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Fragmentos de cotidianidad televisiva y otras tecnologías de Ana Isabel Zermeño Flores; México: Universidad de Colima y Universidad de Guadalajara, 2000 [Reseña]

Moreno Domínguez, José Manuel

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190 SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA gicas de los receptores, se han puesto en práctica dos tipos de estudios de las respuestas a los contenidos de los medios, a partir del seguimiento de grupos, a través de la observación, grupos de discusión, e incluso instrumentos electrónicos capaces de medir la respuesta emocional de los individuos ante una determinada propuesta o contenido. El estudio de la atención y comprensión de los medios incluye datos cuantitativos que se sacan de las entrevistas panorámicas y los experimentos en laboratorios en grupos focalizados. Los datos cualitativos se recogen a partir de la observación participante o a través de su filmación. Otros métodos de recogida de datos on-line son las medidas de reconocimiento de la memoria y los cuestionarios que se utilizan son los basados en las respuestas verdadero y falso. Finalmente, el autor no deja de lado los métodos de análisis de la Agenda Setting, el Cultivo de creencias y opiniones y lo que se aprende a través de los medios. Como se comentó al principio, en cada uno de los capítulos que componen este libro, el autor presenta diferentes trabajos de investigación, la metodología utilizada, los problemas que se encontraron y los resultados obtenidos. De esta forma, el lector obtiene una referencia muy clara de las ventajas e inconvenientes de cada uno de los métodos propuestos, así como una valiosa guía para orientar futuros trabajos de investigadores que inician sus tesis de doctorado, tesinas fin de carrera, etcétera. INÉS MÉNDEZ ZERMEÑO FLORES, Ana Isabel (2000): Fragmentos de cotidianidad televisiva y otras tecnologías, México, Universidad de Colima y Universidad de Guadalajara. La profesora mexicana, Ana Isabel Zermeño Flores, presenta con este libro un trabajo de varios años de investigación en el que se hace un análisis detallado de las nuevas formas de interacción social que se están produciendo en la ciudad de Colima, a partir de la introducción masiva de la tecnología en el contexto familiar. La relación que todos los miembros de una familia establecen con los numerosos aparatos eléctricos o electrónicos que han entrado a formar parte de la actividad cotidiana de cualquier hogar y, sobre todo, el nuevo marco que genera la incursión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el ámbito doméstico, constituyen para la investigadora un centro de atención inaplazable para analizar la evolución social de cualquier ciudad. Para ello Zermeño, investigadora del Programa Cultura del Centro Universitario de Investigaciones Sociales de Colima (México), recoge una serie de datos y analiza toda una red de informaciones donde conjuga una gran precisión teórica con la metodología más apropiada. En este sentido, a partir de la aplicación de técnicas cuantitativas y cualitativas va componiendo un mapa de sentidos donde se interpretan desde la base RESEÑAS DE LIBROS 191 de la oferta tecnológica tanto el consumo, como los usos, contactos, interacciones e interactividades que dichas tecnologías generan en cada unidad familiar. Dentro de esta línea, podemos decir que el trabajo de Ana Isabel Zermeño, se inserta dentro de los últimos estudios en el campo de las audiencias que vienen desarrollando desde una perspectiva socio-cultural los investigadores mexicanos con un reconocimiento generalizado dentro de la comunidad internacional. La propia autora hace un recorrido por estos estudios y no oculta las referencias inexcusables de autores como Jorge González, Néstor García Canclini y, sobre todo, Guillermo Orozco. Incluida en esta tradición investigadora la propuesta de la profesora mexicana pretende afrontar el consumo mediático no como un hecho que está limitado a la simple recepción y/o uso de los medios sino como un acto que viene marcado por multitud de circunstancias y que, a su vez, construye cambios de actitudes y mentalidades que determinan el imaginario social de cualquier población. «Se trata –en palabras de la autora– de que una vez que aparecen en el sistema social nuevos modelos de comunicación e información, se registran cambios en la manera de percibir y organizar el mundo». El trabajo profundiza principalmente en las tecnologías domésticas de transmisión vía pantalla como la televisión, el vídeo, los videojuegos, la computadora y los servicios on line, aunque es la televisión la que centra la mayor parte del estudio. Ésta después de haberse erigido en educadora de varias generaciones se ha convertido en palabras de Jesús González Requena en una suerte de institución homogeneizadora que diseña una memoria audiovisual colectiva. En este sentido, si tenemos en cuenta la entrada de otras formas de transmisión como el satélite y el cable y la mayor oferta tecnológica (siempre que la economía y la competencia de manipulación lo permiten) de la que dispone cualquier ciudadano, es el momento adecuado para desglosar estos cambios y para trasladar la experiencia de los estudios televisivos al campo de los nuevos medios (prioritariamente Internet). Ante el poco desarrollo que este trabajo dedica a estos nuevos medios, en cierta forma, por la todavía escasa incidencia que tienen, la propia investigadora afirma la necesidad de ampliar y profundizar la «radiografía» de este campo en un futuro estudio. Sin embargo, podemos decir que no son las conclusiones o interpretaciones de los datos que se extraen de la investigación las que centran el interés del libro, ya que éstas vienen a ser las mismas que se desprenden de cualquiera de los múltiples estudios sobre audiencias y usuarios de los medios de comunicación e información. Es decir, fragmentación de los públicos y aumento del consumo individualizado, incremento de la oferta tecnológica y temática a la vez que mayor limitación en la capacidad de participación y elección real de la audiencia, aumento de saberes y habilidades en el uso de las tecnologías, etcétera. Como decimos, no destacan tanto estas conclusiones (si bien hay que tomar en consideración la particularidad de ser una sociedad en proceso de desarrollo como la mexicana), sino, más bien, la capacidad de Ana Isabel Zermeño a lo largo de todo el libro de ir desde lo concreto a lo general, de ejemplificar, a partir de la información espe- 192 SECCIÓN BIBLIOGRÁFICA cífica que extrae de las familias analizadas en Colima y Villa de Álvarez, un discurso crítico con mayores pretensiones que intenta alcanzar una reflexión seria sobre la influencia que los medios de comunicación ejercen en nuestros comportamientos sociales. Así, es admirable como consigue intercalar en un mismo nivel discursivo y siempre, como ejemplos o referencias de lo que se interpreta, tanto las palabras de algunos de los sujetos analizados como las propias de investigadores relevantes en la materia. Será al final del libro, en una especie de corolario titulado «la cultura de lo falso», donde la autora sintetice toda esta reflexión que viene marcada por un escepticismo evidente ante una sociedad pasiva, educada y «encantada» con las imágenes televisivas que se digieren en la mayoría de los casos en condiciones de inmediatez y artificialidad. De este modo, se aprecia, según la investigadora, una preocupante falta de espíritu crítico ante la frivolidad del pensamiento mediático que busca crear una felicidad aparente a través de la construcción ilusoria de la realidad. La pantalla, a través de los nuevos productos (talk shows, reality shows o los formatos de vida en directo) y la nueva oferta tecnológica (imagen digital, realidad virtual, etc.), está creando un mundo superficial de evasión en el que cada vez más los ciudadanos encuentran un referente transcendido de su realidad cotidiana que ya no consiguen concebir sin este enfoque y al que, aún más, trasladan cualquiera de sus deseos o expectativas. Como en aquel bolero donde el amante se desprende del abrazo de la mujer que está a su lado y le dice: «voy a cerrar los ojos para pensar en ti», nosotros llegamos hasta el cuarto y nos decimos: «voy a encender la pantalla para mirar el mundo». JOSÉ MANUEL MORENO