Desde el gallinero : una visión a la labor de jóvenes intérpretes en su búsqueda formativa y laboral en la Sevilla de 2016 [Reportaje]
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TRABAJO FIN DE GRADO Desde el gallinero. Una visión a la labor de jóvenes intérpretes en su búsqueda formativa y laboral en la Sevilla de 2016. Realizado por: Miguel Castro Yébenes Tutor: Antonio López Hidalgo
1 MEMORIA 1. Introducción al reportaje periodístico……………………… 2 2. Justificación e interés del tema……………………………… 5 3. Objetivos del reportaje……………………………………… 7 4. Metodología…………………………………………………… 8 5. Composición del reportaje…………………………………… 10 6. Dificultades y retos…………………………………………… 11 7. Bibliografía……………………………………………………. 12
2 1. Introducción al reportaje periodístico. Cuando nos enfrentamos al que para muchos periodistas e investigadores es, junto a la noticia o información, el principal género periodístico, es inevitable topar con una gran variedad de definiciones que en muchos casos da lugar a enfrentamientos entre los propios teóricos. Sin embargo, sí podemos realizar un acercamiento que nos permita definir y entender de qué estamos hablando cuando nos referimos al reportaje periodístico. Para el periodista y catedrático Gonzalo Martín Vivaldi, “el verdadero reportaje se diferencia de la información pura y simple por la libertad expositiva de que goza el género” (1973:65). Es decir, las diferencias entre la noticia y el reportaje se basan en que el primero se tiene que regir por las limitaciones del estilo informativo y el segundo tiene a su disposición todas las libertades lingüísticas que quiera tomarse. Las barreras a las que se enfrentará el reportaje son la exigencia de escribir desde la tercera persona y no cruzar jamás la línea que separa la realidad de la ficción. Mar de Fontcuberta define al reportaje como “la explicación de hechos actuales que ya no son estrictamente noticias –aunque a veces si pueden serlo-. Intenta explicar lo esencial de los hechos y sus circunstancias. Se trata por tanto de relatar aspectos desconocidos de un hecho conocido y presentar el acontecimiento todo lo detalladamente posible” (1993:104-105). El propio Martín Vivaldi añade una descripción de reportaje muy marcada por el papel del “periodista-escritor” en el desarrollo del relato informativo, definiendo al reportaje como un “relato periodístico esencialmente informativo, libre en cuanto al tema, objetivo en cuanto al modo y redactado preferentemente en estilo directo, en el que se da cuenta de un hecho o suceso de interés actual o humano: una narración informativa, de vuelo más o menos literario, concebida y realizada según la personalidad del escritorperiodista” (1973:65). El reportaje periodístico en sí es el género que se utiliza para profundizar en los hechos, la historia que existe tras una información principal. Es por ello que exige la realización de un periodismo distinto, en profundidad, de investigación, así como el uso de unas técnicas específicas que permitan encontrar los datos suficientes para poder contar esa historia distinta a la publicada en una noticia. Por lo tanto, es casi una exigencia del género el empleo de un lenguaje distinto en su elaboración, más trabajado. Para Begoña Echeverría Llombart, el reportaje “es el texto periodístico fruto de una infestigación profunda mediante la cual el periodista describe, explica, informa, relata, analiza, compara e interpreta, (…) Qué ha sucedido y Quién lo ha protagonizado y se fija fundamentalmente en el Cómo y Por qué se ha producido un acontecimiento” (1988:23).
3 Siendo uno de los géneros periodísticos que más libertad permite al periodista-redactor, este puede incluir dentro del mismo otros géneros informativos como pueden ser la entrevista o la encuesta. Todo esto, siempre que se mantenga una coherencia interna y no se altere la estructura narrativa del relato. A esa elaboración, a la profundidad en la realización del contenido, alude Emil Dovifat (1976) cuando otorga su particular visión de este género periodístico. Para Dovifat la “esencia del reportaje es la representación vigorosa, emotiva, de un suceso. Y si queremos hacer justicia a la naturaleza vivida y personal del reportaje, lo llamaremos informe de los hechos vividos”. En cuanto a la visión de los medios de comunicación, el diario El País define el reportaje como “un género periodístico en el que se desarrolla extensamente un tema de interés general. La inmediatez no es importante, ya que los temas tratados en un reportaje son ya conocidos por el público. Es un género desligado de la actualidad, aunque bien es cierto que los reportajes suelen derivar de una noticia puntual”. El objetivo del reportaje, como ya se ha comentado, no es tanto descubrir una información como profundizar en ella. Por lo tanto, no es un género que esté ligado a la inmediatez, sino a aquello que permanece como, por ejemplo, los aspectos de interés humano. Como género periodístico de información, necesita de un proceso de investigación sustentado en contrastar fuentes, la verificación de los hechos, observación de campo, etc. Lo normal es que el reportaje también contenga datos interpretativos elaborados por el propio periodista. Al igual que en la noticia, el periodista deberá escribir el reportaje en tercera persona, manteniéndose en todo momento distante del texto. Resulta difícil ubicar el momento histórico exacto en el que surge como tal el concepto de reportaje, término que proviene del latín reportare, verbo que se podría traducir como contar o llevar una información. Si bien muchos autores sitúan la aparición del reportaje en los albores de la humanidad, otros se ubican en parámetros muchos más cercanos que abarcan desde el siglo XV a principios del XX. Para Sonia F. Parrat (2003:84), “la aparición en el siglo diecinueve del modelo de news report en el periodismo anglo-americano supuso un primer paso de cara a la disociación entre hechos y opiniones”, marcando desde este momento una ruptura definitiva con la escuela periodística francesa. “A partir de la década de 1930”, continúa Parrat, “el estudioso norteamericano Curtis Mac Dougall abogó por lo que él denominaba periodismo interpretativo. A la hora de poner en práctica fórmulas interpretativas y reflejarlas en textos, el género más adecuado con el que cuenta el periodismo es el reportaje interpretativo”. Si bien Parrat no habla de la aparición del reportaje como tal sino que se refiere al periodo en el que, por las circunstancias en las que se movían unos medios de comunicación que empezaban a alcanzar a las masas, el reportaje subió a los primeros escalafones de los géneros de información. Así pues, las fechas en las que podemos
4 situar la aparición de este género periodístico son muy anteriores. Una gran mayoría de autores se inclinan por situar los antecedentes del periodismo a raíz de la invención de la imprenta en la segunda mitad del siglo XV, por lo que también podríamos decir que los primeros reportajes comenzaron a desarrollarse a partir de estos años. Tras siglos de renovación en el mundo del periodismo, es en las primeras décadas del siglo XX cuando se produce una ruptura definitiva con el modelo tradicional de redacción, a raíz del surgimiento del conocido como Nuevo Periodismo, y que transformó la concepción del reportaje, género que aún a día de hoy continúa redefiniéndose.
5 2. Justificación e interés del tema. Planteemos un mundo en el que se ha permitido en las últimas décadas poder estudiar aquello que cada cual deseara, poder encontrar un trabajo digno si se poseía los requisitos necesarios para ejercerlo, cobrar un sueldo suficiente con la realización de ese empleo y poder mantener un nivel de vida aceptable. Planteemos que ese guión se rompe abruptamente para dar paso a una nueva historia, ésta marcada por el desengaño y el abandono de la sociedad a los más vulnerables del sistema, a aquellos en los que antes se invertía el capital necesario para desarrollarlos como individuos con capacidad para generar un bien conjunto. Hablemos de los jóvenes, centrándonos en los jóvenes intérpretes de Sevilla, aquellos que desean hacer del cine o el teatro su vida. Este trabajo trata de reflejar, dicho esto con toda la humildad posible, una realidad dramática, la de miles de jóvenes que salen cada año de sus facultades, titulados, o de un ciclo formativo, jóvenes con manejo de idiomas, con conocimiento en el uso de herramientas audiovisuales, de electrónica, en definitiva, jóvenes con mucho talento. Y, sin embargo, están condenados a sufrir el paro o, en el mejor de los casos, la precariedad de un mercado de trabajo que no responde a las demandas. Los más “aventureros”, como se los ha definido desde organismos públicos, optan por la opción de emigrar. Eso, cuando no se los ha tildado directamente de vagos o algún calificativo peor. Motivos de sobra que justifican la realización de una investigación destinada a mostrar una perspectiva de esta temática, la de los propios jóvenes, que en la mayoría de los casos se ignora o se da como sobrentendida. Si se piensa en las distintas profesiones que más están sufriendo la crisis económica en España muchos podrán señalar, y con razón, a aquellas para las que se educa en la Facultad de Comunicación. Sin embargo, ante lo saturada que está la temática de la precariedad laboral en el mundo del periodismo, para la realización de este reportaje se ha buscado el enfoque de otro sector laboral. Si lo que se quiere en este trabajo es mostrar la dura realidad por la que pasan a diario los jóvenes, puede que no exista otro fragmento que muestre mejor la precariedad y el abandono por parte de las instituciones que el de aquellos chicos y chicas que se están formando en arte dramático y buscan trabajo como intérpretes en la ciudad de Sevilla. Si el tema de la cultura en la sociedad española es duro, el de la juventud que pretende ganarse el pan trabajando en ella es especialmente sensible. Víctima predilecta de las tijeras administrativas, ignorada en su mayor parte por los líderes de opinión y, por lo tanto, por el conjunto de la población, los años de crisis económica han convertido a la cultura en un asunto de escasa relevancia nacional. Este telón que se ha cernido sobre el mundo de las artes ha permitido la realización de desmanes que aún no estamos preparados para cuantificar, pero que sufriremos todos. Sin embargo, como ya se ha dicho, los primeros que lo sufren son centenares de chicos que dedican su esfuerzo y ambición a formarse en este campo.
6 Ya que la ignorancia es la madre del atrevimiento, es de primera necesidad combatirla para así poder desmontar muchos de los mitos existentes en torno a temáticas como la que se aborda en este reportaje. La elección de los jóvenes que se forman en el campo de la interpretación en cine y en teatro viene motivada por profundos vínculos personales del escritor del reportaje con el mundo del teatro, lazos que provocan fuertes sentimientos ante las injusticias laborales y económicas que sufre el arte dramático y sus muchos defensores. Como ya se ha dicho, es primordial combatir la ignorancia, es esencial defender la cultura y, por supuesto, el derecho de miles de jóvenes a disfrutar de ella, a trabajar para ella, a vivir por ella. Mostrando la realidad que vive esta juventud luchadora, la humilde esperanza de este reportaje es la de abrir los ojos que estuvieran todavía cerrados ante la interesante visión que aportan aquellos que de verdad combaten en primera línea de batalla por un mundo en el que la cultura sea digna y accesible para todos.
7 3. Objetivos del reportaje. El reportaje se plantea un objetivo principal, el de arrojar luz sobre la precariedad laboral en la que se desenvuelven miles de jóvenes en la ciudad de Sevilla en su intento por poder vivir trabajando como intérpretes en teatro, cine o televisión. Además, intenta mostrar también los distintos caminos que tienen para recibir una formación en arte dramático que no está todo lo respaldada que debería por las administraciones. Planteando primero la vía formativa, se ha querido investigar cómo funcionan los centros de interpretación sevillanos, sobre todo para descubrir si existe una variedad suficiente de caminos para los intereses de estas personas y si estos centros cuentan con el suficiente respaldo económico para continuar con sus labores educativas. También para dilucidar cuál es el que más le interesa a cada persona y por qué motivo, si prefieren optar por la enseñanza pública o integrarse a algunos de los muchos centros privados de formación de actores que existen en Sevilla. Por supuesto, también existe el interés por conocer el trabajo de formación que realizan en estas escuelas o laboratorios dedicados a la educación de futuros actores y actrices. Por otra parte, también se pretende conocer con este reportaje la visión de su realidad que tienen estos jóvenes intérpretes. Muchos de ellos tienen que mantener trabajos secundarios para poder costearse una vida que no dispone de ingresos por su labor dramática, otros se han visto enfrentados a sus familias a la hora de tomar la decisión de estudiar arte dramático. La tónica general entre todos ellos es la falta de estabilidad laboral debido, por una parte, a que no hay mucho trabajo que hacer y, por otra, a que no reciben mucho dinero por el poco trabajo que realizan. Lo que sorprende es que, pese a todos los reveses, a ninguno de los entrevistados le falta el optimismo por seguir esforzándose y avanzar por el camino que han escogido en su vida. No era un objetivo de este reportaje, pero alegra haberlo descubierto.
8 4. Metodología. Para la realización de este reportaje se han empleado fundamentalmente las entrevistas realizadas a varios actores, a diversas personalidades del mundo del teatro y el cine en la ciudad de Sevilla, profesores de la Escuela Superior de Arte Dramático y al alumnado de distintos centros formativos sevillanos. Se ha enfocado la búsqueda de fuentes exclusivamente a la visión personal de las personas a las que se ha entrevistado. El motivo de esto es que el tipo de reportaje realizado, en el que se pretende mostrar puntos de vista personales con respecto a la temática tratada, requiere de este tipo de fuentes más que de otras de tipo documental. La búsqueda de las fuentes ha requerido de un trabajo de campo basado en la consulta de expertos en la materia. Por experiencia personal del autor, este conocía a varios actores de Sevilla, algunos de ellos muy asentados en su profesión y que a día de hoy han emprendido la aventura de fundar centros de enseñanza. Partiendo de esta ventaja, la ayuda aportada por el actor y profesor Sebastián Haro, director del Laboratorio de Interpretación para Cine y Teatro de Sevilla, ha sido de una vital importancia para la realización del reportaje, así como la de sus alumnos. Además, el apoyo de Sebastián Haro ha posibilitado el haber acudido a los procesos de ensayo y rodaje de escenas que han llevado a cabo los miembros del Laboratorio de Interpretación durante los meses finales del curso lectivo del mismo, entre los meses de mayo y junio. Gracias a esto se ha podido conocer de primera mano cómo funcionan este tipo de escuela. Por otra parte, también se ha de destacar la ayuda aportada por Antonio Castro González, director del Centro Cultural de La Villa de La Rinconada, quien puso en contacto al periodista con el director de Atalaya-TNT, Ricardo Iniesta, sin cuya visión crítica y experimentada este documento perdería mucho interés. Antonio Castro no aparece en el reportaje, pero su aportación ha hecho posible la consulta de muchas de las fuentes citadas. Gracias también a Castro González se pudo añadir las entrevistas a varios profesores de la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla (ESAD). Ellos son: - Juan Antonio de la Plaza. - María José Sánchez-Ramades. - Emma Alonso. Estos profesores, además, posibilitaron las entrevistas de dos estudiantes de la ESAD, Álvaro Copado y Virginia Montero, así como una visita guiada por este centro académico. La última fuente oral que cabría añadir, no por ello menos importante, es la actriz Alicia Moruno. El contacto de esta fuente fue aportado por un amigo personal del autor del