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SALUD MENTAL EN CHINA MENTAL HEALTH IN CHINA 中国的⼼理健康 TRABAJO DE FIN DE GRADO GRADO EN ESTUDIOS DE ASIA ORIENTAL AÑO ACADÉMICO 2022-2023 PRESENTADO POR: PAULA ESPINOSA RAMOS DIRIGIDO POR: PROF. DON GONZALO MIRANDA MÁRQUEZ 1
SALUD MENTAL EN CHINA MENTAL HEALTH IN CHINA 中国的⼼理健康 POR PAULA ESPINOSA RAMOS 2
Resumen La salud mental, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “un estado de bienestar en el cual cada individuo desarrolla su potencial, puede afrontar las tensiones de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y puede aportar algo a su comunidad” y a mi parecer, la salud que menos tiempo y atención dedicamos, ignorada y, probablemente, la más estigmatizada por la sociedad. Soy consciente de que las personas de las nuevas generaciones tienen un mayor interés en aprender sobre la salud mental, más que las antiguas generaciones. Por eso, y como autora de este TFG, estudiante del grado de Estudios de Asia Oriental, perteneciente a la “generación Z” y superviviente a una pandemia que ha causado estragos en la salud a nivel mundial, he tomado como deber indagar más sobre este tema en uno de los países que más está dando que hablar desde las últimas décadas, China: famoso por su liderazgo en innovación, su rica historia, su grandiosa arquitectura, pero desconocido en cuanto salud mental. A lo largo de las próximas 15.000 palabras, investigaré más sobre cómo trata el Gobierno Chino este tema, cómo se siente la población respecto a ello, la alta tasa de suicidio que tiene el país y las medidas llevadas a cabo entre otros temas. Palabras clave Salud mental | Suicidio | Coronavirus | Política del Hijo Único | Tabú | Rechazo Abstract Mental health. Defined by the World Health Organization (WHO) as "a state of mental well-being that enables people to cope with the stresses of life, realize their abilities, learn well and work well, and contribute to their community”. In my opinion, the type of health that matters least to us and, ignored and, probably, the most stigmatized by society. I am aware that the people of the new generations have a greater interest in learning more about mental health than older generations. For this reason, and as the author of this thesis, a student majoring in East Asian Studies, belonging to the "Z generation" and survivor of a global pandemic that has wreaked havoc on health worldwide, I have 3
taken it upon myself to investigate more on this topic about one of the countries that have been giving people plenty to talk about in recent decades: China: famous for its leadership in innovation, its rich history, its grandiose architecture, but unknown in terms of mental health. Throughout the following 15,000 words, I will investigate more about how the Chinese government deals with this issue, how the population feels about it, the high suicide rate in the country, and the measures carried out among other topics. Key words Mental Health | Suicide | Coronavirus | One-child Policy | Taboo | Rejection 4
Índice: 1. Introducción…………………………………………………………………. 6 1.1. El Tabú en Asia Oriental……………….………………….……. 6 2. Metodología………………………………………………………………… 8 3. Objetivos de la investigación……………………………………………….. 9 4. Contenido…………………………………………..……………………… 10 4.1. China, el país de los bebés gigantes…………………………… 11 4.2. Relación LGBTIQ+ y Salud Mental en China….….….…….… 14 4.3. Suicidio en China……………………………………………… 18 4.3.1. Mujeres y el Suicidio……….………………………… 19 4.3.2. Motivos de Suicidio…………………………..………. 21 4.3.3. Métodos Suicidas………………………..……………. 22 4.3.4. Medidas Anti-suicidio Para Mejorar la Salud Mental…23 4.4. El Ángel del Puente de Nanjing……………………………… 26 4.5. Coronavirus…..………….……………………………………. 28 5. Mi encuesta……………………………………………………………….. 31 5.1. Primera pregunta: edad………..…….………………………… 31 5.2. Segunda pregunta: importancia de la salud mental..….………. 32 5.3. Tercera pregunta: hablar de la salud mental………….…..…… 33 5.4. Cuarta pregunta: trabajo……………………………….……… 33 5.5. Quinta pregunta: la familia…………………………….……… 34 5.6. Sexta pregunta: padecimiento de enfermedad mental………… 35 5.7. Séptima pregunta: visitas a un psicólogo o psiquiatra………… 36 5.8. Octava pregunta: gobierno………………….…..….………..… 36 5.9. Novena pregunta: suicidio……………………………..……… 37 5.10. Comentarios………………………………………..…..……… 38 6. Conclusión………………………….………………………………………44 7. Referencias bibliográficas…………..…………….…..…………………… 47 5
1. Introducción 1.1. El tabú en Asia Oriental. Algo que he aprendido tras estos largos cuatro años en mi grado de Estudios de Asia Oriental, es esa gran diferencia que existe en la manera de pensar entre los “occidentales” (según desde que punto miremos en el mapa) y los asiáticos orientales. Se encuentra un término estético en Japón llamado Honne y Tatemae (本⾳ & 建前) al que me gusta recurrir siempre que se me presenta un “por qué” cuando hablo de la cultura oriental: el primer término podría referirse a los sentimientos de una persona, lo que anda por su corazón, mientras que el segundo se refiere a la “máscara”, lo que de verdad mostramos al público, lo que espera la sociedad que realmente digamos de nosotros. Estos son unos conceptos muy complicados de entender, que solamente alguien que se esté dedicando a aprender más sobre la cultura y manera de vivir de estos países puede llegar a empatizar, ya que fuera del continente nos han enseñado a vivir de una manera más individualista, donde la persona muestra su disconformidad, sentimientos o deseos sin ningún reparo. De hecho, alabamos a quien se sincera completamente y nos muestra todo de su ser. Pero para nada digo que nuestra forma sea la correcta, puesto que el individualismo también nos trae problemas, como el exceso de confianza en uno mismo que podemos llegar a tener. No obstante, no pasa lo mismo en Asia oriental, ya que son una sociedad que busca una ética más colectivista, preocupados por el bienestar y el éxito del grupo. Por lo tanto, podemos decir con otras palabras que los asiáticos son más modestos. Añado que esto es lo primero que debemos tener en cuenta siempre que queramos tratar sobre un tema cultural, del estilo de vida o historia de China, Japón y Corea del Sur, y es que la mayoría de las decisiones que se toman en estos países siguen la moral colectiva. Por lo tanto, los temas tabúes son muy respetados por la sociedad. Sin embargo, no dejo de ser una occidental que tiene aún sus dudas en cuanto a la forma de actuar asiática. Sin embargo, me atrevo a decir que compartimos, tanto occidente como oriente, un gran número de temas tabúes en común, con sus diferencias, claro está: el colectivo LGBTIQ+, por ejemplo, fue un tema tabú en España hasta no hace mucho gracias a todos los movimientos que se han realizado para visibilizarlo. Que podamos expresarnos tranquilamente dejando atrás el miedo a hacerlo público hace que se caiga 6
poco a poco la etiqueta del tabú; la salud mental, me gusta pensar que también está menos estigmatizada, posiblemente gracias a las redes sociales, que nos ayudan a encontrar testimonios e información por todo el mundo y nos abren los ojos, haciéndonos ver que sufrir ansiedad o depresión no nos hace menos “normal”, que no estamos solos, (aunque a veces las personas que hacen mal uso de estas sean las que promuevan más problemas en la salud mental mediante al acoso y cyberbullying). Sin embargo, encuentro que, en China, debido al “respeto” que se le tiene al tabú, hay temas importantes que no se tratan lo suficiente, ocasionando que los más esenciales que se mantenían en la oscuridad desde hace muchos años atrás, sigan sin ver la luz, impidiendo su desarrollo en la actualidad. Es por eso que, estoy intrigada por saber más de este gran tema tabú que es la salud mental, conocer los prejuicios, el trato y la norma que se le da para poder yo misma desenmascarar este tabú. 7
2. Metodología El estudio se ha realizado durante el segundo cuatrimestre del curso académico 2022-2023. Para realizar esta investigación, me he basado principalmente en fuentes bibliográficas, más concretamente en la lectura de numerosas publicaciones de carácter científico sobre el tema a tratar (ya fueran artículos periodísticos como culturales), en estudios universitarios (en español y en inglés) y otros hechos por el gobierno chino sobre la salud mental y la población (traducciones del chino al inglés en su mayoría), en testimonios de personas habitantes en China (chinos y extranjeros) vía online, en el análisis de vídeos y un documental llamado “El Ángel de Nanjing” al que le he dedicado un punto entero para explicarlo a fondo y finalmente, en la realización de una encuesta en inglés y chino para recoger información de mi propia cosecha en forma de estadística sobre la opinión de chinos, chinos que habitan en España, turistas, extranjeros que habitan en China, etc. El resultado de dicha encuesta muestra la veracidad de todo lo investigado. Sumando todo lo anterior, también he hecho uso de todo el material bibliográfico que he ido compilando de mi grado universitario en Estudios de Asia oriental, más concretamente de las asignaturas de “Arte y Estética”, “Cultura Digital” e “Historia en Asia oriental” las cuales me han proporcionado un conocimiento suficiente para tratar este tema. 8
3. Objetivos de la investigación Mediante el siguiente trabajo de investigación, lo que quiero conseguir es conocer la razón más a fondo de por qué la tasa de suicidio en China es tan alta y a la vez tan ignorada, por qué existe un porcentaje tan escalofriantemente alto de mujeres chinas que se han quitado la vida, entender la situación de las personas con enfermedades mentales en el país, conocer cuántos psicólogos y personal de atención mental hay en este, cómo toma el Estado chino medidas en cuanto la salud mental de su tan extensa población, la posición y opinión de los habitantes del país, principalmente de las nuevas generaciones y cómo estas están intentando que todo cambie mediante al uso de internet y la investigación. Para entender todos estos datos tendremos que tener en cuenta la historia, leyes, y filosofía predominante en China (el Confucianismo) con sus corrientes de pensamiento y tradiciones. Me gustaría acabar especificando que no hay registros de datos sobre salud mental o suicidio en China de antes de 1990 (ya explicaré el porqué), y que los datos utilizados la mayoría son de mediados de los 2000 e inicios de los 2010. 9
LGBT+” (Being LGBTI in China, 2016), e incluso se van a las grandes ciudades donde la tolerancia es algo mayor o para huir de la presión de la familia por casarse y tener hijos. Cuanto más jóvenes, más “educados” están en este tema. No obstante, el Gobierno Chino tiene otra respuesta para esto, y es que en los medios de comunicación tradicionales o televisivos, muy pocas veces (por no decir nunca) muestran historias o noticias sobre este tema, y cuando lo hacen, la mayoría de las veces no es por algo positivo. En la televisión, para emitir contenido LGBT+, primero tienen que pasar un control de censura para ver si puede ser “emitible” o no. Esto, no obstante, está cambiando en las redes sociales, ya que hay mucha más presencia del colectivo, quizás porque es una vía que te permite aprender sobre otras culturas o relacionarte con ellas, encontrar gente que es igual que tú aunque esté en el otro lado del mundo. A pesar de que en China se usan unas propias redes sociales o páginas de internet como Weibo o Bilibili, también se encuentra bastante contenido sobre el colectivo, ya sea de entretenimiento como propios testimonios de personas de la comunidad. Inclusive existen apps de citas para personas del mismo sexo. El contenido audiovisual LGBT+ (en su mayor parte homosexual o también llamado boys love) es muy famoso, ya que normalmente usan a actores conocidos y bellos, Idols (ídolos) que tienen facciones bastante andróginas y delicadas. Este tipo de contenido se ha puesto muy de moda principalmente para el público femenino, ya sea chino o fuera del continente asiático. Sin ir más lejos, mi primer acercamiento a China fue tras ver una de estas series de televisión llamada The Untamed. Esta no presenta ningún tipo de romance entre los dos protagonistas masculinos, ya que era televisada en los canales nacionales y, como he dicho anteriormente, se cancela cualquier tipo de comportamiento homosexual, dejando nada más que un poco de fan service al espectador para que imagine las escenas románticas. Sin embargo, su versión original escrita llamada Mo Dao Zu Shi (魔道祖 师) o Grandmaster of Demonic Cultivation (sin nombre en español) sí cuenta con la historia de amor de estos dos personajes masculinos. Esta novela también tiene varias adaptaciones incluyendo un donghua, un manhua, un audio drama, una versión chibi animada, además de la serie de acción en vivo. Algo que también está muy de moda en la actualidad, tanto en China como en otros países como Japón y Corea del Sur con sus Idols de K-Pop es shippear (término anglosajón que deriva de la palabra relationship y 16
que define en general la implicación emocional e intelectual de los seguidores de una obra de ficción o de personajes reales en un romance entre dos o más personajes de esta), principalmente a hombres, por lo que y cada vez más, los hombres gays están ganando popularidad. Estos Idols (si son hombres, afeminados o si son mujeres, andróginas o tomboys) nunca expresan abiertamente su sexualidad, aunque crean contenido con sus compañeros para que las y los fans tengan más contenido del que hablar, aunque esto no deja de ser una estrategia de marketing más para ganar popularidad y dinero. En conclusión, en la actualidad la mayoría de la población china fuera de este colectivo tiene una mentalidad bastante pasiva, algo como “todo bien con ellos, hasta puedo disfrutar de contenido LGBT+ mientras no ocurra con mis hijos”. Sigue siendo un tema tabú porque no se le da visibilidad. Es lógico que tanta presión por parte del gobierno y las familias por mostrarte de una forma de la cuál no eres, o simplemente mantener a flote un matrimonio falso solo por las expectativas que han depositado en ti tus familiares y no defraudarles si no se sigue el legado familiar, termine en graves problemas mentales. De hecho y según South China Morning Post, periódico de referencia de Hong Kong (2021), se estima que “la comunidad LGBT de China tiene cinco veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad mental y considerar el suicidio que el resto de la población” debido a la soledad a la que se enfrentan, dificultades para encontrar o mantener un trabajo, los estigmas y pocas ayudas que reciben para los pacientes de alguna ITS o ETS, etc. y ya no hablar de las personas transgénero de China, las cuales no reciben a penas ayudas, inclusive teniendo hasta que abandonar su país. Ese filtro para cancelar que existe en el país no solo afecta al contenido audiovisual, si no que yo para la realización de esta investigación también me estoy viendo afectada, y es que existen muy pocos estudios nacionales sobre la salud mental, y los que hay son de hace casi veinte años. Los más recientes existen como prueba de que el gobierno quiere “tomar más acción” en este asunto que se ha vuelto en un gran problema, ya que, según el periódico El Mundo (2006) “el suicidio se ha convertido en China en la primera causa de muerte no natural. La cifra de fallecidos por este motivo alcanza los 350.000 al año, lo que supone un 35% del millón de víctimas que se registra en todo el mundo”, tema que vamos a seguir abordando a continuación. 17
4. 3. Suicidio en China Lo primero que hay que entender sobre este tema es que, en los países de Asia oriental, el tema de la muerte y, principalmente, el suicidio, es algo muy personal, ya que es una idea que se percibe como una “acción moralmente responsable” y si alguien decide quitarse la vida, lo menos que podemos hacer es respetar su decisión. “Se cree que al menos el 50% de los chinos que se suicidan pueden sufrir una depresión diagnosticable u otros trastornos mentales en ese momento” (Brown, 1997). Siguiendo con la información del último autor citado y según el Departamento de Control de Enfermedades del Ministerio de Sanidad de hace algo menos de dos décadas, en 2006 había una tasa de suicidio del 35% del millón de víctimas que se registraron en todo el mundo, siendo la mayoría de estos cometidos por jóvenes de entre 15 y 35 años. Por otra parte, el Hospital Huilongluan de Peking, indicaba que 287.000 chinos se suicidan cada año (una muerte cada dos minutos), una media de 23 por cada 100.000 habitantes, con un 19% de jóvenes. El suicidio es en China la primera causa de muerte no natural y la quinta del total. Lo que llama la atención es que “el 91% de los suicidas nunca visitó a un psicólogo” (Michael Phillips, 2005). Aunque, si pensamos a fondo sobre esto y según todo lo anteriormente investigado, tampoco es algo sorprendente (aunque sí triste) ya que antes descubrimos que hablar sobre problemas, sentimientos o preocupaciones se siente como muestra de debilidad, por lo que enfermedades como la ansiedad, depresión, o esquizofrenia evitan tratarse en China por estar consideradas como “una vergüenza social”, por lo que podemos concluir en que la gran mayoría de estos suicidios se realizan a causa de faltas de diagnósticos, de profesionales (en China hay un psiquiatra por cada 100.000 habitantes) y de una mentalidad que les hace ver como parias. Además, según Michael Phillips, psiquiatra canadiense y director del Centro de Prevención del Suicidio del centro Huilongluan, “un 10% de los suicidas consumados sufrían esquizofrenia, un mal que afecta a 4,25 millones de chinos, y sobre todo a mujeres (1,77 por cada hombre) urbanas (1,62). De los dos millones de personas anuales que intentan suicidarse en China, un 45% decidió morir de forma impulsiva, tan solo 10 minutos antes de matarse; mientras que un 27% era reincidente.” También es importante entender que los médicos chinos no detectan fácilmente los síntomas suicidas. Muchos médicos, especialmente en áreas rurales, “no comprenden los 18
síntomas de la depresión” (Brown, 1997). “Debido a los bajos salarios y el alto nivel de estrés, pocos médicos eligen ingresar al campo de la salud mental. Por lo tanto, los pacientes gravemente deprimidos, especialmente los que viven fuera de las grandes ciudades, a menudo no reciben tratamiento” (Nelan, 1998). Por otro lado, las personas suicidas y deprimidas a menudo buscan médicos para sus problemas debido a la escasez de profesionales de salud mental o psiquiatras disponibles para ellos, así como a su propia falta de conocimiento de los síntomas de la enfermedad mental. “Los pacientes, que van al médico por sí mismos o son enviados allí por familiares, a menudo se quejan con sus médicos de dolores somáticos (se presenta cuando una persona siente una ansiedad extrema exagerada a causa de síntomas físicos), en lugar de depresión o sufrimiento psicológico” (Brown, 1997). 4.3.1. Mujeres y el suicidio Estamos dejando al margen un dato muy importante, y es que el 56% de las mujeres que se suicidan en el mundo son chinas. Esto supuso en los años 2000 un problema que hasta aquel entonces nunca el gobierno había prestado la atención que merecía, hasta que por fin pasó a ser un problema sanitario de primer orden. Actualmente, se cree que los principales motivos de porqué las mujeres consideran el suicidio son por la falta de autoestima, la falta de educación (en zonas de campo), el bajo estatus en la familia y también en la sociedad, y podemos observar que todas estas además se complementan. Sin embargo, la gran diferencia entre el porqué del suicidio masculino y el femenino de hace unos años viene dada, (otra vez), por la dichosa ley del hijo único. Mientras que la mayoría de las mujeres urbanitas acogieron de buena manera esta norma, sin presentar protesta y permitiéndose tener un solo hijo al que poder consentir, las familias que vivían del campo debían sí o sí concebir a un hijo varón, ya que el futuro de sus vidas dependería de él. El tener un hijo del sexo que uno prefiera es totalmente arbitrario, existe un 50% de posibilidades de que salga niño o niña, y este riesgo no lo podían tomar las familias más modestas. Por lo que, el aborto selectivo de niñas (aparte de estar subvencionado por el Estado chino) estaba a la orden del día, ya que, con solo un intento, estas parejas preferían seguir probando hasta conseguir su ansiado varón (aunque sí es cierto que las familias que se dedicaban al campo podían tener dos hijos si 19
el primero no les salía varón, pero sigue siendo igual de injusto). El problema de esto es que, al igual que un embarazo, el aborto es un proceso duro donde la mujer sufre tanto física como mentalmente, quedando destrozadas si eran forzadas a abortar, llegando a desarrollar problemas psicológicos y, de ahí en adelante, suicidios por parte de las mujeres de las zonas rurales. Por no hablar de la cantidad de raptos y comercialización de mujeres por la falta de estas llevado por bandas criminales y los infanticidios femeninos que se llevaban a cabo, aquello también suponía algo doloroso para los padres. “Hay evidencia clínica que indica que tras un aborto pueden presentarse actitudes suicidas debido al dolor de la pérdida y la depresión, y la mujer china se ve presionada a abortar cuando no consigue evitar embarazos no deseados” nos cuenta la periodista Claudia Gutiérrez Ercasi en su artículo para Fluvium (2004). A pesar de que la cosa esté cambiando gracias a la relajación de esa ley en 2013 y, posteriormente, los intentos de redimir todos los problemas de población y natalidad que esta ley les ha dado como consecuencia con propagandas y ayudas del gobierno para tener, no solo dos hijos, sino llegando incluso a decir que tres hijos en una misma familia es algo ideal, la presión en las mujeres sigue estando. Estamos hablando de una sociedad en la que, aunque el peso de la tradición tenga tanta importancia, la piedad filial sea el modo de obrar de las familias y el único propósito de la vida sea tener una descendencia segura, las mujeres están “despertando”. Algunas no quieren formar una familia, casarse y tener hijos. Quieren tener un trabajo “de hombres” sin ser una deshonra para sus padres. Las mujeres lo que quieren es ser “libres” para tomar sus propias decisiones, sin que el estado ni su familia se entrometan en sus vidas. Pero eso es otra manera de presión que puede llevar a intentos de suicidio. “El hecho de que se produzcan tantas muertes tiene que ver, además, con la escasez de recursos sanitarios en el campo y la falta de una atención médica oportuna. En el 58% de los casos son intoxicaciones con matarratas, un producto de efecto fulminante presente en todos los hogares de la China rural que, aunque no duele al tragarse, causa dolor de pecho, jadeo, calambres, convulsiones y coma” (Claudia Gutiérrez, 2004). Al igual que en los países occidentales, la depresión y los trastornos neuróticos en China se diagnostican con más frecuencia en mujeres que en hombres, aunque, en general, la tasa de prevalencia en China es mucho más baja que en los países occidentales. Lo que es inusual es que “la 20
esquizofrenia, que se diagnostica en proporciones aproximadamente iguales para hombres y mujeres en los países occidentales, se diagnostica con mayor frecuencia en mujeres en China” (Pearson, 1995). A pesar de esto, las mujeres ocupan menos camas en los hospitales psiquiátricos y generalmente reciben menos recursos que los hombres, en parte debido al estatus social más bajo de las mujeres en China. “En los hospitales de salud mental de China, las camas para hombres superaban en número a las camas para mujeres en al menos 6:4 y, a veces, más” (Pearson, 1995). 4.3.2. Motivos de Suicidio Se nos presentan muchos motivos de porqué los chinos quieren quitarse la vida, no siendo el único problema las enfermedades de salud mental, como por ejemplo “un 40% se debe a problemas financieros, un 38% a enfermedades graves y un 35% a problemas matrimoniales. (…) Los problemas familiares desempeñan un importante papel” (Michael Phillips, 2005). Se sabe, gracias a estadísticas, que las razones más comunes de suicidio son disputas en la familia, enfermedades mentales (diagnosticadas o no), problemas en el matrimonio, infidelidades, relaciones entre amigos y conocidos, pobreza, etc., aunque también nos encontramos otras razones algo menos comunes como perder dinero apostando (apostar no es ilegal en China, de hecho es algo muy común que se hace incluso por tradiciones, como en el Año Nuevo Chino), suspender exámenes (la competencia para entrar en las mejores universidades es muy alta), o por cometer crímenes. También que existe, pero en pequeña proporción, un pensamiento por el cual muchas personas deciden quitarse la vida a forma de protesta. “Más bien tratan de escapar de lo que creen que es una situación sin salida, como las mujeres abandonadas por sus maridos” (Michael Phillips, 2005). Un testimonio que acoge bastante bien esta teoría es el de Liu, una joven de 18 años, que había tratado de suicidarse cinco meses antes de quitarse la vida finalmente porque sus superiores decidieron ampliar seis meses más su condición de aprendiz en una fábrica de porcelana, lo que representó una humillación para ella y su familia. Finaliza explicando que “es difícil establecer la incidencia de dramas colectivos como la Revolución Cultural (1966-1976) cuando millones de familias quedaron fragmentadas al enviar a los padres a campos de trabajo; o la Matanza de Tiananmen (六四事件, lugar del 21
asesinato de una serie de grupos de manifestantes liderados por estudiantes chinos que creían que el Gobierno era demasiado represivo y corrupto y otros trabajadores de la ciudad que creían que las reformas económicas en China habían ido demasiado lejos y que la inflación y el desempleo estaban amenazando sus formas de vida, que ocurrió entre el 15 de abril y el 4 de junio de 1989, ordenada por las autoridades de la República Popular China) que, a simple vista, parecen haber afectado, ya que solo hay datos de suicidio en China desde 1990” (Michael Phillips, 2005). Según la localización (ciudad o campo) encontramos un número más elevado de suicidios en las zonas rurales, puede que, y según los métodos suicidas, por la facilidad que tienen las familias en adquirir pesticidas para después ingerirlos (suicidio por intoxicación) mientras que en ciudades es más fácil la caída desde sitios altos como los últimos pisos de un edificio o puentes. Y es que, la diferencia entre la vida rural y urbana es mayor en China que en los países occidentales. El nivel, la calidad y los estilos de vida distinguen claramente a los chinos rurales de los urbanos. En general, la vida rural es más estresante y pobre, ya que los horarios de trabajo van de sol a sol y son exhaustos, pero existen otras explicaciones posibles para las diferentes tasas de suicidio, además de las tensiones sociales y económicas de la vida rural. Además, la mayoría de la población anciana se encuentra en el campo. Estas son propensas a pensar que ya no tienen ningún deber que cumplir, o quizás no poseen familias cariñosas que quieran dejar la ciudad, volver al campo y hacerse cargo de los más mayores, por lo que también deciden quitarse la vida. “Las altas tasas de la nación podrían reflejar una mayor aceptación del suicidio por parte de la sociedad china, especialmente en el campo. En algunas interpretaciones del confucianismo, una muerte honorable es mejor que una vida sin honor. Por otro lado, el budismo generalmente es intolerante con el suicidio, y algunos aspectos del pensamiento confuciano también lo son”. (Brown, 1997). 4.3.4 Métodos suicidas Hay diferentes maneras de quitarse la vida dadas a las circunstancias de cada persona (mayor o menos poder adquisitivo, localización, etc.). En primer lugar, encontramos la intoxicación con pesticidas, venenos, somníferos, etc.), que supone casi un 82% de los suicidios. Tenemos que tener en cuenta algo muy importante en cuanto al tan alto 22
porcentaje de este método: ya hemos hablado de que prácticamente en todas las casas de campo las personas tienen mucha facilidad para hacerse con estos venenos. El principal problema es cuando ponemos la “solución” del problema al alcance de una persona que no se encuentra bien, que demanda ayuda psicológica. Entonces, el simple hecho de tener algo tan letal en tu posesión puede jugar efectos secundarios, algo tan normal y humano como son los pensamientos intrusivos. La gran diferencia está en que una persona mentalmente sana es capaz de diferenciar estos con la realidad, capaz de borrarlos de su mente con rapidez. Sin embargo, alguien que no se encuentra bien, que necesita ayuda, tarda más en deshacerse de esos pensamientos, a veces razonándolos y en el peor de los casos, dándoles la razón. La solución, no obstante, no está en descatalogar estos productos a personas con enfermedades mentales, sino en proporcionar ayuda de calidad a todos por igual, una utopía que no se hace realidad en el campo, pues las cuotas de psicólogos son demasiado altas para la mayoría. Les siguen a los envenenamientos, los ahorcamientos (accesible también ya que solo es necesario una soga y un lugar para colgarla, además el ahogamiento no es una muerte dolorosa, aunque sí angustiosa) con un casi 8% del total. Ahogamiento con agua (5,7%) o saltar de algún lugar alto (1,3%), normalmente puentes elevados que tienen caída al río, ya que es una muerte casi segura. Autolesiones como cortes en las venas (1,5%) también es un método fácil. También encontramos otras maneras algo más difíciles como las explosiones autoinflingidas (0,4%), atropellos en vías férreas (0,1%), golpear la cabeza contra algo duro (0,2%), armas de fuego (0,1%) o con gas para cocinar (0,3%) (Jie Zhang, 2010). 4.3.5. Medidas anti-suicidio para mejorar la salud mental China está registrando un número creciente de personas con trastornos mentales y problemas de conducta y el público todavía tiene un conocimiento limitado de esos temas, y no sabe cómo prevenirlos ni abordarlos. Por eso, creo que la primera medida que debería tomar el gobierno chino para que estas altas tasas de suicidios bajen es, primordialmente, mejorar la atención psiquiátrica y psicóloga y contratar más profesionales. Si para evitar los problemas de natalidad al que se estaban viendo 23
sometidos en el S.XX crearon y publicitaron propaganda y dieron ayudas económicas a quienes adoptaban la ley sin problemas, ahora lo deberían hacer también para evitar que las personas quieran quitarse la vida: invertir más dinero en mejorar instalaciones, aumentar los sueldos de los profesionales, publicitar ir al psicólogo para que deje de ser un tabú, potenciar la educación social contra el suicidio (aunque vaya en contra de algunos valores confucianos), invertir en investigación mental, mejorar los tratamientos de estas personas y, principalmente, prestar más atención a esta población que sufre en silencio. En Mayo de 2013 las autoridades pusieron en marcha la Ley Nacional de Salud Mental, una “réplica” de las políticas de los países occidentales. Esta nueva regulación terminó con la reclusión no voluntaria del paciente, que antiguamente permitía a la familia decidir por él sin ofrecer garantías frente a cualquier tipo de abuso. Desde 2013, el interesado tiene derecho a ser oído y el internamiento se reserva para casos de extrema gravedad, teniendo que contar con el diagnóstico de al menos dos psiquiatras de centros diferentes. Sin embargo, no todo es tan bonito como suena, debido a que hay muy pocos profesionales médicos, los cuales no pueden hacerse cargo de los aproximadamente 100 millones de enfermos mentales. No obstante, la psiquiatría en China (aunque también y, por desgracia, en muchos países del mundo) sigue siendo un privilegio reservado a las clases más acomodadas que puede permitirse los costes mensuales que suponen los tratamientos, por no hablar de los cambios de vivienda que hacen muchas familias por el miedo a ser juzgados por sus vecinos al saber que algún miembro puede padecer de alguna enfermedad mental. “Sé que he causado muchos problemas a mi familia y entiendo que no quieran saber de mí, pero espero algún día poder merecer su cariño otra vez, es lo que más triste me pone. Ahora estoy bien. Nunca pensé que saldría con vida del hospital, y ahora vivo feliz en Villa Rosa. Nada es imposible” narra Jiang Zai Yue, diagnosticado con esquizofrenia causada por su precoz alcoholismo. Aunque se conoce que el gobierno de China pretende mejorar la salud mental de sus ciudadanos. El objetivo de esta iniciativa es mejorar los niveles de tratamiento de enfermedades, como la depresión, en un 80% para el 2030, y para conseguir esto han puesto en marcha el plan de Acción China Saludable, (activo desde 2019 hasta 2030) 24
basado en ciertas medidas como promover el conocimiento sobre salud mental a través de plataformas, salas de consulta, creando más especialidades para profesorado, la creación de más especialidades universitarias, etc. (en mi humilde opinión, lo más importante), consejos para la ciudadanía, como por ejemplo, regular las horas de sueño para conseguir un descanso más saludable, usar métodos científicos para calmar la presión, aprovechar al máximo el papel de las instituciones de salud, etc. Este proyecto ha sido creado y publicado por un comité especial creado por el Consejo de Estado. Sin embargo, yo me pregunto, ¿serán tan pocos años de duración de este plan suficientes para cortar con un problema que viene desde siglos atrás? 25
“¿Qué edad tiene?”, pregunté para hacerme una idea del porqué de las respuestas. Podemos observar que, y como ya expliqué antes, la mayoría de los encuestados tienen treinta años o menos, suponiendo un 68% del total (34 votos), algo normal pues, y aunque yo facilité mi propio teléfono para que los encuestados pudieran responder las preguntas, también compartí esta encuesta por las redes sociales, lugar frecuentado por las generaciones más jóvenes. En segundo lugar, están los encuestados de entre treinta y cincuenta años (15 votos), con un 30% del total, siendo estos la mayoría de los que encuesté personalmente. En último lugar, solo nos encontramos a un participante mayor de cincuenta años, formando tan solo un 2% del total. 5.2. Segunda pregunta: importancia de la salud mental. “¿Es la salud mental importante para usted?”, en esta pregunta sí que fui gratamente sorprendida, porque esperaba encontrarme con que la mayoría no se preocupaba lo suficiente de su propio bienestar mental. Si confiamos en que las respuestas son sinceras, un 90% de los encuestados (45 votos) sí responden que la salud mental es importante para ellos, mientras que el restante 10% (5 votos) creen que no es lo suficientemente importante, no tanto como debería ser, respuesta que pensaba que sería la más votada. Esto me hace suponer que los planes del Gobierno chino en cuanto a este tema sí parece que están obteniendo resultados positivos, habiendo mucha más gente interesada y preocupada por su salud mental. Me supongo también que la apertura a un mundo de internet en el que cualquiera puede documentarse o desahogarse online tiene mucho que ver. Ninguno de los encuestados votó “no, hay cosas más importantes en la vida como el trabajo y la familia”. 32
5.3. Tercera pregunta: hablar sobre salud mental. “¿Se siente cómodo/a hablando sobre la salud mental?”, a partir de esta pregunta, las respuestas comienzan a ser más esperadas. La mayoría de personas encuestadas contestan que sí, por supuesto algo muy positivo que hay que tener en cuenta, ya que se intenta dejar atrás el tabú de hablar de los sentimientos individuales. Esta respuesta representa un 64% del total (32 votos), siendo el restante porcentaje un 36% (18 votos), personas que votaron que no les agrada hablar de todos los temas. Vemos que, a pesar de que ha habido un buen cambio, aunque pequeñito, aún existen personas que se muestran desconfiadas a la hora de hablar sobre la salud mental, sea la suya o la de los demás. Nadie de los encuestados votó que se sienten incómodos totalmente. 5.4. Cuarta pregunta: trabajo. “¿Dejaría el trabajo por su salud mental?”, seguimos en la línea de las respuestas esperadas. La mayoría de los encuestados contestaron que considerarían dejar un trabajo si su salud mental estuviera en juego, representando un 56% del total (28 respuestas). Me interesaba hacer esta pregunta ya que la visión que tenemos los europeos sobre los trabajos asiáticos es que rozan la “esclavitud”, con horarios muy prolongados y 33
vacaciones escasas, trabajando incluso en días festivos. Además, siempre vemos cómo, por ejemplo, en las obras audiovisuales (japonesas), generalmente los hombre trabajan horas y horas con el fin de ascender puestos, teniendo solo en la cabeza una cosa: seguir trabajando. De hecho, y como vimos antes, el trabajo es una de las razones por las cuales los chinos deciden suicidarse (aunque no la principal). Sin ir muy lejos, en Sevilla al menos, lo normal siempre que necesitamos abastecernos de algo en una hora o día en que los comercios están cerrados, nos acercamos al bazar de confianza. En cada pueblo, puede haber fácilmente entre 5 y 10 bazares chinos (depende del tamaño y población de este), y son tiendas que están disponibles para el consumidor prácticamente todo el día, inclusive en festividades como la Semana Santa o la Navidad, algo muy conveniente. Por eso quise hacer esta pregunta, porque trabajar tantas horas (y desde tan pequeños, porque otra cosa característica es ver como tienen una cuna con un bebé al lado o a un infante haciendo las tareas de la escuela), al final del día, repercute en nuestra salud mental. Por suerte, un 34% del total (17 votos) sí dejarían su puesto de trabajo para anteponer la salud de su “cabeza”. Un 10% del total (5 votos) no pensarían en dejarlo, dejando ver que el trabajo es más importante que la salud mental, realmente algo preocupante aunque lícito. 5.5. Quinta pregunta: la familia. “¿Cortaría relación con su familia por su salud mental?”, las respuestas aquí están bastante repartidas, presentándose por primera vez un empate en las respuestas “sí, si sintiera que es lo correcto” y “lo consideraría”, con un 36% en cada una (18 votos). Era una pregunta que por supuesto daría lugar a disputa, porque ya sabemos qué representa la familia y la piedad filial para los chinos y, por supuesto, para el confucianismo. Y no 34
solo en China, si no que en el resto del Mundo, alejarse de la familia es algo bastante difícil, aunque sea lo mejor para nosotros. Ni yo misma sabría muy bien que responder. Sin embargo y, siguiendo la línea de este tema, son unas respuestas bastante positivas porque al menos sí vemos cómo las personas buscarían una solución para remendar todos los problemas que en este caso, la familia pudiera suponer. Sin embargo, aquí el porcentaje de la respuesta negativa “no, mi familia sabe lo que es mejor para mí” representa un 28% del total (14 votos), porcentaje todavía bastante alto sabiendo que, de hacerlo, supondría una mejora para el individuo. 5.6. Sexta pregunta: padecimiento de enfermedad mental. “¿Padece algún tipo de enfermedad/trastorno mental? Ansiedad, TEPT, depresión, etc.”, estoy bastante contenta con estas respuestas porque reflejan bien todo lo investigado, aunque es una felicidad agridulce por las respuestas en sí. La respuesta mayor es que los encuestados no padecen ninguna enfermedad mental, suponiendo un 42% del total (21 votos). Aquí discrepo porque nunca se puede saber a ciencia cierta si alguien padece de algún trastorno, y es que, la ansiedad (que es la enfermedad mental más frecuente al nivel mundial) supone un 6,7% de población total (BDCAP, 2020), y en una sociedad, como es la china, donde prácticamente el modo de vida es bastante ansioso, dudo mucho que sepan si padecen o no algún trastorno, por no hablar del estigma que se tiene sobre las enfermedades mentales. Por otra parte, el 38% (19 votos) no saben si padecen de algún trastorno mental, bien porque no han ido a un psiquiatra, bien porque creen que lo padecen a pesar de que el resto del mundo le hace ver que está mal para la sociedad relacionarse con personas “enfermas”. El 20% de los encuestados (10 votos) confirman que sí padecen algún trastorno mental. 35
5.7. Séptima pregunta: visitas al psicólogo o al psiquiatra. “¿Alguna vez ha ido al psicólogo o al psiquiatra?”, esta es la pregunta a la cual quería llegar yo, porque, ¿cómo sabe el 42% de los encuestados que no padece ninguna enfermedad mental (como vimos en la anterior pregunta) si tan solo el 22% (11 votos) ha ido alguna vez a examinarse? ¿Con tan pocos psicólogos? Recordamos, 1 por 100.000 habitantes. Pongamos un ejemplo: yo puedo creer no tener ninguna caries, porque me cepillo los dientes después de cada comida todos los días. Sin embargo, tras mi visita bianual al dentista, este me dice que, no solo tengo dos caries, sino que además me tienen que quitar una muela. Pasa lo mismo o incluso “peor” cuando visitamos el psiquiatra (sobretodo si nunca lo hemos hecho), y es que, si dejamos nuestra salud mental al margen y no llevamos un control sobre esta, en el futuro puede acarrear un problema mayor. Un 78% del total (39 votos) están considerando pasivamente, ya sea por estigmas, miedo o vergüenza, que no es necesario hacer un seguimiento de su salud mental. 5.8. Octava pregunta: gobierno. 36
“¿Está usted satisfecho con cómo maneja el Gobierno Chino el tema de la salud mental?”, lo que me llama la atención en esta pregunta es que la mayoría de encuestados hayan preferido a abstenerse a responder (quizás por miedo a decir que no, o quizás simplemente por desconocimiento de las políticas para la mejora de la salud mental que están intentando implementar) con un 48% del total (24 votos). El resto se encuentra dividido entre los que están totalmente en contra del manejo del Gobierno en cuanto a la salud mental se refiere con un 30% (15 votos) y entre los que sí que están de acuerdo a esta nueva política con un 22% del total (11 votos), representando aún así el porcentaje más bajo. 5.9. Novena pregunta: suicidio. “¿Ha considerado alguna vez el suicidio?”, soy consciente de que esta pregunta iba a ser la más controversial de todo el cuestionario. De hecho, cuando les otorgaba mi teléfono móvil a los encuestados para que pudieran contestar (la mayoría entre 30 y 50 años como especifiqué anteriormente), soltaban algún suspiro, risita baja o mirada de sorpresa al final de la encuesta, por lo que supuse que habían llegado a la novena pregunta. Después de contestarla me entregaban el teléfono móvil con rapidez. Siguiendo pues, nos encontramos con que la mayoría de los encuestados contestaron que no, jamás lo consideraron, con un 66% del total (33 votos). Es un buen resultado, por supuesto, que la mayoría nunca se haya planteado acabar con su vida, sin embargo aún considero que es un porcentaje bastante pequeño porque, por la otra parte, un 34%, o sea, 17 personas, si han considerado en algún momento de sus vidas quitarse la vida. Recordemos que el suicidio es en China la primera causa de muerte no natural y la 37
quinta del total, algo que no podemos ignorar. En mi encuesta a 50 personas, un 34% ha pensado alguna vez en suicidarse, pero es que, y como vimos anteriormente, en 2006 había una tasa de suicidio del 35% del millón de víctimas que se registraron en todo el mundo, siendo la mayoría de estos cometidos por jóvenes de entre 15 y 35 años. Son porcentajes que coinciden. Otra cosa que tampoco podemos olvidar, refiriéndonos a la séptima pregunta es que, como abordamos anteriormente en el apartado de suicidio, el 91% de los suicidas nunca han visto a un psicólogo, y es que en mi encuesta, el 78% de las personas que han participado tampoco han ido. 5.10. Décima pregunta: ¿algo que añadir? Aquí quise darle total libertad a los participantes para que explicaran de manera anónima más sobre sus puntos de vista en cuanto al tema tratado en la encuesta. Pocos quisieron explicarme la situación, pero aun así podemos encontrar un par de respuestas muy interesantes. Participante 1: “creo que el Gobierno Chino debería prestar más atención a la salud mental pública. Ahora en China no es un tema muy candente y solo unas pocas de personas piensan que es importante, por ejemplo, los adolescentes. Pocos padres le prestan atención por lo que hay muchos niños que tienen problemas mentales”. (Traducción del inglés). Participante 2: “La sociedad de Asia oriental generalmente no está dispuesta a hablar sobre problemas psicológicos. Parece haber una sensación de "vergüenza" sobre este problema, y el público no lo entiende mucho. En China, siento muy profundamente este tema. Sufro un de trastorno de ansiedad, y tengo ataques de ansiedad de vez en cuando desde hace un año, pero en China, como los psicólogos son caros y me enseñaron que "las personas con enfermedades mentales tienen problemas cerebrales", nunca me he atrevido a ir al médico o empezar un tratamiento hasta que he venido a España. Además, algunas personas a mi alrededor no entendían nada cuándo me dio el ataque de ansiedad y sintieron que fue "actuado", algunas personas me acusaron de ser "demasiado frágil". Tal entorno social es muy desfavorable para el tratamiento de la enfermedad mental. Gracias por hacer este tema, espero que este problema se pueda mejorar pronto en China”. (Traducción del chino). 38
Participante 3: “Espero que puedas graduarte sin problemas y encontrar tu trabajo ideal”. (Traducción del chino). Participante 4: “Los europeos son unos hipócritas”. (Traducción del inglés). Participante 5: “Sé feliz”. (Traducción del inglés). Vamos a comentar pues estas respuestas comenzando por el/la participante número uno. Estoy muy orgullosa de leer esta respuesta, ya que, en sus breves cuatro líneas, esta persona resume perfectamente todos los contenidos narrados en esta investigación. Desmenuzándola poco a poco, lo primero que nos comenta es que “el Gobierno Chino debería prestar más atención a la salud mental pública”. Tengamos en cuenta que el Gobierno Chino está catalogado por Freedom House (organización no gubernamental que conduce investigaciones y promociona la democracia, la libertad política y los derechos humanos.) como un Estado “no libre”, y Human Rights Watch (organización no gubernamental dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos) junto con Amnistía Internacional (movimiento global presente en más de 150 países que trabaja para que sean reconocidos y respetados los derechos humanos, reconocidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en 1948 y en otros tratados internacionales como los Pactos Internacionales de Derechos Humanos) señalan que existen graves y continuas violaciones de los derechos humanos, aunque la Constitución establecen varios "derechos fundamentales" de los ciudadanos como la libertad de expresión (algo bastante debatible como pudimos comprobar en el anterior apartado 4.2. donde me refería a la comunidad LGBTIQ+, más específicamente hablando sobre la censura en la televisión nacional e, incluso, en internet, donde ni si quiera los internautas tienen vía libre criticar al Partido Comunista Chino, donde también son silenciados. Tras todo esto, no resulta muy difícil imaginar, que la salud mental de los habitantes de China nunca haya sido algo de primera importancia para el Gobierno. No al menos hasta 2013 como también observamos en el apartado 4.3.4., ya que las autoridades pusieron en marcha la Ley Nacional de Salud Mental o el plan de Acción China Saludable, activo desde 2019. Parece que el Gobierno ya está prestando más atención a la salud mental pública, pero, ¿se ha visto reducido el número de suicidios? ¿Va más gente ahora al psicólogo? Puesto que según mi encuesta y los pocos datos que se registran en internet, todos estos números siguen preocupando. 39
Continuando con la siguiente frase del primer participante, “solo unas pocas de personas piensan que es importante, por ejemplo, los adolescentes”. Ya comenté varias veces cómo la población más joven le presta atención a este grave problema. Yo formo parte de la “Generación de Cristal”, descritos por generaciones mayores como personas sensibles, creativas y muy intuitivas, una generación incomprendida por la “dificultad” para comunicarse con ellos, aunque no estoy de acuerdo con esto último pues, a parte de haber nacido en un mundo de internet donde gracias a las redes sociales podemos comunicarnos y expresar lo que sentimos día a día, aparte las utilizamos (aunque no puedo generalizar ya que hay distintos tipos de personas, buenas y malas, en cada generación) para poder luchar contra los problemáticas sociales. Somos una generación comprometida con las causas sociales y el respeto hacía los demás, puesto que el mundo virtual nos ha abierto a la diversidad, pisoteados muchas veces por personas que nunca han vivido algo diferente a su propia realidad. Sin embargo, si es tu propio país el que te limita o, en algunos casos, corta de raíz tu manera de informarte, volvemos a estancarnos en un problema que ni la organización más grande del mundo es capaz de solucionar. Para finalizar con el primer participante, nos cuenta también que “pocos padres le prestan atención por lo que hay muchos niños que tienen problemas mentales”, y es lo que me venía a referir anteriormente, las generaciones mayores hacen de nuestros problemas como si fueran poca cosa. Es entendible si ellos sufrieron lo mismo cuando eran jóvenes y no eran capaces de ver de dónde venían esos sentimientos, problemas o pensamientos intrusivos. Ellos enseñan lo que un día les enseñaron, con un ligero cambio, y es que ahora uno puede investigar sus propios síntomas por sí mismo. Uno es capaz de aprender otras culturas y cuestionar sus propias tradiciones. Que “muchos niños tengan problemas mentales” no es algo nuevo, siempre han estado ahí, las enfermedades mentales pueden aparecer en cualquier momento de la vida. La solución está en saber cuándo tratarlo, pero esta utopía se enfrenta a una tradición tan marcada como lo es la china, donde la familia tiene más peso que tus propios sentimientos y donde callar es mejor que decir, por miedo a lo que no callarán los demás. Continúo con el/la participante número dos. Desglosando nuevamente todo su comentario, vemos que lo primero que nos cuenta es que “la sociedad de Asia oriental 40
generalmente no está dispuesta a hablar sobre problemas psicológicos. Parece haber una sensación de "vergüenza" sobre este problema, y el público no lo entiende mucho”. Como comenté en la introducción de esta investigación, el término estético japonés llamado Honne y Tatemae (本⾳ & 建前) referido a los sentimientos de una persona, lo que anda por su corazón, y la “máscara”, lo que de verdad mostramos al público, lo que espera la sociedad que realmente digamos de nosotros, es algo que rige fuertemente a la sociedad de Asia oriental. Si bien es verdad que es un término japonés y que nosotros nos referimos a China, la población de este país también tiene algo de reparo al “qué dirán”, por lo que prefieren ocultar sus sentimientos o, en este caso, sus preocupaciones y problemas mentales a hacerlos públicos, visibles y poder tratarlos con la normalidad que merecen, puesto que existe mucho prejuicio todavía. Continúa el/la participante diciendo que “sufro un de trastorno de ansiedad, y tengo ataques de ansiedad de vez en cuando desde hace un año, pero en China, como los psicólogos son caros, (…) nunca me he atrevido a ir al médico o empezar un tratamiento hasta que he venido a España.”. Esta persona opina que tratar sus problemas de ansiedad en España es más conveniente que en China, debido a los pocos y costosos psicólogos que se encuentran allí, algo normal pues como hay poca o nada “publicidad” sobre la salud mental en el país asiático, pocas personas quieren formarse en psicología o psiquiatría. Tampoco es que en España la situación con la salud mental vaya a pedir de boca y es que “el 6,7% de la población de España está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas con depresión. En ambas es más del doble en mujeres (9,2%) que en hombres (4%). (…) más de la mitad de las personas con trastorno mental que necesitan tratamiento no lo reciben, y un porcentaje significativo no recibe el adecuado, y casi la mitad de los y las jóvenes españoles de entre 15 y 29 años (48,9%) considera que ha tenido algún problema de salud mental según el II Barómetro Juvenil de Salud y Bienestar de la FAD de 2019”. (Confederación Salud Mental España). Los datos no son muy esperanzadores. Sin embargo, la gran diferencia está en que en España el prejuicio es algo menor (por no presuponer que bastante) en contraposición con cómo se mira esto en China. Además, las personas, principalmente los jóvenes, nos sentimos liberados al confesar nuestros temores y problemas puesto que nos resulta más fácil encontrar confidentes en los que confiar en ausencia de consultas 41
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