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Infancia, familia y violencia: del discurso de la violencia experimentada a la violencia 'consentida'

Fernandes, Natália

Abstract

Resumen: La investigación sociológica nos ha aportado poca información empírica acerca de cómo niños y niñas reaccionan, influencian y experimentan los cambios sociales o familiares, así como también sobre la manera cómo interpretan la unidad, la reorganización y desorganización de la familia. Sabemos poco acerca de las voces de los niños y niñas que viven en familias afectadas por el problema de la violencia doméstica. La tradición sociológica ve el proceso de cambio social como dependiente de la acción de los adultos y con frecuencia, consideran irrelevante su acción y voces; una situación coincidente con la idea defendida por Gillis cuando dice que la sociedad moderna ha tratado los niños con "... una preocupación infundada e indulgente, mientras se impone una especie de apartheid" (2003: 161). Este texto analiza el derecho de los niños a vivir en una familia, a salvo y seguro y cómo sus contextos de vida han sido temas de discusión en Portugal. El objetivo es, entonces, presentar una inversión de miradas, que basada en la Sociología de la Infancia, pretende valorar la voz y la acción del sujeto-niño. Movilizaremos investigaciones que se han llevado a cabo con su participación, de carácter cualitativo, siendo que la investigación de Fernandes (2005) asumió el carácter de pesquisa participativa con niñas y niños y se ha realizado con una muestra 42 niños y niñas con edades comprendidas entre los 9 y los 13 años. La investigación de Silva (2009), ha sido un estudio de caso, realizado con una muestra compuesta por 5 cinco niños del sexo femenino y 3 niños del sexo masculino, con edades comprendidas entre los 7 y los 14 años. Algunos datos de estas pesquisas nos vienen demonstrar que estos sujetos tienen voces críticas e informadas sobre la violencia en el ámbito familiar, movilizando discursos reveladores do impacto que estas vivencias tienen en sus cotidianos. Unos de los aspectos más impresionantes que resultan de estas pesquisas ha sido el hecho de que algunos de estos niños y niñas nos revelan procesos de violencia que, aparentemente, legitiman o naturalizan, lo que en nuestra opinión nos debe movilizar a pensar em estrategias preventivas de intervención junto de ellos y sus familias.

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115 Servicios Sociales y Política Social Resumen La investigación sociológica nos ha aportado poca información empírica acerca de cómo niños y niñas reaccionan, influencian y experimentan los cambios sociales o familiares, así como también sobre la manera cómo interpretan la unidad, la reorganización y desorganización de la familia. Sabemos poco acerca de las voces de los niños y niñas que viven en familias afectadas por el problema de la violencia doméstica. La tradición sociológica ve el proceso de cambio social como dependiente de la acción de los adultos y con frecuencia, consideran irrelevante su acción y voces; una situación coincidente con la idea defendida por Gillis cuando dice que la sociedad moderna ha tratado los niños con “... una preocupación infundada e indulgente, mientras se impone una especie de apartheid” (2003: 161). Este texto analiza el derecho de los niños a vivir en una familia, a salvo y seguro y cómo sus contextos de vida han sido temas de discusión en Portugal. El objetivo es, entonces, presentar una inversión de miradas, que basada en la Sociología de la Infancia, pretende valorar la voz y la acción del sujeto-niño. Movilizaremos investigaciones que se han llevado a cabo con su participación a fin de contribuir a la construcción de conocimientosobre los modos como los niños encaran la violencia en el ámbito familiar, tentando percibir esta problemática partiendo de las voces de los niños, de quienes mucho se ha dichoy tan poco se ha escuchado. Palabras clave Niños y niñas. Familia. Derechos. Violencia. Sociología de la infancia. Abstract This text discusses how the child’s right to live in a family, in a safely and secure way, has been discussed in Portugal. Sociological research has been given little empirical information about how children react, influence or experience social and family changes, as well as family unity, disorganization or reorganization. Also, we know little about children’s voices who have been involved in family contexts affected by the problem of domestic violence, since the sociological tradition views the process of social change as dependent on adults’ action and, in many contexts, considers irrelevant children’s action and voice, which goes on with the idea defended by Gillis when he says that modern society has been facing children with a “... one unfounded concern and indulgence, while we impose a kind of apartheid” (2003: 161). The aim here is, then, to present an inversion of looks, which in theory mobilizes the Sociology of Childhood in order to enhance the voice and action of the child as a subject. We will present some research that has been conducted with children, in order to contribute to knowledge construction about the importance of family, after all, for those who have so much to say and usually are scarcely heard - the children. Keywords Children. Family. Rights. Violence. Sociology of childhood. Natália Fernandes Doctorada en estudios de la infancia especialidad en Sociología de la Infancia. Profesora de la Universidad de Monho. Braga. Portugal. [email protected] Infancia, Familia y Violencia: del discurso de la violencia experimentada a la violencia ‘consentida’ Childhood, family and violence: when the children speak RECIBIDO: 23.02.15 | REVISADO: 31.03.15 | ACEPTADO: 31.03.15 | PUBLICADO: 30.04.15 Autor/Author 116 Infancia, Familia y Violencia: del discurso de la violencia experimentada a la violencia ‘consentida’ Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 1. Infancia y familia en Portugal El derecho a la familia es uno de los derechos de provisión que más ha generado consenso en materia de los derechos de los niños. Cuenta con la historia más larga en el transcurso de la construcción de los derechos para la infancia tomando en cuenta que, él es, para nosotros humanos como seres vulnerables, un derecho central; así como siempre lo constatan niñas y niños. La pregunta que aquí se plantes es saber sobre cuántas posibilidades existen de alcanzar la concreción real de este derecho en la vida de los niños y niñas, considerando la complejidad creciente que caracteriza a la sociedad actual. La familia es el contexto social donde niñas y niños, nacen, crecen. En su marco inician la construcción de su identidad personal y social, siendo fundamental, a partir de la sociología de la infancia discutir de que “...forma podremos concebir las estrategias y acciones de los niños en el contexto familiar, visualizando a los niños como sujetos activos…” (James e Prout, 1997, p.42). En ese sentido, De Singly (2004) afirma que es innegable el cambio de posición de los niños en la familia, que, en su opinión, no significa una dominación de los adultos por parte de los niños, ni una confusión de roles en la familia. Sólo implica la aparición de una nueva imagen de la familia, una más democrática, donde los personajes que se han considerado clásicamente como personajes dominados y con derechos limitados – mujeres, ninãs y niños - son ahora capaces de acceder al ejercicio de sus derechos. En este retrato ideal, abstracto, debemos, sin embargo, añadir los indicadores que nos ayudan a comprender, con más detalle, el ámbito familiar y las formas en que los niños y las familias que lo habitan se fueron reconfigurando a lo largo del tiempo. El siglo XXI comenzó con una gran turbulencia e inquietudes, de los cuales se han derivado impactos negativos con respecto a los derechos de la infancia. Estos hechos parecen desviar, cada vez más, su aplicación y, en consecuencia, aleja la posibilidad de una mejora de las condiciones de vida de los niños y niñas. Vivimos, de este modo, en el inicio de este nuevo siglo, aprensivos acerca de la crisis económica y el aumento de las desigualdades sociales y la infancia és uno de los grupos generacionales más afectados, un factor que debilita su derecho a la protección. Con respecto a los niños y niñas en Portugal, hemos visto, en las últimas tres décadas, una disminución en su número, con una tasa de fecundidad (1,3%) de las más bajas del mundo, que causa dificultades para renovar la población y determina su envejecimiento. Por otro lado, las familias también han experimentado cambios significativos, particularmente con respecto a su tamaño, después de haber sufrido una reducción en el número de sus partes, aumentando así el número de individuos que viven solos, y el número de familias monoparentales. De hecho, el número de matrimonios disminuyó y aumentó el número de divorcios y uniones (18% en 2002; 35,3% en 2008). Estos cambios tuvieron un impacto significativo en la familia y en el matrimonio, en la forma de entender el lugar de los niños en el ámbito familiar - una nueva forma de considerar a los niños y niñas, su educación, su papel y la inversión que en ellos se hace. Si asociamos estos indicadores a lo que hemos denominado políticas familiares de baja in- 117 Artículos Servicios Sociales y Política Social Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 Childhood, Family and Violence: from the discourse of violence experienced at violence ‘allowed’ tensidad, visibles de inmediato en el gasto público con los niños y niñas, encontramos que Portugal es entre los países de la OCDE, el que tiene la octava posición de los países que gastan menos (OCDE, 2009), visible aún en las largas horas de trabajo de las familias (las horas de trabajo más largas de la UE), la intensa actividad económica (una de las mayores tasas de actividad femenina), honorarios mal pagados (la más baja tasa de los salarios de la UE) y también el hecho de que Portugal sea uno de los países con los incentivos fiscales más bajos para las familias, nos permite observar la preocupante situación en la que viven los niños, niñas y las familias. El último informe del Observatorio de Familias y Políticas Familiares1 refiere que en 2013 las condiciones de vida de las familias han empeorado, alimentando un contexto poco favorable para el ejercicio del derecho a la familia, sobre todo cuando “... Se mantuvieron las tendencias ya identificadas en años anteriores, a saber: i) la reducción de los apoyos económicos a las familias; ii) el aumento de la presión fiscal, especialmente en el caso de las familias con hijos menores de edad dependientes; iii) el mantenimiento de las ayudas de los subsidios parentales existente; iv) ausencia de mensajes políticos y de procesos legislativos relacionados con la vida familiar...) (Wall, Leitão, Atalaya, 2014, p. 6) Una mirada cercana a la realidad de los niños y niñas portugueses y una lectura particular de los niños y niñas en situación de riesgo en la primera década de este siglo, nos permite ver su paradójica situación en una sociedad, que es desde hace mucho tiempo una sociedad semi-periférica de desarrollo intermedio (Santos, 1994). 1.1.- Algunas dimensiones formales de lo derecho a la familia El derecho a ser atendido incluye dimensiones básicas de la provisión y protección que son parte de la declaración de principios que conforman las declaraciones iniciales de los derechos de los niños y niñas - Declaración de Ginebra y la Declaración Universal de 19592. La Convención sobre los Derechos de los Niños y Niñas (CDN), ratificada por Portugal en septiembre de 1990 ya cuenta con un conjunto más amplio de los derechos relacionados con la familia. Ya en el preámbulo identifica a la familia como “... el elemento natural y fundamental de la sociedad y medio natural para el crecimiento y bienestar de todos sus miembros y en particular los niños y niñas”. Luego, en el artículo 7 se defiende el derecho del niño y niña a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos, preservándose en el artº16 el derecho a la salvaguarda o protección de su intimidad, la protección contra intromisiones arbitrarias o ilegales en la vida privada y familiar. En el artículo 20 se defiende también su derecho a un nivel de vida adecuado, dependiendo, en primer lugar, de las respuestas presentadas por los padres y en caso de que estos no tengan los medios o la disponibilidad, una amplia responsabilinotas 1 Para más información consultar: www.observatoriofamilias. ics.ul.pt 2 Principio 6 - El niño necesita amor y comprensión para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad. En la medida en que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo en circunstancias excepcionales, un niño de corta edad no debe ser separado de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tienen la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia y en la necesidad de ganarse la vida. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas es conveniente la asignación de subsidios estatales o de otra asistencia apropiada. 118 Infancia, Familia y Violencia: del discurso de la violencia experimentada a la violencia ‘consentida’ Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 dad de los Estados Parte, para apoyar a la familia en la realización de este derecho. En el artículo 9 del mismo documento se defiende el derecho a no ser separado de sus padres, a menos que el interés superior del niño y niña esté comprometido, en particular, en situaciones de riesgo para su integridad física y moral. En caso de que esto suceda el artículo 21 establece que ellos puedan tener una protección alternativa, en particular, mediante su colocación en otros grupos familiares, defendiéndose siempre, como lo señala el artículo 10, su derecho a la reagrupación familiar. Se reconoce que en Portugal, en las últimas dos décadas, se ha otorgado una atención especial y una mayor inversión a la promoción de los derechos de provisión y protección de los niños y niñas, circunstancias que nos llevó a clasificar a este período como un período de expansión de la protección (Tomás, Fernandes y Sarmento, 2011). En este contexto contribuyeron aspectos como la reforma del sistema jurídico para la protección a la niñez en 1999, lo que permitió, entre otras cosas, una separación legal de los niños y niñas víctimas de negligencia o abuso, con el respaldo de la ley de protección a la Infancia y la Juventud en Peligro (Ley N° 147/99, 01 de septiembre, el Ministerio de Trabajo y Solidaridad) de los niños y niñas que han cometido delitos calificados como crímenes (Ley de Tutela Educativa N° 169/99, de 14 de septiembre, el Ministerio de Justicia)3 y, se crea la Comisión Nacional para la Protección de Niños, Niñas y Jóvenes en Peligro4. No hay duda de que estamos asistiendo a una expansión del sistema de protección de base socio comunitaria y de responsabilidad social colectiva, aspecto que es reconocido por Pedroso y Negro (2008), al referirse que el Estado, en cooperación con las autoridades locales y las asociaciones comunitarias, han tenido un papel muy importante en la defensa y la acción en favor de los derechos de la niñez. Se registra también en torno a la expansión de la protección, la prohibición de los castigos corporales a los niños y niñas, a través de la revisión del Código Penal, la Ley 59/2007 de 4 de septiembre, que establece expresamente, por primera vez, en el artículo 152, esta medida y la protección de niños y niñas. Sin embargo, más allá de la importancia de la dimensión de la normativa, hacemos hincapié en la baja intensidad de la implementación de las políticas de regulación incluidas en ella. En nuestra opinión, a esta baja intensidad no le es ajeno un aspecto ontológico determinante y tiene que ver con la imagen de niñez, que influye en las políticas y prácticas de los adultos. Consideramos muy importante la declaración de Lourdes Gaitán, cuando la autora sostiene que “Que las generaciones existen y que los niños forman un grupo generacional, son ideas que estuvieron probablemente más implícitas que explicadas en los planteamientos iniciales de la nueva Sociologia de la infancia. Sin embargo, algo más tarde, se admitió la idea de que el fenómeno social de la infancia es, sobre todo, un fenómeno generacional y, en consecuencia, entender las estructuras generacionales específicas en las que los niños viven hoy y en las que se generan sus infancias reclama mayor atención, más estudios y herramientas conceptuales y metodológicas más efectivas” “(2014, p. 136). Estas convenciones sociales se han mantenido, a menudo, incuestionables, naturalizando relacio- 119 Artículos Servicios Sociales y Política Social Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 Childhood, Family and Violence: from the discourse of violence experienced at violence ‘allowed’ nes y prácticas sociales que no respetan los derechos de los niños y niñas o incluso, que abusan de ellos. Un ejemplo de ello tiene que ver con una imagen dominante de la familia, como protectora y cuidadora de sus hijos, que ha escondido y todavía sigue ocultando en muchos contextos, situaciones de riesgo dentro de su seno. La realidad social ha reflejado, siempre, diferentes prácticas de parentalidad en las cuales las prácticas abusivas son un hecho. Gavarini (1998) nos alerta sobre la necesidad de confrontarnos con una imagen contradictoria de la familia que es, al mismo tiempo, conocida y extrañamente inquietante. De la dicha familia “normal”, con una vida privada normal, compartida por los padres, abuelos, hijos, hermanos, hay otra imagen, más desagradable, caracterizada por desafectos, diferentes carestías, abusos y negligencias, que parecen ser imágenes de no familias, ya que si bien comparten conexiones biológicas no comparten ninguna conexión emocional. Esta figura de (no) familia impide que los niños y niñas la vean como núcleo de identidad básica, protección o de valores y proyectos compartidos. 1.2.- El derecho a la familia en contexto de crisis En este contexto de la crisis uno de los indicadores sociales que ha marcado la sociedad portuguesa ha sido la violencia doméstica, que está asumiendo cada vez mayor visibilidad social, siendo también creciente el número de mujeres víctimas de homicidio y niños y niñas que siendo víctimas directas o indirectas, resultan afectados por este problema. Los últimos indicadores que tenemos nos dan cuenta del impacto de este problema en sus vidas. La Asociación de Apoyo a la víctima (APAV)5 presenta datos sobre la situación de mujeres y sus hijos que son atendidos y cómo podemos ver hubo un aumento significativo de los niños y niñas, que en estos 12 años, fueron identificados como expuestos al riesgo en consecuencia de la violencia doméstica. Destacamos en este escenario el grupo de edad entre 0 y 3 años, ya que es el que ha registrado un mayor incremento en el número de denuncias. notas 3 Para saber más sobre el asunto Cf. Santos, 2004, 2010; Carvalho, 2013. 4 La Comisión Nacional de Protección de los Niños y Jóvenes en Riesgo planifica la intervención del Estado y la coordinación, el seguimiento y la evaluación del funcionamiento de los organismos públicos y de la comunidad en la protección de los niños y jóvenes en situación de riesgo. Decreto-Ley N ° 98/98 de 18 de abril, artº1. 5 La Asociación Portuguesa de Apoyo a las Víctimas (APAV) es una organización de beneficencia privada, persona jurídica de utilidad pública, que tiene el objetivo estatutario de promover y contribuir a la información, protección y apoyo a los ciudadanos víctimas de delitos. Es, en definitiva, una organización sin fines de lucro y voluntario que brinda soporte, de manera calificada y humanizada, a víctimas de crimen, proporcionando servicios gratuitos y confidenciales. Fundada en el 25 de junio de 1990 es una institución nacional con sede en Lisboa. Niños 2000 2012 0-3 años 19 (5,7%) 107 (12,1%) 4-5años 34 (10,2%) 94 (10,6%) 6-10 años 83 (25%) 297 (32,4%) 11-17 años 196 (59%) 399 (45%) Figura 1 - APAV - Los niños y la violencia doméstica. Datos de la APAV, 2013 120 Infancia, Familia y Violencia: del discurso de la violencia experimentada a la violencia ‘consentida’ Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 La Comisión Nacional para la Protección de los Niños, Niñas y Jóvenes en Peligro (CNPCJP)6, por su parte, en el último informe presentado el año 2013 también aporta datos preocupantes en este sentido. Hasta 2013 tuvimos en Portugal un indicador de riesgo persistente en los casos acompañados por las Comisiones de Protección de los Niños, Niñas e Jóvenes (CPCJ)- la negligencia. Este indicador ha sido siempre el más visible; situación que, en la mayoría de las veces, ha llevado a la intervención del sistema de protección en la familia. Sin embargo, en 2013, este indicador ha sido sustituido por otro, designado como “exposición a conductas que podrán poner en peligro el desarrollo de niños y niñas”. Este indicador puede contener tres dimensiones: la exposición a la violencia doméstica, que abarca aproximadamente el 94,5% de los casos, la exposición y el consumo de drogas, con el 3,1% y la exposición y el consumo de alcohol con el 2,4%. Dados los resultados presentados hemos percibido que, en el caso de Portugal, ha habido una creciente visibilidad de la exposición de los niños y niñas a la violencia doméstica. Este es un problema tan complejo que necesariamente tendrá que ser pensado con amplitud de criterios y de manera cuidadosa a fin de poder implementar políticas efectivas. En este sentido, consideramos esencial que se convoquen a este proceso todas las víctimas involucradas, ya sean adultos o niños y niñas. Con respecto a los niños y niñas creemos que, todavía, hay mucho trabajo por hacer, siendo ellos, en la mayoría de los casos, las víctimas invisibles y cuyas voces, difícilmente, son oídas. En nuestra opinión, descubrir estas voces es fundamental para poder pensar en políticas acordes, de manera más eficaz, ya que sólo por medio de la movilización de sus voces reconoceremos los matices del problema, que muchas veces, a los ojos de los adultos no son visibles. 2. Cuando los Niños y Niñas Hablan sobre la violencia Parece esencial deconstruir las afonías persistentes de las voces de los niños y niñas sobre el ejercicio de su derecho a la familia, tal como, ya en 2005, defendíamos y llamábamos la atención en relación a que “Hay nuevas formas de vivir y pensar la familia así como también es diferente la forma de vivir y el pensamiento de cada uno de sus miembros, quienes son llamados a situarse en la complejidad de las relaciones y roles que se espera de ellos. El papel de los niños y niñas es a menudo ambiguo, oscilando desde la centralidad a la invisibilidad. Parece que una de las marcas más persistentes será, sin embargo, la consideración de los niños y niñas como meros objetos que se pueden colocar en una u otra (re) organización de la familia, de acuerdo con las decisiones tomadas por los adultos representantes” (Fernandes: 2009, p. 304) Almeida y André (2003) argumentan, además, que los niños tienen un papel importante en la interpretación de la realidad social y la familia en la que viven, considerando fundamental superar la idea tradicional de que los niños son “... un tipo de público pasivo, datos adquiridos de dinámicas e interacciones familiares que son externas, donde los adultos (y sobre todo la pareja) desarrollan un papel de primer orden, siendo los que realmente construyen la familia” (2003, p.7). Otras investigaciones (Mayall, 2001; Jensen y Nckee, 2003; Pells, 2011; Gómez, 2013) han con- 121 Artículos Servicios Sociales y Política Social Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 Childhood, Family and Violence: from the discourse of violence experienced at violence ‘allowed’ tribuido en la búsqueda de la voz de niñas y niños en el marco de la caracterización de las experiencias familiares y sociales. Mayall (2001) sostiene, entre otras cosas, que en general los niños y niñas aceptan su posición minoritaria de individuos, que saben menos que los adultos y deben aprender de ellos, siendo la escuela un espacio de aprendizaje importante, un espacio donde se desarrollan habilidades y competencias para sus futuras profesiones y la familia como un lugar donde se aprende la moralidad. Añade que, actualmente, en las relaciones familiares es relevante el concepto de renegociación de los contratos entre padres e hijos: los niños buscan una mayor autonomía mediante la re-colocación de los límites, el desafío a las declaraciones de los padres, la medida del control. Los niños reconocen el poder de los adultos en las relaciones que se establecen entre ellos; tienen, sin embargo, diferentes maneras de interpretarlo. Por lo tanto, se puede encontrar desde actitudes de aceptación sin cualquier resistencia, a acciones de reciprocidad y también a reacciones de resistencia o incluso de resentimiento. Afirma que la obediencia y la aceptación son, sin embargo, mucho más comunes que la resistencia y el rechazo. Almeida y André argumentan que la visibilidad estadística de este grupo social “... es una condición básica para el fortalecimiento y la consistencia de las perspectivas teóricas y metodológicas innovadoras en la niñez”, destacando además que “.... no basta solamente la edad para de ella deducirse retratos de la infancia o de las infancias en Portugal; pero la edad constituiría, sin duda, una buena pista para aproximar y encuadrar estas condiciones” (2003, p.7). Anteriormente se refirió a la necesidad de considerar las opiniones de los niños y niñas en la caracterización y enfrentamiento de los asuntos de violencia que les afectan, directa o indirectamente, y en la forma como, gradualmente, tal proceso se ha venido desarrollando. Ha sido una importante contribución para que una nueva imagen familia se considere, desconstruyendo el mito del núcleo idílico y protector, para dar a conocer “... generaciones de carencias y de degradaciones acumuladas, de contextos sociales destrozados, de silencio y de vergüenza, de secretos de la familia” (1998, p.121). En Portugal, sin embargo, sigue siendo difícil considerar las voces de los niños y niñas en estos procesos, como argumentan Gonçalves y Sani (2014). Las autoras, argumentan, basándose en los datos obtenidos de una encuesta a informantes claves, con experiencia en el ámbito de la protección de los niños y jóvenes en Portugal, que: “Las restricciones a la audición del niño y niña se relacionan incluso con cierta incredulidad asociada al testigo que ellos pueden aportar, también con la posible insuficiencia de los espacios, así como el modo en cómo se pueden tomar las declaraciones se pueden tomar, además del temor de causar una victimización secundaria.” (2014 p.1). Lo que aquí presentamos son algunos matices de las voces de los niños y niñas sobre este problema social, la conciencia y la visibilidad que ella asume en su día a día. Para ilustrar este punto, notas 6 La Comisión Nacional de Protección de niñas, niños y jóvenes en riesgo, en adelante designada por Comisión Nacional, tiene como responsabilidad planificar la intervención del Estado, así como la coordinación, seguimiento y evaluación de la acción de los organismos públicos y de la comunidad en la protección de niñas, niños y jóvenes en riesgo. Decreto-Ley N.º 98/98 de 18 de Abril, artº1. 122 Infancia, Familia y Violencia: del discurso de la violencia experimentada a la violencia ‘consentida’ Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 buscamos algunas voces de algunos que narran, de formas bien distintas, las posibilidades de los contextos familiares como contextos abusadores y no respetuosos con sus derechos. En este sentido, destacaremos tres tipos de discursos: el discurso del “otro”, el discurso de la violencia que se vive y el discurso de la violencia “consentida (admitida)”. Nos basamos en dos investigaciones realizadas en contextos distintos. La investigación de Fernandes (2005), basada en el paradigma cualitativo y adoptando como método la investigación participativa, se ha llevado a cabo con 42 niños y niñas de entre 8 y 10 años de edad, en dos contextos distintos: uno designado por ‘Escuela Pública’ que ha sido escogido porque en él se encontrarían niños y niñas que vivían con sus familias biológicas, que pertenecían a una clase media, sin factores de riesgo social. La elección de otro contexto, El Colegio de Ruiseñores”, ha implicado en la investigación a niños y niñas con experiencias familiares distintas y en este caso, los niños y niñas del Colegio de Ruiseñores vivían en este lugar por haber sido retirados de sus familias biológicas, dadas las precarias respuestas familiares y la exposición en ellas al riesgo y peligro. Con estos sujetos ha sido desarrollada una investigación participativa, durante un año, durante el cual se han utilizado diferentes técnicas como la entrevista, el focus group, siendo que en este proceso los niños y niñas han sido muchas veces los protagonistas en la conducción de las dinámicas. La investigación de Silva (2009), basada en el paradigma cualitativo y adoptando como método el estudio de caso, y utilizando diferentes técnicas como la entrevista, el focus group, ha implicado a ocho menores -5 niñas y 3 niños-, con edades comprendidas entre los 7 y los 14 años. Se optó por constituir dos grupos de investigación, de acuerdo con la edad: el grupo de los más pequeños, contó con niños de los 7 a los 8 años y el grupo de los mayores, que contaban con niños y niñas de los 11 a los 14 años. Los dos grupos poseían características comunes y todos fueron objeto de estudio e intervención del programa de protección familiar y formación parental, a petición de la Comisión de Protección de Niños, Niñas y Jóvenes, con el fin de evitar su institucionalización. 3. El discurso del “otro” sobre la violencia El discurso del “otro” trata sobre un conjunto de narraciones de niños y niñas que aun no viviendo en contextos de riesgo, cuando hablan de violencia en la familia, lo hacen por referencia a una tercera persona, el otro, con quienes no comparten estas vivencias. Presentamos en este punto, los discursos de un grupo de niños y niñas de la Escuela Pública7 que se refieren al abuso familiar en tercera persona, sin relación directa con su día a día: Rita: Porque a veces los padres no los protegen, hay niños y niñas que los padres son malos para ellos, no los tratan bien como otros padres” (Rita, 9: EP) Tomás: Hay unos padres que abandonan a sus hijos, por desgracia hay padres egoístas que los abandonan, sólo porque los niños son personas con discapacidad. (Tomás, 9: EP) Mafalda: Pero a veces los niños y niñas se los quitan a los padres porque ellos no tienen condiciones. Por ejemplo si ellos son adictos 123 Artículos Servicios Sociales y Política Social Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 Childhood, Family and Violence: from the discourse of violence experienced at violence ‘allowed’ a las drogas o cosas así, los niños y niñas son separados de sus padres. (Mafalda, 9: EP) Rodrigo: En ese caso, el padre…era tal vez porque la hija era así…con discapacidad. Tenía aquellos problemas y el padre se aprovechó de eso y abusó. (Rodrigo, 9: EP) Nuno: Sí… y entonces el padre era una persona de mucha confianza. ¿Tú no tienes confianza en tu padre y en tu madre? Entonces imagina que tu padre un día te hace eso... ¿tú no sales con tu padre a la calle? (Nuno, 9: EP) Nuno: Estoy diciendo lo que escuché en la televisión. La hija decía que quería mucho a su padre, que su padre la trataba bien... (Nuno, 9: EP) (Debate, Escuela Pública) Las descripciones hechas por estos niños y niñas, en tercera persona, no dejan, sin embargo, de incluir un análisis cuidadoso de los indicadores sociales que podrían estar en el origen de los abusos a la niñez en el contexto familiar. Estos indicadores pueden ser considerados en relación al abusador, donde aspectos como el abuso de drogas y la conducta sexual disfuncional contribuyen a la destrucción, de acuerdo con algunos de estos niños, de las relaciones de confianza entre padres e hijos. También pueden ser considerados en relación a los abusados y en este caso se pone de relieve la discapacidad como un indicador que puede estar más presente en las situaciones de abuso de adultos a los niños y niñas. Sin embargo, no es ni lineal ni consensual la aceptación que los niños y niñas hacen de esta realidad, avanzando, en varias ocasiones, con posibles explicaciones sobre la conducta abusiva de la familia e intentando, en nuestra opinión, preservar un ideal de la familia protectora que continúa a persistir en su imaginario y, en el caso de estos niños y niñas, en su realidad social y familiar concreta. 4. El discurso de la violencia experimentada Para percibir el discurso que los niños y niñas producen en torno a la llamada violencia experimentada, consideramos útiles las palabras de Gavarini (1998), cuando el autor nos alerta sobre el descubrimiento de otro cuadro sórdido de la vida privada, en el cual no es posible encontrar relaciones emocionales y sociales consistentes y equilibradas; esos escenarios no permiten a los niños encontrar la seguridad y la protección, el agrado y el afecto que para ellos continúa representando la familia. Los abusos continúan, así comprometiendo el ejercicio del derecho de los niños y niñas a la familia. En las dos últimas décadas ha sido significativa la inversión en investigación sobre el tema de la niñez. Y en esta secuencia ha surgido un conjunto valioso de información que permite acceder con más criterio a la profundización y caracterización del problenotas 7 La investigación de Fernandes se llevó a cabo con 42 niños de entre 8 y 10 años de edad, en dos contextos distintos: uno designado por ‘Escuela Publica’ ha sido escogido por saber que en el encontraríamos niños que vivían con sus familias biológicas, que pertenecían a una clase media, sin factores de riesgo social. La elección de otro contexto, ‘El Colegio de Ruiseñores’, ha sido elegido para incluir en la investigación niños con experiencias familiares distintas y en esto caso, los niños de ‘Colegio de Ruiseñores’ vivían en este lugar por haber sido retirados de sus familias biológicas, dadas las precarias respuestas familiares y la exposición de estos niños al riesgo y peligro. 130 Infancia, Familia y Violencia: del discurso de la violencia experimentada a la violencia ‘consentida’ Servicios Sociales y Política Social. (Abril). Vol. XXXII (107) 115-130. ISSN: 1130-7633 Rematando, nos gustaría dejar un mensaje de esperanza manifestado por la voz de una niña, Mariana (9 años), que reúne en su narrativa lo que, en su opinión, es el ideal de la familia respetadora de sus derechos: “...La familia lo hace todo... protege, si es una buena familia tiene el derecho... tiene el deber de proteger; También tiene el derecho de enviar a sus hijos a una buena escuela, porque se preocupan por la educación y... bueno... también respecta el derecho al niño en una conversación en la familia... para mí, es el derecho a la participación”. Bibliografía Almeida, A. N., André, M. (2003). O país e a família através das crianças – ensaio exploratório. Revista de Estudos Demográficos, 35, 5-35. De Singly, F. (2004), “Le statut de l’énfant dans la famille contemporaine “, in François DeSingly (org.), Enfants adultes: vers une egalité se status? (pp. 17-32). Universalis. De Sousa, B. (1994). 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