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Homo (pre) faber

Cova Morillo Velarde, Miguel Ángel de la

Abstract

En el presente número de la Revista PpA, dedicado a la vivienda prefabricada, se entrelazan dos de los campos de investigación de la arquitectura más efervescentes del último siglo: técnica y habitar. Industrialización, estandarización, modulación y seriación se confunden con el concepto de prefabricación como finas capas de un hojaldre difíciles de separar, horneadas bajo un mismo fuego que no es otro que el de responder a través de la producción reglada al alojamiento. En todos estos términos, el valor de la técnica, donde la figura del artesano aún permite pensar en una respuesta específica para cada producto, virará hacia el de la tecnología, dificultando incluir el hecho particular dentro del proceso creativo. Esta confrontación entre objetividad y contingencia adquiere mayor relevancia en el caso de la vivienda prefabricada, por la distancia especulativa que implica la ultimación del diseño previo a su construcción. La actual proliferación de soluciones predefinidas a la hora de enfrentarse al proyecto arquitectónico –principalmente en aspectos constructivos– y el aumento de la producción prefabricada de viviendas a nivel mundial requieren una reflexión disciplinar en la materia, que hilvane relaciones intencionadas entre hombre y producto.

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12 N6_ MONTAJES HABITADOS: VIVIENDA, PREFABRICACIÓN E INTENCIÓN M. A. de la COVA. “Homo (pre)faber”. Proyecto, Progreso, Arquitectura. Mayo 2012. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSN–e 2173–1616 13 PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA M. A. de la COVA. “Homo (pre)faber”. N6 “Montajes habitados: vivienda, prefabricación e intención”. Mayo 2012. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSN–e 2173–1616 En el presente número de la Revista PpA, dedicado a la vivienda prefabricada, se entrelazan dos de los campos de investigación de la arquitectura más efervescentes del último siglo: técnica y habitar. Industrialización, estandarización, modulación y seriación se confunden con el concepto de prefabricación como finas capas de un hojaldre difíciles de separar, horneadas bajo un mismo fuego que no es otro que el de responder a través de la producción reglada al alojamiento. En todos estos términos, el valor de la técnica, donde la figura del artesano aún permite pensar en una respuesta específica para cada producto, virará hacia el de la tecnología, dificultando incluir el hecho particular dentro del proceso creativo. Esta confrontación entre objetividad y contingencia adquiere mayor relevancia en el caso de la vivienda prefabricada, por la distancia especulativa que implica la ultimación del diseño previo a su construcción. La actual proliferación de soluciones predefinidas a la hora de enfrentarse al proyecto arquitectónico –principalmente en aspectos constructivos– y el aumento de la producción prefabricada de viviendas a nivel mundial requieren una reflexión disciplinar en la materia, que hilvane relaciones intencionadas entre hombre y producto. Coincidirán por separado en la ponderación de ambos conceptos, a finales de los cincuenta, el escritor y arquitecto suizo Max Frisch y la filósofa alemana Hannah Arendt, recuperando para ello el antiguo término latino Homo Faber. Sus escritos recogen la herencia de una modernidad que se apaga, proyectando hasta nuestro presente sus indagaciones sobre hombre, sociedad y producción. En su novela Homo Faber, el escritor Max Frisch relata, a través de su personaje el ingeniero Faber, cómo frente a la imagen cerrada de sociedad y progreso que conforman la técnica y la estadística, el ser humano habita fuera de toda ley dibujando su vida desde lo accidental. Estas fricciones entre objetividad y albedrío no son ajenas al ejercicio de la arquitectura, en el que la situación –lo contingente– adquiere un valor creativo que trasciende el puro sesgo técnico. La distancia existente entre producto y obra –de arte, pudiera decirse– queda recogida por Arendt en La Condición Humana a través de la figura del Homo Faber, al que se le atribuye no sólo la capacidad de crear herramientas para protegerse de la Naturaleza, sino también la voluntad de superar la mera condición de utilidad de su producción, una conciencia del hecho de crear. Este posicionamiento abre la puerta a la especulación, a tomar distancias entre el hecho de producir y concebir. En el proyecto de la vivienda prefabricada, la tecnología –en tanto que abstracción de la técnica– multiplica aún más ese salto, haciendo si cabe más complejo ubicar una intención sobre cada realidad determinada. Proyecto, Progreso, Arquitectura. N6 “Montajes habitados: vivienda, prefabricación e intención”. Mayo 2012. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSN–e 2173–1616 HOMO (PRE)FABER HOMO (PRE)FABER Miguel Ángel de la Cova Morillo-Velarde E RESUMEN En el presente número de la Revista PpA, dedicado a la vivienda prefabricada, se entrelazan dos de los campos de investigación de la arquitectura más efervescentes del último siglo: técnica y habitar. Industrialización, estandarización, modulación y seriación se confunden con el concepto de prefabricación como finas capas de un hojaldre difíciles de separar, horneadas bajo un mismo fuego que no es otro que el de responder a través de la producción reglada al alojamiento. En todos estos términos, el valor de la técnica, donde la figura del artesano aún permite pensar en una respuesta específica para cada producto, virará hacia el de la tecnología, dificultando incluir el hecho particular dentro del proceso creativo. Esta confrontación entre objetividad y contingencia adquiere mayor relevancia en el caso de la vivienda prefabricada, por la distancia especulativa que implica la ultimación del diseño previo a su construcción. La actual proliferación de soluciones predefinidas a la hora de enfrentarse al proyecto arquitectónico –principalmente en aspectos constructivos– y el aumento de la producción prefabricada de viviendas a nivel mundial requieren una reflexión disciplinar en la materia, que hilvane relaciones intencionadas entre hombre y producto. PALABRAS CLAVE prefabricación, vivienda, arte; homo faber, técnica, tecnología, habitar. SUMMARY This issue of PPA is dedicated to the prefabricated home, and intertwines two of the most lively research areas in architecture over the last century: craftsmanship and living. Industrialization, standardization, modularization and serial production become blended with the concept of prefabrication as thin layers of puff pastry, difficult to separate, baked under the same fire which is nothing more than responding to accommodation needs through regulated production. In all these terms, the value of craftsmanship, where the artisan is still allowed to think of a specific response for each product, will veer towards that of technology, making the inclusion of that response in the creative process more difficult. This confrontation between objectivity and contingency becomes more important in the case of the prefabricated home, due to the speculative distance involved in the finalization of the design, prior to its construction. The current proliferation of predefined solutions that are available for tackling the architectural project, mainly in construction aspects, and the increased prefabricated production of homes worldwide require a disciplinary reflection on the subject, which tacks together the intended relationships between man and product. KEY WORDS prefabrication, housing, art, homo faber, craftmanship, technology, living. Persona de contacto / Correspondig author: delacov[email protected]. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla. La técnica tiene mala reputación; se le suele atribuir insensibilidad. Pero no la ven así las personas de manos muy bien adiestradas. Para ellas, la técnica está íntimamente ligada a la expresión. Richard Sennet. El artesano. 2009. 14 N6_ MONTAJES HABITADOS: VIVIENDA, PREFABRICACIÓN E INTENCIÓN M. A. de la COVA. “Homo (pre)faber”. Proyecto, Progreso, Arquitectura. Mayo 2012. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSN–e 2173–1616 15 PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA M. A. de la COVA. “Homo (pre)faber”. N6 “Montajes habitados: vivienda, prefabricación e intención”. Mayo 2012. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSN–e 2173–1616 Muestra de dicha dicotomía entre individuo y producción se observa en la capacidad potencial de repetición de la vivienda prefabricada, que sitúa la cuestión de pleno en los límites entre intimidad y sociedad. Arendt ya señalaba cómo este último concepto, en la medida en que ha adquirido protagonismo durante el siglo pasado, ha devorado las esferas de la familia, lo doméstico y finalmente lo íntimo. Y será, efectivamente, en aquellas actuaciones en las que prevalezca la sociedad como beneficiaria frente al individuo donde la prefabricación encuentre su mejor caldo de cultivo: realojos por desastres naturales y guerras, o colonizaciones de territorios por necesidad u ocio, harán disparar su producción con la efectiva mecha de una urgencia que alimenta la homogeneización de lo íntimo, la transparencia de la esfera privada. En ellas, el lugar como figura del enraizamiento pareciera quedar descabalgado por la idea de movilidad, trasladando a la vivienda –tal como sugiere Frampton en sus comentarios a la obra de Arendt– del concepto inmueble al de mueble, poniéndose indirectamente en jaque la idea de espacio público como lugar de vita activa, de reconocimiento colectivo. Así, el ambicioso objetivo de levantar un edificio en un breve espacio de tiempo, sin la presunción de un lugar específico y, a su vez, respondiendo a un modelo repetible de vida íntima –de sociedad por tanto– se enfrentará inevitablemente a cada realidad sobre la que se pose y a sus contingencias. Incorporarlas será la forma de equilibrar dicha movilidad: en las arquitecturas tratadas en los artículos de este número subyace la búsqueda por responder a un contexto en el que ha de asentarse toda arquitectura, así como al tiempo del proceso de construcción y sus accidentes –irónicamente ilustrado en One Week de Keaton– y, finalmente, a la adecuación cómplice con las pretensiones de unos usuarios –generalmente sin rostro– legibles en los márgenes de los programas habitacionales. Intimidad, lugar y técnica se entrecruzan en el Upper Lawn de los Smithsons y la Case Study de los Eames, donde las decisiones constructivas que permiten un asentamiento rápido y eficaz abren, a su vez, las posibilidades de identificación del espacio habitable con su contexto y moradores. En el proceder con el lugar, sobre el que se actúa como si éste se tratara de un objet–trouvé, es factor clave el proceso constructivo, que abre la puerta a una revisión del concepto de habitar aún necesaria, tal como refuerza teóricamente el artículo de este número que toma de referencia las dos viviendas. La urgencia gana peso en el proyecto de las Maisons Loucheur de Le Corbusier, respuesta al plan del gobierno francés para alojar una población damnificada por la guerra. La vivienda se enraíza al suelo a través de un muro portante y las piedras y ladrillos para su ejecución tomadas del propio enclave, quizás escombros de las que se perdieron, aúnan lo vernáculo con lo técnico, memoria y progreso, actitud rastreable en todas las demás decisiones técnicas del proceso constructivo, así como en el modo de habitar propuesto. La iniciativa de las Case Study Houses promovidas por John Entenza muestra, en sus éxitos y fracasos, la vinculación con la producción como respuesta a una necesidad social en el contexto del oeste norteamericano tras la Segunda Guerra: las equilibradas intenciones del arquitecto, aunando investigación, desarrollo y producción en la primera etapa del experimento quedan desdibujadas ante la predominancia del peso productivo. Una lección aún por aprender. Si la adecuación al habitante y al contexto son las principales bazas de contingencia a las que se enfrenta la prefabricación de la vivienda, no lo es menos la anulación del proceso constructivo como un espacio de reflexión y decisión propios de la creación arquitectónica, puesto que la literalidad que impone la tecnología frente a la obra es la que asegura la optimización en la ejecución. Este vacío quedará cubierto por el perfeccionamiento de los sistemas a partir de los prototipos, y buena prueba de ello es el sistema GO–DB. En dicho caso, la persecución de una idea se jalonará a través de diversas variantes que enriquecen la patente en todos los sentidos, abriendo posibilidades técnicas, de ajuste al lugar o a la tipología edificatoria. Asimismo, el recorrido profesional del arquitecto Morassutti ilustra ese proceso de perfeccionamiento en la prefabricación. A través de una dilatada experiencia, el arquitecto profundiza en el hacer, dando así tributo a su primer maestro Frank Lloyd Wright, que definió nuestra profesión como Master of Know–how. En su obra, el conocimiento profundo y creativo del material –materia más bien en el sentido khaniano– ata el puro proceso tecnológico al tronco disciplinar de la arquitectura. Finalmente, como cierre de este número de la revista PpA, dos investigaciones se adentran en send os proyectos presentes. Ambas revisan el legado en vivienda prefabricada desde las coordenadas actuales y esbozan indirectamente una idea de sociedad usuaria. El Sistema C abunda en la diversificación de posibilidades de uso, más allá del programa habitacional, que encuentra su punto de anclaje en el rigor constructivo de los elementos divisorios y su adecuación a la calidad de la construcción, dictada sólo a base de cálculo por la administración española. En esta patente, hábilmente el edificio –colectivo en su raíz– desaparece como fin último, insinuándose desde sus diversas herramientas los recursos para el ajuste definitivo a un programa y metraje específico, así como a un contexto que se adivina intensivo en su edificación, contrapuesto a la producción de estos últimos años. El sistema Arkit, avalado por la tesis de su autor y la comprobación mediante prototipos ejecutados de reconocido prestigio, señala claves ante lo sostenible, asumiendo nuestro presente tecnológico sin perder especificidad arquitectónica. A través de un vocabulario de objetos creados ex profeso, el sistema permite ajustar diversas soluciones tipológicas y programáticas gracias a las distintas disposiciones de las piezas, enfatizando un proceder manual en el proyecto arquitectónico. Esa condición artesana, dentro de un proceso especulativo, renombra los atributos del homo faber y, tal como anuncia la sentencia de Sennet en el encabezado de esta editorial, lo hace, al igual que el resto de arquitecturas estudiadas, desde la sensibilidad que en la técnica –dónde si no– encuentran unas manos bien adiestradas.