Tecnología y globalización económica
Abstract
El artículo analiza la capacidad del elemento tecnológico para explicar las características que manifiesta el escenario económico que nos dibuja el proceso de globalización económica. Hacemos un recorrido sobre las principales tendencias que se están cons
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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. Tecnología y globalización económica Vicente Camino Beldarrain Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (España) Resumen El artículo analiza la capacidad del elemento tecnológico para explicar las características que manifiesta el escenario económico que nos dibuja el proceso de globalización económica. Hacemos un recorrido sobre las principales tendencias que se están consolidando en el terreno económico: internacionalización en el comportamiento de agentes y mercados; crecimiento de las desigualdades en la distribución de la renta y necesidad de reestructurar el papel del estado-nación en el nuevo contexto, que van a resultar perfectamente compatibles y explicables en base a las claves interpretativas que nos proporciona la racionalidad que gobierna la dinámica tecnológica. Palabras clave: globalización económica, tecnología, desarrollo económico. Abstract This paper analyzes the capacity of the technological element to explain the characteristics of the economic scenario drawn by the process of economic globalisation. We pass through the main trends already consolidating within the economic world: internationalization of the behaviour of agents and markets; increase of the inequalities in the distribution of income and the need to re-shape the role played by the nation-state in the new context, which will become perfectly compatible and easy to explain on the basis of the interpretation keys provided by the rationality governing the technological dynamics. Key words: Economic globalisation, technology, economic development. 1. A modo de introducción La literatura económica está siendo muy prolija en la descripción exhaustiva de las características y consecuencias que presenta el proceso de globalización económica, ofreciendo posiciones muy diversas al respecto, si bien podría decirse que a medida que madura nuestro conocimiento del fenómeno, tiende a manifestarse una cierta unanimidad sobre sus características más relevantes (por ejemplo, Zolo, 2006; Giddens, 2005). Menor atención ha merecido el eshttp://institucional.us.es/araucaria/
102 Vicente Camino Beldarrain Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. tudio de las causas que nos explican este fenómeno y es, precisamente, en este terreno en el que se encardina nuestro trabajo, dirigido a profundizar sobre el papel del elemento tecnológico en la explicación de las características que presenta el proceso de globalización económica que estamos viviendo y de tratar de justificar las tendencias que se están adivinando en el mismo. Las transformaciones que asociamos a la globalización no pueden entenderse sin tener en cuenta el desarrollo tecnológico masivo que se produce en la práctica totalidad de los ámbitos de la operativa económica y que va a afectar a todos los órdenes de la actividad humana. El recurso masivo de la Tecnología al conocimiento científico, que se generaliza fundamentalmente desde principios del siglo XX con la aparición de los primeros laboratorios industriales, va a dar origen a un desarrollo tecnológico que va a ofrecer enormes posibilidades de aplicaciones prácticas, en términos de nuevos productos y nuevos procesos, que la economía va a saber aprovechar. La tecnología nos marca los límites de lo posible, nos define lo que podrá hacerse y, por tanto, también aquello que no podrá realizarse (Rosenberg, 1979: 303). El que el servicio de megafonía del aeropuerto berlinés de Tegel sea operado, a partir de las 16,00 horas, por una persona sentada ante un tablero electrónico que está situado en California (Beck, 1998: 38-39) lo debemos explicar en base a razones de coste, pero es imprescindible poner de manifiesto que dicha posibilidad existe porque la tecnología disponible está haciendo factible esa solución organizativa. Podemos imaginar las diferencias en el escenario para, por ejemplo, las actividades de comercio que nos dibuja el estado de la tecnología de cada momento histórico. Si retrocedemos a la primera mitad del siglo XVII, para hacer coincidir la fecha con el nacimiento del actual modelo de estado-nación, nos encontramos con que la mayor empresa multinacional de la época, la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, utilizaba el barco de vela como vehículo fundamental de tráfico comercial y la transmisión de información exigía el desplazamiento físico de la persona que la transportara. D. S. Landes nos dice que “para llegar a las Indias desde Amsterdam y volver luego con las respuestas, las instrucciones solían tardar de dos a tres años” (Landes, 2000: 142). En 1830 el progreso técnico permitía un comercio más eficiente: el velero más rápido tardaba 48 días en hacer un trayecto Liverpool-Nueva York y 36 días en la vuelta. Cifras que no guardan ninguna proporcionalidad con la enorme potencialidad que nos ofrecen hoy las tecnologías de transporte disponibles. La actividad económica, que razona en términos de beneficio en el marco de una economía capitalista, va a descubrir en la tecnología una fuente de cambio constante que le ofrece un flujo permanente de nuevos productos y nuevos procesos que representan la posibilidad de mayores beneficios. Este recurso masivo a la ciencia y a la tecnología va a originar una intensa dinámica de camhttp://institucional.us.es/araucaria/
103 Tecnología y globalización económica Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. bio que va a transformar profundamente la economía de nuestro tiempo dando lugar a lo que llamamos la globalización de la economía. Si bien es cierto que el progreso tecnológico se generaliza en todas direcciones debemos destacar, si hablamos del poder transformador de la tecnología, el protagonismo esencial que están jugando las llamadas tecnologías de la información en el proceso de globalización que estamos viviendo (Castells, 1998). Se trata de soluciones técnicas capaces de transportar a la velocidad de la luz todo aquello que sea digitalizable; son tecnologías que han penetrado todos los procesos productivos y posibilitado su desintegración vertical articulando las actividades productivas en redes de una enorme flexibilidad, adaptabilidad y eficacia. Pero, quizás, la principal revolución de las TIC’s tiene que ver con la construcción de la sociedad del conocimiento (Castells, 2002: 126). La capacidad de las TIC para generar, gestionar, transmitir y compartir información, hace posible la intensa producción de nuevo conocimiento cientifico-técnico y su utilización de forma casi instantánea a lo largo y ancho del planeta. Hace que las economías se centren en el conocimiento y la información como bases de productividad y de competitividad, tanto para empresas como para regiones, ciudades y países. Este reconocimiento del poder transformador de la tecnología y de su significado como instrumento de poder económico (Cardwell, 1996) estaría justificando nuestra propuesta de estudio que articulamos de acuerdo con una secuencia temática que trata, en el punto 2, de poner de manifiesto el protagonismo del elemento tecnológico en la ecuación de competitividad. Reconocida esta importancia estaremos interesados en profundizar, lo haremos en el punto 3, en el conocimiento de ese elemento tecnológico y en particular en las características que presenta la dinámica tecnológica, buscando aquellas claves interpretativas que nos ayuden, en el punto 4, a explicar las actuales tendencias que manifiesta la actividad económica en la economía global. 2. Un punto de partida necesario: La relación entre tecnología, producción y renta Comenzamos nuestro análisis poniendo de manifiesto dos cuestiones económicas previas que estarían en la base de nuestro interés por reconocer el protagonismo del elemento tecnológico. En la primera de ellas y a pesar de su obviedad, conviene recordar que la renta se genera en la producción. A través de las actividades productivas vamos a materializar los productos y procesos que nos van a proporcionar el valor añadido que va a constituir la renta que estaremos en disposición de repartir. Cada empresa/país va a generar tanta renta/riqueza como valor de las producciones http://institucional.us.es/araucaria/
104 Vicente Camino Beldarrain Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. que lleva a cabo. Un criterio que nos identifica a las empresas/países que protagonizan la producción como los agentes que se van a apropiar de la renta que se derive de dicha producción. La segunda de las cuestiones tendría que ver con la lógica que gobierna el reparto de la renta generada. Un primer argumento genérico nos diría que el valor añadido generado por una actividad productiva se va a repartir, lógicamente, entre todos los participantes en la misma, ya sea en contrapartida al trabajo realizado o ya sea en contrapartida al capital aportado, pero nos interesa ir un poco más allá y tratar de delimitar con más claridad el destino de las rentas. Un ejemplo utilizado por Robert Reich puede resultar especialmente útil en nuestra exposición: “en la actualidad, menos de un 3% del precio de un circuito integrado semiconductor corresponde al propietario de la materia prima y de la energía, un 5% a los que poseen los equipos y la infraestructura y un 6% al trabajo rutinario. Más de un 85% de los costes corresponden al diseño especializado y a los servicios de ingeniería y a las patentes y derechos de la propiedad intelectual” (Reich, 1992: 104). No se nos escapa que se trata de un ejemplo al que no podemos dar valor universal, cada actividad tendrá su propia realidad en materia de reparto de renta, pero que sí podemos decir que nos da pie para poner de manifiesto el papel central de la tecnología en la ecuación de competitividad. Se trata del factor de producción que define las ventajas comparativas. En un contexto productivo sometido a la racionalidad de la lógica de mercado, la respuesta al “cómo” vamos a producir un producto nos identificará a la solución técnica más eficiente y, por añadidura, al agente que será el encargado de aplicarla. Aquella empresa que disponga del “saber hacer” que describe a la solución más eficiente, será la encargada de protagonizar la producción. Una circunstancia que nos explica el imperativo de la innovación, en cuanto mecanismo necesario para generar nuevas soluciones técnicas que proporcionen esa superioridad técnica y productiva, y coloca a la actividad de (I+D), en cuanto fuente esencial para producir nuevo conocimiento, en el centro de la actividad económica. Aquel que sea capaz de generar nuevo conocimiento con interés comercial, tendrá la llave para explotar económicamente el producto/proceso derivado. Las nuevas industrias, Tecnologías de la información, Biotecnología, Nuevos materiales, llamadas a ocupar el centro de la actividad económica, no están ligadas a los recursos naturales sino a la capacitación de los recursos humanos. Son industrias creadas en el laboratorio, fruto de la actividad de I+D, en las que los conocimientos tecnológicos se van a definir como la única fuente de ventaja relativa (Thurow, 1996). La combinación de ambos argumentos nos permite concluir que serán aquellas empresas/países que dispongan de mayores capacidades tecnológicas quienes van a disfrutar de una situación competitiva más favorable para llevar a http://institucional.us.es/araucaria/
105 Tecnología y globalización económica Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. cabo las actividades productivas y, en este sentido, estar en disposición de apropiarse de la renta que se genere con la materialización de las mismas. Aquellos países con bajos niveles tecnológicos tendrán un abanico de posibilidades productivas más limitado: un saber hacer más limitado determina un menor número de campos de producto en que puedan participar, y que coincidirán, además, con aquellos que proporcionan un menor valor añadido. En la medida en que las capacidades tecnológicas determinan las capacidades de producción y, por tanto, de generación de renta, podemos esperar que la geografía de la producción y de la renta coincida con la distribución geográfica de las capacidades tecnológicas. Será el potencial tecnológico de las empresas/países el que determinen sus posibilidades productivas y sus niveles de renta. 3. Las características de la dinámica tecnológica Tratando, como estamos, de analizar la capacidad del elemento tecnológico para interpretar nuestra realidad económica, nos va a interesar poner de manifiesto aquellos argumentos que hacen referencia a las características que gobiernan la dinámica del conocimiento tecnológico y que nos puedan aportar claves interpretativas de utilidad para nuestro estudio. a) ElconocimientotecnológicoesdeBaseCientífica Una característica que nos está diciendo que el conocimiento tecnológico se construye en base a principios científicos y teorías a partir de los cuales y con el desarrollo de distintas tareas de investigación sobre los mismos, se buscarán aplicaciones prácticas en términos de nuevos productos y nuevos procesos. Así, sólo seremos capaces de investigar en el terreno de los semiconductores si contamos con expertos que dominan los principios de la física de estado sólido. El resultado de innovación será fruto de la suma de esfuerzos que comienzan en los campos de la educación y la investigación básica y que tendrían su continuidad en las tareas de investigación aplicada y de desarrollo experimental en cuanto encargadas de conseguir utilidades prácticas de esos saberes básicos (principios científicos). Una característica que nos remite a la importancia que va a tener para la actividad de las empresas y el desarrollo tecnológico de un país, la disposición de un contexto de investigación básico potente, fundamentalmente Universidades y Centros Públicos de investigación, así como de la Educación de los recursos humanos, en cuanto condicionantes cognitivos esenciales del bagaje de conocimientos con los que el personal investigador se va a enfrentar a la resolución de los problemas más aplicados que plantea la práctica económica. http://institucional.us.es/araucaria/
106 Vicente Camino Beldarrain Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. b) La tecnología es el resultado de una síntesis de saberes que proceden de distintos campos de conocimiento. La generación de conocimiento presenta una realidad de carácter sistémico No existe una identificación tecnología-campo de conocimiento en el sentido académico del término. Los conocimientos que se utilizan en una solución técnica van a tener su origen en distintos campos de conocimiento, dando origen a uno propio y singular (el que define la propia solución técnica). La fabricación de un automóvil, por ejemplo, va a utilizar saberes que pertenecen a la física, la química, la metalurgia, la informática, etc. Un fenómeno que hace particularmente compleja la tarea de creación técnica si tenemos en cuenta que, por una parte, el conocimiento es de base científica, lo cual supone que para obtener resultados de innovación deberemos ser capaces tanto de dominar los principios científicos que sirven de soporte al conocimiento práctico que se deriva, como de articular de forma coherente, dirigidos en una dirección comercial concreta, las tareas (proyectos de investigación) de tipo básico, aplicado y de desarrollo experimental, necesarias para materializar el producto/proceso, teniendo en cuenta, además, que los conocimientos que se enmarcan en esas tareas pertenecen a campos de conocimiento diferentes. La actividad de innovación se define como una tarea colectiva y su análisis nos remite al concepto de Sistema de Innovación entendido como ese entramado institucional de un país que constituye el soporte más directo de los procesos de innovación (por ejemplo, Edquist, 2005; Lundvall, 2007; Freeman, 2008). El progreso técnico en un fenómeno muy selectivo, por cuanto las empresas, agentes básicos de la innovación, van a estar en condiciones de articular ese proceso de generación de la novedad si trabajan en el marco de países tecnológicamente desarrollados. La empresa construye su actividad tecnológica sobre el soporte cognoscitivo que le ofrece su país de referencia. Hemos dicho que una empresa compite con su potencial tecnológico, pero ese potencial se generará y, sobre todo, se enriquecerá con mayor facilidad en unos contextos, aquellos que concentren un mayor número de agentes o instituciones en tareas de investigación, que en otros. Los contextos cognoscitivamente más ricos, ofrecen más posibilidades de enriquecimiento tecnológico y, por tanto, de desarrollar proyectos de innovación a un menor coste. http://institucional.us.es/araucaria/
107 Tecnología y globalización económica Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. c) El conocimiento tecnológico tiene una dinámica de evolución acumulativa Lo cual va a querer decir que los resultados que se obtengan con el desarrollo de un proyecto de investigación/innovación estarán determinados por los conocimientos puestos en juego para conseguirlos. Si analizáramos la historia de la Tecnología constataríamos que el conocimiento tecnológico evoluciona, a lo largo de las distintas trayectorias que se puedan definir, de acuerdo con una lógica de evolución acumulativa sin que podamos observar rupturas cognoscitivas relevantes en esta evolución (Bernal, 1979). Podríamos hablar de ruptura (discontinuidades) desde el punto de vista comercial, por cuanto los nuevos productos irrumpen, “aparecen” en el mercado sustituyendo a soluciones anteriores, pero no desde el punto de vista cognoscitivo. Ese diseño que irrumpe en el mercado habrá tenido una historia de evolución, mejora, del conocimiento que le sirve de soporte que habría sido acumulativa y que se hace comercialmente visible cuando es capaz de competir, en términos económicos, con diseños anteriores. De ahí que su evolución cognitiva sea perfectamente trazable “a posteriori” y podamos hablar de trayectorias tecnológicas en cuanto que la evolución de una solución técnica nos describe una trayectoria lineal que explicamos en base a cambios acumulativos en el conocimiento que le sirve de soporte en una dirección que mejora las prestaciones comerciales que demandamos al producto/proceso de que se trate. En este punto debemos recordar la figura pionera de J. A. Shumpeter en la construcción de la Teoría evolucionista del conocimiento tecnológico (Schumpeter, 1967; 1968). Algunas consecuencias inmediatas que podríamos sistematizar y que se derivan del carácter acumulativo que presenta la evolución del conocimiento tecnológico serían las siguientes: 1.- Aquellas empresas/países con mayor potencial tecnológico, conocimientos acumulados y susceptibles de ser utilizados en tareas creativas, están en mejor situación para desarrollar nuevos productos y nuevos procesos a un menor coste. 2.- Le va a resultar difícil a una empresa/país competir en un determinado sector si no es capaz de dedicar un volumen de fondos a la actividad de I+D en la misma cuantía que sus competidores. Una lógica de evolución acumulativa implica que más conocimiento supone más capacidad para seleccionar proyectos de interés, más capacidad para guiar la actividad de I+D en la dirección adecuada, así como la posibilidad de obtener cualquier objetivo técnico a menor coste. Imaginemos la potencia tecnológica y productiva que acumulan algunas empresas como Volkswagen, Nokia o Siemens que en 2009 dedicaron a tareas de I+D: 5.800, 5.000 y 4.300 http://institucional.us.es/araucaria/
108 Vicente Camino Beldarrain Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. millones de euros respectivamente (Fundación Cotec, 2011: 166) y la barrera para la entrada de nuevos competidores que, desde una perspectiva acumulativa, puedan suponer esas cifras. 4. La tecnología y las tendencias que caracterizan a la globalización económica Las consideraciones previas nos van a permitir justificar las tendencias evolutivas más destacables que observamos en el proceso de globalización económica. Si el desarrollo tecnológico generalizado nos está multiplicando las posibilidades económicas impulsando el comercio y la inversión, la base científica del conocimiento tecnológico así como su carácter sistémico y acumulativo, nos apuntan una dinámica tecnológica muy selectiva que va a jerarquizar las capacidades productivas de los países, generando desigualdad, a la par que modificando y haciendo más compleja la operativa de los estados en este nuevo escenario. 1. Expansión creciente del Comercio Exterior y la Inversión Directa Externa Las enormes posibilidades materiales que ofrece el desarrollo de la tecnología marcan una tendencia muy clara en los comportamientos de las empresas, agentes que materializan la actividad económica, en una dirección de internacionalización de sus actividades tanto por la vía del comercio, exportaciones e importaciones, como por la vía de la Inversión Directa Externa. La enorme potencialidad del conocimiento tecnológico ha permitido la integración de los mercados y cambiado las bases productivas y operativas de las empresas que ahora van a plantear su comportamiento en base a parámetros internacionales. Obsérvese que esta posibilidad de internacionalizar los comportamientos empresariales se convierte en imperativo para unas empresas que desarrollan su actividad en competencia. Si mi competencia se internacionaliza, yo también tengo que hacerlo para competir. La búsqueda de tamaño, que permita rentabilizar una inversiones crecientes en I+D y la consecución de unas economías de escala que reduzcan costes, se perfila como una dirección estratégica imprescindible en el comportamiento empresarial. Los mayores niveles de producción me obligan a contemplar el mercado global como escenario de mis ventas: si la planta de Volkswagen en Pamplona tiene previsto fabricar 350.000 unidades del modelo Polo en 2011, parece lógico que deba contemplar todo el mercado global como escenario de venta capaz de absorber ese elevado número de vehículos de un mismo modelo. De la misma manera, la búsqueda de mejores condiciones de coste, me llevará a seleccionar aquellos proveedores que me ofrezcan condiciones más favorables, cualquiera que sea el país en el que se localicen, así como a buscar aquellos emplazamientos que me ofrezcan mejores http://institucional.us.es/araucaria/
109 Tecnología y globalización económica Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. condiciones para llevar a cabo mis actividades productivas a través de la Inversión Directa Externa. Recordemos que la aplicación de las Tecnologías de la Información a la producción nos ofrecía las bases materiales para romper los procesos productivos abriendo la posibilidad de localizar sus diferentes fases en distintos lugares geográficos aprovechando las distintas condiciones de coste. Así, por ejemplo y en el terreno del automóvil, los fabricantes de componentes españoles exportaron en 2008 el 58% de su producción, a la par que fueron importados el 72% de los componentes que utilizaron los fabricantes de automóviles localizados en España para llevar a cabo su producción (Aláez y otros, 2009: 46). En todo caso hay que señalar que todas las estadísticas son rotundas al confirmar la internacionalización de las economías con un aumento constante del protagonismo de las Empresas Multinacionales (por ejemplo: UNCTAD, 2008; Duran, 2004) que materializan unas tasas de crecimiento de las cifras de comercio externo y de Inversión Directa Externa que están siempre por encima de las de producción (O.M.C., 2010; UNCTAD, 2011). 2.Tecnologíaymercadosfinancieros Es, sin lugar a dudas, en el ámbito financiero donde se puede decir que el fenómeno de la globalización económica se hace más visible (Estefanía, 2006; Castells, 2001). Vuelve a ser el avance tecnológico la causa fundamental que nos explica los niveles de globalización alcanzados por los mercados financieros. Los extraordinarios avances que se han registrado, y lo siguen haciendo, en el terreno de las Tecnologías de la Información, han puesto a disposición de los agentes y de los mercados un gran poder de computación a unos costes cada vez más bajos. Prestaciones que se ven reforzadas con la posibilidad de multiplicar potencias a través de la utilización de redes y de acceso a grandes bases de datos. La aparición de redes a escala mundial, el ejemplo más obvio nos lo ofrece Internet, nos permite imaginar un futuro en el que, con el aumento en su eficiencia, este tipo de redes serán el soporte de amplios mercados físicamente desubicados y extremadamente difíciles de regular, controlar y fiscalizar. La revolución multimedia proporciona el soporte tecnológico a mercados globalizados en los que los capitales cambian de destino a la velocidad de la luz. Las Tecnologías de la Información transportan todo aquello que sea digitalizable, y los flujos financieros lo son, modificando el significado del espacio y del tiempo y haciendo desaparecer las fronteras para todo aquello que transportan. Las tecnologías de la información constituyen el soporte tecnológico ideal para unas transacciones que suponen movimientos de información, de manera que los capitales se van a mover con tanta rapidez como pueda hacerlo la información. Mercados interconectados con capitales que se desplazan instantáneamente determinan un mercado financiero extremadamente volátil, http://institucional.us.es/araucaria/
116 Vicente Camino Beldarrain Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. encuentra en un proceso de desaparición, sino más bien de reconstrucción y de reestructuración” (Martinelli, 2004: 14). 5. Dinámica tecnológica y futuro de la economía Una última conclusión que es preciso poner de manifiesto en lo que hace referencia a las relaciones entre tecnología y economía tendría que ver con el carácter dinámico del conocimiento tecnológico. La tecnología, evolutiva por naturaleza, cambia constantemente nuestra realidad material haciendo que lo que definimos como “lo posible” esté en constante mutación añadiendo nuevas posibilidades a nuestra realidad productiva. El flujo permanente y creciente de información tecnológica está proporcionando alternativas que en el momento en el que las utilicemos van a cambiar nuestra realidad económica en todas sus dimensiones. Podemos imaginar, por ejemplo, las transformaciones en la dinámica de los flujos de comercio que tendrán lugar con el desarrollo de soluciones que se propongan sobre la base de Internet. Por otra parte, la incertidumbre asociada a la evolución tecnológica, lo que define nuestra incapacidad para prever “a priori” los resultados de los procesos de investigación, nos obliga a hacer una última observación en torno a la necesidad de gobierno global del propio desarrollo tecnológico. Disponemos de una tecnología cada vez más potente que nos hace, cada vez, más vulnerables. No es ninguna novedad afirmar que si no actuamos, la aceleración del desarrollo cientifico-técnico-industrial que promueve y difunde en el mundo la globalización, “nos está llevando a una ruina ecológica de dimensiones planetarias” (Zolo, 2006: 31). Necesitamos gobernar porque necesitamos evaluar un desarrollo técnico al que le debemos pedir que nos garantice un desarrollo sostenible y minimice la vulnerabilidad que soportamos. El desarrollo sostenible, en palabras de Metzner-Szigeth, aparece como paradigma necesario y reclama, en cuanto que camino más exigente que el progreso no sostenible, gobernanza (Metzner-Szigeth, 2011). 6. Conclusiones El análisis llevado a cabo nos permite confirmar la capacidad del elemento tecnológico para explicar las tendencias evolutivas observadas en la economía internacional. - La dinámica que presenta el desarrollo tecnológico nos diseña una economía en la que la operativa de los agentes estará cada vez más internacionalizada. Crecerá el protagonismo de las Empresas Multinacionales así como el peso de los flujos de comercio exterior y de inversión internacional en la economía de los países. - Los mercados financieros, apoyados en las tecnologías de la informahttp://institucional.us.es/araucaria/
117 Tecnología y globalización económica Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política y Humanidades, año 14, nº 27. Primer semestre de 2012. Pp. 101–119. ción, nos identifican el ámbito económico en el que la globalización es más intensa. Son mercados inmediatos y globales en los que las necesidades de regulación y control internacional son muy urgentes si queremos mantener una economía internacional razonablemente estable. - El carácter fuertemente selectivo de la capacidad para generar desarrollo tecnológico continuará aumentando las desigualdades entre los países. En ausencia de mecanismos correctores, el resultado inevitable será el aumento de los flujos migratorios con origen en los países más pobres. - Una realidad económica siempre en transformación, como consecuencia del flujo constante de nuevos desarrollos tecnológicos, está planteando unas necesidades permanentes de reestructuración del estado-nación, siempre sometido a tensiones de cesión de competencias tanto hacia instancias supranacionales como hacia los ámbitos locales, con objeto de hacer más eficiente la intervención pública. - De forma paralela crece la importancia del estado-nación como instancia esencial tanto para organizar una actividad económica que es cada vez más compleja así como para hacer coherentes, en beneficio del bienestar de la población que conforma el país en cuestión, todo el conjunto de actuaciones de gobierno desplegadas por las distintas instancias, supranacionales y locales, públicas y privadas, nacionales e internacionales que le afectan. - Advertir, por último, en que el carácter dinámico de la tecnología nos remite a la necesidad de repensar de manera permanente una realidad económica que estará en constante cambio, así como a la de evaluar, de forma también permanente, una evolución tecnológica a la que le debemos pedir que propicie un desarrollo sostenible. Bibliografía Alaez, R. (2009): La inversión extranjera directa y las transnacionales, en Bilbao, J. y Longás, J. C. (coords.): Temas de Economía Mundial. Edit. Delta, Madrid, pp. (281-313). Alaez, R. y otros (2009):Reflexionessobrelacrisisdelaindustriaespañola del automóvil y sus perspectivas. Información Comercial Española. Nº 850, pp. (41-56). Beck, U. (1998): ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, respuestas a la globalización. Paidós, Barcelona. Bernal, J. D. (1979): Historia Social de la Ciencia. Tomos I y II. Península, Barcelona. Bilbao, J. (2009): Los procesos de integración económica regional, en Bilbao, J y Longás, J. C. (coords.): Temas de Economía Mundial. Edit. Delta. http://institucional.us.es/araucaria/
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