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Romancillo en honor de la Inmaculada Virgen María

Valle y Rossi, Adriano del

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ROMANCILLO EN HONOR DE LA INMACULADA VIRGEN MARÍA Poesía premiada en el Certamen celebrado el año de 1933 en honor de la Inmaculada Concepción, en cumplimiento de lo dispuesto por el Sr, D. Antonio Sánchez Bedoya (q. e. p. d.) LEMA: AVE, MARIA, GRATIA PLENA: DOMINUS TECUM... Los ángeles tocaban, gOZoOsos, sus salterios, y el arpa de la lluvia pulsó en su mano el viento. San Gabriel Arcángel ya viene descendiendo del cielo a Nazareth, al campo galileo. Ingrávido, la tierra depárale un sustento, y a sus pisadas nuevas le ofrece un clima nuevo. Le dan los buenos días las flores de los huertos, las ramas de los árboles movidas por el céfiro. Como sus alas tienen BOLETÍN DE LA ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS 87 raíces en el cielo, la tierra más florida : le promete un destierro. Como sus alas llegan de un planetario inmenso, la tierra más poblada le parece un desierto. Los pájaros se emboban, revuelan para verlo; se asoman a los ríos estrellas y luceros. Quiere volar el sapo con las alas del cuervo; su escala de Jacob la yedra ofrece al trébol; lirios y margaritas quieren subir al cielo; los peces y las ranas quieren ir a su encuentro. San Gabriel les dice: —Esperad un momento— y todo el mundo queda en Nazareth suspenso. San Gabriel desciende, apenas pisa el suelo; sus alas va injertando al aire nazareno. Descubre allí a María, en un rosal tendiendo la ropa que empapara sudor de carpintero. Lavando está María al pie de un arroyuelo; el agua se perfuma sólo al mojar sus dedos. Si el corazón se afana para regar el cuerpo, 88 BOLETÍN DE LA ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS no riega el de María sino rubores bellos. La Anunciación comienza debajo de un almendro; las flores, de rodillas, asisten al Misterio. ¡Arrodilladas flores de la mano del céfiro, y arrodilladas nubes en hombros de los vientos! —Por ti vengo, María, por ti bajé del cielo; de tu vientre purísimo ha de nacer el Verbo.— El río en estiaje confía en sus veneros; si por las nubes fuera ya el río estaba seco. Y un río de pureza a ti baia del cielo para inundar tu vientre sin mancillar tu cuerpo. Se le anegó en pudores castísimos el pecho, y le brotó el aroma de un puro pensamiento: —Si se eligió ese vientre con santidad de templo, sin huellas de varones nazca en el mío el Verbo...! Cielos de alfombras mágicas... Davídicos salterios... Sobre aljibes y dátiles, sobre montes y pueblos, BOLETÍN DE LA ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS 89 cien nubes beduínas, con gibas de camellos, huyen de las cuadrigas romanas de los vientos. San Gabriel Arcángel vuelve otra vez al cielo; mil pájaros le escoltan, de la paloma al cuervo, con su escuadrón de alas aún no cristiano, hebreo... Los ángeles tocaban, gozosos, sus salterios, y el arpa de la lluvia volvió a pulsar el viento.., ADRIANO DEL VALLE Y RosSI Noviembre de 1933 /