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Guerra de la Independencia : historia del levantamiento, guerra y revolución de España : con todos los sucesos que contiene la que escribió el Conde de Toreno. V.3

Principe y Vidaud, Miguel Agustín (1811-1863)

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DOI 4d li) _ESIDNINININS, E Á A 4 Í GUERRA DE LA INDEPENDENCIA. HISTORIA DEL LEVANTAMIENTO, GUERRA Y REVOLUCIÓN DE ESPAÑA, CRÓNICA DE TODOS LOS ACONTECIMIENTOS NOTABLES, GLORIAS, TRIUNFOS, COMBATES Y SU- FRIMIENTOS DE LOS ESPAÑOLES PARA SALVAR SU LIBERTAD É INDEPENDENCIA , CON TODOS LOS SUCESOS QUE CONTIENE LA QUE ESCRIBIÓ : EL EXCMO. SR. CONDE DE TORENO, 2), Mogul Aquotir Trimape OBRA PINTORESCA La Mustrada con mas de mil grabados representando vistas de monumen- tos y escenas de revolucion, y una galería de retratos grabados en acero de todos los hombres distinguidos, MX. MADRID.—1852. LIBRERIA DE A, SALA, CALLE DE TOLEDO, NÚM. 418. é y: 2 a E 5 Se Ae É Q” - reo za ll 4 FPS E A El . 5 . 4 . >, <a ; ' E a A £ d g o Po .. e . , Ñ . . £ . q us A E > e ' | pS E ; 5 KZ s TS e E Y " EETAÍNOD sd ” Odo ¿Bl a RIAL TOY ZO TAMCIATADOA ¿04 2odor 34 apródo : e il no) AS Y GITANA 12 RLTIAL ARA 4 2410/1922 201 HO 2014 3PHAS DIBRIRA dla al AMATAOS 239 202ENTP 201: - , ” 2 DIDIER JA + E PA q. acisidoror obagmasas y and La asullanos ol sobal sh 5 7 Ae : , z í E 4 de A A y S Ta A de ASE O * A E TS $ A EAT E $ AJA OO E MA MAJA AIAR E sa ai 508 E a y E PAIN . E E pe ¿ % $ > %a A Sy IM : - Si 0 al UA | IA ls, ÓN AS EN pa mana LL A == | 477 AY qee | PS A Sar. IAP% 410 Y ( Ez ÍAHGBLE- AR LOS IAACCION FLOGS Ea APUCIUR AN Jer Dam tete VeFUee ' E E í CETRO DIRA Arola TIT | E | ll E | A = = o EL AUTOR, Oda a el os de Mayo. CAPITULO EL. da x — A A = h : Estado de la nacion á principios del año 1810.—Considerables refuerzos que recibe el ejército francés: se dirige este á las Andalucías: penetra en las gargantas de Sierra Morena : destruye las divisiones españolas que defienden Su paso.—Ocupa Sebastiani 4 Granada y Málaga.—Marcha Vic tor sobre Sevilla : entra en dicha ciudad José Napoleon con su ejército.—Conflicto de la Junta Cen- > tral : se retira á la Isla de Leon: desmanes populares Contra algunos de sus individuos.—La plaza de Cádiz nombrauna Junta de Gobierno para que prepare su defensa : entusiasmo de los DEE tes.—Disolncion de la Junta Central: nombramiento de la Regencia.—Entra en la Isla la division del duque de Alburquerque.—Llegan los franceses á la yista de Cádiz: le intiman la rendicion: la- cónica respuesta de la junta.—Quejas del duque de Alburquerque : es relevado del mando del ejér- cito: marcha de embajador á Londres, donde muere.—La Gran Bretaña conoce lo crítico de su si- tuacion : hace salir á su ejército de la inacción en que se encuentra. AS a O 503 OMPROMETIDO, triste y estremadamente apurado == Ñ e RO era el estado de la nacion á principios del año 4 A $25 organizacion era fruto delos que parecian ser ya s— 4 susúltimos é impotentes esfuerzos; desbarata- E % das en Alba de Tormes las fuerzas que á las órdenes del du- ves ” J que del Parque operaban en la provincia de Salamanca ; rendida CASA" Gerona, despues de haber admirado al mundo con su heróica de- SL =>, 1 Tensa; abandonados los españoles del ejército aliado , que se habia in- “ol ternado en Portugal; triunfantes las legiones imperiales en Cataluña, ¿JA Aragon y Valencia; envuelta la Junta Central en el conflicto de tantas 5) y desgracias y entre las pasiones de sus componentes, y amortiguado el > d, yO espiritu público, ya por el desaliento que acompaña siempre al infortu- Wonio, ya por la inercia de los que abandonado habian la sagrada obligacion Sede dirigirlo rectamente , parecia llegada la época señalada or el des- (4 tino para la muerte de nuestra independencia. ¿Por dónde, se preguntaban los españoles, atónitos á la vista de tan inesperadas desgracias, por dónde iste posicion en que nos vemos? ¿Qué se han hecho nuestros. hemos llegado á la triste ; nOs ve ! ¡ es Ap ; e 1808? ¿No fuimos nosotros los primeros q sacrificios y nuestros triunfos 2 : $e Me. a S Destruido en Ocaña el ejército mas poderoso. pr 0 ¿ We habiamos reunido durante la lucha, y cuya de Ss GAS A e. o » Y 8 de GUERRA a 8 / e , A de marzo, pasando despues á.la linea, y quedando en la plaza un solo regimiento, al que nunca se permitió guarnecer sus baterias ni cubrir ninguno de sus puntos. Mientras la Regencia y la junta de Cádiz procuraban cada una en el circulo de sus atribuciones reorganizar el ejército, promover la insurreccion en la Serranía de Ronda y en otros puntos de Andalucía, y fortificar la linea de Cádiz del formida- ble modo que se hizo y que tanto escitó la admiracion de los mas entendidos guer- reros, ocurrian en otras partes hechos dignos tambien de atencion, y asi será preci- n so examinar lo que en las demas provincias pasaba. en e” CAPITULO 1. MH a ; ? , , ape : ; E e, Se da el mando del ejército de Cataluña á D. Enrique Odonnel!.—Entran los franceses en Vich. —Ac- cion de Moyá.—Bloqueo de Hostalrich.—Acciones de Santa Perpétua y de ollet.—El mariscal Au- gereau entra en Barcelona: depone y envia á Francia al general Duhesme.—El ejército español es derrotado en las llanuras de Vich.—Ocupan los franceses á Manresa y Villafranca: se sitúan en Reus.—Los españoles atacan á las guarniciones de Villafranca y Manresa.—Abandonan los franceses á Reus: regresan á Gerona.—Sitio de Hostalrich: abandonan los españoles aquel castillo.—Se apo- deran los franceses de las Islas Medas.—El mariscal Macdonald reemplaza á Augereau.—Accion de Horta.—Operaciones del jóven Mina: es perseguido por yarios generales franceses: sorprende á Ta- falla: manda esconder las armas y despide á su gente.—Espedicion de Suchet á Valencia: encuentro en Albentosa : union de los valencianos para la defensa: retirada de Suchet.—Sorpresa de Teruel.— Operaciones del general Villacampa.—Aparece segunda vez el jóven Mi en Navarra: le hacen pri- sionero los franceses.—Sitio de Lérida: salida de sus defensores.— alla de Margalef. —Horroroso “asalto de Lérida: rendicion de la plaza.—Injusticia de Odonnell.—Sitio y toma de Mequinenza. xl e y SE ¿ a A . . + ae 5 * ho $ » le sica oo a A as > A . A si Dis a bh v eS e $ > % d i” dE E DA continua mulacion de goles q e esperin 5 $) el ejército de Cataluña, donde en poco tiempo eE 2 obtuvieron el mando los generales Blake, : as EE 7! tago, Garcia Conde y Henestrosa, no dió lugar rea IX GH LU 4 organizar un plan para burlarlas intenciones AQ? FIS del Edo o PER ocupó á Gerona. La re- - Peontasión que D. Enrique Odonnell habia sabido granjearse, especial- nente desde que acometió la atrevida empresa de salir de aquella he y er? e al gobierno á nombrarle general en gefe del nuestro en aquel a provin- ' Aly cla, y este intrépido caudido respondió á ta disti da confianza del 7 EN modo que nos lo dirán sus brillantes hecho pais Vo Y los contratiempos y reveses de la suerte le y prudencia que solo la esperiencia puede enseñar. f Las tropas españolas y los somatenes que formaban la li SeÁ 9 gat atacaron á los destacamentos enemigos de S. Justo, E 742 5 fer y Cornellá, y los obligaron á replegarse ú Barcel de enero * M siguiente dia salieron los franceses de esta plaza reforzados con tres pie- zas de artilleria, con ánimo de forzar las posiciones de los españoles. sobre la de E recha del Llobregat, sin que la bizarria con que fueron defendidas les permitieran lograr su intento. qdo 4 e ¡rebela A El mariscal Augereau, luego que rindió á Gerona, se propuso conseguir 405. objetos , consistiendo el uno en restablecer las comunicaciones entre Barce Erancia, limpiando el pais de las pumerosas partidas que lo recorrian, € hemos hablado en parte al fin del capitulo último del Il tomo A y el otro plaza abriéndose paso por en medio del ejercita! sitia dol; donidio y ) en obli- II E a a nó «e 7, y de de a | si 10 GUERRA gar á nuestro ejército á dejar el campo de Vich, donde estaba concentrado. Para ]le- nar este último fin, dió órden al general Souham, que estaba acantonado en las inmediaciones de Olot, para que reforzado con la div se dirijiese sobre Vich. Los somatenes intentaron det ision italiana del general Pino, ener á los franceses en los des- filaderos que separan á Olot de Vich; mas estos en número de mas de diez mil hom- bres lograron penetrar hasta esta última ciudad, desde donde pensaron pasar á Moyá, flanqueando el desfiladero de Collsuspina. Entonces 1 os generales Odonnell y Porta, que con dos mil y doscientos hombres se habian situado en aquel paso, acomelie- ron denodadamente al enemigo, y le precisaron á retirarse con gran pérdida. El 413 de enero volvieron los franceses á intentar el paso por la parte de la izquier- da, consiguiendo que su caballería penetrára hasta Moyá por el camino real. Los españoles les disputaron las alturas inmediatas todo aquel dia, y se retiraron despues sobre Cellent y puente de Cabriana. El 14 retrocedieron los franceses hasta Tona, y seguidos luego por los nuestros, tuvo lugar un reñido combate, en el cual el general Odonnell, con mas valor que prudenci pas como simple granadero, haciendo por sí mismo a, peleó á la cabeza de sus tro- prisioneros tres oficiales fran- ceses, que fueron tratados por él del modo mas distinguido, Cumplido uno de los objetos que se habia propuesto Augereau, le faltaba llenar del todo el otro, reducido, como se ha dicho, á limpiar de partidas el camino de Barcelona, á la que se propuso proveer de viveres. Para verificarlo, púsose en mar- cha con nueve mil hombres-y un abundante convoy, apoderándose de paso de la villa de Hostalrich, y dejando bloqueado su castillo, en el bernador con la guarnicion. Sabiendo Duhesme (qu mamente escaso de víveres y recursos) la direccion cion á su encuentro; pero seguido de las divisiones cual se habia encerrado el go- e continuaba en Barcelona su- de Augereau, salió sin dila- de Orozco y del marqués de Campo Verde, fué derrotado por este en Santa Perpétua el dia 20 con pérdida de cuatrocientos prisioneros; y llegando al mismo tiempo la division del brigadier Porta, atacó á este una columna de mil y doscientos llet_ con dos piezas de artillería, y la destruyó tan c salvaron doscientos hombres, quedando tambien en franceses que ocupaban á Mo- ompletamente, que apenas se nuestro poder sus dos pidas. Los prisioneros cojidos en ambas acciones fueron paseados por en medio del ejér-. cito, precedidos de los dos cañones con inscripciones y cubiertos de guirnaldas de laurel, sirviendo de ovación á los nuestros. Esta especie de pompa triunfal, aun- que nada usada en nuestros dias, ni'muy conforme en verdad con la moderna ilus- tracion, fué disculpable en aquella ocasion para reanimar el espiritu de los sol- dados, algo decaido desde la rendicion de Gerona. El mariscal Augereau llegó con el convoy á Barcelona, en la que hizo su en- _trada solemne como gobernador de Cataluña, ofreciendo en aquella ocasion un nuevo ejemplo de las vicisitudes humanas y de lo que pueden los talentos ayudados de la fortuna; puesto que treinta años antes habia estado de guarnicion en aquella plaza como simple guardia walon alservicio de España. Luego que entró en la ca- pital del Principado, depuso al general Duhesme y envióle á Francia, pretes- tando el mal trato y dureza que habia usado con los catalanes. Este acto de justa severidad, que tan buena opinion hizo formar del nuevo gefe, habria acreditado que y Conocia y queria respetar los deberes que impon en á las autoridades la equi- dad y la justicia, si su ulterior conducta no hubiera desmentido tan bello con. cepto. manecer á sus alrededores largo tiempo al ejército fr La escasez de víveres que siempre esperimentaba Barcelona no dejaba per- ancés, por lo que, encargando Augereau el mando de aquella plaza al general Mathieu, regresó á la de Gerona, dejando algunos batallones sobre las-alturas de Masanet para estrechar el bloqueo de Hostalrich, y ver si podia rendirlo por hambre. El general Soubam recibió ór- den de adelantarse hasta Vich, y pasó, casi sin resi stencia , los desfiladeros de la Garriga, por donde va el único camino transitable para carruajes y artillería, pues por los demas que conducen á aquella ciudad, tienen que ir los transportes á lomo. DE LA INDEPENDENCIA. 41 Los somatenes entretanto ocuparon todas las montañas delos alrededores de Vich, teniendo á:los franceses casi bloqueados en sus mismos acantonamientos.: El general Odomnell, que conla franqueza y hasta popularidad de su carácter se habia: ganado el afecto y confianza del ejército y del pais, reunió en Mollet todas las fuerzas de que podia disponer, ascendientes á doce mil infantes y mil doscien- tos caballos, con los cuales, divididos en tres columnas y ayudados de un consi- derable número de somatenes, desembocó en la llanura de Vich. Los franceses ocu- pabaná esta y los puntos de Portona , Collespina y Cenfora, con las alturas que dominan dicha llanura por el occidente. Una division española atacó 4 Gurp,-ocu- pado por un batallon francés, el cual se retiró ordenadamente , y 4 poco liempo, estendiéndose el fuego por toda la linea, quedó empeñada una accion general. El general Odonnell trato sucesivamente de envolver el flanco izquierdo, de romper el centro y de doblar:ambos: costados del enemigo; pero la firmeza con que:se sos- tuvieron las tropas francesas dejó frustrados todos sus planes. En tal estado mandó desfilar por su derecha una columna de infantería sostenida por la caballeria, mas qe Í , una brillante carga de la delos franceses derrotó á la caballeria españ a y des- hizo la infanteria , declarándose desde este momento completa la victoria de par- te del enemigo, el cual persiguió hasta Tona á los españoles, matando á muchos y haciendo un gran número de prisioneros. El campo quedó cubierto de muertos y heridos, y el ejército derrotado tuvo que buscar su salvacion en las montañas. - Al tiempo mismo que-la sangre española empapaba la llanura de Vich, ata- -_caban los somatenes á:las tropas que bloqueaban á Hostalrich, siendo dispersa- no dos por estas con bastante pérdida. | y oa El general Verdier , acantonado en la villa de Besalú, dispersó por aquel tiem- po á dos mil y doscientos españoles que, mandados por un coronel suizo, fueron á atacarle. Tambien dispersó el mismo general á la Junta provincial que se habia ro nuevamente en Arenys de Mar para activar la:insurreccion general del rincipado. mi 9 0 El mariscal Augereau , duque de Castiglione , que permanecia tranquilo en la alta Cataluña desde su regreso de Barcelona , creyó deber adelantarse hasta mas allá de dicha ciudad para, con arreglo á las órdenes que habia recibido, apoyar alge- Bas. ae e gas 5 42 GUERRA 7 neral Suchet que se preparaba á sitiar la plaza de Lérida. El mariscal empren- dió la marcha 4 principios de marzo, dejando dos mil hombres para reforzar el bloqueo de Hostalrich. La division de Sohuam , que por haberse marchado éste 4 Franciaá restablecerse dela herida que recibió en Vich, estaba mandada porel general Augerean, sobrino del mariscal de este nombre, se dirigió por Collespina y Manresa, y la division italiana, á las órdenes del general Severoli, marchó por San Celoni y Granollers, reuniéndose ambas sobre el Llobregat y Puente de Mo- linsde Rey. La division italiana no encontró el menor obstáculo en su marcha, mas la division francesa encontró en Collespina un cuerpo de dos mil españoles, á Jos cuales obligó á retirarse. Manresa fué abandonada desu vecindario 4 la aproxi- macion del enemigo, y las tropas españolas que se hallaban en el Coll de Ordal se retiraron tambien sobre Tarragona. Las dos divisiones entraron en Villafranca y penetraron por el Coll de Santa Cristina hasta el campo de Tarragona, dejando li- ¿bre la carretera real de Barcelona. Luego que el general Odonnell supo la posicion del enemigo, destinó una division de su ejército, al mando de D. Juan Caro, á entor- pecer sus comunicaciones con Barcelona, y el 30 de marzo atacó Caro la guarni- cion de Villafranca, fuerte de seiscientos cuarenta hombres, y la hizo toda prisio- nera, quedando asi cortada la comunicacion entre las dos divisiones que ocupaban el campo de Tarragona y el mariscal duque de Castiglione, que permanecia en Barcelona como punto central de sus operaciones. Las dos divisiones. enemigas se acantonaron en Reus, mas allá de Tarragona, habiendo dejado antes una guarni- cion en Manresa, cuya suerte no fué mejor que la de Villafranca. Herido el general Caro en aquella accion, recayó el mando de la columna en el brigadier Gasca, el cual se dirigió á Manresa con ánimo de apoderarse de los franceses que la ocupaban; pero al llegar á Esparraguera se encontró eon dicha guarnicion, compuesta de la brigada del general Sehwartz, á la cual atacó y arro- 116, dejando fuera de combate mas de cuatrocientos hombres, y haciendo quinien- tos e das . a ali el enemigo salvar sino solo trescientos hombres, los cuales fueron perseguidos á la bayoneta hasta los mismos reductos del puente de Molins de Rey. :- A A - Estos dos reyeses hicieron sumamente crítica la situacion del duque de Casti- slione, cuyas comunicaciones con las divisiones estacionadas en Reus, que forma- ban la mayor parte desu ejército, quedaron interrumpidas. £n tal posicion, deter- minó enyiarles un correo por mar, ordenándoles el abandono de aquel punto, como lo abandonaron en efecto ; pero concertaron tan mal sus movimientos, que habien- do comenzado á salir de Reusá las once de la noche para burlar Ía vigilancia de los españoles, al amanecer del dia siguiente apenas se habian evadido de aquella villa. Notado este desórden desde el campo de Tarragona, salieron los españoles de la plaza, y en union con los somatenes, incomodaron constantemente la marcha del enemigo. A su llegada á Villafranca, intentó Odonnell molestarle mas de cerca por haber hecho alli el primer alto; pero fué rechazada su vanguardia hasta el pueblo de Arbós, «en donde. tomaron: posicion los españoles y se sostuvieron brillante- mente 019 O GELGO e ipiddggl e Luego que estas dos divisiones entraron en Barcelona , determinó el mariscal volver á Gerona y situar sus fuerzas de modo que asegurasen la comunicacion con Francia é impidiesen el socorro de Hostalrich , cuya ocupacion interesaba á los franceses tanto mas, cuanto menos podian abastecer A Barcelona no viniendo los viveres de Francia: A El castillo de Hostalrich, defendido eon 42 piezas de artilleria, y situado en una roca que domina las montañas de dificil aceeso que por todas partes le rodean, no puede ser tomado sino por hambre. La guarnicion menudeaba sussalidas y el tiro- leo era continuo, disparándose con frecuencia sobre el enemigo bombas que le causaban bastante estrago. El teniente coronel Villamil introdujo en el castillo el dia 4 de marzo un convoy de viveres, despues de haber batido á:los sitiadores. Estos se acercaron mas á las “OI TWVLSOH JU VLSIA OB Ñ 2349] 9P y da ; 4 ” ó de DE LA INDEPENDENCIA A ei” 8 murallas, imposibilitando de este modo la introduccion de subsistencias. Vi la guarnición sin ningunas, Y llegando su apuro al estremo de estar ya el ag ra concluirsele , decidióse el general Estrada, que mandaba en el castillo el riesgo de abandonarle, procurando salvarse con los mil y doscientos hombres de su guarnicion, antes que sujetarse á una capitulacion que sabia no habia de cum- plirse por parte de Jos franceses. Tomada esta determinacion, ejecutó su atrevido proyecto enla noche del12de mayo, acreditando el éxitolo muy oportuno dé su arro- jo; pues aunque, por una triste casualidad, cayó él con tres compañías en manos del enemigo, el resto de la guarnicion con el coronel de artilleria D. Miguel Lopez Baños llegó felizmente á incorporarse á nuestro ejército. Por el mismo tiempo, mer- ced á una sorpresa, se apoderaron los franceses de las Medas, ¡islotes situados al Sur de una de las puntas del golfo de Rosas, sitio muy importante para ellos porque les aseguraba el cabotage de toda aquella costa y quitaba á los buques ingleses el asilo que tenian allí. - ] Poco tiempo goa6 el niariscal Augeréau de estas dos últimas ventajas adquiridas bajo su dirección, porque sus derrotas en Villafranca y Matiresa y el abandono de Reus le hicieron caer en desgracia de Bonaparte, que en los últimos dias de mayo nombró para reemplazarle en el mando de Cataluña al mariscal Macdonald, duque de Tarento, dando asi 4 este la prueba mas lisongera de la confiviiza que le inspi- raba, cuando le encargaba el gobierno de un distrito que ya habia hecho perder su gracia á dos afamados generales. No por eso fué el dique de Tarento nias feliz que sus antecesores: el valor de un pue lo herdico que habia jurado morir ántes que perder su libertad é independencia, eclipsó tambien la brillante estrella del nuevo gefe. eS : “” El mariscal Augereau salió de Cataluña seguido de las maldiciones que llevan siempre en pos de si los verdugos de la humanidad, pues aquel mismo hombre á quien vimos embarcar en Barcelona 4 su antecesor Duhesme en castigo de sus escesos, segun hipócritamente decia, los cometió despues tanto mayores cuanto pueden decirlo las horcas que hizo colocar en gran número en el camino real de Gerona á Figueras, mandando colgar:en ellas á todos los paisanos armados que cojian sus tropas. ¡ Inhumano y miserable recurso que exaltó, en vez de abatirlo, el ánimo de los catalanes! | El duque de Tarento se propuso seguir un-rumbo distinto, y creyó captarse el afecto de los habitantes del pais con pomposas proclamas henchidas de halagiie- ñas promesas, y que solo respiraban intenciones pacificas y humanitarias ; pero amaestrados los catalanes con la esperiencia, despreciaron sus arterias y Írustra- ron desde luego la primera tentativa del duque para proveer a Barcelona. Esto por lo que tocaá Cataluña. El general Suchet, que tenia á sus órdenes á casi todo Aragon, habiase á principios de este año preparado á siliar á Lérida; pero una úrden que recibió de José paralizó por entonces su proyecto. El coronel Garcia Navarro ocupaba en el mencionado Aragon la derecha. del $ Te 5 “rio Algas con cinco pa “procedentes de Calanda, Caspe Alcañiz, reuniendo fuerzas muy superiores en los pueblos de Valderrobles y Maella, en la márgen izquierda del mismo rio, forzaron el paso el 10 de febrero por en- frente del pueblo de Horta; mas las tropas españolas les opusieron una obstinada resistencia, y haciéndolas replegar , siguieron su retirada hasta la ventajosa posi- cion de Prat de Conté. Despues de esta accion, noticioso Garcia Navarro de que los enemigos se dirigian por el camino de Bot, marchó con su columna y alcanzó la retaguardia enemiga en las alturas de este pueblo, desalojándola de ellas y obli- sándola á repasar el Algas. ra ESE Lo Entretanto llamaba la atencion en Navarra uno de aquellos hombres singula- res que, saliendo de la masa del pueblo, imponian entonces respeto á las legiones francesas y admiraban al mundo consus hazañas. Dicha provincia, que habia perbia- necido tranquila durante la primera campaña, fué despues una de las que mas dieron que hacer á los franceses, habiéndose levantado en ella, como en otro lu- > a ES GUERRA % gar hemos dicho, un número considerable de partidas que interceptaban los cor. nebs y Sorprendian los convoyes, llegando mas. deuna. vez 4 dejar reducida: la autoridad del conquistador al solo alcance del cañon de Pamplona. Un estudiante llamado Javier Mina, á quien hemos nombrado tambien, dió ser y vida 4 todo aquel movimiento. mete: : Ds La presencia del jóven Mina en medio del teatro dela lucha escitará tal. vez el menosprecio de aquellos hombres comunes, que queriendo medir las dimensiones de la capacidad humana por el mezquino tipo de la Suya, y sin saber dar un solo “paso mas allá de los rutinarios preceptos que aprendieron en los libros; no com- prenden que en todas las cosas hay siempre algunos génios privilegiados, á los cuales sirven de estorbo las máximas agenas, por la pura y sencilla razon de hallar ellos en si métodos propios para resolver instintivamente los mas complicados. problemas. Sin anteriores estudios estratégicos, sin haber cursado en los colegios militares, halló lina en su solo corazon los medios y recursos mas á propósito para batir vencer á los primeros guerreros del siglo XIX. Desde sus primeros pasos acreditó sus altas disposiciones para el fin-que se habia propuesto, cogiendo á la cabeza de un puñado de hombres laureles verdaderamente envidiables, causando al ene- migo repetidas sorpresas, y conduciendo sus prisioneros á la plaza de Lérida, cuyo gobernador le facilitó armas, municiones y recursos. La fama de su nombre voló rápidamente por toda: la Peninsula, y la'Junta de Sevilla le regaló una bandera, la cual le sirvió Para organizar y regimentar su gente, y continuar sus servicios de la manera que él sabia hacerlo , no atacando jamás al enemigo sino-cuando la dis. 1-8 sa SS 24 AU 0 ¡Ñ Ñ . di 13€ DE LA INDEPENDENCIA. el $ A A A A O posicion del terreno 6 la superioridad numérica de su gente le aseguraban el éxito. Al paso que aterraba á los franceses con su actividad y valor, temíanle sus mismos paisanos por la severidad con que castigaba á los que prestaban algun Servicio al enemigo, sin que les sirviese de escusa decir que lo hacian forzados. Conducta cruel ciertamente; pero necesaria tal vez si hemos de dar crédito á algunos. El hom- bre de sentimientos humanos queda irresoluto, indeciso, entre prestarle d no su apro= bacion, pues cuando ve la boea del fusil asestada contra un desgraciado á quien solo la punta de la bayoneta pudo hacer que se resolviese á conducir un pliego 6 servir á los contrarios de guia, no puede contemplar aquel cuadro sin estremecerse de horror ; pero luego vacila y titubea viendo la causa nacional salvada por efecto de esa misma crueldad, y aun contenida la efusion de sangre con la que en esos términos se vierte para impedir que se derrame mas. Tal es el argumento que Se hace. Nosotros , sinembargo, no aprobamos las medidas de Mina en ese terrible sen- tido; pero como quiera que sea, ellas le aseguraron el secreto de todas sus operaciones, y le pusieron en estado de combatir con los gruesos destacamentos enemigos y de apoderarse de todos sus convoyes. Ya se ocultase en los bosques para atacar al éne- migo, ya marchase á sorprender los puestos de este, ya se relirase para evitar su persecucion, en todos los pueblos era recibido , temido y obedecido, sin que nadie jamás le vendiese, ni descubriese á ninguno de sus parciales. Llegó á tomar tal ascendiente y á dominar el pais en tales términos, que ya en el mes de enero de 1810 hizo que el gobernador francés de Navarra entrára en negociaciones con él, como con un general de ejército, sobre el cange de prisioneros, y aun admitió en Pamplona como parlamentarios á los oficiales que Mina al efecto envió. - E Hechos tan ruidosos , ejecutados en una provincia fronteriza del imperio, que tanto humillaban el orgullo francés, que tanto comprometian la opinion de los vencedores del mundo á los ojos de Napoleon, y que tan frecuentemente, por úl- timo, entorpecianlas operaciones delos enemigos de España, hicieron conocer al ge- neral Suchet la necesidad de destruir á toda costa aquella formidable partida, y á su terrible gefe sobretodo. Autorizado plenamente para este objeto, mandó al general Harispe perseguir á Mina sin descanso. Este gefe marchó en los primeros dias de enero sobre Sangiiesa , poblacion ocupada por Mina, mientras cuatrocientos pola- cos caminaban en igual direccion, y una columna de ochucientos hombres partia de Pamplona para asegurar el resultado de aquel movimiento, mandando igual- mente Suchet dos batallones á interceptar el paso del Cinca, por si el intrépido guerrillero se dirigia á la frontera de Cataluña. El mismo general se trasladó á. Huesca para asegurar la ejecucion de un plan tan bien combinado; pero Mina burló completamente los designios de sus perseguidores á beneficio de una marcha tan: rápida como bien dirigida, y sorprendió diestramente á Tafalla, obligando á la guar- nicion francesa á refugiarse en un cuartel, donde estuvo constantemente encer- rada mientras él permaneció allí. Tan osada tentativa, hiriendo el amor propio del enemigo, le hizo redoblar su actividad en perseguirle; por lo cual el intré- pido caudillo , conociendo que el rigor de la estacion le impedía permanecer en las montañas, mandó ocultar las armas y despidió la mayor parte de su gente, consiguiendo asi libertarse de caer por entonces en las garras de sus enfurecidos enemigos. : ; 5Ñ Suchet pasó á Pamplona, depuso las autoridades civiles y se retiró á Zaragoza, en donde el 5 de febrero recibió la órden que con fecha del 27 de enero le comu-= nicó el rey José para marchar inmediatamente á Valencia, asegurándole que aquella ciudad le abriria las puertas. Obedeció el general y marchó sobre aquella ciudad en dos divisiones, caminando la una por Morella y la otra por Albentosa, en cuyo pueblo encontró la vanguardia del ejército de Valencia, á la cual derrotó, causán- dole bastante pérdida. Continuando luego su marcha á la capital, y ocupando con una de sus divisiones en 5 de marzo el barrio de Murviedro, á la izquierda del Guadalaviar, se presentó delante de Valencia, confiado en que una conspiracion le franquearia la entrada. En aquella capital continuaba mandando y desplegando ld A PP - __ _____ A un rigor inquisitorial el general D. José Caro, que con sus tropelías y crueldades tenia sumamente disgustado al pueblo: sin embargo, la presencia del ejército francés, suspendiendo resentimientos personales , unió los ánimos en- contra del enemigo comun, La noticia de que este contaba con una conspiracion interior para apoderarse de la ciudad (cosa no averiguada todavia), bizo estallar una con- moción popular, siendo arrestados muchos de los tenidos como sospechosos. El general Caro hizo poner la horca en medio de la plaza para aterrar á los traidores, como él mismo decia, siendo ejecutado en aquella el coronel baron de Pozoblanco, acusado del crimen de traicion; pero no convicto de tal. : Observando el general Suchet el aspecto imponente de la capital, y viendo que el espiritu de esta dominaba no menos decidido en los pueblos de sus contor- nos, determinó su retirada á Aragon, tomando en una sola columna el camino de Segorbe y Teruel, que sabia se hallaba amenazado por los españoles. En efecto, el general Villacampa, aprovechando la ausencia del ejército francés, habia sorpren- dido á Teruel el 7 de marzo., obligando á encerrarse en el Seminario á toda su guarnicion. Sabedor el mismo Villacampa de que habian salido de Daroca ciento cincuenta franceses escoltando cuatro piezas de artillería de montaña y varias cajas de municiones, con direccion al ejército, dirigióse al momento contra ellos y se apoderó de todos; rindiendo poco despues prisionera á una compañia de po- lacos que se hallaba en Albentosa. La guarnicion francesa de Teruel, que conti» 46 GUERRA - nuaba estrechamente bloqueada y estaba ya en bastante apuro, se hubiera rendido indudablemente si el regreso de Suchet no hubiese obligado á Villacampa á reti- rarse con precipitacion. El general Suchet marchó á Zaragoza y acantonó el ejér- eito en sus antiguas posiciones. | ( El brigadier Perena, aprovechándose de esta ocasion, en que la linea del Cinca estaba desguarnecida, intentó apoderarse de Monzon; pero fué rechazado por el general Verges. : PAGO A >, La retirada de las tropas francesas de Navarra abrió á Mina entretanto una nueva campaña, y adelantando sus escursiones penetró hasta Aragon, ocupando las Cinco Villas. Suchet volvió á destacar al general Harispe en su persecucion, mandando salir al mismo tiempo dos mil hombres de Jaca para cortarle la reti- rada. El general Dufourt ocupó con su division todos los pasos, y hostigado Mina por todas partes cayó al fin en poder de los franceses el dia 1.? de abril, siendo 4 continuacion conducido prisionero á Francia y encerrado en el castillo de Vicen- nes. Este arrojado jóven, cuyos talentos prometian tanto, regresado á España despues de la guerra y no queriendo vivir bajo el yugo opresor que aflijia á su patria, marchó á América, en donde murió , aumentando el número de tantos es- pañoles beneméritos como el génio del despotismo ha sacrificado á su furia. Poco tiempo disfrutaron los franceses la tranquilidad que la prision de Mina parecia prometerles en Navarra, porque su tio D. Francisco Espoz y Mina se en- cargó de vengar su desgracia, y lo hizo de un modo tan glorioso como lo veremos despues, inmortalizando su nombre en los fastos de la independencia y de la liber- tad española. Las a Pesaroso el general Suchet de su frustrada espedicion 4 Valencia desaprobada por Napoleon, y en la que él no tuvo mas parte que la obediencia que debia á José, quiso lavar la mancha que, á pesar de su inculpabilidad, pudiera haber echado sobre su reputacion militar, y preparóse á llevar á cabo su anterior pro- yecto de sitiar á Lérida. | E Esta plaza que, situada sobre la derecha del Segre en medio de una vasta lla- nura, no tiene mas defensa en su cireunferencia que la de una simple muralla y la que le proporciona aquel rio defendiéndola de Norte á Sur, está muy distante de merecer hoy la celebridad que le. dá la historia por las distinguidas acciones que tuvieron lugar en ella, ya enla guerra civil de César, vencedor de Afranio y Petreyo, ya en los siglos XVI y XVII en las lides que tuvieron lugar entre es- pañoles y franeeses. 2» DE LA INDEPENDENCIA. 17. Hállase Lérida situada en el camino real de Aragon y Cataluña, á 23 leguas de Zaragoza y casi igual distancia de Barcelona. Tiene un puente de piedra sobre el gre, y su poblacion viene á ser de quince 4 diez y:ocho «mil almas. El general Suchet emprendió este sitio contando con la cooperacion del ejército frances de Ca- taluña que, segun las órdenes que habia recibido de' su gobierno ; debia desde Reus y campo de Tarragona apoyar sus operaciones, impidiendo que las tropas del general Odonnell intentasen molestar á los sitiadores; mas esta CoOperacion no pudo tener efecto, por haber tenido Augereau que retirarse:á Barcelona, como ya'ante- riormente hemos dicho. Suchet principió á preparar las operaciones del sitio. de Lé- rida, antes de su espedicion á Valencia, posesionándose de Fraga y: de Monzon, avenidas principales de aquella plaza. En Fraga construyó alojamientos:para Su tropa, apuntalando el puente de madera para poder pasar la artillería; y renovando y aumentando las obras del pequeño fuerte de Monzon, para que le sirviesen de punto de apoyo. isso YE Gs ometra loh of: La division española del Segre y del Cinca, de la cual formaba parte la: guar- nicion de Lérida, entorpeció cuanto le fué posible las:operaciones del enemigo; pero aniquilada por la contínua fatiga y por el gran número de bajas que resulta- ron en ella, merced á los sangrientos choques que:sostenia casi diariamente, no podia impedir los proyectos de Suchet. Sin embargo, durante la ausencia de este, redujo á cenizas el puente de Fraga, quedando libre al menos por esa parte. Cuando el enemigo se presentó delante de Lérida, no se habia concluido nin- guna de las obras proyectadas para su defensa. Eran estas un gran hornabeque con grandes fosos sobre el frente del fuerte de Garden, que mira al llano del mis- mo nombre, un parapeto con varias troneras sobre el rio Segre:en el llano llamado la Carretera, un baluarte en la puerta de San Antonio, y finalmente un camino cu- biertó para servir de comunicacion desde Garden a la ciudad. Todas estas obras se hallaban casi en embrion, y solo servian para dar:á la plaza una apariencia de for- > taleza que en realidad no tenia. La principal-defensa de Lérida consistia en el cas- tillo, situado en una eminencia que cierra' la ciudad por el norte, yen el fuerte de Garden, separado de la plaza al oeste. Los reductos del Pilar y de-San Fernan- do y algunos débiles baluartes contribuian tambien á la defensa... Dejando Suchet en Fraga la tercera:parte de-sus tropas á las órdenes del ge- neral Laval, dirijióse con 20,000. hombres sobre la: plaza que intentaba rendir. Mandaba en ella D. Jaime Garcia Conde, comandante general del canton del Se- gre y Cinca, y era gobernador de la misma el general D. José Gonzalez, no lle- gando su guarnicion á 4,000 hombres, niá 900 la del fuerte de Garden, entre los cuales se contaban muchos reclutas. Conociendo Garcia Conde los apuros que. le esperaban, solicitó con instancia del general Odonnell le auxiliase con tropas y di- nero: este general se lo ofreció asi, pero no cumplió su promesa sino cuando ya no era tiempo. 3, ás El temor á los desmanes de los invasores atrajo de varias partes á la plaza mul- titud de familias, y si biense les mandó abandonarla, no fué ya su salida posible por la estrechez del bloqueo. La premura del tiempo, el respeto á la propiedad, y quizá alguna menos firmeza de la que en tan allijidos casos deben tener las auto- ridades, inutilizaron la órden que se dió para despejar las cercanias de la plaza de las casas de campo, molinos y arbolados que perjudicaban á su defensa, y que tan- tas ventajas ofrecieron luego al enemigo. Unidas estas circunstancias á lo escaso de la guarnicion (que apenas tenia dos 0 tres hombres para cada pieza de arti- lleria), ála poca instruccion de los artilleros, y aun de sus oficiales improvisados en el mismo Lérida, y á la falta, en fin, de almacenes, hospitales, medicinas, camas y demas elementos indispensables en tales casos, eran bastantes para desalentar al . COrazon mas animoso. €... E ; Este era el estado miserable en que se hallaba la plaza, cuando el 12 de abril se aproximaron los franceses á ella, estableciendo desde luego sus principales ba- terías contra el Cármen, como parte mas débil, y algunas E contra los fuertes, A a cabeza del puente. Las tropas españolas hicieron en los sitiadores una horrible carnicería; pero logrando al fin penetrar porla brecha hasta unos seis mil enemigos, se apoderaron de la calle Mayor, llegaron ¿4:la plaza, entraron por la puerta del Puente, y embistiendo por la espalda á la tropa española que tan bizarramente se de- fendia contra los que con tanto arrojo laatacaban de frente , se vió esta envuelta entre dos fuegos, y batiéndose desesperadamente 4 la bayoneta, pereció casi toda gloriosamente. | 7, Ocuióo 12:61 | La artillería del puente «continuaba disparando metralla en todas direcciones, hasta que no bastando para el servicio de las piezas el número de los que sobrevi- vian, abriéronse unos paso por el puente y otros:se arrojaron al rio. La tropa que se hallaba formada: en la muralla vióse repentinamente rodeada de enemigos. Con esto empeñóse un combate en cada calle y en cada. cuerpo de guardia, logrando unos romper y abrirse camino para el castillo, y otros salir de la poblacion, en tanto que otros muchos perecian, y otros; en fin, caian prisionergs. Era aquello un cua- . dro espantoso. El terror.se difundia por toda-la ciudad; los que no podian huir eran asesinados inhumanamente por los enemigos; ancianos, mugeres y niños, eclesiás- ticos y seglares, todos los habitantes:, en fin; huyendo el furor del frances, cor- rian hácia el castillo; cuyos fosos se llenaron en breve de scis á siete mil perso- nas. El enemigo entretanto entregábase al saqueo y á cuantos escesos pueden imaginarse : la noche aumentaba los horrores de aquella terrible jornada; los soldados, dispersos por el pueblo , intentaban penetrar enel castillo, mas á cada paso que daban oian el quien vive de los enemigos. Entonces, aunque batidos y sin esperanza , respondian con firmeza: España hasta la muerte, y hacian fuego; otros -morian peleando unidos. Solo del batallon: de Huesca se encontraron muertos en las calles al dia siguiente mas de cuatrocientos hombres, con diez oficiales y su comandante D. Rafael Arcas. Pero si éra espantoso el estado de la ciudad durante aquella terrible noche, no causaba menos horror el del castillo y Sus contornos. El general y los demas ge ss no se replegaron á él hasta el último estremo, y asi no se levantaron los pu levadizos hasta muy tarde. Esta: operacion causó has- tantes desgracias , cayen o muchos sobre las picas y lanzas de los paisanos que es- taban en los fosos esponiendo sus vidas: y comprometiendo la suerte del castillo. Elsol del dia 14 ofreció 4 los ojos de los leridenses uno de aquellos aterrado- res espectáculos que solo se ven rara vez. El horroroso incendio que devoraba 4 la ciudad por:sus cuatro ángulos:; los esfuerzos del vecindario para ganar el castillo; la intimación de Suchetamenazando no: dar cuartel en la ciudad , sino se rendia este; las imprecaciones de los que veian desaparecer sus hogares despues de sa- queados, y los ayes y lamentos de los heridos que fallecian sin socorro alguno; las calles rebosando en cadáveres; «el contínuo fuego de los enemigos; la lluvia de bombas que caia sobre la multitud hacinada en los fosos; la desercion últimamente que. empezó 4 notarse en nuestras fatigadas tropas..... todo era estraordinario espantoso, todo hacia reconocer al desgraciado Garcia Conde cuán dificil y. deses- perada era: en aquellos momentos su comprometida situacion. O T8Bl onemigo Olitanto recurria á un sin fin de maquinaciones para sorprender el castillo, haciendo que muchos de sus soldados fingiesen querer entregarse, 0 aparen- tando romper sus armas en ademan de pasarse , y disponiendo que un pastor con cuatrocientas cabezas de ganado vacuno subiera hácia el glasis, acompañado de uno de los oficiales hechos prisioneros en la ciudad , á fin de poder en el acto de recibirlo abrirse paso por entre as nuestras que se ocultaban en las ca- lles y casas inmediatas, y caer repentinamente sobre los fosos y forzar la poterna por último. El previsor general español conoció, sin embargo, el amaño, y dió órden para que no se levantasen los rastrillos, frustrando de este modo los ardides que puso en juego Suchet. PE El batallon de Murcia, que guarnecia el fuerte de Garden, habia sido reforzado con 100 hombres de Fernando VII y un pequeño destacamento de suizos: la res- tante tropa habia sido muerta ó hecha prisionera durante el asalto de la ciudad. ¿ -VAMAT 44 OLIFTIANOY) OSOYOHHOH 4 HOUO fade gy ap uy WT dt, DE LA INDEPENDENCIA. 21 z «4 Ae y , . . a actividad, y á las victimas de sus El fuego del enemigo continuaba con la mism soldados y paisanos, habiendo ejem- estragos añadianso las de la sed que abrasa plares. de caer muertos de ella los niños en los brazos de sus madres. Esta aflicción: horrible exacerbaba al valor por, una, parte, al tiempo que la naturaleza por Otra - le escascaba sus fuerzas. Entregado A la desesperacion el denodado Garcia Conde, y no oyendo mas que lamentos, quiso probar si el dictamen de los demas le abria. alguna salida en el terrible apuro' en que se via. Convocó, pues, a los efes militares y» conferenció - COn ellos y con los dos únicos individuos «que alli se hallaban de los treinta que componian la Junta corregimental, los cua- les respondieron como héroes, si bien no se atrevieron 4 encargarse de obli- gar á ser héroe tambien al paisanage que se hallaba en Ja fortaleza. No resolvién- dose nada en el consejo de guerra, iMúimó Suchet nuevamente larendicion, amenazan- do continuar el incendio y el bombardeo Ñ acabar con el vecindario; pero no recibió contestacion. Prosiguió entonces arrojando bombas, y dirijidas estas al corto espa- cio que ocupaban los muchos grupos de paisanos fugitivos de la ciudad, aumenta- ban la mortandad, confusion y desórden.. A la vista de las mugeres, niños, ancianos y demas gentes nadando tristemente en su sangre ó llena de asombro y pavor con la proximidad de su fin, flaqueaba contra su voluntad el valor de los mas estorzados. El mismo general vacilaba en medio de tanto conflicto, pues si su decision y herois- mo le arrastraban á morir con honra disparando el último cañonazo, recordábale su deber como gefe, que la patria y la humanidad le pedirian un dia cuenta de tantas preciosas vidas como A su temeridad sacrificaba 4 despecho de la prudencia y aun del mismo valor, prenda que, Como todas las demas, tiene señalados sus límites. Esta reflexion, y solamente ella, le obligó á reunir otra vez el consejo. de guerra, en el cual se acordó capitular, comisionando para ello al brigadier D. José Bequer: Suchet, que aunque como general de Napoleon estaba harto enseñado á no en- ternecerse á vista de espectaculos como aquel, tenia Sin embargo como hombre sentimientos que le hacian honor, y cediendo 4 ellos entonces, puso fin a la efu- sion de sangre, y concedió á la guarnicion los honores de la guerra. P, El fuerte de Garden se entregó despues, desfilando por la brecha su guarnición ta del castillo, Jas cuales rindieron las armas, quedando prisioneras de guerra. Al posesionarse de Lérida, cayeron en, poder de los franceses 136 cañones, Un millon de cartuchos, 10,000 fusiles, 10 banderas y muchos almacenes, libertando 4 33 oficiales de- su, ejército hechos prisioneros en Mollet. La guarnicion perdió durante el sitio 1,200 hombres. / : Tal fué el término del sitio de Lérida, sostenido con valentia é intrepidez por el 1D. Jaime Garcia Conde y Su corta guarnición , y no merecedor segura- genera o , , : . > ente de la inconsiderada Censura del general Odonmell, que con entero olvido del respeto que el decoro militar exige, Y del que se debe siempre a la desgracia, mandó en la órden general del ejército del dia 20 que sus tropas no alternasen Con los defensores de Lérida, á los cuales llegó. hasta el estremo de apellidar traidores á la patria. Este lenguage, que siempre hubiera sido impropio en E E otro eneral, lo era mucho mas en Odonnell, autor hasta cierto pu o de aquella des- gracia, porque con su imprevisión e infundada confianza no, atendió en tiempo oportuno a las reclamaciones de (Garcia Conde. Herida la delicadeza de este con | 1, pidió á su regreso 4 España se le formase Causa , d el e tifi- un proceder como aque de E Sl declaró honrosa y digna su conducta en el sitio de Lérida. Su m jor j cacion, sin embargo» consiste en; los hechos. de que hemos dado cuenta: los tri- LA bunales de Fernando VII harian por si solos poca fé, como veremos 1 adelante. so de Lérida se empeñaron algunos choques parciales en los que Durante el sitl ape obtuvimos algunas ventajas. El principal fué sostenido por D. Pedro Villacampa, ue cerca de Calatayud, en el pueblo de Purroy, $e apoderó el 13 de mayo de un => haciendo prisionero al comandante Petit y á mas de 100 hom- emi O, . , . , . ; convoy en “ustodiaban. Klopiskhi fue destinado á la persecucion de Villacampa; pero bres que lo ¡guió hasta Cuenca, no le pudo dar alcance. los dias de mayo bloquean (0) tambien: su castillo; pero sin: éxito des- graciadamente, porque socorrida la guarnición, vióse al fin obligado 4 retirarse: admitirlas, sin embargo de estar persuadido de que no habian de venir en su ayuda auxilios de ninguna especie. NN La villa que acabamos Ora está situada en la confluencia del Segre y del Ebro, en medio de un vasto terreno desierto y montañoso, cubriéndola por su es- palda una roca de 600 piós de elevación, y tan escarpada, que apenas deja senda para dida por antiguas murallas del tiempo de los MOTOS, y estando como está rodea- da por todas partes de las aguas del Ebro y del Segre, y de la fragosa roca que viva y un camino cubierto con empalizada. x Aunque no hay ni habia alli entonces camino practible para la artilleria, Su. chet mandó abrir"uno al través de la roca, lo cual verificaron sus ingenieros con prontitud increible. y | : El 20 de mayo fué embestida Mequinenza por la división del general Musnier. y el 25 completó el cerco por la derecha del Ebro el general Montmarie. En la noche del 2 al 3 de Junio empezaron los franceses 4 “Abrir las trinche- ras á 100 toesas de las murallas; pero a vertidos de esto los españoles porel ruido villa, los cuales no tenian mas que ocho piés de altura. Despues de un vivo fuego, retiráronse los españoles al castillo, dejando abandonada la- villa con ocho piezas de artillería, 400 fusiles y grán cantidad de municiones. : ' Dueño el enemigo de Méquinenza, continuó el sitio del castillo, y adelantando sus Obras Contra este hasta cincuenta toesas del slasis, en la noche del 7 al 8 rom- pieron el fuego contra él diez y seis piezas de artillería. Los españoles contestaron con el suyo del modo mas decidido; pero el enemigo continuó batiendo las murallas, logrando de iruirlas en gran parte y haciendo con las bombas terrible estrago en la guarnición. Esta entonces conoció la imposibilidad de continuar defendiéndose , y se entregó prison obtenido que hubo los honores militares. Los franceses se apode- raron en esta ocasion de 1,400 hombres, entre ellos 78 oficiales, cayendo en:su po- der igualmente £5 cañones, gran número de quintales de pólvora, "y mucho hierro y muchas municiónes. 9. n | La toma de Mequinenza completó la “ocupacion de todos. los puntos fortificados del reino de Aragon por el ejército frances. Conseguidos estos resultados; ordenó Su- chet que el general Montmarió penetrase inmediatamente en el suelo valenciano, procurando tomar á Morella. Ep CAPITULO HU. a 5 st ze A Da Victor principio á sus trabajos para el sitio de Cádiz.—Los sitiados continúan los suyos. —Recio temporal en la bahía de Cádiz. —Piérdense los últimos restos de la antigua armada española.—Pode- roso ejército que sitiaba 4 Cádiz: número de tropas que le defendian.—Toman los franceses el cas- - tillo de Matagorda.—Llega á Cádiz el general Blake.—El general Copons es destinado al condado de Niebla y DN. Julian Jácome al campo de San Roque.—Insurreccion de la Serranía de Ronda: los pal- sanos reconquistan su capital, —Gloriosa defensa de Montellano.—El general Sebastiani toma á Mur- cia: abandona luego aquella ciudad. —Numerosas partidas españolas recorren las Alpujarras: accio- nes de Estremadura.—Cruel decreto del mariscal Soult: ordena represalias la Regencia.—Carácter del rey José.—Napoleon decreta la desmembracion de varias provincias de España.—Conducta del rey Fernando en Valencey.—El mariscal Ney toma el mando del 6.9 cuerpo del ejército frances.—Reco- noce el ejército ingles.—Ataque de Arroyo del Puerco.—Los franceses arrollan á las tropas asturia- nas.—El general Bonnet entra en Oviedo.—Ocurrencias políticas en Asturias.—El mariscal Junot pone sitio 4 Astorga: su gobernador Santocildes se defiende con heroismo : capitulacion de Astor- ga.—Grandes preparativos de Napoleon para inyadir el Portugal. —Reflexiones. A/A (INIA YN iD PES S 254 NCARGADO el mariscal Victor de dirigir el sitio de Lo Ue Cádiz, empezó con vigor sus trabajos para el 2 "(K” bloqueo de la isla de Leon y de la bahía, si bien Ez =p molestado continuamente porlas tropas españolas DONUOIRRA : 6 inglesas que defendian la linea y por las flotillas ¡Mg PUE YD * . ., 14 , AN dE Pa de ambas naciones. El enemigo estableció baterias en Rota, en Santa Ay Catalina, Puerto. de. Santa Maria, Trocadero y Puerto Real, y sobre h Suar - toda la: linea del rio Sancti Petri, costándole estas operaciones bastante AS gente: Entretanto los españoles trabajaban sin cesar en levantar parape- IN, tos y baterías en su linea, y en inventar y multiplicar los medios de de- reas fensa de esta, .la cual recibia tambien continuos refuerzos de tropas. La plaza de Cádiz, merced á su envidiado puerto, mantenia una cons- 805 tante comunicacion con todos los puntos del globo libres del yugode Napoleon, IF > surtiéndose por este medio de toda clase de víveres, sin escluir las ver- ¿NA Vduras y frutas, aunque con el aumento de precio que era consiguiente. El de- ¿Y sahogo que con esto tenia fué por desgracia turbado muy pronto por los de- sencadenados «elementos, dado que en la noche del 8 al 9 de marz dió temporal á la. costa ocupada porel enemigo mas de veinte buquesmerca los navios de guerra Concepcion, Montañés y. San Roman, la fragata Paz, u guerra portugues y tambien un bergantin ingles de guerra; y á mas dos pontones 0cu- pados por prisioneros franceses, los cuales consiguieron tomar tierra entre sus paisa- nos, 4 pesar del fuego de nuestras baterías. Entre las victimas de aquel conflicto contóse el ex-central Riquelme, quasaianass presoen lafragata Paz. Alguna parte delasguar- niciones y tripulaciones de los buques consiguió salvarse, y de los náufragos hicieron Os franceses unos doscientos prisioneros. Los cascos fueron todos quemados. a Dd - : GUERRA TEMPORAL EN EL PUERTO DE CÁDIZ. De rosultas de tan fatal acontecimiento dispuso el gobierno enviar á las islas de Mallorca y Canarias los prisioneros que se custodiaban en los otros pontones: los “navíos que habian quedado los mandó á la Habana, en donde el descuido y la polilla, si es lícito esplicarnos asi, vinieron 4 consumirlos en breve, desapareciendo con ellos los últimos restos de nuestra antigua y poderosa armada. ed El ejército que sitiaba á Cádiz ascendia á cincuenta mil hombres: las fuerzas que defendian la linea de los' sitiados no pasaban de veinte y un mil setecientos, compuestos de diez y seis mil españoles, cuatro mil ingleses y mil setecientos portu- gueses. Demas de eso existian en Cádiz diez mil hombres de guarnición, todos vo- luntarios de la misma ciudad. Al general del ejército del centro, que lo era D. Joa- quin Blake, correspondia el mando de las tropas que defendian la isla gaditana, y que formaban parte de aquel ejército. Las tropas ausiliares estaban á las órdenes del mayor general ingles Graham. Por lo que al enemigo respeta, obraba Victor en “combinacion con el general Sebastiani, el cual con una parte de su gente ocupaba á Antequera , Málaga y Motril, y mantenia comunicaciones con las tropas de aquel ma- riscal, situadas en Ronda y Marbella. á | El primer ataque contra Cádiz debia hacerse por la parte de tierra del lado de la Isla de Leon, la cual está separada del continente por un istmo que apenas tiene un cuarto de legua de anchura. La forma de la isla gaditana es irregular, su longitud es diez millas y su latitud en algunos puntos no llega 4 tres. Se éntra en ella por un camino muy estrecho, el cual estaba entonces defendido de ambos lados por varias baterias. que Cruzaban sus fuegos. En éste camino habia varias cortaduras llenas de agua ademas los fosos, encontrándose una de doscientos piés de ancho antes de llegar al puente de Zuazo, que se habia destruido tambien para impedir el paso, COns- «trayéndose en él dos baterias de veinte piezas de 4 32 cada una, Las muchas salinas que rodean ála isla se habián tambien anegado , dejando todo el camino pantanoso é intransitable!> ¿1191 10:10) 11046 | | «Estos y otros muchos obstáculos que la naturaleza y el arte habian proporcionado A Cádiz tenian que vencer los franceses antes de aproximarse 4 sus fuertes murallas; por lo cual, conociendo aquellos la imposibilidad de superarlos, se limitaron á propor- “ionarse en su linea todos los puntos mas á propósito para incomodar la nuestra. Uno 3 DE LA INDEPENDENCIA. 29 A rr is E TA, A A de aquella provincia con el sitio de Astorga, del cual tenemos que ocupar nos luego. yl EE 3 $ RO 20 La empresa de ocupar en todo ó en su principal parte el suelo asturiano, fué con- fiada al general Bonnet, que se hallaba ocupando 4 Santander, quien desde luego - se propuso hacerse dueño de Oviedo. Menguadas las fuerzas de la' provincia desde la salida de Ballesteros, solo contaban á la sazon conunos 7,000 hombres, 4,000 que tenia D. Nicolás Llano Ponte en las inmediaciones de Colombres, 2,000 exis- tentes cerca de Oviedo y 1,000 que estaban á las órdenes del intrépido D. Juan Diaz Porlier, los cuales, aunque á veces distantes de la provincia en busca de em- presas dignas de su esfuerzo, sabian aparecer en ella cuando la necesidad lo exi- gia. Asi lo hicieron en cuanto tuvieron noticia de la invasion delos franceses en el principado, del descalabro de Llano Ponte por la-superioridad de las fuerzas ene- migas, y de la salida de Oviedo de la Junta establecida por el marques de la Ro- mana con el general D. Antonio Arce. Pa: | 7 - El general Bonnet se puso en movimiento á principios de enero con direccion 4 Asturias, y habiendo encontrado en posicion á la orilla del rio"Deva las tropas es- pañolas del general Llano Ponte, en número, como hemos dicho, de 4,000 hombres: y 9 piezas de artillería, las acometió y arrolló el dia 24 de enero, haciéndolas 75 prisioneros con 9 oficiales Inmediatamente penetró hasta Oviedo, donde sento su cuartel general; mas temiendo que le armasen alguna celada Porlier, Llano Ponte, D. Federico Castañon y otros partidarios que en distintas direcciones se movian, - abandonó su conquista y se trasladó á la Pola de Siero. Creyéndose ya seguros los españoles , recuperaron la capital, mas el frances cayó sobre ellos de improviso y la ocupó nuevamente el 14 de febrero. Dióse entonces á D. Pedro Bárcena el mando de las tropas de Asturias, y la Junta nombrada por la Romana cedió el puesto á la antigua de la provincia, restablecida por el general Arce; pero habiéndose este mar- chado con 16,000 duros, que decia debérsele por sueldos atrasados, nombro la nueva autoridad en su lugar al de la misma graduacion D. José Cienfuegos, creando una comision ó consejo que dirigiese las operaciones militares. Por este tiempo se reci- bió de Galicia un auxilio de 2,000 hombres, con cuyo pequeño refuerzo osaron los españoles acometer al enemigo el 19 de marzo, y obligaroná Bonnet á salir otra vez de Oviedo y refugiarse en Cangas de Onis. Reforzado tambien el frances, ade- lantóse inmediatamente, y consiguió por tercera vez hacerse dueño de la capital el 29 del mismo marzo, viéndose precisados los nuestros, por fin de tantás alterna- tivas, á desistir de sus empresas, retirándose los asturianos á Tineo, y á Navialos - socorros de Galicia. - Deseaban algunos que conviniéndose entre sí la junta del principado y la de Be- tanzos, pusiese ésta 4 disposicion de la primera los cuantiosos recursos que poseia; Y mas su debilidad perjudicaba no menos al estado de la vecina Asturias que a Sus . propios intereses. Escudados con ella,algunos bulliciosos, asesinaron en el Ferrol al comandante de arsenales D. José María de Vargas, si bien fué su muerte vengada á poco tiempo por la justicia: Confiados tal vez los franceses en la misma debilidad, se determinaron 4 realizar el sitio de Astorga, impidiendo al general Mahy, que mandaba en Galicia, efectuar el proyecto que habia concebido de mandar nuevos. auxilios Á Asturias, sin esperar para ello órdenes de la junta de Betanzos. - A fines de febrero, el 8. 2 cuerpo del ejército frances, que al mando del mariscal Junot, duque de Abrantes, habia vuelto del Austria con direccion al norte de Es- paña, se habia adelantado hasta el reino de Leon, á fin de protegerle contra el ejér- cito español de Galicia... bso pda ¿JAN Con la ocupacion de Astorga mantenian los españoles espedita la comunicación con un numeroso cuerpo de anglo-portugueses que ocupaban los orillas: del Ezla y toda aquella parte de la frontera del Portugal. La pequeña ciudad de Astorga qe el año anterior habia sido ocupada sucesivamente por los ejércitos beligerantes, se habia fortificado algo; pero nunca podia considerarse como plaza fuerte. El coronel el regimiento de Santiago, D. José de Santocildes, se encargó de su mando y delensa L£ 50. ; GUERRA con cerca de 2,000 hombres, compuestosde los regimientos de Santiago y Lugo, y var rios destacamentos deotros. El ejército de Junot, que el 21 de marzo embistió 4 As» torga, constaba de 26,000 infantes y 8,000 caballos, y dió principio al sitio apode- rándose de los arrabales de Santo Domingo y San Andres, y dirigiendo sus princi- pales ataques contra la puerta del Rey. y «el arrabal de Rectivia. El gobernador dis- puso varias salidas que causaron mucho daño al enemigo. Este empezó en 18 de abril sus trabajos para las baterías de brecha, á 40 toesas de la puerta de Hierro, y el 20 rompió el fuego con nueve piezas de grueso calibre y otras diez menores. La plaza contestaba pausadamente porque se le iban conclu yendo las municiones. La brecha se halló practicable el al , para 25.0 30 hombres de frente, y en el mismo día emprendió el enemigo el asalto, dirijido porel gefe de escuadron Lagrave, uno delos edecanes del mariscal Junot. El ataque-duró desde las dos de la tarde hasta las seis y media, siendo rechazados los franceses vigorosamente, y muertos 6 he- ridos cuantos “subieron á la brecha por el fuego que* hizo el «sitiado desde las ES Y DNS Ñ y ns 1 Ñ 4 á (e AIN eN mn itt1y IN M ' AA ia hn "ASALTO DE ASTORGA. 1 cortaduras abiertas en lo interior para la defensa. En vista de tan obstinada resis- tencia, adoptaron los franceses el único recurso que les quedaba, que era formar por medio de la zapa una comunicacion con el pié de la brecha, y alojarse en esta á con- - tinuacion, «Como lo consiguieron: aquella misma noche. Concluidas todas las municio- _ nes de artillería, y no quedando á los defensores sino muy pocos cartuchos por plaza, exigia la prudencia no aventurar las vidas de aquellos al incierto éxito de un nuevo asalto; y por lo tanto el gobernador de Astorga envió el 22 de abril uno de sus oficiales al campo énemigo para parlamentar y presentar el proyecto de una capi- tulacion sumamente ventajosa á la guarnición y vecindario: condiciones que no fue- ron admitidas, añadiendo el frances la amenaza de que si á las cuatro de la tarde del mismo dia 22 nose rendia la guarnicion, se daria otro nuevo asalto y se la pa- saria á cuchillo. La respuesta á esta exigente intimacion fué disparar la plaza un cañonazo, tan bien enfilado al sitio de la trinchera en que habia sido recibido el oficial parlamentario, que cayó la bala en medio del estado mayor, que con el gene- ral permanecian todavía en el mismo punto, é hirió á algunos oficiales. Este solo rasgo dá á Conocer cl grado de enerjía en que se hallaba la guarnición, y loque ñ ae . 7 DE LA INDEPENDENCIA. : 31 hubieran hecho los valien tes que la componian/á estar la plaza bien fortificada. y.c0n abúndancia de-municiones. | á El enemigo intentó un segundo asalto; pero habiendo sido igualmente rechaza- do, se contentó'con poder permanecer alojado en la brecha, despues de haber per- dido mas de 300 hombres en menos de una hora. Con todo, conociendo -Santocil- des que era inevitable lá destruccion de la ciudad, convocó á- todos los gefes mili- tares de la guarnicion y á los principales vecinos, les hizo presente la peligrosa si- tuacion en que se hallaban, y de acuerdo con ellos envió aquella madrugada un oficial, manifestando al general frances que la guarnicion se rendiria prisionera de, guerra siempre que se la concediese los” honores militares, y que se conserva-, sen las espadas á los oficiales, y las mochilas á los soldados, respetándose ademas las personas . y propiedades de los vecinos, é imponiendo pena de la vida á todo soldado frances que infringiesó cualquiera de' estas condiciones. Junot se convino y aprobo esta capitulacion, tomando posesion de Astorga el: dia 23 de abril, despues de 15: dias de trinchera abierta, y de haber perdido en el sitio cerca de 3,000 hombres. - El ejército español de. alicia, situado en Villafranca, quiso verificar un movi- miento para socorrer á Astorga; pero fué contenido por el general Clausel, que man- daba una division del cuerpo de Junot. E La costumbre que tenian los generales franceses de burlarse de lo pactado, con mengua del honor militar, hizo que en vez de respetar Junot el heroismo con que el yecindario de Astorga habia contribuido á la defensa, permitiera que sus tropas se entregasen álos mayores escesos, y que saqueasen varias Casas, disponiendo ade- mas que fuesen conducidos 4 Francia como prisioneros algunos eclesiásticos de los que mas habian trabajado en el sitio. o... iy todomdbgal a La posesion'de Astorga facilitaba alos franceses la invasion de Portugal, por ser aquella ciudad uno de-los puntos y pasos mas importantes para mantener la comunica- cion con el norte del reino, y proteger las incursiones en las provincias de: Leon y Asturias. Asi, la toma de aquella pequeña y mal fortificada ciudad fué tanto mas sa- tisfactoria al emperador, cuanto mas podia contribuir al buen resultado del proyec- to que por entonces ocupaba el primer lugar en su mente. - : : Para formar alguna idea de la suma importancia que daba Napoleon ala recon- quista del Portugal, bastará considerar la inmensidad de 'medios que empleó. Seguro casi de no tener nada que temer en España, bloqueada ya la isla gaditana y-tomada la cólebre plaza de Gerona, dispuso el orgulloso conquistador que el primer cuerpo, mandado por el mariscal Victor, y el quinto á las órdenes de Mortier , que habian ido con José desde Madrid á Sevilla, permaneciesen ocupando el territorio que media desde esta última ciudad hasta Chiclana, delante de la Isla de Leon; que el cuerpo de Sebastiani continuase entre Granada y Málaga, y que el del general Regnier, apostado sobre el Tajo, el del mariscal Ney, que ocupaba á Castilla la Vieja , con la division del' general Kellermann, y'el de Junot que acababa de tomar á Astorga, sepre- parasen á invadir nuevamente el Portugal por el norte y el este, despues de estable- cer de antemano almacenes y depósitos en las plazas fronterizas. Para el éxito com- pleto de esta espedicion, el cuerpo de Victor, que sitiaba á Cádiz, adelantaba destaca- mentos, hasta Ayamonte, y.el de Sebastiani, despues de contener las provincias de - Granada, Málaga y Murcia, avanzaba Con sus correrías hasta Gibraltar. Todos estos numerosos ejércitos se hallaban en comunicacion, no formando realmente mas que una sola linea de operaciones combinadas. + ES AA No. se limitaron 4 esto las disposiciones tomadas por el emperador para consegu ir su objeto: adoptó á: mas otras muchas, y en tanto grado, que, como dice un historia- dor contemporáneo , jamas se habian desplegado mas medios, ni hecho tantos pre- parativos en las últimas guerras de la Francia con el Austria, Prusia y Rusia. ¡Tan grande era el deseo que tenia Napoleon de invadir el Portugal y destruir el ejército anglo-lusitano que lo defendia! Y en medio de tantos preparativos, cuando tan Pro= xima estaba ya la ejecucion de una empresa árdua en si misma, ála que tan Inmen- sa importancia daba el emperador y que tan justamente reclamaba su presencia, per- ade Her de > A 7 ' o 54 | GUERRA “3 E e manecia 6l inactivo en las Tullerias, Jimitándose. únicamente á dar desde ellas sus órdenes. Pasma seguramente tan estraña conducta. Bonaparte, aquel hombre acti- vo, diligente, emprendedor, que en alas de su ambicion habia pasado y repasado tantas veces los Alpes , volado á Egipto y atravesado los confines -de la Alemania; aquel hombre que sabia por una larga esperiencia el májico influjo que ejercia su persona en medio de sus ejércitos, y que. á aquella y á las palabras de fuego que sa- lian de su boca, y que tanto electrizaban 4 sus soldados , debia mas que al número valor de estos la mayor parte de sus victorias; aquel guerrero intrépido al cual no podia ocultarse haber sido su solo valor la causa á quien debió los laureles de Maren- Zo, y cuya actividad y diligencia fueron las que en las márgenes del Rhin y del Elba le pudieron hacer repetir mas de una vez el célebre veni, vidi, vici del competidor de Pompeyo; ese hombre estraordinario, decimos, se mantenia quieto-en las orillas del Sena, cuando tan necesario era en-las del Tajo. ¿Qué causa pudo motivar tal apatia? Sus historiadores y panegiristas callan sobre este punto , y él mismo nada satisfactorio nos dice acerca de él en sus Memorias. Necesario es dejar la investigacion de su causa á la contingencia delas opiniones. La nuestra es, que las dudas que agi- taban á aquel genio sobre el éxito de la lucha en la Peninsula, fueron el único motivo de tan inesperada inaccion. Acostumbrado el emperador á marchar de triunfo en triunfo, y ansioso de que la historia no tuviera nunca que escribir la palabra der- rota al lado de su nombre, no quiso esponerse esta vez á anublar acaso su gloria en la contienda de la Península ante los pabellones británicos, y concretándose á trazar desde su gabinete el plan para destruir á sus enemigos, creyó asegurar de este mo- do el brillo de su reputacion., esperando que siempre la fama atribuiria la victoria á sus disposiciones, y la derrota, si llegaba á haberla, á la mala estrella ó al desacier- to de sus mariscales. Se olvidó Napoleon al formar este cálculo que hay una justicia en el cielo,: de la cual intentaba en vano huir recatándose de la Península y acer- cándose mas á Waterloo. ¡Asi el que le suceda algun dia en la mision suprema que él no quiso desempeñar, acierte á penetrarse mejor desu alto. y elevado destino! ¡Asila terrible leccion que nos da el atahud de Santa Helena haga que otro hombre de genio, si la naturaleza le aborta á semejanza de Napoleon; le ¡mite solamente en lo grande, y no en encadenar las naciones, sacrificando á una ambicion bastar- da la libertad y el porvenir del pieblo Bal A donas E AL A ) e Y CAPITULO IV. Napoleon nombra al mariscal Massena para la conquista de Portugal: poderoso ejército destinado á este objeto. —Sitio de Ciudad-Rodrigo: su gloriosa defensa: su rendicion.—El general Regnier es rechazado por las tropas españolas.—Invasion de Portugal.—Estado de aquel reino.—Fuerzas que componen el ejército anglo-lusitano: sus posiciones en Portugal.—Puntos que ocupa el ejército frances.—El mariscal Ney obliga á los ingleses á abandonar el fuerte de la Concepcion.—Accion so- bre Almcida.—Retirada del ejército ingles al valle del Mondego.—Disposiciones de lord Welling- ton, —Sitio y toma de Almeida. ( ; ya L estado imponente de las armas francesas en la 4/0 Peninsula avisó 4 Napoleon que era llegada la AE 28) a Por el deseada. época de pensar sériamente en la O Y Y Y conquista de Portugal. Fluctuó mientras tanto su | Clio” $) ánimo en la eleccion del mariscal á quien podia APIO y >= £- confiar tamaña empresa, y despues de haber pen- im sado en Junot y en Ney, se decidió al fin por el mariscal Masse- a EI na, duque de Rívoli y principe de Essling. Era este el mas antiguo Ed Re y el mas hábil tal vez de sus generales, su constante compañero des- CS de las primeras campañas de Italia, y el que con su espada y talento le Se habia Siempre franqueado las sendas de la victoria y allanado las gradas AROS del trono. A sus esfuerzos y serenidad debia la salvacion de todo el ejér- FS]p At cito y la de su propia persona en la célebre batalla de Essling, dándole Al +8 desde entonces siempre con entusiasmo el titulo de hijo predilecto de la vic- 7 ERR, toria por su constante dicha en las batallas. Tal fué el hombre elejido por E da A Bonaparte para ceñir su frente de laureles en los campos lusitanos, poniendo "ME, 4 sus órdenes los cuerpos 2.9 , 6% y 8.* del ejército frances, que manda- ban los mariscales Ney y Junot y el general Regnier,. componiendo entre los tres un total de 82,000 hombres. Vea nO" El mariscal Soult, que tenia bajo su direccion otros tres cuerpos de ejército en el sur de España, recibió órdenes para cooperar con diversiones al éxito de la con- quista del Portugal, y otro cuerpo, con la denominacion de 9. 2, se reunió tambien en Valladolid para reforzar y sostener en caso de necesidad al ejército invasor de aquel reino. e EE : : Luego que Massena procedente de Paris llegó á Salamanca y pasó revista al 6 2 y 8 S cuerpo, á las órdenes de Ney y Junot, en número de 65,000 hom- bres, su primer cuidado fué apoderarse de la plaza de Ciudad-Rodrigo. Esta plaza, situada en el reino de Leon, á las márgenes del: rio Agueda, :a 46 £guas al oeste de Madrid, 16 de Salamanca y 3 de las fronteras de Portugal, es E FO o Ms . GUERRA no mas que de tercer órden, y su fortificación es antigua, irregular y defectuosa. Está circuida de posiciones que facilitan su ataque y dificultan su defensa, tales como el teso 6 altura de San Francisco, que domina enteramente las murallas por su Izquier- da, los dos arrabales de San Francisco y del puente, el convento de Santa Cruz, que linda con el glásis de la plaza, y varias hondonadas y barrancos que permiten aproxi- marse á esta ocultamente por muchas partes á distancia de tiro de pistola: tales son tambien las huertas llamadas de Samaniego por el lado izquierdo, y la de Céspedes por el derecho, que proporcionan una segura emboscada al sitiador; tales, en fin, las canteras, el convento bajo de San Agustin,-los molinos de Barragan y de los Cañizos, y diferentes alamedas muy antiguas y crecidas. Todos estos sitios son allí otros tan- tos abrigos que se ofrecen al sitiador para dirigir á cubierto sus ataques , sin que los sitiados puedan defender sus muchos puestos esteriores, á no ser perdiendo mucha gente. Ei : | Ñ Hemos dicho antes que el gobernador de ciudad Rodrigo, D. Andres Perez de Her- rasti, se negó á la intimacion que relativamente arendirse le-hizo el mariscal Ney en 10' de febrero, Determinado ahora 4 defenderse hasta el último estremo lo mismo que entonces, contaba con el entusiasmo del vecindario, que ascendia:á cinco mil almas, y con el valor y denuedo de la guarnición, compuesta de 5,498 hombres; sin: que por eso desconociera el inteligente gobernador que, á pesar de las obras últimamente practicadas en varios puntos, como en los conventos de Santo Domingo, San Fran- cisco y Santa Cruz, no podia resistir la plaza mucho tiempo á fuerzas tan superiores como las que la amenazaban. La proximidad del ejército ingles á la frontera no le hizo tampoco concebir esperanza alguna de auxilio, pues la intencion del general bri- tánico era bien conocida desde que se retiró á Portugal , siendo su movimiento so- bre el Agueda perjudicial á Ciudad-Rodrigo, pues hizo á los franceses aglomerar tal número de tropas parasu asedio, que llegaron á reunir en él hasta82,000 hombres. Los gefes eran los mariscales Ney y Junot y el general Mombrun, encargándose el prime- ro del mando, ansioso de añadir una hioja mas 4 su rico floron de trofeos, y de dul- cificar algun tanto su disgusto por no haber logrado el mando superior de la espe- dición contra Portugal: Todo el ies de"mayo! se pasó en encuentros y escaramuzas, favorables muchas 'veces á los nuestros que, conducidos por el yaliente D. Julian Sanchez, se burlabán de la presunción de los contrarios; y aunque en aquel tiempo intimaron los imperiales hasta dos veces la rendición 4“los de la plaza, fueron des- preciadas'sús comunicaciones. Mas habiendo llegado Massena á fines de dicho mes con nuevas tropas destinadas 4'estar en “observacion de los cuerpos de Wellington y la Carrera, que se 'hallabar én Fuente=Guinaldo y sus inmediaciones, empezó Ney á obrar-con “actividad en la formación del sitio “con'el'6. > Cuerpo, encargado de “su realizacion. 128 FL52 Ds DIOR ESOS Y Ie A, El cuerpo del “generál Re; mier, que se hallaba en Estremadura, se aproximó á Coria, y'el de Junot se estableció entre Sán Felix el chico y el grande. “Estos dos cuerpos 'cubrián las operaciónes del ejército sitiador, debiéndo reunirse con este en el inesperado “daso de: que el ejército 'anglo-portugues intentase socorrer la plaza, aunque Massenu ño temid jamas semejante movimiento, pues como escribia al prin- cipe de Néufchatel, no Creyó nunca que el caudillo ingles se determinára 4 empeñarse con él en batalla campal. Bien conocia el esperimentado mariscal al enemigo que te- nia delante, pues lo que menos pensó el general británico fué en socorror '4Ciudad- Rodrigo, d'en medir por entonces'sús armas cón el ejército frances, cuya destruccion logarantian”, “sino con gloria; “al menos con seguridad, las Iespuenables posiciones que tenie'á sus espaldas. ll CU-0I%) HO) TAMIZOS 97 tio | El mariscal Ney en 8 de junio embistió decididamente la plaza; pero la guarni- cion' defendió $us puestos avanzados con 'estraordinario valor. El enémigo principió sus trabajos en el teso de San Francisco, y los continuó, no sin dificultad, hasta que en la noche del 15 al 16 logró abrir la trinchera “desde el principio de dicha cima, por frente del mismo convento, hasta la casa principal de la huerta de Samaniego. 'Adelantaba támbien al mismo tiempo sus posiciones por la E) Ñ — DE-LA INDEPENDENCIA. 9 derecha y frente de la plaza, desde el molino de los Cañizos, por la huerta llamada de Céspedes, la Cantera y San Agustin el viejo: sitios todos que tuvo que 1 ganando, a palmos y á costa de- mucha sangre... le | coo 1 22 de junio habia ya avanzado el sitiador sus lineas considerablemente y situa: do muchos emplazamientos y. apostaderos hasta tiro de pistola de la plaza, quedando esta cercada por todas partes, y no pudiendo la caballería de su guarnicion salir a forragear , ni ser en ella de utilidad alguna. Escaseaban ademas las subsistencias para mantenerla, ysegun el aspecto que presentaban las cosas, iba á perecer sin fruto dentro de la plaza una fuerza que fuera de ella podia seguir prestando á la patria los mas emi nentes servicios. En su consecuencia , reunió el gobernador una junta de geles y auto- ridades , quedando acordado que el coronel D. Julian Sanchez, que con su brillante partida de lanceros habia sostenido con el mayor teson los puestos avanzados , FOIO- - piendo por las líneas enemigas, marchase á incorporarse con la division del general la Carrera, que estaba entonces en la Alameda y Martiago. Esta empresa, que por si sola forma el elogio mas cumplido de Sanchez y de su partida, pues que solo podia en- comendarse á hombres tan arrojados é intrépidos como los que aquel gele acaudillaba, fué ejecutada con la mayor valentia y resolucion, saliendo Sanchez de la plaza á las once de la noche de aquél mismo dia por la dehesa de Martin-Hernando, sorprendien- do con el mayor denuedo las centinelas y. puestos avanzados del enemigo, forzando sus tros líneas, matando y arrollando á cuantos, so le pusieron delante, y logrando por fin incorporarse con las tropas españolas. . po 0 Sarama DE Don JULIAN SANCHEZ. El. 23 avisaron los vigias establecidos en la torre. de la catedral queen el cam- po enemigo se observaban movimientos estraordinarios, y que desde sus trinche- ras se preparaban los franceses al ataque. En efecto, verificose este á las doce y media de aquella misma noche , á cuya hora dos fuertes columnas de infanteria, sostenidas por otra de caballería , acometieron el arrabal de San Francisco por derecha € 1z- quierda , dirigiéndose sobre los conventos de Santo Domingo y Santa Clara, cuyas guarniciones contestaron con un vivo fuego, el cual, sostenido por la artillería de la Plaza, que descargaba á metralla sobre los sitiadores, bastó para rechazarlos comple- MAA p 56 ' i e A tamente y hacerles desistir de su intento. Al mismo tiempo una columna de trescien= tos hombres se dirigió á atacar el arrabal, si bien fué repelido muy pronto, cono- ciéndose luego que era una llamada falsa para distraer la atencion del yerdadero ata- que, que con tres numerosas columnas verificó el enemigo contra el convento de San- ta Cruz, que incendió por todos lados, escalando sus tapias y volando con barriles de pólvora su puerta principal para introducirse en la iglesia. Puso á esta el frances fuego igualmente valiéndose de camisas embreadas , y luego trató de asaltar el resto del edificio defendido por cien soldados españoles del regimiento de voluntarios de infanteria de Avila, los cuales no tan solo le rechazaron en cuantos asaltos intentó, sino que habiendo formado de antemano, á prevencion, una cortadura en la escalera de subida, teniéndola cubierta con tablones, quitaron estos en: el momento que pasa- ba por encima una compañía de granaderos franceses , conducida por un oficial que con el mayor denuedo los mandaba, con el sable en una mano y una hacha de vien- to en la otra. Dicho oficial y los que acaudillaba cayeron prisioneros todos y fueron muertos por los defensores. Estos, rodeados de llamas por todas partes, pues la vora- cidad del fuego consumia enteramente la iglesia, se mantuvieron firmes largo rato con la mayor serenidad, hasta que despues di los horas y media, viendo el enemigo que no podia lograr su objeto, y que llevaba perdida mucha gente, desistió de su empeño y se retiró , llevándose multitud de cadáveres, y dejando el campo de batalla regado con su sangre, al paso que la guarnicion española no tuvo sino cinco soldados y un sargento muertos, y cuatro oficiales y diez soldados heridos. Ala mañana siguiente volvieron los sitiados á ocupar sus anteriores posiciones , con la gloria de haber re- chazado tan terrible ataque y de haber hecho pagar bien cara á los enemigos su atre- vida tentativa, con la que tan solo lograron incendiar los edificios del arrabal , del puente y convento de Santa Cruz, mas sin conseguir la ocupacion de ninguno de los puntos atacados... AS - Redoblaron los sitiadores su actividad á vista de tan obstinada defensa , ocultando su artillería gruesa, hasta que en la noche del 25 descubrieron siete baterias con cuarenta y seis piezas entre cañones, morteros y obuses, colocadas de modo que cubrian toda la línea, desde el teso hasta el jardin de Samaniego. Al amanecer de dicho dia rompieron un fuego general contra la plaza, arrojando balas rasas, bombas y granadas á la ciudad con tanta furia, que en las seis horas primeras dispararon mas de 3,000 tiros. La plaza respondió inmediatamente con empeño el mas decidi- do, y todo el vecindario se puso en movimiento, acudiendo unos al servicio de las bombas para apagar los incendios, otros á conducir municiones á las baterias y Otros á llevar heridos al hospital, en cuyos servicios se señalaron las mugeres y hasta los niños que, estimulados por el ejemplo de sus padres, acompañaban á estos en sus patrióticas tareas. Los gefes y autoridades animaban 4 los defensores , recor- riendo los puntos de mas peligro. Durante aquella noche menudearon de tal modo las bombas y granadas, que en pocas horas no parecia presentar la ciudad sino un triste monton de ruinas. El 26 y 27 empezó el sitiador á batir en brecha el torreon del Rey, logrando al fin derribarlo completamente. 0, | pen | El continuo fuego de la plaza causaba tambien bastante daño al enemigo, y tanto que en la mañana del 25 le voló cinco repuestos de municiones de sus baterias, cuya esplosion fué muy considerable, principalmente en uno de ellos, que quedó entera- mente destruido; pero no por eso cesaba el enemigo en sus trabajos y activo fuego. Al amanecer del 28 batieron los franceses con el mayor teson el punto de la brecha, apurando bastante á la ciudad, si bien no consiguió por entonces que la brecha que- dase accesible. A las dos y media de la tarde suspendieron los francesos el fuego y en- viaron un parlamentario á la plaza con un pliego del mariscal Ney, en el cual, á nom- bre de Massena, se intimaba la rendicion al gobernador, añadiendo de palabra el oficial parlamentario, que su general permitia se despachase un correo al caudillo ingles, para cerciorarse de que la plaza no debia esperar ser socorrida por aquel ejército á pesar de su proximidad. El gobernador de la plaza aceptó esta última parte, pero se e A sá , ; es e á 3 dE mm de A E DE LA INDEPENDENCIA. Hs A A a __——————Á negó con firmeza á la capitulacion que:se le proponia, reservandose contestar lo que correspondiese hasta la vuelta del correo que debia despacharse a Wellington, du- rante cuya diligencia, añadió, podrian suspenderse las hostilidades. Esta respuesta ivritó tanto al mariscal Ney, que mandó romper inmediatamente contra la plaza el fuego mas horroroso, contestándole la artilleria de esta y continuando el ataque con el mayor encarnizamiento. Aquella misma noche colocaron los sitiadores cuatro bate- rías 4 sesenta toesas de la muralla; las cuales causaron en ella gran estrago, volando la contra-escarpa y la falsabraga, quedando al fin la brecha bastante practicable. - El 2dejulio, estando ya la brecha muy adelantada, y conociendo los sitiados que el principal ataque del enemigo se dirigia contra el arrabal de San Francisco, juz- garon prudente retirarla tropa que lo defendia,. reforzando con ella la guarnición de la plaza, y dejando en aquel solamente 50 hombres de observacion. , A pesar de este abandono, no ocupó el enemigo el arrabal hasta la noche del dra siguiente, y para eso perdiendo mucha gente, procediendo, luego que lo consiguio, á quemar el Hospicio, sito en él. : FEE SN El entusiasmo de la guarnicion se aumentaba á medida que crecia el peligro, disminuyéndose con la misma proporcion la esperanza que el vecindario habia con- cebido de ser socorrido por Wellington. Un lancero de D. Julian Sanchez, que dis- frazado de pastor pudo introducirse en la plaza, trajo el dia 9 de julio la noticia de que el ejército ingles se habia retirado de las posiciones inmediatas y tomado otras, para estar á la defensiva, entre Almeida y el fuerte de la Concepcion. : El continuo fuego de los franceses sobre la brecha consiguió ensancharla hasta 20 toesas, batiendo despues todo el frente de la fortificación y edificios contiguos, en términos que no habia parage donde situarse, ni por donde transitar; siendo necesario en la mañana del 9 replegar sobre su derecha é izquierda las compañias de granaderos y demas tropas que guarnecian el ancho boqueron, no siéndoles posible sostenerse en aquel punto, por el diluvio de balas, bombas y granadas que caian sobre él, y le enfilaban por todas partes, robando el libre espacio necesario para colocar un solo hombre sin peligro de perecer, siendo alli tan inminente ese riesgo, que en las cuatro horas primeras desde el amanecer perdió la guarnicion cerca de 200 hombres y siete oficiales entre muertos y heridos. | La plaza se hallaba en la mayor consternación, sin viveres mas que para tres dias, sin tener ya donde colocar los muchos heridos que cada instante aumentaba el fuego enemigo, y sin poder el gobernador efectuar el plan que habia concebido de abrirse paso con la guarnición por entro las falanges contrarias, plan á cuya rea- lizacion se opuso el vecindario con la mas decidida energía. Puesto aquel digno gefe en tal apuro, y viendo los habitantes que las columnas enemigas se pre- paraban para el asalto, y que si se daba lugar á él serian ellos los primeros en ser víctimas del furor que animaba á los sitiadores, conoció el ningun fruto que podia producir el dilatar la rendicion algunas horas. Convocó, pues, una junta de autoridades y vefes, la cual se celebró en la mañana del dia 40, resolviéndose en ella que luego que los enemigos indicasen con sus movimientos querer proceder al . asalto, se enarbolasé bandera parlamentaria, redimiendo al pueblo del sacrificio que le amenazaba. Asi se verificó á las seis de aquella misma tarde, enviando los nues- tros al campo frances un parlamentario, el cual volvió al poco rato anunciando al gobernador de la plaza que el mariscal Ney le esperaba en persona al pié de la bre- cha, para tratar sobre la capitulacion. El gobernador marchó al punto indicado, ha- llando en él al mariscal Ney, que rodeado de su estado mayor y demas gefes de su ejército le recibió con toda urbanidad y consideracion, tributando elogios á los de- fensores de la plaza, y añadiendo que nada tenia que hablarse en órden á capl- tular, pues todas cuantas honorificas distinciones se conceden en iS casos las acordaba desde luego al acreditado valor de la guarnicion, asi como a tino de ha- ber el gobernador esperado para parlamentar el momento critico y preció de estar acabándose el plazo en que podia hacerlo segun las leyes de la guerra, despues de ha- ber llenado dignamente las del honor y la fidelidad. ÓN ES » 0 LAS : GUERRA En Hr Esta capitulacion verbal fué garantida por la palabra de honor del marisca) Ney, cl cual la dió: públicamente, al mismo tiempo, que la mano al gobernador español, Le enoicioN boE Ciupan-RobsIGO. | md 3 E pd .- k dr Fo + EA ns 07 » = ' É E E E Sy = y A 7 4 SE Y 1d Fe 3 77 > - k e 4 A : =p E S ed En sa consecuencia, las tropas francesas ocuparon las puertas de la. ciudad Bo tirándosc á sus cuarteles la guaruicion española, hasta el dia siguiente 441, en que. despues de desfilar, rindió sus armas como prisionera de guerra. Perdieron los nues- tros durante este memorable sitio 4,400 hombres, habiendo durado el cerco sesenta y siete dias, desde el-25 de abril hasta el 40. de julio de 1810: la plaza fué embestida y atacada por tres cuerpos del ejército frances, en número de 82,000 hombres, y ca- ñoneada sin interrupción en todas direcciones, durante diez y seis dias, por 46 bocas de fuego, abriendo en ella tan enorme brecha, que el gobernador y su estado mayor bajaron por ella á capitular y por ella volvieron á subir. Los franceses encontraron en la plaza'86 cañones, una gran cantidad de pólvora y 120,000 cartuchos, - El rey premió esta heróica defensa concediendo á los que estuvieron en ella una cruz de distincion con estaleyenda: Valor acreditado en Ciudad-Rodrigo. : El mariscal Massena se propuso permanecer en los: alrededores de Ciudad-Ro- - drigo hasta que repasase el Tajo el general Regnier con el segundo cuerpo del ejér- cito frances. Este, con ánimo de envolver al coronel Murillo, que se hallaba en Bur- guillos, y atacar al brigadier Imáz, que estaba en Jerez de los Caballeros, se puso endinareha desde Mérida y Almendralejo en número de 14,000 hombres, El 5 de julio -avistó Murillo 4 los franceses, y despues de causarles alguna pérdida se retiró sóbre Jerez, cuyo punto fué atacado el mismo dia por Regnier., resistiendo los nues. tros con vigor, hasta que conociendo Imáz la imposibilidad de sostenerse, no te- niendo mas que 3,000 hombres , se dirijió 4 Encinasola -para reunirse al general Ballesteros. Los franceses perdieron. en estos encuentros 800 hombres, siendo in- significante la pérdida delos españoles. Aro saña ui | Despues de estás acciones, pasó Regnier á la derecha del Tajo para, á las órde- nes. de Massena, dar principio 4. Ja' invasion del remo lusitano, «reino que 4: haber estado reducido á sus fuerzas, hubiera tardado muy poco en sucumbir 4 los invaso- res; pero apoyado 'por auxiliares poderosos, y «dirijido por geles que, aunque -es- a. O DE LA INDEPENDENCIA. . . 39 trangeros, se ostentaban ambiciosos de gloria y ardian en deseos de humillar a sus aborrecidos rivales, podia lisongearse con la' esperanza de sostener vigorosamente la causa de su independencia. Ésta dicha no la logró sin embargo, sino a costa de erandes pérdidas, sinsabores “y humillaciones; porque, tanto los caudillos que con- ducian 4'sus soldados, habituándolos al uso de las armas y ejercicios bélicos , Como los políticos que con sus consejos mejoraban su régimen interior, ó subvenian á las penurias de “súu hacienda, «creian “tener derechos de preferencia sobre los natura- les, y los portugueses se veian precisados á concedérselos por deferencia y gratitud. La energía y superioridad de lord Welington hacía enmudecer á los quejosos, tenia en vergonzosa dependencia'á la regencia de aquel reino, y trataba ¿la nacion por- tuguesa cómo si- fuese pueblo conquistado. ¡Injusto desquite con que los pueblos po- derosos se reintegran de la proteccion que prestan á los débiles! eds Wellington , gefe supremo de toda la fuerza armada anglo-portuguesa, disponia de ella sin iritervencion alguna del gobierno, y'el almirante ingles Berkeley tenia la mariña'á'su'cargo con ominimodas facultades. El primero, despues de habérsele separado el general español la Carrera, disgustado con él por sa negativa á auxiliar 4 Ciudad-Rodrigo, reunia bajo su mando un total de 82,000 hombres: 26,000 de su nación, 30,000 del ejército portugues y 26,000 de milicias del pais, no contán- dose en estas fuerzas las llamadas ordenanzas , especie de cuadrillas de paisanos, mál armados y faltos de disciplina; pero lMénos de-valor y entusiasmo. Tal era el estado de Portugal cuando los franceses llegaron á sus fronteras. - El primero que puso el pié en ellas fué el general Regnier, 'el cual marchó so- bre 'Castelobranco 4 amenazar el flanco derecho del ejército ingles. Este-se concen- tróssobre “Almeida desde el 25 de junio, estableciendo alli su cuartel general. Su fuerza estaba distribuida en cinco divisiones, de las cuales la primera, á las órdenes del general Spencer, ocupaba á Celorico, pueblo distante casi veinte millas:del grueso del ejército frances: la'segunda, mandada por el general Hill, se hallaba colocada como cuerpo central 'sóbre las montañas de Portalegre, el Tajo y el Guadiana, desde donde observaba'las fronteras de España: la tercera, á las órdenes del gene- ral Cox, estaba situada en Guarda; que era la principal posicion, distante veinte mi- llas de las líneas francesas: la cuarta, á las órdenes del general Picton, ocupaba el pueblo de Pinhel, y la quinta, mandada por el general Crawfurd, se hallaba colo- cada ¿Ta mitad del camino, entre el cuerpo principal del ejército ingles de la Guarda y el ejército frances que ocupaba á Ciudad-Rodrigo, es decir, distante cerca de diez millas de uno y otro punto; pero esta última division no estaba fija, y avanzaba á veces hasta San' Felices de los Gallegos , 6 retrocedia segun lo exigian las circuns- tancias. Lord Welington trasladó su: cuartel general á Viseo. Las tropas portugue- -Sas, miandadas por él mariscal Beresford , se 'reunieron al duquede Wellington en ju- lio, y desde'aquel'momento'comenzó ésteá poner en ejecucion el sistema de defensa que durante su' permanencia: en Sevilla el invierno de 1809 habia concertado con su hermano el marqués de Wellesley: planseguido 'con perseverancia por'el gobier- no ingles, obedecido por la regencia de Portugal y llevado á cumplido término por el'susodicho Wellington dba ir er et 6 ad: Para apreciar mejór'la invasion: de las provincias septentrionales de Portugal y las operaciones defensivas de lord Wellinaton, es preciso dar algunos detalles topográficos, si bién eón laconismo y brevedad. Portugal "nos'es “generalmente «desconocido. “Desde la posición principal del ejército ingles en “la Guarda, hasta la ciudad de Lisboa, media una distancia de *190-millas, es decir, 'casi veinte dias de marcha. Trés caminos reáles guian desde Lisboa'4 las froñteras de España, el primero por Abrantes ; en el cual éstí'situada' Santarén y plaza distante '40 millas de Lisboa, que por su'situación élevada es 'sumámente fuerte, y dominando el camino real 2 el'E. forma'la primera defensa de Lisboa contra el que intente penetrar hasta ella" por el camino de España. Hállase Mlanqueada'ál'S. “E. por"el Tajo, ty al N. AIprreiertas muy escarpadas, estando ademas reforzada con fortificaciones, cuyo objeto es Cera el camino entre las alturas y el rio. ns 403 «GUERRA. que Santaren, es Abrantes, que dista 30 millas de Lisboa y 120 de Guarda; esta ciudad, situada muy cerca del Tajo, fué campo militar romano, circunstancia que su fuerza natural indica bastante, y 4 esa fuerza nada habia el arte añadido. Villa-bella es tambien otra posicion militar y campamento. romano sobre el paso del Tajo, cuyo rio corre al traves de las montañas que la circundan. Castelobranco, que sirvió tambien de campo romano, está situada al estremo del otro desfiladero, y el pais que la rodea ofrece posiciones tan inespugnables , que puede considerarse como un gran campamento fortificado: Su ciudadela y murallas se hallaban entonces arruinadas y en estado de no poder sostener un sitio... - Ala mitad del camino de Castelobranco á Guarda se encuentra Cobilha, y desde este punto empieza el pais á ser mas montuoso, formándose en él las sierras llama- das de la Estrella, en las cuales se ostenta, inmediata A Cobilha, una eminencia ele- vada, 6,000 piés sobre el nivel del mar, Esta ciudad, situada en una posicion tan escar- pada, era en caso de retirada sumamente ventajosa para oponerse á los progresos del enemigo. Desde Cobilha sigue de: montaña en montaña elevándose el terreno hasta Guarda, poblacion situada sobre uno de los montes de la sierra de la Estrella, cerca del nacimiento del Mondego, en términos que al divisarse de lejos parece un simple campanario colocado sobre la cima de una montaña. Los caminos que conducen 4 esta ciudad estan abiertos á traves de las rocas, y se ven rodeados de abismos, siendo por tanto aquella una de las plazas mas fuertes de Portugal. Asi fué que Wellington, mientras pudo proporcionarse las subsistencias necesarias, permaneció tranquilo en esta posicion, seguro de que la naturaleza bastaria á defenderle en ella de todo el po- der de la Francia. Desde Guarda á Ciudad-Rodrigo, en donde el mariscal Massena fijó por mucho tiempo su cuartel general, no hay mas que 25 millas, y esa dis- tancia la hacian mas corta ambos ejércitos, los cuales tenian tan avanzadas algunas de sus divisiones, que estaban mútuamente á la vista, divisando los ingleses desde las alturas de Pinhel, Celorico y Guarda las lineas del ejército frances en los llanos de Ciudad-Rodrigo. Una y otra caballería cambiaba a cada momento de posicion, y tan pronto marchaba adelante como se retiraba, encontrándose mas de una vez sus parti- das en los llanos de Ciudad-Rodrigo, y verificándose varias escaramuzas con diversos éxitos. ) ips 1 : e | Las posiciones del ejército ingles estaban tomadas de modo, que si este se y precision de retirarse en el curso de la campaña hácia la ciudad de Lisboa , verificar sin peligro de ser cortado. : | ( El ejército frances por su parte tenia sus posiciones ordinarias en las llanuras que estan á la falda de las montañas en que se hallaba acampado el ejército anglo-portu- gues, llanuras en que existen situadas las ciudades de Badajoz Ciudad-Kodrigo, algo mas distante Alcántara; y aunque no todas las divisiones ns se hallaban estacionadas en el llano, su colocacion era tal, que les era fácil reunirse todas ellas antes de poder ser obligadas á una accion general. : - Tal era el estado de Portugal, y tales las posiciones de los ejércitos beligerantes, cuando Massena; resuelto 4 empezar ya sus operaciones relativamente á aquel reino, mandó el 21 de julio al mariscal Ney “verificase un reconocimiento sobre el fuerte de la Concepcion, fuerte que el general Crawfurd se vió precisado á abandonar despues de volarlo. Mas séria fuó la accion del 24 del mismo mes sobre Almeida, en que ata- cado el mismo general Crawfurd por siete mil franceses de infantería y tres mil ca- ballos, fué vencido por el número, aunque se defendió con teson, retirándose luego hacia el puente de Coa:, en donde tomando posicion, causó bastante pérdida al ene- migo, rechazándole por'tres veces, aunque al fin tuvo que retirarse de nueyo con su division sobre Cobilha, despues de haber perdido cuatrocientos hombres. Este resultado, de tan mal presagio para el próximo sitio de Almeida, á cuya vista tuvo lu- gar, nolo produjo solo la disparidad de las fuerzas: contribuyó tambien á él el poco acierto del general ingles en la colocacion de las suyas, Lord Wellington, inflexible en seguir el plan de campaña que se habia trazado, la en lo podia Ves : | DE LA INDEPENDENCIA. de ¿2 hizo que su infanteria se retirase al valle del Mondego, no dejando en Guarda mas que una division y alguna caballeria avanzada para vigilar los movimientos del enemigo sobre el Coa.. : Mientras el general en gefe británico estuvo ocupado en hacer no mas que ca traciones sobre las fronteras de España, escitando inútilmente esperanzas en los des- graciados habitantes de Ciudad-Rodrigo, hizo construir tres líneas de atrinchera- mientos delante de Lisboa, las cuales, rodeando la capital y sus inmediaciones, se es tendian por espacio de mas de doce leguas desde el mar hasta el Tajo. A estas fuertes € inespugnables trincheras habia proyectado Wellington retirarse, aprovechando en ellas los recursos del pais que defendian, y dando tiempo para recibir los que espera- ba de Inglaterra. Para completar su plan, mandó destruir las cercanías de Coim- bra, talando demas de eso el territorio que se proponia abandonar, á fin de que pri- vado el enemigo de todo recurso, pudiera la flema británica desde sus inaccesibles posiciones presenciar la paulatina destruccion del ejército frances, y gloriarse en la desesperacion que debia causar en aquellos intrépidos guerreros la vista de un pais | E y desierto en que iban á sepultarse sus glorias, sin hallar enemigos á quienes combatir. A oe: A la retirada del general Crawfurd debia inmediatamente seguirse el sitio de Al- meida , plaza fuerte y una de las principales de Portugal, situada en la cumbre de una alta montaña, ó masbien sobre un plano muy elevado, 4 143 millas al N. E. de Lisboa. Esta plaza, muy bien fortificada, abastecida de todo lo necesario y con una guarnición de cuatro mil soldados, que mandaba el general ingles Cox, hacia esperar una defensa que pudiera rivalizar con los heróicos ejemplos que acababan de ofrecerle las inferiores de Astorga y Ciudad-Rodrigo, tanto mas cuanto habiendo sido embestida el 21 de julio, no habian los sitiadores adelantado sus trabajos hasta mediados de agosto; pero desgraciadamente frustró todas las esperanzas que pudie- ron hacer concebir las ventajas que en si reunia, y al poco tiempo de comenzado el sitio, sucumbió sin fama y sin gloria, - 4 A mediados de agosto trataron los franceses de formalizar el cerco de Almeida, y en la noche del 15, al abrigo de un falso ataque, abrieron la primera paralela, que sin embargo del fuego de la plaza quedó concluida el 19. Desde el 20 al 25 cons- truyeron once baterias, habiendo abierto el 24 una segunda paralela á menos de 150 toesas. Al amanecer del 26, sesenta y Cinco piezas de artillería rompieron el fue- go contra la plaza, la cual contestó con calor hasta las cuatro de la tarde, en cuya hora principió aquel á disminuir, volándose 4 las siete un almacen de pólvora que causó bastantes estragos, los que unidos á la sedicion que al mismo tiempo movió en la plaza su teniente de rey Bernardo de Costa , bastaron para que la ciudad capitulá- ra al dia siguiente. La guarnicion quedó prisionera, con todos los honores de la guer- ra, rindiendo las armas sobre el elásis. Los franceses entraron en la plaza, admirán- dose de tan fácil conquista los que tan acostumbrados estaban á no penetrar en. las desmanteladas ciudades españolas, sino por entre montones de ruinas. La posesion de Almeida dió al ejército invasor noventa y ocho piezas de artillería de plaza y siete de campaña, trescientas mil raciones de galleta, cien mil de pescado salado y gran cantidad de toda especie de viveres. , Mil y doscientos milicianos ortugueses, y algunos soldados de la misma nacion del regimiento número 24 de loa se pasaron en esta ocasion á las filas francesas, volviendo las armas contra su patria. Este hecho, que tanto escitó la admiracion y. aun la desconfianza del mariscal Massena, .esplica bien el descontento de una gran parte del pueblo portugues, por las vejaciones que sufria de los ingleses, á los cuales odiaba tanto como antes habia aborrecido á los franceses, cuando la primera Invasion, . e 44 GUERRA La retirada del ejército aliado fué precedida de una proclama de Wellington, fe- cha 4 de agosto, bastante injuriosa por cierto para- la nacion «portuguesa. En ella, despues de presentar el cuadro horroroso de las calamidades que esperimentaban los pueblos de las fronteras de Portugal, las atribuia á sus habitantes, cuya apática conducta, decia, les habia impedido abandonar sus domicilios. Luego les advertia que no habia para ellos otro medio de impedir los progresos del cnemigo, que adop- tar la vigorosa y enérgica medida de quitarle cuantos recursos y medios pudiesen servirle para facilitar su marcha al interior: tras lo cual, refiriéndose á sí mismo, añadia que sus deberes con el principe regente de Portugal y hacia la nacion por- tuguesa le impelian á hacer uso del poder y autoridad de que estaba revestido, para obligar á adoptar este partido á las personas que se manifestasen remisas en hacer los esfuerzos necesarios para salvarse 4 sí mismas de los peligros inminentes que les amenazaban, y preservar su pais de una ruina inevitable; ordenando por conclusion, que los magistrados y empleados del gobierno que se quedasen en las poblaciones despues de haber recibido órdenes de los comandantes militares para salir de ellas, y todos los que mantuviesen comunicaciones con el enemigo 4 le auxiliasen de cualquier modo, fuesen considerados traidores, y juzgados y castigados como tales, segun las leyes del pais. mprtra lo > ld: 5 En consecuencia de estas determinaciones, que solo despues de dos generacio- nes podrán ser juzgadas debidamente, dió el mismo general ingles las órdenes mas terminantes para que todo el pais por donde debia pasar el enemigo fuese evacua- do por todos los habitantes, á los cuales condenaba á morir en la miseria, en el mero hecho de obligarlos á abandonar sus casas y haciendas, y á destruir sus fru- tos. ¡Plan funesto que consumaba la ruina de Portugal antes que la del ejército frances, y que por grandes que sean sus resultados, lo rechazarán como bárbaro la razon y la humanidad, enseñando á los pueblos lo cautos que deben ser antes de llamar en su ayuda ejércitos estrangeros, únicos que pueden adoptar tan violentas y tiránicas medidas! ? : Las disposiciones del lord Wellington llenaron entretanto su objeto. Abandona- - das las ciudades y aldeas de la alta Beira, destruidos. todos los efectos útiles que ho pudieron retirarse, el enemigo al invadir aquel territorio se halló. como en un verdadero desierto, teniendo ademas cortadas sus Comunicaciones con España por las milicias portuguesas y por las partidas de paisanos armados, conocidos alli, como ya dijimos; bajo el nombre de ordenanzas. Una division de esta gente, á las órde- nes del coronel ingles Trant, atacó la escolta de la artilleria de reserva del enemigo y de su caja militar, y le hizo "muchos prisioneros. - | | El mariscal Massena habia empezado á marchar por el camino de Ponto-de-Mar- celha, sobre la ribera izquierda del Mondego. Todas las posiciones ventajosas de es- te camino se hallaban fortificadas, y particularmente las que se encuentran en la embocadura del Alba. Massena, queriendo salvarlas, pasó por el puente de Fornos, sobre la orilla derecha del Mondego, y tomó el camino de Viseo á Coimbra. La mar- cha del ejército frances era triste y sombría, como si atravesára los áridos arenales de la Arabia, añadiéndose Á sus penurias la dificultad de transportar su artilleria y equipages, lo cual le hizo perder muchos dias: Wellington por su parte / era acom- pañado en su retirada de toda la población que de grado ó por fuerza le seguia, facilitándole demas de eso cuanto necesitaba en su marcha. Entretanto, el genera] Regnier llegó á Sabugal y Alfayates el 12 y 13 de setiem- bre, y todo el ejército frances se puso en movimiento el 4 5 por las villas de Guar- da y Celorico, pasando rápidamente lás alturas y descendiendo al valle: del Mon- dego. Una fuerte columna enemiga atravesó las montañas de Alberca, que forma- ban la izquierda de la sierra de Guarda y de Mayal de Chevas. El 16 la caballería inglesa, á las órdenes de sir Stapleton Coiton,:sé retiró de Celorico y se dirigió al Valle del Mondego. Wellington tenia ordenado al general Hill, acantonado en Yel- ves, observar las operaciones de Regnier, y hacer un movimiento sobre lav orilla de- recha del Tajo para cubrir el camino de Castelobranco á Lisboa. En consecuencia este. x DE L4 INDEPENDENCIA. 4) md general, que habia organizado tambien un Cuerpo de reserva bajo las órdenes del. general Leite, en vista del movimiento efectuado por Regnier sobre la derecha del Tajo, para cooperar activamente con Massena, hizo.otro movimiento correspondien- te sobre la misma orilla , y colocándose en Portalegre cubrió desde este importan- te punto sus comunicaciones con Wellington y echa del ejército ingles. La idea de Massena era flanquear la izquierda de este; ma "conociéndolo Wellington, em- prendió, como hemosdicho, su retirada por el valle. del Mondego, y dispuso que los ge- nerales Hill y Leyte marcháran á reunirsele en él«puento Marcelha, sobre el Alba, donde pensaba disputar el paso al enemigo. Pero Massena, luego que penetro este plan, cambió de direccion , como tambien hemos manifestado, y tomando el cami- no que sigue de Viseo á Coimbra, marchó á esta última ciudad , con objeto de apro- vecharse de los recursos que esperaba hallar en ella y en sus inmediaciones, y conti- nuar adelantando hácia Lisboa. Para entorpecer este nuevo movimiento del mariscal frances, trató Wellington de cubrir á Coimbra, no con intencion de permanecer en esta ciudad abierta, en la cual se hubiera visto precisadoá sostener una acción campal con el ejército frances, sino para obligar á sus habitantes á que la abandonasen, Co- mo hacian los moradores de todos los demas pueblos por donde debia pasar el enemigo. A AE El 19 de setiembre llegó Massena á Viseo por caminos erizados de rocas, y por un pais que describió bien cuando decia al mariscal Bessieres: « No hemos encontrado «mas que horrendos precipicios; no hemos atravesado sino desiertos, en los «cuales no se ve un alma, habiendo-sido todo destruido 0 transportado por los fu- «gitivos. Los ingleses han cometido la barbarie de mandar que los habitantes que no «abandonen sus casas, sean fusilados. Ancianos, mugeres y niños, todo huye ánuestra «aproximacion. » : ia a 0D) LOPILDUE E El 21 desetiembre encontróse todo el ejército de Massena concentrado en Visco, donde tuvo que detenerse tres dias para esperar la llegada desu artilleria y equipa- ges; mientras Wellington, que incierto de la verdadera direccion de sus contrarios habia estado indeciso para elegir posicion , se decidió al fin por la sierra de Busaco, que está perpendicular al curso del Mondego , cubriendo asi á Coimbra, sin dejar en Ponto-Marcelha mas que la division del-general Hill. vi pal El 24 salió Massena de Viseo, y el” llegó delante de las posiciones de Bos defendidas por todo el ejército anglo-lusitano, compuesto de cincuenta mil hombres, no contando la division del general Hill. | , La sierra de Busaco es una elevada cadena de montañas que desde el Mondego se estiende al N., y sobre cuyo punto mas elevado, á distancia de dos millas de la en que termina , se halla situado el convento del mismo nombre. Dicha sierra se une con la de Cara-mulha, y con otra cadena de montañas semejantes, nominadas las sierras de Marselha. Todos los caminos que se dirigen desde Coimbra al E. conducen á una ú otra de estas sierras , cuyo paso es en estremo dificultoso para el tránsito de un ejército, siendo preciso para llegar á la cima de cada una de ellas trepar por al- turas sumamente escarpadas. A ye” Una posicion tan fuerte y defendida por un tan poderoso ejército como el que Wellington mandaba, bastaba para detener al general mas atreyido; pero era tal el deseo que Massena sentia de medir sus fuerzas Con las contrarias, y tan grande el enojo que le causaba la guerra sorda y sin desquite que le hacian, que oyendo solo las vivas escitaciones del valor, sin consultar la prudencia, determinóse á atacarla, sin mas fruto que la triste conviccion de que la fortuna tambien se venga á veces de los temerarios. eto - * ES = : El 27 de setiembre intentó Massena apoderarse de aquellas fuertes posiciones, Y las atacó con el cuerpo del mariscal Ney por su izquierda, mientras Regnier con elsuyo hacia igual esfuerzo sobre la derecha y el centro. Todos los ataques fueron sumas mente vigorosos, y sostenidos con denuedo y furor: una columna francesa pe”. trepar por la derecha hasta lo mas elevado de una de las cordilleras ; pero Jus mr chazada con bizarria por la division del general ingles Picton , que Supo cid 46 : GUERRA bien las ventajas de su privilegiada posicion , y aunque los franceses intentaron un segundo ataque por otro punto de la derecha , tambien fueronrepelidos. Tres divi. siones del mariscal Ney atacaban al mismo tiempo por la izquierda y hacian los mas gigantescos esfuerzos para ganar la sierra; pero los inmensos obstáculos que esta pre= sentaba por todas partes , amparando á las tropas aliadas, inutilizaron el brio de los vencedores de Danzick. ! | La pérdida de los franceses aquel dia ascendió á cuatro mi] hombres, cayendo muerto el general Graindorge, siendo heridos los de igual clase Foy y Merle, y que- dando prisionero el general Simon. Los aliados perdieron solo mil y trescientos hom- bres. A esto se redujeron las ventajas de la accion de Busaco, desgraciándose luego mente su retirada á Coimbra. El 28 estaban los franceses en Boyalvo, y arrojando al otro lado del Vouga al co- ronel Trant, que se hallaba en Sardá, siguieron su marcha á Coimbra, donde no quiso esperarlos Wellington , pues aunque llegó á aquella ciudad-el 30, la abandonó al siguiente, continuando á marchas forzadas su retirada por Pombal, Leiria y Alco- baza, hácia las inespugnables posiciones de Torres- Vedras, cuyo abrigo le dió alien- lo ya para esperar al ejército frances , llegando á ellas el 9 de octubre. A pesar de la corta estancia de los ingleses en Coimbra, tuvieron sin embargo tiempo bastante para obligar al vecindario á abandonar sus casas y fortunas, y para destruir los almacenes que alli habia; pero los establecidos en Figueiras, en la Confluencia del Mondego, que eran de mas consideracion, cayeron en poder del enemigo. Para facilitar la evacuacion de Coimbra dejó Wellington algunos cuerpos de caba- llería , los cuales se aprovecharon á toda su satisfaccion de los. bienes y riquezas de rojar al Mondego cuantas provisiones y efectos no podian llevar consigo. No en yano escribia Massena al príncipe de Neufchatel con fecha 40 de octubre: «El enemigo lo «quema y destruye todo á medida que e pais, y obliga á los habitantes á «abandonar sus casas pena de la vida. Coimb » Ciudad de 20,000 almas , se halla DEYASTACION DE PorTUGAL. DE LA INDEPENDENCIA. 47 «desierta: nos encontramos sin ninguna subsistencia: el ejército se alimenta de maiz « y de algunos vegetales que no han sido arrancados de la tierra. » MS La emigracion de Coimbra era con efecto espantosa. La ciudad quedó desierta, los caminos todos que conducen á Lisboa estaban llenos de desgraciados, y el espi- ritu mas fuerte no podia menos de conmoverse al ver á la atribulada madre que ro- deada de cuatro ó cinco criaturas , sin fuerzas para resistir los trabajos de la pere- grinacion, y sin poder llevar en sus brazos á todos sus hijuelos ala vez, se via pre- cisada á abandonar á la suerte á algunos de ellos; al fatigado padre que para dilatar algunos dias mas la vida de su desventurada prole habia cargado sobre sí mas peso que el que sus fuerzas permitian; al decrépito anciano, que tropezando ya Con el se- pulcro volvia sus llorosos ojos para dar el último adios al amado albergue que le habia visto nacer... Pero: dejemos ese triste cuadro, y dejemos 4 un lado reflexiones de las cuales podria resultar que perdiese el plan de Wellington una parte de la admiracion con que le miran sus apasionados. A E - Educado Massena en la escuela militar de Napoleon, habia aprendido en ella que la primera cualidad de todo conquistador debe ser la celeridad, con la cual se concilian muy mal los almacenes y los bagages. Movióse asi de Ciudad-Rodrigo, avanzando con rapidez y con el menor embarazo posible por la provincia de Beira, hácia las riberas del Tajo, imaginándose hallar en la Estre madura portuguesa, como en Italia y en Alemania, abundantes provisiones para su ejército ; pero las disposiciones del general ingles burlaron sus esperanzas y causaron la ruina de su ejército. El 4.“ de octubre entró Massena en Coimbra, en donde se detuvo hasta el 4, de- jando á los ingleses el tiempo suficiente para acelerar su retirada, si bien con la mayor confusion , ya por la que introdujeron en las tropas los fugitivos de Coimbra, ya por la insubordinacion de sus propios soldados , alentados que por la impunidad de los escesos que cometieron en aquella ciudad, comenzaron escandalosamente á robar sus mismos almacenes. Divertido despues el mariscal enla persecucion de su enemigo, no vió el riesgo que podia correr la gente que dejaba en Coimbra, la cual cayó por sorpresa el 7 en manos del coronel Trant, haciéndole este cinco mil hombres prisioneros, inclusos los enfermos y heridos de los hospitales. Massena por su parte sorprendió el 9 una brigada de artillería inglesa en Alcoentre, y el 10 en Alenguer la division de Crawfurd. | | Unos y otros se fueron asi aproximando á las lineas de Torres-Vedras, quedan- do Massena á su vista herido de una especie de estupor, conociendo lo imposible que le era superar un obstáculo como aquel, de cuya existencia no tenia conocimiento. La formidable posicion de Torres-Vedras consistia en una línea de alturas hábil- mente fortificadas, las cuales se estendian desde Alhandra, sobre el Tajo, hasta Tor- res-Vedras , distante cerca de treinta millas de Lisboa, y desde alli á la embocadura del Fisantro: detras de esta primera linea habia otras dos de atrincheramientos y reductos , que corrian desde Ericeira y Mafra sobre el mar hasta el Tajo. Una de estas líneas, que era la mas próxima á la de Torres-Vedras, podia defenderse con 20,000 hombres, y la otra, que era la mas cercana á Lisboa, con la mitad de este número. Entre las tres líneas habia ciento y cincuenta fuertes guarnecidos con seiscientas pie- zas de artilleria. En aquellas tremendas posiciones bastaban las tropas mas visoñas á hacer temblar delante de sí al ejército mas aguerrido. Ahora comprenderemos mejor pee seguridad de lord Wellington, y el poco aprecio que hizo de la pérdida de meida. , : : - Ademas de esta triple línea, se habian construido atrincheramientos en Peniche, Ovidos y otros puntos á propósito. Las colinas á la izquierda de estas posiciones, Y las quese estienden por toda la parte de Vimeiro hasta la embocadura del Tajo, es- n guarnecidas con reductos y artillería, ostentándose los puentes del Tajo flan- queados sobre la derecha por lanchas cañoneras. Se habian dispuesto tambien minas en diversos puntos para volar el terreno en caso de necesidad; y para concluir de una vez, todo el pais hasta el Mondego parecia una inmensa ciudadela fortificada en forma de media luna. : | 40 SUERRA A e E rl ] A E A A => NN | a pra al, IN WANT n > Líveas br Torres-Venras. El ejército anglo-lusitano, compuesto entonces de: setenta mil hombres, ocupa- ba las líneas de Torres-Vedras, Licayra y Mafra, teniendo 4 sus espaldas 4 Lisboa abundantemente provista de todo género de viveres y municiones, y su puerlo es- pedito para recibirlos auxilios y refuerzos que viniesen de Inglaterra, Wellington continuó recibiendo nuevas tropas de su nacion; y de las destinadas al sitio de Cá- diz, ademas de: ocho. mil hombres con los cuales se le incorporó el marques de la - Romana que, invitado por el gefe británico á concurrir á la defensa de Torres-Ve- dras, cometió la imprudencia de abandonar la Estremádura para trasladarse 4 aquel punto. Estos auxilios, agregados 4 la milicia de Lisboa, á la estremeña portuguesa y sus ordenanzas , útiles cuando menos para guarnecer.el interior de las líneas, ha- cian subir el conjunto de sus. fuerzas á ciento treinta mil hombres. Ademas de tan poderosa muchedumbre dentro de las líneas, operaban. por el norte de aquel reino la milicia del pais y algunos cuerpos sueltos de ¡infanteria española y caballería in- slesa, asi como del lado de la Beira baja D. Cárlos de España, que protejia con una columna á dichos milicianos y les facilitaba su comunicacion con los del norte. l mariscal Massena pasó algunos dias en reconocimien y mientras recibia los refuerzos 41 Otta y. Villanova y el dela izquierda 4 Villafranca, hallándose una division desta- cada en Alcoentre ,.á:fin de cubrir el. flanco derecho: y preservarle de los ataques; de una division de caballería inglesa establecida:sobre el Fisantro. tada] «Los franceses .n9 pudieron, mantener. su izquierda: en Villafranca por el mucho. fuego que les hacian las cañoneras apostadas en,el Tajo, 4.las órdenes del almirante Willamairiol slobshuio nanória Gr sioot ig dr9broW [sy 4-60 lo aboj Luego que Massena comprendio lo inespugnable de la posicion del ejército aliado, DE LA INDEPENDENCIA. 49 trató de retrincherar la suya, en especial la de Monte-junto, y de reunir ganados, granos y legumbres para la subsistencia de su ejército. Este era el fin de todos sus movimientos, estrechándose cada vez mas sus acantonamientos sobre el Tajo por los continuos ataques de las milicias portuguesas. El general Silveira con su: división OCu- paba el camino de Almeida, Troncoso y Guarda, y las guarniciones portuguesas de Peniche y Ovidos, mientras la caballería inglesa molestaba sin cesar. los destaca- mentos franceses que salian á buscar víveres, pudiéndose decir con verdad que el ejército de Massena no era dueño de mas terreno que el que materialmente pisaba. Al principio encontraron los franceses en el pais algun trigo, maiz y legumbres; pero bien pronto agotaron estas subsistencias, viéndose en su defecto precisados á alimen- tarse con las carnes del ganado que conservaban , las que consumidas tambien, fue- ron seguidas en los primeros dias de noviembre de las de caballo y de mulo. A tan : estrema necesidad , cada dia en aumento creciente, agregóse la dificultad de reponer el vestuario y calzado, sumamente deteriorados, lo cual les hizo insoportable el frio en el invierno que entraba. . iD : : Un cuerpo de tres mil hombres que dejó Massena sobre el Mondego, se encon- tró de repente rodeado por un crecido número de milicias portuguesas, las cuales le obligaron á rendirse, conduciéndole- prisionero á Oporto. Ñ El mariscal frances , en medio de la inaccion 4 que le tenia reducido la lenta tác- tica del caudillo ingles, viendo que su posicion se hacia cada vez mas dificil por la crudeza de la estacion, las abundantes lluvias y la salida del Mondego, sin tener esperanza ninguna de obligar á Wellington á salir de sus fuertes posiciones, suspira- ba por tener delante de sí contrarios tan valientes y resueltos como los de Austerlitz y Jena, que para librar al pais del peso abrumador de la guerra , habian remitido al dudoso éxito de una batalla la final decision de la lucha. Massena se negaba á abrazar el partido de retroceder, teniéndolo por vergonzoso, y se vió precisado á cejar á pe- sar de surepugnancia, antes que lo exhausto del pais , las hostilidades de los por- tugueses que molestaban su retaguardia y las muchas bajas de su gente hiciesen mas desesperada su s les su situacion: Atento, sin embargo, á su primer designio, pensó elegir po- sicion mas distante en que permanecer, aguardando en ella la resolucion de la suer- te. Fijo en esta idea, y conociendo como tan esperto general, que lo mas importante en tal caso era ocultarla á sus enemigos, reunió sigiloso su gente en la noche del 44 de noviembre, y mandando delante todo lo que podia entorpecer su marcha, em- prendió su camino hácia Santaren, Alcoentre y Torres-Novas. Wellington no cayó enla cuenta de su ida hasta la mañana del 15, y temiendo alguna celada de enemi- go tan diestro como osado, puso en duda al principio el partido que le convenia to- mar, contentándose con mandar dos divisiones que picasen su retaguardia. Creyen- do despues penetrar el objeto que se habia propuesto Massena, resolvió partir contra Santaren, enviando antes al general Hill por la parte de Abrantes; mas su proceder indicó lo errado de su creencia, dado que Massena habia elegido aquel punto para base de sus operaciones, cuando el general ingles esperaba no encontrar en él mas que su retaguardia. Luego que Wellington reconoció su engaño, se vió precisado á retroceder, encargando al general Hill correrse á la izquierda del Tajo y no pasar de Chamusca. El cuartel general frances se hallaba en Torres-Novas, donde empezando á formar el octavo cuerpo se dilataba hasta Alcanede , y de alli por Leiria la caba- lleria. El sesto cuerpo permanecia de observacion en Thomar, y el segundo en San- taren, sirviendo á los dos de medio de comunicacion la division del general Loison. Massena fortificó á Santaren con atrincheramientos $ inundaciones, dirijiendo todos sus movimientos á proporcionarse viveres y 4 abrirse Comunicacion con los ejércitos franceses de España; pero era tal la vigilancia de la milicia portuguesa que ocupaba sus espaldas desde Pombal hasta Viseo, que el mariscal tenia que des- tacar cuerpos del ejército para escoltar sus correos. El general Foy, enviado con pliegos á Paris, tuvo necesidad 4 su regreso de una escolta de tres mil hom- ves para poder llegar á Almeida. A esta sazon los trabajos, el hambre y la cru- eza de la estacion, mas que el ejército aliado, habian die á sesenta y ocho 36 Ñ GUERRA - visiones. Todos los esfuerzos del enemigo no fueron bastantes para desordenar á los españoles, que sostuvieron un vivo fuego desde las dos de la tarde hasta despues del anochecer. El general Hugo hizo nocho en Cifuentes , y el Empecinado en Canre- dondo; y no queriendo el primero esperar el ataque que los españoles le preparaban para el dia siguiente , se retiró al amanecer de este, entregando sin piedad a las lla- - mas aquella poblacion, y maltratando á varios de sus indefensos vecinos. Accion que 4 3 , , a QUEMA DE CIFUENTES. confunde con las tribus salvages á los soldados del pueblo que aspiraba entonces como ahora á erijirse en preceptor de la civilizacion y de la cultura moderna. des El16 de octubre atacaron 1,200 hombres, tambien de las mismas guerrillas, la escolta de un convoy enemigo que marchaba con direccion á Torija; pero habiendo acudido fuerzas superiores francesas, tuvieron que retirarse. cPás A principios de diciembre partió el Empecinado desde Cogolludo á ausiliar á la di- vision soriana; mas sabiendo durante su marcha que el general Hugo con fuerzas su- periores venia en su busca deseoso de vengar sus anteriores derrotas, retrocedió 4 dicha villa, y el 9 se trabó en sus inmediaciones una accion sangrienta, en la que al fin el valor de los españoles tuvo que ceder ála superioridad del enemigo. Los do varias partidas de guerrillas arrojados á las montañas de Soria por mas de 30,00 franceses que atravesaron el territorio español para entrar en Francia por Navarra, habian adquirido alli notable incremento en los primeros dias de. no- viembre. Parte de sus fuerzas se “aproximó a Logroño, y el general Roquet, que fué el encargado de su persecucion y esterminio con 2,000 de infanteria de la guar- dia imperial y 500 caballos , empleó veinte dias en penosas marchas y contramar- chas, y en inútiles investigaciones , alcanzando al fin á su vanguardia en Belorado. Los españoles se batieron por algun tiempo; pero cargados por fuerzas superiores, se dispersaron para volverse á reunir en puntos distantes, logrando de este modo cansar y aniquilar las tropas destinadas á su persecucion; La. partida mandada por Amor se apoderó el 18 de noviembre de uno de los ar- rabales de Santo Domingo de la Calzada. i Anteriormente etras partidas que se habian levantado en la provincia de Valla- DE LA INDEPENDENCIA. 97 ni ici e dolid y en el reino de Leon, se reunieron en Sahagun, y sostuvieron en los dias 22, 23 y 24 de febrero varios choques con una columna enemiga a las órdenes del coro- nel Pinte-ville, sin que este pudiese obtener ventaja alguna decisiva, pues aunque se dispersaron como acostumbraban en el momento del peligro, volvieron á aparecer inmediatamente. > El partidario D. Julian Sanchez con su gente se apoderó el 20 de noviembre de la villa de la Fuente del Sauco, situada en el camino de Toro á Salamanca. Cincuenta suizos del ejército frances de la guarnicion se hicieron fuertes en una Casa, negan- dose tenaces á rendirse á pesar de las intimaciones de Sanchez. Este intentó en vano incendiar el edificio en que estaban; y habiéndolos tenido sitiados los dias 21 y 22, tuvo al cabo que retirarse por la llegada de un gran refuerzo enemigo. Conociendo el frances lo importante que era para él apoderarse de la Puebla de Sanabria, á fin de sostener y apoyar su espedicion contra Portugal, destacó con este objeto al general Serras con fuerzas muy considerables, y logró hacerse dueño de su castillo, en el cual encontró 20 piezas de artillería, con viveres para 3,000 hom- bres durante seis meses. Los franceses dejaron en el fuerte en cuestion un batallon de suizos que le guarneciese; mas á los tres dias de haberse retirado el general Serras con el resto de sus tropas, las españolas y portuguesas, á las órdenes de Gil de Taboada y Silveira, se presentaron delante” del castillo, y despues de haberle batido y abierto brecha en sus muros, capituló la guarnicion enemiga el 40 de agos- to, rindiéndose con la condicion de ser conducida á Suiza, y de no tomar las armas contra las potencias aliadas. : : Habiendo recorrido las provincias que en el discurso de este año fueron menos fecundas en sucesos de trascendental importancia, justo es que nos ocupemos ahora de las que fueron con especialidad el principal teatro de la guerra. Despues de la desastrosa retirada del ejército español de Sierra-Morena, dirijié- ronse á Murcia los restos del ejército del centro, reorganizándose alli bajo las órdenes ' del general Blake. Cuando este general pasó en el mes de abril á la linea de Cádiz, dejó encargado el mando de aquel al general Freire, como ya tenemos dicho, y este tomó unas disposiciones tan acertadas y enérgicas, que ya en el mes de mayo pudo destacar para Cádiz (cuyo ejército hemos dicho tambien que formaba parte del. del centro) una de sus divisiones mandada por el general Vigodet, el cual se em-. barcó en Cartagena y llegó felizmente á su destino en el mes de junio El ejército del centro, á mas de las fuerzas que defendian á Cádiz, constaba á principios de agos- to de 14,040 infantes y 2,618 caballos, con 14 piezas de artillería de diferentes cali- bres y dos compañías de zapadores, y tenia ademas un depósito de quintos y otro de caballos. La infanteria estaba repartida en tres divisiones, y en dos la caballería. Estas eran las fuerzas con que el general Freire ocupaba la provincia de Murcia, cuando el general Sebastiani penetró con un ejército enemigo por las fronteras de la de Granada. Las tropas españolas ocupaban las siguientes posiciones: la primera di- vision, al mando del general Grimarest, y toda la artilleria ocupaban á Elche y guar- necian la plaza de Cartagena y la ciudad de Murcia: la tercera division, á las órdenes del brigadier D. José Antonio Sanz, tenia su cuartel general en Orihuela, y el de la quinta, mandada por el coronel D. José Ruiz Elion, estaba en Alicante, quedando la mayor parte de las tropas de este último gefe en observacion del enemigo hácia la provincia de Granada, mientras el depósito de caballería se hallaba situado en Mon- forte, y el de quintos en San Juan de Alicante. Las dos divisiones de caballería estaban mandadas por los brigadieres D. Manuel Ladron de Guevara y D. Vicente Osorio. El primero tenia su cuartel general en Lorca y ocupaba el puerto de Lumbreras: el segundo lo tenia en Mula. Las guerri- llas se hallaban á las órdenes del coronel graduado D. José Villalobos. Tales eran las posiciones de la parte del ejército del centro que ocupaba la pro- vincia de Murcia, 4 la llegada de su general en gefe D. Joaquin Blake el día 3 de agosto. Inmediatamente despues de su arribo dispuso este que las tropas A MÚICIa, prontas á marchar al primer aviso, y estableciendo su cuartel peas en Murcia, A ¿eS de Lorca, yla quinta, con. su cuartel general en Nora, 58 ¡ 00 GUERRA hizo ocu par los puntos de Algezares, Alberca:y lugar de D.J uan, El mando de las dos -divisiones de caballeriamecayó.en el general Freire, y el de la primera division de in- fanteria en el. mariscal de campo D. Francisco Javier Elio. El general Ereire hizo un reconocimiento de todo el pais, y dispuso las posiciones que debian ocupar sus tropas en caso de alarma, tras lo cual, noticioso de que los enemigos. se reunian en Baza, situó dos avanzadas sobre las avenidas del :rio y, de Lumbreras. El general en gefe pasó el cuartel general á Alcantarilla.con la, quinta division, y dejó, la reserva en Murcia. .on, ¡no e Mo motoioil 22 acioHiTe1 hos eoUSIas db 0 + »El general Elío se hallaba con su division en Caravaca, y sabiendo que los enemi- gos trataban de atacarlo, se retiró á Totana, quedando en Lorca el general: Freire con las fuerzas de caballeria, 4: las cuales se incorporó el escuadron que cubria el puerto de Lumbreras. Habiéndose retirado Elio sobre. Alcantarilla, siguió su marcha para el lugar de D Juan, yla tercera division se situó desde dicho ¡lugar hasta el de Nora, de suerte que el dicho pueblo de D. Juan formaba la izquierda de la línea; razon por la cual se fortificó su posicion cerrando sus calles, habilitando las tápias es- teriores,, y abriendo una cortadura que unia la acequia de Turdebal con el Malecon. La primera division ocupaba el centro de la línea sobre Alcantarilla y el camino real n.su Cuartel | .guarnecia á Jabali-Viejo y demas puntos circunyecinos de alguna Ros tanciacia es - ct 7 18 y Ebo - Colocáronse sobre la altura de la casa llamada de los Carbones. seis piezas de ar- tilleria de varios calibres, «y se cubrieron las avenidas á derecha é izquierda de la barca, encerrándose un regimiento en el convento de San Gerónimo, edificio fuerte de suyo, y cercano 4 las tropas. A rio: en Y bi; ¿Situadas de esta suerte las divisiones, restituyóse el general en .gefe con su estado mayor á la ciudad: de Murcia, donde como hemos dicho , permanecia la re- serva del ejército pl losa segs buebesitos sotieczob 6l ali eun La: caballería española ocupaba 4 Lorca. Los franceses, dueños ya del puente AA, VEIA. 7 ¡"Eb y de Lumbreras y de Volez-Rubio, atacaron, por. el camino, real 4 nuestras descubier - dia, y sostenidas por, un escuadron de carabineros reales, rechazaron con bizarria al: enemigo, Obligándole 4 unirse al: grueso de sus columnas que, yenian en alcan- , DE LA INDEPENDENCIA. A A A a a o e a aa A O >>xDxDg O E ce de los españoles. La caballeria al mando del general Freire salió de Lorca, y á la salida de los olivares del camino de Totana formó en escalones. Los enemigos avanzaban con recelo y siempre contenidos por nuestras guerrillas. Despues, 4 la entrada de Lorca, se arrojaron sable 'en mano sobre ellas y las hicieron retroceder; mas al llegar al rio se encontraron'con una línea de'tiradores que les disputaron el paso, logrando contenerlos hasta el momento en que llegando el grueso de' las co- lumnas contrarias, hicieron estas 4:los tiradores replegarse hasta los olivares donde empezaban los escalones. La retirada se efectuó con el mayor órden y los franceses no pasaron de los olivares de Lorca. Las guerrillas y los carabineros reales hicierón este dia prodigios de valor. +. 22200000, BDOTSG ASTISZ a Entretanto el general Blake, que con'su- cuartel general permanecia en Murcia, fortificaba esta ciudad con reductos y con todas las demas obras a que dió lugar la pre- mura, disponiendo ademas partidas y retenes de paisanos que cooperasen armados á la defensa de la capital, guardasen sus puertas y contribuyesen al sosten de los puntos atacados. Imitando la conducta que observó en la guerra de sucesion el obispo D. Luis Belluga, dispuso igualmente la inundacion de la huerta, medio se- guro aunque no muy hacedero, ya por lo poco caudaloso que, especialme nte en verano, es el Segura, ya por la calidad de las obras establecidas para el caso de una fuerte avenida. Eso no obstante, quedaron inundados los caminos, con la sola es- cepcion de los precisos para la comunicacion' de las tropas españolas. Fué entonces de admirar el patriotismo con que acudieron en torno de Blake los habitantes de todos los partidos, hasta los que: no pertenecian á la provincia, como el de Ori- huela; distribuidos en compañías y secciones para incorporarse al ejército. Los pai- sanos todos manifestaban tanto entusiasmo como docilidad, y Observaron la mejor armonía con la tropa. Blake declaró á Murcia amenazada de invasion, sometiéndola al solo y puro gobierno militar, y esta providencia, que generalmente es recibida por los pueblos'con desagrado universal, acogióla el murciano sin disgusto, por el anhelo de. no ver repetidas en:su hermoso: suelo: las anteriores tropelias de Se- bastiani. Sañol $ asdaquao : eses Job 4 ¿El general Elio: practicó un prolijo reconocimiento sobre la posicion de' la ace- quia mayor, eligiendo los puestos mas convenientes para recibir al enemigo. La' quinta division, que se hallaba en Don Juan, situóse tambien oportunamente, dejan-=" 4 % do á retaguardia el Hospital y repuestos. qe AN En la noche del 4 de agosto llegó escoltada con un escuadron de caballería la artillería que estaba en Totana, y colocóse junto á la quinta division. Replegada luego por disposicion del general Blake, se retiraron cuatro piezas, dejando las dos restantes en la altura de la casa de los Carbones, con órden de que si el enemigo llegaba á forzar aquel punto, se retirasen'al convento de San Gerónimo, defendi- do, como se ha dicho, por un regimiento; abastecido con municiones de boca y guerra para 15 dias, y fortificado con reductos y con todas las demas obras que permitió construir lo angustioso del tiempo. +. 00000. E La caballeria española permanecia en Totana: “Al amanecer del dia 5 rompieron los enemigos el fuego contra las avanzadas que tenlamos á media legua de. aquel pueblo, en el camino de Lorca, siguiendo rápidamente 'su alcance: Tres escuadro- nes españoles que se hallaban: formados en escalones á la salida de Totana, é igual número cerca de Alhama, emprendieron su retirada. Lós sucesos de este dia fuerón varios. Los españoles con sus diversos movimientos consiguieron entorpecer la mar- cha: de los franceses, y'asi llegaron los primeros á la rambla de Algezares, cerca de Lebrilla, en cuya orilla izquierda se situó la tercera division de Caballería con 4 piezas volantes, bastantes para contener al enemigo si hubiera intentado pasar la rambla. Este, empero, hizo alto y retrocedió, quedando aquella noche en Alhama, y - Muestra caballeria en Lebrilla: Al amanecer del siguiente dia presentáronse ya for- madas las tres divisiones de infantería española en sus respectivas posiciones de: Juan, Alcantarilla: y Nora, prontas 4 recibir al enemigo, cuyas disposiciones 1n- dicaban ser su intencion atacar la huerta. En: efecto, al salir el 80] descubriéronse i 60 GUERRA. sus, columnas que se acercaban á Lebrilla. Los esfuerzos de, las guerrillas españolas no consiguieron contener al enemigo, antes bien se. estrellaron en la caballería de éste, que las arrolló: sable en mano. llegando á Lebrilla casi mezclado con ellas, La caballeria española, ála cual hemos visto tantas veces lavar con gloria la mancha de Medellin, desplegóse tan oportuna y valerosamente, que contuvo á los enemigos y alentó á las guerrillas, y siguiendo despues su retirada sostenida por estas, defen- dió, todos. los pasos. y desfiladeros hasta Alcantarilla, donde sehallaba la primera division de infanteria, y donde nuevamente se hicieron firmes los españoles. Esta division estaba formada en tres columnas cerradas, avanzando la artillería por: sus intervalos, mientras varias partidas, parapetadas en las tapias, y otras emboscadas en las quiebras del terreno y maizales , cubrian el campo hasta Voz-Negra. No bien pasó la. caballeria: retiróse la infanteria de las acequias de Fundeyal y Barrera, dejando alli un solo «batallon que formado en masa cubria la calle. principal del pueblo... | un. aN ab yl Los enemigos, que con ochocientos. caballos seguian. de cerca 4 las partidas espa- ñolas, dejáronse ver en las alturas inmediatas á Alcantarilla, y haciendo alto, avan- zaron sus guerrillas; pero escarmentadas estas por el vivo fuego de nuestras tropas, tuyieron que retroceder, siendo perseguidas hasta que consiguieron incorporarse á sus Columnas. 0003 00 A ledo Pel Mientras las tropas españolas defendian palmo. á palmo y. con tan:singular bizar- ría el terreno confiado 4 su' valor, disponlase la capital con-igual heroismo 4la mas obstinada defensa. Luego. que desde. sus torres. avistaron los vecinos las huestes francesas , conocieron .por.sus movimientos que se encaminaban á la Alcantarilla. Formóse entonces. la tropa, y conyocandose: al paisanage, corrió cada cual veloz- mente al puesto que tenia designado... Los enemigos estuvieron mas- de una horaal frente de aquel pueblo haciendo reconocimientos, y despues de varias infructuosas escaramuzas se retiraron 4 Lebri- Jla, tras lo cual se situó en Espinardo la caballeria española, mientras las guerrillas á las órdenes del valiente coronel Villalobos ocupaban 4 Molina, y un escuadron de caballeria defendia el paso de Ubera. Uno delos regimientos que estaban: en Alcan- tarilla. tomó posicion detras de la Barrera, como lo habian hecho antes los demas cuerpos. Reconociéndose luego el campo , se advirtió que un cuerpo de.600 caballos enemigos permanecia á corta distancia del pueblo, destacándoseluego en dos colum- nas, de las cuales marchó la una contra los españoles, cuyas avanzadas arrolló, bien que luego acercándose al pueblo, fué rechazada por cuatro compañias que permane- cian en él. Varios oficiales franceses se aprovecharon de esta escaramuza, que duró media hora, para efectuar sobre el. campo un prolijo reconocimiento, replegándose despues a Lebrilla, siempre seguidos y cargados por nuestras guerrillas. La infante- ria española se mantuvo en sus posiciones; mas la caballeria, ocupó: de. nuevo:á Le- brilla, abandonada por los franceses. Al amanecer del 8 volvieron estos 4:atacan las avanzadas españolas, que se mantuvieron firmes por espacio de.dos horas, al: cabo de- las. cuales se replegaron los enemigos; Despues.de estas escaramuzas cesaron; de ambas partes las hostilidades por todo el resto del dia, en razon de haber pasado un oficial españo) con. pliegos para el general frances, haciéndole saber que asi: el ejér- > cito Comoel paisanage de Murcia estaban resueltos 4 defenderse hasta el último es- tremo, antes que deponer las armas. | ¡ - El ejército invasor quiso, no obstante eso, volver 4 probar fortuna, y al. amane- cer del 9 atacó nuevamente á los nuestros con el mayor impetu, y arrollando.las parti- das avanzadas , entraron sus soldados en la. rambla de Algezares mezclados con ellas, siendo alli.contenidos por el fuego de nuestros tiradores. Replegada la caballería: es- pañola, que estaba situada en Lebrilla y Alcantarilla, reforzaron los enemigos su vanguardia con: 200, caballos), y atravesaron la; rambla, envolviendo á las partidas: españolas; pero.no teniendo este ataque mejor resultado que los anteriores, conocie- ron:al fin los franceses la imposibilidad, de-adelantar.nada en la,-provincia de Murcia, y asi emprendieron formalmente.su retirada hácia Alhama, perseguidos. constante- 61 DE LA INDEPENDENCIA . A > pe )»m.los. ene- mente por-la caballeria. española, hasta Totana, cuyo pueblo, Aba ndoBiroR) y migos aquella misma dardá, El general Freire, «al/amanecer del dadas peca tinuó molestándolos en: suretirada: Los. franceses , despues de evacuar-á Lorca, se encaminaron hácia Lumbreras y. Almería. HUYEN LOS FRANCESES DE MURCIA. _ El general Sebastiani privó asi á Jos heróicos murcianos de la gloria de una he- róica defensa , consiguiendo con su retirada poner sus tropas á cubierto de la ruina que las amenazaba en el eamarañado laberinto de la huerta de Murcia. Nada consi- guió por lo tanto con su ejército de 10,000 infantes, 2,000 caballos y 19 piezas de artilleria, sino ajar los laureles que habia anteriormente adquirido en pueblos me- nos heróicos que el español, y cansar y fatigar inútilmente á sus tropas, que en mar- chas y contramarchas anduvieron mas de cien leguas sin resultado de ninguna espe- cie. El despechado general vengó bajamente su desaire en los indefensos pueblos del tránsito, dando pruebas las mas insignes de su crueldad con los robos, incendios, estupros, asesinatos y demas iniquidades que acostumbraban á ejecutar en la Pe- ninsula las tropas de Napoleon, que tan odioso hicieron á los españoles el nombre frances. : Despues de la retirada de los invasores, dispuso el general Blake que el briga- dier D. Vicente Osorio marchase á la Mancha con 300 caballos, á fin de recojer todo el grano que le fuese posible para la manutencion del ejército, destinándose al mismo- tiempo un batallon de infantería con un destacamento de 40 caballos para que recorriendo el pais desde Alcaráz hasta las peñas de San Pedro protegieran aque- lla operacion. El brigadier Osorio consiguió felizmente su objeto, recolectando abundante cantidad de granos en la Gincta, la Roda, campo de Criptana y Alcázar de San Juan. En aia sazon empezaron á notarse algunos síntomas de contagio en Cartagena y pueblos de la huerta de Murcia; pero las prontas y acertadas provi- dencias del general Blake lograron preservar de sus desastrosas consecuencias al ejército que mandaba. Al llegar Osorio á la Roda el 23 de octubre, de regreso de Alcazar de San Juan, campo de Criptana y Mota del Cuervo, presentósele en el camino una columna de 600 infantes y 500 caballos franceses con dos piezas de artilleria, y atacando á la tropa que venia cubriendo y' protegiendo el convoy de granos, sostuvo'con su caba- llería un vivísimo fuego, por espacio de tres horas, dando asi lugar'á que todo el convoy entraseen A bacete antes de terminarse la accion. A: la mañana sisuiente presentáronse los enemigos de nueyo delante de Albacete Las guerrillas salieron 4 contenerlos, y entretanto la tropa y el Convoy se pusieron en retirada. Los ataques de guerrillas duraron este dia otras tres horas, pasadas las Cuales, y cumplido el ob- jeto de las nuestras, fueron retirándose estas para incorporarse 4”sus escuadrones. pit CIU 02 0D E£5 0109-, > 11 ' prralaih lemon y 5d sa y $ ” ¿Ia a "E? ZE e Ñ ¡e 1 53 el 1 4) BF ODBEITO: 7 Ol inass 6rroiirs $ dia port e . ; 3 Lady 1147] GH y? 3) ral al condado de Niebla.—Las cañoneras inglesas desbaratan á los franceses. algunos de sus traba- -jos.—Ataca Lacy la línea enemiga enfrente de la isla.—Flotilla francesa.—Prisioneros: trato que re- cibian.—Censura de los estrangeros sobre este punto.—Espedicion de Lord Blayney.-— Insurreccion de la provincia de Granada.— | general Blake toma la ofensiva.—Batalla de Baza.—Toman los france- ses el castillo de Marbella, 7000) 900 PERO 19 o fo05 PIT + YE y 4 ELE po 124 $ E 2414 y e = e! 3 HH ERA 2 : . ATA iru noma ea rs aos. 4 a 9 ( APR Y n E lol WEE! 14 MT TG Has TR E ln IENTRAS Sebastiani ofrecia: al ejército: del centro “ass en Murcia tantas ocasiones, de probar su valor, MEA Do continuaba el mariscal Victor, duque de Bellu- AV) ) Sl ¿o YO, en sus constantes trabajos para hostilizar 4 ' a a! 1 0 Jr MEP : ; h 34 i NS Cádiz, siendo el mas importante una batería, Mo 00.500, que denominó de la Cabezuela, levantada en el EL on estremo del caño del Trocadero, y. en la cual colocó largos obuses A) de estraordinario alcance, con los que logró introducir algunas gra- a E nadas en Cádiz, que causaron poquisimo daño. Despues de algun tiem- ES]po levantó. otra «batería, de, morteros - de nueva invencion, cuyos En Y disparos alcanzaban tambien hasta Cádiz, distante 1.900. toesas; mas E WS y esto mo tuyo lugar hasta el año siguiente. Dn 1 7 IN ) E Je: * El29 do mayo trasladó la Regencia su residencia á Cádiz desde la Isla (GS: de Leon, donde la tenia: desde su instalacion, y hasta aquel dia no tomó A easiento en ella:el obispo de Orense, llegado 4 Cádiz de su diócesis el 26 As del mismo. 0 e 5 250”. Para distraer la atencion del enemigo y fomentar la insurrección de la Serrania de Ronda, preparóse en Cádiz una espedicion: marítima compuesta de 3,189 hombres de buenas tropas, a las órdenes. del general D.- Luis Lacy, el cual dió la vela de aquella. bahia el 17 de junio con direccion a Algeciras, en doude des- embarcó felizmente. El pensamiento de Lacy , sugerido en parte porel general Ser- rano, que mandaba enla sierra Valdenebro, parecia el MAs propio para llenar las mi- ras del gobierno , pues consistia en establecer de mar 4 mar, dejando á Gibraltar á la espalda, una linea de puntos fortificados, que amparasen respectivamente ambos llancos cuando se Operase en cualquiera de ellos. Se habilitaban tambien en lo inte- rior de la sierra varios castillejos, de.los, muchos arruinados que se conservan en ella del tiempo de los moros , los.mas de ellos colocados en puntos casi inaccesibles. Lejército debia obrar no en. masa sino.en trozos, reuniéndose solo en ciertas y de- 64 GUERRA == terminadas ocasiones , y se dejaba á cargo del paisanage guarnecer los castillos, y suplir con reclutas las bajas del ejército de Cádiz. El que tenga una ligera nocion de la Serranía de Ronda y del carácter belicoso de sus habitantes, conocerá la inmensa utilidad que hubiera producido la ejecucion de semejante proyeto. Pero su realiza- cion exigía tiempo y gastos; y fuera por esto, 0 porque el gobierno no llegó á pene- trarse de sus ventajas , ello es que se abandonó la idea, y se dejó á solo el valor de los serranos su natural defensa. Luego que Lacy desembarcó se dirijió á Gansin, desde donde intentó pasar á Ronda; pero tuvo que desistir de su idea al saber que los franceses se habian for- talecido en el antiguo castillo, y formado varios atrincheramientos, teniendo además, escarmentados de los muchos descalabros que alli habian sufrido, una fuerte columna móvil en Grazalema, la cual hubiera volado sobre aquella ciudad al menor amago de sitio. Limitóse, pues, Lacy á hacer algunos movimientos -y á contener las correrías de los enemigos , ayudado con las fuerzas de varios partidarios, entre los cuales se dis- tinguian D. José de Aguilar, D. Juan Becerra y D. José Valdivia. Tambien los in- gleses, de acuerdo con el mismo gefe español, enviaron al este de la sierra 800 hombres que sirviesen de apoyo en cualquiera desgracia. No podian los franceses mirar con indiferencia una espedicion, que si llegaba 4 concentrarse en la sierra, debia serles tan perjudicial y tener en contínua inquietud no solo á las tropas que sitiaban á Cádiz, sino tambien las de Sevilla y Málaga , y diéronse priesa por tanto á espulsarla de aquel pais. Para conseguirlo, destacó Vic- tor una division por el lado de poniente, Sebastiani otra por el de levante, encar- pos el general Girard de atacar nuestras tropas por el frente. Temiendo entonces acy ser envuelto, marchó con su columna á la fuerte posicion de Casares, em- barcándose despues en Estepona y Marbella, y llegado á Algeciras, volvió 4 San Roque y se corrió de nuevo sobre Marbella, á fin de adelantar y socorrer la guarnicion de aquel castillo que, bajo el mando de D. Rafael Cevallos Escalera, burló al enemigo en las varias tentativas que hizo para ocuparle. D. Francisco Javier Abadia, comandante de San Roque, cooperó tambien, aunque con pocas fuezas, 4 los movimientos “de Lacy , llamando la atencion de los franceses por Algeciras. El general Lacy , viendo el gran número de enemigos que se habia reunido en la sierra, reembarcó su gente , y regresó á Cádiz el 22 de julio. De esta espedicion no se sacó mas ventaja que molestar al enemigo , distraerle de otras empresas é impe- dirle que ausiliase la de Portugal. No fué la mala inteligencia entre los paisanos y la tropa de línea la causa de no haber mas resultados, como equivocadamente han creido algunos , ni es cierto tampoco que el paisanage se negase á auxiliar á la tro- pa, como tambien se ha asegurado. El motivo de no haberse hecho mas, consistió en haber conocido los habitantes ser la espedicion una mera correría para distraer la atencion del enemigo, con ánimo de permanecer la tropa alli para en union con ellos aprovechar las ventajas con que les brindaban las inaccesibles posiciones de la sierra. En la noche del 22 de agosto salió de Cádiz otra espedicion, á las órdenes del mismo general Lacy , compuesta de ocho compañias de guardias españolas, y una de cada batallon de los regimientos de Murcia, Canarias, voluntarios de Valencia, Campomayor, provinciales de Ciudad-Real, y de dos escuadrillas ademas, cón des- tino al condado de Niebla. En aquel punto seguia el general Copons hostilizando al enemigo, que bajo el mando del duque de Aremberg, hacia con una columna móvil escursiones en el pais. La junta de Sevilla establecida en Ayamonte auxiliaba con ac- tividad las operaciones de Copons, formando acertadamente en la inmediata isla llamada Canela, en el Guadiana, un depósito resguardado de los repentinos ataques del enemigo. En breve tiempo adquirió tal importancia aquel nuevorestablociatlen- to, que de arenoso desierto que antes era, se convirtió bien pronto en poblacion capaz de ofrecer seguridad y albergue á muchas familias, refugiándose varias veces en ella poblaciones enteras de los puntos amenazados ú invadidos. Construyéronse allí barracas, almacenes, pozos, hornos y talleres de montura, cartuchos y otros pertre- LIAVO qu VISIA. o: E: ES, :+ O E: ia e E ¿pl OL doy AF DE LA INDEPENDENCIA 65 A a RE chos de guerra. Despues se fortificarón tambien sus avenidas, en términos que llegó convertirse en punto casi inespugnable. q. | ; A - La espedicion de Lacy, cuya fuerza ascendia 4 3,000 hombres, «ce? E de agostoá dos leguas de la barra de Huelva, entre las torres del Oro y dela Arenilla. Las escuadrillas española é inglesa, la primera á las órdenes de D. Fran- cisco Maurelle, y la “segunda 4 las del capitan Jorge Cockburn, entraron por el rio que forman 4 su clara las corrientes del Odiel y el Tinto, con propósito de ayudar la evolucion de tierra, y atacar por agua á Moguer. En este sitio tenian los franceses 500 infantes y 100 caballos , que sorprendidos se retiraron , haciendo lo , mismo los que en igual número y procedentes de San Juan del Puerto iban á su SOCOrro: q ca La desgracia de hallarse entonces Copons en Castillejos y la de haberse retarda- do el pliego que le anunciaba el arribo, impidieron que el enemigo fuese cojido en- tre dos fuegos. Sabida Juego por aquel gefe la llegada de la espedicion, trasladóse sin dilacion á Niebla y se puso en comunicacion con Lacy. La llegada de este causó en los pueblos el mayor júbilo, creyendo equivocadamente , como en Ronda , que iban á tener en sus fuerzas apoyo duradero y constante. El general Lacy se dirigió sobre Moguer, y arrollando á los franceses que quisieron disputarle la entrada , pe- netró en la poblacion el 24. Aremberg , reuniendo cuanta tropa pudo, atacó varias veces á los españoles , mas fué siempre rechazado por estos , teniendo al fin que retirarse con pérdida de 300 hombres » Siendo la de los españoles de solo 36. Sa- siderables, y creyendo cumplido el objeto de su comision, reducido á distraer al ene- migo de la espedicion de Portugal, despues de haberle destruido todos sus almace- nes y baterias, y clavándole los cañones, se reembarcó con sus tropas el 26, y Tregre- só felizmente 4 Cádiz. Estas espediciones no correspóndian en verdad 4 los gastos que ocasionaban , y la pequeña ventaja de distraer por algunas horas al enemigo, Y - — EmBarque Dz Lacy. ura ciertamente inferior á los daños que al fin originaban á los infelices pueblos, pues engañados estos con su auxilio, se comprometian en términos de hacérselo e Pagar caro el encono del enemigo. Asi sucedió en Moguer, que is declarado 66 GUERRA E mas abiertamente en apoyo de las tropas espedicionarias, sufrió luego todos los efec- tos de la venganza francesa. cia Unas cañoneras inglesas destruyeron por aquel tiempo algunas baterias y re- ductos enemigos del puerto de Santa María y de otros varios puntos de la bahia de Cádiz. - : ; ; | | En la noche del 28 al 29 de setiembre verificó el precitado Lacy una salida por el ente de Suazo, atacando con 4,000 hombres la linea enemiga, causándole gran pSronda , y destruyendo varias de sus obras , replegándose despues ordenadamente á la isla. Conociendo el mariscal Soult la imposibilidad de hacer nada contra Cádiz y la Isla sin el auxilio de algunas fuerzas sutiles , puso todo su empeño en proporcionarselas. Para llevar á cabo su pensamiento pidió á Francia carpinteros , calafates y marinos, y ordenó una tala en los montes inmediatos , y con los buques asi construidos y varios barcos costaneros, consiguió reunir una flotilla en Sanlucar. A fines de octubre tras- ladóse á este punto el mismo Soult para disponer y presenciar desde la costa la di- ficultosa travesía que tenian que emprender sus buques desde la boca del Guadal- quivir hasta lo interior de la bahía de Cádiz Empezóse a ejecutar el atrevido pro- yecto en la noche del 31, pasando la flotilla por entre los bajos de punta fandor, y atracando siempre á la costa. El todo de la flotilla se componia de unos 26 cañoneros, de los cuales bararon dos, nueye lograron entrar aquella misma noche en el puerto de Santa Maria, y los-otros fondearon en Rota, de donde, aprovechando vientos frescos y favorables, partieron á reunirse con los que habian ya entrado , sin que les fuese dable impedirlo á las fuerzas maritimas anglo-españolas. Pero ningun fruto reportó á los franceses un suceso de que tanto se prometian y que celebraron con 'al- borozo. Trasladaron despues su flotilla por tierra á Puerto Real, siguiendo estacio- nada alli todo el tiempo del sitio, sin que las superiores y mejores fuerzas de losalia- dos le permitieran prestar el menor servicio á su causa. | No queremos separarnos de Cádiz sin hablar de un asunto que tuyo origen en aquella poblacion, y que atrajo sobre la España la mas amarga censura de parte de la gente estrangera. Nos referimos al trato de los prisioneros. Hemos dicho antes que 4 resultas del temporal acaecido en Cádiz en los primeros dias de marzo habia dis- puesto el gobierno la traslacion de aquellos á las islas de Canarias y Baleares; pero obstáculos propios de aquellas azarosas circunstancias retardaron la ejecucion de tan oportuna medida, en términos que en el mes de mayo permanecian todavía aquellos in- felices en los pontones establecidos en la bahía de Cádiz. Un furiosohuracan que sopló en aquel puerto en la noche del 15 al 16 dió ocasion á los que estaban en el nombra- do Castilla, en número de unos 700, los mas oficiales, para cortar las amarras y dejarse llevar del viento á la costa ocupada por sus compatricios; ejemplo que imita- ron el 26 los del Argonauta en número de 600. Unos y otros consiguieron desembar- car entre los suyos, sin pas fuese bastante á impedirlo el fuego de nuestras baterías y cañoneras. Esta doble fuga activó la ejecucion de la órden dada para la traslacion de los prisioneros á las islas referidas. Los que fueron á las Ganarias no tuvieron que sufrir el menor disgusto: el carácter filantrópico de aquellos isleños y la dis- tancia que los separaba del teatro de las atrocidades francesas, sin dejarles sentir sus efectos, contribuyeron 4 dulcificar á los prisioneros las amarguras de su desgraciada situacion. No fueron tan felices los á quienes-cupo la suerte de ir á las Baleares, donde la irritacion que causaban en los ánimos las crueldades francesas en la vecina Cataluña , llevó á los habitantes al estremo de querer saciar su ira en los indefensos prisioneros; atentado que se evitó conduciéndolos á la isla de Cabrera, no pu- diendo sin embargo impedirse que al embarco fuesen maltratados muchos y algunos muertos. Aquella isla, al sur de Mallorca, aunque de sano temple y provista de manantiales, estaba poblada solamente de árboles bravios, y los prisioneros pade- cieron en ella lo que no es decible, ya por la falta de albergue (pues aunque se les suministraron tiendas, no eran estas bastantes para los 7,000 hombres que en ellas se juntaban), ya por falta de sustento tambien, falta que en ocasiones esperimenta- DE LA INDEPENDENCIA. 67 ron, unas veces por los temporales que impedian el tráfico, y otras por flojedad y descuido delas autoridades. «Feo borron, dice el conde de Toreno, que no se lim- «pia con haber en ello puesto al fin las córtes conveniente remedio, ni menos con «el bárbaro é inhumano trato que al mismo tiempo daba el gobierno frances á mu- «chos gefes é ilustres españoles sumidos en duras prisiones y castillos , pues nunca «la crueldad agena disculpó la propia.» Hasta aquí nos hallamos en un todo con- formes con el ilustre historiador; pero no podemos estarlo con las ágrias inculpa- ciones que con este motivo hacen á España los de las otras naciones, con especiali- dad los ingleses, que son precisamente los que mas silencio debian guardar en la materia, cuando saben que el gobierno de su pais, estando mu lejos de encontrarse en las apuradas circunstancias en que se hallaba el nuestro, hizo tambien gemir en pontones largosaños 4 sus innumerables prisioneros. Los escritores de aquella na- cion debian ante todo reflexionar sobre el estado de la Peninsulaen aquella triste épo- ca, y nos harian mas justicia; y si para otorgárnosla necesitasen mas estímulos que los de nuestra escitacion, bastariales recordar lo que hace su gobierno en la India, Ó si no quieren alejarse tanto, lo que hace en su vecina la Irlanda. No se crea, empero, cuando nos espresamos asi, que desertores de nuestras banderas, militemos ahora bajo las de los enemigos de la humanidad: la defensa de esta será siempre el fin principal á que tiendan nuestros esfuerzos. Nosotros aqui no hacemos sino que de- volver como es justo los dardos que se nos arrojan, combatiendo á los que con men- tida filantropía exageran hasta el estremo los escesos de nuestro pais, al paso que disimulan ó niegan los muy mayores que comete el suyo. | La insurreccion de la sierra, que se iba estendiendo ya por la provincia de Gra- nada, decidió 4los ingleses á atacar 4 Málaga, guarida entonces de corsarios, y en cuyo puerto fondeaba igualmente una flotilla enemiga de lanchas cañoreras. Al efec- to preparóse en Gibraltar úna espedicionálas órdenes del teniente coronel ingles lord Blayney, la cual se hizo á la vela el 11 de octubre, en cuyo dia llegó á Ceuta, y re- cibió á'bordo al regimiento de infantería española Imperial de Toledo, que con un cuerpo de estrangeros formado en Gibraltar y el regimiento ingles número 89, se dirigió 4a costa de Málaga con objeto de apoderarse del castillo de la Fongirola, para que acudiendo los franceses á aquel punto disminuyeran la guarnicion de Má- laga, procurando en el interin reembarcarse él, sorprender aualle ciudad, destruir las obras que los enemigos habian hecho en ella, y apresar ó incendiar los muchos corsarios refugiados en su puerto. | | El 12 4 las cuatro de la tarde se hizo 4 la vela la espedicion con direccion al Me- diterráneo, y el 14 álas doce del dia fondeó en la cala de la Torre del Moro, y al momento desembarcaron las tropas. El cuerpo de estrangeros formó la vanguardia, y seguido de los españoles tomó la altura del Perdigon, donde unos y otros desplegaron en batalla. Los ingleses atacaron inmediatamente el castillo, el cual rompió un fuego muy sostenido con una pieza de 2% y otras de menor calibre. Lord Blayney, que no esperando esta resistencia, na evaba ni escalas ni pertrechos ningunos de sitio, dispuso sin embargo, Y 4 pesar de la lluvia que duró toda la noche del 14, cons- truir dos baterias provisionales con dos cañones de á 6 y un obus de 4 4 que se desembarcaron de los buques , y TOMPIeron el fuego al amanecer del 45, fuego que se suspendió á las diez de la mañana, visto el poco efecto: que causaba en la muralla del castillo, sin embargo de que las cañoneras se aproximaron tambien hasta medio tiro 6 hicieron un fuego vivisimo. En la noche del 14 una compañía de es= pañoles y dos del cuerpo estrangero marcharon al pueblo de Mijas con el fin de e derarse de 60 franceses que habia en el mismo; pero al amanecer, y cuando ya iban a entrar en la poblacion, llegó un batallon enemigo con 60 caballos, los cuales en- volvieron á los españoles en las calles que habian tomado, y cerrándoles'la retirada, obligáronlos á huir precipitadamente, logrando estos; “aunque con infinitos trabajos: y socorridos por el patriotismo de los habitantes , llegar á Marbella «sumamente! estropeados y con la pérdida de 44 y 1 iauertas sq onb 6 90 ARAN Estos mismos franceses de Mijas 'se dirigieron inmediatamente hácia el castillo e > k "e ; Ms 63 - GUERRA de la Fongiróla. Lord Blayney mandó entonces á los españoles marchar hácia la pla- a hasta donde encontrasen una bandera y señal de la osicion que debian tomar. La suarnicion: del castillo hizo una vigorosa salida, y arrollando á las tropas inglesas, se posesionó de las baterías que estas defendian; pero Blayney: se puso con arrojo al frente de los dispersos y consiguio reconquistarlas. En seguida continuo el fuego has- ta que una columna francesa con 1,200 hombres, que venia de Málaga, se apoderó nuevamente de las baterias. Huyendo entonceslos ingleses abandonaron 4 su gene- ral, digno seguramente por su intrepidez de mejor suerte que la que le tocó ; pues, gravemente herido fué hecho prisionero, sin haber conseguido su libertad hasta des- pues de la paz. El regimiento español que con un corto número de dispersos del 89 ingles venia desde la playa á sostener las tropas inglesas de las baterias, advir- tiendo que estas huian hácia la misma playa para ganar los buques, desplegó en ba- talla para contener á los franceses que en seguimiento de los fugitivos se aproxima- ban con la mayor osadía, y hubiéranse posesionado de toda la espedicion sin la sere- nidad de los españoles , que á pesar del vivo £ ego de los enemigos formaron tres veces columna cerrada, y consiguieron al fin tomar la altura de la torre vigila, inme- diata al castillo por la. parte de Marbella , dando asi lugar á los ingleses para reem- barcarse sin desgracia. Los franceses intentaron varias veces desalojar de su posicion á los españoles por el frente y costados; pero contúvolos de tal modo la bizarria de estos, que batidos sin interrupcion se alejaron á bastante distancia, y entonces fué cuando su valiente comandante D. Pedro Dávalos, viendo ya embarcados á- los in- gleses, ordenó que su gente lo verificase . por compañías, como asi lo hizo con la mayor calma y serenidad, llegando á Gibraltar la espedicion el 19. Tal fué el éxito desgraciado'de esta , no habiéndole cabido 4 toda ella la misma suerte que á Blayney, gracias al valor éintrepidez de los españoles. y El general Blake , que desde la retirada de Murcia. habia empleado sus talen tos en disciplinar su ejército , viendo ya logrado el fin de sus.desvelos, trató de to- mar la ofensiva para proteger con $us movimientos la insurrección de la provincia de Granada, que iba tomando consistencia Entre los que la empezaron, aprovechan- do la ausencia de Sebastiani, se distinguió el alcalde de Otivar llamado Fernandez, quien entró en Almuñecar y Motril, y aun se apoderó de sus castillos. Estas y Otras empresas que propagaron la llama de la INSurreccion por las sierras y por varios puntos de la costa, estimularon al general Blake 4 avanzar á la frontera de Grana- da. Antes habia tratado de fomentar las guerrillas en todas partes, tomando aquellas mas incremento por el lado de Jaen, en donde D. Antonio Calvache sucedió a Biel- sa en el mando de:ellas. Mas los enemigos, persiguiendo sin descanso al nueyo gefe, despues de haber quemado la villa de. Segura, le mataron el 24 de octubre en Villacarrillo de lol D. Joaquin Blake, reuniendo sus tropas acantonadas en Murcia , Carava- ca y Lorca, marchó el 2 de noviembre sobre Cullar, sin que los franceses tuvieran conocimiento de este movimiento. Dejó 2,000 hombres en dicho Cu- llar, y 4 las doce de la mañana del 3 se colocó con 7,000, entre ellos 1,000. de caballeria, en las Jomas que dominan la hoya de Baza, y que lame el rio: Guadalquiton. E OTAN BE Los enemigos tenian en el llano una division de caballeria mandada por el general Milaud, asistida de artilleria volante: ademas habian situado de 2 43,000 infantes en las inmediaciones-de la: ciudad , regidos por el general Rey. Se- bastiani no llegó hasta despues de concluida la accion. f Las guerrillas españolas se encontraron con las francesas media legua antes del rio de Baza, y-los enemigos se replegaron inmediatamente á los desfilade- ros que hay sobre el mismo rio , de los que fueron desalojados por los nues- tros. Toda la mañana. de aquel dia se sostuvo el fuego entre las avanzadas, y como á las tres de la tarde dispuso el general Blake que una division de sus tropas bajase al llano para apoderarse. de una altura que ocupaba el ene- migo, avanzando al mismo tiempo otra division de la misma arma , la artillería DE LA INDEPENDENCIA. 69 eS a PR LA INDELERANAA Aa _ _AAMAAMAMAKÁ y la caballería. Esta se adelantó hasta la misma ciudad de Baza , háciendo re- plegar antes al enemigo. El fuego de la artillería era muy vivo, Y la caballería francesa, muy superior en número á la nuestra, maniobraba con empeño para envolver á esta, cuya retirada dispuso muy oportunamente el general Freire, y se “seguia en el mejor órden, hasta que al querer efectuar un movimiento se embarazaron algunos caballos, lo que observado por el enemigo cargó con 1m- petuosidad sobre ella, y consiguió desordenarla, viniendo tras su ruina la de la infantería que habia avanzado. La tercera division, á las órdenes del brigadier D. José Antonio Sanz, fué acuchillada, y habria sido mayor su descalabro, sl la primera division, mandada por el general Elio, no hubiera contenido el im- petu de los franceses. Nuestra pérdida en esta desgraciada accion fué de 1,000 hombres, entre muertos, heridos y prisioneros , cinco piezas de artillería, cua- tro cajas de guerra y dos banderas. - El general Blake mandó seguir su retirada á Cullar, dirigiéndose sobre Lor- ca para trasladarse á Murcia. - 1 esta marcha recibió la noticia de su nombra- miento para individuo de la regencia de España ; pero decidió pundonorosamen- te no ir 4 desempeñar tan honorífico encargo , interin se hallase sn ejército en tan crítica situacion. Tai cifidna de Murcia se preparó otra vez á la defensa, con las mismas disposiciones que se habian tomado en el mes de agosto, inun- dando la huerta y empuñando las armas todo el paisanage. Los franceses continua- ron persiguiendo á los españoles hasta Lorca, donde entraron en la tarde del 8 sin encontrar en ella mas que unos 30 vecinos, pues los demas la habian abandonado. Sebastiani exijió en Lorca una fuerte contribucion, y retrocedió luego, ee aa esponerse á que las tapias de Murcia humilláran otra vez su so- erpia. > J , La desgraciada accion de Baza desmayó y paralizó mucho la insurrección de aquellas comarcas, y la mala suerte del general Blake, que tan desventurado era en todas sus acciones campales, hizo llorar á muchos pueblos de los que se habian pronunciado al tránsito de sus tropas. El general Sebastiani marchó el 3 de diciembre con 2,000 hombres y cin- co piezas de artillería hácia Marbella para apoderarse de su castillo. Inmediata- mente trató de formar baterías, pero impidiéndoselo durante el dia el fuego del castillo, esperó la noche del 3 al +, durante la cual estableció dos, con las cuales empezó á batir las murallas hasta lograr desmontar su artilleria, con- tinuando despues hostilizándolas hasta el 8, en cuya noche el gobernador espa- ñol, conociendo que era imposible sotenerse mas, abandonó el fuerte embarcándose con toda su guarnición y con el mejor órden en los buques ingleses. No habiendo ocurrido en Andalucia y Murcia mas acontecimientos militares en el curso de este año, nos trasladaremos á Cataluña, único distrito que nos A examinar para completar el cuadro militar de España durante el año ; | ] : paria 5 E - CAPITULO VIH. y Cataluña. General Odonnel!.—Congreso Catalan; medidas que adopta.—Accion de Granollers. Plan de Odonn ido del ejérci E español de Cataluña.—Sitio de Tortosa: la embiste el general La- val.—Valencia.—Conducta de D. José Caro.—Ataques dados por D. Juan Odonojú.—El general Ca- ro abandona el campo: su fuga allorca.—D. Luis Bassecourt toma el mando de Valencia.—Ca- taluña.—Ataque de Tivisa.—Atac: ell la línea enemiga de Tortosa.—Sorpresa de Flix.—El brigadier Georget rechaza 4 eses.—Las tropas del Llobregat hostilizan á los enemigos de Barcelona.—Recibe aquella plaza un convoy de víveres. —Macdonald marcha hácia Tarragona: ocupa á Reus.—Hacen los franceses u »nocimiento sobre Tarragona: quedan circunyalados los enemi- gos en su campo.—Macdonald deja á Reus. Ataques en el estrecho de la Riva, —Yentajas ds les es- pañoles en Falset.—Entrevista de Macdonald y Suchet.—Ataque junto á Cervera: ocupan mes JEroS ceses esta ciudad.—Gloriosa sorpresa de La Bisbal.—Toman los españoles á Guijols, Palamós y otros puntos.—El general Campoverde entra en Francia y exige contribuciones.—Diversos encuentros en- tre españoles y franceses. —Accion de Lladó. - . €. SS) as innumerables desgracias agolpadas sobre la Lo -belicosa Cataluña en-los cinco primeros me- eo! ses de este “año no abatieron el brio de AH GU sus habitantes, ni amenguaron el valor de A AN IS FIS su ejército. De ambos elementos necesitaba el E EN “general. Odonnel para salir con lucimiento de su comprometida NS TZ y Posicion, y hacer frente á la temible actitud que empezaba á A desple r el mariscal Macdonald. La esperiencia, maestra del hom- ANZRo bre, iba haciendo mas cauto y previsor al caudillo español de Ca- / 4 taluña, y ella le sugirió la oportuna idea de volver á reunir en Mena Tarragona un congreso de naturales del principado , para que al tiem- > No y) po mismo que se encargase de buscar recursos, sirviera tambien Se para dar nuevo impulso al espíritu popular y para alentar las es- ON Palanzas del ejército que, á pesar de sus pérdidas, contaba todavia 21 ,798 ve Vá, plazas. > e ; , 34725 Luego que se reunió el congreso catalan el 17 de julio, tomó va- , rias resoluciones, y algunas muy acertadas. Para reforzar el ejército, decretó un alistamiento con la obligacion de servir solamente dos años, y'con la facultad de gozar cada seis meses quince dias de licencia. Aunque esta me- dida era tan adecuada á la índole del pais, no llenó sin embargo los deseos de sus habitantes ; los que tan dispuestos á pelear como somatenes , cuanto opuestos al servicio de tropa reglada, rehusaban sujetarse á ella, en términos que tuvo el congreso que establecer comisiones Militares para castigar á los desertores, Y aun á los distritos que no aprontasen sus contingentes. Con mayor regulari- dad se recaudaron los impuestos y se realizó un empréstito de medio millon o, de GUERKA de duros, lo que debe verdaderamente sorprender si se atiende á lo exhausto que ya estaba el pais, a los sacrificios que diariamente hacia para mantener el ejército, y á la: clase de guerra que sufria. Se aplicaron tambien 4 los hos- pitales los productos que antes percibia la curia romana, y ahora tomaban los obispos por dispensas y otras gracias ó exenciones. El general Odonnell, 4 mas de activar con su energía todas estas providencias, trabajaba tambien sin descanso en disciplinar sus tropas, en inculcar en ellas emulacion y buen ánimo, y en mejorar igualmente la instruccion de los oficiales. El mariscal Macdonald por su parte apenas podia ocuparse enotras Operaciones que en avituallar á Barcelona, y en ver como burlaba la vigilancia de Odonnell, siempre en observación para impedir aquel fin. Ya digimos que apenas tomó Macdonald el - mando fué él mismo á conducir un convoy á Barcelona, El 18 de Julio intentó repetir la misma operacion , la que dió lugar á una muy reñida accion en las inmediacio- nes de Granollers, mandada por el baron de Eroles, y en la que perdieron las tro- pas imperiales mas de 1,500 hombres entre muertos y heridos, quedando la vic- toria por los españoles; "mas durante la accion continuó el convoy desfilando por la espalda, y consiguió entrar én Barcelona. Macdonald dejó en esta plaza unos 6,000 hombres de guarnicion, y con el resto de sus tropas volvió á ocupar su antigua posicion entre Hostalrich y Gerona. A pesar de las ventajas que obtu- vieron nuestras fuerzas en Granollers, le disgustó mucho al Eee en gefe que no impidieran la entrada del convoy en Barcelona. - El plan que Odonnell habia resuelto seguir en Cataluña pareció el mas pru- dente y acertado. Evitando batallas generales, queria por medio de columnas volantes sorprender los destacamentos enemigos, interceptar ó molestar “sus con- voyes y aniquilar asi sucesivamente las fuerzas de aquellos. Para llenar su objeto colocó su ejército, al principiar agosto, del modo siguiente: la 1.2 division ocu- paba las orillas del Llobregat y observaba á Barcelona, teniendo tambien fortifi- cada la montaña de Monserrat: la 2.2 acampaba en Falset y Observaba á'Suchet ue, como luego diremos, intentaba sitiar A Tortosa: parte de la 3.2 cubria en Esterri las avenidas del valle de Arán: la reserva, dividida en dos mitades, man- tenia la una en el Coll de Alba, próximo 4 Tortosa, y la otra en Arbeca y Borjas Blancas para enfrenar la guarnicion de Lérida. si intentaba talar. los fértiles cam- pos de Urgel y proteger tambien la recoleccion de la cosecha por nuestra parte. Un cuerpo de húsares y tropas ligeras estaba en Olot, y observaba las co- marcas de Bersalú y Bañolas; y varios guerrilleros corrian la demas tierra, ace- chando siempre los movimientos del enemigo, y aprovechando todas las Ocasiones que se presentaban para desvanecer sus planes y molestarle continuamente. El cuartel general permanecia en Tarragona, desde donde Odonnell dirigia las ma- niobras mas notables, en las cuales tomaba á veces una parte muy principal. Si en todo no se llenaron los deseos de este general, al menos se cumplieron en mucha parte. El mariscal Macdonald , ocupado siempre en el abastecimiento de Barcelona, no pudo desde el segundo convoy que metió alli en julio pensar en nada importante , sino es en preparar otro tercero que consiguió introducir el 12 de agosto, aunque con las pérdidas que luego veremos. Entonces ya mas libre re- solvió, aunque todavía en yalde, favorecer directamente las Operaciones contra Tor- tosa, de cuyo. sitio vamos 4 tratar. y EA Despues dela rendicion de la. plaza de Mequinenza , recibió el ceneral Su- chet órden de Napoleon para marchar 4 poner sitio á la de Tortosa, situada cer- ca del camino real, cabeza de la embocadura del Ebro, punto sumamente impor- tante por servir de apoyo á las comunicaciones de los ejércitos españoles de Va- lencia y Cataluña. El enemigo dispuso desde luego un gran parque de sitio, y estableció su principal depósito en Mequinenza; pero para transportar lo necesario á Tortosa se tropezaba con grandes dificultades. El Ebro ofrecia comunicacion por agua, pero interrumpida á cada paso con cejas o bajos, que solo se podian salvar en las crecidas y rara vez en las sequedades del estío. Por tierra era aun mas trabajo- . DE LA INDEPENDENCIA. 79 Fleyres se :apoderó - de San: Feliú: de Guijols, y el teniento coronel Don Tadeo: Aldea, de Palamós, teniendo-este arrojado militar la gloria de subir el pri- mero al asalto. El resultado de' esta: gloriosa : jornada. fué quedar prisioneros de guerra el: general Schwartz, Su estado mayor, 64 oficiales, 1,400: soldados, 18 cañones, carros, caballos, equipages y muchos:efectos y víveres. Mas adelante recibió D. Enrique Odonnell el justo premio: que merecia una accion tan ar- rojada, como' bien dirigida y- ejecutada, concediéndole el gobierno el título de conde de La Bisbal. +. polos. or La: herida: del ¡general afligió mucho: al ejército , «que «cifraba en €l toda su confianza: «Aquel digno caudillo procuró reanimar el espiritu de sus tropas, y lleno de valor y entusiasmo ; aun cuando: no podia mandarlas: personalmente, se reservó su direccion: retirándose 4 Tarragona, 4' cuya “ciudad le envió Suchet un parlamento ofreciéndole:su cirujano; obsequio que Odonnell no aceptó, pero le manifestó finamente su:reconocimiento por tan urbana atencion. ¡Tan cierto es que las acciones heroicas son admiradas y: apreciadas hasta de los enemigos, cuando es- tos son verdaderamente bravos! 1 00 qe 1 01 La herida:de Odonnell' cortó el vuelo á sus gigantes proyectos, los cuales se estendian nada menos. que á dejar limpia de enemigos 4 Cataluña por aquella parte hasta Figueras, inclusa Gerona. Sin embargo, los otros geles de aquel valiente ejército, entre los «cuales los habia: dignísimos, procuraron, en cuanto «las .Cir= cunstancias se lo permitieron, secundar las miras de aquel célebre caudillo. La division victoriosa de La Bisbal, que :4 las órdenes del marques de Campo- verde, encargado: desu: mando, regresaba por San: Hilario; Vich y Manresa, 5 la línea del Llobregat, tuvo una ocasion: mas: de adornarse :con nuevos laureles. Informados los franceses de que la: villa de Puigcerdá 'era“el punto “por donde se verificaba la introduccion'en su:pais de-muestros géneros coloniales, proyectaron una sorpresa:para apoderarse de: un gran depósito: de ellos: que creian existir: alli. Al efecto hicieron venir del interior tres batallones de 4:600 hombres cada: uno, y acompañados de20:guardas, al miando del general de brigada Gareau y penetraron hasta dicho pueblo, del cual se apoderaron. La division de Campoverde 4'su lle=" gada 4 Capellades recibió órden para marchar á arrojar al enemigo de Puigcerdá,: y aquel entendido gefe la: ejecutó con tanto conocimiento y actividad, que en cuatro: dias se-puso delante del enemigo: este no se determinó 4 esperarle y se retiró vá tomar posicion por: la parte de Llivia; mas el 29: de «setiembre: lo atacó. Cam: poverde en: Sallagosa , dentro: ya del mismo territorio frances; é- hizo desapare- cer sus tres batallones, haciéndoles 500 muertos , apoderándose de dos cañones y. de algunos centenares de prisioneros , exigiendo algunas “contribuciones: en dinero y viveres;. y trayéndose consigo 4,000 cabezas de ganado de: diferentes especies. Los paisanos que entraron en Francia con la division: se entregaron: á varios escesos:, ¡quemando diferentes pueblos enemigos, Interin Jos soldados per- seguian á los franceses hasta las mismas murallas de Montlius. : -No:'se: mostraban menos activos los demas gefés del Principado. D: Juan: Cla= rós molestaba 4 los: franceses hácia Figueras, y: el coronel D. Luis Creeft con los húsares de San Narciso por: Besalú y Bañolas. i 2H .ogi El teniénte coronel:D.' Mariano Villa , que estaba 4 las órdenes del baron de la Barra:, atacó. 4::un: batallon enemigo que habia pasado el Ebro por las mme- diaciones de Flix, y maniobró con tanto aciérto, que después de haberle separa= do de «sus barcas: y muerto mucha gente, obligó 4 rendir Jas armas 4: 225 hom- bres, entre los que habia un teniente coronel, 4 capitanes , 8 subalternos y UN cirujano mayor. po on mi 0009 on igual felicidad atacó: el coronel D. Agustin Sotomayor ála bayoneta; y Con fuerzas muy inferiores, un campamento que tenian los enemigos en' Garcia, 105 arrojó «de: bl y le quemó, despues de haberse apoderado de: gran: cantidad de fusiles y »mochilas, y de 300 cabezas de ganado. | | sueros El coronel-D. Juan Clarós, que mandaba una columna española y, Como diji- 80 “GUERRA mos, molestaba á los franceses hácia Figueras , tuvo una accion, en la cual se apo- deró de un convoy de mas de cincuenta carros, y dos cañones y un obus que ve= nian de aquella plaza para Gerona; pero la indisciplina con que los. vencedores se abandonaron al pillage, dió lugar 4 que el enemigo, que los observaba, “apro- vechando aquella confusion y desorden, recuperase cuanto habia: perdido. 4 es- cepcion de un teniente coronel de artilleria y-8. soldados prisioneros; único fruto que reportó aquella columna del arrojo con que habia batido al eno Mig El baron de Eroles, que ya habia acreditado su valor en el sitio de Gerona, se encargó, despues de Campoverde , del mando del norte de Cataluña, con'el titu- lo de comandante general de las tropas y gente armada del Ampurdan; y des- de el principio de sumando causó mucho daño al enemigo, sobre el cual “alcan- zó una completa victoria el 18 de octubre. La posicion en que sé hallaba cer- ca de Darnius, incomodaba mucho á los franceses en la conducion de. sus convo- yes. Con el fin de desalojarle de ella y de proteger: el tránsito de un convoy que estaba ya en camino, reunieron todas sus fuerzas, aumentadas con mas de mil pai- sanos roselloneses; pero el baron, noticioso de esta: reunion , los en añó con una retirada falsa que mandó emprendér á una parte de su gente hacia Llo- rona, mientras él con una contramarcha se dejaba caer sobre el camino real. No tardó en llegar el convoy, del que se apoderó. totalmente, despues de haber dejado en el sitio 5 oficiales enemigos y 250 soldados, y hecho prisioneros “otros dos de los primeros y 73: de los segundos, sin mas pérdida que la de haber sido herido el mismo baron de un bayonetazo, y herido tambien un soldado. “sta despro- porcion de muertos que á primera vista se” hace increible, pero que fué tan positiva que los mismos enemigos la confesaron, consistió en la tenacidad con que aquellos se defendieron, y en la prontitud y valor con que cayendo sobre ellos los húsares de San Narciso y demas tropa, no les dieron lugar'á reconocerse. ón Sumamente irritado el enemigo con este descalabro, trató de vengarse , y para ello reunió el general Collier en Lladó 2,000 infantes y 100 caballos, para atacar al baron en Tortellá, adonde se habia retirado despues de la accion del 418; mas este, sabedor del proyecto, tomó la resolucion de: prevenirse, aunque infe- riorísimo en fuerzas, «y con el estravio ademas del batallon de los almosabares que se separó en la marcha forzada que emprendió en la noche del 20 al al para ata- carlos en su misma posicion. No pudo verificarlo con tanto. silencio que el enemizo no tuviese conocimiento de ello, en términos que cuando llegó' 4: avistarse con. él, le encontró no solo en disposicion de resistirle, «sino de atacarle, lo que ejecutó por tres veces; pero fué tanto el brio y valor dé los españoles, que despues de rechazarle, le obligaron á emprender” la fuga, abandonando fusiles y mochi- las, sin que fuese posible á sus gefes detener á los fugitivos hasta las mismas murallas de Figueras. tn po; Irritados los españoles de haber visto pasar por las armas á un paisano, no dieron cuartel en esta ocasion, de modo que «solo se hicieron prisioneros un ofi- cial, tres sargentos y cuatro soldados El cansancio de la tropa, que en marchas ha- bia hecho en 5 dias '60 horas de camino, no permitió seguir al alcance del ene- migo. Esta gloriosa accion no costó mas que dos muertos y siete heridos. Mientras el ejército español se batia con tanta bizarria en todas partes, embarcáronse unos 200 hombres, á las órdenes del teniénte coronel Oronnan,, en las fragatas inglesas la Cambrian y la. Voluntaria, y corriendo la costa de levante des- de Rosas arriba, hicieron yarios desembarcos en la Selva, Cadagués y Llanza, des- truyendo las baterías que tenia el enemigo para proteger su comercio costanero, y recogiendo las contribuciones que dos años hacia no pagaban aquellos pueblos, y ademas diferentes artículos: y «víveres. pertenecientes a enemigo. Aunque todas estas acciones que hemos referido y Otras infinitas, cuya enu- meracion seria imposible, no eran decisivas ni á veces de grande importancia, ser» vian sin embargo para embarazar á- los franceses, entorpecer sus operaciones, interceptar sus convoyes, privarlos de víveres ;-y para: tenerlos siempre en aque- DE LA INDEPENDENCIA. 81 lla constante inquietud y alarma que no les dejaban gozar un momento de reposo. Esa especie de guerra era la que con mas seguridad diezmaba las filas enemigas, poblaba los hospitales y consumia los ejércitos franceses, obligándolos á demandar sin cesar refuerzos de su pais, en el que por esta causa llegó á mirarse Con tanto horror y espanto la guerra de España, como miraron los romanos la de Numancia. Prueba cierta, señal positiva de que el carácter español no ha degenerado, de que con- serva los mismos quilates que distinguia al de sus padres, y de que si hadejado pesar sobre su cerviz el duro yugo del espotismo, no ha ¿do por defecto de valor, sino por falta de virtudes en los que lo han dirigido. ¡Aparezca un hombre reves- tido de ellas y la tiranía huirá para siempre de la patria de Padilla ! q La € LS y A + * Ñ . dí dr de aba abr o1qinsieeg he ndo LCausy Inuecño to Jaen na mi bar dd A8 de pa dictaba mucho 'saioja dr "la, de e a ¿0 pri pronsisud y. e dl "e 7d As AA e ! y e, LoS, y SOPTBCO ¿A Cusla de levama des > g » Me F Ñ e CUTE ct ya y y A 2247 ; ” e de yl E Aa Elan z 4 ee tata vis Y a DEL TIT y Al oe . UA Ed Hi CUE PU 0 MOrG En s ES EEN rela pue AA 2% pes oo: E e De A E DR e en ALA Y Poza senta, e CAPITULO IX. y reas del mariscal Macdonald.—Disposiciones de Suchet.—Aragon: carácter de Carvajal. —Activi- Eat de D. Pedro Villacampa.—Sus sorpresas en Andorra y las Cuevas.—Combate de la Fuen Santa.— orpresas sobre el Ebro.—Son arrojados los españoles de Falset.—Valencia.—Disposiciones de Basse- court.—Accion de Ulidecona.—Amagos de las canoneras inglesas sobre la Rápita. —Buena predispo- a dela Junta de Valencia. —Cataluña: ventajosas posiciones de su ejército.—Accion de Cardona.— a puslasmao y arrojo del general Obispo.—Entra un nuevo convoy en Barcelona.—Entrevista de Mac - da | y Suchet.—Activan los franceses el sitio de Tortosa.—Nuevas posiciones del ejército español de TT real ea los franceses un destacamento de Tortosa.—Ataques en Catellfollit y el llano de y Mero esgraciada sorpresa del brigadier Georget.—Posicion topográfica y militar de Tortosa: si- io de esta plaza: su rendicion.—Sentencia contra el conde de Alacha.—Resúmen. : y JENTRAS tenian lugar los últimos sucesos espues- yy tos en el capitulo anterior, permanecia el Ma- % riscal Macdonald acantonado en Cervera , Tár- . E rega y sus alrededores, menos una division OCN Au NS de 2,500 hombres que tenia destacada sobre Pola izquierda del Ebro para proteger su navegacion. Empezaba A va de nuevo A inquietarle el cuidado de abastecer 4 Barcelona, - habiendo trascurrido dos meses desde la introducion del últi- mo convoy, y reproduciéndose por lo mismo los apuros de aquella plaza. Anunciósele en esto otro convoy que venia de Francia, y no Ji bastando para librarle de caer en poder de nuestras tropas las que ESA tenia en el Ampurdan el general D' Hilliers, se determinó Macdo- Ze ” nald á marchar sobre Gerona , luego que los nuevos víveres se apro- Gl ximáran, á fin de conducirlos á la capital del Principado. 322,0 Con este movimiento, efectuado en noviembre , segun luego vere- Y os, quedaron suspendidos durante dicho mes los progresos del sitio de Tortosa, nimas ni menos que en setiembre y octubre. No habia pen- dido solamente aquella interrupcion de no haber podido Macdonald cooperar á aquel hos obstáculos que se habian ofrecido á Suchet objeto , sino' tambien de «Jos: muc para la conducion de los pertrechos necesarios. Las lluvias del equinocio habian au- mentado, las aguas del Ebro, y si lo que se iba adelantando en el camino de ruedas contribuia: á allanar parte de los tales obstáculos, quedabanle al frances que vencer los: que constantemente “oponia la. continua vigilancia de nuestras divisiones Y partidas. TA | Resuelto, sin embargo, Suchet 4 llevar adelante su intento, habia tratado ya en setiembre de recibir desde Mequinenza convoyes por agua, nO menos que de asegurar el tránsito, haciendo el 17 pasar de Flixá la otra orilla del Ebro un batallon napolitano, 84 GUERRA que fuéel que dijimos haber sido destrozado completamente por el teniente coronel D. Mariano Villa. La poca agua que todavía traia el Ebro detuvo la salida del convoy, impidiendo asi que tuviese la misma suerte de los napolitanos. En otras varias oca- siones incomodó á los enemigos el baron de la Barra con su constante vigilancia. Con la misma cuidadosa atencion desempeñaban igual cargo los valientes ara- goneses. Gobernábalos en gefe desde agosto D. José María de Carvajal , nombra- do por la regencia á fin de que las diversas partidas y cuerpos que recorrian el Ara- gon reconociesen en él un solo gefe;+ pensamiento oportuno sin duda, y que ha- bria sido de suma utilidad si la eleccion hubiera recaido en persona capaz de desem- peñar aquel puesto; pero desgraciadamente encomendóse este á un hombre de limitada capacidad. Carvajal estableció en Teruel muchas oficinas y dió muchas y ostentosas proclamas; pero falto de las disposiciones necesarias para gobernar con acierto , embarazaba á los gefes subalternos en yez de ayudarlos; exijiéndoles de- mas de,eso mas deferencia de la:que era: justa, y como-el que mas descollaba en- tre todos era D. Pedro Villacampa, este era al que mas importunaba. Villacampa no obstante continuaba la guerra con el. mismo teson que «siempre, cojiendo el 6 de setiembre en Andorra un destacamento enemigo, y al siguiente dia en las Cue- yas de Cañati un convoy. con 136 soldados. y 3. oficiales, El coronel Pliegue, .Co- SA AR SA DML UA ZEN Ná Convoy COJIDO POR VILLACAMPA. est 5 L mandante del «conyoy, logró escaparse, :achacándoseá Carvajal la. culpa por ha- ber retenido lejos una parte de'sus tropas so pretesto de revista. Incomodado Suchet. con - tales: pórdidas, envió de Mora para ahuyentar á Villacampa alguna fuerza, á las órdenes del 'veneral Habert , el cual, reunido 4 los coroneles Plicuve y Kliski, situados hácia Alcañiz, obligó al español 4 meterse en la Sierra. P Poco tiempo estuvo ocioso Villacampa, puesto que antes de pasar un mes apa- reció otravez incomodando á-los franceses; empeñado Suchet en: destruirlo, des- taco al: efecto 4 Klopiski del bloqueo de Tortosa ,: con siete batallones y 400 caballos. Villacampa retrocedió entonces, y Carvajal evacuó 4 Teruel, donde entras ron los francesesel 30. Siguieron:estos 4 los españoles , y en la mañana siguien- te alcanzaron su retaguardia mas allá de la quebrada de Alventosa, 'cojiéndoles 6 piezas y «varios caballos con algunos carros de municiones. DE LA INDEPENDENCIA. 85 Klopiski creyó con esto haber destrozado del todo 4 los españoles; pero pronto conoció su engaño, y que habia quedado en pié la mayor parte de la fuerza del ge- neral Villacampa. Tratando “entonces de aniquilarla, se encontró con ella el 12 de noviembre en las: alturas inmediatas al santuario de la Fuen Santa, espaldas de Villel. Villacampa teriia unos 3,000 hombres , manteniéndose Carvajal con alguna gente en Cuervo, á una legua del: campo de batalla: La posicion española era fuerte, aun- que algo prolongada; y fué defendida tenazmente, hasta que la izquierda por últi- mo fué atropellada y envuelta: De la: division: de Villacampa perecieron unos 200 hombres, ahogándose muchos en el Guadalaviar al cruzar el puente de Libros, que se hundió con el peso. É | gi-el 1191 + Considerando Klopiski cumplida sa comision , tornóse al sitio de Tortosa, de- jando 4 Kliski.con 1,200 hombres para defender por aquella parte contra Villacam- pala orilla: derecha del Ebro. 19a -; El sucesivo aumento que de dia en dia:iban adquiriendo las aguas de este rio, dió -4-losu franceses ocasion de trasportar cuanto necesitaban á fin de completar el' sitio: de Tortosa: mas no lo. consiguieron sin considerables trabajos y pérdidas. El 3 de «noviembre partieron de Mequinenza: diez y siete barcas escoltadas por tropa francesa , la cual las seguia por las márgenes del Ebro. La rapidez de la corrien- te: hizo: que las barcas en cuestion tomasen la delantera. Aprovecho esta coyuntu- ra el teniente coronel Villa, puesto en emboscada entre Fallo y Rivarroya, y atacan= doel convoy, cogió varias barcas, salvándose las otras gracias á los refuerzos que acudieron. Lo mismo sucedió-el 27: de: noviembre respecto de: otro: convoy, con la sola. diferencia: de haberse adelantado: las escoltas: los catalanes puestos «en acecho acometieron las barcas, y haciéndolas barar, apresaron 70 hombres de la guarnicion de Mequinenza que vinieron á socorrerlas. BARCAS APRESADAS POR LOS ESPAÑOLES. Como todas estas sorpresas eran ejecutadas 0 apoyadas por la division españo- la estacionada en Falset, determinó Suchet atacar dicha division para facilitar la aproximacion del 7. 2 cuerpo, cuya venida aguardaba. A este fin envió contra ella al general Habert el 49 de noviembro, y á pesar de la obstinada resistencia de los españoles, mandados por el baron de la Barre, cojiónos el frances 300 pri- 36 GUERRA O A A A A A A A A A sioneros, contándose entre ellos el general García Navarro, que luego tuvo la fe- licidad de escaparse. Don Luis Bassecourt por el lado de Valencia intentó tambien molestar á los franceses y aun divertirlos del sitio de Tortosa, para lo cual salió de Peñiscola en la noche del 25 de noviembre, marchando hácia Ulldecona con 8,000 infantes 800 caballos, divididos en tres columnas: la del centro la mandaba el mismo Bassecourt; la de la derecha, que iba camino de Alcanar, D. Antonio Porta; y la de la izquierda D. Melchor Alvarez. Al llegar el primero cerca de Ulldecona, perdió tiempo aguardando á Porta; pero impaciente con su tardanza ordenó al fin que avanzasen guerrillas de infantería y caballería, y que al oir cierta señal atacasen. Hizose asi, sosteniendo Bassecourt la acometida por el centro con el grueso de los ginetes, y por los flancos con los peones. Hasta tercera vez insis- tieron los nuestros en su empeño; pero no descubriéndose todavía ni á- Porta ni á D. Melchor Alvarez, tuvieron que retirarse á Vinaroz. Mientras descansa- ban en este pueblo , presentáronse de improviso los enemigos y nos pusieron en completo desórden , obligándonos á refugiarnos en Peñiscola precipitadamente. Aqui volvió Bassecourt á reunir su gente, llegándole luego la noticia de haber- se mantenido salva la izquierda que mandaba D. Melchor Alvarez , dado que la division de Porta se habia reunido á Bassecourt en Vinaroz. La pérdida fué corta en ambos ejércitos; pues aunque nosotros tuvimos bastantes prisioneros, con- siguieron muchos fugarse. El coronel del escuadron de la Reina, D. José Velarde, contóse en el número de estos. La causa de tal descalabro quedó en problema, achacándola unos 4 la lentitud de Porta, y otros á la falta de cálculo en Bas- secourt, que no previó los tropiezos que encontrarian en la marcha las columnas de derecha é izquierda. Interin los españoles verificaban su ataque en Ulldecona , dirijiéronse 20 lan- chas cañoneras inglesas á amenazar la torre de la Rápita, amagando un desem- barco, con objeto de llamar la atencion por la espalda al ejército sitiador de Tortosa. El general Arispe, que habia sucedido en el mando de la division á La- val, muerto de enfermedad , destacó fuerzas considerables con artillería corres- pondiente para oponerse al desembarco, que no tuvo efecto. | La junta de Valencia dispuso al mismo tiempo que un cuerpo de 6,000 hombres, á las órdenes de los generales Villacampa y Carvajal, intentase una diversion sobre Zaragoza; pero habiendo. ido el general polaco Klopiski contra él, como dejamos dicho, tuvo el mal éxito que ya espresamos, y que volve- mos á recordar aqui en honor de la junta de Valencia, la cual, luego que se vió libre del yugo de D. José Caro, procuró coadyuvar á la causa comun, é hizo cuanto pudo para salvar á Tortosa. El marques de Campoverde, que de resultas de la herida de Odonnell ha- bia tomado el mando del ejército de Cataluña, tenia a este tan oportunamente situa- do, que resguardando toda la parte de levante del Principado, amenazaba el flanco izquierdo del enemigo en cualquiersavance que intentase emprender por el ca- mino de Barcelona. Los primeros dias de setiembre se pasaron en observarse am- bos ejércitos, reduciéndose todas las operaciones del de Macdonald 4 saquear y robar los pueblos en el radio de tresá cuatro leguas de su punto céntrico, punto de que no osaba alejarse temiendo ser sorprendido por los españoles. La falta de recursos que esperimentaba , y la necesidad de proteger el convoy que venia de Francia para Barcelona, convoy que sin la presencia de su ejército iba indu- dablemente Á caer en manos de los españoles, comprometiendo la seguridad y conservacion de aquella plaza, decidieron al fin 4 Macdonald, como poco há digi- mos, á emprender su marcha hácia la capital luego que entrára noviembre. En- tretanto, cansado de tener siempre sobre su flanco izquierdo la division de Campo- verde, situada entre Sanahuja y Ribelles, quiso antes arrojarla de aquellos pun- tos, y para ello dirigióse Con todas sus fuerzas, triplicadas de las de aquel, con marcada intencion de envolverle, enviando una division por Pons y otra, por DE LA INDEPENDENCIA. 87 Gisona sobre Tona, mientras adelantaba ¿l por el centro sobre Sanahuja. Este mo- vimiento obligó 4 los españoles á retirarse 4 Solsona ; pero seguidos por el ene- migo tuvieron que dirigirse hácia Cardona, en cuyas inmediaciones tomaron pe” siciones ventajosas, no habiendo tenido en su ordenada marcha retrógada la menor pérdida, ni de hombres ni de viveres. Los enemigos entraron el 19 en Solsona, donde cometieron las mayores atrocidades, y en la noche del mismo dia incendiaron su catedral. El 21 del mismo octubre atacaron los franceses á nuestras tropas en Sus pos:cio- nes delante de Cardona; pero fueron siempre rechazados en sus repetidas embesti- das, y despues perseguidos por nuestros valientes soldados por espacio de mas de legua y media, no sin sufrir considerable pérdida, consistiendo la de los españoles Unicamente en cinco soldados y dos caballos muertos y en 33 soldados heridos, á pesar de haber sido los enemigos arrojados á la bayoneta de los apostaderos que protegian sus ataques. El gefe enemigo , pesaroso del mal éxito de su tentativa, volvió á Agramunt aba lanandó á Solsona, persiguiéndole los españoles Cons- tantemente hasta situarse de nuevo en sus inmediaciones y cansar otra vez su pa- ciencia. Desde entonces no hizo Macdonald otra cosa que destacar continuamente divisiones en distintas direcciones , haciéndolas volver inmediatamente, no siendo con esto otro su objeto que precipitar á los españoles en un lance que le proporcio- nase las ventajas que debia esperar de la superioridad de sus fuerzas; pero la prudencia del general español frustró todos sus designios. El general Obispo, situado en la línea del Llobregat para contener , incomo- dar y estrechar la guarnicion de Barcelona, hizo un pequeño reconocimiento el 7 del mismo octubre sobre aquella plaza con SUS guerrillas , logrando sorprender y hacer. prisionera la gran guardia que el enemigo tenia en el punto llamado la Cruz-cubierta, guardia compuesta ds un capitan y 45 hombres, á mas de los que quedaron tendidos en el campo. El dia 25 no solo repitió la misma funcion y Con igual éxito, matando 5 hom- bres y cogiendo 37 soldados, un capitan y un tambor, sino que dió tambien al enemigo uno de aquellos grandes espectáculos que por la fe y valor que manifies- tan en la causa quese defiende, no debe la historia callarlos. Fué el caso que el general Obispo, á la cabeza de toda su division, avanzó con ella hasta las faldas mismas de la montaña del Vastillo de Monjuich, mandándola desplegar en batalla á la vista de Barcelona y bajo el fuego del cañon frances, que disparaba sin cesar desde la plaza y castillo. En esta actitud hizo que los suyos prestasen el solemne ¿jura- mento de obediencia y fidelidad á las córtes , acto sublime que tuvo lugar con tri- ple salva y repetidas aclamaciones á la nacion y al rey Fernando, sin que el inmi- nente peligro á que estaba espuesto alterase en lo mas minimo la alegría y €n- tusiasmo del soldado. Despues de concluida esta ceremonia, celebrada de un modo tan militar y heróico, la valiente division de Obispo emprendió su retirada con el mayor órden, sin que los enemigos , atónitos y Como petrificados á la vista de tanta intrepidez, 0sasen salir en su seguimiento. El mariscal Macdonald, á quien dejamos en Agramunt despues de la accion de Cardona, emprendió con todo su ejército la marcha que tenia meditada para proteger el convoy que esperaba de Francia. Llegó 4 Gerona el 10. de noviembre, y descansando en ella algunos dias, que ocupó en el equipo de sus tropas y €n reemplazar con los conscriptos recien venidos de Francia las muchas bajas que habia esperimentado su ejército en las diferentes acciones referidas, se puso en marcha para Barcelona con el anunciado convoy, entrando en dicha ciudad el 25, merced a las crecidas fuerzas que consigo llevaba. : Las muchas cortaduras que los catalanes habian hecho en los caminos mientras Maldonald estaba concentrado en Lérida y Cervera, hicieron la marcha del maris- cal sumamente penosa. s Cumplido ya el primer objeto que ocupaba de continuo á Macdonald, que era la provision de Barcelona, conoció ser llegado el dia de ejecutar lo acordado con Su- “a 98 | GUENRA A A cc chet, y ayadar seriamente á la completa formalizacion del sitio de Tortosa. Para ve- rificarlo , dejó en Barcelona 6,000 hombres , poniendo á las órdenes del general Beraguey D' Hilliers en Gerona y Figueras otros 14,000, de los cuales la: mayor parte quedaban disponibles para guerrear en el campo y mantener las comunica- ciones con Francia, y con los 15,000 restantes marchó él mismo la vuelta del Ebro, entrando en Mora el 13-de diciembre. Concertáronse él y Suchet, y esta- bleciendo este su cuartel general en Jerta, ocupó Macdonald los puestos que an- tes cubria la division de Habert, empezando desde entonces á activarse con rapi- dez los trabajos del sitio en cuestión. 190 y hb 20% Salido Macdonald de Barcelona, siguió sus movimientos el grueso del ejército de Campoverde, sin tener otro encuentro de consideracion que el que sostuvo una pequeña seccion de la division del general Obispo, á las órdenes del coronel Sars= field, junto á los Monjos, donde se hallaba con objeto de contener al enemigo en «su marcha y descubrir el movimiento de todo el ejército. Habiéndose presentado la van= guardia enemiga en número de 3,000 infantes y 400' caballos, formó Sarsfield sus tro- pas en batalla para recibirle, lo cual bastó para contenerla; pero reforzada con nuevas tropas empezó el ataque con sus guerrillas. Sarsfield no tenia consigo sino el regi- miento de Ultonia, dos escuadrones de caballería y varias partidas sueltas de otros cuerpos, por lo cual' mandó retirar sus fuerzas; pero habiendo sido atacada su re- taguardia por dos escuadrones de caballería francesa, fueron tan bizarramente re- cibidos por los coraceros españoles, que despues de haberles hecho sufrir bastan= te pérdida, tuvieron que retirarse precipitadamente sin atreverse á incomodar á los españoles, basa !, «BAOIO91 191 Nuestro ejército de Cataluña se hallaba á esta sazon: distribuido del modo :si- guiente: una division de 8,000 hombres, 4 las inmediatas órdenes de Campoverde, estaba destinada á obrar contra los” franceses en la orilla izquierda del Ebro, en union con otra al mando del general Iranzo, compuesta. de dos batallones de infan- teria y 700 caballos. Estas tropas, situadas en Valls y en las gargantas de los pasos que conducen á sus llanos, debian oponerse á la bajada de Macdónald al campo de Tarragona, teniendo igualmente órden Tranzo de ocupar con su artillería, en el caso de dejar sus posiciones, la llanura de Urgel, mientras Campoverde:, con el resto de las tropas, marchase sobre la posicion de Falset. La tercera division, á las órde- nes del general Obispo, que con el nombre de volante estaba en marcha por el Llobregat, no debia tener punto lijo, sino obrar en cualquier sentido que pudiese dar recelos al enemigo, asi como incomodarle en todas sus comunicaciones, y opo- nerse á cualquiera operacion que pudiesen emprender la guarnicion de Barcelona, o las fuerzas francesas del Ampurdan, debiendo:ser en caso de necesidad su: purito de retirada Monserrat y Cardona.” ' Tal era el plan adoptado por Campoverde,. cuando Macdonald con su ejército se dirigió el 13 de diciembre por Prades, Cornudella y Masos de Mora 4' Ginesta , es- tableciéndose en la llanura que existe entre este último pueblo «y Tivisa. El general Suchet protegió este movimiento adelantando una division sobre' Falset, division que se corria por su' derecha 4 medida que llegaba el otro, con el finde intercep- tar la comunicación de los españoles con la plaza de Tortosa, intentando cortar la retirada 4 un destacamento español de la guarnicion de “aquella; quese hallaba apostado en el Cóll de Alba. Atacado este destacamento por el enemizo, supo: bur- lar sus designios retirándose 4 la plaza despues de «una gloriosa defensa:; la cual costó 4 Macdonald mas de 400: hombres; pero desde este momento quedó: cerra- da á los españoles toda comunicacion con la plaza, y dos convoyes de viverés que estaban en camino para ella, uno por mar y Otro por tierra, tuvieron que retro- ceder, si bien entró en Tortosa una pequeña parte de este último; salvándose fe- REE! lizmente la otra parte. 1 | | El general Iranzo ocupó á Mont-blanc el mismo dia que lo abandonó Macdonald, y a division de Campoverde marchó sobre Riudecos, ocupando con fuertes avanzadas el Coll de Irlas y el de Alforja. Macdonald, reforzado con 4,000 hombres de las a $ 4 £ ho o ni Ne E Z >. = ss E y en = LEN z el E E, e ¡[n] Z z= e A pus — pu ha) La op ANO eta ; ER ' A A pis DE LA INDEPENDENCIA. 39 tropas de Suchet, se situó en posiciones casi inespugnables, en el terreno que media desde Ginesta por el Coll de Alba hasta el Ebro, en cuya orilla izquierda se apoyó. Campoverde, con muy cortas fuerzas á su disposicion, nada podia intentar contra el. El baron de Eroles, que entonces ocupaba á Olot , supo que las tropas enemi- gas de Gerona trataban de sorprenderle, y no teniendo fuerzas para defenderse en su posicion, se retiró á la falda de la subida del Grau en la noche del 5 al 6 de di- ciembre, cuando estaban á la vista los enemigos que venian á atacarle. Sus guerri- llas tuvieron choques con los franceses, los cuales permanecieronen Olot hasta la ma- ñana del 8, en que marcharon para ocupar de nuevo sus antiguas posiciones en Be- salú. El aviso de esta retirada llegó al campo del baroná tiempo que Sus tropas iban á repartir el rancho, el cual abandonaron, y por un movimiento espontáneo y universal marcharon en persecucion del enemigo con tal rapidez, que á pesar de RANCHO ABANDONADO. hallarse este ya cinco cuartos de legua de distancia, le alcanzaron en Castellfolit y le atacaron con tal arrojo, que arrollaron su vanguardia y la pusieron en huilda. Siguieron despues el alcance; pero al salir de los pasos escabrosos se encontraron con el grueso de la division enemiga, que sostenida por su caballería y artilleria ha- bia tomado posicion en el llano de Polige. El baron carecia de estas dos armas, no habiendo podido seguirle en la celeridad de su marcha sino solo 20 húsares de San Narciso; pero á pesar de esa desventaja, embistió con arrojo al enemigo, y lanzándole de su posicion, le persiguió hasta mas allá de Besalú. La noche y el cansancio terminaron esta gloriosa accion, y. el baron, satisfecho con haber ten- dido cadáveres mas de 300 enemigos y herido 500, regresó triunfante á Olot á dar el debido descanso á sus tropas, las cuales perdieron solamente un oficial y 2% soldados muertos, y 4 oficiales y 53 soldados heridos. El número de franceses prisioneros ascendió en dicha accion 4 solo 10, habiendo sido tan corto, porque preocupados con que no se les daba cuartel, preferian precipitarse por los barran- cos y peñas, á entregarse á discrecion . 1 imposibilidad en que entonces Se hallaba el ejército español respecto a so- correr 4 Tortosa, y la dificultad de atacar con buen éxito 4 Macdonald, que le habia cortado toda comunicacion con aquella plaza, tenian, junto con la ausencia de Odon- Tomo UI. 42 90 E GUERRA nell, cuya herida continuaba agravándose , muy desalentada á la tropa. Para acertar con los medios que en tan críticas circunstancias debian adoptarse, con= vocó Campoverde un consejo de generales, y en él se acordó la ocupacion de Ur- gel, y la sorpresa de los destacamentos enemigos que guarnecian aquel pais. En- cargado de la ejecucion de empresa tan arriesgada el brigadier D. Bartolomé Geor= get, salió este gefe de Mont-blanch en la noche del 2 al 3 de enero, y á pesar del temporal de frio y nieves que reinaba á aquella sazon sorprendió, al ra- yar el dia, con una columna de 673 caballos y otros tantos infantes, al enemi- go, Superior en número, en el acto de empezar á formarse. Los franceses tu- vieron que ceder al arrojo delos españoles , poniéndose en precipitada fuga, y de- jando en nuestro poder 200 prisioneros, con muchos muertos en el campo. Esta ventaja exaltó en tales términos el valor de nuestros soldados, que se arrojaron imprudentemente á perseguir á los enemigos, sin que estos, en dos veces que lo- graron formarse, pudiesen contener su acometida, siendo deshechos una y otra vez, hasta que á la tercera, reforzados por un trozo de caballería, cargaron so- bre los españoles, que fatigados por tan larga marcha y repetidos encuentros, se vieron precisados á cejar, retirándose con precipitacion, quedando prisionero el brigadier Georget, y rescatados por el enemigo los soldados que anteriormente les habian cogido los españoles. Estos tuvieron 70 caballos muertos, quedando rodeados de enemigos, por la retirada de la caballería, el batallon de infantería espedicionario con su comandante D. Juan Orrian y. Maimó, á cuya presencia de ánimo y atina- das disposiciones se debió el que pudiera retirarse sin mas pérdida que la de cinco prisioneros, ocho muertos y treinta y ocho heridos, á pesar de haber sido vivamen- te perseguido por espacio de mas de legua y media por 70 caballos enemigos. El demasiado ardor de los soldados, y la suma intrepidez y confianza del gefe que los mandaba, malograron una espedicion que con tan buenos auspicios habia empezado. En este mismo dia se recibió la inesperada noticia de la rendicion de Tortosa, por cuya conservacion habian hecho todos estos movimientos y arrostrado tantas fatigas las tropas del antiguo Principado. Preciso será por lo tanto ocuparnos de dicha rendicion, y del sitio que solo por incidencia hemos dos ó tres veces men- cionado. DE LA INDEPENDENCIA. 91 —— Hállase Tortosa situada entre una cadena de montañas y al recuesto de un elevado monte, á 4 leguas del Mediterráneo, ascendiendo Su poblacion de 41 á 12,000 habitantes. Sus fortificaciones irregulares , de órden inferior, construidas en diversos tiempos, suben y bajan alternativamente, segun los altos y caidas de la desigualdad del terreno. Al sudeste é izquierda del rio se levantan los baluartes de San Pedro y San Juan, con una cortina no terraplenada , que cubre la media luna del Temple. El recinto se eleva despues en parage roqueño , amparado de otros tres baluartes , por cuyo lado embistió la plaza el duque de Orleans en la guerra de sucesion: desde dicho tiempo, considerado este punto como el mas débil, se le robusteció con un. fuerte avanzado, que todavía llevaba el nombre de aquel principe. Pasados dichos tres baluartes, precipitase la muralla antigua por una barranquera abajo, aproximándose en seguida al castillo, situado en un peñasco escarpado , y unido con el Ebro por medio de un frente sencillo. Otro recinto que parte del último delos tres indicados baluartes, se estiende por defuera, y abra- zando dentro de sí al castillo, júntase luego cerca del rio con el muro mas inter- no. Defienden los aproches de todo este frente tres Obras esteriores, de las cua- les la mas lejana, sita en un alto que domina la campiña, tiene por denominacion las Tenazas. Comunica la ciudad con la derecha del Ebro, aqui muy profundo, por un puente de barcas, cuya cabeza está cubierta con buena y acomodada for- tificacion. Entre el rio y una cordillera, que se divisa á poniente, dilátase una vasta y deliciosa vega, poblada de muchos, caserios antes del cerco, y arbolada de olivares, moreras y algarrobos. á los cuales proporcionaban riego mas de 600 norias. Rica y amena vegetacion, talada y perdida en gran parte para despejar los alrededores de la plaza en obsequio de su mejor defensa. Por el mismo lado se ven el arrabal de Jesus y las Roquetas. Desde mediados de julio gobernaba á Tortosa el conde de Alacha, el mismo que con tanta gloria señaló en 1808 su atrevida retirada de Tudela. Era su segun- do D. Isidoro Uriarte, coronel de Soria, teniendo ambos á sus órdenes una guar- nicion cuyo número ascendia á poco mas de 7,000 hombres. El vecindario en un principio no desmereció en su conducta de la que mostraron otras ciudades de Es- paña en sus respectivos sitios. El general Suchet tenia semi-bloqueada esta plaza, sin que las muchas dificul- tades que tuvo que vencer, segun hemos ido apuntando, le proporcionasen los medios de formalizar el sitio hasta mediados de diciembre, en que desembaraza- do de obstáculos y ausiliado de Macdonald, se propuso con empeño realizarlo. El 15 ordenó al general Habert que ocupase las alturas de la izquierda inmediatas á la plaza, arrojando de ellas 4 los españoles : estos las defendieron bien ; pero for- zados por el número tuvieron que abandonarlas. Los enemigos echaron puentes volantes en el Ebro, á la parte superior é inferior de Tortosa, con objeto de fa- cilitar la comunicacion de ambas orillas. á Determinaron los franceses apoderarse del baluarte de San Pedro, y como para ello debian tomar primero las eminencias situadas delante del fuerte de Orleans, que enfilaban el terreno bajo, las atacaron y se señorearon luego de ellas; lo que no hubieran logrado tan fácilmente á haberse llevado á efecto el reducto que Uriarte empezó á trazar en su cima, y que Alacha mandó suspender , sin duda aconse- jado por algunos de los partidarios que no puede dejar de creerse tenia Suchet dentro de aquella plaza. El 49 abrió el sitiador trinchera contra el fuerte de Orleans, para proteger el ataque del de San Pedro, empezando las hostilidades sobre él en la noche del 20 á favor del temporal que reinaba, impidiendo á los del fuerte apercibirse de las operaciones. La trinchera en cuestion dió' principio partiendo del rio, y sigui prolongándose hasta el pié de las alturas fronteras al frente de Orleans , dis- tando de la plaza la primera paralela 8% toesas solamente. El general Rogniat dirigia los trabajos de los ingenieros enemigos, y su artillería la mandaba el general Valée. A este tiempo reforzó Macdonald “las tropas del sitio con una 92 GUERRA pi o 1 A A PA PP PPP division de las suyas, division que situó Suchet en el camino de Amposta. Continuaba el general sitiador sus trabajos con la mayor actividad, poniendo su especial conato en el ataque del baluarte de San Pedro, que era el mas principal, sin descuidar por eso el de su derecha , Aunque falso, contra el frente de Orleans, como tampoco otro de la misma especie que empezó á su izquierda á la otra parte del rio, destinado á encerrar á los sitiados en sus obras. Estos hicieron algunas salidas en los dias 23 y 2%. El 25 terminó el enemigo la segunda paralela, distan- te por el lado izquierdo solamente 33 toesas del baluarte de San Pedro, y unas 50 por el otro del recinto. Los españoles hicieron dos salidas la noche del 25 al 26; ro alerta siempre el enemigo, los rechazó en ambas. No decaido por eso el ánimo de los sitiados, repitieron otra salida en la no- che del 26 al 27, siendo su resultado igual al de las anteriores. Con estas continuas tentativas, unidas al constante fuego de la plaza, conseguian los es- pañoles retardar algo los trabajos del sitiador y matarle mucha gente, contán- dose entre los cadáveres no pocos oficiales distinguidos. Los franceses se situa- ron en la plaza de armas del camino cubierto, enfrente del baluarte de San Pe- dro, á fin de precaverse mejor contra toda sorpresa. : La guarnición de la plaza, no desmayada aun con tantos reveses, verificó otra salida en la tarde del 28 con mayores fuerzas que las anteriores. Para ello desembocaron unos por la entrada del Rastro para atacar la derecha de los ene- migos , y Otros se encaminaron directamente al centro de la trinchera, prote- giendo el movimiento los fuegos de la plaza y los del fuerte de Orleans. Los españoles acometieron con intrepidez, desalojaron á los franceses de la pla- za de armas que habian ocupado, y los acorralaron contra la segunda parale- la. Parte de las obras fueron arruinadas, y por ambos lados se derramó mu- cha sangre. Los repetidos refuerzos que recibió el enemigo obligaron á los nues- tro á- retirarse; pero estos conservaron hasta la noche inmediata la plaza de ar- mas que á la salida habian ganado. Esta salida de que hablamos fué sin duda la mejor dirigida que hicieron los sitiados, y puede decirse tambien que fué el último esfuerzo de su valor, puesto que en lo sucesivo procedieron ya flojamente. Alacha, herido en un muslo aquejado dela gota, mostró una flaqueza estraordinaria; y aunque entregó el mando á su segundo, fué reservándose la superior intervencion en los negocios, dificultando asi cada vez mas la defensa, contradiciendo á veces el uno lo que el otro ordenaba , y faltando de todo punto la unida de accion que reclaman casosse- mejantes. La poblacion, que Jo observaba todo, se amilanó tambien como era natural, contribuyendo su decaimiento de ánimo al que al fin se observó en mu- chos soldados y á la confusion general, confusion que acrecentaban los manejos secretos del enemigo y las personas de condicion dudosa que, “rodeando al abati- do Alacha, habian influido desde un principio en sus desacertadas providencias. Entretanto los enemigos habian concluido ya diez baterias, con las cuales rom- pieron el fuego al amanecer del 29. Tres de estas baterías dirigian sus tiros contra el fuerte de Orleans y obras de la plaza que tenia á su espalda: cuatro batian la ciudad y el baluarte de San Pedro, y las tres restantes, á la derecha del rio, apo- yaban este ataque, batiendo ademas el puente y toda la ribera. Acallados muy pronto los fuegos del baluarte de San:Pedro, los de la media luna del Temple y los de casi todo aquel frente, abrió el enemigo brecha en la cortina. Ya anterior- mente se hallaban las obras en mal estado , y tanto que el solo estremecimiento causado por nuestra artillería hundia 0 resquebrajaba los parapetos. La caida de las bombas produjo en el desalentado vecindario una turbación espantosa, tur- bacion aumentada por el descuido que habia habido en tomar medidas de pre- caucion. : -El 34 quedaron apagados del todo los fuegos del frente atacado. Los franceses ocuparon la cabeza del puente á la derecha del rio, y en ella establecieron nuevas baterias, y haciéndose cada vez. mas practicable la brecha de la cortina junto al DE LA INDEPENDENCIA. 93 E DOE flanco del baluarte de San Pedro, esperábase de un momento á otro el critico momento del asalto. Poco dispuesta se hallaba la plaza para rechazarle, hallán- dose los vecinos consternados , y los soldados casi sin guia. Metido Alacha en el castillo, 0 estaba en vergonzosa inacción, 0 si algo resolvia era solo para entor- pecer las disposiciones agenas. Uriarte no tenia toda la espedicion necesaria en circunstancias tan apremiantes; pero deseaba el acierto, y asi hizo reunir 4 los geles 4: fin de decir lo que debia hacerse en aquel apuro, conociéndose enton- ces otra vez el influjo que ejerce el ejemplo de la primera autoridad en el ánimo de los subalternos. En la junta opinaron los mas de sus miembros que debia pedirse una tregua de 20 dias, y entregarse despues de ellos, si en el ínterin no se recibia auxilio. Este cobarde voto lo era de inmediata rendicion, pues bien claro se echaba de ver que el enemigo no habia de acceder á tan estravagante proposición, Los demas, aunque pocos, pidieron que se defendiese la brecha; pero al fin prevaleció, como era natural, el dictamen de la mayoria. Con arreglo á este acuerdo enar- boló el castillo bandera blanca el dia 4.9% de enero, matiliñtdo al campo enemigo el coronel de ingenieros Veyan con la estraña proposicion de la tregua, proposición que recibió de Suchet la consiguiente repulsa. Conociendo este entonces que la paa no podia menos de rendirse, envió á su recinto al oficial superior Saint-Cyr ucques, facultándole para estipular una capitulacion conforme á sus miras. Avistó- se primero el parlamentario con Uriarte, el cual insistió en la anterior propuesta. Lo mismo hizo luego Alacha, añadiendo las siguientes palabras: « El deseo de «que no se vierta mas sangre del vecindario, me habia inclinado á la tregua: no «concedida esta, nos defenderemos.» Si Alacha hubiese despedido en seguida al parlamentario, no pesaria hoy sobre su memoria la mancha que la oscurece. El oficial frances contestó «que conocia el estado de la plaza, y que la resistencia no seria larga.» Palabras á que un buen militar habria replicado con valor, y que hirieron no obstante en tales términos el mezquino ánimo del conde, que le hicie- ron súbitamente cambiar de parecer. proponiendo en el acto entrar en tratos, con tal que se diese por libre á la guarnicion. Saint-Cyr rehusó entablar acomodamien- to ninguno sobre tal base, cierto de que en breve dominaria el ejército frances en Tortosa. Varios de los esforzados gefes que estaban presentes quedaron atónitos € indignados al ver la repentina mudanza del gobernador; y se sospecha que par- tidarios de este pactaron desde entonces en secreto la entrega de la plaza , no atre- viéndose á obrar á las claras por temor de la tropa, que en lo general se mostraba llena de indignacion con la conducta de su caudillo. Los franceses, no obstante sus intrigas, continuaron con ahinco sus trabajos para de una ú otra forma asegurarse el triunfo, estableciendo en la noche del 4 al 2 de onero una nueva batería, distante solo 10 toesas de una de las caras del ba- luarte de San Pedro. En 7 horas solamente abrieron con los nuevos fuegos Otras dos brechas, sin contar la aportillada primeramente en la cortina, teniéndolo asi todo dispuesto para dar el asalto. Uriarte en tal apuro, y sin tener de antemano prevenidos los medios de rechazar al enemigo, quiso que la ciudad capitulase, conservando los españoles los principales fuertes. Propuesta singular, y que se estra ñaria justamente si todo lo actuado aquellos dias en Tortosa pudiera dejar lugar á la admiracion. La mente de Uriarte era contemporizar entre el deseo que la tropa tenia de defenderse , y el decaimiento que se habia apoderado de la mayor parte del vecindario. Alacha mientras tanto, insensible á las inspiraciones de la deli- cadeza militar, y sordo á todas las advertencias del honor , participó decidida- mente 4 Uriarte su irrevocable resolucion de capitular asi por los fuertes como por la plaza. En consecuencia de esta determinacion , aparecieron tremoladas 3. ban- deras blancas, que despreció el enemigo continuando su fuego, no queriendo Su- chet entrar en trato alguno sin que se le entregase antes en prenda el fuerte llamado del Bonete; pues temiendo la justa indignacion de los soldados españoles, deseaba tener á su disposicion ese medio de contenerlos. | : A todo se avenia el descorazonado Alacha, y creciendo en él el miedo que abri- y? 94 0 GUERRA gaba igualmente respecto, nados, envió á decir al general enemigo que relajados los vinculos de |: 1 disciplina, le era inposible concluir estipulacion alguna si no le socorria con algunas tropas de su ejército. ¡ Humillacion indigna y que apenas parece creible ! Impulsado Suchet con esta noticia, y receloso de que algun súbito acontecimiento burlase sus esperanzas , partió en persona á la ciudad acompañado solo de oficiales y enerales del estado mayor y de una compañía de granaderos, y avanzando hasta el castillo, y anunciando á los primeros puestos la conclusion de las hostilidades, se presentó al gobernador. Paso tan temerario acre- dita bien las sospechas que indicamos antes, pues claro es que jamas lo hubiera dado Suchet sin anteriores inteligencias. Alacha, 4 quien sus mismos remordimien- IS. -— Sucuer Y ÁLACHA. tos tenia atemorizado y abatido, se serenó con la presencia del general enemigo, á quien miraba como su libertador. Baldon eterno que no podran nunca disculpar. ni la edad, ni los achaques del conde. Las circunstancias apremiaban á Suchet. Los soldados españoles, aun los del mismo castillo, intentaban defenderse, teniendo el general enemigo que valerse de toda la energía de su carácter y abreviar la llegada de sus tropas para evitar un contratiempo. Hizo él mismo escribir una especie de convenio que se firmó sobre una cureña; y con la misma premura ordeno que desfilase la guarnicion con los hono- res correspondientes y entregase las armas, debiendo, conforme álo estipulado, que- dar prisionera de guerra. Ascendia todavía el número de soldados españoles á 3,974 hombres, habiendo los demas perecido durante el sitio: los enemigos perdie- ron en él unos 500 solamente. La rendicion de Tortosa fué uno de los golpes mas funestos A la causa na- cional, terminándose con él la tercera campaña. Los catalanes esperaban jus- tamente ver renovada en aquella ciudad la gloriosa defensa de Hostalrich emulados los lauros de Gerona. ¿Cuál no fué por lo tanto su sorpresa al esparcirse la fatal noticia? Absorto el marques de Campoverde, hizo convocar en Tarra- gona un consejo de oficiales generales, el cual, tomando en consideracion la conducta del gobernador de Tortosa, le declaró traidor á la patria, y como tal reo de muerte, la cual fué ejecutada en su estátua el dia 2% de enero. Al volver TEGO, e > ; e DE LA INDEPENDENCIA, 95 á España Fernando en 1814, se abrió otra vez la causa, y dando en ella el con- de sus descargos, fué absuelto por el nuevo tribunal, mas no por eso pudo el fallo de este impedir que sea harto contrario el que pronuncian respecto á la memo- ria de aquel la posteridad y la historia. Cuando la rendicion de Tortosa no contaba ya el ejército de Cataluña con el brazo valiente y activo de D. Enrique Odonnell, quien debilitado á causa de su herida, y empeorada con los cuidados del mando, tuvo que embarcarse para Mallorca á fines de diciembre, recayendo este interinamente, como mas antiguo, en D. Miguel de Iranzo. Los sucesos de Cataluña que, unidos á los de Aragon y Valencia por la inti- ma relacion que entre sí tienen, nos han ocupado en estos do últimos capitulos están enlazados de tal manera, que no puede dárseles la debida claridad sin in- Currir en algunas repeticiones, que hemos procurado sin embargo evitar en cuanto lo ha permitido la multiplicidad de hechos, que hemos querido presentar con toda la posible exactitud. De lo espuesto deducirá el lector el irresistible poder de un pueblo, una vez decidido á mantener su libertad é indepen- dencia. Sesenta mil franceses aguerridos, acostumbrados á vencer naciones po- derosas y dirigidos por espertos generales, no han conseguido en todo este año subyugar á aquellas tres provincias, aun teniendo en su favor la poca armonía que ha reinado entre los gefes españoles. El valor y el entusiasmo de los pueblos han superado todas las faltas, y harán tambien inútil la cobarde, la incalificable conducta observada por el conde de Alacha en el último hecho narrado. 102 : : GUERRA e «tar en ellas mi soberania.—13. La Regencia nombrará los asistentes de cór- «tes que deban asistir y aconsejar al que las presidiere á mi-real nombre de «entre los individuos de mi consejo y cámara, segun la antigua práctica del reino, «ó6 en su defecto de otras personas constituidas en dignidad.—14. La apertura «del sólio se hará en las córtes en concurrencia de los Estamentos eclesiástico, «militar y popular, y en la forma y. con la solemnidad que la Regencia acordará «á propuesta de la diputacion de córtes.—15. Abierto el sólio, las córtes se di- «vidirán para la deliberacion de las.m terias en dos solos Estamentos , UNO po- « pular compuesto de todos los procura ores de las provincias de España y Amé- «rica, y otro de dignidades, en que sé reunirán los prelados y grandes del rei- «no.—16. Las proposiciones que á mi real nombre hiciere la Regencia á las cór- «les, se examinarán primero en el Estamento popular, y si fueren aprobadas en él, «se pasarán por un mensagero de Estado.al Estamento de dignidades, para que «las examine de nuevo.—17. El mismo método se observará con las proposicio- « nes que se hicieren en uno y otro Estamento por sus respectivos vocales, y pa- «sando siempre la proposicion del uno al otro, para su. nuevo' exámen y delibe- «racion.—18. Las proposiciones no aprobadas por ambos -Estamentos , se en- « tenderán como si no fuesen hechas.—19, Las. que ambos Estamentos aprobaren «Serán elevadas por los mensageros de Estado á la Regencia para mi real san- «cion.—20. La Regencia sancionará las pro posiciones asi aprobadas , siempre que «graves razones de pública utilidad no la persuadan á. que de su ejecucion pue- «den resultar graves inconvenientes y perjuicios. —21. Si tal sucediere, la Re- «gencia, suspendiendo la sancion de la proposicion aprobada, la devolverá.á las «Córtes con clara esposicion de las razones que hubiere tenido para:suspenderla. «—22. Asi devuelta la proposición, se examinará de nuevo en uno y otro Esta- «mento, y si los dos tercios de los votos de cada uno no conformaren la ante- «rior resolucion, la roposicion se tendrá por no hecha, y no se podrá reno- «Var hasta las futuras córtes.—23. Si los dos tercios de votos de ada Estamento « ratificaren la aprobacion anteriormente dada ála proposicion, será elevada de «Nuevo por los mensageros de Estado á la sancion real.—24. En es e. caso la Re- «gencia otorgará á mi nombre la real sancion en el término de tres dias; pasa- «sados los cuales , otorgada ó no, la ley se entenderá legítimamente sancionada, «y se procederá de hecho á su publicacion en la forma de estilo.—25. La. pro- on de las leyes asi formadas y sancionadas se hará en las mismas cór- s de su disolucion.—26. Para evitar que en las córtes se forme algun « partido que aspire á hacerlas permanente, ó prolongarlas en demasía, cosa que «Sobre. trastornar del todo la Constitucion del reino, podria acarrear otros mu- «Chos graves inconvenientes ; la Regencia podrá señalar un término 4 la dura- «cion de las córles, con tal que no baje de seis meses. Durante las córtes , Y « hasta tanto que estas acuerden, 10m1b en é: istalen el muevo gobierno, 0 bien «confirmen el que ahora se E ue rija la nacion en lo sucesivo, Ja «Regencia continuará ejerciendo el poder: ejecutivo. en toda la plenitud que cor- «responde á mi soberanía.—En consecuencia las córtes reducirán sus funciones «al ejercicio del poder legislativo , que propiamente les pertenece, y confiando á «la Regencia el del poder ejecutivo., sin suscitar discusiones que sean relativas «á él, y distraigan su atencion de los graves cuidados que tendrá 4 su cargo, «se aplicarán del todo:á la formacion « e las leyes y reglamentos Oportunos para «verificar las grandes y saludables. reformas que los desórdenes del antiguo go- « bierno, el presente estado de nacion y Su futura felicidad: hacen necesarias: « llenando asi los grandes obje para que fueron convocadas. Dado etc., en la « real isla de Leon 429 de:enero de 1810.» > Pod dy: re No es aquí muestro ánimo en rar en la is la que el anterior de- discusion deter ñ , E a ¿e TR e > y ae > creto reclama; pero si nos perm tir S hacer algu as observaciones sobre un punto capilalisimo, cual es. la division de las, córtes en dos cámaras, «de- jando aparte la caprichosa especie de los tres estamentos para la apertura del DE LA INDEPENDENCIA. 105 di AAA e A sólio, y de los cuales nno, el militar, no debia durar sino breves instantes, lo que durase la ceremonia de apertura, refundiéndose luego en-la álta camara, Ó sea en el Estamento del clero y de la nobleza. RES sl Por mas que la imaginacion se fatigue en meditar, no encontrará nunca razon alguna plausible suficiente á autorizar esa division de que hablamos, division que usurpa á la nacion el poder que la es propio, privándola de su mejor garantia, cual es la de elegir Iibriemonite á sus Ad ¿a lo. que sea separarse de esa libertad de eleccion, es destruir inevital emente el incontrovertible axioma de la soberania nacional, máxima por cierto que-no es de ahora, ni de los llamados no- vadores del siglo pasado, sino principio eterno, indestructible, aplicable á todos los tiempos y propio de todo pais donde el sofisma no haya oscurecido las Juces de la razon. La formacion de una segunda cámara en las monarquías conslituciona- les es. la aberracion mas insigne del doctrinarismo moderno, porque ó bien la elije el monarca, y entonces es mentira el principio que acabamos de proclamar, 0 bien queda á cargo del pueblo el nombramiento de sus componentes, y entonces es completamente inútil, existiendo como existe la otra; siendo en ambos casos dañosa ála felicidad general, por la funesta pugna que establece entre dos corpo- distinta especie y con miras diversas cada cual. raciones rivales, con intereses de dis La única aparente razon que milita á favor de un senado es la que se aduce dicien- rapidez á veces escesiva con que el otro cuer- do estar á cargo de este refrenar la: po camina; pero esto que tal vez.en las repúblicas puede ser argumento admisi- le , no lo es ni puede serlo en modo alguno en los estados monárquicos, por- que ¿á qué invocar otro eno del que el trono tiene en su mano, no ya por el veto' absoluto, que este en último resultado convierte en irrisorio el principio de la soberanialM ) acional, sino con el velo suspensivo mas ó menos lato ó restricto, véto que solo puede concédersele por la consideracion sobredicha de ser en cier- tos casos necesario moderar algun tanto el calor de los representantes del pais? Y tal pudiera ser, bien mirado, la organizacion que se dieseá la cámara popular, que hasta fuese innecesario ese veto. A estas razones que, como hemos dicho, lo son de todos los tiempos y de todos los paises, agréguense las que naturalmente se desprenden de las circunstancias especiales en que entonces se hallaba la nacion española, y resaltará mas y mas la impopularidad del decreto que nos entretiene. A un pais que tenia sobresi, sin distincion de grandes ni pequeños, las ruinas todas del edificio social que acababa de desplomarse á impulsos de las convulsiones del anterior sistema; á un pais que tantos derechos tenia para reconstruirse sobre nuevas bases, queria obligársele á hacerlo fraccionando tristemente sus fuerzas y abdicando su impulso y su poder en privilegiadas. Pensamiento anómalo, idea mezquina que si al fin llegó á realizarse en parte, fué por la carencia que del conocimiento de sus derechos se notaba des raciadamente en la mayoria del pueblo español. Ni se nos arguya tampoco con la existencia de la doble cámara en otros estados monárquicos , porque nosotros responderemos que los malos ejemplos no deben nunca ser imitados, cualquie ad sea el pais que nos los ofrezca á la vis- ta. Si hay naciones que quieren ser - egidas por instituciones absurdas, no por esto estan las demas obligadas á hacer otro tanto. Demas que la única entre todas que pudiera elejirse por tipo seria en todo caso la Inglaterra, y esa na- cion, monárquica en el nombre, no es bien mirada mas que una república y república aristocrática, faltando por lo mismo la base de la aplicacion de sus usos á los gobiernos representativas uy s principio monárquico. ¿Se di- rá tal vez que la España tuvo allá en entos dobles, y hasta triples y cuádruples tambien ? o re al, ofreciendo en su decreto de 22 de mayo del año 9 e miento de la representacion legal y conocida de la monarquía en sus órtes. ¿Pero bablando con formalidad, eran justas estas espresiones? ¡Representacion legal la de las antiguas córtes españolas! ¿Quién las nombraba? ¿Cómo ejercian sus alribuciones? ¿De qué modo formaban las leyes? ¿Qué facultades tenia en ellas el monarca? La solucion de estas pre- 4 104 GUERRA ' A O O >j oladora tal vez en las tres cuartas partes al menos de los anti- MESS Pero demos que sea verdad todo cuanto se ha dicho y re- ol de nuestras antiguas decantadas córtes. ¿Deberia considerársenos en 1810 obligados á seguir la misma pauta al tratar de restablecer la representacion na- cional? Antes que nosotros ha dicho un célebre y profundo escritor: «desde el sepulcro nadie legisla; » pero aun prescindiendo de eso, nosotros nos limita- remos á manifestar que si nuestros mayores tuvieron derecho para darse las leyes é instiluciones que mas conformes consideraron á sus necesidades, el mismo nos asiste á nosotros para darnos las mas oportunas á la satisfaccion de las nuestras, y el mismo tendrán nuestros hijos para darse las mas conve- nientes á la satisfaccion de las suyas. No se diga que estos principios-son en manera alguna disolventes: nosotros no estamos obligados á capitular con los defectos de la actual organizacion social; fórmese esta cual corresponde, y nues- tros principios estarán en su aplomo. Nos hemos detenido en este asunto mas de lo que nos permite quizá nuestro cargo de historiadores, ya por ser importante la materia, ya tambien para ver si nues- tras observaciones pudieran servir de algun correctivo á la errónea doctrina que sobre lo mismo espone un escritor moderno, diciendo: « El. decreto de la «Junta Central de 29 de enero de 1810, llamaba á córtes á todos los grandes de «España, álos prelados y á los procuradores de las ciudades, y disponia que los « dos primeros estamentos deliberasen reunidos , y el último separado , á imitacion «de lo que sucede en Inglaterra, señalando los puntos de que habian de tratar las «córtes, el tiempo que habian de durar y las funciones que habian de ejercer. Este «decreto, lleno de sabiduría y prevision, fué eludido y estraviado, y no se logró « que apareciese, á pesar de haberse formado causa en averiguacion de su parade- «ro. El partido dominante en Cádiz logró asi que se reuniesen únicamente los «diputados de las ciudades y juntas de provincia, ya propietarios, ya suplentes, «arreglándose la representacion nacional por el número de habitantes. El Con- «sejo de Regencia, por su decreto de 4 de febrero de 1810, contribuyó tambien <á. una innovacion no menos funesta, concediendo representacion en las córtes <«á los naturales de las colonias españolas (1). » Decreto lleno de sabiduria y prevision llama el Sr. Maldonado al que sobre los defectos que hemos anotado, señalaba á las córtes «los puntos de que ha- < bian de tratar, y las funciones que habian de ejercer.» Nosotros quisiéramos que tan entendido escritor nos hubiese dicho, ¿qué juicio formaria de un subal- terno, tan sobradamente atrevido que se determinára á presentará su gefe la pauta de su conducta, y el modo con que lo habia de dirigir? No queremos detenernos ahora en loque el mismo autor dice con respecto á las que llama colonias españolas, porque esperamos hacerlo en su lugar oportuno, Tampoco creemos ya necesario pararnos en lo que ordenaba el decreto de la Central que nos ha ocupado, acerca de la presidencia de las córtes, de los asistentes á ellas que debia nombrar la Regencia, y acerca, en fin, de los demas puntos que abrazaba; porque lo que hemos apuntado sobre la principal medida que aquel con- tenia, cual era el establecimiento de-las dos cámaras, es bastante para conocer la tendencia de todo lo demas. ¡ Cosa singular sin embargo! Ese decreto, que tan á boca llena proclama en su lenguage absolutista la soberania del rey, admite solo el veto sus- pensivo, sin mas facultad en el monarca, ó en la regencia que hace sus veces, que la de negar una sola la sancion á lo decretado por las dos cámaras consabidas. Preciso es confesar que en esta parte fué la A STOla mucho mas allá de la Consti- tucion del año 12, la cual, como es bien sabido , concedia al rey el poder de negar su sancion hasta dós veces. ds yÉ ”; (1) MALDONADO: Guerra de la Independencia , tomo II, página 470, Y e, . 7 e ón sbrob comia a jesaricsaia da dy Y ' egsilig1 92 U Olvida la Regencia la promesa de convocar las córtes: la opinion general las coclana: piden la convocacion de la Regéncia.—La nacion la recibe con placer.—Dudas los diputados de las Juntas. —Resolucion sobre el modo de convocar las córtes.—Dictámen de los Consejos.—Voto particular de algunos con- .sejeros.—Forma, de las. lecciones. Poderes de,10s diputados.—Son llamados los de Ultramar.—Jus- ticia de esta medida.—Diputados suplentes. Temores de la Regencia. —Juramento que se exige á los diputados. —Instalación de las córtes:—Nombramiento de presidente.—Proposiciones del Sr. Muñoz -Torrero: carácter y circunstancias de este Señor.—Minuta leida por el Sr. Lujan.—Diputados que se dis- tinguen en la dicusion.—Aránelles ES aprobada la minuta del Sr; Lujan.—Proyectos de la Re- tiembre.—Cargos que se hacen - gencia.—Presta esta juramento en el Congreso.—Decreto del 24 de se -:á las córtes.—Contestacion á ellos. 2: 0 ¡bé! «e de E " e e A > 7 A Ñ ; e É Ji e Pp Fa a ? TU Ge LEGó el dia señalado por la Junta- Central para JLS la: reunion de las :córtes ; pero esta no Se ves E ANO rificó. El Consejo de Regencia parecia tener DE) olvidado asunto de tamaña iniportancia , y Sus (A. >= individuos, como lactados todos á los pechos > A y A 90775 del despotismo, se avenian bién con el oscuro Ya ss y silencioso sistema de et en YA, ES temiendo ver legado 'el instante' en AS SIZES que sucedieran al misterio la di on' y la publicidad. El pue- EZ blo: mientras: tanto se ostentaba en actitud imponente, d) permi oe DR mento que prestó á su instalacic Y ¿iso contribuir 4la pronta reunion de las cór y SANS su grado aquella solemne pr . ásustada la REGAGeN AV las: manifestaciones nada equivocas de la opinion públic e ye participar la primera de los deseos generales, procurand ¿ha suadir que su determinacion era producto de su propia. £N_3'no resultado de pretensiones agenas. A este fin llamó el SLP. nio á D; Martin de (Garay, para que como vocal y secre ari que habia: sido de la Junta Central, y como hombre que en al cepto” debia estar instruido enlos antecedentes de este negocio, la dirigiera en su realizacion. Este paso, que sin los amargos desengaños hasta entonces recibidos A habria bastado 4'calmar la pública 1, no surtió entonces esé efecto, por- que: tantas esper s burladas , ti sas sin cumplimiento, habian Me 1 ¿ be justamente. receloso a pais, cuyos hombres mas notables "oaran lin d “re- 13 á su cargo el empeño de hacer ne se cumpliese promesa" :opie yece .pelida. mi a dl A 1178 0; 1) tá Para realizar este pensamiento por medios legales, reuniéronse Vave Ax tiotas- residentes en Cádiz, y asociándose á'varios diputados de las junlas de. a de: - 14 eS o Tomo JH. a ea Mod 106 GUERRA | : provincia, refugiados tambien en aquella plaza, firmaron el 17 de junio una espo- sicion dirigida á la Regencia para pedirle llevára á- cabo la ofrecida reunion de córtes, comisionando para-poner en sus manos el mencionado documento al con- de de Toreno y á D. Guillermo Hualde , diputados que eran de las juntas de Leon y Cuenca. Cumplieron los nombrados tan honrosa mision del modo sastifactorio que debía esperarse de personas tan patriotas y entendidas, y necesitaron de toda la energia que los caracterizaba para rechazar victoriosamente la repulsa que encontraron en el misticamente altanero obispo de Orense, y para hacer que las prudentes observaciones del general Castaños recabáran de sus compañeros la aquiescencia á su demanda. Esta fué apoyada al siguiente dia por la Junta Gu- bernativa de Cádiz, que elevando al gobierno otra esposicion en el mismo sen- tido, acabó de decidirse á espedir en el mismo dia 18 un decreto, en el cual or- denó se realizasen á la mayor brevedad las elecciones de diputados donde no se hubiesen verificado, y que en todo el próximo agosto concurriesen los nombra- dos á la isla de Leon, donde apenas hubiese mayoria, se daria principio á las se- siones ; ofreciendo la Regencia en el interin ocuparse en examinar y vencer las dificultades que se opusiesen á que tuviera pleno efecto la suspirada convo- cación. Este decreto, que aunque no fijaba dia para la instalacion de las córtes, comprometia sin embargo á la Regencia hasta el punto de serle; ya im- posible retroceder, causó en Cádiz y despues en toda la Monarquía el placer con- siguiente á las esperanzas que todos fundaban en la reunion del Congreso. Desde luego empezaron los patriotas á trabajar simultáneamente para elegir - personas que los representáran dignamente en aquella augusta asamblea, mien- tras la Regencia hacía otro tanto á fín de resolver las dudas que le ocurrian acerca del modo de constituir las córtes. La primera que se le presentaba era si de- beria reunirlas en una ó en dos cámaras. El gobierno no estaba comprometido respecto á este punto, porque el decreto de la Central del 29 de enero ya diji- mos que no se habia publicado, y en la convocacion general que aquella hizo en 1.* de enero, únicamente se hablaba de la eleccion popular, y solo en una nota añadia que igual convocatoria se dirigiria á los representantes del clero y de la nobleza: circunstancia esta última que tampoco publicaron las juntas, siendo una prueba de que los electores la ignoraban, haber en algunos puntos resultado la eleccion en grandes y prelados. ? é Indecisa la Regencia , consultó á las corporaciones principales del reino, no bastando la historia á ofrecerle luz suficiente en atencion 4 la variedad que en esta materia se habia observado, segun las circunstancias y los tiempos, habiendo en Castilla desaparecido los brazos del clero y la nobleza en la primera mitad del siglo XVI, durando en Aragon algo mas, y congregándose siempre las cór- tes en un solo cuerpo, despues de reunidas en una las coronas de ambos pai- ses. Tampoco podia servir para disipar la duda el ejemplo de Navarra; ya por lo dificil que era nivelar á toda la nacion con arreglo á los usos de una tan pequeña provincia, ya porque siesta dividia sus córtes en tres brazos, estaban en -contraposicion de esa costumbre las de sus vecinas las provincias Vascon- gadas, en cuyas juntas, enteramente populares, no son admitidos los clérigos. Habia que atender tambien al estado particular de la nacion, á que el pueblo era el que habia recibido sobre si todo el peso de la lucha, y á que los individuos de la nobleza y del clero no habian figurado en ella como clases propiamente dichas, sino como meros particulares, : ; Todas estas razones, tan atendibles en sí mismas, recibian una inmensa im- portancia de la unánime opinion nacional, la cual rehusaba las gerarquias, pro- clamando enérjicamente la igualdad legal de todos los españoles, siendo tan uni- y versal esta idea, que ni aun los mas contrarios al espíritu reformador se deter- minaban á contrariarla. Asi fué que al contestar el consejo reunido á la consulta de la Regencia, la mayoria, conforme con aquella opinion, se decidió por una sola cámara. Votaron en contrario sentido varios individuos del antiguo Consejo de ¿E "2 DE _LA- INDEPENDENCIA. | 107 Castilla, entre ellos el decano D. José Colon , el conde del Pilar y los señores Riega , duque de Estrada yD. Sebastian de Torres, los cuales no se limitaron á impugnar el establecimiento de una sola cámara, sino que, en odio á todo lo que era representacion nacional, insistieron particularmente en que se castigase se- veramente á los diputados de las juntas que se habian determinado á pedir la pronta convocación de córtes. Estendida la noticia de este dictámen, irritóse el pueblo en tales términos, que lo hubieran sentido sus autores sin el arrepenti- miento que mostraron á vista del peligro. Achaque inherente, dice un juicioso his- toriador, á la alevosía y á la crueldad, de que muchos de los que firmaron el voto particular dieron tristes ejemplos años adelante, cuando sonó en España la lúgubre y aciaga hora de las venganzas y juicios inicuos (4). Consultó la Regencia igualmente al Consejo de Estado, y este en su mayoría opinó que no se convocase la cámara privilegiada, debiendo nosotros hacer aqui honorífica y justa mencion del mar- . ques de Astorga, el cual, sin atender á su elevada clase, votó por la cámara Única. | EL Marques DE ÁSTORGA PIDE La CÁMARA ÚNICA, eN SS No menos dió lugar á dudas el modo con que debia procederse en lás elec- ciones , determinándose al fin que pudieran ser electores todos los españoles mayores de 25 años con casa abierta , no exigléndose tampoco otras con- diciones para ser diputado, con tal que los candidatos fueran naturales de la provincia que los eligiese. Por cada cincuenta mil almas nombrábase un diputado, y la eleccion, que era indirecta, pasaba por los tres grados de juntas de par- A —— _—_—_——— (1) Tonexo : lib. XIL 4 108 cn de AEGUERRA IA de roquia, de artido: y de provincia. Consideramos imperfecto este-método de eleé- ciones, no a por la razon que en su obra alega el historiador que acabamos de dr “A saber, la de: ser sobrado lato el medio electoral. en “cuestion, cuya adopcion venia á establecer: una especie de sufragio universal, pues de la doctrina que hasta aquí «llevamos. espuesta , Se deducirá nuestra opinion:en este punto, sino :ya por los 'inconvevientes (ue lleva consigo toda eleccion: indirecta, enyo último resultado se halla demasiado distante del punto de partido electoral, ya por ser: decision de la suerte la definitiva eleccion en el particular que nos ocupa, ¡cuando debia: ser fruto esclusivo. dle la conviccion de los electores. Ademas delos individuos asi elegidos:, cada ciudad de voto en córtes podia enviar un in- dividuo de su ayuntamiento, concediéndose igual derecho 4 las :juntasde las pro- vincias en consideracion á:los ¡servicios que habian prestado. +. 020 Los poderes“de los diputados no estaban circunseritos á los mezquinos limi- tes que tasaban las facultades de las antiguas córtes, aútes bien se las daban la- tísimas, pues ademas de anunciarse en la convocatoria, entre otras cosas, que se llamaba la nacion á córtes generales « para restablecer y mejorarla Consti- tucion fundamental de:la Monarquía » se especificaba en los poderes de los di- putados que estos podian acordar: y resolver cuanto se propusiese en las córles , asi en razon de los puntos indicados en la real carta convocatoria, como en olro cual- quiera , con plena , franca, libre y general facultad , sin que por falta de poder de- jasen de hacer cosa alguna , pues todo el que necesuasen les conferian (los electores) SIN ESCEPCION NI LIMITACION ALGUNA. a ' ; Ahora uos va á ocupar unos momentos cierta medida reparadora, aunque no tan lata como la justicia exijia, adoptada por la Junta Central y un tanto am- pliada por la Regencia; hablamos de Ja disposicion por Ja cual se llamaron á las córtes diputados de América ; Asia, innovación que, como vimos en otro lugar, lla- mó funesta un escritor mode no. Que la generalidad de los hombres, no parán- dose á examinar el fundamento de las combinaciones de los gobiernos, juzgue no “mas que por sus resultados las medidas que estos adoptan. y con arreglo á ellos las califique de felices Ó funestas, nO €s seguramente estrañable , pues de resul- tados al fin es de lo que viven los hombres, y si aquellos constituyen su des- . gracia, de poco consuelo les sirve que en la causa productora estuviera envuelto su bien; pero graduar: de infaustos aquellos hechos.que, Ó no dieron consecuen- cias ningunas,-0 si algunas llegaron á producir , fueron prósperas mas bien que adversas, esto:es lo que no: puede hacerse sino ó por espiritu, de partido, ó por el malhadado prurito de querer singularizarse. Si la emancipacion de las que fue- ron nuestras colonias hubiera sido efecto del, llamamiento de los diputados á las córtes, concebimos perfectamente que el autor á que arriba nos referimos se espresase del modo que lo hace; pero lejos de ser asi, esa emancipacion fué con- tenida en algunos puntos , Y paralizada en otros, merced á la medida en cuestion, haciéndose en los demas menos funestos los efectos de la separacion á los que tenian que sufrirlos. mas Cerca. ¿Por qué, pues, semejante dictado? ¿Qué daño causaron los diputados americanos con venir á las córtes y esponer en ellas las “necesidades, quejas y justos agravios de aquellos hermosos paises , y la única forma de poderlos unir. con lazos indisolubles á la España europea? Ningunos, absolutamente ningunos; antes por el contrario hubiera el tal llamamiento pro- ducido bienes de inmensa trascendencia; sino se hubieran opuesto á «su: realiza- ción los tristes y funestos precedentes de una vieja y. rastrera política. La medida considerada: en sí misma, era una lejitima y forzosa consecuen- cia de la justa aunque tardía declaracion de igualdad de derechos decretada por - la Junta Central para todos-los españoles , tanto. europeos como ultramarinos, ana señal positiva de que se habia alfin llegado á conocer, anque tambien muy tarde, que la obediencia de los paises conquistados no la conservan las bayonetas ni el verdugo, sino la equidad, la justicia y el amalgamiento de sus intereses y derechos con los del conquistador, sin que pueda destruir esta ver- DE LA INDEPENDENCIA. 403 dad el ejemplo de Inglaterra, que nunca dió asiento: en'su «parlamento á los habi- tadores allende los mares, pues ademas de haber sido esa una: de las» causas porque perdió «sus Américas , la lejislacioón inglesa NO Se halla tan de: acuerdo con los derechos del hombre, ni con los de la moderna ilustracion, que deba servir de pauta á las naciones que quieran constiluirse: con arreglo 4 las exi- gencias de una bien entendida politica. La libertad que: goza el pueblo inglés, tal cual es, se-la debe á sus costumbres infinitamente mas que» á sus leyes. En el llamamiento: de: las provincias americanas Á las córtes. solo hallamos eriticable nosotros el mezquino y aun injusto modo:ton que Se hizo , pues una vez declaradá-la igualdad de derechos de todos los españoles de ambos continentes, igual debía ser asimismo su representacion en lás cortes, sin mas «distin- cion que la que produgera la diferencia de poblacion, € igual tambien 'el mé- todo “adoptado para verificar las elecciones, no debiendo haber tenido-lugar los pretestos que contra esto se alegaron, tales como la falta de conocimiento en la estadistica de aquellos paises, la variedad de familias que dividian su poblacion Y otros no menos frivolos. El conocimiento que habia de la estadistica peninsular no era seguramente muy exacto, y esto 10 impidió sin embargo que se estableciese en España el sistema de elecciones ya dicho , suponiéndose con razon:que estando “encargadas de lMevarlo 4 cabo las autoridades de las respectivas provincias, Len- drian esas autoridades los datos buenamente posibles para efectuarlas debidamen- te. ¿Por qué esa distincion respecto á América? En las secretarias. de cada vireinalo y en las capitanias generales deaquellos dominios existian tambien los estados genera- les de su poblacion, y en las delos ayuntamientos de los pueblos el padron de las suyas “respectivas, Con distincion de clases Y colores, en términos que Con haberles co- municado el mismo decreto que se dió 4 la Peninsula , cada una de aquellas COr- poraciones hubiera sabido el número de electores de su distrito. Pero. acaso se di- rá que obrando asi nos esponiamos á que pudieran ser electores, y 4UN elegidos al- gunos oriundos de Africa, y si esto se dice en efecto , nO hablaremos una sola palabra , porque nos dá vergiienza contestar en: el siglo diez y nueve en que estamos á objeciones del linage que esa. Si contar algun africano en el: nú- mero. de sus ascendientes era en los naturales de Ultramar reparó «que mert- ciera la pena, lo mismo, y AUD con mas seguridad , podia aplicarse ás NOSOtros. ¿Quién acuende o allende los: mares, podia - jactarse en España de: no, tener con la del septentrion mezclada en sus venas la: sangre de los originarios de - Mrica? dolóo slgsgorso -0u5 ¿Só e dog aos Pero la razon y aun la conveniencia fueron por desgracia impotentes para vencer rancias preocupaciones. La Regencia, como hemos dicho, mejoró el plan de la Junta Central, nunca empero en lós términos que la justicia y la olítica exigian, puesto que se limitó á pedir un diputado á cada una de Jas provincias de Améri- cá, debiendo verificarse el nombramiento por los ayuntamientos de las capitales respeclivas. Este acuerdo no impidió que se llevase á efecto el nombramiento de 28 suplentes, cuya designacion recayó en los americanos residenles en Cádiz, á fin de que representáran aquellos paises interin llegaban los diputados propieta- “rios. Igual medida se adoptó respecto á “las provincias que en España esta- ban ocupadas por el enemigo, mandándose que sus respectivos naturales nom- bráran un diputado por cada una. Esta última disposicion tuvo en su apoyo la opinion de los que habian figurado'en la-antigua córte, hombres á quienes la misma ofuscacion en que los tenian Sus viejas ideas, no les dejaba ver que era inútil intentar esplotar el tal apoyo en pro de su antiguo prestigio. Su ilusion quedó desvanecida, cuando vieron que los emigrados, asi como el total de la nacion, noestaban por privilegios Mi gerarquias, sino. por buscar! hombres nue- vos, sin afeccion álos antiguos abusos, y Con firmeza y resolucion bastantes pará destruirlos. Fuéles, pues, contrario y muy mucho el resultado de la eleccion de los suplentes, creándose con tal desengaño, los primeros enemigos de las futuras córtes , pues todos los adictos al órden antiguo conocieron desde Juego la inminen- - A $*. uo : GUERRA +70 E dy 4 y te ruina de que este «se via: amenazado. La Regencia misma tembló en presencia de sú obra, pareciéndole haber abierto bajo sus piés un “abismo sin fondo. Era ya tarde, empero, para pensar en retroceder : el gobierno tenia tras si toda una nacion que le empujaba, que le hacia marchar á su pesar al. término propuesto, y que pasando por encima del restablecimiento de los Consejos y de todas las demas medidas que habia adoptado para eludir aquel fin, le obligó á su despecho á señalar el dia 24 de setiembre para la apertura de las córtes en la isla de Leon, á cuyo punto se trasladó la Regencia el 22, RARE Brilló al fin el sol del 24 de setiembre, saludándole el pueblo con entusiasmo como nuncio de la libertad que volvia 4 brillar para la España mas esplendoroso que nunca. En la mañana de aquel dia reuniéronse en las casas consistoriales de la citada isla de Leon todos los diputados existentes en aquel punto, y juntos con la Regencia pasaron á la iglesia mayor , dunde despues de la misa del Espiritu-Santo, que celebró el cardenal arzobispo de Toledo D. Luis de Borbon , se exijió de los diputados el siguiente juramento: -, E « ¿Jurais la santa. Religion católica , Apostólica romana, sin admitir otra alguna en «estos remos?—¿ Jurais conservar en su integridad la nacion española , y no omitir « medio alguno para libertarla de sus injustos opresores: —¿Jurais conservar ú nuestro «amado soberano el Sy. D. Fernando VII todos sus dominios, y en su defecto á sus « legítimos sucesores, y hacer cuantos esfuerzos sean posibles para sacarle del cautiverio « Y colocarle en el trono?— ¿Jurais desempeñar fiel y legalmente el encargo que la nacion « ha puesto á vuestro cuidado, guardando las leyes de España, sin perjuicio de alterar, « moderar y variar aquellas que exigiese el bien de la nacon?-— Si asi lo hiciéreis, Dios « 0s lo premie, y sino os lo demande.» Todos respondieron : « Si Juramos .». Varias han sido las opiniones sobre si los diputados debian ó no haberse resistido referida observamos (1). oda | Terminado el acto religioso, trasladáronse los diputados y la Regencia al coliseo de aquella ciudad, mezquino local que la última habia preparado para palacio de las córtes; pero local que estas elevaron bien pronto á la altura Correspondiente al primer templo erigido á la libertad en los siglos modernos. Las alegres aclamaciones con que el atribulado lavegante celebra la aparicion de la aurora, que poniendo fin'á la lóbrega y tempestuosa noche, le anuncia. la - proximidad de un sereno y apacible dia, seria un simil demasiado frio para dar (1) Esta trinidad de preguntas flas preguntas del Juramento ) ofrecia algunas dificultades para responder ¡sí juramos! siendo la primera de todas el sabido precepto del decálogo, que prohibe jurar vanamente , porque ¿á qué prometer guardar las leyes del reino los que se reseryan el derecho de alterarlas, variarlas y modificarlas , cuando el bien del pais lo exigiese ? Igual fuera decir: juro ayunar, een perguicio de comer y beber cuando el hambreó la sed me lo pidan. Pues áteme V.'cabos ahora con la de no admitir ninguna otra, hablando de la religion, sin. perjuicio tambien de alterar, variar y modificar, silo exigiese el bien de la nacion (suponiendo que pudiera exigirlo ), lag leyes civiles 6 políticas relativas á ella. Pues digo, y ¿llamar soberano al Sr. D. Fernando VIf » Cuando hablando en rigor no lo era sino por una ley absolutista, ley que se podia alterar y Modificar y. variar como todas las demas leyes, sin escluir ni aun la de sucesion, con arreglo al sin perjuicio espresado ?- Varios de los representantes, temerosos de que el tal juramento pudiera Coartar sus facultades como miembros de una asamblea cuyo carácter de constituyente no podia ser problemático dudaban si debian proferirlo, ó resistirse 4 él Abiertamente; mas cayendo luego en la cuenta 4 conocieron que aquello no era cosa de poderlos poner pensativos., pues el juramento tenia la facultad de atar y desatar lo mismo que San Pedro en el cielo y el Obispo de Roma en la tierra, Decidiéronse, pnes , Y juraron; y héte libres del naufragio en la orilla á los que temian ahogarse, gracias al sin perjuicio de que hablo, y que á modo de clavo rusiente tuyo la inadyertencia de tenderles la siempre malhadada Regencia. , ta NAS y TROYANOS, Historia tragicómico-politica dela España del siglo XIX, con observaciones tremendas sobre las vidas, hechos y milagros de nuestros hombres Y animales públicos, tomo I, pági- na 229, a , : DE LA INDEPENDENCIA. 114 una idea aproximada de los alegres vitores , delos repetidos aplausos con que la tropa y el inmenso pueblo que cubria la carrera saludaba á SUS representantes, acompañándolos con sus demostraciones hasta el local arriba: mencionado. Nadie en su alegría pensaba que tras el 24 de setiembre podia relucir siniestramenté para la nacion española el funesto 4 de mayo. - ALBOROZO DEL PUBBLO CON LA REUNION DR LAS CÓRTES. Como la Regencia habia accedido tan á su pesar á la instalacion de las córtes, uscaba medios de desacreditarlas, y entre ellos juzgó el mas al caso hacer pú- licas las sesiones, creyendo asi que la confusión y aun el desórden que debia esperarse de un cuerpo mijevo, compuesto de hombres nada acostambrados á las Prácticas parlamentarias, bastarian á matar su prestigio y las ilusiones del pue- blo. Pero la sensatez del patriotismo y el genio de la libertad frustraron todos los ardides de los cortesanos. Las discusiones fueron luminosas y modelo de sensatez, y las luces que el pueblo recibió merced á los elocuentes discursos pronunciados e sus representantes, dieron al traste desde el primer dia con el siniestro plan de a Regencia. : Consecuente 4 o dispuesto por esta, hallábanse con antelacion ocupadas las Mesa inmediata, y distribuyéndose los diputados en “* efecto. Sentados todos, leyó en pié el obispo de Orens Denia, Un breve discurso, retirándose á continuacion tanto él como sus compa- nt ounlos con los ministros, no sin ver entregados al aturdimiento á los repre- an nos del pais, los cuales no habian tenido, porque la Regencia no quiso, ni Una junta preparatoria para acordar el modo de constituirse. 112 GUERRA : Apenas las córtes quedaron solas, dieron principio á sus dificiles tareas con la ma- gestad y mesura que les fueron caracteristicas en el largo periodo de tres años que duró aquella memorable legislatura. Eligieron al mas anciano de los diputados, ue lo.era D. Benito Ramon: de Hermida, para que los presidiera en el solo acto de nombrar presidente, Y aquel designó para secretario en la misma forma á Don Evaristo Perez de Castro. Inmediatamente despues: procedióse á la eleccion de pre- sidente y secretario, recayendo el primer cargo en D. Ramon Lázaro de Don, di- putado por Gataluña, y el segundo en el mismo señor Perez de Castro ; al que en consideracion á lo improbo del trabajo agregóse al dia siguiente , con el mismo ca- rácter , el diputado D. Manuel Lujan. En adelante fueron nombrados los presiden- tes todos los meses, renovándose alternativamente el secretario mas antiguo , Cuyo número se aumentó hasta cuatro. Terminadas las elecciones, leyóse un papel que dejó la Regencia al despedirse, “concebido en los siguientes términos : « Señores: los cinco individuos que compo- « nen el Supremo Consejo de Regencia de España é Indias, recibieron este dificil « cargo, realmente superior á su mérito y á sus fuerzas , en ocasion tal, que cual- « quiera escusa Ó dilacion en admitirle hubiera traido perjuicios á la patria; pero « solo lo admitieron y juraron desempeñarle segun sus alcances, interin que, Jun- «to el solemne congreso de las córtes, establecia un gobierno cimentado sobre el « voto general de la nacion.—Ha legado este feliz momento tan deseado de todos «los buenos españoles , y 105 individuos del Consejo de Regencia no pueden menos « de hacerlo presente á la generalidad de sus conciudadanos, para que tomándolo « en consideracion se sirvan elegir el gobierno que juzguen mas adecuado al crítico « estado actual de la Monarquía , que exige por instantes esta medida fundamental. «Isla de Leon 21 de setiembre de 1310—Señor.—Pedro, Obispo de Orense.— « Francisco de Saavedra.—Javier de Castaños.—Anlomo Escaño.—Miguel de Lardi- «szabal y Uribe.— iS ae Eo Concluida la lectura, declararon lascórtes quedar enteradas , sin pasar á mas por de pronto. ; Un momento de imponente silencio indicador del ánsia con que todos desea- ban oir el primer eco de la nacion pronunciado por sus representantes, fué inter- rumpido por D. Diego Muñoz Torrero, diputado por Estremadura, que tomó sobre si el honroso cargo de abrir las discusiones y poner con mano maestra la primera piedra al grandioso edificio que aquella augusta asamblea estaba destinada á levantar; y seguramente que 4 nadie mejór que á este venerable eclesiástico correspondia verificarlo, Antiguo rector de la universidad de Salamanca, de un entendimiento clarísimo, adornado con una eradicion no comun, tan teólogo como politico, de costumbres puras , piadoso Sin fanatismo , tolerante en sus opiniones, de un €s- terior sencillo y bondadoso, y en suma, varon insigne, dado perfectamente á co- nocer por un célebre orador moderno, cuando lellamó el Crisóstomo de nuestro siglo: talera el Sr. Muñoz Torrero, Y tal debia ser el destinado á sentar el primero la basedela estátua de la libertad, para que viendo el mundo quelas nuevas instituciones contaban al frente de sus adalides á un varon justo, áun sacerdote virtuoso, á UN hombre apostólico, en fin, que vivió y murió en la pobreza, no hubiera quien pudie- se decir con razon que eran producto de demagogos impios y revolucionarios. El Sr. Muñoz Torrero, en un elocuente discurso, desenvolvió los principios de la sociedad , ascendió á su origen, buscó el de la soberania, y con ejemplos la historia, con. el: dictámen de profundos autores, con el apoyo de nuestras le- yes y con la esposicion delas necesidades del reino , sostuvo y probó la urgencia de adoptar una série de proposiciones que fué sucesivamente esclareciendo , C0D” cluyendo con decir, que su amigo D. Manuel Lujan traia una minuta en forma de decreto que las abrazaba todas. Las córtes, que habian vido con-la mayor atencion y agrado al distinguido or” dor, decidieron que. el Sr. Lujan: leyera dicha minuta, cuyos puntos eran 105 siguientes: 1.2 Que los diputados que componian el congreso y representaban a : 4 DE LA INDEPENDENCIA. 115 nacion española, se declaraban legitimamente constituidos en córtes generales y estraordinarias, en las cuales declaraban igualmente residir la soberania nacio- nal.—2. Que conformes en todo con la voluntad general, pronunciada del modo mas enérgico y patente , reconocian, proclamaban y juraban de nuevo por su único y legitimo rey al Sr. D. Fernando VII de Borbon, y declaraban nula, de ningun valor ni efecto la cesion de la corona que se decia hecha en favor de Na- poleon, no solo por la violencia que habia intervenido en aquellos actos injustos é ilegales, sino principalmente por haberle faltado el consentimiento de la nacion.— 3. Que no conviniendo q dbsón reunidas las tres potestades, legislativa, ejecutiva y judicial, las córtes se reservaban solo el ejercicio de la primera en toda su esten- sion.—4.? Que las personas en quienes se delegase Ja potestad ejecutiva, en ausencia del Sr. D. Fernando VII, serian responsables por los actos de su admi- nistración, con arreglo á las leyes: habilitando al que era entonces Consejo de Re- gencia, para que interinamente continuase desempeñando aquel cargo, bajo la espresa O U diatamente y en la misma sesion prestase el Jura- mento siguiente: «¿E soberania de la naci n repr presentada por los di- : estraord EE Upblcer us decre- « putados de estas córtes generales y ordinarias? ¿Jurais ( «tos, leyes y Constitucion que se establezca, segun los santos fines para que «se han reunido, y mandar observarlos y hacerlos ejecutar? —¿Conservar la inde- «pendencia , libertad 6 integridad de la nacion?—¿La religion católica, apostólica «romana?—¿El gobierno monárquico del reino ?—¿Restablecer en el trono á nues- «tro amado 'rey D. Fernando VII de Borbon ?—¿Y mirar en todo por el bien del « Estado ?—Si asi lo hiciéreis Dies os ayude, y si no Sereis responsables á la na- «cion con arreglo á las leyes.»—5.9 Se confirmaban por entonces todos los tribunales y justicias del reino, asi como las autoridades civiles. y militares de cualquiera clase que fuesen.—6.9 y último: se declaraban inviolables las per- sonas de los diputados, no pudiéndose intentar cosa alguna contra ellos, sino en los términos que se establecerian en un reglamento próximo á formarse. » La posteridad hará como nosotros un justo cargo á la Regencia, por no haber tenido dispuestos los medios de dar la debida publicidad á la detenida discusion que siguió á la lectura de las anteriores proposiciones, y que siendo la primera que Tomo III. 15 E > 114 ; | GUERRA | A tuvo lugar en las córtes, fué sin duda una de las mas elocuentes y dignas, entre las infinitas interesantes de aquella legislatura. Discusion memorable que dió un Justo renombre al congreso, y que aterrando á sus émulos, desarmando la perfi- dia y admirando al público, admiró é ilustró á la nacion, enagenó de gozo al nu- meroso concurso que asistió á. oir á los oradores, y obligóá que los MISMOS estrangeros que la presenciaron, especialmente á los ingleses, tan esperimentadosenla materia, á hermanarla con las mas célebres de su veterano parlamento. Privados nosotros de poder estractar en obsequio de nuestros lectores tan aplaudida discusion, di- remos solamente que duró hasta mas de las doce de la noche, que fueron en ella sucesivamente aprobados todos los artículos del Sr. Lujan, y que entre otros que tomaron la palabra se distinguieron, ademas de este diputado y del respetable Muñoz Torrero,-los señores D. Antonio Oliveros y D. José Mejia, descollando particularmente D. Agustin de Argiielles, el cual dió desde entonces principio á establecer sobrerobustas bases aquella gigante reputacion oratoria, quegrangeándole el renombre de divino entre sus admirados compatriotas, llegó en breve á hacerse cr A A ( La Regencia tenia en las córtes numerosos emisarios para espiar todo lo que pasaba, y quizás para aprovechar el primer momento oportuno á ocultos y ma- quiavélicos planes; mas sabiendo con asombro la marcha magestuosa del congreso y el general entusiasmo con que le aclamaban la tropa y el pueblo, conoció la necesidad de renunciar á sus designios liberticidas (1), y afectando docilidad'y aun aprecio á las decisiones de la representacion nacional, obedeció JURAMENTO DE LA REGENCIA. » (1) No es nuestro ánimo ajar la memoria de la Regencia con aventurados asertos, siendo tan sabida de todos la especie que corrió aquellos dias respecto á sus torcidos designios en lo tocan- te á destruir las córtes, ó 4 Obligarlas al menos á allanarse á hacer lo que ella mandára. Estos rumores, á que no todos daban crédito, hubieran quedado confundidos entre el número de las in- yenciones calumniosas promovidas por los enemigos del Censejo de Regencia, sino hubiera yeni- do á confirmarlos uno de sus mismos individuos, el Sr. Lardizabal, el cual en un manifiesto publi- cado en Alicante el año 11 se espresó enlos términos siguientes: «Vimos claramente que en aquella no- «che (alude á la del 24 de setiembre) no podiamos contar, ni con el pueblo, ni con las armas, que «áno haber sido asi, todo hubiera pasado de otra manera.» DE LA INDEPENDENCIA. 145 -las órdenes de esta, y «presentóse aquella misma:noche á prestar el juramento conforme «en un todo á-la fórmula propuesta por el Sr. Lujan, que habia sido -aprobadano ¿0105 dp ¿roo a pl sep A Tirieopolal pb plash Ss No asistió al juramento el obispo de Orense, cuya falta cohonestaron 'sus com- pañeros con lo: avanzado de la hora, y.con laedad' y: achaques de su presidente. Las córtes' admitieron la éscusa, aunque conocieron muy bien la verdadera cau- sa dedajaisenciagint 202 sp almio 10 Y osgroT sb opa, cta0l Retirada la Regencia, y estendido el célebre decreto comprensivo de lás propo- siciones de los señores Muñoz Torrero y Lujan, conocido con el título de Decrelo de 24 de Setiembre, levantóse aquella inolvidable sesion , verdadero principio dela revolucion española, y primer pretesto al escándalo de que afectaron po- seerse los enemigos de las córtes. Pintaron estos el decreto en cuestion como hostil al gobierno monárquico y como contrario á los derechos de la magestad real. Sirvióles, dice el conde de Toreno, de especial asidero para semejante calificacion el declararse en el decreto que la soberanía residia en las córtes, ale- gando que habiendo estas en el juramento hecho en la iglesia mayor apellidado soberano 4 D. Fernando VIL, ni podian, sin faltar á tan solemne promesa, tras- ladar ahora á la nacion la soberanía, ni tampoco erijirse- en depositarios de ella. A la primera acusacion se contestaba que en aquel juramento, juramento indivi- dual y no de cuerpo, no se habia tratado de examinar si la soberania traia su origen de la nacion ó de solo el monarca: que la Regencia habia presentado aque- “la fórmula y aprobádola los diputados, en la persuasion de que la palabra soberania se habia empleado alli segun el uso comun, por la parte que de la soberania ejerce el rey como gefe del estado , y no de otra manera; habiendo pres- cindido de entrar fundamentalmente en la cuestion. —Si cabe, mas satisfactoria era aun la respuesta á la segunda acusacion, de haber declarado las córtes que en ellas residia la soberanía. El rey estaba ausente, cautivo; y ciertamente que á_ alguien correspondia ejercer el podersupremo, ya se derivase este de la nacion, ya del monarca. Las juntas de provincia soberanas habian sido en sus respectivos territorios; habialo sido la Central en toda plenitud, lo mismo la Regencia; ¿por qué, pues, dejarian de disfrutar las córtes de una facultad no disputada á cuerpos mucho menos autorizados? AI ds Por lo que respecta á la declaracion de la soberania nacional, principio tan temido en nuestros tiempos , si bien no tan repugnante á la razon como el opues- to de la legitimidad, pudiera quizá ser cuerda que vibrase con sonido áspero en un pais donde sin sacudimiento se reformasen las instituciones, de consuno la nación y el gobierno: pues por lo general declaraciones fundadas en ideas abstru- sas, ni contribuyen a pro comun, ni afianzan por si la bien entendida libertad de los pueblos. Mas ahora no era este el caso. MS Huérfana España, abandonada de sus reyes, cedida como rebaño y tratada de rebelde, debia, y propio era de su dignidad, publicará la faz del orbe, por me- dio. de sus representantes , el derecho que la asistía de constituirse y defender- se; derecho de que no podian despojarla las abdicaciones de sus principes, aun- que hubiesen sido hechas libre y voluntariamente. Ademas, los diputados españoles, lejos de abusar de sus facultades, mostraron la moderación y rectas intenciones que les animaban; declarando al propio tiem- po la conservacion del gobierno monárquico, y reconociendo como legitimo rey á Fernando VII. Que la nacion fuese origen de toda autoridad, no era en España doctrina nueva, ni tomada de estraños: conformábase con el derecho público que habia guiado á nuestros mayores, y en circunstancias no tan imperiosas como las de los tiempos que corrian. A la muerte del rey D. Martin, juntáronse en Caspe, para elejir monarca, los procuradores de Aragon, Cataluña y Valencia. Los na- Varros y aragoneses , (nniláridose en las mismas reglas, habian desobedecido la voluntad de D. Alonso el Batallador, que nombraba por sucesores del trono á , Ñ > Ñ > Se, AS Ñ ¿px a NS o e 2 Y -pladamente los varios ejemplos que se leian en los anal f 416 GUERRA -1os templarios; y los castellanos, sin el mismo ni tan justo motivo, en la mi- noría de D. Juan el II ¿no ofrecieron la corona, por medio del condestable Rui-Lo- pez: Dávalos, al infante de Antequera? Asi di las córtes de 1810, en su decla- racion de 24 de setiembre, ademas de un derecho inherente á toda nacion, in- dispensable para el mantenimiento de la independencia, imitaron tambien y tem- : es de nuestra historia:» . Hasta aqui el conde de Toreno, y por cierto que sus razonés circunspec- tas y templadas como son, no son susceptibles de réplica. CAPITULO XIL. — A AXkÁk ; Córtes: número de diputados que asisten ᣠla primera sesion: son felicitadas y reconocidas por las provincias : juramento de autoridades. —Nombramiento de comisiones. —Método de yotar.—Tra- . tamiento que toman: las córtes.—Consulta de la Regencia: contestacion que se le dá.—Empleos á los diputados. —Acuerdo del congreso sobre ellos.—Sesiones secretas. —Ocurrencias con el du- que de Orleans.—El obispo de Orense: renuncia sus Cargos : Se resiste á prestar juramento: fór- masele causa: cede y jura.—América: causas de Su emancipacion: inculpabilidad de las córtes en el asunto: prudentes medidas que adoptan. 1 hemos visto á las córtes tan prudentes y cir- E 3 cunspectas en su primera sesion, en medio de AREA E 2 8 las Muchas causas que pudieran haber discul- SAN ES IN g, pado algun error ó atropellamiento, ya no HA A =-% nos causará estrañeza verlas continuar sus es- PRUOZ "y pinosas tareas con igual mesura y decoro, bellas dotes que z e M4 jamas las abandonaron en el discurso de su carrera. En ellas, E 2 merced al arbitrio adoptado de elegir suplentes por las pro- vincias ecupadas de enemigos y posesiones de Ultramar, estaba legi- S timamente representada toda la na cion. Ala primera sesion asistieron AN ya mas de cien diputados, de ellos dos terceras partes propietarios, e ¿L Cuyo número se fué aumentando rápidamente, viéndose antes de tres A meses diputados en propiedad hasta del continente americano, ¿E y algun tiempo despues, de las islas Filipinas. Por esta razon jamas MTS hubo reclamacion sobre la materia , y las córtes fueron reconocidas Jegi- e, > timas y obedecidas, y encomiadas sus discusiones hasta de los mismos ” puntos dominados por los enemigos, y Por lo mismo en disposicion de - poder disputar la legitimidad de su autoridad sin el menor recelo. Lejos de esto, todas las provincias, aun las mas remotas, sin temor á los invasores, las fueron dirigiendo sus mas sinceras felicitaciones, comenz ando el congreso á recibirlas, des- de su segunda sesion, de los Consejos, Junta Superior de gobierno de Cádiz y demas corporaciones de aquella isla; distinguiéndose muy especialmente el teniente general D. Manuel de la Peña, que como capitan general de Andalucia se pre- sentó en la barra del congreso, acom añado de los generales gefes de los cuerpos reunidos en la isla de Leon, felicitán ole y oráslarido juramento ante él, y anun- ciando en la órden del dia 4 su ejército que las córtes eran la única autoridad so- berana de España. : El congreso fué sucesivamente arreglando sus tareas, y para simplificarlas nombró varias comisiones para los distintos ramos de guerra, hacienda, justi- A 118 GUERRA cia y otros, y algunos especiales para determinados asuntos. Las comisiones exa- minaban detenidamente los espedientes, los ilustraban con sus dictámenes, y los presentaban al congreso, en donde se discutian, permitiéndose hablar en pro ó en contra, interin no se declaraba el punto suficientemente discutido. El método ordi- nario de votar era poniéndose de pié los que aprobaban, y permaneciendo sentados los de contrario dictámen : 'solo en los asuntos de mas gravedad daban los diputa- dos su opinion por un si ó por un no, pronunciándolo desde su asiento -en voz alta. Para sistematizar su marcha, formaron las córtes un minucioso reglamento, siendo cargo del presidente el hacerlo observar. * | En la sesion del 25 propuso el Sr. Mejía, y aprobaron las córtes, tomar el tra- tamiento de Magestad, dejando el de Alteza á la Regencia y tribunales supremos. Tambien ordenaron que los cuerpos de la guardia real les diesen el servicio. Pronto acudió la Regencia á entorpecer los trabajos de las córtes pidiendo aclaraciones á su primer decreto, y preguntando cuáles eran sus facultades y responsabilidad, y el método de comunicaciones entre ambos cuerpos AO - Las córtes, despues de oir el dictámen de la comision nombrada para este asunto, en que hubo diversas opiniones, aprobaron la del Sr. Muñoz Torrero y contestaron á la Regencia: «que en tanto que las córtes formasen acerca del « asunto un reglamento, usase la Regencia de todo el poder que fuese necesario « para la defensa, seguridad y administracion del estado en las criticas circuns- « tancias de entonces; é igualmente que la responsabilidad que se exigia al Consejo de « Regencia, únicamente escluia la inviolabilidad absoluta que correspondia á la « persona sagrada del rey. Y que en cuanto al modo de comunicacion entre el « Consejo de Regencia y las córtes, mientras estas estableciesen el mas conveniente, « se seguiria usando el medio usado hasta el dia.» Era éste el de pasar oficios ó ir en persona los secretarios del despacho , quienes al principio esquivaban asistir á las córtes, como no aconstumbrados á las prácticas parlamentarias. Algunos meses despues se formó el reglamento anunciado, en el cual se determinaron estensa y claramente las facultades del poder ejecutivo. | Deseando la Regencia formarse un partido en las córtes, empezó á conferir em- pleos á varios diputados, especialmente á los americanos. Esto irritó á la mayoria de la asamblea, y escitó á D. Antonio, Capmany á presentar la proposicion siguien- te: « Ningun diputado, asi de los que al presente componen este cuerpo, como de « los que en adelante hayan de completar su total número, pueda solicitar ni ad- « milir para si, ni para otra persona, empleo, pension y gracia, merced ni con- « decoracion alguna de la potestad ejecutiva interinamente habilitada , ni de otro « gobierno que en adelante se constituya bajo cualquiera denominacion que sea; « y si desde.el dia de nuestra instalacion se hubiese recibido algun empleo ó gra- « cia, sea declarado nulo. «: Aprobóse esta proposición con el dictámen de que «la « prohibicion. se estendiese.á un año despues de haber los actuales diputados de- «Jade serlo doit tito at 0s Esta medida , necesaria con tanta frecuencia, especialmente en las monarquias, fué combatida entonces y lo ha.sido.en diversas épocas, «por el interes privado de los que convierten la confianza que han merecido á los pueblos: en ocasion de su pros- peridad. Á nosotros, persuadidos como estamos de que el desprendimiento no es la virtud mas: comun, nos parece que no es fácil que sin ella sean: los diputados inde- pendientes, observando cual corresponde su sagrada mision. Podrá tener algun in- conveniente la adopcion rigorosa de ese estremo; pero todos son menores tal vez que el vergozoso espectáculo de'un congreso adulador del gobierno y dispuesto á: sacri- ficar la felicidad de la:patria al favor de los ministros. La proposicion del Señor Capmany dió los mejores. resultados, atajando un mal de funestas trascendencias, y poriudA á las córtes en el predicamento mas distinguido á los ojos de la opinion ública. : | . En la sesion del 27 propuso el Sr. Argiielles que las córtes se ocupasen de la libertad de imprenta. Sostuvo su dictámen el Sr. Perez de Castro, y las córtes nom- DE LA INDEPENDENCIA. 119 braron una comision al efecto , la cual se dedicó á desempeñar sin: descanso tan interesante tarea. E a Ls | : e Aunque estaba acordada, - y asi se observaba, la publicidad de las sesiones, te- nian las córtes, contra el dictámen: de“algunos de «sus individuos y de todo el público, algunas sesiones secretas, va' por creer que lo exigia asi la naturaleza de ciertos asuntos, ya por la dificultad que las naciones, lo mismo que los individuos, encuentran para desarraigar del todo sus antiguos hábitos. En una de estas sesiones estaba el congreso, cuando el duque de Orleans, apeándose á sus puertas el dia 30 de setiembre, - pidió con instancia se le permitiese hablar desde la barandilla. Para comprender el paso del duque , es necesario tener presente que desde el año 1808 habia hecho este varias y estudiadas gestiones. ya sobre los supuestos derechos de su casa á la corona de España, á falta de mejores lineas, ya para pedir el mando de alguv ejército, no habiendo accedido 4 su demanda la junta de Sevilla, como tampoco la Junta Central. Instalada la Regencia, creyó esta equivocadamente que la antigua casa de Francia tenia partido en el Rosellon y en otros departamentos meridionales , y recordando las pretensiones de Orleans, tuvo lo debilidad de ofre- cerle el mando de un ejército que debia formarse en Cataluña. El duque acep- tó esta merced, y se dirigió á Tarragona; pero lo hizo en mala ocasion, hallán- dose entonces reciente la pérdida de Lérida y la detrota del ejército español cerca de sus muros. Unido á este mal estado de cosas en el antiguo Principado la re- pugnancia de los catalanes á ver á su cabeza un principe estrangero; y mucho me- nos frances, hizo al duque embarcarse para Cádiz, donde fondeó el 20 de junio. Su llegada puso á la Regencia en un compromiso, pues despues de habérsele llamado y ofrecidole el mando de un ejército, no podia cumplir su palabra , ya por oposicion de algunos generales españoles, entre los cuales se contaba Odonnell, ya porque el embajador ingles Wellesley le habia insinuado , aunque privadamente, que en el momento que se concediese al duque cualquiera especie de mando dintervencion en nuestros asuntos militares ó políticos, tenia órden de sus córtes para reclamar. Mientras mediaban sobre el asunto ágrias contestaciones entre la Regencia y Orleans, verificóse la instalacion de córtes. Estas: desaprobaron desde luego el pensamiento de emplear al duque, y manifestaron á la Regencia que por medios suaves y alen- | tos indicase á-S. A. la oportunidad de su alejamiento de Cádiz. Informado el de Urleans de esta órden , decidió presentarse en las córtes, verificándolo, segun acabamos de indicar, el 30 de'setiembre; mas no accedió el congreso á su deseo de hablar desde la barra, y asi se lo manifestó con toda urbanidad por medio de D. Evaristo Perez de Castro y del marques de Villafranca, encargados de tan enojosa mision. Insistió el de Orleans en que se le recibiese., mas firmes los dipu- tados en su resolucion, hicieron perder áS. A. toda esperanza, regresando este á Cádiz, sin despedirse de la Regencia. Esta escribió de órden de las córtes al gober- nador de aquella plaza, encargándole pi buenos términos dp la ida del duque , quien al fin se embarcó para Palermo el dia 5 de octubre. La marcha de las córtes en este negocio fué, 4 no dudar, la mas conforme al decoro nacional y á lo que de ellas exijia una prudente prevision.' > Otro asunto igualmente desagradable ocupó por entonces á las córtes en va- rias sesiones secretas. El obispo de Orense, que segun atras queda dicho, no habia concurrido al congreso con sus compañeros la noche del 24 á prestar el juramento que las córtesimpusieron á la Regencia, envió al dia Ante la dimision del cargo de regente y delde diputado, para el que habia sido nombrado por la provincia de Es- tremadura, concluyendo con la súplica de que se le permitiese. regresar inmediata- mente á su diócesis. Desentendiéndose las córtes de todo lo que decia para fundar su renuncia , accedieron á la peticion del obispo, sin exigirle juramento ni condicion guna ; mas como lo que el prelado deseaba era entrar en contestaciunes con la asamblea, chocando abiertamente con ella, renovó despues del modo mas violento Sus argumentos contra el decreto de 24 de setiembre, en una comunicacion que Irigió al congreso desde Cádiz el dia 3 de octubre, con pretesto de dar gracias «tos como sus virtudes. » Las córtes, adoptando un término tedio entre los favorecedores y los contrarios del obispo , determinaron en 18 de octubre prestase este en manos del carde- 120 GUERKA á las córtes por haber accedidoá su solicitud; gracias que en efecto les «ió, pero en tono tan irónico, que no dejaba duda del fin á que por semejante medio aspiraban los enemigos de la representacion nacional. Un papel tan descompuesto, y cuyo pensamiento subversivo se descubria tan patentemente en todas sus especies, dirigidas á abanderizar un partido contra las córtes, suscitó en estas vivos y aca- torados debates, manifestándose opuestos al prelado muchos de los diputados ecle- “siásticos, aun de los menos afectos á novedades. Uno de ellos, D. Manuel Ros, canónigo de Santiago de Galicia, y años despues ejemplar obispo de Tortosa, es- “elamó: «El obispo de Orense hase burlado siempre de la autoridad. Prelado con- «sentido y con fama de santo, imaginase que todo le es licito, y voluntarioso y «terco solo le gusta obrar á su antojo: mejor fuera que cuidase de su diócesis, cu- «yas parroquias nunca visita, faltando asi á las ohligaciones que le impone el epis- « copado : he asistido muchos años cerca de su ilustrisima y conozco sus defec- t ' val de Borbon el juramento mandado exigir por decreto de 25 de setiembre á to- das las autoridades eclesiásticas, civiles y militares, el cual estaba concebido en términos análogos al que prestó el Gonsejo de Regencia. Opúsose el obispo á la ór- den, insistiendo en sus temerarios designios, y atacando violentamente el dogma de la soberanía nacional, viéndose con esto el congreso precisado á sostener su de- coro ultrajado como lo hizo, nombrando una junta mista de eclesiásticos y seculares (de la: cual no formó parte ninguno de. los diputados, siendo todos sus miembros nombrados por la Regencia) para calificar las opiniones del obispo. Viendo este el universal entusiásmo con que todas las provincias recibian las dis- posiciones de las córtes, el ningun efecto que habia producido la especie de llama- miento que hacia á los pueblos con su resistencia á prestar el juramento que se le pedia, y temiendo las resultas del proceso entablado, cedió al fin de su terque- dad, presentándose en las córtes.el 5 de febrero inmediato y prestando el jura- mento requerido sin limitacion alguna, Per itiósele en seguida volver á su dióoesis sobreseyéndose en los procedimientos judiciales. ¡Lástima que un obispo tan patrio- ta y tan buen español como supo moslrarse en su célebre carta 4 Napoleon, mereciera la censura de la historia bajo estotro punto de vista! JURAMENTO DEL OvISPO DE ORENSE. DE La INDEPENDENCIA. 127 « Nosotros (decia aquel digno diputado estremeño), Queremos dar alas á los sen- timientos honrados , y cerrar las. puertas 4 los malignos... 244 religion santa de los Crisóstomos y e los: Isidoros no. se recala de la libre discusion; temen esta los que desean «convertir aquella en provecho propio. ¡Qué de horrores y escán- dalos no vimos en tiempo de Godoy! ¡ Cuánta irreligiosidad no Se esparció ! ¿y habia libertad de imprenta? Sila thubiera habido dejáranse de cometer tantos escesos con el miedo de la condlba pública, y nO se hubieran Pdo deli- tos, sumidos ahora en la impunidad del silencio. Ciertos Obispos: rbieran;osado manchar los púlpitos de la religion, predicando los triunfos del poder arbitrario, - y por decirlo asi, «los del ateismo?:¿Hubieran contribuido á la destruccion de Sn pati y á la tibieza de: la fe, incensando impiamente al ¡dolo de Baal, al ma ¡aventurado valido?.....»: erario E 7,0 El Sr. Argiielles rechazó en an segundo: discurso muchas de las objeciones . hechas por los antagonistas de- la libre.emision del pensamiento, cerrando al fin tan memorable discusion, que duró cinco dias, el dignisimo representante D, Die-. go Muñoz Torrero, pronunciando otro bello discurso que no podemos msi de es- Aractar. «La materia que tratamos (decia el Sr. o a cta ss lo miro, dos partes, la una de justicia, la otra de nec ad. La: justicia es el principio vital «de la sociedad civil, é hija de la justicia-es la libertad. de la im= prenta.... El derecho de traerá exámen las acciones del gobierno, es: un derecho tan imprescriptible, que ninguna nacion puede cederlo sin dejar de ser nacion. ¿Qué hicimos nosotros en el memorable decreto. de 24 de seliembro? Declaramos los decretos de Bayona ilegales y mM os. Y ¿por qué? Porque el acto de renuncia se habia hecho sin el consentimiento de la nación. ¿A quién ha encomendado ahora esa: nacion su causa? A nosotros, nosotros somos sus representantes, y segun A usos y antiguas leyes fundamentales, muy pocos pasos pudiéramos dar sinla aproba- cion de nuestros constituyentes. Mas cuando el pueblo puso el poder en nuestras manos, ¿se: privó por esodel derecho de examinar y eriticar muestras acciones? ¿Por qué decrelamos en 24 de setiembre la responsabi idad de la potestad ejecu- tiva , responsabilidad que cabrá solo 4 los ministros cuando el rey se halle entre nosotros? ¿Por qué.nos aseguramos la facultad de inspeccionar sus acciones? Por- que poniamos poder en manos de hombres, y los hombres abusan fácilmente de él sino tienen freno alguno quelos contenga, y nohabia para la potestad ejecutiva freno masinmediatoqueel de las córtes. Mas, ¿somos poracaso infalibles? ¿Puede el pueblo, que apenas nos ha visto reunidos, poner tanta confianza en nosotros, que abandone toda precaucion? ¿No tiene el pueblo el mismo derecho respecto de nosotros, que nosotros respecto de la potestad ejecutiva en cuanto á inspeccionar nuestro modo de pensar y censurarle?... Y el pueblo, ¿qué medio tiene para esto? No tiene otro sino el de la imprenta; pues no supongo que los contrarios á mi opinion le den la facultad de insurreccionarse ¿derecho el mas terrible y peligroso que pueda ejercer una nacion. Y si no se le concede al pueblo un medio legal y oportuno para re- clamar contra nosotros, ¿quéle importa que le tiravice uno, cinco, veinte 0 cien- to?... El pueblo español ha detestado siempre las guerras ¿civiles ; pero quizd: ten- dria desgraciadamente que venar á ellas: El modo de evitarlo es permitir la sq=s" lemne- manifestacion de pS inion pública. Todavia ignoramos el poder inmenso de una n para obligar los que gobiernan ú ser juslos. Empero p ivese al pue- hlo de la- libertad de hablar y escribir, ¿cómo ha de manifestar sa opinion? Si yo dijese á mis poderdantes de Estremadura que se establecia la prévia censura de la imprenta, ¿qué me dirian al ver que para esponer sus opiniones tenian que recurrir á pedir licencia?... Es, pues, uno de los derechos del hombre en las sociedades modernas el gozar de la libertad de la imprenta, sistema tan «sabio en la teórica , como confirmado por la esperiencia. Véase la Inglaterra: á la imprenta libre debe principalmente la conservacion de su libertad politica y civil, SU pros- peridad. Inglaterra conoce lo que vale arma tan poderosa: Inglaterra por tanto ha protegido la impren a; pero la imprenta en pago ha conservado la Inglaterra. 5 123 dd GUERRA | O A O A SU la medida de que hablamos es justa en si y convenienle, 10 es menos necesaria en el dia de hoy. Empezamos una carrera nueva, tenemos que lidiar con un ene- migo poderoso, y fuerzanoses recurrir á todos los medios que afiancen nuestra liber- tad y destruyan los artificios y mañas del enemigo. Para ello, indispensable parece reunir los esfuerzos todos de la nacion, ¿imposible seria no concentrando su energía en una opinion unánime, espontánea é ilustrada, á lo que contribuirá muy mucho la libertad de imprenta, y en lo que estan interesados no menos los derechos del pue- blo que los del monarca... La libertad sin la imprenta libre, aunque sea el sueño del hombre honrado, será siempre un sueño... La diferencia entre mi y mis contrarios consiste en que ellos conciben que los mules de la libertad son como un millon y los bienes como veinte; yo, por lo opuesto, creo que los males son como vein- te y los bienes como un millon. Todos han declamado contra sus peligros. Si yo hubiera de reconocer ahora los males que trae consigo la sociedad, los furores de la ambicion, los horrores de la guerra, la desolacion de los hombres y la devastacion de las pestes, lenaria de pavor á los cireunstantes. Mas por horrible que fuese esta pintura, ¿se podrian olvidar los bienes de la sociedad civil, á punto de decretar su destruccion? Aqui estamos, hombres falibles, con toda la mezcla de bueno y malo que es propio de la humanidad, y apo por la compara- cion de ventajas é inconvenientes podemos decidirnos en las cuestiones... Un pre- lado de España, y lo que es mas, inquisidor general, quiso traducir la Biblia al castellano. ¿Qué torrente de invectivas no se desató contra él?... ¿ Cuál fué su res- puesta? Yo no niego que liene inconvenientes, ¿pero es úlil, pesados unos con olros? En - el mismo caso estamos. Si el prelado hubiera conseguido su intento, á él debe- riamos el bien, el mal á nuestra naturaleza. Por fin, creo que hariamos trai- cion álos deseos del pueblo, y que daríamos armas al gobierno arbitrario que hemos empezado á derribar, si no decretásemos la libertad de la imprenta... «La prévia censura es el último asidero de la lirania que nos ha hecho gemir por siglos. «El voto de las córtes va ha desarraigar esta, ó d confirmarla para siempre. » Lástima seguramente, como dice un ilustre escritor, que no se hayan conserva- do integros los discursos pronunciados en aquella gran discusion que ahora reseña- mos. Las sesiones no se publicaban de oficio en aquellos dias, segun comenzó á usarse en el promedio de diciembre, habiéndose desde entonces establecido ta= quigrafos que siguiesen literalmente la palabra del orador; y si se tiene algun co- nocimiento de las peroraciones anteriores d dicha fecha, se debe mas que á los mezquinos estractos de los periódicos de entonces, álas mas circunstanciadas notas que tomaban algunos curiosos, entre ellos varios ingleses. Estas notas fueron las que llevaron á los paises estrangeros el conocimiento de la discusion sobre la imprenta, una de las mas brillantes de las córtes, y de la que mas fama reportaron estas, pareciendo imposible tanta sabiduria en hombres que por tantos años habian gemido bajo del doble yugo dela tirania y el fanatismo. Lástima tambien que tan- to saber y patriotismo tuvieran por resultado la imperfecta ley de libertad de imprenta que se decretó, poco digna, como antes dijimos, de cortes tan ilustradas. No entra- remos, sin embargo, en una detenida inpugnacion de la citada ley; lo primero porque cuanto digéramos en apoyo de nuestra opinion, sería siempre muy inferior á los bellísimos raciocinios que sobre la materia adujeron los diputados “citados antes yotros varios que la brevedad no nos ha permitido nombrar; y lo segundo por no dar motivo á: creer que tenemos placer en rebajará los que con tanta gloria suya y honor de la humanidad defendieronsu noble causa, siendo, general- mente hablando, mas dignos que de- critica, de lástima, cuando no podian hacer mas , como acaso sucedió en esta ley , viéndose precisados al darla á capitular con las circunstancias y limitándose á realizar una concesion, sino completa ni per- fecta, bastante sin embargo para empezar á desmontar la senda por donde sus descendientes pudieran llegar al término que en vano aspiraban ellos. Tales son las ideas que naturalmente se desprenden de los discursos de los señores Mejía, Ga- llego, Oliveros, y sobretodo de el del venerable Muñoz Torrero. ¿ Quién al profundizar DE LA INDEPENDENCIA. 129 “s « el discurso de este, y al reflexionar sobre los conceptos que en él hemos sub- rayado, no ve en su ilustre autor al digno campeon de la libertad de que hablamos? La discusion general duró desde el 15 hasta el 19 de octubre , en cuyo dia se aprobó el primer articulo del proyecto de ley concebido en estos términos: «Todos los cuerpos y personas particulares, de cualquiera condicion y estado que sean, tienen libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas politicas sin necesidad de licencia, revision y aprobacion alguna anteriores á la publicacion, bajo las restituciones y responsabilidades que se espresarán en el presente decre- to.» Votóse el articulo por 70 votos contra 32, y aun de estos hubo 9 que es- pecificaron que solo por entonces la desechaban. De esta disposicion general, que libraba á la imprenta de las trabas de la prévia censura, esceptuáronse en el ar- tículo 6.2 los escritos que versaban sobre materias religiosas, por no considerar- las sin duda, como efectivamente no lo estan, comprendidas en la calificacion de politicas. Esta restriccion no es posible que dañe á la memoria del congreso. La época exigia ese tribato, y no hicieron mas que pagarlo, habiendo manifestado los diputados muchisima prudencia y tino cuando al tiempo de rendir su homenage al espiritu religioso que tan vivamente animaba á nuestros padres, arrancaron al Santo Oficio la censura que sobre los tales escritos habia egercido hasta entonces, confiriéndola en lo sucesivo á los ordinarios eclesiásticos, Lo indisculpable para nosotros es que en las materias politicas no admitieran las córtes el jurado, «si bien procuraron cubrir su falta, aunque muy imperfectamente, disponiendo en uno de los articulos, que el congreso nombrase una junta suprema, dicha de censura, que residiese cerca del gobierno, formada de nueve individuos, y otra Tomo YT. P A > 130 cd GUERRA ) A A A - semejante de cinco á propuesta de la misma para las capitales de provincia. En la primera habia de haber tres eclesiásticos y dos en las segundas. Tocaba á estas juntas examinar losimpresos denunciados, y calificar si se estaba ó no en el caso de pro- ceder contra ellos y sus autores, editores é impresores responsables á su vez y respectivamente. Los individuos de las juntas podian reputarse en cierto modo como jueces de hecho, quedando despues á los tribunales la aplicacion de las pe- nas; y el ser nombradas aquellas por las córtes les quitaba hasta cierto punto la odiosidad que inspirado hubieran á serlo por el gobierno, en cuyo caso habria sido completamente ilusoria la libertad de imprenta, no siendo posible que exista en los desgraciados paises donde son nombrados por aquel los jueces calificadores de sus abusos. La Junta Suprema censoria fué nombrada el 9 de noviembre, publi- cándose el 10 el decreto sobre la libertad en cuestion. : Los dos últimos objetos en que hemos visto ocupadas á las córtes fueron demasiado notables para poder ocultar las miras respectivas de los bandos que en ella se agi- taban, bandos que por de pronto fueron dosprincipalmente, dividiéndose como se di- vidieron los diputados en amigos y contrarios de las reformas. El público los dis- tinguió luego, dando al primero el epiteto de liberal y al segundo el de servil (1). Debiendo notarse que el partido liberal se fué aumentando sucesivamente , no solo con los nuevos diputados que fueron llegando, sino tambien con muchos de los pri- mitivos, queindecisos al principio, pero siempre animados de buena fe, apren- dieron de las doctrinas de sus compañeros los verdaderos intereses de la patria, y convencidos de ellos, votaban con los reformistas los que antes habian sido sus contrarios. | Al frente de los liberales campeaba D. Agustin Argúelles , cuyas relevantes prendas ya hemos bosquejado, ayudándolo en su noble empeño, entre los seglares, D. Manuel Garcia Herreros, D. José María Calatrava, D. N. Golfin, D. Manuel Lujan , el conde de Toreno, D. Antonio Porcel y el afamado geógrafo D. Isidoro ki (1) Calificólos de esta manera, segun Toreno, el poeta D, Eugenio Tapia en una composicion poé- tica bastante poleaies en la cual, separando maliciosamente con una rayita dicha palabra, escribióla de este modo; Ser-vt, DE LA- INDEPENDENCIA. vel 14. 099 Antillon (1). Entre los eclesiásticos del mismo partido se distinguian , el tan jús- tamente célebre D. Diego Muñoz Torrero, D. Antonio Oliveros, D.. Juan Nicasio Gallego, D. José Espiga, D. Joaquin de Villanueva y D. N. Terreros (2). Se contaban tambien en este partido diputados que nunca ó rara vez hablaban, sin dejar por eso de ser varones muy distinguidos y Muy útiles al congreso por los conocimientos que comunicaban á sus compañeros en sus conferencias privadas; era el mas notable D. Fernando Navarro, vocal por la ciudad de Tortosa, que habiendo cursado en Francia en la universidad de la Sorbona, y recorrido diver- sos reinos de Europa y fuera de ella, poseia á fondo varias lenguas modernas, las orientales y las clásicas , y estaba familiarizado con los diversos conocimientos humanos. Seguian despues los señores Ruiz Padron y Serra, eclesiásticos venera- bles, de quienes el primero habia en otro tiempo trabado amistad en los Estados- Unidos con el célebre Franklin. Eran igualmente del mismo partido, y ayudaban mucho en las comisiones, los señores Perez de Castro y Caneja, no menos que Don Pedro Aguirre, diputado por la junta de Gádiz , varon muy inteligente en comer- cio y hacienda. - En el partido desafecto á las reformas sobresalian entre los seglares D. Fran- cisco Gutierrez de la Huerta, D. José Pablo Valiente, D. Francisco Borrull y Don Felipe Aner, si bien este á veces votaba con los liberales; y entre los eclesiásticos D. Jaime Creus, D. Pedro Inguanzo y D. Alonso Cañedo. Todos estos tres señores fueron elevados á la dignidad episcopal en la aciaga época que siguió á la gloriosa que historiamos. Preciso es confesar, aunque con dolor, que el despotismo ha pagado siempre mejor á:sus servidores que la libertad á los suyos; habiéndose visto , bajo la dominacion de esta morir en la miseria á muchos varones digni- simos, entre ellos varios eclesiásticos virtuosos, dignos discípulos de Jesus, en cuyos pechos ardian con la llama de la caridad mas pura, la del liberalismo mas ardiente, y por cuya causa habian hecho los mayores sacrificios. Ademas de estos dos bandos principales existia en las córtes un tercer partido compuesto delos americanos, los cuales por lo comun estaban por las reformas, y votaban con los liberales en las mas de las cuestiones, salvo en las relativas á Ultra- mar y en las que tendian á vigorizar el gobierno de la Peninsula. Á su frente estaba D. José Mejia, orador sagaz, elocuente y á veces patético, especialmente cuando trataba de América, y le ayudaban entre los seglares los señores Leiva, Morales Duarez, Feliú y Gutierrez de Teran. Pertenecientes á esta misma seccion , conta- bánse entre los eclesiásticos los señores Alcocer, Árispe , Larrazabal Gordoa y Castillo : los dos últimos á cual mas dignos. á : Durante la discusion sobre la libertad de imprenta ocurrió otro suceso notable. Las córtes, que no podian ver sin recelo á la Regencia desde el último incidente ocur- rido con su presidente el obispo de Orense, concibierónlo mucho mayor á résul- ta de una providencia que les pareció maliciosa, siendo acaso efecto esclusivo de un proceder irrellexivo y ligero. Fué esta una órden al gobernador de la plaza de Cádiz y al del Consejo Real « para que se celase sobre los que hablasen mal de las córtes. » Los diputados atribuyeron esta oficiosidad á mira siniestra de malquis- tarlos con el público, y al pernicioso designio de hacer creer á la nacion que era el congreso muy censurado en Cádiz. La disculpa que la Regencia dió de haber sido la órden secreta agravaba mas su responsabilidad, pues daba motivo con esto á que la providencia en cuestion se alribuyese á disposicion de las córtes. Los diputados quisieron alejar de si toda sospecha, y en sesion pública anunciaron (1) El conde de Toreno no tomó asiento en el congreso hasta marzo de 1811; y los señores Porcel y An- tillon lo hicieron algun tiempo despues. (2) Cura de Algeciras y diputado por la provincia de Cádiz, No recordamos al presente el nombre de este digno párroco, y lo sentimos de veras, siendo tan acreedorá la estimación del pueblo español, cuya li- bertad ¿intereses sostuyo constantemente en sus discursos. Murió en Cádiz cuando la epidemia de 1813. * 152... GUERRA « que mirabanla órden como contraria á su propio decoro, aspirando únicamente «á merecer por su conducta la apro bacion de sus conciudadanos, en prueba de lo « cual se ocupaban en dar la libertad de imprenta para que se examinasen los « pocedimientos legislativos del gobierno con amplia y segura franqueza: »- Hecha esta manifestacion, determinaron las córtes remover la Regencia; pero lo hicie- ron de un modo suave “y honorífico, admitiendo la renuncia que aquella habia pre- sentado el 24 de setiembre. Determinaron tambien reducirá tres el número de cinco individuos de que había constado la primera Regencia, recayendo la elec- cion en el general D. Joaquin Blake, en el gefe de-escuadra D. Gabriel Ciscar, y en D. Pedro Agar, en representacion de América como natural que era de “ella. Ausentes los dos primeros, nombráronse dos suplentes hasta su venida, y lo fue- ron D. José Maria Puig, del Consejo Real, y el general marques del Palacio. - El 28 de octubre se presentaron en las córtes los tres individuos de la nueva Regencia á prestar el juramento, verificándolo los señores Agar y Puig, sin añadir observacion alguna. No asi el marques del Palacio , quien se espresó « juraba sin « perjuicio de los juramentos de fidelidad que tenia prestados al Sr. D. Fernando VIL.» Déjase discurrir la impresion que causaria en las córtes y en el público tan ines- perada cortapisa. Quiso el marques esplicarla; mas para ello se le mandó pasar á la barandilla. Allí, cuanto mas procuró esclarecer el sentido de sus palabras, tanto mas se comprometió, perturbado ya su juicio y confundido. Insistiendo, sin embar- go, el marques en su propósito, el presidente que lo era aquel mes, el distinguido marino D. Luis del Monte, hombre de condicion fuerte, al paso que atinado y de luces, impúsole respeto, y le ordenó qne se retirase. Obedeció el marques, que- dando arrestado por disposicion de las córtes en el cuerpo de guardia. ARRESTO DEL MARQUES DEL PALACIO. Con lo ocurrido, no se dió posesion de sus destinos sino-á los señores Agar y Puig, ocupando las córtes gran parte de la noche del 28 en una discusion acalora- da. Entre los diputados que se ensañaron contra el del Palacio, hubo algunos de los que comunmente votaban del lado anti-liberal, señalándose el Sr. Ros, ya antes severo en el asunto del obispo de Orense, y el cual dijo en esta ocasion; « Trátese al marques del Palacio con rigor, fórmesele causa, y que no sean sus [Document text truncated for crawler view.]