<<El plural aquesos es poco usado>>. La pragmática en la tradición gramatical española
Full text
((EL PLURAL AQUESOS ES POCO US ADO)>^; LA PRAGMATICA EN LA TRADICION GRAMATICAL ESPA~~OLA* MARIA INMACULADA FERNANDEZ BARJOLA Universidad de Navarra Introduceion Como es sabido, la Pragmitica es una disciplina lingiiistica relativamente joven. Se suele fijar el nacimiento de la misma a comienzos del siglo XX a reiz de las teorias semioticas de Charles W. Morris. Sin embargo, tampoco es desconocido en el Ambito de la filologia que la Pragmitica, a1 igual que otras inuchas disciplinas mas o menos recientes (como la Sociolinguistica, etc.), ha estado dr modo latente en la tradicion gramatical espaiiola desde inuchos siglos antes de su nacimiento como tal. Una lectura detenida de nuestras granlaticas nos permiis encontrar indicaciones sobre el uso de la lengua, que remiten, inevitablemente, a la disciplina que se ocupa de las relaciones entre la lengua y 10s usuarios: la Las primeras gramaticas de nuestra historiografia lingiiistica han llamado la atencion de algunos estudiosos que ya han puesto de relieve los objetivos didicticos de las mismas, han resaltado las indicaciones sociolinguisticas o han i-ntentado rastrear las teorias lingiiisticas en las que se fundamentan. Sin embargo, se observa un vacio en el estudio de 10s aspectos pragmiticos de la mayoria de ellas, muy especialmente de las aparecidas en 10s Siglos de Oro y, sobre todo, de aquellas enfocadas a facilitar el estndio del espaiiol a 10s extranjeros. Estas uiiimas nacieron precisamente en estos aiios, hto de la necesidad de extender el idioma espaiiol a las colonias y a otros temtorios de la corona que estaban fuera de la Peninsula. Asimismo, la impoaancia de la Espaiia de la epoca en i~ii.;io anogeo imperial-, la intensidad de las relaciones diplomaticas y comerciales qne se vivio en el Renacimiento y, muy especialmente, 10s intercambios culturales entre 10s ' Gonzalo Corneas, 1954 [1625], Arte de la Lengua EspaEola Castellana. Madr~d: CSIC. [Edicion de Emilio Alarcos Garcia], 162. * Esta comunicacion ha sido realirada gracias al soporte econ6mico del proyecto de investigacion Lo rnetalingiifstico en espadol. Esfudio serndntico, discursive, fraseoldgico, riniActico y signico. Aplicaciones en la enseijanza del espaiiol, financiado por el Programa Sectorial de Promocion General del Conocimiento del Ministerio de Cultura (ref. BFF200'2-i30?0!i.
paises mas importantes de la Vieja Europa motivaron esa ~nisma necesidad de aprendizaje del espaiiol tambien en las actuales Francia, Italia, Inglaterra, Paises Bajos y Alemania. Por ello, tanto Juan Manuel Lope Blanch (1999), como Margarita Lliteras (2002) destacan el extraordinario desarrollo de la actual Lingiiistica aplicada en este momento. Consciente de este vacio en 10s estudios de historia de la gramatica espaiiola, con este trabajo pretendemos analizar una serie de gramaticas de 10s siglos XVI y XVII para constatar si, efectivamente, podemos hablar de principios pragmaticos latentes en 10s Siglos de Oro, centrandonos muy especialmente en las gramaticas que han sido menos atendidas por 10s estudiosos, es decir, aquellas dedicadas a1 estudio del espaiiol para extranjeros. Debido a las limitaciones de tiempo y espacio, hemos centrado este analisis en tres gramaticas: la Gramatica Castellana de Elio Antonio de Nebrija, la ~til breve institution, para aprender 10s principios y fundamentos de la lengua HespaEoIa (es decir, el Anonimo dc Lovaina de 1555) y el Arte Breve i Compendiossa para aprender a leer, escreuil; pronunciar y hablar la Lengua EspaBola de Juan de Luna. No obstante, pretendemos ampliar este estudio en el futuro. Creo que la eleccion de la Gramatica de Nebrija no necesita ser justificada, puesto que fue la primera obra de este tip0 que se hizo de la lengua vulgar castellana. Ahora bien, dado que, como hemos sefialado, vamos a centrarnos en gramiticas para extranjeros, puede dar la sensacion de que su eleccion es contradictoria a1 proposito de nuestro trabajo. No olvidemos, sin embargo, que fueron tres 10s objetivos de Nebrija a1 escribir su gramatica: fiJar la lengua, facilitar el esttdio del latin y, como tercer fin, ayudar a 10s extranjeros a aprender espafiol. Asi lo manifiesta a la reina en el prologo de su obra: El tercero provecho deste mi trabajo puede ser aquel que [...I, despues que Vuestra Alteza metiesse debaxo de su iugo mucbos pueblos barbaros i naciones de pereginas lenguas, i conel vencimiento aquellos temian necesidad de recebir las leies quel vencedor pone a1 vencido i con ellas nuestra lengua, entonces por esta mi Arte podrian venlr enel conocimiento della, como agora nos ohos deprendemos el arte dela gramatica latina para deprender el latin. I cierto assi es que no sola mente 10s enemigos de nuestra fe que tienen lanecessidad de saber el lenguaje castellano, mas 10s vizcainos, navarros, franceses, italianos i todos 10s otros que tienen algun trato i conversacion en Espaca i necessidad de nuesha lengua, si no vienen desde ~lliios a la deprender por uso, podranla mas aina saber por esta mi obra (Nebrija 1946 [1492]: 1011). Es precisamente para estos estudiantes extranjeros, ccpara el tercero genero de ombres, 10s cuales de alguna lengua peregrina querran venir al conocimiento dela nuestra)) (Nebrija 1946 [1492]: 105) para quienes escribe el Libro V de su gramatica.
((EL PLURAL AQUhSOS ES POCO IJSADO)): LA PRAGM~,T~CA EN LA TRADICldN GRAMATICAL 235 Ademis, de acuerdo con las teorias que Ramajo Caiio defiende en Las gramaticas de la lengua castellana desdc Nebrija a Correas, la eleccion de Nebrija queda totalmente justificada, puesto que, en opini6n de este autor, este tercer proposit0 del gramitico salmantino es extensible ((a todas las restantes gramaticas del periodo eshidiado [se refiere a1 periodo iureo]: todas pretenden enseiiar la lengua a extranjei-0s)) (Caiio 1987: 30). Asimismo, hemos de recordar que hay quienes piensan que fue esta la gramatica que utilizaron 10s misioneros en el Nuevo Mundo para enseiiar espaiiol, aunque Lope Blanch (1999: 66) discrepe de esta teoria. El An611imo de Lovaina de 1555 (la ~til y Breve, como la denominaremos en adelante) es la priinera gramatica concebida especificamente para el estudio de extsanjeros y la segunda que se hace de la lengua espaiiola. Como ha rastreado Antonio Roldh (1977), a1 igual que la de Nebrija, fue 6sta una gramitica muy seguida, e incluso plagiada, a lo largo del siglo XVI. Asi, se inspiraron en su estmctura e ideas, o copiaron pissafos textuales, 10s Vocabularies que circulaban por Europa2, e incluso Miranda en sus Osservationi della lingua castigliana3. La ~til y Breve, a diferencia de la Gramatica castellana, es esencialmente una obra escolar, por lo tanto, carece de las reflexiones doctrinales que habia en Nebrija y aumenta la descripcion de la lengua. Su aparicion en Flandes se debi6, en opinion de Lope Blmch, a que el famoso impresor Bartolome Gravio respondio a1 inter& de 10s flameilcos par conocer la lengua adoptiva de Carlos V. Aunque en nuestra opinion, si bien es cierto lo que manifiesta Lope Blach, no podemos olvidar que quiza el hecho de que este impresor tuviera privilegio del emperador para publicar este tipo de libros escolares tambien facilit6 la extraordinaria labor que desarrollo; de hecho, ((10s flamencos fueron 10s primeros europeos que dispusieron de dos manuales de caracter gramatical para aprender idiomas extranjeros castellano y toscanoa travis de su propia lengua francesan (Lope Blanch 1999: 52). Por ultimo, nos ocuparemos de una de las ultimas gramaticas aparecidas en el periodo iureo, la gramitica del siglo XVII titulada Arte Breve i Compendiossa para aprender a leer, escreuir, pronunciar y 11ablu la Lengua Espaiiola, ((Compuesta por Juan de Luna. Espafiol, Castellano, Interprete della en Londresn (Luna 2001 [1623]: I), segun reza en su portada, impresa en Londres por Juan Guillenno en 1623. El autor declara su objetivo en la dedicatoria a1 Duque de Lenox: ((queriendo pues facilitar este trabajo [se refiere a1 aprendizaje de la lenPara mis informacihn, ~f. Collet Sedola (1992), Souto Ganido (2002), Ramajo Caiio (1987) y la introduction a la Util y Breve realirada por RoldAn (1977). La importancia de esta obra en la enscRanra de ELE ha sido puesta de rnanifiesto en varias ocasiones. Sirvan colno ejemplo las afirmaciones de Lope Blanch (1999: 55 y 61) o las de Aquilino Sincher (1997).
gua], aetcnnine sacar a ia iuz vna arte facil, breue, y compendiosa, para aprender la kailgua Espaiiola: la aual he querido dedicar a vuesa excelencia)) (Luna 2001 [1621!: 5). La gniunar~ca de Juan de Luna es, al igual que la ~til y Breve, una obra bilinyus, en esre caso, escrita en espafiol e ingles. Se trata, igualmente, de una gram& tier, escolar ca~e~lti: de las extensas reflexiones linguisticas que encontribamos en Iu'cbrfia. E,n la Advertencia a 10s lectores, pone de manifiesto que ((para apredeer bien vna lengua se ha de buscar vim buena Gramatica, buenos libros, y vn buen maestro)) [Luna 2001 11 6231: 14), afimiacion que nos lleva a pensar cual fue el inceniiiro para escribir esta elm, aunque, segim se deduce de lo que dice a continuacik3 es sobre el maestro sobre quien recae el verdadero peso del aprendizaje de 10s a!lmccs, pufsto qae el co~locmiento de aquellos [los alumnos] depende de la sauiduria, y experiencia deste [el maestro], porque si cl que enseiia, no es ladin, ma1 conoceri los libros que tienen bucn ienguage, o malo: y asi digo que el buen maestro es el todo, para apreuder vna lengua[ ...I : porque adquindo ma vez vn ma1 havito, jamas se quita, y nruchas vezes juzgan a m hombre por tosco, o cortes, por vna sola buena, o mala palabra que le oyen hablar, siendo la lengua puerta del coraqon; y la cdpa del maestro inorante paga el discipulo par hauer le faltado prudencia para elegir vno bueno (Lwa 2001 [!623]: 1415). Tha vez expuestas 13s razones por las que se han escogido tales gramiticas y a.712~ de detenemos a observar las indicaciones de uso que aparecen en ellas, conviens reflexionar sobre un aspecto importante de la teoria gramatical de la Apoca iul-ea: ei de norma en relacion con el uso y, vinculado a t-ste, el de autoridad. Como es sabido, noima, uso y autoridad son 10s tres pilares en que se basa la teorih gramatical del sigio XVI. En una ipoca en que la lingiiistica esta aun comenzando y la lengua vulgar carece de tratados teoricos; una epoca en la que, ademis, la lengua no solo se ensuentra en constante evolucibn, sino que -y es esto lo mas importantecarece de fijeza, es normal que 10s gramaticos se cuestionen en sus obras preceptivas en hnci6n de qu6 criterio se han de establecer las normas4: jsiguiendo el uso comirn o 21 be 10s hombres doctos?, jen funcibn del uso o de la razon? Dice Poruelo Yvancos: uiras de sf toda una filosofia frente al fen6meno lingiiistico y esta filosoiia se articuia con frecuencia sobre la definition de norma y sobre el valor concedido a1 iiso, asi como sobre lo que cada lingiiista sntendiera por ambos conceptos. El problema subyacente es siempre el de autoridad, problema central en este siglo y problema que, al ir prendido dz la resoluci6n dcl de norma-uso, se convierte en un terreno en el que la unifonnidad de criteiiob er, contrariamente a lo que es idea extendida, bisicamente imposible)) (1999: 77).
Este tema ha sido abordado extensamente por Jose Maria Pozueio Yvancos en su articulo ((Norma, uso y autoridad en la teoria lingiiistica del siglo XVI)), en el que sostiene que ((ya que la delimitacion de la norma y su relacion con el uso se presenta coma un problema clave en la teoria lingiiistica del XVIn (Pozuelo 1986: 77), este aparece, aunque en ocasiones de modo marginal, no solo en ias Gramiticas, sino tambiin en Ortologias, Ortografias y tratados de la iengua en general. Y, asi, al cuestionarse todos 10s gramiticos de la t-poca cuales son los principios por los que debfan regirse las normas de sus tratados, tienen que plantearse muchas veces la autoridad en que basarse; de modo que, tal y como piensan C. Garcia, A. Quilis y Pozuelo Yvancos (1986: 77), el problema de la noma es, en el fondo, un problema asimilable al de autoridad. A su vez, el mismo Pozuelo Yvancos establece en dicho articulo varios gmpos de gramiticas en funcion del criterio que utilicen sus autores para establecer las normas lingiiisticas: a) Por un lado se encuentran 10s gramaticos que adoptan una posicion que este denomina "normativista", es decir, aquellos que consideran que la autoridad ((descansa sobre la definition electa de uso dada por Quintiliano, esto es, en la nonna culta acordada por 10s eruditosn (Pozuelo 1986: 81). Es normal que esta visi6n selectiva del uso sea la postura que adopten aquellos gramaticos mas influidos por la tradition grainatical latina precedente. Tal es el caso de Nebrija, Villalon, Juan Martin Cordero y Fray Miguel de Salinas. Dice Nebrija en el capitulo I, al hablar de las partes de la gramatica se@n Quintiliano, que esta: (([ ...I aunque sea cogida del uso de aquellos que tienen autoridad para lo poder hazer, defiende que el mesmo uso no se pueda por ignorancia corromper)) (Nebrija 1946 [1492]: 12). Dado que otro de 10s objetivos prioritarios de Nebrija es fijar la lengua, podemos obsemar aqui cbmo su postura parece alin mis restrictiva que la de Quintiliano, puesto que insiste en la poca movilidad de la norma culta. De modo parecido afirma en el capitulo X del libro I que (([ ...I tenemos de escrivir como pronunciamos i pronunciar como escribimos)), peso para aquellos sonidos para 10s cualcs no tiene letra el castellano remite a su capitulo sexto (([ ...I hasta que entrevenga el autoridad de Vuestra Alteza o el consentimiento de aquellos que pueden hazer uso~ (Nebrija 1946 [1492]: 34). Habria que incluir aqui tambien la postura de Damasio Frias que afirma en relacihn con la elaboracion del It-xico: Siendo pues, como digo, shlo el uso quien quita y pone en las lenguas propiedades y leyes de ellas, soy de parecer que con Aste se tenga en cuenta y a este sirvan cuantos bien quisieren hablar y escribir, y de aquellas palabras y timinos se aprovcchen, que, aunque nuevas o peregrinas, esten ya inhoducidas en el halo y uso de
algunos discretos y autonzados hombres, puesto que no de todos, ni dc 10s mas, y aunque, como dicen, no haya llegado a la plaza y a1 comtin trato del vulgo5. b) Por otro lado, hubo tambih gramaticos antinormativistas, postura contraria a la anterior, que reivindican iiel uso comun de hablar)) (en palabras de Juan de Valdt-s), el habla generalizada de la comunidad lingiiistica, como criterio para estahlecer las leyes de la gramatica. Segun Pozuelo Yvancos, estos parecen mas preocupados por el fenbmeno comunicativo y la defensa de la constante mutabilidad del signo que por la fijeza de la norma, aunque hay que ser cuidadoso con esta afirmacion, porque Nebrija, por ejemplo, se preocupari por la competencia comunicativa en su gramatica en algunas ocasiones, como veremos. Estos gramaticos toman, igualmente, como punto de referencia a Quintiliano, pero sin hacer caso a sus restricciones de nso. Aqui se sithn Francisco Robles, Juan de Valdks, Antonio de Torquemada, Juan Sanchez, Bemardo Aldrete y Mateo Aleinan. TambiCn parece mis cercana a esta postura que a cualquiera de las otras dos la ~til y Breve, que tiene aspiraciones mas descriptivas que prescriptivas, quizi por su finalidad escolar y sus receptores extranjeros. En este mismo sentido se manifiesta Aquilino Sanchez cuando afirma, en referencia a las gramaticas de extranjeros que surgen en esta epoca, que son itobras en las cuales la especulacibn apenas si tiene cabida, dando paso &sta a la descripcibn del uso y a1 establecimiento de reglas y normas claras (que son precisamente las que mas necesitan y piden quienes aprenden una lengna qne no es la propia))) (Sanchez 1997: 44). Igualmente, Lopc Blanch considera que la s~mplicidad de esta gramatica, en contra dc lo que cree A. Roldan6, es consciente, por parte de sus desconocidos autores, y adecuada para sus posiblcs usnarios. No parece justo medir el valor dc aquellos ulanuales con 10s principios teoncos de nuestro tiempo. [...I tratados gl-amaticales arnplios y pormenorizados pod~ia~i causar el enfado o el temor de 10s posibles aprendices. Se h.ataba de ofiecerles un lnedio par-a estudiar. 10s idiomas extranjeros sin necesidad de previos conocimientos gramaticalcs profu~dos y sin exigirles grandes esfuerros (Lope Blanch 1999: 5253). En definitiva, vienc a dear que lo que huscaban era la adecuacibn al usuario. Lo mismo podemos afirmar de la gamatica de Juan de Luna 5 Cito par Salvador Plans (1997: 628), porque no me ha sido posible consultar la fuente directa,, 6 Este llega a afmar en el prhlogo a la obra qnc ((desde el punto de vista especulativo, le falta unidad de concepcihn, una base tetiricii y, en cambio, le sobra apresurainiento por todas partes, hasta cl punto que se nota a medida que el libro avanza un deseo de simplificacihn que llega a1 miximo cn las partes indeclinables donde se limita a una lista ds advcrbios, preposiciones, etc., sacadas integramente de Donato)) (Roldan 1977: XI).
<<El PLURAL AOUZSOS ES POCO USADO)) LA PRAGMATICA EN LA TRADICION GRAEvlATTCAL 239 c) La tercera y ~iltima postura que destaca Pozuelo Yvancos es la de aquellos que consideran, como el Brocense, que las nomas de la gramatica han de establecerse obedeciendo exclnsivamente a la razon. Esta corriente ccracionalistan ccdista mucho de ser conciliadora de las otras dos, a1 menos en 10s terminos en que la defiende el maestro salmantino>) (1986: 87)7. En definitiva, corno hemos observado, el uso (restringido o no) aparece en todos los gramiticos: bien sea para establecer las normas, bien sea para corromperlas, pero siempre figura como criterio. Veamos, en particular, para que aluden a1 uso las gramaticas objeto de nuestro trabajo. 2. Y, ipara qub aluden a1 uso estos gramiticos? Uno de 10s aspectos mas importantes que han puesto de relieve 10s nuevos estudios sobre enseiianza de lenguas extranjeras y, en concreto, de ELE, ha sido precisamente la necesidad de garantizar la competencia comunicativa del hablante extranjero para asegurar asi la adecuacion en sus intercambios comunicativos con hablantes nativos. Es esta una preocupacion que ya comparten 10s gramaticos de 10s siglos XVI y XVII, ademas de otras cuestiones interesantes que se plantea hoy en dia la Lingiiistica aplicada. Actualmente, prueba de dicha preocupacion es el hecho de que en el Marco comun de referencla europeo* aparezca un capitulo, el quinto, dedicado exclusivamente a la cornpetencia comunicativa, desglosada en las diferentes competencias especificas (lingiiistica, sociolingiiistica y pragrnatica, divididas, a su vez en otras subcompetencias) que el profesor de lenguas extranjeras ha de garantizar a su aluinno. Dentro de ese capitulo, el Marco se refiere especificamente a la cortesia, coma ccuna de las razones mas importantes para alejarse de la aplicacion literal del "principio de cooperacibn"~~ de Grice, el cual, como es sabido, estudib 10s principios que replan la interpretacion de 10s enunciados y propuso un aualisis del tipo particular de 16gica que actua y rige en la conversacion. Es conocido que Grice formulo esta teoria pragmatica en 1975 y en ella proponia una serie de principios tacitos, no normativos, que 10s participantes en cualquier conversacibn deberian de aceptar para que esta no fuera inconexa y absur- ' Hay tan solo un gramatico de la epoca que intenta concilia las tres posturas. Se trata de Juan Lopez de Velasco, en el que no nos vamos a detener, por no ser su gramatica objeto directo de nuestro estudio. 8 Marco comlin dc rcferencja europeo, http://www.cvc.cervantes.es/obref/marco/ [Consulta: 01/02/2005].
da. Este principio amplio se materializa en cuatro sus cuatro famosas categorias subdivididas en mjximas: la de cantidad, la de cualidad, la de relacion y la de modalidad. Cuando alguno de 10s participantes viola alpna de estas maximas siempre tiene una intencion comunicativa. Esto es lo que ocurre en el caso de la cortesia. Y esto se debe a que, como explica M" Victoria Escandell, la cortesia puede entenderse de dos maneras diferentes. En primer lugar, es ccun conjunto de normas sociales, establecidas por cada sociedad [...] lo que se ajusta a las normas se considera cortks, y lo que no se ajusta es sancionado como descortks)) (1993: 161) (La cursiva es nuestra). Este tip0 de coltesia dcpende de cada comunidad lingiiistica, de cada sociedad, por eso, ((puesto que se trata de normas externas, es esperable que lo que puede ser cortes en una sociedad sea descortes en otra)) (1993: 161) y, asi, c(es facil que un miembro de otra cultura, que no domina las reglas especificas, cometa errores y se comporte de una manera inadecuada)) (1993: 163). De ahi la importancia de su aprendizaje en la clase de lengua extranjera. La cortesia es, en segundo lugar, un universal, dado que existe en todas las sociedades. En este sentido, que es el que mis nos interesa, se puede entender que se usa como estrategia conversational. Indica Escandell Vidal al respecto que el emisor debe tenet en cuenta que su enunciado se adapte no solo a sus intenciones y a sus objetivos, sin0 tambiin a la categoria y al papel social del destinatario. Por ello, no es dificil imaginar la importancia de utilizar convenientemente todos 10s medios que posee el lenguaje para maltener una relacion cordial, especialmente cuando el hablante debe enfrentarse a un conflict0 entre sus objetivos y 10s del destinatario, y quiere, a la vez, no romper sus buenas relaciones con 61: en este sentido, la cortesia puede entenderse tambikn como un conjunto de estrategias conversacio~iales destinadas a evitar o mitigar dichos conflictos (1993: 163) Y si el Principio de cooperaci6n de Grice busca garantizar una comunicacion eficaz, la cortesia, en cambio, es una estrategia a1 servicio de las relaciones sociales. Por lo tanto, es un principio de okra naturaleza que tambib11 actua sobre la comunicacibn y del que el propio Grice, incluso, fue consciente9. Veamos c6mo se ocupan de la cortesia las gramaticas que estamos estudiando. A Nebrija, por ejemplo, le preocupa el ma1 uso del pronombre vos. En su opinion, el intento de ser cortks produce, en ocasiones, errores gramaticales cuando se utiliza este pronombre. Tras explicar su declinaci6n, el gramitico salmantino afiade: 242 ((Hay, par supuesto, otras clases de miximas (estbticas, sociales, morales ... ) tales corno "sea corths", que normalmente son observadas por los participantcs en el intercambio comunicativo, y qne tambikn pueden generar implicaturas no convcncionales~) (Escandell 1993: 164). Aunque no nos parece oportuno detenemos mas en estas reflexiones, no podemos dejar de mencionar que se ban preocupado de la cortesia en concreto y han formulado reglas a1 respecto autores como Lakoff, Leech, Brown y Levinston.
dedonde se convence el error delos que, apartandose dela comun i propria manera de hahlar, dizeu suplico ala merced de vos otros en lugar de dezir suplico a vuestra merced, por que diziendo suplico ala merced de vos otros quiero dezir que suplico ala misericordia que otros tiene de vos, lo cual es contrario delo que ellos sienten; mas diziendo suplico a westra merced hian lo que quieten, que es suplico ala misericordja de que acostumbrais usq por que no es ova cosa merced sino aque110 que 10s latinos llaman 'misencor&a3 (Nebnja 1946 [1492]: 73). Como vemos, aqui tambiin influye el cotexto, puesto que una diferencia en el orden de las palabras es significativa. Del contexto hablaremos mas adelante. POI otra parte, se-resalta tamb2n en este fragmento el hecho de que este error es fruto de una falta de adecuacion entre la intencion comunicativa y el acto de habla. Observemos algo parecido en el capitulo I1 del Libro IV, en el que Nebrija habla del orden de las partes de la oracion y explica que ((Entre algunas partes dela oracion ai cierta orden casi natural i mui conforme ala razon, enla cual las cosas que por naturaleza son primeras o de mayor dignidad se an de anteponer alas siguientes i menos dignasn (Nebrija 1946 [1492]: 89), aunque reconoce que este orden natural en ocasiones puede ser alterado ccpor autoridad)), per0 nunca en el caso de las personas; dice: en ninguna manera se puede safe que la orden natural de las personas se pertube, como se haze comun mente en nuestra lengua, que siguiendo una vana cortesia dizen el rej i tu i io venimos en lugar de dezir io i tu i el rei venimos, por que aque110 en ninguna lengua puesta en artificin i razon se puede sofrir que tal confusion de personas se haga (Nebrija 1946 [1492]: 89). Sin embargo, ma1 que le pese a1 gramatico, no se trata de falsa cortesia, sino de cortesia a secas, puesto que no depende este principio del gramatico, sino del uso social. Esto explica que ((el intolerable vicion que Nebrija encuentra en vos sois bueno, por qne peca contra 10s preceptos naturales dela gramatica, por que el adjetivo hueno no concuerda conel sustantivo vos a10 menos en numero; i mucho menos tolerable sena i dixiesses vueslra merced es bueno, por que no concuerda cn genera el adjetivo conel sustantivo (Nebrija 1946 [1492]: 90), debido a la cortesia, se vaya imponiendo con el paso del tiempo hasta llegar a ser el uso adecnado. Tambikn a1 an6nimo antor de la &l y Breve le preocupa la cortesia; cuando se habla de 10s articulos leemos: Este mesmo articulo, ~elO, puesto despues de, Se, ode, Que, se pone elegZtem2te: como quel sele da i el? Q le digo? Q le hablo? En donde, aquello, se ha de reffenr a segiida, 6 tercera psona. Le, iunctado con, que, como por el exgplo se ha mostrado, es muy gentil manera de interrogar (An6nimo 1977 [1555]: 9) (La cursiva es nuestra). lo Obviamente, este lees un pronombre personal, incluido como articulo en la Lihl y Breve.
