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Memoria Histórica o recuperación: ¿Que podemos hacer ante un libeo consumido poe el fuego?

Vázquez-Jiménez, Elena; Bueno-Vargas, Javier; Muñoz Fernández, Ana

Abstract

El Palacio Arzobispal de Valencia alberga parte de un libro litúrgico de gran formato que tras sufrir los estragos del fuego durante la guerra civil española, se ha convertido en testimonio bibliográfico único de un capítulo de la Historia de esta institución valenciana. Su estado de conservación es lamentable: consiste en un bloque compacto de pergamino deforme cuyo interior es totalmente inaccesible. Tras iniciar la investigación con un estudio interdisciplinar previo, con esta comunicación se pretenden dar a conocer las distintas posibilidades de intervención y abrir a debate los criterios más oportunos para su conservación y/o recuperación.

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1 Congresos Internacionales de Economía y Ciencias Sociales www.eumed.net/eve/ SEXTO CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE Turismo y Desarrollo del 6 al 23 de julio de 2012 _______________________________________________________________ PONENCIA MEMORIA HISTÓRICA O RECUPERACIÓN: ¿QUÉ PODEMOS HACER ANTE UN LIBRO CONSUMIDO POR EL FUEGO? Elena Vázquez Jiménez 1 [email protected] Javier Bueno Vargas 2 [email protected] Ana Muñoz Fernández 3 [email protected] Universidad de Sevilla 1 Lda. en Bellas Artes en Sevilla, Especialidad de Conservación y Restauración. En 2010 presentó su trabajo de investigación Caracterización y evaluación de causas de alteración y daños en libros de coro mediante un sistema gestor de bases de datos. Actualmente finalizando la tesis doctoral en el mismo campo de investigación. 2 Profesor contratado doctor. Facultad de Bellas Artes. Universidad de Sevilla C/Laraña 3. 41003 Sevilla (Spain) [email protected] Doctor en Bellas Artes y Ldo. en Geografía e Historia, U. Granada. Comenzó su estudio de los cantorales españoles con la tesis: los libros de coro en pergamino ilustrados de la abadía del Sacromonte de Granada: estudio histórico medioambiental, de materiales y técnicas (2002). 3 Licenciada en Humanidades por la Universidad Pablo de Olavide. Experta en Pericia Caligráfica y Falsificación de Documentos por la Universidad de Sevilla. Nº de colegiada 5876. Máster Oficial Universitario en Documentos y Libros. Archivos y Bibliotecas con los módulos de Diplomática, Paleografía, Archivística y Gestión de Documentos. Universidad de Sevilla. Realizando tesis doctoral sobre falsificación de documentos en la Universidad de Sevilla. 2 RESUMEN El Palacio Arzobispal de Valencia alberga parte de un libro litúrgico de gran formato que tras sufrir los estragos del fuego durante la guerra civil española, se ha convertido en testimonio bibliográfico único de un capítulo de la Historia de esta institución valenciana. Su estado de conservación es lamentable: consiste en un bloque compacto de pergamino deforme cuyo interior es totalmente inaccesible. Tras iniciar la investigación con un estudio interdisciplinar previo, con esta comunicación se pretenden dar a conocer las distintas posibilidades de intervención y abrir a debate los criterios más oportunos para su conservación y/o recuperación. PALABRAS CLAVE: Libro, conservación, guerra civil, patrimonio documental quemado, investigación interdisciplinar. Fig. 1. Vista general del estado de conservación del libro. ¿QUÉ ES ESTE LIBRO? Nos encontramos ante un libro litúrgico perteneciente al Palacio Arzobispal de Valencia. Este libro en pergamino resultó gravemente dañado por el fuego durante uno de los incendios acaecidos en el Palacio durante la guerra civil española. Tras encontrarse expuesto en una vitrina de la citada institución, el pasado año fue depositado en el IVACOR (Instituto Valenciano de Conservación y Restauración) para su intervención. Los acuerdos académicos firmados entre el Instituto Valenciano y la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla han permitido llevar a cabo una 3 investigación interdisciplinar a fondo sobre este libro, testimonio único de la Historia de esta institución y del patrimonio, hoy destruido, que albergaba. Dentro de los denominados libros de coro, cantorales o libros de canto llano, este tipo de libros eran colocados sobre el facistol del coro en iglesias, conventos o monasterios durante la misa y el Oficio Divino. Su gran formato permitía que los clérigos cantaran la música gregoriana y leyeran los textos en latín anotados en ellos. Fueron libros en uso desde mediados del siglo XV hasta entrado el siglo XX. Robustos y fuertes, debían soportar el trasiego diario y formaban parte de la vida cotidiana de estas instituciones religiosas. La fabricación de estos libros suponía un trabajo multidisciplinar, contándose con la participación de un gran número de artesanos en su elaboración. Aunque muchos fueron elaborados en scriptorium religiosos, con reglamentos establecidos, otros fueron realizados por artesanos seglares; en su producción participaban: escribanos, escriptores de libros, copistas, rubricadores, iluminadores, miniaturistas, encuadernadores, pendolistas o puntadores entre otros. Indirectamente existían otra cantidad de oficios en relación con este mundo: arqueros, pergamineros, carniceros, zapateros, pellejeros, sederos, metalisteros… y otros oficios hoy en día desaparecidos. ¿CÓMO HA TRATADO LA HISTORIA ESTOS LIBROS? Nos encontramos ante un patrimonio que en el pasado fue considerado “objeto de uso”: cuando todavía se empleaban para fines religiosos, estos libros sufrieron numerosas enmiendas por cambios en la liturgia o simplemente por desgaste. Algunos de ellos finalmente se desechaban y otros se reciclaban parcialmente por sus pergaminos, encuadernaciones u hojas mejor decoradas. Estas enmiendas no seguían criterio alguno de restauración y el resultado final de la reparación dependía de la destreza del artesano o simplemente del presupuesto disponible. Fig. 2 y Fig. 3. Enmiendas históricas por cambios litúrgicos. Hojas rapadas (palimpsestos) en la colección de libros de coro del Palacio de Viana (Córdoba). 4 Fig. 4 y Fig. 5. Enmiendas históricas por uso; a la izquierda podemos ver un parche realizado a partir de documento manuscrito en papel y a la derecha distintos cosidos. Colección de libros de coro del Palacio de Viana (Córdoba). En España aun conservamos bellos ejemplares, vestigios de un pasado glorioso: así contamos con acervos como el del Monasterio del Escorial, el del Monasterio de San Millán de la Cogolla, el del Monasterio de Guadalupe, o colecciones catedralicias como la existente en la Catedral de Sevilla o la Catedral de Toledo entre otras. Aunque estas grandes colecciones han sido custodiadas a lo largo de los años, el panorama no fue muy alentador para otras muchas, especialmente cuando estos libros dejaron de utilizarse a principios del siglo XX con la Reforma del Breviario Romano introducida por Pio X. Algunos de estos bienes fueron desamortizados, vendidos o desmembrados. Al pasar a manos del comercio, un gran número de sus hojas, las más ricamente decoradas, han acabado siendo exhibidas en paredes de despachos u hogares siendo conservadas únicamente por su valor estético. Sin ir más lejos, aún hoy podemos adquirir con facilidad un fragmento de estos antepasados litúrgicos. Fig. 6. Venta de una hoja de cantoral por internet. [Consulta: 20/06/2012] 5 ¿BAJO QUÉ CRITERIOS PODEMOS RECUPERAR ESTE LIBRO? En torno a la adecuada conservación de monumentos, aparecen en el siglo XIX los primeros intentos para establecer criterios de restauración aunque con enfoques muy distintos. Estos criterios se fueron extrapolando a las intervenciones de conservación y restauración de bienes culturales en general. De entre las tendencias y propuestas destaca en primer lugar la del historiador británico John Ruskin, uno de los más destacados teóricos de la conservación. Consideraba en su obra Las siete lámparas de la arquitectura que la conveniencia o no de conservar los edificios del pasado no era un derecho adquirido, ya que no los consideraba propiedad de la generación existente en ese momento de la Historia. Afirmaba que era un patrimonio perteneciente en parte, a quienes lo construyeron y en parte, a todas las generaciones futuras. De esta manera, conceptos como arte y valor propios de los Bienes Culturales, quedaron unidos al respeto y defensa de la autenticidad histórica del patrimonio. Apasionado defensor de la ruina, entendía el monumento como algo perecedero, cuya estética arruinada era preferible a cualquier tipo de restauración o reconstrucción. Opuesta a esta doctrina se encontraba la opinión del francés Viollet le Duc, arquitecto que defendía la llamada restauración de estilo que planteaba rehacer el monumento tal y como fue, o pensamos que fue. Proponía la reconstrucción total a partir de las partes conservadas en un edificio, eliminando añadidos posteriores y haciendo desaparecer parte de la historia material del paso del tiempo incluso con gran valor históricoartístico (por ejemplo reconstrucciones barrocas sobre arquitecturas góticas). No es hasta la década de los años cincuenta del pasado siglo cuando se produce un cambio en las tendencias en la conservación y restauración de bienes culturales. Así, en materia de intervención de documentos, muchos tratamientos se habían visto dictaminados en gran parte por un empirismo artesanal individualista, donde cada cual hacía lo que su buen entender le dictaba, basándose en distintas recetas más o menos prácticas 4 . 4 DÍAZ DE MIRANDA, Mª. D., Restauración de códices y pergaminos: criterios, técnicas y procedimientos, p. 532. 6 Fig. 7. No siempre las intervenciones son las más adecuadas: a la izquierda podemos observar un cantoral revestido con piel sintética (plástico) tras su intervención (al eliminarse el cuero original por su mal estado). A la derecha podemos observar la inadecuada impronta de “datos” tras una intervención. La existencia actualmente de centros especializados de conservación y restauración de Bienes Culturales como el IPCE (Instituto de Patrimonio cultural de España), el IVACOR (Instituto Valenciano de Conservación y Restauración) o el IAPH (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico), de departamentos especializados en instituciones como bibliotecas, museos y archivos, la existencia de talleres especializados en los propios centros monásticos o el desarrollo de estudios específicos en centros superiores como las universidades, han logrado establecer y difundir unos criterios de conservación y restauración adecuados. El término conservar, según define la RAE, implica “mantener algo o cuidar de su permanencia”. Esta característica ya quedó latente en la Teoría de la restauración de Cesare Brandi, quien ha determinado en gran parte estos nuevos planteamientos: …la restauración constituye el momento metodológico del reconocimiento de la obra de arte, en su consistencia física y en su doble polaridad estética e histórica, en orden a su transmisión al futuro (…) deberán hacerse todos los esfuerzos e investigaciones para garantizar su mayor perdurabilidad posible. 5 Son muy diversas las acciones que se pueden llevar a cabo sobre una obra de arte existiendo diferentes grados de actuación y pudiéndose llegar a resultados muy dispares. Según recoge la Confederación Europea de Organizaciones de Conservadores Restauradores en su código ético (2003) podemos hablar de dos acciones fundamentales: conservación o/y restauración. La restauración conlleva la intervención sobre los bienes culturales dañados o deteriorados, con el propósito de facilitar su comprensión, respetando, hasta donde sea posible, su integridad histórica, estética y física. Mediante la conservación se puede optar por una acción preventiva o curativa; en la conservación preventiva se desarrollan acciones indirectas con el fin de retardar el deterioro y prevenir los riesgos de alteraciones, creando las condiciones óptimas de preservación compatibles con su uso social. En cambio, en la conservación curativa, terapéutica o reparadora, se interviene directamente sobre el bien con el propósito de retardar su alteración. No obstante, sea cual sea la intervención sobre una obra de arte, su acción supone en mayor o menor medida una modificación: bien por adicción de productos o elementos, sustracción de otros productos o elementos agregados en algún momento de la historia material de la pieza, o como resultado de alteraciones físicas/químicas o envejecimiento. Al margen de la naturaleza del bien intervenido, algunos de los criterios éticos establecidos internacionalmente son los siguientes 6 :  Respeto: a la integridad física y estética del objeto. 5 BRANDI, C., Teoría de la Restauración, p. 16. 6 CLAVAÍN, J., La restauración en libros y documentos. Técnicas de intervención, p. 15-19. 7  Uso de materiales estables: los materiales empleados en los tratamientos al permanecer en contacto directo con la obra original deben ser probadamente inocuos y estables a corto y largo plazo.  Reversibilidad: en este aspecto los productos empleados deben ser en primera instancia inocuos en las obras y reversibles en el desarrollo de los tratamientos, permitiendo rectificar errores de ejecución y eliminar añadidos sin causar más daños.  Diferenciación entre los materiales nuevos y originales: una vez finalizada la intervención, las zonas restauradas deben quedar bajo un criterio diferenciador lo más neutro posible evitando los falsos históricos.  Realización de la documentación pertinente durante el proceso de intervención: se realizarán fotos (antes y después de la restauración), se registrarán los materiales empleados y acciones realizadas además de aportarse un informe final de actuación. Fig. 8 y Fig. 9. Cantoral perteneciente al Colegio Seminario del Corpus Christi restaurado en el IVACOR. A la izquierda podemos apreciar cómo se ha respetado el revestimiento original en piel, realizando injertos de papel en las zonas donde se había perdido (son las zonas ligeramente más oscuras). A la derecha funda de conservación con los restos eliminados tras la intervención y que se devuelve junto con la obra. Asimismo, en el ámbito legal, el tesoro cultural se encuentra protegido a distintos niveles: recomendaciones internacionales, Ley de Patrimonio Histórico Español, leyes patrimoniales autonómicas o diversos acuerdos entre la Iglesia y el Estado. Se ha de destacar que incluso las medidas adoptadas, la planificación y el trabajo en equipo llevadas a cabo para la protección y salvamento del Tesoro Artístico Español durante la Guerra Civil Española, se convirtieron en un ejemplo a seguir en otros conflictos bélicos como la II Guerra Mundial e inspiraron parte esencial del texto aprobado en la 8 Convención de la Haya de 1954 para La protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado. 7 Pero estas leyes y normativas no son las únicas salvaguardas que ha tenido nuestro patrimonio bibliográfico a lo largo de los años; el factor humano - aunque en ocasiones ha contribuido a la destrucción cultural- en otras circunstancias, bien de mano de la conciencia social o mediante la obra de “protectores” anónimos o no, consiguió salvaguardar nuestro patrimonio de las llamas, contribuyendo a su perdurabilidad. Como escribiría Mª Teresa León en La Actualidad Española: Una cosa fueron las hordas enloquecidas que incendiaron y saquearon templos y conventos, y otra absolutamente distinta esta historia de personas cultivadas y conscientes que contribuyeron a salvar una parte de nuestro tesoro artístico hasta donde llegaron sus fuerzas. 8 ¿CÓMO HEMOS ACTUADO ANTE ESTE LIBRO? Hemos creído oportuno abordar el inicio de la investigación sobre este libro desde un enfoque interdisciplinar. Participamos de que esta metodología de trabajo aporta óptimos resultados permitiendo punto de vista más enriquecedor de la investigación. Bajo esta premisa, hemos realizado los siguientes estudios preliminares:  Históricoartístico de la pieza.  Codicológico.  Litúrgico y musical.  Paleográfico.  Físico-químico de elementos y de materiales y técnicas.  De estado de conservación y propuesta de restauración. El análisis históricoartístico de la pieza ha permitido obtener información sobre la posible procedencia de este libro, su historia material, y su enlace tanto con la institución en la que se encuentra como con la ciudad que la alberga. Como hemos citado anteriormente este libro se encuentra en el Palacio Arzobispal Valenciano, quedando la historia del edificio y su destrucción casi total durante la Guerra Civil española reflejada en el aspecto actual de este libro litúrgico. El origen del edificio se sitúa según Mateu y Llopis 9 en torno al siglo XIII, en unos solares delimitados por la calle del Palau, la calle de Avellanas y por la calle de la Barchilla con chaflán a la puerta románica de la Catedral. No se trata de un edificio con una historia material muy afortunada, ya que sufrió varios incendios: tras su destrucción parcial durante la Guerra de la Independencia, el patrimonio que logró salvarse en esta época, fue incendiado posteriormente en 1936 llegándose a destruir unos ocho mil libros de la 7 ARA, J.; ARGERICH I.; BRUQUETAS R., El salvamento del tesoro artístico español durante la guerra civil y sus principales protagonistas, p. 528. 8 ARA, J.; ARGERICH I.; BRUQUETAS R., El salvamento del tesoro artístico español durante la guerra civil y sus principales protagonistas, p. 526. 9 MARTEU, F., Catedral de Valencia 1937-1939, p. 546. 9 Biblioteca y más de trece mil legajos del Archivo 10 . Temporalmente, entre estos dos “desastres culturales” provocados por el fuego, fue fundado el Museo Diocesano con el fin de salvaguardar y reunir importantes obras de arte sacro procedentes de diversas parroquias de la Diócesis, inaugurándose el 31 de diciembre de 1922. Gómez menciona en referencia al salvamento de las obras del Museo durante este último incendio, que posiblemente algunas personas anónimas rescataran algunas piezas, al igual que se hizo en la Catedral. Indica cómo los retablos menos dañados fueron los que se encontraban en la Sala Grande y baraja la hipótesis de que debido a la accesibilidad de esta sala con el exterior (calle Avellanas) con grandes balcones, probablemente pudieron ser desalojados con cierta rapidez por los mencionados vanos sin grandes peligros. 11 En relación a la existencia de libros litúrgicos en el Palacio y la historia particular de esta pieza, se han localizado varias referencias bibliográficas, todas ellas en relación con cantorales procedentes de la orden servita de Sagunto 12 . Tormo Monzó, en 1932 recoge en su obra Valencia y los museos, cómo en la sala grande se encontraban expuestos: sobre la pila de cuatro libros corales (algunos de las Servitas de Sagunto), casullas y dalmáticas verdes del s. XVIII 13 . Quizás la ubicación de este libro en esta Sala junto con otros libros de coro fuese la causa de su salvación parcial de las llamas. Dado el grado parcial de conservación en el que se encuentra este libro, el análisis codicológico se ha basado en gran parte en los resultados obtenidos a partir de la experiencia adquirida tras el análisis de distintas colecciones de libros de coro a nivel nacional e internacional con motivo del desarrollo de la tesis doctoral que se está llevando a cabo en la actualidad sobre este patrimonio librario desde la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. 14 La mayor parte de estos libros eran realizados en pergamino (aunque existe un menor número de ellos en papel), soporte de escritura logrado a partir de un proceso de fabricación de semi-curtido y obtenido a partir de la piel de distintos animales como la vaca, oveja o cabra. El interior del libro se formaba a partir de dos hojas unidas o de una sola pieza doblada por la mitad, constituyendo el bifolio. Estas hojas se agrupaban formado cuadernillos (que según el ejemplar podían tener entre dos, tres, cuatro o más bifolios) cosidos entre sí con hilo de cáñamo y nervios simples o dobles realizados en 10 SERRA, X., El archivo diocesano de Valencia, p. 11. 11 GÓMEZ, M., Las pinturas quemadas de la Catedral de Valencia, p. 42. 12 Son muy escasos los datos encontrados sobre este monasterio situado en Sagunto, histórico Murviedro, donde en 1489 se levantó el monasterio de las siervas de María o servitas, también conocido bajo el nombre de “monasterio al pie de la Cruz o Santa Ana”. Fue utilizado como almacén durante la guerra civil española quedando prácticamente en ruinas, aunque tras el conflicto la orden pudo regresar al monasterio. 13 TORMO, E., Valencia y los museos, p. 119. 14 Tesis doctoral en proceso de finalización, dirigida por el Dr. D. Javier Bueno Vargas y desarrollada por Dña. Elena Vázquez Jiménez sobre los libros de coro: metodología para su gestión, conservación y puesta en valor a través de herramientas en red.