scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Mediación en centros escolares. El papel de la Educación Social

Esteban Ibáñez, Macarena; Amado Muñoz, Luis Vicente; García Pérez, Ricardo

Abstract

Este artículo forma parte de una más amplia investigación llevada a cabo en centros escolares con una muestra seleccionada de adolescentes de Educación Secundaria, distribuidos en grupos de discusión. La finalidad es conocer la perspectiva que ellos/as tienen sobre la violencia escolar en su propio hábitat. La muestra está compuesta por 1795 adolescentes de ambos sexos (52% chicos y 48% chicas) con edades comprendidas entre los 11 y 18 años, procedentes de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Los resultados indicaron que el clima escolar y la satisfacción con la vida se asocian de manera positiva con la victimización. Además, la integración comunitaria y el clima familiar se relacionan con la victimización a través de la satisfacción con la vida. El análisis multigrupo en función del sexo indicó que la relación entre el clima escolar y la reputación social, así como entre implicación comunitaria y reputación social resultó significativa únicamente para los chicos.

Full text

DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.06 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 83-96 MEDIACIÓN EN CENTROS ESCOLARES. EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN SOCIAL Mediation in schools. The rol of the Social Education Macarena Esteban Ibáñez Luis Vicente Amado Muñoz Ricardo García Pérez Fecha de recepción: 10/10/2017 Fecha de aceptación: 08/12/2017 RESUMEN: Este artículo forma parte de una más amplia investigación llevada a cabo en centros escolares con una muestra seleccionada de adolescentes de Educación Secundaria, distribuidos en grupos de discusión. La finalidad es conocer la perspectiva que ellos/as tienen sobre la violencia escolar en su propio hábitat. La muestra está compuesta por 1795 adolescentes de ambos sexos (52% chicos y 48% chicas) con edades comprendidas entre los 11 y 18 años, procedentes de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Los resultados indicaron que el clima escolar y la satisfacción con la vida se asocian de manera positiva con la victimización. Además, la integración comunitaria y el clima familiar se relacionan con la victimización a través de la satisfacción con la vida. El análisis multigrupo en función del sexo indicó que la relación entre el clima escolar y la reputación social, así como entre implicación comunitaria y reputación social resultó significativa únicamente para los chicos. PALABRAS CLAVE: Mediación, Centros escolares, Educación social. ABSTRACT: This article is included in a more extensive research done in schools with a selected sample of adolescents of Secondary Education, distributed in groups of discussion. The purpose is to know the perspective they have on school violence in their own habitat. The sample is composed of 1795 adolescents of both sexes (52% boys and 48% girls) aged between 11 and 18 years, from the autonomous community of Andalusia. The results indicated that the school climate and the satisfaction with the life are positively associated with the victimization. In addition, community integration and the family climate are related to victimization through satisfaction with life. The gender-based Multigroup analysis indicated that the relationship between school climate and social reputation as well as between community involvement and social reputation was significant only for children. KEY WORDS: Mediation, Schools, Social eduction. Introducción La violencia escolar tiene relación con todo tipo de conducta agresiva que se produce en los centros educativos dirigida hacia cualquier miembro de la comunidad educativa, dependencia, objeto, etc. La violencia escolar objeto de este trabajo es la que se produce entre los alumnos, diferenciando claramente lo que es un conflicto entre iguales suscitado de la mera convivencia 84 Macarena Esteban, Luis V. Amado y Ricardo García © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA cotidiana en las aulas, que habrá de resolverse de una determinada manera, de lo que es denominado acoso escolar o bullying que tiene como veremos unas características muy concretas. En este sentido, podemos establecer la diferencia entre problemas de convivencia y problemas de violencia. Cuando una persona antepone sus intereses a los de los demás, provoca sentimientos de malestar que pueden dar lugar a comenzar una escalada de rencor. Probablemente cuando la situación se repita será la parte que perdió la que intente ganar, utilizando para ello las mismas estrategias (imposición, insulto, poder) que la otra persona usó anteriormente, y difícilmente se llegue a entendimiento y a una comprensión mutua. Cuando éste es el caso hablamos de problemas de convivencia, es decir, problemas en las relaciones que se resuelven unilateralmente, y sólo una parte consigue sus intereses. En los problemas de convivencia hay respuestas agresivas, pero no se dan de manera repetitiva, por lo que no produce la victimización del contrario. Por el contrario, el bullying incluye dentro de su definición, el que sea repetitivo e intencional (Lera, M.J. 2005). La violencia entre iguales se entiende como un problema en las relaciones personales, en la cual los iguales dejan de ser considerados precisamente iguales; una de las partes se considera superior, ejerce prepotencia sobre las otras y es lo que se conoce como el fenómeno Bullying o maltrato entre escolares (Ortega y Mora-Merchán, 1997). Bullying es un término inglés que se traduce como abusar, tiranizar, intimidar; representa a un toro envistiendo a alguien, ejerciendo su poder de matón sobre los demás (Lera y García Mora, 2000). La escuela como contexto socializador La función primordial de la escuela es la educación de los/as niños/as y adolescentes. En el ámbito escolar se transmiten aquellos contenidos, valores y actitudes esenciales para el desarrollo del individuo, se interactúa con otros adultos y se desarrollan las relaciones de amistad. La escuela constituye un importante escenario en la educación reglada, donde los procesos de enseñanza-aprendizaje ocurren entre un emisor concreto -el profesor- y un receptor específico -el alumno-, en torno a unos determinados contenidos y actividades que conforman el currículum (Pinto, 1996). También el sistema educativo influye en el mantenimiento de unas rutinas (horarios de sueño, de comida, de actividades...) y contribuye a la formación de patrones de interacción que los niños y adolescentes utilizan en sus relaciones sociales. La escuela representa, además, la primera institución formal en la que el alumnado participa y el contexto donde las personas aprenden importantes pautas de relación con su grupo de iguales y establecen vínculos de amistad (Fernández Ríos y Rodríguez, 2002; Gracia y Musitu, 2000; Musitu, 2002; Ovejero, 2002; Palacios, 1999). El sistema escolar debe guiar al estudiante en la consecución de cinco metas fundamentales: - Convertirse en una persona intelectualmente reflexiva. - Estar preparado para el compromiso en el mundo laboral. - Cumplir con sus deberes de ciudadano. - Formarse como una persona éticamente comprometida y - Convertirse o seguir siendo una persona física y psicológicamente saludable (Feagans y Bartsch, 1993). Las herramientas que posibilitan el cumplimiento de esta función socializadora son las prácticas educativas. A través de estas prácticas los miembros de una comunidad aprenden un conjunto de conocimientos, habilidades, etc., organizados culturalmente y valorados en un Mediación en Centros Escolares. El papel de la Educación Social 85 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.06 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 83-96 momento histórico determinado (Vila, 1998), que facilitan la integración de los miembros de la comunidad en los grupos sociales en los que viven (Marín, 2003). La práctica docente es la herramienta que posibilita el cumplimiento de esta función socializadora. A través de la escolarización, los miembros de una comunidad aprenden un conjunto de conocimientos, habilidades, etc., organizados culturalmente, valorados en un momento histórico determinado (Vila, 1998) y que facilitan la integración de los miembros de la comunidad en los grupos sociales en los que viven (Marín, 2003). La educación formal es un proceso caracterizado por las interacciones sociales en un medio social más general que tiene, a su vez, una destacada función social (Ovejero, 2003). La función social de la educación pretende satisfacer las necesidades individuales y sociales del ser humano, al tiempo que se afianzan los principales rasgos de la cultura de una sociedad que permiten la continuidad de la misma. No obstante, la educación reglada no es el único ámbito en el cual se aprenden los contenidos que desde la sociedad estiman como importantes, están también: los padres, el grupo de iguales, las situaciones de ocio, diferentes eventos culturales de todas las clases, los clubes deportivos, los medios de comunicación, etc., son también agentes co-educadores (Fernández Ríos y Rodríguez, 2002; Musitu, 2002; Ovejero, 2002). Por ello, los profesores deben tomar las decisiones relacionadas con la educación sin ignorar las pautas que estos agentes coeducadores transmiten (Flammer y Alsaker, 2005). La escuela es una institución social sujeta a un conjunto de normas que representan la cultura del centro educativo y que reproducen las estructuras formales de la sociedad. La sociedad delega en la escuela las obligaciones educativas de transmisión de valores y de preparación de las generaciones jóvenes para la vida adulta dentro de la sociedad presente y futura (Flammer y Alsaker, 2005). Estas características hacen de la educación formal un proceso de socialización fundamentado básicamente en el conformismo social, donde el profesor es un agente de socialización que inhibe o estimula determinados comportamientos y transmite los contenidos considerados importantes (Paterna, Martínez y Vera, 2003). Por otra parte, en los centros educativos los adolescentes se integran en nuevos grupos sociales -grupos de iguales o de pares- , experimentan nuevas relaciones con figuras de autoridad social (profesores) y tienen la posibilidad de alcanzar un logro personal socialmente reconocido. Por lo tanto, no es de extrañar que exista un notable consenso entre los investigadores acerca de la relevancia del centro escolar como un contexto que tiene un impacto crucial sobre el desarrollo tanto de las conductas adaptadas como de las desadaptadas en el adolescente (Otero-López, 2001). La violencia en los jóvenes y clima en el aula En los últimos tiempos la violencia en el aula se ha convertido en un problema que llega a adquirir una importancia considerable. Los adolescentes en ocasiones, se involucran en comportamientos violentos dentro del ámbito escolar con mayor frecuencia día a día. Esta conducta violenta supone el uso de medios coercitivos que se dirigen a dañar a otros, al tiempo que satisfacen al propio individuo que los usa. (Trianes, 2000). Cabría aclarar que, en los últimos tiempos, se utilizan indistintamente los términos violencia/agresión indistintamente para referirse a los mismos conceptos. La primera viene determinada por la interacción entre la biología y la cultura, la segunda es una conducta guiada por los instintos (Sanmartín, 2004). Nosotros nos inclinamos por el de violencia, aunque en ocasiones podamos hacer uso de ambos. 86 Macarena Esteban, Luis V. Amado y Ricardo García © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA Esta viene determinada por un tipo de conducta cuyos actores principales son niños o adolescentes, que se produce en el centro educativo; en donde este alumnado violento se comporta incumpliendo normas escolares y sociales que rigen la interacción en el aula y centro. (Marín, 1997). Nos encontramos varias formas de conductas violentas: la comportamental (para hacer daño) y la intencional (para satisfacer intereses). La violencia hacer referencia a un comportamiento impulsivo, no planeado, cargado de ira, con el objetivo de hacer daño, que se produce ante una provocación percibida. La instrumental es un medio premeditado que busca conseguir objetivos y propósitos del agresor, sin que sea necesaria la provocación previa. (Anderson y Bushman, 2002). La violencia se lleva a efecto y se deben a distintas causas o razones: - Conseguir y mantener un status social. - Obtener poder y dominación frente a otros compañeros - Imponer sus propias leyes y normas sociales frente a las existentes. - Desafiar a la autoridad y oponerse a los controles sociales. - Experimentar nuevas conductas, seleccionando ambientes que le permitan ejercer estos comportamientos. (Amador y Musitu, 2011). La violencia escolar se convierte en un problema que afecta a las relaciones sociales entre compañeros/as y entre alumnado y profesorado en el contexto educativo. Perjudica el desarrollo educativo de enseñanza-aprendizaje, al tiempo que lesiona gravemente el funcionamiento escolar, desmotiva a los agentes educativos y conlleva un abandono de los objetivos de la formación humana. Cuando hacemos referencia al clima social nos estamos refiriendo al ambiente percibido e interpretado por los miembros que integran una organización (en este caso la escuela) y, a su vez, ejerce una importante influencia en los comportamientos desarrollados por los individuos en ese contexto, así como en su desarrollo social, físico, afectivo e intelectual (Martínez, 1996; Schwarth y Pollishuke, 1995). El clima social, por tanto, hace referencia a las percepciones subjetivas y al sistema de significados compartidos respecto de una situación concreta, que en el caso de la escuela se traduce en la percepción compartida que tienen profesores y alumnos acerca de las características del contexto escolar y del aula (Trickett y cols., 1993). Hay dos elementos fundamentales que componen el clima social del aula, el funcionamiento y la comunicación: - El funcionamiento hace referencia al tipo de regularidades que podemos observar en la forma de organizar las clases, a la claridad de las reglas establecidas en el aula y su conocimiento en la comunidad escolar, así como a la vinculación afectiva entre profesores y alumnos. - La comunicación es una dimensión facilitadora que conforma el clima general en el cual se interpretan las interacciones en la escuela y en el aula (Cava y Musitu, 2000). Ambas facilitan que el clima del aula sea positivo, en la medida que los estudiantes. Según Trianes, (2000), se sienten aceptados, valorados, pueden expresar sus sentimientos y Mediación en Centros Escolares. El papel de la Educación Social 87 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.06 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 83-96 opiniones, se les escucha, se les tiene en cuenta y pueden realizar aportaciones e implicarse en diversas actividades. En los últimos tiempos se ha convertido en un problema que llega a adquirir una importancia considerable. Los adolescentes en ocasiones, se involucran en comportamientos violentos dentro del ámbito escolar con mayor frecuencia día a día. Esta conducta violenta supone el uso de medios coercitivos que se dirigen a dañar a otros, al tiempo que satisfacen al propio individuo que los usa. (Trianes, 2000). Cabría aclarar que, en los últimos tiempos, se utilizan indistintamente los términos violencia/agresión indistintamente para referirse a los mismos conceptos. La primera viene determinada por la interacción entre la biología y la cultura, la segunda es una conducta guiada por los instintos. (Sanmartín,2004). Nosotros nos inclinamos por el de violencia, aunque en ocasiones podamos hacer uso de ambos. Esta viene determinada por un tipo de conducta cuyos actores principales son niños o adolescentes, que se produce en el centro educativo; en donde este alumnado violento se comporta incumpliendo normas escolares y sociales que rigen la interacción en el aula y centro. (Marín, 1997). Nos encontramos varias formas de conductas violentas: la comportamental (para hacer daño) y la intencional (para satisfacer intereses). La violencia hacer referencia a un comportamiento impulsivo, no planeado, cargado de ira, con el objetivo de hacer daño, que se produce ante una provocación percibida. La instrumental es un medio premeditado que busca conseguir objetivos y propósitos del agresor, sin que sea necesaria la provocación previa. (Anderson y Bushman, 2002). En los últimos tiempos se ha convertido en un problema que llega a adquirir una importancia considerable. Los adolescentes en ocasiones, se involucran en comportamientos violentos dentro del ámbito escolar con mayor frecuencia día a día. Esta conducta violenta supone el uso de medios coercitivos que se dirigen a dañar a otros, al tiempo que satisfacen al propio individuo que los usa. (Trianes, 2000). Cabría aclarar que, en los últimos tiempos, se utilizan indistintamente los términos violencia/agresión indistintamente para referirse a los mismos conceptos. La primera viene determinada por la interacción entre la biología y la cultura, la segunda es una conducta guiada por los instintos. (Sanmartín,2004). Nosotros nos inclinamos por el de violencia, aunque en ocasiones podamos hacer uso de ambos. Esta viene determinada por un tipo de conducta cuyos actores principales son niños o adolescentes, que se produce en el centro educativo; en donde este alumnado violento se comporta incumpliendo normas escolares y sociales que rigen la interacción en el aula y centro. (Marín, 1997). Nos encontramos varias formas de conductas violentas: la comportamental (para hacer daño) y la intencional (para satisfacer intereses). La violencia hacer referencia a un comportamiento impulsivo, no planeado, cargado de ira, con el objetivo de hacer daño, que se produce ante una provocación percibida. La instrumental es un medio premeditado que busca conseguir objetivos y propósitos del agresor, sin que sea necesaria la provocación previa. (Anderson y Bushman, 2002; Amador y Musitu, 2011). La violencia escolar se convierte en un problema que afecta a las relaciones sociales entre compañeros/as y entre alumnado y profesorado en el contexto educativo. Perjudica el desarrollo educativo de enseñanza- 88 Macarena Esteban, Luis V. Amado y Ricardo García © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA aprendizaje, al tiempo que lesiona gravemente el funcionamiento escolar, desmotiva a los agentes educativos y conlleva un abandono de los objetivos de la formación humana. Metodología En este apartado, recogemos las percepciones que los propios estudiantes tienen sobre la respuesta que da la escuela a la violencia desde la perspectiva de adolescentes. Se ha hecho hincapié en que indiquen si se les ayuda o no, el centro escolar, y en qué medida proporciona o no esa ayuda. Por ello pretendemos que el alumnado intente: - Comprender en qué forma afectan a su vida diaria en el colegio su comportamiento. - Valorar lo que ellos mismos determinan/exponen para resolver los conflictos educativos - Valorar las acciones del centro y del profesorado y sus propuestas ante los problemas de convivencia Se trata, al tiempo de dar respuesta a preguntas tales como… ¿en qué medida el centro educativo da respuesta a las demandas que le son propias?; y que sirvan para explicar: ¿ayuda a los adolescentes con problemas de violencia?, ¿cómo lleva a cabo esta ayuda?, ¿tiene necesidad de acudir a ayuda externa? especialmente en aquellos casos en que los adolescentes se encuentran en situación de violencia/acoso escolar. Para ello se seleccionó una muestra de 42 adolescentes de secundaria. Se escogieron de diversos centros educativos, creando 6 grupos de 7 individuos cada uno. En total 22 chicas y 20 chicos. Las edades comprendidas 11 y 17 años. Todos ellos en centros de Educación Secundaria pertenecientes al primer y segundo ciclo; procurando que los grupos de discusión pudieran abarcar distintos perfiles que permitiera contar con una amplia variedad de perspectivas. Quedando la distribución tal y como se indica en el gráfico 1. Gráfico 1: Muestra del alumnado objeto de estudio La técnica seguida para la recogida de los datos ha sido el grupo de discusión. Esta metodología se basa en la interacción de los participantes el origen de la información. Con este análisis se ha seguido el planteamiento de la teoría ecológica, ya que esta mantiene que los problemas de conducta no son únicamente personales, sino producto de la interacción con el contexto. Por tanto, es allí desde donde se deben promover los cambios para la modificación de estas conductas. Como podemos apreciar en la Tabla 1, al preguntar a los jóvenes cómo perciban la violencia, fueron apareciendo otras que permitían comprender como lo entendían ellos, así 11 años/6º Primaria 7,14% 12/13 años/ 1º Secundaria 26,20% 13/14 años/ 2º Secundaria 19,03% 14/15 años/ 3º Secundaria 19,03% 15/17 años/ 4º Secundaria 28,60% Mediación en Centros Escolares. El papel de la Educación Social 89 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.06 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 83-96 como las vinculaciones y las interrelaciones entre sí. Tras las grabaciones, se pudieron identificar las diferentes categorías que se incorporaron a los grupos de discusión. CATEGORIAS DEFINITIVAS Incidencia de la violencia Causas de la violencia Creerse superior Diversión Llamar la atención y conseguir el respeto de los demás Para que les tengan miedo Hacerse los duros Porque no les gusta el centro Por un impulso Tabla 1. Categorias objetos de estudio Discusión de los datos Si nos damos cuenta todos ellos son valores que tienen que ver con la madurez y el desarrollo de los sujetos y personas, con la capacidad de promover adecuadas relaciones humanas y por supuesto, con la preparación que se debe llevar a cabo no sólo, pero dentro de la familia también para que sus hijos vivan en comunidad Una vez analizadas las razones que vienen a justificar los comportamientos, vienen a darnos estos resultados. Cabe destacar que, como vemos en la Tabla 2, son las chicas las que dan las puntuaciones más altas en todas las categorías, excepto en la de “Hacerse los duros y gustar más”. Son los chicos los que le conceden más valor a esta categoría. Tabla 2. Causas de la violencia según el sexo de los estudiantes. Por otro lado, cuando se les hace la la pregunta de si consideran que ha aumentado o disminuido la violencia/el acoso. Ellos/as manifiestan de forma ampliamente mayoritaria que ha disminuido. Estas respuestas son coincidentes entre chicos y chicas. Incluso que esta disminución es mayor conforme aumentan los cursos. Habría que destacar que hay diferencias significativas respecto de los centros: de los públicos, respecto de los que no son. Los primeros lo achacan a que los compañeros/as que ejercían violencia han abandonado el centro. Los segundos, lo achacan a un proceso de maduración como personas. En cuanto al género, vemos que las alumnas son las que perciben, más que sus compañeros, que la violencia a disminuido; al tiempo que es poco frecuente en su ámbito. Son los chicos, como apreciamos en la Tabla 3, los que la perciben como muy frecuente. Parece, por lo manifestado que esta es más frecuente entre ellos que entre sus compañeras. CAUSAS DE LA VIOLENCIA Porcentaje de respuestas % Alumnas Alumnos Creerse superior 32,9 60 40 Diversión 20,9 57,9 42,1 Llamar la atención 11 80 20 Conseguir el respeto de los demás 9,9 77,7 22,3 Para que les tengan miedo 9,9 45,5 55,5 Hacerse los duros 7,7 28,6 71,4 Porque no les gusta el centro 5,5 40 60 Por un impulso 2,2 50 50 90 Macarena Esteban, Luis V. Amado y Ricardo García © SECRETARIADO DE PUBLICACIONES UNIVERSIDAD DE SEVILLA INCIDENCIA DE LA VIOLENCIA Porcentaje de respuestas % Alumnas Alumnos ---Ha aumentado 18,2 100 0 ---Ha disminuido 41,0 55,5 44,5 ---Se mantiene 9,0 50 50 ---Es muy frecuente 9,0 0 100 ---Es poco frecuente 22,8 100 0 Tabla 3. Incidencia de la violencia según el sexo de los estudiantes. Cuando les preguntamos quien les ayuda ante el problema de la violencia, los adolescentes se centran fundamentalmente en el entorno de tres grandes ámbitos: familia, escuela e iguales. En la Tabla 4 se recogen las respuestas a estos tres ámbitos. RESPUESTAS DE LOS DIFERENTES CONTEXTO: ¿Quién ayuda? Porcentaje de respuestas % Alumnas Alumnos Familia 29,1 --No ayudan 56,2 44,4 55,6 --Ayudan (madres/padres) 42,5 50 50 --Ayudan (otros) 1,3 Escuela 39,3 --No ayudan 49 50,9 49,1 --Ayudan 51 36,4 63,6 Iguales 31,6 --No ayudan 32,2 57,1 42,9 --Ayudan 67,8 39 61 Tabla 4. Ayuda recibida ante la violencia Vemos que la familia es la que menos perciben que les ayuden, situándose en último lugar. Con una diferencia significativa respecto de la escuela. Podemos observar como las chicas mantienen diferencias significas frente a los chicos en lo que respecta a la familia. Son estos los que más reconocen que las familias no les ayudan Por otro lado, dentro de ese porcentaje, sigue siendo mayor la percepción de los piensan y sienten que no les ayudan un 56,2 %, frente a los que consideran que si les ayudan las madres y los padres, un 42,5. Lo que sitúa en sus verdaderas dimensiones la situación de la familia. Aunque comparados con los otros ámbitos no aparecen diferencias significativas, en el total aparecen algunos datos que merecen la pena destacar: los alumnos consideran, por encima de las alumnas, un 63,6 frente a un 36,4 que la escuela les ayuda más. En definitiva, podemos decir que la familia se encuentra desplazada, peor valorada que los otros contextos de apoyo socioeducativo y siendo el principal agente responsable de ayuda a los hijos ante esta situación, no se encuentra en disposición de responder ante la misma. Cabría preguntarse si es necesario encontrar la forma de ayudarle y colaborando con ella, actuando como mediador para a que puedan desarrollar su propia responsabilidad y función como agente responsable principal; y por otro lado de qué forma hacerlo. Es aqui donde podemos involucrar al educador/a social. Mediación en Centros Escolares. El papel de la Educación Social 91 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/CP.2017.i26.06 Cuestiones Pedagógicas, 26, 2017/2018, pp. 83-96 No queremos finalizar este apartado sin explicitar que, de manera complementaria al cuestionario realizado al alumnado, se han llevado a cabo una entrevista a los padres y madres del alumnado objeto de estudio. De dicha entrevista hemos querido entresacar algunas respuestas que nos parecen significativas. Estas respuestas son explicitadas por ellos/as cuando se les cuestiona sobre el contexto educativo en el que estudian sus hijos/as. Las afirmaciones que destacamos son las que exponemos a continuación, especificando en cada una de ellas lo esas afirmaciones detonan: - “Si están encima de ellos es para castigarles o algo, ellos pasan de todo, entonces es ahí cuando se crea el conflicto, pasan de todo y entonces ellos adoptan esa forma de ser…” (Estilo autoritario) - “Es que hay muchos padres de los chicos que pasan de ellos…” - “Yo pienso que algunos chicos de esos que son agresivos es porque no le presta atención nadie y sus padres pasan de él” (Estilo negligente/ despreocupado) - “Si, yo pienso que las personas que son violentas o que se marginan solas es porque en casa no hay comunicación…” - “Si, que a lo mejor intentan ser mejor padre dejándole salir hasta…. Y hacer lo que le dé la gana y al final…no saben de si su hijo hace lo que hace” (Comunicación/desconocimiento) - “O que en casa hay mucha violencia. Y también después cuando llega aquí al instituto…con la gente que son inferiores a ellos, o que se creen que son inferiores, son los que se meten, ….” (Problemas en el hogar). En definitiva, podemos observar afirmaciones que nos acercan a estilos de relación parental que vienen a determinar y afianzar los bajos niveles de implicación y aceptación del hijo o hija, predominando estilos autoritarios y negligentes. Destacar la falta de comunicación y desconocimiento de la situación y los problemas en el hogar, Consideraciones finales A tenor de lo expuesto y tal y como vemos y hemos manifestado, la adolescencia es un periodo del desarrollo que no siempre es entendida por los padres, preocupados hasta ese momento en el crecimiento y salud de sus hijos. Piensa que esta etapa es una más sin ser conscientes de los cambios que se van a producir. Los adolescentes reconocen que cuando los problemas de comportamiento superan la capacidad de la familia, hay que recurrir a especialistas. Es importante ver como no dudan en reconocer la importancia de personas especializadas que puedan ayudar y mediar en estos campos de nuestro comportamiento social, con una persona o profesional que, en relación con las familias, proporcione orientación y apoyo. De la misma forma, es importante (acudir a una figura) que facilite y refuerce la imposición, obligación de ciertas normas, reglas y valores; procurando eliminar los impulsos y las tensiones, facilitando la comunicación y el diálogo. Ello facilitaría el consenso y la búsqueda