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Piezas de platería de la Catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española

Cots Morató, Francisco de Paula

Abstract

Se analizan y dan a conocer numerosas piezas de platería valencianas y extranjeras que estaban en la catedral de Valencia y que desaparecieron durante la Guerra Civil española. Se estudian sus autores o escuelas y se examinan desde el punto de vista documental y estilístico. Vemos, por antiguas fotografías, que son piezas de primer orden, algunas de las cuales –como el napolitano Cáliz del arzobispo Rocabertí, ha sido localizado recientemente en un monasterio cercano a la ciudad de Valencia. Las fotografías que se adjuntan no son solo importantes para el historiador sino también para que en un futuro, si fuera posible, pudieran localizarse algunas de ellas.

Full text

Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 143 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 PIEZAS DE PLATERÍA DE LA CATEDRAL DE VALENCIA DESAPARECIDAS DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA* PIECES OF SILVERWARE FROM THE CATHEDRAL OF VALENCIA DISAPPEARED DURING THE SPANISH CIVIL WAR Por Francisco de Paula Cots Morató Universitat de València, España Se analizan y dan a conocer numerosas piezas de platería valencianas y extranjeras que estaban en la catedral de Valencia y que desaparecieron durante la Guerra Civil española. Se estudian sus autores o escuelas y se examinan desde el punto de vista documental y estilístico. Vemos, por antiguas fotografías, que son piezas de primer orden, algunas de las cuales –como el napolitano Cáliz del arzobispo Rocabertí, ha sido localizado recientemente en un monasterio cercano a la ciudad de Valencia. Las fotografías que se adjuntan no son solo importantes para el historiador sino también para que en un futuro, si fuera posible, pudieran localizarse algunas de ellas. Palabras clave: Piezas de platería, catedral de Valencia, relicario, Guerra Civil, patrimonio valenciano. A lot of Valencian and foreign pieces of silverware kept in the cathedral of Valencia, which disappeared during the Spanish Civil War, are analysed. Their creators or workshops are studied and their documentary and stylistic aspects are analysed as well. We see, in old photographs, that they are masterpieces and some of them, e.g. the Napolitan Rocaberti’s Chalice, has recently been found in a Valencian monastery. The photographs are important for scholars and for their future location. Keywords: pieces of silverware, cathedral of Valencia, reliquary, Civil War, Valencian heritage. La catedral metropolitana de Santa María de Valencia atesoraba un importante conjunto de piezas de plata y oro que la situaban entre las más ricas de los reinos de España. El tesoro fue formándose paulatinamente desde el siglo XIV y, aunque muchas obras fueron renovadas, son dos las fechas en las cuales mermó este importante patrimonio: 1812, cuando se funden en Mallorca piezas importantísimas del tesoro por la Regencia de España, y 1936 cuando, el 21 de julio, es asaltada la catedral, robadas y destruidas muchas de sus obras de arte, pero otras salvadas y llevadas al Salón de * Este trabajo forma parte del proyecto de investigación de la Universidad Cardenal Herrera- CEU San Pablo de Valencia “La catedral ilustrada. Iglesia, sociedad y cultura en la Valencia del siglo XVIII (PRUCH2 6/11)”. Francisco de Paula Cots Morató 144 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Cristales del Ayuntamiento de la ciudad donde el rastro de algunas se pierde incomprensiblemente para siempre. De la fundición de la Regencia de España consiguen salvarse varias obras importantes porque los canónigos no las trasladan a Mallorca como indica el Documento I. Todas ellas llegan hasta 1936 en que la pérdida de la mayoría es manifiesta. Muchas son conocidas por fotografías, de las que ya dieron cuenta Sanchis Sivera, Igual Úbeda y Ferri Chulio. En la actualidad, su paradero es desconocido a excepción de una, localizada recientemente. Es el Cáliz del arzobispo Rocabertí o de los Patronos, como diremos más adelante. Algunas fotografías inéditas que aportamos permiten estudiar piezas que llegaron a 1936 y de las que no se ha sabido más. No obstante, y a falta de mayor información, trataremos de apuntar todo lo que hemos podido conocer de ellas e, incluso, atribuir alguna a plateros de la Seo por similitud con otras conservadas en la actualidad en alguna parroquia de la Diócesis valenciana. La fuente principal de lo que se guardaba antes de 1936 es el inventario que realizó el canónigo José Sanchis Sivera en 19071. Mateu Rodrigo, en su estudio sobre el erudito capitular, lo nombra e indica que serviria per a la preparació de la seua obra més significativa, La Catedral de Valencia. Guía histórica y artística (1909)2, pero, como hemos observado, el texto de la catedral no es autógrafo y nos han indicado3 que, de ser así, es una copia del inventario general que, por fuerza, ha de tener una firma de alguien que se responsabilice de la información allí vertida para que nos podamos fiar de la veracidad de lo que se dice. No obstante, recordemos que el colofón refiere una copia, que muy bien puede ser la que hemos consultado. Además, este inventario -pues hasta que en 1963 el canónigo Oñate realizó otro4– era el único que había en la catedral del siglo XX, y sirvió en 1940, una vez terminada la Guerra Civil, para comprobar 1 Archivo de la catedral de Valencia=ACV. Sig. 6065. Inventario General de los objetos existentes en la Santa Yglesia Basílica Metropolitana de Valencia. En la página 138 está escrito lo siguiente: “Colofón. Hizo este Ynventario el M. Y. Sr. Dr. D. José Sanchis y Sivera, canónigo de esta Santa Yglesia Catedral, y lo escribió y copió el Dr. D. Ginés Almagro y Vengut, presbíteroauxiliar de la misma. Se empezó el día 15 de mayo del año del Señor de 1907 y se terminó el día 31 de octubre del mismo año. Alabado sea Dios”. Consta de un libro manuscrito con los últimos folios en blanco. 2 RODRIGO LIZONDO, Mateu (ed.) Estudis d’Història Cultural. Josep Sanchis Sivera. Valencia-Barcelona, 1999, “Introducció”, p. 23. 3 Agradecemos a Mateu Rodrigo Lizondo, de la Universitat de València, esta observación y todas las que ha hecho para mejorar este trabajo. 4 ACV. Sig. 6040:10. Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana. Valencia. Ynventario General. Año 1963. Comisión capitular: M. Y. Sr. D. Juan-Ángel Oñate, M. Y. Sr. Dr. D. Antonio Puig, M. Y. Sr. Dr. D. José Richart. (El inventario fue escrito por Juan Ángel Oñate). Consta de un libro manuscrito donde están reseñados todos los objetos del templo y relicario. Luego tiene dos copias mecanografiadas. Una es original y la otra una fotocopia de esta. Además hay, a máquina, un Anexo de la sacristía y sus dependencias, todo mecanografiado y con su correspondiente fotocopia. Otro Anexo sobre las pinturas del Museo, también mecanografiado, pero ninguno sobre el Tesoro, al que se refiere el inventario varias veces. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 145 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 cuántos objetos estaban en la Seo y cuántos se habían perdido. Hay unas anotaciones a lápiz que indican lo recuperado –muchas veces poniendo una “x” al lado de la pieza en cuestión–, otras indican el “saqueo”, “incendio” o “robo”, de las distintas dependencias catedralicias, según palabras de quien las escribió. La letra no es del canónigo Guillermo Hijarrubia, encargado de la gestión de recuperar el patrimonio de la Seo sino, seguramente, de un colaborador5 que le auxiliaba en estas tareas. Además, sabemos que estas anotaciones son de 1940 porque están fechadas en el mismo Inventario6. Este instrumento, a pesar de revelar una catedral rica, expone que, los candeleros y sacras de sus capillas, así como la mayoría de las lámparas, son de bronce dorado y no de plata, todo ello consecuencia de la devastadora pérdida de 1812. Según las versiones más autorizadas, la catedral fue asaltada el 21 de julio de 1936. Ese mismo día, un grupo de jóvenes del Círculo de Bellas Artes, consiguieron permiso del gobernador Solsona para entrar en la Seo y salvaron los Goyas, de la capilla Borja, varias piezas de platería, la mayor parte del Relicario así como diversos libros7. Según las palabras de Arturo Cot, uno de los jóvenes del Círculo, “Siendo el Excelentísimo Ayuntamiento la más genuina representación de Valencia, allá creímos que era el lugar más indicado y seguro para la custodia de todos los objetos salvados y allí, en su Salón de Actos, fuimos depositándolos. Causaba verdadero asombro ver la cantidad y calidad de obras de arte que allí acumulamos, basta decir que aquella estancia de tan grandes dimensiones estaba totalmente ocupada”8. De este modo se salvaron muchísimas obras, algunas de ellas están ahora en la catedral o en dependencias del Ayuntamiento de Valencia como son los aldabones del siglo XV de las puertas de la sacristía mayor, hoy en el Museo Municipal, y el Escudo de Jaime I, en la misma Casa Consistorial. De otras, como hemos dicho, hemos perdido el rastro. Es a la mayoría de estas a las que dedicamos nuestro trabajo y, para seguir un orden, estudiaremos las piezas de plata de las que tenemos fotografía siguiendo un criterio cronológico, hasta las más modernas. La más antigua que nos ha llegado, de momento, a través de fotografía y que desapareció en 1936, es el Relicario de la Mirra (Figura 1). El Inventario de 1785 la refiere del siguiente modo: “Otro relicario que es un ángel de plata sobredorada con un pomo en las manos dentro el qual hay dos granos de la myrra que los santos reyes ofrecieron a Nuestro Señor quando le adoraron”9. Parece que esta fue la estructura 5 Agradecemos a Ramón Fita, canónigo de la catedral de Valencia, buen conocedor de la letra de Hijarrubia, esta observación. 6 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907, f. 14: “Aula Capitular Antigua. Pasillo [...] Nave principal. Cuarenta y siete retratos al óleo, con sus marcos de Prelados que han gobernado la Diócesis.... Ahora (1940) hay 51 retratos, hasta el C[ardenal] Reig”. La cursiva es nuestra e indica la anotación a lápiz de 1940. 7 COTS MORATÓ, Francisco de Paula: “La recuperación del patrimonio mueble de la catedral de Valencia después de la Guerra Civil Española” en CABAÑAS BRAVO, Miguel; LÓPEZ-YARTO ELIZALDE, Amelia; RINCÓN GARCÍA, Wifredo (coords), Arte en tiempos de guerra. Madrid, 2009, pp. 599-613. 8 Ibídem, Ap. Doc. I, p. 613. 9 ACV. Sig. 1668. Inventario de 1785, nº 302, s/f. Francisco de Paula Cots Morató 146 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 que la mencionada pieza mantuvo desde el siglo XV, pues la copa era tan pequeña que necesitaba de una buena sustentación. En 1809, con el resto de las reliquias, el cabildo lo mandó primero a Alicante y luego a Mallorca y allí, en la primera fundición de la plata, en 1812, la escultura del ángel se perdió para siempre10. Cuando las reliquias volvieron a Valencia, el pequeño coponcito de plata dorada donde se guardaba la mirra quedó montado en una burda peana de madera, como queda reflejado en el Inventario de 1907: “Un relicario de plata, con pie de madera, guardando mirra, que se dice que es de la misma que ofrecieron los Reyes Magos al Niño Jesús, regalo de Calixto III”11. El conjunto ha sido reproducido varias veces12 y de esta manera llegó hasta 1936 en que se pierde su rastro. Ello debió de producirse cuando llegó al Ayuntamiento, pues en las fotos de la exposición que se hizo para ser visitada por el general Franco cuando vino a Valencia en mayo de 1939, esta obra no aparece. El relicario era de plata dorada y de pequeño tamaño. Su datación, siempre a través de fotografía, puede situarse ca. 1460. Consta de una peana circular con tracería calada, pie que se une al astil y que está adornado por flores labradas por un ancho repujado y copa con inscripciones y centro de cardos muy carnosos. La tapa va rematada por una crestería con pequeñas flores de lis, motivo que también centra el pomo superior. Difícil es saber dónde se labró, aunque no es descabellado pensar que fuera una obra civil del área germana reaprovechada. Su forma es extraña en una pieza religiosa valenciana, pero la utilidad que se le daba –de caja para contener dos de los granos de la mirra real– explica su tipología, que recuerda directamente las copas con pie y tapa de la Europa central13. Estas son un fenómeno un tanto posterior a la nuestra, principalmente, de los siglos XVI y XVII, aunque hay alguna del siglo XV, cuyo cuenco es más achatado14. Normalmente eran copas de ostentación y esta de la catedral de Valencia bien pudo venir de fuera, pues no hemos visto parangón en nuestras tierras. En cambio, la decoración –compuesta principalmente de bellas y relevadas cardinas– y la grafía gótica están en sintonía con las obras valencianas del período tal y como son el marco de los relieves del trascoro de la Seo valentina (1415-1446), actualmente en la Capilla del Santo Cáliz, y las ornamentaciones tardías de la Lonja de los Mercaderes de Valencia15. Sanchis Sivera, que conoció este relicario, recuerda la donación por Calixto III así como el ángel que formaba su peana y dice que la copa con tapa llevaba las inscripciones 10 LLORENS RAGA, Peregrín-Luis, Relicario de la Catedral de Valencia. Valencia, 1964, p. 110. 11 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907, f. 144. Estaba en el armario central del Relicario, en el estante segundo. Al lado de la referencia, figura a lápiz (1940) escrita la palabra “Ojo”, indicando que no se había recuperado. 12 SANCHIS SIVERA, José: La catedral de Valencia. Guía histórica y artística. Valencia, 1909 (ed. facsímil, Valencia, 1990). Lámina 51, donde está el Lignum Crucis Patriarcal, la Esponja y el Lignum Crucis con la Espina de Cristo y en COTS MORATÓ, Francisco de Paula: Ob. Cit. Figura 4. 13 Agradezco a Amelia López-Yarto, del CSIC, que me hiciera fijarme en esta tipología. 14 HERNMARCK, Carl: The art of the European silversmith. 1430-1830. London & New Jersey, 1977. Vol. I, p. 89. 15 Agradezco a Amadeo Serra, de la Universitat de València, que me confirmara esta suposición. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 147 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 latinas Mirra Domini, aludiendo a su contenido, y otra de la Escritura (Mt 2, 11) Obtulerunt magi Domino aurum, thus, et mirram16. Las siguientes obras en cronología que trataremos son las cruces procesionales. Hasta 1936 la catedral de Valencia había conservado dos de ellas. Es cierto que conocemos algunas noticias de otras anteriores, como la labrada, en 1364, por Pere Bernés, de la que solo hay noticias documentales17. Los inventarios, desde fines del XVI, refieren al menos dos cruces procesionales en la Seo. Así, el de 1785 indica que la primera sacristía guarda, entre otras, “Dos cruces grandes que sirven para las procesiones”18. Estas deben de ser las que el cabildo no permite que salgan en Valencia durante la Guerra del Francés y permanecen en la Seo para uso litúrgico, según refiere el Documento I: “Dos cruces grandes para las procesiones”19. En tiempos de Sanchis Sivera todavía estaban y, en su inventario, figuran en la sacristía canonical, “Dos cruces procesionales de plata sobredorada”20. A ellas alude en su monografía cuando dice que hay “varias cruces de altar y dos procesionales”21, las que, como otras obras el canónigo no comenta “porque nos haríamos muy largos”22 y cita en nota a pie, la Cruz de Cetina que toma del Llibre de Antiquitats. Esta cruz (Figura 2) fue acabada por Bernat Joan Cetina (1497/98– + 1552), platero de la catedral, en 1547 y estaba labrada en plata dorada con esmaltes23. Era una pieza de gran tamaño y peso, con nudo exagonal de dos cuerpos y una gran complejidad iconográfica. Presentaba muchas semejanzas con la cruz que el aragonés Jerónimo de la Mata (1539-+ 1572) labra, en 1548, para la iglesia de San Pedro de la Rúa o de los Francos de Calatayud, su ciudad natal, -que copiaba la del monasterio de Veruela– sobre todo en la disposición de los brazos y el crucero, pero no en la manzana. A imitación de la Cruz de la catedral, Francesc Eva, mayor, (1562-+1606/07) y Jeroni Camanyes (Segunda mitad del siglo XVI), hicieron, entre 1576 y 1578 la Cruz de Santa María de Castelló, que todavía se conserva y da idea de lo que sería la cruz de la Metropolitana. Estas cruces, por su esmerada factura, preciosidad y virtuosismo merecen estar entre las mejores obras de platería valenciana de todos los tiempos. Si la Cruz de Cetina desapareció en 1936, también perdimos otra, de igual mérito artístico, pero labrada con posterioridad (Figura 3). Esta segunda creemos que es obra del platero catedralicio Joan Calderón (1559-1604). Calderón es platero de la Seo, al menos, desde 1579, aunque hay Libros de Fábrica de esa época que no pueden ser 16 SANCHIS SIVERA, José: Ob. Cit., p. 417. 17 Ibídem, p. 545. 18 ACV. Sig. 1668. Inventario de 1785, nº 60. 19 Véase Apéndice documental. Doc. I. 20 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907, f. 31. 21 SANCHIS SIVERA, José: Ob. Cit. p. 438. 22 Ibídem, p. 437. 23 Para no repetirnos, sobre esta obra y otras cruces véase COTS MORATÓ, Francisco de Paula: “Estructura y evolución en las cruces parroquiales valencianas (Ss. XIV-XX)” en Ars Longa, 2012. nº 21, pp. 122-123.. Francisco de Paula Cots Morató 148 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 consultados por su mal estado, por lo que las fechas pueden variar en un futuro24. Joan Calderón labra en 1583 la Cruz de L’Alcudia de Carlet (La Ribera), otra de las obras excepcionales de la platería valenciana del XVI, conservada en la iglesia de San Andrés de esa población25. Si comparamos la Cruz de L’Alcudia con la segunda de la catedral valenciana, advertimos grandes semejanzas en tipología, ornamentación, manera en que está trabajada, etc. La de la Metropolitana debió de realizarse en la década de 1580, cuando Calderón ya era platero de la Seo, pues cuando la Parroquia de Castelló contrata la suya, dicen que ha de ser conforme a la creu major de la seu de la present ciutat [de Valencia]26. De esta cita se desprende que solo había, en ese año de 1576, una cruz, de lo contrario, el contrato con Castelló, especificaría cuál de todas era el tipo a seguir. La que Joan Calderón labra para la Metropolitana es muy similar a la de L’Alcudia: ambas son sobredoradas, de gran tamaño, caña circular, templete exagonal de dos cuerpos, cuyas cornisas reposan sobre columnas abalaustradas que enmarcan nichos avenerados con las imágenes de los apóstoles. El árbol, latino, tiene crucero cuadrado y cuadrados son los extremos de los brazos con tondos decorados por cueros enrollados, cabezas de serafines y remates con perillones. Incluso el Crucificado, que en las dos está muerto, muestra una factura bastante esquemática. Hay que decir que, ninguna de estas dos piezas, es mencionada en la Memoria de Arturo Cot cuando, con sus amigos del Círculo de Bellas Artes, entra a salvar el patrimonio que queda en la Seo el 21 de julio de 1936. Seguramente habían sido sustraídas o destruidas antes que estos jóvenes entraran en la sacristía mayor de la Metropolitana valentina. No podemos decir lo mismo de la naveta portaincienso (Figura 4) formada por una estructura de plata dorada y un caracol marino, seguramente un Nautilus, donada a la catedral por el presbítero-beneficiado Pedro Vicente Carrillo27. Por Pahoner, que nos remite al protocolo notarial, sabemos que fue el 20 de septiembre de 1710 cuando la regalaron al cabildo28. Ese día, Jaume Blasco, presbítero y administrador de los bienes de 24 Sobre Joan Calderón véanse COTS MORATÓ, Francisco de Paula: “Plateros en la catedral de Valencia durante el siglo XVII” en RIVAS CARMONA, Jesús (coord.). Estudios de Platería. San Eloy 2006. Murcia, 2006, pp. 133-148 y COTS MORATÓ, Francisco de Paula: “Plateros en la catedral de Valencia durante el siglo XVI” en RIVAS CARMONA, Jesús (coord.): Estudios de Platería. San Eloy 2009. Murcia, 2009, pp. 223-245. 25 Véase nota 23, pp. 124-125. 26 OLUCHA MONTINS, Ferran: “Objectes d’ús litúrgic en l’Església de Santa María de Castelló. Segles XIV-XVII”. Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura, 1994, Tomo LXX, pp. 263-264 y Doc. XV. 27 SANCHIS SIVERA, José: Ob. Cit. p. 437. No indica la fecha de la donación ni la fuente donde se halla. 28 ACV. Manuscritos. Sig. 384. Recopilación de Especies sueltas perdidas pertenecientes a esta Santa Iglesia Metropolitana y a sus Prehiminencias, en donde se hallarán anotadas o continuadas varias constituciones, ordenaciones, deliberaciones, privilegios, bullas, providencias, estatutos y diferentes exemplares del caso, Vol. VIII, f. 192. Agradezco a Juan Ignacio Pérez Giménez, auxiliararchivero de la catedral, la ayuda facilitada para encontrar esta noticia. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 149 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Carrillo, ofreció un caragol marí, gran, de madreperla, ab sa guarnició, peu y jujament de plata sobredorada, en sa funda de badana negra forrada per dins de vellut carmesí, per a que servixca de naveta de incens en la present Metropolitana…29. Desconocemos cómo una pieza de estas características llegó a ser propiedad de Pedro Vicente Carrillo, aunque lo que es cierto que es una excelente obra de la segunda mitad del siglo XVI que ingresa en el tesoro de Metropolitana valentina a inicios del setecientos. A esta pieza se le tuvo gran aprecio en la catedral, aunque parece que durante un tiempo había más de un caracol, pues el Inventario de 1785 recoge, en la segunda sacristía, “Dos caracoles de nácar guarnecidos de plata sobredorada”30. Cuánto tiempo permanecieron los dos juntos no es posible decirlo por el momento, pero el listado de 1907 solo sitúa al de Carrillo en el Departamento de Caudales -aunque la anotación a lápiz de 1940 dice “Ojo (robado)”. Aquí había un armario de madera que contenía, entre otras cosas, “Una naveta, llamada de caracol”. En el mismo Departamento, en una caja de hierro, están la Paz de Reyes, la de Príncipes, el cáliz de oro y la arquilla de plata del Monumento31. En el Apéndice nº 8 del mismo inventario, con el número 134, vuelve a figurar con las mismas palabras citadas anteriormente: “Una naveta llamada de caracol”32. En la catedral de Valencia permaneció hasta el 21 de julio de 1936 y los jóvenes del Círculo de Bellas Artes, según palabras de Arturo Cot, cuando entraron en la sacristía mayor “encontramos entre aquel fango, el armazón de una gaveta portaincienso, objeto de magnifica orfebrería. Formado por una caracola nacarina sostenida por tres faunos y, como complemento decorativo, una preciosa figurita de San Miguel matando el dragón. Este objeto, maravillosamente cincelado, es de plata, dorado, y su autor, seguramente notable, un orfebre del renacimiento italiano”33. La naveta, como el resto de las piezas recuperadas por Cot y sus amigos, fue llevada al Ayuntamiento de la ciudad, donde perdemos su rastro. Esta naveta, seguramente salida de un obrador alemán, es de ca. 1560. Tiene base circular, astil con dos atlantes que sostienen el caracol y, entre ellos, hermes fijados al astil. La montura está realizada a base de hojas, mascarones y hermes. En la parte superior está la figura de san Miguel matando al dragón, que tiene el aspecto de un reptil que trepa por la concha del molusco. Es obra de gran finura y muestra un interior hueco con la cuchara del incienso, cuyo mango sobresale hacia fuera. Las copas de Nautilus y Turbo son muy frecuentes a partir del siglo XVI, aunque hay algunos ejemplares anteriores. Fueron muy apreciadas en el quinientos y formaban parte de las cámaras de maravillas y curiosidades de los mecenas manieristas. La segunda mitad del siglo XVI es la época de su mayor esplendor, aunque también existen piezas del siglo XVII. Los artistas del Manierismo disfrutaron inventando bases, pies y 29 ACV. Sig. 3190. Notario Juan Simián. Año 1710, f. 1727v. 30 ACV. Sig. 1668. Inventario de 1785, nº 159. s/f. 31 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907, f. 44. 32 Ibídem, f. 163. 33 COTS MORATÓ, Francisco de Paula: “La recuperación del patrimonio mueble de la catedral del Valencia después de la Guerra Civil Española”. Ob. Cit. Ap. Doc. I, p. 612. Francisco de Paula Cots Morató 150 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 monturas para este tipo de moluscos marinos y algunos grandes maestros, como Wenzel Jamnitzer (1507/08-1585), labraron algunas memorables como la del Kunsthistorische Museum de Viena que tiene forma de gallina. Principalmente se hicieron en Alemania –Nuremberg, Augsburgo, etc.–, pero también en los Países Bajos –Delft y Rotterdam, así como en otros centros europeos34. Si antes eran apreciados por su rareza para las cámaras de las maravillas, hoy son piezas muy cotizadas en museos y colecciones particulares. Muchos de ellos las poseen como el Museo degli Argenti de Florencia35, la Cámara Verde de Dresde36, The Gilbert Collection37, Colección Thyssen –Bornemisza38, Schroder Collection39 y muchos otros más que podríamos citar. Otra cruz desaparecida (Figura 5), esta seguramente un Lignum Crucis, aunque ha perdido la reliquia, es la de cristal de roca que nombra el Inventario de 1907 en el Relicario, concretamente en el armario del centro, en su estante segundo: “Dos candeleros más grandes y una cruz de cristal y plata dorada, con sus virollas de latón”40. Vista la fotografía, es una pieza con base circular de dos cuerpos, apoyada en tres patas de garra, nudo de jarrón con gallones tallados, y parte superior del astil con tornapuntas. El árbol es latino, con crucero oval vacío y extremos de cristal que forman dos hojas abiertas y en el centro un pequeño perillón. Como dice el inventario, tenía partes de plata dorada –base con garras, crucero, unión y remate de los brazos– y latón –piezas finales de los brazos que encastan en el cristal tallado. Nada sabemos, por el momento, de su procedencia ni tampoco de cómo llegó a la catedral. Es una obra, seguramente labrada en la península italiana ca. 1580, de mediano tamaño. Es creencia común que este tipo de trabajos eran labrados en el norte de Italia, concretamente en Milán, pero también hay ejemplos de Lignum Crucis de cristal de roca realizados en el sur e, incluso, en Sicilia. Concretamente, el convento de Nuestra Señora del Milagro de Cocentaina (El Comtat) conserva una de estas cruces, procedente de Palermo, y donada al citado cenobio por el conde de Cocentaina en 168141. 34 HERNMARCK, Carl: Ob. cit. Vol. I, pp. 111-113. 35 PIACENTI ASCHENGREEN, Cristina (a cura di): Il Museo degli Argenti. Milano, 1967, Láms. 28, 30 y 74. 36 SYBDRAM, Dirk y BRINK, Claudia (ed.): The Dream of a King. Dresden’s Green Vault. (Catálogo de Exposición). Trento, 2011, fichas, 1 y 4. 37 SCHRODER, Timothy B.: The Gilbert Collecton of gold and silver. Los Ángeles, 1988, ficha 139. 38 MÜLLER, Hannelore: European Silver. Nueva York, 1986, ficha 47. 39 SCHRODER, Timothy (ed): Renaissance Silver from the Schroder Collection. (Catálogo de Exposición). Londres, 2007, fichas 63 y 64. 40 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907. Apéndice 5º, f. 144. 41 LÓPEZ CATALÁ, Enrique: “El patrimonio del convento de Nuestra Señora del Milagro de Cocentaina” en FERRER MARSET, Pere (coord.): Clarisas. 350 años en Cocentaina. Alicante, 2005, p. 315. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 151 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 De escuela palermitana también se conservan algunas más, entre las que están las de la Casa Profesa de Palermo –de cristal una y de cristal y coral la otra42. Un conjunto importante de la plata eran las andas e imágenes que la catedral tenía. Las seis, algunas con partes de madera plateada, las guardaba en la Sala de Custodias43, al lado del Aula Capitular antigua, hoy capilla del Santo Cáliz44. Confrontando los inventarios de 1785 y 1907, como hemos hecho hasta ahora, vemos diferencias. En el primero falta las andas e imagen de san Vicente Mártir, que todavía no estaban labrados. En este inventario del XVIII está la gran Custodia del Corpus Christi de Joan Castellnou (1422-1452), fundida en 1812, y las andas de santo Tomás de Villanueva. Vayamos por partes señalando las características de las andas desde la más antigua a la más contemporánea. El primer conjunto es el de san Vicente Ferrer, patrón del reino de Valencia. Fue construido entre 1605 y 1606 por Alonso Ferrer (1586/87-1634/35), Eloi Camanyes (*1546?-+1630) y Francesc Eva, menor (*1563?-1636)45. Era un conjunto suntuosísimo que constaba de andas, peana e imagen, labrados respectivamente por los plateros antes mencionados. Fue costeado por la Ciutat, con casi cinco mil libras valencianas, en un momento de crisis económica muy acuciante. Cuando González Martí escribe sobre él en 1930, se asombra de su riqueza y fastuosidad. Según el Inventario de 1907 era una de las pocas andas en la que todas sus partes eran de plata46. El segundo conjunto que mencionamos es el formado por las andas e imagen de san Luis Bertrán. Lo costeó la Generalitat del reino de Valencia en 1671, fecha de la canonización de este santo dominico y fue labrado por el artista José Seguers (1667- 1713)47. El Inventario de 1785 lo recoge del siguiente modo: “Ytem, un armario de madera y en él un tabernáculo con la ymagen de plata del glorioso padre san Luis Bertrán, que antes estaba en un nicho o armario de pared de la primera sacristía, donde se ha hecho el aguamanil de jaspe, la qual ymagen tiene la diadema de plata sobredorada y en el pecho una tarja también dorada de plata y, dentro, la reliquia de dicho glorioso 42 DI NATALE, Maria Concetta: “Reliquiario Della Santa Croce” en Splendori di Sicilia. Arti Decorative dal Rinascimento al Barocco. (Catálogo de Exposición a cura di Mª Concetta Di Natale). Milán, 2001, ficha nº 57. 43 Es la denominación que le da el Inventario de 1907. 44 Sabemos de su situación por TORMO Y MONZÓ, Elías: Valencia: Los Museos. Madrid, 1932. Fascículo II, pp. 113-114. 45 Véase COTS MORATÓ, Francisco de Paula: “El prestigio de la Ciutat de Valencia en tiempos de crisis: las andas e imagen de San Vicente Ferrer”. Saitabi nº 58. Valencia, 2008, pp. 129-142. Hay también versión en soporte informático del Congreso Internacional “Imagen y Apariencia”. Murcia, 2008. 46 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907, f. 16. 47 Disponemos de toda la documentación referente a este conjunto que analizaremos en otro trabajo. La signatura de estos instrumentos nos fue facilitada por Rafael Benítez Sánchez-Blanco (Universitat de València), a quien agradecemos su generosidad y con quien estamos en deuda. Por el momento no se conoce ninguna fotografía del conjunto, aunque creemos que sí la hay y, posiblemente, aparezca en un futuro no muy lejano. Francisco de Paula Cots Morató 158 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Así, en el anteriormente mencionado inventario de 1785 figura en la segunda sacristía, relacionado el primero de los cálices con el nº 159: “Ytem, un cáliz llamado del ylustríssimo Rocabertí con relieves de plata dorada”82. El más moderno, de 1907, y último donde aparece citado, lo sitúa en la sacristía canonical, en un armario de madera llamado de san Sempronio, mártir, y en el primer estante: “Un cáliz de plata con patena y cucharilla, llamado de los Patronos”83. Cabe decir que el cáliz se ha encontrado, pero no la patena y cucharilla que lo acompañaban84. A pesar de llamarse como el frontal anterior y ser regalado por el mismo prelado, el Cáliz de Rocabertí no forma conjunto con esa pieza. Es más, pertenece a un obrador diferente, ya que no es romano sino napolitano85. La riqueza de su estructura, lo elaborado de sus formas y decoraciones, la escasa inspiración de la arquitectura así como su gran barroquismo, alejan a esta pieza de las obras romanas y la vinculan a las labradas en el reino de Nápoles y más concretamente a su capital. Es obra por el momento anónima y en la que no hemos advertido marcas visibles. Su datación corresponde al último cuarto del siglo XVII y está labrado en plata blanca con microesculturas y copa de plata doradas86. Está trabajado mediante el repujado, cincelado y ostenta elementos de fundición. Lo forman cuatro partes: base, astil con nudo piriforme, sotocopa y copa. La peana es mixtilínea con elevación piramidal, que va unida al astil en la parte superior. Este tiene un cuerpo prismático entre la peana y el nudo y, sobre este último, hay otro cuerpo similar al anterior, pero más achatado que enlaza con la sotocopa. La copa es lisa, dorada a fuego y ligeramente acampanada. La decoración de este vaso es muy suntuosa y exhibe gran relieve. En la peana hay cabezas de serafines, en número de seis, “ces”, “eses”, pechinas y figuras humanas y angélicas. Estas, en número de seis, alternan entre santos dominicos y ángeles de cuerpo entero vestidos con túnicas y con las manos cruzadas sobre el pecho en plegaria. Los santos dominicos, según Juan Ignacio Pérez, son: Raimundo de Peñafort, Pedro Mártir y Alberto Magno. Los cuerpos prismáticos que flanquean el nudo presentan una decoración de gallones y pequeñas flores. El nudo es calado y con “ces”. Repite el esquema de la base con pocas variantes: los ángeles no muestran las piernas y sí unas faldas lanceoladas en su lugar. Son tres, 82 ACV. Sig. 1668. Inventario de 1785, s/f. 83 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907, f. 32. 84 Sor Isabel Linés Escardó, una de las religiosas de más edad del Monasterio de Santa María de Gratia Dei, nos ha contado que el cáliz fue localizado en el Servicio de Recuperación de Madrid después de la Guerra Civil. Nadie lo reclamó y la persona encargada por el monasterio valenciano lo pidió para este, ya que las monjas habían perdido mucho patrimonio y carecían de buenos vasos litúrgicos. Se le dijo por el encargado que el cáliz pertenecía a los dominicos, por los nueve santos de esta orden que ostenta, pero ningún convento dominico de España lo reclamó –lo que es muy natural, pues pertenece a la catedral de Valencia. Finalmente, después de insistir, se dio al monasterio cisterciense de la Zaidía, que entonces tenía su sede en Valencia, junto al río Túria. La misma sor Isabel nos relató que quiso que se usara en la ceremonia de sus votos perpetuos por su magnificencia. 85 Agradezco a Maurizio Vitella, de la Università degli Studi di Palermo (Italia), que me corroborara esta suposición. 86 Sus medidas son: 31 cm. de altura, 15 cm. de base y 9.1 cm. de diámetro de copa. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 159 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 como tres las santas dominicas que alternan con ellos: Rosa de Lima, Catalina de Siena y otra no identificada que porta tres lanzas en los brazos. Sobre las santas hay otras tantas cabezas de serafines de gran relieve. La sotocopa, con “ces”, flores y perlado, perlado que también está en el nudo y zonas de la base, muestra a tres ángeles de faldas de hojarasca, más pequeños que en el nudo, entre tres santos dominicos: Pío V, con la tiara al lado, Luis Bertrán y Tomás de Aquino. La iconografía es una glorificación de la Orden de Predicadores en la que no caben, extrañamente, elementos eucarísticos habituales en este tipo de obras como racimos de uvas y espigas. Su suntuosa decoración se complementa con el rico contraste entre plata blanca y dorada sabiamente dispuesta en las microesculturas de los santos y santas dominicos y en la copa. Todos estos elementos que acabamos de referir, los advertimos en cálices napolitanos de finales del siglo XVII y principios de la centuria siguiente. El altorrelieve de la decoración, las voluminosas cabezas de serafines, las “ces”, el perlado, las flores, el nudo piriforme con las microesculturas de personajes divinos o canonizados son constantes en los vasos sagrados de Nápoles cuya mayoría, incorpora, eso sí, las tradicionales espigas y uvas eucarísticos. Ejemplos comparables a esta pieza de la Metropolitana de Valencia son el Cáliz del Museo Diocesano de Lamezia Terme (Catanzaro), obra de Nicola Cangiani, del último decenio de 160087, y el anónimo del Museo Diocesano de Squillace (Catanzaro), datado en 170188. El que nuestro cáliz, a pesar de ser napolitano, no presente marcas no nos debe extrañar. Muchas obras en muchos lugares de Europa y Sudamérica no las poseen. Sabemos que el marcaje en Nápoles viene de los tiempos de Juana de Anjou, aunque la marca más antigua encontrada hasta ahora es de inicios del siglo XV. Fernando el Católico, en 1505, concede a los cónsules de los plateros napolitanos el uso del puntillo, un sistema de control que está vigente durante todo el siglo XVII y es más estricto a partir de 169089. Ello no quiere decir que todas las obras de plata se marcaran porque sabemos, como sucedía en otros los lugares de Europa, que cuando el comitente y el artista tenían la suficiente confianza, en numerosas ocasiones el artista no llevaba la pieza a la marca para ahorrarse el canon que tenía que pagar. Otra obra perdida en 1936 es el Dosel del Santísimo Sacramento, del que no conocemos imagen gráfica. Fue labrado por Gaspar Lleó (1700-+1742), platero de la catedral, en 1718. Era una gran obra con imágenes de santos y una pintura de la Última Cena de Evaristo Muñoz. Costó cuatro mil doscientas noventa y cuatro libras valencianas90. Sanchis Sivera también cita varios portapaces, dos de ellos labrados por Gaspar Lleó 87 PISANO, Manuela Alessia: “Calice” en ABITA, Salvatore (a cura di): Argenti di Calabria. Testimonianze meridionali dal XV al XIX secolo. (Catálogo de Exposición). Nápoles, 2006, ficha nº 64. 88 MARI, Nella: “Calice con nodo figurato” en ABITA, Salvatore (a cura di): Argenti di Calabria… ficha, nº 73. 89 CATELLO, Elio y CATELLO, Corrado: I marchi dell’argenteria napolitana dal XV al XIX secolo. Nápoles, 1996, p. 13. 90 SANCHIS SIVERA, José: La catedral… Cit. 437 y nota 1. Francisco de Paula Cots Morató 160 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 en 1721-2291. En la catedral sólo hemos visto, aparte de la Paz de Reyes, dos portapaces: uno más sencillo de principios del siglo XIX y otro cuyo marco es del XVII y el relieve del XVIII. Este, que representa la Adoración de los Magos, puede ser parte del que Gaspar Lleó labra en 1722, que se ha reutilizado. El resto de los portapaces, si no aparecen en un futuro, los consideramos también perdidos. En la misma línea están los doce blandones que donó, en 1785, el canónigo Joaquín Giberto. Eran de plata blanca y servían en el altar mayor de la catedral cuando estaba expuesto el Santísimo Sacramento. Sanchis Sivera da cuenta de ellos diciendo que, en 1909, aún se conservaban, aunque no los hemos visto inventariados en 1907, pero no facilita el nombre de su autor92. El Inventario de 1785 nos hace saber que el platero que los diseño y labró fue Bernardo Quinzà (1752-+1803), ya que le fueron encargados el 5 de marzo de 178593. Estos blandones figuran en el inventario siguiente, el de 1788, como labrados, en el armario del Dosel94. Actualmente la catedral, entre otras cosas, solo conserva siete blandones que hizo Vicent Entreaïgues, menor, (1736-1766) en 176295, pero no los doce de Bernardo Quinzà. La última obra que comentaremos es un atril cuya fotografía conserva el Archivo de la Diputación de Valencia como perteneciente a la Metropolitana (Figura 10). El Inventario de 1907 indica que, en la sacristía canonical, en el armario llamado de san Sempronio, mártir, hay “un atril grande de plata”, sin especificar más96, y, en el Joyero, “un atril pequeño de plata”97. La fotografía que conocemos no permite saber el tamaño exacto del atril, aunque, a simple vista parece grande. Sin embargo, el Archivo de la Diputación lo tiene catalogado como de la Seo. Ello no indica nada concluyente, pues en la ficha del Frontal de Rocabertí, del mismo archivo, figura como del convento dominico de Santa Catalina de Siena y no en la catedral. No obstante, insistimos en lo dicho anteriormente, el Inventario de 1907 no lo especifica, pero el atril puede que perteneciera a la Metropolitana y con esa base lo estudiamos. Es una pieza en plata cincelada y repujada de ca. 1850. Muestra roleos de flores, frutas y pequeñas urnas sobre un vástago. En el centro, dentro de un tondo, está el Corazón de Jesús sobre un halo de rayos labrados a bisel de diferente longitud. Desconocemos si es obra valenciana o no, pues la técnica, y los motivos decorativos son los habituales en la platería europea de este periodo. Es una pieza de cierta elegancia y riqueza en el relieve de la que nadie, en la actualidad, recuerda haber visto en la Seo, aspecto común a la mayoría de las obras que hemos analizado en este trabajo. 91 Ibídem, p. 435. 92 Ibídem, p. 430. 93 ACV. Sig. 1668. Inventario de 1785, nº 352, s/f. 94 ACV. Sig. 1669. Inventario de 1788, nº 191, s/f. 95 COTS MORATÓ, Francisco de Paula: “Plateros en la catedral de Valencia durante el siglo XVIII”. Ob. Cit. p. 78. 96 ACV. Sig. 6065. Inventario de 1907, f. 33. 97 Ibídem, f. 3. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 161 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Por todo lo dicho, sería conveniente rastrear si es posible que las obras de la catedral conocidas por fotografía existen en la actualidad, aunque la tarea es ardua y difícil y, en el caso de de fueran encontradas, pudieran volver a su lugar de origen y propietaria natural: la Metropolitana de Valencia. APÉNDICE DOCUMENTAL I Listado de la plata que se conservaba en la catedral de Valencia después de ser trasladado todo el tesoro y relicario a Alicante, Ibiza y Mallorca, destinada a servir en funciones litúrgicas. ACV. Sig. 656: 91. Nota de la plata que existe en esta Santa Yglesia en el día de hoy, 3 de diciembre 1811 Cien candeleros que sirven para las gradas del Monumento, y en el Altar Mayor los que son necesarios quando se expone el Santíssimo. Seis blandones de las gradas del Altar Mayor que sirben en los días de solemnidad clásica, de los quales quatro son de plancha y fundición, y dos de ojuela de plata. Siete candeleros y una cruz que sirben los días solemnes que asiste el prelado. Esta es plata nueva. Doce candeleros donatibo del señor Giberto. Sirben en el Altar Mayor y Monumento. Seis candeleros chatos que sirben en el Monumento en las Mesas de Palacio quando se arriendan los diezmos. Quatro palmatorias que sirben quando ofician los señores canónigos. Quatro portapaces que sirben en las misas de solemnidad y en los días no clásicos. Un portapaz de la Ciudad Tres credencias que sirben en los días solemnes. Ocho fuentes que sirben en los días de mayor solemnidad, colocándoles en las credencias y también en el Monumento. Dos atriles. Dos sacras. Seis incensarios con cinco nabetas / Dos doceles, el uno mayor para quando se expone el Santíssimo, y el otro menor, para quando se saca reliquia de adoración de latría. Una Urna del Santíssimo que sirbe en el Monumento en el día de Jueves Santo. Una custodia para llevar la imagen de san Vicente Ferrer, de la Ciudad. Otra custodia para la de san Luis Bertrán, de la Ciudad Otra custodia para la de santo Thomás de Villanueva. Otra custodia para la de san Luis Obispo Otra para la de san Vicente Mártir. Otra para la Virgen María. Un Crucifixo pequeño de plata sobredorada que sirbe en el Altar quando se pone el Docel Mayor para el Santíssimo. Quatro festones de las andas con campanillas y quatro candeleros que sirben quando salen las andas en procesión. Francisco de Paula Cots Morató 162 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Diez y nueve bordones a saber: 16 para el coro, 1 para el pertiguero, otro para el perrero y otro para el nuncio. Seis candeleros para los infantillos en las misas y procesiones. Dos cruces grandes para las procesiones. Dos viriles. Quatro candeleros pequeños, dos para las santas reliquias y dos para el Sagrario. Cinco lámparas: dos en el presbiterio, una en el coro, otra a la Virgen sobre la puerta del coro. Dos hisopos. Una cruz pequeña. Otra cruz pequeña de conjurar con un Lignum Cruzis. Una asta y cruz pequeña del Guión de la Concepción. / Trastes de los señores canónigos y dignidades. Siete platillos con siete vinajeras. Tres campanillas. Dos ostieros. Ocho candeleros. Cinco palmatorias. Una sacra. Un lavabo. Unos Evangelios. Una cruz pequeña con Crucifixo. Una cruz mediana. Un jarro. Dos fuentes. Dos atriles. Quatro vasos de plata sobredorada. Traste de los señores pabodres. Tres platillos con tres vinageras. Tres palmatorias. Un sotierro. Una campanilla. // Fecha de recepción: 20 de septiembre de 2012 Fecha de aceptación: 18 de noviembre de 2012 Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 163 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Figura 1. Anónimo alemán. Relicario de la Mirra (ca. 1460) (Desaparecido). Foto Institut Amatller-Arxiu Mas. Francisco de Paula Cots Morató 164 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Figura 2. Bernat Joan Cetina. Cruz procesional (1547) (Desaparecida). Foto Institut Amatller-Arxiu Mas. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 165 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Figura 3. Joan Calderón. Cruz procesional. (Década de 1580) (Desaparecida). Foto Institut Amatller-Arxiu Mas. Francisco de Paula Cots Morató 166 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Figura 4. Anónimo alemán. Naveta del caracol (ca. 1560) (Desaparecida). Foto Institut Amatller-Arxiu Mas. Piezas de platería de la catedral de Valencia desaparecidas durante la Guerra Civil española 167 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 143-169, iSSN 1130-5762 Figura 5. Anónimo italiano. Cruz-relicario de cristal de roca (ca. 1580) (Desaparecida). Foto Institut Amatller-Arxiu Mas. Figura 6. Josep Segers. Andas del Santo Cáliz (1691) (Desaparecida). Foto Institut Amatller- Arxiu Mas.