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La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo: Un estudio en tiempo real

León-Castro Gómez, Marta

Abstract

El objetivo de este estudio es comparar el empleo de -ito/-illo en hablantes sevillanos de un nivel instruccional bajo en dos esta-dios cronológicos diferentes. Para ello se ha tomado una muestra de 48 entrevistas que fueron grabadas en dos etapas (en torno a 1985, la primera, y a 2010, la segunda). La submuestra más an-tigua corresponde a los materiales del grupo de investigación Sociolingüística Andaluza: Estudio Sociolingüístico del Habla de Sevilla (HUM 141), mientras que la más reciente pertenece al corpus PRESEEA-SE. El análisis cuantitativo del fenómeno ha permitido constatar una evolución hacia un mayor uso del di-minutivo, especialmente de –ito en detrimento de –illo. En rela-ción con las variables lingüísticas y discursivas consideradas, se ha comprobado que se mantiene la preferencia por la función centralizadora del diminutivo, así como por su aplicación a sus-tantivos. Asimismo, se observa un descenso en la productividad de –ito; -illo resulta más productivo, pues posee una capacidad más amplia para aplicarse a bases distintas y, por último, se trata de un empleo predominante en los hombres y los hablantes más jóvenes, que, sin embargo, lo abandonan con la edad.

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543 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo: Un estudio en tiempo real*1* The alternation of -ito/-illo among Sevillian speakers with a low educational level: A real time study Marta León-Castro Gómez**2, Rafael Jiménez Fernández***3 RESUMEN El objetivo de este estudio es comparar el empleo de -ito/-illo en hablantes sevillanos de un nivel instruccional bajo en dos estadios cronológicos diferentes. Para ello se ha tomado una muestra de 48 entrevistas que fueron grabadas en dos etapas (en torno a 1985, la primera, y a 2010, la segunda). La submuestra más antigua corresponde a los materiales del grupo de investigación Sociolingüística Andaluza: Estudio Sociolingüístico del Habla de Sevilla (HUM 141), mientras que la más reciente pertenece al corpus PRESEEA-SE. El análisis cuantitativo del fenómeno ha permitido constatar una evolución hacia un mayor uso del diminutivo, especialmente de –ito en detrimento de –illo. En relación con las variables lingüísticas y discursivas consideradas, se ha comprobado que se mantiene la preferencia por la función centralizadora del diminutivo, así como por su aplicación a sustantivos. Asimismo, se observa un descenso en la productividad de –ito; -illo resulta más productivo, pues posee una capacidad más amplia para aplicarse a bases distintas y, por último, se trata de un empleo predominante en los hombres y los hablantes más jóvenes, que, sin embargo, lo abandonan con la edad. *1 Este trabajo se inserta en el proyecto Agenda 2050. El Español de Sevilla y las Palmas de Gran Canaria: Procesos de variación y cambio espaciales y sociales (Proyecto deExcelencia I+D+I, convocatoria de2019, Referencia PID 2019-104982GB-C54, financiado por elMinisterio deEconomía yCompetitividad deEspaña ypor elFondo Europeo deDesarrollo Regional). **2 Española. Doctora en Filología Hispánica. Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla. [email protected] ***3 Español. Doctor en Filología Hispánica. Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad de Cádiz. [email protected] Artículo LITERATURA Y LINGUÍSTICA N°45, 2022 | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | pp. 543-569 DOI: 10.29344/0717621X.45.2800 Recibido: xxx · Aceptado: xxx Palabras clave: diminutivo; nivel instruccional bajo; hablantes sevillanos; Sociolingüística; estudio en tiempo real. 544 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | Keywords: Diminutive; low educational level; Sevillian speakers; Sociolinguistics; Real time study. ABSTRACT The aim of this study is to compare the use of –ito/-illo among Sevillian speakers with a low educational level in two different chronological stages. For doing so, we took a sample of 48 interviews recorded in two periods of time (the first one around 1985, and the second one in 2010). The earliest subsample corresponds to “Sociolingüística Andaluza group: Estudio Sociolingüístico delHabla deSevilla (HUM 141)”, whereas the most recent one belongs to “corpus PRESEEA-SE”. The quantitative analysis of this phenomenon has shown an evolution towards a greater use of the diminutive of –ito instead of –illo. Regarding the linguistic and discursive variables taken, it has been observed that the centralized function of the diminutive has been kept, as well as its application to nouns. Furthermore, it was observed a decrease in the productivity of –ito; being -illo more productive, as it may be applied to more different lexical bases. Finally, it is mainly used by men and younger speakers who eventually stop using it. Keywords: 545 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | 1. Introducción Este trabajo plantea un estudio contrastivo sobre el empleo de los diminutivos -ito/-illo entre hablantes sevillanos de nivel educacional bajo que pertenecen a dos etapas cronológicas separadas por unos 30 años: desde 1984 hasta 2017. Nos hemos situado dentro de la teoría sociolingüística, que investiga el cambio lingüístico desde dos perspectivas diferentes: una en tiempo aparente y otra en tiempo real. Nos hemos centrado en esta última y para ello hemos tomado dos corpus orales sobre el habla de Sevilla que, pese a estar separados por casi tres décadas, siguen pautas metodológicas muy similares. El objetivo que nos proponemos es, principalmente, aportar datos cuantitativos a partir del análisis de ambas muestras para comprobar si se ha producido una evolución en el empleo de cada variante del diminutivo yensu distribución sociolingüística o si, por el contrario, no se observan notables patrones evolutivos. De acuerdo con Blas Arroyo (2019, p.19), un estudio en tiempo aparente encuentra un banco de pruebas excelente si puede completarse mediante un análisis en tiempo real a partir de una muestra de habla con una estratificación social semejante, por lo que nuestro punto de partida se sitúa en los resultados obtenidos en un trabajo anterior en tiempo aparente (León-Castro, 2020b) sobre el empleo del diminutivo en las 72 entrevistas que componen el corpus oral PRESEEA-Sevilla (24 correspondientes a cada uno de los tres niveles educacionales en los que se divide) y en el que se extrajeron las siguientes conclusiones: - Se ha evidenciado una preferencia por la variante –ito, si bien es cierto que–illo se aplica a un mayor número de bases léxicas diferentes. En cualquier caso, ambas se emplean sobre todo con sustantivos, seguidos de adjetivos y locuciones. - El diminutivo adquiere una interpretación predominantemente atenuativa y sus funciones discursivas habituales se relacionan con la valoración cuantitativa (centralizadora, descentralizadora y disminuidora del tamaño). - El fenómeno es más habitual entre las mujeres que entre los hombres, así como entre hablantes de menor nivel educacional y edad, 546 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | de manera que se ha observado un descenso en su empleo desde la primera generación hasta la tercera. 2. Antecedentes teóricos El diminutivo es uno de los primitivos universales de la gramática. Se realiza de manera distinta según el panorama de recursos morfológicos del que dispone cada lengua (Jurafsky, 1996). En el caso del español, para expresar sintéticamente el contenido semántico asociado al diminutivo se emplean diversos sufijos que, a su vez, pueden desempeñar diferentes funciones en el contexto. Con respecto a la bibliografía de este fenómeno en el mundo hispánico, resulta muy amplia y variada. Así, para Pottier (1953) solo existe su representación aminoradora. Un enfoque radicalmente distinto es el expresado por Amado Alonso (1967), para quien lo esencial del diminutivo no es indicar tamaño reducido, sino su aspecto afectivo o emocional. Esta misma interpretación la hallamos en Hummel (1997), quien considera los diminutivos como vehículos de expresión de actitud y no de tamaño. Otros estudios, por su parte, han adoptado puntos de vistas diferentes y se han centrado en su relación con el lenguaje coloquial (Beinhauer, 1968) o bien han puesto de relieve sus reglas y restricciones combinatorias (Varela, 1992). En cuanto a las numerosas investigaciones que han abordado el estudio del diminutivo partiendo de una zona o comunidad de habla determinada1, la ciudad de Sevilla cuenta al respecto con una destacada contribución científica. La primera de ellas se debe a Palet (1990), quien estudia el funcionamiento del diminutivo en las encuestas del habla urbana de Sevilla (nivel popular) teniendo en cuenta los siguientes sufijos: -ito, -illo, -ino (-in) y –uelo. Registra 246 ocurrencias (de las cuales una amplia mayoría son de –ito -194-), distribuidas según las variables edad y sexo, y determina que su uso es más frecuente en la tercera generación y por parte de las mujeres, aunque con una mínima diferencia con respecto a los hombres. 1 Véase, por ejemplo, Fontanella (1962), para Bogotá; Enguita Utrilla (1984), en zonas aragonesas; Hernández (1999), en San Juan, Puerto Rico; Morera Pérez (1993), en Canarias; Gutiérrez (2013), en el español de Houston (Estados Unidos); Gasso (2014), en Córdoba, Argentina; o Aleza Izquierdo (2016), en Santo Domingo. 547 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | Guillén (2013), por s parte, realiza un estudio sociolingüístico de los sufijos apreciativos en el mismo corpus (niveles medio y bajo). Para el análisis de los diminutivos selecciona las variantes -ito/-ita, -illo/-illa e –ín/-ina y para su clasificación añade un tercer factor social: el nivel educativo. Concluye que la primera es la más productiva y que su empleo es más habitual en hablantes con menor nivel instruccional (102 casos), mientras que -illo es más usado en el nivel medio (con 45 casos) que en el popular (con 22), especialmente por las mujeres de la tercera generación. Desde una perspectiva diferente, García Platero y Castillo (2018) llevan a cabo un acercamiento a la apreciación lexicogenésica en los materiales de PRESEEA-Sevilla (sociolecto bajo) y comprueban que –ito y en menor medida –illo adquieren un valor atenuativo, generalmente con el objetivo de buscar la autoprotección del hablante. En el marco del Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y América, en el que se inscribe esta investigación, se han realizado diversos trabajos sobre el diminutivo basados en los corpus PRESEEA de diferentes comunidades de habla. En el español de América, destaca la investigación de Malaver (2018, p.18) en Caracas, donde se pone de manifiesto un uso preponderante de -ito (94% de los casos registrados) frente a –ico (6%). Evidencia, por un lado, que el diminutivo tiene mayores frecuencias con funciones subjetivadoras que con la función referencial y, por otro, que en esta comunidad no se observan preferencias en relación con la variable nivel de instrucción, aunque sí según el sexo (mujeres) y, en menor medida, según la edad (tercera generación). Córdova y Barragán (2018) también realizan una aproximación analítica al empleo del diminutivo en el habla de Guadalajara. De su investigación se desprende que se prefiere su uso con otras funciones más subjetivas que la cuantificadora, que expresa disminución de tamaño. Asimismo, señalan que es más habitual entre mujeres, hablantes de la segunda generación y aquellos que poseen el nivel educativo más bajo. Martín Butragueño (2018) estudia la variación en el empleo de los apreciativos en –ito en la Ciudad de México desde un enfoque esencialmente léxico. Igualmente evidencia un empleo mayor por parte de 548 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | mujeres y hablantes de nivel instruccional bajo; sin embargo, los de edad más avanzada se adelantan aquí a los otros dos grupos etarios. Asimismo, Silva Almanza (2011) identifica las funciones de las distintas formas del diminutivo en el habla de Monterrey (México) y concluye, por un lado, que la referencial no es la predominante, sino que, atendiendo al cotexto y a la entonación, se aprecian otras, y, por otro, que resultan notables las diferencias percibidas en el empleo de hombres y mujeres. En España, destacan diversos avances en el estudio de este fenómeno en la comunidad madrileña. Paredes (2012) tiene en cuenta el empleo del diminutivo, incluso por parte de los residentes inmigrantes; en un trabajo posterior (2015) se centra en el análisis de ocho variantes (-ito, -illo, -ete, -ico, -uelo, -in(o), -ejo y -uco) desde una perspectiva lingüística, estilística y social. Establece que -ito, la única que cubre todas las funciones discursivas analizadas, es la predominante (62,8%), seguida de -illo, mientras que el resto se utiliza escasamente. Son las mujeres, los jóvenes y los hablantes de clase social más alta quienes más emplean el diminutivo con funciones subjetivadoras. Hemos de señalar que ya se están realizando interesantes trabajos sobre las diferencias y semejanzas en los empleos del diminutivo en distintas variedades del español, como el de Malaver y Paredes (2020), en el que se comparan datos de Medellín, Caracas y Madrid y se pone de manifiesto una convergencia en la producción de las formas de -ito. En cuanto a la relación de las funciones discursivas y los factores sociales, se comprueba que la edad es un factor influyente en Caracas, en tanto que en Madrid y en Medellín influye más el nivel instruccional. En Andalucía, tenemos datos de Granada y Sevilla. Manjón-Cabe- zas (2012) pone de manifiesto que -illo es la variante con un mayor índice de productividad entre los granadinos, pues -ito aún se encuentra en fases intermedias de difusión e -ico, más habitual en el nivel instruccional bajo, se encuentra en regresión. Con respecto a los factores sociales, predomina su empleo entre las mujeres, los hablantes de edad más avanzada (aunque con escasa diferencia con respecto a los jóvenes) y en el nivel instruccional medio. En León-Castro (2020a) se muestra una aproximación sociolingüística al estudio del diminutivo entre los hablantes sevillanos de nivel 549 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | instruccional alto y bajo. Se observa que su empleo más habitual se asocia a un valor atenuativo, así como a exposiciones donde se expresan ideas, opiniones y creencias sobre aspectos generales que traspasan los límites de la intimidad del hablante. Desde una perspectiva social, predomina entre las mujeres y los hablantes de menor edad y nivel de instrucción. El de León-Castro (2020b), como ya se ha mencionado, resulta un estudio más avanzado donde se analiza el fenómeno en los tres sociolectos de la comunidad sevillana y se refuerzan los resultados obtenidos en el anterior en cuanto a las variables sociales. 3. Consideraciones metodológicas Para estudiar la evolución que ha experimentado este fenómeno en la ciudad hispalense a lo largo de los últimos años, se han tomado como muestra dos corpus de habla confeccionados por el grupo de investigación Sociolingüística Andaluza: Estudio Sociolingüístico del Habla de Sevilla (HUM 141) y separados por casi tres décadas: las encuestas que conforman el más antiguo fueron grabadas entre 1984 y 1986 (Lamíquiz y Ropero, 1987) y el corpus más reciente (Repede, 2019), recopilado entre los años 2009 y 2017, corresponde a una nueva etapa de este mismo grupo de investigación, que en el año 2013 se sumó al Proyecto de Estudio Sociolingüístico del Español de España y América (PRESEEA). Se basan en entrevistas semidirigidas con contenidos similares, en las que un encuestador va guiando la conversación hacia temas que el informante encuentra cotidianos con la intención de que se produzca un discurso lo más natural posible: su rutina diaria, el barrio en el que vive, las relaciones familiares, su opinión sobre las fiestas de Sevilla (la Semana Santa o la Feria), las costumbres de la ciudad, etc. Si bien las grabaciones del corpus más reciente, siguiendo la metodología de PRESEEA (Moreno Fernández, 1996 y 2005a), tienen una duración mayor, de 45 minutos aproximadamente, se han empleado tan solo 30 minutos de cada una (del minuto 5 al 35) con el fin de que las muestras manejadas sean similares y comparables. Ambas submuestras recogen el habla de sevillanos sin estudios o con una instrucción básica igual o equivalente a la actual Educación Primaria e incluso, en algunos casos, Secundaria Obligatoria. El cor- 550 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | pus más antiguo incluye individuos que han podido iniciar cursos de bachillerato o formación profesional, pero que en cualquier caso no los han finalizado. Asimismo, cuentan con 24 informantes cada uno, distribuidos de manera idéntica: 12 hombres y 12 mujeres, repartidos, en igual número, en tres grupos etarios. Sin embargo, según se expone a continuación, no coincide exactamente la franja de edad para cada uno de estos subgrupos. En los materiales del corpus de Sociolingüística Andaluza la variable generacional diferenciadora queda delimitada por los 30 y los 45 años, de manera que la primera generación abarca a los informantes de menos de 30 años, los cuales iniciaron su mayoría de edad sociopolítica en torno a 1975; la segunda comprende a los que tienen entre 30 y 45 años y, finalmente, se consideran de la tercera generación los hablantes de mayor edad, con más de 45 años. Sin embargo, en las encuestas más recientes, la primera generación va desde los 20 a los 34 años, la segunda comprende desde los 35 a los 54 años y la tercera ocupa la franja desde los 55 años en adelante. En consecuencia, y siguiendo a Santana (2019: 299), hemos reajustado el material con el fin de asegurar la fiabilidad de los datos obtenidos. Para ello, hemos adaptado los cortes generacionales de las encuestas de los años 80 a los del corpus más reciente, que cuenta con el respaldo de la metodología PRESEEA2. Como resultado de esta redistribución, los informantes de la submuestra más antigua se han reorganizado en tres grupos ligeramente heterogéneos: 11 sujetos en la 1ª generación, 6 en la segunda y 7 en la tercera. Según Moreno Fernández (2005b, p.47), la edad es la variable social que más determina la variación lingüística. Su importancia radica en que los hablantes van modificando sus hábitos lingüísticos en las diversas etapas de su vida, “lo que tiene consecuencias directas en la expansión de las formas innovadoras” que, por lo general, suelen adoptarse entre los hablantes más jóvenes (Malaver, 2009, p. 60). En cuanto al sexo, también resulta un factor evidente de diferenciación social en las comunidades urbanas, ya que es comúnmente 2 Véase http://preseea.linguas.net/Portals/0/Metodologia/METODOLOG%C3%8DA% 20PRESEEA.pdf. 551 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | aceptada la idea de que hombres y mujeres tienen comportamientos lingüísticos diferentes. Estas suelen emplear más las variables con prestigio manifiesto, esto es, aquellas que gozan de la valoración positiva por parte de los hablantes de nivel social más alto. (Malaver, 2009, p.64). Además de estas variables sociales que, junto a la de nivel de instrucción, son fundamentales para el estudio del cambio lingüístico (Labov, 2006), hemos tenido en cuenta otras de carácter lingüístico y pragmático-discursivo. Para su selección, nos hemos basado, por un lado, en la propuesta de Paredes (2015) para el estudio coordinado del diminutivo y, por otro, en las características de los datos obtenidos en la ciudad hispalense. En primer lugar, conforme a la perspectiva lingüística, se ha considerado 1) la categoría gramatical de la base léxica a la que se añade el diminutivo (se han diferenciado: sustantivo, adjetivo, adverbio y locución3), así como 2) la productividad de –ito/-illo en relación con el número de bases distintas sobre las que se aplican. En segundo, lugar, de acuerdo con Criado et. al. (2018: 293), el diminutivo adquiere diversos valores contextuales, por lo que su estudio requiere no solo un enfoque morfosintáctico o semántico, sino también pragmático. Las nuevas propuestas metodológicas ya están ampliando las perspectivas restringidas a lo dialectal o a lo estilístico de este fenómeno morfopragmático, “cuyo desarrollo en el español parece estar fuertemente vinculado a la relación lengua y cultura” (Reynoso, 2002, p.942). En RAE y ASALE (2009) se propone una clasificación basada en tres valores principales: a) Tamaño reducido; b) Atenuación o aminoración; c) Intensificación. Sin embargo, como ya se puso de relieve en León-Castro (2020b, p.119), no siempre resulta fácil diferenciar las dos últimas. 3 Se han descartado las categorías pronombre y participio empleadas en León-Cas- tro (2020a y 2020b), pues apenas tienen representación en el corpus; se han registrado 6 casos de la primera y dos de la segunda (todos ellos, ejemplos de -ito en la muestra de PRESEEA), que hemos sumado a la categoría nombre y adjetivo respectivamente, ya que cumplen las mismas funciones en el contexto. 558 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | Tabla 1. Distribución de –ito-/illo según la categoría gramatical de la base léxica Corpus años 80 Corpus PRESEEA ito illo total ito illo total Bases sustantivas n 142 22 164 193 16 209 % 86,6 13,4 100 92,3 7,7 100 Bases adjetivas n 44 13 57 96 5 101 % 77,2 22,8 100 95 5 100 Bases adverbiales n 4 0 4 11 0 11 % 100 - 100 100 - 100 Bases locucionales n 26 8 34 80 9 89 % 76,5 23,5 100 90 10 100 Atendiendo a los datos totales, se aprecia que tanto -ito como -illo se aplican mayoritariamente a sustantivos, seguidos de adjetivos, locuciones y, finalmente, adverbios (estos últimos sin apenas representación). Sin embargo, según los datos porcentuales, el comportamiento de cada variante difiere según la etapa. En los años 80, -ito es el sufijo exclusivo para las bases adverbiales y es también el preferido para las bases sustantivas (86,6%); su empleo desciende con las adjetivas (77,2%) y locucionales (76,5%). En el corpus más reciente, observamos que sigue siendo la única variante seleccionada con los adverbios y su comportamiento se mantiene relativamente homogéneo con las otras tres bases. En cuanto a -illo, en las encuestas antiguas se evidencia un uso mayor con locuciones y adjetivos que, por el contrario, desciende con sustantivos (13,4%). Casi 30 años después, esa variabilidad disminuye y presenta un comportamiento similar con locuciones, adjetivos y sustantivos. Ha de tenerse en cuenta que muchas de las palabras apreciativas se repiten constantemente en el corpus, como es el caso de poco (125 ejemplos de -ito y 17 de -illo). En concreto, en el habla de la informante SEVI_M21_018 hemos registrado 24 casos de -ito, pero 10 son ejemplos de poco y 4 de cosa, lo que evidencia una productividad lingüística limitada. Por ello, resulta fundamental determinar la productividad de cada sufijo apreciativo, ya que supone un dato relevante para contras- 559 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | tar “el grado de vitalidad morfológica, frente al grado de vitalidad léxica” (Manjón-Cabeza, 2012, p.63). En la Tabla 2 pueden verse las bases léxicas diferentes con que se emplea el diminutivo en relación con el cómputo total, es decir, contando los diminutivos que se adhieren a bases repetidas. Tabla 2. Distribución de –ito-/illo según su empleo con bases léxicas diferentes Ocurrencias del diminutivo Corpus años 80 Corpus PRESEEA ito illo total ito illo total En bases léxicas diferentes n 97 26 123 151 20 171 % 78,9 21,1 100 88,3 11,7 100 En todas las bases léxicas n 216 43 259 380 30 410 % 83,4 16,6 100 92,7 7,3 100 De la comparación entre los datos se desprende que la productividad de -ito baja y esa caída se aprecia por igual en las encuestas de los años 80 y en las más recientes (unos 4 puntos porcentuales en ambas muestras). Asimismo, este descenso tiene su correlato en la subida del sufijo -illo, lo que nos lleva a constatar que, aunque no se trata de una variación muy notable, en cualquier caso, -illo es más productivo, ya que tiene una capacidad mayor para aplicarse a bases distintas. En otras palabras, presenta más vitalidad morfológica que la variante -ito, a pesar de la fuerte presencia de este último en el corpus. 4.2 Distribución según la función discursiva Los resultados que se han obtenido tras analizar las alternancias –ito/- illo en ambas épocas, según su función discursiva en el contexto,9 pueden verse en la Tabla 3. 9 Esta clasificación se basa en la función primordial, pese a que en la mayoría de casos se han identificado otras secundarias en el propio contexto. 560 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | Tabla 3. Distribución de -ito/-illo según la función discursiva Función discursiva Corpus años 80 Corpus PRESEEA ito illo total ito illo total Cuantificadora n 39 6 45 37 3 40 % 86,7 13,3 100 92,5 7,5 100 Descentralizadora n 29 5 34 56 7 63 % 85,3 14,7 100 88,8 11,2 100 Centralizadora n 75 19 94 171 9 180 % 79,8 20,2 100 95 5 100 Positiva n 55 5 60 64 6 70 % 91,7 8,3 100 91,4 8,6 100 Negativa n 1 2 3 12 2 14 % 33,3 66,7 100 85,7 14,3 100 Irónica n 0 0 0 10 0 10 % - - - 100 - 100 Amortiguadora n 17 6 23 30 3 33 % 73,9 26,1 100 90,9 9,1 100 En relación con el número de ocurrencias, se observa que en los años 80 la función predominante ya era la centralizadora (n=94), seguida de la positiva (n=60); la cuantificadora ocupa el tercer puesto (n=45), sin embargo, en el corpus PRESEEA se pone por delante la descentralizadora (n=63). En ambas submuestras la función amortiguadora aparece en quinto lugar y la negativa tiene escasa representación, probablemente debido al tipo de entrevista semidirigida que hemos analizado. Finalmente, la función irónica solo aparece en el corpus más reciente (y exclusivamente con la variante -ito). Con respecto a los datos porcentuales, esos valores jerarquizados varían, pues, en cualquier caso, -ito es la variante preferida con la mayoría de funciones en ambos estadios cronológicos. En los años 80, este sufijo presenta cierta variabilidad, desde su empleo mínimo con la función negativa (33%) hasta su predominio con la afectiva (91,7%), si bien es cierto que mantiene un comportamiento similar con el resto de funciones. En los años 2009-2017, se aprecia su mayor empleo con la función centralizadora (95%), aunque representa más del 80% en el resto de funciones (incluidas la negativa y la irónica). 561 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | Por el contrario, -illo refleja en el corpus más antiguo un predominio por la función negativa (66,7%) y su empleo va descendiendo con la amortiguadora (26,1%) y la centralizadora (20,2%) hasta la descentralizadora (14,7%), la cuantificadora (13,3%) y la positiva (8,3%). En el corpus más reciente, sigue manteniendo su función negativa en primer lugar (14,3%); en cambio, no se aprecia demasiada diferencia con respecto al resto, que se distribuyen de forma bastante similar (con una diferencia máxima de 6 puntos entre la descentralizadora (11,2%) y la centralizadora (5%)). En ninguna de las dos submuestras -illo cubre la función irónica. La figura 2 evidencia un comportamiento similar entre los hablantes sevillanos de nivel instruccional bajo en las últimas tres décadas. La única diferencia destacable es que han aumentado considerablemente los usos de -ito con una función centralizadora, que representa el pico más alto del gráfico y, en menor medida, con la descentralizadora. Escasean los trabajos consultados sobre el diminutivo en otros corpus PRESEEA en los que se exponen los datos de la función del diminutivo en relación con cada nivel de instrucción. En el caso de Ciudad de México, Martín Butragueño (2015) también señala la centralizadora como la función predominante entre los hablantes del nivel bajo, seguida de la cuantificadora y la positiva. Figura 2. –Ito según función y etapa Figura 3. –Illo según función y etapa En la figura 3, por el contrario, se aprecia una mayor variación en las funciones de -illo cuando se comparan ambas etapas. Si bien en los años 80 se observa un claro predominio de la función centralizadora, en el corpus más reciente sus empleos están distribuidos de manera más homogénea entre esta, la descentralizadora, la positiva y, en menor medida, 562 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | la amortiguadora. Además, ha descendido su empleo con una función cuantificadora, lo que demuestra que se prefieren otros valores subjetivadores al de expresar meramente una disminución de tamaño. 4.3 Distribución según las variables sociales En la Tabla 4 se muestran los resultados obtenidos tras poner en relación la alternancia –ito/-illo con las variables sociales sexo y edad en cada estadio cronológico. Para su análisis, una vez más, se han tenido en cuenta los datos totales y los porcentuales. Tabla 4. Distribución de -ito/-illo según el sexo y la edad Variables sociales Corpus años 80 Corpus PRESEEA total ito illo total ito illo SEXO Hombres n 112 17 129 210 12 222 % 86,8 13,2 100 94,6 5,4 100 Mujeres n 104 26 130 170 18 188 % 80 20 100 90,4 9,6 100 x² =5.98 (3 g. d. l.) p=0,1126>0,05 Cramer’sV= 0.0945 EDAD 1ª gen. n 109 18 127 167 15 182 % 85,8 14,2 100 91,8 8,2 100 2ª gen. n 25 5 30 135 5 140 % 83,4 16,6 100 96,4 3,6 100 3ª gen. n 82 20 102 78 10 88 % 80,4 19,6 100 88,6 11,4 100 x² =57,7 (6 g. d. l.) p=0< 0,05 Cramer’sV= 0.2077 En primer lugar, con respecto al sexo, observamos que si bien el número total de diminutivos se distribuye de manera prácticamente homogénea entre hombres y mujeres en el corpus de los 80 (129 y 130 ocurrencias registradas respectivamente), en el PRESEEA los hombres aventajan a las mujeres (se han computado 42 casos más). No obstante, sí se aprecian algunas semejanzas entre ambas submuestras a pesar del paso del tiempo: -ito es el sufijo predominante en hombres y mujeres y esa preferencia ha aumentado desde las encuestas de los años 80 hasta los materiales más recientes, donde representa más del 90% de los casos analizados para ambos sexos. En contrapartida, con el paso de los años se observa un descenso en los empleos de -illo tanto 563 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | de hombres como de mujeres. Asimismo, interesa destacar que en ambos corpus se evidencia que los hombres hacen un mayor uso de -ito que las mujeres (en concreto, en el corpus PRESEEA hemos contado 40 casos más, pero, como puede observarse, su distribución porcentual tiende a minimizar las diferencias entre ambos sexos), mientras que estas emplean más que los primeros la variante -illo. En cualquier caso, como ya se ha mencionado, tanto hombres como mujeres parecen estar abandonando estos usos en favor de -ito; en el caso de los hombres, -illo pasa de ocupar el 13,2% en las encuestas de los 80 al 5,4% en las más recientes y en las mujeres desciende del 20% al 9,6%. En segundo lugar, para la variable edad, también corroboramos un reparto global del diminutivo diferente en una y otra submuestra. En la de los años 80, este predomina en la primera generación (n=127), desciende notablemente en la segunda (n=30) y aumenta de nuevo en la tercera (n=102). En los materiales PRESEEA, se mantiene el predominio del diminutivo entre los más jóvenes (n=182), sin embargo, su empleo va disminuyendo conforme avanza la edad de los hablantes (140 ocurrencias en el segundo grupo etario y 88 en el tercero)10. Además, si comparamos los datos porcentuales de ambas variantes para cada etapa, vemos que en los 80, el comportamiento de las dos es relativamente homogéneo en las tres generaciones (aunque el porcentaje de -ito más alto se aprecia en la primera generación y el de -illo, en la tercera), mientras que en la etapa más reciente ambos sufijos presentan mayor variabilidad: el uso de -ito predomina entre los hablantes de mediana edad (96,4%), desciende entre los jóvenes (91,8%) y vuelve a descender entre los más mayores (88,6%); -illo, por el contrario, mantiene su predominio en la tercera generación (11,4%), desciende en la primera generación (8,2%) y tiene su aplicación mínima en la segunda (3,6%). No obstante, igualmente pueden observarse algunas coincidencias entre los dos corpus: -ito es el sufijo preferido entre los hablantes de todas las edades (por supuesto, en detrimento de -illo) y también su uso ha ido en aumento desde los años 80 hasta los primeros años del siglo XXI (este incremento se observa especialmente en la segunda generación, donde -ito ha pasado de representar el 83,4% al 96,4%). 10 Estos datos han resultado significativos de manera que se pone de manifiesto que la variable social edad influye en el uso del diminutivo. 564 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | En definitiva, consideramos que, en virtud de los datos expuestos, el predominio del diminutivo por parte de la generación más joven en ambas submuestras puede interpretarse como un rasgo informal de su habla que se abandona con la edad; se constataría que los hablantes de mayor edad tienden, generalmente, a un mayor conservadurismo lingüístico que los jóvenes, que suelen emplear más las variantes no estándares (Blas Arroyo, 2019, p.16). Además, muestran una preferencia por la variante -ito, en tanto que -illo se va replegando y se adscribe a la tercera generación. Por último, que el diminutivo haya pasado de aparecer en proporción prácticamente idéntica entre hombres y mujeres a ser un empleo más habitual entre los primeros (al menos en este nivel instruccional) podría relacionarse con la idea generalizada de que en igualdad de condiciones sociales y comunicativas, las mujeres prefieren las formas más ajustadas al estándar y, como contrapartida, los hombres suelen emplear más las “vernáculas, estigmatizadas o no estándares” (Blas Arroyo, 2019, p.15). En cualquier caso, llama la atención que sean precisamente las mujeres quienes empleen más la forma -illo, mucho menos habitual, en general, en el habla de todo el ámbito hispánico. Estos datos contrastan, por un lado, con los de la comunidad de habla caraqueña, donde Malaver (2018, p.34) señala un predominio general del diminutivo entre las mujeres y los hablantes de la tercera generación en el nivel de instrucción bajo. Por otro, difieren de los resultados obtenidos en Granada, donde -illo es la forma predominante. Se pone de relieve una diferencia interesante entre Andalucía Occidental y Andalucía Oriental, de modo que en la primera habría una convergencia mayor hacia el centro-norte peninsular que en la segunda, al menos para este fenómeno morfológico. Creemos necesario ampliar nuestro estudio en futuras investigaciones con el análisis en tiempo real de este fenómeno en el resto de niveles educacionales para poder ofrecer datos definitivos sobre el empleo del diminutivo en la ciudad de Sevilla. 4. Conclusiones Se han extraído más de 600 ejemplos del diminutivo entre dos submuestras de la ciudad de Sevilla que fueron recopiladas con casi 30 años de diferencia. El análisis cuantitativo nos ha permitido constatar una evolución hacia un mayor uso del diminutivo, especialmente de 565 LITERATURA Y LINGUÍSTICA N° 45, 2022 | | ISSN 0716-5811 | ISSN 0717-621X en línea | –ito en detrimento de –illo. Ambos se emplean mayoritariamente con sustantivos, seguidos de adjetivos y locuciones, en tanto que son muy escasos los ejemplos con adverbios y solo los hemos encontrado con la variante –ito. En cuanto a su productividad, observamos un descenso en el caso de –ito, que tiene su correlato en la subida del sufijo –illo, el cual resulta más productivo (tiene una mayor capacidad para aplicarse a bases distintas), pese a tener mucha menos representación en el corpus. El análisis de la función discursiva del diminutivo refleja en ambas etapas un predominio del valor centralizador, que ha ido en aumento con el tiempo. Le sigue la función positiva, si bien en el corpus más reciente la descentralizadora se adelanta a la cuantificadora, lo que pone de manifiesto que los hablantes prefieren emplear el diminutivo con otros valores subjetivadores. Asimismo, -ito es la variante preferida con la mayoría de funciones en ambos estadios cronológicos y la única que cubre la función irónica, la cual, por otro lado, no tiene apenas representación, al igual que la negativa, debido al tipo de entrevista semidirigida que se ha analizado. En relación con las variables sociales, se pone de manifiesto que -ito es el sufijo preferido entre hombres y mujeres, así como entre los hablantes de todas las edades y este predominio se ha incrementado desde los años 80 hasta el período 2009-2017. Apenas se ha encontrado diferencia en el número de ocurrencias de –ito registradas entre hombres y mujeres en el corpus antiguo. Por el contrario, en el más reciente los hombres aventajan a las mujeres, lo que podría deberse a que estas prefieren las formas que más se ajustan al estándar, en lugar de las vernáculas o estigmatizadas. Pero ello no explicaría por qué, sin embargo, hacen un mayor uso de -illo, teniendo en cuenta que se trata de una variante menos generalizada en el mundo hispánico. Finalmente, con respecto a la edad, que ha resultado un factor significativo, se ha observado que entre los hablantes más jóvenes predomina –ito, como un rasgo informal de su habla que, sin embargo, va disminuyendo en las siguientes etapas de su vida. En cambio, –illo es más habitual en la tercera generación. Corroboramos, por tanto, que se han producido cambios en los hábitos lingüísticos de los sevillanos de nivel instruccional bajo en lo que respecta a la alternancia –ito/-illo. 566 La alternancia –ito/-illo en hablantes sevillanos de nivel educacional bajo | Referencias bibliográficas Aleza Izquierdo, M. (2016). 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