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Diferencias entre pacientes institucionalizados y pacientes en atención domiciliaria en la provincia de Sevilla

Huesa Andrade, Macarena; Calvo Gallego, José Luis; Pedregal González, Miguel; Bohórquez Colombo, Pilar

Abstract

Objetivo: Conocer las características y las diferencias clínicas entre pacientes institucionalizados y los de programas de atención domiciliaria. Diseño: Estudio observacional descriptivo transversal multicéntrico. Emplazamiento Sevilla, 2016. Participantes: Un total de 1.857 pacientes ancianos (1.441 institucionalizados y 416 en domicilio). Mediciones: Las variables estudiadas fueron: sexo, edad, estado civil, apoyo familiar, patologías, criterios de pluripatología y fármacos. Se valoraron el estado funcional y el cognitivo mediante las escalas de Barthel, Lawton-Brody y Pfeiffer. Resultados: Un 71,40% fueron mujeres. Estadísticamente el hecho de estar institucionalizados o vivir en el domicilio se relaciona con las siguientes patologías y categorías: esquizofrenia (p < 0,001), HTA (p = 0,012), DM (p = 0,001), FA (p< 0,001) y neoplasias (p = 0, 012), A1 (p = 0,012), A2 (p < 0,001), B1 (p < 0,001), B2 (p = 0,002), C (p < 0,001), E1 (p < 0,001), E3 (p = 0,01), F2 (p < 0,01), G2 (p = 0,024) y H (p = 0,005). El promedio del índice de Barthel de la muestra fue de 49,1 ± 34,45 (IC 95%: 47,49-50,7), el de Lawton-Brody en domicilio fue de 2,33 ± 2,49 y en institucionalizados, de 1,59 ± 2,12. La media de la escala de Pfeiffer fue de 4,93 ± 3,53. Conclusiones: Se asocia con la institucionalización el deterioro cognitivo, consecuencia de posi-bles patologías neurológicas (categoría E3) y psiquiátricas. Por el contrario, no se asocia con lacomorbilidad del paciente, puesto que es muy elevada en pacientes en situación de atencióndomiciliaria con mejores estados de independencia funcional y cognitivo.

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Aten Primaria. 2020;52(7):488---495 www.elsevier.es/ap Atención Primaria ORIGINAL Diferencias entre pacientes institucionalizados y pacientes en atención domiciliaria en la provincia de Sevilla Macarena Huesa Andradea,∗, José Luis Calvo- Gallegob, Miguel Ángel Pedregal Gonzálezc y Pilar Bohórquez Colombod aMedicina Familiar y Comunitaria, Centro de salud de Camas, Sevilla, Espa˜ na bEscuela Superior de Ingeniería, Universidad de Sevilla, Sevilla, Espa˜ na cMedicina Familiar y Comunitaria, Unidad Docente Medicina Familiar y Comunitaria de Huelva, Distrito Sanitario Huelva-Costa, Huelva, Espa˜ na dMedicina Familiar y Comunitaria, Centro de Salud de Ronda Histórica, Sevilla, Espa˜ na Recibido el 28 de febrero de 2019; aceptado el 22 de octubre de 2019 Disponible en Internet el 17 de febrero de 2020 PALABRAS CLAVE Institucionalización; Anciano; Enfermedad crónica; Atención domiciliaria; Dependencia Resumen Objetivo: Conocer las características y las diferencias clínicas entre pacientes institucionalizados y los de programas de atención domiciliaria. Dise˜ no: Estudio observacional descriptivo transversal multicéntrico. Emplazamiento Sevilla, 2016. Participantes: Un total de 1.857 pacientes ancianos (1.441 institucionalizados y 416 en domicilio). Mediciones: Las variables estudiadas fueron: sexo, edad, estado civil, apoyo familiar, patologías, criterios de pluripatología y fármacos. Se valoraron el estado funcional y el cognitivo mediante las escalas de Barthel, Lawton-Brody y Pfeiffer. Resultados: Un 71,40% fueron mujeres. Estadísticamente el hecho de estar institucionalizados o vivir en el domicilio se relaciona con las siguientes patologías y categorías: esquizofrenia (p < 0,001), HTA (p = 0,012), DM (p = 0,001), FA (p< 0,001) y neoplasias (p = 0, 012), A1 (p = 0,012), A2 (p < 0,001), B1 (p < 0,001), B2 (p = 0,002), C (p < 0,001), E1 (p < 0,001), E3 (p = 0,01), F2 (p < 0,01), G2 (p = 0,024) y H (p = 0,005). El promedio del índice de Barthel de la muestra fue de 49,1 ± 34,45 (IC 95%: 47,49-50,7), el de Lawton-Brody en domicilio fue de 2,33 ± 2,49 y en institucionalizados, de 1,59 ± 2,12. La media de la escala de Pfeiffer fue de 4,93 ± 3,53. ∗Autor para correspondencia. Correo electrónico: [email protected] (M. Huesa Andrade). https://doi.org/10.1016/j.aprim.2019.10.002 0212-6567/© 2019 Publicado por Elsevier Espa˜ na, S.L.U. Este es un art´ ıculo Open Access bajo la licencia CC BY-NC-ND (http:// creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/). Pacientes institucionalizados y pacientes en atención domiciliaria 489 Conclusiones: Se asocia con la institucionalización el deterioro cognitivo, consecuencia de posibles patologías neurológicas (categoría E3) y psiquiátricas. Por el contrario, no se asocia con la comorbilidad del paciente, puesto que es muy elevada en pacientes en situación de atención domiciliaria con mejores estados de independencia funcional y cognitivo. © 2019 Publicado por Elsevier Espa˜ na, S.L.U. Este es un art´ ıculo Open Access bajo la licencia CC BY-NC-ND (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/). KEYWORDS Institutionalization; Aged; Chronic disease; Home nursing; Dependency Differences between institutionalized patients and those included in a home care program in Seville Abstract Objectives: To describe the characteristics and clinical differences between institutionalised patients and those included in a home care program. Design: A descriptive, observational, cross-sectional, and multicentre study. Site Seville, 2016. Study subjects: A total 1857 elderly patients of similar characteristics (1441 institutionalised and 416 at home) in Seville in 2016. Measurements: The variables studied included gender, age, civil status, family support, pathologies, multiple pathology criteria, and medication prescriptions. Functional and cognitive status was evaluated using the Barthel index, and the Lawton-Brody and Pfeiffer scales. Results: The majority of patients (71.40%) were women. The fact of being institutionalised or being included in a home care program were statistically related to the following pathologies and categories: schizophrenia (p < .001), arterial hypertension (p = .012), diabetes mellitus (p = .001), atrial fibrillation (p < .001), and neoplasia (p = .012), A1 (p = .012), A2 (p < .001), B1 (p < .001), B2 (p = .002), C (p < .001), E1 (p < .001), E3 (p = .01), F2 (p < .01), G2 (p = .024), and H (p = .005). The mean Barthel index of the sample was 49.1 ± 34.45 (95% confidence interval: 47.49-50.7). The mean Lawton-Brody scale in the case of patients included the home care program was 2.33 ± 2.49 and in those institutionalised 1.59 ± 2.12. The mean Pfeiffer scale was 4.93 ± 3.53. Conclusions: Cognitive impairment was related to institutionalisation, being a result of possible neurological (E3 category) and psychiatric diseases. On the other hand, patient comorbidity was not related to it, because it is very high in patients included in a home care program, in whom functional and cognitive independency status is better. © 2019 Published by Elsevier Espa˜ na, S.L.U. This is an open access article under the CC BY-NC-ND license (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/). Introducción El envejecimiento de la población es una realidad. La esperanza de vida en Espa˜ na se ha incrementado de forma espectacular durante todo el siglo XX, encontrándose entre las más altas de Europa. Este envejecimiento poblacional conlleva una mayor dependencia y una mayor discapacidad. El aumento de la esperanza de vida, la pluripatología, la discapacidad, la dependencia, la fragilidad, las limitaciones físicas y psíquicas propias del envejecimiento imposibilitan o dificultan en muchas ocasiones salir del domicilio al paciente, y ocasionan la necesidad de que los pacientes precisen asistencia a largo plazo1. Así surgen los programas de atención domiciliaria y las residencias de ancianos. La atención domiciliaria permite a sus usuarios continuar viviendo en su hogar y entorno familiar; se basa en la atención centrada en la persona, que participa en el dise˜ no de los servicios que recibe2. La atención primaria (AP) juega un papel fundamental en la atención domiciliaria. La institucionalización aporta características básicas como alojamiento, asistencia para las actividades de la vida diaria, atención social y sanitaria. A pesar del aumento del número de residencias de ancianos en todo el país, aún son escasas para la demanda existente. La atención sanitaria a los pacientes dependientes debe estar garantizada desde la AP, sin diferenciar el lugar donde residan las personas. El uso eficiente de los recursos con el fin de poder destinar los medios a cada individuo en función de las necesidades reales es fundamental. El ámbito de residencia puede ser determinante a la hora de diferenciar programas sanitarios de asistencia y de determinar un abordaje sociosanitario eficiente hacia este sector tan vulnerable. El objetivo de este estudio es conocer las características y las diferencias de los pacientes institucionalizados y en los programas de atención domiciliaria en función de sus variables clínicas, sexo, medicación, patologías, apoyo familiar, estado cognitivo y funcional. 490 M. Huesa Andrade et al. Material y métodos Estudio observacional descriptivo transversal multicéntrico. Se llevó a cabo en el a˜ no 2016, en la provincia de Sevilla. La muestra estaba constituida por 1.857 pacientes ancianos de características similares, de los cuales 1.441 se encontraban institucionalizados y 416 en el programa de atención domiciliaria. Las residencias de ancianos del estudio (un total de 36), de carácter público y privado, estaban adscritas a Unidades de Gestión Clínica (UGC) de la red docente de la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla. Los adscritos en el programa de Atención Domiciliaria AP pertenecían a la misma zona de dichas residencias. El tama˜ no de la muestra se ha estimado a través de la calculadora estadística OpenEpi, versión 3.01, con una potencia al 80% y un nivel de significación de ambos lados del 95%. El tama˜ no muestral obtenido fue 450 (Kelsey et al.3); la razón de expuestos/no expuestos fue de 1, y se establece por consenso una prevalencia del 10%. El cálculo del tama˜ no muestral se basa en la validación del estudio PROFUND en pacientes pluripatológicos en AP4. Como criterio de inclusión se consideró: pacientes adultos que hayan dado su consentimiento por escrito para participar en el estudio tras haber sido informados. En el caso de que estuvieran incapacitados, el consentimiento lo dio el tutor legal del paciente. El estudio fue aceptado por el comité de ética PEIBA (Portal de Ética de la Investigación Biomédica de Andalucía). Se estudiaron las siguientes variables: sexo, edad, estado civil y existencia de apoyo familiar: visitas recibidas, número de llamadas por teléfono, acompa˜ namiento en los ingresos y vacaciones familiares. También se analizaron las patologías más frecuentes encontradas, los criterios de pluripatología elaborados en 20074, así como los fármacos de su tratamiento habitual y si cumplían criterios de polifarmacia (prescripción crónica de 5 o más grupos farmacológicos)5. Se valoró el estado funcional y el cognitivo del paciente mediante la escala de Barthel, que mide el grado de independencia en las actividades básicas de la vida diaria; la escala de Lawton-Brody, que valora las actividades instrumentales, y la escala de Pfeiffer, que valora el grado de deterioro cognitivo del paciente. El análisis estadístico se realizó con el programa SPSS. De las variables cualitativas se han obtenido tablas de frecuencias, y de las cuantitativas, estadísticos de centralización, el cálculo de la media y de la desviación típica. Se ha realizado un análisis bivariante para realizar la comparación entre grupos. Las variables cualitativas se analizaron con el test de la chi cuadrado (␹2). Las variables cuantitativas, mediante un test de comprobación de normalidad previo (Shapiro-Wilk). En las de distribución normal se aplicó el test de la t de Student (igualdad de varianzas). Para las que no seguían una distribución normal se aplicó el test de la U de Mann-Whitney. El nivel de significación que se utilizó fue p ≤ 0,05. Para valorar si existía correlación entre variables que no seguían una distribución normal se utilizó el coeficiente de Spearman. Pacientes institucionalizados y pacientes en atención domiciliaria 491 Esquema general del estudio. Estudio observacional descriptivo transversal multicéntrico para conocer las características y las diferencias clínicas entre pacientes institucionalizados y los de programas de atención domiciliaria. Resultados Se incluyeron 1.857 pacientes; el 71,40% (1.326) eran mujeres y el 28,60% (531) eran varones. La edad media fue de 84,34 a˜ nos, desviación típica (DT) 8,61. Las características sociodemográficas y clínicas de los pacientes del estudio se muestran en la tabla 1. De los pacientes que estaban en su domicilio, el 39,5% estaban casados, el 50,1% eran viudos, el 8,4% eran solteros y el 2% eran divorciados. De los pacientes institucionalizados el 56,5% eran viudos, el 25,7% eran solteros, el 12,8% eran casados y el 5% eran divorciados. Existen diferencias estadísticamente significativas (p < 0,001) entre pacientes institucionalizados y los de domicilio en relación con el estado civil. El 90,9% de los pacientes contaban con apoyo familiar. El 40,1% eran visitados a diario, y el 29,4%, semanalmente. El 64,8% recibían llamadas por teléfono. El 18,3% viajaban con sus familiares. Estadísticamente el hecho de estar institucionalizados o vivir en el domicilio se relaciona con el hecho de tener o no hijos (p < 0,001), siendo mayor la proporción de pacientes con hijos que permanecen en el domicilio familiar. Utilizando como variable el número de hijos se obtiene el mismo resultado, donde los pacientes que se encuentran en domicilio tienen un mayor número de hijos. En los pacientes institucionalizados existe correlación entre el número de hijos y la frecuencia de visitas, siendo esta una correlación positiva: a mayor número de hijos, mayor frecuencia de visitas (Spearman = 0,148, p < 0,001). La patología más diagnosticada fue la hipertensión arterial (HTA) (72,2%), seguida de artrosis (52%), dislipemia (39,1%) y depresión (31,7%). Esta última fue más frecuente incluso que la diabetes mellitus (DM) y que la osteoporosis. La menos frecuente fue la esquizofrenia, con una presencia del 4% (tabla 2). 492 M. Huesa Andrade et al. Tabla 1 Características sociodemográficas y clínicas de los pacientes del estudio Variables analizadas Media ± DE (IC 95%)/% Total Media ± DE (IC 95%)/% Institucionalizados Media ± DE (IC 95%)/% Domicilio p Edad (a˜ nos) 84,39 ± 8,61 (83,99-84,79) 84,47 ± 8,52 (84,02-84,92) 84,09 ± 8,89 (83,2-84,97) Género (mujer/hombre) 71,4%/28,6% 71,3%/28,7% 71,7%/28,3% Estado civil 0,000 Casados 18,6% 12,7% 38,8% Viudos 54,6% 56,1% 49,6% Solteros 21,5% 25,4% 8,2% Divorciados 4,4% 5,0% 2,2% Tabla 2 Patologías más frecuentes de los pacientes del estudio Variables analizadas Media ± DE (IC 95%)/% Total Media ± DE (IC 95%)/% Institucionalizados Media ± DE (IC 95%)/% Domicilio p HTA 72,4% 70,9% 77,5% 0,012 DM 31,2% 29,3% 37,6% 0,001 Dislipemia 38,9% 38,1% 42% 0,131 FA 15,9% 13,9% 23% 0,000 Neoplasias 7,5% 6,7% 10,3% 0,012 Esquizofrenia 3,9% 3,9% 0,7% 0,000 Prótesis cadera 10,3% 10,4% 9,6% 0,640 Asma 6,6% 6,0% 8,4% 0,155 Ansiedad 21,3% 21,0% 22,1% 0,902 HBP 10,2% 10,0% 10,8% 0,379 Artrosis 52,5% 49,1% 64,3% 0,000 Osteoporosis 25,4% 25,8% 23,7% 0,390 Depresión 31,7% 31,7% 31,4% 0,781 Parkinson 7,3% 7,0% 8,4% 0,401 Estadísticamente el hecho de estar institucionalizados o vivir en domicilio se relaciona con las siguientes patologías: esquizofrenia (p < 0,001), HTA (p = 0,012), DM (p = 0,001), FA (p < 0,001) y neoplasias (p = 0, 012). Es más frecuente en las residencias de ancianos la esquizofrenia, siendo más habitual la presencia de HTA, DM, fibrilación auricular (FA) y neoplasias en los domicilios. Se han analizado los criterios de grupos y existen diferencias significativas entre ambos. Para la categoría E3 (enfermedad neurológica con deterioro cognitivo permanente) (p = 0,01) se detecta una mayor frecuencia en pacientes institucionalizados. Por el contrario, las categorías A1 (p = 0,012), A2 (p < 0,001), B1 (p < 0,001), B2 (p = 0,002), C (p < 0,001), E1 (p < 0,001), F2 (p < 0,01), G2 (p = 0,024) y H (p = 0,005) cuentan con una mayor presencia en pacientes en atención domiciliaria. Los resultados se muestran en la tabla 3. Los fármacos más consumidos fueron los analgésicos (AINE/paracetamol), con un 58,6%, seguidos de los diuréticos (50,6%) y las benzodiacepinas (49,2%), por encima de grupos farmacológicos como los antihipertensivos o antiagregantes plaquetarios. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas, siendo más prevalentes en el grupo de domicilio los ARA II (p = 0,01), diuréticos (p < 0,001), insulinas (p = 0,031), AINE/paracetamol (p < 0,001), esteroides (p = 0,023), inhaladores (p < 0,001), anticoagulantes (p < 0,001), neurolépticos (p < 0,001) y antidiabéticos orales (p = 0,003). En el grupo de institucionalizados fue más frecuente el consumo de antidepresivos (p = 0,032) y rivastigmina (p = 0,002). No se encontraron diferencias significativas (p = 0,471) en el consumo de benzodiacepinas entre ambos grupos. Al comparar el sexo femenino con el masculino (institucionalizados y en domicilio) se detectaron diferencias estadísticamente significativas en el consumo de benzodiacepinas (p < 0, 001), el diagnóstico de ansiedad (p < 0,001) y el de depresión (p < 0,001), que fueron más frecuentes en las mujeres. El 52,74% de los pacientes cumplen criterios de polifarmacia (tabla 4). El promedio del índice de Barthel fue de 49,1 ± 34,45 (IC 95%: 47,49-50,7). No se detectaron diferencias entre ambos grupos (p = 0,134). Los datos se muestran en la tabla 5. La media de la escala de Lawton-Brody de los pacientes en domicilio fue de 2,33 (DT = 2,49) y la de institucionalizados, de 1,59 (DT = 2,12). Los pacientes de atención domiciliaria presentaron mayor independencia para el teléfono (p < 0,001), las comidas (p < 0,001), la medicación (p < 0,001) y la economía (p < 0,001). Por el contrario, se objetivó que contaban con mayor independencia para Pacientes institucionalizados y pacientes en atención domiciliaria 493 Tabla 3 Criterios de pluripatología Variables analizadas Media ± DE (IC 95%)/% Total Media ± DE (IC 95%)/% Institucionalizados Media ± DE (IC 95%)/% Domicilio p Categoría A1 15,3% 14,5% 19,4% 0,012 Categoría A2 12,7% 11,1% 18,0% 0,000 Categoría B1 2,7% 1,7% 6,0% 0,000 Categoría B2 10,3% 9,2% 14,4% 0,002 Categoría C 9,9% 7,9% 16,5% 0,000 Categoría D1 2,0% 1,8% 2,9% 0,148 Categoría D2 1,6% 1,7% 1,2% 0,480 Categoría E1 18,1% 16,5% 23,7% 0,000 Categoría E2 24,7% 24,5% 25,4% 0,519 Categoría E3 37,1% 39,0% 30,5% 0,001 Categoría F1 4,7% 4,5% 5,5% 0,459 Categoría F2 8,5% 6,7% 14,1% 0,000 Categoría G1 7,1% 6,5% 8,9% 0,072 Categoría G2 3% 2,5% 4,6% 0,024 Categoría H 33,2% 31,4% 39,3% 0,005 Tabla 4 Fármacos habituales Fármacos Media ± DE (IC 95%)/% Total Media ± DE (IC 95%)/% Institucionalizados Media ± DE (IC 95%)/% Domicilio p Esteroides 3,1% 2,6% 4,8% 0,023 Inhaladores 12,9% 10,8% 19,9% 0,000 Memantina 6,2% 6,7% 4,6% 0,116 Levocarbidopa 5,8% 5,9% 5,3% 0,189 Heparinas 3,3% 3,7% 1,9% 0,081 AINE/paracetamol 58,5% 55,8% 68,1% 0,000 Antiagregantes plaquetarios 44,4% 45,6% 40,5% 0,078 Anticoagulación oral 13,2% 10,7% 21,8% 0,000 Hipolipemiantes 26,3% 24,9% 30,9% 0,010 Benzodiacepinas 49,2% 49,6% 48,1% 0,471 Neurolépticos 27,4% 30,6% 16,3% 0,000 Antidepresivos 35,9% 37,1% 31,7% 0,032 Antidiabéticos orales 22,3% 20,8% 27,6% 0,003 Insulinas 10,7% 9,9% 13,7% 0,031 Antiprostáticos 8,2% 8,2% 8,4% 0,848 IECA 30,6% 29,8% 33,3% 0,194 Betabloqueantes 23,5% 22,6% 26,9% 0,052 ARA II 20,9% 19,7% 25,4% 0,010 Diuréticos 50,5% 47,7% 60,2% 0,000 HT 9,7% 9,2% 11,8% 0,092 Rivastigmina 5,4% 6,3% 2,4% 0,002 Número de fármacos 4,7 ± 2,1 (4,6-4,79) 4,59 ± 2,07(4,48-4,7) 5,07 ± 2,14(4,5-5,28) Tabla 5 Valoración del grado de dependencia y valoración cognitiva Variables analizadas Media ± DE (IC 95%)/% Total Media ± DE (IC 95%)/% Institucionalizados Media ± DE (IC 95%)/% Domicilio Barthel 49,1 ± 34,45 (47,49-50,7) 48,27 ± 34,78 (46,44-50,1) 52,04 ± 33,16 (48,74-55,3) Lawton-Brody 1,75 ± 2,22 (1,65-1,86) 1,59 ± 2,12 (1,48-1,7) 2,33 ± 2,49 (2,08-2,58) Test de Pfeiffer 4,93 ± 3,53 (4,77-5,1) 5,23 ± 3,51 (5,05-5,42) 3,86 ± 3,37 (3,52-3,19) 494 M. Huesa Andrade et al. vestirse los pacientes que se encontraban institucionalizados (p < 0,001). La media de la escala de Pfeiffer fue de 4,93 (DT = 3,53). En los pacientes en domicilio la media fue de 3,86 (DT = 3,37) y en los institucionalizados la media fue de 5,23 (DT = 3,51). Presentaron mayor número de errores los pacientes que se encontraron institucionalizados. Se hallaron diferencias significativas entre ambos grupos (p < 0,001). Discusión La mayoría de los pacientes fueron mujeres, lo que se corresponde con la población anciana en general. Respecto al estado civil, coincide con otros estudios publicados en los que viudos, solteros y divorciados predominan en las residencias más que en los domicilios6,7. Se ha descrito que las cuidadoras informales suelen ser mujeres de edad avanzada, en general las esposas de los pacientes8,9. La presencia de apoyo familiar está presente en la gran mayoría de los pacientes de este estudio. Destacan dos aspectos: tener hijos se relaciona con una menor institucionalización, y a mayor número de hijos aumentan las visitas que estos realizan a sus padres institucionalizados. Kaufmann y Frías10 exponen que, en ocasiones, el derecho de una persona mayor a permanecer en su domicilio depende de la voluntad o de la capacidad de sus hijos. En algunos estudios europeos se demuestra que los contactos intergeneracionales son frecuentes de manera diaria en países como Italia, Grecia y Espa˜ na y menos frecuentes en otros como Bulgaria, Dinamarca y Suecia11. Respecto a las patologías, como en otros estudios, la más diagnosticada fue la HTA12. Los factores de riesgo cardiovasculares HTA y dislipemia son las patologías más frecuentes. Aquí radica la importancia de atenderlas desde la AP para realizar una correcta prevención. Destaca la elevada prevalencia de depresión, sin diferencias entre ambos grupos. Respecto a la esquizofrenia, es más prevalente en los pacientes de residencias. La pluripatología fue estudiada siguiendo los criterios de 2007, puesto que el estudio se desarrolló a lo largo de 2016. Esto puede suponer una limitación del estudio al establecerse nuevos criterios en 201813. Es importante destacar la diferencia entre ambos grupos respecto a la categoría E3, que es más frecuente en las residencias de ancianos. También existen diferencias estadísticas significativas en otras categorías, tales como A1, A2, B1, B2, C, E1, F2, G2 y H, a favor de los pacientes en atención domiciliaria. Se observa que los pacientes en los programas de atención domiciliaria son pacientes pluripatológicos y con mayor presencia de patologías, puesto que precisan una importante atención médica. En cambio, en los pacientes institucionalizados predominan las patologías de carácter neurológico, tipo cognitivo. Se podría concluir que la institucionalización se relaciona con enfermedades neurológicas y psiquiátricas, ya que también es significativa la presencia de esquizofrenia. Respecto al consumo farmacéutico, se constata un importante número de fármacos prescritos en este tipo de pacientes. La polifarmacia y la complejidad terapéutica se relacionan con una peor adherencia y con mayor número de efectos secundarios e interacciones. Todo ello subraya la necesidad de una revisión periódica de la prescripción en este tipo de pacientes14. Cabe destacar la elevada presencia del uso de benzodiacepinas en esta población, y todo lo que ello conlleva: aumento del número de caídas, demencias, dependencia, entre otros. No se han encontrado diferencias entre los diagnósticos de depresión, ansiedad y el consumo de benzodiacepinas entre pacientes institucionalizados y en domicilio, pero sí respecto al sexo, siendo más frecuentes en mujeres. Esta relación con la mujer y la polifarmacia se ha descrito también en otros estudios15. Se han descrito estas diferencias también en estudios de depresión en adolescentes16. La media del índice de Barthel es de 49,01, un grado de dependencia moderada. Esta es inferior a la encontrada en otros estudios17. En el estudio PROFUND en AP la media del índice de Barthel es del 71,82, más elevada que en el presente estudio. Los resultados obtenidos en ambos grupos en la escala de Lawton-Brody son bajos, lo que sugiere un importante grado de dependencia a la hora de realizar actividades instrumentales en ambos grupos. No obstante, aquellos con mayor grado de dependencia se relacionaron con la institucionalización. Esta dependencia se objetiva en otros artículos, como un estudio en pacientes de medicina interna y unidades de geriatría, en el cual cuentan con una media de 3 y 0,8 puntos en la escala de Lawton-Brody, respectivamente18. Los pacientes institucionalizados presentan un mayor grado de deterioro cognitivo, según la escala de Pfeiffer, y ello coincide con lo publicado previamente, que describe como factores principales de institucionalización la pérdida de capacidad funcional y el deterioro cognitivo, y la asocian a otros factores, como la edad o el soporte familiar19. Lo conocido sobre el tema • Existe una alta prevalencia de pacientes pluripatológicos dentro de la población anciana, tanto institucionalizada como en el domicilio. • La mayoría de los pacientes ancianos son mujeres con múltiples comorbilidades. • Elevada presencia de polifarmacia y uso de benzodiacepinas en esta población. Qué aporta este estudio • Tener hijos se asocia a una menor institucionalización. A mayor número de hijos aumentan las visitas que estos realizan a sus padres institucionalizados. • El deterioro cognitivo, consecuencia de posibles patologías neurológicas (categoría E3) y psiquiátricas, se asocia a estar institucionalizado. • La comorbilidad del paciente es muy elevada en pacientes en situación de atención domiciliaria, cuyo estado de independencia funcional y cognitivo son mejores que los pacientes que se encuentran institucionalizados. Pacientes institucionalizados y pacientes en atención domiciliaria 495 Financiación Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria a través de la Beca Samfyc Isabel Fernández. Conflicto de intereses Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses. Agradecimientos Los autores de este artículo agradecen a los residentes de la Unidad Docente de Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla el trabajo de campo realizado y a la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria por la financiación de este proyecto a través de la Beca Samfyc Isabel Fernández. Bibliografía 1. De la Revilla L, Espinosa Almendro JM. La atención domiciliaria y la atención familiar en el abordaje de las enfermedades crónicas de los mayores. Aten Primaria. 2003;31:587---91. 2. Bayona Huguet X, Limón Ramírez E, Cegri Lombardo F. Propuestas para la atención domiciliaria del siglo xx. Aten Primaria. 2018;50:264---6. 3. Kelsey JL, Thomson WD, Evans AS. Methods in Observational Epidemiology. New York: Oxford University Press; 1986. 4. Bohórquez Colombo P, Nieto Marín MD, Pascual de la Pisa B, García Lozano MJ, Ortiz Camú˜ nez MA, Bernabéu Wittel M. 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