aragoneses tenian diferencia y: contienda sole lo de: Ruysellon y:Cerdania: los ara» goneses pretendian recobrar aquellos sus estados; los franceses se eserisaban con que los tenian empeñados por el dinero que presió su Rey al Aragones, y el qué gastaron 'n el sueldo de los: soldados conque ayudaron en Ja guerra de Barcelona, y aun no estaba pagado. Nose conformaron , y asi las armas que se dexaron por causa de las treguas que concertaron; las tómnalian á tonsár, y 4 mover la guerra. El temot 356 - - de los nuestros no éra menor que la esperanza, por ser la guerra contra las riquezas de Francia, y con- tra aquel Rey muy poderoso , sin estar sosegadas las pasiones de Castilla; de que asi mismo resultaban mu- ehas y grandes dificultades. Procuróse componer: es- tas diferencias , y con este intento se enviaron :emba= xadores á París para tratar de concierto, personas de gran cuenta. Estos fueron don Juan Folch conde de Cardona y Hugon de Rocaberti Castellan de Ampos- ta: para que tuviesen mas autoridad, lleyaron,gran=. de acompañamiento: y repuesto. Pretendian dar ra» zon por: donde no parecia se debiese pagar el dinero que pedian , lo uno. que los socórros de Francia para la guerra de Barcelona ni se enviaron á tiempo, ni fueron de provecho; lo otro que: contra las capitula= ciones del concierto Juan Duque de Lorena fue ayu- dado con gentes de Francia. Volvíanse los embaxa- dores sin concluir cosa alguna: detuyidronlos en Leon contra el derecho de las gentes y las leyes divinas y humanas. Por quedar estos senotes arrestados en Francia, y como en rehenes, los aragoneses no se atrevian por el peligro que :sus/pérsonas corrian, á hacer grande resistencia, magúer que por el mismo tiempo al principio del yeraio «quinientos .caballos franceses debaxo de la conducta de Juan Alonso se- ñor de Aluda entraron en son de guerra por la parte de Ruysellon, y juntándose con las. demas guarnicio- ¿mes y gentes francesas, se pusieron sobre la ciudad ¿de Elba, cuya parte mas baxa desampararon.4 la hora los ciudadanos por ser flaca. El Rey de Aragon en Barcelona tenia cortes á los catalanes : alli se aper- cobia para la guerra, bien que se hallaba. en lo pos- trero de su larga edad y doliente de quartanas. Te- nia sus fuerzas gastadas: delerminó. buscar socorros de fuera; envióle el Rey don Fernando de Nápoles ; 351 su sobrino por el mar quinientos hombres dé á:ca- hallo, pequeña ayuda para guerra tan larga. Don Fernando su hijo por el mes de bp se apoderó de Tordesillas, que es una buena villa en Castilla la vie- ja: los vecinos le llamaron para valerse de sus fuer- zas contra Pedro Mendavia alcayde de Castro Nuño, que hacía mal y daño por los pueblos y campos co- marcanos cor: una «compañía de salteadores, de los ne en gran número andaban por todo el reyno des- mandados. Hecho esto, y vuelto á Segovia, do que= dó su muger, avisado del peligro y poca salud de su padre determinó irse á ver:con: él , como lo hizo.. Púsose en camino úí dos de julio: de pasada visitó en Alcalá al arzobispo de Toledo que estaba alli retira= do: pretendia con aquella cortesía quitalle el disgus- to que tenia grande, y ganalle si pudiese. Desde alli pasó 4 Guadalaxara para visitar 'al tanto al marques de Santillana, y obligalle mas con esto. Llegó por sus jornadas 4 Zaragoza y Barcelona, do halló 4 su padre, viejo de mucha prudencia, y que nunca. re-, posaba. Sucedieron dla misma sazon muy fuera de tiempo alteraciones en el reyno de Valencia. Fue asi: que Segorve y Exerica, dos pueblos principales en aquella comarca, tomaron las:armas y se alborotaron á un mismo tiempo. La porfia fue igual, los intentos contrarios : los de Exerica para librarse del señorío, de Francisco Sarsuela, que pretendian les tenia he- chos grandes agravios y decia los de Segorve por» conservarse contra la voluntad del Rey en la obe- diencia de don Enrique de Aragon. Fueron estas al, teraciónes mas largas que grandes; sin que en ellas sucediese: cosa memorable mas de que al fin se hizo, lo que el Rey quiso , y era razon, que Segorve que-, dó confiscada , y Exerica volvió « cuya antes era. Don Fernando en Barcelona consultaba con su padre 352 sobre la guerra de Ruysellon quando le vino aviso de Castilla que el maestre de Santiago don Juan Pa- checo era pasado desta vida á quatro de octubre. Por su muerte andaba mayor alboroto que nunca entre los grandes: muchos señores prelendian aquel maes- trazgo, la diligencia era igual y la ambicion, los ca- minos diversos y el color que para su pretension cada gual alegaba. El de Alburquerque , el de Benavente, el de Santillana , el de Medina Sidonia confiaban mas en sus riquezas que en alguna otra cosa. Por vo- tos de los caballeros fueron nombrados dos, cada: qual en uno de los principales conventos de la or- den, donde los caballeros , unos en una parte , otros en otra se juntaron. En el de Leon fue elegido don Alonso de Cárdenas comendador mayor que era de Leon; en Uclés nombraron á dor Rodrigo Manrique conde de Paredes. El marques de Villena por tener el favor del Rey y ser sus fuerzas muy grandes pre- tendia despojar los dos, y alegaha que el Pontífice en vida de su padre le hizo gracia de aquella digni- dad ; pero como quier que no presentase bulas ni tes- timonio alguno de la voluntad del Papa, Jos mas s0s-: pechaban era invencion á propósito detener tiempo sara usar de mayor diligencia y ganar del Papa aque- lla dignidad. Andaba en su pretensión con poco re- cato: iba camino del Villarejo de Salvanés para ha- blar con el conde de Osorno comendador mayor de: Castilla: echáronle mano, y lleyáronle preso á Fuen- tidueña. Fue grande esta afrenta y resolucion: con que el Rey don Enrique irritado , y por no parecer que el conde de Osorno obedeceria á sus mandatos, determinó acudir á las armas, y dado que andaba con poca salud, se, puso con gente sobré Puentidue- ña. Acudiéronle los prelados de Toledo y de Burgos, el de Benayente, el condestable. y el de Santillana 353 > sin otros señores, todos deseosos de servir. su Rey, y alterados contra un hecho tan atroz. Erales muy - pesada la- tardanza por irse agravando la enfermedad del Rey, y ser el tiempo poto. á propósito. Acorda- ron a de un engaño contra otro: esto fue que Lope Vazquez. de Acuña hermano del arzobispo de Toledo:, quien mo menos pesaba que á los demas del agravio que. se hizo al marques de Villena; con muestfa que queria tener habla con la muger del con- de de Osorno;, la prendió á.ella y. ¿un hijo.suyo Y los llevá á la ciudad de Huete :.con esta maña, ven- cido el 4nimo de su marido, puso al de Villena: en libertad. Desta manera se desharalaron los intentos - del conde de Osorno , que por aquel camino. y pri- sion pretendia ganar la. gracia de don Fernando, y con su ayuda quitar el maestrazgo:de Santiago «¿4 to- dos. los. démas., ¿mayormente que la princesa doña Juana se! tenia en Escalona,, apartada de. su madre por.su.poca honestidad , y: en poder del dicho mar- ques de Villena, Sabidas todas,estas .cosas en Barce- lona, el Rey: don Fernando, dexó el cuidado de Ja guerra á su padre que pretendia luego marchar la vuelta de, Ampurias, y €l se, volvió á Zarágoza; con intento , Si las cosas de Castalla diesen lugar, juntar alli cortes de los aragoneses para efecto de allegar dinero de que tenian grande: falta; tanto mas que de cada dia acudian nuevas compañías de «franceses, y estaban ya juntos sobre Elna novecientos caballos y diez mil infantes, con que el cerco de aquella ciu- dad se apreló. de suerte que, por «falta de ,manteni- mientos y; de todo lo necesario lós cercados. se rin- dieron un lunes ú cinco dexdiciembre á partido que la guarnicion de soldados, y,los capitanes saliesen' li- res, sin embargo que durante el cerco tuvieron en- tre si mas diferencias que ánimo para contra Jos ene- TOMO Y, 23 354 sñgós: Con la pérdida de Elna tenian gran miedo no se perdiese tambien Perpiñan por caelle muy cerca, y estar rodeada aquella yilla por todas partes de guar- niciones de enemigos, ademas que el mismo castillo de Perpiñan estaba en poder de franceses; por: todó esto se recelaban que no se podria mantener largo tiempo. Fue este año memorable particularmente en Sicilia, por el estrago grande que'en las ciudades y pueblos se hizo de los judíos. La muchedumbre del pueblo sin saberse "la: causa como furiosos tomaban as armas, sin tener cuenta ni respeto á los mandatos y autoridad del virrey.don Lope de Urrea, ni aun enfrenallos la justicia que hizo de algunos de los cul- - pados: mataron muchos de aquella gente miserable; - y les saquearon y robaron sus casas. Los: moros de Granada á este tiempo tenian sosiego; ni trataban los nuestros de hacelles guerra por la grande revuelta y alteracion en que las cosas se hallaban. En Navar.= ra “andaban alborotos entre los biamonteses, que se: guían el partido de la princesa doña Leonor, y los agramontéses de muy antiguo aficionados 'al servicio del Rey*de Aragon. El pueblo seguía el exemplo de los principales en semejantes locuras, y en hacerse unos á.otros desaguisados. | 2 CAPIPULO 1V. De la muerte! del Rey don Enrique. $15 4 32.49.3114 IST 4 Agravábase de cada día la dolencia del Rey don 'nrique , que de algun tiempo atrás le traía trabaja do ; y con el movimiento de aquel viage que hizo; y los cuidados pesados y desabridos se hizo mortal. Ordenaron los médicos que volviese: 4 Madrid : con- fiaban que con aquellos ayres mejoraria'; ni la bon- 355 dad del cielo muy saludable de que goza aquella villa, nimuchos remedios que le aplicaron, fueron parte para que afloxase el dolor del costado, antes se embraveció de manera que perdida la esperanza, y recebidos los Sacramentos como buen christiano, á once de diciembre dia domingo á la segunda hora de la noche rindió con: reposo el alma al fin del año quarenta y cinco de su edad. Reynó: veinte años, quatro:meses, veinte y dos dias. No otorgó algun tes- tamento; solo hizo escribir algunas cosas 4 Juan de Oviedo su secretario , de quien mucho se fiaba. Nom- bró. por:executores de loque ordenaba, al cardenal de España y al-marques de Villena. Preguntado por fray. Pedro de Mazuelos prior de San Gerónimo de Madrid , que le confesó en aquel trance, 4 quién dexa- ha y nombraba por sucesor.,+dixo que á la princesa doña Juana, que dexó encomendada á los dos execu- tores de su testamento, y junto con ellos al de Santilla- na, al de Benavente, al condestable y al duque de Aré- valo , de quien mas que de otros'bacía confianza. Su cuerpo por la larga dolencia estaba tan flaco que sin embalsamalle le depositaron en San Gerónimo de Ma- drid. El enterramiento y honras que le hicieron , no fueron muy grandes, ni tampoco muy pequeñas : des- ues en cumplimiento de lo quesél.mismo mandó. á. a hora: de su muerte , le sepultáron en la: iglesia de Guadalupe junto al sepulcro de su madre. Fue este príncipe señalado en ninguna cosa mas que en la manera torpe desu vida, en su:descuido y floxedad, faltas eon que desdoró mucho su reynado. No: dexó hijo alguno varon, y fue en la línea y alcuña de los varones que decendieron del Rey don Enrique el bastardo , el postrero como en el tiempo y cuento asi bien en la fama: punto asaz de advertir, y que hace marayillar sea. la inconstancia de las cosas tan 362 | »mis cosas haced lo que fuere vuestra voluntad y mer- »ced. Esta es la suma de mi deseo y determinada yo- »luntad.” Aplacado con estas palabras el Rey don Fer- naudo volvió su pensamiento al remedio. del reyno, que por: la alteracion de los tiempos pasados y el pe- ligro evidente que corria de nuevas revueltas , seha- Vaba grandemente trabajado. : CAPITULO VI. Como el Rey de Portugal tomó. la proteccion: E de doña: Fuana su sobrina, - Parecia que el marques de Villena.en un mismo. tiempo se burlaba del Rey don Fernando y de don Alonso Rey de Portugal, «pues juntamente traía sus inteligencias con los«dos. Era de no menor «ingenio: que.su padre, y todos: se persuadian que se inclinaria á la parte de que mayor esperanza tuviese de acrecen- tar su estado y riquezas de su casa, conforme al hu- mor que entonces corria, y: aun siempre corre, sin respeto alguno de lo: que las gentes dirian; ni de lo que por la fama se publicaria. Del Rey don Fernando pretendia que despojados los dos competidores en el maestrazgo cou achaque que las elecciones no fueran válidas , él fuese legítimamente entronizado y nom- brado por maestre de Santiago. Era esta demanda pe- sada , que persona: de quien' no tenian bastante segu- idad , creciese tanto en poder y riquezas, y que Jun- tase con lo demas aquella espnidad tan rica y de tanta rentas sin .embargo ¿le dió: buena: respuesta; que es prudencia conformarse con el Liempo. Prometióle que st pusiese á doña Juana en tercería para casalla con- forme á:su: calidad y: veridria y le ayudaria en lo que pedia: d esto replicó él que en ninguna manera lo As o A A PPP —— S A PP PX —Á 363 haria, ni quebrantaria la fé y palabra que dió al Rey don Enrique de mirar por su hija. Junto con esto envió personas de quien hacía confianza , para persuadir al Rey. de Portugal tomase á su cargo, la proteccion de - su sobrina, pues por.ser el pariente Mas cercano le pertenecia á él en primer lugar , y como tal queria se encargase del gobierno! de Castilla. Reprehendia sus miedos, sus recatos y demasiada blandura: protestá- bale y “amonestábale por todo lo que hay en el cielo, no desamparase aquella doncella inocente y sobrina suya, pues era Rey: tan poderoso y tan rico. Que en Castilla hallaria muchos. aficionados ¿aquel partido asi bien del pueblo como de la nobleza , los quales presentada la ocasion se mostrarian en mayor número de lo que podia pensar; que mas les faltaba caudillo que voluntad para. seguir aquel camino. Hallábase el de Portugal en Estremoz á la raya de sureyno al tiem- po'que' falleció el Rey don Enrique. Hizo consulta sobre: este negocio , y sobre lo que el.de Villena re- sentaba. Los pareceres fueron diferentes: los mas ¡uzgaban se debia abrir la guerra, y sin dilacion rom- er con las armas por las tierras de Castilla: hombres habladores, feroces, atrevidos ,' ni. buenos para la guerra ni para la paz. Hacían fieros, y alegaban que tenian grandes tesoros allegados con la a paz, huéstes de á pie y de-á caballo , y grandes armadas por la mar. El principal autor desle consejo, y atiza- dor de-la guerra desgraciada, era don Juan principe de Portugal, el qual conforme al natural atrevimiento que:dala juventud, se arrojaba mas que los otros; solo dón:Pernándo duquesde: Berganza como. al que su largá édad hacía mas tecatado y más prudente (lo que otros atribuían d miedo d'amor que tenia. 4 doña Isabel por el parentesco y ser nieta de su hermáno) sentia lo contrario , que no se debian Jigeramente tomar - 364 armas: que el de Villena y sus aliados eran los mis- “mos que poco antes alzaron por Rey al infante don - Alonso contra don Enrique su hermano , y juntamente 'sentenciaron' que doña Juana era hija hastarda; lo “qual con qué cara ahora, con qué nueva razon lo “mudan, sino por ser personas que se vendevian-al que diese mas, y que volverian las proas adonde mayor esperanza se les representase ? Qué castillos daban por seguridad que no se mudarian con la misma ligereza que de presénte se mudaban, si don Fernaudo les prometiese cosas mas grandes? En 'qué manera po- drian desarraygar la opinion que el pueblo tenia con- cebida en sus corazones que doña Jnava era ilegítima? “cosa que el mismo Rey don Alonso confirmó quando pidió por muger 4 doña Isabel, y no quiso: aceptar en manera alguna el casamiento que le ofrecian de- doña Juana. «Mintiendo sin duda, y haciendo fieros, » y gloriándose de las fuerzas que no tienen, hinchan »á los otros con el viento de vanas esperanzas, y ellos » mismos estan hinchados. Los perros quanto mas me- » drosos , ladran mas, y los pequeños arroyos muchas. » veces hacen mas ruido con su corriente quelos rios »muy caudalosos. Afirman que los señores y las 'ciu- »dades seguirían su opinion, de quien sabemos cierto » que con la misma lealtad con' que sirvieron al me! rd Enrique , abrazarán el ae de doña Isabel. »Oxalá pudiera yo poner delante de vuestros ojos el »estado en que las cosas estan: oxalá como: los euer- »pos, asi se pudieran ver los corazones , entendiéra” »des el poco caso que se debe hacer de las vanas pro” »mesas del marques de Villena,” Bien advertian las personas mas tes que todo esto era verdad; to- davia prevaleció el parecer de los mas : desorden muy perjudicial que en niocisila: no se pesen los votos, sino se cuenten de ordinario , y se esté por los mas 365 votos, aun quando'los Reyes estan presentes, - por: euyo parecer todos pasan y en Cuyo poder está todo.. Verdad es que primero que se declarasen , Lope. de Alburquerque que enviaron para mirar el estado en que todo se hallaba, llevó firmas de muchos señores de Castilla que prometian al Rey de Portugal que á la sazon era ido ¿ Ebora, y le daban la. fee, si casaba, con doña Juana, que á su tiempo no le faltarian. Para* encaminár éstas trazas venia muy ¿'cuenta el desabri- miento del arzobispo-de Toledo, que: con color que residiera muchos añós en la corte ( enfado que á los grandes personages hace perder el respélo y que, la - gente se canse dellos) y. con muestra, que queria des cansar, se salió de Segovia á veinte de febrero. Este era el.color, la verdad que claramente se tenia por agraviado de los ¡nuevos-Reyes: «quer íbase le en- tretenian con falsas esperanzas sin, hacelle alguna.res compensa de sus servicios y de,su patrimonio que le- nia. consumido, y; hechos grandes gastos para dar de, su mano el reyno'4 aquellos principesingratos: sobre, todo llevaba mal la privanza del cardenal, que iba.en aumento de suerte que los Reyes todos. sus secretos comuvicaban con él, y por él se gobernaban. Procus raron aplacalle , pero todo fue eh. vano: amenazaba, “havia. entender: 4. sus contrarios lo. que era agraviar al arzobispo de Toledo, y mostraria quán: grandes fae- sen sus fuerzas contra.los que le-enojasen. Tampoco * fueron los ruegos de efecto mezclados.con amenazas e su hermano don Pedro de Acuña:eonde de Buen; dia ,.en que Je protestaba no empeciese á sí y d.sus deudos, y por esperanzas dudosas no se despenñase,en igros tan claros; antes como él que. de. suyo. era soberbio de condicion ,-suélto de lengua , mas se irri: taba con las amonestaciones que le hacían, mayor; . mente.que un Hernaudo de Alarcon que por ser de 366 semejante condicion tenia mas cabida con él que'otro' alguno, como le andaba siempre á las orejas; con sus palabras henchia sw pecho cada dia de mayor pasion praia > ¡Sud como uomirio mp os praprudid nor codo PAT U DO! MEL Oi] Como el Rey de Portugal se llamó Rey de Castilla. La partida del arzobispo y su-desabrimiento” tam grande alteró 4 los nuevos Reyes y los puso en cuidas do : temian; si'se declaraba por la'parte contraria, nO revolviese el reyno conforme lo tenia de costumbres por ser persona de condicion ardiente, de ánimo desa- sosegado, demías de su mucho poder: y riquezas. Esto les despertó para que con tanto mayor cuidado bus* casen ayudas de todas partes: asi del reyno como de fuera': sobre todo procuraron sosegar ú los grandes ganallos. El primero que reduxeron á su servicio; fue don Enrique de Aragon con restituille sus estados de Segorve y de Ampurias, y dalle perdon de todo lo pasado: camino con que quedó otrosí muy ganado el de Benavente su primo. Fue esto tanto mas facil de efectuar que tenia'él perdida la esperanza de que'aque casamiento que tenian concertado, pasase adelante Y se efectuase, 4 cáusaqueá doña Juana desde Escalona lá llevaron 4 Pruxillo para casalla con el Re de Por- tugal, al qual pretendia el marques de Villena con- traponelle á las fuerzas de Aragon, ú la sazon dividi- das por la guerra de Francia y las alteraciones de Na” varra. La villa de Perpiñan se hallaba muy apretada con el largo cerco que le tenian puesto, tanto que por estar muy trabajada , y no tener alguna esperanza de sor socorrida'se rindió á los catorce de marzo á:par- tido que se diese libertad á los embaxadores que de- tuyieron en Francia (como queda dicho) y á dos" ve” * 36 tinos de aquellá villa de irse 6 quedarse como Ps su voluntad: concertaron otrosí treguas por sels'me-= sés.entre la una nacion y la otra. Envió el Rey don Fernando al de Francia para pedir paces, y que com ciertas condiciones restituyese lo de Ruysellon, cierta embaxada, El Rey de F rancia: dió Muy buena res- uesta , y prometió grandes cosas, si venia en que su ija casase con el delphin de Francia : prometia' en al caso que le ayudaria con tanta gente y dinero cada un año quanto fuese menester para sosegar las altera= ciones de Castilla y apoderarse del reyno, en “parti cular que se:concertaria sobre el principado de Ruy- sellon, estaria 4 justicia y pasaria por lo que los jue= ces írbitros ordenasen; para tratar. esto envió por'su embaxador desde Francia á un caballero llamado Gui- lelmo Garro: Los Reyes don Fernando y doña Isabel daban de bueña:gana- oidos 4 estos tratos , si bien el Rey de Aragon recibia gran pesadumbre , y los acusa- ba: por sus cartas que moviesen sin'dalle á él parte cosas tan grandes: sobre todo. le. congoxaba que el arzobispo de Toledo estuviese desabrido ; temia por ser hombre voluntario , y su condicion vehemente , no intentase de nuevoá poner en Castilla Rey de su mano, yodar la corona como fuese su voluntad. Venia este consejo tarde por estar las voluntades muy estragadas, Y mostrarse ya el Portugues á.la raya del reyno con un grueso campo, en que se contaban cinco mil ca- allos y catorce mil infantes , todos bien armados y con grande confianza de salir con la victoria: Perdída pues la esperanza de concertarse, lo que se seguía , y era:forzoso , los nuevos Reyes acudieron á las. armas. Andres de Cabrera lo que hasta entonces dilatára para que el servicio fuese mas agradable quanto mas nece= sario , y las mercedes mayores; les entregó los teso- ros reales, ayuda de grande momento para la guerra [Document text truncated for crawler view.]