Relación de las cigarreras
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RELACION DE LAS ^CIGARRERAS Donde se declaran sus dichos, hechos, costumbres ylo que pasa entre ellas. Si ustedes. Señores níios, les diré usa relación toda su atención me prestan compuesta álas cigarreras, ypara no perder ache y¡vaya qué relación! agachen bien las orejas, como relación ymedia.
Vivía yo cierta vez en casa de dos pureras (no volvere ávivir roas aunque en la calle durmiera) por que siempre estaba loco de dolores de cabaza. Apenas venía el dia qué ruido, qué estruendo ygresca armaban: decía una áotra: mira has visto las tijeras? para que las quieres? toma¿de todo han de darte cuenta? para cortarme este jilángano que de las naguas me cuelga ¿y el arrebol dime dónde lo pusiste? si meneas las piernas sabrás en donde, ¡qué relamida! ¡qué bestia! yel blanquillo, dónde está? me dejas ya gran puerca? di tú donde está el espejo? ahí está en la chimenea, en buen sitio lq pusiste, - oye, tú ya vas compuesta, pues yo también quiero ahora componerme que me esperan como átí, ¿quién? ¿no lo sabes? pues me espera Bocanegra. oye aquel tan refeo de ayer tarde? ¡pues es prenda' mejor mozo que tu novio, que parece una escalera, con unas patas mas largas que parece una cigüeña: ¡que amiga de poner fallas! ¿por qué no se mira ella? En fin salen ála calle ¡qué fragata átoda bela! átodos vientos caminan que parecen dos goletas ¡qué meneo yremeneos llevan aquellas traseras, escotada la mantilla con una tercia de felpa ytodo solo por ir luciéndose la peineta que eso no puede faltar aunque camisa no tengan: el brazo de latiguillo; ta saya ámedia pierna: las ligas para que luzcan un poquito colganderas Los tontones que en la calle de esta suerte las encuentran hechos unos papanatas quedan con la boca abierta. Ellas como lo conocen los miran con sorna yfiema yles dicen mira tonto si media casa deseas no tienes que preguntar todo este bajo se arrienda. Por fin llegan ádar vísta ála hermosa calle Nueva donde allí hay.mas de mil mozo; dé la primera tijera ¡qué de dichillos íes dicen! ¡qué anchas se ponen ellas! muchas se ponen tan anchas como berdolaga en huerta. Unos les regalan flores; otros blancas azucenas.
otros unos caballazos mas gordasos'qüe ciruelas. En fin, llegan al taller; en donde están las maestras, estas, aquellas con quien mas satisfacción con ellas tienen, la pregunta: ¿niña qué traes que almorzar hoy? ea. áver? ella le responde: ¡hay, boy señora maestra solo he tenido lugar de comprar esta friolera! ypresentan al instante dos sardinillas muy perras de estas arenques., asadas como la tinta de negras, ymas, una tajadilla de tonono que es mas seca que el ojo del lio Benito ymas dura que una piedra, que este es pese áquien pesare el común almuerzo de ellas, yen tiempo de las caballas hai es una friolera lo que entonces se regalan . ' ycomo se saborean. Luego ámenear las manos para trabajar empiezan mas és délo que trabajan el ruido de las tijeras, luego ¡qué conversaciones que se arman entre ellas! ¿óye viste tu en la esquina aquí dé la calle Nueva, dime viste áafeita culos; ¿masca chinches te hizo señas? aWJ / yáti, diriie te las hizo aquel dé las patas tuertas? como que quería hablarme ¡vaya una pieza de leba! En estas conversaciones todito el dia se llevan ysolo hacen tres atados que el demonio que los vea, luego álá tarde al bajar por aquellas escaleras, parecen locas de atar yson locas desenvueltas, algunas.de ellas se vienen ásu cásila derechas como muchachas hónrradas, otras van ála taverna ábeberse sus vasitos para echar abajo penas otras que son dormilonas, ótienen otras trastiendas ócomo el sueño es pesado en tiempo de primavera, óque se yo por que algunas el Diablo que las entiénda, suelep »r tarde yentonces (esto es lo quieren ellas) como no es hora de entrar ya se vé se quedan fuera, se dicen unas áotras que no has entrado morena, si se ha acabado la entrada áver las delicias nuebas ylas viejas vamos, vienes, yo ya las he visto esas ylas otras, ven al Prado, vámonos áCastilleja,
dice oirá, que las madres no lo saben, ¡liada flema en yendo ácasa ála hora que salen las cigarreras hay mas! ya se vó que no pero para holgarse es fuerza ir áCastilleja? ¡qué! en Sevilla cuanto quiera una, se puede holgar. Luego sale de estas huelgas, suele salir lo que sale... ojalá que no saliera! algunas se están holgando hasta semanas enteras, luego acuden ásu casa cuando áparecer aciertan ¡hé! ya pareció la niña la madre como una fiera, sale árecibirla ydice muy enfadada yresuelta: chiquilla ¿dónde has estado? me entretuvo la maestra, madre, yálos pocos dias se descubre. wfriolera... pues esto es lo que quedaba para coronar la fiesta yellas para que la madre no se enfade yla reprenda, el mejor modo que elijo es desu Ingénio una treta, cuanto la madre respira responderle con soberbia, de modo que la atorrulla ycalla la pobre vieja: ¿qué hay en casa que cenar? ¿qué tiene que ver la cena? toma un cantito de pan yen un oyito le echa aceite, yesa está bien menos la que come... Yo lo daré un consejito tómenlo por donde quema áestos muchachos que llaman de la primera tijera que echen nobias, si les gustan aunque sean cigarras, yque se casen si gustan 4no se casen con ellas, peroles voy áadvertir que allá entre Cabra yLacena tienen ellas un condado que no es poca conveniencia para cualquier mozo honrrado que quiera tanta grandeza: aqui se acaba la historia con todas las cigarreras no hablar que también las hay como unas santas de cera. Pido un Víctor yel perdón yel que no toque las palmas me «... en su corazón. FIN. CARMONA:—1835. Imprenta de D. José María Moreno, Descalzas núm. I.