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Las milicias andaluzas en la sublevación Mudéjar de 1500 y 1501

Bello León, Juan Manuel

Abstract

La presión fiscal, el incumplimiento de los acuerdos entre la corona y los mudéjares o las conversiones forzosas, fueron algunos de los motivos que llevaron a la población musulmana a sublevarse en distintos lugares del antiguo Reino de Granada entre finales de 1499 y primeros meses de 1501. Utilizando fuentes municipales y nacionales, éste trabajo trata de estudiar la contribución de las milicias concejiles de varias localidades andaluzas para sofocar este levantamiento, analizando los mecanismos empleados para su reclutamiento, los lugares que participaron, el coste del mantenimiento de la hueste y los problemas que generó el, cada vez mayor, incumplimiento de las obligaciones militares de algunos miembros de la sociedad de la época.

Full text

9 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 LAS MILICIAS ANDALUZAS EN LA SUBLEVACIÓN MUDÉJAR DE 1500 Y 1501 Ju a n Ma n u e l Be l l o le ó n Universidad de La Laguna INtRoDUCCIÓN El trece de septiembre de 1791 un regidor y procurador mayor del concejo hispalense presentaba a los caballeros veinticuatro de la ciudad un informe –luego impreso– en el que hacía un amplio relato (más de 60 páginas) de la participación de Sevilla en distintas campañas militares desde que se conquistó la ciudad hasta el reinado de Felipe V. El documento, aunque centrado en los servicios prestados al primer monarca Borbón, se inicia con una alabanza de la contribución sevillana que recogía muy bien lo que seguramente era un sentimiento y una realidad de lo que había sido el esfuerzo de la ciudad y su tierra durante varios siglos1. El citado informe comienza así: “Bien notorio es en la Historia lo mucho que cupo de parte a Sevilla en todas las guerras y conquistas que se hicieron posteriores a la suya, sirviendo con gente, bastimentos, víveres y dinero, y asistiendo Sevilla a todas las empresas que se intentaron por los Reales Sucesores de su gloriosisimo Rey conquistador el señor San Fernando…” Esa misma impresión ya la reflejaron en el momento en el que sucedían los hechos que vamos a analizar el conocido humanista milanés Mártir de Anglería y el secretario real Hernando de Zafra. El primero cuando, en una de sus cartas –en este caso dirigida al cardenal de Santa Cruz– daba cuenta de la sublevación del 1. Real Academia de la Historia. Colección Vargas Ponce, sig. 9/4176, fols. 215-264. Se trata de un memorial impreso elaborado por don Benito del Campo y Salamanca que lleva por título “Relación de los servicios hechos por la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, señaladamente desde el tiempo que entró a reynar en estos dominios el señor D. Felipe Quinto, en todas las guerras en dicho tiempo ocurridas y las particulares circunstancias en cada uno de ellos”. 10 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 Albaicín y, posteriormente, de la Alpujarra, destacando que para sofocarla había acudido el rey al frente de “80.000 infantes y 15.000 de a caballo”, todos ellos procedentes de Andalucía. Sólo cuando describe la amenaza que sufrió Almería por estos mismos acontecimientos deja constancia de la participación de las milicias murcianas, al frente de la cuales se situó Pedro Fajardo2. El segundo cuando el 26 de febrero de 1500 escribía a la reina acerca de los preparativos para atacar a los sublevados en la Alpujarra y le confirmaba que estaban próximos a llegar al real las milicias sevillanas, jienenses y cordobesas, mientras que nada sabía de las procedentes del reino de Murcia3. Es decir, contemporáneos a las distintas fases por las que pasó la guerra de Granada y generaciones posteriores de andaluces fueron conscientes de lo que la historia y la documentación han corroborado después; Andalucía y, especialmente Sevilla y todo su antiguo reino, soportaron el peso de un esfuerzo militar que dio a los Reyes Católicos parte de su prestigio político y de su poder de decisión en muchos asuntos europeos. El objetivo básico de las páginas que siguen es tratar de situar la participación de las milicias municipales andaluzas en el marco de unas campañas militares que se desarrollaron justo cuando estos componentes de las tropas que conformaban la organización del ejército van a sufrir algunos cambios –en consonancia con lo que ocurriría con otros grupos en el seno de aquella institución– y coincidiendo, además, con una situación política internacional que anunciaba el mundo moderno. En efecto, cuando terminaba la conquista de Granada y podía parecer que Castilla entraba en un periodo de relativa paz, se abrieron nuevos frentes y se avivaron otros que habían permanecido inestables durante mucho tiempo. La invasión francesa de Nápoles, la definitiva conquista del archipiélago canario, la ocupación de algunas plazas norteafricanas, los problemas en el Rosellón, etc., desencadenaron un nuevo periodo de confrontaciones que obligaron a poner en práctica otros métodos que terminarían por cambiar la forma de hacer la guerra4. Las respuestas dadas a cada uno de los acontecimientos marcaron el rumbo del futuro ejército; también en el caso de las que se dio a los levantamientos de 1500 y 1501 ya que, como luego veremos, aunque se mantuvieron comportamientos muy parecidos a otras épocas, hay algunas circunstancias y participantes que fueron distintos a los de campañas anteriores. Es evidente que no forma parte de los objetivos de este capítulo seguir el desarrollo de los acontecimientos políticos, sociales y económicos que precedieron a las revueltas de 1500 y 1501 ya que estos son muy bien conocidos desde que los 2. P. Má r t í r d e an g l e r í a : Epistolario. (Edición de José López de toro). Documentos inéditos para la Historia de España, tomo IX, Madrid, 1953 (véanse cartas nº 212 y nº 215) 3. Documento publicado por M. A. la d e r o Qu e s a d a : Los mudéjares de Castilla en tiempos de Isabel I, Valladolid, 1969 (véase p. 243). 4. Aspectos generales sobre los cambios operados en el ejército castellano a finales del siglo XV y principios del XVI pueden verse en los trabajos de R. Qu a t r e f a g e s : La revolución militar moderna. El crisol español, Madrid, 1996, y A. la d e r o ga l á n y M. A. la d e r o Qu e s a d a : “Ejércitos y armadas de los Reyes Católicos: algunos presupuestos y cuentas de gastos entre 1493 y 1500”, Revista de Historia Militar, nº 92 (2002), 43-110. 11 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 cronistas, contemporáneos o próximos a los hechos, nos dejaron sus impresiones y testimonios documentales. Además, el gran interés que ha despertado entre los investigadores el estudio de los mudéjares andaluces nos permite contar, hoy en día, con una amplísima bibliografía sobre esta comunidad y los hechos militares que precipitaron su conversión o expulsión5. 1. LAS FUENtES Son muchos los medievalistas que coinciden en destacar como hay pocos asuntos que hayan encontrado tan amplio reflejo en las fuentes cronísticas, literarias y archivísticas como la Guerra de Granada6. Y es que cualquiera que se acerque a la historiografía medieval española no le será difícil encontrar documentación consagrada a los protagonistas de una lucha que se desarrolló durante varios siglos, a la vida en toda el área fronteriza castellano-nazarí, a la organización de las expediciones, al desarrollo de los hechos militares y a las consecuencias de aquellos enfrentamientos7. Historiadores como Emilio Cabrera, torres Fontes o Rodríguez Molina nos han dejado exhaustivos análisis sobre los cronistas contemporáneos a los hechos militares o sobre las fuentes disponibles en archivos andaluces y murcianos8. Sin embargo, en las obras de testigos excepcionales de 5. La bibliografía alcanza grandes proporciones así que me limitaré a dar algunos títulos en los que el lector podrá encontrar amplísima información. Véanse los trabajos de A. ga l á n sá n c h e z : Los mudéjares del reino de Granada, Granada, 1991 y el más reciente “La política con los mudéjares: de la segregación a la integración”, en L. ri B o t , J. Va l d e ó n y E. Ma z a (coord.): Actas del Congreso Isabel la Católica y su época, vol. II, Valladolid, 2007, 1023-1046; M. ac i é n al M a n z a : Ronda y su Serranía en tiempos de los Reyes Católicos, Málaga, 1979, M. A. la d e r o Qu e s a d a : Los mudéjares de Castilla y otros estudios de Historia Medieval andaluza, Granada, 1989; R. Pe i n a d o sa n t a e l l a (ed.): Historia del reino de Granada, I. De los orígenes a la época mudéjar (hasta 1502), Granada, 2000. J. E. ló P e z d e co c a ca s t a ñ e r : La “conversión general” en el obispado de Málaga (1500-1501)”, Actas del II Congreso de Historia de Andalucía. Historia Medieval, II, Córdoba, 1994, 337-369. 6. Las fuentes escritas no son las únicas que han reflejado los acontecimientos que rodearon la conquista de Granada. Basta recordar el conocido estudio del profesor Carriazo sobre los relieves de la sillería del coro de la catedral de toledo, o el trabajo, más reciente, de García Flores para poner de manifiesto la importancia de la iconografía para el estudio del enfrentamiento entre musulmanes y cristianos en los reinos hispanos durante la Edad Media. Véase A. ga r c í a fl o r e s : “Fazer batallas a los moros por las vecindades del reyno”. Imágenes de enfrentamientos entre cristianos y musulmanes en la Castilla medieval”, en Identidad y representación de la frontera en la España Medieval (siglos XI-XIV), Madrid, 2001, 265-291. 7. En 1976 el profesor López de Coca ofrecía un repertorio de fuentes, casi todas de origen cristiano, disponibles para el estudio del emirato de Granada. Veinticinco años después volvió a hacer un balance de estas fuentes así que me remito a ambos estudios para ver un panorama general de las fuentes narrativas y archivísticas que permiten el estudio de los territorios granadinos posteriores a la conquista de los Reyes Católicos. Véase J. E. ló P e z d e co c a ca s t a ñ e r : “Sobre historia económica y social del reino nazarí de Granada. Problemas de fuentes y método”, en Actas del I Congreso de Historia de Andalucía, tomo II, Córdoba, 1982, 395-404, y “El reino nazarí de Granada y los medievalistas españoles. Un balance provisional”, en La Historia Medieval en España, Un balance historiográfico (1968-1998), Pamplona, 1999, 149-173. 8. ca B r e r a Mu ñ o z , Emilio: “La guerra de Granada a través de las crónicas cristianas”, en M. A. la d e r o Qu e s a d a (coord.): La incorporación de Granada a la Corona de Castilla, Granada, 1993, 12 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 los acontecimientos del siglo XV como Diego de Valera, Alfonso de Palencia o Fernando del Pulgar, entre otros, no se encuentra nada relacionado con los hechos que vamos a analizar debido a que todos ellos culminaron sus trabajos en los años inmediatamente anteriores al final de la conquista de Granada. Por tanto hay que recurrir a otros autores, también excepcionales pero muy distintos a los anteriores, para encontrar la versión cronística de los acontecimientos que aquí analizamos. Por razones cronológicas y de proximidad esos autores –además del ya mencionado Mártir de Anglería– son Andrés Bernáldez, Juan Vallejo, Galíndez de Carvajal o Alonso de Santa Cruz. A ellos podemos añadir otros –Argote de Molina, ortiz de Zúñiga– a los que el distanciamiento cronológico les permitió recopilar la información y el análisis con los que no contaron los escritores contemporáneos a estos sucesos. Andrés Bernáldez, cura de Los Palacios, es el autor de un relato excepcional ya que es el único que, sin ser cronista oficial, nos ha dejado una narración que cubre todo el reinado de los Reyes Católicos9. Los escasos datos biográficos que se conocen de él nos muestran a un sacerdote sin la erudición de Pulgar o Palencia, pero preocupado por transmitir los hechos tal y como los ha vivido o conocido, con un estilo sencillo y directo, con el que pretendía –según declara él mismo en varias ocasiones– ofrecer un trabajo que pudiera ser leído por el pueblo llano. Sobre lo que aquí nos interesa, la crónica de Bernáldez dedica dos capítulos en medio de un amplio elenco de noticias dedicadas a las campañas italianas del Gran Capitán o a los enfrentamientos hispano-franceses10. En el primero de esos capítulos el autor deja constancia de los primeros síntomas de inestabilidad a finales de 1499 y del levantamiento de la comunidad mudéjar del Albaicín para, de forma escueta, luego dedicar unas líneas a la rendición de Lanjarón y saqueo de su comarca. En el segundo de esos capítulos Bernáldez sitúa a comienzos de 1500 unos hechos que se venían manifestando con anterioridad, como fueron las dificultades que atravesaban la evangelización y el cautiverio de algunos cristianos. Describe luego, y de forma más detallada, el alzamiento de los mudéjares de las serranías de Ronda y Villaluenga desde mediados de enero de 1501. Es aquí donde el cronista nos ofrece sus mejores noticias sobre la participación de las milicias andaluzas, de la atropellada formación de un primer contingente o del descalabro sufrido por las huestes castellanas –evalúa en más de ochenta el número de muertos– en el que fallecieron don Alonso de Aguilar 441-468; J. to r r e s fo n t e s : “La guerra de Granada. La documentación de los archivos murcianos”, en M. A. la d e r o Qu e s a d a (coord.): La incorporación…ob. Cit. pp. 469-481; J. ro d r í g u e z Mo l i n a : “La documentación de los Reyes Católicos en los archivos andaluces: documentos sobre la guerra de Granada”, en M. A. la d e r o Qu e s a d a (coord.): La incorporación…ob. Cit. pp. 483- 494. El reflejo de la guerra y de la frontera en la cronística anterior al siglo XV también ha sido estudiada por autores como F. ga r c í a fi t z : “La conquista de Andalucía en la cronística castellana del siglo XIII: las mentalidades historiográficas en los relatos de la conquista”, en Andalucía entre Oriente y Occidente (1236-1492). Actas del V Coloquio de Historia Medieval de Andalucía, Córdoba, 1988, 51-61. 9. A. Be r n á l d e z : Memorias del reinado de los Reyes Católicos. Edición y estudio de M. Gómez Moreno y Juan de M. Carriazo, Madrid, 1962. 10. Capítulo CLX, pp. 386-387 y capítulo CLXVI, pp. 395-399. 13 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 y el secretario real Ramírez de Madrid11. La intervención, según el cronista, del conde de Cifuentes, asistente de Sevilla y la resistencia de las gentes de la ciudad evitaron un desastre aún mayor. Bernáldez termina el capítulo con un argumento providencialista –tan propio de la cronística medieval– es decir, atribuyendo a la codicia y mal comportamiento de los cristianos muchos de los males que afectaron a las tropas castellanas y sus dirigentes durante la sublevación mudéjar. Uno de los autores contemporáneo a los sucesos de 1500 y 1501, Juan de Vallejo, a pesar de ser el cronista más próximo a uno de los principales protagonistas, el cardenal Cisneros, tampoco nos ha dejado noticias concretas sobre la composición de las huestes que participaron en el control de la revuelta12. Aunque quizás no debamos extrañarnos ya que, según el editor del Memorial, la obra carece de interés y originalidad en todo lo anterior a 1504, año en que Juan de Vallejo entra en el círculo más próximo a Cisneros, lo que le permite reflejar con mayor seguridad acontecimientos en los que participó o conoció directamente. Esa circunstancia quizás también explica que Vallejo confunda el desarrollo cronológico de los hechos y el momento en que el rey don Fernando encabeza personalmente las tropas. Algo más preciso es el anónimo autor de la llamada Continuación de la Crónica de Pulgar, obra escrita por un contemporáneo de los Reyes Católicos que demuestra en varios de sus pasajes que fue testigo de alguno de los sucesos que narra13. A pesar de la brevedad de este opúsculo, el autor dedica un largo párrafo a describir el levantamiento del Albaicín a finales de 1499, la mediación del conde de tendilla –no dice nada del arzobispo talavera– y la muerte de más de un centenar de combatientes cristianos. Luego se detiene en la revuelta de la Alpujarra y en el papel que jugó don Luís de Beamonte, condestable de Navarra –primer cronista que le otorga ese protagonismo– en aquellos sucesos. Además el autor conoce el control de Lanjarón y sitúa correctamente los lugares y protagonistas del levantamiento de 1501. Las obligaciones en el Consejo Real y posteriormente en la Cámara no impidieron al doctor Lorenzo Galíndez de Carvajal desarrollar una notable obra historiográfica y de compilación documental14. Entre sus trabajos, el más conocido quizás sea los Anales Breves del reinado de los Reyes Católicos, obra en la que coincide, a grandes rasgos, aunque siempre con gran brevedad, con las versiones de otros contemporáneos15. Así, al final de la descripción de los sucesos de 1499 11. Bernáldez es de los pocos autores que sitúa correctamente los acontecimientos ya que habla del 16 de marzo y no del 18 del mismo mes como recogen otras obras. 12. J. d e Va l l e J o : Memorial de la vida de fray Francisco Jiménez de Cisneros (edición de Antonio de la torre), Madrid, 1913. 13. c. ro s e l l (ed.): Crónicas de los reyes de Castilla. tomo III, Madrid, 1953, pp. 14. Carvajal desempeñó a lo largo de su vida un importante papel en los asuntos políticoburocráticos del reino de Castilla, ocupando cargos de regidor (Plasencia, Sagunto, tenerife), Escribano Mayor de Sacas, oidor de la Real Chancillería de Valladolid, miembro del Consejo Real y de la Cámara de Castilla. 15. c. ro s e l l (ed.): Crónicas de los reyes… ob. Cit.tomo III, pp. 533-565. 14 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 deja constancia de la tarea iniciada por Cisneros y la consagración de la mezquita del Albaicín en iglesia cristina, hecho éste último, poco probable a juicio de la historiografía actual. En su relato de los acontecimientos de 1500 el doctor Carvajal es bastante preciso ya que sitúa bien la conversión en masa de los mudéjares –según él más de 50.000–, la entrada del rey en la Alpujarra (primero de marzo), la rendición de Lanjarón o la toma de Andarax. Afirma que entre los meses de agosto a octubre de ese año continuó la conversión pero también la inestabilidad, sobre todo durante los meses de septiembre y octubre con los levantamientos de Nijar y Velefique. también es preciso en la cronología que utiliza para situar los acontecimientos de 1501 ya que conoce el alzamiento de los mudéjares de Ronda y Villaluenga durante el mes de enero, la muerte de Alonso de Aguilar y Francisco de Madrid y la dirección personal de las operaciones por parte del rey a finales de aquel mes de marzo. Cuando en la Sevilla de comienzos del siglo XVI nacía el que llegaría a ser cartógrafo, cosmógrafo y cronista real aún quedarían ecos en la ciudad de la participación hispalense en el control de las revueltas mudéjares. Sin embargo, a pesar de la proximidad geográfica y cronológica a los hechos, no es mucho lo que Alonso de Santa Cruz nos ofrece sobre la participación de las milicias en los sucesos de 1500 y 1501 en sus dos obras cronísticas más importantes, las divulgadas como Crónica de los Reyes Católicos y la Crónica del Emperador Carlos V. Buen conocedor de la producción cronística de su época y de muchas disposiciones legislativas, Santa Cruz nos relata en tres capítulos de la primera de sus obras citada16 los sucesos que aquí analizamos, si bien no añade mucha más precisiones que las que hizo Bernáldez o la continuación de la crónica de Pulgar, salvo en el primero de los capítulos citados ya que en él se detiene con más detalle en los orígenes de la revuelta y en el papel pacificador del conde de tendilla. De entre los cronistas, y para conocer la participación de Sevilla y su tierra en el control del levantamiento mudéjar de 1500 y 1501, creo que es ortiz de Zúñiga el que ofrece los mejores datos. El sevillano Diego ortiz de Zúñiga es autor de varias obras aunque la más conocida es, sin duda, la titulada Anales Eclesiásticos y Seculares de Sevilla17 Como su nombre indica, y siguiendo una larga tradición en la historiografía europea, el autor recoge año a año los acontecimientos que afectaron a la ciudad hispalense y que él consideraba como más relevantes. Y es en los relatos dedicados a 1500 y 1501 donde Zúñiga ofrece, con la perspectiva que le da el tiempo transcurrido y la consulta de fuentes directas, detalles y precisiones cronológicas que no aparecen en autores anteriores. tras iniciar su relato culpando abiertamente al arzobispo de toledo del “ardiente zelo” en su misión evangelizadora, Zúñiga nos dice que ha tenido noticia de los preparativos que se hicieron en Sevilla desde finales de enero de 1500 a tra- 16. a. d e sa n t a cr u z : Crónica de los Reyes Católicos. Edición y estudio de Juan de Mata Carriazo, 2 tomos, Sevilla, 1951. Véanse los capítulos XLIV, XLVII y LVIII. 17. D. or t i z d e zú ñ i g a : Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, Madrid, 1796.Véase especialmente tomo III, pp.174 a 183. 15 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 vés de la consulta de diversos papeles que ha encontrado mezclados entre distintas cartas de apercibimiento y con la consulta de algunos fragmentos –que no especifica– de la obra de Argote de Molina. De éste último obtiene el listado más amplio que conocemos de los miembros de la nobleza que acudieron al llamamiento de la Corona18. Zúñiga también inicia el relato de los acontecimientos de 1501 con la fecha de la carta de apercibimiento (29 de enero) que los reyes enviaron a Sevilla para que se reclutasen dos mil peones y trescientas lanzas ginetas, pero luego su relato de los hechos que sucedieron en las serranías de Ronda y Villaluenga se limitan a constatar la muerte de don Alonso de Aguilar –no dice nada de Ramírez de Madrid– y a errar en la fecha de aquel descalabro ya que vuelve a inclinarse por el 18 de marzo de aquel año. Finaliza su relato afirmando que la victoria se obtuvo gracias al aporte de otros mil peones –no dice si procedían exclusivamente de Sevilla– dato, éste último, difícil de comprobar porque, como luego veremos, sólo conocemos los llamamientos de febrero y marzo de 1501. Si a pesar de las confusiones y errores cronológicos crónicas, anales, memoriales, etc., son fuentes imprescindibles para conocer el levantamiento mudéjar de 1500 y 1501, la documentación procedente de los archivos municipales y nacionales constituye el pilar básico sobre el que cimentar nuestros conocimientos de la realidad material de aquellos acontecimientos. Para el estudio de la participación de las milicias concejiles durante la sublevación mudéjar –que es lo que ahora nos ocupa– son tres tipos de archivos los que nos han proporcionado la documentación más relevante. Por un lado, el nacional de Simancas, especialmente en las secciones de la Contaduría Mayor de Cuentas y Registro General del Sello. Por otro, los archivos históricos municipales, de entre los que destacan los de Jerez, Sevilla y Carmona19. Finalmente en el Archivo de Protocolos de Sevilla he podido localizar un número de contratos para participar en la guerra que hacen de este fondo uno de los más interesantes para este trabajo. De Simancas procede toda la documentación que generó la tesorería de Alonso de Morales, responsable del amplio y complejo mundo de los ingresos y gastos extraordinarios de la Hacienda Real desde 1495 a 1506. Entre sus más de 8.500 asientos contables, distribuidos en más de 3.000 folios, se encuentran varios centenares de documentos que recogen las circunstancias por las que pasó la repobla- 18. Hemos de advertir que la nómina que ofrece Zúñiga de la participación de algunos miembros de la nobleza presenta algunas dificultades para reconocer a los integrantes de varios linajes. Los historiadores conocen bien las dificultades que presenta la reconstrucción de las distintas líneas de un árbol genealógico así que no es fácil determinar con solvencia la identidad de algunos de los que se incluyen en esta nómina. 19. Hace muchos años que don Juan de Mata puso de relieve la importancia de las actas municipales para el estudio de las cosas y casos de la frontera y de los antecedentes y consecuencias de la guerra de Granada. Véase J. de M. ca r r i a z o ar r o Q u i a : “Los moros de Granada en las actas del concejo de Jaén de 1479”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos, 4 (1955), 81-125. Aquella incursión en las actas jienenses de 1479 fue, años después, ampliada a las de 1476, 1480 y 1488 por parte de Carlos Garrido. Véase J. C. ga r r i d o ag u i l e r a : “Relaciones fronterizas con el reino de Granada en las actas capitulares del Archivo Histórico Municipal de Jaén”, en Actas del IV Coloquio de Historia Medieval Andaluza, Almería, 1988, 161-172. 16 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 ción del reino de Granada, incluidos los sucesos del alzamiento de los mudéjares. Parte de estas cuentas ya eran conocidas por algunos trabajos del profesor Ladero20, pero la edición íntegra de las cuentas de Morales que ha realizado Rosana de Andrés21 nos permite disponer con detalle de datos relacionados con el pago de tropas, venta de esclavos, pago a maestres que viajaron con los expulsados de Sierra Bermeja, gastos efectuados en el mantenimiento de fortalezas o dotación de iglesias y monasterios afectados por la revuelta. En cuanto al Registro del Sello, no es necesario resaltar la importancia de una documentación que es bien conocida por los historiadores españoles, tanto por ser una de las secciones de Simancas que cuenta con los mejores instrumentos de descripción hasta 1500 como por el hecho de ser uno de los fondos más completos de toda la administración castellana22. Una vez más el profesor Ladero ya dio muestras del filón que suponía el Registro del Sello para el estudio de los mudéjares23, así que nuestro estudio se ha limitado a recopilar documentos relacionados con las denuncias presentadas por aquellos que habían participado en la contienda y no habían recibido el pago de sus salarios o con reclamaciones efectuadas por aquellos que se consideraban con derecho a quedar exentos del servicio en función de su condición de hidalgo u otra circunstancia. Dada la implicación de Andalucía en las campañas militares de 1500 y 1501 no es extraño que sus archivos municipales conserven documentación relacionada con estos sucesos24. Y no sólo conserva la documentación sino que además sus fuentes son más ricas y vivas que las procedentes de las crónicas o cancillería real. Entre esos fondos archivísticos hay dos que destacan. En primer lugar, las actas 20. también fueron utilizadas por Ana María Vera en un pequeño artículo sobre la venta de esclavos y otros bienes que se obtuvieron como botín tras las revueltas de 1500 y 1501. Véase A. Mª. Ve r a de l g a d o : “La revuelta mudéjar de 1500-1501: el destino de los vencidos”, en Actas del I Congreso de Historia de Andalucía. Andalucía Medieval, tomo II, Córdoba, 1982, 387-393. 21. R. d e an d r é s dí a z : El último decenio del reinado de Isabel I a través de la tesorería de Alonso Morales (1495-1504), Valladolid, 2004. La autora dio un adelanto de su estudio en el artículo “La fiscalidad regia extraordinaria en el último decenio de Isabel I (1495-1504)”, Cuadernos de Historia Moderna, 13 (1992), 143-168. 22. Aunque hace más de 30 años que disponemos de la edición de un breve catálogo (artículo de Jesús Urquijo) de una parte de la documentación sevillana que se encuentra en el Registro del Sello correspondiente a 1500, quiero agradecer a los responsables del Archivo de Simancas la posibilidad de consultar el catálogo íntegro -aún inédito– de toda la documentación del citado año. Véase Mª. J. ur Q u J o : “Menciones de Sevilla, en el primer semestre del sño 1500, en la sección del sello del Archivo General de Simancas”, Archivo Hispalense, 171-173 (1973), 257-284. 23. Las posibilidades que ofrece el Registro del Sello para el estudio del reino de Granada se ha visto profundamente mejorada con la reciente edición de una obra colectiva que transcribe íntegramente todos los documentos del año 1501. Véase aa.VV.: Diplomatario del reino de Granada. Documentos procedentes del la sección Registro General del Sello del Archivo General de Simancas, año 1501, Granada, 2007. 24. Ya dije antes que desde hace muchos años conocemos el caudal de datos que pueden ofrecer los archivos municipales para el estudio de la organización de las milicias concejiles a lo largo de la Edad Media y, sobre todo, Moderna. Puede verse un panorama general en el trabajo de J. co n t r e r a s ga y : “La historia militar moderna y las fuentes municipales”, en Los ejércitos y las armadas de España y Suecia en una época de cambios (1750-1870), Cádiz, 2001, 507-531. 17 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 municipales, redactadas por muchos concejos de la época y en las que se recogía el conjunto de decisiones adoptadas por los miembros del Cabildo en el ejercicio de sus competencias. En segundo lugar, las secciones hacendísticas, especialmente las correspondientes al mayordomo, oficio que tenía como competencia principal la administración de la hacienda municipal. Para nuestro estudio he podido consultar directamente las actas correspondientes a Sevilla y Carmona, mientras que las de otras localidades las he obtenido de referencias que aparecen editadas en diversos estudios o en colecciones diplomáticas específicas. Las que en principio podían parecer como más útiles para este trabajo –las actas hispalenses– presentan una serie de problemas que han limitado las posibilidades de esta documentación. El mal estado de conservación de las actas capitulares correspondientes a tránsito de la Edad Media a la Moderna y la falta de muchos pliegos y cuadernillos impiden conocer los debates que pudieron producirse entre los miembros del concejo sobre los asuntos relacionados con la guerra. Además, la pérdida de todas las actas del año 1500, la fragmentación de las correspondientes a 1501 y la desaparición de muchos documentos remitidos al concejo que acompañaban a peticiones o mandamientos reales impiden seguir con detalle las deliberaciones y acuerdos del órgano de gobierno de la ciudad25. En el Archivo Municipal de Sevilla hay otras secciones que también son imprescindibles para este estudio. Así en el fondo correspondiente al Tumbo de los Reyes Católicos26, se encuentran todos los documentos que daban inicio a la movilización de las tropas, es decir, las cartas de apercibimiento con las que los reyes ordenaban la formación de la milicia concejil y los documentos con los que la Corona fijaba el contingente armado y las necesidades de alimentos y financieras. En la sección de Papeles de Mayordomazgo se conservan los repartos de soldados, maravedís y mantenimientos que les correspondía a Sevilla y su tierra27. En este caso ofrecemos los correspondientes a 1501 y en el que, siguiendo modelos anteriores se distribuye la cantidad asignada en cada una de las collaciones (en el caso de Sevilla) y por pueblos en el resto de su tierra. En esta misma sección se encuentran, además, muchos documentos en los que se recoge la compra de armas y pólvora o el pago a mensajeros, jurados y soldados por los servicios prestados. Como ya dije, otro archivo que nos ha proporcionado documentación muy valiosa para este trabajo es el Municipal de Carmona. Afortunadamente este archi- 25. Puede verse una descripción general del estado en el que se encuentran las actas hispalenses en el artículo de M. fe r n á n d e z gó M e z y I. fr a n c o id í g o r a s : “Las actas capitulares del concejo de Sevilla, 1434-1555”, Historia. Instituciones. Documentos, nº 22 (1995), pp. 163-190. 26. En los años 1993 y 1994 tuve la ocasión de consultar todos los documentos de esta sección necesarios para este trabajo por lo que yo los cito en su versión original, aunque he de advertir que, actualmente, se encuentran todos ellos publicados en la edición del Tumbo preparada por Marcos Fernández, Pilar ostos y Mª. Luisa Pardo (véanse los tomos nº IX y X) y publicados por la fundación Ramón Areces entre los años 2000 y 2001. 27. Archivo Municipal de Sevilla (en adelante A.M.S.). Papeles Mayordomazgo. Años 1499, 1500, 1501 y 1502. 24 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 últimas décadas del siglo XV, podríamos suponer que el esfuerzo militar exigido a Sevilla no fue ni el más exigente ni el más grave de toda la centuria. El descalabro sufrido por las tropas castellanas a comienzos del mes de marzo y las nuevas necesidades de la guerra, provocaron que los reyes solicitasen un nuevo contingente. El 8 de marzo escribieron desde Granada pidiendo a Sevilla otros 2.000 peones para que se añadiera a los que ya acompañaban al conde de Cifuentes49. En este caso el concejo los habrá de repartir, exclusivamente, entre la propia ciudad y las villas de Utrera, Alcalá de Guadaira y Lebrija, obligándose a presentarse antes del 15 de marzo50. Desconozco las circunstancias por las que en este segundo llamamiento no se pidió ningún caballero, especialmente si tenemos en cuenta que en repartimiento de febrero no se cubrieron los solicitados (283 frente a los 300 que se pidieron) y exclusivamente de Sevilla. Parece que, una vez más, la oligarquía hispalense designada para ocupar los puestos de caballero eludió un servicio militar al que, al menos en teoría, estaban obligados por la tradición y el estilo de vida. Si observamos la distribución de los empleos militares por barrios o collaciones se puede extraer algunas conclusiones interesantes. Para profundizar en ellas vamos a utilizar los datos que ofrece el alarde de 1405 y el, aquí reseñado, repartimiento de 1501, comparando los porcentajes de cada uno de los grupos51. En primer lugar, el reparto por collaciones y barrios52 responde a la realidad demográfica de la ciudad a lo largo del siglo XV. Los estudios de Antonio Collantes y los más recientes de Flores Varela53 demuestran que las collaciones del Salvador y el conjunto de barrios en torno a la catedral agrupan a más del 25 % de la población; de ellos salieron, tanto en el alarde de 1405 como en el repartimiento de 1501, el mayor número de peones y caballeros. El segundo barrio más poblado era el de San Vicente, que con una población que osciló entre el 10 y el 15 % de la ciudad, aportó, en 1501 y en el primer llamamiento, el 12 % del contingente, y en el segundo el 10 %. otras collaciones, agrupadas en el sector suroriental de la ciudad (San Nicolás, San Bartolomé Viejo, San Isidoro, San Ildefonso) pese a encontrarse en una de las zonas de mayor densidad de la urbe aportaron un escaso número de combatientes (a penas si superan el 2 % cada una de ellas en el reparti- 49. A. M. S. tumbo de los RR. CC. tomo V, fol. 505, 8-III-1501. 50. tan sólo tres días antes, el 11 de marzo, se realizó el repartimiento que aparece reflejado en el cuadro número III 51. Utilizamos el alarde de 1405 por ser uno de los más completos del siglo XV ya que recoge los datos de todas las parroquias de la ciudad, mientras que otros recuentos sólo nos han llegado para algunos barrios. Además, la distribución temporal permite calibrar mejor la evolución y diferencias entre principios y finales de aquel siglo. El alarde de 1405 ha sido estudiado y publicado por C. fl o r e s Va r e l a : Sevilla, 1406. Un estudio socio-geográfico de la población, Madrid, 1992. 52. Recordemos que por sus dimensiones el barrio de la Catedral estaba dividido en cuatro entidades (Castellanos, Francos, Mar y Génova) que a efectos administrativos tenían el mismo valor que el resto de collaciones de la ciudad. 53. A. co l l a n t e s d e te r á n sá n c h e z : Sevilla en la Baja Edad Media. La ciudad y sus hombres, Sevilla, 1977. C. fl o r e s Va r e l a : “La evolución de la población urbana de Andalucía en los siglos XV y XVI”, En la España Medieval, 28 (2005), 97-125. 25 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 miento de 1501). Sin embargo, otras casi despobladas, con baja densidad o de nueva creación (a partir de la antigua judería) contribuyeron con porcentajes mayores que otras que se encontraban próximas al Guadalquivir, ámbito tradicionalmente considerado como el de mayor peso demográfico y económico. Son los casos de Santa María la Blanca (con más del 5 % en febrero de 1501), San Gil (más del 7 %) o Santa Cruz (más del 2 %). Además de un comentario a las cifras totales, el análisis también puede hacerse atendiendo a la división socio-militar habitual en los padrones, repartimientos y alardes del siglo XV. En ellos los efectivos movilizables se dividen entre caballeros y peones y, a su vez, estos últimos entre ballesteros y lanceros, a los que se incorporaron, a finales de siglo y en gran número, los espingarderos. Los autores citados –Collantes y Varela– ya han puesto de manifiesto en varias ocasiones las dificultades para definir al grupo que integra el sector de los llamados caballeros, contingente más numeroso y representativo del estamento nobiliario hispalense. Sus miembros, muy numerosos en la ciudad (entre el 20 y el 30 % de la población) pueden englobar desde individuos vinculados a la administración real o municipal, y por tanto con gran capacidad económica, hasta personas con capacidad suficiente como para mantener un caballo y su armamento sin que por ello se diferencien mucho de numerosos pecheros de la ciudad. Lo más interesante de comparar el porcentaje de caballeros de 1405 y de 1501 es que se puede observar que en su distribución se producen, en líneas generales, algunos cambios. En ambos casos la collación del Salvador, considerada como la más rica a lo largo de todo el siglo XV, sigue siendo la que aporta el mayor número de caballeros (más del 10 %). Por su parte, los porcentajes de los barrios en torno a la Catedral se mantienen, aunque en el de la Mar aumentó –hasta casi duplicarlo– la aportación de caballeros en 1501. Sin embargo, lo más sorprendente es la contribución de barrios periféricos o de la mitad septentrional de la ciudad, como omnium Sanctorum o triana. Los datos referidos a los pueblos de la tierra de Sevilla también presentan algunas particularidades que merecen destacarse. En primer lugar, y como sucede con otras fuentes semejantes a las aquí utilizadas, en la documentación hay localidades que no aparecen o que, cundo lo hacen, no consta ninguna cifra en ellas. Esta circunstancia puede deberse a una mala confección del repartimiento o al hecho de que el tamaño y posibilidades de contribuir de esas localidades sea nulo. En segundo lugar, el repartimiento efectuado en aquellas localidades afectó a todos los grupos socio-militares de la población, aunque, como se puede observar, hay notables diferencias entre el número de espingarderos que aportó Sevilla y los que correspondió a las Sierras de Aroche, Constantina, el Aljarafe y Ribera. En tercer lugar, el repartimiento parece distinguir claramente entre lo que se pide a los áreas antes citadas de lo que se exigió a la Campiña. Esta circunstancia no es extraña si tenemos en cuenta que ésta última zona era una de las que presentaba mayor densidad de población dentro de la tierra de Sevilla y en la que se encontraban algunos de los núcleos que, como Alcalá de Guadaira y Utrera, eran considerados como ciudades de tipo medio-alto en el conjunto del panorama 26 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 CUADRO Nº 1 Repartimiento en Sevilla de caballeros, espingarderos, ballesteros y lanceros Febrero 1501 Marzo 1501 Collación Caballeros Espingarderos Espingarderos Ballesteros Lanceros Barrio de la Mar 8 37 10 55 20 Barrio de Castellanos 1 9 5 15 5 Barrio de Francos 2 12 6 12 8 Barrio de Génova 1 5 0 5 5 Barrio Nuevo 0 3 0 3 3 Santa María la Blanca 2 15 4 14 8 San Bartolomé Viejo 1 5 0 6 6 San Bartolomé Nuevo 0 1 0 0 0 Santa Cruz 1 4 2 7 5 San Nicolás 1 5 2 7 5 San Estéban 1 8 2 7 7 San Alfonso 2 11 3 13 9 San Isidoro 2 8 2 10 7 Santiago 1 4 0 5 5 Santa Catalina 2 25 6 20 10 San Pedro 2 16 4 18 7 San Salvador 9 50 25 45 20 San Andrés 1 8 0 7 7 San Martín 2 10 4 8 8 San Juan 1 20 6 18 15 La Magdalena 5 24 0 28 15 San Gil 2 30 0 38 18 San Julián 1 8 0 8 8 San Miguel 1 6 0 6 6 Santa Lucía 1 10 0 10 8 Santa Marina 1 4 0 5 5 San Marcos 1 4 0 5 5 San Román 2 10 0 10 10 omnium Sanctorum 9 50 20 50 30 San Vicente 6 23 0 25 20 San Lorenzo 6 25 0 25 25 triana 9 50 0 60 40 total 84 500 101 545 350 Fuente: A. M. S. Papeles Mayordomazgo. Año 1501. 27 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 CUADRO Nº 2 Repartimiento en la tierra de Sevilla de caballeros, espingarderos, ballesteros y lanceros (febrero 1501) Sierra de Aroche Aljarafe y Ribera Localidad C E B L Localidad C E B L Aracena 6 5 40 10 Coria 1 2 12 0 Fregenal 5 10 70 10 La Puebla 1 2 8 0 Santaolalla 2 3 20 5 Sanlúcar 5 0 5 0 Aroche 3 2 10 8 Escacena 3 4 2 3 La Higuera 2 3 20 5 Porcuna 0 0 0 0 El Çerro 0 0 2 0 Paterna 2 4 7 8 Cortegana 1 2 20 7 Manzanilla 1 2 4 5 El Bodonal 1 0 20 5 Hinojos 2 6 20 0 Cumbres Mayores 0 0 19 0 Huévar 2 4 25 0 Almadén 0 0 15 0 Pilas 0 5 7 0 Real 0 0 15 0 Castilleja del Campo 1 2 4 0 Cala 0 0 15 0 Aznalcázar 4 8 2 5 La Marotera 0 0 2 0 Gerena 1 2 0 0 Cumbres de San Bartolomé 0 0 10 0 Palomares 0 0 4 5 Hinojales 4 0 4 0 Valencina con mit. de Sto. Domingo 0 0 3 0 Galaroza 0 0 1 1 La Rinconada 1 2 6 0 La Huigueruela 0 0 1 1 Alcalá del Río 1 1 2 0 Encinasola 0 0 10 8 Salteras 0 1 7 4 La Nava 0 0 1 1 Guillena 0 0 7 0 Sufre 0 0 5 0 Burguillos 0 0 7 0 Castil de las Guardas 0 0 0 0 Aznalcóllar 0 0 7 0 Castil Blanco 0 0 0 0 Mitación de Bollullos 0 0 2 0 Mitación de S. Juan con tomares ? 0 0 4 0 Mitación de Caçalla 0 0 3 0 Benacazón 0 0 2 0 C= caballero; E= espingardero; B= ballestero y L= lancero Fuente: A. M. S. Papeles Mayordomazgo. Año 1501. urbano de la Andalucía occidental. Los datos del Aljarafe y la Ribera también responden a la realidad demográfica de aquella parte del alfoz sevillano ya que, como demuestran los trabajos de Mercedes Borrero54, la zona sufrió un retroceso en el número de habitantes a lo largo de los últimos años del siglo XV. 54. M. Bo r r e r o fe r n á n d e z : El mundo rural sevillano en el siglo XV: Aljarafe y Ribera, Sevilla, 1983 (especialmente pp. 190 y ss.). 28 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 En cuarto lugar, la Sierra de Aroche se mantuvo muy por debajo de la de las otras zonas. En ella tan sólo seis localidades, de las 22 registradas, contribuyeron con peones y caballeros; el resto, o no aportó ninguno o sólo lo hicieron en las categorías inferiores, ballesteros y lanceros. Por último, hay que señalar que, por la documentación conocida, parece que el repartimiento de marzo de 1501 sólo afectó a determinadas localidades de la Campiña –las más pobladas– quedando el resto del alfoz al margen de la contribución en hombres, aunque, como luego veremos, no en cereales. CUADRO Nº 3 Repartimiento en la tierra de Sevilla de caballeros, espingarderos, ballesteros y lanceros (febrero 1501) Campiña Sierra de Constantina Localidad C E B L Localidad C E B L Alcalá de Guadaira 40 30 30 60 Constantina 7 7 40 5 Utrera 55 45 45 90 Cazalla 7 7 40 5 Lebrija 30 20 25 50 Alanís 4 4 20 0 Las Cabezas 0 3 0 0 El Pedroso 3 3 20 8 Dos Hermanas 0 2 0 0 Puebla de los Infantes 2 2 10 5 Total 125 100 100 200 Villanueva del Camino 2 2 10 4 San Nicolás 0 0 0 3 Total 25 25 140 30 Fuente: A. M. S. Papeles Mayordomazgo. Año 1501. CUADRO Nº 4 Repartimiento en marzo de 1501 Campiña Localidad Peones Ballesteros Lanceros Alcalá de Guadaira 0 150 150 Utrera 0 200 300 Lebrija 0 100 100 Fuente: A. M. S. Papeles Mayordomazgo. Año 1501 La documentación custodiada en los archivos municipales y, especialmente, todos los repartimientos de peones y caballeros que se hicieron en Sevilla y otras localidades no permiten conocer la personalidad de los protagonistas de aquellos hechos militares. En esos repartos los oficiales concejiles no reflejaron, prácticamente nunca, los nombres de quiénes acudirían a la hueste. Para Sevilla tan sólo 29 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 existe un caso conocido que sale fuera de aquellas normas; fue el repartimiento que en 1486 se efectuó en la ciudad y su tierra para preparar el cerco de Loja. Al reparto general le acompaña la nómina –parcial– de los reclutados, indicándonos el oficio, el barrio de residencia, el arma que portaba, el dinero que recibiría por sus servicios y el nombre del fiador, del que también se indica oficio y collación. Así pues, para tratar de responder a la pregunta de quiénes eran los movilizados y a qué oficio se dedicaban hay que acudir a otro tipo de documentación. En este caso, como en otros estudiados por Antonio Collantes o Ricardo Córdoba, esa fuente se encuentra en los protocolos notariales y en los ya mencionados contratos de sustitución. también dijimos al describir las fuentes utilizadas para este estudio que hemos podido localizar, en Sevilla, 277 contratos de este tipo correspondientes a las campañas de 1500 y 1501. La concentración temporal de estos documentos y la representatividad de la muestra (más del 70%. indican la profesión y vecindad) permiten una aproximación a la condición social y profesional de los componentes de la milicia concejil empleada en estas campañas. Si observamos el gráfico nº 1 se podrá comprobar que, como en otros casos conocidos, la mayoría de los individuos contratados pertenecen al sector secundario o a la categoría de trabajadores, es decir, asalariados ocupados en trabajos agrícolas o artesanales que encuentran en el servicio militar una forma de subsistencia 0 5 10 15 20 25 30 35 calcetero cerrador herrero cordonero criado alguacil tejedor terciop curtidor ollero barbero chapinero borceguinero herrador espartero jubetero albañil sastre escudero zapatero trabajador OFICIOS OFICIOS CON MAYOR REPRESENTACIÓN ENTRE LOS CONTRATADOS (1500-1501) Total de Id 0 5 10 15 20 25 30 35 calcetero cerrador herrero cordonero criado alguacil tejedor terciop curtidor ollero barbero chapinero borceguinero herrador espartero jubetero albañil sastre escudero zapatero trabajador OFICIOS OFICIOS CON MAYOR REPRESENTACIÓN ENTRE LOS CONTRATADOS (1500-1501) Total de Id Gráfico nº 1 30 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 que les ayudara a completar sus escasos jornales. Hace tiempo que el profesor Collantes demostró que este grupo de trabajadores fue uno de los que experimentó un mayor crecimiento en el seno de los oficios que se documentan en los padrones sevillanos, por lo que no es extraño que sea este grupo de la población activa, sin empleo estable y bajo salario el que opte por ofrecer sus servicios a cambio de una paga que mejore sus condiciones de vida. El resto de contratados se encuadra dentro del sector textil (sastres, tejedores, calceteros, tintoreros, jubeteros, etc.) o de los que trabajan la piel y el cuero, especialmente aquellos que lo hacen en el ramo del calzado como zapateros, borceguineros y chapineros. Herreros, olleros y cerrajeros son los representantes del subsector del metal, aunque, en paralelo con lo que ocurría en este sector a finales del siglo XV cuando su número había descendido en la ciudad, el porcentaje de estos menestrales fue relativamente pequeño entre los contratados en 1500 y 1501. El panorama de los contratantes (gráfico nº 2) es totalmente distinto ya que la diversidad de oficios es menor y porque, además, refleja muy bien como existía un grupo de personas, generalmente bien situadas económicamente, para los que la guerra era un asunto que no les interesaba o que interfería en sus negocios. Quitando el caso del capitán del duque de Medina Sidonia que contrató a 21 personas en 1500, el mejor ejemplo de lo que decimos es el grupo de mercaderes que figuran 0 10 20 30 40 50 60 platero mesonero peraile sedero pescador labrador cómitre carpintero sastre curtidor zapatero trapero cordonero mercader capitán duque sin especificar OFICIOS CON MAYOR REPRESENTACIÓN ENTRE LOS CONTRATANTES. 1500-1501 Serie1 0 10 20 30 40 50 60 platero mesonero peraile sedero pescador labrador cómitre carpintero sastre curtidor zapatero trapero cordonero mercader capitán duque sin especificar OFICIOS CON MAYOR REPRESENTACIÓN ENTRE LOS CONTRATANTES. 1500-1501 Serie1 Gráfico nº 2 31 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 como contratantes en los documentos notariales. Afortunadamente conocemos a algunos de ellos porque el volumen de sus negocios, y el rastro documental que han dejado, fueron considerables. Son los casos de los contratos que firmaron los Riberol (Francisco y su primo Batista), mercaderes genoveses con grandes inversiones en haciendas azucareras en el archipiélago canario, en la fabricación y venta del jabón sevillano o en créditos para el transporte de mercancías por el Atlántico y el Mediterráneo55; el del librero y mercader Nicoloso Monardis56, genovés establecido en Sevilla en las últimas décadas del siglo XV y uno de los primeros que introdujo en la ciudad los llamados “libros de molde”, es decir obras impresas tras la reciente expansión del invento de Juan de Gutenberg; o el firmado por Juan Bautista Negrón, miembro de una familia genovesa (Francisco, oberto, Damián, tadeo, etc.) con amplio arraigo en la sociedad andaluza de la época. El resto de mercaderes parecen tener una extracción social muy variada, aunque un buen síntoma de su elevado nivel económico puede se el hecho de que la mayoría contrata a un sustituto que le ha de servir como caballero o espingardero. 2.2. Carmona Fuera de Sevilla quizás sea Carmona la que cuenta con la documentación más rica para el estudio de la participación de las milicias concejiles durante la sublevación mudéjar. Al igual que otras localidades, Carmona recibió la primera carta de apercibimiento57 a comienzos de febrero de 1500, poco después de que los alpujarreños se apoderasen de algunas fortalezas costeras y cuando el rey decidió que para finales de ese mes encabezaría a las huestes concejiles andaluzas destinadas a sofocar el levantamiento. Sin embargo, a diferencia de otras cartas semejantes el documento no especifica el número de combatientes que ha de aportar la villa, limitándose a fijar el día del encuentro en Alhendín (25 de febrero) y la cantidad de cereal que habrían de aportar para el aprovisionamiento del real, en este caso 500 fanegas de harina y 600 de cebada. No obstante, y aunque el documento no lo diga, es posible imaginar que el esfuerzo humano exigido en ese momento sería semejante al requerido para otras operaciones militares ya que, si consultamos la evolución de la aportación humana de la localidad58 y tenemos en cuenta que conocemos la que se solicitó para las 55. A. H. P. S. Protocolos Notariales, leg. 2157, fol. 188. Los Riberol forman parte de un linaje de mercaderes muy conocidos en la Andalucía de finales del siglo XV. Un panorama general sobre su vida y actividades puede verse en J. M. Be l l o le ó n : “Contribución a la biografía del mercader genovés Francisco Riberol (1485-1514)”, en La Torre. Homenaje a Emilio Alfaro Hardisson, Santa Cruz de tenerife, 2005, 124-143. 56. A. H. P. S. Protocolos Notariales, leg. 1499, fol. 124 57. M. go n z á l e z Ji M é n e z : Catálogo documentos…ob. Cit, tomo II, documento nº 1385 58. Los datos de esa aportación pueden verse en el artículo de M. go n z á l e z Ji M é n e z , Manuel: “Aportación de Carmona a la Guerra de Granada”, H. I. D, 1 (1974), 87-110. 32 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 campañas de 1501 podríamos llegar a la conclusión de que la villa tuvo que contribuir con un número de jinetes y peones que no superarían los 50-60 en el primer caso y los 300-400 en el segundo. Lo que sí sabemos es que el desarrollo del reclutamiento en 1500 y la organización de la hueste se vio afectada por algunas incidencias que quizás complicaron el hecho de acudir al llamamiento. De todas ellos, tal vez la más destacada fue el conflicto que surgió entre el corregidor de la villa y Juan Gutiérrez de Sotomayor por el derecho a encabezar a la hueste concejil hasta su llegada al real59. Por circunstancias que desconozco, parece que en un primer momento se estableció que fuera el citado Gutiérrez el que actuase como capitán de la gente de la villa, ocupando un cargo que ya había sido desempeñado por su padre hasta que falleció en otra campaña militar. Sin embargo, los mecanismos empleados en el reclutamiento y la inexperiencia y juventud de Gutiérrez aconsejaban que fuera el corregidor de la villa el que realizara una función que, por lo demás, la costumbre y las leyes ya le otorgaban. De ahí que pocos días después de la carta de apercibimiento llegase otra de la reina ordenando que fuera exclusivamente el corregidor el que encabezara a la hueste, salvaguardando, para más adelante, los posibles derechos que pudieran corresponder al capitán Juan Gutiérrez. otras circunstancias que rodearon a esta primera contribución humana están relacionadas con los habituales problemas sobre la dejación de las obligaciones militares, las exenciones para todos aquellos que no pudieran acudir a la guerra y algo muy importante, que veremos en otro epígrafe, como fue todo lo relacionado con la fijación de los salarios y las instrucciones para su pago para todos aquellos que acudieron a las Alpujarras60. La información que poseemos para conocer la formación de la hueste concejil destinada a las campañas de 1501 es mucho más rica que las del año anterior. Como ya dije al describir las fuentes, para ese momento poseemos un documento excepcional que recoge los distintos repartimientos que se efectuaron en febrero y marzo de 1501. Más de 40 folios que no se limitan a cuantificar los efectivos que corresponden a cada collación sino que, además, ofrecen la lista nominativa de todos los que fueron requeridos y de todos aquellos que sustituyeron a los que, por distintas circunstancias, no pudieron o no quisieron acudir en persona a la guerra61. Como siempre toda la maquinaria se puso en marcha con la correspondiente carta de apercibimiento, que en este caso llegó a la villa el 29 de enero de 1501 con la exigencia de contribuir con 50 jinetes y 300 peones62. El 2 de febrero se efectuó el primer repartimiento, fijando la cuantía asignada a cada caballero, espingardero, etc. y procediendo, luego, a indicar con nombres y apellidos quiénes 59. M. go n z á l e z Ji M é n e z : Colección documentos…ob. Cit. tomo II, documentos nº 1386, 1389 y 1395. 60. Archivo Municipal Carmona. Disposiciones, Reales Cédulas y Provisiones. Legajo nº 142, documento 35. 61. Archivo Municipal Carmona. Actas Capitulares, legajo 16 (año 1501). 62. M. go n z á l e z Ji M é n e z : Catálogo documentos…ob. Cit. tomo II, documento nº 1577 y 1581. 33 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 irían a la guerra o, en su caso, quiénes les sustituirían. El resultado de este primer repartimiento puede verse en el siguiente cuadro, del que podemos extraer algunas impresiones. CUADRO Nº 5 REPARTIMIENTO EN CARMONA DE PEONES Y CABALLEROS. FEBRERO DE 1501 Collación Cab. % Espi. % Ball. % Lan. % Santa María 14 28 10 20 19 19 35 21,1 Santiago 8 16 6 12 13 13 28 20,1 San Salvador 5 10 5 10 10 10 17 12,2 San Felipe 7 14 5 10 10 10 9 6,4 San Bartolomé 7 14 6 12 10 12 15 10,7 San Blas 7 14 6 12 12 12 9 6,4 San Pedro 2 4 12 24 26 24 26 18,7 total 50 50 100 139 En primer lugar que, salvo error de lectura del documento, no se completó el contingente exigido ya que el número de peones no alcanzó los 300 solicitados. En segundo lugar, fue la collación de Santa María la que aportó un mayor número de combatientes. La circunstancia es lógica si tenemos en cuenta que, con la documentación conocida, hace tiempo que se pudo determinar63 que en torno a esa parroquia se agrupaba el mayor número de habitantes de la villa a finales del siglo XV. Muy cerca se sitúa la contribución del arrabal de San Pedro, núcleo extramuros que surgió a lo largo del siglo XIV pero que en la época que aquí estamos considerando ya ocupaba el segundo lugar por el número de habitantes. En tercer lugar, que el resto de las collaciones aportaron un número muy semejante de combatientes –algo superior en el caso de la de Santiago– coincidiendo con su peso demográfico en el conjunto de la villa. En cuanto a la composición de la hueste, es significativo destacar que también fue Santa María la que aportó el mayor número de caballeros. Los trabajos del profesor Manuel González también demostraron que esa collación era la que concentraba al mayor número de caballeros cuantiosos de la localidad y que en ella se asentaban las casas y bienes de regidores y jurados que formaban parte del grupo de privilegiados de Carmona. Allí se encuentran en el alarde y en el repartimien- to los apellidos Cansino, Villalobos, Milla, etc. miembros de una oligarquía que estaba obligada, en función de la cuantía de sus bienes y de las leyes, a mantener a su costa caballos y armamento. Por su parte, era normal que el resto de collaciones aportaran el grueso de los peones ya que hay que recordar que buena parte 63. Son muy numerosos los trabajos sobre Carmona en la Edad Media pero sigue siendo imprescindible la tesis de González Jiménez. Véase M. go n z á l e z Ji M é n e z : El concejo de Carmona a fines de la Edad Media (1464-1523), Sevilla, 1973. 40 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 CUADRO Nº 8 PAGOS EFECTUADOS POR EL TESORERO MORALES A PERSONAS DE LOS ACOSTAMIENTOS DE BAEZA QUE SIRVIERON EN EL REAL DE VELEFIQUE Nombre Cantidad de mrs. Nombre Cantidad mrs. Francisco de Navarrete 2.390 Juan de Valencia 2.503 Diego de la Cura 1.130 Pedro de Calancha 1.674 Dia Sánchez de torran 2.500 Bernal Bocel 1.684 Pero Sánchez de Mena 1.683 Leonor de trillo 1.684 Juan de Navarrete 1.547 Jorge de Aranda 2.390 Martín de Haro 1.310 Diego de Molina 1.878 Jorge de Ballesta 1.250 Alonso de Ximena 2.627 Diego de Padilla 1.684 Andrés Álamo 1.184 Hernando de Antequera 1.683 Pedro de Segura 1.876 Alonso de Valenzuela 2.310 Diego de Padilla 2.310 Alonso de Guzmán 2.310 Luís de Zayas 2.697 Alonso Vázquez 1.874 Pedro de Molina 2.310 Sancho de Benavides 2.500 Antonio Cordero 1.877 Alonso Lechuga 1.684 Cristóbal Antolino 1.489 tristán de Peralta 2.976 Pedro de Avalos 1.251 Luís de Villalta 1.684 Pedro de Molina 1.687 Pero Gómez de la Muestra 1.250 Gonzalo Hariasa 1.251 Mendo de Cabra 1.877 Diego de Avalos 1.674 Diego Mexía 1.674 Alonso Vazquez 2.310 Bolaños 1.250 Juan de Burguillos 1.683 Pedro de Berlanga 1.684 Diego Pacel 1.877 Francisco de San Esteban 1.684 Antonio de Avalos 1.251 García Bravo 1.114 Alonso de Molina 2.310 Godoy 1878 Hernando Amado 1.683 Luís Cerón 2.503 Antonio de Molina 1.683 Ramón Corbera 2.310 Diego de Cuenca 1.285 Ruy Díaz Mexía 2.310 Francisco de Molina 1.683 García Calvena 1.684 Alonso Gutiérrez 1.683 total 51.733 total 51.494 Fuente: Andrés dí a z , Rosana de: El último decenio del reinado de Isabel I a través de la tesorería de Alonso Morales (1495-1504), Valladolid, 2004 41 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 Además de Baeza y Jaén, también se documenta la participación de Alcalá la Real81, Andujar82, Loja83, Estepona, Antequera, Estepa, o Lora84. Para todas ellas es difícil saber con cuántos hombres contribuyeron, pero hay indicios que hacen suponer que, peses a su escaso peso demográfico y reiterado esfuerzo militar, su aportación fue relativamente numerosa. De nuevo podemos acudir a dos buenos ejemplos; uno el de Alcalá la Real, que aportó 100 peones, y otra la villa de Lora a la que se le pidió nada menos que 280 peones. 3. LA CoNtRIBUCIÓN DE LA NoBLEZA La sublevación mudéjar de 1500 y 1501 fue una nueva oportunidad para que la nobleza, especialmente la andaluza, mostrara su capacidad militar en tierras granadinas. Sin embargo antes de detenernos en describir los escasos datos que tenemos de la presencia de la aristocracia entre las huestes de aquellas campañas creo que es necesario poner de manifiesto algunas circunstancias y hechos que, quizás, hicieron algo distinta su aportación respecto a otros tiempos. En primer lugar, y hasta el momento, no tenemos documentos explícitos ni cuentas de pagos que nos informen del número y composición de las mesnadas de la nobleza. Ni siquiera sabemos si los nobles encabezaron directamente a sus vasallos en el combate o enviaron tropas al mando de capitanes; si ejercieron alguna labor de reclutamiento en sus propias tierras ni como se realizó la leva, o si hubo algún tipo de negativa a acudir a los requerimientos reales85. En segundo lugar, sin olvidar que la mentalidad caballeresca seguía siendo una parte importante de la vida de muchos nobles, lo cierto es que el estímulo que supuso durante mucho tiempo la situación fronteriza y la esperanza de obtener botín no sería la misma que en décadas anteriores. Ahora se trataba de defender o mantener fortalezas y vecindarios amenazados, de garantizar bastimentos y per- 81. El 20 de noviembre de 1500 los reyes solicitan al concejo de Alcalá el envío de 100 peones, “onbres del canpo, lo mejor armados e dispuestos con talegas de quinze días”. Véase F. to r o ce B a l l o s : Colección diplomática…ob. Cit. documentos nº 59 y 60 pp. 189-191. Como luego veremos, la villa alegó una serie de privilegios para eludir sus obligaciones militares. 82. A. G. S. Registro del Sello: 19-II-1500, fol. 177 y 31-III-1500, fol. 50. 83. En el caso de Loja conocemos la solicitud real pidiendo la ampliación, por otros 20 días, de los que estan sirviendo en las serranías de Ronda y Villaluenga, pero no el número de los que fueron a dicho servicio. Puede servir de orientación la contribución que efectuó en 1504 para la guarda de la mar; en ese caso participó con 150 peones y 30 caballeros. Véase A. Ma l P i c a cu e l l o y t. Qu e s a d a Qu e s a d a : Colección de documentos reales…ob. Cit. documentos nº 32, p. 101, nº 34, p. 102 y nº 57, p. 137. 84. A la villa de Lora, y para las campañas de 1500, se le exigieron 280 peones, pero su propio concejo denunció la inasistencia de 70 personas a la convocatoria real. Véase A. G. S. Registro del Sello: 11-V-1500, fol. 471. 85. En este sentido, lo mejor conocido es la participación del conde de Cifuentes, Asistente de Sevilla, del secretario real Francisco de Madrid, del conde de Ureña y de don Alonso de Aguilar, con tropas de sus respectivas milicias y comarcas. Véase J. E. ló P e z d e co c a ca s t a ñ e r : “La “conversión general” en el obispado…ob. Cit. pp. 348-352. 42 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 trechos y de evitar la pérdida de lo conquistado. La Corona podía exigir tropas a la nobleza y garantizaba el pago de sus servicios, pero lo cierto es que, en este caso, no parece que recurriese a ningún llamamiento destinado a los grandes señores. Con los escasos datos conocidos, es significativo comprobar que ningún miembro de la alta nobleza eclesiástica participara con sus hombres y jinetes, como tampoco parece que lo hiciera ningún contingente procedente de los señoríos de la ordenes Militares. Con la excepción de la conocida participación del condestable de Navarra, de la dirección de las milicias murcianas que ejerció don Pedro Fajardo y de algunos miembros de Consejo Real, lo cierto es que sólo se conoce la contribución de la aristocracia andaluza y, dentro de ella, la de numerosos miembros de una oligarquía formada por servidores municipales86. En tercer lugar, por razones de edad, muchos de los nobles que acudieron a sofocar las rebeliones de 1500 y 1501 no habían participado en las campañas de la conquista de Granada. Por tanto, su experiencia militar en el campo de batalla era la que se le atribuía a su linaje o la que había podido adquirir durante su etapa de aprendizaje. Por último, es difícil cuantificar el beneficio que pudieron obtener de estas campañas. No conocemos bien cómo fueron recompensados, pero si sabemos que la guerra era, en muchas ocasiones, un ejercicio antieconómico para muchos de ellos. Además, a finales de de la Edad Media la nobleza andaluza tenía otros mecanismos e instrumentos que les permitía obtener grandes beneficios sin dar demasiado a cambio. Hechas estas consideraciones sólo nos resta hacer un breve comentario a las escasas noticias que, de momento, tenemos. Como ya he dicho estas proceden fundamentalmente de la relación que ofrece ortiz de Zúñiga y de algunas cartas de apercibimiento. Si observamos el cuadro nº 9 podemos comprobar que la mayoría de los linajes hispalenses participaron en aquellas campañas. En primer lugar, los Guzmanes, aquí representados, entre otros, por la rama de los señores de torrijos y la Serrezuela y por la rama de los señores de teba y Ardales. En el primer caso su máximo representante fue Juan Ramírez de Guzmán, uno de los pocos mencionados por Zúñiga que poseían amplia experiencia política y militar dado que desde los años cincuenta del siglo XV había participado en misiones diplomáticas, en las luchas de bandos sevillanos y en la guerra fronteriza, especialmente en las campañas finales de la conquista de Granada. otros Guzmanes son un buen ejemplo de lo que los historiadores denominan como aristocracia caracterizada por la posesión de oficios municipales (vgr. Alonso de Guzmán, Alguacil Mayor) o por la posesión de pequeños señoríos en las cercanías de Sevilla. 86. Entre las escasas referencias que hay sobre este asunto, una de las pocas la recoge Juan Abellán y corresponde a los datos que ofrece la crónica de Lorenzo Padilla, quien afirma que el 27 de febrero de 1500 el ejército real situado en la vega de Granada se dividió en dos partes, una encabezada por el condestable de Navarra que se dirigió al valle de Andarax y la otra por el propio rey que temó camino del Padul acompañado, entre otros, del Alcalde de los Donceles, del duque de Medina, del conde de Ureña, el conde de Cabra, el conde de tendilla y el Gran Capitán. Véase J. AB e l l á n Pé r e z : “La presencia y aportación de Jerez de la Frontera...” ob. cit. p. 165. 43 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 CUADRO Nº 9 Nombre Nombre Don Fadrique Henríquez de Ribera Alonso Pérez Martel Don Fernando Hernández de Ribera Gonzalo de ochoa Maldonado Don Juan Ramírez de Guzmán Alonso de Esquivel Don Diego de Guzmán Pedro de Villacis Don Fernando de Guzmán Fernán Ruiz Cabeza de Vaca Don Alonso Guzmán Pedro de Cabrera Don Pedro de Guzmán Miguel Gerónimo de Cabrera Don Alonso de Guzmán Francisco de Herrera Don Juan de Guzmán Luis Mendez de Sotomayor Don Alonso de Guzmán Luis Pinelo Don Luís de Guzmán Cristóbal Pinelo Don Alonso de Guzmán Rodrigo de Abreu Don Francisco Melgarejo Diego de Abreu Melgarejo Don Pedro Melgarejo Pedro del Alcázar Luís Portocarrero Francisco Cataño Per Afan de Ribera Juan Cataño Don Juan Fernández Mendoza Pedro Ponce de León Don Alonso de Mendoza Licenciado Alonso de Céspedes Don Gonzalo de Saavedra Pedro de Céspedes Don Pedro Fernández de Saavedra Alonso de Céspedes Don Juan de Saavedra Guillén de las Casas Don Martín Fernández Cerón Diego de las Casas Don Diego Cerón Juan de Mendoza Rui Díaz Cerón Pedro Suárez de Castilla Don Juan Carrillo Jorge de Medina Barba Gonzalo ortiz de Zúñiga Luis de Carranza Fernando ortiz de Zúñiga Juan de Esquivel Íñigo ortiz de Zúñiga Pedro de Esquivel Juan ortiz de Zúñiga Nuño de Esquivel Pedro ortiz de Sandoval Pedro de Fuentes Francisco de Zúñiga Fernán Arias Saavedra Sancho de Herrera Gonzalo Mariño de Ribera Don Rodrigo Manrique Pedro Suárez de toledo Don Antonio Manrique Martin Suárez de toledo Melchor Maldonado Alonso Fernández de Santillán Juan Gallegos Maldonado Fernando de Santillán Francisco Maldonado Fuente: D. ór t i z d e zú ñ i g a : Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, tomo III, Madrid, 1796, pp.174 a 183 44 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 Del extenso linaje de los Ribera se menciona a un Per Afán (Pedro Afán), nombre que puede corresponder a alguno de los homónimos que formaron parte de esta casa en la segunda mitad del siglo XV. No obstante, por razones cronológicas es posible que fuera uno de los hijos de Payo Mariño de Ribera y Catalina de las Casas, personaje vinculado a la alcaldía de Melilla, a la orden de Santiago y al regimiento hispalense. De uno de los principales linajes sevillanos, el de los Saavedra, se menciona al mariscal Gonzalo Arias, primero veinticuatro de la ciudad y luego Alcalde Mayor de la misma. Propietario de grandes haciendas en el Aljarafe y la Campiña, su carrera militar no tuvo un buen comienzo ya que en 1481 fue uno de los responsables de la pérdida de la fortaleza de Zahara, aunque las campañas de los años siguientes le permitieron recuperar el prestigio perdido hasta llegar a participar, junto con sus hermanos Juan y Pedro, en la represalia del levantamiento alpujarreño. Este último –Pedro– tampoco se había destacado por sus servicios en la fase final de la guerra de Granada, tanto por ser muy joven durante aquellos años como por el hecho de haber contraído matrimonio en la isla de Lanzarote con doña Constanza de Sarmiento, hija de los señores de las Islas. Su estancia en el Archipiélago le llevó a participar en los intentos de conquista de tenerife y a varias cabalgadas en la costa africana, actividades que serían suficientes como para reclamar su contribución a la campaña contra la Alpujarra. Además de los ya citados, otros linajes considerados menores y ligados durante generaciones a funciones hacendísticas o judiciales, y no a servicios militares, también participaron en estas campañas. Un buen ejemplo puede ser el de Las Casas, familia muy vinculada a los intereses atlánticos por sus dominios en el archipiélago canario pero con escasa notoriedad en la lucha fronteriza. De entre el complicado árbol genealógico de esta familia (donde abundan los homónimos) correspondió a Guillén de las Casas –VI del mismo nombre– y a sus hermanos Diego y Juan Ramírez Segarra luchar contra el levantamiento morisco87 4. EL PESo DE LA GUERRA (DIStRIBUCIÓN DE LoS GAStoS Y PAGoS DE SALARIoS) Si con las fuentes disponibles es complicado determinar el número de combatientes y la composición de la hueste, mucho más complejo es calcular cuánto costaron las campañas de 1500 y 1501. Ya sabemos que entre los grandes números de la Hacienda Real y, especialmente en las cuentas del tesorero Morales, se recogen infinidad de pagos y libranzas que comparadas con otros capítulos económicos demuestran que sofocar estas sublevaciones no significó un gran quebranto para la 87. Este último toma el apellido de su madre, Beatriz Maraver Segarra. Los tres, además de ser muy jóvenes durante estos acontecimientos (no más de 20 años) son hermanos del conocido Bartolomé de las Casas 45 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 siempre endeudada economía de la Corona88. Pero, como ocurre casi siempre, hay una gran distancia entre esos números controlados por los organismos afincados en la Corte y lo que realmente supuso para los maltrechos recursos de muchas ciudades y familias aquel esfuerzo89. Descontando las pérdidas humanas, que nunca tienen precio, cuánto cuesta una guerra que, como ésta, tuvo un desarrollo cronológico limitado (ni en 1500 ni en 1501 las campañas duraron más de tres meses), se desarrolló en un espacio geográfico abrupto pero bien conocido y en la que participaron importantes contingentes de hombres que empuñaban armas de fuego. Cómo evaluar, además, el coste de una empresa que caía sobre “tierra mojada” por el esfuerzo acumulado durante años, que hacía frente a los escenarios bélicos abiertos en Italia y Rosellón y que, simultáneamente, tenía que contribuir al enorme gasto que suponía el pago de la dote aprobada para el matrimonio de las hijas de los reyes. también, como en casi todas las guerras, y ésta no fue una excepción, la mayor parte del gasto se dirigió hacia la compra de alimentos y al pago de los salarios de los combatientes. Como veremos en las próximas líneas, la búsqueda de cereales y los gastos generados por su transporte fueron dos de las mayores preocupaciones dela Corona y de la organización de la hueste. 4.1. Los víveres Desde la publicación de un libro básico para la historiografía andaluza dedicada a los temas de historia agraria, los investigadores conocen con bastante precisión los lugares de producción y los factores que influyeron sobre la comercialización y consumo de cereales90. Desde el siglo XIII la región se fue transformando en una zona productora de granos y, aunque no estuvo exenta de las periódicas crisis o de la errática política real y municipal en materia de abastecimiento, An- 88. Hace tiempo que el profesor Ladero puso de relieve el escaso valor económico de los gastos efectuados en sofocar estas rebeliones, sobre todo si lo comparamos con los de las campañas anteriores o con los acontecimientos en Francia o Nápoles. tomando las cuentas del tesorero Morales el citado profesor estimó que los gastos ascendieron a más de once millones de maravedís mientras que los beneficios derivados de la venta de cautivos y bienes procedentes de la guerra alcanzaron cifras superiores a los sesenta y dos millones de maravedís. Véase M. A. la d e r o Qu e s a d a : “Las rebeliones de 1500-1501…ob. Cit. p. 299 89. No olvidemos que hay un aspecto fundamental que es imposible de cuantificar. Nos referimos al hecho de que cada peón acudió a la guerra con una talega de víveres para 20 o más días –dependiendo del servicio–, y, aunque las cantidades fueron siempre deficitarias, está claro que para cada uno de ellos supuso un esfuerzo económico considerable. 90. Nos referimos al trabajo de M. A. la d e r o Qu e s a d a y M. go n z á l e z Ji M é n e z : Diezmo eclesiástico y producción de cereales en el reino de Sevilla (1408-1503), Sevilla, 1979. No es objetivo de este trabajo ofrecer un panorama de la producción historiográfica sobre la agricultura medieval andaluza, pero he de advertir que, hoy en día, nuestros conocimientos sobre el campo y el campesinado de aquella época y región es extraordinario gracias a la enorme aportación de autores como Isabel Montes, Mercedes Borrero, o Hipólito Rafael oliva. 46 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 dalucía, especialmente su zona occidental, fue el granero en el que se buscó buena parte de los alimentos que abastecieron armadas y ejércitos castellanos. A disposición de los historiadores se encuentran las numerosas cartas de apercibimiento de las que ya hemos hablado. En ellas, y para los años 1500 y 1501, se suelen indicar las cantidades pedidas, casi siempre de cereales, dejando otros alimentos (carne, vino, pescado, etc.) sin especificar el volumen de lo solicitado En el caso de Sevilla, y para la primera campaña, los reyes solicitaron 1.000 fanegas de harina y 500 de cebada, exigiendo a la ciudad que tomase las bestias que fueran necesarias para el transporte y que los alimentos fuesen al real acompañados de un jurado que diese cuenta del coste y venta de dichos mantenimientos. La información es mayor para la campaña de 1501 ya que, además de las peticiones incluidas en las primeras cartas de apercibimiento (1.000 fanegas de harina, 1.000 de cebada y algo de “pancocho”), tenemos los datos de varios repartimientos que se efectuaron en la tierra de Sevilla en marzo y abril de 1501 (cuadros nº 10 y 11). Sin detenerme en comentar la aportación de cada una de las zonas ni en compararlo con lo sucedido con otros pueblos, lo cierto es que Sevilla y su tierra contribuyeron con grandes cantidades de cereales al mantenimiento de los soldados en las Serranías de Ronda y Villaluenga ya que, a la petición inicial de febrero, se añadió otra de marzo en la que se solicitó el doble de lo aportado anteriormente, es decir 2.000 fanegas de harina, 2.000 de cebada y 1.000 cargas de “pancocho”, exigiendo al teniente del asistente (Lorenzo Çomenno) que para recaudar estos alimentos fuera más diligente que para cualquier otro servicio que hubiese prestado hasta el momento91. En el caso de Jerez de la Frontera, la mejor información corresponde a lo aportado por la ciudad en febrero de 1501 para las tropas que fueron a las serranías de Ronda y Villaluenga. tras no pocas discusiones en el seno del concejo debido a las reiteradas peticiones de mantenimientos que habían recaído sobre la ciudad, se decidió efectuar un repartimiento de cereales entre las distintas collaciones el 22 de febrero de aquel año (ver cuadro nº 12)92. Con ese primer repartimiento se pretendían recaudar 586 fanegas de harina y 998 de cebada, pero por distintos motivos las cargas no llegaron al real, lo que obligó a efectuar un nuevo repartimiento al que se añadirían a las ya solicitadas otras 400 fanegas de harina y 500 de cebada. La historiografía y la información documental confirman que la zona de Cádiz-Jerez participó en la producción global del arzobispado de Sevilla con unos porcentajes que oscilaron entre el 18 y el 24 %. Esta producción regular propició que Jerez se situara en primera línea cuando se trataba de sacar cereales hacia otros puntos de la geografía andaluza o hacia el exterior. Procedentes de todas las villas del litoral andaluz y de la propia Sevilla, llegaron al concejo xericiense a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XV numerosas peticiones solicitando la saca de 91. A. M. S. tumbo de los RR. CC. tomo V, fol. 514, 25-3-1501. 92. Si no se indica lo contrario, los datos correspondientes a Jerez proceden de los trabajos de Juan Abellán ya citados en notas anteriores. 47 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 CUADRO Nº 10 CEREALES APORTADOS POR LA TIERRA DE SEVILLA Repartimiento de cereales en marzo 1501 Repartimiento cereales para Sierra Bermeja, abril 1501 Localidad H. C Localidad H. C. Pan. Coria 50 -- Coria 50 50 50 * La Puebla 40 -- La Puebla 50 50 50 * Sanlúcar 100 -- Sanlúcar 100 100 -- Escacena 60 -- Escacena 150 150 150 * Porcuna 50 -- Porcuna 100 100 100 * Manzanilla -- -- Mançanilla ? 50 -- -- Hinojos -- -- Hinojos -- -- -- Huévar -- -- Huévar -- -- -- Pilas -- -- Pilas -- -- -- Aznalcázar -- -- Aznalcollar o Aznalcázar ? 200 200* 100 * Gerena 60 0 Gerena -- 50 -- Palomares -- -- Palomares -- -- -- Valencina y la mitación de Sto. Domingo -- Valencina con m. de Sto. Domingo -- -- La Rinconada -- -- La Rinconada -- 50 -- Alcalá del Río 60 0 Alcalá del Río 100 50 -- Salteras 40 0 Salteras -- -- 50 Guillena 30 0 Guillena -- 50 -- Burguillos -- -- Burguillos -- 50 -- Aznalcóllar ? -- -- Aznalcóllar ? -- -- -- Mitación de Bollullos -- -- Mitación de Bollullos -- -- -- Mitación de S. Juan con tomares ? -- -- Mitación de S. Juan con tomares ? -- -- Mitación de Cazalla -- -- Mitación de Cazalla -- -- -- Bacaço -- -- Bacaço -- -- -- Chillas -- -- Chillas -- -- -- Castilleja -- -- Castilleja 100 -- -- Villanueva del Camino 50 0 Villanueva del Camino -- 200 -- Puebla de los Infantes 60 0 Puebla de los Infantes -- 200 -- Las cantidades señaladas con asterisco (*) aparecen tachadas en el documento original H. = Harina; C.= Cebada; Pan. = Pancocho 48 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 cereales de su tierra93. De Jerez procedía el cereal que aprovisionó a muchas de las armadas que se organizaron en aquel siglo y a ella acudieron los sevillanos cada vez que llegaba a la urbe hispalense la Corte o cada vez que se veían amenazados por un periodo de carestía. El concejo de Jerez no permaneció pasivo ante esta situación y en numerosas ocasiones protestó –como lo hizo en 1501– ante lo que consideraba una situación injusta ya que la continua saca de cereales dejaba a la villa y su tierra en una precaria situación cuando trataban de autoabastecerse. No obstante, la villa, como otras localidades durante la baja Edad Media, no fue ajena a las contradicciones en las que se movía la política de abastecimiento de los concejos medievales, de tal forma que no era extraño encontrar solicitudes para exportar una parte de la cosecha o pleitos entre los alcaldes de sacas y el concejo por la delimitación de competencias en la exportación de cereales94. 93. Sirvan, a modo de ejemplo, los siguientes documentos. A. G. Simancas. R. G. S. 6-V-1477. fol. 194; 12-VIII-1478, fol. 95; 29-IX-1478, fol. 104; 20-IV-1486, fol. 113. 94. también, a modo de ejemplo, A. G. Simancas. R. G. S. 28-VII-1495, fol. 18. CUADRO Nº 11 Repartimiento cereales marzo 1501 Repartimiento para S. Bermeja, abril 1501 Localidad Harin Cebada Localidad Harina Cebada Pancocho A. de Guadaira 500 0 A. de Guadaira 500 300 300 Utrera 700 200 * Utrera 500 400 400 Lebrija 200 500 * Lebrija 100 0 300 Las Cabezas 0 500 * Las Cabezas 0 50 0 Los señalados con asterisco (*) aparecen tachados en el documento CUADRO Nº 12 JEREZ DE LA FRONTERA Y SU APORTACIÓN DE VÍVERES A LAS CAMPAÑAS DE 1501 Primer Repartimiento Segundo Repartimiento Collación Harina Cebada Harina Cebada San Salvador 72 90 52 45 San Mateo 48 58 32 29 San Lucas 36 39 24 19 San Juan 72 60 48 30 San Marcos 60 75 40 37 San Dionisio 60 106 40 53 San Miguel 168 177 112 197 Santiago 70 177 52 88 49 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 Por su parte, Carmona fue otra de las villas que aportó cereales a las campañas de 1500 y 1501. Una vez más los trabajos de González Jiménez95 nos permiten conocer la importancia de la producción agrícola en la vega de aquella villa asi como la evolución de las cosechas de cereales y sus precios a lo largo de la últimas décadas del siglo XV y comienzos del XVI. Como siempre, las cartas de apercibimiento permiten evaluar la petición de cereales, de tal forma que en febrero de 1500 se solicitaron 500 fanegas de harina y 600 de cebada para el proveimiento del real de las Alpujarras96. Al año siguiente el esfuerzo fue mayor ya que se ordenó a la villa contribuir con 400 fanegas de harina, 600 de cebada, 400 cargas de cebada y 200 de pan cocido97. Y aunque la petición coincide con una época en la que aún no se notaban los terribles efectos de la crisis que se desencadenó a partir de 1501, lo cierto es que el concejo respondió a la solicitud cursada en febrero de 1501 diciendo que no podrían enviar al real los víveres solicitados debido a que “el año pasado fue muy falto, asy de pan commo de todas las otras cosas de mantenimientos, demás de la necesidad que los vesinos Della tienen de muchos pechos y contribuciones”98 En cualquier caso, si lo comparamos con la aportación que hizo Carmona durante las últimas campañas de la Guerra de Granada, se podrá comprobar que el esfuerzo de 1500 y 1501, a pesar de las dificultades, estuvo muy lejos de las 4.000 ó 5.000 fanegas de cereales que le fueron demandadas a la villa para los cercos de Alhama, Málaga o Baza. Asociados al gasto en la compra de cereales se encuentran los que se efectuaron para el transporte de alimentos a lomos de acémilas y caballos. tampoco tenemos mucha información al respecto ya que, salvo algunas peticiones de bestias para cargar el cereal (como el caso de Murcia), no conocemos el número de animales que fueron utilizados. De nuevo el indicio viene de las cuentas el tesorero Morales, quien, el 21 de febrero de 1500 libraba al vecino de Granada, Alonso de toledo, 200.000 maravedís en cumplimiento de los 500.000 que tenía que pagarle por las 2.000 bestias que durante diez días transportaron cereales desde el Maestrazgo de Calatrava hasta el real de Lanjarón. 95. Además de los ya citados véase también M. go n z á l e z Ji M é n e z : “La crisis cerealista en Carmona a fines de la Edad Media”, H. I. D, 3 (1976), 283-307. 96. M. go n z á l e z Ji M é n e z : Catálogo de documentación…ob. Cit. documento nº 1385 (10-II- 1500). 97. Ibídem. Documento nº 1593 (s.d. febrero 1501). 98. Ibídem. Documento nº 1599 (5-III-1501). Con fecha de marzo y abril de 1501 se conservan en el Archivo Municipal de Carmona algunos de los recibos de las cargas de provisiones que fueron llevados al real por arrieros de la villa. El total de víveres llevados fue de 268 cargas de cebada, 110 de pan cocido y dos de vino. Véanse documentos 1611 y 1623 de la citada obra. 56 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 algún motivo ayudasen a los otros vecinos de su misma condición a pagar los gastos que hubiesen tenido durante su servicio, de tal forma que ninguno, tanto si iba como si se quedaba, resultase agraviado en sus privilegios. Y eso fue lo que en septiembre de 1500 exigieron los reyes que cumpliera al corregidor de la ciudad, insistiendo en que se administrara justicia y que el asunto no fuera motivo de nuevas quejas115. 6. ALGUNAS CoNSIDERACIoNES FINALES Como hemos visto en las páginas anteriores, el estudio de las milicias concejiles que se formaron en la Andalucía de finales de la Edad Media cuenta con una larga tradición historiográfica. La participación de los vecinos de Sevilla, Córdoba, Carmona, etc. en distintas campañas desarrolladas a lo largo del siglo XV contra el reino de Granada generaron una serie de mecanismos de reclutamiento y disposición de las huestes municipales que, cuando suceden los hechos que aquí se analizan, aún se mantienen. Cartas de apercibimiento, reparto geográfico de los combatientes y problemas para el abastecimiento siguen estando presentes, con características muy parecidas, en las campañas de 1500 y 1501. No obstante, hay al menos dos o tres circunstancias que hicieron diferente la participación de las milicias andaluzas en aquellas revueltas. La primera es el notable incremento del servicio de los espingarderos ya que, como se puede ver en la tabla resumen de 1501 (cuadro nº 15), superan en el reclutamiento al número de ballesteros y duplica el de lanceros o caballeros. A finales del siglo XV el uso de la artillería de pólvora tenía ya una trayectoria importante, de tal forma que se conoce bien el empleo de las pesadas bombardas en las campañas de la década de 1480 y la contratación de varios fundidores y maestros para la construcción de aquellas armas116. Pero en la guerra que se desarrollo en Almería o en la Serranía de Ronda el uso de aquellas armas de fuego tenían un efecto limitado. Fue necesario sustituirlas por una artillería manual que, por entonces también habían demostrado su eficacia en el campo de batalla. No es extraño que los reyes fueran conscientes de aquella circunstancia y que, unos antes, ya hubieran ordenado la fabricación de importantes cantidades de espingardas a varias localidades andaluzas117. 115. A. G. S. Registro del Sello: 25-IX-1500, fol. 234. Unos meses antes, en junio de 1500, los reyes habían reiterado los privilegios de los francos de los alcázares y atarazanas de Sevilla, lo que sin duda generó conflictos y contradicciones en el seno de estos grupos de favorecidos. Véase A. Pr i e t o ca n t e r o : “Documentos referentes a hidalguías, caballerías y exenciones de pecho de la época de los reyes Católicos entresacados del legajo número 393 de la sección Mercedes y Privilegios del Archivo general de Simancas”, Hidalguía, (1974) ; véase documento nº 535. 116. Un panorama general en J. gil sa n J u á n y J. J. to l e d o na V a r o : “Importancia de la artillería en la conquista de las poblaciones malagueñas (1485-1487)”, Baética, 30 (2008), 311-331. 117. Puede servir de ejemplo la petición hecha al concejo de Jerez solicitando varios centenares de espingardas. Véase Archivo Municipal Jerez de la Frontera. Actas Capitulares. Año 1496, fols. 27- 28 y fol. 39. 57 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 En segundo lugar, las fuentes disponibles para el conocimiento de estos hechos, especialmente las cronísticas, son menores y menos detalladas que para acontecimientos anteriores. Ya dije que Diego de Valera, Alfonso de Palencia o Fernando del Pulgar dedicaron buena parte de sus obras a narrarnos la Guerra de Granada. Pero ninguno de ellos vivía cuando se produjeron los levantamientos de 1499-1501, y los que conocieron los hechos de esta “segunda Guerra de Granada” (como algunos autores la denominan) o los contaron años después, prestaron una escasa atención al desarrollo de los acontecimientos. Y aunque en los archivos locales y nacionales se encuentra documentación que hacen posible el estudio de lo sucedido, en ningún caso se puede comparar con la ingente cantidad de noticias que poseemos para el análisis de hechos militares anteriores. Por último, creo que merece destacarse una circunstancia excepcional. Me refiero al notable incremento de la dejación de las obligaciones militares de los vecinos de muchos municipios andaluces. En campañas anteriores la corona siempre expresó su malestar por el incumplimiento de las obligaciones en el abastecimien- to de las tropas y en el servicio militar, pero es que en estas de finales del siglo XV los indicios documentales parecen demostrar que la situación se agravó. Son numerosas las reclamaciones presentadas ante los concejos por el incumplimiento de estas obligaciones y más numerosos aún el número de personas (en algunas collaciones hasta el 90%) que prefirieron contratar a alguien que prestara el servicio en su nombre. CUADRO Nº 15 CABALLERoS Y PEoNES SoLICItADoS A SEVILLA Y SU tIERRA. FEBRERo DE 1501 Localidad Cabal % Esping. % Balles. % Lanc. % Campiña 125 44,01 100 14,38 100 14,49 200 62,3 S. Constantina 25 8,8 25 3,59 140 20,28 30 9,34 S. Aroche 25 8,8 25 3,59 300 43,47 61 19 Aljarafe y Ribera 25 8,8 45 6,47 150 21,73 30 9,34 Sevilla 84 29,57 500 71,94 0 0 0 0 Total 284 695 690 321 58 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 ANEXo CUADRO Nº 16 REPARTIMIENTO DE MARAVEDÍS EN SEVILLA Y SU TIERRA PARA LA CAMPAÑA DE 1501 Sevilla Campiña Sierra de Constantina Sierra de Aroche Aljarafe y Ribera Collación Mrs. Localidad Mrs. Localidad Mrs. Localidad Mrs. Localidad Maravedís Barrio de la Mar 29070 Alcalá de Guadaira 94500 Constantina 33000 Aracena 36500 Coria 7500 Barrio de Castellanos 15510 Utrera 146000 Cazalla 38000 Fregenal 55500 La Puebla 6000 Barrio de Francos 22000 Lebrija 73000 Alanís 20800 Santa olalla 17500 Sanlúcar 35000 Barrio de Génova 5640 Las Cabezas 1700 El Pedroso 15500 Aroche 14500 Escacena 20500 Barrio Nuevo 2000 Dos Hermanas 1200 Puebla de los Infantes 12000 La ………. 16500 Porcuna 19000 Santa María la Blanca 17000 El Rincón de ……. 200 Villanueva del Camino 10200 El Çerro 4000 Manzanilla 11200 San Bartolomé Viejo 6600 Total 316600 San Nicolás 1300 Cortegana 15000 Hinojos 13000 San Bartolomé Nuevo 1500 Total 130800 El Bodomal 12000 Huévar 13000 Santa Cruz 6650 Cumbres Mayores 15500 Pilas 3000 San Nicolás 8000 El Almadén 6700 Aznalcázar 25000 San Estéban 7140 Real 6000 Gerena 9000 San Alfonso 13000 Cala 5800 Palomares 1800 San Isidoro 17000 La Marotera 800 Valencina con la mitación de Sto. Domingo 1400 Santiago 6640 Cumbres de San Bartolomé 8700 La Rinconada 5000 Santa Catalina 15000 Hinojales 1800 Alcalá del Río 7500 San Pedro 11000 Galaroza 800 Salteras 5500 San Salvador 38000 La Higuera 800 Guillena 3200 San Andrés 6600 Encinasola 7000 Burguillos 3200 San Martín 4600 La Cueva 800 Aznalcóllar ?3200 San Juan 9000 Sufre 9500 Mitación de Bollullos 800 La Magdalena 16000 Castil de las Guardas 10500 Mitación de S. Juan con tomares ? 1800 San Gil 12800 Castil Blanco 8000 Mitación de Cazalla 1200 San Julián 4500 Total 254200 Bacaço ? 1200 San Miguel 6430 Chillas 100 Santa Lucía 5640 Total 198100 Santa Marina 3480 San Marcos 5200 San Román 10000 omnium Sanctorum 27000 59 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 San Vicente 13000 San Lorenzo 17000 triana 36000 Total 399.000 Fuente: A. M. S. Papeles de Mayordomazgo. Año 1501 CUADRO Nº 17 Repartimiento de cereales en marzo 1501 Repartimiento cereales para Sierra Bermeja, abril 1501 Localidad Harina Cebada Localidad Harina Cebada Pancocho Coria 50 -- Coria 50 50 50 * La Puebla 40 -- La Puebla 50 50 50 * Sanlúcar 100 -- Sanlúcar 100 100 -- Escacena 60 -- Escacena 150 150 150 * Porcuna 50 -- Porcuna 100 100 100 * Manzanilla -- -- Mançanilla ? 50 -- -- Hinojos -- -- Hinojos -- -- -- Huévar -- -- Huévar -- -- -- Pilas -- -- Pilas -- -- -- Aznalcázar -- -- Aznalcollar o Aznalcázar ? 200 200* 100 * Gerena 60 0 Gerena -- 50 -- Palomares -- -- Palomares -- -- -- Valencina y la mitación de Sto. Domingo -- Valencina con m. de Sto. Domingo -- -- La Rinconada -- -- La Rinconada -- 50 -- Alcalá del Río 60 0 Alcalá del Río 100 50 -- Salteras 40 0 Salteras -- -- 50 Guillena 30 0 Guillena -- 50 -- Burguillos -- -- Burguillos -- 50 -- Aznalcóllar ? -- -- Aznalcóllar ? -- -- -- Mitación de Bollullos -- -- Mitación de Bollullos -- -- -- Mitación de S. Juan con tomares ? -- -- Mitación de S. Juan con tomares ? -- -- Mitación de Cazalla -- -- Mitación de Cazalla -- -- -- Bacaço -- -- Bacaço -- -- -- Chillas -- -- Chillas -- -- -- Castilleja -- -- Castilleja 100 -- -- Villanueva del Camino 50 0 Villanueva del Camino -- 200 -- Puebla de los Infantes 60 0 Puebla de los Infantes -- 200 -- Las cantidades señaladas con asterisco (*) aparecen tachadas en el documento original Fuente: A. M. S. Papeles Mayordomazgo. Año 1501 60 JUAN MANUEL BELLo LEÓN Hid 37 (2010) 9-61 CUADRO Nº 18 RELACIÓN ENTRE EL EMPLEO Y LA VECINDAD (EN COLLACIONES DE SEVILLA Y OTRAS LOCALIDADES) REFLEJADAS EN LOS CONTRATOS DE SERVICIO MILITAR. SEVILLA 1500-1501 Vecindad Nº. ballesteros caballeros espingarderos peones lancero Sin identificar 19 7 4 3 1 4 Alcalá del Río 1 -- 1 -- -- -- Aljarafe 3 2 -- -- -- 1 Almonte 1 1 -- -- -- -- Aznalcázar 1 1 -- -- -- -- Badajoz 1 -- -- -- -- 1 Cáceres 1 -- -- -- -- 1 Carmona 1 -- -- 1 -- -- Comares 2 -- -- 1 -- 1 Córdoba 2 -- -- -- -- 2 Cotes ? 1 -- -- -- -- 1 Cuenca 1 -- -- 1 -- -- Écija 2 1 -- 1 -- -- Espinosa 1 -- 1 -- -- -- Estante Sevilla 13 2 -- 7 1 3 Francia 1 -- -- -- -- 1 Frejenal 2 -- -- 1 -- 1 Ginés 1 -- -- 1 -- -- Granada 2 -- 1 -- -- 1 Guadalcanal 1 -- -- 1 -- -- Guarda 1 -- -- 1 -- -- Jerez de Frontera 2 1 -- -- -- 1 La Cestería 2 1 1 -- -- -- La Magdalena 16 4 2 5 -- 5 Madera ? 1 -- -- -- -- 1 Málaga 1 -- -- 1 -- -- María la Blanca 1 -- -- 1 -- -- María Magdalena 1 -- -- -- 1 olmedo 1 -- 1 -- -- -- om. Sanct. 7 1 -- 4 -- 2 Pastrana 1 -- 1 -- -- -- Paterna (Porcuna) 1 --- -- 1 -- -- 61 Las milicias andaluzas en la sublevación mudéjar de 1500 y 1501 Hid 37 (2010) 9-61 Plasencia 2 -- -- 1 -- 1 San Alfón 2 -- -- -- -- 2 San Alfonso 2 -- -- 1 -- 1 San Andrés 4 -- 3 1 -- -- San Bartolomé 2 1 -- -- -- 1 San Estéban 4 -- -- 2 -- 2 San Ginés (?) 1 1 -- -- -- -- San Isidro 4 -- 2 1 -- 1 San Juan 4 1 1 1 -- 1 San Julián 1 -- -- -- -- 1 San Llorente 17 6 6 4 -- 1 San Martín 4 1 -- 2 -- 1 San Miguel 8 1 3 3 -- 1 San Nicolás 4 -- 1 1 -- 2 San Pedro 5 -- 2 3 -- -- San Román 8 -- 2 5 -- 1 San Salvador 25 6 -- 12 -- 7 San Vicente 19 9 -- 2 -- 8 Santa Catalina 3 -- 2 1 -- -- Santa Cruz 2 -- -- -- -- 2 Santa María 44 11 5 14 -- 13 Santiago 1 -- -- -- -- 1 Segovia 2 1 1 -- -- -- Vecino Sevilla 5 -- 1 1 -- 3 toledo 2 -- -- 1 -- 1 triana 3 1 -- 1 -- 1 trigueros 1 -- 1 -- -- -- trujillo 1 -- 1 -- -- -- Utrera 1 -- -- -- -- 1 Val de Laguna 1 -- 1 -- -- -- Valencia 1 1 -- -- -- -- Villadiego 1 -- 1 -- -- --