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El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva (cartas de Alonso de Medina, 1549)

Navarro Gala, Rosario

Abstract

En este trabajo se muestra la necesidad de aunar procedimientos filológicos tradicionales y metodologías propias del análisis del discurso que permiten relacionar las estrategias y recursos lingüísticos empleados en la elaboración de los textos escritos en nuestro pasado3. Para alcanzar dicho objetivo es necesario abordar una laboriosa tarea de recontextualización histórica, social, discursiva y comunicativa. El corpus empleado consta de 10 cartas escritas por Alonso de Medina a La Gasca, desde Arequipa en 1549. Concretando más, se examinan los procedimientos lingüísticos empleados por el locutor de estas cartas para construir su identidad discursiva, en cuanto al papel que desempeña en la configuración de dicha identidad, el ethos prediscursivo o identidad social, con atención especial a la ideología o doxa (política/ley-religión).

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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva (cartas de Alonso de Medina, 1549)1 The Subject in the face of the Deviations of Power: Ideology/Doxa and Ethos in the Construction of Discursive Identity (Letters of Alonso de Medina, 1549) Rosario Navarro Gala2 Universidad de Zaragoza / IPH (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5052-330X Recibido: 02-05-2024 Aceptado: 10-06-2024 Resumen En este trabajo se muestra la necesidad de aunar procedimientos filológicos tradicionales y metodologías propias del análisis del discurso que permiten relacionar las estrategias y recursos lingüísticos empleados en la elaboración de los textos escritos en nuestro pasado3. Para alcanzar dicho objetivo es necesario abordar una laboriosa tarea de recontextualización histórica, social, discursiva y comunicativa. El corpus empleado consta de 10 cartas escritas por Alonso de Medina a La Gasca, desde Arequipa en 1549. Concretando más, se examinan los procedimientos lingüísticos empleados por el locutor de estas cartas para construir 1 El presente trabajo se inscribe en el Proyecto de Investigación I+D+i del Programa Estatal del Ministerio de Ciencia e Innovación: “Fuera de Sitio. Transferencia material y Redes letradas en los virreinatos de América”, PID2020-117546GB-I00. 2 ([email protected]) Profesora Titular de Universidad en el Departamento de Lingüística y Literaturas Hispánicas de la Universidad de Zaragoza e investigadora del Instituto de Investigación de Patrimonio y Humanidades. Sus investigaciones se centran, en lo fundamental, en la Historia del español en América. Es experta en aspectos ortográficos, fonético-fonológicos, sintácticos, pragmáticos y discursivos del español de los siglos XVI y XVII. 3 Como señalaba Bustos Tovar (2016, etc.) la finalidad de todo análisis filológico debe explorar nuevas metodologías que, partiendo de que los textos son actos de comunicación que poseen un sentido y que obedecen a una intención, ayuden a determinar cuestiones como los rasgos relevantes para determinar el sentido de los textos y los diferentes modos de construcción del discurso. 326 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 su identidad discursiva, en cuanto al papel que desempeña en la configuración de dicha identidad, el ethos prediscursivo o identidad social, con atención especial a la ideología o doxa (política/ley-religión). Palabras-clave: siglo XVI, ideología, identidad discursiva, español en América, análisis del discurso. Abstract This work shows the need to combine traditional philological procedures and methodologies specific to discourse analysis that allow relating the linguistic strategies and resources used in the elaboration of texts to the examination and analysis of texts written in our past. To achieve this objective, it is necessary to address a complicated and laborious task of historical, social, discursive and communicative recontextualization. The corpus used consists of 9 letters written by Alonso de Medina to La Gasca, from Arequipa in 1549. More specifically, the linguistic procedures used by the speaker of these letters to construct his discursive identity are examined, as well as the role they play in the configuration of said identity, the prediscursive ethos or social identity, with special attention to ideology (politics/law-religion). Keywords: 16th century, Ideology, Ethos, Doxa, Discursive Identity, Spanish in America, Discourse Analysis. 1. Acercamiento histórico al sistema de creencias del vasallo/soldado español en el Nuevo Mundo Durante la primera mitad del siglo XVI la Europa católica se encontraba acosada por el islam y, como consecuencia, precisaba, según Redondo (2007), de políticas comunes que pudieran hacer frente, muy especialmente, a la amenaza turca. Al sur del continente europeo, en la península ibérica, los Reyes Católicos habían logrado expulsar por completo, a finales del XV, a los musulmanes, consiguiendo, así, la unidad religiosa y política peninsular. En ese contexto, Carlos I, uno de los nietos de los Reyes Católicos, se propondrá la tarea de reconstruir la unidad cristiana y política europea. Para defender una empresa tan compleja, el ya emperador Carlos V no se encontraba solo, se había rodeado de un nutrido grupo de consejeros de diverso origen europeo, en su mayor parte erasmistas, unidos todos ellos por la visión de una unversitas christiana capaz de mantener la unidad cultural europea y de hacer frente a la amenaza turca4. De entre los consejeros españoles conviene recordar ahora, por 4 Entre los Erasmistas españoles destacaban Alfonso de Valdés, Juan de Vergara, Luis Vives, Laguna y el doctor Coronel. Agustín Redondo (2007) considera que la muerte de Gattinara y la dieta 327 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 ejemplo, al erasmista Alfonso de Valdés, quien, tras la derrota de Francisco I, en 1525, y en nombre de la Cancillería, retoma con fervor el anuncio profético “un solo rebaño y un solo pastor” tan presente en las conciencias europeas de la época: Dios ha dado la victoria al monarca para que pueda descartar las disensiones entre los príncipes cristianos, pelee contra los otomanos, se apodere de Jerusalén y haga reinar el cristianismo por todas partes. Así ha de cumplirse la profecía evangélica: Fiet unum ovile et unus pastor” (apud Redondo 2007: 20-21). Entre 1520 y 1540, los humanistas españoles, entre los que no solo se encontraban los vinculados a la corte5, tuvieron una honda conciencia de unidad europea, si bien desde muy pronto recibieron la contestación de sus coterráneos, quienes consideraban que los consejeros europeos se mostraban sumamente liberales en el gasto que financiaban las arcas españolas. Esta fue una de las causas que dio lugar a la guerra de los Comuneros, en la que participó el alocutario de las cartas que analizamos en este trabajo, por entonces un joven La Gasca que, muy posiblemente, se hallaba imbuido de dicho ideal de unidad cristiana y defensa de la política universalista del recién emperador Carlos V. Años más tarde, entre 1542 y 1545, el ya maduro negociador La Gasca volverá a servir a su Emperador ante el grave problema que atenazaba insistentemente las costas levantinas. Se instaló en Valencia para adoctrinamiento y sujeción de los musulmanes, y para la defensa de las costas, muy especialmente, de los ataques del pirata Barbarroja. Que se cumpliera la profecía evangélica Fiet unum ovile et unus pastor suponía un alto coste en vidas y dineros. En principio, Carlos V debía enfrentarse a la guerra con el turco y a la paz con el resto de reyes europeos, pero, pronto hubo de añadir el problema que supuso la escisión del cristianismo6. Tantos frentes abiertos, provocaban que la necesidad de ingresos se convirtiera también en un problema acuciante para el monarca, pese a los tributos recogidos en Europa y muy especialmente en España, que incluía, claro es, al Nuevo Mundo. Las nuevas provincias indianas no solo son fuente de ingresos, también añaden problemas al emperador cristiano. En efecto, más concretamente, en las tierras de Nueva Castilla, el intento de implantar las Leyes Nuevas7, que restringían el poder de los conquistadores-encomenderos, recibe una fuerte contestación. Gonzalo Pizarro suplica y ruega al emperador que suspenda la aplicación de de Augsburgo, que marcó la ruptura entre católicos y protestantes, son los hitos que acabarán con la visión de una Universitas christiana como único medio de salvar la unidad cultural de Europa y de resistir eficazmente al turco. 5 Piénsese, entre otros, en Beltrán de Guevara o en Pedro González Manso. 6 Como consecuencia, tendrá que luchar, también, contra los protestantes europeos. 7 Las Leyes Nuevas fueron contestadas en todo el Nuevo Mundo. Véase, por ejemplo, el caso del Obispo Valdivieso (Bravo-García 2007). 328 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 dicha normativa, pues su cumplimiento supondría graves perjuicios para el mismo Carlos V, para el establecimiento y mantenimiento de los españoles y para los naturales. Solicita, asimismo, que envíe oidores para que comprueben la veracidad de sus observaciones (Pérez de Tudela 1964: II, 383-395). Parece que el Emperador teme la fragmentación de aquellos nuevos reinos, y volverá a recurrir a La Gasca, quien se ha mostrado un excelente intermediario en las tareas encomendadas. El objetivo parece ser afianzar su control sobre el Reino y recuperar los impuestos retenidos a causa del conflicto. Por carta de Pedro Hernández Panyagua de Loaysa conocemos que la necesidad económica del Rey era un tema bien sabido entre sus súbditos. En dicha epístola se reproduce la conversación mantenida entre Gonzalo Pizarro y el enviado de La Gasca. Entre los temas tratados se encuentra la necesidad crematística del Rey. Es obvio que, entre las tareas diplomáticas encomendadas a Pedro Hernández, el enviado de La Gasca, se encuentra la de desactivar la presión negociadora que podía ejercer dicha necesidad pecuniaria, por lo que durante la entrevista dará numerosas razones para desmentirla. Como es natural, estas razones no convencen a Gonzalo Pizarro: “Yos digo que el reyno que más rrenta al rrey es este, porque si Nápoles y castilla y los otros estados Rentan mucho al rey, en alcaydes y corregidores y gente de guarnjçión y otros gastos que los estados traen consigo, se gasta todo, y lo de acá ba limpio y sin carga”. El autor de los textos que analizamos, Alonso de Medina, en 1549, apenas año y medio más tarde de que tuviera lugar este diálogo entre Gonzalo Pizarro y Pedro Hernández Paniagua, criticará en sus cartas el extraordinario afán que muestra La Gasca, una vez ganada la confrontación, por llenar las arcas reales, incluso a costa del maltrato a los que trabajaron con él para defender a la Corona frente a Gonzalo Pizarro, y, lo que es más penoso y punitivo, el maltrato al indígena, pues el presidente no dudará en emplear, y en dejar que empleen otros, los mismos métodos, incluso peores, que aquellos que supuestamente venía a reconducir: Pues, ¿qué es esto grand presidente? ¿Cómo podéis servir a dos señores? Vno, a la codiçia de lo que hos han de dar en España; otro, al mundo. (...) y todo por allegar dineros para España. No los quiere Su Majestad tales dineros ni los a de menester, que diez años se a pasado sin blanca, también se pasará agora! (carta 9: 168)8. No obstante, la imagen del Emperador se mantiene incólume, y Alonso de Medina lo elogia con insistencia en sus cartas; no por ser gran político, letrado o jefe de los ejércitos, sino por su fe, esto es, el conjunto de creencias que definían el cristianismo: “el enperador más cristianísimo que [a] auido en el mundo” (carta 3:151). 8 Cito siempre según la edición de Navarro (2020). 329 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 El sistema de creencias que animaba a los hombres que vivieron en este siglo se trasluce, igualmente, en carta escrita a La Gasca el 29 de diciembre de 1547 por Francisco de Carvajal, experimentado militar que había participado también en las guerras europeas. En dicha misiva culpa al “capellán” del enfrentamiento armado que tuvo lugar en la llanura de Huarina, así como de la destrucción del reino y de los naturales, con los siguientes argumentos: tan maravillado estoy de los desatinos con los cuales habéis destruido estos reinos al Rey nuestro señor, que por la parte que de su leal vasallo me toca, no pudiendo más disimular, me pareció escribirle estos renglones (...) porque [pidió] que diesen la batalla al gobernador del Rey. ¿Pues en qué escritura sagrada habéis vos hallado, pregonado vuestra conciencia de raposo, que el Rey os diese a vos comisión pública ni secreta para que diésedes la batalla a su gobernador? (apud Pérez de Tudela 1964: I, 372-373). Efectivamente, en su sistema de creencias se consideraba inapropiado el proceder de La Gasca, tanto más, cuando implicaba la muerte de españoles y de naturales. Continúa Francisco de Carvajal: “vista la destrucción de esos reinos y de los naturales dellos, de la cual toda vos habéis dado la causa (...) juro a Nuestro señor que habéis de hacer mal fin, porque la sangre de los muertos, así españoles como indios, quotidie ad Deum clamant”. Pese a que ha sido señalada por la crítica la ausencia de creencia religiosas en Francisco de Carvajal, sus cartas no dejan de hacer referencia a ellas, destacando la contradicción que implica ser religioso, sin duda con ideas erasmistas, y realizar ciertas acciones impropias de tal condición: “¿En qué seso de vos, capellán, tan cuerdo como dicen que vuestra reverencia es (...) malos deseos y las obras peores (...) [las muertes] van sobre la pecadorcita de vuestra animita”. La historia de los primeros años de la conquista española del Perú suele mostrarnos a los súbditos españoles divididos en dos bandos (leales al rey/desleales al rey) que parecen estar permanentemente enfrentados; no obstante, sobre todos ellos gravita, en mayor o menor medida, una divisa: Fiet unum ovile et unus pastor. Se trata de unos hombres que, en aquellos momentos, se sienten brazo armado de los designios de Dios, representado en la tierra por el emperador Carlos V. La vinculación entre el servicio a Dios y el servicio al Rey venía de lejos, así había ocurrido durante siete siglos de constantes guerras por recuperar para los cristianos la Península. También era frecuente que estos conquistadores prestaran su servicio en Europa, incluso muchos de ellos provenían de otros países europeos. Lo primero, lo hemos señalado en el caso de Francisco de Carvajal, y, en cuanto a lo segundo, la documentación muestra que son muchos los alemanes, 330 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 genoveses, portugueses y flamencos que engrosan las filas del bando de pizarristas9. Una misma unidad de sentido, sí, pero un trato siempre desventajoso, según parece, para aquellos que sufrían más rigores, los que se habían afiliado a la empresa americana. Efectivamente, a América pasa (o se forma in situ) un ejército constituido al modo medieval (a diferencia del ejército que actúa en Europa), guiado por capitanes y soldados imbuidos en mayor o menor medida del espíritu caballeresco que los impelía a servir a Dios y al rey a cambio de obtener mercedes otorgadas por la Corona, que incluían la concesión de títulos nobiliarios junto a territorios y vasallos. En realidad, no consiguieron lo esperado, pues el rey apenas otorgó algunos títulos nobiliarios y la promesa de territorios y vasallos se transformó en encomiendas y dotación de indígenas que trabajaran la tierra y pagaran tributos, e incluso esto último se intentó conculcar10. Como contrapartida, los encomenderos debían asegurar la paz, mantener la hueste y pagar doctrineros para que los naturales fueran adoctrinados en la fe católica. La realidad aún fue más cicatera con muchos de estos hombres, que, como Alonso de Medina, después de verse sometidos a los rigores de la conquista, tuvieron que vivir las disputas por el poder de sus capitanes y, pese a la enorme distancia de la metrópoli y el desconcierto que debieron de provocar los hallazgos realizados en un espacio geográfico y cultural tan alejado del europeo, mostraron su absoluta fidelidad a la Corona. 2. El corpus analizado: las cartas de Alonso de Medina 2.1. Antecedentes El reparto que realizó La Gasca tras su victoria contra Gonzalo Pizarro dejó a muchos caballeros descontentos, pues vieron cómo conquistadores del bando de Gonzalo Pizarro, arrepentidos en el último momento, recibían cuantiosos beneficios, mientras que los del bando real, que habían gastado sus esfuerzos y haciendas en la defensa de la Corona, no consiguieron siquiera recuperar el dinero invertido11. Las razones estratégicas que guiaban a La Gasca 9 Para conocer esta realidad, solo hay que leer la lista de los condenados por La Gasca. 10 Véase como Carmen Gómez y Juan Marchena (1985: 67) dan buena cuenta de los sentimientos que embargaban a estos hombres. 11 En carta escrita en la ciudad de los Reyes, el 14 de febrero de 1549, el clérigo Antonio de Toriçes, que señala encontrarse encarcelado por deudas contraídas durante la guerra contra Gonzalo Pizarro para favorecer al bando real, escribe al Rey avisándolo de la llegada del capitán Juan de Llanes a España. El objetivo de su viaje consistía en informarle de los injustos repartos que La Gasca está efectuando en el Perú. (AGI, Lima, 118). Asimismo, puede verse transcrita la carta que Luis de Lara envía al rey para quejarse de dicha repartición y del nefasto gobierno de La Gasca y del arzobispo Loaysa (Navarro 2020: 191-200). 331 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 poco importaban ante tan magna injusticia y perversión social vividas en carnes propias, pues los leales no solo no veían la recompensa esperada y el alivio de las deudas contraídas a causa de su apoyo económico y físico a la contienda, sino que se habían convertido en objeto de burla de sus rivales. Unos vecinos que, ahora, en muchos casos podían vengarse impunemente de ellos. El oprobio y asombro que sintieron estos hombres debió de motivar numerosos escritos de denuncia. Los diálogos de Medina, que fueron causa de su condena, no debieron de ser, ni mucho menos, los únicos escritos ofensivos que circularon por el Perú a propósito de tal reparto. Nunca llegó a pacificarse totalmente el Perú; de hecho, La Gasca salió del virreinato sin el permiso necesario, por la incómoda situación que había creado, poniendo en peligro la paz. 2.2. Las cartas: defensa y acusación Alonso de Medina lleva ya aproximadamente un mes largo retraído en sagrado12 cuando escribe la primera carta que conservamos, fechada el 20 de abril de 1549. En esta misiva presenta sus alegaciones contra la decisión tomada arbitrariamente13, según el autor, por La Gasca, y pide ser restituido en “lo que vuestra señoría me a hecho: el mal y daño por desir yo las verdades... (…) aclare vuestra señoría el mal que yo he hecho, y proseda contra mí con piadad y no con reguridad (…) y lo que he hescrito, puedo probar con toda la tierra y poblados della (digo, buenos cristianos, tamerosos de Dios nuestro señor, y de su rey)” (carta 1). Apela a la virtud de la templanza y demanda, en consecuencia, que sean hechas probanzas y que estas sean realizadas entre los vecinos honrados, no entre los que fueron desleales al rey14. Tal y como denuncia Alonso de Medina en sus cartas, La Gasca no había respetado el procedimiento legal15. Con gran consternación se queja, además, de haberle quitado el derecho a la defensa “no oyéndome de justicia”, pues, 12 Se deduce de sus cartas, que el mandamiento de La Gasca llegó al Cabildo del Cuzco a mediados de cuaresma del año 1549. En dicho año la cuaresma comenzó el día 16 de febrero. El 23 de marzo fue Domingo de Ramos y el 30 de marzo, Domingo de Resurrección. Todos estos acontecimientos religiosos aparecen mencionados en las cartas de Alonso de Medina y marcan momentos importantes en la narración. 13 Incurre La Gasca aquí, de ser cierta la información de la carta, en una ilegalidad, pues condena a Medina sin permitirle la defensa. La ley, Las Siete Partidas, base del derecho aplicado durante siglos en España y sus provincias ultramarinas, impedía actuaciones de este tipo. (Alfonso X, Rey de Castilla [14911primera edición sevillana]1807: 293). 14 Explicita el autor, de este modo, el problema legal que supone basar las probanzas en personas de poca o ninguna sinceridad y lealtad. Las Sietes Partidas señalaban tanto la obligatoriedad del juez a realizar probanzas como la necesidad de que estas fueran hechas entre hombres honrados (Alfonso X, Rey de Castilla [14911primera edición sevillana]1807: 308-309 Ley XXV, Séptima Partida). 15 De hecho, de manera más o menos clara, según la carta que leamos, se observa que el autor no ignora la pena que le correspondería a La Gasca por condenarlo a muerte sin juicio: “pena de omicida” (Alfonso X, Rey de Castilla [14911primera edición sevillana]1807: 353, Título VII, Ley XI, Séptima partida). Es claro que La Gasca debía haberle dado un plazo para que probara su inocencia antes de condenarlo a pena capital. 332 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 según parece, no se realizaron ni probanzas ni mucho menos juicio alguno con anterioridad al mandamiento que lo condenaba a muerte. Medina, según se infiere de sus cartas, no pudo probar su inocencia por completo, pues, entre otras cosas, parece que La Gasca, cuando realiza las probanzas, tras la petición de Alonso de Medina, pregunta a vecinos desleales al rey y, por tanto, enemigos del autor. No obstante, el hecho de que La Gasca conservara sus diálogos muestra que, finalmente, no fueron tenidos por libelos, ya que, si así hubiera ocurrido, nunca habrían llegado a la metrópoli. Las causas por las que el autor es condenado a muerte hay que buscarlas en sus propios escritos, mientras la investigación en los archivos no revele nueva información. Parece que fue acusado de deshonrar a los vecinos tras ser robados ciertos textos escritos por él y dirigidos a La Gasca. Ignoramos si los documentos robados fueron los diálogos, las cartas o ambos: “Pues si vuestra illustrísima señoría me quiere castigar por las cartas que he hescrito… Yo daré información muy larga de todo” (carta 2). Critica, además, que la acusación formulada contra él se base en una información conseguida mediante la comisión de un delito de gravedad superior al que se le atribuye a él: el robo y lectura de la correspondencia dirigida al presidente, representante del Rey con todas sus prerrogativas. Delito este recogido en Las Siete Partidas, y que según el propio autor entraña tal gravedad, que no osaron cometerlo los rebeldes con la correspondencia dirigida a Gonzalo Pizarro. Medina basa su defensa en dos aspectos fundamentales. El primero, yo demostraré si las cartas objeto de condena son mías. El segundo, yo demuestro, con la legitimidad de las voces que reproduzco y con la mía propia en diálogo con La Gasca, con Dios, a quien invoco, etc., que las acusaciones que formulo en mis cartas son verdaderas. De manera secundaria, el locutor de las cartas analizadas permite inferencias que acusan claramente al alocutario de la indefensión en la que quedan los naturales al perder las voces críticas contra el abuso, de la pérdida de la honra del locutor, de la pérdida de su trabajo, del sufrimiento de sus hijos, de la pérdida de su hacienda, del robo y difusión de su correspondencia, etc. 333 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 Figura 1. Posible cronología de las cartas enviadas a Pedro La Gasca 2.3. La otra cara de las cartas: los diálogos Cartas y diálogos son documentos de diferente tipología, pero complementarios. Una de las diferencias más significativas entre ambos tipos textuales radica en que el emisor/locutor y el receptor/alocutario son fácilmente identificables en las cartas (el emisor se compromete con el contenido de sus cartas, y las firma de su puño y letra), mientras que, en los diálogos, como versión literaria o pseudoliteraria de las cartas, se enmascara al emisor y el receptor queda desenfocado, al dar protagonismo a las autoridades divinas y a la sociedad peruana del momento. De este modo, en los diálogos se pierde el carácter conversacional atribuido a las cartas, pues participan, también, otras personas diferentes al emisor/receptor. De otra parte, se consigue, así, atraer la atención del receptor o receptores sobre los hechos, al convertir a La Gasca en referencia (en alguien de quien se habla), provocando, al mismo tiempo, el rechazo de los destinatarios a sus acciones, y humillando con ello al receptor (Navarro 2021). Estos escritos, que posiblemente circularon entre los conquistadores descontentos en diversas versiones, siendo posiblemente algunos de ellos representados, parecen constituir la verdadera causa de tan desproporcionada reacción en La Gasca. Muy posiblemente, el presidente consideró dichos escritos como famosus libello16, causa de deshonra grave, que 16 Las Siete Partidas definen Libellus: “estas dizen en latín, famosus libellus, que quiere tanto decir en romance como libro pequeño, en que es escrito infamamiento de otro (Alfonso X, Rey de Castilla [14911primera edición sevillana]1807: 358). 340 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 e los más iban a pie, e por falta de calzado, corriendo sangre de los pies. A un hidalgo llamado Juan Delgadillo, alférez de don Alonso, que iba así sangriento y muy fatigado más que los otros, quitóse el visorrey unos alpargates e dióselos, e se quedó él descalso, e díjole a él e a otros los que allí estaban: “¡Oh, hijos míos! Si los trabajos que aquí pasáis fueran en presencia de vuestro rey, bien creo que diera en todos vosotros todo el Perú; pero yo en su real nombre os daré en él con qué viváis, e su Majestad, como cristianísimo, será servido de confirmarlo en dároslo perpetua (Fernández de Oviedo, 1959: 255-287) La evocación de esta anécdota en la que se pone en valor la generosidad y amor del virrey, representante del Rey en el territorio, refracta en la imagen de su alocutario convertida en ingratitud y desamor hacia el locutor, vasallo antiguo y leal a la Corona32. 2) Entre las labores militares ejercidas durante la contienda, se encuentran aquellas vinculadas al verbo “avisar”33, empleado por el locutor: mensajero, corredor y traductor. Esta última tarea hay que relacionarla, asimismo, con el entramado de indígenas, militarmente organizados, que ayudaba en ambos bandos durante toda contienda. Se deduce de las cartas examinadas el conocimiento del sujeto empírico de las lenguas indígenas, probablemente de la lengua quechua: “Yo me parto desta çibdad, porque la anbre me aqueja y la provesa me acosa. Voyme a estar en vnos indios, por la comida, a servir de sayapay a otras jentes”. A través de los sustantivos ‘hambre’ y ‘pobreza’ acompañados de los verbos ‘aquejar’ y ‘acosar’, respectivamente, muestra a un locutor sufriente, desamparado, abatido, que se ve obligado a considerar la necesidad de servir a “otras gentes” desempeñando el mismo oficio que ejerció para La Gasca durante la contienda contra Gonzalo Pizarro. Tomar esta resolución es prueba de su humildad ante el resultado de las decisiones de su alocutario, añadiendo a la construcción de su identidad discursiva la cualidad de soportar cristianamente la adversidad, en clara referencia a la virtud de la fortaleza. Ni que decir tiene que trabajar de intérprete para los indígenas podía tener consecuencias peligrosas para el sosiego del Perú, si bien el locutor, atenúa dicha inferencia al enunciar esta decisión tras pedir ayuda y dejar patente su desesperación: “Deme favor, vuestra señoría, que ya no le hoso hescrevir ni ay jentes que me hosen llevar carta con el grand miedo que les a metido” (carta 2). Pese a la enunciación imperativa elegida (acto de habla directivo), el locutor no comete desacato, pues no compromete al alocutario, sino a sí mismo. Se refuerza, así, su imagen de hombre honrado, cristianísimo y fiel a la Corona, a 32 No obstante, esta es una imagen un tanto idealizada del Rey, pues fue el monarca quien marcó las pautas que debía seguir La Gasca en cuanto a la ‘blandura’ y ‘moderación’ en el trato a los conquistadores enfrentados a la nueva política de la Corona. Véase la carta del regente Juan de Figueroa a La Gasca en (Pérez de Tudela 1962: 110). 33 Según el locutor, este es y ha sido el principal objetivo de sus cartas: avisar. 341 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 la vez que degrada la imagen de su alocutario, quien ha provocado la desgracia de un hombre tal, y no lo remedia, aunque está en su mano. 3) Podemos suponer las redes sociales que tejían la vida de Alonso de Medina: conquistadores cristianos y leales a la Corona desde el comienzo de las alteraciones, clérigos y frailes, especialmente, de Santo Domingo, y los indígenas, a quienes defiende y da voz (Navarro 2021). Tal vez, su mujer, a quien no menciona nunca, fuera indoamericana o quizás española sin rango social. De dicha red comunitaria el locutor menciona con cierta insistencia a un escribano, Antonio Serón34, de quien dice haber recibido ayuda pecuniaria: Y agora, por el rey retraído y en la igleçia, sin hoírme de justiçia y con más de mill pesos de pérdida (no míos, sino de vn Antoño Serón, hescrivano, que por haserme bien, le viene mal; que como me vido tan prove, quíjome remediar, y ale salido a mal con el mandamiento de vuestra señoría) (carta 2). Yo soy el menor, y me agravió de mi mala ventura y desdicha, de más de mill pesos, que no heran míos, y de mi honra abatida, y por las igleçias retraído. (carta7) El locutor muestra su honradez al textualizar la preocupación y malestar que experimenta ante la incapacidad de recuperar y devolver a su dueño los pesos prestados. Repárese en el juego de contrarios bien/mal, de uso recurrente en sus escritos. Menciona, asimismo, como valedor de su credibilidad al escribano onubense, Juan Romo. Este conquistador llegó al Perú con Almagro, y fue uno de los fundadores de Arequipa: “Salio el capitán Villegas a desinueve deste mes de mayo con si[e]n indios cargados con munchas lansas y alabardas a sus pueblos. Juan Romo me hes testigo, que dira a vuestra señoría la verdad” (carta 1). El resto de españoles aludidos en sus cartas y diálogos son acusados de traición y/o de impíos35. 4) Ejerce el oficio civil, vinculado al derecho mercantil, de mercader de fianzas: “y por no estar preso, heme hecho mercader sobre fiansas y hago mi ofiçio, aunque ya cansado, siquiera para comer” (carta 4:154). Sin embargo, no es esta una ocupación que considere adecuada a su rango social. Los servicios prestados al rey y el nivel social que ostenta, posiblemente hidalgo, le llevan a proponer a La Gasca (ya que no le ha entregado los ocho yanaconas prometidos) los siguientes cargos como recompensa a sus esfuerzos: la 34 En uno de sus diálogos parece indicar que comparte vivienda con el escribano: “y vuestra Paternidad me hescriva y vengan las cartas aquí, a casa del señor Serón, scribano público d[e] Arequipa, y en el sobreescrito diga: “Al gato en casa de Serón, scribano” (diálogo 2). 35 Concretando más, en sus cartas acusa a 28 vecinos. En sus diálogos de las Justicias, a 18 conquistadores y a varias viudas y en su diálogo de las ciudades a 34 conquistadores y 2 viudas. 342 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 tutoría de los hijos de Gómez de León, el cargo de fiel ejecutor o bien el de corredor de lonja. Estos dos últimos servicios habrían de ejercitarse en las ciudades de Arequipa Cuzco y Potosí. De esta información se infiere que, tal y como demuestran los argumentos empleados en sus cartas, el locutor está en posesión de conocimientos legales que lo facultan para desempeñarse como fiel ejecutor, cargo vinculado a la impartición de justicia, o bien con otros empleos relacionados con el derecho mercantil, el lucrativo corredor de lonja, y el de muy menor rango que ejercía en aquellos momentos, mercader de fianzas. 5) Otros rasgos sociales se corresponden con su edad, su estado civil, suponemos que casado, y la condición de padre de seis niños, parece que pequeños. En cuanto a la primera, podemos inferir de sus enunciados que Medina llevaba en torno a 15 años en América. Contaría, aproximadamente, al momento de escribir sus cartas, con 42 años de vida (cf. Navarro 2020: 24-25). La dilatada estadía en el Nuevo Mundo, así como su condición de padre responsable, preocupado por el bienestar de sus seis hijos, y arraigado a la tierra a través de ellos, es también imagen reiterada en sus cartas. Vasallo, posiblemente hidalgo, de inquebrantable fidelidad, padre responsable, amigo leal y honrado... son algunos de los rasgos de la identidad del locutor. Envuelve todos los ámbitos de su vida su firme y robusta fe cristiana, así como su sentido de la justicia. 3.3. La construcción de la identidad discursiva del locutor en cartas de defensa y acusación Como cabe esperar en cartas privadas que tocan temas personales, sujeto empírico y locutor coinciden, si bien este se desdobla en múltiples ocasiones, introduciendo otras voces, especialmente mediante el Discurso Referido, aunque no de manera exclusiva. Alonso de Medina construye de este modo discursivamente una imagen propia, cargada de fuerza expresiva y emoción, con argumentos y ejemplos basados en la doxa del grupo al que pertenecen locutor-emisor y alocutario-destinatario. 3.3.1. La relación entre el sujeto empírico-locutor y sus enunciados: la modalidad El locutor-sujeto empírico se nutre de construcciones sintácticas que aglutinan dos funciones comunicativas, la apelativa y la emotiva. Es decir, el locutor, buen conocedor de la retórica, une ethos y pathos para mover a su alocutario, pero no solo se muestra y deja ver sus emociones a través del empleo 343 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 de enunciados modales, también facilita que se le identifique socialmente, con constantes alusiones a la doxa. 3.3.1.1. Son muy abundantes los enunciados de modalidad exclamativoexhortativa. Con ellos, además de mostrar su postura hacia lo formulado, textualiza la figura de un alocutario al que incita, amonesta, ruega, reprende y alienta, todo un catálogo de sinónimos del verbo exhortar. Estos enunciados suelen ir acompañados de vocativos y de la interjección ‘oh’: (1) ¡O, grand presidente, cómo a marañado vuestra señoría esta tierra por juntarse con presonas codiçiosas, llenos de toda codiçia! (...) ¡O, Justiçia devina!¡O, justo jues (...) ¡O, justo juez jesucristo, rey de los reys, por vuestra infinita bondad y misericordia, (carta 3) ¡O, soberano Jesucristo, de toda bondad y misericordia!¡O, misericordioso Dios de toda misericordia conplido! (carta 7). Asimismo, son frecuentes las construcciones formadas por verbo perceptivo de modalidad aseverativa en infinitivo: (2) ¡Ver a los traidores libres y leales por oro y plata! ¡Ver mandar la tierra, y tenella traidores y aleves! ¡Ver a todos, con codiçia, desollar a los proves naturales y sacalles las entrañas! ¡Ver tanta locura y sobervia! (carta 3). 3.3.1.2. Menudean, también, los enunciados de modalidad interrogativa, especialmente retóricos, pues le permiten mostrar sus aseveraciones como verdades incontestables a la par que tienen un efecto fático y argumento muy relevante sobre su alocutario. En menor medida, construye enunciados interrogativos exploratorios e interrogaciones indirectas: (3) ¡¿Qué merçya [por decir las verdades], que me hechase vuestra señorya, para que me enbarcasen y metyesen en el navyo, y a buen recavdo, y con gryllos y cadena, y, sy no vuyese navyo, por tyerra, y a buen recavdo?! (carta 1) 3.3.1.3. Habituales son, igualmente, los enunciados imperativos y de subjuntivo yusivo, pues con ellos realiza aseveraciones tajantes, focalizándolas a fin de atraer la atención de su alocutario: abra los ojos, mire, etc. En las ocasiones en las que el locutor utiliza un acto de habla directivo no compromete este al receptor, como ocurre con los usos de imperativo para dar órdenes, pues tienen valor desiderativo o de súplica: (4) Denme mis cartas que yo hescrevi (...) Deme favor, vuestra señoría, y no me abata tanto. (carta 7). Hóygame de justiçia y, para hoírme, deme al grand favor (...). No amita vuestra señoría las provansas (...), le demande los tributos que goso de los casiques que estavan vacos (carta 2). 344 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 Muy abundantes son, asimismo, los enunciados en los que el locutor expresa su desazón a través de imprecaciones. En los casos en los que estas se dirigen a su alocutario, las imprecaciones aparecen siempre condicionadas. De hecho, cuando el referente que ha suscitado la imprecación parece resultar confuso, se añade el destinatario de la misma sobre la caja de escritura36: (5) que qual ellas [las provanzas] van hechas, tal salud le dé Dios all alcalde mayor (carta 6). Las estructuras más empleadas en las imprecaciones están conformadas por: relativo qual + subjuntivo + tal+ indicativo, así como por conjunción que + subjuntivo: (6) Tal salud le dé Dios, qual él lo a llevado y a buelto por la república, sino por los vesinos. (carta 2) ¡Quál sea su ventura, qual él lo ha hecho, si no procuró lo que le conviene! (carta 5). ¡¿Qué se te dá a ti, Medina, qué se hunda o qué la lleve el diablo, pues que el presidente y Siancas enbiaron mandamiento por ti (carta 1). Muestra el locutor sus sentimientos, asimismo, con enunciados desiderativos, empleados como respuesta o réplica negativa: “¡Que se hunda el mundo!” 3.3.2. Las personas gramaticales del discurso El emisor manifiesta su presencia a través de la primera persona gramatical, lo que obviamente confiere a sus enunciados un alto grado de subjetividad37: “Yo, como supe, Yo no alcanso a saber, Yo no sé la causa de my delyto, yo, como lo supe, que él me avysó, me retraje, Yo yré a España y daré grytos a Su Majestad”, passim. Alterna dicha explicitación pronominal mediante el uso verbo decir: ¿Cómo le digo a (...) Agora digo (...) digo, que quiero comer y no tengo, y alabo, passim. 36 La maldición puede venir formulada por una condicional de la enunciación, cuya apódosis está constituida por oración subordinada con verbo compromisivo: “Esto, grand presidente, es de mirar y de abrir los ojos! ¡Si no, juro a Dios que el diablo llevará a vuestra señoría y a el obispo que bien lo a marañado!” (carta 5). 37 Esto no es óbice para que, en ocasiones, decida convertirse bien en alocutario de su propio discurso, bien en objeto del mismo. El empleo de la segunda persona singular le permite desdoblarse en locutor y alocutario, tratándose a sí mismo con paternal afecto. Emplea: adjetivo + de + pronombre de segunda persona, que representa ya un signo de modernidad frente al uso clásico adjetivo + pronombre primera persona: ¡O, desdichado de ti, Medina, prove, y retraído, por el señor presidente! (...) ¡O, prove de ti, Medina! (carta 1). 345 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 3.3.3. Enunciados suspendidos Este tipo de enunciados responde a la intencionalidad expresiva del locutor, quien destaca el singular relieve de una parte de su mensaje, a la par que deja a su alocutario que complete por inferencia dicho mensaje, según la doxa compartida: (7) Grande a sido mi pérdida y mi desmán. Mas con pensar que vuestra señoría es cristiano y temeroso de Dios, nuestro señor, y sabe que a de morir, sienpre querrá vuestra señoría restituir lo que vuestra señoría me a hecho: el mal y daño por desir yo las verdades… (carta 1) Suspender el enunciado le permite, asimismo, intensificar la valoración negativa de los hechos llevados a cabo por los vecinos aleves, potenciándose así la contradicción que supone premiar a los traidores: (8) Vieran a Pacheco, sobrino del lisençiado Caravajal, con quarenta mill pesos d[e] enpleo de cargasón y con sinqüenta indios con él… Este se quedará con las hasiendas de Su Majestad, (carta 1). Destacar los desvíos del alocutario y moverle a la reflexión que conduzca al cambio: (9) Pues si esto, grand presidente, hesistes [juramento ante el Rey y el Consejo Real de ser justo] y Dios nuestro señor hos dio en la tierra sin muertes de honbres ni arcabusasos… Despertá naturales y clamá (carta 9). El contenido proposicional del enunciado suspendido puede haber sido expresado varias líneas antes. De esta manera, la carga emocional negativa del enunciado se potencia al llegar al receptor también de modo explícito: (10) [Me quería sacar de la iglesia y ahorcarme] Para que nadie hescriva dellos sus faltas que hasen cada día y cada hora… (carta 2).¡O, grand presiden!, mirá, señor, que el enperador es cristianísimo y temeroso de Dios, y no quiere que se les aga a sus vasallos…! (carta 7). 3.3.4. Enunciados parentéticos Los enunciados parentéticos permiten al sujeto empírico desdoblarse en locutor-comentador38. Así, por ejemplo, con el pretexto de aclarar el referente 38 El locutor puede desdoblarse y convertirse en locutor-comentador de los enunciados que construye, como señala la teoría de la polifonía de Ducrot (1986) y Fuentes Rodríguez y Alcaide Lara (2002:136). 346 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 “con toda la tierra y poblados della”, enfatiza sobre la escasa calidad moral y política de aquellos que lo han denunciado. De este modo, focaliza la doxa incumplida, resumida en dicho enunciado aclaratorio, no exento de ironía: (11) y lo que he hescrito, puedo provar con toda la tierra y poblados della (digo, buenos cristianos, tamerosos de Dios, nuestro señor, y de su rey (/.)) (carta 1). En otras ocasiones, el parentético reduce la carga crítica del enunciado en el que se incrusta y muestra un locutor que cumple con su deber: (12) Pues, ¡prove de ti, Medina!, (...) que por avisalle las cosas que pasan en su reino (que vuestra illustre señoría no las vehe) me dan tal pago! (carta 7). A veces, a modo de aclaración, le sirve para mostrarse afligido por la desgracia que ha provocado en Antonio Serón, el escribano, honrado y cristiano, que lo había socorrido: (13) Y agora, por el rey retraído y en la igleçia, sin hoírme de justiçia y con más de mill pesos de pérdida (no míos, sino de vn Antoño Serón, hescrivano, que por haserme bien, le viene mal; que como me vido tan prove, quíjome remediar, y ale salido a mal con el mandamiento de vuestra señoría) (carta 2). o exalta el mismo acto comunicativo de dar a conocer a Dios y a su alocutario su resignación cristiana ante la injusticia cometida contra él: (14) Mas es tanta mi provesa que (que por Dios a vuestra señoría digo) que quiero comer y no tengo, y alabo a Dios nuestro señor por ello (carta 8). 3.3.5. Discurso Referido Junto a los procedimientos, ya analizados, para que el locutor se construya discursivamente, se encuentra la polifonía. En efecto, es la voz de ciertos colectivos la empleada para potenciar su adhesión o para rechazar el contenido de los enunciados que reproduce, consiguiendo, además, guiar al alocutario hacia sus conclusiones, que, en estas cartas, de manera implacable se vinculan al incumplimiento de las creencias y valores propios del grupo al que pertenecen locutor y alocutario, y guían la vida en la sociedad española de la época. Muy especialmente, pone en danza en mayor o menor medida las cuatro virtudes cardinales: templanza, prudencia, fortaleza y justicia. Se ha puesto de manifiesto en los párrafos anteriores que Alonso de Medina en la construcción de su identidad discursiva se sirve de diferentes recursos lingüísticos de modalidad, así como de otros recursos gramaticales, enunciados suspendidos, parentéticos, etc. que le permiten, de una parte, crear 347 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 discursivamente su identidad, mostrando sus cualidades, sobre todo su sinceridad, fortaleza y prudencia39, a la par que evidencia los sentimientos experimentados ante lo que ven sus ojos y aquilata su razón. De manera simultánea da forma a la figura de su alocutario-destinatario, haciéndolo presente en el discurso y propiciando, de manera constante, la inferencia de juicios de valor sobre sus actos. Algunos de los mecanismos lingüísticos que ya hemos visto son, asimismo, polifónicos, pues el locutor dialoga con diversos receptores como intermediarios del destinatario final que no es otro sino La Gasca. Otros recursos empleados que implican heterogeneidad enunciativa son, por ejemplo, la expresión de la concesión mediante la construcción con + infinitivo + adjetivo: “que estos, con ser traidores, están puestos en las nuves” (carta 1). Destaca, entre los recursos empleados por el locutor, el Discurso Referido en todas sus formas, si bien prefiere el uso del Discurso Directo. En efecto, el locutor construye su identidad discursiva, también por contraste con la de otros grupos sociales cuya imagen social verbaliza a través del DD (Navarro 2023). 4. Algunas conclusiones Hemos comprobado que el locutor visualiza estratégicamente algunos aspectos de su ethos prediscursivo o identidad social (edad, sexo, profesión, paternidad, ideología/religión-ley-política), colaborando de este modo en la construcción de su identidad discursiva. Así, las características sociales manejadas discursivamente, contribuyen a crear un locutor con una marcada identidad de servidor-repoblador de la Corona en el Perú, cristiano, honrado y leal hasta las últimas consecuencias en el cumplimiento de su deber, toda vez que, incluso después de terminada la campaña contra Gonzalo Pizarro, continúa ejerciendo, con gran valentía y admirable tesón, su labor de ‘avisar’ a La Gasca, a la par que se defiende de la injusticia, dando prueba de las virtudes cardinales de fortaleza, prudencia, y, en la medida en que le es posible dentro de su situación social, de la virtud de justicia, en tanto en cuanto da muestras de conocer la ley y de tener un aquilatado sentido de la justicia. El locutor, al hacer visibles determinados aspectos de su identidad social, consigue fortalecer su débil posición social frente a la de su alocutario, representante de la autoridad real. Sin duda, la fuerza expresiva de sus escritos se corresponde con la necesidad, no solo de mostrarse, sino también con la necesidad de romper con la imagen que ha llevado a su alocutario a condenarlo a muerte. 39 La prudencia entendida como una de las cuatro virtudes cardinales. Definida por el Autoridades como aquella virtud “que enseña al hombre a discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo, o huir de ello” (Autoridades, s.v.). 348 Rosario Navarro Gala Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 Hemos examinado, asimismo, cómo Alonso de Medina configura la identidad del locutor de sus cartas a través de construcciones sintácticas que expresan modalidad. Así, los enunciados exclamativo-exhortativos, acompañados de la interjección ¡oh! y del vocativo (muy abundante y adjetivado) muestran un locutor apasionado, emocionalmente involucrado con la tarea de guiar al poder, que representa el alocutario, al que exhorta a la reflexión y al cambio que conduzca a la destrucción del mal. El contenido de estos enunciados cargados de emoción se corresponde con la defensa de la doxa o sistema de valores de la sociedad, y de la legalidad vigente (no olvidemos que la ley proviene de los códigos morales), concepto que se aproxima a la más actual noción de ideología. La tenacidad, valentía y responsabilidad del locutor lo llevan a derrochar energía (y la vida misma), con el objetivo de avisar de todos los males que ve en la sociedad, incluso cuando estos males los provoca la acción o inacción del poder40. También la modalidad interrogativa, especialmente en el caso de la interrogación retórica contribuye a expresar en alto grado la implicación emocional del locutor con sus enunciados. Con el uso de las interrogativas retóricas consigue mostrar sus sentimientos de sorpresa, zozobra e incredulidad ante quien ha infligido un daño, que para el locutor no tiene explicación, pues escapa al sistema de valores y creencias, así como a la legalidad que sostiene la sociedad que habitan ambos, locutor y alocutario. Las preguntas retóricas son más frecuentes cuando trata sobre el mandamiento que ha provocado su refugio en sagrado y, consecuentemente, la pérdida de su trabajo, hacienda y alimento de sus hijos. Con este recurso lingüístico no solo se construye discursivamente el locutor, sino que lleva al alocutario a inferir la inocencia del sujeto empírico. El deber de un buen vasallo obliga al locutor a denunciar todo aquello que rompe con la doxa del grupo y con la Ley española; de modo que los enunciados exhortativos con aseveraciones tajantes abundan, como hemos visto. Es destacable, asimismo, la escasez de enunciados imperativos y el hecho de que en las pocas ocasiones en las que son empleados, su valor sea de petición o súplica, no de imposición hacia el alocutario. Por tanto, el locutor no se impone a su destinatario en ningún momento, pese a la dureza de su discurso41. De igual manera las imprecaciones presentan una estructura abierta, cuando se dirigen al alocutario. Si la imprecación no afecta a este se 40 Con firmeza defendía Erasmo la necesidad de poner al regente en contacto con la verdad y, por tanto, la obligatoriedad de la libertad de palabra. Tanto Erasmo como Castiglione pensaban que “el poder debe limitarse y orientarse de acuerdo con la verdad, y que esta debe hacerse estimable con la apariencia atractiva que le da el cultivo literario” (Galván 2009: 59). 41 Ocurre lo mismo con las construcciones de modalidad proposional o del enunciado deónticas. El locutor las emplea escasamente, y cuando las emplea, son suavizadas en cuanto al grado de imposición del locutor sobre el alocutario a través del uso de la pasiva refleja, en perífrasis de obligación, o bien, de la construcción impersonal formada por: presente de indicativo del verbo ser + de + infinitivo del verbo mirar: “Esto, grand presidente, como cristiano, se a de mirar, y no enbiar a destruir a ningund prove sin oílle de justiçia” (carta 1). “¡Esto, grand presidente, es de mirar y de abrir los ojos!” (carta 5). “Esto, grand presidente, es de mirar” (carta 6). 349 El súbdito ante los desvíos del poder: ideología/doxa y ethos en la construcción de la identidad discursiva... Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 27, nº 58. Primer cuatrimestre de 2025. Pp. 325-352. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2025.i58.15 especifica el destinatario de la misma y la estructura elegida pone de relieve el alto sentido de la justicia del locutor, que, incluso para imprecar, apela al sentido innato de las cosas justas. Solo en dos casos emplea la estructura que + subjuntivo: si el destinatario de su deseo negativo es impersonal o global y si se trata de expresar la fórmula convencional que da cuenta de la compasión y fe en la otra vida de quien la emite. Son construcciones que contribuyen, igualmente, a la configuración de la identidad del locutor como súbdito intachable y cristiano perseverante. Cualidades asociadas, como vengo repitiendo a la doxa del grupo y a la defensa de la Ley española. También hemos visto que el emisor de estas cartas emplea el pronombre personal de primera persona con insistencia, y que, no obstante, con finalidad estratégica explora otras posibilidades. De manera que, en algunas ocasiones, se desdobla bien en alocutario de sí mismo, bien en objeto del discurso. En el primer caso, el sujeto empírico refuerza su imagen de cristiano perseguido injustamente a la par que enfatiza en la responsabilidad del verdadero destinatario del enunciado, La Gasca. En el segundo caso, se humilla discursivamente y vincula su propio infortunio al de los dos grupos sociales más importantes en la sociedad de aquel momento. De un lado, los naturales, que sufrirán las consecuencias de su desgracia, al perder la voz que los defiende. De otro lado, los súbditos leales y virtuosos, atropellados por el alocutario, entre los que se encuentra el propio Medina. Otro recurso con el que se construye discursivamente el locutor consiste en dejar en suspensión algunos enunciados para que sean completados e interpretados por su alocutario según la doxa compartida, involucrándolo así en la aceptación de sus aseveraciones, sin imponerse. Este procedimiento le permite, además, intensificar las valoraciones negativas realizadas y la carga emocional de las mismas. De igual manera, la suspensión destaca los desvíos cometidos y mueve a la reflexión y cambio que el alocutario, si se atiene a la doxa y a la Ley, debe acometer. Con los enunciados parentéticos, el sujeto empírico se desdobla en locutorcomentador para enfatizar la inobservancia de los conquistadores, antiguos traidores al Rey, de la doxa compartida, y el sufrimiento causado al propio locutor. Cuando la infracción denunciada atañe al alocutario, el sujeto empírico utiliza este recurso para reducir la carga crítica al atribuir la inacción de La Gasca al desconocimiento de los hechos. Se muestra, así, respetuoso con quien detenta el poder, pese a la severidad de su discurso. El proceso de creación discursiva del locutor lleva en numerosas ocasiones a que La Gasca se convierta en la imagen negativa de las virtudes del locutor, aunque esta imagen suele presentarse matizada y siempre abierta al cambio. Junto a la creación de esta imagen a modo especular, el locutor, con notable valentía, pone ante los ojos de su alocutario los desvíos del camino recto.