Guerra de la Independencia : historia del levantamiento, guerra y revolución de España : con todos los sucesos que contiene la que escribió el Conde de Toreno. V.3
Full text
DOI
4d
li)
_ESIDNINININS,
E
Á
A
4
Í
GUERRA
DE
LA
INDEPENDENCIA.
HISTORIA
DEL
LEVANTAMIENTO,
GUERRA
Y
REVOLUCIÓN
DE
ESPAÑA,
CRÓNICA
DE
TODOS
LOS
ACONTECIMIENTOS
NOTABLES,
GLORIAS,
TRIUNFOS,
COMBATES
Y
SU-
FRIMIENTOS
DE
LOS
ESPAÑOLES
PARA
SALVAR
SU
LIBERTAD
É
INDEPENDENCIA
,
CON
TODOS
LOS
SUCESOS
QUE
CONTIENE
LA
QUE
ESCRIBIÓ
:
EL
EXCMO.
SR.
CONDE
DE
TORENO,
2),
Mogul
Aquotir
Trimape
OBRA
PINTORESCA
La
Mustrada
con
mas
de
mil
grabados
representando
vistas
de
monumen-
tos
y
escenas
de
revolucion,
y
una
galería
de
retratos
grabados
en
acero
de
todos
los
hombres
distinguidos,
MX.
MADRID.—1852.
LIBRERIA
DE
A,
SALA,
CALLE
DE
TOLEDO,
NÚM.
418.
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y:
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EL
AUTOR,
Oda
a
el
os
de
Mayo.
CAPITULO
EL.
da
x
—
A
A
=
h
:
Estado
de
la
nacion
á
principios
del
año
1810.—Considerables
refuerzos
que
recibe
el
ejército
francés:
se
dirige
este
á
las
Andalucías:
penetra
en
las
gargantas
de
Sierra
Morena
:
destruye
las
divisiones
españolas
que
defienden
Su
paso.—Ocupa
Sebastiani
4
Granada
y
Málaga.—Marcha
Vic
tor
sobre
Sevilla
:
entra
en
dicha
ciudad
José
Napoleon
con
su
ejército.—Conflicto
de
la
Junta
Cen-
>
tral
:
se
retira
á
la
Isla
de
Leon:
desmanes
populares
Contra
algunos
de
sus
individuos.—La
plaza
de
Cádiz
nombrauna
Junta
de
Gobierno
para
que
prepare
su
defensa
:
entusiasmo
de
los
DEE
tes.—Disolncion
de
la
Junta
Central:
nombramiento
de
la
Regencia.—Entra
en
la
Isla
la
division
del
duque
de
Alburquerque.—Llegan
los
franceses
á
la
yista
de
Cádiz:
le
intiman
la
rendicion:
la-
cónica
respuesta
de
la
junta.—Quejas
del
duque
de
Alburquerque
:
es
relevado
del
mando
del
ejér-
cito:
marcha
de
embajador
á
Londres,
donde
muere.—La
Gran
Bretaña
conoce
lo
crítico
de
su
si-
tuacion
:
hace
salir
á
su
ejército
de
la
inacción
en
que
se
encuentra.
AS
a
O
503
OMPROMETIDO,
triste
y
estremadamente
apurado
==
Ñ
e
RO
era
el
estado
de
la
nacion
á
principios
del
año
4
A
$25
organizacion
era
fruto
delos
que
parecian
ser
ya
s—
4
susúltimos
é
impotentes
esfuerzos;
desbarata-
E
%
das
en
Alba
de
Tormes
las
fuerzas
que
á
las
órdenes
del
du-
ves
”
J
que
del
Parque
operaban
en
la
provincia
de
Salamanca
;
rendida
CASA"
Gerona,
despues
de
haber
admirado
al
mundo
con
su
heróica
de-
SL
=>,
1
Tensa;
abandonados
los
españoles
del
ejército
aliado
,
que
se
habia
in-
“ol
ternado
en
Portugal;
triunfantes
las
legiones
imperiales
en
Cataluña,
¿JA
Aragon
y
Valencia;
envuelta
la
Junta
Central
en
el
conflicto
de
tantas
5)
y
desgracias
y
entre
las
pasiones
de
sus
componentes,
y
amortiguado
el
>
d,
yO
espiritu
público,
ya
por
el
desaliento
que
acompaña
siempre
al
infortu-
Wonio,
ya
por
la
inercia
de
los
que
abandonado
habian
la
sagrada
obligacion
Sede
dirigirlo
rectamente
,
parecia
llegada
la
época
señalada
or
el
des-
(4
tino
para
la
muerte
de
nuestra
independencia.
¿Por
dónde,
se
preguntaban
los
españoles,
atónitos
á
la
vista
de
tan
inesperadas
desgracias,
por
dónde
iste
posicion
en
que
nos
vemos?
¿Qué
se
han
hecho
nuestros.
hemos
llegado
á
la
triste
;
nOs
ve
!
¡
es
Ap
;
e
1808?
¿No
fuimos
nosotros
los
primeros
q
sacrificios
y
nuestros
triunfos
2
:
$e
Me.
a
S
Destruido
en
Ocaña
el
ejército
mas
poderoso.
pr
0
¿
We
habiamos
reunido
durante
la
lucha,
y
cuya
de
Ss
GAS
A
e.
o
»
Y
8
de
GUERRA
a
8
/
e
,
A
de
marzo,
pasando
despues
á.la
linea,
y
quedando
en
la
plaza
un
solo
regimiento,
al
que
nunca
se
permitió
guarnecer
sus
baterias
ni
cubrir
ninguno
de
sus
puntos.
Mientras
la
Regencia
y
la
junta
de
Cádiz
procuraban
cada
una
en
el
circulo
de
sus
atribuciones
reorganizar
el
ejército,
promover
la
insurreccion
en
la
Serranía
de
Ronda
y
en
otros
puntos
de
Andalucía,
y
fortificar
la
linea
de
Cádiz
del
formida-
ble
modo
que
se
hizo
y
que
tanto
escitó
la
admiracion
de
los
mas
entendidos
guer-
reros,
ocurrian
en
otras
partes
hechos
dignos
tambien
de
atencion,
y
asi
será
preci-
n
so
examinar
lo
que
en
las
demas
provincias
pasaba.
en
e”
CAPITULO
1.
MH
a
;
?
,
,
ape
:
;
E
e,
Se
da
el
mando
del
ejército
de
Cataluña
á
D.
Enrique
Odonnel!.—Entran
los
franceses
en
Vich.
—Ac-
cion
de
Moyá.—Bloqueo
de
Hostalrich.—Acciones
de
Santa
Perpétua
y
de
ollet.—El
mariscal
Au-
gereau
entra
en
Barcelona:
depone
y
envia
á
Francia
al
general
Duhesme.—El
ejército
español
es
derrotado
en
las
llanuras
de
Vich.—Ocupan
los
franceses
á
Manresa
y
Villafranca:
se
sitúan
en
Reus.—Los
españoles
atacan
á
las
guarniciones
de
Villafranca
y
Manresa.—Abandonan
los
franceses
á
Reus:
regresan
á
Gerona.—Sitio
de
Hostalrich:
abandonan
los
españoles
aquel
castillo.—Se
apo-
deran
los
franceses
de
las
Islas
Medas.—El
mariscal
Macdonald
reemplaza
á
Augereau.—Accion
de
Horta.—Operaciones
del
jóven
Mina:
es
perseguido
por
yarios
generales
franceses:
sorprende
á
Ta-
falla:
manda
esconder
las
armas
y
despide
á
su
gente.—Espedicion
de
Suchet
á
Valencia:
encuentro
en
Albentosa
:
union
de
los
valencianos
para
la
defensa:
retirada
de
Suchet.—Sorpresa
de
Teruel.—
Operaciones
del
general
Villacampa.—Aparece
segunda
vez
el
jóven
Mi
en
Navarra:
le
hacen
pri-
sionero
los
franceses.—Sitio
de
Lérida:
salida
de
sus
defensores.—
alla
de
Margalef.
—Horroroso
“asalto
de
Lérida:
rendicion
de
la
plaza.—Injusticia
de
Odonnell.—Sitio
y
toma
de
Mequinenza.
xl
e
y
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dE
E
DA
continua
mulacion
de
goles
q
e
esperin
5
$)
el
ejército
de
Cataluña,
donde
en
poco
tiempo
eE
2
obtuvieron
el
mando
los
generales
Blake,
:
as
EE
7!
tago,
Garcia
Conde
y
Henestrosa,
no
dió
lugar
rea
IX
GH
LU
4
organizar
un
plan
para
burlarlas
intenciones
AQ?
FIS
del
Edo
o
PER
ocupó
á
Gerona.
La
re-
-
Peontasión
que
D.
Enrique
Odonnell
habia
sabido
granjearse,
especial-
nente
desde
que
acometió
la
atrevida
empresa
de
salir
de
aquella
he
y
er?
e
al
gobierno
á
nombrarle
general
en
gefe
del
nuestro
en
aquel
a
provin-
'
Aly
cla,
y
este
intrépido
caudido
respondió
á
ta
disti
da
confianza
del
7
EN
modo
que
nos
lo
dirán
sus
brillantes
hecho
pais
Vo
Y
los
contratiempos
y
reveses
de
la
suerte
le
y
prudencia
que
solo
la
esperiencia
puede
enseñar.
f
Las
tropas
españolas
y
los
somatenes
que
formaban
la
li
SeÁ
9
gat
atacaron
á
los
destacamentos
enemigos
de
S.
Justo,
E
742
5
fer
y
Cornellá,
y
los
obligaron
á
replegarse
ú
Barcel
de
enero
*
M
siguiente
dia
salieron
los
franceses
de
esta
plaza
reforzados
con
tres
pie-
zas
de
artilleria,
con
ánimo
de
forzar
las
posiciones
de
los
españoles.
sobre
la
de
E
recha
del
Llobregat,
sin
que
la
bizarria
con
que
fueron
defendidas
les
permitieran
lograr
su
intento.
qdo
4
e
¡rebela
A
El
mariscal
Augereau,
luego
que
rindió
á
Gerona,
se
propuso
conseguir
405.
objetos
,
consistiendo
el
uno
en
restablecer
las
comunicaciones
entre
Barce
Erancia,
limpiando
el
pais
de
las
pumerosas
partidas
que
lo
recorrian,
€
hemos
hablado
en
parte
al
fin
del
capitulo
último
del
Il
tomo
A
y
el
otro
plaza
abriéndose
paso
por
en
medio
del
ejercita!
sitia
dol;
donidio
y
)
en
obli-
II
E
a
a
nó
«e
7,
y
de
de
a
|
si
10
GUERRA
gar
á
nuestro
ejército
á
dejar
el
campo
de
Vich,
donde
estaba
concentrado.
Para
]le-
nar
este
último
fin,
dió
órden
al
general
Souham,
que
estaba
acantonado
en
las
inmediaciones
de
Olot,
para
que
reforzado
con
la
div
se
dirijiese
sobre
Vich.
Los
somatenes
intentaron
det
ision
italiana
del
general
Pino,
ener
á
los
franceses
en
los
des-
filaderos
que
separan
á
Olot
de
Vich;
mas
estos
en
número
de
mas
de
diez
mil
hom-
bres
lograron
penetrar
hasta
esta
última
ciudad,
desde
donde
pensaron
pasar
á
Moyá,
flanqueando
el
desfiladero
de
Collsuspina.
Entonces
1
os
generales
Odonnell
y
Porta,
que
con
dos
mil
y
doscientos
hombres
se
habian
situado
en
aquel
paso,
acomelie-
ron
denodadamente
al
enemigo,
y
le
precisaron
á
retirarse
con
gran
pérdida.
El
413
de
enero
volvieron
los
franceses
á
intentar
el
paso
por
la
parte
de
la
izquier-
da,
consiguiendo
que
su
caballería
penetrára
hasta
Moyá
por
el
camino
real.
Los
españoles
les
disputaron
las
alturas
inmediatas
todo
aquel
dia,
y
se
retiraron
despues
sobre
Cellent
y
puente
de
Cabriana.
El
14
retrocedieron
los
franceses
hasta
Tona,
y
seguidos
luego
por
los
nuestros,
tuvo
lugar
un
reñido
combate,
en
el
cual
el
general
Odonnell,
con
mas
valor
que
prudenci
pas
como
simple
granadero,
haciendo
por
sí
mismo
a,
peleó
á
la
cabeza
de
sus
tro-
prisioneros
tres
oficiales
fran-
ceses,
que
fueron
tratados
por
él
del
modo
mas
distinguido,
Cumplido
uno
de
los
objetos
que
se
habia
propuesto
Augereau,
le
faltaba
llenar
del
todo
el
otro,
reducido,
como
se
ha
dicho,
á
limpiar
de
partidas
el
camino
de
Barcelona,
á
la
que
se
propuso
proveer
de
viveres.
Para
verificarlo,
púsose
en
mar-
cha
con
nueve
mil
hombres-y
un
abundante
convoy,
apoderándose
de
paso
de
la
villa
de
Hostalrich,
y
dejando
bloqueado
su
castillo,
en
el
bernador
con
la
guarnicion.
Sabiendo
Duhesme
(qu
mamente
escaso
de
víveres
y
recursos)
la
direccion
cion
á
su
encuentro;
pero
seguido
de
las
divisiones
cual
se
habia
encerrado
el
go-
e
continuaba
en
Barcelona
su-
de
Augereau,
salió
sin
dila-
de
Orozco
y
del
marqués
de
Campo
Verde,
fué
derrotado
por
este
en
Santa
Perpétua
el
dia
20
con
pérdida
de
cuatrocientos
prisioneros;
y
llegando
al
mismo
tiempo
la
division
del
brigadier
Porta,
atacó
á
este
una
columna
de
mil
y
doscientos
llet_
con
dos
piezas
de
artillería,
y
la
destruyó
tan
c
salvaron
doscientos
hombres,
quedando
tambien
en
franceses
que
ocupaban
á
Mo-
ompletamente,
que
apenas
se
nuestro
poder
sus
dos
pidas.
Los
prisioneros
cojidos
en
ambas
acciones
fueron
paseados
por
en
medio
del
ejér-.
cito,
precedidos
de
los
dos
cañones
con
inscripciones
y
cubiertos
de
guirnaldas
de
laurel,
sirviendo
de
ovación
á
los
nuestros.
Esta
especie
de
pompa
triunfal,
aun-
que
nada
usada
en
nuestros
dias,
ni'muy
conforme
en
verdad
con
la
moderna
ilus-
tracion,
fué
disculpable
en
aquella
ocasion
para
reanimar
el
espiritu
de
los
sol-
dados,
algo
decaido
desde
la
rendicion
de
Gerona.
El
mariscal
Augereau
llegó
con
el
convoy
á
Barcelona,
en
la
que
hizo
su
en-
_trada
solemne
como
gobernador
de
Cataluña,
ofreciendo
en
aquella
ocasion
un
nuevo
ejemplo
de
las
vicisitudes
humanas
y
de
lo
que
pueden
los
talentos
ayudados
de
la
fortuna;
puesto
que
treinta
años
antes
habia
estado
de
guarnicion
en
aquella
plaza
como
simple
guardia
walon
alservicio
de
España.
Luego
que
entró
en
la
ca-
pital
del
Principado,
depuso
al
general
Duhesme
y
envióle
á
Francia,
pretes-
tando
el
mal
trato
y
dureza
que
habia
usado
con
los
catalanes.
Este
acto
de
justa
severidad,
que
tan
buena
opinion
hizo
formar
del
nuevo
gefe,
habria
acreditado
que
y
Conocia
y
queria
respetar
los
deberes
que
impon
en
á
las
autoridades
la
equi-
dad
y
la
justicia,
si
su
ulterior
conducta
no
hubiera
desmentido
tan
bello
con.
cepto.
manecer
á
sus
alrededores
largo
tiempo
al
ejército
fr
La
escasez
de
víveres
que
siempre
esperimentaba
Barcelona
no
dejaba
per-
ancés,
por
lo
que,
encargando
Augereau
el
mando
de
aquella
plaza
al
general
Mathieu,
regresó
á
la
de
Gerona,
dejando
algunos
batallones
sobre
las-alturas
de
Masanet
para
estrechar
el
bloqueo
de
Hostalrich,
y
ver
si
podia
rendirlo
por
hambre.
El
general
Soubam
recibió
ór-
den
de
adelantarse
hasta
Vich,
y
pasó,
casi
sin
resi
stencia
,
los
desfiladeros
de
la
Garriga,
por
donde
va
el
único
camino
transitable
para
carruajes
y
artillería,
pues
por
los
demas
que
conducen
á
aquella
ciudad,
tienen
que
ir
los
transportes
á
lomo.
DE
LA
INDEPENDENCIA.
41
Los
somatenes
entretanto
ocuparon
todas
las
montañas
delos
alrededores
de
Vich,
teniendo
á:los
franceses
casi
bloqueados
en
sus
mismos
acantonamientos.:
El
general
Odomnell,
que
conla
franqueza
y
hasta
popularidad
de
su
carácter
se
habia:
ganado
el
afecto
y
confianza
del
ejército
y
del
pais,
reunió
en
Mollet
todas
las
fuerzas
de
que
podia
disponer,
ascendientes
á
doce
mil
infantes
y
mil
doscien-
tos
caballos,
con
los
cuales,
divididos
en
tres
columnas
y
ayudados
de
un
consi-
derable
número
de
somatenes,
desembocó
en
la
llanura
de
Vich.
Los
franceses
ocu-
pabaná
esta
y
los
puntos
de
Portona
,
Collespina
y
Cenfora,
con
las
alturas
que
dominan
dicha
llanura
por
el
occidente.
Una
division
española
atacó
4
Gurp,-ocu-
pado
por
un
batallon
francés,
el
cual
se
retiró
ordenadamente
,
y
4
poco
liempo,
estendiéndose
el
fuego
por
toda
la
linea,
quedó
empeñada
una
accion
general.
El
general
Odonnell
trato
sucesivamente
de
envolver
el
flanco
izquierdo,
de
romper
el
centro
y
de
doblar:ambos:
costados
del
enemigo;
pero
la
firmeza
con
que:se
sos-
tuvieron
las
tropas
francesas
dejó
frustrados
todos
sus
planes.
En
tal
estado
mandó
desfilar
por
su
derecha
una
columna
de
infantería
sostenida
por
la
caballeria,
mas
qe
Í
,
una
brillante
carga
de
la
delos
franceses
derrotó
á
la
caballeria
españ
a
y
des-
hizo
la
infanteria
,
declarándose
desde
este
momento
completa
la
victoria
de
par-
te
del
enemigo,
el
cual
persiguió
hasta
Tona
á
los
españoles,
matando
á
muchos
y
haciendo
un
gran
número
de
prisioneros.
El
campo
quedó
cubierto
de
muertos
y
heridos,
y
el
ejército
derrotado
tuvo
que
buscar
su
salvacion
en
las
montañas.
-
Al
tiempo
mismo
que-la
sangre
española
empapaba
la
llanura
de
Vich,
ata-
-_caban
los
somatenes
á:las
tropas
que
bloqueaban
á
Hostalrich,
siendo
dispersa-
no
dos
por
estas
con
bastante
pérdida.
|
y
oa
El
general
Verdier
,
acantonado
en
la
villa
de
Besalú,
dispersó
por
aquel
tiem-
po
á
dos mil
y
doscientos
españoles
que,
mandados
por
un
coronel
suizo,
fueron
á
atacarle.
Tambien
dispersó
el
mismo
general
á
la
Junta
provincial
que
se
habia
ro
nuevamente
en
Arenys
de
Mar
para
activar
la:insurreccion
general
del
rincipado.
mi
9
0
El
mariscal
Augereau
,
duque
de
Castiglione
,
que
permanecia
tranquilo
en
la
alta
Cataluña
desde
su
regreso
de
Barcelona
,
creyó
deber
adelantarse
hasta
mas
allá
de
dicha
ciudad
para,
con
arreglo
á
las
órdenes
que
habia
recibido,
apoyar
alge-
Bas.
ae
e
gas
5
42
GUERRA
7
neral
Suchet
que
se
preparaba
á
sitiar
la
plaza
de
Lérida.
El
mariscal
empren-
dió
la
marcha
4
principios
de
marzo,
dejando
dos
mil
hombres
para
reforzar
el
bloqueo
de
Hostalrich.
La
division
de
Sohuam
,
que
por
haberse
marchado
éste
4
Franciaá
restablecerse
dela
herida
que
recibió
en
Vich,
estaba
mandada
porel
general
Augerean,
sobrino
del
mariscal
de
este
nombre,
se
dirigió
por
Collespina
y
Manresa,
y
la
division
italiana,
á
las
órdenes
del
general
Severoli,
marchó
por
San
Celoni
y
Granollers,
reuniéndose
ambas
sobre
el
Llobregat
y
Puente
de
Mo-
linsde
Rey.
La
division
italiana
no
encontró
el
menor
obstáculo
en
su
marcha,
mas
la
division
francesa
encontró
en
Collespina
un
cuerpo
de
dos
mil
españoles,
á
Jos
cuales
obligó
á
retirarse.
Manresa
fué
abandonada
desu
vecindario
4
la
aproxi-
macion
del
enemigo,
y
las
tropas
españolas
que
se
hallaban
en
el
Coll
de
Ordal
se
retiraron
tambien
sobre
Tarragona.
Las
dos
divisiones
entraron
en
Villafranca
y
penetraron
por
el
Coll
de
Santa
Cristina
hasta
el
campo
de
Tarragona,
dejando
li-
¿bre
la
carretera
real
de
Barcelona.
Luego
que
el
general
Odonnell
supo
la
posicion
del
enemigo,
destinó
una
division
de
su
ejército,
al
mando
de D.
Juan
Caro,
á
entor-
pecer
sus
comunicaciones
con
Barcelona,
y
el
30
de
marzo
atacó
Caro
la
guarni-
cion
de
Villafranca,
fuerte
de
seiscientos
cuarenta
hombres,
y
la
hizo
toda
prisio-
nera,
quedando
asi
cortada
la
comunicacion
entre
las
dos
divisiones
que
ocupaban
el
campo
de
Tarragona
y
el
mariscal
duque
de
Castiglione,
que
permanecia
en
Barcelona
como
punto
central
de
sus
operaciones.
Las
dos
divisiones.
enemigas
se
acantonaron
en
Reus,
mas
allá
de
Tarragona,
habiendo
dejado
antes
una
guarni-
cion
en
Manresa,
cuya
suerte
no
fué
mejor
que
la
de
Villafranca.
Herido
el
general
Caro
en
aquella
accion,
recayó
el
mando
de
la
columna
en
el
brigadier
Gasca,
el
cual
se
dirigió
á
Manresa
con
ánimo
de
apoderarse
de
los
franceses
que
la
ocupaban;
pero
al
llegar
á
Esparraguera
se
encontró
eon
dicha
guarnicion,
compuesta
de
la
brigada
del
general
Sehwartz,
á
la
cual
atacó
y
arro-
116,
dejando
fuera
de
combate
mas
de
cuatrocientos
hombres,
y
haciendo
quinien-
tos
e
das
.
a
ali
el
enemigo
salvar
sino
solo
trescientos
hombres,
los
cuales
fueron
perseguidos
á
la
bayoneta
hasta
los
mismos
reductos
del
puente
de
Molins
de
Rey.
:-
A
A
-
Estos
dos
reyeses
hicieron
sumamente
crítica
la
situacion
del
duque
de
Casti-
slione,
cuyas
comunicaciones
con
las
divisiones
estacionadas
en
Reus,
que
forma-
ban
la
mayor
parte
desu
ejército,
quedaron
interrumpidas.
£n
tal
posicion,
deter-
minó
enyiarles
un
correo
por
mar,
ordenándoles
el
abandono
de
aquel
punto,
como
lo
abandonaron
en
efecto
;
pero
concertaron
tan
mal
sus
movimientos,
que
habien-
do
comenzado
á
salir
de
Reusá
las
once
de
la
noche
para
burlar
Ía
vigilancia
de
los
españoles,
al
amanecer
del
dia
siguiente
apenas
se
habian
evadido
de
aquella
villa.
Notado
este
desórden
desde
el
campo
de
Tarragona,
salieron
los
españoles
de
la
plaza,
y
en
union
con
los
somatenes,
incomodaron
constantemente
la
marcha
del
enemigo.
A
su
llegada
á
Villafranca,
intentó
Odonnell
molestarle
mas
de
cerca
por
haber
hecho
alli
el
primer
alto;
pero
fué
rechazada
su
vanguardia
hasta
el
pueblo
de
Arbós,
«en
donde.
tomaron:
posicion
los
españoles
y
se
sostuvieron
brillante-
mente
019
O
GELGO
e
ipiddggl
e
Luego
que
estas
dos
divisiones
entraron
en
Barcelona
,
determinó
el
mariscal
volver
á
Gerona
y
situar
sus
fuerzas
de
modo
que
asegurasen
la
comunicacion
con
Francia
é
impidiesen
el
socorro
de
Hostalrich
,
cuya
ocupacion
interesaba
á
los
franceses
tanto
mas,
cuanto
menos
podian
abastecer
A
Barcelona
no
viniendo
los
viveres
de
Francia:
A
El
castillo
de
Hostalrich,
defendido
eon
42
piezas
de
artilleria,
y
situado
en
una
roca
que
domina
las
montañas
de
dificil
aceeso
que
por
todas
partes
le
rodean,
no
puede
ser
tomado
sino
por
hambre.
La
guarnicion
menudeaba
sussalidas
y
el tiro-
leo
era
continuo,
disparándose
con
frecuencia
sobre
el
enemigo
bombas
que
le
causaban
bastante
estrago.
El
teniente
coronel
Villamil
introdujo
en
el
castillo
el
dia
4
de
marzo
un
convoy
de
viveres,
despues
de
haber
batido
á:los
sitiadores.
Estos
se
acercaron
mas
á
las
“OI
TWVLSOH
JU
VLSIA
OB
Ñ
2349]
9P
y
da
;
4
”
ó
de
DE
LA
INDEPENDENCIA
A
ei”
8
murallas,
imposibilitando
de
este
modo
la
introduccion
de
subsistencias.
Vi
la
guarnición
sin
ningunas,
Y
llegando
su
apuro
al
estremo
de
estar
ya
el
ag
ra
concluirsele
,
decidióse
el
general
Estrada,
que
mandaba
en
el
castillo
el
riesgo
de
abandonarle,
procurando
salvarse
con
los
mil
y
doscientos
hombres
de
su
guarnicion,
antes
que
sujetarse
á
una
capitulacion
que
sabia
no
habia
de
cum-
plirse
por
parte
de
Jos
franceses.
Tomada
esta
determinacion,
ejecutó
su
atrevido
proyecto
enla
noche
del12de
mayo,
acreditando
el
éxitolo
muy
oportuno
dé
su
arro-
jo;
pues
aunque,
por
una
triste
casualidad,
cayó
él
con
tres
compañías
en
manos
del
enemigo,
el
resto
de
la
guarnicion
con
el
coronel
de
artilleria
D.
Miguel
Lopez
Baños
llegó
felizmente
á
incorporarse
á
nuestro
ejército.
Por
el
mismo
tiempo,
mer-
ced
á
una
sorpresa,
se
apoderaron
los
franceses
de
las
Medas,
¡islotes
situados
al
Sur
de
una
de
las
puntas
del
golfo
de
Rosas,
sitio
muy
importante
para
ellos
porque
les
aseguraba
el
cabotage
de
toda
aquella
costa
y
quitaba
á
los
buques
ingleses
el
asilo
que
tenian
allí.
-
]
Poco
tiempo
goa6
el
niariscal
Augeréau
de
estas
dos
últimas
ventajas
adquiridas
bajo
su
dirección,
porque
sus
derrotas
en
Villafranca
y
Matiresa
y
el
abandono
de
Reus
le
hicieron
caer
en
desgracia
de
Bonaparte,
que
en
los
últimos
dias
de
mayo
nombró
para
reemplazarle
en
el
mando
de
Cataluña
al
mariscal
Macdonald,
duque
de
Tarento,
dando
asi
4
este
la
prueba
mas
lisongera
de
la
confiviiza
que
le
inspi-
raba,
cuando
le
encargaba
el
gobierno
de
un
distrito
que
ya
habia
hecho
perder
su
gracia
á
dos
afamados
generales.
No
por
eso
fué
el
dique
de
Tarento
nias
feliz
que
sus
antecesores:
el
valor
de
un
pue
lo
herdico
que
habia
jurado
morir
ántes
que
perder
su
libertad
é
independencia,
eclipsó
tambien
la
brillante
estrella
del
nuevo
gefe.
eS
:
“”
El
mariscal
Augereau
salió
de
Cataluña
seguido
de
las
maldiciones
que
llevan
siempre
en
pos
de
si
los
verdugos
de
la
humanidad,
pues
aquel
mismo
hombre
á
quien
vimos
embarcar
en
Barcelona
4
su
antecesor
Duhesme
en
castigo
de
sus
escesos,
segun
hipócritamente
decia,
los
cometió
despues
tanto
mayores
cuanto
pueden
decirlo
las
horcas
que
hizo
colocar
en
gran
número
en
el
camino
real
de
Gerona
á
Figueras,
mandando
colgar:en
ellas
á
todos
los
paisanos
armados
que
cojian
sus
tropas.
¡
Inhumano
y
miserable
recurso
que
exaltó,
en
vez
de
abatirlo,
el
ánimo
de
los
catalanes!
|
El
duque
de
Tarento
se
propuso
seguir
un-rumbo
distinto,
y
creyó
captarse
el
afecto
de
los
habitantes
del
pais
con
pomposas
proclamas
henchidas
de
halagiie-
ñas
promesas,
y
que
solo
respiraban
intenciones
pacificas
y
humanitarias
;
pero
amaestrados
los
catalanes
con
la
esperiencia,
despreciaron
sus
arterias
y
Írustra-
ron
desde
luego
la
primera
tentativa
del
duque
para
proveer
a
Barcelona.
Esto
por
lo
que
tocaá
Cataluña.
El
general
Suchet,
que
tenia
á
sus
órdenes
á
casi
todo
Aragon,
habiase
á
principios
de
este
año
preparado
á
siliar
á
Lérida;
pero
una
úrden
que
recibió
de
José
paralizó
por
entonces
su
proyecto.
El
coronel
Garcia
Navarro
ocupaba
en
el
mencionado
Aragon
la
derecha.
del
$
Te
5
“rio
Algas
con
cinco
pa
“procedentes
de
Calanda,
Caspe
Alcañiz,
reuniendo
fuerzas
muy
superiores
en
los
pueblos
de
Valderrobles
y
Maella,
en
la
márgen
izquierda
del
mismo
rio,
forzaron
el
paso
el
10
de
febrero
por
en-
frente
del
pueblo
de
Horta;
mas
las
tropas
españolas
les
opusieron
una
obstinada
resistencia,
y
haciéndolas
replegar
,
siguieron
su
retirada
hasta
la
ventajosa
posi-
cion
de
Prat
de
Conté.
Despues
de
esta
accion,
noticioso
Garcia
Navarro
de
que
los
enemigos
se
dirigian
por
el
camino
de
Bot,
marchó
con
su
columna
y
alcanzó
la
retaguardia
enemiga
en
las
alturas
de
este
pueblo,
desalojándola
de
ellas
y
obli-
sándola
á
repasar
el
Algas.
ra
ESE
Lo
Entretanto
llamaba
la
atencion
en
Navarra
uno
de
aquellos
hombres
singula-
res
que,
saliendo
de
la
masa
del
pueblo,
imponian
entonces
respeto
á
las
legiones
francesas
y
admiraban
al
mundo
consus
hazañas.
Dicha
provincia,
que
habia
perbia-
necido
tranquila
durante
la
primera
campaña,
fué
despues
una
de
las
que
mas
dieron
que
hacer
á
los
franceses,
habiéndose
levantado
en
ella,
como
en
otro
lu-
>
a
ES
GUERRA
%
gar
hemos
dicho,
un
número
considerable
de
partidas
que
interceptaban
los
cor.
nebs
y
Sorprendian
los
convoyes,
llegando
mas.
deuna.
vez
4
dejar
reducida:
la
autoridad
del
conquistador
al
solo
alcance
del
cañon
de
Pamplona.
Un
estudiante
llamado
Javier
Mina,
á
quien
hemos
nombrado
tambien,
dió
ser
y
vida
4
todo
aquel
movimiento.
mete:
:
Ds
La
presencia
del
jóven
Mina
en
medio
del
teatro
dela
lucha
escitará
tal.
vez
el
menosprecio
de
aquellos
hombres
comunes,
que
queriendo
medir
las
dimensiones
de
la
capacidad
humana
por
el
mezquino
tipo
de
la
Suya,
y
sin
saber
dar
un
solo
“paso
mas
allá
de
los
rutinarios
preceptos
que
aprendieron
en
los
libros;
no
com-
prenden
que
en
todas
las
cosas
hay
siempre
algunos
génios
privilegiados,
á
los
cuales
sirven
de
estorbo
las
máximas
agenas,
por
la
pura
y
sencilla
razon
de
hallar
ellos
en
si
métodos
propios
para
resolver
instintivamente
los
mas
complicados.
problemas.
Sin
anteriores
estudios
estratégicos,
sin
haber
cursado
en
los
colegios
militares,
halló
lina
en
su
solo
corazon
los
medios
y
recursos
mas
á
propósito
para
batir
vencer
á
los
primeros
guerreros
del
siglo
XIX.
Desde
sus
primeros
pasos
acreditó
sus
altas
disposiciones
para
el
fin-que
se
habia
propuesto,
cogiendo
á
la
cabeza
de
un
puñado
de
hombres
laureles
verdaderamente
envidiables,
causando
al
ene-
migo
repetidas
sorpresas,
y
conduciendo
sus
prisioneros
á
la
plaza
de
Lérida,
cuyo
gobernador
le
facilitó
armas,
municiones
y
recursos.
La
fama
de
su
nombre
voló
rápidamente
por
toda:
la
Peninsula,
y
la'Junta
de
Sevilla
le
regaló
una
bandera,
la
cual
le
sirvió
Para
organizar
y
regimentar
su
gente,
y
continuar
sus
servicios
de
la
manera
que
él
sabia
hacerlo
,
no
atacando
jamás
al
enemigo
sino-cuando
la
dis.
1-8
sa
SS
24
AU
0
¡Ñ
Ñ
.
di
13€
DE
LA
INDEPENDENCIA.
el
$
A
A
A
A
O
posicion
del
terreno
6
la
superioridad
numérica
de
su
gente
le
aseguraban
el
éxito.
Al
paso
que
aterraba
á
los
franceses
con
su
actividad
y
valor,
temíanle
sus
mismos
paisanos
por
la
severidad
con
que
castigaba
á
los
que
prestaban
algun
Servicio
al
enemigo,
sin
que
les
sirviese
de
escusa
decir
que
lo
hacian
forzados.
Conducta
cruel
ciertamente;
pero
necesaria
tal
vez
si
hemos
de
dar
crédito
á
algunos.
El
hom-
bre
de
sentimientos
humanos
queda
irresoluto,
indeciso,
entre
prestarle
d
no
su
apro=
bacion,
pues
cuando
ve
la
boea
del
fusil
asestada
contra
un
desgraciado
á
quien
solo
la
punta
de
la
bayoneta
pudo
hacer
que
se
resolviese
á
conducir
un
pliego
6
servir
á
los
contrarios
de
guia,
no
puede
contemplar
aquel
cuadro
sin
estremecerse
de
horror
;
pero
luego
vacila
y
titubea
viendo
la
causa
nacional
salvada
por
efecto
de
esa
misma
crueldad,
y
aun
contenida
la
efusion
de
sangre
con
la
que
en
esos
términos
se
vierte
para
impedir
que
se
derrame
mas.
Tal
es
el
argumento
que
Se
hace.
Nosotros
,
sinembargo,
no
aprobamos
las
medidas
de
Mina
en
ese
terrible
sen-
tido;
pero
como
quiera
que
sea,
ellas
le
aseguraron
el
secreto
de
todas
sus
operaciones,
y
le
pusieron
en
estado
de
combatir
con
los
gruesos
destacamentos
enemigos
y
de
apoderarse
de
todos
sus
convoyes.
Ya
se
ocultase
en
los
bosques
para
atacar
al
éne-
migo,
ya
marchase
á
sorprender
los
puestos
de
este,
ya
se
relirase
para
evitar
su
persecucion,
en
todos
los
pueblos
era
recibido
,
temido
y
obedecido,
sin
que
nadie
jamás
le
vendiese,
ni
descubriese
á
ninguno
de
sus
parciales.
Llegó
á
tomar
tal
ascendiente
y
á
dominar
el
pais
en
tales
términos,
que
ya
en
el
mes
de
enero
de
1810
hizo
que
el
gobernador
francés
de
Navarra
entrára
en
negociaciones
con
él,
como
con
un
general
de
ejército,
sobre
el
cange
de
prisioneros,
y
aun
admitió
en
Pamplona
como
parlamentarios
á
los
oficiales
que
Mina
al
efecto
envió.
-
E
Hechos
tan
ruidosos
,
ejecutados
en
una
provincia
fronteriza
del
imperio,
que
tanto
humillaban
el
orgullo
francés,
que
tanto
comprometian
la
opinion
de
los
vencedores
del
mundo
á
los
ojos
de
Napoleon,
y
que
tan
frecuentemente,
por
úl-
timo,
entorpecianlas
operaciones
delos
enemigos
de
España,
hicieron
conocer
al
ge-
neral
Suchet
la
necesidad
de
destruir
á
toda
costa
aquella
formidable
partida,
y
á
su
terrible
gefe
sobretodo.
Autorizado
plenamente
para
este
objeto,
mandó
al
general
Harispe
perseguir
á
Mina
sin
descanso.
Este
gefe
marchó
en
los
primeros
dias
de
enero
sobre
Sangiiesa
,
poblacion
ocupada
por
Mina,
mientras
cuatrocientos
pola-
cos
caminaban
en
igual
direccion,
y
una
columna
de
ochucientos
hombres
partia
de
Pamplona
para
asegurar
el
resultado
de
aquel
movimiento,
mandando
igual-
mente
Suchet
dos
batallones
á
interceptar
el
paso
del
Cinca,
por
si
el
intrépido
guerrillero
se
dirigia
á
la
frontera
de
Cataluña.
El
mismo
general
se
trasladó
á.
Huesca
para
asegurar
la
ejecucion
de
un
plan
tan
bien
combinado;
pero
Mina
burló
completamente
los
designios
de
sus
perseguidores
á
beneficio
de
una
marcha
tan:
rápida
como
bien
dirigida,
y
sorprendió
diestramente
á
Tafalla,
obligando
á
la
guar-
nicion
francesa
á
refugiarse
en
un
cuartel,
donde
estuvo
constantemente
encer-
rada
mientras
él
permaneció
allí.
Tan
osada
tentativa,
hiriendo
el
amor
propio
del
enemigo,
le
hizo
redoblar
su
actividad
en
perseguirle;
por
lo
cual
el
intré-
pido
caudillo
,
conociendo
que
el
rigor
de
la
estacion
le
impedía
permanecer
en
las
montañas,
mandó
ocultar
las
armas
y
despidió
la
mayor
parte
de
su
gente,
consiguiendo
asi
libertarse
de
caer
por
entonces
en
las
garras
de
sus
enfurecidos
enemigos.
: ;
5Ñ
Suchet
pasó
á
Pamplona,
depuso
las
autoridades
civiles
y
se
retiró
á
Zaragoza,
en
donde
el
5
de
febrero
recibió
la
órden
que
con
fecha
del
27
de
enero
le
comu-=
nicó
el
rey
José
para
marchar
inmediatamente
á
Valencia,
asegurándole
que
aquella
ciudad
le
abriria
las
puertas.
Obedeció
el
general
y
marchó
sobre
aquella
ciudad
en
dos
divisiones,
caminando
la
una
por
Morella
y
la
otra
por
Albentosa,
en
cuyo
pueblo
encontró
la
vanguardia
del
ejército
de
Valencia,
á
la
cual
derrotó,
causán-
dole
bastante
pérdida.
Continuando
luego
su
marcha
á
la
capital,
y
ocupando
con
una
de
sus
divisiones
en
5
de
marzo
el
barrio
de
Murviedro,
á
la
izquierda
del
Guadalaviar,
se
presentó
delante
de
Valencia,
confiado
en
que
una
conspiracion
le
franquearia
la
entrada.
En
aquella
capital
continuaba
mandando
y
desplegando
ld
A
PP
-
__
_____
A
un
rigor
inquisitorial
el
general
D.
José
Caro,
que
con
sus
tropelías
y
crueldades
tenia
sumamente
disgustado
al
pueblo:
sin
embargo,
la
presencia
del
ejército
francés,
suspendiendo
resentimientos
personales
,
unió
los
ánimos
en-
contra
del
enemigo
comun,
La
noticia
de
que
este
contaba
con
una
conspiracion
interior
para
apoderarse
de
la
ciudad
(cosa
no
averiguada
todavia),
bizo
estallar
una
con-
moción
popular,
siendo
arrestados
muchos
de
los
tenidos
como
sospechosos.
El
general
Caro
hizo
poner
la
horca
en
medio
de
la
plaza
para
aterrar
á
los
traidores,
como
él
mismo
decia,
siendo
ejecutado
en
aquella
el
coronel
baron
de
Pozoblanco,
acusado
del
crimen
de
traicion;
pero
no
convicto
de
tal.
:
Observando
el
general
Suchet
el
aspecto
imponente
de
la
capital,
y
viendo
que
el
espiritu
de
esta
dominaba
no
menos
decidido
en
los
pueblos
de
sus
contor-
nos,
determinó
su
retirada
á
Aragon,
tomando
en
una
sola
columna
el
camino
de
Segorbe
y
Teruel,
que
sabia
se
hallaba
amenazado
por
los
españoles.
En
efecto,
el
general
Villacampa,
aprovechando
la
ausencia
del
ejército
francés,
habia
sorpren-
dido
á
Teruel
el
7
de
marzo.,
obligando
á
encerrarse
en
el
Seminario
á
toda
su
guarnicion.
Sabedor
el
mismo
Villacampa
de
que
habian
salido
de
Daroca
ciento
cincuenta
franceses
escoltando
cuatro
piezas
de
artillería
de
montaña
y
varias
cajas
de
municiones,
con
direccion
al
ejército,
dirigióse
al
momento
contra
ellos
y
se
apoderó
de
todos;
rindiendo
poco
despues
prisionera
á
una
compañia
de
po-
lacos
que
se
hallaba
en
Albentosa.
La
guarnicion
francesa
de
Teruel,
que
conti»
46
GUERRA
-
nuaba
estrechamente
bloqueada
y
estaba
ya
en
bastante
apuro,
se
hubiera
rendido
indudablemente
si
el
regreso
de
Suchet
no
hubiese
obligado
á
Villacampa
á
reti-
rarse
con
precipitacion.
El
general
Suchet
marchó
á
Zaragoza
y
acantonó
el
ejér-
eito
en
sus
antiguas
posiciones.
| (
El
brigadier
Perena,
aprovechándose
de
esta
ocasion,
en
que
la
linea
del
Cinca
estaba
desguarnecida,
intentó
apoderarse
de
Monzon;
pero
fué
rechazado
por
el
general
Verges.
:
PAGO
A
>,
La
retirada
de
las
tropas
francesas
de
Navarra
abrió
á
Mina
entretanto
una
nueva
campaña,
y
adelantando
sus
escursiones
penetró
hasta
Aragon,
ocupando
las
Cinco
Villas.
Suchet
volvió
á
destacar
al
general
Harispe
en
su
persecucion,
mandando
salir
al
mismo
tiempo
dos
mil
hombres
de
Jaca
para
cortarle
la
reti-
rada.
El
general
Dufourt
ocupó
con
su
division
todos
los
pasos,
y
hostigado
Mina
por
todas
partes
cayó
al
fin
en
poder
de
los
franceses
el
dia
1.?
de
abril,
siendo
4
continuacion
conducido
prisionero
á
Francia
y
encerrado
en
el
castillo
de
Vicen-
nes.
Este
arrojado
jóven,
cuyos
talentos
prometian
tanto,
regresado
á
España
despues
de
la
guerra
y
no
queriendo
vivir
bajo
el
yugo
opresor
que
aflijia
á
su
patria,
marchó
á
América,
en
donde
murió
,
aumentando
el
número
de
tantos
es-
pañoles
beneméritos
como
el
génio
del
despotismo
ha
sacrificado
á
su
furia.
Poco
tiempo
disfrutaron
los
franceses
la
tranquilidad
que
la
prision
de
Mina
parecia
prometerles
en
Navarra,
porque
su
tio
D.
Francisco
Espoz
y
Mina
se
en-
cargó
de
vengar
su
desgracia,
y
lo
hizo
de
un
modo
tan
glorioso
como
lo
veremos
despues,
inmortalizando
su
nombre
en
los
fastos
de
la
independencia
y
de
la
liber-
tad
española.
Las
a
Pesaroso
el
general
Suchet
de
su
frustrada
espedicion
4
Valencia
desaprobada
por
Napoleon,
y
en
la
que
él
no
tuvo
mas
parte
que
la
obediencia
que
debia
á
José,
quiso
lavar
la
mancha
que,
á
pesar
de
su
inculpabilidad,
pudiera
haber
echado
sobre
su
reputacion
militar,
y
preparóse
á
llevar
á
cabo
su
anterior
pro-
yecto
de
sitiar
á
Lérida.
|
E
Esta
plaza
que,
situada
sobre
la
derecha
del
Segre
en
medio
de
una
vasta
lla-
nura,
no
tiene
mas
defensa
en
su
cireunferencia
que
la
de
una
simple
muralla
y
la
que
le
proporciona
aquel
rio
defendiéndola
de
Norte
á
Sur,
está
muy
distante
de
merecer
hoy
la
celebridad
que
le.
dá
la
historia
por
las
distinguidas
acciones
que
tuvieron
lugar
en
ella,
ya
enla
guerra
civil
de
César,
vencedor
de
Afranio
y
Petreyo,
ya
en
los
siglos
XVI
y
XVII
en
las
lides
que
tuvieron
lugar
entre
es-
pañoles
y
franeeses.
2»
DE
LA
INDEPENDENCIA.
17.
Hállase
Lérida
situada
en
el
camino
real
de
Aragon
y
Cataluña,
á
23
leguas
de
Zaragoza
y
casi
igual
distancia
de
Barcelona.
Tiene
un
puente
de
piedra
sobre
el
gre,
y
su
poblacion
viene
á
ser
de
quince
4
diez
y:ocho
«mil
almas.
El
general
Suchet
emprendió
este
sitio
contando
con
la
cooperacion
del
ejército
frances
de
Ca-
taluña
que,
segun
las
órdenes
que
habia
recibido
de'
su
gobierno
;
debia
desde
Reus
y
campo
de
Tarragona
apoyar
sus
operaciones,
impidiendo
que
las
tropas
del
general
Odonnell
intentasen
molestar
á
los
sitiadores;
mas
esta
CoOperacion
no
pudo
tener
efecto,
por
haber
tenido
Augereau
que
retirarse:á
Barcelona,
como
ya'ante-
riormente
hemos
dicho.
Suchet
principió
á
preparar
las
operaciones
del
sitio.
de
Lé-
rida,
antes
de
su
espedicion
á
Valencia,
posesionándose
de
Fraga
y:
de
Monzon,
avenidas
principales
de
aquella
plaza.
En
Fraga
construyó
alojamientos:para
Su
tropa,
apuntalando
el
puente
de
madera
para
poder
pasar
la
artillería;
y
renovando
y
aumentando
las
obras
del
pequeño
fuerte
de
Monzon,
para
que
le
sirviesen
de
punto
de
apoyo.
isso
YE
Gs
ometra
loh
of:
La
division
española
del
Segre
y
del
Cinca,
de
la
cual
formaba
parte
la:
guar-
nicion
de
Lérida,
entorpeció
cuanto
le
fué
posible
las:operaciones
del
enemigo;
pero
aniquilada
por
la
contínua
fatiga
y
por
el
gran
número
de
bajas
que
resulta-
ron
en
ella,
merced
á
los
sangrientos
choques
que:sostenia
casi
diariamente,
no
podia
impedir
los
proyectos
de
Suchet.
Sin
embargo,
durante
la
ausencia
de
este,
redujo
á
cenizas
el
puente
de
Fraga,
quedando
libre
al
menos
por
esa
parte.
Cuando
el
enemigo
se
presentó
delante
de
Lérida,
no
se
habia
concluido
nin-
guna
de
las
obras
proyectadas
para
su
defensa.
Eran
estas
un
gran
hornabeque
con
grandes
fosos
sobre
el
frente
del
fuerte
de
Garden,
que
mira
al
llano
del
mis-
mo
nombre,
un
parapeto
con
varias
troneras
sobre
el
rio
Segre:en
el
llano
llamado
la
Carretera,
un
baluarte
en
la
puerta
de
San
Antonio,
y
finalmente
un
camino
cu-
biertó
para
servir
de
comunicacion
desde
Garden
a
la
ciudad.
Todas
estas
obras
se
hallaban
casi
en
embrion,
y
solo
servian
para
dar:á
la
plaza
una
apariencia
de
for-
>
taleza
que
en
realidad
no
tenia.
La
principal-defensa
de
Lérida
consistia
en
el
cas-
tillo,
situado
en
una
eminencia
que
cierra'
la
ciudad
por
el
norte,
yen
el
fuerte
de
Garden,
separado
de
la
plaza
al
oeste.
Los
reductos
del
Pilar
y
de-San
Fernan-
do
y
algunos
débiles
baluartes
contribuian
tambien
á
la
defensa...
Dejando
Suchet
en
Fraga
la
tercera:parte
de-sus
tropas
á
las
órdenes
del
ge-
neral
Laval,
dirijióse
con
20,000.
hombres
sobre
la:
plaza
que
intentaba
rendir.
Mandaba
en
ella
D.
Jaime
Garcia
Conde,
comandante
general
del
canton
del
Se-
gre
y
Cinca,
y
era
gobernador
de
la
misma
el
general
D.
José
Gonzalez,
no
lle-
gando
su
guarnicion
á
4,000
hombres,
niá
900
la
del
fuerte
de
Garden,
entre
los
cuales
se
contaban
muchos
reclutas.
Conociendo
Garcia
Conde
los
apuros
que.
le
esperaban,
solicitó
con
instancia
del
general
Odonnell
le
auxiliase
con
tropas
y
di-
nero:
este
general
se
lo
ofreció
asi,
pero
no
cumplió
su
promesa
sino
cuando
ya
no
era
tiempo.
3,
ás
El
temor
á
los
desmanes
de
los
invasores
atrajo
de
varias
partes
á
la
plaza
mul-
titud
de
familias,
y
si
biense
les
mandó
abandonarla,
no
fué
ya
su
salida
posible
por
la
estrechez
del
bloqueo.
La
premura
del
tiempo,
el
respeto
á
la
propiedad,
y
quizá
alguna
menos
firmeza
de
la
que
en
tan
allijidos
casos
deben
tener
las
auto-
ridades,
inutilizaron
la
órden
que
se
dió
para
despejar
las
cercanias
de
la
plaza
de
las
casas
de
campo,
molinos
y
arbolados
que
perjudicaban
á
su
defensa,
y
que
tan-
tas
ventajas
ofrecieron
luego
al
enemigo.
Unidas
estas
circunstancias
á
lo
escaso
de
la
guarnicion
(que
apenas
tenia
dos
0
tres
hombres
para
cada
pieza
de
arti-
lleria),
ála
poca
instruccion
de
los
artilleros,
y
aun
de
sus
oficiales
improvisados
en
el
mismo
Lérida,
y
á
la
falta,
en
fin,
de
almacenes,
hospitales,
medicinas,
camas
y
demas
elementos
indispensables
en
tales
casos,
eran
bastantes
para
desalentar
al
.
COrazon
mas
animoso.
€...
E
;
Este
era
el
estado
miserable
en
que
se
hallaba
la
plaza,
cuando
el
12
de
abril
se
aproximaron
los
franceses
á
ella,
estableciendo
desde
luego
sus
principales
ba-
terías
contra
el
Cármen,
como
parte
mas
débil,
y
algunas
E
contra
los
fuertes,
A
a
cabeza
del
puente.
Las
tropas
españolas
hicieron
en
los
sitiadores
una
horrible
carnicería;
pero
logrando
al
fin
penetrar
porla
brecha
hasta
unos
seis
mil
enemigos,
se
apoderaron
de
la
calle
Mayor,
llegaron
¿4:la
plaza,
entraron
por
la
puerta
del
Puente,
y
embistiendo
por
la
espalda
á
la
tropa
española
que
tan
bizarramente
se
de-
fendia
contra
los
que
con
tanto
arrojo
laatacaban
de
frente
,
se
vió
esta
envuelta
entre
dos
fuegos,
y
batiéndose
desesperadamente
4
la
bayoneta,
pereció
casi
toda
gloriosamente.
|
7,
Ocuióo
12:61
|
La
artillería
del
puente
«continuaba
disparando
metralla
en
todas
direcciones,
hasta
que
no
bastando
para
el
servicio
de
las
piezas
el
número
de
los
que
sobrevi-
vian,
abriéronse
unos
paso
por
el
puente
y
otros:se
arrojaron
al
rio.
La
tropa
que
se
hallaba
formada:
en
la
muralla
vióse
repentinamente
rodeada
de
enemigos.
Con
esto
empeñóse
un
combate
en
cada
calle
y
en
cada.
cuerpo
de
guardia,
logrando
unos
romper
y
abrirse
camino
para
el
castillo,
y
otros
salir
de
la
poblacion,
en
tanto
que
otros
muchos
perecian,
y
otros;
en
fin,
caian
prisionergs.
Era
aquello
un
cua-
.
dro
espantoso.
El
terror.se
difundia
por
toda-la
ciudad;
los
que
no
podian
huir
eran
asesinados
inhumanamente
por
los
enemigos;
ancianos,
mugeres
y
niños,
eclesiás-
ticos
y
seglares,
todos
los
habitantes:,
en
fin;
huyendo
el
furor
del
frances,
cor-
rian
hácia
el
castillo;
cuyos
fosos
se
llenaron
en
breve
de
scis
á
siete
mil
perso-
nas.
El
enemigo
entretanto
entregábase
al
saqueo
y
á
cuantos
escesos
pueden
imaginarse
:
la
noche
aumentaba
los
horrores
de
aquella
terrible
jornada;
los
soldados,
dispersos
por
el
pueblo
,
intentaban
penetrar
enel
castillo,
mas
á
cada
paso
que
daban
oian
el
quien
vive
de
los
enemigos.
Entonces,
aunque
batidos
y
sin
esperanza
,
respondian
con
firmeza:
España
hasta
la
muerte,
y
hacian
fuego;
otros
-morian
peleando
unidos.
Solo
del
batallon:
de
Huesca
se
encontraron
muertos
en
las
calles
al
dia
siguiente
mas
de
cuatrocientos
hombres,
con
diez
oficiales
y
su
comandante
D.
Rafael
Arcas.
Pero
si
éra
espantoso
el
estado
de
la
ciudad
durante
aquella
terrible
noche,
no
causaba
menos
horror
el
del
castillo
y
Sus
contornos.
El
general
y
los
demas
ge
ss
no
se
replegaron
á
él
hasta
el
último
estremo,
y
asi
no
se
levantaron
los
pu
levadizos
hasta
muy
tarde.
Esta:
operacion
causó
has-
tantes
desgracias
,
cayen
o
muchos
sobre
las
picas
y
lanzas
de
los
paisanos
que
es-
taban
en
los
fosos
esponiendo
sus
vidas:
y
comprometiendo
la
suerte
del
castillo.
Elsol
del
dia
14
ofreció
4
los
ojos
de
los
leridenses
uno
de
aquellos
aterrado-
res
espectáculos
que
solo
se
ven
rara
vez.
El
horroroso
incendio
que
devoraba
4
la
ciudad
por:sus
cuatro
ángulos:;
los
esfuerzos
del
vecindario
para
ganar
el
castillo;
la
intimación
de
Suchetamenazando
no:
dar
cuartel
en
la
ciudad
,
sino
se
rendia
este;
las
imprecaciones
de
los
que
veian
desaparecer
sus
hogares
despues
de
sa-
queados,
y
los
ayes
y
lamentos
de
los
heridos
que
fallecian
sin
socorro
alguno;
las
calles
rebosando
en
cadáveres;
«el
contínuo
fuego
de
los
enemigos;
la
lluvia
de
bombas
que
caia
sobre
la
multitud
hacinada
en
los
fosos;
la
desercion
últimamente
que.
empezó
4
notarse
en
nuestras
fatigadas
tropas.....
todo
era
estraordinario
espantoso,
todo
hacia
reconocer
al
desgraciado
Garcia
Conde
cuán
dificil
y.
deses-
perada
era:
en
aquellos
momentos
su
comprometida
situacion.
O
T8Bl
onemigo
Olitanto
recurria
á
un
sin
fin
de
maquinaciones
para
sorprender
el
castillo,
haciendo
que
muchos
de
sus
soldados
fingiesen
querer
entregarse,
0
aparen-
tando
romper
sus
armas
en
ademan
de
pasarse
,
y
disponiendo
que
un
pastor
con
cuatrocientas
cabezas
de
ganado
vacuno
subiera
hácia
el
glasis,
acompañado
de
uno
de
los
oficiales
hechos
prisioneros
en
la
ciudad
,
á
fin
de
poder
en
el
acto
de
recibirlo
abrirse
paso
por
entre
as
nuestras
que
se
ocultaban
en
las
ca-
lles
y
casas
inmediatas,
y
caer
repentinamente
sobre
los
fosos
y
forzar
la
poterna
por
último.
El
previsor
general
español
conoció,
sin
embargo,
el
amaño,
y
dió
órden
para
que
no
se
levantasen
los
rastrillos,
frustrando
de
este
modo
los
ardides
que
puso
en
juego
Suchet.
PE
El
batallon
de
Murcia,
que
guarnecia
el
fuerte
de
Garden,
habia
sido
reforzado
con
100
hombres
de
Fernando
VII
y
un
pequeño
destacamento
de
suizos:
la
res-
tante
tropa
habia
sido
muerta
ó
hecha
prisionera
durante
el
asalto
de
la
ciudad.
¿
-VAMAT
44
OLIFTIANOY)
OSOYOHHOH
4
HOUO
fade
gy
ap
uy
WT
dt,
DE
LA
INDEPENDENCIA.
21
z
«4
Ae
y
,
.
.
a
actividad,
y
á
las
victimas
de
sus
El
fuego
del
enemigo
continuaba
con
la
mism
soldados
y
paisanos,
habiendo
ejem-
estragos
añadianso
las
de
la
sed
que
abrasa
plares.
de
caer
muertos
de
ella
los
niños
en
los
brazos
de
sus
madres.
Esta
aflicción:
horrible
exacerbaba
al
valor
por,
una,
parte,
al
tiempo
que
la
naturaleza
por
Otra
-
le
escascaba
sus
fuerzas.
Entregado
A
la
desesperacion
el
denodado
Garcia
Conde,
y
no
oyendo
mas
que
lamentos,
quiso
probar
si
el
dictamen
de
los
demas
le
abria.
alguna
salida
en
el
terrible
apuro'
en
que
se
via.
Convocó,
pues,
a
los
efes
militares
y»
conferenció
-
COn
ellos
y
con
los
dos
únicos
individuos
«que
alli
se
hallaban
de
los
treinta
que
componian
la
Junta
corregimental,
los
cua-
les
respondieron
como
héroes,
si
bien
no
se
atrevieron
4
encargarse
de
obli-
gar
á
ser
héroe
tambien
al
paisanage
que
se
hallaba
en
Ja
fortaleza.
No
resolvién-
dose
nada
en
el
consejo
de
guerra,
iMúimó
Suchet
nuevamente
larendicion,
amenazan-
do
continuar
el
incendio
y
el
bombardeo
Ñ
acabar
con
el
vecindario;
pero
no
recibió
contestacion.
Prosiguió
entonces
arrojando
bombas,
y
dirijidas
estas
al
corto
espa-
cio
que
ocupaban
los
muchos
grupos
de
paisanos
fugitivos
de
la
ciudad,
aumenta-
ban
la
mortandad,
confusion
y
desórden..
A
la
vista
de
las
mugeres,
niños,
ancianos
y
demas
gentes
nadando
tristemente
en
su
sangre
ó
llena
de
asombro
y
pavor
con
la
proximidad
de
su
fin,
flaqueaba
contra
su
voluntad
el
valor
de
los
mas
estorzados.
El
mismo
general
vacilaba
en
medio
de
tanto
conflicto,
pues
si
su
decision
y
herois-
mo
le
arrastraban
á
morir
con
honra
disparando
el
último
cañonazo,
recordábale
su
deber
como
gefe,
que
la
patria
y
la
humanidad
le
pedirian
un
dia
cuenta
de
tantas
preciosas
vidas
como
A
su
temeridad
sacrificaba
4
despecho
de
la
prudencia
y
aun
del
mismo
valor,
prenda
que,
Como
todas
las
demas,
tiene
señalados
sus
límites.
Esta
reflexion,
y
solamente
ella,
le
obligó
á
reunir
otra
vez
el
consejo.
de
guerra,
en
el
cual
se
acordó
capitular,
comisionando
para
ello
al
brigadier
D.
José
Bequer:
Suchet,
que
aunque
como
general
de
Napoleon
estaba
harto
enseñado
á
no
en-
ternecerse
á
vista
de
espectaculos
como
aquel,
tenia
Sin
embargo
como
hombre
sentimientos
que
le
hacian
honor,
y
cediendo
4
ellos
entonces,
puso
fin
a
la
efu-
sion
de
sangre,
y
concedió
á
la
guarnicion
los
honores
de
la
guerra.
P,
El
fuerte
de
Garden
se
entregó
despues,
desfilando
por
la
brecha
su
guarnición
ta
del
castillo,
Jas
cuales
rindieron
las
armas,
quedando
prisioneras
de
guerra.
Al
posesionarse
de
Lérida,
cayeron
en,
poder
de
los
franceses
136
cañones,
Un
millon
de
cartuchos,
10,000
fusiles,
10
banderas
y
muchos
almacenes,
libertando
4
33
oficiales
de-
su,
ejército
hechos
prisioneros
en
Mollet.
La
guarnicion
perdió
durante
el
sitio
1,200
hombres.
/
:
Tal
fué
el
término
del
sitio
de
Lérida,
sostenido
con
valentia
é
intrepidez
por
el
1D.
Jaime
Garcia
Conde
y
Su
corta
guarnición
,
y
no
merecedor
segura-
genera
o
, ,
:
.
>
ente
de
la
inconsiderada
Censura
del
general
Odonmell,
que
con
entero
olvido
del
respeto
que
el
decoro
militar
exige,
Y
del
que
se
debe
siempre
a
la
desgracia,
mandó
en
la
órden
general
del
ejército
del
dia
20
que
sus
tropas
no
alternasen
Con
los
defensores
de
Lérida,
á
los
cuales
llegó.
hasta
el
estremo
de
apellidar
traidores
á
la
patria.
Este
lenguage,
que
siempre
hubiera
sido
impropio
en
E
E
otro
eneral,
lo
era
mucho
mas
en
Odonnell,
autor
hasta
cierto
pu
o
de
aquella
des-
gracia,
porque
con
su
imprevisión
e
infundada
confianza
no,
atendió
en
tiempo
oportuno
a
las
reclamaciones
de
(Garcia
Conde.
Herida
la
delicadeza
de
este
con
|
1,
pidió
á
su
regreso
4
España
se
le
formase
Causa
,
d
el
e
tifi-
un
proceder
como
aque
de
E
Sl
declaró
honrosa
y
digna
su
conducta
en
el
sitio
de
Lérida.
Su
m
jor
j
cacion,
sin
embargo»
consiste
en;
los
hechos.
de
que
hemos
dado
cuenta:
los
tri-
LA
bunales
de
Fernando
VII
harian
por
si
solos
poca
fé,
como
veremos
1
adelante.
so
de
Lérida
se
empeñaron
algunos
choques
parciales
en
los
que
Durante
el
sitl
ape
obtuvimos
algunas
ventajas.
El
principal
fué
sostenido
por
D.
Pedro
Villacampa,
ue
cerca
de
Calatayud,
en
el
pueblo
de
Purroy,
$e
apoderó
el
13
de
mayo
de
un
=>
haciendo
prisionero
al
comandante
Petit
y
á
mas
de
100
hom-
emi
O,
.
,
.
,
.
;
convoy
en
“ustodiaban.
Klopiskhi
fue
destinado
á
la
persecucion
de
Villacampa;
pero
bres
que
lo
¡guió
hasta
Cuenca,
no
le
pudo
dar
alcance.
los
dias
de
mayo
bloquean
(0)
tambien:
su
castillo;
pero
sin:
éxito
des-
graciadamente,
porque
socorrida
la
guarnición,
vióse
al
fin
obligado
4
retirarse:
admitirlas,
sin
embargo
de
estar
persuadido
de
que
no
habian
de
venir
en
su
ayuda
auxilios
de
ninguna
especie.
NN
La
villa
que
acabamos
Ora
está
situada
en
la
confluencia
del
Segre
y
del
Ebro,
en
medio
de
un
vasto
terreno
desierto
y
montañoso,
cubriéndola
por
su
es-
palda
una
roca
de
600
piós
de
elevación,
y
tan
escarpada,
que
apenas
deja
senda
para
dida
por
antiguas
murallas
del
tiempo
de
los
MOTOS,
y
estando
como
está
rodea-
da
por
todas
partes
de
las
aguas
del
Ebro
y
del
Segre,
y
de
la
fragosa
roca
que
viva
y
un
camino
cubierto
con
empalizada.
x
Aunque
no
hay
ni
habia
alli
entonces
camino
practible
para
la
artilleria,
Su.
chet
mandó
abrir"uno
al
través
de
la
roca,
lo
cual
verificaron
sus
ingenieros
con
prontitud
increible.
y
|
:
El
20
de
mayo
fué
embestida
Mequinenza
por
la
división
del
general
Musnier.
y
el
25
completó
el
cerco
por
la
derecha
del
Ebro
el
general
Montmarie.
En
la
noche
del
2
al
3
de
Junio
empezaron
los
franceses
4
“Abrir
las
trinche-
ras
á
100
toesas
de
las
murallas;
pero
a
vertidos
de
esto
los
españoles
porel
ruido
villa,
los
cuales
no
tenian
mas
que
ocho
piés
de
altura.
Despues
de
un
vivo
fuego,
retiráronse
los
españoles
al
castillo,
dejando
abandonada
la-
villa
con
ocho
piezas
de
artillería,
400
fusiles
y
grán
cantidad
de
municiones.
:
'
Dueño
el
enemigo
de
Méquinenza,
continuó
el
sitio
del
castillo,
y
adelantando
sus
Obras
Contra
este
hasta
cincuenta
toesas
del
slasis,
en
la
noche
del
7
al
8
rom-
pieron
el
fuego
contra
él
diez
y
seis
piezas
de
artillería.
Los
españoles
contestaron
con
el
suyo
del
modo
mas
decidido;
pero
el
enemigo
continuó
batiendo
las
murallas,
logrando
de
iruirlas
en
gran
parte
y
haciendo
con
las
bombas
terrible
estrago
en
la
guarnición.
Esta
entonces
conoció
la
imposibilidad
de
continuar
defendiéndose
,
y
se
entregó
prison
obtenido
que
hubo
los
honores
militares.
Los
franceses
se
apode-
raron
en
esta
ocasion
de
1,400
hombres,
entre
ellos
78
oficiales,
cayendo
en:su
po-
der
igualmente
£5
cañones,
gran
número
de
quintales
de
pólvora,
"y
mucho
hierro
y
muchas
municiónes.
9.
n
|
La
toma
de
Mequinenza
completó
la
“ocupacion
de
todos.
los
puntos
fortificados
del
reino
de
Aragon
por
el
ejército
frances.
Conseguidos
estos
resultados;
ordenó
Su-
chet
que
el
general
Montmarió
penetrase
inmediatamente
en
el
suelo
valenciano,
procurando
tomar
á
Morella.
Ep
CAPITULO
HU.
a
5
st
ze
A
Da
Victor
principio
á
sus
trabajos
para
el
sitio
de
Cádiz.—Los
sitiados
continúan
los
suyos.
—Recio
temporal
en
la
bahía
de
Cádiz.
—Piérdense
los
últimos
restos
de
la
antigua
armada
española.—Pode-
roso
ejército
que
sitiaba
4
Cádiz:
número
de
tropas
que
le
defendian.—Toman
los
franceses
el
cas-
-
tillo
de
Matagorda.—Llega
á
Cádiz
el
general
Blake.—El
general
Copons
es
destinado
al
condado
de
Niebla
y
DN.
Julian
Jácome
al
campo
de
San
Roque.—Insurreccion
de
la
Serranía
de
Ronda:
los
pal-
sanos
reconquistan
su
capital,
—Gloriosa
defensa
de
Montellano.—El
general
Sebastiani
toma
á
Mur-
cia:
abandona
luego
aquella
ciudad.
—Numerosas
partidas
españolas
recorren
las
Alpujarras:
accio-
nes
de
Estremadura.—Cruel
decreto
del
mariscal
Soult:
ordena
represalias
la
Regencia.—Carácter
del
rey
José.—Napoleon
decreta
la
desmembracion
de
varias
provincias
de
España.—Conducta
del
rey
Fernando
en
Valencey.—El
mariscal
Ney
toma
el
mando
del
6.9
cuerpo
del
ejército
frances.—Reco-
noce
el
ejército
ingles.—Ataque
de
Arroyo
del
Puerco.—Los
franceses
arrollan
á
las
tropas
asturia-
nas.—El
general
Bonnet
entra
en
Oviedo.—Ocurrencias
políticas
en
Asturias.—El
mariscal
Junot
pone
sitio
4
Astorga:
su
gobernador
Santocildes
se
defiende
con
heroismo
:
capitulacion
de
Astor-
ga.—Grandes
preparativos
de
Napoleon
para
inyadir
el
Portugal.
—Reflexiones.
A/A
(INIA
YN
iD
PES
S
254
NCARGADO
el
mariscal
Victor
de
dirigir
el
sitio
de
Lo
Ue
Cádiz,
empezó
con
vigor
sus
trabajos
para
el
2
"(K”
bloqueo
de
la
isla
de
Leon
y
de
la
bahía,
si
bien
Ez
=p
molestado
continuamente
porlas
tropas
españolas
DONUOIRRA
:
6
inglesas
que
defendian
la
linea
y
por
las
flotillas
¡Mg
PUE
YD
*
.
.,
14
,
AN
dE
Pa
de
ambas
naciones.
El
enemigo
estableció
baterias
en
Rota,
en
Santa
Ay
Catalina,
Puerto.
de.
Santa
Maria,
Trocadero
y
Puerto
Real,
y
sobre
h
Suar
-
toda
la:
linea
del
rio
Sancti
Petri,
costándole
estas
operaciones
bastante
AS
gente:
Entretanto
los
españoles
trabajaban
sin
cesar
en
levantar
parape-
IN,
tos
y
baterías
en
su
linea,
y
en
inventar
y
multiplicar
los
medios
de
de-
reas
fensa
de
esta,
.la
cual
recibia
tambien
continuos
refuerzos
de
tropas.
La
plaza
de
Cádiz,
merced
á
su
envidiado
puerto,
mantenia
una
cons-
805
tante
comunicacion
con
todos
los
puntos
del
globo
libres
del
yugode
Napoleon,
IF
>
surtiéndose
por
este
medio
de
toda
clase
de
víveres,
sin
escluir
las
ver-
¿NA
Vduras
y
frutas,
aunque
con
el
aumento
de
precio
que
era
consiguiente.
El
de-
¿Y
sahogo
que
con
esto
tenia
fué
por
desgracia
turbado
muy
pronto
por
los
de-
sencadenados
«elementos,
dado
que
en
la
noche
del
8
al
9
de
marz
dió
temporal
á
la.
costa
ocupada
porel
enemigo
mas
de
veinte
buquesmerca
los
navios
de
guerra
Concepcion,
Montañés
y.
San
Roman,
la
fragata
Paz,
u
guerra
portugues
y
tambien
un
bergantin
ingles
de
guerra;
y
á
mas
dos
pontones
0cu-
pados
por
prisioneros
franceses,
los
cuales
consiguieron
tomar
tierra
entre
sus
paisa-
nos,
4
pesar
del
fuego
de
nuestras
baterías.
Entre
las
victimas
de
aquel
conflicto
contóse
el
ex-central
Riquelme,
quasaianass
presoen
lafragata
Paz.
Alguna
parte
delasguar-
niciones
y
tripulaciones
de
los
buques
consiguió
salvarse,
y
de
los
náufragos
hicieron
Os
franceses
unos
doscientos
prisioneros.
Los
cascos
fueron
todos
quemados.
a
Dd
-
:
GUERRA
TEMPORAL
EN
EL
PUERTO
DE
CÁDIZ.
De
rosultas
de
tan
fatal
acontecimiento
dispuso
el
gobierno
enviar
á
las
islas
de
Mallorca
y
Canarias
los
prisioneros
que
se
custodiaban
en
los
otros
pontones:
los
“navíos
que
habian
quedado
los
mandó
á
la
Habana,
en
donde
el
descuido
y
la
polilla,
si
es
lícito
esplicarnos
asi,
vinieron
4
consumirlos
en
breve,
desapareciendo
con
ellos
los
últimos
restos
de
nuestra
antigua
y
poderosa
armada.
ed
El
ejército
que
sitiaba
á
Cádiz
ascendia
á
cincuenta
mil
hombres:
las
fuerzas
que
defendian
la
linea
de
los'
sitiados
no
pasaban
de
veinte
y
un
mil
setecientos,
compuestos
de
diez
y
seis
mil
españoles,
cuatro
mil
ingleses
y
mil
setecientos
portu-
gueses.
Demas
de
eso
existian
en
Cádiz
diez
mil
hombres
de
guarnición,
todos
vo-
luntarios
de
la
misma
ciudad.
Al
general
del
ejército
del
centro,
que
lo
era
D.
Joa-
quin
Blake,
correspondia
el
mando
de
las
tropas
que
defendian
la
isla
gaditana,
y
que
formaban
parte
de
aquel
ejército.
Las
tropas
ausiliares
estaban
á
las
órdenes
del
mayor
general
ingles
Graham.
Por
lo
que
al
enemigo
respeta,
obraba
Victor
en
“combinacion
con
el
general
Sebastiani,
el
cual
con
una
parte
de
su
gente
ocupaba
á
Antequera
,
Málaga
y
Motril,
y
mantenia
comunicaciones
con
las
tropas
de
aquel
ma-
riscal,
situadas
en
Ronda
y
Marbella.
á
|
El
primer
ataque
contra
Cádiz
debia
hacerse
por
la
parte
de
tierra
del
lado
de
la
Isla
de
Leon,
la
cual
está
separada
del
continente
por
un
istmo
que
apenas
tiene
un
cuarto
de
legua
de
anchura.
La
forma
de
la
isla
gaditana
es
irregular,
su
longitud
es
diez
millas
y
su
latitud
en
algunos
puntos
no
llega
4
tres.
Se
éntra
en
ella
por
un
camino
muy
estrecho,
el
cual
estaba
entonces
defendido
de
ambos
lados
por
varias
baterias.
que
Cruzaban
sus
fuegos.
En
éste
camino
habia
varias
cortaduras
llenas
de
agua
ademas
los
fosos,
encontrándose
una
de
doscientos
piés
de
ancho
antes
de
llegar
al
puente
de
Zuazo,
que
se
habia
destruido
tambien
para
impedir
el
paso,
COns-
«trayéndose
en
él
dos
baterias
de
veinte
piezas
de
4
32
cada
una,
Las
muchas
salinas
que
rodean
ála
isla
se
habián
tambien
anegado
,
dejando
todo
el
camino
pantanoso
é
intransitable!>
¿1191
10:10)
11046
| |
«Estos
y
otros
muchos
obstáculos
que
la
naturaleza
y
el
arte
habian
proporcionado
A
Cádiz
tenian
que
vencer
los
franceses
antes
de
aproximarse
4
sus
fuertes
murallas;
por
lo
cual,
conociendo
aquellos
la
imposibilidad
de
superarlos,
se
limitaron
á
propor-
“ionarse
en
su
linea
todos
los
puntos
mas
á
propósito
para
incomodar
la
nuestra.
Uno
3
DE
LA
INDEPENDENCIA.
29
A
rr is
E
TA,
A
A
de
aquella
provincia
con
el
sitio
de
Astorga,
del
cual
tenemos
que
ocupar
nos
luego.
yl
EE
3
$
RO
20
La
empresa
de
ocupar
en
todo
ó
en
su
principal
parte
el
suelo
asturiano,
fué
con-
fiada
al
general
Bonnet,
que
se
hallaba
ocupando
4
Santander,
quien
desde
luego
-
se
propuso
hacerse
dueño
de
Oviedo.
Menguadas
las
fuerzas
de
la'
provincia
desde
la
salida
de
Ballesteros,
solo
contaban
á
la
sazon
conunos
7,000
hombres,
4,000
que
tenia
D.
Nicolás
Llano
Ponte
en
las
inmediaciones
de
Colombres,
2,000
exis-
tentes
cerca
de
Oviedo
y
1,000
que
estaban
á
las
órdenes
del
intrépido
D.
Juan
Diaz
Porlier,
los
cuales,
aunque
á
veces
distantes
de
la
provincia
en
busca
de
em-
presas
dignas
de
su
esfuerzo,
sabian
aparecer
en
ella
cuando
la
necesidad
lo
exi-
gia.
Asi
lo
hicieron
en
cuanto
tuvieron
noticia
de
la
invasion
delos
franceses
en
el
principado,
del
descalabro
de
Llano
Ponte
por
la-superioridad
de
las
fuerzas
ene-
migas,
y
de
la
salida
de
Oviedo
de
la
Junta
establecida
por
el
marques
de
la
Ro-
mana
con
el
general
D.
Antonio
Arce.
Pa:
|
7
-
El
general
Bonnet
se
puso
en
movimiento
á
principios
de
enero
con
direccion
4
Asturias,
y
habiendo
encontrado
en
posicion
á
la
orilla
del
rio"Deva
las
tropas
es-
pañolas
del
general
Llano
Ponte,
en
número,
como
hemos
dicho,
de
4,000
hombres:
y
9
piezas
de
artillería,
las
acometió
y
arrolló
el
dia
24
de
enero,
haciéndolas
75
prisioneros
con
9
oficiales
Inmediatamente
penetró
hasta
Oviedo,
donde
sento
su
cuartel
general;
mas
temiendo
que
le
armasen
alguna
celada
Porlier,
Llano
Ponte,
D.
Federico
Castañon
y
otros
partidarios
que
en
distintas
direcciones
se
movian,
-
abandonó
su
conquista
y
se
trasladó
á
la
Pola
de
Siero.
Creyéndose
ya
seguros
los
españoles
,
recuperaron
la
capital,
mas
el
frances
cayó
sobre
ellos
de
improviso
y
la
ocupó
nuevamente
el
14
de
febrero.
Dióse
entonces
á
D.
Pedro
Bárcena
el
mando
de
las
tropas
de
Asturias,
y
la
Junta
nombrada
por
la
Romana
cedió
el
puesto
á
la
antigua
de
la
provincia,
restablecida
por
el
general
Arce;
pero
habiéndose
este
mar-
chado
con
16,000
duros,
que
decia
debérsele
por
sueldos
atrasados,
nombro
la
nueva
autoridad
en
su
lugar
al
de
la
misma
graduacion
D.
José
Cienfuegos,
creando
una
comision
ó
consejo
que
dirigiese
las
operaciones
militares.
Por
este
tiempo
se
reci-
bió
de
Galicia
un
auxilio
de
2,000
hombres,
con
cuyo
pequeño
refuerzo
osaron
los
españoles
acometer
al
enemigo
el
19
de
marzo,
y
obligaroná
Bonnet
á
salir
otra
vez
de
Oviedo
y
refugiarse
en
Cangas
de
Onis.
Reforzado
tambien
el
frances,
ade-
lantóse
inmediatamente,
y
consiguió
por
tercera
vez
hacerse
dueño
de
la
capital
el
29
del
mismo
marzo,
viéndose
precisados
los
nuestros,
por
fin
de
tantás
alterna-
tivas,
á
desistir
de
sus
empresas,
retirándose
los
asturianos
á
Tineo,
y
á
Navialos
-
socorros
de
Galicia.
-
Deseaban
algunos
que
conviniéndose
entre
sí
la
junta
del
principado
y
la
de
Be-
tanzos,
pusiese
ésta
4
disposicion
de
la
primera
los
cuantiosos
recursos
que
poseia;
Y
mas
su
debilidad
perjudicaba
no
menos
al
estado
de
la
vecina
Asturias
que
a
Sus
.
propios
intereses.
Escudados
con
ella,algunos
bulliciosos,
asesinaron
en
el
Ferrol
al
comandante
de
arsenales
D.
José
María
de
Vargas,
si
bien
fué
su
muerte
vengada
á
poco
tiempo
por
la
justicia:
Confiados
tal
vez
los
franceses
en
la
misma
debilidad,
se
determinaron
4
realizar el
sitio
de
Astorga,
impidiendo
al
general
Mahy,
que
mandaba
en
Galicia,
efectuar
el
proyecto
que
habia
concebido
de
mandar
nuevos.
auxilios
Á
Asturias,
sin
esperar
para
ello
órdenes
de
la
junta
de
Betanzos.
-
A
fines
de
febrero,
el
8.
2
cuerpo
del
ejército
frances,
que
al
mando
del
mariscal
Junot,
duque
de
Abrantes,
habia
vuelto
del
Austria
con
direccion
al
norte
de
Es-
paña,
se
habia
adelantado
hasta
el
reino
de
Leon,
á
fin
de
protegerle
contra
el
ejér-
cito
español
de
Galicia...
bso
pda
¿JAN
Con
la
ocupacion
de
Astorga
mantenian
los
españoles
espedita
la
comunicación
con
un
numeroso
cuerpo
de
anglo-portugueses
que
ocupaban
los
orillas:
del
Ezla
y
toda
aquella
parte
de
la
frontera
del
Portugal.
La
pequeña
ciudad
de
Astorga
qe
el
año
anterior
habia
sido
ocupada
sucesivamente
por
los
ejércitos
beligerantes,
se
habia
fortificado
algo;
pero
nunca
podia
considerarse
como
plaza
fuerte.
El
coronel
el
regimiento
de
Santiago,
D.
José
de
Santocildes,
se
encargó
de
su
mando
y
delensa
L£
50.
;
GUERRA
con
cerca
de
2,000
hombres,
compuestosde
los
regimientos
de
Santiago
y
Lugo,
y
var
rios
destacamentos
deotros.
El
ejército
de
Junot,
que
el
21
de
marzo
embistió
4
As»
torga,
constaba
de
26,000
infantes
y
8,000
caballos,
y
dió
principio
al
sitio
apode-
rándose
de
los
arrabales
de
Santo
Domingo
y
San
Andres,
y
dirigiendo
sus
princi-
pales
ataques
contra
la
puerta
del
Rey.
y
«el
arrabal
de
Rectivia.
El
gobernador
dis-
puso
varias
salidas
que
causaron
mucho
daño
al
enemigo.
Este
empezó
en
18
de
abril
sus
trabajos
para
las
baterías
de
brecha,
á
40
toesas
de
la
puerta
de
Hierro,
y
el
20
rompió
el
fuego
con
nueve
piezas
de
grueso
calibre
y
otras
diez
menores.
La
plaza
contestaba
pausadamente
porque
se
le
iban
conclu
yendo
las
municiones.
La
brecha
se
halló
practicable
el
al
,
para
25.0
30
hombres
de
frente,
y
en
el
mismo
día
emprendió
el
enemigo
el
asalto,
dirijido
porel
gefe
de
escuadron
Lagrave,
uno
delos
edecanes
del
mariscal
Junot.
El
ataque-duró
desde
las
dos
de
la
tarde
hasta
las
seis
y
media,
siendo
rechazados
los
franceses
vigorosamente,
y
muertos
6
he-
ridos
cuantos
“subieron
á
la
brecha
por
el
fuego
que*
hizo
el
«sitiado
desde
las
ES
Y
DNS
Ñ
y
ns
1
Ñ
4
á
(e
AIN
eN
mn
itt1y
IN
M
'
AA
ia
hn
"ASALTO
DE
ASTORGA.
1
cortaduras
abiertas
en
lo
interior
para
la
defensa.
En
vista
de
tan
obstinada
resis-
tencia,
adoptaron
los
franceses
el
único
recurso
que
les
quedaba,
que
era
formar
por
medio
de
la
zapa
una
comunicacion
con
el
pié
de
la
brecha,
y
alojarse
en
esta
á
con-
-
tinuacion,
«Como
lo
consiguieron:
aquella
misma
noche.
Concluidas
todas
las
municio-
_
nes
de
artillería,
y
no
quedando
á
los
defensores
sino
muy
pocos
cartuchos
por
plaza,
exigia
la
prudencia
no
aventurar
las
vidas
de
aquellos
al
incierto
éxito
de
un
nuevo
asalto;
y
por
lo
tanto
el
gobernador
de
Astorga
envió
el
22
de
abril
uno
de
sus
oficiales
al
campo
énemigo
para
parlamentar
y
presentar
el
proyecto
de
una
capi-
tulacion
sumamente
ventajosa
á
la
guarnición
y
vecindario:
condiciones
que
no
fue-
ron
admitidas,
añadiendo
el
frances
la
amenaza
de
que
si
á
las
cuatro
de
la
tarde
del
mismo
dia
22
nose
rendia
la
guarnicion,
se
daria
otro
nuevo
asalto
y
se
la
pa-
saria
á
cuchillo.
La
respuesta
á
esta
exigente
intimacion
fué
disparar
la
plaza
un
cañonazo,
tan
bien
enfilado
al
sitio
de
la
trinchera
en
que
habia
sido
recibido
el
oficial
parlamentario,
que
cayó
la
bala
en
medio
del
estado
mayor,
que
con
el
gene-
ral
permanecian
todavía
en
el
mismo
punto,
é
hirió
á
algunos
oficiales.
Este
solo
rasgo
dá
á
Conocer
cl
grado
de
enerjía
en
que
se
hallaba
la
guarnición,
y
loque
ñ
ae
.
7
DE
LA
INDEPENDENCIA.
:
31
hubieran
hecho
los
valien
tes
que
la
componian/á
estar
la
plaza
bien
fortificada.
y.c0n
abúndancia
de-municiones.
|
á
El
enemigo
intentó
un
segundo
asalto;
pero
habiendo
sido
igualmente
rechaza-
do,
se
contentó'con
poder
permanecer
alojado
en
la
brecha,
despues
de
haber
per-
dido
mas
de
300
hombres
en
menos
de
una
hora.
Con
todo,
conociendo
-Santocil-
des
que
era
inevitable
lá
destruccion
de
la
ciudad,
convocó
á-
todos
los
gefes
mili-
tares
de
la
guarnicion
y
á
los
principales
vecinos,
les
hizo
presente
la
peligrosa
si-
tuacion
en
que
se
hallaban,
y
de
acuerdo
con
ellos
envió
aquella
madrugada
un
oficial,
manifestando
al
general
frances
que
la
guarnicion
se
rendiria
prisionera
de,
guerra
siempre
que
se
la
concediese
los”
honores
militares,
y
que
se
conserva-,
sen
las
espadas
á
los
oficiales,
y
las
mochilas
á
los
soldados,
respetándose
ademas
las
personas
.
y
propiedades
de
los
vecinos,
é
imponiendo
pena
de
la
vida
á
todo
soldado
frances
que
infringiesó
cualquiera
de'
estas
condiciones.
Junot
se
convino
y
aprobo
esta
capitulacion,
tomando
posesion
de
Astorga
el:
dia
23
de
abril,
despues
de
15:
dias
de
trinchera
abierta,
y
de
haber
perdido
en
el
sitio
cerca
de
3,000
hombres.
-
El
ejército
español
de.
alicia,
situado
en
Villafranca,
quiso
verificar
un
movi-
miento
para
socorrer
á
Astorga;
pero
fué
contenido
por
el
general
Clausel,
que
man-
daba
una
division
del
cuerpo
de
Junot.
E
La
costumbre
que
tenian
los
generales
franceses
de
burlarse
de
lo
pactado,
con
mengua
del
honor
militar,
hizo
que
en
vez
de
respetar
Junot
el
heroismo
con
que
el
yecindario
de
Astorga
habia
contribuido
á
la
defensa,
permitiera
que
sus
tropas
se
entregasen
álos
mayores
escesos,
y
que
saqueasen
varias
Casas,
disponiendo
ade-
mas
que
fuesen
conducidos
4
Francia
como
prisioneros
algunos
eclesiásticos
de
los
que
mas
habian
trabajado
en
el
sitio.
o...
iy
todomdbgal
a
La
posesion'de
Astorga
facilitaba
alos
franceses
la
invasion
de
Portugal,
por
ser
aquella
ciudad
uno
de-los
puntos
y
pasos
mas
importantes
para
mantener
la
comunica-
cion
con
el
norte
del
reino,
y
proteger
las
incursiones
en
las
provincias
de:
Leon
y
Asturias.
Asi,
la
toma
de
aquella
pequeña
y
mal
fortificada
ciudad
fué
tanto
mas
sa-
tisfactoria
al
emperador,
cuanto
mas
podia
contribuir
al
buen
resultado
del
proyec-
to
que
por
entonces
ocupaba
el
primer
lugar
en
su
mente.
-
:
:
Para
formar
alguna
idea
de
la
suma
importancia
que
daba
Napoleon
ala
recon-
quista
del
Portugal,
bastará
considerar
la
inmensidad
de
'medios
que
empleó.
Seguro
casi
de
no
tener
nada
que
temer
en
España,
bloqueada
ya
la
isla
gaditana
y-tomada
la
cólebre
plaza
de
Gerona,
dispuso
el
orgulloso
conquistador
que
el
primer
cuerpo,
mandado
por
el
mariscal
Victor,
y
el
quinto
á
las
órdenes
de
Mortier
,
que
habian
ido
con
José
desde
Madrid
á
Sevilla,
permaneciesen
ocupando
el
territorio
que
media
desde
esta
última
ciudad
hasta
Chiclana,
delante
de
la
Isla
de
Leon;
que
el
cuerpo
de
Sebastiani
continuase
entre
Granada
y
Málaga,
y
que
el
del
general
Regnier,
apostado
sobre
el
Tajo,
el
del
mariscal
Ney,
que
ocupaba
á
Castilla
la
Vieja
,
con
la
division
del'
general
Kellermann,
y'el
de
Junot
que
acababa
de
tomar
á
Astorga,
sepre-
parasen
á
invadir
nuevamente
el
Portugal
por
el
norte
y
el
este,
despues
de
estable-
cer
de
antemano
almacenes
y
depósitos
en
las
plazas
fronterizas.
Para
el
éxito
com-
pleto
de
esta
espedicion,
el
cuerpo
de
Victor,
que
sitiaba
á
Cádiz,
adelantaba
destaca-
mentos,
hasta
Ayamonte,
y.el
de
Sebastiani,
despues
de
contener
las
provincias
de
-
Granada,
Málaga
y
Murcia,
avanzaba
Con
sus
correrías
hasta
Gibraltar.
Todos
estos
numerosos
ejércitos
se
hallaban
en
comunicacion,
no
formando
realmente
mas
que
una
sola
linea
de
operaciones
combinadas.
+
ES
AA
No.
se
limitaron
4
esto
las
disposiciones
tomadas
por
el
emperador
para
consegu
ir
su
objeto:
adoptó
á:
mas
otras
muchas,
y
en
tanto
grado,
que,
como
dice
un
historia-
dor
contemporáneo
,
jamas
se
habian
desplegado
mas
medios,
ni
hecho
tantos
pre-
parativos
en
las
últimas
guerras
de
la
Francia
con
el
Austria,
Prusia
y
Rusia.
¡Tan
grande
era
el
deseo
que
tenia
Napoleon
de
invadir
el
Portugal
y
destruir
el
ejército
anglo-lusitano
que
lo
defendia!
Y
en
medio
de
tantos
preparativos,
cuando
tan
Pro=
xima
estaba
ya
la
ejecucion
de
una
empresa
árdua
en
si
misma,
ála
que
tan
Inmen-
sa
importancia
daba
el
emperador
y
que
tan
justamente
reclamaba
su
presencia,
per-
ade
Her
de
>
A
7
'
o
54
|
GUERRA
“3
E
e
manecia
6l
inactivo
en
las
Tullerias,
Jimitándose.
únicamente
á
dar
desde
ellas
sus
órdenes.
Pasma
seguramente
tan
estraña
conducta.
Bonaparte,
aquel
hombre
acti-
vo,
diligente,
emprendedor,
que
en
alas
de
su
ambicion
habia
pasado
y
repasado
tantas
veces
los
Alpes
,
volado
á
Egipto
y
atravesado
los
confines
-de
la
Alemania;
aquel
hombre
que
sabia
por
una
larga
esperiencia
el
májico
influjo
que
ejercia
su
persona
en
medio
de
sus
ejércitos,
y
que.
á
aquella
y
á
las
palabras
de
fuego
que
sa-
lian
de
su
boca,
y
que
tanto
electrizaban
4
sus
soldados
,
debia
mas
que
al
número
valor
de
estos
la
mayor
parte
de
sus
victorias;
aquel
guerrero
intrépido
al
cual
no
podia
ocultarse
haber
sido
su
solo
valor
la
causa
á
quien
debió
los
laureles
de
Maren-
Zo,
y
cuya
actividad
y
diligencia
fueron
las
que
en
las
márgenes
del
Rhin
y
del
Elba
le
pudieron
hacer
repetir
mas
de
una
vez
el
célebre
veni,
vidi,
vici
del
competidor
de
Pompeyo;
ese
hombre
estraordinario,
decimos,
se
mantenia
quieto-en
las
orillas
del
Sena,
cuando
tan
necesario
era
en-las
del
Tajo.
¿Qué
causa
pudo
motivar
tal
apatia?
Sus
historiadores
y
panegiristas
callan
sobre
este
punto
,
y
él
mismo
nada
satisfactorio
nos
dice
acerca
de
él
en
sus
Memorias.
Necesario
es
dejar
la
investigacion
de
su
causa
á
la
contingencia
delas
opiniones.
La
nuestra
es,
que
las
dudas
que
agi-
taban
á
aquel
genio
sobre
el
éxito
de
la
lucha
en
la
Peninsula,
fueron
el
único
motivo
de
tan
inesperada
inaccion.
Acostumbrado
el
emperador
á
marchar
de
triunfo
en
triunfo,
y
ansioso
de
que
la
historia
no
tuviera
nunca
que
escribir
la
palabra
der-
rota
al
lado
de
su
nombre,
no
quiso
esponerse
esta
vez
á
anublar
acaso
su
gloria
en
la
contienda
de
la
Península
ante
los
pabellones
británicos,
y
concretándose
á
trazar
desde
su
gabinete
el
plan
para
destruir
á
sus
enemigos,
creyó
asegurar
de
este
mo-
do
el
brillo
de
su
reputacion.,
esperando
que
siempre
la
fama
atribuiria
la
victoria
á
sus
disposiciones,
y
la
derrota,
si
llegaba
á
haberla,
á
la
mala
estrella
ó
al
desacier-
to
de
sus
mariscales.
Se
olvidó
Napoleon
al
formar
este
cálculo
que
hay
una
justicia
en
el
cielo,:
de
la
cual
intentaba
en
vano
huir
recatándose
de
la
Península
y
acer-
cándose
mas
á
Waterloo.
¡Asi
el
que
le
suceda
algun
dia
en
la
mision
suprema
que
él
no
quiso
desempeñar,
acierte
á
penetrarse
mejor
desu
alto.
y
elevado
destino!
¡Asila
terrible
leccion
que
nos
da
el
atahud
de
Santa
Helena
haga
que
otro
hombre
de
genio,
si
la
naturaleza
le
aborta
á
semejanza
de
Napoleon;
le
¡mite
solamente
en
lo
grande,
y
no
en
encadenar
las
naciones,
sacrificando
á
una
ambicion
bastar-
da
la
libertad
y
el
porvenir
del
pieblo
Bal
A
donas
E
AL
A
)
e
Y
CAPITULO
IV.
Napoleon
nombra
al
mariscal
Massena
para
la
conquista
de
Portugal:
poderoso
ejército
destinado
á
este
objeto.
—Sitio
de
Ciudad-Rodrigo:
su
gloriosa
defensa:
su
rendicion.—El
general
Regnier
es
rechazado
por
las
tropas
españolas.—Invasion
de
Portugal.—Estado
de
aquel
reino.—Fuerzas
que
componen
el
ejército
anglo-lusitano:
sus
posiciones
en
Portugal.—Puntos
que
ocupa
el
ejército
frances.—El
mariscal
Ney
obliga
á
los
ingleses
á
abandonar
el
fuerte
de
la
Concepcion.—Accion
so-
bre
Almcida.—Retirada
del
ejército
ingles
al
valle
del
Mondego.—Disposiciones
de
lord
Welling-
ton,
—Sitio
y
toma
de
Almeida.
(
;
ya
L
estado
imponente
de
las
armas
francesas
en
la
4/0
Peninsula
avisó
4
Napoleon
que
era
llegada
la
AE
28)
a
Por
el
deseada.
época
de
pensar
sériamente
en
la
O
Y
Y
Y
conquista
de
Portugal.
Fluctuó
mientras
tanto
su
|
Clio”
$)
ánimo
en
la
eleccion
del
mariscal
á
quien
podia
APIO
y
>=
£-
confiar
tamaña
empresa,
y
despues
de
haber
pen-
im
sado
en
Junot
y
en
Ney,
se
decidió
al
fin
por
el
mariscal
Masse-
a
EI
na,
duque
de
Rívoli
y
principe
de
Essling.
Era
este
el
mas
antiguo
Ed
Re
y
el
mas
hábil
tal
vez
de
sus
generales,
su
constante
compañero
des-
CS
de
las
primeras
campañas
de
Italia,
y
el
que
con
su
espada
y
talento
le
Se
habia
Siempre
franqueado
las
sendas
de
la
victoria
y
allanado
las
gradas
AROS
del
trono.
A
sus
esfuerzos
y
serenidad
debia
la
salvacion
de
todo
el
ejér-
FS]p
At
cito
y
la
de
su
propia
persona
en
la
célebre
batalla
de
Essling,
dándole
Al
+8
desde
entonces
siempre
con
entusiasmo
el
titulo
de
hijo
predilecto
de
la
vic-
7
ERR,
toria
por
su
constante
dicha
en
las
batallas.
Tal
fué
el
hombre
elejido
por
E
da
A
Bonaparte
para
ceñir
su
frente
de
laureles
en
los
campos
lusitanos,
poniendo
"ME,
4
sus
órdenes
los
cuerpos
2.9
,
6%
y
8.*
del
ejército
frances,
que
manda-
ban
los
mariscales
Ney
y
Junot
y
el
general
Regnier,.
componiendo
entre
los
tres
un
total
de
82,000
hombres.
Vea
nO"
El
mariscal
Soult,
que
tenia
bajo
su
direccion
otros
tres
cuerpos
de
ejército
en
el
sur
de
España,
recibió
órdenes
para
cooperar
con
diversiones
al
éxito
de
la
con-
quista
del
Portugal,
y
otro
cuerpo,
con
la
denominacion
de
9.
2,
se
reunió
tambien
en
Valladolid
para
reforzar
y
sostener
en
caso
de
necesidad
al
ejército
invasor
de
aquel
reino.
e
EE
:
:
Luego
que
Massena
procedente
de
Paris
llegó
á
Salamanca
y
pasó
revista
al
6
2
y
8
S
cuerpo,
á
las
órdenes
de
Ney
y
Junot,
en
número
de
65,000
hom-
bres,
su
primer
cuidado
fué
apoderarse
de
la
plaza
de
Ciudad-Rodrigo.
Esta
plaza,
situada
en
el
reino
de
Leon,
á
las
márgenes
del:
rio
Agueda,
:a
46
£guas
al
oeste
de
Madrid,
16
de
Salamanca
y
3
de
las
fronteras
de
Portugal,
es
E
FO
o
Ms
.
GUERRA
no
mas
que
de
tercer
órden,
y
su
fortificación
es
antigua,
irregular
y
defectuosa.
Está
circuida
de
posiciones
que
facilitan
su
ataque
y
dificultan
su
defensa,
tales
como
el
teso
6
altura
de
San
Francisco,
que
domina
enteramente
las
murallas
por
su
Izquier-
da,
los
dos
arrabales
de
San
Francisco
y
del
puente,
el
convento
de
Santa
Cruz,
que
linda
con
el
glásis
de
la
plaza,
y
varias
hondonadas
y
barrancos
que
permiten
aproxi-
marse
á
esta
ocultamente
por
muchas
partes
á
distancia
de
tiro
de
pistola:
tales
son
tambien
las
huertas
llamadas
de
Samaniego
por
el
lado
izquierdo,
y
la
de
Céspedes
por
el
derecho,
que
proporcionan
una
segura
emboscada
al
sitiador;
tales,
en
fin,
las
canteras,
el
convento
bajo
de
San
Agustin,-los
molinos
de
Barragan
y
de
los
Cañizos,
y
diferentes
alamedas
muy
antiguas
y
crecidas.
Todos
estos
sitios
son
allí
otros
tan-
tos
abrigos
que
se
ofrecen
al
sitiador
para
dirigir
á
cubierto
sus
ataques
,
sin
que
los
sitiados
puedan
defender
sus
muchos
puestos
esteriores,
á
no
ser
perdiendo
mucha
gente.
Ei
:
|
Ñ
Hemos
dicho
antes
que
el
gobernador
de
ciudad
Rodrigo,
D.
Andres
Perez
de
Her-
rasti,
se
negó
á
la
intimacion
que
relativamente
arendirse
le-hizo
el
mariscal
Ney
en
10'
de
febrero,
Determinado
ahora
4
defenderse
hasta
el
último
estremo
lo
mismo
que
entonces,
contaba
con
el
entusiasmo
del
vecindario,
que
ascendia:á
cinco
mil
almas,
y
con
el
valor
y
denuedo
de
la
guarnición,
compuesta
de
5,498
hombres;
sin:
que
por
eso
desconociera
el
inteligente
gobernador
que,
á
pesar
de
las
obras
últimamente
practicadas
en
varios
puntos,
como
en
los
conventos
de
Santo
Domingo,
San
Fran-
cisco
y
Santa
Cruz,
no
podia
resistir
la
plaza
mucho
tiempo
á
fuerzas
tan
superiores
como
las
que
la
amenazaban.
La
proximidad
del
ejército
ingles
á
la
frontera
no
le
hizo
tampoco
concebir
esperanza
alguna
de
auxilio,
pues
la
intencion
del
general
bri-
tánico
era
bien
conocida
desde
que
se
retiró
á
Portugal
,
siendo
su
movimiento
so-
bre
el
Agueda
perjudicial
á
Ciudad-Rodrigo,
pues
hizo
á
los
franceses
aglomerar
tal
número
de
tropas
parasu
asedio,
que
llegaron
á
reunir
en
él
hasta82,000
hombres.
Los
gefes
eran
los
mariscales
Ney
y
Junot
y
el
general
Mombrun,
encargándose
el
prime-
ro
del
mando,
ansioso
de
añadir
una
hioja
mas
4
su
rico
floron
de
trofeos,
y
de
dul-
cificar
algun
tanto
su
disgusto
por
no
haber
logrado
el
mando
superior
de
la
espe-
dición
contra
Portugal:
Todo
el
ies
de"mayo!
se
pasó
en
encuentros
y
escaramuzas,
favorables
muchas
'veces
á
los
nuestros
que,
conducidos
por
el
yaliente
D.
Julian
Sanchez,
se
burlabán
de
la
presunción
de
los
contrarios;
y
aunque
en
aquel
tiempo
intimaron
los
imperiales
hasta
dos
veces
la
rendición
4“los
de
la
plaza,
fueron
des-
preciadas'sús
comunicaciones.
Mas
habiendo
llegado
Massena
á
fines
de
dicho
mes
con
nuevas
tropas
destinadas
4'estar
en
“observacion
de
los
cuerpos
de
Wellington
y
la
Carrera,
que
se
'hallabar
én
Fuente=Guinaldo
y
sus
inmediaciones,
empezó
Ney
á
obrar-con
“actividad
en
la
formación
del
sitio
“con'el'6.
>
Cuerpo,
encargado
de
“su
realizacion.
128
FL52
Ds
DIOR
ESOS
Y
Ie
A,
El
cuerpo
del
“generál
Re;
mier,
que
se
hallaba
en
Estremadura,
se
aproximó
á
Coria,
y'el
de
Junot
se
estableció
entre
Sán
Felix
el
chico
y
el
grande.
“Estos
dos
cuerpos
'cubrián
las
operaciónes
del
ejército
sitiador,
debiéndo
reunirse
con
este
en
el
inesperado
“daso
de:
que
el
ejército
'anglo-portugues
intentase
socorrer
la
plaza,
aunque
Massenu
ño
temid
jamas
semejante
movimiento,
pues
como
escribia
al
prin-
cipe
de
Néufchatel,
no
Creyó
nunca
que
el
caudillo
ingles
se
determinára
4
empeñarse
con
él
en
batalla
campal.
Bien
conocia
el
esperimentado
mariscal
al
enemigo
que
te-
nia
delante,
pues
lo
que
menos
pensó
el
general
británico
fué
en
socorror
'4Ciudad-
Rodrigo,
d'en
medir
por
entonces'sús
armas
cón
el
ejército
frances,
cuya
destruccion
logarantian”,
“sino
con
gloria;
“al
menos
con
seguridad,
las
Iespuenables
posiciones
que
tenie'á
sus
espaldas.
ll
CU-0I%)
HO)
TAMIZOS
97
tio
|
El
mariscal
Ney
en
8
de
junio
embistió
decididamente
la
plaza;
pero
la
guarni-
cion'
defendió
$us
puestos
avanzados
con
'estraordinario
valor.
El
enémigo
principió
sus
trabajos
en
el
teso
de
San
Francisco,
y
los
continuó,
no
sin
dificultad,
hasta
que
en
la
noche
del
15
al
16
logró
abrir
la
trinchera
“desde
el
principio
de
dicha
cima,
por
frente
del
mismo
convento,
hasta
la
casa
principal
de
la
huerta
de
Samaniego.
'Adelantaba
támbien
al
mismo
tiempo
sus
posiciones
por
la
E)
Ñ
—
DE-LA
INDEPENDENCIA.
9
derecha
y
frente
de
la
plaza,
desde
el
molino
de
los
Cañizos,
por
la
huerta
llamada
de
Céspedes,
la
Cantera
y
San
Agustin
el
viejo:
sitios
todos
que
tuvo
que
1
ganando,
a
palmos
y
á
costa
de-
mucha
sangre...
le
|
coo
1
22
de
junio
habia
ya
avanzado
el
sitiador
sus
lineas
considerablemente
y
situa:
do
muchos
emplazamientos
y.
apostaderos
hasta
tiro
de
pistola
de
la
plaza,
quedando
esta
cercada
por
todas
partes,
y
no
pudiendo
la
caballería
de
su
guarnicion
salir
a
forragear
,
ni
ser
en
ella
de
utilidad
alguna.
Escaseaban
ademas
las
subsistencias
para
mantenerla,
ysegun
el
aspecto
que
presentaban
las
cosas,
iba
á
perecer
sin
fruto
dentro
de
la
plaza
una
fuerza
que
fuera
de
ella
podia
seguir
prestando
á
la
patria
los
mas
emi
nentes
servicios.
En
su
consecuencia
,
reunió
el
gobernador
una
junta
de
geles
y
auto-
ridades
,
quedando
acordado
que
el
coronel
D.
Julian
Sanchez,
que
con
su
brillante
partida
de
lanceros
habia
sostenido
con
el
mayor
teson
los
puestos
avanzados
,
FOIO-
-
piendo
por
las
líneas
enemigas,
marchase
á
incorporarse
con
la
division
del
general
la
Carrera,
que
estaba
entonces
en
la
Alameda
y
Martiago.
Esta
empresa,
que
por
si
sola
forma
el
elogio
mas
cumplido
de
Sanchez
y
de
su
partida,
pues
que
solo
podia
en-
comendarse
á
hombres
tan
arrojados
é
intrépidos
como
los
que
aquel
gele
acaudillaba,
fué
ejecutada
con
la
mayor
valentia
y
resolucion,
saliendo
Sanchez
de
la
plaza
á
las
once
de
la
noche
de
aquél
mismo
dia
por
la
dehesa
de
Martin-Hernando,
sorprendien-
do
con
el
mayor
denuedo
las
centinelas
y.
puestos
avanzados
del
enemigo,
forzando
sus
tros
líneas,
matando
y
arrollando
á
cuantos,
so
le
pusieron
delante,
y
logrando
por
fin
incorporarse
con
las
tropas
españolas.
.
po
0
Sarama
DE
Don
JULIAN
SANCHEZ.
El.
23
avisaron
los
vigias
establecidos
en
la
torre.
de
la
catedral
queen
el
cam-
po
enemigo
se
observaban
movimientos
estraordinarios,
y
que
desde
sus
trinche-
ras
se
preparaban
los
franceses
al
ataque.
En
efecto,
verificose
este
á
las
doce
y
media
de
aquella
misma
noche
,
á
cuya
hora
dos
fuertes
columnas
de
infanteria,
sostenidas
por
otra
de
caballería
,
acometieron
el
arrabal
de
San
Francisco
por
derecha
€
1z-
quierda
,
dirigiéndose
sobre
los
conventos
de
Santo
Domingo
y
Santa
Clara,
cuyas
guarniciones
contestaron
con
un
vivo
fuego,
el
cual,
sostenido
por
la
artillería
de
la
Plaza,
que
descargaba
á
metralla
sobre
los
sitiadores,
bastó
para
rechazarlos
comple-
MAA
p
56
'
i
e
A
tamente
y
hacerles
desistir
de
su
intento.
Al
mismo
tiempo
una
columna
de
trescien=
tos
hombres
se
dirigió
á
atacar
el
arrabal,
si
bien
fué
repelido
muy
pronto,
cono-
ciéndose
luego
que
era
una
llamada
falsa
para
distraer
la
atencion
del
yerdadero
ata-
que,
que
con
tres
numerosas
columnas
verificó
el
enemigo
contra
el
convento
de
San-
ta
Cruz,
que
incendió
por
todos
lados,
escalando
sus
tapias
y
volando
con
barriles
de
pólvora
su
puerta
principal
para
introducirse
en
la
iglesia.
Puso
á
esta
el
frances
fuego
igualmente
valiéndose
de
camisas
embreadas
,
y
luego
trató
de
asaltar
el
resto
del
edificio
defendido
por
cien
soldados
españoles
del
regimiento
de
voluntarios
de
infanteria
de
Avila,
los
cuales
no
tan
solo
le
rechazaron
en
cuantos
asaltos
intentó,
sino
que
habiendo
formado
de
antemano,
á
prevencion,
una
cortadura
en
la
escalera
de
subida,
teniéndola
cubierta
con
tablones,
quitaron
estos
en:
el
momento
que
pasa-
ba
por
encima
una
compañía
de
granaderos
franceses
,
conducida
por
un
oficial
que
con
el
mayor
denuedo
los
mandaba,
con
el
sable
en
una
mano
y
una
hacha
de
vien-
to
en
la
otra.
Dicho
oficial
y
los
que
acaudillaba
cayeron
prisioneros
todos
y
fueron
muertos
por
los
defensores.
Estos,
rodeados
de
llamas
por
todas
partes,
pues
la
vora-
cidad
del
fuego
consumia
enteramente
la
iglesia,
se
mantuvieron
firmes
largo
rato
con
la
mayor
serenidad,
hasta
que
despues
di
los
horas
y
media,
viendo
el
enemigo
que
no
podia
lograr
su
objeto,
y
que
llevaba
perdida
mucha
gente,
desistió
de
su
empeño
y
se
retiró
,
llevándose
multitud
de
cadáveres,
y
dejando
el
campo
de
batalla
regado
con
su
sangre,
al
paso
que
la
guarnicion
española
no
tuvo
sino
cinco
soldados
y
un
sargento
muertos,
y
cuatro
oficiales
y
diez
soldados
heridos.
Ala
mañana
siguiente
volvieron
los
sitiados
á
ocupar
sus
anteriores
posiciones
,
con
la
gloria
de
haber
re-
chazado
tan
terrible
ataque
y
de
haber
hecho
pagar
bien
cara
á
los
enemigos
su
atre-
vida
tentativa,
con
la
que
tan
solo
lograron
incendiar
los
edificios
del
arrabal
,
del
puente
y
convento
de
Santa
Cruz,
mas
sin
conseguir
la
ocupacion
de
ninguno
de
los
puntos
atacados...
AS
-
Redoblaron
los
sitiadores
su
actividad
á
vista
de
tan
obstinada
defensa
,
ocultando
su
artillería
gruesa,
hasta
que
en
la
noche
del
25
descubrieron
siete
baterias
con
cuarenta
y
seis
piezas
entre
cañones,
morteros
y
obuses,
colocadas
de
modo
que
cubrian
toda
la
línea,
desde
el
teso
hasta
el
jardin
de
Samaniego.
Al
amanecer
de
dicho
dia
rompieron
un
fuego
general
contra
la
plaza,
arrojando
balas
rasas,
bombas
y
granadas
á
la
ciudad
con
tanta
furia,
que
en
las
seis
horas
primeras
dispararon
mas
de
3,000
tiros.
La
plaza
respondió
inmediatamente
con
empeño
el
mas
decidi-
do,
y
todo
el
vecindario
se
puso
en
movimiento,
acudiendo
unos
al
servicio
de
las
bombas
para
apagar
los
incendios,
otros
á
conducir
municiones
á
las
baterias
y
Otros
á
llevar
heridos
al
hospital,
en
cuyos
servicios
se
señalaron
las
mugeres
y
hasta
los
niños
que,
estimulados
por
el
ejemplo
de
sus
padres,
acompañaban
á
estos
en
sus
patrióticas
tareas.
Los
gefes
y
autoridades
animaban
4
los
defensores
,
recor-
riendo
los
puntos
de
mas
peligro.
Durante
aquella
noche
menudearon
de
tal
modo
las
bombas
y
granadas,
que
en
pocas
horas
no
parecia
presentar
la
ciudad
sino
un
triste
monton
de
ruinas.
El
26
y
27
empezó
el
sitiador
á
batir
en
brecha
el
torreon
del
Rey,
logrando
al
fin
derribarlo
completamente.
0,
|
pen
|
El
continuo
fuego
de
la
plaza
causaba
tambien
bastante
daño
al
enemigo,
y
tanto
que
en
la
mañana
del
25
le
voló
cinco
repuestos
de
municiones
de
sus
baterias,
cuya
esplosion
fué
muy
considerable,
principalmente
en
uno
de
ellos,
que
quedó
entera-
mente
destruido;
pero
no
por
eso
cesaba
el
enemigo
en
sus
trabajos
y
activo
fuego.
Al
amanecer
del
28
batieron
los
franceses
con
el
mayor
teson
el
punto
de
la
brecha,
apurando
bastante
á
la
ciudad,
si
bien
no
consiguió
por
entonces
que
la
brecha
que-
dase
accesible.
A
las
dos
y
media
de
la
tarde
suspendieron
los
francesos
el
fuego
y
en-
viaron
un
parlamentario
á
la
plaza
con
un
pliego
del
mariscal
Ney,
en
el
cual,
á
nom-
bre
de
Massena,
se
intimaba
la
rendicion
al
gobernador,
añadiendo
de
palabra
el
oficial
parlamentario,
que
su
general
permitia
se
despachase
un
correo
al
caudillo
ingles,
para
cerciorarse
de
que
la
plaza
no
debia
esperar
ser
socorrida
por
aquel
ejército
á
pesar
de
su
proximidad.
El
gobernador
de
la
plaza
aceptó
esta
última
parte,
pero
se
e
A
sá
,
;
es
e
á
3
dE
mm
de
A
E
DE
LA
INDEPENDENCIA.
Hs
A
A
a
__——————Á
negó
con
firmeza
á
la
capitulacion
que:se
le
proponia,
reservandose
contestar
lo
que
correspondiese
hasta
la
vuelta
del
correo
que
debia
despacharse
a
Wellington,
du-
rante
cuya
diligencia,
añadió,
podrian
suspenderse
las
hostilidades.
Esta
respuesta
ivritó
tanto
al
mariscal
Ney,
que
mandó
romper
inmediatamente
contra
la
plaza
el
fuego
mas
horroroso,
contestándole
la
artilleria
de
esta
y
continuando
el
ataque
con
el
mayor
encarnizamiento.
Aquella
misma
noche
colocaron
los
sitiadores
cuatro
bate-
rías
4
sesenta
toesas
de
la
muralla;
las
cuales
causaron
en
ella
gran
estrago,
volando
la
contra-escarpa
y
la
falsabraga,
quedando
al
fin
la
brecha
bastante
practicable.
-
El
2dejulio,
estando
ya
la
brecha
muy
adelantada,
y
conociendo
los
sitiados
que
el
principal
ataque
del
enemigo
se
dirigia
contra
el
arrabal
de
San
Francisco,
juz-
garon
prudente
retirarla
tropa
que
lo
defendia,.
reforzando
con
ella
la
guarnición
de
la
plaza,
y
dejando
en
aquel
solamente
50
hombres
de
observacion.
,
A
pesar
de
este
abandono,
no
ocupó
el
enemigo
el
arrabal
hasta
la
noche
del
dra
siguiente,
y
para
eso
perdiendo
mucha
gente,
procediendo,
luego
que
lo
consiguio,
á
quemar
el
Hospicio,
sito
en
él.
:
FEE
SN
El
entusiasmo
de
la
guarnicion
se
aumentaba
á
medida
que
crecia
el
peligro,
disminuyéndose
con
la
misma
proporcion
la
esperanza
que
el
vecindario
habia
con-
cebido
de
ser
socorrido
por
Wellington.
Un
lancero
de
D.
Julian
Sanchez,
que
dis-
frazado
de
pastor
pudo
introducirse
en
la
plaza,
trajo
el
dia
9
de
julio
la
noticia
de
que
el
ejército
ingles
se
habia
retirado
de
las
posiciones
inmediatas
y
tomado
otras,
para
estar
á
la
defensiva,
entre
Almeida
y
el
fuerte
de
la
Concepcion.
:
El
continuo
fuego
de
los
franceses
sobre
la
brecha
consiguió
ensancharla
hasta
20
toesas,
batiendo
despues
todo
el
frente
de
la
fortificación
y
edificios
contiguos,
en
términos
que
no
habia
parage
donde
situarse,
ni
por
donde
transitar;
siendo
necesario
en
la
mañana
del
9
replegar
sobre
su
derecha
é
izquierda
las
compañias
de
granaderos
y
demas
tropas
que
guarnecian
el
ancho
boqueron,
no
siéndoles
posible
sostenerse
en
aquel
punto,
por
el
diluvio
de
balas,
bombas
y
granadas
que
caian
sobre
él,
y
le
enfilaban
por
todas
partes,
robando
el
libre
espacio
necesario
para
colocar
un
solo
hombre
sin
peligro
de
perecer,
siendo
alli
tan
inminente
ese
riesgo,
que
en
las
cuatro
horas
primeras
desde
el
amanecer
perdió
la
guarnicion
cerca
de
200
hombres
y
siete
oficiales
entre
muertos
y
heridos.
|
La
plaza
se
hallaba
en
la
mayor
consternación,
sin
viveres
mas
que
para
tres
dias,
sin
tener
ya
donde
colocar
los
muchos
heridos
que
cada
instante
aumentaba
el
fuego
enemigo,
y
sin
poder
el
gobernador
efectuar
el
plan
que
habia
concebido
de
abrirse
paso
con
la
guarnición
por
entro
las
falanges
contrarias,
plan
á
cuya
rea-
lizacion
se
opuso
el
vecindario
con
la
mas
decidida
energía.
Puesto
aquel
digno
gefe
en
tal
apuro,
y
viendo
los
habitantes
que
las
columnas
enemigas
se
pre-
paraban
para
el
asalto,
y
que
si
se
daba
lugar
á
él
serian
ellos
los
primeros
en
ser
víctimas
del
furor
que
animaba
á
los
sitiadores,
conoció
el
ningun
fruto
que
podia
producir
el
dilatar
la
rendicion
algunas
horas.
Convocó,
pues,
una
junta
de
autoridades
y
vefes,
la
cual
se
celebró
en
la
mañana
del
dia
40,
resolviéndose
en
ella
que
luego
que
los
enemigos
indicasen
con
sus
movimientos
querer
proceder
al
.
asalto,
se
enarbolasé
bandera
parlamentaria,
redimiendo
al
pueblo
del
sacrificio
que
le
amenazaba.
Asi
se
verificó
á
las
seis
de
aquella
misma
tarde,
enviando
los
nues-
tros
al
campo
frances
un
parlamentario,
el
cual
volvió
al
poco
rato
anunciando
al
gobernador
de
la
plaza
que
el
mariscal
Ney
le
esperaba
en
persona
al
pié
de
la
bre-
cha,
para
tratar
sobre
la
capitulacion.
El
gobernador
marchó
al
punto
indicado,
ha-
llando
en
él
al
mariscal
Ney,
que
rodeado
de
su
estado
mayor
y
demas
gefes
de
su
ejército
le
recibió
con
toda
urbanidad
y
consideracion,
tributando
elogios
á
los
de-
fensores
de
la
plaza,
y
añadiendo
que
nada
tenia
que
hablarse
en
órden
á
capl-
tular,
pues
todas
cuantas
honorificas
distinciones
se
conceden
en
iS
casos
las
acordaba
desde
luego
al
acreditado
valor
de
la
guarnicion,
asi
como
a
tino
de
ha-
ber
el
gobernador
esperado
para
parlamentar
el
momento
critico
y
preció
de
estar
acabándose
el
plazo
en
que
podia
hacerlo
segun
las
leyes
de
la
guerra,
despues
de
ha-
ber
llenado
dignamente
las
del
honor
y
la
fidelidad.
ÓN
ES
»
0
LAS
:
GUERRA
En
Hr
Esta
capitulacion
verbal
fué
garantida
por
la
palabra
de
honor
del
marisca)
Ney,
cl
cual
la
dió:
públicamente,
al
mismo
tiempo,
que
la
mano
al
gobernador
español,
Le
enoicioN
boE
Ciupan-RobsIGO.
|
md
3
E
pd
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Fe
3
77
>
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e
4
A
:
=p
E
S
ed
En
sa
consecuencia,
las
tropas
francesas
ocuparon
las
puertas
de
la.
ciudad
Bo
tirándosc
á
sus
cuarteles
la
guaruicion
española,
hasta
el
dia
siguiente
441,
en
que.
despues
de
desfilar,
rindió
sus
armas
como
prisionera
de
guerra.
Perdieron
los
nues-
tros
durante
este
memorable
sitio
4,400
hombres,
habiendo
durado
el
cerco
sesenta
y
siete
dias,
desde
el-25
de
abril
hasta
el
40.
de
julio
de
1810:
la
plaza
fué
embestida
y
atacada
por
tres
cuerpos
del
ejército
frances,
en
número
de
82,000
hombres,
y
ca-
ñoneada
sin
interrupción
en
todas
direcciones,
durante
diez
y
seis
dias,
por
46
bocas
de
fuego,
abriendo
en
ella
tan
enorme
brecha,
que
el
gobernador
y
su
estado
mayor
bajaron
por
ella
á
capitular
y
por
ella
volvieron
á
subir.
Los
franceses
encontraron
en
la
plaza'86
cañones,
una
gran
cantidad
de
pólvora
y
120,000
cartuchos,
-
El
rey
premió
esta
heróica
defensa
concediendo
á
los
que
estuvieron
en
ella
una
cruz
de
distincion
con
estaleyenda:
Valor
acreditado
en
Ciudad-Rodrigo.
:
El
mariscal
Massena
se
propuso
permanecer
en
los:
alrededores
de
Ciudad-Ro-
-
drigo
hasta
que
repasase
el
Tajo
el
general
Regnier
con
el
segundo
cuerpo
del
ejér-
cito
frances.
Este,
con
ánimo
de
envolver
al
coronel
Murillo,
que
se
hallaba
en
Bur-
guillos,
y
atacar
al
brigadier
Imáz,
que
estaba
en
Jerez
de
los
Caballeros,
se
puso
endinareha
desde
Mérida
y
Almendralejo
en
número
de
14,000
hombres,
El
5
de
julio
-avistó
Murillo
4
los
franceses,
y
despues
de
causarles
alguna
pérdida
se
retiró
sóbre
Jerez,
cuyo
punto
fué
atacado
el
mismo
dia
por
Regnier.,
resistiendo
los
nues.
tros
con
vigor,
hasta
que
conociendo
Imáz
la
imposibilidad
de
sostenerse,
no
te-
niendo
mas
que
3,000
hombres
,
se
dirijió
4
Encinasola
-para
reunirse
al
general
Ballesteros.
Los
franceses
perdieron.
en
estos
encuentros
800
hombres,
siendo
in-
significante
la
pérdida
delos
españoles.
Aro
saña
ui
|
Despues
de
estás
acciones,
pasó
Regnier
á
la
derecha
del
Tajo
para,
á
las
órde-
nes.
de
Massena,
dar
principio
4.
Ja'
invasion
del
remo
lusitano,
«reino
que
4:
haber
estado
reducido
á
sus
fuerzas,
hubiera
tardado
muy
poco
en
sucumbir
4
los
invaso-
res;
pero
apoyado
'por
auxiliares
poderosos,
y
«dirijido
por
geles
que,
aunque
-es-
a.
O
DE
LA
INDEPENDENCIA.
.
.
39
trangeros,
se
ostentaban
ambiciosos
de
gloria
y
ardian
en
deseos
de
humillar
a
sus
aborrecidos
rivales,
podia
lisongearse
con
la'
esperanza
de
sostener
vigorosamente
la
causa
de
su
independencia.
Ésta
dicha
no
la
logró
sin
embargo,
sino
a
costa
de
erandes
pérdidas,
sinsabores
“y
humillaciones;
porque,
tanto
los
caudillos
que
con-
ducian
4'sus
soldados,
habituándolos
al
uso
de
las
armas
y
ejercicios
bélicos
,
Como
los
políticos
que
con
sus
consejos
mejoraban
su
régimen
interior,
ó
subvenian
á
las
penurias
de
“súu
hacienda,
«creian
“tener
derechos
de
preferencia
sobre
los
natura-
les,
y
los
portugueses
se
veian
precisados
á
concedérselos
por
deferencia
y
gratitud.
La
energía
y
superioridad
de
lord
Welington
hacía
enmudecer
á
los
quejosos,
tenia
en
vergonzosa
dependencia'á
la
regencia
de
aquel
reino,
y
trataba
¿la
nacion
por-
tuguesa
cómo
si-
fuese
pueblo
conquistado.
¡Injusto
desquite
con
que
los
pueblos
po-
derosos
se
reintegran
de
la
proteccion
que
prestan
á
los
débiles!
eds
Wellington
,
gefe
supremo
de
toda
la
fuerza
armada
anglo-portuguesa,
disponia
de
ella
sin
iritervencion
alguna
del
gobierno,
y'el
almirante
ingles
Berkeley
tenia
la
mariña'á'su'cargo
con
ominimodas
facultades.
El
primero,
despues
de
habérsele
separado
el
general
español
la
Carrera,
disgustado
con
él
por
sa
negativa
á
auxiliar
4
Ciudad-Rodrigo,
reunia
bajo
su
mando
un
total
de
82,000
hombres:
26,000
de
su
nación,
30,000
del
ejército
portugues
y
26,000
de
milicias
del
pais,
no
contán-
dose
en
estas
fuerzas
las
llamadas
ordenanzas
,
especie
de
cuadrillas
de
paisanos,
mál
armados
y
faltos
de
disciplina;
pero
lMénos
de-valor
y
entusiasmo.
Tal
era
el
estado
de
Portugal
cuando
los
franceses
llegaron
á
sus
fronteras.
-
El
primero
que
puso
el
pié
en
ellas
fué
el
general
Regnier,
'el
cual
marchó
so-
bre
'Castelobranco
4
amenazar
el
flanco
derecho
del
ejército
ingles.
Este-se
concen-
tróssobre
“Almeida
desde
el
25
de
junio,
estableciendo
alli
su
cuartel
general.
Su
fuerza
estaba
distribuida
en
cinco
divisiones,
de
las
cuales
la
primera,
á
las
órdenes
del
general
Spencer,
ocupaba
á
Celorico,
pueblo
distante
casi
veinte
millas:del
grueso
del
ejército
frances:
la'segunda,
mandada
por
el
general
Hill,
se
hallaba
colocada
como
cuerpo
central
'sóbre
las
montañas
de
Portalegre,
el
Tajo
y
el
Guadiana,
desde
donde
observaba'las
fronteras
de
España:
la
tercera,
á
las
órdenes
del
gene-
ral
Cox,
estaba
situada
en
Guarda;
que
era
la
principal
posicion,
distante
veinte
mi-
llas
de
las
líneas
francesas:
la
cuarta,
á
las
órdenes
del
general
Picton,
ocupaba
el
pueblo
de
Pinhel,
y
la
quinta,
mandada
por
el
general
Crawfurd,
se
hallaba
colo-
cada
¿Ta
mitad
del
camino,
entre
el
cuerpo
principal
del
ejército
ingles
de
la
Guarda
y
el
ejército
frances
que
ocupaba
á
Ciudad-Rodrigo,
es
decir,
distante
cerca
de
diez
millas
de
uno
y
otro
punto;
pero
esta
última
division
no
estaba
fija,
y
avanzaba
á
veces
hasta
San'
Felices
de
los
Gallegos
,
6
retrocedia
segun
lo
exigian
las
circuns-
tancias.
Lord
Welington
trasladó
su:
cuartel
general
á
Viseo.
Las
tropas
portugue-
-Sas,
miandadas
por
él
mariscal
Beresford
,
se
'reunieron
al
duquede
Wellington
en
ju-
lio,
y
desde'aquel'momento'comenzó
ésteá
poner
en
ejecucion
el
sistema
de
defensa
que
durante
su'
permanencia:
en
Sevilla
el
invierno
de
1809
habia
concertado
con
su
hermano
el
marqués
de
Wellesley:
planseguido
'con
perseverancia
por'el
gobier-
no
ingles,
obedecido
por
la
regencia
de
Portugal
y
llevado
á
cumplido
término
por
el'susodicho
Wellington
dba
ir
er
et
6
ad:
Para
apreciar
mejór'la
invasion:
de
las
provincias
septentrionales
de
Portugal
y
las
operaciones
defensivas
de
lord
Wellinaton,
es
preciso
dar
algunos
detalles
topográficos,
si
bién
eón
laconismo
y
brevedad.
Portugal
"nos'es
“generalmente
«desconocido.
“Desde
la
posición
principal
del
ejército
ingles
en
“la
Guarda,
hasta
la
ciudad
de
Lisboa,
media
una
distancia
de
*190-millas,
es
decir,
'casi
veinte
dias
de
marcha.
Trés
caminos
reáles
guian
desde
Lisboa'4
las
froñteras
de
España,
el
primero
por
Abrantes
;
en
el
cual
éstí'situada'
Santarén
y
plaza
distante
'40
millas
de
Lisboa,
que
por
su'situación
élevada
es
'sumámente
fuerte,
y
dominando
el
camino
real
2
el'E.
forma'la
primera
defensa
de
Lisboa
contra
el
que
intente
penetrar
hasta
ella"
por
el
camino
de
España.
Hállase
Mlanqueada'ál'S.
“E.
por"el
Tajo,
ty
al
N.
AIprreiertas
muy
escarpadas,
estando
ademas
reforzada
con
fortificaciones,
cuyo
objeto
es
Cera
el
camino
entre
las
alturas
y
el
rio.
ns
403
«GUERRA.
que
Santaren,
es
Abrantes,
que
dista
30
millas
de
Lisboa
y
120
de
Guarda;
esta
ciudad,
situada
muy
cerca
del
Tajo,
fué
campo
militar
romano,
circunstancia
que
su
fuerza
natural
indica
bastante,
y
4
esa
fuerza
nada
habia
el
arte
añadido.
Villa-bella
es
tambien
otra
posicion
militar
y
campamento.
romano
sobre
el
paso
del
Tajo,
cuyo
rio
corre
al
traves
de
las
montañas
que
la
circundan.
Castelobranco,
que
sirvió
tambien
de
campo
romano,
está
situada
al
estremo
del
otro
desfiladero,
y
el
pais
que
la
rodea
ofrece
posiciones
tan
inespugnables
,
que
puede
considerarse
como
un
gran
campamento
fortificado:
Su
ciudadela
y
murallas
se
hallaban
entonces
arruinadas
y
en
estado
de
no
poder
sostener
un
sitio...
-
Ala
mitad
del
camino
de
Castelobranco
á
Guarda
se
encuentra
Cobilha,
y
desde
este
punto
empieza
el
pais
á
ser
mas
montuoso,
formándose
en
él
las
sierras
llama-
das
de
la
Estrella,
en
las
cuales
se
ostenta,
inmediata
A
Cobilha,
una
eminencia
ele-
vada,
6,000
piés
sobre
el
nivel
del
mar,
Esta
ciudad,
situada
en
una
posicion
tan
escar-
pada,
era
en
caso
de
retirada
sumamente
ventajosa
para
oponerse
á
los
progresos
del
enemigo.
Desde
Cobilha
sigue
de:
montaña
en
montaña
elevándose
el
terreno
hasta
Guarda,
poblacion
situada
sobre
uno
de
los
montes
de
la
sierra
de
la
Estrella,
cerca
del
nacimiento
del
Mondego,
en
términos
que
al
divisarse
de
lejos
parece
un
simple
campanario
colocado
sobre
la
cima
de
una
montaña.
Los
caminos
que
conducen
4
esta
ciudad
estan
abiertos
á
traves
de
las
rocas,
y
se
ven
rodeados
de
abismos,
siendo
por
tanto
aquella
una
de
las
plazas
mas
fuertes
de
Portugal.
Asi
fué
que
Wellington,
mientras
pudo
proporcionarse
las
subsistencias
necesarias,
permaneció
tranquilo
en
esta
posicion,
seguro
de
que
la
naturaleza
bastaria
á
defenderle
en
ella
de
todo
el
po-
der
de
la
Francia.
Desde
Guarda
á
Ciudad-Rodrigo,
en
donde
el
mariscal
Massena
fijó
por
mucho
tiempo
su
cuartel
general,
no
hay
mas
que
25
millas,
y
esa
dis-
tancia
la
hacian
mas
corta
ambos
ejércitos,
los
cuales
tenian
tan
avanzadas
algunas
de
sus
divisiones,
que
estaban
mútuamente
á
la
vista,
divisando
los
ingleses
desde
las
alturas
de
Pinhel,
Celorico
y
Guarda
las
lineas
del
ejército
frances
en
los
llanos
de
Ciudad-Rodrigo.
Una
y
otra
caballería
cambiaba
a
cada
momento
de
posicion,
y
tan
pronto
marchaba
adelante
como
se
retiraba,
encontrándose
mas
de
una
vez
sus
parti-
das
en
los
llanos
de
Ciudad-Rodrigo,
y
verificándose
varias
escaramuzas
con
diversos
éxitos.
)
ips
1 :
e
|
Las
posiciones
del
ejército
ingles
estaban
tomadas
de
modo,
que
si
este
se
y
precision
de
retirarse
en
el
curso
de
la
campaña
hácia
la
ciudad
de
Lisboa
,
verificar
sin
peligro
de
ser
cortado.
:
|
(
El
ejército
frances
por
su
parte
tenia
sus
posiciones
ordinarias
en
las
llanuras
que
estan
á
la
falda
de
las
montañas
en
que
se
hallaba
acampado
el
ejército
anglo-portu-
gues,
llanuras
en
que
existen
situadas
las
ciudades
de
Badajoz
Ciudad-Kodrigo,
algo
mas
distante
Alcántara;
y
aunque
no
todas
las
divisiones
ns
se
hallaban
estacionadas
en
el
llano,
su
colocacion
era
tal,
que
les
era
fácil
reunirse
todas
ellas
antes
de
poder
ser
obligadas
á
una
accion
general.
:
-
Tal
era
el
estado
de
Portugal,
y
tales
las
posiciones
de
los
ejércitos
beligerantes,
cuando
Massena;
resuelto
4
empezar
ya
sus
operaciones
relativamente
á
aquel
reino,
mandó
el
21
de
julio
al
mariscal
Ney
“verificase
un
reconocimiento
sobre
el
fuerte
de
la
Concepcion,
fuerte
que
el
general
Crawfurd
se
vió
precisado
á
abandonar
despues
de
volarlo.
Mas
séria
fuó
la
accion
del
24
del
mismo
mes
sobre
Almeida,
en
que
ata-
cado
el
mismo
general
Crawfurd
por
siete
mil
franceses
de
infantería
y
tres
mil
ca-
ballos,
fué
vencido
por
el
número,
aunque
se
defendió
con
teson,
retirándose
luego
hacia
el
puente
de
Coa:,
en
donde
tomando
posicion,
causó
bastante
pérdida
al
ene-
migo,
rechazándole
por'tres
veces,
aunque
al
fin
tuvo
que
retirarse
de
nueyo
con
su
division
sobre
Cobilha,
despues
de
haber
perdido
cuatrocientos
hombres.
Este
resultado,
de
tan
mal
presagio
para
el
próximo
sitio
de
Almeida,
á
cuya
vista
tuvo
lu-
gar,
nolo
produjo
solo
la
disparidad
de
las
fuerzas:
contribuyó
tambien
á
él
el
poco
acierto
del
general
ingles
en
la
colocacion
de
las
suyas,
Lord
Wellington,
inflexible
en
seguir
el
plan
de
campaña
que
se
habia
trazado,
la
en
lo
podia
Ves
:
|
DE
LA
INDEPENDENCIA.
de
¿2
hizo
que
su
infanteria
se
retirase
al
valle
del
Mondego,
no
dejando
en
Guarda
mas
que
una
division
y
alguna
caballeria
avanzada
para
vigilar
los
movimientos
del
enemigo
sobre
el
Coa..
:
Mientras
el
general
en
gefe
británico
estuvo
ocupado
en
hacer
no
mas
que
ca
traciones
sobre
las
fronteras
de
España,
escitando
inútilmente
esperanzas
en
los
des-
graciados
habitantes
de
Ciudad-Rodrigo,
hizo
construir
tres
líneas
de
atrinchera-
mientos
delante
de
Lisboa,
las
cuales,
rodeando
la
capital
y
sus
inmediaciones,
se
es
tendian
por
espacio
de
mas
de
doce
leguas
desde
el
mar
hasta
el
Tajo.
A
estas
fuertes
€
inespugnables
trincheras
habia
proyectado
Wellington
retirarse,
aprovechando
en
ellas
los
recursos
del
pais
que
defendian,
y
dando
tiempo
para
recibir
los
que
espera-
ba
de
Inglaterra.
Para
completar
su
plan,
mandó
destruir
las
cercanías
de
Coim-
bra,
talando
demas
de
eso
el
territorio
que
se
proponia
abandonar,
á
fin
de
que
pri-
vado
el
enemigo
de
todo
recurso,
pudiera
la
flema
británica
desde
sus
inaccesibles
posiciones
presenciar
la
paulatina
destruccion
del
ejército
frances,
y
gloriarse
en
la
desesperacion
que
debia
causar
en
aquellos
intrépidos
guerreros
la
vista
de
un
pais
|
E
y
desierto
en
que
iban
á
sepultarse
sus
glorias,
sin
hallar
enemigos
á
quienes
combatir.
A
oe:
A
la
retirada
del
general
Crawfurd
debia
inmediatamente
seguirse
el
sitio
de
Al-
meida
,
plaza
fuerte
y
una
de
las
principales
de
Portugal,
situada
en
la
cumbre
de
una
alta
montaña,
ó
masbien
sobre
un
plano
muy
elevado,
4
143
millas
al
N.
E.
de
Lisboa.
Esta
plaza,
muy
bien
fortificada,
abastecida
de
todo
lo
necesario
y
con
una
guarnición
de
cuatro
mil
soldados,
que
mandaba
el
general
ingles
Cox,
hacia
esperar
una
defensa
que
pudiera
rivalizar
con
los
heróicos
ejemplos
que
acababan
de
ofrecerle
las
inferiores
de
Astorga
y
Ciudad-Rodrigo,
tanto
mas
cuanto
habiendo
sido
embestida
el
21
de
julio,
no
habian
los
sitiadores
adelantado
sus
trabajos
hasta
mediados
de
agosto;
pero
desgraciadamente
frustró
todas
las
esperanzas
que
pudie-
ron
hacer
concebir
las
ventajas
que
en
si
reunia,
y
al
poco
tiempo
de
comenzado
el
sitio,
sucumbió
sin
fama
y
sin
gloria,
-
4
A
mediados
de
agosto
trataron
los
franceses
de
formalizar
el
cerco
de
Almeida,
y
en
la
noche
del
15,
al
abrigo
de
un
falso
ataque,
abrieron
la
primera
paralela,
que
sin
embargo
del
fuego
de
la
plaza
quedó
concluida
el
19.
Desde
el
20
al
25
cons-
truyeron
once
baterias,
habiendo
abierto
el
24
una
segunda
paralela
á
menos
de
150
toesas.
Al
amanecer
del
26,
sesenta
y
Cinco
piezas
de
artillería
rompieron
el
fue-
go
contra
la
plaza,
la
cual
contestó
con
calor
hasta
las
cuatro
de
la
tarde,
en
cuya
hora
principió
aquel
á
disminuir,
volándose
4
las
siete
un
almacen
de
pólvora
que
causó
bastantes
estragos,
los
que
unidos
á
la
sedicion
que
al
mismo
tiempo
movió
en
la
plaza
su
teniente
de
rey
Bernardo
de
Costa
,
bastaron
para
que
la
ciudad
capitulá-
ra
al
dia
siguiente.
La
guarnicion
quedó
prisionera,
con
todos
los
honores
de
la
guer-
ra,
rindiendo
las
armas
sobre
el
elásis.
Los
franceses
entraron
en
la
plaza,
admirán-
dose
de
tan
fácil
conquista
los
que
tan
acostumbrados
estaban
á
no
penetrar
en.
las
desmanteladas
ciudades
españolas,
sino
por
entre
montones
de
ruinas.
La
posesion
de
Almeida
dió
al
ejército
invasor
noventa
y
ocho
piezas
de
artillería
de
plaza
y
siete
de
campaña,
trescientas
mil
raciones
de
galleta,
cien
mil
de
pescado
salado
y
gran
cantidad
de
toda
especie
de
viveres.
,
Mil
y
doscientos
milicianos
ortugueses,
y
algunos
soldados
de
la
misma
nacion
del
regimiento
número
24
de
loa
se
pasaron
en
esta
ocasion
á
las
filas
francesas,
volviendo
las
armas
contra
su
patria.
Este
hecho,
que
tanto
escitó
la
admiracion
y.
aun
la
desconfianza
del
mariscal
Massena,
.esplica
bien
el
descontento
de
una
gran
parte
del
pueblo
portugues,
por
las
vejaciones
que
sufria
de
los
ingleses,
á
los
cuales
odiaba
tanto
como
antes
habia
aborrecido
á
los
franceses,
cuando
la
primera
Invasion,
.
e
44
GUERRA
La
retirada
del
ejército
aliado
fué
precedida de
una
proclama
de
Wellington,
fe-
cha
4
de
agosto,
bastante
injuriosa
por
cierto
para-
la
nacion
«portuguesa.
En
ella,
despues
de
presentar
el
cuadro
horroroso
de
las
calamidades
que
esperimentaban
los
pueblos
de
las
fronteras
de
Portugal,
las
atribuia
á
sus
habitantes,
cuya
apática
conducta,
decia,
les
habia
impedido
abandonar
sus
domicilios.
Luego
les
advertia
que
no
habia
para
ellos
otro
medio
de
impedir
los
progresos
del
cnemigo,
que
adop-
tar
la
vigorosa
y
enérgica
medida
de
quitarle
cuantos
recursos
y
medios
pudiesen
servirle
para
facilitar
su
marcha
al
interior:
tras
lo
cual,
refiriéndose
á
sí
mismo,
añadia
que
sus
deberes
con
el
principe
regente
de
Portugal
y
hacia
la
nacion
por-
tuguesa
le
impelian
á
hacer
uso
del
poder
y
autoridad
de
que
estaba
revestido,
para
obligar
á
adoptar
este
partido
á
las
personas
que
se
manifestasen
remisas
en
hacer
los
esfuerzos
necesarios
para
salvarse
4
sí
mismas
de
los
peligros
inminentes
que
les
amenazaban,
y
preservar
su
pais
de
una
ruina
inevitable;
ordenando
por
conclusion,
que
los
magistrados
y
empleados
del
gobierno
que
se
quedasen
en
las
poblaciones
despues
de
haber
recibido
órdenes
de
los
comandantes
militares
para
salir
de
ellas,
y
todos
los
que
mantuviesen
comunicaciones
con
el
enemigo
4
le
auxiliasen
de
cualquier
modo,
fuesen
considerados
traidores,
y
juzgados
y
castigados
como
tales,
segun
las
leyes
del
pais.
mprtra
lo
>
ld:
5
En
consecuencia
de
estas
determinaciones,
que
solo
despues
de
dos
generacio-
nes
podrán
ser
juzgadas
debidamente,
dió
el
mismo
general
ingles
las
órdenes
mas
terminantes
para
que
todo
el
pais
por
donde
debia
pasar
el
enemigo
fuese
evacua-
do
por
todos
los
habitantes,
á
los
cuales
condenaba
á
morir
en
la
miseria,
en
el
mero
hecho
de
obligarlos
á
abandonar
sus
casas
y
haciendas,
y
á
destruir
sus
fru-
tos.
¡Plan
funesto
que
consumaba
la
ruina
de
Portugal
antes
que
la
del
ejército
frances,
y
que
por
grandes
que
sean
sus
resultados,
lo
rechazarán
como
bárbaro
la
razon
y
la
humanidad,
enseñando
á
los
pueblos
lo
cautos
que
deben
ser
antes
de
llamar
en
su
ayuda
ejércitos
estrangeros,
únicos
que
pueden
adoptar
tan
violentas
y
tiránicas
medidas!
?
:
Las
disposiciones
del
lord
Wellington
llenaron
entretanto
su
objeto.
Abandona-
-
das
las
ciudades
y
aldeas
de
la
alta
Beira,
destruidos.
todos
los
efectos
útiles
que
ho
pudieron
retirarse,
el
enemigo
al
invadir
aquel
territorio
se
halló.
como
en
un
verdadero
desierto,
teniendo
ademas
cortadas
sus
Comunicaciones
con
España
por
las
milicias
portuguesas
y
por
las
partidas
de
paisanos
armados,
conocidos
alli,
como
ya
dijimos;
bajo
el
nombre
de
ordenanzas.
Una
division
de
esta
gente,
á
las
órde-
nes
del
coronel
ingles
Trant,
atacó
la
escolta
de
la
artilleria
de
reserva
del
enemigo
y
de
su
caja
militar,
y
le
hizo
"muchos
prisioneros.
-
|
|
El
mariscal
Massena
habia
empezado
á
marchar
por
el
camino
de
Ponto-de-Mar-
celha,
sobre
la
ribera
izquierda
del
Mondego.
Todas
las
posiciones
ventajosas
de
es-
te
camino
se
hallaban
fortificadas,
y
particularmente
las
que
se
encuentran
en
la
embocadura
del
Alba.
Massena,
queriendo
salvarlas,
pasó
por
el
puente
de
Fornos,
sobre
la
orilla
derecha
del
Mondego,
y
tomó
el
camino
de
Viseo
á
Coimbra.
La
mar-
cha
del
ejército
frances
era
triste
y
sombría,
como
si
atravesára
los
áridos
arenales
de
la
Arabia,
añadiéndose
Á
sus
penurias
la
dificultad
de
transportar
su
artilleria
y
equipages,
lo
cual
le
hizo
perder
muchos
dias:
Wellington
por
su
parte
/
era
acom-
pañado
en
su
retirada
de
toda
la
población
que
de
grado
ó
por
fuerza
le
seguia,
facilitándole
demas
de
eso
cuanto
necesitaba
en
su
marcha.
Entretanto,
el
genera]
Regnier
llegó
á
Sabugal
y
Alfayates
el
12
y
13
de
setiem-
bre,
y
todo
el
ejército
frances
se
puso
en
movimiento
el
4
5
por
las
villas
de
Guar-
da
y
Celorico,
pasando
rápidamente
lás
alturas
y
descendiendo
al
valle:
del
Mon-
dego.
Una
fuerte
columna
enemiga
atravesó
las
montañas
de
Alberca,
que
forma-
ban
la
izquierda
de
la
sierra
de
Guarda
y
de
Mayal
de
Chevas.
El
16
la
caballería
inglesa,
á
las
órdenes
de
sir
Stapleton
Coiton,:sé
retiró
de
Celorico
y
se
dirigió
al
Valle
del
Mondego.
Wellington
tenia
ordenado
al
general
Hill,
acantonado
en
Yel-
ves,
observar
las
operaciones
de
Regnier,
y
hacer
un
movimiento
sobre
lav
orilla
de-
recha
del
Tajo
para
cubrir
el
camino
de
Castelobranco
á
Lisboa.
En
consecuencia
este.
x
DE
L4
INDEPENDENCIA.
4)
md
general,
que
habia
organizado
tambien
un
Cuerpo
de
reserva
bajo
las
órdenes
del.
general
Leite,
en
vista
del
movimiento
efectuado
por
Regnier
sobre
la
derecha
del
Tajo,
para
cooperar
activamente
con
Massena,
hizo.otro
movimiento
correspondien-
te
sobre
la
misma
orilla
,
y
colocándose
en
Portalegre
cubrió
desde
este
importan-
te
punto
sus
comunicaciones
con
Wellington
y
echa
del
ejército
ingles.
La
idea
de
Massena
era
flanquear
la
izquierda
de
este;
ma
"conociéndolo
Wellington,
em-
prendió,
como
hemosdicho,
su
retirada
por
el
valle.
del
Mondego,
y
dispuso
que
los
ge-
nerales
Hill
y
Leyte
marcháran
á
reunirsele
en
él«puento
Marcelha,
sobre
el
Alba,
donde
pensaba
disputar
el
paso
al
enemigo.
Pero
Massena,
luego
que
penetro
este
plan,
cambió
de
direccion
,
como
tambien
hemos
manifestado,
y
tomando
el
cami-
no
que
sigue
de
Viseo
á
Coimbra,
marchó
á
esta
última
ciudad
,
con
objeto
de
apro-
vecharse
de
los
recursos
que
esperaba
hallar
en
ella
y
en
sus
inmediaciones,
y
conti-
nuar
adelantando
hácia
Lisboa.
Para
entorpecer
este
nuevo
movimiento
del
mariscal
frances,
trató
Wellington
de
cubrir
á
Coimbra,
no
con
intencion
de
permanecer
en
esta
ciudad
abierta,
en
la
cual
se
hubiera
visto
precisadoá
sostener
una
acción
campal
con
el
ejército
frances,
sino
para
obligar
á
sus
habitantes
á
que
la
abandonasen,
Co-
mo
hacian
los
moradores
de
todos
los
demas
pueblos
por
donde
debia
pasar
el
enemigo.
A
AE
El
19
de
setiembre
llegó
Massena
á
Viseo
por
caminos
erizados
de
rocas,
y
por
un
pais
que
describió
bien
cuando
decia
al
mariscal
Bessieres:
«
No
hemos
encontrado
«mas
que
horrendos
precipicios;
no
hemos
atravesado
sino
desiertos,
en
los
«cuales
no
se
ve
un
alma,
habiendo-sido
todo
destruido
0
transportado
por
los
fu-
«gitivos.
Los
ingleses
han
cometido
la
barbarie
de
mandar
que
los
habitantes
que
no
«abandonen
sus
casas,
sean
fusilados.
Ancianos,
mugeres
y
niños,
todo
huye
ánuestra
«aproximacion.
»
:
ia
a
0D)
LOPILDUE
E
El
21
desetiembre
encontróse
todo
el
ejército
de
Massena
concentrado
en
Visco,
donde
tuvo
que
detenerse
tres
dias
para
esperar
la
llegada
desu
artilleria
y
equipa-
ges;
mientras
Wellington,
que
incierto
de
la
verdadera
direccion
de
sus
contrarios
habia
estado
indeciso
para
elegir
posicion
,
se
decidió
al
fin
por
la
sierra
de
Busaco,
que
está
perpendicular
al
curso
del
Mondego
,
cubriendo
asi
á
Coimbra,
sin
dejar
en
Ponto-Marcelha
mas
que
la
division
del-general
Hill.
vi
pal
El
24
salió
Massena
de
Viseo,
y
el”
llegó
delante
de
las
posiciones
de
Bos
defendidas
por
todo
el
ejército
anglo-lusitano,
compuesto
de
cincuenta
mil
hombres,
no
contando
la
division
del
general
Hill.
|
,
La
sierra
de
Busaco
es
una
elevada
cadena
de
montañas
que
desde
el
Mondego
se
estiende
al
N.,
y
sobre
cuyo
punto
mas
elevado,
á
distancia
de
dos
millas
de
la
en
que
termina
,
se
halla
situado
el
convento
del
mismo
nombre.
Dicha
sierra
se
une
con
la
de
Cara-mulha,
y
con
otra
cadena
de
montañas
semejantes,
nominadas
las
sierras
de
Marselha.
Todos
los
caminos
que
se
dirigen
desde
Coimbra
al
E.
conducen
á
una
ú
otra
de
estas
sierras
,
cuyo
paso
es
en
estremo
dificultoso
para
el
tránsito
de
un
ejército,
siendo
preciso
para
llegar
á
la
cima
de
cada
una
de
ellas
trepar
por
al-
turas
sumamente
escarpadas.
A
ye”
Una
posicion
tan
fuerte
y
defendida
por
un
tan
poderoso
ejército
como
el
que
Wellington
mandaba,
bastaba
para
detener
al
general
mas
atreyido;
pero
era
tal
el
deseo
que
Massena
sentia
de
medir
sus
fuerzas
Con
las
contrarias,
y
tan
grande
el
enojo
que
le
causaba
la
guerra
sorda
y
sin
desquite
que
le
hacian,
que
oyendo
solo
las
vivas
escitaciones
del
valor,
sin
consultar
la
prudencia,
determinóse
á
atacarla,
sin
mas
fruto
que
la
triste
conviccion
de
que
la
fortuna
tambien
se
venga
á
veces
de
los
temerarios.
eto
-
*
ES
=
:
El
27
de
setiembre
intentó
Massena
apoderarse
de
aquellas
fuertes
posiciones,
Y
las
atacó
con
el
cuerpo
del
mariscal
Ney
por
su
izquierda,
mientras
Regnier
con
elsuyo
hacia
igual
esfuerzo
sobre
la
derecha
y
el
centro.
Todos
los
ataques
fueron
sumas
mente
vigorosos,
y
sostenidos
con
denuedo
y
furor:
una
columna
francesa
pe”.
trepar
por
la
derecha
hasta
lo
mas
elevado
de
una
de
las
cordilleras
;
pero
Jus
mr
chazada
con
bizarria
por
la
division
del
general
ingles
Picton
,
que
Supo
cid
46
:
GUERRA
bien
las
ventajas
de
su
privilegiada
posicion
,
y
aunque
los
franceses
intentaron
un
segundo
ataque
por
otro
punto
de
la
derecha
,
tambien
fueronrepelidos.
Tres
divi.
siones
del
mariscal
Ney
atacaban
al
mismo
tiempo
por
la
izquierda
y
hacian
los
mas
gigantescos
esfuerzos
para
ganar
la
sierra;
pero
los
inmensos
obstáculos
que
esta
pre=
sentaba
por
todas
partes
,
amparando
á
las
tropas
aliadas,
inutilizaron
el
brio
de
los
vencedores
de
Danzick.
! |
La
pérdida
de
los
franceses
aquel
dia
ascendió
á
cuatro
mi]
hombres,
cayendo
muerto
el
general
Graindorge,
siendo
heridos
los
de
igual
clase
Foy
y
Merle,
y
que-
dando
prisionero
el
general
Simon.
Los
aliados
perdieron
solo
mil
y
trescientos
hom-
bres.
A
esto
se
redujeron
las
ventajas
de
la
accion
de
Busaco,
desgraciándose
luego
mente
su
retirada
á
Coimbra.
El
28
estaban
los
franceses
en
Boyalvo,
y
arrojando
al
otro
lado
del
Vouga
al
co-
ronel
Trant,
que
se
hallaba
en
Sardá,
siguieron
su
marcha
á
Coimbra,
donde
no
quiso
esperarlos
Wellington
,
pues
aunque
llegó
á
aquella
ciudad-el
30,
la
abandonó
al
siguiente,
continuando
á
marchas
forzadas
su
retirada
por
Pombal,
Leiria
y
Alco-
baza,
hácia
las
inespugnables
posiciones
de
Torres-
Vedras,
cuyo
abrigo
le
dió
alien-
lo
ya
para
esperar
al
ejército
frances
,
llegando
á
ellas
el
9
de
octubre.
A
pesar
de
la
corta
estancia
de
los
ingleses
en
Coimbra,
tuvieron
sin
embargo
tiempo
bastante
para
obligar
al
vecindario
á
abandonar
sus
casas
y
fortunas,
y
para
destruir
los
almacenes
que
alli
habia;
pero
los
establecidos
en
Figueiras,
en
la
Confluencia
del
Mondego,
que
eran
de
mas
consideracion,
cayeron
en
poder
del
enemigo.
Para
facilitar
la
evacuacion
de
Coimbra
dejó
Wellington
algunos
cuerpos
de
caba-
llería
,
los
cuales
se
aprovecharon
á
toda
su
satisfaccion
de
los.
bienes
y
riquezas
de
rojar
al
Mondego
cuantas
provisiones
y
efectos
no
podian
llevar
consigo.
No
en
yano
escribia
Massena
al
príncipe
de
Neufchatel
con
fecha
40
de
octubre:
«El
enemigo
lo
«quema
y
destruye
todo
á
medida
que
e
pais,
y
obliga
á
los
habitantes
á
«abandonar
sus
casas
pena
de
la
vida.
Coimb
»
Ciudad
de
20,000
almas
,
se
halla
DEYASTACION
DE
PorTUGAL.
DE
LA
INDEPENDENCIA.
47
«desierta:
nos
encontramos
sin
ninguna
subsistencia:
el
ejército
se
alimenta
de
maiz
«
y
de
algunos
vegetales
que
no
han
sido
arrancados
de
la
tierra.
»
MS
La
emigracion
de
Coimbra
era
con
efecto
espantosa.
La
ciudad
quedó
desierta,
los
caminos
todos
que
conducen
á
Lisboa
estaban
llenos
de
desgraciados,
y
el
espi-
ritu
mas
fuerte
no
podia
menos
de
conmoverse
al
ver
á
la
atribulada
madre
que
ro-
deada
de
cuatro
ó
cinco
criaturas
,
sin
fuerzas
para
resistir
los
trabajos
de
la
pere-
grinacion,
y
sin
poder
llevar
en
sus
brazos
á
todos
sus
hijuelos
ala
vez,
se
via
pre-
cisada
á
abandonar
á
la
suerte
á
algunos
de
ellos;
al
fatigado
padre
que
para
dilatar
algunos
dias
mas
la
vida
de
su
desventurada
prole
habia
cargado
sobre
sí
mas
peso
que
el
que
sus
fuerzas
permitian;
al
decrépito
anciano,
que
tropezando
ya
Con
el
se-
pulcro
volvia
sus
llorosos
ojos
para
dar
el
último
adios
al
amado
albergue
que
le
habia
visto
nacer...
Pero:
dejemos
ese
triste
cuadro,
y
dejemos
4
un
lado
reflexiones
de
las
cuales
podria
resultar
que
perdiese
el
plan
de
Wellington
una
parte
de
la
admiracion
con
que
le
miran
sus
apasionados.
A
E
-
Educado
Massena
en
la
escuela
militar
de
Napoleon,
habia
aprendido
en
ella
que
la
primera
cualidad
de
todo
conquistador
debe
ser
la
celeridad,
con
la
cual
se
concilian
muy
mal
los
almacenes
y
los
bagages.
Movióse
asi
de
Ciudad-Rodrigo,
avanzando
con
rapidez
y
con
el
menor
embarazo
posible
por
la
provincia
de
Beira,
hácia
las
riberas
del
Tajo,
imaginándose
hallar
en
la
Estre
madura
portuguesa,
como
en
Italia
y
en
Alemania,
abundantes
provisiones
para
su
ejército
;
pero
las
disposiciones
del
general
ingles
burlaron
sus
esperanzas
y
causaron
la
ruina
de
su
ejército.
El
4.“
de
octubre
entró
Massena
en
Coimbra,
en
donde
se
detuvo
hasta
el
4,
de-
jando
á
los
ingleses
el
tiempo
suficiente
para
acelerar
su
retirada,
si
bien
con
la
mayor
confusion
,
ya
por
la
que
introdujeron
en
las
tropas
los
fugitivos
de
Coimbra,
ya
por
la
insubordinacion
de
sus
propios
soldados
,
alentados
que
por
la
impunidad
de
los
escesos
que
cometieron
en
aquella
ciudad,
comenzaron
escandalosamente
á
robar
sus
mismos
almacenes.
Divertido
despues
el
mariscal
enla
persecucion
de
su
enemigo,
no
vió
el
riesgo
que
podia
correr
la
gente
que
dejaba
en
Coimbra,
la
cual
cayó
por
sorpresa
el
7
en
manos
del
coronel
Trant,
haciéndole
este
cinco
mil
hombres
prisioneros,
inclusos
los
enfermos
y
heridos
de
los
hospitales.
Massena
por
su
parte
sorprendió
el
9
una
brigada
de
artillería
inglesa
en
Alcoentre,
y
el
10
en
Alenguer
la
division
de
Crawfurd.
|
|
Unos
y
otros
se
fueron
asi
aproximando
á
las
lineas
de
Torres-Vedras,
quedan-
do
Massena
á
su
vista
herido
de
una
especie
de
estupor,
conociendo
lo
imposible
que
le
era
superar
un
obstáculo
como
aquel,
de
cuya
existencia
no
tenia
conocimiento.
La
formidable
posicion
de
Torres-Vedras
consistia
en
una
línea
de
alturas
hábil-
mente
fortificadas,
las
cuales
se
estendian
desde
Alhandra,
sobre
el
Tajo,
hasta
Tor-
res-Vedras
,
distante
cerca
de
treinta
millas
de
Lisboa,
y
desde
alli
á
la
embocadura
del
Fisantro:
detras
de
esta
primera
linea
habia
otras
dos
de
atrincheramientos
y
reductos
,
que
corrian
desde
Ericeira
y
Mafra
sobre
el
mar
hasta
el
Tajo.
Una
de
estas
líneas,
que
era
la
mas
próxima
á
la
de
Torres-Vedras,
podia
defenderse
con
20,000
hombres,
y
la
otra,
que
era
la
mas
cercana
á
Lisboa,
con
la
mitad
de
este
número.
Entre
las
tres
líneas
habia
ciento
y
cincuenta
fuertes
guarnecidos
con
seiscientas
pie-
zas
de
artilleria.
En
aquellas
tremendas
posiciones
bastaban
las
tropas
mas
visoñas
á
hacer
temblar
delante
de
sí
al
ejército
mas
aguerrido.
Ahora
comprenderemos
mejor
pee
seguridad
de
lord
Wellington,
y
el
poco
aprecio
que
hizo
de
la
pérdida
de
meida.
,
:
:
-
Ademas
de
esta
triple
línea,
se
habian
construido
atrincheramientos
en
Peniche,
Ovidos
y
otros
puntos
á
propósito.
Las
colinas
á
la
izquierda
de
estas
posiciones,
Y
las
quese
estienden
por
toda
la
parte
de
Vimeiro
hasta
la
embocadura
del
Tajo,
es-
n
guarnecidas
con
reductos
y
artillería,
ostentándose
los
puentes
del
Tajo
flan-
queados
sobre
la
derecha
por
lanchas
cañoneras.
Se
habian
dispuesto
tambien
minas
en
diversos
puntos
para
volar
el
terreno
en
caso
de
necesidad;
y
para
concluir
de
una
vez,
todo
el
pais
hasta
el
Mondego
parecia
una
inmensa
ciudadela
fortificada
en
forma
de
media
luna.
:
|
40
SUERRA
A
e
E
rl
]
A
E
A
A
=>
NN
|
a
pra
al,
IN
WANT
n
>
Líveas
br
Torres-Venras.
El
ejército
anglo-lusitano,
compuesto
entonces
de:
setenta
mil
hombres,
ocupa-
ba
las
líneas
de
Torres-Vedras,
Licayra
y
Mafra,
teniendo
4
sus
espaldas
4
Lisboa
abundantemente
provista
de
todo
género
de
viveres
y
municiones,
y
su
puerlo
es-
pedito
para
recibirlos
auxilios
y
refuerzos
que
viniesen
de
Inglaterra,
Wellington
continuó
recibiendo
nuevas
tropas
de
su
nacion;
y
de
las
destinadas
al
sitio
de
Cá-
diz,
ademas
de:
ocho.
mil
hombres
con
los
cuales
se
le
incorporó
el
marques
de
la
-
Romana
que,
invitado
por
el
gefe
británico
á
concurrir
á
la
defensa
de
Torres-Ve-
dras,
cometió
la
imprudencia
de
abandonar
la
Estremádura
para
trasladarse
4
aquel
punto.
Estos
auxilios,
agregados
4
la
milicia
de
Lisboa,
á
la
estremeña
portuguesa
y
sus
ordenanzas
,
útiles
cuando
menos
para
guarnecer.el
interior
de
las
líneas,
ha-
cian
subir
el
conjunto
de
sus.
fuerzas
á
ciento
treinta
mil
hombres.
Ademas
de
tan
poderosa
muchedumbre
dentro
de
las
líneas,
operaban.
por
el
norte
de
aquel
reino
la
milicia
del
pais
y
algunos
cuerpos
sueltos
de
¡infanteria
española
y
caballería
in-
slesa,
asi
como
del
lado
de
la
Beira
baja
D.
Cárlos
de
España,
que
protejia
con
una
columna
á
dichos
milicianos
y
les
facilitaba
su
comunicacion
con
los
del
norte.
l
mariscal
Massena
pasó
algunos
dias
en
reconocimien
y
mientras
recibia
los
refuerzos
41
Otta
y.
Villanova
y
el
dela
izquierda
4
Villafranca,
hallándose
una
division
desta-
cada
en
Alcoentre
,.á:fin
de
cubrir
el.
flanco
derecho:
y
preservarle
de
los
ataques;
de
una
division
de
caballería
inglesa
establecida:sobre
el
Fisantro.
tada]
«Los
franceses
.n9
pudieron,
mantener.
su
izquierda:
en
Villafranca
por
el
mucho.
fuego
que
les
hacian
las
cañoneras
apostadas
en,el
Tajo,
4.las
órdenes
del
almirante
Willamairiol
slobshuio
nanória
Gr
sioot
ig
dr9broW
[sy
4-60
lo
aboj
Luego
que
Massena
comprendio
lo
inespugnable
de
la
posicion
del
ejército
aliado,
DE
LA
INDEPENDENCIA.
49
trató
de
retrincherar
la
suya,
en
especial
la
de
Monte-junto,
y
de
reunir
ganados,
granos
y
legumbres
para
la
subsistencia
de
su
ejército.
Este
era
el
fin
de
todos
sus
movimientos,
estrechándose
cada
vez
mas
sus
acantonamientos
sobre
el
Tajo
por
los
continuos
ataques
de
las
milicias
portuguesas.
El
general
Silveira
con
su:
división
OCu-
paba
el
camino
de
Almeida,
Troncoso
y
Guarda,
y
las
guarniciones
portuguesas
de
Peniche
y
Ovidos,
mientras
la
caballería
inglesa
molestaba
sin
cesar.
los
destaca-
mentos
franceses
que
salian
á
buscar
víveres,
pudiéndose
decir
con
verdad
que
el
ejército
de
Massena
no
era
dueño
de
mas
terreno
que
el
que
materialmente
pisaba.
Al
principio
encontraron
los
franceses
en
el
pais
algun
trigo,
maiz
y
legumbres;
pero
bien
pronto
agotaron
estas
subsistencias,
viéndose
en
su
defecto
precisados
á
alimen-
tarse
con
las
carnes
del
ganado
que
conservaban
,
las
que
consumidas
tambien,
fue-
ron
seguidas
en
los
primeros
dias
de
noviembre
de
las
de
caballo
y
de
mulo.
A
tan
:
estrema
necesidad
,
cada
dia
en
aumento
creciente,
agregóse
la
dificultad
de
reponer
el
vestuario
y
calzado,
sumamente
deteriorados,
lo
cual
les
hizo
insoportable
el
frio
en
el
invierno
que
entraba.
.
iD
:
:
Un
cuerpo
de
tres
mil
hombres
que
dejó
Massena
sobre
el
Mondego,
se
encon-
tró
de
repente
rodeado
por
un
crecido
número
de
milicias
portuguesas,
las
cuales
le
obligaron
á
rendirse,
conduciéndole-
prisionero
á
Oporto.
Ñ
El
mariscal
frances
,
en
medio
de
la
inaccion
4
que
le
tenia
reducido
la
lenta
tác-
tica
del
caudillo
ingles,
viendo
que
su
posicion
se
hacia
cada
vez
mas
dificil
por
la
crudeza
de
la
estacion,
las
abundantes
lluvias
y
la
salida
del
Mondego,
sin
tener
esperanza
ninguna
de
obligar
á
Wellington
á
salir
de
sus
fuertes
posiciones,
suspira-
ba
por
tener
delante
de
sí
contrarios
tan
valientes
y
resueltos
como
los
de
Austerlitz
y
Jena,
que
para
librar
al
pais
del
peso
abrumador
de
la
guerra
,
habian
remitido
al
dudoso
éxito
de
una
batalla
la
final
decision
de
la
lucha.
Massena
se
negaba
á
abrazar
el
partido
de
retroceder,
teniéndolo
por
vergonzoso,
y
se
vió
precisado
á
cejar
á
pe-
sar
de
surepugnancia,
antes
que
lo
exhausto
del
pais
,
las
hostilidades
de
los
por-
tugueses
que
molestaban
su
retaguardia
y
las
muchas
bajas
de
su
gente
hiciesen
mas
desesperada
su
s
les
su
situacion:
Atento,
sin
embargo,
á
su
primer
designio,
pensó
elegir
po-
sicion
mas
distante
en
que
permanecer,
aguardando
en
ella
la
resolucion
de
la
suer-
te.
Fijo
en
esta
idea,
y
conociendo
como
tan
esperto
general,
que
lo
mas
importante
en
tal
caso
era
ocultarla
á
sus
enemigos,
reunió
sigiloso
su
gente
en
la
noche
del
44
de
noviembre,
y
mandando
delante
todo
lo
que
podia
entorpecer
su
marcha,
em-
prendió
su
camino
hácia
Santaren,
Alcoentre
y
Torres-Novas.
Wellington
no
cayó
enla
cuenta
de
su
ida
hasta
la
mañana
del
15,
y
temiendo
alguna
celada
de
enemi-
go
tan
diestro
como
osado,
puso
en
duda
al
principio
el
partido
que
le
convenia
to-
mar,
contentándose
con
mandar
dos
divisiones
que
picasen
su
retaguardia.
Creyen-
do
despues
penetrar
el
objeto
que
se
habia
propuesto
Massena,
resolvió
partir
contra
Santaren,
enviando
antes
al
general
Hill
por
la
parte
de
Abrantes;
mas
su
proceder
indicó
lo
errado
de
su
creencia,
dado
que
Massena
habia
elegido
aquel
punto
para
base
de
sus
operaciones,
cuando
el
general
ingles
esperaba
no
encontrar
en
él
mas
que
su
retaguardia.
Luego
que
Wellington
reconoció
su
engaño,
se
vió
precisado
á
retroceder,
encargando
al
general
Hill
correrse
á
la
izquierda
del
Tajo
y
no
pasar
de
Chamusca.
El
cuartel
general
frances
se
hallaba
en
Torres-Novas,
donde
empezando
á
formar
el
octavo
cuerpo
se
dilataba
hasta
Alcanede
,
y
de
alli
por
Leiria
la
caba-
lleria.
El
sesto
cuerpo
permanecia
de
observacion
en
Thomar,
y
el
segundo
en
San-
taren,
sirviendo
á
los
dos
de
medio
de
comunicacion
la
division
del
general
Loison.
Massena
fortificó
á
Santaren
con
atrincheramientos
$
inundaciones,
dirijiendo
todos
sus
movimientos
á
proporcionarse
viveres
y
4
abrirse
Comunicacion
con
los
ejércitos
franceses
de
España;
pero
era
tal
la
vigilancia
de
la
milicia
portuguesa
que
ocupaba
sus
espaldas
desde
Pombal
hasta
Viseo,
que
el
mariscal
tenia
que
des-
tacar
cuerpos
del
ejército
para
escoltar
sus
correos.
El
general
Foy,
enviado
con
pliegos
á
Paris,
tuvo
necesidad
4
su
regreso
de
una
escolta
de
tres
mil
hom-
ves
para
poder
llegar
á
Almeida.
A
esta
sazon
los
trabajos,
el
hambre
y
la
cru-
eza
de
la
estacion,
mas
que
el
ejército
aliado,
habian
die
á
sesenta
y
ocho
36
Ñ
GUERRA
-
visiones.
Todos
los
esfuerzos
del
enemigo
no
fueron
bastantes
para
desordenar
á
los
españoles,
que
sostuvieron
un
vivo
fuego
desde
las
dos
de
la
tarde
hasta
despues
del
anochecer.
El
general
Hugo
hizo
nocho
en
Cifuentes
,
y
el
Empecinado
en
Canre-
dondo;
y
no
queriendo
el
primero
esperar
el
ataque
que
los
españoles
le
preparaban
para
el
dia
siguiente
,
se
retiró
al
amanecer
de
este,
entregando
sin
piedad
a
las
lla-
-
mas
aquella
poblacion,
y
maltratando
á
varios
de
sus
indefensos
vecinos.
Accion
que
4
3
,
,
a
QUEMA
DE
CIFUENTES.
confunde
con
las
tribus
salvages
á
los
soldados
del
pueblo
que
aspiraba
entonces
como
ahora
á
erijirse
en
preceptor
de
la
civilizacion
y
de
la
cultura
moderna.
des
El16
de
octubre
atacaron
1,200
hombres,
tambien
de
las
mismas
guerrillas,
la
escolta
de
un
convoy
enemigo
que
marchaba
con
direccion
á
Torija;
pero
habiendo
acudido
fuerzas
superiores
francesas,
tuvieron
que
retirarse.
cPás
A
principios
de
diciembre
partió
el
Empecinado
desde
Cogolludo
á
ausiliar
á
la
di-
vision
soriana;
mas
sabiendo
durante
su
marcha
que
el
general
Hugo
con
fuerzas
su-
periores
venia
en
su
busca
deseoso
de
vengar
sus
anteriores
derrotas,
retrocedió
4
dicha
villa,
y
el
9
se
trabó
en
sus
inmediaciones
una
accion
sangrienta,
en
la
que
al
fin
el
valor
de
los
españoles
tuvo
que
ceder
ála
superioridad
del
enemigo.
Los
do
varias
partidas
de
guerrillas
arrojados
á
las
montañas
de
Soria
por
mas
de
30,00
franceses
que
atravesaron
el
territorio
español
para
entrar
en
Francia
por
Navarra,
habian
adquirido
alli
notable
incremento
en
los
primeros
dias
de.
no-
viembre.
Parte
de
sus
fuerzas
se
“aproximó
a
Logroño,
y
el
general
Roquet,
que
fué
el
encargado
de
su
persecucion
y
esterminio
con
2,000
de
infanteria
de
la
guar-
dia
imperial
y
500
caballos
,
empleó
veinte
dias
en
penosas
marchas
y
contramar-
chas,
y
en
inútiles
investigaciones
,
alcanzando
al
fin
á
su
vanguardia
en
Belorado.
Los
españoles
se
batieron
por
algun
tiempo;
pero
cargados
por
fuerzas
superiores,
se
dispersaron
para
volverse
á
reunir
en
puntos
distantes,
logrando
de
este
modo
cansar
y
aniquilar
las
tropas
destinadas
á
su
persecucion;
La.
partida
mandada
por
Amor
se
apoderó
el
18
de
noviembre
de
uno
de
los
ar-
rabales
de
Santo
Domingo
de
la
Calzada.
i
Anteriormente
etras
partidas
que
se
habian
levantado
en
la
provincia
de
Valla-
DE
LA
INDEPENDENCIA.
97
ni
ici
e
dolid
y
en
el
reino
de
Leon,
se
reunieron
en
Sahagun,
y
sostuvieron
en
los
dias
22,
23
y
24
de
febrero
varios
choques
con
una
columna
enemiga
a
las
órdenes
del
coro-
nel
Pinte-ville,
sin
que
este
pudiese
obtener
ventaja
alguna
decisiva,
pues
aunque
se
dispersaron
como
acostumbraban
en
el
momento
del
peligro,
volvieron
á
aparecer
inmediatamente.
>
El
partidario
D.
Julian
Sanchez
con
su
gente
se
apoderó
el
20
de
noviembre
de
la
villa
de
la
Fuente
del
Sauco,
situada
en
el
camino
de
Toro
á
Salamanca.
Cincuenta
suizos
del
ejército
frances
de
la
guarnicion
se
hicieron
fuertes
en
una
Casa,
negan-
dose
tenaces
á
rendirse
á
pesar
de
las
intimaciones
de
Sanchez.
Este
intentó
en
vano
incendiar
el
edificio
en
que
estaban;
y
habiéndolos
tenido
sitiados
los
dias
21
y
22,
tuvo
al
cabo
que
retirarse
por
la
llegada
de
un
gran
refuerzo
enemigo.
Conociendo
el
frances
lo
importante
que
era
para
él
apoderarse
de
la
Puebla
de
Sanabria,
á
fin
de
sostener
y
apoyar
su
espedicion
contra
Portugal,
destacó
con
este
objeto
al
general
Serras
con
fuerzas
muy
considerables,
y
logró
hacerse
dueño
de
su
castillo,
en
el
cual
encontró
20
piezas
de
artillería,
con
viveres
para
3,000
hom-
bres
durante
seis
meses.
Los
franceses
dejaron
en
el
fuerte
en
cuestion
un
batallon
de
suizos
que
le
guarneciese;
mas
á
los
tres
dias
de
haberse
retirado
el
general
Serras
con
el
resto
de
sus
tropas,
las
españolas
y
portuguesas,
á
las
órdenes
de
Gil
de
Taboada
y
Silveira,
se
presentaron
delante”
del
castillo,
y
despues
de
haberle
batido
y
abierto
brecha
en
sus
muros,
capituló
la
guarnicion
enemiga
el
40
de
agos-
to,
rindiéndose
con
la
condicion
de
ser
conducida
á
Suiza,
y
de
no
tomar
las
armas
contra
las
potencias
aliadas.
:
:
Habiendo
recorrido
las
provincias
que
en
el
discurso
de
este
año
fueron
menos
fecundas
en
sucesos
de
trascendental
importancia,
justo
es
que
nos
ocupemos
ahora
de
las
que
fueron
con
especialidad
el
principal
teatro
de
la
guerra.
Despues
de
la
desastrosa
retirada
del
ejército
español
de
Sierra-Morena,
dirijié-
ronse
á
Murcia
los
restos
del
ejército
del
centro,
reorganizándose
alli
bajo
las
órdenes
'
del
general
Blake.
Cuando
este
general
pasó
en
el
mes
de
abril
á
la
linea
de
Cádiz,
dejó
encargado
el
mando
de
aquel
al
general
Freire,
como
ya
tenemos
dicho,
y
este
tomó
unas
disposiciones
tan
acertadas
y
enérgicas,
que
ya
en
el
mes
de
mayo
pudo
destacar
para
Cádiz
(cuyo
ejército
hemos
dicho
tambien
que
formaba
parte
del.
del
centro)
una
de
sus
divisiones
mandada
por
el
general
Vigodet,
el
cual
se
em-.
barcó
en
Cartagena
y
llegó
felizmente
á
su
destino
en
el
mes
de
junio
El
ejército
del
centro,
á
mas
de
las
fuerzas
que
defendian
á
Cádiz,
constaba
á
principios
de
agos-
to
de
14,040
infantes
y
2,618
caballos,
con
14
piezas
de
artillería
de
diferentes
cali-
bres
y
dos
compañías
de
zapadores,
y
tenia
ademas
un
depósito
de
quintos
y
otro
de
caballos.
La
infanteria
estaba
repartida
en
tres
divisiones,
y
en
dos
la
caballería.
Estas
eran
las
fuerzas
con
que
el
general
Freire
ocupaba
la
provincia
de
Murcia,
cuando
el
general
Sebastiani
penetró
con
un
ejército
enemigo
por
las
fronteras
de
la
de
Granada.
Las
tropas
españolas
ocupaban
las
siguientes
posiciones:
la
primera
di-
vision,
al
mando
del
general
Grimarest,
y
toda
la
artilleria
ocupaban
á
Elche
y
guar-
necian
la
plaza
de
Cartagena
y
la
ciudad
de
Murcia:
la
tercera
division,
á
las
órdenes
del
brigadier
D.
José
Antonio
Sanz,
tenia
su
cuartel
general
en
Orihuela,
y
el
de
la
quinta,
mandada
por
el
coronel
D.
José
Ruiz
Elion,
estaba
en
Alicante,
quedando
la
mayor
parte
de
las
tropas
de
este
último
gefe
en
observacion
del
enemigo
hácia
la
provincia
de
Granada,
mientras
el
depósito
de
caballería
se
hallaba
situado
en
Mon-
forte,
y
el
de
quintos
en
San
Juan
de
Alicante.
Las
dos
divisiones
de
caballería
estaban
mandadas
por
los
brigadieres
D.
Manuel
Ladron
de
Guevara
y
D.
Vicente
Osorio.
El
primero
tenia
su
cuartel
general
en
Lorca
y
ocupaba
el
puerto
de
Lumbreras:
el
segundo
lo
tenia
en
Mula.
Las
guerri-
llas
se
hallaban
á
las
órdenes
del
coronel
graduado
D.
José
Villalobos.
Tales
eran
las
posiciones
de
la
parte
del
ejército
del
centro
que
ocupaba
la
pro-
vincia
de
Murcia,
4
la
llegada
de
su
general
en
gefe
D.
Joaquin
Blake
el
día
3
de
agosto.
Inmediatamente
despues
de
su
arribo
dispuso
este
que
las
tropas
A
MÚICIa,
prontas
á
marchar
al
primer
aviso,
y
estableciendo
su
cuartel
peas
en
Murcia,
A
¿eS
de
Lorca,
yla
quinta,
con.
su
cuartel
general
en
Nora,
58
¡
00
GUERRA
hizo
ocu
par
los
puntos
de
Algezares,
Alberca:y
lugar
de
D.J
uan,
El
mando
de
las
dos
-divisiones
de
caballeriamecayó.en
el
general
Freire,
y
el
de
la
primera
division
de
in-
fanteria
en
el.
mariscal
de
campo
D.
Francisco
Javier
Elio.
El
general
Ereire
hizo
un
reconocimiento
de
todo
el
pais,
y
dispuso
las
posiciones
que
debian
ocupar
sus
tropas
en
caso
de
alarma,
tras
lo
cual,
noticioso
de
que
los
enemigos.
se
reunian
en
Baza,
situó
dos
avanzadas
sobre
las
avenidas
del
:rio
y,
de
Lumbreras.
El
general
en
gefe
pasó
el
cuartel
general
á
Alcantarilla.con
la,
quinta
division,
y
dejó,
la
reserva
en
Murcia.
.on,
¡no
e
Mo
motoioil
22
acioHiTe1
hos
eoUSIas
db
0
+
»El
general
Elío
se
hallaba
con
su
division
en
Caravaca,
y
sabiendo
que
los
enemi-
gos
trataban
de
atacarlo,
se
retiró
á
Totana,
quedando
en
Lorca
el
general:
Freire
con
las
fuerzas
de
caballeria,
4:
las
cuales
se
incorporó
el
escuadron
que
cubria
el
puerto
de
Lumbreras.
Habiéndose
retirado
Elio
sobre.
Alcantarilla,
siguió
su
marcha
para
el
lugar
de
D
Juan,
yla
tercera
division
se
situó
desde
dicho
¡lugar
hasta
el
de
Nora,
de
suerte
que
el
dicho
pueblo
de
D.
Juan
formaba
la
izquierda
de
la
línea;
razon
por
la
cual
se
fortificó
su
posicion
cerrando
sus
calles,
habilitando
las
tápias
es-
teriores,,
y
abriendo
una
cortadura
que
unia
la
acequia
de
Turdebal
con
el
Malecon.
La
primera
division
ocupaba
el
centro
de
la
línea
sobre
Alcantarilla
y
el
camino
real
n.su
Cuartel
|
.guarnecia
á
Jabali-Viejo
y
demas
puntos
circunyecinos
de
alguna
Ros
tanciacia
es
-
ct
7
18
y
Ebo
-
Colocáronse
sobre
la
altura
de
la
casa
llamada
de
los
Carbones.
seis
piezas
de
ar-
tilleria
de
varios
calibres,
«y
se
cubrieron
las
avenidas
á
derecha
é
izquierda
de
la
barca,
encerrándose
un
regimiento
en
el
convento
de
San
Gerónimo,
edificio
fuerte
de
suyo,
y
cercano
4
las
tropas.
A
rio:
en
Y
bi;
¿Situadas
de
esta
suerte
las
divisiones,
restituyóse
el
general
en
.gefe
con
su
estado
mayor
á
la
ciudad:
de
Murcia,
donde
como
hemos
dicho
,
permanecia
la
re-
serva
del
ejército
pl
losa
segs
buebesitos
sotieczob
6l
ali
eun
La:
caballería
española
ocupaba
4
Lorca.
Los
franceses,
dueños
ya
del
puente
AA,
VEIA.
7
¡"Eb
y
de
Lumbreras
y
de
Volez-Rubio,
atacaron,
por.
el
camino,
real
4
nuestras
descubier
-
dia,
y
sostenidas
por,
un
escuadron
de
carabineros
reales,
rechazaron
con
bizarria
al:
enemigo,
Obligándole
4
unirse
al:
grueso
de
sus
columnas
que,
yenian
en
alcan-
,
DE
LA
INDEPENDENCIA.
A
A
A
a
a
o e
a
aa
A
O
>>xDxDg
O
E
ce
de
los
españoles.
La
caballeria
al
mando
del
general
Freire
salió
de
Lorca,
y
á
la
salida
de
los
olivares
del
camino
de
Totana
formó
en
escalones.
Los
enemigos
avanzaban
con
recelo
y
siempre
contenidos
por
nuestras
guerrillas.
Despues,
4
la
entrada
de
Lorca,
se
arrojaron
sable
'en
mano
sobre
ellas
y
las
hicieron
retroceder;
mas
al
llegar
al
rio
se
encontraron'con
una
línea
de'tiradores
que
les
disputaron
el
paso,
logrando
contenerlos
hasta
el
momento
en
que
llegando
el
grueso
de'
las
co-
lumnas
contrarias,
hicieron
estas
4:los
tiradores
replegarse
hasta
los
olivares
donde
empezaban
los
escalones.
La
retirada
se
efectuó
con
el
mayor
órden
y
los
franceses
no
pasaron
de
los
olivares
de
Lorca.
Las
guerrillas
y
los
carabineros
reales
hicierón
este
dia
prodigios
de
valor.
+.
22200000,
BDOTSG
ASTISZ
a
Entretanto
el
general
Blake,
que
con'su-
cuartel
general
permanecia
en
Murcia,
fortificaba
esta
ciudad
con
reductos
y
con
todas
las
demas
obras
a
que
dió
lugar
la
pre-
mura,
disponiendo
ademas
partidas
y
retenes
de
paisanos
que
cooperasen
armados
á
la
defensa
de
la
capital,
guardasen
sus
puertas
y
contribuyesen
al
sosten
de
los
puntos
atacados.
Imitando
la
conducta
que
observó
en
la
guerra
de
sucesion
el
obispo
D.
Luis
Belluga,
dispuso
igualmente
la
inundacion
de
la
huerta,
medio
se-
guro
aunque
no
muy
hacedero,
ya
por
lo
poco
caudaloso
que,
especialme
nte
en
verano,
es
el
Segura,
ya
por
la
calidad
de
las
obras
establecidas
para
el
caso
de
una
fuerte
avenida.
Eso
no
obstante,
quedaron
inundados
los
caminos,
con
la
sola
es-
cepcion
de
los
precisos
para
la
comunicacion'
de
las
tropas
españolas.
Fué
entonces
de
admirar
el
patriotismo
con
que
acudieron
en
torno
de
Blake
los
habitantes
de
todos
los
partidos,
hasta
los
que:
no
pertenecian
á
la
provincia,
como
el
de
Ori-
huela;
distribuidos
en
compañías
y
secciones
para
incorporarse
al
ejército.
Los
pai-
sanos
todos
manifestaban
tanto
entusiasmo
como
docilidad,
y
Observaron
la
mejor
armonía
con
la
tropa.
Blake
declaró
á
Murcia
amenazada
de
invasion,
sometiéndola
al
solo
y
puro
gobierno
militar,
y
esta
providencia,
que
generalmente
es
recibida
por
los
pueblos'con
desagrado
universal,
acogióla
el
murciano
sin
disgusto,
por
el
anhelo
de.
no
ver
repetidas
en:su
hermoso:
suelo:
las
anteriores
tropelias
de
Se-
bastiani.
Sañol
$
asdaquao
:
eses
Job
4
¿El
general
Elio:
practicó
un
prolijo
reconocimiento
sobre
la
posicion
de'
la
ace-
quia
mayor,
eligiendo
los
puestos
mas
convenientes
para
recibir
al
enemigo.
La'
quinta
division,
que
se
hallaba
en
Don
Juan,
situóse
tambien
oportunamente,
dejan-="
4
%
do
á
retaguardia
el
Hospital
y
repuestos.
qe
AN
En
la
noche
del
4
de
agosto
llegó
escoltada
con
un
escuadron
de
caballería
la
artillería
que
estaba
en
Totana,
y
colocóse
junto
á
la
quinta
division.
Replegada
luego
por
disposicion
del
general
Blake,
se
retiraron
cuatro
piezas,
dejando
las
dos
restantes
en
la
altura
de
la
casa
de
los
Carbones,
con
órden
de
que
si
el
enemigo
llegaba
á
forzar
aquel
punto,
se
retirasen'al
convento
de
San
Gerónimo,
defendi-
do,
como
se
ha
dicho,
por
un
regimiento;
abastecido
con
municiones
de
boca
y
guerra
para
15
dias,
y
fortificado
con
reductos
y
con
todas
las
demas
obras
que
permitió
construir
lo
angustioso
del
tiempo.
+.
00000.
E
La
caballeria
española
permanecia
en
Totana:
“Al
amanecer
del
dia
5
rompieron
los
enemigos
el
fuego
contra
las
avanzadas
que
tenlamos
á
media
legua
de.
aquel
pueblo,
en
el
camino
de
Lorca,
siguiendo
rápidamente
'su
alcance:
Tres
escuadro-
nes
españoles
que
se
hallaban:
formados
en
escalones
á
la
salida
de
Totana,
é
igual
número
cerca
de
Alhama,
emprendieron
su
retirada.
Lós
sucesos
de
este
dia
fuerón
varios.
Los
españoles
con
sus
diversos
movimientos
consiguieron
entorpecer
la
mar-
cha:
de
los
franceses,
y'asi
llegaron
los
primeros
á
la
rambla
de
Algezares,
cerca
de
Lebrilla,
en
cuya
orilla
izquierda
se
situó
la
tercera
division
de
Caballería
con
4
piezas
volantes,
bastantes
para
contener
al
enemigo
si
hubiera
intentado
pasar
la
rambla.
Este,
empero,
hizo
alto
y
retrocedió,
quedando
aquella
noche
en
Alhama,
y
-
Muestra
caballeria
en
Lebrilla:
Al
amanecer
del
siguiente
dia
presentáronse
ya
for-
madas
las
tres
divisiones
de
infantería
española
en
sus
respectivas
posiciones
de:
Juan,
Alcantarilla:
y
Nora,
prontas
4
recibir
al
enemigo,
cuyas
disposiciones
1n-
dicaban
ser
su
intencion
atacar
la
huerta.
En:
efecto,
al
salir
el
80]
descubriéronse
i
60
GUERRA.
sus,
columnas
que
se
acercaban
á
Lebrilla.
Los
esfuerzos
de,
las
guerrillas
españolas
no
consiguieron
contener
al
enemigo,
antes
bien
se.
estrellaron
en
la
caballería
de
éste,
que
las
arrolló:
sable
en
mano.
llegando
á
Lebrilla
casi
mezclado
con
ellas,
La
caballeria
española,
ála
cual
hemos
visto
tantas
veces
lavar
con
gloria
la
mancha
de
Medellin,
desplegóse
tan
oportuna
y
valerosamente,
que
contuvo
á
los
enemigos
y
alentó
á
las
guerrillas,
y
siguiendo
despues
su
retirada
sostenida
por
estas,
defen-
dió,
todos.
los
pasos.
y
desfiladeros
hasta
Alcantarilla,
donde
sehallaba
la
primera
division
de
infanteria,
y
donde
nuevamente
se
hicieron
firmes
los
españoles.
Esta
division
estaba
formada
en
tres
columnas
cerradas,
avanzando
la
artillería
por:
sus
intervalos,
mientras
varias
partidas,
parapetadas
en
las
tapias,
y
otras
emboscadas
en
las
quiebras
del
terreno
y
maizales
,
cubrian
el
campo
hasta
Voz-Negra.
No
bien
pasó
la.
caballeria:
retiróse
la
infanteria
de
las
acequias
de
Fundeyal
y
Barrera,
dejando
alli
un
solo
«batallon
que
formado
en
masa
cubria
la
calle.
principal
del
pueblo...
|
un.
aN
ab
yl
Los
enemigos,
que
con
ochocientos.
caballos
seguian.
de
cerca
4
las
partidas
espa-
ñolas,
dejáronse
ver
en
las
alturas
inmediatas
á
Alcantarilla,
y
haciendo
alto,
avan-
zaron
sus
guerrillas;
pero
escarmentadas
estas
por
el
vivo
fuego
de
nuestras
tropas,
tuyieron
que
retroceder,
siendo
perseguidas
hasta
que
consiguieron
incorporarse
á
sus
Columnas.
0003
00
A
ledo
Pel
Mientras
las
tropas
españolas
defendian
palmo.
á
palmo
y.
con
tan:singular
bizar-
ría
el
terreno
confiado
4
su'
valor,
disponlase
la
capital
con-igual
heroismo
4la
mas
obstinada
defensa.
Luego.
que
desde.
sus
torres.
avistaron
los
vecinos
las
huestes
francesas
,
conocieron
.por.sus
movimientos
que
se
encaminaban
á
la
Alcantarilla.
Formóse
entonces.
la
tropa,
y
conyocandose:
al
paisanage,
corrió
cada
cual
veloz-
mente
al
puesto
que
tenia
designado...
Los
enemigos
estuvieron
mas-
de
una
horaal
frente
de
aquel
pueblo
haciendo
reconocimientos,
y
despues
de
varias
infructuosas
escaramuzas
se
retiraron
4
Lebri-
Jla,
tras
lo
cual
se
situó
en
Espinardo
la
caballeria
española,
mientras
las
guerrillas
á
las
órdenes
del
valiente
coronel
Villalobos
ocupaban
4
Molina,
y
un
escuadron
de
caballeria
defendia
el
paso
de
Ubera.
Uno
delos
regimientos
que
estaban:
en
Alcan-
tarilla.
tomó
posicion
detras
de
la
Barrera,
como
lo
habian
hecho
antes
los
demas
cuerpos.
Reconociéndose
luego
el
campo
,
se
advirtió
que
un
cuerpo
de.600
caballos
enemigos
permanecia
á
corta
distancia
del
pueblo,
destacándoseluego
en
dos
colum-
nas,
de
las
cuales
marchó
la
una
contra
los
españoles,
cuyas
avanzadas
arrolló,
bien
que
luego
acercándose
al
pueblo,
fué
rechazada
por
cuatro
compañias
que
permane-
cian
en
él.
Varios
oficiales
franceses
se
aprovecharon
de
esta
escaramuza,
que
duró
media
hora,
para
efectuar
sobre
el.
campo
un
prolijo
reconocimiento,
replegándose
despues
a
Lebrilla,
siempre
seguidos
y
cargados
por
nuestras
guerrillas.
La
infante-
ria
española
se
mantuvo
en
sus
posiciones;
mas
la
caballeria,
ocupó:
de.
nuevo:á
Le-
brilla,
abandonada
por
los
franceses.
Al
amanecer
del
8
volvieron
estos
4:atacan
las
avanzadas
españolas,
que
se
mantuvieron
firmes
por
espacio
de.dos
horas,
al:
cabo
de-
las.
cuales
se
replegaron
los
enemigos;
Despues.de
estas
escaramuzas
cesaron;
de
ambas
partes
las
hostilidades
por
todo
el
resto
del
dia,
en
razon
de
haber
pasado
un
oficial
españo)
con.
pliegos
para
el
general
frances,
haciéndole
saber
que
asi:
el
ejér-
>
cito
Comoel
paisanage
de
Murcia
estaban
resueltos
4
defenderse
hasta
el
último
es-
tremo,
antes
que
deponer
las
armas.
|
¡
-
El
ejército
invasor
quiso,
no
obstante
eso,
volver
4
probar
fortuna,
y
al.
amane-
cer
del
9
atacó
nuevamente
á
los
nuestros
con
el
mayor
impetu,
y
arrollando.las
parti-
das
avanzadas
,
entraron
sus
soldados
en
la.
rambla
de
Algezares
mezclados
con
ellas,
siendo
alli.contenidos
por
el
fuego
de
nuestros
tiradores.
Replegada
la
caballería:
es-
pañola,
que
estaba
situada
en
Lebrilla
y
Alcantarilla,
reforzaron
los
enemigos
su
vanguardia
con:
200,
caballos),
y
atravesaron
la;
rambla,
envolviendo
á
las
partidas:
españolas;
pero.no
teniendo
este
ataque
mejor
resultado
que
los
anteriores,
conocie-
ron:al
fin
los
franceses
la
imposibilidad,
de-adelantar.nada
en
la,-provincia
de
Murcia,
y
asi
emprendieron
formalmente.su
retirada
hácia
Alhama,
perseguidos.
constante-
61
DE
LA
INDEPENDENCIA
.
A
>
pe
)»m.los.
ene-
mente
por-la
caballeria.
española,
hasta
Totana,
cuyo
pueblo,
Aba
ndoBiroR)
y
migos
aquella
misma
dardá,
El
general
Freire,
«al/amanecer
del
dadas
peca
tinuó
molestándolos
en:
suretirada:
Los.
franceses
,
despues
de
evacuar-á
Lorca,
se
encaminaron
hácia
Lumbreras
y.
Almería.
HUYEN
LOS
FRANCESES
DE
MURCIA.
_
El
general
Sebastiani
privó
asi
á
Jos
heróicos
murcianos
de
la
gloria
de
una
he-
róica
defensa
,
consiguiendo
con
su
retirada
poner
sus
tropas
á
cubierto
de
la
ruina
que
las
amenazaba
en
el
eamarañado
laberinto
de
la
huerta
de
Murcia.
Nada
consi-
guió
por
lo
tanto
con
su
ejército
de
10,000
infantes,
2,000
caballos
y
19
piezas
de
artilleria,
sino
ajar
los
laureles
que
habia
anteriormente
adquirido
en
pueblos
me-
nos
heróicos
que
el
español,
y
cansar
y
fatigar
inútilmente
á
sus
tropas,
que
en
mar-
chas
y
contramarchas
anduvieron
mas
de
cien
leguas
sin
resultado
de
ninguna
espe-
cie.
El
despechado
general
vengó
bajamente
su
desaire
en
los
indefensos
pueblos
del
tránsito,
dando
pruebas
las
mas
insignes
de
su
crueldad
con
los
robos,
incendios,
estupros,
asesinatos
y
demas
iniquidades
que
acostumbraban
á
ejecutar
en
la
Pe-
ninsula
las
tropas
de
Napoleon,
que
tan
odioso
hicieron
á
los
españoles
el
nombre
frances.
:
Despues
de
la
retirada
de
los
invasores,
dispuso
el
general
Blake
que
el
briga-
dier
D.
Vicente
Osorio
marchase
á
la
Mancha
con
300
caballos,
á
fin
de
recojer
todo
el
grano
que
le
fuese
posible
para
la
manutencion
del
ejército,
destinándose
al
mismo-
tiempo
un
batallon
de
infantería
con
un
destacamento
de 40
caballos
para
que
recorriendo
el
pais
desde
Alcaráz
hasta
las
peñas
de
San
Pedro
protegieran
aque-
lla
operacion.
El
brigadier
Osorio
consiguió
felizmente
su
objeto,
recolectando
abundante
cantidad
de
granos
en
la
Gincta,
la
Roda,
campo
de
Criptana
y
Alcázar
de
San
Juan.
En
aia
sazon
empezaron
á
notarse
algunos
síntomas
de
contagio
en
Cartagena
y
pueblos
de
la
huerta
de
Murcia;
pero
las
prontas
y
acertadas
provi-
dencias
del
general
Blake
lograron
preservar
de
sus
desastrosas
consecuencias
al
ejército
que
mandaba.
Al
llegar
Osorio
á
la
Roda
el
23
de
octubre,
de
regreso
de
Alcazar
de
San
Juan,
campo
de
Criptana
y
Mota
del
Cuervo,
presentósele
en
el
camino
una
columna
de
600
infantes
y
500
caballos
franceses
con
dos
piezas
de
artilleria,
y
atacando
á
la
tropa
que
venia
cubriendo
y'
protegiendo
el
convoy
de
granos,
sostuvo'con
su
caba-
llería
un
vivísimo
fuego,
por
espacio
de
tres
horas,
dando
asi
lugar'á
que
todo
el
convoy
entraseen
A
bacete
antes
de
terminarse
la
accion.
A:
la
mañana
sisuiente
presentáronse
los
enemigos
de
nueyo
delante
de
Albacete
Las
guerrillas
salieron
4
contenerlos,
y
entretanto
la
tropa
y
el
Convoy
se
pusieron
en
retirada.
Los
ataques
de
guerrillas
duraron
este
dia
otras
tres
horas,
pasadas
las
Cuales,
y
cumplido
el
ob-
jeto
de
las
nuestras,
fueron
retirándose
estas
para
incorporarse
4”sus
escuadrones.
pit
CIU
02
0D
E£5
0109-,
>
11
'
prralaih
lemon
y
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sa
y
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Ñ
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1
53
el
1
4)
BF
ODBEITO:
7
Ol
inass
6rroiirs
$
dia
port
e
.
;
3
Lady
1147]
GH
y?
3)
ral
al
condado
de
Niebla.—Las
cañoneras
inglesas
desbaratan
á
los
franceses.
algunos
de
sus
traba-
-jos.—Ataca
Lacy
la
línea
enemiga
enfrente
de
la
isla.—Flotilla
francesa.—Prisioneros:
trato
que
re-
cibian.—Censura
de
los
estrangeros
sobre
este
punto.—Espedicion
de
Lord
Blayney.-—
Insurreccion
de
la
provincia
de
Granada.—
|
general
Blake
toma
la
ofensiva.—Batalla
de
Baza.—Toman
los
france-
ses
el
castillo
de
Marbella,
7000)
900
PERO
19
o
fo05
PIT
+
YE
y
4
ELE
po
124
$
E
2414
y
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2
:
.
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noma
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4
a
9
(
APR
Y
n
E
lol
WEE!
14
MT
TG
Has
TR
E
ln
IENTRAS
Sebastiani
ofrecia:
al
ejército:
del
centro
“ass
en
Murcia
tantas
ocasiones,
de
probar
su
valor,
MEA
Do
continuaba
el
mariscal
Victor,
duque
de
Bellu-
AV)
)
Sl
¿o
YO,
en
sus
constantes
trabajos
para
hostilizar
4
'
a
a!
1
0
Jr
MEP
:
;
h
34
i
NS
Cádiz,
siendo
el
mas
importante
una
batería,
Mo
00.500,
que
denominó
de
la
Cabezuela,
levantada
en
el
EL
on
estremo
del
caño
del
Trocadero,
y.
en
la
cual
colocó
largos
obuses
A)
de
estraordinario
alcance,
con
los
que
logró
introducir
algunas
gra-
a
E
nadas
en
Cádiz,
que
causaron
poquisimo
daño.
Despues
de
algun
tiem-
ES]po
levantó.
otra
«batería,
de,
morteros
-
de
nueva
invencion,
cuyos
En
Y
disparos
alcanzaban
tambien
hasta
Cádiz,
distante
1.900.
toesas;
mas
E
WS
y
esto
mo
tuyo
lugar
hasta
el
año
siguiente.
Dn
1
7
IN
)
E
Je:
*
El29
do
mayo
trasladó
la
Regencia
su
residencia
á
Cádiz
desde
la
Isla
(GS:
de
Leon,
donde
la
tenia:
desde
su
instalacion,
y
hasta
aquel
dia
no
tomó
A
easiento
en
ella:el
obispo
de
Orense,
llegado
4
Cádiz
de
su
diócesis
el
26
As
del
mismo.
0
e
5
250”.
Para
distraer
la
atencion
del
enemigo
y
fomentar
la
insurrección
de
la
Serrania
de
Ronda,
preparóse
en
Cádiz
una
espedicion:
marítima
compuesta
de
3,189
hombres
de
buenas
tropas,
a
las
órdenes.
del
general
D.-
Luis
Lacy,
el
cual
dió
la
vela
de
aquella.
bahia
el
17
de
junio
con
direccion
a
Algeciras,
en
doude
des-
embarcó
felizmente.
El
pensamiento
de
Lacy
,
sugerido
en
parte
porel
general
Ser-
rano,
que
mandaba
enla
sierra
Valdenebro,
parecia
el
MAs
propio
para
llenar
las
mi-
ras
del
gobierno
,
pues
consistia
en
establecer
de
mar
4
mar,
dejando
á
Gibraltar
á
la
espalda,
una
linea
de
puntos
fortificados,
que
amparasen
respectivamente
ambos
llancos
cuando
se
Operase
en
cualquiera
de
ellos.
Se
habilitaban
tambien
en
lo
inte-
rior
de
la
sierra
varios
castillejos,
de.los,
muchos
arruinados
que
se
conservan
en
ella
del
tiempo
de
los
moros
,
los.mas
de
ellos
colocados
en
puntos
casi
inaccesibles.
Lejército
debia
obrar
no
en.
masa
sino.en
trozos,
reuniéndose
solo
en
ciertas
y
de-
64
GUERRA
==
terminadas
ocasiones
,
y
se
dejaba
á
cargo
del
paisanage
guarnecer
los
castillos,
y
suplir
con
reclutas
las
bajas
del
ejército
de
Cádiz.
El
que
tenga
una
ligera
nocion
de
la
Serranía
de
Ronda
y
del
carácter
belicoso
de
sus
habitantes,
conocerá
la
inmensa
utilidad
que
hubiera
producido
la
ejecucion
de
semejante
proyeto.
Pero
su
realiza-
cion
exigía
tiempo
y
gastos;
y
fuera
por
esto,
0
porque
el
gobierno
no
llegó
á
pene-
trarse
de
sus
ventajas
,
ello
es
que
se
abandonó
la
idea,
y
se
dejó
á
solo
el
valor
de
los
serranos
su
natural
defensa.
Luego
que
Lacy
desembarcó
se
dirijió
á
Gansin,
desde
donde
intentó
pasar
á
Ronda;
pero
tuvo
que
desistir
de
su
idea
al
saber
que
los
franceses
se
habian
for-
talecido
en
el
antiguo
castillo,
y
formado
varios
atrincheramientos,
teniendo
además,
escarmentados
de
los
muchos
descalabros
que
alli
habian
sufrido,
una
fuerte
columna
móvil
en
Grazalema,
la
cual
hubiera
volado
sobre
aquella
ciudad
al
menor
amago
de
sitio.
Limitóse,
pues,
Lacy
á
hacer
algunos
movimientos
-y
á
contener
las
correrías
de
los
enemigos
,
ayudado
con
las
fuerzas
de
varios
partidarios,
entre
los
cuales
se
dis-
tinguian
D.
José
de
Aguilar,
D.
Juan
Becerra
y
D.
José
Valdivia.
Tambien
los
in-
gleses,
de
acuerdo
con
el
mismo
gefe
español,
enviaron
al
este
de
la
sierra
800
hombres
que
sirviesen
de
apoyo
en
cualquiera
desgracia.
No
podian
los
franceses
mirar
con
indiferencia
una
espedicion,
que
si
llegaba
4
concentrarse
en
la
sierra,
debia
serles
tan
perjudicial
y
tener
en
contínua
inquietud
no
solo
á
las
tropas
que
sitiaban
á
Cádiz,
sino
tambien
las
de
Sevilla
y
Málaga
,
y
diéronse
priesa
por
tanto
á
espulsarla
de
aquel
pais.
Para
conseguirlo,
destacó
Vic-
tor
una
division
por
el
lado
de
poniente,
Sebastiani
otra
por
el
de
levante,
encar-
pos
el
general
Girard
de
atacar
nuestras
tropas
por
el
frente.
Temiendo
entonces
acy
ser
envuelto,
marchó
con
su
columna
á
la
fuerte
posicion
de
Casares,
em-
barcándose
despues
en
Estepona
y
Marbella,
y
llegado
á
Algeciras,
volvió
4
San
Roque
y
se
corrió
de
nuevo
sobre
Marbella,
á
fin
de
adelantar
y
socorrer
la
guarnicion
de
aquel
castillo
que,
bajo
el
mando
de
D.
Rafael
Cevallos
Escalera,
burló
al
enemigo
en
las
varias
tentativas
que
hizo
para
ocuparle.
D.
Francisco
Javier
Abadia,
comandante
de
San
Roque,
cooperó
tambien,
aunque
con
pocas
fuezas,
4
los
movimientos
“de
Lacy
,
llamando
la
atencion
de
los
franceses
por
Algeciras.
El
general
Lacy
,
viendo
el
gran
número
de
enemigos
que
se
habia
reunido
en
la
sierra,
reembarcó
su
gente
,
y
regresó
á
Cádiz
el
22
de
julio.
De
esta
espedicion
no
se
sacó
mas
ventaja
que
molestar
al
enemigo
,
distraerle
de
otras
empresas
é
impe-
dirle
que
ausiliase
la
de
Portugal.
No
fué
la
mala
inteligencia
entre
los
paisanos
y
la
tropa
de
línea
la
causa
de
no
haber
mas
resultados,
como
equivocadamente
han
creido
algunos
,
ni
es
cierto
tampoco
que
el
paisanage
se
negase
á
auxiliar
á
la
tro-
pa,
como
tambien
se
ha
asegurado.
El
motivo
de
no
haberse
hecho
mas,
consistió
en
haber
conocido
los
habitantes
ser
la
espedicion
una
mera
correría
para
distraer
la
atencion
del
enemigo,
con
ánimo
de
permanecer
la
tropa
alli
para
en
union
con
ellos
aprovechar
las
ventajas
con
que
les
brindaban
las
inaccesibles
posiciones
de
la
sierra.
En
la
noche
del
22
de
agosto
salió
de
Cádiz
otra
espedicion,
á
las
órdenes
del
mismo
general
Lacy
,
compuesta
de
ocho
compañias
de
guardias
españolas,
y
una
de
cada
batallon
de
los
regimientos
de
Murcia,
Canarias,
voluntarios
de
Valencia,
Campomayor,
provinciales
de
Ciudad-Real,
y
de
dos
escuadrillas
ademas,
cón
des-
tino
al
condado
de
Niebla.
En
aquel
punto
seguia
el
general
Copons
hostilizando
al
enemigo,
que
bajo
el
mando
del
duque
de
Aremberg,
hacia
con
una
columna
móvil
escursiones
en
el
pais.
La
junta
de
Sevilla
establecida
en
Ayamonte
auxiliaba
con
ac-
tividad
las
operaciones
de
Copons,
formando
acertadamente
en
la
inmediata
isla
llamada
Canela,
en
el
Guadiana,
un
depósito
resguardado
de
los
repentinos
ataques
del
enemigo.
En
breve
tiempo
adquirió
tal
importancia
aquel
nuevorestablociatlen-
to,
que
de
arenoso
desierto
que
antes
era,
se
convirtió
bien
pronto
en
poblacion
capaz
de
ofrecer
seguridad
y
albergue
á
muchas
familias,
refugiándose
varias
veces
en
ella
poblaciones
enteras
de
los
puntos
amenazados
ú
invadidos.
Construyéronse
allí
barracas,
almacenes,
pozos,
hornos
y
talleres
de
montura,
cartuchos
y
otros
pertre-
LIAVO
qu
VISIA.
o:
E:
ES,
:+
O
E:
ia
e
E
¿pl
OL
doy
AF
DE
LA
INDEPENDENCIA
65
A
a
RE
chos
de
guerra.
Despues
se
fortificarón
tambien
sus
avenidas,
en
términos
que
llegó
convertirse
en
punto
casi
inespugnable.
q.
|
;
A
-
La
espedicion
de
Lacy,
cuya
fuerza
ascendia
4
3,000
hombres,
«ce?
E
de
agostoá
dos
leguas
de
la
barra
de
Huelva,
entre
las
torres
del
Oro
y
dela
Arenilla.
Las
escuadrillas
española
é
inglesa,
la
primera
á
las
órdenes
de
D.
Fran-
cisco
Maurelle,
y
la
“segunda
4
las del
capitan
Jorge
Cockburn,
entraron
por
el
rio
que
forman
4
su
clara
las
corrientes
del
Odiel
y
el
Tinto,
con
propósito
de
ayudar
la
evolucion
de
tierra,
y
atacar
por
agua
á
Moguer.
En
este
sitio
tenian
los
franceses
500
infantes
y
100
caballos
,
que
sorprendidos
se
retiraron
,
haciendo
lo
,
mismo
los
que
en
igual
número
y
procedentes
de
San
Juan
del
Puerto
iban
á
su
SOCOrro:
q
ca
La
desgracia
de
hallarse
entonces
Copons
en
Castillejos
y
la
de
haberse
retarda-
do
el
pliego
que
le
anunciaba
el
arribo,
impidieron
que
el
enemigo
fuese
cojido
en-
tre
dos
fuegos.
Sabida
Juego
por
aquel
gefe
la
llegada
de
la
espedicion,
trasladóse
sin
dilacion
á
Niebla
y
se
puso
en
comunicacion
con
Lacy.
La
llegada
de
este
causó
en
los
pueblos
el
mayor
júbilo,
creyendo
equivocadamente
,
como
en
Ronda
,
que
iban
á
tener
en
sus
fuerzas
apoyo
duradero
y
constante.
El
general
Lacy
se
dirigió
sobre
Moguer,
y
arrollando
á
los
franceses
que
quisieron
disputarle
la
entrada
,
pe-
netró
en
la
poblacion
el
24.
Aremberg
,
reuniendo
cuanta
tropa
pudo,
atacó
varias
veces
á
los
españoles
,
mas
fué
siempre
rechazado
por
estos
,
teniendo
al
fin
que
retirarse
con
pérdida
de
300
hombres
»
Siendo
la
de
los
españoles
de
solo
36.
Sa-
siderables,
y
creyendo
cumplido
el
objeto
de
su
comision,
reducido
á
distraer
al
ene-
migo
de
la
espedicion
de
Portugal,
despues
de
haberle
destruido
todos
sus
almace-
nes
y
baterias,
y
clavándole
los
cañones,
se
reembarcó
con
sus
tropas
el
26,
y
Tregre-
só
felizmente
4
Cádiz.
Estas
espediciones
no
correspóndian
en
verdad
4
los
gastos
que
ocasionaban
,
y
la
pequeña
ventaja
de
distraer
por
algunas
horas
al
enemigo,
Y
-
—
EmBarque
Dz
Lacy.
ura
ciertamente
inferior
á
los
daños
que
al
fin
originaban
á
los
infelices
pueblos,
pues
engañados
estos
con
su
auxilio,
se
comprometian
en
términos
de
hacérselo
e
Pagar
caro
el
encono
del
enemigo.
Asi
sucedió
en
Moguer,
que
is
declarado
66
GUERRA
E
mas
abiertamente
en
apoyo
de
las
tropas
espedicionarias,
sufrió
luego
todos
los
efec-
tos
de
la
venganza
francesa.
cia
Unas
cañoneras
inglesas
destruyeron
por
aquel
tiempo
algunas
baterias
y
re-
ductos
enemigos
del
puerto
de
Santa
María
y
de
otros
varios
puntos
de
la
bahia
de
Cádiz.
-
:
;
;
|
|
En
la
noche
del
28
al
29
de
setiembre
verificó
el
precitado
Lacy
una
salida
por
el
ente
de
Suazo,
atacando
con
4,000
hombres
la
linea
enemiga,
causándole
gran
pSronda
,
y
destruyendo
varias
de
sus
obras
,
replegándose
despues
ordenadamente
á
la
isla.
Conociendo
el
mariscal
Soult
la
imposibilidad
de
hacer
nada
contra
Cádiz
y
la
Isla
sin
el
auxilio
de
algunas
fuerzas
sutiles
,
puso
todo
su
empeño
en
proporcionarselas.
Para
llevar
á
cabo
su
pensamiento
pidió
á
Francia
carpinteros
,
calafates
y
marinos,
y
ordenó
una
tala
en
los
montes
inmediatos
,
y
con
los
buques
asi
construidos
y
varios
barcos
costaneros,
consiguió
reunir
una
flotilla
en
Sanlucar.
A
fines
de
octubre
tras-
ladóse
á
este
punto
el
mismo
Soult
para
disponer
y
presenciar
desde
la
costa
la
di-
ficultosa
travesía
que
tenian
que
emprender
sus
buques
desde
la
boca
del
Guadal-
quivir
hasta
lo
interior
de
la
bahía
de
Cádiz
Empezóse
a
ejecutar
el
atrevido
pro-
yecto
en
la
noche
del
31,
pasando
la
flotilla
por
entre
los
bajos
de
punta
fandor,
y
atracando
siempre
á
la
costa.
El
todo
de
la
flotilla
se
componia
de
unos
26
cañoneros,
de
los
cuales
bararon
dos,
nueye
lograron
entrar
aquella
misma
noche
en
el
puerto
de
Santa
Maria,
y
los-otros
fondearon
en
Rota,
de
donde,
aprovechando
vientos
frescos
y
favorables,
partieron
á
reunirse
con
los
que
habian
ya
entrado
,
sin
que
les
fuese
dable
impedirlo
á
las
fuerzas
maritimas
anglo-españolas.
Pero
ningun
fruto
reportó
á
los
franceses
un
suceso
de
que
tanto
se
prometian
y
que
celebraron
con
'al-
borozo.
Trasladaron
despues
su
flotilla
por
tierra
á
Puerto
Real,
siguiendo
estacio-
nada
alli
todo
el
tiempo
del
sitio,
sin
que
las
superiores
y
mejores
fuerzas
de
losalia-
dos
le
permitieran
prestar
el
menor
servicio
á
su
causa.
|
No
queremos
separarnos
de
Cádiz
sin
hablar
de
un
asunto
que
tuyo
origen
en
aquella
poblacion,
y
que
atrajo
sobre
la
España
la
mas
amarga
censura
de
parte
de
la
gente
estrangera.
Nos
referimos
al
trato
de
los
prisioneros.
Hemos
dicho
antes
que
4
resultas
del
temporal
acaecido
en
Cádiz
en
los
primeros
dias
de
marzo
habia
dis-
puesto
el
gobierno
la
traslacion
de
aquellos
á
las
islas
de
Canarias
y
Baleares;
pero
obstáculos
propios
de
aquellas
azarosas
circunstancias
retardaron
la
ejecucion
de
tan
oportuna
medida,
en
términos
que
en
el
mes
de
mayo
permanecian
todavía
aquellos
in-
felices
en
los
pontones
establecidos
en
la
bahía
de
Cádiz.
Un
furiosohuracan
que
sopló
en
aquel
puerto
en
la
noche
del
15
al
16
dió
ocasion
á
los
que
estaban
en
el
nombra-
do
Castilla,
en
número
de
unos
700,
los
mas
oficiales,
para
cortar
las
amarras
y
dejarse
llevar
del
viento
á
la
costa
ocupada
por
sus
compatricios;
ejemplo
que
imita-
ron
el
26
los
del
Argonauta
en
número
de
600.
Unos
y
otros
consiguieron
desembar-
car
entre
los
suyos,
sin
pas
fuese
bastante
á
impedirlo
el
fuego
de
nuestras
baterías
y
cañoneras.
Esta
doble
fuga
activó
la
ejecucion
de
la
órden
dada
para
la
traslacion
de
los
prisioneros
á
las
islas
referidas.
Los
que
fueron
á
las
Ganarias
no
tuvieron
que
sufrir
el
menor
disgusto:
el
carácter
filantrópico
de
aquellos
isleños
y
la
dis-
tancia
que
los
separaba
del
teatro
de
las
atrocidades
francesas,
sin
dejarles
sentir
sus
efectos,
contribuyeron
4
dulcificar
á
los
prisioneros
las
amarguras
de
su
desgraciada
situacion.
No
fueron
tan
felices
los
á
quienes-cupo
la
suerte
de
ir
á
las
Baleares,
donde
la
irritacion
que
causaban
en
los
ánimos
las
crueldades
francesas
en
la
vecina
Cataluña
,
llevó
á
los
habitantes
al
estremo
de querer
saciar
su
ira
en
los
indefensos
prisioneros;
atentado
que
se
evitó
conduciéndolos
á
la
isla
de
Cabrera,
no
pu-
diendo
sin
embargo
impedirse
que
al
embarco
fuesen
maltratados
muchos
y
algunos
muertos.
Aquella
isla,
al
sur
de
Mallorca,
aunque
de
sano
temple
y
provista
de
manantiales,
estaba
poblada
solamente
de
árboles
bravios,
y
los
prisioneros
pade-
cieron
en
ella
lo
que
no
es
decible,
ya
por
la
falta
de
albergue
(pues
aunque
se
les
suministraron
tiendas,
no
eran
estas
bastantes
para
los
7,000
hombres
que
en
ellas
se
juntaban),
ya
por
falta
de
sustento
tambien,
falta
que
en
ocasiones
esperimenta-
DE
LA
INDEPENDENCIA.
67
ron,
unas
veces
por
los
temporales
que
impedian
el
tráfico,
y
otras
por
flojedad
y
descuido
delas
autoridades.
«Feo
borron,
dice
el
conde
de
Toreno,
que
no
se
lim-
«pia
con
haber
en
ello
puesto
al
fin
las
córtes
conveniente
remedio,
ni
menos
con
«el
bárbaro
é
inhumano
trato
que
al
mismo
tiempo
daba
el
gobierno
frances
á
mu-
«chos
gefes
é
ilustres
españoles
sumidos
en
duras
prisiones
y
castillos
,
pues
nunca
«la
crueldad
agena
disculpó
la
propia.»
Hasta
aquí
nos
hallamos
en
un
todo
con-
formes
con
el
ilustre
historiador;
pero
no
podemos
estarlo
con
las
ágrias
inculpa-
ciones
que
con
este
motivo
hacen
á
España
los
de
las
otras
naciones,
con
especiali-
dad
los
ingleses,
que
son
precisamente
los
que
mas
silencio
debian
guardar
en
la
materia,
cuando
saben
que
el
gobierno
de
su
pais,
estando
mu
lejos
de
encontrarse
en
las
apuradas
circunstancias
en
que
se
hallaba
el
nuestro,
hizo
tambien
gemir
en
pontones
largosaños
4
sus
innumerables
prisioneros.
Los
escritores
de
aquella
na-
cion
debian
ante
todo
reflexionar
sobre
el
estado
de
la
Peninsulaen
aquella
triste
épo-
ca,
y
nos
harian
mas
justicia;
y
si
para
otorgárnosla
necesitasen
mas
estímulos
que
los
de
nuestra
escitacion,
bastariales
recordar
lo
que
hace
su
gobierno
en
la
India,
Ó
si
no
quieren
alejarse
tanto,
lo
que
hace
en
su
vecina
la
Irlanda.
No
se
crea,
empero,
cuando
nos
espresamos
asi,
que
desertores
de
nuestras
banderas,
militemos
ahora
bajo
las
de
los
enemigos
de
la
humanidad:
la
defensa
de
esta
será
siempre
el
fin
principal
á
que
tiendan
nuestros
esfuerzos.
Nosotros
aqui
no
hacemos
sino
que
de-
volver
como
es
justo
los
dardos
que
se
nos
arrojan,
combatiendo
á
los
que
con
men-
tida
filantropía
exageran
hasta
el
estremo
los
escesos
de
nuestro
pais,
al
paso
que
disimulan
ó
niegan
los
muy
mayores
que
comete
el
suyo.
|
La
insurreccion
de
la
sierra,
que
se
iba
estendiendo
ya
por
la
provincia
de
Gra-
nada,
decidió
4los
ingleses
á
atacar
4
Málaga,
guarida
entonces
de
corsarios,
y
en
cuyo
puerto
fondeaba
igualmente
una
flotilla
enemiga
de
lanchas
cañoreras.
Al
efec-
to
preparóse
en
Gibraltar
úna
espedicionálas
órdenes
del
teniente
coronel
ingles
lord
Blayney,
la
cual
se
hizo
á
la
vela
el
11
de
octubre,
en
cuyo
dia
llegó
á
Ceuta,
y
re-
cibió
á'bordo
al
regimiento
de
infantería
española
Imperial
de
Toledo,
que
con
un
cuerpo
de
estrangeros
formado
en
Gibraltar
y
el
regimiento
ingles
número
89,
se
dirigió
4a
costa
de
Málaga
con
objeto
de
apoderarse
del
castillo
de
la
Fongirola,
para
que
acudiendo
los
franceses
á
aquel
punto
disminuyeran
la
guarnicion
de
Má-
laga,
procurando
en
el
interin
reembarcarse
él,
sorprender
aualle
ciudad,
destruir
las
obras
que
los
enemigos
habian
hecho
en
ella,
y
apresar
ó
incendiar
los
muchos
corsarios
refugiados
en
su
puerto.
|
|
El
12
4
las
cuatro
de
la
tarde
se
hizo
4
la
vela
la
espedicion
con
direccion
al
Me-
diterráneo,
y
el
14
álas
doce
del
dia
fondeó
en
la
cala
de
la
Torre
del
Moro,
y
al
momento
desembarcaron
las
tropas.
El
cuerpo
de
estrangeros
formó
la
vanguardia,
y
seguido
de
los
españoles
tomó
la
altura
del
Perdigon,
donde
unos
y
otros
desplegaron
en
batalla.
Los
ingleses
atacaron
inmediatamente
el
castillo,
el
cual
rompió
un
fuego
muy
sostenido
con
una
pieza
de
2%
y
otras
de
menor
calibre.
Lord
Blayney,
que
no
esperando
esta
resistencia,
na
evaba
ni
escalas
ni
pertrechos
ningunos
de
sitio,
dispuso
sin
embargo,
Y
4
pesar
de
la
lluvia
que
duró
toda
la
noche
del
14,
cons-
truir
dos
baterias
provisionales
con
dos
cañones
de
á
6
y
un
obus
de
4
4
que
se
desembarcaron
de
los
buques
,
y
TOMPIeron
el
fuego
al
amanecer
del
45,
fuego
que
se
suspendió
á
las
diez
de
la
mañana,
visto
el
poco
efecto:
que
causaba
en
la
muralla
del
castillo,
sin
embargo
de
que
las
cañoneras
se
aproximaron
tambien
hasta
medio
tiro
6
hicieron
un
fuego
vivisimo.
En
la
noche
del
14
una
compañía
de
es=
pañoles
y
dos
del
cuerpo
estrangero
marcharon
al
pueblo
de
Mijas
con
el
fin
de
e
derarse
de
60
franceses
que
habia
en
el
mismo;
pero
al
amanecer,
y
cuando
ya
iban
a
entrar
en
la
poblacion,
llegó
un
batallon
enemigo
con
60
caballos,
los
cuales
en-
volvieron
á
los
españoles
en
las
calles
que
habian
tomado,
y
cerrándoles'la
retirada,
obligáronlos
á
huir
precipitadamente,
logrando
estos;
“aunque
con
infinitos
trabajos:
y
socorridos
por
el
patriotismo
de
los
habitantes
,
llegar
á
Marbella
«sumamente!
estropeados
y
con
la
pérdida
de
44
y
1
iauertas
sq
onb
6
90
ARAN
Estos
mismos
franceses
de
Mijas
'se
dirigieron
inmediatamente
hácia
el
castillo
e
>
k
"e
;
Ms
63
-
GUERRA
de
la
Fongiróla.
Lord
Blayney
mandó
entonces
á
los
españoles
marchar
hácia
la
pla-
a
hasta
donde
encontrasen
una
bandera
y
señal
de
la
osicion
que
debian
tomar.
La
suarnicion:
del
castillo
hizo
una
vigorosa
salida,
y
arrollando
á
las
tropas
inglesas,
se
posesionó
de
las
baterías
que
estas
defendian;
pero
Blayney:
se
puso
con
arrojo
al
frente
de
los
dispersos
y
consiguio
reconquistarlas.
En
seguida
continuo
el
fuego
has-
ta
que
una
columna
francesa
con
1,200
hombres,
que
venia
de
Málaga,
se
apoderó
nuevamente
de
las
baterias.
Huyendo
entonceslos
ingleses
abandonaron
4
su
gene-
ral,
digno
seguramente
por
su
intrepidez
de
mejor
suerte
que
la
que
le
tocó
;
pues,
gravemente
herido
fué
hecho
prisionero,
sin
haber
conseguido
su
libertad
hasta
des-
pues
de
la
paz.
El
regimiento
español
que
con
un
corto
número
de
dispersos
del
89
ingles
venia
desde
la
playa
á
sostener
las
tropas
inglesas
de
las
baterias,
advir-
tiendo
que
estas
huian
hácia
la
misma
playa
para
ganar
los
buques,
desplegó
en
ba-
talla
para
contener
á
los
franceses
que
en
seguimiento
de
los
fugitivos
se
aproxima-
ban
con
la
mayor
osadía,
y
hubiéranse
posesionado
de
toda
la
espedicion
sin
la
sere-
nidad
de
los
españoles
,
que
á
pesar
del
vivo
£
ego
de
los
enemigos
formaron
tres
veces
columna
cerrada,
y
consiguieron
al
fin
tomar
la
altura
de
la
torre
vigila,
inme-
diata
al
castillo
por
la.
parte
de
Marbella
,
dando
asi
lugar
á
los
ingleses
para
reem-
barcarse
sin
desgracia.
Los
franceses
intentaron
varias
veces
desalojar
de
su
posicion
á
los
españoles
por
el
frente
y
costados;
pero
contúvolos
de
tal
modo
la
bizarria
de
estos,
que
batidos
sin
interrupcion
se
alejaron
á
bastante
distancia,
y
entonces
fué
cuando
su
valiente
comandante
D.
Pedro
Dávalos,
viendo
ya
embarcados
á-
los
in-
gleses,
ordenó
que
su
gente
lo
verificase
.
por
compañías,
como
asi
lo
hizo
con
la
mayor
calma
y
serenidad,
llegando
á
Gibraltar
la
espedicion
el
19.
Tal
fué
el
éxito
desgraciado'de
esta
,
no
habiéndole
cabido
4
toda
ella
la
misma
suerte
que
á
Blayney,
gracias
al
valor
éintrepidez
de
los
españoles.
y
El
general
Blake
,
que
desde
la
retirada
de
Murcia.
habia
empleado
sus
talen
tos
en
disciplinar
su
ejército
,
viendo
ya
logrado
el
fin
de
sus.desvelos,
trató
de
to-
mar
la
ofensiva
para
proteger
con
$us
movimientos
la
insurrección
de
la
provincia
de
Granada,
que
iba
tomando
consistencia
Entre
los
que
la
empezaron,
aprovechan-
do
la
ausencia
de
Sebastiani,
se
distinguió
el
alcalde
de
Otivar
llamado
Fernandez,
quien
entró
en
Almuñecar
y
Motril,
y
aun
se
apoderó
de
sus
castillos.
Estas
y
Otras
empresas
que
propagaron
la
llama
de
la
INSurreccion
por
las
sierras
y
por
varios
puntos
de
la
costa,
estimularon
al
general
Blake
4
avanzar
á
la
frontera
de
Grana-
da.
Antes
habia
tratado
de
fomentar
las
guerrillas
en
todas
partes,
tomando
aquellas
mas
incremento
por
el
lado
de
Jaen,
en
donde
D.
Antonio
Calvache
sucedió
a
Biel-
sa
en
el
mando
de:ellas.
Mas
los
enemigos,
persiguiendo
sin
descanso
al
nueyo
gefe,
despues
de
haber
quemado
la
villa
de.
Segura,
le
mataron
el
24
de
octubre
en
Villacarrillo
de
lol
D.
Joaquin
Blake,
reuniendo
sus
tropas
acantonadas
en
Murcia
,
Carava-
ca
y
Lorca,
marchó
el
2
de
noviembre
sobre
Cullar,
sin
que
los
franceses
tuvieran
conocimiento
de
este
movimiento.
Dejó
2,000
hombres
en
dicho
Cu-
llar,
y
4
las
doce
de
la
mañana
del
3
se
colocó
con
7,000,
entre
ellos
1,000.
de
caballeria,
en
las
Jomas
que
dominan
la
hoya
de
Baza,
y
que
lame
el
rio:
Guadalquiton.
E
OTAN
BE
Los
enemigos
tenian
en
el
llano
una
division
de
caballeria
mandada
por
el
general
Milaud,
asistida
de
artilleria
volante:
ademas
habian
situado
de
2
43,000
infantes
en
las
inmediaciones-de
la:
ciudad
,
regidos
por
el
general
Rey.
Se-
bastiani
no
llegó
hasta
despues
de
concluida
la
accion.
f
Las
guerrillas
españolas
se
encontraron
con
las
francesas
media
legua
antes
del
rio
de
Baza,
y-los
enemigos
se
replegaron
inmediatamente
á
los
desfilade-
ros
que
hay
sobre
el
mismo
rio
,
de
los
que
fueron
desalojados
por
los
nues-
tros.
Toda
la
mañana.
de
aquel
dia
se
sostuvo
el
fuego
entre
las
avanzadas,
y
como
á
las
tres
de
la
tarde
dispuso
el
general
Blake
que
una
division
de
sus
tropas
bajase
al
llano
para
apoderarse.
de
una
altura
que
ocupaba
el
ene-
migo,
avanzando
al
mismo
tiempo
otra
division
de
la
misma
arma
,
la
artillería
DE
LA
INDEPENDENCIA.
69
eS
a
PR
LA
INDELERANAA
Aa
_
_AAMAAMAMAKÁ
y
la
caballería.
Esta
se
adelantó
hasta
la
misma
ciudad
de
Baza
,
háciendo
re-
plegar
antes
al
enemigo.
El
fuego
de
la
artillería
era
muy
vivo,
Y
la
caballería
francesa,
muy
superior
en
número
á
la
nuestra,
maniobraba
con
empeño
para
envolver
á
esta,
cuya
retirada
dispuso
muy
oportunamente
el
general
Freire,
y
se
“seguia
en
el
mejor
órden,
hasta
que
al
querer
efectuar
un
movimiento
se
embarazaron
algunos
caballos,
lo
que
observado
por
el
enemigo
cargó
con
1m-
petuosidad
sobre
ella,
y
consiguió
desordenarla,
viniendo
tras
su
ruina
la
de
la
infantería
que
habia
avanzado.
La
tercera
division,
á
las
órdenes
del
brigadier
D.
José
Antonio
Sanz,
fué
acuchillada,
y
habria
sido
mayor
su
descalabro,
sl
la
primera
division,
mandada
por
el
general
Elio,
no
hubiera
contenido
el
im-
petu
de
los
franceses.
Nuestra
pérdida
en
esta
desgraciada
accion
fué
de
1,000
hombres,
entre
muertos,
heridos
y
prisioneros
,
cinco
piezas
de
artillería,
cua-
tro
cajas
de
guerra
y
dos
banderas.
-
El
general
Blake
mandó
seguir
su
retirada
á
Cullar,
dirigiéndose
sobre
Lor-
ca
para
trasladarse
á
Murcia.
-
1
esta
marcha
recibió
la
noticia
de
su
nombra-
miento
para
individuo
de
la
regencia
de
España
;
pero
decidió
pundonorosamen-
te
no
ir
4
desempeñar
tan
honorífico
encargo
,
interin
se
hallase
sn
ejército
en
tan
crítica
situacion.
Tai
cifidna
de
Murcia
se
preparó
otra
vez
á
la
defensa,
con
las
mismas
disposiciones
que
se
habian
tomado
en
el
mes
de
agosto,
inun-
dando
la
huerta
y
empuñando
las
armas
todo
el
paisanage.
Los
franceses
continua-
ron
persiguiendo
á
los
españoles
hasta
Lorca,
donde
entraron
en
la
tarde
del
8
sin
encontrar
en
ella
mas
que
unos
30
vecinos,
pues
los
demas
la
habian
abandonado.
Sebastiani
exijió
en
Lorca
una
fuerte
contribucion,
y
retrocedió
luego,
ee
aa
esponerse
á
que
las
tapias
de
Murcia
humilláran
otra
vez
su
so-
erpia.
>
J
,
La
desgraciada
accion
de
Baza
desmayó
y
paralizó
mucho
la
insurrección
de
aquellas
comarcas,
y
la
mala
suerte
del
general
Blake,
que
tan
desventurado
era
en
todas
sus
acciones
campales,
hizo
llorar
á
muchos
pueblos
de
los
que
se
habian
pronunciado
al
tránsito
de
sus
tropas.
El
general
Sebastiani
marchó
el
3
de
diciembre
con
2,000
hombres
y
cin-
co
piezas
de
artillería
hácia
Marbella
para
apoderarse
de
su
castillo.
Inmediata-
mente
trató
de
formar
baterías,
pero
impidiéndoselo
durante
el
dia
el
fuego
del
castillo,
esperó
la
noche
del
3
al
+,
durante
la
cual
estableció
dos,
con
las
cuales
empezó
á
batir
las
murallas
hasta
lograr
desmontar
su
artilleria,
con-
tinuando
despues
hostilizándolas
hasta
el
8,
en
cuya
noche
el
gobernador
espa-
ñol,
conociendo
que
era
imposible
sotenerse
mas,
abandonó
el
fuerte
embarcándose
con
toda
su
guarnición
y
con
el
mejor
órden
en
los
buques
ingleses.
No
habiendo
ocurrido
en
Andalucia
y
Murcia
mas
acontecimientos
militares
en
el
curso
de
este
año,
nos
trasladaremos
á
Cataluña,
único
distrito
que
nos
A
examinar
para
completar
el
cuadro
militar
de
España
durante
el
año
;
|
]
:
paria
5
E
-
CAPITULO
VIH.
y
Cataluña.
General
Odonnel!.—Congreso
Catalan;
medidas
que
adopta.—Accion
de
Granollers.
Plan
de
Odonn
ido
del
ejérci
E
español
de
Cataluña.—Sitio
de
Tortosa:
la
embiste
el
general
La-
val.—Valencia.—Conducta
de
D.
José
Caro.—Ataques
dados
por
D.
Juan
Odonojú.—El
general
Ca-
ro
abandona
el
campo:
su
fuga
allorca.—D.
Luis
Bassecourt
toma
el
mando
de
Valencia.—Ca-
taluña.—Ataque
de
Tivisa.—Atac:
ell
la
línea
enemiga
de
Tortosa.—Sorpresa
de
Flix.—El
brigadier
Georget
rechaza
4
eses.—Las
tropas
del
Llobregat
hostilizan
á
los
enemigos
de
Barcelona.—Recibe
aquella
plaza
un
convoy
de
víveres.
—Macdonald
marcha
hácia
Tarragona:
ocupa
á
Reus.—Hacen
los
franceses
u
»nocimiento
sobre
Tarragona:
quedan
circunyalados
los
enemi-
gos
en
su
campo.—Macdonald
deja
á
Reus.
Ataques
en
el
estrecho
de
la
Riva,
—Yentajas
ds
les
es-
pañoles
en
Falset.—Entrevista
de
Macdonald
y
Suchet.—Ataque
junto
á
Cervera:
ocupan
mes
JEroS
ceses
esta
ciudad.—Gloriosa
sorpresa
de
La
Bisbal.—Toman
los
españoles
á
Guijols,
Palamós
y
otros
puntos.—El
general
Campoverde
entra
en
Francia
y
exige
contribuciones.—Diversos
encuentros
en-
tre
españoles
y
franceses.
—Accion
de
Lladó.
-
.
€.
SS)
as
innumerables
desgracias
agolpadas
sobre
la
Lo
-belicosa
Cataluña
en-los
cinco
primeros
me-
eo!
ses
de
este
“año
no
abatieron
el
brio
de
AH
GU
sus
habitantes,
ni
amenguaron
el
valor
de
A
AN
IS
FIS
su
ejército.
De
ambos
elementos
necesitaba
el
E
EN
“general.
Odonnel
para
salir
con
lucimiento
de
su
comprometida
NS
TZ
y
Posicion,
y
hacer
frente
á
la
temible
actitud
que
empezaba
á
A
desple
r
el
mariscal
Macdonald.
La
esperiencia,
maestra
del
hom-
ANZRo
bre,
iba
haciendo
mas
cauto
y
previsor
al
caudillo
español
de
Ca-
/
4
taluña,
y
ella
le
sugirió
la
oportuna
idea
de
volver
á
reunir
en
Mena
Tarragona
un
congreso
de
naturales
del
principado
,
para
que
al
tiem-
>
No
y)
po
mismo
que
se
encargase
de
buscar
recursos,
sirviera
tambien
Se
para
dar
nuevo
impulso
al
espíritu
popular
y
para
alentar
las
es-
ON
Palanzas
del
ejército
que,
á
pesar
de
sus
pérdidas,
contaba
todavia
21
,798
ve
Vá,
plazas.
>
e
;
,
34725
Luego
que
se
reunió
el
congreso
catalan
el
17
de
julio,
tomó
va-
,
rias
resoluciones,
y
algunas
muy
acertadas.
Para
reforzar
el
ejército,
decretó
un
alistamiento
con
la
obligacion
de
servir
solamente
dos
años,
y'con
la
facultad
de
gozar
cada
seis
meses
quince
dias
de
licencia.
Aunque
esta
me-
dida
era
tan
adecuada
á
la
índole
del
pais,
no
llenó
sin
embargo
los
deseos
de
sus
habitantes
;
los
que
tan
dispuestos
á
pelear
como
somatenes
,
cuanto
opuestos
al
servicio
de
tropa
reglada,
rehusaban
sujetarse
á
ella,
en
términos
que
tuvo
el
congreso
que
establecer
comisiones
Militares
para
castigar
á
los
desertores,
Y
aun
á
los
distritos
que
no
aprontasen
sus
contingentes.
Con
mayor
regulari-
dad
se
recaudaron
los
impuestos
y
se
realizó
un
empréstito
de
medio
millon
o,
de
GUERKA
de
duros,
lo
que
debe
verdaderamente
sorprender
si
se
atiende
á
lo
exhausto
que
ya
estaba
el
pais,
a
los
sacrificios
que
diariamente
hacia
para
mantener
el
ejército,
y
á
la:
clase
de
guerra
que
sufria.
Se
aplicaron
tambien
4
los
hos-
pitales
los
productos
que
antes
percibia
la
curia
romana,
y
ahora
tomaban
los
obispos
por
dispensas
y
otras
gracias
ó
exenciones.
El
general
Odonnell,
4
mas
de
activar
con
su
energía
todas
estas
providencias,
trabajaba
tambien
sin
descanso
en
disciplinar
sus
tropas,
en
inculcar
en
ellas
emulacion
y
buen
ánimo,
y
en
mejorar
igualmente
la
instruccion
de
los
oficiales.
El
mariscal
Macdonald
por
su
parte
apenas
podia
ocuparse
enotras
Operaciones
que
en
avituallar
á
Barcelona,
y
en
ver
como
burlaba
la
vigilancia
de
Odonnell,
siempre
en
observación
para
impedir
aquel
fin.
Ya
digimos
que
apenas
tomó
Macdonald
el
-
mando
fué
él
mismo
á
conducir
un
convoy
á
Barcelona,
El
18
de
Julio
intentó
repetir
la
misma
operacion
,
la
que
dió
lugar
á
una
muy
reñida
accion
en
las
inmediacio-
nes
de
Granollers,
mandada
por
el
baron
de
Eroles,
y
en
la
que
perdieron
las
tro-
pas
imperiales
mas
de
1,500
hombres
entre
muertos
y
heridos,
quedando
la
vic-
toria
por
los
españoles;
"mas
durante
la
accion
continuó
el
convoy
desfilando
por
la
espalda,
y
consiguió
entrar
én
Barcelona.
Macdonald
dejó
en
esta
plaza
unos
6,000
hombres
de
guarnicion,
y
con
el
resto
de
sus
tropas
volvió
á
ocupar
su
antigua
posicion
entre
Hostalrich
y
Gerona.
A
pesar
de
las
ventajas
que
obtu-
vieron
nuestras
fuerzas
en
Granollers,
le
disgustó
mucho
al
Eee
en
gefe
que
no
impidieran
la
entrada
del
convoy
en
Barcelona.
-
El
plan
que
Odonnell
habia
resuelto
seguir
en
Cataluña
pareció
el
mas
pru-
dente
y
acertado.
Evitando
batallas
generales,
queria
por
medio
de
columnas
volantes
sorprender
los
destacamentos
enemigos,
interceptar
ó
molestar
“sus
con-
voyes
y
aniquilar
asi
sucesivamente
las
fuerzas
de
aquellos.
Para
llenar
su
objeto
colocó
su
ejército,
al
principiar
agosto,
del
modo
siguiente:
la
1.2
division
ocu-
paba
las
orillas
del
Llobregat
y
observaba
á
Barcelona,
teniendo
tambien
fortifi-
cada
la
montaña
de
Monserrat:
la
2.2
acampaba
en
Falset
y
Observaba
á'Suchet
ue,
como
luego
diremos,
intentaba
sitiar
A
Tortosa:
parte
de
la
3.2
cubria
en
Esterri
las
avenidas
del
valle
de
Arán:
la
reserva,
dividida
en
dos
mitades,
man-
tenia
la
una
en
el
Coll
de
Alba,
próximo
4
Tortosa,
y
la
otra
en
Arbeca
y
Borjas
Blancas
para
enfrenar
la
guarnicion
de
Lérida.
si
intentaba
talar.
los
fértiles
cam-
pos
de
Urgel
y
proteger
tambien
la
recoleccion
de
la
cosecha
por
nuestra
parte.
Un
cuerpo
de
húsares
y
tropas
ligeras
estaba
en
Olot,
y
observaba
las
co-
marcas
de
Bersalú
y
Bañolas;
y
varios
guerrilleros
corrian
la
demas
tierra,
ace-
chando
siempre
los
movimientos
del
enemigo,
y
aprovechando
todas
las
Ocasiones
que
se
presentaban
para
desvanecer
sus
planes
y
molestarle
continuamente.
El
cuartel
general
permanecia
en
Tarragona,
desde
donde
Odonnell
dirigia
las
ma-
niobras
mas
notables,
en
las
cuales
tomaba
á
veces
una
parte
muy
principal.
Si
en
todo
no
se
llenaron
los
deseos
de
este
general,
al
menos
se
cumplieron
en
mucha
parte.
El
mariscal
Macdonald
,
ocupado
siempre
en
el
abastecimiento
de
Barcelona,
no
pudo
desde
el
segundo
convoy
que
metió
alli
en
julio
pensar
en
nada
importante
,
sino
es
en
preparar
otro
tercero
que
consiguió
introducir
el
12
de
agosto,
aunque
con
las
pérdidas
que
luego
veremos.
Entonces
ya
mas
libre
re-
solvió,
aunque
todavía
en
yalde,
favorecer
directamente
las
Operaciones
contra
Tor-
tosa,
de
cuyo.
sitio
vamos
4
tratar.
y
EA
Despues
dela
rendicion
de
la.
plaza
de
Mequinenza
,
recibió
el
ceneral
Su-
chet
órden
de
Napoleon
para
marchar
4
poner
sitio
á
la
de
Tortosa,
situada
cer-
ca
del
camino
real,
cabeza
de
la
embocadura
del
Ebro,
punto
sumamente
impor-
tante
por
servir
de
apoyo
á
las
comunicaciones
de
los
ejércitos
españoles
de
Va-
lencia
y
Cataluña.
El
enemigo
dispuso
desde
luego
un
gran
parque
de
sitio,
y
estableció
su
principal
depósito
en
Mequinenza;
pero
para
transportar
lo
necesario
á
Tortosa
se
tropezaba
con
grandes
dificultades.
El
Ebro
ofrecia
comunicacion
por
agua,
pero
interrumpida
á
cada
paso
con
cejas
o
bajos,
que
solo
se
podian
salvar
en
las
crecidas
y
rara
vez
en
las
sequedades
del
estío.
Por
tierra
era
aun
mas
trabajo-
.
DE
LA
INDEPENDENCIA.
79
Fleyres
se
:apoderó
-
de
San:
Feliú:
de
Guijols,
y
el
teniento
coronel
Don
Tadeo:
Aldea,
de
Palamós,
teniendo-este
arrojado
militar
la
gloria
de
subir
el
pri-
mero
al
asalto.
El
resultado
de'
esta:
gloriosa
:
jornada.
fué
quedar
prisioneros
de
guerra
el:
general
Schwartz,
Su
estado
mayor,
64
oficiales,
1,400:
soldados,
18
cañones,
carros,
caballos,
equipages
y
muchos:efectos
y
víveres.
Mas
adelante
recibió
D.
Enrique
Odonnell
el
justo
premio:
que
merecia
una
accion
tan
ar-
rojada,
como'
bien
dirigida
y-
ejecutada,
concediéndole
el
gobierno
el
título
de
conde
de
La
Bisbal.
+.
polos.
or
La:
herida:
del
¡general
afligió
mucho:
al
ejército
,
«que
«cifraba
en
€l
toda
su
confianza:
«Aquel
digno
caudillo
procuró
reanimar
el
espiritu
de
sus
tropas,
y
lleno
de
valor
y
entusiasmo
;
aun
cuando:
no
podia
mandarlas:
personalmente,
se
reservó
su
direccion:
retirándose
4
Tarragona,
4'
cuya
“ciudad
le
envió
Suchet
un
parlamento
ofreciéndole:su
cirujano;
obsequio
que
Odonnell
no
aceptó,
pero
le
manifestó
finamente
su:reconocimiento
por
tan
urbana
atencion.
¡Tan
cierto
es
que
las
acciones
heroicas
son
admiradas
y:
apreciadas
hasta
de
los
enemigos,
cuando
es-
tos
son
verdaderamente
bravos!
1
00
qe
1
01
La
herida:de
Odonnell'
cortó
el
vuelo
á
sus
gigantes
proyectos,
los
cuales
se
estendian
nada
menos.
que
á
dejar
limpia
de
enemigos
4
Cataluña
por
aquella
parte
hasta
Figueras,
inclusa
Gerona.
Sin
embargo,
los
otros
geles
de
aquel
valiente
ejército,
entre
los
«cuales
los
habia:
dignísimos,
procuraron,
en
cuanto
«las
.Cir=
cunstancias
se
lo
permitieron,
secundar
las
miras
de
aquel
célebre
caudillo.
La
division
victoriosa
de
La
Bisbal,
que
:4
las
órdenes
del
marques
de
Campo-
verde,
encargado:
desu:
mando,
regresaba
por
San:
Hilario;
Vich
y
Manresa,
5
la
línea
del
Llobregat,
tuvo
una
ocasion:
mas:
de
adornarse
:con
nuevos
laureles.
Informados
los
franceses
de
que
la:
villa
de
Puigcerdá
'era“el
punto
“por
donde
se
verificaba
la
introduccion'en
su:pais
de-muestros
géneros
coloniales,
proyectaron
una
sorpresa:para
apoderarse
de:
un
gran
depósito:
de
ellos:
que
creian
existir:
alli.
Al
efecto
hicieron
venir
del
interior
tres
batallones
de
4:600
hombres
cada:
uno,
y
acompañados
de20:guardas,
al
miando
del
general
de
brigada
Gareau
y
penetraron
hasta
dicho
pueblo,
del
cual
se
apoderaron.
La
division
de
Campoverde
4'su
lle="
gada
4
Capellades
recibió
órden
para
marchar
á
arrojar
al
enemigo
de
Puigcerdá,:
y
aquel
entendido
gefe
la:
ejecutó
con
tanto
conocimiento
y
actividad,
que
en
cuatro:
dias
se-puso
delante
del
enemigo:
este
no
se
determinó
4
esperarle
y
se
retiró
vá
tomar
posicion
por:
la
parte
de
Llivia;
mas
el
29:
de
«setiembre:
lo
atacó.
Cam:
poverde
en:
Sallagosa
,
dentro:
ya
del
mismo
territorio
frances;
é-
hizo
desapare-
cer
sus
tres
batallones,
haciéndoles
500
muertos
,
apoderándose
de
dos
cañones
y.
de
algunos
centenares
de
prisioneros
,
exigiendo
algunas
“contribuciones:
en
dinero
y
viveres;.
y
trayéndose
consigo
4,000
cabezas
de
ganado
de:
diferentes
especies.
Los
paisanos
que
entraron
en
Francia
con
la
division:
se
entregaron:
á
varios
escesos:,
¡quemando
diferentes
pueblos
enemigos,
Interin
Jos
soldados
per-
seguian
á
los
franceses
hasta
las
mismas
murallas
de
Montlius.
:
-No:'se:
mostraban
menos
activos
los
demas
gefés
del
Principado.
D:
Juan:
Cla=
rós
molestaba
4
los:
franceses
hácia
Figueras,
y:
el
coronel
D.
Luis
Creeft
con
los
húsares
de
San
Narciso
por:
Besalú
y
Bañolas.
i
2H
.ogi
El
teniénte
coronel:D.'
Mariano
Villa
,
que
estaba
4
las
órdenes
del
baron
de
la
Barra:,
atacó.
4::un:
batallon
enemigo
que
habia
pasado
el
Ebro
por
las
mme-
diaciones
de
Flix,
y
maniobró
con
tanto
aciérto,
que
después
de
haberle
separa=
do de
«sus
barcas:
y
muerto
mucha
gente,
obligó
4
rendir
Jas
armas
4:
225
hom-
bres,
entre
los
que
habia
un
teniente
coronel,
4
capitanes
,
8
subalternos
y
UN
cirujano
mayor.
po
on
mi
0009
on
igual
felicidad
atacó:
el
coronel
D.
Agustin
Sotomayor
ála
bayoneta;
y
Con
fuerzas
muy
inferiores,
un
campamento
que
tenian
los
enemigos
en'
Garcia,
105
arrojó
«de:
bl
y
le
quemó,
despues
de
haberse
apoderado
de:
gran:
cantidad
de
fusiles
y
»mochilas,
y
de
300
cabezas
de
ganado.
|
|
sueros
El
coronel-D.
Juan
Clarós,
que
mandaba
una
columna
española
y,
Como
diji-
80
“GUERRA
mos,
molestaba
á
los
franceses
hácia
Figueras
,
tuvo
una
accion,
en
la
cual
se
apo-
deró
de
un
convoy
de
mas
de
cincuenta
carros,
y
dos
cañones
y
un
obus
que
ve=
nian
de
aquella
plaza
para
Gerona;
pero
la
indisciplina
con
que
los.
vencedores
se
abandonaron
al
pillage,
dió
lugar
4
que
el
enemigo,
que
los
observaba,
“apro-
vechando
aquella
confusion
y
desorden,
recuperase
cuanto
habia:
perdido.
4
es-
cepcion
de
un
teniente
coronel
de
artilleria
y-8.
soldados
prisioneros;
único
fruto
que
reportó
aquella
columna
del
arrojo
con
que
habia
batido
al
eno
Mig
El
baron
de
Eroles,
que
ya
habia
acreditado
su
valor
en
el
sitio
de
Gerona,
se
encargó,
despues
de
Campoverde
,
del
mando
del
norte
de
Cataluña,
con'el
titu-
lo
de
comandante
general
de
las
tropas
y
gente
armada
del
Ampurdan;
y
des-
de
el
principio
de
sumando
causó
mucho
daño
al
enemigo,
sobre
el
cual
“alcan-
zó
una
completa
victoria
el
18
de
octubre.
La
posicion
en
que
sé
hallaba
cer-
ca
de
Darnius,
incomodaba
mucho
á
los
franceses
en
la
conducion
de.
sus
convo-
yes.
Con
el
fin
de
desalojarle
de
ella
y
de
proteger:
el
tránsito
de
un
convoy
que
estaba
ya
en
camino,
reunieron
todas
sus
fuerzas,
aumentadas
con
mas
de
mil
pai-
sanos
roselloneses;
pero
el
baron,
noticioso
de
esta:
reunion
,
los
en
añó
con
una
retirada
falsa
que
mandó
emprendér
á
una
parte
de
su
gente
hacia
Llo-
rona,
mientras
él
con
una
contramarcha
se
dejaba
caer
sobre
el
camino
real.
No
tardó
en
llegar
el
convoy,
del
que
se
apoderó.
totalmente,
despues
de
haber
dejado
en
el
sitio
5
oficiales
enemigos
y
250
soldados,
y
hecho
prisioneros
“otros
dos
de
los
primeros
y
73:
de
los
segundos,
sin
mas
pérdida
que
la
de
haber
sido
herido
el
mismo
baron
de
un
bayonetazo,
y
herido
tambien
un
soldado.
“sta
despro-
porcion
de
muertos
que
á
primera
vista
se”
hace
increible,
pero
que
fué
tan
positiva
que
los
mismos
enemigos
la
confesaron,
consistió
en
la
tenacidad
con
que
aquellos
se
defendieron,
y
en
la
prontitud
y
valor
con
que
cayendo
sobre
ellos
los
húsares
de
San
Narciso
y
demas
tropa,
no
les
dieron
lugar'á
reconocerse.
ón
Sumamente
irritado
el
enemigo
con
este
descalabro,
trató
de
vengarse
,
y
para
ello
reunió
el
general
Collier
en
Lladó
2,000
infantes
y
100
caballos,
para
atacar
al
baron
en
Tortellá,
adonde
se
habia
retirado
despues
de
la
accion
del
418;
mas
este,
sabedor
del
proyecto,
tomó
la
resolucion
de:
prevenirse,
aunque
infe-
riorísimo
en
fuerzas,
«y
con
el
estravio
ademas
del
batallon
de
los
almosabares
que
se
separó
en
la
marcha
forzada
que
emprendió
en
la
noche
del
20
al
al
para
ata-
carlos
en
su
misma
posicion.
No
pudo
verificarlo
con
tanto.
silencio
que
el
enemizo
no
tuviese
conocimiento
de
ello,
en
términos
que
cuando
llegó'
4:
avistarse
con.
él,
le
encontró
no
solo
en
disposicion
de
resistirle,
«sino
de
atacarle,
lo
que
ejecutó
por
tres
veces;
pero
fué
tanto
el
brio
y
valor
dé
los
españoles,
que
despues
de
rechazarle,
le
obligaron
á
emprender”
la
fuga,
abandonando
fusiles
y
mochi-
las,
sin
que
fuese
posible
á
sus
gefes
detener
á
los
fugitivos
hasta
las
mismas
murallas
de
Figueras.
tn
po;
Irritados
los
españoles
de
haber
visto
pasar
por
las
armas
á
un
paisano,
no
dieron
cuartel
en
esta
ocasion,
de
modo
que
«solo
se
hicieron
prisioneros
un
ofi-
cial,
tres
sargentos
y
cuatro
soldados
El
cansancio
de
la
tropa,
que
en
marchas
ha-
bia
hecho
en
5
dias
'60
horas
de
camino,
no
permitió
seguir
al
alcance
del
ene-
migo.
Esta
gloriosa
accion
no
costó
mas
que
dos
muertos
y
siete
heridos.
Mientras
el
ejército
español
se
batia
con
tanta
bizarria
en
todas
partes,
embarcáronse
unos
200
hombres,
á
las
órdenes
del
teniénte
coronel
Oronnan,,
en
las
fragatas
inglesas
la
Cambrian
y
la.
Voluntaria,
y
corriendo
la
costa
de
levante
des-
de
Rosas
arriba,
hicieron
yarios
desembarcos
en
la
Selva,
Cadagués
y
Llanza,
des-
truyendo
las
baterías
que
tenia
el
enemigo
para
proteger
su
comercio
costanero,
y
recogiendo
las
contribuciones
que
dos
años
hacia
no
pagaban
aquellos
pueblos,
y
ademas
diferentes
artículos:
y
«víveres.
pertenecientes
a
enemigo.
Aunque
todas
estas
acciones
que
hemos
referido
y
Otras
infinitas,
cuya
enu-
meracion
seria
imposible,
no
eran
decisivas
ni
á
veces
de
grande
importancia,
ser»
vian
sin
embargo
para
embarazar
á-
los
franceses,
entorpecer
sus
operaciones,
interceptar
sus
convoyes,
privarlos
de
víveres
;-y
para:
tenerlos
siempre
en
aque-
DE
LA
INDEPENDENCIA.
81
lla
constante
inquietud
y
alarma
que
no
les
dejaban
gozar
un
momento
de
reposo.
Esa
especie
de
guerra
era
la
que
con
mas
seguridad
diezmaba
las
filas
enemigas,
poblaba
los
hospitales
y
consumia
los
ejércitos
franceses,
obligándolos
á
demandar
sin
cesar
refuerzos
de
su
pais,
en
el
que
por
esta
causa
llegó
á
mirarse
Con
tanto
horror
y
espanto
la
guerra
de
España,
como
miraron
los
romanos
la
de
Numancia.
Prueba
cierta,
señal
positiva
de
que
el
carácter
español
no
ha
degenerado,
de
que
con-
serva
los
mismos
quilates
que
distinguia
al
de
sus
padres,
y
de
que
si
hadejado
pesar
sobre
su
cerviz
el
duro
yugo
del
espotismo,
no
ha
¿do
por
defecto
de
valor,
sino
por
falta
de
virtudes
en
los
que
lo
han
dirigido.
¡Aparezca
un
hombre
reves-
tido
de
ellas
y
la
tiranía
huirá
para
siempre
de
la
patria
de
Padilla
!
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La
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LS
y
A
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Ñ
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de
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de
pa
dictaba
mucho
'saioja
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y.
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De
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E
DR
e
en
ALA
Y
Poza
senta,
e
CAPITULO
IX.
y
reas
del
mariscal
Macdonald.—Disposiciones
de
Suchet.—Aragon:
carácter
de
Carvajal.
—Activi-
Eat
de
D.
Pedro
Villacampa.—Sus
sorpresas
en
Andorra
y
las
Cuevas.—Combate
de
la
Fuen
Santa.—
orpresas
sobre
el
Ebro.—Son
arrojados
los
españoles
de
Falset.—Valencia.—Disposiciones
de
Basse-
court.—Accion
de
Ulidecona.—Amagos
de
las
canoneras
inglesas
sobre
la
Rápita.
—Buena
predispo-
a
dela
Junta
de
Valencia.
—Cataluña:
ventajosas
posiciones
de
su
ejército.—Accion
de
Cardona.—
a
puslasmao
y
arrojo
del
general
Obispo.—Entra
un
nuevo
convoy
en
Barcelona.—Entrevista
de
Mac
-
da
|
y
Suchet.—Activan
los
franceses
el
sitio
de
Tortosa.—Nuevas
posiciones
del
ejército
español
de
TT
real
ea
los
franceses
un
destacamento
de
Tortosa.—Ataques
en
Catellfollit
y
el
llano
de
y
Mero
esgraciada
sorpresa
del
brigadier
Georget.—Posicion
topográfica
y
militar
de
Tortosa:
si-
io
de
esta
plaza:
su
rendicion.—Sentencia
contra
el
conde
de
Alacha.—Resúmen.
:
y
JENTRAS
tenian
lugar
los
últimos
sucesos
espues-
yy
tos
en
el
capitulo
anterior,
permanecia
el
Ma-
%
riscal
Macdonald
acantonado
en
Cervera
,
Tár-
.
E
rega
y
sus
alrededores,
menos
una
division
OCN
Au
NS
de
2,500
hombres
que
tenia
destacada
sobre
Pola
izquierda
del
Ebro
para
proteger
su
navegacion.
Empezaba
A
va
de
nuevo
A
inquietarle
el
cuidado
de
abastecer
4
Barcelona,
-
habiendo
trascurrido
dos
meses
desde
la
introducion
del
últi-
mo
convoy,
y
reproduciéndose
por
lo
mismo
los
apuros
de
aquella
plaza.
Anunciósele
en
esto
otro
convoy
que
venia
de
Francia,
y
no
Ji
bastando
para
librarle
de
caer
en
poder
de
nuestras
tropas
las
que
ESA
tenia
en
el
Ampurdan
el
general
D'
Hilliers,
se
determinó
Macdo-
Ze
”
nald
á
marchar
sobre
Gerona
,
luego
que
los
nuevos
víveres
se
apro-
Gl
ximáran,
á
fin
de
conducirlos
á
la
capital
del
Principado.
322,0
Con
este
movimiento,
efectuado
en
noviembre
,
segun
luego
vere-
Y
os,
quedaron
suspendidos
durante
dicho
mes
los
progresos
del
sitio
de
Tortosa,
nimas
ni
menos
que
en
setiembre
y
octubre.
No
habia
pen-
dido
solamente
aquella
interrupcion
de
no
haber
podido
Macdonald
cooperar
á
aquel
hos
obstáculos
que
se
habian
ofrecido
á
Suchet
objeto
,
sino'
tambien
de
«Jos:
muc
para
la
conducion
de
los
pertrechos
necesarios.
Las
lluvias
del
equinocio
habian
au-
mentado,
las
aguas
del
Ebro,
y
si
lo
que
se
iba
adelantando
en
el
camino
de
ruedas
contribuia:
á
allanar
parte
de
los
tales
obstáculos,
quedabanle
al
frances
que
vencer
los:
que
constantemente
“oponia
la.
continua
vigilancia
de
nuestras
divisiones
Y
partidas.
TA
|
Resuelto,
sin
embargo,
Suchet
4
llevar
adelante
su
intento,
habia
tratado
ya
en
setiembre
de
recibir
desde
Mequinenza
convoyes
por
agua,
nO
menos
que
de
asegurar
el
tránsito,
haciendo
el
17
pasar
de
Flixá
la
otra
orilla
del
Ebro
un
batallon
napolitano,
84
GUERRA
que
fuéel
que
dijimos
haber
sido
destrozado
completamente
por
el
teniente
coronel
D.
Mariano
Villa.
La
poca
agua
que
todavía
traia
el
Ebro
detuvo
la
salida
del
convoy,
impidiendo
asi
que
tuviese
la
misma
suerte
de
los
napolitanos.
En
otras
varias
oca-
siones
incomodó
á
los
enemigos
el
baron
de
la
Barra
con
su
constante
vigilancia.
Con
la
misma
cuidadosa
atencion
desempeñaban
igual
cargo
los
valientes
ara-
goneses.
Gobernábalos
en
gefe
desde
agosto
D.
José
María
de
Carvajal
,
nombra-
do
por
la
regencia
á
fin
de
que
las
diversas
partidas
y
cuerpos
que
recorrian
el
Ara-
gon
reconociesen
en
él
un
solo
gefe;+
pensamiento
oportuno
sin
duda,
y
que
ha-
bria
sido
de
suma
utilidad
si
la
eleccion
hubiera
recaido
en
persona
capaz
de
desem-
peñar
aquel
puesto;
pero
desgraciadamente
encomendóse
este
á
un
hombre
de
limitada
capacidad.
Carvajal
estableció
en
Teruel
muchas
oficinas
y
dió
muchas
y
ostentosas
proclamas;
pero
falto
de
las
disposiciones
necesarias
para
gobernar
con
acierto
,
embarazaba
á
los
gefes
subalternos
en
yez
de
ayudarlos;
exijiéndoles
de-
mas
de,eso
mas
deferencia
de
la:que
era:
justa,
y
como-el
que
mas
descollaba
en-
tre
todos
era
D.
Pedro
Villacampa,
este
era
al
que
mas
importunaba.
Villacampa
no
obstante
continuaba
la
guerra
con
el.
mismo
teson
que
«siempre,
cojiendo
el
6
de
setiembre
en
Andorra
un
destacamento
enemigo,
y
al
siguiente
dia
en
las
Cue-
yas
de
Cañati
un
convoy.
con
136
soldados.
y
3.
oficiales,
El
coronel
Pliegue,
.Co-
SA
AR
SA
DML
UA
ZEN
Ná
Convoy
COJIDO
POR
VILLACAMPA.
est
5
L
mandante
del
«conyoy,
logró
escaparse,
:achacándoseá
Carvajal
la.
culpa
por
ha-
ber
retenido
lejos
una
parte
de'sus
tropas
so
pretesto
de
revista.
Incomodado
Suchet.
con
-
tales:
pórdidas,
envió
de
Mora
para
ahuyentar
á
Villacampa
alguna
fuerza,
á
las
órdenes
del
'veneral
Habert
,
el
cual,
reunido
4
los
coroneles
Plicuve
y
Kliski,
situados
hácia
Alcañiz,
obligó
al
español
4
meterse
en
la
Sierra.
P
Poco
tiempo
estuvo
ocioso
Villacampa,
puesto
que
antes
de
pasar
un
mes
apa-
reció
otravez
incomodando
á-los
franceses;
empeñado
Suchet
en:
destruirlo,
des-
taco
al:
efecto
4
Klopiski
del
bloqueo
de
Tortosa
,:
con
siete
batallones
y
400
caballos.
Villacampa
retrocedió
entonces,
y
Carvajal
evacuó
4
Teruel,
donde
entras
ron
los
francesesel
30.
Siguieron:estos
4
los
españoles
,
y
en
la
mañana
siguien-
te
alcanzaron
su
retaguardia
mas
allá
de
la
quebrada
de
Alventosa,
'cojiéndoles
6
piezas
y
«varios
caballos
con
algunos
carros
de
municiones.
DE
LA
INDEPENDENCIA.
85
Klopiski
creyó
con
esto
haber
destrozado
del
todo
4
los
españoles;
pero
pronto
conoció
su
engaño,
y
que
habia
quedado
en
pié
la
mayor
parte
de
la
fuerza
del
ge-
neral
Villacampa.
Tratando
“entonces
de
aniquilarla,
se
encontró
con
ella
el
12
de
noviembre
en
las:
alturas
inmediatas
al
santuario
de
la
Fuen
Santa,
espaldas
de
Villel.
Villacampa
teriia
unos
3,000
hombres
,
manteniéndose
Carvajal
con
alguna
gente
en
Cuervo,
á
una
legua
del:
campo
de
batalla:
La
posicion
española
era
fuerte,
aun-
que
algo
prolongada;
y
fué
defendida
tenazmente,
hasta
que
la
izquierda
por
últi-
mo
fué
atropellada
y
envuelta:
De
la:
division:
de
Villacampa
perecieron
unos
200
hombres,
ahogándose
muchos
en
el
Guadalaviar
al
cruzar
el
puente
de
Libros,
que
se
hundió
con
el
peso.
É
|
gi-el
1191
+
Considerando
Klopiski
cumplida
sa
comision
,
tornóse
al
sitio
de
Tortosa,
de-
jando
4
Kliski.con
1,200
hombres
para
defender
por
aquella
parte
contra
Villacam-
pala
orilla:
derecha
del
Ebro.
19a
-;
El
sucesivo
aumento
que
de
dia
en
dia:iban
adquiriendo
las
aguas
de
este
rio,
dió
-4-losu
franceses
ocasion
de
trasportar
cuanto
necesitaban
á
fin
de
completar
el'
sitio:
de
Tortosa:
mas
no
lo.
consiguieron
sin
considerables
trabajos
y
pérdidas.
El
3
de
«noviembre
partieron
de
Mequinenza:
diez
y
siete
barcas
escoltadas
por
tropa
francesa
,
la
cual
las
seguia
por
las
márgenes
del
Ebro.
La
rapidez
de
la
corrien-
te:
hizo:
que
las
barcas
en
cuestion
tomasen
la
delantera.
Aprovecho
esta
coyuntu-
ra
el
teniente
coronel
Villa,
puesto
en
emboscada
entre
Fallo
y
Rivarroya,
y
atacan=
doel
convoy,
cogió
varias
barcas,
salvándose
las
otras
gracias
á
los
refuerzos
que
acudieron.
Lo
mismo
sucedió-el
27: de:
noviembre
respecto
de:
otro:
convoy,
con
la
sola.
diferencia:
de
haberse
adelantado:
las
escoltas:
los
catalanes
puestos
«en
acecho
acometieron
las
barcas,
y
haciéndolas
barar,
apresaron
70
hombres
de
la
guarnicion
de
Mequinenza
que
vinieron
á
socorrerlas.
BARCAS
APRESADAS
POR
LOS
ESPAÑOLES.
Como
todas
estas
sorpresas
eran
ejecutadas
0
apoyadas
por
la
division
españo-
la
estacionada
en
Falset,
determinó
Suchet
atacar
dicha
division
para
facilitar
la
aproximacion
del
7.
2
cuerpo,
cuya
venida
aguardaba.
A
este
fin
envió
contra
ella
al
general
Habert
el
49
de
noviembro,
y
á
pesar
de
la
obstinada
resistencia
de
los
españoles,
mandados
por
el
baron
de
la
Barre,
cojiónos
el
frances
300
pri-
36
GUERRA
O
A
A
A
A
A
A
A
A
A
sioneros,
contándose
entre
ellos
el
general
García
Navarro,
que
luego
tuvo
la
fe-
licidad
de
escaparse.
Don
Luis
Bassecourt
por
el
lado
de
Valencia
intentó
tambien
molestar
á
los
franceses
y
aun
divertirlos
del
sitio
de
Tortosa,
para
lo
cual
salió
de
Peñiscola
en
la
noche
del
25
de
noviembre,
marchando
hácia
Ulldecona
con
8,000
infantes
800
caballos,
divididos
en
tres
columnas:
la
del
centro
la
mandaba
el
mismo
Bassecourt;
la
de
la
derecha,
que
iba
camino
de
Alcanar,
D.
Antonio
Porta;
y
la
de
la
izquierda
D.
Melchor
Alvarez.
Al
llegar
el
primero
cerca
de
Ulldecona,
perdió
tiempo
aguardando
á
Porta;
pero
impaciente
con
su
tardanza
ordenó
al
fin
que
avanzasen
guerrillas
de
infantería
y
caballería,
y
que
al
oir
cierta
señal
atacasen.
Hizose
asi,
sosteniendo
Bassecourt
la
acometida
por
el
centro
con
el
grueso
de
los
ginetes,
y
por
los
flancos
con
los
peones.
Hasta
tercera
vez
insis-
tieron
los
nuestros
en
su
empeño;
pero
no
descubriéndose
todavía
ni
á-
Porta
ni
á
D.
Melchor
Alvarez,
tuvieron
que
retirarse
á
Vinaroz.
Mientras
descansa-
ban
en
este
pueblo
,
presentáronse
de
improviso
los
enemigos
y
nos
pusieron
en
completo
desórden
,
obligándonos
á
refugiarnos
en
Peñiscola
precipitadamente.
Aqui
volvió
Bassecourt
á
reunir
su
gente,
llegándole
luego
la
noticia
de
haber-
se
mantenido
salva
la
izquierda
que
mandaba
D.
Melchor
Alvarez
,
dado
que
la
division
de
Porta
se
habia
reunido
á
Bassecourt
en
Vinaroz.
La
pérdida
fué
corta
en
ambos
ejércitos;
pues
aunque
nosotros
tuvimos
bastantes
prisioneros,
con-
siguieron
muchos
fugarse.
El
coronel
del
escuadron
de
la
Reina,
D.
José
Velarde,
contóse
en
el
número
de
estos.
La
causa
de
tal
descalabro
quedó
en
problema,
achacándola
unos
4
la
lentitud
de
Porta,
y
otros
á
la
falta
de
cálculo
en
Bas-
secourt,
que
no
previó
los
tropiezos
que
encontrarian
en
la
marcha
las
columnas
de
derecha
é
izquierda.
Interin
los
españoles
verificaban
su
ataque
en
Ulldecona
,
dirijiéronse
20
lan-
chas
cañoneras
inglesas
á
amenazar
la
torre
de
la
Rápita,
amagando
un
desem-
barco,
con
objeto
de
llamar
la
atencion
por
la
espalda
al
ejército
sitiador
de
Tortosa.
El
general
Arispe,
que
habia
sucedido
en
el
mando
de
la
division
á
La-
val,
muerto
de
enfermedad
,
destacó
fuerzas
considerables
con
artillería
corres-
pondiente
para
oponerse
al
desembarco,
que
no
tuvo
efecto.
|
La
junta
de
Valencia
dispuso
al
mismo
tiempo
que
un
cuerpo
de
6,000
hombres,
á
las
órdenes
de
los
generales
Villacampa
y
Carvajal,
intentase
una
diversion
sobre
Zaragoza;
pero
habiendo.
ido
el
general
polaco
Klopiski
contra
él,
como
dejamos
dicho,
tuvo
el
mal
éxito
que
ya
espresamos,
y
que
volve-
mos
á
recordar
aqui
en
honor
de
la
junta
de
Valencia,
la
cual,
luego
que
se
vió
libre
del
yugo
de
D.
José
Caro,
procuró
coadyuvar
á
la
causa
comun,
é
hizo
cuanto
pudo
para
salvar
á
Tortosa.
El
marques
de
Campoverde,
que
de
resultas
de
la
herida
de
Odonnell
ha-
bia
tomado
el
mando
del
ejército
de
Cataluña,
tenia
a
este
tan
oportunamente
situa-
do,
que
resguardando
toda
la
parte
de
levante
del
Principado,
amenazaba
el
flanco
izquierdo
del
enemigo
en
cualquiersavance
que
intentase
emprender
por
el
ca-
mino
de
Barcelona.
Los
primeros
dias
de
setiembre
se
pasaron
en
observarse
am-
bos
ejércitos,
reduciéndose
todas
las
operaciones
del
de
Macdonald
4
saquear
y
robar
los
pueblos
en
el
radio
de
tresá
cuatro
leguas
de
su
punto
céntrico,
punto
de
que
no
osaba
alejarse
temiendo
ser
sorprendido
por
los
españoles.
La
falta
de
recursos
que
esperimentaba
,
y
la
necesidad
de
proteger
el
convoy
que
venia
de
Francia
para
Barcelona,
convoy
que
sin
la
presencia
de
su
ejército
iba
indu-
dablemente
Á
caer
en
manos
de
los
españoles,
comprometiendo
la
seguridad
y
conservacion
de
aquella
plaza,
decidieron
al
fin
4
Macdonald,
como
poco
há
digi-
mos,
á
emprender
su
marcha
hácia
la
capital
luego
que
entrára
noviembre.
En-
tretanto,
cansado
de
tener
siempre
sobre
su
flanco
izquierdo
la
division
de
Campo-
verde,
situada
entre
Sanahuja
y
Ribelles,
quiso
antes
arrojarla
de
aquellos
pun-
tos,
y
para
ello
dirigióse
Con
todas
sus
fuerzas,
triplicadas
de
las
de
aquel,
con
marcada
intencion
de
envolverle,
enviando
una
division
por
Pons
y
otra,
por
DE
LA
INDEPENDENCIA.
87
Gisona
sobre
Tona,
mientras
adelantaba
¿l
por
el
centro
sobre
Sanahuja.
Este
mo-
vimiento
obligó
4
los
españoles
á
retirarse
4
Solsona
;
pero
seguidos
por
el
ene-
migo
tuvieron
que
dirigirse
hácia
Cardona,
en
cuyas
inmediaciones
tomaron
pe”
siciones
ventajosas,
no
habiendo
tenido
en
su
ordenada
marcha
retrógada
la
menor
pérdida,
ni
de
hombres
ni
de
viveres.
Los
enemigos
entraron
el
19
en
Solsona,
donde
cometieron
las
mayores
atrocidades,
y
en
la
noche
del
mismo
dia
incendiaron
su
catedral.
El
21
del
mismo
octubre
atacaron
los
franceses
á
nuestras
tropas
en
Sus
pos:cio-
nes
delante
de
Cardona;
pero
fueron
siempre
rechazados
en
sus
repetidas
embesti-
das,
y
despues
perseguidos
por
nuestros
valientes
soldados
por
espacio
de
mas
de
legua
y
media,
no
sin
sufrir
considerable
pérdida,
consistiendo
la
de
los
españoles
Unicamente
en
cinco
soldados
y
dos
caballos
muertos
y
en
33
soldados
heridos,
á
pesar
de
haber
sido
los
enemigos
arrojados
á
la
bayoneta
de
los
apostaderos
que
protegian
sus
ataques.
El
gefe
enemigo
,
pesaroso
del
mal
éxito
de
su
tentativa,
volvió
á
Agramunt
aba
lanandó
á
Solsona,
persiguiéndole
los
españoles
Cons-
tantemente
hasta
situarse
de
nuevo
en
sus
inmediaciones
y
cansar
otra
vez
su
pa-
ciencia.
Desde
entonces
no
hizo
Macdonald
otra
cosa
que
destacar
continuamente
divisiones
en
distintas
direcciones
,
haciéndolas
volver
inmediatamente,
no
siendo
con
esto
otro
su
objeto
que
precipitar
á
los
españoles
en
un
lance
que
le
proporcio-
nase
las
ventajas
que
debia
esperar
de
la
superioridad
de
sus
fuerzas;
pero
la
prudencia
del
general
español
frustró
todos
sus
designios.
El
general
Obispo,
situado
en
la
línea
del
Llobregat
para
contener
,
incomo-
dar
y
estrechar
la
guarnicion
de
Barcelona,
hizo
un
pequeño
reconocimiento
el
7
del
mismo
octubre
sobre
aquella
plaza
con
SUS
guerrillas
,
logrando
sorprender
y
hacer.
prisionera
la
gran
guardia
que
el
enemigo
tenia
en
el
punto
llamado
la
Cruz-cubierta,
guardia
compuesta
ds
un
capitan
y
45
hombres,
á
mas
de
los
que
quedaron
tendidos
en
el
campo.
El
dia
25
no
solo
repitió
la
misma
funcion
y
Con
igual
éxito,
matando
5
hom-
bres
y
cogiendo
37
soldados,
un
capitan
y
un
tambor,
sino
que
dió
tambien
al
enemigo
uno
de
aquellos
grandes
espectáculos
que
por
la
fe
y
valor
que
manifies-
tan
en
la
causa
quese
defiende,
no
debe
la
historia
callarlos.
Fué
el
caso
que
el
general
Obispo,
á
la
cabeza
de
toda
su
division,
avanzó
con
ella
hasta
las
faldas
mismas
de
la
montaña
del
Vastillo
de
Monjuich,
mandándola
desplegar
en
batalla
á
la
vista
de
Barcelona
y
bajo
el
fuego
del
cañon
frances,
que
disparaba
sin
cesar
desde
la
plaza
y
castillo.
En
esta
actitud
hizo
que
los
suyos
prestasen
el
solemne
¿jura-
mento
de
obediencia
y
fidelidad
á
las
córtes
,
acto
sublime
que
tuvo
lugar
con
tri-
ple
salva
y
repetidas
aclamaciones
á
la
nacion
y
al
rey
Fernando,
sin
que
el
inmi-
nente
peligro
á
que
estaba
espuesto
alterase
en
lo
mas
minimo
la
alegría
y
€n-
tusiasmo
del
soldado.
Despues
de
concluida
esta
ceremonia,
celebrada
de
un
modo
tan
militar
y
heróico,
la
valiente
division
de
Obispo
emprendió
su
retirada
con
el
mayor
órden,
sin
que
los
enemigos
,
atónitos
y
Como
petrificados
á
la
vista
de
tanta
intrepidez,
0sasen
salir
en
su
seguimiento.
El
mariscal
Macdonald,
á
quien
dejamos
en
Agramunt
despues
de
la
accion
de
Cardona,
emprendió
con
todo
su
ejército
la
marcha
que
tenia
meditada
para
proteger
el
convoy
que
esperaba
de
Francia.
Llegó
4
Gerona
el
10.
de
noviembre,
y
descansando
en
ella
algunos
dias,
que
ocupó
en
el
equipo
de
sus
tropas
y
€n
reemplazar
con
los
conscriptos
recien
venidos
de
Francia
las
muchas
bajas
que
habia
esperimentado
su
ejército
en
las
diferentes
acciones
referidas,
se
puso
en
marcha
para
Barcelona
con
el
anunciado
convoy,
entrando
en
dicha
ciudad
el
25,
merced
a
las
crecidas
fuerzas
que
consigo
llevaba.
:
Las
muchas
cortaduras
que
los
catalanes
habian
hecho
en
los
caminos
mientras
Maldonald
estaba
concentrado
en
Lérida
y
Cervera,
hicieron
la
marcha
del
maris-
cal
sumamente
penosa.
s
Cumplido
ya
el
primer
objeto
que
ocupaba
de
continuo
á
Macdonald,
que
era
la
provision
de
Barcelona,
conoció
ser
llegado
el
dia
de
ejecutar
lo
acordado
con
Su-
“a
98
|
GUENRA
A
A
cc
chet,
y
ayadar
seriamente
á
la
completa
formalizacion
del
sitio
de
Tortosa.
Para
ve-
rificarlo
,
dejó
en
Barcelona
6,000
hombres
,
poniendo
á
las
órdenes
del
general
Beraguey
D'
Hilliers
en
Gerona
y
Figueras
otros
14,000,
de
los
cuales
la:
mayor
parte
quedaban
disponibles
para
guerrear
en
el
campo
y
mantener
las
comunica-
ciones
con
Francia,
y
con
los
15,000
restantes
marchó
él
mismo
la
vuelta
del
Ebro,
entrando
en
Mora
el
13-de
diciembre.
Concertáronse
él
y
Suchet,
y
esta-
bleciendo
este
su
cuartel
general
en
Jerta,
ocupó
Macdonald
los
puestos
que
an-
tes
cubria
la
division
de
Habert,
empezando
desde
entonces
á
activarse
con
rapi-
dez
los
trabajos
del
sitio
en
cuestión.
190
y
hb
20%
Salido
Macdonald
de
Barcelona,
siguió
sus
movimientos
el
grueso
del
ejército
de
Campoverde,
sin
tener
otro
encuentro
de
consideracion
que
el
que
sostuvo
una
pequeña
seccion
de
la
division
del
general
Obispo,
á
las
órdenes
del
coronel
Sars=
field,
junto
á
los
Monjos,
donde
se
hallaba
con
objeto
de
contener
al
enemigo
en
«su
marcha
y
descubrir
el
movimiento
de
todo
el
ejército.
Habiéndose
presentado
la
van=
guardia
enemiga
en
número
de
3,000
infantes
y
400'
caballos,
formó
Sarsfield
sus
tro-
pas
en
batalla
para
recibirle,
lo
cual
bastó
para
contenerla;
pero
reforzada
con
nuevas
tropas
empezó
el
ataque
con
sus
guerrillas.
Sarsfield
no
tenia
consigo
sino
el
regi-
miento
de
Ultonia,
dos
escuadrones
de
caballería
y
varias
partidas
sueltas
de
otros
cuerpos,
por
lo
cual'
mandó
retirar
sus
fuerzas;
pero
habiendo
sido
atacada
su
re-
taguardia
por
dos
escuadrones
de
caballería
francesa,
fueron
tan
bizarramente
re-
cibidos
por
los
coraceros
españoles,
que
despues
de
haberles
hecho
sufrir
bastan=
te
pérdida,
tuvieron
que
retirarse
precipitadamente
sin
atreverse
á
incomodar
á
los
españoles,
basa
!,
«BAOIO91
191
Nuestro
ejército
de
Cataluña
se
hallaba
á
esta
sazon:
distribuido
del
modo
:si-
guiente:
una
division
de
8,000
hombres,
4
las
inmediatas
órdenes
de
Campoverde,
estaba
destinada
á
obrar
contra
los”
franceses
en
la
orilla
izquierda
del
Ebro,
en
union
con
otra
al
mando
del
general
Iranzo,
compuesta.
de
dos
batallones
de
infan-
teria
y
700
caballos.
Estas
tropas,
situadas
en
Valls
y
en
las
gargantas
de
los
pasos
que
conducen
á
sus
llanos,
debian
oponerse
á
la
bajada
de
Macdónald
al
campo
de
Tarragona,
teniendo
igualmente
órden
Tranzo
de
ocupar
con
su
artillería,
en
el
caso
de
dejar
sus
posiciones,
la
llanura
de
Urgel,
mientras
Campoverde:,
con
el
resto
de
las
tropas,
marchase
sobre
la
posicion
de
Falset.
La
tercera
division,
á
las
órde-
nes
del
general
Obispo,
que
con
el
nombre
de
volante
estaba
en
marcha
por
el
Llobregat,
no
debia
tener
punto
lijo,
sino
obrar
en
cualquier
sentido
que
pudiese
dar
recelos
al
enemigo,
asi
como
incomodarle
en
todas
sus
comunicaciones,
y
opo-
nerse
á
cualquiera
operacion
que
pudiesen
emprender
la
guarnicion
de
Barcelona,
o
las
fuerzas
francesas
del
Ampurdan,
debiendo:ser
en
caso
de
necesidad
su:
purito
de
retirada
Monserrat
y
Cardona.”
'
Tal
era
el
plan
adoptado
por
Campoverde,.
cuando
Macdonald
con
su
ejército
se
dirigió
el
13
de
diciembre
por
Prades,
Cornudella
y
Masos
de
Mora
4'
Ginesta
,
es-
tableciéndose
en
la
llanura
que
existe
entre
este
último
pueblo
«y
Tivisa.
El
general
Suchet
protegió
este
movimiento
adelantando
una
division
sobre'
Falset,
division
que
se
corria
por
su'
derecha
4
medida
que
llegaba
el
otro,
con
el
finde
intercep-
tar
la
comunicación
de
los
españoles
con
la
plaza
de
Tortosa,
intentando
cortar
la
retirada
4
un
destacamento
español
de
la
guarnicion
de
“aquella;
quese
hallaba
apostado
en
el
Cóll
de
Alba.
Atacado
este
destacamento
por
el
enemizo,
supo:
bur-
lar
sus
designios
retirándose
4
la
plaza
despues
de
«una
gloriosa
defensa:;
la
cual
costó
4
Macdonald
mas
de
400:
hombres;
pero
desde
este
momento
quedó:
cerra-
da
á
los
españoles
toda
comunicacion
con
la
plaza,
y
dos
convoyes
de
viverés
que
estaban
en
camino
para
ella,
uno
por
mar
y
Otro
por
tierra,
tuvieron
que
retro-
ceder,
si
bien
entró en
Tortosa
una
pequeña
parte
de
este
último;
salvándose
fe-
REE!
lizmente
la
otra
parte.
1
|
|
El
general
Iranzo
ocupó
á
Mont-blanc
el
mismo
dia
que
lo
abandonó
Macdonald,
y
a
division
de
Campoverde
marchó
sobre
Riudecos,
ocupando
con
fuertes
avanzadas
el
Coll
de
Irlas
y
el
de
Alforja.
Macdonald,
reforzado
con
4,000
hombres
de
las
a
$
4
£
ho
o
ni
Ne
E
Z
>.
=
ss
E
y
en
=
LEN
z
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Z
z=
e
A
pus
—
pu
ha)
La
op
ANO
eta
;
ER
'
A
A
pis
DE
LA
INDEPENDENCIA.
39
tropas
de
Suchet,
se
situó
en
posiciones
casi
inespugnables,
en
el
terreno
que
media
desde
Ginesta
por
el
Coll
de
Alba
hasta
el
Ebro,
en
cuya
orilla
izquierda
se
apoyó.
Campoverde,
con
muy
cortas
fuerzas
á
su
disposicion,
nada
podia
intentar
contra
el.
El
baron
de
Eroles,
que
entonces
ocupaba
á
Olot
,
supo
que
las
tropas
enemi-
gas
de
Gerona
trataban
de
sorprenderle,
y
no
teniendo
fuerzas
para
defenderse
en
su
posicion,
se
retiró
á
la
falda
de
la
subida
del
Grau
en
la
noche
del
5
al
6
de
di-
ciembre,
cuando
estaban
á
la
vista
los
enemigos
que
venian
á
atacarle.
Sus
guerri-
llas
tuvieron
choques
con
los
franceses,
los
cuales
permanecieronen
Olot
hasta
la
ma-
ñana
del
8,
en
que
marcharon
para
ocupar
de
nuevo
sus
antiguas
posiciones
en
Be-
salú.
El
aviso
de
esta
retirada
llegó
al
campo
del
baroná
tiempo
que
Sus
tropas
iban
á
repartir
el
rancho,
el
cual
abandonaron,
y
por
un
movimiento
espontáneo
y
universal
marcharon
en
persecucion
del
enemigo
con
tal
rapidez,
que
á
pesar
de
RANCHO
ABANDONADO.
hallarse
este
ya
cinco
cuartos
de
legua
de
distancia,
le
alcanzaron
en
Castellfolit
y
le
atacaron
con
tal
arrojo,
que
arrollaron
su
vanguardia
y
la
pusieron
en
huilda.
Siguieron
despues
el
alcance;
pero
al
salir
de
los
pasos
escabrosos
se
encontraron
con
el
grueso
de
la
division
enemiga,
que
sostenida
por
su
caballería
y
artilleria
ha-
bia
tomado
posicion
en
el
llano
de
Polige.
El
baron
carecia
de
estas
dos
armas,
no
habiendo
podido
seguirle
en
la
celeridad
de
su
marcha
sino
solo
20
húsares
de
San
Narciso;
pero
á
pesar
de
esa
desventaja,
embistió
con
arrojo
al
enemigo,
y
lanzándole
de
su
posicion,
le
persiguió
hasta
mas
allá
de
Besalú.
La
noche
y
el
cansancio
terminaron
esta
gloriosa
accion,
y.
el
baron,
satisfecho
con
haber
ten-
dido
cadáveres
mas
de
300
enemigos
y
herido
500,
regresó
triunfante
á
Olot
á
dar
el
debido
descanso
á
sus
tropas,
las
cuales
perdieron
solamente
un
oficial
y
2%
soldados
muertos,
y
4
oficiales
y
53
soldados
heridos.
El
número
de
franceses
prisioneros
ascendió
en
dicha
accion
4
solo
10,
habiendo
sido
tan
corto,
porque
preocupados
con
que
no
se
les
daba
cuartel,
preferian
precipitarse
por
los
barran-
cos
y
peñas,
á
entregarse
á
discrecion
.
1
imposibilidad
en
que
entonces
Se
hallaba
el
ejército
español
respecto
a
so-
correr
4
Tortosa,
y
la
dificultad
de
atacar
con
buen
éxito
4
Macdonald,
que
le
habia
cortado
toda
comunicacion
con
aquella
plaza,
tenian,
junto
con
la
ausencia
de
Odon-
Tomo
UI.
42
90
E
GUERRA
nell,
cuya
herida
continuaba
agravándose
,
muy
desalentada
á
la
tropa.
Para
acertar
con
los
medios
que
en
tan
críticas
circunstancias
debian
adoptarse,
con=
vocó
Campoverde
un
consejo
de
generales,
y
en
él
se
acordó
la
ocupacion
de
Ur-
gel,
y
la
sorpresa
de
los
destacamentos
enemigos
que
guarnecian
aquel
pais.
En-
cargado
de
la
ejecucion
de
empresa
tan
arriesgada
el
brigadier
D.
Bartolomé
Geor=
get,
salió
este
gefe
de
Mont-blanch
en
la
noche
del
2
al
3
de
enero,
y
á
pesar
del
temporal
de
frio
y
nieves
que
reinaba
á
aquella
sazon
sorprendió,
al
ra-
yar
el
dia,
con
una
columna
de
673
caballos
y
otros
tantos
infantes,
al
enemi-
go,
Superior
en
número,
en
el
acto
de
empezar
á
formarse.
Los
franceses
tu-
vieron
que
ceder
al
arrojo
delos
españoles
,
poniéndose
en
precipitada
fuga,
y
de-
jando
en
nuestro
poder
200
prisioneros,
con
muchos
muertos
en
el
campo.
Esta
ventaja
exaltó
en
tales
términos
el
valor
de
nuestros
soldados,
que
se
arrojaron
imprudentemente
á
perseguir
á
los
enemigos,
sin
que
estos,
en
dos
veces
que
lo-
graron
formarse,
pudiesen
contener
su
acometida,
siendo
deshechos
una
y
otra
vez,
hasta
que
á
la
tercera,
reforzados
por
un
trozo
de
caballería,
cargaron
so-
bre
los
españoles,
que
fatigados
por
tan
larga
marcha
y
repetidos
encuentros,
se
vieron
precisados
á
cejar,
retirándose
con
precipitacion,
quedando
prisionero
el
brigadier
Georget,
y
rescatados
por
el
enemigo
los
soldados
que
anteriormente
les
habian
cogido
los
españoles.
Estos
tuvieron
70
caballos
muertos,
quedando
rodeados
de
enemigos,
por
la
retirada
de
la
caballería,
el
batallon
de
infantería
espedicionario
con
su
comandante
D.
Juan
Orrian
y.
Maimó,
á
cuya
presencia
de
ánimo
y
atina-
das
disposiciones
se
debió
el
que
pudiera
retirarse
sin
mas
pérdida
que
la
de
cinco
prisioneros,
ocho
muertos
y
treinta
y
ocho
heridos,
á
pesar
de
haber
sido
vivamen-
te
perseguido
por
espacio
de
mas
de
legua
y
media
por
70
caballos
enemigos.
El
demasiado
ardor
de
los
soldados,
y
la
suma
intrepidez
y
confianza
del
gefe
que
los
mandaba,
malograron
una
espedicion
que
con
tan
buenos
auspicios
habia
empezado.
En
este
mismo
dia
se
recibió
la
inesperada
noticia
de
la
rendicion
de
Tortosa,
por
cuya
conservacion
habian
hecho
todos
estos
movimientos
y
arrostrado
tantas
fatigas
las
tropas
del
antiguo
Principado.
Preciso
será
por
lo
tanto
ocuparnos
de
dicha
rendicion,
y
del
sitio
que
solo
por
incidencia
hemos
dos
ó
tres
veces
men-
cionado.
DE
LA
INDEPENDENCIA.
91
——
Hállase
Tortosa
situada
entre
una
cadena
de
montañas
y
al
recuesto
de
un
elevado
monte,
á
4
leguas
del
Mediterráneo,
ascendiendo
Su
poblacion
de
41
á
12,000
habitantes.
Sus
fortificaciones
irregulares
,
de
órden
inferior,
construidas
en
diversos
tiempos,
suben
y
bajan
alternativamente,
segun
los
altos
y
caidas
de
la
desigualdad
del
terreno.
Al
sudeste
é
izquierda
del
rio
se
levantan
los
baluartes
de
San
Pedro
y
San
Juan,
con
una
cortina
no
terraplenada
,
que
cubre
la
media
luna
del
Temple.
El
recinto
se
eleva
despues
en
parage
roqueño
,
amparado
de
otros
tres
baluartes
,
por
cuyo
lado
embistió
la
plaza
el
duque
de
Orleans
en
la
guerra
de
sucesion:
desde
dicho
tiempo,
considerado
este
punto
como
el
mas
débil,
se
le
robusteció
con
un.
fuerte
avanzado,
que
todavía
llevaba
el
nombre
de
aquel
principe.
Pasados
dichos
tres
baluartes,
precipitase
la
muralla
antigua
por
una
barranquera
abajo,
aproximándose
en
seguida
al
castillo,
situado
en
un
peñasco
escarpado
,
y
unido
con
el
Ebro
por
medio
de
un
frente
sencillo.
Otro
recinto
que
parte
del
último
delos
tres
indicados
baluartes,
se
estiende
por
defuera,
y
abra-
zando
dentro
de
sí
al
castillo,
júntase
luego
cerca
del
rio
con
el
muro
mas
inter-
no.
Defienden
los
aproches
de
todo
este
frente
tres
Obras
esteriores,
de
las
cua-
les
la
mas
lejana,
sita
en
un
alto
que
domina
la
campiña,
tiene
por
denominacion
las
Tenazas.
Comunica
la
ciudad
con
la
derecha
del
Ebro,
aqui
muy
profundo,
por
un
puente
de
barcas,
cuya
cabeza
está
cubierta
con
buena
y
acomodada
for-
tificacion.
Entre
el
rio
y
una
cordillera,
que
se
divisa
á
poniente,
dilátase
una
vasta
y
deliciosa
vega,
poblada
de
muchos,
caserios
antes
del
cerco,
y
arbolada
de
olivares,
moreras
y
algarrobos.
á
los
cuales
proporcionaban
riego
mas
de
600
norias.
Rica
y
amena
vegetacion,
talada
y
perdida
en
gran
parte
para
despejar
los
alrededores
de
la
plaza
en
obsequio
de
su
mejor
defensa.
Por
el
mismo
lado
se
ven
el
arrabal
de
Jesus
y
las
Roquetas.
Desde
mediados
de
julio
gobernaba
á
Tortosa
el
conde
de
Alacha,
el
mismo
que
con
tanta
gloria
señaló
en
1808
su
atrevida
retirada
de
Tudela.
Era
su
segun-
do
D.
Isidoro
Uriarte,
coronel
de
Soria,
teniendo
ambos
á
sus
órdenes
una
guar-
nicion
cuyo
número
ascendia
á
poco
mas
de
7,000
hombres.
El
vecindario
en
un
principio
no
desmereció
en
su
conducta
de
la
que
mostraron
otras
ciudades
de
Es-
paña
en
sus
respectivos
sitios.
El
general
Suchet
tenia
semi-bloqueada
esta
plaza,
sin
que
las
muchas
dificul-
tades
que
tuvo
que
vencer,
segun
hemos
ido
apuntando,
le
proporcionasen
los
medios
de
formalizar
el
sitio
hasta
mediados
de
diciembre,
en
que
desembaraza-
do
de
obstáculos
y
ausiliado
de
Macdonald,
se
propuso
con
empeño
realizarlo.
El
15
ordenó
al
general
Habert
que
ocupase
las
alturas
de
la
izquierda
inmediatas
á
la
plaza,
arrojando
de
ellas
4
los
españoles
:
estos
las
defendieron
bien
;
pero
for-
zados
por
el
número
tuvieron
que
abandonarlas.
Los
enemigos
echaron
puentes
volantes
en
el
Ebro,
á
la
parte
superior
é
inferior
de
Tortosa,
con
objeto
de
fa-
cilitar
la
comunicacion
de
ambas
orillas.
á
Determinaron
los
franceses
apoderarse
del
baluarte
de
San
Pedro,
y
como
para
ello
debian
tomar
primero
las
eminencias
situadas
delante
del
fuerte
de
Orleans,
que
enfilaban
el
terreno
bajo,
las
atacaron
y
se
señorearon
luego
de
ellas;
lo
que
no
hubieran
logrado
tan
fácilmente
á
haberse
llevado
á
efecto
el
reducto
que
Uriarte
empezó
á
trazar
en
su
cima,
y
que
Alacha
mandó
suspender
,
sin
duda
aconse-
jado
por
algunos
de
los
partidarios
que
no
puede
dejar
de
creerse
tenia
Suchet
dentro
de
aquella
plaza.
El
49
abrió
el
sitiador
trinchera
contra
el
fuerte
de
Orleans,
para
proteger
el
ataque
del
de
San
Pedro,
empezando
las
hostilidades
sobre
él
en
la
noche
del
20
á
favor
del
temporal
que
reinaba,
impidiendo
á
los
del
fuerte
apercibirse
de
las
operaciones.
La
trinchera
en
cuestion
dió'
principio
partiendo
del
rio,
y
sigui
prolongándose
hasta
el
pié
de
las
alturas
fronteras
al
frente
de
Orleans
,
dis-
tando
de
la
plaza
la
primera
paralela
8%
toesas
solamente.
El
general
Rogniat
dirigia
los
trabajos
de
los
ingenieros
enemigos,
y
su
artillería
la
mandaba
el
general
Valée.
A
este
tiempo
reforzó
Macdonald
“las
tropas
del
sitio
con
una
92
GUERRA
pi
o
1
A
A
PA
PP
PPP
division
de
las
suyas,
division
que
situó
Suchet
en
el
camino
de
Amposta.
Continuaba
el
general
sitiador
sus
trabajos
con
la
mayor
actividad,
poniendo
su
especial
conato
en
el
ataque
del
baluarte
de
San
Pedro,
que
era
el
mas
principal,
sin
descuidar
por
eso
el
de
su
derecha
,
Aunque
falso,
contra
el
frente
de
Orleans,
como
tampoco
otro
de
la
misma
especie
que
empezó
á
su
izquierda
á
la
otra
parte
del
rio,
destinado
á
encerrar
á
los
sitiados
en
sus
obras.
Estos
hicieron
algunas
salidas
en
los
dias
23
y
2%.
El
25
terminó
el
enemigo
la
segunda
paralela,
distan-
te
por
el
lado
izquierdo
solamente
33
toesas
del
baluarte
de
San
Pedro,
y
unas
50
por
el
otro
del
recinto.
Los
españoles
hicieron
dos
salidas
la
noche
del
25
al
26;
ro
alerta
siempre
el
enemigo,
los
rechazó
en
ambas.
No
decaido
por
eso
el
ánimo
de
los
sitiados,
repitieron
otra
salida
en
la
no-
che
del
26
al
27,
siendo
su
resultado
igual
al
de
las
anteriores.
Con
estas
continuas
tentativas,
unidas
al
constante
fuego
de
la
plaza,
conseguian
los
es-
pañoles
retardar
algo
los
trabajos
del
sitiador
y
matarle
mucha
gente,
contán-
dose
entre
los
cadáveres
no
pocos
oficiales
distinguidos.
Los
franceses
se
situa-
ron
en
la
plaza
de
armas
del
camino
cubierto,
enfrente
del
baluarte
de
San
Pe-
dro,
á
fin
de
precaverse
mejor
contra
toda
sorpresa.
:
La
guarnición
de
la
plaza,
no
desmayada
aun
con
tantos
reveses,
verificó
otra
salida
en
la
tarde
del
28
con
mayores
fuerzas
que
las
anteriores.
Para
ello
desembocaron
unos
por
la
entrada
del
Rastro
para
atacar
la
derecha
de
los
ene-
migos
,
y
Otros
se
encaminaron
directamente
al
centro
de
la
trinchera,
prote-
giendo
el
movimiento
los
fuegos
de
la
plaza
y
los
del
fuerte
de
Orleans.
Los
españoles
acometieron
con
intrepidez,
desalojaron
á
los
franceses
de
la
pla-
za
de
armas
que
habian
ocupado,
y
los
acorralaron
contra
la
segunda
parale-
la.
Parte
de
las
obras fueron
arruinadas,
y
por
ambos
lados
se
derramó
mu-
cha
sangre.
Los
repetidos
refuerzos
que
recibió
el
enemigo
obligaron
á
los
nues-
tro
á-
retirarse;
pero
estos
conservaron
hasta
la
noche
inmediata
la
plaza
de
ar-
mas
que
á
la
salida
habian
ganado.
Esta
salida
de
que
hablamos
fué
sin
duda
la
mejor
dirigida
que
hicieron
los
sitiados,
y
puede
decirse
tambien
que
fué
el
último
esfuerzo
de
su
valor,
puesto
que
en
lo
sucesivo
procedieron
ya
flojamente.
Alacha,
herido
en
un
muslo
aquejado
dela
gota,
mostró
una
flaqueza
estraordinaria;
y
aunque
entregó
el
mando
á
su
segundo,
fué
reservándose
la
superior
intervencion
en
los
negocios,
dificultando
asi
cada
vez
mas
la
defensa,
contradiciendo
á
veces
el
uno
lo
que
el
otro
ordenaba
,
y
faltando
de
todo
punto
la
unida
de
accion
que
reclaman
casosse-
mejantes.
La
poblacion,
que
Jo
observaba
todo,
se
amilanó
tambien
como
era
natural,
contribuyendo
su
decaimiento
de
ánimo
al
que
al
fin
se
observó
en
mu-
chos
soldados
y
á
la
confusion
general,
confusion
que
acrecentaban
los
manejos
secretos
del
enemigo
y
las
personas
de
condicion
dudosa
que,
“rodeando
al
abati-
do
Alacha,
habian
influido
desde
un
principio
en
sus
desacertadas
providencias.
Entretanto
los
enemigos
habian
concluido
ya
diez
baterias,
con
las
cuales
rom-
pieron
el
fuego
al
amanecer
del
29.
Tres
de
estas
baterías
dirigian
sus
tiros
contra
el
fuerte
de
Orleans
y
obras
de
la
plaza
que
tenia
á
su
espalda:
cuatro
batian
la
ciudad
y
el
baluarte
de
San
Pedro,
y
las
tres
restantes,
á
la
derecha
del
rio,
apo-
yaban
este
ataque,
batiendo
ademas
el
puente
y
toda
la
ribera.
Acallados
muy
pronto
los
fuegos
del
baluarte
de
San:Pedro,
los
de
la
media
luna
del
Temple
y
los
de
casi
todo
aquel
frente,
abrió
el
enemigo
brecha
en
la
cortina.
Ya
anterior-
mente
se
hallaban
las
obras
en
mal
estado
,
y
tanto
que
el
solo
estremecimiento
causado
por
nuestra
artillería
hundia
0
resquebrajaba
los
parapetos.
La
caida
de
las
bombas
produjo
en
el
desalentado
vecindario
una
turbación
espantosa,
tur-
bacion
aumentada
por
el
descuido
que
habia
habido
en
tomar
medidas
de
pre-
caucion.
:
-El
34
quedaron
apagados
del
todo
los
fuegos
del
frente
atacado.
Los
franceses
ocuparon
la
cabeza
del
puente
á
la
derecha
del
rio,
y
en
ella
establecieron
nuevas
baterias,
y
haciéndose
cada
vez.
mas
practicable
la
brecha
de
la
cortina
junto
al
DE
LA
INDEPENDENCIA.
93
E
DOE
flanco
del
baluarte
de
San
Pedro,
esperábase
de
un
momento
á
otro
el
critico
momento
del
asalto.
Poco
dispuesta
se
hallaba
la
plaza
para
rechazarle,
hallán-
dose
los
vecinos
consternados
,
y
los
soldados
casi
sin
guia.
Metido
Alacha
en
el
castillo,
0
estaba
en
vergonzosa
inacción,
0
si
algo
resolvia
era
solo
para
entor-
pecer
las
disposiciones
agenas.
Uriarte
no
tenia
toda
la
espedicion
necesaria
en
circunstancias
tan
apremiantes;
pero
deseaba
el
acierto,
y
asi
hizo
reunir
4
los
geles
4:
fin
de
decir
lo
que
debia
hacerse
en
aquel
apuro,
conociéndose
enton-
ces
otra
vez
el
influjo
que
ejerce
el
ejemplo
de
la
primera
autoridad
en
el
ánimo
de
los
subalternos.
En
la
junta
opinaron
los
mas
de
sus
miembros
que
debia
pedirse
una
tregua
de 20
dias,
y
entregarse
despues
de
ellos,
si
en
el
ínterin
no
se
recibia
auxilio.
Este
cobarde
voto
lo
era
de
inmediata
rendicion,
pues
bien
claro
se
echaba
de
ver
que
el
enemigo
no
habia
de
acceder
á
tan
estravagante
proposición,
Los
demas,
aunque
pocos,
pidieron
que
se
defendiese
la
brecha;
pero
al
fin
prevaleció,
como
era
natural,
el
dictamen
de
la
mayoria.
Con
arreglo
á
este
acuerdo
enar-
boló
el
castillo
bandera
blanca
el
dia
4.9%
de
enero,
matiliñtdo
al
campo
enemigo
el
coronel
de
ingenieros
Veyan
con
la
estraña
proposicion
de
la
tregua,
proposición
que
recibió
de
Suchet
la
consiguiente
repulsa.
Conociendo
este
entonces
que
la
paa
no
podia
menos
de
rendirse,
envió
á
su
recinto
al
oficial
superior
Saint-Cyr
ucques,
facultándole
para
estipular
una
capitulacion
conforme
á
sus
miras.
Avistó-
se
primero
el
parlamentario
con
Uriarte,
el
cual
insistió
en
la
anterior
propuesta.
Lo
mismo
hizo
luego
Alacha,
añadiendo
las
siguientes
palabras:
«
El
deseo
de
«que
no
se
vierta
mas
sangre
del
vecindario,
me
habia
inclinado
á
la
tregua:
no
«concedida
esta,
nos
defenderemos.»
Si
Alacha
hubiese
despedido
en
seguida
al
parlamentario,
no
pesaria
hoy
sobre
su
memoria
la
mancha
que
la
oscurece.
El
oficial
frances
contestó
«que
conocia
el
estado
de
la
plaza,
y
que
la
resistencia
no
seria
larga.»
Palabras
á
que
un
buen
militar
habria
replicado
con
valor,
y
que
hirieron
no
obstante
en
tales
términos
el
mezquino
ánimo
del
conde,
que
le
hicie-
ron
súbitamente
cambiar
de
parecer.
proponiendo
en
el
acto
entrar
en
tratos,
con
tal
que
se
diese
por
libre
á
la
guarnicion.
Saint-Cyr
rehusó
entablar
acomodamien-
to
ninguno
sobre
tal
base,
cierto
de
que
en
breve
dominaria
el
ejército
frances
en
Tortosa.
Varios
de
los
esforzados
gefes
que
estaban
presentes
quedaron
atónitos
€
indignados
al
ver
la
repentina
mudanza
del
gobernador;
y
se
sospecha
que
par-
tidarios
de
este
pactaron
desde
entonces
en
secreto
la
entrega
de
la
plaza
,
no
atre-
viéndose
á
obrar
á
las
claras
por
temor
de
la
tropa,
que
en
lo
general
se
mostraba
llena
de
indignacion
con
la
conducta
de
su
caudillo.
Los
franceses,
no
obstante
sus
intrigas,
continuaron
con
ahinco
sus
trabajos
para
de
una
ú
otra
forma
asegurarse
el
triunfo,
estableciendo
en
la
noche
del
4
al
2
de
onero
una
nueva
batería,
distante
solo
10
toesas
de
una
de
las
caras
del
ba-
luarte
de
San
Pedro.
En
7
horas
solamente
abrieron
con
los
nuevos
fuegos
Otras
dos
brechas,
sin
contar
la
aportillada
primeramente
en
la
cortina,
teniéndolo
asi
todo
dispuesto
para
dar
el
asalto.
Uriarte
en
tal
apuro,
y
sin
tener
de
antemano
prevenidos
los
medios
de
rechazar
al
enemigo,
quiso
que
la
ciudad
capitulase,
conservando
los
españoles
los
principales
fuertes.
Propuesta
singular,
y
que
se
estra
ñaria
justamente
si
todo
lo
actuado
aquellos
dias
en
Tortosa
pudiera
dejar
lugar
á
la
admiracion.
La
mente
de
Uriarte
era
contemporizar
entre
el
deseo
que
la
tropa
tenia
de
defenderse
,
y
el
decaimiento
que
se
habia
apoderado
de
la
mayor
parte
del
vecindario.
Alacha
mientras
tanto,
insensible
á
las
inspiraciones
de
la
deli-
cadeza
militar,
y
sordo
á
todas
las
advertencias
del
honor
,
participó
decidida-
mente
4
Uriarte
su
irrevocable
resolucion
de
capitular
asi
por
los
fuertes
como
por
la
plaza.
En
consecuencia
de
esta
determinacion
,
aparecieron
tremoladas
3.
ban-
deras
blancas,
que
despreció
el
enemigo
continuando
su
fuego,
no
queriendo
Su-
chet
entrar
en
trato
alguno
sin
que
se
le
entregase
antes
en
prenda
el
fuerte
llamado
del
Bonete;
pues
temiendo
la
justa
indignacion
de
los
soldados
españoles,
deseaba
tener
á
su
disposicion
ese
medio
de
contenerlos.
|
:
A
todo
se
avenia
el
descorazonado
Alacha,
y
creciendo
en
él
el
miedo
que
abri-
y?
94
0
GUERRA
gaba
igualmente
respecto,
nados,
envió
á
decir
al
general
enemigo
que
relajados
los
vinculos
de
|:
1
disciplina,
le
era
inposible
concluir
estipulacion
alguna
si
no
le
socorria
con
algunas
tropas
de
su
ejército.
¡
Humillacion
indigna
y
que
apenas
parece
creible
!
Impulsado
Suchet
con
esta
noticia,
y
receloso
de
que
algun
súbito
acontecimiento
burlase
sus
esperanzas
,
partió
en
persona
á
la
ciudad
acompañado
solo
de
oficiales
y
enerales
del
estado
mayor
y
de
una
compañía
de
granaderos,
y
avanzando
hasta
el
castillo,
y
anunciando
á
los
primeros
puestos
la
conclusion
de
las
hostilidades,
se
presentó
al
gobernador.
Paso
tan
temerario
acre-
dita
bien
las
sospechas
que
indicamos
antes,
pues
claro
es
que
jamas
lo
hubiera
dado
Suchet
sin
anteriores
inteligencias.
Alacha,
4
quien
sus
mismos
remordimien-
IS.
-—
Sucuer
Y
ÁLACHA.
tos
tenia
atemorizado
y
abatido,
se
serenó
con
la
presencia
del
general
enemigo,
á
quien
miraba
como
su
libertador.
Baldon
eterno
que
no
podran
nunca
disculpar.
ni
la
edad,
ni
los
achaques
del
conde.
Las
circunstancias
apremiaban
á
Suchet.
Los
soldados
españoles,
aun
los
del
mismo
castillo,
intentaban
defenderse,
teniendo
el
general
enemigo
que
valerse
de
toda
la
energía
de
su
carácter
y
abreviar
la
llegada
de
sus
tropas
para
evitar
un
contratiempo.
Hizo
él
mismo
escribir
una
especie
de
convenio
que
se
firmó
sobre
una
cureña;
y
con
la
misma
premura
ordeno
que
desfilase
la
guarnicion
con
los
hono-
res
correspondientes
y
entregase
las
armas,
debiendo,
conforme
álo
estipulado,
que-
dar
prisionera
de
guerra.
Ascendia
todavía
el
número
de
soldados
españoles
á
3,974
hombres,
habiendo
los
demas
perecido
durante
el
sitio:
los
enemigos
perdie-
ron
en
él
unos
500
solamente.
La
rendicion
de
Tortosa
fué
uno
de
los
golpes
mas
funestos
A
la
causa
na-
cional,
terminándose
con
él
la
tercera
campaña.
Los
catalanes
esperaban
jus-
tamente
ver
renovada
en
aquella
ciudad
la
gloriosa
defensa
de
Hostalrich
emulados
los
lauros
de
Gerona.
¿Cuál
no
fué
por
lo
tanto
su
sorpresa
al
esparcirse
la
fatal
noticia?
Absorto
el
marques
de
Campoverde,
hizo
convocar
en
Tarra-
gona
un
consejo
de
oficiales
generales,
el
cual,
tomando
en
consideracion
la
conducta
del
gobernador
de
Tortosa,
le
declaró
traidor
á
la
patria,
y
como
tal
reo
de
muerte,
la
cual
fué
ejecutada
en
su
estátua
el
dia
2% de
enero.
Al
volver
TEGO,
e
>
;
e
DE
LA
INDEPENDENCIA,
95
á
España
Fernando
en
1814,
se
abrió
otra
vez
la
causa,
y
dando
en
ella
el
con-
de
sus
descargos,
fué
absuelto
por
el
nuevo
tribunal,
mas
no
por
eso
pudo
el
fallo
de
este
impedir
que
sea
harto
contrario
el
que
pronuncian
respecto
á
la
memo-
ria
de
aquel
la
posteridad
y
la
historia.
Cuando
la
rendicion
de
Tortosa
no
contaba
ya
el
ejército
de
Cataluña
con
el
brazo
valiente
y
activo
de
D.
Enrique
Odonnell,
quien
debilitado
á
causa
de
su
herida,
y
empeorada
con
los
cuidados
del
mando,
tuvo
que
embarcarse
para
Mallorca
á
fines
de
diciembre,
recayendo
este
interinamente,
como
mas
antiguo,
en
D.
Miguel
de
Iranzo.
Los
sucesos
de
Cataluña
que,
unidos
á
los
de
Aragon
y
Valencia
por
la
inti-
ma
relacion
que
entre
sí
tienen,
nos
han
ocupado
en
estos
do
últimos
capitulos
están
enlazados
de
tal
manera,
que
no
puede
dárseles
la
debida
claridad
sin
in-
Currir
en
algunas
repeticiones,
que
hemos
procurado
sin
embargo
evitar
en
cuanto
lo
ha
permitido
la
multiplicidad
de
hechos,
que
hemos
querido
presentar
con
toda
la
posible
exactitud.
De
lo
espuesto
deducirá
el
lector
el
irresistible
poder
de
un
pueblo,
una
vez
decidido
á
mantener
su
libertad
é
indepen-
dencia.
Sesenta
mil
franceses
aguerridos,
acostumbrados
á
vencer
naciones
po-
derosas
y
dirigidos
por
espertos
generales,
no
han
conseguido
en
todo
este
año
subyugar
á
aquellas
tres
provincias,
aun
teniendo
en
su
favor
la
poca
armonía
que
ha
reinado
entre
los
gefes
españoles.
El
valor
y
el
entusiasmo
de
los
pueblos
han
superado
todas
las
faltas,
y
harán
tambien
inútil
la
cobarde,
la
incalificable
conducta
observada
por
el
conde
de
Alacha
en
el
último
hecho
narrado.
102
:
:
GUERRA
e
«tar
en
ellas
mi
soberania.—13.
La
Regencia
nombrará
los
asistentes
de
cór-
«tes
que
deban
asistir
y
aconsejar
al
que
las
presidiere
á
mi-real
nombre
de
«entre
los
individuos
de
mi
consejo
y
cámara,
segun
la
antigua
práctica
del
reino,
«ó6
en
su
defecto
de
otras
personas
constituidas
en
dignidad.—14.
La
apertura
«del
sólio
se
hará
en
las
córtes
en
concurrencia
de
los
Estamentos
eclesiástico,
«militar
y
popular,
y
en
la
forma
y.
con
la
solemnidad
que
la
Regencia
acordará
«á
propuesta
de
la
diputacion
de
córtes.—15.
Abierto
el
sólio,
las
córtes
se
di-
«vidirán
para
la
deliberacion
de
las.m
terias
en
dos
solos
Estamentos
,
UNO
po-
«
pular
compuesto
de
todos
los
procura
ores
de
las
provincias
de
España
y
Amé-
«rica,
y
otro
de
dignidades,
en
que
sé
reunirán
los
prelados
y
grandes
del
rei-
«no.—16.
Las
proposiciones
que
á
mi
real
nombre
hiciere
la
Regencia
á
las
cór-
«les,
se
examinarán
primero
en
el
Estamento
popular,
y
si
fueren
aprobadas
en
él,
«se
pasarán
por
un
mensagero
de
Estado.al
Estamento
de
dignidades,
para
que
«las
examine
de
nuevo.—17.
El
mismo
método
se
observará
con
las
proposicio-
«
nes
que
se
hicieren
en
uno
y
otro
Estamento
por
sus
respectivos
vocales,
y
pa-
«sando
siempre
la
proposicion
del
uno
al
otro,
para
su.
nuevo'
exámen
y
delibe-
«racion.—18.
Las
proposiciones
no
aprobadas
por
ambos
-Estamentos
,
se
en-
«
tenderán
como
si
no
fuesen
hechas.—19,
Las.
que
ambos
Estamentos
aprobaren
«Serán
elevadas
por
los
mensageros
de
Estado
á
la
Regencia
para
mi
real
san-
«cion.—20.
La
Regencia
sancionará
las
pro
posiciones
asi
aprobadas
,
siempre
que
«graves
razones
de
pública
utilidad
no
la
persuadan
á.
que
de
su
ejecucion
pue-
«den
resultar
graves
inconvenientes
y
perjuicios.
—21.
Si
tal
sucediere,
la
Re-
«gencia,
suspendiendo
la
sancion
de
la
proposicion
aprobada,
la
devolverá.á
las
«Córtes
con
clara
esposicion
de
las
razones
que
hubiere
tenido
para:suspenderla.
«—22.
Asi
devuelta
la
proposición,
se
examinará
de
nuevo
en
uno
y
otro
Esta-
«mento,
y
si
los
dos
tercios
de
los
votos
de
cada
uno
no
conformaren
la
ante-
«rior
resolucion,
la
roposicion
se
tendrá
por
no
hecha,
y
no
se
podrá
reno-
«Var
hasta
las
futuras
córtes.—23.
Si
los
dos
tercios
de
votos
de
ada
Estamento
«
ratificaren
la
aprobacion
anteriormente
dada
ála
proposicion,
será
elevada
de
«Nuevo
por
los
mensageros
de
Estado
á
la
sancion
real.—24.
En
es
e.
caso
la
Re-
«gencia
otorgará
á
mi
nombre
la
real
sancion
en
el
término
de
tres
dias;
pasa-
«sados
los
cuales
,
otorgada
ó
no,
la
ley
se
entenderá
legítimamente
sancionada,
«y
se
procederá
de
hecho
á
su
publicacion
en
la
forma
de
estilo.—25.
La.
pro-
on
de
las
leyes
asi
formadas
y
sancionadas
se
hará
en
las
mismas
cór-
s
de
su
disolucion.—26.
Para
evitar
que
en
las
córtes
se
forme
algun
«
partido
que
aspire
á
hacerlas
permanente,
ó
prolongarlas
en
demasía,
cosa
que
«Sobre.
trastornar
del
todo
la
Constitucion
del
reino,
podria
acarrear
otros
mu-
«Chos
graves
inconvenientes
;
la
Regencia
podrá
señalar
un
término
4
la
dura-
«cion
de
las
córles,
con
tal
que
no
baje
de
seis
meses.
Durante
las
córtes
,
Y
«
hasta
tanto
que
estas
acuerden,
10m1b
en
é:
istalen
el
muevo
gobierno,
0
bien
«confirmen
el
que
ahora
se
E
ue
rija
la
nacion
en
lo
sucesivo,
Ja
«Regencia
continuará
ejerciendo
el
poder:
ejecutivo.
en
toda
la
plenitud
que
cor-
«responde
á
mi
soberanía.—En
consecuencia
las
córtes
reducirán
sus
funciones
«al
ejercicio
del
poder
legislativo
,
que
propiamente
les
pertenece,
y
confiando
á
«la
Regencia
el
del
poder
ejecutivo.,
sin
suscitar
discusiones
que
sean
relativas
«á
él,
y
distraigan
su
atencion
de
los
graves
cuidados
que
tendrá
4
su
cargo,
«se
aplicarán
del
todo:á
la
formacion
«
e
las
leyes
y
reglamentos
Oportunos
para
«verificar
las
grandes
y
saludables.
reformas
que
los
desórdenes
del
antiguo
go-
«
bierno,
el
presente
estado
de
nacion
y
Su
futura
felicidad:
hacen
necesarias:
«
llenando
asi
los
grandes
obje
para
que
fueron
convocadas.
Dado
etc.,
en
la
«
real
isla
de
Leon
429
de:enero
de
1810.»
>
Pod
dy:
re
No
es
aquí
muestro
ánimo
en
rar
en
la
is
la
que
el
anterior
de-
discusion
deter
ñ
,
E
a
¿e
TR
e
>
y
ae
>
creto
reclama;
pero
si
nos
perm
tir
S
hacer
algu
as
observaciones
sobre
un
punto
capilalisimo,
cual
es.
la
division
de
las,
córtes
en
dos
cámaras,
«de-
jando
aparte
la
caprichosa
especie
de
los
tres
estamentos
para
la
apertura
del
DE
LA
INDEPENDENCIA.
105
di
AAA
e
A
sólio,
y
de
los
cuales
nno,
el
militar,
no
debia
durar
sino
breves
instantes,
lo
que
durase
la
ceremonia
de
apertura,
refundiéndose
luego
en-la
álta
camara,
Ó
sea
en
el
Estamento
del
clero
y
de
la
nobleza.
RES
sl
Por
mas
que
la
imaginacion
se
fatigue
en
meditar,
no
encontrará
nunca
razon
alguna
plausible
suficiente
á
autorizar
esa
division
de
que
hablamos,
division
que
usurpa
á
la
nacion
el
poder
que
la
es
propio,
privándola
de
su
mejor
garantia,
cual
es
la
de
elegir
Iibriemonite
á
sus
Ad
¿a
lo.
que
sea
separarse
de
esa
libertad
de
eleccion,
es
destruir
inevital
emente
el
incontrovertible
axioma
de
la
soberania
nacional,
máxima
por
cierto
que-no
es
de
ahora,
ni
de
los
llamados
no-
vadores
del
siglo
pasado,
sino
principio
eterno,
indestructible,
aplicable
á
todos
los
tiempos
y
propio
de
todo
pais
donde
el
sofisma
no
haya
oscurecido
las
Juces
de
la
razon.
La
formacion
de
una
segunda
cámara
en
las
monarquías
conslituciona-
les
es.
la
aberracion
mas
insigne
del
doctrinarismo
moderno,
porque
ó
bien
la
elije
el
monarca,
y
entonces
es
mentira
el
principio
que
acabamos
de
proclamar,
0
bien
queda
á
cargo
del
pueblo
el
nombramiento
de
sus
componentes,
y
entonces
es
completamente
inútil,
existiendo
como
existe
la
otra;
siendo
en
ambos
casos
dañosa
ála
felicidad
general,
por
la
funesta
pugna
que
establece
entre
dos
corpo-
distinta
especie
y
con
miras
diversas
cada
cual.
raciones
rivales,
con
intereses
de
dis
La
única
aparente
razon
que
milita
á
favor
de
un
senado
es
la
que
se
aduce
dicien-
rapidez
á
veces
escesiva
con
que
el
otro
cuer-
do
estar
á
cargo
de
este
refrenar
la:
po
camina;
pero
esto
que
tal
vez.en
las
repúblicas
puede
ser
argumento
admisi-
le
,
no
lo
es
ni
puede
serlo
en
modo
alguno
en
los
estados
monárquicos,
por-
que
¿á
qué
invocar
otro
eno
del
que
el
trono
tiene
en
su
mano,
no
ya
por
el
veto'
absoluto,
que
este
en
último
resultado
convierte
en
irrisorio
el
principio
de
la
soberanialM
)
acional,
sino
con
el
velo
suspensivo
mas
ó
menos
lato
ó
restricto,
véto
que
solo
puede
concédersele
por
la
consideracion
sobredicha
de
ser
en
cier-
tos
casos
necesario
moderar
algun
tanto
el
calor
de
los
representantes
del
pais?
Y
tal
pudiera
ser,
bien
mirado,
la
organizacion
que
se
dieseá
la
cámara
popular,
que
hasta
fuese
innecesario
ese
veto.
A
estas
razones
que,
como
hemos
dicho,
lo
son
de
todos
los
tiempos
y
de
todos
los
paises,
agréguense
las
que
naturalmente
se
desprenden
de
las
circunstancias
especiales
en
que
entonces
se
hallaba
la
nacion
española,
y
resaltará
mas
y
mas
la
impopularidad
del
decreto
que
nos
entretiene.
A
un
pais
que
tenia
sobresi,
sin
distincion
de
grandes
ni
pequeños,
las
ruinas
todas
del
edificio
social
que
acababa
de
desplomarse
á
impulsos
de
las
convulsiones
del
anterior
sistema;
á
un
pais
que
tantos
derechos
tenia
para
reconstruirse
sobre
nuevas
bases,
queria
obligársele
á
hacerlo
fraccionando
tristemente
sus
fuerzas
y
abdicando
su
impulso
y
su
poder
en
privilegiadas.
Pensamiento
anómalo,
idea
mezquina
que
si
al
fin
llegó
á
realizarse
en
parte,
fué
por
la
carencia
que
del
conocimiento
de
sus
derechos
se
notaba
des
raciadamente
en
la
mayoria
del
pueblo
español.
Ni
se
nos
arguya
tampoco
con
la
existencia
de
la
doble
cámara
en
otros
estados
monárquicos
,
porque
nosotros
responderemos
que
los
malos
ejemplos
no
deben
nunca
ser
imitados,
cualquie
ad
sea
el
pais
que
nos
los
ofrezca
á
la
vis-
ta.
Si
hay
naciones
que
quieren
ser
-
egidas
por
instituciones
absurdas,
no
por
esto
estan
las
demas
obligadas
á
hacer
otro
tanto.
Demas
que
la
única
entre
todas
que
pudiera
elejirse
por
tipo
seria
en
todo
caso
la
Inglaterra,
y
esa
na-
cion,
monárquica
en
el
nombre,
no
es
bien
mirada
mas
que
una
república
y
república
aristocrática,
faltando
por
lo
mismo
la
base
de
la
aplicacion
de
sus
usos
á
los
gobiernos
representativas
uy
s
principio
monárquico.
¿Se
di-
rá
tal
vez
que
la
España
tuvo
allá
en
entos
dobles,
y
hasta
triples
y
cuádruples
tambien
?
o
re
al,
ofreciendo
en
su
decreto
de
22
de
mayo
del
año
9
e
miento
de
la
representacion
legal
y
conocida
de
la
monarquía
en
sus
órtes.
¿Pero
bablando
con
formalidad,
eran
justas
estas
espresiones?
¡Representacion
legal
la
de
las
antiguas
córtes
españolas!
¿Quién
las
nombraba?
¿Cómo
ejercian
sus
alribuciones?
¿De
qué
modo
formaban
las
leyes?
¿Qué
facultades
tenia
en
ellas
el
monarca?
La
solucion
de
estas
pre-
4
104
GUERRA
'
A
O
O
>j
oladora
tal
vez
en
las
tres
cuartas
partes
al
menos
de
los
anti-
MESS
Pero
demos
que
sea
verdad
todo
cuanto
se
ha
dicho
y
re-
ol
de
nuestras
antiguas
decantadas
córtes.
¿Deberia
considerársenos
en
1810
obligados
á
seguir
la
misma
pauta
al
tratar
de
restablecer
la
representacion
na-
cional?
Antes
que
nosotros
ha
dicho
un
célebre
y
profundo
escritor:
«desde
el
sepulcro
nadie
legisla;
»
pero
aun
prescindiendo
de
eso,
nosotros
nos
limita-
remos
á
manifestar
que
si
nuestros
mayores
tuvieron
derecho
para
darse
las
leyes
é
instiluciones
que
mas
conformes
consideraron
á
sus
necesidades,
el
mismo
nos
asiste
á
nosotros
para
darnos
las
mas
oportunas
á
la
satisfaccion
de
las
nuestras,
y
el
mismo
tendrán
nuestros
hijos
para
darse
las
mas
conve-
nientes
á
la
satisfaccion
de
las
suyas.
No
se
diga
que
estos
principios-son
en
manera
alguna
disolventes:
nosotros
no
estamos
obligados
á
capitular
con
los
defectos
de
la
actual
organizacion
social;
fórmese
esta
cual
corresponde,
y
nues-
tros
principios
estarán
en
su
aplomo.
Nos
hemos
detenido
en
este
asunto
mas
de
lo
que
nos
permite
quizá
nuestro
cargo
de
historiadores,
ya
por
ser
importante
la
materia,
ya
tambien
para
ver
si
nues-
tras
observaciones
pudieran
servir
de
algun
correctivo
á
la
errónea
doctrina
que
sobre
lo
mismo
espone
un
escritor
moderno,
diciendo:
«
El.
decreto
de
la
«Junta
Central
de
29
de
enero
de
1810,
llamaba
á
córtes
á
todos
los
grandes
de
«España,
álos
prelados
y
á
los
procuradores
de
las
ciudades,
y
disponia
que
los
«
dos
primeros
estamentos
deliberasen
reunidos
,
y
el
último
separado
,
á
imitacion
«de
lo
que
sucede
en
Inglaterra,
señalando
los
puntos
de
que
habian
de
tratar
las
«córtes,
el
tiempo
que
habian
de
durar
y
las
funciones
que
habian
de
ejercer.
Este
«decreto,
lleno
de
sabiduría
y
prevision,
fué
eludido
y
estraviado,
y
no
se
logró
«
que
apareciese,
á
pesar
de
haberse
formado
causa
en
averiguacion
de
su
parade-
«ro.
El
partido
dominante
en
Cádiz
logró
asi
que
se
reuniesen
únicamente
los
«diputados
de
las
ciudades
y
juntas
de
provincia,
ya
propietarios,
ya
suplentes,
«arreglándose
la
representacion
nacional
por
el
número
de
habitantes.
El
Con-
«sejo
de
Regencia,
por
su
decreto
de
4
de
febrero
de
1810,
contribuyó
tambien
<á.
una
innovacion
no
menos
funesta,
concediendo
representacion
en
las
córtes
<«á
los
naturales
de
las
colonias
españolas
(1).
»
Decreto
lleno
de
sabiduria
y
prevision
llama
el
Sr.
Maldonado
al
que
sobre
los
defectos
que
hemos
anotado,
señalaba
á
las
córtes
«los
puntos
de
que
ha-
<
bian
de
tratar,
y
las
funciones
que
habian
de
ejercer.»
Nosotros
quisiéramos
que
tan
entendido
escritor
nos
hubiese
dicho,
¿qué
juicio
formaria
de
un
subal-
terno,
tan
sobradamente
atrevido
que
se
determinára
á
presentará
su
gefe
la
pauta
de
su
conducta,
y
el
modo
con
que
lo
habia
de
dirigir?
No
queremos
detenernos
ahora
en
loque
el
mismo
autor
dice
con
respecto
á
las
que
llama
colonias
españolas,
porque
esperamos
hacerlo
en
su
lugar
oportuno,
Tampoco
creemos
ya
necesario
pararnos
en
lo
que
ordenaba
el
decreto
de
la
Central
que
nos
ha
ocupado,
acerca
de
la
presidencia
de
las
córtes,
de
los
asistentes
á
ellas
que
debia
nombrar
la
Regencia,
y
acerca,
en
fin,
de
los
demas
puntos
que
abrazaba;
porque
lo
que
hemos
apuntado
sobre
la
principal
medida
que
aquel
con-
tenia,
cual
era
el
establecimiento
de-las
dos
cámaras,
es
bastante
para
conocer
la
tendencia
de
todo
lo
demas.
¡
Cosa
singular
sin
embargo!
Ese
decreto,
que
tan
á
boca
llena
proclama
en
su
lenguage
absolutista
la
soberania
del
rey,
admite
solo
el
veto
sus-
pensivo,
sin
mas
facultad
en
el
monarca,
ó
en
la
regencia
que
hace
sus
veces,
que
la
de
negar
una
sola
la
sancion
á
lo
decretado
por
las
dos
cámaras
consabidas.
Preciso
es
confesar
que
en
esta
parte
fué
la
A
STOla
mucho
mas
allá
de
la
Consti-
tucion
del
año
12,
la
cual,
como
es
bien
sabido
,
concedia
al
rey
el
poder
de
negar
su
sancion
hasta
dós
veces.
ds
yÉ
”;
(1)
MALDONADO:
Guerra
de
la
Independencia
,
tomo
II,
página
470,
Y
e,
.
7
e
ón
sbrob
comia
a
jesaricsaia
da
dy
Y
'
egsilig1
92
U
Olvida
la
Regencia
la
promesa
de
convocar
las
córtes:
la
opinion
general
las
coclana:
piden
la
convocacion
de
la
Regéncia.—La
nacion
la
recibe
con
placer.—Dudas
los
diputados
de
las
Juntas.
—Resolucion
sobre
el
modo
de
convocar
las
córtes.—Dictámen
de
los
Consejos.—Voto
particular
de
algunos
con-
.sejeros.—Forma,
de
las.
lecciones.
Poderes
de,10s
diputados.—Son
llamados
los
de
Ultramar.—Jus-
ticia
de
esta
medida.—Diputados
suplentes.
Temores
de
la
Regencia.
—Juramento
que
se
exige
á
los
diputados.
—Instalación
de
las
córtes:—Nombramiento
de
presidente.—Proposiciones
del
Sr.
Muñoz
-Torrero:
carácter
y
circunstancias
de
este
Señor.—Minuta
leida
por
el
Sr.
Lujan.—Diputados
que
se
dis-
tinguen
en
la
dicusion.—Aránelles
ES
aprobada
la
minuta
del
Sr;
Lujan.—Proyectos
de
la
Re-
tiembre.—Cargos
que
se
hacen
-
gencia.—Presta
esta
juramento
en
el
Congreso.—Decreto
del
24
de
se
-:á
las
córtes.—Contestacion
á
ellos.
2:
0
¡bé!
«e
de
E
"
e
e
A
>
7
A
Ñ ;
e
É
Ji
e
Pp
Fa
a
?
TU
Ge
LEGó
el
dia
señalado
por
la
Junta-
Central
para
JLS
la:
reunion
de
las
:córtes
;
pero
esta
no
Se
ves
E
ANO
rificó.
El
Consejo
de
Regencia
parecia
tener
DE)
olvidado
asunto
de
tamaña
iniportancia
,
y
Sus
(A.
>=
individuos,
como
lactados
todos
á
los
pechos
>
A
y
A
90775
del
despotismo,
se
avenian
bién
con
el
oscuro
Ya
ss
y
silencioso
sistema
de
et
en
YA,
ES
temiendo
ver
legado
'el
instante'
en
AS
SIZES
que
sucedieran
al
misterio
la
di
on'
y
la
publicidad.
El
pue-
EZ
blo:
mientras:
tanto
se
ostentaba
en
actitud
imponente,
d)
permi
oe
DR
mento
que
prestó
á
su
instalacic
Y
¿iso
contribuir
4la
pronta
reunion
de
las
cór
y
SANS
su
grado
aquella
solemne
pr
.
ásustada
la
REGAGeN
AV
las:
manifestaciones
nada
equivocas
de
la
opinion
públic
e
ye
participar
la
primera
de
los
deseos
generales,
procurand
¿ha
suadir
que
su
determinacion
era
producto
de
su
propia.
£N_3'no
resultado
de
pretensiones
agenas.
A
este
fin
llamó
el
SLP.
nio
á
D;
Martin
de
(Garay,
para
que
como
vocal
y
secre
ari
que
habia:
sido
de
la
Junta
Central,
y
como
hombre
que
en
al
cepto”
debia
estar
instruido
enlos
antecedentes
de
este
negocio,
la
dirigiera
en
su
realizacion.
Este
paso,
que
sin
los
amargos
desengaños
hasta
entonces
recibidos
A
habria
bastado
4'calmar
la
pública
1,
no
surtió
entonces
esé
efecto,
por-
que:
tantas
esper
s
burladas
,
ti
sas
sin
cumplimiento,
habian
Me
1
¿
be
justamente.
receloso
a
pais,
cuyos
hombres
mas
notables
"oaran
lin
d
“re-
13
á
su
cargo
el
empeño
de
hacer
ne
se
cumpliese
promesa"
:opie
yece
.pelida.
mi
a
dl
A
1178
0;
1)
tá
Para
realizar
este
pensamiento
por
medios
legales,
reuniéronse
Vave
Ax
tiotas-
residentes
en
Cádiz,
y
asociándose
á'varios
diputados
de
las
junlas
de.
a
de:
-
14
eS
o
Tomo
JH.
a
ea
Mod
106
GUERRA
|
:
provincia,
refugiados
tambien
en
aquella
plaza,
firmaron
el
17
de
junio
una
espo-
sicion
dirigida
á
la
Regencia
para
pedirle
llevára
á-
cabo
la
ofrecida
reunion
de
córtes,
comisionando
para-poner
en
sus
manos
el
mencionado
documento
al
con-
de
de
Toreno
y
á
D.
Guillermo
Hualde
,
diputados
que
eran
de
las
juntas
de
Leon
y
Cuenca.
Cumplieron
los
nombrados
tan
honrosa
mision
del
modo
sastifactorio
que
debía
esperarse
de
personas
tan
patriotas
y
entendidas,
y
necesitaron
de
toda
la
energia
que
los
caracterizaba
para
rechazar
victoriosamente
la
repulsa
que
encontraron
en
el
misticamente
altanero
obispo
de
Orense,
y
para
hacer
que
las
prudentes
observaciones
del
general
Castaños
recabáran
de
sus
compañeros
la
aquiescencia
á
su
demanda.
Esta
fué
apoyada
al
siguiente
dia
por
la
Junta
Gu-
bernativa
de
Cádiz,
que
elevando
al
gobierno
otra
esposicion
en
el
mismo
sen-
tido,
acabó
de
decidirse
á
espedir
en
el
mismo
dia
18
un
decreto,
en
el
cual
or-
denó
se
realizasen
á
la
mayor
brevedad
las
elecciones
de
diputados
donde
no
se
hubiesen
verificado,
y
que
en
todo
el
próximo
agosto
concurriesen
los
nombra-
dos
á
la
isla
de
Leon,
donde
apenas
hubiese
mayoria,
se
daria
principio
á
las
se-
siones
;
ofreciendo
la
Regencia
en
el
interin
ocuparse
en
examinar
y
vencer
las
dificultades
que
se
opusiesen
á
que
tuviera
pleno
efecto
la
suspirada
convo-
cación.
Este
decreto,
que
aunque
no
fijaba
dia
para
la
instalacion
de
las
córtes,
comprometia
sin
embargo
á
la
Regencia
hasta
el
punto
de
serle;
ya
im-
posible
retroceder,
causó
en
Cádiz
y
despues
en
toda
la
Monarquía
el
placer
con-
siguiente
á
las
esperanzas
que
todos
fundaban
en
la
reunion
del
Congreso.
Desde
luego
empezaron
los
patriotas
á
trabajar
simultáneamente
para
elegir
-
personas
que
los
representáran
dignamente
en
aquella
augusta
asamblea,
mien-
tras
la
Regencia
hacía
otro
tanto
á
fín
de
resolver
las
dudas
que
le
ocurrian
acerca
del
modo
de
constituir
las
córtes.
La
primera
que
se
le
presentaba
era
si
de-
beria
reunirlas
en
una
ó
en
dos
cámaras.
El
gobierno
no
estaba
comprometido
respecto
á
este
punto,
porque
el
decreto
de
la
Central
del
29
de
enero
ya
diji-
mos
que
no
se
habia
publicado,
y
en
la
convocacion
general
que
aquella
hizo
en
1.*
de
enero,
únicamente
se
hablaba
de
la
eleccion
popular,
y
solo
en
una
nota
añadia
que
igual
convocatoria
se
dirigiria
á
los
representantes
del
clero
y
de
la
nobleza:
circunstancia
esta
última
que
tampoco
publicaron
las
juntas,
siendo
una
prueba
de
que
los
electores
la
ignoraban,
haber
en
algunos
puntos
resultado
la
eleccion
en
grandes
y
prelados.
?
é
Indecisa
la
Regencia
,
consultó
á
las
corporaciones
principales
del
reino,
no
bastando
la
historia
á
ofrecerle
luz
suficiente
en
atencion
4
la
variedad
que
en
esta
materia
se
habia
observado,
segun
las
circunstancias
y
los
tiempos,
habiendo
en
Castilla
desaparecido
los
brazos
del
clero
y
la
nobleza
en
la
primera
mitad
del
siglo
XVI,
durando
en
Aragon
algo
mas,
y
congregándose
siempre
las
cór-
tes
en
un
solo
cuerpo,
despues
de
reunidas
en
una
las
coronas
de
ambos
pai-
ses.
Tampoco
podia
servir
para
disipar
la
duda
el
ejemplo
de
Navarra;
ya
por
lo
dificil
que
era
nivelar
á
toda
la
nacion
con
arreglo
á
los
usos
de
una
tan
pequeña
provincia,
ya
porque
siesta
dividia
sus
córtes
en
tres
brazos,
estaban
en
-contraposicion
de
esa
costumbre
las
de
sus
vecinas
las
provincias
Vascon-
gadas,
en
cuyas
juntas,
enteramente
populares,
no
son
admitidos
los
clérigos.
Habia
que
atender
tambien
al
estado
particular
de
la
nacion,
á
que
el
pueblo
era
el
que
habia
recibido
sobre
si
todo
el
peso
de
la
lucha,
y
á
que
los
individuos
de
la
nobleza
y
del
clero
no
habian
figurado
en
ella
como
clases
propiamente
dichas,
sino
como
meros
particulares,
:
;
Todas
estas
razones,
tan
atendibles
en
sí
mismas,
recibian
una
inmensa
im-
portancia
de
la
unánime
opinion
nacional,
la
cual
rehusaba
las
gerarquias,
pro-
clamando
enérjicamente
la
igualdad
legal
de
todos
los
españoles,
siendo
tan
uni-
y
versal
esta
idea,
que
ni
aun
los
mas
contrarios
al
espíritu
reformador
se
deter-
minaban
á
contrariarla.
Asi
fué
que
al
contestar
el
consejo
reunido
á
la
consulta
de
la
Regencia,
la
mayoria,
conforme
con
aquella
opinion,
se
decidió
por
una
sola
cámara.
Votaron
en
contrario
sentido
varios
individuos
del
antiguo
Consejo
de
¿E
"2
DE
_LA-
INDEPENDENCIA.
|
107
Castilla,
entre
ellos
el
decano
D.
José
Colon
,
el
conde
del
Pilar
y
los
señores
Riega
,
duque
de
Estrada
yD.
Sebastian
de
Torres,
los
cuales
no
se
limitaron
á
impugnar
el
establecimiento
de
una
sola
cámara,
sino
que,
en
odio
á
todo
lo
que
era
representacion
nacional,
insistieron
particularmente
en
que
se
castigase
se-
veramente
á
los
diputados
de
las
juntas
que
se
habian
determinado
á
pedir
la
pronta
convocación
de
córtes.
Estendida
la
noticia
de
este
dictámen,
irritóse
el
pueblo
en
tales
términos,
que
lo
hubieran
sentido
sus
autores
sin
el
arrepenti-
miento
que
mostraron
á
vista
del
peligro.
Achaque
inherente,
dice
un
juicioso
his-
toriador,
á
la
alevosía
y
á
la
crueldad,
de
que
muchos
de
los
que
firmaron
el
voto
particular
dieron
tristes
ejemplos
años
adelante,
cuando
sonó
en
España
la
lúgubre
y
aciaga
hora
de
las
venganzas
y
juicios
inicuos
(4).
Consultó
la
Regencia
igualmente
al
Consejo
de
Estado,
y
este
en
su
mayoría
opinó
que
no
se
convocase
la
cámara
privilegiada,
debiendo
nosotros
hacer
aqui
honorífica
y
justa
mencion
del
mar-
.
ques
de
Astorga,
el
cual,
sin
atender
á
su
elevada
clase,
votó
por
la
cámara
Única.
|
EL
Marques
DE
ÁSTORGA
PIDE
La
CÁMARA
ÚNICA,
eN
SS
No
menos
dió
lugar
á
dudas
el
modo
con
que
debia
procederse
en
lás
elec-
ciones
,
determinándose
al
fin
que
pudieran
ser
electores
todos
los
españoles
mayores
de
25
años
con
casa
abierta
,
no
exigléndose
tampoco
otras
con-
diciones
para
ser
diputado,
con
tal
que
los
candidatos
fueran
naturales
de
la
provincia
que
los
eligiese.
Por
cada
cincuenta
mil
almas
nombrábase
un
diputado,
y
la
eleccion,
que
era
indirecta,
pasaba
por
los
tres
grados
de
juntas
de
par-
A
——
_—_—_———
(1)
Tonexo
:
lib.
XIL
4
108
cn
de
AEGUERRA
IA
de
roquia,
de
artido:
y
de
provincia.
Consideramos
imperfecto
este-método
de
eleé-
ciones,
no
a
por
la
razon
que
en
su
obra
alega
el
historiador
que
acabamos
de
dr
“A
saber,
la
de:
ser
sobrado
lato
el
medio
electoral.
en
“cuestion,
cuya
adopcion
venia
á
establecer:
una
especie
de
sufragio
universal,
pues
de
la
doctrina
que
hasta
aquí
«llevamos.
espuesta
,
Se
deducirá
nuestra
opinion:en
este
punto,
sino
:ya
por
los
'inconvevientes
(ue
lleva
consigo
toda
eleccion:
indirecta,
enyo
último
resultado
se
halla
demasiado
distante
del
punto
de
partido
electoral,
ya
por
ser:
decision
de
la
suerte
la
definitiva
eleccion
en
el
particular
que
nos
ocupa,
¡cuando
debia:
ser
fruto
esclusivo.
dle
la
conviccion
de
los
electores.
Ademas
delos
individuos
asi
elegidos:,
cada
ciudad
de
voto
en
córtes
podia
enviar
un
in-
dividuo
de
su
ayuntamiento,
concediéndose
igual
derecho
4
las
:juntasde
las
pro-
vincias
en
consideracion
á:los
¡servicios
que
habian
prestado.
+.
020
Los
poderes“de
los
diputados
no
estaban
circunseritos
á
los
mezquinos
limi-
tes
que
tasaban
las
facultades
de
las
antiguas
córtes,
aútes
bien
se
las
daban
la-
tísimas,
pues
ademas
de
anunciarse
en
la
convocatoria,
entre
otras
cosas,
que
se
llamaba
la
nacion
á
córtes
generales
«
para
restablecer
y
mejorarla
Consti-
tucion
fundamental
de:la
Monarquía
»
se
especificaba
en
los
poderes
de
los
di-
putados
que
estos
podian
acordar:
y
resolver
cuanto
se
propusiese
en
las
córles
,
asi
en
razon
de
los
puntos
indicados
en
la
real
carta
convocatoria,
como
en
olro
cual-
quiera
,
con
plena
,
franca,
libre
y
general
facultad
,
sin
que
por
falta
de
poder
de-
jasen
de
hacer
cosa
alguna
,
pues
todo
el
que
necesuasen
les
conferian
(los
electores)
SIN
ESCEPCION
NI
LIMITACION
ALGUNA.
a
'
;
Ahora
uos
va
á
ocupar
unos
momentos
cierta
medida
reparadora,
aunque
no
tan
lata
como
la
justicia
exijia,
adoptada
por
la
Junta
Central
y
un
tanto
am-
pliada
por
la
Regencia;
hablamos
de
Ja
disposicion
por
Ja
cual
se
llamaron
á
las
córtes
diputados
de
América
;
Asia,
innovación
que,
como
vimos
en
otro
lugar,
lla-
mó
funesta
un
escritor
mode
no.
Que
la
generalidad
de
los
hombres,
no
parán-
dose
á
examinar
el
fundamento
de
las
combinaciones
de
los
gobiernos,
juzgue
no
“mas
que
por
sus
resultados
las
medidas
que
estos
adoptan.
y
con
arreglo
á
ellos
las
califique
de
felices
Ó
funestas,
nO
€s
seguramente
estrañable
,
pues
de
resul-
tados
al
fin
es
de
lo
que
viven
los
hombres,
y
si
aquellos
constituyen
su
des-
.
gracia,
de
poco
consuelo
les
sirve
que
en
la
causa
productora
estuviera
envuelto
su
bien;
pero
graduar:
de
infaustos
aquellos
hechos.que,
Ó
no
dieron
consecuen-
cias
ningunas,-0
si
algunas
llegaron
á
producir
,
fueron
prósperas
mas
bien
que
adversas,
esto:es
lo
que
no:
puede
hacerse
sino
ó
por
espiritu,
de
partido,
ó
por
el
malhadado
prurito
de
querer
singularizarse.
Si
la
emancipacion
de
las
que
fue-
ron
nuestras
colonias
hubiera
sido
efecto
del,
llamamiento
de
los
diputados
á
las
córtes,
concebimos
perfectamente
que
el
autor
á
que
arriba
nos
referimos
se
espresase
del
modo
que
lo
hace;
pero
lejos
de
ser
asi,
esa
emancipacion
fué
con-
tenida
en
algunos
puntos
,
Y
paralizada
en
otros,
merced
á
la
medida
en
cuestion,
haciéndose
en
los
demas
menos
funestos
los
efectos
de
la
separacion
á
los
que
tenian
que
sufrirlos.
mas
Cerca.
¿Por
qué,
pues,
semejante
dictado?
¿Qué
daño
causaron
los
diputados
americanos
con
venir
á
las
córtes
y
esponer
en
ellas
las
“necesidades,
quejas
y
justos
agravios
de
aquellos
hermosos
paises
,
y
la
única
forma
de
poderlos
unir.
con
lazos
indisolubles
á
la
España
europea?
Ningunos,
absolutamente
ningunos;
antes
por
el
contrario
hubiera
el
tal
llamamiento
pro-
ducido
bienes
de
inmensa
trascendencia;
sino
se
hubieran
opuesto
á
«su:
realiza-
ción
los
tristes
y
funestos
precedentes
de
una
vieja
y.
rastrera
política.
La
medida
considerada:
en
sí
misma,
era
una
lejitima
y
forzosa
consecuen-
cia
de
la
justa
aunque
tardía
declaracion
de
igualdad
de
derechos
decretada
por
-
la
Junta
Central
para
todos-los
españoles
,
tanto.
europeos
como
ultramarinos,
ana
señal
positiva
de
que
se
habia
alfin
llegado
á
conocer,
anque
tambien
muy
tarde,
que
la
obediencia
de
los
paises
conquistados
no
la
conservan
las
bayonetas
ni
el
verdugo,
sino
la
equidad,
la
justicia
y
el
amalgamiento
de
sus
intereses
y
derechos
con
los
del
conquistador,
sin
que
pueda
destruir
esta
ver-
DE
LA
INDEPENDENCIA.
403
dad
el
ejemplo
de
Inglaterra,
que
nunca
dió
asiento:
en'su
«parlamento
á
los
habi-
tadores
allende
los
mares,
pues
ademas
de
haber
sido
esa
una:
de
las»
causas
porque
perdió
«sus
Américas
,
la
lejislacioón
inglesa
NO
Se
halla
tan
de:
acuerdo
con
los
derechos
del
hombre,
ni
con
los
de
la
moderna
ilustracion,
que
deba
servir
de
pauta
á
las
naciones
que
quieran
constiluirse:
con
arreglo
4
las
exi-
gencias
de
una
bien
entendida
politica.
La
libertad
que:
goza
el
pueblo
inglés,
tal
cual
es,
se-la
debe
á
sus
costumbres
infinitamente
mas
que»
á
sus
leyes.
En
el
llamamiento:
de:
las
provincias
americanas
Á
las
córtes.
solo
hallamos
eriticable
nosotros
el
mezquino
y
aun
injusto
modo:ton
que
Se
hizo
,
pues
una
vez
declaradá-la
igualdad
de
derechos
de
todos
los
españoles
de
ambos
continentes,
igual
debía
ser
asimismo
su
representacion
en
lás
cortes,
sin
mas
«distin-
cion
que
la
que
produgera
la
diferencia
de
poblacion,
€
igual
tambien
'el
mé-
todo
“adoptado
para
verificar
las
elecciones,
no
debiendo
haber
tenido-lugar
los
pretestos
que
contra
esto
se
alegaron,
tales
como
la
falta
de
conocimiento
en
la
estadistica
de
aquellos
paises,
la
variedad
de
familias
que
dividian
su
poblacion
Y
otros
no
menos
frivolos.
El
conocimiento
que
habia
de
la
estadistica
peninsular
no
era
seguramente
muy
exacto,
y
esto
10
impidió
sin
embargo
que
se
estableciese
en
España
el
sistema
de
elecciones
ya
dicho
,
suponiéndose
con
razon:que
estando
“encargadas
de
lMevarlo
4
cabo
las
autoridades
de
las
respectivas
provincias,
Len-
drian
esas
autoridades
los
datos
buenamente
posibles
para
efectuarlas
debidamen-
te.
¿Por
qué
esa
distincion
respecto
á
América?
En
las
secretarias.
de
cada
vireinalo
y
en
las
capitanias
generales
deaquellos
dominios
existian
tambien
los
estados
genera-
les
de
su
poblacion,
y
en
las
delos
ayuntamientos
de
los
pueblos
el
padron
de
las
suyas
“respectivas,
Con
distincion
de
clases
Y
colores,
en
términos
que
Con
haberles
co-
municado
el
mismo
decreto
que
se
dió
4
la
Peninsula
,
cada
una
de
aquellas
COr-
poraciones
hubiera
sabido
el
número
de
electores
de
su
distrito.
Pero.
acaso
se
di-
rá
que
obrando
asi
nos
esponiamos
á
que
pudieran
ser
electores,
y
4UN
elegidos
al-
gunos
oriundos
de
Africa,
y
si
esto
se
dice
en
efecto
,
nO
hablaremos
una
sola
palabra
,
porque
nos
dá
vergiienza
contestar
en:
el
siglo
diez
y
nueve
en
que
estamos
á
objeciones
del
linage
que
esa.
Si
contar
algun
africano
en
el:
nú-
mero.
de
sus
ascendientes
era
en
los
naturales
de
Ultramar
reparó
«que
mert-
ciera
la
pena,
lo
mismo,
y
AUD
con
mas
seguridad
,
podia
aplicarse
ás
NOSOtros.
¿Quién
acuende
o
allende
los:
mares,
podia
-
jactarse
en
España
de:
no,
tener
con
la
del
septentrion
mezclada
en
sus
venas
la:
sangre
de
los
originarios
de
-
Mrica?
dolóo
slgsgorso
-0u5
¿Só
e
dog
aos
Pero
la
razon
y
aun
la
conveniencia
fueron
por
desgracia
impotentes
para
vencer
rancias
preocupaciones.
La
Regencia,
como
hemos
dicho,
mejoró
el
plan
de
la
Junta
Central,
nunca
empero
en
lós
términos
que
la
justicia
y
la
olítica
exigian,
puesto
que
se
limitó
á
pedir
un
diputado
á
cada
una
de
Jas
provincias
de
Améri-
cá,
debiendo
verificarse
el
nombramiento
por
los
ayuntamientos
de
las
capitales
respeclivas.
Este
acuerdo
no
impidió
que
se
llevase
á
efecto
el
nombramiento
de
28
suplentes,
cuya
designacion
recayó
en
los
americanos
residenles
en
Cádiz,
á
fin
de
que
representáran
aquellos
paises
interin
llegaban
los
diputados
propieta-
“rios.
Igual
medida
se
adoptó
respecto
á
“las
provincias
que
en
España
esta-
ban
ocupadas
por
el
enemigo,
mandándose
que
sus
respectivos
naturales
nom-
bráran
un
diputado
por
cada
una.
Esta
última
disposicion
tuvo
en
su
apoyo
la
opinion
de
los
que
habian
figurado'en
la-antigua
córte,
hombres
á
quienes
la
misma
ofuscacion
en
que
los
tenian
Sus
viejas
ideas,
no
les
dejaba
ver
que
era
inútil
intentar
esplotar
el
tal
apoyo
en
pro
de
su
antiguo
prestigio.
Su
ilusion
quedó
desvanecida,
cuando
vieron
que
los
emigrados,
asi
como
el
total
de
la
nacion,
noestaban
por
privilegios
Mi
gerarquias,
sino.
por
buscar!
hombres
nue-
vos,
sin
afeccion
álos
antiguos
abusos,
y
Con
firmeza
y
resolucion
bastantes
pará
destruirlos.
Fuéles,
pues,
contrario
y
muy
mucho
el
resultado
de
la
eleccion
de
los
suplentes,
creándose
con
tal
desengaño,
los
primeros
enemigos
de
las
futuras
córtes
,
pues
todos
los
adictos
al
órden
antiguo
conocieron
desde
Juego
la
inminen-
-
A
$*.
uo
:
GUERRA
+70
E
dy
4
y
te
ruina
de
que
este
«se
via:
amenazado.
La
Regencia
misma
tembló
en
presencia
de
sú
obra,
pareciéndole
haber
abierto
bajo
sus
piés
un
“abismo
sin
fondo.
Era
ya
tarde,
empero,
para
pensar
en
retroceder
:
el
gobierno
tenia
tras
si
toda
una
nacion
que
le
empujaba,
que
le
hacia
marchar
á
su
pesar
al.
término
propuesto,
y
que
pasando
por
encima
del
restablecimiento
de
los
Consejos
y
de
todas
las
demas
medidas
que
habia
adoptado
para
eludir
aquel
fin,
le
obligó
á
su
despecho
á
señalar
el
dia
24
de
setiembre
para
la
apertura
de
las
córtes
en
la
isla
de
Leon,
á
cuyo
punto
se
trasladó
la
Regencia
el
22,
RARE
Brilló
al
fin
el
sol
del
24
de
setiembre,
saludándole
el
pueblo
con
entusiasmo
como
nuncio
de
la
libertad
que
volvia
4
brillar
para
la
España
mas
esplendoroso
que
nunca.
En
la
mañana
de
aquel
dia
reuniéronse
en
las
casas
consistoriales
de
la
citada
isla
de
Leon
todos
los
diputados
existentes
en
aquel
punto,
y
juntos
con
la
Regencia
pasaron
á
la
iglesia
mayor
,
dunde
despues
de
la
misa
del
Espiritu-Santo,
que
celebró
el
cardenal
arzobispo
de
Toledo
D.
Luis
de
Borbon
,
se
exijió
de
los
diputados
el
siguiente
juramento:
-,
E
«
¿Jurais
la
santa.
Religion
católica
,
Apostólica
romana,
sin
admitir
otra
alguna
en
«estos
remos?—¿
Jurais
conservar
en
su
integridad
la
nacion
española
,
y
no
omitir
«
medio
alguno
para
libertarla
de
sus
injustos
opresores:
—¿Jurais
conservar
ú
nuestro
«amado
soberano
el
Sy.
D.
Fernando
VII
todos
sus
dominios,
y
en
su
defecto
á
sus
«
legítimos
sucesores,
y
hacer
cuantos
esfuerzos
sean
posibles
para
sacarle
del
cautiverio
«
Y
colocarle
en
el
trono?—
¿Jurais
desempeñar
fiel
y
legalmente
el
encargo
que
la
nacion
«
ha
puesto
á
vuestro
cuidado,
guardando
las
leyes
de
España,
sin
perjuicio
de
alterar,
«
moderar
y
variar
aquellas
que
exigiese
el
bien
de
la
nacon?-—
Si
asi
lo
hiciéreis,
Dios
«
0s
lo
premie,
y
sino
os
lo
demande.»
Todos
respondieron
:
«
Si
Juramos
.».
Varias
han
sido
las
opiniones
sobre
si
los
diputados
debian
ó
no
haberse
resistido
referida
observamos
(1).
oda
|
Terminado
el
acto
religioso,
trasladáronse
los
diputados
y
la
Regencia
al
coliseo
de
aquella
ciudad,
mezquino
local
que
la
última
habia
preparado
para
palacio
de
las
córtes;
pero
local
que
estas
elevaron
bien
pronto
á
la
altura
Correspondiente
al
primer
templo
erigido
á
la
libertad
en
los
siglos
modernos.
Las
alegres
aclamaciones
con
que
el
atribulado
lavegante
celebra
la
aparicion
de
la
aurora,
que
poniendo
fin'á
la
lóbrega
y
tempestuosa
noche,
le
anuncia.
la
-
proximidad
de
un
sereno
y
apacible
dia,
seria
un
simil
demasiado
frio
para
dar
(1)
Esta
trinidad
de
preguntas
flas
preguntas
del
Juramento
)
ofrecia
algunas
dificultades
para
responder
¡sí
juramos!
siendo
la
primera
de
todas
el
sabido
precepto
del
decálogo,
que
prohibe
jurar
vanamente
,
porque
¿á
qué
prometer
guardar
las
leyes
del
reino
los
que
se
reseryan
el
derecho
de
alterarlas,
variarlas
y
modificarlas
,
cuando
el
bien
del
pais
lo
exigiese
?
Igual
fuera
decir:
juro
ayunar,
een
perguicio
de
comer
y
beber
cuando
el
hambreó
la
sed
me
lo
pidan.
Pues
áteme
V.'cabos
ahora
con
la
de
no
admitir
ninguna
otra,
hablando
de
la
religion,
sin.
perjuicio
tambien
de
alterar,
variar
y
modificar,
silo
exigiese
el
bien
de
la
nacion
(suponiendo
que
pudiera
exigirlo
),
lag
leyes
civiles
6
políticas
relativas
á
ella.
Pues
digo,
y
¿llamar
soberano
al
Sr.
D.
Fernando
VIf
»
Cuando
hablando
en
rigor
no
lo
era
sino
por
una
ley
absolutista,
ley
que
se
podia
alterar
y
Modificar
y.
variar
como
todas
las
demas
leyes,
sin
escluir
ni
aun
la
de
sucesion,
con
arreglo
al
sin
perjuicio
espresado
?-
Varios
de
los
representantes,
temerosos
de
que
el
tal
juramento
pudiera
Coartar
sus
facultades
como
miembros
de
una
asamblea
cuyo
carácter
de
constituyente
no
podia
ser
problemático
dudaban
si
debian
proferirlo,
ó
resistirse
4
él
Abiertamente;
mas
cayendo
luego
en
la
cuenta
4
conocieron
que
aquello
no
era
cosa
de
poderlos
poner
pensativos.,
pues
el
juramento
tenia
la
facultad
de
atar
y
desatar
lo
mismo
que
San
Pedro
en
el
cielo
y
el
Obispo
de
Roma
en
la
tierra,
Decidiéronse,
pnes
,
Y
juraron;
y
héte
libres
del
naufragio
en
la
orilla
á
los
que
temian
ahogarse,
gracias
al
sin
perjuicio
de
que
hablo,
y
que
á
modo
de
clavo
rusiente
tuyo
la
inadyertencia
de
tenderles
la
siempre
malhadada
Regencia.
,
ta
NAS
y
TROYANOS,
Historia
tragicómico-politica
dela
España
del
siglo
XIX,
con
observaciones
tremendas
sobre
las
vidas,
hechos
y
milagros
de
nuestros
hombres
Y
animales
públicos,
tomo
I,
pági-
na
229,
a
,
:
DE
LA
INDEPENDENCIA.
114
una
idea
aproximada
de
los
alegres
vitores
,
delos
repetidos
aplausos
con
que
la
tropa
y
el
inmenso
pueblo
que
cubria
la
carrera
saludaba
á
SUS
representantes,
acompañándolos
con
sus
demostraciones
hasta
el
local
arriba:
mencionado.
Nadie
en
su
alegría
pensaba
que
tras
el
24
de
setiembre
podia
relucir
siniestramenté
para
la
nacion
española
el
funesto
4
de
mayo.
-
ALBOROZO
DEL
PUBBLO
CON
LA
REUNION
DR
LAS
CÓRTES.
Como
la
Regencia
habia
accedido
tan
á
su
pesar
á
la
instalacion
de
las
córtes,
uscaba
medios
de
desacreditarlas,
y
entre
ellos
juzgó
el
mas
al
caso
hacer
pú-
licas
las
sesiones,
creyendo
asi
que
la
confusión
y
aun
el
desórden
que
debia
esperarse
de
un
cuerpo
mijevo,
compuesto
de
hombres
nada
acostambrados
á
las
Prácticas
parlamentarias,
bastarian
á
matar
su
prestigio
y
las
ilusiones
del
pue-
blo.
Pero
la
sensatez
del
patriotismo
y
el
genio
de
la
libertad
frustraron
todos
los
ardides
de
los
cortesanos.
Las
discusiones
fueron
luminosas
y
modelo
de
sensatez,
y
las
luces
que
el
pueblo
recibió
merced
á
los
elocuentes
discursos
pronunciados
e
sus
representantes,
dieron
al
traste
desde
el
primer
dia
con
el
siniestro
plan
de
a
Regencia.
:
Consecuente
4
o
dispuesto
por
esta,
hallábanse
con
antelacion
ocupadas
las
Mesa
inmediata,
y
distribuyéndose
los
diputados
en
“*
efecto.
Sentados
todos,
leyó
en
pié
el
obispo
de
Orens
Denia,
Un
breve
discurso,
retirándose
á
continuacion
tanto
él
como
sus
compa-
nt
ounlos
con
los
ministros,
no
sin
ver
entregados
al
aturdimiento
á
los
repre-
an
nos
del
pais,
los
cuales
no
habian
tenido,
porque
la
Regencia
no
quiso,
ni
Una
junta
preparatoria
para
acordar
el
modo
de
constituirse.
112
GUERRA
:
Apenas
las
córtes
quedaron
solas,
dieron
principio
á
sus
dificiles
tareas
con
la
ma-
gestad
y
mesura
que
les
fueron
caracteristicas
en
el
largo
periodo
de
tres
años
que
duró
aquella
memorable
legislatura.
Eligieron
al
mas
anciano
de
los
diputados,
ue
lo.era
D.
Benito
Ramon:
de
Hermida,
para
que
los
presidiera
en
el
solo
acto
de
nombrar
presidente,
Y
aquel
designó
para
secretario
en
la
misma
forma
á
Don
Evaristo
Perez
de
Castro.
Inmediatamente
despues:
procedióse
á
la
eleccion
de
pre-
sidente
y
secretario,
recayendo
el
primer
cargo
en
D.
Ramon
Lázaro
de
Don,
di-
putado
por
Gataluña,
y
el
segundo
en
el
mismo
señor
Perez
de
Castro
;
al
que
en
consideracion
á
lo
improbo
del
trabajo
agregóse
al
dia
siguiente
,
con
el
mismo
ca-
rácter
,
el
diputado
D.
Manuel
Lujan.
En
adelante
fueron
nombrados
los
presiden-
tes
todos
los
meses,
renovándose
alternativamente
el
secretario
mas
antiguo
,
Cuyo
número
se
aumentó
hasta
cuatro.
Terminadas
las
elecciones,
leyóse
un
papel
que
dejó
la
Regencia
al
despedirse,
“concebido
en
los
siguientes
términos
: «
Señores:
los
cinco
individuos
que
compo-
«
nen
el
Supremo
Consejo
de
Regencia
de
España
é
Indias,
recibieron
este
dificil
«
cargo,
realmente
superior
á
su
mérito
y
á
sus
fuerzas
,
en
ocasion
tal,
que
cual-
«
quiera
escusa
Ó
dilacion
en
admitirle
hubiera
traido
perjuicios
á
la
patria;
pero
«
solo
lo
admitieron
y
juraron
desempeñarle
segun
sus
alcances,
interin
que,
Jun-
«to
el
solemne
congreso
de
las
córtes,
establecia
un
gobierno
cimentado
sobre
el
«
voto
general
de
la
nacion.—Ha
legado
este
feliz
momento
tan
deseado
de
todos
«los
buenos
españoles
,
y
105
individuos
del
Consejo
de
Regencia
no
pueden
menos
«
de
hacerlo
presente
á
la
generalidad
de
sus
conciudadanos,
para
que
tomándolo
«
en
consideracion
se
sirvan
elegir
el
gobierno
que
juzguen
mas
adecuado
al
crítico
«
estado
actual
de
la
Monarquía
,
que
exige
por
instantes
esta
medida
fundamental.
«Isla
de
Leon
21
de
setiembre
de
1310—Señor.—Pedro,
Obispo
de
Orense.—
«
Francisco
de
Saavedra.—Javier
de
Castaños.—Anlomo
Escaño.—Miguel
de
Lardi-
«szabal
y
Uribe.—
iS
ae
Eo
Concluida
la
lectura,
declararon
lascórtes
quedar
enteradas
,
sin
pasar
á
mas
por
de
pronto.
;
Un
momento
de
imponente
silencio
indicador
del
ánsia
con
que
todos
desea-
ban
oir
el
primer
eco
de
la
nacion
pronunciado
por
sus
representantes,
fué
inter-
rumpido
por
D.
Diego
Muñoz
Torrero,
diputado
por
Estremadura,
que
tomó
sobre
si
el
honroso
cargo
de
abrir
las
discusiones
y
poner
con
mano
maestra
la
primera
piedra
al
grandioso
edificio
que
aquella
augusta
asamblea
estaba
destinada
á
levantar;
y
seguramente
que
4
nadie
mejór
que
á
este
venerable
eclesiástico
correspondia
verificarlo,
Antiguo
rector
de
la
universidad
de
Salamanca,
de
un
entendimiento
clarísimo,
adornado
con
una
eradicion
no
comun,
tan
teólogo
como
politico,
de
costumbres
puras
,
piadoso
Sin
fanatismo
,
tolerante
en
sus
opiniones,
de
un
€s-
terior
sencillo
y
bondadoso,
y
en
suma,
varon
insigne,
dado
perfectamente
á
co-
nocer
por
un
célebre
orador
moderno,
cuando
lellamó
el
Crisóstomo
de
nuestro
siglo:
talera
el
Sr.
Muñoz
Torrero,
Y
tal
debia
ser
el
destinado
á
sentar
el
primero
la
basedela
estátua
de
la
libertad,
para
que
viendo
el
mundo
quelas
nuevas
instituciones
contaban
al
frente
de
sus
adalides
á
un
varon
justo,
áun
sacerdote
virtuoso,
á
UN
hombre
apostólico,
en
fin,
que
vivió
y
murió
en
la
pobreza,
no
hubiera
quien
pudie-
se
decir
con
razon
que
eran
producto
de
demagogos
impios
y
revolucionarios.
El
Sr.
Muñoz
Torrero,
en
un
elocuente
discurso,
desenvolvió
los
principios
de
la
sociedad
,
ascendió
á
su
origen,
buscó
el
de
la
soberania,
y
con
ejemplos
la
historia,
con.
el:
dictámen
de
profundos
autores,
con
el
apoyo
de
nuestras
le-
yes
y
con
la
esposicion
delas
necesidades
del
reino
,
sostuvo
y
probó
la
urgencia
de
adoptar
una
série
de
proposiciones
que
fué
sucesivamente
esclareciendo
,
C0D”
cluyendo
con
decir,
que
su
amigo
D.
Manuel
Lujan
traia
una
minuta
en
forma
de
decreto
que
las
abrazaba
todas.
Las
córtes,
que
habian
vido
con-la
mayor
atencion
y
agrado
al
distinguido
or”
dor,
decidieron
que.
el
Sr.
Lujan:
leyera
dicha
minuta,
cuyos
puntos
eran
105
siguientes:
1.2
Que
los
diputados
que
componian
el
congreso
y
representaban
a
:
4
DE
LA
INDEPENDENCIA.
115
nacion
española,
se
declaraban
legitimamente
constituidos
en
córtes
generales
y
estraordinarias,
en
las
cuales
declaraban
igualmente
residir
la
soberania
nacio-
nal.—2.
Que
conformes
en
todo
con
la
voluntad
general,
pronunciada
del
modo
mas
enérgico
y
patente
,
reconocian,
proclamaban
y
juraban
de
nuevo
por
su
único
y
legitimo
rey
al
Sr.
D.
Fernando
VII
de
Borbon,
y
declaraban
nula,
de
ningun
valor
ni
efecto
la
cesion
de
la
corona
que
se
decia
hecha
en
favor
de
Na-
poleon,
no
solo
por
la
violencia
que
habia
intervenido
en
aquellos
actos
injustos
é
ilegales,
sino
principalmente
por
haberle
faltado
el
consentimiento
de
la
nacion.—
3.
Que
no
conviniendo
q
dbsón
reunidas
las
tres
potestades,
legislativa,
ejecutiva
y
judicial,
las
córtes
se
reservaban
solo
el
ejercicio
de
la
primera
en
toda
su
esten-
sion.—4.?
Que
las
personas
en
quienes
se
delegase
Ja
potestad
ejecutiva,
en
ausencia
del
Sr.
D.
Fernando
VII,
serian
responsables
por
los
actos
de
su
admi-
nistración,
con
arreglo
á
las
leyes:
habilitando
al
que
era
entonces
Consejo
de
Re-
gencia,
para
que
interinamente
continuase
desempeñando
aquel
cargo,
bajo
la
espresa
O
U
diatamente
y
en
la
misma
sesion
prestase
el
Jura-
mento
siguiente:
«¿E
soberania
de
la
naci
n
repr
presentada
por
los
di-
:
estraord
EE
Upblcer
us
decre-
«
putados
de
estas
córtes
generales
y
ordinarias?
¿Jurais
(
«tos,
leyes
y
Constitucion
que
se
establezca,
segun
los
santos
fines
para
que
«se
han
reunido,
y
mandar
observarlos
y
hacerlos
ejecutar?
—¿Conservar
la
inde-
«pendencia
,
libertad
6
integridad
de
la
nacion?—¿La
religion
católica,
apostólica
«romana?—¿El
gobierno
monárquico
del
reino
?—¿Restablecer
en
el
trono
á
nues-
«tro
amado
'rey
D.
Fernando
VII
de
Borbon
?—¿Y
mirar
en
todo
por
el
bien
del
«
Estado
?—Si
asi
lo
hiciéreis
Dies
os
ayude,
y
si
no
Sereis
responsables
á
la
na-
«cion
con
arreglo
á
las
leyes.»—5.9
Se
confirmaban
por
entonces
todos
los
tribunales
y
justicias
del
reino,
asi
como
las
autoridades
civiles.
y
militares
de
cualquiera
clase
que
fuesen.—6.9
y
último:
se
declaraban
inviolables
las
per-
sonas
de
los
diputados,
no
pudiéndose
intentar
cosa
alguna
contra
ellos,
sino
en
los
términos
que
se
establecerian
en
un
reglamento
próximo
á
formarse.
»
La
posteridad
hará
como
nosotros
un
justo
cargo
á
la
Regencia,
por
no
haber
tenido
dispuestos
los
medios
de
dar
la
debida
publicidad
á
la
detenida
discusion
que
siguió
á
la
lectura
de
las
anteriores
proposiciones,
y
que
siendo
la
primera
que
Tomo
III.
15
E
>
114
;
|
GUERRA
|
A
tuvo
lugar
en
las
córtes,
fué
sin
duda
una
de
las
mas
elocuentes
y
dignas,
entre
las
infinitas
interesantes
de
aquella
legislatura.
Discusion
memorable
que
dió
un
Justo
renombre
al
congreso,
y
que
aterrando
á
sus
émulos,
desarmando
la
perfi-
dia
y
admirando
al
público,
admiró
é
ilustró
á
la
nacion,
enagenó
de
gozo
al
nu-
meroso
concurso
que
asistió
á.
oir
á
los
oradores,
y
obligóá
que
los
MISMOS
estrangeros
que
la
presenciaron,
especialmente
á
los
ingleses,
tan
esperimentadosenla
materia,
á
hermanarla
con
las
mas
célebres
de
su
veterano
parlamento.
Privados
nosotros
de
poder
estractar
en
obsequio
de
nuestros
lectores
tan
aplaudida
discusion,
di-
remos
solamente
que
duró
hasta
mas
de
las
doce
de
la
noche,
que
fueron
en
ella
sucesivamente
aprobados
todos
los
artículos
del
Sr.
Lujan,
y
que
entre
otros
que
tomaron
la
palabra
se
distinguieron,
ademas
de
este
diputado
y
del
respetable
Muñoz
Torrero,-los
señores
D.
Antonio
Oliveros
y
D.
José
Mejia,
descollando
particularmente
D.
Agustin
de
Argiielles,
el
cual
dió
desde
entonces
principio
á
establecer
sobrerobustas
bases
aquella
gigante
reputacion
oratoria,
quegrangeándole
el
renombre
de
divino
entre
sus
admirados
compatriotas,
llegó
en
breve
á
hacerse
cr
A
A
(
La
Regencia
tenia
en
las
córtes
numerosos
emisarios
para
espiar
todo
lo
que
pasaba,
y
quizás
para
aprovechar
el
primer
momento
oportuno
á
ocultos
y
ma-
quiavélicos
planes;
mas
sabiendo
con
asombro
la
marcha
magestuosa
del
congreso
y
el
general
entusiasmo
con
que
le
aclamaban
la
tropa
y
el
pueblo,
conoció
la
necesidad
de
renunciar
á
sus
designios
liberticidas
(1),
y
afectando
docilidad'y
aun
aprecio
á
las
decisiones
de
la
representacion
nacional,
obedeció
JURAMENTO
DE
LA
REGENCIA.
»
(1)
No
es
nuestro
ánimo
ajar
la
memoria
de
la
Regencia
con
aventurados
asertos,
siendo
tan
sabida
de
todos
la
especie
que
corrió
aquellos
dias
respecto
á
sus
torcidos
designios
en
lo
tocan-
te
á
destruir
las
córtes,
ó
4
Obligarlas
al
menos
á
allanarse
á
hacer
lo
que
ella
mandára.
Estos
rumores,
á
que
no
todos
daban
crédito,
hubieran
quedado
confundidos
entre
el
número
de
las in-
yenciones
calumniosas
promovidas
por
los
enemigos
del
Censejo
de
Regencia,
sino
hubiera
yeni-
do
á
confirmarlos
uno
de
sus
mismos
individuos,
el
Sr.
Lardizabal,
el
cual
en
un
manifiesto
publi-
cado
en
Alicante
el
año
11
se
espresó
enlos
términos
siguientes:
«Vimos
claramente
que
en
aquella
no-
«che
(alude
á
la
del
24
de
setiembre)
no
podiamos
contar,
ni
con
el
pueblo,
ni
con
las
armas,
que
«áno
haber
sido
asi,
todo
hubiera
pasado
de
otra
manera.»
DE
LA
INDEPENDENCIA.
145
-las
órdenes
de
esta,
y
«presentóse
aquella
misma:noche
á
prestar
el
juramento
conforme
«en
un
todo
á-la
fórmula
propuesta
por
el
Sr.
Lujan,
que
habia
sido
-aprobadano
¿0105
dp
¿roo
a
pl
sep
A
Tirieopolal
pb
plash
Ss
No
asistió
al
juramento
el
obispo
de
Orense,
cuya
falta
cohonestaron
'sus
com-
pañeros
con
lo:
avanzado
de
la
hora,
y.con
laedad'
y:
achaques
de
su
presidente.
Las
córtes'
admitieron
la
éscusa,
aunque
conocieron
muy
bien
la
verdadera
cau-
sa
dedajaisenciagint
202
sp
almio
10
Y
osgroT
sb
opa,
cta0l
Retirada
la
Regencia,
y
estendido
el
célebre
decreto
comprensivo
de
lás
propo-
siciones
de
los
señores
Muñoz
Torrero
y
Lujan,
conocido
con
el
título
de
Decrelo
de
24
de
Setiembre,
levantóse
aquella
inolvidable
sesion
,
verdadero
principio
dela
revolucion
española,
y
primer
pretesto
al
escándalo
de
que
afectaron
po-
seerse
los
enemigos
de
las
córtes.
Pintaron
estos
el
decreto
en
cuestion
como
hostil
al
gobierno
monárquico
y
como
contrario
á
los
derechos
de
la
magestad
real.
Sirvióles,
dice
el
conde
de
Toreno,
de
especial
asidero
para
semejante
calificacion
el
declararse
en el
decreto
que
la
soberanía
residia
en
las
córtes,
ale-
gando
que
habiendo
estas
en
el
juramento
hecho
en
la
iglesia
mayor
apellidado
soberano
4
D.
Fernando
VIL,
ni
podian,
sin
faltar
á
tan
solemne
promesa,
tras-
ladar
ahora
á
la
nacion
la
soberanía,
ni
tampoco
erijirse-
en
depositarios
de
ella.
A
la
primera
acusacion
se
contestaba
que
en
aquel
juramento,
juramento
indivi-
dual
y
no
de
cuerpo,
no
se
habia
tratado
de
examinar
si
la
soberania
traia
su
origen
de
la
nacion
ó
de
solo
el
monarca:
que
la
Regencia
habia
presentado
aque-
“la
fórmula
y
aprobádola
los
diputados,
en
la
persuasion
de
que
la
palabra
soberania
se
habia
empleado
alli
segun
el
uso
comun,
por
la
parte
que
de
la
soberania
ejerce
el
rey
como
gefe
del
estado
,
y
no
de
otra
manera;
habiendo
pres-
cindido
de
entrar
fundamentalmente
en
la
cuestion.
—Si
cabe,
mas
satisfactoria
era
aun
la
respuesta
á
la
segunda
acusacion,
de
haber
declarado
las
córtes
que
en
ellas
residia
la
soberanía.
El
rey
estaba
ausente,
cautivo;
y
ciertamente
que
á_
alguien
correspondia
ejercer
el
podersupremo,
ya
se
derivase
este
de
la
nacion,
ya
del
monarca.
Las
juntas
de
provincia
soberanas
habian
sido
en
sus
respectivos
territorios;
habialo
sido
la
Central
en
toda
plenitud,
lo
mismo
la
Regencia;
¿por
qué,
pues,
dejarian
de
disfrutar
las
córtes
de
una
facultad
no
disputada
á
cuerpos
mucho
menos
autorizados?
AI
ds
Por
lo
que
respecta
á
la
declaracion
de
la
soberania
nacional,
principio
tan
temido
en
nuestros
tiempos
,
si
bien
no
tan
repugnante
á
la
razon
como
el
opues-
to
de
la
legitimidad,
pudiera
quizá
ser
cuerda
que
vibrase
con
sonido
áspero
en
un
pais
donde
sin
sacudimiento
se
reformasen
las
instituciones,
de
consuno
la
nación
y
el
gobierno:
pues
por
lo
general
declaraciones
fundadas
en
ideas
abstru-
sas,
ni
contribuyen
a
pro
comun,
ni
afianzan
por
si
la
bien
entendida
libertad
de
los
pueblos.
Mas
ahora
no
era
este
el
caso.
MS
Huérfana
España,
abandonada
de
sus
reyes,
cedida
como
rebaño
y
tratada
de
rebelde,
debia,
y
propio
era
de
su
dignidad,
publicará
la
faz
del
orbe,
por
me-
dio.
de
sus
representantes
,
el
derecho
que
la
asistía
de
constituirse
y
defender-
se;
derecho
de
que
no
podian
despojarla
las
abdicaciones
de
sus
principes,
aun-
que
hubiesen
sido
hechas
libre
y
voluntariamente.
Ademas,
los
diputados
españoles,
lejos
de
abusar
de
sus
facultades,
mostraron
la
moderación
y
rectas
intenciones
que
les
animaban;
declarando
al
propio
tiem-
po
la
conservacion
del
gobierno
monárquico,
y
reconociendo
como
legitimo
rey
á
Fernando
VII.
Que
la
nacion
fuese
origen
de
toda
autoridad,
no
era
en
España
doctrina
nueva,
ni
tomada
de
estraños:
conformábase
con
el
derecho
público
que
habia
guiado
á
nuestros
mayores,
y
en
circunstancias
no
tan
imperiosas
como
las
de
los
tiempos
que
corrian.
A
la
muerte
del
rey
D.
Martin,
juntáronse
en
Caspe,
para
elejir
monarca,
los
procuradores
de
Aragon,
Cataluña
y
Valencia.
Los
na-
Varros
y
aragoneses
,
(nniláridose
en
las
mismas
reglas,
habian
desobedecido
la
voluntad
de
D.
Alonso
el
Batallador,
que
nombraba
por
sucesores
del
trono
á
,
Ñ
>
Ñ
>
Se,
AS
Ñ
¿px
a
NS
o
e
2
Y
-pladamente
los
varios
ejemplos
que
se
leian
en
los
anal
f
416
GUERRA
-1os
templarios;
y
los
castellanos,
sin
el
mismo
ni
tan
justo
motivo,
en
la
mi-
noría
de
D.
Juan
el
II
¿no
ofrecieron
la
corona,
por
medio
del
condestable
Rui-Lo-
pez:
Dávalos,
al
infante
de
Antequera?
Asi
di
las
córtes
de
1810,
en
su
decla-
racion
de
24
de
setiembre,
ademas
de
un
derecho
inherente
á
toda
nacion,
in-
dispensable
para
el
mantenimiento
de
la
independencia,
imitaron
tambien
y
tem-
:
es
de
nuestra
historia:»
.
Hasta
aqui
el
conde
de
Toreno,
y
por
cierto
que
sus
razonés
circunspec-
tas
y
templadas
como
son,
no
son
susceptibles
de
réplica.
CAPITULO
XIL.
—
A
AXkÁk
;
Córtes:
número
de
diputados
que
asisten
á£
la
primera
sesion:
son
felicitadas
y
reconocidas
por
las
provincias
:
juramento
de
autoridades.
—Nombramiento
de
comisiones.
—Método
de
yotar.—Tra-
.
tamiento
que
toman:
las
córtes.—Consulta
de
la
Regencia:
contestacion
que
se
le
dá.—Empleos
á
los
diputados.
—Acuerdo
del
congreso
sobre
ellos.—Sesiones
secretas.
—Ocurrencias
con
el
du-
que
de
Orleans.—El
obispo
de
Orense:
renuncia
sus
Cargos
:
Se
resiste
á
prestar
juramento:
fór-
masele
causa:
cede
y
jura.—América:
causas
de
Su
emancipacion:
inculpabilidad
de
las
córtes
en
el
asunto:
prudentes
medidas
que
adoptan.
1
hemos
visto
á
las
córtes
tan
prudentes
y
cir-
E
3
cunspectas
en
su
primera
sesion,
en
medio
de
AREA
E
2
8
las
Muchas
causas
que
pudieran
haber
discul-
SAN
ES
IN
g,
pado
algun
error
ó
atropellamiento,
ya
no
HA
A
=-%
nos
causará
estrañeza
verlas
continuar
sus
es-
PRUOZ
"y
pinosas
tareas
con
igual
mesura
y
decoro,
bellas
dotes
que
z
e
M4
jamas
las
abandonaron
en
el
discurso
de
su
carrera.
En
ellas,
E
2
merced
al
arbitrio
adoptado
de
elegir
suplentes
por
las
pro-
vincias
ecupadas
de
enemigos
y
posesiones
de
Ultramar,
estaba
legi-
S
timamente
representada
toda
la
na
cion.
Ala
primera
sesion
asistieron
AN
ya
mas
de
cien
diputados,
de
ellos
dos
terceras
partes
propietarios,
e
¿L
Cuyo
número
se
fué
aumentando
rápidamente,
viéndose
antes
de
tres
A
meses
diputados
en
propiedad
hasta
del
continente
americano,
¿E
y
algun
tiempo
despues,
de
las
islas
Filipinas.
Por
esta
razon
jamas
MTS
hubo
reclamacion
sobre
la
materia
,
y
las
córtes
fueron
reconocidas
Jegi-
e,
>
timas
y
obedecidas,
y
encomiadas
sus
discusiones
hasta
de
los
mismos
”
puntos
dominados
por
los
enemigos,
y
Por
lo
mismo
en
disposicion
de
-
poder
disputar
la
legitimidad
de
su
autoridad
sin
el
menor
recelo.
Lejos
de
esto,
todas
las
provincias,
aun
las
mas
remotas,
sin
temor
á
los
invasores,
las
fueron
dirigiendo
sus
mas
sinceras
felicitaciones,
comenz
ando
el
congreso
á
recibirlas,
des-
de
su
segunda
sesion,
de
los
Consejos,
Junta
Superior
de
gobierno
de
Cádiz
y
demas
corporaciones
de
aquella
isla;
distinguiéndose
muy
especialmente
el
teniente
general
D.
Manuel
de
la
Peña,
que
como
capitan
general
de
Andalucia
se
pre-
sentó
en
la
barra
del
congreso,
acom
añado
de
los
generales
gefes
de
los
cuerpos
reunidos
en
la
isla
de
Leon,
felicitán
ole
y
oráslarido
juramento
ante
él,
y
anun-
ciando
en
la
órden
del
dia
4
su
ejército
que
las
córtes
eran
la
única
autoridad
so-
berana
de
España.
:
El
congreso
fué
sucesivamente
arreglando
sus
tareas,
y
para
simplificarlas
nombró
varias
comisiones
para
los
distintos
ramos
de
guerra,
hacienda,
justi-
A
118
GUERRA
cia
y
otros,
y
algunos
especiales
para
determinados
asuntos.
Las
comisiones
exa-
minaban
detenidamente
los
espedientes,
los
ilustraban
con
sus
dictámenes,
y
los
presentaban
al
congreso,
en
donde
se
discutian,
permitiéndose
hablar
en
pro
ó
en
contra,
interin
no
se
declaraba
el
punto
suficientemente
discutido.
El
método
ordi-
nario
de
votar
era
poniéndose
de
pié
los
que
aprobaban,
y
permaneciendo
sentados
los
de
contrario
dictámen
:
'solo
en
los
asuntos
de
mas
gravedad
daban
los
diputa-
dos
su
opinion
por
un
si
ó
por
un
no,
pronunciándolo
desde
su
asiento
-en
voz
alta.
Para
sistematizar
su
marcha,
formaron
las
córtes
un
minucioso
reglamento,
siendo
cargo
del
presidente
el
hacerlo
observar.
*
|
En
la
sesion
del
25
propuso
el
Sr.
Mejía,
y
aprobaron
las
córtes,
tomar
el
tra-
tamiento
de
Magestad,
dejando
el
de
Alteza
á
la
Regencia
y
tribunales
supremos.
Tambien
ordenaron
que
los
cuerpos
de
la
guardia
real
les
diesen
el
servicio.
Pronto
acudió
la
Regencia
á
entorpecer
los
trabajos
de
las
córtes
pidiendo
aclaraciones
á
su
primer
decreto,
y
preguntando
cuáles
eran
sus
facultades
y
responsabilidad,
y
el
método
de
comunicaciones
entre
ambos
cuerpos
AO
-
Las
córtes,
despues
de
oir
el
dictámen
de
la
comision
nombrada
para
este
asunto,
en
que
hubo
diversas
opiniones,
aprobaron
la
del
Sr.
Muñoz
Torrero
y
contestaron
á
la
Regencia:
«que
en
tanto
que
las
córtes
formasen
acerca
del
«
asunto
un
reglamento,
usase
la
Regencia
de
todo
el
poder
que
fuese
necesario
«
para
la
defensa,
seguridad
y
administracion
del
estado
en
las
criticas
circuns-
«
tancias
de
entonces;
é
igualmente
que
la
responsabilidad
que
se
exigia
al
Consejo
de
«
Regencia,
únicamente
escluia
la
inviolabilidad
absoluta
que
correspondia
á
la
«
persona
sagrada
del
rey.
Y
que
en
cuanto
al
modo
de
comunicacion
entre
el
«
Consejo
de
Regencia
y
las
córtes,
mientras
estas
estableciesen
el
mas
conveniente,
«
se
seguiria
usando
el
medio
usado
hasta
el
dia.»
Era
éste
el
de
pasar
oficios
ó
ir
en
persona
los
secretarios
del
despacho
,
quienes
al
principio
esquivaban
asistir
á
las
córtes,
como
no
aconstumbrados
á
las
prácticas
parlamentarias.
Algunos
meses
despues
se
formó
el
reglamento
anunciado,
en
el
cual
se
determinaron
estensa
y
claramente
las
facultades
del
poder
ejecutivo.
|
Deseando
la
Regencia
formarse
un
partido
en
las
córtes,
empezó
á
conferir
em-
pleos
á
varios
diputados,
especialmente
á
los
americanos.
Esto
irritó
á
la
mayoria
de
la
asamblea,
y
escitó
á
D.
Antonio,
Capmany
á
presentar
la
proposicion
siguien-
te:
«
Ningun
diputado,
asi
de
los
que
al
presente
componen
este
cuerpo,
como
de
«
los
que
en
adelante
hayan
de
completar
su
total
número,
pueda
solicitar
ni
ad-
«
milir
para
si,
ni
para
otra
persona,
empleo,
pension
y
gracia,
merced
ni
con-
«
decoracion
alguna
de
la
potestad
ejecutiva
interinamente
habilitada
,
ni
de
otro
«
gobierno
que
en
adelante
se
constituya
bajo
cualquiera
denominacion
que
sea;
«
y
si
desde.el
dia
de
nuestra
instalacion
se
hubiese
recibido
algun
empleo
ó
gra-
«
cia,
sea
declarado
nulo.
«:
Aprobóse
esta
proposición
con
el
dictámen
de
que
«la
«
prohibicion.
se
estendiese.á
un
año
despues
de
haber
los
actuales
diputados
de-
«Jade
serlo
doit
tito
at
0s
Esta
medida
,
necesaria
con
tanta
frecuencia,
especialmente
en
las
monarquias,
fué
combatida
entonces
y
lo
ha.sido.en
diversas
épocas,
«por
el
interes
privado
de
los
que
convierten
la
confianza
que
han
merecido
á
los
pueblos:
en
ocasion
de
su
pros-
peridad.
Á
nosotros,
persuadidos
como
estamos
de
que
el
desprendimiento
no
es
la
virtud
mas:
comun,
nos
parece
que
no
es
fácil
que
sin
ella
sean:
los
diputados
inde-
pendientes,
observando
cual
corresponde
su
sagrada
mision.
Podrá
tener
algun
in-
conveniente
la
adopcion
rigorosa
de
ese
estremo;
pero
todos
son
menores
tal
vez
que
el
vergozoso
espectáculo
de'un
congreso
adulador
del
gobierno
y
dispuesto
á:
sacri-
ficar
la
felicidad
de
la:patria
al
favor
de
los
ministros.
La
proposicion
del
Señor
Capmany
dió
los
mejores.
resultados,
atajando
un
mal
de
funestas
trascendencias,
y
poriudA
á
las
córtes
en
el
predicamento
mas
distinguido
á
los
ojos
de
la
opinion
ública.
:
|
.
En
la
sesion
del
27
propuso
el
Sr.
Argiielles
que
las
córtes
se
ocupasen
de
la
libertad
de
imprenta.
Sostuvo
su
dictámen
el
Sr.
Perez
de
Castro,
y
las
córtes
nom-
DE
LA
INDEPENDENCIA.
119
braron
una
comision
al
efecto
,
la
cual
se
dedicó
á
desempeñar
sin:
descanso
tan
interesante
tarea.
E
a
Ls
|
:
e
Aunque
estaba
acordada,
-
y
asi
se
observaba,
la
publicidad
de
las
sesiones,
te-
nian
las
córtes,
contra
el
dictámen:
de“algunos
de
«sus
individuos
y
de
todo
el
público,
algunas
sesiones
secretas,
va'
por
creer
que
lo
exigia
asi
la
naturaleza
de
ciertos
asuntos,
ya
por
la
dificultad
que
las
naciones,
lo
mismo
que
los
individuos,
encuentran
para
desarraigar
del
todo
sus
antiguos
hábitos.
En
una
de
estas
sesiones
estaba
el
congreso,
cuando
el
duque
de
Orleans,
apeándose
á
sus
puertas
el
dia
30
de
setiembre,
-
pidió
con
instancia
se
le
permitiese
hablar
desde
la
barandilla.
Para
comprender
el
paso
del
duque
,
es
necesario
tener
presente
que
desde
el
año
1808
habia
hecho
este
varias
y
estudiadas
gestiones.
ya
sobre
los
supuestos
derechos
de
su
casa
á
la
corona
de
España,
á
falta
de
mejores
lineas,
ya
para
pedir
el
mando
de
alguv
ejército,
no
habiendo
accedido
4
su
demanda
la
junta
de
Sevilla,
como
tampoco
la
Junta
Central.
Instalada
la
Regencia,
creyó
esta
equivocadamente
que
la
antigua
casa
de
Francia
tenia
partido
en
el
Rosellon
y
en
otros
departamentos
meridionales
,
y
recordando
las
pretensiones
de
Orleans,
tuvo
lo
debilidad
de
ofre-
cerle
el
mando
de
un
ejército
que
debia
formarse
en
Cataluña.
El
duque
acep-
tó
esta
merced,
y
se
dirigió
á
Tarragona;
pero
lo
hizo
en
mala
ocasion,
hallán-
dose
entonces
reciente
la
pérdida
de
Lérida
y
la
detrota
del
ejército
español
cerca
de
sus
muros.
Unido
á
este
mal
estado
de
cosas
en
el
antiguo
Principado
la
re-
pugnancia
de
los
catalanes
á
ver
á
su
cabeza
un
principe
estrangero;
y
mucho
me-
nos
frances,
hizo
al
duque
embarcarse
para
Cádiz,
donde
fondeó
el
20
de
junio.
Su
llegada
puso
á
la
Regencia
en
un
compromiso,
pues
despues
de
habérsele
llamado
y
ofrecidole
el
mando
de
un
ejército,
no
podia
cumplir
su
palabra
,
ya
por
oposicion
de
algunos
generales
españoles,
entre
los
cuales
se
contaba
Odonnell,
ya
porque
el
embajador
ingles
Wellesley
le
habia
insinuado
,
aunque
privadamente,
que
en
el
momento
que
se
concediese
al
duque
cualquiera
especie
de
mando
dintervencion
en
nuestros
asuntos
militares
ó
políticos,
tenia
órden
de
sus
córtes
para
reclamar.
Mientras
mediaban
sobre
el
asunto
ágrias
contestaciones
entre
la
Regencia
y
Orleans,
verificóse
la
instalacion
de
córtes.
Estas:
desaprobaron
desde
luego
el
pensamiento
de
emplear
al
duque,
y
manifestaron
á
la
Regencia
que
por
medios
suaves
y
alen-
|
tos
indicase
á-S.
A.
la
oportunidad
de
su
alejamiento
de
Cádiz.
Informado
el
de
Urleans
de
esta
órden
,
decidió
presentarse
en
las
córtes,
verificándolo,
segun
acabamos
de
indicar,
el
30
de'setiembre;
mas
no
accedió
el
congreso
á
su
deseo
de
hablar
desde
la
barra,
y
asi
se
lo
manifestó
con
toda
urbanidad
por
medio
de
D.
Evaristo
Perez
de
Castro
y
del
marques
de
Villafranca,
encargados
de
tan
enojosa
mision.
Insistió
el
de
Orleans
en
que
se
le
recibiese.,
mas
firmes
los
dipu-
tados
en su
resolucion,
hicieron
perder
áS.
A.
toda
esperanza,
regresando
este
á
Cádiz,
sin
despedirse
de
la
Regencia.
Esta
escribió
de
órden
de
las
córtes
al
gober-
nador
de
aquella
plaza,
encargándole
pi
buenos
términos
dp
la
ida
del
duque
,
quien
al
fin
se
embarcó
para
Palermo
el
dia
5
de
octubre.
La
marcha
de
las
córtes
en
este
negocio
fué,
4
no
dudar,
la
mas
conforme
al
decoro
nacional
y
á
lo
que
de
ellas
exijia
una
prudente
prevision.'
>
Otro
asunto
igualmente
desagradable
ocupó
por
entonces
á
las
córtes
en
va-
rias
sesiones
secretas.
El
obispo
de
Orense,
que
segun
atras
queda
dicho,
no
habia
concurrido
al
congreso
con
sus
compañeros
la
noche
del
24
á
prestar
el
juramento
que
las
córtesimpusieron
á
la
Regencia,
envió
al
dia
Ante
la
dimision
del
cargo
de
regente
y
delde
diputado,
para
el
que
habia
sido
nombrado
por
la
provincia
de
Es-
tremadura,
concluyendo
con
la
súplica
de
que
se
le
permitiese.
regresar
inmediata-
mente
á
su
diócesis.
Desentendiéndose
las
córtes
de
todo
lo
que
decia
para
fundar
su
renuncia
,
accedieron
á
la
peticion
del
obispo,
sin
exigirle
juramento
ni
condicion
guna
;
mas
como
lo
que
el
prelado
deseaba
era
entrar
en
contestaciunes
con
la
asamblea,
chocando
abiertamente
con
ella,
renovó
despues
del
modo
mas
violento
Sus
argumentos
contra
el
decreto
de
24
de
setiembre,
en
una
comunicacion
que
Irigió
al
congreso
desde
Cádiz
el
dia
3
de
octubre,
con
pretesto
de
dar
gracias
«tos
como
sus
virtudes.
»
Las
córtes,
adoptando
un
término
tedio
entre
los
favorecedores
y
los
contrarios
del
obispo
,
determinaron
en
18
de
octubre
prestase
este
en
manos
del
carde-
120
GUERKA
á
las
córtes
por
haber
accedidoá
su
solicitud;
gracias
que
en
efecto
les
«ió,
pero
en
tono
tan
irónico,
que
no
dejaba
duda
del
fin
á
que
por
semejante
medio
aspiraban
los
enemigos
de
la
representacion
nacional.
Un
papel
tan
descompuesto,
y
cuyo
pensamiento
subversivo
se
descubria
tan
patentemente
en
todas
sus
especies,
dirigidas
á
abanderizar
un
partido
contra
las
córtes,
suscitó
en
estas
vivos
y
aca-
torados
debates,
manifestándose
opuestos
al
prelado
muchos
de
los
diputados
ecle-
“siásticos,
aun
de
los
menos
afectos
á
novedades.
Uno
de
ellos,
D.
Manuel
Ros,
canónigo
de
Santiago
de
Galicia,
y
años
despues
ejemplar
obispo
de
Tortosa,
es-
“elamó:
«El
obispo
de
Orense
hase
burlado
siempre
de
la
autoridad.
Prelado
con-
«sentido
y
con
fama
de
santo,
imaginase
que
todo
le
es
licito,
y
voluntarioso
y
«terco
solo
le
gusta
obrar
á
su
antojo:
mejor
fuera
que
cuidase
de
su
diócesis,
cu-
«yas
parroquias
nunca
visita,
faltando
asi
á
las
ohligaciones
que
le
impone
el
epis-
«
copado
:
he
asistido
muchos
años
cerca
de
su
ilustrisima
y
conozco
sus
defec-
t
'
val
de
Borbon
el
juramento
mandado
exigir
por
decreto
de
25
de
setiembre
á
to-
das
las
autoridades
eclesiásticas,
civiles
y
militares,
el
cual
estaba
concebido
en
términos
análogos
al
que
prestó
el
Gonsejo
de
Regencia.
Opúsose
el
obispo
á
la
ór-
den,
insistiendo
en
sus
temerarios
designios,
y
atacando
violentamente
el
dogma
de
la
soberanía
nacional,
viéndose
con
esto
el
congreso
precisado
á
sostener
su
de-
coro
ultrajado
como
lo
hizo,
nombrando
una
junta
mista
de
eclesiásticos
y
seculares
(de
la:
cual
no
formó
parte
ninguno
de.
los
diputados,
siendo
todos
sus
miembros
nombrados
por
la
Regencia)
para
calificar
las
opiniones
del
obispo.
Viendo
este
el
universal
entusiásmo
con
que
todas
las
provincias
recibian
las
dis-
posiciones
de
las
córtes,
el
ningun
efecto
que
habia
producido
la
especie
de
llama-
miento
que
hacia
á
los
pueblos
con
su
resistencia
á
prestar
el
juramento
que
se
le
pedia,
y
temiendo
las
resultas
del
proceso
entablado,
cedió
al
fin
de
su
terque-
dad,
presentándose
en
las
córtes.el
5
de
febrero
inmediato
y
prestando
el
jura-
mento
requerido
sin
limitacion
alguna,
Per
itiósele
en
seguida
volver
á
su
dióoesis
sobreseyéndose
en
los
procedimientos
judiciales.
¡Lástima
que
un
obispo
tan
patrio-
ta
y
tan
buen
español
como
supo
moslrarse
en
su
célebre
carta
4
Napoleon,
mereciera
la
censura
de
la
historia
bajo
estotro
punto
de
vista!
JURAMENTO
DEL
OvISPO
DE
ORENSE.
DE
La
INDEPENDENCIA.
127
«
Nosotros
(decia
aquel
digno
diputado
estremeño),
Queremos
dar
alas
á
los
sen-
timientos
honrados
,
y
cerrar
las.
puertas
4
los
malignos...
244
religion
santa
de
los
Crisóstomos
y
e
los:
Isidoros
no.
se
recala
de
la
libre
discusion;
temen
esta
los
que
desean
«convertir
aquella
en
provecho
propio.
¡Qué
de
horrores
y
escán-
dalos
no
vimos
en
tiempo
de
Godoy!
¡
Cuánta
irreligiosidad
no
Se
esparció
!
¿y
habia
libertad
de
imprenta?
Sila
thubiera
habido
dejáranse
de
cometer
tantos
escesos
con
el
miedo
de
la
condlba
pública,
y
nO
se
hubieran
Pdo
deli-
tos,
sumidos
ahora
en
la
impunidad
del
silencio.
Ciertos
Obispos:
rbieran;osado
manchar
los
púlpitos
de
la
religion,
predicando
los
triunfos
del
poder
arbitrario,
-
y
por
decirlo
asi,
«los
del
ateismo?:¿Hubieran
contribuido
á
la
destruccion
de
Sn
pati
y
á
la
tibieza
de:
la
fe,
incensando
impiamente
al
¡dolo
de
Baal,
al
ma
¡aventurado
valido?.....»:
erario
E
7,0
El
Sr.
Argiielles
rechazó
en
an
segundo:
discurso
muchas
de
las
objeciones
.
hechas
por
los
antagonistas
de-
la
libre.emision
del
pensamiento,
cerrando
al
fin
tan
memorable
discusion,
que
duró
cinco
dias,
el
dignisimo
representante
D,
Die-.
go
Muñoz
Torrero,
pronunciando
otro
bello
discurso
que
no
podemos
msi
de
es-
Aractar.
«La
materia
que
tratamos
(decia
el
Sr.
o
a
cta
ss
lo
miro,
dos
partes,
la
una
de
justicia,
la
otra
de
nec
ad.
La:
justicia
es
el
principio
vital
«de
la
sociedad
civil,
é
hija
de
la
justicia-es
la
libertad.
de
la
im=
prenta....
El
derecho
de
traerá
exámen
las
acciones
del
gobierno,
es:
un
derecho
tan
imprescriptible,
que
ninguna
nacion
puede
cederlo
sin
dejar
de
ser
nacion.
¿Qué
hicimos
nosotros
en
el
memorable
decreto.
de
24
de
seliembro?
Declaramos
los
decretos
de
Bayona
ilegales
y
mM
os.
Y
¿por
qué?
Porque
el
acto
de
renuncia
se
habia
hecho
sin
el
consentimiento
de
la
nación.
¿A
quién
ha
encomendado
ahora
esa:
nacion
su
causa?
A
nosotros,
nosotros
somos
sus
representantes,
y
segun
A
usos
y
antiguas
leyes
fundamentales,
muy
pocos
pasos
pudiéramos
dar
sinla
aproba-
cion
de
nuestros
constituyentes.
Mas
cuando
el
pueblo
puso
el
poder
en
nuestras
manos,
¿se:
privó
por
esodel
derecho
de
examinar
y
eriticar
muestras
acciones?
¿Por
qué
decrelamos
en
24
de
setiembre
la
responsabi
idad
de
la
potestad
ejecu-
tiva
,
responsabilidad
que
cabrá
solo
4
los
ministros
cuando
el
rey
se
halle
entre
nosotros?
¿Por
qué.nos
aseguramos
la
facultad
de
inspeccionar
sus
acciones?
Por-
que
poniamos
poder
en
manos
de
hombres,
y
los
hombres
abusan
fácilmente
de
él
sino
tienen
freno
alguno
quelos
contenga,
y
nohabia
para
la
potestad
ejecutiva
freno
masinmediatoqueel
de
las
córtes.
Mas,
¿somos
poracaso
infalibles?
¿Puede
el
pueblo,
que
apenas
nos
ha
visto
reunidos,
poner
tanta
confianza
en
nosotros,
que
abandone
toda
precaucion?
¿No
tiene
el
pueblo
el
mismo
derecho
respecto
de
nosotros,
que
nosotros
respecto
de
la
potestad
ejecutiva
en
cuanto
á
inspeccionar
nuestro
modo
de
pensar
y
censurarle?...
Y
el
pueblo,
¿qué
medio
tiene
para
esto?
No
tiene
otro
sino
el
de
la
imprenta;
pues
no
supongo
que
los
contrarios
á
mi
opinion
le
den
la
facultad
de
insurreccionarse
¿derecho
el
mas
terrible
y
peligroso
que
pueda
ejercer
una
nacion.
Y
si
no
se
le
concede
al
pueblo
un
medio
legal
y
oportuno
para
re-
clamar
contra
nosotros,
¿quéle
importa
que
le
tiravice
uno,
cinco,
veinte
0
cien-
to?...
El
pueblo
español
ha
detestado
siempre
las
guerras
¿civiles
;
pero
quizd:
ten-
dria
desgraciadamente
que
venar
á
ellas:
El
modo
de
evitarlo
es
permitir
la
sq=s"
lemne-
manifestacion
de
pS
inion
pública.
Todavia
ignoramos
el
poder
inmenso
de
una
n
para
obligar
los
que
gobiernan
ú
ser
juslos.
Empero
p
ivese
al
pue-
hlo
de
la-
libertad
de
hablar
y
escribir,
¿cómo
ha
de
manifestar
sa
opinion?
Si
yo
dijese
á
mis
poderdantes
de
Estremadura
que
se
establecia
la
prévia
censura
de
la
imprenta,
¿qué
me
dirian
al
ver
que
para
esponer
sus
opiniones
tenian
que
recurrir
á
pedir
licencia?...
Es,
pues,
uno
de
los
derechos
del
hombre
en
las
sociedades
modernas
el
gozar
de
la
libertad
de
la
imprenta,
sistema
tan
«sabio
en
la
teórica
,
como
confirmado
por
la
esperiencia.
Véase
la
Inglaterra:
á
la
imprenta
libre
debe
principalmente
la
conservacion
de
su
libertad
politica
y
civil,
SU
pros-
peridad.
Inglaterra
conoce
lo
que
vale
arma
tan
poderosa:
Inglaterra
por
tanto
ha
protegido
la
impren
a;
pero
la
imprenta
en
pago
ha
conservado
la
Inglaterra.
5
123
dd
GUERRA
|
O
A
O
A
SU
la
medida
de
que
hablamos
es
justa
en
si
y
convenienle,
10
es
menos
necesaria
en
el
dia
de
hoy.
Empezamos
una
carrera
nueva,
tenemos
que
lidiar
con
un
ene-
migo
poderoso,
y
fuerzanoses
recurrir
á
todos
los
medios
que
afiancen
nuestra
liber-
tad
y
destruyan
los
artificios
y
mañas
del
enemigo.
Para
ello,
indispensable
parece
reunir
los
esfuerzos
todos
de
la
nacion,
¿imposible
seria
no
concentrando
su
energía
en
una
opinion
unánime,
espontánea
é
ilustrada,
á
lo
que
contribuirá
muy
mucho
la
libertad
de
imprenta,
y
en
lo
que
estan
interesados
no
menos
los
derechos
del
pue-
blo
que
los
del
monarca...
La
libertad
sin
la
imprenta
libre,
aunque
sea
el
sueño
del
hombre
honrado,
será
siempre
un
sueño...
La
diferencia
entre
mi
y
mis
contrarios
consiste
en
que
ellos
conciben
que
los
mules
de
la
libertad
son
como
un
millon
y
los
bienes
como
veinte;
yo,
por
lo
opuesto,
creo
que
los
males
son
como
vein-
te
y
los
bienes
como
un
millon.
Todos
han
declamado
contra
sus
peligros.
Si
yo
hubiera
de
reconocer
ahora
los
males
que
trae
consigo
la
sociedad,
los
furores
de
la
ambicion,
los
horrores
de
la
guerra,
la
desolacion
de
los
hombres
y
la
devastacion
de
las
pestes,
lenaria
de
pavor
á
los
cireunstantes.
Mas
por
horrible
que
fuese
esta
pintura,
¿se
podrian
olvidar
los
bienes
de
la
sociedad
civil,
á
punto
de
decretar
su
destruccion?
Aqui
estamos,
hombres
falibles,
con
toda
la
mezcla
de
bueno
y
malo
que
es
propio
de
la
humanidad,
y
apo
por
la
compara-
cion
de
ventajas
é
inconvenientes
podemos
decidirnos
en
las
cuestiones...
Un
pre-
lado
de
España,
y
lo
que
es
mas,
inquisidor
general,
quiso
traducir
la
Biblia
al
castellano.
¿Qué
torrente
de
invectivas
no
se
desató
contra
él?...
¿
Cuál
fué
su
res-
puesta?
Yo
no
niego
que
liene
inconvenientes,
¿pero
es
úlil,
pesados
unos
con
olros?
En
-
el
mismo
caso
estamos.
Si
el
prelado
hubiera
conseguido
su
intento,
á
él
debe-
riamos
el
bien,
el
mal
á
nuestra
naturaleza.
Por
fin,
creo
que
hariamos
trai-
cion
álos
deseos
del
pueblo,
y
que
daríamos
armas
al
gobierno
arbitrario
que
hemos
empezado
á
derribar,
si
no
decretásemos
la
libertad
de
la
imprenta...
«La
prévia
censura
es
el
último
asidero
de
la
lirania
que
nos
ha
hecho
gemir
por
siglos.
«El
voto
de
las
córtes
va
ha
desarraigar
esta,
ó
d
confirmarla
para
siempre.
»
Lástima
seguramente,
como
dice
un
ilustre
escritor,
que
no
se
hayan
conserva-
do
integros
los
discursos
pronunciados
en
aquella
gran
discusion
que
ahora
reseña-
mos.
Las
sesiones
no
se
publicaban
de
oficio
en
aquellos
dias,
segun
comenzó
á
usarse
en
el
promedio
de
diciembre,
habiéndose
desde
entonces
establecido
ta=
quigrafos
que
siguiesen
literalmente
la
palabra
del
orador;
y
si
se
tiene
algun
co-
nocimiento
de
las
peroraciones
anteriores
d
dicha
fecha,
se
debe
mas
que
á
los
mezquinos
estractos
de
los
periódicos
de
entonces,
álas
mas
circunstanciadas
notas
que
tomaban
algunos
curiosos,
entre
ellos
varios
ingleses.
Estas
notas
fueron
las
que
llevaron
á
los
paises
estrangeros
el
conocimiento
de
la
discusion
sobre
la
imprenta,
una
de
las
mas
brillantes
de
las
córtes,
y
de
la
que
mas
fama
reportaron
estas,
pareciendo
imposible
tanta
sabiduria
en
hombres
que
por
tantos
años
habian
gemido
bajo
del
doble
yugo
dela
tirania
y
el
fanatismo.
Lástima
tambien
que
tan-
to
saber
y
patriotismo
tuvieran
por
resultado
la
imperfecta
ley
de
libertad
de
imprenta
que
se
decretó,
poco
digna,
como
antes
dijimos,
de
cortes
tan
ilustradas.
No
entra-
remos,
sin
embargo,
en
una
detenida
inpugnacion
de
la
citada
ley;
lo
primero
porque
cuanto
digéramos
en
apoyo
de
nuestra
opinion,
sería
siempre
muy
inferior
á
los
bellísimos
raciocinios
que
sobre
la
materia
adujeron
los
diputados
“citados
antes
yotros
varios
que
la
brevedad
no
nos
ha
permitido
nombrar;
y
lo
segundo
por
no
dar
motivo
á:
creer
que
tenemos
placer
en
rebajará
los
que
con
tanta
gloria
suya
y
honor
de
la
humanidad
defendieronsu
noble
causa,
siendo,
general-
mente
hablando,
mas
dignos
que
de-
critica,
de
lástima,
cuando
no
podian
hacer
mas
,
como
acaso
sucedió
en
esta
ley
,
viéndose
precisados
al
darla
á
capitular
con
las
circunstancias
y
limitándose
á
realizar
una
concesion,
sino
completa
ni
per-
fecta,
bastante
sin
embargo
para
empezar
á
desmontar
la
senda
por
donde
sus
descendientes
pudieran
llegar
al
término
que
en
vano
aspiraban
ellos.
Tales
son
las
ideas
que
naturalmente
se
desprenden
de
los
discursos
de
los
señores
Mejía,
Ga-
llego,
Oliveros,
y
sobretodo
de
el
del
venerable
Muñoz
Torrero.
¿
Quién
al
profundizar
DE
LA
INDEPENDENCIA.
129
“s
«
el
discurso
de
este,
y
al
reflexionar
sobre
los
conceptos
que
en
él
hemos
sub-
rayado,
no
ve
en
su
ilustre
autor
al
digno
campeon
de
la
libertad
de
que
hablamos?
La
discusion
general
duró
desde
el
15
hasta
el
19
de
octubre
,
en
cuyo
dia
se
aprobó
el
primer
articulo
del
proyecto
de
ley
concebido
en
estos
términos:
«Todos
los
cuerpos
y
personas
particulares,
de
cualquiera
condicion
y
estado
que
sean,
tienen
libertad
de
escribir,
imprimir
y
publicar
sus
ideas
politicas
sin
necesidad
de
licencia,
revision
y
aprobacion
alguna
anteriores
á
la
publicacion,
bajo
las
restituciones
y
responsabilidades
que
se
espresarán
en
el
presente
decre-
to.»
Votóse
el
articulo
por
70
votos
contra
32,
y
aun
de
estos
hubo
9
que
es-
pecificaron
que
solo
por
entonces
la
desechaban.
De
esta
disposicion
general,
que
libraba
á
la
imprenta
de
las
trabas
de
la
prévia
censura,
esceptuáronse
en
el
ar-
tículo
6.2
los
escritos
que
versaban
sobre
materias
religiosas,
por
no
considerar-
las sin
duda,
como
efectivamente
no
lo
estan,
comprendidas
en
la
calificacion
de
politicas.
Esta
restriccion
no
es
posible
que
dañe
á
la
memoria
del
congreso.
La
época
exigia
ese
tribato,
y
no
hicieron
mas
que
pagarlo,
habiendo
manifestado
los
diputados
muchisima
prudencia
y
tino
cuando
al
tiempo
de
rendir
su
homenage
al
espiritu
religioso
que
tan
vivamente
animaba
á
nuestros
padres,
arrancaron
al
Santo
Oficio
la
censura
que
sobre
los
tales
escritos
habia
egercido
hasta
entonces,
confiriéndola
en
lo
sucesivo
á
los
ordinarios
eclesiásticos,
Lo
indisculpable
para
nosotros
es
que
en
las
materias
politicas
no
admitieran
las
córtes
el
jurado,
«si
bien
procuraron
cubrir
su
falta,
aunque
muy
imperfectamente,
disponiendo
en
uno
de
los
articulos,
que
el
congreso
nombrase
una
junta
suprema,
dicha
de
censura,
que
residiese
cerca
del
gobierno,
formada
de
nueve
individuos,
y
otra
Tomo
YT.
P
A
>
130
cd
GUERRA
)
A
A
A
-
semejante
de
cinco
á
propuesta
de
la
misma
para
las
capitales
de
provincia.
En
la
primera
habia
de
haber
tres
eclesiásticos
y
dos
en
las
segundas.
Tocaba
á
estas
juntas
examinar
losimpresos
denunciados,
y
calificar
si
se
estaba
ó
no
en
el
caso
de
pro-
ceder
contra
ellos
y
sus
autores,
editores
é
impresores
responsables
á
su
vez
y
respectivamente.
Los
individuos
de
las
juntas
podian
reputarse
en
cierto
modo
como
jueces
de
hecho,
quedando
despues
á
los
tribunales
la
aplicacion
de
las
pe-
nas;
y
el
ser
nombradas
aquellas
por
las
córtes
les
quitaba
hasta
cierto
punto
la
odiosidad
que
inspirado
hubieran
á
serlo
por
el
gobierno,
en
cuyo
caso
habria
sido
completamente
ilusoria
la
libertad
de
imprenta,
no
siendo
posible
que
exista
en
los
desgraciados
paises
donde
son
nombrados
por
aquel
los
jueces
calificadores
de
sus
abusos.
La
Junta
Suprema
censoria
fué
nombrada
el
9
de
noviembre,
publi-
cándose
el
10
el
decreto
sobre
la
libertad
en
cuestion.
:
Los
dos
últimos
objetos
en
que
hemos
visto
ocupadas
á
las
córtes
fueron
demasiado
notables
para
poder
ocultar
las
miras
respectivas
de
los
bandos
que
en
ella
se
agi-
taban,
bandos
que
por
de
pronto
fueron
dosprincipalmente,
dividiéndose
como
se
di-
vidieron
los
diputados
en
amigos
y
contrarios
de
las
reformas.
El
público
los
dis-
tinguió
luego,
dando
al
primero
el
epiteto
de
liberal
y
al
segundo
el
de
servil
(1).
Debiendo
notarse
que
el
partido
liberal
se
fué
aumentando
sucesivamente
,
no
solo
con
los
nuevos
diputados
que
fueron
llegando,
sino
tambien
con
muchos
de
los
pri-
mitivos,
queindecisos
al
principio,
pero
siempre
animados
de
buena
fe,
apren-
dieron
de
las
doctrinas
de
sus
compañeros
los
verdaderos
intereses
de
la
patria,
y
convencidos
de
ellos,
votaban
con
los
reformistas
los
que
antes
habian
sido
sus
contrarios.
|
Al
frente
de
los
liberales
campeaba
D.
Agustin
Argúelles
,
cuyas
relevantes
prendas
ya
hemos
bosquejado,
ayudándolo
en
su
noble
empeño,
entre
los
seglares,
D.
Manuel
Garcia
Herreros,
D.
José
María
Calatrava,
D.
N.
Golfin,
D.
Manuel
Lujan
,
el
conde
de
Toreno,
D.
Antonio
Porcel
y
el
afamado
geógrafo
D.
Isidoro
ki
(1)
Calificólos
de
esta
manera,
segun
Toreno,
el
poeta
D,
Eugenio
Tapia
en
una
composicion
poé-
tica
bastante
poleaies
en
la
cual,
separando
maliciosamente
con
una
rayita
dicha
palabra,
escribióla
de
este
modo;
Ser-vt,
DE
LA-
INDEPENDENCIA.
vel
14.
099
Antillon
(1).
Entre
los
eclesiásticos
del
mismo
partido
se
distinguian
,
el
tan
jús-
tamente
célebre
D.
Diego
Muñoz
Torrero,
D.
Antonio
Oliveros,
D..
Juan
Nicasio
Gallego,
D.
José
Espiga,
D.
Joaquin
de
Villanueva
y
D.
N.
Terreros
(2).
Se
contaban
tambien
en
este
partido
diputados
que
nunca
ó
rara
vez
hablaban,
sin
dejar
por
eso
de
ser
varones
muy
distinguidos
y
Muy
útiles
al
congreso
por
los
conocimientos
que
comunicaban
á
sus
compañeros
en
sus
conferencias
privadas;
era
el
mas
notable
D.
Fernando
Navarro,
vocal
por
la
ciudad
de
Tortosa,
que
habiendo
cursado
en
Francia
en
la
universidad
de
la
Sorbona,
y
recorrido
diver-
sos
reinos
de
Europa
y
fuera
de
ella,
poseia
á
fondo
varias
lenguas
modernas,
las
orientales
y
las
clásicas
,
y
estaba
familiarizado
con
los
diversos
conocimientos
humanos.
Seguian
despues
los
señores
Ruiz
Padron
y
Serra,
eclesiásticos
venera-
bles,
de
quienes
el
primero
habia
en
otro
tiempo
trabado
amistad
en
los
Estados-
Unidos
con
el
célebre
Franklin.
Eran
igualmente
del
mismo
partido,
y
ayudaban
mucho
en
las
comisiones,
los
señores
Perez
de
Castro
y
Caneja,
no
menos
que
Don
Pedro
Aguirre,
diputado
por
la
junta
de
Gádiz
,
varon
muy
inteligente
en
comer-
cio
y
hacienda.
-
En
el
partido
desafecto
á
las
reformas
sobresalian
entre
los
seglares
D.
Fran-
cisco
Gutierrez
de
la
Huerta,
D.
José
Pablo
Valiente,
D.
Francisco
Borrull
y
Don
Felipe
Aner,
si
bien
este
á
veces
votaba
con
los
liberales;
y
entre
los
eclesiásticos
D.
Jaime
Creus,
D.
Pedro
Inguanzo
y
D.
Alonso
Cañedo.
Todos
estos
tres
señores
fueron
elevados
á
la
dignidad
episcopal
en
la
aciaga
época
que
siguió
á
la
gloriosa
que
historiamos.
Preciso
es
confesar,
aunque
con
dolor,
que
el
despotismo
ha
pagado
siempre
mejor
á:sus
servidores
que
la
libertad
á
los
suyos;
habiéndose
visto
,
bajo
la
dominacion
de
esta
morir
en
la
miseria
á
muchos
varones
digni-
simos,
entre
ellos
varios
eclesiásticos
virtuosos,
dignos
discípulos
de
Jesus,
en
cuyos
pechos
ardian
con
la
llama
de
la
caridad
mas
pura,
la
del
liberalismo
mas
ardiente,
y
por
cuya
causa
habian
hecho
los
mayores
sacrificios.
Ademas
de
estos
dos
bandos
principales
existia
en
las
córtes
un
tercer
partido
compuesto
delos
americanos,
los
cuales
por
lo
comun
estaban
por
las
reformas,
y
votaban
con
los
liberales
en
las
mas
de
las
cuestiones,
salvo
en
las
relativas
á
Ultra-
mar
y
en
las
que
tendian
á
vigorizar
el
gobierno
de
la
Peninsula.
Á
su
frente
estaba
D.
José
Mejia,
orador
sagaz,
elocuente
y
á
veces
patético,
especialmente
cuando
trataba
de
América,
y
le
ayudaban
entre
los
seglares
los
señores
Leiva,
Morales
Duarez,
Feliú
y
Gutierrez
de
Teran.
Pertenecientes
á
esta
misma
seccion
,
conta-
bánse
entre
los
eclesiásticos
los
señores
Alcocer,
Árispe
,
Larrazabal
Gordoa
y
Castillo
:
los
dos
últimos
á
cual
mas
dignos.
á
:
Durante
la
discusion
sobre
la
libertad
de
imprenta
ocurrió
otro
suceso
notable.
Las
córtes,
que
no
podian
ver
sin
recelo
á
la
Regencia
desde
el
último
incidente
ocur-
rido
con
su
presidente
el
obispo
de
Orense,
concibierónlo
mucho
mayor
á
résul-
ta
de
una
providencia
que
les
pareció
maliciosa,
siendo
acaso
efecto
esclusivo
de
un
proceder
irrellexivo
y
ligero.
Fué
esta
una
órden
al
gobernador
de
la
plaza
de
Cádiz
y
al
del
Consejo
Real
«
para
que
se
celase
sobre
los
que
hablasen
mal
de
las
córtes.
»
Los
diputados
atribuyeron
esta
oficiosidad
á
mira
siniestra
de
malquis-
tarlos
con
el
público,
y
al
pernicioso
designio
de
hacer
creer
á
la
nacion
que
era
el
congreso
muy
censurado
en
Cádiz.
La
disculpa
que
la
Regencia
dió
de
haber
sido
la
órden
secreta
agravaba
mas
su
responsabilidad,
pues
daba
motivo
con
esto
á
que
la
providencia
en
cuestion
se
alribuyese
á
disposicion
de
las
córtes.
Los
diputados
quisieron
alejar
de
si
toda
sospecha,
y
en
sesion
pública
anunciaron
(1)
El
conde
de
Toreno
no
tomó
asiento
en
el
congreso
hasta
marzo
de
1811;
y
los
señores
Porcel
y
An-
tillon
lo
hicieron
algun
tiempo
despues.
(2)
Cura
de
Algeciras
y
diputado
por
la
provincia
de
Cádiz,
No
recordamos
al
presente
el
nombre
de
este
digno
párroco,
y
lo
sentimos
de
veras,
siendo
tan
acreedorá
la
estimación
del
pueblo
español,
cuya
li-
bertad
¿intereses
sostuyo
constantemente
en
sus
discursos.
Murió
en
Cádiz
cuando
la
epidemia
de
1813.
*
152...
GUERRA
«
que
mirabanla
órden
como
contraria
á
su
propio
decoro,
aspirando
únicamente
«á
merecer
por
su
conducta
la
apro
bacion
de
sus
conciudadanos,
en
prueba
de
lo
«
cual
se
ocupaban
en
dar
la
libertad
de
imprenta
para
que
se
examinasen
los
«
pocedimientos
legislativos
del
gobierno
con
amplia
y
segura
franqueza:
»-
Hecha
esta
manifestacion,
determinaron
las
córtes
remover
la
Regencia;
pero
lo
hicie-
ron
de
un
modo
suave
“y
honorífico,
admitiendo
la
renuncia
que
aquella
habia
pre-
sentado
el
24
de
setiembre.
Determinaron
tambien
reducirá
tres
el
número
de
cinco
individuos
de
que
había
constado
la
primera
Regencia,
recayendo
la
elec-
cion
en
el
general
D.
Joaquin
Blake,
en
el
gefe
de-escuadra
D.
Gabriel
Ciscar,
y
en
D.
Pedro
Agar,
en
representacion
de
América
como
natural
que
era
de
“ella.
Ausentes
los
dos
primeros,
nombráronse
dos
suplentes
hasta
su
venida,
y
lo
fue-
ron
D.
José
Maria
Puig,
del
Consejo
Real,
y
el
general
marques
del
Palacio.
-
El
28
de
octubre
se
presentaron
en
las
córtes
los
tres
individuos
de
la
nueva
Regencia
á
prestar
el
juramento,
verificándolo
los
señores
Agar
y
Puig,
sin
añadir
observacion
alguna.
No
asi
el
marques
del
Palacio
,
quien
se
espresó
«
juraba
sin
«
perjuicio
de
los
juramentos
de
fidelidad
que
tenia
prestados
al
Sr.
D.
Fernando
VIL.»
Déjase
discurrir
la
impresion
que
causaria
en
las
córtes
y
en
el
público
tan
ines-
perada
cortapisa.
Quiso
el
marques
esplicarla;
mas
para
ello
se
le
mandó
pasar
á
la
barandilla.
Allí,
cuanto
mas
procuró
esclarecer
el
sentido
de
sus
palabras,
tanto
mas
se
comprometió,
perturbado
ya
su
juicio
y
confundido.
Insistiendo,
sin
embar-
go,
el
marques
en
su
propósito,
el
presidente
que
lo
era
aquel
mes,
el
distinguido
marino
D.
Luis
del
Monte,
hombre
de
condicion
fuerte,
al
paso
que
atinado
y
de
luces,
impúsole
respeto,
y
le
ordenó
qne
se
retirase.
Obedeció
el
marques,
que-
dando
arrestado
por
disposicion
de
las
córtes
en
el
cuerpo
de
guardia.
ARRESTO
DEL
MARQUES
DEL
PALACIO.
Con
lo
ocurrido,
no
se
dió
posesion
de
sus
destinos
sino-á
los
señores
Agar
y
Puig,
ocupando
las
córtes
gran
parte
de
la
noche
del
28
en
una
discusion
acalora-
da.
Entre
los
diputados
que
se
ensañaron
contra
el
del
Palacio,
hubo
algunos
de
los
que
comunmente
votaban
del
lado
anti-liberal,
señalándose
el
Sr.
Ros,
ya
antes
severo
en
el
asunto
del
obispo
de
Orense,
y
el
cual
dijo
en
esta
ocasion;
«
Trátese
al
marques
del
Palacio
con
rigor,
fórmesele
causa,
y
que
no
sean
sus
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