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La censura del siglo XXI. Aproximación teórica desde la perspectiva histórica y el contexto actual

Muñoz Ruiz, Marta

Abstract

Los constantes avances tecnológicos y la digitalización de los medios han repercutido en nuestra sociedad actual a todos los niveles y en todos los ámbitos, propiciando la aparición de un flamante escenario que plantea nuevas cuestiones sobre libertad de expresión, cancelación y censura. Hablamos de la era digital, un nuevo panorama espectacular donde convergen la tecnología y los medios de comunicación multiplicando las posibilidades y polarizando los contenidos. Por ello, es de esperar que en esta nueva etapa marcada por la socialización de datos y la democratización de la información haya cabida para el control de contenidos, supresión de ideas, bloqueo/suspensión de cuentas en redes sociales y cancelación, lo que tiene como resultado directo: la nueva censura del siglo XXI. En este trabajo basado en el análisis teórico se centrarán los esfuerzos en estudiar la evolución, desarrollo y establecimiento de nuevas formas de censura en el siglo XXI a través de un recorrido histórico desde sus inicios, trasladando el fenómeno a un contexto actual y digital, determinando las nuevas formas empleadas para las viejas opresiones. Para ello, se realiza un estudio metódico sobre las transiciones que ha sufrido la censura desde su aparición y como se ha transformado a lo largo de todas las épocas que conforman nuestra historia hasta nuestros días. De la misma forma, se hace necesario abordar cuestiones actuales imprescindibles para comprender, definir y demostrar la existencia de nuevas formas de censura en la era digital así como los nuevos actores que toman el protagonismo y sus métodos empleados para llevarla a cabo. Por último, se analizan los efectos (fundamentalmente adversos) de esta nueva censura ‘’digital’' sobre algunos derechos fundamentales, en concreto, el derecho a la libertad de expresión y de información, a veces incluso más notorios debido al efecto multiplicador de internet.

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TRABAJO DE FIN DE GRADO LA CENSURA DEL SIGLO XXI Aproximación teórica desde la perspectiva histórica y el contexto actual Grado en Periodismo Presentado por : Marta Muñoz Ruiz Tutor/a: Ramon Reig Todas las censuras existen para impedir que se desafíen las concepciones actuales y las instituciones existentes. Todo progreso es iniciado al desafiar las concepciones actuales y las instituciones existentes. Por lo tanto, la primera condición para el progreso es la supresión de la censura. George Bernard Shaw 2 ÍNDICE Capítulo I 1. Resumen ………………………………………………………………………………………5 2. Introducción……………………………………………………………………………………6 3. Hipótesis y objetivos ………………………………………………………………………… 8 4. Metodología ………………………………………………………………………………… 10 Capítulo II. Perspectiva histórica y contexto 1. Evolución de la censura …………………………………………………………………… 11 1.1 La antigüedad. Damnatio memoriae y Rescissio actorum ………………………………… 13 1.2 Edad Media ………………………………………………………………………………… 17 1.3 Edad Moderna ……………………………………………………………………………… 20 1.4 Edad Contemporánea……………………………………………………………………… 23 Capítulo III. La censura en el siglo XXI 1. Del lápiz rojo a la digitalización. Nuevas formas para viejas opresiones …………………… 27 2. Redes y Shitstorm …………………………………………………………………………… 30 3. Control de contenidos en Redes sociales …………………………………………………… 32 4. Fake news……………………………………………………………………………………. 34 5. Cultura de la cancelación …………………………………………………………………… 37 6. Poscensura de Juan Soto Ivars ………………………………………………………………. 40 Conclusiones y discusión ……………………………………………………………………… 42 Referencias ……………………………………………………………………………………… Bibliografía ……………………………………………………………………………………… Webgrafía …………………………………………………………………………………………… 3 4 CAPÍTULO I Resumen Los constantes avances tecnológicos y la digitalización de los medios han repercutido en nuestra sociedad actual a todos los niveles y en todos los ámbitos, propiciando la aparición de un flamante escenario que plantea nuevas cuestiones sobre libertad de expresión, cancelación y censura. Hablamos de la era digital, un nuevo panorama espectacular donde convergen la tecnología y los medios de comunicación multiplicando las posibilidades y polarizando los contenidos. Por ello, es de esperar que en esta nueva etapa marcada por la socialización de datos y la democratización de la información haya cabida para el control de contenidos, supresión de ideas, bloqueo/suspensión de cuentas en redes sociales y cancelación, lo que tiene como resultado directo: la nueva censura del siglo XXI. En este trabajo basado en el análisis teórico se centrarán los esfuerzos en estudiar la evolución, desarrollo y establecimiento de nuevas formas de censura en el siglo XXI a través de un recorrido histórico desde sus inicios, trasladando el fenómeno a un contexto actual y digital, determinando las nuevas formas empleadas para las viejas opresiones. Para ello, se realiza un estudio metódico sobre las transiciones que ha sufrido la censura desde su aparición y como se ha transformado a lo largo de todas las épocas que conforman nuestra historia hasta nuestros días. De la misma forma, se hace necesario abordar cuestiones actuales imprescindibles para comprender, definir y demostrar la existencia de nuevas formas de censura en la era digital así como los nuevos actores que toman el protagonismo y sus métodos empleados para llevarla a cabo. Por último, se analizan los efectos (fundamentalmente adversos) de esta nueva censura ‘’digital’' sobre algunos derechos fundamentales, en concreto, el derecho a la libertad de expresión y de información, a veces incluso más notorios debido al efecto multiplicador de internet. Palabras clave Censura, era digital, redes sociales, fake news, shitstorm, cultura de la cancelación, poscensura 5 Introducción A lo largo de la historia, los avances tecnológicos e industriales han impulsado, en gran parte, el desarrollo de nuestra sociedad como comunidad y de sus individuos como parte de ella. Toda revolución nace por la preocupación insaciable del ser humano por buscar una mejora de sus condiciones de vida, por facilitar y asegurar su existencia. Desde la prehistoria, todo lo que conocemos ha evolucionado progresivamente hasta llegar a lo que hoy es nuestra realidad más cercana, optimizando los procesos, acrecentando la eficacia y eficiencia y motivando, finalmente, la esperada mejora. De la misma forma que han evolucionado nuestras formas de organización social, nuestra política o economía, lo hacen las formas de opresión y censura, adaptándose sin mayores problemas a la era digital y, a veces, pasando desapercibido. Este nuevo escenario caracterizado por la presencia de las redes sociales se traduce en un nuevo espacio donde convergen la comunicación social y la libertad de expresión, entre otros factores. La libertad de expresión es un derecho fundamental comprendido en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En la actualidad, aparece recogido en infinidad de constituciones y tratados alrededor del mundo a fin de proteger la difusión de ideas y opiniones por parte de un individuo o colectividad sin miedo a ser reprimido o censurado. En España, aparece reconocida en el artículo 20.1.A de la CE:``Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción’’. En los últimos años, se ha producido un desplazamiento en el ejercicio de este derecho, pues la sociedad actual se caracteriza por vivir en la era de la digitalización y la conectividad, impulsada en gran medida por un incremento sistemático y desmesurado del uso de internet y de las redes sociales. Según los últimos datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (2022) en su encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares el 94,5% de la población ha usado internet en los últimos tres meses. Un total de 16’3 millones de hogares con al menos un miembro de 16 a 74 años de edad (el 96,1% del total) disponen de acceso a internet banda ancha fija y/o móvil, mientras que en 2021 el porcentaje fue del 95,9%. El 93,1% de los menores de edad utiliza ordenador y el 94,9% usa internet. Esta información se complementa con los datos que proporciona el Estudio de Redes Sociales (2023) lanzado anualmente desde el año 2009 con el objetivo primordial de analizar, entre otros temas, la evolución de la penetración de las redes sociales, que matiza que el 94% de los jóvenes de 18 a 24 años utilizan redes sociales, y más de 30 millones de españoles se suman a la tendencia, resultando en un aumento de 3 millones de personas con respecto al estudio de 2021. ! En el presente trabajo se realizará un análisis del desarrollo de la censura desde sus inicios hasta la actualidad con la llegada de internet y las redes sociales dando lugar a la ‘’poscensura’’, un fenómeno que en pleno siglo XXI se estructura alrededor de las redes sociales (Soto, 2017). A través del debate teórico, la investigación se centra en estudiar y demostrar que este antiguo fenómeno no está extinguido, sólo que se desenvuelve ahora en un nuevo panorama digitalizado y en un contexto de ``plena´´ libertad de expresión bajo la supuesta protección del principio de neutralidad sobre el que se construyó internet. 6 En primer lugar se estudia, analiza y desglosa la censura tomando como punto de partida la antigüedad, a fin de establecer su nacimiento y las primeras formas en las que toma representación hasta llegar a la edad contemporánea, donde la revolución digital dictó las pautas para un cambio sin precedentes, marcando el devenir del hombre entendido como entidad social y cultural. (Marín, 2010:71) A modo de contextualización previa y como introducción a la digitalización se analizará, en primer lugar, la conocida como censura de lápiz rojo, término referido a los mecanismos de censura empleados durante el régimen franquista que coartó la libertad de expresión de intelectuales, unos confinados al silencio y a la autocensura, otros condenados al exilio como forma de supervivencia cultural y política (Cardoso y de Lima, 2023:9). Entrando de lleno en la actualidad, las nuevas formas consideradas censorias que serán estudiadas en este trabajo son las shitstorms, cuya definición directa al castellano sería ‘’tormenta de mierda’’. El control de contenidos y bloqueo de cuentas de usuario llevados a cabo en redes sociales son también considerados una nueva forma de censura en la era digital, siendo necesaria una ampliación del concepto de censura y un cambio normativo (San Juan, 2021:23). La incipiente ``cultura de la cancelación´´ es otro de los nuevos tipos de censura que vamos a analizar en esta tesis. En los últimos años este término ha sido empleado para exponer públicamente a aquellos que cometen prácticas racistas, entre otras faltas. No obstante, la persona que cancela no es tan benévola como se espera, no está enriquecida de valores humanos como muchos pudieran pensar (Burgos y Hernández Díaz, 2013: 145). El lado oscuro de la cultura de la cancelación no es solo silenciar a un individuo y con ello invalidar el prisma de opiniones, debates y razonamientos. Radica, también, en tergiversar la historia universal (Burgos y Hernandez Díaz, 2013:143). Esta cuestión supone una nueva problemática para nuestro estado social y de derecho al colisionar con lo establecido en nuestra constitución que prohibe, sistemáticamente, la existencia de censura previa. Un punto clave a destacar es que la censura no sólo lleva existiendo desde la Antigua Roma, si no que a día de hoy en la actualidad ha logrado mantenerse, adaptarse y ajustarse a los avances tecnológicos, la llegada de la era digital y la proliferación del uso de redes sociales. Es en este punto exacto donde reside la importancia de esta investigación, pues existe una grave injerencia en dos derechos fundamentales, la libertad de expresión y de información, entre otros. 7 Hipótesis y objetivos Los avances y progresos tecnológicos, la proliferación de los medios digitales y el boom de las redes sociales han proporcionado al ciudadano medio una nueva oportunidad de sociabilizar, un nuevo espacio donde dar libremente su opinión acerca de cualquier tema, mostrar sus preocupaciones y su malestar o desacuerdo con instituciones o personas, lo que ha impulsado indudablemente el desarrollo y creación de su identidad propia. A pesar de este hecho, existe un fenómeno atemporal que ha logrado sobrevivir a todas las fases históricas que conforman nuestra realidad y que a día de hoy ha logrado trasformarse y crear nuevas formas de actuación adaptadas a la digitalización: la censura. Como todo trabajo de investigación que se precie, se vuelve imprescindible el planteamiento de una hipótesis sobre la que se fundamente la investigación y a partir de la cual se presenten las principales cuestiones a desarrollar y abordar a lo largo de la tesis. Es una idea que puede no ser verdadera, basada en información previa. Su valor reside en la capacidad para establecer más relaciones entre los hechos y explicar por qué se producen (Espinoza, 2018). Dicho esto, se lanza la hipótesis en torno a la cual se desarrolla la presente investigación: H: La censura ha logrado adaptarse a la era digital estableciendo nuevas formas y procedimientos Esta hipótesis ha sido seleccionada como encabezamiento de la investigación por diversos motivos y como consecuencia de varios factores. Nos centramos en estudiar el fenómeno de la censura como una característica cuasi inherente a la comunicación a través de una reconstrucción histórica que trata de demostrar su existencia en la actualidad así como delimitar cuales son las posibles nuevas formas de censura en el siglo XXI, analizando las transformaciones que ha sufrido hasta entonces. Esto supone estudiar, de igual modo, las redes sociales, pues son el nuevo escenario donde primordialmente se desarrolla la comunicación social en la actualidad y por lo tanto, donde aparecen estos nuevos procedimientos censorios. Así mismo, se analizan los efectos negativos que estas prácticas tienen en la libertad de expresión y de información de las personas, dos derechos fundamentales. Tomando como canal conductor la hipótesis, delimitamos los objetivos y fines que queremos conseguir. El objetivo principal de esta investigación es demostrar que la censura sigue existiendo en la actualidad, que ha logrado transformarse a fin de adaptarse a la nueva era digital, estableciendo nuevos procedimientos y mecanismos para ejercer el control. Específicamente, se establecen los siguientes subjetivos: 1. Estudiar el fenómeno de la censura en la historia. 2. Demostrar la existencia de la censura desde la invención de la escritura hasta nuestros días. 3. Analizar las diferentes etapas a fin de contextualizar su nacimiento y la conservación de su estatus en el tiempo. 8 4. Indagar en la era digital para entender el nuevo escenario donde se desarrollan estos procedimientos. 5. Determinar las nuevas formas de censura presentes en el siglo XXI. 6. Definir la injerencia de la nueva censura en los derechos a la libertad de expresión y de información. 7. Investigar sobre el término poscensura de Juan Soto Ivars, fenómeno que se crea y desarrolla en torno a las redes sociales. Estos objetivos tratarán de cumplirse mediante el estudio sistemático de distintas posiciones y criterios útiles para abordar este tema, proporcionando de igual modo una perspectiva teórica e histórica que nos sirva en la labor de demostrar la hipótesis, en búsqueda de recabar la mayor cantidad posible de información valiosa que posteriormente sirva para relacionar los hechos analizados con la actualidad.! 9 sólo negarle su existencia, sino, lo que era más importante, le impedía disfrutar de una vida en el más allá (Martínez-Salanova). 16 Edad Media El Medioevo o Edad Media es aquel periodo de la historia que, convencionalmente, inicia tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d.C. y tendría su final tras la llegada de Colón a tierras americanas, concretamente, al Caribe en el año 1492. Sin embargo, algunos expertos como Abel Gilbert, periodista especializado en Historia y Paleontología, asegura que “a pesar de que existan fechas convencionales para delimitarla, el principio y final de la Edad Media no son el resultado de unos eventos claramente marcados, sino de transformaciones que duraron varias épocas o incluso siglos”. Cuando hablamos de la Caída del Imperio romano de Occidente nos referimos a un concepto que nos hace imaginar un suceso puntual y especialmente traumático, cuando la realidad es que fue un declive fundamentalmente progresivo, una desintegración precedida desde principios del siglo V d.C. y encabezada por la dependencia de Roma a las ayudas por parte de las tribus bárbaras para defender sus fronteras de los ataques, por lo que estos fueron acumulando títulos y tierras fronterizas como remuneración, perdiendo la autoridad para ejercer el control. Finalmente, el extendido territorio bajo el manto romano quedó dividido en numerosas entidades política y sucesoras. La deposición del último emperador romano de Occidente, Rómulo Augusto, por el caudillo hérulo Odoacro, propició la desintegración definitiva del imperio en reinos independientes (Gilbert, 2023). La caída del imperio tuvo como consecuencia directa el debilitamiento paulatino de las estructuras educativas que constituían el soporte de carácter científico. Así mismo, se perdió el uso de la lengua griega, idioma propio del conocimiento científico. Esto obligó a reconstruir, prácticamente desde cero, el conocimiento durante la Edad Media tomando como referencia documentos procedentes únicamente del latín. El ascenso del cristianismo sería, sin duda, otro acontecimiento determinante, pues la Edad Media se vio condicionada por su pensamiento. A lo largo del medioevo, la influencia de la Iglesia católica fue incrementando en muchos sentidos, llegando a poseer más poder incluso que las propias naciones. La corona se veía presionada a actuar de acuerdo con los intereses y deseos de la iglesia y el clero, convirtiéndose en una institución omnipresente en la vida medieval. Otro hecho sustancial que determina el final de la Edad Media así como el principio de la Edad Moderna es la invención de la imprenta de Gutenberg, una máquina que impulsó la producción masiva de elementos impresos como periódicos y libros con una mejora incalculable en eficacia y eficiencia, convirtiéndose en un invento revolucionario para la historia de la humanidad. Los libros ya no eran de uso exclusivo para la clase privilegiada, lo que tuvo como respuesta directa un aumento de la alfabetización. La censura en la Edad Media La Edad Media fue renombrada y apodada por la literatura renacentista como la Edad Oscura, pues supuestamente era todo lo contrario a la realidad descubierta sobre las civilizaciones griega y romana, consideradas más permisivas y abiertas. Pero lo cierto es que existen muy poca información a cerca de este periodo, así como escasos registros históricos. La etapa más lúgubre que aconteció en la era medieval se dio, fundamentalmente, en los dos últimos siglos durante el 17 periodo transitorio entre el feudalismo y monarquía marcado por épocas de guerra, hambrunas y epidemias. A esta época se le atribuyeron sucesos que, por tiempo y espacio, pertenecen a la Edad Moderna, como puede ser la quema de brujas. Esta afirmación no supone que no se diera en ningún momento durante la Edad Media, pero tal y como explica el Doctor en Historia Medieval por la Universidad de Madrid Carlos de Ayala “los grandes procesos contra las brujas son de época moderna. En la Edad Media los procesos contra brujas que existen son contados. Son más propios del siglo XVI y XVII’’. En cuanto a la censura, la Iglesia tuvo un papel decisivo durante la Edad Media. Como institución religiosa (y política) cuasi absoluta, se nombró a sí misma guardiana de la fe y la moral, controlando las ideas, opiniones y pensamientos extendidos por la población, reprimiendo y censurando todo lo considerado herético y contrario a la norma católica. El poder descentralizado de la Iglesia se combinaba con el de los monarcas y señores feudales, que preocupados por conservar su poder, estatus y control sobre la población mandaron suprimir cualquier idea o información considerada amenazante y establecieron regulaciones a la libertad de pensamiento y variantes, cediendo a los monjes el poder de controlar los escritos. Los monjes eran, hasta el siglo XV, las únicas fuentes escritas de peso en la sociedad. El feudalismo otorgaba el papel de reproducción y difusión de conocimientos a la iglesia católica, por lo que también aceptaba que esta hiciese de un papel censor y marcara la ``agenda setitng´´, los temas de los que se podía hablar y los que quedaban regulados al olvido. (Luján, 2016) En el caso de la España Medieval, se establecieron las siguientes restricciones y regulaciones relacionadas con la censura: Los derechos relativos a lo que llamamos libertad de pensamiento no son concebibles en una sociedad confesional. No es comprensible, en tal contexto ninguna libertad de pensamiento en materia de religión. Los mundos de la política y la religión eran una misma cosa. Dada la construcción dogmática de la entera vida política, la aplicación del esquema religioso a la comunidad civil transforma a ésta en iglesia, en tanto que las autoridades eclesiásticas aceptan una colaboración que es casi confusión. Los herejes son sancionados por el poder civil, y los disidentes políticos son juzgados por la autoridad eclesiástica. (Pérez, 1982:112) Las asociaciones políticas quedan prohibidas. Los bandos o grupos y las ligas o federaciones están prohibidas por el derecho local castellano-leonés, en textos como los de Llanes, Usagre, Madrid y Cuenca, y finalmente por ley general tras las Cortes de 1390. Se afirma que tales asociaciones son perjudiciales al bien común y que deben impedirse tanto si el vínculo fuese verbal, como si se actuase de hecho, y ello sin distinción de medios de expresión. Estamos ante la homología de la religión con la política, puesto que la fe católica esta considerada unida al vínculo que somete el súbdito al rey. Por ello la herejía es considerada como traición y conduce a una sanción tan típicamente civil como la pérdida de casa del culpable. (Pérez, 1982:113) 18 Una vez instalada la imprenta en España, la censura tuvo que acelerar sus procesos y métodos en consecuencia a la rapidez en la que se imprimían y comercializaban los escritos, dándose una multiplicación de publicaciones. De este modo, se empieza a practicar una censura ``a posteriori´´, mediante tachaduras, tal y como se puede ver en muchos ejemplares (Franco, 2022). A parte de la persecución incansable a aquellos considerados herejes, otro tipo de censura característica del medioevo sería la relacionada con la libertad sexual. Había una escasa manifestación del erotismo en contraposición a los romanos y griegos, siendo muy poco común en el arte del primer período cristiano y en la Edad Media en general. Esto se vio reflejado cuando, a principios de la Edad Media, se recuperaron las principales prohibiciones del Antiguo Testamento: el incesto, la desnudez, la homosexualidad y la sodomía. 19 Edad Moderna La Edad Moderna es la tercera de las fases históricas en las que se divide la historia universal. Su origen oscila entre la conquista de Constantinopla a manos del Imperio Otomano en 1453 y el descubrimiento de América en el año 1492, dándose por finalizada en 1789 tras el estallido de la Revolución Francesa, por lo que recoge todos los acontecimientos sucedidos entre el siglo XV y el siglo XVIII. La Modernidad supuso una etapa de metamorfosis caracterizada por una serie de importantes cambios y transformaciones sociales, políticas y económicas que determinaron el futuro de Europa y de parte del mundo. El progreso, la cultura, la comunicación o la razón son algunos de los valores que destacarán durante este periodo. Como apuntábamos anteriormente, esta época está profundamente marcada por una serie de cambios que trastocaron la realidad social del momento, por lo que se hace necesario realizar un pequeño resumen de las principales transformaciones para que nos sirvan de contexto. Uno de los hechos más significativos de la época sería el cambio en el panorama filosófico y el pensamiento humano encabezado por el humanismo, un movimiento cultural que defiende una nueva concepción del mundo en el que el hombre ocupa un lugar preeminente, sin que en ningún momento se llegue a negar la existencia y la supremacía de Dios, que sigue siendo el creador del universo (Alcalá, 2014:7). Se adopta un concepto antropocéntrico de la vida en el que las preocupaciones del hombre giran en torno a la felicidad terrenal y la vida plena sin dejar a un lado la religión y en contraposición a la visión predominante durante el medioevo, en el que la vida se entendía como un recorrido para alcanzar la gloria eterna. Los estudios literarios, científicos e incluso artísticos centraron sus esfuerzos en el hombre y la naturaleza. A nivel político, los diferentes problemas sociales así como la inestabilidad durante el régimen feudal impulsaron el auge de monarquías absolutas basadas en la concentración del poder en la figura del monarca. Los monarcas, bendecidos con la gracia de Dios, defendían su derecho divino a gobernar y controlaban los asuntos de carácter político, económico y militar. Un hecho significativo sería la creación y surgimiento de los estados nacionales como Francia, Inglaterra, Holanda o Portugal. De la misma forma, el descubrimiento de América por Colón en 1492 y de parte de los países asiáticos por Fernando Magallanes en 1521 dieron paso al inicio de establecimientos coloniales por las potencias europeas, lo que llevó a conocer la Edad Moderna como la era de los descubrimientos. Las transformaciones que se produjeron a nivel social girarían entorno a un aumento considerable de la población y al desarrollo del comercio devenido, en parte, por la exportación de productos procedentes de América como el tomate, la patata o el café y la seda procedente de Asia, por lo que la economía ya no se basaba exclusivamente en la ganadería y la agricultura. El descubrimiento del nuevo mundo también provocó el incremento sistemático de esclavitud. La censura en la Edad Moderna En cuanto al panorama informativo y periodístico durante la Edad Moderna, las noticias se convierten en un elemento crucial para la sociedad, por lo que el interés noticioso no sólo se mantiene, si no que se incrementa y se expande. Es por ello que durante este período conviven los diferentes medios y organizaciones informativas existentes, ya sean antiguas (heredadas de épocas 20 anteriores) o nuevas, surgidas a partir de la imprenta, la configuración de los Estados Modernos y de la organización económica capitalista (Coronado, 2018). Se dan, por lo tanto, noticias orales en diferentes plazas públicas así como noticias manuscritas, que a pesar del innegable impacto de la imprenta no desaparecen al ser las más controladas, destacando la figura de los menanti como portadores de noticias. En este siglo también tienen lugar noticias impresas, con periodicidad irregular y temática dispersa dentro de las cuales podemos encasillar las relaciones, los avisos, nuevas y libelos. Así mismo, aparecen las primeras gacetas. Entre todo este material circulante, aparecen varios actores, aquellos que poseían el poder en la época, que harán uso y empleo de la propaganda según sus intereses. Ante este bombardeo informativo, Carlota Coronado, profesora en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, asegura que los poderes establecidos atraviesan dos fases claramente definidas: Por un lado, llevan a cabo una fase defensiva a la que dedicarían grandes esfuerzos por controlar la imprenta y los diferentes productos derivados de ella. Por otro lado, una fase ofensiva en la que el poder entiende que lo impreso es un arma demasiado poderosa que pueden poner al servicio de sus propios intereses creando su propia política informativa destinada a orientar e influir en la opinión pública. La Iglesia, viendo peligrar su privilegiada posición y estudiando las posibles consecuencias de la imprenta para la conservación de su estatus, se defiende ejerciendo un doble control sobre la misma. Ejerce un control de carácter estructural creando las concesiones, un permiso para poder abrir una imprenta (un privilegio real) que sólo se otorgaría a aquellas personas que demostraran una inquebrantable lealtad al rey. Dicha concesión podría ser retirada en cualquier momento y estaría extremadamente vigilada por el poder. Por otro lado, llevaría a cabo un poder de carácter político y jurídico basado en la censura propiamente dicha a través de restricciones y represión directa. En realidad, la Iglesia se enfrenta a algo más que a la imprenta, se enfrenta a lo que la imprenta representaba: el universo de la palabra y de la lectura. La lectura suponía el éxito de la razón sobre la fe, y esa es la batalla que la Iglesia tiene que librar en el siglo XVI con el humanismo como telón de fondo (Coronado, 2018). Los registros sobre la primera decisión de censura por parte de la Iglesia romana datan de 1487 con la bula Inter multiplices creada por Inocencio VIII, mediante la cual se proporcionaba a las autoridades eclesiásticas el derecho a revisar los contenidos de cada libro antes de su impresión. Este hecho fijaría la censura previa empleada por los papas posteriores quienes llegarían, incluso, a reforzarla. León X, quien creó la bula Inter sollicitudines, incorporó a las restricciones la quema de ejemplares, multas, la suspensión de empleo e incluso la excomunión. De la misma forma, Paolo III crea la Consagración del Santo oficio, destinada al exterminio de libros considerados inmorales. A pesar de los incansables esfuerzos de la Iglesia, estas normas no fueron consideradas lo suficientemente duras y efectivas como para impedir la difusión de contenido hereje, por lo que se crea el Índice de libros prohibidos, un elemento fundamental para cartografiar la intervención eclesiástica en la circulación de textos en la segunda mitad del siglo XVI (Vian Herrero y vega, 2016, como se citó en Castro, 2017). 21 Por lo tanto, cada librero tenía un listado o registro de libros considerados prohibidos que no podía vender. Si alguien quería acceder al contenido de estos libros debía pedir permiso anticipado y justificar los motivos ante las autoridades correspondientes. Los criterios empleados para identificar un libro como inmoral se basarían en perseguir aquellos contenidos destinados a presentar ideas contrarias a los ritos, sacramentos o ceremonias de carácter religioso, que no reprodujesen fielmente la palabra de Dios, los considerados supersticiosos u obscenos, entre otros. Los índices de libros prohibidos de los siglos XVI y XVIII establecen en los prólogos que el fin principal de la censura de textos es la erradicación de la herejía y del error en materia de fe. La prohibición de impresos respondería, pues, a un propósito primario del erradicación de la heterodoxia y de depuración doctrinal; regula, para ello, la creación, impresión, edición, comercio y circulación de libros, y tiene, además, de forma secundaria, efectos disuasorios e inhibitorios sobre la lectura y la escritura. (Esteve, 2013:9) Se establecen, además, los siguientes requisitos: -En todas las obras creadas debía figurar claramente el nombre, apellido y patria del autor, a fin de conocer a quien debía exigir responsabilidades y aplicar el correspondiente castigo. -Los tipógrafos y libreros debían jurar lealtad al índice ante el obispo/ inquisidor en el ejercicio de su labor católica, así como obediencia. -Se comprometían a negar la entrada en su oficio a quienes fueran acusados de herejes. Acatando los edictos de la Iglesia, el poder político reconoce el derecho de los obispos y presidentes de las audiencias a ejercer una censura previa, promulga decretos mediante los cuales se establece la prohibición de publicar libros que hayan sido proscritos por la Iglesia, establece un régimen de licencias e implanta un nuevo sistema de castigo que podía basarse en multas dinerarias, inhabilitación o quema de libros. Un ejemplo válido sería el caso de Francia, donde todo tipo de prensa estuvo bajo censura real y régimen de concesión hasta 1789 con la Revolución Francesa. 22 Edad Contemporánea La Edad Contemporánea es aquel periodo de la historia que inicia con la Revolución francesa en el año 1789 y se extiende hasta nuestros días. Es una etapa marcada por importantes acontecimientos como las dos guerras mundiales, las revoluciones industriales, los innumerables avances de carácter científico-tecnológico así como la implantación del modelo económico capitalista. El estallido de la Revolución francesa vino acompañado de los ideales liberales y los valores de igualdad, libertad y fraternidad que hoy en día mantenemos. Así, la sociedad pasaría de organizarse en estamentos a estructurarse en clases, con la burguesía situada en las capas sociales superiores y la aparición de movimientos obreros que reclaman derechos para los trabajadores (López, 2021). La Edad Contemporánea atraviesa entonces diferentes momentos hasta llegar a lo que hoy conocemos como nuestra realidad más cercana. Si tomamos como punto de partida la Revolución francesa, hablamos de alrededor de unos 230 años de historia, por lo que se hace imprescindible esquematizar sus etapas con el objetivo de ordenar la información: 1. La Revolución y la posterior restauración (1789-1848): Como ya hemos apuntado anteriormente, la Edad Contemporánea toma comienzo con la Revolución francesa, un conflicto de carácter sociopolítico que sacudió las bases de la monarquía absolutista desatando el conflicto entre las recién llegadas ideas liberales y las monarquías absolutas. 2. El auge del capitalismo (1848-1918): El capitalismo se ve impulsado por la segunda revolución industrial, conocida como revolución eléctrica por la producción masiva de energía eléctrica y la producción en cadena. Esta etapa se caracteriza, de igual modo, por la aparición de los movimientos obreros y por una rivalidad brutal entre las principales potencias europeas, debilitadas tras el tremendo desgaste que supuso la Primera Guerra Mundial. 3. La etapa de entreguerras (1919-1938): Esta etapa se vio claramente afectada por la crisis económica del crack del 29 como consecuencia de la caída del mercado de valores de Estados Unidos que desembocó en una gran recesión económica. Durante esta etapa surgirían los movimientos totalitarios como el fascismo o el nazismo. 4. La Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría (1939-1989): Esta etapa se caracteriza, fundamentalmente, por la formación de dos bloques encabezados por las dos nuevas grandes potencias: El bloque occidental, liderado por Estados Unidos e inmerso en un sistema económico capitalista y, el bloque comunista, encabezado por la Unión Soviética junto con las naciones europeas del Este, cuyo modelo económico fue basado en un sistema de planificación centralizado. 5. La globalización: La caída del muro del Berlín y la disolución de la Unión Soviética dieron paso a la flamante globalización, un fenómeno en continuo desarrollo que permitió la interconexión entre las diferentes naciones a escala mundial en los ámbitos todos los ámbitos. La Edad Contemporánea se convierte en el escenario donde se vendrán desarrollando numerosos avances y acontecimientos que determinan el futuro (nuestra actualidad) y trastocan todos los ámbitos de la vida. Para esta nuestra investigación, el acontecimiento que resulta más importante a la vez que interesante de desarrollar es la Revolución Industrial, antecedente a la digitalización (o cuarta Revolución Industrial) que integra la realidad en la que nos encontramos ahora. 23 Para entender este disruptivo cambio, antes debemos entender en qué consistieron dichas revoluciones, pues son las principales causantes de las transformaciones económicas y sociales que modificaron, en primer lugar, las sociedades occidentales y, más tarde, el mundo entero. En total son cuatro las revoluciones que han sacudido (y continúan sacudiendo) nuestra historia. Para el profesor británico Daniel S. Landes la revolución industrial se define de la siguiente forma: «El término revolución industrial suele referirse al complejo de innovaciones tecnológicas que, al sustituir la habilidad humana por la maquinaria y ola fuerza humana y animal por la energía mecánica, provoca el paso desde la producción artesanal a la fabril, dando así lugar al nacimiento de la economía moderna». La primera de ellas, denominada revolución mecánica se desarrolla a finales del siglo XVIII y mediados del XIX, se sintetiza con el paso de la economía rural a la industrial, destacando la especialización de procesos productivos (en especial de tejidos) y la fabricación del ferrocarril, mejora de carreteras y el barco a vapor. A esta primera le sigue la segunda Revolución Industrial o la revolución eléctrica, que tuvo lugar entre 1851 y 1870 y se entiende como complemento de la economía industrial, marcada por la producción masiva de energía eléctrica y la producción en cadena. Entre los hechos relevantes que se sucedieron durante esta segunda revolución, destaca la aparición de nuevos materiales que se destinarían a la producción (acero, zinc y níquel, entre otros) y nuevos químicos (amoniaco y fertilizantes, entre otros). Considerada la tercera revolución industrial, la revolución informática es la transformación científico-tecnológica que sentaría las bases para la posterior digitalización. No tiene inicio concreto, pero podría decirse que toma impulso con la invención del transistor en 1947, un dispositivo clave en el desarrollo de las posteriores tecnologías. Destacan un mayor uso de las energías renovables, la creación de tecnologías de almacenamiento energético (materias o pilas de hidrógeno), el desarrollo de una red eléctrica inteligente (Smart grid) o el transporte eléctrico. Finalmente, la cuarta revolución, Revolución Digital o ``revolución 4.0´´ abarca desde la informática propia de la tercera revolución hasta la automatización de procesos y máquinas. La llegada de Internet, el desarrollo de la robótica, las mejoras en las capacidades de almacenamiento, computación y seguimiento así como el desarrollo de las smart industries sientan las bases de un largo y extendido proceso de cambio que establece un nuevo modelo económico, productivo y social que supone la aparición de industrias, perfiles, profesionales y modelos económicos hasta ahora desconocidos (Marín, 2010:71). La censura en la Edad Contemporánea Al igual que hemos visto hasta ahora y a pesar de que la información y las publicaciones eran cada vez más accesibles para todos los sectores de la población, la censura continúa presente como herramienta de control que coarta la libertad de expresión y limita, a toda costa, el acceso a ideas contrarias al poder. Censura política y religiosa 24 En el caso Europeo, muchos países emplearon la censura política y religiosa mediante la creación de leyes y reglamentos. En el siglo XVIII, la censura gubernativa y religiosa era un mecanismo del Estado para alcanzar tres objetivos: asegurar el control sobre el pensamiento y la difusión de la producción intelectual, vigilar el orden público, favorecer la cultura y el buen gusto. En España, por ejemplo, los gobernantes promulgaron una serie de leyes dirigidas a centralizar las tareas censorias en una magistratura llamada Juez de Imprentas (Lorenzo & López, 2004: 571). Censura en regímenes totalitarios Avanzando en la historia, en los países gobernados por un régimen totalitario todos los medios de comunicación eran vigilados y controlados por el gobierno con el objetivo de conseguir mantener a raya a la población. En el caso alemán, antes llegada del nazismo, la constitución alemana garantizaba la libertad de expresión y la libertad de prensa. Pero en 1934 se abolieron estos derechos civiles, por lo que se volvió ilegal criticar al gobierno nazi. Esta norma se extremó tanto que ni si quiera podían hacer chistes o bromas, pues era considerado traición. El nazismo trato de controlar los medios de comunicación mediante el uso de la censura y la propaganda, lo que suponía un control total sobre periódicos, revistas, libros, arte, música o radio. Algunos ejemplos de censura nazi según la Enciclopedia del Holocausto serían: 1. Cerrar o tomar el control de los periódicos antinazis. 2. Controlar las noticias que aparecían en los periódicos, la radio y los noticieros cinematográficos. 3. Prohibir y quemar libros que los nazis clasificaban como antialemanes. 4. Controlar lo que los soldados escribían durante la Segunda Guerra Mundial. Otro dato interesante según la enciclopedia es la función unísona de la propaganda y la censura. Los libros de textos se convierten en el mejor ejemplo del funcionamiento coordinado de la propaganda y la censura durante el régimen nazi y fueron usados para controlar lo que los estudiantes leían en las escuelas. Los censores nazis llevaron a cabo la retirada de algunos libros e implantaron un nuevo sistema educativo basado en la obediencia al partido, la idealización de la figura de Hitler y por defecto, el rechazo sistemático hacia los judíos. Censura en regímenes autoritarios En el caso de los países gobernados por regímenes autoritarios como pueden ser, por ejemplo, el régimen militar de Augusto Pinochet en Chile, la censura, igualmente, estaba a la orden del día. Durante este periodo de dictadura, Chile sufrió diversos cambios como país y nación, especialmente los de ámbito económico político y social, tales como la prohibición de partidos políticos hasta 1987, la limitación extrema de la libertad de expresión, derechos civiles o la disolución del Congreso Nacional, la cual fue sustituida por una Junta de Gobierno, además de la carencia de democracia en cualquiera de sus formas. (Isaza, s.f) 25 Control de contenidos en Redes sociales Como ya hemos apuntado anteriormente, las redes sociales surgen en Internet, en un contexto de plena libertad informativa, de aparente ausencia de censura y bajo el principio de neutralidad de la red, basado en el aplicar el mismo tratamiento informativo a todas las noticias, independientemente de su naturaleza, origen o destino. Las redes sociales, como la mayoría de las plataformas de Internet, son organizaciones privadas que poseen la autonomía para determinar sus propias reglas y normas de uso. Cuando hablamos de control de contenidos en redes sociales nos referimos a los sistemas automáticos de filtración de contenidos, el bloqueo, suspensión y cierre (temporal o definitivo) de cuentas de usuario llevado a cabo por estas organizaciones privadas, por lo que se entiende entonces que la responsabilidad de filtrar noticias y contenidos recae en empresas proveedoras de servicios online (empresas privadas), que antes que nada son un negocio, y a eso están enfocadas, por lo que en su ejercicio, someten los contenidos a puros parámetros empresariales. Y todo ello, se ve especialmente agravado por la tendencia, cada vez mayor, a la concentración de prestadores de servicios del la sociedad de la información (PSSI), provocando que unas pocas compañías multinacionales copen la mayor parte del mercado (San Juan, 2021:24). Este control a menudo encuentra su justificación en la lucha contra las fake news, un fenómeno que será desarrollando más tarde en esta investigación. A pesar de que constituyen un grave problema actualmente en la Web, siempre han existido. Lo mismo ocurre con la pornografía infantil, contenido falso y/o engañoso o todo aquello considerado abusivo. En el caso de Twitter, por ejemplo, la suspensión de cuentas se realiza para controlar el Spam, disminuir los riesgos para la seguridad de una cuenta (en caso de hackeo), para reportar tweets o comportamientos abusivos por parte de los usuarios, lo que constituye una serie de motivos muy respetables. Las mejores herramientas para luchar contra las fake news son la verdad y la formación, esto es, rebatir la falsedad con datos y argumentos fundamentados, y haciendo que el usuario aprenda a discriminar entre las fuentes fiables en Internet y aquellas que no lo son. Por muy loable que sea el fin último del control de contenidos (lucha contra el terrorismo, evitar la difusión de pornografía infantil, etc.) siempre va a tener asociado un cierto sesgo de vulnerar derechos fundamentales, y por ello ha de ser implantado con precaución. (San Juan, 2021:27). Como era de esperar, el Internet de hoy no es el mismo que hace dos décadas, su crecimiento se ha visto incrementado exponencialmente, surgiendo nuevos tipos de plataformas y servicios. Otro problema que requiere de inmediata solución, es el relativo al concepto de censura que aparece incluido en las constituciones modernas, pues no contemplan, en ninguno de los casos, el control realizado por organizaciones privadas, lo que da lugar a un vacío legal. Esto resulta en una necesidad de cambio normativo y redefinición del concepto de censura, para que dichas organizaciones tengan un régimen de responsabilidad similar al de los editores de prensa (San Juan, 2021:23). Las redes sociales, que juegan actualmente un papel preponderante en la creación y difusión de noticias, deben tener responsabilidad cuando controlan los contenidos, puesto que no actúan de forma neutral, sino que realizan de facto una auténtica censura 32 de la información, y por ello su papel es muy similar al de los editores de prensa. (San Juan, 2021:27) Por supuesto, se debe proteger a los usuarios, cuando los particulares filtran contenidos sin permiso en Internet. Si el estado hiciera esto, se llamaría censura. La lucha historia por la libertad de información que principalmente la lucha contra la censura del Estado y de la iglesia. Hoy hay otros censores, otros guardianes, los prestadores de Internet. (Hoffman-Riem, 2001, como se citó en San Juan, 2021:25) 33 Fake news A pesar del intento reiterado de muchos autores por establecer un concepto que englobe por completo a este extranjerismo, aún en nuestros días no existe una definición universal del término. El término es empleado para conceptualizar la divulgación de noticias falsas que provocan la retroalimentación de desinformación. Su auge se debe a la emergencia de Internet y las nuevas tecnologías que han incrementado la preocupación social por este fenómeno que, en realidad, siempre ha existido. Estas noticias a menudo se ven respaldadas y reforzadas por las famosas redes sociales, que sirven de portal inmediato para su difusión en una plataforma de ‘’muchos a muchos’’ que permite que los usuarios sean productores y a la vez consumidores, generando así un círculo enviciado fomentado por un alcance que sobrepasa los límites en audiencia y distancia. Este fenómeno se desarrolla en un contexto de posverdad, marcado por unas circunstancias en que los hechos objetivos son menos importantes a la hora de modelar la opinión pública que las emociones o creencias personales. Este hecho genera un conflicto de grandes dimensiones en el panorama periodístico y de derecho, pues colisionan dos derechos que en apariencia puede confundirse, pero que están articulados y delimitados de distinta forma y, en definitiva, son completamente diferentes: Derecho a la libertad de expresión y Derecho a la libertad de información. No obstante, no todo contenido inexacto o falso es una fake new, por que para que así sea es preciso que concurra la intención de engañar (Costa, 2020, como se citó en San Juan, 2021). Para entender este fenómeno, sin duda hay tener en cuenta la diferencia entre networking y broadcasting, pues este último permite que se forme el usuario emisor-receptor y, por ende, un nuevo creador del discurso que no ha de responder ante la veracidad requerida en el Derecho a la libertad de información y que, por consiguiente, no está limitado, no como lo está un periodista. Mientras que networking hace referencia a una práctica desarrollada por profesionales, ya trabajen por cuenta ajena o propia. Otros datos a tener en cuenta según la Guía para combatir la desinformación (FIJ) son: el algoritmo de estas redes, el flujo informativo de actualización constante y los intereses políticos y partidarios, sin olvidar la intencionalidad premeditada de aquel que emite el mensaje. La Organización First Draft, creada en junio de 2015 con la motivación de crear conciencia y abordar los desafíos que están minando la confianza y la verdad periodística en la era digital, ha diferenciado siete tipos de contenido engañoso que puede circular por las redes: 1. Sátira o parodia: no pretende ‘’causar daño o engaño’’. 2. Contenido engañoso: se trata de ‘'el uso engañoso de la información para incriminar a alguien o algo’’. 3. Contenido impostor: es el ‘’tipo de información que suplanta fuentes genuinas’’. 4. Contenido fabricado: contenido ‘’nuevo y predominantemente falso, diseñado especialmente para engañar y perjudicar’’. 5. Conexión falsa: se da cuando ‘’los titulares, imágenes o leyendas no confirman el contenido’’. 34 6. Contexto falso: cuando ‘'el contenido genuino se difunde con información de contexto falsa’’. 7. Contenido manipulado: cuando la ‘’información o imágenes genuinas se manipulan para engañar''. Así mismo, proporciona los métodos para detectar estas fake news: 1. Hacer uso del método fact-checking mediante plataformas de verificación sdel discurso público sin ánimo de lucro como ‘’MalditoBulo’’ o ‘’Chequeando’’. 2. Desconfiar de titulares grandes y en mayúsculas, recurso propio del sensacionalismo que pretende hacer llamativa la información, que ésta entre por los ojos. 3. Analizar siempre la sección ‘’a cerca de’’ o ‘’ about’’ del sitio que estamos visitando: en los medios de prestigio, esta sección contiene datos importantes a cerca del equipo, del financiamiento o la dirección donde funciona el medio. 4. Comprobar los link y citas: Debemos mentalizarnos de que las noticias que se rigen mediante los criterios de noticiabilidad, respetan los criterios periodísticos y están comprometidos con la verdad periodística, proporcionarán, al menos, dos fuentes oficiales. 5. Desconfiar de URLs que son similares a sitios que ya conocemos: esta es una estrategia muy común de aquellos sitios que difunden noticias falsas, pues utilizan un vínculo cuasi igual al de otros portales conocidos para confundir y difundir datos falsos. 6. Encontrar una fuente local y consultarla. 7. Realizar una búsqueda inversa de imágenes: las fotografías, en la mayoría de las ocasiones, son víctimas de ser sacadas del contexto que no se corresponden con las originales (un ejemplo reciente, la Guerra de Ucrania). De la misma forma, en esta guía se diferencian las 8P de la Información falsa o fake news: 1. Periodismo deficiente. 2. Parodia. 3. Provocación. 4. Pasión. 5. Partidismo. 6. Provecho. 7. Poder o influencia politica. 8. Propaganda. 35 Tal y como se explica en el anterior punto destinado a estudiar el control de contenidos en redes sociales, en ocasiones el filtrado de los contenidos se realiza bajo el pretexto de evitar la creación y circulación de fake news, entre otras cosas. Sin embargo, la necesidad del ánimo de engañar, y la subjetividad asociada a la determinación de la verdad, hacen que no sea posible establecer sistemas efectivos de filtrado de las mismas, pues normalmente resulta muy complicado discernir si existe o no intencionalidad en un usuario cuando propaga una noticia inexacta, y además siempre habrá un sesgo en el sistema, asociado al concepto de ‘’verdad oficial’’ (San Juan, 2021:24). Según las afirmaciones del Doctor en Derecho Privado por la Universidad de Salamanca y la Universidad Pública de Navarra e ingeniero de telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid, José Luis González San Juan: ``En nuestra opinión, si una noticia no vulnera ninguna forma legal debe permitirse su difusión en aras a la libertad de expresión, pues lo contrario sería una nueva forma de censura, y cuando sea ilícita, su eliminación es una competencia jurisdiccional’’. 36 Cultura de la cancelación. El concepto de “cancelación” no se integra en nuestra sociedad hasta bien entrados los años 90. La primera vez que se escucha este término es en la película New Jack City en 1991, donde uno de los personajes dice, citando textualmente: “¡Cancelad a esa puta, ya me compraré otra!”. El uso de este término se vio incrementado en 2010 con la creación de la red de usuarios de la comunidad afroamericana en Estados Unidos o Black Twitter, un movimiento que se dio con el fin de denunciar actitudes propias de discriminación racista. Más tarde, en 2014, vuelve a aparecer en Love and Hip- Hop: New York, un reality show donde se hace referencia a este término para comunicar la expulsión de una de las participantes. Si bien el término en los últimos años ha sido usado para boicotear a personajes públicos que incurren en prácticas racistas, desde el año 2017 ha surgido otro cibermovimiento denominado #MeToo (``Yo también´´), que denuncia la violencia física y psicológica, el acoso sexual y las conductas misóginas que han acontecido en la industria del espectáculo hollywoodiense. (Burgos & Hernández Díaz, 2021:143). Este nuevo concepto, al igual que otros muchos, se desarrolla en pleno siglo XXI en un territorio dominado las redes sociales, con el objetivo de denunciar (en un principio) desde la moral y la ética acontecimientos pasados o antiguas cuestiones de carácter político, económico, social y cultural. Su función se limita a activar las redes sociales para anular, rechazar y suprimir, sin ningún tipo de restricción, todo aquello que trasgreda los principios universales sobre los que se basa la convivencia humana, lo que correspondería a un motivo muy plausible. No obstante, la persona que cancela no es tan benévola como se espera, no está enriquecida de valores humanos como muchos pudieran pensar. El que cancela, en este caso, lo hace motivado por emociones y no por la razón. Gobernado por la venganza y no por evidencias. El cancelador de oficio es un vengador muy astuto, se escuda detrás de la democracia, de la libertad de expresión, finge ser un sujeto moral, habla de justicia y de Estado de derecho, retórica para cautivar a adeptos. Cuenta con millones de seguidores, es un ``ser digital, viral y carismático´´. Globaliza contenidos injuriosos. Lesiona reputaciones. Le quita el brillo a la pluralidad de las ideas y con ello a la diversidad cultural. (Burgos & Hernández Díaz, 2021:145) El problema es que no hace falta ser una persona famosa o relevante en la sociedad, sólo se necesita tener redes sociales (y un día particularmente malo) para ser públicamente expuesto por una opinión malsonante (probablemente sacada de contexto) o un chiste desafortunado. Como ya hemos visto anteriormente, Internet ni perdona ni olvida, por los que las consecuencias para el usuario “funado” son, simplemente, devastadoras. Para ejemplificar esta práctica de cancelar, analizamos brevemente el caso de la escritora J.K. Rowling, quien en 2020 fue cancelada por la comunidad LGBTQ+ cuando publicó un tweet respondiendo al siguiente enlace: “Opinión: creando un mundo post-Covid-19 más igualitario para la gente que menstrúa” La problemática surge cuando la famosa escritora manda el siguiente mensaje acompañando al artículo: 37 “`Personas que menstrúan´. Estoy segura que había una palabra para esas personas. Ayúdenme. ¿Wumbed?, ¿Wimpund?, ¿Woomud?”. Estas últimas palabras las escribe, indudablemente, con un toque irónico y burlesco haciendo referencia a la palabra women (mujer en castellano), a lo que la comunidad LGBTQ+ salta enfurecida al sentirse discriminada, pues dentro de esta comunidad hay personas que se consideran hombres y menstrúan, al igual que personas trans o de género “no binario”. También hicieron referencia a que de igual discrimina a aquellas mujeres que, por algún motivo biológico, no tienen la menstruación. Ante la oleada de mensajes y la gran polémica que desató gran indignación entre toda la sociedad (incluso entre los protagonistas de Harry Potter) la escritora se defiende con otro tweet: “ Si el sexo no es real, no hay atracción hacia el mismo sexo. Si el sexo no es real, la realidad vivida por mujeres a nivel mundial se borra. Conozco y amo a las personas trans, pero borrar el concepto de sexo elimina la capacidad de muchas personas de discutir sus vidas de manera significativa. No es odio, es decir la verdad. La idea de que mujeres como yo, que hemos sido empáticas con las personas trans durante décadas, sintiendo afinidad por que son vulnerables de la misma manera que las mujeres (a la violencia masculina), “odian” a las personas trans por que creen que el sexo es real y han vivido consecuencias, es una tontería”. Lo mismo ocurre cuando no se trata de un personaje público o increíblemente famoso, como le ocurrió a Emmanuel Cafferty, un trabajador de SDG&E, empresa de inspección de redes subterráneas de gas y electricidad en San Diego, California. Tras su jornada, volvía a casa en la furgoneta de la empresa con la ventanilla bajada, y sin darse cuenta, hacía un gesto juntando dos dedos de la mano. Este gesto o chasquido, fue interpretado por otro conductor como un símbolo (OK) empleado por los supremacistas blancos y que en Estados Unidos tenía connotaciones racistas, por lo que agarró su teléfono, hizo una foto y la subió a Twitter. Cabe destacar que hacía a penas una semana de la muerte de George Floyd que desencadenó la mayor ola de protestas de la historia contra el racismo en estados Unidos. Dos horas más tarde, el supervisor de Cafferty lo llamó para informarle de que sería suspendido de empleo y sueldo. Es aquí donde pueden vislumbrarse con bastante claridad las consecuencias de esta nueva cultura de la cancelación de la que nadie puede librarse. El asunto adquiere dimensiones más complejas cuando se llega a disentir con las opiniones o tendencias del momento. Las comunidades de interpretación no solo reaccionan con beligerancia, sino que bloquean y censuran al discordante. El cancelado es una silueta fantasmal a quien le han privado de voz y solo se escuchan onomatopeyas cuando intenta comunicarse, eso le ocurrió al personaje Matt en “Blanca Navidad” de la serie de televisión británica Black Mirror. (Burgos & Hernández Díaz, 2021:147) En Junio de 2020, la revista Harpers publicó una carta firmada por más de 150 intelectuales, entre los cuales se encuentra Noam Chomsky, de diferentes nacionalidades para abordar el tema de la cultura de la cancelación, un fenómeno que sin duda interfiere con el derecho a la libertad de expresión. En ella defienden que “ la manera de derrotar malas ideas es la exposición, el argumento y la persuasión, no tratar de silenciarlas o desear expulsarlas. Como escritores necesitamos una cultura que nos deje espacio para la experimentación, la asunción de riesgos e incluso los errores. 38 Debemos preservar la posibilidad de discrepar de buena fe sin consecuencias profesionales funestas” (Villa, 2020, como se citó en Burgos y Hernández Díaz, 2021). Esta carta recoge cuatro ideas fundamentales a modo de soluciones para mejorar la convivencia humana: 1. Se hace necesario que las naciones asuman medidas correctivas a través de la Justicia y el Estado de Derecho. 2. Así mismo, debemos pronunciarnos en contra de el clima de intolerancia y fortalecer la inclusión 3. La censura es un mal que esta permeando a la cultura: “ es una boga para la vergüenza pública y el ostracismo”. 4. El antídoto contra esta cancelación prácticamente irracional es fomentar el debate, la exposición y la discusión, elementos que estimulan la participación. Nueva Damnatio Resulta paradójico que el Diccionario de la Real Academia Española defina, en una de sus acepciones, la palabra “cancelar” como: “Borrar de la memoria, abolir o derogar algo”. Recordemos que en la Antigua Roma, la ley “damnatio memoriae” suponía el castigo a no haber nacido nunca o “condena a la memoria”. De la misma forma, en la anterior carta expuesta aparece el término ostracismo referido al retiro forzoso empleado en la Antigua Grecia, por lo que aún en la actualidad podemos encontrar muchos resquicios de esta vieja práctica que es la censura. 39 Poscensura de Juan Soto Ivars El término de poscensura acuñado por Juan Soto Ivars hace referencia a un concepto exclusivamente digital que se crea, desarrolla y estructura en torno a las las redes sociales, resultado de una grave injerencia y colisión entre el linchamiento digital, la censura y la libertad de expresión. Es, por lo tanto, un concepto necesario para diferenciar la censura clásica, siempre vertical y de arriba abajo, de esa otra censura vaporosa, posmodera y ajena a las jerarquías (Soto, 2017). El autor lleva varios años reflexionando a cerca de esta nueva extensión de la censura. En su ensayo Arden las redes: la poscensura y el nuevo mundo virtual (Debate, 2017), el escritor y periodista se empapa de este término estudiando el novedoso y cambiante panorama comunicativo liderado por las redes sociales en el que nos encontramos inmersos actualmente, prestando especial atención a los efectos (para nada positivos) que estas nuevas herramientas tienen sobre la libertad de expresión. Esta obra correspondería al segundo de los tres ensayos publicados por el autor. En todas ellas, se centra la atención en los comportamientos y actividades derivadas de las redes sociales y como estas herramientas están generando nuevas formas del censura (de Santiago, 2018). El acontecimiento fundamental que sin lugar a dudas ha alimentado este fenómeno, ha sido el cambio de roles que se ha producido en la sociedad de la comunicación, puesto que antes de las redes sociales las personas particulares no tenían las herramientas para hacer llegar su discurso a miles de personas. Los medios unidireccionales de comunicación como la televisión, lo mínimo que permitían era una breve intervención telefónica o participación en programas de opinión, pero no todos tenían el acceso abierto a estos programas (Burgos & Hernández Díaz, 2021:147). Quizás el cambio más radical en la cultura de la comunicación desde la invención de la imprenta ha sido la capacidad del público para responder. De la galaxia Gutenberg a la Galaxia Zuckerberg se ha producido una disolución del concepto de autoridad intelectual. El máximo exponente es ese célebre tuitero que acusó al papa de no tener `ni puta idea de religión´. Cuando este tipo de respuestas se agrupan en enjambres de usuarios y se dirigen de forma masiva contra individuos, ¿podemos decir que la mayor libertad de expresión de la historia de la humanidad provoca un mayor control del pensamiento? ¿Un mayor miedo a decir según qué?. (Soto, 2017, como se citó en Burgos & Hernández Díaz, 2021) El autor hace referencia al concepto de “enjambres de usuarios”, un concepto realmente interesante si tenemos en cuenta que agrupa desde las ya analizadas shitstomr, pasando por la cultura de la cancelación y, finalmente, la poscensura. El término de “enjambre digital” hace referencia a la agrupación de individuos que se forma tras un evento o desastre social, de tal forma que las multitudes inteligentes se auto-movilizan y auto organizan utilizando estrategias como las de “enjambre” (Rheingold, 2004, como se citó en Burgos & Hernández, 2021). El quid de la cuestión radica en que estas agrupaciones no desarrollan un sentimiento perteneciente a un “nosotros”, si no que se forma a partir de usuarios independientes. El contenido esencial de la obra de Juan Soto Ivars puede sintetizarse bajo la idea principal de que en el hábitat de las redes sociales, vivimos cohibidos por las opiniones ajenas, procedentes de agrupaciones de personas que se auto-proclaman justicieros y deciden perseguir los excesos de la libertad de expresión mediante el linchamiento digital o la cancelación, que tienen como resultado una libertad de expresión que no necesita de leyes, ya que en la mayoría de los casos los usuarios se 40 autocensuran por miedo a ser los siguientes. Dos años más tarde, en 2019, el escritor y periodista actualizaba su tesis para llegar a una clara conclusión: la poscensura es hoy más evidente que entonces. 41 —— (23 de octubre de 2019): Por qué siguen ardiendo las redes. Ethic. https://ethic.es/2019/10/porque-siguen-ar- diendo-las-redes 48