Hacia Cervantes
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240 Hacia ceRvanteS Juan monteRo Dentro de la trayectoria novelística de Cervantes hay dos títulos que, no despiertan, de entrada, la simpatía del lector actual y son precisamente los que delimitan cronológicamente su producción: el Persiles (1617) y La Galatea (1585). Por eso, revisar o releer La Galatea hoy requiere, ciertamente, reconocer sus códigos constituyentes y prestarles credibilidad, para luego apreciar mejor la calidad y novedad de su propuesta, incluso –por qué no– su actualidad. Dentro de las coordenadas estéticas e ideológicas del Renacimiento, la Arcadia pastoril, puede convertirse en una representación del mundo cortesano, siendo lo cortesano y lo pastoril dos polaridades ideales que dejan amplio espacio a otros mundos literarios intermedios en los que adentrarse. Esa operación incluía, lógicamente, la autorrepresentación del poeta como pastor, clave que fue ampliamente aprovechada por Cervantes hasta hacer de la poesía un asunto central de la obra, cuyo locus amoenus tiene como centro justamente el río Tajo, esto es, el río de Garcilaso y, por ello mismo, el de la lengua y la poesía españolas. Si publicar una novela pastoril era un modo adecuado de iniciar una carrera literaria, Cervantes quiso hacer de ese momento una apuesta arriesgada, tanto en la forma literaria como en el planteamiento global del libro. El aspecto más visible de la obra es su concepción como laberinto amoroso, esto es, un entramado complejo de casos de amor, según pedía la fórmula literaria del género. Ahí Cervantes se mueve a sus anchas, proponiendo al lector una variedad de historias de amor que recrean mundos literarios diversos (el pastoril propiamente dicho, el aldeano y campesino, el urbano), conjugando varios esquemas narrativos (la historia trágica, la de corte bizantino), revitalizando temas tradicionales (los dos amigos, por ejemplo) y abordando asuntos de peso (el poder destructor de la venganza, las bondades de la amistad, la conciliación entre amor y matrimonio, etc.). Por esta vía, La Galatea propone al lector una reflexión sobre aspectos sustanciales de la experiencia humana. 240 HomenaJe a miGuel de ceRvanteS en el iv centenaRio...
241 La Galatea nos remitiría, desde este punto de vista, a un Cervantes “antes de Cervantes”. Pese a la valoración más bien negativa del libro en el “donoso escrutinio” de los libros del hidalgo manchego, lo cierto es que, desde 1605 en delante, Cervantes no dejó de expresar su deseo de publicar la segunda parte del libro. Ciertamente no lo hizo, pero en cierto modo nunca dejó de reescribir La Galatea, como testimonian diferentes fragmentos de sus obras posteriores, empezando por los episodios pastoriles del Quijote. 241HomenaJe a miGuel de ceRvanteS en el iv centenaRio...