Florencia en el "desierto de las tribulaciones". Nota sobre Jerónimo Savonarola, profeta del bien común histórico
Abstract
El artículo examina las características de la predicación que el fraile dominicano Jerónimo Savonarola (1452-1498) desarrolla en Florencia en sus tres últimos años y medio de vida. En dicho periodo, iniciado con la fuga del tirano Piero de Médicis, intent
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Florencia en el “desierto de las tribulaciones”. Notas sobre Jerónimo Savonarola, profeta del bien común histórico* Piero Venturelli (Universidad de Bolonia, Italia) Resumen Resumen El artículo examina las características de la predicación que el fraile dominicano Jerónimo Savonarola (1452-1498) desarrolla en Florencia en sus tres últimos años y medio de vida. En dicho periodo, iniciado con la fuga del tirano Piero de Médicis, intenta orientar el camino histórico de los fl orentinos hacia el retorno a Cristo con pureza de corazón, así como hacia el establecimiento de un régimen político estable y a la medida del hombre, y que garantice la paz, la justicia y la prosperidad. Según Savonarola, el proceso de renovatio que él anuncia puede hallar como específi co precedente principal la marcha del pueblo judío por el desierto, dado su convencimiento de que las numerosas conversiones internas y la confi rmación de sus profecías llevan el signo de la elección divina de Florencia. El fraile anuncia que Dios lo ha elegido para indicar a los fl orentinos el camino espiritual y moral en el “desierto de las tribulaciones” que conduce a la Tierra Prometida, del mismo modo que había espoleado a Israel, trámite la voz de Moisés, a huir de Egipto y a ponerse en marcha en dirección a Canaán. El nacimiento de una república “ampliada” en Florencia en diciembre de 1494 marca uno de los primeros éxitos tangibles de la predicación savonaroliana, quien exhorta a los ciudadanos a afi nar con el tiempo la nueva constitución a fi n de volverla cada vez más impermeable a todo eventual intento de renovación de la tiranía. Fray Jerónimo, además, les insta sea a emprender la difícil lucha contra malvados y “tibios”, sea a denunciar la mezcla perversa del poder espiritual con el temporal. En el artículo se muestra cómo la misión profética de Savonarola consista no tanto en predecir el futuro, cuanto en guiar al pueblo con la predicación por la vía señalada por Dios, quien, sin embargo, se dirige a los fi eles como personas libres y en grado de decidir. El fraile, por tanto, no se desliza hacia el mesianismo, sino que anuncia a los fi eles la naturaleza condicionada de las Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, N° 22. Segundo semestre de 2009. Págs. 51-65. * Traducción de Antonio Hermosa Andújar. Araucaria22-CP-.indd 51Araucaria22-CP-.indd 51 07/09/2009 9:38:4607/09/2009 9:38:46
52 Piero Venturelli promesas divinas. De ahí que sea posible, en numerosos aspectos, reconducir la profecía savonaroliana a la vetero-testamentaria. Palabras clave: Jerónimo Savonarola, profetismo, Éxodo, cristianismo, bien común, republicanismo, siglo XV Abstract: Abstract: The article examines the preaching features of the Dominican Friar Girolamo Savonarola (1452-1498) in Florence in the last 3½ years of his life, after the escape of the tyrant Piero de’ Medici. During that period, he demonstrates to be able to direct the actual return of the Florentines towards the purity of heart and the constitution of a political regimen which may be solid and mansized, warrant of peace, justice and prosperity. According to Savonarola, the process of renovatio he announces has, as a main reference, the march of the Jewish people across the desert: he is convinced that the several inner conversions and the realisation of his prophecies are a sign of Florence divine election. The Friar announces that God has chosen him to show the Florentines the spiritual and moral path across the “desert of tribulations” conducting to the Promised Land, just as He had led – through Moses’ voice – out of Egypt and in the march towards Canaan. The birth of a “large” republic in Florence in December 1494 is one of the fi rst actual achievements of Savonarola’s predication, but he exhorts the citizens to make the new constitution more and more resistant against any resurgent tyrannical temptation. Friar Girolamo urges them, also, to fi ght against “lukewarm” and evil citizens who contrast the renewal of the chosen people, and to denounce the perverted mix of temporal and spiritual power. In the article it is shown how the prophetic mission of Savonarola consists not so much in predicting the future, but in leading through predication his people on the path shown by God. The Friar refers to the believers as free and decision-capable persons: he does not slide into messianism, for he announces to the believers the conditioned nature of divine promises. Venturelli holds therefore that the Savonarolian prophecy should be compared to that of the Old Testament. Keywords: Girolamo Savonarola, prophetic claim, Exodus, Christianity, common good, Republicanism, XV-Century. Mediante la predicación que sigue a la fuga de Florencia de Pedro de Lorenzo de Médicis (1471-1503), acaecida el 9 de noviembre de 1494, el entonces popularísimo fraile dominicano Jerónimo Savonarola de Ferrara (1452-1498) –prior del convento fl orentino de San Marcos, provincial (y más tarde vicario general) de la recién nacida congregación homónima y considerado “profeta” por muchos– se propone orientar el camino histórico de los habitantes de la ciudad toscana hacia el retorno a Cristo con pureza de corazón y hacia la Araucaria22-CP-.indd 52Araucaria22-CP-.indd 52 07/09/2009 9:38:4607/09/2009 9:38:46
53 Florencia en el “desierto de las tribulaciones”. Notas sobre... construcción de un régimen político más sólido y a la medida del hombre, que garantice la paz, la justicia y la prosperidad. A partir de la mitad de diciembre de 1494, vale decir, durante el último tercio del ciclo de Adviento, Savonarola muestra que el proceso de renovatio anunciado por él puede tomar como uno de los principales referentes propio la marcha por el desierto del pueblo judío; está convencido, en efecto, de que en las numerosas conversiones interiores y en el cumplimiento de sus profecías es posible hallar la señal de la elección divina de Florencia. Para el dominicano, dicha correspondencia justifi ca la aparición en la República del león pintado de un hombre de Dios encargado de guiar el escarpado camino de sus habitantes hacia una mejor condición espiritual y material. Pese al estado embrionario de tal paralelismo en su fase inicial, ya pocas semanas después de la caída del cripto-tiránico gobierno mediceo la posición de Savonarola comienza a delinearse con mayor claridad: su elección de comentar a Ageo1, expresa hasta qué punto las perspectivas milenaristas y apocalípticas, extraordinariamente en boga en la época y que hasta entonces le habían infl uido, han sido dejadas de lado a favor de un proyecto de reforma centrado en una antropología realista y tendente a promover la construcción terrena por parte de los fl orentinos de una comunidad rica, equilibrada y inmune a las “disensiones”. Y de manera infatigable, hasta las homilías sobre el Éxodo2, el prior de San Marcos declara que el Altísimo no quiere que los habitantes de la ciudad toscana permanezcan ajenos a la renovación espiritual y política, del mismo modo que Él, por medio de la voz de Moisés, había espoleado a Israel a huir de Egipto, vale decir, de las “tinieblas” del pecado3. El contenido de la profecía savonaroliana experimenta pues una metamorfosis con la llegada incruenta a Florencia del rey francés Carlos VIII (1470-1498)4: pasado el peligro, el fraile ferrarés decide quitarse el sayo de 1 Aun si Savonarola empieza el 1 de noviembre de 1494 el ciclo de Adviento, que pasará a la historia con el nombre editorial de Prediche sopra Aggeo, en realidad al profeta de la reconstrucción del templo de Jerusalén tan sólo dedica cinco sermones, predicados en la segunda mitad de diciembre (cuatro, durante la vigilia de la gran reforma constitucional aprobada el 22-23; el otro, en el que se celebra el nuevo régimen “civil”, el día de Navidad). 2 Acerca de las Prediche sopra l’Esodo, expuestas entre el 11 de febrero y el 18 de marzo de 1498, y destinadas a representar su último ciclo antes de los tres procesos y de la ejecución del 23 de mayo del mismo año, permítasenos remitir a P. Venturelli, “Per una città umana. Savonarola ovvero Mosè a Firenze”, en Th. Casadei (ed.), Esodo, Santarcangelo di Romagna, Fara, 1999, págs. 78-98: 84-92 (notas a las págs. 94-97). 3 El fraile es explícito en ese sentido: cfr., por ejemplo, Savonarola, Prediche sopra l’Esodo, 2 vols., ed. por P.G. Ricci, Roma, Belardetti, 1955-1956, vol. I, pág. 78, y vol. II, pág. 101. 4 Carlos VIII y sus tropas penetran en el dominio fl orentino, por la ruta de Pontremoli, el 28 de octubre de 1494. Sin interpelar a las magistraturas cívicas, según establece el estatuto, Pedro de Médicis pone fi n a la indecisión y decide salir inmediatamente a su encuentro en Santo Stefano (el día 31), donde, para impedir el saqueo de Florencia, en nombre de esta última le promete al rey de Francia un préstamo de 30.000 ducados y le entrega, mientras dure la campaña italiana, Araucaria22-CP-.indd 53Araucaria22-CP-.indd 53 07/09/2009 9:38:4607/09/2009 9:38:46
54 Piero Venturelli Noé preocupado por cerrar el arca mística de los buenos5 para ponerse el del Moisés fl orentino empeñado en exhortar a los elegidos a reconstituir la Alianza con el Omnipotente, sobre cuya base Su pueblo será capaz de completar el largo camino de auto-reconocimiento mediante las persecuciones infl igidas por los enemigos de Cristo. Savonarola promete la protección celeste de la ciudad de la fl or de lis durante su comprometida marcha por el “desierto de las tribulaciones”: si sus habitantes embocan de verdad la vía de la renovatio, Florencia no sólo podrá reformarse a sí misma, sino también –acogida favorablemente la elección divina– encarnar la “nueva Jerusalén” y desarrollar una auténtica misión redentora en el seno de la cristiandad en su conjunto. Aceptando la dimensión histórica y desinteresándose del futuro extremo, fray Jerónimo habla “como profeta”, esto es, proporciona “un juicio acerca de sus contemporáneos colectivamente considerados”6. Y es que, en efecto, como observa Claudio Leonardi a propósito de Tomás de Aquino (1224/1225-1274), maestro ideal de Savonarola, “el profeta es un poseído de Dios y su palabra profética se expresa por medio de una invitación a la fe y un juicio sobre la historia”7. El profeta es “el hombre integral que, en cuanto tal, recibe el anuncio divino y, en cuanto tal, busca transferirlo a la vida”8, haciéndoselo comprensible al pueblo, el cual no estaría en grado de entender el discurso que el Señor direclas fortalezas estratégicas de Sarzana, Sarzanello, Librafratta y Pietrasanta, y dos ciudades importantes, Pisa y Livorno. Amenazado por un tumulto popular, el 9 de noviembre Pedro huye precipitadamente de Florencia, hallando asilo primero en Bolonia y poco más tarde en Venecia. Al objeto de evitar devastaciones en la ciudad del león pintado, ese mismo día cuatro embajadores fl orentinos encabezados por Savonarola se reúnen con Carlos VIII en Pisa; otra embajada, guiada también por el dominicano, es recibida por el rey francés una semana después, el 16 (o, más probablemente, el 17), a las puertas de la ciudad. El 17 Carlos VIII entra en Florencia sin infl igir golpe y sin autorizar el saqueo. Fray Jerónimo se entrevista con él el 26 ó 27, antes de que, el 28, abandone Florencia para ir a Siena. En aquellos días, Savonarola comienza a ser reconocido también por muchos ciudadanos más escépticos como auténtico profeta de Dios. 5 El fraile predica sobre el Génesis en diversas ocasiones desde el Adviento de 1491 hasta el Adviento de 1494, pero es sobre todo a partir del ciclo de las homilías de Adviento de 1493 cuando –en un crescendo que culmina en el sermón “terrible” del 21 de setiembre del siguiente año (día de san Mateo Apóstol y de su cuadragésimo segundo cumpleaños), cuyo eje es el versículo capital “ecce ego adducam aquas diluvii super terram” (Gn 6, 17)– concentra la atención en el misterio del arca construida por Noé como protección para el diluvio inminente, proponiéndose como artífi ce en el tiempo presente de un arca mística en grado de salvar al pueblo fl orentino de los fl agelos y las tribulaciones que, cierto, amenazaban la ciudad toscana y a sus habitantes. 6 C. Leonardi, “La profezia di Savonarola”, en AA.VV., Girolamo Savonarola. L’uomo e il frate, Actas del congreso (Todi, 11-14 de octubre de 1998), Spoleto, Centro Italiano di Studi sull’Alto Medioevo, 1999, págs. 1-9: 8. 7 Id., “La crisi della Cristianità medievale, il ruolo della profezia e Girolamo Savonarola”, en G.C. Garfagnini, G. Picone (eds.), Verso Savonarola. Misticismo, profezia, empiti riformistici fra Medioevo ed Età moderna, Actas de la jornada de estudios (Poggibonsi, 30 de abril de 1997), Firenze, SISMEL - Edizioni del Galluzzo, 1999, págs. 3-23: 16. 8 M. Buber, Mosè (1945), trad. italiana de P. Di Segni, introd. de P.C. Bori, Casale Monferrato, Marietti, 1983, pág. 197. Araucaria22-CP-.indd 54Araucaria22-CP-.indd 54 07/09/2009 9:38:4607/09/2009 9:38:46
55 Florencia en el “desierto de las tribulaciones”. Notas sobre... tamente le dirige, o de soportarlo9. Aguerrido e impávido, el profeta denuncia la infi delidad humana al Pacto, se vuelve portador de un mensaje de libertad y se impone como guía de la renovación. La suya es una guerra contra el vicio, el abuso y la miseria presentes, combatida haciéndose él vocero del Altísimo: “El profeta es el heraldo de la Justicia. Pero por ser el héroe de Dios”10. De ahí que el profeta Savonarola escandalice, turbe los sueños de los “tibios”11 y de los indiferentes, de los príncipes malvados y de los prelados corruptos. Íntimo se revela, en el fraile ferrarés, el vínculo entre política y profecía. De Tomás aprende que la libertad política es la esencia de la cristiandad. A la política la tiene presente cuando, negativamente, se predispone contra Dios o contra la religión natural, y debe por tanto hacérsela volver a su papel, que es justamente el de regular hacia el bien la vida común de los ciudadanos en un régimen de libertad […]. La política deviene, positivamente, el objeto mismo de la profecía en cuanto, siempre según la enseñanza de Tomás, la profecía es la dirección de los actos humanos históricos, no de los actos eclesiásticos, no aspira como tal a transformar los corazones, sino a conducir al bien común histórico. Centro del interés de Savonarola es sin duda la renovatio ecclesiae, pero el hombre no existe sólo en referencia a Dios, sino también en referencia a la naturaleza, y la naturaleza por tanto ha de ser guiada en la historia. Por eso, aquél reconoce plenamente la ley humana y su racionalidad, que regula la política y el gobierno del Estado, pero considera que la ley humana contenga una referencia necesaria a la ley divina. Sólo esta es la que hace buenos a los 9 Cfr. Ex 20, 19. 10 A. Neher, “Prefazione alla nuova edizione” (1972), en Id., L’essenza del profetismo (1955), trad. italiana de E. Piattelli, present. de R. Fabris, Casale Monferrato, Marietti, 1984, págs. 3-7: 5. 11 “Tibios” [Tiepidi, tepidi] son para Savonarola los individuos que, si bien el fuego de la caridad no ha calentado sus corazones, se esfuerzan fraudulentamente en simular una profunda fe a través de una ostentada participación en las ceremonias religiosas; en otros términos: aceptan la doctrina cristiana tan sólo de manera formal y extrínseca, similares en su comportamiento hipócrita al de los fariseos ante la fe y la doctrina judías. A diferencia de los declarados malos –que, cualifi cándose por sí mismos, dan ocasión a los buenos de reforzar su fe y evitar el pecado–, los “tibios” no hacen directamente el mal, al decir del fraile ferrarés, pero recurren a argumentaciones sofísticas para no cumplir el bien. El dominicano ve en la “tibieza” la peor de las condiciones espirituales, por lo que la condena con dureza extrema: “Es mejor ser meretriz, soldado, rufi án, por así decir, que tibio”, pues “dichos tibios me parecen peor que el diablo” (G. Savonarola, Prediche sopra i Salmi, 2 vols., ed. de V. Romano, Roma, Belardetti, 1969-1974, vol. II, pág. 136); más aún, “los tibios son niños del diablo y por ello se le parecen” (Id., Prediche sopra Amos e Zaccaria, 3 vols., ed. de P. Ghiglieri, 1971-1972, vol. I, pág. 167). Fray Jerónimo tiene en mente una referencia bien precisa de las Escrituras, a saber, el pasaje en el que Dios dice a la Iglesia de Laodicea: “Scio opera tua, quia neque frigidus es neque calidus. Utinam frigidus esses aut calidus! Sed quia tepidus es et nec frigidus nec calidus, incipiam te evomere ex ore meo […] nescis quia tu es miser et miserabilis et pauper et caecus et nudus!” (Ap 3, 15-17). Araucaria22-CP-.indd 55Araucaria22-CP-.indd 55 07/09/2009 9:38:4607/09/2009 9:38:46
56 Piero Venturelli hombres, puede transformar su corazón, no la ley positiva humana. Los buenos ciudadanos, si son o lo quieren ser, no pueden dejar de referirse a esa ley divina que puede ser escrita en su corazón. Savonarola intenta así dar un fundamento ético a la política, constituir un pueblo en torno a un fi n a la vez moral y civil, bien que dicho fundamento y referencia ni sustituye ni suprime la ley humana12. La naturaleza y la razón que conviven en el hombre, esto es, sus partes animal y racional, por sí solas le permiten vivir y organizarse en formas practicables, mas sin el recurso a la fe en Cristo no se lograría, según Savonarola, hacer emerger la auténtica esencia humana. Sólo conformándose a la ley de la caridad puede cada uno contribuir a dar vida a un orden colectivo pacífi co y de verdad satisfactorio, en cuyo interior uno se halla en condiciones de aspirar –actuando en concomitancia con la Palabra–, tanto a los premios divinos espirituales asegurados a los virtuosos en el mundo y en el más allá, cuanto a la prosperidad material en la tierra. Por el contrario, quien no se reconoce plenamente a sí mismo, pierde de vista el fi n que le es propio y genera desestabilizadoras tensiones y perniciosos confl ictos en la comunidad. También en dichas ideas savonarolianas, según pone de relieve Gian Carlo Garfagnini, es posible encontrar la infl uencia de Tomás: la profecía es el eje en torno al cual debe girar toda forma de organización civil, y por ende religiosa, en cuanto señal manifi esta del designio providencialista de la historia; mejor aún: es, por así decir, la indicación misma del sendero que lleva a la salvación y, en último análisis, el motivo por el que existe ‘una’ historia. En su inmutable verdad, la profecía se hace cargo, al concretarse, de la “conditio negotiorum”, de la imperfección de los sujetos a los que se dirige, y por tanto, en cierta medida, a ellos se adapta y por ellos se diversifi ca. El mensaje confi ado al profeta, que es un hombre entre los hombres, puede incurrir en su explicitación por parte de aquéllos en contradicciones y ajustes aparentes, pero permanece fi rme en su raíz, que se reconoce en la perfección divina misma13. Fray Jerónimo, que habla al pueblo como profeta, demuestra una y otra vez que atribuye al empeño personal un papel primario. A ese respecto resulta indicativa su convicción de que, aun siendo Dios el promotor de la restauración del Pacto por medio de la palabra profética, corresponde en todo caso al hombre elegir si predisponerse al bien, y poder esperar así en la instauración de una 12 C. Leonardi, “Savonarola e la politica nelle prediche sopra l’Esodo e nel Trattato circa el reggimento e governo della città di Firenze”, en G.C. Garfagnini (ed.), Savonarola e la politica, Actas del seminario (Florencia, 19-20 de octubre de 1996), Firenze, SISMEL - Edizioni del Galluzzo, 1998, págs. 75-89: 80-81. 13 G.C. Garfagnini, “Il messaggio profetico di Savonarola e la sua recezione. Domenico Benivieni e Gianfrancesco Pico”, en Id. (ed.), Studi savonaroliani. Verso il V centenario, Actas del seminario (Florencia, 14-15 de enero de 1995), Firenze, SISMEL - Edizioni del Galluzzo, 1996, págs. 197-211: 200. Araucaria22-CP-.indd 56Araucaria22-CP-.indd 56 07/09/2009 9:38:4607/09/2009 9:38:46
57 Florencia en el “desierto de las tribulaciones”. Notas sobre... paz terrenal duradera y en la llegada ultramundana a la beatitud eterna, o bien permanecer ligado a su propia animalidad, con el riesgo de coadyuvar en el más acá a la caída del cuerpo social en la más abyecta discordia y a ganarse tras la muerte las llamas del Infi erno. Es posible descubrir analogías no superfi ciales entre la profecía savonaroliana y la israelita. Respecto de esta última, Buber observa: La relación del profeta con el futuro no es […] la de la predicción. Profetizar signifi ca poner a la comunidad a la que va dirigida la palabra, indirecta o directamente, frente a la elección y la decisión. El futuro no es algo en cierta manera ya existente y por tanto reconocible, sino que depende esencialmente de la decisión real, o sea, de la decisión en la que el hombre participa en este momento. Cuando el profeta anuncia la salvación como un acontecimiento futuro, presupone la “conversión” de la comunidad, su decisión positiva y completa, en la generación presente o en otra por venir. Hago hincapié en la palabra “comunidad” porque, incluso donde la palabra va dirigida a los individuos, lo que importa es la realización en la vida colectiva de la comunidad14. El mismo Buber invita a prestar atención: según el “verdadero profeta”, Dios no entrega un libro completo del destino, en el que se hallan descritos los acontecimientos futuros, que aquél deba hojear frente a sus oyentes. Más bien son los “falsos profetas” quienes dan a entender una cosa así […]. El hecho de que profeticen la salvación no constituye su peculiar “falsedad”, sino el hecho de que detrás de lo que profetizan no hay ninguna exigencia, ninguna alternativa [...]. El auténtico profeta no revela un hecho inmutable: al hablar se incluye en el interior de la posibilidad de decisión del momento15. Es en ese contexto en el que ha de leerse la elección savonaroliana de adoptar la “imagen” de la salida de Egipto y del camino a través del “desierto de las tribulaciones” hacia Canaán para describir el proceso de renovatio de Florencia. En primer lugar, el Éxodo bíblico no sólo constituye la narración de la liberación expresado en términos religiosos, sino que es también la historia secular, mundana, del pueblo elegido; en segundo lugar, dicho pueblo elegido debe optar si abandonar o no la condición de esclavitud; en tercer lugar, no será por arte de magia como llegue a la Tierra Prometida, sino que debe caminar por mucho tiempo para conseguir arribar a ella, y el recurrido se halla erizado de obstáculos y de decisiones, tanto divinas como humanas (al punto que siempre es posible invertir la marcha). Así pues, como ya sucediera a los 14 M. Buber, La fede dei profeti (1942), trad. italiana y presentación de A. Poma, Casale Monferrato, Marietti, 1985, págs. 8-9. 15 Ibid., pág. 105. Araucaria22-CP-.indd 57Araucaria22-CP-.indd 57 07/09/2009 9:38:4707/09/2009 9:38:47
58 Piero Venturelli israelitas, también a los fl orentinos se les garantiza en todo momento la libertad de aceptar o no el plan predispuesto por el Altísimo para Su pueblo. Mediador entre Dios y el hombre, el auténtico profeta toma sobre sí la responsabilidad de ilustrar a los elegidos acerca de en qué consista su misión, y de espolearles, o bien amonestarles, durante las tribulaciones. Savonarola retiene que, en la persecución de sus objetivos, el profeta no pueda ignorar los aspectos políticos de la existencia del pueblo elegido. En su opinión, resulta indispensable preservar la vida en común de todo eventual germen de lucha intestina, surgido de la oposición a la ley de la caridad por parte de quien ignora su propia alta fi nalidad. Se abren así amplios espacios a la intervención de la política, que es llamada a proporcionar instrumentos institucionales idóneos para la conservación de la libertad, la paz y el orden: se trata por tanto, en opinión del fraile, de establecer un sólido gobierno “civil”, de amplia participación, capaz de afi rmar en su plenitud la humanidad de cada uno. Así pues, la política reviste un papel fundamental e insustituible, en cuanto tiene por fi n la realización del bien común histórico, en conformidad con la palabra profética y con la enseñanza evangélica. En la visión de Savonarola, en efecto, reforma de la Iglesia y reforma del ordenamiento político proceden al unísono, y promueven el arribo del hombre a una duradera fraternidad civil y, conjuntamente, eclesial, a una verdadera justicia, en grado de generar paz, vale decir, plenitud de vida16. En el ámbito del proceso de renovación propuesto para Florencia –considerado por el dominicano como una fatigosa marcha que, en el seno de la colectividad, comprende al individuo por entero, llevándolo gradualmente a reconocer en la libertad la genuina esencia humana–, dirigirse hacia la “tierra de promisión” implica que el pueblo elegido se esfuerce también en organizar un régimen político adecuado a la ciudad toscana y en combatir la debilidad carnal, explotándola ocasionalmente, en el cuadro de la comunidad, para acrecentar el bien colectivo. Meridiana es la infl uencia de Tomás sobre tales posiciones expresadas por el prior de San Marcos. En efecto, partiendo de la concepción del Aquinate, según la cual el fundamento del Estado es la ley natural, esto es, la razón y la consuetudo, fray Jerónimo acaba reconociendo un papel de primera importancia a dicho aspecto, vale decir, a las costumbres históricamente consolidadas de cada pueblo; en su óptica, al estar Florencia habituada a la libertad, resulta oportuno disponer allí “una forma de Estado no tiránico, regido por los ciudadanos sobre una base lo más amplia posible 16 Sobre la paz como plenitud de vida, cfr. A. Rizzi, Esodo. Un paradigma teologico-politico, S. Domenico di Fiesole, Edizioni Cultura della Pace, 1990, pág. 37; H.K. Mainelli, Numeri (1985), trad. italiana de C. Rusconi, Brescia, Queriniana, 1994, pág. 54. Araucaria22-CP-.indd 58Araucaria22-CP-.indd 58 07/09/2009 9:38:4707/09/2009 9:38:47
59 Florencia en el “desierto de las tribulaciones”. Notas sobre... […], y que, empero, [se halle] en grado de intervenir sobre la conducta de los ciudadanos cuando se [muestre] contraria al bien común”17. De una parte, Savonarola espolea a Florencia a inspirarse de manera especial en las costumbres y en el ordenamiento de Venecia, pues considera que allí el amor a la patria, el sentido cívico y la libertad de los ciudadanos, no menos que la estabilidad del complejo institucional, hayan casi encontrado su “lugar natural”; de otra, hace notar que conviene siempre permanecer alerta y ponderar las decisiones, por cuanto no está dicho que la totalidad de organismos y prácticas tomadas en préstamo de otras constituciones se revelen compatibles con la naturaleza y la historia del pueblo fl orentino (al menos en las primeras fases de la República “llorona”, por ejemplo, está contra la creación de una fi gura símil a la del dogo veneciano)18. Siempre tras la huella de Tomás, el fraile ferrarés explica además que afi rmar que la política tiene por tarea la de hacer convivir a los hombres –sensuales e imperfectos– en sociedad, signifi ca asimismo sostener que los gobernantes, al legislar, se hallan obligados a seguir el principio del “mal menor” para evitar los abusos más graves. Como teoriza en el capítulo 13 del libro III del Trionfo della Croce, “la ley humana […] permite muchos males menores a fi n de evitar otros mayores; y fue por ello necesario dar a los hombres una ley por la cual entendieran que, si no eran castigados al cometer ciertos males por las leyes humanas, lo serían por la divina”19. Las sugerencias basadas en el Éxodo presentes en las homilías de Savonarola se manifi estan de dos maneras diferentes, que tienen sin embargo puntos en común en grado de desvelarnos, cuando se les reconoce y justiprecia, 17 Cfr. C. Leonardi, “Una altissima testimonianza”, in M.G. Rosito (ed.), Savonarola rivisitato (1498-1998), Firenze, Città di Vita, 1998, págs. 9-10: 10. 18 Sobre el modelo veneciano, cfr. –en particular– G. Savonarola, Prediche sopra Aggeo, en Id., Prediche sopra Aggeo e Trattato circa il reggimento e governo della città di Firenze, ed. de L. Firpo, Roma, Belardetti, 1965, págs. 134-135, 226, 227-228 y 341. 19 Id., Triumphus Crucis, texto latín y vulgar, ed. por M. Ferrara, Roma, Belardetti, 1961, pág. 462 [Nota del Traductor: la versión aquí traducida por mí de la cita dada por el autor es la del fragmento de la versión italiana; en su versión latina (pág. 181) dicho texto presenta alguna diferencia]. Cfr. también el Trattato circa el reggimento e governo della città di Firenze (“Trattato I”, cap. 1), en Id., Prediche sopra Aggeo e Trattato circa il reggimento e governo della città di Firenze, cit., pág. 440. Respecto a la persecución del “mal menor”, resulta emblemático el caso del meretricio, a cuya decidida condena moral Savonarola se apresta a fl anquear la invitación –dirigida a las autoridades ciudadanas– a que se apruebe una reglamentación “política” precisa del fenómeno: cfr. Id., Prediche sopra i Salmi, cit., vol. II, pág. 169; y –sobre todo– Id., Prediche sopra Giobbe, 2 vols., ed. por R. Ridolfi , Roma, Belardetti, 1957, vol. II, pág. 66 (en Id., Prediche sopra Amos e Zaccaria, cit., vol. III, pág. 233, en cambio, el fraile ferrarés truena contra las prostitutas que en los días santos están en la calle; solicita además que se les imponga, “en especial a las jovencitas”, asistir a la homilía al menos ocho días al año, “dado que suele haber muchas desviadas que, en cuanto se les mostrara el camino, retornarían a la vida buena”). Araucaria22-CP-.indd 59Araucaria22-CP-.indd 59 07/09/2009 9:38:4707/09/2009 9:38:47