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Badillo O’Farrell, P.; Sevilla Fernández, J. M. (Eds.), "La brújula hacia el sur: estudios sobre filosofía meridional.", 2016 [Reseña]

Gómez Rosal, Ana Rosa

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THÉMATA. Revista de Filosofía Nº 56, julio-septiembre (2017) pp.: 346-349. ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X Badillo o’Farrell, P.; Sevilla Fernández, J. M. (edS.), La brújula hacia el sur: estudios sobre filosofía meridional. Madrid: Biblioteca Nueva, 2016, 232 pp. Ana Rosa Gómez Rosal Universidad de Sevilla (España) La brújula hacia el sur nos coloca, desde su título, en el epicentro de un dilema tan antiguo casi como nuestra propia lengua. ¿Existe, por derecho propio y pleno, una Filosofía allende el canon racionalista norteño? Y, de ser así, ¿qué condiciones y consecuencias lleva implícita esta distinción? A lo largo de toda la obra se vislumbra que la pretensión principal en la misma no estriba en reavivar un viejo canon excluyente o de primacía de un modo de proceder filosófico frente al otro, sino todo lo contrario. No son pocas las veces que se realizan trasvases de lo sureño con lo norteño a lo largo de cada apartado y cada autor aquí presente, consiguiendo que al finalizar la comprensión de la misma, el lector pueda atisbar que tal ejercicio de integración fue, y sigue siendo, necesario. La brújula hacia el Sur nos desvela por medio de los ocho apartados que conforman su corpus, en primer lugar: que existe una complementariedad fáctica entre el pensamiento norteño y el sureño; en segundo lugar se hace patente que, aquello enunciado como Filosofía Meridional radica en el “dolor” de la tierra, transmutado en un sentido del goce. Esto es, en un localismo ontológico volcado, principalmente, en el lenguaje. Es por ello que tanto los autores españoles como los italianos que desde estas páginas nos hablan parecen converger siempre en el mismo punto a pesar de lo diverso de los temas y los campos filosóficos, a saber, que por medio de los conceptos con los que nombramos la realidad llegamos a ese entendimiento implícito e inconsciente desde el cual pensamos (o re-pensamos) el fundamento tanto metafísico como topográfico. Resulta evidente que ambas lenguas –española e italiana–, al provenir del latín y este, a su vez, como el griego comparten un cierto sentido primigenio del filosofar como conocimiento cercano al logos y no tanto a la ciencia positi- Thémata. Revista de Filosofía Nº56 (2017) pp.: 346-349. Badillo o’Farrel, P., Sevilla Fernández, J. M. (edS.), la BrúJula hacia el Sur: eStudioS SoBre FiloSoFía Meridional 347 vista y/o a la racionalidad (entendida como razón que tiende a explicar el mundo mediante la lógica y el tratado). Dentro de lo común que comparte esta obra podríamos seguir una línea argumental dividida en tres grandes núcleos: a) el pensamiento de Ortega y Gasset con y en su recepción del pensamiento norteño (Joaquín Abellán, Clementina Cantillo y José Manuel Sevilla); b) lo propiamente sureño mediante Unamuno y Zambrano (Miguel A. Pastor Pérez y Giuseppe Cacciatore); c) el intercambio entre lo meridional y lo septentrional como tema en sí mismo (Pablo Badillo O’Farrell, Antonio Robles Egea y Fulvio Tessitore). Joaquín Abellán en “Sobre la recepción de Max Weber y Friedrich Meinecke en la obra de Ortega y Gasset” nos presenta detalladamente los límites terminológicos y conceptuales a los que se enfrenta Ortega al querer trasladar al análisis sociológico y político español aquello que había recibido de la lectura de Meinecke, Weber y Herder. El principal escollo lo encuentra, precisamente, en que ciertas palabras de uso general conllevan una serie de connotaciones intrínsecas al ideario colectivo y, por tanto, distintas en cada región con lenguaje no común. En ese mismo sentido, expone de forma clara Clementina Cantillo en “La dinámica histórica entre energía mediterránea y pensamiento del norte: la confrontación de Ortega con Hegel” la importancia que tiene en el sistema orteguiano la retroalimentación conceptual entre norte y sur, dado que esta polaridad viene ya por y en sí tanto en la naturaleza de los seres humanos como en la propia historiografía filosófica. Cabe destacar que en este punto las miras del discurso no se agotan en lo Occidental sino que se busca una proyección al “nuevo mundo” –con especial atención sobre el territorio argentino– y a la labor de “europeización” del mismo. Por su parte, José Manuel Sevilla en “Ortega y el pensamiento sureño. Acerca del norte y sur de la Filosofía” nos invita a reflexionar abisalmente, desde una óptica ontológica, sobre los distintos modos de buscar claridad a un lado y otro del Mediterráneo contraponiendo, inevitablemente, la razón vital e histórica en sentido problematista y narrativo (la propia de nuestro ámbito) a la razón crítica y pura en términos idealistas y racionalistas (la del pensamiento germánico y predominante en Europa). Esta dicotomía surge originariamente de la externalidad y de ella es causa, según se argumenta aquí, el pensamiento sureño en tanto que sustrato ontológico existenciario que, a su vez, supone el mayor rebate a las voces defensoras de la infilosofía española. Acorde al ensayo de J. M. Sevilla, Unamuno y Zambrano suponen una corroboración de ese modo de filosofar tan propio como es la <<metafísica poética>>. Del primero nos habla extensamente Miguel A. Pastor en “La Filosofía del norte en el pensamiento de Unamuno” donde se pone de manifies- Ana Rosa Gómez Rosal Thémata. Revista de Filosofía Nº56 (2017) pp.: 346-349. 348 to, por un lado, que el filósofo vasco reúne condiciones tanto para ser considerado norteño (por su método intradialéctico con cierta influencia del hegelianismo) como sureño (por su infatigable tarea de situar al “hombre de carne y hueso” siempre en el centro, por encima de cualquier sistema); y, por otro, que éste tiende de forma natural a un sentimiento trágico, una vez más, existenciario y originario compartido, en su individualidad, por el común de los mortales. De la segunda pensadora nos dará claridad Giuseppe Cacciatore en “El pensamiento mediterráneo y la Filosofía intercultural”. A través de María Zambrano principalmente, pero también desde Benedetto Croce, Edmund Husserl y Jürgen Habermas, se expone la crisis a todos los niveles que sufre Europa. Inclusive la misma idea de esta a partir del fenómeno de la interculturalidad. La solución –en la misma línea que el resto de nuestra obra reseñada – sólo podría llegar a darse sobre la base de la dialéctica y, por ende, desde la unificación de lo particular y universal mediante una razón criticista y problematista; siempre dispuesta a reformular la horizontalidad histórica en pos de la libertad plural. De esa misma libertad y liberación humana trata íntimamente Antonio Robles Egea en “Humanismo y socialismo en Fernando de los Ríos. Confluencia de ideas meridionales y nórdicas” y con él nos adentramos en el último gran apartado de La brújula hacia el Sur. Partiendo de una teoría platonista del sujeto en sociedad, de la aceptación del principio senequista y de un racionalismo neokantiano, Fernando de los Ríos recoge en su figura y su obra una sincronía perfecta entre sur, centro y norte, que se verá volcada en su sistema socialista y en una concepción de ser humano como ente espiritual, capaz de hacer y reformar la historia por medio de ideales y teoría de las ideas. Esta figura, que encarna el espíritu de superación ante las situaciones de crisis, no solo personales sino también nacionales y continentales, es la que quiere recuperar críticamente (en todos los sentidos del término) Antonio Robles. Con el ilustre Pablo Badillo O’Farrel en “Norte desde el Sur. Recepción de fuentes septentrionales de pensamiento en la Filosofía práctica española en la primera mitad del siglo XX” podemos apreciar el mismo ejercicio de puesta en valor de nuestros teóricos y pensadores. A lo largo de su ensayo formula un minucioso análisis de los nombres más relevantes de la Filosofía práctica (ética, derecho y Filosofía política) de nuestro territorio en un marco temporal localizado, primordialmente, en la década de 1940. Nombres como pueden ser el de Elías de Tejada, Francisco Ayala García-Duarte o Enrique Tierno Galván. El recorrido que hace por la obra, pensamiento y trayectoria académica de cada uno corrobora que la recepción del pensamiento septentrional no impidió una inserción del pensamiento hispánico en las doctrinas ya citadas, a pesar de lo convulsa Thémata. Revista de Filosofía Nº56 (2017) pp.: 346-349. Badillo o’Farrel, P., Sevilla Fernández, J. M. (edS.), la BrúJula hacia el Sur: eStudioS SoBre FiloSoFía Meridional 349 que era la política de esos tiempos y el renombre que otorgaba el ejercicio de un modelo al estilo germano. Por último, el maestro Fulvio Tessitore con “Filosofía del Sur: Nápoles entre España y Alemania” se cuestiona y nos hace cuestionarnos si se puede hablar de una filosofía del sur desde una orientación ontológicamente radical. Ante esto, la única vía posible sería de corte racio-vital en términos orteguianos o, lo que es lo mismo, una suerte de correspondencia entre el pensamiento mediterráneo y el historicismo problematista y crítico. Esto es debido a que dicho pensamiento brota de la conciencia del límite y de unas ansias de retorno a lo conocido como esencia de los pueblos, algo que podemos apreciar dialécticamente en Alemania como centro del racionalismo, y en Nápoles como centro de cultura no localista sino capitalina universal. Gracias a todas las miradas proyectadas en esta obra entendemos que el pensamiento sureño, mediterráneo o meridional no tiene tanto que ver con una delimitación de corte territorial sino con un modo de sentir y pensar concreto, incluyente y vital, compartido durante generaciones y en el que aún queda mucho por aportar, como nos aclaran José Manuel Sevilla y Pablo Badillo O’Farrell a título de editores. La brújula hacia el Sur es, sin duda, una útil herramienta para continuar dando luz y voz a todos los problemas que se derivan de la necesaria reivindicación de una filosofía propia, aún más, en esta etapa de crisis a todos los niveles. Y, al mismo tiempo, es un himno que proclama con el ejemplo y al que no podemos volver la espalda: todos nosotros, los sureños en compañía de los norteños, somos emisarios del cambio de dirección de la aguja y de la ruta de navegación, esta vez, “al sur del pensar”.