Correspondencia científica (1927/1952) Dámaso Alonso/ Amado Alonso (4)
Abstract
En las tres primeras entregas de esta serie, han aparecido materiales relacionados con los principios que deben guiar un trabajo tan complejo y delicado como la publicación de la correspondencia, o parte de ella, entre científicos, que, como sabemos, antes que eso, son personas, con todo lo que tal realidad esencial significa de respeto intransferible. En la entrega actual se entra ya en los criterios específicos aplicables a la intensa y fecunda correspondencia alonsiana. En la próxima nos hallaremos inmersos en los esperados textos epistolares.
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341 CORRESPONDENCIA CIENTÍFICA (1927/1952) DÁMASO ALONSO/AMADO ALONSO (4) JOSÉ POLO Universidad Autónoma de Madrid, España RESUMEN En las tres primeras entregas de esta serie, han aparecido materiales relacionados con los principios que deben guiar un trabajo tan complejo y delicado como la publicación de la correspondencia, o parte de ella, entre científi cos, que, como sabemos, antes que eso, son personas, con todo lo que tal realidad esencial signifi ca de respeto intransferible. En la entrega actual se entra ya en los criterios específi cos aplicables a la intensa y fecunda correspondencia alonsiana. En la próxima nos hallaremos inmersos en los esperados textos epistolares. PALABRAS CLAVE Dámaso Alonso, Amado Alonso, ética y fi lología, aparato crítico, escuela de Menéndez Pidal, intrahistoria de la fi lología española. ABSTRACT In the fi rst numbers of this series, materials have appeared related with the principles guiding such a complex and delicate work as is the publishing of correspondence, or part of it, between scientists. They, as we all know, are human beings before anything, especially considering the importance of that essential reality of untransferable respect. In the present number we will introduce the specifi c criteria applicable to the intense and fruitful correspondence between Damaso Alonso and Alonso Amado. In the next number, we will fi nd ourselves absorbed with the expected epistolary texts. KEY WORDS Dámaso Alonso, Amado Alonso, ethics and philology, critical apparatus, Menéndez Pidal School, intrahistory of Spanish Philology. RESUME Dans les trois premiers volets de cette série sont apparus des matériaux en rapport avec les principes qui doivent guider un travail aussi complexe et délicat que la publication de la correspondance, ou une partie d’elle, entre CAUCE, Revista de Filología y su Didáctica, nº 27, 2004 / págs. 341-348. Recibido: Abr. 2002. Aceptado: Oct. 2003.
342 chercheurs, qui, comme nous le savons, avant tout, sont des personnes, avec tout ce qu’une telle réalité essentielle signifi e de respect intranférable. Dans le présent volet on entre déjà dans les critères spécifi ques applicables à l’intense et féconde correspondance entre Dámaso Alonso et Amado Alonso. Dans le prochain volet, nous nous retrouverons immergés dans les attendus textes épistolaires. MOTS-CLES Dámaso Alonso, Amado Alonso, éthique et philologie, appareil critique, école de Menézdez Pidal, intra-histoire de la philologie espagnole. IV CON UN PIE EN EL ESTRIBO A 1) Las entregas anteriores se titularon, respectivamente, I, “Preliminares” (Cauce, 18-19 / 1995-1996), II, “Todavía en el umbral” (20-21 / 1997-1998) y III, “Final de la parte introductoria” (22-23 / 1999-2000). La de ahora, IV, contiene lo que podríamos denominar “advertencias” (antes de instalarnos en el vehículo de la larga y densa ruta epistolar). 2) El propio hecho de que me haya sentido obligado a esta prolija y, a la vez, pausada etapa introductoria, “propedéutica”, de desbroce del terreno, indica ya la trascendencia que le asigno a la “operación fi lológica” de editar textos epistolares, que nacieron, como más de una vez he señalado, no para que fueran plasmados en letra de molde, sino para comunicación amistosa, personal. Nunca resultará excesiva la delicadeza con que sea tratada esta clase de materiales; y, al mismo tiempo, tampoco deberán ser considerados inoportunos los esfuerzos ímprobos que se desplieguen para lograr que lo implícito, en su proyección científi ca, se nos convierta en explícito, de modo que lo mucho latente que encierran los textos alonsianos afl ore, se haga patente mediante la necesaria labor fi lológica (textual e interpretativa). En este sentido, habrá que trabajar para que lo científi co insinuado o sugerido en esos textos epistolares se convierta en realidades explícitas, en “explicitud fi lológicamente conseguida”. 3) Antes de confi gurar esta última entrega y leído desde hace mucho tiempo el conjunto de esas cartas, realizando, además, sobre la marcha algunas anotaciones, para lo de ahora, decía, he vuelto a leer la totalidad del material epistolar y he dejado acabado el aparato crítico de JOSÉ POLO
343 las cuatro primeras unidades (todas ellas, cartas de Amado Alonso entre 1927 y 1931; la primera de Dámaso Alonso es de 1932, salvo fallo en el juego de microfi lmes de la Residencia de Estudiantes, Madrid), lo cual me ha permitido vislumbrar la clase de difi cultades que se irán presentando al crear la base de interpretación o aparato crítico de las restantes, llamada de atención sin la cual se haría imposible el proceso de maduración o asentamiento imprescindible para la seguridad fi lológica del susodicho aparato crítico de cada una de las entregas. 4) Como se ve, intento apurar la parte introductoria con el fi n de arropar al máximo los contenidos, y su manifestación idiomática, de esos textos epistolares, que no pueden ser tratados mecánicamente, con excesivas alegrías. El grado de responsabilidad a que obliga esta clase de materiales me ha inducido a operar de este modo, aparentemente excesivo, pero que se mostrará fi nalmente equilibrado. Dije en su momento que sobreponía los principios éticos a los criterios técnicos en el tratamiento de lo epistolar. Tanto Dámaso Alonso como Amado Alonso eran temperamentos dados a una comunicación abierta, efusiva (“hablaban de lo humano y lo divino” y, dadas las múltiples situaciones de transmisión verbal, con gran variedad de estilos), rasgo que, por ejemplo, no se encuentra en los textos epistolares de Samuel Gili Gaya, Tomás Navarro Tomás y del maestro de todos ellos: Ramón Menéndez Pidal (compárese, en cambio, “lo temperamental” de Américo Castro). En ocasiones, no se trata de que nuestros corresponsales objeto de estudio se excedan en comentarios de tipo personal (vale decir: “no científi - cos”), sino de que aparezcan opiniones de terceros actores, todo lo cual obliga al editor a una toma de conciencia transparente de los límites entre lo personal y lo científi co y de las repercusiones que puede tener en el lector actual (haya o no relación familiar) el conocimiento de tales o cuales hechos de matiz no claramente científi co o que, aun siéndolo, no se halla “formulado” en el modo expresivo correspondiente, sino más bien “comunicado”, estos es, con “holgura estilística”. 5) Tal como he anunciado en el resumen de la presente entrega, intento expresar aquí una serie de advertencias que orienten al lector sobre las difi cultades ante las que me he enfrentado a la hora de “tratar fi lológicamente” los específi cos textos epistolares de “los dos Alonso” y de las operaciones que dicho lector tendrá oportunidad de observar conforme se vayan publicando, actuaciones fi lológicas, por mi parte, basadas, como he dicho, en el principio “antes la ética que la técnica”. CORRESPONDENCIA CIENTÍFICA (1927/1952) DÁMASO ALONSO/AMADO ALONSO (4)
344 B 6) Como cada una de las cartas planteará sus intransferibles problemas, así también me veré yo obligado a operar. Habrá ocasiones en las cuales quepa reproducir facsimilarmente el texto, manuscrito o mecanografi ado, de la carta y luego, en su reproducción tipográfi ca, solo aparezcan determinados segmentos textuales, vale decir, las partes de esa epístola que poseen clara proyección científi ca o que, hallándose en una zona intermedia entre lo científi co y lo personal, no admiten ningún reparo o “exceso comunicativo” ni contienen, claro está, nada muy cercano a lo estrictamente familiar, etc. De otro modo: la reproducción facsimilar –menos legible por su propio carácter de presentación de materia escriptoria no tan nítida como la tipográfi ca– será un “texto de penumbra” frente al “texto ofi cial”, el tipográfi camente manifestado. Se puede decir también de esta forma: lo reproducido facsimilarmente –o sea, el texto originario completo– servirá de contexto de las partes seleccionadas para su presentación en letra de molde. Otras veces bastará que haya una sola palabra que, según los criterios con los que voy a operar, no deba aparecer para que se anule automáticamente la posibilidad de la reproducción facsimilar de esa carta o, según los casos, de esa página. Otro ejemplo: si sobre un asunto del que se habla en la carta, asunto más bien personal que científi co, ya se ha publicado algo en otras fuentes (porque fuera conocido), podré continuar con el principio de la “abstención metodológica” (es decir: no me uniré a ese carro...) o bien, calibrando al máximo el sentido y alcance de mi intervención, podré adherirme a esa línea, procurando siempre “neutralizar fi lológicamente” los excesos que en ella hubieran podido darse o, si no es tal, intentando enriquecerla con nuevos datos de interés, al menos, virtualmente fi lológicos. Vale decir: cuando se trate de realidades “históricas” (anteriores documentalmente al presente de mi investigación), podré permitirme, para bien o como mal menor según los matices, contravenir aparentemente el principio general de que “la ética debe siempre prevalecer sobre la técnica”. 7) En fi n, conoce el lector perfectamente el título de esta serie: “Correspondencia científi ca (1927/1952) Dámaso Alonso/Amado Alonso”. Pues bien: por las cosas que he venido explicando en las entregas anteriores, y sobre todo en esta de ahora, podríamos pensar que tal vez llegue tambalearse el mencionado título y que, una vez hayamos recorrido el largo camino epistolar, con sus vaivenes, probablemente nos veamos obligados a sustituirlo por el más apegado a la realidad: “Fragmentos, de interés científi co, en la correspondencia (1927/1952) Dámaso Alonso/ JOSÉ POLO
345 Amado Alonso” (cabría alguna variante). Y así puede ocurrir, en efecto; pero ello no debe preocuparnos en este momento, cuando apenas estamos dando los primeros pasos. Lo cierto es que si, al fi nal, se impone el título “suplente”, ello no signifi cará un desdoro para el conjunto de estos materiales epistolares, sino simplemente la comprobación del ajuste necesario entre los segmentos textuales de naturaleza varia y, para mí, el principio sagrado del respeto a las “charlas familiares, amistosas” de la comunicación epistolar en personas, fallecidas, que hoy no podrían defenderse si algo no pensado para la letra de molde sale, artifi cial y abusivamente, de su ámbito o si algo más o menos indiferente a lo personal o científi co es mal interpretado por su presentación “escasamente verbalizada”, vale decir, moldeada por una realidad “consabida” para los dos corresponsales y difícilmente reconstruible fi lológicamente (caso que puede darse). C 8) Yo anticipé en 2 el hecho del “potencial herméutico” de esos textos epistolares. Gran responsabilidad, pues, el extraerles el máximo jugo para que se vea cuánto da de sí, cuánta es la riqueza de lo denotado y lo connotado por palabras dichas por hombres sabios en momentos varios de su madurez (en cierne y plena). Si logro llevar adelante un aparato crítico a la altura de los textos primigenios, los de los dos grandes maestros, el conjunto acabará convirtiéndose en una especie de monografía de historia interna, intrahistoria, de no pocos de los aspectos de la doctrina, y prácticas consecuentes, de la insuperable escuela de Ramón Menéndez Pidal. Pero casi lo que más me atrae de esta esforzada aventura es el hecho de traer a la vista de los lectores, estudiosos o no de la fi lología, a “fi guras menores” de esa escuela, personajes científi cos que rara vez, y en algún caso nunca, aparecen en los trabajos historiográfi cos aplicados a la fi lología española; personas que han sido parte del sustrato sobre el cual han sido edifi cados grandes monumentos, en los que han descollado, claro está, los nombres de los maestros (diversas generaciones). 9) En todo esto sí que voy a defender que se utilice el texto como pretexto para hacer justicia con estudiosos que prácticamente se perdieron para la fi lología, bien por su muy temprana desaparición, bien porque los azares, los vientos (alguna vez huracanados) de su transcurso vital, los zarandearon inmisericordemente. Por supuesto, lo anterior no va a signifi car que me aleje del núcleo de esos escritos, de lo que CORRESPONDENCIA CIENTÍFICA (1927/1952) DÁMASO ALONSO/AMADO ALONSO (4)
346 ellos querían decir entonces y nos dicen ahora: una operación, pues, lo más completa posible desde el punto de vista de lo expresado, de lo signifi cado y de lo designado por los textos epistolares, instructivos y profundamente humanos, de dos maestros inolvidables: Amado Alonso y Dámaso Alonso. D 10) Ya dije algo en 6 sobre en qué circunstancias, ateniéndome a un principio ético, reproduciría o no facsimilarmente una carta, o una página de ella, de la correspondencia objeto de atención. Puesto que de las cartas de Dámaso solo poseo fotocopia (no siempre de calidad), lo más probable es que no reproduzca ninguna de modo facsimilar; en cambio, sí podré hacerlo con las de Amado Alonso al contar con los originales y no existir por ello peligro de una reproducción defectuosa. Por otro lado, en cuanto a la estructura de la presentación de los diversos bloques textuales, irá primero una breve nota mía y luego los textos epistolares. El aparato crítico no aparecerá en notas a pie de página, pues ello interrumpiría inconvenientemente el ritmo fl uido de esos textos, que son los que deben mandar. De manera que dicho aparato crítico será colocado en sección fi nal, como si fuera un apéndice, para que el lector, cuando se halle frente a la parte textual de los corresponsales, disfrute de ella, se sienta bien instalado (sin ruidos en el ambiente). Ello permitirá una primera lectura –relajada y sencilla– del texto epistolar y luego, tras la información dada por el aparato crítico, una segunda más técnica, de mayor intensidad. Otra solución teóricamente posible sería colocar el aparato crítico antes de las cartas, preparando la aparición de estas; pero con este procedimiento retrasamos inconvenientemente la presencia de un texto, el epistolar, que sicológicamente se espera con una actitud diferente (impaciencia, curiosidad, etc.) de la que ponemos en marcha ante escrituras “más profesionales”. De otro lado, contar con que, de todos modos, el lector iría directamente hacia el texto epistolar saltándose el aparato crítico no es sino la confi rmación de la necesidad de una forma “natural” de presentación de los materiales, de las varias secciones de cada una de las unidades complejas que serán las diversas entregas epistolares de esta serie. 11) Juguemos ahora con otra posibilidad. Cuando de una carta solo quepa reproducir determinados segmentos textuales y haya que aceptar, por las razones consabidas, la desaparición de la fi gura completa de esa unidad epistolar, entonces, decía, podré, tras cada uno de dichos JOSÉ POLO
347 segmentos textuales, colocar el material del aparato crítico (eso sí: diferenciado tipográfi camente); desde luego, como he anunciado, nunca mediante el sistema de notas a pie de página, procedimiento con el que se pueden llegar a crear verdaderos monstruos “espaciales” cuando tenemos notas muy largas o con excesivos puntos y aparte o con sinuosidades, etc., antítesis del equilibrio visual y de la legibilidad: del placer de la lectura, del texto. 12) Crearé aparato crítico la primera vez que aparezca un nombre de persona o un tema que lo necesiten: cuando vuelvan a estar presentes, remitiré a esa anotación primera si ya existe una distancia considerable o no habrá remite alguno si se halla muy próxima una aparición de otra. No obstante, podrá darse el caso de ampliación del aparato crítico en torno a un mismo asunto cuando las circunstancias de cada una de tales presencias sean tan diversas, que resulte obligado reconstruir los respectivos entornos. De otra parte, haré un gran esfuerzo de contención para no saturar el espacio conceptual e informativo de una primera nota sobre un personaje o un tema basándome en lo que yo conozco por cartas ulteriores, con el fi n de evitar el bloqueo de la circulación nada más comenzar la ruta y, al mismo tiempo, para dar la oportunidad a las cartas que aún no se hayan presentado a que hablen con toda su riqueza virtual, esto es, estimulando la creación de su justo aparato crítico: apareciendo en su natural entorno. Quiere esto decir que algunos asuntos que mostrarán su efi gie en las primeras cartas irán creciendo en trascendencia conforme avance el curso epistolar y los textos sucesivos, con sus correspondientes aparatos críticos, vayan concéntricamente acrecentando, expandiendo, las “elementales estructuras primigenias”. De otro modo: si al fi nal del camino todo esto se reuniese en un volumen con muy buenos índices auxiliares, quedaría perfectamente rehecha la atomizada fi gura de la hermosa realidad de los textos epistolares alonsianos. 13) En la próxima entrega, la quinta, ya aparecerá texto de esas cartas. Según el espacio que las circunstancias aconsejen ocupar, reproduciré o bien solo la primera (Amado Alonso se halla en Puerto Rico, julio de 1927, antes de marchar para Argentina vía Nueva York) o, además, las tres siguientes (entre 1927 y 1931; según anticipé en 3, Dámaso Alonso escribe, al menos en lo conocido por mí, a partir de 1932). Si reproduzco esas cuatro primeras cartas, habré presentado de una sola vez el microsistema o bloque de “informaciones y comentarios de Amado Alonso entre 1927 y 1931”, textos muy ricos en materia cultural, lingüística y literaria (con más de una referencia a un personaje que, al pareCORRESPONDENCIA CIENTÍFICA (1927/1952) DÁMASO ALONSO/AMADO ALONSO (4)
348 cer, hoy día ya es mítico: Jorge Luis Borges). Si transcribo únicamente la primera carta (bien completa, bien en determinados pasajes), nos habremos circunscrito, casi a manera de espécimen todavía no muy denso, a un texto “de transición”, o sea, de alguien en ruta hacia su destino argentino, en donde ya un Amado Alonso muy bien asentado desde el principio nos dirá muchas cosas de interés sobre la vida cultural –particularmente, fi lológica– argentina. 14) Como el lector que siga esta serie tendrá la oportunidad de observar conforme ella avance, he realizado un gran esfuerzo tanto en la responsabilidad de asunción de unos determinados principios (el consabido par ética/técnica) cuanto en lo que será un complejo aparato crítico. No obstante, dada la distancia temporal entre la materia prima epistolar (1927-1952) y nuestros días, habrá cuestiones que podrían quedar no sufi cientemente tratadas. Cualquier corrección o sugerencia por parte de los estudiosos será bienvenida y resultará útil en el empeño de que algún día toda esta serie pueda ser recogida en un volumen con un grado pleno de madurez. Ahora sí, preparémonos para recibir, desde la próxima entrega, el fruto de una larga comunicación de amigos y, sobre todo para el propósito de mi trabajo, de fi lólogos: la de Amado Alonso y Dámaso Alonso. (continuará) JOSÉ POLO
