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Ejemplos morales ó Las consecuencias de la buena y de la mala educación en los varios destinos de la sociedad

Rubio, Juan

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EJEMPLOS MORALES A o 8 LAS CONSECUENCIAS pe 7 e f YY Gan DE LA BUENA Y DE LA MALA EDUCACION ', rá EN LOS VARIOS DESTINOS DE LA SOCIEDAD« -- o O Le + Es Cir : MAYO 1834. LIBRERIA DE FEROS; calle de San Francisco número 5fs , . e —_. _—_———— EJEMPLO 1. LOS LABRADORES. —>3110 > Un sacerdote 'sábio y virtuoso, llamado D. Benigno, se encargó en su pueblo de la primera educacion de los niños, convencido de que este ejercicio tan análogo á su ministerio, al paso que le haría emplear el tiempo útil y honestamente, le proporcionaría la satisfaccion de hacer en gran parte la felicidad de sus vecinos. | Notaba este buen eclesiástico, que las riñas, las enemistades, el atraso, abandono y miseria, los pleitos y los delitos de aquellas gentes tenian su princi al orígen en la mala crianza: y conoció que el modo de evitar estos males en lo sucesivo era dar á los niños una educacion fundada sobre los sólidos principios de la reli- «gion, de la sana moral y delas obligaciones «socialos y atemperándose á la clase de aquellos. : ' . 2 LOS LABRADORES. habitantes, y á su ocupacion comun, que era lá agricultura. _D. Benigno llegó á saber fundamentalmente en poco tiempo los mejores métodos conoci- - dos para la enseñanza de la lectura, escritura y aritmótica: estudió mui buenos tratados de agricultura y economía civil, y to:las las materias que podian serle útiles para el buen desempeño de la santa empresa que habia abrazado. La completa instrucción que llegó á poseer, sas observaciones contínuas acerca de las diversas inclinaciones, genios y temperamen!os de los niños, sus profundos conoelmientos en - lá religion y en la moral, su amor á la causa pública, y sobre todo, la dulzura y afabilidad de su génio, le pusieron en estado de desempeñar su nuevo encargo tan felizmente como se habia propuesto. Los padres le veneraban, le amaban tiernamente los niños, su corazon se llenaba de alegria al considerar el bien que estaba haciendo á sus prójimos, y Jos adelantar mientos y buena conducta de sus discípulos recompensaban del modo mas completo los desvelos y el trabajo que le costaba su educacion. A poco tiempo de haberse encargado de ella, se conocian en el pueblo susefectos saludables. Hasta las personas adultas participaban de su doctrina cuando los niños repetian en sus Casas las máximas y documentos que les 1 LOS LABRADORES. 3 ba, y cuando Jeían en los buenos libros que elijió para su enseñanza y recreo. Tales son los efectos de un establecimiento de esta clase, y tal es el fruto que produjeron las sábias miras, el talento y la aplicacion del amable D. Benigno. Como este eclesiástico prudente educaba á sus alumnos con el objeto de hacerlos felices en su esfera, y al propio tiempo útiles á sus familias y al estado, formó de ellos un plantel de excelentes labradorés. Referiremos la historia de tres discípulos suyos, el primero lHamado Francisco, el segundo Tomas y el tercero Facundo. : - Alos diez años de edad salió Francisco de la esevela mui bien educado: tenia mucho «deseo de aliviar á sus padres que eran 1nos pobres labre dores, y de empezar á poner en práctica las lecciones de D. Benigno; y esto lo manifestaba con tal efiezcia y candor, que no dejaba duda de su buena voluntad. Des pares le oían con gusto, y solían decirle: “Pero tu » ¿en qué puedes sernos útil? ¿No ves queaun »eres niño, que no tienes fuerzas, y que to- » davía no sirves para guardar los bueyes, ni »el hato, porque podrán burlarse de tí, y To- » harte las cosas que se fien á tu custodia? Es »eierto, padres mios (contestaba ) que sol ni- »Ro y que no tengo fuerzas; pero un niño sin »ellas puede ser útil en casa de unos labradowres. Yo puedo ayudar á limpiar y humedecer. e LOS “LABRADORES. »las semillas que hayan de sembrarse; puedo: »arrancar las malas yerlas en los sembrados, * »podar las parras y los arbolitos del huerto, y » regar las plantas: puedo echar de comer á los »bueyes, queme quieren mucho y me lamen; “»y no que Vd., padre mio, que ya va siendo » viejo, tiene que levantarse de noche, á pique »de que le déun aire, y se pongamalo. ¿Pues »no ve Vd, que madre, mi hermana y yo lio- »rariamos mucho, y. nos daría tanta lástima ? »Mire Vd., padre mio, tambien llevaré yo á »beber la borriquita de noche, porque Vd. » vendrá rendido de trabajar, y le acompañaré »en el campo para que Vd. me vea, y yo vea »4 Vd.; porque sé me hace el dia tan larg0..... » tan largo...... Otra cosa, cuando sea cerca del »medio dia (eso ya lo eonozco yo por el sol ) »iré á casa y llevaré á Vd. la comida; porque »si no, tiene madre ó mi hermana Isabelita »que hacerlo, y sudan tanto...... y se ponen tan » morenas en el verano..... y se mojan mucho »cuando Hueve..... y seechan á perder los ves» »tidos. Con que ¿no es verdad, padres mios? » Ahora, si me quieren quitar alguna cosa, yo »les pediré á los hombres que me la dejen por »amor de Dios, y Joraré y les diré que mis » padres son pobrecitos, y que tienen hijos, y » verán Vds. como no me hacen mal. Los padres de este amable niño le escuchaban muchas de estas conversaciones con el mayor gusto; y aunque á yeces le apuraban por / U 5 .* ¿LOS LABRADORES. E over si se enfadaba ó retraía de:sus buenos propósitos, jamás esperimentaron ninguna de las dos cosas ; de modo, que empezaron á ocupar- Je en aquello que estaba mas á sus alcances, y tuvieron el placer de vérselo desempeñar perfectamente. 'Pomas no salió de la escuela menos bien instruido que Francisco: su genio era mui bello y puras,sas costumbres, aunque tenía deamaciada viveza. Hallábase en el lugar un tal D. Judas, que era su padrino, y cuya o0cu- pacion callaremos por prudencia. Este hombre era un ignorante presumido y fastidioso; pero dominaba de tal modo á.los padres de Tomas, que hacían su gusto en cuanto se le antojaba. Empeñóse en que su ahijado no había de ser labrador, aunque lo eran sus padres y lo habian sido sus abuelos, y aunque no tenía otro hermano varon queayudaseá su padre, y que «pudiera conservar su casa en lo sucesivo mediante su aplicacion á la agricultura. Para conseguir su deseo hacía de continuo las pinturas mas alegres de la vida cortesana, y las mas melancólicas de la campestre: exajeraba la habilidad de Tomas y sus talenios, manifestaba mucha lástima de que se emplease en-las ocupaciones rústicas, y facilitaba. tan- to su colocacion en un destino brillante, que á los padres y á dos hermanas que ten ía Po» mas les parecía que le veían ya en el mayor : auge, y que la fortuna _de este jóven iba-4 y . $ . o A, LOS LABRADORES. «proporcionar el honor y o eme de toda su familia. Tomas fue elYMúltimo que aprobó el pensamiento de su padrino, porque tenía tan grabadas en su corazon las lecciones de su Maestro, y tanto amor ásus padres yá su pueblo, que le era mui duro dejar de proceder segun le había aconsejado aquel, y ausentarse de estos; con todo, hubo de ceder al empeño imprudente de D. Judas, y á la voluntad de sus padres, decidida á favor de este fatal amigo. Resol vieron , pues, poner á Tomas en casa de un conocido de su padrino, que vivía en Madrid. Este sugeto era uno de aquellos hom» bres entremetidos y aparentadores, que viven á costa de los incautos, y son los depositarios perdurables del dinero y de las esperanzas de necios. Un dia de fiesta se juntaron casualmente en el paseo D. Benigno, D. Judas, Francisco, Tomas y sus familias, Llegaron á una ermita, hi» cieron oracion á un Crucifijo mui devoto que había en ella, se sentaron despues á descansar y se hablaron de este modo. D. Jud. ¿Con que Vd. es el maestro de mi Tomasito ? D. Ben. Sí, señor, y un servidor de Vd. 1D. Jud. Vaya, sea enhorabuena: me alegro de conocer á un hombre que sabe educar chi» quillos como Dios manda. Es cierto que To» mas es un sábio. ¡Qué graciosamente lee, es» Oo LOS LABRADORES. tribe y cuenta! ¡(ggmo recita, y amm esplica * el catecismo! ¡Con Pué propiedad habla! Pero sobre todo, ¡qué talento fan despejado! : D. Ben. Si, señor, es muí buen muchacho Tomas, y podrá ser un labrador razonable. D. Jud. ¡Cómo es eso de labrador! ¿Labrador mi ahijado? ¡Un chico de sus prendas condenado perpetuamente á destripar terrones! D. Ben. Señor, no se sofoque Vd. por tan poca cosa. Yo creo que si efectivamente he lo grado educar bien á Tomasito, en ninguna parte podrán resplandecer y conservarse me= Jor sus virtudes y conocimientos que entre los labradores. D. Jud. Pues, hombre, de qué les sirven £ los labradores las cosas que sabe Tomasito ? Yo sé de muthos que no conocen la ó, yá pesar de eso.... D. Ben. Sí, señor, y á pesar de eso son unos ignorantes rutineros. D. Jud. Pues á fe que hace Vd. mucho fa= vor á los dos que tiene delante, porque nin= guno ha pasado del Cristus. D. Ben. Lo sé, pero estos señores habrán tonocido que mi proposicion uo' les ofende. Me consta que ambos son mui hombres de bien; pero no ISNOTO..0s. El padre de Francisco. Nose canse su merced, Sr. D. Benigno, yo confieso á fe de rador honrado; que hasta que el señor cue lc co ri rc —] SS TU li ri Er” a E 8 LOS LABRADORES. ra y su merced nos han leido y esplicado.muchas cosas santas y buenas sobre nuestro -ejer- cicio, éramos-:en él unos pobres tontos. ec El: padre. de:Tomas. En electo; porque aunque la práctica y. la esperiencia enseñan algo, lo cierto es que si su merced me apura, mas cosas saben ya nuestros muchachos... Sí, sí, que les entren. Tomas. Pues la quedado Vd. fresco , Señor D. Judas. Sobre que digo yo.bien: lo:mismo iré yo á Madrid... : Francisco. Calla tu hombre. ¿No ves que desazonarás. al señor maestro? Qué ¿no. le quieres ya, porque no vas á la escuela? Pues yo lo mismito, y aun mas, ¡Es tan bello!... “La madre de Francisco. Miren Vds., señores: ademas de que.mi chico sabe mucho de aquello de los labradores, sabe tambien: otras cosas, que Dios se lo pague al Sr, D, Benigno... ¿Es verdad, Isabelita? LES El padre de Francisco. Vaya, muger, no lapongas colorada, : ni tú tampoco te mudes de color: yo soi Juan declarante, y lo contaré todo sin poierme encarnado ni amarillo. Sen Vds. que el tal Frasquito está enseñando E dostrina cristiana á mi Isabel, que tiene ya sus quince cumplidos, D. Jud. Y qué, ¿no sabía aun?.... El padre. No, señor, no, señor, no sabía as que una cosa á manera de lo que, dijo el ; Sr. Sacerdote; Ulla.» UNA... dal 7 AA EI A a a qu y IA LOS. LABRADORES, 9 Francisco. ¿Rutina, padre mio? El padre. Si, rutina. Pues como iba diciendo, el susodicho Francisco nos enseña... co Pranc, ¡Al padre mio! Por Dios, no lo diga - ¡ Jesus, como seme arden las orejas! Yo $1 que me habré puesto colorado. | El padre. Quiero. decirlo y me da gana; porque aquí anda:la mano de Dios, y Nosotros eramos perdidos, sino fuera asi. Decía, digo y diré que Francisco nos enseña la doctrina yá hablar, E D. Ben. No tanto, no tanto, señor N. El padre. Si tanto, sí tantoSr. D, Benigno, y no piense su merced que nos mete en gran= des honduras. La madre. Aquello del padre nuestro... vaya, vaya. : El padre. Sí, cuando deciamos santificado sea en tu nombre, y venga ános en tu reino. Eues. ¿y aquello del padre nuestro «le cada 12; Franc. Padre, por la Virgen Santísima... El padre de Tomas. Sivieran Vds. que pagado de mi trabajo decia yo cuando.era Alcalde: No doi audencia: cacuda por la vida reselvada : remetirlo á un presillo : que se den una sastifacion : que tengan pacencia: que Mamen al Percurador: que se aloje el comendante en tal casa, el espetor en esotra, y el tiniente en esotra, voi al espital y dis- Pues á un intierro solene, Y ¡qué se ya 2 uo LOS LABRADORES. Sus padres le escribian á menudo por el correo, y com algunos paisanos suyos que iban á Madrid, encargándole que se volviera con ellos á su casa; pero 'Fomas bien hallado “con sus vicios y holgazanería, burlaba los deseos de sus padres,.y con escusas y ficciones conseguia * E gusto depravado de continuar en su vida Jibre é irrebijiosa. * PAL Uno de sus amigazos, libertino de profesion y vicioso de costumbre, “le LARGA á una casa donde se jugaba'á la: banca: Po= mas apuntaba como uno de tantos, pero no era fullero cómo “otros de los que alli concurrian. Una noche le gañaron todo el dinero ( que no era mucho ) y hasta la ropa que llevaba; y habiendo conocido que esto se hizo á fuerza. de trampas, se manifestó senti= do de ello. Uno de los concurrentes (acaso el mas culpado ) le insultó de, manera, que le * puso en el caso de herirle gravemente: gritaroh todos, acudió una ronda; y leyó á Tomas á un calabozo. ns ¡Ese El amo no estaba en disposición de defen= derle, y no bacía poco en librar su persona de igual suerte. Lo que hizo fue escribir al * padre de Tomas dándole parte del estado en que se hallaba su hijo. Este infeliz Jabrador ' tuvo que marchar á Madrid inmediatamente dejando á su familia tan aflijida como puede”. comprenderse, y su labor abandonada á un. criado. El cura del lugar Je dió algunas car=- tas de recomendacion, y otro tanto hizo D, Be- LOS LABRADORES. al nigno , 4 quien condolía mucho la desgracia! de su discípulo y la afliccion de su familia; mas á pesar de que los sugetos á quuénes se diriñian ayudaron y protejieron al padrecon el mayor empeño, se pasó medio año antes de que se eonsiguiese poner á Tomas en libertad, porque hasta entonces no se verificó la entera” > curacion del hérido. El padre gastó : mucho > mas de ló que podía con éste motivo, y en pa= gar algunas trampas de su hijo ; 4 quien halló * casi desnudo, Heno de inmundicia, y bastan= te quebrantado de salud : de suerte, que ya” por los gastos que hizo en la córte, y yá por! el atraso que padeció su labor durante su'au= sencia llegó "4 verse mui ahogado, y casi sin” recursos para desempeñarse. $ BLTO: Bl s Pasemos “en “silencio crianto ocurrió en el mómento de” verse el labrador y su hijo, y. baste decir: que este no se cansaba de repetir”. el dulee nombre de padre: que apenas se en=' jugaron sus ojos mientras estuvo en Madrid: cuz no osaba levantarlos de rubor: que suspiraba angustiado: que nombraba entre sollozos á su triste madre, á sus pobres hermanas, y á su respetable maestro: que se llamaba ingrato, inicuo, mal hijo c.; y que al fin el amor paternal hizo su efecto, y tambien lloró, suspiró y abrazó á su hijo el viejo honrado. En los seis años que Tomas estuvo en Ma-= dvid, hizo Francisco tales progresos en su labranza, que legó á ser el modelo y lavad="> 18-. LOS LABRADORES. miracion de todos sus paisanos, y el consuelo y descanso de sus padres. Siempre aplicado y activo, y siempre dócil. á los consejos é Instruccion que le continuó D. Benigno, á quien siempre estuvo subordinado, rectificó las ideas que sacó de la escuela , les dió mayor estension, y adquirió otras mas ventajosas, mediante su contínua observacion y, lectura, Compró y construyó máquinas sencillas que le ahorraban mucho trabajo. y producían efectos mui ventajosos : introdujo la siembra de algunas semillas, de que no se hacía caso en-su pueblo; y cuya cosecha suplió con ventaja. la. escasez de otras , puso . vides y. olivos : en,un gran pedazo de terreno á propósito pa= ra la cría y fructificacion de estas plantas, y que daba malísimas cosechas de trigo. y de -cebaba: descubrió é hizo útil para el riego un manantial bastante copioso : formó un prado artificial, con cuya yerba se mantenian sus bueyes, y aun. se utilizaba del producto de los pastos sobrantes. Las siembras, las labores , y los abonos de las tierras, la calidad de las semillas que debía sembrar, la: humedad y limpieza que habian de recibir para este efectoy: los riegos, las podas, los. plantíos, los injertos, los cortes de.madera, $e; Sc. todo lo hacía á los tiempos oportunos, y:todo con respecto á las diversas clases de, terreno, al clima y á las estaciones: de modo, que aunque' los: jóvenes del: pueblo se esmeraban á LOSLABRADORES. 19 porfiá en la labranza, y tomó esta:en el lugar un iieremento prodijloso , mediante la enseñanza y el buen celo de D. Benigno; con to= do las heredades' de Francisco se distinguian entre las demas por su bello: órden, por: la diversidad de-sus producciones, y por la frondosidad de los árboles que plantó en las cercas, y en otros lugares donde eran útiles y no perjudicaban. Lia; 2h Llegaron al lugar Tomas y su padre; y no tuvo este poco que sentir al observar la pesadumbre en que yacía su familia, al contem= plar que la aumentó en cierto modo la presencia del macilento y andrajoso' Tomas, y al notar los atrasos que -habia' padecido su labor mientras estuvo ausente. Omitamos: las tristes escenas que hubo entre esta familiaimfeliz, con -: motivo de la llegada de Tomas, porque €s fácil de conocer cuan dolorosas serian. El compasivo D. Benigno presenció algunas de éllas; y cow el objeto de aliviar encuanto fuese posible los males de aquellos pobres, mediante la correccion de “Tomas, pidió á diz cho jóven, á'su padre y á Francisco (que .se hallaba en casa de estos á dar la bienvenida alot su condiseípulo ): que se le' presentasen al día inmediato, que era: domingo, y lo hicieron á la hora que les fue señalada. 91 Fúeron recibidos de nuestro amable Sacer= dote con el 'mayór agrado, les mandó sentar junto á SÍ, y se hablaron de esta manera. 20' LOS LABRADORES. D. Ben. Vamos, señor N. ¿qué tal se ba pasado la noche? ¿Se ya mitigando la pesadumbre?:¿Cómo está la familia? El padre. Señor, apenas hemos dormido usando en nuestra desgracia, fuímos mul imprudentes, lo conozes. Aquel D, Judas... D. Ben. Aquel. D. Judas murió ya:' no hablemos de él. Es. inútil, y aun perjudicial al sosiego de Vds. el hacer recuerdos vanos y tristes : lo que necesitamos es remediar el mal, y precaver otros nuevos, El padre. Pero esto raya en lo imposible, Sr.-D, Benigno.:¿Cómo quiere su. merced que esté muchacho haga bondad? . Acostumbrado al ocio, y lleno de vicios... D. Ben. Con todo, yo confío en que se corregirá, y en que sus esfuerzos y aplicacion Je pondrán en:estado de restablecer su casa. .., ¿Es verdad esto, Tomas? PE "Tomas. Sr. D. Benigno, será Jo que Vd. guste; pero confieso que 'me considero imcapaz de hacer cosa buena. Soi tan vICioS0.... AM: fragil.... me dominan de tal modo. las pasiones.... ¡Con qué violencia obran en mi! Infeliz |... él Ne D.'Ben. Con que te dominan las pasiones, y eres vicioso, infeliz y débil... Tomas. Si, Señor, lo soi: estoi avergonzado delante de Vds.: yo no merezco el lado de mi padre, de mi maestro, y de un condiscípulo tan virtuoso. LOS LABRADORES. 21 Francisco. ¿Qué dices Tomas? ¿Estás en tu juicio? Por qué no mereces ellado detu ami= go Francisco y sus brazos? Ven, estréchate ámí. Fuistermalo, es verdad : y acaso sol yo al- -gun angel? D. Ben. Déjalo, Frasquito. Vamos, Tomas, desahógate, dí cuanto quieras. iS Tomas. Pues digo que me detesten Vds., que me abominen, que me sepulten donde nadie me vea : no puedo sufrir los remordimientos y las amarguras que devoran mi espíritu. es la delicia de su familia! ¡Qué dirán todos los que vean perdida en mí la buena educacion, los consejos , el amor... D. Ben. Pero dime, hombre, ¿crees que efectivamente han sido infructuosos mis documentos, que no hai remedio para tí, y que debes ser necesariamente malo? ¿ Conoces tú la fuerza que conservan las primeras ideas? ¿Las has olvidado por ventura ¿ Y sobre todo, ¿has dejado de ser católico? Los liertinos corructores, que infestan á los incautos con el aliento pestilente de sus máximás abominables ¿han podido desarraigar de tí las semillas santas del evangelio? ¿Desconfias, hijo mio, de los auxilios y de la misericordia de Dios? ¿De un Dios clemente, de un padre piadoso, que no quiere la perdicion desus hijos? ¿Le has pedido por ven- ES 5 7 , « 7 k Ds ¡Qué dira de mí un padre honrado, un maése/, tro celoso de mi bien, un condiscípulo, ques 4" EEZA": ¿LOS LABRADORES. ' tura que te favorezca, que te perdone? ó te - entregas despechado á tu propia-fragilidad: y misería. Por qué desconfias? Por. qué desesperas? Por qué no diriges tus clamores á aquel mar de piedad, que sufrió por tu salud tantas angustias, y la muerte mas afrentosa y cruel; á aquel: Pastor cuyos dulces. silyos te llaman amorosamente...? s Tomas. Basta, basta, Señor Don Benigno, “que se me rompe el corazon. Ya vuelye, la luz á mi alma; ya me siento. con fuerzas para emprender mi reforma. Dios mio, vos sois el autor de vesta mudanza. Si, Vd., amado maestro mio, nose orrorizade mi estado miserabie, si aun se esfuerza eh mi socorro, ¿cómo puedo ser tan impío que dude un. momento de la infinita misericordia. de mi Dios, de la elicacia de sus auxilios... ¡Ah! tambien es esta duda uno de los funestos efectos de Mi vida relajada. ¡Desgraciado de mi! LA D. Ben. No lo serás, querido mio, sl, tu arrepentimiento es sincero. Arduo es á la yerdad levantarse del abismo del - vicio á la altura dela virtud ; pero la gracia de Dios 'no hai dificultad que no allane. El caer es de - hombres, el obstinarse en el vicio, el desesperar de la misericordia: de Dios es de espí- Titus infernales. Espero, hijo mio, que tus pasados tropiezos te harán andar mas, cauto; y como tienes que resarcir. con buenos ejem- -plos y acciones virtuosas los escándalos, que y LOS LABRADORES. 52.3 has causado con tus éstravíos, esto mismo te servirá de nuevo estímulo” para encaminar con mas fervor por la senda de la virtud. Tomas. ¡Qué bálsamo derraman esas palaras en mi corazon llagado! Qué placer, qué consuelo siento en mi interior! Permitame Vd. besarle humildemente los pies estimado Maestro mio. Francisco, querido amigo, tú que no has esperimentado la horrible amargura que deja el vicio en un corazon edu- Cado para la virtud, ayúdame á dar gracias nuestro buen maestro. Abrázame. ¡Qué fe- IZ eres! Francisco. Y tú tambien, estimado Tomas. ¡Ah¡ ¡Cómo ha sabido este varon santo hacer 0 vuelva A arder en tu corazon la divina ama de la religion y de la virtud ! - Ben. Con que en efecto, la semilla de a buena edudacion vuelve á fructificar en %, y nose perdió como creias. ¿Ves cómo 10S Nos asiste en nuestras mayores necesidaes? Cómo te sientes? Te has tranquilizado? ¿Te hallas con fuerzas y con espíritu para ayudar A tu buen padre... Tomas, ¡ Ay Señor! Si su alivio, si su Sustento consiste en mi sudor, en mi propia sangre, derramaré gustoso hasta la ¿lina gota para conseguirlo. Harto le he ofendido y apesadumbrado. Perdónenme Vds. , y rueguen 4 mi madre, A mis hermanas; y á todo el pueblo que lo hagan. ¡Qué mal ejemplo 224 LOS LABRADORES. + he dado há estas gentes sencillas! Estoi pronto A confesar públicamente... D. Ben. No, hijo mio, conmigo te confesa- ¿rás, disponte bien y no lo retardes. En con- “¿fianzas ¿Cuántas veces lo has hecho enla ¿Corte? as «y “Tomas. ¡ Ah! :.... ae D. Ben. No, no lo digas, y disimula mi curiosidad, que es impertinente. Mira, yo te daré librós , aprovéchate de su doctrina, aprende A ser labrador, acompáñate con Prasquito éimítale, que ya va sabiendo el oficio. Ven á verme siempre que gustes, y no te distralgasi ña : ¿Sabes que Facundo, aquel muchacho desaplicado, cuyo, padre decia que los labradores no necesitan saber leer, es un contrabandista, y algo mas? | s. Tomas. Sí Señor. ¡Qué lástima de muchacho! Ya:se vé, andaba en la cartilla cuando salió. de la escuela, y no sabia una palabra * de doctrina cristiana. Francisco. ¡Si vieras como, se burlaba (y y tambien su padre) de lo que nos enseñaba el y Sr. D. Benigno! Yo procuré traerle á la razon muchas. veces, pero nunca lo conseguí. En fin, entre él y su padre dieron al traste con lo poco: que tenian: el padre murió mui pobre, y él tomó el peligroso rumbo, que te ha «dicho el,Sr, D. Benigno. | | «D, Ben, Pero tú no lo tomarás, ni otro A LOS LABRADORES. 25 que te se parezca. ¿Es verdad, Tomasito? Tomas. Yo no haré sino lo que Vd. me mande, y lo que mis padres gusten. Dios le pague a V. tanto bien como nos hace. El padre. Amen. ¿3110 .D. Ben. Pues, amigos, vayan Vds. con 105, y cuenten conmigo eri cuanto les ocurra. Los dos jóvenes. Dénos Vd. á besar la mano. D. Ben. Tomadla, hijos mios, y el Señor Os haga unos santos. El padre. Yoquiero besársela a su merced, que tambien es mi maestro. D. Ben. Mui bien, Sr. N. Ea, a consolar EY a esposa y á las hijitas. Mucho" consuelo recibió la familia de Tomas cuando supo lo ocurrido en casa de Don enigno, y lo mismo sucedió A la de Francis» co cuando este refirió el éxito de aquella vi- Sita, Tomas se corrijió enteramente: su estra» ordinaria aplicacion y actividad, su obedien- Cia y amor á sus padres y á Don Benigno, su' conducta honrada, el lado del amable Fran- Cisco, y los auxilios que este le subministró Senerosamente con la anuencia de sus padres, todo contribuyó A que la casa de Tomas se restableciese, 2 que sus padres le amasen mu, cho, a que D. Benigno viese cumplidos sus ASCOS loables; y últimamente á'que mis dos Jóvenes fuesen la koura de su pucbio, el amo | | 32 LOS SOLDADOS. > otra igual, cuando los sucesos se presentan »de un modo inverso. » Ultimamente, el soldado debe esmerarse »en saber manejar sus armas, teniéndolas >siempre bien acondicionadas, y debe apren- »der las evoluciones y las ordenanzas mili- » tares. » Basta, hijo mio, de documentos acerca de »la milicia; si viviera tu tio el capitan de > quien yo aprendí lo poco que te he esplica- »do, pudiera haber desempeñado mejor esta » maleria. » Vuelve ahora la vista 4 tu madre amada: 2 mira un hermano á cuyo apreciable sudor, »á cuya honradez y amor á la agricultura de- » bemos nuestra subsistencia; mira á tus que- »ridas hermanitas, cuyas manos nos proveen »de vestidos, y contribuyen á nuestro aseo y » descanso, y cuyas gracias y honestidad son »todas nuestras delicias; y en fin, mira á tu »padre, áun padre honrado, que te ama Lier- »namente, y que te confía su honor y sus »esperanzas. Míranos, digo, y ténnos presen= » tes en todas las acciones de tu vida. ¿Podrás acaso dejar de amarnos? ¿serás ¡capaz de hacer- »nos infelices causando nuestra deshonra y la »tuya? Mas no: mi estimado Antonio será un » buen soldado, asi como ha sabido ser un buen >hijo y un ciudadano pacífico y virtuoso. » Mientras su hermano Jacinto (¡así se llama- » ba el mayor ) se distingue entre los hombres LOS SOLDADOS, 33 »producentes, mi Antonio será en la clase »de los defensores un mozo útil y bizarro. » Concedédmelo asi, Dios mio, y asistidle por » vuestra infinita misericordia.?? Estas últimas palabras fueron acompañadas de un estrecho abrazo, é interrumpidas por un torrente de lágrimas, que la ternura y el amor hicieron correr por las megillas de los Suns y de los hermanos de Antonio, y per a de este joven afortunado, el cual ofreció á todos con las mayores veras, y entre las demostraciones mas sinceras y afectuosas, portarse del modo que supo ejecutarlo, como veremos despues. En la misma noche hizo Juan su general despedida; dió una abundante cena á sus ámigazos, y recibió de ellos las siguientes lec- Clones y otras semejantes. “Con que mañana es la marcha: vaya, buen »viage y divertirse. La vida del soldado es »ancha y alegre: comer bien y echar bue- »no3 tragos, triunfar y gastar, y muérase la » muerte: en acabandose los cuartos, avisar, »que no faltará quien los envie. Oye, a- *compañate siempre con los mas jaques, »Y el que te la haga que te la pague. »Por lo demas, apretar el puño, matar, *cortar y rajar, porque tú solo puedes con »ciento y la madre, Sc. Sc. ” Los padres le encargaron el santo temor de Dios, y que mirase hijo de quien ero, A LOS . SOLDADOS. 34 pero como Juan ignoraba en que consiste este -temor santo, y no sabia que signio ficaba aquello de hijo de quien era, ni se lo esplicaron, quedó el mozo tan convencido como si no se le hubiese hablado palabra. Marcharon en fin los dos voluntarios á una de nuestras plazas fronterizas, en la cual debian con otros reclutas instruirse en el manejo del arma y en los demas rudimentos militares, precisos para poder ser útiles en el servicio de campaña. Juan hubo de sufrir muchos malos ratos en este noviciado de la guerra. Su genio duro, su aborrecimiento al órden y á una disciplina rígida le pusieron mas de una vez á la puerta de un precipicio: desazonó enteramente á los oficiales y sargentos encargados de su enseñanza, y á todos sus gefes en general, ya por su rudeza sama, ya rque empleaba escandalosamente Jas horas de libertad, y por su falta de puntualidad en asistirá Jas de trabajo y recogimiento. Pero Antonio se concilió todo el agrado de sus superiores y el amor de sus compañeros. Áprendía perfectamente cuanto le enseñaban , ensas yaba él mismo las lecciones que recibia, y preguntaba con candor que debia hacer para aprovechar y tener gratos á.sus gefes. Tenia tambien sus ratos de recreo y desah0g0; pero los empleaba con juicio. Uno de los sargentos que cuidaba de su enseñanza (mozo de razon y de beilos principios ) se hizo amigo suyo , y LOS SOLDADOS. . $ le acompañaba muchas veces en -paseo: la: conversacion de estos dos jóvenes versaba co-' munmente sobre las obligaciones y pren-. das de ¿un buen soldado, de suerte, que Ántonio llegó á saber en pocos meses tanto como: el sargento que le instruía, ¡ Ambos aconsejaban y reconvenian á Juan, sobre su desaplicacion y mala: conducta; pero sus esfuerzos fueron en vano: era Juan de-- masiado rústico y feroz: solo el castigo podia. contener sus desórdenes, y aun no alcanzaba muchas veces. Llegó el caso de que marchasen nuestros, soldados á campaña, y lo hicieron llevando cada uno la recomendacion que mMerecia:: Juan, en medio de su farfantonería , se asus=, taba de oir disparar un cañon; Antonio observaba el fuego de las baterías con la serenidad - Que amspira el verdadero valor y una buena, conciencia, Juan se hacia el enfermo cuando - €-tocaba ir á una avanzada, y Antonio fué-á algunas: hallándose bastante indispuesto, el [Winsro hacia el guapo en las cantinas con os endebles y desarmados, y el segundo su-- Po mantener su reputacion con los mas alen=- tados ,y poner freno á sus insultos con firme-=- za y decoro. Finalmente, Juan apenas salía del calabozo ó de las tabernas, y Ántonio ja=» Mas entró en ellas, ni sufrió unahora de Atresto. : «En una de las acciones mas gloriosas que» 36 : - LOS SOLDADOS. tuvieron nuestras armas en aquella época, se hallaron nuestros dos jóvenes: diremos como se portaron en esta funcion. -"El enemigo empezó el ataque con tanto esfuerzo y energía, que logró desordenar las primeras filas de nuestra vanguardia, en las cnales iban nuestros mozos. Juan gritaba Como un furioso, y vomitaba todo género de insultos y amenazas; pero huía despavorido: nada bastó á hacerle callar, y menos á conseguir que volviese á sus banderas. Fué un milagro que no sufriese la muerte inmediata que impone la ordenanza á los cobardes fugitivos. Antonio jamas desamparó su puesto, nunca retrocedió sin la órden de su comandante, observó profundo silencio, y no se le notó que mudase de color. Una columna nuestra atacó por el flanco al enemigo; y la defensa que este debió hacer para reparar aquel golpe improvisto disminuyó la fuerza de su vanguardia; se rehizo la nuestra, y le cargó con tanto denuedo, que le obligó á retirarse precipitadamente. Entonces se apareció el feroz Juan, y entonces intentó consumar su deshonra é ignominia. Corría furioso á los prisioneros que seiban haciendo, Jes hería, les insultaba, y aun hubiera muer- to algunos á sangre (ría, si no se le hubiera preso inmediatamente; tal era el valenton, el el insolente Juan. El hourado y valeroso Án= tonio se portó como un héroe, y se cubrió de € 1 A AAA o A EC LOS SOLDADOS. É 37 gloria arrancando una bandera de las manos de un alferez contrario, y sacando á su coronel de entre las de dos soldados que le llovaban prisionero. Concluyóse la accion, y se cantó la victoria en nuestro ejérerto. Juan fué á un calabozo, y Antonio de allí á pocas horas fué presentado al general por su agradecido coronel, quien informó á dicho gefe de las apreciables circunstancias de Antonio, y principalmente de su valor y generosidad poco comunes. El general recibió de la mano de nuestro jóven la bandera enemiga, y le dijo: “Señor grana- »dero, yo doi á Vd. gracias por mi parte, y »en nombre del Rei por.sus servicios distiti> »guidos y por su conducia ejemplar. Infor- »maré á S. M. del márito que Vd. acaba de »contraer, y no dudo de su justificacion y de «su amor á los buenos soldados, que se dig- »mará conferir á Vd. la primera subtenencia »que vaque. Yo daré orden de que se le reco- »nozca á Vd. Sr. D. Antonio, por abanderado »de su regimiento, y la de que se le trate »con la consideracion y respeto correspon- »diente á un oficial digno de serlo, y que ha sabido grangearse este honor por su valor y »sus viriudes., S » Mas parece que está Vd. triste, noto en » Vd. cierto sobresalto, cierta agitación, que no, > ha cedido al placer que debia causarle el premio y las distinciones que acaba de recibir. 38 LOS SOLDADOS. » Ah, Señor! (esclamó D. Antonio) estoi creyendo que estas honras tan apreciadas de “nmí, son á costa de la vida del jóven mas ga- »Hardo y brioso del ejército enemigo. Quisie= _»rasaber, Señor Excelentísimo, si vive el al- »»ferez á quien arrebaté la bandera que acabo «»de poner en manosde V. E., y áquien hube » de herir cruelmente para que me la cediera, »¡Qué esforzado era y qué galan! Ya herido, » me pidió por el Supremo Haceedor, y por el »amor de mis padres, que no acabara de qui- »tarle la vida; cayó en tierra desmayado, y no » volví á ofenderle. La suerte de este oficial » me tiene cuidadoso, lo confieso. ¿Me conce- «»derá Y. E. permiso para visitar los hospitales «+» de la sangre, para informarme... Sí, amigo “mio (le contestó el general); tiene Vd. mi » permiso para hacerlo. A fe que es Vd, virtuo- »so á prueba. ¡Ojalá hubiera en el ejército »muchos que le imitasen! ¡Cuánto ganaria nuestra disciplina, y á cuan alto punto seria p y »ensalzado el nombre de nuestras arntas, si »todos los soldados fuesen tan valerosos, y al » propio tiempo tan humanos y sensibles como » Vd. ! ' D. Antonio dió á su general en gefe las mas espresivas gracias por'sus honras y favores; el coronel hizo lo mismo, y ambos fueron á buscar al alferez austriaco ; á quien hallaron mul pronto, y leacompañaron en el hospital, ha- P. LOS SOLDADOS: 3g biendo tenido el gusto de saber que: no eran mortales sus heridas. Abrazó D. Antonio al prisionero, le saludó afectuosamente, le ofreció su asistencia y lacultades, y le declaró quien era. “Generoso »soldado. (le dijo:el aleman), yo agradezco »con todo mi corazon el bien que me haceis, »el favor que me dispensais, y confieso que »0s debo la vida. Yo no debí quitárosla des- » pues de habéros rendido (contestó D. Antounio ). Ademas, el Todopoderoso y mis amas > dos padres, á quienes recurristeis para sal= »varla, merecen todo mii amor y reverencia. »¡Qué no haría yo por Dios y por mis padres! » Y vos ¿los teneis? Si amigo (dijo el austriás »ceo), y áfe que estará mi padre bien apesa- » dumbrado, porque sirve en el misme ejérciz »to que yo. ¡Infeliz padre! ( esclamó D. An= »tonio ). Pues á Dios: ya sé como os llamais, » y haré que hoi mismo tenga el consuelo... Si, » QUIZÁ pasará algun trompeta... á Dios,á Dios, > yo os visitaré 4 menudo, y mi coronel me "bará el favor... En cuanto Vd. guste le" com= »Pplacerású coronel (respondió éste)? espidiéronse y marcháronse ambos, dejan= do al herido enamorado de sus virtudes, y consiguieron en efecto que el general austriá. “o supiese del estado en que se hallaba, para que lo noticiara á su padre. D. Antonio asistió ú este oficial durante su curacion y convale= Sir Ml ho LOS SOLDADOS. cencia, y esperimentó su agradecimiento y el de-sus gentes. La prision de Juan tenia mui disgustado á D. Antonio; y aunque conocia cuan justa era, con todo pidió á su coronel que lo pusiera en libertad, ofreciéndole que él se encargaría gustoso de la correccion de aquel infeliz: el coronel, empeñado en favorecer á su libertador, le concedió esta gracia, y le dió una esquela para el oficial de la guardia que custo= diaba los presos, y en virtud de la cual salió Juan del calabozo. Antonio, sin noticiarle su ascenso le condujo á su tienda, y en ella se hablaron de este modo. D. Antonio. Amigo Juan, los buenos sol. dados no han de ser viciosos, crueles nt cobardes. Tú sabes cuanto te he dicho sobre es- to, y yo he visto con dolor que denada te han servido mis consejos amistosos. Juan. ¡Hombre, hombre! ¿quién diantres te ha metido á predicador? Yo pensaba que me traias á sacar la tripa de mal año, y salimos“abhora con que si a soldados han de ser capuchinos ó monjas legas. Pues bonito sol yo para aguantar bufonadas. Si juego, si bebo, si borrasqueo y si hago lo que me da la purísima gana, no es cuenta tuya; y asi no ne marees los cascos, porque tengo malas pulgas. D. Antonio. Bien está hombre, desfógate, pe 2 mor LOS SOLDADOS: * »1 dí cuañito quieras; pero es necesario que te corrijas , y sabes que estoi empeñado en que seas hombre de proveclio.. de Juan. Pues, hijo mio: si el serlo consiste en ser un presumido fastidioso como tú:.. D. Antonio: No, Fuan; consiste en no ser un bebedor mmoderado , un=deshonesto esA candalóso, un “tabur, un provocativo, un cruel, y consiste en fin en servir bien á Dios 3 é y al Rei, y no matar á pesadumbres á los padres como tú lo haces. : “Juan, Pues que se mueran: y mas le valía enviarme dinero y no sermones. $ 00000 2D. Antonio. ¡Válgame Dios, Hombre ! ¿Aun no te basta el que te envian? US Juan. No, mo:me basta, y seré capaz... D. Antonio: Ya: sé de lo “que fuistes capaz días pasados , y tú no ¡ignoras que acaso te li erté de unas baquetas dando á cierto cantis Nero lo, que tomaste de su cajon para que cas lase, ¡Cuánto mejor hubieras hecho en pedírmelo! Cuenta conmigo otra vez, y no te es Pongas ni prostituyas. ¡Tu pobre familia !.. Juan. Oyes; te" has empeñado en sofocar= me ? Pues voto á....: -D. Antonio. Despacito , Sr. jaque, que no viene bien esa furia con la huida de esta ma= tana. Vd. modérese y oiga. Juan. ¡Cómo se entiende lamarme collon - or vida de... Ahora lo veras, hipócrita, zala=> er O; vs h ” SA O SS tii ei di rd a a cd dt cd Po 48 LOS SOLDADOS. menor violencia. El artificio, la opulencia, el poder-y el valimiento todo junto, no logran - tantos omenages del corazon humano como laprobidad sola. D. Antonio estaba adornado de esta amable virtud, y libre de los vicios: ved aquí por qué este jóven, que no era ilustre, n1 rico ni poderoso, tenia mas apasionados que 0- tros, en quienes concurria alguna de estas cir» cunstaneias ó todas juntas. _.¡ De cuán diverso modo hablaré del incorregible Juan! Este hombre detestable fué cada dia peor. El virtuoso D. Antonio nada logró de él sino tristes desengaños y graves pesadumbres. Juan desertó, y se unió con unos facine» rosos. Su pobre familia ¡ cuántas amarguras pasó por la conducta brutal de este jóven! A los dos años de alferez fué promovido á teniente D. Antonio, y á los cuatro años de servicio se le dió el grado de capitan. Mantúvose en campaña basta que se hizo la paz, portándose siempre mui á satisfaccion de sus gefes: al gunas yeces fué herido, pero su robustez y buenos humores contribuyeron á su pronta Cu. racion. Concluida la guerra, consiguió licencia para irá su casa por seis meses, y lo verificó sin= dilación. La alegria y el' consuelo de su familia fué igual al que recibió nuestro jóven al ver á unos padres y á unos hermanos á quienes amaba: con la mayor ternura. Se abrazaban, se acariciaban y se bendecian mútuamente. Los LOS SOLDADOS. viejos, los jóvenes y hasta los niños del lugar acudieron á saludar á D, Antonio, y á dar á sus padres la enhorabuena. Sus alabanzas resonaban en todo el pueblo, y sus virtudes y prendas personales eran el asunto de las conversaciones de aquellos aldeanos. “*; Qué galan, decian, y qué bien le sienta » el uniforme! ¡ Qué buen cristiano, qué llano » y qué caritativo! ¡Qué hijo tan obediente! » ¡Qué padres tan dichosos! ” “El cura, los alcaldes, los labradores mas rícos, todos en fin deseaban el lado del capitan, todos le ofrecian su mesa, y le proporcionaban las diversiones que podian: D. Antonio supo ,Complacerlos sin desairar á ninguno. Todos le escuchaban como á un oráculo, y su dictamen prevalecia siempre. ¡Cuantas amistades hizo! Cuántos pleitos y disgustos evitó! Nadie resistia á los consejos de este hombre virtuoso. Hablaba de los sucesos de la guerra cuándo le pedian que lo hiciese; pero no mentía ni exa= jeraba. Mil veces le hicieron contar la história de sus hechos y de su fortuna, y siempre la refirió con una modestia edificante. “La » bondad de Dios, las oraciones de Vds. y de mis » padres, la piedad del Rey, la justificacion de » mis gefes, yo no he hecho mas que cump ir » con mi obligacion Sc. ?” eran sus espresiones favoritas. Las farfantonadas', la impertinencia, la parcialidad, la envidia y la impostura son vicios mui comunes en los que hablan de sí y 50 LOS SOLDADOS, de los de sa misma profesion, pero D. Antonio no estaba contagiado de ellos. -Un labrador mui rico, viudo y algo pariente dé muestro capitan, vino á verle desde el ueblo de su residencia, acompañado de una ija única, mui bien parecida, virtuosa y bien criada. La bizarria y bellas prendas de D. Antonio, hicieron tal efecto en los recienvenidos, que llegó á dudarse cual de los dos le queria mas: lo cierto es que la prima (lamémosla así ) tuvo vocacion de ser capitana, y el primo la tuvo tambien de casarse con ella. Este juego se conoció pronto por los padres de ambos jóvenes, y resolvieron: darles gusto, porque todos gananban en el contrato. Los primos se declararon de un modo franco, pero respetuoso, y obtuvieron el consentimiento que apetecian, D, Antonio escribió á su coronel; que esta= ba en la corte, participándole su resolucion, y haciéndole ver las ventajas que le resultarian de que tuviese efecto; y á la respuesta de a-= quel agradecido gefe acompañó la licencia del Rei para que pudiera verificar su casamiento; el cual tuvo efecto de alli á un mes, porque el parentesco de los contrayentes no necesitaba dispensacion, y el dote de la novia era mucho mayor que el que previene la ordenanza. En las bodas de los dos nuevos esposos relnaron la alegria y la abundancia; pero no aquel lujo desolador y aquellas etiquetas ridículas LOS SOLDADOS. 54 que se advierten en casos semejantes. El padre de la novia, que ademas de ser rico era generoso y mui amante de su Patria, bizo buenas ' limosnas en aquel pueblo y en el suyo: y habiendo preguntado á D. Antonio, qué fundacion piadosa y útil podria hacer mas á su gus- to para perpetuar la memoria de un acontecimiento tan feliz, le respondió sin detenerse un momento: “Estimado tio, yo debo en gran » parte mi fortuna á la buena crianza que me » dieron mis padres y mi buen tio el cura: no » todos los niños de este pueblo tienen tios y » padres que puedan educarlos bien. Noto con » dolor el abaudono y lastimosa ignorancia en » que yacen, y veo que este mal es inevitable, » sino se establece aqui una buena escuela de » primeras letras, dotándola de tal modo, que » podamos hallar para regentarla un sugeto » sábio y virtuoso. ¡ Ab Señor! ¡ Cuánto bien » haria, y cuántos males podria evitar un hom- » bre de talento, si se encargara gustoso de la » educacion de estos niños / Un hombre, digo, » que haciéndoles amable la vida activa y el » ejercicio productor, les enseñase al mismo » tiempo las obligaciones de un buen católico, » de un buen vasallo, de un buen hijo, de un » buen esposo, de un buen padre y de un » buen amigo. ¡Ah, el triste Juan, mi antiguo » compaúñero ...! » Lleno de gozo y de admiracion interrumpió el tio el discurso de su sobrino, asegurándole que pronto yeria cumplidos 52 LOS SOLDADOS. sus deseos; y con efecto, este honrado y benéfico labrador, ayudado de un digno eclesiástico hermano suyo, trató de establecer inmediatamente en el lugar de D. Antonio una buena escuela con el nombre de escuela del soldado virtuoso. Cuando acababa D. Antonio de hacer este - gran bien y otros muchos á sus paisanos, y en el momento de estár consolando en cuanto era sible á la desventurada familia de Juan, reci- E esta la noticia de su muerte. Una compa= ñía de granaderos, empleada en la persecucion de malhechores, se batió con la cuadrilla donde iba Juan, este recibió un balazo, de cuyas recultas murió á pocas horas en la cárcel, á - donde fué conducido con otros de sus compañeros, que acabarian en un suplicio. El prudente D. Antonio socorrió á aquellos padres desgraciados, ya con los auxilios necesarios para hacerlos volver de las fuertes conojas que les causó la triste nueva, y ya con os consejos mas piadosos y saludables, y aunque quedaron en cierto modo resignados al ver que Dios les habia Jibrado de la mayor deshonra que pudo haberles causado su hijo, y al saber que este no murió impenitente; con todo, la madre falleció á pocos dias, el padre quedó con el juicio trastornado, y el hermano tardó mucho en recobrar la salud. -D. Antonio marchó á su regimiento, concluido que fué el término de su licencia, en LOS SOLDADOS. 53 compañía de su esposa; halló á sus gefes, á sus compañeros y á los soldados tan afectos como siempre, y la nueva capitana fué tratada con la distincion y el agrado que se merecia por sus bellas prendas y por las de su apreciable esposo. ; He concluido la história de miis soldados: Dios favoreció visiblemente á D. Antonio por sus virtudes religiosas y morales, y mul particularmente por el amor y obediencia que tuvo á sus padres y á sus gefes; y castigó á Juan por su obstinacion en los vicios, y por su desobediencia, inhumanidad é ingratitud. D. Antonio llegó á ser general, y sus hijos perpetuan el nombre y la gloria de su padre en la carrera de las armas, y en la de las letras. Imitémos pues, á nuestro D. Antonio: abominémos la conducta de Juan; compadézcamos á su familia desdichada; apreciémos la virtud y la buena educacion; y no dudemos que Dios nos protejerá, si obramos siempre arreglados á sus divinos preceptos, y á su voluntad soberana. De LOS MENESTRALES. EJEMPLO IL LOS MENESTRALES. vt 4 E, una ciudad de Andalucía vivían un zapas tero llamado Blas, y un sastre nombrado An= dres. Blas era mui' hombre de bien, inteligen= te en su oficio, puntual y equitativo con sus parroquianos, y el amparo de los oficiales que trabajaban en su tienda, en la cual se calzaba un crecido númiero de personas de ambos se- ¡xos. Estaba casado con una montañesa llamada Cándida, cuya aplicacion, honradez y mo= destia contribuian mucho á los aumentos y baen nombre de su casa. Estos esposos tenian un hijo de trece años llamado José, el cual estaba aplicado al oficio de su padre, y una hija de quince nombrada Matilde; ambos hermanos tenian bellísima índole, urfa aplicacion estráordinaria al trabajo, mucho amor y obediencia á sus padres, y una total adversion á los vicios. Andres era ( para decirlo pronto ) un holgazan chapucero y un mentecato ridículo; y Casilda su muger una presumida, frívola y chocante. Tenian un hijo de catorce años llama= do Ruperto estudiando gramática latina, en la . f A AS j ¡ LOS MENESTRALES. 55 cual hacia menos progresos que en la guitarra y en el baile, á cuyo ejercicio importante destinaba todas las horas que podia mui á gusto de sus padres, á quienes se les caia la baba: de verá su estudiantito saltar,+ brincar, sudar, romper, tañer, cantar y enseñar á dos hermanitas que tenia las mismas habilidades, para que supliesen por la hermosura que les negó naturaleza, y por la buena crianza, que no recibieron cuando niñas, ni se les daba, aunque ya eran casaderas. pis El zapatero y el sastre vivían en dos cuartos bajos de una misma casa, habitaba el prin¿ Cipal un noble anciano Hamado D. Prudencio, hombre de talento, de mundo y de buen humor. Este caballero solia acompañar algunos ratos á los dos «vecinos ; porque le divertian mucho las diferentes. y agradables esces has que le presentaban, en su trato. Una no= che de verano salieron ambas familias á to= mar el fresco:en el patio: de la casa; D. Pru= dencio hizo lo mismo, se sentaron todos for= mando corro, y se hablaron asi. D. Prudencio. Mucho aprieta el calor, Se= Bores, á fe mia que es insufrible, Casilda, En efecto, Sr. D. Pudencio. Yo he mandado á mi Andres que mientras no refresque el tiempo no piense en dar siquiera una Puntada. Abi tiene unos vestidos empezados, Pero á si se estarán. El caso es que llueven re- - “ados y mas recados, y nada, porque prime- — —_—_—_——- - 56: LOS MENESTRALES. ro es la salud de mi marido, y que rabien ó tengan paciencia los dueños de la ropa. Blas. ¿Y sí mudan de sastre, en vez de rabiar, ó de tener cachaza? Andres. Que muden enhorabuena, y yo les aseguro que no mejorarán de fortuna con la tal mudanza: No se si somos unos veinte y cinco los que componemos en la ciudad el remio de la sastrería, y (sir que sea por alaass ninguno es mas puntual ni mas inteligente que yo en la farándula. | D. Prud. Basta que Vd. lo diga. Pero, hombre, ¿qué tremolina era aquella de esta* mañana con el capitan de milicia? Yo temí ue sucediese un trabajo. Casilda. Nada en sustancia. And. Ya se ve, nadita. El capitan me mandó hacer un uniforme hará cosa de tres meses; por casualidad salió una manga de la casaca cuatro dedos mas corta que la otra, el paño de la espalda lo puse al contrapelo, los calzones eran cortos de tiro y algo estrechos, la chupa sacó unas cuantas piezas. Ruperto. Para eso que me hizo Vd. unos pantalosál á costa del Sr. capitan. And. Calle, bribon. ¿Quién le mete á él.... Pues, Señor el hombre se empeñó en que yo era un zote y UN no sé qué. Rup. Yo me acuerdo. ¿Lo digo? And. Calla, si puedes. Casilda, llévate ese muchacho y enciérrale. LOS -MENESTRALES. 57 -Casild. Yoma! no me da gana. ¡Pues qué hace el pobrecito! Vaya que eres el ente mas tidículo que he visto en mi vida. Yo acabaré el cuento y verás como calla Rupertito. Deciá Andres que el capitan le dió el vestido para que remediase los defectos que. tenia: : Rup. El caso es que muchos de ellosno tiehen compostura... : + : Casild. Ves como el chico dice bien y ha= - blaá tiempo. Con que (como iba picados €l vestido no se compuso: vino el Capitan a tabo de algunos dias, porque Ándres no hizo quo de los recados que le envió, halló el uniome en la percha mas empolvado queun pe= ' lúquin, y allí fue troya. Ya se ve, sl estos cas ONES. is 2 rt And. Pues: el pecado son estos calores. En A, veremos mañana que tal dia hace. Casild. Hombre, ¿estás en tu camisa? Pues ¿y los toros? And. Mira, muger, tienes razon, yá no ¡+ Me acordaba. Casild. Vamos, sobre que estás leló de pu= —Físimo trabajar, y bo quiero que acabes de Perder la chaveta. e | =D. Prud. Mui bien dicho y ¿V. va á los to= -YOs, tio Blas? ' Ar Blas, No por cierto: tengo mucha obra entre manos, y debo concluirla: porque, ami= 80, los que no tenemos mayorazgos, necesitas OS arrimar el hombre al trabajo para man= 5 64 LOS MENESTRALES, puesto mi vestido? No Señor (respondió el sas- 1ré) porque... Yo no quiero” saber el por qué (contestó el militar). Y tirando del sable, le “dió cuatro ó seis golpes de plano; pero por desgracia resbaló uno de ellos, y cortó al señor maestro los tendones de la mano derecha. Grita= ron todos, .alborotó Casilda el barrio, lloró Ruperto y sus hermanas, se desmayó el herido, se marchó el capitan, acudió la familia de Blas y Don Prudencio, ayudaron á sus vecinos en cuanto pudieron, y se dejaron de con-= versacion porque era mútl. Vino el cirujano, pronosticó mal, emprendió la curacion del sastre, y fué un milagro que no perdiese el brazo; pero al fin quedó manco, y por consecuencia sin poder coser, ni aun cortar mas vestidos á capitanes ni á pal= sanos. Formóse su proceso corriente; pero el oficial, aunque fué reprendido por haberse tomado la libertad de castigar á Andres, salió absuelto, porque hizo ver que obró por el primer i¡m= paras de su justo enojo, que no fué su ánimo rerirle, y porque las malas mañas y ociosidad de este menestral eran mui notorias en aquel juzgado, por las quejas que se habian dado contra él en varias ocasiones. Imposibilitado Andres de ejercer su oficio, y habiéndo gastado en su curacion y en mantener su familia el poco dinero, las alhajas y algunos muebles sobrantes que tenia, parece LOS. MENESTRALES. 65 que debia su muger dejar de ser fátua y altanera, él de ser necio y apocado, y 10 perder tiempo en aplicar á Ruperto á un oficio; pero no sucedió ast; su obstinada madre vendió con pleno consentimiento de su marido una parte de casa que tenia en Cádiz, cuya única finca fomentaba la desidia y el orgullo de Casilda, recibió por ella unos tres mil pesos, vistió á su hijo de estudiante manteista, le llevó de calle en calle, de casa en casa y de paseo en paseo, arrastrando sus hopalandas; mas hinchado que un sepo, y fué cosa mui digna de notarse, el que en vez de infundir el trage talar á nuestro jovencito mayor circunspeccion y compos= tura produjese en él efectos mui contrarios. La: charlatanería y la insolencia se aumentaron en Ruperto de un modo prodigioso; y tanto, que los padres tuvieron que acelerar su viage, antes que se lo estropeasen de alguna paliza dada á buena cuenta de las muchas que Mmerecia por su osadia y desvergúenza. Marchó en efecto 4 Granada recomendado á un alguacil Ia de Casilda, á quien ofreció ésta pagar os alimentos del hijo de sus entrañas, encar= gándole que le cuidase mucho; y que se le diese el Don correspondiente á todo mortal que arrastra bayetas. Mientras Andres y Casilda-pensaban en enviar á Ruperto á probar fortuna, y despues que lograron engolfarle en el proceloso mar de la universidad, donde perecen muchos_con res- y 66 LOS MENESTRALES. pecto á los pocos que llegan á salvamento; Blas-y. Candida se esmeraban en hacer que aprendiese José el oficio de zapatero. con toda, perfeccion, y en formar bien sus costumbres, á cuya última «empresa les ayudó mucho D. Prudencio, y tuvo poco que trabajar para. conseguirla. ) -Este buen anciano estuvo ausente algunos dias en un pequeño - pueblo donde tenia un: mayorazgo, y á cuyos vecinos hacian mucho, bien siempre que los veia necesitados, como lo. estaban muchos en aquella época. Volvió un sábado por la noche, y habiéndo salido á pase-, ar la tarde del Domingo. inmediato, se dirijió á ina selva amena, que se hallaba á corta distancia:de la ciudad. Despues de haber: hecho, un moderado ejercicio, se sentó á descansar en una piedra á la sombra de unos álamos frons dosos: y: 4 la orilla de un cristalino arroyuelo,, Do allí 4 poco rato oyó que le decian: “Señor, »D. Prudencio, amado vecino, háganos V..el, ». favor de venir 4. acompañarnos. Venga Y., » aquí estamos: complete Y. nuestra alegria » cow su presencia? El buen “anciano. miraba hácia el parage de donde salian las voces, pero á nadie divisaba; hasta que vió á Pepito 7 hi= jo de su honrado vecino Blas, que corria hácia; él, manifestando en su rostro y en sus palabras la alegria mas pura, y repitiendo: Venga Vo; «allí están mis amados padres y mis queridos «compañeros á la sombra de aquellos frosnos. pi : -- ROS. MENESTRALES: 67 «Estamos de enhorabuena. . Vamos déme:;V; ». la mano ,.y le ayudará á bajar este repecho, ».¿Qué, se nogará Y. á nuestrosruegos sencillos? » No, hijo mio: (respondió D. Prudencio) Voy » 4 acompañaros con el 'mayor -gusto,: y. sea » cual fuere vuestra satisfaccion; dla ahora » me tomo parte en ella,” José condujo ¿4:D, Prudencio donde..estaba su familia : todos. le recibieron y saludaron con-atención y regocis Jo: la tia Cándia, le dió un estrecho abrazo, hijo de su inocencia y agradecimiento: le hiciez ron sentar en el paraje mas cómodo; y se hablaron del raodo siguiente. Blas. ¡ Cuánto me, alegro de que V.: pe vuelto Es salud de su viaje, yde tener el gus- to de que participe de nuestras satisfacciones! --D. Prud. Yo aambien celebro que Vds. lá tengan, y deseo saber cuales son: Cánd: Pues:va.de cuento. Ha de saber y. que mi Pepe concluyó ayer un par de zapatos, que se mandó hacer en casa del Señór marqués de N. Su obra pasó una escrupulosa | vet vista de Blas :y.de estos muchachos... 00 ir 5 «¿Los oficiales. Mui servidores, de Y. Señor D. Prudencio, 106! Blas. ¡ Eso sí, ;voLo á chapiros! Siempre at aton= Los y respetuosos .con los mayores. Sigue. tu cuento, Cándida. .Cánd: Con que los zapatos merecierou una aprobacion general, y su Señoría dijo á Blas euando se los Mevó, que venian perfectamente 68 LOS MENESTRALES. y que estaban mui bien trabajados, Y habién= dose juntado en formal asamblea mi marido y los oficiales, salió aprobado José por uno de tantos, Blas. Y eso que el presidente de la tal asamblea anduvo bastante quisquilloso antes de dar el título. a Jose. Mucho favor me han hecho Vds. en «concedérmelo, lo conozco; pero yo le seré aradecido, y tan obediente como el último de os aprendices, -D. Prud. ¡Cómo ne gusta el carácter de este muchacho! Pues, amigos, que sea mil yeces enhorabuena. No dudaba yo de la aplicacion y buenas circunstancias de mi estimado Pepito, que daria á Vds. este y otros muchos dias de lacer y de contento, asi como se los dará tam- Ben la virtuosa Matilde. Los hermanos. Muchas gracias, Señor vecino por el fayor que V. nos hace. Cánd. Pues sepa V. queá Matilde la hemos hecho ribeteadora en jefe de la tienda, porque á mí me vá faltando la vista, estoi algo temblona, y no puedo ya desempeñar un encargo de tanta importancia. D. Prud.¡ Lindamente, tia Cándida! Pues queridos mios, ahora solo resta que Vds. se hagan dignos de nuevas mercedes; con que cons= tancia, aplicacion, honradéz, virtud y á ello. Los herm. Pero V. seguirá dándonos sus buenos consejos, como hasta aquí. - LOS MENESTRALES. 69 D. Prud. Con mil amores, queridos mios; bien que teneis en vuestros padres unos buenos modelos que imitar; y aunque yo faltase.. Matilde. ¡Ay, no lo quiera Dios! Aun está Y. para vivir mucho. Tiene V. tan buen color, tanta agilidad.. V. habrá sido mui arreglado y virtuoso. Así dice mi padre que seconservan los hombres y las mugeres. No me gustan estos monuelos que llaman currutacos. ¡Qué atolondrados y que enfermizos son los mas! Cánd. ¡Ola, niña, eso no me agrada! Dejár á cada loco con su tema, y zapatero dá tuszapatos. Matilde. Perdone V., madre mia. Yo me enmedaré. | Blas. Cándida, la merienda, que ya es hora, y el Señor D. Prudencio tiene que catar tus guisotes. Ellos no serán finos, pero sí abundantes; y en cuanto á limpios y sabrosos se las apuesto á toda la cocinería junta y entera. -D. Prud. Vds. saben que no tomo por las tardes ni aun chocolate: pero he de probar los guisados de la vecina, y Dios querrá que no me hagan mal. José. Sí Señor, verá V. como nose pone ma= lo, porque todos se lo pediremos á Dios mui e veras, En efecto fueron abundantes, aseados y gus= tosos los guisados de Cándida, y se comieron con mucha alegria y buen apetito. D: Pruden- o uN 70 LOS MENISTRALES. cio tomó de ellos algo mas delo que creia”, y aquel refrijerio le sirvió de cena. -Concluyóse la merienda: y aunque hubo amuchos brindis, reinó en ellos la templanza, y se levantaron todos de la.mesa tan cuerdos como se sentaron á ella. Pepe y Matilde fueron coronados.con unas guirnaldas de bellas y fragantes flores, y con este inocente premio par- 1ieron á su casa entre los aplausos y vivas de todos los concurrentes. le Un oficial de Blas, que tenia mui buena voz y bastante gracia, cantó porel camino, al compas de una guitarra que llevó á prevencion; el siguiente romance, que compuso al intento un caballero parroquiano de Blas. . 101 ¡Cuán felices son aguellos, Y que sin.-ambicion ni envidia, mi los mandos apelecen;- - ¿mi las riquezas:cod cian! Aquellos que á sús tareas honestas y repetidas, deben su dulce sustento > os y el de sus caras familias, ¡Con cuánto gusto disfrutan + Jos apetecidos dias ¡, consagrados:al reposo, á la piedad y alegria! | La + El ocioso no 'conóce las inocentes delicias ; - reservadas al contraste | 4109 del recreo y las fatigas: LOS MENESTRALES. A los.ricos y opulentos que entre los humildes brillan, ¡cuántas penas y zozobras lós sobresaltan y ajitan! Cuidados, desconfianzas, los acosan y fatigan: . lisonjeros los rodean, ingratos los mortifican. El candor y la amistad huyen léjos de su vista, y su lugar sustituye la adulacion fementida: La sacra amistad se acoje á las cabañas pajizas, y sus vínculos se estrechan entre las jentes sencillas, Jóvenes 'afortunados, que lograis en este dia de vuestros: padres y.amiIgos, el amor y las caricias, Vosotros, que mereceis sus demostraciones finas por las bellas cualidades Que os adornan y acreditan: Duplicad.vuestros esfuerzos, y siempre en vosotros vivan el respeto, y la obediencia, el amor «y cortesia. 9 Amad el trabajo os ruego, O ias como. las diclias, o da yirtud y la abundancia 7% L o A A A AAA AA A AS EA AAA AAA DÁ E A AA A 72 LOS 'MENESTRALES. con sus dulzuras os brindan. Los placeres criminales con que el mundo nos incita, despreciadlos, porque envuelven poco dulce y mucho acibar. La probidad, las costumbres y la piedad son las gulas que á la divina morada los mortales encaminan. El ócio, la intemperancia, la impiedad y la injusticia á un abismo de amarguras eternas los precipitan. ¡Diehoso el que á las virtudes su corazon sacrifica, y feliz una y mil veces quien los vicios abomina! Bendiga el cielo á los padres que prudentes os inspiran la virtud, la aplicacion v las máximas divinas. Y llene de bendiciones su providencia infinita á los hijos obedientes que abrazaron su doctrina. Mucho agradó á todos la letra y la música del romance, el cual fué repetido hasta la entrada de la ciudad. D. Prudencio, Blas y su la= milia se dirijieron á su casa; y aunque los oficiales se ofrecieron gustosos á acompañarles A | | ¡ LOS MENESTRALES. Jl hasta ella no lo permitió el maestro, y les en» vió á las suyas diciéndoles: '* A descansar, ami. » gos, que hai mucho que hacer, y es necesa. » rio que madruguemos. A ninguno hizo da» ño la merienda, y todos pasaron una noche tranquila, El pobre Andres se hallaba sumerjido en el ócio, y por una consecuencia precisa fué do. minado de los vicios; se aficionó demasiado al vino, y visitaba á menudo las tabernas. Casilda y sus hijas trabajaban poco y se divertian mu= Cho, y lo: mismo hacía Ruperto, segun noticias y cartas, de forma que antes de dos años ya iban gastados con el estudiante y en lama- Mutencion de los esposos é hijas unos treinta mil reales de los cuarenta y cinco mil recibi= dos por la casa de Cádiz. D. Prudencio observaba con dolor el desar= reglo de aquella familia, y veia su total ruina Mui inmediata, por lo cual se empeñó con el mayor esfuerzo en repararla, y quiso Dios que O consigmiera en parte contribuyéndo á ello un suceso inesperado. : Una mañana oyó desde su cuarto llorar á asilda y d sus hijas con el mayor desconsuelo, Y que esclamaba la madre. “ A Dios, curatos y * canonjías, para siempre jamás. ¡Pobre Ruper- * tilo mio! Se acabaron mis esperanzas. ¿Si te » habrás quedado mui feo? Sí te morirás? ¡Ai * de mí infeliz entre todas las madres que pa- * ren bijos manteistas!” 6 80 LOS MENESTRALES. * da fábrica de curtidos, en la cual se trabajaban con bastante perfeccion; y este ramo de indus= tria, bien manejado por Blas, á quien sustituia en la tienda con mucho acierto su hijo José, al paso que fomentó mucho su casa, produjo á la ciudad un bien de que carecía. La fábrica de Blas prosperó mucho , porque el maestro que buscó para dirijirla era mui legal é imielijente, y Pepito un buen aritmético. Asi pues, los jéneros eran de la mejor calidad, y mui equitativos los precios á que se vendian, porque Blas decia á Pepe... “Haz esas cuentas «de modo que todos vivamos. ¡ Infelizdel que » se mantiene á costa de la sangre ajena!” Y el jóven calculaba tambien como apetecia su padre y podian desear los compradores, Ruperto volvió á su casa luego que se curó en teramente; sus padres le participaron su re olucion acerca de que entrase por aprendiz de Pratini, y no tuvieron poco que trabajar para que le abrazase; pero al fin cedió á las cirs cunstancias y á la fuerza, A pesar del orgullo, desidia y distraceion de Ruperto, pudo Pratintentrarle en carrera, y lo. ró antes de año y medio hacerle un mediano oficial de sastre. Sin duda se hubiera perfeccionado en el oficio, sino hubiese conseguido examinarse de maestro y abrir tienda en su ca= sa. Este triunfo le fué mui perjudicial, y no menos á sus padres, porque el jornal que ganaba en casa de Pratini, y que cobraba Ñ - LOS MENESTRALES. 81 dres, ayudaba a la manutencion de la fami- | lia; pero lo que adquiría despues de ser maes. | tro lo malgastaba lastimosamente, diciendo cuando se le reconvenia, que todo era suyo, que él lo ganaba, y otras bachillerias indignas de un buen hijo. Tarde conoció la desventurada Casilda Jos tristes efectos de la mala educacion que dió á su hijo, y el indiscreto rumbo que le hizo tomar. Su conciencia era el fiscal que mas acriminaba esta culpa, y sus remordimientos con» tinuosla tenian inconsolable. La honrada familia de Blas, el virtuoso D, Prudencio y el buen | Andres procuraban de mil modos mitigar su dolor, y cuando lo iban consiguiendo, hacia Rupertito algunas de las suyas, y la triste madre volvía á su antiguo desconsuelo, ' Como un hijo ingrato y desobediente se ha. ce odioso y despreciable, muchas personas de las que habian empezado á vestirse con Ruperto le abandonaron por esta mala nota. El veía desaparecer á los parroquianos, 1 temió quedarse sin ninguno: esto le incomodaba demasia= do, y pensó seriamente en evitar este golpe de "desgracia. Diseurcia mil arbitrios para reparar» 0; mas nunca pensó en arreglar su conducta, nren hacerse bien quisto con las personas que huían de él por sus defectos criminales. Pero la felicidad de su injenio peregrino le sugirió un pensamiento múi orijival- y. fácil de ser practicado, mediante el cual creyó nuestro mo= | 82 LOS MENESTRALES. zo hacerse rico en pocos dias. Voiá manifestar” su proyecto, para que se vea de ¿cuánto es cazun buen injenio cuándo ha estudiado latin. “Pasaba Ruperto por cierta calle de la ciudad, y vió sobre la puerta de una casa decente un llamador, en el cual leyó en letras de molde; “En el cuarto principal vive D. Emeterio » de N., cirujano latino aprabado Se. Kc.” ¿D. y latino tenemos? Tate! (dijo Ruperto) este vendito llamador me ha hecho persona. Yo soy D. y tambien latino; y sino, que vayan á ver mi matrícula á Granada (y empaz des- 'cansen las certificaciones del curso ). Rotulata y á ello, y digan luego que soi bobo. Sí, sí, ton= tuelo es el tuertecito. Fué sin detenerse á casa de un mamarrachis- - ta amigo suyo, le comunicó su idea; y habiéndo merecido la aprobacion del amigo, le hizo este un llamador del tenor siguiente. Se su pone que lo dictó el que habia de ser su dueño. “ Aquí vive D. Ruperto de N. sastre latino, ;,exáminado y aprobado, Viste á los jéneros » masculino y femenino, esto es, á los hombres » y a las mujeres con perfeccion y equidad.” Al dia siguiente ya estaba el lamador en disposicion de salir á luz: al anochecer fué por él nuestro jóven, y sin hablar palabra á alma viviente lo puso en la pared de su casa. Madrugó á observar desde su cuarto el efeeto que hacía en las jentes el cartapelon: púso, LOS MENESTRALES. 83 se junto á una ventana, y aunque no la abrió pudo oir clara y distintamente Sus elojios, que fueron los siguientes. ** Este mozo es uN fátuo » ridícilo, Es un pedante presumido y estra- » falario. ¿Sí se habrá acabado de volver loco?” El ruido crecía, las pullas y dicterios se multiplicaban, unos reian á carcajada suelta, otros silbaban, y Ruperto temblaba como un azogado. En este estado le cosas sonó una furiosa granizada de guijarros sobre el llamador y la ventana del sastre latino, acompañada de la gritería de los muchachos, que decian: “ Fuera, » fuera, abajo con él, vamos á quemarlo para + escarmiento de tontos.” A este ruido cayó en tierra desmayado el triste Ruperto. Despertó su familia : le llamaron, y norespondia: fué su madre áabrir la ventana, tropezó en él: asustóse: dió un chillido y luego ciento; hasta que oyó esclamar ásu hijo en tono lastimoso y abatido: ““¡ Át misera- » ble y mal aventurado de mi! ¿No hal quien » me favorezca? Me muero: sí, llegó mi ho- » ra” El padre y las hermanas corrieron á él, le levantaron como pudieron y le pusieron en la cama. , Oyen llamar á la puerta del cuarto, Y 58 consternanz pero se animan al oir las voces de D. Prudencio, Blas y Cándida, abren, entran los vecinos, y vuelven ú cerrar, de miedo. D. Prudencio refirió el suceso del rótulo fatal de * 84 LOS MENESTR ALES. Ruperto, y sus padres se sorpréndieron y apesadumbraron en estremo. Casilda estuvo á pique de matar á su hijo; y del esceso de su tra le sobrevino un accidente del cual tardó bastante tiempo en volver, Todos procuraron animarla: y despues que se hubo serenado, le dijo D. Prudencio. “Amiga mia; la mala educacion causa unos » daños mui difíciles de remediar; y si hemos » de hablar con franqueza, coufesémos que no » puede ser peor la que Vds. han dado á su » hijo. Esta culpa ha de costar á Vds. muchas » lágrimas, porque Ruperto es fatal y se va » haciéndo incorrejible: huye de quien puede «dirijirle bien y de quien desea su enmienda, » y se entrega con la mayor franqueza á los » que le corrompen y lisonjean sus pasiones » desordenadas. Tiene poco ó ningun amor y » respeto á sus padres, y demasiado apego á los » vicios. Su presunción es mucha, y su talento » es bastante limitado: dígalo el petardo que «nos ha dado con el rotulon descomunal, » que ha acabado de desconceptuarle, y de » hacer á Vds. infelices. » Aquí no hai mas que un solo medio capaz » de reparar en parte la total ruina que amena- » za á Vds., y es el siguiente: Ruperto ha de » volver á ser oficial de Pratini: Vels, cobrarán > su jornal, cuidarán de que trabaje todo el » tiempo posible; y no le entregarán ni un so-. » lo ochavo; le fijarán las horas de recojimien- LOS MENESTRALES. B5 » to, y le apartarán absulutamente de sus fas » tales amigos. Si es obediente, honrado y tra= » bajador, se le tratará bien, y sino, € Rei w tiene destinos para los bribones, y jueces » que los pongan en ellos. » ¡No por Dios! (esclamó Ruperto desde la » cama ) Yo seré bueno: ya he escarmentado » para siempre jamas. Perdonénme Vds. ; vol- » veré á casa de Pratini, no digo de oficial, sl= » no de aprendiz, si es necesario. No mas lati- » nes en mi vida, ni mas necedades. » Lo veremos (contestó D. Prudencio ); y » sino lo dicho dicho amigos, Vds. hagan lo » que les digos que les importa mucho.” Los padres dieron palabra de poner en eje= cucion el plan de su buen vecino, y en elec= to Ruperto volvió á casa de su maestro, en la cual trabajó algunos años sin mucho fruto, Andres y Casilda murieron mui pobres: sus hijas se pusieron A servir, y Ruperto nunca fué enteramente bueno, ni tuvo crédito ni dinero. Al contrario sucedió á nuestros zapateros: todo prosperaba en su casa, y jamás hubo en ella discordia ni infortunios. Una paz santa roi= nó siempre en aquella familia virtuosa. Los padres murieron de puro viejos tan santamente como habían vivido; sus hijos seguían haciéndo una vida ejemplar, y fueron siempre amados y favorecidos de sus paisanos. El apreciable D, Prudencio tambien falleció 86 LOS MENESTRALES. | lleno de años y de virtudes, y podemos creer o MA de : que no dejaría Dios sin premio su piedad y beneficencia. | “Padres de familia, no imiteis á los de Ru-" perto, y tomad ejemplo de los de José y Matilde. Hijos, en el primero de estos dos jóvenes teneis mucho que compadecer , y en el se- = gundoun buen modelo que imitar. Ved las , consecuencias de la mala y de la buena “educacion, y pedid á Dios que os proporcione la mas conveniente á su gloria y á su servicio lácual os hará felices y útiles á vuestros semejantes. Luv VVV VU V WWW VW W WWW WWW - EJEMPLO IV. LOS ESTUDIANTES. WWW WWWN Hs. en Estramadura un labrador discre- to, noble y rico, casado con una Señora castellana. Estos consortes, en quienes reinaba la relijion mas pura, la'virtud mas acendrada, y ' una paz nunca interrumpida, tenían dos hijos jerfectamente educados, y de un carácter mui amable, llamados Jórje y Cárlos. Al primero. de estos jóvenes se le dedicó al manejo dela casa, y contribuyó mucho á fomentarla porsu PE A SJ / Los ESTUDIANTES. celo y aplicacion,-y por los útiles Come tos que adquirió en los diversos ramos de la agricultura. Al segundo se le destinó á los. estudios: aprendió en su pueblo la latinidad y la filosofía , y sus padres pensaron. en que continúase su carrera literaria en la universidad de Salamanca; pero no quisieron llevar á efec- to su determinacion sin consultar primero la voluntad de Carlos: y para esplorarla, y tener al mismo tiempo el gusto de oirle producirse ( porque lo hacia con una perfeccion admirabie, y estrañia en su temprana edad ) le halaron cierto dia del modo siguiente. El Padre. ¿Cómo vamos de estudio, querido Cárlos? Te incomodan las madrugadas y las horas de vigilia? Carlos. No Señor, todo lo hago con gusto.: desde que voi entendiendo el latin regularmente, y conociendo el mérito y las bellezas de los autores clásicos que eseribieron en aquel idioma. Los primeros años de gramática me fueron mui penosos, por el mal método con que me la enseñaron. Aseguro á Vd., padre mio, que es inesplicable lo que padecí en este noviciado de literatura; pero aquellas a- Marguras ya pasaron; abora respiro, y el estudio me sirve de instruccion y de recreo. La madre, Ola! Con que encuentras ya poo en el estudio. Me alegro. ¡Gracias á - Dios que salimos de las aflicciones y llantos € años pasados! Tu. primer dómine te ape= ta “ .88 2% LOS ESTUDIANTES. sadumbraba mucho: sería quizá mui duro y demasiado castigador. Cárlos. No por cierto, madre mia. Aquel buen Señor no tenía en mi concepio mas falta que la de seguir ciegamente las huellas de la mayor parte de sus compañeros en el mo= «do de enseñar. Es mui árido el estudio, y mortifica de un modo ¿insufrible cuando no entiende uno lo que estudia, y cuando igno= Ta cual es el objeto, y cual será el fruto de “sus tareas. El Padre. Tienes razon; y seria de desear que los preceptores mejorasen de sistema en la enseñanza de la tal gramática; cou paz sea dicho de los Señores Mebrigistas. Dios les per done los malos ratos que nos han dado, y va- “mos á otra cosa. Dime, Cárlos ( y usa con migo de toda franqueza ), ¿baces ánimo de seyule la carrera de las letras? Cárlos. Si, Señor, con mucho gusto. El padre. Lo erco, porque tú conocerás que es útil el saber en cualquier destino. A un militar (por ejemplo ) le será mui provechosa la literatura. ¿ Serías cadete de buena ana. =Cárlos. No Señor; pero lo seré, si V. me lo manda. El padre. Por ahora no trato de mandarte; intento solamente consultar tu voluntad, Y. Era que sigas manifestándomela sin rebozo- Yo mo soi de los padres que violentan ó sach” LOS ESTUDIANTES. 89 -Écan indiscretamente á sus hijos. Carlos. Pues, Señor, yo deseo seguir la carrera de las letras, y jamas me he inclinado á la de las armas: . : La madre. Con que querrás ser eclesiástico. Carlos. No me he decidido aun acerca del estado que debo tomar. Me parece mui árdua esta materia, y que debe meditarse con _mu- cha seriedad. Estudiaré, si Vds. gustan leyes y cánones, puesto que estas facultades son lgualmente útiles en las carreras eclesiástica y Civil, y tomaré de la sagrada Teología las no- Ciones suficientes para instruirme á fondo en únestra santa relijion, y poder desenredar los sofismas de sus enemigos, y cuando mi razon esté mas formada, cuando el trato de gentes, la reflexion , la lectura, y sobre todo, Jos au» xlios divinos obren en mi corazon eflicazmente con respecto á este punto delicado, entonces Padres mios, manifestáré á Vds. mi vocacion Sin la menor reserva. En este momento solo Puedo asegurar, que no deseo ¡ser estudiante Para ser un ocioso, y gastar sin fruto aquella Parte del caudal que Vds. destinen á mis ali- Mentos y á los demas gastos de mi carrera. Yo Otrezco á Vds. tenér buena conducta, una Constante aplicacion, y una gratitud eterna, El Padre. Asi lo esperamos de tí, querido Cárlos. Dime, hijo mio, ¿irás de bucna gana Estudiar á Salamanca? Cárlos. Si, Señor. —j gÉ 105 ESTUDIANTES. » con paciencia y atencion: aprovéchate de sus »ávisos, y sufre con resignacion los disgus- »tos y trabajos que te ocasionen las deli- »cadas circunstancias de tu carrera. »Si tu conducta corresponde á tu naci- »miento y educacion, y á nuestros deseos » paternales, lograrás de nosotros cuanto ape- »tezcas, harás nuestros dias felices, y Dios »derramará sobre tí las bendiciones que te- »ne prometidas á los hijos obedientes y » virtuosos. “ » Abrázame, Cárlos amado, y no olvides »4 un padre amoroso y dilijente, que, ade- » mas de haberte dado el ser despues de Dios, »ha procurado desempeñar las obligaciones »que le impone este Señor y la naturaleza, »dirijiéndote por el camino de la perfec- »cion, y amándote con la mayor ternura.” Se estrechó Cárlas á su buen padre, y hubiera interrumpido muchas veces su discurso con esta y otras demostraciones afectuosas, si el mucho respeto que le tenia no se lo hubiera impedido. Sin embargo, su lenguaje de accion, manifestó durante aquella escena interesante cuanto pasaba en su corazon puro y sensible. Vertia tiernas y amorosas lágrimas; levantaba al' cielo sus ojos hermosísimos; y exhalaba suspiros ardientes y afec- -«tuosos: fijaba la vista en el rostro de su padre, y despues de haber espresado mudamente su admiracion y gratitud, la imoli- LOS ESTUDIANTES: - | naba al suelo con humildad; y cruzando las manos, seguia oyendo inmóvil la voz de la verdad y del santo celo. Cárlos era hermoso; pero nunca brilló tan- to en él este don de de naturaleza como en aquel momento. La modestia, el cariño, la veneracion y la pureza en fin de su alma inocente, hacían asomar á sus mejillas el color mas bello, mover sus ojos humedecidos de mil modos duleísimos y significan=' tes, y tomar las actitudes mas agradables y espresivas. Pidió Cárlos á su padre licencia para hablar; y quedó sorprendido gustosamente al escuchar la voz de su madre, que le decia. “Di cuanto quieras, hijo mio, que todos »te escucharemos con mucho placer.” Oyó nuestro jóven descorrer las cortinas de una alcoba inmediata al paraje donde estaba sentado, y vió salir á su madre y hermano, los cuales habían oido y observado cuanto pasó en la sala, porque asi se dispuso á prevencion. Cárlos besó la mano muchas veces á su madre, y recibió de ella las mayores caricias: abrazó ásu hermano, y haló del modo siguiente. i “Padres mios, voi á separarme del dul- “ce lado de Vds., confiado en que ha de aquerer Dios que esta ausencia nos propor-, »cione á todos mucho bien. Llevo, y per- *manecerán grabados en lo mas íntimo de 98 LOS ESTUDIANTES. *wmi corazon , los consejos sanísimos que aca- »ba de darme mi buen padre, por cuyos » labios parece que me ha hablado el Dios de »lá clemencia y de la sabiduria; de cuya infi- »nita misericordia confio que no me negará »sus divinos auxilios, para que con ellos » pueda yo conducirme con rectitud, apro- »vechar en mi carrera, y verme algun dia »en el caso felicísimo de poder contribuir »al consuelo y alivio de mis semejantes, al »bienestar de mi virtuosa familia, y á la >» gloria y servicio de mi Soberano y de mi » patria. Estos son, venerados padres mios, »los designios que me hicieron emprender, » y me animan á seguir contento este destino. » Yo ofrezco nuevamente á Vds, ser apli- _»cado, obediente, agradecido y constante en » los principios relijiosos y morales *que Vds. »me han inspirado desde mi edad mas tier- »na con un celo y una vehemencia sin igual. » Todo cuanto pueda adquirir en el discurso »de mi vida lo ofreceré á los pies de Vds.: «nada será mio, y no E sacrificio que »no haga en honor de unós padres tan dig- »nos de mi amor y reconooiniento. » Me emplearé constantemente en obsequiar, »ensalzar y reverenciar á Vds.; y si Dios »me ofreciese el acerbo dolor de verles fa- »llecer, yo mismo cerraré sus yertos ojos; y »despues de estampar en sus frentes venera- »bles y en sus helados pies mil ósculos tier- Da _ A LOS ESTUDIANTES. »nos, me postraré á menudo sobre el sepul- »ero donde se depositen sus respetables ce- «nizas, y entre lágrimas y sollozos pediré al » Señor por la eterna salud de sus almas vir- »tuosas, y daré al mundo un testimonio ¡r= erefragabla del reverente amor que consagro »á los autores de mi existencia, desde aho- »ra hasta que cese la mia? led Postróse Cárlos á los pies de sus padres, estampó en ellos sus labios, y les pidió su bendicion: recibióla inmediatamente, acompañada de las* mas vivas demostraciones “de afecto y sensibilidad, y concluyó el padre aquel tierno acto diciendo: “Llueva sobre tí, amado hijo mio, el ro- »cío saludable que esparce el Señor sobre »sus escojidos, y merezcamos todos su pro- »teccion y asistencia divipa.?” Marchó en fin á su destino el amable Carlos, y se hospedó en casa de D. Anselmo, de quien fué recibido con alegría y tratado con el mayor agasajo. Este caballero le presentó al Rector y á los Catedráticos de la universidad, y á otras personas de circunstancias, para quienes llevaba recomendacion, Agradapon á todos las buenas modales de Cárlos, se le ofrecieron con afec- to y sinceridad, y celebraron que tuviese por patron á un sugeto conocido y apreciado en la ciudad por sus bellas circunstancias. Anton llegó tambien á Salamanca, y se 100 LOS ESTUDIANTES, alojó en una casa de posadas con otros es» tudiantes, á cuya amistad se entregó incautamente, y los cuales le hicieron gastar en poco tiempo el dinero que tenia en el juego, en merendonas, y en otros vicios imdecentes y escandalosos. Cárlos observó con cuidado las circuns» tancias é inclinaciones de sus condiscipulos, segun los fué tratando, y elijió por amigos á los mas virtuosos; porque sabía mui bien cuanto perjudican las malas compañías, especialmente á los jóvenes qub se hallan fuera del seno de sus familias. Abrióse el curso de leyes, y concurries ron á una misma cátedra Cárlos y Anton. El primero fué mui asistente y aplicado, y el segundo hizo muchas faltas, y estudió oquisimo: así pues, Cárlos recibió al acaho el «onrso la certificacion debida á su puntualidad, esmero y aprovechamiento, y Ánton no la obtuvo por mas promesas y ¡plegarias que hizo. Los padres de Carlos se hallaban bien informados de los adelantamientos y buena conducta de su hijo por las cartas de este, y por las de D. Anselmo; á quien avisaron permitiese á Cárlos pasar ásu pueblo, y que le acompañase, porque tendrian mucho gusto en que disfrutasen juntos de su casa hasta que se abriese el siguiente cur- 50. D. Anselmo participó á Cárlos el deseo au LOS ESTUDIANTES. OY de sus padres, y cuando esperaba ue se ofreciera á cumplirlo con la mayor alegría, le manifestó una carta, que decia asi: Padre y Señor, dá quien nas amo y venero: V. deseará que nos veamos durante esta temporada de descanso, y JO tendré en ello la mayor complacencia. Pero como no debo ocultar á V. la menor cosa que pueda conducir á su satisfaccion y d mi honor, le noticio: que uno de los catedrá= ticos de esta universidad, cuyo talento, literatura y circunstancias laudables son harto públicas, tiene en su casa, durans te estas vacaciones, una academia literaria, en la cual dicen [ yo creo que con sobra= da razon ) que aprenden los concurrentes cosas mui útiles, y de las cuales no se trata en las dulas. “Me aseguran que los jóvenes que han asis. tido á estas conferencias son los que hacen nias honor dá la universidad: que este catedrático es mui amable: que sus discípulos le tratan con amor y franqueza; y que ha sabido hacer de los que parecían mas rudos y distraidos unos mozos útiles y brillantos, ¿Me concederá V., padre mio, el gusto de que asista á recibir la doctrina de este varon sábio “y benéfico? Yo sacrificaré resignado el placer de ver dá Vds. en obse= quio de mi buena fama, y del bien que pue- A mrBrBrEmEE KK 102 LOS ESTUDIANTES. de proporcionarnos á todos mi mas pronta. y cabal instruccion. | Conozco que V., mi amada madre y mi estimado Jorge, estrañarán que 1.0 lo aban— done todo, y corra á sus brazos sin dete-. nerme; pero yo quisiera lograr este momento, cuando pudiera dar:á Vds. una prueba de mi agradecimiento y honradez, presentándome á su vista menos ignorante de lo que sot. : | : Sirvase V.; pues, decirme cuanto guste sobre este particular; esegurado de que na intento adesagradar dá V., ni d mi madre y hermano, á quienes dará V, las espresiones mas finas de mi afecto. Nuestro Señor...Xc. La lectura de esta carta causó á D, Anselmo la mayor alegria y admiracion: porque Cárlos e había ocultado hasta entonces unos designios tan loables y pocos comunes en los hijos de Minerva cuando se trata de vacaciones. Le permitió que le enviase á sus padres, á cuyas manos llegó con otra de D. Anselmo, en la cual les aseguraba de la sinceridad de nuestro jóven, y del ningun recelo que debía tener relativamente á su conducta arreglada, y á sus deseos dignos de ser cumplidos y fomentados. Los padres sintieron mucho de dejar de . ver por entonces á un hijo tan digno de su amor; pero convinieron en que se man-., LOS ESTUDIANTES. 103 tuviese en Salamanca, y asistiese á las útiles conferencias de que les hablaba. Escribieron. al catedrático que las dirijía ( el cual se lamaba D. Justo recomendándole á Carlos, , y contestaron á éste y á D. Anselmo, ma- -; nifestándoles el placer que les había cau= 3": sado el pensamiento de su hijo, y el gustos Y con que hacían el sacrificio de no: verle tam / pronto como esperaban, en obsequio del bier' y de la reputacion de la familias hi Cárlos fué presentado á D. Justo cobn parón D. Anselmo: el Catedrático le reci ió con el mayor agrado, le admitió ¡or uno de los individuos de su académia, Ye A le señaló el dia y hora en qué debía han £, cerse su apertura: a SUN » Había Cárlos reconvenido muchas veces á da su paisano Ánton sobre su desaplicacion y 12... AA - malas costumbres; y aunque no advertia en él la menor enmienda, porque fué empeorándo de compañías; las cuales aumentaban su relajacion y y á Causa de que el sugeto á quien sus padres encargaron su tutela era tambien un abandonado; con todo, como Cárlos era constante y benéfico, no desesperó acerca de la correccion de aquel jóven; le halló una tarde ev las orillas del Tórmes, le rogó que se señtase con él á descansar; y habiéndolo conseguido, se hablaron asi: Anton. ¿Cuando marchas á' Casa Carlitos? o hago ánimo de partirme pasado mañana. — XP 104 LOS ESTUDIANTÉS, - Cárlos. Pués yo, amigo.Ánton, estol resuelto á pasar estas vacaciones en Salamanca, - Anton.¡En Salamanca! Pues querido que te haga mui buen provecho: Pero ¿no podremos saber por que? . - Carlos. Porque deseo aprender y amo á mis padres. Anton. ¿Amas á tus padres, y 5O VAS á verlos? ¡Gentil modo de amar es el tuyo! Hombre, confiesa alguna vez que eres un mientecato, pusilánime y caviloso. Á tí apenas te se ve C! el paseo, no concurres al 1éatro, ni al circo: no bailás, mi juegas, ni gastas, Ml... ¿Estamos? Ese cazurro de D. Anselmo te ha de hacer un tonto de cairote, un fanático melancólico y sombrío, Daca la cátedra, toma los libros, dale con la misa , el sermon y el rosario, vuelve con las cuarenta horas, y torna con la oracion niental. ¡Qué fastidio! ¿ Se hace mas con un novicio capuchino? Pero esto se llama predicar en desierto, y gastar la pólvora en salvas. Cárlos. Yo creía, amigo Anton, que tú eras un mozo de poco talento, — distraido, per ezoSO....: Anton. Ola! Con que lias conocido que no hai tales carneros, y que Siro... Cárlos. Un mal cristiano, que es lo peor que puedes ser. Si, en efecta; tú repruebas en mi las costumbres mus dignas de LOS ESTUDIANTES. 105 aprecio, y estrañas ademas que no las possonsa á las diversiones pelierosas ó ilícitas. 8 s petig Esto manifiesta claramente que no ejercitas las primeras, y que te has abandonado torpemente á las segundas. Déjame en paz con mis sermones; con mis libros, y con mis rezos; y huye tú de quien te pervierte y distrae del cumplimiento de tus obligaciones religiosas y civiles. Advierte... Anton. Basta de sermon , amigo mio: esto ha sido una chanza, y nada mas. Cárlos. Pero son mut pesadas esas chan= zas, y pueden darte mucho que sentir. Enmiéndate, y doblemos esta hoja. Anton. Por doblada, y vamos á otro pun- to. ¿Por qué no quieres ir á casa estas vacaciones? : Cárlos. Porque deseo asistir á las confe= rencias de D. Justo ( ya tendrás tú noticia de ellas), y mis padres me han concedido este pa de mui buena gana. No harías tú ma Mismo tiempo algun terreno del que has ¡O en este curso. Á propósito ¿te dió - a certificacion el catedrático? Anton, No por cierto; pero para todo hai | temedio entre la jente estudiantina. Tú sabes que el catedrático tiene su fámulo corrienle: que este fámulo es un chisgaravis caes de imitar la letra y la firma del gran “ogol: que es aficionado á dinero, y que YO tengo abuela, Con que ya ves, 8 en concurrir á ellas, y en adelantar al nm —-zx d 112 LOS ESTUDIANTES. >unos pastores cariñosos, á cuya vijilancia > debemos la pureza y conservacion de nues» ”tra grel: unos cultivadores sábios, quede » un suelo árido y escabroso, por nuestra jgnos | »rañcia, han hecho un fériil y ameno jal- » din, cuyos frutos ópimos y abundantes co- »jemos con alegría, en vez de los escasos » y desabridos que apenas nos alimentaban á »en otro tiempo.” Tales son las aclamaciones con que se ven ensalzados los párrocos sá= bios, piadosos y bienhechores. | "4 Los Jueces ó majistrados. Encarga el Rei á los magistrados el gobier= no y policía de los pueblos: confianza la mas sagrada é importante de cuantas puede delegar á ¡2 subditos la soberanía. La quietud,la sevuridad individual, la educacion, las costum-- Dres las propiedades, el honor, la justa liber= tad, y hasta la misma vida de los hombres, todo se encarga á susjueces respectivos; y los conocimientos de estos, su estudio y medita= > cion continua, su actividad y e porla cáusa pública, sus providencias justas; su firmeza en hacerlas cumplir, su desinterés, imparcialidad, virtud y buen ejemplo, deben corresponder al honor y dignidad con que se les condecora, y á los sagrados objetos y tremendas funciones de su destino 1M- portante, TOS ESTUDIANTES. 113 «No consiste el gran mérito de unjuez en castigar y allijir: estriba en evitar por todos los medios imajinables los crímenes de sus subordinados, y carecerá (si lo consigue) de la necesidad dolorosa de hacerlos espiar. Esta será la mas dulce satisfaccion de un juez amante de la humanidad, y esta es por des- - gracia la que no disfrutan completa, ni aun los mas dilijentes y compasivos. ¡Tal es nuestra miseria y corrupcion! : Mas si la vijilancia, el tino y la sagacidad de un majistrado clemente no puede conseguir en todas ocasiones que desaparezca el vicio de entre sus súbditos sin acudir á las medidas rigorosas; es innegable que puede evitar en mucha parte sus progresos, y esterminarlo alguna vez en su orijen. Unido estrechamente con los párrocos, y con las personas encargadas de la educacion pública, aun haría mas accesible esta emda ¡ Quién sabe cuan “felices podían ser os pueblos, si las personas encargadas del gobierno civil, de la direccion espiritual, y de la enseñanza de la niñez y de la juventud, se aliasenpor'amor á: Dios, al Rei y al pré- Jimo, y combatieserr con esfuerzo y constancia la iniquidad! Acaso lograrían la destruc= cion absoluta de este monstruo venenoso y sanguinario: quizá verían á los hombres des causar alegres sobre el regazo sagrado de a religion, rendir sus corazones á la vir=' 114 LOS ESTUDIANTES. tud, aplicarse al trabajo, aborrecer el ócio, amarse y socorrerse mútuamente, y entonar haio los benéficos auspicios de santa piedad, defendidos por el escudo de la justicia, himnos reverentes al padre celestial, á recibir sus bendiciones consoladoras. ee Los suplicios, las tenebrosas cárceles, los destierros penosos; todo estaría sin ejercicio, ' Y los padres, los tiernos hijuelos, los esposos queridos disfrutarían en los pátrios hogares todas las: delicias que -ofrece la virtud, y proteje la equidad y la beneficencia. ¡Qué idea tan lisonjera queridos mios! Disimulad que un acaloramiento de mi celo me haya hecho creer una felicidad que acaso no existe. Los jueces...... Ai! Los ministros del santuario de las sagradas leyes siempre tendrán que hacer sentir susefectos terrlbles. Siempre habrá delitos entre los hijos de Adan, y siempre será necesaria la aplicacion de las penas. Pero ¡cuánta debe ser la sabiduría y la prudencia de un juez al tiempo de calificar los unos, y de imponer las otras! Y ¡euánta su firmeza y rectitud para resistir á las promesas, al ruego, aun á las amenazas de los que aspiran á la impunidad de loz crimenes! Ni debe ser menor la justificacion de un majistrado en el curso y sentencia de los litijios meramente civiles, y en especial cuando se trata de intereses ó pertenencia. LOS ESTUDIANTES. 115 oro, el influjo; el walimiento, los vínculos de la amistad y «de: la sangre, y hasta los deleites. sensuales, suelen asaltar el corazon de un juez en estos casos. ¡De cuánto esfuerzo pues necesita para resistir 4 unos enemigos tan poderosos, á unos estímulos tan seductores! Y ¡de cuánto exámen y precaucion para asegurarse del recto modo de obrar de los ministros subalternos que: le rodean, y de quien no puede menos - de valerse para la estension y jiro de los: espedientes ! Pero el' digno majistrado, el religioso, el vasallo amante de su Rei, el buen hijo de: su pa=- tria debe prevenirlo todo, y resistir con un espíritu heróico á las instigaciones malignas: debe apartar de su lado á: los dependientes infieles ó corrompidos, mantener su honor íntegro, su conciencia tranquila, y en una perpetua: fidelidad + la respetable: balanza de Astréa. Su corazon y su espíritu vivirán en una calma dulce, y sus labios no cesarán de repetir. . “Dios de la justicia y de la equidad, amaado Soberano, que: protejes y recomiendas »estas virtudes santas, patria mia, yO he O serviros con exactitud y buen celo, he obrado segun deseais, dando y con- »servando- 4 «cada hermano mio Jo que es »suyo, dirijiendo á todos por el camino de »la salud eterna, y proporcionándoles los “auxilios que he ercido conducentes á su felicidad temporal, 316 "LOS ESTUDIANTES. »Por «mi causa no han oido los doloro- »sos lamentos de la inocencia oprimida, ni »los gritos insultadores de la maldad triun- »fante. Tal es el oficio de la justicia, cu- » ya administracion os dignasteis confiarme.?” Ved, Señores, cuanto fondo de virtud necesita un juez para desempeñar dignamente su ministerio; considerad cuanto aprecio merece el que lo hace asi; pero contemplad al mismo tiempo cuan execrable, cuan digno de aborrecimiento y de castigo sería aquel, que abusando de la autoridad que se le confiase, y faltando á las obligaciones de ca-= tólico, de vasallo y eonciudadano, aflijiese, sacrificase y corrompiese los pueblos, en vez de cuidar, y correjir y edificar á sus habitantes. : ] De los catedráticos y maestros. Si los curas y los majistrados dirijen respectivamente á los hombues, segun la doctrina de Jesucristo, y la mente de los lejisladores en la tierra, las personas encargadas de la enseñanza y educacion deben facilitarles este logro, haciendo entender á los discipulos las obligaciones religiosas y civiles, y acostumbrándolos á que las cumplan con gusto y puntualidad. Para que esto se venfique segun conviene, es necesario que poscan fundamental= LOS ESTUDIANTES. SS menté las facutades peculiares de sus áulas, que sepan enseñarlas con método y claridad, y que se hallen adornados de unas circunstancias, que con dificultad se hallan reunidas en un solo hombre. Una paciencia inalterable, un celo ardiente sin achaques de un discreto, uN pun= donor acendrado, una virtud y justificacion decidas, un corazon franco y jeneroso, una elocuencia halagúeña y eficaz, UNAS modales perfectas, un amor grande al servicio de Dios, del Rei y al buen nombre de la nacion, unas costumbres irreprensibles, una piedad sólida, y Un ejemplo edificador, son calidades necesarias en un director de la niñez ó de la juventud, y aun no serán su= ficientes, sino tiene un conocimiento profundo del corazon humano, y sl carece de aquel tacto fino, al cual se han debido en todos tiempos los adelantamientos admirables en los diversos ramos de la enseñanza pública, Este cúmulo prodijioso de circunstancias parecería exajerado, sino supiésemos cuán= ta es la necesidad, la importancia y delica= deza de la educacion, cuántos bienes produce cuando está dirijida por la sabiduría Y la virtud, y cuántos estragos puede cau- Sar si se confia á la ignorancia y al vicio. Basta ya de catedráticos. Vds. saben que $01 uno de ellos, y comprenderán que no PPP 118 LOS ESTUDIANTES: debo ser molesto cuando se trata de mi pro=. fesion, porque podría parecer sospechoso ó apasionado, si hablase de ella con todo el aprecio y dignidad que se merece. Yo pondré en manos. de Vds. obras escelentes que les instruyan en esta materia, y les pongan en estado de manejarla con el pulso y utilidad que conviene. .. De los médicos. E A Los hombres padecen enfermedades mas ó menos graves, y á veces no puede la nario, pues, que sea auxiliada por la medickna, y que haya profesores diestros en Co= nocer las causas y calidad de los males, y en aplicarles el remedio conveniente. Estos con los enfermos, y mui vijilantes y cuerdos con los que les asisten. De mucha virtud, meditacion y esperien= cia, de mucho estudio, tino: y talento ne— cesitan los médicos para desempeñar con ben conocer perfectamente la maravillosa or= ganizacion ó estructura del cuerpo humano, las indicaciones que prueban hallarse acometido de algun mal, en qué parte reacierto su delicadísima profesion. Ellos de=. . turaleza sacudirlas por sí sola. Es necesas 1 deben ser prudentes, afables y caritativos side éste, cuáles son los remedios mas efica= ces para curarlo, y en qué dósis deben dar+ ] ” LOS ESTUDIANTES. 119 se, segun la urjencia, las circunstancias y la constitucion física del paciente. E Deben informarse con nimiedad de su conducta y costumbres, de los alimentos que usa, de los escesos que haya cometido, de si su vida es mas ó menos activa Ó sedentaria, y deben en: fin conocer el temperamento “de los diferentes climas en que residan y sus influencias sobre la salad de sus habitantes. Los buenos médicos deben estar instruidos en la física general y particular, y con especialidad en la química, la botánica y. a anatomía; y aun sería conveniente que tuvieran unas regulares nociones de las natemáticas; ninguno de estos conocimientos es Inútil á unos profesores, á quienes se confia el cuidado dela salud de sus semejan= tes, y en cuyos aciertos Ó errores consiste la” conservacion, la multiplicacion ó el esterminio de un gran número de indiviuos.de la especie humana. El luto ó la alegría de las familias, su Subsistencia ó miseria, su felicidad ó su rulña, y aun :la salvacion ó-la pérdida de las almas depende' en myichas. ocasiones de a sabiduría ó de la Ígnorancia de los mé- Icos. ¡Cuán dignos, pues, de aprecio y Te- Compensa son los buenos! Y ¡de qué cargos tan terribles son reos los malos! Yo no has O premio que sea escesivo para los primede , Mi providencia que me parezca severa Mtra los segundos, +20 LOS ESTUDIANTES. . Concluyamos nuestra conferencia y disi mulen Vds. si he sido largo ó prolijo en mis esplicaciones. Los puntos sobre que han recaido son mui interesantes, y es necesario que los tratemos bien desde el principio. Vds. reflexionarán acerca de ellos, y me irán proponiendo en las juntas inmediatas las objeciones ó dudas que les ocurran: yo procuraré satislacer á ellas com verdad y: sencillez, y les diré cuales son. los libros que deben leer para que cada cual se 'instruya en su respectiva profesion ademas de losque manejen en las cátedras. Y dejándonos en lo posible de cuestiones impertinentes, nos contraeremos á casos prácticos, Ó sucesos probables, fundaremos nuestros dic= támenes sin parcialidad ni acaloramiento, y este será el modo de que no hagamos infructuosa ni desagradable esta reunion. Nuestros estudiantes formaron de su di-> "rector la idea mas ventajosa, le escucharon con la mayor atencion y gusto, y le dieron las mas espresivas gracias por su buena doctrina, por el interés que se tomaba en instruirlos, y por el agrado con que los trataba. Despidicronse atentamente, y se retiraron bien convencidos de que los curatos, los correjimientos ó togas, la profesion de . o. e A medicina y el encargo de la enseñanza pública son destinos mui delicados y de mur cha trascendencia para ser abrazados sin la y” LOS ESTUDIANTES. 121 reflexion , suliciencia y virtud que se requ 1ere. Las conferencias de D. Justo continuaron con la mayor felicidad en aquellas y en las Siguientes vacaciones, y %.3 concurrentes sacaron-de- elias mucho fruto. -Cárlos con especial complacencia de sus Padres, perfeccionó su vocacion de ser cura, y desde entonces se dedicó con particular esmero al estudio de las ciencias ecle- Stásticas. La teología, la disciplina de la igle- Sta, la moral evangélica, la retórica sagra- a, y el arte de dirijir las almas por la senda de la virtud hacían todas sus deli- Clas. Mas como tenia mui grabadas en su Corazon las máximas de D. Justo, y sabia Por otra parte que la miseria opone de ordinario á la correccion de las costumbres en el fcomun del pueblo uno de los obstácu— 05 mas difíciles de superar; destinó una parte de su tiempo á la adquisicion de los conocimientos que contempló podían facilitarle 25 Medios de sacar á sus feligreses de la indijencia, y proporcionarles las comodidaes de que fuese susceptible su condicion: y a fisica esperimental, la historia de la naturaleza., la química, la botánica, la agrise tura, la veterinaria y la industria le “ontarón en el número de sus discípulos Mas Aprovechados. Visitaba á menudo los talleres de los arte= 9 128 LOS ESTUDIANTES. sechas de cáñamo y lino de excelente calidad, é hizo quese cojiesen las hortalizas necesarias para la manutencion, y aun para el regalo de aquellos moradores. Ultimamente, nuestro párroco estableció en su pueblo las: manufacturas ó artefactos necesa= «rios para la ocupacion, comodidad y decencia de sus feligreses. Cuando la ardiente caridad de este varon insigne no tenia en que emplearse en su parroquia, se estendia á los lugares de toda la circunferencia. Ll era el padre de los huérfanos, el amparo de las viudas, el consuelo de los aflijidos y el remedio de los necesitados. Los eclesiásticos le respetaban, los seglares le obedecian, y todos le escuchaban como á un oráculo. Una nueva luz parece que había amanecido en aquel hemisterio, y que se respiraba en él un aire mas puro: todo era paz, alegría y confianza recíproca: la virtud, la inocencia y la pureza de costumbres habia convertido aquel terreno en la «morada del placer y de la tranquilidad. : Los nombres dulcísimos de padre, bienhechor, maestro, virtuoso, ejemplar, caritativo Kc. resonaban siempre en los oidos de nuestro cura, sia que este eco contínuo alterase su modestia y humildad evangélica: , , servía sí para aumentar su celo, y. llevar su beneficencia hasta cl mas alto grado deperfeccion, LOS ESTUDIANTES. 12q Informada la superioridad de las circunstancias recomendables de nuestro venerable párroco, le manifestó sus deseos de promoverle. y condecorarle mas distinguidamente; pero todo lo renunció con humilde agradecimiento por «un efecto de su virtud apostólica, y por el amor que tenia á un pueblo que supo hacer feliz á costa de sus fatigas paternales, y en el cual todos eran ricos, menos el cura. Los padres y hermano de este le visitaban con alguna frecuencia, no para enriquecerse ásu costa (antes muchas veces tenian que contribuirle con crecidas cantidades para satisfacer los empeños de su fervorosa caridad ), sino para aprovechar con su ejemplo y consejos , y dar gracias al padre de las misericordias por haberles dado pS hijo un siervo suyo, que con tanta fideidad procuraba servirle y agradarle. Pero Dios, que no tarda en premiar la virtud, aun en este mundo, derramó á manos llenas sus beneficios sobre aquella dichosa familia. Los padres llegaron, sin sentir las incomodidades de la vejez, á una edad mul avanzada, y murieron santamente. Jorge «consiguió emparentar con una familia mui lustre: su esposa le llevó ( acompañado de mucha honestidad, belleza, prudencia y discrecion) un dote tan crecido, que le hizo el hacendado mas poderoso de aquel pais. En todas partes era estimado; todos le res- 130 LOS ESTUDIANTES. petaban y: distinguian: y..este agradecido y prudente jóven reconocia y publicaba que despues de la bondad infinita de Dios, era deudor de su fortuna 4 la virtud. y caridad de su santo hermano. . _ Ast premia el Todopoderoso la piedad y la virtud. Estos son los efectos de la buena educacion; y las desgracias y pesadumbres que sufrieron Anton, sus relajados amigos, y sus familias infelices, son las consecuencias de la mala crianza, y dela corrupcion de costumbres que resulta de elia. He EJEMPLO V. LOS COMERCIANTES. 4 Los amos y los criados. ¿eo jóven vizcaimo, JHamado Ignacio, hijo. de padres distiaguidos, aunque pobres, se puso á servir, con licencia de estos, 4 «un caballero nombrado D. Clemente, el cual poseia un rico mayorazgo, y tenia casa de co=" mercio en una de nuestras ciudades maríti=. mas, La bella índole de Iyuacio, ¿su mucho . LOS COMERCIANTES. Ar talento , buena educacion, y su virtud acen- <drada, Je hacian digno del mayor, aprecio. Otro: mozo , llamado Felipe, el «cual era mui vieloso, lisonjero. y. mal intencionado, fué tambien recibido por sirviente en casa de un tal. D. Hilarion,.comerciante de'la misma. ciudad. yr a a D. Clemente tenia un excelente carácter y mucha instruccion: .era mui justificado, compasivo, generoso, y nada vano ni moles» to. D. Hilarion era bastante necio, medianamente maligno, muiavaro, y algo hipócrita. Estos dos sugetos se encontraron en el. paseo la tarde de un dia festivo; y. despues de haberse saludado, se hablaron en los. tér- Minos siguientes. D. Hilarion. Yengo entendido, Señor D, Clemente, que está V. mui gustoso “con aquel vizcaino que entró á servirle el aio pasado... ua D. Clemente. No se equivoca V. Señor PD. Milarion: porque es un mozo mulatento, agradecido, tranquilo. y bien hablado: tiene un corazon generoso y sensible: es fiel y. exác- to en el cumplimiento de sus obligaciones, Estudió algunos años eo cl seminario de Vergara; pero no pudo couijnuar.en él, Porque sus padres, por ciertos contra Ulcnmposy se hallan. en Ja mayor. pobreza. ¿D. Hilarion. ¿YX que edad tiene? D. Clemente. Unos veimte años. 1132 LOS COMERCIANTES. -: D. Hilarion. Esos mismos vendrá á tener otro jóven que recibí por criado ocho meses hace, y con el chia estoi tambien mui contento. Es guapo chico: ha servido á dos ó tres comerciantes, y se impone con facilidad en los nogocios mercantiles. Ademas me ha presentado un testimonio, que prueba su nobleza. D. Clemente. Eso es mui bueno, porque los nobles tienen, respecto de los que no lo son, mayor obligacion de conducirse bien en cualquier destino. Pero ¿ha mantfestado á V. ese hidalgo otro testimonio, Ó cosa que lo valga, en órden á su buena crianza y conducta? D. Hilarion. No Señor; pero ese nego= cio corre de mi cuenta; yo le haré á mis mañas, y (Dios mediante) no gastaré mucho tiempo en conseguirlo. Mire V., ya he despedido á una eriada y á un manceba por el buen celo de Felipe. ¡Bribones! Me estafaban , y ademas de esto, diz que se miraban, se reian, se chanceaban, y salian juntos á misa y á las procesiones. ¿Qué tal? ¡El Felipillo! Mui bien los acecha y observa. No se burlarán de mí ni de él sus benditos compañeros. D. Clemente. Con que todas las culpas de los despedidos se reducen á que relan, miraban, tenian sus ratos de buen humor, y salian juntos á misa y á las procesiones. LOS. COMERCIANTES. 133 D. Hilarion. ¿Y le. parecen á V. pe queñas? : 06) D. Clemente. Pequeñísimas me parecen para haberles quitado el pan tan repentinas mente. Esas miradas, esas JiSas y €sas, vagatelas pueden ser mui inocentes, suponiendo que, sean ciertas. : D. Hilarion. ¡Cómo qué si lo son !. Pues qué, Felipe... Si V. lo conociera... Dl supiera qué buen. muchacho €.» | D. Clemente. Sí, será un buen muchacho, pero por mas bueno que sea un hombre, y por mas señales, que tenga dadas de su, providad, es, menester ser mui recatado y. prudente en llegando unos casos como es-, tos: porque es regla. general de prudencia, que debemos desconfiar de la bondad de los sugetos cuando hablan mal de otros. Ácaso el celoso D. Felipe querrá abusar de .la eredulidad de V.: quizá aspirará á ganarse su confianza, ó le incomodarian los otros com-: pañeros. De esto hai mucho entre los doméslicos: se persiguen y calumnian; y á veces los útiles y fieles son víctimas de la astucia y mala fé de los mas corrompidos y mal intencionados. Los amos debemos estar mui prevenidos contra los chismes y persecuciones mútuas de los sirvientes, y 10 PproCeder contra ellos sin un motivo justo y: bien Averiguado. D. Hilarion. Bien está. Pero Y. olvida 13 LOS COMERCIANTES. que los tales despedidos me estafaban; y RITO NT : p =D: Clemente. “¿Y qué pruebas tiene V. de esas estafas? 0 -*DThlarion. MWonibre, de Manera CS... Yo Cá decir laverdad) no he advertido... Pero sobre que Felipe lo asegura, y me lo has jurádo. 9 a 90p « ->D. Clemente. El embustero de costumbre di siempre es mal cristiano ) miente cuan- o jura con la misma facilidad y descaro que sinó jurara: con que no se lie V. de cierta cláse de juradores. Lo que V. ha debido exigir de ese Felipe, gon pruebas: hechos que justifiquen. — | D:> Hilarion. ombre, V. es demasiado ajustado de golilla: Tai ciertas cosas que no merecen ser tan examinadas, y basta que - uno' las sospeche para que tome el partido que le parezca mas conducente. Ahora me atidaria yo en averiguaciones por dos pícaros, rateros y escaudalosos. qSE, D. Clemente. Señor D. Hilarion, vamos despacio: V. no ignora que la caridad eristiana exije de nosotros que reflexionemos mucho los defectos del próximo; antes que Je demos por delincuente ó le juzguemos culpado; y tanto mas, cuanto le haga mas odioso latacha que le imponemos, y mas le infame el delito que le imputamos. Yo descaria en V. la virtud de la caridad ( alma de Os COMERCIANTES. — 135 la adorable religion de Jesucristo) en grado mas alto; y en este casó, creo que no se hubiera V. precipitado tan lijeramente, ni á tener por rateros á esos infelices, ni á arrojarlos de casa por informes ó sospechas tan livianas. Es necesario que amemos á nuestros próximos mui de veras, y V. no igno= ra que lo son. “nuestros sirvientes. : D. Hilarion. Con que, segun V. , los amos deben formar un espediente contra sus criados antes de despedirlos, ó' tenerlos siem pre en casa, porque son próximos. | D. Clemente. No es eso lo que quiero de- “cir. ¿Los amos puedgn y deben deshacerse de los criados malos, y aun de los buenos, “cuando la economía ú otra “razon justa se lo aconseje; pero no es lo mismo despedirlos con razon, que'separarlos é infamas los sin motivo. V. acaba de decirme que la eriada y el manceho le estafaban, y me ha dado á entender qne sus' risas, chanzas, Sc. argitian sospechas contra su reputacion y decoro. Nada de esto está justificado; y sin embargo - Y. “lo da por supuesto, y lo habrá publicado entre sus: conocidos, con el fin de probar que ha tenido razon para echarlos de su Jado. He aquí un modo mui oportuno de “arruinar á aquellos desdicha= dos, imposibilitándolos de ser admitidos en Otras casas de igual decencia y proporcio= hos: y á caso en ninguna, porque nadie 136 LOS COMERCIANTES. quiere que le estafen , mi sufrir amoríos peligrosos entre sus domésticos. Yo no tengo el alto honor de conocer al predilecto Felipe; y no obstante aconsejo 4 V. que se vaya con él mui despacio, porque me parece posible que cause á Y. grandes disgustos. D. Hilarion. Pien., bien, me iré con tiento, y no hablemos mas de la materia. V. me ha-dicho verdades algo duras, y confieso que no hallo razones con que contradecirlas. Digamos algo de comercio. D. Clemente. Sea enhorabuena; aunque aseguro á V. que no es la conversacion que mas me agrada en el dia. Las cosas se disponen. de tal modo.... -D. Hilarion. En efecto , se vende poquísimo; y lo que se compra para surtir los almacenes caesta un ojo; y no es de la mejor calidad. Crea V., amigo, que si un hombre no-se ingeniara con los valecitos.... ¡Ob! ¡Los valecitos! Ya es una cucaña de las buenas. Yo soi el diantre en este manejo: los. cambio, los descambio , los bajo, los subo, Kc. «ec. ? Tambien hago mis acopios de granos y de otros frutos por las cosechas, y como adelanto algunos pesillos duros á los labradores para que salgan de sus necesidades (bajo ciertos pactos segun mi conciencia ) ya se ve, los pobres campesinos , que LOS COMERCIANTES. - 137 necesitaron á uno y deben necesitarle en adelante, se someten á su lei sin repugnancia. ¿Está V., Sr. D. Clemente? Luego subo el precio segun aconsejan las circunstancias, y cate V. ¿un hombre hecho persoña ,-sin' quebrarse mucho» los cascos. ltem : ¡presta uno, pero ata» bien su dedo. Una vez al ocho, otras al diez, y en fia al veinte'ó al treinta por ciento , segun llega el: penitente. ¿Y qué se ha de hacer? Para eso remedia uno las necesidades agenas, y espone su dinero. V. (ya se ve) se valdrá de las mismas ingenlaturas Para ir pasarido en gracia de. Dios esta miserable vida'; y en caso necesario sabrá fingir una quiebra , porque este arbitrio... D. Clemente: No pase V. adelante, Se- Ñor D. Hilarion+ he tenido la: paciencia de Vir 4 V: confesar sus flaquezas, pero no debo sufrir que mie suponga Capaz de Iu- Curmr en ellas. ¿2D —D: Hilarion: Vamos , hombre, V. viene Esta tarde. de mal humor ,-y en ánimo de reptobar cuanto le diga. Pero al cabo, to- Os somos comerciantes, y el “que mas y el: que menos se maneja cuando le conviene del modo: que yo lo hago. e Clemente. V: se engaña, y me ofende. n el comercio se emplean sugetos de pro- Yidad , que aman y temen 4 Dios, que Veneran al Soberano , que respetan y obe- 10