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El ¿(judeo)español? de Pisa a la luz de cuatro inventarios de finales del siglo XVII*

Cuadros Muñoz, Roberto

Abstract

Aún son escasos los estudios sobre el español de la comunidad sefardí italiana en documentación diplomática. En este trabajo, por un lado, se analiza la modalidad lingüística presente en cuatro inventarios inéditos localizados en Pisa, que no se puede calificar de judeoespañol sino de un español afín al peninsular en la antesala de la inminente asimilación lingüística al italiano; y, por otro, se propone una presentación crítica de estos documentos, continuando la línea empezada por Manuel Ariza de edición de documentos notariales de Pisa del siglo XVII en 2012.

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SEFARAD, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453 ISSN: 0037-0894, doi: 10.3989/sefarad.016.014 ∗ Gracias especiales a José Javier Rodríguez Toro, a Aitor García Moreno y a los revisores anónimos por sus comentarios a versiones previas de este trabajo. ∗ ∗ [email protected] El ¿(judeo)español? de Pisa a la luz de cuatro inventarios de finales del siglo XVII* Roberto Cuadros** Universidad de Sevilla Aún son escasos los estudios sobre el español de la comunidad sefardí italiana en documentación diplomática. En este trabajo, por un lado, se analiza la modalidad lingüística presente en cuatro inventarios inéditos localizados en Pisa, que no se puede calificar de judeoespañol sino de un español afín al peninsular en la antesala de la inminente asimilación lingüística al italiano; y, por otro, se propone una presentación crítica de estos documentos, continuando la línea empezada por Manuel Ariza de edición de documentos notariales de Pisa del siglo XVII en 2012. PALABRAS CLAVE: Edición de textos; Siglo de Oro; Pisa; documentación diplomática; lengua sefardí. THE jUDEO-SPANISH (?) IN PISA IN THE LIgHT OF FOUR INVENTORIES ON LATE 17TH CENTURY.– There are still few studies on the Spanish of Italian Jews, particularly in diplomatic-character documentation. This work analyzes the linguistic modality found in four unpublished inventories located in Pisa, which cannot be considered as Judeo-Spanish but a variety of Spanish rather close to the peninsular one, in the anteroom of the imminent linguistic assimilation to Italian. Also, a critical presentation of these documents is proposed, following the line begun by Manuel Ariza when in 2012 he edited several 17th- Century notarial documents from Pisa. KEYwORDS: Text edition; Spanish Golden Age; Pisa; Diplomatic documentation; Sephardic language. Copyright: © 2016 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de una licencia de uso y distribución Creative Commons Attribution (CC-by) España 3.0. Sef_76_2.indb 397 27/12/2016 10:18:48 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 398 1. INTRODUCCIÓN Numerosos trabajos, como los de Cecil Roth, Renzo Toaff, Yosef Kaplan, Attilio Milano, Benjamin Ravid, Robert Bonfil, Ariel Toaff, Laura Minervini, Felisa Bermejo, Joseph Pérez, Michele Luzzati, Elena Romero y Natividad Peramos, entre otra abundante bibliografía, apuntan el papel decisivo de Italia en la diáspora sefardí, no solo como lugar de tránsito sino como asentamiento definitivo 1. En este proceso, las vías de la salida de los judíos expulsados en 1492 de Castilla, Aragón y Sicilia fueron: Amberes (al norte de Europa), Portugal (al oeste) y Provenza, Italia y, sobre todo, el Imperio otomano (al este) 2. En aquel año habían llegado a Roma y Ferrara algunos de los expulsados de España, los «pioneros del judaísmo sefardí en Italia», aunque su presencia demográfica, social y cultural pasó casi desapercibida 3. Más tarde, durante la mitad del siglo XVI, se instalaba en el 1 Por este orden, Cecil ROTH, Los judíos secretos. Historia de los marranos (Madrid: Altalena, 1979); Renzo TOAFF, La nazione ebrea a Livorno e a Pisa (1591-1700) (Florencia: Leo S. Olschki Editore, 1990); Yosef KAPLAN, «Los sefardíes en Europa», en Diáspora sefardí, ed. María A. BEL BRAVO (Madrid: Mapfre, 1992) págs. 47-90; Attilio MILANO, Storia degli ebrei in Italia (Turín: Einaudi, 1992); Benjamin RAVID, «Los sefarditas en Venecia» y Robert BONFIL, «Ferrara, un puerto seguro y apacible para la diáspora sefardí», en Los judíos de España. Historia de una diáspora. 1492-1992, dir. H. MéCHOULAN (Madrid: Trotta, 1993) págs. 279-290 y 291-298, respectivamente; Ariel TOAFF, «Los sefardíes en Ferrara y en Italia en el siglo xVI», en Introducción a la Biblia de Ferrara, eds. Iacob M. HASSáN y Ángel BERENgUER AMADOR (Madrid – Sevilla: Comisión Nacional Quinto Centenario – Universidad de Sevilla – CSIC, 1994) págs. 185-203; Laura MINERVINI, «Llevaron de acá nuestra lengua... Gli usi linguistici degli ebrei Spagnoli in Italia», Medioevo Romanzo XIX (1994) págs. 134-192, y «El desarrollo histórico del judeoespañol», Revista Internacional de Lingüística Iberoamericana IV:2, 8 (2006) págs. 13-34; Felisa BERMEjO, «La diáspora sefardí en Italia a raíz de la expulsión de España en 1492 de los judíos», Artifara 1 (2002), accesible en http://www.cisi.unito.it/artifara/rivista1/testi/Bermejo.asp; Joseph PéREz, Los judíos en España (Madrid: Marcial Pons, 2005) págs. 226-230; Michele LUzzATI, Ebrei ed ebraismo a Pisa (Pisa: ETS, 2005); Elena ROMERO, «Historia y creación literaria de los sefardíes: una visión de conjunto», en El camino de la lengua castellana y su expansión en el Mediterráneo: Las rutas de Sefarad, ed. Elena ROMERO (La Rioja: Fundación Camino de la Lengua Castellana, 2008) págs. 61-99, accesible en http://www.caminodelalengua. com/intranet/publicaciones/pub34.pdf, y Natividad PERAMOS SOLER, El judeo-español en Salónica: Influencias lingüísticas (Tenerife: Universidad de La Laguna, 2009). La última consulta de las fuentes electrónicas se ha realizado en noviembre de 2016. 2 Cfr. BERMEjO, «La diáspora sefardí». 3 KAPLAN, «Los sefardíes», pág. 55. Sef_76_2.indb 398 27/12/2016 10:18:49 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 399 Ducado de Ferrara una colonia sefardí numerosa y próspera formada por exiliados españoles (de origen ibérico, de Castilla y Aragón) procedentes del Imperio otomano, llamados levantinos; y por ponentinos, judíos españoles y portugueses que procedían directamente de la Península Ibérica (estos últimos criptojudaizantes o llamados despectivamente marranos), si bien parece que en general unos y otros se denominaron finalmente levantinos, pues los judíos portugueses de Pisa también se identificaron como «Nazione Ebrea Levantina» 4. Venecia y Liorna principalmente, pero también Ferrara, Roma y Pisa, fueron destinos de asentamiento de comunidades sefardíes de españoles y portugueses, procedentes en esta ocasión del Mediterráneo oriental 5. Ello fue posible gracias a disposiciones legales como el privilegio del 10 de junio de 1593, otorgado por el monarca Fernando I, duque de Toscana, que invitaba a establecerse en Liorna y Pisa a los exconversos ibéricos, pues pretendía convertir el puerto de Liorna en un centro mercantil internacional 6. La primera corrió mejor suerte en esplendor económico y demográfico que la segunda, cuya población destacaba, además, por su movilidad 7. Si bien no le impidió convertirse en puerto comercial, Pisa a comienzos del siglo XVII apenas contaba con una población de 500 judíos, que fue diezmándose conforme avanzaba la centuria, debido a la peste y a la mayor atracción que sin duda ejercía el puerto vecino de Liorna 8. En cualquier 4 Cfr. BERMEjO, «La diáspora sefardí». 5 Cfr., por ejemplo, ROMERO, «Historia y creación», págs. 64-65. 6 KAPLAN, «Los sefardíes», pág. 58. 7 Cfr. LUzzATI, Ebrei ed ebraismo a Pisa, pág. 39. 8 Ciudades portuarias que crearon, podría decirse, una nueva estructura de mentalidad. Así, Lois C. DUBIN («Wings on their feet…and wings on their head: Reflections on the Study of Port Jews», Jewish Culture and History 7 [2004] págs. 1-2) comenta la especial atención en este sentido de Liorna como ciudad de port jews. Este autor recoge el testimonio de Isaac Euchel sobre los judíos de Liorna del siglo xVIII, ciudad en la que los judíos vivían en calma y seguridad entre los nobles de la tierra, la mayoría de ellos eran mercaderes y notables, y pasaban desapercibidos (en el buen sentido del término) entre los demás habitantes, cuya lengua dominaban «correctly and eloquently». Por su parte, Matthias B. LEHMANN («A Livornese “Port Jew” and the Sephardim of the Ottoman Empire», Jewish Social Studies 11:2 [2005] págs. 51-76) hace hincapié en las peculiaridades de la Comunidad de Liorna y perfila una mentalidad más abierta para los judíos de dicha ciudad, desarrollando la sugerente (e incluso por momentos idealizada) figura de los port jews con la que los judíos de Pisa tendrían poco que ver al no residir en puerto marítimo; port jews que constituirían un grupo Sef_76_2.indb 399 27/12/2016 10:18:49 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 400 caso, la población judía se dedicó sobre todo al comercio, manteniendo estrechas relaciones con las comunidades judías de Oriente y del norte de África 9, hecho que debió de ser determinante a todos los niveles, incluido, claro está, el lingüístico. Este trabajo ahonda en la modalidad de lengua de cuatro inventarios fechados en Pisa, entre 1681 y 1687. En esta ciudad, el español se destinaba más a usos áulicos, prefiriéndose en general el italiano. En otras palabras, en Pisa, como en Liorna, el español era lengua oficial, imponiéndose a un portugués empleado más bien en la vida diaria 10. Entre los judíos levantinos 11 domina una variedad de español que no puede calificarse de sefardí (sea oral o escrito), y en el caso de los ponentinos, el portugués podía predominar en la interacción oral pero no llegaba a imponerse en los asuntos administrativos 12. Tampoco ha de perderse de vista el hebreo, una de las lenguas que comparten el espacio social en situación de diglosia, así como la llamada lingua franca del Mediterráneo, que podría explicar la presencia de algunas formas léxicas en los inventarios que veremos después, aunque no sabemos hasta qué punto pudo influir. En definitiva, una comunidad caracterizada por su multilingüismo. Según señala Roth, eran más numerosos los judíos que venían de Portugal que los que procedían directamente de España 13; unos y otros reflejaban en cualquier caso una convivencia perfecta de español, portugués y hebreo. El portugués se hablaba, el español se aprendía para usos más sagrados, mientras social dentro de una comunidad judía. En esta figura profundiza LEHMANN en otro artículo posterior («Levantinos and Other Jews: Reading H. Y. D. Azulai’s Travel Diary», Jewish Social Studies 13:3 [2007] págs. 1-34), en el que muestra, por ejemplo, las diferencias profundas entre sefardíes (levantinos en el texto) y askenazíes (pág. 8). 9 PERAMOS, El judeo-español, págs. 51-52. 10 Véase MILANO, Storia degli ebrei in Italia, pág. 326, o TOAFF, «Los sefardíes en Ferrara», pág. 202. Una situación similar se daba en Venecia, ciudad en la que alternaban español y portugués en sermones, anuncios y obras literarias y litúrgicas judías (cfr. ROTH, Los judíos secretos, pág. 148). Quizá tenga que ver con esto que la mayoría de documentos del mamotreto donde se localizan los que estudiamos se encuentren escritos en italiano. 11 Es decir, los provenientes del Imperio otomano. 12 Véase MINERVINI, «El desarrollo histórico», págs. 19-20. 13 Cecil ROTH, «The Role of Spanish in the Marrano Diaspora», en Hispanic Studies in Honour of González Llubera, ed. F. PIERCE (Oxford 1959) págs. 299-308. Sef_76_2.indb 400 27/12/2016 10:18:50 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 401 que el hebreo se reservaba al rezo 14. Quizá con esta coyuntura pueda tener que ver la autoconciencia del individuo sefardí como «aristocracia del hebraísmo» 15. Es significativo el correlato que presenta su situación con el de las comunidades de Dubrovnik, Split, Valona, Sarajevo y Belgrado, que se comunicaban en portugués, castellano e italiano; así lo muestran cartas de judíos de la segunda mitad del XVI y durante el XVII 16. La fecha de los documentos, finales del siglo XVII, coincide con la consolidación del recién nacido judeoespañol 17, pero no en los documentos que estudiamos, pues intervienen varios factores, como la me- nor presión del castellano peninsular en favor de una mayor variación, el influjo italiano –y cuanto implica de contacto entre lenguas de origen romance–, además del levantino y ponentino –con impronta portuguesa común a ambas zonas dialectales en diferente medida– y otros aportes, no necesariamente románicos. El resultado conforma una modalidad lingüística dinámica, con cierta escasa diferenciación dialectal respecto a la situación peninsular, arrastrada inevitablemente a la inminente asimilación lingüística al italiano 18. La situación de la comunidad sefardí de Pisa podría calificarse en este sentido de una comunidad de emigrantes al uso, por lo que, al parecer, nunca llegó a desarrollarse una nueva variedad de español. 14 Para esta cuestión, véase Robert BONFIL, Jewish Life in Renaissance Italy (Berkeley–Los Angeles: University of California Press, 1994). 15 Alberto VáRVARO y Laura MINERVINI, «Orígenes del judeoespañol (II): Comentario Lingüístico», Revista de Historia de la Lengua Española 3 (2008) págs. 149-195 y 186. Autores como la citada Felisa BERMEjO («La diáspora sefardí», 2002) dan cuenta de las tensiones existentes incluso entre los sefardíes (que tenían una visión de España idealizada y nostálgica) y los judíos italianos, provocadas sobre todo por la competencia comercial y desconfianza de los judíos hacia la práctica religiosa de los “recién llegados”, que podía atraer peligrosamente la atención de la Inquisición. 16 Véase Aldina QUINTANA, Geografía lingüística del judeoespañol (Bern: Peter Lang, 2006) pág. 251. 17 Coloma LLEAL, El Judezmo: El dialecto sefardí y su historia (Barcelona: Universitat de Barcelona, 1992) págs. 204-205. 18 Coloma LLEAL, «El judeoespañol», en Historia de la lengua española, ed. Rafael CANO (Barcelona: Ariel, 2004) págs. 1139-1167: 1141. Sef_76_2.indb 401 27/12/2016 10:18:50 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 402 2. LA CONExIÓN PENINSULAR La situación lingüística peninsular del español del momento reconocía un modelo de lengua literaria como «lengua funcional» 19, aún no suficiente para equipararse a un concepto de estándar actual: la llamada «norma madrileña», no marcada y más prestigiosa que la «sevillana» (andaluza-meri- dional), a lo que habría que sumar rasgos considerados vulgares, comunes a ambas. La separación, aunque pueda parecer, de entrada, algo simplista, puede ayudarnos a entender la procedencia de la base judeoespañola que encontramos en los inventarios que editamos. Respecto a los rasgos «por defecto», los textos parecen reflejar la defonematización de /β/ en español y así, en unas palabras se refleja la pronunciación del español peninsular y en otras interfiere la grafía etimológica castellana, lo que ocasiona que no aparezcan en los mismos contextos que en español medieval. Es escaso, por tanto, el rendimiento de <-v-> intervocálica frente a <b> en las restantes posiciones, que coincide con los resultados de Alberto Várvaro y Laura Minervini en su corpus, cronológicamente anterior, de textos aljamiados de responsa rabínicos entre 1595 y 1651 20. De este modo, nuestros textos reflejan abelle (3: 159) 21, bive (1: 3 y 209), berga (1: 49), canavachos (1: 182), cordován (2: 31, 34, 37, 40 y 44), deve (2: 61, y 3: 158), diversas (1: 198), gavardina (3: 56), guba (1: 57 y 188; 2: 77, y 3: 75); laborado (3: 126), livro (2: 62 y 66) ~ libro (1: 155 y 184, y 4: 32); nueba (1: 92), sábana (1: 91 y 145, y 3: 117 y 125) ~ sávana (1: 127; 3: 138, y 4: 10), saver (3: 33 y 171), serbilleta (1: 92, y 3: 111) ~ servilletas (4: 12), tabolino (1: 100 y 110, y 3: 17 y 146), taburete (1: 130), y trabesero (1: 98, 128 y 146, y 3: 115) ~ travesero (3: 121 y 123); el hábito confundidor debió de trasladarse sin dificultad a la haketía, por los apuntados contactos comerciales. Asimismo, existe la palatal nasal, de acuerdo con Minervini 22, se trate o no de grafías italianas: <gn> bagno (3: 70), empegnado (2: 60, 69, 71 19 QUINTANA, Geografía lingüística del judeoespañol, pág. 295. 20 Alberto VáRVARO y Laura MINERVINI, «Orígenes del judeoespañol (I). Textos: siete responsa rabínicos», Revista de Historia de la Lengua Española 2 (2007) págs. 147-172, y «Orígenes del judeoespañol (II)», pág. 189. 21 Presentamos los ejemplos ordenados alfabéticamente e indicamos entre paréntesis su localización en la edición que presentamos al final del trabajo, indicando el número de inventario seguido del número de línea, ambos en arábigos y separados por dos puntos. 22 MINERVINI, «‘Llevaron de acá nuestra lengua’... », pág. 174. Sef_76_2.indb 402 27/12/2016 10:18:50 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 403 y 73, y 3: 44), gugnio (1: 1 y 10), leño (4: 22), pagno (1: 66, 74, 177 y 193, y 3: 90 y 114), Pegna (1: 2), pegno (2: 59, 63, 65, 68, 72, 75, 76 y 77, y 3: 10 y 45) ~ peño (2: 70), y pequegnas (1: 19 y 213); por lo que no se deduce el resultado /ny/, que veía Ralph Penny (2004) como resultado de la neutralización de /ɲ/ y /ny/ 23. Frente a lo que sostiene este autor, el proceso no se produce en todas las variedades de judeoespañol 24. Tampoco asoma en los textos la neutralización entre las palatales lateral y central, dado que, como parecía suceder en España, la deriva hacia el yeísmo, rasgo atribuido al judeoespañol general, era aún en el Siglo de Oro poco visible 25. Considerando que <gl> refleja pronunciación lateral, localizamos: amariglio (2: 41), aniglio (2: 70-71) ~ anillo (2: 68), cafetillo (4: 22), coyo (1: 150, y 2: 18, 19, 22, 24, 26 y 30), cuchillo (3: 36 y 40), ferayolo (1: 191 y 192), gatiglio (3: 87), granadillo (1: 84, y 3: 16), gunaquillá (1: 113), (h)alla (1: 212, 224 y 247; 2: 2, y 4: 33), (h)allare (2: 3-4 y 11, y 4: 8), llenas (1: 17, 23, 36, 214 y 218), Marzella (3: 85), platiglio (3: 36), retallo (2: 30), sarsillo (3: 43), saya (1: 54, 68, 94, 152 y 154; 3: 93, 97 y 99, y 4: 18), siglia (1: 132, y 3: 15 y 145), y toaglia (1: 59, 90, 176 y 195, y 3: 119) 26. Con todo, la mayoría de fenómenos destacables cuentan con algún grado de marcación, similar a la modalidad lingüística hablada en la Península. Así, la reducción de las distinciones vocálicas átonas, restringidas a la posición pretónica y al orden palatal, que no parece deberse –salvo en el caso de enbentariado (1: 103, 170 y 241)– a cruces con prefijos del tipo des-, dis-, en-, in-, la encontramos en: abante (2: 88 y 3: 181), consegnar (1: 230), Felipo (1: 106 y 172), piquenos (1: 28, y 3: 112), recevían (1: 229), segnados (2: 84), si (3: 193), sintido (1: 232), tistimonios (1: 13), y transferió (4: 3) 27. Tampoco parece explicarse exclusivamente por influencia portuguesa, como defendía 23 Ralph PENNY, «Variación en judeoespañol», en Variación y cambio en español (Madrid: Gredos, 2004) págs. 264-290: 286-287. 24 El diccionario de Joseph NEHAMA, Dictionnaire du judéo-espagnol (Madrid: CSIC, 1977) demuestra la plena vigencia del fonema palatal en Salónica incluso en pleno siglo xx, ss.vv. deñar, enseñar, leño, mañana, etc. 25 Rafael CANO, «Cambios en la fonología del español durante los siglos xVI y xVII», en Historia de la lengua española, ed. Rafael CANO (Barcelona: Ariel, 2004) págs. 825-857: 848. 26 Y menos aún, resultados “hieístas” del tipo castío o maravía. 27 El caso de signor (passim) frente a señor (4: 3) puede explicarse tanto por puntuales hábitos escriturarios como por tratarse de un italianismo. Sef_76_2.indb 403 27/12/2016 10:18:50 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 404 Minervini 28, pues el proceso estaba produciéndose en el español de la Península del momento y tenía connotaciones vulgares. Quintana, que ofrece en su obra una pormenorizada distribución dialectal del judeoespañol, señala que la neutralización –en el orden palatal, puntualiza– tiene lugar en Bosnia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Karnobat, comunidad de Bitola (Macedonia), Castoria (Grecia) y comunidades de Rodas y Hebrón. Se trataría, por tanto, de una innovación 29, producida de manera independiente de la Península ibérica (ejemplo, pues, de poligénesis); en otras palabras, una tendencia general del español que pudo ser estimulada por el portugués de los siglos XVI y XVII, llevado por los judíos de esta procedencia emigrados allí previo paso por Italia, quienes reducirían vocales mediales en posición pretónica e incluso (y especialmente) en posición final 30, si bien esta última posición no puede corroborarse en los documentos analizados. El contacto con el adstrato portugués durante los siglos XVII y XVIII debió de favorecer la neutralización en el judeoespañol de Bosnia, Serbia, este de Macedonia, Rumania y Bulgaria 31 y, en definitiva, en las comunidades del área mediterránea del Imperio otomano. También compartiría con el español vulgar resultados como la falta de diptongo en: acordo (2: 62), boto (1: 221) (< vuoto), grosa (3: 51), gustacor (3: 97), lenzol (1: 56, 140 y 196) < lenzuolo (lenzolo en italiano popular 32), y richolo (3: 131) (< ricciolo); además de casos, según constatan, Várvaro y Minervini 33, del tipo deto (1: 6, 15, 42, 64, 139, 144, 203, 207, 220, 222, 228 y 237; 2: 4, 7, 33, 34, 46, 49, 70 y 90, y 3: 19, 45, 86, 141 y 165) ~ dito (1: 22, 198 y 211, y 3: 173 y 175) < detto ‘ya nombrado’ 34, pero una opción más interesante aporta Castellani, quien considera el resultado deto propio del toscano oriental y meridional 35; por último, 28 MINERVINI, «‘Llevaron de acá nuestra lengua’... », pág. 171. 29 QUINTANA, Geografía lingüística, págs. 40 y ss.; véase también el citado estudio de PENNY, «Variación». 30 QUINTANA, Geografía lingüística, pág. 54. 31 QUINTANA, Geografía lingüística, pág. 55. 32 Mario CORTELAzzO y Paolo zOLLI, Dizionario etimologico della lingua italiana (Bologna: Zanichelli, 1979) [en adelante DELI] pág. 664. 33 VáRVARO y MINERVINI, «Orígenes del judeoespañol (II)», pág. 166. 34 El DELI (pág. 330) lo remonta a 1292. 35 Arrigo CASTELLANI, Grammatica storica della lingua italiana. I. Introduzione (Bologna: Il Mulino, 2000) pág. 290. Sef_76_2.indb 404 27/12/2016 10:18:51 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 405 destacamos mesmo (3: 105, 164 y 170) y soma (2: 29, 53, 79 y 86, y 3: 27, 55, 82, 108, 134 y 163), para los que Várvaro y Minervini apuntan asimismo la influencia portuguesa o de variedades hispánicas no castellanas, pero en ningún caso mencionan la influencia italiana. De igual modo que el español peninsular 36, que la marcaba como vulgar o coloquial, los inventarios muestran la simplificación consonántica de grupos cultos en: asetaron (1: 232), efeto (1: 5 y 229, y 4: 5) y setiembre (2: 1, y 3: 1), así como el refuerzo inicial de la vocal velar en güerto (3: 84); o el trueque entre consonantes velares y labiales ante vocal redondeada 37 que encontramos en gugón (por jubón) en el inventario 3 (3: 52, 92 y 94) 38. La misma consideración vulgar que tendría en la Península, pero no forzosamente en judeoespañol, lastraría, por otra parte, la esporádica combinación de artículo más nombre propio: el David de Meza (1: 46). Y muestra las vacilaciones del momento en el acusativo personal sin preposición: «aze Isache Fonzeca e Bentura Leuce estimadores» (2: 9-10) 39. Como señala Minervini en su compilación de textos judeoespañoles medievales castellano-aragoneses, la concurrencia de objeto personal con y sin a en los textos medievales, momento en que aún no estaba consolidada la distinción actual, solamente empezó a afirmarse en los siglos XVI y XVII y se hizo plenamente dominante en la época moderna 40. Un rasgo llamativo, que aparece también en textos sefardíes como La güerta de oro de David M. Atías 41 es el uso del anafórico dito con función pronominal. 36 Cfr. CANO, «Cambios», pág. 852, y Coloma LLEAL, «El judeoespañol», pág. 1151. 37 Del tipo agüelo por abuelo o abujero por agujero. 38 Para España, el resultado con oclusiva velarizada no aparece en el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española [en adelante NTLLE], accesible en http://buscon. rae.es/ntlle/SrvltGUILoginNtlle, y solo esporádicamente, tanto con carácter dialectal en el Corpus Léxico de Inventarios [en adelante CORLEXIN], accesible en http://web.frl.es/ CORLEXIN.html: «Un gugón negro de muger de tafetán doble, en cien reales» (Cabra, Córdoba, 1664); como diastrático en el Corpus Diacrónico del Español [en adelante CORDE], accesible en http://corpus.rae.es/cordenet.html: «y remendase unas bragas y un jugón con hilo gordo» (ca. 1763, sainetes de Ramón de la Cruz). 39 VáRVARO y MINERVINI, «Orígenes del judeoespañol (II)», pág. 177. 40 Laura MINERVINI, Testi giudeospagnoli medievali: Castiglia e Aragona (Napoli: Liguori, 1992) pág. 110. 41 Editada por Ángel BERENgUER AMADOR en su tesis doctoral Edición y caracterización lingüística del libro sefardí La güerta de oro de David M. Atías (Liorna, 1778) (Tesis doctoral inédita, Universidad Complutense de Madrid 2016). Sef_76_2.indb 405 27/12/2016 10:18:51 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 412 –con las precauciones debidas, claro está, de lo que se entienda por primera documentación, pues el lapso de tiempo es demasiado amplio como para ser anecdótico– 72; credencia, ‘aparador en que se ponían los frascos de vino y de agua’ es vocablo tardío en español 73, presente en la lexicografía solo a partir de Covarrubias. Finalmente, diges (en singular dige o dije) designa el ‘adorno que se pone a los niños’ 74, que tendría como primera documentación 1605 75. 3. RASgOS NO PENINSULARES. El contacto con los sefardíes procedentes del Imperio otomano pudo contribuir a la pérdida de oposición entre las vibrantes, además de hechos inherentes al sistema como el escaso rendimiento funcional y la tendencia a la pérdida de tensión articulatoria. En este sentido, las comunidades judeoespañolas de Bosnia, Serbia, Croacia, Bulgaria y Rumanía parecían desconocer la vibrante múltiple frente a zonas conservadoras de la oposición como Grecia, Macedonia, Turquía, Israel y Egipto 76. Los textos no ofrecen lugar a dudas: aforada (1: 150) 77, arecada (3: 21 y 22) < arracada ‘pendiente’, baracano (2: 77), baracón (1: 67), baracunda (3: 117-118) ‘adorno en forma del pez barracuda’, baril (1: 38), caratelo (1: 19-20 y 26), cariola (1: 32) 78, eradura (1: 186-187), ferayolo, fero, forado (1: 186 72 Así aparece en la obra de Gaspar y Roig, con el significado de ‘árbol de la India (luego, Cuba)’, y lo registra el Suplemento al Tomo primero (post 1869), A-F, del Diccionario enciclopédico de la lengua española, con todas las vozes, frases, refranes y locuciones usadas en España y las Américas Españolas [...] Tomo I (apud NTLLE) ya bastante avanzado el siglo xIx, por tanto. 73 ARIzA, «Documentos judeoespañoles», págs. 1736-1737. 74 Así en DRAE 1832, apud NTLLE. 75 En El Quijote, según el DCECH, vol. III, pág. 495b. 76 QUINTANA, Geografía lingüística del judeoespañol, pág. 84. 77 La forma aforada –que no es vulgarismo, por cierto– aparece en ALVAR, «El judeoespañol», pág. 365, para el judeoespañol de Marruecos, donde alternan forrar / aforrar y forros / afforros, con posible diferencia semántica (afforros ‘telas propias para hacer forros’); véase también Beatriz ARCE SANjUáN, «El léxico de los tintoreros y los tejedores zaragozanos en los Siglos de Oro», Archivo de Filología Aragonesa LIV-LV (1998) págs. 115-139. 78 Por carriola ‘cama baja o tarima con ruedas’ según el DLE. Sef_76_2.indb 412 27/12/2016 10:18:53 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 413 y 191), giero, rame (1: 27, 29, 116, 159, 162, 167 y 200, y 3: 67 y 153), serallo (2: 34 y 37), terazo (1: 83), tereno (1: 208) y tiera (1: 115). También en relación al comportamiento del sonido vibrante, habríamos de explicar a) si los textos reflejan la metátesis de la vibrante simple –rasgo frecuente en judeoespañol–, teniendo en cuenta que los resultados sin metátesis se encuadran en el área de intensa influencia lingüística de los judíos portugueses 79, y b) si, en el caso de producirse, la combinación oclusiva + vibrante se prefiere en la primera sílaba de la palabra «donde la capacidad articulatoria para producir tales agrupaciones consonánticas es mayor y menos tendente a la relajación» 80, con lo que entonces la vacilación se resolvería a favor de la preferencia de oclusiva + vibrante sobre consonante + vocal + vibrante, e iría encaminada a preservar la articulación vibrante simple de la lengua de origen 81. Sin embargo, los textos no son muy alentadores en este sentido y tal vez precisaríamos un corpus más amplio, aunque sí documentan ejemplos asimilables a fenómenos documentados en judeoespañol en este ámbito como: cermesí 82 (3: 109), dogreto (1: 188) (< droghetto), fodro (1: 192) por fodero, gurumbiales (1: 181) (< grumbiale) e Isdrael (1: 2 y 11) por Israel. 3.1. El componente léxico italiano Con todo, lo más destacado es el profundo grado de penetración del italiano (al menos en la escritura) y que se conforma como el paso inevitable al abandono de la modalidad judeoespañola, ya que alcanza a todas las esferas del sistema lingüístico. Hace unos años, Ariza 83 ya bosquejó una buena primera aproximación, anotando hasta 100 sustantivos italia- 79 QUINTANA, Geografía lingüística del judeoespañol, pág. 109. 80 Aitor gARCÍA MORENO, «Esa incómoda vibrante: una visión de conjunto de los fenómenos que afectan al sonido [r] en judeoespañol», en Actas del VII Congreso Internacional de Historia de la Lengua Española, eds. Concepción COMPANY y José G. MORENO DE ALBA, 1 (Madrid: Arco Libros, 2008) págs. 245-254: 250. 81 gARCÍA MORENO, «Esa incómoda vibrante», pág. 248. 82 Cfr. los resultados de CASTELLANI, Grammatica, pág. 252: chermisì (arcaico), cremisì > crèmisi (siglo xVII), chermisì / cremisì (1682). 83 Vid. ARIzA, «Documentos judeoespañoles», págs. 1735-1738. Sef_76_2.indb 413 27/12/2016 10:18:53 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 414 nos, que agrupó por campos semánticos. Nosotros, excluyendo nombres propios y formas repetidas, localizamos hasta 166 formas italianizantes –en la mayoría sustantivos, pero no exclusivamente, pues encontramos abante, acanto, che y procedimientos morfosintácticos explicados líneas más abajo– en diverso grado. Implicaciones sociolingüísticas aparte (la variedad de telas y enseres denotaría, en efecto, un estatuto elevado de los judíos que solicitan los inventarios), y aunque este autor comente que la mayoría de los muebles consignados designan palabras castellanas, es indiscutible la influencia de la lengua toscana. Hallamos abundantes italianismos en las secciones formularias: fechas, nombres de meses, firmas, cargos –Encomiatissimo Signore Conserbatore della Natione Ebrea (1: 104 y 171)– pero también en las secciones libres, y estos son obviamente los más interesantes; así leemos: «item 38 deto a Z1:5 la tt son Z47:10, item 91: deto 5 cordovanes del Serallo lavorados a Z1:10 la tt e soldi 10 di fatura del uno sono n° 28 il[?] todo Z151: 5» (2: 35-36). 3.1.1. Italianismos en bruto Abundan los italianismos crudos, como: acanto (1: 173 y 217) (antiguo a canto) ‘junto a’; ad instanza de (1: 6 y 171) ‘a petición de’; androne (1: 22) ‘pasillo, porche, vestíbulo’ 84; bómbola (1: 112 y 167, y 3: 153) ‘botella, bombona, recipiente metálico de forma cilíndrica, sin cuello o con cuello corto, para líquido’ 85; bugliolo (1: 39) –literario bugliuolo– ‘cubo’, ‘balde’; caldano (1: 40) ‘brasero’; cartafoglios ‘pliego entero de papel’ 86; cioè (3: 60) ‘es decir, a saber’; criatura ‘niño, hijo’ (1: 77, 79 y 97, y 3: 87); donna (1: 6) ‘doña’; fodro (1: 194) ‘fodero, vaina, funda (de armas blancas, especialmente de las largas)’ 87; el citado ferayolo (1: 193 y 194); giaco (2: 59 y 63) ‘jaco, cota de malla’ 88; guasto (1: 23, 36, 214 y 218) ‘consumido’, vocablo ya en ese 84 GDLI, pág. 461. 85 GDLI, pág. 302. 86 En el Diccionario de SALVá (1846), apud NTLLE. 87 DELI, finales del xIII, s.v. fodero1, pág. 444; el GDLI, por su parte, s.v. fodero1, pág. 93, recoge como forma antigua fodro, que puede ser de metal o de cuero. 88 GDLI, pág. 757. Sef_76_2.indb 414 27/12/2016 10:18:53 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 415 momento antiguo en castellano 89 pero del que Manuel Ariza ha señalado su procedencia italiana 90; lisiguiente (1: 187), forma en que li puede tratarse del adverbio li ‘ahí, allí’ o de la forma arcaica del artículo italiano i (‘los’); mola (1: 68; 3: 90, 91, 93, 95 y 101, y 4: 18) ‘clase de tejido’ 91; montanina (2: 39) ‘piel montañesa, sin pelo’ 92; nastro (1: 96) ‘tejido de seda, raso o terciopelo, de un solo color, con filos de otro o plata, para adornar vestidos, calzados, o como ornamento simplemente’ 93; nero (1: 22) ‘negro’; nostrale (2: 19) ‘local’, piano (3: 60 y 84) ‘planta, piso’ 94; el citado vocablo rame, robba (1: 240, y 3: 192) 95 ‘propiedades, bienes, pertenencias, hacienda’; scala (1: 162) ‘escalera’; scatolino (4: 30) ‘caja pequeña para guardar medicinas o joyas’ 96; soldo (2: 35) ‘moneda equivalente a 12 denarios y vigésima parte de la lira, acuñada a partir del siglo XIII’ 97; sono (2: 23); soto escrito ‘abajo firmante’ (1: 224 y 234, y 2: 11-12), que señalan Várvaro y Minervini como préstamo del italiano para el español; stadera (1: 163) ‘balanza romana’ 98, y teglia (1: 159) 89 En DRAE 1803, apud NTLLE. 90 ARIzA, «Documentos judeoespañoles», pág. 1736. 91 Según GDLI se corresponde con mola4, con marca desusado y parca información más allá de ‘sorta di tessuto’ (pág. 692). 92 Recogido en TOAFF, La nazione ebrea a Livorno e a Pisa, pág. 507. 93 El GDLI ofrece una pormenorizada descripción del término, págs. 133-134. 94 DELI, s.v. piano1, pág. 419. 95 Variante antigua y regional de roba ‘bienes, pertenencias, hacienda’, según señala el Vocabolario della Crusca de 1612, accesible en http://vocabolario.sns.it/html/index.html, incluida en Salvatore BATTAgLIA, Grande dizionario della lingua italiana (Torino: Unione Tipografico–Editrice Torinese, 1961 [en adelante GDLI]) pág. 1097. 96 GDLI, pág. 891. 97 Manlio CORTELAzzO y Paolo zOLLI, Dizionario etimologico della lingua italiana (5 vols, Bologna: Zanichelli, 1979-1988 [en adelante DELI]). 98 Ausente en el NTLLE, solo encontramos un ejemplo en CORDE que menciona explícitamente la procedencia toscana: «Y advierto que en Milán y Nápoles pesan las piezas con stadera o romana, y en Flandes, con balança hecha de madera y cadenas; que pueden servir a esto para que use de lo que mejor le pareçiere el que quisiere hazer piezas». (1611, Cristóbal Lechuga, Discurso en que trata de la artillería con un tratado de fortificación, Ejército y ciencia militar). Sef_76_2.indb 415 27/12/2016 10:18:53 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 416 ‘recipiente de cocina sin asas por lo general de metal redondo o rectangular, con bordes bajos, usado para asar carne en el horno’ o ‘cacerola para cocer’ 99. 3.1.2. Formas adaptadas El otro gran grupo de formas lo constituyen los diferentes grados de adaptación de pronunciación y ortografía, realizados con desigual fortuna; proceso que llega a provocar ultracorrecciones. Así, se notan con <-gl-> las referidas formas aniglio, gatiglio, siglia, toaglia, así como taglio (3: 57) ‘talle, corte’; y encontramos formas con <s-> líquida en: scala, stanpa (1: 156) ‘imprenta’ o ‘grabado’, stilo (1: 27-28) < stillo ‘alambique’ y stimado (1: 32, 43, 56, 58, 62, 65, 67, 69, 70, 74, 75, 79, 80, 81, 86, 87, 90, 91, 95, 109, 114, 116, 118, 127, 128, 132, 141, 144, 145, 147, 149, 151, 156, 159, 160, 164, 165, 166, 168, 175, 176, 177, 178, 181, 184, 186, 187, 188, 190, 192, 195, 196, 197, 199, 201, 202, 205 y 221; 2: 16, y 4: 10, 11, 12, 14, 17, 18, 19, 21, 22, 24, 25, 26, 27, 28 y 29); y documentamos <-gi-> en armagio (2: 45) < armadio. Abunda la simplificación de geminadas y, en menor medida, de diptongos o terminaciones más castellanas: abante < avanti ‘delante de, ante’ 100; acordo ‘acuerdo’; aguabita (1: 17) < acquavite ‘aguardiente’ (bebida escandinava) 101; bagatela (1: 97, 150 y 206; 3: 75, y 4: 26) < bagattella ‘en el uso antiguo, cosa de poco precio, baratija’ 102, incluso bagatelitas (1: 198) 103; baligia (1: 81) < valigia ‘maleta’, ‘arca’ o ‘aparador’; el referido bauleto (1: 186, y 3: 20) < bauletto ‘neceser’; bitelino (2: 17) < vitellino ‘de vitelo’, ‘piel de becerro curtida para encuadernar libros valiosos en la Edad Media, así como calzado y peletería 104; bocaleto < boccale ‘jarrito’ o ‘florero’ 105; biludo (3: 56) < velluto 99 Según GDLI, pág. 799 y DELI, pág. 1321, respectivamente. Podría equivaler asimismo al español tartera. 100 Hemos procurado evitar la repetición de remisiones a los inventarios ya señaladas. 101 GDLI, pág. 133. 102 GDLI, pág. 941. Como ‘cosa menuda, de poco provecho, sin sustancia ni valor’ la define el DRAE 1726, apud NTLLE. 103 Origen toscano ya señalado desde DRAE 1726 (apud NTTLE); préstamo italiano para VáRVARO y MINERVINI, «Orígenes del judeoespañol (II)», pág. 171. 104 GDLI, pág. 935. 105 En Carlo BATTISTI y Giovanni ALESSIO, Dizionario etimologico italiano (Firenze: G. Barbèra, 1975 [en adelante DEI]), pág. 546; cfr. GDLI, pág. 259. Sef_76_2.indb 416 27/12/2016 10:18:53 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 417 ‘terciopelo’; botos (1: 221) < vuotos ‘vacíos’; canavacho (1: 182) < canovaccio ‘cañamazo’ 106 o ‘estopa de cáñamo (estropajo) que se usa para limpiar el suelo’ 107; caratelo < caratello, antiguo y regional carratello, diminutivo de un antiguo *carrata ‘recipiente de madera, en forma de tonel pequeño, usado especialmente para vino, cerveza y bebidas similares’, también puede aludir a una medida del contenido 108; catinela (1: 112) < catinella ‘palangana’, ‘jofaina’, ‘almofía’, unidad de medida de líquido correspondiente 109; chencho (1: 149 y 182) ~ cencho (1: 78) < cencio ‘trapo, andrajo, harapo’ 110; chostra (1: 25) < chiostra ‘patio interior’ 111; ciameloto (2: 50) ~ chameloto (4: 15) ‘camelote; tejido fuerte e impermeable, generalmente de lana’ 112, muy habitual en la época < cammellotto (antiguo cambellotto y ciambellotto), a su vez, del francés antiguo chamelot o chameloto 113; chiotola (4: 31) < ciotola ‘recipiente en forma de taza, de madera o terracota, sin asas ni pies, de pequeño tamaño’; concho (2: 31) < concio ‘curtido’ 114; córnise (3: 61 y 63) < cornice ‘marco’; cortinagio (3: 11) < cortinaggio ‘cortinaje’ 115; coyo < cuoio ‘cuero’ 116; dopia (2: 15 106 Esto es ‘tela tosca de tejido ralo bordada con seda o lana de colores’, apud DLE; José M.ª ESTRUgO (Los sefardíes, pág. 101) lo define, a su vez, como ‘estopa de cáñamo (estropajo) que se usa para limpiar el suelo’. 107 Recogida también en ESTRUgO, Los sefardíes, pág. 101. 108 El DELI, pág. 203, añade en esta voz, registrada desde finales del siglo xIV, que se aplicaba al vino de la oración y otros licores. 109 GDLI, pág. 217. 110 DELI, pág. 123. 111 No tanto ‘claustro’, según DELI, pág. 233. 112 DLE, s.v. camelote; material muy frecuente en la vestimenta de la época, a juzgar por lo que dice el DEI, pág. 915, s.v. camelloto. 113 Quizá incluso se haya incorporado al español e italiano simultáneamente, como insinúa HERRERO gARCÍA (Los tejidos, pág. 87) al describir el chamelote como un «tejido originario de Oriente, tal vez de Persia, fabricado con pelo de camello, después imitado en Italia y Francia con pelo de cabra, seda, etc.». 114 DELI, pág. 264. 115 La grafía <q->, presente en quales (1: 70, 206; 2: 82), quanto (1: 244, 2: 3, 10, 97, 98, 99 y 100, y 3: 192 y 194), quarto (3: 14), quato (3: 37), quatrosienta (3: 158), o quatro (4: 12 y 20), no se debe a influjo italiano, sino que se trata de una tradición escrituraria española presente hasta la Ortografía académica de 1815. 116 DELI, pág. 305; coio tiene su primera aparición en 1306; cuoio, a finales del siglo xIV. Para el Tesoro della Lingua Italiana delle Origini, accesible en http://tlio.ovi.cnr.it/ TLIO/, incluso se remonta a 1282. Sef_76_2.indb 417 27/12/2016 10:18:54 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 418 y 56) < doppia ‘doble’; el mencionado vocablo dogreto < droghetto; ‘paño de adorno de lana (a veces de seda), de bajo precio, fabricado en la Francia septentrional 117; escaldaleto (3: 66) ‘brasero de cama’ < scaldaletto 118; escampolo (2: 51) < scampolo ‘retazo’, con lo que puede significar ‘retal’; (perlas) escaramosas (3: 28) < scaramazza ‘irregulares’ 119 –el equivalente en español sería barrueco–; estadera; estanzina (1: 42) < stanzino ‘cuartito’, o, preferiblemente stanzina ‘trastero’; fasco (1: 203) < fascio ‘haz’, ‘montón’; fasoleto (1: 129) < fazzoletto ‘pañuelo’; el señalado ferayolo < ferraiolo ‘capa’ 120; filadicho (1: 63) < filaticcio 121; forcheta (3: 38) < forchetta ‘tenedor’; grosa (< grossa) grana ‘grano grueso’; gustacor < giustacuore ‘justillo’, usado especialmente en los siglos XVII y XVIII 122, ‘antigua prenda masculina’ 123, aunque en cuanto al que aparece en los inventarios, se especifica que es para mujer; laborada (1: 194) < labrada, primera aparición lexicográfica, en español, tardía 124, en la que no se descarta el italiano ‘orlato, bordato’, voz aquella propia de la literatura 125; lendinelos (2: 47) < lendinella ‘tela basta’, con adaptación al masculino plural español; el referido lenzol (1) –como lenzolo–, variante popular italiana de lenzuolo ‘sábana’; leto de nogie (1: 138), forma inexistente en italiano; logia (1: 16) < loggia ‘porche, pórtico, soportal’; luneta (de diamanticos) < lunetta ‘media luna que como adorno usaban las mujeres en la cabeza y los niños en los zapatos’ 126; masaro (1: 236) < massaro ‘aparcero’, 117 Para el GDLI, pág. 1010, que lo remonta al francés, en una ocurrencia de 1554; en español, droguete, que el DLE define como ‘género de tela que se hacía comúnmente de lana, listada de varios colores y generalmente con flores entre las listas’. 118 DELI, pág. 1140. 119 DELI, pág. 1144. 120 DELI, s.v. ferraiolo3, pág. 853, es una capa de seda, mantel largo de seda o de tela ligera. 121 Según la información que proporciona el GDLI, pág. 987. En español, filadiz ‘seda que se saca del capullo roto y resulta menos estimada’. 122 DELI, pág. 503. 123 Como apunta el GDLI, pág. 906; según el DRAE 1734 (apud NTLLE), ‘vestido interior, ajustado al cuerpo, a modo de jubón, de quien se diferencia en no tener mangas’; aunque HERRERO gARCÍA (Estudios sobre indumentaria, pág. 220) señala que hay justillos con mangas, que carecen, frente al jubón, de las faldillas o ruedecillo de cintura abajo. 124 En DRAE 1803, apud NTLLE. 125 GDLI, pág. 652. 126 Según el DRAE 1803, apud NTLLE. Sef_76_2.indb 418 27/12/2016 10:18:54 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 419 ‘comunero en una heredad o hacienda’, recaudador de impuestos 127; mosolina < mossolina –del topónimo iraquí Mosul– ‘muselina’ (musola de particular finura y ligereza usada para pañería e indumentaria de lujo y, por metonimia, indumentaria, adorno o cortina confeccionado con tal tejido’ 128); otón (1: 49, 114; 158, 160 y 162, y 3: 67, 150 y 152) < ottone ‘latón’; paleta (1: 118) < paletta ‘badil u otro instrumento semejante con que se remueve la lumbre’ 129; panacho (1: 87) < pennacchio ‘penacho, adorno de plumas que sobresale en los cascos o morriones, en el tocado de las mujeres, en la cabeza de las caballerías engalanadas para fiestas reales’ 130; pegione (2: 72) ~ pigione (1: 210) < pigione ‘alquiler’ 131, tiene a pigione (< dare, prendere, tenere a pigione ‘tener en alquiler’); pegno ‘aquello que se da o se deja en prenda’ 132; pele (1: 186) < pelle ‘piel’; pregar ‘rezar, decir’; rameche (1: 29) < ramecio ~ rameico ‘cobrizo’; recamada (2: 66), a partir de recamar ‘sobreponer ciertos elementos de más entidad que la mera hebra de hilo’ 133, técnica artesana que debió de ser tardía en italiano (se registra a partir del siglo XV) 134; richolo (3: 131) < ricciolo ‘tirabuzón, rizo, bucle’; richos (1: 151), que alude a rizos (< richolos); sechos (1: 31) ~ secha (1: 200), en masculino o femenino, con acomodación de género y/o número < secchio ‘cubo’; soma < somma 135; sopradeto (1: 246) < sopraddetto ‘susodicho’ 136; sotocopa (3: 33) < sottocoppa ‘posavasos’; soto escrito; stanza (1: 102) ‘cuarto, estancia, habitación’ 137; sumaco (2: 41 y 42) < sumac < sommacco < sumach ‘arbusto de Sicilia en su origen, 127 El massarato estaba compuesto de cinco miembros elegidos en el seno de la comunidad, con plena autonomía jurisdiccional en los asuntos de la comunidad; cfr. Cristina gALASSO, Alle origini di una comunità. Ebree ed ebrei a Livorno nel seicento (Firenze: Olski, 2002) pág. 23; massaio en DELI, pág, 728, y massaio1 en GDLI, pág. 889. 128 GDLI, pág. 132. 129 DLE, s.v. paleta; véase también DELI, pág. 863. 130 DLE, s.v. penacho; véase también DELI, pág. 902. 131 DELI, pág. 927. 132 Ya en el DRAE 1737(apud NTLLE); cfr. también GDLI, págs. 941-943. 133 HERRERO gARCÍA, Los tejidos, pág. 254. 134 CASTELLANI, Grammatica, pág. 243. 135 La ausencia de inflexión no se debe necesariamente a influencia italiana, o incluso portuguesa, sino que es la solución en español vulgar. 136 DELI, pág. 1229. 137 DELI, pág. 1267. Sef_76_2.indb 419 27/12/2016 10:18:54 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 420 piel para calzado o libros’ 138; strapunto (1: 147), también vocablo tardío en italiano 139 < trapunta ‘colchoneta’, ‘manta acolchada’; terazo < terrazzo ‘azotea’; tornaleto (1: 179) –cfr. tornalecho ‘dosel sobre la cama’ 140–; tondas (3: 24) < tonda ‘redondas’ 141 (con acomodación de género); y turquino (1: 63 y 191) < turchino ‘azul oscuro (turquesa o turquí)’ 142. 3.1.3. Arcaísmos y regionalismos Resultados antiguos o regionales respecto al italiano actual se hallan en: biso (3: 57) < bisso ‘tejido de lino para recamado’ 143; dì (2: 1, y 4: 1) ‘día’, solución del toscano antiguo dì o die 144; fatura (2: 35) ‘factura, cuenta’; el citado término gurumbial, en italiano moderno grembiule ‘mandil, delantal’, pero grombiale en Padua, antecedente directo, al parecer, de la forma del inventario 145, además de panco (1: 142) 146. 3.1.4. Italianismos morfo-sintácticos El italiano penetra igualmente en ámbitos morfosintácticos con la acomodación analógica al género y número español, como en: besta (3: 91) < veste ‘vestido’, celesta (3: 93) y lenzolas (1: 196) 147; o con la acomodación desde el italiano, ya citada a propósito de una secha (1: 200) < secchia ‘un cubo’. Asimismo, derivación morfológica con base italiana presentan: ataçacapas (1: 133), por lo que, a partir de la base attacare, vendría a significar 138 GDLI, págs. 377-378. 139 DELI, pág. 1283, lo documenta tardíamente (en 1619). 140 Según la definición del DLE. 141 DELI, pág. 1347. 142 DELI, pág. 1385, lo recoge tardíamente, en 1598. 143 GDLI, pág. 258, y DEI, pág 534. 144 Cfr. CASTELLANI, Grammatica, pág. 104. Por su parte, el DELI, pág. 332, la registra desde el siglo xIII. 145 DELI, pág. 520. 146 Según el DELI, pág. 868, panca data de 1303. 147 Si bien puede tratarse de analogía con el género de un cercano toallas. Sef_76_2.indb 420 27/12/2016 10:18:54 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 421 ‘cuelgacapas’ 148; conchume (3: 130-131) < conciume ‘material usado para curtir la piel’ 149, ‘encurtido’, con derivación de conciare; o nastrame ‘surtido de nastros, enlazado, cintado, lazada’ (1: 151, y 3: 130), sobre la base de nastro (1: 96) 150. Por otro lado, terminaciones italianas presentan: bibande (1: 162), escarlate (3: 90) y nichola, diminutivo de nicchia. Abundante es la aludida sufijación diminutiva -et(t)o –ino, que aparece en numerosos vocablos ya señalados, como bauleto, bocaleto (< boccale), caxeta, palacordeta (< pallacorda ‘frontón, ‘lugar del juego’), panqueto, tabolino (< tavolino ‘escritorio’) y tobaglolino, de tovagliolo ‘servilleta’. Aunque esporádicos, figuran algunos calcos sintácticos como: otro que (1: 37) < oltre che ‘otra cosa que’…, o tantos (malos) che (buenos) ‘tanto… como’ (2: 84-85). 3.1.5. Italianismos léxicosemánticos Son escasos: el calco giero de almidonar (3: 151) ‘plancha’; el citado sintagma leto di nogie (3: 151), que –como se ha dicho– no existe en italiano; tabla (1: 101, y 3: 145) < tavola, ‘tabla, encimera’; y palo (1: 31 y 33) ‘madera’. Son llamativas también algunas alternancias léxicas, incluso en un mismo texto, como ocurre con: soto (1: 224) vs. abago (1: 225); stadera vs. romana (1: 119), y botica (2: 2) vs. tienda (2: 82) 151, que reflejan el contexto multilingüe del momento. 148 Para attaccare, voz presente desde 1294, véase DELI, pág. 86. 149 DEI, pág. 1047. 150 GDLI señala aquella como voz antigua. 151 También puntuales, entre otros rasgos que pueden localizarse a partir de formas italianas, sin justificaciones distintas a la economía de caracteres y la inmediatez inherente a los inventarios, destacan tanto la apócope en scampo (4: 14) < scampolo (‘retal, trozo’) como la contracción entr’obe (3: 18) ‘dentro donde, donde dentro’. Sef_76_2.indb 421 27/12/2016 10:18:54 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 428 ciado en el siglo XVI. Y así, en el siglo XVII se fue produciendo la gradual asimilación italiana de los judíos ibéricos, salvo en el caso de Liorna, donde se establecieron poderosas redes con el norte de Europa, el Magreb y el Oriente mediterráneo. En Pisa, el continuo e intenso contacto con el mundo hispánico de habla castellana, junto con la presión del portugués y del italiano con sus dialectos «obstaculizó la formación en Italia de una variedad parecida al judeoespañol oriental» 190. Pero no quisiéramos terminar este apartado sin atender a lo que Minervini ha denominado «hispanofilia» de los escribientes. Además del prestigio del español como lengua más apta que el hebreo o portugués para la literatura 191, también se encuentra esta situación en el ámbito jurídico (tal vez por querencia o nostalgia). Isaac Israel Peña firma el primero de los inventarios que editamos; en 2 y 3, aparece el nombre de Abraham Rodrigues Miranda. En otros inventarios del mamotreto, que analizaremos en futuras investigaciones, hallamos a escribientes como el Vicecanciller Isaac Israel Machado, que optan, frente a los mencionados, por una variante más «septentrional» de español (distinguidora, por ejemplo, de sibilantes), con lo cual no tendría sentido mantener la hipótesis de menor prestigio lingüístico en función del cargo desempeñado; sociolingüísticamente no está claro que se asocie a una mayor estimación en la distinción de sibilantes, frente a un seseo-ceceo; incluso que exista una correlación Canciller / Vicecanciller, respectivamente. Junto a ellos, sobresalen figuras como Daniel de León (responsable de los haskamot del Libro nuevo della sinagoga de Pisa, en 1636) 192, escribano seseante que acusa, además, influencia portuguesa (esto último, en documentos que firma entre 1643 y 1657); Mosé de Josef Navarro, firmante de los Capitoli della sinagoga di Pisa, 1658-1662 193, que aparece igualmente en otro documento del mamotreto cuyos inventarios estamos estudiando, en particular un testamento (fols. 204r-v y 205v), mostrando mayor variación y una escritura menos “cuidada”: pérdida de -d final, vocalismo átono 190 MINERVINI, «Experiencias culturales», pág. 29. 191 MINERVINI («Llevaron de acá». pág. 166), cita en este sentido las loas teatrales del hispano-hebreo Rafael Nieto de Montes, en particular la Loa para representar en la ciudad de Pisa, hacia 1634. 192 TOAFF, La nazione ebrea a Livorno e a Pisa, págs. 499-515. Este autor recopila y transcribe los textos de los escribientes que nombramos en este apartado. 193 TOAFF, La nazione ebrea a Livorno e a Pisa, págs. 516-520. Sef_76_2.indb 428 27/12/2016 10:18:56 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 429 vacilante (tanto palatal como velar), seseo o vibrante simple exclusiva, aunque esté ausente la aspiración de F- latina. Como es el caso de Isaque Díaz, quien refleja también un español seseante 194. Finalmente, en esta dirección, los Capitolios de los haskamot de Liorna (1675-1676, 1677, 1683-1687), que redacta el Vicecanciller Moise Israel Henríquez, ofrecen seseo y vacilación de las vocales átonas, vibrante simple, pérdida de -d en posición final de palabra, aspiración de F- latina, arcaísmos (onde), vulgarismos (aigan), entre otros rasgos. 5. VALOR SOCIAL DE LOS INVENTARIOS Los inventarios presentan las características propias de estos textos, a saber, estructura formularia, yuxtaposiciones, coordinaciones de verbos, realización anafórica con elementos como dicho, empleo de voces como la citada alias, convenciones de textos jurídicos; incluso en algún momento se encuentran huellas del habla “cotidiana” (repeticiones, titubeos, rectificaciones al consignar los bienes); todas en la actualidad suficientemente conocidas. Más interesante es que, de acuerdo con José Ramón Morala, que investiga inventarios españoles del Siglo de Oro: pese a su aspecto aparentemente caótico, los inventarios no son una relación informe de bienes sino que tienden a agrupar los objetos por criterios que guardan una cierta lógica: lo que se encuentra en un cuarto de la vivienda, lo que hay en una arca, los objetos de alguna de las dependencias anejas a la casa, enseres domésticos, aperos de labranza; o por el tipo de materiales, objetos de madera, de metal, piezas textiles. Los tasadores van pasando por las diferentes habitaciones y espacios 195. Así por ejemplo, en el inventario 1, encontramos una casa que, partiendo de una logia donde se encuentran dos almacenes (todas ellas, zonas comunes) a través de una stanzina, da a dos apartamentos en diferentes alturas, cada uno con cocina y sala (y, dentro de ella, una cámara ~ 194 Véase el documento de 17 de marzo de 1667, nº 3, fol. 107. 195 José Ramón Morala, «Léxico e inventarios de bienes en los Siglos de Oro», en Historia del léxico: perspectivas de investigación, eds. Gloria Clavería et al. )Madrid – Frankfurt: Iberoamericana Vervuert, 2012) págs. 199-218: 203. Sef_76_2.indb 429 27/12/2016 10:18:56 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 430 cámera o habitación); aparte, un almacén, un pequeño frontón y la azotea. En el inventario 3, hallamos una sala, con un primer piso que alberga una cámara, un huerto y una cocina 196. Más allá de esta distribución, que puede parecer anecdótica, los inventarios interesan porque arrojan pistas muy útiles sobre, en nuestro caso, la historia social de las comunidades sefardíes; no tan solo los oficios (trabajo y negocio de la seda) 197 o cargos administrativos, costumbres –matrimonios, herencias-, sino la organización doméstica y estatuto social 198. Nos sirve de referencia el modelo de vivienda estudiado para Liorna 199, válido para la vecina Pisa. En unas y otras casas, la sala (incluidas las alcobas que en los inventarios también se denominan salas) se concibe como espacio donde se recibe a las visitas, se lee, se come en las grandes ocasiones, se exponen los objetos de la casa más preciosos y prestigiosos. La mayoría de las casas contaban con 2 o 3 espacios: cocina, alcoba (sala, pero también cámara), y una habitación que podía ser una segunda alcoba o un cuarto de la casa; en menor proporción albergaban 4-5 estancias, y pocas son la que tienen más allá de 6. Se comprueba la especialización del espacio doméstico, y cómo los objetos y enseres contribuyen a identificar y especializar los espacios habitables. El alto número en la variedad de sillas –Galasso señala, en el caso de las viviendas de Liorna, que suponen el 49% de los muebles– nos llevan 196 Por su parte, el núm. 2 es el inventario de una botica, con lo que resulta irrelevante consignar los espacios; y lo mismo sucede en el núm. 4, que consiste en un mero inventario de bienes. 197 Es conocida la importancia (también para el vestuario judío) del negocio de la seda; véanse TOAFF, La nazione ebrea a Livorno e a Pisa, pág. 306 o MILANO, Storia degli ebrei in Italia, pág. 327), quienes comentan su relevancia, junto a la del sombrero, en Pisa, aunque no siempre se vestía ni se trabajaba la de mejor calidad (por ejemplo, el filadicho). Remitimos para los oficios a las oportunas notas de los inventarios. 198 Pueden consultarse recientes estudios, que hemos considerado en este trabajo, como los de Carmen ABAD zARDOYA: «La vivienda aragonesa de los siglos xVII y xVIII. Manifestaciones del lujo en la decoración de interiores», Artigrama 19 (2004) págs. 409- 425 o el de Efrén DE LA PEñA BARROSO «La casa y el ajuar de la familia Coronel a través de un inventario de bienes del siglo xVI», Sefarad 75:2 (2015) págs. 317-343. 199 Seguimos en este punto a gALASSO, Alle origini di una comunità, que menciona varios inventarios de casas liornesas. Sef_76_2.indb 430 27/12/2016 10:18:56 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 431 a pensar en una sociabilidad intensa (centro de reunión de amigos, parientes, vecinos) 200. Tampoco faltan en nuestros inventarios los libros en hebreo y en romance («13 libros entre hebraicos y ladinos» leemos en el inventario 1 (1: 155); ni escasean los muebles de diverso tipo: escritorios, credencias, bufetes, librerías; así como muebles destinados a guardar ropa, accesorios, joyas, blanquería, vajillas, asientos; pero que también sirven como mesas sobre las que apoyar objetos. El 17% de los muebles, estima Galasso, lo constituyen los cajones, que, junto a los baúles, irían sustituyéndose por armarios y credencias a finales del siglo XVIII. Asimismo, en nuestros inventarios encontramos, dentro de los muebles domésticos más comunes, los cuadros 201, puestos probablemente en la pared de las salas y habitaciones. Son también frecuentes objetos domésticos como las ollas y los utensilios de cocina (veánse en particular los inventarios 1 y 3), de todo tipo y material (de cobre y de barro, pero también de plata o vidrio): sartenes, calderos, cubos, bandejas y candelabros; la cocina y los cajones abundan en cucharones, pinchos, morteros, orinales, espumaderas de cobre, balanzas, vasijas para amasar de latón, braseros de cama, barriles, lámparas del sábado, de cuyo encendido se ocupaban las mujeres y que casi siempre se encuentra en la cocina, espacio de la casa donde la presencia femenina es mayor y más fuerte. Los inventarios que editamos ofrecen relación exhaustiva de todos ellos. Es habitual en este género discursivo la preocupación por la exhaustividad. Así lo muestran: a) la especificación usado que aparece en las telas o prendas, que observa también José Ramón Morala 202 en inventarios españoles del siglo XVII, en particular y solo «ocasionalmente» (ignoramos si se puede establecer alguna correlación al respecto), en los realizados en Alicante, Jaén y Málaga; La Rioja y Álava; Cáceres, Salamanca y Ávila; o b) la mención anecdótica en los inventarios, como la que ya apuntó 200 gALASSO, Alle origini di una comunità, pág. 95. 201 No aparecen espejos en los inventarios que editamos, tampoco instrumentos musicales, ni mención expresa a lo que gALASSO (Alle origini di una comunità) señala como servizio di pasqua –que se transmite de madre a hija–, o la barchetta d’argento, que simboliza el origen sefardí de la familia y evoca el exilio forzado de muchos judíos españoles y portugueses. 202 José Ramón Morala, «La expresión de la calidad en el léxico de los inventarios del Siglo de Oro», en Léxico, historia y diccionarios, ed. M.ª Pilar GarCés GóMez )=Anexos Revista de Lexicografía 30 [A Coruña: Universidade, 2015]) págs. 283-298: 295. Sef_76_2.indb 431 27/12/2016 10:18:56 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 432 Ariza 203 «3 masos de flores secas ensima del camino» )1: 135); «unos calsones de reberzo /biegos estimado en Z4» )3: 72-73). Sin embargo, lo más relevante son los indicios sobre el estatus social de los peticionarios de estos documentos. De este modo, la presencia, por ejemplo, en (3: 11) de tejidos como el damasco. A este respecto, como apunta José Ramón Morala 204, voces como damasco, adamascado y damasquillo, de uso general desde finales de la Edad Media, apuntan a la ciudad que fue gran centro medieval de intercambio comercial entre Oriente y Occidente, de donde procedían telas y productos como jubones, mantos, colchas, calzones, basquiñas. Según el DLE, damasco es ‘tela fuerte de seda o lana y con dibujos formados por el tejido’. El damasco, con el brocatel (tabí) y el terciopelo (biludo en nuestros inventarios), o los elementos “con denominación de origen”, al decir de Morala 205 son, pues, sinónimo de riqueza y suntuosidad 206. En consecuencia, además del damasco, apuntan a un alto nivel adquisitivo materiales como el tafetán o en nuestros textos el nogal (4: 21), joyas o adornos del tipo arecadas de diamantes )3: 21) o de diamantinos )3: 23), rosetas de diamantes )3: 30 y 42-43), luneta de niño de diamanticos en diverza plata )3: 31 y 32); los servicios de mesa fundidos en plata (3: 40), las colgaduras de cama 207 (3: 68); las puntas o «encajes» de oro o plata, cristal, azabache, seda negra o de colores, que adornan los vestidos (3: 91) 208; los objetos importados como guba de muger de Indiana )3: 74), cubierta de Indiana )3: 80), sábanas de Olanda )3: 117) 209, topónimo este último que Morala registra asiduamente en los inventarios españoles del Siglo de Oro, y que significa, en este contexto, ‘lienzo muy fino de que se hacen camisas, sábanas y otras cosas’. Era, según Herrero García, «el prototipo de los tejidos finos que servían para 203 ariza, «Documentos judeoespañoles», pág. 1738 204 José Ramón Morala, «Léxico con denominaciones de origen en inventarios del Siglo de Oro», en Lengua, traducción, recepción: En honor de Julio César Santoyo, eds. Rosa rabadán et al. Vol I )León: Universidad, 2010) pág. 38. 205 Cfr. el artículo de Morala, «Léxico con denominaciones». 206 Cfr. abad, «La vivienda aragonesa de los siglos xVII y xVIII», pág. 423. 207 Cfr. abad, «La vivienda aragonesa de los siglos xVII y xVIII», pág. 423. 208 Cfr. HERRERO gARCÍA, Los tejidos, pág. 267. 209 MORALA, «Léxico con denominaciones», págs. 398-399. Sef_76_2.indb 432 27/12/2016 10:18:57 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 433 camisas, sábanas y mantelerías de la gente pudiente 210. Según Abad, que estudia la vivienda aragonesa en la fecha de nuestros inventarios, el objeto importado puede presentar, como valor añadido, el exotismo o la rareza: «Lo exótico, lo raro y lo extranjero, cualidades elevadas a la más alta consideración por la moda del momento, tendrán una marcada repercusión en la composición del mobiliario y el ajuar domésticos» 211. Un caso paradigmático lo encontramos en el inventario de la casa del finado Jacob Blandón (3), del que procede, y no por causalidad, gran parte de los ejemplos mencionados en este apartado. Blandón, quien había sido massaro de Pisa en 1659, contaba, lo que no debía de ser muy frecuente en su comunidad, con un patrimonio de más de 12 mil cequíes (o ducados) y una posición más que acomodada (más aún si se añade la estimación de la botica, objeto del inventario 2), sobre todo teniendo en cuenta que la fortuna de un judío rico oscilaría entre 4 mil y 20 mil cequíes; mientras que la de uno acomodado, entre mil y 3.500, y la del económicamente débil, entre 300 y 500 212. 6. PROPUESTA DE EDICIÓN Los inventarios cuya edición crítica presentamos se localizan en Pisa, entre 1681 y 1687. Son posteriores, por ende, a los estudiados por Várvaro y Minervini 213 que, como ya apuntamos, llegan a 1651, así como a los estudiados por Minervini en 1994 214, que en el caso de Pisa alcanzaban solo hasta 1658. Todos figuran dentro del mamotreto 1286, que comprende más de mil folios, numerados a lápiz sin respetar siempre el orden cronológico, y deteriorados sobre todo por los bordes exteriores a pesar de su encuadernación consistente. Se hallan catalogados en el Archivo Histórico de la Comunidad Hebraica como Filze di Atti Civile nº 1286 210 Cfr. HERRERO gARCÍA, Los tejidos, pág. 218. 211 Carmen ABAD zARDOYA, «La vivienda aragonesa de los siglos xVII y xVIII», pág. 421. 212 Cfr., para una aproximación orientativa, el censo de Pisa de 1643, citado en Jean- Pierre FILIPPINI, «El “oasis” toscano», en Los judíos de España. Historia de una diáspora. 1492-1992, dir. H. MéCHOULAN (Madrid: Trotta, 1993) págs. 301-314: 303. 213 VáRVARO y MINERVINI, «Orígenes del judeoespañol (I)» y «Orígenes del judeoespañol (II)». 214 MINERVINI, «Llevaron de acá nuestra lengua...». Sef_76_2.indb 433 27/12/2016 10:18:57 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 434 (existe un inventario completo de los fondos en el Archivio Storico della Comunità Ebraica di Pisa 215). Casi todos los documentos del mamotreto están escritos en caracteres latinos, solo esporádicamente en hebreos, y predomina el italiano por las razones ya citadas. La edición de esta pequeña «crónica inventarial» sigue, de entrada, los criterios de presentación crítica de CHARTA, en su versión de abril de 2013 216, pero añade algunas directrices tomadas de Rafael Arnold 217, que tienen que ver sobre todo con la marcación de errores ([!]) o interpretaciones dudosas ([?]). Marcamos con / las líneas del original, que numeramos consecutivamente de cinco en cinco en cada texto –salvo cuando coincide con la indicación de inicio de folio–, para favorecer la localización de ejemplos, y utilizamos [...] para indicar los pasajes ilegibles del texto. Junto a otras observaciones, aclaramos en nota el significado de aquellas formas no comentadas previamente en el estudio ni localizables en la última versión del DLE, o que, estando incluidas en él, han recibido una definición más precisa en estudios y vocabularios especializados. En casos puntuales hemos considerado la transcripción que hizo Giulia Falchi en su Tesi di laurea defendida en la Universidad de Pisa en 2008 y tutelada por la profesora Blanca Periñán 218. 215 Cfr. Chiara gIANNOTTI, Archivio Storico della Comunità Ebraica di Pisa (ASCEPi) (Pisa s/f) en http://pisaebraica.it/cms/servizi/archivio, y Roberto CUADROS MUñOz y José Javier RODRÍgUEz TORO, «De nuevo sobre el judeoespañol de Pisa», 18 Congreso de Estudios Sefardíes, Madrid, CSIC, 30 de junio-3 de julio de 2014. Comunicación inédita. 216 CHARTA, «Criterios de edición de documentos hispánicos (Orígenes-siglo xIx)», accesibles en http://www.redcharta.es/criterios-de-edicion. 217 Rafael ARNOLD, Spracharkaden. Die Sprache der sephardischen Juden in Italien im 16. und 17: Jahrhundert (Heidelberg: Universitätsverlag, Winter 2006). 218 Agradecemos a Paolo Orsucci, encargado del archivo, el trato dispensado en la sinagoga de Pisa para la consulta de los originales y sus atentas respuestas a los correos electrónicos. Por otra parte, consignamos en nota a pie de página los significados de los vocablos siempre y cuando se alejen de la definición académica y si no se han estudiado de modo más amplio; en uno y otro caso, remitimos siempre a los apartados 2 y 3 de nuestro trabajo. Sef_76_2.indb 434 27/12/2016 10:18:57 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 435 INVENTARIO 1 (fols. 726r-734r) Imagen 1: fol. 732r Inventario de efectos y ropas de las casas de David de Mesa y Samuel de Chaves (17 de junio de 1681) 219 {fol. 726r}A día 17 gugnio 1681 fiorentino 220 Piza 221 {1} /Yo, el dicho Isache Isdrael Pegna, me trasferí en la /casa adonde de presente bive el signor David de Meza /y Samuel de Chaves por causa de aser in/5bentario de todos los efetos y ropas que se a/llaren en detas casas, ad instanza de donna / 219 Por los datos de un censo de los hebreos residentes en Pisa en 1689, sabemos que Isach Pegna era judío mercante y Bentura Leuce, curtidor; cfr. Lucia FRATTARELLI FISCHER, Vivere fuori dal ghetto (Torino: Zamorani Editore, 2008) págs. 351-352. La familia Leucci era una familia de judíos italianos que había llegado a Pisa en el siglo xIV, con lo cual queda claro su rancio abolengo –«pure Pisan family», en palabras de LUzzATI, Ebrei ed ebraismo, pág. 40–. 220 En el calendario florentino, el año empieza el 25 de marzo (un año después del nacimiento de Cristo), luego si la fecha florentina está comprendida entre los días 1 de enero y 24 de marzo se le ha de sumar un año para convertirlo a nuestro cómputo actual. Si la fecha florentina está comprendida entre el 25 de marzo y el 31 de diciembre –como sucede en los cuatro inventarios que editamos– el cómputo anual coincide. Este calendario se empleó en la Corona de Aragón hasta el reinado de Pedro IV; cfr. s(in)/a(utor), «Calendario medieval cristiano: cálculo e interpretación de fechas», Condadodecastilla.es (2014), accesible en http:// www.condadodecastilla.es/blog/calendario-medieval-cristiano-calculo-e-interpretacion- de-fechas/). Este modo de consignar la fecha, lo mismo que la presencia del mencionado quondam, sugiere tal vez hablar de una práctica discursiva de herencia aragonesa. 221 Esta es la numeración original del documento, que no siempre aparece en los inventarios. Sef_76_2.indb 435 27/12/2016 10:18:57 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 436 Gudica Meza, muger de David de Meza, /y de la signora dona Sara de Chaves, muger de /Samuel de Chaves, como por el decreto de /10los signores parnasim 222 del día 16 gugnio 1681 fiorentino, /en compagnía del signor Aron de Samuel Isdrael, /uno de los parnasim, y Mose Ramires y /Salamón Pulido, ambos tistimonios, /y el signor Isache de Fonzeca e Bentura Leuce, /15estimadores de detas ropas como por el decreto[!] 223. /En un magasén, en la logia: /nº 56 tinagas entre basías y llenas, nº 8 de aguabita /la qual non estiman solo las tinagas Z168 224, /18 botas entre grandes y pequegnas y cara/20telos 225, en diverzas ay bino gusto[!] 226 que non /estiman solo las botas en Z120. /En otro magasén, en dito androne, /11 botas entre llenas de bino guasto y ba/sías que non stiman más de las botas Z50. /25En la chostra, /5 botas y un caratelo estimado Z18, /4 stilos de agubita[!] grandes en rame Z900. /{fol. 726v} nº 2 stilos piquenos estimados en Z […], /1 en bota bino de rame y otro rameche […], /30todo por[o] tt 227 11 estimado en todo […], /2 sechos de palo con su cadena atacadas[!] de /fiero y cariola en todo stimado Z[…], /2 en bota bino de palo 228 biegos[!] en Z[…] /diverzos gieros para el fuego del estilo. Z[…] /35En otro magasén, en la chostra: /15 botas entre llenas y basías de bino guasto /que non estiman otro que las botas […], 222 Vid. apdo. §3.3. 223 ‘El decreto citado’, se entiende. 224 No estamos del todo seguros del valor de este símbolo, pero nos parece que es una abreviatura de la moneda zecchino (cequí en español), ducado de oro que utilizaron los árabes en España y que pasó a acuñarse en Venecia, acuñado en los últimos años del principado del doge P. Lando (1539-1545); cfr. GDLI, pág. 1064, CASTELLANI, Grammatica, pág. 249; así como Jaime BOY, Diccionario teórico, práctico, histórico y geográfico de comercio. Vol. 1 )Barcelona: Junta y Consulado de Comercio 1839; reed. Barcelona 1993). 225 Véase §3.1.2. 226 Síncopa de guasto, que aparece poco después con la forma plena (línea 23). 227 Quizá, tutto )‘la suma, todo, el total’). 228 Obsérvese el hipérbaton. Sef_76_2.indb 436 27/12/2016 10:18:57 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 437 /25 bariles basíos estimados en […], /4 bugliolos 229 de palo estimados […], /401 caldano de fero roto estimado […]. /Montando la escalera, en el medio /de deta escalera, una estanzina: /3 tinagas basías y stimadas […], /1 caxa 230 biega de árbol en […]. /45Subido la escalera[!], en el apartamento /adonde abita el David de Meza, / en la sala: /15 sillas de paga ordinarias estimadas en […], /1 berga de otón de colgar la lámpara […]. /50En una cámara, en la sala: /9 camisas usadas de ombre y de muger en Z[…], /4 pares [!] calsones de tela estimados en Z[…], /1 cortinagio de tela blanco estimado Z[…], /1 saya de tela blanca usada estimada […]. /{fol. 727r} Sigue: /{2} /nº 2 lenzoles usados stimados en Z12, /1 guba de mosolina blanca en Z4, /4 gugones de Limito 231 stimados en Z2, /2 toaglias usadas estimadas en Z3, /60por diverza ropa blanca usada de / muchachos estimada toda Z12, /1 tapete usado stimado Z13, /1 cubierta de filadicho y acia turquina e /roxa estimado en detas Z8, /653 cubiertas de lana usadas stimadas Z12, /1 capa de muchacho de pagno y otra /de ombre de baracón usadas stimadas Z11:10, /1 saya roxa con un busto de mola usado Z10, /3 item acha 232 fina stimada en Z3, /704 camisolas usadas stimadas Z4:10, /por 233 diverzos bestidicos de muchachos /biegos estimados en todo Z13: 229 Para esta forma, y en general para los sucesivos italianismos, sean crudos o adaptados, vid. aptdos. §3.1.1. y §3.1.2., respectivamente. 230 La estructura sintagmática con el hiperónimo caxa + adyacente preposicional es una constante en los documentos de inventarios. Caxa, según observa ariza )«Documentos judeoespañoles», pág. 1741) puede ser por influencia de italiano casa, término que puede tener los siguientes significados: ‘arca, caja, estuche, jarro, olla’. 231 Limito, probablemente hoy barrio de la ciudad de Pioltello, en Lombardía. 232 Errata quizá por ‘hacia’. 233 La preposición rompe el orden sintáctico. Sef_76_2.indb 437 27/12/2016 10:18:58 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 444 /item 60 seda cruda torsida de coser estimada /toda Z690, /15item 9 seda dopia de Pontedera 256 es/timada stimados Z66, /item 184 bitelinos de Frasia[!] estimados Z264:10, /item 132 coyo de Gresia a Z70 el 100 Z92:8, /item 288 coyo nostrale de Piza a Z78 el 300 Z224:12:8, /201000 baquetas 257 de Flandes roxas a /Z1:3 la tt 258 son estimados Z1150, /item 248 coyo de Esmir 259 echa nera[!] 260 esti/mado Z = 15 : la tt sono Z186, /item 540 coyo de Berveria 261 partido esti/25mado a 5 : 7 la tt son Z189, /item 472 coyo de Esmir lavorado estima/do a […] Z11:6: 262 la tt son Z271: 8 /Z3133:18:8. /{fol. 739v} La soma de atrás asende Z3133:18:8. /30item 30 retallos de coyo estimado Z10, /item 31 cordovanes 263 d’Esmir conchos a Z1:5 /item estimados son Z38:25, /item 38 deto a Z1:5 la tt son Z47:10, /item 91: deto 5 264 cordovanes del Serallo 265 lavora/35dos a Z1 :10 la tt e soldi 10 di fatura /del uno sono nº 28 il[?] todo Z151: 5, /item 193 cordovanes crudos del Serallo /estimados Z1:6:8 la tt sono Z257:6:8, /item 861 montaninas a Z:19 la tt son Z82:3, /40item 605 cordovanes d’Esmir salados crudos estimados 4:16 la tt son Z484, /item 10 sumacos 266 amariglios a Z1:8:8 la tt Z14:7:4, /nº2 sumacos roxos estimados Z8:12:4, 256 Ciudad italiana, situada cerca de Pisa (Michele LUzzATI, La casa dell’ebreo [Pisa: Nistri–Lischi Editori, 1985] Tav. XI, ilustración XI). 257 Tipo de varillas utilizadas para confeccionar muebles; cfr. MORALA, «Léxico con denominaciones», pág. 403. 258 ‘Suma, totalidad’. 259 Esmirna, ciudad turca. 260 Falta de concordancia. 261 Berberia (o Barbaria): región africana septentrional comprendida por Marruecos, Argelia, Tunicia y Libia. 262 El manuscrito no es del todo claro al respecto. Falchi, en su transcripción, ofrece otra lectura: «4:12:6». 263 Cordobán ‘piel curtida de macho cabrío’, de origen homónimo andaluz. 264 Parece referirse a deto. 265 Probablemente, se refiere a la zona del extremo oeste de Sirkeci, en Estambul, que recibe el nombre popular de «El Serrallo», corrupción latina procedente del turco saray ‘palacio’. 266 Vid. apdo. §3.1.2. Sef_76_2.indb 444 27/12/2016 10:18:58 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 445 /item 189 basanas de Abiñón 267 estimadas Z44 el 100 son Z83:2, /item 7 cordovanes d’Esmir lavorados estimados a Z1:5 Z8:15, /45pieza 4 armagios enteros a Z40:5 la pieza estimados 161, /pieza 1 deta en pezada 268 estimada Z32:, /pieza 5 lendinelos con cuenta 269[?] 26 la pieza esti/mados Z2:6:8 la cuenta sono Z303, /pieza 1 deta con cuenta 20 a Z2:6:8 Z46:13, /50pieza 1 ciameloto negro de Franzia y un /escampolo estimado todo Z44:10, /Z[…] /{fol. 740r} Por la soma de atrás Z4906:19:4. /En la caxeta del banco, en moneda /55contado 270 Z18, /10 d7 seda cruda dopia en mano /de Jacob Salsedo para torzer es/timado en 78 Z78: /nº 1 pegno de un giaco di Domenico /60de Muratore empegnado Z8:7. /Il signor David de León deve / de acordo como por su livro[?] Z161:8:4, /nº 1 pegno de un giaco di Domenico /Federico en Z4, /65nº 1 pegno de obrar de Isache de Meza /de una faga recamada y un livro /con fechos 271 de plata todo Z28:15, /nº 1 pegno uno anillo de oro de Bra/geta 272 empegnado Z4:6, /70nº 1 peño uno del deto otro ani/glio de oro empegnado Z3:16, /nº 1 pegno un par de ser [?] pegiones /de Francisco Lupete empegnado Z11:10, /nº 1 una nichola de plata Z5:, /75nº 1 pegno 273 de tela cruda en Z17:[…]9, /nº 1 pegno de una capa de Girolamino Bonacorti en Z13, /nº 1 pegno una capa de baracano e una guba estimado todo Z11:10, /Z5271:16:8. 267 Se refiere, evidentemente, a la localidad francesa. 268 ‘Pieza’. 269 ‘Peso’; cfr. HERRERO gARCÍA, Los tejidos, pág. 267. 270 Al contado. 271 Labrados o bordados en plata. 272 No se ha podido determinar la procedencia de este (seguramente, por el procedimiento formulario) apellido. 273 No se menciona de qué personas proceden estos empeños. Sef_76_2.indb 445 27/12/2016 10:18:59 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 446 /{fol. 740v} Por la soma de atrás Z5271:16:8 /80Una estadera estimada Z34:10, /diverzos arneses de botica 274 en /todo estimado en una tienda Z11:10, /nº 3 es cartafoglios en los quales ay /segnados diversos créditos tantos [!] /85malos che buenos 275 asendentes /a la soma de Z450:2:8, /Z5567: 19:4. /Todo el sobredicho inbentario pasó abante /mí, Canciller infrascrito, a la presenzia de /90el[!] signor Abran Rodrigues, uno de detos signores /parnasim, y los estimadores Isache /de Fonzeca e Bentura Leuce, a la /prezenzia de los testigos David de /León y Abran Jare, y por berdad /95lo sotescrivieron de propias manos /Abraham Rodrigues Miranda. /Y yo, Isache de Fonseca, fui estimador a quanto de sopra. /Yo, Bentura Leucci, foi stimatore a quanto sopra mano propia. /Yo, David Belen, fui prezentte testigo a quanto sopra. /100 Yo, Abram Care[?], fui presente testimonio a quanto /signo et in fede mano propia. 274 Esto es, utensilios de farmacia. 275 La oposición básica en el campo de la calidad en los inventarios, comenta José Ramón MORALA («La expresión de la calidad», pág. 284) se establece a partir de la oposición bueno / malo, de la que poco novedoso se puede decir salvo la muy escasa presencia del adjetivo de sentido peyorativo, mientras que de bueno se localizan centenares de ejemplos. De la docena de ejemplos en los que aparece malo, en casi la mitad se usa por contraposición a bueno y, en el resto, se usa bien de forma autónoma, bien junto a otros adjetivos peyorativos como viejo. Sef_76_2.indb 446 27/12/2016 10:18:59 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 447 INVENTARIO 3 (fols. 741r-752v) Imagen 3: fol. 750r Inventario de la casa de Jacob Blandón (8 de septiembre de 1681) /{fol. 741r} A día 8 setiembre 1681 Piza al fiorentino /Inbentario echo en este día en la casa del Manífico Jacob /Blandón, que Dios tenga, como por el decreto de /los signores parnasim soto, el día 3 del presente mes /5a la presenzia del signor Abran Rodrigues, uno de /los signores parnasim, y los estimadores Isache /de Fonzeca y Bentura Leuche y los testigos / abago firmados. /En la sala: /10nº 1 pegno de la signora Raquel Enriques en /un baúl en un cortinagio de Damas/co = doré con nº 7 pedasos y un salero sobre /dorado y dos cucharas y una corona por piezas /setenta y seis y tres quartos Z441:6:, /15nº 12 siglias de baquetas de Flandes usadas en estimadas 14 cada una Z168, /nº 1 cama de granadillo usada estimada Z115, /nº 2 tabolinos usados estimados en Z12, Sef_76_2.indb 447 27/12/2016 10:18:59 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 448 /nº 1 baúl entr’obe 276 ai la[!] 277 pie ropa estima/do deto baúl Z12, /20nº 1 bauleto de plata estimado en Z12, /nº 1 un par de arecadas de diamantes estima/das en pieza Z287:10, /nº 1 otras arecadas de diamantinos y perlas estimadas en Z143:4, /nº 1 un gilo de perlas tondas con nº 63 /25perlas estimadas en Z805. /Z1996:1. /{fol. 741v} Soma de la partida de atrás Z19[96:1]. /Nº 2 d 27810 onzas dies y divesros[!] dies 279 estimados /perlas escaramosas en pieza 40 la d son Z5, /30nº 2 rosetas 280 de diamantes estimados Z4, /nº 1 luneta de niño de diamanticos en /diverza plata d 174 a Z5:10 la d a /saver nº 2 candeleros, dos sotocopas, /un garo, /35una tembladera 281, unas /binagreras con su platiglio y cabo /de cuchillo, nº 10 cucharas, quato[!] /forchetas y todo pero las sudetas /d 174 a Z5:10 son en todas Z95[…], /40nº 2 cuchillos con sus manicos de plata /estimados d3 Z1[3], /nº 5 cordones de oro y una roseta de /diamantes y unos sarsillos d’esme/ raldas empegnadas en pieza 173, esti/45mado deto pegno por detos estima/dores en piezas 180 Z95[…], /nº 2 cordones de oro con d3 y dineros /siete estimado a Z80 la d son Z263, /diverzos diges 282 de niños estimados todos en Z63:, /50nº 3 monedas de Génova en Z[7?], /nº 1 bestido de onbre de grosa grana 283 /de seda, capa y calsones y gugón todo /estimado en Z34 /Z5374:17:8. /{fol. 750r} Soma de las partidas de atrás Z5374:17:8 /nº 1 gavardina de biludo biego estimado Z9, /nº 1 taglio de biso y unas medias de /gilo todo estimado en Z6. /Montando la escalera, en /60el segundo piano cioè: /nº 1 espego con las córnises doradas /estimado en Z60, 276 Podría interpretarse como ‘dentro donde, donde dentro’. Véase al respecto la nota 151. 277 Seguramente, al. 278 Probablemente, alude a la moneda dinero. 279 Tal vez dijes; vid. apdo. §2. 280 ‘Arete o zarcillo adornado con una piedra preciosa a la que rodean otras pequeñas’. 281 ‘Vasija ancha de forma redonda, hecha de una capa muy delgada de plata, oro o vidrio, con asas a los lados y un pequeño asiento’. 282 Vid. apdo. §2. 283 La grana en su origen era de seda o lana. A partir del siglo xVI, la grana pasó a referirse solo al tejido de lana y el terciopelo al de seda; cfr. HERRERO gARCÍA, Estudios sobre indumentaria, pág. 159. No parece ser el caso en el texto. Sef_76_2.indb 448 27/12/2016 10:18:59 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 449 /nº 12 Mandamientos 284 con las córnises /doradas en Z51:15, /65nº 1 tapetico de meza estimado Z3:, /nº 1 escaldaleto, un tacho y una /sartén todo de rame e otón Z10, /nº 1 colgadura de cama de tela blan/ca estimada en Z60, /70nº 1 un saco con ropa de bagno estima/do todo en Z28:15, /nº 1 camisola y unos calsones de reberzo /biegos estimado[!] en Z4, /nº 1 sotana 285 rosa e una guba de muger /75de Indiana 286 e altas bagatelas /todo estimado en Z12, /nº 10 sacos de trigo estimados en Z100, /nº 5 colchones estimados en Z90, /nº 2 cabesales estimados en Z8, /80nº 3 cubiertas 2 blancas y una de Indiana Z24. /Z5841[…] /{fol. 750v} Soma de las partidas de atrás Z5[…]. /En una cámara, en el primero /piano encima del güerto: /85nº 1 caxa de Marzella con diverza /ropa estimada deta caxa Z[…], /nº 1 gatiglio de berí 287 de la criatura estimado en todo Z1[…], /nº 1 cagita con diverzas gigitas 288 de asa/bache y otro todo estimado en Z[…], /90nº 4 brasos de pagno escarlate estimado Z2, /nº 1 besta de mola negra con puntas /y su gugón estimado en Z8, /nº 1 bestido de mola celesta[!] con saya /y gugón estimado de muger en Z5[…], /95nº 1 bestido de mola de muger de di/berzos colores estimado Z5 /nº 1 una saya y un gustacor 289 seleste /de tabí 290 de muger estimado Z3[…], /nº 3 sayas de muger, dos de seda y una /100de lana usado estimados Z[…], /nº 6 brasos de mola roxa estimado Z[…], /nº 6 brasos de lameta 291 de Nápoles encarnado y estimado en Z2[…], /nº 1 cubierta de Nápoles recamada de /sedas de diverzas [!] colores y una to/105alla del mesmo y un frutero todo /estimado en piezas 30 Z172:[…] /Z6508:12:8. 284 Alude, por metonimia, a un cuadro con la correspondiente representación religiosa. 285 ‘Falda bajera de mujer’. Cfr. ARIzA, «Documentos judeoespañoles», pág. 1737. 286 Quizá parezca redundante la preposición. 287 Vid. apdo. §3.3. 288 Tal vez, ‘hijitas, cajitas’. 289 Vid. apdo. §3.1.2. 290 ‘Brocatel inferior en clase al espolín, tejido de seda y oro o de seda y plata’. 291 Obsérvese la falta de concordancia. Sef_76_2.indb 449 27/12/2016 10:18:59 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 450 /{fol. 751r} Soma de las partidas de atrás Z6508:12:8. /Nº 1 un cortinagio de tabí cermesí es/110timado en piezas Z50 […], /nº 18 serbilletas usadas estimadas Z[…], /nº 8 manteles entre grandes y piquenos /estimados en Z[…], /nº 16 pagnos de manos estimados Z[…], /115nº 1 trabesero con sus almoadica[!] re/camado de oro estimado en piezas 20 Z[…], /nº 2 sábanas de Olanda con baracun/das 292 y puntas estimadas en piezas 25 Z[…], /nº 1 toaglia de meza con nº 8 serbi/120lletas estimado en Z[…], /nº 1 travesero y una almofadica reca/mada de sedas de colores en Z[…], /nº 3 traveseros con tres almoadas con/pagneras estimados todos en Z[…], /125nº 4 sábanas estimadas Z[…], /nº 1 par de calsones laborados de /tela batista 293 en Z[…], /nº 2 camisas de muger estimadas Z[…], /nº 1 par de medias de seda de ombre Z[…], /130diverzos nastrames de conchu/mes 294 [?] de mugeres y richolos, /todo estimado en Z[…] /Z7429:17:8. /{fol. 751v} Soma de las partidas de atrás 7429:17:8. /135Nº 1 arca de Génova estimada con /diverza ropa que no se estima /otro che la arca en Z15, /nº 12 sávanas de serbisio estimadas /en piezas 18 Z103:10, /140diverza ropa blanca de serbi/sio dentro de deta [?] caga estima/das todas en Z40:5, /nº 1 credenzia de árbol tinta esti/mada en Z12, /145nº 6 siglias de paga biegas estimadas Z2, /nº 2 tabolinos de tabla de árbol es/timados en Z3. /En la cosina: /nº 2 tinagas para agua estimadas Z4, /150nº 1 belón de otón estimado en Z15, /nº 1 almenara del Savá estimada Z5:15, /nº 1 giero de almidonar de otón Z3:, /nº 1 bómbola de rame estimada Z3, /diverzos gieros de cosina y dos /155candiles estimado en Z3:10, /nº 1 espada estimada Z3: 292 Con <n> analógica de la posterior punta. 293 Lienzo fino muy delgado, semejante a la citada holanda; cfr. HERRERO gARCÍA, Los tejidos, pág. 192. 294 Probable analogía con –mes en el contexto inmediatamente anterior. Sef_76_2.indb 450 27/12/2016 10:18:59 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 451 /Declaró el signor Rafael Blandón /che deve piezas quatrosienta d’a 8 / riael 295[!] por abelle emprestado el /160signor Jacob Blandón antes de /su muerte Z2300. /Z9942:17:8. /{fol. 752r} Soma de las partidas de atrás Z9942:17:8 /Y así mesmo declaró el signor Bengamín /165Blandón ser deudor al deto signor /Jacob Blandó[!], su ermano, para /gasto de todas cuentas pieza 140, /para gusto[!] echo en Liorne en presenzia del signor Isache /Alvares, de soto digo Z805. /170Y así mesmo declaró el signor Ben/gamín Blandón saver de sierto /cómo en Nisa Josua e Isache Enriques /es deudor a dito difunto de piezas 284 por / cueros mandádole d’ella qual /175partida mandó 296 a Liorne dito En/riques de Nisa piezas 103 que paran /en poder de los signores Jesurunes /de Liorne a cuenta de las sudetas /piezas 284, digo Z1633 /180Z12380:17:8 /Todo el sobredicho inbentario pasó abante /mí, Canciller infrascrito, a la presenzia del signore /Abran Rodrigues, uno de los parnases, y de /los estimadores Isache de Fonseca e Bentura /185Leuche, a la presencia de dos testigos, Esforzo / Montefiore 297 e Mordogai Leuche, y por /berdad a[!] lo soto escrivieron de sus manos /Abraham Rodrigues Miranda /Yo, Isaque Fonseca, fui presente a todo el dicho inbentario /190y fue estimador como ariva[!]. /{fol. 752v} Yo, Ventura Leucci, foi precente a el[!] dicho inventario e fui estimator de /dicha robba e in fede mano propria. /Yo, Sforzo Montefiori, fui presente a quanto de la si[!] /contiene e testimonio e in fede mano propria. /195Yo, Mordojai Leucci, fui presente testimonio quanto /in sopra si[!] contiene et in fede mano propria. 295 El real de a 8 (también llamada peso de ocho, peso fuerte, peso duro o dólar español) era una moneda de plata, con valor de ocho reales, de la Monarquía católica española tras la reforma monetaria de 1497 que estableció el real español; cfr. María RUIz TRAPERO, «El real de a ocho: su importancia y trascendencia», en IV Jornadas Científicas sobre Documentación de Castillae Indias en el siglo xvi, ed. Juan Carlos gALENDE DÍAz (Madrid: Universidad Complutense, 2005) págs. 357-377. 296 Repeticiones propias de ausencia significativa de planificación. 297 En el citado censo de 1689, figuraban Sforzo Montefiori como mercero; Moseh Fonseca, como torcedor de pieles; y Aron Isdrael, como corredor de negocios; cfr. FRATTARELLI, Vivere fuori, pág. 352. Sef_76_2.indb 451 27/12/2016 10:18:59 Sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. iSSn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 ROBERTO CUADROS MUñOz 452 INVENTARIO 4 (fol. 840v) Imagen 4: fol. 840r Inventario de los bienes de Abraham Cardoso (26 de julio de 1686) 298 /{fol. 840r} A dì 26 julio 1686 Pisa al fiorentino /En virtud del decreto procurado en este día por los señores parnasim contenido /a la buelta de esta[!] se transferió el señor parnas Presidente Aharon /Israel y yo, el presente Canciller, a la casa de morada de la señora /5doña Sarah Cardoso, viuda del quondam Abraham Cardoso, para efeto de hacer /el inventario que en su comparsa pide y estando presentes los señores /David de León e Ventura Leucci, nombrados por estimadores de /lo que se hallare para hacer dicho inventario siguió como sigue 299: /Se halló 300 en dicha casa un cofre encorado estimado por dichos señores[?] /10en liras doce y dentro doce sávanas usadas stimados en liras /seis cada una, = más doce toalletas stimadas en liras veinte /y quatro todas más doce servilletas stimadas en liras /ocho todas 298 Faltan las firmas. 299 Obsérvese el anacoluto. 300 Repeticiones que, de nuevo, ayudan a planificar el discurso. Sef_76_2.indb 452 27/12/2016 10:19:00 el ¿(judeo)español? de pisa sefarad, vol. 76:2, julio-diciembre 2016, págs. 397-453. issn: 0037-0894. doi: 10.3989/sefarad.016.014 453 = una cubierta de paño roxo usada estimada en /liras catorce más seis scampos 301 de tela stimados en /15liar[!] diez y ocho todos, = un vestido negro de hombre de chameloto /con su capa estimada en liras treinta, = un vestido de muger /de pinuela 302 negro usado stimado en catorce liras, /un matoto[!] 303 con una saya de mola stimado en liras veinte y ocho, /una cama de madera usada stimada en quince liras, /20dos colchones estimados en liras treinta y quatro, /una caxa de nogal stimada en liras catorce, /un cafetillo 304 de leño stimado en liras cinco, /dos coberturas blancas y uno colorado usadas estimadas en liras diez /y ocho = dos cabezales de pluma stimados en seis liras ambos, /25seis sillas de paja usadas stimadas en dos liras, /camisas y otras bagatelas de servicio todo stimado en treinta liras, /una lámpara de azófar y dos candeleros ordinarios todo stimado /en liras doze = un almires stimado en liras siete /más dos biblias ladinas 305 stimadas en doce liras /30una póliza del monte de 26 febrero pasado de un scatolin(o) por /liras ducientas y treinta otra de 3 de abril chiotola por /liras quarenta y seis = En un libro de carta se halla escrito. Recibido: 13/04/2016 Aceptado: 22/11/2016 301 Vid. nota 151. 302 Esto es, piñuela ‘tela o estofa de seda’. 303 Probablemente, ‘manto’. Manto es ‘prenda genuinamente española que la mujer echaba sobre sus hombros y cabeza para salir de casa conservando su incógnito; cfr. HERRERO gARCÍA, Estudios sobre indumentaria, pág. 306. Desde mediados del siglo xVI fue desplazado en la corte por el sombrero, pero el manto se extendía por toda España; cfr. HERRERO gARCÍA, Estudios sobre indumentaria, pág. 307. 304 Vid. apdo. §2. 305 Esto es, traducciones romances de la Biblia. Sef_76_2.indb 453 27/12/2016 10:19:00